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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">     <p>Editorial</p>      <p align="center"><font size="4"><b>LOS ALGORITMOS DE LA MENTE</b></font></p>      <p>Repas&eacute; unas l&iacute;neas antes de sentarme a plasmar estas palabras y busqu&eacute; una bebida de malta para que su dulce me ayudara a concentrar y as&iacute; encontrar las palabras indicadas con las que pudiera darme a entender. Encend&iacute; mi <I>lapto</I><I>p </I>blanca, y esper&eacute; a que se abriera el procesador de palabras necesario para empezar a escribir.</p>      <p>Mientras aguardaba la orden de la <I>laptop</I> que me indicara que ya pod&iacute;a empezar, todav&iacute;a con el sabor de la malta en mi boca y frunciendo un poco el ce&ntilde;o, ca&iacute; en cuenta de que era yo quien estaba esperando la orden de una m&aacute;quina. Yo, un sujeto pensante y perteneciente a la especie que cre&oacute; estas m&aacute;quinas, estaba esperando una orden suya, de un artefacto que pod&iacute;a sumar, restar, dividir, leer, captar mis movimientos, seguir mis instrucciones, guardar y evocar informaci&oacute;n y que si sufr&iacute;a una aver&iacute;a, al desarmarlo, jam&aacute;s podr&iacute;a encontrar dentro de &eacute;l los libros, los videos y la m&uacute;sica que archiv&eacute;, ni mucho menos las palabras que redact&eacute;, nunca las podr&iacute;a ver dentro de la computadora pero indudablemente, ah&iacute; permanec&iacute;an, porque a diario la consulto. Ya estaba encendida y esperando a que le tecleara las primeras palabras, pero a&uacute;n yo permanec&iacute;a inm&oacute;vil; nuevamente me maravillaba de c&oacute;mo este artefacto pod&iacute;a parecerse tanto a la mente humana.</p>      <p>El estudio de la mente ha pasado por muchos hitos a lo largo de la historia. Inici&oacute; entendi&eacute;ndose como un h&aacute;lito divino que nos permit&iacute;a ser conscientes del mundo, a ser entendida como un universo paralelo con sus propias reglas y misterios que solo los versados pod&iacute;an develar. Luego, con la revoluci&oacute;n de las ciencias, personajes como Wilhem Wundt y William James, entre otros, aplicaron el m&eacute;todo cient&iacute;fico a su comprensi&oacute;n. As&iacute; se pas&oacute; al conductismo y al cognitivismo y ahora, a las neurociencias, que han hecho una reveladora aparici&oacute;n en la escena, que demuestra la importancia del cerebro como ese gran procesador que le da origen. Pero a&uacute;n ahora, pese a todos los adelantos cient&iacute;ficos, el misterio de la mente todav&iacute;a desvela a muchos cient&iacute;ficos so&ntilde;adores e inspira a otros tantos cient&iacute;ficos artistas. La <I>laptop</I> frente a m&iacute;, conten&iacute;a una de las pistas m&aacute;s claras para entender la mente, y es que ella puede hacer procesos cognitivos tales como los que yo mismo podr&iacute;a hacer y eso no es azar; de hecho, es una gran revoluci&oacute;n sobre la comprensi&oacute;n de la mente, o desde mi punto de vista, una gran evoluci&oacute;n. Fue cuando se empezaron a emplear modelos computacionales para explicar c&oacute;mo es que procesamos la informaci&oacute;n.</p>      <p>Planteamientos como los del ingeniero electricista Shannon a finales de los a&ntilde;os cuarenta, o matem&aacute;ticos y f&iacute;sicos como Norbert Wiener y Turing a inicios de los cincuenta, ayudaron a la psicolog&iacute;a a comprender la mente desde modelos abstractos, pero cuantificables y predecibles, con los cuales se puede emplear a todas luces el m&eacute;todo cient&iacute;fico en su mejor expresi&oacute;n, y es que la mente no se aleja de ser un algoritmo complejo ejecutable solo por el &uacute;nico mecanismo capaz de procesarlo, el cerebro.</p>      <p>El neur&oacute;logo y profesor Rodrigo Zequeira, de quien recib&iacute; clases en mi curso de maestr&iacute;a, hablaba del cerebro como un gran bioprocesador capaz de ejecutar algoritmos tan complejos que pod&iacute;a procesar datos incluso del campo espiritual, y yo no disto de su punto de vista, pues este &oacute;rgano contiene una de las c&eacute;lulas m&aacute;s especializadas del cuerpo: las neuronas; y ellas, gracias a su naturaleza bioelectroqu&iacute;mica, son capaces de transmitir miles de <I>bits</I> de informaci&oacute;n a una velocidad casi milagrosa. Una estructura que pueda computar informaci&oacute;n de esa manera, no es otra cosa que un bioprocesador. El estudio del cerebro desde las diferentes ramas de las neurociencias y tambi&eacute;n desde la perspectiva de las ciencias complejas, permitir&aacute; develar un poco m&aacute;s el misterio de lo que es la mente o de lo que no es, si lo miramos desde la perspectiva de la ambivalencia cient&iacute;fica. Lo importante de resaltar aqu&iacute;, es que nuestro cerebro es un procesador biol&oacute;gico, y en la misma ruta de las computadoras actuales, ejecuta algoritmos complejos que dan origen a nuestro mayor y m&aacute;s fascinante enigma: la mente humana.</p>      <p>Cuando caigo en cuenta de que a&uacute;n no hab&iacute;a iniciado mi tarea, ya hab&iacute;an pasado 30 minutos y el sol ya se estaba retirando de la ventana dando paso a una fresca tarde tropical. Sonr&iacute;o un poco por las elucubraciones que hice y con un gesto de satisfacci&oacute;n y motivado por un nuevo vaso de malta que me trajo mi esposa, empiezo a escribir...</p>      <p align="right">Wilmar Fernando Pineda Alhucema    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Psic. Mg (c) Neuropsicolog&iacute;a Universidad Sim&oacute;n Bol&iacute;var, Barranquilla, Colombia</p>  </font>      ]]></body>
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