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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Documentos para la historia del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. La Ley 78 de 1890]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>Documentos para la historia del Colegio Mayor de  Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario. La Ley 78 de 1890</b></font></p>     <p><b><i>Fernando Mayorga  Garc&iacute;a*</i></b></p>     <p>* Investigador Master. Facultad de Jurisprudencia</p> <hr>     <p>El 23 de febrero  de 1882, pocos d&iacute;as antes de concluir la primera presidencia de Rafael N&uacute;&ntilde;ez<a href="#1" name="s1"><sup>1</sup></a>,  Juan Manuel Rudas<a href="#2" name="s2"><sup>2</sup></a> fue nombrado rector interino del Colegio Mayor de  Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario,<a href="#3" name="s3"><sup>3</sup></a> por el t&eacute;rmino de la licencia concedida  al titular Manuel Anc&iacute;zar,<a href="#4" name="s4"><sup>4</sup></a> quien, ya muy enfermo, renunci&oacute;  definitivamente al rectorado nueve d&iacute;as antes de su muerte, el 12 de mayo de  ese a&ntilde;o.<a href="#5" name="s5"><sup>5</sup></a> Es entonces cuando Rudas lo sucede, debiendo durar &quot;en el  desempe&ntilde;o de este empleo, hasta que se elija y nombre por los funcionarios que  designan las Constituciones del Colegio, el que debe reemplazarlo en propiedad&quot;.<a href="#6" name="s6"><sup>6</sup></a></p>     <p>En ese momento  se encontraba en curso proceso de reforma para que el Colegio retornara a sus  instituciones, perdidas en un largo proceso que abarc&oacute; pr&aacute;cticamente seis  d&eacute;cadas del siglo XIX, y que tuvo su colof&oacute;n en la resoluci&oacute;n del Senado de Plenipotenciarios  de la Uni&oacute;n, fechada el 7 y 14 de mayo de 1880, la cual declar&oacute;, refiri&eacute;ndose  al Colegio de rosario, que correspond&iacute;a &quot;al Gobierno de la Uni&oacute;n legislar en lo  relativo a los establecimientos nacionales&quot;<a href="#7" name="s7"><sup>7</sup></a>. Rudas continu&oacute; ejerciendo el cargo  hasta el 14 de agosto de 1885, d&iacute;a en que el presidente Rafael N&uacute;&ntilde;ez (en su  segunda presidencia) dict&oacute; el Decreto n&uacute;mero 544, por el cual se incorpor&oacute; en  la Universidad Nacional el Colegio del Rosario<a href="#8" name="s8"><sup>8</sup></a>. No conforme con la  decisi&oacute;n presidencial, Rudas acudi&oacute; ante el Consejo Nacional de Delegatarios  para solicitar la suspensi&oacute;n del decreto. </p>     <p>El Consejo, tras  solicitar un informe al secretario de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica Nacional,<a href="#9" name="s9"><sup>9</sup></a> se&ntilde;al&oacute; que carec&iacute;a de facultades<a href="#10" name="s10"><sup>10</sup></a> para ocuparse del decreto, por lo  cual, &eacute;ste en consecuencia, no fue anulado. Por ello, el 19 de diciembre de ese  mismo a&ntilde;o,<a href="#11" name="s11"><sup>11</sup></a> Carlos Mart&iacute;nez Silva<a href="#12" name="s12"><sup>12</sup></a> fue nombrado rector.</p>     <p>A comienzos de  1887, concretamente el 6 de enero, el Presidente de la Rep&uacute;blica, Eliseo Pay&aacute;n<a href="#13" name="s13"><sup>13</sup></a> nombr&oacute; como ministros de Gobierno. Relaciones Exteriores, Hacienda, Guerra,  Instrucci&oacute;n P&uacute;blica, Fomento, y Tesoro, a Felipe F. Pa&uacute;l<a href="#14" name="s14"><sup>14</sup></a>, Carlos  Holgu&iacute;n<a href="#15" name="s15"><sup>15</sup></a>, Antonio Rold&aacute;n, Felipe Ang&uacute;lo<a href="#16" name="s16"><sup>16</sup></a>, Jos&eacute; Domingo  Ospina Camacho, Jes&uacute;s Casas Rojas y Marceliano V&eacute;lez.</p>     <p>El art&iacute;culo  segundo del decreto se&ntilde;al&oacute; que mientras el general V&eacute;lez tomaba posesi&oacute;n del  Ministro del Tesoro, est&eacute; quedar&iacute;a cargo del de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica, Jos&eacute;  Domingo Camacho. Seis d&iacute;as m&aacute;s tarde y para solucionar la situaci&oacute;n creada en  virtud de que Ospina no puedo tomar posesi&oacute;n del cargo, se nombr&oacute; como Ministro  de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica, encarg&aacute;ndolo tambi&eacute;n del Ministerio del Tesoro, a  Carlos Mart&iacute;nez Silva.<a href="#17" name="s17"><sup>17</sup></a></p>     <p>Para reemplazar  a Mart&iacute;nez Silva en la rector&iacute;a, fue nombrado con el car&aacute;cter interino,<a href="#18" name="s18"><sup>18</sup></a> Jos&eacute; Manuel Marroqu&iacute;n<a href="#19" name="s19"><sup>19</sup></a>. El mismo d&iacute;a de su nombramiento fueron designados  en propiedad como consiliarios del colegio<a href="#20" name="s20"><sup>20</sup></a> Juan de la Cruz  Santamar&iacute;a,<a href="#21" name="s21"><sup>21</sup></a> C&eacute;sar Medina e Isa&iacute;as Luj&aacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  A finales de  enero de 1889 el gobierno decidi&oacute; segregar del Colegio Mayor de Nuestra Se&ntilde;ora  del Rosario la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional<a href="#22" name="s22"><sup>22</sup></a>, la  cual deber&iacute;a establecerse en local separado, a cargo de un rector, un  vicerrector, un secretario, los profesores necesarios, un pasante y un portero<a href="#23" name="s23"><sup>23</sup></a>,  a los cuales el decreto les se&ntilde;al&oacute; sus respectivos sueldos<a href="#24" name="s24"><sup>24</sup></a>. El  poder ejecutivo se&ntilde;al&oacute; igualmente que, desde la expedici&oacute;n del decreto, EL  Colegio Mayor Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario quedaba constituido en Facultad de  Filosof&iacute;a y Letras de la Universidad Nacional<a href="#25" name="s25"><sup>25</sup></a>.</p>     <p>A finales de  agosto de 1890, Jos&eacute; Manuel Marroqu&iacute;n dirigi&oacute; a los senadores y representantes  del Congreso de la Rep&uacute;blica de Colombia una comunicaci&oacute;n en la que se&ntilde;alaba  que:</p>     <blockquote>       <p>Su Sa. El  Ministro de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica os ha hecho saber ya por medio de su Informe de  fecha 20 de julio del presente a&ntilde;o que el Colegio Mayor Nuestra Se&ntilde;ora del  Rosario est&aacute; gravado con una deuda que reconoce a favor del Banco Nacional.  Esta montar&aacute; en diciembre pr&oacute;ximo a m&aacute;s de $27.000.</p>       <p>Yo, como rector  de dicho Colegio y a nombre de &eacute;l, solicito respetuosamente del Congreso el auxilio  necesario para pagarla, y consiguientemente que incluya en el Presupuesto de  Gastos la partida correspondiente.</p>       <p>Entre las causas  que ha habido para que le Colegio contraiga tal deuda, las principales son las  que voy a exponer:</p>       <p>1a.  Que ya conoc&iacute;a deudas de dicha consideraci&oacute;n cuando mi antecesor inmediato se  encargo de su direcci&oacute;n;</p>       <p>2a.  Que en 1886 y 1887 se levant&oacute; una parte del edificio que hoy existe y se  hicieron reparaciones y mejoras de importancia en la parte antigua;</p>       <p>3a.  Que en 1886 se recibi&oacute; el Colegio absolutamente desprovisto de mobiliario, y ha  sido forzoso adquirir el que es menester;</p>       <p>4a.  Que el n&uacute;mero de alumnos ha sido tan grande que ha habido que dividir cada  clase en secciones y consiguientemente que pagar muchos catedr&aacute;ticos.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>5a.  Que lo numeroso de los alumnos ha hecho indispensable pagar muchos empleados  que atiendan a la conservaci&oacute;n del orden y de la moralidad en el  Establecimiento;</p>       <p>6a.  Que el precio de los v&iacute;veres y de todos los art&iacute;culos que se consumen en el  colegio y el de todos los servicios que en &eacute;l  se necesitan han sido muy  considerablemente, mientras que la pensi&oacute;n que se ha exigido a cada alumno  interno y los derechos de matr&iacute;cula que han pagado los externos han sido  excesivamente moderados;</p>       <p>7a.  Que no habiendo sido suficientes los recursos con que se ha sido contado para  atender a las necesidades del Colegio siempre ha sido forzoso tomar dinero en  pr&eacute;stamo y pagar intereses.</p>       <p>  Varias de las  circunstancias que he mencionado como causas de penuria han ocurrido por haber  el Gobierno establecido en el Colegio la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la Universidad Nacional, y por  haber tenido en &eacute;l la de Derecho, durante tres a&ntilde;os; de suerte que el quebranto  que el Colegio ha padecido en cuanto a intereses lo ha padecido por el hecho de  estar prestando a la Naci&oacute;n un servicio distinto de aqu&eacute;l que, atendidos los  t&eacute;rminos de su fundaci&oacute;n, deb&iacute;a prestar.</p>       <p>El gobierno ha  auxiliado al Colegio, cuando se lo han permitido sus facultades, pero los  l&iacute;mites que el presupuesto se&ntilde;ala a su liberalidad no le han permitido evitar  que dicho establecimiento contraiga deudas.</p>       <p>El examen de las  cuentas que mi antecesor y yo hemos rendido y que han sido aprobados, ofrece  satisfactoria explicaci&oacute;n del hecho de que la deuda del Colegio haya ido aument&aacute;ndose.</p>       <p>El &uacute;nico  acreedor del Colegio es hoy el Banco Nacional, y el plazo dentro del cual ha  debido pag&aacute;rsele est&aacute; ya vencido.<a href="#26" name="s26"><sup>26</sup></a></p> </blockquote>     <p>Este escrito fue entregado en  comisi&oacute;n a la Instrucci&oacute;n P&uacute;blica con un lazo de ocho d&iacute;as.</p>     <p>El 23 de  septiembre del mismo a&ntilde;o, la conformada por los senadores Juan de la C.  Santamar&iacute;a y Jorge Holgu&iacute;n<a href="#27" name="s27"><sup>27</sup></a> para el estudio del anterior memorial,  present&oacute; su informe en los siguientes t&eacute;rminos:</p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En desempe&ntilde;o de  la comisi&oacute;n relativa a un memorial del Se&ntilde;or Rector del Colegio Mayor Nuestra  Se&ntilde;ora del Rosario he estudiado todos los puntos que en &eacute;l se tocan y os dirijo  el siguiente informe:</p>       <p>Dicho  Establecimiento fundado por un particular y favorecido por otros ha subsistido  casi siempre con independencia del Gobierno, y posee capitales propios, no tan  cuantiosos como los que tuvo en su origen pero siempre de consideraci&oacute;n, y el  Gobierno no ha intervenido jam&aacute;s, a lo menos directamente, en el manejo de los  intereses del Colegio.</p>       <p>A principios de  mil ochocientos ochenta y seis, despu&eacute;s de haber estado cerrado y de haber sido  destinado su local para cuartel, el Gobierno Nacional dispuso que se abriera de  nuevo y estableci&oacute; en &eacute;l las facultades de Derecho y de Filosof&iacute;a y Letras de  la Universidad Nacional. La primera de dichas facultades fue segregada del  Colegio al principiarse el a&ntilde;o de mil ochocientos ochenta y nueve. </p>       <p>En el mencionado  a&ntilde;o de mil ochocientos ochenta y seis el Colegio reconoc&iacute;a a favor del se&ntilde;os  Laurencio C&aacute;rdenas la suma de siete mil trescientos pesos ($7.300) la que le  fue pagada con anuencia de la Consiliatura del Colegio por el Rector Se&ntilde;or Dr.  Carlos Mart&iacute;nez Silva con fondos del Establecimiento. Esta deuda hab&iacute;a sido  ocasionada por gastos que en a&ntilde;os anteriores hab&iacute;a tenido que hacer el Rector Se&ntilde;or Dr. Juan Manuel  Rudas por llevar a cabo la empresa de mejorar los edificios pertenecientes al  establecimiento para hacerlos m&aacute;s productivos. Otra deuda de mil cuatrocientos  pesos procedente del mismo origen fue pagada al mismo Sr. C&aacute;rdenas tambi&eacute;n con  acuerdo de la Consiliatura.</p>       <p>  El Se&ntilde;or Dr.  Rudas representando al Colegio en mil ochocientos ochenta y cuatro abri&oacute; un  cr&eacute;dito en el Banco Hipotecario de esta Ciudad por la suma de seis mil setenta  y nueve pesos, cuarenta y dos y medio centavos ($6.079.42) la que juntamente con  sus intereses fue pagada con las formalidades reglamentarias con fondos del  Colegio en diez y seis de Septiembre de mil ochocientos ochenta y siete  ascendiendo a seis mil cuatrocientos treinta y ocho pesos, noventa centavos.</p>       <p>Debiendo el  Colegio admitir y dar instrucci&oacute;n a todos los alumnos de la Universidad  Nacional que hab&iacute;an que cursar las dos facultades arriba mencionadas se hizo  sentir la necesidad de ensanchar el edificio y de dar buena disposici&oacute;n a  muchas de las partes de que desde antes se compon&iacute;a; y de las diferentes obras  y reparaciones que se hicieron en mil ochocientos ochenta y seis a mil  ochocientos ochenta y ocho se invirti&oacute; la suma de treinta y dos mil trescientos  cincuenta y ocho pesos, cincuenta y dos y medio centavos.</p>       <p>Como seg&uacute;n queda  dicho en mil ochocientos ochenta y seis se recibi&oacute; el Colegio despu&eacute;s de haber  servido de cuartel por mucho tiempo y no se pudieron observar formalidades  algunas ni para entregarlo a la Autoridad Militar cuando esta se hizo cargo de  &eacute;l, ni para recibirlo cuando se dejo de hacer uso del local, este se hall&oacute; un  gran deterioro y completamente desprovisto de los muebles y enseres que son  indispensables en un establecimiento de educaci&oacute;n; y el Colegio ha sido provisto de los que ha menester  mediante el gasto de fuertes sumas tomadas de sus propios fondos.</p>       <p>Lo numeroso de  las clases, que ha sido forzoso abrir para que los estudios universitarios  puedan hacerse conforme al plan de estudios y la abundancia de j&oacute;venes que han  ocurrido a matricularse ha sido causa de que el n&uacute;mero de catedr&aacute;ticos y de  empleados sea crecid&iacute;simo.</p>       <p>Nadie ignora que  el precio de los v&iacute;veres y de los servicio es que son necesarios en cualquier  establecimiento ha subido extraordinariamente en el curso de los cuatro a&ntilde;os a  que se refiere este informe.</p>       <p>Como los gastos  del Colegio en cada uno de los mismos a&ntilde;os ha excedido en mucho a las entradas,  el Rector y la Consiliatura han tenido que ocurrir al medio de tomar dinero a  inter&eacute;s: esto ha ocasionado un desembolso en los cuatro a&ntilde;os por intereses de  cuatro mil quinientos pesos.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En mil  ochocientos ochenta y seis y mil ochocientos ochenta y siete, el Colegio gast&oacute;  en el sostenimiento de las facultades de Derecho y de Filosof&iacute;a y Letras de la  Universidad Nacional la suma de veinte mil doscientos cincuenta y cinco pesos,  cinco centavos y el Gobierno dio para el mismo fin cinco mil trescientos  noventa y un pesos, sesenta y cinco  centavos.</p>       <p>En mil  ochocientos ochenta y nueve dio el Colegio dos mil quinientos pesos para  catedr&aacute;ticos y once mil novecientos cuarenta y cinco pesos para pago de los  otros empleados y el Gobierno dio siete mil trescientos pesos.</p>       <p>Al fin del  corriente a&ntilde;o habr&aacute; pagado el gobierno para sueldos de profesores diez mil  doscientos pesos con el mismo objeto.</p>       <p>    El colegio pag&oacute;  de sus propios fondos los empleados diferentes de los catedr&aacute;ticos en los a&ntilde;os  de 1886 a 1888 ascendiendo este gasto a la suma de veinte mil novecientos  veintisiete pesos, siete y medio centavos.</p>       <p>El Gobierno dio  al Colegio en 1889 la suma de cinco mil pesos para que amortizara parte de su  deuda.</p>       <p>De todo lo  expuesto resulta que el colegio ha  gastado para sostener la escuela de Filosof&iacute;a y Letras y la de Derecho de la  Universidad Nacional la suma de ciento trece mil seiscientos ochenta pesos  sesenta y cinco centavos ($113.680.65).</p>       <p>Ser&iacute;a imposible  liquidar la deuda contra&iacute;da por la Universidad a favor del Colegio del Rosario  con motivo de haber tenido que admitir un n&uacute;mero de alumnos desproporcionado a  la extensi&oacute;n de su local y a la cuant&iacute;a de sus recursos; pero cualquiera que  puede considerar lo elevado de la cifra a que tal deuda montar&iacute;a si pudiese  liquidarse.</p>       <p>Es claro que el  Colegio, si hubiese continuado con independencia y arregl&aacute;ndose solo a sus  propios estatutos, ni habr&iacute;a tenido  que levantar edificios ni que  multiplicar las clases y los empleados: la Consiliatura habr&iacute;a dispuesto que no  se recibiesen m&aacute;s alumnos que los qu&eacute; c&oacute;modamente pudiesen caber en el antiguo  edificio y que no se abriesen m&aacute;s clases que en las que el Colegio pudiera  pagar.</p>       <p>Desde mil  ochocientos ochenta y seis se hac&iacute;a sentir la necesidad de elevar la pensi&oacute;n de  los alumnos hasta donde la han elevado los particulares que sostienen colegios.  A principios de mil ochocientos ochenta y nueve se trato de fijar la pensi&oacute;n de  cada alumno interno en doscientos pesos y a principios del corriente a&ntilde;o, de  elevar los derechos de matr&iacute;cula; pero el Gobierno no tuvo por conveniente  aprobar tales medidas. Las becas que &eacute;l mismo paga han sido hasta ahora de a  ciento ochenta pesos, de suerte que el Colegio ha dejado de percibir veinte  pesos por cada uno de los alumnos pagos que ha educado en este a&ntilde;o y el  anterior. Ni esta observaci&oacute;n ni ninguna de las anteriores envuelve cargo  contra el Gobierno: se apunta aqu&iacute; para corroborar la demostraci&oacute;n de que la  Universidad Nacional est&aacute; fuertemente obligada para con el Colegio Mayor del  Rosario.</p>       <p>Tanto a la misma  Universidad como al Pa&iacute;s en general ha prestado el establecimiento un servicio  inapreciable manteniendo y educando gratuitamente, como lo ha hecho en los  cuatro a&ntilde;os dichos, un n&uacute;mero considerable de j&oacute;venes no favorecidos con la  beca Nacional y faltos de recursos para costear su educaci&oacute;n.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Me permito  recomendaros la atenta lectura del informe del Se&ntilde;or Rector del Colegio Mayor  de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario que dirigi&oacute; el catorce de junio del presente a&ntilde;o  al Ministerio de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica. Este documento ofrece abundante luz para  la acertada decisi&oacute;n acerca de los puntos de que el mismo funcionario en el  memorial a que se refiere el presente informe.</p>       <p>En pliego  separado os presento un proyecto de ley sobre el mismo asunto.<a href="#28" name="s28"><sup>28</sup></a></p> </blockquote>     <p> El proyecto de  ley presentado por los senadores Jorge Holgu&iacute;n y Juan de la C. Santamar&iacute;a, era  el siguiente:</p>     <blockquote>       <p>Proyecto de ley  por la cual se reconoce y manda pagar un cr&eacute;dito al Colegio Mayor de Nuestra  Se&ntilde;ora del Rosario.</p>       <p>El Congreso de  la Rep&uacute;blica de Colombia considerando:</p>       <p>1&ordm; Que el  Colegio Mayor de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario ha contra&iacute;do una deuda con motivo  de haber establecido en &eacute;l el Gobierno las facultades de Derecho y de Filosof&iacute;a  y Letras de la Universidad Nacional;</p>       <p>2&ordm; Que dicho  Establecimiento, por sus gloriosos antecedentes y por los servicios que ha  presentado al Pa&iacute;s durante m&aacute;s de dos siglos, merece ser libremente protegido  por la Naci&oacute;n; </p>       <p align="center">Decreta:</p>       <p>Art&iacute;culo 1&ordm;.  Recon&oacute;cese a favor del Colegio Mayor de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario la deuda de  veintisiete mil pesos que ha gastado en servicio de la Universidad Nacional.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Art&iacute;culo 2&ordm;.  Incl&uacute;yase en el Presupuesto Gastos la partida correspondiente.</p>       <p>Dada...<a href="#29" name="s29"><sup>29</sup></a></p> </blockquote>     <p>En la sesi&oacute;n del  Senado de la Rep&uacute;blica que bajo la presidencia del senador Insignares Sierra  tuvo lugar el 25 de septiembre de 1890, y luego de dar lectura del informe de  la comisi&oacute;n, se consider&oacute; el primer debate y se aprob&oacute; el anterior proyecto, el  cual fue explicado y defendido por el senador Santamar&iacute;a. La votaci&oacute;n fue de 17  bolas blancas contra e negras, &laquo;examinadas por los H.H. Sres. Molina<a href="#30" name="s30"><sup>30</sup></a> y Holgu&iacute;n (Anacleto), al &uacute;ltimo de los cuales pas&oacute; en comisi&oacute;n de estudio, para  antes del 2&ordm; debate, con t&eacute;rmino de tres d&iacute;as&raquo;.<a href="#31" name="s31"><sup>31</sup></a></p>     <p>En su informe,  presentado el 29 del mismo mes y a&ntilde;o, el senador Anacleto Holgu&iacute;n se&ntilde;al&oacute; lo  siguiente:</p>     <blockquote>       <p>A los poderosos  motivos en que el habil&iacute;simo Rector del Colegio Mayor de Nuestra Se&ntilde;ora del  Rosario funda la reclamaci&oacute;n iniciado por &eacute;l, para que reconozca el cr&eacute;dito de  $27.000 que ha gastado en servicio de la Naci&oacute;n aquel Establecimiento, y a las  no menos poderosas razones con que apoyan la solicitud los Honorables Senadores  que la examinaron presentando en consecuencia el proyecto pata informaros sobre  &eacute;l, nada puedo a&ntilde;adir para demostrar la justicia del reclamo, la conveniencia y  a&uacute;n la necesidad de expedir el acto legislativo propuesto. No vacilo, pues, en  recomendaros que la acoj&aacute;is con benevolencia.</p>       <p>Pero s&iacute; en el  fondo estoy de acuerdo con el proyecto, me permito modificarlo en la forma,  empezando por suprimirle los considerandos que me parecen innecesarios, y  vari&aacute;ndole la parte dispositiva en los t&eacute;rminos formulados en el adjunto pliego  de modificaciones, con el objeto de darle mayor claridad y precisi&oacute;n.</p>       <p>Tengo el honor  de someter respetuosamente a vuestra consideraci&oacute;n lo siguiente:</p>       <p>Dese segundo  debate al proyecto de ley por la cual se reconoce y se manda pagar un cr&eacute;dito  al Colegio Mayor de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario, teniendo en cuenta las  modificaciones propuestas.<a href="#32" name="s32"><sup>32</sup></a></p> </blockquote>     <p>Las  modificaciones al &laquo;Proyecto de ley por la cual se reconoce y se manda pagar un  cr&eacute;dito al Colegio Mayor de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario&raquo;, eran las siguientes:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p>Art. 1&ordm;  (Modificaci&oacute;n) Recon&oacute;cese a cargo del Tesorero de la Naci&oacute;n y a favor del  Colegio Mayor de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario, la suma de veintisiete mil pesos  ($27.000) que parece como deuda de dicho Establecimiento, por gastos hechos en  servicio de la Universidad Nacional.</p>       <p>Art. 2&ordm;  (Modificaci&oacute;n) La partida necesaria para cubrir al Colegio el cr&eacute;dito  reconocido, se considerar&aacute; incluida en el Presupuesto de Gastos del pr&oacute;ximo  bienio fiscal.</p>       <p>Art. 3&ordm; (Nuevo)  Si por escasez de fondos no pudiera hacerse oportunamente el pago, en todo en  parte de la cantidad reconocida, se abonar&aacute;n los intereses correspondientes a  la demora; y en bienios sucesivos se incluir&aacute; la partida necesaria para  satisfacer el cr&eacute;dito reconocido, hasta su total amortizaci&oacute;n.</p>       <p>Art. 4&ordm; (Nuevo)  El reconocimiento hecho por la presente ley no priva al Colegio de los dem&aacute;s  auxilios que pueda o deba recibir para que contin&uacute;e su marcha regular.</p> </blockquote>     <p>En cuanto a la  parte motiva, la propuesta del senador Anacleto Holgu&iacute;n era que se suprimieran  los considerandos.<a href="#33" name="s33"><sup>33</sup></a></p>     <p>En la sesi&oacute;n del  lunes 13 de octubre de 1890, el se&ntilde;or P&eacute;rez propuso:</p>     <blockquote>       <p>Alt&eacute;rese el  orden del d&iacute;a y consid&eacute;rese en segundo debate el proyecto de ley &#39;por la cual  se reconoce y manda pagar un cr&eacute;dito al Colegio Mayor de Nuestra Se&ntilde;ora del  Rosario&#39;, y el de ley &#39;por la cual se determinan los casos que se pueden  conceder auxilio por causa de  calamidades p&uacute;blicas&#39;.</p> </blockquote>     <p>Aprobada la  anterior moci&oacute;n, se dio lectura al dictamen del senador Holgu&iacute;n referente al  proyecto de ley que se viene comentando, lectura tras la cual se abri&oacute; el  segundo debate del mismo, poni&eacute;ndose en consideraci&oacute;n del Senado el art&iacute;culo  primero propuesto en el pliego de modificaciones.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En este punto,  el senador P&eacute;rez manifest&oacute; la conveniencia de que este art&iacute;culo se redactase en  forma distinta; &laquo;el Senado lo neg&oacute;; igual suerte corri&oacute; luego el primitivo&raquo;. </p>     <p>El mismo senador  propuso entonces como art&iacute;culo primero el siguiente:</p>     <blockquote>       <p>Decl&aacute;rese deuda de la Naci&oacute;n la que tiene contra&iacute;da el  Colegio Mayor de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario con el Banco Nacional. En  consecuencia, el Gobierno proceder&aacute; a hacer algo correspondiente, de manera que  el Colegio quede a paz y salvo con el referido Banco.</p>       <p>Par&aacute;grafo. La  partida necesaria para los efectos de esta ley se considerar&aacute; incluida en el  respectivo presupuesto de gastos.</p> </blockquote>     <p>Este art&iacute;culo  fue sometido a discusi&oacute;n y luego a votaci&oacute;n secreta, en la cual fue aprobado  por trece bolas blancas, seg&uacute;n lo anunciaron los honorables senadores Neira y Ortiz  Dur&aacute;n.</p>     <p>Tanto el  art&iacute;culo segundo modificado por la comisi&oacute;n, como el del proyecto original,  fueron declarado virtualmente rechazados por la Presidencia, por referirse uno  y otro a hacer figurar en el respectivo presupuesto la suma de veintisiete mil  pesos, disposici&oacute;n &eacute;sta que hab&iacute;a quedado comprendida en el art&iacute;culo aprobado.</p>     <p>En este momento  del debate, el senador Anacleto Holgu&iacute;n pidi&oacute; y obtuvo permiso para retirar los  otros art&iacute;culos nuevos que propon&iacute;a en su pliego de modificaciones; ello llev&oacute;  a que se cerrara la discusi&oacute;n sobre la parte dispositiva del proyecto, y se  entrara en la consideraci&oacute;n del pre&aacute;mbulo, cuyos dos considerandos fueron  negados. Seguidamente se aprob&oacute; el t&iacute;tulo, y el presidente del Senado dispuso  que el proyecto pasase al senador Anacleto Holgu&iacute;n para su revisi&oacute;n antes de  cerrarse el segundo debate.<a href="#34" name="s34"><sup>34</sup></a></p>     <p>En la sesi&oacute;n del  d&iacute;a siguiente, celebrada bajo la presidencia del se&ntilde;or Indignares Sierra, el  senador Anacleto Holgu&iacute;n devolvi&oacute; revisados y con modificaciones los proyectos  de ley &laquo;Org&aacute;nica de la Hacienda Nacional en los departamentos&raquo; y &laquo;Por la cual  se reconoce y se manda pagar un cr&eacute;dito al Colegio Mayor de Nuestra Se&ntilde;ora del  Rosario&raquo;, los que present&oacute; junto con una proposici&oacute;n en la que solicitaba la  alteraci&oacute;n del orden del d&iacute;a para que ambos proyectos se consideraran en  segundo debate.</p>     <p>Como el Senado  aprob&oacute; la proposici&oacute;n, el mismo senador Holgu&iacute;n propuso la reconsideraci&oacute;n del  t&iacute;tulo del proyecto relativo al Colegio del Rosario, &laquo;y acordada que fue, lo  modific&oacute; en los siguientes t&eacute;rminos, en los cuales fue aprobado y adoptado&raquo;,  despu&eacute;s de explicarlo su autor, dice as&iacute;: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p>Proyecto de Ley &#39;Por lo cual se  subroga la Naci&oacute;n en una deuda del Colegio Mayor de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario&#39;.</p> </blockquote>     <p>En seguida se  cerr&oacute; el segundo debate de este proyecto, y por unanimidad de 17 votos blancos,  contados por H.H. senadores Neira y Uribe, pas&oacute; a tercero.<a href="#35" name="s35"><sup>35</sup></a></p>     <p>&Eacute;ste tuvo lugar  en la sesi&oacute;n del d&iacute;a siguiente, mi&eacute;rcoles 15 de octubre, en la cual aprobado  por veintid&oacute;s bolas blancas &laquo;que examinaron los H.H. Se&ntilde;ores Uribe y Neira&raquo;<a href="#36" name="s36"><sup>36</sup></a>.</p>     <p>El primer debate  del proyecto en la C&aacute;mara de Representantes tuvo lugar el lunes 20 de octubre  de 1890, bajo la presidencia de Adriano Trib&iacute;n. El proyecto fue defendido por  Marcelino Arango y combatido por Reyes A., siendo finalmente aprobado por  treinta balotas blancas contra siete negras, &laquo;que contaron los H.H. Sres. Ucr&oacute;s  y Santos M.J. Sr. Presidente lo reparti&oacute;  en comisi&oacute;n al H. Sr. V&eacute;lez, con t&eacute;rmino de cuatro d&iacute;as&raquo;.<a href="#37" name="s37"><sup>37</sup></a></p>     <p>En su informe,  el representante Pedro V&eacute;lez se&ntilde;al&oacute; lo siguiente:</p>     <blockquote>       <p>Se me ha pasado  para que informe en segundo debate sobre &#39;el proyecto de ley, por la cual se  subroga la Naci&oacute;n en una deuda del Colegio Mayor de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario&#39;,  y paso cumplir mi encargo en breve t&eacute;rmino.</p>       <p>Este  establecimiento de educaci&oacute;n fue fundado por el Ilmo. Sr. Fray Crist&oacute;bal de  Torres<a href="#38" name="s38"><sup>38</sup></a>, Arzobispo de Santaf&eacute;, quien compr&oacute; el terreno, levant&oacute; el  edificio y dot&oacute; al Colegio con ciento cincuenta mil pesos.</p>       <p>A la muerte del  fundador este dej&oacute; al Instituto la mayor parte de sus bienes, y muchas otras  personas han hecho al Colegio cuantiosas donaciones.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A pesar de las  terribles vicisitudes porque ha atravesado el pa&iacute;s el Colegio con muy rara  excepci&oacute;n ha funcionado como entidad aut&oacute;noma, sometido a sus propios  reglamentos, y sostenida con sus rentas particulares.</p>       <p>En 1886 dispuso  el gobierno que la Facultad de Derecho y la de Ciencias Matem&aacute;ticas, se establecieran en el colegio;  pero dispuso tambi&eacute;n que los gastos consiguientes se hicieran con fondos del  Tesoro p&uacute;blico. Posteriormente se ha separado otra vez la Facultad mencionada y  organizado aparte.</p>       <p>El Gobierno dio  en 1889 5.000 al Colegio para amortizar parte de su deuda, y le ha prestado  otros auxilios de importancia.</p>       <p>El Sr. Rector  del Colegio expresa en su informe de este a&ntilde;o lo siguiente: &#39;De los caudales  que lleg&oacute; a poseer el Colegio no queda hoy sino una parte comparativamente  insignificante, y harto dif&iacute;cil ser&iacute;a explicarlo... en el Colegio no existen sino  restos del antiguo archivo, y no hay donde buscar documentos que indiquen de  qu&eacute; manera se ha perdido la mayor parte de sus capitales. Esto indica alg&uacute;n  vac&iacute;o o falta grave en la organizaci&oacute;n del establecimiento, pues no da las  garant&iacute;as necesarias para los fondos o bienes de su pertenencia.</p>       <p>En el informe de  los Honorables Senadores Santamar&iacute;a y Holgu&iacute;n se dice que el Sr. Dr. D. Carlos  Mart&iacute;nez Silva durante su rectorado pag&oacute; varias deudas importantes del Colegio,  y que el Sr. Dr. D. Juan Manuel Rudas hab&iacute;a mejorado los edificios del Colegio,  haci&eacute;ndolos m&aacute;s productivos. Este es el origen principal de la deuda que motiva  el presente informe.</p>       <p>El n&uacute;mero de  alumnos que concurren al colegio es excesivo, y de ello se ha resentido  profundamente la educaci&oacute;n moral y f&iacute;sica que se reciben, y la misma disciplina  del establecimiento.</p>       <p>El origen de la  deuda que hoy pesa sobre el  Colegio, la necesidad de disminuir el n&uacute;mero de alumnos, y por consiguiente los  gastos en el porvenir y la disminuci&oacute;n  a&uacute;n inexplicada de los capitales del Colegio han hecho informar a  vuestra comisi&oacute;n el concepto de que el  proyecto de ley sobre que versa el  presente informe, no est&aacute; apoyado en razones de justicia y conveniencia de  bastante peso para aconsejaros darle la  fuerza de ley. En alguna otra forma deber&iacute;a auxiliarse al Colegio si estuviera  comprobada la necesidad de este apoyo.</p>       <p>Por simp&aacute;tica  que sea toda medida que tienda a fomentar la instrucci&oacute;n debemos evitar la  injusticia de desplegar en unos casos innecesaria generosidad, con menoscabo de  la moderada protecci&oacute;n que en otros debe decretarse.</p>       <p>A pesar de estas  ideas que ha producido en vuestra comisi&oacute;n la lectura de los documentos  relativos a este asunto que ha tenido a la vista no deseando que deje de  discutirse libremente, y que vuestra opini&oacute;n sobre el manifieste y sea atacada  debidamente, os propongo con respeto:</p>       <p>De ese segundo  debate al proyecto de ley &#39;por la cual se subroga la Naci&oacute;n en una deuda del  Colegio Mayor Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario<a href="#39" name="s39"><sup>39</sup></a>.</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El informe del  representante Pedro V&eacute;lez, fechado el 8 de noviembre de 1890, fue considerado  en la sesi&oacute;n celebrada en la C&aacute;mara de Representantes seis d&iacute;as despu&eacute;s, bajo  la presidencia del se&ntilde;or Trib&iacute;n. El proyecto fue combatido por el representante  V&eacute;lez y defendido por los representantes Ortiz Dur&aacute;n, Arboleda y Pombo.  Finalmente fue aprobado por 19 balotas blancas contra ocho negras, &laquo;contadas  por los H.H Sres. Arboleda y Ortiz D&raquo;.<a href="#40" name="s40"><sup>40</sup></a></p>     <p>El &uacute;ltimo debate  relativo a este proyecto tuvo lugar en la sesi&oacute;n celebrada el s&aacute;bado 15 de  noviembre del a&ntilde;o tantas veces mencionado, bajo la presidencia del se&ntilde;or  Trib&iacute;n. El proyecto tuvo 34 balotas blancas contra una negra, tal como lo  comunicaron &laquo;los H.H Sres. Bravo y Ucr&oacute;s&raquo;.<a href="#41" name="s41"><sup>41</sup></a></p>     <p>El texto de la  ley, a la que se asign&oacute; el n&uacute;mero 78 del 19 de noviembre de 1890, se&ntilde;ala en su  art&iacute;culo uno:</p>     <blockquote>       <p>Declar&aacute;ndose  deuda de la naci&oacute;n la que tiene contra&iacute;da el Colegio Mayor Nuestra Se&ntilde;ora del  Rosario con el Banco Nacional. En consecuencia el Gobierno proceder&aacute; a hacer el  pago correspondiente, de manera que el Colegio quede a paz y salvo con el  referido Banco.</p>       <p>Par&aacute;grafo. La  partida necesaria para los efectos de esta ley se considerar&aacute; incluida en el  respectivo Presupuesto de Gastos.<a href="#42" name="s42"><sup>42</sup></a></p> </blockquote>     <p>De esta manera,  el Congreso de la Rep&uacute;blica aprob&oacute; una ley que contribuy&oacute; a aliviar en parte  las vicisitudes econ&oacute;micas por las que pasaba en este momento el Colegio del  Rosario. No fue la primera vez que esto suced&iacute;a, ni tampoco ser&iacute;a la &uacute;ltima.  Sin embargo, no es &eacute;ste el sitio ni el momento para recordar otras leyes, a las  que se har&aacute; referencia en escritos posteriores.</p> <hr>     <p><b>Notas</b></p>     <p><a href="#s1" name="1"><sup>1</sup></a> Estadista y escritor coste&ntilde;o (Cartagena de Indias, septiembre 28 de 1925  – septiembre 18 de 1894), cuatro veces  presidente de la Rep&uacute;blica, llamado &quot;el Regenerador&quot; y considerado como uno de  los caudillos civilistas de mayor importancia en la segunda mitad de siglo XIX  en Colombia. Rafael Wenceslao N&uacute;&ntilde;ez Moledo fue el ide&oacute;logo del movimiento de la  Regeneraci&oacute;n, cuyas ideas y acciones se plasmaron en la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica  de 1886, que estuvo, aunque con numerosas reformas, vigente hasta 1991. N&uacute;&ntilde;ez  ingres&oacute; en 1840 a la Universidad de Cartagena, donde inici&oacute; sus estudios de  derecho. Despu&eacute;s de su participaci&oacute;n el s filas liberales en la guerra de los  Supremos, en 1840–1841, regres&oacute; a sus estudios y se gradu&oacute; de abogado en 1845.  En los a&ntilde;os de mayor agitaci&oacute;n pol&iacute;tico–social, en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os  cuarenta, N&uacute;&ntilde;ez se manifest&oacute; como un extremista radical. En el pa&iacute;s hab&iacute;an  penetrado el romanticismo pol&iacute;tico y el socialismo ut&oacute;pico, que influyeron en  los intelectuales revolucionarios y en los artesanos de las ciudades m&aacute;s  importantes. Los principios del socialismo ut&oacute;pico se difundieron en el mundo a  trav&eacute;s de las obras de Saint Sim&oacute;n, Fourier y Luis Blanc. Con la influencia del  romanticismo social, se crearon en la Nueva Granada Sociedades Democr&aacute;ticas,  organizadas en diversas ciudades del pa&iacute;s por obreros y por una juventud  rom&aacute;ntica social. En Cartagena N&uacute;&ntilde;ez perteneci&oacute; a la Sociedad Democr&aacute;tica, y  fund&oacute; el peri&oacute;dico La Democracia. En el a&ntilde;o1849, cuando apenas ten&iacute;a 24 a&ntilde;os,  fue nombrado rector del Colegio Nacional de Cartagena de Indias, y poco  despu&eacute;s, gobernador de la Provincia de Cartagena. As&iacute; inici&oacute; su brillante  carrera pol&iacute;tica en su ciudad natal. Rafael N&uacute;&ntilde;ez se cas&oacute; en Panam&aacute; con Do&ntilde;a  Dolores Gallego, hermana de la esposa del vicepresidente de la Nueva Granada,  Jos&eacute; de Obald&iacute;a, el caudillo pol&iacute;tico m&aacute;s importante de la regi&oacute;n. Obald&iacute;a  ayud&oacute; pol&iacute;ticamente a N&uacute;&ntilde;ez en Panam&aacute;, donde fue elegido por el distrito de  Chiriqu&iacute; al Congreso de la Rep&uacute;blica. Desde entonces, N&uacute;&ntilde;ez apareci&oacute; en la vida  parlamentaria nacional. Por diversos problemas, el matrimonio con Dolores  Gallego entr&oacute; en crisis; ya hab&iacute;a conocido antes, en la casa del general Juan  Jos&eacute; Nieto, a qui&eacute;n ser&iacute;a el amor de su vida y su compa&ntilde;era hasta los &uacute;ltimos  d&iacute;as: do&aacute; Soledad Rom&aacute;n. Las primeras intervenciones de N&uacute;&ntilde;ez en el Congreso  nacional fueron en contra del proyecto sobre los derechos individuales sin  l&iacute;mites, al separaci&oacute;n de la Iglesia y el Estado, el nombramiento de los  gobernadores por voto popular y las libertades totales. N&uacute;&ntilde;ez atac&oacute; el proyecto  de libertades absolutas y del federalismo, por considerar que su aprobaci&oacute;n  llevar&iacute;a al pa&iacute;s a la anarqu&iacute;a y la dictadura. Sus actuaciones y oratoria  tuvieron un gran impacto en el Congreso, lo cual llev&oacute; a su elecci&oacute;n como  vicepresidente de la C&aacute;mara de Representantes. Poco despu&eacute;s, el presidente Jos&eacute;  Mar&iacute;a Obando lo nombr&oacute; Secretario de Gobierno. El presidente Manuel Mar&iacute;a Mailarino  nombr&oacute; a N&uacute;&ntilde;ez su Secretario de Guerra y luego de hacienda. En esos a&ntilde;os, era  partidario del libre comercio y se dedic&oacute; a organizar modernamente el Estado;  cre&oacute; una estad&iacute;stica cient&iacute;fica, que fue muy importante para el conocimiento  real de los problemas del Estado. Despu&eacute;s de la guerra civil de 1860–1861, el  presidente Tom&aacute;s Cipriano de Mosquera lo nombr&oacute; Director de Cr&eacute;dito P&uacute;blico. Le  correspondi&oacute; la desamortizaci&oacute;n de bienes de manos muertas y dem&aacute;s reformas del  presidente Mosquera contra la Iglesia cat&oacute;lica. Por ello recibi&oacute; los ataques  frecuentes del clero granadino, en lo que entonces comenz&oacute; a llamarse Estados  Unidos de Colombia. Es muy significativo el hecho de que N&uacute;&ntilde;ez firmara las  leyes de desamortizaci&oacute;n de bienes de manos muertas, y dos d&eacute;cadas despu&eacute;s de  que firmara el Concordato entre la Iglesia y el Estado. En la d&eacute;cada del  sesenta, despu&eacute;s de la Convenci&oacute;n de Rionegro, Rafael N&uacute;&ntilde;ez sali&oacute; del pa&iacute;s en  misi&oacute;n diplom&aacute;tica. Le correspondi&oacute; representar a Colombia en Nueva York, Le  Havre, Liverpool y otros lugares de Europa. Colabor&oacute; en diversas revistas y  peri&oacute;dicos, tanto en el exterior como en Colombia, escribi&oacute; para el peri&oacute;dico <i>El Nacional</i> de Lima. Sus art&iacute;culos  fueron recogidos en un libro que llam&oacute; Ensayos de cr&iacute;tica social, impreso en Rouen,  en 1874. En las d&eacute;cadas de los sesenta y setenta apareci&oacute; en N&uacute;&ntilde;ez el pensador  y fecundo escritor. Colabor&oacute; en los peri&oacute;dicos <i>La Naci&oacute;n, El Mensajero, La Luz, El Impulso, El Neogranadino, El  Porvenir, El Tiempo, La Opini&oacute;n y Diario Oficial; </i>tambi&eacute;n en <i>&nbsp;El  Continental de Nueva York</i>, entre otros. Sus escritos aparec&iacute;an a veces con  el seud&oacute;nimo de Wencelly David de Olmedo. N&uacute;&ntilde;ez seleccion&oacute; sus art&iacute;culos y los  public&oacute; en forma de libros, entre ellos se destacan <i>La reforma pol&iacute;tica en Colombia (</i>publicado en ocho vol&uacute;menes<i>), Ensayos de cr&iacute;tica social </i>y <i>Diccionario pol&iacute;tica,</i> adem&aacute;s de sus <i>Poes&iacute;as. </i>En Europa recibi&oacute; las  influencias del positivismo spenceriano, reflejadas en sus numerosos ensayos.  El positivismo surgi&oacute; cuando la Revoluci&oacute;n Industrial transformaba la faz del  mundo, cuando se repudi&oacute; la metaf&iacute;sica y la teolog&iacute;a para la comprensi&oacute;n  humana, y se defendi&oacute; la ciencia y el racionalismo, fundados en la  experimentaci&oacute;n y en lo &quot;positivo&quot;. El positivismo penetr&oacute; en Hispanoam&eacute;rica  cuando las generaciones nuevas buscando impacientemente las reformas pol&iacute;ticas  y educativas. Ning&uacute;n pa&iacute;s sediento de orden y progreso escap&oacute; al influjo  positivista, cuando el tono de vida Hispanoam&eacute;rica eran la anarqu&iacute;a, las  guerras civiles, el caudillismo y el regionalismo. Bajo su influencia, se movi&oacute;  la pol&iacute;tica colom    biana de la Regeneraci&oacute;n, la argentina de Domingo Faustino  Sarmiento y de su generaci&oacute;n, los mexicanos que hicieron la reforma y el  porfiriato, y en Venezuela, el poder y la acci&oacute;n del Caudillo Antonio Guzm&aacute;n  Blanco. Seg&uacute;n las tesis del positivismo  spenceriano, &quot;darwinismo social&quot; o evoluci&oacute;n social, las sociedades, como los  organismos biol&oacute;gicos tienen una evoluci&oacute;n. Spencer sostuvo que los fen&oacute;menos  sociales depend&iacute;an en parte de la naturaleza de los individuos, y en parte, de  las fuerzas sociales a las que &eacute;stos estaban sujetos. Despu&eacute;s de su viaje a  Europa, N&uacute;&ntilde;ez aplic&oacute; sus ideas y experiencias a su reflexi&oacute;n sobre la situaci&oacute;n  de crisis en Colombia. Pens&oacute; que el pa&iacute;s necesitaba de salir del federalismo,  pues &eacute;ste no era el sistema m&aacute;s apropiado pata la unidad y la paz de los  colombianos. Consider&oacute; que en un pa&iacute;s esencialmente cat&oacute;lico, luchar contra la  Iglesia ser&iacute;a como ir contra la corriente,  pues a pesar de los esfuerzos, &eacute;sta lo har&iacute;a naufragar. Seg&uacute;n sus reflexiones,  la mayor parte de las guerras civiles en Colombia estaban motivadas por  problemas religiosos; por ello, consider&oacute; necesario el Concordato entre la  Iglesia y el Estado. En sus escritos la prensa y en sus intervenciones en el  Congreso, N&uacute;&ntilde;ez empez&oacute; a hablar sobre regeneraci&oacute;n y cat&aacute;strofe, pulcritud  administrativa, orden, progreso, centralismo y descentralizaci&oacute;n  administrativa, y otras ideas para solucionar los problemas en Colombia.  Despu&eacute;s de su viaje a Europa, Rafael N&uacute;&ntilde;ez se convirti&oacute; en fil&oacute;sofo y pensador  en &quot;el Regenerador&quot;. En la guerra civil de 1876–1878, se produjo la divisi&oacute;n  entre los libertadores radicales y los independientes. N&uacute;&ntilde;ez, liberal  independiente, canaliz&oacute; el movimiento de la Regeneraci&oacute;n, que cambio la  situaci&oacute;n pol&iacute;tica colombiana a fines del siglo XIX. En sus intervenciones ante  el Congreso Nacional, recibi&oacute; la constante oposici&oacute;n del radicalismo, que  combat&iacute;a sus aspiraciones presidenciales. El 1 de abril de 1878, en el discurso  de posesi&oacute;n del presidente Juli&aacute;n Trujillo, N&uacute;&ntilde;ez esboz&oacute; en una frase muy  significativa la problem&aacute;tica del pa&iacute;s y las bases de un gran movimiento que  culminar&iacute;a con la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica de la naci&oacute;n &quot;Hemos llegado –dec&iacute;a– a  un punto en que estamos confrontando este preciso dilema: regeneraci&oacute;n administrativa  fundamental o cat&aacute;strofe&quot;. Los principios b&aacute;sicos de este gran movimiento los  expuso N&uacute;&ntilde;ez al Senado, el 30 de Mayo de 1878, cuando expres&oacute; que la  Regeneraci&oacute;n &quot;es la pol&iacute;tica del orden y la libertad, fundada en la justicia.  Es la pol&iacute;tica de la justicia fundada en la pr&aacute;ctica religiosa y leal de las  instituciones&quot;. Alrededor de N&uacute;&ntilde;ez se consolid&oacute; un grupo pol&iacute;tico de liberales  independientes, que en varias oportunidades se uni&oacute; a los conservadores para  llegar al poder. El positivismo spenceriano de N&uacute;&ntilde;ez se uni&oacute; al tradicionalismo  de Miguel Antonio Caro. De esta uni&oacute;n pol&iacute;tica e ideol&oacute;gica surgi&oacute; el  movimiento de la Regeneraci&oacute;n. Rafael N&uacute;&ntilde;ez fue nombrado Secretario de Hacienda  en la administraci&oacute;n del presidente Juli&aacute;n Trujillo, entre los a&ntilde;os 1878 y  1880; en esta administraci&oacute;n se desplazo de forma definitiva a los radicales  del poder. El 8 de abril de 1880, tom&oacute; a su cargo la Presidencia de los Estados  Unidos de Colombia hasta el 1 de abril de 1882. En su primer per&iacute;odo de  gobierno, inici&oacute; la construcci&oacute;n del ferrocarril de La Dorada, as&iacute; mismo, la  primera etapa del de Girardot e impuls&oacute; el de Buenaventura; foment&oacute; las  ferrer&iacute;as de Samac&aacute; y La de Pradera, en los Estados de Boyac&aacute; y Cundinamarca;  introdujo en el pa&iacute;s el servicio submarino, que puso a Colombia en comunicaci&oacute;n  con todo el mundo; estimul&oacute; la navegaci&oacute;n por r&iacute;os Magdalena, Lebrija y Sin&uacute;.  Le sucedi&oacute; el presidente Francisco Javier Zald&uacute;a, quien falleci&oacute; ejerciendo el  cargo. Su per&iacute;odo fue concluido por Jos&eacute; Eusebio Ot&aacute;lora. En el a&ntilde;o1884, Rafael  N&uacute;&ntilde;ez gan&oacute; las elecciones contra la oposici&oacute;n radical, fue su segundo gobierno.  Le correspondi&oacute; afrontar la guerra civil de 1885, promovida por el liberalismo  radical para derrocarlo a &eacute;l y a la Regeneraci&oacute;n. Los radicales estaban  comandados por los generales Gabriel Vargas Santos, Ricardo Gait&aacute;n Obeso y  Daniel Hern&aacute;ndez, y los conservadores, por los generales Marceliano V&eacute;lez,  Leonardo Canal, Manuel Brice&ntilde;o, Rafael Reyes y otros, aprobados por los  liberales independientes. Los combates m&aacute;s importantes fueron los del r&iacute;o  Sonso, Santa B&aacute;rbara de Cartago, Cartagena, La Humareda y El Salado. La guerra  se generaliz&oacute; en los Estados de Boyac&aacute;, Santander, Antioquia, Cauca, la Costa  Atl&aacute;ntica, Panam&aacute;, Tolima, Cundinamarca y otras regiones. En la batalla de la  Humareda, el 17 de junio de 1885, el ej&eacute;rcito radical fue completamente  derrotado, con un elevad&iacute;simo n&uacute;mero de muertos, sobre todo de una generaci&oacute;n  joven, anhelante del triunfo radical. Triunfante, pues, el gobierno de N&uacute;&ntilde;ez,  se dio paso a la aprobaci&oacute;n y sanci&oacute;n de la Constituci&oacute;n de 1886, que estructura  en forma definitiva la Rep&uacute;blica de Colombia en torno a una centralizaci&oacute;n  pol&iacute;tica y una descentralizaci&oacute;n administrativa. El 11 de noviembre de 1885,  despu&eacute;s de la guerra, se instal&oacute; en Bogot&aacute; el Consejo Nacional de Delegatorios,  Convocada por el supremo gobierno para deliberar los t&eacute;rminos en que deb&iacute;a  procederse a la nueva Constituci&oacute;n. En su mensaje, el Presidente N&uacute;&ntilde;ez se&ntilde;al&oacute;  que &quot;las rep&uacute;blicas deben ser autoritarias, so pena de incidir en permanente  desorden y aniquilarse en vez de progresar&quot;. Entre los proyectos de  Constituci&oacute;n presentados, el Consejo Nacional de Delegatorios escogi&oacute; el que  redacto Miguel Antonio Caro, del partido nacionalista. La nueva Constituci&oacute;n  pol&iacute;tica, meta de la Regeneraci&oacute;n, fue sancionada el 5 de agosto de 1886. Ella  dispuso que con el fin de afianzar la unidad nacional, Colombia se reconstituyera  en Rep&uacute;blica    ]]></body>
<body><![CDATA[ unitaria. Sus rasgos m&aacute;s sobresalientes los resumi&oacute; N&uacute;&ntilde;ez en la  siguiente forma: &quot;Unidad nacional, libertad religiosa, derechos para todos,  estabilidad y autoridad&quot;. El tercer per&iacute;odo de gobierno de Rafael N&uacute;&ntilde;ez fue el  comprendido entre los a&ntilde;os de 1886 a 1892. En el a&ntilde;o de 1887, el gobierno  aprob&oacute; el Concordato con la Santa Sede. Su &uacute;ltimo per&iacute;odo presidencial era  entre los a&ntilde;os de 1892 y 1898, no lo concluy&oacute; por fallecer en 1894. En los dos  &uacute;ltimos per&iacute;odos, N&uacute;&ntilde;ez dejo actuar a los vicepresidentes en el gobierno. El se  retir&oacute; a su hacienda El Cabrero, en Cartagena, en compa&ntilde;&iacute;a de su amada Soledad  Rom&aacute;n. All&iacute; muri&oacute;, el 18 de septiembre. Su pensamiento y acci&oacute;n en el  movimiento de la Regeneraci&oacute;n, llevaron a una relativa estabilidad de Colombia  en la primera mitad del siglo XX. Ver <i>Gran  Enciclopedia de Colombia. Tem&aacute;tica. Biograf&iacute;as,</i> t. 10, Bogot&aacute;, C&iacute;rculo de Lectores,  1994, pp. 425–427.</p>     <p><a href="#s2" name="2"><sup>2</sup></a> Rudas recibi&oacute; una beca del Colegio en 1865. Continuaba  como alumno interno en 1871, siendo para entonces el colegial m&aacute;s antiguo. En ese a&ntilde;o, adem&aacute;s de secretario, fue electo  consiliario segundo por no haber aceptado ese cargo Teodoro Valenzuela. Dict&oacute;  la clase media de aritm&eacute;tica. Fue electo vicerrector para el a&ntilde;o de 1872. Al  regreso de N&uacute;&ntilde;ez a Colombia en 1875, Rudas comparti&oacute; su proyecto; para 1879  encabezaba las fuerzas nu&ntilde;istas que, con el apoyo de un Cuerpo de la Guardia  Colombiana que a sus &oacute;rdenes puso el presidente Trujillo, derribaron a Luis A.  Robles, gobernador del Estado del Magdalena. Entre las publicaciones de Rudas  se cuentan:<i> El Banco de Cr&eacute;dito  Hipotecario ante la equidad natural, </i>Bogot&aacute;, Imprenta a cargo de Fernando  Pont&oacute;n, 1886, 16 pp.; <i>Al Banco</i> <i>de Cr&eacute;dito Hipotecario </i>y a la <i>conciencia p&uacute;blica</i>, Bogot&aacute;, Imprenta a  cargo de Fernando Pont&oacute;n, 1887, 23 pp.; Examen de una sentencia err&oacute;nea y de  una demanda <i>improcedente, </i>Bogot&aacute;,  Imprenta de La Luz, 1889, 29 pp.; Estafas y otros delitos cometidos por el se&ntilde;or  Tob&iacute;as Gaona, presidente del Tribunal de Cundinamarca, Bogot&aacute;, Tipograf&iacute;a de La  luz, 1894, 45 pp.; y Lo que fue y lo que es Partido Conservador en Colombia,  Barcelona, Imprenta de Juan Tarral y Compa&ntilde;&iacute;a, 1889, 83 pp. Ver <b>Eduardo Rodr&iacute;guez Pi&ntilde;eres, </b><i>Hechos y Comentarios. Nova et Vetera</i>,  Bogot&aacute;, Academia Colombiana de Historia, Biblioteca Eduardo Santos, Vol., XI,  1956, pp. 1445, 165 y 189; <b>Nicol&aacute;s  Esguerra, </b>Informe del Rector del Colegio de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario,  Bogot&aacute;, Imprenta Gait&aacute;n, 1872; Lista de los hijos del Colegio Mayor de Nuestra  Se&ntilde;ora del Rosario, en <i>Diario Oficial</i>,  No. 5.119, correspondiente al s&aacute;bado3 de septiembre de 1881, p. 9.528</p>     <p><a href="#s3" name="3"><sup>3</sup></a> Decreto n&uacute;mero 127. Est&aacute; firmado por el presidente de  los Estados Unidos en Colombia Rafael N&uacute;&ntilde;ez, y el Secretario de Instrucci&oacute;n  P&uacute;blica, Carlos S&aacute;enz E. Verlo en<i> Diario  Oficial</i>, No. 5.296, correspondiente al s&aacute;bado 11 de marzo de 1882, p.  10.235.</p>     <p><a href="#s4" name="4"><sup>4</sup></a> Escritor, pol&iacute;tico, profesor y periodista nacido en la  hacienda El Tintal, Fontib&oacute;n (Cundinamarca), el 25 de diciembre de 1812, muerto  en Bogot&aacute; el 21 de mayo de 1882, Hijo de Jos&eacute; Francisco Anc&iacute;zar, negociante  espa&ntilde;ol que vino a Am&eacute;rica despu&eacute;s de la Independencia. Manuel Anc&iacute;zar se educo  en Bogot&aacute;, donde obtuvo el grado de doctor en jurisprudencia. M&aacute;s tarde su  padre se traslad&oacute; a Cuba, y all&iacute; Manuel particip&oacute; en la conspiraci&oacute;n para  proclamar la independencia. Realiz&oacute; estudios en los Estados Unidos y se  estableci&oacute; en Caracas, donde trabaj&oacute; como abogado, profesor y rector del  colegio de Valencia. Regres&oacute; a Colombia en 1847. En Bogot&aacute;, su presencia fu  desde un principio trascendental para el periodismo, el campo editorial y la  pol&iacute;tica. Acompa&ntilde;ado de h&aacute;biles impresores, dibujantes, pintores y lit&oacute;grafos  notables., Anc&iacute;zar fund&oacute; un gran establecimiento tipogr&aacute;fico, la Imprenta del  Neogranadino, a la que se anexaron otras litograf&iacute;as. &quot;De aquel tiempo –dice  Jos&eacute; Mar&iacute;a Samper– datan los mayores expresos de la tipograf&iacute;a, la litograf&iacute;a y  la encuadernaci&oacute;n en Colombia, as&iacute; como la elegancia, la serenidad y la  compostura, la decencia y la &uacute;til variedad en nuestro periodismo&quot;. Ejemplo de  ello es El Neogranadino, peri&oacute;dico fundado y redactado por Manuel Anc&iacute;zar. Su  ejercicio como periodista, profesor y pol&iacute;tico –ya se hab&iacute;a desempe&ntilde;ado como  subsecretario de Relaciones Exteriores en la administraci&oacute;n del general Tom&aacute;s  de Mosquera, y director general de Rentas durante el gobierno de Jos&eacute; Hilario  L&oacute;pez– se enriqueci&oacute; con su vinculaci&oacute;n a la Comisi&oacute;n Corogr&aacute;fica en 1850, en  la cual se encarg&oacute; fundamentalmente de los aspectos sociales, culturales y  estad&iacute;sticos. Anc&iacute;zar compart&iacute;a las  inquietudes que la pol&iacute;tica y la econom&iacute;a de mediados del siglo XIX ten&iacute;an con  respecto al conocimiento de la realidad social y f&iacute;sica del pa&iacute;s, como fundamental  para un mejor control y disposici&oacute;n de lo especial y lo humano. Asuntos como  las riquezas naturales, la producci&oacute;n, los mercados, la administraci&oacute;n, las  v&iacute;as de comunicaci&oacute;n y las costumbres, interesar&iacute;an en adelante a pol&iacute;ticos,  ge&oacute;grafos, cl&eacute;rigos, economistas, viajeros, escritores y, en particular, a la  Comisi&oacute;n Corogr&aacute;fica. Las descripciones detalladas del paisaje, los productos  naturales, la fauna, los climas, la arquitectura, las costumbres, la vivienda,  el vestido, la m&uacute;sica, las comidas y, en  especial, los mercados, la instrucci&oacute;n p&uacute;blica y la relaci&oacute;n cotidiana con la  Iglesia y las instituciones pol&iacute;ticas, fueron los temas que Anc&iacute;zar desarroll&oacute;  en su obra <i>Peregrinaci&oacute;n de Alpha. S</i>eg&uacute;n  Olga Restrepo, &quot;Anc&iacute;zar en su libro abunda en detalles, pero trasciende siempre  el nivel descriptivo para llegar al an&aacute;lisis y buscar conexiones en los  fen&oacute;menos que observa, remontarse a los or&iacute;genes, encontrar las causas y surgir  soluciones&quot;, apoyado en sus observaciones, la lectura de los cronistas, la indagaci&oacute;n  en los archivos parroquiales y provinciales y en los datos que obtiene de  conversaciones sostenidas con los habitantes. En la <i>Peregrinaci&oacute;n de Alpha (Alpha era el seud&oacute;nimo de Anc&iacute;zar)</i>, escrita  precisamente durante un per&iacute;odo de transformaciones (las reformas liberales de  mediados del siglo), se percibe una b&uacute;squeda distinta con respecto a la  historia, a la sociedad y a la cultura. Anc&iacute;zar, como otros escritores de su  &eacute;poca, miraba el presente a partir de una visi&oacute;n cr&iacute;tica del sistema colonial,  y del reconocimiento de las diferentes expresiones socioculturales de la  poblaci&oacute;n colombiana, de su diversidad regional y de su historia particular.  Aqu&iacute; aparece Anc&iacute;zar literato, sensible a los detalles minuciosos de la  cotidianidad religiosa, familiar, festiva, pol&iacute;tica y educativa de los pueblos  que habitan el altiplano cundiboyacense, las regiones santandereanas y las  riberas del r&iacute;o Magdalena. &quot;<i>La  Peregrinaci&oacute;n </i>–dice Olga Restrepo– marc&oacute; un hito, no s&oacute;lo para el posterior  desarrollo de la investigaci&oacute;n social en Colombia, sino tambi&eacute;n para la  literatura. No sobra decir que la vigencia y permanente frescura de la obra se  debe, en no poca medida, a su excelente estilo narrativo, a la vez realista y  rom&aacute;ntico, descriptivo y profundo&quot;. La <i>Peregrinaci&oacute;n  de Alpha</i> constituye, as&iacute;, un antecedente de lo que ser&iacute;an las descripciones  del pa&iacute;s a trav&eacute;s de la literatura costumbrista. Manuel Anc&iacute;zar interrumpi&oacute; su  vinculaci&oacute;n a la Comisi&oacute;n Corogr&aacute;fica para llevar a cabo una misi&oacute;n  diplom&aacute;tica, hecho corriente en el siglo XIX, cuando la actividad cient&iacute;fica y  cultural estaba supeditada a los conflictos pol&iacute;ticos. Permaneci&oacute; de 1852 a  1855 en Ecuador, Chile y Per&uacute;, tratando de resolver asuntos relacionados con  los l&iacute;mites territoriales y el trazado de fronteras, la navegaci&oacute;n del Amazonas  y sus afluentes, la colonizaci&oacute;n de esas comarcas y, en particular, la  organizaci&oacute;n de un sistema de defesa e integraci&oacute;n de los territorios  suramericanos. Para Anc&iacute;zar este nuevo plan de paz y uni&oacute;n suramericana &quot;est&aacute;  subordinado al previo deslinde de sus respectivos territorios, tanto para saber  a punto fijo qu&eacute; es lo que en materia de dominio eminente se garantizar&aacute;n uno a  otros y todos a todos, cuanto para remover la causa &uacute;nica de antagonismo en  intereses con que tropiezan nuestros gobiernos&quot;. La visi&oacute;n de Anc&iacute;zar sobre la  integraci&oacute;n suramericana inclu&iacute;a planteamientos y sugerencias de hombres  ilustrados como Pedro Montayo, G&oacute;mez de la Torre, Diego Vigil, Jos&eacute; Carlos  Mari&aacute;tegui, Andr&eacute;s Bello, Jos&eacute; Victoria Lastarria y Benjam&iacute;n Vicu&ntilde;a Mackenna.  Fruto del contacto con Andr&eacute;s Bello fue el papel protag&oacute;nico de Anc&iacute;zar para la  tra&iacute;da del C&oacute;digo Civil de ese personaje a los diferentes estados de la Uni&oacute;n  Colombiana. Entre 1855 y 1857 Anc&iacute;zar cumpli&oacute; otro de sus encargos  parlamentarios en Panam&aacute;. Al igual que muchos intelectuales del siglo XIX,  Anc&iacute;zar se movi&    oacute; en diversos campos, entre los cuales la pol&iacute;tica, el  periodismo y la pedagog&iacute;a eran actividades obligadas. Fue colaborador de <i>El Correo, El Siglo, El repertorio, El  Museo, El Liberal y El Tiempo. &quot;</i>Su esp&iacute;ritu investigador y sint&eacute;tico –nos  dice Jos&eacute; Mar&iacute;a Samper– se prestaba a la tarea del periodismo; mayormente  cuando nadie mejor que &eacute;l sab&iacute;a discutir, sosteniendo una tesis con calma,  comedimiento, oportunidad de observaciones y muy clara sind&eacute;resis<i>&quot;. </i>Durante a&ntilde;os, estuvo al frente de las  c&aacute;tedras de econom&iacute;a pol&iacute;tica derecho internacional y diplomacia. Fue ministro  de Relaciones Exteriores, presidente del Consejo de Estado, miembro de la  Convenci&oacute;n de Rionegro, rector de la Universidad Nacional y del Colegio de  Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario, Secretario de lo Interior y Relaciones Exteriores,  y hasta incursion&oacute; en el &aacute;mbito comercial. Su matrimonio con Agripina Samper,  hermana de Miguel y Jos&eacute; Mar&iacute;a, lo acerc&oacute; a las actividades econ&oacute;micas de la  casa Samper y Compa&ntilde;&iacute;a. En cuanto a sus rasgos caracter&iacute;sticos, Jos&eacute; Mar&iacute;a  Samper anota: &quot;La benevolencia, el desinter&eacute;s, la caridad, la filantrop&iacute;a y el  patriotismo; la serenidad del alma, patente en el rostro, en los modales, en la  conversaci&oacute;n, en los escritos y las ense&ntilde;anzas; la rectitud notoria en todos  los juicios y sus actos; y la compostura, fruto de una educaci&oacute;n esmerada, de  un constante equilibrio de fuerzas, de una modestia profundamente sincera y de  un incontrastable respeto por la conciencia y el derecho de los dem&aacute;s&quot;. Adem&aacute;s  de <i>Peregrinaci&oacute;n de Alpha por la  provincias del norte de la Nueva Granada en 1850–1851,</i> Manuel Anc&iacute;zar  escribi&oacute; Anarqu&iacute;a y rojismo en Nueva Granada; Vida del Mariscal Sucre; Vida del  coronel Agust&iacute;n Codazzi, Lecciones de psicolog&iacute;a; Elencos de f&iacute;sica particular;  Deuda del Per&uacute; a Nueva Granada e Instituto Caldas, entre otros. Ver Gran  Enciclopedia de Colombia. Tem&aacute;tica. Biograf&iacute;as, t. 9, Bogot&aacute;, C&iacute;rculo de  Lectores, 1994, pp. 37–39.</p>     <p><a href="#s5" name="5"><sup>5</sup></a> La renuncia le fue aceptada siete d&iacute;as despu&eacute;s. Ver <i>Diario Oficial</i>, No. 5.366,  correspondiente al lunes 29 de mayo de 1882, pp. 10.516–10.517.</p>     <p><a href="#s6" name="6"><sup>6</sup></a> Decreto n&uacute;mero 317 del 26de mayo de 1882, suscrito por  el presidente de los Estados Unidos de Colombia, Francisco Javier Zald&uacute;a y el  secretario de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica, A. Gonz&aacute;lez Toledo. Verlo en Diario Oficial,  Nos. 5.367–5368, correspondiente al martes 30 de mayo de 1882, p. 10.519. El  nombramiento se hizo en interinidad en los t&eacute;rminos del art&iacute;culo segundo del  Decreto n&uacute;mero 315 del 17 de mayo de 1882. Verlo en <i>Diario Oficial</i>, No. 5.366, correspondiente al lunes 21 de mayo de  1882, p. 10.516.</p>     <p><a href="#s7" name="7"><sup>7</sup></a> La resoluci&oacute;n del Senado de Plenipotencias se inserta  en una nota enviada por el Secretario de Hacienda del Estado Soberano de  Cundinamarca, Tom&aacute;s Castellanos R., al Secretario de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica de los  Estados Unidos de Colombia, Amador Fierro, fechada el 25 de mayo de 1880. Verla  en <i>Diario Oficial</i>, No. 4.729,  correspondiente al mi&eacute;rcoles 2 de junio de 1880, pp. 7.964–7965.</p>     <p><a href="#s8" name="8"><sup>8</sup></a> El decreto est&aacute; suscrito por el presidente Rafael  N&uacute;&ntilde;ez y por el Secretario de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica, Enrique &Aacute;lvarez. Verlo en <i>Diario Oficial</i>, No. 6.454,  correspondiente al viernes 21 de agosto de 1885, pp. 14.873–84.</p>     <p><a href="#s9" name="9"><sup>9</sup></a> &laquo;Informe que el Secretario de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica  Nacional presenta al H. Consejo de Delegatarios, sobre incorporaci&oacute;n del  Colegio Mayor de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario a la Universidad Nacional&raquo;, fechado  en Bogot&aacute; el 3 de diciembre de 1885, con la firma de Enrique &Aacute;lvarez. Verlo en <i>Diario Oficial</i>, No. 6.545, correspondiente  al lunes 21 de diciembre de 1885, pp. 15.237 y siguientes.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#s10" name="10"><sup>10</sup></a> Ver <i>Diario  Oficial</i>, No. 6.545, correspondiente al lunes 21 de diciembre de 1885.</p>     <p><a href="#s11" name="11"><sup>11</sup></a> Decreto n&uacute;mero 875 del 19 de diciembre de 1885,  suscrito por el presidente de la Rep&uacute;blica de Colombia, Rafael N&uacute;&ntilde;ez, con la  firma del Secretario de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica Enrique &Aacute;lvarez. Verlo en <i>Diario Oficial</i>, No. 6.546,  correspondiente al martes 22 de diciembre de 1885.</p>     <p><a href="#s12" name="12"><sup>12</sup></a> Ide&oacute;logo del conservatismo colombiano, parlamentario,  educador, periodista, diplom&aacute;tico, ministro, acad&eacute;mico escritor santandereano  (San Gil, octubre 6 de 1847 –Tunja, febrero 10 de 1903). Carlos Mart&iacute;nez Silva  hizo sus primero estudios en San gil y los secundarios en el Colegio de Piedecuesta, que regentaba el notable  escritor, miembro de la Comisi&oacute;n Corogr&aacute;fica, Manuel Anc&iacute;zar. Luego pas&oacute; al  Colegio de los Jesuitas, y culmin&oacute; en el Liceo de la Infancia en Bogot&aacute;,  dirigido por el educador Ricardo Carrasquilla. Inici&oacute; sus estudios  universitarios en el a&ntilde;o de 1868 en la Universidad Nacional, cuando &eacute;sta se  fund&oacute;; all&iacute; recibi&oacute; el t&iacute;tulo de doctor en derecho y ciencias pol&iacute;ticas, en  1872. Mientras realizaba sus estudios, particip&oacute; en la Asamblea del Estado de  Santander como diputado. Sus intervenciones pol&iacute;ticas, a pesar de su juventud, fueron  muy acatadas por el esp&iacute;ritu conciliatorio, en una &eacute;poca de fanatismo y  pol&eacute;micas pol&iacute;ticas. Mart&iacute;nez Silva ocup&oacute; altas distinciones en el pa&iacute;s; fue  ministro de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica en el gobierno del general Eliseo Pay&aacute;n,  ministro del Tesoro en los gobiernos de Rafael N&uacute;&ntilde;ez y Carlos Holgu&iacute;n, y de  Relaciones Exteriores en la segunda administraci&oacute;n del vicepresidente Jos&eacute;  Manuel Marroqu&iacute;n. Perteneci&oacute; al Partido Conservador, no fue fan&aacute;tico en sus  ideas, pero siempre defendi&oacute; sus programas y sus tesis, aunque con esp&iacute;ritu  conciliatorio. Fue hombre de Estado y un notable hombre p&uacute;blico; representante  a la C&aacute;mara, jefe de la Legislaci&oacute;n de Colombia en Estados Unidos y delegado a  la Conferencia Panamericana de Washington en el a&ntilde;o de 1889, que corresponde a  los or&iacute;genes panamericanos de la Organizaci&oacute;n de Estados Americanos (OEA). En  cuanto a su actividad educativa, Mart&iacute;nez Silva fue rector del Colegio Mayor de  Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario, de la Escuela de Derecho de la Universidad  Cat&oacute;lica, y profesor de Derecho P&uacute;blico, legislaci&oacute;n y econom&iacute;a pol&iacute;tica. Fue  miembro del Consejo Nacional de Delegatarios en 1886 que redact&oacute; la  Constituci&oacute;n de ese a&ntilde;o, y magistrado de la corte Suprema de Justicia. Su  formaci&oacute;n human&iacute;stica, filos&oacute;fica y pol&iacute;tica tuvo fama en Bogot&aacute;. Sus coet&aacute;neos  se&ntilde;alan que era un cr&iacute;tico literario en sus m&aacute;s elevadas formas, un historiador  con grandes aportes a sus investigaciones, y a la vez, ten&iacute;a una profunda  formaci&oacute;n en econom&iacute;a pol&iacute;tica, derecho y otras disciplinas human&iacute;sticas. En  sus clases y conferencias explicaba con profundidad las doctrinas de Jeremy  Bentham, Destutt, John Stuart Mill, Prescot, Thomas Macaulay y otros te&oacute;ricos  de las ciencias humanas. En la Universidad de Medell&iacute;n, a la vez que ense&ntilde;aba  literatura espa&ntilde;ola y filosof&iacute;a, tambi&eacute;n dictaba clases de franc&eacute;s, ingl&eacute;s,  lat&iacute;n y espa&ntilde;ol. Mart&iacute;nez Silva particip&oacute; en la guerra civil de 1876–1878, en  los ej&eacute;rcitos conservadores, donde alcanz&oacute; el grado de coronel, hizo parte de  la guerrilla de Los Mochuelos. Sin embargo, el conservatismo, que luch&oacute; en  defensa de la iglesia y en contra de la pol&iacute;tica libera, radical, anticlerical  y laica, fue derrotado en los enfrentamientos guerreros. En la acci&oacute;n de La  Donjuana, cerca de C&uacute;cuta, pereci&oacute; una generaci&oacute;n de j&oacute;venes conservadores con futuro  en la pol&iacute;tica nacional; Mart&iacute;nez Silva se refugi&oacute; en una hacienda de la  familia cerca de San Gil. La derrota militar, y en general, la dura tragedia de  las guerras civiles, influy&oacute; notablemente en sus conceptos de paz y  conciliaci&oacute;n y en la reflexi&oacute;n sobre el futuro de Colombia. En la acci&oacute;n de la  derrota, Mart&iacute;nez pudo darse cuenta de la desolaci&oacute;n, la destrucci&oacute;n de la  riqueza, el sacrificio in&uacute;til de vidas y las consecuencias nefastas de las  guerras civiles para Colombia. Una de las principales actividades de Carlos  Mart&iacute;nez fue el periodismo. En 1876 reemplaz&oacute; a Miguel Antonio Caro en la  direcci&oacute;n del peri&oacute;dico <i>El  Tradicionalista.</i> El 20 de julio de 1878 apareci&oacute; el primer n&uacute;mero de la  revista <i>Repertorio Colombiano</i>, la  cual fund&oacute; y dirigi&oacute; durante m&aacute;s de veinte a&ntilde;os. En ella participaron  distinguidos escritores colombianos: Miguel Antonio Caro, Jos&eacute; Joaqu&iacute;n Ortiz,  Jos&eacute; Mar&iacute;a Samper, Enrique &Aacute;lvarez Bonilla, Jos&eacute; Manuel Marroqu&iacute;n, Carlos  Holgu&iacute;n, Rafael Pombo, Sergio Arboleda, Rafael Mar&iacute;a Carrasquilla, Jes&uacute;s Casas  Rojas, Soledad Acosta de Samper, Diego Rafael de Guzm&aacute;n, Jos&eacute; Caicedo Rojas,  entre otros. En el <i>Repertorio Colombiano,</i> Mart&iacute;nez Silva publico numerosos estudios sobre diversas materias; all&iacute;  aparecieron sus famosas &quot;Revistas pol&iacute;ticas&quot;, que sal&iacute;an mensualmente, en las  que se refleja lo m&aacute;s representativo de la historia pol&iacute;tica de la &eacute;poca. Seg&uacute;n  el escritor espa&ntilde;ol Marcelino M&eacute;ndez y Pelayo, esta revista fue la m&aacute;s notable  publicaci&oacute;n de su g&eacute;nero en Hispanoam&eacute;rica en 1894. En el peri&oacute;dico El Correo  Nacional, que Mart&iacute;nez fund&oacute; en 1890 y dirigi&oacute; con su hermano Luis, hizo una  severa oposici&oacute;n al gobierno presidido por el vicepresidente Miguel Antonio  Caro; en el Congreso Nacional, la oposici&oacute;n al gobierno fue respaldada por la  representaci&oacute;n antioque&ntilde;a. Las campa&ntilde;as fueron resonantes y tuvieron eco a  nivel nacional. Ello influy&oacute; para que el peri&oacute;dico y la imprenta fueran clausurados  por el gobierno del vicepresidente Caro, lo que motiv&oacute; la cr&iacute;tica nacional a la  represi&oacute;n a la libertad de imprenta. Mart&iacute;nez Silva tambi&eacute;n colabor&oacute; en otros  peri&oacute;dicos: <i>El Conservador, La Rep&uacute;blica,  La Prensa, El Deber, El Mochuelo, La Luz, La Fe, La Uni&oacute;n Cat&oacute;lica, El S&iacute;mbolo,  la Caridad, La Autoridad, El Eco Literario, La Naci&oacute;n y el Bien P&uacute;blico,</i> entre otros. Carlos Mart&iacute;nez Silva public&oacute; numerosas obras; sobre temas  pol&iacute;ticos podemos se&ntilde;alar: <i>Escritos  pol&iacute;ticos, literario y econ&oacute;micos</i>, editados en diez tomos en la Imprenta  Nacional, <i>Prosa pol&iacute;tica, Puen    te sobre el  abismo, Filosof&iacute;a del derecho, La Guerra civil del 85, Por qu&eacute; caen los  partidos, La pol&iacute;tica, Revistas pol&iacute;ticas, publicadas en el Repertorio  Colombiano; El gran ciudadano, Tratado de pruebas judiciales y Derecho  internacional, </i>entre otros. Sobre temas biogr&aacute;ficos e hist&oacute;ricos p&uacute;blico: <i>Cap&iacute;tulos de historia pol&iacute;tica de Colombia,</i> en tres tomos, <i>Biograf&iacute;a de don Jos&eacute;  Fern&aacute;ndez Madrid (laureada), Ensayos biogr&aacute;ficos, Biograf&iacute;a de Jos&eacute; Mar&iacute;a  Samper, Tres colombianos, A la memoria de Jos&eacute; Mar&iacute;a Vergara y Vergara.  Biograf&iacute;a de Pedro Justo Berr&iacute;o, Noticia biogr&aacute;fica de Sebasti&aacute;n Ospina, Ensayo  hist&oacute;rico documentado de la vida de D. Francisco Miranda, Art&iacute;culos biogr&aacute;ficos  y necrol&oacute;gicos referentes a don Miguel Samper y Compendio de historia antigua, </i>entre  otros. Sobre temas econ&oacute;micos y geogr&aacute;ficos public&oacute;: <i>Las emisiones clandestinas del Banco Nacional, compendio de geograf&iacute;a  de Colombia y Compendi&oacute; de geograf&iacute;a universal, </i>entre otros. Mart&iacute;nez Silva  fue uno de los escritores m&aacute;s fecundos en la segunda mitad del siglo XIX. Seg&uacute;n  sus ideas pol&iacute;ticas, la misi&oacute;n del Partido Conservador deb&iacute;a ser social,  defender el orden, la justicia, el respeto al derecho, la represi&oacute;n al crimen.  Se deb&iacute;a aspirar &quot;no a gobernar, sino a que haya gobierno&quot;. El partido  Conservador deb&iacute;a ser el guardi&aacute;n del orden, sin reticencias ni salvedades de  ninguna clase, eso quiere decir que este partido no s&oacute;lo se apelar&iacute;a a las  armas para hacer triunfar sus ideas, sino que prestar&iacute;a apoyo decidido a todos  los gobiernos constitucionales, en el caso de que se vieran amenazados por la  rebeli&oacute;n. Mart&iacute;nez Silva cre&iacute;a que tras la relajaci&oacute;n de las leyes penales,  vendr&iacute;a como forzosa consecuencia la anarqu&iacute;a. Ver <i>Gran Enciclopedia de Colombia. Tem&aacute;tica, Biograf&iacute;as, t. 10,</i> Bogot&aacute;.  C&iacute;rculo de Lectores, 1994, pp. 371–372.</p>     <p><a href="#s13" name="13"><sup>13</sup></a> Decreto n&uacute;mero 1 del 6 de enero de 1887. Verlo en <i>Diario Oficial, </i>No. 6.915,  correspondiente al jueves 6 de enero de 1887, p. 22.</p>     <p><a href="#s14" name="14"><sup>14</sup></a> Naci&oacute; en Bogot&aacute; el 6 de febrero de 1833. Hermano del  arzobispo de Bogot&aacute; Jos&eacute; Telesf&oacute;ro Pa&uacute;l. Estudi&oacute; en el Colegio de San  Bartolom&eacute;, dirigido entonces (1844–1850) por los padres de la Compa&ntilde;&iacute;a de  Jes&uacute;s. Expulsados &eacute;stos del pa&iacute;s y hu&eacute;rfano ya Pa&uacute;l, hubo de luchar a brazo  partido con la suerte para ganarse el pan de la vida. A los 19 a&ntilde;os se  encontraba como cajista de una tipograf&iacute;a en Ibagu&eacute; ganando modesto jornal. En  1854 estaba encargado de los talleres de prensa en la provincia de Mariquita;  su nombre aparece al pie del <i>Bolet&iacute;n  Oficial,</i> que serv&iacute;a de &oacute;rgano de difusi&oacute;n al gobierno presidido por el  general Tom&aacute;s Herrera. De la imprenta pas&oacute; a administrador de las minas de  Muzo, e hizo dos viajes a Europa a vender esmeraldas por cuenta de la compa&ntilde;&iacute;a  francesa que las explotaba. M&aacute;s adelante fue administrador de Hacienda en  Cartagena, en donde conoci&oacute; y se relacion&oacute; con Rafael N&uacute;&ntilde;ez, de quien fue muy  amigo. Enrolado en la pol&iacute;tica del partido independiente, figur&oacute; durante varios  a&ntilde;os en primera l&iacute;nea entre los estadistas del pa&iacute;s. El presidente Zald&uacute;a le  llam&oacute; en 1882 al Ministerio de Fomento; en estadistas del pa&iacute;s; en seguida fue  gerente del Banco Nacional y luego, en 1885, delegatario por Panam&aacute; al consejo  Nacional de Delegatarios que expidi&oacute; la Carta fundamental de 1886. Despu&eacute;s fue  ministro de Gobierno en la administraci&oacute;n Pay&aacute;n y en la tercera de N&uacute;&ntilde;ez (1887);  de Hacienda en la cuarta de este &uacute;ltimo y en la de Carlos Holgu&iacute;n (1888);  miembro de las C&aacute;maras Legislativas y presidente de la Asamblea de  Cundinamarca. Marroqu&iacute;n lo nombr&oacute; en 1898 ministro de Relaciones Exteriores y  acompa&ntilde;&oacute; en este cargo a Sanclemente durante los primeros meses de su gobierno.  Luego, en el segundo per&iacute;odo de Marroqu&iacute;n, volvi&oacute; a aceptarle la Canciller&iacute;a,  aunque hab&iacute;a sido enemigo del golpe cuartelario del 31 de julio, y s&oacute;lo por  ceder a las exigencias del mandatario y a las s&uacute;plicas de sus amigos pol&iacute;ticos.  H&iacute;zose cargo del Ministerio en marzo de  1902, con el objeto de contribuir a la terminaci&oacute;n de la guerra, mediante el  influjo que para ello le daban su car&aacute;cter conciliador y sus limpios  antecedentes. Permaneci&oacute; al frente la Canciller&iacute;a hasta fines de enero de 1903,  en que, en v&iacute;speras de cumplir los setenta a&ntilde;os, se retir&oacute; a la vida privada.  Falleci&oacute; en Bogot&aacute; el 30 de junio de 1912. Ver Gustavo Otero Mu&ntilde;oz, <i>Hombres y ciudades. Antolog&iacute;a del paisaje,  de las letras y de los hombres de Colombia</i>, Bogot&aacute; 1948, pp. 79–80.</p>     <p><a href="#s15" name="15"><sup>15</sup></a> Estadista, militar y periodista nacido en N&oacute;vita  (Choco), el 11 de julio de 1832, muerto en Bogot&aacute; el 19 de octubre de 1894.  Carlos Holgu&iacute;n Mallarino estuvo encargado de la Presidencia de la Rep&uacute;blica  entre 1888 y 1892. Hijo de Vicente Holgu&iacute;n S&aacute;nchez y Mar&iacute;a Josefa Mallarino  Ibarg&uuml;en, en este matrimonio tuvo catorce hijos, dos de los cuales ocuparon la  Presidencia de la Rep&uacute;blica de Colombia: Carlos y Jorge. Sobrino del ex  presidente Manuel Mar&iacute;a Mallarino, contrajo matrimonio con Margarita Caro  Tobar, hija de Jos&eacute; Eusebio y hermana de Miguel Antonio Caro. Carlos Holgu&iacute;n  Mallarino inici&oacute; sus estudios en Cali y los continu&oacute; en Bogot&aacute;, en 1847, en el  Colegio de la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s. All&iacute; empez&oacute; una vida de austeridad y de  intenso trabajo, con una excelente formaci&oacute;n human&iacute;stica. En este colegio se  form&oacute; hasta cuando los jesuitas fueron expulsados del pa&iacute;s, el 18 de mayo de  1850. Entre sus compa&ntilde;eros se destacan Jos&eacute; Tel&eacute;sforo Pa&uacute;l, arzobispo de Bogot&aacute;  en la &eacute;poca de Rafael N&uacute;&ntilde;ez y Holgu&iacute;n; Diego Fallon, Jos&eacute; Mar&iacute;a Vergara y  Vergara, An&iacute;bal Galindo, Jos&eacute; Mar&iacute;a Cordovez Moure, Pr&oacute;spero Pereira Gamba y  Sergio Camargo. Holgu&iacute;n culmin&oacute; sus estudios profesionales en la Universidad  del Colegio de San Bartolom&eacute;, en la carrera de derecho y ciencias pol&iacute;ticas.  Sus maestros de jurisprudencia fueron Jos&eacute; Ignacio de M&aacute;rquez, Francisco Javier  Zald&uacute;a y Cervele&oacute;n Pinz&oacute;n, en las c&aacute;tedras de derecho romano, derecho civil, y  derecho p&uacute;blico, respectivamente; para el examen de grado fueron escogidos los  doctores Florentino Gonz&aacute;lez y Francisco Eustaquio &Aacute;lvarez. Holgu&iacute;n recibi&oacute; el  t&iacute;tulo del doctor en derecho y ciencias  pol&iacute;ticas, refrendado en Popay&aacute;n en el Tribunal Superior, que le confiri&oacute; el  t&iacute;tulo de abogado. Inici&oacute; su carrera jur&iacute;dica como fiscal del Tribunal de  Cauca. Particip&oacute; en la revoluci&oacute;n contra Jos&eacute; Mar&iacute;a Melo, sirvi&oacute; en la Campa&ntilde;a  del Sur, a favor de la causa constitucional, donde sirvi&oacute; como secretario del  coronel Manuel Tejada. Intervino en los Congresos de 1856 y 1858. El de 1859 lo  eligi&oacute; magistrado de la Suprema Corte Federal de Justicia. En la guerra civil  de 1860–1861, Carlos Holgu&iacute;n Mallarino particip&oacute; en el ej&eacute;rcito conservador en  defensa del gobierno de la Confederaci&oacute;n Granadina de Mariano Ospina Rodr&iacute;guez.  En 1870 particip&oacute; en las campa&ntilde;as del Magdalena y de la Sabana; combati&oacute; hasta  el 18 de julio de 1861, cuando sucumbi&oacute; el gobierno de Ospina Rodr&iacute;guez. Carlos  Holgu&iacute;n tuvo fama por su oratoria y su labor periodista. Ocup&oacute; su curul en  Congreso desde 1868 hasta 1877, como representante y senador por los Estados de Cundinamarca, Tolima y  Antioquia. Sus contempor&aacute;neos recuerdan que Holgu&iacute;n se bat&iacute;a casi solo contra  toda una C&aacute;mara de ideas contrarias a las suyas; al respecto, Marco Fidel  Su&aacute;rez coment&oacute; &quot;Su oratoria no fue la de lugares comunes o de la declamaci&oacute;n hueca  ni ampulosa, ni brill&oacute; por la im&aacute;genes que se exornan los discursos acad&eacute;micos  o las arengas populares. Era la oratoria parlamentaria acertada y fulgurante,  en la forma en que campeaban las armas de la convicci&oacute;n y jam&aacute;s las de la  persuasi&oacute;n o el sentimentalismo. Sus discursos se distinguieron por la  inagotable facundia, a dial&eacute;ctica clara y espont&aacute;nea, la s&aacute;tira mas incisiva,  la r&eacute;plica m&aacute;s pronta y oportuna, y las  alusiones hist&oacute;ricas mejor tra&iacute;das&quot;. Carlos Holgu&iacute;n se dedic&oacute; tambi&eacute;n al  periodismo. En Cali fundo el peri&oacute;dico <i>El  Caucano</i>, en 1857, en Bogot&aacute;, redact&oacute; <i>La  Prensa</i>, que circulo entre los a&ntilde;os de 1866 a 1868. Fue asiduo colaborador  de los peri&oacute;dicos conservadores que se editaron en la capital, entre ellos, <i>El Conservador, El Filot&eacute;mico, El Provenir y  El Tradicionalista. </i>Escribi&oacute; varias obras, entre las cuales se destacan: <i>Cartas pol&iacute;ticas, Estudios hist&oacute;ricos sobre  la Independencia, Revista de Europa, Desbarreaeux, su &eacute;poca y su soneto, </i>&nbsp;y numerosos escritos en peri&oacute;dicos y revistas.  Fue un fecundo escritor, polemista, cr&iacute;tico, con una prosa ir&oacute;nica y  sarc&aacute;stica. El presidente Rafael N&uacute;&ntilde;ez dio un gran impulso a la carrera  pol&iacute;tica de Holgu&iacute;n. En su primera administraci&oacute;n, lo nombro ministro  plenipotenciario de Colombia ante el gobierno de Inglaterra; en 1881 fue  nombrado en la misma dignidad ante el de Espa&ntilde;a, el primer plenipotenciario de  Colombia en la madre patria. En 1883 regres&oacute; a la Gran Breta&ntilde;a como ministro  plenipotenciario. El prestigio de Carlos Holgu&iacute;n en la Gran Breta&ntilde;a y Espa&ntilde;a  fue muy importante, pues dio una gran imagen de Colombia en Europa. Cuando  regres&oacute; a Colombia, fue nombrado por el  Presidente Rafael N&uacute;&ntilde;ez ministro de Relaciones Exteriores, en diciembre de 1887  hasta febrero de 1888, cuando pas&oacute; a ser  ministro de Gobierno. El Congreso Nacional lo eligi&oacute; designado a la Presidencia  por una unanimidad de votos. En tal car&aacute;cter, desempe&ntilde;&oacute; la primera magistratura  de la Rep&uacute;blica entre los a&ntilde;os de 1888 y 1892, en ausencia del presidente  N&uacute;&ntilde;ez. En su gobierno, Holgu&iacute;n se preocup&oacute; por las obras p&uacute;blicas: la  navegaci&oacute;n a vapor por el Bajo Cauca y  el r&iacute;o Nech&iacute;, la construcci&oacute;n de una parte de la carretera entre Cundinamarca y  Boyac&aacute;, la limpieza del Canal del Dique, los trabajos de canalizaci&oacute;n del r&iacute;o  Magdalena, la construcci&oacute;n del Hospital Militar en la capital, y de un asilo de  mujeres puesto bajo el cuidado de las hermanas del Buen Pastor. Durante su  gobierno, logr&oacute; mantener una paz inalterada. Hubo un aumento creciente de  exportaciones y, tanto el desarrollo de las industrias, como la agilizaci&oacute;n de  las relaciones comerciales con el exterior, aumentaron considerablemente. En el  a&ntilde;o de 1891, en el gobierno del presidente Carlos Holgu&iacute;n, la reina Mar&iacute;a  Cristina, de Espa&ntilde;a, dict&oacute; el laudo arbitral sobre la demarcaci&oacute;n de las  fronteras terrestres entre Colombia y Venezuela. Por este motivo, el presidente  Carlos Holgu&iac    ute;n obsequi&oacute; a Espa&ntilde;a una bella colecci&oacute;n de objetos de oro  nacionales, conocida como el &quot;Tesoro Quimbaya&quot;. Ver <i>Gran </i>&nbsp;<i>Enciclopedia de Colombia. Tem&aacute;tica, Biograf&iacute;as, </i>t. 9, Bogot&aacute;,  C&iacute;rculo de Lectores, 1994, pp. 293–294.</p>     <p><a href="#s16" name="16"><sup>16</sup></a> Ministro de Estado, pol&iacute;tico y abogado coste&ntilde;o (San  Juan Nepomuceno, Bol&iacute;var, 24 de abril de 1854 – Bogot&aacute;, 24 de marzo de 1912).  Realiz&oacute; sus primero estudios en su pueblo natal, de donde pasa a la Universidad  Nacional en 1868, para seguir los de literatura en el Colegio de San Bartolom&eacute;  y los de jurisprudencia en la Facultad de Derecho.</p>     <p>  Estudi&oacute;  filosof&iacute;a con Ezequiel Rojas, legislaci&oacute;n con Jos&eacute; Mar&iacute;a Rojas Garrido, ciencia  constitucional con Santiago P&eacute;rez, econom&iacute;a pol&iacute;tica con Manuel Anc&iacute;zar,  historia universal, econom&iacute;a pol&iacute;tica con Manuel Anc&iacute;zar, historia universal  con Manuel Teodoro Valenzuela y derecho de gentes con Salvador Camacho Rold&aacute;n.  Se doctor&oacute; en 1873. Concurri&oacute; a la Asamblea del Estado de Bol&iacute;var en los a&ntilde;os  de 1874 y 1875, pasando luego a ser procurador del mismo Estado, del cual era  presidente Rafael N&uacute;&ntilde;ez, quien lo hizo secretario general en 1878. De nuevo  diputado en el a&ntilde;o siguiente, asisti&oacute; por primera vez a la C&aacute;mara en la  legislatura de 1879, &nbsp;y en el per&iacute;odo  inmediato (1880–1881) fue electo representante principal. Fue presidente en el  primer mes de elecciones; la Vicepresidencia la ocup&oacute; su condisc&iacute;pulo Carlos  Calder&oacute;n Reyes. Marcho luego para ocupar el consulado de Liverpol, de donde regres&oacute;  a comienzos de 1884. Fue entonces cuando el presidente Ezequiel Hurtado lo  nombr&oacute; como secretario de Hacienda. En 1885 N&uacute;&ntilde;ez lo encargo de la Secretaria  de Guerra, cuando &eacute;sta asolaba el pa&iacute;s. Con ocasi&oacute;n de una enfermedad de N&uacute;&ntilde;ez,  el gobierno, las operaciones militares y el desarrollo de la pol&iacute;tica quedaron  por alg&uacute;n tiempo bajo el control de Felipe Angulo, quien salvo por entonces la  causa de la Regeneraci&oacute;n. En 1886 Jos&eacute; Mar&iacute;a Campo Serrano lo confirm&oacute; en el Ministerio de Guerra, y al a&ntilde;o  siguiente Eliseo Pay&aacute;n le encomend&oacute; el de Relaciones Exteriores, que desempe&ntilde;o  hasta el 11 de diciembre de 1887. En 1888 se lo nombr&oacute; enviado extraordinario y  ministro plenipotenciario en la Gran Breta&ntilde;a, cargo en el cual permaneci&oacute; hasta  1894. Diez a&ntilde;os m&aacute;s tarde regres&oacute; a Colombia y fue el opositor m&aacute;s fuerte que  tuvo Rafael Reyes, quien lo desterr&oacute; cuatro veces. En 1910 fue diputado a la  Asamblea Nacional, y enseguida senador por tres circunscripciones, jefe del  Partido Conservador y el m&aacute;s probable candidato a la Presidencia de la  Rep&uacute;blica. Sin embargo, la muerte cort&oacute; su carrera el 24 de marzo de 1912. Ver <i>Gran Enciclopedia de Colombia. Tem&aacute;tica,  Biograf&iacute;as, t. 9,</i> Bogot&aacute;, C&iacute;rculo de Lectores, 1994, pp. 40–41.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#s17" name="17"><sup>17</sup></a> Decreto n&uacute;mero 32 del 12 de enero de 1887, suscrito  por el presidente de la Rep&uacute;blica de Colombia, Eliseo Pay&aacute;n, con la firma del  ministro de Gobierno, Felipe F. Pa&uacute;l. Verlo en <i>Diario Oficial,</i> No. 6.930, correspondiente al viernes 21 de enero  de 1887, p. 81. Mart&iacute;nez Silva present&oacute; renuncia de su cargo el 3 de julio de  ese a&ntilde;o, en virtud de que al d&iacute;a siguiente asumir&iacute;a como presidente de la  Rep&uacute;blica Rafael N&uacute;&ntilde;ez. Ver <i>&Iacute;dem, </i>No.  7.063, correspondiente al viernes 3 de julio de 1887, p. 613. Sin embargo,  N&uacute;&ntilde;ez nombr&oacute; a Mart&iacute;nez Silva ministro del Tesoro. Ver derecho n&uacute;mero 359 del 4  de junio de 1887, en <i>&Iacute;dem,</i> No. 7.064,  correspondiente al s&aacute;bado 4 de junio de 1887, p. 617. En el decreto n&uacute;mero 143  del 13 de febrero de 1888, &quot;sobre nombramiento de ministros de Estado&quot;, fue  designado como tal del Tesoro por el mismo presidente Rafael N&uacute;&ntilde;ez. Verlo en  &Iacute;dem, No. 7.295, correspondiente al lunes 13 de febrero de 1888, p. 125.</p>     <p><a href="#s18" name="18"><sup>18</sup></a> Decreto n&uacute;mero 35 del 14 de enero de 1887, suscrito  por el presidente de la Rep&uacute;blica de Colombia, Eliseo Pay&aacute;n, con la firma del  ministro de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica, Carlos Mart&iacute;nez Silva. Verlo en <i>Diario Oficial,</i> No. 6.928,  correspondiente al mi&eacute;rcoles 19 de enero de 1887, p. 75.</p>     <p><a href="#s19" name="19"><sup>19</sup></a> Ocup&oacute; la Presidencia de Colombia en dos ocasiones,  ambas como resultado de circunstancias fortuitas, dentro de las cuales  sucedieron hechos tan significativos como la terminaci&oacute;n de la guerra de los  Mil D&iacute;as y la separaci&oacute;n de Panam&aacute;. Naci&oacute; en la capital colombiana el 6 de  agosto de 1827. Hizo sus primeros estudios en la escuela de Mateo Esquiaqui y  luego pas&oacute; al Seminario Conciliar de Bogot&aacute;, donde sigui&oacute; los cursos de  literatura y filosof&iacute;a. Sus estudios universitarios los hizo en el Colegio de  San Bartolom&eacute;, donde sigui&oacute; la carrera de derecho, la cual hizo en gran parte  sin llegar a graduarse. Se dedic&oacute; a las labores agr&iacute;colas en sus dos haciendas  y al colegio que fund&oacute; en Bogot&aacute;. Fue uno de los fundadores y primer director  de la Academia Colombiana de la Lengua. Por su facilidad para el magisterio fue  ministro de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica, habiendo desempe&ntilde;ado tambi&eacute;n cargos de  representaci&oacute;n en asambleas y congresos. Igualmente, fue rector del Colegio  Mayor de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario, cargo en el que fue designado  interinamente para reemplazar a Carlos Mart&iacute;nez Silva (decreto n&uacute;mero 35 del 14  de enero de 1887, suscrito por el presidente de la Rep&uacute;blica de Colombia,  Eliseo Pay&aacute;n, con la firma del ministro de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica, Carlos Mart&iacute;nez  Silva. Verlo en <i>Diario Oficial,</i> No.  6.928, correspondiente al mi&eacute;rcoles 19 de enero de 1887, p. 75). Present&oacute;  renuncia de su cargo a finales de 1890, por lo cual fue nombrado rector en  propiedad Rafael Mar&iacute;a Carrasquilla (decreto n&uacute;mero 790 del 11 de diciembre de  1890 suscrito por el presidente de la Rep&uacute;blica de Colombia, Carlos Holgu&iacute;n,  con la firma del ministro de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica, Jos&eacute; I. Trujillo. Verlo en <i>Diario Oficial,</i> No. 8.266,  correspondiente al jueves 11 de diciembre de 1890, p. 1.247). En su labor  docente, Marroqu&iacute;n se dedic&oacute; a la elaboraci&oacute;n de textos did&aacute;cticos: se destacan  entre ellos <i>Lecciones de urbanidad,  adaptadas a las costumbres colombianas, Tratado de ortolog&iacute;a y ortograf&iacute;a de la  lengua castellana, Lecciones elementales de ret&oacute;rica y po&eacute;tica, Diccionario  ortogr&aacute;fico y Exposici&oacute;n de la Liturgia.</i> Entre sus obras literarias  sobresalen sus cuatro novelas: <i>El moro,  Blas Gil y Amores y leyes</i>. En el a&ntilde;o 1898 fue elegido vicepresidente de la  Rep&uacute;blica, correspondi&eacute;ndole gobernar en dos ocasiones: la primera, del 7 de  agosto al 3 de noviembre de 1898, mientras se posesionaba Sanclemente; y la  segunda, desde el 31 de julio de 1900, cuando con su cargo pol&iacute;tico derroc&oacute; al  presidente Sanclemente, hasta el 7de agosto de 1904, en una de las &eacute;pocas m&aacute;s  dif&iacute;ciles del pa&iacute;s, durante la guerra de los Mil D&iacute;as. En este segundo  interregno tuvo lugar la desmembraci&oacute;n de Panam&aacute; (noviembre de 1903) alentada  por el presidente Theodore Roosvelt, quien estaba interesado en la construcci&oacute;n  del canal interoce&aacute;nico en el istmo de Panam&aacute;. En su gobierno se aprob&oacute; la  reforma a la educaci&oacute;n colombiana, mediante la Ley 39 del 26 de octubre de  1903, y se fund&oacute; la Academia Colombiana de Historia (mayo de 1902) siendo  ministro de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica Jos&eacute; Joaqu&iacute;n Casas. Con motivo de la muerte de  Marroqu&iacute;n, acaecida en Bogot&aacute; el 19 de septiembre de 1908, la Consiliatura del  Colegio Mayor de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario profiri&oacute; al d&iacute;a siguiente el  Acuerdo No. 5, en el que, tras deplorar su muerte y tributarle un &quot;homenaje  de afectuoso respeto a su memoria&quot;,  decidi&oacute; la asistencia del Colegio en corporaci&oacute;n a las exequias que se  celebrar&iacute;an el d&iacute;a 21 en la Catedral Primada, orden&oacute; la celebraci&oacute;n de una  honras en la capilla del Colegio, as&iacute; como la colocaci&oacute;n del &quot;retrato &oacute;leo del  Sr. Marroqu&iacute;n en el puesto que le corresponde en la Galer&iacute;a de los Rectores en  el Aula M&aacute;xima&quot;. La parte final del acuerdo orden&oacute; enviar copia del mismo a  cada uno de los hijos del se&ntilde;or Marroqu&iacute;n. El acuerdo se public&oacute; en <i>Revista del Colegio Mayor de Nuestra Se&ntilde;ora  del Rosario, </i>Vol. IV, No. 40, Bogot&aacute; (noviembre de 1908), pp. 572–573. Ver  Ignacio Arizmendi Posada, Presidentes de Colombia, 1810–1990, Bogot&aacute;, Editorial  Planeta, 1989, pp. 191–194.</p>     <p><a href="#s20" name="20"><sup>20</sup></a> Decreto n&uacute;mero 37 del 14 de enero de 1887, suscrito  por el presidente de la Rep&uacute;blica de Colombia, Eliseo Pay&aacute;n, con la firma del  ministro de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica, Carlos Mart&iacute;nez Silva. Verlo en <i>Diario Oficial,</i> No. 6.928,  correspondiente al mi&eacute;rcoles 19de enero de 1887, p. 75.</p>     <p><a href="#s21" name="21"><sup>21</sup></a> Santamar&iacute;a &quot;visti&oacute; muy joven la beca del colegio, y  en &eacute;l termin&oacute; sus estudios de letras y filosof&iacute;a&quot;. All&iacute; fue convictor.  Posteriormente se doctor&oacute; en medicina. Fue tercer suplente del general Ram&oacute;n  Rueda en el Consejo Nacional de Delegatarios, lo que aparentemente parece  indicar que se trataba de un liberal independiente. Por cuanto Rueda Mart&iacute;nez  no asisti&oacute; al Concejo, el 11 de noviembre de 1885, fecha de su instalaci&oacute;n,  entr&oacute; el primer suplente, Antonio Rold&aacute;n. Al retirare &eacute;ste en marzo de 1886  para ponerse al frente de la Gobernaci&oacute;n de Santander, Santamar&iacute;a asumi&oacute; las  funciones de delegatario. Senador de la Rep&uacute;blica. En 1893 actuaba como miembro  de la junta directiva del Banco Nacional. Desempe&ntilde;o el cargo de consiliario  hasta su muerte, acaecida el 13 de junio de 1905. Con motivo de su  fallecimiento, la Consiliatura expidi&oacute; un acuerdo en el que reconoci&oacute; los  m&eacute;ritos de Santamar&iacute;a y deplor&oacute; su muerte. Igualmente, orden&oacute; que la comunidad  asistiera a sus funerales, &quot;que se har&aacute;n en la capilla del colegio&quot;. Ver Carlos  Valderrama Andrade, <i>Miguel Antonio Caro y  la Regeneraci&oacute;n. Apuntes y documentos para la comprensi&oacute;n de una &eacute;poca,</i> Santaf&eacute; de Bogot&aacute;, Publicaciones del Instituto Caro y Cuervo, XCVI, pp. 25,  425, 580–586, 717, 718 y 722; <i>Revista del  Colegio Mayor de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario</i>, Vol. 1, No. 2 (marzo de 1905),  p. 74; Ib&iacute;dem, No. 5 (junio de 1905), pp. 319–320. Fue reemplazado en la  Consiliatura por Liborio Zerda, nombrado por decreto n&uacute;mero 679 del 24 de junio  de 1905, proferido por el presidente de la Rep&uacute;blica de Colombia, general  Rafael Reyes, con la firma del ministro de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica. Ver Ib&iacute;dem, No.  6 (julio de 1905), pp. 371–372.</p>     <p><a href="#s22" name="22"><sup>22</sup></a> Art&iacute;culo primero del decreto n&uacute;mero 62 del 29 de  enero de 1889, suscrito en Anapoima por el presidente de la Rep&uacute;blica de  Colombia, Carlos Holgu&iacute;n, y en Bogot&aacute; al d&iacute;a siguiente por el ministro de  Instrucci&oacute;n P&uacute;blica, J. Casas rojas. Verlo en <i>Diario Oficial,</i> No. 7.684, correspondiente al mi&eacute;rcoles 30 de enero  de 1889, p. 127.</p>     <p><a href="#s23" name="23"><sup>23</sup></a> Art&iacute;culo segundo del decreto citado. Por el n&uacute;mero 63  de la misma fecha, se nombr&oacute; rector en propiedad de la Facultad de Derecho de  la Universidad Nacional al doctor Jos&eacute; Mar&iacute;a Gonz&aacute;lez Valencia. <i>Diario Oficial,</i> No. 7.684,  correspondiente al mi&eacute;rcoles 30 de enero de 1889, pp. 127–128. En nota del 30,  el ministro de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica indic&oacute; que por cuanto se encontraba en curso  el t&eacute;rmino se&ntilde;alado para las matr&iacute;culas de la Universidad Nacional y no se  hab&iacute;an provisto las plazas de vicerrector y secretario de la Facultad de  Derecho, deb&iacute;a ejercer accidentalmente las funciones de secretario de dicha  Facultad, para efectos de abrir y llevar el libro de matr&iacute;culas respectivo, el  del Colegio del Rosario. En consecuencia, los j&oacute;venes que desearon tomar  matr&iacute;cula en dicha Facultad deb&iacute;an hacerse presentes en la Secretar&iacute;a del  Rosario, donde el secretario deb&iacute;a abrir un libro separado &quot;para extender las  respectivas diligencias, seg&uacute;n lo que sobre este disponga el Sr. Rector de la  Facultad, doctor Jos&eacute; Mar&iacute;a Gonz&aacute;lez Valencia&quot;. Ver <i>Ib&iacute;dem</i>, p. 128. Cuando en 1906 re reabri&oacute; la Facultad de  Jurisprudencia del Colegio Mayor de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario, Gonz&aacute;lez  Valencia fue designado catedr&aacute;tico de derecho civil primero. &Eacute;ste, y los  nombramientos de los dem&aacute;s del primer a&ntilde;o, fueron hechos por acuerdo n&uacute;mero 3  del 6 de febrero de 1906, de la Consiliatrura del colegio, compuesta por el  rector Carrasquilla, el vicerrector Jenaro Jim&eacute;nez y los consiliarios Jos&eacute; I. Trujillo,  Carlos Ucr&oacute;s y Liborio Zerda. Verlo en <i>Revista  del Colegio de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario</i>, Bogot&aacute;, Vol. 2, No. 12 (marzo de  1906), pp. 119–120. El Ministerio de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica, a cargo de Carlos  Cuervo M&aacute;rquez, aprob&oacute; los nombramientos en nota del 15 del mismo mes. Verla en <i>Ib&iacute;dem</i>, vol. 2, No. 13 (abril de  1906), pp. 131–132. En 1907 Gonz&aacute;lez Valencia fue designado catedr&aacute;tico del  segundo curso de derecho civil, nombr&aacute;ndose para que lo reemplazara en el  primero a Bonifacio V&eacute;lez, quien por &quot;inconvenientes insuperables&quot; no acept&oacute;  tal cargo. En su reemplazo fue designado Nicasio Anzola. Ver acuerdo n&uacute;mero 4  de la Consiliatura del Colegio Mayor de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario, fechado en  Bogot&aacute; el 2 de febrero de 1907, nota de Bonifacio V&eacute;lez, designaci&oacute;n de Nicasio  Anzola, &quot;antiguo alumno del colegio&quot;, y la nota de aceptaci&oacute;n del acuerdo  suscrita por el ministro de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica, Jos&eacute; Mar&iacute;a Rivas Groot, el 20  de febrero de 1907, en <i>Ib&iacute;dem,</i> Vol.  3, No. 23 (abril de 1907), pp. 1709–172.</p>     <p><a href="#s24" name="24"><sup>24</sup></a> Art&iacute;culo cuarto del decreto 62 citado.</p>     <p><a href="#s25" name="25"><sup>25</sup></a> Art&iacute;culo quinto del decreto 63 citado.</p>     <p><a href="#s26" name="26"><sup>26</sup></a> &nbsp;<i>Archivo del Congreso de la Rep&uacute;blica de  Colombia. Leyes aut&oacute;grafas, </i>tomo V de 1890 que contiene las leyes 74 a 87  de ese a&ntilde;o. La Ley 78 est&aacute; contenida en las p&aacute;ginas 94 a 111. El memorial que  se acaba de transcribir se encuentra en la 103 y siguientes. Se citar&aacute; en  adelante como <i>ACRC.</i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#s27" name="27"><sup>27</sup></a> Estadista y militar vallecaucano (Cali, octubre 30 de  1848 –Bogot&aacute;, marzo 2 de 1928), conocido en los a&ntilde;os de transici&oacute;n entre los  siglos XIX y XX por sus actividades pol&iacute;ticas que lo llevaron a desempe&ntilde;ar dos  veces la Presidencia de Colombia. Nacido en el hogar formado por Vicente  Holgu&iacute;n S&aacute;nchez y Mar&iacute;a Josefa Mallarino Ibarg&uuml;en, las familias Holgu&iacute;n y  Mallarino tuvieron importancia en la pol&iacute;tica de la segunda mitad del siglo  XIX; su t&iacute;o Manuel Mar&iacute;a Mallarino fue presidente de la Nueva Granada, y su  hermano Carlos Holgu&iacute;n, presidente de Colombia en los a&ntilde;os de la Regeneraci&oacute;n.  Jorge Holgu&iacute;n Mallarino hizo sus  primeros estudios bajo la direcci&oacute;n del escritor y educador Eustaquio Palacios  autor de <i>El alf&eacute;rez real,</i> a quien record&oacute;  con mucho aprecio. Se dedic&oacute; por entero a los negocios industriales, por lo  cual llego a tener una buena posici&oacute;n econ&oacute;mica y financiera. Lo que no  aprendi&oacute; en los libros, lo hizo de los hombres; lo que no bebi&oacute; en los  cl&aacute;sicos, lo adquiri&oacute; en la experiencia de las cosas. Fue un industrial y  comerciante que se interes&oacute; por la actividad pol&iacute;tica en una &eacute;poca de crisis  nacional. Holgu&iacute;n Mallarino trabaj&oacute; con denuedo por el triunfo del Partido  Conservador. Desde muy joven particip&oacute; en las guerras civiles y, entre ellas,  la de 1876–1878 contra el gobierno del presidente Aquileo Parra. Actu&oacute; en las  guerrillas de Pasquilla, donde obtuvo el grado de teniente coronel; as&iacute; mismo,  combati&oacute; en varias batallas de la guerra de 1876 y fue derrotado en la del  Puente del Com&uacute;n. Se refugi&oacute; en el Colegio de San Bartolom&eacute; hasta cuando  termin&oacute; la guerra. En el a&ntilde;o 1885, el presidente Rafael N&uacute;&ntilde;ez lo llam&oacute; para  desempe&ntilde;ara el cargo de ministro del Tesoro. En tal car&aacute;cter fue a Panam&aacute;,  comisionado por el gobierno para hacer que los americanos salieran del istmo,  ocupado por ellos durante la guerra de 1885. El t&iacute;tulo de general lo obtuvo en  la guerra de 1895, en la batalla de Cruz Colorada. Tambi&eacute;n particip&oacute; en la de Enciso. En un p&aacute;rrafo de  su <i>Autobiograf&iacute;a</i>, describi&oacute; la imagen  terrible de la guerra: &quot;La guerra es lo m&aacute;s espantoso que le puede acontecer a  los hombres. Recuerdo que despu&eacute;s de la batalla de Enciso, y al acercarme en  una comisi&oacute;n delicada ante el general Reyes, me toc&oacute; uno de los espect&aacute;culos  m&aacute;s horribles que es de suponer. En medio de una naturaleza bell&iacute;sima, los  campos sembrados de cad&aacute;veres. Los heridos, con los cr&aacute;neos, con todos los  huesos despedazados, lanzando las m&aacute;s terribles imprecaciones. Al campo de  batalla de Enciso acudieron todos los cuervos y todos los perros de la  Rep&uacute;blica&quot;. El general Jorge Holgu&iacute;n tambi&eacute;n particip&oacute; en el combate de La  Amarilla, donde propiamente no hubo derrota, sino un p&aacute;nico inexplicable que  invadi&oacute; al ej&eacute;rcito conservador, sin que hubiera posible detener a los  soldados. En la administraci&oacute;n del presidente Miguel Antonio Caro, Holgu&iacute;n fue  Ministro de Relaciones Exteriores; posteriormente de Guerra en las  administraciones de los presidentes Manuel Antonio Sanclemente y Rafael Reyes.  Cuando ocurrieron los hechos del trecemarcismo en el a&ntilde;o 1909, que culmin&oacute; con  la renuncia del presidente Rafael Reyes, el general Jorge Holgu&iacute;n ejerci&oacute; el  poder ejecutivo en calidad de designado, desde el 9 de junio de 1909 hasta el 4  de agosto del mismo a&ntilde;o. Durante su corto mandato enfrent&oacute; dificultades de  orden p&uacute;blico en Barranquilla, donde se present&oacute; una sublevaci&oacute;n militar. Le  entreg&oacute; el poder al presidente Ram&oacute;n Gonz&aacute;lez Valencia, el 4 de agosto de 1909.  El general Holgu&iacute;n se hizo cargo de la Presidencia de la Rep&uacute;blica por segunda  vez en el a&ntilde;o 1921, ante la renuncia de Marco Fidel Su&aacute;rez. Sirvi&oacute; de enlace  entre el poder ejecutivo y el legislativo, que ten&iacute;an grandes dificultades. A  pesar de la invitaci&oacute;n que hizo el liberalismo para que participara en el  gobierno, no tuvo dicha colaboraci&oacute;n. Le correspondi&oacute; perfeccionar el tratado  Urrutia–Thomson, pendiente de aprobaci&oacute;n desde 1914; y tambi&eacute;n dar las &uacute;ltimas  instrucciones para la firma del pacto Lozano–Salom&oacute;n, iniciado en el gobierno  anterior para dar fin al litigio de l&iacute;mites con el Per&uacute;. En su corto gobierno,  se interes&oacute; por la construcci&oacute;n de los ferrocarriles del Norte y del Pac&iacute;fico.  Con su formaci&oacute;n human&iacute;stica autodidacta, el general Jorge Holgu&iacute;n fue  periodista. Fund&oacute; el peri&oacute;dico <i>La Prensa </i>en  el a&ntilde;o 1891; su objetivo fue apoyar la presidencia del humanista Miguel Antonio  Caro. Tambi&eacute;n colabor&oacute; en <i>La naci&oacute;n, El  Correo Nacional y la Revista Literaria.</i> Escribi&oacute; varios folletos sobre asuntos  econ&oacute;micos, entre ellos, <i>La bestia negra  y Regulaci&oacute;n del sistema monetario.</i> En Par&iacute;s su obra <i>Desde cerca,</i> en defensa del convenio con Iord Avebury en 1905, para  unificar la deuda externa de la Rep&uacute;blica. Ver <i>Gran Enciclopedia de Colombia. Tem&aacute;tica, Biograf&iacute;as. T. 9,</i> Bogot&aacute;,  C&iacute;rculo de Lectores, 1994, pp. 294–295.</p>     <p><a href="#s28" name="28"><sup>28</sup></a> <i>ACRC</i>, pp.  98 a 102.</p>     <p><a href="#s29" name="29"><sup>29</sup></a> <i>ACRC</i>, p. 96.</p>     <p><a href="#s30" name="30"><sup>30</sup></a> Naci&oacute; en Cerrito, en la provincia de Buga, el 31 de  enero de 1851. Hizo sus estudios de literatura, medicina y jurisprudencia en el  Colegio Acad&eacute;mico de su ciudad natal y en el Mayor del Nuestra Se&ntilde;ora del  Rosario, hasta obtener su grado en derecho y ciencias pol&iacute;ticas el 27 de  noviembre de 1874. Sus profesiones fueron las de abogado y agricultor. Public&oacute;  sus informes como gerente del Banco y del Ferrocarril del Pac&iacute;fico como  Ministro de Guerra y de Relaciones Exteriores, etc. Tambi&eacute;n public&oacute; carios  art&iacute;culos sobre asuntos pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos, internacionales y agr&iacute;colas.  Dirigi&oacute; los siguientes peri&oacute;dicos: <i>El  Emisario </i>de Buga, en 1878<i>; La Rep&uacute;blica,</i> de Popay&aacute;n, en 1871; y la <i>Orientaci&oacute;n, </i>de  Cali, en 1911. Colabor&oacute; en <i>El Bien  P&uacute;blico, La Uni&oacute;n Cat&oacute;lica, Revista Moderna, El Nuevo Tiempo, </i>de Bogot&aacute;; <i>El Progreso, La Orientaci&oacute;n, </i>segunda  &eacute;poca y <i>La labor,</i> de Cali; y en <i>El Cauca </i>y <i>La Revista Caucana,</i> de Popay&aacute;n. El car&aacute;cter de tales publicaciones  fue pol&iacute;tico y de inter&eacute;s p&uacute;blico. Consagr&oacute; sus energ&iacute;as a los ramos de  finanzas, obras de fomento material e instrucci&oacute;n p&uacute;blica. Fue visitador fiscal  del antiguo municipio de Buga, administrador de Hacienda de toro en 1875, jefe  municipal de Buga en el mismo a&ntilde;o, rector del Colegio de Buga, delegado de la  Superintendencia de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica del Estado Soberano del Cauca en 1875 y  1876, vocal de la municipalidad de Buga en varios per&iacute;odos, diputado a la legislatura  del Cauca en 1877, representante al Congreso en 1878 y 1879, jefe de la  Provincia de Buga en 1886, Magistrado del Tribunal de Buga en 1887, secretario  de Gobierno del Cauca en 1887, 1888, 1889, 1890 y 1891, senador de la Rep&uacute;blica  en 1888 y 1890, catedr&aacute;tico de econom&iacute;a pol&iacute;tica y de derecho internacional en  la Universidad del Cauca en 1891, gerente del Banco del Estado en 1893, gobernador del departamento del Cauca  en 1894, 1904 y 1905, ministro de Guerra en 1896, 1897 y 1898, de Hacienda y  Tesoro en 1905, comisionado fiscal de la Gobernaci&oacute;n del Cauca ante el gobierno  nacional en la guerra de los Mil D&iacute;as, representante al Congreso de 1909, al  cual no concurri&oacute; por hallarse en Europa, senador de la Rep&uacute;blica desde 1901  hasta 1918, diputado a la Asamblea del Valle desde 1913 hasta 1916, ministro de  Relaciones Exteriores en 1917 y 1919, de Gobierno en 1918, segundo designado  para ejercer el poder ejecutivo en dicho a&ntilde;o, y gerente del Ferrocarril del  Pac&iacute;fico entre 1919 y 1922. Fue llamado a ejercer otros puestos que no acept&oacute;,  como el de juez de Circuito de Buga en 1880, procurador del Estado del Cauca en  1883, jefe provincial de Palmira en 1886, ministro en el Ecuador en 1902,  visitador de Consulados en 1906, consejero de la Legaci&oacute;n en Washington en el  mismo a&ntilde;o, ministro diplom&aacute;tico en Chile en 1919, etc. Miembro correspondiente  de la Academia Colombiana de Jurisprudencia. En 1924 fue nombrado gobernador  del departamento del Valle y en representaci&oacute;n de esta entidad se traslad&oacute; a  Manizales con el fin de asistir a la fiesta que all&iacute; se realiz&oacute; en el septuag&eacute;simo  quinto aniversario de la fundaci&oacute;n de esta ciudad. Seis u ocho d&iacute;as despu&eacute;s de  su llegada muri&oacute;, lo cual tuvo lugar el 16 de octubre del a&ntilde;o expresado. El d&iacute;a  30 de abril de 1925 se verific&oacute; con gran solemnidad en Popay&aacute;n la entrega que  hizo a esta ciudad del coraz&oacute;n del doctor Molina, con lo cual qued&oacute; cumplida su  &uacute;ltima voluntad. El congreso de ese a&ntilde;o decret&oacute; la erecci&oacute;n de un busto en la  capital del departamento del Valle a este hombre de Estado. Ver Joaqu&iacute;n Ospina, <i>Diccionario Biogr&aacute;fico y Bibliogr&aacute;fico de  Colombia,</i> t. II, Bogot&aacute;, Editorial &Aacute;guila Colombia, S.A., 1937, pp. 787–788.</p>     <p><a href="#s31" name="31"><sup>31</sup></a> <i>Anales del  Congreso</i>, No. 120 del viernes 6 de febrero de 1891, p. 955.</p>     <p><a href="#s32" name="32"><sup>32</sup></a> <i>ACRC,</i> p. 106.</p>     <p><a href="#s33" name="33"><sup>33</sup></a> <i>ACRC,</i> p. 107.</p>     <p><a href="#s34" name="34"><sup>34</sup></a> <i>Anales del Congreso</i>, No. 128, correspondiente al lunes 16 de febrero de  1861.</p>     <p><a href="#s35" name="35"><sup>35</sup></a> <i>Anales del Congreso</i>, No. 128, correspondiente al lunes 16 de febrero de  1891, p. 1.019.</p>     <p><a href="#s36" name="36"><sup>36</sup></a> <i>Anales del  Congreso</i>, No. 128, correspondiente al lunes 16 de febrero de 1891, p.  1.021. El texto del proyecto, tal como fue aprobado en tercer debate en el  Senado, puede verse aut&oacute;grafo en la p. 108 de <i>ACRC</i>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#s37" name="37"><sup>37</sup></a> <i>Anales del  Congreso</i>, No. 131, correspondiente al jueves 19 de febrero de  1891, p. 1.043.</p>     <p><a href="#38" name="38"><sup>38</sup></a> Eclesi&aacute;stico nacido en Burgos en 1573 y falleci&oacute; en  Bogot&aacute; el 8n de julio de 1654, arzobispo de Santaf&eacute; de Bogot&aacute; y fundador del  Colegio Mayor de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario. Se orden&oacute; a los 16 a&ntilde;os como  dominico. Regent&oacute; las c&aacute;tedras de artes y teolog&iacute;a en el convento de San Pablo  de Burgos, y de teolog&iacute;a en San Pedro M&aacute;rtir de Toledo; fue maestro de  estudiantes en San Ildefonso el Real de toro. En 1625 alcanz&oacute; el magisterio y  fue prior de su convento de Burgos y definidor en el Cap&iacute;tulo Provincial de  Toro. En 1617 se le nombr&oacute; predicador real del palacio por el cardenal  arzobispo de Sevilla diego de Guzm&aacute;n, cargo en el que fue confirmado por Felipe  IV. Fue consejero espiritual del &quot;favorito&quot; del rey, don francisco de Sandoval  y Rojas, primer duque de Lerma. En 1626 dio el pase para la impresi&oacute;n de la  obra <i>Pol&iacute;tica de dios, gobierno de Cristo  y tiran&iacute;a de Satan&aacute;s,</i> de Francisco de Quevedo, hecho que motiv&oacute; que &eacute;ste,  en 1633, le dedicara su tratado <i>La cuna y  la sepultura, para el conocimiento propio y desenga&ntilde;o de las cosas ajenas, para  el conocimiento propio y desenga&ntilde;o de las cosas ajenas. </i>Vacante la sede  metropolitana del Nuevo Reino de granada por muerte del arzobispo D. Bernardino  de Almansa, el rey Felipe IV design&oacute; a fray Crist&oacute;bal para arzobispo de  Santaf&eacute;, el 2 de abril de 1634. En su nueva misi&oacute;n lo acompa&ntilde;aron su hermana  Ana Mar&iacute;a, viuda de Juan de Castellanos; sus sobrinos Roque y Juan Bravo,  cl&eacute;rigo el primero y capit&aacute;n el segundo; do&ntilde;a Mar&iacute;a Bravo de Torres y su prima  do&ntilde;a Mar&iacute;a de Isla. Lleg&oacute; a Cartagena de Indias entre julio y agosto y all&iacute;, en  el templo de Santo Domingo, recibi&oacute; el sagrado palio de manos del obispo, fray  Luis de C&oacute;rdoba y Ronquillo. Debido a las grandes prerrogativas que el patrono  real hab&iacute;a otorgado a los presidentes, las relaciones de &eacute;stos con la Iglesia no  eran nada f&aacute;ciles. El antecesor de fray Crist&oacute;bal, Bernardino de Almansa, hab&iacute;a  tenido una guerra cuartel con los presidentes Sancho Gir&oacute;n de Narv&aacute;ez y Mart&iacute;n  de Saavedra y Guzm&aacute;n, quienes fueron apoyados por los jesuitas. Para la fiesta  de Corpus Christi, en junio de 1636, Torres escribi&oacute; una obra que titulo <i>Lengua eucar&iacute;stica del hombre bueno,  exposici&oacute;n del ang&eacute;lico Santo Tom&aacute;s de Aquino sobre la Eucarist&iacute;a.</i> Durante  esta celebraci&oacute;n, el serm&oacute;n de un jesuita sobre la comuni&oacute;n de los indios  impresion&oacute; a fray Crist&oacute;bal de tal manera que procedi&oacute; a convocar una junta de  estudio sobre el fomento de &eacute;sta. Fruto de los trabajos de la junta, el  arzobispo decret&oacute; el 25 de noviembre de 1636 una censura por &quot;el abuso tan  pernicioso que est&aacute; entablado en las Indias, principalmente en este reino, de  negar la comuni&oacute;n a los indios, casi generalmente, a&uacute;n en la hora de la  muerte&quot;. Torres orden&oacute; preparar a los indios para la comuni&oacute;n y examinar  (ayudado por los jesuitas Coluccini y Dadey) a los doctrineros en ciencia eclesi&aacute;stica  y lengua ind&iacute;gena y averiguar la validez del bautismo de los adultos. Tan  importante fue su labor que el can&oacute;nigo de Santaf&eacute; escribi&oacute;: &quot;El se&ntilde;or don fray  Crist&oacute;bal de Torres, que gobern&oacute; este arzobispado, el a&ntilde;o 1636, esto es, cien  a&ntilde;os despu&eacute;s de la conquista, fue el primero que se resolvi&oacute; a dar la comuni&oacute;n  a los indios&quot;. En agradecimiento, los ind&iacute;genas de Gachancip&aacute; le obsequiaron  una mitra hecha de paja. El arzobispo apoy&oacute; con cien pesos anuales al Asilo de  Beneficencia, fundado por el presidente Saavedra y Guzm&aacute;n. En 1638, como  &quot;auxilio al Estado&quot;, envi&oacute; cinco mil pesos al gobernador de Guayana, Diego  L&oacute;pez de Escobar, quien sufri&oacute; saqueo de los ingleses, y coste&oacute; el viaje de  Francisco Vargas Maldonado y Juan Bravo de torres, sus sobrinos, para que  fueran en ayuda del gobernador. En 1640 el arzobispo fund&oacute; la Botica para  Indigentes, costeando de su peculio los sueldos del m&eacute;dico (350 pesos), del  cirujano (200 pesos) y del barbero (60 pesos). Su generosidad fue considerada  como largueza por el presidente, quien lo acus&oacute; ante el rey pidi&eacute;ndole que  ejerciera control sobre el arzobispo. El rey, Felipe IV, le dio el nombre de  &quot;Restaurador del Sant&iacute;simo Rosario&quot;, t&iacute;tulo que apreciaba m&aacute;s que el de  arzobispo de Santaf&eacute;, debido a su inmensa devoci&oacute;n, que lo llev&oacute; a  introducir rezo a coros del Sant&iacute;simo  rosario, costumbre que se extendi&oacute; a toda Espa&ntilde;a. Sobre el tema dej&oacute; escritas  dos obras: <i>El Ave Mar&iacute;a </i>(seis tomos  en folio) y <i>Cuna m&iacute;stica.</i></p>     <p>Para perpetuar  la memoria, bautiz&oacute; su claustro con el nombre de Colegio Mayor de Nuestra  Se&ntilde;ora del Rosario. Respecto a la fundaci&oacute;n de &eacute;ste, su bi&oacute;grafo Ariza dice: &quot;Apenas  llegado fray Crist&oacute;bal a su seda, capta la situaci&oacute;n de la cultura. La  Universidad de Santo Tom&aacute;s, la primera del Nuevo Reino, si bien est&aacute; erigida  con anuencia de su majestad&#91;...&#93; viene entrabada por la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s, que  anhela para su Academia Javeriana, fundada el 23 de junio de 1623, la categor&iacute;a  de universidad. Su mente se ilumina con una idea redentora: la fundaci&oacute;n de un  Instituto de Estudios Superiores, libre de litigios. Tal instituto ha de ser  una r&eacute;plica del colegio del arzobispo, de la ciudad de Salamanca, baja la gu&iacute;a  del ang&eacute;lico doctor Santo Tom&aacute;s de Aquino&quot;. El 1 de abril de 1645, fray  Crist&oacute;bal de Torres protocoliz&oacute; su proyecto, que ratific&oacute; el 4 de julio; erigi&oacute;  el colegio, lo puso bajo la direcci&oacute;n de sus hermanos de h&aacute;bito y design&oacute; como  rector al aragon&eacute;s fray Tom&aacute;s Navarro. El 28 de diciembre de 1653 fue  inaugurado; el 17 de enero de 1654 se protocolizaron los documentos pertinentes  a la fundaci&oacute;n, inici&aacute;ndose una serie de dificultades con sus hermanaos de  h&aacute;bito, que fray Crist&oacute;bal no vio concluir, pues falleci&oacute; el 8 de julio de ese  a&ntilde;o. Ver <i>Gran Enciclopedia de Colombia.  Tem&aacute;tica, Biograf&iacute;as, </i>t. 10, Bogot&aacute;, C&iacute;rculo de Lectores, 1994, pp. 573–574.</p>     <p><a href="#s39" name="39"><sup>39</sup></a> <i>ACRC, </i>p. 109.</p>     <p><a href="#s40" name="40"><sup>40</sup></a> <i>Anales del Congreso</i>, No. 150,  correspondiente al viernes 13 de marzo de 1891, p. 1197.</p>     <p><a href="#s41" name="41"><sup>41</sup></a> <i>Anales del Congreso</i>, No. 150,  correspondiente al viernes 13 de marzo de 1891, p. 1198.</p>     <p><a href="#s42" name="42"><sup>42</sup></a> La ley aparece suscrita por el presidente del  Senado, Jorge Holgu&iacute;n por el de la C&aacute;mara de Representantes, Adriano Trib&iacute;n,  por el secretario del Senado, Enrique de Narv&aacute;ez, por el de la C&aacute;mara de  Representantes, Miguel A. Pe&ntilde;aredonda. La sanci&oacute;n corri&oacute; a cargo del presidente  Calos Holgu&iacute;n y del ministro de Fomento encargado del Ministerio del Tesoro,  Marcelino Arango. Ver texto manuscrito en la p. 11 de ACRC.</p> </font>      ]]></body>
</article>
