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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Presentación Religiones, post-secularidad y democracia en América Latina: reconfiguraciones del discurso y la acción política]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">     <p align=center><font size="4"><b>Presentaci&oacute;n</b></font></p>     <p align=center><font size="3"><b>Religiones, post-secularidad y democracia en Am&eacute;rica Latina: reconfiguraciones  del discurso y la acci&oacute;n pol&iacute;tica</b></font><sup><a    name="s*" href="#*">*</a></sup></p>       <p><b>&Aacute;ngela  Iranzo Dosdad<sup><a    name="s**" href="#**">**</a></sup> – Carlos Manrique<sup><a    name="s***" href="#***">***</a></sup></b>        <p><sup><a href="#s**" name="**">**</a></sup>Doctora en Ciencia Pol&iacute;tica y Relaciones Internacionales por la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid &#40;Espa&ntilde;a&#41;. Profesora de la Universidad de los Andes &#40;Colombia&#41;. Miembro del grupo de investigaci&oacute;n "Estudios Internacionales". Entre sus &uacute;ltimas publicaciones se encuentran: La comprensi&oacute;n del fen&oacute;meno religioso y sus desaf&iacute;os a las Ciencias Sociales. Revista de Estudios Sociales 47 &#40;2013&#41;: 183-190 y Polisemia del tiempo hist&oacute;rico desde las Relaciones Internacionales: una mirada te&oacute;rica desde la filosof&iacute;a de la historia. Revista Relaciones Internacionales 20, n° 1 &#40;2012&#41;: 5-11. Correo electr&oacute;nico: a.iranzo26@uniandes.edu.co  </p> <sup><a href="#s***" name="***">***</a></sup>Ph.D. en Philosophy of Religion por la University of Chicago &#40;Estados Unidos&#41;. Profesor de la Universidad de los Andes &#40;Colombia&#41;. Miembro del grupo de investigaci&oacute;n "Est&eacute;tica y Pol&iacute;tica" &#40;Colciencias A1&#41;. Entre sus &uacute;ltimas publicaciones se encuentran: Being with the Specters: Violence, Memory and the Promise of Justice &#40;a Montage with two Archives&#41;. New Centennial Review 14, n° 2 &#40;2014&#41;: 127-144 y La dramatizaci&oacute;n de la verdad y la discursividad de los cuerpos &#40;l&iacute;neas de resonancia entre los estudios de Foucault sobre la gubernamentalidad neoliberal y la parrhes&iacute;a c&iacute;nica&#41;. Quadranti 2 &#40;2014&#41;: 183-205. Correo electr&oacute;nico: ca.manrique966@uniandes.edu.co          <p>DOI:<a href="http://dx.doi.org/10.7440/res51.2015.01" target="_blank">http://dx.doi.org/10.7440/res51.2015.01</a> </p>  <hr size="1">      <p> En a&ntilde;os recientes se han complejizado, y se han modulado en nuevas direcciones,  las apariciones de discursos, s&iacute;mbolos y pr&aacute;cticas religiosas con inflexiones y  valencias pol&iacute;ticas muy diversas, en los escenarios de debate y conflicto  pol&iacute;tico en Am&eacute;rica Latina. Estas incursiones de &quot;lo religioso&quot; en diversas  instancias de lo pol&iacute;tico se dan no s&oacute;lo en el registro de las esferas estatales  y la pol&iacute;tica electoral, donde se han hecho mucho m&aacute;s visibles bajo los  reflectores de los medios masivos de comunicaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n al nivel de  aquellos movimientos sociales que realizan esfuerzos inventivos por crear  escenarios de enunciaci&oacute;n distintos a los ya codificados y jerarquizados en el  orden social y otras formas de acci&oacute;n pol&iacute;tica distintas a las ya autorizadas  por los circuitos institucionales establecidos.</p>      <p> Esto &uacute;ltimo es algo que se tiende f&aacute;cilmente a pasar por alto, y este  desconocimiento se debe principalmente, a nuestro parecer, a dos razones: la  primera, la insuficiencia conceptual y anal&iacute;tica del esquema de comprensi&oacute;n de  la relaci&oacute;n entre la pol&iacute;tica y la religi&oacute;n a&uacute;n dominante en la academia, en las  instancias gubernamentales y en los circuitos medi&aacute;ticos de opini&oacute;n  latinoamericanos; un modelo incapaz de pensar los matices y los niveles  diferenciados, conflictuales y agon&iacute;sticos en los que se dan las m&uacute;ltiples y  complejas intersecciones entre estos dos &aacute;mbitos. Dicho esquema dominante es el  del &quot;secularismo&quot;<sup><a    name="s1" href="#1">1</a></sup>   como principio normativo de las instituciones estatales y de la conducta de los  ciudadanos con respecto a &eacute;stas, de acuerdo con una comprensi&oacute;n del Estado y de  la ciudadan&iacute;a elaborada y sedimentada en la tradici&oacute;n del liberalismo pol&iacute;tico  &#40;Rawls 2001&#41;; incluidas sus versiones contempor&aacute;neas m&aacute;s revisadas y  atemperadas, como la propuesta de Habermas de repensar el secularismo en las  contingencias hist&oacute;ricas de las sociedades postseculares &#40;Habermas 2009&#41;, o la  de Charles Taylor de defender un secularismo radicalmente redefinido, que  abandona la jerarqu&iacute;a epistemol&oacute;gica que ha acompa&ntilde;ado en la historia de la  filosof&iacute;a moderna, no sin ambig&uuml;edades, el trazado de la oposici&oacute;n entre lo  secular y lo religioso &#40;Taylor 2011a&#41;. </p>       <p>Es este mismo esquema  de comprensi&oacute;n y valoraci&oacute;n el que, no sin algunas importantes diferencias y a  pesar de las m&uacute;ltiples y diversas voces que se han unido a este debate en d&iacute;as  recientes, tiende a reactivarse y a ocupar de nuevo un lugar preponderante hoy  en los c&iacute;rculos pol&iacute;ticos, medi&aacute;ticos e incluso en los acad&eacute;micos, en la estela  de la reacci&oacute;n de la Europa marchando unida tras los tr&aacute;gicos asesinatos  perpetrados recientemente, en nombre del islam, en la sede del semanario <i> Charlie Hebdo</i> en Par&iacute;s. En los d&iacute;as posteriores a los atentados, se traza,  se reproduce y se naturaliza a trav&eacute;s de un espectacularizado proceso de  producci&oacute;n medi&aacute;tica una determinada concepci&oacute;n de cu&aacute;l es el &quot;problema&quot; que  estos acontecimientos ponen en juego: la defensa de la seguridad, del orden  social, y de los valores arduamente conquistados por la civilizaci&oacute;n occidental  y sus &quot;democracias&quot;. Si bien esta forma de plantear el problema y los t&eacute;rminos  mismos del debate ha de ser tomada en consideraci&oacute;n, no se deja tan f&aacute;cilmente  cuestionar o complementar por otras posibles reflexiones e interpretaciones; e,  incluso, inhibe su visibilizaci&oacute;n y circulaci&oacute;n por su censurante carga  normativa &#40;&quot;ha sido violentado nuestro m&aacute;s intocable deber ser, y tenemos que  marchar unidos en pie de lucha&quot;, pareciera ser la consigna que se difunde por el  mundo entero como un incontenible rumor&#41;. Una vez m&aacute;s, al igual que ocurri&oacute; tras  los atentados del 11-S, la explicaci&oacute;n queda monopolizada por el discurso de la  seguridad; las acciones homicidas indiscriminadas de personas que se definen a  s&iacute; mismas como enviados de Dios para emprender una lucha armada mundial, son una  amenaza para las democracias liberales occidentales, y punto. </p>      <p>El islam, como  cultura y como religi&oacute;n, se <i>securitiza</i> a trav&eacute;s de la acci&oacute;n performativa  del lenguaje &#40;Lautsen y Weaver 2003&#41;, que hace proliferar con fuerza un marco de  comprensi&oacute;n que se reitera una y otra vez, con el potencial de construir en  t&eacute;rminos de amenaza las muy diversas y complejas manifestaciones del ser, hablar  o actuar en nombre del islam. Es esta interpretaci&oacute;n preponderante de los  hechos, que apela a la necesidad de desplegar el principio de la secularidad  institucional la que, a la vez que imprime una fuerte carga normativa en este  &quot;deber ser&quot; secular, configura los hechos como el s&iacute;ntoma de un &quot;un problema&quot;,  y un problema &quot;de seguridad&quot; del Estado, de la Naci&oacute;n, de la Cultura. Se  advierte aqu&iacute; la asociaci&oacute;n que el liberalismo pol&iacute;tico tiende en casi todas sus  versiones a establecer entre religi&oacute;n y seguridad, pues su esquema  interpretativo est&aacute; todav&iacute;a te&ntilde;ido de una filosof&iacute;a de la historia teleol&oacute;gica  que ahonda en la responsabilidad moral de distinguir y defender la &quot;raz&oacute;n&quot;  frente a la barbarie irracional, el <i>Bien</i> frente al <i>Mal, </i>el <i> orden</i> frente al <i>desorden</i>. &iquest;Qui&eacute;n dice ser el sujeto que mata en  nombre de Dios?, &iquest;c&oacute;mo y bajo qu&eacute; relaciones de poder se constituye esta  particular subjetividad?, &iquest;qu&eacute; formas de racionalidad se advierten en su  accionar pol&iacute;tico?, &iquest;c&oacute;mo &eacute;stas se adecuan a, reproducen, cuestionan o  transforman el orden pol&iacute;tico y social imperante en una determinada  configuraci&oacute;n hist&oacute;rica de las relaciones sociales? Estas son algunas de las  preguntas en las que, hasta el momento, la perspectiva anal&iacute;tica liberal no ha  ahondado para pensar y confrontar con mayor fortuna el llamado &quot;terrorismo  global islamista&quot;. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Justamente, esta tendencia a pensar este tipo de fen&oacute;menos contempor&aacute;neos de  &iacute;ndole pol&iacute;tico-religiosa desde su relaci&oacute;n con la seguridad, nos permite  desplazarnos a la segunda raz&oacute;n que podr&iacute;a explicar, como dec&iacute;amos al principio  de esta presentaci&oacute;n, ese restringido sesgo estatista e institucionalista que  restringe enormemente los escenarios en donde se piensa la cuesti&oacute;n de la  relaci&oacute;n entre religi&oacute;n y pol&iacute;tica en nuestro medio. Ello se debe tambi&eacute;n a que  a&uacute;n no se ha producido del todo una interpelaci&oacute;n productiva con aquellas  discusiones contempor&aacute;neas en las ciencias sociales que han suscitado din&aacute;micas  teorizaciones transdisciplinares en torno a la reconfiguraci&oacute;n de la relevancia  pol&iacute;tica de los discursos y las pr&aacute;cticas religiosas populares. Estas  reflexiones y conceptualizaciones, que desbordan el horizonte te&oacute;rico del  liberalismo pol&iacute;tico y de su definici&oacute;n del secularismo como principio  normativo, han emergido en reflexiones te&oacute;ricas y estudios etnogr&aacute;ficos situados  en las contingencias hist&oacute;rico-culturales de las sociedades europeas,  estadounidenses y de los pa&iacute;ses norafricanos y del Oriente Medio, en respuesta,  as&iacute;, a las complejas din&aacute;micas sociales y pol&iacute;ticas que generan los actuales  flujos migratorios, con la creciente inserci&oacute;n de las di&aacute;sporas de estas  sociedades mayoritariamente musulmanas en los pa&iacute;ses europeos. Han sido los  acad&eacute;micos, los intelectuales, la opini&oacute;n p&uacute;blica y los pol&iacute;ticos de estos  mismos pa&iacute;ses quienes han alimentado en su mayor parte el curso de estos  debates, sin hacer mucho eco de las experiencias hist&oacute;ricas y contempor&aacute;neas de  la regi&oacute;n latinoamericana.  As&iacute;, aun cuando es de gran importancia la producci&oacute;n de los antrop&oacute;logos,  historiadores y soci&oacute;logos que, desde la academia latinoamericana, han venido  desarrollando investigaciones sobre el papel de la religi&oacute;n &#40;en cuanto  cosmovisiones, creencias, pr&aacute;cticas e instituciones&#41; en las din&aacute;micas  sociopol&iacute;ticas de los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n &#40;v&eacute;anse, por ejemplo, Ferro 1997;  Bidegain y Demera 2005; G&oacute;mez 2013; Mallimaci 2008; Arias 2003; Bastian 1997&#41;,  nos interesa destacar que todav&iacute;a es largo e intrincado el camino por recorrer.  A&uacute;n podemos aprender mucho sobre la manera en que estos debates de sesgo  euroamericano se han desarrollado en otras latitudes, as&iacute; como &eacute;stos podr&iacute;an  enriquecerse con la reflexi&oacute;n sobre estos problemas en las contingencias  hist&oacute;ricas, culturales y sociopol&iacute;ticas de Latinoam&eacute;rica. </p>       <p>Atendiendo a estos aspectos, el  presente n&uacute;mero monogr&aacute;fico de la <i>Revista de Estudios Sociales</i> tiene tres  prop&oacute;sitos estrechamente imbricados: i&#41; visibilizar en su riqueza y complejidad  los discursos y las pr&aacute;cticas de los movimientos sociales latinoamericanos, como  instancias particularmente productivas para pensar las intersecciones entre lo  religioso, lo espiritual y lo pol&iacute;tico; ii&#41; a su vez, poner de relieve c&oacute;mo  estas experiencias de lo pol&iacute;tico exigen desplegar perspectivas y herramientas  conceptuales alternativas que se distancian del liberalismo pol&iacute;tico y su  articulaci&oacute;n del secularismo como principio normativo; iii&#41; contribuir a la  inserci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina en el debate global sobre religi&oacute;n y pol&iacute;tica.</p>       <p>En esta presentaci&oacute;n queremos mostrar c&oacute;mo este ejercicio que nos proponemos, y  las contribuciones que el lector encontrar&aacute; en este n&uacute;mero, reactivan por nuevos  rumbos la discusi&oacute;n en torno a cuatro ejes te&oacute;ricos: &iquest;Qu&eacute; entendemos por  &quot;religi&oacute;n&quot;? &iquest;Seg&uacute;n qu&eacute; comprensi&oacute;n de la &quot;racionalidad&quot; se tienden a pensar los  discursos y argumentos religiosos como deficitarios de razonabilidad o de  comunicabilidad, y qu&eacute; implica repensar la racionalidad de otra manera si  ponemos en cuesti&oacute;n este juicio cognitivo o epist&eacute;mico? &iquest;Qu&eacute; concepci&oacute;n del  &quot;sujeto&quot; y de la &quot;acci&oacute;n&quot; pol&iacute;tica es preciso replantear cuando prestamos  atenci&oacute;n a estas pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas de los movimientos sociales que se  intersectan de modos diversos y complejos con las dimensiones de la religi&oacute;n o  de la espiritualidad? Por lo tanto, religi&oacute;n, racionalidad, sujeto y acci&oacute;n  pol&iacute;tica son los cuatro v&eacute;rtices te&oacute;ricos que atraviesan los contenidos del  n&uacute;mero. </p>       <p>Pero si afirmamos que al enfatizar el an&aacute;lisis de los cruces entre religi&oacute;n y  pol&iacute;tica al nivel de las pr&aacute;cticas y los discursos de los movimientos sociales  queremos movilizar la discusi&oacute;n en torno a estos casi abismales conceptos, y si  decimos que estos conceptos se vuelven en dicho an&aacute;lisis problemas te&oacute;ricos -al  desprendernos de un modelo interpretativo y normativo dominante-, es necesario  desandar por un momento nuestros pasos y aclarar cu&aacute;l es ese modelo del que nos  distanciamos, y por qu&eacute; sostenemos que es insuficiente para pensar los problemas  que nos ocupan. </p>       <p>Para ello, volvamos del anonimato que en buena parte recubre las pr&aacute;cticas y  discursos pol&iacute;ticos de los movimientos populares y -a sabiendas de que el  r&eacute;gimen discursivo que nos gobierna est&aacute; en gran medida sostenido y reproducido  por los medios masivos de comunicaci&oacute;n- volvamos a esos momentos de intersecci&oacute;n  entre religi&oacute;n y pol&iacute;tica asociados a las instancias estatales y sus  representantes, que son los m&aacute;s notorios y visibles. As&iacute;, podr&iacute;amos hacer un  peque&ntilde;o &aacute;lbum con algunas de las palabras y gestos que resuenan de manera mucho  m&aacute;s audible en torno al fen&oacute;meno que nos ocupa. Desde la declaraci&oacute;n a CNN de  Evo Morales en 2009 -seg&uacute;n la cual &quot;la Iglesia cat&oacute;lica es un s&iacute;mbolo vivo del  colonialismo europeo y debe desaparecer de Bolivia&quot;<sup><a    name="s2" href="#2">2</a></sup> -  hasta el discurso de Hugo Ch&aacute;vez tras una misa cat&oacute;lica del Jueves Santo de  2012, donde &eacute;ste reitera una vez m&aacute;s que se considera &quot;cristiano en lo social,  en lo pol&iacute;tico y en lo religioso, porque Cristo fue un gran revolucionario  antiimperialista&quot;;<sup><a    name="s3" href="#3">3</a></sup>   desde la alusi&oacute;n a las cosmogon&iacute;as de los pueblos ind&iacute;genas inscrita en el  pre&aacute;mbulo de la Nueva Constituci&oacute;n de Bolivia de 2009 -&quot;Poblamos esta sagrada  Madre Tierra con rostros diferentes, y comprendimos entonces la pluralidad  vigente de todas las cosas...&quot;<sup><a    name="s4" href="#4">4</a></sup> -  hasta, en otra valencia pol&iacute;tica marcadamente distinta, la formaci&oacute;n de la OPIC  &#40;Organizaci&oacute;n Pluricultural de los Pueblos Ind&iacute;genas en Colombia&#41; en ese mismo  a&ntilde;o, en la que la ya existente asociaci&oacute;n de ind&iacute;genas evang&eacute;licos en el Cauca  entra en una compleja alianza pol&iacute;tica con el gobierno de &Aacute;lvaro Uribe &#40;sobre la  cual hay un art&iacute;culo en este n&uacute;mero que ya comentaremos a continuaci&oacute;n&#41;.</p>         <p>Este movimiento oscilatorio de una l&aacute;mina a otra se vuelve, si prestamos la  suficiente atenci&oacute;n, sumamente intrincado: la denuncia y la exaltaci&oacute;n de  distintas herencias del cristianismo por representantes de proyectos pol&iacute;ticos  que se caracterizaron por una profunda afinidad ideol&oacute;gica y una estrecha  alianza estrat&eacute;gica. As&iacute; mismo, el contraste entre un indigenismo de izquierda y  un indigenismo de derecha que apelan a horizontes simb&oacute;licos provenientes de  tradiciones religiosas o espirituales dispares: la mitolog&iacute;a amerindia ancestral  y la religiosidad evang&eacute;lica de proveniencia anglosajona. Podr&iacute;amos tambi&eacute;n  se&ntilde;alar los pronunciamientos del presidente chileno Sebasti&aacute;n Pi&ntilde;era, partidario  ac&eacute;rrimo del libre mercado y de la m&aacute;s tecn&oacute;crata gubernamentalidad neoliberal,  que expuso en una declaraci&oacute;n p&uacute;blica un argumento de car&aacute;cter expresamente  religioso, en contra de la despenalizaci&oacute;n del aborto: &quot;s&oacute;lo Dios tiene el poder  de dar y el derecho de quitar la vida&quot;.<sup><a    name="s5" href="#5">5</a></sup>   Por ser pronunciado en el &uacute;ltimo lugar despu&eacute;s de una nutrida lista, podemos  apreciar una cierta timidez o un cierto escr&uacute;pulo en la formulaci&oacute;n de dicho  argumento, timidez similar quiz&aacute;s a la que en la Constituci&oacute;n de Bolivia lleva,  luego de desplegarse en el pre&aacute;mbulo el vocabulario y la simbolog&iacute;a de las  mitolog&iacute;as ind&iacute;genas ancestrales, el car&aacute;cter laico del Estado. En este caso,  pareci&eacute;ramos estar ante dos t&iacute;midas y escrupulosas infracciones del secularismo,  por parte de configuraciones estatales con concepciones distantes e incluso  antag&oacute;nicas de la institucionalidad jur&iacute;dica, del ejercicio del gobierno, de la  relaci&oacute;n entre la econom&iacute;a capitalista globalizada y el derecho constitucional.  Oscilaci&oacute;n intrincada, pues, y esto s&oacute;lo por nombrar algunas de las muchas  l&aacute;minas que podr&iacute;an componer el decorado de este &aacute;lbum &quot;teol&oacute;gico-pol&iacute;tico&quot;.</p>       <p>&iquest;Qu&eacute; tenemos ac&aacute;? Un escueto <i>collage</i> de &quot;enunciados&quot; y de &quot;im&aacute;genes&quot; de  altos dignatarios de los Estados-naci&oacute;n latinoamericanos, que podr&iacute;an  eventualmente ser un peque&ntilde;o fragmento de un archivo hist&oacute;rico. Un archivo de  las nuevas formas como se ha intensificado la intersecci&oacute;n entre lo religioso y  lo pol&iacute;tico en los modos como, para tomar prestado un concepto de Foucault, se  han &quot;problematizado&quot; en la historia reciente de Am&eacute;rica Latina las maneras en  que se configuran los discursos, los sujetos y los espacios de lo pol&iacute;tico. Lo  que quisi&eacute;ramos destacar, por ahora, es justamente esto: que este escueto <i> collage</i> es suficiente para hacernos a la idea de que estamos ante un  conjunto de enunciados e im&aacute;genes que producen una constelaci&oacute;n de gran  complejidad, una constelaci&oacute;n que de cierto modo atraviesa y modula &quot;nuestro&quot;  presente hist&oacute;rico en Am&eacute;rica Latina. De gran complejidad, entre otras razones,  puesto que en estos enunciados e im&aacute;genes se movilizan afectividades,  valoraciones y orientaciones pol&iacute;ticas significativamente distintas, hasta el  punto de que en el cruce entre una imagen y otra se delinean los contornos de  algunos de los conflictos pol&iacute;ticos y sociales m&aacute;s profundos que a&uacute;n siguen  marcando al continente. Y estas <i>diferencias pol&iacute;ticas</i> que se trazan en  este sucinto <i>collage</i> discursivo y gestual, los conflictos y los  antagonismos que all&iacute; resuenan, no se dejan <i>neutralizar</i>. </p>       <p>No obstante, pareciera que el esquema interpretativo m&aacute;s difundido que tenemos a  nuestro alcance para abordar la pregunta por la relaci&oacute;n entre religi&oacute;n y  pol&iacute;tica, en los &aacute;mbitos de la teor&iacute;a pol&iacute;tica y la teor&iacute;a jur&iacute;dica, tiende  justamente a hacer eso, a <i>neutralizar</i> estas diferencias y estos  conflictos, al condenarlos desde un punto de vista normativo como indeseables  infracciones del secularismo como principio infranqueable del Estado moderno  liberal. Es por ello que en este n&uacute;mero buscamos enfatizar la necesidad de  encontrar otras grillas conceptuales que nos permitan atender al car&aacute;cter  complejo y diferenciado del fen&oacute;meno, que nos permitan pensar, por ejemplo, las  diversas valencias &eacute;ticas y pol&iacute;ticas que movilizan los distintos enunciados e  im&aacute;genes de este archivo, y los conflictos que all&iacute; se muestran; que sean  capaces de pensar en su complejidad las diferencias y los conflictos que all&iacute; se  despliegan. Lo que implica abstenerse de la indignada rasgadura de las  vestiduras de nuestros buenos dem&oacute;cratas ilustrados modernizantes que se  escandalizan ante cualquier intersecci&oacute;n entre lo religioso y lo pol&iacute;tico, y al  hacerlo, simplemente se ganan una buena conciencia, a costa de la rigurosidad  del an&aacute;lisis de los matices, las diferencias, los antagonismos que emergen en  una constelaci&oacute;n de problemas sumamente complejos a nivel te&oacute;rico, pol&iacute;tico y  sociol&oacute;gico. Tras esta <i>neutralizaci&oacute;n,</i><sup><a    name="s6" href="#6">6</a></sup>   entonces, la perspectiva normativa del liberalismo pol&iacute;tico resulta incapaz de  brindarnos herramientas para pensar y entender en qu&eacute; consisten las diferencias,  e incluso los conflictos y antagonismos, en la inflexi&oacute;n y la modulaci&oacute;n de lo  &quot;teol&oacute;gico-pol&iacute;tico&quot; que estos enunciados e im&aacute;genes arrastran consigo.</p>       <p>M&aacute;s a&uacute;n, si introducimos en este escenario el nivel de complejidad que nos  interesa resaltar, y reconocemos que a estos enunciados pronunciados desde las  encumbradas esferas estatales bajo la luz de las c&aacute;maras noticiosas habr&iacute;a que  relacionarlos <i>de alg&uacute;n modo</i> con otros enunciados mucho m&aacute;s an&oacute;nimos  provenientes de la producci&oacute;n discursiva de algunos de los movimientos sociales  en Am&eacute;rica Latina -que vienen desde hace a&ntilde;os problematizando y reinventando las  formas de discurso y acci&oacute;n pol&iacute;tica-, entonces, la insuficiencia anal&iacute;tica y  te&oacute;rica del esquema antes descrito se reduplica. Surge la pregunta acerca de  c&oacute;mo se conectar&iacute;an, y a trav&eacute;s de que l&iacute;neas de inteligibilidad, estos  enunciados e im&aacute;genes producidos en distintas instancias estatales con otros  provenientes de otros escenarios, por ejemplo, de la profusa y densa producci&oacute;n  discursiva y de las pr&aacute;cticas de algunos movimientos sociales en diversas  instancias del continente, en cuyo lenguaje tambi&eacute;n se articulan intensos y  complejos nudos de intersecci&oacute;n entre lo religioso y lo pol&iacute;tico.</p>       <p>Si bien estas preguntas son ambiciosas, y no es el prop&oacute;sito directo de este  n&uacute;mero de la <i>Revista de Estudios Sociales</i> responderlas, la reflexi&oacute;n que  sus contenidos ofrecen s&iacute; se enmarca de forma general en ellas; y es as&iacute; que  buscamos contribuir en los tres sentidos antes expuestos al debate global sobre  religi&oacute;n y pol&iacute;tica que, con tanta urgencia, nos convoca en esta ocasi&oacute;n. Y es  en esta <i>coyuntura</i> precisa, pero sin abandonar el trasfondo del devenir a  nivel mundial de la relaci&oacute;n entre pol&iacute;tica y religi&oacute;n, donde quisi&eacute;ramos  movilizar en este n&uacute;mero, el potencial anal&iacute;tico e hist&oacute;rico-cr&iacute;tico de otras  perspectivas que nos ofrezcan &aacute;ngulos novedosos para pensar de otro modo el  entramado de estas preguntas e inquietudes. Pero tambi&eacute;n, es as&iacute; como queremos  pensar de qu&eacute; manera el car&aacute;cter singular y espec&iacute;fico de las contingencias  hist&oacute;rico-culturales y sociopol&iacute;ticas de la realidad latinoamericana puede  llevar a confrontar, desplazar, e incluso desgonzar, las herramientas te&oacute;ricas y  conceptuales que en estas latitudes seguimos importando, en buena medida, de  Europa y Norteam&eacute;rica.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Nos sintonizamos, as&iacute;, con la propuesta de uno de los art&iacute;culos  del n&uacute;mero titulado &quot;Thinking about Religion, Law, and Politics in Latin  America&quot;, de Elizabeth Shakman. Como nos recuerda la profesora de Northwestern  University, las historias y experiencias pol&iacute;tico-religiosas locales y  regionales a menudo son pensadas a partir de elaboraciones te&oacute;ricas provenientes  de intelectuales occidentales como Charles Taylor -incluso, en t&eacute;rminos de  apropiaci&oacute;n de los conceptos, como defiende la idea de &quot;secularizaciones  m&uacute;ltiples&quot; &#40;Bhargava 2010 y 2011&#41;-. Sin embargo, argumenta la autora, es  necesario que los acad&eacute;micos en Am&eacute;rica Latina profundicen m&aacute;s sobre aspectos  propios de las historias regionales y locales, como las experiencias y  narrativas de los ind&iacute;genas y los afrodescendientes. &eacute;stas podr&iacute;an desafiar las  experiencias euroamericanas sobre secularidad y religi&oacute;n, exportadas globalmente  a trav&eacute;s de la confecci&oacute;n de categor&iacute;as te&oacute;ricas, e incluso mostrar indiferencia  hacia ellas. As&iacute;, en l&iacute;nea con esta observaci&oacute;n de Shakman sobre sociolog&iacute;a del  conocimiento, este n&uacute;mero tiene la intenci&oacute;n de impulsar los aportes que Am&eacute;rica  Latina podr&iacute;a realizar a la reflexi&oacute;n global sobre religi&oacute;n y pol&iacute;tica, desde el  an&aacute;lisis de sus experiencias hist&oacute;ricas y de sus especificidades culturales,  &eacute;tico-pol&iacute;ticas y epistemol&oacute;gicas. </p>      <p>Los casos de estudio que dan cuerpo a los art&iacute;culos situados en  pa&iacute;ses latinoamericanos como Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Guatemala  ofrecen ejemplos interesantes sobre ese desplazamiento de categor&iacute;as y  conceptualizaciones te&oacute;ricas, m&aacute;s all&aacute; de los m&aacute;rgenes del pensamiento pol&iacute;tico  liberal &#40;al estilo <i>habermasiano</i>&#41;. En particular, como ya lo hemos  mencionado, quisi&eacute;ramos presentar sucintamente la aproximaci&oacute;n a cuatro  categor&iacute;as de pensamiento te&oacute;rico-pol&iacute;tico -<i>religi&oacute;n, racionalidad, sujeto y  formas de acci&oacute;n pol&iacute;tica</i>- que podr&iacute;an servir de gu&iacute;a para leer de forma  sugestiva las imbricaciones entre lo pol&iacute;tico y lo religioso y/o espiritual, en  las particulares coyunturas latinoamericanas convocadas por los art&iacute;culos que  siguen a continuaci&oacute;n. </p>       <p><b>Religi&oacute;n, religiones y espiritualidades</b></p>       <p>Es preciso realizar una primera observaci&oacute;n en torno  al uso del t&eacute;rmino &quot;religi&oacute;n&quot;. Existe, en efecto, un debate sobre la pertinencia  y posibilidad de definir qu&eacute; es &quot;la religi&oacute;n&quot; &#40;Smith 1998; Cantwell 1962; D&iacute;ez  de Velasco 2006&#41;, as&iacute; como sobre las posibles diferencias entre &quot;religiones&quot; y  &quot;espiritualidades&quot;. El rechazo a la naturaleza est&aacute;tica, esencialista y  universal del t&eacute;rmino -presupuestos contenidos en la reformulaci&oacute;n sem&aacute;ntica  moderno-occidental del vocablo latino <i>religio </i>desde el siglo XVII &#40;Feil  1992&#41;- ha llevado a criticar toda pretensi&oacute;n de hallar una definici&oacute;n  generalizable o a identificar tal pretensi&oacute;n como un s&iacute;ntoma del  religiocentrismo &#40;cristiano&#41; desde el que se ha abordado el tema, primero en la  filosof&iacute;a moderna, y luego en las m&aacute;s recientes tradiciones de las ciencias  sociales. Por otro lado, algunos acad&eacute;micos rechazan el t&eacute;rmino &quot;religi&oacute;n&quot;, al  entenderlo como un constructo intelectual abstracto occidental, y sugieren  emplear en su lugar el t&eacute;rmino &quot;religiosidad&quot;, para lograr as&iacute; aprehender mejor  las formas de vida de las personas creyentes &#40;Cantwell 1962&#41;. Asimismo, otros  advierten sobre la necesidad de aproximarse al concepto desde sus genealog&iacute;as  sociohist&oacute;ricas, &quot;los conceptos <i>en </i>la historia&quot; &#40;Koselleck 2003&#41;. </p>        <p>Teniendo en mente este debate, este n&uacute;mero propone  una aproximaci&oacute;n a las religiones &#40;en plural&#41;, en cuanto objetos de estudio, sin  partir de una definici&oacute;n un&iacute;voca, instando as&iacute; a comprender las experiencias  religiosas desde los contextos y pr&aacute;cticas discursivos donde son utilizadas y  cobran sentido. Por otra parte, se quiere llamar la atenci&oacute;n sobre la distinci&oacute;n  entre &quot;religi&oacute;n&quot; y &quot;espiritualidad&quot;. Esta diferencia ha sido subrayada  tradicionalmente por grupos ind&iacute;genas y afrodescendientes como marca de  resistencia al poder colonial ejercido hist&oacute;ricamente por la religi&oacute;n cat&oacute;lica,  pero est&aacute; siendo reforzada m&aacute;s recientemente por grupos evang&eacute;licos que se  presentan como una alternativa al monopolio de la Iglesia cat&oacute;lica sobre el  campo religioso en Am&eacute;rica Latina, y por la llegada de tradiciones orientales  &#40;el budismo, el hinduismo, la fe bah&aacute;&#39;&iacute;, por ejemplo&#41; al seno de sus sociedades.</p>        <p>Esta distinci&oacute;n conceptual fue articulada con cierta  precisi&oacute;n en los trabajos tard&iacute;os de Michel Foucault &#40;2005 y 2006&#41;. En ellos, la  &quot;espiritualidad&quot; es pensada como la dimensi&oacute;n en la cual los sujetos buscan  transformarse a s&iacute; mismos a trav&eacute;s de ciertas pr&aacute;cticas sobre sus cuerpos, sus  usos del lenguaje, sus modos de relacionarse consigo mismos y con los otros.  As&iacute;, los an&aacute;lisis de Foucault de las contraconductas que surgen como pr&aacute;cticas  de resistencia a las t&eacute;cnicas de poder pastoral en el seno de la Iglesia  cat&oacute;lica en el ocaso de la Edad Media &#40;el misticismo, el ascetismo&#41;, son  ejemplos de la &quot;espiritualidad&quot; entendida de esta manera. </p>       <p>Por otra parte, Foucault tiende a restringir el  t&eacute;rmino &quot;religi&oacute;n&quot; a un c&oacute;digo moral institucionalizado en una iglesia, y  respaldado por la exigencia de aceptar un conjunto de &quot;dogmas&quot; tenidos como  verdaderos. As&iacute;, puede haber pr&aacute;cticas espirituales en el marco de una religi&oacute;n,  pero no todo &quot;ejercicio espiritual&quot; depende de dicho marco institucional ni est&aacute;  condicionado por &eacute;ste. En cualquier caso, una de las l&iacute;neas de interrogaci&oacute;n que  atraviesa el presente n&uacute;mero tiene que ver con la necesidad de afinar las  herramientas conceptuales para pensar la serie de preguntas y problemas que se  despliegan en las discusiones contempor&aacute;neas sobre los cruces entre religiones,  espiritualidades y pol&iacute;tica. </p>      <p><b>Racionalidad y racionalidades</b></p>       <p>Si bien el debate sobre las implicaciones de una lectura  post-secular de la tradicional secularizaci&oacute;n moderna est&aacute; abierto &#40;Camilleri  2012&#41;, uno de los referentes primeros ha sido la propuesta habermasiana, que  Cecilia Dockendorff explora en profundidad en su art&iacute;culo, identificando las  convergencias y divergencias entre esta teor&iacute;a sociol&oacute;gico-normativa de la raz&oacute;n  comunicativa y la teor&iacute;a sociol&oacute;gica de la diferenciaci&oacute;n funcional de Luhmann,  para entender el papel de la religi&oacute;n en la orientaci&oacute;n y organizaci&oacute;n normativa  de la convivencia en las sociedades tardo-modernas. </p>       <p>Para el fil&oacute;sofo alem&aacute;n, lo post-secular, en primer lugar,  define un hecho observable hoy: &quot;en estas sociedades, la religi&oacute;n mantiene una  relevancia p&uacute;blica mientras que va perdiendo terreno la certeza secularista de  que en el curso de una modernizaci&oacute;n acelerada la religi&oacute;n desaparecer&aacute; a escala  mundial&quot;<i> </i>&#40;Habermas 2009, 69&#41;. En definitiva, las sociedades  post-seculares ser&iacute;an sociedades donde la neutralidad del Estado, su  a-confesionalidad, est&aacute; garantizada como condici&oacute;n necesaria para la realizaci&oacute;n  del pluralismo en una sociedad democr&aacute;tica liberal. Y, en segundo lugar,  presenta lo post-secular como una nueva &eacute;tica pol&iacute;tica para afrontar el desaf&iacute;o  actual de convivencia pol&iacute;tica en las democracias bajo el pluralismo cultural y  religioso; adem&aacute;s de apelar a las religiones como v&iacute;a para re-politizar la vida  en com&uacute;n tras la crisis de las violencias y barbaries fruto del triunfo moderno  de la raz&oacute;n instrumental &#40;cient&iacute;fico-t&eacute;cnica&#41;, y sus efectos en la agudizaci&oacute;n  del escepticismo ante lo pol&iacute;tico y las formas exageradas de individualismo  nihilista, alimentado por la cambiante y adaptable l&oacute;gica del consumismo.  </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para ello, Habermas llama a un reconocimiento e inclusi&oacute;n de las  identidades y los valores religiosos en la esfera p&uacute;blica mediante la acci&oacute;n  deliberativa, la llamada raz&oacute;n comunicativa. Sin embargo, esta inclusi&oacute;n est&aacute;  condicionada al hecho de que los creyentes <i>traduzcan </i>sus valores y  experiencias religiosas a un lenguaje secular que se presupone accesible a  todos. Esta lectura ha generado un profundo debate por presentar una f&oacute;rmula de  acomodaci&oacute;n entre lo religioso y lo no religioso, que se mantiene en los  par&aacute;metros de la racionalidad ilustrada y en el marco pol&iacute;tico de la tradici&oacute;n  europea y anglosajona del liberalismo &#40;Shakman 2012; Dallmayr 2012&#41;. </p>       <p>Las cr&iacute;ticas se dirigen, por un lado, hacia la estrecha  concepci&oacute;n de la racionalidad contenida en la raz&oacute;n comunicativa. En t&eacute;rminos  generales, es una racionalidad demasiado presa del saber l&oacute;gico-argumentativo  &#40;Mardones 1998&#41;. En ella, la experiencia humana parece reducirse s&oacute;lo a lo que  es susceptible de ser justificado y argumentado de cierto modo -a aquello que <i> se puede conocer-</i>. Por ello, dicha racionalidad presenta dificultades para  aprehender el espesor vital de lo simb&oacute;lico, o de las afectividades y  cogniciones del mundo y de lo social inscritas en los cuerpos y su historia;  dimensiones &eacute;stas que ocupan una parte importante de la experiencia religiosa. </p>       <p>Presentar una racionalidad demasiado presa de una determinada  forma de pensar y de hablar, y exigir a los creyentes un ejercicio de  &quot;traducci&oacute;n al lenguaje racional secular accesible a todos&quot;, parecen evocar la  existencia de dos paradigmas cognitivos que se piensan, de entrada, como  autoexcluyentes. Se presenta, as&iacute;, un enfoque epistemol&oacute;gico que responde a la  dicotom&iacute;a moderno-ilustradas fe<i> versus</i> raz&oacute;n, conocimiento racional <i> versus</i> conocimiento revelado, que analizan en profundidad Mauricio Nieto,  desde la Historia de la Ciencia, y Franklin Gamwell, desde la Teolog&iacute;a y la  Filosof&iacute;a de la Religi&oacute;n, en un magn&iacute;fico di&aacute;logo que protagoniza la secci&oacute;n  &quot;Debate&quot; de este n&uacute;mero. En el fluir de este debate se articulan reflexiones  que, desde perspectivas disciplinares dis&iacute;miles, coinciden en cuestionar y  problematizar esta muy difundida dicotom&iacute;a valorativa y epist&eacute;mica. </p>       <p>Desde el punto de vista de la historia de la ciencia, Nieto  enfatiza cu&aacute;n dif&iacute;cil resulta sostener que en los siglos XVI y XVII se consolid&oacute;  una nueva filosof&iacute;a racional que se opone a la fe y a la creencia religiosa,  siendo que todos los h&eacute;roes de la supuesta revoluci&oacute;n cient&iacute;fica -Cop&eacute;rnico,  Kepler, Galileo, Newton, Boyle, Bacon o Descartes- fueron, en el fondo,  profundamente religiosos y que sus obras, en consecuencia, dif&iacute;cilmente pueden  entenderse si se prescinde de sus concepciones teol&oacute;gicas del universo. As&iacute;  mismo, desde la perspectiva de una l&iacute;nea de argumentaci&oacute;n filos&oacute;fica como la  expuesta por Gamwell, se llama la atenci&oacute;n, por ejemplo, sobre el hecho de que  la presunci&oacute;n positivista de que <i>s&oacute;lo</i> los hechos contingentes de la  realidad emp&iacute;rica son susceptibles de an&aacute;lisis y explicaci&oacute;n racional incurre  necesariamente en una contradicci&oacute;n. Sostiene, por una parte, que todo lo real  es contingente, pero por otra parte, le confiere a esta misma afirmaci&oacute;n un  status de necesidad que se asume de manera dogm&aacute;tica, como exento de toda  discusi&oacute;n racional.</p>       <p>A su vez, ambas posiciones en este debate, desde perspectivas  muy distintas, cuestionan el trazado habermasiano de la frontera entre el &aacute;mbito  de la esfera p&uacute;blica, sostenida por una comunicabilidad racional universal, y el  de las creencias religiosas, que, por su car&aacute;cter inescapablemente  particularista, estar&iacute;a necesariamente restringida al &aacute;mbito privado de la  convicci&oacute;n personal o de la filiaci&oacute;n comunitaria. Desde la perspectiva de un  historiador de la ciencia como la de Mauricio Nieto, dicho cuestionamiento se  formula enfatizando el v&iacute;nculo estrecho entre la enunciaci&oacute;n de la verdad &#40;tanto  en la religi&oacute;n como en las ciencias modernas&#41; y los ejercicios de poder.</p>       <p>Desde la aproximaci&oacute;n filos&oacute;fico-teol&oacute;gica de Franklin Gamwell,  este cuestionamiento emerge de la posici&oacute;n, sumamente disonante para nuestros  o&iacute;dos pero argumentada con cuidado, seg&uacute;n la cual las creencias religiosas, en  cuanto convicciones metaf&iacute;sicas sobre el prop&oacute;sito de la vida humana y sobre la  realidad &uacute;ltima, han de ser tan susceptibles de examen y validaci&oacute;n racional  como cualquier otra aserci&oacute;n sobre lo real -seg&uacute;n una concepci&oacute;n de  &quot;racionalidad&quot; que desborda los contornos de la concepci&oacute;n habermasiana; una  compleja cuesti&oacute;n sobre la que tambi&eacute;n se detiene Amy Hollywood en su reflexi&oacute;n  titulada &quot;On the True, the Real, and Critique in the Study of Religions&quot;,  presentada en la secci&oacute;n &quot;Documentos&quot; y sobre la que volveremos unas l&iacute;neas m&aacute;s  adelante-. En este intercambio de voces en torno a la dimensi&oacute;n epistemol&oacute;gica  del tema que nos ocupa emergen tambi&eacute;n sugestivas reflexiones sobre lo que  podr&iacute;a implicar pensar hoy en un agenciamiento &quot;divino&quot; en el devenir hist&oacute;rico,  sin que dicha postura caiga presa del estigma de irracionalidad.</p>       <p>Por otra parte, adem&aacute;s de permanecer anclada a esta cuestionable  dicotom&iacute;a epist&eacute;mica entre fe y raz&oacute;n, la concepci&oacute;n habermasiana de la  racionalidad comunicativa presupone y exige un encuentro entre competentes  ling&uuml;&iacute;sticos, pues la orientaci&oacute;n del consenso es resultado de la fuerza del  mejor argumento. A este presupuesto subyace una comprensi&oacute;n de la sociedad como  constituida por individuos aut&oacute;nomos, libres y en posici&oacute;n de igualdad, sin  atender a la realidad del contexto hist&oacute;rico-pol&iacute;tico de sociedades marcadas por  injusticias estructurales. Este sesgo oculta la situaci&oacute;n de las personas  discriminadas, excluidas, desprovistas de su condici&oacute;n de ciudadanos &#40;como  inmigrantes irregulares, refugiados, ap&aacute;tridas o personas sumidas en la pobreza  y la discriminaci&oacute;n&#41;, incapaces de ejercer como portavoces en la esfera p&uacute;blica  y de justificar mediante cierta racionalidad argumentativa consensualmente  estabilizada sus pretensiones sociales, pol&iacute;ticas y morales. Por ello, la raz&oacute;n  comunicativa como justicia procedimental universal puede acabar actuando como un  artefacto generador de un gueto sociocultural que dif&iacute;cilmente incluye, en su  pretensi&oacute;n de profundizaci&oacute;n democr&aacute;tica, a las personas excluidas y oprimidas  por motivos culturales, religiosos, &eacute;tnicos, de g&eacute;nero o socioecon&oacute;micos  &#40;Estrada 1994&#41;. </p>      <p><b>Sujeto y subjetividades </b></p>      <p>Desde los a&ntilde;os setenta del siglo XX se viene  observando un creciente cuestionamiento sobre el lugar y el significado de las  identidades de g&eacute;nero, sexo, etnia, cultura y religi&oacute;n en la esfera de lo  pol&iacute;tico, entendida en un sentido amplio como la articulaci&oacute;n de los modos y  formas del ser en com&uacute;n. Este cuestionamiento cr&iacute;tico ha llevado a problematizar  el principio normativo a partir del cual el liberalismo pol&iacute;tico ha trazado las  fronteras entre lo privado y lo p&uacute;blico, decretando que debe existir una  separaci&oacute;n entre las particularidades contingentes que singularizan al individuo  en sus condicionamientos hist&oacute;rico-culturales, por un lado, y, por el otro, los  intereses y modos de conducta p&uacute;blicos del ciudadano. Todo ello, en aras de la  consolidaci&oacute;n de un orden institucional imparcial a partir del cual fuese  posible hacer justicia en la igualdad de todos ante la ley.</p>      <p>Sin embargo, como afirma Saba Mahmood en su  fascinante trabajo etnogr&aacute;fico sobre mujeres musulmanas en centros de oraci&oacute;n de  El Cairo durante el &quot;Islamic revival&quot;, es dif&iacute;cil separar lo &eacute;tico de lo  pol&iacute;tico cuando toda forma de pol&iacute;tica requiere y asume un tipo particular de  sujeto que es producido por una serie de pr&aacute;cticas disciplinarias que est&aacute;n en  el centro del aparato regulador de cualquier Estado pol&iacute;tico moderno &#40;Mahmood  2009&#41;. Desde esta perspectiva, el sujeto moderno desincorporado, reproducido y  entronizado por el pensamiento liberal tras su victoria en la Guerra Fr&iacute;a,  pierde consistencia como categor&iacute;a explicativa, para ser reemplazada por una  genealog&iacute;a sobre las diferentes formas hist&oacute;rico-culturales en las que el ser  humano ha sido constituido como sujeto pol&iacute;tico. &eacute;ste, por lo tanto, no responde  a una naturaleza humana -o divina- universalizable, sino a subjetividades  resultantes de operaciones hist&oacute;ricas de poder. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esta forma de aproximarse a la comprensi&oacute;n de  las personas, sus cuerpos e ideas, como elementos constitutivos de unos modos de  acci&oacute;n pol&iacute;tica, es ejemplificada por el art&iacute;culo de Jean Paul Serrazin y Lina  Rinc&oacute;n, &quot;La conversi&oacute;n al islam como estrategia de cambio y diferenciaci&oacute;n en la  modernidad&quot;. Los autores se adentran en el estudio de las implicaciones pol&iacute;ticas de los procesos  de conversi&oacute;n al islam en la ciudad de Bogot&aacute; &#40;Colombia&#41;, y lo hacen a trav&eacute;s de  observaciones etnogr&aacute;ficas y del an&aacute;lisis de las propias narrativas de  conversi&oacute;n. En un pa&iacute;s marcado por el papel dominante del catolicismo, la  decisi&oacute;n personal de adoptar un sistema de valores diferentes no pertenece  &uacute;nicamente al &aacute;mbito privado, sino que se extiende tambi&eacute;n a lo p&uacute;blico y  pol&iacute;tico. La conversi&oacute;n de colombianos al islam implica situarse al margen del  sistema hegem&oacute;nico de valores establecido en el pa&iacute;s, y abrir espacios de  confrontaci&oacute;n suscitados por marcas corporales &#40;como llevar el <i>hiyab</i>&#41; y  actitudes sociales &#40;como rezar cinco veces al d&iacute;a&#41;, que un sistema democr&aacute;tico  podr&iacute;a integrar a trav&eacute;s de estrategias distintas a la dicotom&iacute;a <i> mayor&iacute;a-minor&iacute;a</i> y a la idea del sujeto de derechos. </p>      <p>Tal y como lo reivindicaron las feministas  hace ya tiempo en relaci&oacute;n con la identidad de g&eacute;nero, lo presuntamente privado  -la experiencia del cuerpo, la afectividad, la sexualidad- parece ser pol&iacute;tico  de un extremo a otro. Este impulso por atender al car&aacute;cter pol&iacute;tico de la  diferencia ha permeado otros &aacute;mbitos como el de las religiones y  espiritualidades, haciendo que sus vocabularios, s&iacute;mbolos y pr&aacute;cticas, relegados  a la esfera de lo privado en las sociedades occidentales por el secularismo,  busquen reclamar y hacer valer su lugar en el &aacute;mbito de lo pol&iacute;tico, las  &quot;religiones p&uacute;blicas&quot; &#40;Casanova 1994&#41;.</p>      <p>El art&iacute;culo titulado &quot;La pol&iacute;tica  sexual y las creencias religiosas: el debate por el matrimonio para las parejas  del mismo sexo &#40;Argentina 2010&#41;&quot; ofrece reflexiones interesantes acerca de c&oacute;mo  tendemos a pensar las relaciones &eacute;ticas y pol&iacute;ticas entre estas dos diferencias,  la sexual y la religiosa. Es habitual interpretar que las religiones son  intransigentes ante una regulaci&oacute;n pol&iacute;tica flexible de la sexualidad. La  postura de la Iglesia cat&oacute;lica sobre los derechos sexuales y reproductivos ha  sido tradicionalmente muy negativa en la regi&oacute;n latinoamericana. Sin embargo,  como muestra este art&iacute;culo, el debate p&uacute;blico sobre la Ley de matrimonio  igualitario en Argentina, aprobada en julio de 2010, puso de manifiesto que el  pluralismo religioso en el pa&iacute;s conlleva interpretaciones diversas sobre la  sexualidad. Iglesias del protestantismo hist&oacute;rico, jud&iacute;os, y algunos grupos de  sacerdotes cat&oacute;licos, respondieron de forma positiva al llamamiento de la  Federaci&oacute;n Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans &#40;FALGBT&#41; durante el  debate sobre el proyecto de ley. </p>      <p>Por &uacute;ltimo, el art&iacute;culo de Mar&iacute;a  Juliana Rojas, &quot;Mampuj&aacute;n en el acto de partir: el duelo como <i>levantamiento</i>  y la <i>comunidad</i> en transici&oacute;n. Reconciliaci&oacute;n y representaci&oacute;n en Jean-Luc  Nancy&quot;, tambi&eacute;n presenta una reflexi&oacute;n, en la que, desde una mirada filos&oacute;fica,  se invita a repensar las formas de entender el ser-en-comunidad como presupuesto  de base, pero poco cuestionado en el modelo de justicia transicional que est&aacute;  trazando el Gobierno colombiano, para adentrase en una transici&oacute;n pol&iacute;tica  orientada a la reconciliaci&oacute;n de las partes enfrentadas. As&iacute;, este texto discute  el modo en el que las nociones de <i>comunidad</i>, <i>representaci&oacute;n</i> y <i> duelo</i> del pensador franc&eacute;s Jean-Luc Nancy iluminan algunos de los problemas  y preguntas que surgen de la implementaci&oacute;n de la Ley de Justicia y Paz &#40;Ley 975  de 2005&#41; en el caso de la comunidad de Mampuj&aacute;n, situada en Montes de Mar&iacute;a.  Para la autora, estos conceptos, desde su car&aacute;cter religioso-cristiano, plantean  un reto a ciertos conceptos del proyecto estatal del liberalismo moderno &#40;por  ejemplo, la idea misma del ser en com&uacute;n como &quot;proyecto&quot;&#41; y, as&iacute;, enriquecen las  aproximaciones filos&oacute;ficas a un contexto como el colombiano: una situaci&oacute;n de  Justicia Transicional en la que la dificultad del proceso se&ntilde;ala los l&iacute;mites de  las instituciones pol&iacute;ticas y jur&iacute;dicas a la hora de acompa&ntilde;ar y de hacer  justicia a los reclamos y exigencias de las v&iacute;ctimas. As&iacute; pues, estudiar estos  conceptos tiene el fin m&aacute;s concreto de abrir nuevas posibilidades para pensar el  papel del Derecho, de la representaci&oacute;n y/o de la relaci&oacute;n entre ambos, de cara  a un proceso de Justicia Transicional como el que est&aacute; teniendo lugar en  Colombia. </p>      <p>De este modo, algunos de los  art&iacute;culos de este n&uacute;mero ponen de manifiesto c&oacute;mo las subjetividades pol&iacute;ticas  de sociedades latinoamericanas como la colombiana y la argentina, tambi&eacute;n se  constituyen a partir de formas de singularizaci&oacute;n sexual y religiosa que  muestran registros pol&iacute;tico-normativos diversos en lucha; donde el monopolio  sobre el r&eacute;gimen de sentido, el papel del referente ling&uuml;&iacute;stico supremo, todav&iacute;a  est&aacute; protagonizado tanto por la Iglesia cat&oacute;lica como por los defensores del  laicismo. </p>      <p><b>Pol&iacute;tica y resistencias </b></p>       <p>Por otro lado, se le han planteado otras cr&iacute;ticas a esta nueva  defensa &quot;postsecular&quot; del secularismo como principio normativo que ha de guiar  las instituciones del Estado y la conducta del ciudadano, en las que se resalta  c&oacute;mo &eacute;sta asume, desde una orientaci&oacute;n normativa que sigue siendo a-hist&oacute;rica,  la supuesta &quot;neutralidad&quot; del Estado liberal con respecto a lo religioso,  desconociendo las m&uacute;ltiples y complejas contaminaciones entre ciertos  desarrollos del cristianismo europeo y la configuraci&oacute;n del Estado moderno,  resaltadas por an&aacute;lisis hist&oacute;rico-geneal&oacute;gicos como los de Weber, Marx,  Foucault, y recientemente, Talal Asad &#40;2003&#41;. Desde estas perspectivas cr&iacute;ticas,  el &quot;secularismo&quot;, como discurso y concepci&oacute;n del ser humano y la sociedad, ha  operado hist&oacute;ricamente en las sociedades modernas en el marco de un conjunto de  t&eacute;cnicas de poder tendientes a producir y validar cierto tipo de subjetividades,  afectividades, experiencias del tiempo y del espacio, excluyendo otras. Procesos  de subjetivaci&oacute;n en los que nunca ha desaparecido un cierto registro de lo  &quot;religioso&quot;, a pesar del pretendido &quot;secularismo&quot; normativo del Estado moderno,  registro que exige ser pensado &#40;Schmitt 2005 y 2009; L&ouml;with 1968; Foucault 2005  y 2006; Derrida 1997; Philpott 2011&#41;.</p>      <p> Entre estas cr&iacute;ticas hist&oacute;rico-geneal&oacute;gicas a la representaci&oacute;n que de s&iacute; mismo  ha construido el Estado moderno liberal como &quot;secular&quot;, se destaca la de Michel  Foucault en sus estudios sobre la gubernamentalidad, entre otras cosas, por la  claridad con la que muestra la necesidad que se desprende de dicha cr&iacute;tica de  pensar de otro modo la acci&oacute;n pol&iacute;tica de resistencia o transformadora del orden  social. Recordemos que Foucault traza un v&iacute;nculo geneal&oacute;gico, por un lado, entre  el poder pastoral que se configura dentro de la Iglesia cristiana en la Edad  Media como una t&eacute;cnica individualizante de poder, y, por otro lado, la  gubernamentalidad como el conjunto de t&eacute;cnicas de poder orientadas, a la vez, a  la administraci&oacute;n de la vida de las poblaciones y la conducci&oacute;n de la conducta  de los individuos, en las que emerge y se desarrolla el Estado moderno liberal  hasta adoptar en nuestros d&iacute;as, tras m&uacute;ltiples transformaciones, la forma de lo  que Foucault analiza como la gubernamentalidad neoliberal &#40;Foucault 2006 y  2007&#41;. Trazando este v&iacute;nculo geneal&oacute;gico entre el poder pastoral y la  gubernamentalidad, Foucault nos da a pensar lo que podr&iacute;amos llamar el &quot;espesor  religioso&quot; del neoliberalismo como conjunto de t&eacute;cnicas de gobierno de la  conducta de los sujetos, en sus efectos individualizantes, en un juego donde se  anudan la producci&oacute;n de &quot;verdad&quot; &#40;en el campo de la ciencia econ&oacute;mica&#41;, unas  t&eacute;cnicas de poder complejas y unas formas espec&iacute;ficas de configuraci&oacute;n de la  relaci&oacute;n del sujeto consigo mismo. </p>      <p> Tambi&eacute;n, a partir de la noci&oacute;n de &quot;contra-conducta&quot;, Foucault establece un  v&iacute;nculo muy interesante entre la dimensi&oacute;n &eacute;tica y pol&iacute;tica de ciertas pr&aacute;cticas  colectivas que se desarrollaron en la cultura cristiana en el umbral entre la  Edad Media y la modernidad &#40;ciertas vertientes del misticismo y del ascetismo,  por ejemplo&#41;, y la &quot;actitud cr&iacute;tica&quot; como herencia de la cultura moderna  occidental, en la que Foucault inscribe la concepci&oacute;n kantiana de la  Ilustraci&oacute;n; se traza, as&iacute;, una inquietante l&iacute;nea de comunicaci&oacute;n hist&oacute;rica  entre una cierta &quot;religiosidad&quot; pensada como &quot;contra-conducta&quot; frente a los  efectos individualizantes de la t&eacute;cnica de poder pastoral y una cierta  &quot;ilustraci&oacute;n&quot; pensada como la voluntad distintivamente moderna de &quot;no ser  gobernado de esa manera&quot;. De este modo, Foucault desestabiliza un cierto trazado  de la dicotom&iacute;a entre lo premoderno y lo moderno, entre lo religioso y lo  secular, que es constitutiva de la comprensi&oacute;n de la libertad asociada a la  agencia pol&iacute;tica, en la que se sostiene la perspectiva del liberalismo pol&iacute;tico. </p>      <p> En estrecha relaci&oacute;n con esto, nos encontramos con la noci&oacute;n de &quot;espiritualidad  pol&iacute;tica&quot;, que Foucault articula cuando habla de la acci&oacute;n pol&iacute;tica  transformadora en t&eacute;rminos de &quot;pr&aacute;cticas de libertad&quot; &#40;Foucault 1999&#41;, una  noci&oacute;n amplia de &quot;espiritualidad&quot; que nos lleva a revaluar y a pensar de otro  modo las intersecciones entre un cierto registro &quot;religioso&quot; y la orientaci&oacute;n de  la acci&oacute;n pol&iacute;tica transformadora al nivel de la producci&oacute;n discursiva de  algunos movimientos sociales en Am&eacute;rica Latina.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> As&iacute; pues, tal y como Foucault lo estudia, el &quot;neoliberalismo&quot; es un conjunto de  t&eacute;cnicas complejas de gobierno de la conducta de los sujetos y de la vida de la  poblaci&oacute;n, t&eacute;cnicas que tienen una historia que, a su vez, arrastra consigo un  cierto &quot;espesor religioso&quot;, una cierta &quot;huella&quot; de t&eacute;cnicas de poder que emergen  en el marco de cierto tipo de institucionalidad religiosa en la historia  premoderna de Occidente. Este &quot;espesor religioso&quot;, a su vez, tiene que ver con  el funcionamiento entre el juego de la producci&oacute;n de verdad, el despliegue de  ciertos mecanismos de poder y la esfera de las complejas relaciones en las que  un cuerpo se constituye en &quot;sujeto&quot;, en una elaboraci&oacute;n de s&iacute; mismo a trav&eacute;s de  sus pr&aacute;cticas &#40;pr&aacute;cticas como sujeto de deseo, como sujeto trabajador-productor,  como sujeto-consumidor, etc&eacute;tera&#41;. </p>      <p> Lo que quisi&eacute;ramos enfatizar ac&aacute; es el modo radical a trav&eacute;s del cual Foucault  desplaza as&iacute; la perspectiva de an&aacute;lisis del problema del v&iacute;nculo entre lo  religioso y lo pol&iacute;tico, en el marco de las formas modernas del Estado liberal y  neoliberal. Para entender esta relaci&oacute;n no es tan importante, nos dice Foucault,  examinar la relaci&oacute;n entre dos instituciones, el Estado y las iglesias de  diversa denominaci&oacute;n &#40;y su imbricaci&oacute;n o separaci&oacute;n&#41;, sino la relaci&oacute;n entre dos  t&eacute;cnicas de poder que coinciden en el car&aacute;cter <i>individualizante </i>de sus  efectos &#40;Foucault 2006&#41;; y que, as&iacute;, conservan un &quot;aire de familia&quot; en el modo  como operan condicionando la manera como los individuos viven, act&uacute;an, piensan y  se relacionan consigo mismos y con los otros. Y as&iacute;, esta perspectiva de  an&aacute;lisis enfatiza c&oacute;mo los Estados modernos &quot;seculares&quot; -a pesar de configurarse  a partir del &quot;secularismo&quot; como principio normativo que aboga por una  independencia del Estado y las formas de ciudadan&iacute;a asociadas a &eacute;ste, con  respecto a las pr&aacute;cticas y los discursos de los creyentes religiosos de  cualquier confesi&oacute;n- siguen, no obstante, desplegando relaciones de poder que  preservan un cierto espesor &quot;religioso&quot; en su manera de incidir y operar sobre  la conducta de los cuerpos, y sus modos de hacerse &quot;sujetos&quot;, &quot;individuos&quot;. Y es  justamente por este diagn&oacute;stico con respecto al funcionamiento de los ejercicios  de poder que la acci&oacute;n pol&iacute;tica de resistencia o transformadora no puede ser  codificada en el <i>ethos</i> ni en la cultura pol&iacute;tica de la ciudadan&iacute;a que  ejerce el sujeto liberal, como sujeto de derechos y deberes reconocidos  idealmente por el Estado, y, sobre todo, como sujeto capaz de una <i>cierta</i>  deliberaci&oacute;n discursiva en el &aacute;mbito de la esfera p&uacute;blica. Se abre entonces la  necesidad de repensar las pr&aacute;cticas de resistencia, o las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas  transformadoras, en ese nivel micropol&iacute;tico en el que, a trav&eacute;s de ciertos  ejercicios discursivos, materiales, corporales, afectivos, cotidianos, un  conjunto de sujetos revierten los juegos de fuerza que se inscriben en sus modos  de ser, de pensar, de sentir, cultivando y afirmando otros posibles.</p>     <p style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;line-height:150%"> </p>     <p style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;line-height:150%"> En esta constelaci&oacute;n de preguntas, se destacan las restantes  contribuciones al presente n&uacute;mero. Por ejemplo, el aporte realizado por Laura  Montoya Upegui, quien explica las estrategias empleadas por las misioneras  Lauritas para evangelizar a los ind&iacute;genas Cat&iacute;os del Occidente Antioque&ntilde;o, en  Colombia. En su art&iacute;culo, la autora explica c&oacute;mo se entrecruzaron los  imaginarios y representaciones de mundo de los ind&iacute;genas y las misioneras, dando  lugar a un proceso que, lejos de ser unidireccional, se muestra como una  experiencia de lucha, aceptaciones y resistencias. En este sentido, los procesos  de dominaci&oacute;n colonial no deben ser entendidos en t&eacute;rminos de un dualismo  est&aacute;tico entre los imperialistas colonizadores y los ind&iacute;genas colonizados. M&aacute;s  bien, las articulaciones y desarticulaciones de las creencias religiosas en las  colonias, as&iacute; como sus reformulaciones, estuvieron inmersas en procesos de  negociaciones locales relativas a los campos de significado y de poder material;  en otras palabras, se dieron procesos de hibridaci&oacute;n en los que, primero, las  creencias cristianas y, luego, el credo secular ilustrado pasar&iacute;an a formar  parte de sus subjetividades como elementos ajenos y propios, simult&aacute;neamente,  que son acallados, alimentados y reimaginados a lo largo de la historia hasta el  tiempo presente &#40;Chidester 2013, 89&#41;. </p>       <p>As&iacute; mismo, el n&uacute;mero presenta otra serie de investigaciones que, en contextos  diversos, reflexionan de maneras muy sugestivas y novedosas sobre los cruces e  imbricaciones entre estas pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas de resistencia y el registro de lo  religioso, o de la espiritualidad, en movilizaciones sociales de signo tan  diverso como el movimiento campesino en Brasil, los movimientos populares de  resistencia a la dictadura en Chile y las movilizaciones orientadas a la  construcci&oacute;n de paz y de memoria hist&oacute;rica tras per&iacute;odos de violencia sist&eacute;mica  en pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina como Guatemala. </p>      <p> Lucas Henrique Pinto presenta un art&iacute;culo donde pone en relaci&oacute;n la influencia  de la Comisi&oacute;n Pastoral de la Tierra &#40;CPT&#41;, vinculada a la Teolog&iacute;a de la  Liberaci&oacute;n, en la conformaci&oacute;n del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin  Tierra de Brasil &#40;MST&#41;, a principios de los a&ntilde;os ochenta. El autor sit&uacute;a el  debate sobre la cuesti&oacute;n agraria brasile&ntilde;a en el per&iacute;odo previo y durante el  r&eacute;gimen militar, coyuntura en la que explica el car&aacute;cter cambiante de los  posicionamientos y conflictos pol&iacute;ticos internos y externos del catolicismo, que  inicialmente apoy&oacute; a la dictadura, y, donde varias fracciones se opusieron  posteriormente a ella al afirmar su apoyo a su base social campesina. De este  modo, aproxim&aacute;ndose a lo religioso como un fen&oacute;meno social, Pinto nos ofrece la  formaci&oacute;n de un movimiento contrahegem&oacute;nico en registro religioso con capacidad  de  promover importantes quiebres institucionales y/o reinterpretaciones de los  roles pol&iacute;tico/sociales que ejercer&iacute;an influencia en los distintos aparatos  pol&iacute;ticos de la sociedad. Sin embargo, el autor enfatiza a lo largo de su  trabajo que all&iacute; donde el cambio en la visi&oacute;n pol&iacute;tica/institucional de  determinada iglesia predica fundamental influencia es en la praxis social de sus  seguidores, principalmente de los campesinos y obreros pobres que delegan,  impl&iacute;cita o expl&iacute;citamente &#40;tambi&eacute;n por las carencias materiales y simb&oacute;licas&#41;,  a su acto socio-religioso parte fundamental de su formaci&oacute;n y sus  posicionamientos intelectuales y pol&iacute;ticos. </p>      <p> Con un prop&oacute;sito similar al de Pinto, los autores del art&iacute;culo &quot;Participaciones  activas y pasivas de los evang&eacute;licos en los espacios p&uacute;blicos y pol&iacute;ticos en  Chile entre 1973 y 1999&quot;, Miguel A. Mansilla y Luis Orellana, estudian las  coyunturas y los factores que podr&iacute;an explicar los cambiantes roles de las  iglesias evang&eacute;licas en apoyo y oposici&oacute;n a la dictadura militar del general  Pinochet en Chile. De este modo, el art&iacute;culo rompe una tradicional visi&oacute;n  uniforme de los grupos evang&eacute;licos en el pa&iacute;s como una minor&iacute;a homog&eacute;nea y  pasiva que respald&oacute; al un&iacute;sono al r&eacute;gimen militar. Tomando el concepto de  &quot;minor&iacute;as activas&quot; de Serge Moscovici &#40;1996&#41;, contrario a las propuestas  secularistas, el art&iacute;culo muestra el proceso de desprivatizaci&oacute;n en la coyuntura  de la dictadura chilena de estos grupos evang&eacute;licos -sobre todo, los  pentecostales-, cuya doctrina los instaba inicialmente a mantenerse al margen de  la vida pol&iacute;tica y entregarse a un encuentro &iacute;ntimo con Dios, para entrar en una  &quot;confrontaci&oacute;n permanente de repolitizaci&oacute;n de las esferas religiosas y  re-normativizaci&oacute;n de las esferas econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas&quot; &#40;Casanova 1994, 6&#41;.  Grupos evang&eacute;licos como la Confraternidad Cristiana de Iglesias &#40;CCI&#41;, contraria  al r&eacute;gimen, y el Consejo de Pastores &#40;CP&#41;, alineado con la dictadura, mostraron  convergencias y divergencias en sus formas de articular pol&iacute;ticamente sus  identidades religiosas o religiosamente sus identidades pol&iacute;ticas dentro de la  minor&iacute;a evang&eacute;lica en Chile. </p>      <p> Por su parte, Carlos A. Salamanca, en su art&iacute;culo &quot;Los lugares de la memoria y  de la acci&oacute;n pol&iacute;tica en Guatemala. Justicia transicional, pol&iacute;ticas del  reconocimiento y ficciones de secularismo&quot;, examina los modos diversos y  complejos como el &quot;espacio&quot; de los lugares religiosos, tanto cat&oacute;licos como  aquellos asociados a las mitolog&iacute;as mayas, oper&oacute; como escenario de disputa  durante la guerra en Guatemala y despu&eacute;s de &eacute;sta, en los procesos de  movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica en torno a la reconstrucci&oacute;n de la memoria hist&oacute;rica en un  escenario de justicia transicional. El autor busca, por una parte, deslindarse  de un cierto imperativo secularista que atraviesa el dominante lenguaje de los  &quot;derechos humanos&quot; en la contingencia hist&oacute;rica de un proceso de justicia  transicional, mostrando el estrecho v&iacute;nculo entre el papel de la Iglesia  cat&oacute;lica, como lugar de enunciaci&oacute;n pol&iacute;tica de las v&iacute;ctimas, y la funci&oacute;n de  los lugares sagrados como escenarios privilegiados de disputa simb&oacute;lica y  performativa en tiempos de guerra. A su vez, por otra parte, el art&iacute;culo  argumenta que esta perspectiva de an&aacute;lisis que abre la cuesti&oacute;n de la  espacialidad permite pensar el cruce entre lo religioso y lo pol&iacute;tico en estas  pr&aacute;cticas de memoria hist&oacute;rica m&aacute;s all&aacute; de las dicotom&iacute;as entre lo local y lo  global, o entre la diferencia cultural y la unidad de la naci&oacute;n.</p>      <p> El art&iacute;culo de Carlos A. Ram&iacute;rez, por su parte, titulado &quot;<em>Indigenismo  de derecha: la formaci&oacute;n de la OPIC como &#39;revoluci&oacute;n  pasiva&#39;&quot;, llama nuestra atenci&oacute;n de manera inquietante sobre el hecho de que  estas pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas de los movimientos sociales, y las intersecciones con  el registro religioso que se despliegan en ellas, no siempre est&aacute;n orientadas a  cuestionar y desestabilizar los efectos de un orden social dominante, sino que  en ocasiones tambi&eacute;n pueden cumplir la funci&oacute;n de respaldarlo. El autor  </em>analiza, as&iacute;, el papel que la religi&oacute;n evang&eacute;lica y la larga historia de  evangelizaci&oacute;n de los ind&iacute;genas del Cauca por parte de iglesias bautistas  norteamericanas cumplieron para hacer posible un horizonte de afinidad  ideol&oacute;gica entre un sector de los cabildos ind&iacute;genas Nasa del Cauca y el  proyecto estatal de la &quot;seguridad democr&aacute;tica&quot; durante el gobierno de &Aacute;lvaro  Uribe, que se tradujo finalmente en una expresa alianza pol&iacute;tica tras la  conformaci&oacute;n de la OPIC &#40;Organizaci&oacute;n Pluricultural de los Pueblos Ind&iacute;genas&#41;. </p>      <p> Reflexiona sobre este registro religioso como un escenario de configuraci&oacute;n de  argumentos, de actitudes, de concepciones en torno al trabajo, el desarrollo, la  riqueza, el conflicto armado y la identidad cultural. Vali&eacute;ndose de la noci&oacute;n de  &quot;ideolog&iacute;a&quot; en el pensamiento de Gramsci como un conjunto de interpretaciones y  valoraciones del mundo, la historia y la existencia humana, que, articuladas con  ciertas pr&aacute;cticas, son fundamentales en la configuraci&oacute;n de agentes colectivos,  el art&iacute;culo argumenta que las creencias y pr&aacute;cticas evang&eacute;licas de estos  sectores de la comunidad Nasa fueron un elemento decisivo para crear el  horizonte ideol&oacute;gico a partir del cual encontraron afinidad con varios de los  argumentos del discurso del aparato gubernamental; entre &eacute;stos, el rechazo al  poder de veto de la consulta previa en nombre del desarrollo econ&oacute;mico como  inter&eacute;s nacional, y en atenci&oacute;n al car&aacute;cter presuntamente &quot;inevitable&quot; de las  din&aacute;micas expansivas del capitalismo globalizado. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Por &uacute;ltimo, hemos querido presentar en un lugar destacado en la secci&oacute;n de  &quot;Documentos&quot; otros dos textos que, en su distintiva apuesta metodol&oacute;gica y  escritural, nos invitan a apreciar rumbos inexplorados, quiz&aacute;s tambi&eacute;n  imprevistos, en los que se puede desplegar a&uacute;n con gran creatividad y  productividad &eacute;tico-pol&iacute;tica, el estudio de las religiones en las ciencias  sociales. Al situar estos dos textos en esta secci&oacute;n destacada, queremos  justamente propiciar este movimiento de interpelaci&oacute;n entre, por un lado, el  trabajo &quot;local&quot; que se puede hacer al pensar los rasgos singulares de la  realidad de lo social en Latinoam&eacute;rica y el modo como &eacute;sta, a trav&eacute;s de las  pr&aacute;cticas, los discursos, y los afectos de la gente que la vive d&iacute;a a d&iacute;a, est&aacute;  atravesada de una u otra forma por el registro de lo religioso; y, por el otro,  los intensos y fascinantes debates que se vienen realizando en otras latitudes,  en este caso en Norteam&eacute;rica, en torno a c&oacute;mo el estudio de las religiones en  las ciencias sociales puede llevar a problematizar y desestabilizar algunos  presupuestos ontol&oacute;gicos y epistemol&oacute;gicos que han sido por mucho tiempo  dominantes en el orden del saber en el occidente moderno.</p>      <p> Por un lado, un texto de un cient&iacute;fico social colombiano que explora la ambigua  densidad de los cruces entre las pr&aacute;cticas y los vocabularios de las  religiosidades populares y los ejercicios del poder estatal, esta vez en la  escena de un crimen. &quot;Dios  como sicario: la muerte violenta y el desorden teol&oacute;gico en Colombia&quot;, de Germ&aacute;n  Molina, se concentra en la  ambivalencia sem&aacute;ntica de los usos de la palabra &quot;Dios&quot; en la escena de uno de  los tantos levantamientos de cad&aacute;veres por muerte violenta que realiza la  Fiscal&iacute;a a diario en Bogot&aacute;. A trav&eacute;s de una etnograf&iacute;a que indaga c&oacute;mo ocurren  los mecanismos de clasificaci&oacute;n, identificaci&oacute;n y evaluaci&oacute;n de los seres  humanos en las pr&aacute;cticas sociales en procesos de configuraci&oacute;n sensorial y  afectiva de la experiencia, la perspectiva de reflexi&oacute;n novedosa que este texto  despliega se concentra en las palabras proferidas por los diversos actores de  esta escena judicial del levantamiento de un cad&aacute;ver y en la radical  polivalencia sem&aacute;ntica del vocablo &quot;Dios&quot; en estos actos de enunciaci&oacute;n. Una de  las frases de una de las hermanas del difunto, &quot;¡<i>Dios! &iquest;Por qu&eacute; no me mataste  a m&iacute;?</i>&quot;, es uno de estos varios &quot;sentidos&quot; &#40;&quot;Dios&quot; como sicario&#41; que  constituyen este desorden sem&aacute;ntico, a partir del cual el art&iacute;culo concluye con  una reflexi&oacute;n sobre la relaci&oacute;n entre &quot;religi&oacute;n&quot; y &quot;derechos humanos&quot; en el  contexto social y cultural de la sociedad colombiana, saturada y anestesiada por  la repetici&oacute;n de tantas violencias. En su etnograf&iacute;a densa desplegada en el  intervalo entre testimonio y ficci&oacute;n, el art&iacute;culo pone en juego, entre otras  cosas, la pregunta por la ambivalencia de los ejercicios de poder del aparato  estatal, y sus l&iacute;neas de quiebre a partir de una actitud ritualizada y &quot;m&aacute;gica&quot;  frente a los occisos, por parte de algunos de sus funcionarios.</p>      <p> Por otro lado, el texto de la historiadora del cristianismo Amy Hollywood, una  de las voces m&aacute;s sugestivas y provocadoras en el campo del estudio de las  religiones en los Estados Unidos. Situando la trayectoria de su trabajo como  historiadora del cristianismo medieval en la aguda inquietud de la pregunta por  c&oacute;mo asumir y pensar la realidad de esas figuras religiosas con las que los  creyentes y practicantes del cristianismo en el medioevo est&aacute;n constantemente  relacion&aacute;ndose, e interactuando, Amy se cuestiona c&oacute;mo pensar esta realidad m&aacute;s  all&aacute; de la posici&oacute;n hasta ahora adoptada por ciertas corrientes historiogr&aacute;ficas  ortodoxas. Corrientes que, aunque reconocen la realidad de esas figuras en la  vida de <i>ellos</i>, sus objetos de estudio, mantienen la distancia  infranqueable entre esa realidad enteramente <i>subjetivizada</i>, y la verdad.  Movi&eacute;ndose en ese intervalo Amy nos invita a pensar qu&eacute; podr&iacute;a implicar asumir,  en una relaci&oacute;n tambi&eacute;n desplazada con el objeto de estudio, no solamente la  realidad de esas entidades religiosas &#40;la virgen, los santos&#41;, sino tambi&eacute;n su  verdad, y c&oacute;mo este gesto puede llevar a un profundo cuestionamiento cr&iacute;tico de  ciertas asunciones ontol&oacute;gicas y epistemol&oacute;gicas fuertemente arraigadas en  nuestro horizonte epist&eacute;mico &#40;por ejemplo: que s&oacute;lo lo que es un objeto  emp&iacute;ricamente verificable es, y que s&oacute;lo lo que as&iacute; es puede ser objeto de  conocimiento verdadero&#41;. De manera muy sugestiva, y en el marco de un debate muy  animado con otros estudiosos contempor&aacute;neos de la religi&oacute;n en el que nos sit&uacute;a,  Amy propone pensar una cierta &quot;trascendencia&quot; en aquello que acontece en las  relaciones entre los seres humanos, y entre &eacute;stos y el mundo, pero que no  obstante es irreductible a los t&eacute;rminos de la relaci&oacute;n. Pensando el complejo  estatus ontol&oacute;gico de los afectos como fuerzas configuradoras de nuestra  experiencia, no nos estar&iacute;amos situando en un &quot;m&aacute;s all&aacute; del tiempo&quot;, sino que,  por el contrario, estar&iacute;amos acerc&aacute;ndonos a pensar de otro modo, en la  temporalidad misma de nuestra existencia: en la relaci&oacute;n con el lenguaje, y en  &eacute;ste, con la herencia, y con el porvenir, como un &aacute;mbito que profundiza y  complejiza nuestra experiencia &eacute;tica y pol&iacute;tica. Tal es la sugerencia de Amy en  su interpretaci&oacute;n de la reflexi&oacute;n derridiana sobre la historicidad de la  experiencia, y la repetici&oacute;n como su rasgo constitutivo; sobre una cierta  relaci&oacute;n reiterativa con la tradici&oacute;n como el acto y el lugar de la posible  transformaci&oacute;n de lo dado, y por lo tanto, tambi&eacute;n, del ejercicio de la cr&iacute;tica.  Una cr&iacute;tica de los &oacute;rdenes sociales, dado que ya no ser&iacute;a antit&eacute;tica de la  religiosidad, sino que podr&iacute;a verse potenciada por &eacute;sta.</p>      <p> As&iacute;, estos dos &uacute;ltimo textos, por distintos caminos, radicalizan a su manera el  tipo de atenci&oacute;n a las pr&aacute;cticas, los gestos y las palabras de la gente an&oacute;nima  en sus luchas cotidianas, que este n&uacute;mero ha querido destacar como el escenario  m&aacute;s dif&iacute;cil, es cierto, pero tambi&eacute;n el m&aacute;s vital y productivo, donde se pueden  pensar hoy, en nuestras contingencias, los complejos y sutiles cruces,  resonancias y vibraciones que esconden los entrelazamientos m&uacute;ltiples, quiz&aacute;s  incontables, entre las formas de acci&oacute;n pol&iacute;tica y las formas de religiosidad  que atraviesan d&iacute;a a d&iacute;a la vida de cada quien, as&iacute; como el devenir de la  situaci&oacute;n hist&oacute;rica que habitamos.</p>  <hr size="1">       <p><b>Comentarios</b></p>     <p><sup><a href="#s*" name="*">*</a></sup>Nota de los editores: quisi&eacute;ramos expresar nuestro agradecimiento al Centro de Estudios Internacionales &#40;CEI&#41; de la Universidad de los Andes por impulsar un espacio de reflexi&oacute;n acad&eacute;mica sobre religi&oacute;n y pol&iacute;tica, en el cual se fragu&oacute; la idea de desarrollar este n&uacute;mero monogr&aacute;fico de la Revista de Estudios Sociales &#40;RES&#41;; as&iacute; mismo, el trabajo de investigaci&oacute;n que da como resultado este n&uacute;mero se encuadra en el proyecto Ecos-Nord / Colciencias titulado "Comprender la subjetivaci&oacute;n pol&iacute;tica hoy: experiencias y conceptualizaciones; Colombia / Francia" adelantado conjuntamente por el Departamento de Filosof&iacute;a de la Universidad de los Andes, y el CSPRP de la Universidad Par&iacute;s-Diderot 7. </p>     <p><sup><a href="#s1" name="1">1</a></sup> Desde un enfoque de an&aacute;lisis conceptual, varios autores han subrayado la necesidad de diferenciar entre los conceptos de lo secular, la secularizaci&oacute;n y el secularismo en sus reformulaciones sem&aacute;nticas a lo largo de la historia del pensamiento pol&iacute;tico occidental &#40;Casanova 2011; Taylor 2011b; Calhoun 2011&#41;. As&iacute;, desde este enfoque, secularismo har&iacute;a referencia al principio normativo que se desarroll&oacute; en las sociedades moderno-ilustradas occidentales durante el siglo XIX para articular las relaciones entre religi&oacute;n y pol&iacute;tica, resolvi&eacute;ndolas a trav&eacute;s de una f&oacute;rmula prescriptiva -calificada como una especie de ideolog&iacute;a- que defiende la privatizaci&oacute;n de las religiones como una condici&oacute;n necesaria, si bien no suficiente, para alcanzar el orden, la justicia y la paz en las sociedades democr&aacute;ticas. Esta concepci&oacute;n del t&eacute;rmino secularismo, si bien sigue siendo defendida hoy por algunos sectores pol&iacute;ticos y acad&eacute;micos, tambi&eacute;n ha sido fuertemente repensada y re-conceptualizada a tenor de los desaf&iacute;os planteados por la integraci&oacute;n de inmigrantes culturalmente diversos en las sociedades de los Estados democr&aacute;ticos liberales, atribuy&eacute;ndole al t&eacute;rmino secularismo otras cargas sem&aacute;nticas en tanto principio normativo, como ejemplifican las obras de J. Habermas y Ch. Taylor presentadas a lo largo de este escrito. </p>     <p><sup><a href="#s2" name="2">2</a></sup> Declaraciones publicadas en el art&iacute;culo La Iglesia debe desaparecer de Bolivia dice Evo Morales, publicado por Panorama Cat&oacute;lico Internacional. Recuperado el 9 de agosto de 2013. <a href="http://panoramacatolico.info/articulo/la-iglesia-catolica-debe-desaparecer-de-bolivia-dice-evo-morales" target=_blank>http://panoramacatolico.info/articulo/la-iglesia-catolica-debe-desaparecer-de-bolivia-dice-evo-morales</a>. </p>     <p><sup><a href="#s3" name="3">3</a></sup> Declaraci&oacute;n &iacute;ntegra del comandante Hugo Ch&aacute;vez en la misa de Jueves Santo desde Sabaneta de Barinas. Recuperado el 9 de agosto de 2013. <a href="http://revolucionomuerte.org/index.php/discursos/discursos-comandante-hugo-chavez/96-lea-la-intervencion-integra-del-comandante-chavez-en-la-misa-de-jueves-santo-desde-sabaneta-de-barinas" target=_blank>http://revolucionomuerte.org/index.php/discursos/discursos-comandante-hugo-chavez/96-lea-la-intervencion-integra-del-comandante-chavez-en-la-misa-de-jueves-santo-desde-sabaneta-de-barinas</a>. </p>     <p><sup><a href="#s4" name="4">4</a></sup> Estado Plurinacional de Bolivia. Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica. <a href="http://www.patrianueva.bo/constitucion/" target=_blank>http://www.patrianueva.bo/constitucion/</a>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s5" name="5">5</a></sup> Pi&ntilde;era explica su rechazo al aborto. Recuperado el 10 de diciembre de 2014.<a href="http://www.theclinic.cl/2014/06/14/pinera-explica-su-rechazo-al-aborto-la-vida-es-un-don-de-dios-solo-el-tiene-el-poder-de-darla-y-el-derecho-a-quitarla/" target="_blank">http://www.theclinic.cl/2014/06/14/pinera-explica-su-rechazo-al-aborto-la-vida-es-un-don-de-dios-solo-el-tiene-el-poder-de-darla-y-el-derecho-a-quitarla/</a>.</p>     <p><sup><a href="#s6" name="6">6</a></sup> Los contenidos de este n&uacute;mero se sit&uacute;an entre quienes han desplegado aparatos te&oacute;ricos cr&iacute;ticos sobre los postulados de la democracia liberal y su concepci&oacute;n pol&iacute;tico-normativa de orden &#40;Mahmood 2009; Brown 2006; Asad 2003; Ranci&egrave;re 2007; Mouffe 2006&#41;. Para estos pensadores, la cuesti&oacute;n no es c&oacute;mo llegar a un consenso racional sin exclusi&oacute;n de partida, lo cual evidencia la pretensi&oacute;n de construir un nosotros consensual que unifique y homogenice la riqueza de la experiencia social y la conducta de los sujetos, neutralizando as&iacute; el disenso, el conflicto y las diferencias inasimilables. Esta pretensi&oacute;n no es s&oacute;lo imposible sino que conduce a violencias institucionalizadas que demarcan la frontera entre el "adentro" y el "afuera" del espacio pol&iacute;tico; entre las expectativas de orden artificialmente atribuidas a lo "religioso" y lo "secular", a lo "privado" y lo "p&uacute;blico". Por lo tanto, los art&iacute;culos de este n&uacute;mero invitan al lector a pensar las relaciones entre religi&oacute;n y pol&iacute;tica democr&aacute;tica en una clave distinta; es decir, desde el reconocimiento y aceptaci&oacute;n de las diferencias y contradicciones, sin identificarlas a priori como un obst&aacute;culo para la convivencia entre creyentes y no creyentes. </p>   <hr size="1">      <p><b>Referencias </b></p>      <!-- ref --><p> 1. Arias, Ricardo. 2003. <i>El episcopado colombiano: intransigencia y  laicidad, 1850-2000. </i>Bogot&aacute;: Ediciones Uniandes.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S0123-885X201500010000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 2. Asad, Talal.  2003.<b> </b><i>Formations of the Secular: Christianity, Islam, and Modernity. </i>Redwood: Stanford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0123-885X201500010000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> 3. Bastian,  Jean-Pierre. 1997. <i>La mutaci&oacute;n religiosa en Am&eacute;rica Latina</i>. M&eacute;xico: Fondo  de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0123-885X201500010000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> 4. Bhargava,  Rajeev. 2010.  The &quot;Secular Ideal&quot; before Secularism: A Preliminary Sketch. En <i>Comparative  Secularism in a Global Age</i>, eds. Linell E. Cady y Elizabeth Shakman Hurd.  Nueva York: Palgrave Macmillan, 159-180.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0123-885X201500010000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 5. Bhargava,  Rajeev. 2011. Rehabilitating Secularism. En <i>Rethinking Secularism</i>, eds.  Craig Calhoun, Mark Juergensmeyer y Jonathan Van Antwerpen. Oxford: Oxford  University Press, 92-113.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0123-885X201500010000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 6. Bidegain,  Ana Mar&iacute;a y Juan Diego Demera &#40;comps.&#41;.  2005. <i>Globalizaci&oacute;n y diversidad religiosa en Colombia</i>. Bogot&aacute;:  Universidad Nacional de Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0123-885X201500010000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 7. Brown, Wendy. 2006. Subjects of Tolerance: Why We Are Civilized and They  Are Barbarians. En <i>Political Theologies. Public Religions in a Post-Secular  World</i>, eds. Hent de Vries y Lawrence E. Sullivan. Nueva York: Fordham  University Press, 298-317.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0123-885X201500010000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 8. Calhoun, Craig. 2011. Rehabiliting Secularism, Citizenship, and the  Public Sphere. <i>Rethinking Secularism, </i>eds. Craig Calhoun, Mark  Juergensmeyer y Jonathan Van Antwerpen. Nueva York: Oxford University Press,  75-91.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0123-885X201500010000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 9. Camilleri, Joseph A. 2012. Postsecularist Discourse in an &quot;Age of  Transition&quot;. <i>Review of International Studies</i> 38, n° 5: 1019-1039.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0123-885X201500010000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 10. Cantwell, Wilfred. 1962.<b> </b><i>El sentido y el fin de  la religi&oacute;n</i>. Barcelona: Editorial Kair&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0123-885X201500010000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 11. Casanova, Jos&eacute;. 1994. <i>Public Religions in the Modern World</i>.  Chicago: University of Chicago Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0123-885X201500010000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 12. Casanova, Jos&eacute;. 2011. The Secular, Secularizations, Secularisms. <i> Rethinking Secularism, </i>eds. Craig Calhoun, Mark Juergensmeyer y Jonathan Van  Antwerpen. Nueva York: Oxford University Press, 54-74.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0123-885X201500010000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 13. Chidester,  David. 2013. Colonialism and Religion. <i>Critical Research on Religion</i> 1,  n° 1: 87-94.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0123-885X201500010000100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 14. Dallmayr, Fred.  2012. Post-secularity and &#40;Global&#41; Politics: A Need for Radical Redefinition. <i> Review of International Studies</i> 38, n° 5: 963-973.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0123-885X201500010000100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 15. Derrida, Jacques.  1997. <i>Fuerza de Ley</i>. Madrid: Tecnos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0123-885X201500010000100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> 16. D&iacute;ez de  Velasco, Francisco. 2006. <i>Breve historia de las religiones</i>. Madrid:  Alianza Editorial.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0123-885X201500010000100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 17. Estrada, Juan Antonio. 1994. Tradiciones religiosas y  &eacute;tica discursiva. En <i>Discurso y realidad. En debate con K.-O. Apel</i>, eds.  Jos&eacute; Antonio P&eacute;rez Tapias, Domingo Blanco y Luis S&aacute;ez Rueda. Madrid: Trotta,  177-206.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0123-885X201500010000100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 18. Feil, Ernst. 1992. From the Classical &quot;Religio&quot; to the Modern  &quot;Religion&quot;: Elements of a Transformation between 1550 and 1560. En <i>Religion  in History. The Word, the Idea, the Reality</i>, eds. Michel Despland y G&eacute;rard  Vall&eacute;e. Waterloo: Wilfrid Laurier University Press, 31-44.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0123-885X201500010000100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> 19. Ferro, Germ&aacute;n.  1997. <i>Religi&oacute;n y etnicidad en Am&eacute;rica Latina. Memorias del VI Congreso  Latinoamericano de Religi&oacute;n y Etnicidad ALER y II Encuentro de la Diversidad del  Hecho Religioso en Colombia ICER</i>. Bogot&aacute;: Instituto Colombiano de  Antropolog&iacute;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0123-885X201500010000100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 20. Foucault, Michel. 1999. La &eacute;tica del cuidado de s&iacute; como pr&aacute;ctica de la  libertad. En <i>Est&eacute;tica, &eacute;tica y hermen&eacute;utica &#40;Obras Esenciales, </i>vol. III<i>&#41;</i>.  Barcelona: Paid&oacute;s, 393-416.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0123-885X201500010000100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> 21.  Foucault, Michel. 2005. Entrevista con Claire Biere y Pierre Blanchet. &quot;Iran: The Spirit of a World without  Spirit&quot;. En <i>Foucault and the  Iranian Revolution: Gender and the Seductions of Islam</i>, eds. Janet Afary y  Kevin B. Anderson. Chicago: University of Chicago Press, 250-260.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0123-885X201500010000100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 22.  Foucault, Michel. 2006. <i>Seguridad, territorio y poblaci&oacute;n: curso en el  Coll&egrave;ge de France de 1977-1978</i>. Buenos Aires: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0123-885X201500010000100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 23.  Foucault, Michel. 2007. <i>El nacimiento de la biopol&iacute;tica: curso en el Coll&egrave;ge  de France de 1978-1979</i>. Buenos Aires: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0123-885X201500010000100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 24.  G&oacute;mez, Carlos Miguel. 2013. La catolicidad como tarea dial&oacute;gica. Desaf&iacute;os y  tareas de las universidades cat&oacute;licas en las sociedades postseculares. <i> Franciscanum. Revista de Ciencias del Esp&iacute;ritu</i> 55, n° 159: 201-219.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0123-885X201500010000100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 25.  Habermas, J&uuml;rgen. 2009. &iquest;Qu&eacute; significa una sociedad &#39;postsecular&#39;? Una discusi&oacute;n  sobre el Islam en Europa. En <i>¡Ay, Europa!</i> Madrid: Trotta.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0123-885X201500010000100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 26. Koselleck, Reinhart. 2003. <i> Aceleraci&oacute;n, prognosis y secularizaci&oacute;n</i>. Valencia: Pre-Textos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0123-885X201500010000100026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 27. Lautsen, Carsten B. y Ole Weaver. 2003. In Defence of Religion: Sacred  Referent Objects for Securitization. En <i>Religion in International Relations.  The Return from Exile</i>, eds. Fabio Petito y Pavlos Haztopoulos. Nueva York:  Palgrave Macmillan, 147-180.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0123-885X201500010000100027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> 28. L&ouml;with, Karl. 1968. <i>El sentido de la historia</i>. Madrid: Aguilar.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0123-885X201500010000100028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 29. Mahmood, Saba. 2009. <i>The Politics of Piety: The Islamic Revival and  the Feminist Subject.</i> Nueva Jersey: Princeton University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0123-885X201500010000100029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 30. Mallimaci, Fortunato. 2008. Globalizaci&oacute;n y modernidad cat&oacute;lica: papado,  naci&oacute;n cat&oacute;lica y sectores populares.<b> </b>En <i>Am&eacute;rica  Latina y el Caribe. Territorios religiosos y desaf&iacute;os para el di&aacute;logo</i>,  comp. Aurelio Alonso.<i> </i>Buenos Aires: Clacso, 109-139.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0123-885X201500010000100030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 31.  Mardones, Jos&eacute; Mar&iacute;a. 1998. <i>El discurso religioso de la modernidad. Habermas  y la religi&oacute;n</i>. Barcelona – M&eacute;xico: Anthropos – Universidad Iberoamericana.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0123-885X201500010000100031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 32.  Moscovici, Serge. 1996. <i>Psicolog&iacute;a de las minor&iacute;as activas</i>. 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Rawls, John. 2001. <i>El derecho de gentes y una </i><i> revisi&oacute;n  de la idea de raz&oacute;n p&uacute;blica</i>. Barcelona: Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0123-885X201500010000100036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 37. Schmitt, Carl.  2005. <i>Political Theology: Four Chapters on the Concept on Sovereignty</i>.  Chicago: University of Chicago Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0123-885X201500010000100037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 38. 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