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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[TOMA DE DECISIONES SEXUALES Y REPRODUCTIVAS EN LA ADOLESCENCIA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The aim of this study was to describe youth sexual and reproductive decision making styles, as well as cognitions associated to them. Testimonies were obtained through in depth interviews carried out with a sample of 72 adolescents from Bogotá and Cali , 48 women and 24 men. The authors analyze the way cognitions - knowledge, social norms, beliefs, attitudes, values, expectancies, goals and meanings- constructed in the socio-cultural context, guide youth decision making towards establishing romantic relationships, having sexual intercourse, using contraceptive methods, getting married, getting pregnant or having an abortion. The findings of the study led to recommendations for the design of sexual education programs that include the different socialization agents.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	<font face="verdana" size="2"> 	    <p align="right"><b>ART&Iacute;CULO</b></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>TOMA DE DECISIONES SEXUALES Y REPRODUCTIVAS EN LA ADOLESCENCIA<sup><font face="verdana" size="2"><a href="#cita1">1</a></font></sup></b><font face="verdana" size="2"><a name= "cit1"></a>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>ADOLESCENT DECISION-MAKING ABOUT SEXUAL AND REPRODUCTIVE ISSUES</b>     <p align="center">ELVIA VARGAS TRUJILLO*, JUANITA HENAO Y CONSTANZA GONZ&Aacute;LEZ     <br> GRUPO FAMILIA Y SEXUALIDAD. DEPARTAMENTO DE PSICOLOG&Iacute;A,     <br> UNIVERSIDAD DE LOS ANDES (BOGOT&Aacute;, COLOMBIA)</p>      <br> Recibido,  febrero 20/2007     <br> Concepto evaluaci&oacute;n, mayo 1/2007     <br> Aceptado, 21/2007    ]]></body>
<body><![CDATA[<p></p>   * Directora de la L&iacute;nea de investigaci&oacute;n en Salud Sexual y Reproductiva del Grupo &quot;Familia y Sexualidad&quot; del Departamento de Psicolog&iacute;a de la Universidad de Los Andes, <a href="mailto: elvargas@uniandes.edu.co"/a>elvargas@uniandes.edu.co</a>.  <hr>      <br><b>Resumen</b>     <p>A partir de las narraciones que se obtuvieron a trav&eacute;s de entrevistas en profundidad con 48 mujeres adolescentes y 24 hombres en Bogot&aacute; y Cali, se identificaron las cogniciones –conocimientos, normas, creencias, actitudes, valoraciones, expectativas, metas y significados construidas en el contexto sociocultural, que gu&iacute;an las decisiones de los y las j&oacute;venes acerca de establecer relaciones rom&aacute;nticas, tener relaciones sexuales, usar m&eacute;todos de planificaci&oacute;n familiar, unirse o casarse, embarazarse o abortar. Adem&aacute;s, se establecieron los estilos de toma de decisiones de las adolescentes y sus parejas. Los resultados permitieron derivar recomendaciones para el desarrollo de programas de educaci&oacute;n sexual que incluyan a los distintos agentes de socializaci&oacute;n.      <p><b>Palabras clave</b>:  Adolescencia, toma de decisiones, actividad sexual, fecundidad.   <hr>      <p><b>Abstract</b></p>  The aim of this study was to describe youth sexual and reproductive decision making styles, as well as cognitions associated to them. Testimonies were obtained through in depth interviews carried out with a sample of 72 adolescents from Bogot&aacute; and Cali, 48 women and 24 men. The authors analyze the way cognitions - knowledge, social norms, beliefs, attitudes, values, expectancies, goals and meanings- constructed in the socio-cultural context, guide youth decision making towards establishing romantic relationships, having sexual intercourse, using contraceptive methods, getting married, getting pregnant or having an abortion. The findings of the study led to recommendations for the design of sexual education programs that include the different socialization agents.      <p><b>Key words</b>: Adolescence, decision-making, sexual activity, adolescent pregnancy.  <hr>     <p>La fecundidad adolescente se ha convertido en uno de los principales temas de investigaci&oacute;n en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. La mayor parte de estas investigaciones se ha centrado en identificar los factores que influyen sobre el comportamiento sexual de los adolescentes, particularmente, aqu&eacute;llos que determinan la edad de la primera relaci&oacute;n sexual y el uso de anticonceptivos (Nahom, Wells, Gillmore, Hoppe, Morrison, Archibald, Murowchick, Graham & Wilsdon, 2001).     <p>El marco anal&iacute;tico adoptado en esta investigaci&oacute;n enfatiza la fuerte influencia ejercida por el contexto sociocultural sobre la fecundidad y sus determinantes pr&oacute;ximos, es decir, sobre las decisiones de los adolescentes acerca de tener relaciones sexuales prematrimoniales, usar m&eacute;todos de planificaci&oacute;n familiar, unirse o casarse, embarazarse y abortar.      <p>Gambara y Gonz&aacute;lez (2004) definen una decisi&oacute;n como un problema que implica la existencia de al menos dos alternativas sobre las cuales elegir. Frente a estas alternativas existe un conflicto porque no hay un orden de preferencias claro, y porque las consecuencias derivadas de la elecci&oacute;n o cursos de acci&oacute;n no siempre son conocidas. De acuerdo con estas autoras, bajo esta situaci&oacute;n de incertidumbre la persona tiene como finalidad elegir lo mejor para s&iacute; misma.      <p>Langer, Zimmerman, Warheit y Duncan (1993), al igual que Gage (1998), afirman que la adolescencia es una &eacute;poca en la que los j&oacute;venes, por primera vez en su vida, enfrentan la responsabilidad de tomar decisiones que tienen consecuencias importantes para su salud y la de sus parejas. Estas decisiones generalmente se toman en el marco de una red social y est&aacute;n orientadas al mantenimiento de relaciones significativas con los miembros del grupo de referencia. En la esfera sexual, los adolescentes deben decidir tener o no una relaci&oacute;n rom&aacute;ntica, tener o no relaciones sexuales, usar o no m&eacute;todos de protecci&oacute;n, embarazarse o no; en fin, asumir el control de su vida. Cada una de estas decisiones trae consigo otras cada vez de mayor complejidad e importancia para el desarrollo de las tareas propias de la adolescencia.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No obstante, como lo se&ntilde;alan Gambara y Gonz&aacute;lez (2004), los estudios sobre las decisiones que preocupan a los adolescentes han revelado que las conductas que habitualmente son consideradas por los adultos de &quot;riesgo&quot; para el periodo adolescente, no siempre son asumidas por lo j&oacute;venes, como decisiones ni habituales ni dif&iacute;ciles de tomar. En sus investigaciones Gambara y Gonz&aacute;lez encontraron que cuando los adolescentes describen sus decisiones recientes hablan fundamentalmente de decisiones relacionadas con los estudios, los amigos, el ocio, la familia, el atuendo y las relaciones sentimentales. Todos los grupos consideraron que las decisiones m&aacute;s importantes se refer&iacute;an a la familia, los estudios y los amigos, en ese orden. Adem&aacute;s, eran tambi&eacute;n las decisiones m&aacute;s dif&iacute;ciles. Sobre el tema &quot;amigos&quot;, sus decisiones describen situaciones en las que tienen que elegir entre unos amigos y otros, resolver conflictos entre amigos, o tienen que iniciar, mantener o terminar una relaci&oacute;n.      <p>Por otro lado, tambi&eacute;n se ha observado que la habilidad para tomar decisiones se desarrolla con la edad. Los adolescentes entre 12 y 14 a&ntilde;os son notablemente menos h&aacute;biles que los adolescentes mayores y los adultos a la hora de generar posibles opciones de elecci&oacute;n, mirar las situaciones desde varias perspectivas, anticipar las consecuencias de las decisiones y evaluar la credibilidad de fuentes de informaci&oacute;n (Gambara y Gonz&aacute;lez, 2004). Los estudios revisados por estas investigadoras revelan que los adolescentes de menor edad (entre 12-14 a&ntilde;os) son personas especialmente vulnerables al riesgo y a seguir a terceros, porque muestran una competencia limitada para identificar los riesgos y beneficios, para prever las consecuencias de los distintos cursos de acci&oacute;n, para calibrar la informaci&oacute;n derivada de las diversas fuentes involucradas en el problema y para resistirse a la presi&oacute;n de amigos y compa&ntilde;eros. En cuanto a los adolescentes mayores (entre 14-19 a&ntilde;os), se ha encontrado que tienden a mostrar m&aacute;s dificultades para considerar las consecuencias a largo plazo, para tomar en cuenta los intereses de otras personas y para ejercer autodominio o autocontrol sobre la situaci&oacute;n.     <p>En cuanto a c&oacute;mo toman decisiones los adolescentes, Langer y sus colaboradores (1993) plantean que algunos adolescentes tienden a hacerlo teniendo en consideraci&oacute;n sus propios intereses, creencias, actitudes y valores; otros toman decisiones atendiendo a las expectativas de sus padres, y otros en funci&oacute;n de lo que piensa el grupo de pares.      <p>Desde la perspectiva del desarrollo, los adolescentes tempranos est&aacute;n mas orientados a tomar decisiones teniendo en cuenta la opini&oacute;n de sus padres; a medida que avanza la adolescencia, las decisiones tienden a estar en concordancia con la opini&oacute;n del grupo de referencia, y s&oacute;lo hasta el final de la adolescencia, los j&oacute;venes comienzan a decidir con base en su criterio personal (Langer et al., 1993).      <p>Blustein y Phillips (1990), por su parte, dicen que el estilo que tienen los j&oacute;venes de tomar decisiones est&aacute; asociado con la manera como resuelven las tareas del desarrollo de la adolescencia. Algunos adolescentes toman decisiones con un estilo l&oacute;gico, racional y sistem&aacute;tico utilizando estrategias planeadas cuidadosamente con una clara orientaci&oacute;n hacia el futuro (Harren, 1979; Johnson, 1978). Otros adolescentes recurren a estrategias intuitivas o espont&aacute;neas basadas en la fantas&iacute;a y en los sentimientos del momento (Harren, 1979; Johnson, 1978). Otros permiten que personas significativas (padres, amigos y figuras de autoridad) decidan por ellos (estilo dependiente); mientras que otros asumen la responsabilidad y analizan por s&iacute; mismos la informaci&oacute;n relevante para la toma de decisiones (Harren, 1979; Johnson, 1978).      <p>Vargas Trujillo y Barrera (2004), de otro lado, plantean la necesidad de establecer en qu&eacute; medida las decisiones sexuales pueden ser examinadas, en los adolescentes, como producto de un proceso racional y sistem&aacute;tico de deliberaci&oacute;n. Los hallazgos de sus investigaciones sugieren que, en t&eacute;rminos de Resnik (1987), las decisiones de los j&oacute;venes son, en primer lugar, de car&aacute;cter individual, en tanto que cada miembro de la pareja elige una acci&oacute;n determinada con el &aacute;nimo de promover sus propios fines; en segundo lugar, son inmediatas por cuanto se toman en cumplimiento de una regla de conducta no escrita en la que los instintos de los participantes se encargan de la elecci&oacute;n. De ah&iacute; la importancia de conocer las cogniciones que han construido los j&oacute;venes con respecto a s&iacute; mismos y la sexualidad en general. Los modelos de la cognici&oacute;n social como la teor&iacute;a de Bandura (2001) y la Teor&iacute;a del comportamiento planeado plantean que estas cogniciones se mantienen en la memoria y son activadas en el momento de tomar una decisi&oacute;n o de actuar.     <p>Gage (1998) adem&aacute;s afirma que el proceso de toma de decisiones sobre los determinantes pr&oacute;ximos de la fecundidad est&aacute; sujeto a una serie de regulaciones sociales. En Colombia, se espera que, por ejemplo, el inicio de actividad sexual de las mujeres se posponga lo m&aacute;s posible e incluso que ocurra en el contexto de una relaci&oacute;n estable. Estas expectativas y restricciones sociales hacen que su ocurrencia se asocie con una serie de significados psicol&oacute;gicos y sociales.      <p>De acuerdo con Moore y Rosenthal (1993) los hombres y las mujeres le atribuyen un significado distinto a la actividad sexual genital, el cual no s&oacute;lo influye en su comportamiento, sino que juega un papel importante en su salud y bienestar sexual. En efecto, mientras los hombres reconocen que para ellos la primera relaci&oacute;n sexual constituy&oacute; un episodio sin mayor trascendencia, una prueba que les permiti&oacute; confirmar su &quot;normalidad&quot;, las mujeres reportan que su primera experiencia sexual fue por amor con alguien que era importante emocionalmente. No obstante, tanto hombres como mujeres reportan que su primera experiencia sexual fue espont&aacute;nea y no planeada (Miller y Moore, 1990, Pick de Weiss y Vargas-Trujillo, 1990; Guerrero, 1999; Vargas-Trujillo y Barrera, 2002).      <p>En otros estudios, se ha encontrado que las mujeres reportan entre las razones principales para tener relaciones sexuales, la cercan&iacute;a emocional, el amor y el compromiso, mientras que los hombres informan el placer, la diversi&oacute;n y la descarga de tensi&oacute;n f&iacute;sica, como motivaciones fundamentales para su actividad sexual (Carrol, Volk, y Hyde, 1985; Whitley, 1988).      <p>Otro de los factores que tambi&eacute;n parece incidir en los procesos de toma de decisiones de los adolescentes, particularmente sobre el uso de m&eacute;todos de planificaci&oacute;n familiar, es la adhesi&oacute;n a roles de g&eacute;nero tradicionales. Pleck, Sonenstein y Ku (1993), al igual que Goodyear et al. (2000), encontraron que los hombres con creencias m&aacute;s tradicionales acerca de los roles de g&eacute;nero tienen mayor probabilidad de asumir riesgos en su actividad sexual. Hewson (1986), por su parte, encontr&oacute; que los hombres, en comparaci&oacute;n con las mujeres, tienen menos conocimientos sobre anticoncepci&oacute;n y creen que las mujeres son las que tienen la responsabilidad de cuidarse de un embarazo.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A pesar de la importancia que tiene comprender los procesos de toma de decisiones sobre los determinantes pr&oacute;ximos de la fecundidad en la adolescencia, son pocos los estudios que se han interesado en este asunto (Gage, 1998). La mayor&iacute;a de los estudios sobre la sexualidad adolescente se han concentrado en establecer niveles y patrones de actividad sexual, uso de m&eacute;todos anticonceptivos y embarazos, y han desestimado la importancia que tienen los factores psicol&oacute;gicos que subyacen a estas acciones y la trascendencia que tienen para el desarrollo de las tareas propias de la adolescencia.      <p> En resumen, los antecedentes te&oacute;ricos y emp&iacute;ricos que se acaban de presentar plantean la necesidad de examinar los procesos de toma de decisiones sexuales y reproductivas de los adolescentes para comprender los niveles de fecundidad en este grupo de poblaci&oacute;n. Uno de los objetivos de esta investigaci&oacute;n fue establecer el estilo de toma de decisiones de las adolescentes y sus parejas y las cogniciones asociadas a ellas. Las cogniciones incluyen los conocimientos, creencias, metas, expectativas, valoraciones, intereses, actitudes, normas y significados que de acuerdo con Downey, Bonica y Rinc&oacute;n (1999) constituyen los antecedentes inmediatos del comportamiento. En este estudio asumimos que las cogniciones que los adolescentes han construido a lo largo de su vida a trav&eacute;s de la interacci&oacute;n con diferentes figuras significativas, son los antecedentes inmediatos de las decisiones sexuales y reproductivas que determinan la fecundidad. Estas cogniciones que prevalecen en el grupo social se desarrollan mediante el proceso de socializaci&oacute;n (Eshleman, 1994) y son necesarias para que las personas puedan convertirse en miembros competentes de la sociedad (Kandel, 1978; Cotterell, 1996).      <p><b>Metodolog&iacute;a</b></p>      <p><i>Tipo de estudio</i></p>      <p>Se realiz&oacute; un estudio descriptivo de tipo cualitativo. De las t&eacute;cnicas cualitativas disponibles, en este estudio se opt&oacute; por la entrevista en profundidad. De esta manera, se obtuvo acceso a la informaci&oacute;n que estaba contenida en la historia de vida de las adolescentes y sus parejas, particularmente la relacionada con su proceso de socializaci&oacute;n sexual y de toma de decisiones sexuales y reproductivas. A trav&eacute;s de &eacute;sta t&eacute;cnica de obtenci&oacute;n de informaci&oacute;n, se busc&oacute; obtener evidencia directa de las cogniciones que las y los j&oacute;venes han construido acerca de la sexualidad y que gu&iacute;an su comportamiento.      <p><i>Participantes</i></p>      <p>Se hicieron en total 72 entrevistas en profundidad a adolescentes entre los 13 y 19 a&ntilde;os de edad, de diferentes estratos socioecon&oacute;micos en Bogot&aacute; y Cali. Las entrevistas de mujeres se llevaron a cabo con una submuestra seleccionada de manera intencional de una muestra total de 1102 mujeres a las que previamente se les hab&iacute;a realizado una encuesta cuantitativa de historia de vida en ambas ciudades (550 mujeres adolescentes en Bogot&aacute; y 552 en Cali) (Fl&oacute;rez, Vargas Trujillo, Henao, Gonz&aacute;lez, Soto & Kassem, 2004). Se entrevistaron 48 mujeres (24 por ciudad) con distinto estatus sexual (activas/no activas) y antecedentes de embarazo (no embarazadas/embarazadas o con hijos). Adem&aacute;s, se entrevist&oacute; a sus parejas (12 hombres en Bogot&aacute; y 12 hombres en Cali). El contacto de los hombres se realiz&oacute; a trav&eacute;s de las adolescentes que participaron en las entrevistas y que aceptaron proporcionar la informaci&oacute;n de sus parejas para ser entrevistadas.      <p><i>Procedimiento</i></p>      <p>Las entrevistas se llevaron a cabo en la casa del/la participante o en un lugar cercano a &eacute;sta. Luego de obtener el consentimiento informado por parte de cada joven, se desarroll&oacute; la gu&iacute;a para obtener la informaci&oacute;n de inter&eacute;s para el estudio. En promedio la entrevista tuvo una duraci&oacute;n de hora y media. Al finalizar, en el caso de las mujeres, se indag&oacute; sobre la posibilidad de que su pareja participara en una entrevista similar. Cada participante recibi&oacute; un bono de $15.000.      <p><i>An&aacute;lisis de datos</i>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>Trascripci&oacute;n de las entrevistas.</i> Las trascripciones de las entrevistas se realizaron de forma paralela a su realizaci&oacute;n con la colaboraci&oacute;n de cinco practicantes de la l&iacute;nea de Investigaci&oacute;n en &quot;Salud Sexual y Reproductiva&quot; del Departamento de Psicolog&iacute;a de la Universidad de Los Andes.     <p><i>An&aacute;lisis de la informaci&oacute;n.</i> Para facilitar el proceso de an&aacute;lisis de la informaci&oacute;n se utiliz&oacute; el software para an&aacute;lisis cualitativo Atlas.ti. Este programa permiti&oacute; organizar la informaci&oacute;n de las 72 entrevistas trascritas de acuerdo con la siguiente estructura: a) Doce unidades hermen&eacute;uticas que se diferencian por ciudad, sexo y estrato; b) Tres documentos primarios en cada una de las unidades hermen&eacute;uticas, relacionados con el estatus sexual de los/las j&oacute;venes (sin actividad sexual, con actividad sexual) y los antecedentes de embarazo (no embarazadas, embarazadas o madres/padres). Con la informaci&oacute;n que arroj&oacute; el Atlas.ti agrupada por tem&aacute;ticas y categor&iacute;as definidas en funci&oacute;n de los prop&oacute;sitos del estudio el equipo de investigaci&oacute;n procedi&oacute; a realizar el an&aacute;lisis descriptivo. Este an&aacute;lisis implic&oacute; la agregaci&oacute;n de la informaci&oacute;n y la identificaci&oacute;n de las categor&iacute;as que emerg&iacute;an a partir de los patrones y recurrencias que se observaban en los datos con el fin de identificar patrones socioculturales por sexo, estrato y ciudad.      <p><b>Resultados y Discusi&oacute;n</b></p>      <p>Este estudio tuvo como prop&oacute;sito avanzar en el conocimiento sobre los estilos de toma de decisiones sexuales y reproductivas de los adolescentes y las cogniciones asociadas a ellas. A continuaci&oacute;n se presentan algunos de los resultados de las entrevistas realizadas a 72 participantes (48 mujeres, 24 hombres en Bogot&aacute; y Cali) analizados a la luz del marco te&oacute;rico que sirvi&oacute; de referencia.     <p>Con respecto a las relaciones rom&aacute;nticas la informaci&oacute;n de los j&oacute;venes mostr&oacute; que en la toma de decisiones juega un papel relevante la presi&oacute;n de los pares. Sin embargo, se encontr&oacute; que la presi&oacute;n de los pares disminuye su importancia con la edad, y que tal como se ha encontrado en otros estudios (Vargas Trujillo y Barrera, 2002), la influencia de los compa&ntilde;eros no es permanente sino que constituye una oportunidad de transici&oacute;n hacia el surgimiento de la capacidad de los adolescentes para dirigirse por s&iacute; mismos y para seleccionar cr&iacute;ticamente sus compa&ntilde;&iacute;as. De hecho, tambi&eacute;n se pudo establecer que en la medida en que aumenta la edad y el n&uacute;mero de relaciones, la elecci&oacute;n de pareja se hace m&aacute;s selectiva y que, m&aacute;s all&aacute; de la atracci&oacute;n f&iacute;sica y la presi&oacute;n de los pares, los adolescentes empiezan a considerar las caracter&iacute;sticas de la persona como criterios para elegirla, as&iacute; como sus expectativas de vinculaci&oacute;n afectiva.     <p>&quot;Uno analiza m&aacute;s a la persona. Que sea bonita es lo m&aacute;s importante cuando uno est&aacute; sardino y uno quiere que los amigos lo digan. Pero despu&eacute;s uno se fija en otras cosas como que sea inteligente y que tenga personalidad. Uno ya no busca la noviecita para mostrar&quot;; &quot;en la segunda relaci&oacute;n hab&iacute;a m&aacute;s atracci&oacute;n f&iacute;sica porque yo ya me hab&iacute;a desarrollado y era m&aacute;s hombre, pero tambi&eacute;n hab&iacute;a atracci&oacute;n emocional y la manera de ser de ella me gustaba mucho. Con la primera fue m&aacute;s por mostrarle a mis amigos que yo era capaz de tener novia&quot;; &quot;la de ahora es una mujer con muchos valores, es bella por dentro y por fuera. Me gusta mucho su forma de ser y la manera como me trata. En la primera yo solamente me fij&eacute; en el f&iacute;sico&quot;.      <p>En cuanto a la actividad sexual, las evidencias mostraron que, tal como se ha encontrado en otras investigaciones, los adolescentes comienzan a tener sus experiencias sexuales en el marco de sus relaciones rom&aacute;nticas, las cuales, a nuestro modo de ver y coincidiendo con distintos autores, constituyen un contexto &oacute;ptimo para ello (Wartenberg, 1999; Florsheim, 2003; Brown, Jejeebhoy, Shah & Yount, 2001; Mej&iacute;a et al., 2000; Burgos, 2003; Vargas Trujillo & Barrera, 2002, 2003, 2004). Sin duda, en lo que a la actividad sexual se refiere, las relaciones rom&aacute;nticas ofrecen a los y a las adolescentes experiencias de aprendizaje de gran importancia que dependiendo de su naturaleza y de la calidad de la relaci&oacute;n, pueden conducirlos o no, a una vivencia satisfactoria de la sexualidad, as&iacute; como a tomar decisiones planificadas y sistem&aacute;ticas frente a su vida sexual y reproductiva, tal como se analizar&aacute; m&aacute;s adelante en detalle.      <p>Acorde con lo planteado por Vargas Trujillo y Barrera (2002, 2003), los relatos de las adolescentes y sus parejas que participaron muestran que efectivamente la actividad sexual sigue una secuencia que se inicia con los comportamientos propios del trato afectuoso convencional y termina con la actividad sexual penetrativa. Se encontr&oacute; que las actividades sexuales que se dan con la pareja y la velocidad con la que ocurre la secuencia de las mismas, definen el tiempo que tarda la pareja en tener relaciones sexuales.     <p>&quot;Fue como paso por paso… al principio ni me tocaba la mano porque le daba susto…[risas] &eacute;l pensaba que yo era una ni&ntilde;a muy casera, que seguramente mis otros novios ni la mano me cog&iacute;an… yo le empec&eacute; a decir como ‘fresco que yo soy una persona com&uacute;n y corriente’…&quot;; &quot;Yo creo que fue como un proceso de ir descubriendo, en m&iacute;, porque &eacute;l ya era una persona experimentada, si se puede decir as&iacute;… fue un proceso de acercamiento m&aacute;s que todo, de ir perdiendo como la pena…&quot;.     <p>Tambi&eacute;n se observ&oacute; que entre menos actividades convencionales y pregenitales experimenten las parejas y entre m&aacute;s r&aacute;pido se pase de un nivel a otro de la secuencia, m&aacute;s pronto comienzan a tener actividades genitales o penetrativas. En el estudio de Rostosky et al. (1999) se encontr&oacute; que, en las parejas de adolescentes, las expresiones afectuosas como cogerse las manos y besarse son mejores indicadores del grado de compromiso existente en la relaci&oacute;n que expresiones sexuales m&aacute;s intensas, como tener relaciones sexuales. En dicho estudio, los adolescentes que se sent&iacute;an m&aacute;s comprometidos con sus parejas rom&aacute;nticas reportaron comportamiento propios del trato afectuoso convencional con mayor frecuencia que los que se sent&iacute;an menos comprometidos. Los siguientes relatos de las participantes en este estudio apoyan este planteamiento.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&quot;Nosotros ni siquiera nunca nos dimos un beso [tuvieron relaciones antes de un mes de conocerse]&quot;; &quot;Nosotros est&aacute;bamos jugando escondidas con todos los ni&ntilde;os… y ya… nos escondimos juntos debajo de la cama y &eacute;l lleg&oacute; de repente se puso a darme besos y se me mont&oacute; encima, y yo tambi&eacute;n empec&eacute; a darle besos y lo apretaba… hasta que ya…&quot;; &quot;pues muy r&aacute;pido, todo fue muy rapidito… yo lo conoc&iacute; y como a los ocho d&iacute;as empezamos a ser novios y como a los dos o tres meses empezamos [a tener relaciones sexuales]&quot;.     <p>Ahora bien, los datos mostraron que la curiosidad, el deseo de experimentar y de saber lo que se siente, es la principal raz&oacute;n por la cual los y las j&oacute;venes deciden empezar a tener relaciones sexuales. La conjunci&oacute;n de otros factores como la influencia, directa e indirecta, del grupo de referencia, la atracci&oacute;n y el deseo, junto con un contexto propicio para que ocurriera, tambi&eacute;n son factores que favorecen esta iniciaci&oacute;n. En los relatos de los participantes pocas veces se report&oacute; que la primera relaci&oacute;n sexual tuvo como motivaci&oacute;n la comunicaci&oacute;n afectiva, lo cual, seg&uacute;n los mismos j&oacute;venes diferencia una relaci&oacute;n sexual del sexo. La inconsistencia entre lo que socialmente se plantea como condici&oacute;n b&aacute;sica para que ocurra la actividad sexual y lo que realmente ocurre, permite comprender la valoraci&oacute;n negativa que hicieron varias adolescentes de esa primera experiencia.      <p>&quot;Yo quer&iacute;a experimentar, quer&iacute;a sentir, quer&iacute;a saber si pod&iacute;a tenerlo con la persona que yo quer&iacute;a&quot;; &quot;yo quer&iacute;a experimentar con alguien que quisiera, que se sintiera un momento de amor, no sexo, sino hacer el amor&quot;; &quot;La curiosidad de los dos&quot;; &quot;Nos gust&aacute;bamos y ella quer&iacute;a saber lo que es tener relaciones sexuales&quot;; &quot;Yo no s&eacute; por qu&eacute; me decid&iacute;, seguro era por ver uno qu&eacute; sent&iacute;a&quot;.      <p>Igualmente, acorde con lo planteado por Jessor y Jessor (1975), la cognici&oacute;n de que la primera relaci&oacute;n sexual constituye un evento de transici&oacute;n, propio del desarrollo entre la infancia y la adultez, necesario para crecer y madurar, tambi&eacute;n fue un elemento importante en la toma de decisiones de algunos j&oacute;venes sobre el tener relaciones sexuales.     <p>&quot;…aunque no se hizo sentimentalmente con amor, se hizo m&aacute;s con el sentido del sexo, por salir de ese paso… de dejar de ser ni&ntilde;o y pasar a ser un hombre&quot;; &quot;Como por experimentar nuevos caminos, la vida tiene un ciclo… ese ciclo se tiene qu&eacute; cumplir y alg&uacute;n d&iacute;a tiene qu&eacute; llegar&quot;.     <p>Ahora bien, en consonancia con los hallazgos de varios investigadores (Miller y Moore, 1990; Pick de Weiss y VargasTrujillo, 1990; Guerrero 1999; Vargas Trujillo y Barrera, 2002), los testimonios de los y las j&oacute;venes sugieren que los adolescentes se dejan llevar por las circunstancias, que las relaciones sexuales son &quot;espont&aacute;neas&quot; y que frente al hecho de tener o no relaciones sexuales es poca su capacidad para tomar decisiones planificadas.      <p>&quot;Empezaron las cogiditas… eso fue temprano en la relaci&oacute;n, igual yo le dije que a m&iacute; no me gustaba eso, que si quer&iacute;a acostarse conmigo pues que consiguiera otra de una, porque &eacute;l me dijo que estuvi&eacute;ramos como a los dos meses de cuadrados y no me volvi&oacute; a hablar de eso… a los ocho meses nos dejamos llevar y estuvimos los dos…&quot;.      <p>Efectivamente, las primeras relaciones sexuales penetrativas ocurren cuando el ambiente del lugar en el que se encuentran en ese momento favorece la intimidad sexual, generalmente, en la casa de alguno de los dos miembros de la pareja. En la mayor&iacute;a de los testimonios se logr&oacute; establecer que las circunstancias se dieron porque los padres ejercieron muy poca supervisi&oacute;n del comportamiento de sus hijos e hijas. Igualmente, la televisi&oacute;n y el ocio fueron otros dos factores que tambi&eacute;n se mencionan como parte del contexto en el que ocurre la primera relaci&oacute;n sexual. Estos resultados, al igual que los de otras investigaciones (Gaston, Jensen y Weed, 1995; Brown et al., 2001; Vargas Trujillo y Barrera, 2002) sugieren que una casa sola y con poca supervisi&oacute;n proporciona la oportunidad ideal para que los adolescentes se involucren en actividades sexuales.      <p>&quot;Est&aacute;bamos con vistas de viaje, entonces mi mam&aacute; sali&oacute; con mi t&iacute;a y nos quedamos solos, en ese tiempo no me acuerdo en qu&eacute; novela estaban, en esa novela empezaron a hacer el amor y mi primita me dijo que si me gustar&iacute;a hacerlo y yo no le vi problema&quot;; &quot;No fuimos con la intenci&oacute;n de hacer eso, simplemente de ir a ver la casa, pero ya en ese momento ya… como que nos dejamos llevar por las cosas, el hecho de estar solos, claro que ya hab&iacute;amos estado solos uff! varias veces, pero como que ya hab&iacute;amos hablado tanto de eso que pensamos que era el momento…&quot;.      <p>No obstante, en las entrevistas se evidenci&oacute; que si bien es cierto que los j&oacute;venes pocas veces deciden de manera l&oacute;gica, racional y sistem&aacute;tica el momento preciso en el que se va a dar la primera relaci&oacute;n sexual, &eacute;ste no es un evento que ocurre sin que previamente lo hayan pensado o incluso discutido con la pareja o con otras personas (generalmente amigos o amigas).     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&quot;…fuimos hablando, hasta que un d&iacute;a nos decidimos y a la misma vez dejamos que pasara, o sea, ella tampoco era que estuviera muy segura, pero las cosas se fueron dando&quot;; &quot;Lo hablamos much&iacute;simo, pero no fue planeado as&iacute; que tal d&iacute;a, no. Lo hablamos, &eacute;l sab&iacute;a que yo ten&iacute;a temores, pero no, o sea, ya a lo &uacute;ltimo pues se dieron las cosas pero no fue planeado…&quot;.     <p>Las cogniciones asociadas al hecho de que no se discute en pareja la intenci&oacute;n de tener relaciones sexuales, son diversas. En algunos casos, cuando el hombre demuestra su deseo de tener mayor intimidad sexual, las j&oacute;venes experimentan sentimientos de inseguridad frente al verdadero inter&eacute;s de la pareja en la relaci&oacute;n y prefieren establecer distancia o dejar de discutir el asunto.      <p>&quot;Pues yo no era una de las personas que estaba pensando precisamente en acostarme con &eacute;l o &eacute;l conmigo. 	hubiese visto que &eacute;l estaba buscando s&oacute;lo eso, lo hubiera dejado, porque obviamente yo no voy a estar con una persona que s&oacute;lo me quiere para eso, si uno ve as&iacute; como que no hay tantas ganas, pues uno se siente menos presionada&quot;; &quot;digamos que los hombres vienen es pensando en cu&aacute;nto tiempo le van a dar a la novia para que se le entregue y todo eso, mientras que nosotros no, nosotros… no s&eacute;, llev&aacute;bamos un noviazgo as&iacute;, nos quer&iacute;amos y todo eso pero nunca pensamos en eso… eso se fue dando as&iacute;&quot;.      <p>Otras adolescentes reconocieron que la falta de planeaci&oacute;n de la primera relaci&oacute;n sexual obedece a que es un tema del cual no es necesario hablar. El hombre, por su parte, teme que al plantear el tema sean malinterpretadas sus verdaderas intenciones. Gage (1998) argumenta que esta dificultad para tratar el asunto abiertamente est&aacute; relacionada con la percepci&oacute;n que se tiene de la desaprobaci&oacute;n social hacia las relaciones sexuales en la adolescencia o hacia las relaciones premaritales o con la yuxtaposici&oacute;n de valores tradicionales y modernos que impiden a los j&oacute;venes identificar lo que deben hacer.      <p>&quot;[no hablamos de eso] porque no hab&iacute;a necesidad, era algo que los dos quer&iacute;amos y era evidente que los dos lo quer&iacute;amos...&quot;; &quot;...pues al principio, cuando &eacute;ramos novios, &eacute;l nunca lleg&oacute; a hacer nada malo, entonces yo tampoco lo pensaba... simplemente ya despu&eacute;s... cuando llev&aacute;bamos un tiempo ya se fueron dando las cosas&quot;.     <p>Esto coincide con lo que Ajzen (2001) denomina ambivalencia actitudinal, es decir, la coexistencia de disposiciones positivas y negativas hacia las relaciones sexuales en la adolescencia y antes del matrimonio. En su revisi&oacute;n, este autor plantea que la ambivalencia actitudinal afecta seriamente el juicio y el comportamiento de las personas, en tanto que las hace menos resistentes a la comunicaci&oacute;n persuasiva. En este sentido, cabe preguntarse si las adolescentes con mayor ambivalencia actitudinal son las que ceden m&aacute;s f&aacute;cilmente a la presi&oacute;n indirecta de sus parejas para tener relaciones sexuales. Tambi&eacute;n resulta interesante examinar si los j&oacute;venes que act&uacute;an conforme a la norma de pares percibida son aqu&eacute;llos que exhiben mayor ambivalencia actitudinal. Mientras encontramos respuestas a estas preguntas, resulta obvia la necesidad de proporcionar a los j&oacute;venes un contexto de socializaci&oacute;n m&aacute;s consistente, coherente y congruente en cuanto a lo que se espera de los hombres y de las mujeres y, en general, con respecto a la actividad sexual durante la adolescencia.      <p>&quot;Pues s&iacute;, yo hab&iacute;a pensado en alg&uacute;n momento por curiosidad, pens&eacute; qu&eacute; ser&iacute;a… qu&eacute; sentir&iacute;a uno… despu&eacute;s pens&eacute; que fuera con una persona que a m&iacute; me quisiera mucho, que a m&iacute; me hiciera sentir muy bien, muy segura, que yo supiera que no iba a hablar mal de m&iacute;, claro que a uno no siempre le salen las cosas como las planea…&quot;; &quot;Yo siempre tuve claro eso, despu&eacute;s de que yo me cuadr&eacute; con &eacute;l yo siempre pens&eacute; que eso iba a pasar con &eacute;l, aunque a veces yo dec&iacute;a que no, que no quer&iacute;a, algo me dec&iacute;a que s&iacute;, que &eacute;l era la persona indicada&quot;.     <p>Por otro lado, algunas adolescentes dijeron que la falta de planeaci&oacute;n corresponde a su estilo personal de tomar decisiones, a una forma de asumir la vida, a un deseo de vivir el momento. En este mismo sentido, otros j&oacute;venes expresaron que las cosas ocurren sin que se pueda tener control sobre ellas. En ambos casos se observa la percepci&oacute;n que tienen los j&oacute;venes de que la vida no est&aacute; bajo su control. Esta percepci&oacute;n, de acuerdo con la teor&iacute;a social cognitiva (Bandura, 1989, 1997) evidencia deficiencias en, por lo menos, dos atributos de la agencia humana: la confianza en s&iacute; mismo y la autodeterminaci&oacute;n. Es decir, revela que los j&oacute;venes no han desarrollado la convicci&oacute;n personal de que pueden ejercer control sobre los eventos y de que est&aacute;n en capacidad de optar y alterar las situaciones que les ocurren para que satisfagan sus expectativas y necesidades.      <p>&quot;se dieron las cosas… yo siempre he tenido eso, no se por qu&eacute;, mi vida siempre ha sido as&iacute;, se dieron las cosas, el momento y ya !pas&oacute; y no m&aacute;s!&quot;; &quot;No es que &eacute;l haya dicho ‘oye, yo te quiero’ no, se da el momento, si no se dio ayer fue porque no se dio el momento, si no se da ma&ntilde;ana es porque no se va a dar el momento, si se dio hoy es porque se dio el momento&quot;.      <p>Kush y Cochram (1993) afirman que la falta de un sentido de autodeterminaci&oacute;n lleva a la persona a sentir que lo que le ocurre en la vida es causado externamente, por alguien o algo que no est&aacute; bajo su control. A partir de los planteamientos de estos autores podemos comprender mejor por qu&eacute; los j&oacute;venes prefieren no planear las relaciones sexuales, evitan hablar del tema y dejan que las circunstancias decidan. En su art&iacute;culo estos investigadores afirman que planear, implica elegir, optar, experimentar la libertad. Al elegir los adolescentes asumen que son los causantes de sus acciones y, en esa medida, deben asumir la responsabilidad de sus consecuencias y apropiarse de ellas. Los j&oacute;venes que planean se hacen due&ntilde;os de la causa de lo que les ocurre no del resultado, es decir, se centran en c&oacute;mo se inicia la acci&oacute;n no en c&oacute;mo termina. Cuando los adolescentes se enfrentan al hecho de planear la actividad sexual, deben reconocer lo que desean, lo que los motiva, la verdadera raz&oacute;n que tienen para hacer lo que quieren hacer o piensan hacer. En el contexto sociocultural en el que viven las adolescentes y sus parejas no es f&aacute;cil reconocer que lo que realmente se desea es &quot;saber lo que se siente&quot;, &quot;satisfacer una curiosidad&quot;, &quot;demostrar que se es un verdadero hombre&quot;, entre otras motivaciones. Es preferible dejar que las circunstancias decidan y hacerse due&ntilde;o del resultado.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Estos hallazgos plantean a los padres y a los educadores un reto, el de generar contextos de socializaci&oacute;n que favorezcan el desarrollo de la autoconfianza y la autodeterminaci&oacute;n. Adem&aacute;s, en el aula de clase se puede crear una atm&oacute;sfera de aceptaci&oacute;n y apoyo en la que los j&oacute;venes puedan explorar y clarificar diversos motivos para tener relaciones sexuales a su edad y analizarlos cr&iacute;ticamente en funci&oacute;n de sus est&aacute;ndares sexuales.      <p>Con respecto al estilo de toma de decisiones sexuales, la evidencia emp&iacute;rica aportada por Harren (1979) y Johnson (1978), sugiere que algunos adolescentes toman decisiones con un estilo l&oacute;gico, racional y sistem&aacute;tico utilizando estrategias planeadas cuidadosamente con una clara orientaci&oacute;n hacia el futuro. Otros adolescentes recurren a estrategias intuitivas o espont&aacute;neas basadas en la fantas&iacute;a y en los sentimientos del momento. Otros permiten que personas significativas (padres, amigos y figuras de autoridad) decidan por ellos (estilo dependiente); mientras que otros asumen la responsabilidad y analizan por s&iacute; mismos la informaci&oacute;n relevante para la toma de decisiones. Los datos que se obtuvieron en este estudio revelan que en las adolescentes y sus parejas predomina el estilo dependiente y el basado en el uso de estrategias intuitivas o espont&aacute;neas en funci&oacute;n de los sentimientos del momento. No obstante, en las adolescentes que dijeron no haber iniciado relaciones sexuales, se pone de presente que algunos j&oacute;venes tienden a tomar decisiones sexuales asumiendo una mirada cr&iacute;tica a la norma social sobre las relaciones sexuales en la adolescencia y teniendo en cuenta sus propios intereses, creencias, actitudes, valores y metas.     <p>Lo anterior adquiere sentido a la luz de la informaci&oacute;n que aportaron los pocos casos en los que se observ&oacute; que el inicio de la actividad sexual ocurri&oacute; despu&eacute;s de haber previsto con anticipaci&oacute;n el evento o luego de analizar la informaci&oacute;n relevante para elegir. Se encontr&oacute; que estas parejas se caracterizan porque han desarrollado la capacidad de ser agentes de su vida. Se observ&oacute; que estos j&oacute;venes han contado con un contexto familiar, educativo y social que les ha favorecido el desarrollo de mecanismos para ejercer control sobre sus procesos cognitivos, motivacionales, emocionales y comportamentales. Entre estos mecanismos, el m&aacute;s importante es el de la autoeficacia, es decir, la creencia de la persona en sus propias capacidades para obtener los resultados que se propone con sus acciones (Bandura, 2001). La autoeficacia es relevante porque act&uacute;a sobre el comportamiento y sobre otras cogniciones, entre ellas las metas, las expectativas de resultado, las atribuciones causales y las oportunidades y obst&aacute;culos percibidos.      <p>&quot;Nosotros ya llev&aacute;bamos como cuatro meses; entonces ya lleg&oacute; cuando &eacute;l me propuso que estuvi&eacute;ramos y yo le dije que no, que c&oacute;mo se le ocurr&iacute;a… porque yo no me sent&iacute;a preparada para eso, &eacute;l me gustaba pero no para tener eso… &eacute;l se puso bravo [entonces] me di cuenta que no era el tipo que a m&iacute; me conven&iacute;a, que no era el que me gustaba y que yo quer&iacute;a y le termin&eacute;&quot;; &quot;Ese d&iacute;a, ese viernes me dijo ‘oye, ¿a ti te gustar&iacute;a acostarte conmigo’? y le dije pues no, no s&eacute;, a m&iacute; me gustar&iacute;a tener claro c&oacute;mo vamos a hacer las vainas porque yo no pienso tirarme as&iacute; a la deriva, pues de que ya me dieron ganas y entonces ya, necesito saber c&oacute;mo me vas a proteger, y me dijo ‘averigua y si quieres yo te acompa&ntilde;o porque yo tampoco tengo ni idea de eso’ y despu&eacute;s terminamos en Profamilia los dos…&quot;; &quot;[con el tercer novio] si lo pensamos pero no nos arriesgamos, no era el momento, nos pusimos a reflexionar de que no es que las tengamos por esa presi&oacute;n que ejercen los amigos de que ‘porque ustedes no las han tenido no saben lo que se pierden’, nosotros nos pusimos a pensar si nosotros nos queremos lo vamos a hacer porque queremos y no porque los dem&aacute;s sepan que ya lo hicimos&quot;; &quot;Nada, o sea, yo tengo claro una cosa, que yo tengo que estar con una persona que yo ame y que esa persona tambi&eacute;n me de cosas a m&iacute;… y yo ve&iacute;a una relaci&oacute;n ah&iacute; de ni&ntilde;os, todav&iacute;a no veo una persona que yo diga, s&iacute; &eacute;l se merece que yo le entregue todo lo que yo soy y que me sienta bien&quot;; &quot;Nosotros hab&iacute;amos hablado que todav&iacute;a no, que lo &iacute;bamos a dejar para mucho tiempo despu&eacute;s…pues uno al ver las amigas en embarazo y los amigos todos preocupados porque no saben qu&eacute; hacer con un hijo… hablamos todo eso y decidimos dejarlo para despu&eacute;s&quot;.     <p>En cuanto al uso de m&eacute;todos de planificaci&oacute;n familiar se encontr&oacute; que, dada la falta de planeaci&oacute;n de la primera relaci&oacute;n sexual y su car&aacute;cter espont&aacute;neo, cerca de la mitad de los j&oacute;venes no utiliz&oacute; ning&uacute;n m&eacute;todo en esa ocasi&oacute;n. Se observ&oacute; que el uso de m&eacute;todos es m&aacute;s frecuente cuando al hombre le interesa evitar el embarazo, se ha hablado en pareja sobre el tema antes de tener relaciones sexuales, el hombre acostumbra a cargar siempre un cond&oacute;n en el bolsillo o a tenerlo disponible. Esta pr&aacute;ctica tambi&eacute;n es m&aacute;s probable que ocurra cuando la mujer condiciona la relaci&oacute;n sexual al uso del cond&oacute;n y cuando los dos manifiestan la preocupaci&oacute;n por protegerse.      <p>&quot;Hab&iacute;amos hablado de m&eacute;todos anticonceptivos, pero en ese momento como que uno no piensa en eso&quot;; &quot;Uno no va con las intenciones de llegar a la casa y hacer eso, no piensa en que tiene que comprarlo, a uno como que le da pena, como que se va a sentir inc&oacute;modo, uno dice vamos a ver qu&eacute; pasa y uno como que toma esa irresponsabilidad y cuando llega all&aacute; piensa es en disfrutar el momento&quot;; &quot;No porque cre&iacute;a que no iba a pasar nada&quot;; &quot;Antes del acto sexual s&iacute; tuve ese pensamiento [de usar alg&uacute;n m&eacute;todo de protecci&oacute;n] pero el momento no dio para poder conseguir el preservativo ni nada&quot;; &quot;O sea, no se dio el momento… yo nunca habl&eacute; con &eacute;l de listo vamos a hacerlo, entonces yo voy a empezar a planificar, no…&quot;; &quot;El tambi&eacute;n era virgen, eso pas&oacute; as&iacute; no m&aacute;s&quot;, &quot;porque fue una cosa espont&aacute;nea y ninguno de los dos ten&iacute;amos planeado nada… de por s&iacute; nunca hablamos de eso…&quot;; &quot;Ya hab&iacute;amos hablado y yo le hab&iacute;a dicho que yo iba a comprar las p&iacute;ldoras y todo eso pero fue un embolate, no ten&iacute;amos plata, entonces en el momento le dije si tienes un cond&oacute;n, perfecto, si no, no&quot;; &quot;Ya hab&iacute;amos hablado de que nos &iacute;bamos a cuidar y a mi siempre me ha gustado cargar condones… en ese momento ten&iacute;amos lo que necesit&aacute;bamos&quot;.     <p>El uso de m&eacute;todos de protecci&oacute;n en la primera relaci&oacute;n sexual tambi&eacute;n se relaciona, seg&uacute;n Vargas Trujillo y Barrera (2004), con niveles altos de actitudes sexistas se asocian con una menor comunicaci&oacute;n con la pareja sobre el uso de m&eacute;todos de protecci&oacute;n y con el uso de m&eacute;todos de protecci&oacute;n menos efectivos en el primer encuentro sexual. Los siguientes resultados sugieren que un contexto sociocultural que establece un trato diferencial en funci&oacute;n del sexo, promueve el desarrollo de actitudes sexistas y, en esa medida, influye sobre la posibilidad de que en pareja se tomen decisiones relacionadas con el uso de m&eacute;todos de planificaci&oacute;n familiar.      <p>&quot;pues nos dejamos llevar y as&iacute; como est&aacute;bamos… igual yo escuchaba cuando hablaba con los amigos y dec&iacute;a que con el cond&oacute;n no se sent&iacute;a lo mismo y entonces uno qu&eacute; le va a decir p&oacute;ngase un cond&oacute;n&quot;; &quot;seg&uacute;n la concepci&oacute;n de &eacute;l era que conmigo no iba a utilizar preservativos… seg&uacute;n &eacute;l que no, dec&iacute;a que ‘contigo c&oacute;mo voy a utilizar, yo utilizo pues con las mujeres…’ pues me imagino que de la calle&quot;.     <p>Llama la atenci&oacute;n de que en ambas ciudades los j&oacute;venes reportaron haber utilizado en su primera relaci&oacute;n sexual m&eacute;todos naturales como el coito interrumpido o el calendario y algunos m&eacute;todos folcl&oacute;ricos. Antes estos resultados surge la pregunta ¿qu&eacute; es lo que ense&ntilde;an los programas de educaci&oacute;n sexual sobre los m&eacute;todos anticonceptivos y c&oacute;mo lo ense&ntilde;an? Evidentemente, el contenido o la metodolog&iacute;a utilizada no est&aacute;n surtiendo los efectos deseados.      <p>&quot;…&eacute;l me dec&iacute;a que los hombres sab&iacute;an cu&aacute;ndo se iban a venir entonces que ellos nos cuidaban as&iacute;, retiraban el pene y ya, y que como obviamente no se iban a regar ah&iacute; que no hab&iacute;a peligro… al igual &eacute;l me dec&iacute;a eso de las fechas, que cinco d&iacute;as antes y cinco d&iacute;as despu&eacute;s de la menstruaci&oacute;n uno no puede quedar embarazada…&quot;; &quot;uno se deja guiar por lo que dicen las amigas que el s&eacute;ptimo d&iacute;a despu&eacute;s de la regla… qu&eacute; va… el s&eacute;ptimo d&iacute;a fue que qued&eacute; embarazada&quot;;&quot;Pues como &eacute;l no se cuidaba y yo tampoco sab&iacute;a c&oacute;mo cuidarme, me dijo que un amigo cuidaba a la novia d&aacute;ndole dos aspirinas y una malta y pues me hizo tomar eso… uno en ese momento se toma hasta veneno y no se da cuenta…&quot;.     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No obstante, se pudo identificar que despu&eacute;s del primer hijo las parejas empiezan a planificar y que si bien desean m&aacute;s hijos, los posponen en gran medida por factores econ&oacute;micos. Con respecto a la planificaci&oacute;n familiar, despu&eacute;s del primer hijo en estas parejas se detect&oacute; un uso racional, concertado y eficaz de los m&eacute;todos anticonceptivos, pues ninguna de ellas, incluso las que llevaban cuatro a&ntilde;os de uni&oacute;n, aunque manten&iacute;an una vida sexual activa, hab&iacute;a tenido m&aacute;s hijos. En este sentido, las evidencias sugieren que tanto en el caso de las j&oacute;venes que presentaron embarazos no deseados como en aqu&eacute;llas que los buscaron despu&eacute;s de la uni&oacute;n, a continuaci&oacute;n del nacimiento del primer hijo parece que se reconoce la necesidad de tomar decisiones con respecto a la vida reproductiva, lo cual, adem&aacute;s de entenderse a la luz de las circunstancias y de las experiencias vividas, posiblemente tambi&eacute;n se encuentra asociado con la edad, si se tiene en cuenta la tesis de Gambara y Gonz&aacute;lez (2004) de que la habilidad para tomar decisiones se desarrolla con la edad.      <p> &quot;Nosotros no queremos m&aacute;s hijos por ahora. Lo que queremos es tener la ni&ntilde;a, o sea, tenerla bien, que tenga todo lo que ella necesita. M&aacute;s hijos por ah&iacute; uno, cuando ella tenga sus seis o siete a&ntilde;os&quot;; &quot;Ella tiene un dispositivo, la T... Es el m&eacute;todo que estamos usando con el preservativo para prevenir un 101%, porque imag&iacute;nese otro hijo en este momento&quot;.      <p>En lo que toca al ejercicio posterior de la actividad sexual los resultados apoyan los planteamientos de diversos autores acerca de que las primeras relaciones rom&aacute;nticas y sexuales son cr&iacute;ticas en la medida en que los patrones de interacci&oacute;n que se aprenden en ellas sientan las bases para las relaciones que se establecen en el futuro, incluyendo las relaciones conyugales (Tabares y Gottman, 2003). Los datos mostraron que la mayor&iacute;a de los que iniciaron su vida sexual con la novia, contin&uacute;an manteniendo relaciones sexuales en el contexto de las relaciones rom&aacute;nticas. Igualmente, aqu&eacute;llos que tuvieron su primera experiencia sexual con una persona desconocida o fuera del contexto de una relaci&oacute;n rom&aacute;ntica, continuaron teniendo relaciones sexuales con personas con quienes no tienen una relaci&oacute;n afectiva, exclusiva e &iacute;ntima.     <p>&quot;Nunca ha sido programado, nacen las ganas de estar y listo&quot;; &quot;Pues yo desde esa vez pues todas las viejas no eran novias eran amiguitas… ellas dec&iacute;an y nosotros que somos y yo les dec&iacute;a desde el principio las vainas claras, no nos vamos a cuadrar, la pasamos rico, bien y ya&quot;; &quot;Solo he estado con &eacute;l, he tenido otros novios… con ellos casi pasa… pero despu&eacute;s de lo que pas&oacute; con &eacute;l, me da miedo que ellos solamente me quieran para eso…&quot;; &quot;Ha habido m&aacute;s personas… han llegado, pasado y ya… vacilones y ya!&quot;; &quot;si, pero no con… con un novio, con un amigo… es estar por estar&quot;.     <p>De la misma manera, aqu&eacute;llos que se dejaron llevar por las circunstancias, contin&uacute;an teniendo relaciones sexuales de manera espont&aacute;nea, no planeada, sin considerar las consecuencias de sus acciones; mientras que quienes en su primera relaci&oacute;n sexual pensaron en la forma de protegerse para evitar el embarazo o una Infecci&oacute;n de Transmisi&oacute;n Sexual (ITS), contin&uacute;an considerando este aspecto en las relaciones siguientes. Adem&aacute;s, se encontr&oacute; que mientras para algunas adolescentes la experiencia con la primera pareja sexual inhibi&oacute; el deseo de tener relaciones sexuales con otras personas, para otras j&oacute;venes, la primera relaci&oacute;n sexual les abre el camino hacia una vida sexual activa, con varias parejas y con quienes no siempre tienen una relaci&oacute;n afectiva.      <p>&quot;Tuve esa [relaci&oacute;n sexual] y no m&aacute;s, lo fren&eacute; por el susto, no he vuelto a tener nada&quot;; &quot;despu&eacute;s de que acab&eacute; con ella no he tenido m&aacute;s [relaciones sexuales] lo he intentado, pero no he podido… en el momento en que estoy con la otra persona, me acuerdo de ella y no puedo… no s&eacute; es algo muy est&uacute;pido, es m&aacute;s por respeto a lo que siento por ella que por no querer estar con la otra persona&quot;.      <p>La primera relaci&oacute;n sexual tambi&eacute;n sirve de antecedente para que algunas adolescentes comiencen a utilizar este recurso como alternativa para resolver conflictos con su pareja, seducir a alguien o lograr lo que se proponen. Otras adolescentes, aunque no disfrutan de las relaciones sexuales, las siguen teniendo, sin desearlo, para satisfacer a su pareja y, de esta manera, preservar la relaci&oacute;n. Desde nuestra perspectiva, este comportamiento puede estar relacionado con la adhesi&oacute;n a roles de g&eacute;nero tradicionales, que establecen que las relaciones sexuales son importantes para el hombre y que la mujer &quot;tiene el deber&quot; de cumplir con el compromiso de satisfacer sus deseos si quiere que &eacute;l le sea fiel.      <p>&quot;A veces he hablado con &eacute;l de que no me gustar&iacute;a tener m&aacute;s relaciones sexuales y pues a la vez me da miedo de pronto perderlo a &eacute;l… a veces uno ve a hombres que porque uno no quiere tener relaciones sexuales, persiguen a otras mujeres que s&iacute; quieren tener relaciones con ellos…&quot;.     <p>Lo expuesto hasta este punto indica que, tal como lo se&ntilde;alan Rostosky et al. (1999), las primeras relaciones rom&aacute;nticas y sexuales proveen el escenario de prueba en el que los j&oacute;venes exploran y establecen los patrones de relaci&oacute;n que caracterizar&aacute;n sus relaciones en la adultez. Otros autores tambi&eacute;n proporcionan evidencia sobre la continuidad en los estilos de relaci&oacute;n a lo largo de la vida (Shulman, Collins y Knafo, 1997; Burgos, 2003).     <p>Por otro lado, se encontr&oacute; que de la misma forma que el tener o no relaciones sexuales no se planea, el embarazo tampoco es el resultado de un proceso sistem&aacute;tico de toma de decisiones en pareja. De hecho, la mayor parte de las j&oacute;venes afirm&oacute; que el embarazo fue &quot;…por no habernos cuidado&quot;, es decir, no planeado. En estos casos, como lo afirma Gage (1998) la decisi&oacute;n de tener relaciones sexuales no se toma teniendo en consideraci&oacute;n los costos y los beneficios para los dos miembros de la d&iacute;ada. Por el contrario, el contexto sociocultural propicia el establecimiento de relaciones asim&eacute;tricas en las cuales el hombre es el que asume el control y, por lo tanto, es quien toma las decisiones relacionadas con la actividad sexual y el uso de m&eacute;todos anticonceptivos. En estos casos, las mujeres tambi&eacute;n dijeron que se sent&iacute;an incapaces de resistirse a la relaci&oacute;n sexual o de exigir el uso del cond&oacute;n. El contexto tampoco favorece el que las y los adolescentes se asuman como personas sexualmente activas capaces de asumir el control de su comportamiento y de las circunstancias en las que ocurre.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&quot;muy dif&iacute;cil porque es como que el man lo puya a uno, ‘no ven, dale, ven, ven’ y uno no, pero pasa un rato y yo… bueno… [por] las ganas… obviamente son las ganas, a pesar del conflicto… son las ganas… porque igual nosotros no tenemos relaciones frecuentemente… y pues nosotros no estamos acostumbrados a cargar un cond&oacute;n porque son muy pocas las veces para eso. Y para m&iacute; es terrible cargar un cond&oacute;n… es decir, mi mam&aacute; me llega a ver con cond&oacute;n y ya, hasta ah&iacute;. Entonces le toca cargarlo a &eacute;l, a &eacute;l no le preocupa eso…&quot;.     <p>No obstante, en algunos casos se encontr&oacute;, especialmente en adolescentes de estrato bajo de Cali, que el embarazo es deseado y buscado. Los testimonios permitieron establecer que en esta decisi&oacute;n los j&oacute;venes no consideraron previamente las implicaciones que tiene el tener un hijo y que entre sus motivaciones estaban la necesidad de afecto y compa&ntilde;&iacute;a, as&iacute; como el deseo de retener o establecer un mayor compromiso con la pareja. Los siguientes relatos revelan que en la adolescencia el embarazo constituye, para algunas personas, una alternativa para satisfacer sus expectativas de vinculaci&oacute;n. Se encontr&oacute; que las adolescentes y sus parejas esperan, por un lado, que con el embarazo la relaci&oacute;n de pareja adquiera un mayor compromiso y, por otro lado, que el hijo se convierta en fuente de afecto y compa&ntilde;&iacute;a. Eshleman (1994) afirma que estas son dos de las ventajas que usualmente visualizan las parejas del hecho de tener hijos.      <p>&quot;No nos cuid&aacute;bamos casi porque nosotros quer&iacute;amos tener un beb&eacute;&quot;; &quot;Yo quer&iacute;a tener mi beb&eacute;, saber c&oacute;mo se siente, como yo soy tan apegada a los ni&ntilde;os&quot;; &quot;Cuando yo tuve mi primer hijo, nosotros est&aacute;bamos de acuerdo, est&aacute;bamos de acuerdo en tenerlo&quot;; &quot;… yo le dije que quer&iacute;a tener mi beb&eacute;… por la curiosidad de saber qu&eacute; se sent&iacute;a, pues por uno tener un beb&eacute;, uno se siente acompa&ntilde;ado, m&aacute;s ch&eacute;vere&quot;; &quot;El est&aacute; feliz, porque adem&aacute;s yo estando cuadrada con &eacute;l me molestaban much&iacute;simo los ni&ntilde;os, eran detr&aacute;s de mi, me llamaban y H mortificad&iacute;simo, me dec&iacute;a ‘¿verdad que t&uacute; nunca me vas a dejar?, ¿verdad que t&uacute; me amas?, j&uacute;rame que nunca me vas a dejar’ yo sent&iacute;a mucha inseguridad de &eacute;l… [Entonces] cuando se enter&oacute; fue la felicidad m&aacute;s grande&quot;.     <p>En cuanto al aborto se logr&oacute; establecer que este estilo de toma de decisiones, asistem&aacute;tico e inmediato, parece ser una constante en los j&oacute;venes que participaron en la investigaci&oacute;n. Las evidencias revelan que los j&oacute;venes pocas veces se toman el tiempo para evaluar en pareja las opciones disponibles frente a un embarazo no deseado o no planeado. Los relatos de las adolescentes de estrato bajo de Bogot&aacute; se&ntilde;alan que, ante la confirmaci&oacute;n del embarazo, el aborto es la primera opci&oacute;n en la que piensan. Esta alternativa, no obstante, es desechada por la presi&oacute;n de la familia - de la madre principalmente-, por el tiempo que tardan en confirmar la gestaci&oacute;n o en buscar ayuda o por la falta de recursos econ&oacute;micos para realizar el procedimiento.      <p>&quot;Mi mam&aacute; me pregunt&oacute; que yo qu&eacute; iba a hacer, entonces yo le dije que iba a abortar porque yo no quer&iacute;a tener al beb&eacute;. Mi mam&aacute; me dijo, ‘usted qu&eacute; va a hacer eso, usted es la responsable, usted no tom&oacute; las precauciones debidas para que no fuera a quedar embarazada, ahora asuma las consecuencias’…ella me dio &aacute;nimos para seguir adelante&quot;.     <p>Varios j&oacute;venes, hombres y mujeres, que reconocieron que en un primer momento hab&iacute;an considerado el aborto como alternativa de soluci&oacute;n, expresaron sentirse culpables por haberlo pensado, sugerido o intentado, lo cual es consistente con la actitud desfavorable que manifestaron frente a la pr&aacute;ctica del aborto. Los relatos de quienes participaron en este estudio revelan la necesidad de incluir en las acciones de educaci&oacute;n sexual espacios de discusi&oacute;n y reflexi&oacute;n frente al embarazo no planeado o no deseado en la adolescencia y las diversas alternativas que surgen ante esta situaci&oacute;n. El an&aacute;lisis debe estar orientado al an&aacute;lisis de costos y beneficios a corto y largo plazo. Un estudio reciente del grupo familia y sexualidad (Agudelo & Mart&iacute;n, 2007), que examin&oacute; los factores asociados a la toma de decisiones frente a un embarazo no planeado en la adolescencia, mostr&oacute; que quienes optan por el aborto presentan expectativas de resultado menos favorables, valoran m&aacute;s negativamente las consecuencias del embarazo en su vida, y reportan un mayor n&uacute;mero de emociones negativas frente a la noticia del embarazo.      <p>Los resultados de dicha investigaci&oacute;n, al igual que los relatos de las adolescentes y sus parejas de este estudio, indican que las intervenciones orientadas a inculcar que el aborto constituye &quot;un asesinato&quot;, &quot;un pecado&quot; o &quot;una practica peligrosa&quot; no son efectivas para evitar que las personas j&oacute;venes consideren esta opci&oacute;n cuando se ven abocados a la situaci&oacute;n. Este tipo de intervenciones puede generar que quienes finalmente recurren a esta alternativa experimenten problemas de ajuste, los cuales necesitan elaborar con el apoyo de un profesional, los padres o los maestros.      <p>En este sentido, es conveniente considerar que estudios realizados en otros pa&iacute;ses se&ntilde;alan que la respuesta emocional posterior a un aborto est&aacute; asociada significativamente con la edad de la mujer, la religiosidad, el tiempo de gestaci&oacute;n, el tipo de procedimiento utilizado, las dificultades que implica tomar la decisi&oacute;n, el deseo de estar embarazada, el apoyo social percibido, la calidad de la relaci&oacute;n con la pareja, las atribuciones que se hacen acerca del embarazo y las expectativas que se tienen del mismo (Arruda, Rutenberg, Morris, et al, 1987; Fa&uacute;ndes, Ard&iacute;, Alves, et al, 1992). En un contexto como el colombiano, es posible que las adolescentes y sus parejas experimenten sentimientos de culpa y confusi&oacute;n si valoran que el aborto es una acci&oacute;n que contradice, no s&oacute;lo sus convicciones personales, sino tambi&eacute;n los est&aacute;ndares sociales. Este resultado es relevante cl&iacute;nicamente porque la evidencia disponible se&ntilde;ala que estas emociones, en la adolescencia, se asocian con altos niveles de depresi&oacute;n (Welsh, Grillo & Harper, 2003).      <p>&quot;Hoy en d&iacute;a yo me pongo a pensar que hubiera sido un tonto, un bobazo, donde A hubiera abortado, o sea, uno no es qui&eacute;n para tomar esa vida y votarla, uno realmente no es nadie y si ya hizo lo que hizo as&uacute;malo con responsabilidad y si tiene el apoyo buen&iacute;simo&quot;; &quot;Una vez empezaron a darnos una pel&iacute;cula de que una muchacha abort&oacute;. Eso yo estaba embarazada, casi nadie en el colegio sab&iacute;a. Eso fue dur&iacute;simo para m&iacute; porque yo dije: ¿y yo pens&eacute; hacer esto? … fue dur&iacute;simo, dur&iacute;simo. Yo me acuerdo que ese d&iacute;a que est&aacute;bamos viendo eso yo me puse a llorar y me sal&iacute; del sal&oacute;n… fue muy duro&quot;.     <p>Cabe se&ntilde;alar que en las 48 entrevistas realizadas a mujeres, s&oacute;lo una adolescente de estrato bajo reconoci&oacute; haber recurrido al aborto como soluci&oacute;n al embarazo. Su relato muestra que en esta decisi&oacute;n no consider&oacute; ni valor&oacute; todas las opciones suficientemente y que no hubo el acompa&ntilde;amiento emocional y profesional que se requiere en el proceso para evitar las consecuencias psicol&oacute;gicas negativas que esta experiencia puede generar en las personas que han sido socializadas en contextos en los que tanto el aborto como las personas que lo practican se valoran negativamente. En el caso de los hombres, s&oacute;lo un joven de estrato alto de Bogot&aacute; report&oacute; que una de sus parejas sexuales hab&iacute;a recurrido al aborto como soluci&oacute;n al embarazo. En su relato se pudo identificar que el aborto tambi&eacute;n represent&oacute; una experiencia que tuvo implicaciones emocionales negativas tanto para &eacute;l como para su pareja.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&quot;Me toc&oacute; ir sola… y comenzaron… me dijeron qu&iacute;tese el pantal&oacute;n, acu&eacute;stese, abra las piernas, comenzaron a desinfectar, ¡uy! no… a hacer un poco de cosas, me hicieron una ecograf&iacute;a, miraron bien y luego…y luego… comenzaron a meterme una pinza regrande, eso era horrible [se cubre la cara] y no, como que en la mitad de ese proceso, me arrepent&iacute;… pero ya no se pod&iacute;a hacer nada…ahora me arrepiento de haber tomado esa decisi&oacute;n tan tarde… de pronto s&iacute; era el momento pero yo no me hab&iacute;a dado cuenta… o de pronto ten&iacute;a una visi&oacute;n err&oacute;nea de los hijos y… no se… a veces digo que me arrepiento por eso… me siento muy mal conmigo… en ese momento me sent&iacute; como una asesina… Me hubiera gustado tenerlo [el beb&eacute;], porque aparte de que era m&iacute;o, era del tipo que yo quer&iacute;a&quot;.      <p>Esta reacci&oacute;n emocional ante el aborto puede estar relacionada con los motivos que conducen a la acci&oacute;n. En estos dos casos, al examinar las razones que motivaron la decisi&oacute;n se encontr&oacute; que, en el caso de la adolescente, el aborto se consider&oacute; como una opci&oacute;n porque su pareja no se involucr&oacute; activamente en el proceso de toma de decisiones y no le proporcion&oacute; el apoyo requerido para asumir la gestaci&oacute;n. El joven, por su parte, manifest&oacute; que esta decisi&oacute;n la tomaron porque el embarazo fue producto de una relaci&oacute;n casual. Estos resultados son consistentes con los de Pope, Adler y Tschann (2001) quienes lograron establecer que la presi&oacute;n percibida, por parte de las circunstancias, agentes externos o la pareja, es una de las variables que permite identificar a las adolescentes que tienen un mayor riesgo de presentar dificultades de ajuste emocional posteriores a un aborto.      <p>Con respecto a la decisi&oacute;n de unirse o casarse, se encontr&oacute; que las dificultades conyugales de los padres y el maltrato parecen tener una influencia en la nupcialidad temprana, al generar situaciones vitales dif&iacute;ciles para las j&oacute;venes y carencias afectivas que las llevan a buscar un compa&ntilde;ero que les brinde afecto o que las &quot;rescate&quot; de las condiciones en las que se encuentran.      <p>&quot;Pues porque yo estaba aburrida en la casa, mis pap&aacute;s son separados y yo viv&iacute;a con mi hermana; y ella es ch&eacute;vere y todo, y yo me llevaba muy bien con ella cuando &eacute;ramos ni&ntilde;as. Pero cambiaron las cosas y yo estaba aburrida con ella. Por eso me quer&iacute;a ir a vivir con &eacute;l y &eacute;l tambi&eacute;n quer&iacute;a vivir conmigo.&quot;     <p>Ante esta situaci&oacute;n llama la atenci&oacute;n el papel de las figuras parentales en la toma de decisiones de sus hijos. Por un lado, se encontr&oacute; que en el caso de las j&oacute;venes embarazadas la familia impulsa a la uni&oacute;n, con el argumento de que as&iacute; se asegura el bienestar de la adolescente y de su hijo. Por otro lado, en el caso de las adolescentes que se unen sin que preceda un embarazo, la familia tiende a no promover la reflexi&oacute;n en torno a la decisi&oacute;n y a no impedirla. En ambos casos, se observa que en la familia no se provee a los hijos de un contexto propicio tanto para la autonom&iacute;a como para la vinculaci&oacute;n. De acuerdo con las concepciones m&aacute;s recientes sobre el desarrollo en la adolescencia (Hodges, Finnegan & Perry, 1999; Steinberg, 1996, Steinberg & Morris, 2001), los adolescentes que logran mejores niveles de ajuste en los aspectos personal, acad&eacute;mico y social son hijos de padres autoritativos. Los padres autoritativos animan a sus hijos para que piensen de manera independiente y al mismo tiempo los respaldan emocional e instrumentalmente en las decisiones que toman. Evidentemente, los padres de muchos j&oacute;venes que participaron en nuestra investigaci&oacute;n no caben en esta categor&iacute;a. Dado que la mayor&iacute;a de las j&oacute;venes unidas son de estrato bajo, estas caracter&iacute;sticas de las relaciones padres-hijos y de la manera como llegan a la nupcialidad pueden entenderse a la luz de las carencias econ&oacute;micas, educativas y culturales que experimentan ellas y sus familias.      <p>&quot;¡Uy! Demasiado pens&eacute; en venirme a vivir con &eacute;l. Pero pues mi mam&aacute; me dijo: ‘Pues v&aacute;yase con &eacute;l que usted ya est&aacute; en embarazo y yo no la puedo mantener; la tiene que mantener es su marido’…&quot;.     <p> &quot;… yo cog&iacute; mi maleta y le dije a mi mam&aacute;: -¡Chao, me voy!- Yo le dije: -Mami, yo me voy a vivir donde JF, usted se acuerda de &eacute;l-. Ella me dijo: - Mija, pues si eso es lo que usted quiere y sabe que le va ir bien, yo le pido mucho a mi Dios para que le vaya bien. V&aacute;yase-. Pues s&iacute;, mi mam&aacute; no es con esa autoridad de mam&aacute;, nunca&quot;.      <p><b>Conclusiones y Recomendaciones</b>      <p>En general, los resultados obtenidos indican que las decisiones que las j&oacute;venes tomen en lo relacionado con su vida sexual y reproductiva tienen implicaciones importantes para su vida y, particularmente, en la fecundidad adolescente. Los resultados de este estudio mostraron que en el medio sociocultural las j&oacute;venes y sus parejas construyen las cogniciones que gu&iacute;an sus decisiones acerca de tener relaciones sexuales, usar m&eacute;todos de planificaci&oacute;n familiar, unirse o casarse, embarazarse o abortar.      <p>Adicionalmente, se logr&oacute; establecer que la ambigüedad y a veces contradicci&oacute;n en los mensajes que trasmiten los distintos agentes sociales hace que en los adolescentes coexistan tanto disposiciones positivas como negativas hacia la sexualidad, lo cual afecta seriamente su juicio y su capacidad para tomar decisiones con un estilo l&oacute;gico, racional y sistem&aacute;tico utilizando estrategias planeadas cuidadosamente con una clara orientaci&oacute;n hacia el futuro. Una de las cogniciones m&aacute;s relevantes y que influyen significativamente en el inicio de las relaciones sexuales es la norma social percibida, seg&uacute;n la cual los adolescentes creen que la mayor parte de sus pares ya est&aacute;n teniendo relaciones coitales.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En este mismo orden de ideas se encontr&oacute; en las decisiones de las adolescentes y sus parejas predominaron el estilo dependiente y el basado en el uso de estrategias intuitivas o espont&aacute;neas en funci&oacute;n de los sentimientos del momento. No obstante, en las adolescentes que dijeron no haber iniciado relaciones sexuales, se pone de presente que algunos j&oacute;venes tienden a tomar decisiones sexuales asumiendo una mirada cr&iacute;tica a la norma social sobre las relaciones sexuales en la adolescencia y teniendo en cuenta sus propios intereses, creencias, actitudes, valores y metas.     <p>Los datos tambi&eacute;n indican que los j&oacute;venes que tienen m&aacute;s dificultades para tomar decisiones planificadas presentan deficiencias en, por lo menos, dos atributos de la agencia humana: la confianza en s&iacute; mismo y la autodeterminaci&oacute;n. Es decir, no han contado con un ambiente propicio para el desarrollo de la convicci&oacute;n personal de que pueden ejercer control sobre los eventos y de que est&aacute;n en capacidad de optar y alterar las situaciones que les ocurren para satisfacer sus expectativas y necesidades.      <p>Por otro lado, las evidencias mostraron que, tal como se ha encontrado en otras investigaciones, los adolescentes comienzan a tener sus experiencias sexuales en el marco de sus relaciones rom&aacute;nticas, las cuales, a nuestro modo de ver y coincidiendo con distintos autores, constituyen un contexto &oacute;ptimo para ello. Sin duda, en lo que a la actividad sexual se refiere, las relaciones rom&aacute;nticas ofrecen a los y a las adolescentes experiencias de aprendizaje de gran importancia que dependiendo de la edad a la que ocurran, de su naturaleza y de su calidad, pueden contribuir al proceso de reconocimiento y aceptaci&oacute;n de si mismos como individuos sexuados, as&iacute; como a tomar decisiones planificadas y sistem&aacute;ticas frente a su vida sexual y reproductiva.      <p>Adicionalmente, los resultados obtenidos indican que las decisiones que las j&oacute;venes tomen en lo relacionado con su vida sexual y reproductiva se asocian con su orientaci&oacute;n hacia el futuro. Cuando no se han logrado formular metas relacionadas con el &eacute;xito profesional y la incorporaci&oacute;n al mundo laboral, las cuales aparecen como centrales en la orientaci&oacute;n hacia el futuro que se encontr&oacute; entre los j&oacute;venes estudiados, existe m&aacute;s riesgo de embarazo porque las adolescentes encuentran en la nupcialidad y en la maternidad su principal fuente de realizaci&oacute;n personal. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que tambi&eacute;n se pudo establecer que existe una relaci&oacute;n entre las condiciones socioecon&oacute;micas y el tipo de metas y aspiraciones de los j&oacute;venes, y que las y los j&oacute;venes que centraron su proyecto de vida en la nupcialidad, la maternidad y la paternidad pertenec&iacute;an al estrato bajo.      <p>Finalmente, la informaci&oacute;n proporcionada por las adolescentes y sus parejas evidencia que en el contexto sociocultural en el que viven los asuntos relacionados con la sexualidad no han cambiado sustancialmente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Esto nos lleva a cuestionar el papel de la educaci&oacute;n sexual como uno de los factores que, en el medio sociocultural, contribuye a la construcci&oacute;n del conjunto de expresiones o manifestaciones cognitivas, emocionales, comportamentales, sociales y &eacute;ticas de la dimensi&oacute;n sexual de la persona.      <p>La mayor parte de j&oacute;venes que ya son madres o padres se&ntilde;alaron que en su familia no encontraron ninguna directriz sobre los asuntos relacionados con la sexualidad y a esa falta de informaci&oacute;n le atribuyen, en parte, su situaci&oacute;n actual. Aquellas j&oacute;venes que calificaron positivamente la educaci&oacute;n sexual recibida en su familia, dijeron que &eacute;sta hab&iacute;a trascendido la esfera reproductiva y hab&iacute;a profundizado tambi&eacute;n en el &aacute;mbito del afecto y la comunicaci&oacute;n. De esta manera, describieron que sus madres les hab&iacute;an hablado con tranquilidad y claridad, y hab&iacute;an permanecido receptivas frente a sus dudas e inquietudes. Igualmente, se&ntilde;alaron que estas charlas fueron muy significativas para ellas, en la medida en que les permitieron reflexionar sobre sus deseos y prioridades y, por lo tanto, tomar decisiones m&aacute;s acertadas y seguras en relaci&oacute;n con su vida sexual.     <p>Los datos mostraron que en ausencia de fuentes de informaci&oacute;n confiables en el medio familiar, y dado que la educaci&oacute;n sexual en el colegio en general ocurre a destiempo, los j&oacute;venes tienen que resolver sus inquietudes en torno a la sexualidad recurriendo a los amigos y a las parejas rom&aacute;nticas. Los medios de comunicaci&oacute;n, como la televisi&oacute;n, los libros y las revistas, se convierten tambi&eacute;n en recursos importantes a trav&eacute;s de los cuales los y las j&oacute;venes obtienen informaci&oacute;n sobre el tema de la actividad sexual. La narrativa de los participantes revel&oacute; que el papel de estas fuentes alternativas de informaci&oacute;n no se reduce a permitir una primera aproximaci&oacute;n al aspecto genital y reproductivo de la sexualidad humana, pues tambi&eacute;n proporcionan conocimiento fundamental sobre las formas correctas e incorrectas en las que se relacionan los hombres y las mujeres; sobre las expectativas y normas de las relaciones rom&aacute;nticas y sexuales, y sobre la manera como se toman las decisiones sexuales y reproductivas.      <p>Estos resultados sugieren la urgencia de desarrollar programas de educaci&oacute;n sexual que, por un lado, respondan a las necesidades de formaci&oacute;n de los adolescentes y, por otro lado, les proporcione los elementos de juicio, los recursos y las habilidades que necesitan para tomar decisiones sexuales y reproductivas saludables.      <p>En este proceso pueden contribuir los medios masivos de comunicaci&oacute;n. Una de las contribuciones que pueden hacer es modificar la norma social percibida por los adolescentes, seg&uacute;n la cual, lo natural y esperado es que en este per&iacute;odo de la vida se tengan relaciones sexuales. Difundir los resultados de las investigaciones hechas en nuestro medio, incluyendo los del presente estudio, los cuales ponen en evidencia que solamente la tercera parte de los adolescentes est&aacute;n teniendo relaciones sexuales, puede favorecer el cambio de esta norma social que los j&oacute;venes han asimilado en su proceso de socializaci&oacute;n y que, tal como lo han constado diversos estudios incluida esta investigaci&oacute;n, influye de manera importante en las decisiones que toman los adolescentes con respecto a su vida sexual.      <p><i>Bondades y limitaciones del estudio</i>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este estudio aporta informaci&oacute;n &uacute;til para comprender los resultados de estudios previos que a trav&eacute;s de metodolog&iacute;as cuantitativas multivariadas han logrado establecer los factores asociados a la actividad sexual en los adolescentes. Adem&aacute;s, el estudio permiti&oacute; conocer el contenido espec&iacute;fico de las cogniciones que gu&iacute;an la toma de decisiones de los j&oacute;venes y que influyen sobre la fecundidad. Los datos obtenidos pueden ser utilizados por los responsables de definir las pol&iacute;ticas y los programas de salud sexual y reproductiva para responder a las necesidades reales de los j&oacute;venes. Igualmente, son relevantes para el dise&ntilde;o de investigaciones en el futuro.      <p>Sin embargo, es necesario reconocer algunas limitaciones. En primer lugar, si bien fue conveniente el tama&ntilde;o de la muestra para obtener mayor grado de validez externa, result&oacute; muy grande para un estudio cualitativo, en raz&oacute;n al volumen de informaci&oacute;n que se obtuvo. Esto nos llev&oacute; a optar por realizar un an&aacute;lisis intersujetos para responder a las preguntas del estudio y posponer los an&aacute;lisis intrasujeto e intradi&aacute;dicas para estudios posteriores.      <p>Aunque una fortaleza del estudio es que incluy&oacute; dentro de la muestra a las parejas de las adolescentes, durante la realizaci&oacute;n de las entrevistas se observ&oacute; la dificultad que presentan los hombres para hablar de s&iacute; mismos, y en particular, de su vida afectiva y sexual, incluso, a pesar de que el entrevistador era hombre. Esa dificultad signific&oacute; que la informaci&oacute;n por parte de los hombres fuera m&aacute;s limitada que la que proporcionaron las mujeres, sin que por esto carezca de valor.      <p><a name="cita1"></a><sup><b>1</b></sup> Los resultados que se presentan en este art&iacute;culo hacen parte del estudio titulado &quot;Fecundidad adolescente en Colombia: Incidencia, tendencias y determinantes. Un enfoque de historia de vida&quot; financiado con la Cooperaci&oacute;n de Colciencias y el FNUAP.  <a href="#cit1">Volver</a>       <p><hr>      <p><b>Referencias</b></p>      <!-- ref --><p>1. Agudelo, I.T. & Mart&iacute;n, A. (2007). Toma de decisiones frente a un embarazo no planeado en la adolescencia. Trabajo de grado no publicado. Departamento de Psicolog&iacute;a. Bogot&aacute;: Universidad de Los Andes.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0123-9155200700010000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Ajzen, I. (2001). Nature and operation of attitudes. Annual review of Psychology, 52, 27 – 58.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0123-9155200700010000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Arruda J, Rutenberg N, Morris L, et al. (1987). Pesquisa Nacional sobre Sa&uacute;de Materno-Infantil e Planejamento Familiar —Brasil, 1986. Rio de Janeiro, Brazil: Sociedade Civil Bem-Estar Familiar no Brasil/Demographic and Health Survey Macro International, Inc.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0123-9155200700010000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Bandura, A. (1986). Social foundations of thought and action: A social cognitive theory. Englewood Cliffs, NJ: Prentice Hall.      &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0123-9155200700010000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Bandura, A. (1997). Self-efficacy: The exercise of control. Nueva York: W. H. Freeman and Company.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0123-9155200700010000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Bandura, A. (2001) Social Cognitive Theory: An Agentic Perspective. Annual review of Psychology, 52, 1-26.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0123-9155200700010000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Blustein, D.L. y Phillips, S.D. (1990). Relation Between Ego Identity Statuses and Decision-Making Styles. Journal of Counseling Psychology, 2, 160-168.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0123-9155200700010000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Brown, A., Jejeebhoy, S.J., Shah, I., & Yount, K. (2001). Sexual relations among young people in developing countries: evidence from WHO case studies. Occasional Papers of the Departament of Reproductive Health and Research, World Health Organization, No. 4 (WHO/RHR/01.8).      &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0123-9155200700010000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 9. Burgos Cantor, ]M.C.(2003). Influencia de la Experiencia indirecta y directa con las Relaciones Románticas y de algunas Dimensiones de la Identidad en las Expectativas que tienen los Jóvenes acerca de la Pareja Romántica. Tesis de Maestría no publicada. Bogotá: Departamento de Psicología, Universidad de los Andes.</b>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0123-9155200700010000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Carrol, J.L., Volk, K.D. & Hyde, J.S. (1985). Differences between males and females in motives for engaging in sexual intercourse. Archives of Sexual Behavior, 14, 131-139.       &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0123-9155200700010000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Cotterell, J. (1996). Social networks and social influences in adolescence. London: Routledge.      &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0123-9155200700010000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Downey, G., Bonica, C. & Rinc&oacute;n, C. (1999). Rejection sensitivity and adolescent romantic relationships. En: W. Furman, B.B. Brown & C. Feiring (Eds). The development of romantic Relationships in adolecescence (148 – 174). USA: Cambridge University Press.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0123-9155200700010000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Eshleman, J.R. (1994). The Family. London: Allyn and Bacon.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0123-9155200700010000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Fa&uacute;ndes A, Hardy E, Alves G, et al. (1992). Aborto Provocado no Contexto da Assistencia Integral a Saude da Mulher. Mimeo. Campinas (SP), Brazil: CEMICAMP (Centro de Pesquisas e Controle das Doencas Materno Infantis de Campinas).      &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0123-9155200700010000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Fl&oacute;rez, C.E., Vargas Trujillo, E., Henao, J., Gonz&aacute;lez, C., Soto, V. & Kassem, D. (2004). Fecundidad adolescente en Colombia: Incidencia, tendencias y determinantes. Un enfoque de historia de vida. Documento CEDE 31. Bogot&aacute;: Centro de Estudios sobre Desarrollo Econ&oacute;mico, Universidad de Los Andes.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0123-9155200700010000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Florsheim, P. (2003). Adolescent Romantic Relations and Sexual Behavior: Theory, Research, and Practical Implications. Lawrence Erlbaum Associates, Publishers.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0123-9155200700010000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Gage, A.J. (1998). Sexual activity and contraceptive use: The components of the decisionmaking process. Studies in Family Planning, 2, 154-166.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0123-9155200700010000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Gambara, H. y Gonz&aacute;lez, E. (2004). Qu&eacute; y c&oacute;mo deciden los adolescentes. Tarbiya, 34, aceptado para publicaci&oacute;n mes de junio.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0123-9155200700010000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. Gaston, J.F., Jensen, L. y Weed, S. (1995). A closer look at adolescent sexual activity. Journal of Youth and Adolescence, 24, 465-479.      &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0123-9155200700010000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. Goodyear, R. K., Newcomb, M. D., & Allison, R. D. (2000). Predictors of Latino men’s paternity in teen pregnancy: Test of a mediational model of childhood experiences, gender role attitudes, and behaviors. Journal of Counseling Psychology, 47, 116-128.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0123-9155200700010000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. Guerrero, Y. (1999) Las Relaciones Padres-Hijos y la Actividad Sexual de los Adolescentes Mediadas por la Autoestima. Tesis de grado no publicada, Santa Fe de Bogot&aacute;: Universidad de Los Andes.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0123-9155200700010000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. Harren, V. H. (1979). A model of career decision-making for college students. Journal of Vocational Behavior, 14, 119-133.      &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0123-9155200700010000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. Hewson, P. M. (1986). Research on adolescent male attitudes about contraceptives. Pediatric Nursing, 12, 114.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0123-9155200700010000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. Hodges, R., Finnegan, A. & Perry, D. G. (1999). Skewed autonomy-relatedness in preadolescents’ conceptions of their relationships with mother, father, and best friend. Developmental Psychology, 35, 737-748.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0123-9155200700010000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. Jessor, S. & Jessor, R. (1975) Transition from virginity to nonvirginity: a social-psychological study over time. Developmental psychology, 11, 473-484.      &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0123-9155200700010000600025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. Johnson, R. H. (1978). Individual styles of decision making: A theoretical model for counselling. Personnel and Guidance Journal, 56, 530-536.      &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0123-9155200700010000600026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. Kandel, D. (1978) Homophily, selection, and socialization in adolescent friendships. American Journal of Sociology, 84, 427-436.      &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0123-9155200700010000600027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. Kush, K. y Cochran, L. (1993) Enhancing a Sense of Agency through Career Planning. Journal of Counselling Psychology, 4, 434-439.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0123-9155200700010000600028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. Langer, L.M., Zimmerman, R.S., Warheit, G.J. y Duncan, R.C. (1993). Decision-Making Orientation and AIDS-Related Knowledge, Attitudes, and Behaviors of Hispanic, African-American, and White Adolescents. Health Psychology, 3, 227-234.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0123-9155200700010000600029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30. Mej&iacute;a, I.E., Cortes, D.M., Madera, J., Del Rio, A.M., Bernal, P. (2000). Din&aacute;micas, ritmos y significados de la sexualidad juvenil. Bogot&aacute;: Programa la Casa, Ceso, Universidad de los Andes.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0123-9155200700010000600030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31. Miller, B.C. y Moore, K.A. (1990). Adolescent sexual behavior, pregnancy and parenting: Research through the 1980’s. Journal of Marriage and the Family, 52, 1025-1044.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0123-9155200700010000600031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>32. Moore, S. y Rosenthal, D. (1993). Sexuality in Adolescence. London: Routhledge.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0123-9155200700010000600032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>33. Nahom, D., Wells, E., Gillmore, M. R., Hoppe, M., Morrison, D. M., Archibald, M., Murowchick, E., Graham, L., & Wilsdon, A. (2001). Differences by gender and sexual experience in adolescent sexual behavior: Implications for education and HIV prevention. Journal of School Health, 71, 153-158.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0123-9155200700010000600033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>34. Pick de Weiss, S. & Vargas Trujillo, E. (1990). Conducta Sexual y Anticonceptiva de los Adolescentes en Am&eacute;rica Latina. Revista Avances en Psicolog&iacute;a Cl&iacute;nica Latinoamericana, 8, 11-41.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0123-9155200700010000600034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>35. Pleck, J. H., Sonenstein, F. L. & Ku, L. C. (1993). Masculinity ideology: Its impact on male-female relationships. Journal of Social Issues, 49, 11-29.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0123-9155200700010000600035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>36. Pope, L.M., Adler, N.E. & Tschann, J.N. (2001). Postabortion Psychological Adjustment: Are Minors at Increased Risk? Journal of Adolescent Health, 29, 2–11.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0123-9155200700010000600036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>37. Resnick, M.D. (1987). Una introducci&oacute;n a la teor&iacute;a de la decisi&oacute;n. Barcelona: Editorial Gedisa.      &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0123-9155200700010000600037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>38. Rostosky, S.S., Welsh, D.P, Kawaguchi, M.C. y Galliher, R.V. (1999). Commitment and sexual behaviors in adolescent dating couples. En W.H. Jones y J.M. Adams (Eds.). Handbook of Interpersonal Commitment and Relationship Stability (pp. 323-338). New York: Plenum.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0123-9155200700010000600038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>39. Shulman, S., Collins, W. A., & Knafo, D. (1997). Romantic relationships in adolescence: It is more than casual dating. New Directions in Child Development, 68, 105-110.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0123-9155200700010000600039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>40. Steinberg, L. (1996). Beyond the classroom: Why school reform has failed and what parents need to do. New York: Simon & Schuster.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0123-9155200700010000600040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>41. Steinberg, L., & Morris, A.S. (2001). Adolescent development. 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(2002). Adolescencia, relaciones rom&aacute;nticas y actividad sexual: Una revisi&oacute;n. Revista Colombiana de Psicolog&iacute;a, 11, 115-134.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0123-9155200700010000600043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>44. Vargas-Trujillo, E. & Barrera, F. (2003). Actividad sexual y relaciones rom&aacute;nticas durante la adolescencia: algunos factores explicativos. Bogot&aacute;: Documentos CESO, Universidad de los Andes.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0123-9155200700010000600044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>45. Vargas Trujillo y Barrera (2004). Influencia de los programas televisivos con contenido sexual sobre el comportamiento de los adolescentes. Informe Final presentado a la Comisi&oacute;n Nacional de Televisi&oacute;n. Bogot&aacute;: Departamento de Psicolog&iacute;a, Universidad de Los Andes.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0123-9155200700010000600045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>46. Wartenberg, L. (1999). Embarazo precoz y aborto adolescente en Colombia. Centro de Investigaciones sobre Din&aacute;mica Social (CIDS). Universidad Externado de Colombia, Fondo de la Poblaci&oacute;n de Naciones Unidas UNFPA. 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