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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[RESPONSABILIDAD AMBIENTAL: NUEVO PARADIGMA DEL DERECHO PARA EL SIGLO XXI]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario Facultad de Jurisprudencia ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>RESPONSABILIDAD AMBIENTAL:</b>    <br>   <b>NUEVO PARADIGMA DEL DERECHO PARA EL SIGLO XXI</b></font></p>     <p><b><i>Beatriz Londo&ntilde;o Toro</i></b>    <br>   Abogada de la  Universidad Pontificia Bolivariana de Medell&iacute;n    <br>   Doctora en Derecho de  la Universidad Complutense de Madrid    <br>   Especialista en Derecho  Constitucional y Ciencia Pol&iacute;tica del Centro de Estudios Constitucionales de  Madrid    <br>   Profesora Universitaria  y tratadista    <br>   Investigadora S&eacute;nior de  la Facultad de Jurisprudencia del Colegio Mayor de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario.</p> <hr>     <p align="right"><i>&iquest;C&oacute;mo modificar las mentalidades, c&oacute;mo reinventar pr&aacute;cticas sociales  que volver&iacute;an a dar a la humanidad, si es que alguna vez lo tuvo, el sentido de  responsabilidad, no solamente con su propia supervivencia sino con el futuro  de la vida en el planeta?</i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><i>FELIX GUATTARI</i> </p>     <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p>Escribir sobre la responsabilidad  ambiental como una de las m&aacute;s destacadas tendencias contempor&aacute;neas del  derecho es, no solamente un reto acad&eacute;mico y personal, sino, una posibilidad  de expresar las preocupaciones que est&aacute;n presentes en quienes sentimos la  enorme necesidad de construir respuestas, alternativas y soluciones frente a  las graves problem&aacute;ticas ambientales y sociales que amenazan con destruir el  h&aacute;bitat de las futuras generaciones de seres sobre la tierra.</p>     <p>Nuestro pa&iacute;s, que se  precia de sus riquezas en biodiversidad, fuentes h&iacute;dricas, diversidad  cultural, aves, insectos, etc., tiene en peligro su patrimonio ambiental, su  soberan&iacute;a y su supervivencia. Es evidente que el derecho ambiental no es la  panacea, pero, creemos que algunos de los instrumentos de control social que  pueden ser regulados desde el &aacute;mbito jur&iacute;dico tendr&iacute;an la posibilidad de  contribuir a la conservaci&oacute;n y protecci&oacute;n del ambiente sano, en armon&iacute;a con la  labor que se desempe&ntilde;e desde el Estado, en la construcci&oacute;n de pol&iacute;ticas  ambientales, desde la sociedad civil, a trav&eacute;s de acciones de sensibilizaci&oacute;n  y defensa del ambiente y desde los sectores productivos, al asumir par&aacute;metros y  exigencias fuertes de protecci&oacute;n ambiental.</p>     <p>Las preguntas que nos  hacemos son: &iquest;hacia d&oacute;nde va el derecho ambiental? &iquest;Qu&eacute; nuevos instrumentos  requerimos para lograr la prevenci&oacute;n de los da&ntilde;os ambientales y su reparaci&oacute;n?  Las respuestas son diversas, pero queremos en este trabajo hacer &eacute;nfasis en lo  que consideramos constituyen las m&aacute;s importantes propuestas para el desarrollo  conceptual y pr&aacute;ctico de esta rama del ordenamiento jur&iacute;dico que debe buscar la  prevenci&oacute;n, regulaci&oacute;n y reparaci&oacute;n de las conductas que aten&iacute;an contra el  ambiente.</p>     <p>Este &eacute;nfasis, debemos  reconocerlo, est&aacute; dado por una visi&oacute;n desde la realidad latinoamericana y  especialmente colombiana, pero mirando las diversas tendencias que a trav&eacute;s del  derecho comparado se construyen en el mundo. Estas nuevas construcciones  doctrinales, jurisprudenciales y normativas en el derecho ambiental deben partir  de realidades. Ya es hora de creer en nuestra capacidad de construir sistemas  jur&iacute;dicos que partan de la vida cotidiana, sin desconocer la realidad global;  que imaginen y propongan nuestras metas regionales, que enfrenten la  tradicional subyugaci&oacute;n que ejerce la imitaci&oacute;n normativa, pero que estudien  profundamente el derecho comparado y el derecho internacional, sus avances y  sus l&iacute;mites.</p>     <p><b>LA PROTECCION DEL AMBIENTE: M&Aacute;S QUE UN DERECHO HUMANO, UN DERECHO DE  LOS SERES DEL PLANETA</b></p>     <p>La cultura occidental  muy pocas veces se ha planteado la relaci&oacute;n hombre-naturaleza en la dimensi&oacute;n  moral y jur&iacute;dica. La &eacute;tica ambiental ha sido desarrollada por y para el  hombre, sin haber ofrecido otros espacios.</p>     <p>El principio de  solidaridad intergeneracional que fundamenta la teor&iacute;a del desarrollo  sostenible es un avance t&iacute;mido porque s&oacute;lo incluye a los seres humanos, no a  los dem&aacute;s seres vivientes y porque no se conciben desde los sistemas jur&iacute;dicos  internacionales o internos, los deberes en la relaci&oacute;n con nuestro entorno.</p>     <p>Como fundamento &eacute;tico  del derecho ambiental, no tiene sentido seguir alimentando una relaci&oacute;n  exclusivamente antropoc&eacute;ntrica. Debemos nutrirnos de nuevas visiones de  car&aacute;cter bioc&eacute;ntrico y hol&iacute;stico para darle sost&eacute;n a los valores, principios y  normas del medio ambiente. S&oacute;lo desde una &eacute;tica de la vida podremos construir  un derecho ambiental para el nuevo siglo y para todos los seres del planeta.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La corriente de pensamiento  ambiental, denominada ecolog&iacute;a profunda, liderada por Bill Devally ArneNaess<sup><a href="#1" name="s1">1</a></sup> plantea unos enunciados que controvierten tendencias tradicionales y visiones  cl&aacute;sicas jur&iacute;dicas que deben ser examinadas con cuidado, porque en la  construcci&oacute;n del derecho ambiental son de enorme importancia; entre ellos  mencionamos los siguientes:</p>     <p>a. El bienestar y el  florecimiento de la vida humana y no humana sobre la Tierra son valores en s&iacute;  mismos. Estos valores son independientes de la utilidad del mundo no humano  para los fines del ser humano.</p>     <p>b. La riqueza y la  diversidad de las formas de vida contribuyen a la realizaci&oacute;n de estos  valores y tambi&eacute;n son, en consecuencia, valores en s&iacute; mismos.</p>     <p>c. Los humanos no  tienen ning&uacute;n derecho a reducir esta riqueza y esta diversidad, salvo que sea  para satisfacer necesidades vitales.</p>     <p>d. La intervenci&oacute;n humana  en el mundo no humano es actualmente excesiva y la situaci&oacute;n va degrad&aacute;ndose  r&aacute;pidamente.</p>     <p>e. Por tanto, tenemos  que cambiar nuestras orientaciones pol&iacute;ticas de forma dr&aacute;stica en el plano de  las estructuras econ&oacute;micas, tecnol&oacute;gicas e ideol&oacute;gicas. El resultado de la  operaci&oacute;n ser&aacute; profundamente diferente del estado actual.</p>     <p>f. El cambio ideol&oacute;gico  consiste principalmente en valorizar la calidad de la vida, m&aacute;s que en tratar  sin cesar de conseguir un nivel de vida m&aacute;s elevado.<sup><a href="#2" name="s2">2</a></sup></p>     <p>Esta tendencia  filos&oacute;fica, recogida igualmente por F&eacute;lix Guattari,<sup><a href="#3" name="s3">3</a></sup> busca un  replanteamiento del individualismo que ha caracterizado a la modernidad  occidental y nos muestra que el ser humano es s&oacute;lo una parte de la ecosfera,  que debe reconsiderar su actitud y comportamiento frente a los dem&aacute;s seres, que  la pretendida superioridad lo ha llevado a enormes abusos frente a la  naturaleza de la cual depende su supervivencia.</p>     <p>Debemos se&ntilde;alar que  esta tendencia no significa que menospreciemos las prioridades de protecci&oacute;n  que implica el reconocimiento de la dignidad humana como eje de nuestro  sistema de derechos fundamentales. Por el contrario, es un complemento  necesario en la lucha, todav&iacute;a incipiente por la garant&iacute;a real de los derechos  humanos.</p>     <p>Como un complemento  importante en esta nueva visi&oacute;n, vale la pena se&ntilde;alar que en el ordenamiento  jur&iacute;dico colombiano, vamos a tener en el instrumento de las acciones  populares, reguladas recientemente por el Congreso, la posibilidad de defender  derechos de otros seres vivientes. Se nos planteaba hasta ahora la pregunta:  &iquest;C&oacute;mo podemos, por las v&iacute;as judiciales, defender a una especie en v&iacute;a de  extinci&oacute;n, a un ecosistema en grave riesgo de desaparecer...?</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La categor&iacute;a amplia de  los derechos colectivos, incluye estas posibilidades de protecci&oacute;n directa, sin  necesidad de que se vinculen intereses humanos particulares como requisito de  procedibilidad.<sup><a href="#4" name="s4">4</a></sup></p>     <p><b>EL FORTALECIMIENTO DE LAS INSTITUCIONES E INSTRUMENTOS DEL DERECHO  AMBIENTAL INTERNACIONAL E INTERNO</b></p>     <p>El derecho ambiental internacional  tal como actualmente se analiza, tiene deficiencias que requieren ser superadas  con urgencia. Entre esas debilidades destacamos:<sup><a href="#5" name="s5">5</a></sup></p> <ul>       <li>La dispersi&oacute;n  normativa. Se observa una profusa cantidad de instrumentos jur&iacute;dicos  internacionales que aparentemente crean la sensaci&oacute;n de una gran protecci&oacute;n y  seguridad, pero que en la realidad demuestran enormes dificultades en su  aplicaci&oacute;n y contradicciones internas que permiten m&uacute;ltiples interpretaciones  y, en &uacute;ltimas, hacen ineficaces las normas.</li>     </ul>     <p>&quot;Existen m&aacute;s de  4.000 convenios, tratados e instrumentos con disposiciones para enfrentar la  protecci&oacute;n del ambiente, la mayor&iacute;a bilaterales o sin pretensi&oacute;n de  universalidad. De car&aacute;cter estrictamente internacional, con pretensi&oacute;n de  universalidad y globalidad, hay alrededor de 152&quot;.<sup><a href="#6" name="s6">6</a></sup></p> <ul>       <li>La inexistencia de un  sistema jurisdiccional internacional ambiental. Es una realidad que el derecho  ambiental internacional carece de organismos jurisdiccionales propios que  diriman las controversias y apliquen sanciones. En materia ambiental el  acceso a otros &oacute;rganos ya existentes de orden regional o equivalentes  (generalmente de derechos humanos) es pr&aacute;cticamente nulo. El sistema propuesto  en la mayor&iacute;a de las normas de este sistema, para dirimir los conflictos, es  el arbitraje y su pr&aacute;ctica deja mucho que desear.</li>     </ul> <ul>       <li>Carencia de procedimientos,  mecanismos o instrumentos, para que, al igual que en el sistema internacional  de derecho humanos, las personas y las organizaciones, puedan acceder a  organismos internacionales para presentar casos de vulneraci&oacute;n del derecho al  medio ambiente.</li>     </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ante un panorama internacional  tan d&eacute;bil, debemos dirigir la mirada a los sistemas internos de regulaci&oacute;n y  jurisdicci&oacute;n ambiental. Observamos que la tendencia en el derecho comparado  ambiental se dirige a la b&uacute;squeda de nuevas alternativas procesales para  dirimir los conflictos ambientales y los conflictos colectivos. Entre estos  instrumentos se destaca el desarrollo que viene d&aacute;ndose (lenta, pero seguramente)  a la figura de las acciones populares o acciones colectivas como los han  denominado recientemente algunos doctrinantes.</p>     <p>En el contexto  internacional y del derecho comparado, podemos advertir que en much&iacute;simos  pa&iacute;ses el tema de las acciones populares se ha ido incorporando paulatinamente  en las constituciones y en las legislaciones del mundo. Es claro que en Estados  Unidos, Canad&aacute;, Brasil, Portugal, Francia, m&aacute;s recientemente en Argentina, esta  instituci&oacute;n es una de las mayores revoluciones procesales de todos los tiempos,  ya que ha demostrado ser un medio eficaz en la soluci&oacute;n de muchas de las  tensiones y conflictos derivados de la industrializaci&oacute;n y de la masificaci&oacute;n.  Las acciones populares en estos pa&iacute;ses son un elemento de aglutinaci&oacute;n y de  participaci&oacute;n democr&aacute;tica en la administraci&oacute;n de justicia.</p>     <p>Mediante el ejercicio  de las acciones colectivas, aquellas actividades que producen perjuicios a  amplios sectores de la comunidad, como es el caso de la inadecuada explotaci&oacute;n  de los recursos naturales, los productos m&eacute;dicos defectuosos, la imprevisi&oacute;n  en la construcci&oacute;n de una obra p&uacute;blica o la imprevisi&oacute;n en la construcci&oacute;n de  una obra privada, el cobro excesivo de bienes o de servicios, la alteraci&oacute;n  en la calidad de los alimentos, el fen&oacute;meno muy recurrente de la publicidad  enga&ntilde;osa, los fraudes del sector financiero, contar&aacute;n con las acciones  populares, como una v&iacute;a jur&iacute;dica distinta pero muy eficaz para solucionar  dichos conflictos.</p>     <p>Estas acciones tienen  el m&eacute;rito de fortalecer los grupos humanos en conjunto, al permitir que los  sectores vulnerables o los que conviven en circunstancias de mayor  vulnerabilidad, de mayor riesgo, los que se encuentran en situaci&oacute;n de  desventaja econ&oacute;mica se ubiquen en una condici&oacute;n de igualdad y puedan  enfrentar jur&iacute;dicamente con viabilidad, con posibilidad de &eacute;xito, a aquellos  sectores m&aacute;s poderosos.</p>     <p>Un segundo aspecto hace  referencia a las novedades procesales respecto al tema de la legitimaci&oacute;n para  interponer estas acciones. La ley 472 de 1998 en su art&iacute;culo 48 par&aacute;grafo  se&ntilde;ala: &quot;En la acci&oacute;n de grupo el actor o quien act&uacute;e como demandante,  representa a las dem&aacute;s personas que hayan sido afectadas individualmente por  los hechos vulnerantes, sin necesidad de que cada uno de los interesados  ejerza por separado su propia acci&oacute;n, ni haya otorgado poder&quot;.</p>     <p>De este breve recorrido  por los instrumentos procesales de protecci&oacute;n ambiental podemos concluir que se  precisa el fortalecimiento de estos mecanismos tanto en el orden internacional  como en el interno. Este es un reto claro del derecho ambiental. &iquest;C&oacute;mo deben  interpretarse, aplicarse y ejercerse estos nuevos instrumentos? &iquest;C&oacute;mo formar  nuevos jueces con visi&oacute;n ambiental que puedan conocer y resolver los conflictos  del pr&oacute;ximo siglo en torno al agua, el aire, la biodiversidad, la protecci&oacute;n de  ecosistemas, la protecci&oacute;n de las comunidades ind&iacute;genas y &eacute;tnicas?</p>     <p><b>NUEVOS ESQUEMAS DE RESPONSABILIDAD EN MATERIA AMBIENTAL</b></p>     <p>El tema de la responsabilidad  civil y m&aacute;s aun, la responsabilidad del Estado en materia ambiental se  encuentra en plena evoluci&oacute;n y la raz&oacute;n es muy clara: con viejos esquemas no  podemos solucionar nuevos y trascendentales problemas vitales para la  supervivencia del planeta y sus especies.</p>     <p>Tradicionalmente se ha  examinado el tema desde un punto de vista &eacute;tico y no jur&iacute;dico, se&ntilde;al&aacute;ndose con  frecuencia que todos somos responsables:</p>     <p><i>&quot;La preservaci&oacute;n y conservaci&oacute;n del ambiente, es una  responsabilidad que compromete la acci&oacute;n conjunta del Estado y de los  particulares. El desarrollo de una labor productiva, as&iacute; como la libre  iniciativa privada, dentro de un marco de legalidad, no pueden considerarse en  t&eacute;rminos absolutos, pues visto est&aacute; que la preservaci&oacute;n del ambiente sano,  adem&aacute;s de ser un deber inalterable e incondicional, es perenne, pues recae  sobre algo necesario: la dignidad de la vida humana&quot;.<sup><a href="#7" name="s7">7</a></sup></i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esta tendencia que  podr&iacute;amos denominar de &quot;responsabilidad conjunta&quot;, no puede eludir  la otra visi&oacute;n del problema: la definici&oacute;n exacta de responsabilidades jur&iacute;dicas  para efectos de prevenci&oacute;n y reparaci&oacute;n de los da&ntilde;os ambientales.</p>     <p><b>Sistemas de responsabilidad ambiental en el derecho comparado<sup><a href="#8" name="s8">8</a></sup></b></p>     <p>Se pueden diferenciar  claramente tres sistemas de regulaci&oacute;n del tema de la responsabilidad  ambiental:<sup><a href="#9" name="s9">9</a></sup></p>     <p><b>1. Sistemas de responsabilidad subjetiva</b></p>     <p>En ellos, la  responsabilidad ambiental se interpreta dentro de los esquemas de  responsabilidad civil basada en la culpa y el dolo. En el mundo entero son los  sistemas que prevalecen, tanto en los ordenamientos continentales como en los  anglosajones.</p>     <p><b>1.1. Sistemas Anglosajones</b></p>     <p><b>Reino Unido:</b> existe una norma de protecci&oacute;n ambiental denominada Environmental  Protection Act. de 1990, modificada en 1995. En materia de responsabilidad  civil la regla que prima es la responsabilidad por culpa; la excepci&oacute;n es la  responsabilidad objetiva.</p>     <p>La evoluci&oacute;n hacia la  responsabilidad objetiva viene d&aacute;ndose en &aacute;reas muy espec&iacute;ficas, como la  contaminaci&oacute;n con residuos o sustancias peligrosas; en estos casos, seg&uacute;n la  norma ambiental vigente, solo se requiere probar el nexo causal entre el  dep&oacute;sito de sustancias peligrosas y el da&ntilde;o; el dolo o culpa del sujeto agente  es irrelevante.</p>     <p><b>Australia y Nueva Zelanda:</b> en estos pa&iacute;ses, de igual forma, se  avanza, desde sistemas subjetivos de responsabilidad, hacia la responsabilidad  objetiva.</p>     <p><b>1.2. Sistemas Continentales</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Holanda:</b> en este pa&iacute;s es muy amplia la preocupaci&oacute;n por la tem&aacute;tica ambiental.  Se destacan normas como la Ley de da&ntilde;os p&uacute;blicos, la Ley sobre regulaci&oacute;n general  de protecci&oacute;n ambiental, la Ley de contaminaci&oacute;n atmosf&eacute;rica y la Ley de  sustancias peligrosas para el medio ambiente.</p>     <p>En materia de  responsabilidad su sistema se encuentra basado en el esquema cl&aacute;sico de la  culpa del agente, pero se empieza a evolucionar jurisprudencialmente hacia la  responsabilidad basada en el riesgo.</p>     <p><b>Italia:</b> su sistema de responsabilidad est&aacute; basado en las normas del c&oacute;digo  civil, donde se &nbsp;destaca por ejemplo el  art&iacute;culo 844 que se&ntilde;ala:</p>     <p>Art. 844. &quot;El  propietario de una finca no puede impedir la emisi&oacute;n de humo o de calor, la  exhalaci&oacute;n, el ruido, las vibraciones y similares derivados de la finca vecina,  si no superan la tolerabilidad normal, y teniendo tambi&eacute;n en cuenta la  condici&oacute;n del lugar&quot;.</p>     <p>Al aplicar esta norma  los tribunales deben equilibrar la exigencia de la producci&oacute;n con el derecho  de la propiedad. Puede tener en cuenta la prioridad de un determinando uso.</p>     <p>Es muy interesante el  concepto que se introduce de tolerabilidad y la armonizaci&oacute;n de los derechos de  propiedad y libertad econ&oacute;mica que propone el art&iacute;culo.</p>     <p>Se establece igualmente  la responsabilidad por el ejercicio de una actividad peligrosa en lo que  tratadistas denominan sobre responsabilidades civiles en da&ntilde;os al medio  ambiente, sistema cuasi-objetivo.</p>     <p><b>Jap&oacute;n:</b> el Jap&oacute;n es un pa&iacute;s golpeado por m&uacute;ltiples tragedias en materia  ambiental. Ellas han marcado la necesidad de evoluci&oacute;n de su legislaci&oacute;n y  jurisprudencia.</p>     <p>Se destaca el caso de  Minamata, donde los tribunales establecieron la compensaci&oacute;n de los  perjudicados por los da&ntilde;os f&iacute;sicos y mentales sufridos, lucro cesante y  gastos de asesores, as&iacute; como la obligaci&oacute;n de las empresas demandadas de  prevenir la contaminaci&oacute;n futura. Todo esto se logr&oacute; con base en una  interpretaci&oacute;n del derecho a disfrutar de un ambiente saludable.</p>     <p>En el Jap&oacute;n son numerosas  las leyes ambientales; entre otras podemos destacar: Ley de control de  contaminaci&oacute;n acu&aacute;tica, Ley de control de la contaminaci&oacute;n mar&iacute;tima, Ley de  disposici&oacute;n de residuos, Ley de delitos ambientales y Ley de resoluci&oacute;n de  conflictos relacionados con la contaminaci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La principal  experiencia que aporta este pa&iacute;s es su sistema de fondos de compensaci&oacute;n relativos  al medio ambiente, alternativa que comienza a abrirse paso en el mundo.</p>     <p><b>Sistemas Latinoamericanos:</b> existe una gran similitud en la forma  como regulan los ordenamientos latinoamericanos el tema de la responsabilidad,  Colombia, entre ellos. Se trata de sistemas subjetivos con algunas normas que les  permiten evolucionar hacia sistemas cuasi-objetivos, especialmente las referidas  a responsabilidad por actividades peligrosas (Art 2341 del C&oacute;digo Civil Colombiano).</p>     <p><b>2. Sistemas de responsabilidad objetiva</b></p>     <p>En el mundo, se  destacan tres pa&iacute;ses con sistemas de responsabilidad ambiental independientes  y aut&oacute;nomos: Alemania, Estados Unidos y Canad&aacute;.</p>     <p><b>Alemania:</b> este pa&iacute;s es el pionero de la responsabilidad objetiva en materia  ambiental en los sistemas continentales.</p>     <p>Normas sobresalientes  en esta materia son: la Wasser-haushaltsgesetz (Ley de aguas) donde se  establece responsabilidad objetiva por los da&ntilde;os a las personas y a la  propiedad como consecuencia de cualquier cambio en la composici&oacute;n f&iacute;sica,  qu&iacute;mica o biol&oacute;gica de las aguas. De igual forma se establecen sistemas  espec&iacute;ficos de responsabilidad objetiva en las siguientes leyes:</p>     <p>Bundesberggesetz  (instalaciones mineras), Atomgesetz (reactores nucleares), Haftpflichtgesetz  (instalaciones de producci&oacute;n de energ&iacute;a), Bundes. Immissionsschutzgesetz  (emisiones peligrosas para el medio ambiente).</p>     <p>Como norma general en  materia de responsabilidad ambiental, Alemania cuenta con la UmweltHG. Las  principales caracter&iacute;sticas de dicha norma son:</p> <ul>       <li>Se establece un sistema  general de responsabilidad objetiva &quot;Si alguien sufre la muerte, da&ntilde;o  personal o da&ntilde;o en sus propiedades debido a un impacto ambiental emitido por  una de las instalaciones contenidas en el ap&eacute;ndice 1 de la ley, el propietario  de la instalaci&oacute;n ser&aacute; responsable frente a la v&iacute;ctima por los da&ntilde;os  ocasionados por aquella&quot;. (Art 1 de la ley).</li>     </ul> <ul>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Las exigencias b&aacute;sicas  son: <b>a)</b> que el demandado desarrolle  su actividad en una de las instalaciones definidas en el anexo de la ley; <b>b)</b> que el impacto ambiental se haya  emitido desde las instalaciones del demandado; <b>c)</b> que exista un nexo causal entre el impacto ambiental y el da&ntilde;o  cuya reparaci&oacute;n se reclama.</li>     </ul> <ul>       <li>Se define legalmente el  listado de las instalaciones que generan impacto ambiental y para las cuales  opera dicha ley. &quot;Son noventa y seis actividades divididas en diez  grupos, entre los que se cuenta con: miner&iacute;a y producci&oacute;n de energ&iacute;a;  producci&oacute;n de piedras, arenas y otros materiales de construcci&oacute;n; producci&oacute;n de  acero, hierro y otros metales; producci&oacute;n de qu&iacute;micos, farmac&eacute;uticos o derivados  del petr&oacute;leo; tratamientos con materias org&aacute;nicas y producci&oacute;n de materiales  artificiales; procesamiento de madera y de pasta celulosa; producci&oacute;n de  comida, pienso y productos agr&iacute;colas; tratamiento de residuos; almacenamiento  y disposici&oacute;n de ciertos materiales; (y otros)&quot;.<sup><a href="#10" name="s10">10</a></sup></li>     </ul> <ul>       <li>Se define el impacto ambiental  como las materias, vibraciones, ruidos, presiones, rayos, gases, vapores,  calor u otros fen&oacute;menos emitidos en el suelo, aire o agua.</li>     </ul> <ul>       <li>Se establece una presunci&oacute;n  del nexo causal.</li>     </ul> <ul>       <li>Se se&ntilde;alan como eximentes  de responsabilidad: <b>a)</b> fuerza mayor; <b>b)</b> da&ntilde;os no sustanciales o  perjuicios razonables de acuerdo con las condiciones locales; <b>c)</b> cualquier &nbsp;actividad contaminante antes de la entrada en  vigor de la ley (Enero 1 de 1991); d) toda responsabilidad que d&eacute; lugar a una  indemnizaci&oacute;n superior a la cantidad m&aacute;xima por la que se puede llegar a responder,  que se cifra en DM 320.000.000.</li>     </ul> <ul>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>No se excluyen los  llamados riesgos de desarrollo o da&ntilde;os que surgen de aquellas sustancias, que  en el momento de producirse el da&ntilde;o, no eran reconocidas como peligrosas.</li>     </ul> <ul>       <li>Extraterritorialidad.  Esta caracter&iacute;stica permite que el demandante interponga su acci&oacute;n en  Alemania, aunque los da&ntilde;os hubiesen ocurrido en otro pa&iacute;s, siempre y cuando el  responsable sea persona natural o jur&iacute;dica alemana.</li>     </ul>     <p><b>Estados Unidos:</b> &quot;Tres son las caracter&iacute;sticas destacadas del derecho ambiental  de Estados Unidos: la imposici&oacute;n general de una responsabilidad objetiva, los  amplios poderes de que disponen las autoridades para inspeccionar y obtener  informaci&oacute;n, y el importante papel del p&uacute;blico para exigir el cumplimiento de  la ley&quot;.<sup><a href="#11" name="s11">11</a></sup></p>     <p>En este pa&iacute;s, las  principales facultades en materia ambiental son del Gobierno Federal y se  ejercen a trav&eacute;s de la EPA (Environmental Protection Agency). Entre las normas  ambientales se destacan la National Environmental Policy Act (1969), la Clean  Air Act (1955), la Clean Water Act (1972) y la Comprenhensive Environmental  Response, Compensation and Liability Act CERCLA (1980).</p>     <p>En materia de  responsabilidad, es esta &uacute;ltima norma la m&aacute;s importante. La CERCLA tiene su  aspecto central en el deber de materializar la descontaminaci&oacute;n frente a la  Agencia de Protecci&oacute;n Ambiental, directamente por el obligado o indemnizando a  la Agencia los gastos en que haya incurrido para descontaminar. Como algunos  elementos que se destacan de esta ley podemos se&ntilde;alar los siguientes:</p>     <p>* Se define qui&eacute;n es el  responsable de contaminaci&oacute;n de los lugares que contengan sustancias  peligrosas. A este se le denomina &quot;parte potencialmente responsable&quot;.</p>     <p>* Se define cu&aacute;les son  los lugares que necesitan descontaminaci&oacute;n. Esta es una lista de prioridades  nacionales.</p>     <p>* Se impone una responsabilidad  objetiva sobre los propietarios del lugar en el cual se presente el da&ntilde;o o la amenaza  por emisi&oacute;n de sustancias peligrosas y sobre los productores, transportadores  y a&uacute;n sobre los acreedores (en relaci&oacute;n con los da&ntilde;os de su deudor).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>* Se se&ntilde;alan los casos  en que estos presuntos responsables se eximen de responsabilidad: fuerza mayor,  guerra y acci&oacute;n u omisi&oacute;n de un tercero que no sea empleado o agente del  posible responsable. En estos casos deber&aacute; probar la diligencia y las  precauciones &nbsp;tomadas.</p>     <p>* Existe el sistema de  fondos para las reparaciones de da&ntilde;os por contaminaci&oacute;n. &quot;En Estados  Unidos disponen del Superfund, destinado a sanear lugares contaminados y que  se financia mediante las aportaciones de la industria petrolera y qu&iacute;mica. La  Environmental Protection Agency (EPA) act&uacute;a intentando recuperar los gastos de  los propietarios de los terrenos, de los causantes de la contaminaci&oacute;n  (transportistas, productos, depositados). Se encuentran identificados 27.000  lugares contaminados con un coste medio unitario de recuperaci&oacute;n de 26  millones de d&oacute;lares. La cuant&iacute;a de los gastos que suponen los litigios es  mayor que la de saneamiento y ya se han producido casos de empresas que han tenido  que cerrar&quot;.<sup><a href="#12" name="s12">12</a></sup></p>     <p><b>Canad&aacute;:</b> este pa&iacute;s es igualmente un l&iacute;der en materia de protecci&oacute;n ambiental.  En su legislaci&oacute;n se destaca la Canadian Environmental Protection Act, norma  en la cual se establecen obligaciones para el Gobierno federal de tomar  medidas preventivas y de reparaci&oacute;n.</p>     <p>La jurisprudencia canadiense  ha sido igualmente pionera en aportar soluciones de enorme inter&eacute;s en materia  ambiental, como la relacionada con el caso Brosseau v. The Alberta Securities  Commission donde el Tribunal Supremo de Canad&aacute; &quot;acept&oacute; y aplic&oacute; el principio  de que una sanci&oacute;n puede ser impuesta a una persona en relaci&oacute;n a un suceso  acaecido en el pasado, siempre que el objetivo no sea la penalidad sino  proteger al p&uacute;blico&quot;.<sup><a href="#13" name="s13">13</a></sup></p>     <p><b>3. Las normativas comunitarias en materia de responsabilidad</b></p>     <p>En la Uni&oacute;n Europea se  han desarrollado tres acciones principales en torno a la b&uacute;squeda de  unificaci&oacute;n de un r&eacute;gimen de responsabilidades:</p>     <p>1. Convenci&oacute;n del Consejo  de Europa para las responsabilidades civiles por da&ntilde;os ocasionados por  actividades peligrosas para el medio ambiente. (1993)</p>     <p>2. Borrador de  directiva de responsabilidades civiles por da&ntilde;os al medio ambiente causados por  residuos.</p>     <p>3. Libro Verde de la Comisi&oacute;n  para reparar los da&ntilde;os medio-ambientales. (1993)</p>     <p>Las iniciativas  internacionales y de la Uni&oacute;n Europea &quot;est&aacute;n centradas en los da&ntilde;os por  la contaminaci&oacute;n transfronteriza. Se basan en la Convenci&oacute;n tripartita sobre  responsabilidades nucleares (1960), la Convenci&oacute;n internacional por  responsabilidades por da&ntilde;os de vertidos de petr&oacute;leo (1969) y la an&aacute;loga por  da&ntilde;os al medio ambiente por actividades peligrosas, del Consejo de Europa.  (1993) En la <b>Convenci&oacute;n del Consejo de  Europa</b> se hace referencia a las responsabilidades por da&ntilde;os al medio  ambiente a trav&eacute;s de actividades peligrosas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es la Convenci&oacute;n m&aacute;s importante  para este continente y puede servir como base para las normativas regionales.  Sus principales aspectos regulados son:</p>     <p>* El responsable es el  operador y mientras dure la actividad.    <br>   Se admiten casos de  responsabilidad parcial.</p>     <p>* Se proh&iacute;be la  retroactividad, excepto en el caso de los vertederos.</p>     <p>* Se establece un  sistema de acceso libre a la informaci&oacute;n de la administraci&oacute;n por cualquier  ciudadano, antes de los dos meses desde el requerimiento (hay excepciones).</p>     <p>* Para las acciones se  define un protagonismo de las organizaciones de protecci&oacute;n al medio ambiente.</p>     <p>* Se limita la  prescripci&oacute;n a 30 a&ntilde;os y se crea la objeci&oacute;n por desconocimiento general de la  materia.</p>     <p>En el <b>Borrador de la directiva sobre  responsabilidades por da&ntilde;os causados por residuos</b>, propuesto desde 1991 se  hace referencia a todos los residuos generados en industrias, viviendas y  transportes. Se propone un sistema homog&eacute;neo, pudiendo recaer la  responsabilidad en el receptor.</p>     <p>La responsabilidad tambi&eacute;n  es compartida y en cascada para los que han manejado o recibido el producto. La  fuerza mayor y el haber sido enga&ntilde;ado son eximentes, as&iacute; como la actuaci&oacute;n de  la v&iacute;ctima. Cada Estado decidir&aacute; qui&eacute;n tiene el derecho a iniciar las acciones  y los remedios aplicables. Se limita la prescripci&oacute;n a 30 a&ntilde;os.</p>     <p>Se propone igualmente  la imposici&oacute;n de l&iacute;mites a las actuaciones legales de los grupos verdes de  presi&oacute;n y el sistema obligatorio de p&oacute;lizas de seguro para productores y  manipuladores de residuos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el denominado Libro  Verde se inicia la pol&iacute;tica de aplicaci&oacute;n de la figura de la responsabilidad  civil en los da&ntilde;os al medio ambiente, como objeto directo de protecci&oacute;n.</p>     <p>El Libro Verde expone  los problemas jur&iacute;dicos de los sistemas legales de responsabilidad civil cuando  se aplican a los problemas ambientales.</p>     <p>En dicho documento se  se&ntilde;ala que es necesario redefinir el marco conceptual b&aacute;sico de la  responsabilidad tradicional para poder aplicarlo en materia ambiental. Aqu&iacute; los  problemas b&aacute;sicos legales son:</p> <ul>       <li>Establecer el tipo de  infracciones.</li>       <li>Establecer qui&eacute;n es el  responsable individual o colectivo.</li>       <li>Establecer la relaci&oacute;n  causa (infracci&oacute;n) /efecto (da&ntilde;o).</li>       <li>Probar la realidad del  da&ntilde;o y cuantificarlo.</li>       <li>La reparaci&oacute;n efectiva  de los da&ntilde;os causados.</li>     </ul>     <p>Los Estados pueden acudir  a los dos sistemas de responsabilidad civil por extensi&oacute;n en materia  ambiental, pudiendo escoger entre:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>a) Sistema de  responsabilidad por culpa, aplicable en supuestos de negligencia o imprudencia  que hayan sido la causa de un da&ntilde;o ambiental. Esta opci&oacute;n tendr&iacute;a como  complemento la regulaci&oacute;n b&aacute;sica propuesta por el documento.</p>     <p>b) Sistema de  responsabilidad objetiva (sin culpa). En este caso, no se ha de demostrar la  existencia de una infracci&oacute;n. El esfuerzo se presenta en la postura de  prevenci&oacute;n, evitando culpabilizaciones, pero entrando en la necesidad de  definir da&ntilde;os, cuantificar las responsabilidades civiles y designar las  actividades afectadas.</p>     <p>En el Libro Verde se  plantean los problemas derivados de situaciones concretas como: casos de  contaminaci&oacute;n cr&oacute;nica, los niveles de emisi&oacute;n autorizados por los poderes  p&uacute;blicos, los da&ntilde;os originados en el pasado, la &quot;reparaci&oacute;n  adecuada&quot; y el problema del seguro de los da&ntilde;os.</p>     <p>En los que se refiere  al sistema de compensaci&oacute;n que se ha de establecer cuando el da&ntilde;o ya se ha  causado y no puede atribuirse a una persona o entidad concreta, el Libro Verde  se pronuncia por la introducci&oacute;n de unos mecanismos comunitarios de  compensaci&oacute;n (indemnizaci&oacute;n conjunta), cuyos costes se repartir&iacute;an entre los  diversos sectores econ&oacute;micos implicados de una forma u otra en la problem&aacute;tica  medioambiental.</p>     <p>En resumen, el Libro  Verde pretende basarse en un sistema de incentivos y sanciones. Algunos de los  aspectos destacables son:</p>     <p>Responsabilidad  estricta: de no encontrarse el responsable habr&aacute; un sistema de compensaci&oacute;n.</p> <ul>       <li>Fijaci&oacute;n de responsabilidades:  entre el emisor y la administraci&oacute;n.</li>       <li>Responsabilidad compartida.  Intenta determinar una regla de reparto.</li>       <li>Poluci&oacute;n cr&oacute;nica y/o difusa:  en estos casos se intenta que el reparto sea entre la colectividad.</li>       <li>L&iacute;mites de la  responsabilidad: la soluci&oacute;n podr&iacute;a estar en fijar muy altos los l&iacute;mites de  responsabilidad y garant&iacute;a, de manera que fuera dif&iacute;cil eludir el principio  &quot;quien contamina paga&quot;.</li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Da&ntilde;o medioambiental: no  hay una &uacute;nica definici&oacute;n sobre el da&ntilde;o ni sobre cu&aacute;ndo se inicia.</li>       <li>&iquest;Qui&eacute;n puede actuar?:  los da&ntilde;ados, y posiblemente los grupos de presi&oacute;n con limitaciones.</li>       <li>Asegurabilidad: el  importe y la obligatoriedad de la p&oacute;liza, la reparaci&oacute;n de los da&ntilde;os causados  por el asegurado y los l&iacute;mites indefinidos de responsabilidad, han de  especificarse mejor. Los Estados podr&iacute;an participar en estos aspectos.</li>       <li>Sistema de compensaciones:  propone crear un fondo especial alimentado por tasas pagaadas por los sectores  contaminantes.</li>     </ul>     <p>En este recorrido por  las principales tendencias del derecho comparado, podemos observar claramente  la urgencia de una regulaci&oacute;n en materia de responsabilidad ambiental. Nuestra  Constituci&oacute;n permite el desarrollo de un sistema de responsabilidad objetiva  para derechos colectivos en su art&iacute;culo 88, pero el legislador no ha asumido  el reto de reglamentarla.</p>     <p><b>HACIA UN NUEVO TIPO DE RESPONSABILIDAD AMBIENTAL</b></p>     <p>El nuevo r&eacute;gimen de la  responsabilidad ambiental se enmarca b&aacute;sicamente en cinco principios de enorme  trascendencia en materia ambiental, v&aacute;lidos igualmente en materia de  responsabilidad del Estado o de los particulares:</p>     <p><b>a. Principio de precauci&oacute;n.</b></p>     <p>La importancia del  principio de precauci&oacute;n, establecido en la Declaraci&oacute;n de R&iacute;o de 1992 y  recogido en nuestra normatividad ambiental por la Ley 99 de 1993, exige un  replanteamiento de la actividad del Estado y de la sociedad civil frente a los  problemas ambientales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ya no se trata de  esperar que los da&ntilde;os ocurran, o que las autoridades (jueces, funcionarios del  sector ambiental, alcaldes, etc., se sienten en sus escritorios a exigir que se  les pruebe cient&iacute;fica y t&eacute;cnicamente un da&ntilde;o para imponer una medida  precautelativa o iniciar una acci&oacute;n preventiva. El esp&iacute;ritu del principio de  prevenci&oacute;n o precauci&oacute;n exige actuar antes de que el da&ntilde;o ocurra, tomar todas  las medidas posibles, ante la m&aacute;s m&iacute;nima evidencia de un da&ntilde;o a la salud, al  ambiente o a la vida de las personas o de los seres vivos que se tiene la  misi&oacute;n institucional y &eacute;tica de proteger.</p>     <p>&quot;En materia de  responsabilidad civil, tenemos que pasar de la categor&iacute;a de derecho a la  reparaci&oacute;n de da&ntilde;o y estructurar un derecho de riesgos. ...En materia penal no  podemos contentarnos con figuras penales de resultado. Las figuras penales  del derecho moderno son figuras de peligro abstracto; con esto se anticipa el  momento consumativo del crimen y no es necesario que ocurra un resultado  concreto&quot;.<sup><a href="#14" name="s14">14</a></sup></p>     <p>En materia de  responsabilidad del Estado, la situaci&oacute;n es de una mayor exigencia en su tarea  preventiva y la derivaci&oacute;n de responsabilidad por omisi&oacute;n (en el cumplimiento  de este principio) o por desconocimiento del mismo. Un ejemplo claro puede  observarse en los procesos de otorgamiento de licencias ambientales cuando se  pasan por alto normas y exigencias de control que la Constituci&oacute;n y las leyes  establecen y que pueden generar da&ntilde;os irreparables al ambiente.</p>     <p>La nueva ley de  acciones populares est&aacute; iluminada por el principio de precauci&oacute;n, como puede  observarse cuando en el art&iacute;culo 5 establece la obligaci&oacute;n de impulso oficioso  de la acci&oacute;n por parte del Juez y la obligaci&oacute;n de adoptar las medidas  conducentes para darle viabilidad a la acci&oacute;n y disponer con prontitud las  medidas cautelares.</p>     <p><b>b. Principio de la seguridad jur&iacute;dica</b></p>     <p>Ante los avances de la  ciencia y la tecnolog&iacute;a, el hombre contempor&aacute;neo y los sistemas jur&iacute;dicos que  han evolucionado, se resisten a soportar las cat&aacute;strofes y calamidades sin  reparaci&oacute;n. Se convierte en una necesidad, no s&oacute;lo jur&iacute;dica sino social, la  b&uacute;squeda, no solamente de los culpables de los da&ntilde;os, sino de quienes con su  comportamiento han puesto en riesgo a las comunidades, a sus integrantes o a  la naturaleza.</p>     <p>&quot;Por otro lado, ha  habido un cambio profundo en la mentalidad del hombre. Hoy en d&iacute;a hay una  tendencia de los esp&iacute;ritus a exigir la seguridad. Por ello, ante cualquier da&ntilde;o  se busca un responsable a quien cargarle la obligaci&oacute;n de repararlo. All&iacute;  donde anta&ntilde;o se soportaba el da&ntilde;o causado inclin&aacute;ndose ante el azar nefasto,  se intenta hoy encontrar al autor del da&ntilde;o&quot;.</p>     <p>Se observa aqu&iacute; la  necesidad de desarrollar ampliamente el concepto del seguro ambiental como un  instrumento r&aacute;pido y f&aacute;cil de reparaci&oacute;n a las v&iacute;ctimas o a la comunidad. La  tendencia internacional nos confirma la urgencia de esta herramienta en el  derecho colombiano.<sup><a href="#15" name="s15">15</a></sup> De igual forma merecen estudiarse en  profundidad las alternativas de los fondos y los mecanismos de compensaci&oacute;n.</p>     <p>En cuanto a la  determinaci&oacute;n de los responsables, nuestra nueva ley de acciones populares tiene  avances interesantes. El art&iacute;culo 14 se&ntilde;ala que &quot;en caso de existir la  vulneraci&oacute;n o amenaza y se desconozcan los responsables, corresponder&aacute; al  Juez determinarlos&quot;. Se permite de esta forma una labor judicial m&aacute;s  amplia y protectora del ambiente y se eliminan los l&iacute;mites para el actor en el  sentido de que no tiene que estar necesariamente identificado el responsable,  sino el da&ntilde;o al medio ambiente o a los derechos colectivos.</p>     <p>Es evidente que la  potencialidad del da&ntilde;o ambiental es cada vez mayor. Esto exige tomar medidas  claras y eficaces para se&ntilde;alar las responsabilidades que ata&ntilde;en, no s&oacute;lo a  quienes desarrollan o ejecutan los proyectos, sino, a las autoridades  ambientales o estatales que otorgan las licencias para su realizaci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>c. Principios de la reparaci&oacute;n plena del da&ntilde;o y de la protecci&oacute;n de  las v&iacute;ctimas</b></p>     <p>El paradigma de la  responsabilidad civil y ambiental contempor&aacute;nea es la reparaci&oacute;n plena del  da&ntilde;o. Para que este supuesto se cumpla, surgen nuevas exigencias, antes  impensables desde el derecho tradicional. Uno de estos avances, es la  consideraci&oacute;n de la obligaci&oacute;n de reparaci&oacute;n por actos l&iacute;citos. Se estima que  no solamente existen da&ntilde;os injustamente causados, sino, injustamente sufridos.</p>     <p>&quot;Ni siquiera la  ilicitud es aqu&iacute; un temperamento, ya que al menos en relaci&oacute;n con los particulares  perjudicados, como sienta la jurisprudencia intercontinental, no puede ser  invocado para la exoneraci&oacute;n de responsabilidades el cumplimiento con las  condiciones establecidas. Incluso para la autoridad creadora de la situaci&oacute;n  puede ser indiferente la alegaci&oacute;n del respeto del clausulado inicial, si no se  aplica la mejor tecnolog&iacute;a posteriormente posible&quot;.<sup><a href="#16" name="s16">16</a></sup></p>     <p>Es muy interesante este  avance, porque, en materia ambiental, nos permite entender por ejemplo,  dentro de un nuevo contexto los denominados impactos sociales, econ&oacute;micos y  culturales de los proyectos. Aspectos que se desde&ntilde;an, en muchas ocasiones,  por quienes elaboran los Estudios de Impacto Ambiental, y que exigen una mirada  muy profunda sobre las implicaciones que para una comunidad o para una regi&oacute;n  tiene la realizaci&oacute;n de un proyecto.</p>     <p>Examinemos un solo  ejemplo: la construcci&oacute;n de la Hidroel&eacute;ctrica de Urra en el departamento de  C&oacute;rdoba. Frente a unos intereses pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos de construir dicha  represa, aduciendo que se constituir&iacute;a en la salvaci&oacute;n energ&eacute;tica para la Costa  Atl&aacute;ntica, se se&ntilde;alaron reiteradamente por las comunidades y las organizaciones  sociales, &eacute;tnicas y ambientales de la regi&oacute;n y del pa&iacute;s, los enormes perjuicios  que traer&iacute;a. Las autoridades han permanecido sordas ante los graves impactos  en las culturas ind&iacute;genas (Ember&aacute; y Zen&uacute;), en las comunidades de pescadores del  r&iacute;o Sin&uacute;, en los ecosistemas marinos especialmente los manglares, en las  especies en v&iacute;a de extinci&oacute;n que se perder&iacute;an por la inundaci&oacute;n de gran parte  del Parque del Paramillo, en las especies del r&iacute;o, pues el tradicional  bocachico no puede atravesar los diques que establece el proyecto y muere en  el intento de llegar a las zonas de desove.</p>     <p>Hoy la regi&oacute;n atraviesa  una enorme crisis: las v&iacute;ctimas no s&oacute;lo son los ind&iacute;genas, sino los pescadores,  los campesinos y en general la naturaleza que espera (con gran desesperanza)  una reparaci&oacute;n, una soluci&oacute;n que tal vez pueda ofrecer el derecho.</p>     <p>La visi&oacute;n de la  responsabilidad debe pasar del autor del da&ntilde;o (visi&oacute;n tradicional) a la  v&iacute;ctima del perjuicio (nueva visi&oacute;n). Con esta transformaci&oacute;n se humaniza el derecho  y m&aacute;s aun se ampl&iacute;a a esferas antes impensables como la de considerar a la  naturaleza una v&iacute;ctima que igualmente requiere reparaci&oacute;n.</p>     <p>&quot;As&iacute;, el derecho  reacciona ante todo da&ntilde;o injustamente sufrido, mira a la v&iacute;ctima y desde su  &aacute;ngulo juzga la justicia o injusticia del perjuicio. No busca un responsable a  quien hacer un juicio de reproche, busca un da&ntilde;o para indemnizar&quot;.<sup><a href="#17" name="s17">17</a></sup></p>     <p><b>d. Rompimiento del cl&aacute;sico axioma de la culpabilidad</b></p>     <p>En la tradicional  visi&oacute;n de la responsabilidad, la culpa era una coraza infranqueable, construida  para proteger a los que causan da&ntilde;os, liber&aacute;ndolos de la obligaci&oacute;n de  responder. En este esquema la v&iacute;ctima es abandonada a su suerte.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para el nuevo derecho,  el axioma que afirmaba que &quot;no hay responsabilidad sin culpa&quot;, debe  cambiarse para decir que &quot;no hay responsabilidad sin da&ntilde;o&quot;.<sup><a href="#18" name="s18">18</a></sup></p>     <p>&quot;El derecho de la  reparaci&oacute;n de da&ntilde;os se convierte as&iacute; m&aacute;s en un derecho de indemnizaci&oacute;n que en  un derecho de sanci&oacute;n de culpas, llegando en una cierta medida a una  despersonalizaci&oacute;n de la responsabilidad del lado del responsable&quot;.<sup><a href="#19" name="s19">19</a></sup></p>     <p>Los modernos autores coinciden  entonces en la necesidad de superar este cl&aacute;sico concepto de la culpabilidad en  materia ambiental. &quot;La volatilizaci&oacute;n de la idea de la culpa cuando se  trata de determinar la obligaci&oacute;n del resarcimiento y su sustituci&oacute;n por el  riesgo, es una consecuencia ya asimilada de la expansi&oacute;n de la civilizaci&oacute;n  industrial&quot;.<sup><a href="#20" name="s20">20</a></sup></p>     <p>En el campo penal ambiental  se empiezan a vislumbrar avances interesantes, aunque enormemente dif&iacute;ciles  ante la rigidez de los esquemas penales cl&aacute;sicos. En Europa la elaboraci&oacute;n  doctrinal y normativa se dirige hacia la responsabilidad penal de las personas  jur&iacute;dicas (campo tradicionalmente limitado por esta rama del derecho), y  hacia la responsabilidad penal objetiva. Igualmente se empieza a construir una  teor&iacute;a que extiende la responsabilidad penal a las autoridades del Estado que  intervienen en la toma de decisiones ambientales y que por omisi&oacute;n o corrupci&oacute;n  propician o permiten la ejecuci&oacute;n de obras con impactos graves para el  ambiente y las comunidades.</p>     <p>En reciente  jurisprudencia que analizaba las objeciones de inconstitucionalidad al Proyecto  de Ley 235 de 1996 Senado - 154 de 1996 C&aacute;mara &quot;Por el cual se establece  el seguro ecol&oacute;gico, se modifica el C&oacute;digo Penal y se dictan otras  disposiciones&quot; parcialmente objetado por el Presidente de la Rep&uacute;blica,  la Corte Constitucional se adhiere a este necesario paso que debe darse en  nuestro pa&iacute;s: &quot;La imputaci&oacute;n de responsabilidad penal a la persona  jur&iacute;dica en relaci&oacute;n con los delitos a que se ha hecho menci&oacute;n, no viola la  Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica. De otra parte, trat&aacute;ndose de personas jur&iacute;dicas y sociedades  de hecho, la presunci&oacute;n de responsabilidad, apoyada en la prueba sobre la  realizaci&oacute;n clandestina del hecho punible o sin haber obtenido el correspondiente  permiso, tampoco comporta quebranto de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica. Las  actividades peligrosas que subyacen a los tipos penales descritos, autorizan  plenamente al legislador a calificar la responsabilidad de un sujeto con base  en determinados hechos&quot;.<sup><a href="#21" name="s21">21</a></sup></p>     <p><b>e. Inversi&oacute;n en la carga de la prueba</b></p>     <p>El principio consagrado  en el C&oacute;digo Civil (Art. 1757) y en el C&oacute;digo de Procedimiento Civil, art&iacute;culo  177 conforme al cual &quot;incumbe a las partes probar el supuesto de hecho  de las normas que consagran el efecto jur&iacute;dico que ellas persiguen&quot; es  necesario invertirlo y reformularlo en materia ambiental.</p>     <p>El esquema que se impone,  se denomina por el profesor Berm&uacute;dez Mu&ntilde;oz<sup><a href="#22" name="s22">22</a></sup> como de cargas  probatorias din&aacute;micas y seg&uacute;n &eacute;l &quot;es el juez quien en cada caso concreto,  debe determinar cu&aacute;l de las partes debe correr con las consecuencias de la  falta de prueba de determinado hecho, en virtud de que a &eacute;sta le resulta m&aacute;s  f&aacute;cil suministrarla&quot;.</p>     <p>Existen antecedentes en  la jurisprudencia colombiana, en especial referidos al tema de la  responsabilidad m&eacute;dica de entidades oficiales, en los cuales el Consejo de  Estado ha invertido la regla tradicional y ha impuesto a los demandados la  obligaci&oacute;n de probar su diligencia.</p>     <p><b>RECONOCIMIENTO Y EFICACIA DE LA PARTICIPACI&Oacute;N AMBIENTAL Y DE LAS  ORGANIZACIONES Y COMUNIDADES PARA EXIGIR LA RESPONSABILIDAD AMBIENTAL</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se constata en Am&eacute;rica  Latina una apertura de espacios de participaci&oacute;n ciudadana ambiental, un  proceso de constitucionalizaci&oacute;n de estas garant&iacute;as que busca hacer efectivos  los derechos de la ciudadan&iacute;a proclamados en las normas. Esta apertura de  espacios de participaci&oacute;n constituye una tendencia en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses  de la regi&oacute;n y en el mundo entero.</p>     <p>En el caso colombiano  es muy clara la consagraci&oacute;n de la participaci&oacute;n como un principio del Estado  y como un derecho. El art&iacute;culo 1 de la Constituci&oacute;n se&ntilde;ala que Colombia es un  Estado social de derecho, participativo y pluralista y el art&iacute;culo 2 determina  como uno de los fines del Estado, facilitar la participaci&oacute;n de todos en las  decisiones que los afectan y en la vida econ&oacute;mica, pol&iacute;tica, administrativa y  cultural de la naci&oacute;n. La Corte Constitucional ha hecho precisiones al  respecto:</p>     <p>&laquo;La democracia  participativa es un principio material que permea tanto la parte dogm&aacute;tica como  org&aacute;nica de la Constituci&oacute;n. Ella exige la reinterpretaci&oacute;n del ejercicio del poder  desde la esencia de los derechos de participaci&oacute;n. La recuperaci&oacute;n de la  legitimidad institucional inspir&oacute; la consagraci&oacute;n de diversos mecanismos de  participaci&oacute;n a lo largo del texto Constitucional.&raquo;<sup><a href="#23" name="s23">23</a></sup></p>     <p>Los derechos  colectivos, entre los cuales se encuentra el derecho al medio ambiente,  constituyen la m&aacute;s novedosa categor&iacute;a de protecci&oacute;n de los derechos humanos.  En ellos se trasciende de la individualidad, para defender a la comunidad,  para defender los g&eacute;neros a los cuales pertenecemos y en los cuales  participamos, pero que <i>carecen de  dolientes</i>.</p>     <p>&quot;No comprende  simplemente la consagraci&oacute;n de mecanismos para que los ciudadanos tomen  decisiones en referendos o en consultas populares..., sino que implica  adicionalmente que el ciudadano puede participar permanentemente en los  procesos decisorios no electorales que incidir&aacute;n significativamente en el  rumbo de su vida. Se busca as&iacute; fortalecer los canales de representaci&oacute;n,  democratizarlos y promover un pluralismo m&aacute;s equilibrado y menos desigual. La  participaci&oacute;n ciudadana en escenarios distintos del electoral alimenta la  preocupaci&oacute;n y el inter&eacute;s de la ciudadan&iacute;a por los problemas colectivos,  contribuye a la formaci&oacute;n de unos ciudadanos capaces de interesarse de manera  sostenida en los procesos gubernamentales&quot;.<sup><a href="#24" name="s24">24</a></sup></p>     <p>Las nuevas formas de  participaci&oacute;n social, marcan el abandono de una ideolog&iacute;a liberal cl&aacute;sica  cuya piedra angular era el inter&eacute;s directo e individual. Se abandona tambi&eacute;n  la dicotom&iacute;a &laquo;inter&eacute;s p&uacute;blico - inter&eacute;s privado&raquo; y surgen los llamados  intereses colectivos o difusos, pertenecientes a una pluralidad indeterminada  de sujetos que en potencia pueden ser todos los que integran una comunidad.</p>     <p>La participaci&oacute;n se  considera un mecanismo potenciador de la poblaci&oacute;n como sujeto hist&oacute;rico. Ella  es a la vez una finalidad y un derecho a la intervenci&oacute;n ciudadana en la  definici&oacute;n de prioridades, en la b&uacute;squeda de opciones y en la toma de  decisiones. Son principios que &laquo;desde lo pol&iacute;tico equiparan participaci&oacute;n con  democracia, puesto que el ejercicio de &eacute;sta presupone una pr&aacute;ctica de  participaci&oacute;n, consciente y libre, en las decisiones fundamentales de la  sociedad.&raquo;<sup><a href="#25" name="s25">25</a></sup></p>     <p>En las modernas democracias  las tendencias de participaci&oacute;n se canalizan preferentemente a trav&eacute;s de  asociaciones y organizaciones cuyo objetivo es la defensa del inter&eacute;s p&uacute;blico  y los derechos colectivos. No debemos olvidar que el fundamento &eacute;tico de estos  nuevos derechos es el principio de solidaridad, y que la participaci&oacute;n de la  comunidad fortalece siempre las posibilidades de &eacute;xito en procesos y  actuaciones que, si se realizan de forma individual, no tendr&iacute;an ninguna  resonancia en la opini&oacute;n general a m&aacute;s de que los obst&aacute;culos ser&iacute;an enormes.</p>     <p>En pa&iacute;ses como el nuestro,  donde existen enormes riesgos para las personas que promueven o defienden los  derechos humanos y el medio ambiente, la participaci&oacute;n es adem&aacute;s una garant&iacute;a  de sobrevivencia no s&oacute;lo de las ideas y luchas sino de las personas que trabajan  por el reconocimiento y protecci&oacute;n de la vida en todas sus formas.</p>     <p>Las personas y las  organizaciones a trav&eacute;s de la participaci&oacute;n, reconocen los problemas que  existen en la vida cotidiana y aprenden a comprenderlos m&aacute;s profundamente para  buscar soluciones. Consideramos que la participaci&oacute;n no es s&oacute;lo un ejercicio  de nuestros derechos pol&iacute;ticos sino una experiencia pedag&oacute;gica de enorme  valor para las nuevas sociedades.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Frente al deterioro ambiental  y los desastres que ocurren d&iacute;a a d&iacute;a, el ciudadano tiene la exigencia &eacute;tica y  el deber de contribuir en la b&uacute;squeda de soluciones. Existir&aacute;n m&uacute;ltiples  respuestas y propuestas individuales que puestas en com&uacute;n, sobre espacios de  di&aacute;logo y construcci&oacute;n como deben ser las audiencias p&uacute;blicas ambientales y las  consultas, permitir&aacute;n la construcci&oacute;n colectiva de alternativas.</p>     <p>&quot;Nos encontramos  en una situaci&oacute;n que obliga a adoptar cambios de procederes, a la necesidad de  que cada cual tenga que dar algo. Ese algo podr&aacute; consistir para un industrial  en controlar los procesos de fabricaci&oacute;n de modo que su actividad no sea  contaminante, para un conductor en evitar tocar la bocina de su veh&iacute;culo, para  un ama de casa en utilizar detergentes biodegradables, para un ciudadano com&uacute;n  en contribuir en cada una de sus acciones a evitar que se acent&uacute;e la  contaminaci&oacute;n. La conclusi&oacute;n es clara, debemos cambiar cada uno desde nuestra  posici&oacute;n el modo como nos comportamos&quot;.<sup><a href="#26" name="s26">26</a></sup></p>     <p>Varias razones nos  permiten considerar, en primer lugar, el inmenso valor de la participaci&oacute;n y  su fortaleza. La actividad de los ciudadanos en defensa de sus derechos es la  mejor contribuci&oacute;n en la prevenci&oacute;n de las violaciones a las normas  ambientales. Se constituye en un freno poderoso para los abusos e  incumplimientos de la ley.</p>     <p>Las comunidades, que habitan  el territorio nacional y que tienen la directa percepci&oacute;n de los problemas,  las irregularidades y los potenciales peligros de los proyectos que afectan el  medio ambiente son las m&aacute;s indicadas para ejercer la veedur&iacute;a y control directo  de los mismos.</p>     <p>La participaci&oacute;n es adem&aacute;s,  en s&iacute; misma, un proceso pedag&oacute;gico; su ejercicio permite conocer m&aacute;s a fondo  nuestras realidades y problemas, as&iacute; como las alternativas para su soluci&oacute;n.</p>     <p>Los espacios que se  abren para que los ciudadanos opinen y act&uacute;en, son adem&aacute;s instancias de  mediaci&oacute;n de conflictos y de negociaci&oacute;n de nuevas alternativas y mejores  condiciones para las comunidades. En ellos se generan compromisos directos no  s&oacute;lo frente a las autoridades ambientales, sino frente a las personas  implic&aacute;ndose as&iacute; en una mayor responsabilidad.</p>     <p>La participaci&oacute;n  permite asegurar el cumplimiento de las leyes y las regulaciones ambientales,  no s&oacute;lo con intervenci&oacute;n mediante mecanismos informativos o evaluativos, sino,  con la interposici&oacute;n de acciones en defensa del derecho al ambiente sano, que permiten  determinar responsabilidades concretas en su protecci&oacute;n.</p>     <p>El requisito necesario  para que operen los mecanismos de participaci&oacute;n, entre los cuales debemos  considerarlos instrumentos judiciales, es fortalecer las oportunidades de  capacitaci&oacute;n a las comunidades. La utilidad de estas nuevas herramientas que  nos otorgan la Constituci&oacute;n y las leyes s&oacute;lo se entender&aacute; cuando sean  conocidas por el p&uacute;blico.</p>     <p>En Colombia, la ley 99  de 1993 consagra en su t&iacute;tulo X nuevos instrumentos de participaci&oacute;n que  desarrollan los principios de la Declaraci&oacute;n de R&iacute;o y de la Constituci&oacute;n  Colombiana. Estos procedimientos tienen dos caracter&iacute;sticas de gran  importancia: en primer lugar, no exigen la demostraci&oacute;n de inter&eacute;s alguno;  adem&aacute;s, los puede ejercitar cualquier persona, natural o jur&iacute;dica, nacional o  extranjera; incluso un ni&ntilde;o puede utilizarlos sin que sea rechazado su  ejercicio.</p>     <p>&iquest;Cu&aacute;l es el reto del  derecho ambiental en materia de participaci&oacute;n? La respuesta es obvia.  Requerimos hacer efectivos estos instrumentos, requerimos la posibilidad, no  solo jur&iacute;dica, sino pol&iacute;tica y social de intervenir en la toma de las  decisiones ambientales y que este supuesto trascienda de las declaraciones  internacionales y las normas internas a la vida cotidiana.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como complemento de  esta exigencia constatamos la necesidad de reformular los procesos educativos  y las metodolog&iacute;as para lograr que la participaci&oacute;n sea un principio que  estructure y regule el modelo pedag&oacute;gico, el conjunto de las relaciones entre  los sujetos, con el conocimiento y con los procesos sociales.</p>     <p>Los procesos de educaci&oacute;n  ambiental deben enmarcarse en los nuevos procesos de formaci&oacute;n ciudadana  democr&aacute;tica que se reclaman con urgencia en nuestros pa&iacute;ses. Los contenidos,  normas y procedimientos del derecho ambiental deben formar parte de los  curr&iacute;culos de nuestro sistema educativo y ser igualmente objeto de difusi&oacute;n a  trav&eacute;s de la educaci&oacute;n no formal.</p>     <p>Otra prioridad para el  derecho ambiental es el dise&ntilde;o y desarrollo de instrumentos que permitan el  fortalecimiento de las organizaciones ambientales, comunitarias, &eacute;tnicas y  sociales, para realizar tareas de protecci&oacute;n del medio ambiente y ejercicio  de los derechos colectivos. Esta tarea exige, adem&aacute;s de una labor directa de  reconocimiento de su car&aacute;cter de sujetos actuantes en la realidad ambiental,  formaci&oacute;n concreta en los instrumentos jur&iacute;dicos, ambientales y sociales para  defender tales derechos.</p>     <p>Consideramos igualmente  que la tendencia internacional muestra la prioridad en el impulso a los  proyectos que tengan como eje, unos conceptos de enorme trascendencia en el  derecho ambiental, como el reconocimiento de los grupos de mujeres, j&oacute;venes  y, las comunidades ind&iacute;genas, para el avance de la conservaci&oacute;n y protecci&oacute;n  ambiental.</p>     <p><b>UNA REFLEXI&Oacute;N FINAL</b></p>     <p>El derecho ambiental es  un sistema en construcci&oacute;n, lleno de retos y propuestas. Su importancia es  vital y sus tendencias constituyen nuevas alternativas para los sistemas  jur&iacute;dicos tradicionales y para la estructuraci&oacute;n de principios de  responsabilidad que permitan preservar nuestro planeta.</p>     <p>La responsabilidad ambiental  como uno de esos nuevos paradigmas nos exige la reflexi&oacute;n desde el enfoque  preventivo, y nos obliga a pensar que no debemos esperar que ocurran nuevos  accidentes industriales, nucleares, ni que surjan m&aacute;s basureros de desechos  peligrosos en el mundo o que se destruya nuestro patrimonio ecol&oacute;gico para que  los principales actores de este proceso tomen cartas en el asunto y  reglamenten adecuadamente una materia que es del mayor inter&eacute;s para las  presentes y futuras generaciones de seres vivientes en el planeta.</p>     <p>Del recorrido realizado  por los diferentes sistemas de regulaci&oacute;n de la responsabilidad ambiental,  encontramos nuevos elementos de valoraci&oacute;n para los conceptos b&aacute;sicos de la  responsabilidad. Propuestas importantes en materia de regulaci&oacute;n de la  responsabilidad objetiva y en materia procesal, que en nuestro pa&iacute;s exigen un  estudio serio y pormenorizado de las acciones populares y de grupo consagradas  en la Ley 472 de 1998. Finalmente es necesario estudiar las propuestas  alternativas para la reparaci&oacute;n a las v&iacute;ctimas del da&ntilde;o ambiental y a la  colectividad, cuando este da&ntilde;o no est&eacute; individualizado, son entonces  importantes las experiencias que sobre dos temas existen en el mundo: los  fondos y los seguros de responsabilidad ambiental.</p>     <p>Mientras se desarrolla  una nueva ley en materia de responsabilidad ambiental y de derechos  colectivos, estar&aacute; en manos de los jueces, iluminar con los principios  constitucionales e internacionales la interpretaci&oacute;n de las normas procesales  recientemente expedidas que dotan a los colombianos de la posibilidad de  defender en forma eficaz el medio ambiente y los derechos colectivos. Las  autoridades ambientales deben ser rigurosas en el cumplimiento de su tarea de  control ambiental y debida implementaci&oacute;n de herramientas para exigir la prevenci&oacute;n  como una norma general o la reparaci&oacute;n de los da&ntilde;os en aquellos casos en que  se constaten situaciones de deterioro ambiental.</p>     <p>Las organizaciones  sociales, en especial los grupos ambientalistas, tienen igualmente el reto de  apropiarse de estos nuevos instrumentos y socializar su ejercicio. No podemos  seguir pensando que basta la actitud conservacionista cl&aacute;sica, cuando tenemos  frente a nuestros ojos, permanentes vulneraciones del derecho a un ambiente  sano. Pensamos, igualmente, que los sectores productivos y en general, quienes  desarrollan proyectos que implican graves impactos ambientales, deben asumir  la tarea urgente de autocontrol y desarrollo de esquemas de auditor&iacute;as ambientales  de cumplimiento.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ya que contamos con la  ley de acciones populares y de grupo, creemos que la tarea siguiente es tener  una norma espec&iacute;fica sobre responsabilidad en materia ambiental y de derechos  colectivos, cuyos par&aacute;metros son el objeto de la investigaci&oacute;n que actualmente  desarrollamos en la Universidad del Rosario, como una propuesta que puede ser  el complemento necesario para un sistema m&aacute;s eficaz de garant&iacute;a a los derechos  humanos de tercera generaci&oacute;n.</p> <hr>     <p><a href="#s1" name="1">1</a> NAESS, Ame. <b>The Deep  Ecol&oacute;gical Movement: Some Philosophical Aspects</b>. Random House, New York, 1973, p. 14.</p>     <p>  <a href="#s2" name="2">2</a> VESGA GAVIRIA, Ana  Mar&iacute;a. El derecho de los animales. Revista de Derecho Privado. Universidad de  los Andes. Febrero de 1998, P. 112</p>     <p>  <a href="#s3" name="3">3</a> GUATTARI, F&eacute;lix. <b>Las tres ecolog&iacute;as</b>. Pre-textos,  Valencia, 1996.</p>     <p>  <a href="#s4" name="4">4</a> VID. Ley 472 de 1998,  Art&iacute;culo 4.</p>     <p>  <a href="#s5" name="5">5</a> SANCHEZ PINO, H. <i>La protecci&oacute;n medioambiental en la uni&oacute;n  europea</i>. Documento Internet 14/10/96.</p>     <p>  <a href="#s6" name="6">6</a> S&Aacute;NCHEZ PINO, H. <b><i>La  protecci&oacute;n medioambiental en la uni&oacute;n europea</i></b>. Documento Internet  14/10/96.</p>     <p>  <a href="#s7" name="7">7</a> CORTE CONSTITUCIONAL.  Sentencia SU- 67/93.</p>     <p>  <a href="#s8" name="8">8</a> DE MIGUEL  PERALES, Carlos. La responsabilidad civil por da&ntilde;os al medio ambiente. Madrid,  Civitas, 1997.</p>     <p>  <a href="#s9" name="9">9</a> DE MIGUEL PERALES,  Carlos. <b><i>La responsabilidad civil por da&ntilde;os al medio ambiente</i></b>. Madrid,  Civitas, 1997.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  <a href="#s10" name="10">10</a> DE MIGUEL PERALES,  Carlos. <b><i>La responsabilidad civil por da&ntilde;os al medio ambiente</i></b>. Madrid,  Civitas, 1997.</p>     <p>  <a href="#s11" name="11">11</a> DE MIGUEL PERALES,  Carlos. <b><i>La responsabilidad civil por da&ntilde;os al medio ambiente</i></b>. Madrid,  Civitas, 1997.</p>     <p>  <a href="#s12" name="12">12</a> SOLER, Manuel. <b><i>Legislaci&oacute;n  y responsabilidad medioambiental</i></b>. Ariel, p. 334.</p>     <p>  <a href="#s13" name="13">13</a> DE PERALES, Miguel  Carlos. Op. Cit. P. 57.</p>     <p>  <a href="#s14" name="14">14</a> BENJAMIN. Antonio  Hern&aacute;n. <i>Acciones Colectivas para la  protecci&oacute;n del medio ambiente y del consumidor en el Brasil</i>. En: <b>Acciones Populares y de Grupo</b>.  Defensor&iacute;a del Pueblo, 1996. P.99.</p>     <p>  <a href="#s15" name="15">15</a> VID. Proyecto de  Ley 235 de 1996 Senado - 154 de 1996 C&aacute;mara &quot;Por el cual, se establece el  seguro ecol&oacute;gico, se modifica el C&oacute;digo Penal y se dictan otras  disposiciones&quot;.</p>     <p>  <a href="#s16" name="16">16</a> DE MIGUEL  PERALES, Carlos. Op. Cit. Pr&oacute;logo del Dr. Mart&iacute;n Mateo. P. 22.</p>     <p>  <a href="#s17" name="17">17</a> VASQUEZ FERREYRA.  Roberto. <b>Responsabilidad por da&ntilde;os</b>.  Editorial Depalma, Argentina, 1993. P. 13.</p>     <p>  <a href="#s18" name="18">18</a> Idem.</p>     <p>  <a href="#s19" name="19">19</a> SOUSSE, Marcel. <b>La notion de r&eacute;paration de dommages en  droit administrativ francais</b>. L.G.DJ. Par&iacute;s, 1994.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  <a href="#s20" name="20">20</a> MART&Iacute;N MATEO, Ram&oacute;n.  Pr&oacute;logo. En: DE MIGUEL PERALES, Carlos. La Responsabilidad Civil por da&ntilde;os al  medio ambiente. Madrid, Civitas, 1997. p. 21.</p>     <p>  <a href="#s21" name="21">21</a> CORTE CONSTITUCIONAL.  Sentencia C-320 de Junio 30 de 1998. Ponente: Dr. Eduardo Cimentes. </p>     <p>  <a href="#s22" name="22">22</a> BERMUDEZ MU&Ntilde;OZ,  Mart&iacute;n. El futuro de la carga de la prueba en materia de responsabilidad. En:  Temas Jur&iacute;dicos. Colegio Mayor de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario, Santa Fe de  Bogot&aacute;, N&uacute;mero 11, 1997. P.17.</p>     <p>  <a href="#s23" name="23">23</a> CORTE  CONSTITUCIONAL. Sentencia C-180 de 1994.</p>     <p>  <a href="#s24" name="24">24</a> CORTE  CONSTITUCIONAL. Sentencia C-180 de 1995. P.55.</p>     <p>  <a href="#s25" name="25">25</a> DE ROUX, Gustavo. <b>Participaci&oacute;n y cogesti&oacute;n de la salud</b>.  Conferencia no publicada, dictada en Seminario sobre Atenci&oacute;n B&aacute;sica, Pereira,  1991.</p>     <p>  <a href="#s26" name="26">26</a> SABSAY, Daniel y  TARAK, Pedro. <b><i>Participaci&oacute;n vecinal y la gesti&oacute;n del medio ambiente</i></b>. Buenos  Aires, FARN, 1995. P. 14.</p> <hr>     <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p>AEDENAT   Campa&ntilde;a sobre Patentes.  Declaraci&oacute;n por una prohibici&oacute;n inequ&iacute;voca de las patentes sobre la vida. 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000241&pid=S0124-0579199900010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>MAYA, ANGEL   Augusto. El reto de la  vida. Santa Fe de Bogot&aacute;, ECOFONDO, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000243&pid=S0124-0579199900010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>ZEA, ANGEL   Adelaida. Aproximaci&oacute;n  a la responsabilidad administrativa por el da&ntilde;o ambiental. En: Revista de la  Academia Colombiana de Jurisprudencia Nro 311 Junio 1998 p 48-75.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000245&pid=S0124-0579199900010000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>BENJAMIN, ANTONIO  HERMAN   Acciones Colectivas  para la protecci&oacute;n del medio ambiente y del consumidor en el Brasil. En:  Acciones Populares y de Grupo. Defensor&iacute;a del Pueblo, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000247&pid=S0124-0579199900010000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>BERMUDEZ MU&Ntilde;OZ, MART&Iacute;N   El futuro de la carga  de la prueba en materia de responsabilidad. En: Temas Jur&iacute;dicos. Colegio Mayor  de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario, Santa Fe de Bogot&aacute;, N&uacute;mero 11,1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000249&pid=S0124-0579199900010000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>DE MIGUEL PERALES,  CARLOS   La Responsabilidad  Civil por da&ntilde;os al medio ambiente. Madrid, Civitas, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000251&pid=S0124-0579199900010000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>DE ROUX, GUSTAVO   Participaci&oacute;n y  cogesti&oacute;n de la salud. Conferencia no publicada dictada en Seminario sobre  Atenci&oacute;n B&aacute;sica, Pereira, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000253&pid=S0124-0579199900010000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>GUATTARI, F&Eacute;LIX   Las tres ecolog&iacute;as. Pre-textos,  Valencia, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000255&pid=S0124-0579199900010000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>HENAO, JUAN CARLOS   El da&ntilde;o. Santa Fe de  Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000257&pid=S0124-0579199900010000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>NAESS, ARNE   The Deep Ecological Movement: Some Philosophical  Aspects. Random House, New York, 1973.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000259&pid=S0124-0579199900010000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>RODR&Iacute;GUEZ, SANDRA Y ALONSO   Fernando. Mecanismos  Jur&iacute;dicos de la protecci&oacute;n ambiental. Santa Fe de Bogot&aacute;, Gustavo Ib&aacute;&ntilde;ez, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000261&pid=S0124-0579199900010000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>SABSAY, DANIEL Y TARAK,  PEDRO   La participaci&oacute;n  vecinal y la gesti&oacute;n del medio ambiente. Buenos Aires, FARN, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000263&pid=S0124-0579199900010000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  SANCHEZ PINO, H.   La protecci&oacute;n medioambiental  en la uni&oacute;n europea. Documento Internet 14/10/96.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000265&pid=S0124-0579199900010000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>SOLER, MANUEL   Legislaci&oacute;n y  responsabilidad medioambiental. Ariel.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000267&pid=S0124-0579199900010000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>SOUSSE, MARCEL   La notion de r&eacute;paration  de dommages en droit administrad v francais.   L.G.D.J. Par&iacute;s, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000269&pid=S0124-0579199900010000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>VASQUEZ FERREYRA,  ROBERTO   Responsabilidad por  da&ntilde;os. Editorial Depalma, Argentina, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000271&pid=S0124-0579199900010000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>VESGA GAVIRIA, ANA  MAR&Iacute;A   El derecho de los  animales. Revista de Derecho Privado. Universidad de los Andes. Febrero de  1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000273&pid=S0124-0579199900010000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>WILCHES-CHAUX, GUSTAVO   La letra con risa  entra. ECOFONDO, FEN. Santa Fe de Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000275&pid=S0124-0579199900010000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>     <!-- ref --><p>WORLD RESOURCES   Poblaci&oacute;n y medio  ambiente. Madrid, Ecoespa&ntilde;a, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000277&pid=S0124-0579199900010000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>      ]]></body><back>
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