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<journal-title><![CDATA[Estudios Socio-Jurídicos]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA EXIGIBILIDAD DE LOS DERECHOS ECONÓMICOS, SOCIALES Y CULTURALES EN COLOMBIA: EL CASO DE LAS MADRES COMUNITARIAS]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad del Rosario Facultad de Jurisprudencia Derechos Humanos]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[There is no strict fulfillment of the recommendations made to Colombia by international human rights organizations. The Committee created by the economic, social, and political rights Covenant has insisted several times to provide the status of workers of those Colombian community mothers that takes care of poor children. The current article deals with the case of these women and the legal action established by them to obtain the protection of their rights.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>LA EXIGIBILIDAD DE LOS DERECHOS ECON&Oacute;MICOS, SOCIALES Y CULTURALES EN COLOMBIA: EL CASO DE LAS MADRES COMUNITARIAS</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>ACCOUNTABILITY OF ECONOMIC AND SOCIAL RIGHTS IN COLOMBIA</b></font></p>     <p><b>Erika J. Castro Buitrago*</b></p>     <p> * Abogada, joven investigadora de la L&iacute;nea Derechos Humanos de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario.</p> <hr>     <p><b>Resumen</b></p>     <p>En Colombia no existe un estricto cumplimiento de las recomendaciones realizadas por los organismos internacionales de derechos humanos. El Comit&eacute; del pacto de derechos econ&oacute;micos, sociales y culturales ha instado al pa&iacute;s, en repetidas ocasiones, a conceder la calidad de trabajadoras a las madres comunitarias que trabajan en el cuidado de los menores colombianos de bajos recursos. El presente art&iacute;culo trata el caso de estas mujeres y las acciones legales que han emprendido en la b&uacute;squeda de la protecci&oacute;n de sus derechos.</p> <hr>     <p><b>Abstract</b></p>     <p>There is no strict fulfillment of the recommendations made to Colombia by international human rights organizations. The Committee created by the economic, social, and political rights Covenant has insisted several times to provide the status of workers of those Colombian community mothers that takes care of poor children. The current article deals with the case of these women and the legal action established by them to obtain the protection of their rights.</p> <hr>     <p>El 13 de enero de 1996 entr&oacute; en vigor en Colombia el Pacto Internacional de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales, en virtud de la Ley 74 de 1976, y el 16 de noviembre de 1999, el protocolo adicional a la Convenci&oacute;n Americana de Derechos Humanos en materia de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales &quot;Protocolo de San Salvador&quot;, adoptado como legislaci&oacute;n interna mediante la Ley 389 de 1996.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Con la adopci&oacute;n de estos instrumentos internacionales, el pa&iacute;s se oblig&oacute; tanto a tomar las medidas necesarias para hacer efectivos los derechos econ&oacute;micos, sociales y culturales, como a adoptar disposiciones de derecho interno, y a no tolerar discriminaci&oacute;n alguna, ni admitir restricciones, a menos que sean aprobadas mediante leyes para preservar el bienestar general.</p>     <p>El protocolo consagra el derecho al trabajo en condiciones justas, equitativas y satisfactorias, derechos sindicales, derecho a la seguridad social, derecho a un medio ambiente sano, derecho a la alimentaci&oacute;n, derecho a la educaci&oacute;n, derecho a los beneficios de la cultura, derecho a la constituci&oacute;n y protecci&oacute;n de la familia, derecho de la ni&ntilde;ez, protecci&oacute;n de los ancianos y minusv&aacute;lidos.</p>     <p>Los derechos econ&oacute;micos, sociales y culturales (DESC) surgen de la imperiosa necesidad de reconocer que no es posible el goce de los derechos civiles y pol&iacute;ticos sin el establecimiento de las condiciones m&iacute;nimas para su ejercicio. El pre&aacute;mbulo del Pacto DESC hace hincapi&eacute; en que &quot;...no puede realizarse el ideal del ser humano libre, liberado del temor y de la miseria, a menos que se creen las condiciones que permitan a cada persona gozar de sus derechos econ&oacute;micos, sociales y culturales, tanto como de sus derechos civiles y pol&iacute;ticos&quot;.<a href="#1" name="s1"><sup>1</sup></a></p>     <p>Asimismo, los DESC se han definido como derechos de realizaci&oacute;n progresiva por parte de los Estados, debido a que en tal acto est&aacute; condicionado por la posibilidad de recursos, que para estas materias suelen ser escasos. Lo anterior es muy importante para entender su alcance, la progresividad se ha entendido como; &quot;la no exigibilidad de dichos derechos; en otras palabras, los Estados s&oacute;lo adquieren la obligaci&oacute;n de ir implement&aacute;ndolos paulatina y progresivamente&quot;.<a href="#2" name="s2"><sup>2</sup></a></p>     <p>De su consideraci&oacute;n como derechos cuya implementaci&oacute;n depende de los recursos de un Estado, se puede concluir que en la medida en que una naci&oacute;n tenga mayor disponibilidad de recursos, mayor ser&aacute; la inversi&oacute;n en medidas para su garant&iacute;a. Sin embargo esto no es tan cierto, la comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos ha denunciado a muchos pa&iacute;ses que no han mejorado las garant&iacute;as de los derechos humanos, pese a que han obtenido un considerable incremento del ingreso nacional.<a href="#3" name="s3"><sup>3</sup></a> La efectiva garant&iacute;a de los derechos humanos debe combatir las deficiencias estructurales, como la desigual distribuci&oacute;n de riquezas, la dedicaci&oacute;n de grandes proporciones del gasto p&uacute;blico en el sector militar y los ajustes econ&oacute;micos para responder a los cr&eacute;ditos financieros internacionales, los cuales tienen como resultado la reducci&oacute;n las acciones en materia social.</p>     <p>&quot;La pobreza es en parte resultado de la insuficiente dedicaci&oacute;n y organizaci&oacute;n del Estado para proteger y promover los derechos econ&oacute;micos, sociales y culturales. C&oacute;mo se se&ntilde;alo antes, cuando el Estado no garantiza los derechos econ&oacute;micos, sociales y culturales, se est&aacute; indicando tambi&eacute;n una falta de garant&iacute;as civiles y pol&iacute;ticas&quot;.<a href="#4" name="s4"><sup>4</sup></a></p>     <p>De esta manera, las caracter&iacute;sticas particulares de los DESC han hecho pensar que no son exigibles y que la excusa por parte del Estado de falta de recursos los hace relativos, es decir, se considera que &eacute;stos no son justificables y que por tal raz&oacute;n no conlleva a un deber correlativo por parte del Estado. Estas peligrosas apreciaciones sobre la vigencia de los derechos humanos tienen como resultado dejar a la voluntad pol&iacute;tica de un gobierno la inversi&oacute;n o no de recursos en la promoci&oacute;n, la defensa, la garant&iacute;a y la protecci&oacute;n de los DESC.</p>     <p>Existe la obligaci&oacute;n del Estado de implementar una pol&iacute;tica cuyo objetivo sea la plena vigencia de los DESC, donde se comprometan el m&aacute;ximo de sus recursos disponibles, mediante el agotamiento de medidas inmediatas como pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, recursos legales y dem&aacute;s mecanismos, a fin de que contribuyan a garantizar los principios de la no discriminaci&oacute;n, de la no admisi&oacute;n de restricciones y de la prohibici&oacute;n de regresividad en el ejercicio de los derechos humanos.</p>     <p>Por todo lo anterior, la intenci&oacute;n de este art&iacute;culo es presentar el caso de las madres comunitarias en Colombia como paradigma de las deficientes pol&iacute;ticas estatales de protecci&oacute;n de los DESC, mediante la descripci&oacute;n de la normativa nacional que ha reglamentado su actividad, las exigencias de los instrumentos y de los organismos internacionales, as&iacute; como las acciones legales emprendidas. Esta contribuci&oacute;n pretende mostrar la situaci&oacute;n de los DESC en el pa&iacute;s por medio de un solo caso, en el cual confluye la violaci&oacute;n de los derechos de la mujer a la seguridad social y al trabajo.</p>     <p><b>ORIGEN DE LAS MADRES COMUNITARIAS EN COLOMBIA</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La instituci&oacute;n de las madres comunitarias es el resultado de varios intentos del Estado por lograr la colaboraci&oacute;n de la comunidad en el cuidado y en la manutenci&oacute;n de los menores de edad. Desde la expedici&oacute;n de la Ley 75 de 1968, con la cual se cre&oacute; la instituci&oacute;n de Bienestar Familiar, la pol&iacute;tica del Estado se concentra en la b&uacute;squeda de mecanismos que tengan como misi&oacute;n velar por los derechos de la familia y los ni&ntilde;os.</p>     <p> Con miras a desarrollar dicha pol&iacute;tica, en 1972 se crearon los Centros Comunitarios para la infancia (CCI), cuyo objetivo fue el cuadrado de los menores de bajos recursos. Sin embargo, el programa finaliz&oacute; en 1975 por dificultades econ&oacute;micas.</p>     <p>Debido a los aprietos de los CCI, desde antes que concluyeran su labor en 1974 se profiri&oacute; la Ley 27, que estableci&oacute; los Centros de Atenci&oacute;n Integral al Preescolar (CAIP). No obstante, debido al mal manejo de los recursos del programa, esta ley fue modificada por la Ley 7 de 1979, que orden&oacute; la inclusi&oacute;n de los hijos de los trabajadores informales para optimizar el manejo del presupuesto.<a href="#5" name="s5"><sup>5</sup></a></p>     <p>Luego de la ca&iacute;da de los CAIP, se implementaron las Unidades de Protecci&oacute;n al Ni&ntilde;o (Upan), que no lograron los objetivos esperados por el escaso cubrimiento que alcanzaron. En consecuencia, el Conpes —dentro del Plan de Lucha Contra la Pobreza Absoluta— estableci&oacute; los Hogares comunitarios de Bienestar (Hocobis), con el fin de lograr la protecci&oacute;n integral de las familias. Este programa fue implementado por la Ley 89 de 1998 y su Decreto reglamentario 2989 del mismo a&ntilde;o. As&iacute;, en la nueva legislaci&oacute;n se dispuso que los Hocobis fueran financiados mediante el 1% de la contribuci&oacute;n parafiscal de las empresas, que para tal efecto se incrementar&iacute;a de 2% a 3% de la n&oacute;mina.    <br>       <br>  Sin embargo, la creaci&oacute;n de los Hocobis no alcanz&oacute; todos los fines esperados:</p>     <blockquote>      <p>Esta estrategia surti&oacute; resultado relativo. As&iacute;, de un cubrimiento de 1223.705 ni&ntilde;os en 1987 (aproximadamente 6%) se pas&oacute; en 1988 a 353.280 (aproximadamente el 34%) y a 736.470 en 1990 (aproximadamente 36%). No obstante, el programa surti&oacute; un estancamiento en su desarrollo, y actualmente, el programa cubre 1.480.230 ni&ntilde;os, es decir, 71% de los ni&ntilde;os, a pesar que ya han transcurrido 12 a&ntilde;os desde su creaci&oacute;n, y de haberse guardado la tasa de crecimiento inicial (aproximadamente 200% anual de 1987 a 1988) en menos de 5 a&ntilde;os el cubrimiento debi&oacute; haber sido total. <a href="#6" name="s6"><sup>6</sup></a></p> </blockquote>     <p>Es propiamente la Ley 89 de 1988 y sus decretos reglamentarios la normativa que estableci&oacute; la instituci&oacute;n de madres comunitarias y que regul&oacute; la actividad de las madres que se encuentran vinculadas a los programas de los Hogares Comunitarios de Bienestar, de las Casas Vecinales del ICBF y del DAS (Departamento Administrativo de Bienestar Social).</p>     <p>El art&iacute;culo primero de la ley consagra que para la atenci&oacute;n b&aacute;sica de las necesidades de los ni&ntilde;os y de las ni&ntilde;as los hogares comunitarios de bienestar se constituyen por medio de unas becas del ICBF y de recursos locales, los cuales hacen parte de los contratos de aporte que suscriben las asociaciones de padres de familia con el ICBF, esto es, tales asociaciones son las que se encargan de coordinar el programa en cada hogar. El Decreto 2919 establece que cada hogar comunitario debe atender a quince ni&ntilde;os (de cero a siete a&ntilde;os)<a href="#7" name="s7"><sup>7</sup></a> y estar dirigido por una madre comunitaria que presta su labor voluntariamente a la organizaci&oacute;n.<a href="#8" name="s8"><sup>8</sup></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A manera de de conclusi&oacute;n, la figura de las madres comunitarias viene ocupando un lugar importante en la pol&iacute;tica estatal de cuidado y de bienestar de los ni&ntilde;os y de las ni&ntilde;as de bajos ingresos, sin embargo, se ha descuidado la situaci&oacute;n particular de estas mujeres —cuya poblaci&oacute;n nacional es de aproximadamente 82.000,<a href="#9" name="s9"><sup>9</sup></a> de las cuales 5.757<a href="#10" name="s10"><sup>10</sup></a> act&uacute;an en Bogot&aacute;—, ya que simplemente se reconoce su labor como un voluntariado sin que se les otorgue el estatus de trabajadoras que permite acceder a todos los beneficios de la legislaci&oacute;n laboral.</p>     <p><b>SITUACI&Oacute;N ACTUAL DE LAS MADRES COMUNITARIAS</b></p>     <p>Es innegable que las madres comunitarias, o tambi&eacute;n llamadas madres jardineras, realizan una verdadera actividad laboral, cual es la educaci&oacute;n, el cuidado y la nutrici&oacute;n de los ni&ntilde;os que tienen a su cargo, labor que prestan personalmente y por la que recibe una remuneraci&oacute;n mensual, pero que est&aacute; sujeta a la coordinaci&oacute;n de la asociaci&oacute;n de padres de familia y al ICBF.<a href="#11" name="s11"><sup>11</sup></a></p>     <p>Sin embargo, la legislaci&oacute;n nacional no las reconoce como trabajadoras, simplemente, el r&eacute;gimen que las cubre es desconocido para el derecho laboral<a href="#12" name="s12"><sup>12</sup></a> y su actividad se considera como un voluntariado que es remunerado por medio de una bonificaci&oacute;n, lo que ha hecho que se les llame como: &quot;trabajadoras solidarias&quot;, &quot;agentes educativos&quot; o &quot;voluntarias con bonificaci&oacute;n&quot;, de acuerdo con el informe elaborado por el instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (ILSA).<a href="#13" name="s13"><sup>13</sup></a></p>     <p>Las madres comunitarias se encuentran desprotegidas por la falta de reconocimiento laboral, por tal raz&oacute;n no cuentan con un salario digno y a cambio reciben una bonificaci&oacute;n que ni siquiera alcanza el valor de un salario m&iacute;nimo (v&eacute;ase la siguiente <a href="#t1">tabla</a>).</p>     <p align="center"><a name="t1"><img src="img/revistas/esju/v4n2/v4n2a07-1.jpg"></a></p>     <p> Con el fin de aplicar cualquier tipo de reclamos, se les quiere conformar con el ingreso adicional que reciben de la cuota que pagan los padres y madre los primeros diez d&iacute;as de cada mes &quot;equivalente a 37,55 del SML diario (cerca de tres mil pesos). En el contrato de familia con el ICBF, se estipula que el 66% servir&aacute; para completar la beca de la madre comunitaria titular de cada Hogar y el 34% restante se invertir&aacute; en actividades l&uacute;dicas con los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as&quot;.<a href="#14" name="s14"><sup>14</sup></a></p>     <p>Participaci&oacute;n que es inconstante, pues en muchas ocasiones los usuarios no tienen el dinero para hacerlo llegar a las madres, debido a la dif&iacute;cil situaci&oacute;n econ&oacute;micas que tienen que enfrentar las familias en el pa&iacute;s; adem&aacute;s, no tienen derecho a vacaciones remuneradas, cesant&iacute;as ni primas y no est&aacute;n cubiertas por el sistema general integral de seguridad social.</p>     <p>En consecuencia, la falta de reconocimiento laboral de la actividad de las madres comunitarias ha favorecido la expedici&oacute;n de leyes que, con el fin de brindar los servicios de seguridad social, catalogan a dichas mujeres como independientes y desconocen su evidente situaci&oacute;n de pobreza. As&iacute;, el Decreto 1791 de 1990, por el cual se aprob&oacute; el Acuerdo 052 de 1990 del Consejo Nacional de Seguros Sociales, extendi&oacute; a las madres comunitarias la cobertura del seguro social obligatorio de enfermedad general y maternidad, tal como era llamada esta contingencia antes de la Ley 100 de 1993.</p>     <p> La afiliaci&oacute;n se estableci&oacute; como voluntaria y la cotizaci&oacute;n del 7% sobre un salario m&iacute;nimo, sin tener en cuenta que los ingresos de estas mujeres no alcanzaban a un salario m&iacute;nimo. El acuerdo consigna expresamente que se trata de un r&eacute;gimen de excepci&oacute;n, ya que las madres, por no tener vinculaci&oacute;n laboral con ninguna entidad p&uacute;blica o privada, no est&aacute;n afiliadas a otra entidad de previsi&oacute;n social o al mismo Instituto por medio del r&eacute;gimen general para los trabajadores asalariados; asimismo, se les excluy&oacute; de los riesgos de invalidez, vejez y muerte; accidentes de trabajo y enfermedades profesionales y seguro m&eacute;dico familiar.<a href="#15" name="s15"><sup>15</sup></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>M&aacute;s tarde, en vigencia de la Ley 100 de 1993, se expidi&oacute; el Decreto 047 de 2000 por el que se vincul&oacute; a las madres comunitarias al r&eacute;gimen contributivo en salud como personas independientes y se exclu&iacute;a al grupo familiar de este tipo de afiliaci&oacute;n, pero les otorgaba la posibilidad de ingresar prioritariamente al r&eacute;gimen subsidiado.<a href="#16" name="s16"><sup>16</sup></a> El art&iacute;culo 19 consigna que la madre comunitaria debe aportar mensualmente, en calidad de trabajadora independiente, un valor equivalente al 8% sobre el monto total de su bonificaci&oacute;n mensual. En el caso de que este monto sea inferior a medio salario m&iacute;nimo legal vigente, el aporte se liquidar&aacute; sobre la base de medio salario m&iacute;nimo legal mensual vigente.</p>     <p>Con recursos del Fondo de Solidaridad Pensional, la Ley 509 de 1999 estableci&oacute; un subsidio del 80% de la cotizaci&oacute;n al sistema general en pensiones, siempre que la madre comunitaria se haya desempe&ntilde;ado como tal durante un a&ntilde;o y hasta cuando finalice su actividad.</p>     <p>No obstante, la ley ha equivocado sus esfuerzos en tratar de otorgar bienestar a las madres comunitarias, pues en aras de mantener cerrada la oportunidad a las madres comunitarias de ser consideradas como trabajadoras, crea reg&iacute;menes de excepci&oacute;n en el sistema de seguridad social en salud, que deja de lado las necesidades de sus grupos familiares, lo cual contradice las metas estatales de otorgar bienestar a las familias y a los ni&ntilde;os, como tambi&eacute;n los principios de universalidad, solidaridad y unidad promulgados por la Ley 100 de 1993.</p>     <p> Sin embargo, en el programa de madres comunitarias del Departamento Administrativo de Bienestar Social, la situaci&oacute;n adquiere otros matices. El DABS vincula a las madres mediante contratos de prestaci&oacute;n de servicios, por los que les paga unos honorarios que equivalen al valor de un salario m&iacute;nimo, asimismo, se encuentran organizadas en asociaciones con personer&iacute;a jur&iacute;dica, lo que les permite afiliarse al r&eacute;gimen contributivo de seguridad social y cotizar sobre un salario m&iacute;nimo y no sobre dos salarios m&iacute;nimos, tal como se les exige a las personas independientes. Es evidente que aunque el programa del DABS trate de solucionar en parte la situaci&oacute;n general de las madres, no deben desconocerse las caracter&iacute;sticas laborales de su actividad y su derecho a que sean     <br>  reconocidas como trabajadoras.<a href="#17" name="s17"><sup>17</sup></a></p>     <p><b>SEGUIMIENTO A CONVENIOS Y A RECOMENDACIONES INTERNACIONALES</b></p>     <p>Colombia reconoce la existencia de los derechos econ&oacute;micos, sociales y culturales (DESC) al ratificar y adoptar, por medio de su legislaci&oacute;n interna el Pacto Internacional de Derechos, Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales, el protocolo adicional a la Convenci&oacute;n &quot;Protocolo de San Salvador&quot;, con lo cual se obliga a crear las condiciones necesarias para que las personas gocen de las plenas garant&iacute;as para el ejercicio de estos derechos.</p>     <p>A pesar de que los llamados DESC son tambi&eacute;n reconocidos por la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica en el Cap&iacute;tulo 2 del t&iacute;tulo II, el Estado ha venido incumpliendo sistem&aacute;ticamente estas disposiciones. Para noviembre de 1995, Colombia present&oacute; el tercer informe del gobierno al Comit&eacute; del Pacto internacional de Derechos Econ&oacute;micos, sociales y Culturales de las Naciones Unidas, el cual no fue alentador ahora la situaci&oacute;n de los DESC en el pa&iacute;s, tal como lo denunciaron los informes alternativos presentados por organizaciones no gubernamentales y la Defensor&iacute;a del Pueblo. <a href="#18" name="s18"><sup>18</sup></a></p>     <p><b>De acuerdo con los informes citados, el Comit&eacute; realiz&oacute;, entre otras, las siguientes recomendaciones:</b></p>     <p>24. El comit&eacute; insta a que se preste mayor atenci&oacute;n al problema de la discriminaci&oacute;n contra la mujer y que se apliquen a programas para erradicar las desigualdades entre el hombre y la mujer. Al mismo tiempo, esos programas deber&iacute;an destinarse a aumentar la conciencia p&uacute;blica y el inter&eacute;s por los derechos econ&oacute;micos, sociales y culturales de la mujer.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&#91;...&#93; 28. El Comit&eacute; considera tambi&eacute;n que el Gobierno de Colombia deber&iacute;a:</p>     <p>a. Mejorar la formaci&oacute;n de las &quot;madres comunitarias&quot; y regularizar su situaci&oacute;n laboral, trat&aacute;ndolas a todos los fines como trabajadores empleados por una tercera persona.</p>     <p>Luego de seis a&ntilde;os el Estado sigue incumpliendo las obligaciones que le impone el Protocolo de San Salvador, sin tomar en cuenta las recomendaciones del Comit&eacute; del Pacto.<a href="#19" name="s19"><sup>19</sup></a></p>     <p> El 29 de noviembre de 2001, el Comit&eacute;, en sus sesiones 85&ordf; y 86&ordf;, present&oacute; sus conclusiones con respecto al cuarto informe presentado por el gobierno el pasado 14 de noviembre de 2001, en las cuales expresa su preocupaci&oacute;n acerca de la falta de precisi&oacute;n que el informe del Estado colombiano contiene, en cuanto a las medidas pr&aacute;cticas para llevar a cabo sus recomendaciones, as&iacute; como la preocupaci&oacute;n por la condiciones de las madres comunitarias y su no consideraci&oacute;n como trabajadoras:</p>     <p>10. El Comit&eacute; lamenta que el Estado no haya prove&iacute;do suficiente informaci&oacute;n sobre las medidas espec&iacute;ficas que ha tomado para estudiar e implementar la recomendaciones contenidas en las observaciones finales del Comit&eacute; en 1995, en relaci&oacute;n con el tercer informe peri&oacute;dico de Colombia, particularmente, sobre el alto nivel de pobreza, la magnitud del problema de las personas desplazadas, los ni&ntilde;os de la calle, la discriminaci&oacute;n contra la mujer, la situaci&oacute;n de las comunidades ind&iacute;genas, la protecci&oacute;n de sindicalistas y defensores de derechos humanos, la educaci&oacute;n gratuita, la situaci&oacute;n de las &quot;madres comunitarias&quot; y la vivencia social.</p>     <p>&#91;...&#93; 14. El Comit&eacute; est&aacute; preocupado por la reducci&oacute;n del presupuesto para el programa del ICBF de &quot;madres comunitarias&quot;, que provee cuidado a 1.3 millones de ni&ntilde;os. Deplora el hecho de que las madres comunitarias no son reconocidas como trabajadoras y no reciben un salario m&iacute;nimo.<a href="#20" name="s20"><sup>20</sup></a></p>     <p>Antes estas preocupaciones que otorgan un diagn&oacute;stico de la situaci&oacute;n de los DESC en Colombia, el Comit&eacute; realiz&oacute;, entre otras, las siguientes recomendaciones:</p>     <p>29. El Comit&eacute; recomienda fuertemente que el Estado tome en cuenta las obligaciones a partir del Pacto en todos los aspectos en sus negociaciones con las instituciones financieras internaciones, para asegurar que los DESC no sean socavados, especialmente, aquellos de los grupos desventajados y marginados.</p>     <p>&#91;...&#93; 35. El Comit&eacute; reitera su recomendaci&oacute;n de 1995 que el status de trabajo de las madres comunitarias debe ser regulado trat&aacute;ndolas como trabajadoras, para que tengan derechos a un salario m&iacute;nimo.<a href="#21" name="s21"><sup>21</sup></a></p>     <p>De esta manera, se invita al Estado a presentar su quinto informe el pr&oacute;ximo 30 de junio de 2006, en el cual se espera que atiendan las recomendaciones realizadas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El examen realizado por el Comit&eacute; del pacto demuestra que el cumplimiento de los preceptos del protocolo, en lo relacionado con el derecho al trabajo, a la seguridad social y a la no discriminaci&oacute;n, no puede lograrse de manera alguna con &quot;pa&ntilde;os de agua tibia&quot; de la forma en que lo ha querido hacer Colombia, pies, como queda demostrado, el otorgamiento de una bonificaci&oacute;n a las madres viola el derecho a una retribuci&oacute;n digna y justa por la prestaci&oacute;n del servicio, la vinculaci&oacute;n de las madres al sistema contributivo en salud sin que sea posible la directa cobertura de su familia discrimina el n&uacute;cleo familiar y viola los principios de la seguridad social, la forma de la cotizaci&oacute;n en materia de pensiones va en contra de las normas b&aacute;sicas sobre base y porcentaje de cotizaci&oacute;n establecidas en la Ley 100 de 1993, y, por &uacute;ltimo, todo el tratamiento jur&iacute;dico de la instituci&oacute;n de las madres comunitarias viola flagrantemente el derecho a la igualdad que tienen estas mujeres con respecto a los dem&aacute;s trabajadores colombianos.</p>     <p><b>ACCIONES LEGALES EMPRENDIDA</b></p>     <p>Debido a esta dif&iacute;cil situaci&oacute;n, las madres comunitarias han unido sus esfuerzos con el apoyo de ILSA, para buscar mecanismos que mejores su situaci&oacute;n. En virtud de este trabajo de concientizaci&oacute;n de la sociedad sobre el problema de Hogares de Bienestar se han interpuesto varias acciones de tutela que intentan proteger los derechos laborales de las madres comunitarias, pero que han concluido con fallos desfavorables.<a href="#22" name="s22"><sup>22</sup></a></p>     <p>Ane la imposibilidad de lograr el reconocimiento de sus derechos fundamentales por medio de la acci&oacute;n de tutela, un grupo de 25 madres comunitarias iniciaron una demanda de inconstitucionalidad parcial contra el par&aacute;grafo 2 del art&iacute;culo 1 de la Ley 89 de 1988, el cual consigna que los hogares de bienestar se establecen mediante &#39;becas&#39; del ICBF y recursos locales, con el fin de atender las necesidades b&aacute;sicas de nutrici&oacute;n, salud, protecci&oacute;n y desarrollo de los ni&ntilde;os de los estratos m&aacute;s pobres.</p>     <p>La Corte Constitucional resume de la siguiente forma el concepto de la violaci&oacute;n: &quot;El n&uacute;cleo de la acusaci&oacute;n se centra en pedir que cuando la Ley 89 de 1988 utilice la expresi&oacute;n BECA, se entienda que es SALARIO y no subvenci&oacute;n, bonificaci&oacute;n, aporte o cualquier otro concepto que deslaboralice el trabajo de las madres comunitarias o de las madres jardineras&quot;<a href="#23" name="s23"><sup>23</sup></a>.</p>     <p> Las actoras argumentan que las madres comunitarias son trabajadoras comunitarias, pues de acuerdo con la forma de realizar su actividad se cumplen los elementos para que se figure la relaci&oacute;n laboral previstos en los art&iacute;culos 22 y 23 del C&oacute;digo Sustantivo del Trabajo. Estos elementos son: actividad personal del trabajador; subordinaci&oacute;n o dependencia del empleado respecto del empleador y retribuci&oacute;n del servicio; de igual forma, debe ser aplicada la teor&iacute;a contrato–realidad, la cual hace prevalecer la realidad material sobre los acuerdos escritos o verbales que tengan como fin desconocer la formaci&oacute;n de la relaci&oacute;n laboral.</p>     <p>Bas&aacute;ndose en los argumentos de la sentencia C–1516 de 2000, la Corte Constitucional consider&oacute; que al igual que en la sentencia citada, se declaraba inhibida para fallar, por cuanto el t&eacute;rmino becas, contenido en el par&aacute;grafo 2 del art&iacute;culo 1 de la Ley 89 de 1988, no presenta correspondencia l&oacute;gica con el cargo formulado y la norma impugnada, pues dicho par&aacute;grafo no contiene una regulaci&oacute;n relativa a la situaci&oacute;n laboral de las madres comunitarias.</p>     <p>En el presente caso, tal como se observa, el n&uacute;cleo en discusi&oacute;n es el mismo: seg&uacute;n los demandantes la expresi&oacute;n becas demandada debe entenderse como salario, y que, en consecuencia, las madres comunitarias y las madres jardineras son trabajadoras del Estado.</p>     <p>La expresi&oacute;n becas, que seg&uacute;n el Diccionario enciclop&eacute;dico de Derecho Usual, significa &quot;Pensi&oacute;n concedida o cantidad global destinada para que una persona curse o ampl&iacute;e determinado estudio&quot; (Guillermo Cabanellas), hace referencia, en el art&iacute;culo 1, par&aacute;grafo 2, de la Ley 89 de 1988, a lo que se entiende por hogares comunitarios como aquellos que se constituyen a trav&eacute;s de becas, y que el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar otorgue &quot;a las familias&quot;, para que, con estos recursos, &quot;en acci&oacute;n mancomunada con sus vecinos y utilizando un alto contenido de los recursos locales atiendan las necesidades b&aacute;sica de nutrici&oacute;n, salud, protecci&oacute;n y desarrollo individual y social de los ni&ntilde;os de los estratos sociales pobres del pa&iacute;s&quot;. Obs&eacute;rvese que la disposici&oacute;n no hace referencia a madres comunitarias, y, por el contrario, se&ntilde;ala que las becas se entregan a las familias.</p>     <p>Entonces, no existe relaci&oacute;n directa, objetiva y l&oacute;gica entre el contenido material del vocablo acusado y el cargo en que se sustenta la demanda. Y, aunque cuando fue admitida esta demanda, porque aparentemente exist&iacute;a un cargo, de acuerdo con el examen que se ha hecho, ahora encuentra la Sala que el cargo s&oacute;lo era aparente. En consecuencia, la Corte habr&aacute; de inhibirse de pronunciarse de fondo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Solo resta observar que es competencia de la justicia ordinaria examinar, seg&uacute;n los casos concretos, si se dan los elementos de la relaci&oacute;n laboral. Por lo tanto, la Corte no se pronunciar&aacute; sobre el examen detallado que hacen los demandantes sobre el posible v&iacute;nculo laboral de las madres comunitarias y las madres jardineras.<a href="#24" name="s24"><sup>24</sup></a></p>     <p>Es importante resaltar el esfuerzo de las madres comunitarias por utilizar las acciones legales pertinentes para tratar de solucionar su situaci&oacute;n, sin embargo, se debe reconocer que de acuerdo con lo sostenido por la alta corporaci&oacute;n, la parte de la norma demandada no guarda en el texto una directa identificaci&oacute;n con su reclamo (ser declaradas trabajadoras); n&oacute;tese que en el par&aacute;grafo 2 del art&iacute;culo 1 trata de definir los Hocobis cuando consigna &quot;se entiende por&quot;, sin hacer menci&oacute;n a la forma de remuneraci&oacute;n de las madres comunitarias. Es necesario aclarar, que aunque se disponga que los Hogares Comunitarios son constituidos mediante becas del ICBF, no necesariamente se intuye (de la misma norma), que de ah&iacute; saldr&aacute;n los recursos con que se retribuir&aacute; el trabajo de las madres. La estrategia debi&oacute; orientarse a demandar las normas que directamente se refieren a la retribuci&oacute;n de las madres mediante bonificaciones, las que desconocen expresamente su actividad como laboral (Decreto 2989 de 1989 art&iacute;culo 4; Resoluci&oacute;n 0063 de 1994 art&iacute;culo 19; Decreto 084 de 1992 art&iacute;culo 43) o que la designan como trabajo voluntario (Decreto 2919 de 1989 art&iacute;culo 3).</p>     <p>En esta b&uacute;squeda de mecanismos para exigir el reconocimiento de los derechos de las madres, el 11 de octubre de 2000 se present&oacute; ante el Consejo de Estado una acci&oacute;n de nulidad con suspensi&oacute;n provisional contra los art&iacute;culos 17 y 22 del Decreto 047 de enero de 2000. La demanda fue admitida el 15 de marzo de 2001, pero se neg&oacute; la suspensi&oacute;n provisional de las normas demandadas. Hasta el momento no ha tenido ning&uacute;n tr&aacute;mite.<a href="#25" name="s25"><sup>25</sup></a></p>     <p>El valioso trabajo realizado por las madres comunitarias y sus colaboradores<a href="#26" name="s26"><sup>26</sup></a> tuvo como uno de sus mayores frutos la presentaci&oacute;n en el Senado el proyecto de ley 197 de 2001, &quot;Por medio de la cual se reorganiza y complementa el Programa de Hogares Comunitarios del Instituto colombiano de Bienestar Familiar y se dictan otras disposiciones&quot;.</p>     <p>Este proyecto, en el art&iacute;culo 2 literal b, regula lo concerniente al sistema de hogares comunitarios y a la situaci&oacute;n laboral de las madres comunitarias.</p>     <p>b) &quot;Las Madres Comunitarias, entendi&eacute;ndose por &eacute;stas todas aquellas personas que presten sus servicios personales, cuidando de algunos miembros de sectores poblacionales m&aacute;s vulnerables en un Hogar Comunitario de Bienestar, bajo la continuada subordinaci&oacute;n a la Organizaci&oacute;n Comunitaria correspondiente, mediante remuneraci&oacute;n justa, vital y m&oacute;vil&quot;.</p>     <p>El art&iacute;culo citado establece claramente los elementos que conforman la relaci&oacute;n laboral: servicio personal, continuada subordinaci&oacute;n y una remuneraci&oacute;n que se constituye en un salario justo, conforme con el art&iacute;culo 23 del C&oacute;digo Sustantivo del Trabajo.</p>     <p> Adem&aacute;s, como principios de la actividad de las madres se consignan dos: el principio de esencialidad –el Sistema de Hogares Comunitarios prestar&aacute; un servicio p&uacute;blico de car&aacute;cter esencial– y el de continuidad –el servicio del Sistema de Hogares Comunitarios ser&aacute; prestado de manera ininterrumpida–. Lo anterior con miras a reconocer el servicio p&uacute;blico que ejercen los Hocobis, la importancia de su continuidad y, por consiguiente, la estabilidad laboral de las madres comunitarias, a fin de restringir el uso de la huelga de acuerdo con el art&iacute;culo 450 del C&oacute;digo Sustantivo del Trabajo.</p>     <p>Se le otorga el nombre de organizaciones comunitarias a &quot;aquellas entidades sin &aacute;nimo de lucro organizadas aut&oacute;nomamente por las Comunidades Interesadas, reconocidas por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar mediante otorgamiento de personer&iacute;a jur&iacute;dica, que reciban recursos de tal Instituto para la creaci&oacute;n y manutenci&oacute;n de Hogares Comunitarios de Bienestar.&quot;<a href="#27" name="s27"><sup>27</sup></a></p>     <p>Como un gran aporte a la reglamentaci&oacute;n imperante, se establece que las madres comunitarias tendr&aacute;n contrato de trabajo con las organizaciones comunitarias:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Art&iacute;culo 7&ordm;. V&iacute;nculo laboral. Las Madres Comunitarias ser&aacute;n trabajadoras particulares, estar&aacute;n subordinadas a la Organizaci&oacute;n Comunitaria responsable del Hogar Comunitario de Bienestar en el que trabajen, y tendr&aacute;n un v&iacute;nculo laboral con &eacute;sta, regido por el C&oacute;digo Sustantivo del Trabajo. Sin perjuicio de lo anterior, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ser&aacute; solidariamente responsable con la Organizaci&oacute;n Comunitaria por el valor de los salarios y de las prestaciones e indemnizaciones a que tengan derecho las Madres comunitarias, solidaridad que no obsta para que las partes del contrato de Colaboraci&oacute;n pacten garant&iacute;as que consideren procedentes.<a href="#28" name="s28"><sup>28</sup></a></p>     <p>El proyecto correspondi&oacute; a la Comisi&oacute;n S&eacute;ptima del Senado, en la cual se present&oacute; ponencia favorable y se aprob&oacute; el articulado casi en su totalidad; aparte de esto se adicionaron dos normas donde se hizo menci&oacute;n de un r&eacute;gimen de transici&oacute;n y un sistema de profesionalizaci&oacute;n del servicio prestado por las madres comunitarias, as&iacute; como la inclusi&oacute;n del principio de permanencia, con el fin de otorgar mayor estabilidad laboral a las trabajadoras comunitarias.<a href="#29" name="s29"><sup>29</sup></a> El 3 de agosto de 2001 se aprob&oacute; el proyecto para segundo debate y se decidi&oacute; oficiar al Ministerio de Hacienda para que respondiera a la Comisi&oacute;n la inquietud sobre el aval a dicho proyecto. Finalmente, se design&oacute; como ponente para segundo debate al senador Dar&iacute;o C&oacute;rdoba Rinc&oacute;n y, posteriormente, al titular (Senador Aristides Andrade).<a href="#30" name="s30"><sup>30</sup></a></p>     <p>Hasta el momento, el proyecto de ley ha tenido un recorrido sin tropiezos y ha sido adicionado con normas muy importantes que benefician la labor y estabilidad de las madres comunitarias, como el sistema de profesionalizaci&oacute;n y el principio de permanencia.</p>     <p><b>CONCLUSIONES</b></p>     <p>Si bien los programas de protecci&oacute;n a la ni&ntilde;ez que han sido puestos en pr&aacute;ctica por el Estado no han logrado el resultado esperado, se ha logrado concientizar a la comunidad de la importancia de la labor de las madres comunitarias quienes, al encargarse del cuidado de un grupo de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, permite que otras madres ejerzan su actividad laboral.</p>     <p>Es necesaria una soluci&oacute;n integral a la instituci&oacute;n cr&iacute;tica de las madres comunitarias, la cual s&oacute;lo puede provenir de la declaraci&oacute;n definitiva como verdaderas trabajadores, pues el reconocimiento parcial de sus derechos y sin garant&iacute;as, no logran dar cumplimiento a los preceptos constitucionales ni internacional, al contrario, se crea una mayor discriminaci&oacute;n amparada por el mismo Estado.</p>     <p>Sin embargo, no puede perderse de vista que no s&oacute;lo es la identificaci&oacute;n de las madres comunitarias como trabajadoras lo que va a traer la soluci&oacute;n de sus problemas, el Estado debe procurar su profesionalizaci&oacute;n, con el objetivo de otorgarles estabilidad laboral, as&iacute; como brindar un servicio integral a los ni&ntilde;os y a las ni&ntilde;as; adem&aacute;s, debe crearse un control eficaz sobre los recursos que se entregan a las organizaciones comunitarias, a fin de que sean realmente destinados al mantenimiento de los hogares y a los salarios de las madres y que se procure el acceso de las mujeres a esta actividad sin ning&uacute;n tipo de discriminaci&oacute;n o mediante el tr&aacute;fico de influencias.</p>     <p>El trabajo realizado por las madres comunitarias y sus colaboradores es un ejemplo de lo que Colombia requiere para la promoci&oacute;n, la protecci&oacute;n y la exigencia de los DESC. Es necesario concentrar nuestros esfuerzos en la identificaci&oacute;n de los mecanismos y recursos que nos otorga la Constituci&oacute;n y la ley, y con ese espacio m&aacute;s el ingenio de los que trabajamos por la protecci&oacute;n de los derechos humanos, conquistar batallas que por m&aacute;s peque&ntilde;as que sean consideradas, se convierten en la promesa de que es posible lograr que en el pa&iacute;s surja una cultura de los derechos humanos.</p> <hr>     <p><a href="#s1" name="1"><sup>1</sup></a> Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Derechos econ&oacute;micos, sociales y culturales, Bogot&aacute;, Noviembre de 2001, p. 9.</p>     <p> <a href="#s2" name="2"><sup>2</sup></a> Rodr&iacute;guez Pinz&oacute;n, Diego; Mart&iacute;n, Claudia y Ojeda Quintana, Tom&aacute;s, <i>La dimensi&oacute;n internacional de los derechos humanos, </i>Washington, Banco Interamericano de Desarrollo–American University, 1999, p. 78.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <a href="#s3" name="3"><sup>3</sup></a> Ibid.<i> La realizaci&oacute;n de los derechos econ&oacute;micos, sociales y culturales en la regi&oacute;n, </i>informe anual de Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos, 1993, OEA/Ser.L/V/II.85 Doc. 8rev. 11 de febrero de 1994.</p>     <p> <a href="#s4" name="4"><sup>4</sup></a> Ibid., p. 81.</p>     <p> <a href="#s5" name="5"><sup>5</sup></a> Exposici&oacute;n de motivos. Proyecto de Ley 197 de 2001 Senado. Gaceta 153 de 2991. Pero los CAIP no estaban cumpliendo su labor: &quot;Para 1978, los CAIP cubr&iacute;an apenas el 2,4% de los menores de 7 a&ntilde;os, y el 6,2% de los infantes de menores ingresos hecho que obedec&iacute;a principalmente a que la concepci&oacute;n de estos centros era puramente estatista, y no aprovechaba sustancialmente la potencial colaboraci&oacute;n comunitaria&quot;.</p>     <p> <a href="#s6" name="6"><sup>6</sup></a> Ibid.</p>     <p> <a href="#s7" name="7"><sup>7</sup></a> Datos suministrados por el Instituto de Bienestar Familiar.</p>     <p> <a href="#s8" name="8"><sup>8</sup></a> Art&iacute;culo 1&ordm;. Los Hogares Comunitarios de Bienestar a que se refiere el par&aacute;grafo 2 del art&iacute;culo primero de la Ley 89 de 1988, se constituye mediante las becas que asigne el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y los recursos locales, para que las familias en acci&oacute;n mancomunada atiendan las necesidades b&aacute;sicas de nutrici&oacute;n, salud, protecci&oacute;n y desarrollo individual y social de los ni&ntilde;os de estratos sociales pobres del pa&iacute;s &#91;cursivas fuera de texto&#93;. Art&iacute;culo 3 &#91;...&#93; c. Con base en el autodiagn&oacute;stico la asociaci&oacute;n determina el n&uacute;mero de hogares, de acuerdo con los recursos disponibles, a raz&oacute;n de uno por cada quince (15) ni&ntilde;os, y seleccionan las madres que se encargar&aacute;n del cuidado de los menores, dentro de las personas que est&eacute;n dispuestas a aportar su trabajo solidario para este fin y que hayan recibido y aprobado la capacitaci&oacute;n correspondiente. As&iacute; mismo examina las condiciones f&iacute;sicas y ambientales de las viviendas para su mejoramiento cuando sea necesario. &#91;cursivas fuera de texto&#93;. d. Cada &laquo;Hogar de Bienestar&raquo;, funciona bajo el cuidado de una madre comunitaria, escogida por la Asociaci&oacute;n de Padres del programa, y cada d&iacute;a una madre o un familiar de los ni&ntilde;os que asisten al hogar, debe ayudar a la madre comunitaria en el cuidado de los ni&ntilde;os. En igual sentido el Decreto 1340 de 1995 art&iacute;culo 4.</p>     <p> <a href="#s9" name="9"><sup>9</sup></a> <a href="http://www.ilsa.org.co" target="_blank">www.ilsa.org.co</a></p>     <p> <a href="#s10" name="10"><sup>10</sup></a> Informaci&oacute;n otorgada por el ICBF, en el distrito existen 5.757 hogares comunitarios de bienestar dirigidos por una madre que atiende trece ni&ntilde;os de cero a cinco a&ntilde;os, y 983 Hocobis Fami que atienden mujeres lactantes gestantes y menores de dos a&ntilde;os.</p>     <p> <a href="#s11" name="11"><sup>11</sup></a> De acuerdo con el art&iacute;culo 23 del C&oacute;digo Sustantivo del Trabajo la actividad personal del trabajador, la continuada dependencia de &eacute;ste a un empleador y la retribuci&oacute;n del servicio mediante un salario configuran una relaci&oacute;n laboral, que seg&uacute;n la presunci&oacute;n que la ley laboral prescribe est&aacute; regida por un contrato de trabajo.</p>     <p> <a href="#s12" name="12"><sup>12</sup></a> El art&iacute;culo 4&ordm; del Decreto 2989 de 1989 establece que &quot; ...La vinculaci&oacute;n de las madres comunitarias, as&iacute; como la de las dem&aacute;s personas y organismos de la comunidad, que participen en el programa de &#39;Hogares de Bienestar&#39;, mediante su trabajo solidario constituye la contribuci&oacute;n voluntaria de los miembros de la comunidad al desarrollo de este programa y por consiguiente, dicha vinculaci&oacute;n no implica relaci&oacute;n laboral con las asociaciones, que para el efecto se organicen, ni con las entidades p&uacute;blicas que participen en el mismo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Decreto 084 de 1992 de la Alcald&iacute;a Mayor de Bogot&aacute;, Art&iacute;culo 43 establece: &quot;El Departamento Administrativo de Bienestar Social no reconoce bajo ning&uacute;n aspecto relaci&oacute;n laboral alguna, con el grupo de inter&eacute;s encargado de la Casa Vecinal teniendo en cuenta que su colaboraci&oacute;n es de car&aacute;cter voluntario por lo tanto no tendr&aacute; ning&uacute;n tipo de remuneraci&oacute;n Resoluci&oacute;n 0063 de 1994 del Departamento Administrativo de Bienestar social, no reconoce bajo ning&uacute;n aspecto relaci&oacute;n laboral alguna con los miembros de las Asociaciones de las Casas Vecinales&quot;, asociaciones que b&aacute;sicamente las integran las Madres Jardineras.</p>     <p> <a href="#s13" name="13"><sup>13</sup></a> <a href="http://www.ilsa.org.co" target="_blank">www.ilsa.org.co</a></p>     <p> <a href="#s14" name="14"><sup>14</sup></a> Ibid.</p>     <p> <a href="#s15" name="15"><sup>15</sup></a> Decreto 1791 de 1990, art&iacute;culo 7.</p>     <p> <a href="#s16" name="16"><sup>16</sup></a> Sin embargo, el art&iacute;culo 15 del Decreto 1791 establece que el n&uacute;cleo familiar puede ingresar al r&eacute;gimen contributivo, siempre que sea realizada la cotizaci&oacute;n general del 12% en salud sobre dos salarios m&iacute;nimos legales mensuales. El acuerdo 176 de 2000 del Consejo Nacional de Seguridad en Salud establece un procedimiento excepcional para afiliar el n&uacute;cleo familiar de las madres comunitarias a 1 r&eacute;gimen subsidiado.</p>     <p> <a href="#s17" name="17"><sup>17</sup></a> La organizaci&oacute;n de las madres comunitarias del DABS es lo que ha logrado un avance en la situaci&oacute;n de pobreza de estas mujeres, la coordinadora de una de las casas vecinales de Suba, El Rub&iacute;, Luz Marina Gil manifest&oacute; que &quot;la organizaci&oacute;n en asociaci&oacute;n de las madres es lo que ha contribuido a que podamos afiliarnos al r&eacute;gimen contributivo, y cotizar sobre un salario m&iacute;nimo que es lo &uacute;nico que ganamos. El DABS no contrata por prestaci&oacute;n de servicios, pero realmente existe subordinaci&oacute;n. Presentamos informes del contrato cada dos meses, sobre las cuotas de participaci&oacute;n mensualmente, cumplimos horario.&quot;</p>     <p> <a href="#s18" name="18"><sup>18</sup></a> Informe del Comit&eacute; Interinstitucional de los Desc, educadoras comunitarias, Fundac, Gap e ILSA, elaborado por Martha Ivonne Urquijo, septiembre de 2000. Fuente, Comisi&oacute;n Colombiana de Juristas.</p>     <p> <a href="#s19" name="19"><sup>19</sup></a> Una de las conclusiones del Informe alternativo preparado para el 2001 denuncia que el gobierno no ha cumplido con lo exhortado en las &uacute;ltimas recomendaciones del pacto: &quot;Si existe un r&eacute;gimen especial que regule el v&iacute;nculo de trabajo entre las Madres Comunitarias con las entidades estatales responsables de los programas en que participan, se debe pensar entonces en la observancia de las normas superiores de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica, en las garant&iacute;as m&iacute;nimas que el Derecho del Trabajador ha ido estableciendo en su evoluci&oacute;n hist&oacute;rica para reconocer los derechos de quienes venden su fuerza de trabajo para subsistir, o en las normas internacionales de derechos humanos creadas para materializar el ideal de la dignidad humana y de la justicia. Lo que no se puede admitir es que sea el mismo Estado el que a trav&eacute;s de subterfugios jur&iacute;dicos viole los derechos de las trabajadoras comunitarias y no asuma sus obligaciones sociales, bajo el argumento que determinado servicio p&uacute;blico ha empezado a ser gestionado por las comunidades con las cuales no existe relaci&oacute;n laboral alguna, convirtiendo la aspiraci&oacute;n constitucional del Estado Social de Derecho en una simple enunciaci&oacute;n filos&oacute;fica sin mayores consecuencias en la realidad&quot;. Cap&iacute;tulo noveno del <i>Informe alternativo</i>, septiembre de 2000. fuente: Comisi&oacute;n Colombiana de Juristas.</p>     <p> <a href="#s20" name="20"><sup>20</sup></a> <a href="http://www.plataforma–colombiana.org/recomendaciones_pidesc.htm" target="_blank">http://www.plataforma–colombiana.org/recomendaciones_pidesc.htm</a></p>     <p> <a href="#s21" name="21"><sup>21</sup></a> Ib&iacute;d.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <a href="#s22" name="22"><sup>22</sup></a> Las acciones de tutela han buscado por parte de los jueces el amparo del derecho fundamental al trabajo, sin embargo, &eacute;stos consideran que al estar expresamente reglamentado en la ley que la actividad de las madres comunitarias no es laboral, no es dado al juez de tutela proferir un fallo que declare la protecci&oacute;n del derecho, pues se inmiscuir&iacute;a en el campo del jurisdicci&oacute;n laboral la cual es la encargada de declarar la existencia o no de la relaci&oacute;n laboral y otorgar los beneficios que &eacute;sta conlleva. En este sentido pueden consultarse las sentencias de la Corte Constitucional T–014 de mayo 28 de 1992 (magistrado ponente: Fabio Mor&oacute;n D&iacute;az) y la T–269 de junio 23 de 1995 (magistrado ponente Jorge Arango Mej&iacute;a). Cabe agregar que en el estudio de las tutelas revisadas por la Corte Constitucional sobre este tema se encuentra la T–145 de 3 de abril de 1995 que interpuso un padre comunitario exigiendo igualdad en el trato con respecto a las madres comunitarias, en este caso el padre solicita que se le ampare con el seguro de salud al que tienen derecho las madres y el juez de instancia le tutela el derecho a la igualdad m&aacute;s no el del trabajo que tambi&eacute;n invocado en la demanda.</p>     <p> <a href="#s23" name="23"><sup>23</sup></a> Corte Constitucional, sentencia C–1552 de 21 de noviembre de 2001.</p>     <p> <a href="#s24" name="24"><sup>24</sup></a> Ib&iacute;d.</p>     <p><a href="#s25" name="25"><sup>25</sup></a> Consejo de Estado, Secci&oacute;n segunda n&uacute;mero de radicaci&oacute;n 3304.</p>     <p> <a href="#s26" name="26"><sup>26</sup></a> La iniciativa del proyecto de ley se realiz&oacute; con la colaboraci&oacute;n de los siguientes grupos: el Sindicato Nacional de Trabajadores al cuidado de la Infancia de los Hogares de Bienestar (Sintracihobi), la Asociaci&oacute;n de Mujeres por una Colombia mejor (Amcolombia), el Comit&eacute; Interinstitucional de los DESC y educadoras comunitarias, Fundac, Gap, ILSA, el Servicio Colombiano de Comunicaci&oacute;n y el Colectivo de Abogados Jos&eacute; Alvear Restrepo, que mediante una iniciativa legislativa reconociera y le diera piso constitucional a los derechos laborales de las madres y jardineras comunitarias.</p>     <p><a href="#s27" name="27"><sup>27</sup></a> Gaceta 153 de 2001 del Congreso. Proyecto 197 de 2001. Ponentes: Jos&eacute; Ren&aacute;n Trujillo Garc&iacute;a y Dar&iacute;o Cordoba Rinc&oacute;n.</p>     <p> <a href="#s28" name="28"><sup>28</sup></a> Ib&iacute;d.</p>     <p> <a href="#s29" name="29"><sup>29</sup></a> Gaceta 273 de 2001 del Congreso. Proyecto 197 de 2001, ponencia para primer debate. Ponente: Dar&iacute;o C&oacute;rdoba Rinc&oacute;n.</p>     <p> <a href="#s30" name="30"><sup>30</sup></a> Gaceta 599 de 2001 del Congreso, ponencia para segundo debate. Ponente: Dar&iacute;o C&oacute;rdoba rinc&oacute;n.</p> <hr>     <p><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Beltr&aacute;n Maldonado, Gladys, <i>Madres comunitarias en busca de identidad. Un proyecto educativo que busque recuperar el derecho a la palabra, </i>tesis de mag&iacute;ster en Educaci&oacute;n, Bogot&aacute;: Pontificia Universidad Javeriana, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0124-0579200200020000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> Castillo Cardona, Carlos y Ortiz Pinilla, Nelson,<i> Los hogares comunitarios de bienestar y los derechos del ni&ntilde;o. El caso colombiano, s</i>. I., Unicef, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0124-0579200200020000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> Gonz&aacute;lez, Gustavo; Hermann, Rey, y Juan, Ignacio, <i>El rol de las madres comunitarias, su relaci&oacute;n con la comunidad y con el Instituto de Bienestar Familiar. Trabajo social con ni&ntilde;os, </i>tesis, Bogot&aacute;, Universidad de los Andes, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0124-0579200200020000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> Herre&ntilde;o Hern&aacute;ndez, &Aacute;ngel Libardo, <i>No ha derecho... Las madres comunitarias y jardineras..., </i>Bogot&aacute;, ILSA, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0124-0579200200020000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, <i>Derechos econ&oacute;micos, sociales y culturales,</i> Bogot&aacute;, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0124-0579200200020000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> Lozano Bautista, &Aacute;ngela, <i>El papel del programa de madres comunitarias y de los organismos de apoyo en el proceso comunitario. Estudio de caso,</i> tesis, Bogot&aacute;, Universidad de los andes, 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0124-0579200200020000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> Malpica Gonz&aacute;lez, Cristina y Molina Valencia, Patricia, <i>Actividades realizadas por las madres comunitarias para el logro de objetivos del programa social del ICBF. Hogares de Bienestar del barrio La Granja,</i> tesis, Bogot&aacute;, Pontificia Universidad Javeriana, s. f.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0124-0579200200020000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> Rodr&iacute;guez Pinz&oacute;n, Diego; Mart&iacute;n, Claudia, y Ojeda Quintana, Tom&aacute;s, <i>La dimensi&oacute;n internacional de los derechos humanos, Washington,</i> Banco Interamericano de Desarrollo–American University, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0124-0579200200020000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> Saldarriaga, Camilo y Mart&iacute;nez, Rodman, &quot;Redes sociales que establecen las madres comunitarias del programa de Hogares de Bienestar&quot;, en <i>Investigaci&oacute;n y Desarrollo,</i> No. 3, diciembre, 1993, pp. 79–105.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0124-0579200200020000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> Saldarriga Mesa, Lina Mar&iacute;a y Vega Chaparro, Laura, <i>La comunicaci&oacute;n afectiva en madres comunitarias de Bosa. Un proyecto de investigaci&oacute;n acci&oacute;n,</i> tesis, Bogot&aacute;, Universidad de los andes, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0124-0579200200020000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> Sierra Gu&iacute;o, Helena, <i>Rol de la madre como trabajadora remunerada y su influencia en las pr&aacute;cticas de crianza, </i>tesis, Bogot&aacute;, Universidad de los Andes, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0124-0579200200020000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> Zu&ntilde;iga Bola&ntilde;o, Bibiana E., <i>Las madres comunitarias y sus nuevos roles sociales,</i> tesis, Bogot&aacute;, Universidad de los andes, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0124-0579200200020000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <p><b>NORMATIVA CONSULTADA</b></p>     <!-- ref --><p>Consejo Nacional de Seguridad social en Salud, Acuerdo 176 de 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0124-0579200200020000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> Decreto 1340 de 1995, por el cual se dictan disposiciones sobre el desarrollo del Programa Hogares Comunitarios de Bienestar.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0124-0579200200020000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> Decreto 1791 de 1990, por el cual se aprueba el Acuerdo 052 de 1990 del Consejo Nacional de los Seguros Sociales Obligatorios.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0124-0579200200020000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> Decreto 2989 de 1989, por el cual se reglamenta el par&aacute;grafo 2&ordm; del art&iacute;culo 1 de la Ley n&uacute;mero 89 del 29 de diciembre de 1988.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0124-0579200200020000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> Departamento Administrativo de Bienestar Social, Resoluci&oacute;n 0063 de 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0124-0579200200020000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> Departamento Administrativo de Bienestar Social, Resoluci&oacute;n 0063 de 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0124-0579200200020000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> Gaceta 153 de 2001 del Congreso. Proyecto 197 de 2001 de Senado.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0124-0579200200020000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> Gaceta 273 de 2001 del Congreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0124-0579200200020000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> Gaceta 599 de 2001 del Congreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0124-0579200200020000700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> Ley 100 de 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0124-0579200200020000700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> Ley 509 de 1999, por la cual se disponen unos beneficios a favor de las madres comunitarias en materia de seguridad social y se otorga un subsidio pensional.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0124-0579200200020000700023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> Ley 80 de 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0124-0579200200020000700024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> Ley 89 del 29 de diciembre de 1988.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0124-0579200200020000700025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> Rep&uacute;blica de Colombia, Alcald&iacute;a Mayor de Bogot&aacute;, Decreto 084 de 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0124-0579200200020000700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <p><b>SENTENCIAS</b></p>     <!-- ref --><p>Corte Constitucional, Sentencia C–1516 de 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S0124-0579200200020000700027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> ________ Sentencia C–1552 noviembre 21 de 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0124-0579200200020000700028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> ________ Sentencia T–014 mayo 28 de 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0124-0579200200020000700029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> ________ Sentencia T–269 junio 23 de 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0124-0579200200020000700030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> ________ Sentencia T–145 abril 3 de 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0124-0579200200020000700031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p> </font>      ]]></body><back>
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