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<publisher-name><![CDATA[Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los Andes]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Proyecto de Investigación-acción: trabajo doméstico y servicio doméstico en Colombia]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>Proyecto de Investigaci&oacute;n-acci&oacute;n: trabajo dom&eacute;stico y servicio dom&eacute;stico en Colombia</b></font></p>     <p><b>Magdalena Le&oacute;n</b></p>     <p>Soci&oacute;loga, mag&iacute;ster en Sociolog&iacute;a y feminista. Profesora Titular retirada de la Universidad Nacional de Colombia. De 1981 a 1990 dirigi&oacute; el proyecto &quot;Acciones para transformar las condiciones sociolaborales del servicio dom&eacute;stico en Colombia&quot;, en la Asociaci&oacute;n Colombiana para el Estudio de la Poblaci&oacute;n (ACEP). El proyecto fue financiado por la Fundaci&oacute;n Ford y la Fundaci&oacute;n Interamericana. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:magleon09@gmail.com">magleon09@gmail.com</a></p>     <p>DOI: <a href="http://dx.doi.org/10.7440/res45.2013.16"target="_blank">http://dx.doi.org/10.7440/res45.2013.16</a></p> <hr size="1">     <p>El Proyecto &quot;Acciones para transformar las condiciones sociolaborales del servicio dom&eacute;stico en Colombia&quot; se adelant&oacute; con el objetivo de entender y transformar la situaci&oacute;n sociolaboral del servicio dom&eacute;stico en Colombia. Se inici&oacute; en marzo de 1981, en Bogot&aacute;, y a finales de 1983 y principios de 1984 se extendi&oacute; a Medell&iacute;n, Cali, Barranquilla y Bucaramanga.<sup><a name="s1" href="#1">1</a></sup> Concluy&oacute; en 1990. Fue un proyecto de investigaci&oacute;n-acci&oacute;n, en la medida en que el conocimiento que iba descubriendo del trabajo y la vida de las empleadas dom&eacute;sticas era devuelto a las mismas empleadas y a la sociedad mediante diferentes estrategias de acci&oacute;n.</p>     <p>El marco de an&aacute;lisis con el que se adelant&oacute; el proyecto fue la relaci&oacute;n del servicio dom&eacute;stico con el trabajo dom&eacute;stico de la mujer ama de casa. Este documento presenta un an&aacute;lisis retrospectivo del proyecto, con el prop&oacute;sito de dejar memoria de su desempe&ntilde;o.<sup><a name="s2" href="#2">2</a></sup></p>     <p><b>Marco social de la relaci&oacute;n laboral de la empleada dom&eacute;stica</b><sup><a name="s3" href="#3">3</a></sup></p>     <p>El objetivo principal del proyecto se dirigi&oacute; a entender y transformar las relaciones laborales del servicio dom&eacute;stico. Sin embargo, fue preciso ver las relaciones laborales<sup><a name="s4" href="#4">4</a></sup> dentro de un marco m&aacute;s amplio que el estrictamente jur&iacute;dico-laboral y considerar que el trabajo que presta la empleada dom&eacute;stica no es s&oacute;lo una actividad de mercado en la que se vende y compra fuerza de trabajo, sino un modo de vida.<sup><a name="s5" href="#5">5</a></sup></p>     <p>El trabajo dom&eacute;stico se entendi&oacute; como aquel que se realiza en el hogar para mantener y reproducir la fuerza de trabajo, y que incluye las pr&aacute;cticas de cuidado dirigidas a conservar el equilibrio afectivo y emocional de sus miembros. Ha sido asignado culturalmente a la mujer como su papel fundamental, y es por esto que a la mujer se le define socialmente como ama de casa, madre o esposa. El trabajo dom&eacute;stico realizado por el ama de casa, como un servicio prestado al esposo, hijos/as y otros, y sin remuneraci&oacute;n y como expresi&oacute;n amorosa de su rol en la familia, no se considera trabajo y es visto como &quot;rol propio de las mujeres&quot;. Por ello, las mujeres que lo hacen como ocupaci&oacute;n principal no forman parte de la &quot;poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa&quot;. &Eacute;sta es la expresi&oacute;n m&aacute;s clara de la subvaloraci&oacute;n social que acompa&ntilde;a al trabajo dom&eacute;stico.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cuando el ama de casa delega o transfiere parte de las tareas dom&eacute;sticas que le han sido asignadas socialmente, por lo general en una mujer que busca una remuneraci&oacute;n por su trabajo en casa ajena, el trabajo dom&eacute;stico se convierte en trabajo dom&eacute;stico remunerado y surge la figura de la empleada dom&eacute;stica.<sup><a name="s6" href="#6">6</a></sup>Las modalidades en que se da el trabajo dom&eacute;stico remunerado en Colombia son dos: la empleada interna o residente, que vive en el hogar de los patrones; y la empleada externa o por d&iacute;as, que vive fuera del hogar patronal, va s&oacute;lo durante la jornada laboral y puede trabajar para varias patronas simult&aacute;neamente.</p>     <p>El servicio dom&eacute;stico es ejercido por mujeres de sectores populares, lo cual aumenta y potencia su subvaloraci&oacute;n. La presencia de mujeres de origen rural, ind&iacute;gena y afro-descendiente es importante. El servicio dom&eacute;stico en el seno del hogar se constituye en una relaci&oacute;n entre mujeres, es decir, entre empleada-patrona. Esto supone una asimetr&iacute;a de poder que da paso a relaciones contradictorias entre mujeres y entre clases sociales diferentes.</p>     <p>El servicio dom&eacute;stico, en especial para la trabajadora interna, representa la m&aacute;xima expropiaci&oacute;n del tiempo. Se vende su disponibilidad de tiempo, sacrificando su vida personal y privada. En general, es una reclusi&oacute;n dentro de las cuatro paredes que forman el hogar, y el trabajo es aislado de otras trabajadoras del gremio y del resto de la fuerza laboral. Este aislamiento no es s&oacute;lo laboral, sino que va acompa&ntilde;ado de soledad y de carencias afectivas y emocionales. La vida sexual es restringida y dificulta separar la reproducci&oacute;n del placer. Su reclusi&oacute;n las expone al maltrato f&iacute;sico, a la violencia y al acoso sexual, as&iacute; como a inestabilidad en las relaciones de pareja. La disponibilidad de la persona, junto con la elasticidad de las tareas, es herencia del rol femenino e incluye elementos de sacrificio y abnegaci&oacute;n.</p>     <p>En este trabajo coexisten dos tipos de vida en el mismo espacio: el de la familia de los empleadores o patronos y el de la trabajadora. Para los primeros, el hogar es el lugar de vida, de descanso, de consumo, de encuentro familiar, de privacidad e intimidad, y para la segunda, el espacio de trabajo, de consumo y vida. Se establecen relaciones en las que lo laboral se mezcla con lo afectivo y lo personal (cuidado). Sin embargo, el lugar de vida (m&aacute;s agudo para la interna) est&aacute; restringido a un espacio f&iacute;sico diferente al de la familia, que hace expl&iacute;cita la distinci&oacute;n de clase. El afecto se permite mientras no vaya m&aacute;s all&aacute; de las l&iacute;neas divisorias que enmarcan la relaci&oacute;n, es decir, el afecto dentro de las diferencias y desigualdades, que a su vez operan dentro del sistema afectivo de la trabajadora para interiorizar la inferioridad y, por este medio, obstaculizar la formaci&oacute;n de una conciencia que permita ver con claridad las contradicciones del v&iacute;nculo laboral. En esta mezcla de relaciones laborales, afectivas y personales, la identidad de la trabajadora se vive en una confusi&oacute;n entre identidad de g&eacute;nero e identidad profesional (Arango 2008).</p>     <p>Es insoslayable que la presencia del servicio dom&eacute;stico, como ya se mencion&oacute;, implique relaciones de poder entre mujeres, lo que plantea contradicciones en la discusi&oacute;n sobre la liberaci&oacute;n femenina. El servicio dom&eacute;stico permite que las mujeres de clase media y alta salgan al mercado de trabajo remunerado, sin que por ello desparezcan todas sus responsabilidades como cuidadoras del hogar. Las mujeres con un pie en lo p&uacute;blico y otro en lo privado viven una &quot;jornada redonda&quot;<sup><a name="s7" href="#7">7</a></sup> de trabajo. La presencia del servicio dom&eacute;stico anula, oculta o retrasa la distribuci&oacute;n equitativa de responsabilidades del trabajo dom&eacute;stico o del cuidado con otros miembros de la familia y, en &uacute;ltimas, suspende el cuestionamiento social a la divisi&oacute;n sexual del trabajo entre hombres y mujeres.</p>     <p><b>&iquest;C&oacute;mo orientar las estrategias de acciones?</b></p>     <p>Para un proyecto de investigaci&oacute;n-acci&oacute;n encaminado a transformar la situaci&oacute;n existente, la pregunta que surgi&oacute; fue c&oacute;mo pasar del marco conceptual referido al dise&ntilde;o e implantaci&oacute;n de estrategias que permitieran cuestionar y alterar las relaciones antes se&ntilde;aladas. La respuesta escogida por el proyecto se movi&oacute; dentro de una doble estrategia. Por un lado, busc&oacute; poner las bases para cambios a largo plazo, y por otro, dar respuestas coyunturales a problemas concretos. Al mismo tiempo, para establecer las estrategias de acci&oacute;n se parti&oacute; tanto del rechazo de la postura ideol&oacute;gica que considera imprescindible el servicio dom&eacute;stico como del an&aacute;lisis de la tesis de la desaparici&oacute;n del servicio dom&eacute;stico como funci&oacute;n del proceso de desarrollo y modernizaci&oacute;n de la sociedad.</p>     <p>La postura que se&ntilde;ala que el empleo dom&eacute;stico es imprescindible naturaliza la posici&oacute;n de ciertos grupos sociales como destinados a servir mientras otros aparecen como dignos de ser servidos. Esta visi&oacute;n consideraba que los servicios personales pagados en el hogar para la reproducci&oacute;n de la fuerza de trabajo son necesarios. Para mejorar las condiciones del gremio, la estrategia que se planteaba era mayor capacitaci&oacute;n encaminada a una eventual profesionalizaci&oacute;n del servicio dom&eacute;stico (cursos de preparaci&oacute;n para el oficio) sin afectar la adscripci&oacute;n de lo dom&eacute;stico a la mujer, o sea, la divisi&oacute;n sexual del trabajo y las relaciones laborales dentro de las cuales la empleada dom&eacute;stica presta el servicio.<sup><a name="s8" href="#8">8</a></sup></p>     <p>La tesis de la desaparici&oacute;n del servicio dom&eacute;stico ve el tema como un asunto de esperar que la evoluci&oacute;n misma del empleo femenino ponga fin a la presencia del servicio dom&eacute;stico como trabajo para la mujer. Esta hip&oacute;tesis no se vio como acertada para sociedades en desarrollo, en raz&oacute;n de la funcionalidad cotidiana que el servicio dom&eacute;stico tiene para la reproducci&oacute;n de la fuerza de trabajo (de las clases medias y altas). Esta hip&oacute;tesis estaba lejos de cumplirse para el pa&iacute;s, y la representaci&oacute;n cuantitativa dentro del empleo femenino era un fen&oacute;meno que no admit&iacute;a duda.<sup><a name="s9" href="#9">9</a></sup> Por otro lado, para que el servicio dom&eacute;stico desapareciera en el pa&iacute;s se tendr&iacute;an que registrar otros cambios estructurales, que no se daban: subsist&iacute;an el subempleo, la falta de trabajos para mujeres con niveles bajos de calificaci&oacute;n, as&iacute; como la falta de servicios colectivos que reemplazaran los personales.</p>     <p>&iquest;Qui&eacute;nes eran las empleadas dom&eacute;sticas? En pocas palabras, se encontr&oacute; que predominaban las migrantes, provenientes de &aacute;reas rurales de origen familiar campesino y/o proletario-agr&iacute;cola. Se concentraban en los grupos de edades j&oacute;venes. Una parte se retiraba del mercado laboral cuando iniciaba su ciclo reproductivo, para constituir su propio hogar y/o para poder criar a sus hijos. Algunas reingresaban una vez cumplidos estos ciclos vitales, y la mayor parte de ellas engrosaban las filas de las empleadas de por d&iacute;as. Una alta proporci&oacute;n eran solteras, y entre ellas era muy importante el grupo de las madres solteras, pues, adem&aacute;s de ser en su mayor&iacute;a j&oacute;venes, para la empleada interna era imposible hacer coexistir su trabajo con el matrimonio o con cualquier uni&oacute;n estable. Entre las casadas, la mayor&iacute;a hab&iacute;a sido abandonada por sus maridos, fen&oacute;meno que tambi&eacute;n era frecuente entre las que registraban alg&uacute;n tipo de uni&oacute;n libre. Los niveles de educaci&oacute;n eran muy bajos, con alta representaci&oacute;n del grupo de analfabetas o del grupo de primaria incompleta, especialmente en las de edad m&aacute;s avanzada.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El proyecto se orient&oacute; a dise&ntilde;ar estrategias que les permitieran, por un lado, conocer sus derechos, buscar transformar sus relaciones laborales e impulsar la organizaci&oacute;n del gremio para la defensa de los derechos, y por el otro, impulsar procesos de conciencia y respeto de la identidad-autonom&iacute;a personal. De esta manera, el proyecto busc&oacute; reunir estrategias que promovieran una conciencia de g&eacute;nero y una conciencia de clase, para dejar las bases de una transformaci&oacute;n que llevara a cambios estructurales, donde lo laboral fuera s&oacute;lo una parte.</p>     <p><b>Tipos de acciones propuestas</b></p>     <p>El proyecto adelant&oacute; una serie de acciones que se dividieron en dos grandes grupos: acciones directas con empleadas y patronas, y acciones multiplicadoras. Lo anterior se resume en el gr&aacute;fico 1, que permite visualizar los flujos entre los diferentes tipos de acciones directas y multiplicadoras y las relaciones de unas con otras. Los flujos se se&ntilde;alan con flechas (las m&aacute;s gruesas representan la acumulaci&oacute;n de acciones). Para cumplir el objetivo se ejecutaron acciones sobre aspectos jur&iacute;dico-laborales. Estas acciones se enmarcaron en un trabajo de capacitaci&oacute;n, concientizaci&oacute;n y organizaci&oacute;n, que permiti&oacute; que el trabajo no fuera una pr&aacute;ctica asistencial, y lo coloc&oacute;, junto con otras acciones, como herramienta de transformaci&oacute;n ideol&oacute;gica individual y colectiva. Estas acciones directas se reforzaban entre s&iacute; y buscaron movilizar las bases del gremio hacia la organizaci&oacute;n. Por otro lado, el apoyo con acciones de multiplicaci&oacute;n a sectores ya organizados del gremio (sindicato) busc&oacute; impulsar su organizaci&oacute;n mejorando la capacidad de la dirigencia para captar la presi&oacute;n de las bases movilizadas y hacer m&aacute;s expedito el di&aacute;logo dirigencia-bases.</p>     <p>Las acciones directas con las patronas cumpl&iacute;an el objetivo de despertar su conciencia de g&eacute;nero como mujeres y hacer cumplir las obligaciones patronales. Se busc&oacute;, por tanto, que la identidad de g&eacute;nero que se da entre ambas mujeres por su adscripci&oacute;n al trabajo dom&eacute;stico empezara a desmitificarse y -por esta v&iacute;a- que cambiara la relaci&oacute;n laboral. En las acciones de multiplicaci&oacute;n se trabaj&oacute; para transformar en la sociedad la ideolog&iacute;a de servidumbre que se tiene sobre las empleadas. Tambi&eacute;n se trabaj&oacute; con la comunidad profesional de abogados donde esta ideolog&iacute;a ten&iacute;a presencia, y con el Estado. En los tres niveles se busc&oacute; divulgar y promover la correcta interpretaci&oacute;n y el cumplimiento de la norma, as&iacute; como su transformaci&oacute;n, particularmente en el Estado.</p>     <p align=center> <img src="img/revistas/res/n45/45a16g1.jpg"></p>     <p><b>Gr&aacute;fico 1.</b></p>     <p><b>Acciones directas</b></p>     <p>Se consideraron acciones directas aquellas en las que hubo contacto personal con empleadas o patronas. Para las empleadas, se apoyaron la divulgaci&oacute;n, la apropiaci&oacute;n y el cumplimiento de las normas laborales, y el desarrollo del sentido de identidad-autonom&iacute;a como mujeres y ciudadanas. Para las patronas, se dictaron cursos en los que se buscaba desmitificar su adscripci&oacute;n al trabajo dom&eacute;stico y, dentro de este marco, difundir la legislaci&oacute;n laboral que deben cumplir en los contratos con las empleadas dom&eacute;sticas.</p>     <p><b>Apoyo laboral a la empleada</b></p>     <p>El principio gu&iacute;a de esta acci&oacute;n se dirigi&oacute; a que las empleadas hicieran de la ley una herramienta &uacute;til para mejorar sus condiciones de trabajo y de vida en forma individual y colectiva. El apoyo legal se dividi&oacute; en trabajo de asistencia legal y de capacitaci&oacute;n en los derechos y obligaciones laborales como empleadas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Asistencia legal</b></p>     <p>El apoyo individual tuvo cuatro instancias: liquidaci&oacute;n de prestaciones sociales, asesor&iacute;a legal con transacci&oacute;n, asesor&iacute;a legal con conciliaci&oacute;n y procesos legales.</p>     <p>La asistencia legal se tom&oacute; como puerta de entrada o como elemento dinamizador. Aunque en s&iacute; misma tiene sentido de reivindicaci&oacute;n material, su mayor alcance fue posibilitar la entrada de la empleada a niveles de capacitaci&oacute;n, concientizaci&oacute;n y organizaci&oacute;n. Era una necesidad sentida por las empleadas ante la desprotecci&oacute;n en que siempre hab&iacute;an estado y el desconocimiento de los derechos que la ley les otorgaba. La subvaloraci&oacute;n de su trabajo y la relaci&oacute;n asim&eacute;trica de poder con sus patronas, adem&aacute;s de factores psicoemocionales que permit&iacute;an interiorizar un sentimiento de inferioridad, dieron paso al desarrollo de conductas fatalista seg&uacute;n las cuales los cambios se deb&iacute;an a la suerte. Con la divulgaci&oacute;n de la existencia de la norma y el prop&oacute;sito de salvaguardar su cumplimiento mediante la asistencia legal, se llen&oacute; un vac&iacute;o en la pr&aacute;ctica jur&iacute;dica.<sup><a name="s10" href="#10">10</a></sup></p>     <p>Las normas reg&iacute;an para las empleadas que ya ten&iacute;an 25 a&ntilde;os, y cuando se expidieron, la modalidad de trabajo general izado era el de la empleada interna. El servicio dom&eacute;stico de por d&iacute;as es una modalidad que surgi&oacute; en la d&eacute;cada de los setenta y que tom&oacute; fuerza en la de los ochenta. Las normas laborales no mencionaban expresamente a la trabajadora de por d&iacute;as, lo cual no significaba que no estuvieran cobijadas por la ley, como pretend&iacute;an algunas patronas y algunos profesionales del derecho.</p>     <p>El C&oacute;digo Sustantivo del Trabajo no ten&iacute;a un cap&iacute;tulo unificado sobre el tema, la norma se encontraba dispersa y su aplicaci&oacute;n, en parte, hab&iacute;a que hacerla por extensi&oacute;n de principios generales del derecho. Fue necesario, durante el desarrollo del proyecto, realizar discusiones jur&iacute;dicas acerca del contenido de la norma para la empleada interna y su aplicaci&oacute;n extensiva para la de por d&iacute;as.<sup><a name="s11" href="#11">11</a></sup></p>     <p>En t&eacute;rminos generales, se legisl&oacute; considerando que la empleada era integrante de la familia, y que &eacute;sta, a su vez, no era una unidad de producci&oacute;n. Ambos supuestos no operaban en la realidad y sirvieron para establecer un ordenamiento jur&iacute;dico discriminatorio. En algunos aspectos, la norma era restringida y no consagraba los mismos derechos de los otros trabajadores. El derecho colombiano se caracteriza por ser un derecho positivo y formal, y, en buena medida, la formaci&oacute;n del abogado no daba una cosmovisi&oacute;n amplia del derecho, y, si no se contaba con la norma exacta que regulara el caso, se tend&iacute;a a desconocer la existencia del derecho. Para la empleada dom&eacute;stica de por d&iacute;as no exist&iacute;a una legislaci&oacute;n especial, entre otras razones porque esta modalidad no hab&iacute;a surgido en el momento de elaboraci&oacute;n de la ley, lo que implic&oacute; acudir a un trabajo de analog&iacute;a y a los principios generales del derecho. Adem&aacute;s, la norma era limitada en su contenido y, en algunos aspectos, carec&iacute;a de justicia social.</p>     <p>En resumen, los derechos que consagraba la ley pueden enunciarse as&iacute;: per&iacute;odo de prueba de los quince primeros d&iacute;as del contrato, generalmente verbal, tanto para trabajadoras internas como de por d&iacute;as, sin que sea necesario que se pacte por escrito; jornada legal de trabajo de 8 horas diarias para trabajadora de por d&iacute;as, y no para la interna, por residir en el lugar de trabajo; descanso dominical y festivo remunerado en ambos casos, siempre que labore seis d&iacute;as a la semana para el mismo patrono; remuneraci&oacute;n doble o un d&iacute;a compensatorio, en caso de trabajar un d&iacute;a de descanso obligatorio (si la jornada de trabajo de por d&iacute;as es menor de cinco d&iacute;as, no tendr&aacute; el descanso dominical, pero si trabaj&oacute; en domingo o festivo, se pagar&aacute; doble); vacaciones anuales remuneradas de quince d&iacute;as por a&ntilde;o y, para la trabajadora de por d&iacute;as, proporcional a los d&iacute;as laborados para cada patrono; salario m&iacute;nimo en dinero para trabajadoras de por d&iacute;as pero no para las internas, ya que &eacute;stas reciben parte de su salario en especie (alojamiento y alimentaci&oacute;n); auxilio de cesant&iacute;a de quince d&iacute;as de salario por a&ntilde;o de trabajo, en lugar de un mes, que rige para los otros trabajadores, y liquidaci&oacute;n por el salario en dinero, sin tener en cuenta el salario en especie (para la trabajadora de por d&iacute;as es proporcional, de acuerdo con su trabajo efectivo); intereses sobre la cesant&iacute;a a raz&oacute;n del 12&#37; anual sobre el saldo que a la fecha tenga la cesant&iacute;a (este porcentaje se dobla autom&aacute;ticamente si no se ha cancelado al 31 de enero del a&ntilde;o siguiente); provisi&oacute;n de primeros auxilios y de tratamiento y medicinas de urgencia, en caso de accidente de trabajo (por ataque de enfermedad no profesional, derecho a tratamiento m&eacute;dico, farmac&eacute;utico, y el pago hasta de un mes de salario en caso de incapacidad); descanso remunerado de cincuenta y seis d&iacute;as durante la &eacute;poca de parto y prohibici&oacute;n legal de despido en caso de embarazo o durante la lactancia.</p>     <p>La norma se divulg&oacute; en folletos para las patronas y cartillas para las empleadas. El folleto se enviaba a la patrona junto a la reclamaci&oacute;n laboral que iniciaba la empleada, para sustentarla; se entregaba a las patronas en los cursos para ellas, se facilitaba a las patronas que por su iniciativa solicitaban informaci&oacute;n o servicios, y se difundi&oacute; ampliamente en la prensa escrita.</p>     <p>La liquidaci&oacute;n de prestaciones sociales se ofreci&oacute; a la empleada que hab&iacute;a terminado su contrato de trabajo o ten&iacute;a intenci&oacute;n cierta de hacerlo. Se calculaban las prestaciones referentes a cesant&iacute;a, vacaciones e intereses a la cesant&iacute;a. Tambi&eacute;n se inclu&iacute;an salarios no cancelados o indemnizaciones por terminaci&oacute;n injusta del contrato por parte de la patrona, por despido en estado de embarazo o por terminaci&oacute;n unilateral de la empleada con justa causa. La prestaci&oacute;n del servicio fue masiva<sup><a name="s12" href="#12">12</a></sup> y se hizo los domingos en la tarde<sup><a name="s13" href="#13">13</a></sup> con un equipo de liquidadores preparado con metodolog&iacute;a especial.<sup><a name="s14" href="#14">14</a></sup></p>     <p>La asesor&iacute;a legal, con apoyo de abogadas, se iniciaba cuando la patrona no aceptaba en todo o en parte la reclamaci&oacute;n legal que se le enviaba,<sup><a name="s15" href="#15">15</a></sup> posterior al c&aacute;lculo de la liquidaci&oacute;n. Cuando la patrona no aceptaba, se le enviaba una carta de citaci&oacute;n aclarando la reclamaci&oacute;n o se hac&iacute;a contacto telef&oacute;nico. Se busc&oacute; no polarizar la relaci&oacute;n con las patronas y lograr una entrevista, ya que se prob&oacute; que el contacto directo era el arma m&aacute;s poderosa para lograr soluciones positivas, dado el contenido pedag&oacute;gico que se puede adelantar.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La asesor&iacute;a legal a la patrona y la empleada (citaciones escritas, entrevistas personales, contactos telef&oacute;nicos) busc&oacute; persuadir para lograr la transacci&oacute;n. A lo largo del proceso de asesor&iacute;a se difund&iacute;a el contenido de la norma. Con la empleada se buscaba que entendiera los derechos que estaba reclamando, aspecto que se reforzaba en el curso laboral. A la patrona, que generalmente se sorprend&iacute;a ante la reclamaci&oacute;n -algunas de ellas enviaban un representante legal para impugnarla-, se le explicaba la vigencia de la norma y la obligaci&oacute;n de cumplirla.</p>     <p>Cuando la transacci&oacute;n entre empleada y patrona no lograba un arreglo, el caso era llevado a las oficinas de trabajo, instancia administrativa, y no judicial, en el pa&iacute;s. La no concurrencia a esta instancia tiene una multa que casi nunca se cobraba, y, por lo tanto, no era real y no acarreaba ninguna otra sanci&oacute;n. La empleada era asistida por una abogada del proyecto, cuando hab&iacute;a audiencia para buscar la conciliaci&oacute;n. Dado que este nivel es administrativo, la no concurrencia de la patrona o su negativa a acatar el reclamo dejaba como &uacute;nica v&iacute;a de acci&oacute;n la iniciaci&oacute;n del proceso.</p>     <p>El proyecto solucion&oacute; la mayor parte de los casos en que hab&iacute;a rechazo inicial de la patrona y la empleada decid&iacute;a seguir adelante con la reclamaci&oacute;n en la instancia de transacci&oacute;n. Cuando esto no fue posible, se utiliz&oacute; la conciliaci&oacute;n en la oficina de trabajo. Los procesos s&oacute;lo entraron en la etapa m&aacute;s avanzada del proyecto, y s&oacute;lo en casos prioritarios, con el objetivo de impulsar la creaci&oacute;n de jurisprudencia. En la asesor&iacute;a legal tambi&eacute;n se prest&oacute; el servicio de remisi&oacute;n a otras instituciones y se organiz&oacute; un fichero de remisiones dividido en siete temas.<sup><a name="s16" href="#16">16</a></sup></p>     <p><b>La capacitaci&oacute;n laboral</b></p>     <p>Como primer paso para la capacitaci&oacute;n y concientizaci&oacute;n a empleadas, se ofrecieron cursos de derecho laboral y se motiv&oacute; a las empleadas para que los tomaran. La motivaci&oacute;n ten&iacute;a un componente individual y otro colectivo. El primero era para el manejo y comprensi&oacute;n de su caso personal, y el segundo, para conocer compa&ntilde;eras con situaciones similares y entender la problem&aacute;tica del gremio y construir lazos de solidaridad.</p>     <p>Se dictaba un curso de cuatro sesiones los domingos en la tarde, en la sede del proyecto. Tambi&eacute;n se dictaron cursos en instituciones que aglutinaban al servicio dom&eacute;stico, en centros para madres solteras de sectores populares, en entidades de adopci&oacute;n, en bolsas de empleo y en instituciones de capacitaci&oacute;n. La metodolog&iacute;a era participativa y contaba con ayudas did&aacute;cticas especiales.<sup><a name="s17" href="#17">17</a></sup> El curso cubr&iacute;a siete temas: contrato de trabajo, per&iacute;odo de prueba, jornada de trabajo, salario, descanso remunerado, prestaciones sociales (intereses a la cesant&iacute;a, accidente de trabajo, enfermedad, embarazo, aborto, uniformes y cesant&iacute;a) y terminaci&oacute;n del contrato.</p>     <p>A la empleada que iniciaba una consulta legal se le invitaba a asistir al curso laboral para incentivar un proyecto jur&iacute;dico autogestionado y entender su situaci&oacute;n individual en relaci&oacute;n con la de las dem&aacute;s empleadas. As&iacute;, los cursos tambi&eacute;n sirvieron como momento de encuentro y solidaridad y como socializaci&oacute;n de la problem&aacute;tica como asunto colectivo. Empezar a ver el problema, no s&oacute;lo como individual sino como de un grupo que viv&iacute;a una relaci&oacute;n asim&eacute;trica de poder con sus patronas, llev&oacute; a producir un fuerte impacto al nivel de la conciencia y permiti&oacute; remover factores de sumisi&oacute;n producto de la identidad de g&eacute;nero con la patrona, e impuls&oacute; las reclamaciones individuales y la movilizaci&oacute;n hacia reclamaciones colectivas. Al mismo tiempo, el curso laboral fue el motivador para asistir a los talleres que apoyaban el desarrollo de una identidad-autonom&iacute;a, como conciencia de g&eacute;nero.</p>     <p><b>Apoyo para el desarrollo de la identidad-autonom&iacute;a a la empleada</b></p>     <p>El trabajo sobre la propia identidad busc&oacute; correr los velos que la ideolog&iacute;a patriarcal tiende creando subordinaci&oacute;n de la empleada, por el hecho de ser mujer. Esta identidad subordinada de mujer obstaculiza el surgimiento de la conciencia de clase. Para este trabajo se adelantaron talleres de cuatro o cinco sesiones con grupos peque&ntilde;os, sobre identidad como mujeres e identidad como ciudadanas. El taller pretend&iacute;a romper el aislamiento y el silencio y dar la oportunidad de pensar en alterativas compartidas y motivar a la uni&oacute;n y la organizaci&oacute;n como trabajadoras y como mujeres, y de esta manera impulsar el cambio.</p>     <p><b>Taller de identidad como mujer</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En este taller se busc&oacute; la reflexi&oacute;n sobre su identidad de g&eacute;nero, con temas como el cuerpo del hombre y de la mujer y la relaci&oacute;n sexual -no s&oacute;lo como relaci&oacute;n genital-, la reproducci&oacute;n y las diferentes etapas de la vida de la mujer, y, dentro del per&iacute;odo f&eacute;rtil, la fecundaci&oacute;n, el embarazo, el parto y la sexualidad, entendida m&aacute;s all&aacute; de la reproducci&oacute;n. Adem&aacute;s, sobre la feminidad-masculinidad, la subordinaci&oacute;n de la mujer y la relaci&oacute;n clase-g&eacute;nero en el trabajo del servicio dom&eacute;stico.</p>     <p><b>Taller de identidad como ciudadana</b></p>     <p>A partir de las vivencias, se trabajaban aspectos como la migraci&oacute;n, el trabajo en el campo, oportunidades de educaci&oacute;n y capacitaci&oacute;n, la documentaci&oacute;n, el voto, el ahorro, la violencia intrafamiliar y p&uacute;blica, los servicios p&uacute;blicos y la vida en el barrio y la ciudad.</p>     <p><b>Reflexiones sociolaborales para patronas</b></p>     <p>Estos cursos buscaban despertar una conciencia de g&eacute;nero entre las amas de casa y divulgar las obligaciones que como clase patronal ten&iacute;an que cumplir en los contratos con la empleada dom&eacute;stica. Para ello, se precisaban el concepto de servicio dom&eacute;stico, las tesis sobre su disminuci&oacute;n o desaparici&oacute;n, las condiciones sociodemogr&aacute;ficas del gremio, las modalidades que exist&iacute;an y las actividades que desempe&ntilde;an. Se analizaba la valoraci&oacute;n social de estas actividades y la adscripci&oacute;n cultural de la mujer a roles que significan &quot;servir a otros&quot;. Dentro de este marco, se explicaban las normas laborales que rigen los contratos de las empleadas dom&eacute;sticas.</p>     <p>No fue f&aacute;cil motivar a las patronas para participar en estos cursos, y su desarrollo fue dif&iacute;cil. Exist&iacute;a una doble resistencia: su conciencia de clase les hac&iacute;a dif&iacute;cil enfrentar sus obligaciones laborales hacia su empleada, y su identidad subordinada como mujer impon&iacute;a barreras a la reflexi&oacute;n sobre su rol en la sociedad. La convocatoria an&oacute;nima por medio de volantes que invitaban al curso, repartidos en sitios p&uacute;blicos (iglesias y supermercados), entregados puerta a puerta en barrios residenciales, o por avisos en la prensa, no funcion&oacute;. Como lo expres&oacute; una patrona: &quot;Es mejor ignorar la ley para no tener que cumplirla&quot;. Sin embargo, la insistencia del programa por medio de invitaci&oacute;n a trav&eacute;s de grupos organizados logr&oacute; coberturas significativas que permitieron el inicio de transformaciones ideol&oacute;gicas m&aacute;s generales.<sup><a name="s18" href="#18">18</a></sup></p>     <p>El servicio de asesor&iacute;a legal tambi&eacute;n ofreci&oacute; al ama de casa informaci&oacute;n y servicio de liquidaci&oacute;n, cuando la patrona lo solicitaba y hab&iacute;a certeza de un &aacute;nimo de solucionar las obligaciones laborales. Este servicio aument&oacute; con el desarrollo del proyecto y se utiliz&oacute; como espacio educativo para difundir la legislaci&oacute;n.</p>     <p><b>Acciones de multiplicaci&oacute;n</b></p>     <p>Se desarrollaron con organizaciones representativas del gremio, de divulgaci&oacute;n masiva ideol&oacute;gica, dirigidas a la comunidad de profesionales del derecho y a las que buscaron obtener cambios en el Estado.</p>     <p><b>Acciones con organizaciones del gremio</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Estas acciones tuvieron un doble objetivo. En primer lugar, servir de puente entre las bases y el sector organizado, con la idea de que fueran las representantes del gremio quienes canalizaran a las empleadas movilizadas en acciones colectivas m&aacute;s complejas. En segundo lugar, apoyar al sector organizado del gremio.</p>     <p>Con el asomo de una conciencia de clase y g&eacute;nero en las bases del gremio se desencadenaron procesos de movilizaci&oacute;n y colectivizaci&oacute;n de la conciencia. Las empleadas movilizadas eran remitidas al Sindicato de Empleadas de Servicio Dom&eacute;stico (Sintrasedom),<sup><a name="s19" href="#19">19</a></sup> como representante de los intereses del gremio.<sup><a name="s20" href="#20">20</a></sup> El trabajo con el sindicato consisti&oacute; en un apoyo directo a la realizaci&oacute;n de eventos del gremio, capacitaci&oacute;n a sus l&iacute;deres sobre el contenido de la norma laboral y la forma de liquidar las prestaciones, la discusi&oacute;n del material did&aacute;ctico y de la cartilla para el curso de derecho laboral, y el lanzamiento conjunto de la misma. Tambi&eacute;n se discuti&oacute; la propuesta de reforma al C&oacute;digo Sustantivo del Trabajo. La bibliograf&iacute;a que el proyecto conoc&iacute;a sobre el tema era puesta a su disposici&oacute;n o suministrada como material de consulta. Se adelantaron entrevistas para reconstruir la historia de la organizaci&oacute;n del gremio, y se obtuvo informaci&oacute;n que data desde 1931.</p>     <p>La organizaci&oacute;n como gremio y su reconocimiento no fue f&aacute;cil, a pesar del inter&eacute;s y empuje de su dirigencia. Como se mencion&oacute;, el proceso de trabajo, las condiciones laborales y la situaci&oacute;n de la empleada dom&eacute;stica acarreaban una serie de aspectos que limitaban el surgimiento y mantenimiento de la organizaci&oacute;n.<sup><a name="s21" href="#21">21</a></sup> A pesar de las dificultades, el sindicato logr&oacute; la personer&iacute;a jur&iacute;dica despu&eacute;s de m&uacute;ltiples esfuerzos, lo cual represent&oacute; una gran victoria, aunque su presencia era fr&aacute;gil, escasa la afiliaci&oacute;n, y a&uacute;n menos activa la participaci&oacute;n. Las relaciones con el proyecto, fluidas en la etapa inicial, se distorsionaron debido a dificultades e intereses de una parte de la dirigencia. La intenci&oacute;n de servir de puente entre las bases movilizadas y la dirigencia se trunc&oacute; en el proceso, y las empleadas movilizadas que no encontraron cabida en la organizaci&oacute;n crearon comit&eacute;s para seguir adelante con las luchas propuestas, especialmente el cambio de la norma de seguridad social y su implementaci&oacute;n (Donaldson 1992), como se se&ntilde;ala m&aacute;s adelante.</p>     <p><b>Impulso a cambios ideol&oacute;gicos en la sociedad</b></p>     <p>En un sentido amplio, en la sociedad se busc&oacute; divulgar la legislaci&oacute;n laboral, desenmascarar la relaci&oacute;n de subvaloraci&oacute;n del trabajo dom&eacute;stico de las mujeres, para buscar cambios culturales y simb&oacute;licos y se&ntilde;alar los visos de servidumbre en las relaciones con el servicio dom&eacute;stico. La prensa, la radio y la TV fueron medios utilizados reiteradamente mediante art&iacute;culos, entrevistas, denuncias y videos.<sup><a name="s22" href="#22">22</a></sup>  Se distribuyeron folletos con la legislaci&oacute;n laboral dirigidos a las patronas y  se logr&oacute; su reproducci&oacute;n en una revista de circulaci&oacute;n masiva nacional. Adem&aacute;s,  el proyecto particip&oacute; en conferencias y seminarios nacionales e internacionales para presentar sus adelantos y limitaciones. Por este medio se lleg&oacute; a la comunidad profesional, agentes de cambio y grupos empe&ntilde;ados en trabajos de investigaci&oacute;n-acci&oacute;n.</p>     <p><b>Permear la comunidad de profesionales del derecho</b></p>     <p>Sobre los derechos de las empleadas dom&eacute;sticas exist&iacute;an serios problemas de interpretaci&oacute;n, en raz&oacute;n de que los derechos se hallaban consagrados en forma dispersa, poco clara, y eran limitados. Este problema jur&iacute;dico se agudizaba por la subvaloraci&oacute;n social de las empleadas dom&eacute;sticas que te&ntilde;&iacute;a la ideolog&iacute;a de la comunidad de profesionales del derecho. En las facultades de Derecho y en la c&aacute;tedra de Derecho Laboral Individual no se ense&ntilde;aban las especificidades de la norma. Por la pr&aacute;ctica jur&iacute;dica del programa, se comprob&oacute; que tanto abogados/as titulados como estudiantes ignoraban su contenido y la forma de hacer operativa la norma en el nivel cuantitativo.</p>     <p>La discusi&oacute;n con profesionales del derecho se desarroll&oacute; con juristas especialistas en derecho laboral y autores de las interpretaciones corrientes del C&oacute;digo Sustantivo del Trabajo; con profesores de las facultades de Derecho; con monitores y estudiantes de los consultorios jur&iacute;dicos de las facultades de Derecho; con los inspectores/as de trabajo o representantes administrativos del Estado para dirimir los conflictos laborales y con los representantes legales de la parte patronal que respond&iacute;an a la citaci&oacute;n de la asesor&iacute;a legal en casos iniciados por las empleadas en el proyecto. La discusi&oacute;n sobre los derechos de las empleadas, especialmente las de por d&iacute;as, con profesionales del derecho fue superada en el curso del proyecto y constituye uno de sus logros importantes.</p>     <p><b>Acciones con el Estado</b></p>     <p>El Estado acusaba un vac&iacute;o para asumir las reclamaciones laborales de las empleadas. Se proyectaron acciones dirigidas a la transformaci&oacute;n de la legislaci&oacute;n, a la interpretaci&oacute;n y correcta aplicaci&oacute;n de las normas, as&iacute; como a su eventual multiplicaci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Transformaci&oacute;n de la legislaci&oacute;n</b></p>     <p>La transformaci&oacute;n de la legislaci&oacute;n o las reformas al C&oacute;digo Sustantivo del Trabajo se pensaron poco menos que imposibles. Sin embargo, ante una coyuntura favorable, se estudiaron los temas m&aacute;s importantes para una reforma de la legislaci&oacute;n laboral que, al tiempo que representara reivindicaciones sentidas por el gremio, tuvieran viabilidad. En esencia, se busc&oacute; el reconocimiento de la igualdad de derechos con otros trabajadores.<sup><a name="s23" href="#23">23</a></sup> Este proyecto naufrag&oacute; por el cambio en el Ministerio de Trabajo de la funcionaria interesada en promover &eacute;sta y otras reformas en favor de la mujer trabajadora.<sup><a name="s24" href="#24">24</a></sup></p>     <p>Luego se priorizaron la reforma de la legislaci&oacute;n sobre la afiliaci&oacute;n a la seguridad social y el impulso de la afiliaci&oacute;n (Le&oacute;n 1988 y 1987). Desde 1977, la seguridad social era obligatoria para la empleada dom&eacute;stica, pero no se cumpl&iacute;a esta disposici&oacute;n. En la que llamamos &quot;lucha por la seguridad social&quot;, o por la reforma de la norma y su aplicaci&oacute;n, confluyeron las acciones directas con empleadas y las acciones de multiplicaci&oacute;n del proyecto. &Eacute;sta fue una lucha desde la cotidianidad, que lleg&oacute; a la esfera pol&iacute;tico-p&uacute;blica en forma diversa y heterog&eacute;nea, e irrumpi&oacute; en el Estado para dar respuesta a la reclamaci&oacute;n. Su punto de partida fue la condici&oacute;n de salud vivida como una carencia y registrada en la vida personal de la empleada. Esta necesidad fue impulsada por el conocimiento de las normas y el atropello que las patronas y el Estado ejerc&iacute;an sobre sus derechos, en raz&oacute;n de que, si bien exist&iacute;an, eran limitados o no se cumpl&iacute;an.<sup><a name="s25" href="#25">25</a></sup> Com&uacute;nmente, enfermarse, quedar embarazada o envejecer era sin&oacute;nimo de p&eacute;rdida de empleo. La asistencia m&eacute;dica era considerada como un favor patronal y entraba como &quot;salario en especie&quot; y variaba seg&uacute;n las diferencias patronales. As&iacute;, un derecho se convert&iacute;a en elemento para reforzar los lazos de dependencia de las empleadas hacia sus patronas.</p>     <p>Desde 1985, el proyecto promovi&oacute; la afiliaci&oacute;n de la empleada a la seguridad social. Los tr&aacute;mites eran confusos y casi imposibles, y era casi nulo el n&uacute;mero de empleadas afiliadas. La batalla por la afiliaci&oacute;n se promovi&oacute; en los niveles individual y colectivo y en el espacio p&uacute;blico, con demandas masivas en el &aacute;mbito callejero, como m&iacute;tines y la &quot;Marcha Nacional por la Seguridad Social&quot;, que, con la presencia de m&aacute;s de 1.000 empleadas de todo el pa&iacute;s, tuvo lugar en Bogot&aacute; el 5 de abril de 1987. Se dise&ntilde;&oacute; un volante con la informaci&oacute;n b&aacute;sica de los tr&aacute;mites por seguir y los beneficios esperados, y se reparti&oacute; en los cursos y en la asesor&iacute;a legal a patronas y empleadas.</p>     <p>Las dificultades mayores para la afiliaci&oacute;n a la seguridad social fueron la no existencia de sanciones por incumplimiento, la inestabilidad laboral de una parte del sector, que hac&iacute;a dif&iacute;ciles los registros de afiliaci&oacute;n, y la falta de reglamentaci&oacute;n para la afiliaci&oacute;n de la empleada de por d&iacute;as que ten&iacute;a coexistencia de contratos. La seguridad social no se vio como una soluci&oacute;n m&aacute;gica a los problemas de salud del gremio, por la falta de eficiencia en la prestaci&oacute;n de los servicios; sin embargo, ante los graves problemas de invalidez y vejez, la seguridad social representaba un gran avance.</p>     <p>Ante la ineficiencia de la norma existente, el proyecto impuls&oacute; y acompa&ntilde;&oacute; la lucha por la reforma como parte del proceso de investigaci&oacute;n-acci&oacute;n. Despu&eacute;s de intentos no convenientes de aplicaci&oacute;n de la norma por el Gobierno, el proyecto prepar&oacute; el articulado de reforma, lo discuti&oacute; con las bases, con el sindicato y con el Comit&eacute; de Empleadas que surgi&oacute; en Bogot&aacute; y que lider&oacute; el proceso de cambio. Se divulg&oacute; en los medios masivos de comunicaci&oacute;n y se present&oacute; al Congreso de la Rep&uacute;blica para su discusi&oacute;n y aprobaci&oacute;n. El 16 de diciembre de 1987, con una opini&oacute;n p&uacute;blica sensibilizada, se aprob&oacute; la Ley 11, la cual fue ratificada por la Presidencia, en enero de 1988. El logr&oacute; m&aacute;s significativo fue conseguir un r&eacute;gimen de excepci&oacute;n mediante el cual la cotizaci&oacute;n para la afiliaci&oacute;n de la empleada dom&eacute;stica se permit&iacute;a sobre una base inferior a la de otros trabajadores o por debajo del salario m&iacute;nimo. Por otra parte, el Decreto 824 de 1988 planeaba una subvenci&oacute;n del Estado para llenar la deficiencia de estas cotizaciones y garantizar plena cobertura social y pensi&oacute;n no inferior al salario m&iacute;nimo. Esta excepci&oacute;n al r&eacute;gimen general constituy&oacute; un gran logro de las empleadas movilizadas y del proyecto. El proyecto, junto con el Comit&eacute; de Bogot&aacute;, orgulloso de su triunfo y dispuesto a no dar pie atr&aacute;s, sigui&oacute; impulsando el proceso de afiliaci&oacute;n a la seguridad social hasta el final de sus labores. La Ley 100 de 1993 ratific&oacute; este logro, el cual fue derogado en 2003.<sup><a name="s26" href="#26">26</a></sup> Lo ir&oacute;nico es que el mismo pol&iacute;tico que defendi&oacute; la norma en 1988, el senador &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez, fue quien la enterr&oacute; en 2003, con la Ley 797, como presidente.</p>     <p>Acciones para la correcta interpretaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n de la legislaci&oacute;n existente</p>     <p>La Oficina de Trabajo del Ministerio de Trabajo era la instancia administrativa para dirimir los conflictos obrero-patronales. En la interpretaci&oacute;n de la norma, el inspector de trabajo desempe&ntilde;aba un papel fundamental, y por ello, el proyecto promovi&oacute; con estos funcionarios la correcta interpretaci&oacute;n de la norma.<sup><a name="s27" href="#27">27</a></sup></p>     <p><b>Multiplicaci&oacute;n del programa</b></p>     <p>Finalmente, se busc&oacute; permear al Estado como multiplicador de las acciones de asistencia legal que adelantaba el proyecto dentro de su estructura administrativa. El eco a esta iniciativa no fue nada estimulante, por lo que se consider&oacute; que dentro de la estructura burocr&aacute;tica del Estado el vac&iacute;o para dar cumplimiento a las normas, como parte de su responsabilidad social, seguir&iacute;a presente en el pa&iacute;s por alg&uacute;n tiempo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Obst&aacute;culos enfrentados y lecciones aprendidas</b></p>     <p>El trabajo combinado para enfrentar estrategias que informaran sobre las contradicciones de clase y de las identidades de g&eacute;nero, m&aacute;s los vac&iacute;os e imprecisiones de la norma vigente, presentaron obst&aacute;culos para el desarrollo de las acciones. Al mismo tiempo, el desarrollo del proyecto dej&oacute; lecciones importantes.</p>     <p>Obst&aacute;culos</p>     <p><i>La situaci&oacute;n de las empleadas</i></p>     <p>El aislamiento en que viv&iacute;a la empleada dom&eacute;stica, el sentido de transitoriedad de su trabajo, la poca importancia que vislumbraba en las reivindicaciones individuales y gremiales, el sentido de su subordinaci&oacute;n hacia la patrona por la interiorizaci&oacute;n de la inferioridad y el escaso tiempo libre representaban diferentes tipos de dificultades. En lo individual, algunas no iniciaban la reclamaci&oacute;n laboral despu&eacute;s de la liquidaci&oacute;n, y otras la dejaban en el camino, sin pasar a la asesor&iacute;a legal. Para otra parte del gremio, la capacitaci&oacute;n sobre derechos espec&iacute;ficos no se apreciaba como formaci&oacute;n importante. Estos problemas, muy fuertes en la iniciaci&oacute;n del programa, se fueron transformando, en especial en Bogot&aacute;, donde las acciones fueron m&aacute;s profundas. Las participantes movilizadas se convert&iacute;an en multiplicadoras, al punto de que el equipo de trabajo lleg&oacute; a no alcanzar a absorber la demanda de servicios.</p>     <p>La empleada que conoc&iacute;a sus derechos y avanzaba en su propia identidad ten&iacute;a potencialmente mayor posibilidad de establecer con su patrona una nueva relaci&oacute;n, donde el contrato laboral no se pod&iacute;a manejar con base en relaciones paternalistas. La empleada asimilaba el sentido de que su palabra val&iacute;a tanto como la de la patrona. De esta manera, su silencio social empez&oacute; a resquebrajarse. Al mismo tiempo, los mensajes de reivindicaci&oacute;n y de justicia social que dejaba la capacitaci&oacute;n permitieron aflorar niveles de frustraci&oacute;n porque la transici&oacute;n entre el conocimiento de los derechos, la reclamaci&oacute;n de los mismos y el logro de su aplicaci&oacute;n no era autom&aacute;tica y requer&iacute;a niveles de conciencia no f&aacute;ciles de lograr en corto tiempo.</p>     <p>Para la pr&aacute;ctica jur&iacute;dica, la prueba era un elemento importante y dif&iacute;cil de allegar, lo que hac&iacute;a que el tr&aacute;mite legal en ocasiones fuera bien sinuoso. Adem&aacute;s, como resultado del bajo nivel de capacitaci&oacute;n, no siempre la empleada entend&iacute;a a cabalidad la norma y pod&iacute;a distorsionarla. A su vez, el desarrollo de la identidad y autonom&iacute;a, cuando alcanz&oacute; a cuestionar la posici&oacute;n cultural subordinada de la empleada, chocaba con la precaria situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica del sector, que dejaba un sentido de impotencia para manejar su vida.</p>     <p>En consecuencia, en una sociedad en donde el empleo como empleada dom&eacute;stica era una realidad, el cambio en su conciencia de clase y g&eacute;nero ten&iacute;a que tender a inscribirse en un proyecto mayor de cambio estructural. Por esto, el proyecto le daba un peso definitorio a la conciencia respecto a la organizaci&oacute;n.</p>     <p>La organizaci&oacute;n por parte del gremio fue el nudo gordiano del proyecto. Fue claro que no se propuso asumir ni suplantar la organizaci&oacute;n existente. Fue clara tambi&eacute;n su apuesta de servir de hilo conductor entre las bases movilizadas y la dirigencia del gremio. Las dificultades del sindicato en su dirigencia para atraer y absorber las bases con procesos de movilizaci&oacute;n, as&iacute; como las grandes dificultades del gremio en general para movilizarse y participar activamente en la organizaci&oacute;n, dejaron inconcluso el avance de cambios m&aacute;s amplios. A la sombra del proyecto surgieron comit&eacute;s en Bogot&aacute; y las otras ciudades dispuestos a trabajar por la implementaci&oacute;n de la seguridad social (Donaldson 1992).</p>     <p><b><i>La ideolog&iacute;a de las patronas</i></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En general, el ama de casa que no reconoc&iacute;a sus propios niveles de subordinaci&oacute;n se sent&iacute;a agredida con un proyecto que defend&iacute;a a las empleadas. En general, se mostraron muy temerosas por el despertar de las reivindicaciones de las empleadas y acusaron que &quot;se est&aacute; soliviantando a las sirvientas, y as&iacute; se iban a quedar sin trabajo&quot;, pues al difundir e impulsar el cumplimiento de la norma se desencadenaba el desempleo, porque se &quot;prefiere hacer las cosas, que contratar con tantos requisitos&quot;.<sup><a name="s28" href="#28">28</a></sup></p>     <p>Pero al mismo tiempo, el proyecto advirti&oacute; que las amas de casa oxigenadas con la reflexi&oacute;n de su propia subordinaci&oacute;n, y con una opini&oacute;n p&uacute;blica m&aacute;s favorable, empezaron a &quot;aceptar&quot; los l&iacute;mites que impon&iacute;a la relaci&oacute;n laboral, ya fuera por temor a estar fuera de la ley, por impulsos cristianos de justicia social o, las menos, porque empezaron a sensibilizarse respecto a las contradicciones que encierra la relaci&oacute;n, y a salir de la apreciaci&oacute;n rom&aacute;ntica de sentirse protectoras &quot;de estas pobres mujeres que tienen tantas necesidades econ&oacute;micas y carecen de capacitaci&oacute;n para trabajar&quot;. Sin embargo, otras permanecieron anidadas en la ideolog&iacute;a clasista excluyente y no aceptaron concesiones a favor de las empleadas, por peque&ntilde;as que fueran.</p>     <p><b><i>En la misma norma</i></b></p>     <p>En raz&oacute;n de los vac&iacute;os y el ordenamiento no sistem&aacute;tico de las normas, se presentaron diferentes problemas de orden pr&aacute;ctico, entre ellos:</p>     <p>• Auxilio de cesant&iacute;a: a pesar de existir una prohibici&oacute;n legal expresa, era usual que esta prestaci&oacute;n se liquidara anualmente en perjuicio de la empleada, por cuanto no se tomaba el &uacute;ltimo salario con car&aacute;cter retroactivo o no se hac&iacute;a acumulaci&oacute;n del tiempo trabajado. En general, el pago de intereses a la empleada de servicio dom&eacute;stico se liquidaba s&oacute;lo en el momento de la terminaci&oacute;n del contrato, con la mora mencionada. Sin embargo, el patr&oacute;n ten&iacute;a la posibilidad de alegar en su favor la prescripci&oacute;n de los intereses con m&aacute;s de tres a&ntilde;os de vencimiento.</p>     <p>•&nbsp;Vacaciones: aunque la ley establec&iacute;a quince d&iacute;as h&aacute;biles de vacaciones para la empleada interna, en la mayor&iacute;a de los casos se otorgan quince d&iacute;as calendario. Eventos sociales y religiosos, como las fiestas del pueblo, la Navidad o el San Pedro, determinaban disfrutar de sus vacaciones en estas fechas, aunque no hubieran cumplido su derecho. Para la empleada de por d&iacute;as, se liquidaba el derecho en forma proporcional a cada una de las casas en donde trabajara. Hacer coincidir los tiempos para disfrute de sus vacaciones era dif&iacute;cil y se prefer&iacute;a cobrar en dinero cuando terminaba el contrato, con el evidente riesgo de perder algunos per&iacute;odos por prescripci&oacute;n. Este problema pr&aacute;ctico, acompa&ntilde;ado de las penurias econ&oacute;micas, hac&iacute;a perder valor a la importancia del descanso y la recreaci&oacute;n, con las evidentes e irreversibles consecuencias de deterioro f&iacute;sico y mental.</p>     <p>•&nbsp;Maternidad: se evad&iacute;a el derecho de la empleada al descanso por maternidad y se presentaba com&uacute;nmente el despido. Este fen&oacute;meno se deb&iacute;a al rechazo social y moral que representa la madre-soltera, y a la carga econ&oacute;mica que deb&iacute;a asumir la patrona por el no cumplimiento de la seguridad social para el gremio.</p>     <p>•&nbsp;Contrato verbal: la legislaci&oacute;n colombiana reconoce la existencia del contrato verbal, con las mismas consecuencias jur&iacute;dicas y prestacionales que el contrato escrito. Sin embargo, las dificultades probatorias en cuanto a los t&eacute;rminos del acuerdo entorpec&iacute;an su ejecuci&oacute;n, m&aacute;s que todo en su liquidaci&oacute;n.</p>     <p><b>Lecciones aprendidas</b></p>     <p>Las lecciones aprendidas son de diverso orden, y se hace referencia s&oacute;lo a cuatro, por considerarlas de car&aacute;cter general. Por lo dem&aacute;s, en diferentes puntos del documento ya se han discutido varias de las experiencias aprendidas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>Reconocimiento de los derechos </i>El programa adelant&oacute; una relevante tarea enfocada al reconocimiento de los derechos de la empleada del servicio dom&eacute;stico. Entre los profesionales, esta etapa se logr&oacute; superar en gran medida y entr&oacute; en estado de consolidaci&oacute;n. Entre las patronas se encontr&oacute; mayor resistencia.</p>     <p>La asistencia legal se enfoc&oacute; prioritariamente hacia el cumplimiento de las prestaciones b&aacute;sicas: auxilio de cesant&iacute;a, intereses, vacaciones, descanso por maternidad y reconocimiento de indemnizaciones por despidos injustificados. Aunque no se cubri&oacute; la totalidad de las obligaciones patronales, otros aspectos como atenci&oacute;n m&eacute;dica y farmac&eacute;utica en caso de enfermedad, descanso remunerado en d&iacute;as festivos o pago doble por el trabajo en d&iacute;as de obligatorio descanso, para los cuales la prueba era dif&iacute;cil, se tomaron como elementos de persuasi&oacute;n en la etapa de transacci&oacute;n.</p>     <p><i>La asistencia legal como puerta de entrada para otras acciones </i>Se puede afirmar que la asistencia legal a las empleadas dom&eacute;sticas, como acci&oacute;n no asistencial y engranada con otras acciones, represent&oacute; una herramienta de cambio que fue m&aacute;s all&aacute; de dar alivio a la situaci&oacute;n laboral y de impulsar el reconocimiento y cumplimiento de los derechos b&aacute;sicos consagrados en la norma.</p>     <p><i>Movilizaci&oacute;n del sector para la organizaci&oacute;n </i>Tambi&eacute;n se puede afirmar que aunque el gremio del servicio dom&eacute;stico vive en forma aislada y tiene un trabajo que refuerza su invisibilidad social, fue posible -con metodolog&iacute;as que permiten congregar y dar respuesta a sus necesidades sentidas- un trabajo masivo que, adem&aacute;s de satisfacer demandas materiales, llev&oacute; a movilizar el sector para su eventual organizaci&oacute;n. El avance de este proceso se frustr&oacute; por las dificultades surgidas con el sindicato y qued&oacute; limitado a los comit&eacute;s creados en las diferentes ciudades para impulsar la afiliaci&oacute;n a la seguridad social y la liquidaci&oacute;n de las prestaciones sociales.</p>     <p><i>Acciones para cambiar la subvaloraci&oacute;n del trabajo dom&eacute;stico y del servicio dom&eacute;stico como cambio estructural</i></p>     <p>El proyecto se enmarc&oacute; dentro del feminismo popular que buscaba desmitificar la situaci&oacute;n de subordinaci&oacute;n y explotaci&oacute;n de la empleada dom&eacute;stica como un grupo amplio de mujeres populares, pero al mismo tiempo tuvo en cuenta al ama de casa en su doble rol de patrona y de mujer sujeta a la subordinaci&oacute;n social que le impone la adscripci&oacute;n a lo dom&eacute;stico. El trabajo combinado, en relaci&oacute;n con las contradicciones de clase y las identidades de g&eacute;nero, hizo muy complejo el desaf&iacute;o de las acciones, pero al mismo tiempo tradujo preocupaciones para impulsar un cambio estructural. Se trabaj&oacute; bajo el entendimiento de que este cambio no es funci&oacute;n de un proyecto de investigaci&oacute;n-acci&oacute;n limitado en el tiempo y el espacio, y que ser&iacute;an necesarias acciones en este sentido, en la b&uacute;squeda de equidad de g&eacute;nero y justicia social para la ampliaci&oacute;n de la democracia en Colombia.</p>     <p>El proyecto alcanz&oacute; en corto tiempo grandes logros, ya que miles de empleadas conocieron sus derechos y buscaron la transformaci&oacute;n de sus relaciones laborales. Muchas de ellas alcanzaron reivindicaciones materiales mediante asistencia legal. Fue evidente tambi&eacute;n el avance en el proceso de movilizaci&oacute;n para la defensa de sus intereses. La lucha por la reforma de la norma de seguridad social fue su apuesta principal, y su victoria, la Ley 11 de 1988.</p>     <p>El proyecto hizo que por primera vez en el pa&iacute;s, el r&eacute;gimen laboral de las empleadas dom&eacute;sticas fuera sometido a un an&aacute;lisis jur&iacute;dico sistem&aacute;tico con la comunidad profesional y aceptado como derechos consagrados. Se puso en tela de juicio la ideolog&iacute;a de g&eacute;nero que ata en lo dom&eacute;stico a empleada y patrona, cultural y simb&oacute;licamente. Tambi&eacute;n por primera vez, la opini&oacute;n p&uacute;blica recibi&oacute; el impacto de la presencia, el debate y el cuestionamiento de los temas referentes al trabajo de las empleadas dom&eacute;sticas.</p>     <p>Los cambios que siguieron al proyecto en la aplicaci&oacute;n de las normas, las relaciones laborales y las valoraciones ideol&oacute;gicas y culturales ser&aacute;n tema de otros trabajos. Con la finalizaci&oacute;n del proyecto, como lo expres&oacute; Donaldson en un art&iacute;culo, en 1992, &quot;Hubo mucho de qu&eacute; estar orgullosos&quot;, o como lo se&ntilde;al&oacute; una empleada de las bases, &quot;El programa me abri&oacute; los ojos al hecho que ten&iacute;a un trabajo real, pero primero tuve que aprender a valorar mi trabajo para que otros tambi&eacute;n lo hicieran. Parte de esto significa aprender a valorarnos a nosotras mismas como mujeres, como seres humanos, y no como objetos, que es lo que la sociedad y nuestra condici&oacute;n parec&iacute;a hacernos&quot; (Donaldson 1992,8 y 9).</p> <hr size="1">     <p><b>Comentarios</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s1" name="1">1</a></sup> De esta manera, la cobertura fue de las cinco principales ciudades del pa&iacute;s, que representaban en 1983 el 51&#37; de la poblaci&oacute;n urbana. En estas ciudades, el proyecto cumpli&oacute; fundamentalmente las acciones de apoyo laboral que describe este documento, a excepci&oacute;n de Barranquilla y Bucaramanga, en donde se inici&oacute; trabajo de apoyo a la identidad-autonom&iacute;a y a la organizaci&oacute;n.</p>     <p><sup><a href="#s2" name="2">2</a></sup> Hacer memoria despu&eacute;s de m&aacute;s de tres d&eacute;cadas de iniciado el proyecto, y dos de concluido, no es tarea f&aacute;cil. La instituci&oacute;n donde se adelant&oacute; el proyecto ya no existe y, por lo tanto, no fue posible consultar archivos y documentos. La memoria que aqu&iacute; se presenta es una versi&oacute;n revisada de Magdalena Le&oacute;n (1984, 1991 y 2006).</p>     <p><sup><a href="#s3" name="3">3</a></sup> Para este aparte, a la bibliograf&iacute;a de la cita anterior se suma Le&oacute;n (2009).</p>     <p><sup><a href="#s4" name="4">4</a></sup> Referentes a contrato de trabajo, condiciones de trabajo (jornada de trabajo, descansos remunerados y vacaciones), fijaci&oacute;n del salario y prestaciones sociales, tales como asistencia en accidentes de trabajo, por enfermedad, descanso en &eacute;pocas de parto o en caso de aborto, o suministro de calzado y vestido de labor, y derecho a la cesant&iacute;a.</p>     <p><sup><a href="#s5" name="5">5</a></sup>Para la d&eacute;cada de los a&ntilde;os ochenta, este tema hab&iacute;a sido se&ntilde;alado en varios trabajos en la regi&oacute;n. Ver: G&aacute;lvez y Todaro (1984), Castro (1982), Figueroa (s. f.), Le&oacute;n (1984).</p>       <p><sup><a href="#s6" name="6">6</a></sup> Posterior al desarrollo del proyecto que aqu&iacute; se presenta, el an&aacute;lisis del trabajo dom&eacute;stico remunerado ejecutado por la empleada dom&eacute;stica y el trabajo dom&eacute;stico de la mujer ama de casa, se entiende como parte el trabajo del cuidado. El trabajo que las mujeres hacen en el contexto familiar tiene un car&aacute;cter obligatorio y se supone desinteresado, o sea, se hace por amor, lo que le otorga una dimensi&oacute;n moral y emocional. El servicio dom&eacute;stico que reemplaza a la mujer en el trabajo reproductivo es parte del trabajo del cuidado y tiene una serie de caracter&iacute;sticas espec&iacute;ficas. Ver: Luz Gabriela Arango (2011) y Molinier (2012).</p>     <p><sup><a href="#s7" name="7">7</a></sup> Ampl&iacute;o el concepto de doble jornada, que significa para la mujer la suma del trabajo en lo p&uacute;blico-productivo con el trabajo en lo privado-reproductivo, para se&ntilde;alar la no existencia de l&iacute;mites precisos temporales que llevan a configurar, m&aacute;s que una doble jornada de trabajo, una jornada redonda.</p>     <p><sup><a href="#s8" name="8">8</a></sup> Esta alternativa en el pa&iacute;s, para la &eacute;poca del proyecto, hab&iacute;a sido manejada por grupos religiosos y orquestada por se&ntilde;oras de los estratos altos de la sociedad, que dentro de la &eacute;tica del servilismo buscaban mejorar la preparaci&oacute;n de la mano de obra para la reproducci&oacute;n de sus familias, y as&iacute; aliviar ellas mismas sus responsabilidades de amas de casa asignadas por la sociedad. Aunque se pens&oacute; que la preparaci&oacute;n de la empleada era importante, no s&oacute;lo en el oficio sino tambi&eacute;n en la educaci&oacute;n formal, esta preparaci&oacute;n deb&iacute;a darse considerando el marco de la relaci&oacute;n laboral, y no a espaldas del mismo.</p>     <p><sup><a href="#s9" name="9">9</a></sup> Una encuesta, publicada en 1981, se&ntilde;alaba que el 37&#37; de la fuerza laboral femenina se ocupaba como servicio dom&eacute;stico en sus modalidades de interna y de por d&iacute;as (Rey de Marulanda 1981). Seg&uacute;n otra autora, el trabajo dom&eacute;stico entre 1978 y 1985 se manten&iacute;a estable y representaba una cuarta parte del trabajo femenino (Puyana 1987). A su vez, estad&iacute;sticas convencionales se&ntilde;alaban disminuci&oacute;n del servicio dom&eacute;stico interno en el pa&iacute;s. En el censo de 1951, el dato era de 51&#37;, y para 1973 pas&oacute; a 24&#37; de la PEA. Estos datos acusan una subestimaci&oacute;n estad&iacute;stica del servicio dom&eacute;stico interno, por la confusi&oacute;n con el trabajo familiar no remunerado, y tambi&eacute;n al no incluir el trabajo infantil. Adem&aacute;s, por la falta de inclusi&oacute;n del servicio dom&eacute;stico de por d&iacute;as, fen&oacute;meno de reciente aparici&oacute;n y en aumento.</p>     <p><sup><a href="#s10" name="10">10</a></sup> El proyecto desarroll&oacute; una amplia campa&ntilde;a para ofrecer a las empleadas el servicio de asistencia legal. La pregunta de c&oacute;mo informar a la empleada dom&eacute;stica de la existencia de la asesor&iacute;a legal fue sustantiva, en raz&oacute;n de que su vida y trabajo eran muy aislados y no exist&iacute;a una organizaci&oacute;n con poder de convocatoria amplia. El ofrecimiento del servicio se divulg&oacute; a trav&eacute;s de medios masivos de comunicaci&oacute;n: radio, prensa y TV. Tambi&eacute;n se hicieron contactos personales con empleadas en sus sitios de diversi&oacute;n, capacitaci&oacute;n, as&iacute; como con organizaciones de mujeres y bolsas de empleo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s11" name="11">11</a></sup> Fue preciso identificar el marco general de la ley para las empleadas mediante investigaci&oacute;n bibliogr&aacute;fica. Una de las asesoras jur&iacute;dicas del proyecto, con la experiencia de su trabajo, elabor&oacute; su tesis para obtener su t&iacute;tulo de abogada (Vallejo 1982). Por primera vez el r&eacute;gimen laboral de la empleada dom&eacute;stica era sometido a un an&aacute;lisis jur&iacute;dico sistem&aacute;tico y presentado como argumentaci&oacute;n a la comunidad profesional.</p>     <p><sup><a href="#s12" name="12">12</a></sup> El equipo del proyecto fue peque&ntilde;o para las coberturas alcanzadas: una directora, una secretaria, dos abogadas de tiempo completo, una trabajadora social de medio tiempo, un estudiante de derecho de un cuarto de tiempo y un equipo de liquidadores que trabajaban los domingos en la tarde. En las ciudades diferentes a Bogot&aacute; se cont&oacute; con una abogada y el equipo de liquidaci&oacute;n. No se presenta en este documento el total de las altas coberturas alcanzadas en los diferentes servicios del proyecto, por no tener acceso a esta informaci&oacute;n. Sin embargo, como ejemplo se menciona que hasta el 30 de mayo de 1985, en Bogot&aacute;, se hab&iacute;an hecho 6.665 liquidaciones, y hasta el 30 de diciembre de 1984, en Medell&iacute;n, Cali, Barranquilla y Bucaramanga, 1.183 liquidaciones.</p>     <p><sup><a href="#s13" name="13">13</a></sup> Este horario se debi&oacute; a que era el &uacute;nico tiempo disponible que tienen las empleadas, cuando se cumpl&iacute;a la norma del descanso dominical remunerado.</p>     <p><sup><a href="#s14" name="14">14</a></sup> El equipo estaba formado por estudiantes universitarios, y  tambi&eacute;n participaron empleadas dom&eacute;sticas con niveles altos de escolaridad o  empleadas que hab&iacute;an pasado a otras ocupaciones. Se utiliz&oacute; un formulario que  recog&iacute;a datos sociodemogr&aacute;ficos b&aacute;sicos de la empleada y que permit&iacute;a agilizar  los c&aacute;lculos matem&aacute;ticos de la liquidaci&oacute;n.</p>     <p><sup><a href="#s15" name="15">15</a></sup>La carta de liquidaci&oacute;n era muy cordial, la entregaba la empleada, y explicaba que los datos eran suministrados por la empleada, y en caso de alguna observaci&oacute;n, se ped&iacute;a acercarse al programa.</p>     <p><sup><a href="#s16" name="16">16</a></sup>Los temas fueron: jur&iacute;dicos, diferentes de los laborales; de la adolescencia, de adopciones, de empleo, de madres solteras, de menores y de salud femenina, y violencia.</p>     <p><sup><a href="#s17" name="17">17</a></sup> El orientador del curso induc&iacute;a al di&aacute;logo, y de las experiencias presentadas se&ntilde;alaba en forma sencilla la norma que reg&iacute;a, buscando que la comprendieran personas con niveles de escolarizaci&oacute;n bajos. Como ayudas did&aacute;cticas, se elaboraron carteleras (los temas se ilustraban con im&aacute;genes atractivas para facilitar la comprensi&oacute;n y concentraci&oacute;n); cartillas (con lenguaje, diagramaci&oacute;n e ilustraciones sobre los temas principales que cubre la ley, y una serie de reivindicaciones como bandera de lucha, porque la ley era restringida e injusta o porque no se cumpl&iacute;a; en los dos primeros casos se impulsaba su transformaci&oacute;n, y en el &uacute;ltimo, su cumplimiento) y juegos (serv&iacute;an para discutir los temas y uno evaluaba la comprensi&oacute;n del curso).</p>     <p><sup><a href="#s18" name="18">18</a></sup> Los cursos se organizaron por medio de entidades que trabajaban con mujeres (voluntariados, asociaciones femeninas, centros de capacitaci&oacute;n, facultades de trabajo social), con instituciones que aglutinaban mujeres para labores sociales del Estado (maestros, promotoras comunales), con empresas cuya planta de empleados era significativamente femenina y con contactos individuales con amas de casa que se interesaron en coordinar grupos privados para esta actividad. De febrero a mayo de 1985 se dictaron en Bogot&aacute; veintitr&eacute;s cursos, para un total de 633 asistentes. Seis a mujeres con un rol exclusivo de amas de casa o que compart&iacute;an el trabajo dom&eacute;stico con trabajo fuera del hogar, quince a patronas que ten&iacute;an un trabajo que las hac&iacute;a multiplicadoras como maestras, promotoras, trabajadoras sociales, educadoras, y dos cursos fueron motivacionales, para actividades futuras.</p>     <p><sup><a href="#s19" name="19">19</a></sup> Sintrasedom fue creado en 1978 por trabajadoras relacionadas con organizaciones religiosas que estimulaban la organizaci&oacute;n de cooperativas. Despu&eacute;s de una larga lucha en que se les neg&oacute; la personer&iacute;a jur&iacute;dica, &eacute;sta fue otorgada en enero de 1985. El n&uacute;mero de afiliadas era reducido, en relaci&oacute;n con el volumen del gremio, y las participantes activas eran pocas.</p>     <p><sup><a href="#s20" name="20">20</a></sup> El 1&deg; de mayo de 1985 se realiz&oacute; un encuentro conjunto para celebrar el D&iacute;a del Trabajo y estimular la aplicaci&oacute;n de las normas en salud, y se organiz&oacute; un mitin callejero para reclamar la seguridad social y el cumplimiento de la norma sobre descanso remunerado en domingos y festivos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s21" name="21">21</a></sup> Entre ellos, la poca o baja autovaloraci&oacute;n, la no satisfacci&oacute;n con el trabajo y el deseo de cambio individual (no grupal), el aislamiento de su trabajo y vida (con la dificultad de captar el mundo p&uacute;blico), la falta de tiempo y la limitaci&oacute;n de medios financieros para apoyar la organizaci&oacute;n.</p>     <p><sup><a href="#s22" name="22">22</a></sup> Hay un <i>dossier </i>muy amplio de recortes de prensa sobre el tema y sobre el proyecto. Con la Fundaci&oacute;n Cine-Mujer, bajo la direcci&oacute;n de Clara Riascos, se hicieron en 1987 dos documentales: <i>La trabajadora invisible </i>y <i>Acciones de apoyo a la empleada dom&eacute;stica; </i>ver en el Fondo de Documentaci&oacute;n Mujer y G&eacute;nero, Universidad Nacional de Colombia. Adem&aacute;s, vale la pena resaltar el consultorio jur&iacute;dico radial, que funcion&oacute; tres meses. Tambi&eacute;n, en un programa radial de alta sinton&iacute;a, se tuvieron tres espacios semanales. A partir de &quot;casos tipo&quot;, derivados de la experiencia acumulada en la pr&aacute;ctica jur&iacute;dica, se divulg&oacute; la norma entre las patronas. La emisora cancel&oacute; la colaboraci&oacute;n por considerarla lesiva para sus niveles de sinton&iacute;a con mujeres de sectores medios y altos. Lo mismo pas&oacute; con la propaganda pagada por radio que anunciaba los servicios del proyecto, por reclamos de las radioescuchas porque las empleadas &quot;estaban cogiendo muchas alas&quot;.</p>     <p><sup><a href="#s23" name="23">23</a></sup> Aclarar qu&eacute; se entend&iacute;a por trabajadora del servicio dom&eacute;stico y hacer reconocimiento expl&iacute;cito de las modalidades de interna y de por d&iacute;as, establecer una jornada limitada de trabajo para la interna, estipular el descanso dominical y festivo remunerado en forma obligatoria y expl&iacute;cita, consagrar la afiliaci&oacute;n a la seguridad social, ampliar los derechos en caso de accidente y enfermedad no profesional y reconocer el derecho de cesant&iacute;a de treinta d&iacute;as por a&ntilde;o, y considerarlo no s&oacute;lo sobre el salario en dinero sino tambi&eacute;n en especie.</p>     <p><sup><a href="#s24" name="24">24</a></sup> La viceministra de Trabajo (Elena P&aacute;ez de Tavera), de mediados de 1983 a mediados de 1984, tom&oacute; como bandera la defensa de la mujer trabajadora.</p>     <p><sup><a href="#s25" name="25">25</a></sup> Entre los problemas m&aacute;s recurrentes estaban la ausencia en el trabajo (por lo tanto, no ingreso) para la empleada de por d&iacute;as, des&aacute;nimo y fatiga para el cumplimiento de sus tareas, falta de recursos para asistir al m&eacute;dico y comprar f&aacute;rmacos, enfermedad de los hijos, angustia y soledad en las dolencias, p&eacute;rdida de empleo, y otras consecuencias que se reflejaban en sus relaciones interpersonales en el trabajo, en su familia y en su vida afectiva.</p>     <p><sup><a href="#s26" name="26">26</a></sup> El proyecto hizo su curso reglamentario y fue aprobado en la C&aacute;mara de Representantes. Para la presentaci&oacute;n en el Senado se solicit&oacute; al senador &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez presentar ponencia, quien la hizo favorable, y el proyecto fue aprobado. En 2003, cuando Uribe V&eacute;lez era presidente de la Rep&uacute;blica, el beneficio de cotizar por debajo del salario m&iacute;nimo fue derogado mediante la Ley 797. De esta manera, Uribe firm&oacute; primero el beneficio de la legislaci&oacute;n y posteriormente su eliminaci&oacute;n, desconociendo la lucha del gremio para su logro y haciendo evidente el oportunismo y la magra sensibilidad social de algunos de nuestros pol&iacute;ticos hacia la desigualdad social que prima en el pa&iacute;s. </p>     <p><sup><a href="#s27" name="27">27</a></sup> La rotaci&oacute;n de estos funcionarios dificult&oacute; esta labor. Adem&aacute;s, en la interpretaci&oacute;n de la norma no s&oacute;lo estaba en juego el desconocimiento de aspectos jur&iacute;dicos, sino que la subvaloraci&oacute;n del trabajo de la empleada dom&eacute;stica estaba muy presente y era mayor en inspectores del sexo femenino.</p>     <p><sup><a href="#s28" name="28">28</a></sup> El desempleo no fue considerado como una funci&oacute;n de la actitud de las personas, sino que para la oferta y demanda del servicio dom&eacute;stico entraban una serie de variables que el proyecto consider&oacute;.</p> <hr size="1">     <p><b>Referencias</b></p>     <!-- ref --><p>1.&nbsp;Arango, Luz Gabriela. 2008. G&eacute;nero e identidad en el trabajo del cuidado: entre la invisibilidad, la profesionalidad y la servidumbre. Ponencia presentada en el Seminario Internacional &quot;El trabajo y la &eacute;tica del cuidado&quot;, octubre 22-23, Bogot&aacute;, Escuela de Estudios de G&eacute;nero, Universidad Nacional de Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0123-885X201300010001600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>2.&nbsp;Arango, Luz Gabriela. 2011. El trabajo del cuidado, &iquest;servidumbre, profesi&oacute;n o ingenier&iacute;a emocional? En <i>El trabajo y la &eacute;tica el cuidado, </i>eds. Luz Gabriela Arango y Pascale Mo-linier, 91-109. 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Bogot&aacute;: ACEP.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0123-885X201300010001600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>4.&nbsp;Donaldson, Jamie K. 1992. A trav&eacute;s de barreras las mujeres se unen para reformar la Ley de Seguridad Social del pa&iacute;s. <i>Desarrollo de Base. Revista de la Fundaci&oacute;n Interamericana </i>16, no. 1: 1-11.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0123-885X201300010001600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>5.&nbsp;Figueroa, Blanca. S. f. La trabajadora dom&eacute;stica en Per&uacute; (el caso Lima). Lima: Asociaci&oacute;n Per&uacute;-Mujer - Mimeo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0123-885X201300010001600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>6.&nbsp;G&aacute;lvez, Thelma y Rosalba Todaro. 1984. La especificidad del trabajo dom&eacute;stico asalariado y la organizaci&oacute;n de las trabajadoras. En <i>La mujer en el sector popular urbano: Am&eacute;rica Latina y el Caribe, </i>ed. CEPAL, 155-159. Santiago: Naciones Unidas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0123-885X201300010001600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>7.&nbsp;Le&oacute;n, Magdalena. 1984. La mujer urbana y el servicio dom&eacute;stico en Colombia. En <i>La mujer en el sector popular urbano: Am&eacute;rica Latina y el Caribe, </i>ed. CEPAL, 161-164. Santiago: Naciones Unidas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0123-885X201300010001600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>8.&nbsp;Le&oacute;n, Magdalena. 1987. Lucha por la seguridad social de la trabajadora dom&eacute;stica. En <i>Mujeres, crisis y movimientos en Am&eacute;rica Latina y el Caribe, </i>eds. Mujeres por un Desarrollo Alternativo y MUDAR DAWN, 109-112. Santiago: ISIS Internacional.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0123-885X201300010001600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>9.&nbsp;Le&oacute;n, Magdalena. 1988. El servicio dom&eacute;stico tambi&eacute;n es Colombia (mimeo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0123-885X201300010001600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->).</p>     <!-- ref --><p>10.&nbsp;Le&oacute;n, Magdalena. 1991. Estrategias para entender y transformar las relaciones entre trabajo dom&eacute;stico y servicio dom&eacute;stico. En <i>G&eacute;nero, clase y raza en Am&eacute;rica Latina, </i>ed. Lola Luna, 25-61. Barcelona: Universidad de Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0123-885X201300010001600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>11.&nbsp;Le&oacute;n, Magdalena. 2006. Trabajo dom&eacute;stico y servicio dom&eacute;stico. En <i>Poder y derecho: estrategias de las mujeres del Tercer Mundo, </i>comp. Margaret Schuler, 333-346. Washington: OEF Internacional.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0123-885X201300010001600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>12.&nbsp;Le&oacute;n, Magdalena. 2009. Invisibilidad y discriminaci&oacute;n del trabajo dom&eacute;stico remunerado (TDR) en Am&eacute;rica Latina. En <i>Reg&iacute;menes jur&iacute;dicos sobre trabajo dom&eacute;stico remunerado en Ecuador, Colombia, Per&uacute; y Venezuela, </i>ed. Ivonne Macassi, 7-22. 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Cuaderno No. 3. </i>Bogot&aacute;: Universidad Nacional de Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0123-885X201300010001600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>15.&nbsp;Rey de Marulanda, Nohra. 1981. <i>El trabajo de la mujer </i>&#91;Documento CEDE no. 063&#93;. Bogot&aacute;: Universidad de los Andes.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0123-885X201300010001600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>16.&nbsp;Vallejo, Nancy. 1982. Situaci&oacute;n sociojur&iacute;dica del servicio dom&eacute;stico en Colombia. Trabajo de grado en Derecho, Universidad de los Andes, Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0123-885X201300010001600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>    </font>       ]]></body><back>
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