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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El concepto constitucional de autonomía fiscal y sus alcances legales y jurisprudenciales en Colombia a partir de la Constitución Política de 1991]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[   <font size="2" face="Verdana">      <p align="center"><font size="4"><b><i>El concepto constitucional de autonom&iacute;a fiscal y sus alcances legales y jurisprudenciales en Colombia a partir de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de 1991</i></b><Sup>*</Sup></font></p>       <p><b>Carlos Ariel S&aacute;nchez Torres<Sup>** </Sup></b></p>      <p>* Art&iacute;culo originalmente presentado dentro del concurso para proveer el cargo de profesor titular de la Facultad de Jurisprudencia.    <br>  ** Abogado del Colegio Mayor de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario, especialista en Derecho Comercial de la Universidad de los Andes, doctor en Derecho de la Universidad de Navarra (Espa&ntilde;a), especialista en Derecho P&uacute;blico Comparado del Instituto de Estudios Europeos (Tur&iacute;n) y en Derechos Humanos de la Escuela Superior de Administraci&oacute;n P&uacute;blica.</p>  <hr>      <p><i><b>1. NOTA INTRODUCTORIA</b> </i></p>      <p><i><b>1.1 El problema jur&iacute;dico</b> </i></p>      <p>Colombia completa ya un poco m&aacute;s de diez a&ntilde;os en nuevo r&eacute;gimen constitucional, esto es, el de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de 1991, la cual sin duda alguna trat&oacute; de profundizar en el esfuerzo descentralizador que se ven&iacute;a haciendo desde las reformas de 1968 y 1986. As&iacute;, en el campo espec&iacute;fico de la descentralizaci&oacute;n fiscal, las figuras del situado fiscal y la participaci&oacute;n municipal, consagradas constitucionalmente en los art&iacute;culos 356 y 357 de la Carta Magna, inspiraron hasta el a&ntilde;o pasado el r&eacute;gimen de transferencias de recursos de la naci&oacute;n a los entes territoriales, con el prop&oacute;sito de promover la participaci&oacute;n democr&aacute;tica, el desarrollo regional y la autonom&iacute;a.</p>      <p>El r&eacute;gimen de transferencias intergubernamentales, consagrado desde la Constituci&oacute;n de 1991 como derecho de las entidades territoriales a participar en las rentas nacionales con el nombre hoy generalizado de participaciones, ha sido prolijamente reglamentado y reformado, pues ha pasado, entre otras, por la Ley 60 de 1993, el Acto Legislativo 01 de 1995, las leyes de ajuste estructural de las finanzas &mdash;especialmente la Ley 617 de 2000&mdash; y el Acto Legislativo de 2001 y su vasto desarrollo en la Ley 715 de 2001.</p>      <p>El objeto del presente ensayo es mostrar c&oacute;mo el desarrollo del concepto constitucional de <i>autonom&iacute;a de las entidades territoriales</i>, contenido en los art&iacute;culos 1&deg; y 287 constitucionales, se ha desvirtuado fuertemente en lo relativo a la trasferencia de recursos hacia las entidades territoriales y, especialmente, su manejo por &eacute;stas; de manera que aquello que se ten&iacute;a como modelo de autonom&iacute;a territorial en 1991, es completamente diferente a lo que resulta de los desarrollos legales y jurisprudenciales que se han dado hasta la fecha.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la actualidad es notoria la disminuci&oacute;n de la capacidad de maniobra de tales entes en la asignaci&oacute;n de recursos transferidos y tambi&eacute;n de otros recursos (por ejemplo, rentas provenientes del monopolio de los juegos de suerte y azar), como consecuencia de que para la Corte Constitucional la noci&oacute;n de autonom&iacute;a no se diferencia cualitativamente del concepto de descentralizaci&oacute;n, sino que corresponde a un 'grado m&aacute;ximo' de descentralizaci&oacute;n, lo cual se traduce en un relieve, cada vez mas marcado, en el control por la ley y por las autoridades nacionales en el manejo de los recursos transferidos, en desmedro de la autonom&iacute;a territorial. En este sentido, &iquest;el problema jur&iacute;dico debe plantearse<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup> conforme la jurisprudencia de la Corte Constitucional o cualquier ley puede disponer o limitar el gasto de las entidades territoriales de los recursos provenientes de las participaciones en las rentas nacionales (transferencias intergubernamentales)? La respuesta que se dar&aacute; ser&aacute; s&iacute;, y el porqu&eacute; corresponde tanto al resultado del an&aacute;lisis de la jurisprudencia de la Corte Constitucional como al an&aacute;lisis de los actuales l&iacute;mites legales impuestos al gasto p&uacute;blico de las participaciones y transferencias.</p>      <p>Sin embargo, el concepto de autonom&iacute;a en materia fiscal debe entenderse de conformidad con los art&iacute;culos 287, n&uacute;meros 3 y 4, y 362 de la Constituci&oacute;n, que suponen la existencia, por un lado, de un &aacute;mbito en el cual la ley no puede disponer y, por otro, de una correspondiente capacidad normativa local para reglamentar aquellos asuntos espec&iacute;ficos que la Constituci&oacute;n no autoriza a la ley para reglamentar. Adem&aacute;s de lo anterior y en concordancia con ello, tratar&eacute; de demostrar que detr&aacute;s del criterio jurisprudencial y de su desarrollo se encuentra un fen&oacute;meno de crisis fiscal, en la cual la variable territorial ha sido la m&aacute;s f&aacute;cil de afectar a la hora de hacer los ajustes correspondientes.<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup> </p>      <p>Con miras al logro de estos objetivos, este ensayo gira en torno al estudio del concepto de autonom&iacute;a fiscal, a las leyes y a la jurisprudencia constitucional, que le dan alcance, pues hacen hincapi&eacute; en las sentencias de la Corte Constitucional proferidas en relaci&oacute;n con dichos textos legales, en lo que se refiere espec&iacute;ficamente a la autonom&iacute;a territorial. As&iacute;, en primer lugar, se estudia la Ley 60 de 1993 y la jurisprudencia constitucional referida a ella, luego se estudian las leyes 549 de 1999 y 617 de 2000 y la jurisprudencia respectiva y se finaliza con la reciente Ley 715 de 2001, que desarrolla el Acto Legislativo 01 de 2001, con sus connotaciones jurisprudenciales.</p>       <p><i><b>1.2 Antecedentes hist&oacute;ricos</b> </i></p>      <p>A partir de la Constituci&oacute;n de 1886 surge en Colombia el llamado Estado unitario, con la famosa cl&aacute;usula de su art&iacute;culo 1&ordm;: "Colombia se reconstituye como rep&uacute;blica unitaria". No obstante, para equilibrar este centralismo frente a una tradici&oacute;n federal, la consigna del nuevo r&eacute;gimen fue "centralizaci&oacute;n pol&iacute;tica y descentralizaci&oacute;n administrativa".</p>      <p>Poco a poco, y por las presiones de la guerra, las fuentes de ingresos que antes pertenec&iacute;an a las regiones fueron asumidas por el gobierno central, quien las recaudaba, administraba y transfer&iacute;a a su voluntad; as&iacute; se determin&oacute;, incluso, la priorizaci&oacute;n de su gasto, que produjo un creciente y desbordado desequilibrio de las finanzas territoriales.<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup>  Este &uacute;ltimo fen&oacute;meno se recrudeci&oacute; a consecuencia de la Guerra de los Mil D&iacute;as (1899-1902), por sus notables efectos adversos en materia pol&iacute;tica, econ&oacute;mica y social, lo cual incluye la separaci&oacute;n de Panam&aacute;.</p>      <p>En la b&uacute;squeda por consolidar el Estado-naci&oacute;n el gobierno de Rafael Reyes (1905-1908) "concibi&oacute;, para contrarrestar estas tendencias, una pol&iacute;tica de subdivisi&oacute;n de los grandes departamentos existentes &#91;&hellip;&#93; En esta forma quiso debilitarlos definitivamente, encuadrando a sus pol&iacute;ticos en nuevos departamentos m&aacute;s peque&ntilde;os y manejables".<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup>  Para lograr su objetivo el gobierno de Reyes hizo un estudi&oacute; y estableci&oacute; una pol&iacute;tica de divisi&oacute;n territorial en cabeza de una comisi&oacute;n especialmente creada, en coordinaci&oacute;n con sus ministros de despacho, que desemboc&oacute; finalmente en un proyecto de ley presentado a la Asamblea Nacional Constituyente. Las reformas se concretaron mediante el Acto Reformatorio 3 de 1905 y el Acto Legislativo 2 de 1907.<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup>  La tendencia centralista perdi&oacute; impulso con la ca&iacute;da del gobierno de Reyes y en 1909, por la Ley 8&ordf; del mismo a&ntilde;o, se devolvi&oacute; a los departamentos las rentas de licores, deg&uuml;ello de ganado y registro y anotaci&oacute;n. La Ley 10 de 1909 transfiri&oacute; tambi&eacute;n el impuesto al consumo del tabaco y, un a&ntilde;o despu&eacute;s, se hicieron importantes conquistas en materia fiscal a favor de las entidades territoriales, puesto ya que el Congreso defini&oacute; las rentas departamentales, al diferenciarlas de las municipales y al devolverles a las entidades territoriales una importante autonom&iacute;a fiscal, pues se estipul&oacute; constitucionalmente que los bienes y rentas de los departamentos y municipios ser&iacute;an de su propiedad exclusiva (origen del art&iacute;culo 362 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica). Luego la Ley 4&ordf; de 1913, nuestro antiguo C&oacute;digo de R&eacute;gimen Pol&iacute;tico y Municipal, cre&oacute; nuevos grav&aacute;menes a favor de los municipios.<sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup>  Sin embargo, el proceso centralista ser&iacute;a consolidado con las reformas impulsadas por la misi&oacute;n Kemmerer. As&iacute;, en 1923 se regul&oacute; el monopolio central sobre la emisi&oacute;n del papel moneda, el manejo monetario, la regulaci&oacute;n de materias fiscales, como el presupuesto y el control fiscal.</p>      <p>A finales de la d&eacute;cada de los cuarenta las aspiraciones regionales y locales iniciaron un proceso que cambiar&iacute;a el mapa pol&iacute;tico-administrativo vigente hasta entonces, al crear primero el Departamento del Choc&oacute; y en un periodo de veinte a&ntilde;os, C&oacute;rdoba (1951), Meta (1959), La Guajira (1964), Risaralda (1966), Quind&iacute;o (1966), Sucre (1966) y Cesar (1967). Para financiar los servicios de los departamentos la reforma constitucional de 1968, introduce la figura del situado fiscal, y con la Ley 12 de 1986 se transfirieron recursos y funciones de la naci&oacute;n a los municipios.</p>      <p>En 1991 se instala la Asamblea Nacional Constituyente y consta en los informes presentados los d&iacute;as 1 y 9 de abril de 1991, por los constituyentes Juan G&oacute;mez Mart&iacute;nez, Jaime Castro, Carlos Fernando Giraldo &Aacute;ngel, Eduardo Verano, Juan B. Fern&aacute;ndez, que la Comisi&oacute;n Segunda de la Asamblea Nacional Constituyente no logr&oacute; consensos en muchos aspectos vitales de la organizaci&oacute;n territorial, por lo que se limit&oacute; a aprobar los art&iacute;culos que defin&iacute;an, por un lado, las competencias de las antiguas entidades territoriales (los departamentos y los municipios) y, por otro, los instrumentos fiscales que regulaban las relaciones intergubernamentales, acorde con ello.</p>      <p>Tambi&eacute;n defini&oacute; las entidades que a partir de la aprobaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n tendr&iacute;an la categor&iacute;a de territoriales. Por esto se opt&oacute; por permitirle a la ley la creaci&oacute;n de otras, pero teniendo en cuenta la especial naturaleza jur&iacute;dica de la ley org&aacute;nica de ordenamiento territorial. Ante el agotamiento del tiempo y la imposibilidad de llegar a un acuerdo sobre el modelo que se deber&iacute;a adoptar, la Comisi&oacute;n deleg&oacute; esta responsabilidad en la ley org&aacute;nica del ordenamiento territorial, que deb&iacute;a expedir por el Congreso de la Rep&uacute;blica, la cual por expreso mandato de la propia Constituci&oacute;n asumir&aacute; la obligaci&oacute;n de desarrollar la materia, bas&aacute;ndose en los instrumentos que fueron definidos con referencia en los temas ya enunciados.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Recordemos que en 1991 se define el Estado como unitario, descentralizado y con autonom&iacute;a de sus entidades territoriales; asimismo, mencionamos que consagr&oacute; en sus normas transitorias la organizaci&oacute;n de una Comisi&oacute;n de Ordenamiento Territorial de car&aacute;cter temporal, pero con la vocaci&oacute;n de convertirse en permanente por mandato legal. Dicha Comisi&oacute;n estar&iacute;a encargada de realizar los estudios y de formular ante las autoridades competentes las recomendaciones que considerara del caso, para desarrollar este aspecto de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica (CP).<sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></sup> </p>      <p>La Ley 5&ordf; de 1992, "por la cual se expide el reglamento del Congreso de la Rep&uacute;blica, el Senado y la C&aacute;mara de Representantes", estableci&oacute; la Comisi&oacute;n Especial de Seguimiento del Proceso de Descentralizaci&oacute;n y Ordenamiento Territorial. En ejercicio de este derecho, la junta directiva, tanto del Senado de la Rep&uacute;blica como de la C&aacute;mara de Representantes, expidi&oacute; los respectivos reglamentos que regulaban el funcionamiento de la comisi&oacute;n parlamentaria.</p>      <p>Sin embargo, tenemos hoy un sinn&uacute;mero de leyes y decretos reglamentarios que desarrollan y regulan distintas materias de la organizaci&oacute;n territorial, expedidas sin que haya mediado la esperada ley org&aacute;nica del ordenamiento territorial.<sup><a name="nu8"></a><a href="#num8">8</a></sup>  As&iacute;, encontramos normas en las siguientes materias: r&eacute;gimen del Distrito Capital: Ley 1 de 1992 (enero 28) "por la cual se provee a la organizaci&oacute;n y funcionamiento de las juntas administradoras locales, en el Distrito Capital, derogado por el Decreto 1421 de 1993"; Ley 47 de 1993 (febrero 19) "Por la cual se dictan normas especiales para la organizaci&oacute;n y el funcionamiento del Departamento Archipi&eacute;lago de San Andr&eacute;s, Providencia y Santa Catalina"; Ley 70 de 1993 (agosto 27) "por la cual se desarrolla el art&iacute;culo transitorio 55 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica"<i>. </i>Disposiciones fiscales: Ley 105 de 1993 (diciembre 30) "Por la cual se dictan disposiciones b&aacute;sicas sobre el transporte, se redistribuyen competencias y recursos entre la Naci&oacute;n y las Entidades Territoriales, se reglamenta la planeaci&oacute;n en el sector transporte y se dictan otras disposiciones"; Ley 141 de 1994 (junio 28) "por la cual se crean el Fondo Nacional de Regal&iacute;as, la Comisi&oacute;n Nacional de Regal&iacute;as, se regula el derecho del Estado a percibir regal&iacute;as por la explotaci&oacute;n de recursos naturales no renovables, se establecen las reglas para su liquidaci&oacute;n y distribuci&oacute;n y se dictan otras disposiciones, reformada por la ley..."; Ley 488 de 1998 (diciembre 24) "por la cual se expiden normas en materia tributaria y se dictan otras disposiciones fiscales de las Entidades Territoriales"; Ley 550 de 1999 (diciembre 30) "por la cual se establece un r&eacute;gimen que promueva y facilite la reactivaci&oacute;n empresarial y la reestructuraci&oacute;n de los entes territoriales para asegurar la funci&oacute;n social de las empresas y lograr el desarrollo arm&oacute;nico de las regiones y se dictan posiciones para armonizar el r&eacute;gimen legal vigente con las normas de esta ley"; Ley 617 de 2000 "Por la cual se reforma parcialmente la Ley 136 de 1994"; el Decreto Extraordinario 1222 de 1986 "se adiciona la Ley Org&aacute;nica de Presupuesto"; el Acto Legislativo 01 de 2001 "Por el cual se reforma el sistema de transferencias y participaci&oacute;n de los municipios en los ingresos corrientes de la naci&oacute;n"; Ley 715 de 2002 "por la cual se dictan normas org&aacute;nicas en materia de recursos y competencias de conformidad con los art&iacute;culos 151, 288, 356 y 357 (Acto Legislativo 01 de 2001) de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica y se dictan otras disposiciones para organizar la prestaci&oacute;n de los servicios de educaci&oacute;n, salud, entre otros, y se reforma la Ley 60 de 1993 y se crea el Fondo de Participaci&oacute;n de las Entidades Territoriales". &Aacute;reas metropolitanas: Ley 128 de 1994 (febrero 23) "Por la cual se expide la Ley Org&aacute;nica de las &Aacute;reas Metropolitanas"<i>. </i>Corporaciones Aut&oacute;nomas Regionales: Ley 161 de 1994 (agosto 3) "por la cual se organiza la Corporaci&oacute;n Aut&oacute;noma Regional del R&iacute;o Grande de la Magdalena, se determinan sus fuentes de financiaci&oacute;n y se dictan otras disposiciones". Zonas de frontera: Ley 191 de 1995 (junio 23) "por medio de la cual se dictan disposiciones sobre zonas de frontera"<i>. </i>Planes Ordenamiento Territorial: Ley 614 de 2000 (septiembre 18) "por medio de la cual se adiciona la Ley 388 de 1997 y se crean los comit&eacute;s de integraci&oacute;n territorial para la adopci&oacute;n de los planes de ordenamiento territorial".</p>      <p>La pregunta que debe responderse a continuaci&oacute;n es &iquest;cu&aacute;l es el concepto de autonom&iacute;a que resulta de tal amplio cat&aacute;logo legislativo, a la luz de la jurisprudencia de la Corte Constitucional? </p>      <p><b><i>2. NOCIONES PRELIMINARES: DESCENTRALIZACI&Oacute;N Y AUTONOM&Iacute;A DE LAS ENTIDADES TERRITORIALES EN LA CONSTITUCI&Oacute;N DE 1991 </i></b></p>      <p><i><b>2.1 Aspectos generales</b> </i></p>      <p>En la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, los dos principales partidos pol&iacute;ticos colombianos alcanzaron tan s&oacute;lo el 40% de los votos, a la vez que hubo una fuerte presencia del M-19 (grupo ex guerrillero que obtuvo un 26% de los votos), del Movimiento de Salvaci&oacute;n Nacional y de los representantes regionales e independientes. El pluralismo relativo y la ausencia de los pol&iacute;ticos tradicionales promovieron en cierta forma la tendencia descentralizadora que se plasma en la Constituci&oacute;n de 1991.<sup><a name="nu9"></a><a href="#num9">9</a></sup> </p>      <p>La concepci&oacute;n del nuevo ordenamiento pol&iacute;tico y administrativo se debati&oacute; entre los conceptos de federalismo y de centralismo, en su versi&oacute;n atenuada de Estado unitario con descentralizaci&oacute;n, como sucediera en el siglo pasado. No obstante, en esta ocasi&oacute;n se opt&oacute; por introducir el concepto de <i>autonom&iacute;a de las entidades territoriales</i>. En este sentido, el art&iacute;culo 1&ordm; de la Constituci&oacute;n de 1991 define a Colombia como un "...Estado social de derecho, organizado en forma de Rep&uacute;blica unitaria, descentralizada, con autonom&iacute;a de sus entidades territoriales participativa y pluralista...".<sup><a name="nu10"></a><a href="#num10">10</a></sup> </p>      <p>En ese orden de ideas, la autonom&iacute;a territorial y el fen&oacute;meno descentralizador corresponden a direcciones definitivas que recibieron un impulso definitivo en mandatos perentorios de la Constituyente, pero se inscriben en el marco de una Rep&uacute;blica unitaria, con lo cual siempre hay lugar para buscar un compromiso entre las exigencias de profundizar la descentralizaci&oacute;n y la autonom&iacute;a, por un lado, y los l&iacute;mites que impone el modelo unitario, que comporta un proceso hist&oacute;rico de ajuste gradual y constante, por otro.</p>      <p>El concepto de descentralizaci&oacute;n se ubica en el contexto de los diversos esquemas de organizaci&oacute;n de la administraci&oacute;n p&uacute;blica, y se constituye en una t&eacute;cnica para moderar los extremos de la centralizaci&oacute;n, sin superarla cualitativamente. La descentralizaci&oacute;n, por lo tanto, implica el traslado de algunas competencias y atribuciones, radicadas en el gobierno central, a los entes territoriales que conforman el Estado, sin que pierdan su naturaleza de entes administrativos, con el prop&oacute;sito de que &eacute;stos tengan la direcci&oacute;n de la administraci&oacute;n p&uacute;blica en la satisfacci&oacute;n de sus propias necesidades. De conformidad con lo establecido por el Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n, la descentralizaci&oacute;n es un proceso mediante el cual se transfiere poder de decisi&oacute;n desde el &aacute;mbito central de una organizaci&oacute;n a organizaciones descentralizadas o alejadas del centro.<sup><a name="nu11"></a><a href="#num11">11</a></sup> </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&iquest;Qu&eacute; significa de manera general, esto es, desde las reglas y desde los principios para la Corte, los conceptos de descentralizaci&oacute;n y autonom&iacute;a? La Corte Constitucional ha dicho que: </p>  <ol>La descentralizaci&oacute;n aparece, pues, como un concepto gen&eacute;rico que comprende diversos grados de libertad en la toma de decisiones. Cuando ella se manifiesta, por ejemplo, en la gesti&oacute;n de intereses propios mediante autoridades tambi&eacute;n propias y en la expedici&oacute;n de normas ajustadas a la Constituci&oacute;n y la ley, nos encontramos ante la autonom&iacute;a. En el &aacute;mbito concreto de la Rep&uacute;blica unitaria que sigue siendo Colombia por virtud de la Carta de 1991, descentralizaci&oacute;n y autonom&iacute;a se desenvuelven y son compatibles con una unidad de organizaci&oacute;n de la comunidad estatal de car&aacute;cter pol&iacute;tico y con la presencia de una soberan&iacute;a que reside en el pueblo.<sup><a name="nu12"></a><a href="#num12">12</a></sup>     </ol>      <p>Sobre la autonom&iacute;a, la Corte ha sostenido que: </p>  <ol>&hellip;mientras la descentralizaci&oacute;n busca una mayor libertad de las instancias perif&eacute;ricas &mdash;territoriales y funcionales&mdash; en la toma de decisiones y, como consecuencia de ello una mayor eficiencia en el manejo de la cosa p&uacute;blica, la autonom&iacute;a encauza sus prop&oacute;sitos hacia la mayor libertad de los asociados en aras de un mayor bienestar y control de sus propios intereses.<sup><a name="nu13"></a><a href="#num13">13</a></sup>     </ol>      <p>La autonom&iacute;a inherente a la descentralizaci&oacute;n supone la gesti&oacute;n propia de sus intereses, es decir, la particular regulaci&oacute;n de lo espec&iacute;fico de cada localidad; pero siempre dentro de los par&aacute;metros de un orden unificado por la voluntad general desde la forma de la ley, esto es, la normatividad propia est&aacute; en armon&iacute;a con la ley general del Estado, ya que aparte se ordena al todo, as&iacute; como lo espec&iacute;fico est&aacute; comprendido dentro de lo gen&eacute;rico. La autonom&iacute;a no implica, jur&iacute;dicamente hablando, soberan&iacute;a, es decir, la autonom&iacute;a siempre hace relaci&oacute;n a la coherencia con un g&eacute;nero superior, mientras que la soberan&iacute;a hace que el ente soberano sea considerado como un todo, y no como parte de ese todo.</p>      <p>Por ello, no hay que confundir autonom&iacute;a con autarqu&iacute;a, la cual expresa la autosuficiencia &mdash;se basta a s&iacute; misma&mdash; plena y total. La autarqu&iacute;a rompe con el modelo del Estado unitario y lo transforma en Estado compuesto, donde ya no hay unidad legal, sino concurrencia de &oacute;rdenes jur&iacute;dicos en una asociaci&oacute;n de intereses jur&iacute;dico-pol&iacute;ticos, de modo que no hay un inter&eacute;s general unitivo, sino uno compuesto.</p>      <p>La Carta Pol&iacute;tica establece el derecho a la autonom&iacute;a de las entidades territoriales, pero limitado por la Constituci&oacute;n y las leyes, conforme a la filosof&iacute;a pol&iacute;tica de una Rep&uacute;blica unitaria.<sup><a name="nu14"></a><a href="#num14">14</a></sup>  Tambi&eacute;n la asimila a potestad normativa "la Carta de 1991 en varias instancias emplea la noci&oacute;n de autonom&iacute;a como sin&oacute;nimo de poder de regulaci&oacute;n"<sup><a name="nu15"></a><a href="#num15">15</a></sup>  y a&ntilde;ade que es "la garant&iacute;a constitucional de la autonom&iacute;a de las entidades territoriales tiene un contenido b&aacute;sico materia deducible de la Carta, el cual sirve de l&iacute;mite y gu&iacute;a a la acci&oacute;n del legislador; en su tarea de establecer la configuraci&oacute;n concreta del mapa de competencias".<sup><a name="nu16"></a><a href="#num16">16</a></sup>  "El principio de autonom&iacute;a se desarrolla cuando al definir los caracteres de las entidades territoriales &#91;...&#93; afirma derechos y consagra poderes exigibles y oponibles a las autoridades de los niveles superiores, lo que indudablemente supone un cambio cualitativo en la concepci&oacute;n de estos entes".<sup><a name="nu17"></a><a href="#num17">17</a></sup>  M&aacute;s recientemente ha dicho, al referirse a entidades territoriales concretas, que: </p>  <ol>El Estado colombiano presenta una estructura pol&iacute;tica y administrativa descentralizada territorialmente y por servicios. De conformidad con la primera hay una divisi&oacute;n espacial del territorio y con base en la segunda la divisi&oacute;n se produce desde un orden netamente funcional. Los departamentos, distritos, municipios y territorios ind&iacute;genas son reconocidos como entidades territoriales divisorias del territorio nacional por mandato constitucional. En cambio las regiones y provincias pueden obtener ese mismo car&aacute;cter por disposici&oacute;n legal, una vez se constituyan en los t&eacute;rminos constitucional y legalmente establecidos (CP, arts. 285 y 286). La conformaci&oacute;n de las mencionadas entidades territoriales se produce bajo el supuesto del reconocimiento de una autonom&iacute;a para la gesti&oacute;n de sus intereses. &Eacute;sta se encuentra sujeta a ciertas limitaciones de orden constitucional y legal, que son acordes con la f&oacute;rmula de un Estado social de derecho estructurado a partir de la concepci&oacute;n unitaria del mismo (CP, arts. 287 y 1&ordm;).<sup><a name="nu18"></a><a href="#num18">18</a></sup>     </ol>      <p><b><i>2.2 Descentralizaci&oacute;n y autonom&iacute;a fiscal </i></b></p>      <p> La descentralizaci&oacute;n, desde el punto de vista constitucional, tiene una especial connotaci&oacute;n para los municipios, resultado del art&iacute;culo 311 de la CP, que considera al municipio como "entidad fundamental", con miras al proceso descentralista perseguido en la Carta. &Eacute;ste es el supuesto de la autonom&iacute;a fiscal tributaria, consagrada en el art&iacute;culo 338 superior, en cabeza de los concejos distritales y municipales, y que viene acompa&ntilde;ada del sistema de participaciones como respuesta a la composici&oacute;n econ&oacute;mico-distrital-municipal de la sociedad colombiana, en la cual los municipios tienen una escasa capacidad fiscal efectiva, lo que se traduce en su imposibilidad para generar los recursos necesarios, a fin de atender las responsabilidades que constitucional y legalmente se les asignen, con lo cual se frustra, sin ese soporte de las transferencias, cualquier prop&oacute;sito descentralista.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i><b>2.2.1 Autonom&iacute;a fiscal tributaria</b> </i></p>      <p>Sobre la autonom&iacute;a fiscal, entendida en la posibilidad de generar sus ingresos mediante impuestos, tasas y contribuciones, se ha entendido que existe un poder tributario originario en cabeza del Congreso de la Rep&uacute;blica (art&iacute;culo 150 C. N. Nal. 12); otro originario con limitaciones, en cabeza de las asambleas y concejos, y uno derivado como excepci&oacute;n a la cl&aacute;usula general de competencias, en los estados de excepci&oacute;n para el ejecutivo.</p>      <p>La Corte Constitucional ha dado alcance al art&iacute;culo 338 superior citado y ha considerado que:<sup><a name="nu19"></a><a href="#num19">19</a></sup> </p>  <ul>     <li>    <p>El Congreso Nacional puede autorizar a las asambleas y concejos el establecimiento de los tributos territoriales s&oacute;lo con se&ntilde;alar de manera general los elementos de la tribulaci&oacute;n, a fin de que los cuerpos colegiados, por medio de ordenanzas o acuerdos, hagan las determinaciones requeridas en cada caso.</p></li>        <li>    <p>El Congreso Nacional puede fijar todos los elementos de la tributaci&oacute;n y dejar en libertad a las entidades territoriales para adoptar o no el respectivo tributo dentro de sus jurisdicciones.</p></li>      <li>    <p>De manera excepcional, cuando la conveniencia nacional as&iacute; lo exija, el Congreso Nacional puede establecer directamente y de manera obligatoria los tributos aplicables a una determinada zona del pa&iacute;s, sin la intervenci&oacute;n de las entidades territoriales.</p></li>        </UL>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Corresponder&aacute;, en consecuencia, al Congreso de la Rep&uacute;blica crear los tributos del orden territorial y se&ntilde;alar los aspectos b&aacute;sicos de cada uno de ellos, los cuales ser&aacute;n apreciados en casos concretos, en atenci&oacute;n a su especificidad. Por su parte, las asambleas departamentales y los concejos distritales y municipales establecer&aacute;n los dem&aacute;s elementos. Este an&aacute;lisis permite concluir, que la "soberan&iacute;a fiscal" de las entidades territoriales no tiene fundamento constitucional.</p>      <p>Por otra parte, y como consecuencia de la misma autonom&iacute;a, se establece constitucionalmente la prohibici&oacute;n del art&iacute;culo 294 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica en el sentido que "La ley no podr&aacute; conceder exenciones tributarias ni tratamientos preferenciales en relaci&oacute;n con los tributos de propiedad de las entidades territoriales. Tampoco podr&aacute; imponer recargos sobre sus impuestos salvo lo dispuesto por el art&iacute;culo 317".<sup><a name="nu20"></a><a href="#num20">20</a></sup> Con fundamento en el art&iacute;culo 362 de la CP: </p>  <ol>&hellip;reconoce a las entidades territoriales la propiedad sobre sus bienes y rentas y equipara la garant&iacute;a que les brinda a la que merecen los particulares sobre los suyos de conformidad con la Constituci&oacute;n (art. 362 CP). &#91;&hellip;&#93; Puede el legislador establecer exenciones respecto de tributos nacionales, tal como surge de los art&iacute;culos 150 Numeral 12 v 154 de la Carta Pol&iacute;tica, siempre que la correspondiente ley cuente con la iniciativa del gobierno. Pero le est&aacute; vedado hacerlo en relaci&oacute;n con los impuestos de las entidades territoriales en cualquier forma. Ello no cabe ni por v&iacute;a directa, mediante la exclusi&oacute;n de unos contribuyentes que seg&uacute;n la regla general de la propia ley estar&iacute;an obligados a pagar, ni por el mecanismo consistente en enunciar qui&eacute;nes no son sujetos pasivos del tributo, pues en ambos casos trat&aacute;ndose de tal clase de impuestos coarta la autonom&iacute;a de dichas entidades y vulnera el precepto constitucional &#91;&hellip;&#93; Rep&aacute;rese en que si la restricci&oacute;n constitucional impuesta al legislador en los t&eacute;rminos que anteceden pudiera ser enervada por el inter&eacute;s nacional se frustrar&iacute;a el principio b&aacute;sico de la descentralizaci&oacute;n y la autonom&iacute;a de los departamentos, distritos y municipios en cuanto se har&iacute;a prevalecer un criterio centralista de conveniencia en perjuicio de las prerrogativas de orden superior que les son reconocidas como verdaderos derechos<b>. </b>Por lo tanto, sobre los impuestos de propiedad de las entidades territoriales no puede el legislador y mucho menos el int&eacute;rprete por analog&iacute;a, ni siquiera alegando el inter&eacute;s nacional, realizar exclusiones tributarias de ciertos sujetos pasivos responsables del pago del tributo, habida consideraci&oacute;n de los elementos constitutivos del respectivo tributo. Dicha prohibici&oacute;n "no se presenta con la cesi&oacute;n que en un momento dado haga el legislador a los municipios, del producto de un impuesto de car&aacute;cter nacional caso en el cual la atribuci&oacute;n sigue siendo del Congreso, y &eacute;ste podr&aacute; derogar el tributo; pero no puede disponer del producto ya cedido, el cual ser&aacute; libremente administrado por la entidad territoriales beneficiaria".<sup><a name="nu21"></a><a href="#num21">21</a></sup>     </ol>      <p>Sin embargo, la justificaci&oacute;n primordial del proceso descentralizador en el marco del Estado social de derecho, tiene que ver con el desarrollo de pol&iacute;ticas interesadas en el bienestar social como prioritario en la conducci&oacute;n de los intereses colectivos. &Eacute;sta es la raz&oacute;n para que los art&iacute;culos 356 y 357 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica se ocupen de las transferencias intergubernamentales y las orienten hacia el desarrollo de pol&iacute;ticas, planes y programas de asistencia y bienestar sociales. Al respecto se&ntilde;alo espec&iacute;ficamente el art&iacute;culo 356 del Constituyente de 1991: "Ser&aacute; objetivo fundamental de su actividad, la soluci&oacute;n de las necesidades insatisfechas de salud, de educaci&oacute;n, de saneamiento ambiental y de agua potable. Para tales efectos, en los planes y presupuestos de la Naci&oacute;n y de las entidades territoriales, el gasto p&uacute;blico social tendr&aacute; prioridad sobre cualquier otra asignaci&oacute;n".</p>      <p><i><b>2.2.2 La autonom&iacute;a fiscal como participaci&oacute;n en las rentas nacionales </b></i></p>      <p>La autonom&iacute;a fiscal, vista como participaci&oacute;n en las rentas nacionales mediante las transferencias, fue el punto de encuentro de las tesis descentralizadoras, que en materia fiscal se hab&iacute;an desarrollado en las d&eacute;cadas anteriores.<sup><a name="nu22"></a><a href="#num22">22</a></sup>  La Constituci&oacute;n Nacional, en la reforma de 1968, estableci&oacute; el situado fiscal como transferencia a los fiscos departamentales, los cuales eran de cuant&iacute;a m&iacute;nima para ese entonces en relaci&oacute;n con el volumen que manejaba la naci&oacute;n. La organizaci&oacute;n y el funcionamiento de esas m&iacute;nimas transferencias estuvo, hasta ese entonces, en lo reglamentario a cargo de las asambleas y en su ejecuci&oacute;n, de las gobernaciones, secretar&iacute;as, departamentos administrativos y entidades descentralizadas departamentales.</p>      <p>A partir de ese a&ntilde;o y con el fin de hacer una realidad el postulado de llevar a cabo una descentralizaci&oacute;n administrativa emparejada con la centralizaci&oacute;n del sistema de gobierno, se habl&oacute; del <i>situado fiscal</i>, consistente en transferir parte de los recaudos nacionales a las entidades territoriales (en ese entonces departamentos, intendencias, comisar&iacute;as y municipios de cada repartici&oacute;n, con el objeto de que fueran invertidos en dos clases de servicios p&uacute;blicos: salud y educaci&oacute;n primaria).</p>      <p>La intenci&oacute;n de esta pol&iacute;tica de transferencias fiscales a los entes territoriales o, mejor dicho, la contrapartida de esos recursos transferidos era el deber de los departamentos, intendencias y comisar&iacute;as, esto es, estas entidades deb&iacute;an asumir costos de los servicios seleccionados, para fundir en un solo monto presupuestal sus recursos propios con los de procedencia nacional. La ejecuci&oacute;n estuvo llena de dificultades, porque los entes territoriales incumplieron en su casi totalidad los contratos que firmaron con la naci&oacute;n para comprometerse a ese manejo presupuestal, a trav&eacute;s de organismos de sus propias dependencias que se llamaron Fondos Educativos Regionales (FER) y Servicios Seccionales de Salud, los cuales &mdash;pese a que manejaban dineros nacionales&mdash; depend&iacute;an org&aacute;nica y disciplinariamente de las autoridades regionales y locales. Las transferencias fueron tomando permanencia y firmeza en el sistema legal presupuestal nacional hasta cuando en 1968 adquirieron el car&aacute;cter de norma constitucional (art&iacute;culo 53 Acto Legislativo 01 de 1968). Posteriormente, la Ley 12 de 1986 cre&oacute; la cesi&oacute;n del 50% del IVA, con destino a la inversi&oacute;n social de los municipios.</p>      <p>Seg&uacute;n los estudiosos de la hacienda p&uacute;blica, cuando las urgencias p&uacute;blicas regionales o locales son transitorias, el sistema m&aacute;s adecuado es el de las trasferencias (globales o especiales, supervisadas o no). Cuando la urgencia de las necesidades es m&aacute;s importante, los m&eacute;todos adecuados son los indicados: la participaci&oacute;n de ingresos ordinarios, la cesi&oacute;n o participaci&oacute;n de impuestos y el descuento tributario de las nuevas exacciones municipales, del impuesto nacional sobre la renta.<sup><a name="nu23"></a><a href="#num23">23</a></sup> </p>      <p>No obstante que la participaci&oacute;n de ingresos ordinarios de la naci&oacute;n a las entidades territoriales y la cesi&oacute;n de parte del impuesto a las ventas generan necesariamente trasferencias presupuestarias para colocar a disposici&oacute;n de los entes beneficiarios las partidas correspondientes, las trasferencias presupuestarias intergubernamentales se refieren a partidas de gasto p&uacute;blico no atendidas con determinados ingresos de los cuales se dispone, sino que provienen del total de ingresos ordinarios y de capital del presupuesto del ente que las autoriza, y espor&aacute;dicamente. Sin embargo, la mengua a los ingresos ordinarios en los recursos de destinaci&oacute;n espec&iacute;fica de la cesi&oacute;n del IVA a los municipios, era una mengua del situado fiscal con destino a los departamentos, que gener&oacute; la redacci&oacute;n de los art&iacute;culos 356 y 357 de la actual Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica, y la base com&uacute;n de los ingresos corrientes para las transferencias.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El tema de las transferencias fue organizado el 1991, alrededor de tres conceptos, que se constituyen, a su vez, en los mecanismos por medio de las cuales la naci&oacute;n cede parte de sus rentas a las entidades territoriales. Dichos instrumentos, de acuerdo con el Constituyente de 1991, eran los siguientes:<sup><a name="nu24"></a><a href="#num24">24</a></sup> </p>  <ul>     <li>    <p>El situado fiscal.</p></li>        <li>    <p>La participaci&oacute;n de los municipios en los ingresos corrientes de la naci&oacute;n.</p></li>      <li>    <p>La participaci&oacute;n de los departamentos y de los municipios en las regal&iacute;as originadas para la naci&oacute;n en las actividades de explotaci&oacute;n de los recursos naturales no renovables.</p></li>        </UL>      <p>As&iacute; es como a partir de la Constituyente de 1991, el situado fiscal se constitu&iacute;a en el instrumento mediante el cual los departamentos y los distritos participaban de los ingresos corrientes de la naci&oacute;n. Tales ingresos comprend&iacute;an tanto las rentas tributarias como las no tributarias y se exclu&iacute;a expresamente de este concepto los denominados recursos de capital. La Constituyente igualmente se&ntilde;al&oacute; de manera expresa las competencias que la naci&oacute;n transferir&iacute;a a las entidades territoriales, limit&aacute;ndolas exclusivamente a aquellas que ten&iacute;an que ver con la prestaci&oacute;n de los servicios de salud y educaci&oacute;n, y dejaba a la ley la fijaci&oacute;n de los servicios que ser&iacute;an de cargo de la naci&oacute;n y de las citadas entidades.</p>      <p>Por lo que toca a los recursos que componen el situado fiscal, la Constituyente de 1991 integr&oacute; a ellos las rentas procedentes del IVA y que antes eran transferidas a los municipios, en vigencia de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de 1886. A cambio de ello les asigna una participaci&oacute;n porcentual en los ingresos corrientes de la naci&oacute;n, que alcanz&oacute; por norma constitucional el 22% en el 2001. Se agrega la prohibici&oacute;n de transferir funciones si no se hab&iacute;a asegurado previamente la correspondiente asignaci&oacute;n de recursos. Pero qu&eacute; significa, adem&aacute;s, esta participaci&oacute;n en los ingresos, si la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica atribuy&oacute; autonom&iacute;a a las entidades territoriales, que desde el punto de vista constitucional queda definida en el art&iacute;culo 287, para efectos fiscales as&iacute;: </p>  <ol>Las entidades territoriales gozan de autonom&iacute;a para la gesti&oacute;n de sus intereses, y dentro de los l&iacute;mites de la Constituci&oacute;n y la ley. En tal virtud tendr&aacute;n los siguientes derechos:     ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>  <ol>&#91;...&#93; 3. Administrar los recursos y establecer los tributos necesarios para el cumplimiento de sus funciones.     </ol>  <ol>4. Participar en las rentas nacionales.     </ol>      <p>A su vez el art&iacute;culo 362 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia que: </p>  <ol>Los bienes y rentas tributarias o no tributarias o provenientes de la explotaci&oacute;n de monopolios de las entidades territoriales, son de su propiedad exclusiva y gozan de las mismas garant&iacute;as que la propiedad y renta de los particulares. Los impuestos departamentales y municipales gozan de protecci&oacute;n constitucional y en consecuencia la ley no podr&aacute; trasladarlos a la Naci&oacute;n, salvo temporalmente en caso de guerra exterior.     </ol>      <p>Adicionalmente, en el art&iacute;culo 295 de la CP se plantea que "las entidades territoriales podr&aacute;n emitir t&iacute;tulos y bonos de deuda p&uacute;blica, con sujeci&oacute;n a las condiciones del mercado financiero e igualmente contratar&aacute;n cr&eacute;dito externo, todo de conformidad con la ley que regule la materia". &Eacute;ste es un punto de importancia fundamental de la reforma constitucional de 1991, en el que se propicia la relaci&oacute;n directa, no mediada por la naci&oacute;n, de las entidades territoriales con el capital financiero internacional.</p>      <p>Para desarrollar el concepto de autonom&iacute;a de las entidades territoriales se dispuso que, "la ley org&aacute;nica de ordenamiento territorial establecer&aacute; la distribuci&oacute;n de competencias entre la naci&oacute;n y las entidades territoriales.</p>      <p>"Las competencias atribuidas a los distintos niveles territoriales ser&aacute;n ejercidas conforme a los principios de coordinaci&oacute;n, concurrencia y subsidiariedad en los t&eacute;rminos que establezca la ley".<sup><a name="nu25"></a><a href="#num25">25</a></sup> </p>      <p>En consecuencia la CP de 1991 contin&uacute;a impulsando la descentralizaci&oacute;n y apunta a una tendencia a la divisi&oacute;n del pa&iacute;s en entidades territoriales descentralizadas y con tendencia a la autonom&iacute;a.<sup><a name="nu26"></a><a href="#num26">26</a></sup> En consecuencia, los departamentos y los municipios estar&iacute;an revestidos de una autonom&iacute;a fiscal y financiera que los equipara ante la ley a la naci&oacute;n y entre todos ellos ha existido un flujo permanente de traslados de competencias y recursos, seg&uacute;n la doctrina imperante en cada &eacute;poca. Debe considerarse en este punto que el art&iacute;culo 151 de la CP atribuye a la ley org&aacute;nica la capacidad de atribuir competencias normativas a las entidades territoriales, es decir, una cl&aacute;usula de competencia normativa, en todo aquello que la CP no atribuya a la ley.</p>      <p><b><i>3. EVOLUCI&Oacute;N LEGISLATIVA Y JURISPRUDENCIAL. LA AUTONOM&Iacute;A FISCAL COMO PARTICIPACI&Oacute;N EN LAS RENTAS NACIONALES </i></b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i><b>3.1 La Ley 60 de 1993 sobre competencias y recursos</b></i><Sup><i>27</i></Sup></p>      <p>La Ley 60 de 1993 desarroll&oacute; los art&iacute;culos 356 y 357 de la Constituci&oacute;n, esto es, se les asigna a los municipios la competencia en la prestaci&oacute;n de los servicios de educaci&oacute;n, salud y agua potable y el otorgamiento de subsidios para &eacute;stos y para la vivienda de inter&eacute;s social. Adem&aacute;s, traslada al municipio la responsabilidad de prestar la asistencia t&eacute;cnica para el sector agropecuario y define el r&eacute;gimen de las transferencias, en particular el situado fiscal y la participaci&oacute;n de los municipios, en los ingresos corrientes de la naci&oacute;n.</p>      <p>Tal ley conten&iacute;a las normas org&aacute;nicas relativas a la distribuci&oacute;n de competencias entre la naci&oacute;n y las entidades territoriales, e igualmente la distribuci&oacute;n de recursos para efectos de la atenci&oacute;n de los servicios a cargo de &eacute;stas, en los t&eacute;rminos de los art&iacute;culos 181, 288, 356 y 357 de la Constituci&oacute;n, con lo cual se dio un desarrollo pr&aacute;ctico y operativo a la autonom&iacute;a y a la descentralizaci&oacute;n que se reconoce a dichas entidades; pues el traslado de tareas o de responsabilidades, determinado por la asunci&oacute;n de nuevas competencias o la reasignaci&oacute;n o fortalecimiento de las que le pertenecen para la gesti&oacute;n de sus propios intereses, necesariamente comporta la determinaci&oacute;n y asignaci&oacute;n de los respectivos recursos.</p>      <p>Consecuente con lo anterior, la ley deslind&oacute; responsabilidades y precis&oacute; los contenidos y destinaciones del situado fiscal y las participaciones de tales entidades en los ingresos corrientes de la naci&oacute;n. Con estas definiciones la ley se&ntilde;ala los medios para estimular y reforzar las econom&iacute;as regionales y las comprometi&oacute; en el proceso de su desarrollo.</p>      <p>El marco de competencias, establecido por el legislador mediante la Ley 60 de 1993, estableci&oacute; los principales criterios para evitar la duplicidad de funciones, no obstante lo cual, en muchos casos, se presentaron dificultades y confusiones que dar&iacute;an lugar a que las tareas de las entidades territoriales en el manejo y administraci&oacute;n de los recursos transferidos se repitieran y coadyuvaran en el incremento de los elevadas cantidades de gasto publico. La Ley 60 de 1993 estableci&oacute; los criterios mediante los cuales se deber&iacute;an realizar las transferencias, as&iacute; como el modo de calcular su valor, los requisitos que deb&iacute;an cumplir las entidades territoriales para recibir esos recursos, el monto al cual ascender&iacute;an los recursos cedidos y su destinaci&oacute;n. Tambi&eacute;n se estableci&oacute; la proporci&oacute;n en que tales transferencias deber&iacute;an aumentar entre 1993 y los a&ntilde;os subsiguientes.</p>      <p>En el caso de la naci&oacute;n, de acuerdo con el art&iacute;culo 5 de la Ley 60 de 1993, eran sus competencias, en materias de car&aacute;cter social, por medio de las entidades de la administraci&oacute;n central o de los &oacute;rganos administrativos descentralizados del mismo orden, las siguientes: </p>  <ul>     <li>    <p>Formular las pol&iacute;ticas y objetivos de desarrollo.</p></li>      <li>    <p>Establecer las normas t&eacute;cnicas, curriculares y pedag&oacute;gicas, que servir&aacute;n de orientaci&oacute;n a las entidades territoriales.</p></li>      ]]></body>
<body><![CDATA[<li>    <p>Administrar los fondos especiales de cofinanciaci&oacute;n.</p></li>      <li>    <p>Organizar y desarrollar programas de cr&eacute;dito.</p></li>      <li>    <p>Prestar los servicios m&eacute;dicos especializados en el caso del Instituto Nacional de Cancerolog&iacute;a.</p></li>      <li>    <p>Dictar normas cient&iacute;fico-administrativas para la organizaci&oacute;n y la prestaci&oacute;n de los servicios.</p></li>      <li>    <p>Impulsar, coordinar y financiar campa&ntilde;as y programas nacionales en materia educativa y de salud.</p></li>      ]]></body>
<body><![CDATA[<li>    <p>Asesorar y prestar asistencia t&eacute;cnica y administrativa a las entidades territoriales y a sus instituciones de prestaci&oacute;n de servicios.</p></li>      <li>    <p>Distribuir el situado fiscal, reglamentar su delegaci&oacute;n y delegar en las entidades territoriales la ejecuci&oacute;n de las campa&ntilde;as y programas nacionales o convenir su asunci&oacute;n por parte de las entidades territoriales.</p></li>      <li>    <p>Vigilar el cumplimiento de las pol&iacute;ticas, ejercer las labores de inspecci&oacute;n y vigilancia de educaci&oacute;n y salud y diseminar criterios para el desarrollo de los departamentos, distritos y municipios.</p></li>     </ul>         <p>En el caso de los municipios, el art&iacute;culo 2 de la Ley 60 de 1993 establec&iacute;a que mediante las dependencias de su organizaci&oacute;n central o de las entidades descentralizadas municipales competentes, en su calidad de entidades ejecutoras de las principales acciones en materia social, deber&iacute;a dirigir, prestar o participar en la prestaci&oacute;n de los servicios directamente, conforme a la ley, a las normas t&eacute;cnicas e car&aacute;cter nacional, a las ordenanzas y a los respectivos acuerdos municipales en los siguientes sectores:</p>  <ul>        <li>    <p>Educativo, en particular lo relativo a la administraci&oacute;n del servicio educativo p&uacute;blico, a la financiaci&oacute;n de las obras de infraestructura, la dotaci&oacute;n y el mantenimiento de escuelas y colegios, y a la realizaci&oacute;n de tareas de inspecci&oacute;n, vigilancia, supervisi&oacute;n y evaluaci&oacute;n de los servicios educativos estatales.</p></li>      ]]></body>
<body><![CDATA[<li>    <p>Salud, especialmente en lo relacionado con la direcci&oacute;n del sistema Local de Salud, con arreglo a lo dispuesto por el art&iacute;culo 49 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica.</p></li>      <li>    <p>Saneamiento b&aacute;sico y agua potable, el cual se refiere a la prestaci&oacute;n de servicio de acueducto y alcantarillado, tratamiento de aguas negras y aguas residuales, aseo urbano y saneamiento b&aacute;sico rural, entre otras actividades.</p></li>      <li>    <p>Vivienda, de manera complementaria a lo dispuesto en la Ley 3 de 1991, es un &aacute;rea en la que se pretende promover y apoyar los programas de vivienda de inter&eacute;s social, en cooperaci&oacute;n con los sectores privado, solidario y comunitario.</p></li>      <li>    <p>Subsidios, los cuales se deber&aacute;n otorgar a los pobladores m&aacute;s pobres, para la satisfacci&oacute;n de necesidades generales con los servicios con cargo al municipio.</p></li>      <li>    <p>Fomento de la participaci&oacute;n de las entidades privadas y comunitarias en la prestaci&oacute;n de tales servicios.</p></li>      ]]></body>
<body><![CDATA[<li>    <p>Asistencia t&eacute;cnica, la cual tiene relaci&oacute;n con la asesor&iacute;a que en materia agropecuaria deben brindar a las municipalidades mediante las Unidades T&eacute;cnicas de Asistencia Agropecuaria (UMATAS).</p></li>        </UL>      <p>Con relaci&oacute;n a los departamentos, el art&iacute;culo 3 de la Ley 60 de 1993 estableci&oacute; que le correspond&iacute;a a los departamentos desarrollar las siguientes funciones: "a trav&eacute;s de las dependencias de su organizaci&oacute;n central o de las entidades descentralizadas departamentales competentes, conforme a la ley, a las normas t&eacute;cnicas de car&aacute;cter nacional y a las respectivas ordenanzas": </p>  <ul>     <li>    <p>Administrar las rentas que les haya cedido la naci&oacute;n.</p></li>      <li>    <p>Registrar las instituciones de salud y definir su naturaleza jur&iacute;dica.</p></li>      <li>    <p>Operar como instancia mediadora entre los municipios y la naci&oacute;n.</p></li>      ]]></body>
<body><![CDATA[<li>    <p>Asesorar y prestar asistencia t&eacute;cnica, administrativa y financiera a los municipios y a las entidades que, en los t&eacute;rminos establecidos en la Ley 60 de 1993, se encarguen de la prestaci&oacute;n de los servicios en ella mencionados; hacer el seguimiento, el control y la evaluaci&oacute;n de la gesti&oacute;n municipal, e iniciar las acciones disciplinarias a que hubiere lugar.</p></li>      <li>    <p>En materia educativa, en desarrollo de las anteriores funciones, que son de car&aacute;cter general, los departamentos deber&aacute;n realizar tareas de direcci&oacute;n, administraci&oacute;n, financiaci&oacute;n y promoci&oacute;n del servicio, as&iacute; como tambi&eacute;n labores tendientes a evaluar y promover la oferta de capacitaci&oacute;n de los docentes; administrar, programar y distribuir los ingresos de la transferencia; ejercer labores e inspecci&oacute;n, vigilancia y control de planteles, e incorporarlos a &eacute;stos y sus plantas de personal a la estructura administrativa departamental entre otras.</p></li>      <li>    <p>En salud, de acuerdo con lo dispuesto en el art&iacute;culo 49 de la Constituci&oacute;n, los departamentos deben hacerse cargo de los servicios seccionales de salud y cumplir las funciones que por este concepto le asign&oacute; la Ley 10 de 1990, adem&aacute;s de desarrollar tareas de prevenci&oacute;n, tratamiento, rehabilitaci&oacute;n, financiaci&oacute;n y prestaci&oacute;n garantizada del servicio correspondiente al segundo y tercer nivel de atenci&oacute;n al usuario, entre otras.</p></li>      <li>    <p>Otorgar subsidios a los sectores m&aacute;s pobres de la poblaci&oacute;n, con arreglo a los criterios de focalizaci&oacute;n que planteaba la Ley 60 en su art&iacute;culo 30.</p></li>      <li>    <p>Fomento de la participaci&oacute;n de las entidades privadas y comunitarias en la prestaci&oacute;n de tales servicios.</p></li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</UL>      <p>La Ley 60 de 1993 tuvo que afrontar diferentes an&aacute;lisis sobre su constitucionalidad, entre los cuales caben destacarse dos sentencias,<sup><a name="nu28"></a><a href="#num28">28</a></sup>  esto es, la C-520 de 1994 y la C-555 de 1994. En la primera<sup><a name="nu29"></a><a href="#num29">29</a></sup> se destacan los siguientes aspectos de la parte considerativa: (i) la autonom&iacute;a de que gozan las entidades territoriales debe desarrollarse dentro de los marcos se&ntilde;alados en la Constituci&oacute;n y con plena observancia de las condiciones que establezca la ley, como corresponde a un Estado social de derecho constituido en forma de Rep&uacute;blica unitaria; (ii) la Constituci&oacute;n le asign&oacute; al legislador la facultad para que, con iniciativa del gobierno, determine el porcentaje m&iacute;nimo de participaci&oacute;n de los municipios en los ingresos corrientes de la naci&oacute;n, y defina las &aacute;reas prioritarias que se financiar&aacute;n con dichos recursos. Sin embargo, la definici&oacute;n de tales &aacute;reas prioritarias requiere necesariamente la fijaci&oacute;n de los porcentajes fijos de inversi&oacute;n en cada una de ellas.</p>      <p>Hay que destacar el importante salvamento de voto suscrito por los magistrados Antonio Barrera Carbonell, Carlos Gaviria D&iacute;az, Jos&eacute; Gregorio Hern&aacute;ndez Galindo y Alejandro Mart&iacute;nez Caballero, en el cual caben destacar los siguientes puntos que reiteran el concepto de autonom&iacute;a con sus reales alcances: (i) en aquellos aspectos en los cuales la Constituci&oacute;n no facult&oacute; al legislador para establecer normas sobre destinaci&oacute;n, inversi&oacute;n, manejo de los recursos provenientes de las participaciones a los municipios en los ingresos corrientes de la naci&oacute;n, &eacute;stos gozan de plena independencia para adoptar las correspondientes decisiones, por conducto de sus organismos competentes y seg&uacute;n sus propias necesidades y prioridades; (ii) cada municipio es propietario de los recursos que le han correspondido por las participaciones en los ingresos nacionales, y sobre ellos ejerce su autonom&iacute;a; (iii) las autoridades municipales tienen mayor conocimiento de causa para apreciar y evaluar las necesidades de la comunidad. Adem&aacute;s, son ellas las que gozan de la competencia constitucional para establecer los planes de desarrollo municipal y el presupuesto; (iv) el legislador s&oacute;lo est&aacute; facultado para fijar las &aacute;reas prioritarias de inversi&oacute;n social que se financian a trav&eacute;s de los recursos provenientes de las participaciones municipales en los ingresos corrientes de la naci&oacute;n. La Carta Pol&iacute;tica no lo autoriza para determinar los porcentajes en que cada uno de tales rubros debe ser satisfecho; (v) el legislador s&oacute;lo puede establecer los porcentajes de inversi&oacute;n en lo relacionado con las zonas rurales, y (vi) la sentencia limita la autonom&iacute;a municipal, ya que &eacute;sta se&ntilde;ala porcentajes m&aacute;ximos de inversi&oacute;n en dichas &aacute;reas, con lo cual pasa por alto las diferencias de prioridades y necesidades existentes en los municipios, al uniformar la administraci&oacute;n de sus rentas e impedir orientar las respectivas partidas hacia los sectores de inversi&oacute;n social que m&aacute;s lo requieran, seg&uacute;n las conveniencias y circunstancias de cada localidad.</p>      <p>De igual forma, se hace un interesante an&aacute;lisis de constitucionalidad de la Ley 60 de 1993 en la Sentencia C-555 de 1994,<sup><a name="nu30"></a><a href="#num30">30</a></sup>  de la cual se pueden extraer los siguientes puntos: (i) as&iacute; como la Constituci&oacute;n ordena que no se pueden descentralizar responsabilidades sin la previa asignaci&oacute;n de los recursos fiscales suficientes para atenderlas, la ley que pone en marcha dicho proceso bien puede estructurarlo, de manera que las funciones se radiquen en cabeza del ente de manera progresiva, y en la medida en que cumplan condiciones razonables que aseguren una prestaci&oacute;n eficiente del servicio tanto por el aspecto de infraestructura requerida como de conocimiento y destrezas para su cabal manejo y administraci&oacute;n; (ii) la autonom&iacute;a y la descentralizaci&oacute;n abruptas, repentinas y autom&aacute;ticas amenazan lo que debe ser un avance sostenido y genuino en estas materias, puesto que ponen en peligro los recursos del Estado y afectan a la comunidad usuaria de los servicios. La discusi&oacute;n jur&iacute;dica se centr&oacute; en si la Ley 60 de 1993, "por la cual se dictan normas org&aacute;nicas sobre la distribuci&oacute;n de competencias de conformidad con los art&iacute;culos 151 y 288 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica y se distribuyen recursos seg&uacute;n los art&iacute;culos 356 y 357 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica y se dictan otras disposiciones" es el tipo de ley adecuada para ello y m&aacute;s si establece la manera como las entidades territoriales deben invertir los recursos, en perjuicio de su autonom&iacute;a fiscal, entendida como participaci&oacute;n en las rentas nacionales. La discusi&oacute;n se centr&oacute; en definir si tales preceptos estaban acordes con la Constituci&oacute;n y, por ende, si pod&iacute;an ser desarrollados a partir de una misma norma del orden org&aacute;nico, como pod&iacute;a ser la Ley 60 de 1993 o, por el contrario, si s&oacute;lo pod&iacute;a ser materia de desarrollo legal mediante la ley org&aacute;nica de ordenamiento territorial.</p>      <p>Para resolver el problema, la Corte ha desarrollado una l&iacute;nea jurisprudencial invariable, que se confirma en las sentencias C-151 de 1995, C-600 de 1995 (Ley 60 de 1993) y en la C-540 de 2001 (Ley 617 de 2000) y que se resume en que "la Constituci&oacute;n no proh&iacute;be que una misma ley contenga materias org&aacute;nicas y temas de la ley ordinaria, siempre y cuando &eacute;stos guarden conexi&oacute;n tem&aacute;tica razonable y observen el tr&aacute;mite especial consagrado en la constituci&oacute;n para las normas org&aacute;nicas".<sup><a name="nu31"></a><a href="#num31">31</a></sup> "&hellip;&iquest;Significa lo anterior que toda asignaci&oacute;n espec&iacute;fica de competencia entre la naci&oacute;n y las entidades territoriales tienen que ser efectuada por ley org&aacute;nica?".<sup><a name="nu32"></a><a href="#num32">32</a></sup> La respuesta es no, por cuanto en algunos casos la propia Constituci&oacute;n distribuye ciertas competencias, de suerte que una ley ordinaria puede desarrollar el tema, bas&aacute;ndose en las prescripciones generales de la carta (por ejemplo, art&iacute;culo 356 CP).</p>      <p><b><i>3.2 La autonom&iacute;a territorial cede frente al ajuste estructural de las finanzas p&uacute;blicas </i></b></p>      <p> Desde 1984, la naci&oacute;n empez&oacute; a arrastrar un d&eacute;ficit fiscal, en ese entonces del 1% del PIB, hasta alcanzar el 7% del PIB de hoy, raz&oacute;n por la cual ha mantenido &iacute;ndices elevados de gasto en los asuntos de su competencia, que ha generado un desajuste general de las finanzas p&uacute;blicas, ya que el modelo de descentralizaci&oacute;n que pretend&iacute;a precisamente reducir los &iacute;ndices de gasto del sector central no estaba rindiendo los frutos esperados. Incluso se lleg&oacute; al terrible y patol&oacute;gico caso de que los gastos de la administraci&oacute;n central, en lugar de presentar disminuciones de gran envergadura, como era lo esperado, se incrementaron con las nocivas consecuencias que de ello se deriva desde el punto de vista fiscal.</p>      <p>&Eacute;ste fue el hecho previsto desde los tiempos de la constituyente, cuando el profesor de Hacienda P&uacute;blica, Juan Camilo Restrepo, afirmaba: </p>  <ol>El gran interrogante es el siguiente: &iquest;si se transfieren m&aacute;s recursos hacia los municipios qu&eacute; certeza existe de que el gasto equivalente al nivel central se desmontar&aacute; efectivamente? La experiencia de la Ley 12 de 1986 demuestra que los dineros que salieron de los municipios, infortunadamente, no se vieron reflejados en menores gastos del Gobierno Central. El gasto p&uacute;blico termina entonces duplic&aacute;ndose, y ese es el peor c&oacute;ctel en materia fiscal: m&aacute;s transferencias e igual gasto del Gobierno Central significa inexorablemente mayores desajustes en las finanzas p&uacute;blicas.<sup><a name="nu33"></a><a href="#num33">33</a></sup>     </ol>      <p><i><b>3.2.1 La Ley 549: sentencias C-1189 de 2000 (conc. T-090 de 1999) y C-1187 de 2000</b> </i></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cabe se&ntilde;alar anticipadamente que la Ley 549 no se dirige al conjunto de las finanzas territoriales, sino al punto espec&iacute;fico de su pasivo pensional. Sin embargo, el tema pensional, por s&iacute; mismo, tiene una gran importancia dada su magnitud y su incidencia social. Por ello, la jurisprudencia constitucional aval&oacute; las restricciones a la autonom&iacute;a territorial con fundamento principalmente en consideraciones atinentes a la efectividad de derechos fundamentales.</p>      <p>En la Sentencia C-1189 de 2000, la Corte parti&oacute; de cuatro premisas b&aacute;sicas: </p>  <ul>     <li>    <p>La Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica no defini&oacute; el grado de autonom&iacute;a de los entes territoriales, ya que deleg&oacute; en el legislador tal competencia, de forma que "el grado de autonom&iacute;a que tienen los entes territoriales lo califica directamente la ley".</p></li>      <li>    <p>El pago oportuno de las mesadas pensionales est&aacute; directamente relacionado con la efectividad de los derechos fundamentales de quienes tienen derecho a recibirlas.</p></li>      <li>    <p>El problema pensional de los entes territoriales se debe fundamentalmente a "desgre&ntilde;o administrativo", manifestado en el hecho de que la mayor&iacute;a de entidades no constituyeron las reservas de car&aacute;cter financiero para pagar oportunamente las mesadas correspondientes.</p></li>      <li>    <p>El Congreso de la Rep&uacute;blica tiene plena y exclusiva atribuci&oacute;n para regular el r&eacute;gimen de pensiones.</p></li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</UL>     <p>Con fundamento en las premisas anteriores, la Corte concluy&oacute;, en s&iacute;ntesis, lo siguiente: (i) la crisis fiscal de los entes territoriales exige la oportuna intervenci&oacute;n de la naci&oacute;n, para remediar la situaci&oacute;n de los beneficiarios de la seguridad social y asegurar la efectividad de su derecho a recibir pensi&oacute;n; (ii) la autonom&iacute;a territorial no puede constituirse en un l&iacute;mite cuando el legislador, como sucede en la Ley 549, establece normas que buscan asegurar el cumplimiento del derecho fundamental a la seguridad social, y (iii) es v&aacute;lido que una ley regule los criterios generales, la organizaci&oacute;n y la financiaci&oacute;n futura de las pensiones, a cargo de los entes territoriales, m&aacute;xime cuando el Fonpet no desconoce la autonom&iacute;a territorial, pues las entidades mantienen las competencias atinentes a la administraci&oacute;n, reconocimiento y pago de las pensiones.</p>      <p>En mi concepto, el criterio de la Corte puede resumirse en lo siguiente: la autonom&iacute;a de los entes territoriales, en cuanto al manejo de sus recursos, puede ser limitada por el legislador en aras de la efectividad del derecho fundamental a la seguridad social, especialmente cuando tal derecho se vea amenazado por descuidos atribuibles a esos mismos entes.</p>      <p><i><b>3.2.2 La Corte Constitucional y la Ley 617: sentencias C-540 y C-579 de 2001 </b></i></p>      <p>La Ley 617 busca lograr la viabilidad financiera de los entes territoriales, es decir, entiende por ello que su gasto corriente sea cubierto con sus ingresos corrientes. Para ello toma en s&iacute;ntesis las siguientes medidas: (i) limita ciertos rubros del gasto corriente, especialmente el gasto de funcionamiento, incluido el destinado al funcionamiento de los cuerpos colegiados y los &oacute;rganos de control territoriales; (ii) consagra un r&eacute;gimen de inhabilidades e incompatibilidades m&aacute;s estricto, con el &aacute;nimo de mejorar la transparencia y calidad de la gesti&oacute;n p&uacute;blica territorial y municipal; (iii) modifica o modera el efecto de leyes anteriores que impon&iacute;an obligaciones legales a los municipios en temas como control interno, deporte, vivienda, etc., que a su vez se traduc&iacute;an en gasto p&uacute;blico; (iii) establece condiciones para el otorgamiento de ayuda financiera de la naci&oacute;n a los departamentos, distritos y municipios, condiciones que a su vez buscan 'inducir' a las entidades a llevar a cabo el saneamiento fiscal previsto en la ley.</p>      <p>La jurisprudencia sobre est&aacute; ley es quiz&aacute; la m&aacute;s importante, pues en ella se impusieron las restricciones m&aacute;s fuertes a la autonom&iacute;a de los entes territoriales y los pronunciamientos de la Corte Constitucional fueron muy espec&iacute;ficos en se&ntilde;alar la validez de la mayor&iacute;a de tales limitaciones.</p>      <p>En la sentencia C-540 de 2001 (22 de mayo, magistrado ponente Jaime C&oacute;rdoba Trivi&ntilde;o), en relaci&oacute;n con las limitaciones a la autonom&iacute;a territorial la Corte afirm&oacute;, en s&iacute;ntesis, lo siguiente: </p>  <ul>          <li>    <p>Respecto del ajuste a los presupuestos, en caso de que los recaudos efectivos sean menores que los presupuestados (art&iacute;culo 13 de la Ley 617):<sup><a name="nu34"></a><a href="#num34">34</a></sup>  la ley puede fijar el destino de las rentas tributarias de propiedad de los entes territoriales cuando resulte necesario para proteger la estabilidad macroecon&oacute;mica de la naci&oacute;n.</p>   </li>         </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En este sentido, el ajuste no vulnera la autonom&iacute;a al estar de por medio un asunto de inter&eacute;s general, como lo es la estabilidad macroecon&oacute;mica e institucional del pa&iacute;s. Lo que s&iacute; resulta inconstitucional es ordenar una reducci&oacute;n proporcional en todas las secciones del presupuesto, pues ello s&iacute; afecta la autonom&iacute;a territorial, por cuanto le resta espacio pol&iacute;tico y decisi&oacute;n a la entidad respectiva y desconoce el car&aacute;cter prioritario que tiene el gasto social sobre cualquier otra asignaci&oacute;n.</p>          <UL>        <li>    <p>En relaci&oacute;n con la prohibici&oacute;n de hacer transferencias a empresas ineficientes (art&iacute;culo 14 de la ley 617):<sup><a name="nu35"></a><a href="#num35">35</a></sup>  la Corte parte de la base de que los monopolios son arbitrios rent&iacute;sticos con finalidad de inter&eacute;s p&uacute;blico o general y de que constitucionalmente el Estado est&aacute; autorizado para liquidar monopolios ineficientes, de manera que los monopolios de licores y de suerte y azar &mdash;y por lo tanto las empresas industriales y comerciales que los explotan&mdash; deben financiar la actividad estatal y no al rev&eacute;s.</p></li>        </UL>       <p>Con fundamento en lo anterior, la Corte concluye lo siguiente: (i) al ordenar la liquidaci&oacute;n de empresas monop&oacute;licas ineficientes, se atiende al principio de prevalencia del inter&eacute;s general; (ii) la prohibici&oacute;n de efectuar transferencias aportes o cr&eacute;ditos a este tipo de empresas no vulnera la autonom&iacute;a territorial, pues la prohibici&oacute;n es razonable y est&aacute; justificada tambi&eacute;n en el prop&oacute;sito de defender el inter&eacute;s general, y, finalmente, (iii) la prohibici&oacute;n es injustificada y atenta contra la autonom&iacute;a, en cuanto se refiere a empresas prestadoras del servicio de salud, por lo cual viola la constituci&oacute;n en lo que a ellas se refiere.</p>      <p>La Corte no lo dice directamente, pero de sus afirmaciones se infiere con claridad que el legislador puede intervenir en la facultad de ordenaci&oacute;n y asignaci&oacute;n de gasto de los entes territoriales, aun a costa de su autonom&iacute;a, cuando un monopolio se constituya en fuente de gastos y no de ingresos, pues tal situaci&oacute;n atenta contra el inter&eacute;s general, pues en este caso representa, en el equilibrio fiscal de los entes territoriales y el debido funcionamiento de los servicios, que tales monopolios deben financiar.<sup><a name="nu36"></a><a href="#num36">36</a></sup> </p>      <p>En la Sentencia C-579 de 2001 (5 de junio, magistrado ponente Eduardo Montealegre Lynett) la Corte sostuvo lo siguiente, en relaci&oacute;n con el tema de la autonom&iacute;a: </p> <ul>     <li>    <p>Respecto y los l&iacute;mites los gastos de funcionamiento de los entes territoriales (art&iacute;culos 3 a 11 de la Ley 617): en materia presupuestal el n&uacute;cleo de la autonom&iacute;a es m&aacute;s reducido, pues el legislador tiene mayor grado de intervenci&oacute;n para regular el devenir econ&oacute;mico de la Rep&uacute;blica, siempre y cuando sus medidas sean razonables y proporcionadas. Por ello puede intervenir tanto en las finanzas territoriales para preservar la estabilidad macroecon&oacute;mica nacional como en el manejo de sus recursos de fuente ex&oacute;gena y, adem&aacute;s, en los de fuente end&oacute;gena, pues la estabilidad macroecon&oacute;mica es asunto del mayor inter&eacute;s nacional.</p></li>    </ul>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para la Corte estaba ampliamente demostrada la existencia de circunstancias que justifican la intervenci&oacute;n legislativa sobre recursos de fuente end&oacute;gena, es decir, el "desbalance fiscal y casi incontrolable endeudamiento de las entidades territoriales", pues s&oacute;lo tres departamentos no ingresaron a programas de saneamiento fiscal y en el 80% de los municipios los gastos de superan los ingresos corrientes.</p>  <ul>     <li>    <p>La Corte consider&oacute; desproporcionada o injustificada y, por lo tanto, declar&oacute; inexequible la expresi&oacute;n "o acto administrativo" contenida en el art&iacute;culo 3&deg;<sup><a name="nu37"></a><a href="#num37">37</a></sup>  de la Ley 617, en cuanto s&oacute;lo es v&aacute;lida respecto a actos administrativos dictados por asambleas o concejos; igualmente, declar&oacute; la inexequibilidad de los literales a, h y j del par&aacute;grafo del mismo art&iacute;culo, que prohib&iacute;an utilizar para gastos de funcionamiento los recursos provenientes de situado fiscal, titularizaciones y ventas de activos fijos; por considerarlas demasiado gravosas.</p></li>        <li>    <p>Respecto de los topes a la remuneraci&oacute;n de contralores y personeros (art&iacute;culo 22 de la Ley 617): la fijaci&oacute;n de topes a la remuneraci&oacute;n de contralores y personeros municipales es constitucional, pues s&oacute;lo se estipula un tope m&aacute;ximo, lo cual no viola las facultades del gobierno nacional de se&ntilde;alar escalas de remuneraci&oacute;n dentro de los criterios de la ley marco (art&iacute;culos 150-19 y 189-14 constitucionales).</p></li>        </UL>      <p><i><b>3.2.3 El Acto Legislativo 01 de 2001 y la Ley 715 de 2001</b> </i></p>      <p>El Acto Legislativo 01 de 2001 se origin&oacute; de una profunda crisis fiscal, debido principalmente al aumento del gasto p&uacute;blico, en todos los &aacute;mbitos, atribuido, desde el punto de vista territorial, a los incrementos que se presentaron en los vol&uacute;menes de rentas nacionales que se ced&iacute;an anualmente a las entidades territoriales por concepto de transferencias y de participaciones. De lo anterior se desprendi&oacute; que el Fondo Monetario Internacional estableciera dentro de sus recomendaciones la necesidad para el pa&iacute;s de realizar su ajuste fiscal tambi&eacute;n en el &aacute;mbito territorial, lo que implicaba ajustar en su totalidad el modelo descentralizador y, de esta manera, el pa&iacute;s continuar&aacute; siendo susceptible de ser considerado sujeto de los cr&eacute;ditos de la banca multilateral.</p>      <p>Por lo anterior, el Acto Legislativo 01 de 2001 propendi&oacute; por desaparecer del marco constitucional los conceptos de situado fiscal y de participaci&oacute;n de los municipios en los ingresos corrientes nacionales, para sustituirlos por un sistema general de participaciones. Este hecho dej&oacute; completamente obsoleta la normatividad de la Ley 60 de 1993, que hab&iacute;a sido expedida para regular el tema de las transferencias territoriales y para establecer las competencias en su manejo y administraci&oacute;n en cada sector del gobierno. De all&iacute; se desprende la necesidad de reglamentar nuevamente la materia, que sea concordante con las nuevas disposiciones constitucionales introducidas con la reforma constitucional del Acto Legislativo 01 de 2001.</p>      <p>La Ley 715 de 2001 es el desarrollo de los art&iacute;culos 151, 288, 356 y 357 de la Constituci&oacute;n Nacional (Acto Legislativo 01 de 2001), para organizar, primordialmente, la prestaci&oacute;n de los servicios de salud y de educaci&oacute;n. En el presente documento hacemos hincapi&eacute; en la distribuci&oacute;n de competencias y en las obligaciones que supone para los departamentos el cumplimiento de esta ley. Con la Ley 715 de 2001 se pretende: </p>  <ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<li>    <p>Hacer del sistema de transferencias intergubernamentales un medio efectivo para profundizar en la descentralizaci&oacute;n, y consolidar as&iacute; el proceso de traslado de recursos y competencias a las entidades territoriales, a partir de los principios de autonom&iacute;a y participaci&oacute;n ciudadana.</p></li>      <li>    <p>Asignar de una vez por todas, de manera clara, las competencias con el fin de evitar la duplicidad de funciones, optimizar el uso de los recursos por parte de las entidades territoriales y permitir tambi&eacute;n un mejor control de &eacute;stos.</p></li>      <li>    <p>Asignar los recursos de manera equitativa y eficaz, con el fin de satisfacer las necesidades b&aacute;sicas de la poblaci&oacute;n pobre que se encuentra ubicada en las entidades territoriales, especialmente en las &aacute;reas rurales.</p></li>       <li>    <p>Promover el desarrollo local y fortalecer la autonom&iacute;a territorial.</p></li>    </ul>      <p>De esta manera el legislador, adem&aacute;s de reglamentar las nuevas disposiciones constitucionales contenidas en el Acto Legislativo 01 de 2001, pretendi&oacute; tambi&eacute;n solucionar problemas estructurales de las entidades territoriales, con respecto a la satisfacci&oacute;n de necesidades b&aacute;sicas, especialmente en lo atinente a los servicios p&uacute;blicos. En ese sentido, la nueva ley mantiene la destinaci&oacute;n que se daba al situado fiscal y a la participaci&oacute;n de los municipios en los ingresos corrientes de la naci&oacute;n, pero por medio del nuevo sistema &uacute;nico de transferencias, que asegura la satisfacci&oacute;n de las necesidades b&aacute;sicas indispensables de los sectores m&aacute;s d&eacute;biles de la poblaci&oacute;n en las condiciones que se relataron en la parte anterior.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La base del c&aacute;lculo del nuevo sistema general de participaciones ser&aacute; una suma no inferior a 10,92 billones de pesos, la cual crecer&aacute; en un monto igual al porcentaje en el que se haya incrementado la inflaci&oacute;n en el a&ntilde;o inmediatamente anterior m&aacute;s dos puntos adicionales (2%) durante la primera etapa del periodo de transici&oacute;n (2002-2005) y de dos puntos y medio, durante la segunda etapa (2006-2008).</p>      <p>De esta base se excluyen los recursos del Fondo Nacional de Regal&iacute;as, lo mismo que los definidos por el art&iacute;culo 19 de la Ley 6 de 1992 como exclusivos de la naci&oacute;n, por raz&oacute;n de autorizaciones conferidas al Congreso por una sola vez, conforme al Acto Legislativo 01 de 2001.</p>      <p>Igualmente, de esta suma deber&aacute; hacerse una deducci&oacute;n anual del 4%, a fin de destinarla a los territorios ind&iacute;genas (0,52%); a los municipios cuyos territorios limiten con la ribera del r&iacute;o Magdalena y en proporci&oacute;n a la ribera de cada municipio (0,08%), previa certificaci&oacute;n del Instituto Geogr&aacute;fico Agust&iacute;n Codazzi; a los distritos y municipios, para que adelanten programas de alimentaci&oacute;n escolar (0,5%), y al Fondo Nacional de Pensiones de Entidades Territoriales &mdash;Fonpet&mdash; (2,9%).</p>      <p>Conforme al art&iacute;culo 3 de la Ley 715 de 2001, el Sistema General de Participaciones est&aacute; conformado por: (i) una participaci&oacute;n con destinaci&oacute;n espec&iacute;fica para el sector educativo, que se denominara participaci&oacute;n para educaci&oacute;n; (ii) una participaci&oacute;n con destinaci&oacute;n espec&iacute;fica para el sector de la salud, que se denominara participaci&oacute;n para la salud; (iii) una participaci&oacute;n de prop&oacute;sito general que incluye los recursos para agua potable y saneamiento b&aacute;sico, que se denominar&aacute; participaci&oacute;n para prop&oacute;sito general.</p>      <p>De acuerdo con lo ordenado por el art&iacute;culo 4 de la Ley 715 de 2001, los recursos del Sistema General de Participaciones se distribuyen de la siguiente manera: educaci&oacute;n, 58,5%; salud, 24,5%, y prop&oacute;sito general, 17%, de conformidad con los criterios establecidos en el art&iacute;culo 356 de la Constituci&oacute;n, modificado por el art&iacute;culo 2 del Acto Legislativo 01 de 2001.<sup><a name="nu38"></a><a href="#num38">38</a></sup> </p>      <p><i><b>3.2.4 La participaci&oacute;n de los departamentos y de los municipios en la regal&iacute;as originadas para la naci&oacute;n </b></i></p>      <p>Las regal&iacute;as son, en t&eacute;rminos comunes, un privilegio, prerrogativa, preeminencia o la facultad privativa del soberano (el rey antiguamente) y jur&iacute;dicamente, una contraprestaci&oacute;n econ&oacute;mica que percibe el Estado, como titular del subsuelo y de los recursos naturales no renovables (art&iacute;culo 332 CP) y que est&aacute; a cargo de las personas a quienes se otorga el derecho a explorar o explotar tales bienes o recursos naturales no renovables. Esa contraprestaci&oacute;n consiste en un porcentaje sobre el producto bruto explotado que el Estado exige como propietario de los recursos naturales no renovables, bien directamente o mediante las entidades p&uacute;blicas, titulares de las regal&iacute;as.<sup><a name="nu39"></a><a href="#num39">39</a></sup> </p>      <p>Debe aclararse el alcance de la titularidad de las regal&iacute;as en cabeza el Estado. Al respecto la Corte Constitucional ha dicho que: </p>  <ol>En general nuestra normatividad ha reservado la palabra "Naci&oacute;n", en vez de la palabra "Estado", para hacer referencia a las autoridades centrales y distinguirlas de las autoridades descentralizadas. La Carta utiliza la palabra Naci&oacute;n cuando se refiere a las competencias propias de las autoridades centrales, mientras que la palabra Estado denota en general el conjunto de todas las autoridades p&uacute;blicas. En nuestro orden constitucional la palabra "Estado" no se refiere exclusivamente a la Naci&oacute;n sino que se emplea en general para designar al conjunto de &oacute;rganos que realizan las diversas funciones y servicios estatales, ya sea en el orden nacional, o ya sea en los otros niveles territoriales<b>. </b>&#91;...&#93; Dado que se trata de recursos propios del Estado, su asignaci&oacute;n no puede contrariar, lo que la propia Constituci&oacute;n establece, que deben destinarse a promover intereses nacionales &mdash;como la miner&iacute;a o el medio ambiente&mdash; a patrocinar el crecimiento arm&oacute;nico de las regiones a trav&eacute;s de la financiaci&oacute;n de proyectos de desarrollo local o regional definidos en los planes de desarrollo.<sup><a name="nu40"></a><a href="#num40">40</a></sup>     </ol>      <p>Para administrar y recaudar las regal&iacute;as con un criterio nacional, se cre&oacute; el Fondo Nacional de Regal&iacute;as con la funci&oacute;n de administrarlas y de distribuirlas a todas las entidades territoriales del pa&iacute;s. Por ello tales entidades no poseen ning&uacute;n tipo de derecho directo sobre las regal&iacute;as, s&oacute;lo uno accesorio de participar de ellas con un criterio compensatorio.</p>  <ol>En este sentido, ni siquiera es viable que las entidades territoriales participen por delegaci&oacute;n en la administraci&oacute;n de recursos. "El legislador no est&aacute; facultado para adscribir a entidades administrativas locales o seccionales de creaci&oacute;n legal, las funciones que la Constituci&oacute;n le ha encomendado directamente. Adicionalmente, tampoco puede delegar en autoridades administrativas de los municipios, distritos o departamentos, funciones constitucionales propias de entidades administrativas del orden nacional. La Constituci&oacute;n adscribe directamente al legislador la funci&oacute;n de definir los criterios que habr&aacute;n de ser tenidos en cuenta para distribuir los recursos provenientes de las regal&iacute;as. Adicionalmente, la propia Carta asign&oacute; al Fondo Nacional de Regal&iacute;as la tarea de establecer los derechos concretos de participaci&oacute;n de las distintas entidades territoriales sobre los recursos de que trata el citado art&iacute;culo. En consecuencia, debe afirmarse que no pod&iacute;a el legislador trasladar una u otra competencia a entidades administrativas departamentales de creaci&oacute;n legal. En el presente caso, la Corte no encuentra norma constitucional alguna que permita a la ley delegar, <i>in genere</i>, al departamento, la funci&oacute;n de definir los t&eacute;rminos que definen los criterios de distribuci&oacute;n de los recursos provenientes de las regal&iacute;as y compensaciones. En otras palabras como lo se&ntilde;al&oacute; el Tribunal Administrativo ni el gobernador ni Las asambleas departamentales pueden asumir las funciones relativas a la de definici&oacute;n de los criterios generales de reparto de los recursos estatales provenientes de las regal&iacute;as que por expreso mandato constitucional, competen a las autoridades nacionales especificar al legislador &#91;...&#93; En consecuencia la creaci&oacute;n de un fondo departamental de regal&iacute;as que tenga la funci&oacute;n de mantener los recursos a redistribuir entre las entidades territoriales vulnera lo dispuesto en el art&iacute;culo 360 de la Carta en la medida en que otorga a una entidad departamental una funci&oacute;n constitucionalmente asignada al Fondo Nacional de Regal&iacute;as.<sup><a name="nu41"></a><a href="#num41">41</a></sup>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>      <p>Los criterios de reparto de las regal&iacute;as tambi&eacute;n son precisados por la Corte Constitucional:<sup><a name="nu42"></a><a href="#num42">42</a></sup>  (1) las regal&iacute;as que se causen por la explotaci&oacute;n o el transporte de recursos naturales no renovables son de propiedad del Estado; (2) las entidades territoriales en cuya jurisdicci&oacute;n se realicen tareas de explotaci&oacute;n y de transporte son acreedoras de un derecho constitucional de participaci&oacute;n directa en las regal&iacute;as, que debe ser definido por el legislador; (3) los recursos provenientes de las regal&iacute;as que no se distribuyan entre las entidades territoriales que ostenten el derecho constitucional de asignaci&oacute;n directa, deben depositarse en el Fondo Nacional de Regal&iacute;as; (4) corresponde al legislador definir los t&eacute;rminos en virtud de los cuales deben asignarse los porcentajes de participaci&oacute;n de las entidades territoriales en los recursos del Fondo Nacional de Regal&iacute;as; (5) es competencia de las autoridades nacionales encargadas de administrar el Fondo Nacional de Regal&iacute;as establecer, conforme a los t&eacute;rminos definidos por el legislador, los derechos de participaci&oacute;n en las regal&iacute;as de las entidades territoriales; (6) las autoridades nacionales deben asignar los recursos del Fondo Nacional de Regal&iacute;as a la promoci&oacute;n de la miner&iacute;a, la preservaci&oacute;n del ambiente y la financiaci&oacute;n de provectos territoriales de inversi&oacute;n definidos como prioritarios en los planes de desarrollo de las respectivas entidades territoriales, a fin de alcanzar el desarrollo arm&oacute;nico de todas las regiones.</p>      <p>Cualquiera que sea el sistema de reparto de las regal&iacute;as dise&ntilde;ado por el legislador, un porcentaje de los recursos debe destinarse, necesariamente, a las entidades territoriales en las que se desarrollan actividades de explotaci&oacute;n o transporte de los recursos naturales no renovables de propiedad del Estado. Se trata, en este caso, de una destinaci&oacute;n directa en virtud de un derecho constitucional de configuraci&oacute;n legal a participar, directamente, en la distribuci&oacute;n de los recursos provenientes de las regal&iacute;as y las compensaciones. Sin embargo, como tales entidades territoriales no son las &uacute;nicas destinatarias de las regal&iacute;as, el sistema de reparto debe considerar la existencia de un remanente que ser&aacute; distribuido entre los municipios y los departamentos que no son beneficiarios directos en los t&eacute;rminos antes descritos. Esta forma de asignaci&oacute;n se ha denominado asignaci&oacute;n indirecta y se realiza mediante el Fondo Nacional de Regal&iacute;as.</p>      <p><i><b>4. CONCLUSIONES </b></i></p>      <p><i><b>4.1 La autonom&iacute;a fiscal y la ausencia de la ley org&aacute;nica de ordenamiento territorial </b></i></p>      <p>Una caracter&iacute;stica especial de las finanzas p&uacute;blicas territoriales la constituye el hecho de que el art&iacute;culo 362 de la Constituci&oacute;n de 1991 consagre que: "La Ley no podr&aacute; conceder exenciones ni tratamientos preferenciales en relaci&oacute;n con los tributos de propiedad de las entidades territoriales. Tampoco podr&aacute; imponer recargos sobre sus impuestos salvo lo dispuesto por el art&iacute;culo 317".</p>      <p>En virtud de este art&iacute;culo, cobra plenitud la intangibilidad de los bienes y rentas pertenecientes a los departamentos y municipios. En adelante tan s&oacute;lo las entidades territoriales podr&aacute;n decidir qu&eacute; hacer con sus propios bienes y rentas, principio de la autonom&iacute;a patrimonial establecida en el numeral 3&ordm; del art&iacute;culo 287, tambi&eacute;n constitucional.</p>      <p>Aqu&iacute; la pregunta es si los tributos son propiedad exclusiva de las entidades territoriales, &iquest;por qu&eacute; no se le confiere plena autonom&iacute;a o soberan&iacute;a a &eacute;stas, para el manejo de las participaciones que son de su propiedad, porque, cabe recordar, que fueron los entes territoriales los que desbordaron su gasto corriente a trav&eacute;s del sostenimiento de infladas n&oacute;minas burocr&aacute;ticas y excesos de asambleas, concejos, contralor&iacute;as y personer&iacute;as?<sup><a name="nu43"></a><a href="#num43">43</a></sup> </p>      <p>Considero que la ley es una excelente forma de control (y de control del gasto); sin embargo, la ley org&aacute;nica del ordenamiento territorial debi&oacute; cumplir este papel, por una parte, previniendo el doble gasto p&uacute;blico, como lo anticip&oacute; el tratadista Juan Camilo Restrepo, y, por otro, ordenando la administraci&oacute;n territorial que, la verdad a hoy, no ha sufrido modificaciones sustanciales (a pesar de la Constituci&oacute;n de 1991) distintas de la elecci&oacute;n popular de sus ejecutivos, que como consecuencia trae una mayor exigencia del electorado, reflejada en el mayor gasto p&uacute;blico. Por otra, la existencia de esta ley org&aacute;nica permitir&iacute;a el desarrollo de las competencias normativas propias de las entidades territoriales, al asegurar cabalmente y sin mayores discusiones su &aacute;mbito de autonom&iacute;a, hoy vulnerado por m&uacute;ltiples leyes ordinarias incongruentes e incluso a veces contradictorias.</p>      <p><b><i>4.2 La d&eacute;bil autonom&iacute;a fiscal, una ausencia hermen&eacute;utica </i></b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las recomendaciones m&aacute;s importantes de la Misi&oacute;n de Relaciones Intergubernamentales de los a&ntilde;os ochenta, enmarcadas dentro del proceso de descentralizaci&oacute;n, se orientaron a la b&uacute;squeda de la independencia fiscal entre los diferentes &aacute;mbitos de gobierno, en especial en el local, al tiempo que se proteg&iacute;a el equilibrio presupuestal en el central.<sup><a name="nu44"></a><a href="#num44">44</a></sup> </p>      <p>El art&iacute;culo 287 constitucional reitera el principio de autonom&iacute;a consagrado en el art&iacute;culo 1&ordm; constitucional, en virtud del cual "las entidades territoriales gozan de autonom&iacute;a para la gesti&oacute;n de sus intereses, y dentro de los l&iacute;mites de la constituci&oacute;n y la ley...". Sin embargo, es necesario observar c&oacute;mo la autonom&iacute;a de la cual se est&aacute; hablando es recortada y, en la pr&aacute;ctica, la autonom&iacute;a territorial no es tan amplia como en principio pudiera imaginarse, de tal suerte que la autonom&iacute;a fiscal de las entidades territoriales resulta una paradoja: es derecho constitucional, pero en funci&oacute;n de las decisiones aut&oacute;nomas y centralistas del Estado. Se pregunta entonces, &iquest;c&oacute;mo dicha autonom&iacute;a puede ser recortada? </p>      <p>Definitivamente no se puede hacer, pero para ello deber&iacute;a considerarse una interpretaci&oacute;n sistem&aacute;tica del tema de la autonom&iacute;a fiscal a partir del art&iacute;culo 362 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica, verdadera pieza de arqueolog&iacute;a constitucional, que tiene su origen remoto en el Acto Legislativo 03 de 1910, y su prop&oacute;sito era la defensa de los bienes y rentas de los, en ese entonces, recientes departamentos surgidos de las cenizas de los Estados soberanos en la Colombia federal.</p>      <p>La unidad territorial de la Rep&uacute;blica hizo necesario elevar a norma constitucional la garant&iacute;a de intangibilidad de los bienes y rentas de las entidades territoriales, y as&iacute; se entendi&oacute; en 1910, 1968, 1987 y 1991, donde distintos constituyentes dieron diversas redacciones a tal precepto, sin que perdiera su preciso sentido auton&oacute;mico que asimilan la autonom&iacute;a territorial en este tema a la que constituye la esencia de la modernidad, la autonom&iacute;a de los particulares como autonom&iacute;a de la voluntad.</p>      <p><b><i>4.3 La autonom&iacute;a fiscal y la democracia </i></b></p>      <p> La autonom&iacute;a fiscal no puede verse como un fin en s&iacute; misma, sino como un medio para el logro de otros fines. &Eacute;ste es un elemento indispensable de la democracia liberal y un instrumento para lograr una eficiente asignaci&oacute;n de recursos p&uacute;blicos.</p>      <p>Como parte de la democracia liberal, es un mecanismo, al mismo tiempo, de profundizaci&oacute;n hacia la democracia de participaci&oacute;n y de control del poder pol&iacute;tico.<sup><a name="nu45"></a><a href="#num45">45</a></sup>  Como instrumento para mejorar la asignaci&oacute;n de recursos p&uacute;blicos, se supone que permite tal cosa en la medida en que deja a  los ciudadanos expresar con mayor claridad sus preferencias y orientar hacia ellas el gasto p&uacute;blico local.</p>      <p>Ambos factores se complementan, pues su eficacia como instrumento de asignaci&oacute;n de recursos supone que los ciudadanos y habitantes de los entes territoriales expresen sus preferencias mediante los mecanismos de participaci&oacute;n (entre ellos el voto)<sup><a name="nu46"></a><a href="#num46">46</a></sup>  y que a trav&eacute;s de esos mismos mecanismos y, aprovechando su cercan&iacute;a, controlen a las autoridades que manejan los recursos p&uacute;blicos en la respectiva entidad territorial.</p>  <hr>      <p><b>NOTAS AL PIE</b></p>      <p><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup> Para el planteamiento del problema jur&iacute;dico, debe anotarse que este ensayo quiere plantearlo y resolverlo dentro de una investigaci&oacute;n jur&iacute;dica, y con el uso de fuentes documentales (de manera prevalente la jurisprudencia). He utilizado la t&eacute;cnica m&aacute;s conocida entre nosotros, es decir, la formulaci&oacute;n de un interrogante que se responde s&iacute;, en este caso de manera pura y simple, dada que &eacute;sa es la respuesta de la Corte. El porqu&eacute; de la respuesta es el desarrollo de la investigaci&oacute;n, esto es, el an&aacute;lisis de la jurisprudencia, que permite construir una tesis, en este caso derivada del hallazgo de una <i>ratio decidendi</i> de la Corte. Por los cambios en el sistema de fuentes de derecho que introduce la Corte Constitucional en nuestro ordenamiento jur&iacute;dico, consecuencia de la naturaleza de su control, resumida en la expresi&oacute;n que sintetiza los alcances de sus fallos frente a la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica, en los cuales frente a ella " no media una hoja de papel", los coloca en el nivel superior del ordenamiento jur&iacute;dico. Por eso hoy la jurisprudencia, con alcances constitucionales, permite construir desde tales alcances el aspecto jur&iacute;dico relevante que destaca el trabajo que llamar&iacute;amos en t&eacute;rminos cl&aacute;sicos como <i>lege data</i>. V&eacute;ase Giraldo &Aacute;ngel, Jaime, <i>Metodolog&iacute;a y t&eacute;cnica de la Investigaci&oacute;n jur&iacute;dica</i>, s. e., Bogot&aacute;, 1989, pp. 163-205. Para los supuestos te&oacute;ricos del m&eacute;todo v&eacute;ase del mismo autor "Hermen&eacute;utica jur&iacute;dica", en <i>Hermen&eacute;utica jur&iacute;dica. Homenaje al maestro Dar&iacute;o Echand&iacute;a</i>, Ediciones Rosaristas, Bogot&aacute;, 1997, pp. 41-55. La jurisprudencia y la <i>ratio decidendi</i> tienen como metodolog&iacute;a extendida entre nosotros el an&aacute;lisis din&aacute;mico del precedente, esto es, planteado el problema jur&iacute;dico se deben identificar las sentencias fundadoras de una l&iacute;nea de aquellas que traen las reglas y los principios, para luego indagar la jurisprudencia posterior e identificar los cambios de tendencia. V&eacute;ase a L&oacute;pez Medina, Diego E., <i>El derecho de los jueces</i>, Legis, Bogot&aacute;, 2000.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup> Este aspecto del trabajo que se va a desarrollar quiere, a partir de la <i>lege data</i> planteada, hacer la cr&iacute;tica desde su <i>ratio decidendi</i> (crisis fiscal) y proponer a continuaci&oacute;n una interpretaci&oacute;n alternativa, como conclusi&oacute;n.    <br>  <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup> Fals Borda, Orlando, <i>Regi&oacute;n e historia. Elementos sobre ordenamiento territorial y equilibrio regional en Colombia</i>, s. e., Bogota, 1996, p. 13.    <br>   <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup> <i>Ibid., </i>pp. 13-14.    <br>   <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup> El gobierno del presidente Carlos E. Restrepo termin&oacute; de hacer los ajustes territoriales entre 1910 y 1914. As&iacute;, Colombia qued&oacute; constituida por quince departamentos, dos intendencias y siete comisar&iacute;as, distribuci&oacute;n que no empez&oacute; a agrietarse, sino a mediados de siglo. V&eacute;ase Fals Borda <i>op. cit., </i>y Vidal Perdomo, Jaime, <i>La regi&oacute;n en la organizaci&oacute;n territorial del Estado</i>, Ediciones Rosaristas, Bogot&aacute;,    2001, pp. 16, 40 y ss.    <br>  <sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup> V&eacute;ase Rep&uacute;blica de Colombia, Banco de la Rep&uacute;blica, "Las finanzas departamentales y municipales en contexto del sector p&uacute;blico colombiano. Una rese&ntilde;a hist&oacute;rica", en<i> Finanzas p&uacute;blicas regionales de Colombia. 1980-1987</i>, Bogot&aacute;, 1990.    <br>  <sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup> Al respecto v&eacute;ase Rep&uacute;blica de Colombia, Presidencia de la Rep&uacute;blica, Consejer&iacute;a para el Desarrollo de la Constituci&oacute;n, Asamblea Nacional Constituyente, Consulta textual y referencial, sesi&oacute;n comisi&oacute;n 2, 5 de abril (2405), p. 1; 2 de mayo (2514), pp. 1-3; 13 de junio (0613), pp. 1-5; 16 de junio (0616), pp. 1 y 2; 22 de junio (0622), pp. 1-10; 23 de junio (0623), pp. 1-2; 3 de julio (0703), pp. 1-2, Bogot&aacute;, 1991.    <br>   <sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup> Hemos seguido la <i>Carta de navegaci&oacute;n del proceso de regionalizaci&oacute;n en Colombia</i>, tesis de grado elaborada por Abraham Antonio Katime Orcasita y Grenfieth de Jes&uacute;s Sierra Cadena, Facultad de Jurisprudencia, Universidad del Rosario, Bogot&aacute;, 2002.    <br>  <sup><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a></sup> Cabe se&ntilde;alar tambi&eacute;n la fuerte presi&oacute;n que existi&oacute; en el seno de la Asamblea para aprobar la no extradici&oacute;n de ciudadanos colombianos, petici&oacute;n expresada de forma violenta por los narcotraficantes. Al final, la no extradici&oacute;n fue aprobada en votaci&oacute;n secreta e incorporada en el art&iacute;culo 35 de la Constituci&oacute;n.    <br>   <sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></sup> El ordenamiento territorial fue expl&iacute;citamente uno de los cinco temas especiales que se debatieron en el seno de la Asamblea Constituyente. Los otros fueron los derechos fundamentales, las ramas del poder p&uacute;blico, la justicia y los asuntos econ&oacute;micos.    <br>  <sup><a name="num11"></a><a href="#nu11">11</a></sup> Rep&uacute;blica de Colombia, Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n, <i>Evaluaci&oacute;n de la descentralizaci&oacute;</i><i>n </i><i>en Colombia. Balance de una d&eacute;cada, </i>Bogot&aacute;, 2002, p. 15.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <sup><a name="num12"></a><a href="#nu12">12</a></sup> Rep&uacute;blica de Colombia, Corte Constitucional, Sentencia C-126 del 30 de marzo de 1993, magistrado ponente Antonio Barrera Carbonell.    <br>  <sup><a name="num13"></a><a href="#nu13">13</a></sup> Sentencia C-478 de 1992, magistrado ponente Eduardo Cifuentes Mu&ntilde;oz. En el mismo sentido, sentencia C-1112 de 2001, magistrado ponente &Aacute;lvaro Tafur Galvis.    <br>     <sup><a name="num14"></a><a href="#nu14">14</a></sup> Rep&uacute;blica de Colombia, Corte Constitucional, Sala Plena, Sentencia C-216 del 9 de junio de 1993, magistrado ponente Antonio Barrera Carbonell.    <br>  	 <sup><a name="num15"></a><a href="#nu15">15</a></sup> Sentencia 517 del 15 de septiembre de 1992, magistrado ponente Ciro Angarita Bar&oacute;n.    <br>   <sup><a name="num16"></a><a href="#nu16">16</a></sup> <i>Ibid., </i>sobre el concepto de autonom&iacute;a territorial y sus alcances dentro del modelo de Estado unitario. V&eacute;anse, entre otras sentencias, las siguientes: SC-506 de 1995, 535 de 1996, SC-471 de 1995, SC539 de 1995, SC-216 de 1994, SC-497A de 1994.    <br>  <sup><a name="num17"></a><a href="#nu17">17</a></sup> Rep&uacute;blica de Colombia, Corte Constitucional, Sentencia C-216 <i>op. cit. </i>    <br>  <sup><a name="num18"></a><a href="#nu18">18</a></sup> Sentencia C-1112 de 2001, magistrado ponente &Aacute;lvaro Tafur Galvis.    <br>  <sup><a name="num19"></a><a href="#nu19">19</a></sup> Al respecto, v&eacute;anse las siguientes sentencias que ilustran en su totalidad los diferentes desarrollos jurisprudenciales en materia autonom&iacute;a fiscal: C-004-93, C-537 de 1995, C-562 de 1998, C-205 de 1995, C-506 de 1995, C-486 de 1996, C-192 de 1997 y C-495 de 1998.    <br>  <sup><a name="num20"></a><a href="#nu20">20</a></sup> "Para realizar el principio de autonom&iacute;a de las entidades territoriales, y con el objeto de asegurar que el patrimonio de &eacute;stas no resulte afectado por decisiones adoptadas a nivel nacional, el constituyente ha prohibido de manera terminante que por ley se concedan exenciones o preferencias en relaci&oacute;n con tributos que les pertenecen (art&iacute;culo 294 CP)". Sentencia C-17 del 29 de abril de 1996, magistrado ponente Jos&eacute; Gregorio Hern&aacute;ndez Galindo.    <br>   <sup><a name="num21"></a><a href="#nu21">21</a></sup> Rep&uacute;blica de Colombia, Corte Constitucional, Sala Plena, Sentencia C-506 de 1995, magistrado ponente Carlos Gaviria D&iacute;az.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num22"></a><a href="#nu22">22</a></sup> Rep&uacute;blica de Colombia, Banco de la Rep&uacute;blica <i>op. cit.;</i> Mattos, Carlos A., "La descentralizaci&oacute;n. &iquest;Una nueva panacea para impulsar el desarrollo local?, en <i>Cuadernos de Econom&iacute;a</i>, No. 14.    <br>  <sup><a name="num23"></a><a href="#nu23">23</a></sup> V&eacute;ase Torrellas, Sandra, "Financiamiento de la gesti&oacute;n estatal. Situado, competencias exclusivas e inversiones conjuntas", en Cruz, Rafael de la y otros (comp.),<i> Federalismo fiscal</i>, s. e., Caracas, 1994, pp. 104 y ss.    <br>  <sup><a name="num24"></a><a href="#nu24">24</a></sup> El Acto Legislativo 01 de 2001 agrup&oacute; las dos primeras participaciones en el sistema general de participaciones de los ingresos corrientes y at&oacute; su crecimiento principalmente al IPC.    <br>  <sup><a name="num25"></a><a href="#nu25">25</a></sup> Art&iacute;culo 288 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia.    <br>   <sup><a name="num26"></a><a href="#nu26">26</a></sup> Es posible que el concepto europeo de autonom&iacute;a de las regiones, cuyos or&iacute;genes se remontan a la 2&ordf; republica Espa&ntilde;ola, la Constituci&oacute;n italiana de 1947 y de nuevo a la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola de 1978, tuviera eco en tal idea de autonom&iacute;a del Constituyente de 1991; sin embargo, no pod&iacute;a tener vida dicha noci&oacute;n en nuestro contexto, ya que supone trasladar competencias legislativas a entes creados con tal vocaci&oacute;n, como las regiones especiales o provincias o regiones auton&oacute;micas espa&ntilde;olas y para ello era definitiva la ley org&aacute;nica del ordenamiento territorial, verdadero motor de una nueva organizaci&oacute;n territorial, como lo fue la LOAPA (ley org&aacute;nica para las autonom&iacute;as) en Espa&ntilde;a. V&eacute;ase Vidal Perdomo <i>op. cit.</i>, pp. 87-103.    <br>  <sup><a name="num27"></a><a href="#nu27">27</a></sup> <i>Diario Oficial</i>, No. 40.987, del 12 de agosto de 1993.    <br>  <sup><a name="num28"></a><a href="#nu28">28</a></sup> Adem&aacute;s, tambi&eacute;n se pueden ver: C-600 A de 1995, C-151 de 1995, C-296 de 1995 y C-687 de 1996.    <br>   <sup><a name="num29"></a><a href="#nu29">29</a></sup> Rep&uacute;blica de Colombia, Corte Constitucional, Sentencia C-520 de 1994, magistrado ponente Hernando Herrera, 21 de noviembre de 1994.    <br>  <sup><a name="num30"></a><a href="#nu30">30</a></sup> Rep&uacute;blica de Colombia, Corte Constitucional, C-555 del 6 de diciembre de 1994, magistrado ponente Eduardo Cifuentes Mu&ntilde;oz.    <br>  <sup><a name="num31"></a><a href="#nu31">31</a></sup> Rep&uacute;blica de Colombia, Corte Constitucional, Sentencia C-537 <i>op. cit</i>.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num32"></a><a href="#nu32">32</a></sup> Rep&uacute;blica de Colombia, Corte Constitucional, Sentencia C-600 A de 1995, magistrado ponente Alejandro Mart&iacute;nez Caballero.    <br>  <sup><a name="num33"></a><a href="#nu33">33</a></sup> En Restrepo, Juan Camilo, "Econom&iacute;a colombiana", en <i>Revista de la Contralor&iacute;a General de la Rep&uacute;blica</i>, septiembre-octubre, 1991.    <br>  <sup><a name="num34"></a><a href="#nu34">34</a></sup> Art&iacute;culo 13 de la Ley 617: "Ajuste de los presupuestos. Si durante la vigencia fiscal, el recaudo efectivo de ingresos corrientes de libre destinaci&oacute;n resulta inferior a la programaci&oacute;n en que se fundament&oacute; el presupuesto de rentas del departamento, distrito o municipio, los recortes, aplazamientos o supresiones que deba hacer el ejecutivo afectar&aacute;n proporcionalmente a todas las secciones que conforman el presupuesto anual, de manera que en la ejecuci&oacute;n efectiva del gasto de la respectiva vigencia se respeten los l&iacute;mites establecidos en la ley".    <br>   <sup><a name="num35"></a><a href="#nu35">35</a></sup> Art&iacute;culo 14 de la Ley 617: "Prohibici&oacute;n de transferencias y liquidaci&oacute;n de empresas ineficientes. Proh&iacute;bese al sector central departamental, distrital o municipal efectuar transferencias a las empresas de licores, a las loter&iacute;as, a las empresas prestadoras de servicios de salud y las instituciones de naturaleza financiera de propiedad de las entidades territoriales o con participaci&oacute;n mayoritaria de ellas, distintas de las ordenadas por la ley o de las necesarias para la constituci&oacute;n de ellas y efectuar aportes o cr&eacute;ditos bajo cualquier modalidad. Cuando una Empresa Industrial y Comercial del Estado o sociedad de econom&iacute;a mixta, de aquellas a que se refiere el presente art&iacute;culo genere p&eacute;rdidas durante tres a&ntilde;os seguidos, se presume de derecho que no es viable y deber&aacute; liquidarse o enajenarse la participaci&oacute;n estatal en ella, en ese caso s&oacute;lo proceder&aacute;n las transferencias, aportes o cr&eacute;ditos necesarios para la liquidaci&oacute;n".    <br>  <sup><a name="num36"></a><a href="#nu36">36</a></sup> Cabe resaltar los salvamentos de votos de los magistrados Tafur, Araujo y Beltr&aacute;n. Para el primero, el art&iacute;culo 14 de la Ley 617 era desproporcionada, irrazonable y violatoria del n&uacute;cleo esencial de la autonom&iacute;a territorial, pues no considera la posibilidad de que los departamentos deben hacer aportes especiales e inversiones en este tipo de empresas, en la misma forma que lo hicieron al constituirlas. Para los otros dos magistrados, las normas que se&ntilde;alan valores m&aacute;ximos para el gasto de funcionamiento de los entes territoriales violan el art&iacute;culo 362 de la Carta que proh&iacute;be al legislador fijar el destino de rentas o bienes de propiedad de los entes territoriales (salvo el caso de guerra exterior). Teniendo en cuenta, adem&aacute;s, que las rentas cedidas no son realmente recursos ex&oacute;genos cuando se originan en los municipios y que en todo caso, una vez ingresan al patrimonio de &eacute;stos, quedan amparado bajo la prohibici&oacute;n del art&iacute;culo 362 constitucional.    <br>  <sup><a name="num37"></a><a href="#nu37">37</a></sup> Art&iacute;culo 3&ordm; de la Ley 617: "Financiaci&oacute;n de gastos de funcionamiento de las entidades territoriales. Los gastos de funcionamiento de las entidades territoriales deben financiarse con sus ingresos corrientes de libre destinaci&oacute;n, de tal manera que sean suficientes para atender sus obligaciones corrientes, provisionar el pasivo prestacional y pensional; y financiar, al menos parcialmente, la inversi&oacute;n p&uacute;blica aut&oacute;noma de las mismas. Par&aacute;grafo 1&ordm;. Para efectos de lo dispuesto en esta ley se entiende por ingresos corrientes de libre destinaci&oacute;n los ingresos corrientes excluidas las rentas de destinaci&oacute;n espec&iacute;fica, entendiendo por &eacute;stas las destinadas por ley o por acto administrativo a un fin determinado.&#91;&hellip;&#93; En todo caso, no se podr&aacute;n financiar gastos de funcionamiento con recursos de: a) el situado fiscal &#91;...&#93; h) Los activos, las inversiones y rentas titularizadas &#91;...&#93; j) el producto de la venta de activos fijos...".    <br>  <sup><a name="num38"></a><a href="#nu38">38</a></sup> No se hace un an&aacute;lisis de las sentencias proferidas por la Corte Constitucional en relaci&oacute;n con la Ley 715 de 2001 (sentencias C-615 de 2002, C-617 de 2002 , C-618 de 2002 y C-737 de 2002), porque no han tocado directamente el tema de la autonom&iacute;a fiscal de los entes territoriales, lo que parece confirmar que es posible, v&iacute;a ley, restringir o limitar la autonom&iacute;a de gasto de las entidades territoriales.    <br>   <sup><a name="num39"></a><a href="#nu39">39</a></sup> Rep&uacute;blica de Colombia, Corte Constitucional, Sala Plena, Sentencia 567 de 1995, magistrado ponente Fabio Mor&oacute;n D&iacute;az.    <br>  <sup><a name="num40"></a><a href="#nu40">40</a></sup> Sentencia C-221 de 1997, magistrado ponente Alejandro Mart&iacute;nez Caballero. V&eacute;anse en el mismo sentido las sentencias: CO36 de 1994, C- 179 de 1994, T-141 de 1994, C-098 de 1993, C-580 de 1999,    C-299 de 1999, C-447 de 1998, C-691 de 1996 y C-I28 de 1998. Para un an&aacute;lisis del tema frente a las    regiones y una LOOT v&eacute;ase: Katime Orcasita y Sierra Cadena <i>op. cit</i>.    <br>    <sup><a name="num41"></a><a href="#nu41">41</a></sup> Sentencia C-567 de 1995 <i>op. cit</i>.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num42"></a><a href="#nu42">42</a></sup> Sentencia C-580 de 1999.    <br>  <sup><a name="num43"></a><a href="#nu43">43</a></sup> Pero si los supuestos por los cuales se justifica la descentralizaci&oacute;n funcionan adecuadamente, entonces &iquest;por qu&eacute; las entidades descentralizadas incurrieron en formas de gasto que constitu&iacute;an un claro desperdicio de recursos y que no est&aacute;n orientadas a resolver las necesidades de su poblaci&oacute;n? En el mismo sentido, tampoco puede considerarse que la utilizaci&oacute;n para gasto corriente de sumas que deb&iacute;an ingresar a reservas pensionales constituya expresi&oacute;n de preferencias ciudadanas y cabe preguntarse &iquest;por qu&eacute;, si es cierto que las comunidades locales controlan mejor autoridades administrativas elegidas por ellas, muchos mandatarios locales pudieron inflar las n&oacute;minas como lo hicieron, incrementando el gasto corriente y perjudicando la inversi&oacute;n?     <br>  <sup><a name="num44"></a><a href="#nu44">44</a></sup> Moncayo C., V&iacute;ctor Manuel, <i>Descentralizaci&oacute;n territorial, situado fiscal y participaciones para la inversi&oacute;n social</i>, DNP, Bogot&aacute;, 1994.    <br>  <sup><a name="num45"></a><a href="#nu45">45</a></sup> Bobbio, Norberto, <i>Liberalismo y democracia</i>, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, Bogot&aacute;, 1995, pp. 19-20.    <br>   <sup><a name="num46"></a><a href="#nu46">46</a></sup> Al respecto, Forero Pineda, Clemente, <i>Descentralizaci&oacute;n y participaci&oacute;n ciudadana,</i> Tercer Mundo, CID, Universidad Nacional de Colombia, Bogot&aacute;, 1997.</p>  <hr>      <p><b><i>BIBLIOGRAF&Iacute;A </i></b></p>      <!-- ref --><p> Amaya Pulido, Pedro Jos&eacute; (dir.), <i>Colombia un pa&iacute;s por construir. Problemas y retos presentes y futuros,</i> Universidad Nacional de Colombia, Bogot&aacute;, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000279&pid=S0124-0579200300010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Bobbio, Norberto, <i>Liberalismo y democracia,</i> Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, Bogot&aacute;, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000281&pid=S0124-0579200300010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><i>Diario Oficial</i>, No. 40.987, del 12 de agosto de 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000283&pid=S0124-0579200300010000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Fals Borda, Orlando, <i>Regi&oacute;n e historia. Elementos sobre ordenamiento territorial y equilibrio regional en Colombia</i>, s. e., Bogot&aacute;, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000285&pid=S0124-0579200300010000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Forero Pineda, Clemente, <i>Descentralizaci&oacute;n y participaci&oacute;n ciudadana</i>, Tercer Mundo, CID, Universidad Nacional de Colombia, Bogot&aacute;, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000287&pid=S0124-0579200300010000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Giraldo &Aacute;ngel, Jaime, <i>Metodolog&iacute;a y t&eacute;cnica de la investigaci&oacute;n jur&iacute;dica</i>, s. e., Bogot&aacute;, 1989.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000289&pid=S0124-0579200300010000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>______, "Hermen&eacute;utica jur&iacute;dica", en <i>Hermen&eacute;utica jur&iacute;dica. Homenaje al maestro Dar&iacute;o Echand&iacute;a</i>, Ediciones Rosaristas, Bogot&aacute;, 1997, pp. 41-55.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000291&pid=S0124-0579200300010000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Hern&aacute;ndez Becerra, Augusto, "Fermento federalista en la Constituci&oacute;n de Colombia. Actualidad y validez del principio federal", en VV. AA., <i>El federalismo en Colombia pasado y perspectivas</i>, Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute;, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000293&pid=S0124-0579200300010000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Katime Orcasita, Abraham y Sierra, Jes&uacute;s, <i>Carta de navegaci&oacute;n del proceso de regionalizaci&oacute;n en Colombia, </i>tesis de grado, Facultad de Jurisprudencia, Universidad del Rosario, Bogot&aacute;, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000295&pid=S0124-0579200300010000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Leal Buitrago, Francisco y D&aacute;vila Ladr&oacute;n de Guevara, <i>Clientelismo. El sistema pol&iacute;tico y su expresi&oacute;n regional,</i> Tercer Mundo-Universidad Nacional de Colombia, Instituto de Estudios Pol&iacute;ticos y Relaciones Internacionales (IEPRI), Bogot&aacute;, 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000297&pid=S0124-0579200300010000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>L&oacute;pez Medina, Diego E., <i>El derecho de los jueces</i>, Legis, Bogot&aacute;, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000299&pid=S0124-0579200300010000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Mattos, Carlos A., "La descentralizaci&oacute;n. &iquest;Una nueva panacea para impulsar el desarrollo local?", en <i>Cuadernos de Econom&iacute;a</i>, No. 14.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000301&pid=S0124-0579200300010000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Misas Arango, Gabriel (edit.), <i>Desarrollo econ&oacute;mico y social en Colombia. Siglo XX</i>, Universidad Nacional de Colombia, sede Bogot&aacute;, Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas, Bogot&aacute;, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000303&pid=S0124-0579200300010000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Moncayo C., V&iacute;ctor Manuel, <i>Descentralizaci&oacute;n territorial, situado fiscal y participaciones para la inversi&oacute;n social</i>, DNP, Bogot&aacute;, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000305&pid=S0124-0579200300010000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Rep&uacute;blica de Colombia, Banco de la Rep&uacute;blica, "Las finanzas departamentales y municipales en contexto del sector p&uacute;blico colombiano. Una rese&ntilde;a hist&oacute;rica", en <i>Finanzas p&uacute;blicas regionales de Colombia. 1980-1987</i>, Bogot&aacute;, 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000307&pid=S0124-0579200300010000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>______, Corte Constitucional, C-555 del 6 de diciembre de 1994, magistrado ponente Eduardo Cifuentes Mu&ntilde;oz.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000309&pid=S0124-0579200300010000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>______, Corte Constitucional, sentencias C-600 A de 1995, C-151 de 1995, C-296 de 1995 y C-687 de 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000311&pid=S0124-0579200300010000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>______, Corte Constitucional, Sentencia C-520 de 1994, magistrado ponente Hernando Herrera, 21 de noviembre de 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000313&pid=S0124-0579200300010000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>______, Departamento Nacional De Planeaci&oacute;n, <i>Evaluaci&oacute;n de la descentralizaci&oacute;n en Colombia. Balance de una d&eacute;cada, </i>Bogot&aacute;, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000315&pid=S0124-0579200300010000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>______, Ministerio de Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico, <i>El ajuste estructural de las finanzas p&uacute;blicas. Proyectos de ley complementarios al presupuesto de la verdad</i>, Bogot&aacute;, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000317&pid=S0124-0579200300010000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>______, Presidencia de la Rep&uacute;blica, Consejer&iacute;a para el Desarrollo de la Constituci&oacute;n, Asamblea Nacional Constituyente, Consulta textual y referencial, sesi&oacute;n comisi&oacute;n 2, 5 de abril (2405), p. 1; 2 de mayo (2514), pp. 1-3; 13 de junio (0613), pp. 1-5; 16 de junio (0616), pp. 1 y 2; 22 de junio (0622), pp. 1-10; 23 de junio (0623), pp. 1-2; 3 de julio (0703), pp. 1-2, Bogot&aacute;, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000319&pid=S0124-0579200300010000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Restrepo Botero, Dar&iacute;o, "El mito de S&iacute;sifo o veinte a&ntilde;os de pujanza descentralizadora", en Misas Arango, Gabriel (edit.), <i>Desarrollo econ&oacute;mico y social en Colombia. Siglo XX</i>, Universidad Nacional de Colombia, sede Bogot&aacute;, Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas, Bogot&aacute;, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000321&pid=S0124-0579200300010000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Restrepo, Juan Camilo, "Econom&iacute;a colombiana", en <i>Revista de la Contralor&iacute;a General de la Rep&uacute;blica</i>, septiembre-octubre, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000323&pid=S0124-0579200300010000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <!-- ref --><p>______, <i>Nuevos rumbos para la descentralizaci&oacute;n</i>, Ministerio de Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico, Imprenta Nacional, Bogot&aacute;, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000325&pid=S0124-0579200300010000500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>S&aacute;nchez Torres, Carlos Ariel y Naranjo Galves, Rodrigo, <i>La Ley 549 de 1999. Pasivo pensional de los entes territoriales. An&aacute;lisis preliminar</i>, Universidad del Rosario, Bogot&aacute;, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000327&pid=S0124-0579200300010000500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Torrellas, Sandra, "Financiamiento de la gesti&oacute;n estatal. Situado, competencias exclusivas e inversiones conjuntas", en Cruz, Rafael de la y otros (comp.),<i> Federalismo fiscal</i>, s. e., Caracas, 1994, pp. 104 y ss.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000329&pid=S0124-0579200300010000500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>VV. AA., <i>El federalismo en Colombia. Pasado y perspectivas</i>, Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute;, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000331&pid=S0124-0579200300010000500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Vidal Perdomo, Jaime, <i>La regi&oacute;n en la organizaci&oacute;n territorial del Estado</i>, Centro Editorial de la Universidad del Rosario, Bogot&aacute;, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000333&pid=S0124-0579200300010000500028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Zafra Rold&aacute;n, Gustavo, "El proyecto de ley org&aacute;nica de ordenamiento territorial", en VV. AA., <i>El Federalismo en Colombia. Pasado y perspectivas</i>, Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute;, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000335&pid=S0124-0579200300010000500029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>  </font>      ]]></body><back>
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