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</front><body><![CDATA[   <font size="2" face="Verdana">      <p align="center"><font size="4"><b><i>La culpa en el r&eacute;gimen de responsabilidad por el hecho ajeno </i></b></font></p>       <p><b>M&oacute;nica Luc&iacute;a Fern&aacute;ndez Mu&ntilde;oz<Sup><i>* </i></Sup></b></p>      <p>* Abogada de la Universidad del Cauca, especialista en Responsabilidad y Da&ntilde;o Resarcible de la Universidad Externado de Colombia, doctoranda de la Scuola Superiore di Studi Universitari e di Perfezionamento Sant'Anna di Pisa, Italia.    <br>    <hr>       <p><b><i>1. PRESENTACI&Oacute;N </i></b></p>      <p> La culpa es uno de los elementos de la responsabilidad civil. En efecto, para que exista la obligaci&oacute;n de indemnizar un da&ntilde;o no es s&oacute;lo necesario haberlo causado,<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup>  pues se requiere adem&aacute;s que el comportamiento causante del da&ntilde;o se haya realizado con culpa.</p>      <p>En el derecho positivo existen presunciones de culpa. As&iacute;, en el ordenamiento colombiano existe presunci&oacute;n de culpabilidad para el indirectamente responsable (tambi&eacute;n llamado <i>civilmente responsable</i>), quien se presume culpable por los actos de sus dependientes (art&iacute;culos 2347 a 2349 del C&oacute;digo Civil).<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup> </p>      <p>Luego de hacerse una breve referencia al concepto y alcance de la responsabilidad por el hecho de otro como acto generador de responsabilidad civil (Num. 2), el objetivo principal del presente escrito es presentar al lector c&oacute;mo funciona el r&eacute;gimen de la culpa en el sistema de responsabilidad civil por el hecho ajeno (Num. 3), haciendo especial hincapi&eacute; en el tratamiento de la culpa del directamente responsable como presupuesto, para que funcione la presunci&oacute;n de responsabilidad en el civilmente responsable (Num. 4), y as&iacute; finalmente pasar a una relaci&oacute;n de los aspectos que debe probar la v&iacute;ctima del da&ntilde;o en los diversos casos de responsabilidad civil por hecho de otros (Num. 5).</p>      <p><b><i>2. BREVE REFERENCIA AL CONCEPTO, FUNDAMENTO Y ALCANCE DE LA RESPONSABILIDAD POR EL HECHO AJENO </i></b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Dentro del hecho generador de la responsabilidad civil, adem&aacute;s de la responsabilidad por el hecho personal y de la responsabilidad por el hecho de las cosas, encontramos la responsabilidad por el hecho ajeno.</p>      <p>En efecto, la obligaci&oacute;n de reparar el da&ntilde;o causado cuando interviene culpa o negligencia es exigible, seg&uacute;n declara el art&iacute;culo 2347 del C&oacute;digo Civil colombiano, no s&oacute;lo por los actos o por las omisiones propias, sino tambi&eacute;n por el hecho de aquellas personas que estuvieren a nuestro cuidado. A partir de esta &uacute;ltima acepci&oacute;n se consagra la figura que tanto la doctrina como la jurisprudencia han conocido con el nombre de <i>responsabilidad extracontractual por el hecho ajeno</i>,<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup>  tambi&eacute;n llamada <i>responsabilidad indirecta, refleja o por el hecho de un tercero</i>.<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup> </p>      <p>Para la escuela cl&aacute;sica<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup> la responsabilidad por el hecho ajeno se fundamenta no s&oacute;lo en la culpa <i>in eligendo, </i>sino tambi&eacute;n en la culpa<i> in vigilando.</i><sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup> Por su parte, la doctrina moderna da otro fundamento<sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></sup> a dicha responsabilidad, consistente en el poder de direcci&oacute;n, de control, de autoridad, la subordinaci&oacute;n o la dependencia<sup><a name="nu8"></a><a href="#num8">8</a></sup> en que una persona puede hallarse respecto a otra. Sin embargo, existe la tendencia seg&uacute;n la cual no hay impedimento alguno para que puedan combinarse los dos criterios, pues la responsabilidad puede provenir tanto de la culpa cometida al vigilar al subordinado o de la culpa en que se incurra por raz&oacute;n del poder de direcci&oacute;n, control, autoridad, etc., en que una persona est&aacute; respecto de otra.<sup><a name="nu9"></a><a href="#num9">9</a></sup> </p>      <p>En la responsabilidad por el hecho ajeno, el da&ntilde;o lo causa el <i>directamente responsable </i>(entendido como tal, la persona que estando bajo el cuidado de otra, causa el da&ntilde;o a un tercero), por quien debe responder el demandado como <i>civilmente responsable </i>(persona que tiene a otra bajo su cuidado).<sup><a name="nu10"></a><a href="#num10">10</a></sup>  Entendido as&iacute; se generar&iacute;a, como su nombre lo indica, una responsabilidad indirecta o por el hecho de otro. Sin embargo, se ha sostenido por numerosas doctrinas que en el fondo se trata de una verdadera responsabilidad directa o por el hecho propio.<sup><a name="nu11"></a><a href="#num11">11</a></sup>  En efecto, las personas declaradas responsables por el hecho ajeno (civilmente responsables), tales como los padres, los directores de colegios etc, sujetos a reparar los da&ntilde;os causados por sus hijos, alumnos etc (directamente responsables), tienen normalmente una parte en la realizaci&oacute;n del perjuicio (vigilancia insuficiente),<sup><a name="nu12"></a><a href="#num12">12</a></sup>  por tanto, si bien la causa &uacute;ltima del da&ntilde;o es el hecho del menor, el legislador lo que sanciona es el comportamiento presuntamente culposo del civilmente responsable, lo que en el fondo significar&iacute;a que &eacute;ste responde no por el hecho ajeno sino por su hecho personal, pues es responsable, en tanto que incumple la obligaci&oacute;n derivada del deber de vigilancia y control.<sup><a name="nu13"></a><a href="#num13">13</a></sup> </p>      <p><b><i>3. LA PRESUNCI&Oacute;N DE CULPA EN EL R&Eacute;GIMEN DE RESPONSABILIDAD POR EL HECHO AJENO </i></b></p>      <p> El art&iacute;culo 2347<sup><a name="nu14"></a><a href="#num14">14</a></sup>  del C&oacute;digo Civil consagra los supuestos en que una persona se encuentra llamada a responder por los da&ntilde;os causados por otra,<sup><a name="nu15"></a><a href="#num15">15</a></sup>  con lo que crea una presunci&oacute;n de culpabilidad contra el civilmente responsable por los da&ntilde;os cometidos por aquellas personas que tiene bajo su cuidado personal. Con lo anterior se presume no s&oacute;lo su culpa, sino tambi&eacute;n que esa culpa es la causa del da&ntilde;o<sup><a name="nu16"></a><a href="#num16">16</a></sup>  y genera una situaci&oacute;n privilegiada<sup><a name="nu17"></a><a href="#num17">17</a></sup>  para la v&iacute;ctima del da&ntilde;o, puesto que ella se libera del deber de probar la culpa cometida por el civilmente responsable.</p>      <p>Esta presunci&oacute;n que pesa sobre el civilmente responsable por el hecho del directamente responsable es una presunci&oacute;n <i>juris tantum,</i><sup><a name="nu18"></a><a href="#num18">18</a></sup> es decir, admite prueba en contrario. De este modo, se establece un sistema de inversi&oacute;n de la carga de la prueba,<sup><a name="nu19"></a><a href="#num19">19</a></sup>  pues efectivamente es el civilmente responsable el llamado a desvirtuar la presunci&oacute;n existente en su contra.</p>      <p>Para tal efecto, debe aplicarse el principio general de exoneraci&oacute;n establecido en el inciso final del art&iacute;culo 2347 del C&oacute;digo Civil, seg&uacute;n el cual el civilmente responsable desvirt&uacute;a la presunci&oacute;n que pesa en su contra si logra demostrar que "no pudo impedir el hecho".<sup><a name="nu20"></a><a href="#num20">20</a></sup> </p>      <p>La doctrina y la jurisprudencia colombianas<sup><a name="nu21"></a><a href="#num21">21</a></sup>  precisan el contenido de este principio general de exoneraci&oacute;n o prueba liberatoria,<sup><a name="nu22"></a><a href="#num22">22</a></sup>  aduciendo que la presunci&oacute;n se desvirt&uacute;a si el civilmente responsable logra demostrar la ausencia de culpa (entendida como la diligencia y cuidado tenidos en relaci&oacute;n con el directamente responsable), as&iacute; los padres se liberar&iacute;an de la presunci&oacute;n que pesa en su contra si logran probar que impartieron una adecuada educaci&oacute;n a su hijo o que desarrollaron una buena vigilancia.</p>      <p>Como puede observarse, a fin de lograr la exoneraci&oacute;n se exige no ya la prueba legislativamente prevista de haber sido incapaz de impedir el hecho (prueba negativa), sino aquella de haberse impartido una buena vigilancia (prueba positiva).<sup><a name="nu23"></a><a href="#num23">23</a></sup>  En efecto, si la presunci&oacute;n contra el civilmente responsable pesa por mala vigilancia, &eacute;sta se desvirtuar&aacute; estableciendo lo contrario, es decir, que se ha vigilado en forma adecuada al responsable directo.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Pero es importante anotar que esta forma de desvirtuar la presunci&oacute;n s&oacute;lo se aplica en los casos en que no hay de por medio una actividad peligrosa, pues en esos casos,<sup><a name="nu24"></a><a href="#num24">24</a></sup>  la v&iacute;ctima puede optar entre demandar sobre la base de la responsabilidad por el hecho ajeno o sobre la base de la responsabilidad por actividades peligrosas, y en este &uacute;ltimo caso la exoneraci&oacute;n para el demandado (civilmente responsable) se torna un poco m&aacute;s compleja, pues &uacute;nicamente se podr&aacute; liberar mediante la prueba de la existencia de una causa extra&ntilde;a, esto es, fuerza mayor, culpa de la v&iacute;ctima o intervenci&oacute;n de un tercero.<sup><a name="nu25"></a><a href="#num25">25</a></sup> </p>      <p><b><i>4. LA CULPA DEL DIRECTAMENTE RESPONSABLE COMO PRESUPUESTO DE LA PRESUNCI&Oacute;N DE RESPONSABILIDAD POR EL HECHO AJENO </i></b></p>      <p>Es importante detenernos en la siguiente pregunta: &iquest;la presunci&oacute;n de culpa del art&iacute;culo 2347 del C&oacute;digo Civil s&oacute;lo puede surgir cuando exista culpa por parte del directamente responsable (hijos, pupilos, dependientes, etc.)? </p>      <p>Sobre este particular las normas no ofrecen mayor claridad para exigir o para descartar la prueba del directamente responsable como presupuesto de la presunci&oacute;n de culpa del civilmente responsable. De igual manera, ni la doctrina<sup><a name="nu26"></a><a href="#num26">26</a></sup>  ni la jurisprudencia<sup><a name="nu27"></a><a href="#num27">27</a></sup>  colombianas han tomado una posici&oacute;n clara y un&iacute;voca, acorde con los textos legales.</p>      <p>Antes de dar una respuesta al interrogante, es preciso tener en cuenta que en la responsabilidad extracontractual es dif&iacute;cil que exista la graduaci&oacute;n de culpa que el ordenamiento prev&eacute; para la responsabilidad contractual,<sup><a name="nu28"></a><a href="#num28">28</a></sup>  dado que en las relaciones extracontractuales el principio general del <i>neminem laedere</i><sup><a name="nu29"></a><a href="#num29">29</a></sup> (el deber de cada quien de no causar da&ntilde;o a los dem&aacute;s o de no violar el derecho de los otros injustamente) no puede ser removido. Es m&aacute;s, se ha establecido que la diferencia fundamental existente entre la culpa aquiliana o extracontractual y la culpa contractual est&aacute; precisamente en la diversa graduaci&oacute;n de la culpa.<sup><a name="nu30"></a><a href="#num30">30</a></sup>  En efecto, cualquier negligencia, incluso la m&aacute;s leve, puede dar lugar a responsabilidad aquiliana.<sup><a name="nu31"></a><a href="#num31">31</a></sup> </p>      <p>Pero si por una parte existe el inamovible principio general del <i>neminem laedere,</i><sup><a name="nu32"></a><a href="#num32">32</a></sup>  por otra, no debe olvidarse que el principio general de que todo da&ntilde;o causado es resarcible, admite tambi&eacute;n excepciones. En efecto, cuando el autor del da&ntilde;o est&aacute; privado de capacidad volitiva y de capacidad de entendimiento en el momento de cometer el hecho da&ntilde;oso, no est&aacute; obligado al resarcimiento del da&ntilde;o causado.<sup><a name="nu33"></a><a href="#num33">33</a></sup> </p>      <p>Sin embargo, esto no significa, por ejemplo, que el da&ntilde;o causado por un incapaz quede sin resarcimiento, pues en este caso y como se ver&aacute; m&aacute;s adelante, quien responde es la persona bajo la cual &eacute;l estaba a cargo.</p>      <p>En efecto, nuestro C&oacute;digo Civil, en su art&iacute;culo 2346, establece que los menores de diez a&ntilde;os y los dementes no son capaces de cometer delito o culpa; pero las personas a cuyo cargo est&eacute;n ser&aacute;n responsables de los da&ntilde;os que ellos causen, siempre y cuando se les pueda imputar negligencia.</p>      <p>Vemos que nuestro ordenamiento jur&iacute;dico parte de la distinci&oacute;n entre menores de diez a&ntilde;os y dementes, por lo tanto, es preciso partir de esta misma base para tratar de dar respuesta a la inquietud planteada. En consecuencia, se analizar&aacute;, en primer t&eacute;rmino, la presunci&oacute;n de culpa en la responsabilidad por el hecho ajeno desde la perspectiva de los mayores de diez a&ntilde;os y mentalmente sanos, para luego pasar a los menores de diez a&ntilde;os y dementes. A los primeros los llamaremos capaces aquilianos y a los segundos incapaces aquilianos.<sup><a name="nu34"></a><a href="#num34">34</a></sup> </p>      <p><b><i>4.1 El directamente responsable con capacidad aquiliana </i></b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Si se trata de un directamente responsable con capacidad aquiliana, esto es, mayor de diez a&ntilde;os y mentalmente sano, la presunci&oacute;n de responsabilidad en cabeza del civilmente responsable s&oacute;lo surgir&aacute; cuando exista culpa del directamente responsable.<sup><a name="nu35"></a><a href="#num35">35</a></sup> </p>      <p>Sin embargo, si bien se ha establecido que la culpa del responsable directo con capacidad aquiliana es presupuesto imprescindible para que nazca la presunci&oacute;n contra el civilmente responsable, no por ello se est&aacute; afirmando que esa culpa necesariamente deba ser probada.<sup><a name="nu36"></a><a href="#num36">36</a></sup> </p>      <p>En consecuencia, para saber si la culpa del directamente responsable con capacidad aquiliana debe ser o no probada, debe a su vez establecerse si el da&ntilde;o ha sido causado en ejercicio de una actividad peligrosa que est&aacute; bajo la guarda del civilmente responsable, bajo la guarda de un tercero o bajo la guarda del mismo directamente responsable, o si por el contrario, el da&ntilde;o ha sido causado sin actividad peligrosa de por medio.</p>      <p><b><i>4.1.1 Primer caso </i></b></p>      <p>En el primer supuesto, es decir, cuando el da&ntilde;o es causado por un directamente responsable con capacidad aquiliana y en ejercicio de una actividad peligrosa que est&aacute; bajo la guarda del civilmente responsable,<sup><a name="nu37"></a><a href="#num37">37</a></sup>  la culpa del directamente responsable se presume por el simple hecho de ejercer una actividad peligrosa, que est&aacute; bajo la guarda del civilmente responsable. Como se observa, en este caso, la culpa del directamente responsable no debe ser probada por la v&iacute;ctima, pues &eacute;sta se presume, esto es, se presumen ambas culpas: la del directamente responsable y la del civilmente responsable.<sup><a name="nu38"></a><a href="#num38">38</a></sup> </p>      <p><b><i>4.1.2 Segundo caso </i></b></p>      <p>En la segunda hip&oacute;tesis, esto es, cuando el da&ntilde;o es causado por un directamente responsable con capacidad aquiliana y en ejercicio de una actividad peligrosa que est&aacute; bajo la guarda de un tercero o bajo la guarda del mismo directamente responsable,<sup><a name="nu39"></a><a href="#num39">39</a></sup>  en ambos casos, la v&iacute;ctima deber&aacute; probar la culpa del directamente responsable. Por lo tanto, mientras esta culpa no se demuestre, el civilmente responsable no se presumir&aacute; culpable por el hecho ajeno.</p>      <p><b><i>4.1.3 Tercer caso </i></b></p>      <p>En el &uacute;ltimo supuesto, es decir, cuando el da&ntilde;o es causado por un directamente responsable con capacidad aquiliana, pero sin el ejercicio de una actividad peligrosa de por medio<sup><a name="nu40"></a><a href="#num40">40</a></sup>  la v&iacute;ctima tambi&eacute;n deber&aacute; probar la culpa del directamente responsable, para que funcione la presunci&oacute;n de responsabilidad contra el civilmente responsable.</p>      <p>De los tres supuestos anteriores, puede concluirse que el da&ntilde;o causado por un directamente responsable con capacidad aquiliana compromete la responsabilidad del civilmente responsable bajo el r&eacute;gimen de responsabilidad por el hecho ajeno, siempre que haya culpa de su parte. Sin embargo, dicha culpa en unos casos se presume y en otros debe ser probada por la v&iacute;ctima. En efecto, la v&iacute;ctima no tendr&aacute; que probar la culpa del directamente responsable, pues &eacute;sta se presume en aquellos casos en que el da&ntilde;o es causado en ejercicio de una actividad peligrosa perteneciente o bajo la guarda del civilmente responsable. Por el contrario, la v&iacute;ctima tendr&aacute; que probar la culpa del directamente responsable cuando el da&ntilde;o se produce sin que haya de por medio una actividad peligrosa o, cuando habi&eacute;ndola, est&aacute; bajo la guarda de un tercero o del propio directo responsable.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Agotados los supuestos de prueba de la culpa del directamente responsable con capacidad aquiliana, a continuaci&oacute;n se procede a analizar c&oacute;mo funciona el r&eacute;gimen de responsabilidad por el hecho ajeno, cuando el directamente responsable no tiene capacidad aquiliana.</p>      <p><b><i>4.2 El directamente responsable sin capacidad aquiliana </i></b></p>      <p> Cuando se trata de responsables sin capacidad aquiliana, esto es, menores de diez a&ntilde;os y dementes, el art&iacute;culo 2346 del C&oacute;digo Civil colombiano establece que ellos "no son capaces de cometer delito o culpa; pero de los da&ntilde;os por ellos causados ser&aacute;n responsables las personas a cuyo cargo est&eacute;n dichos menores o dementes, si a tales personas, pudieren imput&aacute;rseles negligencia".<sup><a name="nu41"></a><a href="#num41">41</a></sup> </p>      <p>Algunos autores<sup><a name="nu42"></a><a href="#num42">42</a></sup>  consideran que cuando el da&ntilde;o es causado por un incapaz aquiliano, jam&aacute;s podr&aacute; comprometerse la responsabilidad por el hecho ajeno del civilmente responsable encargado de cuidarlo, pues &eacute;ste jam&aacute;s puede ser presuntamente culpable de dicho da&ntilde;o. Por lo tanto, el civilmente responsable s&oacute;lo comprometer&iacute;a su responsabilidad en caso de que la v&iacute;ctima lograra probar su culpa en la vigilancia del incapaz, caso en el cual el r&eacute;gimen que se deber&iacute;a aplicar ser&iacute;a el de responsabilidad por hecho propio y no el de responsabilidad por el hecho ajeno.<sup><a name="nu43"></a><a href="#num43">43</a></sup> </p>      <p>El derecho franc&eacute;s, que parte de la base de que es necesario que exista la culpa del directamente responsable, establece que nada impide que el menor de diez a&ntilde;os o demente pueda cometer una culpa que comprometa al civilmente responsable,<sup><a name="nu44"></a><a href="#num44">44</a></sup>  es decir, funciona el r&eacute;gimen de responsabilidad por el hecho ajeno, que parte de la existencia de la culpa del directamente responsable, en este caso, incapaz aquiliano.<sup><a name="nu45"></a><a href="#num45">45</a></sup> </p>      <p>Por otra parte, un sector de la doctrina colombiana<sup><a name="nu46"></a><a href="#num46">46</a></sup>  &mdash;que se sustenta en que el art&iacute;culo 2346 del C&oacute;digo Civil, por un lado, pareciera permitir la existencia de la presunci&oacute;n y, por otro, pareciera establecer un r&eacute;gimen de responsabilidad por el hecho propio&mdash; considera que en el caso de da&ntilde;os causados por un directamente responsable sin capacidad aquiliana no hay que descartar tajantemente la presunci&oacute;n de responsabilidad por el hecho ajeno.<sup><a name="nu47"></a><a href="#num47">47</a></sup>  Pues en este supuesto al juez le bastar&iacute;a averiguar si objetivamente hablando una persona prudente y con capacidad aquiliana se habr&iacute;a comportado como lo hizo el incapaz directamente responsable.<sup><a name="nu48"></a><a href="#num48">48</a></sup> </p>      <p>Desde esta hip&oacute;tesis, si una persona prudente y con capacidad aquiliana se hubiera comportado como lo hizo el incapaz directamente responsable, causante del da&ntilde;o, entonces ninguna presunci&oacute;n nacer&aacute; contra el civilmente responsable. Y, al contrario, si una persona prudente y con capacidad aquiliana no hubiera causado el da&ntilde;o que caus&oacute; el incapaz directamente responsable, entonces la presunci&oacute;n de culpabilidad surge contra el civilmente responsable, y a &eacute;l se le aplicar&aacute; la presunci&oacute;n de responsabilidad por el hecho ajeno.<sup><a name="nu49"></a><a href="#num49">49</a></sup> </p>      <p>En este orden de ideas, se tendr&iacute;a entonces que averiguar si el incapaz cometi&oacute; un acto objetivamente il&iacute;cito,<sup><a name="nu50"></a><a href="#num50">50</a></sup>  es decir, un acto que sin ser culposo (pues hay incapacidad aquiliana), de todas formas no lo habr&iacute;a cometido una persona prudente y diligente con capacidad aquiliana.</p>      <p>Esta teor&iacute;a ha sido explicada bas&aacute;ndose en el siguiente ejemplo: </p>  <ol>Imaginemos un ni&ntilde;o de 9 a&ntilde;os de edad que entra a un almac&eacute;n de art&iacute;culos delicados, y en forma lenta, e involuntariamente, con sus ropas, hace contacto con un objeto de cristal que cae al suelo, destruy&eacute;ndose. En tales circunstancias no hay la presunci&oacute;n de culpa del art&iacute;culo 2347 del C&oacute;digo Civil contra el padre del menor, puesto que este accidente podr&iacute;a haberle ocurrido a una persona con capacidad aquiliana, suficientemente diligente y que por lo tanto, no habr&iacute;a cometido culpa en la ocurrencia del da&ntilde;o. En cambio si ese mismo ni&ntilde;o, entra corriendo al mismo establecimiento de comercio, lanzando piedras sobre el surtido de objetos que est&aacute;n expuestos en el almac&eacute;n y los quiebra, es obvio que la presunci&oacute;n del art&iacute;culo 2347 del C&oacute;digo Civil se aplica al padre del menor, pese a que &eacute;ste por tener menos de 10 a&ntilde;os, de acuerdo con el art&iacute;culo 2346 del C&oacute;digo Civil, no podr&iacute;a cometer culpa. Si bien, del ni&ntilde;o no se puede predicar culpa porque s&oacute;lo tiene 9 a&ntilde;os de edad, lo cierto es que si una persona mayor de edad y sana mentalmente hubiera actuado como lo hizo el menor del ejemplo, es l&oacute;gico que habr&iacute;a cometido culpa y desde luego se presumir&iacute;a la culpa del civilmente responsable.<sup><a name="nu51"></a><a href="#num51">51</a></sup>     </ol>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como puede observarse, de acuerdo con esta posici&oacute;n, lo que se busca en &uacute;ltimas es hacer una comparaci&oacute;n, a fin de averiguar si en cada circunstancia concreta, el incapaz se comport&oacute; como no lo habr&iacute;a hecho un hombre prudente y normal con capacidad aquiliana. Sin embargo, se disiente, pues si bien podr&iacute;a pensarse, en ciertos eventos, en una comparaci&oacute;n de tal magnitud con los actos cometidos por un menor de edad, es posible que no pueda decirse lo mismo, respecto de los actos de los dementes.</p>      <p>En efecto, respecto a los actos de los menores, se pregunta: &iquest;bas&aacute;ndose en qu&eacute; fundamento se puede hacer una comparaci&oacute;n 'objetiva' de tal envergadura cuando, por ejemplo, se est&aacute; frente a una torpeza cometida por un menor debida propiamente a su corta edad o, en caso de asesinato cometido por un menor, donde la gravedad misma del acto es raz&oacute;n suficiente para que pueda hablarse de falta de discernimiento?<sup><a name="nu52"></a><a href="#num52">52</a></sup> </p>      <p>Igualmente, con relaci&oacute;n a los actos de los dementes, tambi&eacute;n se pregunta: &iquest;bas&aacute;ndose en qu&eacute; fundamento puede ser posible comparar el acto de un demente con el acto de una persona sana mentalmente? Tal ejercicio resulta dif&iacute;cil, as&iacute; se trate de una comparaci&oacute;n objetiva, pues lo que difiere propiamente uno del otro es la capacidad misma de razonar.<sup><a name="nu53"></a><a href="#num53">53</a></sup> </p>      <p>Desde esta perspectiva, se considera que el sistema normativo colombiano es claro en el sentido de no establecer la responsabilidad por el hecho ajeno contra la persona a cuyo cargo se encuentre un menor de diez a&ntilde;os o un demente,<sup><a name="nu54"></a><a href="#num54">54</a></sup>  es decir, en ning&uacute;n momento se permite la existencia de una presunci&oacute;n de culpa contra el civilmente responsable. Por el contrario, resulta claro que cuando el da&ntilde;o sea la consecuencia de la obra de un menor de diez a&ntilde;os o de un demente, la v&iacute;ctima, si quiere obtener la indemnizaci&oacute;n de los perjuicios por parte de quien ha asumido su guarda, debe probar la culpa cometida por el que ha asumido la guarda del menor.<sup><a name="nu55"></a><a href="#num55">55</a></sup> </p>      <p>Se considera que esta prueba, al contrario de lo que piensan algunos autores de la doctrina colombiana, no es dif&iacute;cil de presentar. En efecto, el solo hecho, por ejemplo, de que el demente haya podido causar un da&ntilde;o demuestra, por lo com&uacute;n, la culpa de la persona que lo tiene a su cargo,<sup><a name="nu56"></a><a href="#num56">56</a></sup>  pues al encargarse de su cuidado asume la obligaci&oacute;n de impedirle que cause da&ntilde;os a terceros.<sup><a name="nu57"></a><a href="#num57">57</a></sup> </p>      <p><b><i>5. &iquest;QU&Eacute; DEBE PROBAR LA V&Iacute;CTIMA EN LOS CASOS DE RESPONSABILIDAD POR EL HECHO AJENO? </i></b></p>      <p> Sentadas las reglas comunes sobre el tema de la culpa del directamente responsable dentro del r&eacute;gimen de responsabilidad por el hecho ajeno, se tratar&aacute;, como ejercicio final, de indicar a grandes rasgos los dem&aacute;s supuestos que debe probar la v&iacute;ctima a efectos de obtener la indemnizaci&oacute;n de los da&ntilde;os que se le han causado con este r&eacute;gimen de responsabilidad. Para ello se tienen en cuenta las hip&oacute;tesis se&ntilde;aladas en los art&iacute;culos 2347 y 2349 del C&oacute;digo Civil,<sup><a name="nu58"></a><a href="#num58">58</a></sup>  esto es, la responsabilidad de los padres por el hecho de los hijos menores,<sup><a name="nu59"></a><a href="#num59">59</a></sup>  la responsabilidad de los directores de colegios y escuelas por el hecho de sus alumnos, la responsabilidad de los empresarios por el hecho de sus dependientes, la responsabilidad de los artesanos por el hecho de sus aprendices y la responsabilidad de los amos por el hecho de sus criados o sirvientes.</p>      <p><b><i>5.1 Responsabilidad civil de los padres </i></b></p>      <p> En la hip&oacute;tesis de responsabilidad civil de los padres por los da&ntilde;os causados por el hecho de los hijos menores, nuestro C&oacute;digo Civil tiene en cuenta normas diferentes para los casos en que se encuentra comprometida la mala vigilancia y la mala educaci&oacute;n por parte de los padres.<sup><a name="nu60"></a><a href="#num60">60</a></sup> </p>      <p>Mientras que el art&iacute;culo 2347 del C&oacute;digo Civil considera una presunci&oacute;n de culpa por mala vigilancia de los padres; el art&iacute;culo 2348, una responsabilidad con culpa probada por mala educaci&oacute;n otorgada por los padres.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por lo tanto, para el supuesto del primer art&iacute;culo, la v&iacute;ctima deber&aacute; probar no s&oacute;lo la culpa del directamente responsable,<sup><a name="nu61"></a><a href="#num61">61</a></sup>  sino tambi&eacute;n el da&ntilde;o, la relaci&oacute;n de causalidad entre &eacute;ste y el hecho del menor, el parentesco existente entre el padre y el hijo y, finalmente, que el hijo y el padre habitaban en la misma casa,<sup><a name="nu62"></a><a href="#num62">62</a></sup>  por lo tanto, que se ejercitaban sobre el hijo todas las obligaciones que impone el ejercicio de la patria potestad.<sup><a name="nu63"></a><a href="#num63">63</a></sup> </p>      <p>Por su parte, el otro art&iacute;culo considera dos supuestos de responsabilidad: la mala educaci&oacute;n y los vicios que se le han dejado adquirir al menor. En consecuencia, la v&iacute;ctima deber&aacute; probar no s&oacute;lo la mala educaci&oacute;n dada por el padre al hijo o el haber permitido que el menor adquiriera h&aacute;bitos viciosos, sino tambi&eacute;n que el da&ntilde;o causado es imputable a alguno de los dos supuestos, es decir, que la conducta da&ntilde;osa del menor es consecuencia de alguna de esas dos circunstancias.<sup><a name="nu64"></a><a href="#num64">64</a></sup> </p>      <p><b><i>5.2 Responsabilidad civil de los directores de establecimientos educativos </i></b></p>      <p> En la hip&oacute;tesis de responsabilidad de los directores de establecimientos educativos<sup><a name="nu65"></a><a href="#num65">65</a></sup>  por los da&ntilde;os causados por el hecho de sus alumnos que est&aacute;n bajo su cuidado, se presume la culpa por la mala vigilancia<sup><a name="nu66"></a><a href="#num66">66</a></sup>  si alguno causa un da&ntilde;o a un tercero ajeno a dicho establecimiento.<sup><a name="nu67"></a><a href="#num67">67</a></sup>  Por lo tanto, para que funcione la presunci&oacute;n contra el civilmente responsable, la v&iacute;ctima deber&aacute; probar: (1) la culpa del directamente responsable seg&uacute;n los principios generales ya vistos;<sup><a name="nu68"></a><a href="#num68">68</a></sup>  (2) que es una persona ajena completamente al establecimiento, es decir, su calidad de tercero, y (3) que cuando se produjo el da&ntilde;o, el estudiante estaba bajo la vigilancia y el cuidado del establecimiento educativo.<sup><a name="nu69"></a><a href="#num69">69</a></sup> </p>      <p><b><i>5.3 Responsabilidad civil de los empresarios y artesanos </i></b></p>      <p> Finalmente, el art&iacute;culo 2347 del C&oacute;digo Civil consagra la responsabilidad de los empresarios y de los artesanos por el hecho de sus dependientes y aprendices, mientras &eacute;stos se encuentran bajo su cuidado, y el art&iacute;culo 2349 del mismo c&oacute;digo consagra la responsabilidad de los amos por los da&ntilde;os causados por sus criados o sirvientes con ocasi&oacute;n del servicio prestado por &eacute;stos a aquellos. En el presente escrito se tratar&aacute;n conjuntamente las figuras,<sup><a name="nu70"></a><a href="#num70">70</a></sup>  dado que sus rasgos caracter&iacute;sticos son similares.<sup><a name="nu71"></a><a href="#num71">71</a></sup> </p>      <p>En efecto, la presunci&oacute;n de culpabilidad contra los empresarios, artesanos y amos se fundamentan en la dependencia o subordinaci&oacute;n<sup><a name="nu72"></a><a href="#num72">72</a></sup>  y la falta de vigilancia que ella conlleva.<sup><a name="nu73"></a><a href="#num73">73</a></sup> </p>      <p>En este &uacute;ltimo supuesto, a efectos de que funcione la presunci&oacute;n contra el civilmente responsable, la v&iacute;ctima deber&aacute; probar: (1) la culpa del directamente responsable seg&uacute;n los par&aacute;metros generales ya comentados,<sup><a name="nu74"></a><a href="#num74">74</a></sup>  (2) que el da&ntilde;o fue causado mientras el dependiente o aprendiz estaba bajo el cuidado del empresario o artesano o (3) que el da&ntilde;o fue causado por el criado o sirviente con ocasi&oacute;n del servicio prestado.<sup><a name="nu75"></a><a href="#num75">75</a></sup> </p>  <hr>      <p><b>NOTAS AL PIE</b></p>      <p><sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup>  D&iacute;ez-Picazo, Luis, <i>Derecho de da&ntilde;os, </i>Civitas, Madrid, 1999, pp. 351 y ss.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup>  En el ordenamiento colombiano tambi&eacute;n existe presunci&oacute;n de culpa en el caso de ruina de edificios (art&iacute;culo 2350 del C&oacute;digo Civil) y en el caso de da&ntilde;os ocasionados por animales (art&iacute;culos 2353 y 2354 del C&oacute;digo Civil).    <br>  <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup> Generalmente la doctrina y la jurisprudencia reservan el nombre de responsabilidad civil por el hecho ajeno, exclusivamente al campo de la responsabilidad civil extracontractual; por lo tanto, se aclara que    esta ser&aacute; la orientaci&oacute;n que se seguir&aacute; en el presente escrito. En este sentido Tamayo, Javier, <i>De l</i><i>a </i><i>responsabilidad civil</i>, tomo II, Temis, Bogot&aacute;, 1999, p. 82.    <br>     <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup> En similar sentido, <i>ibid.; </i>D&iacute;ez-Picazo, L. y Gull&oacute;n, A., <i>Sistema de derecho civil,</i> vol. II, Tecnos, Madrid, 1999, p. 554.    <br>  	 <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup> El origen de esta responsabilidad es antiqu&iacute;simo, los autores del C&oacute;digo de Napole&oacute;n la tomaron de Pothier, para quien constitu&iacute;a una sanci&oacute;n a la falta de vigilancia por quienes ten&iacute;an a su cargo el sagrado dep&oacute;sito de la autoridad. En este sentido, P&eacute;rez, A., <i>Teor&iacute;a general de las obligaciones, </i>vol. II, Temis, Bogot&aacute;, 1954, p. 121. En similar sentido, Cu&eacute;llar, H., <i>Responsabilidad civil extracontractual</i>, Wilches, Bogot&aacute;, 1983, p. 67.    <br>  	   <sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup> Culpa <i>in eligendo</i> es la falta de cuidado en la elecci&oacute;n de la persona que produjo el da&ntilde;o. La culpa <i>in vigilando</i> es la falta de control de la persona cuya custodia tiene encomendada el responsable. En este sentido Roca, E., <i>Derecho de da&ntilde;os</i>, Tirant lo Blanch, Valencia, 2000, p. 93; Santos, J. <i>La responsabilidad civil. Temas actuales, </i>Montecorvo, Madrid, 2001, p. 270. En similar sentido, Concepci&oacute;n, J., <i>Derecho de da&ntilde;os, </i>Bosch, Barcelona, 1999, p, 114. Sin embargo, este autor se&ntilde;ala que en Espa&ntilde;a, recientemente, se viene introduciendo el concepto de <i>riesgo creado</i>, lo que lleva a que se configure una responsabilidad por riesgos y con matiz objetivista.    <br>  <sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup> Cu&eacute;llar <i>op. cit</i>., p. 68. Sobre este particular P&eacute;rez <i>op. cit</i>., p. 142, se&ntilde;ala que para Josserand el fundamento de esta responsabilidad est&aacute; en el poder de direcci&oacute;n, de control, de dominio existentes en la autoridad y subordinaci&oacute;n que rigen las relaciones entre el civilmente responsable y la persona por quien &eacute;ste responde.    <br>   <sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup> En derecho espa&ntilde;ol se establece que la responsabilidad por el hecho ajeno trata de una serie de personas que guardan una especial relaci&oacute;n de dependencia con el autor material del da&ntilde;o. Dependencia familiar, laboral, educativa, etc. tan especial que presume la culpa en la vigilancia y educaci&oacute;n de los hijos menores, en la elecci&oacute;n del empleado, etc. Son casos de responsabilidad subjetiva o por culpa, una culpa <i>in vigilando, in eligendo o in educando </i>que se presume. En este sentido, Yzquierdo, M., <i>Sistema de responsabilidad civil contractual y extracontractual</i>, Dykinson, Madrid, 2001, p. 254. En similar sentido, Roca <i>op. cit.</i>, p. 94; Preciado Agudelo, D., <i>Indemnizaci&oacute;n de perjuicios, responsabilidad civil contractual, extracontractual y delictual, </i>Librer&iacute;a del Profesional, Bogot&aacute;, 1997, p. 360. En similar sentido, P&eacute;rez <i>op. cit.,</i> p. 122. Para quien el verdadero fundamento de la responsabilidad por el hecho ajeno est&aacute; en el poder de control, direcci&oacute;n, autoridad y subordinaci&oacute;n.    <br>   <sup><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a></sup> La Corte Suprema de Justicia, en Sentencia del 23 de junio de 1949, se&ntilde;ala: "Para que haya lugar a esta responsabilidad por el hecho ajeno es necesario que se demuestren &#91;...&#93; una culpa que cause el da&ntilde;o, y adem&aacute;s, la existencia de un v&iacute;nculo de subordinaci&oacute;n o dependencia entre una persona y la autora del da&ntilde;o. La culpa de la persona subordinada o dependiente es la fuente de la obligaci&oacute;n indemnizatoria". Igualmente, la Corte Suprema de Justicia, en Sentencia del 7 de diciembre de 1942, establece que: "...el esp&iacute;ritu y tenor literal de las disposiciones, que en nuestra legislaci&oacute;n establecen la responsabilidad por el hecho de otro, llegan a &eacute;sta en funci&oacute;n de un v&iacute;nculo de causalidad entre el autor y el responsable indirectos, v&iacute;nculo nacido de la dependencia, de la autoridad, de la vigilancia, del cuidado a que est&aacute;n obligados o de que se hallan investidos los que por esto responden del da&ntilde;o sin ser personalmente los autores de la acci&oacute;n u omisi&oacute;n que lo ha causado...". Torres, A., <i>Conferencia. Responsabilidad civil por el hecho ajeno</i>, Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute;, 1999; Tamayo <i>op. cit.</i>, p.102; P&eacute;rez <i>op. cit., </i>p. 123.    <br>   <sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></sup> Tamayo <i>op. cit</i>., p. 85.    <br>   <sup><a name="num11"></a><a href="#nu11">11</a></sup> En similar sentido, D&iacute;ez-Picazo y Gull&oacute;n <i>op. cit., </i>p. 555; Yzquierdo <i>op. cit., </i>p.254; Roca, E. <i>op. cit.</i>, p. 95. Se&ntilde;ala que al ser la responsabilidad por el hecho ajeno, una responsabilidad directa, ello produce dos consecuencias: una, que se puede demandar directamente a quien la ley atribuye la obligaci&oacute;n de resarcir, sin necesidad de demandar al autor material del da&ntilde;o, y otra, que se funda presuntamente en los actos del declarado responsable. Por su parte Concepci&oacute;n, J. <i>op. cit.</i> p. 114. Considera que la responsabilidad civil por el hecho ajeno se reputa directa en doble sentido. Primero, al permitirle al perjudicado demandar al causante del da&ntilde;o o al civilmente responsable indistintamente, trayendo a juicio a ambos o a cualquiera. Segundo, es directa porque se funda en los propios actos del civilmente responsable que no ha observado la debida diligencia en la vigilancia. En similar sentido, Santos, J. <i>op. cit.</i> p. 272; P&eacute;rez, A. <i>op. cit.,</i> p. 123, para quien la v&iacute;ctima tiene opci&oacute;n para demandar ya al directamente responsable, ya al civilmente responsable; y de hacerlo, respecto de este &uacute;ltimo, bas&aacute;ndose en el art&iacute;culo 2341 o con fundamento en el art&iacute;culo 2347.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <sup><a name="num12"></a><a href="#nu12">12</a></sup> Mazeaud, H. y Mazeaud L., <i>Tratado te&oacute;rico y pr&aacute;ctico de la responsabilidad civil</i>, Europa-Am&eacute;rica, Buenos Aires, 1962, p. 466. En el mismo sentido, Tamayo <i>op. cit.</i>, p. 82; Yzquierdo <i>op. cit.,</i> p. 254 y D&iacute;ez-Picazo y Gull&oacute;n <i>op. cit.</i>, p. 554.    <br>   <sup><a name="num13"></a><a href="#nu13">13</a></sup> Roca <i>op. cit.,</i> p. 93.    <br>   <sup><a name="num14"></a><a href="#nu14">14</a></sup> Las normas fundamentales que regulan la responsabilidad extracontractual por el hecho ajeno se encuentran consagradas por los art&iacute;culos 2347 a 2349 del C&oacute;digo Civil colombiano, adem&aacute;s de otras normas que regulan casos especiales, ejemplo de ellas son los art&iacute;culos 1738, 1999, 2057 del mismo C&oacute;digo.    <br>   <sup><a name="num15"></a><a href="#nu15">15</a></sup> La Corte Suprema de Justicia, en Sentencia del 2 de febrero de 1959, considera que: "la enunciaci&oacute;n de los casos previstos en el art&iacute;culo 2347 del c. c., no es taxativa, pues en ella se hace una simple enunciaci&oacute;n de ejemplos. Esta posici&oacute;n se desprende de la norma en su primer inciso que hace referencia a 'toda persona', como del adverbio 'as&iacute;' conque comienzan los incisos que siguen". En similar sentido, Torres <i>op. cit.</i>, p. 9; Tamayo <i>op. cit., </i>p. 88; P&eacute;rez <i>op. cit., </i>p. 120; Concepci&oacute;n <i>op. cit., </i>p. 117; Santos, J., <i>La responsabilidad civil. Derecho sustantivo y derecho procesal, </i>Montecorvo, Madrid, 1993, p. 481. Posici&oacute;n contraria se asume en derecho franc&eacute;s, pues se considera que la enumeraci&oacute;n de los casos dada por el art&iacute;culo 1384 del <i>Code Civil</i>, en los que existe responsabilidad por el hecho ajeno es taxativa, por lo tanto, si la v&iacute;ctima no puede invocar uno de ellos, deber&aacute; acudir a los principios generales de responsabilidad, es decir, probar la culpa. En este sentido Mazeaud y Mazeaud <i>op. cit., </i>pp. 473-475. Por su parte, Yzquierdo <i>op. cit.,</i> p. 255, se&ntilde;ala que el sistema de responsabilidad por el hecho ajeno es <i>numerus clasus,</i> y no es admisible en este terreno la analog&iacute;a.    <br>  <sup><a name="num16"></a><a href="#nu16">16</a></sup> En similar sentido, Tamayo <i>op. cit.</i>, p. 108.    <br>   <sup><a name="num17"></a><a href="#nu17">17</a></sup> En este sentido Lalou, H., <i>Trait&eacute; pratique de la responsabilit&eacute; civile, </i>Par&iacute;s, No. 970, citado por Cu&eacute;llar <i>op. cit.</i>, p. 66 nota 2; P&eacute;rez <i>op. cit., </i>p. 121. En similar sentido Preciado <i>op. cit., </i>p. 360. Mazeaud y Mazeaud <i>op. cit., </i>p. 489.    <br>   <sup><a name="num18"></a><a href="#nu18">18</a></sup> Cu&eacute;llar <i>op. cit.</i>, p. 68; D&iacute;ez-Picazo y Gull&oacute;n <i>op. cit.,</i> p. 555.    <br>   <sup><a name="num19"></a><a href="#nu19">19</a></sup> Roca <i>op. cit.</i>, p. 94. En derecho espa&ntilde;ol, es el responsable demandado quien deber&aacute; probar que actu&oacute; con la diligencia propia de un buen padre de familia y, por consiguiente, que no tuvo ninguna intervenci&oacute;n en la producci&oacute;n del da&ntilde;o. En similar sentido, D&iacute;ez-Picazo y Gull&oacute;n <i>op. cit.</i>; Concepci&oacute;n <i>op. cit., </i>p. 114, y Cu&eacute;llar <i>op. cit., </i>p. 284. Por su parte Mazeaud y Mazeaud <i>op. cit.</i>, p. 526. Refiri&eacute;ndose a la responsabilidad de los padres respecto de sus hijos menores, consideran que la carga de la prueba ha sido invertida por la imposibilidad en que se encuentra la v&iacute;ctima de probar la falta de vigilancia. En efecto, con frecuencia la v&iacute;ctima nada sabe del menor ni de sus padres. &iquest;C&oacute;mo exigirle entonces que demuestre la manera en que ha sido vigilado y educado ese menor? Habr&iacute;a en ello casi una imposibilidad. Al contrario, le resulta f&aacute;cil a los padres suministrar los elementos que permitan concluir si ha habido falta de vigilancia. He aqu&iacute; el porqu&eacute; ha sido invertida la carga de la prueba.    <br>   <sup><a name="num20"></a><a href="#nu20">20</a></sup> En el derecho franc&eacute;s la responsabilidad de los padres se funda sobre los deberes derivados de la patria potestad, por lo tanto, para exonerarse deben probar que un individuo normal habr&iacute;a vigilado y tal vez educado a su hijo, como ellos lo han hecho, en pocas palabras, desde el momento en que pruebe que no ha habido ni falta de vigilancia, ni falta de educaci&oacute;n. En este sentido, Mazeaud y Mazeaud <i>op. cit.,</i> p. 518. En derecho espa&ntilde;ol dicha exoneraci&oacute;n se produce si los padres logran demostrar que emplearon toda la diligencia de un buen padre de familia para prevenir el da&ntilde;o. En este sentido, Concepci&oacute;n<i> op. cit.,</i> p. 118, y Santos <i>op. cit.,</i> p. 270.    <br>   <sup><a name="num21"></a><a href="#nu21">21</a></sup> Se remite a la relaci&oacute;n de sentencias que ha este respecto hace Tamayo <i>op. cit.,</i> nota 44, p. 110.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <sup><a name="num22"></a><a href="#nu22">22</a></sup> En el r&eacute;gimen italiano el art&iacute;culo 2048, c.3 del C&oacute;digo Civil, establece que el civilmente responsable tiene la posibilidad de una prueba liberatoria demostrando "no haber podido impedir el hecho". Se remite a Roppo, V., <i>Istituzioni di diritto privato, </i>Monduzzi, Bologna, 1998, p. 520.    <br>  <sup><a name="num23"></a><a href="#nu23">23</a></sup> En confrontaci&oacute;n Visintini, G., <i>Tratado de la responsabilidad civil, </i>tomo 2, Astrea, Buenos Aires, 1999.    <br>   <sup><a name="num24"></a><a href="#nu24">24</a></sup> En similar sentido, P&eacute;rez <i>op. cit., </i>p. 152, y Tamayo <i>op. cit.</i>, p. 112. Este supuesto ser&aacute; tratado posteriormente.    <br>   <sup><a name="num25"></a><a href="#nu25">25</a></sup> Pero esta escogencia comporta el paso a otro r&eacute;gimen de responsabilidad, es decir, el r&eacute;gimen de responsabilidad por el hecho ajeno desaparece para darle paso a la responsabilidad por actividades peligrosas. Sobre este particular, P&eacute;rez <i>op. cit.</i> se&ntilde;ala que cuando el da&ntilde;o es causado en ejercicio de una actividad peligrosa, sea que dicha actividad est&eacute; bajo la responsabilidad del civilmente responsable o del autor del da&ntilde;o, aqu&eacute;l no se libera sino probando el elemento extra&ntilde;o.    <br>  <sup><a name="num26"></a><a href="#nu26">26</a></sup> En este sentido, Emiliani R. citado en Tamayo <i>op. cit.,</i> p. 92, cita 17.    <br>   <sup><a name="num27"></a><a href="#nu27">27</a></sup> En efecto, se encuentra un grupo de sentencias en las cuales, en forma expresa, se afirma que no es necesaria la culpa del directamente responsable para que surja la presunci&oacute;n de culpa establecida    contra el civilmente responsable en los art&iacute;culos 2347 y ss. del C&oacute;digo Civil. En este sentido, v&eacute;ase CSJ    del 3 de febrero de 1944, CSJ 3 de marzo de 1953. Por otro lado, en otro grupo de sentencias, la Corte    exige que se demuestre la culpa del directamente responsable para poder presumir la culpa del    civilmente responsable. En este sentido, v&eacute;ase CSJ del 20 de noviembre de 1954. Sentencias sobre    este particular tambi&eacute;n han sido citadas por Tamayo <i>op. cit.</i>, p. 101, entre ellas: CSJ del 30 de abril de    1947, CSJ del 23 de junio de 1949, CSJ del 24 de abril de 1951, CSJ del 29 de mayo 29 de 1947, CSJ    del 1 de junio de 1955, CSJ del 5 de julio de 1956.    <br>     <sup><a name="num28"></a><a href="#nu28">28</a></sup> Sobre este particular se remite a Visintini, G., <i>Tratado de la responsabilidad civil, </i>tomo I, Astrea, Buenos Aires, 1999, p. 37.    <br>  	 <sup><a name="num29"></a><a href="#nu29">29</a></sup> Sobre el tema se remite a Navia, F., <i>Del da&ntilde;o moral al da&ntilde;o fisiol&oacute;gico. &iquest;Una evoluci&oacute;n real?</i><i>, </i>Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute;, 2000, p. 26. Roppo <i>op. cit., </i>p. 503.    <br>   <sup><a name="num30"></a><a href="#nu30">30</a></sup> Visintini <i>op. cit., </i>p. 38.    <br>   <sup><a name="num31"></a><a href="#nu31">31</a></sup> Como es bien sabido, la materia era disciplinada en el derecho romano por la <i>lex aquilia</i>, de all&iacute; su denominaci&oacute;n: responsabilidad aquiliana. Para una profundizaci&oacute;n, v&eacute;ase Roppo <i>op. cit.,</i> p. 501.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  	   <sup><a name="num32"></a><a href="#nu32">32</a></sup> Sobre este particular se remite al contenido de los art&iacute;culos 2341 y 2356 de nuestro C&oacute;digo Civil.    <br>   <sup><a name="num33"></a><a href="#nu33">33</a></sup> Para Roppo <i>op. cit., </i>p. 513, la raz&oacute;n de esta regla es intuitiva: si uno no est&aacute; en grado de comprender el sentido de sus acciones, no es justo imputarle las consecuencias.    <br>  <sup><a name="num34"></a><a href="#nu34">34</a></sup> Adoptando la denominaci&oacute;n que da Tamayo <i>op. cit., </i>p. 93 y ss, y Pascual Estevill, L, <i>Derecho de da&ntilde;os,</i> tomo I, Bosch, Barcelona, 1995, p. 630.    <br>   <sup><a name="num35"></a><a href="#nu35">35</a></sup> Sobre este supuesto se presenta el siguiente ejemplo tomado de Tamayo <i>op. cit.,</i> p. 94: "imaginemos un comerciante que establece un comercio al frente de otro establecimiento que se dedica a la misma actividad. Si el propietario que se acaba de establecer act&uacute;a lealmente y tiene como su vendedor estrella a un tercero dependiente, no vemos c&oacute;mo pueda presumirse la culpa del propietario del negocio, si, por la gran capacidad y lealtad de su empleado, su clientela aumenta hasta el punto de arruinar al comerciante de en frente. Es evidente que mientras no se demuestre que el vendedor ha incurrido en actos de competencia desleal, la culpa del civilmente responsable no podr&aacute; presumirse".    <br>   <sup><a name="num36"></a><a href="#nu36">36</a></sup> Emiliani, citado por Tamayo <i>op. cit.</i>, p. 95, nota 20, establece que si bien siempre debe haber culpa del directamente responsable, &eacute;sta tambi&eacute;n puede presumirse.    <br>  <sup><a name="num37"></a><a href="#nu37">37</a></sup> Sobre este caso se presenta el siguiente ejemplo tomado de Tamayo <i>op. cit.,</i> p. 95: "Si el obrero de una persona manipula una caldera de propiedad de &eacute;sta y el aparato explota causando da&ntilde;os a terceros, por el simple hecho de la explosi&oacute;n se tendr&aacute; por establecida la culpa del patrono civilmente responsable".    <br>   <sup><a name="num38"></a><a href="#nu38">38</a></sup> En similar sentido Emiliani, citado por Tamayo <i>op. cit.</i>, p. 95, nota 20. Como puede observarse, en este caso la v&iacute;ctima podr&aacute; escoger entre demandar al civilmente responsable por el hecho ajeno o por actividades peligrosas.    <br>   <sup><a name="num39"></a><a href="#nu39">39</a></sup> Ejemplo: "Si un visitador m&eacute;dico que, en horas de trabajo y utilizando su propio veh&iacute;culo o el de un tercero distinto al patrono, lesiona a un peat&oacute;n, no por ese hecho se presume su culpa para efectos de presumir la del civilmente responsable, pues &eacute;ste nada tiene que ver con la actividad peligrosa como tal. En tales circunstancias, deber&aacute; probarse que el visitador cometi&oacute; culpa en la conducci&oacute;n del veh&iacute;culo". Tomado de Tamayo <i>op. cit.,</i> p. 96.    <br>  <sup><a name="num40"></a><a href="#nu40">40</a></sup> Sobre este tercer supuesto, Tamayo presenta el siguiente ejemplo: "Mientras no se demuestre que el vendedor de un establecimiento de comercio actu&oacute; deslealmente en el ejercicio de sus funciones, no podr&aacute; prosperar una demanda de responsabilidad por el hecho ajeno en contra de su patrono". <i>Ibid. </i>    <br>  <sup><a name="num41"></a><a href="#nu41">41</a></sup> El art&iacute;culo 2346 del C&oacute;digo Civil colombiano considera como incapaces de cometer delito o culpa a los menores de diez a&ntilde;os y a los dementes, con el fin de exonerarlos personalmente de toda responsabilidad civil derivada de los da&ntilde;os cometidos por ellos. En este sentido CSJ del 18 de abril de 1968. En confrontaci&oacute;n cons&uacute;ltese nota 43.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num42"></a><a href="#nu42">42</a></sup> En este sentido Alessandri, A. y Emiliani, R., citados por Tamayo <i>op. cit.</i>, pp. 93 y 97, nota 18, consideran incluso que la responsabilidad por el hecho ajeno del civilmente responsable jam&aacute;s podr&aacute; comprometerse, pues exigi&eacute;ndose una culpa del directamente responsable, dicha culpa es l&oacute;gicamente imposible trat&aacute;ndose de un incapaz aquiliano.    <br>   <sup><a name="num43"></a><a href="#nu43">43</a></sup> Para Tamayo <i>op. cit.</i>, p. 97 esta teor&iacute;a de Alessandri no es v&aacute;lida, pues considera que de acogerse se cometer&iacute;a una gran injusticia para con las v&iacute;ctimas que tendr&iacute;an que quedarse sin indemnizaci&oacute;n alguna si no llegaran a probar la culpa del civilmente responsable.    <br>   <sup><a name="num44"></a><a href="#nu44">44</a></sup> Mazeaud y Mazeaud <i>op. cit.</i>, p. 507, consideran: "Teniendo en cuenta que el ni&ntilde;o y el demente son susceptibles de incurrir en culpa; en consecuencia, para exigir la responsabilidad de los padres, no se precisa negar la necesidad de una culpa cometida por el hijo &#91;&hellip;&#93; Por ser, en principio, el fundamento de la responsabilidad de los padres no una culpa cometida por el hijo, sino la cometida por los padres mismos, podr&iacute;a creerse suficiente esa culpa para exigir su responsabilidad, sin que fuera necesario que se acumule con la culpa del hijo. Pero eso ser&iacute;a razonar muy de prisa. Al exigir la culpa de los padres, se exige por eso mismo, indirectamente, la del hijo. En efecto &iquest;c&oacute;mo se les reprochar&iacute;a a los padres no haber impedido que su hijo realizara un acto normal? &#91;&hellip;&#93; Desde el instante en que existe una presunci&oacute;n de vigilancia insuficiente, debe aplicarse necesariamente a todo hijo peque&ntilde;o, susceptible de causar un da&ntilde;o en cualquier momento, y no solamente al hijo juicioso".    <br>   <sup><a name="num45"></a><a href="#nu45">45</a></sup> P&eacute;rez <i>op. cit.,</i> p. 153, acerc&aacute;ndose un poco a la teor&iacute;a de los Mazeaud, pero desde una fundamentaci&oacute;n diferente, consider&oacute; que unas mismas normas regulaban la responsabilidad de los padres por el hecho de sus hijos, sin atender si &eacute;stos eran normales o dementes, mayores o menores de diez a&ntilde;os. Para este autor, el art&iacute;culo 2346 del C&oacute;digo Civil colombiano deb&iacute;a entenderse t&aacute;citamente derogado por la reforma penal hecha en el a&ntilde;o 1936, respecto a la responsabilidad penal de los menores de diez a&ntilde;os y los dementes. En tal sentido era posible exigir de ellos la indemnizaci&oacute;n respectiva. Seg&uacute;n este autor, el pre&aacute;mbulo del art&iacute;culo 2347 del mismo c&oacute;digo, al consagrar el principio general de la responsabilidad por el hecho ajeno, comprend&iacute;a la de los guardianes de los locos. Para &eacute;l, el principio general era: "todos somos responsables del da&ntilde;o causado por nuestra culpa". Como podr&aacute; observarse m&aacute;s adelante, esta posici&oacute;n no se comparte. En sentido opuesto, Tamayo <i>op. cit.</i>, p. 97, considera que la posici&oacute;n del derecho franc&eacute;s no es v&aacute;lida en Colombia, puesto que el art&iacute;culo 2346 del C&oacute;digo Civil colombiano en forma expresa afirma que los menores de diez a&ntilde;os y los dementes son incapaces de cometer delito o culpa. En similar sentido, CSJ del 18 de abril de 1968. Cons&uacute;ltese nota 53 de este texto.    <br>  <sup><a name="num46"></a><a href="#nu46">46</a></sup> Como se ver&aacute;, con gran influencia de criterios de la doctrina francesa principalmente.    <br>   <sup><a name="num47"></a><a href="#nu47">47</a></sup> En este sentido, Ghestin, J. y Viney, G.. <i>Trait&eacute; de Droit Civil,</i> LGDJ, Par&iacute;s, 1982, p. 898.    <br>   <sup><a name="num48"></a><a href="#nu48">48</a></sup> En este sentido, Le Tourneau, P. y Cadiet, L., <i>Droit de la Responsabilit&eacute;</i>, Dalloz, Par&iacute;s, 2000, No. 3398.    <br>   <sup><a name="num49"></a><a href="#nu49">49</a></sup> En este sentido, Ghestin y Viney <i>op. cit.</i>, y Le Tourneau y Cadiet <i>op. cit.,</i> tambi&eacute;n citados por Tamayo <i>op. cit.</i>, p. 98.    <br>   <sup><a name="num50"></a><a href="#nu50">50</a></sup> El "acto objetivamente il&iacute;cito" hace alusi&oacute;n a un acto que si bien no es culposo, puesto que la persona que lo causa no tiene capacidad aquiliana, aparece como objetivamente il&iacute;cito en la medida en que si este incapaz hubiera tenido capacidad aquiliana, su comportamiento hubiera sido culposo. Sobre este particular, Tamayo <i>op. cit</i>. A este respecto, la doctrina francesa establece que en lo referente al acto "objetivamente il&iacute;cito", esa noci&oacute;n de ilicitud es vacua y condenada por la Corte de Casaci&oacute;n de ese pa&iacute;s, desde 1952. En realidad el ni&ntilde;o y el demente son susceptibles de incurrir en culpa. A este respecto puede consultarse Mazeaud y Mazeaud <i>op. cit.</i>, p. 506.    <br>  <sup><a name="num51"></a><a href="#nu51">51</a></sup> Ejemplo tomado de Tamayo <i>op. cit.</i>, p. 98.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <sup><a name="num52"></a><a href="#nu52">52</a></sup> En similar sentido, Mazeaud y Mazeaud <i>op. cit.</i>, p. 506, nota 4. Para que pueda formularse un juicio de culpabilidad es preciso que en el sujeto concurran las condiciones necesarias para ello y, en especial, la    denominada capacidad de discernimiento o capacidad de culpa. Tambi&eacute;n D&iacute;ez-Picazo <i>op. cit., </i>p. 364.    <br>     <sup><a name="num53"></a><a href="#nu53">53</a></sup> El diccionario de la Real Academia Espa&ntilde;ola, vig&eacute;sima primera edici&oacute;n, tomo 1, Espasa Calpe, Madrid, 1994, p. 678, trae las siguientes definiciones de las palabras demente y demencia. "Demente:      (Del <i>lat</i>.<i> Demens,-entis</i>) adj. loco, falto de juicio/ 2. Med. Que padece demencia, debilidad de las      facultades mentales". "Demencia: (Del lat. <i>dementia</i>) f. Locura, trastorno de la raz&oacute;n/ 2. Med. Estado de      debilidad, generalmente progresivo y fatal, de las facultades mentales".    <br>  <sup><a name="num54"></a><a href="#nu54">54</a></sup> En el derecho franc&eacute;s se le denomina "guardi&aacute;n del demente", en este sentido Mazeaud y Mazeaud <i>op. cit.</i>, p. 475.    <br>  <sup><a name="num55"></a><a href="#nu55">55</a></sup> En similar sentido, Mazeaud y Mazeaud <i>op. cit. </i>    <br>  <sup><a name="num56"></a><a href="#nu56">56</a></sup> Al respecto, Mazeaud y Mazeaud <i>op. cit.</i>, p. 476, presentan el siguiente ejemplo: "existir&aacute; imprudencia por parte de quien conserve en su casa a un demente, sabiendo que es peligroso, sin adoptar las precauciones necesarias para colocarlo en la imposibilidad de perjudicar".    <br>   <sup><a name="num57"></a><a href="#nu57">57</a></sup> Cuando el que asuma la guarda del demente haga de ello un oficio, as&iacute; el director de un sanatorio de enfermedades mentales, estar&aacute; casi siempre obligado a reparar el da&ntilde;o causado por el insensato, porque aqu&eacute;l debe ejercer sobre sus enfermos una vigilancia extrema. En confrontaci&oacute;n, Mazeaud y Mazeaud <i>op. cit. </i>    <br>  <sup><a name="num58"></a><a href="#nu58">58</a></sup> Por ser las hip&oacute;tesis de mayor ocurrencia y de las cuales se ha hecho un extenso estudio doctrinal y jurisprudencial.    <br>   <sup><a name="num59"></a><a href="#nu59">59</a></sup> Para Mazeaud y Mazeaud <i>op. cit.</i>, p. 500, los da&ntilde;os causados por los hijos que lleguen a la mayor&iacute;a de edad no comprometen la responsabilidad presunta de los padres. Responden por el hecho propio. Adem&aacute;s, en caso de emancipaci&oacute;n expresa la responsabilidad presunta de los padres, establecida en el art&iacute;culo 1384 del <i>Code Civil</i>, cesa en este caso, pues la emancipaci&oacute;n pone fin, como la mayor&iacute;a de edad, a la patria potestad. En similar sentido, Concepci&oacute;n <i>op. cit.,</i> p. 117, y P&eacute;rez <i>op. cit.,</i> p. 128.    <br>  <sup><a name="num60"></a><a href="#nu60">60</a></sup> Es importante aclarar que estos mismos tipos de responsabilidad se aplican a las personas a quienes, en virtud de la ley y de decisi&oacute;n judicial, se les encomienda el cuidado y la educaci&oacute;n de los menores que, por un motivo u otro, no est&aacute;n bajo el cuidado de sus padres. En similar sentido, Tamayo <i>op. cit.</i>, p. 123.    <br>   <sup><a name="num61"></a><a href="#nu61">61</a></sup> Desde los principios comunes a todos los casos de responsabilidad civil extracontractual por el hecho ajeno que se han estudiado a lo largo de este escrito. Sobre este particular, Mazeaud y Mazeaud <i>op. cit., </i>p. 513, establecen que la presunci&oacute;n que pesa sobre los padres (art&iacute;culo 1384 <i>Code Civil</i>) no puede aplicarse de hecho m&aacute;s que si el hijo ha incurrido en una culpa, por lo tanto, la v&iacute;ctima debe probar su existencia.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <sup><a name="num62"></a><a href="#nu62">62</a></sup> Para Mazeaud y Mazeaud <i>op. cit.,</i> p. 503, la falta de cohabitaci&oacute;n debe tener un motivo leg&iacute;timo. En similar sentido, P&eacute;rez <i>op. cit., </i>p. 124.    <br>   <sup><a name="num63"></a><a href="#nu63">63</a></sup> Roca <i>op. cit</i>., p. 96, establece que la raz&oacute;n de la imposici&oacute;n a los padres de la obligaci&oacute;n de indemnizar los da&ntilde;os causados por los menores sometidos a la patria potestad se encuentra en las obligaciones que esta instituci&oacute;n impone. El C&oacute;digo Civil espa&ntilde;ol en su art&iacute;culo 154 establece que la patria potestad incluye la obligaci&oacute;n de velar por los hijos, tenerlos en compa&ntilde;&iacute;a de los padres, educarlos y procurarles una formaci&oacute;n integral. Como consecuencia de estas obligaciones el C&oacute;digo Civil de ese pa&iacute;s introduce la responsabilidad de los padres en el art&iacute;culo 1903. En similar sentido, Concepci&oacute;n <i>op. cit., </i>p. 117; Mazeaud y Mazeaud <i>op. cit.,</i> p. 489. P&eacute;rez <i>op. cit.</i>, p. 125, establece que el fundamento de esta responsabilidad es la patria potestad. En otro sentido, Tamayo <i>op. cit.</i>, p. 122, para quien la obligaci&oacute;n de vigilancia de los padres respecto de los hijos menores no se fundamenta en la patria potestad, sino en los principios que regulan la autoridad paterna.    <br>  <sup><a name="num64"></a><a href="#nu64">64</a></sup> En confrontaci&oacute;n, Tamayo <i>op. cit.</i>, p. 147.    <br>   <sup><a name="num65"></a><a href="#nu65">65</a></sup> Cabe observar que esta norma s&oacute;lo se aplica a los establecimientos educativos de car&aacute;cter privado, pues respecto de los de car&aacute;cter p&uacute;blico se aplican los principios que rigen la responsabilidad extracontractual del Estado. Adem&aacute;s, la presunci&oacute;n abarca a cualquier tipo de establecimiento educativo, bien sea que se brinde educaci&oacute;n infantil, primaria, secundaria o universitaria. En similar sentido, Tamayo <i>op. cit.</i>, p. 152. Por su parte el art&iacute;culo 1903.5 del C&oacute;digo Civil espa&ntilde;ol obliga a responder a los titulares de los centros educativos s&oacute;lo cuando los da&ntilde;os sean causados por alumnos menores de edad. En este sentido, Roca <i>op. cit.</i>, p. 104. Sin embargo, sobre este respecto es importante anotar que el art&iacute;culo 2347 del C&oacute;digo Civil colombiano guarda silencio, por lo tanto, deber&aacute; entenderse que la responsabilidad de los establecimientos educativos por el hecho de sus alumnos no requiere que tales estudiantes sean menores de edad, en consecuencia, nada impide que la presunci&oacute;n de culpa se aplique cuando el da&ntilde;o es causado por un estudiante mayor de edad. Sin embargo, puede alegarse que los mayores responden por s&iacute; mismos, independientemente de la actividad que est&eacute;n realizando e independientemente de si el da&ntilde;o se ocasiona en un establecimiento educativo. En similar sentido, Concepci&oacute;n <i>op. cit., </i>p. 123.    <br>   <sup><a name="num66"></a><a href="#nu66">66</a></sup> En similar sentido, Roca <i>op. cit.</i>, p. 106, y Concepci&oacute;n <i>op. cit.,</i> p. 123. En sentido contrario, Mazeaud y Mazeaud <i>op. cit.,</i> p. 483. En efecto, con la reforma hecha al C&oacute;digo Civil franc&eacute;s, por la Ley del 5 de abril de 1937, se suprimi&oacute; la presunci&oacute;n de culpa que pesaba sobre los maestros, por lo tanto, la v&iacute;ctima de un alumno debe probar, conforme al derecho com&uacute;n (art&iacute;culo 1382 del C&oacute;digo Civil franc&eacute;s), la culpa del maestro, para obtener de este &uacute;ltimo el pago de los da&ntilde;os y perjuicios causados. En este supuesto, no se est&aacute; frente a un caso de responsabilidad por el hecho ajeno, sino frente a uno de responsabilidad por el hecho propio.    <br>   <sup><a name="num67"></a><a href="#nu67">67</a></sup> El r&eacute;gimen colombiano establece que si el estudiante se causa un da&ntilde;o a s&iacute; mismo o si el da&ntilde;o es causado a otro estudiante mientras ambos est&aacute;n al cuidado del establecimiento, la instituci&oacute;n educativa s&oacute;lo podr&aacute; incurrir en responsabilidad contractual basada en el incumplimiento de la obligaci&oacute;n subyacente de seguridad. En similar sentido, Tamayo <i>op. cit.</i>, p. 153. El derecho espa&ntilde;ol, al contrario, incluye en este r&eacute;gimen de responsabilidad los da&ntilde;os ocasionados a los alumnos del mismo centro educativo e igualmente las autolesiones, es decir, los da&ntilde;os que el alumno se cause. Lo anterior, en virtud a la omisi&oacute;n de los deberes de guarda y de custodia, y la falta de control y vigilancia de los alumnos. En este sentido, Roca <i>op. cit.</i>, p. 107. Respecto al da&ntilde;o que el menor se causa a s&iacute; mismo, Mazeaud y Mazeaud <i>op. cit., </i>p. 547, consideran que el derecho com&uacute;n ser&aacute; el que decida sobre esta responsabilidad, en consecuencia, si el maestro no da pruebas de la necesaria diligencia tendr&aacute; que responder. Sin embargo, no tendr&aacute; que responder de todo accidente, pues por ejemplo un ni&ntilde;o puede cometer una culpa en condiciones de indisciplina tal que el vigilante no haya podido intervenir.    <br>  <sup><a name="num68"></a><a href="#nu68">68</a></sup> A este respecto Mazeaud y Mazeaud <i>op. cit.,</i> p. 545, consideran que para que pueda serle imputada al profesor una falta de vigilancia, es necesario que el alumno haya cometido una culpa. En consecuencia, no hay culpa del profesor m&aacute;s que si existe culpa del alumno, por lo tanto, la culpa del alumno debe ser probada por la v&iacute;ctima.    <br>   <sup><a name="num69"></a><a href="#nu69">69</a></sup> Mazeaud y Mazeaud <i>op. cit.,</i> p. 542, consideran que la v&iacute;ctima debe demostrar que el da&ntilde;o fue causado por el alumno durante el tiempo que estaba bajo la vigilancia del profesor.    <br>   <sup><a name="num70"></a><a href="#nu70">70</a></sup> Tamayo <i>op. cit.</i>, p.156, habla indistintamente de la responsabilidad de los empleadores, para referirse tanto a los empresarios como a los amos, pero en este escrito se conserva la clasificaci&oacute;n que presenta el c&oacute;digo civil colombiano.    <br>   <sup><a name="num71"></a><a href="#nu71">71</a></sup> El derecho franc&eacute;s habla de responsabilidad de los artesanos, amos y comitentes por el hecho de sus aprendices, dom&eacute;sticos y comisionados respectivamente. Para el caso de los artesanos ha establecido una presunci&oacute;n de culpa: ellos responden por el hecho de sus aprendices, sin requisito de edad y s&oacute;lo cuando el da&ntilde;o es causado durante el tiempo en que el aprendiz est&aacute; bajo su vigilancia. En lo que respecta a la responsabilidad de los amos y comitentes por el hecho de sus dom&eacute;sticos y comisionados (encargados), se considera que en estos casos se est&aacute; ante un verdadero caso de responsabilidad por otro, pues el comitente no responde de su culpa, sino de la del encargado; adem&aacute;s, mientras que a los padres, a los maestros y a los artesanos se les permite liberarse probando que "no han podido impedir el hecho" que ha dado lugar a la responsabilidad, a los amos y a los comitentes se les niega toda prueba en contrario, en consecuencia, estos &uacute;ltimos no disponen de medio alguno para liberarse de la responsabilidad establecida contra ellos, ni siquiera la fuerza mayor puede liberarlos de la obligaci&oacute;n de reparar el da&ntilde;o causado por sus encargados. En estos casos, el comitente responde de los actos de su encargado, porque este &uacute;ltimo no es sino la prolongaci&oacute;n de su persona. Para una profundizaci&oacute;n sobre este particular, cons&uacute;ltese Mazeaud y Mazeaud <i>op. cit.,</i> p. 573 y ss.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <sup><a name="num72"></a><a href="#nu72">72</a></sup> La CSJ en fallo del 15 de marzo de 1996 se&ntilde;ala que la dependencia y subordinaci&oacute;n no suponen necesariamente un v&iacute;nculo de car&aacute;cter laboral. Tamayo <i>op. cit.,</i> p. 159, agrega que si bien no es necesario un v&iacute;nculo de car&aacute;cter laboral, es indispensable una relaci&oacute;n contractual o legal que obligue al dependiente a recibir &oacute;rdenes y al civilmente responsable a vigilar los actos de dicho dependiente. Para Roca <i>op. cit.</i>, p. 104, dependencia significa, en definitiva, obrar por cuenta de otro, aunque se haya abierto el concepto y signifique cada d&iacute;a m&aacute;s la actuaci&oacute;n con benepl&aacute;cito del empresario. Dependencia no significa que la relaci&oacute;n deba tener un car&aacute;cter jur&iacute;dico definido y as&iacute; se entiende que existe esta relaci&oacute;n cuando el agente realiza cualquier trabajo, funci&oacute;n o tarea, siempre que cuente con la autorizaci&oacute;n, benepl&aacute;cito o voluntad del principal. En similar sentido, D&iacute;ez-Picazo y Gull&oacute;n <i>op. cit., </i>p. 555; P&eacute;rez <i>op. cit.,</i> p. 144, y Mazeaud y Mazeaud<i> op. cit., </i>p. 594 se&ntilde;alan que la doctrina moderna establece como fundamento de la responsabilidad de los comitentes, la subordinaci&oacute;n, entendiendo &eacute;sta como el derecho de dar &oacute;rdenes o instrucciones acerca del cumplimiento de funciones. V&eacute;ase nota 71. Finalmente, Yzquierdo <i>op. cit.,</i> p. 266, se&ntilde;ala que s&oacute;lo en la teor&iacute;a del riesgo cabe encontrar el aut&eacute;ntico fundamento de la responsabilidad empresarial, pues cada uno soporta el riesgo de su propia econom&iacute;a individual. En similar sentido, Santos <i>op. cit.,</i> p. 484.    <br>   <sup><a name="num73"></a><a href="#nu73">73</a></sup> Tradicionalmente se admit&iacute;a que esta responsabilidad se fundamentaba en la culpa <i>in vigilando</i> e <i>in eligendo</i>, sin embargo, la doctrina moderna ha ido eliminando el concepto de culpa <i>in eligendo</i>, ya que en la mayor&iacute;a de los casos el empleador responsable ni siquiera ha tenido la posibilidad de conocer ni mucho menos de escoger las personas que realizan actividades de su dependencia. En similar sentido, Tamayo <i>op. cit.</i>, p. 157.    <br>   <sup><a name="num74"></a><a href="#nu74">74</a></sup> Se remite a los numerales 3 y 4 del presente escrito.    <br>   <sup><a name="num75"></a><a href="#nu75">75</a></sup> Como se anot&oacute; en la nota 71, en el derecho franc&eacute;s la responsabilidad del comitente es un caso de verdadera responsabilidad por otro. Sin embargo, no resulta suficiente un v&iacute;nculo de comisi&oacute;n o encargo para que el comitente est&eacute; obligado a reparar los da&ntilde;os causados por su encargado. En efecto, el propio texto del art&iacute;culo 1384, p&aacute;rrafo 5, del <i>Code Civil</i> y su interpretaci&oacute;n conducen a no exigir la responsabilidad del comitente m&aacute;s que si est&aacute;n reunidos tres requisitos: el da&ntilde;o debe ser causado por el encargado a un tercero, el encargado debe haber obrado en el ejercicio de sus funciones y el encargado debe haber cometido culpa. Sobre este &uacute;ltimo requisito no se admite la necesidad de la culpa del encargado, sino que se declara, como regla general, que la v&iacute;ctima debe probar esa culpa, pues la del encargado no se presume. En este sentido Mazeaud y Mazeaud <i>op. cit., </i>p. 618 y ss.</p>  <hr>      <p><b><i>BIBLIOGRAF&Iacute;A </i></b></p>      <p><i><b>1. Doctrina </b></i></p>      <!-- ref --><p>Alessandri, Arturo, <i>De la responsabilidad extracontractual en el derecho civil chile&ntilde;o</i>, t&iacute;tulo 35 del libro IV del C&oacute;digo Civil, Ediar, Santiago de Chile, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0124-0579200300010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Alterini, Atilio y L&oacute;pez, Roberto, <i>Responsabilidad civil</i>, Dike, Medell&iacute;n, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0124-0579200300010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <!-- ref --><p>Banchio, Enrique, <i>Responsabilidad obligacional indirecta. 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II, Tecnos, Madrid, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0124-0579200300010000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Emiliani, Rom&aacute;n, <i>Fundamentaci&oacute;n de la responsabilidad delictual civil</i>, Instituto Universitario Sergio Arboleda, Bogot&aacute;, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0124-0579200300010000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>______, <i>La responsabilidad delictual en el C&oacute;digo Civil colombiano</i>, Instituto Universitario Sergio Arboleda, Bogot&aacute;, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0124-0579200300010000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Guestin, Jacques y Viney, Genevi&eacute;ve, <i>Trait&eacute; de droit civil. 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II, Temis, Bogot&aacute;, 1954.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0124-0579200300010000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Preciado, Dar&iacute;o, <i>Indemnizaci&oacute;n de perjuicios, responsabilidad civil contractual, extracontractual y delictual</i>, El Profesional, Bogot&aacute;, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S0124-0579200300010000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Real Academia Espa&ntilde;ola, <i>Diccionario de la lengua espa&ntilde;ola</i>, tomo I, Espasa Calpe, Madrid, 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0124-0579200300010000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Roca, Encarna, <i>Derecho de da&ntilde;os</i>, Tirant Lo Blanch, Valencia, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0124-0579200300010000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Roppo, Vicenzo, <i>Istituzioni di Diritto Privato,</i> Monduzzi, Bologna, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0124-0579200300010000700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Santos Briz, Jaime, <i>La responsabilidad civil. 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Responsabilidad civil por el hecho ajeno,</i> Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute;, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S0124-0579200300010000700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Visintini, Giovanna, <i>Tratado de la responsabilidad civil</i>, tomos 1 y 2, Astrea, Buenos Aires, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0124-0579200300010000700027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Yzquierdo, Mariano, <i>Sistema de responsabilidad civil contractual y extracontractual</i>, Dykinson, Madrid, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0124-0579200300010000700028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <p><b><i>2. Jurisprudencia </i></b></p>      <!-- ref --><p> Rep&uacute;blica de Colombia, Sentencias de la Corte Suprema de Justicia: 7 de diciembre de 1942, 3 de febrero de 1944, 29 de mayo de 1947, 30 de abril de 1947, 23 de junio de 1949, 24 de abril de 1951, 3 de marzo de 1953, 20 de noviembre de 1954, 1 de junio de 1955, 5 de julio de 1956, 2 de febrero de 1959, CSJ 18 de abril de 1968, 15 de marzo de 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0124-0579200300010000700029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <p><b><i>3. Legislaci&oacute;n </i></b></p>      <!-- ref --><p> Rep&uacute;blica Francesa, Code Civil Franc&eacute;s, art&iacute;culo 1384, Dalloz, Par&iacute;s, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0124-0579200300010000700030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Reino de Espa&ntilde;a, C&oacute;digo Civil Espa&ntilde;ol, art&iacute;culo 1903, Civitas, Madrid, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0124-0579200300010000700031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Rep&uacute;blica de Colombia, C&oacute;digo Civil Colombiano, art&iacute;culos 1738, 1999, 2057 2341, 2346, 2347, 348, 2349, Leyer, Bogot&aacute;, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S0124-0579200300010000700032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>  </font>      ]]></body><back>
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<surname><![CDATA[Alessandri]]></surname>
<given-names><![CDATA[Arturo]]></given-names>
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<source><![CDATA[De la responsabilidad extracontractual en el derecho civil chileño]]></source>
<year>1993</year>
<publisher-loc><![CDATA[Santiago de Chile ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ediar]]></publisher-name>
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