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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Cultura autoritaria, impermeabilidad política y "cultura de la violencia". El caso de Colombia]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">      <p align="center"><font size="4"><b><i>Cultura autoritaria, impermeabilidad pol&iacute;tica y "cultura de la violencia". El caso de Colombia</i></b></font><sup>*</sup></p>       <p><b><i>Bernardo Congote Ochoa</i></b><Sup>**</Sup></p>     <p><sup>*</sup> El documento profundiza aspectos inicialmente tratados en la investigaci&oacute;n Uniandes CESO-SECAB,    Contrato 05/02 para el Ministerio del Interior de Colombia, mayo-julio de 2002, dentro de la cual el autor    ejerci&oacute; como investigador asistente del coordinador del proyecto, Germ&aacute;n Ruiz P&aacute;ez. En su calidad de    documento de trabajo, &eacute;ste involucra conceptos todav&iacute;a en elaboraci&oacute;n por parte del investigador,    particularmente inscritos en su tesis de maestr&iacute;a en Ciencia Pol&iacute;tica (V&eacute;ase Congote, Bernardo, <i>Anatom&iacute;a religiosa de la guerra. De c&oacute;mo una red de valores religiosos inoculados en la Colombia temprana, tambi&eacute;n constituye un dispositivo de la violencia pol&iacute;tica colombiana</i>, tesis de la Maestr&iacute;a Ciencia    Pol&iacute;tica, Bogot&aacute;, Universidad de los Andes, 2003).     <br>  <sup>**</sup> Estudiante de la Maestr&iacute;a Ciencia Pol&iacute;tica, Universidad de los Andes. Investigador asistente, Proyectos    Departamento de Ciencia Pol&iacute;tica, Universidad de los Andes, Economista, Universidad Nacional de Colombia.</p>      <p> Reconocimiento al profesor Germ&aacute;n Ruiz P&aacute;ez, Ph. D.<sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup></p> <hr>     <p><b><i>INTRODUCCI&Oacute;N </i></b></p>      <p align="right"><i>La idea de la insignificancia (e) inutilidad    <br> del hombre ha encontrado una nueva    <br> expresi&oacute;n en los sistemas autoritarios, en los    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> cuales el Estado... (viene a constituir ahora)    <br> la autoridad suprema, mientras que el individuo,    <br> reconociendo su propia peque&ntilde;ez, se supone que    <br> </i>encuentra su misi&oacute;n en la obediencia y... la sumisi&oacute;n.     <br> <i>Fromm</i><sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup></p>      <p>La investigaci&oacute;n se propone demostrar la hip&oacute;tesis de que los grados de impermeabilidad pol&iacute;tica y ejercicio violento de la pol&iacute;tica por parte de los ciudadanos en Colombia pueden explicarse tambi&eacute;n bas&aacute;ndose en los patrones autoritarios que fueron inoculados tempranamente en la nacionalidad y que han sido activados permanentemente mediante el aparato educativo del Estado. Estos patrones pueden contribuir a entender el <i>modus operandi</i> del presente social colombiano, definido aqu&iacute; como una mezcla explosiva de deterioro sociopol&iacute;tico junto con el fortalecimiento del guerrerismo ancestral de corte civil. </p>      <p>De acuerdo con lo anterior, la investigaci&oacute;n apunta, en primer lugar, a rescatar la importancia metodol&oacute;gica del enfoque cultural en el examen de lo pol&iacute;tico; segundo, recalca la importancia que tiene el an&aacute;lisis &eacute;tico -no pol&iacute;tico- del autoritarismo, que busca que lo &eacute;tico permita entender los asuntos pol&iacute;ticos analizados; tercero, la investigaci&oacute;n desnuda los riesgos existentes en confundir los supuestos que rigen la noci&oacute;n democr&aacute;tica de representaci&oacute;n (de orden pol&iacute;tico) con los que operan en la noci&oacute;n democr&aacute;tica de participaci&oacute;n (de orden cultural), y seg&uacute;n esto formula un enfoque de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica desde un espectro cultural que pueda ayudar a un mejor diagn&oacute;stico y tratamiento del problema sociopol&iacute;tico presente, bas&aacute;ndose en un punto de vista &eacute;tico del autoritarismo, y finalmente, por esta v&iacute;a se aproxima al examen de la llamada "cultura de la violencia" en Colombia formulando al final una propuesta de fractura del mecanismo autoritario violento ligada con la revisi&oacute;n de la misi&oacute;n y visi&oacute;n del aparato educativo del Estado. </p>      <p><b><i>1.BASES METODOL&Oacute;GICAS </i></b></p>      <p align="right"><i>La cultura tiene &#91;...&#93; un matiz pol&iacute;tico, puesto    <br> que su control sobre la definici&oacute;n de acciones    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> y actores leg&iacute;timos favorecen a cierta gente y grupos.    <br> Ross</i><sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup></p>      <p align="right"><i>&#91;La cultura&#93; no es una fuerza a la que se le    <br> puedan atribuir los eventos sociales;    <br> es un contexto que los hace inteligibles.    <br> Geertz</i><sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup></p>      <p>En pol&iacute;tica comparada el enfoque cultural es uno de los cl&aacute;sicos;<sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup> sin embargo, es claro que tambi&eacute;n es el que menos frecuencia investigativa registra, pues tal y como lo propone Ross, "...las contribuciones culturales al an&aacute;lisis pol&iacute;tico son relativamente escasas y muy poco desarrolladas &#91;... lo que tiende a explicarse porque&#93; la cultura <i>no es un concepto dentro del cual la mayor&iacute;a de los cient&iacute;ficos pol&iacute;ticos se sientan c&oacute;modos</i>".<sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup> Ello permite proponer que el aserto habermasiano relacionado con denunciar un recurrente "ate&iacute;smo metodol&oacute;gico" en la investigaci&oacute;n social<sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup> puede estar entroncado con otro de mayor cobertura susceptible de ser definido como aculturalismo metodol&oacute;gico en la investigaci&oacute;n pol&iacute;tica particularmente, el mismo que este ensayo apunta a resolver para examinar su hip&oacute;tesis. </p>      <p>Dentro del enfoque cultural existe tambi&eacute;n una tendencia que maneja teor&iacute;as psicoculturales en la interpretaci&oacute;n de los conflictos pol&iacute;ticos, y desde ese enfoque tambi&eacute;n se articula el estudio del car&aacute;cter autoritario del r&eacute;gimen pol&iacute;tico colombiano, que constituye la base de este documento. El psicoculturalismo, como se denomina esta escuela, apunta a analizar "...la intensidad de algunos conflictos (pol&iacute;ticos) factor &#91;...&#93; que no puede ser &#91;...&#93; explicado seg&uacute;n &#91;...&#93; diferencias objetivas...".<sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup> Este tipo de planteamiento ha generado posturas antipsicologistas que la investigaci&oacute;n tambi&eacute;n desecha, dado que el peso de las pruebas a favor de las herramientas psicoculturales explicativas de lo pol&iacute;tico tiende a fortalecerse sobre todo en sociedades que, como Colombia, padecen situaciones cr&oacute;nicas de conflicto. Tal y como se puede apreciar examinando el caso de Irlanda del Norte, Messenger y Scheper-Hughes hablan de que en ese pa&iacute;s existe "un temor a la intimidad &#91;...&#93;, una falta total de confianza social &#91;...&#93;, una gran distancia emocional entre padres e hijos, y &#91;por ello&#93; no ven por ninguna parte, alguna de esas <i>predisposiciones que se necesitan en la actualidad para tratar adecuadamente las diferencias pol&iacute;ticas en una sociedad democr&aacute;tica</i>".<sup><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a></sup> Ross a&ntilde;ade luego, tomando un texto de McGoldrick, que &eacute;ste "...detecta &#91;entre los irlandeses&#93; unos sentimientos de agresi&oacute;n en torno al pecado y la muerte &#91;...&#93; que tratan de paliar mediante &#91;...&#93; el aislamiento &#91;...&#93; puesto que plantear <i>el problema en el seno de la familia es sencillamente inaceptable</i>".<sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></sup></p>      <p>Este grupo de autores especializados en an&aacute;lisis pol&iacute;tico de zonas en conflicto expone que sus enfoques psicoculturales de lo pol&iacute;tico constituyen caminos complementarios a los tradicionales de corte estructuralista o racionalista, ya que en palabras de Whyte, "Nos tropezamos aqu&iacute; con un elemento irracional, con un pozo de profundas fuerzas inconscientes que s&oacute;lo pueden ser explicadas si echamos mano de la psicolog&iacute;a social".<sup><a name="num11"></a><a href="#nu11">11</a></sup></p>      <p>En resumen, las posturas que cuestionan al enfoque cultural como camino explicativo de lo pol&iacute;tico tienen el parad&oacute;jico efecto de fortalecer sus posibilidades te&oacute;ricas y pr&aacute;cticas, simplemente porque uno de los mecanismos de defensa de toda cultura consiste en obstaculizar las v&iacute;as m&aacute;s efectivas que conduzcan a la revaluaci&oacute;n de sus redes de valores, el enfoque cultural en nuestro caso. Este camino investigativo se fortalece mucho m&aacute;s ahora que los enfoques aculturalistas, que han sido de mejor recibo en la academia y en la pol&iacute;tica, amenazan con no producir las preguntas adecuadas o no generar explicaciones satisfactorias en relaci&oacute;n, sobre todo, con una m&aacute;s sana visi&oacute;n del presente colombiano en particular; tal y como lo denuncia S&aacute;nchez: "Desde hace unos cuantos a&ntilde;os ha habido, en efecto, una sensaci&oacute;n de agotamiento y de cansancio con los diagn&oacute;sticos existentes y un clamor &#91;...&#93; por <i>la necesidad de miradas nuevas</i> que den cuenta de las cambiantes complejidades de la crisis colombiana".<sup><a name="num12"></a><a href="#nu12">12</a></sup></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><i>2. ELEMENTOS AUTORITARIOS DE LA CULTURA COLOMBIANA </i></b></p>      <p align="right"><i>...&iquest;la calidad de una democracia depende    <br> de la calidad de sus ciudadanos, de modo    <br> que cada naci&oacute;n posee el gobierno que se merece?    <br> Putnam</i><sup><a name="num13"></a><a href="#nu13">13</a></sup></p>      <p>La investigaci&oacute;n adopta la tesis de Fromm de que "...existe una distinci&oacute;n entre la conciencia 'autoritaria' de la 'humanista', &#91;distinci&oacute;n que&#93; se ajusta al principio general de separar la &eacute;tica autoritaria de la humanista".<sup><a name="num14"></a><a href="#nu14">14</a></sup> Definida la primera como "... la voz de una autoridad externa interiorizada, los padres, el Estado, o cualesquiera que sean las autoridades de una cultura dada", aparecen como rasgos del car&aacute;cter autoritario propios del individuo sometido a una cultura de tal tipo, particularmente su proclividad a recibir y propinar el castigo;<sup><a name="num15"></a><a href="#nu15">15</a></sup> su aceptaci&oacute;n de la desigualdad entre autoridad y sujeto;<sup><a name="num16"></a><a href="#nu16">16</a></sup> su aceptaci&oacute;n del valor negativo, seg&uacute;n el cual ser productivo-creativo en la sociedad debe generar culpabilidad y un profundo sentido de sumisi&oacute;n-obediencia porque, autoritariamente hablando, el potente es culpable mientras el impotente, virtuoso,<sup><a name="num17"></a><a href="#nu17">17</a></sup> y al final, c&oacute;mo esta red de valores negativos conduce a que el car&aacute;cter del sujeto sometido al autoritarismo sea proclive al ejercicio de la violencia. </p>      <p>A este respecto, Fromm retoma a Nietzsche y dice que el hombre de car&aacute;cter autoritario "desarrolla cierta cantidad de sadismo y destructividad", dado que "...la conciencia autoritaria se nutre de la destructividad contra &#91;s&iacute;...&#93; bajo el disfraz de virtud", y m&aacute;s adelante afirma que "...las fuerzas destructoras de la vida se manifiestan en los individuos en raz&oacute;n inversa a las fuerzas propulsoras &#91;castradas &eacute;stas como resultan en ambientes autoritarios&#93;".<sup><a name="num18"></a><a href="#nu18">18</a></sup></p>      <p>Esta red de valores negativos puede encontrarse tanto en sociedades de perfil totalitario como traducida a virtudes dentro de sociedades democr&aacute;ticas, sobre todo cuando resultan influenciadas por culturas donde pesa significativamente lo religioso.<sup><a name="num19"></a><a href="#nu19">19</a></sup> En el caso de Colombia, cuyo grado de catequizaci&oacute;n cat&oacute;lica en particular es destacado en Am&eacute;rica Latina,<sup><a name="num20"></a><a href="#nu20">20</a></sup> las afirmaciones de Fromm pueden verificarse al examinar la doctrina eclesial vigente. En efecto, el catecismo de la Iglesia cat&oacute;lica, aprobado por el Vaticano en 1992, conserva el principio del sometimiento a una autoridad externa al hombre mismo, argumento propio de la &eacute;tica autoritaria.<sup><a name="num21"></a><a href="#nu21">21</a></sup></p>      <p>Igualmente, por un lado, confirma dogm&aacute;ticamente la vigencia de los preceptos de sumisi&oacute;n conexos con el pecado, la culpa y el castigo, presentados como valores humanistas cuando en verdad obedecen a patrones autoritarios,<sup><a name="num22"></a><a href="#nu22">22</a></sup> y, por otro, ratifica la idea de que 'la verdad' es revelada al hombre desde fuera de &eacute;l, precepto que resulta contrario a la &eacute;tica humanista.<sup><a name="num23"></a><a href="#nu23">23</a></sup> De esta forma se propone aqu&iacute; la hip&oacute;tesis seg&uacute;n la cual una cultura autoritaria, t&iacute;pica colombiana, pueda contribuir a explicar, por una parte, la cierta impermeabilidad del colombiano frente a lo pol&iacute;tico participativo y, por la otra, su proclividad secular a confundir la violencia como el ejercicio preferente de la pol&iacute;tica. </p>      <p><b><i>3. LOS RETOS POL&Iacute;TICOS DEL COLOMBIANO CULTURALMENTE AUTORITARIO </i></b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Apalancada en estos conceptos, la investigaci&oacute;n eval&uacute;a en este aparte la mayor o la menor potencialidad cultural que pueda mostrar un individuo y su colectivo formados autoritariamente desde patrones marcadamente religiosos, cuando se ven conducidos, al tiempo, a ejercer papeles pol&iacute;ticos de mayor peso constructivo desde el marco de la noci&oacute;n democr&aacute;tica de <i>participaci&oacute;n ciudadana</i>. </p>       <p>Se trata de retomar aqu&iacute;, culturalmente hablando, algunas de las reflexiones que suscita hoy en d&iacute;a el an&aacute;lisis de la democracia participativa, como expresi&oacute;n refrescante del ejercicio del control pol&iacute;tico, y enlazarlas con los supuestos culturales que ello trae consigo, los que en Colombia resultan afines con el perfil autoritario prediagnosticado.<sup><a name="num24"></a><a href="#nu24">24</a></sup> Esta parte de la hip&oacute;tesis coincide con propuestas de Schwimmer,<sup><a name="num25"></a><a href="#nu25">25</a></sup> pero particularmente con las de Barabas,<sup><a name="num26"></a><a href="#nu26">26</a></sup> cuando afirma que "Muchos de los interrogantes que se plantean actualmente, giran en torno a las caracter&iacute;sticas de la resistencia cultural y pol&iacute;tica, expresada en t&eacute;rminos religiosos..." o, adelante, cuando propone que: </p>  <ol>La cosmovisi&oacute;n religiosa &#91;mesi&aacute;nica&#93; opera como fundamento para la comprensi&oacute;n del mundo social &#91;...&#93; como gu&iacute;a para la acci&oacute;n colectiva &#91;...&#93; como realidad <i>sui generis</i>, la religi&oacute;n puede ser motor de la acci&oacute;n social &#91;... proponi&eacute;ndoles a los individuos sobre todo inmersos en crisis&#93; la esperanza salvacionista &#91;...&#93; Las creencias &#91;mesi&aacute;nicas son&#93; al mismo tiempo &#91;de car&aacute;cter&#93; religioso y sociopol&iacute;tico.<sup><a name="num27"></a><a href="#nu27">27</a></sup>    </ol>      <p>Este aserto tiene validez, adem&aacute;s, porque las explicaciones cl&aacute;sicas de la din&aacute;mica pol&iacute;tica, que se manifiestan en las tensiones existentes entre representaci&oacute;n y participaci&oacute;n, podr&iacute;an estar acusando limitaciones, mucho m&aacute;s cuando la bibliograf&iacute;a anglosajona sobre la tem&aacute;tica tiende a aplicarse sin beneficio de inventario a la realidad colombiana, diferentes como son ambas culturas, por ejemplo, en su concepci&oacute;n de comunidad c&iacute;vica y, por ende, resultando opuestas desde el punto de vista de sus redes de valores &eacute;ticos.<sup><a name="num28"></a><a href="#nu28">28</a></sup></p>      <p>De esta forma, al intentar abandonar el enfoque que reduc&iacute;a el problema del control pol&iacute;tico a lo pura y propiamente representativo, enmarcado como ha estado dentro de instituciones cl&aacute;sicas (por ejemplo, la tripartitura de poderes, la fuerza de los partidos pol&iacute;ticos, etc.),<sup><a name="num29"></a><a href="#nu29">29</a></sup> la adopci&oacute;n del concepto de participaci&oacute;n como esencial de lo democr&aacute;tico parecer&iacute;a adquirir vigencia; sin embargo, estar&iacute;a ocurriendo que ella s&oacute;lo fuera admisible siempre y cuando conservara <i>caeteris paribus</i> los elementos desde los cuales se ha evaluado y hecho operar la noci&oacute;n de su otra polaridad, la representatividad. </p>      <p>De acuerdo con este error forzado, se estar&iacute;a evaluando un concepto de tendencia posmoderna (la participaci&oacute;n) bas&aacute;ndose en criterios de estirpe cl&aacute;sica (como los de representaci&oacute;n) y se corre el riesgo de no tomar en cuenta qu&eacute; tanto pesa en el ejercicio participativo pol&iacute;tico en el bagaje cultural del individuo de quien se espera tal participaci&oacute;n. Esto &uacute;ltimo adquiere significaci&oacute;n tambi&eacute;n, porque, tal y como lo propone Putnam, "&#91;sin ambig&uuml;edad alguna&#93; el contexto c&iacute;vico determina la manera mediante la cual operan las instituciones. Significativamente el factor m&aacute;s importante para explicar el buen gobierno es el grado en el cual la vida sociopol&iacute;tica de una regi&oacute;n se aproxima al ideal de la comunidad c&iacute;vica".<sup><a name="num30"></a><a href="#nu30">30</a></sup></p>      <p>De probarse lo denunciado, ello configurar&iacute;a, en el menos grave de los casos, un craso error metodol&oacute;gico. Pero el asunto puede llegar a tener implicaciones conceptuales de fondo, simplemente porque est&aacute; en capacidad de afectar tambi&eacute;n la adecuada comprensi&oacute;n de la noci&oacute;n democr&aacute;tica de <i>control pol&iacute;tico</i>, enfocada desde el particular punto de vista de la participaci&oacute;n ciudadana. En consecuencia, la investigaci&oacute;n propone como necesaria la separaci&oacute;n de los supuestos sobre los que ha venido operando la representatividad (predominantemente de orden pol&iacute;tico) de aquellos que deben aplicarse para entender la participaci&oacute;n (predominantemente de orden cultural), dado que de no hacerse este ejercicio, seguir&iacute;a corri&eacute;ndose el riesgo de alimentar confusiones entre uno y otro concepto, lo cual afectar&iacute;a la posibilidad de aprehender las dimensiones nov&iacute;simas impl&iacute;citas en la noci&oacute;n democr&aacute;tica de participaci&oacute;n, esto cuando se habla, por supuesto, del caso colombiano. </p>       <p>Esta conveniente separaci&oacute;n conceptual tiende a dificultarse, adem&aacute;s, debido al hecho de que ambos actos pol&iacute;ticos se manifiestan cohesionados dentro del proceso electoral. En efecto, los actos de elegir y de ser elegido, al permitir la confluencia de quienes participan (eligiendo) con quienes representan (siendo elegidos), tienden a confundir la acci&oacute;n de representar con la de participar, hasta el extremo de entender que si se da la primera, la segunda se da autom&aacute;ticamente. Ello puede contribuir a que no se entienda c&oacute;mo se est&aacute; ejerciendo en verdad el control pol&iacute;tico desde cada uno de estos dos polos conceptuales. En cuanto al v&iacute;nculo que esto sostiene con la representaci&oacute;n, la confusi&oacute;n consistir&iacute;a en que el representante elegido bajo el mero supuesto de apersonar al elector en la funci&oacute;n de contralor pol&iacute;tico directo 'resolver&iacute;a' sus obligaciones de control pol&iacute;tico desde lo representativo, pero quedar&iacute;a libre para trastocar su misi&oacute;n contralora p&uacute;blica en resolver, clientelarmente hablando, sus necesidades y las de sus clientes.<sup><a name="num31"></a><a href="#nu31">31</a></sup></p>      <p>En relaci&oacute;n con la participaci&oacute;n, el enredo consiste en que el elector, al delegarle al elegido su cuota de poder contralor, ejercer&iacute;a la funci&oacute;n m&aacute;xima del control pol&iacute;tico y de participaci&oacute;n democr&aacute;tica, y quedar&iacute;a habilitado para adoptar impunemente actitudes impermeables de indiferencia plena frente a todo lo otro impl&iacute;cito en lo pol&iacute;tico, y con esto se abrir&iacute;a paso al ejercicio de mecanismos no institucionales o no democr&aacute;ticos de hacer pol&iacute;tica, la violencia, por ejemplo. </p>      <p>De esta forma, resueltos ambos problemas, la manera cl&aacute;sica como les ha venido entendiendo tender&iacute;a a seguir explicando el control pol&iacute;tico solamente sobre una, adem&aacute;s, precaria representatividad y se desconocer&iacute;a el peso espec&iacute;fico que poseen en ese mismo control las nuevas y amplias perspectivas de la participaci&oacute;n ciudadana, enfocadas desde el espectro de las potencias (o limitaciones) culturales del ciudadano participante. Esto es, a asumir que basta con un aparato representativo m&aacute;s o menos funcional, para dejar de pensar (o enviar a un segundo plano) el problema de la participaci&oacute;n ciudadana y su compleja urdimbre cultural. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Afortunadamente se aprecian entre nosotros nuevos vientos que pueden contribuir a remover los factores que han inducido a estas confusiones; por ello mismo, se avizoran avances en la comprensi&oacute;n de los terrenos propios que tanto la representaci&oacute;n como la participaci&oacute;n poseen dentro del control pol&iacute;tico democr&aacute;tico. Primero, porque est&aacute; probado que el Constituyente de 1991 en Colombia dio pasos importantes hacia una vigencia m&aacute;s rica de la noci&oacute;n participativa de lo democr&aacute;tico.<sup><a name="num32"></a><a href="#nu32">32</a></sup> Segundo, porque combinado con lo anterior, se debate a fondo el papel real de los partidos pol&iacute;ticos en las democracias actuales y por supuesto en Colombia.<sup><a name="num33"></a><a href="#nu33">33</a></sup> Y, finalmente, porque al examinarse los anteriores factores se abrir&iacute;an paso explicaciones alternativas acerca de esa cierta impermeabilidad del ciudadano colombiano frente a lo pol&iacute;tico institucional (explicada, por ejemplo, como la inocultable tendencia del colombiano a confundir la violencia con el ejercicio de la pol&iacute;tica o a la inversa).<sup><a name="num34"></a><a href="#nu34">34</a></sup></p>      <p>Examinamos brevemente ahora la tendencia a explicar la noci&oacute;n de participaci&oacute;n desde el espectro de los subaparatos ideol&oacute;gicos del Estado y de sus partidos pol&iacute;ticos, dado que su potenciaci&oacute;n o crisis se asimila como equivalente a la del sistema democr&aacute;tico como un todo. Los partidos -que ejercen mal que bien su papel de preseleccionar, adoctrinar y coordinar a los representantes de los ciudadanos-, construyen y ejercen precariamente program&aacute;ticas de control pol&iacute;tico; adem&aacute;s, se dice que han hecho su parte como dinamizadores de la funci&oacute;n participativa ciudadana frente al Estado y que a su manera est&aacute;n contribuyendo a 'resolver' el objetivo democr&aacute;tico del control pol&iacute;tico. Pero ahora que estas din&aacute;micas partidistas se hallan sometidas a examen, esto se est&aacute; traduciendo en denunciar, en contra de su vigencia, la existencia de fracturas de magnitudes insospechadas por los cl&aacute;sicos, lo cual permitir&iacute;a darle el peso que estamos reclamando al papel real de la participaci&oacute;n, potencialmente desprovista tambi&eacute;n de su tradicional eje partidista.<sup><a name="num35"></a><a href="#nu35">35</a></sup></p>      <p>Por estas razones, la acepci&oacute;n cl&aacute;sica de participaci&oacute;n genera nuevas exigencias intelectuales relacionadas con las formas mediante las cuales el ciudadano pueda ejercer ahora el control pol&iacute;tico que tiene a la vez como derecho y deber fundamentales. As&iacute; las cosas, la versi&oacute;n nueva de participaci&oacute;n ciudadana que se estar&iacute;a gestando bas&aacute;ndose, por ejemplo, en remozados esquemas del papel pol&iacute;tico de la sociedad civil,<sup><a name="num36"></a><a href="#nu36">36</a></sup> admite la posibilidad de examinar los elementos culturales que inciden en el papel del individuo moderno dentro de lo pol&iacute;tico, entre los cuales los de orden &eacute;tico tienden a acentuarse como fundamentales, incluso corriendo en el an&aacute;lisis pol&iacute;tico modelos racionalistas.<sup><a name="num37"></a><a href="#nu37">37</a></sup></p>      <p><b><i>4. PREGUNTA: &iquest;EL CIUDADANO DE CULTURA AUTORITARIA PUEDE SER PARTICIPATIVO? </i></b></p>      <p align="right"><i>Es por dem&aacute;s evidente que una persona    <br> que se desprende de su independencia interior    <br> y se somete &#91;irracionalmente&#93; a una autoridad,    <br> tiende a sustituir su propia experiencia    <br> por la de la autoridad.    <br> Fromm</i><sup><a name="num38"></a><a href="#nu38">38</a></sup></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><i>El gobierno republicano est&aacute; destinado a fracasar    <br> cuando las condiciones sociales se encuentran afectadas.    <br> Particularmente, &#91;all&iacute;&#93; donde los hombres carecen de     <br> irtudes c&iacute;vicas.    <br> Putnam</i><sup><a name="num39"></a><a href="#nu39">39</a></sup></p>      <p>Enlazando los planteamientos de orden &eacute;tico con los de orden pol&iacute;tico, la investigaci&oacute;n especula ahora acerca de las dificultades que afrontar&iacute;a un ciudadano como el colombiano, formado con patrones autoritarios, para actuar de manera no autoritaria en lo pol&iacute;tico, esto es, para participar activa y constructivamente en pol&iacute;tica.<sup><a name="num40"></a><a href="#nu40">40</a></sup> Se tratar&iacute;a de poner en liza qu&eacute; tipo de dificultades podr&iacute;a enfrentar el ciudadano llamado ahora a participar en sociedades que se presentan como democr&aacute;ticas, la colombiana en particular, cuando vi&eacute;ndose compelido a ejercer funciones participativas impuestas por el presente pol&iacute;tico enfrenta claras limitaciones culturales producidas por su red de valores ajenos a lo democr&aacute;tico, como son, entre otros, los &eacute;tico-autoritarios descritos al comienzo del documento de la mano de Fromm. </p>      <p>Hay que cuestionar si una cultura de perfil autoritario inspirada en la sumisi&oacute;n de sus agentes puede llegar a obstaculizar las posibilidades de que el ciudadano sea, en la realidad, aquel proactivo y vigorizado personaje que los tratadistas e investigadores sue&ntilde;an en sus especulaciones acerca del deber ser en lo pol&iacute;tico. Ello exigir&iacute;a examinar qu&eacute; tanto Colombia en particular, dada su calidad de sociedad culturalmente mesi&aacute;nico-autoritaria, pueda estar enfrentando grandes dificultades para asumir este tipo de retos que, por definici&oacute;n, exigen superar todo rasgo autoritario.<sup><a name="num41"></a><a href="#nu41">41</a></sup></p>      <p>No habr&iacute;a que ejercitar mucho la imaginaci&oacute;n para intuir que una personalidad ciudadana culturalmente proclive al castigo, a la sumisi&oacute;n incondicional, a la autoridad, a aceptar su lejan&iacute;a inaccesible y culposa de la autoridad y, por ende, a adoptar actitudes destructivas contra s&iacute; y sus pr&oacute;ximos, tal y como ha sido descrita arriba la personalidad autoritaria de acuerdo con Fromm, forzosamente deba enfrentar grandes dificultades para desarrollar conductas de responsabilidad personal inherentes a la participaci&oacute;n propia del ejercicio de sus derechos y deberes pol&iacute;ticos.<sup><a name="num42"></a><a href="#nu42">42</a></sup> Este problema se ver&iacute;a agravado, adem&aacute;s, por el hecho pol&iacute;tico de que el remozamiento de la participaci&oacute;n democr&aacute;tica ciudadana resultara reducido, como ocurre en Colombia, a la mera formulaci&oacute;n de nuevas f&oacute;rmulas legales que a pesar de sus bondades no alcanzan ni, para peor, tienen por qu&eacute; tocar la m&eacute;dula de la siembra y reproducci&oacute;n de valores socioculturales.<sup><a name="num43"></a><a href="#nu43">43</a></sup></p>      <p>Por esta misma v&iacute;a, la investigaci&oacute;n toca un terreno conexo, el relacionado con la forma como ese car&aacute;cter autoritario predominante en la cultura del ciudadano colombiano puede contribuir a explicar la cierta impermeabilidad suya frente a lo pol&iacute;tico participativo en particular. Dicha actitud es susceptible de ser confirmada al observar, por una parte, el escaso nivel de capital social acumulado, merced al perfil autoritario cultural y, por la otra, la proclividad del colombiano a confundir violencia con pol&iacute;tica, pues tal y como lo propone Putnam "en la medida en que se incrementa proporci&oacute;n de ciudadanos no virtuosos &#91;c&iacute;vicamente hablando&#93;, la capacidad de las sociedades liberales para funcionar exitosamente disminuye progresivamente".<sup><a name="num44"></a><a href="#nu44">44</a></sup></p>      <p>Este an&aacute;lisis, que toma elementos psicoculturales, contribuye a explicar por qu&eacute; nos ha resultado tan lento en Colombia el proceso de apropiaci&oacute;n de nuestros derechos y deberes pol&iacute;ticos y, por ende, por qu&eacute; nos ha quedado tan dif&iacute;cil ejercer poderes veedores efectivos sobre los elegidos (control pol&iacute;tico), parad&oacute;jicamente en una sociedad que cuenta con aparatos partidistas entre los m&aacute;s antiguos del mundo.<sup><a name="num45"></a><a href="#nu45">45</a></sup></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La hip&oacute;tesis propone que la red de valores culturales de perfil autoritario obligar&iacute;a al colombiano a ejercer conductas autoritarias tambi&eacute;n en el ejercicio de lo pol&iacute;tico. Esto es, la investigaci&oacute;n propone que la ausencia de la maquiav&eacute;lica <i>virt&uacute; civile</i>, susceptible de ser entendida como la capacidad ciudadana para concebir la vida social enmarcada en acciones humanistas de tipo asociativo-cooperativo y no disociativo-competitivo, ayudar&iacute;a a aportar elementos de comprensi&oacute;n del problema pol&iacute;tico interno.<sup><a name="num46"></a><a href="#nu46">46</a></sup> La investigaci&oacute;n resalta que esta fenomenolog&iacute;a de lo pol&iacute;tico colombiano puede apreciarse consistentemente desde la conformaci&oacute;n del aparato estatal a partir de la Rep&uacute;blica en el siglo XIX, &eacute;poca en la que, por supuesto, aparece igualmente marcada por recurrentes manifestaciones violentas de lo pol&iacute;tico.<sup><a name="num47"></a><a href="#nu47">47</a></sup></p>       <p>Vale anotar, adem&aacute;s, que no es dif&iacute;cil establecer enlazamientos entre la impermeabilidad frente a lo pol&iacute;tico participativo y el acendramiento de mecanismos violentos en su ejercicio, dado que aquellas actitudes se constituir&iacute;an en aliadas significativas del imperio de f&oacute;rmulas no institucionales -l&eacute;ase: violentas- para hacer pol&iacute;tica. Esos enlazamientos podr&iacute;an hacerse, por ejemplo, examinando la resistencia de las &eacute;lites a financiar el fortalecimiento del aparato represivo del Estado, por un lado, o a constituir la fuerza de trabajo de dicho aparato, como se aprecia ahora en todos los rangos poblacionales mayores de 18 a&ntilde;os, o incluso a denunciar actuaciones delictivas en sus vecinos, obst&aacute;culo que se ha vuelto aliado importante para controlar las crecientes acciones terroristas urbanas, por otro.<sup><a name="num48"></a><a href="#nu48">48</a></sup> Recu&eacute;rdese que un perfil social de este tipo explica igualmente en el sur italiano la diversidad de manifestaciones violentas y, adem&aacute;s, que "la disarmon&iacute;a social y el conflicto pol&iacute;tico son concebidos corrientemente como hostiles al buen gobierno".<sup><a name="num49"></a><a href="#nu49">49</a></sup></p>      <p>Ahora, esta conducta impermeable hacia lo pol&iacute;tico a la que se hace referencia aqu&iacute; estar&iacute;a explicada porque este tipo de persona tiende psicoculturalmente a actuar guiada por el temor, dado que este valor negativo es el patr&oacute;n que garantiza la sostenibilidad de un ambiente social autoritario.<sup><a name="num50"></a><a href="#nu50">50</a></sup> Con palabras de Fromm, "El mismo hecho de tener una conciencia culpable es &#91;...&#93; una se&ntilde;al de virtud &#91;en sociedades autoritarias&#93;, por cuanto la conciencia culpable es el s&iacute;ntoma del 'temor y temblor' de uno ante la autoridad".<sup><a name="num51"></a><a href="#nu51">51</a></sup></p>      <p>Esta red de valores negativos, tipificada por el eje temor-sometimiento-sumisi&oacute;n-castigo-autodestrucci&oacute;n-violencia, como es la propia del car&aacute;cter del individuo autoritario, le obligar&iacute;a a seguir considerando intocable e incuestionable a la autoridad, fen&oacute;meno que ri&ntilde;e con los preceptos b&aacute;sicos de la &eacute;tica humanista y que se opone, por ese mismo camino, a los preceptos tambi&eacute;n b&aacute;sicos de la democracia participativa, y con ello le da paso a las pr&aacute;cticas violentas en el ejercicio de la pol&iacute;tica. </p>      <p>En relaci&oacute;n con las manifestaciones del c&iacute;rculo vicioso descrito, la investigaci&oacute;n se fortalece mediante la siguiente probatoria emp&iacute;rica, demostrativa de hasta qu&eacute; punto la cotidianidad presente colombiana est&aacute; marcada por el autoritarismo proclive a la violencia, que denuncia la precariedad del capital social: </p>      <p>    <center><a name="tab1"><img src="img/revistas/esju/v5n2/v5n2a09t1.jpg"></a></center></p>         <p>De acuerdo con esta muestra, la investigaci&oacute;n ofrece soporte emp&iacute;rico demostrativo de su hip&oacute;tesis, que busca relacionar la fragilidad del tejido social colombiano, entendido desde el concepto de <i>capital social</i>, con los patrones culturales autoritario-violentos. Esa fragilidad, insistimos, bien puede ser explicada a partir de los elementos &eacute;ticos culturales de corte autoritario ya descritos, sobre todo por el car&aacute;cter presente de esta fenomenolog&iacute;a; por su variedad geogr&aacute;fica, socioecon&oacute;mica y psicocultural, y por la manera mediante la cual resulta una conexi&oacute;n perfecta con el guerrerismo de corte civil del conflicto colombiano.<sup><a name="num55"></a><a href="#nu55">55</a></sup></p>      <p>Puede asumirse que el ciudadano colombiano estar&iacute;a cargando culturalmente con un lastre informativo -no gen&eacute;tico, por supuesto- que le impedir&iacute;a asumir la responsabilidad que tiene ante sus propios nodos sociales, y por ello ante los retos de la pol&iacute;tica en su acepci&oacute;n participativa democr&aacute;tica y, por ello, no violenta.<sup><a name="num56"></a><a href="#nu56">56</a></sup> Ello podr&iacute;a arrojar luces acerca de por qu&eacute; aparece el colombiano como un ciudadano no respondiente o no responsable pol&iacute;ticamente, lastre que ha sido transmitido recurrente y organizadamente mediante los aparatos educativos del Estado (familia-escuela). Ese ciudadano, culturalmente limitado por su red de valores negativos para convivir en sus &aacute;mbitos pr&oacute;ximos familiar, empresarial, vecinal, deportivo, &eacute;tnico o institucional -como se ha mostrado aqu&iacute;-, estar&iacute;a enfrentando profundas barreras end&oacute;genas y ex&oacute;genas no s&oacute;lo para entender, sino para ejercer el control en lo pol&iacute;tico, tal y como autocr&iacute;ticamente lo denuncian, entre otros, De Roux<sup><a name="num57"></a><a href="#nu57">57</a></sup> y Gonz&aacute;lez.<sup><a name="num58"></a><a href="#nu58">58</a></sup></p>      <p>De acuerdo con esta l&iacute;nea de pensamiento, puede avanzarse en la explicaci&oacute;n de por qu&eacute; pervive una especie de "cultura de la violencia" entre nosotros, que aparece consistente en la manera mediante la cual no s&oacute;lo decimos que convivimos unos con otros, sino que hacemos pol&iacute;tica en Colombia. De esto &uacute;ltimo en particular dan fe los tratadistas de las interrelaciones violencia-pol&iacute;tica, estudiosos del fen&oacute;meno desde el siglo XIX republicano.<sup><a name="num59"></a><a href="#nu59">59</a></sup> Esta propuesta resultar&iacute;a adem&aacute;s coherente con las nociones propuestas por Fromm y Nietzsche, relacionadas con el perfil sadodestructivo del individuo de car&aacute;cter autoritario, los que, como tambi&eacute;n se expuso al comienzo, muestran interesante similitud con las manifestaciones del conflicto pol&iacute;tico-cultural que padece Irlanda del Norte desde mediados de los a&ntilde;os sesenta del siglo XX. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><i>5. IMPLICACIONES DEL FEN&Oacute;MENO SOBRE EL PRESENTE POL&Iacute;TICO </i></b></p>      <p align="right"><i>El miedo que mec&aacute;nicamente sigue despertando el    <br> gobierno de Uribe    <br> podr&iacute;a explicarse como el miedo que cada colombiano</i>    <br> le tiene al peque&ntilde;o autoritario que lleva dentro de s&iacute;.</p>     <p>El c&iacute;rculo vicioso precariedad cultural autoritaria-impermeabilidad participativa ciudadana-descontrol pol&iacute;tico-proclividad violenta en lo pol&iacute;tico-mayor impermeabilidad, que se deriva del espectro trazado hasta aqu&iacute;, estar&iacute;a adquiriendo en el presente hist&oacute;rico perfiles no menos perniciosos. Por una parte, significa que el ciudadano elegido para ejercer lo pol&iacute;tico asuma con propiedad nada sorprendente papeles autoritarios asociados con su propia deformaci&oacute;n &eacute;tica, y, por la otra, que el ejercicio autoritario del poder resultara, por contrapartida, acompa&ntilde;ado del clamoroso favor ciudadano, por fuerza del temor que se acepta socialmente como 'virtud'; y si lo anterior no bastara, que el ciudadano, al tiempo que muestra inhibiciones para dinamizar su grado de participaci&oacute;n pol&iacute;tica, sea como elector independiente sea como contralor pol&iacute;tico, contin&uacute;e asumiendo como normal en la pol&iacute;tica el ejercicio de roles violentos. </p>      <p>La siguiente tabla muestra la persistencia de este tipo de comportamientos asociados con el ejercicio de pr&aacute;cticas violentas por parte de ciudadanos cuyos actos <i>no</i> les comprometen directamente con el escenario de la guerra civil dentro de los llamados "bandos en contienda": </p>      <p>    <center><a name="tab2"><img src="img/revistas/esju/v5n2/v5n2a09t2.jpg"></a></center></p>       <p>De esta forma es posible apreciar, tanto emp&iacute;ricamente como a partir de las herramientas te&oacute;ricas filos&oacute;ficas y psicoculturales aqu&iacute; propuestas, que en Colombia el apoyo a actitudes autoritarias hacia los elegidos puede obedecer no a posiciones aisladas propias de alguna coyuntura sino, al contrario, a los m&aacute;s hondos preceptos de la cultura vigente. No puede dejarse de lado en esta perspectiva que bien podr&iacute;a darse por descontado que la defensa del autoritarismo por parte de algunos elegidos, s&oacute;lidamente apoyada por el electorado, bien puede conducir a mayores autoritarismo y violencia pol&iacute;ticos, tal y como se propone ahora en diversos c&iacute;rculos de opini&oacute;n en Colombia. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Al respecto, la investigaci&oacute;n precisa que no asimila el concepto de autoritarismo, aqu&iacute; explicitado, con el v&aacute;lido ejercicio de la autoridad por parte de los aparatos del Estado; sin embargo, advierte que dadas las ra&iacute;ces culturales vigentes en Colombia, la frontera entre el uno y la otra puede resultar deleznable, dado que el contexto social no poseer&iacute;a elementos para distinguir cu&aacute;ndo se est&aacute; actuando autoritariamente (o ejerciendo autoritarismo) y cu&aacute;ndo se est&aacute; ejerciendo la autoridad o, lo que ser&iacute;a peor, que cuando se ejerciera leg&iacute;timamente la autoridad, se clamara a cambio por un mayor autoritarismo o se criticaran dichas acciones leg&iacute;timas por 'autoritarias'. </p>     <p>En relaci&oacute;n con esta significativa situaci&oacute;n aparentemente dilem&aacute;tica, Colombia afronta el gobierno de &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez (2002-2006) con temores de este perfil, claramente explicables por nuestra confusi&oacute;n cultural entre autoridad y autoritarismo. A pesar de que el presidente elegido insisti&oacute; desde el comienzo de su campa&ntilde;a, y ahora durante su mandato, en que su prop&oacute;sito es el de rescatar la autoridad, lo que no admitir&iacute;a discusi&oacute;n en un pa&iacute;s doblegado a cual m&aacute;s por la fragilidad de su capital social y la violencia pol&iacute;tica, la interpretaci&oacute;n generalizada de su mensaje se inclina a deducir del discurso de Uribe uno de &iacute;ndole autoritaria. &iquest;Por qu&eacute;? Precisamente porque su audiencia, los ciudadanos en general, no poseemos herramientas culturales para leer el discurso de la autoridad, sino mediante su contrapuesto, el autoritarismo, sobre cuyas bases hemos sido "educados en valores", se dice. </p>      <p>Para reforzar el centro argumental de la investigaci&oacute;n, vale decir que los colombianos, con toda l&oacute;gica, no podemos ejercer participaci&oacute;n como electores sino a partir de nuestro lastre autoritario. Llanamente hablando, cada colombiano ver&iacute;a en Uribe al autoritarista caracteriol&oacute;gico que llevamos dentro de nosotros, con lo que quedamos impedidos para leer objetivamente el mensaje de autoridad que el proponente quiere transmitir. Pero, adem&aacute;s, y tal como se ha se&ntilde;alado aqu&iacute; en relaci&oacute;n con el autoritarismo observado desde la &oacute;ptica de la representaci&oacute;n, esto es, del autoritarismo en cabeza del elegido, tiene cierta l&oacute;gica suponer tambi&eacute;n que siendo Uribe necesariamente producto de una cultura autoritaria - de perfil conservadurista el suyo, adem&aacute;s- su discurso de rescate de la autoridad (significativo del rescate de la responsabilidad de cada ciudadano para consigo mismo y con su entorno) tambi&eacute;n corre el riesgo de estar afectado por las propias e inevitables deformaciones culturales autoritarias que vienen de su condici&oacute;n de colombiano. </p>      <p><b><i>6. INFERENCIAS PRELIMINARES </i></b></p>      <p align="right"><i>Los sistemas de educaci&oacute;n liberales y    <br> "progresistas" no han modificado &#91;la&#93;    <br> situaci&oacute;n en el grado que podr&iacute;a suponerse.    <br> La autoridad manifiesta ha sido reemplazada    <br> por la autoridad an&oacute;nima, los mandatos    <br> directos por f&oacute;rmulas "cient&iacute;ficamente" establecidas;    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> "no hagas esto" por "no te gustar&aacute; hacer esto".    <br> En efecto, esta autoridad an&oacute;nima puede ser de muchas    <br> maneras, m&aacute;s opresiva que la autoridad abierta.    <br> Fromm</i><sup><a name="num62"></a><a href="#nu62">62</a></sup></p>      <p align="right"><i>Todo aumento &#91;de&#93; gozo para el individuo &#91;...&#93;    <br> contribuir&aacute; m&aacute;s a la educaci&oacute;n &eacute;tica &#91;...&#93; que    <br> todas las pr&eacute;dicas a favor de la virtud.    <br> Fromm</i><sup><a name="num63"></a><a href="#nu63">63</a></sup></p>      <p>La cohesi&oacute;n actitudinal entre lo cultural y lo pol&iacute;tico resultar&iacute;a, inevitablemente, autorreproductiva. Obligado el ciudadano a "reconocer la superioridad &#91;o alejamiento&#93; de la autoridad como un valor socialmente aceptado", ello le implica aceptar pol&iacute;ticamente la existencia de "...la prohibici&oacute;n de sentir que &#91;...&#93; es o puede llegar a ser &#91;...&#93; autoridad, porque eso estar&iacute;a en contradicci&oacute;n con la irrestricta superioridad y exclusividad de esta &uacute;ltima",<sup><a name="num64"></a><a href="#nu64">64</a></sup> todo lo cual conspira en ahondar sus dudas culturales acerca de que la pol&iacute;tica sea, en verdad, un camino constructivo catalizador del ascenso social.<sup><a name="num65"></a><a href="#nu65">65</a></sup></p>      <p>Pero estos valores negativos no se transmiten o reproducen en abstracto y tampoco se materializan en el seno de los medios de comunicaci&oacute;n, de los programas partidistas o como producto de 'presiones extranjeras', como suele interpretarse esta fenomenolog&iacute;a. Al contrario, estos valores se han fecundado y gestado desde adentro del aparato educativo compuesto por familia y escuela, dinamizadores por excelencia de los c&iacute;rculos viciosos sociales (tal y como puede serlo, por supuesto, de la construcci&oacute;n de c&iacute;rculos virtuosos).<sup><a name="num66"></a><a href="#nu66">66</a></sup></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En efecto, de acuerdo con Ross, "Las primeras experiencias de aprendizaje afectan a la cognici&oacute;n as&iacute; como a motivaciones m&aacute;s profundas que preparan a los individuos para los patrones de conflicto y cooperaci&oacute;n en la sociedad y proporcionan herramientas conceptuales claves para interpretar sus mundos sociales".<sup><a name="num67"></a><a href="#nu67">67</a></sup> Pero hablando de familia y de escuela, hay que acotar que los expertos le otorgan a la &uacute;ltima un papel de mayor significaci&oacute;n, por lo que adquiere mayor responsabilidad relativa. Tal y como un educador especializado lo expone en Colombia: </p>  <ol>&#91;Mientras que la familia produce educaci&oacute;n&#93; en un sentido amplio &#91;... de car&aacute;cter informal&#93;, &#91;la escuela&#93; hace referencia a la educaci&oacute;n &#91;...&#93; <i>conscientemente organizada y orientada a un fin </i>&#91;... que&#93; tiene por objeto formar &#91;... e&#93; instruir &#91;... repensando&#93; los contenidos te&oacute;ricos y pr&aacute;cticos &#91;educativos&#93;<i>, ya que est&aacute; inserta en una din&aacute;mica social </i>&#91;<i>...</i>&#93;<i> y pol&iacute;tica</i>.<sup><a name="num68"></a><a href="#nu68">68</a></sup>    </ol>      <p>De esta forma, si la tarea de la escuela es la de organizarse conscientemente hacia un fin formativo e instructivo, en lo mec&aacute;nico, y revisor (o reproductor) de valores, en lo filos&oacute;fico, su papel se hace vital para la propagaci&oacute;n de los fines culturales mayoritariamente aceptados, que son para Colombia unos de corte autoritario (tal y como en otras sociedades lo son de &iacute;ndole humanista o, m&aacute;s estrictamente, teocr&aacute;ticos). Por ello, en Colombia, la escuela materializar&iacute;a el prop&oacute;sito de 'normalizar' en el mejor estilo del discurso foucaultiano, pero de <i>normalizar autoritariamente,</i> pues la red de valores del colectivo le exigir&iacute;a reproducir sus m&aacute;s profundos principios morales. </p>      <p>Si aceptamos la tesis de Foucault, se cae de su peso que dicha normalizaci&oacute;n ri&ntilde;e con las posibilidades que tengan los educandos en su adultez de entrar a desafiar las taras sembradas y reproducidas por esa misma red de valores, es decir, ri&ntilde;e con la posibilidad de que una sociedad autoritaria pueda admitir un subaparato educativo que reproduzca, por ejemplo, caracteres humanistas.<sup><a name="num69"></a><a href="#nu69">69</a></sup> No se puede mirar de soslayo entonces que: </p>  <ol>&#91;La educaci&oacute;n produce un&#93; doble efecto: &#91;...&#93; ejercer &#91;sobre los alumnos&#93; una presi&oacute;n constante <i>para que se sometan todos al mismo modelo</i>, para que est&eacute;n obligados todos juntos "a la subordinaci&oacute;n, a la docilidad, a &#91;...&#93; la exacta pr&aacute;ctica de los deberes y de todas las partes de la disciplina" para que todos se asemejen &#91;...&#93; En suma el arte de castigar &#91;al educando, ...&#93; no tiende ni a la expiaci&oacute;n ni a&uacute;n exactamente a la represi&oacute;n &#91;...&#93; La penalidad perfecta &#91;...&#93; compara, diferencia, jerarquiza, homogeneiza, excluye. En una palabra, <i>normaliza</i>.<sup><a name="num70"></a><a href="#nu70">70</a></sup>    </ol>      <p>La investigaci&oacute;n propone que la siembra "conscientemente organizada y orientada" de valores normalizantes de lo autoritario desde la escuela necesariamente trascienda hacia la vivencia autoritaria de lo pol&iacute;tico, para que incida en la forma mediante la cual el ciudadano adulto, as&iacute; educado, asuma sus deberes y derechos.<sup><a name="num71"></a><a href="#nu71">71</a></sup> En contra de la concepci&oacute;n neomarxista de Estado que comparte la investigaci&oacute;n, seg&uacute;n la cual &eacute;ste funciona como din&aacute;mico, resultante de la contraposici&oacute;n de fuerzas entre clases o representantes de clases, donde cada una es responsable de sostener, como de hecho sostiene, sus propios intereses,<sup><a name="num72"></a><a href="#nu72">72</a></sup> esta pervivencia del patr&oacute;n autoritario es tan regresiva como que est&aacute; apalancada en el supuesto de que "... la autoridad se establece como algo fundamentalmente distinto de sus sujetos",<sup><a name="num73"></a><a href="#nu73">73</a></sup> y que la hace aparecer pol&iacute;ticamente como inexpugnable y capaz de fracturar las potencias reales de lo democr&aacute;tico. </p>      <p>De esta forma, la valoraci&oacute;n social autoritaria intenta mostrar <i>contra evidentiae</i> que el Estado se encuentra separado de la sociedad (y de los ciudadanos), posici&oacute;n que Poulantzas denuncia como atada a la vieja concepci&oacute;n leninista de Estado,<sup><a name="num74"></a><a href="#nu74">74</a></sup> af&iacute;n con algunos de nuestros m&aacute;s caros conceptos 'democr&aacute;ticos' de perfil iliberal, lo que demuestra adem&aacute;s de qu&eacute; manera los extremos terminan juntos.<sup><a name="num75"></a><a href="#nu75">75</a></sup></p>       <p>Este enlazamiento coherente entre los subaparatos ideol&oacute;gicos del Estado (educativo, eclesial, y partidista), en proceso de ser comprobado como vigente en Colombia,<sup><a name="num76"></a><a href="#nu76">76</a></sup> contribuir&iacute;a a explicar por qu&eacute; la red social de valores autoritarios puede coherentemente alimentar una sociedad como la colombiana, poseedora de un capital social que aparece precario y caotizado. Al mismo tiempo puede explicar por qu&eacute; este caos admite que dicha red est&eacute; alimentada y alimente a su vez de manera arm&oacute;nica las trazas de violencia guerrerista en lo pol&iacute;tico que nos caracterizan.<sup><a name="num77"></a><a href="#nu77">77</a></sup> Por consiguiente, en la medida en que nuestra cultura -sembrada y reproducida funcionalmente por medio del subaparato educativo del Estado- siga normalizando los procesos de aprendizaje hacia la conservaci&oacute;n de una &eacute;tica autoritaria, puede resultar in&uacute;til esperar que en el ejercicio de la pol&iacute;tica el ciudadano colombiano encuentre la forma de separarse de esas limitaciones y afrontar sin dificultades los retos que le impone la democracia participativa de corte moderno.<sup><a name="num78"></a><a href="#nu78">78</a></sup></p>      <p>A juicio de la investigaci&oacute;n, la condici&oacute;n <i>sine qua non</i> para que esta fractura cultural se haga viable descansa en la habilidad del aparato educativo para romper en s&iacute; mismo y en sus educandos las trazas de autoritarismo que siembra, ejerce y reproduce como parte integral de un colectivo sometido a esa misma red de valores. Si ese camino de fractura fuera emprendido de inmediato desde la escuela (y as&iacute; transmitido a las nuevas familias), podr&iacute;an esperarse de los diversos &aacute;mbitos sociales modificaciones actitudinales que expresen nuevas tendencias que deben privilegiar, nietzscheanamente "la voluntad de poder" antes que la impotencia. Ello puede significar que el individuo productivo que recorre caminos alternativos no siga estigmatizado desde la familia y la escuela como una amenaza (conflictiva) contra la autoridad (inexpugnable), sino como lo que es: un elemento dinamizador de la sociedad. De lo contrario, la impotencia, el apaciguamento, el doblegamiento sumiso, la ineptitud y la impermeabilidad pol&iacute;tica, adobos todos de un clima de irresponsabilidad ciudadana, descontrol pol&iacute;tico y violencia, seguir&aacute;n siendo los patrones deformativos que el subaparato educativo se encargar&iacute;a de continuar esparciendo por la sociedad, a fin de garantizar por esa v&iacute;a la preservaci&oacute;n suicida del proceso involutivo en el que nos hallamos comprometidos los colombianos.<sup><a name="num79"></a><a href="#nu79">79</a></sup></p> <hr>     <p><b>Notas al pie</b></p>  <sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup>Profesor Asociado Departamento de Ciencia Pol&iacute;tica, Universidad de los Andes.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup>Fromm, Erich, <i>&Eacute;tica y sicoan&aacute;lisis, </i>M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1969, p. 229.    <br>  <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup>Ross, Marc H., <i>La cultura del conflicto. Las diferencias interculturales en la pr&aacute;ctica de la violencia</i>,    Barcelona, Paid&oacute;s, 1995, p. 254.    <br>  <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup>Geertz, Clifford, <i>The Interpretation of Cultures</i>, Nueva York, Harper Books, 1973, p. 14.    <br>  <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup>Ross, Marc H., "Culture and Identity in Comparative Political Analysis", en Lichbach y Zuckerman, <i>Comparative Politics</i>, Cambridge, Cambridge University Press, 1999, p. 42; Hagopian, "Political      Development Revisited", en <i>Comparative Political Studies</i>, vol. 33, Nos. 6-7, Aug.-Sep., 2000, p. 883;      Kohli, Atul, "The Role of Theory in Comparative Politics. A Symposium", en <i>World Politics Review</i>, vol. 48,      No. 1, 1995-1996, pp. 8-9; entre otros.    <br>  <sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup>Ross, "Culture and Identity...", <i>op. cit</i>., p. 43. La cursiva es del autor.    <br>  <sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup>Habermas, J&uuml;rgen, "Excurso. Trascendencia desde dentro, trascendencia hacia el m&aacute;s ac&aacute;", en <i>Textos y contextos</i>, Barcelona, Ariel, 1996, pp. 150-158.    <br>  <sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup>Ross, <i>La cultura del conflicto, op. cit.</i>, p. 84.    <br>  <sup><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a></sup>Ross, "Culture and Identity...", <i>op. cit</i>., p. 218. La cursiva es del autor.    <br>  <sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></sup><i>Ibid., </i>pp. 218-219. La cursiva es del autor. Se anota al margen que tambi&eacute;n constituye elemento significativo de la problem&aacute;tica sociopol&iacute;tica colombiana este mismo de tipo familiar que acusan los analistas irlandeses. V&eacute;ase, por ejemplo, Profamilia: <i>Salud sexual y reproductiva en zonas marginadas. Situaci&oacute;n de las mujeres desplazadas</i>, Bogot&aacute;, Profamilia-UASID, 2001; <i>Salud sexual y reproductiva en Colombia. Encuesta nacional de demograf&iacute;a y salud. Resultados</i>, Bogot&aacute;, Profamilia-ICBF-USAID-UNICEF y otros, 2000, y <i>Violencia contra las mujeres y los ni&ntilde;os en Colombia. Factores predictores</i>, Bogot&aacute;, Profamilia-UNFPA, s. f.    <br>  <sup><a name="num11"></a><a href="#nu11">11</a></sup>Ross, <i>La cultura del conflicto, op. cit.</i>, p. 217. Obs&eacute;rvese curiosamente c&oacute;mo Mauricio Rubio (<i>Crimen e impunidad. Precisiones sobre la violencia</i>, Bogot&aacute;, Tercer Mundo-CEDE, 1999) llama al segundo cap&iacute;tulo de su obra dedicado a observar algunas manifestaciones de la violencia colombiana: "Un campo rodeado de misterio".    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num12"></a><a href="#nu12">12</a></sup>S&aacute;nchez, Gonzalo, "Colombia. Sociedad de desarraigo", en <i>El Espectador</i>, <i>La Revista</i>, Bogot&aacute;, 26 de agosto de 2001, s. p. Las anteriores reflexiones, encajan tambi&eacute;n con la propuesta de Nietzsche en relaci&oacute;n con el prop&oacute;sito que tiene la escuela occidental de <i>producir</i> y reproducir una cultura (y ciudadanos) <i>corrientes</i>, esto es, que puedan amoldarse a las relaciones de intercambio de una econom&iacute;a de mercado, pero nunca a la formaci&oacute;n de hombres que armonicen filosof&iacute;a y arte como basti&oacute;n de lo cultural atado por el autor al reconocimiento de los cl&aacute;sicos griegos. (Cit.: "El porvenir de nuestras escuelas").    <br>  <sup><a name="num13"></a><a href="#nu13">13</a></sup>Putnam, Robert, <i>et al.</i>, <i>Making Democracy Work. Civic Traditions in Modern Italy</i>, New Jersey, Princeton University Press, 1994, p. 3.    <br>  <sup><a name="num14"></a><a href="#nu14">14</a></sup>Fromm, <i>op. cit.</i>, p. 157.    <br>  <sup><a name="num15"></a><a href="#nu15">15</a></sup><i>Ibid., </i>p. 161.    <br>  <sup><a name="num16"></a><a href="#nu16">16</a></sup><i>Ibid., </i>p. 163.    <br>  <sup><a name="num17"></a><a href="#nu17">17</a></sup><i>Ibid., </i>p. 164, y Nietzsche, Friedrich, <i>Sobre la genealog&iacute;a de la moral. Un escrito pol&eacute;mico</i>, Madrid,    Alianza, 1994. "Ser consciente de la propia impotencia, despreciarse a s&iacute; mismo, hallarse bajo el peso    &#91;...&#93; de la propia iniquidad y perversidad, son (autoritariamente hablando) las se&ntilde;ales de la virtud".    <br>  <sup><a name="num18"></a><a href="#nu18">18</a></sup>Fromm, <i>op. cit</i>., pp. 165 y 233.    <br>  <sup><a name="num19"></a><a href="#nu19">19</a></sup>El aserto no excluye necesariamente a la religiosidad protestante (<i>Ibid., </i>pp. 132-133, 148, 164 y 183).      En paralelo, tendencias centralista-autoritarias en el modo de gobierno se registran en el bajo siglo XIX      en el sur italiano y en Colombia, coincidencialmente influidos ambos por el papado romano. Los      argumentos italianos de la &eacute;poca oscilaban en torno a la tesis de que "Una autoridad central fuerte, era      la soluci&oacute;n necesaria para la fr&aacute;gil integraci&oacute;n del Estado... &#91;piamont&eacute;s&#93;", as&iacute; como se propone tambi&eacute;n      que "los perfiles vertical-autoritarios son caracter&iacute;sticos de la Iglesia cat&oacute;lica &#91;italiana&#93;" (Putnam, <i>et al., op. cit.,</i> pp. 18 y 107). En Colombia, por su parte, se afirma de "La Regeneraci&oacute;n &#91;...&#93; que busc&oacute;      reestablecer la autoridad del Estado central y &#91;de&#93; la Iglesia &#91;...&#93; el papel &#91;eclesial&#93; fue fortalecido      considerablemente por un concordato con el Vaticano en 1887" (Diamond Larry, <i>et al</i>. (edits.), <i>Democracy in Developing Countries. Latin America</i>, Boulder (Colorado), Rienner, 1992, p. 256). Recu&eacute;rdese tambi&eacute;n en torno al argumento, el ep&iacute;grafe con que se da comienzo a este ensayo (Fromm, <i>op. cit., </i>p. 229).    <br>  <sup><a name="num20"></a><a href="#nu20">20</a></sup>Arias, Ricardo, "Estado laico y catolicismo integral en Colombia. La reforma religiosa de L&oacute;pez Pumarejo", en <i>Revista Historia Cr&iacute;tica</i>, Departamento de Historia Universidad de los Andes, Bogot&aacute;, No. 19, enero-junio, 2000; Ayala, C&eacute;sar, "Entre la religi&oacute;n y la pol&iacute;tica", en <i>Revista Historia Cr&iacute;tica</i>, Departamento de Historia Universidad de los Andes, Bogot&aacute;, No. 19, enero-junio, 2000; Deas, Malcom, <i>Intercambios violentos</i>, Bogot&aacute;, Taurus, 1999; De Roux, Francisco, <i>Los precios de la paz</i>, Bogot&aacute;, CINEP, 1987; Gonz&aacute;lez, Fern&aacute;n, <i>Poderes enfrentados</i>, Bogot&aacute;, CINEP, 1997; Larosa, Michael, <i>De la derecha a la izquierda. La Iglesia cat&oacute;lica en la Colombia contempor&aacute;nea</i>, Bogot&aacute;, Planeta, 2000; entre otros.    <br>  <sup><a name="num21"></a><a href="#nu21">21</a></sup>Confepiscopal, <i>Catecismo de la Iglesia cat&oacute;lica</i>, Bogot&aacute;, Librer&iacute;a Editrice Vaticana, 1992, pp. 41 y 319, Nos. 143 y 1381, entre otros y Fromm, <i>op. cit</i>., pp. 20-26.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num22"></a><a href="#nu22">22</a></sup>Confepiscopal, <i>op. cit., </i>pp. 332 y 541, Nos. 1440-1, 2485, entre otros.    <br>  <sup><a name="num23"></a><a href="#nu23">23</a></sup><i>Ibid., </i>pp. 541, Nos. 2488 y ss y Fromm, <i>op. cit</i>., pp. 26 y ss). La investigaci&oacute;n se libera, por una parte, de la responsabilidad de entrar a probar emp&iacute;ricamente el peso espec&iacute;fico que tiene la instituci&oacute;n eclesial cat&oacute;lica en la sociedad colombiana presente, y por la otra, de la tarea de examinar la manera como las costumbres dise&ntilde;adas por las instituciones coloniales de Encomienda y Hacienda en estos territorios, hicieron de catalizadoras de los preceptos autoritarios de corte religioso para acendrar el car&aacute;cter autoritario medular de nuestra cultura (Guill&eacute;n Mart&iacute;nez, Fernando, <i>El poder pol&iacute;tico en Colombia</i>, Bogot&aacute;, Planeta, 1996). Ambas tareas est&aacute;n siendo ampliamente desarrolladas en Congote, <i>op. cit.</i>.    <br>  <sup><a name="num24"></a><a href="#nu24">24</a></sup>La investigaci&oacute;n adopta la precisi&oacute;n que sobre cultura propone North (<i>Instituciones, cambio institucional y desempe&ntilde;o econ&oacute;mico</i>, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1993, p. 55), tomada a su vez de Boyd    y Richerson: "Podemos definir la cultura como 'transmisi&oacute;n de una generaci&oacute;n a la siguiente, por la    ense&ntilde;anza y la imitaci&oacute;n, de conocimientos, valores y otros factores que influyen en la conducta'".    (Acudiendo paralelamente a Geertz &#91;<i>op. cit.</i>&#93;, podr&iacute;amos a&ntilde;adir al "influyen" de North, el concepto <i>explican</i>).    <br>  <sup><a name="num25"></a><a href="#nu25">25</a></sup>Schwimmer, Erik, <i>Religi&oacute;n y cultura</i>, Barcelona, Anagrama, 1982, p. 9.    <br>  <sup><a name="num26"></a><a href="#nu26">26</a></sup>Barabas, Alicia, "Editorial", en Barabas, A. M., <i>El mesianismo contempor&aacute;neo en Am&eacute;rica Latina</i>,      M&eacute;xico, Religiones Latinoamericanas, 1991.    <br>  <sup><a name="num27"></a><a href="#nu27">27</a></sup><i>Ibid., </i>pp. 7-21.    <br>  <sup><a name="num28"></a><a href="#nu28">28</a></sup>El concepto comunidad c&iacute;vica se toma &iacute;ntegramente de Putnam (<i>et al., op. cit.</i>), asociado con el del grado de capital social que acumula una regi&oacute;n o Estado. V&eacute;ase igualmente: Garc&iacute;a, Miguel, <i>Ciudadan&iacute;a, capital social y acci&oacute;n colectiva</i>, Bogot&aacute;, mimeo, Departamento de Ciencia Pol&iacute;tica, Universidad de        los Andes, 1999.    <br>  <sup><a name="num29"></a><a href="#nu29">29</a></sup>Ruiz, Germ&aacute;n, <i>et al</i>.,<i> El control pol&iacute;tico en la Constituci&oacute;n de 1991</i>, Bogot&aacute;, Contrato SECAB-CESO/    Uniandes, 2002.    <br>  <sup><a name="num30"></a><a href="#nu30">30</a></sup>Putnam <i>et al.</i>, <i>op. cit., </i>p. 120. Corriendo riesgos evidentes, la investigaci&oacute;n podr&iacute;a afirmar incluso que existiera una imbricada relaci&oacute;n entre la noci&oacute;n de participaci&oacute;n, y la comprensi&oacute;n neoinstitucioinalista de lo pol&iacute;tico. Ello se propone aqu&iacute;, s&oacute;lo como potencial l&iacute;nea de investigaci&oacute;n.    <br>  <sup><a name="num31"></a><a href="#nu31">31</a></sup>Guti&eacute;rrez, Francisco, "Fragmentaci&oacute;n electoral y pol&iacute;tica tradicional en Colombia. Piezas para un rompecabezas en muchas dimensiones", en <i>Perfiles Latinoamericanos</i>, No. 20, junio, 2002, pp. 54-55).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num32"></a><a href="#nu32">32</a></sup>Ruiz, <i>et al., El control pol&iacute;tico..., op. cit.</i>    <br>  <sup><a name="num33"></a><a href="#nu33">33</a></sup>Ruiz, Germ&aacute;n y otros, <i>La dispersi&oacute;n pol&iacute;tica en Colombia: &iquest;problema o soluci&oacute;n? Los casos de Senado 1994-2002 y C&aacute;mara 1974-1998</i>, Bogot&aacute;, Departamento Ciencia Pol&iacute;tica, Universidad de los Andes, 2003.    <br>  <sup><a name="num34"></a><a href="#nu34">34</a></sup>La demostraci&oacute;n del aserto se hace por el m&eacute;todo del contrario: el hecho de que las manifestaciones pol&iacute;ticas colombianas tradicionalmente hayan estado marcadas con actos recurrentes de violencia, demostrar&iacute;a factualmente qu&eacute; tan impermeable ha sido la actuaci&oacute;n ciudadana frente al ejercicio pac&iacute;fico-institucionalizado de la pol&iacute;tica, en lo que coinciden diversos tratadistas que aparecen citados adelante. V&eacute;ase el apartado "Pregunta: &iquest;el ciudadano de cultura autoritaria puede ser participativo?". "Historiadores, antrop&oacute;logos y criminalistas debaten acerca de los or&iacute;genes espec&iacute;ficos (de la Mafia en Sicilia, la Camorra en Campania y la Ndrangheta en Calabria), pero la mayor&iacute;a coincide que est&aacute;n basados en los paradigmas tradicionales &#91;regionales&#93; de clientelismo y patronato autoritarista". (Putnam <i>et al.</i>, <i>op. cit., </i>pp. 146-147.    <br>  <sup><a name="num35"></a><a href="#nu35">35</a></sup>En relaci&oacute;n con las amenazas que surgen contra la vigencia de los partidos, ellas se explican, en primer lugar, por el lastre clientelar que asfixia su pleno y transparente ejercicio de lo pol&iacute;tico en Colombia (Bejarano, Ana Mar&iacute;a y Pizarro, Eduardo, <i>De la democracia "restringida" a la democracia "asediada"</i>, s. l., Universidad de Notre Dame, 2001; Guti&eacute;rrez, <i>op. cit.</i>; Manin, Bernard, <i>The Principles of Representative Government</i>, s. l., s. e., 1998; Mainwaring, Scott P., <i>Rethinking Party Systems in the Third Wave of Democratizacion</i>, s. l., Stanford University Press, 1999; Stokes, Susan, <i>Rethinking Clientelism</i>, s. l., Documento LASA, 2000; Nohlen, Dieter, <i>Sistemas electorales y partidos pol&iacute;ticos</i>, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1994; Pizarro, Eduardo, "La crisis de los partidos y los partidos en la crisis", en <i>Tras las huellas de la crisis pol&iacute;tica</i>, Bogot&aacute;, Tercer Mundo, 1996; Poulantzas, Nicos, <i>Estado, poder y socialismo</i>, Madrid, Siglo XXI, 1980, e <i>Introducci&oacute;n al estudio de la hegemon&iacute;a del Estado. Sobre el Estado capitalista</i>, Barcelona, Laia, 1977; Rodr&iacute;guez Raga, Juan Carlos, "Posibilidades y riesgos de la actual reforma electoral...", en <i>Revista de Teor&iacute;a del Derecho y An&aacute;lisis Jur&iacute;dico</i>, Bogot&aacute;, Universidad Nacional de Colombia, No. 11, noviembre, 1999; entre otros). N&oacute;tese al respecto c&oacute;mo la lectura de lo clientelar puede explicarse imbricada directamente con la existencia de patrones autoritarios (Putnam <i>et al.</i>, <i>op. cit.</i>, pp. 109, 132 y 146). Ahora, la pervivencia de los partidos puede analizarse m&aacute;s ampliamente debida a que el presidencialismo, t&iacute;pico del Estado de corte autoritario monop&oacute;lico actual, tiende a hacer cada vez m&aacute;s directas las relaciones Legislativo-Ejecutivo ahogando la funci&oacute;n intercomunicadora de los partidos entre el electorado y el Poder Ejecutivo por la v&iacute;a legislativa (Poulantzas, <i>Poder pol&iacute;tico y clases sociales en el Estado capitalista</i>, M&eacute;xico, Siglo XXI, 1998 y <i>Estado, poder y socialismo</i>, <i>op. cit.</i>).    <br>  <sup><a name="num36"></a><a href="#nu36">36</a></sup>Hagopian, <i>op. cit.</i>, pp. 896 y ss.; Powell, Bingham, <i>Elections as Instruments of Democracy. Majoritarian and Proportional Visions</i>, New Haven, Yale University Press, 2000; Ruiz y otros,<i> La dispersi&oacute;n pol&iacute;tica en Colombia, op. cit.</i>, entre otros.    <br>  <sup><a name="num37"></a><a href="#nu37">37</a></sup>Levi, Margaret, "A Model, a Method, and a Map. Rational Choice in Comparative and Historical Analysis", en Lichback y Zuckerman, <i>Comparative politics...</i>, s. l., Cambridge University Press, 1999, pp. 34-35.    <br>  <sup><a name="num38"></a><a href="#nu38">38</a></sup>Fromm,<i> op. cit.</i>, p. 218.    <br>  <sup><a name="num39"></a><a href="#nu39">39</a></sup>utnam <i>et al.</i>, <i>op. cit.</i>, p. 132.    <br>  <sup><a name="num40"></a><a href="#nu40">40</a></sup>"&#91;El problema&#93; de la precaria cultura pol&iacute;tica existente en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina    &#91;consiste en que&#93; las personas no poseen los elementos requeridos para ameritar el reconocimiento    cabal de la categor&iacute;a de ciudadanos" (Murillo, Gabriel, "Anotaciones sobre la crisis de la representaci&oacute;n    pol&iacute;tica en Am&eacute;rica Latina", en Jackish, Carlota &#91;comp.&#93;, <i>Representaci&oacute;n pol&iacute;tica y democracia</i>, Bogot&aacute;,    Fundaci&oacute;n Konrad Adenauer-CIEDLA, s. f. p. 74).    <br>  <sup><a name="num41"></a><a href="#nu41">41</a></sup>Tomando conceptos de Arias,<i> op. cit.</i>; Congote, <i>op. cit.</i>; Fromm, <i>op. cit.</i>; Geertz,<i> op. cit.</i>; Guill&eacute;n,<i> op. cit.</i>; Habermas, <i>op. cit.</i>; Tugendhat, Ernst, <i>&iquest;C&oacute;mo debemos entender la moral?</i>, Conferencia dictada en la Universidad Nacional de Colombia, Bogot&aacute;, 2000, y Uribe, Carlos, "Cultura, cultura de la violencia y violentolog&iacute;a", en <i>Revista Antropolog&iacute;a y Arqueolog&iacute;a</i>, Bogot&aacute;, Universidad de los Andes, vol. 6, No. 2, 1990.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num42"></a><a href="#nu42">42</a></sup>"Los &uacute;nicos interrogantes que &#91;...&#93; pueden proponerse leg&iacute;timamente son si la persona (comunidad) sobre la que hacemos recaer la responsabilidad de una acci&oacute;n particular &#91;...&#93; es la clase de persona &#91;o comunidad&#93; accesible a motivos normales -e. d., si se trata de una persona &#91;comunidad&#93; responsable- y si, en circunstancias dadas, puede esperarse que tal persona &#91;comunidad&#93; est&eacute; influida por las consideraciones y creencias que queremos imprimir en ella &#91;...&#93; Nuestra actitud &#91;...&#93; respecto al funcionamiento del orden social &#91;...&#93; est&aacute; &iacute;ntimamente ligada con los puntos de vista que tengamos acerca de <i>la responsabilidad</i>". (Hayek,V. F.,<i> Los fundamentos de la libertad</i>, tomo I, Barcelona, Folio, 1996, p. 99. La cursiva es del autor).    <br>  <sup><a name="num43"></a><a href="#nu43">43</a></sup>Tomando conceptos de North (<i>op. cit.</i>), se tratar&iacute;a de llamar la atenci&oacute;n aqu&iacute; acerca de que reformas pol&iacute;ticas que ponderan significativamente modificaciones formales, pero conservan intacto el ataque a las limitaciones informales sociales, no pueden llegar a generar las transformaciones que se dicen proponer. Esto es, se hace forzoso indagar acerca de qu&eacute; tanto acudiendo al "reformismo pol&iacute;tico" como salida a este problema, en Colombia le estuvi&eacute;ramos pidiendo peras al olmo, tal y como podr&iacute;a estarocurriendo actualmente con las iniciativas del nuevo gobierno (&Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez, 2002-2006). Con excepciones que pueden aparecer dentro del aparato constitucional de los fundadores del sistema estadounidense, en general no le competer&iacute;a a la herramienta constitucional en s&iacute; abocar transformaci&oacute;n cultural alguna. No se compromete este documento, por lo tanto, en la cr&iacute;tica de quienes proponen reiteradamente en Colombia que una tras otra reformas constitucionales (o una tras otra "reformas pol&iacute;ticas"), pudieran tener la clave del problema denunciado. Simplemente, porque tal y como se infiere al final, esta responsabilidad le estar&iacute;a asignada privilegiada y esencialmente, al aparato educativo del Estado.    <br>  <sup><a name="num44"></a><a href="#nu44">44</a></sup>Putnam<i> et al.</i>,<i> op. cit</i>., p. 87; ve&aacute;se tambi&eacute;n Garc&iacute;a, <i>op. cit.</i>. Por supuesto que los recurrentes &iacute;ndices de abstenci&oacute;n electoral; las persistentes evasi&oacute;n y elusi&oacute;n tributarias; las bajas tasas de denuncia y cooperaci&oacute;n con los aparatos de justicia, y nuestro escaso compromiso con las Fuerzas Militares del Estado son otros elementos explicativos de dichas indiferencia o impermeabilidad y, por ende, de lo precario de nuestro capital social; sin embargo, la investigaci&oacute;n los ubica como explicaciones secundarias de la hip&oacute;tesis.    <br>  <sup><a name="num45"></a><a href="#nu45">45</a></sup>Guti&eacute;rrez, Francisco y D&aacute;vila, Andr&eacute;s, "Paleont&oacute;logos o polit&oacute;logos. &iquest;Qu&eacute; podemos decir hoy sobre los dinosaurios?", en <i>Revista de Estudios Sociales</i>, Bogot&aacute;, Universidad de los Andes, No. 6, 2000.    <br>  <sup><a name="num46"></a><a href="#nu46">46</a></sup>Putnam <i>et al.</i>, <i>op. cit., </i>pp. 138 y ss.    <br>  <sup><a name="num47"></a><a href="#nu47">47</a></sup>Congote, <i>Colombia. Iliberalidad democr&aacute;tica y Estado en crisis</i>, Bogot&aacute;, Facultad de Jurisprudencia, Universidad del Rosario, 2003.    <br>  <sup><a name="num48"></a><a href="#nu48">48</a></sup>V&eacute;anse, entre otros, <i>El Tiempo</i>, 4 de agosto de 2002, p. 2-1 y 9 de agosto de 2002, p. 1-5.    <br>  <sup><a name="num49"></a><a href="#nu49">49</a></sup>Putnam<i> et al.</i>, <i>op. cit.</i>, pp. 116 y 146.    <br>  <sup><a name="num50"></a><a href="#nu50">50</a></sup>Al final se esboza de qu&eacute; manera el subaparato ideol&oacute;gico educativo del Estado se constituye en la    herramienta central mediante la cual todo sistema, y en particular &eacute;ste autoritario criollo, garantiza la    reproduccci&oacute;n de sus valores negativos, entre ellos el del temor y, al tiempo, constituye el aparato vital    para romperlos.    <br>  <sup><a name="num51"></a><a href="#nu51">51</a></sup>Fromm, <i>op. cit., </i>p. 164.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num52"></a><a href="#nu52">52</a></sup>Fuente: Archivo particular del investigador. Los casos que se presentan equivalen aproximadamente al 30% de los registros totales disponibles, tal y como se puede verificar en Congote, Bernardo, "Gait&aacute;n y el populismo. &iquest;Dos fantasmas?", art&iacute;culo en proceso de evaluaci&oacute;n para edici&oacute;n en <i>Revista Historia Cr&iacute;tica</i>, Bogot&aacute;, Universidad de los Andes, 2002. La investigaci&oacute;n expresamente se ha abstenido de capturar informaci&oacute;n inscrita en prensa catalogada como 'amarilla', con el fin de evitar discusiones innecesarias, pero no duda en afirmar que la probatoria se puede hacer todav&iacute;a m&aacute;s densa acudiendo a esas fuentes. Pero a su vez asume que esta probatoria tomada exclusivamente de prensa 'no amarilla' puede hacer m&aacute;s descarnado el diagn&oacute;stico.    <br>  <sup><a name="num53"></a><a href="#nu53">53</a></sup>La investigaci&oacute;n propone aqu&iacute; casos relacionados con la manera mediante la cual se desarrollan en Colombia los lazos de convivencia humana, de modo que se aprecia qu&eacute; tanto funcionan precariamente algunos mecanismos asociativo-cooperativos comunitarios sean vecinales, deportivos, &eacute;tnicos, institucionales, etc. Es claro que no existe conexi&oacute;n directa entre estos casos con lo propiamente pol&iacute;tico, esto si se excluyen los vinculados, por ejemplo, al fen&oacute;meno insurgente, pero ello no les priva de su utilidad para percibir la calidad del capital social y las escasas posibilidades de crear <i>comunidad c&iacute;vica </i>y por esta v&iacute;a, de construir <i>buen gobierno,</i> adoptando t&eacute;rminos de Putnam (<i>et al.</i>, <i>op. cit.</i>).    <br>  <sup><a name="num54"></a><a href="#nu54">54</a></sup>La investigaci&oacute;n presenta aqu&iacute; de qu&eacute; manera operan hacia el crimen diversos tipos de sociedades familiares o empresariales. Aunque no es f&aacute;cil, intenta excluir manifestaciones violentas contra empresa y familia producto de acciones insurgentes y contrainsurgentes. Fuente: Archivo particular del investigador, muestra del trabajo descriptivo elaborado en Congote, "Gait&aacute;n y el populismo. &iquest;Dos fantasmas?", <i>op. cit</i>.    <br>  <sup><a name="num55"></a><a href="#nu55">55</a></sup>No es &eacute;ste el lugar para proponer a fondo de qu&eacute; manera frente a las modalidades de guerra estudiadas, la de corte civil o interna caracteriza la manifestaci&oacute;n actual de la colombiana, pero asimismo, caracteriza sus manifestaciones a lo largo de la historia republicana. V&eacute;ase Congote,<i> Anatom&iacute;a religiosa de la guerra, op. cit. </i>    <br>  <sup><a name="num56"></a><a href="#nu56">56</a></sup>Es de manejo significativo en la bibliograf&iacute;a politol&oacute;gica el aserto seg&uacute;n el cual hay relaci&oacute;n lineal entre democracia y vida sociopol&iacute;tica no violenta. Rummel, R., <i>Power Kills. Democracy as a Method of Non-Violence</i>, New Brunswick and London, Transaction Publishers, 1997, y Nasi, Carlo, "Violencia pol&iacute;tica, democratizaci&oacute;n y acuerdos de paz. Algunas lecciones de Am&eacute;rica Latina", en <i>Revista de Estudios Sociales</i>, Bogot&aacute;, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los Andes, No. 8, 2001.    <br>  <sup><a name="num57"></a><a href="#nu57">57</a></sup>De Roux, <i>op. cit.</i>, pp. 16 y ss.    <br>  <sup><a name="num58"></a><a href="#nu58">58</a></sup>Gonz&aacute;lez, <i>op. cit.</i>, pp. 355 y ss.    <!-- ref --><br>  <sup><a name="num59"></a><a href="#nu59">59</a></sup>Acevedo, Dar&iacute;o, <i>La mentalidad de las &eacute;lites sobre la violencia en Colombia</i>, Bogot&aacute;, El &Aacute;ncora, 1995;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0124-0579200300020000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> Espa&ntilde;a, Gonzalo, <i>La guerra civil de 1885</i>, Bogot&aacute;, El &Aacute;ncora, 1985; Guill&eacute;n,<i> op. cit.</i>; Guti&eacute;rrez,<i> op. cit.</i>; Bushnell, David, <i>Colombia una naci&oacute;n a pesar de s&iacute; misma</i>, Bogot&aacute;, Planeta, 2000; Rubio, <i>op. cit. </i>S&aacute;nchez, <i>Ensayos de historia social y pol&iacute;tica del siglo XX</i>, Bogot&aacute;, El &Aacute;ncora, 1985; "Los intelectuales y la pol&iacute;tica", en <i>Revista An&aacute;lisis Pol&iacute;tico</i>, Bogot&aacute;, IEPRI-Universidad Nacional de Colombia, No. 38, sep.dic., 1990; <i>Guerra y pol&iacute;tica en la sociedad colombiana</i>, Bogot&aacute;, El &Aacute;ncora, 1991; <i>Bandoleros, gamonales y campesinos</i>, Bogot&aacute;, El &Aacute;ncora, 2000, y "Colombia. Sociedad de desarraigo", <i>op. cit.</i> Uribe, <i>op. cit.</i>).    <br>  <sup><a name="num60"></a><a href="#nu60">60</a></sup>Fuente: archivo particular de la investigaci&oacute;n. Se presentan casos equivalentes aproximadamente al 30% de los registros totales disponibles, tal y como resultan aplicados todos en Congote,<i> Anatom&iacute;a religiosa de la guerra, op. cit. </i>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num61"></a><a href="#nu61">61</a></sup>La informaci&oacute;n es estrictamente aleatoria y no considera fen&oacute;menos de mayor gravedad, como la eliminaci&oacute;n sistem&aacute;tica de m&aacute;s de tres millares de militantes de la izquierdista Uni&oacute;n Patri&oacute;tica durante los a&ntilde;os ochenta y noventa del siglo XX. A prop&oacute;sito excluye acciones ligadas expresamente con la violencia insurgente y contrainsurgente actuales.    <br>  <sup><a name="num62"></a><a href="#nu62">62</a></sup>Fromm, <i>op. cit.,</i> pp. 170-171. En estos postulados Fromm (1&ordf; ed. en ingl&eacute;s en 1947) anteceder&iacute;a    cronol&oacute;gicamente al menos, a los expuestos por Foucault.    <br>  <sup><a name="num63"></a><a href="#nu63">63</a></sup><i>Ibid., </i>p. 248.    <br>  <sup><a name="num64"></a><a href="#nu64">64</a></sup><i>Ibid., </i>pp. 160-162.    <br>  <sup><a name="num65"></a><a href="#nu65">65</a></sup>N&oacute;tese c&oacute;mo el precepto contrario constituye la base de la noci&oacute;n democr&aacute;tica de participaci&oacute;n, dado que el elector democr&aacute;ticamente puede (tiene el derecho a) ser elegido y a transformar desde adentro el ejercicio de la autoridad en su sociedad.    <br> "El sistema autoritario controla la energ&iacute;a y controla el cambio para &#91;...&#93; perservar el status quo del poder y, sobre todo, asegurar que su propia naturaleza y forma no sean cambiadas". (Rossman, Michael, <i>Summerhill pro y contra</i>, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1973, pp. 119-120).    <br> Se cae de su peso que un andamiaje de valores sociales negativos de este perfil, se constituye en otro elemento adicional para ahondar la brecha social. Ello se explicar&iacute;a porque, para peor, la red de valores y no s&oacute;lo el sistema pol&iacute;tico como tal -lo que suele argumentarse- ser&iacute;an los que se opusieran a la posibilidad de que cada ciudadano poseyera igualdad de oportunidades de ascenso colectivo. V&eacute;ase a manera de ejemplo c&oacute;mo el ex candidato Horacio Serpa confirma el supuesto criticado al afirmar que "La experiencia &#91;demuestra&#93; que el sistema no permite ejercer la oposici&oacute;n a cabalidad" (<i>El Tiempo</i>, 5 de agosto de 2002, p. 1-14). Frente a este aserto, la investigaci&oacute;n replicar&iacute;a, culturalmente hablando, que "el sistema" obedece a una red de valores sociales autoritarios constitutivamente opuestos al imperio de la noci&oacute;n democr&aacute;tica de oposici&oacute;n pol&iacute;tica. M&aacute;s all&aacute;, un individuo entrenado culturalmente en preceptos seg&uacute;n los cuales la autoridad no s&oacute;lo est&aacute; alejada de s&iacute;, sino que es, operativamente inexpugnable, se topar&iacute;a con que esta manera de hacer la pol&iacute;tica se constituyera en otra m&aacute;s de las "barreras a la entrada social" -tomando aqu&iacute; <i>a fortiori</i> un concepto de la teor&iacute;a microecon&oacute;mica adaptado literalmente a la "teor&iacute;a micropol&iacute;tica- (Ordeschook, Peter, <i>The Emerging Discipline of Political Economy</i>, s. l., Cambridge University Press, 1990, p. 24). Nuevamente aqu&iacute;, el paso de un marco social como el denunciado hacia uno de perfil violento en el ejercicio de la vida social, se ver&iacute;a, penosamente, &iexcl;l&oacute;gico!    <br>  <sup><a name="num66"></a><a href="#nu66">66</a></sup>T&eacute;ngase en cuenta que desde patrones de una &eacute;tica autoritaria, "...los esclavos han aprendido a encontrar satisfacci&oacute;n en su suerte &#91;...y&#93; los opresores a deleitarse con la crueldad". (Fromm, <i>op. cit</i>., p. 212).    <br>  <sup><a name="num67"></a><a href="#nu67">67</a></sup>Ross, <i>La cultura del conflicto, op. cit, </i>p. 94. Este tipo de tesis es refutada por el planteamiento racionalista, seg&uacute;n el cual el individuo puede hacerse "agente activo de la pol&iacute;tica &#91;reemplazando&#93; el modelo conductista seg&uacute;n el cual la gente act&uacute;a como reflejo de su socializaci&oacute;n temprana": la tesis se propone aqu&iacute; para enriquecer la discusi&oacute;n. (Ordeshook, <i>op. cit., </i>p. 19-20.    <br>  <sup><a name="num68"></a><a href="#nu68">68</a></sup>Hoyos, Libardo, "Educaci&oacute;n, democracia y modelo neoliberal. Una visi&oacute;n desde la pedagog&iacute;a", en <i>El neoliberalismo. Debate abierto-seminario profesoral interfacultades</i>, Bogot&aacute;, Universidad Javeriana-Facultad de Teolog&iacute;a, 1999, p. 45. Las cursivas son del autor.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num69"></a><a href="#nu69">69</a></sup>A no ser, por supuesto, como se infiere en este documento, que individuos ajenos a la fuerza de estas cosas, al actuar muy racionalmente aqu&iacute; s&iacute;, valga decirlo, generen desde adentro de la escuela conciencia del problema y emprendan acciones resolutorias que arranquen transformaciones significativas sociales desde lo educativo a corto plazo en escuela y mediatamente en familia.    <br>  <sup><a name="num70"></a><a href="#nu70">70</a></sup>Foucault, Michel, <i>Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisi&oacute;n</i>, Buenos Aires, Siglo XXI, 1976, pp. 187-188. Las cursivas son del autor.    <br>  <sup><a name="num71"></a><a href="#nu71">71</a></sup>El balance de la program&aacute;tica estatal educativa contribuye a consolidar la perspectiva del asunto en    Colombia. En efecto, un experto educativo colombiano ha propuesto recientemente que "...si uno    compara esta d&eacute;cada con la anterior &#91;supuestamente los a&ntilde;os noventa con los ochenta del siglo XX&#93;, <i>no</i> se ha avanzado estructuralmente &#91;...&#93; al ritmo de lo que debiera ser la educaci&oacute;n dentro de un &#91;sic&#93;    proceso de desarrollo del pa&iacute;s". (<i>El Tiempo</i>, 31 de julio de 2002, p. 1-18).    <br>  <sup><a name="num72"></a><a href="#nu72">72</a></sup>Cfr. Poulantzas, <i>Introducci&oacute;n al estudio de la hegemon&iacute;a del Estado, op. cit.; Estado, poder y socialismo</i>, <i>op. cit.</i>, y <i>Poder pol&iacute;tico y clases sociales en el Estado capitalista, op. cit</i>.    <br>  <sup><a name="num73"></a><a href="#nu73">73</a></sup>Fromm, <i>op. cit., </i>p. 163.    <br>  <sup><a name="num74"></a><a href="#nu74">74</a></sup>Poulantzas,<i> Estado, poder y socialismo</i>, <i>op. cit.</i> (Introducci&oacute;n y primera parte). Esta concepci&oacute;n      objetivista del Estado denunciada por Poulantzas resulta atentatoria contra la vigencia de los conceptos de democracia representativa y participativa, sin importar, por supuesto, que se alegue      argumentalmente como arropada bajo el manto 'democr&aacute;tico'.    <br>  <sup><a name="num75"></a><a href="#nu75">75</a></sup>El iliberalismo democr&aacute;tico se entiende aqu&iacute; dentro de los patrones propuestos por David Collier y        Steven Levistky (<i>Democracy with Adjectives</i>, s. l., The Kellog Institute, Working Paper No. 230, 1996),        traducidos al desconocimiento de los derechos fundamentales ciudadanos. (Congote,<i> Colombia. Iliberalidad democr&aacute;tica, op. cit.</i>, y Nasi, <i>op. cit.</i>). Obs&eacute;rvese que un perfil significativo del nuevo gobierno        en Colombia gira precisamente en torno a sacrificar abiertamente y de nuevo derechos fundamentales,        ahora con el pretexto de que &eacute;se es el camino para reequilibrar las fuerzas de defensa en la guerra        interna, medida en la que tambi&eacute;n hay sospechoso apoyo mayoritario y ambos, la medida y su apoyo,        transpiran un claro tufillo autoritario.    <br>  <sup><a name="num76"></a><a href="#nu76">76</a></sup>Congote,<i> Anatom&iacute;a religiosa de la guerra, op. cit. </i>    <br>  <sup><a name="num77"></a><a href="#nu77">77</a></sup>Desde los conceptos de la <i>nueva alianza</i>, la Escuela de Bruselas est&aacute; sembrando una teor&iacute;a que    permite comprender por qu&eacute; situaciones caotizadas, como la colombiana, pueden admitir el funcionamiento coherente de aparatos o subaparatos de Estado, dado que gracias a esa coherencia se    dinamiza el caos. Con otras palabras, propone c&oacute;mo el caos es compatible con la existencia de    instituciones que alimenten el equilibrio inestable social y a la vez tiene esto como condici&oacute;n. (Prigogine,    Ilya y Stengers, Isabel, <i>La nueva alianza-metamorfosis de la ciencia</i>, Madrid, Alianza, 1990 y <i>El fin de las certidumbres</i>, Madrid, Taurus, 1997).    <br>  <sup><a name="num78"></a><a href="#nu78">78</a></sup>Aqu&iacute; tambi&eacute;n Colombia denunciar&iacute;a su alejamiento factual de los paradigmas de la modernidad,      problema que se est&aacute; tratando con amplitud en Congote (<i>Anatom&iacute;a religiosa de la guerra, op. cit.</i>). Pero,      adem&aacute;s, demuestra qu&eacute; tanto se hace perentorio formular un llamado de alerta en torno a la manera      como se aplican, sin beneficio de inventario en nuestra ciencia pol&iacute;tica, paradigmas te&oacute;rico-democr&aacute;ticos extractados linealmente y sin beneficio de inventario, a partir de la experiencia anglosajona,      valorativamente diferente de algunos de nuestros patrones autoritarios.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num79"></a><a href="#nu79">79</a></sup>Este colof&oacute;n contribuye a desmitificar el valor 'salv&iacute;fico' que, autoritariamente hablando, le est&aacute; otorgando una amplia franja social a los llamados "procesos de paz". Entendidos nuestros asuntos de manera m&aacute;s arm&oacute;nica, ese otro bastoncillo del mesianismo criollo se desnuda cayendo en petici&oacute;n de principios tanto pol&iacute;tico como cultural.    <br>  <hr>     <p><b><i>BIBLIOGRAF&Iacute;A </i></b></p>      <p> Acevedo, Dar&iacute;o, <i>La mentalidad de las &eacute;lites sobre la violencia en Colombia</i>, Bogot&aacute;, El &Aacute;ncora, 1995.</p>     <!-- ref --><p>Archer, Ronald, <i>Party Strength and Weakness in Colombia's Besieged Democracy</i>, s. l., Stanford Press, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0124-0579200300020000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p>Arias, Ricardo, "Estado laico y catolicismo integral en Colombia. La reforma religiosa de L&oacute;pez Pumarejo", en <i>Revista Historia Cr&iacute;tica</i>, Departamento de Historia Universidad de los Andes, Bogot&aacute;, No. 19, enero-junio, 2000, pp. 69-106.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0124-0579200300020000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Ayala, C&eacute;sar, "Entre la religi&oacute;n y la pol&iacute;tica", en <i>Revista Historia Cr&iacute;tica</i>, Departamento de Historia Universidad de los Andes, Bogot&aacute;, No. 19, enero-junio, 2000, pp. 49-68.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0124-0579200300020000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Barabas, Alicia, "Editorial", en Barabas, A. M., <i>El mesianismo contempor&aacute;neo en Am&eacute;rica Latina</i>, M&eacute;xico, Religiones Latinoamericanas, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0124-0579200300020000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>_____, "Movimientos sociorreligiosos y ciencias sociales", en Barabas, A. M., <i>El mesianismo contempor&aacute;neo en Am&eacute;rica Latina</i>, M&eacute;xico, Religiones Latinoamericanas, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0124-0579200300020000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Bejarano, Ana Mar&iacute;a y Pizarro, Eduardo, <i>De la democracia "restringida" a la democracia "asediada"</i>, s. l., Universidad de Notre Dame, 2001 (fotocopia MCP, Uniandes).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0124-0579200300020000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Bushnell, David, <i>Colombia una naci&oacute;n a pesar de s&iacute; misma</i>, Bogot&aacute;, Planeta, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000219&pid=S0124-0579200300020000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Collier, David y Levitsky, Steven, <i>Democracy with Adjectives</i>, s. l., The Kellog Institute, Working Paper No. 230, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000221&pid=S0124-0579200300020000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Conferencia Episcopal Colombiana (Confepiscopal), <i>Catecismo de la Iglesia cat&oacute;lica</i>, Bogot&aacute;, Librer&iacute;a Editrice Vaticana, 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000223&pid=S0124-0579200300020000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p>Congote, Bernardo, <i>&iquest;Es v&aacute;lida la pretensi&oacute;n de inocencia civil en una guerra civil? El caso de Colombia, </i>ensayo final del curso Teor&iacute;a y Din&aacute;mica de los Conflictos Armados I, dictado por el profesor Armando Borrero, en cumplimiento de la opci&oacute;n de resoluci&oacute;n de conflictos armados dentro de la Maestr&iacute;a en Ciencia Pol&iacute;tica, 1er semestre, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000225&pid=S0124-0579200300020000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>_____, <i>Anatom&iacute;a religiosa de la guerra. De c&oacute;mo una red de valores religiosos inoculados en la Colombia temprana, tambi&eacute;n constituye un dispositivo de la violencia pol&iacute;tica colombiana</i>, Bogot&aacute;, Maestr&iacute;a Ciencia Pol&iacute;tica Universidad de los Andes, tesis bajo revisi&oacute;n de director, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000227&pid=S0124-0579200300020000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>_____, "Gait&aacute;n y el populismo. &iquest;Dos fantasmas?", art&iacute;culo en proceso de evaluaci&oacute;n para edici&oacute;n en <i>Revista Historia Cr&iacute;tica</i>, Bogot&aacute;, Universidad de los Andes, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000229&pid=S0124-0579200300020000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>_____, <i>Colombia. Iliberalidad democr&aacute;tica y Estado en crisis</i>, Bogot&aacute;, Facultad de Jurisprudencia, Universidad del Rosario, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000231&pid=S0124-0579200300020000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Davis, Morton, <i>Introducci&oacute;n a la teor&iacute;a de juegos</i>, Madrid, Alianza, 1981.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000233&pid=S0124-0579200300020000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Deas, Malcom, <i>Intercambios violentos</i>, Bogot&aacute;, Taurus, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000235&pid=S0124-0579200300020000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>De Roux, Francisco, <i>Los precios de la paz</i>, Bogot&aacute;, CINEP, 1987.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000237&pid=S0124-0579200300020000900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Diamond, Larry, <i>et al</i>. (edits.), <i>Democracy in Developing Countries. Latin America</i>, Boulder (Colorado), Rienner, 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000239&pid=S0124-0579200300020000900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Espa&ntilde;a, Gonzalo, <i>La guerra civil de 1885</i>, Bogot&aacute;, El &Aacute;ncora, 1985.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000241&pid=S0124-0579200300020000900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Foucault, Michel, <i>Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisi&oacute;n</i>, Buenos Aires, Siglo XXI, 1976.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000243&pid=S0124-0579200300020000900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Fromm, Erich, <i>&Eacute;tica y sicoan&aacute;lisis, </i>M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1969.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000245&pid=S0124-0579200300020000900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Garc&iacute;a, Miguel, <i>Ciudadan&iacute;a, capital social y acci&oacute;n colectiva</i>, Bogot&aacute;, mimeo, Departamento de Ciencia Pol&iacute;tica, Universidad de los Andes, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000247&pid=S0124-0579200300020000900022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Geertz, Clifford, <i>The Interpretation of Cultures</i>, Nueva York, Harper Books, 1973.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000249&pid=S0124-0579200300020000900023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Gonz&aacute;lez, Fern&aacute;n, <i>Poderes enfrentados</i>, Bogot&aacute;, CINEP, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000251&pid=S0124-0579200300020000900024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Guill&eacute;n Mart&iacute;nez, Fernando, <i>El poder pol&iacute;tico en Colombia</i>, Bogot&aacute;, Planeta, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000253&pid=S0124-0579200300020000900025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Guti&eacute;rrez, Francisco, "Fragmentaci&oacute;n electoral y pol&iacute;tica tradicional en Colombia. Piezas para un rompecabezas en muchas dimensiones", en <i>Perfiles Latinoamericanos</i>, No. 20, junio, 2002, pp. 53-77.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000255&pid=S0124-0579200300020000900026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>_____, y D&aacute;vila, Andr&eacute;s, "Paleont&oacute;logos o polit&oacute;logos. &iquest;Qu&eacute; podemos decir hoy sobre los dinosaurios?", en <i>Revista de Estudios Sociales</i>, Bogot&aacute;, Universidad de los Andes, No. 6, 2000, pp. 39-49.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000257&pid=S0124-0579200300020000900027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p>_____, <i>Curso y discurso del movimiento plebeyo 1849/1854</i>, Bogot&aacute;, El &Aacute;ncora, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000259&pid=S0124-0579200300020000900028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Habermas, J&uuml;rgen, "Excurso. Trascendencia desde dentro, trascendencia hacia el m&aacute;s ac&aacute;", en <i>Textos y contextos</i>, Barcelona, Ariel, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000261&pid=S0124-0579200300020000900029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>_____, <i>La inclusi&oacute;n del otro. Estudios de teor&iacute;a pol&iacute;tica</i>, Barcelona, Paid&oacute;s, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000263&pid=S0124-0579200300020000900030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Hagopian, "Political Development Revisited", en <i>Comparative Political Studies</i>, vol. 33, Nos. 6-7, Aug.-Sep., 2000, pp. 880-911.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000265&pid=S0124-0579200300020000900031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Hayek, V. F., <i>Los fundamentos de la libertad</i>, tomo I, Barcelona, Folio, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000267&pid=S0124-0579200300020000900032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Hoyos, Libardo, "Educaci&oacute;n, democracia y modelo neoliberal. Una visi&oacute;n desde la pedagog&iacute;a", en <i>El neoliberalismo. Debate abierto-seminario profesoral interfacultades</i>, Bogot&aacute;, Universidad Javeriana-Facultad de Teolog&iacute;a, 1999, pp. 43- 54.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000269&pid=S0124-0579200300020000900033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Kohli, Atul, "The Role of Theory in Comparative Politics. A Symposium", en <i>World Politics Review</i>, vol. 48, No. 1, 1995-1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000271&pid=S0124-0579200300020000900034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Larosa, Michael, <i>De la derecha a la izquierda. La Iglesia cat&oacute;lica en la Colombia contempor&aacute;nea</i>, Bogot&aacute;, Planeta, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000273&pid=S0124-0579200300020000900035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Levi, Margaret, "A Model, a Method, and a Map. Rational Choice in Comparative and Historical Analysis", en Lichback y Zuckerman, <i>Comparative politics...</i>, s. l., Cambridge University Press, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000275&pid=S0124-0579200300020000900036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Mainwaring, Scott P., <i>Rethinking Party Systems in the Third Wave of Democratizacion</i>, s. l., Stanford University Press, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000277&pid=S0124-0579200300020000900037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Manin, Bernard, <i>The Principles of Representative Government</i>, s. l., s. e., 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000279&pid=S0124-0579200300020000900038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>_____; Przeworski, Adam, y Stokes, Susan, <i>Democracy, Accountability and Representation</i>, s. l., Cambridge University Press, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000281&pid=S0124-0579200300020000900039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Murillo, Gabriel, "Anotaciones sobre la crisis de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica en Am&eacute;rica Latina", en Jackish, Carlota (comp.), <i>Representaci&oacute;n pol&iacute;tica y democracia</i>, Bogot&aacute;, Fundaci&oacute;n Konrad Adenauer-CIEDLA, s. f., pp. 71-92.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000283&pid=S0124-0579200300020000900040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Nasi, Carlo, "Violencia pol&iacute;tica, democratizaci&oacute;n y acuerdos de paz. Algunas lecciones de Am&eacute;rica Latina", en <i>Revista de Estudios Sociales</i>, Bogot&aacute;, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los Andes, No. 8, 2001, pp. 93-102.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000285&pid=S0124-0579200300020000900041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Nietzsche, Friedrich, <i>Sobre la genealog&iacute;a de la moral. Un escrito pol&eacute;mico</i>, Madrid, Alianza, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000287&pid=S0124-0579200300020000900042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p>Nohlen, Dieter, <i>Sistemas electorales y partidos pol&iacute;ticos</i>, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000289&pid=S0124-0579200300020000900043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p>North, Douglass C., <i>Instituciones, cambio institucional y desempe&ntilde;o econ&oacute;mico</i>, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000291&pid=S0124-0579200300020000900044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Ordeshook, Peter, <i>The Emerging Discipline of Political Economy</i>, s. l., Cambridge University Press, 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000293&pid=S0124-0579200300020000900045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Pizarro, Eduardo, "La crisis de los partidos y los partidos en la crisis", en <i>Tras las huellas de la crisis pol&iacute;tica</i>, Bogot&aacute;, Tercer Mundo, 1996, pp. 205-234.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000295&pid=S0124-0579200300020000900046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Poulantzas, Nicos, <i>Introducci&oacute;n al estudio de la hegemon&iacute;a del Estado. Sobre el Estado capitalista</i>, Barcelona, Laia, 1977.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000297&pid=S0124-0579200300020000900047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>_____, <i>Estado, poder y socialismo</i>, Madrid, Siglo XXI, 1980.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000299&pid=S0124-0579200300020000900048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>_____, <i>Poder pol&iacute;tico y clases sociales en el Estado capitalista</i>, M&eacute;xico, Siglo XXI, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000301&pid=S0124-0579200300020000900049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Powell, Bingham, <i>Elections as Instruments of Democracy. Majoritarian and Proportional Visions</i>, New Haven, Yale University Press, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000303&pid=S0124-0579200300020000900050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Prigogine, Ilya y Stengers, Isabel, <i>La nueva alianza-metamorfosis de la ciencia</i>, Madrid, Alianza, 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000305&pid=S0124-0579200300020000900051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>_____, <i>El fin de las certidumbres</i>, Madrid, Taurus, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000307&pid=S0124-0579200300020000900052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Profamilia, <i>Salud sexual y reproductiva en zonas marginadas. Situaci&oacute;n de las mujeres desplazadas</i>, Bogot&aacute;, Profamilia-UASID, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000309&pid=S0124-0579200300020000900053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>_____, <i>Salud sexual y reproductiva en Colombia. Encuesta nacional de demograf&iacute;a y salud. Resultados</i>, Bogot&aacute;, Profamilia-ICBF-USAIDUNICEF y otros, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000311&pid=S0124-0579200300020000900054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>_____, <i>Violencia contra las mujeres y los ni&ntilde;os en Colombia. Factores predictores</i>, Bogot&aacute;, Profamilia-UNFPA, s. f.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000313&pid=S0124-0579200300020000900055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Putnam, Robert, <i>et al.</i>, <i>Making Democracy Work. Civic Traditions in Modern Italy</i>, New Jersey, Princeton University Press, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000314&pid=S0124-0579200300020000900056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Rodr&iacute;guez Raga, Juan Carlos, "Posibilidades y riesgos de la actual reforma electoral...", en <i>Revista de Teor&iacute;a del Derecho y An&aacute;lisis Jur&iacute;dico</i>, Bogot&aacute;, Universidad Nacional de Colombia, No. 11, noviembre, 1999, pp. 203-214.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000316&pid=S0124-0579200300020000900057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Ross, Marc H., <i>La cultura del conflicto. Las diferencias interculturales en la pr&aacute;ctica de la violencia</i>, Barcelona, Paid&oacute;s, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000318&pid=S0124-0579200300020000900058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>_____, "Culture and Identity in Comparative Political Analysis", en Lichbach y Zuckerman, <i>Comparative Politics</i>, Cambridge, Cambridge University Press, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000320&pid=S0124-0579200300020000900059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Rossman, Michael, <i>Summerhill pro y contra</i>, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1973.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000322&pid=S0124-0579200300020000900060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Rubio, Mauricio, <i>Crimen e impunidad. Precisiones sobre la violencia</i>, Bogot&aacute;, Tercer Mundo-CEDE, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000324&pid=S0124-0579200300020000900061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Ruiz, Germ&aacute;n y otros, <i>La dispersi&oacute;n pol&iacute;tica en Colombia: &iquest;problema o soluci&oacute;n? Los casos de Senado 1994-2002 y C&aacute;mara 1974-1998</i>, Bogot&aacute;, Departamento Ciencia Pol&iacute;tica, Universidad de los Andes, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000326&pid=S0124-0579200300020000900062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p>_____, <i>El control pol&iacute;tico en la Constituci&oacute;n de 1991</i>, Bogot&aacute;, Contrato SECAB-CESO/Uniandes, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000328&pid=S0124-0579200300020000900063&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Rummel, R., <i>Power Kills. Democracy as a Method of Non-Violence</i>, New Brunswick and London, Transaction Publishers, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000330&pid=S0124-0579200300020000900064&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>S&aacute;nchez, Gonzalo, "Colombia. Sociedad de desarraigo", en <i>El Espectador</i>, <i>La Revista</i>, Bogot&aacute;, 26 de agosto de 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000332&pid=S0124-0579200300020000900065&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>_____, <i>Ensayos de historia social y pol&iacute;tica del siglo XX</i>, Bogot&aacute;, El &Aacute;ncora, 1985.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000334&pid=S0124-0579200300020000900066&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>_____, <i>Guerra y pol&iacute;tica en la sociedad colombiana</i>, Bogot&aacute;, El &Aacute;ncora, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000336&pid=S0124-0579200300020000900067&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>_____, "Los intelectuales y la pol&iacute;tica", en <i>Revista An&aacute;lisis Pol&iacute;tico</i>, Bogot&aacute;, IEPRI-Universidad Nacional de Colombia, No. 38, sep.dic., 1990, pp. 35 y ss.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000338&pid=S0124-0579200300020000900068&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>_____, y Maertens, Donny, <i>Bandoleros, gamonales y campesinos</i>, Bogot&aacute;, El &Aacute;ncora, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000340&pid=S0124-0579200300020000900069&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Schwimmer, Erik, <i>Religi&oacute;n y cultura</i>, Barcelona, Anagrama, 1982.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000342&pid=S0124-0579200300020000900070&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Stokes, Susan, <i>Rethinking Clientelism</i>, s. l., Documento LASA, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000344&pid=S0124-0579200300020000900071&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Tugendhat, Ernst, <i>&iquest;C&oacute;mo debemos entender la moral?</i>, Conferencia dictada en la Universidad Nacional de Colombia, Bogot&aacute;, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000346&pid=S0124-0579200300020000900072&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Uribe, Carlos, "Cultura, cultura de la violencia y violentolog&iacute;a", en <i>Revista Antropolog&iacute;a y Arqueolog&iacute;a</i>, Bogot&aacute;, Universidad de los Andes, vol. 6, No. 2, 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000348&pid=S0124-0579200300020000900073&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>  </font>      ]]></body><back>
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