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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[CONDUCTAS PROSOCIALES EN LOS BARRIOS MODELO Y LOS TRUPILLOS DE BARRANQUILLA]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[PROSOCIAL BEHAVIOR IN PEOPLE LIVING IN THE MODELO AND LOS TRUPILLOS NEIGHBORHOODS IN BARRANQUILLA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Este artículo muestra los resultados de un estudio que describe las conductas prosociales en un grupo de personas de los barrios Modelo y Los Trupillos de Barranquilla. La muestra intencional, estuvo representada por 75 personas. La recolección de la información se obtuvo a partir de una técnica naturalista en la cual se les solicitaba a los participantes la posibilidad de apoyar en una situación prosocial relacionada con ayudar a niños, niñas y ancianos, Los resultados permiten establecer que el 45,33 % ayudan y el 54,66 % no ayudan. Así mismo se obtuvieron los siguientes datos: Los que ayudan son creyentes practicantes de una religión; ayudan más las mujeres que los hombres y las personas entre los 20 a los 40 años.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="center"><font size="4"><b>CONDUCTAS PROSOCIALES EN LOS BARRIOS MODELO Y LOS TRUPILLOS DE BARRANQUILLA</b></font></p>      <p align="center"><font size="3"><b>PROSOCIAL BEHAVIOR IN PEOPLE LIVING IN THE MODELO AND LOS TRUPILLOS NEIGHBORHOODS IN BARRANQUILLA</b></font></p>      <p align="center">JUAN CARLOS MARIN ESCOBAR<sup>*</sup>    <br>  <i>Universidad Sim&oacute;n Bol&iacute;var - Barranquilla - Colombia</i></p>      <p><sup>*</sup> Docente investigador del Programa de Psicolog&iacute;a de la Universidad Sim&oacute;n Bol&iacute;var de Barranquilla. Email: <a href="mailto:jcmarin@unisimonbolivar.edu.co">jcmarin@unisimonbolivar.edu.co</a></p>      <p><b>Referencia de este art&iacute;culo (APA)</b>:    <br>  Mar&iacute;n, J.C. (2014). Conductas prosociales en los barrios Modelo y Los Trupillos de Barranquilla. En Psicogente, 17(31), 211-225.</p>       <p>Recibido: 10 de septiembre de 2013 Aceptado: 12 de diciembre de 2013</p>  <hr>     <p><b>Abstract</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>This paper focuses on the findings of a study which describes the prosocial behavior in a group of people who live in Modelo and Los Trupillos neighborhoods in Barranquilla. 75 people were sampled in this study. In order to collect the data, a natural approach was used in which the participants were asked to take part in a social survey as it related to helping the children and elderly in that area. As a result 45.33 % helps and 54.66 % does not help. Likewise it was obtained the following information: Those who help are practicing believers of a religion; they help more women than men and people between 20 to 40 years old.</p>      <p><b>Key words:</b> Prosocial behavior, Altruism, Help.</p> <hr>     <p><b>Resumen</b></p>      <p>Este art&iacute;culo muestra los resultados de un estudio que describe las conductas prosociales en un grupo de personas de los barrios Modelo y Los Trupillos de Barranquilla. La muestra intencional, estuvo representada por 75 personas. La recolecci&oacute;n de la informaci&oacute;n se obtuvo a partir de una t&eacute;cnica naturalista en la cual se les solicitaba a los participantes la posibilidad de apoyar en una situaci&oacute;n prosocial relacionada con ayudar a ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y ancianos, Los resultados permiten establecer que el 45,33 % ayudan y el 54,66 % no ayudan. As&iacute; mismo se obtuvieron los siguientes datos: Los que ayudan son creyentes practicantes de una religi&oacute;n; ayudan m&aacute;s las mujeres que los hombres y las personas entre los 20 a los 40 a&ntilde;os.</p>      <p><b>Palabras clave:</b> Conductas prosociales, Altruismo, Ayuda.</p> <hr>     <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>      <p>A  trav&eacute;s de la historia en la sociedad se ha considerado que acudir en ayuda de alguien constituye un valor social b&aacute;sico. Dichas conductas no hab&iacute;an sido objeto de estudio sistem&aacute;tico y con la rigurosidad de la ciencia antes de los a&ntilde;os 70, sobre todo porque por diversas razones las conductas negativas de naturaleza agresiva tuvieron mayor relevancia y fueron objeto de abundantes estudios.</p>      <p>Este comportamiento social positivo ha sido estudiado por la Psicolog&iacute;a y espec&iacute;ficamente por la Psicolog&iacute;a social, enmarcada dentro de lo que se denomina conductas prosociales. Se incluyen en esta categor&iacute;a conductas que implican un compromiso por el bienestar de otros miembros de la sociedad, a trav&eacute;s de acciones que los benefician y que en apariencia no se efect&uacute;an por recibir una recompensa, a pesar de implicar en ocasiones ciertos riesgos para quienes las realizan.</p>      <p>Como es de esperarse, a partir de entonces se han venido registrando diversas definiciones de las conductas prosociales. Eisenberg, Fabes y Spinrad (1998), la definen como la conducta voluntaria para beneficiar a otras personas; Mar&iacute;n (2010) como aquellas alternativas de conducta que buscan el bienestar de otras personas o grupos de personas. Roche (1982):</p>      <p>como la conducta tendiente a ayudar, beneficiar a otra persona o grupo de personas sin que exista previamente una recompensa exterior anticipada al autor. Estas acciones suponen alg&uacute;n coste o riesgo, o auto-sacrificio por parte del autor y comprenden una alta variedad de conductas: generosidad, ayuda en la pena o apuro, el compartir posesiones, la donaci&oacute;n, la cooperaci&oacute;n y en general la participaci&oacute;n en actividades tendientes a mejorar el bienestar de los dem&aacute;s, reduciendo las injusticias sociales, las desigualdades y la violencia (p. 102).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Dentro de las investigaciones pioneras sobre el tema, podemos mencionar la realizada por Rosenthal (1964) referente al caso de Kitty Genovese que m&aacute;s adelante rese&ntilde;amos y Latan&eacute; y Darley (1969). Estos &uacute;ltimos sosten&iacute;an que cuando una persona es testigo de una situaci&oacute;n de emergencia, mostrarse altruista consiste no solo en una decisi&oacute;n, sino en una serie de ellas. Solo intervendr&aacute;, si toma la decisi&oacute;n correcta en cada momento de la emergencia, secuencia llamada por ellos &aacute;rbol de decisiones. Algunas de estas etapas se pueden distinguir como percepci&oacute;n de una emergencia, verificar si es una situaci&oacute;n en la cual me corresponde actuar, qu&eacute; otras personas estar&iacute;an implicadas, qu&eacute; riesgos asumir&iacute;a en la actuaci&oacute;n prosocial, entre otras.</p>      <p>Ciertamente el inter&eacute;s despertado acompa&ntilde;ado de estas y otras investigaciones sobre conductas prosociales, surgieron como respuesta a los casos de indiferencia social presentados en la sociedad norteamericana, referente a la negativa para ayudar a una persona cuando esta la demandaba con urgencia. Un ejemplo puntual, que describe la situaci&oacute;n perfectamente y que prendi&oacute; las alarmas, es el registrado en la ciudad de Nueva York en 1964 cuando Kitty Genovese, iba camino a casa y fue atacada por un hombre armado y a&uacute;n cuando muchas personas, presenciaron el hecho, ninguna acudi&oacute; en su ayuda. Se pudiera decir que este caso adem&aacute;s de darle la vuelta al mundo origin&oacute; gran inter&eacute;s.</p>      <p>Posteriormente otro caso conmovi&oacute; a la sociedad de Estados Unidos. Aqu&iacute; se hace referencia al a&ntilde;o de 1995, cuando Deletha Word de 16 a&ntilde;os, manejaba de regreso a casa sobre un puente de Detroit. Su carro colision&oacute; accidentalmente a otro, el conductor del veh&iacute;culo la golpe&oacute; brutalmente, hasta que el p&aacute;nico la oblig&oacute; a saltar al r&iacute;o sin saber nadar. Esto ante la mirada de varios automovilistas que no intervinieron para ayudar a la joven mujer (Bennet, 1995).</p>      <p>En nuestra sociedad moderna crece la preocupaci&oacute;n de los diferentes estamentos sociales, por el progresivo desinter&eacute;s de sus integrantes por acudir en ayuda de otros miembros que lo requieran al encontrarse inmersos en determinada situaci&oacute;n que implique desprotecci&oacute;n y estar impedidos para resolverla por sus propios medios.</p>      <p>De hecho se pudieran citar cientos de ejemplos que muestran las conductas de indiferencia de la sociedad ante una situaci&oacute;n inminente de ayuda. Solo para citar un ejemplo recordemos el art&iacute;culo de la revista <i>Semana</i> del 27 de octubre de 2012 titulado "Amor, no me mates: aumentan feminicidios en Colombia" en el cual se narra el caso reciente de la se&ntilde;ora de un conjunto de apartamentos situado en la capital de la Rep&uacute;blica de Colombia, que fue atacada con arma blanca por su esposo ante la mirada at&oacute;nita de varias personas y sin embargo ninguna actu&oacute;, incluyendo el celador del edificio. Despu&eacute;s de varias heridas y sin recibir atenci&oacute;n a tiempo la mujer falleci&oacute;.</p>      <p>Por otro lado, cuando se intentan determinar los factores que parecen influir en la realizaci&oacute;n de estos comportamientos prosociales y altruistas, es necesario comentar que estamos ante un repertorio complejo y como tal, hay que considerarlo multicausal. Esto por la diversidad de variables que interact&uacute;an como son religi&oacute;n, edad, sexo, nivel educativo, desarrollo cognitivo, personalidad, elementos perceptivos, culturales e hist&oacute;ricos, antecedentes inmediatos de las personas, entre muchos otros. Todos estos elementos se combinan para que en un determinado momento, el ser humano, responda de manera altruista ante la ayuda requerida por otra persona, o por el contrario muestre actitudes de indiferencia.</p>      <p>Recientemente en un art&iacute;culo publicado por Mar&iacute;n (2010), quien desarroll&oacute; una completa revisi&oacute;n te&oacute;rica sobre el constructo, anot&oacute; una serie de razones asociadas a la presentaci&oacute;n de conductas de ayuda tales como la motivaci&oacute;n, las variables de personalidad, los estados de &aacute;nimo, las variables perceptivas, la teor&iacute;a de los refuerzos, e incluy&oacute; por supuesto la teor&iacute;a del &aacute;rbol de decisiones de Latan&eacute; y Darley, ya referenciada.</p>      <p>El inter&eacute;s por el tema de las conductas prosociales ha sido progresivo. Molero, Candela, y Cort&eacute;s (1999), anotan una oleada de trabajos de investigaci&oacute;n y preocupaciones t&eacute;cnico-cient&iacute;ficas que intentan cubrir lo concerniente al altruismo social. Desde el a&ntilde;o 1970, hasta nuestros d&iacute;as se pueden mencionar diversos autores: Clark y Word (1972); Coke, Batson y Mc Davis (1978); Piliavin y Piliavin (1972); Davis (1983); Eisenberg (1981); Frydman y Ritucci (l988); Gonz&aacute;lez Portal (1995). Igualmente han crecido los eventos, congresos y diversas formas de disertaci&oacute;n donde se ha expuesto una variedad de aproximaciones sobre el tema. Entre los asuntos que preocupan a los investigadores se tienen: el llegar a una definici&oacute;n precisa del concepto, construir modelos que intenten explicar las conductas prosociales, relacionar diversos constructos de la Psicolog&iacute;a y de las Ciencias Sociales con la prosocialidad, establecer si se puede ense&ntilde;ar este tipo de conductas, relacionar el altruismo con la formaci&oacute;n en valores, entre otros.</p>      <p>Pero el inter&eacute;s por estudiar la prosocialidad no es solo para dar respuesta a las anteriores inquietudes, se estima en concordancia con la creciente preocupaci&oacute;n de la sociedad por promover las conductas prosociales, que puede generarse una cultura en contra de la agresi&oacute;n, la violencia, las conductas delincuenciales y en general conductas que atenten contra los otros y contra la convivencia en com&uacute;n unidad.</p>      <p>Precisamente en este marco se sit&uacute;an los prop&oacute;sitos de la investigaci&oacute;n que se presentan en este art&iacute;culo, conocer en cierta forma la tendencia que tendr&iacute;an las personas para ayudar a otros, conocer la din&aacute;mica de las conductas prosociales, dar respuesta a inquietudes tales como: &iquest;Qu&eacute; lleva a que una persona se muestre prosocial con otro semejante? Adicionalmente, &iquest;Hasta d&oacute;nde realmente el hombre y la mujer tienen conductas prosociales y de ayuda?, &iquest;Las actitudes y expresiones altruistas pueden ser socializadas?, &iquest;Se puede, a partir de la premisa anterior construir sociedades benevolentes y prosociales?</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En Colombia, quienes han pertenecido a estas &uacute;ltimas cuatro generaciones, han podido observar los diferentes tipos de agresiones a los que se han visto expuestos y en diversos contextos, los habitantes de este pa&iacute;s. Muchos elementos servir&iacute;an de apoyo para evidenciar este hecho. Se podr&iacute;an analizar simplemente algunas cifras relacionadas con la violencia, n&uacute;mero de muertes violentas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, tasas de secuestros, cifras de desplazamiento forzado por culpa de la violencia, entre otros muchos elementos.</p>      <p>&iquest;Pero qu&eacute; se conoce desde el punto de vista inves-tigativo de la capacidad del colombiano para ayudar a los otros?, &iquest;Hasta d&oacute;nde el hombre y la mujer colombiana son indiferentes ante lo que le pasa al pr&oacute;jimo?, &iquest;Cu&aacute;l es el comportamiento y la actitud de las personas ante los sucesos e insucesos que les ocurren a las dem&aacute;s personas?, &iquest;Qu&eacute; pasa ante una situaci&oacute;n de calamidad que le ocurre a otro?, &iquest;Es posible que podamos socializar conductas de ayuda?, &iquest;El habitante de la Costa colombiana y de Barranquilla es prosocial y se preocupa por el otro?</p>      <p>Todas estas inquietudes consideradas, solo podr&iacute;an despejarse a partir de la realizaci&oacute;n de investigaciones que nos permitan conocer la din&aacute;mica que presentan las conductas prosociales en el hombre y la mujer. Desafortunadamente, adem&aacute;s de lo que se oye cotidianamente, incluso desde fuera de este contexto, no existen investigaciones que permitan cotejar hasta qu&eacute; punto esta denominaci&oacute;n de preocupaci&oacute;n por el otro, que desde las Ciencias Sociales podemos acu&ntilde;ar como conductas prosociales, obedece a un hecho cierto, o simplemente ha quedado como un estereotipo positivo hacia Barranquilla y el barranquillero.</p>      <p>Adicionalmente, los cambios que han sucedido en la ciudad en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, asociados al crecimiento demogr&aacute;fico, los procesos migratorios, la urbanizaci&oacute;n, los procesos normales de aculturaci&oacute;n, los peligros a los que nos enfrentamos diariamente por el incremento de la delincuencia, el incremento en los &iacute;ndices de violencia, la indigencia, entre muchos otros problemas sociales, sin duda han podido influir en la visi&oacute;n y perspectiva de ayuda que posiblemente tenga el ciudadano de Barranquilla.</p>      <p>Por ello, la investigaci&oacute;n en que est&aacute; centrado este art&iacute;culo est&aacute; interesada en conocer hasta qu&eacute; punto las personas habitantes de los barrios Modelo y Los Trupillos de Barranquilla manifiestan en sus comportamientos habituales conductas prosociales o de ayuda al pr&oacute;jimo y adem&aacute;s, comparar el comportamiento asumido por estos habitantes ante la solicitud de ayuda por parte de otras personas, teniendo en cuenta las variables g&eacute;nero, edad, religi&oacute;n y procedencia geogr&aacute;fica.</p>      <p>Dando respuesta a ello se presenta la siguiente pregunta problema:</p>      <p>&iquest;Manifiesta el habitante de los barrios Modelo y Los Trupillos de la ciudad de Barranquilla, conductas prosociales ante el requerimiento de ayuda?</p>      <p><b>M&Eacute;TODO</b></p>      <p><b>Dise&ntilde;o</b></p>      <p>El paradigma utilizado para la realizaci&oacute;n de esta investigaci&oacute;n correspondi&oacute; al denominado emp&iacute;rico-anal&iacute;tico, tambi&eacute;n conocido como positivista o pragmatista. Este paradigma se caracteriza por un estilo de pensamiento sensorial, por una orientaci&oacute;n concreta-objetiva hacia las "cosas", por un lenguaje num&eacute;rico-aritm&eacute;tico, y por unas referencias de validaci&oacute;n situadas en la realidad objetiva con el prop&oacute;sito de formular leyes generales. Si se quiere discutir sobre el inter&eacute;s que gu&iacute;a este paradigma, hay que decir que este es de naturaleza tecnol&oacute;gica, con una tendencia evidente hacia la objetividad, que se traducir&aacute; en la legitimaci&oacute;n de dicha objetividad cient&iacute;fica con un fin de control social (Padr&oacute;n, 1992).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por otro lado, la presente investigaci&oacute;n es descriptiva. Los estudios descriptivos buscan especificar las propiedades, las caracter&iacute;sticas y los perfiles importantes de personas, grupos, comunidades o cualquier otro fen&oacute;meno que se someta a an&aacute;lisis (Sabino, 1992). Otros autores afirman que estudios de este tipo miden, eval&uacute;an o recolectan datos sobre diversos aspectos, dimensiones o componentes del fen&oacute;meno a investigar (Hern&aacute;ndez, Fern&aacute;ndez &amp; Baptista, 2003).</p>      <p>Derivado de este tipo de investigaci&oacute;n se utiliz&oacute; el dise&ntilde;o no experimental, debido a que la variable fundamental de estudio no se someti&oacute; a tratamiento alguno. Podr&iacute;a definirse este tipo de dise&ntilde;o como aquel que se realiza sin manipular deliberadamente variables. Es decir, se trata de una investigaci&oacute;n donde no se hacen modificaciones en forma intencional a ning&uacute;n conjunto de variables. Lo que se hace en la investigaci&oacute;n no experimental es observar fen&oacute;menos tal y como se dan en su contexto natural, para despu&eacute;s analizarlos (Hern&aacute;ndez, Fern&aacute;ndez &amp; Baptista, 2003).</p>      <p><b>Participantes</b></p>      <p>El estudio se llev&oacute; a cabo en los barrios Modelo y Los Trupillos de la ciudad de Barranquilla, con la participaci&oacute;n de 34 y 42 familias respectivamente. El barrio Modelo est&aacute; conformado por unas 32 manzanas y pertenece a la localidad Centro Hist&oacute;rico. Limita con un sector urbano y otro industrial, este &uacute;ltimo perteneciente a la llamada V&iacute;a 40. Se caracteriza por ser estrato 3 y cuenta con los servicios p&uacute;blicos domiciliarios: agua, luz, alcantarillado, gas y tel&eacute;fono. Tiene en la actualidad 785 viviendas, y una poblaci&oacute;n aproximada de 7.606 personas. De ellas 4.140 son mujeres y 3.466 son hombres (Departamento Administrativo Nacional de Estad&iacute;stica -DANE-, 2005). Este barrio se divide en tres sectores. El primero est&aacute; conformado por 11 manzanas, el segundo por 9 y el tercero por 12.</p>      <p>El barrio Los Trupillos, por su parte, es una subdivisi&oacute;n del barrio Las Nieves, y est&aacute; ubicado al suroriente de la ciudad de Barranquilla. Limita con los barrios Las Nieves, Boyac&aacute; y Montes. Cuenta con 22 manzanas que albergan unas 828 casas. La mayor&iacute;a de ellas fueron construidas por el denominado anteriormente Instituto de Cr&eacute;dito Territorial, entidad estatal encargada de administrar los recursos para construir viviendas entre la poblaci&oacute;n m&aacute;s vulnerable. Es de estratificaci&oacute;n 3. El barrio cuenta con los servicios p&uacute;blicos domiciliarios de agua, luz, alcantarillado, gas y tel&eacute;fono.</p>      <p>Para el estudio solo se seleccionaron n&uacute;cleos familiares ubicados dentro de la dimensi&oacute;n territorial que corresponde a estos sectores de la ciudad y que tuvieran m&aacute;s de diez a&ntilde;os de ser habitantes del barrio. Cada uno de los participantes fue escogido de manera intencional. Por tanto se trata de un muestreo no probabil&iacute;stico definido como un muestreo donde el investigador deliberadamente selecciona uno a uno los participantes (Hern&aacute;ndez, Fern&aacute;ndez &amp; Baptista, 2003).</p>      <p><b>Instrumentos</b></p>      <p>Para el desarrollo de la investigaci&oacute;n se utiliz&oacute; una t&eacute;cnica naturalista en forma de di&aacute;logo en el que se les plantearon a las personas participantes del estudio unas situaciones en donde se espera una conducta de ayuda.</p>      <p>Para la construcci&oacute;n del instrumento se tomaron como base las situaciones est&iacute;mulo referidas a necesidades de ayuda planteadas en un estudio piloto realizado en el barrio Los Pinos, de Barranquilla (Mar&iacute;n, 2009), lo que dio lugar para que se construyera, por parte del grupo investigador, y teniendo en cuenta aspectos relevantes de nuestra cultura, un gran n&uacute;mero de situaciones donde se esperaban respuestas de ayuda. Finalmente el estudio utiliz&oacute; tres situaciones particulares a partir de las cuales se solicit&oacute; ayuda. La primera fue la contribuci&oacute;n con &uacute;tiles escolares, materiales did&aacute;cticos, equipos tecnol&oacute;gicos para dos colegios:12 de Octubre y CEB 020, en el barrio Los Olivos y el corregimiento de Juan Mina; la segunda, v&iacute;veres y ropa destinada a los ni&ntilde;os en estado de desnutrici&oacute;n y abandono del barrio La Cangrejera de la ciudad de Barranquilla y la tercera, ayuda para el programa "El adulto mayor a&uacute;n es valioso", como colaboraci&oacute;n con los residentes de los asilos San Antonio y San Jos&eacute;, de esta ciudad. Estos centros requieren de ropa y alimentos no perecederos.</p>      <p><b>Procedimiento</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El proyecto se gest&oacute; por el inter&eacute;s de continuar con una investigaci&oacute;n piloto realizada en el barrio Los Pinos, sobre el tema de prosocialidad, tambi&eacute;n en la ciudad de Barranquilla. El primer proceso fue de tipo te&oacute;rico. De esta forma se realizaron revisiones bibliogr&aacute;ficas para ampliar el horizonte conceptual de la variable. Se escogi&oacute; la poblaci&oacute;n sobre la que se realizar&iacute;a el estudio, b&aacute;sicamente acogi&eacute;ndose a criterios pr&aacute;cticos, relacionados con lo representativo que ten&iacute;an que ser estos lugares para la ciudad, siendo seleccionados los barrios Modelo y Los Trupillos. Posteriormente se recurri&oacute; a la aplicaci&oacute;n de una f&oacute;rmula estad&iacute;stica que permitiera determinar el tama&ntilde;o de la muestra en cada uno de los barrios seleccionados. Para el caso estuvieron representados por 34 para el barrio Modelo y 42 para Los Trupillos.</p>      <p>A partir de all&iacute; se efectu&oacute; un contacto directo con la comunidad lo que sirvi&oacute; para hacer el reconocimiento del terreno y se levant&oacute; un plano del lugar: se contabilizaron las calles, las manzanas, las casas y familias. Igualmente se cotej&oacute; esta informaci&oacute;n con datos suministrados por el DANE (2005). Acto seguido se trabaj&oacute; en la elaboraci&oacute;n del instrumento. Para esto se tuvo en cuenta tanto la definici&oacute;n conceptual como operacional de la variable estudiada. Como se mencion&oacute; se utiliz&oacute; como referente un instrumento usado en una investigaci&oacute;n previa alrededor de la prosocialidad.</p>      <p>El paso siguiente consisti&oacute; en la recolecci&oacute;n de la informaci&oacute;n, para ello se cont&oacute; con la participaci&oacute;n de estudiantes de Psicolog&iacute;a. El ejercicio de recolecci&oacute;n consisti&oacute; en ir a las casas seleccionadas y manifestar una situaci&oacute;n de ayuda esperando la respuesta prosocial o en su defecto, la indiferencia. Cabe anotar que en esta investigaci&oacute;n no a todas las personas consultadas se les manifestaron las mismas solicitudes de ayuda. Adem&aacute;s de la presentaci&oacute;n de las situaciones de ayuda, al mismo tiempo se indag&oacute;, entre aquellos que ayudaron, por qu&eacute; hab&iacute;an decidido mostrar este comportamiento.</p>      <p>Despu&eacute;s del proceso de recolecci&oacute;n de los datos obtenidos a trav&eacute;s del instrumento, se procedi&oacute; a la tabulaci&oacute;n de la informaci&oacute;n. Esto se hizo a partir del conteo de las situaciones en que las personas ayudaron, as&iacute; como el an&aacute;lisis del por qu&eacute; se dio la ayuda y las variables tenidas en cuenta en el estudio: edad, religi&oacute;n, sexo, procedencia, escolaridad. Este an&aacute;lisis llev&oacute; a la presentaci&oacute;n de los resultados descritos de manera cuantitativa y cualitativa y a la postre presentar las conclusiones que dieron respuesta a la pregunta problema y a los objetivos trazados al inicio del estudio.</p>      <p><b>RESULTADOS</b></p>      <p>Despu&eacute;s del proceso de recolecci&oacute;n de los datos obtenidos a trav&eacute;s de la t&eacute;cnica naturalista, consistente en un requerimiento expreso de solicitud de ayuda a ni&ntilde;os y ancianos en tres situaciones hipot&eacute;ticas, se proceder&aacute; entonces a describir los resultados obtenidos. Inicialmente se presentar&aacute; un dato global tanto de las personas que ayudaron, como de las que no ayudaron, estableciendo su porcentaje y su proporcionalidad. Luego se mostrar&aacute;n los datos por barrio, inicialmente se analizar&aacute; el barrio Modelo y enseguida el barrio Los Trupillos. Esta descripci&oacute;n se presenta teniendo en cuenta variables como la religi&oacute;n, el sexo, el rango de edades, la escolaridad y el lugar de procedencia. Esto se presenta a continuaci&oacute;n.</p>      <p>En t&eacute;rminos globales la investigaci&oacute;n consult&oacute; a 75 personas del barrio Modelo y Los Trupillos de la ciudad de Barranquilla. De estas personas 34 ayudaron y 41 se mostraron desinteresadas en mostrar conductas solidarias. En porcentaje esto corresponde a 45,33 % y 54,66 % respectivamente. Esto equivale a decir proporcionalmente y de manera aproximada que de cada dos personas consultadas, una ayuda y otra es indiferente (Ver <a href="#fig1">Figura 1</a>. Distribuci&oacute;n porcentual de la ayuda).</p>      <p align="center"><a name="fig1"><img src="img/revistas/psico/v17n31/v17n31a15f1.jpg"></a></p>       <p><b>BARRIO MODELO</b></p>      <p>Haciendo el an&aacute;lisis del barrio Modelo, el primer elemento por dilucidar en los resultados es el porcentaje de personas entrevistadas que no ayudaron. En este sentido se encontr&oacute; que el 52 % mostraron conductas ap&aacute;ticas, mientras que 48 % se mostraron solidarias. Es decir, unas 19 personas en este estudio son insolidarias y 15 son solidarias. De estas personas 63 % profesan la religi&oacute;n cat&oacute;lica, 22 % son evang&eacute;licas y 15 %, Testigos de Jehov&aacute;.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por sexo, encontramos que las mujeres son m&aacute;s proclives a ayudar en el barrio Modelo. En total de las 15 personas que ayudaron, el 65 % corresponde al sexo femenino. Por edades, el rango m&aacute;s dispuesto a ayudar se sit&uacute;a entre los 20 a los 40 a&ntilde;os, seguido del rango de los 60 a los 80. Esto equivale al 54 y 36 % respectivamente. Mientras que el 10 % se sit&uacute;a en el rango de 40 a 60 a&ntilde;os.</p>      <p>En cuanto al an&aacute;lisis del nivel de escolaridad de las personas que ayudan, las respuestas se situaron en las siguientes categor&iacute;as: 42 % universitarios, 28 % bachilleres, 15 % estudios primarios y 15 % t&eacute;cnicos.</p>      <p>Finalmente de la procedencia de las ayudas, se pudo determinar que el 64 % vienen de personas de Barranquilla y el 36 % de fuera (ver <a href="#tab1">Tabla 1</a>. Distribuci&oacute;n porcentual de ayuda de acuerdo a variables sociodemogr&aacute;ficas barrio Modelo).</p>      <p align="center"><a name="tab1"><img src="img/revistas/psico/v17n31/v17n31a15t1.jpg"></a></p>       <p><b>BARRIO LOS TRUPILLOS</b></p>      <p>En relaci&oacute;n al barrio Los Trupillos, conformada esta submuestra por 42 personas, se pudo establecer que 53 % no ayudaron y 47 % evidenciaron conductas de solidaridad. Esto equivale a 23 personas en el rango de no ayuda y 19 en el de ayuda. En cuanto a la religi&oacute;n que profesan las personas que son solidarias, 66 % son cat&oacute;licas,25,5 % son evang&eacute;licas y 8,5 % son Testigos de Jehov&aacute;.</p>      <p>En el an&aacute;lisis del g&eacute;nero, las conductas de ayuda vinieron en mayor n&uacute;mero de las mujeres, identificando en este sentido 11 personas que ayudan, equivalente a 58 %. De otra parte los hombres que ayudaron representaron el 42 %.</p>      <p>En cuanto al an&aacute;lisis por edades, en este caso se procedi&oacute; a dividir la muestra del estudio en tres categor&iacute;as, de 15 a 40; de 40 a 65 y de 65 a 90 a&ntilde;os. En este barrio, el rango m&aacute;s dado a ayudar es el situado entre 15 a 40 a&ntilde;os, equivalente a 47,36 %. Enseguida se sit&uacute;a el rango de 40 a 65 con un porcentaje cercano al 31 %. El rango de 65 a 90 a&ntilde;os, fue el que menos ayud&oacute; con un porcentaje del 21 %.</p>      <p>En cuanto al nivel de formaci&oacute;n y escolaridad, las personas bachilleres mostraron m&aacute;s disposici&oacute;n a dar ayuda, seguidas por los universitarios. En total 7 personas con el nivel de formaci&oacute;n de bachilleres ayudaron, 6 universitarios y 5 t&eacute;cnicos se mostraron solidarios, mientras que una persona ten&iacute;a solo estudios primarios.</p>      <p>Finalmente en cuanto a la procedencia geogr&aacute;fica m&aacute;s del 60 % de las ayudas llegaron de personas de Barranquilla. 12 en total son naturales de esta ciudad y 7 son de otras ciudades (ver <a href="#tab2">Tabla 2</a>. Distribuci&oacute;n porcentual de ayuda de acuerdo a variables sociodemogr&aacute;ficas barrio Los Trupillos).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="tab2"><img src="img/revistas/psico/v17n31/v17n31a15t2.jpg"></a></p>       <p>Elaborando una consolidaci&oacute;n de los resultados entre los dos barrios se puede extractar que los que m&aacute;s ayudan por religi&oacute;n son los cat&oacute;licos, las mujeres ayudan m&aacute;s que los hombres, los individuos j&oacute;venes son m&aacute;s dados a ayudar, los bachilleres y universitarios son m&aacute;s receptivos para dar ayuda y la procedencia m&aacute;s marcada a ayudar viene de los propios barranquilleros.</p>      <p>Realizando un an&aacute;lisis diferencial por beneficiarios de la ayuda podemos concluir que las personas de los dos barrios mostraron mayor inter&eacute;s en ayudar a los ni&ntilde;os desnutridos sin techo y en estado de abandono. En segunda instancia se sit&uacute;an los ancianos recluidos en los asilos San Antonio y San Jos&eacute;. La menor relevancia para dar ayuda procede de la solicitud de ayudar para erradicar o coadyuvar en el analfabetismo mediante la cooperaci&oacute;n a colegios de dos barrios de la ciudad.</p>      <p>La gente que se mostr&oacute; m&aacute;s dispuesta a colaborar fue la de la religi&oacute;n cat&oacute;lica. Esto contradice las investigaciones y estudios con relaci&oacute;n a la ayuda. En el estudio de la par&aacute;bola del buen samaritano de Darley y Batson (1973), ni siquiera aquellos participantes con creencias religiosas firmes que se dirig&iacute;an a dictar una charla sobre el buen samaritano se detuvieron a socorrer a una persona tirada en la calle, con obvios indicadores de necesitar ayuda. Por el contrario las personas pasaban de largo saltando por encima del menesteroso pensando m&aacute;s en cruzar el campus para no llegar tarde a su charla. Esto revelar&iacute;a que incluso el m&aacute;s servicial de nosotros puede sucumbir al influjo de la situaci&oacute;n y negar la ayuda a alguien que la necesite.</p>      <p>Otro dato que contradice en cierta manera la relaci&oacute;n entre religi&oacute;n y prosocialidad es el hecho de que siendo la religi&oacute;n un aspecto puramente humano, se han encontrado conductas prosociales en primates. En un art&iacute;culo del diario <i>El Pa&iacute;s</i> de Espa&ntilde;a del 28 de junio de 2007, titulado "Altruismo de Chimpanc&eacute;", de Alicia Rivera, (2007) se rese&ntilde;a la manera como se evidencian actuares prosociales en estos animales independientemente de la existencia de religi&oacute;n en los hom&iacute;nidos.</p>      <p>No obstante este dato en el cual se encontr&oacute; que casi todas las personas que ayudaron profesaban una religi&oacute;n no se puede decir fehacientemente que la religi&oacute;n sea la causa de la ayuda.</p>      <p>La gente se mostr&oacute; dispuesta a colaborar cuando la situaci&oacute;n planteada involucra a menores de edad. Las personas se ponen f&aacute;cilmente en la posici&oacute;n de quien potencialmente necesita de ayuda y los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as se ven como vulnerables. Es m&aacute;s, piensan que son sus propios hijos.</p>      <p>Otra posible situaci&oacute;n para que se ayude a los ni&ntilde;os e incluso a los ancianos, est&aacute; asociada al hecho de que no pueden valerse por s&iacute; mismos. Esto influye para que una persona crea que ese ni&ntilde;o o el anciano "merece" la ayuda debido a su condici&oacute;n o probable estado de indefensi&oacute;n.</p>      <p>En un estudio precedente realizado en el barrio Los Pinos de la ciudad de Barranquilla en el que se trabaj&oacute; con una muestra de 22 personas, a las cuales se les plantearon escenas naturalistas relacionadas con conductas prosociales, los resultados permitieron establecer que aproximadamente el 4 % de las consultadas se mostraron dispuestas a ayudar a sus semejantes. En t&eacute;rminos generales las personas ayudaban m&aacute;s si la situaci&oacute;n involucraba a ni&ntilde;os o ni&ntilde;as (Mar&iacute;n, 2009).</p>      <p>En la literatura a nivel del estudio de las conductas prosociales, ante este hecho se puede referenciar un estudio, de Worchel, Cooper, Goethals y Olson (2002), del cual se extrae en t&eacute;rminos generales lo siguiente:<i>"En concreto, cuanta m&aacute;s simpat&iacute;a sintieran los participantes cuando hac&iacute;an una atribuci&oacute;n a causas incontroladas, m&aacute;s probable era que ofrecieran su ayuda"</i> (p. 286). Coloc&aacute;ndola en la situaci&oacute;n descrita, se puede observar que en una situaci&oacute;n que, por lo general, un ni&ntilde;o y el anciano no ser&iacute;a capaz de enfrentar, entonces se hace m&aacute;s susceptible a recibir ayuda.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Un elemento importante que arroj&oacute; la interpretaci&oacute;n de los resultados es que las mujeres ayudaron m&aacute;s que los hombres. Similares resultados han sido encontrados por varias investigaciones a trav&eacute;s de los a&ntilde;os y ratificadas en los hallazgos de Calvo, Gonz&aacute;lez y Martorell, 2001; L&oacute;pez, 1994; S&aacute;nchez, Alfredo, Agueda, 2006. Estos &uacute;ltimos opinan que estas diferencias de g&eacute;nero est&aacute;n relacionadas con procesos de socializaci&oacute;n. De hecho hay varios estudios que muestran que dependiendo del contexto y de las pautas de crianza que estos contextos generan, as&iacute; se actuar&aacute; en relaci&oacute;n con el otro. En un estudio efectuado por Carlo y colaboradores se encontr&oacute; que las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os americanos mostraban los mismos niveles de cooperaci&oacute;n, mientras que las ni&ntilde;as brasile&ntilde;as, que pertenec&iacute;an a una cultura m&aacute;s colectivista, resultaron ser m&aacute;s cooperadoras y menos individualistas que sus compa&ntilde;eros varones (Carlo y Randall, 2002).</p>      <p>No obstante los primeros hallazgos efectuados por investigaciones con metodolog&iacute;as rigurosas mostraban que los hombres prestaban m&aacute;s ayuda que las mujeres (Eagly &amp; Crowley, 1986; Piliavin &amp; Unger, 1985).</p>      <p>Sin embargo son las mujeres las que desempe&ntilde;an actividades y oficios destinados de alguna manera a proteger a los dem&aacute;s (Mendo, 2005). Este mismo autor sostiene que es m&aacute;s probable que las mujeres hagan m&aacute;s favores que los hombres y se observen m&aacute;s sol&iacute;citas hacia sus amistades. En el contexto donde se hizo el estudio tanto en el barrio Modelo como en Los Trupillos y en general en la ciudad de Barranquilla se observa este mismo hecho.</p>      <p>Profundizando en el estudio de Calvo, Gonz&aacute;lez y Martorell (2001) que ten&iacute;a la intenci&oacute;n de encontrar la relaci&oacute;n entre las conductas prosociales, la empat&iacute;a, el af&aacute;n de aventura, el autoconcepto positivo y la autoestima, y al mismo tiempo hallar diferencias de g&eacute;nero, las mujeres obtuvieron puntajes superiores en la mayor&iacute;a de factores de conducta prosocial. El estudio fue realizado con 421 ni&ntilde;os y adolescentes de ambos sexos con edades comprendidas entre los 10 y los 18 a&ntilde;os.</p>      <p>Autores como (Eagly &amp; Crowley, 1986) afirman que las mujeres detectan con mayor facilidad solicitudes de ayuda no manifestadas verbalmente. Lo que se ha encontrado en la literatura existente es que los hombres prestan m&aacute;s ayuda cuando hay m&aacute;s riesgo f&iacute;sico.</p>      <p>En cuanto a las respuestas de no ayuda, el estudio mostr&oacute; la existencia de cierto aprendizaje previo. Es as&iacute; como experiencias pasadas llevaron a potencializar una negativa de ayuda. Muy seguramente enga&ntilde;os, fraudes, estafas y otras situaciones vividas anteriormente por el grupo con el cual se hizo el estudio, llevaron a muchos de los sujetos a mostrarse esc&eacute;pticos y desconfiados. Esto indica una predisposici&oacute;n negativa respecto de ayudar a una persona cuando lo requiera.</p>      <p>Otra de las situaciones observadas que incidieron notablemente en la no obtenci&oacute;n de ayuda tiene que ver con la percepci&oacute;n social. En algunas ocasiones ante la exigencia de conductas de solidaridad de parte de los investigadores, esta no se dio simplemente porque las personas abordadas percibieron que realmente no se requer&iacute;a la ayuda. La comunidad estudiada expres&oacute; opiniones diversas respecto a este punto. Por ejemplo, "No ayud&eacute; porque no sent&iacute; que la situaci&oacute;n fuera seria". Es decir, la percepci&oacute;n que tuvo del experimento natural lo llev&oacute; a no conmoverse por lo que estaba plante&aacute;ndosele.</p>      <p>El fen&oacute;meno de la percepci&oacute;n siempre ha estado presente en la determinaci&oacute;n de las conductas de ayuda. Si el sujeto que observa no percibe en una escena que alguien requiere ayuda, lo m&aacute;s probable es que esta no va ocurrir. Darley y Latan&eacute; (1970) fueron unos de los primeros investigadores que reportaron que el primer eslab&oacute;n para que se d&eacute; una respuesta de ayuda es precisamente derivado de un fen&oacute;meno perceptivo. Ellos lo llaman la advertencia del suceso, que no es m&aacute;s que la percepci&oacute;n del hecho.</p>      <p>Esto es cotejado igualmente en un trabajo te&oacute;rico ya referenciado en este texto (Mar&iacute;n, 2010) en el cual se hace un an&aacute;lisis de la intervenci&oacute;n del proceso perceptivo en la generaci&oacute;n de conductas prosociales. Referenciando el fen&oacute;meno perceptivo desde McDavid y Harari (1979), estos autores analizan que en este proceso ps&iacute;quico intervienen cuatro factores y en cada uno de ellos hay un conjunto de variables que no se pueden pasar por alto cuando se trata de descifrar un fen&oacute;meno perceptivo. Estos factores son: variables de la persona que percibe, del sujeto percibido, del contexto, de la relaci&oacute;n entre persona que percibe y persona percibida. A partir de este modelo te&oacute;rico de la percepci&oacute;n, Mar&iacute;n expresa que para estudiar una conducta de ayuda hay que establecer desde el fen&oacute;meno perceptivo qu&eacute; pasa en el contexto donde se da la situaci&oacute;n, qu&eacute; ocurre en el sujeto que aparentemente es testigo de una situaci&oacute;n que requiere ayuda, qu&eacute; fen&oacute;menos est&aacute;n presentes en la persona que requiere ayuda y finalmente qu&eacute; tipo de relaci&oacute;n se establece entre quien percibe y el actor social que se percibe. Quiz&aacute;s en el estudio las personas que no ayudaron no observaron que el contexto era el m&aacute;s indicado para dar ayuda, o bien los investigadores no pudieron generar la relaci&oacute;n adecuada entre persona que percibe, en este caso la comunidad entrevistada y quien requer&iacute;a de la ayuda, es decir, los experimentadores.</p>      <p>A modo de conclusi&oacute;n los resultados de esta investigaci&oacute;n efectuada en los barrios Modelo y Los Trupillos, hacen pensar que aproximadamente la mitad de la poblaci&oacute;n estudiada est&aacute; dispuesta a ayudar y el resto se muestra indiferente. Esto equivale a decir que por cada dos personas entrevistadas una persona ayuda y la otra no. Como en estudios precedentes las mujeres son m&aacute;s dadas a ayudar que los hombres. Igual la ayuda se dirige con mayor fuerza si la situaci&oacute;n involucra a menores de edad.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Analizando las razones por las cuales la gente ayud&oacute; se encuentran respuestas asociadas al hecho de que fueron educados para brindar ayuda, adem&aacute;s que generalmente antes hab&iacute;an sido ayudados por otras personas y era bueno responder rec&iacute;procamente. Hubo afirmaciones en el sentido de que la sociedad requer&iacute;a personas que se mostraran solidarias y condescendientes con los otros.</p>      <p>Las personas que no ayudaron generalmente se mostraron reacias a dar razones v&aacute;lidas para la no ayuda. No obstante algunos participantes entrevistados respondieron que no ayudaron porque sencillamente no creen en personas que piden ayuda para otros.</p>      <p>Bajo la luz de los resultados obtenidos en la investigaci&oacute;n, sobre la existencia de conductas prosociales en el habitante promedio de la ciudad de Barranquilla ante la solicitud de ayuda, y puesto que la presente investigaci&oacute;n, corresponde a la continuaci&oacute;n de un estudio piloto implementado en el barrio Los Pinos, hemos encontrado limitantes en su alcance y proyecci&oacute;n, es por ello que se proponen algunas alternativas que a futuro permitan optimizar las investigaciones y los resultados a obtener, algunas de las posibles propuestas son: Ampliar el n&uacute;mero de las variables a utilizar, incluyendo estrato socioecon&oacute;mico, que permita la comparaci&oacute;n entre los diferentes estratos del 1 al 6; en concordancia con el comentario anterior, se hace necesario sugerir la realizaci&oacute;n de una investigaci&oacute;n extensiva, que incluya una muestra poblacional mayor; de igual manera se ve la necesidad de realizar una investigaci&oacute;n de tipo cuasiexperimental sobre este tema, que permita obtener mayor exactitud de resultados y lograr abordar la existencia del &aacute;rbol de decisiones planteado por Darley y Latan&eacute;.</p> <hr>     <p><b>REFERENCIAS</b></p>      <!-- ref --><p>Bennet, J. (1995, agosto 23). A woman's plunge to death transfixe Detroit. New York Times. Recuperado el 11 de diciembre de 2013 en <a href="http://www.nytimes.com/1995/08/23/us/a-woman-s-plunge-to-death-transfixdetroit.html" target="_blank">http://www.nytimes.com/1995/08/23/us/a-woman-s-plunge-to-death-transfixdetroit.html</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0124-0137201400010001500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Calvo, A. J., Gonz&aacute;lez, R. &amp; Martorell, M. C. (2001). Variables relacionadas con la conducta prosocial en la infancia y la adolescencia. Personalidad, autoconcepto y g&eacute;nero. Infancia y Aprendizaje, 93, 95-111.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0124-0137201400010001500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Carlo, G. &amp; Randall, B. A. (2002). The development of a measure of prosocial behaviors for late adolescents. Journal of Youth and Adolescent, 31, 31-44.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0124-0137201400010001500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Clark, R. D. &amp; Word, L. El (1972). Why don't bystander help? Because of ambiguity? Journal of Personality and Social Psychology, 24, 392-401.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0124-0137201400010001500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Coke, J. S., Batson, C. D. &amp; McDavis, K. (1978). Empathic mediation of helping: A two-stage model. Journal of Personality and Social Psychology, 36, 752766.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0124-0137201400010001500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Darley, J. M. &amp; Latan&eacute;, B. (1970). The unresponsive bystander: why doesn't he help? New York, NY: Appleton Century Crofts.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0124-0137201400010001500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Darley, J., Batson, C. D. (1973). "From Jerusalem to Jericho: A study of situational and dispositional variables in helping behaviour". Journal of Personality and Social Psychology.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0124-0137201400010001500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Davis, M. (1983). The effects of dispositional empathy on emotional reactions and helping: A multidimensional approach, Journal of Personality, 51, 167184.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0124-0137201400010001500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Departamento Administrativo Nacional de Estad&iacute;stica -DA&Ntilde;E- (2005). "Censo por regiones". Bogot&aacute;. Recuperado el 15 de noviembre de 2009 de <a href="http://www.dane.gov.co/censo/files/libroCenso2005nacional.pdf" target="_blank">http://www.dane.gov.co/censo/files/libroCenso2005nacional.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0124-0137201400010001500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Eagly &amp; Crowley (1986). The Role of Gender in Helping Behavior. Recuperado el 13 de dicembre de 2013 en <a href="http://www.ithaca.edu/faculty/stephens/helpread.html" target="_blank">http://www.ithaca.edu/faculty/stephens/helpread.html</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0124-0137201400010001500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Eisenberg, N. (1981). Values, sympathy, and individual differences: Toward a pluralism of factors influencing altruism and emphaty. Psychological lnquiry, 2,128-131.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0124-0137201400010001500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Eisenberg, N., Fabes, R. A. &amp; Spinrad, T. L. (1998). Prosocial development. Handbook of child psychology. Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0124-0137201400010001500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Frydman, M. &amp; Ritucci, G. (1988). Led&eacute;veloppment de    l'att&iacute;tude altruiste: exp&eacute;rimentation et &eacute;valuation d'un programme centr&eacute;    sur le cornportement d'aide, Enfance, 41(3-4), 73-85.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0124-0137201400010001500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Gonz&aacute;lez Portal, M. D. (1995). Conducta prosocial: evaluaci&oacute;n e intervenci&oacute;n. Madrid: Morata.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0124-0137201400010001500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Jim&eacute;nez, M. (2000) en: <a href="http://www.upb.edu.co/pls/portal/docs/page/gp_upb/gp_home_setenta/gp_home_setenta_semi_fami_eres/familia%20formadora%20de%20personas.doc" target="_blank">http://www.upb.edu.co/pls/portal/docs/page/gp_upb/gp_home_setenta/gp_home_setenta_semi_fami_eres/familia%20formadora%20de%20personas.doc</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0124-0137201400010001500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Hern&aacute;ndez, R., Fern&aacute;ndez, C., Baptista, P. (2003). Metodolog&iacute;a de la investigaci&oacute;n. M&eacute;xico: Editorial Mc-Graw-Hill.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0124-0137201400010001500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Latan&eacute;, B. &amp; Darley, J. (1969). Bystander &laquo;Apathy&raquo;, American Scientist, 57, 244-268. Recuperado el 11 de diciembre de 2013 en <a href="http://faculty.babson.edu/krollag/org_site/soc_psych/latane_bystand.html" target="_blank">http://faculty.babson.edu/krollag/org_site/soc_psych/latane_bystand.html</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0124-0137201400010001500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>L&oacute;pez, F. (1994). Para comprender la conducta altruista. Navarra: Verbo Divino.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0124-0137201400010001500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Mar&iacute;n, J. (2009). Conductas prosociales en el barrio Los Pinos de Barranquilla, Colombia. Revista Ces de Psicolog&iacute;a, 2(2), 60-75.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0124-0137201400010001500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Mar&iacute;n, J. (2010). Revisi&oacute;n te&oacute;rica respecto a las conductas prosociales. An&aacute;lisis para una reflexi&oacute;n. Revista Psicogente, 12(24), 369-388.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0124-0137201400010001500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>McDavid, J., Harari, H. (1979). Psicolog&iacute;a y conducta social. M&eacute;xico: Ed. Limusa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0124-0137201400010001500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Mendo, A. (2005). Conducta altruista vs conducta prosocial: &iquest;Por qu&eacute; a veces ayudamos a las personas y otras veces no? Revista digital Buenos Aires, a&ntilde;o 10, No. 81. Recuperado el 13 de diciembre de 2013 de: <a href="http://www.efdeportes.com/efd81/conducta.htm" target="_blank">http://www.efdeportes.com/efd81/conducta.htm</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0124-0137201400010001500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Molero, C., Candela, C. &amp; Cort&eacute;s, M. T. (1999). La conducta prosocial: una visi&oacute;n en conjunto. En Revista Latinoamericana de Psicolog&iacute;a, 31(2), 325-353.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0124-0137201400010001500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Padr&oacute;n, J. (1992). Paradigmas de investigaci&oacute;n en Ciencias Sociales, un enfoque curricular, papel de trabajo, Post-grado, USR Caracas, en <a href="http://padron.entretemas.com/paradigmas.htm" target="_blank">http://padron.entretemas.com/paradigmas.htm</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0124-0137201400010001500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Piliavin, J. A. &amp; Piliavin, I. M. (1972). Effects of blood on reactions to a victim. Journal of Personality and Social Psychology, 23, 353-361.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0124-0137201400010001500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Piliavin, J. A. &amp; Unger, R. K. (1985). The helpful but helpless female: Myth or reality? In V. O. O'Leary, R. K. Unger &amp; B. S. Wallston (Eds.), Women, gender and social psychology (pp. 149-186). Hillsdale, NJ: Erlbaum.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0124-0137201400010001500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Revista Semana (2012). "Amor, no me mates: aumentan feminicidios en Colombia". Bogot&aacute;. Recuperado el 18 de diciembre de 2013. Disponible en <a href="http://www.semana.com/nacion/articulo/amor-no-mates-aumentan-feminicidios-colombia/267000-3" target="_blank">http://www.semana.com/nacion/articulo/amor-no-mates-aumentan-feminicidios-colombia/267000-3</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0124-0137201400010001500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Rivera, A. (2007). Altruismo de chimpanc&eacute;, un experimento con simios muestra que tienden a ayudarse aunque no esperen una recompensa, Madrid. Disponible en <a href="http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Altruismo/chimpances/elpepusoc/20070628elpepisoc11/tes" target="_blank">http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Altruismo/chimpances/elpepusoc/20070628elpepisoc11/tes</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0124-0137201400010001500028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Roche, R. (1982). Los or&iacute;genes de la conducta altruista en ni&ntilde;os. Aspectos educativos y televisi&oacute;n en familia. Infancia y Aprendizaje, 19, 20. Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0124-0137201400010001500029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Rosenthal, A. M. (1964). Thirty-Eight Witnesses: The Kitty Genovese Case. California: University of California Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0124-0137201400010001500030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Sabino, C. (1992). El proceso de investigaci&oacute;n. Caracas: Editorial Panapo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0124-0137201400010001500031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>S&aacute;nchez, Q., Alfredo, O. &amp; Agueda, P. (2006). Empat&iacute;a y conducta prosocial durante la adolescencia. Universidad Nacional de Educaci&oacute;n a Distancia, Universidad de Sevilla, Sevilla.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0124-0137201400010001500032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Worchel, S., Cooper, Goethals, G., Olson, J. (2002). Psicolog&iacute;a Social. M&eacute;xico: Ed. Thompson.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0124-0137201400010001500033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>     ]]></body>
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