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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Educación superior y educación general: más allá del desafío de la productividad y la competitividad]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[    <font face="verdana" size="2">     <p align=center><font size="4"><b>Educaci&oacute;n superior y educaci&oacute;n general: m&aacute;s all&aacute; del desaf&iacute;o de la productividad  y la competitividad</b></font></p>      <p><b> Jimena Hurtado<sup><a name="*" href="#s*">*</a></sup></b></p>     <p><sup><a name="*" href="#s*">*</a></sup>  		Doctora en Ciencias Econ&oacute;micas por la Universit&eacute; Paris X Nanterre  		(Francia); Maestra en Epistemolog&iacute;a Econ&oacute;mica de la Universit&eacute; Paris 1  		Panth&eacute;on-Sorbonne (Francia); Maestra en Econom&iacute;a, Polit&oacute;loga y  		Economista de la Universidad de los Andes (Colombia). Profesora de la  		Universidad de los Andes, Colombia. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:jihurtad@uniandes.edu.co">jihurtad@uniandes.edu.co</a> </p>      <p>DOI: <a href="http://dx.doi.org/10.7440/res50.2014.05">http://dx.doi.org/10.7440/res50.2014.05</a></p> <hr size=1>      <p><b>Introducci&oacute;n</b></p>     <p> A diferencia de 1998, cuando se public&oacute; el primer n&uacute;mero de la <i>Revista de  Estudios Sociales</i>, Colombia muestra hoy, en general, unos indicadores  macroecon&oacute;micos positivos. Despu&eacute;s de la profunda crisis de 1999, con tasas  negativas de crecimiento, el pa&iacute;s logr&oacute; pasar sin decrecimiento la gran recesi&oacute;n  mundial de 2007-2008, y el PIB ha conservado una tendencia creciente y un poco  superior al resto de pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. La inversi&oacute;n extranjera directa ha  aumentado, mostrando que Colombia es un pa&iacute;s atractivo, y cada vez aparece m&aacute;s  claramente en el panorama de las econom&iacute;as emergentes de punta. Adem&aacute;s, el  desempleo ha empezado a caer de forma sostenida, y la inflaci&oacute;n est&aacute; controlada  a los niveles bajos deseados por el Banco de la Rep&uacute;blica. Este cuadro optimista  est&aacute; mitigado por las cifras de pobreza, pues, aunque hay menos pobres en  Colombia, la concentraci&oacute;n del ingreso no cede al mismo ritmo que mejoran las  condiciones generales de la econom&iacute;a, y el pa&iacute;s se mantiene entre los m&aacute;s  desiguales de la regi&oacute;n.</p>      <p> Hace quince a&ntilde;os, en el primer n&uacute;mero de la <i>Revista de Estudios Sociales</i>,  Kalmanovitz (1998) y Rubio (1998) llamaban la atenci&oacute;n sobre los retos que  deber&iacute;an enfrentar la econom&iacute;a y los economistas en Colombia. Siguiendo el  llamado del primer editorial, estos dos economistas abr&iacute;an espacios de discusi&oacute;n  para guiar "las decisiones en la crisis pol&iacute;tica" (Leal 1998, 5). Mientras que  Kalmanovitz (1998, 38) hablaba de la necesidad de resolver la "crisis latente"  del "capitalismo clientelista y compinchero", Rubio (1998, 22) invitaba a  estudiar y "entender la relaci&oacute;n entre crimen, violencia y desarrollo". Tanto  Leal Buitrago como Kalmanovitz y Rubio hablaban en t&eacute;rminos de crisis, y los dos  &uacute;ltimos se&ntilde;alaban la corrupci&oacute;n y la violencia como ingredientes determinantes.</p>      <p> Estos escritos del primer n&uacute;mero de la <i>RES</i> tambi&eacute;n compart&iacute;an su  preocupaci&oacute;n por informar el debate democr&aacute;tico y aumentar la participaci&oacute;n  ciudadana. En este art&iacute;culo, quisiera centrarme en un aspecto concreto de esa  preocupaci&oacute;n relacionado con el diagn&oacute;stico que hac&iacute;an Kalmanovitz y Rubio hace  quince a&ntilde;os. M&aacute;s all&aacute; de los indicadores macroecon&oacute;micos pueden existir  problemas estructurales que esos indicadores no pueden captar, y quisiera  avanzar que eso que se escapa a las cifras tiene que ver precisamente con el  objetivo de la "democratizaci&oacute;n pol&iacute;tica", la "discusi&oacute;n de ideas" y la  construcci&oacute;n de ciudadan&iacute;a.</p>      <p> Crecer en una sociedad violenta y corrupta, si aceptamos el diagn&oacute;stico de  Kalmanovitz y Rubio, genera ciudadanos cada vez menos exigentes en t&eacute;rminos de  convivencia democr&aacute;tica y menos preparados para el debate p&uacute;blico y la  participaci&oacute;n pol&iacute;tica. Decir que parte importante de la soluci&oacute;n est&aacute; en la  educaci&oacute;n, en general, y en la educaci&oacute;n superior, en particular, es poco  novedoso. Un debate a&uacute;n m&aacute;s sustancial es preguntarse acerca de qu&eacute; tipo de  educaci&oacute;n estamos hablando. Mientras buena parte de los economistas identifican  la educaci&oacute;n t&eacute;cnica como una necesidad para responder a las demandas del  aparato productivo e incrementar la productividad de los trabajadores, desde  otras disciplinas se llama a pensar en una educaci&oacute;n que permita la integraci&oacute;n  ciudadana, sin concentrarse &uacute;nicamente en las demandas del mercado laboral.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> En agosto de 2013 Julieta Lemaitre (2013) se&ntilde;alaba la incapacidad de los  acad&eacute;micos para pensar e imaginar el pa&iacute;s del posconflicto. La incapacidad de  las universidades para ofrecerles a los estudiantes un espacio de discusi&oacute;n de  ideas sobre el futuro, para construir el futuro. Desde hace al menos dos a&ntilde;os se  est&aacute; discutiendo en el pa&iacute;s la necesidad de reformar la Ley 30 de 1992, que  regula la educaci&oacute;n superior en Colombia. En lo que se ha venido a llamar la  sociedad del conocimiento, la educaci&oacute;n ocupa un lugar cada vez m&aacute;s importante.  El primero gobierno del Presidente Santos incluy&oacute; a la ciencia y a la tecnolog&iacute;a  como una de las cuatro locomotoras del crecimiento y el segundo puso la  educaci&oacute;n como una de sus banderas. La crisis econ&oacute;mica de 2007-2008 en Estados  Unidos y Europa puso en el centro del debate la educaci&oacute;n de los economistas.  Parece existir entonces un contexto propicio que indica la urgencia de esta  discusi&oacute;n. Sin embargo, el contexto parece mezclar cosas, diagn&oacute;sticos y  prop&oacute;sitos diversos, con el objetivo general de mejorar la calidad y la  cobertura de la educaci&oacute;n, pero con poco &eacute;nfasis en el objetivo y el contenido  de esa educaci&oacute;n. En este texto quisiera proponer que nos centremos en un  aspecto particular o un tipo espec&iacute;fico de educaci&oacute;n: la educaci&oacute;n general o la  educaci&oacute;n en artes liberales en las universidades.</p>      <p><b> Educaci&oacute;n superior en Colombia</b></p>      <p> La educaci&oacute;n superior se ha discutido en Colombia desde comienzos de la vida  republicana. La creaci&oacute;n de una universidad p&uacute;blica fue discutida incluso antes  de la Independencia, pues se consideraba, tal como sigue apareciendo en el  art&iacute;culo 67 de la actual Constituci&oacute;n nacional, que la educaci&oacute;n garantiza "el  acceso al conocimiento, a la ciencia, a la t&eacute;cnica y a los dem&aacute;s valores de la  cultura". Desde hace m&aacute;s de doscientos a&ntilde;os, entonces, es clara la importancia  de la educaci&oacute;n superior para lograr la modernizaci&oacute;n del pa&iacute;s, gracias a la  formaci&oacute;n de ciudadanos capaces de entender y participar en la producci&oacute;n y  aplicaci&oacute;n del conocimiento.</p>      <p> Sin embargo, esta claridad no siempre se vio traducida en los hechos. La  Universidad Nacional de Colombia s&oacute;lo empez&oacute; a funcionar en 1867, y para la  misma &eacute;poca Salvador Camacho Rold&aacute;n, en un escrito sobre la Educaci&oacute;n popular,  se quejaba sobre la falta de recursos y la prioridad dada en el gasto a otros  rubros por encima de la educaci&oacute;n, que, a la postre, era la inversi&oacute;n m&aacute;s  rentable de todas, como en efecto lo ha mostrado la literatura contempor&aacute;nea  sobre capital humano y rendimientos de la educaci&oacute;n. Dentro de los rubros que le  compet&iacute;an al presupuesto de la educaci&oacute;n, Camacho Rold&aacute;n resaltaba dos, que nos  muestran c&oacute;mo el pasado est&aacute; tan presente siempre en nuestros deseos postergados  de hacer una mejor sociedad: la defensa y la infraestructura. </p>      <p> No s&oacute;lo era la falta de recursos el freno a la educaci&oacute;n superior en el pa&iacute;s. La  diversidad de objetivos de la misma tambi&eacute;n ha sido una dificultad. Adem&aacute;s de la  formaci&oacute;n de profesionales capaces de mejorar los procesos productivos e  insertar a Colombia en el mercado mundial, desde el siglo XIX se le ha pedido a  la educaci&oacute;n superior formar ciudadanos ilustrados. Adem&aacute;s del conocimiento  disciplinar, los universitarios deb&iacute;an ser expuestos a los avances, en especial  de la ciencia y la tecnolog&iacute;a, para garantizar su competitividad. Menos espacio  se proporcion&oacute; a las artes y las humanidades, dando prioridad al aspecto  profesionalizante de la educaci&oacute;n superior, tal como lo reclaman algunos  contempor&aacute;neos que ven en la educaci&oacute;n la base de la inserci&oacute;n econ&oacute;mica, m&aacute;s  que la de formaci&oacute;n en competencias ciudadanas. </p>      <p> A pesar de los esfuerzos y de la importancia reconocida a esta educaci&oacute;n, el  diagn&oacute;stico actual (Orozco 2013) indica que el sistema tiene en Colombia poca  pertinencia, relativa baja calidad y un alto grado de inequidad. Si bien la  cobertura ha aumentado y se ubica en el 24% de la poblaci&oacute;n para la educaci&oacute;n  universitaria, la medici&oacute;n de la calidad -aunque muy problem&aacute;tica (<i>cf</i>.  Montoya y Escall&oacute;n 2013)- ubica a Colombia en un lugar poco destacado, seg&uacute;n las  pruebas estandarizadas en el orden mundial. Sin duda, existe una relaci&oacute;n  directa entre estos problemas y la calidad y cobertura de la educaci&oacute;n b&aacute;sica y  media (Gaviria, P&aacute;ez y Toro 2013). Pero tambi&eacute;n es posible que las m&uacute;ltiples  demandas que se hacen a la universidad, a la priorizaci&oacute;n de la  profesionalizaci&oacute;n y a los vac&iacute;os de la pol&iacute;tica educativa misma (<i>cf</i>.  Arango 2013) sean parte de este diagn&oacute;stico negativo. Es por esto que puede ser  relevante volver sobre la misi&oacute;n de la universidad, ahora que se habla de nuevo  modelo de universidad como una forma de volverla pertinente. La pregunta ser&iacute;a:  &iquest;Pertinente para qu&eacute;?</p>     <p> <b>Misi&oacute;n de la universidad</b></p>      <p> Como nos lo recuerdan Arango (2013), Guti&eacute;rrez (2013) y De Zubir&iacute;a (2013), la  universidad colombiana actual se inspira en el modelo de la universidad alemana  del siglo XIX. Seg&uacute;n este modelo, los objetivos de formaci&oacute;n, investigaci&oacute;n y  docencia van de la mano de la b&uacute;squeda de la verdad. La universidad, como  espacio de conversaci&oacute;n y debate, m&aacute;s all&aacute; de la producci&oacute;n de conocimiento  pr&aacute;ctico, se encaminaba al conocimiento cr&iacute;tico, te&oacute;rico y unificador (Arango  2013, 229). La universidad no se pensaba como f&aacute;brica de saberes &uacute;tiles para el  proceso productivo o del conocimiento, como productos que se pueden gerenciar y  administrar (Guti&eacute;rrez 2013, 252). Era, en cambio, un lugar de encuentro,  descubrimiento y construcci&oacute;n de ideas, donde el conocimiento en s&iacute; mismo  encontraba su espacio natural.</p>      <p> Al mismo tiempo, la universidad era el espacio de formaci&oacute;n de las &eacute;lites  profesionales y pol&iacute;ticas. En Colombia, en particular, se le pidi&oacute; ocuparse de  la profesionalizaci&oacute;n de la tecnocracia y, a la vez, contribuir a la cohesi&oacute;n  social (Orozco 2013, 1). Pero el diagn&oacute;stico indica que se ha quedado corta en  su misi&oacute;n. Se cuestionan la pertinencia y relevancia de la universidad, pues los  acad&eacute;micos parecen incapaces de pronunciarse en el debate p&uacute;blico, y las  universidades parecen estar cayendo en lo que Carlos B. Guti&eacute;rrez (2013, 252) ha  llamado un "virtuosismo cibern&eacute;tico". La universidad parece haber dejado de lado  la &uacute;ltima exigencia del mandato constitucional de dar acceso "a los dem&aacute;s  valores de la cultura" concentr&aacute;ndose en la transmisi&oacute;n de saberes  disciplinares.</p>      <p> En paralelo a esos saberes disciplinares, la universidad habr&iacute;a tenido la misi&oacute;n  de formar ciudadanos con criterio y capacidad de juzgar. La formaci&oacute;n m&aacute;s all&aacute;  de la transferencia de informaci&oacute;n y de la profesionalizaci&oacute;n ha recibido menos  atenci&oacute;n, y ya se levantan voces intentando recuperar el espacio no s&oacute;lo de la  b&uacute;squeda de conocimiento por s&iacute; mismo, sino tambi&eacute;n, y sobre todo, de una  educaci&oacute;n general que permita preparar a cada estudiante "para la tarea y logro  por excelencia de cada ser humano": "la formaci&oacute;n del ser humano hacia la  humanidad" (Guti&eacute;rrez 2013, 258), o, en otros t&eacute;rminos, para educar al individuo  a ser lo que quiera ser (Toro 2014). La educaci&oacute;n para la productividad puede  estar acaparando el espacio de la educaci&oacute;n en las virtudes ciudadanas que  requieren una "visi&oacute;n integral de la vida y de la historia" (Arango 2013, 225),  y parece olvidar que educaci&oacute;n y libertad est&aacute;n inevitablemente relacionadas  (Toro 2014).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b> Educaci&oacute;n general</b></p>      <p> &Eacute;sta parece ser la tarea de la educaci&oacute;n general. Tanto la idea de esta  educaci&oacute;n como las quejas por su abandono parecen tan viejas como la idea misma  de universidad moderna. En un texto cl&aacute;sico de 1886, el cardenal Newman sostiene  que la misi&oacute;n de la universidad es ofrecer una educaci&oacute;n general con el fin de  construir un h&aacute;bito filos&oacute;fico de la mente o la habilidad de realizar an&aacute;lisis y  reflexiones cr&iacute;ticos. Al exponer a los estudiantes al conocimiento en ciencias,  artes y humanidades, la universidad les permitir&iacute;a profundizar en la cultura a  la que pertenecen, sus producciones, l&iacute;mites y alcances, y formar criterio y  car&aacute;cter.<sup><a name="1" href="#s1">1</a></sup>  La educaci&oacute;n general, entonces, es una educaci&oacute;n para vivir la vida en una  combinaci&oacute;n de elementos racionales y emocionales, para crear ciudadanos  participativos.</p>      <p> Esto significa, siguiendo a Toro (2004), que la educaci&oacute;n universitaria tiene  como objetivo el "uso constructivo y creativo de la autonom&iacute;a del estudiante"  (Toro 2004, 119). El estudiante debe estar en capacidad de generar, integrar,  aplicar y apropiarse del conocimiento que encuentra en la universidad, para lo  cual necesita hallar un espacio para aprender, donde encuentre gente apasionada  que lo motive a explorar y que despierte su deseo de saber m&aacute;s (Toro 2004, 120).  "La universidad es responsable de la atm&oacute;sfera que forma al estudiante, y no  tomar ninguna decisi&oacute;n sobre lo que debe y lo que no debe formar parte de esa  atm&oacute;sfera es tomar la decisi&oacute;n de que lo que es aceptable en la sociedad general  se imponga" (Bloom 1999 &#91;1990&#93;, 462). De esta manera, se apuntar&aacute; al objetivo  que parece haber recibido menos atenci&oacute;n frente a la permanente urgencia de la  coyuntura en el pa&iacute;s: la formaci&oacute;n de un individuo recto, capaz y libre (Toro  2014).</p>      <p> Exponer al estudiante a su cultura es exponerlo a un sistema vital de ideas  (Ortega y Gasset 2006 &#91;1930&#93;, 538 y 556) que desborda el conocimiento  disciplinar y le permite identificarse como miembro y producto de una comunidad.  El estudiante aprender&aacute; cu&aacute;les son el tiempo y el espacio en los que vive,  discutiendo, al menos, las grandes ideas de la f&iacute;sica, la biolog&iacute;a, la historia,  la sociolog&iacute;a, la filosof&iacute;a y las artes. Adquirir&aacute; una m&iacute;nima competencia en el  lenguaje de las matem&aacute;ticas y de la t&eacute;cnica, pero tambi&eacute;n participar&aacute; en la  educaci&oacute;n como un ejercicio de inclusi&oacute;n, identificaci&oacute;n y reconocimiento.  Adem&aacute;s de acercarse a los grandes pensadores y a las diferentes tradiciones de  pensamiento de su cultura y de otras, la educaci&oacute;n general permite al estudiante  construir una noci&oacute;n de servicio al incorporar el cuidado de otros, la  preocupaci&oacute;n por ellos y la conexi&oacute;n con &eacute;stos (Mulcahy 2009). El conocimiento,  m&aacute;s que producto o compartimentaci&oacute;n, en la educaci&oacute;n general es un h&aacute;bito que  se adquiere a partir del an&aacute;lisis y la imaginaci&oacute;n.</p>      <p> Como se ha repetido incansablemente, todo esto supone centrar la educaci&oacute;n en el  proceso de aprendizaje del estudiante, y no en el saber del profesor. Pero  tambi&eacute;n supone que el profesor est&aacute; interesado en el aprendizaje del estudiante  y que las clases son m&aacute;s que algo secundario o un distractor de su investigaci&oacute;n  (Bloom 1999 &#91;1990&#93;, 458). Supone tambi&eacute;n que hay un intercambio permanente entre  disciplinas y que la educaci&oacute;n general ocupa un lugar central. El aprendizaje en  la multiplicidad "de opciones y caminos del estudiante" (Toro 2014) es la manera  en que se desarrolla el potencial de la creaci&oacute;n y la innovaci&oacute;n y se asoma al  v&eacute;rtigo de "pensar lo que todav&iacute;a no existe" (Toro 2014). </p>      <p> e opciones y caminos del estudiante&quot;ntre disciplinas y que la educaci  repensarse. el e imaginacis de realizar&quot;e para la sociedapaparendizadddLa  preocupaci&oacute;n por la hiperespecializaci&oacute;n profesional y por la concentraci&oacute;n en  la transmisi&oacute;n de saberes disciplinares tambi&eacute;n es de vieja data. El temor por  "este nuevo b&aacute;rbaro &#91;...&#93; el profesional, m&aacute;s sabio que nunca pero m&aacute;s inculto  tambi&eacute;n" (Ortega y Gasset 2006 &#91;1930&#93;, 539), por la trivializaci&oacute;n de los temas  y por la creciente irrelevancia de los acad&eacute;micos (Shills 1997 &#91;1989&#93;, 306-309)  refleja lo que Adam Smith, considerado como el padre de la teor&iacute;a econ&oacute;mica  contempor&aacute;nea, caracterizaba como los efectos perversos de la divisi&oacute;n del  trabajo. Dentro de las tareas del Estado, Smith inclu&iacute;a la financiaci&oacute;n de la  educaci&oacute;n p&uacute;blica. Pero no cualquier tipo de educaci&oacute;n: de la educaci&oacute;n civil,  pues consideraba que la profundizaci&oacute;n en la divisi&oacute;n del trabajo lleva al  embrutecimiento de los trabajadores, quienes perd&iacute;an toda noci&oacute;n de la  interdependencia y la vida en sociedad. La divisi&oacute;n del trabajo, sin duda,  incrementa la productividad del trabajo pero disminuye la capacidad de los  individuos de ser y comportarse como ciudadanos. La educaci&oacute;n profesionalizante,  entonces, exclu&iacute;a el elemento fundamental que hace la diferencia entre la  m&aacute;quina y el trabajador: su car&aacute;cter de ciudadano. En la misma l&iacute;nea, en el  orden constitucional colombiano, la educaci&oacute;n se considera como un presupuesto  para el ejercicio de los derechos, y ese presupuesto no se puede cumplir si no  hay espacio para el debate, la controversia y la cr&iacute;tica. La reproducci&oacute;n del  saber disciplinar resulta insuficiente para este prop&oacute;sito. Podemos recordar al  mismo Smith al afirmar que el uso de las facultades intelectuales es  indispensable y excede la maestr&iacute;a de la disciplina, para conservar la humanidad  de los miembros de una econom&iacute;a de mercado.</p>      <p> Nuestra atenci&oacute;n no deber&iacute;a focalizarse &uacute;nicamente en las universidades y  deber&iacute;a ocuparse de todo el sistema de educaci&oacute;n superior. As&iacute;, las  instituciones universitarias no ser&aacute;n s&oacute;lo un reflejo de la sociedad en la que  se inscriben, sino que pueden pretender forjar y cambiar ese contexto en que se  encuentran. La reforma a la universidad implicar&iacute;a, entonces, la reforma de la  sociedad misma.</p>     <p> <b>Reflexiones finales</b></p>      <p> M&aacute;s all&aacute; de la coyuntura, de la urgencia, de los apremios de las demandas  sociales, pensar la pertinencia de la universidad requiere volver a pensar su  misi&oacute;n. La formaci&oacute;n de individuos rectos, capaces y libres necesita m&aacute;s que  recursos, pruebas estandarizadas, o avance y producci&oacute;n en los saberes  disciplinares. En la sociedad del conocimiento la educaci&oacute;n es m&aacute;s que un factor  de producci&oacute;n. Educar hoy para un mundo en permanente cambio no se puede limitar  a la transmisi&oacute;n de informaci&oacute;n, porque se trata de formar personas para un  contexto que no podemos prever. La velocidad en los cambios y las innovaciones  tecnol&oacute;gicos, en las t&eacute;cnicas y las aplicaciones del conocimiento, condena a  cualquier informaci&oacute;n a la obsolescencia. No sabemos qu&eacute; necesitan saber los  estudiantes para desempe&ntilde;arse en el futuro. Pero s&iacute; tenemos pruebas de que  necesitan formar criterio, car&aacute;cter, autocontrol, conservar la creatividad y la  curiosidad, ser capaces de aprender siempre y de adaptarse a un entorno  cambiante.</p>      <p> La insatisfacci&oacute;n de los estudiantes, reflejada en las marchas en Chile y  Colombia, o en movimientos estudiantiles como la Iniciativa Internacional de  Estudiantes por una Econom&iacute;a Pluralista (Isipe, por su sigla en ingl&eacute;s), tambi&eacute;n  se puede relacionar con la pertinencia de la educaci&oacute;n universitaria. No todos  los estudiantes ser&aacute;n investigadores, pero todos ser&aacute;n ciudadanos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> En los noventa cobr&oacute; fuerza el t&eacute;rmino <i>multiuniversidad</i> (<i>cf</i>. Bloom  1999 &#91;1990&#93;; Bok 2009 &#91;2002&#93;), una instituci&oacute;n de educaci&oacute;n superior que re&uacute;ne  una diversidad de funciones, respondiendo a diferentes demandas sociales y  buscando ser pertinente y relevante para la sociedad en una dimensi&oacute;n  particular: la productividad y la competitividad. La multiuniversidad, adem&aacute;s de  transmisi&oacute;n de conocimiento, formaci&oacute;n, investigaci&oacute;n y profesionalizaci&oacute;n, se  ocupa de suplir demandas del sector productivo, del sector p&uacute;blico, y brindar  consejer&iacute;a y asesor&iacute;a experta a diferentes clientes. Adem&aacute;s de la creciente  burocracia que gener&oacute; esta multiplicidad de funciones (Bok 2009 &#91;2002&#93;, 79),  aument&oacute; la dificultad de mantener "los altos niveles de calidad necesarios para  las trascendentes funciones que solo ellas son capaces de realizar" (Bok 2009  &#91;2002&#93;, 80). Concluye el expresidente de Harvard: "Si permitimos que la b&uacute;squeda  del conocimiento y del entendimiento disminuya en nuestras universidades, el  da&ntilde;o ser&aacute; irremediable, porque tales b&uacute;squedas intelectuales no pueden llevarse  a cabo con eficacia en ning&uacute;n otro lugar" (Bok 2009 &#91;2002&#93;, 84).</p>      <p> Esa b&uacute;squeda depende de quienes se encuentran en la universidad. La necesidad de  creatividad e imaginaci&oacute;n para pensar y planear el futuro enfrenta a la  universidad al reto de repensarse. El nuevo modelo de universidad, la b&uacute;squeda  de su pertinencia para la sociedad, deber&iacute;a considerar, como dec&iacute;a Salvador  Camacho Rold&aacute;n, que la inversi&oacute;n en educaci&oacute;n "ha de rendirnos en el porvenir  ciento por uno". La inversi&oacute;n en una educaci&oacute;n que va m&aacute;s all&aacute; de la  profesionalizaci&oacute;n y prioriza la educaci&oacute;n general, el acceso de los estudiantes  "a los dem&aacute;s valores de la cultura".</p> <hr size="1" > <b>    <p>Comentarios</b>     <p><sup><a name="1" href="#s1">1</a></sup>  		Investigaciones recientes en el Centro de Psicolog&iacute;a Positiva de la  		Universidad de Pensilvania, lideradas por Angela Lee Duckworth, han  		demostrado una relaci&oacute;n positiva y significativa entre el car&aacute;cter,  		entendido como perseverancia o la tendencia de mantener el inter&eacute;s, y el  		esfuerzo para lograr metas de largo plazo (Duckworth <i>et al</i>.  		2007), y desempe&ntilde;os considerados exitosos. </p>     <p>&nbsp;</p> </p> <hr size=1>     <p><b> Referencias</b></p>      <!-- ref --><p> 1. Arango, Rodolfo. 2013. La educaci&oacute;n superior en el orden democr&aacute;tico  constitucional. En <i>La educaci&oacute;n superior: retos y perspectivas</i>, comp.  Luis Enrique Orozco Silva. Bogot&aacute;: Universidad de los Andes, 201-250.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000039&pid=S0123-885X201400030000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 2. Bloom, Allan. 1999 &#91;1990&#93;. <i>Gigantes y enanos</i>. Buenos Aires: Gedisa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000041&pid=S0123-885X201400030000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 3. Bok, Derek. 2009 &#91;2002&#93;. <i>M&aacute;s all&aacute; de la torre de marfil. La responsabilidad  social de la universidad</i>. Buenos Aires: Universidad de Palermo – Colecci&oacute;n  de Educaci&oacute;n Superior.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000043&pid=S0123-885X201400030000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> 4. De Zubir&iacute;a, Sergio. 2013. La pertinencia social de la universidad: dilemas y  potencialidades. En <i>La educaci&oacute;n superior: retos y perspectivas</i>, comp.  Luis Enrique Orozco Silva. Bogot&aacute;: Universidad de los Andes, 343-378.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000045&pid=S0123-885X201400030000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 5. Duckworth, Angela. L., Christopher Peterson, Michael D. Matthews y Dennis  R. Kelly. 2007. Grit: Perseverance and Passion for Long-Term Goals. <i>Journal  of Personality and Social Psychology</i> 92, n&deg; 6: 1087-1101.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000047&pid=S0123-885X201400030000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 6. Gaviria, Alejandro, Gustavo Nicol&aacute;s P&aacute;ez y Jos&eacute; Rafael Toro. 2013. Cobertura y  calidad en la educaci&oacute;n superior en Colombia. En <i>La educaci&oacute;n superior: retos  y perspectivas</i>, comp. Luis Enrique Orozco Silva. Bogot&aacute;: Universidad de los  Andes, 79-119.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000049&pid=S0123-885X201400030000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 7. Guti&eacute;rrez, Carlos B. 2013. Docencia e investigaci&oacute;n. &iquest;Hacia la universidad  investigativa? En <i>La educaci&oacute;n superior: retos y perspectivas</i>, comp. Luis  Enrique Orozco Silva. Bogot&aacute;: Universidad de los Andes, 251-272.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000051&pid=S0123-885X201400030000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 8. Kalmanovitz, Salom&oacute;n. 1998. Neoliberalismo e intervencionismo: sus fuentes y  razones. <i>Revista de Estudios Sociales</i> 1: 33-38.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000053&pid=S0123-885X201400030000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 9. Leal Buitrago, Francisco. 1998. Editorial. <i>Revista de Estudios Sociales</i>  1: 5-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000055&pid=S0123-885X201400030000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 10. Lemaitre, Julieta. 2013. <i>La transici&oacute;n, las universidades y el fracaso de la  imaginaci&oacute;n</i>. La Silla Vac&iacute;a, Desde el jard&iacute;n. <a href="http://lasillavacia.com/elblogueo/blog/la-transicion-las-universidades-y-el-fracaso-de-la-imaginacion" target=_blank>http://lasillavacia.com/elblogueo/blog/la-transicion-las-universidades-y-el-fracaso-de-la-imaginacion</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000057&pid=S0123-885X201400030000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> 11. Montoya Vargas, Juny y Eduardo Escall&oacute;n Largacha. 2013. Calidad de la educaci&oacute;n  superior: &iquest;recursos, actividades o resultados? En <i>La educaci&oacute;n superior:  retos y perspectivas</i>, comp. Luis Enrique Orozco Silva. Bogot&aacute;: Universidad  de los Andes, 379-417.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000059&pid=S0123-885X201400030000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 12. Mulcahy, D. G. 2009. What Should It Mean to Have a Liberal Education in  the 21<sup>st</sup> Century. <i>Curriculum Inquiry</i> 39, n&deg; 3: 465-486.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000061&pid=S0123-885X201400030000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 13. Newman, John Henry. 1886. <i>The Idea of a University</i>. Londres:  Longmans, Green, and Co. <a href="https://ia700502.us.archive.org/17/items/a677122900newmuoft/a677122900newmuoft_bw.pdf" target=_blank>https://ia700502.us.archive.org/17/items/a677122900newmuoft/a677122900newmuoft_bw.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000063&pid=S0123-885X201400030000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> 14. Orozco Silva,  Luis Enrique (comp.).  2013. <i>La educaci&oacute;n superior: retos y perspectivas</i>. Bogot&aacute;: Universidad de  los Andes.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000065&pid=S0123-885X201400030000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 15. Ortega y Gasset, Jos&eacute;. 2006 &#91;1930&#93;. Misi&oacute;n de la Universidad. <i>Obras  completas,</i> tomo IV. Madrid: Taurus.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000067&pid=S0123-885X201400030000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 16. Rubio, Mauricio. 1998. La econom&iacute;a en una sociedad violenta. <i>Revista de  Estudios Sociales</i> 1: 22-32.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000069&pid=S0123-885X201400030000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 17. Shills, Edward. 1997 &#91;1989&#93;. The Modern University and Liberal Democracy.  En <i>The Virtue of Civility: Selected Essays on Liberalism, Tradition and Civil  Society</i>, eds. Edward Shills y Steven Grosby. Indian&aacute;polis: Liberty Fund,  268-319.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S0123-885X201400030000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 18. Toro, Jos&eacute;  Rafael. 2004. La autonom&iacute;a, el prop&oacute;sito de la educaci&oacute;n. <i> Revista de Estudios Sociales</i>  19: 119-124.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S0123-885X201400030000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 19. Toro, Jos&eacute; Rafael.  2014. <i>Las islas</i>, <i>discurso pronunciado en la ceremonia de graduaci&oacute;n</i>.  Bogot&aacute;: Universidad de los Andes.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0123-885X201400030000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>    </font>     ]]></body><back>
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