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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">      <p align="center" ><font size="4"><b>Hacia una ontolog&iacute;a social del aprendizaje</b><sup><a   name="s*" href="#*">*</a></sup></font></p>     <p><b>Jean Lave</b> <sup><a   name="s**" href="#**">**</a></sup>    <br> <b>Martin Packer</b><sup><a   name="s***" href="#***">***</a></sup></p>      <p><sup><a   href="#s*"  name="*">*</a></sup> Este texto corresponde a la reedici&oacute;n en espa&ntilde;ol del art&iacute;culo  "Towards a Social Ontology of Learning", publicado originalmente en Svend  Brinkmann, Claus Elmholdt, Gerda Kraft y Peter Musaeus (Eds.).2008. A  Qualitative Stance: Essays in Honor of Steinar Kvale. Aarhus: Aarhus University  Press. Agradecemos a los autores y a la editorial de Aarhus University por  autorizar la traducci&oacute;n y publicaci&oacute;n de este texto. Traducido por Felipe  Estrada. Correo electr&oacute;nico: <a  href="mailto:felipe.estrada@etb.net.co"> felipe.estrada@etb.net.co</a></p>      <p><sup><a   href="#s**"  name="**">**</a></sup> Ph.D. en Antropolog&iacute;a Social, Universidad de Harvard, Estados  Unidos. Profesora de Educaci&oacute;n y Geograf&iacute;a en la Universidad de California,  Berkeley, Estados Unidos. Correo electr&oacute;nico: <a  href="mailto:jlave@socrates.berkeley.edu"> jlave@socrates.berkeley.edu</a></p>      <p><sup><a   href="#s***"  name="***">***</a></sup> Ph.D. en Psicolog&iacute;a del Desarrollo, Universidad de California,  Berkeley, Estados Unidos. Profesor asociado del Departamento de Psicolog&iacute;a de la  Universidad Duquesne, Estados Unidos, y de la Universidad de los Andes (desde  2008). Correo electr&oacute;nico: <a  href="mailto:packer@duq.edu"> packer@duq.edu</a></p> <hr size="1">     <p><b>I. Introducci&oacute;n</b></p>      <p>Los recientes intentos de desarrollar teor&iacute;as sociales o culturales del  aprendizaje asumen, a menudo irreflexivamente, que la experiencia vivida as&iacute;  entendida es "cotidiana" en su naturaleza. En la ling&uuml;&iacute;stica hay movimientos en  esta direcci&oacute;n (por ejemplo, en torno a temas de la pragm&aacute;tica, la deixis, la  socioling&uuml;&iacute;stica, el uso del lenguaje como pr&aacute;ctica social), as&iacute; como en otros  contextos disciplinarios (psicolog&iacute;a, sociolog&iacute;a, educaci&oacute;n y estudios  culturales). Estos intentos incluyen discusiones de la cognici&oacute;n socialmente  compartida, la psicolog&iacute;a cultural, la cognici&oacute;n en la pr&aacute;ctica, la actividad  situada, el aprendizaje en la pr&aacute;ctica y argumentos sobre la cultura, la  praxis, la pragm&aacute;tica y la pr&aacute;ctica social. "La vida cotidiana" ha adquirido  una nueva relevancia y popularidad con estos esfuerzos para desarrollar  enfoques de la cognici&oacute;n, el pensamiento y habla m&aacute;s cercanos a lo social, y en  los estudios antropol&oacute;gicos de la pr&aacute;ctica social. Estos &uacute;ltimos afirman que la  vida cotidiana es el sitio central de procesos socioculturales e hist&oacute;ricos que  deben ser objeto de nuestro estudio.</p>      <p>&iquest;C&oacute;mo debemos entender el tema central pero poco analizado de "lo cotidiano"  y su vago pero recurrente papel en el discurso acad&eacute;mico? "Lo cotidiano" tiene  una variedad de significados relacionados: experiencia de vida que es mundana,  prosaica, mon&oacute;tona, aburrida, o aquello que se repite, la rutina, lo que no  cambia, la ronda ordinaria, esperada y posiblemente ineludible. A veces se  equipara a la cultura, la costumbre y lo com&uacute;n; a veces con la fe, los valores y  la experiencia vivida, o con el sitio de la praxis, la pragm&aacute;tica y la pr&aacute;ctica  social. En todo caso, estas interpretaciones diversas mantienen el sentido vago  y abierto del t&eacute;rmino. Podemos esperar, entonces, que el problema con "lo  cotidiano" resultara ser su falta de significado espec&iacute;fico en los campos de la  actividad en la que su papel fundamental deber&iacute;a recomendar un conocimiento m&aacute;s  exhaustivo. Pero en realidad el problema es justamente lo contrario: "lo  cotidiano" tiene una historia m&aacute;s larga y un significado m&aacute;s amplio y m&aacute;s  estrechamente limitado del que los usuarios del t&eacute;rmino son generalmente  conscientes. Esta convergencia de enfoques y focos merece atenci&oacute;n. Y dado que  la vida cotidiana es un concepto clave en medio de tal variedad de campos  te&oacute;ricos en la actualidad, y que tiene una historia de la que sus usuarios  frecuentes parecen no ser conscientes, vale la pena explorar el tema m&aacute;s a  fondo.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Adem&aacute;s, vamos a proponer que una visi&oacute;n de lo cotidiano est&aacute; impl&iacute;cita en  las teor&iacute;as de aprendizaje que no hacen menci&oacute;n expl&iacute;cita de la misma. Esta  afirmaci&oacute;n puede parecer sorprendente. Despu&eacute;s de todo, podemos hablar de la  resoluci&oacute;n de problemas, la metacognici&oacute;n, las habilidades anal&iacute;ticas, los  espacios de problemas, etc., al parecer sin hacer referencia a un mundo  cotidiano. Pero eso no debe ser tomado al pie de la letra. De hecho, la gran  mayor&iacute;a de las teor&iacute;as contempor&aacute;neas del aprendizaje asumen y se basan en una  oposici&oacute;n diametral: su noci&oacute;n clave es siempre la de avanzar hacia un  conocimiento cient&iacute;fico, e impl&iacute;cito en esto est&aacute; siempre un movimiento que se  aleja del polo opuesto, el de la vida cotidiana. Proponemos que este  enfrentamiento y aquellas contraposiciones relacionadas, dualistas y no  cuestionadas han coaccionado los estudios del aprendizaje. Si se han de  resolver dichas contraposiciones y superar los dualismos, se debe prestar  expl&iacute;cita y cuidadosa atenci&oacute;n al campo de lo "cotidiano", a la pr&aacute;ctica y el  aprendizaje diarios. Pero una teor&iacute;a cognitiva de los mecanismos cotidianos de  aprendizaje, conocimiento y la resoluci&oacute;n de problemas no ser&aacute; de ayuda, por las  razones que discutiremos.<sup><a   name="s1" href="#1">1</a></sup></p>      <p>Parte integral y central de la oposici&oacute;n diametral entre lo cient&iacute;fico y lo  cotidiano en la teor&iacute;a convencional del aprendizaje es la dimensi&oacute;n  pol&iacute;tico-social, que generalmente pasa inadvertida y que tiene una naturaleza  estrechamente epistemol&oacute;gica (e individual, ahist&oacute;rica, racionalista).  Trataremos de proponer una visi&oacute;n diferente de la pol&iacute;tica y la epistemolog&iacute;a  del "aprendizaje cotidiano". Una comprensi&oacute;n m&aacute;s completa de lo cotidiano  acarrea consigo una comprensi&oacute;n alternativa del aprendizaje: que el aprendizaje  es ubicuo en la actividad social. Es un error pensar en el aprendizaje como un  tipo particular de actividad, que tendr&aacute; lugar s&oacute;lo en momentos espec&iacute;ficos y en  lugares especiales dispuestos para ello. Por supuesto que esta visi&oacute;n del  aprendizaje plantea sus propias preguntas (Lave y Wenger 1991; Chaiklin y Lave  1993; Packer 2001).</p>      <p>En la siguiente secci&oacute;n (Secci&oacute;n II) caracterizaremos brevemente dos teor&iacute;as  de aprendizaje (en la ciencia cognitiva, en la obra de Piaget), en t&eacute;rminos  comparativos, y describiremos los supuestos en com&uacute;n. Los defensores de cada  una de estas teor&iacute;as consideran a la otra muy diferente, incluso opuesta, a la  propia. Pueden ser extra&ntilde;os compa&ntilde;eros de cama.<sup><a   name="s2" href="#2">2</a></sup> Sin embargo,  compararlos nos lleva al nivel de los supuestos subyacentes en el cual resultan  tener similitudes fundamentales. Estos supuestos deben ser cuestionados si  hemos de reconocer y superar las deficiencias de estas teor&iacute;as. Las deficiencias  m&aacute;s significativas se pueden resumir en lo que hemos llamado un modelo  Refinado/Crudo del aprendizaje (y del mundo que &eacute;ste implica). Se asume, sin  cuestiona-miento, que el aprendizaje involucra procesos de "refinamiento". En  la Secci&oacute;n III caracterizamos una estrategia que se ha empleado en debates  recientes sobre la "cognici&oacute;n situada" y la pr&aacute;ctica social, que plantea  alejarse de las teor&iacute;as convencionales del aprendizaje al revertir el valor  habitual atribuido a los dos polos del modelo Refinado/Crudo, hacia una  estrategia de "Crudo de Alto Grado". Aunque esto no cambia los supuestos  subyacentes, s&iacute; tiene el m&eacute;rito de centrar la atenci&oacute;n por primera vez en el  extremo "cotidiano", generalmente suprimido, como un sitio para el aprendizaje.</p>      <p>Luego miramos el c&uacute;mulo de trabajo te&oacute;rico en el campo filos&oacute;fico/social, el  cual, a nuestro parecer, es el que m&aacute;s tiene que decir acerca de lo cotidiano en  t&eacute;rminos que tambi&eacute;n se ocupan de los otros problemas que encontramos en el  modelo Refinado/Crudo. &Eacute;ste es el trabajo realizado en la tradici&oacute;n marxista  existencial. En la Secci&oacute;n IV nos basamos en dos puntos fuertes de este trabajo:  el desarrollo de una ontolog&iacute;a social, hist&oacute;rica, y con ella, un &eacute;nfasis sobre  preguntas acerca de ser y el devenir, vivir en el mundo. Nos parece que, juntos,  &eacute;stos ofrecen un marco necesario para formular nuevas preguntas sobre el  conocimiento, el saber y el aprendizaje.<sup><a   name="s3" href="#3">3</a></sup></p>      <p>Ambos recuentos t&iacute;picos del aprendizaje -Refinado/ Crudo y Crudo de Alto  Grado- son insuficientes, en la medida en que son ahist&oacute;ricos. Si insistimos  sobre la importancia del proceso hist&oacute;rico y el an&aacute;lisis hist&oacute;rico, debemos  ofrecer una explicaci&oacute;n de por qu&eacute; esta visi&oacute;n del mundo es tan envolventemente  caracter&iacute;stica del mundo occidental en la actualidad. En la Secci&oacute;n V tomamos  dos puntos de vista hist&oacute;ricos de la vida cotidiana (las de Gyorgy Luk&aacute;cs y  Henri Lefebvre). La teor&iacute;a de Luk&aacute;cs (1988, 1978a, 1978b) de la reificaci&oacute;n  parece proporcionar una explicaci&oacute;n hist&oacute;rica convincente de las teor&iacute;as  contempor&aacute;neas del aprendizaje, en la que &eacute;stas son entendidas como  descripciones de la existencia reificada, en la que la mente puede ser descrita  como, y en t&eacute;rminos de, formalismos alienados. El trabajo de Lefebvre (1971)  ilustra tanto las fortalezas como los problemas de la forma en que los fil&oacute;sofos  marxistas existenciales conciben lo cotidiano. Por &uacute;ltimo, en la Secci&oacute;n VI  consideramos las implicaciones de nuestro an&aacute;lisis de ese punto para las teor&iacute;as  del aprendizaje.</p>      <p>    <br> <b>II. Teor&iacute;as t&iacute;picas del aprendizaje</b></p>      <p>Empezamos analizando los supuestos compartidos que subyacen a la forma en que  es visto el aprendizaje en dos teor&iacute;as representativas de la psicolog&iacute;a. Nuestro  an&aacute;lisis se ocupa de los supuestos sobre la relaci&oacute;n entre sujeto y mundo, el  telos o direcci&oacute;n en la que el aprendizaje, entendido como cambio, tiene lugar y  los mecanismos o procesos mediante los cuales se lleva a cabo este cambio. A  nuestro parecer, &eacute;stos son los componentes m&iacute;nimos de cualquier teor&iacute;a del  aprendizaje digna de ese nombre. Ellos nos proporcionan un marco para comparar  las teor&iacute;as del aprendizaje.<sup><a   name="s4" href="#4">4</a></sup></p>      <p><b>Ciencia cognitiva</b>    <br> La revisi&oacute;n exhaustiva de Haugeland (1981) del programa de la ciencia cognitiva  ofrece un texto &uacute;til para nuestra tarea. No se hace menci&oacute;n expl&iacute;cita de  aprendizaje en s&iacute;, pero el recuento de Haugeland hace referencia a cada uno de  los tres componentes de las teor&iacute;as del aprendizaje que acabamos de mencionar:  la relaci&oacute;n entre sujeto y mundo, el telos y el mecanismo para el cambio. La  ciencia cognitiva tiene como objetivo describir los &aacute;mbitos de competencia  humana en t&eacute;rminos de un sistema formal de reglas que operan con elementos  (tokens). El sujeto se considera de car&aacute;cter computacional, l&oacute;gicamente  equivalente a un sistema formal automatizado. Las reglas de dicho sistema son  sint&aacute;cticas; es decir, que no requieren interpretaci&oacute;n o juicio para su  aplicaci&oacute;n. Son como las reglas de un juego como el ajedrez. Los elementos en  los que operan estas reglas tambi&eacute;n son formal y expl&iacute;citamente definidos,  igual que la disposici&oacute;n de piezas en un tablero de ajedrez.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el recuento de Haugeland (1981) tambi&eacute;n ocurre que los elementos (tomados  ahora como s&iacute;mbolos) pueden representar el mundo. "Consideramos que la  interpretaci&oacute;n es relacionar o conectar un sistema formal con el mundo exterior  (es decir, a lo que sea que tratan los elementos)" (p. 27). Pero el mundo que,  puede decirse, es representado por un sistema formal, como lo describe  Haugeland, es en s&iacute; mismo distinto de cualquier interpretaci&oacute;n de s&iacute;, sea formal  o no formal. Este mundo no es m&aacute;s que una colecci&oacute;n objetiva de objetos,  estados o hechos, todos materiales y dados directamente. Es evidente que &eacute;ste  es un recuento dualista de sujeto y objeto. Como un computador es tambi&eacute;n un  objeto material, adem&aacute;s de ser compu-tacional, Haugeland (1981) sugiere que la  inform&aacute;tica no es dualista, ya que evita dividir la realidad en distintos  reinos mentales y materiales. No estamos de acuerdo: en el mejor de los casos  hay un dualismo material-material en la ciencia cognitiva y no uno  mental-material: los dos reinos ahora son los de "adentro" y "fuera" del  computador.</p>      <p>Pero, &iquest;qui&eacute;n o qu&eacute; est&aacute; en condiciones de poder tomar un elemento como  s&iacute;mbolo que representa al mundo o una de sus partes? No es el sistema formal en  s&iacute;, porque el mundo est&aacute; fuera de ese sistema, y las normas, por definici&oacute;n, no  pueden operar sobre aquello que est&aacute; por fuera de su &aacute;mbito de aplicaci&oacute;n. Si un  sistema formal representa el mundo, es, por decirlo as&iacute;, sin saber que lo hace.  S&oacute;lo alguien con acceso tanto al sistema como al mundo podr&iacute;a juzgar la  suficiencia de dicha representaci&oacute;n. Este punto de vista general es usualmente  el que toma el programador, aunque reconocer esto es ver que la sem&aacute;ntica la  realiza un ser humano y no el sistema formal, y que se requiere un tercer  t&eacute;rmino para superar el dualismo entre el sistema de representaciones y lo que  se representa. Haugeland (1981) solamente puede decir que, ojal&aacute;, "la sem&aacute;ntica  se ocupa de s&iacute; misma". El dualismo persistente entre el sujeto computacional y  el objeto material es la causa de esta dificultad. Sin embargo, la sem&aacute;ntica es  un criterio central que los cient&iacute;ficos cognitivos utilizan para juzgar el &eacute;xito  de sus modelos formales: &iquest;el sistema hace afirmaciones verdaderas sobre el  mundo? Un mejor sistema crea m&aacute;s afirmaciones verdaderas y menos falsas.<sup><a   name="s5" href="#5">5</a></sup>  En resumen, para la ciencia cognitiva los sistemas formales computacionales  generan afirmaciones acerca de un mundo objetivo que pueden ser verdaderas o  falsas.</p>      <p>El aprendizaje en la ciencia cognitiva es entonces un movimiento hacia la  racionalidad computacional autocontenida (en donde "la racionalidad es  vagamente an&aacute;loga a la preservaci&oacute;n de la verdad en sistemas matem&aacute;ticos", p.  28). El trabajo de interpretar la vida real se reduce a la "especificaci&oacute;n  sistem&aacute;tica de lo que significan todos los elementos de un sistema" (p. 22). En  &uacute;ltima instancia, en principio, esta racionalidad formal abarcar&aacute; todos los  &aacute;mbitos de la vida. Haugeland concluye diciendo: "La sugerencia b&aacute;sica &#91;de  algunos cr&iacute;ticos&#93; es que las &aacute;reas en las que sobresalen las computadoras (o  aquellas en las que se puede esperar que sobresalgan) son de un tipo especial,  donde las consideraciones pertinentes son relativamente pocas y bien definidas.  Esto incluye los juegos formales (por definici&oacute;n), as&iacute; como varias tareas  rutinarias t&eacute;cnicas o del micromundo. Pero que la inteligencia manifestada en la  vida cotidiana, el arte, la invenci&oacute;n y el descubrimiento (n&oacute;tese que se presume  que &eacute;stas son cosas que la vida cotidiana no es) sea o no del mismo tipo (aunque  probablemente m&aacute;s complicada), es una pregunta abierta. En efecto, la ciencia  cognitiva apuesta a que s&iacute; lo es &#91;...&#93;" (Haugeland 1981, 34).</p>      <p>    <br> <b>La epistemolog&iacute;a gen&eacute;tica de piaget    <br> </b>Un recuento del aprendizaje al parecer muy diferente se puede encontrar en la  obra de Jean Piaget. En su "epistemolog&iacute;a gen&eacute;tica" Piaget describe el cambio  del ni&ntilde;o de la inteligencia sensoriomotriz al pensamiento preoperacional y  luego al pensamiento operacional concreto, como consecuencia de una "abstracci&oacute;n  reflexiva" que opera sobre las acciones propias del ni&ntilde;o en el entorno f&iacute;sico.  La etapa final de la trayectoria del desarrollo de Piaget es la inteligencia  operacional formal. El pensamiento formal es abstracto, libre de las  limitaciones de espacio y tiempo, que son caracter&iacute;sticas de las operaciones  concretas y la etapa sensoriomotriz. Dicha abstracci&oacute;n de las limitaciones bajo  las cuales se lleva a cabo la acci&oacute;n significa que el pensamiento ope-racional  es reversible y atemporal. En esta etapa final, las operaciones pueden funcionar  de forma recursiva una sobre otra, y esta combinaci&oacute;n libre de operaciones hace  posible el razonamiento hipot&eacute;tico-deductivo que caracteriza a la ciencia. Estas  operaciones diferenciadas constituyen una etapa de la inteligencia, en la medida  en que forman un sistema coherente e integrado.</p>      <p>El telos del desarrollo expresado aqu&iacute;, entonces, es el de una abstracci&oacute;n  que procede por medio de la reflexi&oacute;n del sujeto sobre sus operaciones. Piaget  estaba interesado en el sujeto epist&eacute;mico (Piaget 1988); tuvo como objetivo dar  una explicaci&oacute;n gen&eacute;tica de las estructuras epistemol&oacute;gicas del espacio, tiempo,  causalidad y objeto que Kant (1965) describe, en la Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura,  como organizaci&oacute;n de nuestra percepci&oacute;n del mundo (Piaget 1955). Este sujeto es  cognitivo; sus aspectos conativos y emocionales son secundarios, vistos, en el  mejor de los casos, como subdominios de la inteligencia.</p>      <p>Si el sujeto es objeto de mucha atenci&oacute;n en el trabajo de Piaget, como un  sistema de operaciones que van diferenciando progresivamente al mismo tiempo que  se integran jer&aacute;rquicamente, el mundo, sorprendentemente, no es muy mencionado.  Piaget se expres&oacute; ambiguamente enmarcado en un empirismo ingenuo, que describe  el ni&ntilde;o rodeado de sillas, mesas y otros "productos secos de tama&ntilde;o mediano"  (para usar la frase de John Austin &#91;1975&#93;); otras veces hablaba sobre datos no  estructurados que inciden sobre el esquema intelectual del ni&ntilde;o. El problema,  por supuesto, es que al haberse comprometido con la visi&oacute;n de que el mundo no  puede ser conocido, salvo a trav&eacute;s de la interacci&oacute;n del sujeto con &eacute;ste, no  bien podr&iacute;a tratar de describir ese mundo de forma neutra e independiente.  Quedamos entonces con un relato detallado del sujeto, pero con poca idea de la  realidad no subjetiva con la cual interact&uacute;a dicho sujeto (Piaget 1976).</p>      <p>Esta dificultad no es fatal para el esquema de Piaget, porque su inter&eacute;s es,  en el fondo, saber c&oacute;mo el sujeto representa el mundo, y no la forma en que el  mundo mismo es reproducido o transformado. A medida que el ni&ntilde;o se desarrolla,  la representaci&oacute;n de la acci&oacute;n es, al menos impl&iacute;citamente, m&aacute;s valorada que la  acci&oacute;n misma. La competencia, especialmente la capacidad de imaginar todas las  formas posibles de llevar a cabo, por ejemplo, un experimento, es para Piaget  m&aacute;s interesante y significante que el rendimiento real del experimento.</p>      <p>Las relaciones sujeto-mundo, telos y mecanismos para el aprendizaje en estos  dos g&eacute;neros te&oacute;ricos se resumen en la tabla 1. Estas teor&iacute;as comparten un  conjunto com&uacute;n de supuestos. En primer lugar, sujeto y mundo se entienden como  entidades de dos tipos claramente definidos. El sujeto es una entidad mental y  cognitiva, mientras que el mundo es un arreglo de objetos con propiedades  determinadas. El sujeto es, sin duda, un individuo naturalizado, mientras que el  mundo es un ambiente sin historia. Tampoco es este un mundo social, ni mucho  menos un mundo social contradictorio, pol&iacute;tica y culturalmente diferenciado. En  resumen, cada una de estas teor&iacute;as se basa en un recuento dualista de sujeto y  mundo. En segundo lugar, la relaci&oacute;n entre estos dos t&eacute;rminos se interpreta como  epistemol&oacute;gica: el aprendizaje es una cuesti&oacute;n del sujeto que llegar a conocer  mejor el mundo. La acci&oacute;n en el mundo tiene s&oacute;lo un lugar secundario, y eso  solamente si figura. En tercer lugar, la direcci&oacute;n que toma el aprendizaje es  hacia un conocimiento m&aacute;s abstracto, formal, desprendido y objetivo. En cuarto  lugar, el mecanismo por el cual se logra este telos es uno de reflexi&oacute;n y  desprendimiento.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align=center><a name=t1><img src="img/revistas/res/n40/40a02t1.jpg"></a></p>      <p>    <br> <b>III. Desde un conocimiento superior hasta un ser cotidiano</b></p>      <p>A trav&eacute;s de estas teor&iacute;as se encuentra la noci&oacute;n de refinamiento, de un  movimiento que se aleja del desorden de la pr&aacute;ctica y las preocupaciones  mundanas; en definitiva, un alejamiento de lo cotidiano hacia un &aacute;mbito de  reflexi&oacute;n y desprendimiento, donde se puede obtener el aut&eacute;ntico conocimiento.  Cuando hacemos un examen minucioso, vemos que el polo refinado se asocia con  formas culturales m&aacute;s elevadas. La palabra "refinamiento" tiene numerosas  connotaciones: lo refinado est&aacute; purificado, aclarado, destilado y reducido a un  estado puro, libre de impurezas. El refinamiento sugiere precisi&oacute;n, exactitud;  es pulido y liso. Y, finalmente, el refinamiento es una caracter&iacute;stica de la  &eacute;lite: ser refinado es ser exigente, distinguido, culto y cultivado, confiado,  con clase, gr&aacute;cil, elegante, sutil y sofisticado.</p>      <p>Una teor&iacute;a que postula un telos de refinamiento encarna, pues, supuestos  sobre categor&iacute;as sociales desiguales. En el mundo contempor&aacute;neo las  desigualdades sociales m&aacute;s sobresalientes incluyen la clase social, el origen  &eacute;tnico y las relaciones de g&eacute;nero. Todos &eacute;stos son con frecuencia codificados en  t&eacute;rminos del modelo Refinado/Crudo, resumido en la tabla 2.<sup><a   name="s6" href="#6">6</a></sup> Los  reinos de la racionalidad, la l&oacute;gica formal, la contemplaci&oacute;n distanciada, la  producci&oacute;n de conocimiento, la autonom&iacute;a y la objetividad neutral son todos  asumidos sin dudar para caracterizar la categor&iacute;a dominante en cada caso,  mientras que, en contraste, se supone que la categor&iacute;a dominada es caracterizada  por el mundo cotidiano de la reproducci&oacute;n y el mantenimiento, lo normal, lo  rutinario, lo particular, lo intuitivo y lo interesado.</p>      <p align=center><a name=t2><img src="img/revistas/res/n40/40a02t2.jpg"></a></p>      <p>El cubo de az&uacute;car (de ninguna manera un objeto cotidiano) proporciona un  modelo de lo que entendemos por el eje refinado-crudo. Est&aacute; hecho, por supuesto,  de az&uacute;car "refinado", es decir, az&uacute;car que ha sido procesado para eliminar sus  contaminantes e impurezas. Ahora es puro, su suciedad, purgada. Tambi&eacute;n es  forma plat&oacute;nica precisa con la perfecci&oacute;n de un cubo blanco. El az&uacute;car a  cucharadas y no en cubo es, en cambio, un objeto cotidiano en la actualidad.  Pero no hace mucho tiempo, incluso los cristales de az&uacute;car eran un producto  s&oacute;lo para la &eacute;lite rica. En 1811 Benjamin Delessert recibi&oacute; la Cruz de la Legi&oacute;n  de Honor de Napole&oacute;n por producir az&uacute;car de remolacha bien cristalizado en su  f&aacute;brica. Los cristales de az&uacute;car se consideraban joyas familiares de una dote o  herencia hace 250 a&ntilde;os.</p>      <p>La axiolog&iacute;a de refinado-crudo funciona en todas las ciencias sociales (al  menos). La ling&uuml;&iacute;stica estructural ofrece un ejemplo ilustrativo, mostrando la  axiolog&iacute;a tanto a nivel de m&eacute;todo como a nivel de teor&iacute;a. Los datos sobre el  "desempe&ntilde;o" de una persona se suponen contaminados por la influencia del  entorno, la motivaci&oacute;n, la fatiga, e incluso por las exigencias de hablar en  "tiempo real". Con el fin de caracterizar adecuadamente la "competencia"  subyacente, la cual es vista como el objetivo apropiado del ling&uuml;ista, estos  datos deben ser refinados. Deben ser abstra&iacute;dos de la situaci&oacute;n en la que hacen  su aparici&oacute;n.</p>      <p>Pero los supuestos de que el aprendizaje es un movimiento hacia un espacio  ideal, ejemplificado por la ciencia, la filosof&iacute;a, etc., de que lo cotidiano es  el espacio de las sucias particularidades de la existencia, y de que hay  naturalmente una oposici&oacute;n dualista de sujeto y objeto, persona y mundo, est&aacute;n  extendidos en las creencias y pr&aacute;cticas cotidianas de la cultura euroamericana  de forma mucho m&aacute;s amplia. (Volveremos a esta relaci&oacute;n entre dominios te&oacute;ricos  y perspectivas culturales mucho m&aacute;s amplias en la Secci&oacute;n V).</p>      <p>Se han empleado varias estrategias, en un esfuerzo por derrocar el modelo  refinado/crudo, motivadas por la b&uacute;squeda de la novedad te&oacute;rica, por oposici&oacute;n a  su ideolog&iacute;a impl&iacute;cita de desigualdad social, o por la esperanza del ant&iacute;doto  contra una posici&oacute;n te&oacute;rica demasiado estrecha para hacer frente a los  apremiantes problemas del aprendizaje.<sup><a   name="s7" href="#7">7</a></sup> La primera (y no s&oacute;lo  primera en nuestra lista, sino probablemente tambi&eacute;n la primera hist&oacute;ricamente  en cambiar los conocimientos disciplinarios) es tratar de derrocar la axiolog&iacute;a  refinado/crudo invirti&eacute;ndola. Una axiolog&iacute;a de "crudo de alto grado" pretende  adoptar el punto de vista de la categor&iacute;a devaluada social, para revalorizar lo  "crudo" como b&aacute;sico, concreto, sensual, vital, terrenal y complejo. En los  modelos de aprendizaje de crudo de alto grado (utilizando los t&eacute;rminos  comparativos esbozados anteriormente), el telos del modelo refinado/crudo -los  conocimientos cient&iacute;ficos, el c&aacute;lculo puro, las operaciones formales, los  grandes juegos de ajedrez- permanece inalterado, pero los mecanismos de  aprendizaje son revaluados, con un &eacute;nfasis ahora en consideraciones tales como  el conocimiento intuitivo y concreto del cient&iacute;fico, o un argumento que plantea  que los cient&iacute;ficos aprenden su "oficio" a trav&eacute;s del modelo aprendiz-maestro  (pero v&eacute;ase Lave y Wenger 1991, para una cr&iacute;tica). As&iacute;, el aprendizaje a trav&eacute;s  del hacer se celebra, a veces hay discusiones sobre c&oacute;mo transferir el  aprendizaje concreto y pr&aacute;ctico al aula, y la relevancia contextual es vista  como un ant&iacute;doto contra el aprendizaje descontextualizado (pero el par  contexto/des-contextualizaci&oacute;n revela c&oacute;mo la dualidad b&aacute;sica no ha cambiado,  as&iacute; como la "particularidad" y la "intuici&oacute;n" se contrastan, impl&iacute;citamente, con  la "generalidad" y el "razonamiento l&oacute;gico").</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si invertir la axiolog&iacute;a del modelo refinado/crudo no ofrece la posibilidad  de un desmantelamiento radical de las teor&iacute;as del aprendizaje, el modelo de  crudo de grado alto, sin embargo, tiene el m&eacute;rito de llamar la atenci&oacute;n sobre la  categor&iacute;a antes devaluada. Fomenta un muy necesitado cambio de enfoque hacia  "lo cotidiano" y sugiere la posibilidad de explorar la vida cotidiana como el  lugar de aprendizaje.<i><sup><a   name="s8" href="#8">8</a></sup></i> Pero dicha acci&oacute;n -la simple inversi&oacute;n de la  axiolog&iacute;a de refinado y crudo- no lograr&aacute; transformar la teor&iacute;a b&aacute;sica de forma  radical, ya que deja sin examinar la relaci&oacute;n entre los dos polos. La distinci&oacute;n  entre lo refinado y crudo encapsula las diferencias entre lo mental y lo  manual, entre pensamiento y acci&oacute;n, entre teor&iacute;a y pr&aacute;ctica, entre lo ideal y lo  real, entre sujeto y objeto, entre la &eacute;lite y el com&uacute;n. Mientras que los dos  t&eacute;rminos en cada uno de estos pares se pueden distinguir, y el &eacute;nfasis se puede  cambiar del uno al otro, cualquier intento serio de romper con el modelo  dualista debe hacer frente al hecho de que no pueden simple y sencillamente  separarse, porque son dos extremos de un &uacute;nico eje.</p>      <p>El reconocimiento de este hecho motiva la b&uacute;squeda de una acci&oacute;n m&aacute;s distante  y radical. Tanto el modelo refinado/crudo como el modelo de crudo de alto  grado, sin importar el polo al cual le den prioridad, son a&uacute;n teor&iacute;as del  aprendizaje (y, por consiguiente, de la vida) ahist&oacute;ricas, asociales,  individualistas, racionalistas, dualistas, de aprendizaje sin cuerpo. Lo que  buscamos ser&iacute;a una teor&iacute;a del aprendizaje hist&oacute;ricamente conectada, dial&eacute;ctica,  social y relacional, que involucre la transformaci&oacute;n de la actividad de los  participantes de las comunidades de pr&aacute;ctica. Nos parec&iacute;a claro que un  prerrequisito para comprender el aprendizaje como participaci&oacute;n en comunidades  de pr&aacute;ctica (cotidiana) es una ontolog&iacute;a social e hist&oacute;rica. De nuestro trabajo  previo sab&iacute;amos que Karl Marx, Martin Heidegger, y sus muchos descendientes  intelectuales, hab&iacute;an explorado las implicaciones de reformular en t&eacute;rminos  ontol&oacute;gicos sociales las cuestiones que hab&iacute;an sido limitadas a interrogaciones  epistemol&oacute;gicas durante gran parte de la vida de la filosof&iacute;a moderna. Tal vez  nos puedan mostrar la forma de abordar las preguntas sobre aprendizaje y  conocimiento, primero, con temas ontol&oacute;gicos sociales, y en segundo lugar, y de  forma derivada, como temas epistemol&oacute;gicos. Esto prometi&oacute; remecer radicalmente  nuestra comprensi&oacute;n de la naturaleza del aprendizaje.</p>      <p>    <br> <b>IV. Marxismo cotidiano occidental existencial: la ontolog&iacute;a social e hist&oacute;rica</b></p>      <p>Hemos sugerido que el mecanismo a trav&eacute;s del cual el conocimiento es  "adquirido" en los enfoques dualistas y mentalistas respecto al aprendizaje del  modelo refinado/ crudo y crudo de alto grado es la abstracci&oacute;n, una especie de  contemplaci&oacute;n retirada. Tambi&eacute;n se&ntilde;alamos que en la connotaci&oacute;n com&uacute;n de "lo  cotidiano", se supone que la socializaci&oacute;n es el modo de aprendizaje en la vida  cotidiana, en lugar de la instrucci&oacute;n formal, que se asume como la fuente del  conocimiento refinado. Tanto la "socializaci&oacute;n" como la "instrucci&oacute;n formal"  involucran mitolog&iacute;as extensas sobre los mecanismos de aprendizaje. Estos mitos  son familiares: la socializaci&oacute;n implica aprender por imitaci&oacute;n, por la pr&aacute;ctica  repetitiva, por el hacer irreflexivo y por la reproducci&oacute;n mec&aacute;nica de rutinas.  El aprendizaje formal es formal,<sup><a   name="s9" href="#9">9</a></sup> porque depende de la ense&ntilde;anza.  Depende, asimismo, de los procesos por los cuales el conocimiento es  "transmitido". Sin la ense&ntilde;anza, se asume, no habr&iacute;a motivaci&oacute;n para aprender.  Los procesos de transmisi&oacute;n son requeridos para dar a entender "abstracciones  prepro-cesadas", y la ense&ntilde;anza se requiere para que los alumnos puedan acceder  al verdadero (l&eacute;ase "privilegiado") conocimiento. Transmitido as&iacute;, el  conocimiento debe ser interiorizado, y debe ser interiorizado en exactamente la  misma forma en que se transmiti&oacute;, si el conocimiento resultante no ha de ser  err&oacute;neo. Y, dado que el aprendizaje (m&aacute;s que la aplicaci&oacute;n del conocimiento) es  el objeto, y la ense&ntilde;anza es el modo de transmisi&oacute;n, debe haber un medio para  llevar los nuevos conocimientos a los sitios de su uso futuro, un proceso  conocido como "transferencia del aprendizaje". &#91;... &#93;</p>      <p>Nos parece que una visi&oacute;n mucho m&aacute;s seria, amplia y profunda del aprendizaje  es posible cuando partimos del reconocimiento de que tiene sus ra&iacute;ces en la  pr&aacute;ctica, y en el ser, m&aacute;s que en el saber. Pasamos de la vieja imagen de la  "transmisi&oacute;n" no problem&aacute;tica de conocimiento en un mundo uniforme de valores  compartidos y la cultura uniforme, a una nueva imagen en la que hay personas  socialmente localizadas, m&aacute;s o menos involucradas en la actividades continuas  de las comunidades de pr&aacute;ctica, diferentes entre s&iacute;, en conflicto y en  relaciones desiguales de poder, que participan en proyectos que cruzan las  fronteras situacionales. Ellas buscan, aunque a menudo irreflexivamente,  convertirse en tipos de personas, ser como otros tipos de personas, y dominan  pr&aacute;cticas de tal manera que el practicante es parte de la pr&aacute;ctica, y la  pr&aacute;ctica, parte de la identidad del practicante. Dado que existen la muerte y la  diferencia, las relaciones entre los veteranos y los reci&eacute;n llegados se llenan  de una necesidad del uno por el otro, para generar la continuidad, mientras que  al mismo tiempo amenazan la existencia del otro.</p>      <p>Podemos describir el sitio al que hemos llegado en este punto haciendo una  revisi&oacute;n de las consecuencias de esta visi&oacute;n del mundo para nuestra cr&iacute;tica de  los modelos refinado/crudo y crudo de alto grado. Hay un evidente contraste  entre ellos: en lugar de una visi&oacute;n individual, mentalista, racionalista,  elitista, ahist&oacute;rica, acontextual y dual del aprendizaje, hay una comprensi&oacute;n  dial&eacute;ctica, hist&oacute;rica y contextual del aprendizaje como aspecto de las  actividades en las que personas son constituidas por (y se constituyen en) la  participaci&oacute;n en comunidades de pr&aacute;ctica.</p>      <p><b>&#91;La Secci&oacute;n V, no se reproduce aqu&iacute;&#93;</b></p>      <p><b>VI. La producci&oacute;n hist&oacute;rica de las personas en la pr&aacute;ctica: una gu&iacute;a novedosa  a un laberinto de momentos<sup><a   name="s10" href="#10">10</a></sup></b></p>      <p>Al inicio de este documento hemos propuesto que los dos temas m&aacute;s importantes  por abordar en una cr&iacute;tica de las teor&iacute;as contempor&aacute;neas del aprendizaje son las  pol&iacute;ticas sociales ocultas dentro de estas teor&iacute;as y su prisa por eludir las  preguntas importantes del ser y el devenir de ciertos tipos de personas en  pr&aacute;cticas constituidas hist&oacute;ricamente en el mundo. Ha llegado el momento de  describir cu&aacute;n lejos hemos llegado con respecto a cada tema. Las teor&iacute;as  generales de aprendizaje no est&aacute;n desprovistas de valores sociales y pol&iacute;ticos,  a pesar de lo que &eacute;stas deseen asegurar. M&aacute;s bien, estas teor&iacute;as invitan a una  t&aacute;cita aceptaci&oacute;n y legitimaci&oacute;n del orden social contempor&aacute;neo. Si uno es de la  &eacute;lite (burgues&iacute;a, adulto, hombre, civilizado, blanco), uno aprende cosas de  &eacute;lite; si no, uno debe mantenerse ordinario y aprender con la pr&aacute;ctica, sin  reflexi&oacute;n. En la concepci&oacute;n del aprendizaje que proponemos, las diferencias de  poder, los conflictos, la lucha y la contradicci&oacute;n son constitutivos de la  participaci&oacute;n en la pr&aacute;ctica social. El aprendizaje es un aspecto integral de  la participaci&oacute;n cambiante en comunidades de pr&aacute;ctica cambiantes, y esto  involucra un telos de grados cambiantes y tipos de poder e impotencia que son  dial&eacute;cticamente constitutivos entre s&iacute;.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hemos visto que los supuestos sobre la relaci&oacute;n entre persona y mundo operan,  sin ser reconocidos, en las teor&iacute;as de instrucci&oacute;n formal. Tales teor&iacute;as apelan  a mecanismos como la "interiorizaci&oacute;n" y "transmisi&oacute;n" porque no tienen lugar  para mediaci&oacute;n alguna entre persona y mundo social, o entre persona y persona.  Dichos mecanismos no son m&aacute;s que nombres para procesos de hand waving (o de  generalizaciones despistadas) a trav&eacute;s de los cuales algo que estaba en un  "exterior" aparece en un &aacute;mbito "interno", o viceversa.</p>      <p>&iquest;Qu&eacute; decimos respecto al recuento del aprendizaje como la transferencia de  conocimiento o informaci&oacute;n de experto a principiantes, con la internalizaci&oacute;n  consecuente por parte de este &uacute;ltimo? Si uno adopta una visi&oacute;n no dualista de  la relaci&oacute;n de la persona y el mundo, como la que resulta de seguir la  estructura dial&eacute;ctica de la pr&aacute;ctica social, se tornan posibles relatos muy  diferentes del aprendizaje. Y lo que es m&aacute;s importante, el aprendizaje puede  entenderse como ubicuo; participar, en la pr&aacute;ctica, es aprender.</p>      <p>Volviendo a la cuesti&oacute;n de los problemas que se derivan de simplemente  equiparar el aprendizaje con el conocimiento, nos parece que todas las  opiniones que hemos examinado son presa de la necesidad de trascender, y al  hacerlo sucumben a un compromiso demasiado fuerte con las cuestiones  epistemol&oacute;gicas. En las teor&iacute;as racionalistas dualistas de aprendizaje se asume  que el punto final es un conocimiento "objetivo" que permitir&aacute; un control  instrumental del mundo. Se asume que el telos del aprendizaje es un movimiento  hacia el conocimiento general y abstracto. En cambio, en la obra de Marx la  meta es una forma de praxis revolucionaria que trasciende el capitalismo, y con  &eacute;l, la dominaci&oacute;n de clase social, y que re&uacute;ne a sujeto y objeto. El telos del  conocimiento se podr&iacute;a resumir en su fina y disruptiva frase: "ascendiendo hacia  lo concreto". La meta es una comprensi&oacute;n hist&oacute;rica de las fuerzas  pol&iacute;tico-econ&oacute;micas y sociales m&aacute;s generales como interrelaciones concretas que  configuran las posibilidades humanas.</p>      <p>Es sin duda un paso hacia adelante en la argumentaci&oacute;n de que hay relaciones  dial&eacute;cticas complejas entre lo concreto y lo abstracto, entre las apariencias  inmediatas y los procesos estructurantes sociales e hist&oacute;ricos, entre reflexi&oacute;n  y existencia. Sin embargo, todas estas concepciones de aprendizaje tratan sobre  el saber, m&aacute;s que sobre estar en el mundo, aunque reconocen las comunidades de  pr&aacute;ctica, sin las que este conocimiento no podr&iacute;a existir. Son a veces, pero no  siempre, conscientes de las relaciones contradictorias y los intereses en  conflicto y de las razones intr&iacute;nsecas a estos procesos.</p>      <p>Cambiar el mundo a la imagen de nuestra propia pr&aacute;ctica limitada nos parece  el enemigo de la verdadera comprensi&oacute;n y un desaf&iacute;o mayor para la pr&aacute;ctica  futura que la exhortaci&oacute;n a examinar nuestras condiciones y relaciones de  producci&oacute;n individuales. Hay dos ideas aqu&iacute;: una es que una preocupaci&oacute;n por lo  general podr&iacute;a transmutarse en un foco hacia los fen&oacute;menos m&aacute;s inclusivos de la  participaci&oacute;n colectiva en la que nosotros, nuestras identidades, nuestros  productos y erudiciones tenemos una existencia concreta. En segundo lugar,  podemos intentar entrar en un proceso a trav&eacute;s del cual los prop&oacute;sitos de las  pr&aacute;cticas de los dem&aacute;s nos llevan a experimentar con el telos, los mecanismos y  las relaciones sujeto-mundo propios. Que nuestras teor&iacute;as se conviertan en el  rerregistro (t&eacute;rmino de Willis) de otras pr&aacute;cticas.</p>      <p>    <br> <b>VII. Conclusi&oacute;n</b></p>      <p>Hemos sugerido que las recientes teor&iacute;as de la cognici&oacute;n situada y del  aprendizaje cotidiano no se separan con &eacute;xito de las teor&iacute;as computacionales y  estructuralistas del aprendizaje que tienen la intenci&oacute;n de suplantar;  simplemente invierten la axiolog&iacute;a oculta de las teor&iacute;as computacionales. El  paso de refinado/crudo a crudo de alto grado simplemente preserva una axiolog&iacute;a  en la que lo "cotidiano" se contrasta con lo "refinado", con todos sus  presupuestos epistemol&oacute;gicos, sociales, pol&iacute;ticos e, incluso, ontol&oacute;gicos. Lo  que se necesita es una revisi&oacute;n y correcci&oacute;n de los supuestos dualistas ocultos  que subyacen tras esta axiolog&iacute;a. Hemos propuesto que el concepto de "cotidiano"  que se ha articulado dentro del c&uacute;mulo de trabajo conocido como Marxismo  existencial proporciona una base m&aacute;s fruct&iacute;fera para la comprensi&oacute;n del  aprendizaje, en gran parte porque reemplaza el dualismo por una poderosa  ontolog&iacute;a social e hist&oacute;rica.</p>      <p>Las teor&iacute;as cognitivistas del aprendizaje apelan a una teleolog&iacute;a de  movimiento en direcci&oacute;n opuesta a lo concreto, pr&aacute;ctico, informal y no  reflexivo. Podemos interpretar esto como una referencia impl&iacute;cita al concepto  de lo cotidiano en forma de categor&iacute;a negativa y residual. Las teor&iacute;as de  aprendizaje situado dan valor a este mismo sentido de lo cotidiano. El proyecto  marxista existencial, en cambio, capta lo cotidiano como una regi&oacute;n de poes&iacute;a:  un sitio de la reproducci&oacute;n pr&aacute;ctica de personas y sociedad. La vida cotidiana  es una manifestaci&oacute;n de una causalidad constitutiva tanto para las personas como  para los artefactos; pero al mismo tiempo se trata de un lugar y el momento de  alienaci&oacute;n e ideolog&iacute;a, de modo que su propio car&aacute;cter se torna m&iacute;stico.</p>      <p>Esta alienaci&oacute;n y la mistificaci&oacute;n son las que dan a las teor&iacute;as  cognitivistas atractivo, y su poder aparente. El valor que les asignan al  desprendimiento, la contemplaci&oacute;n, las operaciones mentales y la representaci&oacute;n  formal refleja una pol&iacute;tica que ridiculiza la actividad pr&aacute;ctica y material: la  actividad que se encuentra en el lugar de trabajo, en el hogar, y en las calles.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el mejor de los casos, el recuento existencial marxista de la vida  cotidiana es uno en el cual el conocimiento y el ser son vistos como  dial&eacute;cticamente vinculados, donde la ontolog&iacute;a y epistemolog&iacute;a se  interrelacionan. El conocimiento que los agentes tienen del mundo, y de  objetos en el mundo, contiene el potencial de transformar a agentes, objetos, y  al mundo. &iquest;C&oacute;mo puede hacer esto? El conocimiento se entiende como la  articulaci&oacute;n por parte de agentes situados de las circunstancias pr&aacute;cticas de un  proyecto en una regi&oacute;n de artefactos. Tal conocimiento puede resolver los  conflictos y contradicciones que impiden el cumplimiento del proyecto. A medida  que el proyecto contin&uacute;a se producen nuevos artefactos y se reelaboran los  viejos, se reconfigura la totalidad del involucramiento que constituye la  regi&oacute;n, y los agentes, entendidos como identidades situadas y din&aacute;micas,  cambian. El aprendizaje, en la conceptualizaci&oacute;n que es posible gracias a la  noci&oacute;n de lo cotidiano constitutivo, ya no se considera simplemente como un  cambio en el conocimiento de un mundo objetivo por parte de un sujeto aut&oacute;nomo.  El aprendizaje es interpretado como la reconstrucci&oacute;n de la forma en que un  sujeto se involucra con el mundo, de tal forma que el sujeto mismo es  reconfigurado, y, al mismo tiempo, hay una reconfiguraci&oacute;n de la producci&oacute;n y  reproducci&oacute;n de objetos, ya sean textos, otras personas, eventos sociales o  instituciones.</p>      <p>Esto es muy abstracto. Consideremos el ejemplo de un sal&oacute;n de clases. Las  personas que encontramos all&iacute; viven todos los d&iacute;as como profesor y estudiantes  en un entorno local en el que han negociado, con diferentes grados de estatus y  poder, las formas rutinarias de pasar las horas, un estilo habitual, y los  detalles mundanos de sus tareas y responsabilidades. &Eacute;stos son los componentes  de una "cruda" vida cotidiana; sus connotaciones negativas no nos deben inducir  a error. Pero al mismo tiempo podemos rayar la superficie y encontrar una vida  cotidiana "constitutiva" en el trabajo: la identidad de "maestro" y  "estudiante" continuamente puesta a prueba y redefinida; la interpretaci&oacute;n de  "trabajo" y "&eacute;xito" y "fracaso" prepara a los estudiantes para la reproducci&oacute;n  del mundo social m&aacute;s amplio de trabajo y consumo al que entrar&aacute;n despu&eacute;s de la  escuela. Los dict&aacute;menes pr&aacute;cticos del espacio y tiempo organizados influencian  los cuerpos de estos ni&ntilde;os y las necesidades, deseos y apetitos que  experimentan. Consideremos las relaciones ontol&oacute;gicas: profesor y alumno son  identidades definidas relacionalmente; la "calidad" del trabajo producido en la  clase identifica la "capacidad" de un estudiante; el mundo del sal&oacute;n de clases  gira en torno a los ejes &#39;bueno&#39; y &#39;malo&#39;, &#39;correcto&#39; e &#39;incorrecto&#39;.</p>      <p>En este entorno, el conocimiento t&iacute;picamente se malinterpreta como una  &#39;adquisici&oacute;n&#39;, como la propiedad de un individuo u otro. Es evidente que muchos  salones de clases imponen, de hecho, un r&eacute;gimen de contemplaci&oacute;n y consumo  pasivo, en los que cualquier transformaci&oacute;n ontol&oacute;gica parecer&iacute;a estar  prohibida. Sin embargo, los propios docentes -en sus conversaciones cotidianas-  s&iacute; hacen frecuentes referencias a las transformaciones ontol&oacute;gicas de sus  estudiantes y de ellos mismos. Los estudiantes cambian en formas que no pueden  interpretarse &uacute;nicamente en t&eacute;rminos de conocimiento: ellos se "vuelven  responsables"; "realmente cambian"; "crecen". Una teor&iacute;a adecuada del  aprendizaje en la escuela descubrir&aacute;, describir&aacute; y promover&aacute; el trabajo  ontol&oacute;gico en el aula que se encuentra detr&aacute;s de dichos cambios; la poesis que  ocurre, no primordialmente en el trabajo acad&eacute;mico que se produce, sino en las  relaciones humanas que hacen que ese trabajo acad&eacute;mico sea posible.    <br> </p>  <hr size="1">      <p><b>Comentarios</b></p>     <p><sup><a   href="#s1"  name="1">1</a></sup> Este art&iacute;culo surgi&oacute; de un seminario de posgrado que dimos  juntos durante un per&iacute;odo de dos a&ntilde;os, titulado El aprendizaje y la vida  cotidiana. Agradecemos a los estudiantes del seminario por sus contribuciones a  las ideas desarrolladas en este documento.</p>      <p><sup><a   href="#s2"  name="2">2</a></sup> Los cient&iacute;ficos cognitivos sostienen que los piagetianos son  estructuralistas, y los piagetianos, que los cient&iacute;ficos cognitivos son  funcionalistas. Desde el interior, las diferencias entre estas posiciones son  sustanciales, significativas, y tienen implicaciones tanto te&oacute;ricas como  pr&aacute;cticas. No pretendemos negar que sea as&iacute;. Pero cualquiera que sea su  posici&oacute;n, tambien tienen fuertes puntos en com&uacute;n. Ambos se ocupan de los medios  por los cuales se supone que los individuos se convierten en contempladores  racionales de un mundo objetivo.</p>      <p><sup><a   href="#s3"  name="3">3</a></sup> Este proyecto y este documento, son parte de una estrategia m&aacute;s  ampl&iacute;a para explorar el aprendizaje como pr&aacute;ctica social. Trabajo sobre el  modelo maestro-aprendiz en el &Aacute;frica occidental ha conducido gradualmente a un  intento de recaracterizar el aprendizaje en t&eacute;rminos positivos como  participaci&oacute;n perif&eacute;rica leg&iacute;tima en comunidades de pr&aacute;cticas, a medida que las  personas producen identidades cambiantes como practicantes (identidades de  membres&iacute;a y no membres&iacute;a). La erudici&oacute;n, la limitada visi&oacute;n de las teor&iacute;as del  aprendizaje basadas en la epistemolog&iacute;a, se subsume dentro de la producci&oacute;n y  reproducci&oacute;n de las identidades en la visi&oacute;n "lpp" (Legitimate Peripheral  Participation &#91;participaci&oacute;n legitima pero en la periferia&#93;). El presente  proyecto es un intento de comprender mejor algunas de las ra&iacute;ces hist&oacute;ricas de  nuestra conexi&oacute;n con la teor&iacute;a de pr&aacute;ctica social.</p>       <p><sup><a   href="#s4"  name="4">4</a></sup> El trabajo de Packer en el desarrollo de este marco comparativo  para analizar las teor&iacute;as del aprendizaje es uno de los pasos cruciales en el  desarrollo de nuestro pensamiento sobre el aprendizaje. Ciertamente, Lave nunca  hab&iacute;a pensado en lo que podr&iacute;a ser necesario para dar una explicaci&oacute;n m&iacute;nima de  una teor&iacute;a de aprendizaje hasta que Packer plante&oacute; el tema. Al mismo tiempo, no  queremos reificar lo que para nosotros ha sido un recurso heur&iacute;stico. (Parece  claro, por ejemplo, que una nueva teor&iacute;a del aprendizaje puede proporcionar una  cr&iacute;tica que nos llevar&iacute;a a cambiar el marco para futuras comparaciones).</p>      <p><sup><a   href="#s5"  name="5">5</a></sup> Un criterio alternativo es el que dice que un sistema mejor  "gana" m&aacute;s ensayos del "juego" en el que se aplica. Pero qu&eacute; cuenta como un  estado ganador es bastante arbitrario en lo que al sistema se refiere, as&iacute; como  lo es la definici&oacute;n de una "verdadera" afirmaci&oacute;n. &iquest;Por qu&eacute; el jaque del rey  define una victoria en el ajedrez, y no, por ejemplo, la captura del &uacute;ltimo  pe&oacute;n?</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a   href="#s6"  name="6">6</a></sup> V&eacute;ase Durkheim y Mauss (1963), y los darw&iacute;n&iacute;stas sociales, por  ejemplo, Tylor, Spencer, Morgan (cuya obra influenci&oacute; considerablemente a  Engels), por la forma flexible en que estas plantillas de la evoluci&oacute;n social  estuvieron -y est&aacute;n- disponibles para justificar cualquiera y toda forma de  desigualdad social.</p>      <p><sup><a   href="#s7"  name="7">7</a></sup> No discutiremos aqu&iacute; la m&aacute;s simple de las estrategias:  simplemente argumentar que la otra parte de la dualidad "tambi&eacute;n es" importante  y que, en lo sucesivo, se incorporar&aacute; en la investigaci&oacute;n. Uno puede, por  ejemplo, referirse a la ausencia de un papel esencial para el mundo social en el  modelado cognitivo de aprendizaje, tratando de anexar el mundo a una "cognici&oacute;n  socialmente compartida", o algo por el estilo. Un buen ejemplo es la  investigaci&oacute;n experimental sobre la "cognici&oacute;n social", en la que ni&ntilde;os son  puestos a aprender algo juntos, pero son evaluados de forma individual. Esto no  representa un intento de cambiar la teor&iacute;a dualista b&aacute;sica (Lave 1992). El  problema es que la acci&oacute;n es del tipo que intenta incorporar una mitad de la  dualidad a la otra mitad, la cual ha sido definida por su exclusi&oacute;n de la  primera. Esto, evidentemente, no funcionar&aacute;.</p>      <p><sup><a   href="#s8"  name="8">8</a></sup> Sin embargo, esto requiere la afirmaci&oacute;n de que todo tipo de  pr&aacute;cticas, incluidas aquellas consideradas de &eacute;lite, son pr&aacute;cticas cotidianas  realizadas en vidas cotidianas. Tambi&eacute;n plantea preguntas sobre qu&eacute; y c&oacute;mo  aprende la gente en la pr&aacute;ctica, qu&eacute; debemos entender de las instituciones  educativas si el aprendizaje es un aspecto de toda pr&aacute;ctica social y cu&aacute;l es el  significado de "fracaso" en las instituciones educativas si es producido como  una pr&aacute;ctica diaria (Chaiklin y Lave 1993).</p>      <p><sup><a   href="#s9"  name="9">9</a></sup> Hemos estado intentando descubrir durante a&ntilde;os lo que se  entiende cuando se invoca el dualismo formal/informal. Eso, al igual que lo  cotidiano, no es analizado, aunque carga demasiado peso en el desarrollo de  argumentos sobre el aprendizaje (n&oacute;tense tambi&eacute;n debates similares respecto a la  econom&iacute;a formal e informal en la econom&iacute;a comparativa). Nuestro mejor supuesto  en este momento es que es una etiqueta para la visi&oacute;n completa dualista del  mundo que caracteriza las creencias modernas acerca de las distinciones  cruciales dentro y entre el mundo, las personas y sus actividades. Al mismo  tiempo, apunta m&aacute;s espec&iacute;ficamente al otorgamiento de privilegios a la forma  sobre el contenido en la construcci&oacute;n de cada uno de ellos.</p>      <p><sup><a   href="#s10"  name="10">10</a></sup> Esta frase es de Lefebvre (1968, 25).</p>  <hr size="1">     <p><b>REFERENCIAS</b></p>      <!-- ref --><p>1. Austin, John L. 1975. <i>C&oacute;mo hacer cosas con palabras</i> &#91;segunda edici&oacute;n&#93;.  Cambridge: Harvard University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0123-885X201100030000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Chaiklin, Seth y Jean Lave (Eds.). 1993. <i>Understanding Practice</i>. Nueva  York: Cambridge University Press&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0123-885X201100030000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Durkheim, Emile y Marcel Mauss. 1963 &#91;1902&#93;. <i>Primitive Classification</i>.  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Nueva York: San Martin&#39;s Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0123-885X201100030000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Lave, Jean. 1992. Word Problems: A Microcosm of Theories of Learning. En  <i>Context and Cognition: Ways of Learning and Knowing</i>, eds. Paul Light y George  Butterworth, 74-92. Hemel Hempstead: Wheatsheaf Harvester.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0123-885X201100030000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Lave, Jean y Etienne Wenger. 1991. <i>Situated Learning. Legitimate  Peripheral Participation</i>. 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Luk&aacute;cs, Gy&oacute;rgy. 1988 &#91;1923&#93;. <i>Historia y conciencia de clase: estudios en  la dial&eacute;ctica marxista</i>. Cambridge: MIT Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0123-885X201100030000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Luk&aacute;cs, Gy&oacute;rgy. 1978a. <i>The Ontology of Social Being</i>. Vol. 1. Hegel&#39;s  False and his Genuine Ontology. Londres: Prensa Merl&iacute;n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0123-885X201100030000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Luk&aacute;cs, Gy&oacute;rgy. 1978b. <i>The Ontology of Social Being</i>. Vol. 2. Marx&#39;s Basic  Ontological Principals. Londres: Prensa Merl&iacute;n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0123-885X201100030000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Packer, Martin. 2001. The Problem of Transfer, and the Sociocultural  Critique of Schooling. <i>The Journal of the Learning Sciences</i> 10: 493-514.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0123-885X201100030000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Piaget, Jean. 1976 &#91;1972&#93;. <i>The Child and Reality: Problems of Genetic  Epistemology</i>. Londres: Penguin.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0123-885X201100030000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Piaget, Jean. 1955 &#91;1937&#93;. <i>The Construction of Reality in the Child</i>.  Londres: Routledge and Kegan Paul.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0123-885X201100030000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Piaget, Jean. 1988 &#91;1970&#93;. <i>Structuralism</i>. Nueva York: Harper &amp; Row.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0123-885X201100030000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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