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<journal-title><![CDATA[Estudios Socio-Jurídicos]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La decisión judicial sobre la muerte de Gaitán]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad del Rosario Facultad de Jurisprudencia ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This document contains the judicial decision in which the intellectual and material responsibility in Gaitan´s death is determinate. After analyzing different hypothesis elaborated in fifty years the decision concludes that it was the work of one individual -Juan Roa Sierra.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>La decisi&oacute;n judicial  sobre la muerte de Gait&aacute;n</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>Gaitan&#39;s Death and  its Judicial Decision</b></font></p>     <p><b><i>Carlos Ariel S&aacute;nchez Torres*</i></b></p>     <p>* Investigador Master. Facultad de Jurisprudencia,  Universidad del Rosario.</p> <hr>     <p><b>Resumen</b></p>     <p>Este documento  contiene la decisi&oacute;n judicial sobre la auditor&iacute;a intelectual y material de la  muerte del caudillo liberal Jorge Eli&eacute;cer Gait&aacute;n. En ella se analiza y desechan  de manera sistem&aacute;tica distintas hip&oacute;tesis sobre la muerte del caudillo, para  concluir en la autor&iacute;a individual de Juan Roa Sierra.</p>     <p>En comentario  discurre sobre las distintas hip&oacute;tesis planteadas a lo largo de 50m a&ntilde;os en  torno al crimen de Jorge Eli&eacute;cer Gait&aacute;n y est&aacute; orientado a preparar la lectura  de la decisi&oacute;n judicial.</p> <b>PALABRA CLAVE:</b> Colombia, muerte de Gait&aacute;n, Jorge Eli&eacute;cer, fallo judicial, caso de Jorge  Eli&eacute;cer Gait&aacute;n <hr>     <p><b>Summary</b></p>     <p>This document contains the judicial decision in  which the intellectual and material responsibility in Gaitan&acute;s death is  determinate. After analyzing different hypothesis elaborated in fifty years the  decision concludes that it was the work of one individual –Juan Roa Sierra.</p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><i>Colombia no necesita pol&iacute;ticos,</i>    <br>   <i>&nbsp;necesita  caudillos</i>    <br>   <i>Francisco Jos&eacute; Herrera Jaramillo, 1981</i></p>     <p>En el parte  m&eacute;dico que registra la muerte de Jorge Eli&eacute;cer Gait&aacute;n se lee: &quot;Se encuentra una  perforaci&oacute;n en el hemisferio izquierdo de su pared intermedia interna, de una  profundidad de cinco cent&iacute;metros y en su interior se localiza un proyectil de  arma de fuego, un proyectil achatado y deforme que produjo el impacto fatal.  Muri&oacute; instant&aacute;neamente y a consecuencia del impacto en el cr&aacute;neo, en el  cerebro, hemisferio izquierdo&quot;.</p>     <p>Muchas versiones  se han tejido sobre qui&eacute;n o qui&eacute;nes mataron a Gait&aacute;n.<a href="#1" name="s1"><sup>1</sup></a> Sin embargo,  judicialmente en 1978, faltando pocas semanas para la prescripci&oacute;n de 30 a&ntilde;os,  la Sala Penal del honorable Tribunal Superior de Bogot&aacute;, concluy&oacute; que Juan Roa  Sierra, el sujeto que lo mat&oacute;, actu&oacute; solo, sin ayuda de nadie, que &eacute;l plane&oacute; y  ejecut&oacute; el crimen, sin colaboraci&oacute;n de ninguna especie, movido por razones  esquizoman&iacute;acas. No cabe duda que esta tesis sustentada en la providencia  judicial no resulta satisfactoria para mucho, y a&uacute;n hoy existen serios  interrogantes acerca de qui&eacute;n fue el autor intelectual del magnicidio.</p>     <p>Sin embargo, la  providencia responde con profundidad probatoria a distintas inquietudes que  surgen de las distintas versiones sobre la autor&iacute;a material e intelectual de la  muerte del caudillo liberal.</p>     <p>Pero antes de  entrar en disquisiciones en cuanto a las diferentes versiones acerca de qui&eacute;n  mat&oacute; a Gait&aacute;n, hagamos una breve rese&ntilde;a sobre su vida y obra.</p>     <p>Naci&oacute; en Bogot&aacute;  a fines del siglo XIX en el filo de la Guerra de los Mil D&iacute;as; hijo de un  librero y una maestra de escuela, don Eli&eacute;cer y do&ntilde;a Manuela. Abogado de la  Universidad Nacional. Le inquiet&oacute; desde joven el socialismo cient&iacute;fico, siendo  la primera expresi&oacute;n de su pensamiento, su tesis de grado: <i>Las ideas socialistas en Colombia, </i>reciente a&uacute;n el triunfo de la  Revoluci&oacute;n de octubre en la Rusia de los zares. Viaja a Roma, donde se  especializa en derecho penal, obteniendo la m&aacute;xima distinci&oacute;n acad&eacute;mica,  entregada por el maestro Enrico Ferri, con un trabajo <i>El criterio positivo de la premeditaci&oacute;n</i>. Era la &eacute;poca de Mussolini  y Gait&aacute;n seguramente observ&oacute; con toda atenci&oacute;n sus gestos y actitudes, los  efectos de su verbo, inspiraci&oacute;n que le servir&iacute;a al que se llam&oacute; m&aacute;s tarde <i>Caudillo del pueblo.</i></p>     <p>  A su ingreso al  pa&iacute;s se dedica a su profesi&oacute;n y a la pol&iacute;tica; fue elegido Representante a la  C&aacute;mara, desde donde promovi&oacute; un gran&nbsp;  debate contra el gobierno conservador de Miguel Abad&iacute;a  M&eacute;ndez, a fines de la d&eacute;cada de los veinte, por los hechos acaecidos en las  bananeras del Magdalena en los cuales cayeron masacrados numerosos  trabajadores, matanza perpetrada por el ej&eacute;rcito en defensa de los intereses  norteamericanos en la zona, debate que contribuy&oacute; enormemente en la ca&iacute;da la  hegemon&iacute;a conservadora. En 1993 crea su propio movimiento, &quot;Uni&oacute;n de Izquierda  Revolucionaria&quot; –UNIR–, y lo concibe como una <i>organizaci&oacute;n moral</i>, retir&aacute;ndose desencantado del mismo dos a&ntilde;os  despu&eacute;s, luego de obtener s&oacute;lo dos curules para el Congreso &quot;como cualquier  disidencia electorera&quot;.<a href="#2" name="s2"><sup>2</sup></a></p>     <p>Fue rector de la  Universidad Libre durante los gobiernos liberales, alcalde de Bogot&aacute;, ministro  de Educaci&oacute;n y de Trabajo. Elegido magistrado de la Corte Suprema de Justicia,  declina la designaci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Su labor en el  Ministerio de Educaci&oacute;n se centra en llevar la cultura al ciudadano en com&uacute;n;  crea bibliotecas ambulantes y nacionaliza varios colegios. Retirado de la  burocracia, comienza su carrera hac&iacute;a la presidencia con un movimiento que  impulsa &quot;la restauraci&oacute;n moral y democr&aacute;tica de la rep&uacute;blica&quot;, demostrando  grandes facultades de orientador y agitador de masas, con sus encendidos  discursos. Candidato a la presidencia, junto con Gabriel Turbay, por el  liberalismo dividido, es derrotado en las elecciones del 46 por el conservador  Mariano Ospina P&eacute;rez, agudizando el ba&ntilde;o de sangre en todo el territorio  nacional. Los hechos posteriores, principalmente la ausencia de Gabriel Turbay  del pa&iacute;s y luego su muerte, llevan a Gait&aacute;n a asumir la personer&iacute;a del  liberalismo, como jefe del partido y candidato &uacute;nico para las elecciones de  1950.</p>     <p>En estas graves  circunstancias nacionales y casi dos meses antes de su muerte, exactamente el  siete de febrero, ante una muchedumbre que colmaba la Plaza de Bol&iacute;var y sus  calles aleda&ntilde;as, sin aplausos, sin un viva, sin un abajo, exigi&oacute; al presidente  Ospina que cesara la violencia. Este &quot;desaf&iacute;o a la psicolog&iacute;a colectiva&quot;, como  lo defin&iacute;a el mismo Gait&aacute;n, constitu&iacute;a un anticipo de un seguro triunfo en las  elecciones presidenciales de 1950.<a href="#3" name="s3"><sup>3</sup></a></p>     <p>Alguna vez dijo;  &quot;No soy un pol&iacute;tico profesional, soy un profesional pol&iacute;tico&quot;, y evidentemente  no se ha conocido pol&iacute;tico con las dotes y capacidades de Gait&aacute;n, que en su doble  condici&oacute;n de pol&iacute;tico y jurista ha sido, en toda la historia de Colombia, el  &uacute;nico que precisamente siendo pol&iacute;tico, nunca descuid&oacute; ni su c&aacute;tedra ni su  profesi&oacute;n, y siendo jefe del Partido Liberal, hasta el &uacute;ltimo d&iacute;a de su vida  ejerci&oacute; su profesi&oacute;n obteniendo un resonante triunfo que lo sac&oacute; por la puerta  grande de los estados.</p>     <p>El d&iacute;a 9 de  abril transcurr&iacute;a en relativa calma, a pesar de la dif&iacute;cil situaci&oacute;n de orden  p&uacute;blico en el pa&iacute;s rural. El comercio funcionaba normalmente, as&iacute; como dem&aacute;s  actividades cotidiana de los bogotanos. Lo &uacute;nico fuera de lo com&uacute;n era la  celebraci&oacute;n de un trascendental evento continental; se trataba de la Novena  Conferencia Panamericana, con la presencia del general Marshall. Gait&aacute;n en su  oficina de la carrera s&eacute;ptima con calle 14, edificio Agust&iacute;n Nieto, depart&iacute;a  con sus amigos m&aacute;s allegados; en especial se comentaba del resonante triunfo  jur&iacute;dico obtenido en la madruga en los estrados  judiciales, en defensa del teniente del ej&eacute;rcito Jes&uacute;s Cort&eacute;s, quien en  Manizales hab&iacute;a matado al periodista Eudoro Galarza Ossa. Gait&aacute;n pidi&oacute; su  absoluci&oacute;n argumentando que el oficial obr&oacute; en leg&iacute;tima defensa del honor  militar. Cort&eacute;s fue absuelto de acurdo a las tesis expuestas por Gait&aacute;n. El  jurado, en audiencia presidida por el juez Pedro P&eacute;rez Sotomayor, dijo respecto  del teniente Cort&eacute;s, que &eacute;ste hab&iacute;a actuado en leg&iacute;tima defensa del honor  militar, la defensa fue proporcional a la agresi&oacute;n. La absoluci&oacute;n fue &iacute;ntegra  por justificaci&oacute;n del hecho. Los aplausos y v&iacute;tores en honor a Gait&aacute;n no se  hicieron esperar; fue sacado en hombros al fr&iacute;o penetrante de la noche. Del  Palacio de Justicia se fueron a celebrar al <i>grill</i> Morocco en la 23, en donde Gait&aacute;n apenas permaneci&oacute; alg&uacute;n rato, sin que nadie  imaginase lo que suceder&iacute;a tan s&oacute;lo una pocas horas despu&eacute;s.</p>     <p>Estos recientes  &eacute;xitos profesionales eran objetos de los comentarios en el despacho del ilustre  jurista cuando uno de los contertulios propuso salir a almorzar. Ya en la  calle, a la entrada del edificio, siendo la 1:15 de la tarde, apareci&oacute; un  hombrecillo disparando tres veces sobre el caudillo quien de inmediato fue  llevado a la Cl&iacute;nica Central (calle 12 con carrera 5&ordf;), a donde pr&aacute;cticamente  lleg&oacute; muerto. Despu&eacute;s todo fue caos y violencia; el presunto agresor fue  linchado, en un acto de repudio e indignaci&oacute;n popular, y arrastrado su cad&aacute;ver  hasta el Palacio Presidencial, como protesta contra el presidente Ospina, quien  en ese momento personificaba los actos de violencia que se ven&iacute;an presentando  en todo el territorio nacional. Se presentaron incendios y saqueos en el centro  de la ciudad. El pueblo enardecido y hu&eacute;rfano de dirigentes se dedic&oacute; al  pillaje de licoreras y joyer&iacute;as; se emborrach&oacute; con licores finos (champa&ntilde;a,  whisky, brandy y vinos) que nunca hab&iacute;a tenido oportunidad de probar, mientras  francotiradores disparaban a la multitud desde las instalaciones del colegio de  los Hermanos Cristianos igual que desde San Bartolom&eacute;, frente al Capitolio.<a href="#4" name="s4"><sup>4</sup></a></p>     <p>&iquest;Qui&eacute;n mat&oacute; a  Gait&aacute;n? Veamos algunas hip&oacute;tesis que se han tejido alrededor del magnicidio,  hip&oacute;tesis que estudia el fallo en menci&oacute;n:</p>     <p>Se habl&oacute; de Juan  Roa Sierra como asesino solitario. La raz&oacute;n para que este individuo taciturno,  m&iacute;stico, desempleado, perteneciente a la secta de los rosacruces, cometiera el  crimen, no era otra sino que d&iacute;as antes del 9 de abril le hab&iacute;a solicitado  trabajo a Gait&aacute;n y &eacute;ste hab&iacute;a negado a proporcion&aacute;rselo. Esta petici&oacute;n de  trabajo es un tanto dudosa si se tiene en cuenta que Gait&aacute;n en esos momentos no  gozaba de aceptaci&oacute;n dentro del gobierno de Ospina, como para que cualquier  funcionario del r&eacute;gimen estuviera en disposici&oacute;n de otorg&aacute;rselo. Como el  caudillo no le atendi&oacute; el requerimiento, Roa Sierra en venganza lo asesin&oacute;.</p>     <p>El incriminado  Roa Sierra vivi&oacute; en la extrema pobreza; menor de seis hermanos, resid&iacute;a en el  barrio Ricaurte de Bogot&aacute;; algunos de sus familiares eran orates. Pretendi&oacute;, a  comienzos de los cuarenta, vincularse al Partido Comunista, pero fue rechazado  en sus pretensiones; desconfiaban de sus ideas y comentarios. Luego se acerc&oacute;  al liberalismo, frecuentando sus toldas hasta el a&ntilde;o anterior a la muerte del  caudillo; en el liberalismo no despertaba confianza y nunca all&iacute; se pudieron  percatar de si se trataba de un esp&iacute;a &nbsp;policial o un tonto distra&iacute;do; algunos lo  llamaban el <i>bobo.</i> Visionario sin sentido  dec&iacute;a que &quot;o&iacute;a voces&quot;  que lo aleccionaban para concluir seg&uacute;n algunos, propin&aacute;ndole tres balazos al  l&iacute;der m&aacute;s carism&aacute;tico de la historia de Colombia. Seg&uacute;n algunos citados por  &Aacute;lape, las visiones y las voces que o&iacute;a, sal&iacute;an del Palacio de Nari&ntilde;o, hasta  donde fue arrastrado por la muchedumbre luego de ser descuartizado.</p>     <p>La teor&iacute;a del  autor solitario fue la esgrimida por los investigadores, entre ellos Scotlant  Yard, conclusi&oacute;n recogida jur&iacute;dicamente por la Sala Penal del Tribunal Superior  de Bogot&aacute;, en consulta confirmaron el 27 de marzo de 1978 –pocos d&iacute;as antes de  que acaeciera la prescripci&oacute;n–. Extingue la acci&oacute;n penal con respecto a Juan  Roa Sierra y sobre Evaristo Hel&iacute; Sarmiento Arenas, sindicado que hab&iacute;a sido  vinculado al proceso en raz&oacute;n de carta autoincriminatoria a trav&eacute;s de la cual  pretend&iacute;a que un sacerdote&nbsp; le expidiese  documentos falsos para salir del pa&iacute;s ya que ten&iacute;a una deuda con la justicia, y  que seg&uacute;n los jueces nada tuvo que ver con los hechos.</p>     <p>Para muchos es  muy dudoso que de conformidad con lo que concluyen las investigaciones acerca  de la personalidad de Roa Sierra, &eacute;ste hubiese tenido los alcances suficientes  como para llegar al extremo de cometer el magnicidio del l&iacute;der liberal.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El auto de marzo  27 de 1978 agota el an&aacute;lisis de dis&iacute;miles hechos que de no examinarse  exhaustivamente como lo hizo el ponente podr&iacute;an concluir en datos suficientes  como para que el manto de la sospecha cubriera a importantes personalidades de  distintas orillas pol&iacute;ticas, y mucho m&aacute;s si se considera que la muerte de  Gait&aacute;n es el inicio de m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os de luchas intestinas en nuestra  naci&oacute;n. No olvidemos que esa esquiva voz era la esencia de la voz del caudillo  cuando formula ese &quot;Memorial de agravios&quot; al presidente Ospina, durante la gran  manifestaci&oacute;n del silencio.</p>     <p>Con los  resultados de la indagatoria criminalista se establece jur&iacute;dicamente que Juan  Roa Sierra actu&oacute; solo, pero hay quienes aseveran lo contrario, afirmando que  esa conclusi&oacute;n no tiene l&oacute;gica ni asidero alguno, ni en cuanto a los hechos no  a las conclusiones. Es la teor&iacute;a de la conspiraci&oacute;n en la que tiene que haber  c&oacute;mplices materiales y autores intelectuales del crimen.</p>     <p>En la l&oacute;gica de  sustentar la tesis del criminal solitario, excluyendo por carencia probatoria  las dem&aacute;s la providencia estudia una inculpaci&oacute;n hecha a Plinio Mendoza Neira,  pues el d&iacute;a de los hechos le acompa&ntilde;aba en su oficina de la Carrera S&eacute;ptima y,  cuando salieron, se adelant&oacute; con Gait&aacute;n, tom&aacute;ndolo del brazo, lo que podr&iacute;a  interpretar como una inequ&iacute;voca especie de se&ntilde;al para que no se dudara de qui&eacute;n  era el que deb&iacute;a ser sacrificado.</p>     <p>Uno de los  deponentes ante los investigadores dicen haber presenciado cuando el presunto  asesino Roa Sierra entregaba un paquete a la secretaria de Mendoza Neira, en su  oficina de abogado y en presencia del mismo Plinio Mendoza. &iquest;Qu&eacute; se comprob&oacute; en  torno al paquete de marras? El testigo, quien afirmaba adem&aacute;s que Roa Sierra no  muri&oacute; el 9 de abril, no pudo durante el proceso identificar el lugar donde se  entreg&oacute; el paquete a Roa Sierra, ni el sitio o lugar donde conoci&oacute;, o vio a Roa  Sierra.<a href="#5" name="s5"><sup>5</sup></a></p>     <p>  Relatos de la  &eacute;poca del crimen llegaron a afirmar que Roa Sierra no fue quien dispar&oacute; el  rev&oacute;lver calibre 32 corto y que el arma fue puesta en su mano, una vez alguien  ya hab&iacute;a propinado los disparos; que ese alguien, con apariencia psic&oacute;tica y  rostro lombrosiano, actu&oacute; acompa&ntilde;ado de otro sujeto, el primero baj&oacute; de  inmediato por la calle 14 y el segundo por la Avenida Jim&eacute;nez, dejando a Roa  Sierra abandonado a su suerte, mientras que un tercer individuo se&ntilde;al&oacute; a Roa  como el autor de los impactos, individuo que tambi&eacute;n pertenec&iacute;a a los coautores  del magnicidio de Gait&aacute;n, e incitando a la gente que se encontraba a esa hora a  que acabaran con la vida del <i>victimario</i>,  tendiendo as&iacute; un manto de oscuridad en cuanto a los verdaderos asesinos, con el  innegable prop&oacute;sito de que fueran descubiertos. Cuando alguien en la droguer&iacute;a  Granada, en la esquina suroccidental de la Carrera S&eacute;ptima con Avenida Jim&eacute;nez,  donde pretendi&oacute; protegerse el magnicida, pregunt&oacute; a Roa sobre el porqu&eacute; de su  crimen, &eacute;ste respondi&oacute;: &quot;designio ocultos&quot;. Una vez fueron violentadas las  puertas de la droguer&iacute;a Granada se asegura que alguien con apariencia de&nbsp; lustrabotas, pero que en realidad se trataba  de un agente secreto, descarg&oacute; el primer golpe con pesado caj&oacute;n, muy diferente  a los que los lustrabotas utilizan en su trabajo, refiri&eacute;ndose al peso del  artefacto.</p>     <p>En aquel  entonces (1948) exist&iacute;a lo que se llam&oacute; la Prefectura de Seguridad, despu&eacute;s SIC  (Servicio de Inteligencia Colombiano) y hoy DAS (Departamento Administrativo de  Seguridad). Instituciones establecidas, seg&uacute;n sus funciones, tal como su nombre  lo indica, con el objeto de velar por la seguridad del Estado. La Prefectura de  Seguridad estaba a cargo de Alberto Ni&ntilde;o. Para algunos es muy diciente el  hecho, y a la vez demasiado coincidencial y no menos sospechoso, de que Ni&ntilde;o, a  la hora del asesinato (1:05), estuviese tomando tinto, cerca del sitio de los  hechos y&nbsp; sin entrar en conjeturas, no  era m&aacute;s l&oacute;gico encontrare a esa hora en otro lugar, en su residencia, por  ejemplo, en plan de almorzar, es decir que estaba en el establecimiento como en  actitud de expectativa, minutos antes del atentado que cobr&oacute; la vida de Gait&aacute;n.</p>     <p>Luis Pablo  Potes, en su versi&oacute;n dada ante las autoridades judiciales, declara: Estaba con  el Doctor Alberto Ni&ntilde;o, Prefecto de Seguridad Nacional, sentado en una mesa del  caf&eacute; Asturias, cuando sonaron tres detonaciones y dije: &quot;bala doctor&quot;. Hab&iacute;a  corrido un minuto de los disparos y escuche &quot;mataron a Gait&aacute;n&quot;. En la  providencia judicial se concluye que no hay prueba alguna que hubiese m&aacute;s  disparos o un segundo o tercer francotirador y que la presencia del Prefecto de  Seguridad no fue sino una coincidencia.</p>     <p>Para el gobierno  de Ospina P&eacute;rez, el crimen no era sino un acto de barbarie perpetrado por el  comunismo internacional. As&iacute; lo sostuvo no solo el presidente Ospina sino el  diario <i>La Rep&uacute;blica</i>, de su propiedad,  a lo largo de por lo menos 25 a&ntilde;os,<a href="#6" name="s6"><sup>6</sup></a> haciendo eco del <i>macartismo</i> de los inicios de la Guerra  Fr&iacute;a, se&ntilde;alando que la muerte de Gait&aacute;n y la revuelta popular durante el <i>Bogotazo</i> fueron obra del comunismo  internacional. Rompi&oacute; por ello el gobierno de Ospina relaciones con la URSS,  bajo el pretexto de la poca utilidad de mantener la delegaci&oacute;n diplom&aacute;tica y  consular de Colombia all&iacute;.</p>     <p>El personaje  central de la conjura comunista result&oacute; ser <i>ex  pos factum</i> Fidel Castro, quien se hizo c&eacute;lebre solo despu&eacute;s de su llegada  al poder en Cuba el primero de enero de 1959. Una vez  se declar&oacute; marxista un a&ntilde;o despu&eacute;s fue asociado con un muchacho que, con un  poco m&aacute;s de veinte a&ntilde;os, particip&oacute; como agitador –no es un secreto– en los  disturbios del 9 de abril. Su presencia en Bogot&aacute; se explica como la de un  estudiante de derecho cubano, que lleg&oacute; al pa&iacute;s con el prop&oacute;sito de emitir una  declaraci&oacute;n de protesta, junto con los compa&ntilde;eros en el marco de un congreso internacional  de estudiantes,&nbsp; contra la injerencia  norteamericana en asuntos interno de los pa&iacute;ses latinoamericanos, con motivo de  la celebraci&oacute;n del IX Conferencia Panamericana. No es f&aacute;cil deducir de tal  coincidencia la autor&iacute;a intelectual del asesinato de Gait&aacute;n y de ser promotor  de la anarqu&iacute;a.<a href="#7" name="s7"><sup>7</sup></a></p>     <p>La CIA, central  de inteligencia americana, en recientes informes publicados, afirma que ni  Castro ni el comunismo tuvieron nada que ver con los hechos, conforme lo dicho  por Daniel Samper en su columna, El Tiempo (04–09–00).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En alguna  oportunidad le fue preguntado al maestro Echand&iacute;a acerca de la presencia de  Fidel Castro y su participaci&oacute;n en el crimen de Gait&aacute;n y posteriores sucesos,  contestando el maestro con su peculiar acento y desparpajo; &quot;Eco, pero en esa  &eacute;poca Fidel ser&iacute;a un mocoso&quot;, refiri&eacute;ndose a que no era el mismo que se  encuentra en el poder, como muchos err&oacute;neamente as&iacute; lo crean, sino que ese  muchacho del 9 de abril era alguien inexperto e inmaduro y sin los alcances que  quieren achacarle.</p>     <p>Para otros,  desde otra orilla ideol&oacute;gica, lo m&aacute;s seguro es que se tratara de una conjetura  nacional e internacional orquestada por la CIA, a instancias de las oligarqu&iacute;as  colombianas liberales y conservadoras.</p>     <blockquote>       <p>La hip&oacute;tesis  relativa a la conjura internacional y olig&aacute;rquica parece ser la menos elaborada  por exigir acceso a archivos internacionales. Lo pregonado por Gait&aacute;n podr&iacute;a  afectar los intereses norteamericanos en Colombia. Y su nacionalismo y  antiimperialismo se hizo evidente en su hist&oacute;rica intervenci&oacute;n en la C&aacute;mara de  Representantes, a ra&iacute;z de la masacre en la&nbsp;  zona bananera en 1928.<a href="#8" name="s8"><sup>8</sup></a></p> </blockquote>     <p>Recientemente  Daniel Samper, en concordancia con la hija del caudillo sacrificado, ha  denunciado la intervenci&oacute;n de Estado Unidos (particularmente la CIA) en el  asesinato, obedeciendo al hecho de que Estados Unidos se ha negado a abrir los  archivos secretos, luego de 52 a&ntilde;os de cometido el asesinato. (<i>El Tiempo</i> 04–09–00.) Dice Samper: &quot;Algo  sobre la CIA sobre el 9 de abril, y de ser tan gordo que ni siquiera ahora, 52  a&ntilde;os despu&eacute;s, se aviene a exhibir los documentos respectivos&quot;.</p>     <p>Lo expresado por  Samper a prop&oacute;sito de la declaraci&oacute;n de un agente de la CIA encubierto en la  Habana y capturado en 1962 cuando conspiraba contra el proceso revolucionario  que se viv&iacute;a en la isla. El agente norteamericano John Mepples Espirito  manifest&oacute; durante los interrogatorios que a Gait&aacute;n la CVIA lo intent&oacute; sobornar  con c&aacute;tedras en la Sorbona y Roma, estudios para los hijos en el exterior y que  en consideraci&oacute;n a  que el jefe liberal rechazara el soborno, se determin&oacute; su &quot;eliminaci&oacute;n f&iacute;sica&quot;  como soluci&oacute;n final. Cuenta Espirito c&oacute;mo a Gait&aacute;n se le espi&oacute; en Bogot&aacute; d&iacute;as  antes de su muerte, lleg&aacute;ndose incluso hasta tomarle fotos del edificio donde  estaba ubicada su oficina, cuya puerta de entrada, luego de ser este demolido  en los a&ntilde;os sesenta, se encuentra hoy en la casa museo que lleva su nombre.</p>     <p>Alguna vez le  propusieron sus amigos que llevara guardaespaldas, respondiendo &eacute;l que para qu&eacute;  guardaespaldas, que a &eacute;l no se atrev&iacute;an a matarlo, que su seguro era el mismo  pueblo, puesto que quien se atreviera a atentar contra la vida era hombre muerto  por el propio pueblo.<a href="#9" name="s9"><sup>9</sup></a></p>     <p><b><i>EP&Iacute;LOGO</i></b></p>     <p>El programa  econ&oacute;mico y pol&iacute;tico de Gait&aacute;n puede llegar a aparecer hoy ut&oacute;pico, e  incluso&nbsp; mesi&aacute;nico, en el sentido de que  si bien es cierto sus propuestas no eran exactamente inclinadas a la izquierda,  llevarlas a la pr&aacute;ctica hubiera sido casi imposible; en primer lugar, cuatro  a&ntilde;os de gobierno eran insuficientes y en segundo t&eacute;rmino, los detentores del  poder no se lo hubiesen permitido, tal como estaba concebido.</p>     <p>Gait&aacute;n, a pesar  de que su oratoria podr&iacute;a ser muy parecida a la de Mussolini, lo que le sirvi&oacute;  para aglutinar masas, no era fascista, pero tampoco comunista; tan s&oacute;lo  pretend&iacute;a la reivindicaci&oacute;n de la clase trabajadora sin afectar  ostensiblemente&nbsp; los intereses de los empresarios;  tambi&eacute;n quer&iacute;a una verdadera reforma agraria, sin dejar descontentos ni a los  campesinos ni a los due&ntilde;os tradicionales de la tierra. Su programa de gobierno  se basaba en: &quot;Hay que hacer que los ricos sean menos ricos, para que los  pobres sean menos pobres&quot;; &quot;somos partidarios de la protecci&oacute;n de la industria;  somos tambi&eacute;n partidarios de la protecci&oacute;n del consumidor. Que exista un  equilibrio entre la producci&oacute;n y el consumo, entre la producci&oacute;n y los precios,  entre la producci&oacute;n y los salarios&quot;. Incentivar a los industriales, pero  limitar sus ganancias. Esto no es comunismo.<a href="#10" name="s10"><sup>10</sup></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si los hechos  del 9 de abril no hubieran tenido ocurrencia, lo m&aacute;s probable es que un &eacute;xito  de propuestas durante su mandato hubiese generado, en el clima de la Guerra Fr&iacute;a,  una conspiraci&oacute;n personificada por nacionales, con alguna posibilidad de un  magnicidio presidencia. Pero si Gait&aacute;n logra concluir su mandato, muy  seguramente lo habr&iacute;a hecho con sobresaltos. Tampoco estaba dentro de sus  planes acabar con las oligarqu&iacute;as, ni contrariar del todo a la burgues&iacute;a, pues  como se dijo, no era comunista.</p>     <p>Adem&aacute;s Gait&aacute;n  era demasiado legalista, apegado a la Constituci&oacute;n, y prueba de ello es que  desaprovech&oacute; conscientemente el poder –no que lo desde&ntilde;ara– que representaba,  manifest&oacute; en la Manifestaci&oacute;n del Silencio (valga la redundancia) celebrada dos  meses antes de su asesinato, desperdiciando la oportunidad que se presentaba  ante sus ojos,&nbsp; de tomarse <i>ipso facto</i> el poder y prefiri&oacute; hacerlo <i>ipso jure</i>, es decir en las urnas, dos  a&ntilde;os m&aacute;s tarde.</p>     <p>  En alguna oportunidad fue  sacado en hombros de la Plaza de Santa Mar&iacute;a, como los grandes toreros, luego  de una manifestaci&oacute;n, y llevado por la Carrera S&eacute;ptima hasta san Agust&iacute;n,  seguido de una abigarrada multitud; al llegar frente al Palacio de Nari&ntilde;o  intentaron penetrar por la puerta grande; los centinelas, emocionados,  franquearon la entrada; &eacute;l modestamente dijo a sus seguidores: &quot;Hasta aqu&iacute; muchachos,  lo dem&aacute;s es por elecci&oacute;n popular&quot;, y continuaron hacia San Agust&iacute;n.</p>     <p>De Gait&aacute;n a hoy  mucho ha cambiado, pero poco ha cambiado en la dimensi&oacute;n de los problemas  econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y sociales. La elecci&oacute;n de Gait&aacute;n no se ha olvidado y  cuando el pueblo no encuentra la voz para sus reivindicaciones recuerda a  Gait&aacute;n. No era un hombre, era el pueblo; y hombres as&iacute; no se dan cada  generaci&oacute;n.</p> <hr>     <p><a href="#s1" name="1"><sup>1</sup></a> Francisco Jos&eacute; Herrera, 7 Huellas de Gait&aacute;n, Bogot&aacute;,  1981 Arturo &Aacute;lape, <i>El Bogotazo.</i> Memorias del olvido, Bogot&aacute;, 14&ordf; edici&oacute;n, 2000.</p>     <p><a href="#s2" name="2"><sup>2</sup></a> F. Herrera, op., cit., p. 121.</p>     <p><a href="#s3" name="3"><sup>3</sup></a> A. &Aacute;lape, op. cit., p. 142.</p>     <p><a href="#s4" name="4"><sup>4</sup></a> Ib&iacute;d., p. 316.</p>     <p><a href="#s5" name="5"><sup>5</sup></a> Testimonio citado en la providencia.</p>     <p><a href="#s6" name="6"><sup>6</sup></a> Con motivo de los 25 a&ntilde;os del 9 de abril, las  ediciones del diario <i>La Rep&uacute;blica</i> desde el 9 de marzo al 9 de abril de 1973 ampliaron &eacute;sta y otras versiones  sobre la muerte de Gait&aacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#s7" name="7"><sup>7</sup></a> V&eacute;ase reportaje hecho por Carlos Franqui a Fidel  Castro, sobre el 9 de abril, en <i>El Tiempo</i>,  14 de noviembre de 1976. Citado por J. Herrera, op. cit., p. 229.</p>     <p><a href="#s8" name="8"><sup>8</sup></a> Guerrero Molina, citado por Arturo &Aacute;lape, Op. cit.</p>     <p><a href="#s9" name="9"><sup>9</sup></a> A. &Aacute;lape, Ib&iacute;d., p. 109.</p>     <p><a href="#s10" name="10"><sup>10</sup></a> F. J. Herrera, Op. cit., 129 y ss.</p> <hr>     <p align="center"><b>Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot&aacute;</b>    <br>   <b>–Sala Penal–</b></p>     <p>Magistrado  sustanciador: Dr. Pantale&oacute;n Mej&iacute;a Garz&oacute;n    <br>   Aprobada: No.  ____________________________________</p>     <p>Bogot&aacute;, D.C.,  Marzo Veintisiete de Mil Novecientos Setenta y Ocho</p>     <p><b>Vistos:</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En grado de  consulta conoce esta Sala de decisi&oacute;n el auto calendario a trece de marzo de  mil novecientos setenta y seis, mediante el cual el Juzgado Octavo Superior de  este Distrito Judicial declar&oacute; extinguida la acci&oacute;n penal respecto de Juan Roa  Sierra y sobresey&oacute; en forma definitiva a Hel&iacute; Sarmiento Arenas.</p>     <p>Surtida la  tramitaci&oacute;n propia de la instancia y operando el concepto del Ministerio  P&uacute;blico, compete a esta Sala de Justicia, decidir lo que fuere de Ley.</p>     <p><b>Hechos:</b></p>     <p>A las trece  horas y cinco minutos del d&iacute;a nueve de abril de 1948, cuando el destacada  penalista Dr. Jorge Eli&eacute;cer Gait&aacute;n sal&iacute;a de su oficina, ubicada en el edificio  Nieto de la Carrera S&eacute;ptima con Calle Catorce de esta ciudad, fue atacado  sorpresiva e injustamente por un individuo, quien le propin&oacute; varias heridas con  arma de fuego, las cuales determinaron su muerte.</p>     <p>El victimario,  inmediatamente pretendi&oacute; huir del lugar de los acontecimientos, alcanzando a  caminar solo unos metros. Ya que un agente de la polic&iacute;a, que en ese momento  transitaba por la Avenida Jim&eacute;nez, avisado del tr&aacute;gico hecho le intim&oacute; captura  y lo condujo a la droguer&iacute;a Nueva Granada, de donde el pueblo alarmado y  enfurecido lo sac&oacute;, para golpearlo, caus&aacute;ndole de esa forma la muerte.</p>     <p>No obstante  haberse establecido el mismo d&iacute;a en que los hechos tuvieron ocurrencia que Juan  Roa Sierra hab&iacute;a sido el autor del magnicidio se origin&oacute; la m&aacute;s minuciosa  investigaci&oacute;n, dada la situaci&oacute;n pol&iacute;tica ca&oacute;tica que afrontaba el pa&iacute;s, que  permiti&oacute; pensar que en este crimen habr&iacute;an intervenido autores intelectuales.</p>     <p>En efecto;  algunos sectores de la prensa y la radio, en gesto verdaderamente  irresponsable, incitaban al sectarismo pol&iacute;tico.</p>     <p>Se especul&oacute;  tambi&eacute;n, debido a que en aquella &eacute;poca se celebraba en esta ciudad capital la  Nueva Conferencia Panamericana, sobre la posibilidad de que el crimen hubiese  sido cometido, no ya por los enfrentamientos de los partidos, sino con el &uacute;nico  objeto de boicotear el importante certamen.</p>     <p>De igual manera  se dio a relucir el hecho de que se encontraban en Bogot&aacute; algunos l&iacute;deres  revolucionarios cubanos, dentro de quienes descollaba el entonces estudiante  Fidel Castro.</p>     <p>  Las hip&oacute;tesis no  fueron solamente &eacute;stas; se lleg&oacute; a aseverar que habi&eacute;ndose llegado a un  distanciamiento ideol&oacute;gico del Dr. Gait&aacute;n con el sector comunista, el Kremlin  habr&iacute;a podido tener inter&eacute;s en su muerte.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Del estudio  concienzudo y minucioso de todas y cada una de las diligencias que conforman  este voluminoso expediente, se puede aseverar sin dubitaci&oacute;n de ninguna &iacute;ndole  que el autor material del ominioso crimen, fue el tristemente c&eacute;lebre Juan Roa  Sierra, anta&ntilde;o gaitanista, quien decepcionado porque su l&iacute;der no hab&iacute;a  satisfecho sus aspiraciones burocr&aacute;ticas, sum&aacute;ndose a ello su extra&ntilde;a  personalidad tendiente al misticismo y enfermizo, decidi&oacute; privar de la vida al  gran tributario, quien parti&oacute; en dos la historia de Colombia.</p>     <p><b>Resultados:</b></p>     <p>1. En el expediente (folios 9 y 13, cuaderno No. 1) el acta de  levantamiento del cad&aacute;ver y la necropsia del Dr. Gait&aacute;n Ayala.</p>     <p>2. El ocho de abril de a&ntilde;o en cinta, en las horas de la noche, se  verific&oacute; en uno de los Juzgados Superiores de esta ciudad, una audiencia  p&uacute;blica, para juzgar al teniente Cort&eacute;s, quien estaba sindicado de delito de  homicidio. El defensor, lo fue el Dr. Jorge Eli&eacute;cer Gait&aacute;n, cuya intervenci&oacute;n  se promulg&oacute; hasta las primeras horas del d&iacute;a nueve, habiendo obtenido del  jurado popular un veredicto absolutorio para su mandatario. Con motivo de este  &eacute;xito profesional, a la oficina del jurista llegaron a las horas del medio d&iacute;a  (del nueve de abril) los doctores Plinio Mendoza Neira, Jorge Padilla,  Alejandro Vallejo y Pedro Eliseo Cruz, quienes decidieron almorzar&nbsp; juntos. El Dr. Gait&aacute;n iba hombro a hombro con  el Dr. Mendoza Neira, cuando intempestivamente Roa Sierra, quien esperaba  frente al edificio Nieto accion&oacute; el rev&oacute;lver en forma consecutiva,  ocasion&aacute;ndole al connotado profesional tres heridas mortales; &eacute;l, cay&oacute; al suelo  para ser recogido y llevado a la Cl&iacute;nica Central, donde muri&oacute;.</p>     <p>Qui&eacute;n mejor  cuenta puede dar del ataque, lo es el Dr. Plinio Mendoza Neira. Los dem&aacute;s, s&oacute;lo  oyeron los disparos. Pero lograron ver al victimario. &quot;Demostraba un perfecto  dominio de s&iacute; mismo, una grande energ&iacute;a, en sus ojos hab&iacute;a una mirada de odio  inconfundible, era un individuo cargado de pasi&oacute;n, por lo que yo pude juzgar&quot;;  as&iacute; lo dice Alejandro Vallejo, cuando se refiere al magnicida.</p>     <p>El dram&aacute;tico  instante fue presenciado tambi&eacute;n por Daniel Salom&oacute;n P&eacute;rez (folio 77, cuaderno  No. 1), quien puede dar fe de lo ocurrido antes de que el hecho se consumara.  Dice haber visto entrar al caf&eacute; Gato Negro al sujeto que dispar&oacute;. Afirma que  ese se&ntilde;or, no iba solo, que iba con otro caballero que mostraba ansiedad. Pero,  que luego qued&oacute; s&oacute;lo Juan Roa Sierra, quien se detuvo a mirar las vitrinas del  almac&eacute;n Kodak. Cuando Gait&aacute;n sali&oacute; del edificio y se encamin&oacute; al norte, se  produjo el primer disparo.</p>     <p>El agente de la  polic&iacute;a Carlos Alberto Jim&eacute;nez (folio 93, cuaderno No. 1) bajaba por la Avenida  Jim&eacute;nez cuando oy&oacute; los disparos y vio que el autor de los mismos retroced&iacute;a  como en amague de emprender carrera, por lo que adelanto con rapidez sacando su  arma de dotaci&oacute;n oficial, coloc&aacute;ndosela en los hombros al tiempo que le  informaba que lo deten&iacute;a. Y, el individuo le pidi&oacute; que no lo matara.</p>     <p>  Como el  declarante viera una buena cantidad de gente en el sitio de la tragedia,  temiendo que <i>lincharan</i> al homicida decidi&oacute;  enducirlo, como ya se ha dicho, a la droguer&iacute;a Granada. Esta medida no surti&oacute;  los efectos queridos, pues no obstante que las puertas del establecimiento  comercial fueron cerradas, se vieron los dependientes en la imperiosa necesidad  de abrirlas, para evitar su destrucci&oacute;n y fue en ese momento cuando la gente,  con gran exaltaci&oacute;n, se abalanz&oacute; sobre Roa Sierra, propin&aacute;ndole sinn&uacute;mero de  golpes, para luego sacarlo y arrastrarlo por la Carrera S&eacute;ptima hasta el  palacio de los presidentes, a donde no alcanz&oacute; a llegar con vida.</p>     <p>El&iacute;as Quezada  Achioque (folio 35, cuaderno No. 1), en su condici&oacute;n de empleado de la  droguer&iacute;a en menci&oacute;n, afirma que interrog&oacute; a Roa Sierra sobre los motivos que  lo indujeron a consumar este espantable hecho, y obtuvo la siguiente respuesta:  &quot;&iexcl;ay Se&ntilde;or, cosas poderosas que no le puedo decir, ay Virgen del Carmen,  s&aacute;lvame!...&quot;</p>     <p>  Tambi&eacute;n fue  inquirido por este deponente sobre qui&eacute;n lo hab&iacute;a ordenado dar muerte a Gait&aacute;n,  obteniendo como respuesta un mutismo absoluto, observando tan s&oacute;lo que la  multitud se precipitaba alocadamente hacia la droguer&iacute;a.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Gabriel  Restrepo, cuya declaraci&oacute;n obra al folio 62 del cuaderno uno, penetr&oacute; al  establecimiento comercial y vio cerca del mostrador a un individuo tendido en  el suelo, a quienes las gentes her&iacute;an a pu&ntilde;etazos y puntapi&eacute;s. Ese individuo,  vest&iacute;a de carmelito a rayas, camisa azul y corbata, no dec&iacute;a nada. Presenci&oacute;  cuando en forma inmisericorde fue arrastrado por la Carrera S&eacute;ptima hacia el  sur. Al observar que el homicida en menci&oacute;n hab&iacute;a fenecido a causa de los  golpes que le propiciaron y que hab&iacute;a quedado desnudo, recogi&oacute; las ropas que  &eacute;ste vest&iacute;a y las guard&oacute; en las oficinas del peri&oacute;dico <i>Jornada</i>, para luego presentarlas al instructor; tambi&eacute;n hizo  entrega al funcionario, de &#91;un paquete&#93; que conten&iacute;a varios papeles, entre  ellos la libreta militar n&uacute;mero 01731, perteneciente a Juan Roa Sierra.</p>     <p>3. Rafael Veroy Mej&iacute;a pasaba frente al edificio Agust&iacute;n Nieto cuando el  Dr. Gait&aacute;n se dispon&iacute;a a salir. Alcanz&oacute; a saludarlo. Manifiesta que en esos  precisos momentos, Plinio Neira le puso la mano al Dr. Gait&aacute;n sobre el hombro,  y cuando los dos se dispon&iacute;an a dar vuelta hac&iacute;a la Avenida Jim&eacute;nez, un sujeto  sac&oacute; un rev&oacute;lver peque&ntilde;o y le hizo el primer disparo a la cabeza; el Dr. Gait&aacute;n  cay&oacute; y el homicida continu&oacute; disparando sobre el cuerpo de &eacute;ste. Al serle  puestas de presente las fotograf&iacute;as de Roa Sierra, el deponente identific&oacute; en  &eacute;stas al criminal.</p>     <p>Luis Pablo Potes, folio 98, cuaderno No. 4, expresa que en la tarde de  autos se encontraba tomando tinto con el Dr. Alberto Ni&ntilde;o H., prefecto de  seguridad para la &eacute;poca, cuando oy&oacute; los disparos, por lo que sali&oacute; del  establecimiento, pudiendo presenciar el intento de huida de Roa Sierra. Este  deponente deja entrever en su declaraci&oacute;n alardes de hero&iacute;smo, al expresar que  colabor&oacute; en forma eficaz en la aprehensi&oacute;n de Roa Sierra, cuando pretend&iacute;a  huir. Al igual que el anterior declarante, identific&oacute; en las fotograf&iacute;as a Roa  Sierra, como el &uacute;nico agresor del ilustre penalista.</p>     <p>Hernando Navarro, folio 73, cuaderno No. 1, dice que en la tarde  luctuosa se acercaba al caf&eacute; Gato Negro cuando oy&oacute; varias detonaciones de arma  de fuego, pudiendo observar que la v&iacute;ctima de este ins&oacute;lito atentado lo era el  preclaro penalista Jorge Eli&eacute;cer Gait&aacute;n; asevera que el agresor&nbsp; lo fue el sujeto a quien la gente en un  momento de locura colectiva golpe&oacute; y mat&oacute;.</p>     <p>4. Para la familia Roa Sierra, el nefasto acontecimiento del nueve de  abril de mil novecientos cuarenta y ocho, revisti&oacute; &#91;sic&#93; caracter&iacute;sticas m&aacute;s  dram&aacute;ticas, que para cualquier otra clase de ciudadanos.</p>     <p>Se colige de los autos que los Roa Sierra, eran personas dedicadas al  trabajo, con excepci&oacute;n de Juan, quien estaba sin empleo y Gabriel quien se  encontraba recluido en el frenocomio de Sibat&eacute;. En principio ninguno sufri&oacute; de  cerca las consecuencias del acontecimiento, hasta pasados unos d&iacute;as en que los  peri&oacute;dicos de la Rep&uacute;blica dieron a conocer las fotograf&iacute;as de Juan Roa Sierra,  como el autor de este horrendo delito; entonces, las gentes enteradas,  amenazaron a la se&ntilde;ora madre del homicida, con prender fuego a su residencia, como  tambi&eacute;n a la de la mujer con quien &eacute;ste hab&iacute;a hecho vida marital.</p>     <p>Se sabe por los autos que el incriminado hab&iacute;a presentado un  comportamiento fuera de lo normal, caracterizado por su estabilidad emocional y  fanatismo religioso, el cual hab&iacute;a acentuado &uacute;ltimamente al afiliarse a la  secta de los rosacrucistas, afiliaci&oacute;n que lo llev&oacute; a realizar experimentos  extravagantes, hasta tal punto de mirarse al espejo con dos cirios encendidos,  buscando en la imagen suya reflejada all&iacute;, la de alg&uacute;n ser humano a quien  hubiera podido reencarnar. Estas experiencias, no fueron <i>fallidas</i>, pues Roa Sierra descubri&oacute; que &eacute;l era la reencarnaci&oacute;n de  Francisco de Paula Santander, y as&iacute; lo pregonaba especialmente frente a la  madre y a la amante, quienes pod&iacute;an ser las m&aacute;s serias y directas receptoras de  sus fantas&iacute;as. Era Roa Sierra, retra&iacute;do, inestable, desobediente, ambicioso,  pero esta condici&oacute;n no la fundaba en cauces normales, ya que cre&iacute;a estar  destinado a una misi&oacute;n m&aacute;s grande de la encomendada por los hados a cualquier persona.  Estas caracter&iacute;sticas las hace notar do&ntilde;a Encarnaci&oacute;n viuda de roa, en su  exposici&oacute;n obrante a folios 113 del cuaderno n&uacute;mero 1.</p>     <p>Al folio 25 del cuaderno 1, a milita la declaraci&oacute;n de Manuel Vicente,  y, en &eacute;sta asevera que su hermano Juan fue un ferviente gaitanista. Dice as&iacute;  este testigo: &quot;&Eacute;l era gaitanista cerrado, me acuerdo que nos enga&ntilde;aba a  nosotros porque no &iacute;bamos a las manifestaciones de Gait&aacute;n, pero nosotros  &#91;&eacute;ramos&#93; gaitanistas, pero no tan fan&aacute;ticos como era &eacute;l; no s&eacute; con seguridad si  pertenece a sindicatos...</p>     <p>&#91;...&#93; &eacute;l era gaitanista desde hace mucho tiempo, nos peroraba en la casa  sobre el Dr. Gait&aacute;n; no me explic&oacute; c&oacute;mo haya cometido esto;&nbsp; para m&iacute; conciencia, no creo que haya sido &eacute;l,  no me explico, ha eso ha venido, a que aclaren eso...&quot;. Si su consangu&iacute;neo Manuel  Vicente dudaba de la autoridad de este hecho, atribuible a su hermano, Rafael  Rosendo pensaba lo contrario, cuando as&iacute; se expresaba de &eacute;l: &quot;...porque es  inmundo, un ser indeseable sobre la naturaleza, porque repulso su actuaci&oacute;n, no  quisiera ser yo roa, es decir, de esa clase de familia, pues mi padre fue un  hombre que nos dio ejemplo a nosotros, fue un hombre trabajador, toda su vida...&quot;</p>     <p>5. El homicida, tuvo vida hogare&ntilde;a, ya que hizo vida marital con Mar&iacute;a  de Jes&uacute;s Forero de Salamanca, y de esta uni&oacute;n hubo una hija; pero, no cumpl&iacute;a  con sus deberes de marido y padre, por cuanto carec&iacute;a de medios econ&oacute;micos. Le  hab&iacute;a solicitado a Gait&aacute;n lo ayudara en la consecuci&oacute;n de un empleo, y ante la  respuesta negativa, acompa&ntilde;ada del Consejo de que escribiera al presidente  Ospina, se dirigi&oacute; a &eacute;ste, y la respuesta le dio p&aacute;bulo para mantener sus  ilusiones. A su compa&ntilde;era le prometi&oacute; dinero que sobrar&iacute;a para la crianza de la  ni&ntilde;a. (Cuaderno No. 1&ordm;, folios 52 y ss.). De otra parte, Roa sierra manifestaba  desencantado por las promesas fallidas de Gait&aacute;n, situaci&oacute;n que la relievan  Luis Enrique y Jos&eacute; Ignacio Rinc&oacute;n, al expresar que el homicida les hab&iacute;a dicho:  &quot;El Dr. Gait&aacute;n ha desempe&ntilde;ado el papel de los propagandistas de drogas, que van  a los pueblos con culebras a enga&ntilde;ar a la gente...&quot;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>6. En el proceso est&aacute; acreditado fehacientemente que el arma accionada  por Roa era de su propiedad, y se identificaba as&iacute;: marca Smith &amp; Wesson,  calibre 32 corto, animada cinco estr&iacute;as macrosc&oacute;pica, destrosumm y cabas de  n&aacute;car, con capacidad para cinco cartuchos y distinguida con el n&uacute;mero 19461.</p>     <p>Mediante los experticios de bal&iacute;stica, visibles a los folios 21, 22 y 43  del cuaderno No. 1, folios 64 y siguientes del cuaderno original, y folio 302  del cuaderno n&uacute;mero 30, se demostr&oacute; que los proyectiles encontrados en el  cuerpo del Dr. Gait&aacute;n, y el tercero extra&iacute;do doce a&ntilde;os despu&eacute;s mediante  diligencia de exhumaci&oacute;n, fueron disparados por el arma de las caracter&iacute;sticas  en precedencia anotadas.</p>     <p>Una vez que Juan Roa Sierra decidi&oacute; llevar a cabo el crimen, emprendi&oacute;  la consecuencia del arma, m&aacute;s como no contara con medio econ&oacute;micos para  lograrlos, se vali&oacute; de la disculpa de que iba a obtener el pase de chofer, para  que as&iacute; su se&ntilde;ora madre, le suministrara el dinero requerido para su diab&oacute;lico  prop&oacute;sito. Su adquisici&oacute;n fue f&aacute;cil; el siete de abril de 1948, Roa Sierra se  encontr&oacute; con Luis Enrique Rinc&oacute;n y le averigu&oacute; d&oacute;nde pod&iacute;a conseguir un  rev&oacute;lver. Luis Enrique, a sabiendas de que su hermano ten&iacute;a uno para la venta,  le coment&oacute; a Roa la posibilidad de llevar a efecto la transacci&oacute;n. Concertaron  una entrevista en una tienda cerca de San Victorino, en donde luego de ingerir  algunas cervezas realizaron el contrato por el precio de setenta y cinco pesos,  que Juan Roa pag&oacute; inmediatamente. Como el arma adquirida no ten&iacute;a proyectiles,  Roa Sierra emprendi&oacute; la tarea de conseguirlos, y fue as&iacute; como se dirigi&oacute; a  Jorge Lozano Arias, quien vend&iacute;a estos elementos, pero, como para ese momento  Lozano Arias no los ten&iacute;a, decidi&oacute; ponerlo en contacto al futuro magnicida con  Humberto Ib&aacute;&ntilde;ez, quien le vendi&oacute; unidades a raz&oacute;n de setenta centavos cada uno  (cfr., folio 63, cuaderno 6; folio 72, cuaderno 10, y folio 186 del cuaderno  n&uacute;mero 6).</p>     <p>7. La responsabilidad de Juan Roa Sierra: fehacientemente est&aacute;  demostrado en los autos que &eacute;ste padec&iacute;a de una grave crisis an&iacute;mica, que  depend&iacute;a en primer t&eacute;rmino de la transformaci&oacute;n en &eacute;l operada por su  vinculaci&oacute;n a la secta de los rosacruces. Para este individuo, la vida no pod&iacute;a  discutir dentro de los causes comunes a sus cong&eacute;neres; se cre&iacute;a llamando a  realizar algo espectacular. Y quiz&aacute;s, &eacute;mulo de otros criminales, pens&oacute; que  tambi&eacute;n se pod&iacute;a pasar a la historia mediante la ejecuci&oacute;n de un hecho  delictivo. Incid&iacute;a de manera incuestionable en esa crisis ps&iacute;quica, el estado  de indigencia en que debat&iacute;a. Roa Sierra, hab&iacute;a trabajado en Bogot&aacute; y  Barranquilla, en <i>vulcanizaci&oacute;n</i>.  Tambi&eacute;n lo hab&iacute;a hecho en construcci&oacute;n. Hab&iacute;a aprendido, al igual que sus  hermanos, a tallar el m&aacute;rmol, pero por recomendaci&oacute;n de su progenitora hab&iacute;a  dejado esta actividad. Esta marcada inestabilidad en el trabajo, demuestra muy  a las claras la existencia de una grave crisis emocional para &eacute;l, ser alba&ntilde;il,  cantero y vulcanizador era algo que no estaba acorde con sus aspiraciones.</p>     <p>Decidi&oacute; entonces aprender a conducir, para lo cual se matricul&oacute; en la  escuela de propiedad de Hernando Garc&iacute;a Rozo, quien da cuenta de este hecho a  folio 13 del cuaderno n&uacute;mero 2. Como carec&iacute;a de medios econ&oacute;micos para cumplir  su prop&oacute;sito, la madre, siempre sol&iacute;cita le consigui&oacute; dinero con Gabriel  Granados. (Cfr., declaraci&oacute;n folio 59, cuaderno 16, Saturnino Garc&iacute;a, folio 40,  cuaderno n&uacute;mero 16, An&iacute;bal Quintero, cuaderno 15, folio 2.) </p>     <p>En esta forma, le fue entregado a Roa Sierra por su se&ntilde;ora madre la suma  de doscientos pesos, de la cual pag&oacute; cincuenta a la escuela de conducci&oacute;n. La  suma restante fue destinada a la consecuci&oacute;n de los elementos necesarios para  cumplir con el macabro prop&oacute;sito de eliminar al connotado alumno de Ferri. Fue  su matr&iacute;cula en la escuela de conducci&oacute;n un medio para ocultar la verdadera  finalidad que persegu&iacute;a. Toda la prueba recaudaba conduce a una respuesta  afirmativa, m&aacute;xime cuando Garc&iacute;a Rozo, al folio 13, cuaderno n&uacute;mero 2, deja  expresa constancia de que su ocasional alumno no demostr&oacute; el m&aacute;s m&iacute;nimo inter&eacute;s  en el aprendizaje de esa actividad.</p>     <p>Estima la Sala que dadas las caracter&iacute;sticas esbozadas en antecedencia  sobre la d&eacute;bil personalidad de Roa Sierra, obvio es concluir que &eacute;ste no pudo  conciliar los dos planos que integraban la humana existencia, el plano natural  y el espiritual. Por tanto, su vivir era conflictivo consigo mismo y con los  dem&aacute;s; en su conducta imperaban las emociones, un pensar orientado por  pulsiones, y tensiones afectivas, que lo ubicaban dentro del marco de las  personalidades psicop&aacute;ticas.</p>     <p>8. Otras personas que fueron presentados dentro de las diversas  hip&oacute;tesis, como posibles part&iacute;cipes en el crimen:</p>     <p>C&eacute;sar Bernal Cordovez concurri&oacute; a la oficina del ilustre extinto  manifest&aacute;ndole a do&ntilde;a Cecilia de Gonz&aacute;lez, secretaria a la saz&oacute;n de &eacute;ste, que  ten&iacute;a un pleito y deseaba que su defensor fuera el Dr. Gait&aacute;n Ayala. La actitud  del individuo pareci&oacute; sospechosa a la amanuense, por lo que dio aviso a su jefe  con el objeto de que adoptara medidas de precauci&oacute;n.</p>     <p>La versi&oacute;n de do&ntilde;a Cecilia, dio fundamento para la aprehensi&oacute;n de  Bernal, quien fue interrogado por el instructor, con resultados negativos, ya  que debido al lamentable estado ps&iacute;quico que en esos momentos detentaba, no le  fue f&aacute;cil expresarse. Al folio 120 del cuaderno n&uacute;mero 11, y al 471 del  cuaderno n&uacute;mero 21, aparecen los experticios m&eacute;dico–legales, mediante los  cuales se concluye que Bernal Cordovez presenta graves anomal&iacute;as de paranoico y  equizoide.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&iquest;Por qu&eacute; se le relacion&oacute; con el homicida? Porque en una oportunidad, al  solicitarle entrevista al Dr. Gait&aacute;n, se hizo anunciar como Juan Roa Sierra. No  obstante los grandes esfuerzos investigativos, no se logr&oacute; establecer si  realmente este individuo ten&iacute;a alguna relaci&oacute;n con Roa Sierra. La Sala estima  conveniente, relievar al extravagante obrar de este sujeto, quien hab&iacute;a llegado  al extremo de quejarse ante la H. Corte Suprema de Justicia por la desatenci&oacute;n  del Dr. Gait&aacute;n en apersonarse del pleito que ten&iacute;a. El Dr. Guti&eacute;rrez Anzola, a  la saz&oacute;n presidente de esa alta corporaci&oacute;n, narra el anormal suceso. (Folio  152, cuaderno n&uacute;mero 7.)</p>     <p>Para Antonio Bernal Mahecha constituy&oacute; motivo de sospecha, el hecho de  que un d&iacute;a en la ciudad de Medell&iacute;n, al encontrarse con Misael Calder&oacute;n  Moncaleano e ir a tomarse algunas cervezas, se hubiese acercado un sujeto,  quien se identific&oacute; con el apellido de Roa, y a quien Calder&oacute;n obsequi&oacute; la suma  de cien pesos, calific&aacute;ndolo luego como un futuro h&eacute;roe. (Folio 209, cuaderno  n&uacute;mero 11.)</p>     <p>La versi&oacute;n de Bernal Mahecha ten&iacute;a como fin motivar una investigaci&oacute;n, y  fue as&iacute; como lleg&oacute; a recepcionar el testimonio de Misael Calder&oacute;n, quien en  forma perentoria niega haberle presentado a Bernal en el d&iacute;a de autos a alguna  persona de apellido Roa.</p>     <p>El funcionario instructor no dio ninguna importancia a la declaraci&oacute;n de  Bernal Mahecha, por cuento al observar sus graves contradicciones, dedujo que  tan s&oacute;lo se trataba de una persona que pretend&iacute;a aparecer como colaboradora de  la justicia en la investigaci&oacute;n de tan sonado caso.</p>     <p>La polic&iacute;a nacional, y concretamente algunos miembros de ella, dentro de  quienes se destaca al coronel Virgilio Barco, fue se&ntilde;alada como part&iacute;cipe en la  muerte del ilustre catedr&aacute;tico. Esa sindicaci&oacute;n obedeci&oacute;, entre otras cosas, al  hecho de que un jefe de estaci&oacute;n hubiese dado a sus subalternos la orden de  reprimir una manifestaci&oacute;n gaitanista, incendiando incluso la camioneta de que  sol&iacute;a hacerse la propaganda, si no se lograba aquel prop&oacute;sito con medios de  convicci&oacute;n pac&iacute;ficos. Se lleg&oacute; a sospecha tambi&eacute;n de la instituci&oacute;n armada,  porque seg&uacute;n las declaraciones de Mar&iacute;a del Carmen Herrera de Guti&eacute;rrez (folio  154, cuaderno n&uacute;mero 4) y Pilodoro Ardila Aguilera (folio 20, cuaderno n&uacute;mero 4)  se llevaron a cabo conversaciones donde se manifiesta hostilidad hac&iacute;a el  controvertido pol&iacute;tico. Por otra parte, el hecho de que Jes&uacute;s Alfonso Garc&iacute;a  Guti&eacute;rrez, agente, se retirara bajo el argumento de que a&uacute;n cuando siendo  conservador no serv&iacute;a para hacerle mal a nadie, dio motivo para pensar que en  la instituci&oacute;n se le hab&iacute;an dado &oacute;rdenes de eliminar al ilustre abogado.</p>     <p>Como en v&iacute;speras del nueve de abril se trajera a la capital un  contingente de polic&iacute;a acantonado en Santander, las gentes, una vez ocurrido el  penoso suceso que han motivado esta investigaci&oacute;n, pensaron que tal medida  estaba destinado a reprimir alguna revuelta que sugiera a ra&iacute;z del asesinato de  Gait&aacute;n, que parec&iacute;a, seg&uacute;n ellas, estar previsto.</p>     <p>Estas hip&oacute;tesis fueron totalmente desvirtuadas, dado que seg&uacute;n varios  deponentes, tal medida obedeci&oacute; a la necesidad de preservar el orden p&uacute;blico en  esa provincia donde la polic&iacute;a hab&iacute;a tenido serios enfrentamientos con los  civiles. (Cfr. Declaraciones de Francisco Regis Boh&oacute;rquez, folio 250 cuaderno  35; Luis Emilio Albarrac&iacute;n Salamanca, folio 266n Ib&iacute;d.).</p>     <p>Jorge Villaveces, pol&iacute;tico allegado al Dr. Gait&aacute;n fue el vocero de los  cargos en contra del coronel Virgilio Barco, y lo hace cuando manifiesta que  fueron a su oficina (del coronel), semanas antes del nueve de abril, dos  agentes de polic&iacute;a vestidos de overol, para manifestarle que estuvieran  pendientes de la camioneta donde normalmente hac&iacute;a sus campa&ntilde;as el Dr. Gait&aacute;n,  y si los manifestantes iniciaban alguna revuelta, hicieron uso de las armas de  dotaci&oacute;n oficial.</p>     <p>A m&aacute;s de esto,  reitera Villaveces el cargo, porque seg&uacute;n manifestaciones que le hiciera a &eacute;l  Roberto Restrepo Gaviria, el mencionado coronel hab&iacute;a confesado ante dos damas  su participaci&oacute;n en el crimen. Llamado a declarar Restrepo Gaviria, expres&oacute;  que, en efecto, esa conversaci&oacute;n hab&iacute;a existido, pero la inculpaci&oacute;n proven&iacute;a  de una de las se&ntilde;oras.&nbsp; Solicitada la  declaraci&oacute;n de do&ntilde;a Laura Tirado vda. de Restrepo en cuya casa se celebr&oacute; la  reuni&oacute;n, es enf&aacute;tica en manifestar que tal suceso no tuvo ocurrencia (cfr.  Folio 41, cuaderno No. 23; folio 165, cuaderno 23, y folio 194 cuaderno 23).</p>     <p>El ex polic&iacute;a  Pedro Emilio Pinz&oacute;n, folio 164 cuaderno n&uacute;mero 33, formula graves cargos contra  su superior jer&aacute;rquico, el coronel Barco, al afirmar que cuando le sirvi&oacute; de  guarda espalda, le oy&oacute; hablar con dos tenientes de apellidos Camargo y Leyva,  acerca de una confabulaci&oacute;n contra el Dr. Gait&aacute;n. El oficial Camargo Rodr&iacute;guez,  en su exposici&oacute;n obrante al folio 51, manifiesta y rechaza frontalmente las  afirmaciones de Pinz&oacute;n y asevera que para la &eacute;poca de este insuceso era el  &uacute;nico oficial de filiaci&oacute;n liberal y que por lo tanto, el coronel Barco mal  podr&iacute;a haber tratado con &eacute;l, el tema a que ha hecho referencia Pablo Emilio  Pinz&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La versi&oacute;n del  ex polic&iacute;a deja entrever una marcada pasi&oacute;n contra el coronel Barco.</p>     <p>Como  consecuencia de las inculpaciones a que se ha hecho referencia, el coronel  Virgilio Barco fue llamado a declarar (folio 105, del cuaderno n&uacute;mero 7).  Empez&oacute; por negar todo, incluyendo el que conociera a Laureano G&oacute;mez, con quien  presuntamente habr&iacute;a hablado para perfeccionar la conjura. Justific&oacute; las  consecuencias a &eacute;l formuladas, por haber tenido que emplear medios de represi&oacute;n  contra los polic&iacute;as que testimoniaron en su contra. No neg&oacute; ning&uacute;n momento de  haber impartido &oacute;rdenes a algunos de sus subalternos, para que vestidos de  civil impidieran que las manifestaciones de los gaitanistas fueran a degenerar  en actos de anarqu&iacute;a.</p>     <p>Las acusaciones  formuladas contra la polic&iacute;a nacional y m&aacute;s exactamente contra el coronel  Virgilio Barco, pueden tenerse como un hecho aislado, motivado por antipat&iacute;as  hacia la instituci&oacute;n, dado que las versiones que aparecieron fueron desmentidas  &iacute;ntegramente, a medida que se sometieron a confrontaci&oacute;n.</p>     <p>Dentro del gran  n&uacute;mero de supuestos no pod&iacute;an faltar aquellos que hicieran pensar en una  traici&oacute;n al eximio tribuno por parte de sus amigos. Fue as&iacute; como se insinu&oacute; que  el doctor Plinio Mendoza Neira tuvo alguna participaci&oacute;n en el nefasto suceso y  con ello, con fundamento en los siguientes acontecimientos:</p>     <p>El investigador <i>Pablo Serrano Plata</i> escuch&oacute; de <i>Luis Antonio Rodr&iacute;guez Bautista</i> el haber  visto a Juan Roa Sierra cerca a las oficinas del doctor Plinio Mendoza Neira, e  incluso en una oportunidad haber observado que Roa Sierra hac&iacute;a entrega a la  secretaria del precitado profesional, de un paquete, momento en el cual el  abogado (Mendoza Neira) expres&oacute; su satisfacci&oacute;n mediante una sonrisa nerviosa.  Es m&aacute;s, Rodr&iacute;guez Bautista afirm&oacute; haber visto a Roa Sierra vivo despu&eacute;s del  nueve de abril. Los asertos de este individuo no pueden ser otra cosa, que el  producto de una mente enfermiza, porque al confrontar lo dicho por Rodr&iacute;guez  Bautista con la verdad plasmada en autos, se orden&oacute; la pr&aacute;ctica de una  inspecci&oacute;n judicial con el precitado testigo, de la cual se coligieron los  siguientes hechos: a.– no se pudo identificar el sitio o lugar en donde  Rodr&iacute;guez afirma haber visto a Roa Sierra despu&eacute;s de haber entregado el  paquete.&nbsp; b.– No se encontr&oacute; la oficina  205 donde se afirma, entreg&oacute; el paquete, mucho menos la persona en cuyas manos  lo deposit&oacute;. Por otra parte, el testigo no reconoci&oacute; a Roa Sierra en las  fotograf&iacute;as, siendo adem&aacute;s desmentido de manera categ&oacute;rica por su esposa, quien  inform&oacute; al investigador que las caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas de Roa Sierra, las  hab&iacute;a conocido su c&oacute;nyuge a trav&eacute;s de los diarios y con posterioridad a los  insucesos del nueve de abril, y para rematar es el propio Rodr&iacute;guez quien se  retracta de todas las versiones, al manifestar de manera inequ&iacute;voca no tener  conocimiento alguno de quien fuera el autor de la muerte del doctor Gait&aacute;n.</p>     <p>El doctor  Alberto Ni&ntilde;o H., al igual que un crecido n&uacute;mero de personas quisieron asomarse  a la publicidad, mediante cualquier manifestaci&oacute;n, referente al conocimiento de  las circunstancias que rodearon la muerte del ilustre penalista. Este empleado  oficial, en sus diversas testificaciones (folios 45, 57, 83, del cuaderno  n&uacute;mero 23 y 226 y ss. del cuaderno n&uacute;mero 24), hizo aparecer al doctor Mendoza  Neira en conjura con otros dirigentes liberales, trazando planes para acallar  en forma definitiva la voz del esclarecido conductor pol&iacute;tico, que al aceptar  la derrota frente al doctor Ospina P&eacute;rez no hac&iacute;a posible que el partido  liberal, desconociera las &uacute;ltimas elecciones de las cuales hab&iacute;a salido  triunfante el conservatismo. Como consecuencia de estas versiones, se acus&oacute; a  los apoderados de la parte civil, doctores Luis Carlos P&eacute;rez y C&eacute;sar Ord&oacute;&ntilde;ez  Quintero, de desviar la investigaci&oacute;n para inculpar en primer t&eacute;rmino al hoy  extinto Laureano G&oacute;mez, Virgilio Barco, y al propio deponente, como presuntos  autores del crimen y en segundo lugar para mantener oculta la identidad de los  liberales involucrados en el il&iacute;cito. Las aseveraciones de este deponente  quedaron sin piso, al ser desmentidas de manera categ&oacute;rica y frontal por  Enrique Am&eacute;zquita, folio 116, cuaderno n&uacute;mero 23.</p>     <p>La celebraci&oacute;n  de la Novena Conferencia Panamericana cuya realizaci&oacute;n no era querida por  algunos sectores de la opini&oacute;n por cuanto conten&iacute;a un proyecto en donde  encontraba una proposici&oacute;n de rompimiento con el partido comunista, se  consider&oacute; motivo para que sus enemigos pudieran sabotearla mediante un acto de  sangre, el cual pod&iacute;a ser la muerte de Jorge Eli&eacute;cer Gait&aacute;n, en aquel entonces  el m&aacute;s odiado y querido l&iacute;der pol&iacute;tico. Esta especie fue lanzada por el  entonces presidente Ospina P&eacute;rez, como hip&oacute;tesis, m&aacute;s nunca como hecho  comprobado. Para fundamentar esta aseveraci&oacute;n, el ex presidente Ospina present&oacute;  como argumento la t&eacute;cnica empleada por los alzados en armas, en la destrucci&oacute;n  de algunos edificios del gobierno (folio 310, cuaderno 24). Esta hip&oacute;tesis  tambi&eacute;n tuvo eco en el exterior, por cuanto el peri&oacute;dico New York Times endilg&oacute;  a ese movimiento los acontecimientos de sangre, dolor y depredaci&oacute;n que se  realizaron el nueve de abril.</p>     <p>En nuestro  territorio nacional, el peri&oacute;dico <i>El  Colombiano,</i> editado en la ciudad de Medell&iacute;n public&oacute; una carta remitida por  el Cubano Blas Roca, de tendencias comunistas a su camarada Luis Cardozo y  Arag&oacute;n, fechada a primero de abril de mil novecientos cuarenta y ocho. Este  escrito dice en algunos de sus apartes: &quot;Al gringo Marshall y al negro Gait&aacute;n  hay que andarles r&aacute;pido, antes de que tome calor la conferencia de Bogot&aacute;&quot;.  Realizadas las investigaciones del caso, se lleg&oacute; a las siguientes  conclusiones: 1.– No se trataba de un original, sino de una fotocopia sin  asomos de originalidad; el propio director del diario en menci&oacute;n, Alfonso  Londo&ntilde;o Mart&iacute;nez (folio 162, cuaderno n&uacute;mero 219 expres&oacute; que esa comunicaci&oacute;n  ciertamente lleg&oacute; a la direcci&oacute;n del peri&oacute;dico por &eacute;l dirigido, desconociendo a  su remitente.</p>     <p>Es verdad  hist&oacute;rica que para la &eacute;poca a que se ha venido haciendo referencia, apareci&oacute; en  Cuba un movimiento pol&iacute;tico gestado por j&oacute;venes, que hac&iacute;a presentir una  profunda y sustancial modificaci&oacute;n en las estructuras sociopol&iacute;ticas de la  isla. Justamente se destacaba dentro de ese movimiento Fidel Castro, quien con  el tiempo, y gracias a su tenaz y&nbsp;  persistente lucha se vino a colocar a la cabeza de la revoluci&oacute;n,  derrocando el sistema hasta en ese entonces imperante, defendido por el ex  sargento Batista. Ciertamente, el nueve de abril se encontraba en Bogot&aacute; el hoy  primer ministro de Cuba, acompa&ntilde;ado por Rafael del Pino; este hecho dio lugar a  m&aacute;s conjeturas, o sea, la de la participaci&oacute;n de elementos extranjeros en las  muerte del eximio conductor de masas, Pero, esta presunta participaci&oacute;n en el  acto criminal qued&oacute; desvirtuada, al comprobarse conforme a lo aseverado por  Pedro Pe&ntilde;arete Villamil, folio 116, cuaderno 32, que la reuni&oacute;n y presencia de  los mencionados estudiantes cubanos, ten&iacute;a como exclusivo fin el hacer conocer  de los integrantes de la novena conferencia, algunos de los pensamientos que  ten&iacute;a con relaci&oacute;n al sistema tir&aacute;nico que imperaba en su suelo patrio. Por  consiguiente cualquier vinculaci&oacute;n de gentes for&aacute;neas al insuceso, resulta a  todas luces por lo menos rid&iacute;cula.</p>     <p>Las mentes  suspicaces de algunos colombianos llegaron a afirmar que Roa Sierra no hab&iacute;a  sido el autor de los disparos que en forma inmotivada, cercenaron la existencia  del siempre famoso l&iacute;der pol&iacute;tico. Tal especie surgi&oacute; a ra&iacute;z de supuestas  conversaciones sostenidas entre el se&ntilde;or <i>Federico  BluterKorff</i>, ciudadano alem&aacute;n y un detective de apellido Gordon, perteneciente  al cuerpo investigativo de la Scotland Yard. Seg&uacute;n esa conversaci&oacute;n, Gordo  hab&iacute;a confiado a Bluter Korff el resultado de sus pesquisas, seg&uacute;n las cuales  exist&iacute;an autores intelectuales en la occisaci&oacute;n del connotado jurista, y, que  el autor material se encontraba en la ciudad de Medell&iacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para aclarar  esta situaci&oacute;n, los periodistas Antonio V&eacute;lez Osorio y Sergio Lesa,  entrevistaron a Korff para pedirle que en armon&iacute;a con su declaraci&oacute;n (folio 59,  cuaderno 26) se&ntilde;alara a los autores intelectuales del delito. A&uacute;n cuando los  periodistas obtuvieron del alem&aacute;n la confirmaci&oacute;n de sus asertos,  posteriormente se vino a demostrar que era producto de la fantas&iacute;a, porque,  dentro de la misi&oacute;n investigativa inglesa, no actu&oacute; ning&uacute;n sabueso de apellido  Gordon. Esta comisi&oacute;n de agentes que vinieron a colaborar con los secretos de  Bogot&aacute;, estaba integrada por Arthur Smith, Peter Henderson y Albert Edward  Tansill, raz&oacute;n por la cual el dicho Bluter Korff no es m&aacute;s que una mentira.</p>     <p>Es verdad que  por el a&ntilde;o de 1948 estuvo en el territorio nacional un general de nombre  Douglas Gordon, quien vino a reorganizar la fuerza policiva. Este miembro de  los ej&eacute;rcitos ingleses, rindi&oacute; declaraci&oacute;n ante la embajada colombiana en  Londres (folio 89, cuaderno 31), de la cual es dable extractar las siguientes  circunstancias: es cierto que en el mes de agosto del a&ntilde;o en cita, y con el fin  antes enunciado, dicho general estuvo en esta ciudad capital; que ciertamente  conoci&oacute; a Federico Bluter Korff en un club social de Medell&iacute;n, en donde tuvo  oportunidad de tratarlo por una sola vez, negando en forma categ&oacute;rica que entre  los dos se hubiese tratado el tema referente a la muerte del doctor Gait&aacute;n.</p>     <p>Como ya se ha  dicho Bluter Korff, a quien calific&oacute; el general Douglas Gordon como &quot;un  blusterer&quot; (fanfarr&oacute;n), una persona que hablaba en voz alta y que se ponderaba  un poco, pero en general un individuo ordinario, se&ntilde;al&oacute; a Jos&eacute; Jaramillo  Gaviria como el autor material del magnicidio en cuesti&oacute;n, por lo que, se le  recibi&oacute; declaraci&oacute;n (folios 28, 47 y ss. del cuaderno 24, y folios 68 y 96 del  cuaderno n&uacute;mero 25) y explic&oacute; la actividad desarrollada el nueve de abril  expresando que evidentemente para esa fecha, era miembro de la polic&iacute;a  acantonada en Bogot&aacute;, y que al tener conocimiento por la radio del asesinato  del doctor Gait&aacute;n, sali&oacute; precipitadamente de la casa del doctor V&aacute;squez P&eacute;rez a  quien visitaba por encontrarse enfermo, para dirigirse velozmente al lugar  donde se hallaba Roa Sierra (droguer&iacute;a Granada) y proceder a asirlo de los  cabellos, sac&aacute;ndolo de rastra para que la gente lo linchara. En una de sus  declaraciones expresa que incit&oacute; y dirigi&oacute; a la multitud para que se tomara  varias divisiones de polic&iacute;a, llegando el propio personaje en comento a  exigirle al mayor Hernando Albornoz Plata, comandante de la divisi&oacute;n  Cundinamarca, la entrega de las armas en nombre del pueblo, petici&oacute;n a la cual  hubo de acceder el nombrado oficial. Recalca sobre el hecho de haber preferido  tomarse el palacio de los presidentes, empresa de la cual desisti&oacute; ante&nbsp; las exigencias del doctor Dar&iacute;o Echand&iacute;a.</p>     <p>De este  desbordamiento colectivo surgi&oacute; Jaramillo Gaviria. Su conducta, en ninguna  forma puede dar p&aacute;bulo para considerarlo como autor de la muerte del l&iacute;der, o  como sicario en la eliminaci&oacute;n de Roa, con el objeto de borrar el &uacute;nico medio  de prueba de si hubo o no autores intelectuales, porque es entendible que de  acuerdo a la psicolog&iacute;a de las masas, las emociones violentas son colectivas y  &eacute;l como integrantes de aquellas quien tambi&eacute;n repudi&oacute;, estuvo pronto a tomar  venganza.</p>     <p>Contra el doctor <i>&Aacute;lvaro G&oacute;mez Hurtado</i>, su colega  Daniel Valois Arce, abogado y ex gobernador del departamento del Choc&oacute; formul&oacute;  acusaciones de participaci&oacute;n de este hecho porque G&oacute;mez Hurtado, en alguna  oportunidad le hab&iacute;a manifestado en las instalaciones donde funcionaba el  peri&oacute;dico <i>El Siglo</i>, que no obstante  el favoritismo de Gait&aacute;n para ocupar la primera magistratura de la naci&oacute;n, &eacute;sta  iba a quedar en manos de su padre pone en labios de su acusado la siguiente  frase &quot;No seas pendejo, el pr&oacute;ximo presidente ser&aacute; pap&aacute;, aunque haya que  liquidar a todo el partido liberal. Y en cuanto a Gait&aacute;n all&aacute; ver&aacute;s que ese  sale de en medio&quot; que de esta manifestaci&oacute;n no hubo testigo alguno. Asevera  Valois Arce que la ausencia de G&oacute;mez Hurtado, una vez producida la muerte de  Gait&aacute;n, confirma su pensamiento de la vinculaci&oacute;n de este pol&iacute;tico en el  execrable hecho. En el cuaderno 25, folio 124 y siguientes, obra la exposici&oacute;n  del doctor G&oacute;mez Hurtado, en el cual rechaza en forma categ&oacute;rica los cargos  formulados por su copartidario, aseverando que la frase antes mencionada jam&aacute;s  sali&oacute; de sus labios, y que para la &eacute;poca a que hace alusi&oacute;n su detractor, &eacute;l no  se encontraba en el pa&iacute;s. Este hecho fue corroborado por los deponentes <i>Jos&eacute; V&eacute;lez Garc&iacute;a, Mario Franco Ru&iacute;z y Jos&eacute;  Hip&oacute;lito Jord&aacute;n (</i>folios 218 y 221 cuaderno 27, folio 37, cuaderno n&uacute;mero 30<i>).</i></p>     <p>9. El &uacute;nico v&iacute;nculo legalmente al proceso: lo fue <i>Evaristo Heli Sarmiento Arenas,</i> quien aprovech&aacute;ndose de la  malquerencia hacia el movimiento del l&iacute;der Gait&aacute;n por parte del levita <i>Jos&eacute; David Cote Castillo,</i> cura p&aacute;rroco  de Chin&aacute;cota (N. de S.) le manifest&oacute; que &eacute;l y no Roa Sierra hab&iacute;a sido el autor  de los disparos que le pusieron fin al egregio pol&iacute;tico doctor Gait&aacute;n Ayala, y  que una vez cometido el crimen, mediante el empleo de una pistola dio muerte  tambi&eacute;n a Roa Sierra dispar&aacute;ndole con un rev&oacute;lver, coloc&aacute;ndole en una de&nbsp; las manos la pistola despu&eacute;s de haberle dado  muerte. La finalidad de tal narraci&oacute;n, tal como se desprende de la injuria de  Sarmiento Arenas, obrante de folios 12 y siguientes del cuaderno n&uacute;mero 36, era  el obtener del ya fallecido sacerdote, la expedici&oacute;n un partido de nacimiento,  un carnet y una c&eacute;dula de ciudadan&iacute;a ap&oacute;crifos, para salir del pa&iacute;s, a fin de  evitar la acci&oacute;n de la justicia, por cuanto estaba inculpado en un homicidio,  cuando eta agente de la polic&iacute;a en la ciudad de C&uacute;cuta.</p>     <p>La vinculaci&oacute;n de este individuo al proceso era inconducente e inocua,  por cuanto (sic) est&aacute; categ&oacute;ricamente demostrado en el proceso, que en el  homicidio del doctor Gait&aacute;n se utiliz&oacute; un rev&oacute;lver y no una pistola a que hace  menci&oacute;n el astuto sindicado. Lo mismo debe decirse respecto del autor material  del crimen, que no fue nadie distinto a roa Sierra, el cual fue muerte conforme  lo demuestran los diferentes expertos m&eacute;dicos legales, mediante golpes  contundentes, y no por heridas de arma de fuego.</p>     <p>La carta en menci&oacute;n lleg&oacute; al proceso, por entrega que le hiciera Osorio  Jim&eacute;nez (folio 299, cuaderno 35) al Dr. Armando Lizcano.</p>     <p>Sarmiento Arenas, una vez fue o&iacute;do en diligencia de inquirir, por este  hecho, fue dejado en libertad, porque se comprob&oacute;, fuera de lo antes enunciado,  que ni siquiera conoc&iacute;a la capital de la rep&uacute;blica; y se puso a disposici&oacute;n del  juzgado que lo solicitaba por el il&iacute;cito que perpetr&oacute; en la capital del Norte  de Santander.</p>     <p>10. Trece a&ntilde;os despu&eacute;s de la realizaci&oacute;n del magnicidio investigado, la  misi&oacute;n de detectives que asegur&oacute; al Dr. Jord&aacute;n Jim&eacute;nez lleg&oacute; a las siguientes  conclusiones:</p> <ol type="I">       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Qu&eacute; Juan Roa  Sierra fue la persona que sin motivo aparente alguno elimin&oacute; al preclaro jefe  liberal.</li>       <li>Que no hay en el  proceso elemento de juicio alguno del cual se pueda reducir, no obstante las innumerables  hip&oacute;tesis que se tejieron, que en el crimen hubiera participaci&oacute;n de alg&uacute;n jefe  pol&iacute;tico.</li>       <li>Que este  oprobioso hecho fue ejecutado por roa Sierra, sin otro motivo que uno personal,  aunque desequilibrado.</li>       <li>Consideraron  como insostenible cualquier teor&iacute;a en el sentido de cualquier concierto que los  dos cubanos hubieran tenido con Roa Sierra, era parte de alguna conspiraci&oacute;n  premeditada...</li>       <li>Que con motivo  determinante para el crimen, por Roa Sierra se debe tener el que el caudillo no  le satisfizo en la consecuci&oacute;n del empleo, sumando a esto la anormalidad  psiqu&iacute;ca demostrada por el crimen fenecido, con tendencias a la megaloman&iacute;a y  misticismo.</li>     </ol>     <p>11. En un  prolijo y jur&iacute;dico alegato, el se&ntilde;or Fiscal Cuarto de la Corporaci&oacute;n, Dr.  Guillermo D&iacute;az Torres, solicita de la sala se conforme la providencia  consultada.</p>     <p><b>Considerandos:</b></p>     <p>I. Se llev&oacute; a cabo la conducta que define y sanciona  el art&iacute;culo 362 del C&oacute;digo Penal, por cuanto un hombre, con el prop&oacute;sito de  eliminar al Dr. Gait&aacute;n Ayala, le priv&oacute; de la vida al ocasionarle tres heridas  con arma de fuego, dos de ellas de car&aacute;cter mortal.</p>     <p>Ciertamente, para una correcta ubicaci&oacute;n de la conducta del criminal, es  necesario tener en cuenta las circunstancias de agravaci&oacute;n determinadas en el  art&iacute;culo 363 del C&oacute;digo Penal, numerales 2 y 5. El primero, por cuanto el  antisocial Juan Roa Sierra, con &aacute;nimo fr&iacute;o, sereno y calculador, determin&oacute;  darle muerte al preclaro abogado, preparando para ellos todos los medios que  hicieron posible su abyecto prop&oacute;sito, del m&oacute;vil, personalidad y otras  circunstancias que han sido siempre una inc&oacute;gnita en el sub&iacute;ndice, se habr&aacute; de  ocupar la Sala, en otro aparte de esta providencia. El segundo agravante, por  cuanto el ataque fue s&uacute;bito, de tal forma que el ilustre caudillo ni sus  acompa&ntilde;antes notaron la presencia del victimario, tomando su defensa imposible.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Estas causales son las que determinan que el il&iacute;cito tome la  denominaci&oacute;n de asesinato.</p>     <p>II. La mayor&iacute;a de las personas que han intervenido en  la narraci&oacute;n de los acontecimientos que se desarrollaron el nueve de abril, no  han legado una fidedigna relaci&oacute;n de los mismos, por falta de sinceridad. Cada  uno de los intervinientes en este nefasto acontecimiento, han dado su versi&oacute;n  acomodada a las simpat&iacute;as o animadversiones que tuviera frente al caudillo, y  aun, frente a los diferentes partidos. A ra&iacute;z de este error, es como se ha  mantenido en el misterio el suceso tr&aacute;gico de la muerte de Jorge Eli&eacute;cer  Gait&aacute;n, aun cuando es lo cierto, que los hechos antecedentes, concomitantes y  subsiguientes est&aacute;n claramente demostrados en el proceso. Hubo un autor que  obr&oacute; movido por el resentimiento, por la decepci&oacute;n, la megaloman&iacute;a y&nbsp; el misticismo; no conceb&iacute;a el homicida que un  l&iacute;der pol&iacute;tico de la talla de Jorge Eli&eacute;cer Gait&aacute;n no cumpliese a cabalidad  promesas individuales; cualquier ofrecimiento se convert&iacute;a para &eacute;l es una obligaci&oacute;n.  Este era Roa Sierra.</p>     <p>&iquest;Qu&eacute; ocurr&iacute;a en Colombia para el a&ntilde;o 1948? La vocaci&oacute;n republicana de  los colombianos, hab&iacute;a suscitado desde los indicios de las rep&uacute;blicas,  enconadas luchas, que la hab&iacute;an sumido en varias ocasiones en cruentas y  feroces guerras civiles. La libertad de expresar las ideas que se torn&oacute; en  libertinaje, y algunos medios period&iacute;sticos con notaria falta de  responsabilidad, atizaban el material humano, para aumentar el fuego de las  luchas fratricidas. Por consiguiente, el visible desacuerdo entre los diversos  sectores nacionales en lucha por el poder, vino a generar un caos, y el  lenguaje apropiado para su soluci&oacute;n era para algunos el de la injuria y la  amenaza. S&uacute;mase a esta irresponsabilidad la situaci&oacute;n el pa&iacute;s en el campo de la  econom&iacute;a que tambi&eacute;n era dif&iacute;cil. El mundo entero afrontaba dificultades de  orden pecuniario como consecuencia de la reci&eacute;n fenecida segunda guerra  mundial. Colombia, no era un pa&iacute;s insular a estas consecuencias, y no vino a  sufrir obviamente una profunda transformaci&oacute;n en su r&eacute;gimen econ&oacute;mico.</p>     <p>Cada colombiano, deseaba en el fondo un mejor statu que, y ante la  indiferencia e ineficacia de sus gobernantes, fundaba en los nuevos l&iacute;deres el  logro de sus aspiraciones. Uno de ellos era Gait&aacute;n quien ofrec&iacute;a las  perspectivas de un gobierno socialista. Pero en aquel entonces, las gentes no  estaban preparadas para esto, porque sus creencias religiosas aparentemente  pugnaban con la ambici&oacute;n del l&iacute;der, a quien se tachaba de comunista.</p>     <p>Frente a este estado de descomposici&oacute;n pol&iacute;tica, econ&oacute;mica y social, la  muerte de Gait&aacute;n fue endilgada a determinados grupos. Los civiles, la atribu&iacute;an  a los militares; estos, a su vez a los civiles; los liberales a los  conservadores, los conservadores a los liberales y a los comunistas. Los  civiles a los militares, porque las manifestaciones de Gait&aacute;n dizque atentaban  contra el orden p&uacute;blico; los militares a los civiles, porque los partidos se  encontraban divididos y en situaci&oacute;n ca&oacute;tica; los liberales a los  conservadores, porque estos quer&iacute;an seguir gobernando, y a los comunistas  porque Gait&aacute;n se hab&iacute;a divorciado de Kremlim.</p>     <p>Todas las acusaciones, carecen de fundamento probatorio, por cuanto si  bien es cierto que el pa&iacute;s se debat&iacute;a en una profunda y grave crisis, en todos  sus estamentos, lo es tambi&eacute;n, que ning&uacute;n jefe pol&iacute;tico deseaba la  precipitaci&oacute;n de una guerra civil, y prueba de desarrollo es el comportamiento  de estos en la luctuosa fecha, quienes contribuyeron en forma eficaz al  mantenimiento de las instituciones democr&aacute;ticas.</p>     <p>III. Las acusaciones fulminadas por gentes  irresponsables, determinados&nbsp; conductores  pol&iacute;ticos de la &eacute;poca, carecen de credibilidad, por cuanto est&aacute; axiom&aacute;ticamente  demostrado en este voluminoso ex presidente, que estos eran objeto de odios y  afectos, y tal estado de cosas, como es de f&aacute;cil entendimiento, motiva  incriminaciones, as&iacute; como, as&iacute; como tambi&eacute;n muestras de respaldo. Adem&aacute;s,  muchos de ellos se encontraban fuera del pa&iacute;s, y resulta dif&iacute;cil aceptar que  desde la lejana Europa pudiesen tramar de manera precisa la gestaci&oacute;n y  culminaci&oacute;n de un crimen.</p>     <p>Por consiguiente, toda esta mara&ntilde;a de especulaciones en torno al  desafortunado seceso, es mentira. Se sabe con pruebas incontrovertibles&nbsp; qui&eacute;n mat&oacute; a Gait&aacute;n y se conoce con el  nombre: Juan Roa Sierra.</p>     <p>IV. Que &eacute;ste fue el victimario es algo palmar por  cuanto lo pregonan en forma eficaz y convincente todas las pruebas allegadas al  proceso., ser&iacute;a insuficiente decirlo, si no respaldase esta afirmaci&oacute;n con un  detenido an&aacute;lisis sobre este oscuro personaje. Para tal fin, la Sala echa mano  del estudio que el Instituto de Medicina Legal realiz&oacute; a este sujeto,  fundament&aacute;ndose en los datos que obran en el informativo. La entidad cient&iacute;fica  en menci&oacute;n, emite el siguiente concepto sobre la personalidad de Roa Sierra:</p>     <p>&quot;Si se tiene en cuenta que la personalidad de Juan Roa sierra, era la  correspondiente a la de un esquizoide paranoico, como parecen demostrarlo sus  antecedentes y a las declaraciones que figuran en el informativo, es m&aacute;s  aceptable que &eacute;l hubiera por s&iacute; solo precedido en la elaboraci&oacute;n de su plan  siniestro, de acuerdo a su tendencia al autismo (vida interior) y que si ya se  hab&iacute;a cristalizado una idea francamente delirante, parafr&eacute;nica o persecutoria,  &eacute;l mismo deber&iacute;a sufrir sus consecuencias y proced&iacute;a a hacerse justicia con un  conato impulsivo de defensa, contra un enemigo imaginario, que &eacute;l consideraba  como que frustraba sus planes ambiciosos, y claro es que sin comentarios a  otras personas, por &iacute;ntimas que fueran, desde luego que estos psic&oacute;patas son  especialmente desconfiados, y con el objeto de que no se vayan a frustrar sus  patol&oacute;gicos designios, no los comunican a otras personas ni mucho menos se  asocian con otros en la ejecuci&oacute;n de sus tremendas reacciones antisociales;  porque son en lo general personas solitarias, reconcentradas y puede decirse  que sin que tengan amistades &iacute;ntimas...&quot;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La radiograf&iacute;a ps&iacute;quica de Roa Sierra, patentizada por los doctores  Guillermo Uribe Cualla, y R. Ram&iacute;rez B., lleva a la Sala a la certeza de que en  este oprobioso hecho, tan s&oacute;lo intervino Juan Roa Sierra, sin que sea dable  jur&iacute;dicamente acervar complicidad coautor&iacute;a de personas o de reg&iacute;menes. Roa  Sierra, concibi&oacute; la idea de eliminar a Gait&aacute;n. Se procur&oacute; los medios para hacer  realidad este prop&oacute;sito, enga&ntilde;&oacute; a su madre, Encarnaci&oacute;n Sierra vda. de Roa, y a  sus amigos, a fin de que le prestaran el dinero, que &eacute;l dijo necesitar para  cancelar la matr&iacute;cula en una escuela de ense&ntilde;anza para conducir. Y compr&oacute; el  arma. Pens&oacute; que muriera o no, estar&iacute;an al nivel de su destino, pues en aquellos  d&iacute;as indudablemente iba a ser famoso quien asesinara a Gait&aacute;n. Criminales se  han visto envueltos en una fementida fama por sus hechos. Bruto, por asesinar a  C&eacute;sar; Lee Harvey Oswald, por eliminar a Kennedy, Booth, por terminar con la  vida de Lincoln, Galarza y Carvajal por asesinar al general Uribe Uribe.</p>     <p>El crimen, pues, iba a constituirse en el medio que le dar&iacute;a fama a Roa  Sierra. Y en realidad, esto obtuvo, import&aacute;ndole pasar a la historia como un  personaje maldito.</p>     <p>V. Evaristo Hel&iacute; Sarmiento Arenas se auto incrimin&oacute;  mediante una carta, ante un cura, es un fin:</p>     <p>Mover la simpat&iacute;a del levita y lograr as&iacute;, que &eacute;ste le expidiese  documentos falsos para salir del pa&iacute;s, donde ten&iacute;a una deuda pendiente con la  justicia.</p>     <p>Est&aacute; demostrado a plenitud que este ciudadano fue falaz, por cuanto,  como ya se ha dejado establecido, el crimen de Gait&aacute;n fue metido solamente por  Juan Roa Sierra, y &eacute;ste fue muerto debido a la reacci&oacute;n violenta, pero  explicable de las masas doloridas por la p&eacute;rdida de su m&aacute;ximo caudillo.</p>     <p>Por consiguiente, la determinaci&oacute;n del a que no respecta a este sujeto,  es correcta, debi&eacute;ndose confirmar.</p>     <p>A&uacute;n cuando Roa Sierra nunca fue vinculado al proceso, por cuanto que,  como se ha establecido de manera palmar, muri&oacute; el mismo d&iacute;a en que cometi&oacute; el  magnicidio, es natural que al conducir todas las pruebas a una incriminaci&oacute;n  sobre &eacute;l, puede tomarse como procesado; por eso, y ante el silencio del C&oacute;digo  respecto a desde qu&eacute;&nbsp; momento una persona  es procesada, se debe considerar que &eacute;l a quo hizo bien al ordenar la extinci&oacute;n  de la acci&oacute;n penal respecto a este indicado, raz&oacute;n suficiente para confirmar en  todas sus partes la determinaci&oacute;n material de consulta.</p>     <p>Por lo expuesto, el Tribunal superior del Distrito Judicial de Bogot&aacute;,  en Sala de decisi&oacute;n penal, o&iacute;do el Ministerio P&uacute;blico y acorde en todo con &eacute;l  confirma en todas sus parte la providencia material de consulta.<b>&nbsp;</b></p>     <p align="center">C&oacute;piese, notif&iacute;quese y devu&eacute;lvase.</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">PANTALE&Oacute;N MEJ&Iacute;A GARZ&Oacute;N    <br>   Juan Roa Sierra y Hel&iacute; Sarmiento    <br>   Homicidio</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">JORGE ORT&Iacute;Z RUBIO&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;DUDIMO P&Aacute;EZ VELANDIA</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">LUIS JIM&Eacute;NEZ RAM&Iacute;REZ    <br>   Secretario</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p>Providencia que  confirma sobreseimiento definitivo y extinci&oacute;n de la acci&oacute;n penal.</p> </font>      ]]></body>
</article>
