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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Uribe versus Santos: del enfrentamiento personal a la diferenciación ideológica]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">       <p align=center><font size="4"><b>Uribe <i>versus</i> Santos</b></font>: <font size="3"><b>del  enfrentamiento personal a la diferenciaci&oacute;n ideol&oacute;gica</b></font> </p>        <p><b>Luis Javier Orjuela E.</b><sup><a    name="s*" href="#*">*</a></sup></p>      <p> <sup><a href="#s*" name="*">*</a></sup>  		Doctor en Ciencia Pol&iacute;tica por la Florida International University, Miami,  		(Estados Unidos). Profesor asociado del Departamento de Ciencia Pol&iacute;tica  		de la Universidad de los Andes (Colombia). Correo electr&oacute;nico: 		<a href="mailto:l.orjuela@uniandes.edu.co">l.orjuela@uniandes.edu.co</a> </p>       <p>DOI: <a href="http://dx.doi.org/10.7440/res52.2015.14" target=_blank> http://dx.doi.org/10.7440/res52.2015.14</a> </p>  <hr size="1">      <p><b>Introducci&oacute;n</b></p>       <p>Hay un hecho pol&iacute;tico que se ha presentado reiteradamente a lo  largo de los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os y que no ha dejado de inquietarme: el constante  enfrentamiento entre el presidente Juan Manuel Santos y el expresidente &aacute;lvaro  Uribe. Y me inquieta por la manera superficial como los medios masivos de  comunicaci&oacute;n lo han presentado a la opini&oacute;n p&uacute;blica: como si fuera un mero  enfrentamiento personal entre los susodichos personajes, debido a diferencias de  estilo de gobierno y, en especial, a que Santos habr&iacute;a traicionado el legado que  le habr&iacute;a dejado Uribe: la conducci&oacute;n del uribismo, pero, sobre todo la  seguridad, supuestamente democr&aacute;tica, la confianza inversionista y la cohesi&oacute;n  social. Por ello, lo que quiero argumentar en estas p&aacute;ginas es que este  enfrentamiento, al parecer personal, es la expresi&oacute;n de algo m&aacute;s profundo: las  diferencias ideol&oacute;gicas entre ellos.</p>       <p>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha hecho carrera la tesis de la muerte de  las ideolog&iacute;as (Bell 1964; Fukuyama 1992), pero,  lejos de desaparecer, ellas no s&oacute;lo se mantienen sino que se revitalizan, como  en el caso del liberalismo y el neoconservadurismo, o surgen con fuerza como en  los casos del ambientalismo, el feminismo y el nacionalismo. Que las ideolog&iacute;as  no han muerto, es en particular cierto si se consideran el giro a la izquierda  de Am&eacute;rica Latina o el movimiento pendular de los reg&iacute;menes europeos que han  alternado la izquierda y la derecha, en tiempos como los actuales,  caracterizados por profundas crisis econ&oacute;micas y de legitimidad pol&iacute;tica y por  la agudizaci&oacute;n de la protesta y la movilizaci&oacute;n social. Todo ello ha vuelto a  poner sobre la mesa de discusi&oacute;n temas tales como la relaci&oacute;n entre el Estado y  el mercado y entre la eficiencia y la redistribuci&oacute;n, as&iacute; como el car&aacute;cter,  composici&oacute;n y orientaci&oacute;n de nuevos actores pol&iacute;ticos. </p>       <p>Colombia no ha sido ajena a esta agitaci&oacute;n ideol&oacute;gica, a juzgar  por la ya mencionada pugnacidad entre el mandatario anterior y el actual, el  tinte socialdem&oacute;crata (en versi&oacute;n Tercera V&iacute;a) que este &uacute;ltimo ha intentado  darle a su gobierno y el surgimiento de un movimiento pol&iacute;tico de derecha  radical, liderado por Uribe y llamado &quot;Centro Democr&aacute;tico&quot;. Estos hechos, lejos  de ser meras noticias de coyuntura, son la expresi&oacute;n de una revitalizaci&oacute;n y  redefinici&oacute;n de las ideolog&iacute;as pol&iacute;ticas en el pa&iacute;s.</p>       <p><b>Un poco de historia a prop&oacute;sito de la Socialdemocracia y su transformaci&oacute;n en Tercera V&iacute;a</b></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para saber que es la Tercera V&iacute;a, hay que remontarse en la  historia. La Tercera V&iacute;a es el punto de llegada, y decadencia, de un proceso que  comenz&oacute; a mediados del siglo XIX en Europa, cuando los partidos socialistas y  socialdem&oacute;cratas estaban en pleno auge. Uno de los principios del socialismo ha  sido el internacionalismo, entendido como un movimiento tendiente a la  organizaci&oacute;n mundial de la clase obrera, y de sus expresiones sindicales y  partidistas. La Primera Organizaci&oacute;n Internacional del movimiento obrero surgi&oacute;  en Londres, en 1864, y a ella se deben la conquista del derecho al voto para los  trabajadores y el haber abierto el camino para las luchas por una legislaci&oacute;n  laboral progresista y racional, que incluyera el salario m&iacute;nimo, la jornada  m&aacute;xima de trabajo, la prohibici&oacute;n del trabajo infantil, y los derechos de huelga  y sindicalizaci&oacute;n, entre otros.</p>       <p>La Segunda Internacional o &quot;Internacional Socialista&quot; se fund&oacute;  en Par&iacute;s en 1899 y dur&oacute; hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial. La Segunda  Internacional es conocida por sus grandes disputas y divisiones internas,  generadas por la cuesti&oacute;n del cambio social y la emancipaci&oacute;n de la clase  obrera. Como sostiene Kolakowski (1985), para la &eacute;poca de la Segunda  Internacional, la teor&iacute;a marxista ya se perfilaba como una s&oacute;lida corriente de  pensamiento, pero a&uacute;n no hab&iacute;a sido objeto de r&iacute;gidas codificaciones o de  excluyentes dogmatismos, lo cual permit&iacute;a el pluralismo ideol&oacute;gico y la  diversidad de posiciones sobre las cuestiones te&oacute;ricas y pol&iacute;ticas del  socialismo. </p>       <p>El ambiente de la discusi&oacute;n pol&iacute;tica de esa &eacute;poca, es ilustrado  por Kolakowski de la siguiente manera: </p>  <ul> El socialismo pod&iacute;a considerarse  tambi&eacute;n como &quot;algo naturalmente inevitable&quot; o como una posibilidad dentro de la  tendencia hist&oacute;rica de la econom&iacute;a capitalista. La lucha en pos de la reforma  pod&iacute;a considerarse como algo valioso en s&iacute; o meramente como una preparaci&oacute;n para  la revoluci&oacute;n venidera. Era posible defender el exclusivismo pol&iacute;tico de los  partidos socialistas o admitir, con m&aacute;s o menos libertad, la legitimidad de las  alianzas de varios tipos con movimientos no socialistas. La revoluci&oacute;n pod&iacute;a  considerarse como una guerra civil o como el resultado de la presi&oacute;n no violenta  de la mayor&iacute;a. Era posible defender o que el movimiento socialista era un  sistema general y autocontenido que proporcionaba respuesta a toda cuesti&oacute;n  filos&oacute;fica importante o que la cr&iacute;tica filos&oacute;fica pod&iacute;a alcanzar libremente al  pensamiento premarxista o marxista en relaci&oacute;n a cuestiones con respecto a las  cuales el marxismo no se hab&iacute;a definido. Todas esta diferencias fueron de gran  importancia en la definici&oacute;n de los objetivos y la pol&iacute;tica de los partidos  socialistas &#91;...&#93; Constantemente se enfrentaban a situaciones que la doctrina de  Marx no hab&iacute;a previsto, lo cual les obligaba a sacar conclusiones particulares  de los principios del maestro, sin estar siempre de acuerdo en la forma de  hacerlo. (Kolakowski 1985, 13-14)    </ul>       <p>Como ya<i> </i>lo presagiaba el t&iacute;tulo del famoso ensayo de Rosa  Luxemburgo &quot;Reforma o Revoluci&oacute;n&quot;. La Segunda Internacional se dividi&oacute; en dos  tendencias: los partidarios de la reforma del sistema capitalista, para mejorar  las condiciones de vida de los trabajadores mediante la participaci&oacute;n en las  elecciones y la acci&oacute;n parlamentaria, y los partidarios de la abolici&oacute;n de dicho  sistema, mediante la revoluci&oacute;n. Esta &uacute;ltima fracci&oacute;n organiz&oacute; en la Tercera  Internacional, la cual fue llamada Internacional Comunista, para acentuar su  car&aacute;cter de izquierda radical y revolucionaria (Lenin, entre otros), frente a la  izquierda moderada, constituida por los socialistas partidarios del  parlamentarismo (Bernstein y Kautsky, entre otros). Finalmente, la Primera  Guerra Mundial contribuy&oacute; a disolver la Segunda Internacional y agudizar la  anterior divisi&oacute;n con la cuesti&oacute;n de cu&aacute;l deb&iacute;a ser el papel del movimiento  socialista frente a dicha guerra: si apoyar a las burgues&iacute;as nacionales de los  distintos bandos o marginarse de la crucial confrontaci&oacute;n armada al considerar  que ella no deber&iacute;a ser asunto pol&iacute;tico del movimiento obrero.</p>       <p>Despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial, la Segunda Internacional  se refund&oacute; en Fr&aacute;ncfort, en 1951, con el nombre de &quot;Internacional Socialista&quot;,  como una organizaci&oacute;n mundial de partidos socialdem&oacute;cratas. Aunque la  organizaci&oacute;n segu&iacute;a profesando una ideolog&iacute;a progresista, m&aacute;s bien un  liberalismo social, ya se encontraba lejos del izquierdismo de la Segunda  Internacional. De hecho, el SPD, el partido Socialdem&oacute;crata Alem&aacute;n, uno de sus  m&aacute;s insignes miembros, renunci&oacute; a la ideolog&iacute;a marxista, en el llamado programa  de Bad Godesberg, de 1959. A la Internacional Socialista se debe el impulso a la  econom&iacute;a social de mercado y al Estado de Bienestar, despu&eacute;s de la Segunda  Guerra Mundial, y una significativa elevaci&oacute;n del nivel de vida de la clase  obrera europea.</p>       <p><b>El liberalismo colombiano y la socialdemocracia</b></p>       <p>Un dato interesante para la historia pol&iacute;tica colombiana, es que  el presidente Alfonso L&oacute;pez Michelsen, buscando legitimar el liberalismo,  fortalecer su ideolog&iacute;a y darle un car&aacute;cter m&aacute;s pluralista, inici&oacute;, en 1982, un  proceso que llevar&iacute;a al Partido Liberal Colombiano a ser aceptado como miembro  formal de la Internacional Socialista, en junio de 1999. L&oacute;pez Michelsen hizo  dicha propuesta durante su campa&ntilde;a presidencial, en una de cuyas intervenciones  p&uacute;blicas afirm&oacute; que &quot;el Partido Liberal ser&aacute; socialista o no ser&aacute;&quot; (Verano 2003,  248). Luego, Horacio Serpa Uribe fue elegido vicepresidente de la Internacional  Socialista, en noviembre de 2004.</p>       <p>Pero el Partido Liberal Colombiano llega tarde a la asociaci&oacute;n  internacional de partidos socialdem&oacute;cratas, cuando &eacute;stos ya est&aacute;n en su etapa de  decadencia, debido, entre otros factores, a la hegemon&iacute;a mundial del  neoliberalismo y su pol&iacute;tica de reducci&oacute;n del papel del Estado de Bienestar, la  cual se expresa en la desregulaci&oacute;n de la econom&iacute;a, la disminuci&oacute;n de la funci&oacute;n  redistributiva del Estado y la exigencia de la flexibilizaci&oacute;n del mercado de  trabajo. Todo ello afecta a la clase obrera y sus conquistas, ya centenarias,  expresadas en las legislaciones laborales del mundo de postguerra. As&iacute;, pues, la  relaci&oacute;n entre el Estado y el mercado, y entre la eficiencia y la  redistribuci&oacute;n, ha sido uno de los temas de debate ideol&oacute;gico m&aacute;s importes desde  los a&ntilde;os ochenta del siglo XX. </p>       <p>Precisamente, la b&uacute;squeda de un equilibrio entre el Estado y el  mercado ha sido el n&uacute;cleo de la &quot;Tercera V&iacute;a&quot;. Esta ideolog&iacute;a surgi&oacute; en Europa  como una respuesta a la crisis del socialismo y a las limitaciones que la  hegemon&iacute;a del neoliberalismo impuso a la Socialdemocracia. Su autor, Anthony  Giddens (2000 y 2001), uno de los soci&oacute;logos contempor&aacute;neos m&aacute;s importantes de  la actualidad y asesor del exprimer ministro brit&aacute;nico Tony Blair, concibe la  Tercera V&iacute;a como una amalgama de capitalismo, conservadurismo, ecologismo y  socialismo, es decir, de izquierda y de derecha. Al respecto, afirma el autor  que el capitalismo </p>  <ul> Es un sistema competitivo de mercado en  el que los bienes y la mano de obra son mercanc&iacute;as. Si su fuerza opositora, el  socialismo, ha quedado desarmada &iquest;debe dominar un sistema capitalista sin  contestaci&oacute;n? No creo. Los mercados capitalistas incontrolados siguen teniendo  muchas de las consecuencias perniciosas que se&ntilde;al&oacute; Marx, incluyendo el  predominio de una &eacute;tica de crecimiento, una mercantilizaci&oacute;n universal y una  polarizaci&oacute;n econ&oacute;mica. La cr&iacute;tica de estas tendencias sigue siendo,  probablemente, tan importante como siempre, pero ahora no puede derivar de un  modelo cibern&eacute;tico de capitalismo. Al &quot;otro lado&quot; del capitalismo vemos la  posible aparici&oacute;n de un <i>orden post-escasez</i>, definido de forma muy  especial. <i>Analizar los perfiles de un orden posterior a la escasez significa  prestar tanta atenci&oacute;n a la influencia combinada del conservadurismo filos&oacute;fico  y el pensamiento ecologista como al socialismo</i>. La cr&iacute;tica del capitalismo,  al menos como la desarrollo en este libro, sigue centr&aacute;ndose en la opresi&oacute;n  econ&oacute;mica y la pobreza, pero desde una perspectiva distinta a la del pensamiento  socialista. (Giddens 2001, 21. &eacute;nfasis a&ntilde;adido)     ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>        <p>As&iacute; que, en la pr&aacute;ctica, la Tercera V&iacute;a plantea una hibridaci&oacute;n  entre el libre mercado y la intervenci&oacute;n del Estado, de tal manera que se podr&iacute;a  reducir a la f&oacute;rmula &quot;tanto mercado como sea posible, tanto Estado como sea  necesario&quot;. </p>      <p> En Am&eacute;rica Latina, la  Tercera V&iacute;a fue impulsada por dos acad&eacute;micos: el mexicano Jorge Casta&ntilde;eda y el  brasile&ntilde;o Roberto Mangabeira Unger. Ya desde su obra <i>La utop&iacute;a desarmada</i>,  Casta&ntilde;eda hab&iacute;a hablado de la necesidad de que los reg&iacute;menes latinoamericanos  exploraran una v&iacute;a intermedia entre el Estado y el mercado. Con ese prop&oacute;sito,  los dos intelectuales lograron reunir en Buenos Aires, en 1998, una serie de  pol&iacute;ticos latinoamericanos de diversas tendencias del espectro  pol&iacute;tico-ideol&oacute;gico, y de all&iacute; surgi&oacute; el llamado &quot;Consenso de Buenos Aires&quot;, que  se expres&oacute;, en primer lugar, en la necesidad de encontrar una alternativa al  neoliberalismo y el desarrollismo latinoamericanos; en segundo lugar, en el  papel de complementariedad de las ideolog&iacute;as pol&iacute;ticas: &quot;la tarea del centro es  darle expresi&oacute;n transformadora a la inconformidad de la clase media y defender  la generalizaci&oacute;n de la meritocracia en la vida social. Por su parte, la misi&oacute;n  de la izquierda consiste en confrontar la desigualdad al combatir el dualismo,  mediante la profundizaci&oacute;n de la democracia&quot; (Modonesi 2000). Y en tercer lugar,  en el rechazo a los excesos del neoliberalismo, y la simult&aacute;nea defensa de una  econom&iacute;a social. </p>       <p>Giddens reconoce que  su propuesta ha tenido un &quot;tibio recibimiento&quot; por parte de la mayor&iacute;a de los  partidos socialdem&oacute;cratas de Europa (2000, 37). Y los de Am&eacute;rica Latina no han  sido la excepci&oacute;n. Incluso el PT de Brasil, que es tildado por la izquierda  radical como de orientaci&oacute;n moderada y socialdem&oacute;crata, critic&oacute; la Tercera V&iacute;a,  al considerarla &quot;la cosm&eacute;tica del neoliberalismo&quot;, pues es &quot;una postura  conformista y conservadora que parte de la falsa premisa de que ya no es posible  impulsar pol&iacute;ticas de crecimiento con inclusi&oacute;n social y pleno empleo &#91;...&#93; Las  izquierdas, inclusive sectores de la socialdemocracia, hoy denuncian y rechazan  estas tesis. En Brasil, donde la exclusi&oacute;n social fue y es la regla, la Tercera  V&iacute;a aparece con su cara m&aacute;s grotesca&quot; (Modonesi 2000).</p>       <p><b>El segundo gobierno de Santos: un intento simb&oacute;lico de diferenciaci&oacute;n ideol&oacute;gica</b></p>       <p>El 1 de julio de 2014,  s&oacute;lo dos semanas despu&eacute;s de haber sido reelegido, el presidente Santos organiz&oacute;  en Cartagena un foro sobre la &quot;Tercera V&iacute;a&quot;, al cual asistieron expresidentes  como Bill Clinton, de Estados Unidos; Tony Blair, del Reino Unido; Felipe  Gonz&aacute;lez, de Espa&ntilde;a; Fernando Enrique Cardoso, de Brasil, y Ricardo Lagos, de  Chile. Lo que tienen en com&uacute;n estos expresidentes, es su posici&oacute;n ideol&oacute;gica de  centro izquierda, o izquierda moderada, que hoy se ha dado en llamar Tercera  V&iacute;a. Aunque dicha reuni&oacute;n no haya pasado de declaraciones m&aacute;s bien generales y  gaseosas sobre el desarrollo y de apoyo al proceso de paz que actualmente  adelanta el presidente Santos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de  Colombia (FARC), lo cierto es que dicha reuni&oacute;n tiene un importante significado  simb&oacute;lico.</p>       <p>Santos, desde antes de  su posesi&oacute;n para su primer per&iacute;odo presidencial, anunci&oacute; a la opini&oacute;n p&uacute;blica  que su gobierno tendr&iacute;a una orientaci&oacute;n de &quot;Tercera V&iacute;a&quot;. Ello no es raro, si se  tiene en cuenta que en 1999, Santos, con la colaboraci&oacute;n del entonces primer  ministro brit&aacute;nico Tony Blair (laborista), public&oacute; un libro titulado <i>La  Tercera V&iacute;a: una alternativa para Colombia.</i> All&iacute;, el mandatario hac&iacute;a eco a  la preocupaci&oacute;n de L&oacute;pez Michelsen por la p&eacute;rdida de ideolog&iacute;a del Partido  Liberal, al afirmar que </p>  <ul> Al  liberalismo colombiano le llega como anillo al dedo la nueva versi&oacute;n de la  Tercera V&iacute;a. Las dif&iacute;ciles condiciones por las que atraviesa el pa&iacute;s no son  ajenas al Partido Liberal, que ha estado a cargo de su manejo durante la mayor  parte del siglo. La revisi&oacute;n de su ideolog&iacute;a y el relevo de sus estructuras y  jerarqu&iacute;as son condiciones necesarias si aspira a presentar al pa&iacute;s opciones que  compitan favorablemente con las que ofrezca su tradicional contendor, el Partido  Conservador, o las que propongan aquellos que consideren a los partidos  tradicionales como cosa del pasado. La tesis de la nueva Tercera V&iacute;a puede ser  una formidable fuente de inspiraci&oacute;n para el redise&ntilde;o del Partido Liberal.  (Santos 1999, 17)    </ul>       <p>Y recordaba Santos  que, desde su fundaci&oacute;n, dicho partido se hab&iacute;a caracterizado por la existencia  de una vertiente socialista (Santos 1999, 18). En efecto, a finales del siglo  XIX y comienzos del XX, dicha vertiente hab&iacute;a sido acaudillada por Rafael Uribe  Uribe, quien reconoc&iacute;a esa influencia cuando, en su famosa conferencia del  Teatro Municipal de Bogot&aacute; en 1904, dijo:</p>   <ul>Todo  hispanoamericano ha sido v&iacute;ctima de publicistas europeos como Smith, Say,  Pastiat, Stuart Mill, Spencer, Leroy y Bealieu y dem&aacute;s predicadores del  librecambio absoluto y de las c&eacute;lebres m&aacute;ximas del <i>laissez fair, laissez  passer</i>, un m&iacute;nimum de gobierno y un m&aacute;ximum de libertad. Mientras en el  nuevo Continente hemos venido aplicando hace tres cuartos de siglo esas  lucubraciones especialmente en lo econ&oacute;mico, los pa&iacute;ses de esos escritores,  Francia la primera, se han complacido en no escucharlos y en practicar todo lo  contrario. De este modo, esas doctrinas han sido all&aacute;, casi en un todo,  literatura para exportaci&oacute;n, que los americanos hemos pagado a doble costo el  precio de los flamantes libros y la apertura de nuestros mercados a los  productos europeos &#91;. . .&#93; haci&eacute;ndonos adoptar una l&iacute;nea de conducta que ellos  se cuidan bien de no seguir. (Uribe Uribe 1974 &#91;1904&#93;, 17)     </ul>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>As&iacute; que Uribe Uribe  propon&iacute;a abandonar las ideas decimon&oacute;nicas del &quot;librecambismo&quot; para abrazar las  concepciones del intervencionismo y de la funci&oacute;n social del Estado, a lo cual  llamaba &quot;socialismo de Estado&quot;. El pol&iacute;tico de izquierda liberal, al responder  los ataques de un peri&oacute;dico de la &eacute;poca que lo tild&oacute; de socialista del Estado,  dijo: </p>  <ul> En vez  de rechazar acepto la imputaci&oacute;n de socialista de Estado y la reivindicar&eacute; en  adelante como un t&iacute;tulo. No soy partidario del socialismo de abajo para arriba  que niega la propiedad, ataca el capital, denigra la religi&oacute;n, procura subvertir  el r&eacute;gimen legal y degenera, con lamentable frecuencia, en la propaganda por el  hecho; pero declaro profesar el socialismo de arriba para abajo, por la amplitud  de las funciones del Estado. (Uribe Uribe 1974 &#91;1904&#93;, 17)     </ul>       <p>Pero un abismo ideol&oacute;gico se abre entre el Uribe socializante de  comienzos del siglo XX y el Uribe derechizante de la primera d&eacute;cada del siglo  XXI. Es en este contexto que Juan Manuel Santos, en su segundo mandato  presidencial, elegido por un electorado no uribista, tiene el suficiente margen  de maniobra para distanciarse y diferenciarse ideol&oacute;gicamente del actual Uribe,  pues, aun como versi&oacute;n moderada de la Socialdemocracia, la Tercera V&iacute;a se opone  al conservadurismo puro. Esto es bueno tenerlo claro porque el nuevo movimiento  uribista se ha autodenominado &quot;puro centro democr&aacute;tico&quot;, pero dista mucho de  serlo. M&aacute;s bien, la Socialdemocracia ser&iacute;a el centro izquierda, y la Tercera  V&iacute;a, el centro, pues, al fin y al cabo, esta &uacute;ltima, aun como versi&oacute;n atenuada  de la primera, propugna una pol&iacute;tica social y una redistribuci&oacute;n de los recursos  que promuevan una sociedad m&aacute;s equitativa. Y algo de eso, as&iacute; sea difuso, hay en  las pol&iacute;ticas que ha desarrollado el gobierno de Santos, en relaci&oacute;n con la  superaci&oacute;n de la pobreza extrema, la reparaci&oacute;n a las v&iacute;ctimas del conflicto  armado y la restituci&oacute;n de tierras a los desplazados, entre otras. Ello  contrasta con la pol&iacute;tica agraria del anterior gobierno, que termin&oacute; entregando  a los grandes empresarios agr&iacute;colas las tierras y el cr&eacute;dito subsidiado,  destinado a los peque&ntilde;os campesinos. As&iacute; pues, Santos nunca fue &quot;conservador  puro&quot;, y menos a&uacute;n uribista, y su diversa orientaci&oacute;n ideol&oacute;gica explica el  conflicto con su antecesor.</p>       <p><b>La derecha tambi&eacute;n se organiza</b></p>       <p>En relaci&oacute;n con el nuevo movimiento de derecha radical  organizado por el expresidente &aacute;lvaro Uribe, es necesario decir que, al menos en  principio, un nuevo e ideologizado conservadurismo ser&iacute;a saludable en Colombia,  pues el tradicional, desdibujado y desideologizado Partido Conservador ha dejado  de canalizar —desde hace mucho tiempo— las preocupaciones y los intereses de  este polo del espectro ideol&oacute;gico. Adem&aacute;s, en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, el pa&iacute;s ha  experimentado altos &iacute;ndices de violencia, un agudo deterioro del orden p&uacute;blico y  un profundo desarraigo social, producido no s&oacute;lo por la violencia misma, sino  tambi&eacute;n por una modernizaci&oacute;n acelerada, en conjunci&oacute;n con la difusi&oacute;n de la  &eacute;tica del dinero f&aacute;cil, propia de la criminalidad de &quot;cuello blanco&quot;, del  narcotr&aacute;fico y de otras formas ilegales e informales de organizaci&oacute;n social,  todo lo cual ha llevado a que diversos sectores de opini&oacute;n reclamen el retorno  de los valores que expresen la tradici&oacute;n y el orden. Y hubo mucho de la defensa  de los valores de la sociedad agraria tradicional durante el gobierno de Uribe.  No es de extra&ntilde;ar, pues, que un movimiento pol&iacute;tico personalista y caudillista  como el uribismo, que ya no se sent&iacute;a representado por Juan Manuel Santos y el  Partido de la U, terminara, finalmente, buscando la posibilidad de convertirse  en un partido que llene el vac&iacute;o dejado por la falta de representaci&oacute;n y defensa  de los valores de derecha. Considero que la existencia de una ideolog&iacute;a  claramente conservadora, organizada e institucionalizada, que act&uacute;e dentro de  los par&aacute;metros del Estado de Derecho, ser&iacute;a deseable, puesto que ello  contribuir&iacute;a a aclimatar la paz, al restarles espacio a la llamada &quot;guerra  sucia&quot; y a la &quot;combinaci&oacute;n de todas la formas de lucha&quot;, que ha sido una t&aacute;ctica  utilizada tanto por la extrema derecha como por la extrema izquierda.</p>       <p>Sin embargo, varios factores asociados a ese movimiento en  ciernes dejan poco margen para el optimismo. En primer lugar, el car&aacute;cter  carism&aacute;tico y mesi&aacute;nico del gobierno y del liderazgo pol&iacute;tico de Uribe, que lo  conducen a un menosprecio del Estado de Derecho. Seg&uacute;n un art&iacute;culo de La Silla Vac&iacute;a, Uribe ha sostenido en 103 pronunciamientos p&uacute;blicos  que el Estado de Opini&oacute;n es la fase superior del Estado de Derecho. En uno de  esos pronunciamientos, Uribe se pregunta: </p>  <ul>&iquest;Por qu&eacute; mi  inter&eacute;s en la opini&oacute;n p&uacute;blica? Porque finalmente en este Estado, donde se vive  esa etapa superior del Estado de Derecho que es el Estado de opini&oacute;n, lo &uacute;nico  sostenible es aquello que tiene recibo en la conciencia y en el coraz&oacute;n de la  ciudadan&iacute;a &#91;...&#93; En los Estados de opini&oacute;n —y yo creo que la caracter&iacute;stica m&aacute;s  importante del Estado colombiano es que es un Estado de opini&oacute;n— el control m&aacute;s  importante es el de la opini&oacute;n. (lasillavacia 2009)     </ul>       <p>Estas palabras de Uribe expresan una concepci&oacute;n plebiscitaria de  la democracia, donde el gobernante y la ciudadan&iacute;a estar&iacute;an por encima de la  Constituci&oacute;n y las leyes, y los asuntos de la vida colectiva se definen, en la  pr&aacute;ctica, por medio de referendos y encuestas de opini&oacute;n. Pero el Estado de  Derecho, que obedece al principio de legalidad, es una conquista de la  modernidad para racionalizar el uso del poder y poner coto a la arbitrariedad,  ya sea individual o colectiva, en la toma de las decisiones comunes. Por eso, la  Corte Constitucional declar&oacute; inexequible la ley que convocaba a un referendo  para que la ciudadan&iacute;a se pronunciara sobre la segunda reelecci&oacute;n del entonces  presidente Uribe. Consider&oacute; la Corte que esa segunda reelecci&oacute;n presidencial no  reformaba la Constituci&oacute;n, sino que la sustitu&iacute;a. </p>       <p>En segundo lugar, la constante descalificaci&oacute;n, por parte de  Uribe, del proceso de paz con las FARC, y su intento de desdibujar el car&aacute;cter  pol&iacute;tico de dicho grupo, con el prop&oacute;sito de asimilarlo a la simple condici&oacute;n de  terrorista y deslegitimarlo como interlocutor v&aacute;lido. Al respecto, ha sostenido  Uribe que </p>   <ul>Muchas guerrillas de Am&eacute;rica Latina  vivieron de donaciones otorgadas por fundaciones llenas de ideales democr&aacute;ticos  en Europa Occidental. Esos grupos en Colombia se alimentan del secuestro, del  narcotr&aacute;fico, de la destrucci&oacute;n ecol&oacute;gica, de la destrucci&oacute;n de nuevas  generaciones. Por eso son terroristas &#91;...&#93; <i>La profundizaci&oacute;n de la  democracia en Colombia nos da la autoridad moral para no permitir el uso de la  fuerza contra el Estado, para descalificar cualquier legitimidad de estos grupos  y su caracterizaci&oacute;n como grupos terroristas</i>. (Uribe V&eacute;lez 2007, 9. &eacute;nfasis  a&ntilde;adido)    </ul>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si bien es cierto que las FARC han contribuido a su propia  deslegitimaci&oacute;n con actos como los mencionados por Uribe, &eacute;stos forman parte de  la complejidad de un conflicto armado, donde confluyen m&uacute;ltiples violencias y  relaciones entre la criminalidad pol&iacute;tica, la criminalidad com&uacute;n y la  precariedad del Estado. Pero aun as&iacute;, si el pa&iacute;s quiere lograr, alg&uacute;n d&iacute;a, una  paz negociada y una democracia plena, las deliberadas descalificaciones de Uribe  al car&aacute;cter pol&iacute;tico de los actores armados de izquierda simplifican el problema  y no contribuyen al logro de ese prop&oacute;sito nacional, sino a echarle m&aacute;s le&ntilde;a al  fuego.</p>       <p>En tercer lugar, el hecho de que varios de los altos  funcionarios del gobierno de Uribe se encuentran hoy sub j&uacute;dice, condenados o  huyendo de la justicia, y que, mediante artilugios, algunos miembros de la  bancada uribista pretendieran sacarlos de dicha condici&oacute;n utilizando la  malograda reforma constitucional de la justicia. Y en cuarto lugar, el  oportunismo propio de un r&eacute;gimen pol&iacute;tico clientelista, que desvirt&uacute;a cualquier  esfuerzo por introducir en la pol&iacute;tica elementos ideol&oacute;gicos serios. En relaci&oacute;n  con este &uacute;ltimo aspecto, vale la pena citar lo que Uribe piensa sobre las  ideolog&iacute;as, en abierta contradicci&oacute;n con el car&aacute;cter ideol&oacute;gico de su propio  movimiento pol&iacute;tico:</p>  <ul> La visi&oacute;n que caracteriza a los  gobiernos como de izquierda y derecha, es una perspectiva simplista que produce  un ambiente pol&iacute;tico polarizante. Ha desatado emociones y sensibilidades  irreconciliables, que no son consecuentes con las acciones que se llevan al  interior de los gobiernos y que amenazan la unidad de nuestros pa&iacute;ses &#91;...&#93; Es  una categorizaci&oacute;n simplista porque el problema es mucho m&aacute;s hondo que los  linderos que se suelen trazar al sustentar esa aparente divisi&oacute;n. Es una visi&oacute;n  obsoleta, porque sus fundamentos fueron v&aacute;lidos para la &eacute;poca de las dictaduras  militares, no lo son en las condiciones democr&aacute;ticas actuales. (Uribe V&eacute;lez  2007, 3)    </ul>       <p>Por el contrario, una  vibrante vida democr&aacute;tica requiere la distinci&oacute;n entre izquierda y derecha, pues  tal distinci&oacute;n,  lejos de ser in&uacute;til, expresa el car&aacute;cter agonal de la pol&iacute;tica. En efecto,  Bobbio afirma: &quot;que en un universo como el pol&iacute;tico, constituido eminentemente  por relaciones de antagonismo entre partes contrapuestas &#91;...&#93;, la manera m&aacute;s  natural, simple e incluso com&uacute;n, de representarlos sea una d&iacute;ada o una  dicotom&iacute;a, no debe sorprendernos&quot; (Bobbio 1995, 92). La funci&oacute;n de la d&iacute;ada  izquierda y derecha es &quot;la de dar un nombre a la persistente, y persistente por  esencial, composici&oacute;n dicot&oacute;mica del universo pol&iacute;tico. El nombre puede cambiar.  La estructura esencial y originariamente dicot&oacute;mica del universo pol&iacute;tico  permanece&quot; (Bobbio 1995, 94). Dimensiones de la actividad pol&iacute;tica como el  progreso, el cambio o la emancipaci&oacute;n est&aacute;n asociadas con la izquierda, y la  conservaci&oacute;n del <i>statu quo</i>, con la derecha. Para Bobbio, la diferencia  fundamental entre la izquierda y la derecha radica en la &quot;contraposici&oacute;n entre  la visi&oacute;n horizontal o igualitaria de la sociedad y la visi&oacute;n vertical o no  igualitaria&quot; (Bobbio 1995, 131) y &quot;la diferente actitud que asumen los hombres  que viven en sociedad frente al ideal de la igualdad&quot; (Bobbio 1995, 135).  As&iacute; pues, ideol&oacute;gicamente hablando, Uribe deber&iacute;a buscar un nuevo nombre para su  movimiento, pues &eacute;ste no tiene nada de centro y menos de democr&aacute;tico, y s&iacute; mucho  de derecha.</p>       <p><b>Conclusi&oacute;n</b></p>       <p>En s&iacute;ntesis, nos encontramos hoy frente a una sociedad m&aacute;s  diferenciada y pluralista que en el pasado y frente a una coyuntura favorable al  fortalecimiento de las ideolog&iacute;as pol&iacute;ticas. A ello no hay que temerle, pues la  ideolog&iacute;a es un sistema de ideas, creencias, valores y s&iacute;mbolos de car&aacute;cter  moral, pol&iacute;tico, econ&oacute;mico y social, que proporcionan identidad a los actores  organizados, sentido y orientaci&oacute;n a su acci&oacute;n pol&iacute;tica, y permiten la  elaboraci&oacute;n de propuestas de construcci&oacute;n, conservaci&oacute;n o transformaci&oacute;n del  orden social. Ojal&aacute; sepamos aprovechar dicha coyuntura, pues ella es una  oportunidad para la paz.</p>       <p>Pero para lograr dicho objetivo, es necesario que ambos  esfuerzos ideol&oacute;gicos sean m&aacute;s claros y consecuentes. En lo que a Santos se  refiere, &eacute;ste enfrenta dos contradicciones pol&iacute;tico-ideol&oacute;gicas. La primera se  refiere a la relaci&oacute;n entre su adhesi&oacute;n a la Tercera V&iacute;a, que, como ya dijimos,  lo compromete con una clara pol&iacute;tica social, y su concepci&oacute;n del desarrollo  socioecon&oacute;mico del pa&iacute;s, el cual contradice dicho objetivo, pues el plan de  desarrollo de Santos se basa en la miner&iacute;a a gran escala, considerada &quot;la  locomotora&quot; de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica de su gobierno, lo cual tiene grandes  efectos regresivos y negativos sobre la equidad social y el medioambiente. Si  bien la decisi&oacute;n de basar el desarrollo econ&oacute;mico en la industria extractiva  ven&iacute;a ya desde el gobierno de Uribe, Santos sigue comprometido con dicha  actividad, que genera poco valor agregado, como lo sostiene en el Plan de  Desarrollo de su segundo mandato (DNP 2014, 175). La segunda contradicci&oacute;n se  expresa entre su compromiso con una pol&iacute;tica de paz y de negociaci&oacute;n del  conflicto armado, y su pol&iacute;tica de desarrollo rural, la cual va en contrav&iacute;a de  lo acordado con las FARC en el primer punto de los acuerdos de La Habana, pues  el Plan de Desarrollo favorece la concentraci&oacute;n de la tierra y establece la  &quot;reserva de bald&iacute;os&quot; en favor de la agroindustria a gran escala, lo cual es  contrario a dicho acuerdo y a las leyes 160 de 1994 y 1448 de 2011, que  establecen la redistribuci&oacute;n de la propiedad agraria y la adjudicaci&oacute;n de las  tierras bald&iacute;as del Estado en favor de la poblaci&oacute;n campesina menos favorecida.</p>       <p>Con respecto a Uribe y su movimiento, se requiere una actitud  menos pugnaz y descalificadora frente a los adversarios pol&iacute;ticos, pues si bien  es cierto que Carl Schmitt define la pol&iacute;tica como la m&aacute;s intensa oposici&oacute;n  entre amigo y enemigo, tambi&eacute;n es cierto que considera que el enemigo pol&iacute;tico  es </p>  <ul> Simplemente el otro, el extra&ntilde;o, y para  determinar su esencia basta con que sea existencialmente distinto y extra&ntilde;o en  un sentido particularmente intensivo. Enemigo no, pues, cualquier competidor o  adversario. Tampoco es el adversario privado al que se detesta por cuesti&oacute;n de  sentimientos o antipat&iacute;a. (Schmitt 2014, 59-61)    </ul>       <p>Adem&aacute;s, el Centro Democr&aacute;tico requiere un mayor respeto al  Estado de Derecho por parte de sus seguidores, e ideas conservadoras m&aacute;s serias  y profundas, que est&eacute;n a la altura de los retos que enfrenta el pa&iacute;s.</p>  <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Referencias</b></p>      <!-- ref --><p> 1. Bell, Daniel. 1964. <i>La muerte de las ideolog&iacute;as</i>. Madrid: Tecnos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000054&pid=S0123-885X201500020001500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 2. Bobbio, Norberto. 1995. <i>Derecha e izquierda. Razones y significados de  una distinci&oacute;n pol&iacute;tica</i>. Madrid: Taurus.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000056&pid=S0123-885X201500020001500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 3. Fukuyama, Francis.1992.<i> El fin de la historia y el &uacute;ltimo hombre</i>. Bogot&aacute;:  Planeta.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000058&pid=S0123-885X201500020001500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 4. Giddens, Anthony. 2000. <i>La tercera v&iacute;a. La renovaci&oacute;n de la Socialdemocracia</i>.  Madrid: Taurus.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000060&pid=S0123-885X201500020001500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 5. Giddens, Anthony. 2001. <i>M&aacute;s all&aacute; de la izquierda y la derecha. El futuro de  las pol&iacute;ticas radicales</i>. Madrid: C&aacute;tedra.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000062&pid=S0123-885X201500020001500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 6. Kolakowski, Leszek. 1985. <i>Las principales corrientes del marxismo. </i>Tomo  II,<i> La edad de oro</i>. Madrid: Alianza Editorial.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000064&pid=S0123-885X201500020001500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 7. lasillavacia. 2009. Uribe: El Estado de Opini&oacute;n es la fase superior del Estado  de Derecho.<i> </i>&lt;<a href="http://www.lasillavacia.com/historia/2296"  target=_blank>www.lasillavacia.com/historia/2296</a>&gt;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000066&pid=S0123-885X201500020001500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->. </p>     <!-- ref --><p> 8. Modonesi, M&aacute;ximo. 2000. <i>La Tercera V&iacute;a en Am&eacute;rica Latina y en Consenso de  Buenos Aires</i>, La insignia. &lt;<a href="http://www.lainsignia.org/2000/noviembre/ibe_093.htm"  target=_blank>http://www.lainsignia.org/2000/noviembre/ibe_093.htm</a>&gt;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000068&pid=S0123-885X201500020001500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>     <!-- ref --><p> 9. Plan Nacional de Desarrollo (DNP). 2014. <i>Bases del Plan Nacional de  Desarrollo, 2014-2018. Todos por un nuevo pa&iacute;s</i>. Plan Nacional de Desarrollo  2014-2018. &lt;<a href="http://www.dnp.gov.co/CDT/Prensa/Bases"  target=_blank>www.dnp.gov.co/CDT/Prensa/Bases</a>&gt;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000070&pid=S0123-885X201500020001500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->. </p>     <!-- ref --><p> 10. Santos, Juan Manuel. 1999. <i>La Tercera V&iacute;a: una alternativa para Colombia</i>.  Bogot&aacute;: Aguilar.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S0123-885X201500020001500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 11. Schmitt, Carl. 2014. <i>El concepto de lo pol&iacute;tico</i>.<i> </i>Madrid: Alianza  Editorial.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S0123-885X201500020001500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 12. Uribe Uribe, Rafael. 1974 &#91;1904&#93;. Socialismo de Estado. Conferencia dictada en  el Teatro Municipal de Bogot&aacute;. En <i>El Pensamiento Pol&iacute;tico de Rafael Uribe  Uribe (Antolog&iacute;a).</i> Bogot&aacute;: Instituto Colombiano de Cultura.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S0123-885X201500020001500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 13. Uribe V&eacute;lez, &aacute;lvaro. 2007. <i>Sentido com&uacute;n. Am&eacute;rica Latina: ni neoliberalismo  ni estatismo; ni derecha ni izquierda</i>. &lt;<a href="http://www.presidencia.gov.co/publicaciones/publicaci&oacute;n02_espa&ntilde;ol.pdf"  target=_blank>www.presidencia.gov.co/publicaciones/publicaci&oacute;n02_espa%F1ol.pdf</a>&gt;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0123-885X201500020001500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->. </p>     <!-- ref --><p> 14. Verano de la Rosa, Eduardo. 2003. <i>La Internacional Socialista y el Partido  Liberal Colombiano</i>. Bogot&aacute;: Partido Liberal Colombiano.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0123-885X201500020001500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>    </font>      ]]></body><back>
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