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<journal-title><![CDATA[Estudios Socio-Jurídicos]]></journal-title>
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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">      <p><i>Art&iacute;culo de investigaci&oacute;n</i></p>      <p align="center"><font size="4"><b><i>Aproximaci&oacute;n al concepto de fuentes del derecho internacional</i></b></font></p>      <p align="center"><b>Marco Gerardo Monroy Cabra*</b></p>      <p>* Magistrado de la Corte Constitucional, presidente de la Academia Colombiana de Jurisprudencia, miembro del Instituto Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, miembro correspondiente de la Academia Argentina de Derecho Internacional. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:mgmonroy@cable.net.co">mgmonroy@cable.net.co</a>.</p>      <p>Recibido: abril de 2005 Aprobado: junio de 2005</p>  <hr>      <p><b><i>1. TEOR&Iacute;AS SOBRE EL CONCEPTO DE FUENTES DEL DERECHO INTERNACIONAL</i></b></p>      <p><b><i>1.1 Fuente y causa</i></b></p>      <p>La noci&oacute;n de "fuente" no es un&iacute;voca. Oppenheim<Sup><a href="#num1" name="nu1">1</a></Sup> la distingue de la causa explicando que ella no es la causa de la existencia de una corriente de agua. La norma jur&iacute;dica internacional es creada por una fuente de derecho y la fuente jur&iacute;dica recibe el car&aacute;cter de tal de una norma internacional anterior. Seg&uacute;n Sorensen,<Sup><a href="#num2" name="nu2">2</a></Sup> la expresi&oacute;n de fuentes del derecho:</p>      <blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&hellip; se encuentra tradicionalmente limitada a los m&eacute;todos de creaci&oacute;n de las normas jur&iacute;dicas, es decir, de las reglas generales y permanentes capaces de ser aplicadas, repetidamente, sin l&iacute;mite alguno. No se aplica a los m&eacute;todos de creaci&oacute;n de reg&iacute;menes especiales que impliquen derechos y deberes solamente para determinados sujetos, es decir -empleando un t&eacute;rmino com&uacute;n y familiar a la ciencia jur&iacute;dica- a las reglas particulares.</p> </blockquote>      <p>O sea, que en el campo del derecho internacional se aplican al derecho internacional general.</p>      <p><b><i>2. DISPARIDAD DE CRITERIOS</i></b></p>      <p>Luis Ignacio Savid-Bas y Arturo Santiago Pagliari<Sup><a href="#num3" name="nu3">3</a></Sup> resumen la controversia sobre las fuentes del derecho internacional as&iacute;:</p>      <blockquote>     <p>Respecto de la noci&oacute;n de "fuentes" la disparidad de lo que se adjudica como contenido del t&eacute;rmino es evidente; para algunos autores hasta la sustancia misma de las fuentes es distinta, admitiendo alguien que comprenden las pautas generales que informan el sistema normativo, limit&aacute;ndola otros a los procedimientos puramente voluntarios de creaci&oacute;n de reglas jur&iacute;dicas, a pesar del reconocimiento de normas de valor universal (erga omnes) e inderogables por las voluntades subjetivas. Las posturas contradictorias comprenden, asimismo, procedimientos concretos de elaboraci&oacute;n, destac&aacute;ndose las existentes acerca del car&aacute;cter que revisten determinados actos unilaterales, la jurisprudencia y la misma legislaci&oacute;n internacional.</p> </blockquote>      <p><b><i>2.1 Fuentes materiales y formales del derecho internacional</i></b></p>      <p>La distinci&oacute;n de Oppenheim entre fuente y causa se parece a la distinci&oacute;n entre fuente material y fuente formal. Antonio Truyol y Serra<Sup><a href="#num4" name="nu4">4</a></Sup> dice al respecto:</p>      <blockquote>     <p>Las fuentes materiales de derecho son aquellos factores que originan las normas jur&iacute;dico positivas. Estos factores son, de una parte, las exigencias dimanantes del derecho natural. Se trata de lo que Fran&ccedil;ois G&eacute;ny denomina donn&eacute;e rationnelle y donn&eacute;e id&eacute;elle, y Le Fur, donn&eacute;e moral. De otra, son fuentes materiales de derecho las situaciones hist&oacute;ricas, contingentes y mutables, que aquellas exigencias &eacute;tico-naturales est&aacute;n llamadas a regular; factores pol&iacute;ticos, sociol&oacute;gicos, econ&oacute;micos etc., en una palabra, el donn&eacute;e r&eacute;elle y el donn&eacute;e historique de G&eacute;ny, el donn&eacute;e historique y el donn&eacute;e &eacute;conomique de Le Fur.</p> </blockquote>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esto significa que la fuente material designa el origen del contenido de la regla y la formal es su formalizaci&oacute;n o consagraci&oacute;n.</p>      <p>Seg&uacute;n Georges Abi-Saab,<Sup><a href="#num5" name="nu5">5</a></Sup> la consagraci&oacute;n formal de las reglas, es decir, el reconocimiento de su calidad de derecho y de su pertenencia a un sistema jur&iacute;dico dado se hace seg&uacute;n uno de tres criterios posibles, a saber:</p>      <p>a) Seg&uacute;n el procedimiento formal de su producci&oacute;n o proclamaci&oacute;n como derecho. Se trata de un proceso din&aacute;mico preestablecido e institucionalizado. Este criterio es aplicado por la gran mayor&iacute;a de la doctrina a las llamadas fuentes formales. Kelsen critica el concepto de fuentes y lo reemplaza por el de "m&eacute;todos de creaci&oacute;n del derecho".<Sup><a href="#num6" name="nu6">6</a></Sup>    <br> b) Seg&uacute;n el lugar de su procedencia, a manera de un certificado de origen, pero sin tomar en consideraci&oacute;n la manera o el procedimiento por el cual han llegado a ser tales normas.    <br>  c) Por la costumbre, cuyo origen es, por definici&oacute;n, desconocido o incierto, pero en &eacute;l se pueden demostrar los elementos tradicionales de la costumbre (usus y opinio iuris).</p>      <p><b><i>2.2 Concepciones de Kelsen, Hart y Ago</i></b></p>      <p>Seg&uacute;n Julio A. Barberis,<Sup><a href="#num7" name="nu7">7</a></Sup> las concepciones de Kelsen y Hart<Sup><a href="#num8" name="nu8">8</a></Sup> sobre las fuentes del derecho se pueden aplicar al derecho internacional. En la teor&iacute;a pura del derecho, es necesario distinguir entre el procedimiento de creaci&oacute;n de la norma y la norma creada. En esta concepci&oacute;n,</p>      <blockquote>     <p>&hellip; la norma fundamental (Grundnorm) tiene por funci&oacute;n instituir a la costumbre como fuente del derecho internacional. En la costumbre se debe distinguir, por una parte, el procedimiento consuetudinario de creaci&oacute;n de normas y la norma consuetudinaria ya creada. A su vez, una de estas normas consuetudinarias, conocida generalmente con la expresi&oacute;n pacta sunt servanda, es la que erige a los tratados en fuente del derecho internacional. Aqu&iacute; tambi&eacute;n es preciso distinguir entre el procedimiento convencional de creaci&oacute;n de normas y la norma convencional producto de dicho proceso. Las sentencias judiciales o arbitrales encuentran su fundamento de validez en un tratado, que es el que establece el tribunal internacional, fija el procedimiento a seguir y el derecho aplicable.<Sup><a href="#num9" name="nu9">9</a></Sup></p> </blockquote>      <p>En cambio, en la teor&iacute;a de Hart, "el derecho internacional es un derecho primitivo y consiste s&oacute;lo en un conjunto de reglas primarias de obligaci&oacute;n que no est&aacute;n estructuradas como sistema por ninguna regla de reconocimiento. El derecho de gentes carece de reglas de reconocimiento, o sea, que sus normas no pueden ser identificadas mediante el recurso a una caracter&iacute;stica o marca general". Y sostiene que la validez de las normas internacionales se decide simplemente por la circunstancia de "si son aceptadas y funcionan como tales". As&iacute; pues, para la concepci&oacute;n de este autor, el derecho internacional no tiene fuentes.<Sup><a href="#num10" name="nu10">10</a></Sup></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El internacionalista Roberto Ago<Sup><a href="#num11" name="nu11">11</a></Sup> considera, por su parte, que derecho positivo es todo aquel que ha sido elaborado como producto de un proceso de creaci&oacute;n por una fuente jur&iacute;dica y ha sido previsto en una norma anterior. El derecho consuetudinario no ha sido creado por un procedimiento determinado por una norma, sino que es un "derecho espont&aacute;neo".</p>      <p><b><i>3. LA FORMACI&Oacute;N DE LAS NORMAS Y LA CREACI&Oacute;N DE DERECHOS Y OBLIGACIONES INTERNACIONALES</i></b></p>      <p>Frente al concepto equ&iacute;voco de fuentes, la doctrina ha hablado de la formaci&oacute;n de las normas y la creaci&oacute;n de derechos y obligaciones internacionales. Sin embargo, antes de analizar este nuevo enfoque de las mismas, consideramos que es aceptable la posici&oacute;n de Luis Ignacio Savid-Bas y Arturo Santiago Pagliari,<Sup><a href="#num12" name="nu12">12</a></Sup> en el sentido que:</p>      <blockquote>     <p>La utilizaci&oacute;n, en su contenido puramente formal del t&eacute;rmino fuentes, entiende como tales tan solo a los procesos de creaci&oacute;n o elaboraci&oacute;n de las normas jur&iacute;dicas internacionales y no a las normas existentes con prescindencia de su proceso de elaboraci&oacute;n. Se trata, en definitiva, de un problema de identificaci&oacute;n de la existencia de una norma obligatoria para los sujetos internacionales, cualesquiera hayan sido sus procesos de producci&oacute;n. La dilucidaci&oacute;n de esta cuesti&oacute;n tiene una estrecha relaci&oacute;n con la aplicaci&oacute;n del derecho existente, sin perjuicio que, en casos concretos, sea necesaria la identificaci&oacute;n de la norma, y de all&iacute; que, eventualmente, sea necesario indagar sobre su proceso de producci&oacute;n, ya sea &eacute;ste espont&aacute;neo o producto del consentimiento t&aacute;cito o expreso de los sujetos. Si la norma existe, su aplicaci&oacute;n se hace de necesario y obligatorio cumplimiento. Identificar y precisar la existencia de la norma como fuente del derecho es el procedimiento id&oacute;neo para su invocaci&oacute;n por los sujetos interesados, y necesario para el tribunal que la aplica; en esos supuestos, se har&aacute; referencia al proceso de producci&oacute;n o elaboraci&oacute;n o simplemente a su reconocimiento como una norma existente y obligatoria; se la tipificar&aacute;, como un tratado, una costumbre o un principio del derecho en general o del derecho internacional en particular.</p> </blockquote>      <p>Como se expuso, la doctrina actual analiza las fuentes bajo la denominaci&oacute;n de formaci&oacute;n del derecho internacional o, m&aacute;s espec&iacute;ficamente, la formaci&oacute;n de las normas y la creaci&oacute;n de derechos y obligaciones internacionales. Esta denominaci&oacute;n es adecuada, dado que la expresi&oacute;n "fuentes de derecho" es equ&iacute;voca, pues hay que distinguir entre la emanaci&oacute;n de la norma y su "causa" o factores sociales que han determinado su creaci&oacute;n. Adem&aacute;s, la distinci&oacute;n entre fuentes formales y fuentes materiales de la norma ha conducido a que se conserve como fuentes de producci&oacute;n jur&iacute;dica a las formales.</p>      <p>Existe relaci&oacute;n entre la formaci&oacute;n de las normas y la creaci&oacute;n de derechos y obligaciones internacionales. Si bien son las normas, convencionales o consuetudinarias, las que constituyen el derecho objetivo en el orden internacional, de ellas se derivan, subjetivamente, derechos concretos y obligaciones jur&iacute;dicas para sus destinatarios. Pero estos derechos no s&oacute;lo surgen de tratados o costumbres internacionales, sino de actos jur&iacute;dicos internacionales o de actos obligatorios adoptados por las organizaciones internacionales. Al respecto, dicen Julio D. Gonz&aacute;lez Campos, Luis I. S&aacute;nchez Rodr&iacute;guez y Paz Andr&eacute;s S&aacute;enz de Santa Mar&iacute;a:<Sup><a href="#num13" name="nu13">13</a></Sup></p>      <blockquote>     <p>Lo anterior entra&ntilde;a, en &uacute;ltima instancia, admitir una unidad entre la dimensi&oacute;n objetiva y la subjetiva del ordenamiento internacional. Esto es, entre el derecho creado a trav&eacute;s de ciertos procesos o ciertos procedimientos espec&iacute;ficos del ordenamiento internacional y, de otra parte, los concretos derechos y obligaciones que las normas o los actos con eficacia normativa atribuyen o imponen a los sujetos. De suerte que el juez o el &aacute;rbitro internacional, para resolver un litigio, habr&aacute; de determinar si existe o no el concreto derecho o la obligaci&oacute;n que un Estado hace valer frente a otro; pero no por ello prescindir&aacute; de la norma o del acto con eficacia normativa que lo establece, cuyo sentido y alcance necesariamente deber&aacute; precisar y delimitar a este fin (asunto de la legalidad de la amenaza o el empleo de armas nucleares, Corte Internacional de Justicia &mdash;CIJ&mdash;, Recueil 1996, p. 237).</p> </blockquote>      <p>Por otro lado, hay que considerar la existencia en el orden internacional de ciertos procesos o procedimientos espec&iacute;ficos de creaci&oacute;n del derecho, en los que, seg&uacute;n H. Strebel, hay que tener en cuenta tres aspectos: en primer t&eacute;rmino, la existencia de factores sociales que determinan la creaci&oacute;n de las normas; en segundo lugar, un proceso de creaci&oacute;n jur&iacute;dica que puede prolongarse en el tiempo, y, en tercer lugar, el establecimiento de la norma. Seg&uacute;n los autores citados,<Sup><a href="#num14" name="nu14">14</a></Sup> los modos de creaci&oacute;n del derecho internacional son los siguientes:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>      <p>a) El primer proceso es el de formaci&oacute;n del "derecho espont&aacute;neo" o costumbre a partir del comportamiento de Estados soberanos. Seg&uacute;n jurisprudencia de la Corte Internacional de Justicia,<Sup><a href="#num15" name="nu15">15</a></Sup> la costumbre exige una convicci&oacute;n jur&iacute;dica (opinio iuris) y una pr&aacute;ctica real o comportamiento constante y uniforme, en ciertas situaciones, de los Estados directamente interesados.    <br> b) El proceso de formaci&oacute;n de un derecho escrito o de normas convencionales. En este caso lo esencial es el consentimiento com&uacute;n de los Estados. Este proceso est&aacute; establecido en los art&iacute;culos 6 a 18 de la Convenci&oacute;n de Viena sobre Derecho de los Tratados de 1969 y comprende la negociaci&oacute;n, la adopci&oacute;n del texto, la autenticaci&oacute;n de &eacute;ste y la manifestaci&oacute;n del consentimiento en obligarse por el tratado.    <br> c) En cuanto a la creaci&oacute;n del derecho en el &aacute;mbito de las organizaciones internacionales, es claro que sus &oacute;rganos no poseen la facultad de dictar verdaderas normas jur&iacute;dicas generales, pero s&iacute; pueden adoptar actos que poseen eficacia normativa para establecer derechos y obligaciones para los Estados miembros. Este proceso de formaci&oacute;n del derecho se rige por lo establecido tanto por el tratado constitutivo de la organizaci&oacute;n internacional como por lo previsto en el estatuto o reglamento del &oacute;rgano que lo adopta, y comprende la inclusi&oacute;n del tema en la agenda del &oacute;rgano, la presentaci&oacute;n de propuestas y enmiendas, y la deliberaci&oacute;n y votaci&oacute;n.    <br> d) Por &uacute;ltimo, un acto unilateral de un Estado puede crear, por s&iacute; solo, una obligaci&oacute;n para su autor y correlativos derechos en cuanto a su cumplimiento para otros Estados, si aqu&eacute;l ha tenido la intenci&oacute;n de obligarse. El derecho internacional atribuye eficacia jur&iacute;dica normativa inmediata al acto jur&iacute;dico unilateral, sin que sea necesario esperar la respuesta o aceptaci&oacute;n por parte de otros.</p> </blockquote>     <p>Es posible la interacci&oacute;n entre los distintos modos de formaci&oacute;n del derecho por cuanto un tratado puede dar origen a la formaci&oacute;n de la costumbre si otros Estados no obligados inician una pr&aacute;ctica conforme con el contenido de las normas convencionales. Y, a la inversa, una pr&aacute;ctica estatal incipiente puede cristalizar en una verdadera costumbre si un amplio n&uacute;mero de Estados aceptan su contenido en un tratado internacional. Esto significa que un tratado puede transformarse en costumbre al igual que &eacute;sta en tratado. Por esta raz&oacute;n, puede darse, seg&uacute;n la jurisprudencia, "la existencia de normas id&eacute;nticas en el derecho internacional convencional y consuetudinario".<Sup><a href="#num16" name="nu16">16</a></Sup> Por tanto, es posible la existencia de normas con el mismo contenido surgidas en dos procesos distintos de formaci&oacute;n del derecho internacional.</p>      <p>Hay que tener en cuenta que, como el proceso de formaci&oacute;n del derecho internacional es flexible, es posible que en la creaci&oacute;n de la costumbre intervengan actos que en s&iacute; no son obligatorios -como tratados que no han entrado en vigor, proyectos de art&iacute;culos de la Comisi&oacute;n de Derecho Internacional que codifique una materia, resoluciones no obligatorias de organizaciones internacionales-, por cuanto demuestran una convicci&oacute;n jur&iacute;dica general.</p>      <p><b><i>4. EL ART&Iacute;CULO 38 DEL ESTATUTO DE LA CORTE INTERNACIONAL DE JUSTICIA</i></b></p>      <p>El art&iacute;culo 38 del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia dice:</p>  <ol>       <li>La Corte, cuya funci&oacute;n es decidir conforme al derecho internacional las controversias que le sean sometidas, deber&aacute; aplicar:</li>    <ol type="a">         ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Las convenciones internacionales, sean generales o particulares, que establecen reglas expresamente reconocidas por los Estados litigantes;</li>         <li>La costumbre internacional como prueba de una pr&aacute;ctica generalmente aceptada como derecho;</li>         <li>Los principios generales de derecho reconocidos por las Naciones civilizadas;</li>         <li>Las decisiones judiciales y las doctrinas de los publicistas de mayor competencia de las distintas Naciones, como medio auxiliar para la determinaci&oacute;n de las reglas de derecho, sin perjuicio de lo dispuesto en el art&iacute;culo 59.</li>        </ol>         <li>La presente disposici&oacute;n no restringe la facultad de la Corte para decidir un litigio <i>ex aequo et bono</i>, si las partes as&iacute; lo convinieren.</li>     </ol>      <p>Este art&iacute;culo es la reproducci&oacute;n textual del correspondiente de la Corte Permanente de Justicia Internacional (16/12/20) con el a&ntilde;adido de la frase "cuya funci&oacute;n es decidir conforme al derecho internacional las controversias que le son sometidas".</p>      <p>Antes del Estatuto de la Corte Permanente de Justicia Internacional, las fuentes del derecho internacional fueron citadas en otro documento, la Convenci&oacute;n XII de La Haya del 18/10/07, que instituy&oacute; la Corte Internacional de Presas:</p>      <blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si la cuesti&oacute;n jur&iacute;dica litigiosa estuviese prevista en un convenio vigente entre el beligerante apresador y la potencia que sea parte en el litigio o a la cual pertenezca el s&uacute;bdito litigante, el tribunal se atendr&aacute; a las disposiciones de este convenio. A falta de estas estipulaciones, el tribunal aplicar&aacute; las normas del derecho internacional. Si no hubiere reglas generales reconocidas, resolver&aacute; el tribunal conforme a los principios generales de la justicia y de la equidad.</p> </blockquote>      <p>Respecto a las fuentes formales de derecho internacional, la doctrina se refiere usualmente al art&iacute;culo 38 del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia que determina el derecho aplicable por dicho tribunal. Este art&iacute;culo ha sido criticado porque su redacci&oacute;n es defectuosa y ambigua y, adem&aacute;s, adolece de omisiones importantes.</p>      <p>El art&iacute;culo 38 contiene fuentes principales como los tratados y la costumbre. Tradicionalmente, se consideraba que exist&iacute;a una jerarqu&iacute;a que empezaba con los tratados, segu&iacute;a con la costumbre y, luego, con los principios generales de derecho.<Sup><a href="#num17" name="nu17">17</a></Sup> Sin embargo, en la doctrina actual hay consenso en que no hay jerarqu&iacute;a formal entre tratados y costumbre. En caso de conflicto, la prioridad se establece seg&uacute;n las reglas generales de los conflictos en el tiempo (<i>lex specialis derogat lex generalis, lex posterior derogat priori</i>). As&iacute; mismo, una fuente subsidiaria o supletiva es la constituida por "los principios generales de derecho reconocidos por las naciones civilizadas" (art. 38/1/c).</p>      <p>Esta f&oacute;rmula fue un compromiso entre los positivistas, que quer&iacute;an limitar las fuentes formales a las dos primeras, y los naturalistas, que deseaban poner reglas suplementarias como "la conciencia jur&iacute;dica de los pueblos". La norma se refiere a los principios de derecho aplicables <i>in foro</i> dom&eacute;stico. Sin embargo, otros autores, como Paul Reuter, incluyen tambi&eacute;n los principios generales de derecho internacional.<Sup><a href="#num18" name="nu18">18</a></Sup></p>      <p>El art&iacute;culo 38 tambi&eacute;n enumera las fuentes auxiliares, que no pueden operar solas, sino en funci&oacute;n de otra fuente principal. &Eacute;stas son la jurisprudencia y la doctrina, que son formalmente fuentes interpretativas o cognitivas y sirven para identificar la materia normativa objeto de las tres primeras.</p>      <p>El citado art&iacute;culo 38 contiene una fuente adicional -la equidad-, que es un rol confiado al juez por las partes. La doctrina ha dicho que el juez internacional aplica la equidad <i>infla legem</i> y <i>praeter lege</i>,<Sup><a href="#num19" name="nu19">19</a></Sup> pero no <i>contra legem</i>.</p>      <p>Se ha considerado que la enumeraci&oacute;n de las fuentes formales contenida en el art&iacute;culo 38 del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia no es exhaustiva por no ser constitutiva, sino declarativa, en cuanto enuncia el derecho aplicable entre las partes en litigio. Adem&aacute;s, refleja el derecho internacional existente en 1920. Por esta raz&oacute;n, la doctrina dice que en la enumeraci&oacute;n del art&iacute;culo 38 hay fuentes que faltan: los actos jur&iacute;dicos unilaterales y las resoluciones de las organizaciones internacionales. Por tanto, es necesario referirnos someramente a estas otras dos fuentes.</p>      <p>Adem&aacute;s, el art&iacute;culo 38 no menciona, entre las fuentes, la sentencia emanada de la Corte ni las sentencias de otros tribunales internacionales. Sin embargo, como lo observa Ernesto de la Guardia,<Sup><a href="#num20" name="nu20">20</a></Sup> esta conclusi&oacute;n surge de los art&iacute;culos 59 y 94 del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia. Por tanto, las sentencias de la Corte son obligatorias para las partes respecto del caso <i>sub lite</i>.</p>      <p><b><i>5. LOS ACTOS O LAS DECLARACIONES UNILATERALES DE UN ESTADO QUE CREAN OBLIGACIONES JUR&Iacute;DICAS INTERNACIONALES</i></b></p>      <p>Hay que distinguir los actos unilaterales independientes de todo otro acto jur&iacute;dico, como la promesa, la renuncia y el reconocimiento, de otros actos unilaterales que se insertan en el contexto de un tratado, como la adhesi&oacute;n, las reservas y la denuncia de un tratado. Los primeros son verdaderos y los segundos son aparentes, por cuanto forman parte de un tratado.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Conforme a la jurisprudencia de la Corte Internacional de Justicia, en los asuntos de los ensayos nucleares,<Sup><a href="#num21" name="nu21">21</a></Sup> el acto unilateral de un Estado con eficacia normativa puede ser definido como aquella manifestaci&oacute;n de su consentimiento hecha con la intenci&oacute;n de producir efectos jur&iacute;dicos obligatorios respecto de una situaci&oacute;n concreta de hecho o de derecho, con independencia de la conducta de otro u otros sujetos de derecho internacional respecto a tal declaraci&oacute;n. Es fundamental la intenci&oacute;n de asumir la obligaci&oacute;n. La Corte ha dicho que "es esta intenci&oacute;n la que confiere a la declaraci&oacute;n el car&aacute;cter de un compromiso jur&iacute;dico, estando jur&iacute;dicamente obligado desde ese momento el Estado interesado a seguir una l&iacute;nea de conducta de conformidad con su declaraci&oacute;n".<Sup><a href="#num22" name="nu22">22</a></Sup> Esta tesis ha sido reiterada en dos ocasiones por la Corte: en el asunto de las actividades militares y paramilitares en y contra Nicaragua,<Sup><a href="#num23" name="nu23">23</a></Sup> respecto a una comunicaci&oacute;n transmitida por la Junta de Reconstrucci&oacute;n Nacional de Nicaragua a la OEA, donde aquella enumeraba sus objetivos. El segundo caso fue el asunto de la controversia fronteriza Burkina Faso/Mali, en un discurso relativo al eventual car&aacute;cter obligatorio para ese Estado de un procedimiento de arreglo de controversias. En estos dos casos, la Corte dijo que, conforme a la doctrina sentada en los asuntos de los ensayos nucleares, no estaba en presencia de actos unilaterales con efectos jur&iacute;dicos obligatorios para su autor, por cuanto no hab&iacute;a existido intenci&oacute;n de obligarse.<Sup><a href="#num24" name="nu24">24</a></Sup></p>      <p>El acto jur&iacute;dico unilateral del Estado debe interpretarse conforme a sus t&eacute;rminos, teniendo en cuenta las circunstancias en que se produjo,<Sup><a href="#num25" name="nu25">25</a></Sup> y considerando que el consentimiento es aut&oacute;nomo y no depende de la posterior actitud de otros sujetos de derecho internacional. Adem&aacute;s, debe haber sido expresado por una autoridad de un Estado con facultades en el &aacute;mbito de las relaciones internacionales, como jefes de Estado y de gobierno y ministros de Relaciones Exteriores.<Sup><a href="#num26" name="nu26">26</a></Sup> El acto jur&iacute;dico unilateral del Estado puede ser verbal.<Sup><a href="#num27" name="nu27">27</a></Sup>La Corte ha dicho que el cumplimiento de la obligaci&oacute;n asumida unilateralmente por un Estado se basa en la buena fe.</p>      <p><b><i>6. RESOLUCIONES DE LOS ORGANISMOS INTERNACIONALES</i></b></p>      <p>Existe un gran debate respecto de si las resoluciones de las organizaciones internacionales constituyen una fuente aut&oacute;noma de derecho internacional.<Sup><a href="#num28" name="nu28">28</a></Sup> En primer lugar, es claro que la Conferencia de San Francisco confiri&oacute; s&oacute;lo la facultad de dictar resoluciones obligatorias para los Estados miembros al Consejo de Seguridad de la ONU (art. 25 de la Carta). Dado que, en virtud del principio de la descolonizaci&oacute;n, ingresaron nuevos Estados a la ONU, se adoptaron numerosas resoluciones en la Asamblea General y se empez&oacute; a discutir si eran obligatorias jur&iacute;dicamente. Parte de la doctrina sostuvo que tales resoluciones constitu&iacute;an un <i>soft law</i>, especie de derecho <i>in statu nascendi</i> o derecho de menor valor vinculante. Si bien las resoluciones de la Asamblea General de la ONU constituyen factor importante en la formaci&oacute;n de la costumbre, la mayor&iacute;a de la doctrina no les concede efectos jur&iacute;dicos obligatorios.</p>      <p>El orden jur&iacute;dico de la Organizaci&oacute;n regula la competencia de la misma, el procedimiento que deben seguir cada uno de sus &oacute;rganos, la representaci&oacute;n y las relaciones con los dem&aacute;s sujetos de la comunidad internacional. En virtud de la competencia otorgada por los Estados, las autoridades comunitarias dictan reglamentos que tienen como destinatarios directos los individuos, o sea, trabajadores, comerciantes e industriales. Igualmente, las organizaciones internacionales tienen v&iacute;nculos con otros Estados, con otras organizaciones internacionales y con los dem&aacute;s sujetos de derecho de gentes. Las organizaciones celebran tratados con Estados y con otros sujetos de derecho internacional, tienen relaciones diplom&aacute;ticas con otros sujetos, y los Estados miembros de una organizaci&oacute;n suelen designar misiones permanentes ante ella como ante la OEA, la ONU, etc.</p>      <p>La facultad que una organizaci&oacute;n posee de dictar resoluciones tendientes a crear una regla de derecho en el orden jur&iacute;dico internacional est&aacute; se&ntilde;alada en el tratado constitutivo de aqu&eacute;lla o en un convenio complementario. Por ejemplo, en el art&iacute;culo 25 de la Carta de las Naciones Unidas o en el art&iacute;culo 20 del Tratado Interamericano de Asistencia Rec&iacute;proca (2/IX/47). Fuera de estos casos, las recomendaciones o resoluciones de las organizaciones internacionales no producen efectos jur&iacute;dicos <i>erga omnes</i>.</p>      <p>Expresa Sorensen<Sup><a href="#num29" name="nu29">29</a></Sup> que:</p>      <blockquote>     <p>Todas las decisiones de las instituciones internacionales se toman en virtud de las atribuciones que les confieren sus instrumentos constitutivos, ya sea expresa o impl&iacute;citamente. De modo que son actos de derecho y, como tales, capaces de producir determinadas consecuencias jur&iacute;dicas, que a veces se definen con mayor precisi&oacute;n en el instrumento constitutivo. Esta es la explicaci&oacute;n de su gran variedad, pues cada tratado constituyente ha establecido su r&eacute;gimen especial, frecuentemente muy singular. Por tanto, para determinar las consecuencias jur&iacute;dicas de los actos de una instituci&oacute;n internacional es necesario primero examinar su instrumento constitutivo o constituci&oacute;n.</p> </blockquote>      <p>Si la constituci&oacute;n no dice nada, por regla general los actos de las organizaciones internacionales no crean obligaciones para los Estados. Desde luego, hay que distinguir cuando la organizaci&oacute;n internacional act&uacute;a como sujeto de derecho internacional frente a otro sujeto, o realiza un acto unilateral (renuncia, aquiescencia, protesta, etc.), o bien establece relaciones jur&iacute;dicas con Estados no miembros u otras organizaciones internacionales, actos y relaciones que est&aacute;n regidos por el derecho internacional general. Por el contrario, cuando un &oacute;rgano de una organizaci&oacute;n internacional produce una norma dentro del ejercicio de las competencias atribuidas por el tratado constitutivo y sus destinatarios son los Estados miembros, otro &oacute;rgano de la propia organizaci&oacute;n o sus funcionarios, es claro que tal norma est&aacute; sujeta al ordenamiento jur&iacute;dico de la Organizaci&oacute;n y, especialmente, a su tratado constitutivo.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><i>7. MODIFICACI&Oacute;N Y EXTINCI&Oacute;N DE DERECHOS Y OBLIGACIONES INTERNACIONALES MEDIANTE EL COMPORTAMIENTO DE LOS ESTADOS</i></b></p>      <p>Se supone que el comportamiento de los Estados afectados implica una modificaci&oacute;n o extinci&oacute;n de derechos y obligaciones internacionales. Para estos efectos, hay que tener en cuenta diversos factores, como la notificaci&oacute;n que pone en conocimiento de otro u otros Estados un hecho o un acto al que pueden atribuirse consecuencias jur&iacute;dicas. Igualmente, la protesta, cuando un hecho o acto no se estima conforme al derecho internacional.</p>      <p>En relaci&oacute;n con un hecho susceptible de modificar la situaci&oacute;n jur&iacute;dica existente, el ordenamiento internacional exige que los Estados interesados se comporten en forma clara e inequ&iacute;voca. Esto es as&iacute; por cuanto el silencio o la abstenci&oacute;n pueden entra&ntilde;ar su aquiescencia o consentimiento con la modificaci&oacute;n del estado de cosas existente. Esto sucedi&oacute; en el asunto del Templo de Preah Vihear, donde Tailandia, frente a ciertos actos inequ&iacute;vocos de soberan&iacute;a realizados por Francia en el citado templo, en nombre de Camboya, no reaccion&oacute; en un plazo razonable, lo que conllevaba la aquiescencia de Tailandia.<Sup><a href="#num30" name="nu30">30</a></Sup></p>      <p>El comportamiento de los Estados debe ser examinado conforme a la buena fe y en relaci&oacute;n con las circunstancias de tiempo y su acci&oacute;n sobre dicha situaci&oacute;n. Existen dos elementos esenciales para que pueda producirse la modificaci&oacute;n de un derecho en una situaci&oacute;n concreta, en atenci&oacute;n al tiempo: uno, el ejercicio efectivo de un derecho durante un largo transcurso de tiempo por parte de un Estado, y dos, el silencio o la tolerancia de otros Estados directamente interesados. &Eacute;ste fue el caso de la soberan&iacute;a sobre la isla de Manguera en que El Salvador llev&oacute; pruebas de ejercicio de soberan&iacute;a desde finales del siglo XIX, sin protesta de Honduras, hasta que en 1991 protest&oacute; por primera vez, lo que fue rechazado por la Corte.<Sup><a href="#nu31" name="num31">31</a></Sup></p>      <p>El fundamento de la modificaci&oacute;n del derecho se produce por la buena fe, el reconocimiento, el <i>estoppel</i> y la aquiescencia. En cuanto al <i>estoppel</i> o doctrina de los actos propios, hay que advertir que ha sido reconocido expl&iacute;citamente por la Corte Internacional de Justicia.<Sup><a href="#nu32" name="num32">32</a></Sup></p>      <p><b><i>8. CONCLUSIONES</i></b></p>  <ol>       <li> Para analizar la creaci&oacute;n del derecho internacional, la doctrina se ha valido tradicionalmente de la noci&oacute;n de fuentes del derecho. Luego, para determinar cu&aacute;les son &eacute;stas, ha utilizado el art&iacute;culo 38 del Estatuto de la Corte Internacional.</li>    <br>          <li>El planteamiento tradicional anterior es inapropiado. En efecto, la noci&oacute;n de fuentes del derecho es equ&iacute;voca, porque la analog&iacute;a con un curso de agua requiere una distinci&oacute;n entre el origen de la norma y sus causas, lo que conduce a distinguir entre fuentes materiales y fuentes formales del derecho internacional. Por otra parte, la enunciaci&oacute;n del art&iacute;culo 38 no es completa. En efecto, adem&aacute;s de los tratados y la costumbre, como modos principales, la doctrina y la jurisprudencia reconocen otros dos modos, a saber: los actos adoptados por los &oacute;rganos de las organizaciones internacionales dentro del marco del tratado constitutivo de la organizaci&oacute;n, y los actos o las declaraciones unilaterales de un Estado que, frente a otro u otros Estados, pueden producir efectos jur&iacute;dicos. Asimismo, el citado art&iacute;culo 38 no menciona entre las fuentes las sentencias emanadas de la propia Corte ni las sentencias de otros tribunales internacionales que son obligatorias para las partes en el litigio. Las sentencias o los actos jurisdiccionales son normas jur&iacute;dicas particulares para un caso determinado.</li>    <br>        ]]></body>
<body><![CDATA[<li>La doctrina reciente habla de formaci&oacute;n del derecho en el orden internacional en cambio de fuentes del derecho internacional. As&iacute; mismo, se analiza la relaci&oacute;n entre la formaci&oacute;n de las normas y la creaci&oacute;n de derechos y obligaciones internacionales.</li>    <br>        <li>Los actos jur&iacute;dicos unilaterales realizados con la intenci&oacute;n de producir efectos jur&iacute;dicos obligatorios tienen eficacia normativa, como lo ha reconocido la jurisprudencia de la Corte Internacional de Justicia.</li>    <br>        <li>Las resoluciones de las organizaciones internacionales son vinculantes cuando el tratado constitutivo de la organizaci&oacute;n as&iacute; lo establece, como las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. En otras situaciones, pueden proporcionar pruebas importantes para determinar la aparici&oacute;n de una <i>opinio iuris</i> necesaria para el establecimiento de la costumbre. Sin embargo, en la mayor&iacute;a de casos, tales resoluciones no tienen efectos jur&iacute;dicos vinculantes.</li>     </ol>  <hr>      <p><b>Pie de p&aacute;gina</b></p>      <p><Sup><a href="#nu1" name="nu1">1</a></Sup> Oppenheim, L., <i>Internacional Law</i>, vol. 1 (8 ed., par H. Lauterpacht), Londres, Longmans, 1955, p. 24, p&aacute;rr. 15.    <br>  <Sup><a href="#nu2" name="num2">2</a></Sup> Sorensen, Max, <i>Manual de derecho internacional p&uacute;blico</i>, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1981, p. 152.    <br>  <Sup><a href="#nu3" name="num3">3</a></Sup> Savid-Bas, Luis Ignacio y Pagliari, Arturo Santiago, "Fuentes del derecho internacional. Los principios como fuente principal del derecho internacional", <i>Anuario Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional</i>, No. 16, 2003, pp. 507 y ss.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <Sup><a href="#nu4" name="num4">4</a></Sup>Truyol y Serra, Antonio, <i>Fundamentos de derecho internacional p&uacute;blico</i>, 3 ed., Madrid, Tecnos, 1977, p. 102.    <!-- ref --><br>  <Sup><a href="#nu5" name="num5">5</a></Sup> Abi-Saab, Georges, "Les sources du droit internacional: Essai de d&eacute;construction", en <i>El derecho internacional en un mundo en transformaci&oacute;n, Liber Amicorum</i> en homenaje al profesor Eduardo Jim&eacute;nez de Ar&eacute;chaga, Montevideo, Uruguay, Fundaci&oacute;n de Cultura Universitaria, 1994, p. 32.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0124-0579200500020000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><br>  <Sup><a href="#nu6" name="num6">6</a></Sup> Kelsen, Hans,<i> Th&eacute;orie pure du droit</i> (2 ed., traduite par Ch. Eisenmann), Par&iacute;s, Dalloz, 1962, p. 313.    <br>  <Sup><a href="#nu7" name="num7">7</a></Sup> Barberis, Julio A., <i>Formaci&oacute;n del derecho internacional</i>, Buenos Aires, &Aacute;baco de Rodolfo Desalma, 1994, pp. 27 y ss.    <br>  <Sup><a href="#nu8" name="num8">8</a></Sup> Kelsen, Hans, <i>Principles of International Law</i>, New York, Dobbs Ferry, 1952, pp. 303 y ss.; Hart, The Concept of Law, Oxford, Oxford University Press, 1961, pp. 77 y ss.    <br>  <Sup><a href="#nu9" name="num9">9</a></Sup> Barberis, <i>op. cit</i>., p. 27.    <br>  <Sup><a href="#nu10" name="num10">10</a></Sup> <i>Ibid</i>., p. 28.    <br>  <Sup><a href="#nu11" name="num11">11</a></Sup> Ago, Roberto, <i>Scienza giuridica e Diritto internazionale</i>, Milano, 1950; "Diritto positivo e diritto internazionale", en <i>Scritti di diritto internazionale in onore di Tomaso Perassi</i>, Milano, 1957, vol. 1, pp. 1 y ss. Cita de Julio A. Barberis, op. cit., p. 28.    <br>  <Sup><a href="#nu12" name="num12">12</a></Sup> Savid-Bas y Pagliari, <i>op. cit</i>., p. 509.    <br>  <Sup><a href="#nu13" name="num13">13</a></Sup> Gonz&aacute;lez Campos, Julio D.; S&aacute;nchez Rodr&iacute;guez, Luis I. y S&aacute;enz de Santa Mar&iacute;a, Paz Andr&eacute;s, <i>Curso de derecho internacional p&uacute;blico</i>, Madrid, Civitas, 1998, p. 120.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <Sup><a href="#nu14" name="num14">14</a></Sup> <i>Ibid</i>., p. 121.    <br>  <Sup><a href="#nu15" name="num15">15</a></Sup> Asunto de la plataforma continental, Libia/Malta, CIJ, 1985, p. 2.    <br>  <Sup><a href="#nu16" name="num1">16</a></Sup> Asuntos de la plataforma continental del Mar del Norte, CIJ, Recueil 1969, p. 95.    <br>  <Sup><a href="#nu17" name="num17">17</a></Sup> En este sentido, se puede citar, por ejemplo, a Podesta Costa, L. A. y Ruda, Jos&eacute; Mar&iacute;a, <i>Derecho internacional p&uacute;blico</i>, Buenos Aires, Tea, 1979, p. 13.    <!-- ref --><br>  <Sup><a href="#nu18" name="num18">18</a></Sup> Abi-Saab, Georges, <i>De la jurisprudence: quelques r&eacute;flexions sur son r&ocirc;le dans le d&eacute;veloppement du droit international</i>, M&eacute;lange D&iacute;ez de Velasco, Madrid, Tecnos, 1993, pp. 1-8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0124-0579200500020000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><br>  <Sup><a href="#nu19" name="num19">19</a></Sup> Ar&eacute;chaga, Eduardo Jim&eacute;nez de, "The Conception of Equity in Maritime Delimitations, Le droit international a l'heure de sa codification", en <i>Etudes en l&acute;honneur de Roberto Ago</i>, Milan, Giuffr&eacute;, 1987, pp. 229-239.    <br>  <Sup><a href="#nu20" name="num20">20</a></Sup> De la Guardia, Ernesto, <i>Derecho de los tratados internacionales</i>, Buenos Aires, &Aacute;baco de Rodolfo Desalma, 1997, pp. 34-35.    <br>  <Sup><a href="#nu21" name="num21">21</a></Sup> Corte Internacional de Justicia (CIJ), Recueil, 1974.    <br>  <Sup><a href="#nu22" name="num22">22</a></Sup> CIJ, Recueil, 1974, pp. 265-266.    <br>  <Sup><a href="#nu23" name="num23">23</a></Sup> <i>ibid</i>.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <Sup><a href="#nu24" name="num24">24</a></Sup> Gonz&aacute;lez C. et al., <i>op. cit</i>., p. 130.    <br>  <Sup><a href="#nu25" name="num25">25</a></Sup> CIJ, 1986, p. 574.    <br>  <Sup><a href="#nu26" name="num26">26</a></Sup> Asunto del Estatuto Jur&iacute;dico de Groenlandia Oriental, CPJI, Serie A/B, n&uacute;m 53, p.71, en declaraci&oacute;n del ministro noruego de Asuntos Exteriores, Sr. Ihlen.    <br>  <Sup><a href="#nu27" name="num27">27</a></Sup> CIJ, Recueil, 1974, p. 267; asunto de Templo de Preah Vihear, CIJ, Recueil, 1961, p. 32.    <!-- ref --><br>  <Sup><a href="#nu28" name="num28">28</a></Sup> Abi-Saab, Georges, <i>Les r&eacute;solutions dans la formation du droit international du d&eacute;veloppement</i>, Ginebra, IUHEI, 1971, pp. 9-10.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0124-0579200500020000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><br>  <Sup><a href="#nu29" name="num29">29</a></Sup> Sorensen, <i>op. cit</i>., p. 184.    <br>  <Sup><a href="#nu30" name="num30">30</a></Sup> CIJ, Recueil, 1962, p. 23.    <br>  <Sup><a href="#nu31" name="num31">31</a></Sup> Sentencia de CIJ de 11 de septiembre de 1992 en asunto de la controversia fronteriza terrestre, insular y mar&iacute;tima, "El Salvador/Honduras; Nicaragua interviniente".    <br>  <Sup><a href="#nu32" name="num32">32</a></Sup> Asuntos de plataforma continental del Mar del Norte, CIJ, Recueil, 1969, p. 26; asunto de actividades militares y paramilitares en y contra Nicaragua, competencia y admisibilidad, CIJ, Recueil, 1984, pp. 413-415; asunto Elettronica Sicula S.p.A (ELSI), CIJ, 1989, p. 44; asunto de la delimitaci&oacute;n de la frontera mar&iacute;tima en la regi&oacute;n del golfo de Maine (Canad&aacute;/Estados Unidos de Am&eacute;rica, CIJ, Recueil, 1984, pp. 304-305.</p>  <hr>      <p><b><i>BIBLIOGRAF&Iacute;A</i></b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Abi-Saab, Georges, "Les sources du droit internacional: Essai de d&eacute;construction", en <i>El derecho internacional en un mundo en transformaci&oacute;n</i>, <i>Liber Amicorum</i> en homenaje al profesor Eduardo Jim&eacute;nez de Ar&eacute;chaga, Montevideo, Uruguay, Fundaci&oacute;n de Cultura Universitaria, 1994, p. 32.</p>      <p>______,<i> De la jurisprudence: quelques r&eacute;flexions sur son r&ocirc;le dans le d&eacute;veloppement du droit international</i>, M&eacute;lange D&iacute;ez de Velasco, Madrid, Tecnos, 1993, pp. 1-8.</p>      <p>______, <i>Les r&eacute;solutions dans la formation du droit international du d&eacute;veloppement</i>, Ginebra, IUHEI, 1971, pp. 9-10.</p>      <!-- ref --><p>Ago, Roberto, <i>Scienza giuridica e Diritto internazionale</i>, Milano, 1950; "Diritto positivo e diritto internazionale", en <i>Scritti di diritto internazionale in onore di Tomaso Perassi</i>, Milano, 1957, vol. 1, pp. 1 y ss. Cita de Julio A. Barberis, <i>op. cit</i>., p. 28.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0124-0579200500020000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Ar&eacute;chaga, Eduardo Jim&eacute;nez de, "The Conception of Equity in Maritime Delimitations, Le droit international a l'heure de sa codification", en <i>Etudes en l'honneur de Roberto Ago</i>, Milan, Giuffr&eacute;, 1987, pp. 229-239.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0124-0579200500020000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Barberis, Julio A., <i>Formaci&oacute;n del derecho internacional</i>, Buenos Aires, &Aacute;baco de Rodolfo Desalma, 1994, pp. 27 y ss.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0124-0579200500020000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>De la Guardia, Ernesto, <i>Derecho de los tratados internacionales</i>, Buenos Aires, &Aacute;baco de Rodolfo Desalma, 1997, pp. 34-35.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0124-0579200500020000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Gonz&aacute;lez Campos, Julio D.; S&aacute;nchez Rodr&iacute;guez, Luis I. y S&aacute;enz de Santa Mar&iacute;a, Paz Andr&eacute;s, <i>Curso de derecho internacional p&uacute;blico</i>, Madrid, Civitas, 1998, p. 120.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0124-0579200500020000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Kelsen, Hans, <i>Th&eacute;orie pure du droit</i> (2 ed., traduite par Ch. Eisenmann), Par&iacute;s, Dalloz, 1962, p. 313.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0124-0579200500020000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <!-- ref --><p>______, <i>Principles of International Law</i>, New York, Dobbs Ferry, 1952, pp. 303 y ss.; Hart, <i>The Concept of Law, </i>Oxford, Oxford University Press, 1961, pp. 77 y ss.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0124-0579200500020000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Oppenheim, L., <i>Internacional Law</i>, vol. 1 (8 ed., par H. Lauterpacht), Londres, Longmans, 1955, p. 24, p&aacute;rr. 15.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0124-0579200500020000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Savid-Bas, Luis Ignacio y Pagliari, Arturo Santiago, "Fuentes del derecho internacional. Los principios como fuente principal del derecho internacional", <i>Anuario Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional</i>, No. 16, 2003, pp. 507 y ss.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0124-0579200500020000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Sorensen, Max,<i> Manual de derecho internacional p&uacute;blico</i>, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1981, p. 152.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0124-0579200500020000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Truyol y Serra, Antonio, <i>Fundamentos de derecho internacional p&uacute;blico</i>, 3 ed., Madrid, Tecnos, 1977, p. 102.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0124-0579200500020000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>      ]]></body><back>
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<nlm-citation citation-type="book">
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