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</front><body><![CDATA[ <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>Los espacios internacionales de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de las trabajadoras remuneradas del hogar</b></font></p>     <p><b>Mary Goldsmith</b></p>     <p>Doctora en Antropolog&iacute;a de University of Connecticut, Estados Unidos. Profesora Titular del &aacute;rea de investigaci&oacute;n &quot;Mujer, identidad y poder&quot; de la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana-Xochimilco, M&eacute;xico. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:marygoldsmithc@gmail.com">marygoldsmithc@gmail.com</a></p>     <p>DOI: <a href="http://dx.doi.org/10.7440/res45.2013.20"target="_blank">http://dx.doi.org/10.7440/res45.2013.20</a></p> <hr size="1">     <p>El servicio dom&eacute;stico es emblem&aacute;tico de la desigualdad de g&eacute;nero, clase, etnia, raza y nacionalidad. Este trabajo ejemplifica la desigualdad persistente descrita por Charles Tilly (1998). Como tal, se expresa a trav&eacute;s de categor&iacute;as binarias y asim&eacute;tricas que acaban de describir en esta mesa,<sup><a name="s1" href="#1">1</a></sup> y que est&aacute;n arraigadas en la explotaci&oacute;n y el acaparamiento de las oportunidades. Se trata de una desigualdad que perdura a tal grado que es naturalizada, se reproduce no s&oacute;lo a trav&eacute;s de la violaci&oacute;n de los derechos laborales sino tambi&eacute;n por medio del uso del lenguaje, la indumentaria, el uso de los espacios en la casa y los patrones de consumo. Es excepcional, en el sentido de que en el servicio dom&eacute;stico, personas de grupos sociales tan distintos conviven estrechamente de manera cotidiana; es una especie de socializaci&oacute;n permanente en relaciones de dominio para los miembros del hogar y la trabajadora. El hecho de contratar una mujer para la realizaci&oacute;n de esas actividades refuerza la divisi&oacute;n sexual del trabajo dentro del hogar y es un recordatorio permanente para las empleadoras del fracaso de poder democratizar las relaciones en sus hogares.<sup><a name="s2" href="#2">2</a></sup> Estas desigualdades son justificadas en la legislaci&oacute;n y la jurisprudencia.</p>     <p>Una de las respuestas a esta desigualdad ha sido la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica de las trabajadoras remuneradas del hogar. En esta ponencia analizo su organizaci&oacute;n internacional, privilegio el caso de la Confederaci&oacute;n Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar (Conlactraho) y la participaci&oacute;n de sus agremiadas en las Conferencias Internacionales del Trabajo 99&ordf; y 100&ordf; de la OIT (2010),<sup><a name="s3" href="#3">3</a></sup> donde se discutieron las normas internacionales para este colectivo. Argumento que es justo en este espacio transnacional, que inici&oacute; como un contra-p&uacute;blico subalterno,<sup><a name="s4" href="#4">4</a></sup> donde las trabajadoras del hogar se han organizado y fortalecido, invocando convenios internacionales y construyendo coaliciones amplias que rebasan las fronteras, y a partir de esto, han visibilizado sus condiciones y logrado su reconocimiento como interlocutoras pol&iacute;ticas y la legitimidad de sus demandas. Me baso en un trabajo etnogr&aacute;fico e informaci&oacute;n documental sobre la Conlactraho, a la cual he acompa&ntilde;ado durante m&aacute;s de dos d&eacute;cadas.</p>     <p>Tuve el privilegio de asistir a las Conferencias Internacionales del Trabajo 99&ordf; y 100&ordf;,  donde hice observaci&oacute;n participante y entrevist&eacute; algunos delegados. De hecho, me  invadi&oacute; la culpa al tratar de entrevistar gente en un momento en el que ten&iacute;an  que dedicarse a la militancia, y no a proporcionar informaci&oacute;n; me pareci&oacute; una falta de &eacute;tica insistir en que me entregaran su tiempo.</p>     <p>Asimismo, revis&eacute; algunos documentos sobre el trabajo del hogar remunerado y las normas y las conferencias internacionales, emitidos por la OIT. Quiero compartir esta experiencia con ustedes en esta mesa.</p>     <p>De alguna manera, el libro <i>Muchachas No More. Household Workers in Latin America<sup><a name="s5" href="#5">5</a></sup> </i>surgi&oacute; a la par de la Conlactraho. Una parte importante del libro recupera las voces de las fundadoras, y es una de las caracter&iacute;sticas particulares de esta obra. Elsa Chaney y Mary Castro eran acad&eacute;micas activistas, a veces m&aacute;s activistas, a veces m&aacute;s acad&eacute;micas, que tambi&eacute;n creyeron firmemente en la capacidad de las trabajadoras dom&eacute;sticas para ser sujetos de conocimiento y sujetos pol&iacute;ticos. Entonces, una secci&oacute;n del libro est&aacute; consagrada a sus expresiones, a trav&eacute;s de revistas, caricaturas, y de sus testimonios.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>La Confederaci&oacute;n Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar (Conlactraho)</b></p>     <p>La Conlactraho fue creada en 1988 y es la primera organizaci&oacute;n regional de trabajadores del hogar en el mundo.<sup><a name="s6" href="#6">6</a></sup> Aglutina principalmente asociaciones y sindicatos, y en menor grado, federaciones nacionales. Se gestion&oacute; a partir del contacto entre las dirigentes de Brasil, Chile, Colombia y Per&uacute; en la d&eacute;cada de los ochenta. Se cre&oacute; en Bogot&aacute;, con representantes de once pa&iacute;ses, quienes reflexionaron en torno de sus experiencias como trabajadoras y activistas e intentaron definir estrategias conducentes a la organizaci&oacute;n de las trabajadoras del hogar en la regi&oacute;n. En aquel tiempo, la mayor&iacute;a eran egresadas de las filas de la JOC.<sup><a name="s7" href="#7">7</a></sup> En esa ocasi&oacute;n, hubo consenso sobre la fragilidad de sus organizaciones, y que &eacute;stas pod&iacute;an fortalecerse por medio de una organizaci&oacute;n a escala regional. A veces tengo la sensaci&oacute;n de que &eacute;stas a&uacute;n est&aacute;n tendidas con pinzas, pero eso s&iacute;, <i>siguen </i>tendidas. Parecer&iacute;a que se exige m&aacute;s a las organizaciones de las trabajadoras del hogar que a las de otras mujeres, cuando se escucha a otros actores emitir juicios como &quot;Est&aacute;n muy d&eacute;biles&quot;, o &quot;S&oacute;lo llegaron cincuenta&quot;. En cambio, pienso para m&iacute; misma: &quot;¡Llegaron cincuenta!&quot;. A veces se hace una convocatoria para mujeres por otros motivos, y casi hay que rogar para que la gente llegue.</p>     <p>El 30 de marzo nace la Conlactraho, con el lema &quot;No basta tener derechos, hay que tener conciencia para defenderlos&quot;. Elaboraron estatutos, eligieron un comit&eacute; ejecutivo, redactaron una plataforma de lucha que en gran medida sigue vigente. Aqu&iacute;, un punto muy importante, que es algo que ha caracterizado estas organizaciones (Conlactraho y sus afiliadas), es la idea de que las trabajadoras tienen que ser protagonistas de su propia lucha, y no someterse a las decisiones de otras personas, ya sean empleadores, integrantes de ONG, sindicalistas, acad&eacute;micas o feministas. Congruente con lo anterior, s&oacute;lo se permit&iacute;a la afiliaci&oacute;n plena de organizaciones aut&oacute;nomas y conducidas por trabajadoras del hogar. Obviamente, esto implic&oacute; cierto aislamiento, tambi&eacute;n respecto de los grandes partidos pol&iacute;ticos y las grandes centrales. Hay que recordar que Conlactraho se defini&oacute; y sigue defini&eacute;ndose como una organizaci&oacute;n de mujeres, obviamente reflejando que m&aacute;s del 90&#37; de las personas que se dedican a esta actividad, desde entonces y hasta la fecha, son mujeres. Se calcula que s&oacute;lo en Am&eacute;rica Latina hay alrededor de 14 millones de trabajadoras del hogar (OIT 2011a). El trabajo del hogar remunerado era y sigue siendo una de las actividades con mayores tasas de explotaci&oacute;n; sigue habiendo discriminaci&oacute;n en la legislaci&oacute;n laboral, en cumplimiento de lo que marcan las leyes, no obstante los avances. Incluso, en Uruguay, que es presentado por la OIT como un modelo de buenas pr&aacute;cticas en torno a las trabajadoras -y s&iacute;, es una maravilla, en comparaci&oacute;n con otros pa&iacute;ses-, hay diferencias con respecto al per&iacute;odo de prueba. Siempre hay algo que marca la diferencia. Incluso cuando se supone que equiparan los derechos, persiste la noci&oacute;n de que no somos tan iguales.</p>     <p>En una encuesta que se realiz&oacute; entre 2.242 trabajadoras -por parte de la Conlactraho, en los a&ntilde;os noventa, coordinada por A&iacute;da Moreno y Elsa Chaney, con el apoyo de Mary Castro y el m&iacute;o-, casi el 70&#37; ten&iacute;a jornadas de m&aacute;s de 48 horas semanales, 16&#37; no ten&iacute;a ni un s&oacute;lo d&iacute;a de descanso semanal, 14&#37; ten&iacute;a seguridad social, y en muchos pa&iacute;ses ganaban menos del salario m&iacute;nimo.<sup><a name="s8" href="#8">8</a></sup> A finales de la primera d&eacute;cada de este siglo, seg&uacute;n datos de la OIT, no obstante algunas mejor&iacute;as, a&uacute;n persisten condiciones laborales deplorables. Si bien los salarios var&iacute;an por modalidad de trabajo y por pa&iacute;s, las trabajadoras del hogar ganan en promedio mucho menos que las mujeres ocupadas en su conjunto, y en la mayor&iacute;a a&uacute;n se permite el pago en especie (OIT 2011b).<sup><a name="s9" href="#9">9</a></sup> Se ha ampliado el registro de las trabajadoras del hogar en la seguridad social. Chile era el mejor caso, con el 42&#37; (OIT 2011c); ahora Uruguay lo desbanc&oacute; -con las acciones o las estrategias muy creativas para lograr la afiliaci&oacute;n de las trabajadoras del hogar-, donde asciende a alrededor del 45&#37; la proporci&oacute;n de trabajadoras que est&aacute;n inscritas en el seguro social y cotizan.<sup><a name="s10" href="#10">10</a></sup> En M&eacute;xico esta proporci&oacute;n es del 1&#37;.<sup><a name="s11" href="#11">11</a></sup></p>     <p>Con miras a transformar estas condiciones persistentes de discriminaci&oacute;n y explotaci&oacute;n, la Conlactraho ha celebrado, en sus veinticuatro a&ntilde;os de existencia, congresos, seminarios y capacitaciones; ha buscado reformas laborales, as&iacute; como la manera de lograr que se cumpla con las leyes, por muy limitadas que &eacute;stas sean. En este momento participan organizaciones de Argentina, Bolivia, Brasil, Canad&aacute;, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, M&eacute;xico, Paraguay, Per&uacute;, Rep&uacute;blica Dominicana y Uruguay.<sup><a name="s12" name="s12" href="#12">12</a></sup></p>     <p>Uno de los objetivos que se propuso fue promover la sindicalizaci&oacute;n; sin embargo, en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses esto no ha prosperado. En algunos s&oacute;lo hay sindicatos, en otros coexisten sindicatos y asociaciones. Brasil y Bolivia son los &uacute;nicos donde hay federaciones. Aqu&iacute; cabe se&ntilde;alar que la negociaci&oacute;n colectiva s&oacute;lo se da en Uruguay. Resulta que, a menudo, termina siendo lo mismo lo que hacen sindicatos y asociaciones.</p>     <p>La Conlactraho ha entrado en contacto con asociaciones afines en Canad&aacute;, EE. UU., Europa y &Aacute;frica; su incidencia en los foros internacionales data de la Cuarta Conferencia Internacional de la Mujer en Beijing, en 1995, cuando algunas de las fundadoras, incluidas Adelinda D&iacute;az Uriarte, Amalia Romero, Aida Moreno y Nair Jane de Castro Lima, asistieron a esta reuni&oacute;n. Ah&iacute; lo interesante es que fueron visionarias porque ya hace casi veinte a&ntilde;os promovieron una red internacional de trabajadoras del hogar con organizaciones de Asia, &Aacute;frica, Europa y el Caribe. No era el momento ni la coyuntura, ni tuvieron los recursos para que se pudiera concretar. Ahora s&iacute; existe la Red Internacional de Trabajadoras del Hogar (IDWN, International Domestic Workers Network), que fue promovida por la Conlactraho y los otros grupos que participaron en la Conferencia International de la Mujer de Beijing.<sup><a name="s13" href="#13">13</a></sup></p>     <p><b>Las trabajadoras del hogar remuneradas, en el escenario internacional</b></p>     <p>Varias preguntas se imponen antes de avanzar en el tema de las conferencias de la OIT: &iquest;por qu&eacute; el inter&eacute;s en un convenio para trabajadoras remuneradas del hogar? &iquest;C&oacute;mo surge un convenio? &iquest;C&oacute;mo aparece en la agenda de una organizaci&oacute;n internacional, tal como la OIT? Como Blackett (1998), Grumiau (2007) y Valenzuela y Mora (2009) han documentado, el inter&eacute;s de la OIT en las trabajadoras del hogar est&aacute; lejos de ser nuevo. En la discusi&oacute;n sobre la elaboraci&oacute;n de un convenio sobre vacaciones pagadas, en la Conferencia Internacional del Trabajo 20a (1936) se pregunt&oacute; sobre la posibilidad de regular en el &aacute;mbito internacional las condiciones de los trabajadores remunerados del hogar. En las Conferencias 31a y 49a, celebradas respectivamente en 1948 y 1965, se adoptaron resoluciones en las cuales se solicit&oacute; al Consejo de Administraci&oacute;n su inclusi&oacute;n en la agenda de futuras conferencias; es m&aacute;s, en la Conferencia 49a se se&ntilde;al&oacute; la necesidad de que los gobiernos les brindaran legislaci&oacute;n, por lo menos con una protecci&oacute;n m&iacute;nima.<sup><a name="s14" href="#14">14</a> </sup>Derivado de lo anterior, la OIT realiz&oacute; un estudio global sobre las trabajadoras del hogar, cuyos resultados fueron publicados en 1970,<sup><a name="s15" href="#15">15</a></sup> y lo terrible es que en una investigaci&oacute;n realizada por esta misma instituci&oacute;n cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s, hab&iacute;a muchas cosas muy similares (OIT 2009); entonces, las desigualdades persistentes realmente est&aacute;n encarnadas en el trabajo remunerado del hogar. La pregunta siempre es c&oacute;mo se pueden subvertir estas desigualdades, o si dichas desigualdades son parte de la raz&oacute;n de ser del servicio dom&eacute;stico: marcar las diferencias. La Conlactraho y especialistas tales como Mar&iacute;a Elena Valenzuela y Claudia Mora (2009) han subrayado que el marco normativo es fundamental para contrarrestar dicha desigualdad. La investigaci&oacute;n y la denuncia han contribuido a abrir la discusi&oacute;n sobre la legislaci&oacute;n nacional y los instrumentos internacionales.</p>     <p>Desde la d&eacute;cada de los noventa del siglo XIX hubo un renovado inter&eacute;s en el servicio dom&eacute;stico por parte del la OIT, que se relaciona con la investigaci&oacute;n sobre (y la campa&ntilde;a por) la eliminaci&oacute;n del trabajo infantil, el crecimiento del sector informal, el auge de la migraci&oacute;n internacional, la destacada presencia de las mujeres que se dedican a los trabajos de cuidados en estos flujos migratorios, y los atropellos a los cuales son sujetadas. Y sin duda, han sido relevantes las crisis de los cuidados, el movimiento feminista, las conferencias mundiales de las mujeres, la Convenci&oacute;n sobre la eliminaci&oacute;n de todas las formas de discriminaci&oacute;n contra la mujer (CEDAW), adoptada por la Asamblea General de la ONU en 1979, y los convenios con respecto al trabajo infantil y los trabajos forzosos. En la &uacute;ltima d&eacute;cada, en Am&eacute;rica Latina se ha estrechado la relaci&oacute;n entre algunas de las oficinas de la OIT y las organizaciones de trabajadoras del hogar. Esta instituci&oacute;n ha propiciado un v&iacute;nculo con las centrales sindicales. Sobresale en este sentido la organizaci&oacute;n de los seminarios sobre los derechos de trabajadoras migrantes, celebrados en Montevideo (2005) y Asunci&oacute;n (2007), en los cuales se reunieron representantes de organizaciones de trabajadoras del hogar y de centros sindicales; al concluir el primer seminario, todos se suscribieron a la Declaraci&oacute;n de Montevideo, en la cual se comprometieron a luchar por la valoraci&oacute;n de esta actividad, el uso del t&eacute;rmino trabajadora del hogar, el respeto a sus derechos, un convenio internacional que los resguarde y la colocaci&oacute;n de sus reivindicaciones en sus agendas sindicales, sociales y pol&iacute;ticas (Trabajadoras Latinoamericanas y de Espa&ntilde;a 2005).<sup><a name="s16" href="#16">16</a></sup> Este compromiso se reafirm&oacute; dos a&ntilde;os despu&eacute;s en Asunci&oacute;n.<sup><a name="s17" href="#17">17</a></sup> La OIT y Unifem (y ahora ONU Mujeres) han apoyado la capacitaci&oacute;n de las trabajadoras del hogar sobre sus derechos y las normas internacionales -previa a las Conferencias Internacionales del Trabajo y despu&eacute;s de &eacute;stas-, primero con miras a la adopci&oacute;n y despu&eacute;s a la ratificaci&oacute;n del convenio a favor de condiciones decentes para este gremio.<sup><a name="s18" href="#18">18</a></sup> El trabajo del hogar remunerado tambi&eacute;n estuvo en la mesa de discusi&oacute;n de la D&eacute;cima Conferencia Regional sobre la Mujer de Am&eacute;rica Latina y el Caribe de la Cepal y el foro paralelo de ONG en 2007, en Quito; en el Consenso de Quito los gobiernos se comprometieron a igualar los derechos y condiciones de las trabajadoras del hogar respecto a los de otros sectores. En la Und&eacute;cima Conferencia, celebrada en Brasilia en 2010, se reiter&oacute; este compromiso, adem&aacute;s del acuerdo de promover la valorizaci&oacute;n social y econ&oacute;mica de esta actividad.<sup><a name="s19" href="#19">19</a></sup> En algunos pa&iacute;ses esto se tradujo en reformas laborales sustanciales, y en otros, en investigaciones sobre las condiciones del trabajo del hogar remunerado.<sup><a name="s20" href="#20">20</a> </sup>Pero en otros, como M&eacute;xico, fue casi letra muerta.<sup><a name="s21" href="#21">21</a></sup> Los Encuentros Feministas han sido otro espacio en el cual representantes han presentado sus demandas buscando la creaci&oacute;n de alianzas con otros grupos de mujeres; sin embargo, a menudo no se da seguimiento a los compromisos adquiridos. Excepci&oacute;n notable de esto ha sido la campa&ntilde;a &quot;Alzando su voz: Trabajadoras Dom&eacute;sticas&quot;, impulsada por Articulaci&oacute;n Feminista Marcosur, que ha promovido la capacitaci&oacute;n, investigaci&oacute;n, divulgaci&oacute;n, publicaciones, y el apoyo en la organizaci&oacute;n de grupos de trabajadoras del hogar; armaron un blog donde se dan a conocer las noticias, publicaciones, y la propuesta para armonizar las normas sobre el r&eacute;gimen laboral de las y los trabajadores del hogar, la cual fue aprobada por el Parlamento del Mercosur en noviembre de 2009.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como ya se mencion&oacute;, existe la Red Internacional de Trabajadoras Dom&eacute;sticas (IDWN), fruto de una iniciativa para promover una organizaci&oacute;n mundial de las trabajadoras del hogar, que empez&oacute; con una conferencia celebrada en &Aacute;msterdam en 2006, que fue convocada por la Red de Reestructuraci&oacute;n Internacional y de la Educaci&oacute;n en Europa (IRENE), el Comit&eacute; para Mujeres de Asia (CAW), FNV Mondiaal y Mujeres en Empleo Informal: Globalizando y Organizando (WIEGO), con el apoyo de la Uni&oacute;n Internacional de Trabajadores de la Alimentaci&oacute;n, Agr&iacute;colas, Hoteles, Restaurantes, Tabaco y Afines (UITA), la Confederaci&oacute;n Sindical Internacional (CSI), la Conlactraho y ACTRAV. La IDWN se estableci&oacute; en 2009, y funciona con el apoyo de WIEGO y UITA.</p>     <p>Su campa&ntilde;a &quot;Por un trabajo digno para las trabajadoras y los trabajadores del hogar&quot; se ha implementado por regiones, y la Conlactraho ha sido hasta ahora la responsable por Am&eacute;rica Latina. Entre 2008 y 2012, las actividades de la Conlactraho giraron en torno a esta campa&ntilde;a y el fortalecimiento de su organizaci&oacute;n. Ahora, la IDWN est&aacute; explorando la posibilidad de vincularse m&aacute;s cercanamente con Centrales Sindicales que organizan a las trabajadoras dom&eacute;sticas remuneradas, sobre todo a partir de sindicatos con una base mixta de distintos tipos de trabajadores (por ejemplo, del hogar y de limpieza en oficinas).<sup><a name="s22" href="#22">22</a></sup> Hasta ahora las filiales de la Conlactraho no est&aacute;n convencidas del modelo de un sindicato mixto, promovido por &quot;otros&quot;, porque consideran que la problem&aacute;tica de las trabajadoras del hogar es muy particular y que con una estructura de esta &iacute;ndole se corren los riesgos de poco autonom&iacute;a y de que sus voces sean silenciadas.</p>     <p><b>Una norma de la OIT para las trabajadoras remuneradas del hogar</b></p>     <p>En 2008, en respuesta a las gestiones de ACTRAV, se acord&oacute; en el Consejo de Administraci&oacute;n de la OIT plantear el tema de una norma internacional<sup><a name="s23" href="#23">23</a></sup> que protegiera los derechos de las y los trabajadores remunerados del hogar en las agendas de las Conferencias Internacionales del Trabajo (CIT) 99a y 100a. Como bien se&ntilde;alaron los oradores en ambas CIT, ya hab&iacute;a varios intentos previos (no exitosos) de incluir el tema de las y los trabajadores dom&eacute;sticos en su agenda, los cuales ya han sido comentados aqu&iacute;.<sup><a name="s24" href="#24">24</a></sup> Para Am&eacute;rica Latina, algunos antecedentes importantes de esta decisi&oacute;n del Consejo de Administraci&oacute;n de la OIT fueron las reuniones entre integrantes de ACTRAV, los departamentos de migraciones y las mujeres de la OIT, dirigentes sindicales mujeres y representantes de la Conlactraho, en 2005 y 2007, y las declaraciones resultantes de estas reuniones.</p>     <p>Puede ser dif&iacute;cil pensar que un convenio es el resultado de una negociaci&oacute;n y de una lucha de poder que dura a&ntilde;os. La OIT es tripartita, y conformada por los gobiernos, los trabajadores y los empleadores; se espera que a trav&eacute;s del di&aacute;logo social se promuevan los cuatro ejes fundamentales de la OIT: la no discriminaci&oacute;n, la eliminaci&oacute;n del trabajo forzoso, la abolici&oacute;n del trabajo infantil y la libertad de asociaci&oacute;n. Anualmente se celebra la Conferencia Internacional del Trabajo (CIT) en Ginebra, donde se analizan el cumplimiento y la violaci&oacute;n de las normas y se elaboran y se adoptan los instrumentos internacionales (convenios, recomendaciones). Cada pa&iacute;s es representado por cuatro delegados en total: dos del gobierno, uno de los trabajadores y uno de los empleadores. Te&oacute;ricamente, los delegados de los empleadores y trabajadores son designados por las confederaciones m&aacute;s representativas de cada pa&iacute;s; en todo caso, los delegados est&aacute;n sujetos a la aprobaci&oacute;n de su gobierno. Puede haber un n&uacute;mero adicional de suplentes para cada uno, para que el pa&iacute;s sea representado en las distintas comisiones. A los participantes les entregan un gafete oficial, y aqu&iacute; hay distinciones, por color y letra: &quot;G&quot; de gobierno, &quot;E&quot; de empleador, &quot;T&quot; de trabajador y &quot;O&quot; de ONG, tales como la JOC y WIEGO, y en esta categor&iacute;a tambi&eacute;n est&aacute;n las grandes centrales sindicales internacionales, como la UITA y la CSI. As&iacute;, uno tiene acceso diferenciado al uso de la palabra, el voto y los espacios, hasta el tipo de silla; la distribuci&oacute;n espacial es profundamente jer&aacute;rquica, hasta la forma en que son colocados en el sal&oacute;n, con el comit&eacute; ejecutivo en el centro, en una mesa elevada, en frente de los delegados de los gobiernos; en el ala derecha del sal&oacute;n est&aacute;n los delegados de los empleadores, y en el lado izquierdo, los delegados de los trabajadores. En otras palabras, empleadores y trabajadores est&aacute;n bajo la mirada mutua a lo largo de las sesiones. A los delegados de las ONG se les asignan lugares en los m&aacute;rgenes del sal&oacute;n.</p>     <p>Al comenzar cada conferencia se integran las comisiones tem&aacute;ticas programadas en la agenda; cabe se&ntilde;alar que algunas tienen mayor peso que otras, como la Comisi&oacute;n de Aplicaci&oacute;n de Normas, en la cual se eval&uacute;an las quejas y los reclamos con respecto a violaciones a los convenios y la Constituci&oacute;n de la OIT. La Comisi&oacute;n de los Trabajadores Dom&eacute;sticos ten&iacute;a como objetivo discutir la forma y el contenido de una norma internacional para las y los trabajadores del hogar, a partir de una serie de propuestas formuladas por la Oficina Internacional del Trabajo; se reuni&oacute; de lunes a viernes durante aproximadamente dos semanas, en las conferencias de 2010 y 2011. En esta comisi&oacute;n, los delegados de los gobiernos pod&iacute;an tomar la palabra todas las veces que quisieran; las trabajadoras ten&iacute;an su portavoz, y tambi&eacute;n los empleadores; en ninguno de los dos casos el portavoz pertenec&iacute;a a una organizaci&oacute;n de trabajadoras del hogar ni a una de los empleadores de &eacute;stas. Tambi&eacute;n hay que pensar que mucha de la gente que asiste -los delegados de los gobiernos, de los empleadores y las centrales- va todos los a&ntilde;os, entonces es como regresar a la meca; ya intuyen lo que el otro va a decir y c&oacute;mo se va a relacionar. Entonces, las trabajadoras del hogar rompieron esta din&aacute;mica al introducir otro conjunto de actrices. Si bien las trabajadoras del hogar no pod&iacute;an hablar en las sesiones de esta comisi&oacute;n, s&iacute; ten&iacute;an esta prerrogativa en las de los grupos de los delegados de las y los trabajadores donde se analizaban los nudos, las demandas y las estrategias.</p>     <p>No s&oacute;lo se coloc&oacute; el tema en la agenda de las conferencias, sino que tambi&eacute;n las trabajadoras del hogar se colocaron <i>f&iacute;sicamente </i>en las Conferencias Internacionales del Trabajo que fueron celebradas en Ginebra en junio de 2010 y de 2011. Ah&iacute; se discuti&oacute; el proyecto para un convenio y una recomendaci&oacute;n. Ellas tambi&eacute;n participaron en la consulta previa sobre el contenido del instrumento<sup><a name="s25" href="#25">25</a></sup> y en las campa&ntilde;as, primero para su adopci&oacute;n y, posteriormente, para su ratificaci&oacute;n. Hago tanto &eacute;nfasis en esto porque, sobre todo, los discursos de las y los empleadores suelen mostrar que hay un <i>lugar </i>para las trabajadoras dom&eacute;sticas (y que ellas deber&iacute;an respetarlo), y una se pregunta: &iquest;cu&aacute;l es ese lugar? &iquest;La cocina? &iquest;El traspatio? &iquest;Las sombras? &iquest;El silencio? Hasta entonces, nunca se hab&iacute;a considerado la OIT, y menos una Conferencia Internacional del Trabajo, como un lugar propio para una trabajadora del hogar. Entonces, en ese sentido, fueron revolucionarias, desde mi punto de vista, su llegada y participaci&oacute;n en las conferencias. Asistir implicaba para ellas obtener financiamiento, contar con tiempo; significaba para muchas una p&eacute;rdida de ingresos o estar endeudadas moralmente con sus empleadores, quienes les hab&iacute;an concedido una licencia. Adem&aacute;s, las trabajadoras ten&iacute;an que sujetarse a las pautas de disciplinamiento de una cultura distinta y a veces xen&oacute;foba. Desde la moderaci&oacute;n de la voz y el cuerpo al subir al autob&uacute;s en la ma&ntilde;ana para llegar a las instalaciones de la conferencia hasta a veces tener que exhibir sin protestar su papeles de viaje a alguna autoridad francesa o suiza, a quienes no se les pasaba por la mente que podr&iacute;an ser delegadas, s&oacute;lo las pod&iacute;an identificar como migrantes indocumentadas. Y tambi&eacute;n en la propia conferencia. Estar sentadas casi sin moverse ni hablar hasta 13 horas al d&iacute;a durante las sesiones, a veces sin comer ni ir al ba&ntilde;o, sin poder hacer cosas que pudieran incomodar a los otros participantes (como re&iacute;r o aplaudir). Ten&iacute;an que respetar el protocolo, incluidos el uso de la palabra y el acceso restringido a los espacios y a las personas; por ejemplo, lo que para nosotros podr&iacute;a ser un acto de cabildeo, pod&iacute;a ser motivo de un reporte de hostigamiento por parte de un delegado empleador. En s&iacute;, las trabajadoras del hogar hab&iacute;an ocupado un espacio no com&uacute;n. Y esto es algo que no se ha destacado en los medios: fue la primera vez que las o los trabajadores, que se ven afectados directamente por un instrumento internacional, asistieron a una Conferencia Internacional del Trabajo. O sea, antes, otros hab&iacute;an decidido y hablado por ellos. Entonces, a m&iacute; me parece que, en t&eacute;rminos simb&oacute;licos y pol&iacute;ticos, sencillamente es muy importante estar.</p>     <p>Cabe se&ntilde;alar que la participaci&oacute;n de las trabajadoras del hogar fue propiciada por la IDWN<sup><a name="s26" href="#26">26</a></sup> y la OIT misma, a trav&eacute;s de la ACTRAV. Algunas de ellas hab&iacute;an sido capacitadas por la ACTRAV; incluso, hab&iacute;an tenido una especie de ensayo unos meses antes en la sede de la CIT en Ginebra. A lo largo de las dos conferencias, la IDWN convocaba reuniones muy temprano cada ma&ntilde;ana, donde las trabajadoras del hogar hac&iacute;an un balance de los sucesos, tanto dentro como fuera las sesiones, compart&iacute;an informaci&oacute;n, ajustaban su estrategia y se apoyaban mutuamente; los fines de semana se dedicaban a sesiones m&aacute;s intensas de capacitaci&oacute;n y planeaci&oacute;n.</p>     <p>En la Conferencia 99a (junio de 2009), relativamente pocas trabajadoras del hogar participaron dentro de las delegaciones de los pa&iacute;ses latinoamericanos, excepto Brasil, Colombia, Chile y M&eacute;xico.<sup><a name="s27" href="#27">27</a></sup> Sin embargo, generalmente no se inclu&iacute;an trabajadoras del hogar como delegadas gubernamentales o de las trabajadoras. Incluso, las trabajadoras del hogar fueron representadas en las delegaciones de Argentina y Rep&uacute;blica Dominicana por personas que desarrollaron actividades de apoyo con trabajadoras del hogar, sin ejercer estas ocupaciones ellas mismas.<sup><a name="s28" href="#28">28</a></sup> Y al contrario de lo que se esperaba, el PIT-CNT de Uruguay envi&oacute; a la responsable del Departamento de G&eacute;nero, y no una trabajadora del hogar, ni la Secretaria General del Sindicato &Uacute;nico de Trabajadoras Dom&eacute;sticas, so pretexto de que &eacute;stas no tienen experiencia para andar en estos lugares. La central fue muy criticada por esta decisi&oacute;n; y de acuerdo con las trabajadoras de otros pa&iacute;ses, all&iacute; se notaba el doble discurso de las centrales de apoyar a las trabajadoras del hogar, siempre y cuando no haya ning&uacute;n conflicto de inter&eacute;s. Frente a la reticencia de algunas centrales o los gobiernos de incluirlas, algunas trabajadoras del hogar optaron m&aacute;s bien por gestionar sus credenciales por medio de otras v&iacute;as. Por ejemplo, tres trabajadoras del hogar del Per&uacute; asistieron a trav&eacute;s de la central Federaci&oacute;n Sindical Mundial, o sea como delegadas de una ONG.<sup><a name="s29" href="#29">29</a></sup></p>     <p>En la siguiente conferencia, la del a&ntilde;o 2011, llegaron m&aacute;s trabajadoras del hogar, de un mayor n&uacute;mero de pa&iacute;ses y en la categor&iacute;a de consejeras t&eacute;cnicas de la delegaci&oacute;n de trabajadores, que les daba la posibilidad de ser designadas suplentes. De nuevo participaron trabajadoras de Bolivia, Brasil, Chile, Colombia y M&eacute;xico, pero ahora tambi&eacute;n asistieron de Costa Rica, Guatemala, Paraguay, Per&uacute; y Uruguay.<sup><a name="s30" href="#30">30</a></sup> La presencia de las dos delegadas del Sindicato &Uacute;nico de Trabajadoras Dom&eacute;sticas de Uruguay reflej&oacute; en parte el compromiso de su gobierno. En cambio, las trabajadoras de organizaciones de otros pa&iacute;ses, como Chile y M&eacute;xico, tuvieron que luchar por su inclusi&oacute;n con las delegaciones de los trabajadores. Aun as&iacute;, se dieron algunas situaciones similares a las de la conferencia anterior: la representaci&oacute;n de las trabajadoras del hogar por parte de personas que no formaban parte del gremio<sup><a name="s31" href="#31">31</a></sup> y la necesidad de obtener su credencial como participantes v&iacute;a otros mecanismos.<sup><a name="s32" href="#32">32</a></sup></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La conformaci&oacute;n de la delegaci&oacute;n de Brasil en ambas conferencias amerita consideraci&oacute;n especial. Sencillamente fue excepcional. Su delegaci&oacute;n conjunta de representantes del Gobierno, empleadores y trabajadores es una de las m&aacute;s numerosas; en ambas conferencias su contingente de trabajadores fue superior a setenta personas, que incluy&oacute; a siete trabajadoras del hogar el primer a&ntilde;o y cinco el siguiente. En ambas, flanqueadas por otros delegados de la Central &Uacute;nica de Trabajadores de Brasil (CUT) y For&ccedil;a Sindical, ocuparon casi una fila completa en la sala de la Comisi&oacute;n de los Trabajadores Dom&eacute;sticos. En la segunda conferencia, la lista de delegados por parte del gobierno, en 2011, incluy&oacute; a la diputada federal Benedita da Silva y la ministra del Tribunal Superior del Trabajo, Dela&iacute;de Miranda Arantes; ambas hab&iacute;an laborado en casas.</p>     <p>La consigna de la IDWN y de la Conlactraho respecto a que las trabajadoras ten&iacute;an que representarse a s&iacute; mismas en estos procesos no siempre tuvo eco, como se puede observar. Participar en estas conferencias fue un acto de empoderamiento, en el cual se jugaban el reconocimiento, la redistribuci&oacute;n y la representaci&oacute;n. Con o sin voz en las sesiones formales, la simple presencia f&iacute;sica de estas trabajadoras tuvo una gran importancia simb&oacute;lica a lo largo de las casi tres semanas que dur&oacute; cada conferencia; adem&aacute;s, ellas hicieron cabildeo con sus gobiernos, los trabajadores de otros gremios y, en la medida de lo posible, los empleadores. Roy Trotman, el vicepresidente por parte de las y los trabajadores en ambas conferencias, invit&oacute; a todos al cabildeo, y advirti&oacute;: &quot;Nadie viene como un simple observador&quot;.<sup><a name="s33" href="#33">33</a></sup></p>     <p><b>La Conferencia 99&ordf;: junio de 2010</b></p>     <p>En la Conferencia de 2010, la irrupci&oacute;n de las trabajadoras del hogar en la CIT transgredi&oacute; los esquemas. Durante las sesiones de la Comisi&oacute;n de los Trabajadores Dom&eacute;sticos ocuparon varias filas en la zona asignada a los delegados de los trabajadores. Su presencia comunicaba que los acuerdos eran objeto de su escrutinio y recordaba a todos los participantes que la discusi&oacute;n era en torno a seres humanos concretos. Enfrente estuvieron agrupados los delegados de los empleadores, situaci&oacute;n que muchas trabajadoras encontraron violenta, por sentir que estuvieron bajo una mirada permanente de desprecio o burla. Las trabajadoras se situaron detr&aacute;s de Halimah Yacob,<sup><a name="s34" href="#34">34</a> </sup>vicepresidente por parte de las y los trabajadores en las negociaciones. Abogada de profesi&oacute;n, ten&iacute;a extensa experiencia en las CIT y en la vida sindical, dado que hab&iacute;a sido la secretaria general del Congreso Sindical Nacional de Singapur. Mujer diminuta, vestida con <i>hiyab, </i>ten&iacute;a una voz dulce, pero firme. Su madre hab&iacute;a sido trabajadora dom&eacute;stica migrante, lo que de alg&uacute;n modo, para muchas trabajadoras, la autoriz&oacute; para hablar por ellas.</p>     <p>La portavoz de los empleadores fue Kamran Tanvirur Rahman, presidente de la  Federaci&oacute;n de Empleadores de Banglad&eacute;s e ingeniero de profesi&oacute;n. Sus objeciones fueron permanentes: desde el lenguaje (se opon&iacute;a rotundamente a hablar de trabajadores y trabajadoras) hasta el car&aacute;cter mismo del instrumento, cuando casi al inicio de las sesiones propuso que en lugar de un convenio, la norma deber&iacute;a revestir la forma de una recomendaci&oacute;n. Fue sometido a votaci&oacute;n y alrededor del 40&#37; de los delegados (todos los empleadores y algunos gobiernos) estuvieron a favor de s&oacute;lo una recomendaci&oacute;n, y el 60&#37;, de un convenio (todos los trabajadores y la mayor&iacute;a de los gobiernos). Los aplausos, gritos y cantos de j&uacute;bilo de las trabajadoras del hogar en el momento rompieron totalmente el protocolo. Fueron advertidas de que se suspender&iacute;an las sesiones de la Comisi&oacute;n si llegaba a pasar algo similar. De todos modos, se cumpli&oacute; con el objetivo: las trabajadoras del hogar se visibilizaron como seres activos, pensantes, contestatarios. Ahora se portaron &quot;bien&quot;. A lo largo de las siguientes semanas, la portavoz de los empleadores, y los delegados de algunos gobiernos, buscaron la forma de restringir la cobertura del convenio (por ejemplo, por la frecuencia del trabajo, v&iacute;nculos de parentesco), dejar sin definir la extensi&oacute;n de la jornada, permitir el pago en especie y el trabajo infantil, prescindir de un contrato y limitar los descansos, la cobertura de la previsi&oacute;n social y los derechos de las trabajadoras migrantes. So pretexto del derecho a la privacidad de los empleadores, no se aceptaba la inspecci&oacute;n. Es m&aacute;s, cuando se discut&iacute;an los art&iacute;culos referentes al derecho de las trabajadoras a la privacidad y la libertad de asociaci&oacute;n,<sup><a name="s35" href="#35">35</a></sup> se reivindicaban estos mismos derechos para los empleadores, a tal grado que el delegado gubernamental de Sud&aacute;frica les record&oacute; que el convenio ten&iacute;a como enfoque las trabajadoras dom&eacute;sticas, no los empleadores.</p>     <p>Los empleadores y, en menor grado, algunos gobiernos enfatizaban que no se pod&iacute;an equiparar completamente los derechos de las trabajadoras dom&eacute;sticas con los del resto de los trabajadores, por tratarse de una actividad que se desarrolla en un hogar para una familia. Es m&aacute;s, se apel&oacute; a cuestiones culturales: el supuesto trato familiar como elemento distintivo, hasta preferente, respecto a la relaci&oacute;n contractual. A su vez, se plante&oacute; que la &quot;sobrerregulaci&oacute;n&quot; y obligaciones adicionales propiciar&iacute;an el desempleo de las trabajadoras del hogar, y que &eacute;stas quiz&aacute;s estar&iacute;an sumergidas en condiciones de m&aacute;s informalidad. Se argument&oacute; que las trabajadoras &quot;no necesitan un convenio&quot;, aunque enfrente ten&iacute;an a las trabajadoras que dec&iacute;an &quot;queremos un convenio&quot;. Otra objeci&oacute;n de los empleadores y algunos delegados gubernamentales era que las medidas propuestas en el proyecto del convenio infligir&iacute;an costos injustos a los gobiernos. Y que habr&iacute;a que conservar siempre un margen de flexibilidad acorde con la marca normativa de cada pa&iacute;s.</p>     <p>La se&ntilde;ora Yacob y, notablemente, los delegados de Brasil, Argentina, Uruguay, Sud&aacute;frica y Estados Unidos defend&iacute;an el contenido del proyecto del convenio. Yacob les record&oacute; que no deber&iacute;an perder de vista que estaban en juego los derechos humanos de un mill&oacute;n de personas, principalmente mujeres y ni&ntilde;as, que trabajaban en condiciones infrahumanas. Utiliz&oacute; el recurso de relatar la historia de &quot;Anna&quot;, una mujer obligada a dejar sus hijos y migrar a otro pa&iacute;s para trabajar largas jornadas, con maltrato f&iacute;sico y emocional, a cambio de un salario eventual. Esta apelaci&oacute;n humanitaria fue apoyada por los delegados de Brasil, Estados Unidos y Sud&aacute;frica. Argentina, Brasil, Sud&aacute;frica y, sobre todo, Uruguay se posicionaron como pa&iacute;ses que demostraban que era factible equiparar (por lo menos en parte) los derechos de las trabajadoras del hogar con los del resto de las y los trabajadores.</p>     <p>Despu&eacute;s de casi diez d&iacute;as de una negociaci&oacute;n tortuosa en un ambiente de confrontaci&oacute;n permanente,<sup><a name="s36" href="#36">36</a></sup> se agiliz&oacute; la discusi&oacute;n y se aprob&oacute; a grandes rasgos el proyecto del convenio y la recomendaci&oacute;n. En gran medida, parece que fue una negociaci&oacute;n entre las partes por fuera de las sesiones. El 16 de junio el reporte de la Comisi&oacute;n fue aprobado en la plenaria de la CIT. Y el d&iacute;a siguiente, Marcelina Bautista, secretaria general de la Conlac-traho, imparti&oacute; un breve discurso en la sesi&oacute;n plenaria de la Conferencia, despu&eacute;s de una dif&iacute;cil negociaci&oacute;n con los delegados gubernamentales y la delegada titular de los trabajadores de M&eacute;xico.</p>     <p>Mientras tanto, las trabajadoras del hogar ocupaban otros espacios p&uacute;blicos de la calle, actividades m&aacute;s de &quot;costumbre&quot;, una manifestaci&oacute;n en el centro de Ginebra. O, al encontrarse con un grupo de migrantes en una salida dominguera, se sentaron a platicar, a preguntar sobre sus condiciones, a ofrecer consejos y sugerir que fueran a las reuniones de las trabajadoras en Ginebra.</p>     <p><b>La Conferencia 100a: junio de 2011</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En 2011 hubo un consenso a favor del convenio y la recomendaci&oacute;n por parte de los grupos regionales de los gobiernos. El Grupo de Estados de Am&eacute;rica Latina y el Caribe (Grulac) y el Grupo Africano dieron un decidido apoyo (sin titubear) al convenio y la recomendaci&oacute;n; a los derechos de ambas partes, el reconocimiento de estos trabajadores y trabajadoras como parte integral de la fuerza de trabajo. El Grupo de pa&iacute;ses de Asia destac&oacute; la doble contribuci&oacute;n econ&oacute;mica de estas trabajadoras: en los pa&iacute;ses a los cuales migran, su trabajo les permite a hombres y mujeres con responsabilidades familiares participar en el mercado laboral; sus remesas son fundamentales para las econom&iacute;as de sus pa&iacute;ses de origen.</p>     <p>En contraste, los grupos de los gobiernos (por regi&oacute;n y tipo de econom&iacute;a) de la Uni&oacute;n Europea (UE), de los Pa&iacute;ses industrializados a econom&iacute;a de mercado (PIEM) y del Consejo de Cooperaci&oacute;n del Golfo (CCG) coincidieron con el portavoz de los empleadores al advertir que el convenio deber&iacute;a ser flexible y tener en cuenta la legislaci&oacute;n nacional, sin un exceso de prescripciones; sin embargo, reconocieron la importancia de cuestiones fundamentales como horarios, salud y seguridad, y el papel de las agencias.</p>     <p>Al hablar a t&iacute;tulo de sus respectivos pa&iacute;ses, algunos delegados (como los de Brasil y Zimbabue) hicieron un reconocimiento a las propias trabajadoras dom&eacute;sticas por haber luchado por sus derechos humanos. Filipinas, como pa&iacute;s de origen de millones de trabajadoras dom&eacute;sticas migrantes, describi&oacute; c&oacute;mo ha llevado a cabo un proceso de certificaci&oacute;n para el marco jur&iacute;dico de pa&iacute;ses de destino.</p>     <p>En la Conferenciai00&ordf; hubo un cambio en la t&oacute;nica del debate. Hubo mucho menos confrontaci&oacute;n, producto probablemente del trabajo de cabildeo entre las dos conferencias. Hans Leo Cacdac, un joven abogado y subsecretario del Departamento de Trabajo y Empleo de Filipinas, asumi&oacute; la presidencia de la Comisi&oacute;n de los Trabajadores Dom&eacute;sticos. Condujo las sesiones con agilidad y les imprimi&oacute; un sentido del humor que a veces ten&iacute;a un sabor juguet&oacute;n y hasta coqueto; a menudo, la discusi&oacute;n parec&iacute;a un duelo de astucias.</p>     <p>Paul Mackay fungi&oacute; como vicepresidente, en representaci&oacute;n de los empleadores de la Comisi&oacute;n de los Trabajadores Dom&eacute;sticos. Mackay, especialista en relaciones laborales que trabaja en Business NZ, una organizaci&oacute;n muy prestigiosa que promueve pol&iacute;ticas favorables a las empresas en Nueva Zelanda, utiliz&oacute; un discurso en el cual se destacaba el car&aacute;cter singular de los empleadores: que eran jefes de hogar y familias, a la vez trabajadores/empleados, que tambi&eacute;n hab&iacute;a que proteger sus derechos a la privacidad y asociaci&oacute;n, y reconocer los retos que enfrentaban para proveer servicios de cuidado para los miembros de sus familias. O sea, trat&oacute; de humanizar a los empleadores, aprendiendo del &eacute;xito de las intervenciones de Halimah Yacob el a&ntilde;o anterior. Se movi&oacute; el foco de atenci&oacute;n de las trabajadoras a los empleadores. Al enfatizar que estos &uacute;ltimos eran jefes de hogar, se les rest&oacute; importancia como empleadores. Es m&aacute;s, fueron construidos como personas que ten&iacute;an que cuidar a sus hijos, padres, madres, y que esto era un problema para la sociedad.</p>     <p>Otro elemento del discurso de Mackay fue una especie de resignaci&oacute;n: les record&oacute; a los presentes que los empleadores estuvieron a favor s&oacute;lo de una recomendaci&oacute;n; sin embargo, desistieron frente a la decisi&oacute;n de la Comisi&oacute;n del a&ntilde;o anterior a favor del convenio complementado por una recomendaci&oacute;n. El argumento ahora era que de nada servir&iacute;a un convenio &quot;pol&iacute;ticamente correcto&quot; pero no ratificable. Es m&aacute;s, esto perjudicar&iacute;a a las trabajadoras del hogar. Por lo tanto, insist&iacute;a en que el instrumento deber&iacute;a ser <i>minimalista, sin excesos; </i>tendr&iacute;a que ser <i>pragm&aacute;tico </i>y <i>flexible, </i>adaptable a las normas de cada pa&iacute;s y congruente con las condiciones reales de las trabajadoras. O sea, con este discurso &quot;moderno&quot;, result&oacute; que los empleadores eran quienes se preocupaban por las condiciones de las y los trabajadores dom&eacute;sticos.</p>     <p>Halimah Yacob sigui&oacute; como vicepresidenta de la Comisi&oacute;n y emple&oacute; un discurso menos polarizante, pero en gran medida acorde con la estrategia del a&ntilde;o anterior: apel&oacute; a los intereses comunes de las personas reunidas de mejorar la vida de las y los trabajadores; en este sentido, enfatiz&oacute; de nuevo que estas personas eran &quot;mujeres vulnerables&quot;; el reconocimiento a las y los trabajadores dom&eacute;sticos como trabajadores como cualquier otro, en el marco del respeto por su dignidad y derechos humanos. En otras palabras, dej&oacute; en la mesa que quien se opusiera a este convenio ser&iacute;a c&oacute;mplice de la violaci&oacute;n de los derechos humanos fundamentales, la persistencia de condiciones indignantes y el sufrimiento de millones de trabajadoras. Una postura que hoy en d&iacute;a ser&iacute;a dif&iacute;cil de sostener moralmente en el escenario p&uacute;blico.</p>     <p>Adem&aacute;s de lo anterior, record&oacute; que hab&iacute;a una deuda hist&oacute;rica con estos trabajadores y trabajadoras; hizo referencia a la petici&oacute;n de la OIT de adoptar una norma para proteger a este colectivo, en 1965, con la observaci&oacute;n de que hab&iacute;a pasado medio siglo y aun esto no se hab&iacute;a hecho realidad. Por eso, se recalc&oacute; que esta Conferencia (sobre todo en vista de que ser&iacute;a la 100&ordf;) marcar&iacute;a un paso hist&oacute;rico al propiciar la equiparaci&oacute;n de sus derechos con los de otros trabajadores. Aunado a lo anterior, la discusi&oacute;n ten&iacute;a especial importancia en cuanto al g&eacute;nero, porque la inmensa mayor&iacute;a de las personas dedicadas a esta ocupaci&oacute;n son mujeres y ni&ntilde;as. Y ser&iacute;a la primera vez que se adoptaba un convenio enfocado a trabajadores y trabajadoras del sector informal, no estructurado.</p>     <p>Frente a los argumentos de Mackay, Yacob argument&oacute; que &quot;ser pr&aacute;cticos&quot; no respond&iacute;a a las necesidades de las trabajadoras del hogar. Y observaba que a los empleadores les parec&iacute;a f&aacute;cil y eficiente suprimir partes fundamentales del convenio &quot;porque desconoc&iacute;an las relaciones de poder a las cuales est&aacute;n sujetadas las trabajadoras de manera cotidiana&quot;. O sea, se confund&iacute;a el minimalismo con la eliminaci&oacute;n de derechos fundamentales.</p>     <p>En su primera y &uacute;nica intervenci&oacute;n en la Comisi&oacute;n, Myrtle Witoobi, presidente de la IDWN y representante de la UITA, dijo que si bien entend&iacute;a las opiniones con respecto a un instrumento flexible, insist&iacute;a en la importancia de adoptar un convenio firme para garantizar igualdad de trato y protecci&oacute;n. Un convenio excesivamente flexible s&oacute;lo dar&iacute;a como resultado el reforzamiento del trato desigual.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los delegados gubernamentales de Brasil y Sud&aacute;frica -igual que en la conferencia anterior- defendieron el convenio. A &eacute;stos se sumaron los de Australia y Filipinas. La delegaci&oacute;n brasile&ntilde;a adopt&oacute; la estrategia de destacar c&oacute;mo las vidas de casi todos hab&iacute;an sido tocadas por el trabajo dom&eacute;stico remunerado, ya sea por ejercer esta ocupaci&oacute;n, tener alg&uacute;n familiar o amiga que lo hac&iacute;a, ser empleador/a, haber sido criado por una cuidadora. Mar&iacute;a Luisa Escorel de Moraes, la portavoz del Gobierno en la Comisi&oacute;n, hizo referencia a su propia infancia, a c&oacute;mo hab&iacute;a sido criada en una familia con trabajadoras del hogar, donde hab&iacute;a lazos de afecto, respeto, pero tambi&eacute;n derechos. Incluso, el derecho a la educaci&oacute;n y la oportunidad de capacitarse para otro empleo. Present&oacute; el caso de Dela&iacute;de Alves Miranda Arantes, ministra del Tribunal Superior del Trabajo, que hab&iacute;a laborado en su juventud como trabajadora del hogar.</p>     <p>En esta segunda conferencia, se les recomend&oacute; a las trabajadoras del hogar sentarse con los delegados de los trabajadores de sus respectivos pa&iacute;ses. As&iacute;, se present&oacute; una imagen menos contestataria y m&aacute;s acorde con la de una trabajadora que deber&iacute;a tener los derechos de cualquier otro trabajador.</p>     <p>Las trabajadoras del hogar latinoamericanas se reunieron en varias ocasiones para discutir el avance de la discusi&oacute;n. Sus opiniones individuales eran sintom&aacute;ticas de su experiencia pol&iacute;tica, sobre todo en negociaciones de este tipo. Las que no hab&iacute;an participado antes en la conferencia anterior no entend&iacute;an por qu&eacute; no se pod&iacute;an introducir nuevas demandas a la mesa. Creuza Maria Oliveira, presidenta de la Federaci&oacute;n Nacional de las Trabajadoras Dom&eacute;sticas de Brasil, sin duda una de las integrantes con m&aacute;s trayectoria, reconoci&oacute; las valiosas opiniones de las trabajadoras del hogar que participaban por primera vez en el espacio de la OIT, pero insisti&oacute; en que no se deber&iacute;a abrir la discusi&oacute;n sobre ciertos temas: las horas de trabajo, el pago de trabajo adicional, los d&iacute;as de descanso, la limitaci&oacute;n al pago en especie y la inspecci&oacute;n, porque exist&iacute;a el riesgo de perder lo que ya se hab&iacute;a ganado el a&ntilde;o anterior. Entonces, la conferencia fue un espacio de aprendizaje pol&iacute;tico para las trabajadoras.</p>     <p>En esta segunda conferencia las trabajadoras del hogar latinoamericanas y del Caribe lograron concertar una cita con Grulac, el 7 de junio de 2011. Marcelina Bautista, en aquel momento secretaria de la Conlactraho, y Creuza Maria Oliveira, presidenta de la Federaci&oacute;n Nacional de Trabajadoras Dom&eacute;sticas, hablaron frente a los delegados gubernamentales, primero para reconocer el apoyo brindado por sus gobiernos a la promoci&oacute;n de un convenio y recomendaci&oacute;n, y segundo, para solicitar su intervenci&oacute;n en la discusi&oacute;n en la Comisi&oacute;n de los Trabajadores Dom&eacute;sticos sobre puntos controvertidos como la inclusi&oacute;n de la remuneraci&oacute;n en especie en el salario, seguridad y salud en el trabajo, protecci&oacute;n a la maternidad, y las obligaciones solidarias de las agencias de colocaci&oacute;n. Creuza Maria Oliveira subray&oacute; la importancia de este convenio para el reconocimiento de los derechos humanos de estas mujeres y estos hombres que forman parte de la clase obrera. Les dijo: &quot;Pedimos lo justo, ni m&aacute;s ni menos. Igualdad con otros trabajadores. Con otros trabajadores del mundo entero. Pedimos trabajo digno, respeto, salario digno, nada de violencia&quot;. Destac&oacute; la experiencia de Brasil, donde se han logrado avances importantes, que ya no les descontaban de sus salarios la comida, el jab&oacute;n, el papel del ba&ntilde;o. Respecto a la edad m&iacute;nima para el trabajo, dijo que habr&iacute;a que prohibir el trabajo dom&eacute;stico infantil, y afirm&oacute; que la manutenci&oacute;n de la familia era un asunto de los adultos que los adultos ten&iacute;an que resolver. Y como &uacute;ltimo punto, les record&oacute; que este convenio era fundamental para el empoderamiento de las mujeres, que contribuimos a las econom&iacute;as y las sociedades del mundo.</p>     <p>Al concluir la reuni&oacute;n, cuando las trabajadoras empezaron a agradecer a los delegados por su tiempo, varios de &eacute;stos (los de Argentina, Bolivia, Brasil y Ecuador) subvirtieron los t&eacute;rminos de la relaci&oacute;n al decirles que era su obligaci&oacute;n recibirlas, apoyarlas, y que, m&aacute;s bien, les correspond&iacute;a a ellos agradecerles por todo el esfuerzo que hab&iacute;an hecho en torno al convenio. En otras palabras, ya no les dieron las gracias por todos los cuidados y el trabajo recibidos, sino por sus propuestas, sus planteamientos.</p>     <p>Al cabo de dos semanas de debate en la Comisi&oacute;n, &eacute;sta adopt&oacute; el proyecto del convenio y la recomendaci&oacute;n, que posteriormente fueron enviados a la plenaria de la conferencia para su votaci&oacute;n. El convenio establece que las condiciones de las y los trabajadores del hogar deber&iacute;an estar acordes con los principios y derechos fundamentales en el trabajo. En congruencia con lo anterior, se equiparan los derechos de las y los trabajadores del hogar con los del resto de las y los trabajadores del pa&iacute;s; se fija un piso m&iacute;nimo sobre las horas de trabajo, los descansos, la remuneraci&oacute;n, la contrataci&oacute;n (de preferencia, mediante un contrato escrito), la seguridad y la salud en el trabajo, la privacidad de las partes y la seguridad social. Se presta atenci&oacute;n especial a la protecci&oacute;n de las y los migrantes y las y los trabajadores adolescentes. Se regula la operaci&oacute;n de las agencias de colocaci&oacute;n, para evitar abusos, y se plantean mecanismos para velar por el cumplimiento de la legislaci&oacute;n nacional, incluida la inspecci&oacute;n del trabajo. Los veintisiete art&iacute;culos del convenio son complementados con una recomendaci&oacute;n que ofrece orientaci&oacute;n para la implementaci&oacute;n y el cumplimiento del convenio.</p>     <p><b>La votaci&oacute;n: 16 de junio de 2011</b></p>     <p>La noche previa a la plenaria de la asamblea general de la CIT 100&ordf;, donde los delegados decidir&iacute;an si se adoptar&iacute;an o no el convenio y la recomendaci&oacute;n, fue extremadamente angustiante para las trabajadoras del hogar. Muchas hab&iacute;an dedicado los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os de su vida a la campa&ntilde;a para el convenio. Entre ellas se entend&iacute;an y se identificaban, no obstante las lenguas y culturas distintas y los oc&eacute;anos y culturas en medio, atravesados por el internet en encuentros fugaces en la madrugada de unas y el anochecer de otras. Pocas desayunaron y empezamos nuestro peregrinaje a la Sala del Palacio de la ONU para la plenaria, donde los delegados emitir&iacute;an sus votos a primera hora, el 16 de junio de 2011. Algunas trabajadoras pudieron sentarse dentro los espacios asignados a la delegaci&oacute;n de cada pa&iacute;s: un orgullo para todas cuando Carmen Cruz, desde la comitiva de Costa Rica, habl&oacute; a nombre no s&oacute;lo de las trabajadoras de dicho pa&iacute;s, sino tambi&eacute;n en el de las de Nicaragua, pa&iacute;s que dej&oacute; cuando emigr&oacute;. Ni Da-niela Quenta ni Prima Ocsa, integrantes del Secretariado de la Fenatrab, eran la delegada titular de Bolivia, pero el representante de la COB les cedi&oacute; el honor para que llenaran el pizarr&oacute;n electr&oacute;nico. Algunas trabajadoras se filtraron en las filas de la primera planta, acto prohibido. Pero de nuevo, &iquest;qui&eacute;n se atrever&iacute;a a desalojarlas? Casi todas se situaron en las filas superiores; parec&iacute;an estar a&uacute;n en los m&aacute;rgenes, pero con una vista privilegiada que les permit&iacute;a vigilar c&oacute;mo votar&iacute;an los delegados.</p>     <p>Se emitieron los votos y los resultados se proyectaron en una pantalla. Para  gran sorpresa, una victoria arrolladora: 396 a favor, 16 en contra, 63 abstenciones. A excepci&oacute;n de los delegados de los gobiernos de El Salvador y Panam&aacute;, que se abstuvieron, los dem&aacute;s delegados gubernamentales latinoamericanos votaron a favor de la adopci&oacute;n del convenio.<sup><a name="s37" href="#37">37</a></sup> En general, los empleadores latinoamericanos optaron por la abstenci&oacute;n, a excepci&oacute;n de los delegados de Bolivia, Cuba y Paraguay, que emitieron votos positivos, y la delegada de Venezuela, que vot&oacute; en contra del convenio. Todos los delegados de las centrales de trabajadores que estuvieron presentes emitieron votos favorables.</p>     <p>Como era de esperar, la votaci&oacute;n a favor de la Recomendaci&oacute;n fue aun mayor (434); hubo pocos votos en contra (8) y abstenciones (42). Ning&uacute;n delegado latinoamericano vot&oacute; en contra; s&oacute;lo los delegados de los gobiernos de Chile y El Salvador y los de los empleadores de Argentina, Chile, Colombia, M&eacute;xico y Uruguay se abstuvieron. Un mayor n&uacute;mero de empleadores (Bolivia, Brasil, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panam&aacute; y Venezuela) y todos los delegados de los trabajadores estuvieron a favor.<sup><a name="s38" href="#38">38</a></sup></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ya adoptados, se asignaron el n&uacute;mero 189 al Convenio y el 201 a la Recomendaci&oacute;n.</p>     <p><b>Un a&ntilde;o despu&eacute;s</b></p>     <p>En Am&eacute;rica Latina, ya a m&aacute;s de un a&ntilde;o de este momento hist&oacute;rico, el Convenio 189, &quot;Trabajo decente para las trabajadoras y los trabajadores dom&eacute;sticos&quot;, s&oacute;lo ha sido ratificado por Uruguay,<sup><a name="s39" href="#39">39</a></sup> en gran medida por un proceso impulsado sobre todo por el Ejecutivo. Est&aacute; bajo discusi&oacute;n en los cuerpos legislativos de Costa Rica, Bolivia y Paraguay. Asimismo, funcionarios de los gobiernos de Colombia, Nicaragua y Rep&uacute;blica Dominicana se han comprometido a promover la ratificaci&oacute;n.<sup><a name="s40" href="#40">40</a></sup></p>     <p>Desde la adopci&oacute;n del Convenio 189 se han organizado seminarios, talleres y foros para difundir el convenio entre las trabajadoras del hogar y para promover su ratificaci&oacute;n por parte de los gobiernos. Se han hecho movilizaciones y cabildeo, a veces en coordinaci&oacute;n con la Confederaci&oacute;n Sindical de Trabajadoras y Trabajadores de las Am&eacute;ricas (CSA) o con comit&eacute;s de apoyo m&aacute;s amplios. El convenio ha servido como un instrumento para reclamar la justicia laboral para las trabajadoras del hogar en las Am&eacute;ricas. Ana, integrante del Centro de Apoyo y Capacitaci&oacute;n para Empleadas del Hogar de la Ciudad de M&eacute;xico, expone sus reflexiones sobre este punto:</p> <ul>Como trabajadora del hogar, &iquest;qu&eacute; tengo que hacer para que los gobiernos ratifiquen? Yo no puedo llegar al Senado, pero me pregunto qu&eacute; puedo hacer yo como trabajadora del hogar: primero, informarme e informar a otras trabajadoras. Una parte le corresponde a la Secretar&iacute;a del Trabajo, pero no podemos dejar todo a la Secretar&iacute;a del Trabajo y Previsi&oacute;n Social. Nosotras estamos obligadas a informar a compas de fuera, empoderarnos y empoderarlas para que podamos defendernos.</p>     <p>El convenio no es novedad para muchas autoridades. Pero tiene que llegar alguien &quot;importante&quot; -no una trabajadora del hogar- para que lo tomen en cuenta. Yo me pregunto c&oacute;mo podemos lograr que las autoridades no se pongan en su lugar de patr&oacute;n; ellos ven por sus intereses como patr&oacute;n. Necesitamos lograr que se pongan en su lugar de funcionario que vela por los derechos de todos.    </ul> <hr size="1">     <p><b>Comentarios</b></p>     <p><sup><a href="#s1" name="1">1</a></sup> Mesa redonda llevada a cabo en el marco de la &uacute;ltima <i>Reuni&oacute;n de la Asociaci&oacute;n Brasilera de Antropolog&iacute;a, </i>en julio de 2012, en torno de las problem&aacute;ticas vinculadas con el servicio dom&eacute;stico en diferentes pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina.</p>     <p><sup><a href="#s2" name="2">2</a></sup> O, vista de otra manera, la contrataci&oacute;n de una trabajadora del hogar le permite a la empleadora la ilusi&oacute;n de una emancipaci&oacute;n precaria. Ver, por ejemplo, T. Pitch, &quot;Tess y yo: la diferencias y las desigualdades en la diferencia&quot;, citada en Birgin (2009).</p>     <p><sup><a href="#s3" name="3">3</a></sup> Celebradas en Ginebra, respectivamente, del 2 al 18 de junio de 2010 y del 1&deg; al 17 de junio de 2011.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s4" name="4">4</a></sup> Entendido en el sentido de Nancy Fraser: &quot;espacios discursivos paralelos donde los miembros de los grupos sociales subordinados inventan y hacen y circular contra-discursos, lo que a su vez les permite formular interpretaciones opuestas de sus identidades, intereses y necesidades&quot; (Fraser 1997, 115).</p>     <p><sup><a href="#s5" name="5">5</a></sup> Libro editado por Elsa M. Chaney y Mary Garc&iacute;a (1989). Traducci&oacute;n en espa&ntilde;ol: <i>Muchacha, cachita, criada, empleada, empregadinha, sirvienta y... m&aacute;s nada. Trabajadoras del hogar en Am&eacute;rica Latina y el Caribe </i>(Chaney y Garc&iacute;a 1993).</p>     <p><sup><a href="#s6" name="6">6</a></sup> Se desarrolla con m&aacute;s detalle la historia de la Conlactraho en Mary Goldsmith (2010).</p>     <p><sup><a href="#s7" name="7">7</a></sup> Juventud Obrera Cristiana. A veces denominada Juventud Obrera Cat&oacute;lica.</p>     <p><sup><a href="#s8" name="8">8</a></sup> Los resultados fueron publicados por la Confederaci&oacute;n Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar (Conlactraho 2004). En cada uno de los siete pa&iacute;ses del estudio (Bolivia, Brasil, Costa Rica, Guatemala, M&eacute;xico, Per&uacute;, Rep&uacute;blica Dominicana) se utiliz&oacute; una muestra por cuotas (por oficio de la trabajadora y estrato social del empleador). Con la orientaci&oacute;n de la investigaci&oacute;n participativa, las trabajadoras del hogar desempe&ntilde;aron un papel en casi todas las fases de la investigaci&oacute;n.</p>     <p><sup><a href="#s9" name="9">9</a></sup> De los once pa&iacute;ses (Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, M&eacute;xico, Panam&aacute;, Paraguay, Per&uacute; y Venezuela), es en Costa Rica donde hay m&aacute;s desigualdad, donde el ingreso mensual promedio de las trabajadoras del hogar representa el 32&#37; del ingreso de las mujeres ocupadas en general; hay menos disparidad en Per&uacute;, donde el salario mensual de una trabajadora del hogar equivale al 87&#37; del salario de otras mujeres ocupadas.</p>     <p><sup><a href="#s10" name="10">10</a></sup> Datos del Banco de Previsi&oacute;n Social (2012).</p>     <p><sup><a href="#s11" name="11">11</a></sup> Con base en los datos de la Encuesta Nacional de Ocupaci&oacute;n y Empleo, primer trimestre de 2012 (Instituto Nacional de Estad&iacute;stica y Geograf&iacute;a 2012), el 1,1&#37; de las trabajadoras del hogar tienen acceso al Instituto Mexicano de Seguro Social como prestaci&oacute;n laboral.</p>     <p><sup><a href="#s12" name="12">12</a></sup> Cabe se&ntilde;alar que no todas las organizaciones de trabajadoras del hogar est&aacute;n afiliadas a la Conlactraho. Algunas no han solicitado ser miembros: tal es el caso de la Uni&oacute;n de Personal Auxiliar de Casas Particulares (UPACP, Argentina), el Colectivo de Mujeres Ind&iacute;genas Trabajadoras del Hogar y el Colectivo de Empleadas del Hogar de los Altos de Chiapas (ambos de M&eacute;xico), el Sindicato de Trabajadores y Trabajadores Dom&eacute;sticos y Afines de Itap&uacute;a  (Paraguay), el Sindicato de Trabajadoras Dom&eacute;sticas del Paraguay Lambar&eacute; y el Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores del Hogar de la Regi&oacute;n Lima. Las razones de esta decisi&oacute;n pueden ser diferencias con otras organizaciones nacionales que ya est&aacute;n afiliadas a la Conlactraho, falta de inter&eacute;s o desconocimiento. Las solicitudes de otros grupos han sido rechazadas porque no cumplen con los requisitos se&ntilde;alados en los estatutos.</p>     <p><sup><a href="#s13" name="13">13</a></sup> Entre estas organizaciones est&aacute;n el Sindicato de Trabajadoras de Servicios Dom&eacute;sticos y Trabajadores Aliados de Sud&aacute;frica (South African Domestic Service and Allied Workers&#39; Union), la Uni&oacute;n Nacional de Empleadas Dom&eacute;sticas (National Union of Domestic Employees, NUDE) de Trinidad Tobago y la Uni&oacute;n de Trabajadoras Dom&eacute;sticas de Asia (Asian Domestic Workers Union).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s14" name="14">14</a></sup> Vale la pena observar que mientras tanto se les otorgaba la prerrogativa a los gobiernos de excluirlas de algunos convenios de la OIT, Convenio 30 sobre la jornada, Convenio 95 sobre salario m&iacute;nimo, Convenio 183 sobre protecci&oacute;n de la maternidad. Ver OIT (2007).</p>     <p><sup><a href="#s15" name="15">15</a></sup> Ver International Labor Organization (1970).</p>     <p><sup><a href="#s16" name="16">16</a></sup> El Seminario Sindical sobre las Mujeres Migrantes Trabajadores Dom&eacute;sticas fue organizado por el Bureau de Actividades para los Trabajadores (ACTRAV) del Centro en Tur&iacute;n y el Programa Migrant de la OIT en Ginebra.</p>     <p><sup><a href="#s17" name="17">17</a></sup> El segundo seminario, que se llev&oacute; a cabo del 5 al 9 de noviembre de 2007, fue organizado de nuevo por ACTRAV y Migrant Ginebra, con el apoyo el Programa IPEC-Paraguay y la Oficina Subregional de la OIT en Santiago. Lo que sobresale en la Declaraci&oacute;n de Asunci&oacute;n es que se asume expl&iacute;citamente trabajar en torno al programa del Trabajo Decente de la OIT, con los siguientes ejes: el combate a la discriminaci&oacute;n legalizada contra las trabajadoras del hogar en las legislaciones laborales y la nivelaci&oacute;n de sus condiciones con las del resto de la clase trabajadora; la prevenci&oacute;n y erradicaci&oacute;n del trabajo infantil; la protecci&oacute;n a los trabajadores migrantes; la inclusi&oacute;n de los trabajadores del hogar en los esquemas de seguridad social; la organizaci&oacute;n de las trabajadoras del hogar para la negociaci&oacute;n colectiva (CSA 2007).</p>     <p><sup><a href="#s18" name="18">18</a></sup> Previo a la adopci&oacute;n del convenio, se realizaron talleres en Brasilia, Lima, San Jos&eacute;, La Paz y M&eacute;xico, en 2010, y despu&eacute;s en Brasilia, en 2011.</p>     <p><sup><a href="#s19" name="19">19</a></sup> Los compromisos (&quot;Promover e incidir en la aprobaci&oacute;n de una legislaci&oacute;n que equipare los derechos de los dem&aacute;s trabajadores, reglamentando su protecci&oacute;n, promoviendo su valorizaci&oacute;n social y econ&oacute;mica y erradicando el trabajo dom&eacute;stico infantil&quot;) coinciden en gran medida con las declaraciones de Montevideo y Asunci&oacute;n.</p>     <p><sup><a href="#s20" name="20">20</a></sup> En Costa Rica, Chile, Ecuador y Paraguay hubo reformas legales sustanciales con respecto a las trabajadoras del hogar. Unifem y el Consejo de Ministras de la Mujer de Centroam&eacute;rica coordinaron y publicaron la investigaci&oacute;n <i>La Institucionalizaci&oacute;n Sociocultural y Jur&iacute;dica de la Desigualdad: el trabajo dom&eacute;stico remunerado. Estudio Regional de Centroam&eacute;rica y Rep&uacute;blica Dominicana </i>(2010). Articulaci&oacute;n Feminista Marcosur, con el apoyo de OXFAM, public&oacute; dos estudios comparativos muy importantes: <i>Reg&iacute;menes jur&iacute;dicos sobre trabajo dom&eacute;stico remunerado en los estados del Mercosur (edici&oacute;n revisada y ampliada) </i>de Hugo Valiente (2010) y <i>Reg&iacute;menes jur&iacute;dicos sobre trabajo dom&eacute;stico remunerado en Ecuador, Colombia, Per&uacute; y Venezuela </i>de Ivonne Macassi (2009).</p>     <p><sup><a href="#s21" name="21">21</a></sup> En M&eacute;xico, la &uacute;nica pol&iacute;tica p&uacute;blica implementada para las trabajadoras del hogar fue su incorporaci&oacute;n de manera voluntaria al programa de cr&eacute;dito para vivienda y ahorro (Infonavit para Todos) y al sistema de seguro de salud (Seguro Popular). En julio de 2012, el Comit&eacute; para la Eliminaci&oacute;n de la Discriminaci&oacute;n contra las Mujeres de la ONU, en respuesta al informe sobre el seguimiento al CEDAW presentado por el Gobierno mexicano, le recomend&oacute; revisar su marco normativo, para garantizar igualdad de salario y trato, y en el acceso a prestaciones, seguridad social y seguridad en el trabajo, y ratificar el Convenio 189 de la OIT. Committee on the Elimination of Discrimination against Women (2012).</p>      <p><sup><a href="#s22" name="22">22</a></sup> La Federaci&oacute;n Sindical Aut&oacute;noma de Trabajadores Salvadore&ntilde;os es un ejemplo de este tipo de modelo; ver &Aacute;lvaro Orsatti (2010).</p>     <p><sup><a href="#s23" name="23">23</a></sup> Se plante&oacute; la posibilidad de que estas normas tomaran la forma de un convenio, complementado con una recomendaci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s24" name="24">24</a></sup> Ver <i>Notas OIT, Convenio 189 </i>(OIT 2011d).</p>     <p><sup><a href="#s25" name="25">25</a></sup> En 2009 la OIT envi&oacute; a los gobiernos de todos los pa&iacute;ses miembros un cuestionario sobre el contenido de un instrumento internacional. Relativamente pocas organizaciones de empleadores lo respondieron; m&aacute;s bien, la Organizaci&oacute;n Internacional de Empleadores mand&oacute; una respuesta. En cambio, muchas centrales enviaron sus opiniones; en Am&eacute;rica Latina en general las organizaciones de trabajadoras del hogar enviaron sus respuestas a trav&eacute;s de las centrales, o directamente a la OIT. La Astradomes (Asociaci&oacute;n de Trabajadoras Dom&eacute;sticas, Costa Rica), la Federaci&oacute;n Nacional de Trabajadoras Dom&eacute;sticas (Fenatrad, Brasil) y la Federaci&oacute;n Nacional de Trabajadoras del Hogar de Bolivia (Fenatrahob) s&iacute; respondieron expl&iacute;citamente. A veces simplemente sus respuestas fueron recopiladas por las centrales o el gobierno; en otros casos, se hizo un ejercicio colectivo de plasmar en el cuestionario la postura de varias organizaciones de trabajadoras del hogar.</p>     <p><sup><a href="#s26" name="26">26</a></sup> La IDWN public&oacute; materiales para ambas conferencias -a fin de informar a los delegados sobre las caracter&iacute;sticas sociodemogr&aacute;ficas y las condiciones de las y los trabajadores del hogar, las demandas de sus organizaciones- y un folleto en respuesta a los argumentos comunes en contra de la regulaci&oacute;n y las normas.</p>     <p><sup><a href="#s27" name="27">27</a></sup> Dentro de las delegaciones de trabajadores de Brasil, Chile, Colombia y M&eacute;xico hab&iacute;a trabajadoras del hogar: como consejera t&eacute;cnica de Brasil, Creuza Mar&iacute;a Oliveira (presidenta, Federaci&oacute;n Nacional de Trabajadoras Dom&eacute;sticas, Fenatrad/CUT), en la categor&iacute;a &quot;otras personas que asisten la conferencia&quot;, y Suelia Maria de F&aacute;tima Santos (Sindicato de Trabajadores Dom&eacute;sticos del Estado de Sergipe), Mar&iacute;a Noeli Dos Santos, Mar&iacute;a Regina Teodoro, Ione Santana de Oliveira, Maria Regina Simi&atilde;o, Lucilene Binsfeld (estas &uacute;ltimas de la Fenatrad/CUT); como consejera t&eacute;cnica de Chile, Bernardina Mu&ntilde;oz (presidenta de la Asociaci&oacute;n Nacional de Empleadas de Casa Particular, Anecap); como consejera t&eacute;cnica de Colombia, Luz Dary Camayo (Uni&oacute;n de Trabajadoras del Hogar, CGT/ FEGTRAVALLE); como &quot;otra&quot; en la delegaci&oacute;n mexicana, Marcelina Bautista, Secretaria General de la Conlactraho, como representante de la Uni&oacute;n Nacional de Trabajadores (UNT). Las bolivianas Br&iacute;gida Marina Salgado Ari y Zenobia Mamani Sim&oacute;n fueron registradas como consejeras t&eacute;cnicas; sin embargo, por problemas de presupuesto, llegaron cuando ya se hab&iacute;an terminado las sesiones de la Comisi&oacute;n de los Trabajadores Dom&eacute;sticos.</p>     <p><sup><a href="#s28" name="28">28</a></sup> En la delegaci&oacute;n de trabajadores de Argentina asistieron con el estatus de &quot;otros&quot;, por parte de UPACP, Lorenza Ben&iacute;tez de G&oacute;mez, Gladys Raquel Surpi y Carlos Luis Brassesco; y en la de la Rep&uacute;blica Dominicana, como consejera t&eacute;cnica, Eulogia Familia Tapia, de la Confederaci&oacute;n Nacional de Unidad Sindical (CNUS).</p>     <p><sup><a href="#s29" name="29">29</a></sup> Tres trabajadoras del hogar del Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores del Hogar de la Regi&oacute;n Lima, Leddy Mozombite Linares, Ernestina Och&oacute;a Luj&aacute;n y Marcolina de los Milagros Infante Ram&iacute;rez, asistieron como delegadas de la Federaci&oacute;n Sindical Mundial (considerada ONG en la conferencia). Por otras razones, una de las madres fundadoras de la Conlactraho, Aida Moreno, obtuvo su registro a trav&eacute;s de la UITA.</p>     <p><sup><a href="#s30" name="30">30</a></sup> De Bolivia, como consejeras t&eacute;cnicas/delegados suplentes: Daniela Qenta Jucumari (secretaria general de la Fenatrahob, con voto como suplente en la Comisi&oacute;n), Prima Ocsa (Secretaria de Hacienda de la Fenatrahob); Frank Taquichiri (abogado de la Fenatrahob). De Brasil, como &quot;otras personas que asisten la conferencia&quot; (todas de la Fenatrad/CUT): Creuza Mar&iacute;a Oliveira (presidenta), Sueli Maria de F&aacute;tima Santos, Mar&iacute;a Noeli Dos Santos, Mar&iacute;a Regina Teodoro, Ione Santana de Oliveira. De Colombia, como &quot;otra persona que asiste la conferencia&quot;: Luz Dary Camayo (Uni&oacute;n de Trabajadoras del Hogar Remuneradas, CGT/ FEGTRAVALLE). De Costa Rica, como consejera t&eacute;cnica y delegada con voto en la Comisi&oacute;n, Mar&iacute;a del Carmen Cruz, secretaria general de Asociaci&oacute;n de Trabajadoras Dom&eacute;sticas (Astra-domes). De Chile, como consejera t&eacute;cnica con derecho al voto en la Comisi&oacute;n, Ruth Olate Moreno (presidenta del Sindicato de Trabajadoras de Casa Particular, Sintracap). De Guatemala, como consejeras t&eacute;cnicas, Suleima Ojer V&aacute;squez, Marta Consuelo Callejas Popol, Susana Judith Vasquez Mej&iacute;a (todas del Sindicato de Trabajadoras Dom&eacute;sticas, Similares a Cuenta Propia, Sitradomsa, y la Federaci&oacute;n Sindical de Trabajadores de la Alimentaci&oacute;n Agroindustria y Similares, Festras). De M&eacute;xico, como &quot;otra persona que asiste la conferencia&quot;: Marcelina Bautista Bautista (UNT y Conlactraho). De Paraguay, como consejeras t&eacute;cnicas: Myriam Ag&uuml;ero (Sindicato de Trabajadoras Dom&eacute;sticas del Paraguay), Librada Maciel (Trabajadoras Dom&eacute;sticas de Encarnaci&oacute;n), Marciana Santander (Asociaci&oacute;n de Empleadas del Servicio Dom&eacute;stico). Del Per&uacute;, como consejera t&eacute;cnica, Leddy Mozombite Linares (Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores del Hogar de Lima y CGTP). De Uruguay, como &quot;otras personas que asisten la conferencia&quot;, Graciela Espinosa y Nora Hayd&eacute;e Pacheco (ambas del Sindicato &Uacute;nico de Trabajadoras Dom&eacute;sticas y PIT-CNT).</p>     <p><sup><a href="#s31" name="31">31</a></sup> Adelinda D&iacute;az Uriarte, una de las fundadoras de la Conlactraho y del movimiento de las trabajadoras del hogar en Per&uacute; desde la d&eacute;cada de los sesenta del siglo pasado, tramit&oacute; su credencial a trav&eacute;s de la Confederaci&oacute;n Sindical Internacional, y la peruana Ernestina Och&oacute;a Luj&aacute;n, vicepresidenta de la IDWN, acudi&oacute; a la UITA para su registro.</p>     <p><sup><a href="#s32" name="32">32</a></sup> Asistieron, por parte de la UPACP de Argentina, Lorenza Ben&iacute;tez de G&oacute;mez, Gladys Raquel Surpi y Carlos Luis Brassesco (todos de la UPACP), y por la CNUS de Rep&uacute;blica Dominicana, Eulogia Familia. Asimismo, Gladys Pe&ntilde;a, de la Federaci&oacute;n Nacional de Trabajadores del Hogar, fue consejera t&eacute;cnica del Gobierno dominicano.</p>     <p><sup><a href="#s33" name="33">33</a></sup> Discurso pronunciado en el Grupo de Trabajadores, 31 de mayo de 2011.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s34" name="34">34</a></sup> Desde 2011 es Ministra de Desarrollo Comunitario, Juventud y Deporte en Singapur.</p>     <p><sup><a href="#s35" name="35">35</a></sup> Tambi&eacute;n se sujet&oacute; a la votaci&oacute;n una enmienda que especificaba que los empleadores deber&iacute;an gozar de libertad de asociaci&oacute;n.</p>     <p><sup><a href="#s36" name="36">36</a></sup> Este ambiente de conflicto es com&uacute;n en las primeras sesiones sobre una norma. Hay que considerar que a menudo las objeciones reiteradas, el prolongar la discusi&oacute;n de cada punto, son t&aacute;cticas para desgastar los &aacute;nimos de los delegados o para manipular los tiempos durante una votaci&oacute;n. A fin de cuentas, es un &aacute;mbito pol&iacute;tico dominado por seres pol&iacute;ticos.</p>     <p><sup><a href="#s37" name="37">37</a></sup> Vale la pena subrayar que detr&aacute;s de un voto favorable puede haber distintas motivaciones: por convicci&oacute;n, por justicia social, por los derechos humanos laborales de millones de mujeres y hombres en el mundo; por tener el prop&oacute;sito de ratificar el convenio; por ya tener un marco normativo congruente con su contenido, como en los casos de Uruguay y Costa Rica; por tener la propuesta de armonizar su marco normativo y sus pr&aacute;cticas con el convenio, como Brasil, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Paraguay; o porque quieren darle vida jur&iacute;dica para que <i>otros </i>pa&iacute;ses puedan ratificar el Convenio, como es el caso de M&eacute;xico.</p>     <p><sup><a href="#s38" name="38">38</a></sup> Cabe se&ntilde;alar que varios delegados de los empleadores (Ecuador, Nicaragua, Per&uacute; y Rep&uacute;blica Dominicana) y de los trabajadores (Guatemala, Nicaragua, Panam&aacute;, Per&uacute; y Rep&uacute;blica Dominicana) no estuvieron durante la votaci&oacute;n del convenio ni de la recomendaci&oacute;n).</p>     <p><sup><a href="#s39" name="39">39</a></sup> El 14 de junio de 2012, Uruguay fue el primer pa&iacute;s en el mundo que ratific&oacute; este convenio; siguieron Filipinas y Mauricio, respectivamente, el 5 y el 13 de septiembre de este a&ntilde;o.</p>     <p><sup><a href="#s40" name="40">40</a></sup> En los meses posteriores a la celebraci&oacute;n de la mesa el 6 de julio de 2012, la C&aacute;mara Baja de Bolivia y el Senado de Paraguay aprobaron el proyecto de ratificaci&oacute;n. En el caso de Costa Rica, la propuesta fue enviada a la Sala Cuatro Constitucional, y se espera que sea presentada y aprobada pronto por la plenaria de la Asamblea Nacional. En varios pa&iacute;ses (Chile, Ecuador) se aprobaron reformas que en teor&iacute;a permitir&iacute;an la ratificaci&oacute;n.</p> <hr size="1">     <p><b>Referencias</b></p>     <!-- ref --><p>1.&nbsp;Birgin, Hayd&eacute;e. 2009. Sin acceso a la justicia: el caso de las trabajadoras dom&eacute;sticas en Argentina. En <i>Trabajo dom&eacute;stico: un largo camino hacia el trabajo decente, </i>eds. Mar&iacute;a Elena Valenzuela y Claudia Mora, 261-284. Santiago: Oficina Internacional del Trabajo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0123-885X201300010002000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>2.&nbsp;Blackett, Adele. 1998. <i>Making Domestic Work Visible: The Case for Specific Regulation </i>&#91;Labor Law and Labor Relations Program&#93;. Ginebra: OIT.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0123-885X201300010002000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>3.&nbsp;Chaney, Elsa M. y Mary Garc&iacute;a (Coords.). 1989. <i>Muchachas No More. Household Workers in Latin America and the Caribbean. </i>Filadelfia: Temple University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0123-885X201300010002000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>4.&nbsp;Chaney, Elsa M. y Mary Garc&iacute;a (Coords.) 1993. <i>Muchacha, cachita, criada, empleada, empregadinha, sirvienta y... m&aacute;s nada. Trabajadoras del hogar en Am&eacute;rica Latina y el Caribe. </i>Caracas: Editorial Nueva Sociedad.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0123-885X201300010002000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>5.&nbsp;COMMCA y UNIFEM. 2010. <i>La institutionalization sociocultural y jur&iacute;dica de la desigualdad: el trabajo dom&eacute;stico remunerado. Estudio regional de Centroam&eacute;rica y Rep&uacute;blica Dominicana. </i>San Salvador: AGEM - UNIFEM - COMMCA - AECID - SICA.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0123-885X201300010002000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>6.&nbsp;Committee on the Elimination of Discrimination against Women (CEDAW). 2012. <i>Concluding Observations of the Committee on the Elimination of Discrimination against Women. </i>M&eacute;xico, CEDAW/C/MEX/CO/7-8, 52<sup>a</sup> sesi&oacute;n, 9-27 de julio de 2012.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0123-885X201300010002000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>7.&nbsp;Confederaci&oacute;n Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar (Conlactraho). 2004. <i>Humanizando el trabajo dom&eacute;stico: hacer visible lo invisible. </i>Santiago: Conlactraho.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0123-885X201300010002000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>8.&nbsp;Confederaci&oacute;n Sindical de Trabajadores y Trabajadoras de las Am&eacute;ricas  (CSA). 2007. <i>Seminario sindical por la igualdad de derechos y el trabajo  decente de las trabajadoras del hogar, </i> <a href="http://csa-csi.org/index.php?option=com_content&view=ar&#37;20ticle&id=3645:seminario-sindical-por-la-igualdad-de-derechos-y-el-trabajo-decente-de-las-trabajadoras-del-hogar&catid=25:notas-y-articulos&Itemid=268&lang=es"target="_blank"> http://csa-csi.org/index.php?option=com_content&view=ar  ticle&id=3645:seminario-sindical-por-la-igualdad-de-derechos-y-el-trabajo-decente-de-las-trabajadoras-del-hogar&catid=25:notas-y-articulos&Itemid=268&lang=es</a>  (Recuperado el 28 de junio de 2012).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0123-885X201300010002000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>9.&nbsp;Fraser, Nancy. 1997. <i>lustitia Interrupta. Reflexiones cr&iacute;ticas desde la posici&oacute;n &quot;postsocialista&quot;. </i>Bogot&aacute;: Siglo del Hombre Editores - Universidad de los Andes.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0123-885X201300010002000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>10.&nbsp;Gobierno enfatiza defensa de empleadas dom&eacute;sticas &#39;en negro&#39;. <i>Red 21 en comunidad, </i>27 de agosto de 2012, <a href="http://www.lr21.com.uy/comunidad/1056130-gobierno-enfa-tiza-defensa-de-empleadas-domesticas-%e2%80%9cen-negro%e2%80%9d"target="_blank">http://www.lr21.com.uy/comunidad/1056130-gobierno-enfa-tiza-defensa-de-empleadas-domesticas-%e2%80%9cen-negro%e2%80%9d</a> (Recuperado el 28 de agosto de 2012).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0123-885X201300010002000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>11.&nbsp;Goldsmith, Mary. 2010. La experiencia de Conlactraho como organizaci&oacute;n internacional de trabajadores y trabajadoras dom&eacute;sticas. En <i>Hacia un fortalecimiento de derechos laborales en el trabajo de hogar: algunas experiencias de Am&eacute;rica Latina</i>, autores Mary Goldsmith, Rosario Baptista, Ariel Ferrari y Maria Celia Vence, 5-24. Montevideo: Friedrich Ebert Stiftung.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0123-885X201300010002000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>12.&nbsp;Grumiau, Samuel (Coord.). 2007. <i>Decent Work for Domestic Workers. Labour Education </i>3-4, no. 148-149. Ginebra: OIT.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0123-885X201300010002000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>13.&nbsp;Instituto Nacional de Estad&iacute;stica y Geograf&iacute;a. 2012. <i>Encuesta Nacional  de Ocupaci&oacute;n y Empleo, </i>I trimestre de 2012, <a href="http://www.inegi.org.mx/sistemas/olap/proyectos/bd/consulta.asp?p=27608%20&c=27221&s=est&cl=4"target="_blank"> http://www.inegi.org.mx/sistemas/olap/proyectos/bd/consulta.asp?p=27608%20&c=27221&s=est&cl=4</a>  (Recuperado el 28 de agosto de 2012).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0123-885X201300010002000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>14.&nbsp;International Labor Organization. 1970. <i>The Employment and Conditions of Domestic Workers in Private Households </i>&#91;Documento 11&#93;. Ginebra: ILO.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0123-885X201300010002000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>15.&nbsp;Macassi, Ivonne (Coord.). 2009. <i>Reg&iacute;menesjur&iacute;dicos sobre trabajo dom&eacute;stico remunerado en Ecuador, Colombia, Per&uacute; y Venezuela</i>. Lima: Articulaci&oacute;n Feminista Marcosur - OXFAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0123-885X201300010002000015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>16.&nbsp;OIT. 2007. <i>Decent Work for Domestic Workers. Labour Education </i>no. 3-4. Ginebra: OIT.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0123-885X201300010002000016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>17.&nbsp;OIT. 2009. <i>Trabajo decente para los trabajadores dom&eacute;sticos. Informe IV (1), Conferencia Internacional del Trabajo. 99- reuni&oacute;n. </i>Ginebra: OIT.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0123-885X201300010002000017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>18.&nbsp;OIT. 2010. <i>Trabajo decente para los trabajadores dom&eacute;sticos. lnforme IV (2), Conferencia Internacional del Trabajo. 99- reuni&oacute;n. </i>Ginebra: OIT.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0123-885X201300010002000018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>19.&nbsp;OIT. 2011a. <i>Notas OIT. El Trabajo Dom&eacute;stico Remunerado en Am&eacute;rica Latina y el Caribe, </i>n&uacute;m. 1, <i>Un trabajo decente para las trabajadoras dom&eacute;sticas remuneradas del continente. </i>Santiago: OIT.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0123-885X201300010002000019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>20.&nbsp;OIT. 2011b. <i>Notas OIT. El Trabajo Dom&eacute;stico Remunerado en Am&eacute;rica Latina y el Caribe, </i>n&uacute;m. 2, <i>Salarios dignos para trabajadoras del hogar. </i>Santiago: OIT.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0123-885X201300010002000020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>21.&nbsp;OIT. 2011c. <i>Notas OIT. El Trabajo Dom&eacute;stico Remunerado en Am&eacute;rica Latina y el Caribe. </i>N&uacute;m. 4: <i>ampliar la protecci&oacute;n de la seguridad social para las trabajadoras dom&eacute;sticas remuneradas. </i>Santiago: OIT.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0123-885X201300010002000021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>22.&nbsp;OIT. 2011d. <i>Notas OlT. Nota informativa. Adopci&oacute;n de normas en la 100- reuni&oacute;n de la Conferencia Internacional del Trabajo. Trabajo Decente para los/as trabajadores/as dom&eacute;sticos/as. Ginebra, 1 al 17 de junio 2011. </i>Santiago: OIT.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0123-885X201300010002000022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>23.&nbsp;Orsatti, &Aacute;lvaro. 2010. <i>Organizaci&oacute;n de las trabajadoras del hogar. </i>Montevideo: CSA.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0123-885X201300010002000023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>24.&nbsp;Tilly, Charles. 1998. <i>Durable Inequality. </i>Berkeley: University of California Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0123-885X201300010002000024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>25.&nbsp;Trabajadoras Latinoamericanas y de Espa&ntilde;a. 2005. Declaraci&oacute;n de Montevideo, <a href="http://www.oitchile.cl/pdf/decmontevideo.pdf"target="_blank">http://www.oitchile.cl/pdf/ decmontevideo.pdf</a> (Recuperado el 29 de abril de 2010).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0123-885X201300010002000025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>26.&nbsp;Valenzuela, Mar&iacute;a Elena y Claudia Mora. 2009. Conclusiones. Esfuerzos para la revaloraci&oacute;n del trabajo dom&eacute;stico remunerado en Am&eacute;rica Latina. En <i>Trabajo dom&eacute;stico: un largo camino hacia el trabajo decente, </i>eds.  Mar&iacute;a Elena Valenzuela y Claudia Mora, 285-303. Santiago: Oficina Internacional del Trabajo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0123-885X201300010002000026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>27.&nbsp;Valiente, Hugo. 2010. <i>Reg&iacute;menes jur&iacute;dicos sobre trabajo dom&eacute;stico remunerado en los estados del Mercosur (edici&oacute;n revisada y ampliada). </i>Montevideo: Articulaci&oacute;n Feminista Mar-cosur - OXFAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0123-885X201300010002000027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     </font>       ]]></body><back>
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<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
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<publisher-name><![CDATA[Oficina Internacional del Trabajo]]></publisher-name>
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<label>2</label><nlm-citation citation-type="book">
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<surname><![CDATA[Blackett]]></surname>
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<source><![CDATA[Making Domestic Work Visible:: The Case for Specific Regulation &#91;Labor Law and Labor Relations Program&#93;]]></source>
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<label>3</label><nlm-citation citation-type="book">
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