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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Aptitud de la mujer para ejercer todas las profesiones: Memoria presentada en el Congreso Pedagógico Hispano-Lusitano-Americano reunido en Madrid en 1892]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">        <p align=center><b><font size="4">Aptitud de la mujer para ejercer todas las profesiones. Memoria presentada en el Congreso Pedag&oacute;gico Hispano-Lusitano-Americano reunido en Madrid en 1892 </font></b></p>      <p><b>Soledad Acosta de Samper </b></p>  <hr size="1">      <p>&iquest;Cu&aacute;l es la misi&oacute;n de la mujer en la &eacute;poca actual? He aqu&iacute; una de las cuestiones m&aacute;s debatidas en  los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os, y una de las que m&aacute;s han apasionado los esp&iacute;ritus,  sobre todo entre las razas sajonas y anglo-sajonas, en donde la mujer manifiesta  m&aacute;s independencia, y es tambi&eacute;n m&aacute;s perita y m&aacute;s capaz de hacer uso de ella. </p>      <p>La mujer espa&ntilde;ola-americana ha heredado aquel sentimiento de dependencia semioriental,  que es indudablemente uno de los principales atractivos que tiene el bello sexo  con respecto al fuerte, cuando &eacute;ste prefiere la belleza a la inteligencia. Pero  ya con las luces que se han difundido al fin de este siglo es preciso que la  educaci&oacute;n que reciba la mujer sea m&aacute;s adecuada a las necesidades de la &eacute;poca, al  grado de civilizaci&oacute;n de que se disfruta y a las obligaciones que nos impone la  patria. </p>      <p>&quot;El porvenir de la sociedad &#40;dice un escritor<sup><a    name="s1" href="#1">1</a></sup> que se ha ocupado de estas materias&#41; se halla en  manos de <i>la mujer</i>, y ella ser&aacute; el agente de la revoluci&oacute;n moral que hace  tiempo empez&oacute; y que a&uacute;n no ha concluido&quot;. </p>      <p>Se trata aqu&iacute; de averiguar si la mujer es capaz de recibir una educaci&oacute;n intelectual al igual del  hombre, y si ser&iacute;a conveniente darle suficiente libertad para que pueda &#40;si  posee los talentos necesarios&#41; recibir una educaci&oacute;n profesional. </p>      <p>La mujer del siglo que expira ha transitado por todas las veredas de la vida humana; ha sabido dar  ejemplos no solamente de virtud, de abnegaci&oacute;n, de energ&iacute;a de car&aacute;cter, sino  tambi&eacute;n de ciencia, de amor al arte, de patriotismo acrisolado, de hero&iacute;smo.  Pero a&uacute;n le falta mucho por cumplir la misi&oacute;n salvadora que le tiene se&ntilde;alada la  Divina Providencia, y si deseamos hacerla comprender e instruirla en lo que se  aguarda de ella, conviene ense&ntilde;arle el camino que han llevado otras para que  sepa escoger el que concuerde mejor con el car&aacute;cter especial de cada una. </p>      <p>La educaci&oacute;n es en el fondo una serie de ejemplos que se da al hombre cuando su cerebro se halla  como un libro en blanco, sobre el cual se puede escribir lo que se desea no  olvide jam&aacute;s. Pero all&iacute; mismo est&aacute; el peligro: las ense&ntilde;anzas no deben ser ni  demasiado adelantadas, ni demasiado atrasadas, de manera que se hallen en  armon&iacute;a con el esp&iacute;ritu de cada naci&oacute;n, para que las fuerzas morales no se  desequilibren, y los j&oacute;venes lleguen hasta el ideal que ha hecho nacer en ellos  la instrucci&oacute;n que reciben. </p>      <p>Tan impropio es despertar en el alma de los j&oacute;venes una ambici&oacute;n de glorias y conocimientos que  no podr&aacute;n alcanzar, como es funesto dejar a las generaciones que se levantan en  una completa ignorancia de los adelantos y progresos del siglo; deber&iacute;ase  graduar el calor intelectual que necesita cada pueblo para que germine en &eacute;l una  sana y verdadera civilizaci&oacute;n, y por consiguiente saberse de una manera evidente  hasta qu&eacute; punto debe llevarse la educaci&oacute;n de la mujer, en cuyas manos se  encomendar&aacute; la ense&ntilde;anza de las generaciones venideras. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En los pa&iacute;ses hispanoamericanos las costumbres son tan diferentes de las francesas, alemanas e  inglesas que es preciso que el sistema de educaci&oacute;n sea adecuado a sus  necesidades morales y a los elementos f&iacute;sicos de que dispone. As&iacute; como ser&iacute;a una  empresa absurda edificar en la helada Siberia una ciudad cuya construcci&oacute;n fuera  propia s&oacute;lo para los ardientes climas de la India, as&iacute; ser&iacute;a locura procurar  aclimatar en Hispanoam&eacute;rica sistemas de educaci&oacute;n que s&oacute;lo han tenido buenos  resultados en Alemania, en Suiza, en Inglaterra. </p>      <p>Todas las naciones no se encuentran, aunque lo parezca en la superficie, igualmente maduras para  recibir la misma educaci&oacute;n: su situaci&oacute;n geogr&aacute;fica, su historia, su sistema de  Gobierno, sus costumbres, las fuerzas f&iacute;sicas y morales de los individuos que  las componen, todo en ellas es diferente; y se necesitar&iacute;a una gran perspicacia  y conocimiento &iacute;ntimo de todas las capas sociales que componen la poblaci&oacute;n de  cada pa&iacute;s, para lograr plantear en cada uno de ellos la clase de educaci&oacute;n que  le conviene. A&uacute;n mayor delicadeza demanda el sistema de ense&ntilde;anza que se debe  dar a la mujer espa&ntilde;ola y americana. Para dar fuerza, valor y emulaci&oacute;n a las  mujeres cuyas madres y abuelas han carecido casi por completo de educaci&oacute;n, en  mi humilde concepto creo que deber&iacute;a empezarse por probarles que no carecen de  inteligencia y que a todas luces son capaces de comprender lo que se les quiera  ense&ntilde;ar con la misma claridad que lo comprenden los varones. Adem&aacute;s se les  deber&iacute;a se&ntilde;alar con ejemplos vivos y patentes, dado que, en el presente siglo al  menos, much&iacute;simas mujeres han alcanzado honores, y distingu&iacute;dose en todas las  profesiones a las cuales se han dedicado con perseverancia y &aacute;nimo esforzado;  deber&iacute;a demostr&aacute;rseles que si hasta ahora las de raza espa&ntilde;ola son t&iacute;midas y  apocadas en las cosas que ata&ntilde;en al esp&iacute;ritu, la culpa no es de su inteligencia  sino de la insuficiente educaci&oacute;n que se les ha dado. </p>      <p>Centenares de mujeres se han distinguido en este siglo por los servicios de toda suerte que  han prestado a la humanidad, a saber: desde la Reina en la excelsitud de su posici&oacute;n hasta  la artista en su taller; desde las Bienhechoras que han legado inmensas fortunas  a los pobres, hasta las abnegadas Hermanas de la Caridad, que encierran en s&iacute;  mismas los tesoros de su alma; desde la gran Se&ntilde;ora hasta la humilde sirvienta;  desde la dama de educaci&oacute;n m&aacute;s culta, hasta la sencilla labriega. En todas las  naciones las mujeres han se&ntilde;alado su huella haciendo el bien en todas las  carreras, de manera que las ni&ntilde;as desde su m&aacute;s temprana edad podr&iacute;an escoger  alguna de ellas, seg&uacute;n se sientan con m&aacute;s o menos fuerza, con mayor o menor  disposici&oacute;n para tal o cual carrera. </p>      <p>Si el buen ejemplo es el arma m&aacute;s poderosa para promover el progreso &iquest;por qu&eacute; no se ha de hacer uso  de &eacute;l se&ntilde;alando a la presente generaci&oacute;n cu&aacute;les han sido en este siglo las  mujeres que m&aacute;s bien han hecho a la humanidad? Podr&iacute;amos nombrar a aquellas que  activas siempre, y animosas, han sabido abrirse campo por s&iacute; solas hacia la  fama; dar a conocer a las que se han distinguido en el camino de una virtud  ben&eacute;fica para la sociedad; se&ntilde;alar a las que se han hecho notables en las  profesiones y artes liberales, en los oficios remunerativos y sobre todo en las  obras que tienden a aliviar y mejorar a sus hermanas. </p>      <p>Desear&iacute;amos, pues, inculcar a las j&oacute;venes que la mujer es capaz de transitar por todas las veredas  que conducen al bien; que se han visto en el siglo que concluye ya miles que han  desempe&ntilde;ado brillantemente todas las profesiones, todas las artes, todos los  oficios honorables; que en todas partes se han manifestado dignas del respeto y  de la estimaci&oacute;n general, sin que por eso hayan tenido que renunciar a la  Religi&oacute;n de sus mayores, a las dulces labores de su hogar, al cuidado de sus  familias y a la frecuentaci&oacute;n de la sociedad. </p>      <p>&quot;&iexcl;Ah!&quot;, me dir&iacute;an acaso, &quot;todo eso es imaginario y te&oacute;rico, una cosa es decir que las mujeres se  han distinguido en todas las profesiones y que son capaces de elevar su  inteligencia hasta las ciencias y las bellas artes, y otra es probarlo con  hechos; se ha reconocido ya que ellas carecen de &aacute;nimo y valor personal; de  perseverancia; de juicio; de seriedad en las ideas; que la imaginaci&oacute;n las  arrastra siempre; que no saben dominar las situaciones dif&iacute;ciles, sino que al  contrario se dejan llevar siempre por las impresiones del momento, y que con el  vaiv&eacute;n de sus sentimientos cambian sin cesar, y nunca tienen fijeza sino cuando  obedecen a su capricho&quot;. </p>      <p>A estos cargos me limitar&eacute; a contestar con ejemplos recientes, fundados en hechos llevados a cabo  por personas vivas actualmente, lo que prueba hasta la evidencia que el  talento no es patrimonio exclusivo de los hombres, como quieren creer en Espa&ntilde;a  y en algunas de sus hijas de ultramar. </p>      <p>Ser&iacute;a imposible citar a todas las mujeres distinguidas que mencionan las historias, las artes y  los anales cient&iacute;ficos de los &uacute;ltimos cien a&ntilde;os; necesitar&iacute;a escribir muchos  libros para hablar de una parte de las obras importantes en que han dejado  huella las inteligencias femeninas. Perm&iacute;taseme, empero, estampar los nombres de  las m&aacute;s notables. </p>      <p align="center">I </p>      <p>A los que pretendan probar que las mujeres son de &aacute;nimo apocado siempre y que carecen de valor  personal, bastar&aacute; recordarles la multitud de mujeres que arrostraron con m&aacute;s  serenidad que los hombres la guillotina en Francia, a fines del siglo pasado; y  a principios de &eacute;ste la heroica conducta de la mujer espa&ntilde;ola y americana  durante las guerras llamadas de la Independencia. No es preciso citar nombres,  cada cual recordar&aacute; a la santa hermana de Luis XVI, a Mar&iacute;a-Antonieta, a las  mujeres de las familias m&aacute;s aristocr&aacute;ticas de Francia que murieron unas como  hero&iacute;nas cristianas, y combatieron otras personalmente en la Vendea para  defender su causa. &iexcl;Y qu&eacute; diremos de las espa&ntilde;olas en la &eacute;poca de la invasi&oacute;n  francesa, y de la magna guerra de la Independencia! &iquest;Se olvidar&aacute;n jam&aacute;s los  nombres de Agustina Zaragoza, y de Mariana Pineda, y de las muchas que se  distinguieron en Hispanoam&eacute;rica en las guerras all&iacute; habidas? Todas &eacute;stas,  inspiradas por el patriotismo se condujeron con &aacute;nimo, un valor sereno digno en  todo de las virtudes de su raza. </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ahora, si queremos recordar a las mujeres que se han distinguido por sus dotes administrativas,  podr&iacute;amos citar a muchas que han hecho fortuna en Francia, en Inglaterra, en  todas partes del mundo; pero no quiero aqu&iacute; ocuparme sino de las que han  dedicado sus talentos y su fortuna a grandes obras de Caridad. De paso  mencionar&eacute; a la Baronesa Burdett Coutts en Inglaterra, a la Marquesa de Pastoret  y a otras muchas en Francia; en Italia a la Condesa de Bellini, a la Marquesa de  Barol, la primera protectora de Silvio Pellico y ambas fundadoras de los  principales establecimientos de Caridad de Tur&iacute;n y de varias otras ciudades de  Italia. Y en Espa&ntilde;a, &iexcl;cu&aacute;ntas grandes damas de la Corte y cu&aacute;ntas Se&ntilde;oras no se  han constituido en Mayordomos de sus haberes para distribuirlos juiciosamente  entre los pobres! </p>      <p>A muchas mujeres que no poseen rango, influencia ni riquezas las vemos dedicarse en cuerpo y alma  a alguna    reforma social, como Isabel Fry, Dorotea Dix y Florencia Nightingale en Norte Am&eacute;rica e  Inglaterra. &Eacute;stas pasaron largos a&ntilde;os visitando una a una las prisiones, las  casas de locos y los hospitales del Antiguo Mundo y de los Estados Unidos para  estudiar lo bueno y lo malo de ellas. Propusieron enseguida Memoriales a los  Parlamentos y Congresos y trabajaron en todo sentido hasta cambiar la  legislaci&oacute;n de los establecimientos de correcci&oacute;n y de caridad en pro del  desagraciado y del ignorante. Otras han seguido estas huellas, cuyos nombres no  menciono por no alargar demasiado este escrito, pues me falta mucho que decir en  honor de la mujer &uacute;til y ben&eacute;fica. </p>       <p >&iquest;Y qu&eacute; me dir&eacute;is de las mujeres Misioneras? Mujeres realmente misioneras apost&oacute;licas que han  recorrido los pa&iacute;ses salvajes del mundo para llevar la luz del Evangelio entre  los paganos. Algunas han muerto en &Aacute;frica &#40;como las Hermanas Josefina Fabriani y  Magdalena Caracassiani&#41; en el ejercicio de la misi&oacute;n que se hab&iacute;an impuesto;  otras han perecido en la China, en el Jap&oacute;n, en la India, en la Ocean&iacute;a a manos  de los infieles que ellas procuraban convertir. Quiero citar a una m&aacute;s, a la  brasilera Damiana Cunha, quien se dedic&oacute; en su pa&iacute;s a mejorar la suerte de los  indios salvajes de la provincia de Goyaz. </p>       <p>Hoy mismo existe en Londres un establecimiento llamado Escuela M&eacute;dica y Zenana, en la cual se  preparan las mujeres que quieren dedicarse a cristianizar a las Indianas y a  ense&ntilde;arles pr&aacute;cticamente artes y oficios. En la &eacute;poca en que Lady Dufferin,  esposa del actual Ministro de Inglaterra en Par&iacute;s, era Virreina de la India,  protegi&oacute; y fund&oacute; nuevas escuelas para llevar a cabo esa empresa de civilizaci&oacute;n. </p>       <p>Quisi&eacute;ramos citar algunas siquiera de las muchas damas inglesas que han pasado a la India con el  objeto de dedicarse a la ense&ntilde;anza de las mujeres asi&aacute;ticas, as&iacute; como de las que  han fundado establecimientos filantr&oacute;picos para moralizar al soldado, al  marinero, al obrero ingl&eacute;s. Aunque en menor escala, much&iacute;simas mujeres de todas  partes del mundo han dedicado su tiempo, su fortuna y sus desvelos a moralizar  al pueblo de su pa&iacute;s. No alcanzar&iacute;a por cierto un grueso volumen para referir  siquiera una parte de lo que han hecho las mujeres en esta v&iacute;a. </p>       <p>&iexcl;Cu&aacute;ntas mujeres han dedicado su pluma a influir sobre las cuestiones sociales que tanto se  discuten en el mundo! La m&aacute;s conocida entre todas y la que llev&oacute; a cabo una de  las obras m&aacute;s trascendentales de este siglo, fue Enriqueta Beecher Stowe, la  autora de <i>La caba&ntilde;a del t&iacute;o Tom </i> .  La lectura de ese libro produjo una impresi&oacute;n extraordinaria en los Estados  Unidos y en todo el mundo civilizado. Jam&aacute;s escrito alguno de mujer tuvo una  popularidad semejante. Trad&uacute;jose en todos los idiomas y en los &uacute;ltimos cuarenta  a&ntilde;os se han vendido millones de ejemplares. </p>       <p>Por no alargarme demasiado no cito a muchas otras que han imitado a esta americana, en todos los  pa&iacute;ses cristianos en donde las mujeres escriben para la prensa. S&oacute;lo har&eacute; una  excepci&oacute;n en honor de una espa&ntilde;ola, la digna se&ntilde;ora Do&ntilde;a Concepci&oacute;n Arenal de  Garc&iacute;a Carrasco, quien de un salto se puso a la cabeza de todas las escritoras  fil&aacute;ntropas y moralistas. Ella gan&oacute; con un brillo extraordinario, en 1873, el  primer premio que la Academia de Ciencias Morales y Pol&iacute;ticas de Madrid hab&iacute;a  ofrecido al autor de la mejor Memoria acerca de los caracteres de la  Beneficencia, la Filantrop&iacute;a y la Caridad. Bien sabido es que despu&eacute;s la se&ntilde;ora  Arenal ha escrito varias obras cuyas tendencias elevad&iacute;simas y moralizadoras le  han dado uno de los primeros puestos entre los escritores espa&ntilde;oles del presente  siglo.<sup><a    name="s2" href="#2">2</a></sup> </p>       <p>Lo he repetido hasta la saciedad: las mujeres de la &eacute;poca actual han ejercido todas las  profesiones y se las ha visto brillar en todos los puestos que antes eran  reservados a los hombres no m&aacute;s. </p>       <p>En las grandes capitales europeas y de Norte Am&eacute;rica encu&eacute;ntranse a pesar de la repugnancia de  los aferrados a las ideas antiguas, multitud de <i>Doctoras </i>en medicina que  tienen numerosa clientela y ganan una renta m&aacute;s o menos crecida. La primera que  en este siglo se entreg&oacute; p&uacute;blicamente al estudio de la medicina fue una  americana hija de padres ingleses: Isabel Blackwell. Podr&iacute;a citar a otras  muchas, como Isabel Garret, Ana Kingford, Isabel Morgan Hoggan, Marta Putnam,  Raquel Littler, la belga Van Drest, la espa&ntilde;ola Do&ntilde;a Martina Castillo, la  colombiana Do&ntilde;a Ana G&aacute;lvez, la rusa Nadeejda Souslowa, la polaca Tomasrewiez  Dobrska, la austriaca Rosa Welt, la se&ntilde;orita Verneuil, francesa, etc. Pero ser&iacute;a  imposible alcanzar a citar las m&aacute;s notables siquiera; mayor n&uacute;mero a&uacute;n contar&iacute;an  las ciencias en su seno si no fuera por la guerra que en las familias se le hace  a toda ni&ntilde;a que pretende salirse del camino trillado. </p>       <p>En Londres las mujeres tienen una Escuela de medicina propia y un Hospital que rigen solas, con  grande &eacute;xito. </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Doctoras en leyes  las hay en los Estados Unidos quienes ejercen la profesi&oacute;n de Abogados, y en el  presente a&ntilde;o se gradu&oacute; en Par&iacute;s una se&ntilde;orita que alcanz&oacute; con particular brillo  los honores universitarios. Y que son capaces de seguir esa carrera las mujeres  de raza espa&ntilde;ola, lo han probado algunas que se han dedicado a esos estudios: no  solamente en la Madre Patria, sino tambi&eacute;n en Hispanoam&eacute;rica. </p>       <p align="center">II </p>       <p>No hay nada que alargue tanto la vida como una existencia consagrada a las ciencias naturales:  parece como si la Naturaleza premiase a sus admiradores d&aacute;ndoles largos a&ntilde;os  sobre la tierra para que tengan tiempo de estudiar a fondo las maravillosas  creaciones de Dios. Gran n&uacute;mero de sabios contempor&aacute;neos han vivido m&aacute;s de  ochenta a&ntilde;os y otro tanto ha sucedido con la mujer de m&aacute;s ciencia que ha  brillado en este siglo, a saber, Mar&iacute;a Fairfax Sommerville. Era astr&oacute;noma y  matem&aacute;tica de primer orden, miembro de la Academia de Astronom&iacute;a de Londres y de  otras muchas sociedades cient&iacute;ficas. Muri&oacute; en 1872 a los noventa y dos a&ntilde;os de  edad. </p>       <p>Una norteamericana, Mar&iacute;a Mitchell, ten&iacute;a a su cargo en los Estados Unidos un Observatorio  astron&oacute;mico. Desde all&iacute; descubr&iacute;a cometas y hac&iacute;a c&aacute;lculos astron&oacute;micos que  llamaban la atenci&oacute;n de los sabios europeos. Dos rusas, las se&ntilde;oras Kovalevsky y  Litonova, tambi&eacute;n se han dedicado con provecho al estudio de la astronom&iacute;a: la  primera de &eacute;stas es profesora de matem&aacute;ticas en una universidad de Suecia. </p>       <p>Muchas mujeres europeas y de Norte Am&eacute;rica se han dedicado al estudio de la bot&aacute;nica. Entre  otras la inglesa Mariana North, quien recorri&oacute; toda Europa, Asia, Australia,  Norte Am&eacute;rica, etc., con el objeto de formar una colecci&oacute;n bot&aacute;nica, la m&aacute;s  completa que se conoce, a la cual a&ntilde;adi&oacute; una serie de seiscientos paisajes  hechos por ella a la aguada. Hoy se encuentra esta colecci&oacute;n en Kew-Gardens,  cerca de Londres. Febe Lankester ha escrito libros y dado conferencias con el  objeto de demostrar que los conocimientos de bot&aacute;nica y de las virtudes de las  plantas puede mejorar el estado sanitario de las ciudades y de la clase pobre,  proporcionando a &eacute;sta medicamentos baratos. Una holandesa, Emy de Leeuw, es  redactora de un peri&oacute;dico cient&iacute;fico y adem&aacute;s ha escrito una obra de m&eacute;rito  sobre bot&aacute;nica. </p>       <p>La Real Sociedad de Agricultura de Londres cuenta entre sus m&aacute;s afamados profesores a Leonor Ormerod,  la cual estudia a fondo los insectos y sus costumbres para ense&ntilde;ar a los  agricultores la manera de precaverse de ellos. </p>       <p>Arabela Buckley fue durante once a&ntilde;os secretaria del famoso ge&oacute;logo Carlos Lyell, y es autora de  varias obras de la Historia Natural. Las austriacas Von Enderes y Ostoie se han  dedicado tambi&eacute;n al estudio de la Historia Natural, a la Arqueolog&iacute;a, y a las  lenguas orientales. </p>       <p>Amelia Edwards, inglesa, miembro de muchas sociedades sabias, se ha dedicado a la Arqueolog&iacute;a.  Ha viajado en Oriente con el objeto de hacer descubrimientos en los monumentos  antiguos, cuyos secretos sabe interpretar, y al mismo tiempo escribe  interesantes novelas que le han proporcionado una notable fortuna. </p>       <p>Todas estas damas no son aficionadas no m&aacute;s a estudios serios, sino profesoras cuya opini&oacute;n es  acatada por los sabios. </p>       <p>La pol&iacute;glota m&aacute;s notable del sexo femenino que se conoce actualmente es una rusa, Elena  Blavatsky, parienta de dos escritoras conocidas en el mundo de las letras, de  Madama de Witt &#40;hija de M. Guizot&#41;, y de la Condesa Hahn-Hahn. La se&ntilde;ora  Blavatsky conoce a fondo cuarenta o m&aacute;s lenguas antiguas y modernas. </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Varias mujeres contempor&aacute;neas se han dedicado al estudio de la Econom&iacute;a Pol&iacute;tica y de la marcha  de la cosa p&uacute;blica en la actualidad, a saber: las francesas Clementina Royer y  Julieta Lamber &#40;Madame Adam&#41;, la inglesa Garret Fawcett, la espa&ntilde;ola Emilia  Pardo Baz&aacute;n y otras no menos importantes en los pa&iacute;ses m&aacute;s civilizados de Europa  y Am&eacute;rica. </p>       <p>Entre las m&aacute;s notables viajeras es preciso contar a Ida Reyer Pfeiffer, la cual recorri&oacute; casi  todo el globo terr&aacute;queo, sin compa&ntilde;ero masculino que la protegiese. Durante toda  su juventud y parte de su edad madura estuvo atesorando ciencia y dinero para  llevar a cabo su deseo de viajar. Contaba ya cerca de cincuenta a&ntilde;os cuando  empez&oacute; a recorrer el mundo. No regresaba a Europa sino a dar a la estampa los  libros que escrib&iacute;a para dar cuenta de sus aventuras, y con el producto de  aquellos emprend&iacute;a nuevos viajes. Varias veces dio la vuelta al mundo hasta que  rendida con tantas fatigas muri&oacute; a los sesenta y tres a&ntilde;os de edad en Viena, su  ciudad natal. Ya sabemos cu&aacute;l es entre las inglesas el amor que tienen a los  viajes: encu&eacute;ntranse &eacute;stas en todas partes del globo y las librer&iacute;as est&aacute;n  llenas de los libros que escriben refiriendo sus aventuras. Una rusa, Lidia  Paschkoff, ha paseado su original talento por el Oriente, Jap&oacute;n, China y Am&eacute;rica  y sus obras han sido publicadas en Par&iacute;s. Una espa&ntilde;ola, la se&ntilde;ora Baronesa de  Wilson, ha recorrido Am&eacute;rica, escrito sus impresiones en libros interesantes, y  ha hecho gr&aacute;ficas descripciones de lo que ha presenciado. </p>       <p>&iexcl;Y qu&eacute; diremos ahora de las mujeres pol&iacute;ticas! </p>      <p>En esta &eacute;poca de transici&oacute;n de una faz de la civilizaci&oacute;n a otra que a&uacute;n no podemos entender, en  que, como en una vasija llena de licor efervescente, como lo ha dicho no  recuerdo qu&eacute; escritor elocuente, se encuentran todos los elementos de lo futuro  reunidos y mezclados; en que el bien y el mal aparecen enlazados; en que no es  posible prever si el mundo podr&aacute; regenerarse o si se perder&aacute; por entero en el  caos de ideas que suelen obscurecer hasta los esp&iacute;ritus m&aacute;s claros; en esta  sociedad actual tan llena de contradicciones, se ha levantado una voz que ha  hecho estremecer a muchos hombres, ha movido a risa a unos, a odio a algunos y a  generosa defensa a unos pocos: hablo de la decantada emancipaci&oacute;n pol&iacute;tica de la  mujer. Hoy esta idea nos parece absurda &#40;quiz&aacute; no sea sino prematura&#41;, y nos  parece absurda porque las mujeres que la han patrocinado se han puesto en  rid&iacute;culo por sus exageraciones, sus malas ideas morales y religiosas, sus  discursos extravagantes y el fervor temerario de que han hecho alarde. </p>       <p>Muchas mujeres inglesas, francesas, alemanas, rusas, italianas, han enarbolado su bandera de la  emancipaci&oacute;n pol&iacute;tica; pero en los Estados Unidos es en donde aquel partido ha  tomado cuerpo; hay all&iacute; un semillero de mujeres que piden a gritos libertad  completa, recorriendo calles y plazas, teatros y salones y levantando en torno  suyo una espesa polvareda dentro de la cual desaparecen todas las cualidades m&aacute;s  delicadas de la mujer. In&uacute;til ser&aacute; mencionar nombres, pues son much&iacute;simos, y en  un Congreso femenino tenido en este a&ntilde;o en Par&iacute;s se habl&oacute; abundantemente sobre  el asunto de la emancipaci&oacute;n pol&iacute;tica de la mujer sin que se lograse convencer a  nadie de la actual necesidad de ello. </p>       <p>Ya hemos visto que hay oradoras p&uacute;blicas, pero tambi&eacute;n hay en los Estados Unidos predicadoras  religiosas, las cuales tienen a su cargo sectas protestantes que las acatan y  las siguen. </p>       <p>Siempre que se trata de la facultad art&iacute;stica de la mujer se dice que hasta ahora no ha habido  ni un Mozart o un Rossini femenino, ni entre las pintoras y escultoras descuella  ninguna mujer que pueda compararse a Murillo, a Rubens, a Thorwaldsen. Pero si  hasta ahora no se se&ntilde;ala ninguna mujer maravillosa como artista, las ha habido y  las hay famos&iacute;simas, cuyas obras no son las menos apreciadas entre las de los  artistas modernos. De ello, pueden ser testigos cuantos han visitado las &uacute;ltimas  exposiciones art&iacute;sticas de las Capitales europeas. </p>       <p>En una revista del &uacute;ltimo Sal&oacute;n de los Campos El&iacute;seos en Par&iacute;s, leemos las siguientes l&iacute;neas: </p>   <ul>    <p>Uno de los retratos de cuerpo entero m&aacute;s completos que se admira all&iacute; por su ejecuci&oacute;n viril, es el  de <i>Kossuth</i>; lo ha ejecutado una mujer, una H&uacute;ngara, la se&ntilde;ora Parlaghy  &#91;...&#93; Esta dama no es una aficionada a la pintura, entendida y h&aacute;bil no m&aacute;s,  como las hay en las escuelas de pintura de Austria-Hungr&iacute;a, sino una artista  llena de originalidad y de m&eacute;rito.<sup><a    name="s3" href="#3">3</a></sup> </p>    </ul>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El autor del art&iacute;culo menciona a otras muchas artistas que han brillado en la Exposici&oacute;n de  Par&iacute;s de 1892, as&iacute; como en todas las que ha habido en los &uacute;ltimos cincuenta  a&ntilde;os. En Madrid se han distinguido tambi&eacute;n varias artistas de mucho m&eacute;rito; en  B&eacute;lgica, Berl&iacute;n, en todas partes las mujeres dejan su huella en las artes. </p>       <p>En cuanto a m&uacute;sica, tambi&eacute;n han brillado las mujeres en ese ramo. </p>       <p>Luisa Bertin, hija de un notable periodista franc&eacute;s, compuso tres &oacute;peras que fueron representadas  en Par&iacute;s a mediados de este siglo y otras han compuesto operetas que se han  representado con aplauso. En 1885 se represent&oacute; en Moscovia una &oacute;pera, <i>Uriel  Acosta</i>, obra de una dama rusa. </p>       <p>En cuanto a Oratorios, Sonatas, Nocturnos, y otra clase de composiciones musicales,  podr&iacute;amos presentar una lista crecida de obras compuestas por mujeres de varios  pa&iacute;ses. Entre las naciones europeas Suecia es una de las m&aacute;s privilegiadas por  el amor a las artes que profesan hombres y mujeres, y multitud de &eacute;stas se han  dedicado a la m&uacute;sica y al canto. Entre las Rep&uacute;blicas americanas descuella  Venezuela por el sentimiento m&uacute;sico que se ha desarrollado all&iacute; hace a&ntilde;os. Una  se&ntilde;orita de Caracas, Teresa Carre&ntilde;o, se hizo aplaudir por su ciencia musical en  salones europeos. Entre las bogotanas aficionadas al arte de Euterpe debemos  mencionar a la se&ntilde;ora Teresa Tanco de Herrera, que es autora no solamente de  piezas musicales sino tambi&eacute;n de operetas. </p>       <p>Entre las espa&ntilde;olas mencionaremos de paso unos pocos nombres como los de la hija del Duque de la  Torre, de Margarita de Hevia, de Clotilde Cerda y de otras muchas. </p>       <p>Cr&iacute;ticas de m&uacute;sica notables tambi&eacute;n las hay en la falange art&iacute;stica femenina. Entre otras, una  disc&iacute;pula de Liszt, Maria Lipsius &#40;que firma La Mara&#41;, la cual ha escrito libros que se consideran como  obras cl&aacute;sicas de cr&iacute;tica musical. </p>      <p>&iquest;Ser&iacute;a preciso probar que hay mujeres que en Espa&ntilde;a se han distinguido en las letras, en las  artes y en todas las ciencias, cuando en este recinto no m&aacute;s se encuentran  tantas damas que se han coronado unas con la aureola de Cl&iacute;o, y otras con las de  Melp&oacute;mene y Cal&iacute;ope? </p>      <p>Y si esto es en Espa&ntilde;a, en donde, seg&uacute;n el dicho de Don Juan Valera, se hace guerra cruda a las  mujeres que se dedican a la literatura, y en donde, asegura la distinguida  escritora Do&ntilde;a Concepci&oacute;n Gimeno de Flaquer, los <i>laureles </i>que alcanzan  las literatas est&aacute;n rociados de l&aacute;grimas, &iquest;qu&eacute; diremos de los otros pa&iacute;ses  europeos y americanos en donde la carrera literaria es honor&iacute;fica y  respetabil&iacute;sima, pero llena de abrojos y de espinas? </p>       <p>Se cuentan por docenas, por centenares, las mujeres literatas de nombre conocido que publican  sus obras en Inglaterra, en Francia, en Alemania, en Suecia, en Dinamarca, en  B&eacute;lgica, en Italia, en Espa&ntilde;a, en la Am&eacute;rica del Norte y tambi&eacute;n en la del Sur.  Las hay en Oriente y en la China, en todas partes en donde una conveniente  educaci&oacute;n ha desarrollado los talentos latentes en los cerebros femeninos. </p>       <p align="center">III </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No se puede negar, pues, que la mujer es perfectamente capaz de seguir las carreras profesionales,  as&iacute; como todas aquellas en que se necesita ejercitar el entendimiento. </p>       <p>Si con frecuencia hemos visto a muchas mujeres extravagantes que se han puesto en rid&iacute;culo cuando  han abrazado las carreras literarias, cient&iacute;ficas y art&iacute;sticas, esto no probar&aacute;  jam&aacute;s que la mujer carece de aptitud para consagrarse a ellas. No; no debemos  juzgar a todas por unas pocas que en lugar de ser realmente doctas son  presuntuosas, bachilleras y marisabidillas, y que, ignorantes en el fondo, est&aacute;n  llenas de tontas pretensiones. Pero ya esa &eacute;poca ha terminado; las <i>preciosas  rid&iacute;culas </i>no son de este siglo; en adelante la mujer espa&ntilde;ola e  hispanoamericana sabr&aacute; situarse con dignidad en el lugar que le tiene se&ntilde;alado  la Divina Providencia. Las mujeres que se encuentren con fuerza para ello se  podr&aacute;n entregar a estudios serios, y si poseen dotes adecuados  seguir&aacute;n  carrera en las profesiones al igual de los hombres. Entretanto la gran mayor&iacute;a  continuar&aacute; dedicada a las labores femeninas, al cuidado de su hogar y a hacer la  dicha de la humanidad, ejerciendo las cualidades que les son propias. As&iacute; como  no todos los hombres han nacido para las carreras profesionales, literarias y  art&iacute;sticas, no todas las mujeres pueden abrazarlas con buen &eacute;xito; pero la  educaci&oacute;n pone en evidencia las inclinaciones naturales de cada ser humano;  ninguno debe carecer de aquello que le permita cultivar su entendimiento,  dej&aacute;ndolo despu&eacute;s en libertad para consagrarse a la carrera que m&aacute;s le incline. </p>       <p>Queda pendiente ahora la cuesti&oacute;n de si ser&aacute; conveniente, si ser&aacute; justo, si ser&aacute; razonable, si  ser&aacute; discreto, dar a la mujer la libertad suficiente para que ejercite sin  trabas la inteligencia que Dios le ha concedido. </p>       <p>Muchos preguntan si la mujer que se pone en la misma l&iacute;nea con el var&oacute;n no perder&aacute; acaso los  privilegios excepcionales de los que ha gozado hasta el d&iacute;a. Creo que lo justo,  lo equitativo ser&aacute; abrir las puertas a los entendimientos femeninos para que  puedan escoger la v&iacute;a que mejor convenga a cada cual. Ellas podr&aacute;n entonces  elegir entre dos caminos igualmente honorables sin duda, pero muy diferentes.  Unas continuar&aacute;n bajo la dependencia casi absoluta de la voluntad del var&oacute;n, y  en cambio cosechar&aacute;n aquellas consideraciones, aquel respeto que rinde el  Caballero a la mujer y al ni&ntilde;o, con la generosidad con que todo ser fuerte trata  al d&eacute;bil. </p>       <p>Otras penetrar&aacute;n a los recintos cient&iacute;ficos que hasta el d&iacute;a s&oacute;lo frecuentaban los hombres, y all&iacute;  al igual de ellos ganar&aacute;n las palmas del saber humano. En cambio, empero, de ese  privilegio, de esa independencia de acci&oacute;n, perder&aacute;n indudablemente las  prerrogativas que en premio de su sumisi&oacute;n y humildad hab&iacute;an gozado en el mundo  civilizado desde la Edad Media. </p>       <p>En el siglo que en breve empezar&aacute; la mujer tendr&aacute; libertad para escoger una de esas dos v&iacute;as; pero  jam&aacute;s ser&aacute; respetable, nunca ser&aacute; digna del puesto que debe ocupar en el mundo,  si renuncia a ser <i>mujer </i>por las cualidades de su alma, por la bondad de  su coraz&oacute;n, y si no hace esfuerzo para personificar siempre la virtud, la  dulzura, la religiosidad y la parte buena de la vida humana. </p>       <p>Par&iacute;s, Agosto de 1892  </p>  <hr size="1">      <p><b>Comentarios</b></p>       <p><sup><a href="#s1" name="1">1</a></sup>A&iacute;m&eacute; Mart&iacute;n. </p>       <p><sup><a href="#s2" name="2">2</a></sup>Cuando esto escrib&iacute;amos a&uacute;n no hab&iacute;a muerto esta notabil&iacute;sima escritora gallega. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s3" name="3">3</a></sup><i>Revue des Deux Mondes</i>, 1er juin 1892. </p>    </font>      ]]></body>
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