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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[SOBRE EL IMPACTO DE LA OBRA DE CHARLES DARWIN EN PSICOLOGÍA Y CIENCIAS AFINES]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	 	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>RESE&Ntilde;A BIBLIOGR&Aacute;FICA</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>SOBRE EL IMPACTO DE LA OBRA DE CHARLES DARWIN EN PSICOLOG&Iacute;A Y CIENCIAS AFINES</b></font></p> <font face="verdana" size="2">    <p align="center">ANDR&Eacute;S M. P&Eacute;REZ-ACOSTA*</p>     <p>*  Universidad del Rosario (Bogot&aacute;, Colombia). Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:andres.perez@urosario.edu.co"/a>andres.perez@urosario.edu.co</a>.</p>      <p><b>Guti&eacute;rrez, G. y Papini,  M. R. (Eds.) (2011). <i>Darwin  y las ciencias del comportamiento</i>. Bogot&aacute;: Universidad Nacional de Colombia y  Colegio Colombiano de Psic&oacute;logos.</b>.</p>     <p>El  origen de esta cuidadosa compilaci&oacute;n sobre la influencia de Charles Darwin en  las ciencias del comportamiento radica en la celebraci&oacute;n de los "aniversarios  Darwin" del a&ntilde;o 2009: segundo centenario del nacimiento de Darwin (1809-2009) y  sesquicentenario de la publicaci&oacute;n de "El Origen de la Especies" por la  editorial John Murray de Londres (ver Darwin, 1859), cuyo t&iacute;tulo completo puede  traducirse as&iacute;: "Sobre el origen de las especies por medio de la selecci&oacute;n  natural, o la preservaci&oacute;n de las razas favorecidas en la lucha por la vida&quot;.<a href="#cita1"><sup><b>1</b></sup><a name= "cit1"></a></a> </p>     <p>Si  bien la obra de Darwin constituye la principal revoluci&oacute;n de la biolog&iacute;a como  ciencia en toda su historia, es cierto tambi&eacute;n que tuvo una repercusi&oacute;n notable  en las ciencias sociales, en general, y en la psicolog&iacute;a, en particular.&nbsp; No en vano, se le considera a Darwin como el  pionero de la psicolog&iacute;a comparada moderna (ver Boakes, 1989). Precisamente el  libro "Darwin y las Ciencias del Comportamiento", editado por Germ&aacute;n Guti&eacute;rrez  (Universidad Nacional de Colombia) y Mauricio R. Papini (Texas Christian  University), muestra ampliamente esta influencia. </p>     <p>La psicolog&iacute;a  comparada surgi&oacute; a finales del siglo XIX por la confluencia de la biolog&iacute;a  evolutiva y la psicolog&iacute;a experimental, disciplinas que hab&iacute;an emergido  recientemente: la primera gracias a Darwin y la segunda desde la fundaci&oacute;n del  primer laboratorio de psicolog&iacute;a en Leipzig (Alemania) por iniciativa del  fil&oacute;sofo Wilhelm Wundt.&nbsp; Aunque desde la  antig&uuml;edad se han dado aportes hist&oacute;ricos a la psicolog&iacute;a comparada (las  "ra&iacute;ces pre-darwinianas": Papini, 2009), fue la obra darwiniana "La expresi&oacute;n  de las emociones en el hombre y los animales" (Darwin, 1872/1965) uno de los  primeros puntos de confluencia entre la psicolog&iacute;a cient&iacute;fica (basada en  evidencia emp&iacute;rica) y la biolog&iacute;a basada en la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n.</p>     <p>En <i>The  Expression of the Emotions in Man and Animals</i> se  hace evidente una idea revolucionaria para aquel tiempo: la continuidad mental  entre el hombre y los animales, mostrada a trav&eacute;s de la expresi&oacute;n de las  emociones. Ya suficiente esc&aacute;ndalo produc&iacute;a en el siglo XIX (y  desafortunadamente a&uacute;n en el siglo XXI) la teor&iacute;a del origen de la especie  humana a partir de una l&iacute;nea filogen&eacute;tica de los primates. Quiz&aacute; una visi&oacute;n  menos radical podr&iacute;a suponer que ese origen s&iacute; es probable y que, por tanto,  podr&iacute;a haberse dado una continuidad an&aacute;tomo-fisiol&oacute;gica; pero lo m&aacute;s probable  es que esta misma visi&oacute;n no ceder&iacute;a ante la idea de la continuidad mental.&nbsp; Los fortines antropoc&eacute;ntricos, levantados  ladrillo o ladrillo desde la antig&uuml;edad, comenzaban a derrumbarse con Darwin,  pero no del todo (v&eacute;ase P&eacute;rez-Acosta, en prensa).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este  legado darwiniano, tan influyente como controversial, fue abordado en sus  diversas facetas por los 34 autores de los 22 cap&iacute;tulos de este libro, dividido  convenientemente en cuatro partes: I. Contexto biogr&aacute;fico; II. Legado te&oacute;rico y  &aacute;reas de influencia; III. Conducta, desarrollo y sistema nervioso; IV.  Cognici&oacute;n, lenguaje y cultura. Para esta labor se combinaron los esfuerzos  intelectuales de psic&oacute;logos, fil&oacute;sofos, economistas, antrop&oacute;logos e  historiadores de Colombia, Argentina, M&eacute;xico, Venezuela, Estados Unidos,  Inglaterra y Espa&ntilde;a. </p>     <p>En la  primera parte, Contexto biogr&aacute;fico, Germ&aacute;n Guti&eacute;rrez, Arist&oacute;bulo P&eacute;rez y  Alejandro Segura inician con una completa s&iacute;ntesis biogr&aacute;fica. Luego, Michael  Ruse aborda filos&oacute;ficamente la naturaleza y estructura del argumento en "El  Origen de las Especies" (Darwin, 1859), obra que tambi&eacute;n es tratada a  continuaci&oacute;n por Rub&eacute;n Ardila pero en referencia a su impacto en la psicolog&iacute;a.  Cierran Miguel Andr&eacute;s Puentes y Germ&aacute;n Guti&eacute;rrez rescatando la figura del naturalista  Alfred Russel Wallace, quien comparti&oacute; con Darwin la postulaci&oacute;n de la teor&iacute;a  de la evoluci&oacute;n por selecci&oacute;n natural, pero que tambi&eacute;n se distanci&oacute; de la  visi&oacute;n darwiniana de la continuidad mental para defender un argumento  espiritualista.</p>     <p>Mauricio  R. Papini abre la segunda parte, sobre legado te&oacute;rico y &aacute;reas de influencia,  mostrando las versiones darwiniana&nbsp; y  contempor&aacute;nea de la continuidad y discontinuidad (mental y neural) en la  evoluci&oacute;n de las especies. A continuaci&oacute;n, R. Nicolle Matthews y Michael Domjan  revisan una de las facetas de la selecci&oacute;n natural (la base de la evoluci&oacute;n  para Darwin): la selecci&oacute;n sexual. En particular, Matthews y Domjan muestran  c&oacute;mo la se&shy;lecci&oacute;n sexual no s&oacute;lo influye en la morfolog&iacute;a repro&shy;ductiva sino  tambi&eacute;n en el comportamiento aprendido. Despu&eacute;s, Claudio Erik de la O-Rodr&iacute;guez  y Bibiana Montoya presentan los conceptos centrales de uno de los legados  disciplinares m&aacute;s importantes de la perspectiva evolutiva: la etolog&iacute;a, que es  la rama de la biolog&iacute;a que estudia el comportamiento animal. Una de las ramas  contempor&aacute;neas de la etolog&iacute;a, la neuroetolog&iacute;a, es el marco del siguien&shy;te  cap&iacute;tulo, en el cual Brenton G. Cooper examina particularmente el papel de la  selecci&oacute;n sexual en la evoluci&oacute;n de la complejidad ac&uacute;stica del canto de las  aves. A continuaci&oacute;n, se presenta una s&iacute;ntesis de la tesis doctoral en  sociolog&iacute;a de Olga Restrepo-Forero, en la cual se muestra la construcci&oacute;n de  los denominados "Estudios Darwinistas" anglosajones a partir de los estados del  arte y los art&iacute;culos de revisi&oacute;n. Otra de las ciencias sociales (y del  comportamiento) que ha recibido influencia darwiniana es la econom&iacute;a. Al  respecto, Iv&aacute;n D. Hern&aacute;ndez U., analiza el problema de la desigualdad y el  concepto de felicidad desde la econom&iacute;a evolucionista. Finalmente, Jorge  Larreamendy-Joerns y Mario C&oacute;rdoba muestran los retos cognitivos que implica el  aprendizaje de los conceptos evolutivos, por ejemplo, el sesgo que suponen las  explicaciones teleol&oacute;gicas en biolog&iacute;a.</p>     <p>Los  seis cap&iacute;tulos de la tercera parte tienen como eje la conducta, el desarrollo y  el sistema nervioso. Comienzan John C. Malone, James R. Cerri y John E. R.  Staddon profundizando sobre la influencia m&aacute;s temprana y la m&aacute;s reciente de  Darwin en la psicolog&iacute;a. Complementan este an&aacute;lisis Esteban Freidin y Alba  Elizabeth Mustaca pero espec&iacute;ficamente en el campo de la evoluci&oacute;n del  aprendizaje, donde las continuidades y las rupturas se han hecho evidentes  emp&iacute;ricamente. Jos&eacute; Burgos y Beatriz Robayo contin&uacute;an con el tema de  aprendizaje y evoluci&oacute;n pero desde una perspectiva de la neuroetolog&iacute;a  computacional, bajo la cual analiza especialmente la interacci&oacute;n  operante-respondiente con la ayuda de un modelo te&oacute;rico conexionista. La  contraparte del aprendizaje en la explicaci&oacute;n del comportamiento est&aacute; dado por  la gen&eacute;tica y su despliegue en el desarrollo ontogen&eacute;tico; al respecto,  Leonardo A. Ortega examina en profundidad la relaci&oacute;n entre evoluci&oacute;n,  desarrollo y comportamiento, partiendo del concepto darwiniano de variaci&oacute;n,  complemento de la selecci&oacute;n natural.&nbsp;  Siguiendo en el campo del desarrollo, Sonia Carrillo revisa los estudios  sobre amor parental, partiendo del an&aacute;lisis pionero que Darwin (1872/1965) hizo  en "La expresi&oacute;n de las emociones en el hombre y los animales", con &eacute;nfasis en  el concepto de apego y su importancia en el desarrollo socioemocional.&nbsp; Laura Andrea Le&oacute;n Anhuam&aacute;n y Fernando  C&aacute;rdenas P. cierran esta parte con un ensayo sobre la encefalizaci&oacute;n y los  procesos humanos, en el que se defiende la necesaria integraci&oacute;n entre gen&eacute;tica  y ambiente para entender la naturaleza humana.</p>     <p>La cuarta parte, "Cognici&oacute;n, lenguaje y cultura",  comienza con un an&aacute;lisis cr&iacute;tico sobre el pensamiento de Darwin en relaci&oacute;n con  la evoluci&oacute;n cognitiva de las especies, a cargo de Gema Mart&iacute;n-Ord&aacute;s y Josep Call.  La evoluci&oacute;n del lenguaje desde una perspectiva aviar, alternativa a la  tradicional perspectiva primate, es presentada por Irene Pepperberg, famosa por  sus estudios de cognici&oacute;n comparada con Alex, un loro gris africano. Despu&eacute;s,  el fil&oacute;sofo Alejandro Rosas analiza el proyecto de explicaci&oacute;n darwinista del  comportamiento moral, en el cual la competici&oacute;n y la cooperaci&oacute;n aparecen en  una dial&eacute;ctica parad&oacute;jica.&nbsp; El cap&iacute;tulo  siguiente, a cargo de Pablo P&aacute;ramo, complementa muy bien el anterior pues  relaciona la selecci&oacute;n natural con el comportamiento social y la cultura, a  partir de los aportes de la sociobiolog&iacute;a, la mem&eacute;tica y el an&aacute;lisis  experimental del comportamiento. Por &uacute;ltimo, continuando con la relaci&oacute;n entre  evoluci&oacute;n y cultura, Diana Armida Platas Neri, Bibiana Montoya y Jairo  Mu&ntilde;oz-Delgado analizan el caso de las culturas primates, cuyo descubrimiento  contribuy&oacute; significativamente al derrumbe de los m&aacute;s tenaces fortines  antropoc&eacute;ntricos que todav&iacute;a resisten la influencia darwiniana: la cultura, el  lenguaje y la autoconciencia (ver P&eacute;rez-Acosta, en prensa).</p>     <p>Unas palabras en relaci&oacute;n con  la presentaci&oacute;n de libro. La Editorial de la Facultad de Ciencias Humanas del <i>Alma Mater</i>, gracias a la  alianza con el Colegio Colombiano de Psic&oacute;logos, acert&oacute; en dar a "Darwin y las  Ciencias del Comportamiento" una producci&oacute;n de lujo, con pasta dura, papel  brillante, una diagramaci&oacute;n muy est&eacute;tica y, sobre todo, bellas ilustraciones,  la mayor&iacute;a dibujos tomados de un libro publicado en Nueva York en 1880 cuyo  t&iacute;tulo traduce "Lo que el Sr. Darwin dijo en su viaje alrededor del mundo en el  barco Beagle". La vigencia y calidad del contenido de los cap&iacute;tulos merecen sin  duda este esfuerzo editorial.&nbsp; </p>     <p>Esta  obra deber&iacute;a ser del inter&eacute;s de estudiantes avanza&shy;dos y profesionales  (especialmente investigadores) en ciencias biol&oacute;gicas, del comportamiento y  sociales, interesados en la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n basada en la se&shy;lecci&oacute;n  natural (compartida con Alfred Russel Wallace), en el estudio del  comportamiento y de la mente desde una perspectiva evolutiva, en los legados  disciplinares darwinianos (la psicolog&iacute;a comparada, la etolog&iacute;a y la  sociobiolog&iacute;a), en la influencia darwiniana en las ciencias sociales  (incluyendo el no siempre bien entendido concepto de "darwinismo social")&nbsp; y en la figura misma de Charles Darwin  (1809-1882), uno de los cient&iacute;ficos m&aacute;s importantes de la historia de la  humanidad.&nbsp; </p> <hr>     <p><a name="cita1"><sup><b>1</b></sup> La obra completa de Darwin est&aacute; disponible en el portal: <a href="http://darwin-online.org.uk/"target="_blank">http://darwin-online.org.uk/</a>. <a href="#cit1">Volver</a></p> <hr>     <p><b>Referencias</b></p>     <p>1. Boakes, R. (1989). Historia de la psicolog&iacute;a  animal: de Darwin al conductismo. Madrid: Alianza Editorial.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>2. Darwin, C. (1859). On the  origin of species by means of natural selection, or the preservation of  favoured races in the struggle for life.&nbsp;  London: John Murray.</p>     <p>3. Darwin, C. (1872/1965).  The expression of the emotions in man and animals. Chicago: Chicago University Press.</p>     <p>4. Papini, M. R. (2009). Psicolog&iacute;a comparada:  evoluci&oacute;n y desarrollo del comportamiento. Bogot&aacute;: Manual Moderno.</p> 5. P&eacute;rez-Acosta, A. M. (en prensa). &iquest;Son el lenguaje, la cultura y la  autoconciencia capacidades exclusivamente humanas? Laberinto, 11.</p> <font>      ]]></body>
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