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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p>    <center>EDITORIAL</center></p>      <p><font size="4">    <center><b>Fuentes olvidadas de infecciones asociadas a la atenci&oacute;n en salud </b></center></font></p>     <p>    <center>Carlos Saavedra<sup>1</sup></center></p>     <p><sup>1</sup> M.D., M.Sc., especialista en Medicina Interna e Infectolog&iacute;a, m&aacute;gister en Epidemiolog&iacute;a; profesor, Facultad de Medicina, Universidad Nacional de Colombia, Bogot&aacute;, D.C., Colombia</p>  <hr size="1">      <p>En este n&uacute;mero de <i>Infectio </i>se presentan dos trabajos diferentes en los que se describen fuentes poco comunes e inesperadas de infecciones asociadas a la atenci&oacute;n en salud. En el primero, Lina Mar&iacute;a Echeverry y su grupo de trabajo presentan el caso de un brote inducido por un lote de clorhexidina contaminado con <i>Achromobacter denitrificans </i><sup>(1)</sup>. En el segundo, Ana Luc&iacute;a Correa y su equipo de trabajo presentan un brote de bateriemia por <i>Leclercia adecarboxylata </i>en pacientes inmunosuprimidos, posiblemente asociado a un lote contaminado de heparina <sup>(2)</sup>. Adem&aacute;s de la relevancia manifiesta por estas publicaciones, se constituyen en una alerta a las instituciones hospitalarias para que garanticen el buen funcionamiento de los centros institucionales en la prevenci&oacute;n, vigilancia y control de las infecciones intrahospitalarias, y a los centros institucionales para el control de las infecciones en mantenerse atentos a la aparici&oacute;n de brotes poco frecuentes pero potencialmente letales.</p>      <p>Los brotes de infecci&oacute;n intrahospitalaria ocurren cuando el delicado equilibrio entre el hu&eacute;sped, o individuo, el microorganismo y el medio ambiente, se altera durante la asistencia sanitaria. Estamos acostumbrados a las descripciones de brotes relacionados con los procesos invasivos relacionados con el soporte vital avanzado, como la neumon&iacute;a asociada a la respiraci&oacute;n mec&aacute;nica asistida, las infecciones del torrente sangu&iacute;neo asociadas al uso de cat&eacute;teres centrales y las infecciones urinarias y del sitio operatorio <sup>(3)</sup>, pero no suele darse la relevancia necesaria a otros componentes involucrados en la atenci&oacute;n en salud como el medio ambiente y los servicios farmac&eacute;uticos y de nutrici&oacute;n en los brotes de infecci&oacute;n intrahospitalaria.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El medio ambiente puede participar en forma silenciosa y fatal en el desarrollo de infecciones en hu&eacute;spedes vulnerables y las descripciones de las fuentes, como las que aparecen en este n&uacute;mero de <i>Infectio</i>, son de particular importancia para estar atentos en el control de calidad del ambiente y de los insumos m&eacute;dicos.</p>      <p>Los edificios hospitalarios tienen m&uacute;ltiples reservorios reconocidos, entre los m&aacute;s relevantes est&aacute;n los techos y, en particular, el espacio entre el cielo raso y el tejado. Este espacio est&aacute; oculto a los ojos del personal de limpieza e incluye los sistemas de ventilaci&oacute;n de las diferentes salas quir&uacute;rgicas y asistenciales, y es habitado por diferentes tipos de microorganismos <sup>(4)</sup>. Es necesario programar la limpieza adecuada y peri&oacute;dica de estos espacios con la remoci&oacute;n del polvo acumulado y la vigilancia en busca de mohos colonizadores.</p>      <p>Los reservorios de agua son los siguientes implicados en los brotes relacionados con el medio ambiente; hay un sinn&uacute;mero de referencias que implican las fuentes de agua como fuentes de brotes, entre ellos los lavamanos con <i>Pseudomonas </i>spp., las duchas con <i>Legionella pneumophila </i>y enterobacterias con contaminaci&oacute;n de los tanques de agua y de todo el sistema hidr&aacute;ulico, desde la misma fuente hasta el sistema de ca&ntilde;er&iacute;as y retretes <sup>(5)</sup>.</p>      <p>El &uacute;ltimo por citar en este caso, pero no menos importante que los dos anteriores, se relaciona con las superficies hospitalarias, en las que est&aacute;n incluidos desde los pisos hasta los teclados de los computadores y los equipos m&eacute;dico-quir&uacute;rgicos. En esta fuente en particular, se debe dar relevancia al comportamiento de las personas de servicios generales encargadas de realizar el cuidado general del entorno hospitalario y el riesgo persistente de elevar part&iacute;culas del polvo al barrer, limpiar, brillar, etc., la preparaci&oacute;n de las soluciones desinfectantes y la aplicaci&oacute;n de las mismas en las superficies (paredes, muebles y equipos de oficina y m&eacute;dicos) ya que todos estos elementos se han asociado con brotes de infecciones intrahospitalarias<sup>(6)</sup>.</p>      <p>En los servicios farmac&eacute;uticos existen riesgos latentes de contaminaci&oacute;n de medicamentos y soluciones para uso t&oacute;pico, ent&eacute;rico y sist&eacute;mico, durante la preparaci&oacute;n y distribuci&oacute;n de medicamentos y materiales est&eacute;riles. En general, y a pesar de las regulaciones existentes, puede presentarse contaminaci&oacute;n de estos productos durante su preparaci&oacute;n inicial en los laboratorios farmac&eacute;uticos, antes de su ingreso al centro hospitalario, durante su manejo en los servicios farmac&eacute;uticos por reempaque y distribuci&oacute;n y, finalmente, en las estaciones de enfermer&iacute;a durante la preparaci&oacute;n final para la administraci&oacute;n a los pacientes <sup>(7)</sup>. Todo el sistema de normas farmac&eacute;uticas est&aacute; dise&ntilde;ado para garantizar que desde la primera hasta la &uacute;ltima gota de una soluci&oacute;n parenteral que se administre a los paciente sean est&eacute;riles, sin pir&oacute;genos y libres de part&iacute;culas <sup>(8)</sup>. La p&eacute;rdida de estas condiciones en cualquiera de los niveles antes mencionados puede asociarse a la aparici&oacute;n de procesos infecciosos en uno o m&aacute;s pacientes y la definici&oacute;n de brotes asociados a la atenci&oacute;n en salud. En este n&uacute;mero encontramos dos fuentes con mecanismos diferentes por las cuales las bacterias llegaron al torrente sangu&iacute;neo, uno a trav&eacute;s de la contaminaci&oacute;n de la soluci&oacute;n antis&eacute;ptica, que es el mecanismo final para garantizar el prop&oacute;sito de la administraci&oacute;n segura de medicamentos y soluciones parenterales, y el otro, aparentemente ubicado en el polo opuesto, cual es la contaminaci&oacute;n de los viales de un medicamento sellado que llega al centro hospitalario <sup>(1,2)</sup>.</p>      <p>Los brotes de infecciones asociadas a la atenci&oacute;n en salud por contaminaci&oacute;n de las soluciones parenterales han sido identificados desde 1971, cuando la secci&oacute;n de infecciones hospitalarias de los <i>Centers for Disease Control and Prevention </i>(CDC) presentaron una serie de infecciones en ocho hospitales de siete estados de los Estados Unidos, con 150 casos de bacteriemia por <i>E. cloacae </i>y <i>E. agglomerans</i>, que se asociaron a 9 muertes, y el agente fue identificado en las tapas de las botellas de las soluciones endovenosas <sup>(9)</sup>. En la actualidad, las condiciones de fabricaci&oacute;n y distribuci&oacute;n son m&aacute;s seguras; sin embargo, a&uacute;n hay riesgo de que estas soluciones est&eacute;n contaminadas antes de llegar a los centros hospitala y sean la fuente de infecci&oacute;n. La presentaci&oacute;n de Luc&iacute;a Correa y su grupo de trabajo, hace una clara referencia a este riesgo <sup>(2)</sup>. Despu&eacute;s de que los medicamentos son despachados desde la farmacia, hasta que el grupo derios enfermer&iacute;a lo administra al paciente pueden presentarse diferentes tipos de riesgo, entre los que se encuentra el riesgo de infecciones asociadas a la atenci&oacute;n en salud, sin dejar de considerar los de administraciones equ&iacute;vocas con medicamentos que no corresponden en la dosis ni en la v&iacute;a de administraci&oacute;n. En una publicaci&oacute;n reciente se encontr&oacute; que 3 % de los l&iacute;quidos infundidos en los pacientes eran positivos para bacilos Gram negativos y estos l&iacute;quidos fueron responsables de 7 % de las bacteriemias asociadas a los dispositivos centrales y de 11 % de todas las bacteriemias consideradas como primarias <sup>(10)</sup>.</p>      <p>Finalmente, y a pesar del mejor esfuerzo en controlar los procesos de administraci&oacute;n de medicamentos, se pueden presentar brotes asociados a la contaminaci&oacute;n de las soluciones antis&eacute;pticas, como el trabajo presentado por Lina Mar&iacute;a Echeverry y su equipo, que pueden afectar un n&uacute;mero importante de pacientes antes de que puedan ser detectados por los sistemas de vigilancia. Las condiciones ambientales extremadamente adversas de estas soluciones hacen que muy pocos microorganismos sean capaces de colonizarlas, en particular se describen agentes Gram negativos no fermentadores como <i>Burkholderia cepacia, Pseudomonas aeruginosa, Xanthomonas maltophilia </i>y <i>Pseudomonas fluorescens </i><sup>(11,12)</sup>. El grado de compromiso de los pacientes por estos agentes depende de sus condiciones inmunol&oacute;gicas de base.</p>      <p>La publicaci&oacute;n de estos dos brotes es fundamental para los expertos en el control de las infecciones, sus hallazgos nos recuerdan algunas fuentes que son consideradas como seguras y habitualmente no se exploran en primera instancia, y lo que es peor, como las soluciones antis&eacute;pticas son consideradas como piedra fundamental en el control de las infecciones, la implementaci&oacute;n de medidas est&aacute;ndar de control puede incrementar el n&uacute;mero de pacientes afectados antes de poder identificarlas como la fuente de la contaminaci&oacute;n. Es necesario que revisemos juiciosamente el control que se realiza en las instituciones sobre los focos infrecuentes y evitar la aparici&oacute;n y diseminaci&oacute;n de brotes que pudieran haber sido controlados a partir de la toma de conciencia del comportamiento de los microorganismos en las fuentes inanimadas, descritas desde el desarrollo de la medicina hospitalaria.</p>     <p>Correspondencia: Carlos Saavedra. Universidad Nacional de Colombia, Bogot&aacute;, D.C., Colombia. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:chsaavedrat@bt.unal.edu.co">chsaavedrat@bt.unal.edu.co</a> </p>      <p><b>Referencias</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>1. Echeverri LM, Atehort&uacute;a S, Tamayo M, Restrepo DM, Valencia N. Brote hospitalario de <i>Achromobacter denitrificans </i>relacionado con el uso de clorhexidina contaminada. Infectio. 2012;16:112&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000023&pid=S0123-9392201200020000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Correa AL, Mazo LM, Valderrama MP, Restrepo A, Jaimes F. Descripci&oacute;n de un brote de bacteriemias por <i>Leclercia adecarboxylata </i>probablemente asociado al uso de viales de heparina contaminados. Infectio. 2012;16:117&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000024&pid=S0123-9392201200020000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Vesga JF, &Aacute;lvarez CA. Mecanismos de transmisi&oacute;n de la infecci&oacute;n. En Malag&oacute;n-Londo&ntilde;o V, &Aacute;lvarez CA, editores, Infecciones hospitalarias. Bogot&aacute;: Editorial M&eacute;dica Panamericana; 2010. p. 47-55.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000025&pid=S0123-9392201200020000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Warner P, Doherty J. Bacteriology of air-conditioning ducts with special reference to operating rooms. Can Med Assoc J. 1963;88:416-9.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000026&pid=S0123-9392201200020000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Emerson AM. Emerging waterborne infections in health-care settings. Emerg Infect Dis. 2001;7:272-6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000027&pid=S0123-9392201200020000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Ayliffe GA, Collins BJ, Lowbury EJ, Babb JR, Lilly HA. Ward floors and other surfaces as reservoirs of hospital infection. J Hyg (Lond). 1967 December; 65(4): 515-536.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000028&pid=S0123-9392201200020000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Hopkins C. Pharmacy service. En: Mayhall CG, editor. Hospital epidemiology and infection control. Third edition. New York: Lippincott Williams &amp; Wilkins; 2004. p. 1315 -23.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000029&pid=S0123-9392201200020000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Jim&eacute;nez ME. Criterios y est&aacute;ndar de pr&aacute;ctica para servicios de farmacia hospitalaria. Madrid: Editorial del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmac&eacute;uticos; 1990. p. 36-38.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000030&pid=S0123-9392201200020000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Nosocomial bacteremias associated with intravenous fluid therapy- U.S.A. Morbid Mortal Wkly Rep. 20(Suppl.9).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000031&pid=S0123-9392201200020000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Mac&iacute;as AE, Huertas M, de Le&oacute;n SP, Mu&ntilde;oz JM, Ch&aacute;vez AR, Sifuentes- Osornio J, <i>et al. </i>Contamination of intravenous fluids: A continuing cause of hospital bacteremia. Am J Infect Control. 2010;38:217-21.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000032&pid=S0123-9392201200020000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Mackel DC, Maki DG, Anderson RL, Rhame FS, Bennett JV. Nationwide epidemic of septicemia caused by contaminated intravenous products: mechanisms of intrinsic contamination. J Clin Microbiol. 1975;2:486-97.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000033&pid=S0123-9392201200020000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Nosocomial <i>Burkholderia cepacia </i>infection and colonization associated with intrinsically contaminated mouthwash--Arizona, 1998. MMWR Morb Mortal Wkly Rep. 1998;47:926-8 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000034&pid=S0123-9392201200020000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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