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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Poéticas de lo criollo: La transformación del concepto "criollo" en las letras hispanoamericanas &#40;siglo XVI al XIX&#41;]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">        <p align=center><b><font size="4">Po&eacute;ticas de lo criollo. La transformaci&oacute;n del concepto &quot;criollo&quot; en las letras hispanoamericanas &#40;siglo XVI al XIX&#41;.</font></b></p>      <p><b>Flor &Aacute;ngela Buitrago Escobar</b></p>      <p> Egresada del programa de Literatura de la Universidad de los Andes, actualmente cursa el  &uacute;ltimo semestre de la Maestr&iacute;a en Literatura en la misma Universidad.  Dentro de sus publicaciones se encuentra: <i>De Insiauranda  Aeihiopum Saluie, </i>de Alonso de Sandoval: discurso que justifica el ministerio religioso. En <i>Chambac&uacute;, la  historia la escribes t&uacute;&quot;. Ensayos sobre cultura afrocolombiana, </i>ed. Luc&iacute;a  Ortiz, 319-348. Madrid: Ed. Iberoamericana - Frankfurt am Main: Vervuert, 2007.  Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:fa.buitrago40@uniandes.edu.co"> fa.buitrago40@uniandes.edu.co</a>;<a href="mailto:kambudur@gmail.com"> kambudur@gmail.com</a></p>  <hr size="1">      <p>El tema de este libro es analizar lo criollo como tropo en constante transformaci&oacute;n, esto es,  como una construcci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica, ideol&oacute;gica y discursiva clave para  interpretar las expresiones letradas en Am&eacute;rica Latina durante m&aacute;s de tres  siglos. Juan Vitulli y David Solodkow examinan los momentos hist&oacute;ricos por los  que atraviesa el tropo <i>criollo</i>, desde la segunda mitad del siglo XVI  hasta las primeras d&eacute;cadas del siglo XIX. El objetivo de los autores es poner en  di&aacute;logo, en los quince art&iacute;culos compilados, las propuestas te&oacute;ricas recientes  sobre el tema en el &aacute;mbito de la literatura hispanoamericana, con el fin de  proponer una periodizaci&oacute;n en tres series &uacute;til para pensar las transformaciones  hist&oacute;ricas del concepto.</p>      <p>El <i>telos </i>de la propuesta de Vitulli y Solodkow es historiar la sincron&iacute;a, lo cual exige  trabajar sobre secuencias que, pese a su coetaneidad, corresponden a ritmos  hist&oacute;ricos diversos. El trabajo en series les permite pensar la historia como un  proceso de irrupciones y discontinuidades, cuyas fechas son una tentativa de  ordenamiento, m&aacute;s que una &quot;verdad hist&oacute;rica&quot;. Lo <i>criollo </i>se inserta en  una din&aacute;mica como t&eacute;rmino inestable, reelaborado y transformado. Ahora bien, el  arco diacr&oacute;nico no impide explorar en cada serie una temporalidad espec&iacute;fica y  acotada. El texto est&aacute; dividido en tres series, en las cuales el significado de  lo criollo parece estabilizarse ideol&oacute;gica, cultural y pol&iacute;ticamente, sin que  tales procesos sean homog&eacute;neos ni duraderos. Dentro de cada serie se vislumbra  cierta permanencia sem&aacute;ntica sincr&oacute;nica y es posible, asimismo, observar el  desarrollo diacr&oacute;nico del concepto.</p>      <p>La primera serie, llamada &quot;Estereotipo, fijeza y ambig&uuml;edad&quot;, va de 1560 a 1600. Durante este  per&iacute;odo, el t&eacute;rmino criollo fija la identidad de una novedad geogr&aacute;fica y  antropol&oacute;gica. Primero se asociaba al esclavo africano nacido fuera de &Aacute;frica;  en segundo lugar, al europeo blanco nacido en Am&eacute;rica o al &quot;hijo del  conquistador&quot;; <i>criollo </i>era en todo caso un t&eacute;rmino despectivo. En el  art&iacute;culo &quot;La aristocracia de los despose&iacute;dos: Baltasar Dorantes de Carranza y la  primera generaci&oacute;n de criollos novohispanos&quot;, David Solodkow muestra la  emergencia de una actitud de reivindicaci&oacute;n de la estirpe del hijo de  conquistador ante la autoridad virreinal. La construcci&oacute;n de un imaginario  espacial para los criollos habitantes del Nuevo Mundo se estudia en el art&iacute;culo &quot;Gonzalo Fern&aacute;ndez de Oviedo y la incipiente conciencia criolla en la  historiograf&iacute;a de Indias&quot;. All&iacute;, Sarah Beckjord examina c&oacute;mo el sentido de  pertenencia de la primera generaci&oacute;n de conquistadores evidencia una nueva  identidad indiana que luego tuvo su impacto como germen de la conciencia criolla  &#40;62&#41;. En particular, Fern&aacute;ndez de Oviedo describe aspectos de la geograf&iacute;a, la  historia natural y la etnograf&iacute;a de lo que hoy son Panam&aacute; y Colombia, que  parecen forjarse desde la descripci&oacute;n de los pueblos ind&iacute;genas, a los que  considera primitivos y supersticiosos; tal actitud pol&iacute;tica com&uacute;n a otros  autores de su tiempo revela una b&uacute;squeda de espacio de identidad para los  castellanos en Am&eacute;rica. Para cerrar esta serie, el art&iacute;culo de Song No aborda el  caso brasilero con &quot;La mediocri&#40;olli&#41;dad heterog&eacute;nea de la <i>Pr&ograve;sopop&eacute;ia </i>de  Bento Teixeira&quot;. La lectura de Teixeira revela que m&aacute;s all&aacute; de una imitaci&oacute;n  mediocre del discurso de Cam&otilde;es, hay un complejo contexto hist&oacute;rico en el que se  reconoce una heterogeneidad discursiva de la conciencia barroca de su tiempo.</p>      <p>La segunda serie, denominada &quot;Agencia, apropiaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica, resemantizaci&oacute;n y creaci&oacute;n del  contra-estereotipo&quot;, cubre el per&iacute;odo entre 1600 y 1700. Se caracteriza por el  progresivo cambio s&eacute;mico del t&eacute;rmino criollo, que implica un alejamiento del  matiz negativo hacia su vindicaci&oacute;n y la invenci&oacute;n de un contra-estereotipo. Es  decir, al criollo se opone el <i>gachup&iacute;n </i>&#40;en M&eacute;xico&#41; o el <i>perulero </i>o <i>chapet&oacute;n </i>&#40;en Per&uacute;&#41;, es decir, el reci&eacute;n llegado de Espa&ntilde;a. La noci&oacute;n de  criollo pierde su sentido &eacute;tnico-racial y adquiere el significado m&aacute;s amplio de  &#39;poblador de Am&eacute;rica&#39; &#40;32&#41;. En ese sentido se inscribe el art&iacute;culo &quot;La  criollizaci&oacute;n de la santidad. La escritura barroca de las vidas ejemplares en el  Reino de la Nueva Granada&quot;, en el que Jaime Borja explora el g&eacute;nero narrativo de  las <i>Vidas ejemplares</i>, que se constituy&oacute; en modelo de comportamiento, a la  vez que representaba la jerarqu&iacute;a de los valores que esta sociedad determin&oacute;  como base de sus relaciones individuales y sociales. A trav&eacute;s del g&eacute;nero  estudiado, Borja analiza c&oacute;mo la sociedad neogranadina se observaba a s&iacute; misma,  pues dichos textos est&aacute;n inscritos en un contexto cultural y social cuyo eje era  la religi&oacute;n; de ah&iacute; que promover santos hac&iacute;a parte del esp&iacute;ritu de identidad  criolla regional.</p>      <p>El tema de la santidad tambi&eacute;n est&aacute; presente en los art&iacute;culos &quot;El retrato verbal como  mecanismo de autoconstrucci&oacute;n: sor Juana y la subjetividad multiposicional&quot;, de  Kathryn Mayers, y &quot;&iquest;Mujeres alborotadas o amas de casa espirituales?: dos beatas  en la urbe andina colonial&quot;, de Stacey Schlau. En los dos textos, entre monjas y  beatas hay una mirada a los procesos de agenciamiento criollo desde lo femenino.  En el primer art&iacute;culo, se examinan las inquietudes intelectuales y est&eacute;ticas de  sor Juana; en el segundo, las preocupaciones de las beatas por la aceptaci&oacute;n en  un mundo bajo el control masculino. Como modelo de an&aacute;lisis de los sermones  dedicados al tema, aparece en el art&iacute;culo &quot;Sacras palabras: Espinosa Medrano y  el complejo espacio de la oratoria barroca virreinal en el Per&uacute;&quot;. All&iacute;, Juan  Vitulli estudia el serm&oacute;n dedicado a santa Rosa de Lima, en <i>La novena  maravilla </i>&#40;1695&#41;, del Lunarejo. La erudici&oacute;n del texto de Medrano da cuenta  ante una autoridad peninsular, con el fin de insertarse en la cadena cultural  metropolitana, y a su vez para dirigirse a unos pares que est&aacute;n en el  intersticio: ni espa&ntilde;oles ni ind&iacute;genas, sino los que &quot;buscan forjar los primeros  signos de una identidad diferenciada&quot; &#40;229&#41;. Por &uacute;ltimo, en &quot;Conciencia criolla  entre los cristianos nuevos del Brasil colonial: el caso de Manuel Beckman&quot;,  L&uacute;cia Helena Costigan expone el caso de un criptojud&iacute;o, para abordar las  manifestaciones de la conciencia criolla en los grupos minoritarios en esta  regi&oacute;n americana.</p>      <p>La tercera serie, denominada &quot;Conciencia criolla y margen ilustrado&quot;, va de 1700 a 1810. Durante  este per&iacute;odo la formaci&oacute;n de la conciencia criolla funcion&oacute; como base o fermento  de las identidades protonacionales. La Ilustraci&oacute;n promueve cambios que los  intelectuales americanos empiezan a dirigir y aprovechar hacia la emancipaci&oacute;n.  Los autores tienen el acierto de rescatar la hip&oacute;tesis de Mariano Pic&oacute;n-Salas,  quien afirma que el humanismo jesu&iacute;tico desempe&ntilde;&oacute; un papel fundamental en el  desarrollo de la conciencia criolla. Sobre este aspecto giran dos art&iacute;culos: el  primero es de Santa Arias, titulado &quot;Geograf&iacute;a, imperio e iglesia bajo la huella  de la Ilustraci&oacute;n: conciencia criolla y los espacios del imaginario cartogr&aacute;fico  jesu&iacute;tico durante el siglo XVIII&quot;. Arias analiza la relaci&oacute;n entre el  positivismo cient&iacute;fico, la espacialidad y los misioneros jesuitas en Chile. El  caso chileno invita al investigador a establecer una relaci&oacute;n semejante con la  extensa relaci&oacute;n de Joseph Gumilla, <i>El Orinoco ilustrado</i>, que recorre los  Llanos colombianos. El segundo art&iacute;culo, de Stephanie Kirk, &quot;&#39;Ilustres varones  apost&oacute;licos&#39;: el paradigma de la masculinidad jesuita en M&eacute;xico de los siglos  XVII y XVIII&quot;, es una clara muestra de un modelo de erudici&oacute;n, espiritualidad y  poder, que &quot;promov&iacute;a la identidad del individuo y sus logros sin descuidar la  importancia de la identidad com&uacute;n&quot; &#40;288&#41;, que se impuso en la conciencia  criolla. En el texto de Ruth Hill, &quot;El drama de hacer patria: negrofobia,  judeofobia y modernidad criolla en <i>Frutos de la educaci&oacute;n </i>&#40;1830&#41;&quot;, se  puede notar un v&iacute;nculo con el art&iacute;culo de Kirk, por cuanto <i>Frutos, </i>la  obra teatral del ilustrado peruano Felipe Pardo y Aliaga, ilustra los c&oacute;digos de placer y ocio no deseables para el  criollo ilustrado y culto, pr&aacute;cticas asociadas a las negritudes, como el baile  de la zamacueca &#40;277&#41;.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los intelectuales criollos tambi&eacute;n mostraron su inter&eacute;s por el territorio y por el papel de la  mujer. El caso neo-granadino examinado por Luis Fernando Restrepo en &quot;El parque  humano y la ciencia criolla ilustrada: la <i>Fauna cundinamarquense </i>&#40;1806&#41;,  de Jorge Tadeo Lozano&quot; estudia el texto a&uacute;n in&eacute;dito surgido en el contexto de la  Real Expedici&oacute;n Bot&aacute;nica, cuyo objetivo era elaborar un inventario de todas las  especies animales de Am&eacute;rica, desde los paradigmas cient&iacute;ficos de la &eacute;poca, as&iacute;  como una descripci&oacute;n de las razas humanas presentes. El ensayo de Restrepo  examina las implicaciones pol&iacute;ticas y &eacute;ticas de la continuidad entre lo humano y  lo animal que presenta la <i>Fauna</i>; y c&oacute;mo en esa nueva episteme se halla  una emergencia de la conciencia criolla.</p>      <p>Con respecto al papel de la mujer en la construcci&oacute;n de naci&oacute;n, en el art&iacute;culo &quot;Educando a la  mujer criolla en la prensa hispanoamericana de la Ilustraci&oacute;n&quot;, Mariselle  Mel&eacute;ndez estudia el tema de las nodrizas en la Hispanoam&eacute;rica del siglo XVIII,  porque hab&iacute;a surgido la preocupaci&oacute;n por reglamentar la maternidad, pues era  considerada &quot;como parte constitutiva del car&aacute;cter de la naci&oacute;n&quot; &#40;359&#41;. Por  tanto, los intelectuales masculinos difunden esta idea por medio del peri&oacute;dico.  Mel&eacute;ndez estudia el caso del <i>Mercurio Peruano</i>, fundado enteramente por  criollos destacados en el comercio, la medicina, las leyes y la literatura.</p>      <p>Una de las facetas menos exploradas del criollismo es la imagen preindependentista; su situaci&oacute;n de  ambig&uuml;edad, por el vasallaje a Espa&ntilde;a y el cuestionamiento de la relaci&oacute;n entre  ambos territorios. Justamente, en &quot;&#39;Siempre pronta a rendir y manifestar su  vasallaje&#39;: criollismo y lealtad en las fiestas mon&aacute;rquicas&quot;, Mar&iacute;a Soledad  Barb&oacute;n explora la compleja relaci&oacute;n existente en la correspondencia entre los  vasallos lime&ntilde;os y Carlos I V, para solicitar exenciones, t&iacute;tulos y otras  prendas, en virtud de la lealtad mostrada en las costosas fiestas celebradas en  su honor. No obstante, tras largos a&ntilde;os de cartas usualmente no se obten&iacute;an los  t&iacute;tulos nobiliarios solicitados, apenas la concesi&oacute;n de ciertas f&oacute;rmulas  protocolarias u otros poderes limitados por la Corona. Como resultado, la  &quot;econom&iacute;a de la merced&quot; basada en la recompensa enmarca las afirmaciones de  fidelidad que afectan directamente las eventuales exaltaciones patri&oacute;ticas de  los criollos. Para cerrar la tercera serie, me interesa destacar que tambi&eacute;n se  tuvo en cuenta el territorio caribe, al incluir el art&iacute;culo &quot;Po&eacute;ticas caribe&ntilde;as de lo criollo:  creole/ criollo/ creolit&eacute;&quot;, de Yolanda Mart&iacute;nez, donde la autora comenta los  cambios sem&aacute;nticos del t&eacute;rmino criollo en los casos del Caribe franc&eacute;s e  hispano.</p>      <p>En el Ap&eacute;ndice se encuentra el texto de Jos&eacute; Antonio Mazzotti, &quot;El criollismo y el debate &#40;post&#41;colonial  en Hispanoam&eacute;rica&quot; y el Postscriptum de Mabel Mora&ntilde;a. Ambos autores presentan  una mirada global sobre el problema de lo criollo desde un punto de vista  te&oacute;rico comparativo y anal&iacute;tico. Mazzotti hace una revisi&oacute;n de las teor&iacute;as  poscoloniales de Edward Said, Homi Bhabha y Gayatri Spivak, para terminar en la  problematizaci&oacute;n de tales teor&iacute;as en la din&aacute;mica de grupos en Hispanoam&eacute;rica.  Mora&ntilde;a, por su parte, expone las diversas relaciones en que se inscribe lo  criollo, as&iacute; como los nuevos significados que surgen en las m&uacute;ltiples  temporalidades.</p>      <p>En suma, una selecci&oacute;n de art&iacute;culos que Vitulli y Solodkow escogieron con gran acierto para  exponer un amplio panorama del problema de lo criollo y las constantes  transformaciones del t&eacute;rmino, no s&oacute;lo por factores temporales o espaciales, sino  sobre todo ideol&oacute;gicos. La inestabilidad sem&aacute;ntica y las variaciones  conceptuales del t&eacute;rmino criollo est&aacute;n directamente relacionadas con lo que  Mazzotti ha definido como un tipo particular de &quot;agencia&quot; y lo que Mora&ntilde;a  conceptualiza como un modo espec&iacute;fico de &quot;conciencia&quot;, esto es, la  problematizaci&oacute;n de una subjetividad en proceso. </p>   </font>      ]]></body>
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