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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Guía de Atención Clínica Integral del paciente con Dengue]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p>    <center>GU&Iacute;AS DE PR&Aacute;CTICA CL&Iacute;NICA</center></p>     <p><font size="4">    <center><b>Gu&iacute;a de Atenci&oacute;n Cl&iacute;nica Integral del paciente con Dengue</b></center></font></p>     <p><font size="3"center>    <center>Guideline for clinical practice care of patients with dengue</center></font></font>     <p>    <center>Jeadran N. Malagon<sup>1</sup>, Julio C Padilla<sup>2</sup>, Diana P. Rojas-Alvarez<sup>3</sup></center></p>      <p><sup>1</sup>Consultor OPS/MSPS Colombia</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup>2</sup>Ministerio de Salud y Protecci&oacute;n Social</p>      <p><sup>3</sup>Instituto Nacional de Salud</p>  <hr size="1">      <p><b>Introducci&oacute;n</b></p>      <p>El dengue es la arbovirosis humana que causa mayor morbilidad, mortalidad y afectaci&oacute;n econ&oacute;mica en las regiones tropicales y subtropicales del mundo. M&aacute;s de 2,5 billones de personas y cerca de 100 pa&iacute;ses est&aacute;n localizados en las &aacute;reas geogr&aacute;ficas donde el dengue es una enfermedad end&eacute;mica <sup>(1,2,3)</sup>. La incidencia anual estimada es de 50 millones de casos de dengue y 500.000 casos de dengue grave <sup>(4)</sup>.</p>       <p>En la regi&oacute;n de las Am&eacute;ricas, el n&uacute;mero de casos de dengue se ha incrementado en forma sostenida durante los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os y este aumento se interpreta como una falla de las pol&iacute;ticas de salud p&uacute;blica <sup>(3)</sup>. La subregi&oacute;n compuesta por los pa&iacute;ses andinos, aport&oacute; el 19 % de los casos de dengue de las Am&eacute;ricas del 2001 al 2007. Durante el periodo mencionado, esta subregi&oacute;n tuvo el mayor n&uacute;mero de casos de dengue grave, 58 % de todos los casos <sup>(5)</sup>. Colombia y Venezuela aportan el mayor n&uacute;mero de casos al &aacute;rea andina (81 %) y nuestro pa&iacute;s es el que reporta el mayor n&uacute;mero de muertes por esta causa (73 %) <sup>(4)</sup>.</p>       <p>El comportamiento del dengue en el pa&iacute;s muestra una tendencia ascendente, secundaria a m&uacute;ltiples factores. Por un lado, la circulaci&oacute;n permanente de los cuatro serotipos del arbovirus, unido a que m&aacute;s del 90 % del territorio nacional est&aacute; por debajo los 2.200 metros sobre el nivel del mal, raz&oacute;n por la cual cerca de 25 millones de habitantes est&aacute;n expuestos al vector. Por otro lado, se encuentra la tendencia a intervalos m&aacute;s cortos entre los picos epid&eacute;micos y la aparici&oacute;n de la forma grave de la enfermedad <sup>(6)</sup>.</p>       <p>En la &uacute;ltima d&eacute;cada -los a&ntilde;os end&eacute;micos-, seg&uacute;n los datos aportados por el Instituto Nacional de Salud y el Sivigila, para 1999 la tasa de incidencia fue de 56 por 100.0000 habitantes; para el 2003, de 113,4 por 100.000 habitantes; para el 2006, de 178 por 100.000, y para el 2007, de 195 por 100.000 <sup>(7)</sup>. Igualmente, los casos de dengue grave (choque por dengue, hemorragias graves o lesiones de &oacute;rganos) se han incrementado de 5,2 casos por 100.000 habitantes en 1999 a 18,1 casos por 100.000 habitantes <sup>(6)</sup>. Sin embargo, el periodo m&aacute;s traum&aacute;tico para el pa&iacute;s ocurri&oacute; en el a&ntilde;o 2010. En este a&ntilde;o, Colombia experiment&oacute; la m&aacute;s grande epidemia de dengue de su historia: se reportaron 146.354 casos de dengue y 5.420 casos de dengue grave. Asimismo, se reportaron 208 muertes por dengue, con una tasa de letalidad de 2,06 % <sup>(7)</sup>.</p>       <p>La atenci&oacute;n de los pacientes con dengue est&aacute; lejos de ser barata. En un estudio de costos de 2010, se determin&oacute; que el costo promedio de la atenci&oacute;n de los pacientes con dengue fue de US$ 504. Los costos directos de la atenci&oacute;n de los pacientes con dengue y dengue grave en el 2010 ascendieron a US$ 81 millones <sup>(8)</sup>. Seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), la letalidad se puede prevenir en el 98 % de los casos, por lo cual no deber&iacute;a superar el umbral del 2 % <sup>(6)</sup>. En el 2007, la tasa de letalidad en la regi&oacute;n de las Am&eacute;ricas fue de 1,5 %; para 2010, la subregi&oacute;n andina tuvo una letalidad de 1,10%, y el Caribe (hispanoparlante), de 7,94 % <sup>(9)</sup>.</p>       <p>A pesar de que el 2011 no ha sido un a&ntilde;o de epidemia para dengue para Colombia, hasta la semana epidemiol&oacute;gica 22 hubo 14.647 casos de dengue y 701 de dengue grave, y la tasa de letalidad fue de 4,28 %, mientras que esta tasa para el resto de la regi&oacute;n permaneci&oacute; por debajo de 1 % <sup>(10)</sup>. Los datos de letalidad del pa&iacute;s reflejan, por un lado, las dificultades que se viven en las entidades territoriales de salud para hacer frente al control social y qu&iacute;mico del vector y, por otro lado, las falencias en la calidad de la atenci&oacute;n de los pacientes con dengue, que se manifiestan con estas cifras de letalidad (11).</p>      <p>El prop&oacute;sito de la presente revisi&oacute;n de tema es presentar la situaci&oacute;n actual en el diagn&oacute;stico y el tratamiento del paciente con dengue en Colombia.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><i>Diagn&oacute;stico del paciente con dengue</i></b></p>      <p>El abordaje del paciente con diagn&oacute;stico probable de dengue, tiene como objetivo identificar la fase cl&iacute;nica de la enfermedad en la que se encuentra. Esta informaci&oacute;n es necesaria para instaurar un manejo adecuado.</p>      <p><b><i>Cuadro cl&iacute;nico</i></b></p>      <p>Generalmente, la primera manifestaci&oacute;n cl&iacute;nica es la fiebre de intensidad variable, aunque puede estar antecedida por diversos pr&oacute;dromos. La fiebre se asocia a cefalea, dolor retroocular, artralgias y mialgias, que es el cuadro cl&iacute;nico conocido como &quot;dengue sin signos de alarma&quot;.</p>      <p>En los ni&ntilde;os es frecuente que la fiebre sea la &uacute;nica manifestaci&oacute;n cl&iacute;nica o que la fiebre se acompa&ntilde;e de s&iacute;ntomas digestivos bastante inespec&iacute;ficos. La fiebre puede durar de 2 a 7 d&iacute;as y asociarse a trastornos del gusto bastante caracter&iacute;sticos.</p>      <p>Puede haber eritema far&iacute;ngeo, aunque otros s&iacute;ntomas y signos del aparato respiratorio no son frecuentes ni importantes. Puede existir dolor abdominal discreto y diarreas; esto &uacute;ltimo es m&aacute;s frecuente en los pacientes menores de dos a&ntilde;os y en los adultos.</p>      <p><i>Secuencia de los signos cl&iacute;nicos en el diagn&oacute;stico de las formas cl&iacute;nicas del dengue</i></p>      <p>La identificaci&oacute;n de la secuencia de las manifestaciones cl&iacute;nicas y de laboratorio, es muy importante para diferenciar el dengue de otra enfermedad que pudiera tener alteraciones semejantes pero en distinto orden de presentaci&oacute;n y, adem&aacute;s, constituye la &uacute;nica posibilidad de detectar precozmente el paciente de dengue que puede evolucionar o que ya est&aacute; evolucionando hacia la forma cl&iacute;nica grave, como son el dengue hemorr&aacute;gico y el choque por dengue. En los primeros d&iacute;as aparece exantema en un porcentaje variable de los casos; no se ha demostrado que el exantema sea un factor pron&oacute;stico.</p>      <p>Las manifestaciones referidas predominan, al menos, durante las primeras 48 horas de la enfermedad y pueden extenders es hemorragias.</p>      <p>En la fase febril no es posible reconocer si el paciente va a evolucionar a la curaci&oacute;n espont&aacute;nea o si es apenas el comienzo de un dengue grave, con choque o grandes hemorragias.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Entre el tercer y el sexto d&iacute;as para los ni&ntilde;os, y entre el cuarto y el sexto d&iacute;as para los adultos (como per&iacute;odo m&aacute;s frecuente pero no exclusivo de los enfermos que evolucionan al dengue grave), la fiebre desciende, el dolor abdominal se hace intenso y mantenido, se observa derrame pleural o ascitis, los v&oacute;mitos aumentan en frecuencia y comienza la etapa cr&iacute;tica de la enfermedad, por cuanto es el momento de mayor frecuencia de instalaci&oacute;n del choque. Tambi&eacute;n en esta etapa se hace evidente la hepatomegalia. La presencia de signos de alarma es muy caracter&iacute;stico del tr&aacute;nsito a esta etapa y anuncia complicaciones tales como el choque (Rigau &amp; Laufer, 2006).</p>      <p>El hematocrito comienza siendo normal y va ascendiendo a la vez que en los estudios radiol&oacute;gicos de t&oacute;rax o en la ultrasonograf&iacute;a se observa ascitis o derrame pleural derecho o bilateral. La m&aacute;xima elevaci&oacute;n del hematocrito coincide con el choque.</p>      <p>Hay un descenso progresivo del n&uacute;mero de plaquetas hasta llegar a las cifras m&aacute;s bajas el d&iacute;a del choque, para despu&eacute;s ascender r&aacute;pidamente y normalizarse en pocos d&iacute;as. El choque se presenta con una frecuencia cuatro o cinco veces mayor en el momento del descenso de la fiebre o en las primeras 24 horas de su desaparici&oacute;n, que durante la etapa febril.</p>      <p>Existen signos de alarma que anuncian la inminencia del choque, tales como el dolor abdominal intenso y continuo, los v&oacute;mitos frecuentes y la somnolencia o irritabilidad, as&iacute; como la ca&iacute;da brusca de la temperatura que conduce a hipotermia, a veces, asociada a lipotimia. Estos signos identifican precozmente hacia el espacio extravascular que, por tener un volumen exagerado y producirse de manera s&uacute;bita, el paciente dif&iacute;cilmente podr&aacute; compensar o que no podr&aacute; compensar por s&iacute; mismo.</p>      <p>Los signos de alarma indican el momento en el cual el paciente puede ser salvado si recibe tratamiento con soluciones hidroelectrol&iacute;ticas en cantidades suficientes para reponer las p&eacute;rdidas producidas por la extravasaci&oacute;n de plasma, a veces agravada por p&eacute;rdidas al exterior (sudoraci&oacute;n, v&oacute;mitos, diarreas).</p>      <p>Inicialmente, no tienen que estar presente todos los signos cl&iacute;nicos de choque. Basta constatar la disminuci&oacute;n de la presi&oacute;n arterial diferencial, la presi&oacute;n del pulso (diferencia de 20 mm Hg o menos entre la presi&oacute;n arterial m&aacute;xima, o sist&oacute;lica, y la m&iacute;nima, o diast&oacute;lica) o la presi&oacute;n arterial media, la cual generalmente ha sido precedida por signos de inestabilidad hemodin&aacute;mica (taquicardia, frialdad y llenado capilar lento, entre otros). Por lo tanto, no es necesario esperar la hipotensi&oacute;n para diagnosticar choque (Mart&iacute;nez &amp; Vel&aacute;zquez, 2002).</p>      <p>La mayor&iacute;a de las veces los signos de choque (<a href="#cuadro2">cuadro 2</a>) tienen duraci&oacute;n de algunas horas. Cuando el choque se hace prolongado o recurrente, o sea, se prolonga m&aacute;s de 12 o 24 horas, y excepcionalmente m&aacute;s de 48 horas, se aprecian en el pulm&oacute;n im&aacute;genes radiol&oacute;gicas de edema intersticial que a veces semejan lesiones neum&oacute;nicas. M&aacute;s adelante, puede instalarse un s&iacute;ndrome de dificultad respiratoria por edema pulmonar no cardiog&eacute;nico, con mal pron&oacute;stico.</p>      <p>    <center><a name="cuadro2"><img src="img/revistas/inf/v15n4/4a12t2.gif"></a></center></p>      <p>Despu&eacute;s de la etapa cr&iacute;tica, el enfermo pasa un tiempo variable en la etapa de recuperaci&oacute;n que tambi&eacute;n requiere de la atenci&oacute;n m&eacute;dica, pues durante este per&iacute;odo es que se debe eliminar fisiol&oacute;gicamente el exceso de l&iacute;quidos que se hab&iacute;a extravasado, hasta normalizar todas sus funciones vitales; en el ni&ntilde;o y el adulto sano, este aumento de la diuresis es bien tolerado, pero hay que vigilar especialmente a los pacientes con alg&uacute;n tipo de cardiopat&iacute;a o nefropat&iacute;a, y a los adultos mayores. Debe vigilarse tambi&eacute;n una posible infecci&oacute;n bacteriana concomitante, casi siempre pulmonar, as&iacute; como la aparici&oacute;n del llamado exantema tard&iacute;o (10 d&iacute;as o m&aacute;s). Algunos pacientes adultos se mantienen muchos d&iacute;as con astenia y algunos refieren bradipsiquia durante semanas.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><i>Definiciones de caso</i></b></p>      <p><i>Caso probable de dengue: </i>todo paciente que presente una enfermedad febril aguda de hasta siete d&iacute;as, de origen no aparente, acompa&ntilde;ada de dos o m&aacute;s de los siguientes s&iacute;ntomas: cefalea, dolor retroocular, mialgias, artralgias, postraci&oacute;n y exantema, y que, adem&aacute;s, tenga antecedentes de desplazamiento (hasta 15 d&iacute;as antes del inicio de s&iacute;ntomas) o que resida en un &aacute;rea end&eacute;mica de dengue.</p>      <p><i>Caso probable de dengue con signos de alarma:</i> paciente que cumple con la anterior definici&oacute;n y, adem&aacute;s, presenta cualquiera de los siguientes signos de alarma: dolor abdominal intenso y continuo, v&oacute;mitos persistentes, diarrea, somnolencia o irritabilidad, hipotensi&oacute;n postural, hepatomegalia dolorosa mayor de dos cm, disminuci&oacute;n de la diuresis, ca&iacute;da de la temperatura, hemorragias en mucosas, y disminuci&oacute;n abrupta de plaquetas (&lt;100.000) asociada a hemoconcentraci&oacute;n.</p>      <p><i>Caso probable de dengue grave: </i>cumple con cualquiera de las manifestaciones graves de dengue que se mencionan a continuaci&oacute;n:</p>      <p>1. Extravasaci&oacute;n grave de plasma: que conduce a s&iacute;ndrome de choque por dengue o ac&uacute;mulo de l&iacute;quidos con dificultad respiratoria.</p>      <p>2. Hemorragias intensas: paciente con enfermedad febril aguda que presenta hemorragias intensas con compromiso hemodin&aacute;mico.</p>  3. Da&ntilde;o grave de &oacute;rganos: paciente con enfermedad febril aguda y que presente signos cl&iacute;nicos o de laboratorio de da&ntilde;o grave de &oacute;rganos como miocarditis, encefalitis, hepatitis (transaminasas mayores de 1.000), colecistitis aliti&aacute;sica, insuficiencia renal aguda y afecci&oacute;n de otros &oacute;rganos.</p>  <i>Caso confirmado de dengue: </i>paciente con probable dengue, dengue grave, o mortalidad por dengue confirmado por alguno de los criterios de laboratorio para el diagn&oacute;stico (pruebas serol&oacute;gica de IgM para dengue o pruebas virol&oacute;gicas como aislamiento viral o RT- PCR.</font>  <i>Caso probable de muerte por dengue: </i>es la muerte de un paciente con probable dengue grave.</p>      <p><i>Caso confirmado de muerte por dengue: </i>es la muerte de un paciente con probable dengue grave, con diagn&oacute;stico confirmado por pruebas virol&oacute;gicas (aislamiento viral o RT-PCR) o pruebas serol&oacute;gicas (IgM ELISA dengue) y por histopatolog&iacute;a.</p>      <p>Todo caso probable que fallece con diagn&oacute;stico cl&iacute;nico de dengue grave sin muestra adecuada de tejido y de suero para estudio virol&oacute;gico, se considera un caso indicativo de muerte por dengue y representa una falla del sistema de vigilancia.</p>      <p><b><i>Anamnesis</i></b></p>      <p>La historia cl&iacute;nica del paciente con dengue probable debe ser lo m&aacute;s detallada posible, y se deben registrar los &iacute;tems evaluados en la historia cl&iacute;nica.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>Enfermedad actual</i></p>      <p>Se debe precisar el d&iacute;a y la hora de inicio de la fiebre, y la cronolog&iacute;a de los signos y s&iacute;ntomas, y buscar signos de alarma (<a href="#cuadro1">cuadro 1</a>) y manifestaciones hemorr&aacute;gicas, como hematemesis, melenas, epistaxis, etc.</p>      <p>    <center><a name="tabla1"><img src="img/revistas/inf/v15n4/4a12t1.gif"></a></center></p>      <p>En los ni&ntilde;os, los s&iacute;ntomas son inespec&iacute;ficos; pueden presentar p&eacute;rdida de apetito y s&iacute;ntomas gastrointestinales, principalmente, v&oacute;mito, dolor abdominal y distensi&oacute;n abdominal, etc.</p>      <p><i>Enfermedad concomitante o riesgo social</i></p>      <p>Se presenta en ni&ntilde;os menores de cinco a&ntilde;os y adultos mayores de 65 a&ntilde;os, y ante la presencia de enfermedades cr&oacute;nicas como: hipertensi&oacute;n arterial, diabetes mellitus, enfermedad pulmonar obstructiva cr&oacute;nica, enfermedades hematol&oacute;gicas cr&oacute;nicas (anemia falciforme), enfermedad renal cr&oacute;nica, enfermedad cardiovascular grave, enfermedad &aacute;cido-p&eacute;ptica y enfermedades autoinmunitarias. Son pacientes con riesgo social aquellos que vivan solos, tengan dif&iacute;cil acceso a un servicio de salud, sufran pobreza extrema y otros.</p>      <p><b><i>Examen f&iacute;sico</i></b></p>      <p><i>Examen f&iacute;sico general</i></p>      <p>Se debe buscar edema (palpebral, de pared abdominal y de extremidades, y manifestaciones hemorr&aacute;gicas en piel, mucosas o escleras. Adem&aacute;s, hay que evaluar el llenado capilar y el estado de hidrataci&oacute;n.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>Signos vitales</i></p>      <p>Se debe tomar la tensi&oacute;n arterial en dos posiciones y verificar si la diferencial es menor o igual a 20 mm Hg. Se deben valorar la frecuencia cardiaca, el pulso, la frecuencia respiratoria, el peso y la temperatura; es importante evaluar esta &uacute;ltima, pues es importante para establecer la fase en la que se encuentra el paciente.</p>      <p><i>Examen f&iacute;sico del t&oacute;rax</i></p>      <p>Se deben buscar signos de dificultad respiratoria (tirajes), y de derrame pleural y peric&aacute;rdico.</p>      <p><i>Examen f&iacute;sico abdominal</i></p>      <p>Se debe buscar hepatomegalia, dolor y ascitis.</p>      <p><i>Examen f&iacute;sico del sistema nervioso</i></p>      <p>Se deben buscar signos de irritaci&oacute;n men&iacute;ngea y evaluar el estado de consciencia, alteraciones del comportamiento (llanto, irritabilidad), convulsiones, sensibilidad y fuerza muscular.</p>      <p>Importante: en los ni&ntilde;os se debe utilizar el manguito apropiado para edad y peso. El rango para la tensi&oacute;n arterial en neonatos es: presi&oacute;n arterial sist&oacute;lica, 40 a 80 mm Hg, y presi&oacute;n arterial diast&oacute;lica, 20 a 55 mm Hg.</p>      <p>La prueba del torniquete permite evaluar la fragilidad capilar y orienta el diagn&oacute;stico del paciente con dengue, pero no define su gravedad.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se debe practicar obligatoriamente en todos los casos probables de dengue durante el examen f&iacute;sico. Los pacientes con dengue frecuentemente tienen la prueba del torniquete positiva, pero este hallazgo no hace el diagn&oacute;stico de dengue grave y, si es negativa, no descarta la probabilidad de dengue.</p>      <p><i>Confirmaci&oacute;n por laboratorio</i></p>      <p>Diagn&oacute;stico serol&oacute;gico: la serolog&iacute;a (ELISA) se utiliza para la detecci&oacute;n de anticuerpos contra el dengue y se debe solicitar a partir del sexto d&iacute;a de iniciados los s&iacute;ntomas.</p>      <p>Diagn&oacute;stico virol&oacute;gico: tiene por objetivo identificar el agente pat&oacute;geno y el serotipo viral circulante. Para la t&eacute;cnica de aislamiento viral (aislamiento viral, RT- PCR), la muestra se debe recolectar antes</p>      <p>Diagn&oacute;stico en casos de mortalidad: toda muerte debe investigarse. Se debe contar con una muestra de suero almacenada de todo paciente que pueda evolucionar hacia la muerte, para poder practicar los ex&aacute;menes espec&iacute;ficos de laboratorio.</p>      <p>Cuando el paciente fallece se debe hacer obligatoriamente una autopsia completa; por ser una muerte por un evento de inter&eacute;s en salud p&uacute;blica, se deben tomar fragmentos de h&iacute;gado, bazo, pulm&oacute;n, ganglios y cerebro, con el fin de esclarecer la causa de la muerte. Para los ex&aacute;menes de histopatolog&iacute;a e inmunohistoqu&iacute;mica, el material recolectado debe almacenarse en un frasco con formol tamponado al 10 % y transportarse a temperatura ambiente. A su vez, se debe almacenar tejido en soluci&oacute;n salina normal y refrigerarlo, con el fin de practicar pruebas virol&oacute;gicas.</p>      <p><b><i>Diagn&oacute;stico diferencial</i></b></p>      <p>Teniendo en cuenta el amplio espectro cl&iacute;nico del dengue, las principales enfermedades que hacen parte del diagn&oacute;stico diferencial son: influenza, enterovirosis, enfermedades exantem&aacute;ticas (sarampi&oacute;n, rub&eacute;ola, parvovirosis, eritema infeccioso, mononucleosis infecciosa, exantema s&uacute;bito, citomegalovirus), hepatitis virales, absceso hep&aacute;tico, abdomen agudo, otras arbovirosis (fiebre amarilla), malaria, escarlatina, neumon&iacute;a, sepsis, leptospirosis, salmonelosis, rickettsiosis, p&uacute;rpura de Henoch-Sch&ouml;nlein, leucemias agudas, enfermedad de Kawasaki, p&uacute;rpura autoinmunitaria, farmacodermias y alergias cut&aacute;neas.</p>      <p><b><i>Manejo del paciente con dengue</i></b></p>      <p>Los datos de la anamnesis y del examen f&iacute;sico se utilizan para la clasificaci&oacute;n de casos y para orientar las medidas terap&eacute;uticas pertinentes. Es importante recordar que el dengue es una enfermedad din&aacute;mica y que el paciente puede evolucionar r&aacute;pidamente de un estadio a otro.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El manejo adecuado depende del reconocimiento precoz de los signos de alarma, el control continuo, la nueva clasificaci&oacute;n de los casos y el inicio oportuno de la reposici&oacute;n h&iacute;drica. Por consiguiente, son importantes la revisi&oacute;n de la historia cl&iacute;nica acompa&ntilde;ada de un examen f&iacute;sico completo, y la reevaluaci&oacute;n del paciente con un registro adecuado en la historia cl&iacute;nica de los datos mencionados previamente.</p>      <p>Los signos de alarma y el empeoramiento del cuadro cl&iacute;nico ocurren en la fase de remisi&oacute;n de la fiebre o en la fase de disminuci&oacute;n de la fiebre</p>      <p>Todo paciente febril debe ser interrogado con pensamiento cl&iacute;nico y epidemiol&oacute;gico (reside o procede de &aacute;rea end&eacute;mica de dengue), y se debe precisar el d&iacute;a en que se iniciaron los s&iacute;ntomas (primer d&iacute;a de fiebre); con esto, el m&eacute;dico tratante debe hacerse tres preguntas b&aacute;sicas que orientar&aacute;n a clasificar la enfermedad y a definir el tratamiento que se debe instaurar en cada caso, a saber:</p>      <p>1. &iquest;Tiene dengue?      <p>2. &iquest;Tiene alguna enfermedad concomitante o signos de alarma? (embarazo, infecci&oacute;n por VIH, adulto mayor, etc.)</p>      <p>3. &iquest;Est&aacute; en choque? &iquest;Tiene alguna otra complicaci&oacute;n org&aacute;nica?</p>      <p>Las respuestas a esas preguntas permiten clasificar al paciente en uno de tres grupos (A, B o C) y decidir la conducta, as&iacute;:</p>      <p>&bull; Grupo A: tratamiento ambulatorio (sintom&aacute;tico e hidrataci&oacute;n) con indicaciones, signos de alarma y control el primer d&iacute;a sin fiebre.</p>      <p>&bull; Grupo B: hospitalizaci&oacute;n para una estrecha observaci&oacute;n y tratamiento m&eacute;dico.</p>      <p>&bull; Grupo C: tratamiento intensivo urgente.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><i>Grupo A: pacientes que pueden manejarse ambulatoriamente</i></b></p>      <p><i>Nivel de atenci&oacute;n: </i>primer nivel</p>  <i>Definici&oacute;n: </i>fiebre de dos a siete d&iacute;as (caso probable de dengue), no hay hemorragia, deshidrataci&oacute;n, signos de alarma o choque y no pertenece a ning&uacute;n grupo de riesgo. Son pacientes que pueden tolerar vol&uacute;menes adecuados de l&iacute;quidos por v&iacute;a oral, mantienen buena diuresis, no tienen signos de alarma, particularmente durante la fase de disminuci&oacute;n de la fiebre (transici&oacute;n de la etapa febril a la etapa afebril).</p>      <p>El paciente ambulatorio debe ser valorado cada 48 horas en busca de signos de alarma, hasta que se encuentre fuera del per&iacute;odo cr&iacute;tico (al menos, dos d&iacute;as despu&eacute;s de la disminuci&oacute;n de la fiebre).</p>      <p>Se debe instruir al paciente y a los familiares sobre el reposo en cama, la ingesti&oacute;n de l&iacute;quidos (Harris, <i>et al.</i>, 2003) en abundante cantidad (dos litros o m&aacute;s para adultos o lo correspondiente a ni&ntilde;os); puede ser leche, sopas o jugos de frutas (excepto c&iacute;tricos). El agua sola no es suficiente para reponer las p&eacute;rdidas de electrolitos asociadas a la sudoraci&oacute;n, los v&oacute;mitos u otras p&eacute;rdidas; adem&aacute;s, se debe hacer &eacute;nfasis sobre los signos de alarma, particularmente en el momento de la disminuci&oacute;n de la fiebre (Azevedo, <i>et al</i>.,2002), los cuales se deben vigilar, para acudir urgentemente a un servicio de salud si se presentan.</p>      <p>Los signos de alarma son: dolor abdominal intenso y continuo, v&oacute;mitos frecuentes, somnolencia o irritabilidad y sangrado de mucosas, incluido el sangrado excesivo durante el periodo menstrual.</p>      <p>Para aliviar los s&iacute;ntomas generales (mialgias, artralgias, cefalea, etc.) y para controlar la fiebre, se debe administrar acetaminof&eacute;n (nunca m&aacute;s de 4 g por d&iacute;a para los adultos y a la dosis de 10 a 15 mg/ kg de peso en ni&ntilde;os) y utilizar medios f&iacute;sicos, hasta que descienda la fiebre.    <p>      <p>Los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y los salicilatos (Aspirina&reg;) est&aacute;n contraindicados en los pacientes con dengue. No se debe utilizar ning&uacute;n medicamento por v&iacute;a intramuscular.</p>      <p>La administraci&oacute;n de dipirona debe considerarse exclusivamente en centros de segundo y tercer nivel; no se debe administrar por v&iacute;a intramuscular, ni en pacientes pedi&aacute;tricos, y cuando se utilice, se deben informar los riesgos.</p>      <p><i>Seguimiento: </i>a los pacientes del grupo A se les debe hacer un seguimiento estricto; se debe hacer una valoraci&oacute;n el d&iacute;a de la desaparici&oacute;n de la fiebre (primer d&iacute;a sin fiebre) y, posteriormente, una evaluaci&oacute;n diaria hasta que pase el periodo cr&iacute;tico (48 horas despu&eacute;s de la ca&iacute;da de la fiebre), cuando se debe evaluar el n&uacute;mero de plaquetas, el hematocrito y la aparici&oacute;n de signos de alarma.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><i>Grupo B: pacientes que deben hospitalizarse para observaci&oacute;n estrecha y tratamiento m&eacute;dico</i></b></p>      <p><i>Nivel de atenci&oacute;n: </i>segundo nivel</p>      <p>Son los pacientes con cualquiera de las siguientes caracter&iacute;sticas:</p>      <p>&bull; signos de alarma;</p>      <p>&bull; con enfermedades cr&oacute;nicas, como hipertensi&oacute;n arterial, diabetes mellitus, asma, enfermedades hematol&oacute;gicas o renales cr&oacute;nicas, enfermedades del sistema cardiovascular, enfermedad &aacute;cido- p&eacute;ptica o enfermedad autoinmunitaria;</p>      <p>&bull; ni&ntilde;os menores de cinco a&ntilde;os;</p>      <p>&bull; mujeres embarazadas;</p>      <p>&bull; pacientes mayores de 65 a&ntilde;os, y</p>      <p>&bull; pacientes con riesgo social, que vivan solos, con dif&iacute;cil acceso a un servicio de salud, en pobreza extrema y otros.</p>      <p><i>Tratamiento en pacientes con signos de alarma</i> Se debe iniciar la reposici&oacute;n de l&iacute;quidos por v&iacute;a intravenosa, utilizando soluciones cristaloides, como lactato de Ringer u otra soluci&oacute;n (Dung, <i>et</i> <i>al., </i>1999; Wills, <i>et al., </i>2005). Se debe comenzar con 10 ml/kg por hora y, posteriormente, mantener la dosis o disminuirla seg&uacute;n la respuesta cl&iacute;nica del paciente. Es importante vigilar permanentemente el estado hemodin&aacute;mico, teniendo en cuenta que el dengue es una enfermedad din&aacute;mica.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se debe tomar una muestra de sangre para determinar el hematocrito antes de iniciar la reposici&oacute;n de l&iacute;quidos por v&iacute;a intravenosa y, despu&eacute;s, se debe repetir peri&oacute;dicamente el hematocrito (cada 12 a 24 horas). Se debe administrar la cantidad m&iacute;nima necesaria para mantener una buena perfusi&oacute;n y una diuresis adecuada (mayor de 0,5 ml/kg por hora).</p>      <p>Habitualmente, se necesita continuar esta administraci&oacute;n de l&iacute;quidos por v&iacute;a intravenosa durante 48 horas. Si hay empeoramiento cl&iacute;nico o elevaci&oacute;n del hematocrito, se debe aumentar la dosis de cristaloides por v&iacute;a intravenosa a 10 ml/kg por hora, hasta la estabilizaci&oacute;n del paciente o hasta su remisi&oacute;n a una unidad de cuidados intensivos.</p>      <p><i>Tratamiento en pacientes sin signos de alarma</i></p>      <p>Se debe estimularlos a ingerir abundante cantidad de l&iacute;quidos por v&iacute;a oral, mantener reposo en cama y vigilar la evoluci&oacute;n de los s&iacute;ntomas del dengue y de los signos propios de cualquier otra enfermedad concomitante que padezca. Si no puede ingerir l&iacute;quidos, se debe iniciar la reposici&oacute;n de l&iacute;quidos por v&iacute;a intravenosa, utilizando soluci&oacute;n salina al 0,9 %, o lactato de Ringer con dextrosa o sin ella, a una dosis de mantenimiento; se debe iniciar la v&iacute;a oral tan pronto como sea posible</p>      <p>Se debe controlar la temperatura, el balance de l&iacute;quidos (ingresos y p&eacute;rdidas), la diuresis y la aparici&oacute;n de cualquier signo de alarma, as&iacute; como la elevaci&oacute;n progresiva del hematocrito asociada a la disminuci&oacute;n progresiva del n&uacute;mero de plaquetas en un tiempo relativamente corto.</p>      <p><i>Seguimiento</i></p>      <p>En los pacientes del grupo B, se debe hacer un seguimiento estricto, y vigilar los signos de alarma hasta que pase la fase cr&iacute;tica y el balance de l&iacute;quidos. Se deben controlar constantemente (cada 1 a 4 horas) los signos vitales (tensi&oacute;n arterial, presi&oacute;n arterial media, frecuencia cardiaca y frecuencia respiratoria), la perfusi&oacute;n perif&eacute;rica, el gasto urinario (cada 4 a 6 horas), el hematocrito (cada 12 horas) y la funci&oacute;n de otros &oacute;rganos (ri&ntilde;&oacute;n, h&iacute;gado). <i>Ex&aacute;menes de laboratorio necesarios en pacientes</i> <i>del grupo B</i>: cuadro hem&aacute;tico completo con el fin de evaluar leucopenia, trombocitopenia, hemoglobina y hematocrito, transaminasas (ALT, AST), tiempos de coagulaci&oacute;n (PT, PTT) e IgM para dengue. Cuando haya alteraciones del ritmo cardiaco, se debe practicar un electrocardiograma.</p>      <p><b><i>Grupo C: pacientes que requieren tratamiento de emergencia y cuidados intensivos porque tienen dengue grave</i></b></p>      <p><i>Nivel de atenci&oacute;n: </i>tercer nivel <b>Manejo del paciente pedi&aacute;trico</b></p>      <p>El tratamiento est&aacute; enfocado al manejo del choque mediante resucitaci&oacute;n con aporte por v&iacute;a intravenosa de soluciones cristaloides, preferiblemente lactato de Ringer en un bolo de 20 ml/ kg. Este plan de reanimaci&oacute;n est&aacute; dise&ntilde;ado para la estabilizaci&oacute;n del paciente en ocho horas.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se debe evaluar nuevamente la condici&oacute;n del paciente (signos vitales, tiempo de llenado capilar, hematocrito y diuresis, entre otros). Se debe decidir, dependiendo de la situaci&oacute;n cl&iacute;nica, si el paciente contin&uacute;a siendo inestable y, entonces, se puede administrar hasta dos bolos de cristaloides o aplicar coloides. Si hay mejor&iacute;a cl&iacute;nica, se reduce progresivamente la cantidad de l&iacute;quidos, as&iacute;: 5 a 7 ml/kg por hora durante dos horas, y nueva evaluaci&oacute;n; 3 a 5 ml/kg por hora en las siguientes cuatro horas y nueva evaluaci&oacute;n; y 2 ml/kg por hora durante dos horas.</p>      <p>Si el hematocrito desciende y persiste el estado de choque, se debe pensar en que se ha producido una hemorragia, casi siempre digestiva, y se indica la transfusi&oacute;n de gl&oacute;bulos rojos. Si con el manejo anterior el paciente no se estabiliza, se sugiere iniciar soporte inotr&oacute;pico por posible disfunci&oacute;n mioc&aacute;rdica o miocarditis por dengue. Si el paciente evoluciona satisfactoriamente, se debe continuar la administraci&oacute;n de l&iacute;quidos de mantenimiento. Se debe tener en cuenta la f&oacute;rmula de hidrataci&oacute;n de Holliday, utilizada en pediatr&iacute;a para otras enfermedades que cursan con deshidrataci&oacute;n.</p>      <p><b>Manejo del paciente adulto</b></p>      <p>Al igual que en el paciente pedi&aacute;trico, el tratamiento est&aacute; enfocado al manejo del choque mediante resucitaci&oacute;n con aporte por v&iacute;a intravenosa de soluciones cristaloides, preferiblemente lactato de Ringer en bolos de 500 a 1.000 ml en la primera hora, seg&uacute;n el estado del paciente, hasta obtener una presi&oacute;n arterial media de 70 a 80 mm Hg; y luego, se usa una dosis de mantenimiento de hasta 100 ml por hora para mantener la presi&oacute;n arterial media mayor de 80 mm Hg.</p>      <p>Si el paciente se no se encuentra en una instituci&oacute;n de tercer nivel, debe remitirse en ambulancia. Si el hematocrito desciende y persiste el estado de choque, se debe pensar en que se ha producido una hemorragia, casi siempre digestiva, y se debe indicar transfusi&oacute;n de gl&oacute;bulos rojos.</p>      <p>Los pacientes con choque por dengue deben ser controlados frecuentemente hasta que el periodo de peligro haya pasado. Debe mantenerse un cuidadoso balance de los l&iacute;quidos que recibe y pierde. Los pacientes con dengue grave deben ser atendidos en un lugar donde reciban cuidados intensivos (Ranjit, et al., 2005; Shann, 2005).</p>      <p><b>Seguimiento</b></p>      <p>En los pacientes del grupo C se debe hacer un seguimiento estricto y hay vigilar la aparici&oacute;n de signos de alarma y el balance de l&iacute;quidos hasta que pase la fase cr&iacute;tica. Se deben controlar cada hora los signos vitales y la perfusi&oacute;n perif&eacute;rica (tensi&oacute;n arterial, frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria, presi&oacute;n arterial media), la diuresis, el hematocrito (cada 12 a 24 horas) y la funci&oacute;n de otros &oacute;rganos (ri&ntilde;&oacute;n, h&iacute;gado).</p>      <p><i>Ex&aacute;menes de laboratorio necesarios en pacientes</i> <i>del grupo C</i>: IgM para dengue o aislamiento viral obligatorio; hematocrito, hemoglobina, conteo de plaquetas, leucograma y otros; seg&uacute;n la necesidad, gases arteriales, electrolitos, transaminasas, alb&uacute;mina, placa de t&oacute;rax, ecograf&iacute;a abdominal, electrocardiograma, ecocardiograma, pruebas de funci&oacute;n renal; en pacientes con sospecha de encefalitis, convulsiones o signos de focalizaci&oacute;n, se debe practicar una tomograf&iacute;a computadorizada simple de cr&aacute;neo.</p>      <p><b>Criterios de egreso</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&bull; El paciente debe cumplir con todos los siguientes criterios para decidir darlo de alta:</p>      <p>&bull; ausencia de fiebre durante 24 a 48 horas;</p>      <p>&bull; mejor&iacute;a del estado cl&iacute;nico (estado general, apetito, gasto urinario, estabilidad hemodin&aacute;mica, sin signos de dificultad respiratoria);</p>      <p>&bull; tendencia al incremento del n&uacute;mero de plaquetas, usualmente precedido de aumento en los leucocitos, y</p>      <p>&bull; hematocrito estable a&uacute;n sin l&iacute;quidos intravenosos.</p>      <p><b>Bibliograf&iacute;a</b></p>      <!-- ref --><p>1. Boshell J, Groot H, Gacharn&aacute; MG, M&aacute;rquez G, Gonz&aacute;lez M, Gait&aacute;n MO, <i>et al</i>. Dengue en Colombia. Biom&eacute;dica. 1986;6:101-6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0123-9392201100040001200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Convers SM, Villar LA, Harker A, Mart&iacute;nez RA, M&eacute;ndez CX, G&oacute;mez JA, Rojas EM. Cl&iacute;nica gastrointestinal y su asociaci&oacute;n con la severidad del dengue. Infectio. 2001;5:21-30.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0123-9392201100040001200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. D&iacute;az FJ. Infecciones por arbovirus y rub&eacute;ola. En: Fundamentos de Medicina. Enfermedades infecciosas. Quinta edici&oacute;n. Medell&iacute;n: Corporaci&oacute;n para Investigaciones Biol&oacute;gicas; 1996. p. 688-95.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0123-9392201100040001200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. D&iacute;az F, Mart&iacute;nez R, Villar LA. Criterios cl&iacute;nicos para diagnosticar el dengue en los primeros d&iacute;as de enfermedad. Biom&eacute;dica. 2006;26:22-30.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0123-9392201100040001200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Fajardo P, Monje CA, Lozano G. Nociones populares sobre &quot;dengue&quot; y &quot;rompehuesos&quot;, dos modelos de la enfermedad en Colombia. Rev Panam Salud P&uacute;blica. 2001;10:161-169.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0123-9392201100040001200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Farmer P. Social inequalities and emerging infectious diseases. Emerg Infect Dis. 1996;2:259-69&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0123-9392201100040001200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Gubler DJ. Dengue and dengue haemorrhagic fever. Clin Microbiol Rev. 1998;1:480-96.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0123-9392201100040001200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Bello, Sandra; D&iacute;az, Ernesto; Malag&oacute;n -Rojas Jeadran; Romero, Mart&iacute;n; Salazar, Valentina. Dengue m&aacute;s que un problema de Salud P&uacute;blica: Estimaci&oacute;n de los costos directos m&eacute;dicos de la epidemia de dengue en Colombia 2010. ISPOR III Latin America Conference, Ciudad de M&eacute;xico, 7 - 8 de Septiembre de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0123-9392201100040001200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Gonz&aacute;lez G, M&eacute;ndez A. Dengue: espectro cl&iacute;nico. Tribuna M&eacute;dica. 1999;99:203-18.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0123-9392201100040001200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Guzm&aacute;n MG, Alvarez M, Rodr&iacute;guez R, Rosario D, V&aacute;zquez S, Vald s L, <i>et al</i>. Fatal dengue hemorrhagic fever in Cuba, 1997. Int J Infect Dis. 1999;3:130-5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0123-9392201100040001200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Guzm&aacute;n MG, Kouri G, Vald&eacute;s L, Bravo J, &Aacute;lvarez M, V&aacute;squez S, <i>et al.</i> Epidemiologic studies on Dengue in Santiago de Cuba, 1997. Am J Epidemiol. 2000;152:793-9.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0123-9392201100040001200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Rigau, J.G; Laufer, M.K. Denguer related deaths in Puerto Rico, 1992 - 1996: diagnosis and clinical alarm signals. Clinical Infectious Diseases, 2006;42:1241-1246.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0123-9392201100040001200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. MARTINEZ TORRES, Eric. Dengue. Estud. av. (online). 2008, v22, n.64, cited 2012-02-01, pp. 33-52 . Available from: <a href="http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0103- 40142008000300004&amp;lng=en&amp;nrm=iso" target="_blank">http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0103- 40142008000300004&amp;lng=en&amp;nrm=iso</a>. ISSN 0103-4014. <a href="http://dx.doi.org/10.1590/S0103-40142008000300004" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1590/S0103-40142008000300004</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0123-9392201100040001200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Harris E, P&eacute;rez L, Phares CR, P&eacute;rez Mde L, Idiaquez W, Rocha J, Cuadra R, Hernandez E, Campos LA, Gonzales A, Amador JJ, Balmaseda A. Fluid intake and decreased risk for hospitalization for dengue fever, Nicaragua. 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