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<journal-title><![CDATA[Estudios Socio-Jurídicos]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LOS SISTEMAS ELECTOREALES PARA EL CONGRESO EN COLOMBIA (1821-2002)]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In this century state control was alternated between single party regimes or hegemonies that celebrate neither competitive nor truly election under exclusionary electoral systems. Simple majority, block vote, and tiny electoral districts were examples of a systems designed to hinder equal participation of the opposite party. After a military regime in a transition moment (1953-57) both parties enter in a long period of collusion and cartelization (1957-2002) that allows state and political corruption, and at the same time the rise of an unstructured and volatile opinion vote. The new constitution incites (1991) clientage intensification and the formation of small personal and family electoral enterprises perverse dynamic can only by stopped by an institutionalize electoral reform base in a affective electoral threshold.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>LOS SISTEMAS ELECTOREALES PARA EL CONGRESO EN COLOMBIA (1821–2002)</b>*</font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>ELECTORAL SYSTEMS FOR CONGRESS IN COLOMBIA (1821–2002)</b></font></p>     <p><b><i>Oscar Delgado**</i></b></p>     <p> * Primera parte (general) del informe de investigaci&oacute;n sobre los sistemas electorales en Colombia, en el marco de la l&iacute;nea sobre Democracia y Sistema Pol&iacute;tico. El texto completo ser&aacute; publicado en la serie Documentos de Investigaci&oacute;n de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario.</p>     <p> ** Soci&oacute;logo de Investigaci&oacute;n de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario.</p> <hr>     <p><b>Resumen</b></p>     <p>El informe describe la sucesi&oacute;n de sistemas electorales adoptados por los reg&iacute;menes o hegemon&iacute;as unipartidarias (liberales o conservadoras), en la historia colombiana, a partir de la Independencia. Los dos partidos tradicionales de Colombia, fundados en 1847–48, fueron actores de un conflicto, generalmente violento, por el control del poder del Estado que se prolong&oacute; hasta 1953. En esa centuria alternaron reg&iacute;menes o hegemon&iacute;as unipartidarias que celebraban elecciones no competitivas ni sinceras, bajo sistemas electorales excluyentes (mayor&iacute;a simple, voto en bloque y peque&ntilde;as circunscripciones) para obstaculizar la participaci&oacute;n pol&iacute;tica del partido en la oposici&oacute;n.</p>     <p>Luego de un r&eacute;gimen militar de transici&oacute;n (1953–57) ambos partidos entran en un largo per&iacute;odo de colusi&oacute;n o cartelizaci&oacute;n (1957–2002...) que facilita la corrupci&oacute;n en el Estado y en la pol&iacute;tica, y con el desprestigio de los partidos la aparici&oacute;n de un voto de opini&oacute;n inestructurado y vol&aacute;til. La nueva Constituci&oacute;n (1991) general la intensificaci&oacute;n del clientelismo electoral y la conformaci&oacute;n de peque&ntilde;as empresas de clientes electorales, cuya din&aacute;mica perversa s&oacute;lo puede ser detenida con una reforma electoral re–institucionalizante basada en el umbral legal en el escrutinio.</p> <hr>     <p><b>Abstract</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>In this century state control was alternated between single party regimes or hegemonies that celebrate neither competitive nor truly election under exclusionary electoral systems. Simple majority, block vote, and tiny electoral districts were examples of a systems designed to hinder equal participation of the opposite party.</p>     <p>After a military regime in a transition moment (1953–57) both parties enter in a long period of collusion and cartelization (1957–2002) that allows state and political corruption, and at the same time the rise of an unstructured and volatile opinion vote.</p>     <p>The new constitution incites (1991) clientage intensification and the formation of small personal and family electoral enterprises perverse dynamic can only by stopped by an institutionalize electoral reform base in a affective electoral threshold.</p> <hr>     <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p>En el presente informe se examinan, con relaci&oacute;n a la historia de Colombia, desde la Independencia, los cuatro elementos t&eacute;cnicos constitutivos del concepto <i>sistema electoral </i>(como diferente de las nociones de r&eacute;gimen electoral, derecho electoral, proceso electoral o comportamiento electoral): tama&ntilde;o de las circunscripciones del voto y conversi&oacute;n de votos en esca&ntilde;os o f&oacute;rmula de escrutinio.<a href="#1" name="s1"><sup>1</sup></a></p>     <p>Al igual que en Europa (excepto Inglaterra, por siglos uninominal por mayor&iacute;a simple), en Colombia de 1821–1929 el sistema electoral fue del g&eacute;nero <i>mayoritario simple</i> (hasta 1904 de la especie <i>voto en bloque</i> y desde 1911 a 1929, de la especie <i>voto limitado</i>); entre 1931–49, de <i>representaci&oacute;n proporcional;</i> entre 1958–74, de nuevo, <i>voto limitado</i> con dos sub circunscripciones especiales (de partido liberal my del partido conservador), y entre 1975–2002, de retorno a la representaci&oacute;n proporcional, con atomizaci&oacute;n de partidos y de listas (las llamadas &quot;operaciones avispa&quot; de liberales, conservadores e independientes), a partir de la Constituci&oacute;n de 1991.</p>     <p>El per&iacute;odo secular de sistema mayoritario relativo (o a una vuelta) se divide en dos subsistemas electorales: (1) entre 1821–1904, el referido de <i>voto en bloque</i> para las circunscripciones plurinominales (o en las que se eligen dos o m&aacute;s esca&ntilde;os) con la mayor&iacute;a de ellas en los &aacute;mbitos de cat&oacute;n y de provincia como tales, y un n&uacute;mero menor de ambas entidades, como uninominales en 1914–20, y (2) entre 1905–29 en la norma y entre 1909–29 en la pr&aacute;ctica, el <i>voto limitado,</i> que garantiza la representaci&oacute;n de las principales minor&iacute;as en ese per&iacute;odo (partido liberal y republicano, a menudo en coalici&oacute;n electoral).</p>     <p>El sufragio indirecto para las corporaciones de base (concejos parroquiales/municipales) e intermedias (c&aacute;maras provinciales) termina en 1853, pero retorna para las Legislaturas estatales en el r&eacute;gimen federal de los radicales, y definitivamente concluye en 1885, ya que estas entidades —as&iacute; como la C&aacute;mara de Representantes— ser&aacute;n elegidas mediante sufragio directo a partir de los primeros comicios a la Regeneraci&oacute;n, efectuados en 1888.</p>     <p> Las Asambleas Electorales cantonales y provinciales (cuya funci&oacute;n &uacute;nica fue la de servir, desde 1821, como colegios electorales para la elecci&oacute;n, en segundo o tercer grado, de diputados de C&aacute;maras Provinciales, representantes a la C&aacute;mara y senadores de la Rep&uacute;blica), dejaron de existir en 1853. La reforma constitucional del 21 de mayo de ese a&ntilde;o dispuso la terminaci&oacute;n del sufragio indirecto (al que, no obstante, se retornar&iacute;a bajo el federalismo radical, en algunos Estados soberanos) y, por tanto, de las asambleas electorales. En veranillo democr&aacute;tico de 1853–58 toda clase de elecciones (incluso los presidenciales de 1856) se cumplieron en forma directa.</p>     <p>Pero bien pronto (a partir de 1863) retornar&iacute;a la forma <i>indirecta</i> bajo otro tipo de colegios electorales, es decir, las corporaciones multifuncionales, como (i) en el federalismo radical, las asambleas legislativas de Estados Soberanos, que siempre eligieron en segundo grado a los tres senadores plenipotenciarios del Congreso de la Uni&oacute;n y, en algunos casos, a los representantes a la C&aacute;mara Federal, y (ii) en la Regeneraci&oacute;n, gobierno republicano y hegemon&iacute;as conservadora y liberal, las asambleas departamentales eligieron a los senadores (excepto entre 1910–37 cuando &eacute;stos fueron nombrado en tercer grado por los Consejos Electorales Departamentales, cuyos miembros a su vez eran elegidos por las asambleas departamentales).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los cantones como circunscripciones para la elecci&oacute;n de electores o apoderados para las Asambleas Electorales anteriores a 1853, fueron sustituidos desde la reforma de ese a&ntilde;o por los denominados <i>c&iacute;rculos electorales,</i> integrados por un conjunto de municipios (antes parroquias o distritos parroquiales), agrupados de acuerdo con la poblaci&oacute;n, en los cuales eran elegidas directamente las Legislaturas provinciales (anteriormente, C&aacute;maras de provincia) y, eventualmente, en, en ciertos Estados y momentos, en forma directa, tambi&eacute;n los representantes a la C&aacute;mara.</p>     <p>Ya desde 1888, como se vio, la elecci&oacute;n de los representantes a la C&aacute;mara ser&aacute; efectuada directamente, si bien en diferente tipo de circunscripciones y per&iacute;odos, como los <i>distritos electorales </i>(uninominales) de tama&ntilde;o demogr&aacute;fico igual o aproximado, en que a tal efecto se dividi&oacute; al territorio nacional, durante la Regeneraci&oacute;n. Entre 1911–29 las circunscripciones eleg&iacute;an en cada departamento un m&iacute;nimo de tres y un m&aacute;ximo de nueve representantes a la C&aacute;mara y de diputados a la Asamblea. Por &uacute;ltimo, desde 1913 hasta hoy desaparecieron los <i>c&iacute;rculos electorales </i> como circunscripciones para ambas corporaciones, pues desde entonces emergieron las <i>circunscripciones departamentales.</i></p>     <p>En esta coyuntura hay una variedad de sistemas (a) proporcional puro (1932–49 con adici&oacute;n de umbral entre 1937–49); (b) reforma de 1951–53 para atribuci&oacute;n de mayor&iacute;a absoluta de esca&ntilde;os a la lista que obtenga la primera mayor&iacute;a relativa; (c) otra vez voto limitado y muy desproporcional en t&eacute;rminos de la votaci&oacute;n real mayoritaria del liberalismo y minoritaria del conservatismo (1958–74); (d) semiproporcionales por cociente (1978–90), y (e) residual o por analog&iacute;a, sistema del tipo <i>voto &uacute;nico no transferible </i>(VUNT), Entre 1991–2002.</p>     <p><b>El vac&iacute;o de competitividad</b></p>     <p>En la investigaci&oacute;n se ha podido constatar que el proceso pol&iacute;tico colombiano ha carecido de competitividad, por haber pasado de una relaci&oacute;n <i>interpartidaria</i> muy conflictiva, e incluso beligerante (1848–1903), a una menos agresiva entre 1904–29, y de nuevo demasiado conflictiva en el lapso 1943–53 (con fuerte violencia entre 1946–53) a otra de convergencia —primero constitucionalizada en 1957, y luego por acuerdo t&aacute;cito en el pos Frente Nacional– para la m&aacute;s c&oacute;moda depredaci&oacute;n patrimonialista del Estado por parte de la clase <i>pol&iacute;tica</i> de ambos partidos tradicionales (1958–2002). En este &uacute;ltimo per&iacute;odo las &eacute;lites, primero, y la clase pol&iacute;tica, luego, renuncian a adoptar el sistema mayoritario de gobierno y oposici&oacute;n; pero no por ello lleg&oacute; a conformarse un sistema pol&iacute;tico de consenso social (en la dicotom&iacute;a lijphartiana de Westminster— consociatividad) ya que en el informal convenio depredador de los bienes p&uacute;blicos, la clase pol&iacute;tica no alcanza a representar m&aacute;s que a una proporci&oacute;n minoritaria de la naci&oacute;n colombiana y, sobre todo, a s&iacute; misma. </p>     <p>En la carencia absoluta de <i>competitividad</i> se advierte:</p> <ul>      <li> Que la sucesi&oacute;n hist&oacute;rica de reg&iacute;menes autoritarios y hegemon&iacute;as duras ha impedido la formaci&oacute;n de un espacio en el que los adversarios pol&iacute;ticos tengan igualdad de oportunidades para hacer campa&ntilde;as, y que a voluntad de los sufragantes no sea desvirtuada mediante las numerosas modalidades de fraudes que han sido la constante hist&oacute;rica, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XIX (pues las elecciones fueron menos insinceras en el per&iacute;odo pre partidista de la Nueva Granada, el de la competencia m&aacute;s o menos deferente entre facciones, como lo reconoci&oacute; David Bushnell).<a href="#2" name="s2"><sup>2</sup></a></li>     </ul> <ul>      <li> En el Frente Nacional y en el post Frente, si bien ces&oacute; el belicismo inter–partidario, el objetivo ideal de constituir una democracia competitiva, incluso de un <i>multipartidismo moderado </i>(en la tipolog&iacute;a sartoriana), se frustr&oacute; totalmente, porque el elitismo olig&aacute;rquico, que controlaba a los partidos de un modo <i>polite</i>, fue sustituido por una clase <i>pol&iacute;tica bipartidista</i>, cuyo comportamiento <i>colusivo</i> de tipo <i>cartel–party</i> origin&oacute; el r&eacute;gimen patrimonialista exacerbado en los &uacute;ltimos 32 a&ntilde;os (1970–2002), que no ces&oacute; en la actual fase pos constitucional de 1991 con la apertura hacia el <i>intercambio generalizado</i> (noci&oacute;n citada por von Beyme en su obra sobre &eacute;lites y clase pol&iacute;tica). La colusi&oacute;n inter–partidaria no es un fen&oacute;meno exclusivo de Colombia y ha sido teorizado recientemente por este autor<a href="#3" name="s3"><sup>3</sup></a> y por los mencionados (Katz and Mair, 1995; Katz, 1999; Bartolini, 1999–2000).</li>     </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>UMBRAL (1937–49)</b></p>     <p>Un lustro despu&eacute;s de haberse iniciado el sistema proporcional (f&oacute;rmula Hare de cociente natural y mayores restos), en 1937 empez&oacute; a regir el <i>umbral</i> de un 50% de dicho cociente, como cl&aacute;usula de exclusi&oacute;n de listas con votaci&oacute;n equivalente inferior a dicha barrera, y desde 1946 las votaciones por listas inferiores al mismo tipo de umbral, en vez de seguir siendo eliminadas o descartadas del escrutinio final, deb&iacute;an ser acumuladas en las circunscripci&oacute;n a la lista mayoritaria del mismo partido, antes del siguiente paso definitivo en el escrutinio para adjudicar los esca&ntilde;os entre las listas que superaron la barrera.</p>     <p>Esta importante restricci&oacute;n —el umbral que impidi&oacute; la subdivisi&oacute;n excesiva de los partidos tradicionales, y a la vez la formaci&oacute;n y desarrollo de un tercer partido— fue aplicada, mientras estuvo vigente, en todas las elecciones directas para representantes a la C&aacute;mara, diputados a las asambleas departamentales y concejales de los municipios, (m&aacute;s adelanta se informar&aacute; en detalle sobre la pr&aacute;ctica del umbral o cl&aacute;usula de exclusi&oacute;n).</p>     <p><b>Panor&aacute;mica general</b></p>     <p>En s&iacute;ntesis, las relaciones pol&iacute;tico–electorales entre los partidos liberal y conservador fueron: (1) conflictivas hasta la beligerancia y la exclusi&oacute;n del partido opositor entre 1848–1904 y 1946–53; (2) semiconflictivas con moderada oposici&oacute;n liberal en 1914–29 y con fuerte oposici&oacute;n conservadora entre 1934–45, y (3) finalmente cartelizadas o coludidas entre liberales y conservadores, y la exclusi&oacute;n de terceros partidos, durante el Frente y el pos Frente Nacional, esto es, en los 44 a&ntilde;os &uacute;ltimos comprendidos entre 1958 y 2002.</p>     <p>Dicho en forma reductiva, la relaci&oacute;n interpartidaria ha sido de reg&iacute;menes autoritarios o hegem&oacute;nicos de un partido, y de oposici&oacute;n del partido dominado, en general entre 1848 y 1953, y de <i>cartelizaci&oacute;n o de conclusi&oacute;n</i> agenciada inicialmente por una oligarqu&iacute;a bipartidista y poco despu&eacute;s por una clase pol&iacute;tica bipartidista m&aacute;s numerosa y vinculada al parlamento, entre 1958 y 2002.</p>     <p>Con respecto a la guerra de los Mil D&iacute;as (1899–1902) y a la &eacute;poca de La Violencia de mediados del siglo XX, ambos procesos de beligerancia e intimidaci&oacute;n interpartidaria culminaron con reg&iacute;menes extrapartidarios apaciguadores: (a) el Quinquenio de Reyes (1904–09) y (b) el cuatrienio militarista de Rojas Pinilla (1953–57).</p>     <p>Acerca de la verdadera fuerza electoral de los partidos en la historia electoral colombiana —al margen de los fraudes institucionalizados bajo todos los reg&iacute;menes, y de la coacci&oacute;n del partido–Estado dominante—, la informaci&oacute;n disponible no permite observarla con certeza. En cada etapa del desarrollo de la participaci&oacute;n electoral de la poblaci&oacute;n, los partidos bajo dominaci&oacute;n no dejaron de contar con alguna fuerza o recursos con los cuales aspirar a reconquistar la hegemon&iacute;a perdida. Esto fue as&iacute; durante la centuria de la &eacute;poca conflictiva (1848–1953), excepto durante el r&eacute;gimen de dominaci&oacute;n autoritaria de la regeneraci&oacute;n (1885–1904), cuando al radicalismo —perseguido y excluido de la presencia electoral— no les quedaba otra alternativa que la insurrecci&oacute;n, efectivamente materializada en la guerra de los Mil D&iacute;as (tras el frustrado intento preliminar de 1895).</p>     <p>Los ganadores de las guerras civiles, mediante la puesta en pr&aacute;ctica de estrategias de dominaci&oacute;n, lograban reducir la fuerza del partido excluido y en la oposici&oacute;n hasta cuando &eacute;ste consegu&iacute;a revitalizarse para aspirar a la reconquista del poder. En un terreno hipot&eacute;tico podr&iacute;amos considerar a mediados del siglo XIX, cuando los partidos acabaron de constituirse, la alianza del conservatismo con la Iglesia determin&oacute; su supremac&iacute;a electoral en la coyuntura del veranillo democr&aacute;tico (sufragio universal masculino, directo y secreto, etc.). As&iacute; se explica su mayor&iacute;a electoral sobre el liberalismo y las elecciones de Congreso (en 1853, 1855 y 1857) y desde entonces la aversi&oacute;n del c&iacute;rculo de los radicales al voto universal, para el que a su juicio hac&iacute;a falta mayor autonom&iacute;a individual y colectiva, y m&aacute;s educaci&oacute;n de la masa de la poblaci&oacute;n subalterna, ante el flamante derecho de sufragio universal masculino.</p>     <p>En la hegemon&iacute;a conservadora, tras haber sufrido la coacci&oacute;n de la Regeneraci&oacute;n y la derrota en la Guerra de Tres A&ntilde;os, el liberalismo fue favorecido por el desarrollo social y econ&oacute;mico, as&iacute; como por el cambio cultural (urbanizaci&oacute;n, reinicio por largo tiempo de la impedida educaci&oacute;n laicizante, formaci&oacute;n de la clase media y creaci&oacute;n de empleos en el sector privado, etc.), gracias a lo cual adquiere una fuerza electoral y pol&iacute;tica a partir de los a&ntilde;os veinte del siglo pasado, frente a un conservatismo beligerante desde 1934<a href="#4" name="s4"><sup>4</sup></a> hasta el golpe militar de 1953.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De las dominaciones unipartidistas se pasar&aacute; a la dominaci&oacute;n bipartidista a partir de 1957. Desde entonces se inicia un lento desgaste del capital pol&iacute;tico de ambos partidos tradicionales, menos intenso en los primeros lustros frente nacionalistas y aceleradamente en la fase posconstitucional (despu&eacute;s de 1991), hasta llegar a representar s&oacute;lo una porci&oacute;n muy menguada de la poblaci&oacute;n y del electorado.<a href="#5" name="s5"><sup>5</sup></a> As&iacute; mismo, una crisis del r&eacute;gimen pol&iacute;tico frente al voto–protesta del sector a partidario, que sobre determin&oacute; los resultados , margin&oacute; de la decisi&oacute;n a los partidos tradicionales en las dos &uacute;ltimas elecciones presidenciales (las de 1998 y 2002), lo que ha agravado su crisis (sobre todo la de este &uacute;ltimo), la de cada uno por separado y la de ambos como partido–cartel.</p>     <p>Resta esperar para saber si se repetir&aacute; la historia de los momentos de la marginaci&oacute;n forzosa de los partidos, tanto de la pol&iacute;tica como del Estado, ya registrada hist&oacute;ricamente en el Quinquenio de reyes y en la dictadura de Rojas Pinilla, cuando los partidos fueron sometidos por la fuerza a cuarentena pol&iacute;tica, con lo cual resurgieron con f&oacute;rmulas republicanas de reconciliaci&oacute;n dirigidas por l&iacute;deres respetados, vigorosos y vistos por la opini&oacute;n como leg&iacute;timos dirigentes de los partidos (Alberto y Carlos Lleras, Alzate Avenda&ntilde;o y otros).</p>     <p> Una conclusi&oacute;n es la necesidad de <i>generar m&aacute;s democracia, </i>convertir las elecciones cartelizadas en competitivas entre partidos y movimientos, formar gobiernos en que el control pol&iacute;tico sea efectivamente cumplido por partidos o por movimientos de oposici&oacute;n, as&iacute; como reinstitucionalizar a los viejos partidos sin demas&iacute;as de esclerosis institucional y sin obstaculizar el crecimiento de terceros partidos o movimientos, cuya institucionalizaci&oacute;n debe ser propiciada. Para ello es urgente (1) el retorno al umbral electoral de los a&ntilde;os treinta y cuarenta del siglo XX, del medio cociente; (2) demarcar <i>c&iacute;rculos electorales</i> peque&ntilde;os, pero de igual tama&ntilde;o en poblaci&oacute;n, para evitar la sobrerrepresentaci&oacute;n , de los departamentos de menor o escasa poblaci&oacute;n, y (3) reducir dr&aacute;sticamente el n&uacute;mero de los actuales setenta partidos y movimientos, para configurar un <i>multipartidismo moderado </i>(Sartori), y en procura de tales objetivos, reformar el sistema electoral, de partidos y pol&iacute;tico.</p>     <p><b>Estado, sociedad y esfera p&uacute;blica</b></p>     <p>Desde la perspectiva de las ciencias sociales, en Colombia no abundan los estudios concretos sobre el Estado y su evoluci&oacute;n hist&oacute;rica, y menos de &eacute;ste en relaci&oacute;n con la sociedad y las esferas privada y <i>p&uacute;blica </i>(el mundo de la vida habermasiano). Predomina el sociocentrismo, y para los autores nacionales la evoluci&oacute;n del Estado —de la &#39;variable&#39; Estado, de Nettl— quiz&aacute; sea una asignatura pendiente de la comunidad de los analistas, aun despu&eacute;s de la ola socio–pol&iacute;tica e hist&oacute;rica de la d&eacute;cada de los ochenta en la academia del norte, del <i>bringing the state back in, <b> </b></i>a la que se sumaron otras tendencias te&oacute;ricas (neomarxianos, foucoultianos, feministas, neoestatistas y otros, como los de la escuela brit&aacute;nica del <i>discourse analysis </i> y los te&oacute;ricos del Estado sin Estado).<a href="#6" name="s6"><sup>6</sup></a>, o en la m&aacute;s reciente pregunta de Peter Evans: &iquest;El eclipse del Estado?<a href="#7" name="s7"><sup>7</sup></a></p>     <p>La sociedad civil en el sentido hist&oacute;rico euro c&eacute;ntrico no ha podido ser claramente identificada en el caso colombiano, pero un cierto sustituto para la defensa de las dominaciones fueron las oposiciones pol&iacute;ticas (de las facciones en 821–47: de los partidos antes del inicio de su actual conclusi&oacute;n, es decir, durante la referida centuria conflictiva) que dispusieron de un entorno muy importante para la controversia y las reclamaciones: la esfera p&uacute;blica. El polit&oacute;logo Javier San&iacute;n, S.J. escribe: &quot;No se construye sociedad civil sin ciudadanos actuantes, responsables y con liderazgo. Lo que antes se hac&iacute;a a trav&eacute;s de partidos pol&iacute;ticos hoy es dif&iacute;cil de realizar por la crisis de las organizaciones partidistas&quot;<a href="#8" name="s8"><sup>8</sup></a></p>     <p> Con la cartelizaci&oacute;n frentenacionalista no s&oacute;lo termina ese sustituto imperfecto de &quot;sociedad civil&quot; segmentada, de las dos subculturas pol&iacute;tico–religiosas, sino que, sin desaparecer del todo, declin&oacute; fuertemente la esfera p&uacute;blica, un escenario abierto de despliegue de conocimientos, cultura y lucha ideol&oacute;gica entre dos cosmovisiones, que se inici&oacute; a fines del siglo XVIII con la generaci&oacute;n precursora y se prolong&oacute; hasta el comienzo del Frente Nacional (con s&oacute;lo un corto per&iacute;odo en que el autoritarismo suprimi&oacute; tajantemente dicha esfera p&uacute;blica, en 1855–1904, y el Quinquenio durante el cual, el liberalismo derrotado en la guerra dej&oacute; de ser opositor al aceptar la colaboraci&oacute;n administrativa con Reyes).</p>     <p>En el presente, entre los &quot;intelectuales p&uacute;blicos&quot; (Posner)<i> sociocentristas</i> cabr&iacute;a mencionar, a guisa de ejemplo, a los distinguidos acad&eacute;micos Marco Palacios<a href="#9" name="s9"><sup>9</sup></a> y Jorge Garay;<a href="#10" name="s10"><sup>10</sup></a> en el intermedio, en la l&iacute;nea &quot;estrat&eacute;gica–relacional&quot; de Jessop y de Bertramsen y otros,<a href="#11" name="s11"><sup>11</sup></a> a Francisco Leal Buitrago y Miguel &Aacute;ngel Herrera;<a href="#12" name="s12"><sup>12</sup></a> en la exploraci&oacute;n estadocentrista, a los polit&oacute;logos Alejo Vargas, Pedro Santana, Ricardo Garc&iacute;a Duarte, Sneider Rivera<a href="#13" name="s13"><sup>13</sup></a> y otros, y de modo m&aacute;s directo y hol&iacute;stico, a los neohobbesianos Mar&iacute;a Teresa Uribe de Hincapi&eacute;<a href="#14" name="s14"><sup>14</sup></a> y Mauricio Garc&iacute;a Villegas.<a href="#15" name="s15"><sup>15</sup></a></p>     <p>De los nuevos marcos de referencia te&oacute;ricos para los estudios emp&iacute;ricos e hist&oacute;ricos sobre el Estado, la sociedad y la esfera p&uacute;blica en el pa&iacute;s, podr&iacute;an derivarse varios autores: una es de que en la contemporaneidad, Colombia tiene un Estado d&eacute;bil, pero tambi&eacute;n una sociedad civil d&eacute;bil16, y otra m&aacute;s bizarra, la de que Colombia sea un Estado sin Estado y sin sociedad civil (o con referencia al &uacute;ltimo concepto, como mera poblaci&oacute;n, masa o la &quot;multitud&quot; a la que alude Miguel &Aacute;ngel Herrera Zgaib en la estela de Spinoza, Hardt–Negri y Virolo).</p>     <p> En un ensayo de Mar&iacute;a Teresa Uribe de Hincapi&eacute; se lee:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>      <p>&quot;Los estados de guerra prolongados, no s&oacute;lo mantienen en vilo la soberan&iacute;a estatal sino que han permitido la conformaci&oacute;n de &oacute;rdenes f&aacute;cticos plurales donde se han establecido, a lo largo del tiempo, verdaderos poderes alternativos que mantienen, en los territorios por ellos controlados, el mando supremo, la capacidad de tomar la decisi&oacute;n soberana &#91;...Hay tambi&eacute;n estrategias gubernamentales plurales que combinan todas las formas de guerra, desde la convencional a trav&eacute;s del ej&eacute;rcito regular hasta las acciones ilegales y las operaciones encubiertas&quot;.<a href="#17" name="s17"><sup>17</sup></a></p> </blockquote>     <p>Y en esta tendencia, o similar, Mauricio Garc&iacute;a Villegas escribe:</p>     <blockquote>      <p>&quot;En Colombia la violencia ha ido creciendo a la par con los aparatos represivos del Estado, y de manera espec&iacute;fica con el estado de excepci&oacute;n &#91;... El derecho de excepci&oacute;n es una especie de espejo de la realidad. Describe y analiza con agudeza todas las manifestaciones del delito, mientras &eacute;ste se reproduce y recrea por doquier &#91;...Durante el Frente Nacional &#91;... la debilidad hegem&oacute;nica no permit&iacute;a la construcci&oacute;n de un Estado abierto y participativo pero, al mismo tiempo, la centralidad del derecho no abr&iacute;a la posibilidad, por lo menos simb&oacute;lica, de cambio social, justicia y participaci&oacute;n pol&iacute;tica &#91;... El contrato social simb&oacute;lico restringido parece haber agotado su eficacia pol&iacute;tica en la medida en que &#91;...este contrato sobrevuela por encima de una sociedad en gran medida descontractualizada...&quot;<a href="#18" name="s18"><sup>18</sup></a></p> </blockquote>     <p><b>Cartelizaci&oacute;n, consociatividad, pilarizaci&oacute;n y corporatismo</b></p>     <p>La fase de construcci&oacute;n de una democracia con elecciones realmente competitivas y partidos de masas, que debi&oacute; iniciarse en el momento de finalizar legalmente el Frente Nacional (1974) fue frustrada por la emergencia y por la consolidaci&oacute;n del citado sistema de Katz y Mair denominan del <i>partido–cartel</i>, y por el ejercicio del modelo tradicional de clase pol&iacute;tica de patronazgo<a href="#19" name="s19"><sup>19</sup></a> y patrimonialismo (Weber), patolog&iacute;as de la pr&aacute;ctica pol&iacute;tica que el cambio normativo constitucional de 1991 no logr&oacute; eliminar y curiosamente —sin que tal fuera la intenci&oacute;n de los constituyentes— m&aacute;s bien exacerb&oacute;. Por ello, a juicio de no pocos autores, en la perspectiva pol&iacute;tica el per&iacute;odo del Frente Nacional —en su fase actual de decadencia y desintegraci&oacute;n como r&eacute;gimen—, a&uacute;n no ha concluido.    <br>  Hay una diferencia sustancial entre los conceptos de cartelizaci&oacute;n y el lijphartiano de consociacionalismo (consociaci&oacute;n, consociatividad). Entre los pa&iacute;ses europeos que tradicionalmente han utilizado este tipo de sistema pol&iacute;tico, es importante el caso de Holanda. Como es sabido, esta sociedad se halla dividida en cuatro segmentos o culturas —protestante ortodoxo, cat&oacute;lico romano, socialdem&oacute;crata y liberal &#39;neutral&#39;—. La variante consociacionalista que all&iacute; se practica es denominada <i>verzuiling</i> o pilarizaci&oacute;n (con tal met&aacute;fora identificada p&uacute;blicamente desde los de lograr a&ntilde;os treinta del siglo XX). Estas categor&iacute;as poseen v&iacute;nculos entre s&iacute;, pero no para la com&uacute;n depredaci&oacute;n del Estado (como en Colombia), sino para la realizaci&oacute;n del com&uacute;n objetivo de lograr &quot;emancipaci&oacute;n, tolerancia e identidad nacional&quot;.<a href="#20" name="s20"><sup>20</sup></a> Wintle distingue entre consociaci&oacute;n, pilarizaci&oacute;n y corporatismo, en comparaci&oacute;n con B&eacute;lgica y en una perspectiva de Uni&oacute;n Europea.</p>     <p><b>PERIODIZACI&Oacute;N</b></p>     <p>Con posterioridad a la guerra de independencia colombiana y con referencia a lo pol&iacute;tico (formaci&oacute;n y deformaci&oacute;n del Estado, formas de gobierno, modelos de partidos, ejercicio del poder) pueden distinguirse tres <i>&eacute;pocas</i> hist&oacute;rico–pol&iacute;ticas (1) formaci&oacute;n de instituciones y del Estado liberal cl&aacute;sico (1821–47); (2) centuria de fuerte conflictividad interpartidaria (1848–1953), y (3) r&eacute;gimen de bipartidismo colusivo o cartelizado (1957–2002..., agravado en efectos perversos en 1970–2002...).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En los 180 a&ntilde;os de poscolonia los colombianos no han podido constituir realmente un Estado–naci&oacute;n protectivo o siquiera neutral, ni un Estado de derecho, ni un sistema liberal–negativo o democr&aacute;tico (que hubieren sido realmente existentes). En esta larga historia tanto los conservadores como los liberales en la segunda &eacute;poca; como en la tercera, el r&eacute;gimen de la cartelizaci&oacute;n partidaria, han realizado elecciones te&ntilde;idas de fraude y coacci&oacute;n, por lo que s&oacute;lo en raras ocasiones (y &uacute;nicamente en unos pocos comicios presidenciales) pudieron llegar a ser efectivamente <i>competitivos</i> (entre ambos partidos, por ejemplo, en 1930, 1946, 1998 y 2002).</p>     <p><b>&bull; &Eacute;poca formativa de instituciones y del Estado liberal cl&aacute;sico (1821–47)</b></p>     <p>Consumada la independencia de Espa&ntilde;a, las &eacute;lites neogranadinas triunfantes determinan la formaci&oacute;n de la Gran Colombia, y con una perspectiva constitucionalista e institucionalista–liberal convocan el Congreso Constituyente de Villa del Rosario, cran el parlamento para la expedici&oacute;n de un ordenamiento jur&iacute;dico, en un trasfondo de rivalidad entre santanderistas y bolivarianos, que da al traste con el Estado grancolombiano en formaci&oacute;n.</p>     <p>El faccionalismo prepartidista (bolivarianos–santanderistas y ministeriales–progresistas) se prolonga en la Nueva Granada hasta cuando se supera el personalismo excesivo y, con un sentido org&aacute;nico de agrupamiento ideol&oacute;gico de &eacute;lites, adviene la formaci&oacute;n de los partidos conservador y liberal (1847–48). En esta &eacute;poca el r&eacute;gimen electoral es de sufragio indirecto, p&uacute;blico, altamente restringido en t&eacute;rminos de capacitarios y censitarios y, por lo tanto, de baja participaci&oacute;n electoral.</p>     <p>El cuatrienio 1828–32 fue de gran turbulencia pol&iacute;tica, desde la convocatoria de la Convenci&oacute;n de Oca&ntilde;a, que se disolvi&oacute;, hasta la elecci&oacute;n de Santander como presidente en 1832 —primero por la Convenci&oacute;n Constituyente el 9 de marzo, y luego ratificado por los electores de las asambleas cantonales (elegidos &eacute;stos por los sufragantes parroquiales el 1 de julio del mismo a&ntilde;o)—. En los a&ntilde;os finales de la Independencia, Bol&iacute;var fue elegido presidente de la Rep&uacute;blica por convenciones constituyentes en 1819 y 1821, y por colegios electorales cantonales en 1825; 1830, el 4 de mato el Congreso elige a Joaqu&iacute;n Mosquera, pero el 4 de septiembre el general Rafael Urdaneta toma el poder y permanece en el mando hasta el 2 de mayo de 1931. Despu&eacute;s, el general Domingo Caicedo, quien se hab&iacute;a rebelado contra Urdaneta el 14 de abril toma posesi&oacute;n de la presidencia ante el Consejo de Estado el 3 de mayo.</p>     <p>En la Nueva Granada los presidentes son primero elegidos por los colegio de cant&oacute;n, los que tras disponer de tres d&iacute;as para deliberar (&iquest;negociar? Porque a diferencia de USA aqu&iacute; no rigi&oacute; el mandato imperativo para los electores), reunidos en la respectiva cabecera del cant&oacute;n, y deb&iacute;an luego enviar los pliegos con los resultados al Congreso Nacional para el escrutinio. Como en casi todos los comicios para presidente, del per&iacute;odo neogranadino, ning&uacute;n candidato obten&iacute;a la mayor&iacute;a absoluta; por tal raz&oacute;n el mismo Congreso proced&iacute;a a perfeccionar la elecci&oacute;n entre los tres primeros candidatos en votaci&oacute;n, y luego entre los dos primeros.</p>     <p>Por su parte, los representantes y senadores eran elegidos por las Asambleas Electorales de provincia, con escrutinio realizado por las respectivas C&aacute;maras de Provincia, las que en caso de que un candidato posible no hubiera obtenido la mayor&iacute;a absoluta, proced&iacute;an a perfeccionar la elecci&oacute;n. En &eacute;poca tan temprana como es la Gran Colombia, se alude o se apela frecuentemente y de modo notable a la categor&iacute;a de la &quot;opini&oacute;n p&uacute;blica&quot;, tanto en la controversia period&iacute;stica como en los documentos oficiales.</p>     <p><b>&bull; Centuria de fuerte conflictividad interpartidaria (1848–1953)</b></p>     <p>Salvo breves periodos de treguas (1855–56; 1904–22; 1930–34; agosto 1945– agosto 1946), &eacute;sta es una &eacute;poca de fuerte conflictividad, incluso b&eacute;lica, entre los partidos conservador y liberal. Cada uno por separado constituyeron reg&iacute;menes de Estado–partido, tras la rebeli&oacute;n conservadora de 1851, y tras la frustrada tentativa de Ospina Rodr&iacute;guez (1857–61) de fundar un r&eacute;gimen conservador excluyente, advendr&aacute;n los reg&iacute;menes del federalismo radical (1863–85), el conservador–autoritario de la Regeneraci&oacute;n (1866–1904), la hegemon&iacute;a conservadora (1914–29), la hegemon&iacute;a liberal (1934–45) y entre 1949–53, de nuevo, la frustrada tentativa de reinstaurar un r&eacute;gimen conservador autoritario, en un cl&iacute;max de violencia entre el Estado–partido conservador y el liberalismo electoralmente mayoritario.</p>     <p>En esa &eacute;poca centenaria transcurren las llamadas guerras civiles (excepto la prepartidista de Los Supremos: 1839–41). El control del poder pol&iacute;tico pasaba de un partido excluyente, ya fuera de modo autoritario omnicomprensivo (como el r&eacute;gimen de la Regeneraci&oacute;n) o hegem&oacute;nico de intensidad intermedia (como en los dem&aacute;s reg&iacute;menes hegem&oacute;nicos de ambos partidos).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El r&eacute;gimen de la Regeneraci&oacute;n elimin&oacute; literalmente a los liberales radicales y en su agon&iacute;a como tal r&eacute;gimen, al t&eacute;rmino de la guerra de los Mil D&iacute;as, conden&oacute; a pena de muerte y ejecut&oacute; por fusilamiento, y en general sin f&oacute;rmula de juicio a numerosos excombatientes y a ciudadanos liberales<a href="#21" name="s21"><sup>21</sup></a>. El sistema electoral de los distritos uninominales y de las designaciones senatoriales por las asambleas, &quot;de uno en uno&quot;, le era en grado sumo ventajoso al r&eacute;gimen, por lo que el liberalismo de los radicales no pudo elegir a ning&uacute;n senador, y a s&oacute;lo dos representantes: Luis A. Robles en 1892 y Rafael Uribe Uribe en 1896. Al parecer en estos comicios los liberales habr&iacute;an obtenido mayor&iacute;a en dos distritos uninominales de Antioquia, dos de Panam&aacute; y Santiago P&eacute;rez por el binominal de Medell&iacute;n, pero las juntas electorales de los distritos (designados por el gobierno) anularon los resultados.<a href="#22" name="s22"><sup>22</sup></a></p>     <p>En tal &eacute;poca de enfrentamientos interpartidistas, excepto en la Regeneraci&oacute;n, como se vio, fue muy din&aacute;mica una activa esfera p&uacute;blica pol&iacute;tica —medios de comunicaci&oacute;n en soporte papel (des luego, no masivos), tertulias de caf&eacute; y de salones y, en ciertos momentos, p&uacute;lpitos de iglesias— de oposici&oacute;n y de controversia teol&oacute;gica y filos&oacute;fico–pol&iacute;tica entre dos cosmovisiones: la de la fe religiosa de los conservadores y la del racionalismo de los liberales. Al inicio del Frente Nacional, la Iglesia contribuy&oacute; a que se diera por cancelada esta &eacute;poca de violencia interpartidaria, y a principios de los a&ntilde;os sesenta opt&oacute; por aceptar definitivamente la secularizaci&oacute;n. Esta decisi&oacute;n ha sido desde entonces honrada en la pr&aacute;ctica. La siguiente &eacute;poca estar&iacute;a signada por la reconciliaci&oacute;n y por la simbiosis de liberales y de conservadores, pero en el ambiente estar&iacute;a marcada por otro tipo de violencia que acaba con el monopolio estatal de la fuerza f&iacute;sica, hecho que dej&oacute; a los nacionales sin protecci&oacute;n para su vida, su integridad y sus bienes.</p>     <p>En contraste con la dureza y con la exclusi&oacute;n de la Regeneraci&oacute;n, la intolerancia de los otros reg&iacute;menes se practic&oacute; con ciertas limitaciones: (a) en el r&eacute;gimen de los radicales, los conservadores mantuvieron el control de los estados de Antioquia y Tolima y, por largo tiempo o alternativamente, gobernaron en el Cundinamarca (que inclu&iacute;a a la capital de la Uni&oacute;n); (b) en la hegemon&iacute;a conservadora, debido a la pr&aacute;ctica del voto limitado o de lista incompleta, liberales y republicanos tuvieron acceso a alrededor de una cuarta parte de los esca&ntilde;os en todas las corporaciones p&uacute;blicas, y (c) en la breve hegemon&iacute;a liberal, los gobiernos no impidieron la fuerte acci&oacute;n opositora de los dirigentes conservadores en los medios de comunicaci&oacute;n, y en manifestaciones p&uacute;blicas que sol&iacute;an provocar enfrentamientos entre grupos de ambos partidos.</p>     <p>Tampoco la participaci&oacute;n del partido en las elecciones, ahora bajo el sistema de representaci&oacute;n proporcional, pese a lo cual los conservadores decidieron no concurrir a las urnas entre 1934–1938, cuando se realizaciones elecciones presidenciales en ambos a&ntilde;os, al igual que a las de C&aacute;mara y de asambleas departamentales en 1935 y 1937 (y por lo tanto no ten&iacute;an capacidad para designar representaci&oacute;n en la elecci&oacute;n de segundo grado del senado). En ese cuatrienio de abstenci&oacute;n protestataria l &uacute;nica excepci&oacute;n fue la de haber concurrido a las elecciones para consejos municipales de 1935 y 1937, ya que durante la hegemon&iacute;a liberal el conservatismo no estuvo ausente de los comicios para todas las corporaciones, con la &uacute;nica excepci&oacute;n del cuatrienio.</p>     <p>Los reg&iacute;menes de partido–Estado<a href="#23" name="s23"><sup>23</sup></a> terminaron en dos ocasiones por p&eacute;rdida de elecciones presidenciales, ocasionada por divisi&oacute;n del partido hegem&oacute;nico (en 1930 y 1946), pero en el siglo XIX las guerras civiles determinaron su finalizaci&oacute;n y el inicio de un nuevo r&eacute;gimen igualmente excluyente, as&iacute; como en la guerra de 1885 el desplome del r&eacute;gimen federal de los radicales. Tras la frustrada tentativa de 1895, el liberalismo se lanza a la guerra de los Mil D&iacute;as, en la que es derrotado militarmente por el ya pol&iacute;ticamente desgastado r&eacute;gimen, al que (despu&eacute;s del golpe palaciego dado por la fracci&oacute;n de los hist&oacute;ricos a la fracci&oacute;n nacionalista de los conservadores, en 1900, en plena guerra civil), sucede otro r&eacute;gimen —el del Quinquenio— en el que participan las importantes fracciones liberales del uribismo y del herrerismo, que ven&iacute;an de hacer la guerra.</p>     <p>La m&aacute;xima intensidad en la exclusi&oacute;n partidaria se present&oacute; (a) durante el r&eacute;gimen civil–autoritario, denominado la Regeneraci&oacute;n (1886–1904), que excluyo tajantemente al liberalismo radical, y (b) las dos dictaduras del siglo XX,  a saber: la dictadura civil de Ospina–G&oacute;mez–Urdaneta (1949–53), que excluy&oacute; al liberalismo, apoyada en la politizada polic&iacute;a, los militares conservadores y bandas partidarias,<a href="#24" name="s24"><sup>24</sup></a> y la dictadura militar del general Gustavo Rojas Pinilla (1953–57), que excluy&oacute; a los dos partidos como tales, aun cuando gobern&oacute; con personal civil y militar vinculado al conservatismo.</p>     <p> Las exclusiones de intensidad regulada corresponden a las hegemon&iacute;as unipartidarias que imped&iacute;an s&oacute;lo parcialmente la organizaci&oacute;n y acci&oacute;n pol&iacute;tica del partido opositor, sin cerrarle totalmente el acceso a la funci&oacute;n p&uacute;blica o al parlamento y dem&aacute;s corporaciones p&uacute;blicas. Tales reg&iacute;menes semiduros fueron: (a) la hegemon&iacute;a del radicalismo federal (1863–85), b) la hegemon&iacute;a conservadora (1914–29) y c) la hegemon&iacute;a liberal (1934–45). Los dos &uacute;ltimos periodos mencionados fueron precedidos de las siguientes transiciones: (a) entre 1904–09 de la posb&eacute;lica del cesarismo pacificador y reconciliador de Rafael Reyes o Quinquenio; (b) entre 1904–14 del republicanismo de Carlos E. Restrepo, y (c) entre 1930–34 de la concentraci&oacute;n nacional de Olaya Herrera. La violencia de los movimientos sociales de los a&ntilde;os veinte y treinta fue sustituida por la violencia interpartidaria del septenio 1946–53, en la que los liberales (que eran mayoritarios electoralmente) asumieron un rol ofensivo ante el Estado–partido del minoritario conservatismo.</p>     <p><b>&bull; R&eacute;gimen de bipartidismo colusivo o cartelizado (1957–2002...)</b></p>     <p>En esa &eacute;poca contempor&aacute;nea concluye definitivamente la conflictividad entre liberales y conservadores, quienes de consuno controlan el Estado, la administraci&oacute;n, la justicia judicial y el Congreso. En una primera fase, la decisi&oacute;n pol&iacute;tica corresponde a una oligarqu&iacute;a bipartidista, que ocupa tanto el centro pol&iacute;tico como el Estado, y en la fase subsiguiente y actual, a una din&aacute;mica a la vez centr&iacute;fuga (dominio de las corporaciones p&uacute;blicas de parte de una clase pol&iacute;tica bipartidista de estatus social intermedio en sus correspondientes regiones) y centr&iacute;peta (mayor poder del presidencialismo debido a la descomposici&oacute;n, desvanecimiento y menguado prestigio p&uacute;blico de los partidos, los que cada vez son m&aacute;s inefectivos en  su incidencia respecto de las determinaciones en materia de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y nombramientos burocr&aacute;ticos); por lo tanto, hay una mayor incidencia del neocorporativismo, pero se presenta con un elevado costo social (incluidos aquellos de transacci&oacute;n) en materia de cesi&oacute;n de bienes p&uacute;blicos, lo cual redunda en beneficio personal de los miembros de la <i>clase pol&iacute;tica</i> ense&ntilde;oreada del parlamento.</p>     <p>En la primera fase del r&eacute;gimen <i>cartelizado</i> domina la oligarqu&iacute;a bipartidista de la precedente coyuntura del periodo de La Violencia; en la siguiente y actual, una alianza de movilizaci&oacute;n electoral clientelista. Hay una separaci&oacute;n entre Estado neocorporatista y presidencialista, social y pol&iacute;ticamente descentrado, vinculado a los vestigios del partidismo como decadente <i>veto–group</i>; mientras que en el espacio esquem&aacute;tico aparece distante el resto de la naci&oacute;n: la protosociedad civil (muy incipiente y de dudosa formaci&oacute;n a mediano plazo), y las otrora ponentes y ahora declinantes: la esfera p&uacute;blica y la opini&oacute;n p&uacute;blica <a href="#25" name="s25"><sup>25</sup></a>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Los reg&iacute;menes cl&aacute;sicos de partido–Estado y el actual del bipartidismo estatizado —al margen de la sociedad, de la esfera p&uacute;blica y de la opini&oacute;n p&uacute;blica— se han sostenido mediante pol&iacute;ticas de poder que, con precaria legitimidad social y pol&iacute;tica, han combinado la fuerza, la violencia y la intimidaci&oacute;n vinculada a la trasgresi&oacute;n de los derechos humanos, y con disuasivos legales (mantenimiento por tiempo indefinido del Estado de sitio, estatuto de seguridad, etc.) o ilegales (acciones represivas encubiertas, desapariciones forzadas, paramilitarismo, exterminio de la Uni&oacute;n Patri&oacute;tica, etc.), de tal manera que han emulado en perversidad, anti humanitarismo y anti pol&iacute;tica con el terrorismo de las guerrillas y los paramilitares.</p>     <p><b>VISI&Oacute;N PANOR&Aacute;MICA DE LOS SISTEMAS ELECTORALES</b></p>     <p><b>&bull; Del sufragio indirecto al directo</b></p>     <p>A partir de la fundaci&oacute;n de la Rep&uacute;blica en 1821, el <i>sufragio indirecto</i> se prolong&oacute; para la C&aacute;mara de Representantes y para las corporaciones subnacionales hasta 1885; para la Presidencia de la Rep&uacute;blica hasta 1914, y para el Senado hasta 1945.</p>     <p>Estas prolongadas restricciones al sufragio directo, incluida la continuidad del sufragio censitario —el elector debe tener un m&iacute;nimo de riqueza o de ingreso— o capacitario —debe ser alfabetizado— (hasta 1936 para varones y hasta 1957 de hecho para mujeres), junto a la centuria de conflictividad interpartidaria en 1847–1953 y a la colusi&oacute;n bipartidista–patrimonialista despu&eacute;s de 1958, retrasan el desarrollo gen&eacute;tico de la democracia y del Estado de derecho, y le otorgan una gran importancia delegativa a las decisiones adoptadas en el seno de los cuerpos colegiados (Asambleas Electorales y corporaciones p&uacute;blicas).</p>     <p>En ocasi&oacute;n de la gran reforma electoral por Constituci&oacute;n del 20 de mayo de 1853 (parad&oacute;jicamente aprobada por el Congreso de mayor&iacute;a conservadora), en el gobierno de Jos&eacute; Hilario L&oacute;pez, por breve espacio de tiempo (entre 1853–60), se realizaron elecciones <i>directas</i> para todas las corporaciones y para Presidente de la Rep&uacute;blica (&eacute;stas en 1856). Poco despu&eacute;s de esta reforma, los cantones agrupados se constituyeron en provincias (1853–55), y las provincias se agruparon en nueve Estados de la Confederaci&oacute;n Granadina, que comenz&oacute; por Panam&aacute; mediante norma adoptada por el Congreso, en sesi&oacute;n plenaria del 27 de febrero de 1855, con el t&iacute;tulo de &quot;Acto Adicional a la Constituci&oacute;n, creando el Estado de Panam&aacute;&quot;.</p>     <p>En la historia de la estructuraci&oacute;n del voto y de los escrutinios debe tenerse en cuenta que en toda elecci&oacute;n indirecta intervienen (1) generalmente, en la base, el su fragante primario en la parroquia o municipio, y (2) los cuerpos colegiados con sus modos de procedimiento para elegir o perfeccionar elecciones (en segunda o tercer vueltas),</p>     <p>Para el ejercicio del sufragio indirecto los cuerpos colegiados electorales fueron de tres clases: (1) los de segundo o tercer grado elegidos por los sufra gantes primarios de las parroquias o municipios, en los sectores de cant&oacute;n o provincia, con la funci&oacute;n casi &uacute;nica de seleccionar a los miembros del Senado (los colegios provinciales) y de la C&aacute;mara, as&iacute; como tambi&eacute;n al presidente y vicepresidente de la Rep&uacute;blica (los colegios cantonales); (2) las corporaciones legislativas nacionales multifuncionales (Senado, C&aacute;mara de Representantes, C&aacute;maras provinciales, asambleas departamentales, etc.) a las que durante largo tiempo les correspondi&oacute; hacer escrutinios y perfeccionamientos de elecciones (para corporaciones y presidenciales) cuando en las votaciones de las Asambleas Electorales ning&uacute;n candidato obten&iacute;a la mayor&iacute;a calificada requerida, y (3) las asambleas constitucionales o congreso, que han elegido presidente o vicepresidentes de la naci&oacute;n –en 1821, 1830, 1831, 1832, 1855, 1863 (por tres meses, un ejecutivo colegiado), 1886, 1887, 1888, 1910, 1953–. En situaciones cr&iacute;ticas o vistas como especiales, estos &uacute;ltimos cuerpos eventuales, en nombre de la soberan&iacute;a popular representada, llegaron a hacer elecciones que por tradici&oacute;n constitucional correspond&iacute;a a hacer el mismo pueble en votaciones directas o indirectas.</p>     <p>De modo inverso, el poder ejecutivo nacional ha nombrado a los miembros de cuerpos constituyentes–legislativos, como ocurri&oacute; en 1886 y 1905, so capa de que los as&iacute; nombrado eran representantes de las municipalidades o, sin m&aacute;s rodeos, en 1953 para la conformaci&oacute;n de la Asamblea Constituyente que luego refrend&oacute; el t&iacute;tulo como presidente, del general Rojas Pinilla, casi inmediatamente despu&eacute;s de que &eacute;ste protagoniz&oacute; el golpe de Estado militar que frustr&oacute; la consolidaci&oacute;n de un nuevo r&eacute;gimen &#39;civil&#39; tir&aacute;nico.<a href="#26" name="s26"><sup>26</sup></a></p>     <p><b>&bull; Sistemas electorales</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>1) Diversidad de f&oacute;rmulas electorales</b></p>     <p>En el siglo XIX las circunscripciones para <i>sufragantes</i> primarios en los distritos parroquiales (luego municipios) y para electores secundarios en la provincia, el cant&oacute;n, el Estado soberano, el Departamento y los c&iacute;rculos, distritos o circuitos electorales fueron en parte <i>plurinominales</i> (eleg&iacute;an dos o m&aacute;s puestos) y el resto, <i>uninominales</i>. En estas circunscripciones se aplic&oacute; el sistema de mayor&iacute;a simple –el <i>first pass the post </i>de los anglosajones–, y en aqu&eacute;llas –en las que entre 1821 y 1885 llegaron a ser elegidos los representantes a la C&aacute;mara en su mayor parte– rigi&oacute; siempre el sistema denominado voto en bloque (block vote), el que continu&oacute; hasta 1904 para la elecci&oacute;n de asambleas departamentales, concejos municipales y, durante la Regeneraci&oacute;n (1886–1904) cada seis a&ntilde;os, de miembros del Colegio Electoral, quienes eran los electores del presidente y del vicepresidente de la Rep&uacute;blica, y cada dos a&ntilde;os en las elecciones directas para concejos de los distritos municipales y de las asambleas departamentales en circunscripciones (distritos electorales) binominales.</p>     <p>Desde la Patria Boba y la Gran Colombia hasta 1911, cuando se inicia aplicaci&oacute;n del sistema del <i>voto incompleto o ilimitado</i>, en el pa&iacute;s se utilizaron al mismo tiempo los sistemas de <i>voto en blanco </i>para las circunscripciones plurinominales y de <i>mayor&iacute;a simple</i> para los uninominales, dado que un cierto n&uacute;mero provincias s&oacute;lo eleg&iacute;a un senador o un representante y que en el resto deb&iacute;an elegirse dos o m&aacute;s.</p>     <p>Los subsiguientes sistemas electorales fueron los del <i>voto incompleto</i> (1905–29); y el de la <i>representaci&oacute;n proporcional</i> por cociente natural o de Hare (1932–49); pero otras modalidades de &eacute;ste fueron la del Frente Nacional (1958–74): de nuevo la RP por cociente Hare (1978–90) y, finalmente (1991–2002), un sistema que a&uacute;n cuando es legalmente de RP cuota Hare, se comprende mejor si se examina como algo an&aacute;logo al llamado <i>voto &uacute;nico no transferible </i>(VUNT<i>).</i></p>     <p><b>2) Forma de voto y de escrutinio</b></p>     <p>En el siglo XIX hubo a la vez unos distritos electorales uninominales y otros plurinominales. En estos &uacute;ltimos o cuando se trataba de proveer dos o m&aacute;s puestos, en los colegios o cuerpo colegiados, los procedimientos de votaci&oacute;n y escrutinio pod&iacute;an ser seg&uacute;n las normas: (a) uninominales (se votaba &quot;de uno en uno&quot; y se escrutaba por mayor&iacute;a calificada) o (b) en circunscripciones plurinominales. En las parroquias/municipios, los sufragantes primarios eleg&iacute;an a los electores mediante el mencionado &quot;voto en bloque&quot; (<i>block vote</i>), en el cual cada elector dispone de tantos votos cuantos sean el n&uacute;mero de puestos que se vaya a proveer.</p> <ul>      <li> Voto y escrutinio del sufragante primario: el sufragante primario votaba directamente para corporaciones locales y para Asamblea Electoral del cant&oacute;n. Por norma legal, en la Gran Colombia y la Nueva Granada (al menos hasta 1836) las elecciones primarias deb&iacute;an tener una duraci&oacute;n de ocho d&iacute;as continuos,<a href="#27" name="s27"><sup>27</sup></a> y en ellas el sufragante, en acto p&uacute;blico, expresaba oralmente los nombres de las personas de su preferencia para conformar la Asamblea Electoral, en la cantidad de puestos que correspondiera seg&uacute;n la poblaci&oacute;n cantonal. Un secretario llevaba el registro de los votos en presencia del p&uacute;blico, que en realidad era muy reducido<a href="#28" name="s28"><sup>28</sup></a> y ocasionalmente inexistente, dado el amplio espacio de tiempo disponible para la votaci&oacute;n de un n&uacute;mero poco significativo de &#39;ciudadanos&#39; con derecho al voto, en relaci&oacute;n con la poblaci&oacute;n adulta.</li>     </ul> <ul>      <li> Voto y escrutinio de los miembros de Asambleas Electorales (los electores): la Asamblea Electoral Cantonal elige a los miembros de la Asamblea Electoral Provincial, la que a su vez elige a los senadores (1832–53) y representantes a la C&aacute;mara (1822–53). En estos colegios cantonales tambi&eacute;n se vot&oacute; para presidente y para vicepresidente de la Rep&uacute;blica durante la Nueva Granada. El procedimiento para elegir congresistas era en un comienzo mediante voto en bloque, que luego perfeccionaba la respectiva C&aacute;mara Provincial y, posteriormente, votar cada vez por un puesto hasta agotar el n&uacute;mero de esca&ntilde;os fijado por ley para la circunscripci&oacute;n provincial. En la Gran Colombia se requer&iacute;an dos tercios de los votos de los electores provinciales, para el Senado, mayor&iacute;a que en la Nueva Granada pasa a ser de la mitad m&aacute;s un voto, y el perfeccionamiento a cargo de la C&aacute;mara Provincial.</li>    </ul> <ul>      ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Doble vuelta (<i>ballottage</i>)para elecci&oacute;n de Congresistas: en el mundo exterior del siglo XIX, mientras en Inglaterra, Estados Unidos y dem&aacute;s pa&iacute;ses anglosajones, para la elecci&oacute;n del Parlamento–Congreso continuaba vigente el sistema mayoritario uninominal a una vuelta, en algunos pa&iacute;ses europeos, en ciertos periodos que antecedieron a la RP, se utiliz&oacute; el sistema mayoritario de <i>doble vuelta</i>, tanto en circunscripciones uninominales (sobre todo en Francia: segundo imperio y tercera Rep&uacute;blica, en 1855–1936) como en plurinominales (sobre todo en Espa&ntilde;a antes de 1870 y despu&eacute;s del voto limitado, de nuevo en la Rep&uacute;blica, 1931–36).<a href="#29" name="s29"><sup>29</sup></a></li>     </ul>     <p>Otros pa&iacute;ses que antes de adoptar la RP utilizaron la doble vuelta en elecciones parlamentarias fueron: a) en distritos <i>uninominales</i>, cuatro pa&iacute;ses a partir de 1906, a saber: Alemania y Austria, ambos hasta 1919: Holanda hasta 1918 y Noruega hasta 1921, y b) en distritos <i>plurinominales</i>, Italia, 1882–91; B&eacute;lgica hasta 1900, Noruega hasta 1919.</p>     <p>En Colombia, en elecciones directas no se ha utilizado la doble vuelta para la elecci&oacute;n del Congreso y dem&aacute;s corporaciones p&uacute;blicas. No obstante, mientras rigi&oacute; el sufragio <i>indirecto</i> para la elecci&oacute;n en segundo y en tercer grado de senadores o representantes a la C&aacute;mara, era requerido el <i>ballotage</i> si en primera vuelta de la correspondiente Asamblea Electoral o, en caso de requerirse, cuando no se lograba obtener la mayor&iacute;a calificada se efectuaba una segunda ronda en la C&aacute;mara Provincial, contra&iacute;da a los candidatos que hubieran obtenido la mayor votaci&oacute;n en la ronda anterior.</p>     <p>Se anota que en el caso de elecciones presidenciales, cuando hab&iacute;a lugar a <i>perfeccionamiento</i> por parte del Congreso, en una primera fase de la Nueva Granada, la b&uacute;squeda de la mayor&iacute;a calificada deb&iacute;a hacerse a vueltas, siguiendo el sistema de elecciones papal. En una fase posterior, la norma determin&oacute; la doble vuelta para elegir al presidente de la Rep&uacute;blica por parte del Congreso, esto es, cuando ning&uacute;n candidato lograba la mayor&iacute;a calificada en el escrutinio agregado de las Asambleas Electorales cantonales con escrutinio parcial en las provinciales (votaci&oacute;n de los electores cantonales reunidos en las capitales provinciales con escrutinio general en Bogot&aacute;), el propio Congreso proced&iacute;a a elegir, as&iacute; mismo, por mayor&iacute;a absoluta.</p>     <p> Por &uacute;ltimo, a partir de 1994, ya elecciones <i>directas</i> para presidente, como es bien sabido, est&aacute;s deber&aacute;n hacerse a dos vueltas si en la primera ning&uacute;n candidato alcanza la mayor&iacute;a absoluta de los votos en el pa&iacute;s.</p>     <p><b>3) Tama&ntilde;o de los colegios electorales</b></p>     <p>En v&iacute;speras de la instauraci&oacute;n del sufragio directo, universal y secreto, en 1852 se hab&iacute;an constituido en el pa&iacute;s 31 provincias con 130 cantones y 801 distritos parroquiales, esto es, 4,2 cantones por provincia y 6,2 distritos parroquiales por cant&oacute;n. Los miembros de las Asambleas Electorales de cant&oacute;n eran 15,7 en promedio, y los de las Asambleas Electorales de provincia, 65,7 en promedio por provincia. El n&uacute;mero total agregado de electores (miembros de los colegios electorales en el pa&iacute;s) ascendi&oacute; en dicho a&ntilde;o a 2.037.</p>     <p>A partir de 1853, en la mayor&iacute;a de las provincias se crearon circuitos electorales en coincidencia con las &aacute;reas de los cantones, a efectos de escrutar en ellos la votaci&oacute;n popular directa para diputados a las C&aacute;maras Provinciales. As&iacute;, en la segunda mitad del siglo XIX los cantones de la Nueva Granada fueron convertidos en <i>c&iacute;rculos electorales</i>, los cuales se conocieron despu&eacute;s como <i>distritos, c&iacute;rculos o departamentos electorales, </i>para elegir representantes a la C&aacute;mara, asambleas (legislaturas) estatales y asambleas departamentales (cuando correspond&iacute;a).</p>     <p>Entre 1863–85, en algunos de los nueve Estados y en ciertos momentos, los representantes a la C&aacute;mara fueron elegidos en distritos o c&iacute;rculos. Entre 1888–1904, para la elecci&oacute;n cuatrienal directa de representantes a la C&aacute;mara el territorio nacional fue dividido, seg&uacute;n tama&ntilde;o de poblaci&oacute;n, en 58 <i>c&iacute;rculos electorales</i> uninominales y tres binominales (Bogot&aacute;, Medell&iacute;n y Popay&aacute;n) por ser <i>distritos municipales</i> con poblaci&oacute;n mayor de 50.000 habitantes. Posteriormente, entre 1911–29 los <i>c&iacute;rculos</i> fueron plurinominales (m&iacute;nimo de tres esca&ntilde;os).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>4) Escrutinio por partidos o por listas</b></p>     <p>Los tipos de voto y modalidades de escrutinio en la historia electoral colombiana han sido: (1) entre 1822 y 1929 siempre se votaba y se escrutaba por nombres de personas, sea que se vote por un puesto o por varios, lo cual es usual en los sistemas mayoritarios (voto y escrutinio <i>nominativo</i>). En los sistemas proporcionales siempre se vota por listas (que pueden ser cerradas, bloqueadas o abiertas), pero el modo de escrutinio en la RP var&iacute;a entre (2) escrutinio <i>por partido, </i>para asignarle esca&ntilde;os (sea que &eacute;stos hayan presentado la lista &uacute;nica cada uno, o bien varias listas o fracciones o facciones intrapartidarias, las cuales deben, en primer t&eacute;rmino, ser sumadas para totalizar la votaci&oacute;n por cada partido, como se practic&oacute; en Colombia entre 1937 y 1949), o (3) escrutinio <i>por listas</i>, cuando la distribuci&oacute;n de puestos se hace, no por partido si no por listas sueltas, entre todas las que obtuvieron votos, aun cuando los candidatos pertenezcan o hayan sido avalados por un mismo grupo independiente, como se ha practicado en Colombia en los &uacute;ltimos cuatro decenios (1958–2002).</p>     <p> Durante m&aacute;s de un siglo el sufragante primario y, en su caso, el elector secundario o terciario votaban en forma <i>nominativa </i>y asimismo se hac&iacute;a, nombre por nombre (esto es, de modo uninominal), es decir, no hab&iacute;a listas cerradas y bloqueadas y el sufragante era libre de votar por el individuo (elegible) de su predilecci&oacute;n, sin previa inscripci&oacute;n de candidatura, ya fuera de viva voz hasta 1843 o en papeleta firmada hasta 1852 y tambi&eacute;n en papeleta o boleta pero sin firma, esto es, mediante voto secreto a partir de 1853. En el siglo XIX y hasta 1929, aun as&iacute; la boleta hubiera sido elaborada por el partido o fracci&oacute;n, en forma impresa o manuscrita, el sufragante era v&aacute;lida y en los escrutinios siempre se contabilizaban los votos emitidos por los nombres de personas a&ntilde;adidos.</p>     <p>Cuando el sufragante primario en la parroquia o municipalidad votaba por dos o m&aacute;s electores (cantonales o provinciales), el escrutinio era nominativo o por personas y el cargo se ganaba, en cada caso, por <i>mayor&iacute;a simple</i>. As&iacute;, por ejemplo, si deb&iacute;an ser electos en las parroquias de un cant&oacute;n cinco <i>electores</i>, se sumaban los votos obtenidos por cada candidato en las parroquias y los ganadores eran los cinco primeros en votaci&oacute;n; mientras que a los cinco siguientes se les declaraba suplentes.</p>     <p>Al finalizar la hegemon&iacute;a conservadora y ser aprobada en 1932 la ley electoral de la RP por cociente y mayores restos, el sufragante directo vota por una lista de partido o de <i>fracci&oacute;n de partido </i>(lista del tipo cerrada y bloqueada); mientras que para el escrutinio la aplicaci&oacute;n del cociente se hace, en primer t&eacute;rmino <i>entre</i> <i>partidos </i>(tras la suma de votos por listas inscritas bajo juramento por cada partido), a fin de determinar los puestos que por cociente y residuo le corresponden a cada uno; luego se asignan los puestos a las listas intrapartidarias (1932–49) as&iacute;: (a) previo descarte (en 1963–45) de las votaciones por listas que no alcanzaran a obtener un 50% del cuociente y (b) previa acumulaci&oacute;n a la lista mayoritaria del mismo partido, de las votaciones por listas que hubieran obtenido menos de un 50% del cuociente natural.<a href="#30" name="s30"><sup>30</sup></a></p>     <p>En 1968 (Acto Legislativo 1, art&iacute;culo 50) esta reforma constitucional, si bien prescribe el retorno a la RP <i>de los partidos</i> mediante la aplicaci&oacute;n del cociente natural y los mayores residuos, tambi&eacute;n determina que &quot;la adjudicaci&oacute;n de puestos, a cada lista se har&aacute;...&quot;. As&iacute; qued&oacute; el art&iacute;culo 172 de la Constituci&oacute;n Nacional, y en la nueva Carta, el art&iacute;culo 263 vigente reproduce iguales t&eacute;rminos. Ya desde 1983 (sentencia del 20 de abril sobre cuatro juicios electorales acumulados) el Consejo de Estado hab&iacute;a negado una demanda en la que se solicitaba revisi&oacute;n de un escrutinio departamental por listas, para que fuera hecha entre partidos acumulando los votos por las diferentes listas de cada partido.</p>     <p>Lo visto es importante porque permite sugerir que en una reforma electoral institucionalizante y proporcionalista habr&iacute;a que retornar al escrutinio entre partidos, en     <br>  primer paso, y luego hacerlo en su interior, en segunda instancia. Asimismo, podr&iacute;a prescindirse de las propuestas de la lista &uacute;nica para los partidos mayores o que hayan obtenido al menos un 20% de la votaci&oacute;n nacional limitando el n&uacute;mero de avales a menos de cinco listas, y determinando la lista &uacute;nica para cada uno de los partidos menores.</p>     <p><b>5) Suplencias</b></p>     <p>&quot;&#91;En la Gran Colombia&#93; no exist&iacute;an propiamente los suplentes de los congresistas. Cuando faltaba alg&uacute;n senador o representante, por muerte, renuncia, destituci&oacute;n u otra causa, se llenaban las vacantes por el Congreso, escogiendo uno entre los tres que en los registros de las Asambleas Electorales siguieran con mayor n&uacute;mero de votos; pero si en dichos registros no quedare este n&uacute;mero, la respectiva C&aacute;mara exped&iacute;a las &oacute;rdenes para que se nombrara otra persona de la manera prevenida en la Constituci&oacute;n. La duraci&oacute;n del as&iacute; nombrado era hasta las pr&oacute;ximas elecciones ordinarias&quot;.<a href="#31" name="s31"><sup>31</sup></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la Nueva Granada el sufragante primario votaba para electores por dos veces el n&uacute;mero de puestos que deb&iacute;an ser provistos en la circunscripci&oacute;n; de esta forma eran elegidos como principales los de mayor votaci&oacute;n en el escrutinio nominativo, y suplentes ordinales los siguientes. En el federalismo cada principal ten&iacute;a un suplente personal y en algunos Estados (como en Cundinamarca) los suplentes eran num&eacute;ricos de acuerdo con la votaci&oacute;n recibida. En la Regeneraci&oacute;n, el n&uacute;mero se eleva a dos suplentes: para la C&aacute;mara en la papeleta deb&iacute;a constar el nombre del principal y el de los suplentes primero y segundo. Bajo el voto limitado de 1911–29 los suplentes son personales y en la papelera deben ser se&ntilde;alados as&iacute;.</p>     <p>Desde la instituci&oacute;n del sistema de representaci&oacute;n proporcional, (a) en los colegios electorales para Senado eran elegidos, junto con cada principal, dos suplentes personales (primero segundo), y (b) para C&aacute;mara despu&eacute;s de 1932 en la papeleta se votaba por una lista de candidatos principales y tambi&eacute;n de dos suplentes por cada candidato.</p>     <p>La Constituci&oacute;n de 1991 (art&iacute;culo 134) prescrib&iacute;a: &quot;Las vacancias por faltas <i>absolutas</i> de los congresistas ser&aacute;n suplidas por los candidatos no elegidos, seg&uacute;n el orden de inscripci&oacute;n en la lista correspondiente&quot;. Por &uacute;ltimo, el Congreso mediante Acto Legislativo 3 de 1993 reform&oacute; el art&iacute;culo 134 as&iacute;: &quot;Las faltas absolutas o temporales de los miembros de las corporaciones p&uacute;blicas ser&aacute;n suplidas por los candidatos que, seg&uacute;n el orden de inscripci&oacute;n, en forma sucesiva y descendente, correspondan a la misma lista electoral&quot;.<a href="#32" name="s32"><sup>32</sup></a></p>     <p><b>6) Abstencionismo–protesta de partido</b></p>     <p>En la hegemon&iacute;a de los radicales, los conservadores votaban en unos Estados y en otros no, en ciertos momentos. No se dispuso de informaci&oacute;n detallada sobre los Estados y los per&iacute;odos en los que durante esa hegemon&iacute;a los conservadores se abstuvieran de votar en elecciones. En la Regeneraci&oacute;n, el liberalismo se abstuvo totalmente en un comienzo y en las postrimer&iacute;as hizo presencia en las urnas, al menos en Bogot&aacute;, Medell&iacute;n y otras ciudades; en 1897 (5 de diciembre) Miguel Samper obtuvo 318 en un total de 2.035 votos de electores departamentales para presidente.</p>     <p>En la hegemon&iacute;a conservadora, el liberalismo se abstuvo de concurrir con candidato propio a las elecciones presidenciales de 1914, 1918 y 1926 (particip&oacute; en 1922 con Benjam&iacute;n Herrera y, en Bogot&aacute;, &eacute;ste duplic&oacute; en votaci&oacute;n a la del candidato conservador). Tambi&eacute;n, en 1930, Olaya Herrera, candidato de la concentraci&oacute;n nacional, obtuvo en Bogot&aacute; una votaci&oacute;n tres veces mayor que la conjunta por los dos candidatos conservadores. Ya en la hegemon&iacute;a liberal, en el inicio (1934–38) el conservatismo se abstuvo de participar en los siguientes comicios: en 1934 y 1938 para presidente, y para las asambleas departamentales y C&aacute;mara de Representantes tanto en 1935 (separadas: en febrero y mayo) como en 1937 (el 4 de abril para ambas corporaciones). No obstante, siempre particip&oacute; cada dos a&ntilde;os en las elecciones para consejos municipales. Por &uacute;ltimo, en la tentativa de r&eacute;gimen autoritario conservador, que frustr&oacute; el golpe militar, el liberalismo se vio forzada a decretar la abstenci&oacute;n electoral para presidente en 1949, pocos d&iacute;as despu&eacute;s del cierre del Congreso, as&iacute; como en los comicios de 1951 (para todas las corporaciones p&uacute;blicas, en septiembre) y de 1953 para C&aacute;mara, asambleas y consejos (de marzo).</p>     <p><b>C) Sistemas electorales diferenciales</b></p>     <p><b>1) Para el Senado</b></p>     <p>El Senado fue elegido, por un lado, <i>indirectamente</i> desde 1821 hasta 1943, con las siguientes excepciones en las que la elecci&oacute;n hizo por voto popular directo: (i) en 1853–59, durante el ef&iacute;mero sexenio democr&aacute;tico de sufragio universal masculino, directo y secreto, y (ii) por medio de las legislaturas en la mayor&iacute;a de los nueve Estados soberanos (1865–85). Por otro, <i>directamente</i> a partir de los comicios de 1947 (bas&aacute;ndose en la reforma constitucional de 1945), y desde 1958 hasta el presente.</p>     <p>La elecci&oacute;n indirecta de los senadores:</p> <ul>      ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Fue inicialmente de tercer grado (Gran Colombia y Nueva Granada hasta la reforma de 1843); luego de segundo grado, por Asambleas Electorales de provincia o, m&aacute;s tarde, por las Legislaturas de los nueve Estados soberanos (1863–85) y por las asambleas departamentales (1888–1904), en los que se eleg&iacute;an tres senadores por circunscripci&oacute;n departamental, de a uno cada dos a&ntilde;os para per&iacute;odos de seis a&ntilde;os.</li>     </ul> <ul>      <li> Luego del Quinquenio de Reyes en el que no hubo elecciones se retorna al tercer grado en 1911–35. Esto ocurri&oacute; cuando los senadores –ahora en n&uacute;mero de circunscripci&oacute;n determinado seg&uacute;n poblaci&oacute;n, y para per&iacute;odos de cuatro a&ntilde;os– fueron elegidos por Consejos Electorales departamentales, &eacute;stos a su vez inicialmente designados por el gobierno (1911–15) y a partir de 1916 elegidos por las asambleas departamentales.</li>     </ul> <ul>      <li> En el decenio de 1935–45 se retorna al segundo grado, al ser suprimida la instancia de los Consejos Electorales y se atribuye de nuevo la capacidad electiva a las asambleas departamentales, que en este per&iacute;odo deb&iacute;an efectuar la elecci&oacute;n, no como antes (esto es, mediante escrutinio nominativo y por mayor&iacute;a simple), sino mediante representaci&oacute;n proporcional de listas con escrutinio por cociente y mayores residuos.</li>     </ul> <ul>      <li> Antes de iniciarse las elecciones de dicha C&aacute;mara del Congreso en forma directa en 1947, se vuelve brevemente al segundo entre o grado (elecci&oacute;n senatorial por parte de los diputados a las asambleas departamentales) entre 1939 y 1943 (en aquel a&ntilde;o de tal modo se hizo la elecci&oacute;n para el per&iacute;odo 1939–43, y en el segundo, para el per&iacute;odo 1943–47).</li>     </ul> <ul>      <li> Tras la reforma constitucional de 1945, el Senado ha sido elegido directamente, a partir de los comicios del 16 de marzo de 1947 (fecha en la que tambi&eacute;n fueron elegidas la C&aacute;mara de Representantes y las Asambleas Departamentales, ambas para un per&iacute;odo de dos a&ntilde;os, misma que para estas corporaciones rigiera durante el siglo XIX).</li>     </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es importante tener en cuenta que el modo de escrutinio del voto limitado, vigente constitucionalmente desde 1905 y practicado en los comicios del per&iacute;odo 1911–1929, deb&iacute;a ser aplicado a la elecci&oacute;n de todas las corporaciones p&uacute;blicas (incluidas las indirectas para Senado); de esta manera y dado que por ley el m&iacute;nimo de miembros de una corporaci&oacute;n por el que deb&iacute;a votarse en una circunscripci&oacute;n era de tres (y el m&aacute;ximo de nueve), se dispuso que ciertos departamentos, que por el tama&ntilde;o de su poblaci&oacute;n s&oacute;lo pod&iacute;an elegir un senador, deb&iacute;an conformar circunscripciones senatoriales conformadas por agrupamientos de dos o tres departamentos lim&iacute;trofes. Para entonces el n&uacute;mero de departamentos pas&oacute; a ser de catorce al ser creados seis nuevos en 1910, en adici&oacute;n a los ocho que restaban tras la reciente separaci&oacute;n de Panam&aacute;. Tambi&eacute;n se constituyeron dos intendencias y siete comisar&iacute;as.</p>     <p>As&iacute;, en ese per&iacute;odo comenz&oacute; la formaci&oacute;n de las circunscripciones especiales supra departamentales (al igual que las supraestatales de M&eacute;xico para la C&aacute;mara de Representantes, donde el territorio nacional se divide en cuatro grandes circunscripciones regionales), las que posteriormente continuar&iacute;an funcionado con la anexi&oacute;n a un departamento de una o m&aacute;s intendencias o comisar&iacute;as, hasta cuando por la Constituci&oacute;n de 1991 fue creada la circunscripci&oacute;n nacional. Asimismo, al ser elegidos senadores en 1931–43 por parte de las asambleas, en el escrutinio de este per&iacute;odo se debi&oacute; aplicar el sistema del cociente electoral, que para entonces empez&oacute; a regir en el pa&iacute;s.</p>     <p>En la Nueva Granada, las asambleas (colegios) electorales, en los que se votaba por senadores y representantes a la C&aacute;mara, se eligieron en las provincias hasta 1841, y en 1843 los congresistas (al igual que ven&iacute;a haci&eacute;ndose para presidente) pasaron a ser elegidas en los cantones, mientras que sus miembros (llamados electores) eran elegidos por los sufragantes primarios de los distritos parroquiales.</p>     <p><b>2) Para la C&aacute;mara de Representantes</b></p>     <p>Las elecciones de C&aacute;mara de Representantes se han realizado a partir de cinco tipos de sistemas electorales, sucesivamente as&iacute;: (a) en general, por el sistema de <i>voto en bloque</i> para las circunscripciones plurinominales, combinado con el de <i>mayor&iacute;a simple</i> en las circunscripciones uninominales (1821–85); (b) <i>mayoritario simple–uninominal</i> en la Regeneraci&oacute;n; (c) <i>voto limitado</i> entre 1911–29; (d) <i>representaci&oacute;n proporcional</i> entre 1931–49; (e) otra modalidad de <i>voto limitado</i> entre 1958–74; (f) retorno a las <i>representaci&oacute;n proporcional</i> entre 1976–90; y (g) en la actual coyuntura postconstitucional, el de <i>voto &uacute;nico no transferible</i> (de hecho) desde 1991 hasta el presente.</p>     <p>La representaci&oacute;n a la C&aacute;mara es elegida <i>indirectamente</i> por colegios electorales en la Gran Colombia y la Nueva Granada (hasta 1853) y <i>directamente</i> tanto en el veranillo democr&aacute;tico de 1853–59 (en 1853, 1855, 1857 y 1859) como m&aacute;s tarde desde 1888 hasta hoy. En el interregno federal (1863–85) los miembros de la C&aacute;mara de la Uni&oacute;n eran elegidos en unos Estados soberanos en forma directa y, en otros, indirectamente, por parte de las legislaturas estatales.</p>     <p>En el per&iacute;odo indirecto, el <i>sufragante</i> primario (de parroquias o municipalidad) elige a los miembros de una Asamblea Electoral de cant&oacute;n (<i>electores</i> primarios), y &eacute;sta a su vez elige (en las d&eacute;cadas de los veinte y treinta del siglo XIX) a la Asamblea Electoral de provincia, que har&aacute; la elecci&oacute;n de representantes finalmente. Los sufragantes primarios en circunscripciones cantonales, cuando en ellas deb&iacute;an ser elegidos dos o m&aacute;s electores, deb&iacute;an utilizar el sistema electoral del <i>voto en bloque.</i></p>     <p>Hasta 1842, los <i>electores</i> de cant&oacute;n (miembros de la Asamblea Electoral Cantonal) eleg&iacute;an a los provincia, constituidos en Asamblea Electoral Provincial y a la que le correspond&iacute;a elegir finalmente a los representantes a la C&aacute;mara por la provincia. A partir de 1843, los sufragantes primarios votan para las Asambleas Electorales provinciales, en las que ser&aacute;n elegidos los representantes (llamados diputados) &quot;de uno en uno&quot;, por mayor&iacute;a calificada (absoluta, dos tercios, etc.), m&eacute;todos por medio del cual deben ser elegidos los representantes hasta 1853.</p>     <p>En el r&eacute;gimen federal hay una transici&oacute;n, ya que en algunos <i>Estados soberanos</i> las circunscripciones para la C&aacute;mara Federal fueron estatales, pero en otros lo fueron los distritos o c&iacute;rculos sub estatales. El n&uacute;mero de representantes a la C&aacute;mara casi no vari&oacute; durante cuarenta a&ntilde;os (1863–1904), pues en el federalismo constaba de 65 esca&ntilde;os, y en la Regeneraci&oacute;n, de 64. De acuerdo con la poblaci&oacute;n, en los Estados soberanos eran elegidos entre tres y diez representantes, y en los departamentos de la Regeneraci&oacute;n, entre dos y once esca&ntilde;os elegidos en distritos uninominales (de entre dos y diez distritos electorales en que se dividi&oacute; a cada departamento).</p>     <p>El federalismo concedi&oacute; a los Territorios Nacionales un derecho de representaci&oacute;n directa a la C&aacute;mara. Eran cuatro puestos, de a uno para cada territorio (Casanare, San Andr&eacute;s Islas, Nevada–Motilones y &#39;Bol&iacute;var&#39;). A finales del per&iacute;odo federal fue creada la circunscripci&oacute;n especial de la Guajira para elegir a un representante. Pero no ser&aacute; hasta 1945 cuando resurgir&aacute; la representaci&oacute;n directa de un territorio (la Intendencia del Choc&oacute;); en 1970–2000, tres intendencias eligieron directamente cuatro representantes, y en 1991 las intendencias y comisar&iacute;as fueron convertidas en nuevos departamentos que eligen dos representantes cada uno.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ya en la Regeneraci&oacute;n, desde la primera elecci&oacute;n (efectuada en 1888) hasta las &uacute;ltimos comicios del r&eacute;gimen para C&aacute;mara (efectuados en 1896, 1903 y 1904, ya que por el conflicto no se efectuaron en 1900 para C&aacute;mara y para asambleas y consejos en 1900 y 1902, como corresponder&iacute;a en tiempos de normalidad), la elecci&oacute;n de los representantes fue directa y el sistema fue, como se vio, el <i>mayoritario–simple</i> para elegir los 64 esca&ntilde;os de la corporaci&oacute;n.</p>     <p>A partir de 1911 y hasta hoy el tama&ntilde;o de las circunscripciones para C&aacute;mara vuelve a ser el departamento, si bien entre 1911 y 1931 tres de ellos (Cundinamarca, Antioqu&iacute;a y Boyac&aacute;) tuvieron dos distritos electorales cada uno (porque la ley fij&oacute; el mencionado techo de nueve representantes por circunscripci&oacute;n, y dado el tama&ntilde;o de su poblaci&oacute;n a estas unidades territoriales les correspond&iacute;a elegir a un n&uacute;mero mayor).<a href="#33" name="s33"><sup>33</sup></a></p>     <p>La representaci&oacute;n territorial tambi&eacute;n provino inicialmente de las provincias y de los Estados (1832–62); pero en el largo per&iacute;odo del sufragio directo para la C&aacute;mara –primero en 1853–60 y luego durante una centuria (1888–1990)– el tama&ntilde;o de las circunscripciones vari&oacute; entre peque&ntilde;o (c&iacute;rculos uninominales dentro de cada departamento plurinominal, con en la Regeneraci&oacute;n), regular (departamental) y ampliado o supra departamental, cuando para esto fueron a&ntilde;adidas a los departamentos, las intendencias y comisar&iacute;as pr&oacute;ximas en el espacio.</p>     <p><b>Unicameralismo</b></p>     <p>Las Asambleas Constituyentes en la historia Colombiana han sido proclives a trascender la funci&oacute;n propiamente constitucional para, en demostraci&oacute;n de su car&aacute;cter de ejercicio de la soberan&iacute;a popular (o nacional), asumir la funci&oacute;n legislativa en sustituci&oacute;n temporal del Congreso, e incluso elegir presidentes de la Rep&uacute;blica. Mientras las Asambleas Constituyentes han oficiado como &oacute;rganos legislativos, obviamente han actuado como cuerpos unicamerales (1821, 1830–32, 1863, 1886, 1904–08, 1910 y 1953–57), las de mayor duraci&oacute;n han sido la asamblea de Reyes (1904–08) y la de Laureano G&oacute;mez/Rojas Pinilla (1953–57). Esta &uacute;ltima expidi&oacute; el 24 de agosto de 1954 el Acto Legislativo 2 mediante el cual decreto: &quot;Desde el 20 de julio de 1955, la Asamblea Nacional Constituyente, adem&aacute;s de las funciones que le son propias, ejercer&aacute; las atribuidas por la Constituci&oacute;n y las leyes al Congreso y a cada una de las C&aacute;maras. El per&iacute;odo de la presente Asamblea Nacional Constituyente terminar&aacute; el 7 de agosto de 1958&quot;.</p>     <p>El Congreso ha sido siempre bicameral, si bien las Legislaturas (provinciales/estatales) fueron siempre unicamerales, con excepci&oacute;n de dos o tres casos, uno de ellos el de la provincia de Antioqu&iacute;a, en 1855–63, en cuya Constituci&oacute;n de 1855, se lee:</p>     <blockquote>      <p>&quot;Art. 6&ordm;. La Legislatura constar&aacute; de dos salas que se denominar&aacute;n Senado y C&aacute;mara Provincial. Cada sala se compondr&aacute; de quince diputados.</p>      <p>Art. 7&ordm;. Los senadores ser&aacute;n elegidos en votaci&oacute;n directa y secreta por los electores de los distritos de la provincia.los diputados a la C&aacute;mara Provincial ser&aacute;n elegidos en votaci&oacute;n directa y secreta, y en proporci&oacute;n con la poblaci&oacute;n, por los electorales de los c&iacute;rculos electorales en que al efecto se dividir&aacute; la provincia.</p>      <p>Art. 14. Cada sala tendr&aacute; un presidente, dos vicepresidentes y un secretario &#91;...&#93; El presidente del Senado lo es de la Legislatura cuando se re&uacute;nan las dos salas.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Art. 17. Las ordenanzas provinciales pueden tener origen en cualquiera de las dos salas de la Legislatura, a propuesta de uno o m&aacute;s de sus miembros o del gobernador de la provincia. Todo proyecto sufrir&aacute; en cada sala tres debates en distinto d&iacute;a cada uno, y deber&aacute; ser aprobado en cada debate por la mayor&iacute;a absoluta de los miembros en la discusi&oacute;n&quot;.<a href="#34" name="s34"><sup>34</sup></a></p> </blockquote>     <p>Despu&eacute;s de la guerra, el 27 de enero de 1863 fue expedida la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica del Estado soberano de Antioqu&iacute;a, en la que se torna a la unicameralidad de la Asamblea (compuesta por diputados nombrados por los municipios), lo que se ratifica en la nueva Constituci&oacute;n estatal de 13 de agosto de 1864, en la que se dispone que &quot;el poder legislativo se ejerce en el Estado por una Legislatura compuesta de treinta diputados, que funcionar&aacute;n en un solo cuerpo, elegidos en votaci&oacute;n directa y secreta por los electores del estado&quot; (art&iacute;culo 23).<a href="#35" name="s35"><sup>35</sup></a></p>     <p><b>CINCO TIPOS DE VOTO Y DE ESCRUTINIO</b></p>     <p><b>1) Voto en bloque (1822–1904)</b></p>     <p>En el siglo XIX, en los pa&iacute;ses que celebraban elecciones el sistema electoral era mayoritario, ya fuera que (a) se votaran en distritos uninominales por mayor&iacute;a simple (pa&iacute;ses anglosajones) o a dos vueltas por mayor&iacute;a absoluta (Francia y otros), o que (b) en circunscripciones plurinominales se utilizara el <i>voto en bloque</i> con escrutinio nominativo y por mayor&iacute;a simple. La alternativa al mayoritarismo era la representaci&oacute;n proporcional, pero no fue adoptada hasta finales del siglo XIX por unos pocos pa&iacute;ses, mientras los anglosajones casi en su totalidad conservan a&uacute;n hoy el uninominalismo. Ya en el siglo XX numerosos pa&iacute;ses acogieron la representaci&oacute;n proporcional, y otros han pasado a utilizar sistemas alternativos, pero son pocos los que en el presente utilizan o contin&uacute;an utilizando el voto en bloque.</p>     <p>En la actualidad este sistema electora s&oacute;lo se utiliza en unos pocos pa&iacute;ses, en su mayor&iacute;a asi&aacute;ticos. Hay dos modalidades de escrutinio: (a) la tradicional de candidatos individuales y (b) la de voto en bloque por partido, en la que s&oacute;lo hay listas de partido, el elector tiene un voto y la lista que obtenga mayor&iacute;a simple gana la <i>totalidad</i> de los esca&ntilde;os de la circunscripci&oacute;n. En la modalidad cl&aacute;sica eligen hoy Filipinas, Tailandia, Kuwait, Maldivas, Fiyi, Laos, Islas Mauricio, Bermuda e Islas V&iacute;rgenes, y en 1997 la Autoridad Palestina, en 1989 Jordania y en 1992 Mongolia. En la de voto en bloque por partido es elegida la totalidad de miembros del parlamento en el L&iacute;bano y Yibuti y casi todos en Singapur, T&uacute;nez y Senegal.<a href="#36" name="s36"><sup>36</sup></a></p>     <p>En tal sistema el elector dispone de tantos votos cuantos sean los puestos que se vayan a proveer en la respectiva circunscripci&oacute;n (pero no puede emitir v&aacute;lidamente m&aacute;s de uno por cada candidato), y el escrutinio es nominativo, esto es, se hace seg&uacute;n los votos obtenidos por cada persona particular. Para ese entonces no exist&iacute;an en Colombia las listas cerradas, que son propias del sistema de representaci&oacute;n proporcional (adoptado en 1931), y se declaraban electos a quienes hubieran obtenido mayor n&uacute;mero de votos personales en orden descendente, hasta completar la cantidad de esca&ntilde;os elegibles.</p>     <p>Bajo el sistema del voto en bloque la facci&oacute;n o el partido mayoritario en la circunscripci&oacute;n plural ten&iacute;a todas las posibilidades de ganar la totalidad de los puestos que en ella deb&iacute;an ser elegidos, como en realidad ocurri&oacute; en el pa&iacute;s durante todo el siglo XIX. En el r&eacute;gimen federal hab&iacute;a distritos electorales (ya fueran municipales o como c&iacute;rculos electorales que comprend&iacute;an a dos o m&aacute;s municipios), en los que una veces los liberales ganaban todas las curules en juego, y otras en las que era ganada por los conservadores, y as&iacute; podr&iacute;a explicarse la sorprendente tradici&oacute;n de los municipios rurales monocolores.<a href="#37" name="s37"><sup>37</sup></a></p>     <p>Durante el r&eacute;gimen de los radicales, en el Estado soberano de Cundinamarca las fuerzas se hallaban equilibradas en el n&uacute;mero de sufragantes, y gracias a ciertas condiciones de competitividad , como la elecci&oacute;n de miembros del Congreso mediante electores elegidos en los distritos de las municipalidades, y pese al sistema restrictivo del <i>voto en bloque</i>, tanto liberales como conservadores eventualmente lograban compartir o tener alguna participaci&oacute;n al Congreso como ocurri&oacute; en dicho Estado en los comicios de 1867 para elegir a nueve representantes a la C&aacute;mara<a href="#38" name="s38"><sup>38</sup></a> (cinco conservadores y cuatro liberales) que obtuvieron en forma individual las primeras nueve votaciones escrutadas nominativamente. En el Cauca (a partir de 1872) fue otro Estado en el que tambi&eacute;n para C&aacute;mara se votaba y se escrutaba en los distritos municiaples.<a href="#39" name="s39"><sup>39</sup></a></p>     <p><b>2) Sistema uninominal mayoritario simple para Congreso (1888–1904)</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la Regeneraci&oacute;n coexistieron dos tipos d voto (1) el <i>uninominal</i> para elecci&oacute;n directa de representantes a la C&aacute;mara y para la elecci&oacute;n indirecta de los senadores, y (2) el <i>voto en bloque</i> en distritos plurinominales para asambleas departamentales y consejos municipales (cada dos a&ntilde;os) y electores del presidente y vicepresidente (cada seis a&ntilde;os, y de hecho en 1892, 1898 y 1904).</p>     <p> En este per&iacute;odo las circunscripciones para C&aacute;mara y Asambleas departamentales fueron denominadas <i>distritos electorales.</i> Los nueve departamentos del pa&iacute;s fueron divididos en 58 <i>distritos electorales </i>(as&iacute; denominados en la ley 7&ordf;. de 1888) uninominales, por tener una poblaci&oacute;n inferior a 50.000 habitantes, y tres m&aacute;s binominales, por tener una poblaci&oacute;n mayor. &Eacute;stos fueron los distritos municipales en Bogot&aacute;, Medell&iacute;n y Popay&aacute;n.</p>     <p>Los distritos uninominales fueron diez en Boyac&aacute;, nueve en Santander, seis en Bol&iacute;var, seis en Panam&aacute;, cinco en Tolima y dos en Magdalena. En Cundinamarca, nueve uninominales y uno binominal (el de Bogot&aacute;). En Antioqu&iacute;a, ocho uninominales y uno binominal (el de Medell&iacute;n), y en el Cauca, seis uninominales y uno binominal (el de Popay&aacute;n).</p>     <p>Est&aacute; misma divisi&oacute;n territorial electoral, si bien como distritos plurinominales, sirvi&oacute; para elegir a los diputados a las asambleas departamentales siguiendo esta norma: &quot;Cada distrito electoral elegir&aacute; dos diputados en los departamentos que tengan m&aacute;s de 400.000 habitantes: tres diputados en los departamentos que tengan m&aacute;s de 200.000 habitantes, y cinco en los que tengan menos de esta &uacute;ltima cifra&quot;.<a href="#40" name="s40"><sup>40</sup></a> La demarcaci&oacute;n fue hecha por los respectivos gobernados y la ley instruy&oacute; que en los distritos municipales que fueran residencia del Tribunal de Distrito o capital de provincia ser&iacute;an cabecera del distrito electoral en que se hallaren comprendidos (art&iacute;culo 10).</p>     <p>Cada dos a&ntilde;os en las circunscripciones plurinominales se escog&iacute;a por mayor&iacute;a a <i>s&oacute;lo un senador</i> principal en cada circunscripci&oacute;n departamental, y para un per&iacute;odo de seis a&ntilde;os.<a href="#41" name="s41"><sup>41</sup></a> Con todo, el voto en bloque contin&uacute;o siendo utilizado en los distritos plurinominales para elegir concejales, diputados y cuando correspond&iacute;a en ellos, a las asambleas departamentales y electores por presidente y vicepresidente de la Rep&uacute;blica.</p>     <p>En las postrimer&iacute;as de la Regeneraci&oacute;n, cuando se aproximaba el fin de la Guerra de los Mil D&iacute;as con la derrota del liberalismo, el general Uribe Uribe dio instrucciones al doctor Carlos Adolfo Urueta para negociar la paz, y en lo concerniente al sistema electoral la propuesta liberal, en el momento de la derrota b&eacute;lica, no giraba ya en torno al voto limitado o a la representaci&oacute;n proporcional, como antes, sino a una porci&oacute;n de los esca&ntilde;os sin ampliar el tama&ntilde;o de las circunscripciones uninominales, lo que indica la intensidad de la adopci&oacute;n cultural del sistema electoral anglosaj&oacute;n , y la persistencia de los conservadores en asegurar su mantenimiento. Dice as&iacute; el mensaje general Uribe a Urueta:</p>     <blockquote>      <p>&quot;La mejor manera de que el partido liberal pudiese concurrir a las elecciones, con suficientes garant&iacute;as para no ser vejado ni burlado, ser&iacute;a la propuesta por m&iacute; al doctor Mart&iacute;nez Silva, en Nueva York, es a saber: convenir en que de los 64 puestos de la C&aacute;mara de Representantes, 25 corresponden al partido liberal, lo cual es exigencia m&aacute;s que moderada; y que para verificar la elecci&oacute;n se se&ntilde;alen 25 circunscripciones en que los liberales voten libremente, absteni&eacute;ndose de hacerlo los conservadores, mientras que &eacute;stos votar&iacute;an en todas las dem&aacute;s circunscripciones, absteni&eacute;ndose de hacerlo (en ellas) los liberales.&quot;<a href="#42" name="s42"><sup>42</sup></a></p> </blockquote>     <p><b>3) Voto limitado o voto de lista incompleta (1905–29: 1958–74</b></p>     <p>A&uacute;n cuando la alternativa m&aacute;s equitativa del sistema mayoritario y del voto en bloque era la representaci&oacute;n proporcional, que con insistencia ven&iacute;an demandando los liberales durante la Regeneraci&oacute;n, el sistema del voto incompleto al menos era garant&iacute;a de un derecho a la representaci&oacute;n de las minor&iacute;as. Tal representaci&oacute;n minoritaria fue semiproporcional en la hegemon&iacute;a conservadora (1911–29) o, de modo diverso e inusual, paritario en el Frente Nacional (1958–74).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El voto limitado en la historia colombiana tuvo vigencia parcial en el pa&iacute;s entre 1867 y 1885 en el Estado soberano del Tolima, con modificaciones que afectaron su alcance respecto del tipo de corporaciones al que fue aplicado, y en el pa&iacute;s en dos coyunturas: (1) despu&eacute;s de la Guerra de los Mil D&iacute;as (en la norma, desde 1905 hasta 1929, y en la pr&aacute;ctica, cuando en ese lapso hubo elecciones, en 1911–29), y (2) como sistema no proporcional, esto es, arbitrariamente por norma, paritario entre liberales y conservadores, en el lapso 1958–74 para Congreso. Previamente, por breve t&eacute;rmino, en el mini r&eacute;gimen conservador autoritario, entre 1951–53, por decreto–ley se dispuso que a la lista de mayor&iacute;a relativa m&aacute;s votada le correspondiera la mayor&iacute;a absoluta de los esca&ntilde;os.<a href="#43" name="s43"><sup>43</sup></a></p>     <p>Tras la ca&iacute;da de Reyes, provocada en 1909 por una coalici&oacute;n bipartidista de conservadores y liberales denominada el <i>republicanismo,</i> los nuevos hombres en el poder acordaron realizar la reforma constitucional de 1910, una de cuyas variadas innovaciones consisti&oacute; en cambiar el sistema mayoritario relativo por &quot;uno cualquiera&quot; (as&iacute; se expres&oacute; en la Carta) &quot;que asegurarse la representaci&oacute;n de las minor&iacute;as&quot;, y sobre esa base se pact&oacute; y aprob&oacute; el voto limitado para elegir corporaciones p&uacute;blicas. El acto Legislativo 3 de 1910 fue reglamentado mediante la Ley 80 de 1910 (10 de noviembre), en la que se define el voto incompleto as&iacute;:</p>     <blockquote>      <p>&quot;Cuando el n&uacute;mero de los que va a elegirse sea exactamente divisible por tres, se votar&aacute; por las dos terceras partes y se declarar&aacute; elegidos a los candidatos que obtengan m&aacute;s votos hasta completar el n&uacute;mero que deban ser elegidos. Si tal n&uacute;mero no fuese divisible por tres, se elevar&aacute; la cifra a la inmediatamente superior que lo sea y las dos terceras partes de ella menos uno es el n&uacute;mero de candidatos por el cual se debe votar.&quot;<a href="#44" name="s44"><sup>44</sup></a></p> </blockquote>     <p>En el per&iacute;odo constitucional del Frente Nacional, el elector no votaba por la totalidad de los esca&ntilde;os elegibles en la circunscripci&oacute;n, sino por la mitad –otra modalidad de voto limitado–, y el reparto de los puestos se efectuaba en dos circunscripciones especiales de partido, esto es, por separado en la lista o listas de cada partido autorizado a participar en elecciones (el liberal o el conservador). Fue una ventaja obtenida por el entonces realmente minoritario partido conservador, en el acuerdo bipartidista, plus que por norma constitucional deb&iacute;a ser aplicado al escrutinio electoral para todas las corporaciones p&uacute;blicas.</p>     <p>El objetivo del voto limitado fue garantizar una representaci&oacute;n a la primera minor&iacute;a en las corporaciones p&uacute;blicas, al tiempo que aseguraba el predominio en proporci&oacute;n de dos tercios de total de los puestos en dichas corporaciones, al conservatismo como partido hegem&oacute;nico. En este tipo de voto las circunscripciones son siempre plurinominales para un m&iacute;nimo de tres esca&ntilde;os (la ley limit&oacute; el m&aacute;ximo de las circunscripciones a nueve esca&ntilde;os), y el elector siempre vota por un n&uacute;mero menor de candidatos que corresponda elegir en la respectiva circunscripci&oacute;n, con relaci&oacute;n al total que debe ser elegido en ella, generalmente por un tercio (o alrededor de un tercio) menos de dicho total.</p>     <p>As&iacute;, por ejemplo, si se van a elegir tres esca&ntilde;os, se vota &uacute;nicamente hasta por dos candidatos; si se van a elegir cinco, se vota hasta por tres, y si se van a elegir siete, se puede votar hasta por cuatro o por cinco, depende lo que disponga la normativa electoral o la demarcaci&oacute;n oficial de los distritos electorales. El resto de esca&ntilde;os queda as&iacute; resguardado para ser ocupado por el partido o partidos que siguen en votaci&oacute;n al mayoritario.</p>     <p><b>4) Representaci&oacute;n proporcional con umbral (1932–49)</b></p>     <p>A diferencia de la representaci&oacute;n proporcional del pos Frente Nacional y posconstitucional de 1991, el sistema electoral que rigi&oacute; en los a&ntilde;os treinta y cuarenta del siglo XX –a poco de ser instaurada la RP por primera vez en la historia electoral del pa&iacute;s–, estuvo acompa&ntilde;ada del <i>umbral</i> o barrera legal que tanta falta ha hecho en la segunda mitad del siglo XX, y en especial en la actual coyuntura, para controlar el auge de las que son conocidas como famiempresas y microempresas electorales.</p>     <p>En los a&ntilde;os veinte del siglo pasado, el liberalismo fue enf&aacute;tico en la demanda de la reforma electoral que ven&iacute;a solicitando desde fines del siglo XX para sustituir tanto el sistema mayoritario uninominal de la Regeneraci&oacute;n como el subsiguiente sistema del voto limitado (que empez&oacute; a ser practicado en los comicios para corporaciones de 1911) por el m&aacute;s equitativo de la representaci&oacute;n proporcional. El senador Antonio Jos&eacute; Restrepo hab&iacute;a presentado un proyecto de ley en este sentido, el que fue negado, y luego insisti&oacute; en 1926 (en la sesi&oacute;n del 4 de agosto) con un extenso y bien elaborado proyecto de c&oacute;digo electoral, en el que propon&iacute;a la RP por cociente natural y mayores residuos, calculados sobre votaci&oacute;n total, pero <i>con un umbral de un cociente electoral,</i> donde se exclu&iacute;a del reparto de puestos, a las listas &quot;de partidos o grupos&quot; cuya votaci&oacute;n fuere inferior a dicho cuociente.<a href="#45" name="s45"><sup>45</sup></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La adopci&oacute;n de la RP aparecer&aacute; primero en la Ley 31 de 1929 (Ley Abad&iacute;a, llamada del cociente electoral m&iacute;nimo), perfeccionada en la Ley &ordf; de 1932 –que rigi&oacute; a partir de los comicios de 1933 para corporaciones– y pronto, en 1937 (Ley 67), ser&aacute; expedida la ley umbral o cl&aacute;usula de exclusi&oacute;n por la Ley 39 de 1946, habr&iacute;a de prolongarse hasta cuando, en decisi&oacute;n pol&iacute;tica de la Corte Suprema de Justicia de 1955, fue declarada inexequible.<a href="#46" name="s46"><sup>46</sup></a> Tal umbral como norma tuvo casi veinte a&ntilde;os de vigencia legal (1937–55),<a href="#47" name="s47"><sup>47</sup></a> y fue aplicado en los escrutinios de los comicios de C&aacute;maras, asambleas y consejos realizados cada dos a&ntilde;os entre 1939 y 1949, y en los de Senado de 1947.</p>     <p><b>Umbral para descarte y umbral para arrastre</b></p>     <p>La aplicaci&oacute;n del umbral fue diversa en dos coyunturas, pues las listas cuya votaci&oacute;n hubiera sido inferior al 50% del cociente natural (votaci&oacute;n v&aacute;lida entre esca&ntilde;os por proveer) o al cociente rectificado para los disturbios binominales o de Hagenbach–Bishop: (a) inicialmente eran descartadas del segundo escrutinio, y el reparto se hac&iacute;a por el nuevo cociente, proveniente de restar los votos que hab&iacute;an sido descartados (1937–45), y (b) en la segunda fase la nueva ley dispuso que la votaci&oacute;n por las listas que no alcanzaron el umbral del medio cociente deb&iacute;a ser sumada a la lista <i>del mismo partido</i> que hubiera obtenido la mayor votaci&oacute;n en la correspondiente circunscripci&oacute;n (1947–55), con aplicaci&oacute;n afectiva en las elecciones de 1949 (en las de 1951 y 1953 no particip&oacute; el partido liberal) y vigencia virtual hasta 1955, cuando la Corte Suprema de Justicia declar&oacute; inexequible el art&iacute;culo 1&ordm; de la Ley 39 de 1946 sobre la acumulaci&oacute;n de votos de residuos mayores al 50% del cociente.</p>     <p><b>Escrutinio entre partidos</b></p>     <p>En el Frente Nacional s&oacute;lo fueron legales los partidos liberal y conservador, cada uno de los cuales ten&iacute;a derecho a elegir un n&uacute;mero igual de puestos en todas las corporaciones (predeterminaci&oacute;n del reparto paritario de curules), adem&aacute;s, el escrutinio por cociente intrapartidario y mayores residuos se hacia dentro de cada partido, entre sus propias listas (1958–74).</p>     <p> Desde entonces y hasta hoy (1975–2002) no se restablece a categor&iacute;a de escrutinio entre partidos (suma de listas diversas de cada partido para determinar la cantidad de esca&ntilde;os ganados, o bien, lista &uacute;nica por partido), por lo que esa modalidad contin&uacute;a hoy perdida desde 1949. A diferencia del per&iacute;odo 1932–49, ahora el escrutinio se hace entre cada una de las listas de todos los partidos y movimientos, desde 1976 e incluso despu&eacute;s de la Constituci&oacute;n de 1991, cuando se presenta interrumpidamente una explosi&oacute;n de listas inscritas con avales m&uacute;ltiples de cada uno de los partidos o movimientos pol&iacute;ticos, lo que genera una considerable desproporcionalidad interpartidaria entre votos y esca&ntilde;os en todas las corporaciones.</p>     <p>En el comienzo de la RP, el umbral (1937–49) complic&oacute; el escrutinio, no tanto en la primera fase en que simplemente se descartaban las listas que no alcanzaban a obtener un medio cociente, sino en la fase posterior en la que los votos obtenidos por restas listas deb&iacute;an sumarse a la lista mayoritaria del mismo partido, ya que en pocos departamentos los interesados pretend&iacute;an que a la lista mayoritaria del partido se le sumaran los votos, incluso de las listas de menor votaci&oacute;n, pero que hab&iacute;an superado el umbral del medio cociente.</p>     <p>Esas pretensiones originaron demandas de nulidad ante el Consejo de Estado, el que en todos los casos neg&oacute; las pretensiones de los demandantes y cre&oacute; una rica y erudita jurisprudencia sobre la materia, especialmente acerca de las elecciones de 1947 (cuando el partido liberal, al hallarse dividido en las fracciones santista y gaitanista, present&oacute; listas separadas). El texto del art&iacute;culo 1&ordm; de la Ley 39 de 1946 (13 de diciembre) dice as&iacute;:</p>     <blockquote>      <p>&quot;Art. 1&ordm;. En toda elecci&oacute;n popular y en las que deban hacer las corporaciones p&uacute;blicas, cuando se trate de elegir m&aacute;s de dos ciudadanos, se emplear&aacute; el sistema del cociente electoral en la forma siguiente:</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&quot;El total de votos v&aacute;lidos obtenidos en la circunscripci&oacute;n electoral o en la corporaci&oacute;n p&uacute;blica que hace la elecci&oacute;n, se divide por el n&uacute;mero de individuos que deban elegirse, y el resultado es el cociente electoral.</p>      <p>&quot;Las listas cuyos votos v&aacute;lidos no hubieren alcanzado una cantidad por lo menos igual a la mitad de dicho cociente, se excluir&aacute;n del escrutinio, pero sus votos se acumular&aacute;n a la del mismo partido que hubiere alcanzado mayor n&uacute;mero, a&uacute;n cuando hayan sido inscritos con distintos calificativos. Cumplida la acumulaci&oacute;n, cada una de las listas tendr&aacute; derecho a tantos puestos cuantas veces cupiere el cociente en el total de sus votos, y si hecha la adjudicaci&oacute;n respectiva en uno o m&aacute;s puestos para proveer, entonces se adjudicar&aacute;n a los residuos en orden descendente, previa la acumulaci&oacute;n al mayor de los pertenecientes a las listas del mimo partido.</p>      <p>&quot;En la adjudicaci&oacute;n de los puestos que correspondan a cada lista, se atender&aacute; al orden de colocaci&oacute;n de los nombres que en ella figuren, y que cuando se trate de elecci&oacute;n popular debe ser el mismo de la regularmente inscrita. En todo empate decidir&aacute; la suerte.</p>      <p>&quot;Art. 2&ordm;. Para la inscripci&oacute;n de una lista ser&aacute; necesario hacer menci&oacute;n expresa del partido pol&iacute;tico por el cual se inscribe, y tanto los que soliciten la inscripci&oacute;n como los candidatos har&aacute;n ante el respectivo Alcalde, bajo juramento, la declaraci&oacute;n de que son afiliados a ese partido.&quot;<a href="#48" name="s48"><sup>48</sup></a></p> </blockquote>     <p>A&uacute;n cuando en el texto anterior, y en el decreto reglamentario,<a href="#49" name="s49"><sup>49</sup></a> parec&iacute;a quedar en claro que las listas que excedieran el 50% del cociente, as&iacute; hubieren obtenido una votaci&oacute;n inferior a &eacute;sta, no ten&iacute;an por qu&eacute; ser acumuladas a la mayoritaria del mismo partido, no pocos interesados pretendieron que en tal sentido se corrigieran los escrutinios en varios departamentos, para lo que demandaron su nulidad ante el Consejo de Estado. Esta corporaci&oacute;n hubo de interpretar la legislaci&oacute;n sobre la materia y definir los pasos a seguir en las operaciones aritm&eacute;ticas de escrutinio.<a href="#50" name="s50"><sup>50</sup></a> En una de ellas se precisa el modo en que deb&iacute;a efectuarse, en los siguientes t&eacute;rminos:</p>     <blockquote>      <p>&quot;La creaci&oacute;n de las tres categor&iacute;as electorales implica un sistema an&aacute;logo: 1&ordm;) escrutinio por cociente completo; 2&ordm;) escrutinio por medio cociente; 3&ordm;) escrutinio por residuo acumulado por partidos. El cociente tiene como funci&oacute;n especial servir de divisor con respecto al n&uacute;mero de votos de cada lista, el cual sirve de luego de dividendo y cumple su funci&oacute;n en la primera etapa del escrutinio y obra sobre las cifras m&aacute;s altas, sobre aquellas que sean iguales o superiores a &eacute;l.</p>      <p>&quot;El medio cociente opera en la segunda etapa, compitiendo con los residuos que tengan su misma naturaleza, esto es, que representen una cifra superior al medio cociente. En este segundo plano del escrutinio se enfrentan medios cocientes contra medios cocientes originales o residuales. Si verificada esta segunda etapa del escrutinio quedaren puestos por proveer, se entrar&aacute; al tercer plano de escrutinio que consiste en enfrentar residuos contra residuos de la misma naturaleza, previa la acumulaci&oacute;n de los menores a la lista mayoritaria del mismo partido. El residuo electoral no se debe confundir con el residuo aritm&eacute;tico. El residuo electoral es solamente aquel que es inferior al medio cociente.&quot;<a href="#51" name="s51"><sup>51</sup></a></p> </blockquote>     <p>Con el fin de garantizar la acumulaci&oacute;n de votos a la lista mayoritaria del mismo partido, en sentencia posterior, del 19 de septiembre de 1947, el Consejo de Estado (<i>Anales</i>, t. LVII) hizo la siguiente interpretaci&oacute;n:</p>     <blockquote>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&quot;La legislaci&oacute;n electoral colombiana ha experimentado una transformaci&oacute;n: del sistema <i>nominativo</i> en que se votaba por nombres, pas&oacute; a la consideraci&oacute;n de tendencias pol&iacute;ticas y &uacute;ltimamente al sufragio por partidos, de tal suerte que hoy se vota por partidos, y por esta raz&oacute;n al inscribir las listas es indispensable hacer menci&oacute;n expresa del partido por el cual se inscribe, y tanto los que soliciten la inscripci&oacute;n como los candidatos deben jurar la declaraci&oacute;n de que son afiliados a ese partido.&quot;<a href="#52" name="s52"><sup>52</sup></a></p> </blockquote>     <p>Poco despu&eacute;s, mediante sentencia del 21 de enero de 1948, el Consejo de Estado (<i>Anales, </i>t. LVII) insisti&oacute; que en los residuos de cocientes enteros, al igual que los votos inferiores a un cociente, pero mayores del medio cociente, no pod&iacute;an ser acumulados a la lista mayoritaria del mismo partido, como pretend&iacute;a el demandante: &quot;Todo n&uacute;mero de votos superior a ese medio cociente –se lee en la sentencia– no es materia de acumulaci&oacute;n, sino que sigue la suerte de &eacute;stos, concurriendo con ellos al escrutinio por derecho propio, en el orden descendiente en el volumen de votaci&oacute;n&quot;.<a href="#53" name="s53"><sup>53</sup></a></p>     <p><b>5) Voto &uacute;nico no transferible –VUNT</b>–<b> (1990–2001)</b></p>     <p>El VUNT consiste en que en circunscripciones plurinominales, el elector s&oacute;lo dispone de un voto unipersonal para otorgarlo a uno de los diversos candidatos en la circunscripci&oacute;n. En Jap&oacute;n se utiliz&oacute; este sistema hasta la reforma electoral de 1993 (por la que se adopt&oacute; el sistema mixto o paralelo, puesto en pr&aacute;ctica en las elecciones parlamentarias de 1996); hasta entonces, los 511 esca&ntilde;os de la dieta fueron elegidos por el VUNT en 130 distritos electorales.<a href="#54" name="s54"><sup>54</sup></a></p>     <p>En consecuencia, aun cuando quiz&aacute; podr&iacute;a sorprender esa forma de voto personalizado &uacute;nico, entre una ampl&iacute;sima panoplia de candidaturas de &#39; lista&#39;, tambi&eacute;n corresponde a Colombia, seg&uacute;n dos especialistas en sistemas electorales comparados.<a href="#55" name="s55"><sup>55</sup></a> Estos juicios parecen ser adecuados para clasificar como VUNT   el actual tipo de voto en Colombia, pese a que seg&uacute;n la norma jur&iacute;dica el colombiano siga pareciendo, desde el final del Frente Nacional, un sistema de &quot;representaci&oacute;n proporcional por cociente y mayores restos&quot;, bajo el que –como es bien sabido– un 95% del total de esca&ntilde;os del Senado y casi todos los de la C&aacute;mara, en realidad no son elegidos por cociente, sino por residuos, debido a que no existe una norma sobre umbral o barrera legal.<a href="#56" name="s56"><sup>56</sup></a></p>     <p>Por cierto, cualquier reforma electoral sustantiva puede incluso prescindir de la lista &uacute;nica por partido (lo m&aacute;s deseable), pero son el umbral no habr&aacute; un proceso de reinstitucionalizaci&oacute;n de los partidos y de los movimientos pol&iacute;ticos; porque el sistema del <i>voto &uacute;nico no transferible</i> en Colombia es resultante de la limitada apertura constitucional de 1991 en un contexto atomizado de explosi&oacute;n de auto candidaturas personalistas y de desinstitucionalizaci&oacute;n partidista.</p>     <p>En el caso Colombiano, si bien es cierto que finalmente hay listas, en la pr&aacute;ctica es como si hubiera un candidato personal, porque casi la totalidad de los senadores y representantes a la C&aacute;mara con elegidos por mayores residuos, sin haber alcanzado el cociente electoral.</p>     <p><b>CRISIS PARLAMENTARIAS EN TRES COYUNTURAS EN EL SIGLO XX COLOMBIANO</b></p>     <p>Colombia es uno de los pa&iacute;ses del mundo que ha realizado mayor cantidad de actos eleccionarios, en buena parte fraudulentos, especialmente durante los reg&iacute;menes hegem&oacute;nicos como el liberal de los radicales y el conservador de la Regeneraci&oacute;n y de la hegemon&iacute;a. Hist&oacute;ricamente cada dos a&ntilde;os se votaba en todo el pa&iacute;s, y durante un largo per&iacute;odo (1913–45), en tres fechas separadas un mismo a&ntilde;o (por cierto, en a&ntilde;os impares ininterrumpidamente), se cumplieron en todo el territorio nacional las elecciones para C&aacute;mara, asambleas y consejos (1913–35), y entre 1937 y 1945 en dos fechas de cada a&ntilde;o impar, as&iacute;: en febrero (primer domingo) para dos corporaciones (C&aacute;mara y asambleas), y en octubre (primer domingo) para consejos municipales.</p>     <p>No obstante, sin que vayamos a cometer el error de postular una teor&iacute;a c&iacute;clica, fue mediando intervalos de medio siglo en el curso de la centuria pasada cuando el parlamento padeci&oacute; sus crisis en tres coyunturas, a saber: (i) la de albores del siglo, (ii) la del medio siglo y (iii) la del fin del siglo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>LA CRISIS DE 1900</b></p>     <p>En la crisis parlamentaria del primer decenio de 1900 convergen dos procesos: (i) el de la Guerra de los Mil D&iacute;as (1899–1902), trienio en el que en raz&oacute;n del Estado de sitio y de las operaciones b&eacute;licas no fue posible convocar y realizar las elecciones previstas para 1900 (para c&aacute;mara y asambleas departamentales), as&iacute; como las de 1902 (para asambleas, que a su vez eleg&iacute;an a una tercera parte de los senadores), y (ii) el conflicto entre el presidente Rafael Reyes con sus copartidarios conservadores del Congreso homog&eacute;neo elegido en 1904 (para el per&iacute;odo 1904–08) que s&oacute;lo tuvo una duraci&oacute;n de seis meses, entre julio y diciembre de 1904, cuando fue clausurado al ser convocada por Reyes la Asamblea Constituyente y Legislativa.</p>     <p>Previamente, antes de la elecci&oacute;n y posesi&oacute;n de Reyes, hubo elecciones en 1903 (8 de marzo) para Asambleas y para C&aacute;mara, pero en este caso para un per&iacute;odo especial de un a&ntilde;o (del 1 de julio de 1903 al 19 de julio de 1904), en correspondencia con el per&iacute;odo constitucional cuatrienal 1900–04 en cuyos tres primeros a&ntilde;os no hubo reuni&oacute;n del Congreso. Poco antes del comienzo de la guerra se hicieron elecciones en diciembre de 1897 para electores presidenciales y en abril de 1898 para asambleas departamentales.</p>     <p>Los subsiguientes comicios para C&aacute;mara (per&iacute;odo 1904–08) y para asambleas y consejos (para dos a&ntilde;os) fueron realizados en mayo de 1904; pero el Congreso elegido en esta fecha sesion&oacute; durante poco tiempo, y el pa&iacute;s lleg&oacute; a tener un vac&iacute;o de parlamente ordinario de seis a&ntilde;os (durante todo el Quinquenio de Reyes y un a&ntilde;o m&aacute;s al comienzo del per&iacute;odo republicano) al ser sustituido por Reyes en 1904 por una Asamblea constituyente y legislativa de bolsillo, y luego de su ca&iacute;da en 1909, remplazada por una hist&oacute;rica Asamblea Nacional que hizo las c&eacute;lebres reformas institucionales de 1910.</p>     <p>El Congreso de 1904 sesion&oacute; a partir del 20 de julio (en ordinarias) y m&aacute;s tarde en sesiones extraordinarias hasta el 12 de diciembre del mismo a&ntilde;o, cuando se desintegr&oacute; el qu&oacute;rum sin aprobarle al presidente Rafael Reyes el presupuesto de la naci&oacute;n ni las facultades solicitadas. Ante tal decisi&oacute;n colectiva de la clase pol&iacute;tica conservadora antirreyista, &eacute;ste decret&oacute; su disoluci&oacute;n y convoc&oacute; (mediante Decreto legislativo 9) una Asamblea Nacional integrada por tres diputados nombrados por cada departamento (ya eran ocho), lo cual se instal&oacute; el 15 de marzo de 1905 (posteriormente convocada por Reyes durante cortos lapsos, en varias oportunidades) y expidi&oacute; numerosos actos reformatorios de la Constituci&oacute;n y nuevas leyes, pues adem&aacute;s de funciones constituyentes, asumi&oacute; las legislativas durante el Quinquenio.</p>     <p>Tras la ca&iacute;da del l&iacute;der autoritario, el primer Congreso posreyista fue elegido el 30 de mayo de 1909 se instal&oacute; el 20 de julio con una mayor&iacute;a de la Uni&oacute;n Republicana, que dict&oacute; importantes normas constitucionales y legislativas. Prontamente, sin embargo, le sucede la Asamblea Nacional de Colombia, que sesionas entre julio y noviembre de 1910, elige presidente de la Rep&uacute;blica a Carlos E. Restrepo (1910–14) y realiza trascendentales reformas sobre organizaci&oacute;n del Estado y del sistema electoral. En 1911 se reanudan las elecciones ordinarias as&iacute;: el 5 de febrero para Concejos y Asambleas, y el 25 de mayo del mismo a&ntilde;o, para C&aacute;mara de Representantes, por primera vez con el nuevo sistema electoral del <i>voto limitado</i> o de lista incompleta.</p>     <p><b>La crisis del medio siglo</b></p>     <p>Como consecuencia del per&iacute;odo de la violencia pol&iacute;tica (la fuerte arremetida de los conservadores y del gobierno contra el liberalismo, iniciada en 1946 y prolongada aparentemente hasta el 13 de junio de 1953), el pa&iacute;s estuvo sin Congreso leg&iacute;timo en 1949–57.</p>     <p>Fue disuelto en noviembre de 1949 por el presidente Ospina P&eacute;rez y no volver&iacute;a a reanudarse hasta el 20 de julio de 1958. Bajo la dictadura civil de Ospina–Urdaneta–G&oacute;mez (1949–53) se hicieron elecciones antidemocr&aacute;ticas y fraudulentas, con total ausencia del partido mayoritario: (a) en 1950 para &#39;elegir&#39; presidente a G&oacute;mez, y a continuaci&oacute;n (b) otras elecciones monopartidarias para corporaciones p&uacute;blicas (en septiembre de 1951 y en marzo de 1953). En junio siguiente adivino la dictadura de Rojas, un cuatrienio en el que no hubo comicios para corporaciones, aun cuando s&iacute; ten&iacute;a vigencia legal la reci&eacute;n conformada Asamblea constituyente de bolsillo, nombrada por Urdaneta, y cuyos miembros –casi todos conservadores– en su mayor&iacute;a desertaron hacia el rojismo. Por &uacute;ltimo, tras la ca&iacute;da de rojas, las &eacute;lites bipartidistas reconciliadas convocan el plebiscito constitucional de 1957, que dar&aacute; origen al Frente Nacional.</p>     <p><b>La crisis de fin de siglo</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El parlamento ha venido atravesando una seria crisis de legitimidad, de autoridad y de representaci&oacute;n. Se pretendi&oacute; reformarlo en la Carta de 1991, que decret&oacute; en ese a&ntilde;o la revocatoria del que hab&iacute;a sido elegido para el periodo 1990–94, y se convoc&oacute; a nuevas elecciones, en las que con la palanca de los auxilios parlamentarios fue reelegida la gran mayor&iacute;a de los congresistas cuyo mandato acababa de ser revocado.</p>     <p>El nombre de la democracia participativa, la Constituci&oacute;n cre&oacute; un sistema electoral permisivo de la inscripci&oacute;n ilimitada de listas, sin la barrera legal o umbral que en otros pa&iacute;ses de baja institucionalidad partidaria, impide o morigera la atomizaci&oacute;n de los candidatos a las corporaciones p&uacute;blicas. Seg&uacute;n las encuestas y los comentarios editoriales de los medios impresos, el desprestigio del Congreso en la era del bipartidismo cartelizado, ha sido y contin&uacute;a siendo muy elevado.</p>     <p><b>PROPUESTA DE REFORMA ELECTORAL</b></p>     <p>Para la institucionalizaci&oacute;n de los partidos pol&iacute;ticos es indispensable una norma que determine un umbral o piso de la votaci&oacute;n por listas de partido. En este juicio coincide tanto el gobierno nacional (GN) (en su proyecto de refrendo) como el partido liberal) (PL) (en su proyecto de acto legislativo) pero no contemplan modos de escrutinio alternativos al de la simple cl&aacute;usula de exclusi&oacute;n.</p>     <p><b>Escrutinio en dos niveles (two–tier district)</b></p>     <p>En muchos pa&iacute;ses europeos y en algunos latinoamericanos, en sus circunscripciones subnacionales el escrutinio se hace n dos pasos y en dos pisos:</p>     <blockquote>      <p>— Primer paso: Se asignan esca&ntilde;os <i>entre partidos </i>(sea que deban presentar lista &uacute;nica, o que puedan presentar hasta un n&uacute;mero limitado de listas, o que la lista sea abierta para voto preferencia) siempre que cada partido o movimiento (en vez de la(s) lista(s) hayan superado el umbral o piso. Este debe ser variable seg&uacute;n el &quot;tama&ntilde;o&quot; (Liphart) de la circunscripci&oacute;n, calculado ya sea como un porcentaje de la votaci&oacute;n total en ella, o como el cociente (o un porcentaje de cociente) y determinando la variedad de cocientes elegida (natural o de Hare; Hagenbach–Bishop, e el similar de Droop, el &quot;imperiali&quot; u otro) y</p>      <p>— Segundo paso: Los esca&ntilde;os no previstos por deficiencia del umbral en cada circunscripci&oacute;n pasan a ser distribuidos en el nivel nacional agregado (suma de votaciones por cada <i>partido o movimiento</i> en todas las circunscripciones subnacionales) pero a) en una pa&iacute;ses en este nivel s&oacute;lo participan en el reparto de esca&ntilde;os faltantes por proveer, los partidos que al menos en una circunscripci&oacute;n obtuvieron votaci&oacute;n equivalente a un cociente; b) en otros, partidos que no alcanzaron al cociente pero obtuvieron &frac34; de cociente o &frac12; cociente, adem&aacute;s de los que participaron en la primera distribuci&oacute;n, concurren al reparto de segundo piso (<i>two–tier district</i>) el cual en esta instancia suele hacerse por uno de estos m&eacute;todos: i) el de mayores medidas o de D&#39;Hondt; ii) el cociente natural de Hare, o iii) alg&uacute;n otro tipo de cociente rectificado (Saint–Lague, &quot;imperiali&quot;, etc.).</p> </blockquote>     <p> Estos m&eacute;todos de reparto de esca&ntilde;os, del tipo de dos niveles o distritos electorales han sido o siguen siendo utilizados en diez pa&iacute;ses de Europa (Alemania, Italia, B&eacute;lgica, Austria, Suecia, Noruega, Dinamarca, Islandia, Grecia y Malta); en cuatro latinoamericanos (Brasil, M&eacute;xico y Uruguay, y en Venezuela pre–chavista) y en varios de Europa Oriental y ex Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica despu&eacute;s de 1989 (entre ellos la Rep&uacute;blica Checa, Rep&uacute;blica Eslovaca y Rumania). De otra perspectiva, este enfoque tiende a coincidir con el propuesto por el informe de la Misi&oacute;n Alesiana de Harvard.<a href="#57" name="s57"><sup>57</sup></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Proyectos de umbral en Colombia</b></p>     <p>En los dos proyectos mencionados de reforma electoral en Colombia, si bien el GN concibe un Congreso unicameral y el PL la continuidad del bicameralismo hay una notable similitud entre el dise&ntilde;o de la c&aacute;mara &uacute;nica del GN y el del Senado del PL, ya que ambos estr&iacute;an conformados por representantes elegidos en tres circunscripciones: territorial, nacional y especial. En la nacional ser&iacute;an elegidos a) 25 esca&ntilde;os seg&uacute;n la propuesta del GN, en un total aproximado de un poco m&aacute;s de un centenar, o b) 21 senadores en la del PL en un total de 80 integrantes de esa C&aacute;mara, la f&oacute;rmula de escrutinio actual no var&iacute;a en el proyecto del GN (cociente Hare y mayores restos), mientras el PL propone la llamada cifra repartidora o m&eacute;todo D&#39;Hondt.</p>     <p>El umbral en los proyectos referidos es una <i>cl&aacute;usula de exclusi&oacute;n, </i> en la que los sufragios por partidos o movimientos cuya votaci&oacute;n sea inferior al expresado piso son simplemente descartados. Tal barrera legal es en el proyecto del GN de un 6% de la votaci&oacute;n v&aacute;lida en circunscripci&oacute;n nacional, y de un 50% del cociente electoral para las circunscripciones territoriales de la c&aacute;mara &uacute;nica. En el proyecto del PL es de un 50% del cociente natural &quot;para todas las corporaciones p&uacute;blicas&quot; (art. nuevo) y supuestamente, aplicable a los tres tipos de circunscripciones para el senado y a los dos tipos para la C&aacute;mara.</p>     <p><b>Circunscripci&oacute;n nacional</b></p>     <p>En la propuesta del GN de un umbral del 6% de la votaci&oacute;n v&aacute;lida total (si &eacute;sta fuese de 12 millones de votos, habr&iacute;a una barrera de 720.000 sufragios, cantidad compatible con las listas &uacute;nicas por partido tradicional o coalici&oacute;n de movimientos, como alianzas electorales propuestas en ambos proyectos). Esa propuesta es sin duda adecuada para el objetivo de la reforma, porque se trata de un nivel &uacute;nico y porque se admite el <i>apparent&eacute;ment</i> o alianza electoral de dos o m&aacute;s movimientos peque&ntilde;os. No obstante, el PL propone un umbral muy bajo para la circunscripci&oacute;n nacional, de un 50% del cociente natural, esto es, el equivalente del 2,4% de la votaci&oacute;n total (288.000 votos), l&iacute;mite que har&iacute;a nugatoria la lista &uacute;nica deseada por el propio partido liberal proponente, e inducir&aacute; a los principales &quot;barones&quot; actuales (liberales y sobre todo, conservadores) a continuar o refundar sus minipartidos de bolsillo.</p>     <p><b>Circunscripciones territoriales</b></p>     <p>En lo que respecta a la circunscripci&oacute;n territorial (tanto en la c&aacute;mara &uacute;nica proyectada por el GN, como en la correspondiente en el Senado del PL, y asimismo en las circunscripciones de la C&aacute;mara de representantes del PL) ambos proyectos coinciden en un 50% del cociente natural. Este  umbral es muy bajo en el D.C. y en los departamentos que poseen mayor poblaci&oacute;n (Antioqu&iacute;a, Valle, Atl&aacute;ntico, Santander, Boyac&aacute;) y al mismo tiempo, en los que eligen menos de tres esca&ntilde;os resulta excluyente de los partidos o movimientos distintos del que logre la mayor&iacute;a en la votaci&oacute;n en ellos.</p>     <p>En los departamentos en los que se elijan dos o tres esca&ntilde;os, con un umbral del 50% del cociente se corren dos riesgos: 1) que la elecci&oacute;n deba repartirse porque ninguna lista pudo superar esa barrera; b) que la lista mayoritaria (simple o absoluta) elige el 100% de los esca&ntilde;os. El proyecto del GN es m&aacute;s previsivo al proponer: &quot;Sin ninguna lista superare el umbral, se entender&aacute; que lo ha logrado la que hubiere obtenido la mayor votaci&oacute;n&quot;; no obstante, esta soluci&oacute;n al problema dar&iacute;a lugar a una grave inequidad al ser privados de representaci&oacute;n, en la circunscripci&oacute;n, los partidos distintos del mayoritario, o incluso el segundo partido en votaci&oacute;n. En el proyecto del PL no se expresa lo que debe hacerse en caso de que ninguna lista supere el umbral ya que entonces –por su car&aacute;cter de cl&aacute;usula de exclusi&oacute;n en una instancia &uacute;nica de reparto de curules– no se podr&iacute;a conducir a ninguna de ellas a la segunda instancia (la que no ha sido propuesta por ning&uacute;n partido ni por el GN) como tampoco al escrutinio por D&#39;Hondt propuesto por el PL. (si, como es evidente, el umbral por el PL es una barrera legal o cl&aacute;usula de exclusi&oacute;n).</p>     <p>Nuestra propuesta es la de que el umbral s&oacute;lo sea excluyente o de descarte en una primera instancia de asignaci&oacute;n de puestos en circunscripciones subnacionales, y que sea variable seg&uacute;n tama&ntilde;o de las circunscripciones. Este umbral (diferencial seg&uacute;n el n&uacute;mero de puestos elegibles en cada circunscripci&oacute;n), podr&iacute;a ser as&iacute;: a) por la circunscripciones binominales y trinominales: i) un 25% del cociente natural, o bien ii) o un cociente entero calculado por el m&eacute;todo Hagenbach–Bishop, o por el &quot;imperiali&quot;; b) para los que elijan entre 4 y 7 esca&ntilde;os, del 50% del cociente natural; c) de un 100% del expresado cociente, en las que sean elegibles entre 8 y 9, y finalmente, d) de 200% en las circunscripciones en que deban elegirse 10 o m&aacute;s esca&ntilde;os.</p>     <p>Para reducir el rigor del cociente entero como umbral en el caso de las binominales y trinominales habr&iacute;a una alternativa ya bien conocida en el pa&iacute;s, por haber estado vigente hasta 1991, y es la f&oacute;rmula Hagenbach–Bishop conforme a la cual cuando se trate de elegir a dos el cociente sea calculado mediante el divisor de tres, y si fueren tres los puestos a asignar, el divisor ser&iacute;a de cuatro. (Votaci&oacute;n v&aacute;lida/n+1, siendo n=n&uacute;mero de esca&ntilde;os). Tambi&eacute;n es muy utilizada la f&oacute;rmula de Drop que es muy parecida, a saber (votaci&oacute;n v&aacute;lida/ n+1)+1.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Adicionalmente debiera consignarse en la norma que en caso de que ninguna lista supere el umbral escogido (un cociente o nuestra propuesta de porcentajes diferenciales) se asignar&iacute;an en el segundo nivel los puestos por proveer entre las (limitadas) listas del mismo partido que hubieran obtenido al menos un 50% de la votaci&oacute;n correspondiente al tipo de umbral que fuera determinado, y que si ninguna llegare a alcanzar el umbral habr&iacute;a segunda vuelta electoral en la respectiva circunscripci&oacute;n, limitada a las tres listas partidarias de mayor votaci&oacute;n.</p>     <p><b>Representaci&oacute;n proporcional</b></p>     <p>Dentro del actual ordenamiento territorial, si se pretendiera continuar utilizando a los departamentos como circunscripciones para la C&aacute;mara y al pa&iacute;s para la elecci&oacute;n del Senado, cualquier reforma electoral resultar&iacute;a ineficaz para mejorar la representatividad, la participaci&oacute;n, la proporcionalidad entre votos y esca&ntilde;os, la institucionalizaci&oacute;n y la calidad humana de la composici&oacute;n del parlamento (sea Congreso bicameral o unicameral).</p>     <p>Conspira contra la proporcionalidad referida a la poblaci&oacute;n, la amplia brecha demogr&aacute;fica entre las circunscripciones de los departamentos creados en 1991, y las tradicionales de mayor poblaci&oacute;n, debido al n&uacute;mero m&iacute;nimo de curules –una o dos– atribuida en ambos proyectos a los nuevos departamentos.</p>     <p><b>La equiproporcionalidad entre esca&ntilde;os y poblaci&oacute;n puede lograrse de tres maneras:</b></p>     <p>1) En vez de los departamentos como circunscripci&oacute;n &uacute;nica (para C&aacute;mara y para una parte de los puestos de circunscripciones no–nacional en el Senado) retornar a las unidades menores (distritos, c&iacute;rculos o circuitos electorales) utilizadas en el siglo XIX y en el XX hasta 1932, para elegir representantes a la C&aacute;mara y diputados a las asambleas departamentales. (Legislaturas estatales en el federalismo radical). Se subdivide el territorio nacional en un cierto n&uacute;mero de distritos electorales que comprenden una cantidad igual o muy aproximada de habitantes, y en cada uno de ellos se elige un cierto n&uacute;mero igual de esca&ntilde;os, i.e. 30 distritos compuestos de municipios contiguos que suman 1.3 millones de habitantes cada uno, para elegir 5 representantes, &oacute; 20 distritos que sumen dos millones de habitantes cada uno, para elegir de a 3 senadores en cada uno. Este procedimiento ya tuvo ocurrencia, al ser dividido el territorio nacional, en 1888–1904, en 58 distritos electorales de igual poblaci&oacute;n, en cada uno d los cuales fue elegido un representante a la C&aacute;mara, y en 3 distritos binominales (Bogot&aacute;, Medell&iacute;n y Popay&aacute;n); &oacute;</p>     <p>2) Se autoriza un n&uacute;mero de <i>esca&ntilde;os adicionales</i> para los partidos o movimientos cuyos puestos en la corporaci&oacute;n sean inferiores al porcentaje de votos en el agregado nacional (modelo alem&aacute;n de representaci&oacute;n proporcional personalizado, como lo denomina D. Nohlen) utilizado crecientemente en otros pa&iacute;ses, &oacute;</p>     <p>3) El n&uacute;mero de esca&ntilde;os a ser elegidos se determina, no seg&uacute;n la poblaci&oacute;n de la circunscripci&oacute;n sino seg&uacute;n la votaci&oacute;n en ella (por cada tantos votos emitidos un esca&ntilde;o) como en Checoeslovaquia (en ambas rep&uacute;blicas de la federaci&oacute;n) y en Bulgaria.</p>     <p><b>&iquest;Hare &oacute; D&#39;Hondt?</b></p>     <p>En el proyecto el GN todos los departamento y el D.C. elegir&iacute;an un m&iacute;nimo de dos puestos, mientras que en el proyecto del PL para el Senado, los 9 departamentos nuevos (creados en 1991) elegir&iacute;an de a uno y los 23 restantes y el D.C., de a dos senadores como m&iacute;nimo. Por tanto, el proyecto del PL es en este aspecto menos desproporcionalista que el proyecto del GN, pero m&aacute;s en lo que respecta a la f&oacute;rmula de escrutinio, por haber preferido la de D&#39;Hondt (la que, como es sabido, tiende a privilegiar en el escrutinio, a las listas mayoritarias). Sin embargo, la diferencia entre Hare y D&#39;Hondt no es muy notable, por lo que valdr&iacute;a la pena abandonar la f&oacute;rmula tradicional de Hare (cociente y mayores restos), por ser la m&aacute;s proporcionalista que hayan inventado los matem&aacute;ticos, y la m&aacute;s simple y comprensible para el com&uacute;n de los mortales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>ANEXO</b></p>     <p><b>DIVISI&Oacute;N TERRITORIAL Y CIRCUNSCRIPCIONES ELECTORALES</b></p>     <p>Siguiendo el patr&oacute;n federalista y pese a las formas de gobierno centralistas existentes en la Gran Colombia y la Nueva Granada, fueron elegidos por cada provincia el mismo n&uacute;mero de senadores a saber: cuatro por departamento en la Gran Colombia; uno por provincia en 1830; uno por provincia en 1853 y de a tres por cada Estado/departamento, en el per&iacute;odo 1858–1904. Las elecciones de senadores fueron indirectas en 1822–52 y 1863–1945 y directas tanto en 1853–58 como en el &uacute;ltimo medio siglo (1947–2002).</p>     <p>Los representantes a la C&aacute;mara fueron elegidos de modo i) indirecto en 1821–53; ii) directo en 1853–58; iii) directo o indirecto seg&uacute;n los dispusieran los Estados soberanos (1863–85) y directo desde 1886 hasta hoy (pero s&oacute;lo a partir de 1936 mediante sufragio universal masculino y desde 1957 tambi&eacute;n para el voto femenino). Al igual que para el Senado, las de C&aacute;mara fueron hasta 1853 elecciones p&uacute;blicas (ya fuera de viva voz o mediante identificaci&oacute;n del sufragante o elector por escribir su nombre en la respectiva papeleta de votaci&oacute;n), y desde entonces hasta hoy, al menos formalmente el sufragio ha sido secreto.</p>     <p>En el sector Colombiano que al ser disuelta la Gran Colombia llegar&iacute;a a conformar la Nueva Granada estaba dividido inicialmente en cuatro departamentos, a saber: Cundinamarca (formado por las provincias de Bogot&aacute;, Antioqu&iacute;a, Mariquita y Neiva); Cauca (por las provincias de Popay&aacute;n y Choc&oacute;) y Magdalena (por la provincias de Cartagena, Santa Marta y Riohacha); poco despu&eacute;s se crea el departamento del Istmo de Panam&aacute; (1822) y luego el de Boyac&aacute; (ley de 25 de junio de 1824).</p>     <p>Fueron circunscripciones para el Senado las entidades territoriales <i>subnacionales</i> de mayor entidad desde 1821 hasta 1990, y nacionales o &uacute;nica en el pa&iacute;s, desde 1991 hasta hoy. Sin embargo, en 1910–90 algunas circunscripciones exced&iacute;an a los l&iacute;mites de algunos departamentos (dir&iacute;ase que eran <i>supra–departamentales o sub–regionales</i>), al ser a&ntilde;adidas las ex intendencias y ex comisar&iacute;as a los departamentos pr&oacute;ximos, a los efectos de votaci&oacute;n para el senado (indirecta hasta 1945: directa desde 11947) y de representaci&oacute;n territorial, y por &uacute;ltimo la circunscripci&oacute;n nacional en 1991–2002. As&iacute;, lo fueron los &quot;departamentos&quot; en la Gran Colombia para el Senado (1821–30); las <i>provincias</i> (en 1832–58); los <i>estados </i>de la Confederaci&oacute;n Granadina (1858–62); los <i>estados soberanos</i> (1863–1885); y los <i>departamentos</i> (1886–1904). Posteriormente, como se ver&aacute;, las circunscripciones para senado y c&aacute;mara son territorios m&aacute;s amplios que un departamento, al serles agregados a algunos, las intendencias y comisar&iacute;as.</p>     <p>En la Nueva Granada, entre 1834 y 1843 permaneces las 20 provincias de finales de la Granada Colombiana, y en 1845 se inicia el proceso de formaci&oacute;n de nuevas provincias, el que se detiene en 1853, cuando ya se hab&iacute;a alcanzado el techo de 36 provincias.<a href="#58" name="s58"><sup>58</sup></a></p>     <p>El referente para la elecci&oacute;n de senadores es a) la provincia. En 1834 las 20 provincias eligieron 32 senadores (13 provincias eran circunscripciones uninominales y 19 senadores eran elegidos en las restantes, 7 provincias plurinominales); b) en 1843 las mismas 20 provincias eligieron 26 senadores (16 uninominales y 10 senadores en 4 provincias plurinominales); c) en el siguiente medio siglo (1853–1904) fue abandonado el criterio de poblaci&oacute;n para determinar el n&uacute;mero de senadores por circunscripci&oacute;n, fij&aacute;ndose inicialmente (en la constituci&oacute;n del 20 de mayo de 1853) el n&uacute;mero de dos por unidad administrativa determinada que tuvo vigencia en 1853, y en 1863–1904, tres por cada estado/departamento.</p>     <p>Desde 1853 empiezan agruparse las provincias en los 9 Estados de la Confederaci&oacute;n (1858), denominados luego Estados Soberanos y desde 1886, como departamentos, con iguales l&iacute;mites territoriales. En 1855 Panam&aacute; fue la primera provincia erigida como Estado confederado en ese a&ntilde;o. En 1903, tras la escisi&oacute;n de Panam&aacute; quedaron 8 departamentos; pero por divisi&oacute;n territorial de algunos, su n&uacute;mero aument&oacute; en el Quinquenio<a href="#59" name="s59"><sup>59</sup></a>, llegando a ser 14 entre 1910 y 1945. Sin embargo antes de ser erigida como departamento en 1946, la Intendencia del Choc&oacute; constituy&oacute; una circunscripci&oacute;n especial para elegir en ella un representante a la C&aacute;mara, luego ser&iacute;an creados otros departamentos hasta un total de 23 en 1986 y despu&eacute;s de 1991 hasta el presente, 32 en la actualidad, a m&aacute;s del Distrito Capital, por haber sido convertidas en departamentos las nueve intendencias y comisar&iacute;as.</p>     <p>El senado fue elegido indirectamente entre 1821 y 1945, a trav&eacute;s de colegios electorales de diverso tipo, siendo el primero de ellos el propio Congreso Constituyente de Villa del Rosario. Los colegiados electorales para el senado fueron las Asambleas Electorales de Provincias en la Nueva Granada; las Legislaturas provinciales (1853–58): las Legislaturas estatales (1858–1885), las Asambleas departamentales en 1886–1904; los Consejos Electorales elegidos por las Asambleas Departamentales en circunscripciones macro o sub–regionales, conformadas por uno, dos o tres departamentos asociados al efecto (1910–1934); luego a&ntilde;adiendo a los departamentos las m&aacute;s pr&oacute;ximas intendencias y comisar&iacute;as (1935–44) y de nuevo, finalmente las asambleas departamentales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la Gran Colombia la C&aacute;mara de representantes elegida en 1822 constaba de 52 miembros, de los cuales 38 proven&iacute;an de las provincias que luego habr&iacute;an de constituir la rep&uacute;blica de la Nueva Granada, y 14, de las provincias que despu&eacute;s conformar&iacute;an a Venezuela y Ecuador. Las del Departamento de la Nueva Granada fueron 13 provincias que eleg&iacute;an el siguiente n&uacute;mero de representantes: Tunja, 7; Bogot&aacute;, 6, Socorro, 5; Popay&aacute;n, 4; Pamplona, 3; Cartagena, 3; Santa Marta, 2; Panam&aacute;, 2; Antioqu&iacute;a, 2; Veraguas (Panam&aacute;), 1; Neiva, 1; Mariquita, 1, y Riohacha, 1. Las anteriores provincias existentes al finalizar la Gran Colombia, se dividen al iniciarse la Rep&uacute;blica en 1831, llegando ser 36 al t&eacute;rmino de la Nueva Granada (1856), cada una de las cuales eleg&iacute;a entre uno y cuatro representantes, de acuerdo con la base demogr&aacute;fica, para un total nacional de aproximadamente 84 miembros de la corporaci&oacute;n. En el decreto mencionado de 1835 el presidente Santander fij&oacute; el n&uacute;mero de Representantes a la C&aacute;mara por circunscripci&oacute;n, as&iacute;: uninominales para tres provincias; 6 binominales; 4 trinominales; cuatro en Pamplona; de a cinco en Cartagena y El Socorro; 6 en Antioqu&iacute;a; 10 en Bogot&aacute; y 10 en Tunja.</p>     <p>En 1832 el pa&iacute;s estaba dividido en 15 provincias, y a la instalaci&oacute;n del Congreso de 1833 (5 de marzo) asistieron 19 senadores en total, en representaci&oacute;n de once provincias uninominales y cuatro binominales. En 1835 el presidente Santander mediante decreto y con base en el censo de poblaci&oacute;n cuyos resultados acababa de conocer, fija para las 20 provincias el n&uacute;mero de congresista en 31 senadores y 68 representantes que deb&iacute;an ser elegidos en las elecciones de ese mismo a&ntilde;o, as&iacute;: Senadores en 14 provincias uninominales, adem&aacute;s de las binominales en Cartagena, Pamplona y El Socorro; de la trinominal de Antioqu&iacute;a, y de a cuatro en cada una de las provincias de Bogot&aacute; y Tunja.</p>     <p>En la Nueva Granada, los senadores eran elegidos por las asambleas electorales de tercer grado en 1832–43 (asambleas de provincias elegidas, a su vez, por asambleas de cant&oacute;n, elegidas &eacute;stas a su vez por los sufragantes primarios de parroquia); luego lo fueron por asambleas electorales de provincia, asimismo elegidas por los sufragantes primarios. M&aacute;s tarde lo ser&iacute;an por las Legislaturas de los Estados Soberano y finalmente, en el per&iacute;odo eleccionario indirecto, por las asambleas departamentales.</p>     <p>El segundo caso, el de tama&ntilde;o variable de la circunscripci&oacute;n dependiendo de la poblaci&oacute;n tuvo ocurrencia en la Nueva Granada (1832–52) y desde 1910 hasta hoy, con variaciones en el <i>n&uacute;mero m&iacute;nimo</i> por circunscripci&oacute;n, desde tres senadores durante el sistema del voto limitado (1910–1929) hasta uno al menor por circunscripci&oacute;n en 1932–43; tres en 1945–49; seis para los departamentos de m&aacute;s de un mill&oacute;n de habitantes (plebiscito de 1957); tres en 1959–67, y dos a partir de 1968.</p>     <p>En el interludio 1853–62 las circunscripciones senatoriales fueron de a dos por provincia (luego de a dos por estado de la Confederaci&oacute;n Granadina). En este modelo binominal la facci&oacute;n o partido mayoritario –liberal o conservador– desde luego ganaba los dos esca&ntilde;os en la respectiva circunscripci&oacute;n, por simple mayor&iacute;a escrutada de modo nominativo. As&iacute; ocurri&oacute; en 1855, en los comicios directos para senado, en 19 provincias en las que al partidor ganador (que lo fueron, en unos casos el conservador, en otros el liberal) le correspondieron los dos esca&ntilde;os en la respectiva circunscripci&oacute;n. No obstante, en el Estado de Panam&aacute; resultaron elegidos dos conservadores y un liberal, y en la provincia de Tundama los dos primeros en votaci&oacute;n fueron un conservador y un liberal (en total en este per&iacute;odo 1855–59, 27 senadores fueron conservador y 16 liberales).<a href="#60" name="s60"><sup>60</sup></a></p>     <p>Posteriormente en los cuatro decenios de los reg&iacute;menes federal y en parte del regenerador (1863–1904), las entidades territoriales fueron nueve<a href="#61" name="s61"><sup>61</sup></a> y cada uno eligi&oacute; tres senadores, tambi&eacute;n por mayor&iacute;a simple y en segundo grado.</p>     <p>En los siguientes ochenta a&ntilde;os (1910–90) las circunscripciones para el congreso fueron en parte ciertos departamentos &uacute;nicos y en parte, otros a los que se les ha agregado uno o m&aacute;s territorios nacionales colindantes. La ley 80 de 1910 determin&oacute; ocho circunscripciones senatoriales, de las cuales cinco podr&iacute;an ser denominadas como <i>subregiones o supradepartamentales,</i> as&iacute;: 1) Bol&iacute;var (junto con los departamentos de Atl&aacute;ntico y Magdalena); 2) Antioqu&iacute;a (junto con Caldas); 3) Cauca (junto con Nari&ntilde;o y Valle); 4) Santander (junto con Norte de Santander); 5) Tolima (junto con Huila) y &uacute;nicas las de Cundinamarca, Boyac&aacute; y Panam&aacute; (pese a la separaci&oacute;n en 1903, por entonces Panam&aacute; segu&iacute;a figurando en la legislaci&oacute;n como si no hubiera <i>dejado de ser un departamento de Colombia</i>).</p>     <p>Despu&eacute;s de la hegemon&iacute;a conservadora, al comienzo de la representaci&oacute;n proporcional, en los a&ntilde;os 30s del siglo XX, en cinco de los catorce departamentos se crean las circunscripciones supra–departamentales para la C&aacute;mara, a saber: en la de Antioqu&iacute;a se vota y escruta conjuntamente con la Intendencia del Choc&oacute;; en la de Boyac&aacute;, con la comisar&iacute;a de Arauca; en Cundinamarca con la Intendencia del Meta; en el Huila con la comisar&iacute;a del Caquet&aacute; y en Nari&ntilde;o con la comisar&iacute;a del Putumayo. As&iacute; se vot&oacute; en los comicios bienales de 1935, 1937. Ya en los de 1939, adicionalmente se incluy&oacute; al Magdalena, la comisar&iacute;a de la Guajira y a Bol&iacute;var, la Intendencia de San Andr&eacute;s y Providencia. La Intendencia del Choc&oacute; vota como circunscripci&oacute;n independiente de Antioqu&iacute;a en 1947 y a partir de 1949 en su condici&oacute;n de 15&ordm; departamento del pa&iacute;s. Para la elecci&oacute;n del 15 de marzo de 1953 (con abstenci&oacute;n liberal), adem&aacute;s de Choc&oacute; se vota como nuevo departamento en C&oacute;rdoba. Y al inicio del Frente Nacional, en la C&aacute;mara de 1958 hay ya 18 departamentos al sumarse los nuevos de Meta y Guajira.</p>     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>En Colombia han  sucedido cambios en los sistemas electorales en paralela a los cambios en los  sistemas pol&iacute;ticos de partido &uacute;nico o dominante y desde 1958 hasta hoy como  sistema <i>cartelizado </i>(Katz y Mair)<a href="#62" name="s62"><sup>62</sup></a> o <i>colusivo </i>(Bartolini)<a href="#63" name="s63"><sup>63</sup></a>.  Durante un siglo, desde la fundaci&oacute;n org&aacute;nica e ideol&oacute;gica (en 1848–49) hasta  su &quot;tratado&quot; de paz en 1957, los partidos liberal y conservador ejercieron el  poder del Estado alternativamente por per&iacute;odos m&aacute;s o menos prolongados,  adquiri&eacute;ndolo y perdi&eacute;ndolo, seg&uacute;n fuere el caso, mediante fuerza, violencia  y/o divisi&oacute;n interna del partido gobernante.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La credibilidad  p&uacute;blica de las elecciones casi siempre fue limitada en raz&oacute;n de los fraudes  cometidos por agentes gubernamentales bajo todos los reg&iacute;menes o hegemon&iacute;as,  especialmente en los &uacute;ltimos 140 a&ntilde;os (1863–2000) pese a los esfuerzos para  impedirlos, intentados por algunos gobiernos, en ciertos momentos de la  historia electoral desde los a&ntilde;os 20s del siglo XX. Sin embargo, a fin de  procurar cierta legitimaci&oacute;n social (al menos ante los copartidarios) el  partido en el pode no se opon&iacute;a a la celebraci&oacute;n de los comicios, los cuales se  afectaban bajo sistemas electorales que favorec&iacute;an a la dominaci&oacute;n  unipartidaria (r&eacute;gimen autoritario de La Regeneraci&oacute;n en 1885–1904, y cuatrienio  autoritario y violento de 1949–53) o a las hegemon&iacute;as: i) las liberales de 1862–85  y 1903–45, o ii) a las conservadoras (el reyismo de 1904–09 y la hegemon&iacute;a de  1914–29).</p>     <p>Los <i>sistemas electorales</i> han contribuido en  alg&uacute;n grado a la formaci&oacute;n de tres tipos de sistemas pol&iacute;tico–partidarios, a  saber:</p>     <p>1) El de<i> exclusi&oacute;n</i>, que favorece a los reg&iacute;menes  de partido &uacute;nico (<i>single party system</i>)  o hegem&oacute;nico, mediante la pr&aacute;ctica del <i>sistema  mayoritario simple</i> con la forma de voto y de escrutinio denominada &quot;voto en  bloque&quot; (<i>block vote</i>) que le permite a  la facci&oacute;n o al partido mayoritario (de mayor&iacute;a simple o absoluta), en las  circunscripciones&nbsp; en las que se eligen  dos o m&aacute;s puestos,&nbsp; obtener la totalidad  de esca&ntilde;os en la respectiva circunscripci&oacute;n.</p>     <p>2) El de <i>participaci&oacute;n no proporcional,</i> del  partido minoritario o bajo denominaci&oacute;n estatal, en las corporaciones p&uacute;blicas  (1905–49) a) con restricci&oacute;n o techo, a trav&eacute;s del <i>voto limitado o de la lisita abierta incompleta</i> con escrutinio  nominativo y mayoritario simple en 1905–29; b) con proporcionalidad mediante la  f&oacute;rmula de Hare (1931–49) adicionada con un <i>umbral </i>o <i>cl&aacute;usula de exclusi&oacute;n </i>de medio  cociente (1937–49). Esta barrera legal sirvi&oacute;&nbsp;  como refuerzo de la organizaci&oacute;n unitaria de los partidos tradicionales,  sin impedir la participaci&oacute;n de las grandes divisiones entra–partidarias (i.e. gaitanismo/oficialismo  liberal en 1947–49; laureanismo/ospinismo/alzatismo en los a&ntilde;os 40s y 50s), y</p>     <p>3) El de <i>cartelizaci&oacute;n o colusi&oacute;n</i> bipartidista  con tres formas de voto y de escrutinio: a) <i>voto  limitado</i> (en este caso, &quot;paritario&quot;) con escrutinio separado o intra–partidario,  de listas cerradas por cociente y mayores restos en 1958–74; b) de retorno al  cociente y mayores restos en 1974–90, y c) de atomizaci&oacute;n de partidos y de  listas intra–partidarias, generado en las normas constitucionales de 1991 por  falta de un umbral o barrera legal, que hubiera impedido el rampante  aventurismo electoral de las llamadas micro–empresas electorales (1991–2002).</p>     <p>Finalmente, como  conclusi&oacute;n del presente informe, se propone una reforma electoral cuyo eje es  el retorno al <i>umbral</i> del medio  cociente electoral, que rigi&oacute; en 1937–49 para circunscripciones  departamentales, y su an&aacute;logo si se tratara de conservar la circunscripci&oacute;n  nacional para el senado (o para una c&aacute;mara &uacute;nica, si fuere el caso).</p> <hr>     <p><sup><a href="#s1" name="1">1</a></sup> Dieter Nohlen, &quot;Sistemas electorales parlamentarios y presidencias&quot;, en D. Nohlen et al., Tratado de derecho electoral comparado de Am&eacute;rica Latina, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1998, pp. 145–185. V&eacute;ase tambi&eacute;n de Arend Lijphart, Electoral Systems and Party Systems, Oxford University Press, 1994, pp. 10 – 15.</p>     <p> <sup na 2><a href="#s2" name="2">2</a></sup> David Bushnell, &quot;Aspectos de historia electoral colombiana del siglo XIX, en <i>Pol&iacute;tica y sociedad,</i> Tunja, UPTC 1975.</p>     <p> <sup><a href="#s3" name="3">3</a></sup> Klaus von Beyme, <i>La clase pol&iacute;tica en </i>el Estado de partidos, Madrid, Alianza Universidad, 1955, pp. 189–210. Un art&iacute;culo m&aacute;s reciente de este autor, profesor en Heidelberg, es &quot;The concept of Political Class. A New Dimension of Research on Elites?&quot;, en West European Politics, vol. 19, No. 1, 1996, y el documentado presentado al foro del Centro de Estudios Europeos de Dresde, &quot;Democracies and Therir Discontents: Parties and Political Engagementy&quot; (June 23, 2001). Un pionero es Manuel Garc&iacute;a Pelayo, <i>El Estado de partidos,</i> Madrid, Alianza, 1986.</p>     <p> <a href="#s4" name="4"><sup>4</sup></a> &quot;Hacia 1934 comienza la contabilidad de la muerte...&quot; William Ram&iacute;rez Tob&oacute;n, &quot;Violencia, guerra civil, contrato social&quot;, en IEPRI (edit.), Colombia. Cambio de siglo Bogot&aacute;, Planeta, 2000, p. 28.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <a href="#s5" name="5"><sup>5</sup></a> En la encuesta de Invamer–Gallup, de julio de 2002, la auto identificaci&oacute;n partidaria de la poblaci&oacute;n adulta en el sector urbano (Bogot&aacute;, Cali, Medell&iacute;n y Barranquilla) arroj&oacute; los siguientes resultados: no tiene partido, 67%; liberales,  22%; conservadores, 7%; de otro partido, 3%; y ns/nr, 1%. Revista Semana, Bogot&aacute;, No. 1055, julio 22–29, 2202, p. 27. </p>     <p> <a href="#s6" name="6"><sup>6</sup></a> Bob Jessop &quot;Bringing the State Back In (Yet Again). Reviews, Revisions, rejections, and redirections&quot;, en<i> International Review of Sociology/Revue Internaionale de Sociologie</i>, vol. 11, No. 2, July, 2001, pp. 149–173. Este art&iacute;culo fue publicado primero en castellano, bajo el t&iacute;tulo de &quot;Desarrollos recientes en la teor&iacute;a del estado&quot;, en traducci&oacute;n de Alberto Supelano, como un cap&iacute;tulo de la obra de Bob Jessop, <i>Crisis del Estado de Bienestar</i>. Hacia una nueva teor&iacute;a del Estado y sus consecuencias sociales, Bogot&aacute;, Universidad Nacional de Colombia–Siglo del Hombre, 1999, pp. 99–134.</p>     <p> <a href="#s7" name="7"><sup>7</sup></a> Peter Evans, &quot;The Eclipse of the State? Reflections on Stateness in an Era of Globalization&quot;, en <i>World Politics, vol. 50 No. 1, October 1997, pp, 62–87.</i></p>     <p> <a href="#s8" name="8"><sup>8</sup></a> Javier San&iacute;n, S.J., Colombia: &quot;Refundar la democracia&quot;, en <i>Revista Javeriana</i>, Bogot&aacute;, No. 672, Marzo, 2001, pp. 81–94, cita en p.93<br clear="all">      <br> <a href="#s9" name="9"><sup>9</sup></a> Marco Palacios, <i>Par&aacute;bola del Liberalismo, </i>Bogot&aacute;, Norma, 1998, y Entre la legitimidad y la violencia. Colombia 1875–1994, Bogot&aacute;, Norma 1995.</p>     <p> <a href="#s10" name="10"><sup>10</sup></a> &quot;La transici&oacute;n hacia la construcci&oacute;n de sociedad. Reflexiones en torno a la crisis colombiana&quot;, en A. Camacho y F. Leal B. (edits.), tambi&eacute;n de Garay, Creaci&oacute;n de una nueva sociedad, Bogot&aacute;, Cambio–Tercer Mundo, 1999.</p>     <p> <a href="#s11" name="11"><sup>11</sup></a> R.B. Bertramsen, J–P Thomsen and J. Torfin, State, Economy, and Society, London, Unwin Hyman, 1990.</p>     <p> <a href="#s12" name="12"><sup>12</sup></a> Miguel &Aacute;ngel Herrera Zgaib, &quot;invenci&oacute;n y desarrollo de la sociedad civil y el Estado&quot;, <i>en La participaci&oacute;n y representaci&oacute;n pol&iacute;tica en Occidente, </i>Bogot&aacute;, Centro Editorial Javeriano, 2000, pp. 12–22.</p>     <p> <a href="#s13" name="13"><sup>13</sup></a> Ricardo Garc&iacute;a Duarte, &quot;El conflicto armado o la cara invertida del r&eacute;gimen pol&iacute;tico&quot; y Sneider Rivera, &quot;La paz verdadera&quot;, ambos art&iacute;culos en <i>Revista Foro</i>, Bogot&aacute;, No. 44, mayo, 2002, pp. 13–21 y 33–43, en su orden.</p>     <p> <a href="#s14" name="14"><sup>14</sup></a> Mar&iacute;a Teresa Uribe de Hincapi&eacute;, &quot;Las din&aacute;micas b&eacute;licas en la Colombia de hoy&quot;, en A. Monsalve y E. Dom&iacute;nguez (edits.), Colombia. Democracia y paz, Medell&iacute;n, Universidad de Antioquia–universidad Pontificia Bolivariana–Instituto de Filosof&iacute;a del CSIC–Espa&ntilde;a, 1999.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <a href="#s15" name="15"><sup>15</sup></a> Mauricio Garc&iacute;a Villegas, &quot;Estado, derecho y crisis en Colombia&quot;, en Estudios Pol&iacute;ticos, Medell&iacute;n, Universidad de Antioquia, No. 17, julio–diciembre, 2000, pp. 11–44, especialmente pp. 34–36.</p>     <p> <a href="#s16" name="16"><sup>16</sup></a> &quot;Es un hecho —escribe Leal— que tanto Estado como la sociedad civil son d&eacute;biles y desorganizados pol&iacute;ticamente: por consiguiente est&aacute;n indefensos ante las vicisitudes de cualquier coyuntura desfavorable&quot;, en &quot;Estructura y coyuntura de la crisis pol&iacute;tica&quot;, en Leal F. y Zamosc, L. (edits.) Al filo del cao<i>s. Crisis pol&iacute;tica en la Colombia de los a&ntilde;os 80</i>, Bogot&aacute;, IEPRI–Tercer Mundo, 1990, p.55. Un trabajo m&aacute;s reciente de Leal Buitrago es La seguridad nacional a la deriva: Del Frente Nacional a la posguerra fr&iacute;a (Fundaci&oacute;n Alejandro &Aacute;ngel Escobar, 2002).</p>     <p> <a href="#s17" name="17"><sup>17</sup></a> Ibid., pp. 176 y 179.</p>     <p> <a href="#s18" name="18"><sup>18</sup></a> Ib&iacute;d., pp. 34–36.</p>     <p> <a href="#s19" name="19"><sup>19</sup></a> Los estudios sobre clientelismo hist&oacute;rico y contempor&aacute;neo en Colombia son amplios. V&eacute;anse, <i>int</i>er allia, de Francisco Leal Buitrago. <i>Clientelismo. </i>El sistema pol&iacute;tico y su expresi&oacute;n regional, Bogot&aacute;, Tercer Mundo, 1991, y m&aacute;s recientemente, el art&iacute;culo de Cristina de la Torre, &quot;Revolc&oacute;n, clientelismo y poder pol&iacute;tico&quot;, en CIPE (edit.), Opera 2001, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 2002, pp. 5–32.</p>     <p> <a href="#s20" name="20"><sup>20</sup></a> Michael Wintle, &quot;Pillarisation, Consociation, and Vertical Pluralism in the Netherlands Revisited. A European View&quot;, en West European Politics, vol. 23, No. 3, July 2000.</p>     <p> <a href="#s21" name="21"><sup>21</sup></a> Carlos Eduardo Jaramillo, &quot;De las llamas al rescoldo. Conclusi&oacute;n de la guerra de los Mil D&iacute;as&quot;, en Rafael Pardo (edit.), El siglo pasado. Colombia: econom&iacute;a, pol&iacute;tica y sociedad, Bogot&aacute;, Red Multibanca–Colpatria–Cerec, 2001, pp. 38–58.</p>     <p> <a href="#s22" name="22"><sup>22</sup></a> En Antioquia los distritos de supuesta mayor&iacute;a liberal fueron Jeric&oacute; y Fredonia; en Panam&aacute;, Chiriqu&iacute; y Veraguas. En ellos fueron candidatos por ese partido: Santiago P&eacute;rez, Aquileo Parra, Salvador Camacho Rold&aacute;n y el paname&ntilde;o Ezequiel Abad&iacute;a. Ver Eduardo Santa, Rafael Uribe Uribe: Biograf&iacute;a (5&ordf;. ed.) (Bogot&aacute;: Planeta, 1998) p. 118.</p>     <p> <a href="#s23" name="23"><sup>23</sup></a> Sobre la noci&oacute;n y la pr&aacute;ctica de partido–Estado referida a la historia pol&iacute;tica nacional, v&eacute;ase de Oscar Delgado, Colombia elige, Bogot&aacute;, pontificia Universidad Javeriana, Facultad de Ciencia Pol&iacute;tica, 1986, pp. 19–122 y especialmente pp. 87–122. Sobre igual concepto, utilizado recientemente por Gianfranco Pasquino aplicado a Italia v&eacute;ase de este autor: &quot;No Longer a &#39;Party–State&#39;? Institutions, Power and the Problems of Italian Reform&quot;, en Martin Bull y Martin Rhodes (edits.), Crisis and Transition in Italian Politics, London, Frank Cass, 1997, pp. 34–53. Tambi&eacute;n aparece en Western European Politics, vol. 20, No. 1.</p>     <p> <a href="#s24" name="24"><sup>24</sup></a> El constitucionalista Alfredo V&aacute;squez Carrizosa escribi&oacute; en 1990: &quot;La Constituci&oacute;n vigente data de 1886, pero el Estado de Derecho como tal, tan solo existe desde 1910, con el Acto Legislativo 3 de esa fecha, que fue el resultado de un acuerdo nacional entre los partidos para introducir &quot;es limitaciones a lo que fue el sentido inicial del absolutismo presidencial,  con la irresponsabilidad del primer magistrado; el periodo de seis a&ntilde;os pudiendo ser reelegido; la reuni&oacute;n del Congreso cada dos a&ntilde;os&quot;, en VV. AA., La Crisis del Estado de Derecho en Colombia, Bogot&aacute;, Superintendencia de Notariado y Registro, 1991, p. 138. Sobre los a&ntilde;os cincuenta del siglo pasado, el profesor V&aacute;squez Carrizosa se refiere a la tesis del &quot;derrumbe parcial del Estado&quot;, de Paul Oquist, recuerda la cifra de 181.253 muertos por homicidios y masacres en el periodo 1946–1957 que incluye Oquist en su libro, y concluye que en ese periodo tambi&eacute;n hubo &quot;inexistencia de un Estado de Derecho&quot;, Ibid., p. 148.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#s25" name="25"><sup>25</sup></a> El fen&oacute;meno del eclipse de los partidos y de la noci&oacute;n habermasiana de esfera p&uacute;blica no es exclusivo de Colombia. V&eacute;ase de Paolo Virno, &quot;Sph&eacute;re publique: Miracle, virtuosit&eacute; et d&eacute;ja&#39;vu&quot; (mimeo); Carl Boggs, The End of Politics: Corporate Power  and the Decline of the Public Sphere (New York: Guilford P, 2000), y de Richard Posner (el impulsor de la escuela de derecho y econom&iacute;a, y magistrado de la Corte de Apelaciones), Public Intellectuals: A Study of Decline, Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 2001 (ver: &quot;Setting the Stage&quot;, pp. 17–39).</p>     <p> <a href="#s26" name="26"><sup>26</sup></a> En el per&iacute;odo de gobierno de Laureano G&oacute;mez, el 20 de julio de 1951 el ejecutivo propuso al Congreso la convocatoria de una Asamblea Constituyente, la cual fue aprobada un a&ntilde;o y medio m&aacute;s tarde, mediante Acto legislativo 1 de 9 de diciembre de 1952. Un poco antes, por Decreto 1338 de 1952, el gobierno cre&oacute; la Comisi&oacute;n de Estudios Constitucionales. El 13 de junio de 1953 tuvo lugar el golpe de estado de Rojas Pinilla, y cinco d&iacute;as despu&eacute;s, por Acto Legislativo 1 de 1953 (18 de junio) la Asamblea decret&oacute; la vacancia del cargo de presidente (un a&ntilde;o y dos meses antes del vencimiento del per&iacute;odo) y la elecci&oacute;n de Rojas &quot;por el resto del per&iacute;odo&quot;. Cfr. Diego Uribe Vargas <i>Evoluci&oacute;n pol&iacute;tica y constitucional del Colombia</i>, Madrid, Universidad Complutense, 1997, pp. 212–217.</p>     <p> <a href="#s27" name="27"><sup>27</sup></a> C&eacute;sar Casto Perdomo, El Congreso de Colombia, tomo I, Bogot&aacute;, Imprenta Nacional, 1988, p. 129.</p>     <p> <a href="#s28" name="28"><sup>28</sup></a> En un extenso documento de r&eacute;plica de Vicente Azuero de la obra <i>Meditaciones colombianas </i>de Juan Garc&iacute;a del R&iacute;o, escrito (el documento de Azuero) en 1829 y publicado en 1831 en<i> Gaceta de Colombia</i> (Bogot&aacute;) Nos. 544–545 y 547–554 (del 13 de octubre al 17 de noviembre de 1831), Azuero replica la acusaci&oacute;n sobre tumultos en los actos electorales as&iacute;: &quot;Las elecciones est&aacute;n abiertas ocho d&iacute;as y los sufragantes vienen sucesivamente a emitir sus sufragios; as&iacute; nunca se verifica una reuni&oacute;n popular, y sin gente reunida no puede haber tumulto...&quot; (La Gaceta fue reimpresa en 1975) por el Banco de la Rep&uacute;blica en edici&oacute;n facsimilar, sin foliaci&oacute;n porque al parecer no la ten&iacute;a el original. El texto completo del documento tambi&eacute;n aparece en Oscar Delgado (edit.), Francisco de Paula Santander y Vicente Azuero. <i>Antolog&iacute;a pol&iacute;tica</i>, Bogot&aacute;, Colcultura, 1981, pp. 289–333. La cita est&aacute; en p. 332.</p>     <p> <a href="#s29" name="29"><sup>29</sup></a> Dom&eacute;nico  Fisichella, <i>Elezioni </i>e <i>Democrazia,</i> Bolonia, II Mulino, 1982, pp. 274–285, seg&uacute;n referencia de Giovanni Sartori, <i>Ingenier&iacute;a constitucional </i>comparada, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1994, p. 76</p>     <p> <a href="#s30" name="30"><sup>30</sup></a> Adelante se ver&aacute; en detalle que en el periodo de vigencia legal (1937–55) la norma, al hacer referencia a la acumulaci&oacute;n de residuos a favor de la lista mayoritaria del mismo partido, no previ&oacute; el caso de acumulabilidad de votos obtenidos por listas inferiores a un cociente pero con votaci&oacute;n mayor al medio cociente, problema que fue resuelto por la jurisprudencia del Consejo de Estado, al dictaminar que las votaciones superiores al medio cociente no eran acumulables a una mayor, sino despu&eacute;s de haberse cumplido ese primer paso en el escrutinio.</p>     <p> <a href="#s31" name="31"><sup>31</sup></a> Castro Perdomo, op. cit., tomo II, p. 394.</p>     <p> <a href="#s32" name="32"><sup>32</sup></a> Legis (edit.), <i>R&eacute;gimen electoral colombiano</i>, Bogot&aacute;, Legis, 1997, p. 75.</p>     <p><a href="#s33" name="33"><sup>33</sup></a> En el informe extenso que se publicar&aacute; como documento de investigaci&oacute;n, se informa en detalle sobre el tama&ntilde;o de las circunscripciones para senadores y representantes, referidas a las unidades pol&iacute;tico-administrativas.</p>     <p> <a href="#s34" name="34"><sup>34</sup></a> Citado en Carlos Restrepo Piedrahita, <i>Constituciones de la Primera Rep&uacute;blica Liberal,</i> 1853–53, tomo I, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 1979, pp. 306–307 y 309.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <a href="#s35" name="35"><sup>35</sup></a> Ib&iacute;d., tomo III, p. 533.</p>     <p> <a href="#s36" name="36"><sup>36</sup></a> Fuente: IDEA/IFES.</p>     <p> <a href="#s37" name="37"><sup>37</sup></a> Sobre el tema v&eacute;ase el informe de la investigaci&oacute;n realizada por Patricia Pinz&oacute;n de Lewin, <i>Comportamiento partidista de los municipios</i>, Bogot&aacute;, Colciencias–BID–Fundaci&oacute;n Presencia, 1998.</p>     <p> <a href="#s38" name="38"><sup>38</sup></a> La prensa, Bogot&aacute;, diciembre 24 de 1867 (Citado en Rep&uacute;blica de Colombia, Registradur&iacute;a Nacional del Estado Civil, <i>Historia electoral colombiana, Bogot&aacute;, 1988, p. 176</i>).</p>     <p> <a href="#s39" name="39"><sup>39</sup></a> Delgado, op. cit., pp. 71–77.</p>     <p> <a href="#s40" name="40"><sup>40</sup></a> C&oacute;digo electoral (Ley 7&ordf; de 1888, del 31 de enero), art&iacute;culo 8&ordm;, texto publicado en <i>Leyes de la Rep&uacute;blica de Colombia expedidas por el Consejo Nacional Legislativo en sus sesiones de 1888,</i> Bogot&aacute;, Imprenta de Vapor de Zalamea Hermanos, s. f., p. 12.</p>     <p> <a href="#s41" name="41"><sup>41</sup></a> Al comienzo del r&eacute;gimen regenerador, el Consejo de Delegatarios ejerci&oacute; las funciones propias del Congreso entre 1886–1888, y despu&eacute;s de este a&ntilde;o los senadores fueron escogidos por las asambleas departamentales en tres d&iacute;as continuos, de a uno cada d&iacute;a, donde el primero era para un per&iacute;odo de dos a&ntilde;os; el segundo, para uno de cuatro a&ntilde;os, y el tercero, para el sexenio completo. En todas las corporaciones en el pa&iacute;s siempre se ha permitido la reelecci&oacute;n indefinida y sin soluci&oacute;n de continuidad. De modo que a&uacute;n aquello que fueron elegidos para per&iacute;odos menores luego pod&iacute;an postular para los subsiguientes, ya que –como se vio– las Asambleas deb&iacute;an hacer la elecci&oacute;n de un senador cada dos a&ntilde;os.</p>     <p> <a href="#s42" name="42"><sup>42</sup></a> Rafael Uribe Uribe, <i>Documentos militares y pol&iacute;ticos,</i> Bogot&aacute;, Imprenta El Vapor, 1934 (citado por Gerardo Molina, <i>Las ideas liberales en Colombia, 1849–1914, 2&ordf;. ed., Bogot&aacute;, Tercer Mundo, 1971, p. 170</i>).</p>     <p> <a href="#s43" name="43"><sup>43</sup></a> Beatriz Franco, en <i>Enciclopedia electoral latinoamericana y del Caribe, 1993.</i></p>     <p> <a href="#s44" name="44"><sup>44</sup></a> V&eacute;ase de Bonifacio V&eacute;lez, <i>C&oacute;digo de elecciones, 2&ordf; ed., Bogot&aacute;,</i> Imprenta Nacional, 1913. Con el citado reglamento del la Ley 80 de 1910 se celebraron las elecciones de 1911, 1913, 1915 y ss. en fechas diferentes del mismo a&ntilde;o, para representantes a la C&aacute;mara, diputados a las asambleas departamentales del voto limitado fue hecha en el C&oacute;digo electoral de 1916 (Ley 85) cuyo art&iacute;culo 111 simplemente reitera el procedimiento mencionado en la Ley 80. Cfr. Vives Echeverr&iacute;a, p. 15. Asimismo, la citada complicaci&oacute;n electoral de la Registradur&iacute;a, publicada por el eminente jurista An&iacute;bal Cardoso Gait&aacute;n 1948, pero pasa por alto la Ley 80 de 1910, al igual que el primer c&oacute;digo electoral dictado en el pa&iacute;s (Ley 7&ordf; de 1888).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <a href="#s45" name="45"><sup>45</sup></a> Rep&uacute;blica de Colombia, <i>Anales del Senado, </i>citado por Hern&aacute;n Montoya, <i>La c&eacute;dula y el sufragio,</i> Bogot&aacute;, Imprenta Nacional, 1938, p. 55</p>     <p> <a href="#s46" name="46"><sup>46</sup></a> V&eacute;ase Vives Echeverr&iacute;a, op. cit., pp. 14–28.</p>     <p> <a href="#s47" name="47"><sup>47</sup></a> Desde su creaci&oacute;n por Ley 67 de 1937 hasta la declaratoria de inexequibilidad por parte de la Corte Suprema de Justicia, mediante sentencias del 14 de septiembre de 1955.</p>     <p> <a href="#s48" name="48"><sup>48</sup></a> Diario Oficial No. 26309, citado en Registradur&iacute;a Nacional del Estado Civil (ed.), Compilaci&oacute;n electoral (Bogot&aacute;: Imprenta Nacional, 1949) pp. 83–84.</p>     <p> <a href="#s49" name="49"><sup>49</sup></a> Decreto No. 800 de 1947 (marzo 5), en Rep&uacute;blica de Colombia, Registradur&iacute;a Nacional del Estado Civil (edit.), <i>Compilaci&oacute;n electoral,</i> op. cit., pp. 155–156.</p>     <p> <a href="#s50" name="50"><sup>50</sup></a> V&eacute;anse Rep&uacute;blica de Colombia, <i>Anales del Consejo de Estado,</i> <i>a&ntilde;o XXIX, tomo LVI, Nos. 357–361, julio–diciembre de 1946 y enero–julio de 1947, Bogot&aacute;, Talleres Gr&aacute;ficos Mundo al D&iacute;a, 1949, y a&ntilde;o XXX, tomo LVII, Nos. 362–366, 1947–1948, </i>Bogot&aacute;, Imprenta Nacional, 1950.</p>     <p> <a href="#s51" name="51"><sup>51</sup></a> Sentencias del 21 de agosto de 1947, en Rep&uacute;blica de Colombia, <i>Anales del Consejo de Estado,</i> tomo LVI, op. cit., p. 335 (el consejero ponente fue Guillermo Hern&aacute;ndez Rodr&iacute;guez y el texto de la sentencia aparece en pp. 325–339).</p>     <p> <a href="#s52" name="52"><sup>52</sup></a> Rep&uacute;blica de Colombia, <i>Anales del Consejo de Estado,</i> a&ntilde;o XXX, tomo LVII, Nos. 362–366, 1947–1948, Bogot&aacute;, Imprenta Nacional, 1950, p. 191. Las cursivas son m&iacute;as.</p>     <p> <a href="#s53" name="53"><sup>53</sup></a> Ib&iacute;d., p. 252.</p>     <p> <a href="#s54" name="54"><sup>54</sup></a> Otros pa&iacute;ses con VUNT actualmente son Korea, Taiw&aacute;n, Jordania y Vanuato. V&eacute;ase de Bernard Grofman et al, (edits.), <i>Elections in Japan and Taiwan under the Single Non–Transferable Vote, </i>Ann Arbor, University of Michigan Press, 1997.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <a href="#s55" name="55"><sup>55</sup></a> Daniel Nielson y Matthew S. Shugart, &quot;Constitutional change in Colombia...&quot;, en Comparative Political Studies, vol. 32, No. 3, Mayo, 1999, pp. 313–341, especialmente p. 320. Cabe anotar que previamente Dieter Nohlen con raz&oacute;n hab&iacute;a manifestado, con respecto a la elecci&oacute;n de la C&aacute;mara de Representantes colombiana, que su sistema electivo era &quot;<i>mayoritario</i> &#91;sic&#93; en circunscripciones plurinominales peque&ntilde;as&quot; (las cursivas son m&iacute;as), en Nohlen, D. et al., op cit.</p>     <p> <a href="#s56" name="56"><sup>56</sup></a> Sobre el r&eacute;gimen electoral resultante de la Constituci&oacute;n de 1991 y de la Ley 134 de 1994, v&eacute;ase de Carlos Ariel S&aacute;nchez Torres, <i>Derecho electoral colombiano, </i>3&ordf;. ed., Bogot&aacute;, Legis, 2000 y del mismo autor, <i>Participaci&oacute;n ciudadana y comunitaria,</i> 2&ordf;. ed., Bogot&aacute;, Jur&iacute;dicas Gustavo Ib&aacute;&ntilde;ez, 2000.</p>     <p> <a href="#s57" name="57"><sup>57</sup></a> &quot;Colombian&#39;s Electoral and Party System: Propasals for Reform&quot;, Final draft, June 2000, mimeo.</p>     <p> <a href="#s58" name="58"><sup>58</sup></a> Carlos Restrepo Piedrahita, <i>Constituciones de la Primera Rep&uacute;blica Liberal, 1853–56,</i> Bogot&aacute;, Universidad Externado der Colombia, 1979, tomo I, pp. 48–49.</p>     <p> <a href="#s59" name="59"><sup>59</sup></a> Reyes dividi&oacute; el pa&iacute;s en 34 departamentos, 95 provincias, un Distrito Capital y un territorio intendencial, Ver Miguel Borja, <i>Estado, sociedad y ordenamiento territorial en Colombia,</i> Bogot&aacute;, IEPRI–CEREC, 2000, p. 47–49.</p>     <p> <a href="#s60" name="60"><sup>60</sup></a> Rep&uacute;blica de Colombia, Registradur&iacute;a Nacional del Estado Civil, <i>Historia electoral colombiana</i> (Bogot&aacute;, 1988) pp.130–42.</p>     <p> <a href="#s61" name="61"><sup>61</sup></a> La separaci&oacute;n de Panam&aacute; se cumpli&oacute; en 1903, pero ya las asambleas departamentales hab&iacute;an elegido en fechas diferentes a sus tres senadores. En el tratado Urrutia–Thompson (1914) el gobierno reconoci&oacute; que Panam&aacute; se hab&iacute;a independizado desde ese a&ntilde;o.</p>     <p><a href="#s62" name="62"><sup>62</sup></a> Richard S. Katz and Peter Mair, &quot;Changing Models of  Party Democracy: The Emergency of the Cartel Party&quot;, in <i>Party Politics</i> No. 1 (1955) pp. 5–28. V&eacute;ase tambi&eacute;n el document de  Richard S. Katz para el foro sobre &quot;Parties and Party Systems&quot; en la  Universidad de California (Mayo 1, 1999) titulado &quot;Between Society and the  State: Models of Party and Theories of Democracy&quot; (26 pgs.).</p>     <p> <a href="#s63" name="63"><sup>63</sup></a> Cfr. Stefano Bartolini, &quot;Collusion, Competition and  Democracy&quot;, in <i>Journal of Theoretical  Politics,</i> Vol. 11 No. 4 (October 1999), pp. 435–470, and vol. 12 No. 1  (January 2000).</p> <hr>     <p><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Alc&aacute;ntara Saez,  Manuel, sistemas pol&iacute;ticos de Am&eacute;rica Latina, Madrid, Tecnos, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000353&pid=S0124-0579200200020000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Bartolini,  Stefano, &quot;Collusion, Competition and Democracy&quot;, en <i>Journal of Theoretical Politics, </i>vol. 11, No. 4, October, 1999, pp.  435–470, and vol. 12, No. 1, January, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000355&pid=S0124-0579200200020000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Barrag&aacute;n  Mart&iacute;nez, Oscar, <i>Crisis de la noci&oacute;n de  representaci&oacute;n</i>, Bogot&aacute;, universidad Aut&oacute;noma de Colombia, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000357&pid=S0124-0579200200020000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Bertramsen, R.  B.; J. P., y Torfin, J., State, <i>Economy,  and Society,</i> London, Unwin Hyman, 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000359&pid=S0124-0579200200020000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Beyme, Klaus  von, &quot;The Concepts of Political Class. A New Dimension of Research on Elites?&quot;,  en <i>West European Politics,</i> vol. 19,  No. 1, 1996, s.p.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000361&pid=S0124-0579200200020000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>  _________ <i>La clase pol&iacute;tica en el Estado de partidos</i>,  Madrid, Alianza, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000363&pid=S0124-0579200200020000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  _________ <i>Democracies and Their Discontents. Parties and  Political Engagement</i>, presentado en el Foro del Centro de Estudios  Europeos, Dresde, 23 de junio, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000365&pid=S0124-0579200200020000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Buenahora Febres–Cordero,  Jaime, &quot;Por qu&eacute; es necesaria una reforma pol&iacute;tica general&quot;?, en CIDE, ed., <i>Opera 2001, </i>Bogot&aacute;, Universidad  Externado de Colombia, 2002, pp. 33–70.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000367&pid=S0124-0579200200020000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Bushnell, David,  &quot;Aspectos de historia electoral colombiana del siglo XIX&quot;, en <i>Pol&iacute;tica y sociedad, </i>Tunja, UPTC, 1975.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000369&pid=S0124-0579200200020000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  C&aacute;rdenas Rivera,  Miguel Eduardo, &quot;Democracia–social en Colombia&quot;, en Libardo Sarmiento Anzola  et. Al., <i>La otra pol&iacute;tica: Aproximaciones  y referencias,</i> Bogot&aacute;, Fescol, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000371&pid=S0124-0579200200020000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>  Castro Perdomo,  C&eacute;sar, <i>El Congreso en Colombia,</i> tomo  I, Bogot&aacute;, imprenta Nacional, 1988.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000373&pid=S0124-0579200200020000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Charry, Juan  Manuel, <i>Justicia constitucional. Derecho  comparado y colombiano,</i> Bogot&aacute;, Banco de la Rep&uacute;blica, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000375&pid=S0124-0579200200020000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  _________ <i>El sistema normativo de la Constituci&oacute;n de  1991,</i> 2&ordf;, ed., Bogot&aacute;, Temis, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000377&pid=S0124-0579200200020000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Delgado Oscar, <i>Colombia elige</i>, Bogot&aacute;, Pontificia  Universidad Javeriana, Facultad de ciencia Pol&iacute;tica, 1986.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000379&pid=S0124-0579200200020000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  _________ <i>Elecciones posconstitucionales y reforma  electoral </i>(en proceso de publicaci&oacute;n, 2002).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000381&pid=S0124-0579200200020000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>  Fisichella, Dom&eacute;nico, <i>&nbsp;Elesioni e Democrazia,</i> Bolonia, II Mulino,  1982.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000383&pid=S0124-0579200200020000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Franco, Beatriz,  &quot;Colombia&quot;, en Dieter Nohlen (coord.), <i>Enciclopedia  electoral latinoamericana y del Caribe,</i> San Jos&eacute;, Costa Rica, Instituto  Interamericano de Derechos Humanos, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000385&pid=S0124-0579200200020000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Garay, Luis Jorge, <i>Constituci&oacute;n de una nueva sociedad,</i> Bogot&aacute;, Cambio/Tercer Mundo, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000387&pid=S0124-0579200200020000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>&nbsp;_________ (coord.), <i>Repensar a Colombia: Hacia un Nuevo contrato social,</i> Bogot&aacute;, Tercer  Mundo, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000389&pid=S0124-0579200200020000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Garc&iacute;a Duarte,  Ricardo, &quot;El conflicto armado o la cara invertida del r&eacute;gimen pol&iacute;tico&quot;, en <i>Revista Foro,</i> Bogot&aacute;, No. 44, mayo,  2002, pp. 13–21.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000391&pid=S0124-0579200200020000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>  Garc&iacute;a Pelayo,  Manuel, <i>El estado de partidos,</i> Madrid, Alianza, 1986.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000393&pid=S0124-0579200200020000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Garc&iacute;a Villegas,  Mauricio, &quot;Estado, derecho y crisis en Colombia&quot;, en Estudios Pol&iacute;ticos,  Medell&iacute;n, Universidad de Antioqu&iacute;a, No. 17, julio–diciembre, 2000, pp. 114.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000395&pid=S0124-0579200200020000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Giraldo Garc&iacute;a,  Fernando, &quot;La importancia de la organizaci&oacute;n electoral para la democracia en  Colombia&quot;, <i>Reflexi&oacute;n Pol&iacute;tica,</i> Bucaramanga, Universidad Aut&oacute;noma, No. 4, diciembre, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000397&pid=S0124-0579200200020000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Giraldo Garc&iacute;a  Fernando, Rodrigo Losada y Patricia Mu&ntilde;oz (eds.), Colombia: <i>Elecciones 2000,</i> Bogot&aacute;, Universidad  Javeriana/Reginal/Fundaci&oacute;n Konrad Adenauer, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000399&pid=S0124-0579200200020000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  G&oacute;mez Buend&iacute;a,  Hernando, <i>El l&iacute;o de Colombia. &iquest;Por qu&eacute; no  logramos salir de la crisis?, </i>Bogot&aacute;, Tercer Mundo, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000401&pid=S0124-0579200200020000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>  G&oacute;mez Lobo,  Alirio, &quot;R&eacute;gimen de partidos pol&iacute;ticos y alternativa al sistema electoral&quot;, en  O. Delgado et al.,<i> Modernidad, democracia  y partido pol&iacute;tico,</i> Bogot&aacute;, FIDEC/FESCOL, 1993, pp. 139–185.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000403&pid=S0124-0579200200020000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Grofman, Bernard  et al. (edits.), <i>Elections in Japan,  Korea and Taiwan under the Single Non–Transferable Vote, </i>Ann Arbor,  University of Michigan Press, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000405&pid=S0124-0579200200020000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Herrera Zgaib,  Miguel &Aacute;ngel, &quot;Invenci&oacute;n y desarrollo de la sociedad civil y el Estado&quot;, en <i>La participaci&oacute;n y representaci&oacute;n pol&iacute;tica  en Occidente,</i> Bogot&aacute;, Centro Editorial Javeriano, 2000, pp. 12–22.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000407&pid=S0124-0579200200020000400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Jaramillo,  Carlos Eduardo, &quot;De las llamas al rescoldo. Conclusi&oacute;n de la Guerra de los Mil  D&iacute;as&quot;, en Pardo Rafael (edit.), <i>El siglo  pasado.</i> Colombia <i>econom&iacute;a, pol&iacute;tica y  sociedad,</i> Bogot&aacute;, Red Multibanca–Colpatria–Cerec, 2001, pp. 21–73.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000409&pid=S0124-0579200200020000400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Jessop, Bob,  &quot;Bringing the State Back In (Yet Again). Reviews, Revisions Rejections, and  Redirections&quot;, en <i>International Review of  Sociology/Revue Internationale de Sociologie,</i> vol. 11, No. 2, July, 2001,  pp. 149–173.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000411&pid=S0124-0579200200020000400030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>  _________ <i>Crisis del Estado de bienestar. </i><i>Hacia una nueva  teor&iacute;a del Estado y sus consecuencias sociales,</i> Bogot&aacute;, Universidad Nacional de Colombia–Siglo del Hombre, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000413&pid=S0124-0579200200020000400031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Katz, Richard  S., &quot;Between Society and the State. Models of Party and Theories of Democracy&quot;,  en Foro sobre &quot;Parties and Party Systems&quot; en la Universidad de California, 1 de  mayo de 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000415&pid=S0124-0579200200020000400032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  _________ Mair,  Peter, &quot;&#39;changing Models of Party Democracy. The Emergency of the Carter  Party&quot;, in <i>Party Politics,</i> No. 1,  1995, pp.5–28.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000417&pid=S0124-0579200200020000400033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Leal Buitrago,  Francisco, <i>Clientelismo. El sistema  pol&iacute;tico y su expresi&oacute;n regional,</i> Bogot&aacute;, Bogot&aacute;, Tercer Mundo, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000419&pid=S0124-0579200200020000400034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  _________&quot;Estructura  y coyuntura de la crisis pol&iacute;tica&quot;, en F. Leal y L. Zamosc, eds., <i>Al filo del caos: Crisis pol&iacute;tica en la  Colombia de los a&ntilde;os 80,</i> Bogot&aacute;, IEPRI/Tercer Mundo, 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000421&pid=S0124-0579200200020000400035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>  Legis (edit.), <i>R&eacute;gimen electoral colombiano,</i> Bogot&aacute;,  1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000423&pid=S0124-0579200200020000400036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Lijphart, Arend, <i>Electoral Systems and Party Systems, </i>Oxford  University Press, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000425&pid=S0124-0579200200020000400037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Losada, Rodrigo  y V&eacute;lez, Eduardo, <i>Identificaci&oacute;n y  participaci&oacute;n pol&iacute;ticas en Colombia,</i> Bogot&aacute;, Fedesarrollo, 1982.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000427&pid=S0124-0579200200020000400038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Molina, Gerardo, <i>Las ideas liberales en Colombia, 1849–1914,</i> Bogot&aacute;, Tercer Mundo, 1971.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000429&pid=S0124-0579200200020000400039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Molina, Jos&eacute;  Enrique, <i>Los sistemas electorales de  Am&eacute;rica Latina,</i> San Jos&eacute; Costa Rica, ILDH–CAPEL, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000431&pid=S0124-0579200200020000400040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>  Montoya, Hern&aacute;n, <i>La c&eacute;dula y el sufragio,</i> Bogot&aacute;,  imprenta Nacional, 1938.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000433&pid=S0124-0579200200020000400041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Nielson, Daniel y Shugart, Matthew S., &quot;Constitutional  Change in Colombia...&quot;, en <i>Comparative  Political Studies</i>, vol. 32, No. 3, may, 1999, pp. 313–341.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000435&pid=S0124-0579200200020000400042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Nohlen, Dieter, &quot;Sistemas electorales parlamentarios y  presidenciales&quot;, en Nohlen, D. et al., <i>Tratado  de derecho electoral comparado de Am&eacute;rica Latina, </i>M&eacute;xico, Fondo de Cultura  Econ&oacute;mica, 1998, pp. 145–185.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000437&pid=S0124-0579200200020000400043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Palacios, Marco, <i>Par&aacute;bola  del liberalismo,</i> Bogot&aacute;, Norma, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000439&pid=S0124-0579200200020000400044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  _________ <i>Entre  la legitimidad y la violencia. </i><i>Colombia 1875–1994,</i> Bogot&aacute;, Norma, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000441&pid=S0124-0579200200020000400045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>  Pasquino,  Gianfranco, &quot;No Longer a &#39;Party–State&#39;? Institutions, Power and the Problems of  Italian Reform&quot;, en Bull, Martin y Rhodes, martin (edits.), <i>Crisis and Transition in Italian Politics,</i> London, Frank Cass, 1997, pp. 34–53.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000443&pid=S0124-0579200200020000400046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Pinz&oacute;n de Lewin,  Patricia, <i>Comportamiento partidista de  los municipios</i>, Bogot&aacute;, Colciencias–BID–Fundaci&oacute;n Presencia, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000445&pid=S0124-0579200200020000400047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Plazas Vega,  Mauricio A., <i>Ideas pol&iacute;ticas y teor&iacute;a del  derecho</i>, Bogot&aacute;, Temis y Facultad de Jurisprudencia, Universidad del  Rosario (en prensa).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000447&pid=S0124-0579200200020000400048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Posner, Richard  A., <i>Public Intellectuals: A Study of  Decline, Cambridge, </i>Mass., Harvard Press, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000449&pid=S0124-0579200200020000400049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Ram&iacute;rez Tob&oacute;n,  William, &quot;Violencia, Guerra civil, contrato social&quot;, en IEPRI (edit.),  Colombia. <i>Cambio de siglo,</i> Bogot&aacute;,  Planeta, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000451&pid=S0124-0579200200020000400050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>  Rep&uacute;blica de  Colombia, Consejo de Estado, <i>Anales del  Consejo de Estado, </i>a&ntilde;o XXIX, tomo LVI, Nos. 357–361, julio–diciembre de  1946 y enero–julio de 1947, Bogot&aacute;, Talleres Gr&aacute;ficos Mundo al D&iacute;a, 1949.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000453&pid=S0124-0579200200020000400051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  _________, a&ntilde;o  XXX, tomo LVII, Nos. 362–366, 1947–1948, Bogot&aacute;, Imprenta Nacional, 1950.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000455&pid=S0124-0579200200020000400052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Rep&uacute;blica de  Colombia, Registradora Nacional del Estado Civil (edit.), <i>Compilaci&oacute;n electoral,</i> Bogot&aacute;, Imprenta Nacional, 1949.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000457&pid=S0124-0579200200020000400053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  _________ <i>Historia electoral colombiana,</i> Bogot&aacute;,  1988.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000459&pid=S0124-0579200200020000400054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Restrepo  Piedrahita, Carlos, <i>Constituciones de la  primera Rep&uacute;blica liberal, </i>1853–56, tomo I, Bogot&aacute;, Universidad Externado  de Colombia, 1979).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000461&pid=S0124-0579200200020000400055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>  Rivera, Sneider,  &quot;La paz verdadera&quot;, en <i>Revista Foro</i>,  Bogot&aacute;, No. 44, mayo, 2002, pp. 33–43.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000463&pid=S0124-0579200200020000400056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  S&aacute;chica, Luis  Carlos, <i>Derecho constitucional general</i>,  3a. Ed., Bogot&aacute;, Temis 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000465&pid=S0124-0579200200020000400057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  S&aacute;nchez Torres,  Carlos Ariel, <i>Derecho electoral  colombiano</i>, Bogot&aacute;, Legis, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000467&pid=S0124-0579200200020000400058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  _________ <i>Participaci&oacute;n ciudadana y comunitaria, </i>Bogot&aacute;,  Jur&iacute;dicas Gustavo Iba&ntilde;ez, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000469&pid=S0124-0579200200020000400059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  San&iacute;n, Javier,  S.J., &quot;Colombia. Refundar la democracia&quot;, <i>Revista  Javeriana</i>, Bogot&aacute;, No. 672, marzo 2001, pp. 81–94&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000471&pid=S0124-0579200200020000400060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  Santana  Rodr&iacute;guez, Pedro, &quot;La reforma pol&iacute;tica y la democracia en Colombia&quot;, en P.  Santana R., ed., <i>Reforma pol&iacute;tica y paz,</i> Bogot&aacute;, Foro Nacional por Colombia, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000472&pid=S0124-0579200200020000400061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Sartori  Giovanni, <i>partidos y sistemas de partidos</i>,  Madrid, Alianza, 1980.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000474&pid=S0124-0579200200020000400062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  _________ <i>Ingenier&iacute;a constitucional comparada, </i>M&eacute;xico,  D.F., Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000476&pid=S0124-0579200200020000400063&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Torre, Cristina  de la, &quot;Revolc&oacute;n, clientelismo y poder pol&iacute;tico&quot;, en CIPE (edit.), <i>Opera 2001, </i>Bogot&aacute;, Universidad  Externado de Colombia, 2002, pp. 5–32.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000478&pid=S0124-0579200200020000400064&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Uribe de  Hincapi&eacute;, Mar&iacute;a Teresa, &quot;Las din&aacute;micas b&eacute;licas en la Colombia de hoy&quot;, en  Monsalve, A. y Dom&iacute;nguez, E. (edits.), <i>Colombia</i>. <i>Democracia y paz, </i>Medell&iacute;n,  Universidad de Antioquia–Universidad Pontificia Bolivariana–Instituto de  Filosof&iacute;a del CSIC–Espa&ntilde;a, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000480&pid=S0124-0579200200020000400065&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>  Uribe Uribe,  Rafael, <i>Documentos militares y pol&iacute;ticos, </i>Bogot&aacute;, Imprenta El Vapor, 1934.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000482&pid=S0124-0579200200020000400066&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Uribe Vargas,  Diego, <i>Evoluci&oacute;n pol&iacute;tica y constitucional  de Colombia,</i> Madrid, Universidad Complutense, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000484&pid=S0124-0579200200020000400067&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Valenzuela,  Arturo; Colomer, Josep M.; Lijphart, Arend y Shugart, Matthew S., &quot;Sobre la  reforma pol&iacute;tica en Colombia. Informe de la consultor&iacute;a internacional&quot;  Ministerio del Interior, ed., <i>Reforma  pol&iacute;tica: Un prop&oacute;sito de naci&oacute;n</i>. <i>Memorias</i> (Serie Documentos No. 17), Bogot&aacute;, Talleres Mininterior, 1999, pp. 299–311.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000486&pid=S0124-0579200200020000400068&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  V&eacute;lez,  Bonifacio, <i>C&oacute;digo de elecciones, </i>Bogot&aacute;,  Imprenta Nacional, 1913.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000488&pid=S0124-0579200200020000400069&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  V&eacute;lez Ram&iacute;rez  Humberto, <i>Lo</i> <i>constitucional, lo real y lo imaginario del Estado, </i>Cali,  Universidad del Valle, 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000490&pid=S0124-0579200200020000400070&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  _________ <i>El conflicto pol&iacute;tico armado en Colombia.  Negociaci&oacute;n o guerra,</i> Cali, Universidad del Valle, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000492&pid=S0124-0579200200020000400071&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  Vidal Perdomo,  Jaime, &quot;Tendencias parlamentarias en el nuevo constitucionalismo latinoamericano&quot;, <i>Revista Jur&iacute;dica del Per&uacute;,</i> Lima, A&ntilde;o  XLVII, No. 11, abril–junio de 1997, pp. 151–162&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000494&pid=S0124-0579200200020000400072&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  Vives  Echeverr&iacute;a, Jos&eacute; Ignacio, <i>Tratado de  derecho electoral colombiano, </i>Bogot&aacute;, Temis, 1984.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000495&pid=S0124-0579200200020000400073&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  VV. AA., <i>La crisis del Estado de Derecho en Colombia,</i> Bogot&aacute;, Superintendencia de Notariado y Registro, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000497&pid=S0124-0579200200020000400074&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Wintle, Michael,  &quot;Pillarisation, Consociation, and Vertical Pluralism in the Netherlands  Revisited. A European View&quot;, en <i>West  European Politics, </i>vol. 23, No. 3, July 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000499&pid=S0124-0579200200020000400075&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>      ]]></body><back>
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