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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">     <p align=center><font size="4"><b>Cambios en las ciencias ante el impacto de la globalizaci&oacute;n<sup><a name="*" href="#s*">*</a></sup></b></font></p>      <p><b>Hebe Vessuri<sup><a name="**" href="#s**">**</a></sup></b></p> 		     <p><sup><a name="s**" href="#**">**</a></sup>  		D. Phil. en Antropolog&iacute;a Social por la University of Oxford (Reino  		Unido). Profesora del CIGA-UNAM (Universidad Nacional Aut&oacute;noma de  		M&eacute;xico). Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:hvessuri@gmail.com">hvessuri@gmail.com</a></p> 		     <p> DOI:  <a href="http://dx.doi.org/10.7440/res50.2014.16" target=_blank> http://dx.doi.org/10.7440/res50.2014.16</a></p>  <hr size=1>      <p><b>&iquest;Qu&eacute; se entiende por globalizalizaci&oacute;n de la ciencia hoy?</b></p>      <p> Si la  globalizaci&oacute;n se puede pensar “como un proceso (o conjunto de procesos) que  encarna una transformaci&oacute;n en la organizaci&oacute;n espacial de relaciones sociales y  transformaciones -evaluadas en cuanto a su extensi&oacute;n, intensidad, velocidad e  impacto- generando flujos y redes transcontinentales o interregionales de  actividades, interacciones y el ejercicio del poder” (Held <i>et al.</i> 1999,  33), entonces, cuando se habla de la globalizaci&oacute;n de la ciencia puede  argumentarse que se hace referencia a una serie de procesos equivalentes en las  relaciones de &eacute;sta con la sociedad. Entre estos procesos pueden distinguirse los  siguientes:</p> <ol> 	    <li> 	Intensidad de la  	interconectividad, reflejada en el incremento de los movimientos de  	artefactos y dispositivos f&iacute;sicos, cient&iacute;ficos, s&iacute;mbolos e informaci&oacute;n a  	trav&eacute;s del espacio y el tiempo. </li> 	    <li> 	Velocidad de los flujos  	globales, con interacciones mucho m&aacute;s frecuentes, regulares y pautadas entre  	agentes independientes, nodos de actividad o sitios &aacute;lgidos de producci&oacute;n de  	conocimiento.</li> 	    <li> 	M&aacute;s  	cercan&iacute;a de la tecnolog&iacute;a con la mayor parte de la ciencia b&aacute;sica.  	</li> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> 	Papel  	central de las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n (TIC) (transversal a toda la  	ciencia y la tecnolog&iacute;a).</li> 	    <li> 	M&aacute;s  	importancia de la investigaci&oacute;n privada y mayor proximidad entre las  	instituciones p&uacute;blicas y privadas. La ciencia est&aacute; crecientemente amarrada  	al lucro privado.</li> 	    <li> 	Presi&oacute;n  	sobre los resultados de investigaci&oacute;n del lado del usuario, con una marcada  	globalizaci&oacute;n de los negocios, el poder corporativo y las redes de  	producci&oacute;n globales. </li> 	    <li> 	Comercio  	global, mercados globales y cambios en la posici&oacute;n de los pa&iacute;ses en  	desarrollo en la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y en las nuevas relaciones  	Norte-Sur, que impactan el &aacute;mbito cient&iacute;fico. </li> 	    <li> 	Patrones  	cambiantes del financiamiento de la ciencia, con una proliferaci&oacute;n de  	organismos multinacionales y corporaciones transnacionales. </li> 	    <li> 	Creciente  	relevancia de los problemas ambientales globales en el escenario pol&iacute;tico,  	que abre un espacio complejo a las ciencias sociales.</li>     </ol>      <p>En este trabajo propongo algunas consideraciones relacionadas con el impacto de  la globalizaci&oacute;n sobre la organizaci&oacute;n de las ciencias sociales, que pueden  interesar desde la perspectiva de la regi&oacute;n latinoamericana. Comienzo esbozando  los rasgos de la globalizaci&oacute;n de la ciencia, luego toco brevemente la  percepci&oacute;n amplia de cierto clima de crisis en las ciencias sociales, y  considero las contradicciones estructurales de la ciencia, que hoy se vuelven  desaf&iacute;os urgentes para la misma. Seguidamente, reviso las tendencias en la  organizaci&oacute;n de la ciencia y la educaci&oacute;n superior, concluyendo con algunas  reflexiones sobre ganancias y p&eacute;rdidas.</p>       <p><b>&iquest;Clima de crisis de las ciencias sociales en la actualidad?</b></p>      <p>Aunque el mundo acad&eacute;mico todav&iacute;a est&aacute; lleno de iniciativas excitantes, hay un  sentimiento ampliamente compartido que no todo est&aacute; bien en el mundo de las  ciencias contempor&aacute;neas.<sup><a name="1" href="#s1">1</a></sup>  En las ciencias naturales y exactas los s&iacute;ntomas m&aacute;s obvios de dificultad son  una tendencia a la baja en la matr&iacute;cula estudiantil en varios campos del  conocimiento -especialmente en Estados Unidos y Reino Unido, aunque esa  disminuci&oacute;n se ve compensada por el aumento continuado de estudiantes  provenientes de pa&iacute;ses asi&aacute;ticos, africanos y latinoamericanos-, la creciente  desconfianza del p&uacute;blico, los esc&aacute;ndalos de la ciencia comercializada (por  ejemplo, los f&aacute;rmacos),<sup><a name="2" href="#s2">2</a></sup>  y ahora, cada vez m&aacute;s, la competencia creciente de Asia en muchas &aacute;reas clave,  como la nanotecnolog&iacute;a.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En las ciencias sociales la matr&iacute;cula contin&uacute;a creciendo, aunque debe  reconocerse que las &aacute;reas que m&aacute;s crecen son las que resultan instrumentales al  mercado -administraci&oacute;n, gerencia y comunicaci&oacute;n-.<sup><a name="3" href="#s3">3</a></sup>  Sin embargo, ellas tambi&eacute;n comparten este sentimiento de crisis, percibida en  fracasos como los de la ciencia econ&oacute;mica <i>vis-&agrave;-vis </i>la realidad,<sup><a name="4" href="#s4">4</a></sup>  la trivialidad de mucho de lo que pasa como investigaci&oacute;n social, su inhabilidad  para responder a desaf&iacute;os reales<sup><a name="5" href="#s5">5</a></sup>,  al igual que el compromiso de una porci&oacute;n de la investigaci&oacute;n social con  intereses creados.</p>      <p>En relaci&oacute;n con los desaf&iacute;os que plantea la creciente interconectividad global,  la teor&iacute;a social general existente tambi&eacute;n deja que desear en sus aspiraciones  cognitivas, frente a su pretensi&oacute;n de producir afirmaciones, conceptos y teor&iacute;as  universales. Esto requiere probarlos contra realidades emp&iacute;ricas externas a  Europa o Estados Unidos, lo cual no es lo que se hace en la pr&aacute;ctica (Shin  2013). Esta supuesta teor&iacute;a general no toma en cuenta la experiencia de la  mayor&iacute;a de la humanidad que vive distante de los centros globales, ni la  producci&oacute;n de teor&iacute;as generales fuera de esos centros. A su vez, la teor&iacute;a  social general se considera universalmente v&aacute;lida, en condiciones en las que la  realidad del resto del mundo se ve subsumida sin mayor reflexi&oacute;n bajo las  pretensiones de conocimiento producidas en los centros globales. De hecho, la  dominaci&oacute;n del patr&oacute;n actual de conocimiento social lleva a una forma  distorsionada de universalidad, porque hasta aqu&iacute; la pretensi&oacute;n de universalidad  incluye y excluye arbitrariamente aspectos particulares de la realidad (Keim  2010).</p>      <p><b> Contradicciones estructurales en la ciencia</b></p>      <p>Ravetz (2006) describe un conjunto de contradicciones, que califica como  estructurales, en la ciencia euro-norteamericana, y considera que su  reconocimiento amplio entre sus practicantes ser&iacute;a un antecedente necesario para  el logro de una comprensi&oacute;n te&oacute;rica de c&oacute;mo han surgido y c&oacute;mo pudieran ser  resueltas. Por  contradicciones entiende  tensiones o problemas cuya resoluci&oacute;n es imposible en t&eacute;rminos de los marcos  aceptados. “Las contradicciones evolucionan con el sistema que afectan. Pueden  ser menos visibles de entrada y por mucho tiempo pueden ser suprimidas. Pero  eventualmente pueden &#39;madurar&#39; y requerir una soluci&oacute;n, a menos que da&ntilde;en o  destruyan todo el sistema”. Hoy, las contradicciones han madurado y se vuelven  urgentes. En relaci&oacute;n con casi todas, los problemas se plantean en t&eacute;rminos  similares en las ciencias sociales y las ciencias naturales, reflejando sus  ra&iacute;ces comunes.</p>      <p>Veamos algunas de las contradicciones que se mencionan en el texto de Ravetz  citado:</p>  <ul> 1. <i>Conocimiento  y poder</i>: tanto  Bacon como Descartes reconocieron en una fase temprana que la relaci&oacute;n del  conocimiento natural con el poder estatal era problem&aacute;tica, pero despu&eacute;s esto  fue olvidado. Por mucho tiempo se crey&oacute; que la “ciencia b&aacute;sica” ser&iacute;a una  “fuente de hechos”, reclamando as&iacute; el cr&eacute;dito por las buenas aplicaciones y  culpando a la sociedad por las malas. La posibilidad de corrupci&oacute;n del proceso  de creaci&oacute;n del conocimiento por su enmara&ntilde;amiento con el poder institucional se  volvi&oacute; a reconocer gradualmente, en especial con el surgimiento de la “big  science” despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial. Lo que Bacon imagin&oacute; como un  matrimonio del conocimiento y el poder se ha venido convirtiendo en una fusi&oacute;n  entre socios muy desiguales. All&iacute; encuentra Ravetz la contradicci&oacute;n del  conocimiento y el poder, que hoy se vuelve flagrante. Y argumenta que la  manipulaci&oacute;n y el deterioro de la ciencia relacionada con la pol&iacute;tica en el  escenario actual pueden hacer da&ntilde;o duradero tanto a la ciencia como a la  pol&iacute;tica. </p>     <p> 2. <i>Las  consecuencias de la ciencia</i>:  la posibilidad de consecuencias adversas, usualmente “no previstas” de las  aplicaciones de la ciencia, tambi&eacute;n fue reconocida por Bacon, pero despu&eacute;s fue  suprimida de la atenci&oacute;n p&uacute;blica. Hoy los ejemplos de lo que puede salir mal son  frecuentes en la ciencia. En las condiciones actuales, si la posibilidad de  ofrecer una seguridad exitosa es dudosa, entonces es claro que la pol&iacute;tica de la  innovaci&oacute;n tomar&aacute; una nueva forma. Las pretensiones genuinas de producir  beneficios est&aacute;n actualmente en contradicci&oacute;n con sus consecuencias no  intencionales, quiz&aacute;s incontrolables, negativas.</p>     <p> 3. <i>La calidad  de la investigaci&oacute;n</i>:  el aseguramiento de la calidad en la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica ha dependido  siempre de la alta calidad (t&eacute;cnica y moral) de su liderazgo, ya que, por la  naturaleza de ese conocimiento, no puede haber un cuerpo externo de cr&iacute;ticos  expertos y evaluadores de su calidad. No obstante, el sistema informal de  autorregulaci&oacute;n est&aacute; bajo creciente presi&oacute;n en las condiciones de la  “megaciencia”. La I+D tanto civil como militar se ven crecientemente afectados  por la hip&eacute;rbole y la fantas&iacute;a cuando el descubrimiento cient&iacute;fico promete  lucros comerciales inmediatos o ventajas militares. La necesidad de  aseguramiento efectivo de la calidad de la ciencia entra en contradicci&oacute;n con  los procesos sociales contempor&aacute;neos de producci&oacute;n y utilizaci&oacute;n del  conocimiento en la megaciencia.</p>     <p> 4. <i>Innovaci&oacute;n y  propiedad</i>: cuando  surgi&oacute; el sistema de dos vertientes (invenci&oacute;n y descubrimiento), las patentes  aseguraron que el mercado retribuyera a los inventores y que las revistas  arbitradas dieran a los descubridores una renta de prestigio en la forma de  citaciones. La contradicci&oacute;n entre la necesidad de vertientes distintas de  descubrimiento e invenci&oacute;n y la eliminaci&oacute;n de esa distinci&oacute;n en la gesti&oacute;n  actual de la innovaci&oacute;n y la propiedad invita a la corrupci&oacute;n y par&aacute;lisis en la  investigaci&oacute;n. Con la creciente mercantilizaci&oacute;n del conocimiento en la  megaciencia, los investigadores pierden la propiedad intelectual de sus  descubrimientos, y su estatus es menor que el del artesano. </p>     <p> 5. <i>Corrupci&oacute;n  en la investigaci&oacute;n</i>:  la contradicci&oacute;n est&aacute; en que la integridad que antes se supon&iacute;a que defin&iacute;a el  esfuerzo cient&iacute;fico, ahora es una causa que debe ser defendida contra las  presiones corruptoras. La ciencia nunca fue inmune a la fragilidad humana,  aunque en general logr&oacute; una integridad excepcional. Sin embargo, particularmente  en las condiciones de la megaciencia, predomina la “ciencia empresarial”, y hay  muchos nuevos peligros de corrupci&oacute;n. Las perspectivas y recompensas del &eacute;xito  instant&aacute;neo, combinado con la manipulaci&oacute;n frecuente de la investigaci&oacute;n y de  los resultados publicados por los auspiciantes comerciales (notablemente, las  compa&ntilde;&iacute;as de medicamentos) y la complicidad de algunas agencias reguladoras,  crean nuevas debilidades en los est&aacute;ndares &eacute;ticos de los cient&iacute;ficos y, por  ende, de la ciencia. </p>     <p> 6. <i>Imagen y  p&uacute;blico</i>: la  ciencia siempre prometi&oacute; un retorno eventual a sus patrones, fueran &eacute;stos  individuos, instituciones o el Estado. Mantener un p&uacute;blico favorable dependi&oacute; de  una imagen de la ciencia como &uacute;nica proveedora de los medios para la felicidad  humana en este mundo. Esa imagen se ha visto crecientemente comprometida por el  involucramiento de la ciencia con el poder y sus consecuencias mixtas. La  ciencia est&aacute; atrapada en la contradicci&oacute;n entre la necesidad de una imagen  positiva y las reacciones de un p&uacute;blico cada vez m&aacute;s esc&eacute;ptico y demasiado  consciente de sus aspectos negativos. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> 7. <i>El contexto  social de la ciencia</i>:  a trav&eacute;s de su participaci&oacute;n en los medios de producci&oacute;n y conquista europeos,  la ciencia estuvo plenamente comprometida en el proceso de construcci&oacute;n imperial  y comparti&oacute; sus ideolog&iacute;as (incluidos el racismo y el sexismo). Ahora que el  poder econ&oacute;mico se mueve hacia el este, la ciencia euro-norteamericana,  especialmente en sus aspectos industriales, se revela envejecida. La reducci&oacute;n  del reclutamiento local y la dependencia creciente de Asia son un signo obvio de  esta condici&oacute;n. Dado el rol crucial de la ciencia en la moderna econom&iacute;a del  conocimiento, la contradicci&oacute;n entre poder imperial heredado y declinaci&oacute;n  inminente es muy seria. La ciencia euro-norteamericana podr&iacute;a estar en un  proceso de ahuecamiento an&aacute;logo al de su industria manufacturera y las  tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n. </p>     <p> 8. <i>La realidad</i>:  seg&uacute;n Ravetz, quiz&aacute;s la m&aacute;s profunda contradicci&oacute;n de la moderna ciencia  euro-norteamericana deriva de la realidad “atom&iacute;stica” radicalmente  reduccionista que impuso la “nueva filosof&iacute;a” del siglo XVII. De repente, esta  antigua herej&iacute;a se convirti&oacute; en el sentido com&uacute;n aceptado en la Europa  noroccidental. Excluidas quedaron las “causas finales” aristot&eacute;licas, las  realidades aumentadas de la tradici&oacute;n m&aacute;gica-artesanal de los estoicos. Los  cient&iacute;ficos tradicionalistas viven la contradicci&oacute;n entre el marco metaf&iacute;sico  heredado de la ciencia moderna y el sentido com&uacute;n r&aacute;pidamente cambiante de sus  p&uacute;blicos.    </ul>       <p>Algunas contradicciones, sin embargo, tienen un peso espec&iacute;fico en las ciencias,  consecuencia de la existencia de diferentes compromisos pol&iacute;ticos, morales o  ideol&oacute;gicos, con debates m&aacute;s o menos cr&iacute;ticos. Entre ellas est&aacute;n las siguientes: </p>  <ul> 1.<i> Conocimiento e  ignorancia</i>: la negaci&oacute;n de la ignorancia fue central al programa de la  “nueva filosof&iacute;a” del siglo XVII. La “ignorancia de la ignorancia” ha sido  sostenida por los docentes y la mayor&iacute;a de los fil&oacute;sofos. Estuvo en el n&uacute;cleo de  su “barbarie metaf&iacute;sica”, por cuanto quebr&oacute; la tradici&oacute;n de sabidur&iacute;a filos&oacute;fica  que se remontaba a S&oacute;crates. La educaci&oacute;n en ciencias es hoy mucho m&aacute;s dogm&aacute;tica  que en la teolog&iacute;a; herramientas &uacute;tiles se ense&ntilde;an como hechos incontrovertidos.  Esto se magnifica en el contexto de las ciencias sociales. Hemos visto que se  han cometido dram&aacute;ticos errores en pol&iacute;tica econ&oacute;mica. Las teor&iacute;as del  desarrollo y la lucha contra la pobreza muestran resultados muy modestos. Con el  creciente reconocimiento de incertidumbres cr&iacute;ticas en las pol&iacute;ticas y de  “desconocidos desconocidos” de todo tipo, la ignorancia ha vuelto para vengarse.  La contradicci&oacute;n entre conocimiento irreflexivo y la ignorancia ignorada  perjudica la b&uacute;squeda misma de conocimiento.</p>      <p> 2. <i>Lo verdadero y lo bueno</i>:  las contradicciones entre la vieja visi&oacute;n absolutista de la ciencia y las nuevas  realidades de esta instituci&oacute;n humana requerir&aacute;n considerable madurez para su  resoluci&oacute;n. En su larga lucha contra las instituciones de la teolog&iacute;a, la  ciencia reclam&oacute; para s&iacute; el logro de lo verdadero y lo bueno en este mundo. Si  bien entre los fil&oacute;sofos lo verdadero ha estado en retirada por m&aacute;s de un siglo,  la ense&ntilde;anza de la ciencia todav&iacute;a no ha digerido el cambio. Apenas si hemos  aprendido c&oacute;mo nuestro conocimiento y nuestra ignorancia reciben forma de  valores que permean la investigaci&oacute;n. En cuanto a lo bueno, est&aacute; comprometido no  meramente en las aplicaciones de la ciencia, sino tambi&eacute;n en sus mismas  actividades. La p&eacute;rdida de convicci&oacute;n de que la ciencia est&aacute; esencialmente  envuelta en lo verdadero y lo bueno no puede sino afectar la moral de la cual  dependen cr&iacute;ticamente la matr&iacute;cula estudiantil y el aseguramiento de la calidad.</p>      <p> 3. <i>Elitismo/democracia</i>:  a pesar de profesar un sentimiento democr&aacute;tico, la ciencia todav&iacute;a forma parte  de la cultura de &eacute;lite. Su propio lenguaje, expl&iacute;cito, l&oacute;gico, formalizado y  t&eacute;cnicamente esot&eacute;rico, requiere un estilo de pensamiento casi totalmente  restringido a quienes reciben una educaci&oacute;n prolongada (y costosa). La falta de  rendici&oacute;n social de cuentas de las poderosas instituciones de la ciencia  industrializada ha entrado en agenda para el debate. Inevitablemente, hay una  contradicci&oacute;n entre las pretensiones democr&aacute;ticas de la ciencia contempor&aacute;nea y  su rol elitista real en una sociedad todav&iacute;a muy desigual.    </ul>        <p><b>La evoluci&oacute;n de las dimensiones organizacionales </b></p>       <p> Los procesos  de cambio tienen lugar en diferentes &aacute;mbitos y arrastran historias particulares,  conduciendo a resultados diferentes que se perfilan en variadas configuraciones  organizacionales. No se resumen en un &uacute;nico proceso de cambio, sino que  funcionan de acuerdo con sus distintos legados hist&oacute;ricos, cuya interacci&oacute;n  precisa considerarse cuidadosamente, pues los logros suelen ser contingentes y  variables. En esta fase interesan los procesos, factores y patrones causales,  para tratar de deducir las formas generales de los procesos en marcha, y  visualizar c&oacute;mo se manejan las contradicciones duraderas en las ciencias, en  particular en las ciencias sociales. La organizaci&oacute;n de  la ciencia en el presente es muy diferente de lo que era la <i>little science</i>  hace unas d&eacute;cadas.<sup><a name="6" href="#s6">6</a></sup>  A la <i>big science</i>, que lleg&oacute; con el Proyecto Manhattan y la elaboraci&oacute;n de  la bomba at&oacute;mica,<sup><a name="7" href="#s7">7</a></sup>  m&aacute;s recientemente se le ha sumado otro estilo de organizaci&oacute;n de la  investigaci&oacute;n, la “megaciencia”,<sup><a name="8" href="#s8">8</a></sup>  generando un nuevo conjunto de problemas. </p>      <p>Desde finales de los a&ntilde;os cuarenta, con la poderosa industria militar, de  defensa y armament&iacute;stica norteamericana y sus sectores asociados,  fundamentalmente el sector aeroespacial ubicado en el sur de California, creci&oacute;  lo que el presidente Eisenhower llam&oacute; el “complejo militar-industrial” (discurso  de despedida de su presidencia, en enero de 1961). A partir de 1946, en vez de  invertir en gastos p&uacute;blicos para reactivar la econom&iacute;a, como hab&iacute;a ocurrido  durante la Depresi&oacute;n de 1930, la industria militar, que con la guerra se hab&iacute;a  convertido en la locomotora de la econom&iacute;a norteamericana, continuar&iacute;a en pleno  rendimiento con base en grandes inversiones estatales, con la excusa de la  Guerra Fr&iacute;a. La industria militar proporcion&oacute; a Estados Unidos una tecnolog&iacute;a  avanzada para usos militares, que tambi&eacute;n eran aplicables al campo civil.  Ejemplos de ello fueron las microondas, el radar, el l&aacute;ser, los desarrollos de  la astrof&iacute;sica y la astron&aacute;utica, la inform&aacute;tica e internet.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Desde los setenta, una d&eacute;cada de ruptura industrial, cuando se dio el salto  tecnol&oacute;gico m&aacute;s grande de la historia militar de Estados Unidos -como reacci&oacute;n  al fiasco militar en Vietnam-, condujo a un crecimiento exponencial de la  hegemon&iacute;a tecnol&oacute;gica de ese pa&iacute;s. En los a&ntilde;os de Thatcher y Reagan, la <i> empresa privada</i><b> </b>pas&oacute; a dominar el discurso, mientras que el “complejo  militar-industrial-cient&iacute;fico” comenzaba a difuminarse en el nivel de la  ret&oacute;rica, aunque no como fuente de avance tecnol&oacute;gico. El tama&ntilde;o general del  esfuerzo cient&iacute;fico continu&oacute; creciendo, no s&oacute;lo en relaci&oacute;n con las ciencias  naturales, sino tambi&eacute;n en el caso de las ciencias sociales. Y simult&aacute;neamente,  la escala de los proyectos individuales salt&oacute; en magnitud. A medida que masas de  datos m&aacute;s grandes pasaban a requerir c&aacute;lculos cada vez m&aacute;s complicados, el poder  de las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n estall&oacute;, haciendo que los costos cayeran.  Se desarrollaron las simulaciones computacionales, primero para operar donde no  era posible experimentar, como en la astrof&iacute;sica (Sundberg 2012), y luego como  complemento de los experimentos, y eventualmente como sustitutas de los mismos.<sup><a name="9" href="#s9">9</a></sup></p>      <p>A  lo largo del siglo XX hubo una apropiaci&oacute;n pol&iacute;tica de la ciencia por parte de  los Estados-naciones, a trav&eacute;s de la construcci&oacute;n de la educaci&oacute;n superior como  elemento central de sistemas de educaci&oacute;n nacional. Las universidades llegaron a  ser vistas como organizaciones pol&iacute;ticas y cient&iacute;ficas (Marginson 2006). Cuando  la investigaci&oacute;n se consolid&oacute; como una actividad institucional de inter&eacute;s  nacional, cuya justificaci&oacute;n era construir comunidades cient&iacute;ficas como  instrumento de desarrollo, el esfuerzo se complic&oacute; por la presencia de fuerzas  contradictorias en pugna, pues la aspiraci&oacute;n a la excelencia acad&eacute;mica lleg&oacute; a  implicar la adopci&oacute;n de la agenda internacional, y que se pospusiera  indefinidamente el prestar atenci&oacute;n cient&iacute;fica a problemas nacionales (Varsavsky  1969; Vessuri 2013). En a&ntilde;os recientes hubo un cambio del “curriculum imperial”  a uno “global”. Antes, los l&iacute;deres pol&iacute;ticos del mundo (del Norte y del Sur) se  formaban en las metr&oacute;polis mundiales. Ahora,  en las condiciones del nuevo r&eacute;gimen de conocimiento, ellos y la fuerza de  trabajo internacional se entrenan en universidades ubicadas en una multiplicidad  de sitios, adem&aacute;s de los centros euro-norteamericanos. El nuevo modelo para las  universidades en todo el mundo ya est&aacute; instalado.</p>      <p>Al mismo tiempo, se da una tendencia en la cual las universidades comparten la  escena con m&uacute;ltiples formas nuevas (institucionalizadas y no  institucionalizadas) para la producci&oacute;n y reproducci&oacute;n del conocimiento. Si en  el pasado las universidades eran el ep&iacute;tome del conocimiento, hoy compiten con  otras instituciones y grupos. Intelectuales  no institucionalizados y no gubernamentales, junto a crecientes cantidades de  intelectuales, en la academia y sectores gubernamentales, constituyen una  categor&iacute;a no homog&eacute;nea, con diferentes niveles de pr&aacute;ctica alternativa. &Eacute;stos no  se preocupan por la necesidad de definirse a s&iacute; mismos en t&eacute;rminos de la ciencia  hegem&oacute;nica, pues responden a una l&oacute;gica distinta. Es obvio que no todo el mundo  ni las comunidades cient&iacute;ficas experimentan la interconectividad global de la  misma manera, ni en el mismo grado. Se percibe la emergencia de redes y sistemas  interregionales de interacci&oacute;n e intercambio din&aacute;micos. Sin embargo, el  enmara&ntilde;amiento de sistemas nacionales y sociales con procesos globales m&aacute;s  amplios debe distinguirse de cualquier noci&oacute;n de integraci&oacute;n global.</p>      <p> El orden  global que se perfila parece tejerse en redes de relaciones complejas entre  comunidades nacionales, disciplinarias o tem&aacute;ticas, e instituciones  internacionales, organizaciones no gubernamentales y corporaciones  multinacionales. Estas redes interactuantes y superpuestas definen una  estructura en evoluci&oacute;n, que simult&aacute;neamente impone restricciones y da poder a  comunidades de conocimiento, instituciones y fuerzas sociales. En este sentido,  podr&iacute;a entenderse la globalizaci&oacute;n como similar a un proceso de estructuraci&oacute;n,  por cuanto es producto de acciones individuales y de las interacciones  acumuladas entre incontables agencias e instituciones en todo el globo. La  globalizaci&oacute;n se asocia a una estructura global din&aacute;mica en evoluci&oacute;n que al  mismo tiempo facilita y restringe. Pero tambi&eacute;n es una estructura altamente  estratificada, ya que es eminentemente desigual: refleja patrones existentes de  desigualdad y jerarqu&iacute;a, mientras tambi&eacute;n genera nuevos patrones de inclusi&oacute;n y  exclusi&oacute;n, nuevos ganadores y perdedores.</p>      <p> Los procesos  de globalizaci&oacute;n afectan a las distintas &aacute;reas de las ciencias. En particular, las  ciencias sociales tienen un papel en la difusi&oacute;n de la voluntad del Estado  corporativo en su intento de disciplinar la sociedad. Pero como los  patrones de interconexi&oacute;n global son bastante diferentes en cada una de las  &aacute;reas y en cada uno de los contextos, cualquier explicaci&oacute;n general de los  procesos de globalizaci&oacute;n de las ciencias sociales debe reconocer que, lejos de  ser una condici&oacute;n singular, puede describirse mejor como un proceso diferenciado  y multifac&eacute;tico. Con la expansi&oacute;n de la escala de las actividades en las cuales  las ciencias sociales se organizan y practican, se da un mayor alcance de las  redes y circuitos de autoridad/poder. En un sistema global crecientemente  interconectado, las decisiones, acciones o inacciones de agencias en un  continente pueden tener consecuencias significativas para la membres&iacute;a en otros  continentes. La distancia se vuelve un ingrediente crucial, y con &eacute;l, la  diluci&oacute;n de la responsabilidad y la transformaci&oacute;n de la autoridad y su  legitimidad. Patrones de estratificaci&oacute;n global median el acceso a los sitios de  prestigio/poder, mientras que las consecuencias de esa globalizaci&oacute;n se  experimentan de maneras dispares. Las &eacute;lites cient&iacute;ficas en las &aacute;reas  metropolitanas mundiales est&aacute;n hoy mucho m&aacute;s estrechamente integradas y buscan  un mayor control sobre las redes globales.</p>      <p>Un ejemplo de las formas como se organizan las ciencias actualmente lo dan las  ciencias ambientales, las cuales suponen fuertes compromisos con los valores  humanos y reconocen las profundas incertidumbres del presente. Radicalmente  diferentes de las ciencias “normales”, donde la incertidumbre se matiza y los  valores se suprimen, con ellas vemos a la ciencia posnormal en acci&oacute;n, en la  terminolog&iacute;a de Ravetz y Funtowicz (2000). La ciencia “normal”, de resoluci&oacute;n de  rompecabezas, resulta totalmente inadecuada como m&eacute;todo y como perspectiva para  las grandes cuestiones de pol&iacute;tica de nuestro tiempo. En el modelo convencional  de la ciencia, la persona experta comienza con la ciencia, y luego deduce lo que  debiera hacerse en la pr&aacute;ctica. Los desaf&iacute;os actuales est&aacute;n estrechamente  conectados a la aceleraci&oacute;n de la producci&oacute;n y el consumo, el crecimiento  poblacional, la globalizaci&oacute;n socioecon&oacute;mica y cultural, y patrones difundidos  de desigualdad. Fen&oacute;menos como el consumo desbordado de combustible f&oacute;sil, la  deforestaci&oacute;n, la intensificaci&oacute;n agr&iacute;cola, la urbanizaci&oacute;n, la sobreexplotaci&oacute;n  de pesquer&iacute;as, la producci&oacute;n de desechos y el cambio clim&aacute;tico constituyen en  conjunto un rasgo importante de la vida contempor&aacute;nea, que requiere innovaciones  de pol&iacute;ticas y transformaciones organizacionales (ISSC 2013).</p>      <p><b> P&eacute;rdidas y ganancias: a manera de conclusi&oacute;n </b></p>      <p>Si algo nos ense&ntilde;a la historia, es que no hay vuelta atr&aacute;s. El pasado es  realmente otro mundo (Judt 2010). No es cuesti&oacute;n, entonces, de envolverse en  historias nost&aacute;lgicas si queremos entender c&oacute;mo se desenvuelve el presente y se  va construyendo el futuro. Pero s&iacute; debemos reconocer de d&oacute;nde venimos y tratar  de tener m&aacute;s claridad sobre la direcci&oacute;n en la que queremos avanzar. Es  imposible predecir c&oacute;mo van a resolverse las m&uacute;ltiples contradicciones  sist&eacute;micas en las configuraciones que va asumiendo la ciencia en esta nueva fase  de globalizaci&oacute;n. En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, la b&uacute;squeda del <i>autointer&eacute;s  material</i><b> </b>se ha convertido en una virtud. De hecho, se ha argumentado  que constituye lo que queda de nuestro sentido de prop&oacute;sito colectivo. Sin  embargo, la calidad materialista y ego&iacute;sta de la vida contempor&aacute;nea no es  inherente a la condici&oacute;n humana. Hemos entrado en una era de inseguridad y temor  que corroe la confianza e interdependencia sobre las que descansan las  sociedades civiles. El economicismo y sus descontentos son el resultado de  habernos acostumbrado a restringirnos a cuestiones de ganancias y p&eacute;rdidas -cuestiones  econ&oacute;micas, en el sentido m&aacute;s limitado-. Pero esto no es una condici&oacute;n humana  instintiva; es un gusto adquirido. Y la ciencia no tiene por qu&eacute; estar amarrada  a cuestiones econ&oacute;micas como un mero factor de producci&oacute;n; ella puede ayudar a  construir un mundo m&aacute;s humano y amable.</p>      <p> Toda esta  agitaci&oacute;n pareciera estar lejos de la “ciencia” tal como se la entendi&oacute;  tradicionalmente. Sin  embargo, se relaciona claramente con la ciencia contempor&aacute;nea. Hemos visto en  estas p&aacute;ginas que los desaf&iacute;os que ella enfrenta son grandes. Si la hegemon&iacute;a  cultural de la ciencia se destruye, se pueden esperar conmociones, confusi&oacute;n y  excesos de todo tipo luchando por la supremac&iacute;a. No obstante, se observan  iniciativas, formas organizacionales y cognitivas diferentes, en el sentido de  reflexionar y cambiar las propias maneras de pensar y hacer ciencia, las  teor&iacute;as, los supuestos, metodolog&iacute;as, instituciones, normas e incentivos,  reconociendo una variedad de formas cognitivas diferentes, para contribuir con  mayor eficacia a enfrentar los dif&iacute;ciles desaf&iacute;os interdisciplinarios y  transectoriales que enfrenta la sociedad humana. Esto obliga, m&aacute;s que nunca, a  los colectivos de la ciencia a ser m&aacute;s efectivos en la resoluci&oacute;n de las  contradicciones que ella arrastra, de manera creativa, honesta y no destructiva.</p> <hr size="1">      <p><b>Comentarios</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a name="s*" href="#s*">*</a></sup>  		Una versi&oacute;n del documento fue presentada en la Conferencia Inaugural de  		los Posgrados de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de  		los Andes, el 19 de marzo de 2014.</p> 		     <p><sup><a name="s1" href="#1">1</a></sup>  		Algunos ejemplos son mencionados brevemente por Gudmund Hernes en su  		Prefacio al Informe Mundial de las Ciencias Sociales 2010 del  		ISSC-UNESCO, tales como la no previsi&oacute;n de los cient&iacute;ficos sociales de  		la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n, en 1989, las fallas de la concepci&oacute;n del  		libre mercado y su sistema de regulaci&oacute;n, tal como las reconoci&oacute; Alan  		Greenspan en 2006 (Hernes 2010).</p> 		 		     <p><sup><a name="s2" href="#2">2</a></sup>  		En a&ntilde;os recientes, gigantes farmac&eacute;uticos globales como Pfizer,  		GlaxoSMithKline y Abbott han pagado multas gigantescas por hechos  		punitivos, incluidas la retenci&oacute;n de datos de seguridad y la promoci&oacute;n  		de drogas, para su uso m&aacute;s all&aacute; de cualquier condici&oacute;n de licencia de  		art&iacute;culos relacionados de la FDA.  		V&eacute;ase, por ejemplo, <a href="http://www.biospectrumasia.com/biospectrum/analysis/192973/worlds-big-pharma-frauds#.U6byoY2Szbw" target=_blank>http://www.biospectrumasia.com/biospectrum/analysis/192973/worlds-big-pharma-frauds#.U6byoY2Szbw</a></p>       <p><sup><a name="s3" href="#3">3</a></sup>  		M&aacute;s de 14,5 millones de estudiantes est&aacute;n matriculados en Am&eacute;rica Latina  		en lo que se define como educaci&oacute;n terciaria. Al igual que con otros  		indicadores, 96,5% de la matr&iacute;cula se concentra en s&oacute;lo ocho pa&iacute;ses de  		la regi&oacute;n (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, M&eacute;xico, Per&uacute; y  		Venezuela). Casi en todos los pa&iacute;ses una sola carrera -administraci&oacute;n de  		empresas- concentra un tercio del total de la matr&iacute;cula, porcentaje  		cercano a la combinaci&oacute;n de las carreras de ciencias, ingenier&iacute;a y salud  		(Moreno-Brid y Ruiz-N&aacute;poles 2009, 28).</p> 		     <p><sup><a name="s4" href="#4">4</a></sup>  		Para un an&aacute;lisis reciente de las reformas necesarias para cambiar en  		profundidad las instituciones econ&oacute;micas internacionales, puede verse  		Stiglitz (2010).</p> 		      <p><sup><a name="s5" href="#5">5</a></sup>  		Pierre San&eacute;, en su Prefacio al Informe Mundial de las Ciencias Sociales  		2010, llama la atenci&oacute;n sobre la “fragmentaci&oacute;n, falta de pluralismo y  		distanciamiento entre esfuerzo cient&iacute;fico y necesidades sociales” (San&eacute;  		2010, IV). </p> 		     <p><sup><a name="s6" href="#6">6</a></sup>  		Una expresi&oacute;n de nostalgia de Alvin Weinberg (1961), cuando describ&iacute;a la 		<i>little science</i>  		como un mundo de investigadores individuales independientes libres de  		trabajar solos o con estudiantes graduados sobre problemas que ellos  		mismos eleg&iacute;an. El hecho de que en nuestra regi&oacute;n eso todav&iacute;a sea una  		realidad frecuente en nuestras universidades, es a menudo tomado como  		reflejo de nuestra situaci&oacute;n perif&eacute;rica y atrasada.  		Valdr&iacute;a en este punto el calificativo con el que describe Marcel Roche  		(1987) la ciencia en Venezuela en los a&ntilde;os de 1950, en su trabajo “El  		discreto encanto de la marginalidad: historia de la Fundaci&oacute;n Luis  		Roche”.</p> 		     <p><sup><a name="s7" href="#7">7</a></sup>  		La <i>big science</i><b> </b>fue  		un estilo de investigaci&oacute;n cient&iacute;fica desarrollada durante y despu&eacute;s la  		Segunda Guerra Mundial como parte de la nueva econom&iacute;a pol&iacute;tica de la  		ciencia, que defini&oacute; la organizaci&oacute;n y el car&aacute;cter de buena parte  		de la investigaci&oacute;n en f&iacute;sica y astronom&iacute;a, y m&aacute;s tarde, de las ciencias  		biol&oacute;gicas. Se caracteriza por instrumentos e instalaciones de gran  		escala, financiados por gobiernos o agencias internacionales, en los  		cuales la investigaci&oacute;n la hacen equipos o grupos de cient&iacute;ficos y  		t&eacute;cnicos. Algunos de los proyectos m&aacute;s conocidos de la <i>big science</i>  		incluyen el CERN para f&iacute;sica de altas energ&iacute;as, el Telescopio Espacial  		Hubble y el programa Apolo. </p> 		     <p><sup><a name="s8" href="#8">8</a></sup>  		El t&eacute;rmino <i>megascience</i> cubre proyectos o programas de  		investigaci&oacute;n cient&iacute;fica muy grandes, predominantemente b&aacute;sicos, que  		tienen objetivos &uacute;nicos y coherentes. Los verdaderos megaproyectos son  		de dos tipos fundamentalmente diferentes: el megaproyecto de una  		instalaci&oacute;n central, tales como el telescopio espacial y la Instalaci&oacute;n  		Europea de Radiaci&oacute;n de Sincrotr&oacute;n; el megaproyecto de instalaci&oacute;n  		distribuida, como los varios Programas de Investigaci&oacute;n de Cambio Global  		coordinados por el Grupo Internacional de Agencias de Financiamiento  		para el Cambio Global (IGFA, por su sigla en ingl&eacute;s), y el Proyecto del  		Genoma Humano (Ratchford y Colombo 1996). </p> 		 		     <p><sup><a name="s9" href="#9">9</a></sup> La  		cat&aacute;lisis computacional es una de las &aacute;reas con gran futuro en la  		qu&iacute;mica computacional. Se necesita un software adecuado al problema  		espec&iacute;fico de la qu&iacute;mica cu&aacute;ntica, debido a la importancia estrat&eacute;gica  		de la industria petroqu&iacute;mica. El an&aacute;lisis experimental con base  		instrumental es muy costoso. El modelaje permite predecir propiedades  		materiales y conduce a ahorrar tiempo y dinero en el mejoramiento de  		nuevos materiales (Parada, Perdomo y Rivas 2009).</p>  <hr size=1>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b> Referencias</b></p>      <!-- ref --><p> 1. Funtowicz, Silvio y Jerome R. Ravetz. 2000. <i>La ciencia posnormal.  Ciencia con la gente</i>. Barcelona: Icaria Editorial – Antrazyt.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000064&pid=S0123-885X201400030001700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 2. Held, David, Anthony McGrew, David Goldblatt y Jonathan Perraton. 1999. <i> Global Transformations. Politics, Economics and Culture</i>. Stanford: Stanford  University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000066&pid=S0123-885X201400030001700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 3. Hernes, Gudmund. 2010. Prefacio a <i>2010 World Social Science  Report</i>. Par&iacute;s: ISSC-UNESCO.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000068&pid=S0123-885X201400030001700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 4. International Social Science Council (ISSC). 2013. <i>2013 World Social Science  Report. </i>Par&iacute;s: ISSC – UNESCO – OECD.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000070&pid=S0123-885X201400030001700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 5. Judt, Tony. 2010. <i>Ill Fares the Land.</i> Nueva York: Penguin Books.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S0123-885X201400030001700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 6. Keim, Wiebke. 2010. The Internationalization of Social Sciences: Distorsions,  Dominations and Prospects. En <i>2010 World Social Science Report.</i> Par&iacute;s:  ISSC-UNESCO: 169-170.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S0123-885X201400030001700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> 7. Marginson, Simon. 2006. Dynamics of National and Global Competition in Higher  Education. <i> Higher Education</i>  52, n&deg; 1: 1-39.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S0123-885X201400030001700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 8. Moreno-Brid, Juan Carlos y Pablo Ruiz-N&aacute;poles. 2009. <i>La educaci&oacute;n  superior y el desarrollo econ&oacute;mico en Am&eacute;rica Latina</i>. Serie Estudios y  Perspectivas 106. <a href="http://www.eclac.org/publicaciones/xml/5/35095/Serie_106.pdf" target=_blank>http://www.eclac.org/publicaciones/xml/5/35095/Serie_106.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0123-885X201400030001700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> 9. Parada, Jaime,  Edgar Perdomo y Robinson Rivas. 2009. <i> CATIVIC: A Grid Experience on Quantum Chemistry</i>. EELA-2 Conference, Bogot&aacute;. <a href="http://www.eu-eela.eu/" target=_blank>www.eu-eela.eu</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0123-885X201400030001700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> 10. Ratchford, J. Thomas y Umberto Colombo. 1996. <i>Megascience</i>. 1996  World Science Report, Par&iacute;s. <a href="http://unesdoc.unesco.org/images/0010/001028/102819eo.pdf" target=_blank>http://unesdoc.unesco.org/images/0010/001028/102819eo.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0123-885X201400030001700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> 11. Ravetz, Jerome K. 2006. <i>The Maturing of the Structural Contradictions of  Modern European Science an Exploratory Sketch</i>. <a href="http://galileo.fcien.edu.uy/texto_de_jerome_ravetz.htm" target=_blank>http://galileo.fcien.edu.uy/texto_de_jerome_ravetz.htm</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0123-885X201400030001700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 12. Roche, Marcel.  1987 El discreto encanto de la marginalidad: historia de la Fundaci&oacute;n Luis  Roche. En <i>Las  instituciones cient&iacute;ficas en la historia de la ciencia en Venezuela</i>,  ed. Hebe  Vessuri. Caracas: Fondo Editorial Acta Cient&iacute;fica Venezolana, 209-246.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0123-885X201400030001700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->  </p>     <!-- ref --><p> 13. San&eacute;, Pierre. 2010. Prefacio a <i>2010 World Social Science  Report</i>. Par&iacute;s: ISSC-UNESCO.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0123-885X201400030001700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 14. Shin, Kwang-Yeon. 2013. The Emergence of Hegemonic Social Sciences and  Strategies of non (counter) Hegemonic Social Sciences. En <i>Theories About and  Strategies Against Hegemonic Social Sciences</i>, eds. M.Kuhn y S. Yajawa<i>.</i>  Tokio: Center for Global Studies –Seijo University.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0123-885X201400030001700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 15. Stiglitz, Jooseph. 2010. <i> The Stiglitz Report</i>.  Nueva York: The New Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0123-885X201400030001700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> 16. Sundberg, Mikaela. 2012. Creating Convincing Simulations in Astrophysics. <i>Science</i>, <i>Technology &amp; Human Values</i> 37, n&deg; 1: 64-87.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0123-885X201400030001700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 17. Varsavsky, Oscar. 1969. <i>Ciencia, pol&iacute;tica y cientificismo</i>. Buenos  Aires: Centro Editor de Am&eacute;rica Latina.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0123-885X201400030001700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> 18. Vessuri, Hebe. 2013. Who is the Social Scientist in the Twenty-first  Century? Commentaries from Academic and Applied Contexts in the Mainstream and  the Periphery. En <i>Theories About and Strategies Against Hegemonic Social  Sciences</i>, eds. M.Kuhn y S. Yajawa<i>.</i> Tokio: Center for Global Studies –  Seijo University.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0123-885X201400030001700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 19. Weinberg, Alvin. 1961. Impact of Large-Scale Science on the United States. <i> Science</i> 134, n&deg; 3473: 161-164.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0123-885X201400030001700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>    </font>     ]]></body><back>
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