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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center" ><font size="4"><b>Memorias de las d&eacute;cadas de 1930 y 1940 en Colombia</b></font></p>     <p><b>Catalina Mu&ntilde;oz Rojas<a  name="s*" href="#*">*</a>  y Mar&iacute;a del Carmen Suesc&uacute;n Pozas<a  name="s**" href="#**">***</a></b></p>      <p>&Eacute;sta es una muestra de un proyecto de investigaci&oacute;n de Catalina Mu&ntilde;oz Rojas  y Mar&iacute;a del Carmen Suesc&uacute;n Pozas sobre la memoria de las d&eacute;cadas de 1930 y 1940 en Colombia, que utiliza la historia oral como fuente y objeto de estudio.</p>      <p><sup><a  href="#s*" name="*">*</a></sup> Ph.D. en Historia, University of Pennsylvania, Estados Unidos. Profesora principal de la Universidad del Rosario, Colombia. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:catalina.munoz@urosario.edu.co">catalina.munoz@urosario.edu.co</a>.</p>     <p><sup><a  href="#s**" name="**">**</a></sup> Ph.D. en Historia y en Historia del Arte, McGill University, Canad&aacute;. Profesora Asistente del Departamento de Historia de Brock University e investigadora afiliada al Centre for Oral History and Digital Storytelling, Concordia University, Canad&aacute;. Correo electr&oacute;nico:  <a href="mailto:msuescunpozas@brocku.ca">msuescunpozas@brocku.ca</a>(Montreal, Canad&aacute;), y el del Institute of Oral History de Baylor University (Texas, Estados Unidos). </p>   <hr size="1">     <p>En nuestro art&iacute;culo de este Dossier expresamos el inter&eacute;s que tiene la historia cultural por crear narrativas que nos acerquen a la formaci&oacute;n de las subjetividades y las experiencias de vida en que se hacen manifiestas. El reto es generar lecturas que integren miradas que no desarticulen el mundo material del simb&oacute;lico, prestando atenci&oacute;n a la manera como las percepciones, las subjetividades, los s&iacute;mbolos y la agencia dan forma al mundo social y a sus relaciones de poder, sin pasar por alto las condiciones materiales que tambi&eacute;n son determinantes. En el per&iacute;odo que nos interesa en particular, los testimonios orales pueden resultar de gran utilidad para enfrentar ese reto.</p>     <p>Gracias a la labor realizada por algunos investigadores, la historia oral ya ha entrado a ocupar un lugar importante en el repertorio de las fuentes utilizadas para narrar la historia de las d&eacute;cadas de 1930 y 1940.<sup><a  name="s1" href="#1">1</a></sup> Sin embargo, el uso de los testimonios orales contin&uacute;a siendo la excepci&oacute;n, a pesar del gran potencial que han demostrado tener. Nuestro objetivo en esta secci&oacute;n de Debates es hacer una invitaci&oacute;n a recuperar y explorar la historia oral como g&eacute;nero y objeto de estudio, y no s&oacute;lo como fuente, para la historiograf&iacute;a del per&iacute;odo.</p>     <p>Los lectores habr&aacute;n constatado que este Dossier contiene trabajos de investigadores en las ciencias sociales y las humanidades que ofrecen nuevas lecturas del per&iacute;odo. Sin embargo, las maneras de entender y resignificarlono son tan s&oacute;lo de la competencia de la pr&aacute;ctica acad&eacute;mica, sino tambi&eacute;n del dominio p&uacute;blico: las narrativas sobre el pasado y nuestra participaci&oacute;n en el acto de contar se producen desde lugares variados. Es por este motivo, y por los m&uacute;ltiples retos que este per&iacute;odo nos plantea, que decidimos abrir un espacio en esta publicaci&oacute;n a otras voces e incorporarlas al debate. Consideramos de suprema importancia que las ciencias sociales y las humanidades rompan con la producci&oacute;n de conocimiento que es part&iacute;cipe del ejercicio de poder que constituye el silenciar voces.</p>     <p>A continuaci&oacute;n ofrecemos apartes de una serie de entrevistas de lo que es una investigaci&oacute;n de historia oral de mayor envergadura sobre la diversidad de voces, experiencias y percepciones de las d&eacute;cadas de 1930 y 1940 en Colombia, con el fin de recuperar la complejidad, o lo que podr&iacute;amos llamar la textura de la trama y urdimbre del per&iacute;odo en distintos dominios de la experiencia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Estos apartes salen de doce entrevistas llevadas a cabo en los meses de julio y agosto de 2011 en diferentes localidades de Bogot&aacute;, D. C., Cundinamarca y Cartagena.<sup><a  name="s2" href="#2">2</a></sup>El dise&ntilde;o de la gu&iacute;a de las entrevistas y la recolecci&oacute;n de la informaci&oacute;n sigui&oacute; protocolos  &eacute;ticos institucionales guiados por par&aacute;metros internacionales.<sup><a  name="s3" href="#3">3</a></sup>  La participaci&oacute;n de los entrevistados fue voluntaria. Su identidad no ha sido divulgada, al considerar que, en general,  &eacute;stos solicitaron que conserv&aacute;ramos su anonimato. Nos ha parecido importante ofrecer a los lectores informaci&oacute;n sobre la fecha y lugar de nacimiento del entrevistado, al igual que del lugar en el que se hizo la entrevista (cuya duraci&oacute;n fue de una hora), seguida en algunos casos de una segunda, ya fuera para completarla o ahondar en ciertos temas, por decisi&oacute;n del entrevistado. Las entrevistas fueron registradas en grabaci&oacute;n.<sup><a  name="s4" href="#4">4</a></sup></p>     <p>Las preguntas se dise&ntilde;aron de tal manera que fueran lo suficientemente abiertas, con el fin de predeterminar o prefigurar en el menor grado posible las respuestas de los entrevistados en lo que respecta a las preconcepciones que pudieran tener los entrevistadores. Si bien amplias, las preguntas permit&iacute;an al entrevistado evidenciar aspectos  &iacute;ntimos de la memoria y de su subjetividad. Formulamos preguntas abiertas relativas a la experiencia de vida de los entrevistados durante esas dos d&eacute;cadas, y la memoria que sobre ellas persiste en su familia: &iquest;Qu&eacute; recuerda usted de las d&eacute;cadas de 1930 y 1940 en Colombia? &iquest;Qu&eacute; significaron las d&eacute;cadas del treinta y el cuarenta en Colombia para su familia? &iquest;Recuerda usted qu&eacute; cambios ocurrieron entonces en  &aacute;mbitos como la pol&iacute;tica, la sociedad, la econom&iacute;a o la cultura? &iquest;Podr&iacute;a decirnos, en su opini&oacute;n, cu&aacute;l fue la importancia de estas dos d&eacute;cadas en la historia del siglo XX en Colombia? Prestamos adem&aacute;s especial inter&eacute;s a la valoraci&oacute;n que el entrevistado hizo del per&iacute;odo, de tal forma que si el entrevistado parec&iacute;a tener una visi&oacute;n positiva, se lo invitaba a recordar algo que le hubiera parecido negativo, y viceversa. Con el fin de ahondar en lo que respecta al lugar que ocupaba el entrevistado en lo que recordaba, se lo invit&oacute; a reflexionar sobre c&oacute;mo se sinti&oacute;, cu&aacute;ndo o c&oacute;mo se dio cuenta de lo que dec&iacute;a recordar, y se le pidi&oacute; adem&aacute;s describirlo en m&aacute;s detalle.</p>     <p>En cuanto a los entrevistados, ofrecemos aqu&iacute; una muestra de hombres y mujeres que para 1950 ten&iacute;an entre 15 y 27 a&ntilde;os, y, por lo tanto, vivieron las dos d&eacute;cadas precedentes en distintas etapas de su infancia, juventud y edad adulta. Si bien en esta selecci&oacute;n tenemos entrevistados de tres regiones, en el proyecto del que estas entrevistas hacen parte buscamos cubrir una mayor extensi&oacute;n del pa&iacute;s. Algo que estas entrevistas evidencian es la movilidad de los entrevistados y la diversidad de experiencias urbanas y rurales, de distintas clases sociales, e identidades raciales y  &eacute;tnicas.<sup><a  name="s5" href="#5">5</a></sup></p>     <p>Con esta selecci&oacute;n pretendemos ilustrar la riqueza de esta herramienta y su cualidad inagotable, precisamente por la inestabilidad de la memoria (Frisch 1979; High 2010; Passerini 1987; Portelli 1991). El lector podr&aacute; apreciar que el juego, las libertades e intensidades de los testimonios no son obst&aacute;culo para el conocimiento, sino m&aacute;s bien un punto de entrada tanto para formularnos preguntas epistem&oacute;logicas en torno a lo que conocemos del per&iacute;odo como para adentrarnos en territorios de lo que a primera vista no no nos pareciese del dominio de lo conocible. Igualmente, esta selecci&oacute;n evidencia el interrogante sobre el l&iacute;mite entre la historiograf&iacute;a, entendida como el oficio de los historiadores, y la memoria, cuando  &eacute;sta se apoya en las herramientas de la narrativa (Trouillot 1995).</p>     <p>Invitamos entonces a nuestros lectores a explorar los siguientes apartes de entrevistas, cuyo prop&oacute;sito es seguir abriendo vetas para el debate y expandir los l&iacute;mites de nuestras formas de entender el mundo social. Con estos apartes no queremos entregar al lector un an&aacute;lisis preestablecido sino darle la oportunidad de crear sus propias asociaciones e interpretaciones, y demostrar que los objetos de la memoria son siempre materia de debate.<sup><a  name="s6" href="#6">6</a></sup>Nuestro objetivo es estimular una producci&oacute;n imaginativa que ampl&iacute;e los l&iacute;mites tanto de lo que sabemos sobre el per&iacute;odo como de nuestro oficio.</p>     <p><b>***</b></p>     <p><b>Tila. Nacida en Tiban&aacute; en 1929. Entrevistada en Bogot&aacute;, agosto de 2011</b></p>     <p><b>Entrevistador(a): </b>Do&ntilde;a Tila, &iquest;qu&eacute; recuerda usted de la d&eacute;cada que va de 1930 a 1940?</p>     <p><b>Tila: </b>&#91;.<b>..</b>&#93; Lo que yo recuerdo ahora lo le&iacute;. En 1930, en 1930 se sucedi&oacute; en Colombia la masacre  <i>m&aacute;s </i>violenta que ha existido en Colombia, que fue en la zona bananera. Estaba como presidente, ¡ay!, ahora se me olvida  &eacute;ste, pero yo tengo que acordarme porque es que, pero bueno, deme un espacio ah&iacute;. Estaba como presidente mmmm, que fue el  &uacute;ltimo conservador de la Hegemon&iacute;a Conservadora que dur&oacute; 20 a&ntilde;os. Entonces, ¡ay! C&oacute;mo es que se llamaba este hombre, me acuerdo tan r&aacute;pido y ahorita se me olvida. Bueno, deme un espacio, porque me tengo que recordar. En  &eacute;se, es decir, en esa masacre que fue en la zona bananera murieron centenares de hombres, mujeres y ni&ntilde;os. &iquest;Por qu&eacute; hubo esa masacre? Porque los obreros ten&iacute;an que trabajar, y mujeres y ni&ntilde;os, 22 horas seguidas, entonces ellos se reunieron... para pedir que le bajaran siquiera dos horitas de trabajo, que les dejaran solamente 20 &#91;horas&#93; de trabajo, y que les subieran un poquitico de lo que ganaban; la respuesta fue la masacre. Bueno, eso fue en 1930, en 1930 tambi&eacute;n vino el cambio del partido, porque hasta 1930 gobern&oacute; el trabajo conservador, es decir, ah&iacute; se termin&oacute; la Hegemon&iacute;a Conservadora, y gan&oacute; este se&ntilde;or de Guateque, mmmm, Enrique Olaya Herrera, liberal... Ese Partido Liberal gobern&oacute; hasta 1946, que fue, 45, que lo vino a remplazar Ospina P&eacute;rez, conservador. Bueno, entonces veamos algo de lo que nos hizo, nos trajo Enrique Olaya Herrera. Entre las cosas que  &eacute;l hizo, sobre todo nos dio a la mujer los derechos civiles, porque la mujer anteriormente no pod&iacute;a disfrutar de la herencia que le dejaran los padres, porque de eso, esa herencia, si se casaba una mujer que llevaba algo de herencia al matrimonio, el que pod&iacute;a disponer de eso era el marido. &Eacute;l pod&iacute;a venderlo, regalarlo, jug&aacute;rselo, inclusive yo tuve una t&iacute;a que v&iacute;ctima de esto. Entonces, Enrique Olaya Herrera dijo: &quot;No, la mujer va a manejar sus bienes&quot;, y entonces  &eacute;l nos dio los derechos civiles, Enrique Olaya Herrera. &#91;...&#93; Otra cosa que dijo Enrique Olaya Herrera, liberal: &quot;La mujer va a estudiar&quot;; y entonces, ya la mujer pudo ir a estudiar, claro que a lo m&aacute;ximo que llegaba la mujer era a hacer sexto de normal o bachillerato; universidad, nada. Eso lo hizo Enrique Olaya Herrera. Algo que sucedi&oacute; en el gobierno de Enrique Olaya Herrera en el 32 o 33 fue que los peruanos quer&iacute;an apoderarse del Trapecio Amaz&oacute;nico, y entonces Enrique Olaya Herrera hizo un llamado al pueblo colombiano, y les dijo en ese momento: &quot;Tanto liberales como conservadores somos colombianos y tenemos que proteger el Trapecio Amaz&oacute;nico&quot;, entonces hizo un llamado; dijo en ese momento: &quot;No hay liberales no hay conservadores, es un solo partido que se va a defender&quot;, y mandaron para all&aacute; un ej&eacute;rcito lo mejor que pudieron; cuando los peruanos tuvieron conocimiento de esto, se retiraron y no hubo el enfrentamiento porque se retiraron, y desocuparon all&aacute;, el Trapecio Amaz&oacute;nico, donde est&aacute; Leticia. Eso pas&oacute; en el gobierno de Enrique Olaya Herrera  &#91;.&#93; De ah&iacute; en adelante de Enrique Olaya Herrera la verdad norecuerdo bien qui&eacute;nes fueron los que gobernaron; s&eacute; que que. que en esa  &eacute;poca de 1930 a 1940 hablaban, dec&iacute;an, que hubo una crisis econ&oacute;mica terrible, es decir, la moneda no val&iacute;a nada, fue una desvalorizaci&oacute;n, una crisis econ&oacute;mica terrible hasta 1930. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s recuerdo yo de esa  &eacute;poca, qu&eacute; le digo? No recuerdo exactamente qui&eacute;nes gobernaron. Bueno, el  &uacute;ltimo que vino a gobernar de, hasta 1945, fue este, ¡ay! mmm, L&oacute;pez, pero no L&oacute;pez Pu-marejo, sino L&oacute;pez, L&oacute;pez, L&oacute;pez, que hubo un problema terrible con  &eacute;l en Pasto; all&aacute; casi lo, lo secuestraron o lo tuvieron; es decir, lo poco que yo &#91;recuerdo&#93; ser&aacute; porque en ese entonces no hab&iacute;a ni prensa. La radio, pero por all&aacute; el que ten&iacute;a la radio en su casa, porque no es como ahora que cada el radio por cada lado; los medios de comunicaci&oacute;n eran limitados y el peri&oacute;dico estaba al alcance de los potentados, de los ricos, a uno no lo dejaban, no se informaba de nada.</p>     <p><b>Entrevistador(a): </b>Do&ntilde;a Tila, &iquest;usted recuerda de qu&eacute; libro ley&oacute; esto?</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Tila: </b>Yo lo le&iacute; del libro, p&eacute;rese, p&eacute;rese, de un libro que era as&iacute; de grande y era hermos&iacute;simo y me lo robaron. Anao y Arrula, Anao y Arrula, como que era, s&iacute;, eso era, bueno Arrula.</p>     <p><b>Entrevistador(a): </b>Cu&eacute;nteme qu&eacute; recuerda del per&iacute;odo despu&eacute;s de 1946.</p>     <p><b>Tila: </b>Eso fue terrible, del 46 al 53 gobern&oacute; el Partido Conservador. Se inici&oacute; con  &eacute;ste, ¡ay!, Dios m&iacute;o, que se lo dije hace un momentico... Ospina P&eacute;rez. Me acuerdo mucho de esas elecciones &#91;risas&#93;, porque yo estaba  &#91;.&#93; donde las monjas, me acuerdo mucho porque como a las 5:30 que nos levant&aacute;bamos, corr&iacute;an las empleadas de un lado a otro pero uno,  &#91;.&#93; uno era totalmente ignorante  &#91;.&#93; Corr&iacute;an de un lado al otro, se abrazaban, se besaban, y bueno, iban donde las monjas, y lo mismo las monjas encantadas de la vida; entonces ah&iacute; mismo nos arreglaron y fuimos a misa, porque hab&iacute;a ganado el Partido Conservador. Eran monjas bizantinas, vicentinas &#91;risas&#93;, &#91;...&#93; yo dec&iacute;a: &quot;Y, pero &iquest;por qu&eacute; eso?&quot;.</p>     <p><b>***</b></p>     <p><b>Betty. Nacida en Bogot&aacute; en 1923. Entrevistada en Bogot&aacute;, julio de 2011</b></p>     <p><b>Entrevistador(a): </b>&iquest;C&oacute;mo recuerdas que era la vida diaria?</p>     <p><b>Betty: </b>&#91;.<b>..</b>&#93; En esa &eacute;poca s&iacute; se iba a cine. ¡Ah! &Eacute;sa era otra  &eacute;poca.  Empezaron &#91;con&#93; que no pod&iacute;amos ir a cine. Meacuerdo que una vez nos llevaron a una pel&iacute;cula mi mam&aacute;  y &#91;.&#93; la amiga de mi mam&aacute; que ten&iacute;a tambi&eacute;n una hija &#91;de la que&#93; yo era amiga  &#91;.&#93; Ya ten&iacute;a yo  &#91;.&#93; por lo menos 15 a&ntilde;os o cosa as&iacute;. Nos llevaron a cine y result&oacute; escandalosa la pel&iacute;cula &#91;risas&#93; &#91;...&#93; ¡Y lo escandalosa era que creo que hab&iacute;a una de las actrices que se tomaba unos tragos o alguna cosa as&iacute;! &#91;risas&#93;  &#91;.&#93; Apenas salimos, nos dijeron: &quot;¡Qu&eacute; arrepentimiento! ¡C&oacute;mo las fuimos a llevar a esa pel&iacute;cula! ¡Qu&eacute; barbaridad!&quot; &#91;risas&#93;. Pero no hab&iacute;a remedio, ya la hab&iacute;amos visto.</p>     <p>&#91;.&#93; Para la mujer era muy horrible la situaci&oacute;n  &#91;.&#93; porque la ten&iacute;an muy por debajo. La primera abogada que hubo, que fue Gabriela Samper. ehhh. Pe&ntilde;a. La primera que entr&oacute; a la universidad. Eso fue un esc&aacute;ndalo tremendo pensar que se metiera a la universidad a estudiar abogac&iacute;a. Eso no se conoc&iacute;a... Ese esc&aacute;ndalo debi&oacute; ser por el a&ntilde;o... m&aacute;s o menos, a ver, yo termin&eacute; en el 39, en el 40, 41, por ah&iacute;  &#91;.&#93; Lo que me estoy acordando ahora, que el otro d&iacute;a nos acordamos con algunas &#91;amigas&#93;, es que yo reci&eacute;n casada, cuando iba para Estados Unidos &#91;...&#93; ten&iacute;a que tener permiso de Rodrigo &#91;su esposo&#93; para poder salir del pa&iacute;s. Eso s&iacute; nos acordamos el otro d&iacute;a con las amigas; que eso era absurdo. Es que a las mujeres nos trataban como unas cosas. Las mujeres siempre nos cas&aacute;bamos sin cinco centavos. Siempre el se&ntilde;or lo manten&iacute;a a uno. Es que el cambio para la mujer ha sido lo m&aacute;s violento. En los 88 a&ntilde;os que yo tengo, es decir, en los 80 que me doy cuenta, ha sido un cambio completamente radical; pero completo. Otro mundo. Y yo creo que en esa  &eacute;poca inclusive en Estados Unidos la mujer era otra cosa. No ten&iacute;an la libertad que tienen hoy ustedes. Que ustedes trabajan y pueden hacer lo que quieren.</p>     <p><b>***</b></p>     <p><b>Lily. Nacida en San Jos&eacute; de Pare (Boyac&aacute;), 1923. Entrevistada en Facatativ&aacute;, agosto de 2011</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Entrevistador(a): </b>&iquest;Qu&eacute; significaron las d&eacute;cadas del treinta y el cuarenta en Colombia para su familia?</p>     <p><b>Lily: </b>&#91;.<b>..</b>&#93; All&aacute; no hubo escuela pa' los pobres. La escuela era hacer oficio ¡y juete que no, se&ntilde;or! Huy, mi pap&aacute; era un viejo muy  &#91;.&#93; Ay, ¡pecadito! Perd&oacute;neme Dios. Muy atrevido. A ninguno de los hijos le dio escuela. &Eacute;ramos ocho hermanos. Pa' ninguno, porque como a  &eacute;l no lo pusieron los pap&aacute;s a la escuela, entonces &eacute;l dijo que como a  &eacute;l no lo hab&iacute;an puesto, que &eacute;l tampoco pon&iacute;a a ninguno de los hijos  &#91;.&#93; Mis hermanos que aprendieron a leer  &#91;.&#93;ellos aprendieron a leer porque se vinieron a trabajar a Bogot&aacute;, y ellos estudiaban de noche y as&iacute; aprendieron. Y los otros fuimos una tanda de brutos, como dicen. A uno le hace falta que lo hubieran puesto, pero ya le digo, a ninguno. El Mono s&iacute; sabe leer porque  &eacute;l estuvo en el cuartel y all&aacute; aprendi&oacute;.</p>     <p>Uno fue muy sufrido desde peque&ntilde;o. Yo no s&eacute; por qu&eacute; mi Dios lo tiene todav&iacute;a a uno. ¡Muy sufrido! El hijo mayor es el que m&aacute;s sufre. En toda parte. Yo fue la mayor de todos &#91;...&#93; Pero mejor dicho, mi pap&aacute; era que llegaba todo borracho de guarapo, y eso llegaba, y si uno estaba por ah&iacute;, eso era cada grito que lo sacaba a uno, y nosotras que tembl&aacute;bamos del susto. Y mi mam&aacute; dec&iacute;a: &quot;Vaya acu&eacute;stense antes de que los agarre y les pegue&quot;. Y a ella le pegaba. Huy, ¡a ella le daba unas muendas.! Pero ella era una mujer alta de cuerpo  &#91;.&#93; y una vez yo estaba ya volantona, y le dije: &quot;&iquest;Pero mam&aacute; tan cuerpada que es y se deja pegar de esa mincha de viejo.?&quot;. Ella se qued&oacute; pensando y se le desgranaron las l&aacute;grimas. Dije: &quot;No se&ntilde;or, deji&eacute;ndase como pueda -dije deji&eacute;ndase-, para eso Dios le dio dos manos, deji&eacute;ndase&quot;. Y as&iacute; ella fue sacando la u&ntilde;a y despu&eacute;s ya el viejo no le pod&iacute;a pegar. Huy, porque s&iacute;. La gente antigua era muy fregada. Mucho atrev&iacute;as. Me refiero a mi pap&aacute;.  &#91;.&#93;</p>     <p><b>***</b></p>     <p> <b>Nacho. Nacido en Bogot&aacute; en 1933. Entrevistado en Bogot&aacute;, agosto de 2011</b></p>     <p> <b>Entrevistador(a): </b>&iquest;Podr&iacute;a decirnos, en su opini&oacute;n, cu&aacute;l fue la importancia de estas dos d&eacute;cadas en la historia del siglo XX en Colombia?</p>     <p> <b>Nacho: </b>Tal vez s&iacute;. la guerra con el Per&uacute;, porque pap&aacute; particip&oacute;. A pap&aacute; le toc&oacute; transportar los soldados colombianos y a la munici&oacute;n para llevarla a la frontera, abajo en el sur. Y pap&aacute;, con su hermano  &#91;.&#93; consiguieron el contrato para llevar las tropas colombianas.  &#91;.&#93; Y atravesando un r&iacute;o, en el Neiva. o m&aacute;s cerca al Caquet&aacute;  &#91;.&#93; el r&iacute;o estaba crecido y pap&aacute; se meti&oacute; con sus camiones y con la tropa a pasar el r&iacute;o. La corriente se les llev&oacute; todos los camiones. Los soldados, menos mal que alcanzaron a pasar al otro lado nadando, pero se perdi&oacute; cantidades de munici&oacute;n, equipo y todo. Sin embargo, ellos continuaron, alquilaron unos camiones, porque los de ellos ya los hab&iacute;an perdido. Recuerdo pap&aacute; comentando eso de la guerra del sur  &#91;.&#93; eso es una historia que pap&aacute; me contaba, pero yo la o&iacute; tantas veces, que lleg&oacute; un momento en que yo pens&eacute; que yola hab&iacute;a vivido, porque me impact&oacute; much&iacute;simo. Y hay fotograf&iacute;as que pap&aacute; tom&oacute; de los camiones, ¡voltiados patas arriba! Y yo comparaba eso con un juguete m&iacute;o; pap&aacute; me hab&iacute;a regalado un carrito de pedales, y ese carrito yo lo adoraba, y un d&iacute;a cog&iacute; ese carrito yo, y un d&iacute;a me dio por voltiarlo patas arriba, y me acord&eacute; de lo que pap&aacute; me hab&iacute;a contado de que la corriente del r&iacute;o le hab&iacute;a voltiado los camiones.</p>     <p><b>***</b></p>     <p> <b>Mercho. Nacido en Bogot&aacute; en 1930. Entrevistado en Bogot&aacute;, julio de 2011</b></p>     <p> <b>Entrevistador(a): </b>&iquest;Qu&eacute; recuerda sobre la vida cotidiana?</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <b>Mercho: </b> &#91;.&#93; Por el hecho de ser estudiante, yo pod&iacute;a ir a cine generalmente los domingos, en las tardes, que era el  &uacute;nico momento donde estaba libre, que los estudios me permit&iacute;an hacerlo. Y tal vez  &eacute;sa era la &uacute;nica distracci&oacute;n que hab&iacute;a, no hab&iacute;a nada m&aacute;s &#91;...&#93; &Iacute;bamos con los compa&ntilde;eros de colegio, dentro de las amistades que nacen en el colegio, pues tambi&eacute;n hab&iacute;a una vida social con los compa&ntilde;eros o con las amigas de mis hermanas, y form&aacute;bamos grupos para ir a cine o &#91;pausa&#93; era m&aacute;s frecuentes las fiestas en las casas, m&aacute;s que ir a cine, se acostumbraba ir a las fiestas en las casas.</p>     <p> Me acuerdo que hab&iacute;a un teatro que se llamaba el Teatro Caldas, el Metro en Teusaquillo, el Teatro Colombia, el Teatro Imperio, el Teatro Mar&iacute;a Luisa. Me acuerdo que iba a pel&iacute;culas de vaqueros, eso  &iacute;bamos mucho, porque hab&iacute;a algo que se llamaba las series, lo que daban los teatros los domingos. Series eran unas pel&iacute;culas de vaqueros especiales que duraban, digamos. tres horas, como cosa excepcional, entonces el programa los domingos era ir a ver las series, que todos los teatros por lo general pasaban una.  &#91;.&#93; Yo no ten&iacute;a predilecci&oacute;n, no hab&iacute;a mucho por escoger, simplemente en otros teatros hab&iacute;a otras pel&iacute;culas, pero lo cotidiano era ir entre estudiantes e ir a la serie que estuviera de moda  &#91;.&#93; En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, cercanos a los cuarentas, hab&iacute;a ya cambiado el cine, pues ya la presentaci&oacute;n de pel&iacute;culas era de otro orden, no eran tanto de vaqueros, sino musicales y, en fin, otras cosas  &#91;.&#93; Pel&iacute;culas americanas. La gran mayor&iacute;a de las pel&iacute;culas proven&iacute;a de Estados Unidos y de M&eacute;xico. y de Argentina, creo.</p>     <p> &#91;.&#93; El p&uacute;blico en los teatros era lleno completo, yo no s&eacute; cu&aacute;ntas personas pero... llenaban el teatro. Es que eso era una costumbre muy difundida, que la gente iba a cinelos domingos. El costo de la entrada en proporci&oacute;n es lo mismo que ahora, y todo es igual. hoy d&iacute;a tiene un precio las pel&iacute;culas, que antiguamente ten&iacute;an posiblemente el mismo precio pero con una moneda distinta, m&aacute;s o menos la misma cuesti&oacute;n.</p>     <p><b>***</b></p>     <p> <b>Lucy. Nacida en Bogot&aacute; en 1931. Entrevistada en Bogot&aacute;, agosto de 2011</b></p>     <p> <b>Entrevistadora: </b>&iquest;Recuerda usted qu&eacute; cambios ocurrieron entonces en  &aacute;mbitos como la pol&iacute;tica, la sociedad, la econom&iacute;a o la cultura?</p>     <p> <b>Lucy: </b> &#91;.&#93; Recuerdo que a m&iacute; me encantaba o&iacute;r hablar de Alfonso L&oacute;pez Pumarejo. Pero hab&iacute;a mucha gente que lo tildaba, en ese tiempo, como de izquierdista, no es que fuera izquierdista, y por eso es que me gustaba tanto. Porque cambi&oacute; el sistema de trabajo, de los sueldos; moderniz&oacute; en ese momento. antes casi que los trabajadores &#91;eran&#93; esclavos  &#91;.&#93; no eran esclavos pero &#91;quedaban&#93; grandes rezagos de la esclavitud.</p>     <p> De eso s&iacute; me acuerdo, fue muy buen presidente y despu&eacute;s lo reeligieran &#91;...&#93; porque hab&iacute;a dejado una estela de regio presidente &#91;...&#93; El primer gobierno de Alfonso L&oacute;pez Pumarejo fue decisivo en ese sentido, en la parte social, ¡fue decisivo! porque se valor&oacute; al trabajador. &iquest;Le qued&oacute; faltando? ¡S&iacute;, claro! Pero se dieron los primeros pasos.</p>     <p><b>***</b></p>     <p> <b>Ana. Nacida en Cisneros (Antioquia), en 1931. Entrevistada en Bogot&aacute;, agosto de 2011</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <b>Entrevistador(a): </b>Cu&eacute;ntame, &iquest;qu&eacute; recuerdas de la &eacute;poca de 1930 y 1940?</p>     <p> <b>Ana: </b>Que recuerde yo, en esa &eacute;poca la gente era campesina y pobre, y como siempre, hab&iacute;a muchos encuentros pol&iacute;ticos, tanto pol&iacute;ticos como religiosos. era como raro. Hab&iacute;an muchas diferencias religiosas, tambi&eacute;n hab&iacute;a mucho racismo. &#91;El racismo se manifestaba&#93; en muchas formas, por ejemplo, los ni&ntilde;os en la escuela  &#91;.&#93; la gente todav&iacute;a dice que no hay racismo. S&iacute; hay racismo, lo que pasa es que t&uacute; se&ntilde;ales: &quot;¡Eso es negro!&quot;, como se hac&iacute;a antes &#91;...&#93; Lo que t&uacute; hac&iacute;as era ofender a ese negro,  &eacute;sa era la palabra, ofensiva.</p>     <p> <b>Entrevistador(a): </b>&iquest;Me podr&iacute;as contar un poco m&aacute;s de la vida cultural de la  &eacute;poca? &iquest;Libros, m&uacute;sica?</p>     <p> <b>Ana: </b>&#91;.<b>..</b>&#93; Entonces yo era una ni&ntilde;a muy inquieta y recordaba el sentir africano. Hab&iacute;a mucha m&uacute;sica africana. Me gustaba mostrar lo que aprend&iacute;a y me un&iacute;a a los sainetes; as&iacute; se les llamaba a los grupos de negritos que bailaban en las esquinas. Tambi&eacute;n en la escuela nos influenciaba la cuesti&oacute;n espa&ntilde;ola. Nos hac&iacute;an bailar pa-sodoble y tocar las casta&ntilde;uelas.</p>     <p> <b>Entrevistador(a): </b>De la &eacute;poca de los treinta o de los cuarenta, &iquest;t&uacute; recuerdas alg&uacute;n acontecimiento especial que tengas en la memoria muy presente?</p>     <p> <b>Ana: </b>S&iacute;, s&iacute;... era como 1939 m&aacute;s o menos. A Segovia se entraron unos, mejor dicho, un vigilante. Como Segovia es minera, con minas muy bien establecidas que eran manejadas por ingleses, las minas de Segovia, entonces hab&iacute;a mucha vigilancia... Del 39 al 40 era la  &eacute;poca de los machuqueros, que eran los que se robaban el oro de la mina. Era tanta la ansiedad de ser ricos, de robar el oro, como dec&iacute;an ellos... No, dec&iacute;an: &quot;Me encontr&eacute; una piedrita de oro&quot;; &quot;¡Me encontr&eacute; un chicharr&oacute;n, hermano!&quot;. Y la gente sufr&iacute;a accidentes en el est&oacute;mago, para rajarse la piel y llenarse de oro. Ese acontecimiento me marc&oacute;, no mucho porque no soy de las personas que se dejan marcar por una situaci&oacute;n, siempre busco superarlo. Yo estaba peque&ntilde;a. estaba dormida cuando empec&eacute; a sentir que en mi casa estaban echando piedra, y dije: &quot;Mam&aacute; Rita, ¡est&aacute;n echando piedra!&quot;.</p>     <p> Yo me acuerdo que ella me contaba mucho de la guerra con el Per&uacute;, porque a mi t&iacute;o lo tuvieron que disfrazar de mujer, lo sacaron por los Llanos y le hicieron una casa por all&aacute; en un  &aacute;rbol las hermanas, y lo vistieron de mujer y lo pintaron y todo pa' que no se lo llevaran. Entonces, cuando pas&oacute; lo de Segovia, en esa  &eacute;poca &#91;...&#93; estaban robando mucho a la empresa. Entonces la empresa hab&iacute;a tomado medidas para corregir esos robos. Entonces mataron un celador que era el c&oacute;mplice, era el jefe de los celadores, pero  &eacute;l era el que abr&iacute;a la puerta y se hac&iacute;a el que no ve&iacute;a. El hermano de  &eacute;l era comandante de la Polic&iacute;a nacional en Medell&iacute;n, y ese malvado se vino con 150 polic&iacute;as. Atac&oacute; Segovia en una forma despiadada, sin decirle a nadie nada. Usted estaba en una tienda a las 11 de la noche y fueron muchos los muertos. Se metieron a la zona de tolerancia. Hab&iacute;a una mujer que se llamaba Ester; eso debe estar en los archivos de Antioquia, porque ella era una mujer que ten&iacute;a una casa de citas, pero era una madre muy buena, y ella no quer&iacute;a que su hija supiera qui&eacute;n era ella; entonces la ten&iacute;aen Medell&iacute;n estudiando en un colegio. Y cuando entraron los nacionales, ella en el cuarto ten&iacute;a una mesa, y ah&iacute; ten&iacute;a la Virgen, y se les arrodill&oacute;, y les ped&iacute;a que le perdonaran la vida. Y aparte de eso sacaron unos versos, porque en Antioquia a todo le sacan copla; entonces yo me acuerdo una partecita que dec&iacute;a: &quot;Ester les pidi&oacute; perd&oacute;n, llorando arrodillada, ¡pero a un duro coraz&oacute;n, no le conmueve nada!&quot;. La mataron arrodillada pidiendo que no la mataran, &Eacute;se fue el m&aacute;s duro que me toc&oacute; vivir. De resto, la gente, nosotros los colombianos, por naturaleza, y no digo de ac&aacute; o de all&aacute;, tenemos un car&aacute;cter fuerte. No nos gusta que nos apachurren all&aacute; ni nos sentimos mejor que los dem&aacute;s, pero tampoco los in-diecitos como nos creen. Entonces en Segovia se hac&iacute;an bailes p&uacute;blicos y se emborrachaba la gente y se peleaba por cualquier cosa. Eso era horrible, pero ahora ya no es una violencia pol&iacute;tica, &#91;ahora&#93; es de plata.</p>     <p><b>***</b></p>     <p> <b>Ori. Nacido en Cartagena, en 1935. Entrevistado en Cartagena, julio de 2011</b></p>     <p> <b>Entrevistador(a): </b>&iquest;Recuerda usted qu&eacute; cambios, sociales, culturales, pol&iacute;ticos, se produjeron en Cartagena?</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <b>Ori: </b>En la d&eacute;cada del cuarenta eran pocas las personas que ten&iacute;an una profesi&oacute;n. Eran muy limitados los cupos en las universidades, y adem&aacute;s la mayor&iacute;a de las personas no ten&iacute;an los medios econ&oacute;micos para estudiar una profesi&oacute;n. En la  &eacute;poca del cuarenta se graduaban como m&aacute;ximo 10 o 15 m&eacute;dicos en todo Cartagena. Los colegios que m&aacute;s se distingu&iacute;an eran los colegios privados, como el Colegio Fern&aacute;ndez Baena, Colegio de La Salle, el Colegio Universitario San Pedro Claver, que era donde estudiaba la clase media alta y la  &eacute;lite. Por ejemplo, yo estudi&eacute; en el San Pedro y en el Fern&aacute;ndez Baena. Adem&aacute;s, en la cultura de esa d&eacute;cada se apreciaba el Teatro del Almirante Padilla, donde cada semana se presentaban teatros, m&uacute;sica, poes&iacute;a, que se llam&oacute; minaretes del arte. Mi abuela me llevaba a esos actos donde uno pasaba un buen rato. Aqu&iacute; tambi&eacute;n el deporte estaba muy raizado. El barrio Saban&iacute;, un barrio distinguido por el b&eacute;isbol y el boxeo; los boxeadores famosos de Panam&aacute; ven&iacute;an a entrenar ac&aacute; a Cartagena porque por esa  &eacute;poca era la plaza favorita de Latinoam&eacute;rica para el boxeo.</p>     <p> <b>Entrevistador(a): </b>&iquest;Me puede comentar c&oacute;mo eran las relaciones sociales de la  &eacute;poca? &iquest;Vecinos, amistades?</p>     <p> <b>Ori: </b>Esa pregunta es muy importante. Yo considero por mi experiencia que Cartagena es desde esa  &eacute;poca una de las ciudades m&aacute;s elitistas del pa&iacute;s. Hay una discriminaci&oacute;n que todav&iacute;a no se ha podido erradicar. Hay varios clubes que a&uacute;n est&aacute;n demandando por racismo. En la  &eacute;poca eso se ve&iacute;a m&aacute;s claramente. En el Club Cartagena, de la  &eacute;lite y la aristocracia, no aceptaban un moreno, ni siquiera moreno, mucho menos negro. Me acuerdo yo que para esa  &eacute;poca el gobernador, el doctor Francisco Vargas V&eacute;lez, y nunca lo aceptaron en el Club por ser moreno. En esa  &eacute;poca, tambi&eacute;n del barrio Getseman&iacute; exist&iacute;a hasta en las clases bajas discriminaci&oacute;n. Se difund&iacute;a dentro de la sociedad cartagenera y no importaba la plata.</p>   <hr size="1">      <p><b>Comentarios</b></p>        <p><sup><a  href="#s1" name="1">1</a></sup> Investigadores/autores tales como Mauricio Archila, Herbert Braun, Abel Ricardo L&oacute;pez, Ann Farnsworth-Alvear, Ricardo Arias, Peter Wade, entre otros. </p>      <p><sup><a  href="#s2" name="2">2</a></sup> Las entrevistas fueron realizadas por Catalina Mu&ntilde;oz Rojas y los estudiantes Rub&eacute;n Dar&iacute;o Serrato Higuera, Ang&eacute;lica Salazar Rodr&iacute;guez y Juliana G&oacute;mez Merch&aacute;n, miembros del Semillero de Investigaci&oacute;n en Historia Oral del Programa de Historia de la Universidad del Rosario. </p>      <p><sup><a  href="#s3" name="3">3</a></sup> En particular, fueron utilizados el protocolo de  &eacute;tica de Brock University (Ontario, Canad&aacute;), el de Oral History, Concordia University. </p>      <p><sup><a  href="#s4" name="4">4</a></sup> En las transcripciones mantuvimos el uso idiosincr&aacute;sico que los entrevistados hacen del lenguaje, para no perder la oralidad del relato. </p>      <p><sup><a  href="#s5" name="5">5</a></sup> Sabemos que categorizar a los entrevistados y sus experiencias seg&uacute;n g&eacute;nero, clase, raza o urbano/rural es materia de an&aacute;lisis y puede ser problematizado. Sin embargo, este an&aacute;lisis va m&aacute;s all&aacute; del objetivo de esta secci&oacute;n. </p>      <p><sup><a  href="#s6" name="6">6</a></sup> La apreciaci&oacute;n, intelectual, art&iacute;stica, y la tradici&oacute;n oral nos ofrecen modelos para esto en distintas culturas, entre otros, los gabinetes de curiosidades, las colecciones de arte, los  &aacute;lbumes de fotograf&iacute;as, los &aacute;lbumes de recortes, o hasta las mismas bibliotecas y archivos. Existen muchos ejemplos de c&oacute;mo el modelo aqu&iacute; propuesto se puede poner en funci&oacute;n de la producci&oacute;n de conocimiento en las ciencias sociales y las humanidades. Para un ejemplo del potencial de este modelo de presentaci&oacute;n-argumentaci&oacute;n, ver Suesc&uacute;n (1998). </p>   <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <b>REFERENCIAS</b></p>     <!-- ref --><p> 1.Frisch, Michael. 1979. Oral History and Hard Times.  <i>Oral History Review </i>7: 70-79.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S0123-885X201100040001200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 2.High, Steven. 2010. Telling Stories: A Reflection on Oral History and New Media.  <i>Oral History Society </i>38: 101-112.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0123-885X201100040001200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 3.Passerini, Luisa. 1987.  <i>Fascism in Popular Memory: The Cultural Experience of the Turin Working Class.  </i> Cambridge: Cambridge University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S0123-885X201100040001200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 4.Portelli, Alessandro. 1991.  <i>The Death of Luigi Trastulli, and Other Stories: Form and Meaning in Oral History.  </i>Albany: State University of New York.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S0123-885X201100040001200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 5.Suesc&uacute;n, Mar&iacute;a del Carmen. 1998. From Reading to Seeing: Doing and Undoing Imperialism in the Visual Arts. En  <i>Close Encounters of Empire: Writing the Cultural History ofUS.-Latin American Relations,  </i>eds. Gilbert Joseph, Catherine LeGrand y Ricardo Salvatore, 525-556. Durham: Duke University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0123-885X201100040001200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 6.Trouillot, Michel-Rolph. 1995.  <i>Silencing the Past. Power and the Production of History. </i> Boston: Beacon Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0123-885X201100040001200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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