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<journal-title><![CDATA[Estudios Socio-Jurídicos]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[De la Seguridad Nacional a la Seguridad Democrática: nuevos problemas, viejos esquemas]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[From national security to democratic security]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[ABSTRACT The purpose of this paper is to analyze the assumptions that are behind the recent discussion about the notion of security in the Colombia case. To be more precise, in this paper I discuss the principles and goals of the policies of defense of the current government that is called Democratic security. Finally, I will try to evaluate to which extend these policies produce a conceptual change in the field of nation's security.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>De la <I>Seguridad Nacional</I> a la <I>Seguridad Democr&aacute;tica</I>: nuevos problemas, viejos esquemas</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>From national security to democratic security</b></font></p>     <p align="center"><b>Carolina Galindo Hern&aacute;ndez</b><sup>*1</Sup></p>     <p><sup>*</sup>Sociologa, Universidad Nacional, con estudios de maestr&iacute;a en filosof&iacute;a Universidad Javeriana. Profesora de carrera Escuela de Ciencias Humanas, Universidad del Rosario. Investigadora del Grupo de Estudios sobre Identidad de la misma Escuela. Bogot&aacute;-Colombia    <br> <Sup>1</Sup> Este art&iacute;culo hace parte de la investigaci&oacute;n "An&aacute;lisis comprensivo de las interrelaciones entre tendencias actuales de la filosof&iacute;a pol&iacute;tica y los estudios sobre las transformaciones recientes del Estado naci&oacute;n en Colombia", realizada con el apoyo de Colciencias y de la Universidad del Rosario. </p>     <p>Recibido: abril 6 de 2005 Aprobado: mayo 26 de 2005 </p> <hr>     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>El objeto del presente ensayo ser&aacute;, entonces, examinar los presupuestos que animan las discusiones m&aacute;s recientes sobre el concepto de <I>seguridad</I> a la luz del caso colombiano, para ser m&aacute;s precisos, de la Pol&iacute;tica de Defensa y Seguridad Democr&aacute;tica, y evaluar hasta qu&eacute; punto logran constituirse realmente en un cambio de concepci&oacute;n en materia de seguridad. </p>     <p><I><b>Palabras clave</b></I>: Seguridad nacional, seguridad democr&aacute;tica, Colombia, violencia pol&iacute;tica, derechos humanos. </p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>ABSTRACT</b></p>     <p>The purpose of this paper is to analyze the assumptions that are behind the recent discussion about the notion of <I>security</I> in the Colombia case. To be more precise, in this paper I discuss the principles and goals of the policies of defense of the current government that is called Democratic security. Finally, I will try to evaluate to which extend these policies produce a conceptual change in the field of nation's security. </p>     <p><I><b>Key words</b>: </I>National security, democratic security, Colombia, political violence, human rights. </p> <hr>     <p align="right"><I>La soberan&iacute;a es el guardi&aacute;n que impide que el umbral indecidible entre violencia y derecho, naturaleza y lenguaje salga a la luz. Es necesario, empero, mantener fija la mirada precisamente sobre aquello que la estatua de la Justicia (que, como recuerda Montesquieu, era cubierta con un velo al proclamarse el estado de excepci&oacute;n) no deb&iacute;a ver, y, en consecuencia, sobre el hecho de que (como hoy est&aacute; claro para todos) </I>el estado de excepci&oacute;n es la regla, <I>que la nuda vida es inmediatamente portadora del nexo soberano y, como tal, est&aacute; hoy abandonada a una violencia que es tanto m&aacute;s eficaz en la medida en que es an&oacute;nima y cotidiana </I></p>     <p align="right">Giorgio Agamben    <br> Medios sin fin </p>     <p>La pregunta por el mantenimiento de la soberan&iacute;a y la seguridad del Estado se constituye hoy en d&iacute;a en una discusi&oacute;n central en el campo de las ciencias sociales y en el quehacer pol&iacute;tico, en la medida en que las transformaciones producidas por la globalizaci&oacute;n y por fen&oacute;menos como el terrorismo obligan a repensar las concepciones y a replantear las pol&iacute;ticas que en esta materia deben desarrollarse en los &aacute;mbitos local, nacional, regional y transnacional. </p>      <p>Si bien el final de la Guerra Fr&iacute;a se present&oacute; como el triunfo contundente de una concepci&oacute;n ideol&oacute;gica y de una particular estrategia de seguridad, parad&oacute;jicamente son mayores los interrogantes y retos que se plantean en esta materia a la hora de examinar las posibilidades del establecimiento de un nuevo orden mundial orientado a la expansi&oacute;n del modelo capitalista y del ideal democr&aacute;tico, pues esta tarea exige garant&iacute;as que permitan contrarrestar una serie de nuevas amenazas, las cuales constituyen un obst&aacute;culo para la realizaci&oacute;n de tal proyecto, como son el terrorismo, la inestabilidad pol&iacute;tica, la pobreza extrema, el crimen organizado, los peligros ambientales, entre otros. </p>      <p>Por otro lado, vale la pena se&ntilde;alar que estas nuevas amenazas ya no se plantean estrictamente en t&eacute;rminos militares, sino que abarcan igualmente la protecci&oacute;n en &aacute;reas pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas, societales y medioambientales, las cuales obligan al dise&ntilde;o e implementaci&oacute;n de nuevas estrategias de seguridad que puedan responder efectivamente a tales demandas de protecci&oacute;n. </p>     <p>Sin embargo, un primer examen de las <I>nuevas estrategias de seguridad </I>implementadas a escala mundial, especialmente despu&eacute;s de los acontecimientos del 11 de septiembre, cuestiona seriamente el car&aacute;cter <I>novedoso</I> de tales estrategias, en la medida en que el militarismo propio de doctrinas como la de la Seguridad Nacional sigue constituy&eacute;ndose como el marco de referencia central en su dise&ntilde;o e implementaci&oacute;n, especialmente, en los pa&iacute;ses que presentan un mayor grado de vulnerabilidad frente a nuevas amenazas como el terrorismo, el crimen organizado y la <I>privatizaci&oacute;n</I> de la guerra como es el caso de Colombia. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El objeto del presente ensayo ser&aacute;, entonces, examinar los presupuestos que animan las discusiones m&aacute;s recientes sobre el concepto de <I>seguridad</I> a la luz del caso colombiano, para ser m&aacute;s precisos, de la Pol&iacute;tica de Defensa y Seguridad Democr&aacute;tica, y evaluar hasta qu&eacute; punto logran constituirse realmente en un cambio de concepci&oacute;n en materia de seguridad. </p>     <p>El ensayo se encuentra dividido en tres partes. En la primera, se presentan algunos de los problemas y tendencias m&aacute;s importantes en las discusiones recientes sobre el concepto de seguridad. En la segunda, se reconstruyen las principales directrices del Plan de Desarrollo <I>Hacia un Estado Comunitario </I>y la Pol&iacute;tica de Defensa y Seguridad del actual gobierno colombiano, as&iacute; como algunas evaluaciones realizadas a esta estrategia despu&eacute;s de casi tres a&ntilde;os de implementaci&oacute;n. Por &uacute;ltimo, se presentan algunas tendencias en el balance realizado por determinados estudios en relaci&oacute;n con los desarrollos y resultados de esta Pol&iacute;tica de Defensa y Seguridad Democr&aacute;tica a la luz de los presupuestos examinados en la primera parte, con el fin de evaluar hasta qu&eacute; punto  una estrategia de seguridad y defensa como la adoptada por la actual administraci&oacute;n responde efectivamente a las <I>nuevas tendencias</I> en materia de seguridad. </p>      <p><font size="3"><b>Transformaciones del concepto y las doctrinas de seguridad</b></font></p>      <p>Uno de los principales problemas a la hora de establecer un consenso alrededor de los diferentes conceptos de <I>seguridad</I> es el de precisar el campo a partir del cual se inscribe la discusi&oacute;n. En este sentido, la seguridad puede entenderse como un fin social, una teor&iacute;a, un programa de investigaci&oacute;n o una disciplina.<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup> Sin embargo, es muy importante tener en cuenta que la discusi&oacute;n sobre la seguridad (bien sea de car&aacute;cter acad&eacute;mico, t&eacute;cnico y, sobre todo, pol&iacute;tico) se encuentra estrechamente relacionada con las transformaciones e intereses de car&aacute;cter social, econ&oacute;mico y pol&iacute;tico que animan permanentemente los debates e inciden significativamente en las directrices que sobre este particular asumen las diferentes instituciones y actores, especialmente en el contexto de las relaciones internacionales. </p>      <p>En este sentido, como afirma Nina Graeger, se ha experimentado, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, un mayor grado de comprensi&oacute;n del concepto de seguridad en las comunidades cient&iacute;ficas, pol&iacute;ticas y militares y, cada vez m&aacute;s, la seguridad est&aacute; siendo definida como la seguridad de los individuos y no solamente como la de los ciudadanos de un Estado particular.<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup></p>      <p>Sin embargo, la Organizaci&oacute;n de Naciones Unidas define estrictamente a la <I>seguridad</I> como una "situaci&oacute;n en la que un Estado se considera resguardado contra agresiones militares, presiones pol&iacute;ticas o coerciones econ&oacute;micas y significativas, obteniendo con ello libertad de acci&oacute;n para proseguir con su propio desarrollo y progreso". Tal definici&oacute;n se operacionaliza en las nuevas concepciones (tanto acad&eacute;micas como institucionales) en las que se expresa el concepto de <I>seguridad</I> despu&eacute;s del final de la Guerra Fr&iacute;a, periodo en el cual se cuestion&oacute; seriamente la hegemon&iacute;a del realismo pol&iacute;tico como referente explicativo de las relaciones internacionales y que dan cuenta de nuevas amenazas, vulnerabilidades y desaf&iacute;os para el sistema internacional, para los Estados, para las sociedades e, incluso, para los individuos<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup> en el contexto del surgimiento de una tercera generaci&oacute;n de derechos que &mdash;m&aacute;s all&aacute; de los derechos subjetivos y de los derechos sociales&mdash; no pueden ser tutelados en el marco del Estado nacional, estrecho para esta funci&oacute;n, sino en &aacute;mbitos m&aacute;s amplios, hasta planetarios, como es tambi&eacute;n el caso de los derechos ambientales.<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup> En suma, este <I>nuevo orden, </I>representa m&aacute;s bien una situaci&oacute;n de <I>caos</I> en la cual los esquemas explicativos de la realidad son desbordados por nuevos problemas, nuevas respuestas y nuevas agendas. En el caso de las discusiones sobre seguridad, &eacute;stas se presentan como una especie de nudo gordiano entre concepciones alternativas &mdash;que reflejan un cierto <I>nihilismo postmoderno</I>&mdash; y los paradigmas de la tradici&oacute;n ortodoxa del realismo pol&iacute;tico.<sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup></p>      <p>Efectivamente, una revisi&oacute;n de algunos balances sobre las teor&iacute;as y tratamientos del concepto de seguridad permite advertir una especie de <I>evoluci&oacute;n</I> del paradigma por medio de tres grandes momentos: 1) el establecimiento de la seguridad <I>nacional</I> como soporte fundamental de los nacientes estados modernos, 2) el paso a un sistema de seguridad <I>internacional</I>, y 3) la presentaci&oacute;n de un nuevo paradigma de seguridad <I>global</I>. </p>      <p>Cada uno de estos momentos se encuentra fuertemente ligado a los cambios acaecidos en el sistema internacional, as&iacute; como en el progreso intelectual de su interpretaci&oacute;n, y corresponden a una serie de valores y amenazas espec&iacute;ficas, as&iacute; como a las capacidades para afrontar los desaf&iacute;os propios de cada &eacute;poca. Igualmente, estas transformaciones han sido alimentadas por los avances en el perfeccionamiento tecnol&oacute;gico de la guerra, las comunicaciones y el crecimiento de la industria y el comercio.<sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></sup></p>      <p>Por otro lado, se presenta una tendencia muy importante en las nuevas discusiones sobre seguridad y es aqu&eacute;lla relacionada con la necesidad de establecer definiciones de car&aacute;cter m&aacute;s comprensivo,<sup><a name="nu8"></a><a href="#num8">8</a></sup> aunque tal necesidad coexista con una importante corriente de cient&iacute;ficos (y pol&iacute;ticos) que persisten en la reducci&oacute;n del concepto de seguridad a la seguridad del Estado entendida desde un punto de vista estrictamente militar y fiel a la doctrina del realismo pol&iacute;tico.<sup><a name="nu9"></a><a href="#num9">9</a></sup> A partir de tal necesidad, una noci&oacute;n de seguridad m&aacute;s comprensiva debe tener en cuenta el universo completo de los "asuntos humanos", as&iacute; como las nuevas amenazas: el crecimiento de la poblaci&oacute;n, el deterioro ambiental, la escasez de recursos energ&eacute;ticos, el tr&aacute;fico de drogas, el crimen transnacional y la destrucci&oacute;n de culturas ind&iacute;genas y de pueblos.<sup><a name="nu10"></a><a href="#num10">10</a></sup></p>      <p>De aqu&iacute; que se advierta en los debates y conceptualizaciones sobre el tema una <I>securitizaci&oacute;n</I> en diferentes niveles, entre los cuales podemos destacar como los m&aacute;s importantes la seguridad <I>nacional, </I>la seguridad <I>ciudadana, </I>la seguridad <I>humana</I>, la seguridad<I> cooperativa</I> y, como una novedad propia del caso latinoamericano y muy especialmente del colombiano, encontramos la seguridad<I> democr&aacute;tica</I>. De todas estas dimensiones, sin duda alguna, la seguridad <I>nacional</I> es la m&aacute;s conocida, aplicada y relevante en la medida en que se ha constituido hist&oacute;ricamente como uno de los fundamentos del nacimiento y consolidaci&oacute;n de los Estados nacionales. Sin embargo, este concepto adolece, igualmente, de ambig&uuml;edad en la medida en que la visi&oacute;n del entorno geopol&iacute;tico de cada pa&iacute;s var&iacute;a, al igual que sus intereses, y con ellos la manera de interpretar su idea de seguridad.<sup><a name="nu11"></a><a href="#num11">11</a></sup></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En efecto, la noci&oacute;n de seguridad es dif&iacute;cil de aprehender por su significado y car&aacute;cter cambiante, en la medida en que el lugar que ocupan los pa&iacute;ses en el sistema internacional altera sus condiciones para la b&uacute;squeda y mantenimiento de la seguridad. Por ejemplo, las condiciones de dependencia de los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos en el sistema mundial y la consolidaci&oacute;n de sus diferentes instituciones generan situaciones que merman o impiden su autonom&iacute;a y la posibilidad de que puedan trazar su propio derrotero en esta materia.<sup><a name="nu12"></a><a href="#num12">12</a></sup> Fueron precisamente estas condiciones de dependencia las que marcaron el sendero de la Doctrina de Seguridad Nacional, especialmente, en Am&eacute;rica Latina. Veamos. </p>      <p>La Doctrina de la Seguridad Nacional surge en el contexto posterior a la Segunda Guerra Mundial y se constituy&oacute; como una expresi&oacute;n de la macroteor&iacute;a militar del Estado, desplazando en importancia al concepto de defensa nacional.<sup><a name="nu13"></a><a href="#num13">13</a></sup> Esta doctrina se desarrolla en cuatro grandes etapas cronol&oacute;gicas que se refieren a sus antecedentes, gestaci&oacute;n, desarrollo y declinaci&oacute;n. Estas etapas comprenden la aparici&oacute;n del militarismo suramericano, la influencia pol&iacute;tico-militar de los Estados Unidos en Am&eacute;rica Latina, la Revoluci&oacute;n cubana y su impacto en el surgimiento de movimientos insurgentes en la regi&oacute;n de manera paralela con el desarrollo de un militarismo de nuevo cu&ntilde;o, hasta llegar a una etapa final que se inicia en el cambio de concepci&oacute;n estrat&eacute;gica estadounidense (desde el gobierno Carter), y se prolonga con el ascenso de los gobiernos civiles en la regi&oacute;n hasta la finalizaci&oacute;n de la Guerra Fr&iacute;a.<sup><a name="nu14"></a><a href="#num14">14</a></sup></p>      <p>Si bien el origen de esta doctrina se ubica oficialmente en pol&iacute;ticas destinadas a fortalecer el rol de los Estados Unidos en la defensa del hemisferio occidental (bajo los t&eacute;rminos del Pacto de R&iacute;o de 1947 y la Carta de la Organizaci&oacute;n de los Estados Americanos de 1948), autores como Buchanan sostienen que lo que emergi&oacute; en t&eacute;rminos de una doctrina estrat&eacute;gica para la regi&oacute;n no fue exactamente lo que Estados Unidos hab&iacute;a establecido en el Pacto de R&iacute;o; por el contrario, esta pol&iacute;tica se constituy&oacute; como la m&aacute;s implacable piedra angular de la geopol&iacute;tica en Am&eacute;rica Latina y el Caribe, dejando a su paso una serie de patolog&iacute;as y aberraciones como las continuas violaciones a los derechos humanos y la popularizaci&oacute;n de conceptos como <I>guerra sin reglas</I> o <I>guerra sucia</I>. </p>      <p>La Doctrina de Seguridad Nacional se establece a partir de nociones <I>org&aacute;nicas</I> de la sociedad que consideran al Estado como a una guarnici&oacute;n lista para la defensa externa y el control y la pacificaci&oacute;n internos (estrictamente fiel a la tradici&oacute;n del realismo pol&iacute;tico inaugurada por Hobbes), a trav&eacute;s de una promoci&oacute;n de una perspectiva darvinista de las relaciones internacionales en la que las naciones luchan por sobrevivir de acuerdo con sus capacidades para defender su territorio y soberan&iacute;a. </p>     <p>Con respecto a la paz interna, la doctrina enfatiz&oacute; en la necesidad de <I>extirpar</I>, si es necesario por v&iacute;as violentas, a la <I>maligna</I> subversi&oacute;n marxista-leninista, la cual lleg&oacute; eventualmente a incluir, en algunos casos, disciplinas acad&eacute;micas enteras (como la ciencia pol&iacute;tica, la sociolog&iacute;a o la psicolog&iacute;a), as&iacute; como implement&oacute; una visi&oacute;n <I>adecuada</I> de los valores sociales (usualmente definidos desde los par&aacute;metros del catolicismo romano, el capitalismo y el patriarcalismo). En este sentido, la Doctrina de la Seguridad Nacional implic&oacute; una reformulaci&oacute;n del pensamiento militar latinoamericano. </p>     <p>Esta perspectiva justific&oacute; tanto la represi&oacute;n sistem&aacute;tica a escala local como la ofensiva militar en el &aacute;mbito externo, las cuales no se encontraban contempladas en las propuestas establecidas por el gobierno norteamericano en la creaci&oacute;n del Sistema Interamericano de Defensa.<sup><a name="nu15"></a><a href="#num15">15</a></sup></p>      <p>Para efectos del presente trabajo, nos detendremos en el examen de las dos &uacute;ltimas etapas, en la medida en que en &eacute;stas se marca el sendero definitivo del conflicto armado colombiano y se presentan las transformaciones m&aacute;s significativas tanto de la doctrina en general, como de la aplicaci&oacute;n en el caso colombiano, en particular. Se advierte, entonces, que de manera paralela al triunfo de la Revoluci&oacute;n cubana y al florecimiento de toda una era revolucionaria, el continente americano se consolida como el campo de experimentaci&oacute;n de las estrategias militares de contrainsurgencia desarrolladas por Francia para confrontar los movimientos de independencia colonial en Argelia e Indochina, todo esto, en aras de atacar la <I>inestabilidad</I> regional considerada como el factor central que afectaba la seguridad del hemisferio.<sup><a name="nu16"></a><a href="#num16">16</a></sup></p>      <p>En esta etapa, la <I>disuasi&oacute;n</I> se constituye en el eje de la estrategia militar, y, para ello, se requiere una alta capacidad militar y la incorporaci&oacute;n de aliados regionales en la cruzada mundial contra el comunismo. A partir de este objetivo, la doctrina adquiere en el continente una serie de caracter&iacute;sticas que se ordenan en tres grandes grupos, a partir de los siguientes aspectos:<sup><a name="nu17"></a><a href="#num17">17</a></sup></p> <ol type="1">    <li><b><i>Relaciones pol&iacute;to militares</i></b>: sintervenci&oacute;n directa de los militares en sectores de la vida nacional ubicados fuera de su actividad profesional espec&iacute;fica; actuaci&oacute;n de la corporaci&oacute;n militar como la agencia integradora de la naci&oacute;n y no como una instituci&oacute;n que debe ser integrada por ella; relaciones pol&iacute;tico-militares dependientes en alto grado de la debilidad y desintegraci&oacute;n de las primeras y formaci&oacute;n de un n&uacute;cleo de civiles militaristas que ofrecen al sector castrense la ideolog&iacute;a que requieren para justificar su injerencia en la vida pol&iacute;tica.</li>     <li><b><i>Orden istitucional</i></b>: justificaci&oacute;n de la toma y ocupaci&oacute;n del poder civil por parte de los militares en t&eacute;rminos permanentes, con razones ideol&oacute;gicas y demag&oacute;gicas de salvaci&oacute;n nacional y formaci&oacute;n castrense eminentemente t&eacute;cnica.</li>     ]]></body>
<body><![CDATA[<li><b><i>Ideolog&iacute;a institucional</i></b>: reaccionarismo totalitario basado en una autoatribuci&oacute;n de representaci&oacute;n popular y del car&aacute;cter de los militares como salvadores de la naci&oacute;n; defensa de las tradiciones y valores de la <I>civilizaci&oacute;n occidental</I>, en contra del comunismo, el materialismo, la corrupci&oacute;n y otras amenazas a la supervivencia de la patria y la persona humana; en este sentido, todos los individuos y grupos que no acepten esta interpretaci&oacute;n de las tensiones internacionales deben ser considerados <I>enemigos</I>. Y contra los <I>enemigos internos</I> debe desencadenarse la llamada contrainsurgencia, que transforma la guerra fr&iacute;a en <I>guerra caliente</I> nacional, y, por &uacute;ltimo, se ejerce la administraci&oacute;n pol&iacute;tica sobre la base de la represi&oacute;n.<sup><a name="nu18"></a><a href="#num18">18</a></sup></li>    </ol>      <p>Aunque esta caracterizaci&oacute;n se puede equiparar con un modelo o <I>tipo ideal</I> de la doctrina para todo el continente, las aplicaciones y las dimensiones que puede adquirir una pol&iacute;tica de seguridad (como se hab&iacute;a se&ntilde;alado anteriormente) dependen significativamente de las condiciones particulares de cada Estado. Entre las especificidades que reviste el caso colombiano, se pueden destacar la tard&iacute;a profesionalizaci&oacute;n de las fuerzas armadas en el pa&iacute;s,<sup><a name="nu19"></a><a href="#num19">19</a></sup> el papel central de la violencia interna como el factor de desarrollo por excelencia de las instituciones militares nacionales, una fuerte continuidad de la subordinaci&oacute;n castrense a los gobiernos civiles (incluso en el interregno de 1953 a 1957, durante el gobierno militar de Rojas Pinilla), la situaci&oacute;n de un conflicto interno prolongado, <I>sui generis</I> en la regi&oacute;n, y una fuerte tendencia marcada hacia la "apoliticidad y no deliberancia" de los miembros de las fuerzas militares y de Polic&iacute;a a partir del comienzo de la etapa del Frente Nacional.<sup><a name="nu20"></a><a href="#num20">20</a></sup></p>      <p>En el desarrollo y aplicaci&oacute;n de la doctrina de la seguridad nacional en Colombia se puede destacar una serie de pol&iacute;ticas orientadas, b&aacute;sicamente, a ganar la confianza de la poblaci&oacute;n civil y a la lucha contrainsurgente. Estas pol&iacute;ticas pueden agruparse en una serie de planes que comienzan desde la formulaci&oacute;n del Plan Lazo (en 1960), hasta la formulaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n del Estatuto de Seguridad durante la administraci&oacute;n de Julio C&eacute;sar Turbay (19781982). Tales pol&iacute;ticas se adaptan y formulan a la luz de las transformaciones experimentadas por el conflicto, cuya etapa inicial se ubica en la lucha estrictamente bipartidista hasta llegar a la consolidaci&oacute;n de la lucha contra la acci&oacute;n de guerrillas subversivas, la mayor parte de ellas, de orientaci&oacute;n comunista. </p>      <p>Es necesario resaltar que la mayor parte de estos planes no hubieran podido llevarse a cabo sin la implementaci&oacute;n paralela de un "estado permanente de excepci&oacute;n"<sup><a name="nu21"></a><a href="#num21">21</a></sup> que brindara amplios poderes a la rama ejecutiva (y, sobretodo, a las fuerzas armadas) para la realizaci&oacute;n de acciones espec&iacute;ficas, como el juzgamiento de civiles por parte de tribunales militares, el entrenamiento militar de autodefensas en las zonas rurales (justificado, igualmente, por el principio de defensa civil), el establecimiento de zonas de orden p&uacute;blico y el acrecentamiento de operaciones militares contra las guerrillas.<sup><a name="nu22"></a><a href="#num22">22</a></sup></p>      <p>Despu&eacute;s del Estatuto de Seguridad, vendr&iacute;a el frustrado interregno de las negociaciones de paz del presidente Betancur (que, a la postre, culminar&iacute;a con la formaci&oacute;n y expansi&oacute;n de los grupos paramilitares) y la introducci&oacute;n de nuevas variables en el conflicto, como el narcotr&aacute;fico y las pr&aacute;cticas terroristas que se desarrollaron de manera paralela a la "vuelta a la democracia" de la mayor parte de los pa&iacute;ses del continente, proceso que culmin&oacute; con el fin de la Guerra Fr&iacute;a, a comienzos de la d&eacute;cada de los noventa. Esta serie de eventos se ha traducido, tradicionalmente, como una fase de declive de la doctrina de seguridad nacional y se traduce, m&aacute;s bien, en transformaciones que deben adoptar el concepto (y las pol&iacute;ticas) de seguridad a la luz de los nuevos cambios, que pueden traducirse bajo el esquema de las <I>nuevas guerras</I>. Sin embargo, un examen cuidadoso a estas transformaciones en los hechos (y en las concepciones de seguridad que les acompa&ntilde;an) podr&aacute; indicarnos de una manera m&aacute;s clara hasta qu&eacute; punto se han transformado, por lo menos en la pr&aacute;ctica, algunos de los principios m&aacute;s importantes que orientaron la doctrina de la seguridad nacional en Am&eacute;rica Latina en general, y en Colombia en particular, durante m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os. </p>      <p>Tales transformaciones se han asociado a la idea del surgimiento de una serie de nuevas <I>amenazas</I> para la seguridad nacional (y ahora global), que se presenta tras la <I>derrota</I> del comunismo. Estas amenazas, en palabras de Leal y Mason, se caracterizan por ser complejos problemas sociales de orden trasnacional y no amenazas interestatales. Al deterioro ambiental, el terrorismo, el contrabando de armas, la delincuencia electr&oacute;nica financiera y el narcotr&aacute;fico se sumar&aacute;n asuntos comunes en los pa&iacute;ses del sur como riesgos a la seguridad global, entre los que se destacan la inestabilidad de las democracias y la violaci&oacute;n de los derechos humanos. </p>     <p>Estos asuntos no solamente van a ocupar un lugar fundamental en las agendas de seguridad, sino que experimentar&aacute;n una especie de militarizaci&oacute;n en su tratamiento, es decir, se califican como <I>militares</I> variados problemas pol&iacute;ticos y sociales, sustituyendo su soluci&oacute;n por medidas generalmente represivas, que, con el tiempo, agravan esos problemas y tergiversan el ideal democr&aacute;tico.<sup><a name="nu23"></a><a href="#num23">23</a></sup></p>      <p>Sin duda alguna, el ejemplo paradigm&aacute;tico de la situaci&oacute;n anteriormente descrita lo constituye el tratamiento dado al problema del narcotr&aacute;fico por medio de la implementaci&oacute;n de una pol&iacute;tica <I>global</I> prohibicionista articulada a una serie de estrategias militares tendientes a combatir la producci&oacute;n y distribuci&oacute;n de drogas ilegales. </p>      <p>Teniendo en cuenta estas nuevas amenazas, las discusiones que animan actualmente la agenda de los estudios sobre seguridad plantean dos conjuntos de preguntas fundamentales: la primera tiene que ver con la manera  como se encuentra constituida la materia a <I>securitizar</I> (naci&oacute;n, Estado u otro grupo) y la segunda hace referencia a cu&aacute;les aspectos fundamentales (bienestar econ&oacute;mico, riesgo de violencia, deterioro ambiental) pueden ser ubicados bajo el signo de la seguridad. En otras palabras, la gran pregunta alrededor de la cual gravitan estos estudios es si la agenda de los estudios de seguridad deber&iacute;a estar limitada a los desaf&iacute;os intelectuales y pr&aacute;cticos que presenta el mundo de la posguerra fr&iacute;a o si, por el contrario, puede mantenerse aquella fuerte tendencia que restringe los estudios de seguridad al &aacute;mbito de los asuntos estrictamente militares en el contexto de los Estados nacionales o de alianzas multilaterales.<sup><a name="nu24"></a><a href="#num24">24</a></sup></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las transformaciones experimentadas en el tratamiento de los conceptos de seguridad reflejan un cambio importante: de una perspectiva estrictamente territorial (tr&aacute;tese de la seguridad nacional, internacional o global) se pasa a una dimensi&oacute;n mucho m&aacute;s <I>pol&iacute;tica</I> en su definici&oacute;n, que en el caso de contextos particulares como el latinoamericano y el colombiano, culminan en la idea de seguridad <I>democr&aacute;tica</I>. Esta idea se constituye como el arquetipo por excelencia de las concepciones m&aacute;s recientes de seguridad, sintetiza los cambios en el orden pol&iacute;tico y promueve la defensa sin cuartel de los dos grandes sistemas <I>vencedores</I> de la Guerra Fr&iacute;a: el capitalismo y la democracia liberal. </p>      <p>Antes de examinar detalladamente la construcci&oacute;n de este concepto y su ubicaci&oacute;n en el contexto colombiano, vale la pena presentar las concepciones precedentes y su evoluci&oacute;n hasta llegar a la formulaci&oacute;n del concepto paradigm&aacute;tico actual. En este orden de ideas, Leal y Mason presentan los siguientes modelos de seguridad: </p> <ol type="a">    <li><b><i>Humana</i></b>: este modelo parte de la premisa de que no son los Estados, sino los valores y el bienestar de los individuos y las comunidades los que constituyen el eje del orden global. La formulaci&oacute;n de este concepto se realiza en el contexto del reconocimiento de los individuos como sujetos leg&iacute;timos del derecho internacional. Esta concepci&oacute;n ampl&iacute;a la pregunta sobre contra qu&eacute; debe asegurarse, puesto que los individuos est&aacute;n amenazados por una serie mucho m&aacute;s amplia de cuestiones de las que son el Estado o la sociedad.<sup><a name="nu25"></a><a href="#num25">25</a></sup></li>     <li><b><i>Hemisf&eacute;rica cooperativa</i></b><I>: </I>este modelo es intr&iacute;nseco al modelo de comunidad de seguridad, en la que varios pa&iacute;ses comparten expectativas confiables de cambio pac&iacute;fico. Para el caso americano, se define como "un sistema de interacciones interestatales que, coordinando pol&iacute;ticas intergubernamentales, previene y contiene las amenazas a los intereses nacionales y evita que las percepciones que de &eacute;stas tienen los diversos Estados, se transformen en tensiones, crisis o abiertas confrontaciones".<sup><a name="nu26"></a><a href="#num26">26</a></sup> Adem&aacute;s, sugiere una nueva definici&oacute;n de las funciones militares y de las responsabilidades de las instituciones civiles en la seguridad, y ampl&iacute;a el marco de decisi&oacute;n de los Estados miembro, ante la obsolescencia del Tratado de Asistencia Rec&iacute;proca de 1947,<sup><a name="nu27"></a><a href="#num27">27</a></sup> dentro de la idea de seguridad cooperativa. A este esquema de multilateridad y cooperaci&oacute;n se suman la necesidad de redefinir las viejas amenazas, definir las nuevas y vincular los conceptos de <I>seguridad y democracia</I> en la regi&oacute;n.<sup><a name="nu28"></a><a href="#num28">28</a></sup></li>     <p>A estos dos modelos se suma, para efectos de la presente discusi&oacute;n, un tercer modelo que (podr&iacute;amos decir) toma prestados algunos elementos de los dos anteriores y los combina con algunos aspectos fundamentales de las nociones tradicionales de seguridad nacional. Tal es el caso de la seguridad:</p>     <li><i><b>Democr&aacute;tica</b></i>: si bien el t&eacute;rmino <I>seguridad democr&aacute;tica </I>tiene sus or&iacute;genes en discusiones sobre seguridad regional en Am&eacute;rica Latina, este modelo corresponde a una construcci&oacute;n que responde al caso espec&iacute;fico de Colombia. Aunque los documentos oficiales que presentan las directrices b&aacute;sicas de la pol&iacute;tica no establecen una definici&oacute;n precisa de seguridad <I>democr&aacute;tica, </I>parten de la idea seg&uacute;n la cual: "la seguridad no se entiende en primera instancia como la seguridad del Estado, ni tampoco como la  seguridad del ciudadano sin el concurso del Estado, sino como la protecci&oacute;n del ciudadano y de la democracia por parte del Estado, con la cooperaci&oacute;n solidaria y el compromiso de toda la sociedad. La seguridad <I>democr&aacute;tica</I> se funda en tres pilares: protecci&oacute;n de los derechos de todos los ciudadanos; protecci&oacute;n de los valores, la pluralidad y las instituciones democr&aacute;ticas y la solidaridad y la cooperaci&oacute;n de toda la ciudadan&iacute;a en defensa de los valores democr&aacute;cticos".<sup><a name="nu29"></a><a href="#num29">29</a></sup></li>    </ol>      <p>Los primeros indicios de una discusi&oacute;n sobre seguridad en t&eacute;rminos democr&aacute;ticos pueden encontrarse en el documento base de la Segunda Sesi&oacute;n Plenaria de la Comisi&oacute;n Sudamericana de Paz de Montevideo en 1988.<sup><a name="nu30"></a><a href="#num30">30</a></sup> La mayor parte de las propuestas y directrices de esta discusi&oacute;n se equiparan a los principios y pol&iacute;ticas propias de la <I>seguridad hemisf&eacute;rica cooperativa</I> y en ella se advierte la incorporaci&oacute;n de nuevas dimensiones que desbordan las competencias militares tradicionales como es el caso de la defensa y promoci&oacute;n de las identidades y tradiciones culturales de los pueblos sudamericanos, el desarrollo econ&oacute;mico, el equilibrio ecol&oacute;gico y el fortalecimiento cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico. La incorporaci&oacute;n de tales dimensiones respond&iacute;a efectivamente a las demandas de las nuevas concepciones y discusiones en materia de seguridad tendientes a la construcci&oacute;n de una definici&oacute;n m&aacute;s comprensiva de la misma. </p>      <p>Las discusiones sobre la relaci&oacute;n entre seguridad y democracia contin&uacute;an en el marco de la Organizaci&oacute;n de Estados Americanos hasta llegar a la  reflexi&oacute;n colectiva realizada de manera particular para el caso colombiano en el marco de los Talleres del Milenio (auspiciados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) y que, a la postre, culminar&iacute;a con la formulaci&oacute;n e implementaci&oacute;n del Plan de Desarrollo <I>Hacia un Estado Comunitario</I> de la administraci&oacute;n del actual presidente de Colombia, &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez. </p>      <p>Antes de hacer un examen a esta &uacute;ltima concepci&oacute;n de seguridad a la luz de sus desarrollos en Colombia, es necesario plantear la urgencia de discutir los alcances y limitaciones que puede presentar el debate sobre la seguridad, en la medida en que se ha ca&iacute;do en un uso casi irresponsable del t&eacute;rmino, al <I>securitizar</I> (por lo tanto militarizar) diferentes &aacute;reas de la vida social que quedan por fuera del alcance de los campos de acci&oacute;n de las fuerzas armadas en los diferentes pa&iacute;ses y que desborda ampliamente sus competencias. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A la defensa y seguridad del territorio y la poblaci&oacute;n se suman obligaciones como el apoyo al desarrollo econ&oacute;mico y social, la defensa de la identidad nacional, la protecci&oacute;n del medio ambiente, la atenci&oacute;n de desastres, la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica, el control de parques nacionales, el combate al crimen, entre otros.<sup><a name="nu31"></a><a href="#num31">31</a></sup></p>      <p>En este sentido, "es necesario tratar los problemas como tales, dilucidar sus especificidades, descubrir sus implicaciones pol&iacute;ticas y formular tratamientos adecuados para su soluci&oacute;n, antes que adscribirlos a una atiborrada agenda de seguridad con la esperanza de que un tratamiento sesgadamente militar los solucione como por arte de magia".<sup><a name="nu32"></a><a href="#num32">32</a></sup> Quiz&aacute; esta sea la situaci&oacute;n que caracteriza no solamente las discusiones generales sobre seguridad, sino la doctrina de la <I>seguridad democr&aacute;tica </I>en particular. Para ello, ser&aacute; necesario detenerse en su desarrollo, a partir de la experiencia paradigm&aacute;tica del caso colombiano. </p>      <p><font size="3"><b>Seguridad democr&aacute;tica: mano firme, &iquest;coraz&oacute;n grande?</b></font><sup><a name="nu33"></a><a href="#num33">33</a></sup></p>      <p>El 26 de mayo de 2002, con un porcentaje cercano al 53,2% del total de votos, &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez fue elegido como presidente de Colombia. Los exitosos resultados obtenidos en los comicios se explicaban, fundamentalmente, por la expectativa generada en diferentes sectores de la sociedad civil alrededor de una <I>pol&iacute;tica de mano dura</I> tendiente a la resoluci&oacute;n del conflicto armado que afecta al pa&iacute;s desde hace m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os. En contraste con la administraci&oacute;n inmediatamente anterior de Andr&eacute;s Pastrana, en la que se realizaron importantes concesiones a los grupos subversivos &mdash;especialmente a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)&mdash; en aras de una soluci&oacute;n negociada al conflicto, el programa de gobierno planteado por Uribe durante su campa&ntilde;a electoral ten&iacute;a a la <I>seguridad</I> como su pilar fundamental, por medio de una reorientaci&oacute;n en el tratamiento dado a los <I>enemigos internos </I>y a un fortalecimiento de la autoridad del Estado con el prop&oacute;sito de recuperar la soberan&iacute;a perdida en una buena parte del territorio nacional.<sup><a name="nu34"></a><a href="#num34">34</a></sup></p>      <p>En efecto, esta expectativa se fundamentaba a partir del recrudecimiento del conflicto armado experimentado en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os, que puede ser explicado desde la caracterizaci&oacute;n realizada por Mary Kaldor alrededor del surgimiento de las "nuevas guerras".<sup><a name="nu35"></a><a href="#num35">35</a></sup> Estos nuevos conflictos b&eacute;licos (en relaci&oacute;n particular con el caso colombiano) se identifican por un incremento significativo de la <I>privatizaci&oacute;n</I> de la violencia, as&iacute; como por nuevas estrategias de combate en las que resulta importante "cometer atrocidades desmesuradas y espectaculares e involucrar al mayor n&uacute;mero de personas en dichos cr&iacute;menes", de aqu&iacute; que el desplazamiento, el terrorismo y la aprehensi&oacute;n de rehenes se conviertan en elementos fundamentales del accionar militar.<sup><a name="nu36"></a><a href="#num36">36</a></sup></p>      <p>En estas estrategias de combate coexisten m&uacute;ltiples unidades de combate, tanto estatales como no estatales. Estos grupos, unidos a la delincuencia com&uacute;n, generan una amalgama de combatientes que es dif&iacute;cil de identificar y de controlar, pues, estos <I>ej&eacute;rcitos</I> ya no tienen una estructura tan jerarquizada como la de los ej&eacute;rcitos nacionales modernos, sino que, desde el punto de vista organizativo, est&aacute;n descentralizados y act&uacute;an en una mezcla de confrontaci&oacute;n y cooperaci&oacute;n, aun cuando pertenezcan a bandos contrarios.<sup><a name="nu37"></a><a href="#num37">37</a></sup></p>      <p>De manera paralela al proceso de paz<sup><a name="nu38"></a><a href="#num38">38</a></sup> desarrollado en la administraci&oacute;n de Andr&eacute;s Pastrana, se presenta una expansi&oacute;n tanto en el accionar de las FARC como en el de los grupos paramilitares, marcada por una tendencia favorable a la expansi&oacute;n del poder de estos &uacute;ltimos en algunas zonas consideradas anteriormente como "santuarios de los grupos guerrilleros". La tendencia de la disputa territorial de estos dos grupos es sintetizada por Fern&aacute;n Gonz&aacute;lez de la siguiente manera: </p>     <blockquote>     <p>Las dos fuerzas ilegales se han ido moviendo en sentido contrario. Las guerrillas han progresado de las zonas de colonizaci&oacute;n hacia las zonas econ&oacute;micas esenciales con estructuras sociales relativamente consolidadas. Los grupos paramilitares, a su vez, partiendo de zonas econ&oacute;micas relativamente integradas, se han ido desplazando hacia las zonas de colonizaci&oacute;n.<sup><a name="nu39"></a><a href="#num39">39</a></sup></p></blockquote>      <p>La disputa por el territorio y el control de ciertas actividades econ&oacute;micas tendientes a la financiaci&oacute;n de los grupos armados (como el tr&aacute;fico de gasolina y de narc&oacute;ticos) condujo a una degradaci&oacute;n a&uacute;n mayor del conflicto armado traducida, por ejemplo, en un fen&oacute;meno como el secuestro. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Efectivamente, el secuestro<sup><a name="nu40"></a><a href="#num40">40</a></sup> se constituy&oacute; en el caso paradigm&aacute;tico, podr&iacute;amos decir, en la <I>punta del iceberg</I> que puso en evidencia las transformaciones y degradaciones experimentadas por el conflicto, as&iacute; como los alcances de su expansi&oacute;n. A partir de 1997, se present&oacute; un aumento significativo en el n&uacute;mero de secuestros en el pa&iacute;s; en este a&ntilde;o, el n&uacute;mero de secuestrados en Colombia llegaba a los 1.600, mientras que en 1998 lleg&oacute; a 2.144 y en 1999 a 2.757. </p>      <p>Las estad&iacute;sticas se&ntilde;alaban, igualmente, que la mayor parte de estos secuestros eran cometidos por grupos subversivos como las FARC y el Ej&eacute;rcito de Liberaci&oacute;n Nacional (ELN), quienes incurren en una nueva modalidad de esta pr&aacute;ctica como los secuestros colectivos y las "pescas milagrosas",<sup><a name="nu41"></a><a href="#num41">41</a></sup> que lograron crear un clima de miedo frente al hecho de viajar por las carreteras del pa&iacute;s.<sup><a name="nu42"></a><a href="#num42">42</a></sup> El secuestro se plantea como el caso paradigm&aacute;tico de la degradaci&oacute;n del conflicto armado en el pa&iacute;s, en la medida en que, a diferencia del desplazamiento forzado y las masacres, se constituye en un fen&oacute;meno que afect&oacute; a toda suerte de clases y grupos sociales del pa&iacute;s, sin distinci&oacute;n alguna. Los secuestros comenzaron a moverse con flexibilidad por las capas sociales: de sectores altos se ha pasado a la clase media y, aun, a habitantes de menores  ingresos: "A cada uno, seg&uacute;n su posibilidad, es la l&iacute;nea de acci&oacute;n en estos casos", era la expresi&oacute;n de un guerrillero del ELN al ser cuestionado por esta nueva modalidad.<sup><a name="nu43"></a><a href="#num43">43</a></sup></p>      <p>La escalada del secuestro favoreci&oacute; un clima de rechazo casi generalizado al accionar de los grupos subversivos, tendencia que favoreci&oacute; de manera considerable el triunfo de una propuesta pol&iacute;tica como la planteada por el ex gobernador de Antioquia y ex senador &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez. </p>      <p>Este ambiente de miedo y rechazo generalizado entre diferentes sectores de la sociedad civil, sumado al fracaso de las negociaciones de paz en febrero de 2002, garantiz&oacute; el &eacute;xito de la propuesta de Uribe en t&eacute;rminos electorales. Su Plan de Desarrollo <I>Hacia un Estado Comunitario</I>, define a tal Estado <I>comunitario</I> como un "Estado participativo que involucre a la ciudadan&iacute;a en la consecuci&oacute;n de los fines sociales. Un Estado gerencial que invierta con eficiencia y austeridad los recursos p&uacute;blicos. Y un Estado que privilegie la autonom&iacute;a regional con transparencia, responsabilidad pol&iacute;tica y participaci&oacute;n comunitaria".<sup><a name="nu44"></a><a href="#num44">44</a></sup> En este documento, carta de navegaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas del poder ejecutivo, el primer objetivo que orienta la acci&oacute;n del gobierno es brindar <I>seguridad democr&aacute;tica</I>. &Eacute;ste se fundamenta a partir del supuesto seg&uacute;n el cual: "Sin seguridad no hay prosperidad, no hay sosiego y no puede haber futuro". </p>      <p>Como se hab&iacute;a mencionado en el ac&aacute;pite anterior, la discusi&oacute;n y la formulaci&oacute;n del concepto de <I>seguridad democr&aacute;tica</I> se hab&iacute;a expuesto previamente en el marco de las transformaciones recientes de la agenda de seguridad, a partir de sus concepciones <I>humana</I> y <I>hemisf&eacute;rica</I>, especialmente, desde la Organizaci&oacute;n de Estados Americanos. Para el caso colombiano, el primer esfuerzo de conceptualizaci&oacute;n de una pol&iacute;tica de seguridad democr&aacute;tica data de 2001 y se encuentra en el documento "Repensar a Colombia: hacia un nuevo contrato social".<sup><a name="nu45"></a><a href="#num45">45</a></sup> Las discusiones preparatorias de este documento congregaron a acad&eacute;micos, periodistas, militares retirados, prelados, entre otros, y su objetivo fundamental era: "formular propuestas concretas para alcanzar un nuevo contrato social basado en la coherencia que ofrecen la participaci&oacute;n democr&aacute;tica, la integralidad y el compromiso colectivo".<sup><a name="nu46"></a><a href="#num46">46</a></sup> Los lineamientos de esta conceptualizaci&oacute;n se encuentran en el cap&iacute;tulo V del documento "Seguridad Democr&aacute;tica para la paz", en el cual se plantea que la seguridad debe tener un car&aacute;cter de <I>bien p&uacute;blico fundamental</I> que trascienda la concepci&oacute;n de seguridad exclusivamente como defensa y seguridad. </p>      <p>La seguridad democr&aacute;tica no se basar&iacute;a, esencialmente, en la capacidad de coacci&oacute;n, de intimidaci&oacute;n o de penalizaci&oacute;n por parte del Estado sobre la sociedad, sino en el perfeccionamiento de una cultura de convivencia ciudadana en t&eacute;rminos de tolerancia, solidaridad, respeto a las diferencias, y en un ambiente igualitario en el que prevalecer&iacute;an criterios, postulados y principios b&aacute;sicos de justicia distributiva. Agrega que los principios rectores de una estrategia de seguridad democr&aacute;tica son: afirmar el estado de derecho y reconocer el papel que le cabe a la sociedad en la definici&oacute;n del pacto social; garantizar la seguridad para la poblaci&oacute;n y de manera complementaria para el Estado; aplicar pol&iacute;ticas de seguridad que no s&oacute;lo sean legales, sino, tambi&eacute;n, leg&iacute;timas y &eacute;ticamente v&aacute;lidas; vindicar a la fuerza p&uacute;blica como un &oacute;rgano con una capacidad deliberante sobre asuntos fundamentales y los prop&oacute;sitos colectivos de la sociedad. </p>     <p>Entre las pol&iacute;ticas de seguridad menciona la restauraci&oacute;n de nuevas doctrinas de seguridad y defensa nacional; el replanteamiento de la visi&oacute;n de las Fuerzas Militares; la institucionalizaci&oacute;n de la participaci&oacute;n de la comunidad en la seguridad ciudadana y la modernizaci&oacute;n, profesionalizaci&oacute;n y reingenier&iacute;a de la fuerza p&uacute;blica.<sup><a name="nu47"></a><a href="#num47">47</a></sup></p>      <p>Ahora bien, lo que vale la pena examinar en este caso es la coherencia existente entre estos principios establecidos por importantes representantes de la <I>sociedad civil colombiana</I> y la Pol&iacute;tica de Defensa y Seguridad Democr&aacute;tica formulada por el presidente Uribe al comenzar su mandato. </p>      <p>En el Plan de Desarrollo de la actual administraci&oacute;n, se entiende la <I>seguridad democr&aacute;tica </I>como una categor&iacute;a que trasciende el concepto de seguridad nacional, ligado a la capacidad del Estado para penalizar y disuadir a quienes se contraponen a la normatividad vigente. Para alcanzar tal seguridad democr&aacute;tica, el Gobierno plantea una estrategia comprensiva que incluye, por una parte, el fortalecimiento de la fuerza p&uacute;blica para recuperar el control del territorio y proteger la infraestructura nacional, y, por otra, la desarticulaci&oacute;n de la producci&oacute;n de drogas, el fortalecimiento de la justicia y la atenci&oacute;n a zonas deprimidas y de conflicto.<sup><a name="nu48"></a><a href="#num48">48</a></sup></p>      <p>Los aspectos fundamentales de la Pol&iacute;tica de Seguridad Democr&aacute;tica se desglosan en el texto de la "Pol&iacute;tica de Defensa y Seguridad Nacional", dado a conocer a la opini&oacute;n p&uacute;blica a mediados de 2003. El documento se estructura a partir de cinco partes. La primera, enuncia prop&oacute;sitos democr&aacute;ticos que, se supone, son la esencia de la seguridad democr&aacute;tica, como son los derechos humanos, la cooperaci&oacute;n y la solidaridad, la eficiencia y austeridad, la transparencia y juridicidad, la multilateralidad y corresponsabilidad, la acci&oacute;n coordinada del Estado y una escueta menci&oacute;n final sobre la opci&oacute;n de negociaci&oacute;n. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La segunda parte formula las amenazas que son un "riesgo para la naci&oacute;n, las instituciones democr&aacute;ticas y la vida de los colombianos": el terrorismo, el negocio de las drogas il&iacute;citas, las finanzas il&iacute;citas, el tr&aacute;fico de armas, el secuestro y la extorsi&oacute;n y, por &uacute;ltimo, el homicidio. La tercera parte se&ntilde;ala cinco objetivos estrat&eacute;gicos: consolidaci&oacute;n del control estatal del territorio, protecci&oacute;n de la poblaci&oacute;n, eliminaci&oacute;n del comercio de drogas il&iacute;citas, mantenimiento de la capacidad disuasiva, eficiencia, transparencia y rendici&oacute;n de cuentas. La cuarta parte indica seis l&iacute;neas de acci&oacute;n: coordinar la acci&oacute;n del Estado mediante instituciones establecidas, fortalecer las instituciones del Estado relacionadas con la seguridad, consolidar el control del territorio nacional, proteger a los ciudadanos y la infraestructura de la naci&oacute;n, cooperar para la seguridad de todos y comunicar las pol&iacute;ticas y acciones del Estado. La &uacute;ltima parte menciona, de forma sucinta, los temas de financiaci&oacute;n y evaluaci&oacute;n.<sup><a name="nu49"></a><a href="#num49">49</a></sup></p>      <p>Es fundamental analizar brevemente algunos aspectos relevantes de esta pol&iacute;tica, en relaci&oacute;n con el giro dado al tratamiento de actores inmersos en el conflicto armado. Para efectos del presente art&iacute;culo, es necesario detenerse en una de las l&iacute;neas centrales de acci&oacute;n planteadas en la pol&iacute;tica, cuya implementaci&oacute;n pone en riesgo una buena parte de las garant&iacute;as de los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario, as&iacute; como pone en evidencia el riesgo del tr&aacute;nsito de un Estado Comunitario (a&uacute;n por construir) a un Estado autoritario<sup><a name="nu50"></a><a href="#num50">50</a></sup> que agudiza y degrada aun m&aacute;s la situaci&oacute;n de divisi&oacute;n y de conflicto interno por la que atraviesa el pa&iacute;s. &Eacute;ste es el caso espec&iacute;fico de la l&iacute;nea de acci&oacute;n orientada Cooperar para la seguridad de todos, la cual reza: </p>     <blockquote>     <p>El Gobierno promover&aacute; la cooperaci&oacute;n voluntaria y patri&oacute;tica de los ciudadanos, en cumplimiento de sus deberes constitucionales y en la aplicaci&oacute;n del principio de solidaridad que exige el moderno Estado social de derecho, con el fin de que cada ciudadano contribuya a la prevenci&oacute;n del terrorismo y de la delincuencia, proporcionando informaci&oacute;n relacionada con las organizaciones armadas ilegales &#91;&hellip;&#93; Si 44 millones de colombianos acompa&ntilde;an al Estado y se sienten apoyados por &eacute;l, fracasar&aacute; el terrorismo. Una red de ciudadanos en las zonas urbanas y rurales del pa&iacute;s cooperar&aacute; activa, voluntaria y desinteresadamente con las autoridades, participando en programas ciudadanos de cultura para la seguridad y brindando informaci&oacute;n que permita la prevenci&oacute;n y persecuci&oacute;n del delito &#91;&hellip;&#93; Los cooperantes responden al principio de solidaridad y al deber ciudadano de contribuir al objetivo com&uacute;n de la seguridad. Su cooperaci&oacute;n, a diferencia de la de los informantes, no ser&aacute; remunerada. </p>     <p>De manera complementaria, se ha puesto en pr&aacute;ctica un programa de recompensas para aquellas personas que, como informantes de los organismos de seguridad del Estado, den a conocer informaci&oacute;n que conduzca a la prevenci&oacute;n de atentados terroristas o a la captura de los integrantes de las organizaciones armadas ilegales &#91;&hellip;&#93;.<sup><a name="nu51"></a><a href="#num51">51</a></sup></p></blockquote>      <p>Estas l&iacute;neas de acci&oacute;n comenzaron a llevarse a la pr&aacute;ctica unos pocos d&iacute;as despu&eacute;s de la posesi&oacute;n del presidente, en agosto de 2002, y de ser declarado el estado de conmoci&oacute;n interior, a ra&iacute;z de una serie de atentados realizados contra el acto de asunci&oacute;n del mando en Bogot&aacute; y en otras ciudades del pa&iacute;s. Las medidas adoptadas estuvieron acompa&ntilde;adas de una pol&iacute;tica de fortalecimiento de las fuerzas militares (a trav&eacute;s de la ampliaci&oacute;n de sus facultades y de la creaci&oacute;n de <I>zonas de rehabilitaci&oacute;n</I> en algunas regiones del pa&iacute;s), as&iacute; como de una propuesta de reforma a la administraci&oacute;n de justicia tendiente a la limitaci&oacute;n de las competencias de las cortes, en aspectos relacionados con la toma de decisiones por parte del poder ejecutivo. </p>      <p>Desde esta perspectiva, se invitaba e incentivaba a la poblaci&oacute;n civil para combatir a los <I>enemigos internos</I> de la naci&oacute;n. La frontera existente entre la idea de un Estado social de derecho (tal y como se define a la naci&oacute;n colombiana en su Constituci&oacute;n Nacional) y un Estado de corte autoritario comenzaba a desdibujarse a partir de la expedici&oacute;n y puesta en pr&aacute;ctica de estas medidas. Conforme a la perspectiva del gobierno, solamente mediante la polarizaci&oacute;n del pa&iacute;s: patriotas/ciudadanos comprometidos contra terroristas, ser&iacute;a posible alcanzar la tan anhelada seguridad democr&aacute;tica. Una seguridad posible gracias al fortalecimiento del Ejecutivo y a una ciudadan&iacute;a aliada capaz de identificar y combatir al enemigo. </p>     <p>Una vez iniciada su administraci&oacute;n, el presidente Uribe procedi&oacute; de manera inmediata a tomar una serie de medidas tendientes a cumplir con las expectativas generadas en su campa&ntilde;a en los aspectos relacionados con el logro de la <I>seguridad democr&aacute;tica</I>. Entre tales medidas, se pueden destacar: la declaratoria del estado de conmoci&oacute;n interior,<sup><a name="nu52"></a><a href="#num52">52</a></sup> la creaci&oacute;n de un impuesto para la seguridad (respaldado por los gremios de la producci&oacute;n), reclutamiento de soldados campesinos, conformaci&oacute;n de redes de informantes para alimentar los servicios estatales de inteligencia, est&iacute;mulo a la deserci&oacute;n de combatientes ilegales y la creaci&oacute;n de zonas de rehabilitaci&oacute;n y consolidaci&oacute;n en dos &aacute;reas cr&iacute;ticas de influencia guerrillera. </p>      <p>Pese a la puesta en pr&aacute;ctica de la estrategia gubernamental, la ofensiva urbana de los grupos subversivos continu&oacute; a trav&eacute;s de acciones como el atentado a un exclusivo club social de Bogot&aacute;, en febrero de 2003, el cual dej&oacute; un saldo de m&aacute;s de 35 muertos. A partir de esta acci&oacute;n, se advierte una radicalizaci&oacute;n del discurso as&iacute; como de las acciones frente a los grupos subversivos. Igualmente, y con preocupaci&oacute;n, se manifiesta una extensi&oacute;n de este discurso y de tales acciones a otros sectores que, desde la sociedad civil, han manifestado su disidencia frente a las pol&iacute;ticas gubernamentales, como es el caso de las organizaciones no gubernamentales de derechos humanos y la prensa.<sup><a name="nu53"></a><a href="#num53">53</a></sup></p>      <p>Si bien es cierto que, tal y como lo consideran importantes analistas pol&iacute;ticos, la recuperaci&oacute;n de la autoridad del Estado es un quehacer indiscutible para un pa&iacute;s como Colombia,<sup><a name="nu54"></a><a href="#num54">54</a></sup> la persecuci&oacute;n del fin no debe desviar la atenci&oacute;n sobre los medios que se emplean para ello. M&aacute;xime cuando tales medios estimulan la polarizaci&oacute;n de la sociedad civil desde el gobierno, a partir de la cual se sigue la l&oacute;gica de <I>quien no est&aacute; conmigo, est&aacute; contra m&iacute;, </I>en otras palabras, el disidente es un <I>enemigo</I> de la naci&oacute;n. Se&ntilde;ales de tal polarizaci&oacute;n pueden advertirse en la implementaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas de seguridad, las propuestas de reforma a la justicia, la iniciativa del referendo y las propias declaraciones dadas por el presidente de la Rep&uacute;blica y algunos funcionarios de su gobierno. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A partir de la declaraci&oacute;n del Estado de conmoci&oacute;n interior a comienzos de este gobierno, se ampli&oacute; el poder de las fuerzas militares para adelantar funciones de polic&iacute;a judicial cuando exista "una urgencia insuperable y la necesidad de proteger un derecho fundamental en grave o inminente peligro". En esos casos extremos, se permite a las fuerzas militares, con la sola autorizaci&oacute;n verbal de un fiscal o sin ninguna orden judicial, realizar allanamientos, requisas y capturar a personas sospechosas de haber cometido o de tener planes para cometer delitos.<sup><a name="nu55"></a><a href="#num55">55</a></sup></p>      <p>Asimismo, se estipul&oacute; la creaci&oacute;n de zonas de rehabilitaci&oacute;n y consolidaci&oacute;n<sup><a name="nu56"></a><a href="#num56">56</a></sup> en sitios del territorio nacional en disputa por dos o m&aacute;s actores del conflicto, y en las cuales se restringen los derechos de los ciudadanos con el objetivo de recuperar la seguridad de tales lugares.<sup><a name="nu57"></a><a href="#num57">57</a></sup> Este tipo de disposiciones  ilustra una situaci&oacute;n recurrente en la historia reciente colombiana, que se encuentra ligada al desarrollo de la tradicional doctrina de seguridad nacional: la posibilidad de ser <I>suspendido</I> el orden jur&iacute;dico existente, cuando tiene lugar el caso excepcional,<sup><a name="nu58"></a><a href="#num58">58</a></sup> aqu&iacute; el inter&eacute;s del Estado prevalece al derecho: frente al caso extremo, el derecho se separa del Estado, al mismo tiempo que la <I>decisi&oacute;n</I> que suspende el derecho adquiere un car&aacute;cter absoluto. En este contexto se presenta, entonces, una progresiva desestructuraci&oacute;n dogm&aacute;tica de todo el sistema penal y la desestructuraci&oacute;n de la racionalidad propia de los dispositivos amplificadores del tipo penal, expresadas en la figura de la criminalizaci&oacute;n del estadio previo,<sup><a name="nu59"></a><a href="#num59">59</a></sup> lo cual significa: </p>     <blockquote>     <p>El autor viene definido tan s&oacute;lo por el hecho de que puede constituir un  peligro para el bien jur&iacute;dico, con el a&ntilde;adido de que cabe anticipar, potencialmente sin l&iacute;mite alguno, el comienzo de tal peligro. El autor no tiene ninguna esfera privada, ning&uacute;n &aacute;mbito para una conducta a&uacute;n no relevante socialmente, sino que es concebido tan s&oacute;lo como fuente de peligro o, en otras palabras, como enemigo del bien jur&iacute;dico tutelado.<sup><a name="nu60"></a><a href="#num60">60</a></sup></p></blockquote>      <p>En este caso, el delincuente, desconocido como ciudadano (como portador de una esfera intangible de derechos), tiende en la pr&aacute;ctica a ser tratado m&aacute;s como un objetivo de car&aacute;cter militar: de ser un <I>sindicado</I>, pasa a ser un <I>objetivo militar. </I>Detr&aacute;s de esta consecuencia, se&ntilde;ala Aponte, yace la permanente militarizaci&oacute;n y criminalizaci&oacute;n de fen&oacute;menos pol&iacute;ticos y sociales. Esta situaci&oacute;n se ilustra con el se&ntilde;alamiento criminal realizado por el gobierno a actividades de car&aacute;cter sindical, a organizaciones no gubernamentales y a formas de organizaci&oacute;n comunitaria que representen un cuestionamiento a la figura del Estado: </p>     <blockquote>     <p>&#91;...&#93; Esta pol&iacute;tica de Seguridad Democr&aacute;tica es una pol&iacute;tica de derechos humanos &#91;&hellip;&#93; Esta pol&iacute;tica es para defender por igual a quienes comparten las tesis del gobierno y a quienes se oponen a ellas. Esta pol&iacute;tica no va a producir milagros. No puede producir resultados plenos en el corto plazo. Pero lo que demandan nuestros compatriotas de nosotros es acci&oacute;n permanente. No podemos desmayar en la acci&oacute;n un solo segundo &#91;&hellip;&#93; todos los d&iacute;as tienen que ser de intensa actividad y eso nos obliga a todos. Mientras que para el Gobierno y la fuerza p&uacute;blica los derechos humanos son un compromiso de todos los d&iacute;as, para otros sectores los derechos humanos son una bandera pol&iacute;tica de ciertas ocasiones. Colombia tiene que entrar en reflexi&oacute;n. Por ejemplo, entre los cr&iacute;ticos yo observo te&oacute;ricos, de quienes discrepo, pero a quienes respeto. Observo organizaciones respetables de derechos humanos &#91;&hellip;&#93; Y observo tambi&eacute;n escritores y politiqueros que finalmente le sirven al terrorismo y que se escudan cobardemente en la bandera de los derechos humanos. Les da miedo confesar sus aspiraciones pol&iacute;ticas y entonces tienen que esconderse detr&aacute;s de la bandera de los derechos humanos &#91;&hellip;&#93; Esta no es una guerra. Este no es un conflicto. Esta es una democracia garantista al servicio de 44 millones de ciudadanos, desafiada por unos terroristas ricos. &#91;&hellip;&#93; Cada vez que en Colombia aparece una pol&iacute;tica de seguridad para derrotar al terrorismo, cuando los terroristas empiezan a sentirse d&eacute;biles, inmediatamente env&iacute;an a sus voceros para que hablen de derechos humanos. Muchas de esas cr&iacute;ticas las han tomado de la p&aacute;gina de Internet de las FARC &#91;&hellip;&#93; Ellos saben que su &uacute;nica arma es la calumnia que hip&oacute;critamente se esconde detr&aacute;s de los derechos humanos &#91;&hellip;&#93; Una de nuestras decisiones pol&iacute;ticas es la de aislar el terrorismo y para aislarlo vamos a capturar a todos aquellos que delinquen por complicidad o por ocultamiento &#91;&hellip;&#93; Estos profetas del desastre, que no ven luces, sino cuando el terrorismo es campe&oacute;n, hablan de las restricciones democr&aacute;ticas. &iquest;Cu&aacute;les? Colombia tiene la mejor libertad de prensa y de opini&oacute;n del mundo entero.<sup><a name="nu61"></a><a href="#num61">61</a></sup></p></blockquote>      <p>A estos se&ntilde;alamientos se suman hechos concretos como un aumento indiscriminado de las detenciones arbitrarias de ciudadanos<sup><a name="nu62"></a><a href="#num62">62</a></sup> y de capturas masivas,<sup><a name="nu63"></a><a href="#num63">63</a></sup> as&iacute; como el tr&aacute;mite ante el Congreso de la reforma de algunos art&iacute;culos de la Constituci&oacute;n Nacional para enfrentar el terrorismo. La modificaci&oacute;n de estos art&iacute;culos apunta al establecimiento de restricciones de los derechos a la vida privada, la inviolabilidad de la correspondencia, la libertad de residencia y movilizaci&oacute;n y las libertades individuales. </p>      <p>Con relaci&oacute;n al proyecto presentado por el gobierno, tendiente a reformar la administraci&oacute;n de justicia, se advierte que pretende condicionar a esta &uacute;ltima al modelo de Estado Comunitario y Seguridad Democr&aacute;tica.<sup><a name="nu64"></a><a href="#num64">64</a></sup> El proyecto pretende limitar la acci&oacute;n del control de las cortes con respecto a las acciones del poder ejecutivo, atentando contra el principio de separaci&oacute;n de los poderes. Este tipo de acciones se enmarcan nuevamente en el esquema del decisionismo pol&iacute;tico, el cual impera sobre las normas y la moral. En palabras de Carl Schmitt: "En nuestros d&iacute;as la ficci&oacute;n normativista de un sistema cerrado de legalidad choca de modo claro e inequ&iacute;voco con la legitimidad de una voluntad dotada de existencia real e inspirada en el derecho".<sup><a name="nu65"></a><a href="#num65">65</a></sup> Para el caso colombiano, siguiendo la l&iacute;nea de los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os, sigue primando la decisi&oacute;n del poder ejecutivo o, en palabras de Agamben, la regla del estado de excepci&oacute;n. </p>      <p>Despu&eacute;s de casi tres a&ntilde;os de formulaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n de la pol&iacute;tica de <I>seguridad democr&aacute;tica</I>, encontramos dos tendencias generales en los estudios que dan cuenta de sus alcances y limitaciones,<sup><a name="nu66"></a><a href="#num66">66</a></sup> a prop&oacute;sito del debate sobre la reelecci&oacute;n inmediata del presidente y el primer aniversario del Plan Patriota.<sup><a name="nu67"></a><a href="#num67">67</a></sup> Ninguna de las dos tendencias descansa en un juicio que califique dentro de la categor&iacute;a de &eacute;xito o de fracaso total (o, por lo menos, como altamente satisfactorios o insatisfactorios) los resultados obtenidos por la pol&iacute;tica hasta el momento. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Un primer grupo de expertos en seguridad, considera que se han presentado importantes progresos en materia del control del territorio en la medida en que se ha dado una disminuci&oacute;n del n&uacute;mero de secuestros, homicidios, ataques a cabeceras municipales, as&iacute; como una mejora significativa del tr&aacute;nsito por las principales v&iacute;as del pa&iacute;s. Esta opini&oacute;n es compartida por el ex ministro de defensa Rafael Pardo, quien considera que la primera fase de la pol&iacute;tica en lo concerniente al control territorial de carreteras y cabeceras municipales ha sido, hasta el momento, la mejor lograda de toda la Pol&iacute;tica de Seguridad Democr&aacute;tica, por medio del aumento del pie de fuerza y la utilizaci&oacute;n de comandos conjuntos.<sup><a name="nu68"></a><a href="#num68">68</a></sup></p>      <p>A esta reflexi&oacute;n debe sumarse el consenso existente alrededor de una serie de golpes clave contra los grupos guerrilleros los cuales se reflejan, seg&uacute;n datos del Ministerio de Defensa Nacional, en una disminuci&oacute;n de, aproximadamente, tres mil hombres en armas,<sup><a name="nu69"></a><a href="#num69">69</a></sup> del total de diecisiete mil que componen las FARC, as&iacute; como el aumento en las dificultades para su abastecimiento. </p>      <p>Para el otro grupo de analistas, esta disminuci&oacute;n parece constituir, m&aacute;s bien, un <I>repliegue estrat&eacute;gico</I> orientado a preservar la integridad de la fuerza, el cual podr&iacute;a desencadenar una estrategia terrorista urbana que presentar&iacute;a nuevos desaf&iacute;os al Estado colombiano para el tratamiento de este tipo de casos.<sup><a name="nu70"></a><a href="#num70">70</a></sup> Este repliegue tambi&eacute;n se interpreta como un juego estrat&eacute;gico en el que, por medio de un traslado de la retaguardia estrat&eacute;gica m&aacute;s adentro de la selva, se realiza una cesi&oacute;n de espacio a cambio de tiempo.<sup><a name="nu71"></a><a href="#num71">71</a></sup></p>      <p>Analistas, como Le&oacute;n Valencia, reconocen que si bien las FARC y el ELN han perdido cerca de un 30% de sus combatientes y han visto c&oacute;mo algunas de sus estructuras se disminuyen o disuelven,<sup><a name="nu72"></a><a href="#num72">72</a></sup> sostienen, igualmente, lo siguiente: "es indiscutible que el coraz&oacute;n de las guerrillas no ha sido tocado a&uacute;n. Sus estructuras de mando est&aacute;n intactas y las zonas m&aacute;s profundas de retaguardia no han sido vulneradas".<sup><a name="nu73"></a><a href="#num73">73</a></sup> En este mismo sentido se orientan las apreciaciones de Alfredo Rangel, en las que cuestiona seriamente el hecho de que la concentraci&oacute;n de las operaciones del Plan Patriota en zonas como el Caquet&aacute; ha desembocado en un descuido de enclaves estrat&eacute;gicos de los grupos subversivos, como los departamentos de Antioquia, Valle, Cauca o Nari&ntilde;o; por otro lado, no se ha logrado la captura (con excepci&oacute;n del caso de Sim&oacute;n Trinidad) de ning&uacute;n miembro del Secretariado de las FARC y, por lo tanto, se podr&iacute;a decir que la estructura de mando de este grupo subversivo permanece pr&aacute;cticamente intacta. </p>      <p>Con relaci&oacute;n a la amenaza del narcotr&aacute;fico, se han realizado dos grandes acciones. La primera tiene que ver con la destrucci&oacute;n de cultivos il&iacute;citos, y, la segunda, con mecanismos de cooperaci&oacute;n como la extradici&oacute;n de nacionales sindicados de narcotr&aacute;fico a otros pa&iacute;ses, principalmente, a los Estados Unidos. En relaci&oacute;n con la primera gran acci&oacute;n, los resultados no son alentadores. De acuerdo con las evaluaciones presentadas por el Observatorio Andino de la Universidad Javeriana, se encuentran algunas contradicciones entre los resultados presentados por el Sistema de Monitoreo de Cultivos Il&iacute;citos en Colombia (SIMCI) y las cifras presentadas por otras instituciones internacionales. </p>      <p>En efecto, datos de SIMCI se&ntilde;alan que, a finales de 2002, se hab&iacute;an sembrado en el pa&iacute;s 42.736 hect&aacute;reas menos de coca que en el a&ntilde;o inmediatamente anterior, lo que equivale a una disminuci&oacute;n del 29,5%, el cual constituye un &iacute;ndice superior a la reducci&oacute;n que tuvo lugar entre el 2000 y 2001, que fue de 18.482 hect&aacute;reas, equivalente al 11,3%.<sup><a name="nu74"></a><a href="#num74">74</a></sup> Sin embargo, estos datos han sido controvertidos por el Centro para la Pol&iacute;tica Internacional (CIP) con sede en Washington, el cual los califica como una <I>falacia</I>, basado en dos argumentos: 1) el precio de la coca&iacute;na no ha subido ni en Estados Unidos, ni en el mercado colombiano, y 2) los cultivos est&aacute;n creciendo en otras zonas del pa&iacute;s (como es el caso de los departamentos de Antioquia y Amazonas), y en otros pa&iacute;ses, donde no se est&aacute; fumigando o la fumigaci&oacute;n no es constante. </p>      <p>A estos resultados se suma la controversia generada alrededor de las acciones de fumigaci&oacute;n (ejecutadas muy puntualmente) en distintas zonas del pa&iacute;s y que incluyen a los parques naturales nacionales. Frente a esta controversia, el gobierno ha hecho caso omiso a las diferentes acciones campesinas de protesta en las zonas de fumigaci&oacute;n, y, adem&aacute;s, ha descalificado este tipo de acciones se&ntilde;al&aacute;ndolas como productos de la presi&oacute;n ejercida por los narcotraficantes. Con relaci&oacute;n a la segunda gran acci&oacute;n, la administraci&oacute;n Uribe (m&aacute;s que cualquier otra de sus predecesoras) ha sido implacable en materia de la aplicaci&oacute;n del tratado de extradici&oacute;n de nacionales a los Estados Unidos por cargos de narcotr&aacute;fico, actitud que pretende reflejar un alto grado de solidaridad y cooperaci&oacute;n con la pol&iacute;tica internacional contra las drogas. </p>      <p>En t&eacute;rminos generales, &eacute;stos son algunos de los principales elementos que constituyen el balance sobre los resultados obtenidos por la pol&iacute;tica de <I>seguridad democr&aacute;tica</I> de la actual administraci&oacute;n, casi despu&eacute;s de tres a&ntilde;os de su formulaci&oacute;n e implementaci&oacute;n. La presentaci&oacute;n de la pol&iacute;tica y de una buena parte de sus resultados obliga, entonces, a examinar hasta qu&eacute; punto &eacute;sta corresponde al ideal de <I>seguridad democr&aacute;tica</I> derivado de las discusiones acad&eacute;micas e institucionales m&aacute;s recientes a escala internacional, as&iacute; como al <I>mandato</I> expresado en los Talleres del Milenio, o si, m&aacute;s bien, es una versi&oacute;n adaptada a las nuevas situaciones, propias de las <I>nuevas guerras</I>, de la doctrina cl&aacute;sica de la Seguridad Nacional calificada, en a&ntilde;os recientes, como obsoleta e inadecuada para los tiempos actuales. Este examen constituir&aacute; la reflexi&oacute;n central del ac&aacute;pite final. </p>      <p><font size="3"><b>Seguridad Nacional - Seguridad Democr&aacute;tica: &iquest;diferencias irreconciliables?</b></font></p>      <p>Antes de realizar un examen en t&eacute;rminos <I>doctrinarios</I> de la Pol&iacute;tica de Seguridad Democr&aacute;tica del actual gobierno, es necesario reconocer que algunos de sus lineamientos m&aacute;s importantes constituyen, b&aacute;sicamente, una continuaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas formuladas en el Plan Colombia,<sup><a name="nu75"></a><a href="#num75">75</a></sup> iniciado en el cuatrienio inmediatamente anterior, las cuales, de manera paralela a la realizaci&oacute;n de programas de desarrollo social, dirigieron todo un proyecto militar destinado a la erradicaci&oacute;n de los cultivos il&iacute;citos y al combate a la subversi&oacute;n.<sup><a name="nu76"></a><a href="#num76">76</a></sup></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En palabras de James Petras, el Plan Colombia "para ser entendido correctamente, debe ser considerado en una perspectiva hist&oacute;rica &#91;&hellip;&#93; es simult&aacute;neamente una pol&iacute;tica <I>novedosa</I> y una continuaci&oacute;n de la intervenci&oacute;n pasada de los Estados Unidos en Colombia"; en este sentido, las diferencias entre la versi&oacute;n anterior de la doctrina de guerra interna y la actual son m&iacute;nimas, y se encuentran en las justificaciones de la intervenci&oacute;n norteamericana, la escala y el espectro del involucramiento y el contexto regional de la intervenci&oacute;n.<sup><a name="nu77"></a><a href="#num77">77</a></sup></p>      <p>Las reflexiones de Petras sobre el Plan Colombia son muy importantes para analizar la actual pol&iacute;tica de <I>seguridad democr&aacute;tica</I>, la cual, como ya se hab&iacute;a afirmado, se constituye, en buena medida, como una prolongaci&oacute;n del programa de ayuda del cuatrienio inmediatamente anterior. En efecto, dentro de los esquemas actuales de <I>seguridad humana</I> (defendidos por la Organizaci&oacute;n de Naciones Unidas) y de <I>seguridad hemisf&eacute;rica</I>, pol&iacute;ticas como el Plan Colombia y la Pol&iacute;tica de Seguridad Democr&aacute;tica se constituyen como una pieza m&aacute;s de un sistema interestatal (a&uacute;n no podr&iacute;amos decir <I>global</I>) de defensa, en el que se recrea, una vez m&aacute;s, el viejo esquema de las pol&iacute;ticas dirigidas desde un centro, a partir de la identificaci&oacute;n de unas amenazas comunes como el narcotr&aacute;fico y el terrorismo, sumadas a la necesidad de lograr estabilidad pol&iacute;tica y armon&iacute;a entre "los miembros del vecindario". As&iacute;, se concibe por parte del gobierno de George W. Bush la Iniciativa Regional Andina<sup><a name="nu78"></a><a href="#num78">78</a></sup> (IRA), la cual pretend&iacute;a contrarrestar las posibles amenazas que el Plan Colombia presentaba como fuente de desestabilizaci&oacute;n dentro de los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, representada en hechos como la posible expansi&oacute;n de los cultivos de coca en los pa&iacute;ses vecinos y las permanentes presiones a las que se hab&iacute;a visto sometida la democracia y la gobernabilidad en la regi&oacute;n. Igualmente, se justific&oacute; como una estrategia necesaria para lograr un clima adecuado de inversiones en torno a la implementaci&oacute;n del Acuerdo de Libre Comercio para las Am&eacute;ricas.<sup><a name="nu79"></a><a href="#num79">79</a></sup></p>      <p>Esta pol&iacute;tica de seguridad hemisf&eacute;rica, de iniciativa norteamericana, cobr&oacute; una fuerza mayor a partir de los atentados del 11 de septiembre. El desarrollo de una pol&iacute;tica de defensa preventiva concibe nuevamente, como lo afirma Michael Mann, la emergencia de un mundo dual, consistente en <I>zonas de paz</I> y en <I>zonas de turbulencia.</I><sup><a name="nu80"></a><a href="#num80">80</a></sup></p>      <p>El imperativo del control de las zonas de turbulencia se opera en la nueva estrategia de Seguridad Nacional planteada por el gobierno norteamericano, en septiembre de 2002. Si bien en el documento que soporta esta pol&iacute;tica se se&ntilde;ala el abandono de los: </p>     <blockquote>     <p>Conceptos de disuasi&oacute;n que dominaron las pol&iacute;ticas de defensa durante los  a&ntilde;os de la Guerra Fr&iacute;a, por una estrategia de largo alcance, de prevenci&oacute;n  contra Estados hostiles y grupos terroristas, la cual al mismo tiempo ampl&iacute;a  la ayuda para el desarrollo y el libre comercio, favorece la democracia, combate las enfermedades y transforma la fuerza militar de Estados Unidos.<sup><a name="nu81"></a><a href="#num81">81</a></sup></p></blockquote>      <p>Es inevitable preguntarse hasta qu&eacute; punto esta iniciativa, as&iacute; como las se&ntilde;aladas anteriormente para Am&eacute;rica Latina, difiere significativamente de los principios de la Doctrina de Seguridad Nacional, en la medida en que factores como la militarizaci&oacute;n, identificaci&oacute;n de <I>enemigos</I>, creaci&oacute;n y financiaci&oacute;n de amplias zonas de defensa, y, sobre todo, sus rasgos ideol&oacute;gicos, conservan buena parte los elementos y las pr&aacute;cticas de la antigua doctrina. Lo que se observa, simplemente, es un ejercicio de transferencia y adaptaci&oacute;n del viejo esquema de la Doctrina de Seguridad Nacional a las nuevas amenazas: el comunismo es reemplazado por el terrorismo (en sus expresiones pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas como el narcotr&aacute;fico y la venta ilegal de armas); la flexibilizaci&oacute;n y permisividad del gobierno norteamericano frente al riesgo de golpes militares se asocia ahora con la defensa de las instituciones democr&aacute;ticas a cualquier precio (el cual incluye, desde luego, la agresi&oacute;n militar); se reitera la necesidad de cooperaci&oacute;n internacional entre potencias para el control de las zonas de turbulencia y el componente ideol&oacute;gico conserva buena parte de sus principios. </p>      <p>El proceso de transferencia y adaptaci&oacute;n del viejo esquema de la Seguridad Nacional en las actuales pol&iacute;ticas de seguridad se advierte, principalmente, en uno de sus principales derroteros como lo es la lucha contra el terrorismo. En efecto, la <I>amenaza terrorista</I> no solamente demostr&oacute; cu&aacute;n poco preparado estaba un programa de defensa como el norteamericano para enfrentar adversarios que desbordan los l&iacute;mites tradicionales y las formas <I>racionales</I> de hacer la guerra,<sup><a name="nu82"></a><a href="#num82">82</a></sup> sino que igualmente represent&oacute; toda una transformaci&oacute;n de la imagen del mundo sustentada en unas claras (hasta ese momento) distinciones entre guerra y paz, milicia y polic&iacute;a, guerra y crimen, seguridad interior y exterior,<sup><a name="nu83"></a><a href="#num83">83</a></sup> imagen que solamente puede ser acu&ntilde;ada a trav&eacute;s de un esquema que no logra brindar una comprensi&oacute;n completamente satisfactoria como el de las <I>nuevas guerras</I>. </p>      <p>Si bien, como afirma Ulrich Beck, la amenaza terrorista ha logrado <I>acercar</I> a los Estados, en la medida en que los grupos terroristas se han consolidado de golpe como nuevos actores globales en competencia con los Estados, la econom&iacute;a y la sociedad civil; se presencia un interesante fen&oacute;meno que va en contrav&iacute;a de los presupuestos normativos y de las nuevas tendencias en materia de seguridad: el retorno de algunos principios y pr&aacute;cticas de la Doctrina de Seguridad Nacional. </p>     <p>En efecto, la lucha contra el terrorismo trae de vuelta al centro el problema de la defensa nacional en t&eacute;rminos de raz&oacute;n de Estado y presenta una transformaci&oacute;n particular en la medida en que se ubica en el umbral de una <I>individualizaci&oacute;n de la guerra</I>, en la cual, la confrontaci&oacute;n no se presenta directamente entre Estados sino entre los individuos contra los Estados.<sup><a name="nu84"></a><a href="#num84">84</a></sup> Esta individualizaci&oacute;n supone la potenciaci&oacute;n de los individuos, de los sujetos particulares frente a los Estados y representa un grave riesgo en la medida en que no solamente pone en entredicho la tradicional separaci&oacute;n entre milicia y sociedad civil, sino tambi&eacute;n entre inocentes y culpables, sospechosos y no sospechosos. En el contexto de esta individualizaci&oacute;n de la guerra, en palabras de Beck: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>     <p>&#91;...&#93; El ciudadano tiene que <I>demostrar</I> que no es peligroso, pues, en estas condiciones, al final cualquier particular resultar&iacute;a sospechoso de ser un terrorista potencial. Por lo tanto, todos tendr&iacute;an que avenirse a ser controlados "por seguridad", sin razones concretas. Y la individualizaci&oacute;n de la guerra llevar&iacute;a finalmente a la muerte de la democracia. Los gobiernos tendr&iacute;an que unirse con otros gobiernos <I>contra</I> sus ciudadanos para conjurar los peligros que vendr&iacute;an de &eacute;stos (y, a la inversa, &iexcl;los ciudadanos contra los gobiernos!).<sup><a name="nu85"></a><a href="#num85">85</a></sup></p></blockquote>      <p>Este fen&oacute;meno de individualizaci&oacute;n puede cobrar una mayor importancia si tenemos en cuenta que en contextos como el colombiano se advierte progresivamente una transformaci&oacute;n en la designaci&oacute;n y tratamiento dado a los enemigos internos, la cual culmina con una equiparaci&oacute;n entre combatientes y rebeldes con la categor&iacute;a de <I>terrorista internacional. </I>Si bien no se puede desconocer que en el actual esquema de la guerra, las organizaciones subversivas recurren a formas de financiaci&oacute;n y a pr&aacute;cticas estrechamente ligadas a redes terroristas internacionales, es necesario se&ntilde;alar que la designaci&oacute;n de un colectivo como terrorista desconoce cualquier posibilidad de una salida negociada al conflicto y justifica la aplicaci&oacute;n de medidas que ponen en riesgo la salvaguarda de los derechos humanos y que se extienden de manera indiscriminada a amplios sectores de la sociedad civil. </p>      <p>Ahora bien, tambi&eacute;n es importante se&ntilde;alar que estas transformaciones en el tratamiento dado al <I>enemigo interno</I> responden de manera satisfactoria a  las expectativas pol&iacute;ticas generadas en un contexto marcado por el triunfo de la democracia liberal y el capitalismo, en el cual cualquier tipo de alternativa o cuestionamiento, m&aacute;xime si es de tipo violento, se niega y rechaza mediante la calificaci&oacute;n o estigmatizaci&oacute;n de terrorista o potencial amenaza para un Estado  o una determinada colectividad humana.</p>     <p> Como se advirti&oacute; en el ac&aacute;pite anterior, algunas pr&aacute;cticas y disposiciones como las contempladas en la Pol&iacute;tica de Seguridad Democr&aacute;tica son un fiel reflejo de este fen&oacute;meno de individualizaci&oacute;n que conlleva, parad&oacute;jicamente, al fortalecimiento de la idea de la defensa nacional en t&eacute;rminos exclusivos de raz&oacute;n de Estado y al retorno del esquema de la Doctrina de la Seguridad Nacional. A partir de esta idea de individualizaci&oacute;n propia de la lucha contra el terrorismo, la Seguridad Democr&aacute;tica no se constituye en modo alguno como una novedad en sentido estricto, as&iacute; como tampoco presenta un car&aacute;cter aislado frente a las din&aacute;micas de defensa y seguridad de la regi&oacute;n, enmarcadas dentro de la pol&iacute;tica de defensa y seguridad de los Estados Unidos. </p>     <p>Quiz&aacute;, como se hab&iacute;a se&ntilde;alado antes, la novedad de la iniciativa consiste, m&aacute;s bien, en una estrategia discursiva en la que se reitera (hasta el cansancio) el papel central de la <I>seguridad</I> como motor del desarrollo, la recuperaci&oacute;n de la soberan&iacute;a y la integraci&oacute;n nacional, al tiempo que logra justificar, al mismo tiempo, la naturaleza de las acciones que se conciben para el logro de estos prop&oacute;sitos. </p>     <p>As&iacute;, en los discursos oficiales encontramos una adaptaci&oacute;n de los t&eacute;rminos empleados para designar las situaciones, los actores y los problemas. Como se se&ntilde;al&oacute; en el apartado anterior, se crea toda una cultura de estigmatizaci&oacute;n contra los opositores, equipar&aacute;ndolos a la categor&iacute;a de <I>enemigos de la patria</I>, se identifica al subversivo con el terrorista. Esta observaci&oacute;n puede ser ilustrada a trav&eacute;s de una primera revisi&oacute;n de algunas disposiciones contempladas en los diferentes decretos y medidas tomadas durante las administraciones de Alfonso L&oacute;pez Michelsen y Julio C&eacute;sar Turbay, conocidas en conjunto como el "Estatuto de Seguridad",<sup><a name="nu86"></a><a href="#num86">86</a></sup> en las cuales pueden advertirse n&iacute;tidas coincidencias entre las medidas contempladas por el gobierno nacional y los principios y pr&aacute;cticas amparadas bajo el esquema de la Seguridad Nacional, guardadas las diferencias de tiempo y contexto. </p>      <p>&Eacute;ste es el caso de la creaci&oacute;n del delito de la perturbaci&oacute;n del orden p&uacute;blico, en el cual se establece, en su art&iacute;culo cuarto: </p>    <blockquote>     <p>Los que en los centros o lugares urbanos causen o participen en perturbaciones del orden p&uacute;blico, o alteren el pac&iacute;fico desarrollo de las actividades sociales, o provoquen incendios, y en tales circunstancias supriman la vida de las personas, incurrir&aacute;n en presidio de veinte a veinticuatro a&ntilde;os. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si solo ocasionan lesiones a la integridad de las personas, la pena ser&aacute; de uno a diez a&ntilde;os. Cuando los hechos previstos en este art&iacute;culo no atenten contra la vida e integridad de las personas, la sanci&oacute;n ser&aacute; de uno a cinco a&ntilde;os de prisi&oacute;n.<sup><a name="nu87"></a><a href="#num87">87</a></sup></p></blockquote>      <p>Medidas como &eacute;sta, reflejan claramente la estigmatizaci&oacute;n de cualquier forma de protesta social, situaci&oacute;n similar a la creciente criminalizaci&oacute;n de este tipo de acciones durante la presente administraci&oacute;n. Esta similitud tambi&eacute;n puede advertirse en aspectos como la censura a la radio<sup><a name="nu88"></a><a href="#num88">88</a></sup> y a la televisi&oacute;n (contemplados en el art&iacute;culo 13 del Estatuto de Seguridad y comentados en el ac&aacute;pite anterior) y a la ampliaci&oacute;n de competencias de la Justicia Penal Militar<sup><a name="nu89"></a><a href="#num89">89</a></sup>en los dos esquemas. </p>      <p>En el marco de la cultura de estigmatizaci&oacute;n a la que se hizo referencia, encontramos quiz&aacute; uno de los s&iacute;ntomas m&aacute;s graves del fen&oacute;meno de individualizaci&oacute;n de la guerra: la negaci&oacute;n tajante por parte del poder ejecutivo de la existencia de un conflicto armado en el pa&iacute;s y su reemplazo por el t&eacute;rmino de amenaza terrorista.<sup><a name="nu90"></a><a href="#num90">90</a></sup> Ahora bien, en este contexto de individualizaci&oacute;n y estigmatizaci&oacute;n en el que (como se hab&iacute;a afirmado antes) se pone en peligro la democracia, valdr&iacute;a la pena examinar hasta qu&eacute; punto una pol&iacute;tica de este tipo se constituye efectivamente en una iniciativa que puede garantizar la existencia y los fines de las instituciones democr&aacute;ticas. </p>      <p>Para este examen es necesario tener en cuenta que la adjetivaci&oacute;n de seguridad <I>democr&aacute;tica </I>se inscribe, m&aacute;s bien, en una coyuntura particular que pudo brindar una iniciativa como la de los Talleres del Milenio y las necesidades planteadas desde un contexto internacional dirigido a la lucha contra el terrorismo y la promoci&oacute;n del sistema democr&aacute;tico. Por otro lado, si se revisan las pol&iacute;ticas de Defensa y Seguridad de otros pa&iacute;ses (bien sea de las zonas pacificadas o de las zonas de turbulencia) el adjetivo <I>democr&aacute;tico</I> no acompa&ntilde;a las directrices de estas iniciativas, lo cual nos lleva a pensar que la acepci&oacute;n dada a esta pol&iacute;tica responde a las particularidades de una interpretaci&oacute;n de la seguridad para el caso colombiano. </p>     <p>Sin embargo, el &eacute;nfasis dado a las estrategias discursivas por parte del poder ejecutivo no pretende desconocer en ning&uacute;n momento el car&aacute;cter militarista y las acciones (descritas en el apartado anterior) emprendidas en aras de lograr el objetivo principal de la pol&iacute;tica de Seguridad Democr&aacute;tica, como es la recuperaci&oacute;n de la soberan&iacute;a en la totalidad de territorio nacional y el sometimiento de los grupos subversivos. </p>     <p>Por el contrario, reitera el hecho de que este tipo de iniciativas necesita apoyarse en discursos nacionalistas y defensores de las instituciones democr&aacute;ticas para justificar, precisamente, los excesos inevitables propios de la aplicaci&oacute;n al calco del viejo esquema de la <I>seguridad nacional</I>. Al examinar discursos como el del asesor presidencial Jos&eacute; Obdulio Gaviria, se advierte claramente el car&aacute;cter personalista y excluyente de las iniciativas presidenciales en el tratamiento del conflicto, lo cual va en contrav&iacute;a de los principios de participaci&oacute;n y construcci&oacute;n colectiva de la seguridad consignada en los Talleres del Milenio. </p>      <p>Estos discursos ponen en evidencia un retroceso en las pol&iacute;ticas de seguridad, en la medida en que se asumen como iniciativas del gobierno de turno y no como pol&iacute;ticas de Estado y constituyen un claro ejemplo del esp&iacute;ritu que anima la pol&iacute;tica de la actual administraci&oacute;n: </p>    <blockquote>     <p>La otra idea de los gobiernos apaciguadores fue hablar de que "la pol&iacute;tica de paz no debe ser gubernamental, sino estatal". Se pens&oacute; que ese era un gran avance te&oacute;rico y m&aacute;s de uno qued&oacute; deslumbrado. "&iexcl;Qu&eacute; descubrimiento! &mdash;pensaron&mdash;, &iquest;c&oacute;mo no se nos hab&iacute;a ocurrido?". La verdad es que la idea era realmente un adefesio. Pol&iacute;tica de paz es pol&iacute;tica de paz. El art&iacute;culo 22 de la Constituci&oacute;n establece que la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento. Pero una pol&iacute;tica de paz es para <I>mantener, sostener, hacer perdurable</I> la paz que existe. Y &iquest;si no existe? Pues en ese caso hay lo contrario: uso de la fuerza&hellip; &#91;&hellip;&#93; Por eso el programa de los gobiernos para sus procesos de paz fue la ant&iacute;poda de un programa de gobierno para recuperar la seguridad&hellip;la paz es larga, pausada, tramitadora, burocr&aacute;tica, prolongada, compleja. La guerra, en cambio, como pensaba Napole&oacute;n, es "un arte sencillo y todo ejecuci&oacute;n" &#91;&hellip;&#93; Napole&oacute;n se hizo c&eacute;lebre por la rapidez de sus decisiones &#91;&hellip;&#93;. Crear un organismo que "no dependa de qui&eacute;n sea el presidente" para que dirija una "pol&iacute;tica estatal" de "paz" en medio de un desorden inconmensurable, infinito, es condenar a un pa&iacute;s a la violencia perpetua, a la desaparici&oacute;n de los principales atributos del Estado. Por eso se intent&oacute; delegar la soluci&oacute;n de la existencia del terrorismo a lo que pudiera buenamente hacer la reuni&oacute;n de corporaciones llamada "sociedad civil" &#91;&hellip;&#93;. Cuando un Estado se disuelve, viene primero el caos y luego la fuerza bruta &#91;&hellip;&#93; Ese es el verdadero peligro, no el ejercicio de la fuerza por parte del Estado. </p>      <p>&iexcl;No! las FARC y el ELN no ten&iacute;an simpat&iacute;as ("qu&iacute;mica", dec&iacute;an) con el presidente saliente ni el entrante. &iexcl;No! El terrorismo de los &uacute;ltimos d&iacute;as del uno no ten&iacute;a el prop&oacute;sito de hacer despedidas o saludos. Para ellos ha sido tan indiferente el nombre del gobernante, que hasta lo confunde, igual que un protestante que entra a una iglesia cat&oacute;lica no distingue si el san Francisco que est&aacute; en el altar es el de As&iacute;s, el de Padua o el de Sales. Las FARC estaban en lo que estaban y no en jueguitos de sal&oacute;n. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El presidente Uribe, en cambio, entend&iacute;a muy bien ese asunto, y cuando lleg&oacute; el momento actu&oacute; en consecuencia.<sup><a name="nu91"></a><a href="#num91">91</a></sup></p></blockquote>      <p>Como se ha se&ntilde;alado a lo largo del presente art&iacute;culo, si bien se han generado importantes avances y se presentan nuevas tendencias en las discusiones acad&eacute;micas y t&eacute;cnicas en materia de seguridad y defensa nacional, es muy importante tener en cuenta que, pese al fuerte consenso existente alrededor de la idea del declive de los Estados-naci&oacute;n en el contexto de la globalizaci&oacute;n, la responsabilidad principal en materia de defensa y seguridad sigue recayendo en los Estados y es reforzada a trav&eacute;s de la iniciativa de la lucha contra el terrorismo, especialmente, despu&eacute;s de los atentados del 11 de septiembre. </p>      <p>En efecto, la guerra contra el terrorismo ha fortalecido al gobierno incluso m&aacute;s de lo que lo hizo la Guerra Fr&iacute;a, en tanto el contraterrorismo se desplaza nuevamente al &aacute;mbito de la seguridad nacional. Sin embargo, como bien se ha insistido sobre este punto, el retorno a la seguridad nacional implica serios riesgos en materia de promoci&oacute;n y defensa de los derechos humanos, en la medida en que la seguridad nacional intenta anticiparse a los hechos antes de que se produzcan, y emplea cualquier tipo de medios, p&uacute;blicos y encubiertos, pac&iacute;ficos y violentos. Es su propia polic&iacute;a, juez, jurado y verdugo. </p>     <p>El regreso de la seguridad nacional es el regreso del Estado, es el regreso de la <I>realpolitik.</I><sup><a name="nu92"></a><a href="#num92">92</a></sup> El caso de la Pol&iacute;tica de Seguridad Democr&aacute;tica en Colombia no es ajeno a esta tendencia y se ilustra tanto en las disposiciones y acciones contempladas en la misma (en el marco internacional de la lucha contra el terrorismo) as&iacute; como en los discursos oficiales que pretenden brindar un respaldo pol&iacute;tico a este tipo de iniciativas. </p>      <p>Sin embargo, el retorno a la Seguridad Nacional no representa, por lo menos hasta ahora, una soluci&oacute;n contundente a las nuevas amenazas para los Estados y una estrategia efectiva en el esquema de desarrollo de nuevas formas de hacer la guerra, aunque se presente como una alternativa ante la inminencia de una amenaza terrorista y el <I>fracaso</I> de las nuevas tendencias en materia de seguridad (desde un paradigma de interdependencia y cooperaci&oacute;n) que no lograron, en su debido momento, tener en cuenta algunas particularidades importantes para casos como el latinoamericano y el colombiano. </p>     <p>Este fracaso ha sido determinado, especialmente, por el incremento de los niveles de vulnerabilidad en la regi&oacute;n, as&iacute; como por las marcadas inequidades de poder presentadas, particularmente, entre los Estados Unidos y los dem&aacute;s pa&iacute;ses del hemisferio. Es esta combinaci&oacute;n de dependencia e inequidad la que ha hecho a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil la administraci&oacute;n de la seguridad en la regi&oacute;n<sup><a name="nu93"></a><a href="#num93">93</a></sup> y la que, finalmente, oblig&oacute; a <I>retomar</I>, de una manera m&aacute;s expl&iacute;cita, el esquema de la Doctrina de Seguridad Nacional en casos como el colombiano. </p>      <p>A manera de conclusi&oacute;n, cualquier balance sobre la Pol&iacute;tica de Seguridad Democr&aacute;tica debe tener en cuenta, m&aacute;s all&aacute; de los resultados en materia militar, las posibilidades de una efectiva realizaci&oacute;n de los principios bajo los cuales se concibe y constituye como un <I>avance</I> en esta materia, pues, bajo el actual esquema, los medios empleados para llegar al tan anhelado estado de seguridad presentan primac&iacute;a sobre los fines y desembocan parad&oacute;jicamente en el debilitamiento de importantes principios y valores rectores de un sistema democr&aacute;tico (como la promoci&oacute;n y defensa de los derechos humanos y la soberan&iacute;a popular); en otras palabras, en el imperio de la excepci&oacute;n que ha marcado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas el sendero de la pol&iacute;tica en Colombia, con las inevitables consecuencias que asumimos hasta el momento presente. </p> <hr>     <p><b>Notas al Pie</b></p>     <P><sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup>Helga Hafterdorn, "The Security Puzzle Theory-Building and Discipline Building in Internacional Security", en: <I>International Studies Quartely, </I>No. 35, University of North Texas- Department of Political Science, 1991, p. 3.    <br> <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup>Nina Graeger, "Environmental Security?", en: <I>Journal of Peace Research, </I>Londres, vol. 33, No. 1, Sage Publications, 1996.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup>St&eacute;phanie Lavaux, "Medio ambiente y seguridad: una relaci&oacute;n controvertida pero necesaria", en: Diego Cardona <I>et. al.</I>, <I>Encrucijadas de la seguridad en Europa y las Am&eacute;ricas,</I> Bogot&aacute;, Centro Editorial Universidad del Rosario, 2004.    <br> <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup>Armando Borrero Mansilla, "Defensa y seguridad nacional: elementos para una pol&iacute;tica democr&aacute;tica". en: <I>An&aacute;lisis Pol&iacute;tico,</I> Bogot&aacute;, No. 42, 2001.    <br> <sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup>Keith Krause y Michael C. Williams, "Broadening the Agenda of Security Studies. Politics and Methods", <I>Mershon International Studies Review, </I>Ohio, vol. 40, No. 2, Ohio State University, 1996.    <br> <sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup>Hafterdorn, <I>op. cit.</I>, p. 5.    <br> <sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup>La necesidad de establecer conceptos de seguridad m&aacute;s amplios se encuentra claramente establecida en las recomendaciones de la Comisi&oacute;n Palme sobre la Seguridad Com&uacute;n en 1982, la Comisi&oacute;n Brundtland sobre el Futuro Com&uacute;n en 1987 y la Comisi&oacute;n sobre la Gobernanza Global de 1995 (Raimo Vayrynen, "Concepts of Security Revisited", en: <I>Mershon International Studies Review, </I>Ohio, vol. 39, No. 2, Ohio State University, 1995, p. 260, p. 259).    <br> <sup><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a></sup>Edward A. Kolodziej, "Renaissance in Security Studies? Caveat Lector!", en: <I>International Studies Quarterly, </I>Texas, vol. 36, No. 4, University of North Texas - Department of Political Science, 1992, p. 422.    <br> <sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></sup>Vayrynen, <I>op. cit.</I>, p. 260.    <br> <sup><a name="num11"></a><a href="#nu11">11</a></sup>Francisco Leal Buitrago y Ann Mason, <I>Democracia y seguridad en los Andes: hacia una agenda regional. Informe sobre Colombia, </I>Bogot&aacute;, Universidad de los Andes, Departamento de Ciencia Pol&iacute;tica, 2003, p. 1.    <br> <sup><a name="num12"></a><a href="#nu12">12</a></sup>Rub&eacute;n S&aacute;nchez David, "La seguridad en Europa y Am&eacute;rica Latina: reflexiones para Colombia", en: Diego Cardona <I>et. al.</I>, <I>Encrucijadas de la seguridad en Europa y las Am&eacute;ricas,</I> Bogot&aacute;, Centro Editorial Universidad del Rosario, 2004, pp. 276-277.    <br> <sup><a name="num13"></a><a href="#nu13">13</a></sup>Vale la pena se&ntilde;alar que el concepto de <I>defensa nacional </I>se ha constituido en la herramienta clave de an&aacute;lisis de los estudios dedicados a recobrar la dimensi&oacute;n militar de la teor&iacute;a del Estado, en la medida en que sostienen que la guerra ha dado forma al siglo XX. Desde esta perspectiva, los Estados se preparan continuamente para la guerra y aumentan sus capacidades militares y de vigilancia; aqu&iacute; se comprende al Estado como un aparato para hacer la guerra y reprimir: debe defender su integridad territorial contra otras fuerzas y mantener la cohesi&oacute;n social dentro de su propio territorio, recurriendo a la coerci&oacute;n cuando sea necesario. En s&iacute;ntesis, el Estado ser&iacute;a la primera instancia o el sost&eacute;n del poder militar en el mundo de hoy, muchos aspectos clave de la forma y de las funciones del Estado est&aacute;n determinadas, principalmente, por el inter&eacute;s en la defensa externa y la pacificaci&oacute;n interna. Jessop, Bob, <I>Crisis del Estado de bienestar: hacia una nueva teor&iacute;a del Estado y sus consecuencias sociales, </I>Bogot&aacute;, Siglo del Hombre Editores, Universidad Nacional de Colombia, 2001, p. 12.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a name="num14"></a><a href="#nu14">14</a></sup>Francisco Leal Buitrago, <I>El oficio de la guerra. La seguridad nacional en Colombia,</I> Bogot&aacute;, Tercer Mundo Editores-IEPRI, 1994, pp. 16-17.    <br> <sup><a name="num15"></a><a href="#nu15">15</a></sup>Paul G. Buchanan, "US Defense Policy for the Western Hemisphere. New Wine in Old Bottles, Old Wine in New Bottles, or Something Completely Different?", en: <I>Journal of International Studies and World Affairs, </I>Miami, vol. 38, No. 1, Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad de Miami, 1996, p. 7.    <br> <sup><a name="num16"></a><a href="#nu16">16</a></sup>Leal Buitrago, <I>op. cit.</I>, pp. 24-25.    <br> <sup><a name="num17"></a><a href="#nu17">17</a></sup>Esta clasificaci&oacute;n es elaborada por Leal Buitrago a partir de los estudios pioneros realizados por el soci&oacute;logo brasile&ntilde;o Luis A. Costa Pinto. <I>Ibid. </I>    <br> <sup><a name="num18"></a><a href="#nu18">18</a></sup><I>Ibid.</I>, pp. 33-35.    <br> <sup><a name="num19"></a><a href="#nu19">19</a></sup>Sobre este particular, vale la pena destacar el trabajo que al respecto desarroll&oacute;, en los a&ntilde;os ochenta, el soci&oacute;logo Eduardo Pizarro.    <br> <sup><a name="num20"></a><a href="#nu20">20</a></sup>Desde el famoso discurso del presidente Alberto Lleras Camargo a las Fuerzas Armadas en 1958 (en el que se "enviaba de regreso a los militares a los cuarteles" con el fin de evitar cualquier amenaza de golpe militar) parece haberse establecido un pacto entre las <I>instituciones democr&aacute;ticas </I>y las fuerzas encargadas de su defensa: se hac&iacute;a un deslinde que implicaba m&aacute;s autonom&iacute;a para los militares en el manejo de los asuntos internos de la instituci&oacute;n. Armando Borrero, "Militares, pol&iacute;tica y sociedad", en: <I>Revista Colombiana de Sociolog&iacute;a</I> (nueva serie), vol. 1, No. 1, 1990, p. 82; Leal Buitrago, <I>op. cit.,</I> p. 45.    <br> <sup><a name="num21"></a><a href="#nu21">21</a></sup>Sobre este punto, ver los trabajos realizados por Alejandro David Aponte, <I>Guerra y derecho penal de enemigo. Aproximaci&oacute;n te&oacute;rica a la din&aacute;mica del derecho penal de emergencia en Colombia,</I> Bogot&aacute;, Universidad de los Andes, Facultad de Derecho, Serie Estudios Ocasionales CIJUS, 1999; y, Manuel Alejandro Iturralde, <I>Guerra y derecho en Colombia: el decisionismo pol&iacute;tico y los estados de excepci&oacute;n como respuesta a la crisis de la democracia </I>&#91;ponencia presentada en el Seminario sobre la Crisis Colombiana del Centro de Estudios Socioculturales de la Universidad de los Andes&#93;<I>,</I> Bogot&aacute;, Universidad de los Andes, 2003.    <br> <sup><a name="num22"></a><a href="#nu22">22</a></sup>Leal Buitrago, <I>op. cit.,</I> p. 32-45.    <br> <sup><a name="num23"></a><a href="#nu23">23</a></sup>Leal Buitrago y Mason, <I>op. cit.</I>, p. 2.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a name="num24"></a><a href="#nu24">24</a></sup>Keith Krause y Michael C. Williams, "Broadening the Agenda of Security Studies. Politics and Methods", en: <I>Mershon International Studies Review, </I>Ohio, vol. 40, No. 2, Ohio State University, 1996, p. 24.    <br> <sup><a name="num25"></a><a href="#nu25">25</a></sup><I>Ibid.</I>, p. 4.    <br> <sup><a name="num26"></a><a href="#nu26">26</a></sup><I>Ibid</I><I>. </I>    <br> <sup><a name="num27"></a><a href="#nu27">27</a></sup>El cual se desvirt&uacute;a frente a hechos como la Guerra de las Malvinas y la invasi&oacute;n estadounidense a Panam&aacute; en 1989.    <br> <sup><a name="num28"></a><a href="#nu28">28</a></sup>Wolf Grabendorff (ed.), <I>La seguridad regional en las Am&eacute;ricas. Enfoques cr&iacute;ticos y conceptos alternativos</I>, Bogot&aacute;, Fescol- Cerec, 2003.    <br> <sup><a name="num29"></a><a href="#nu29">29</a></sup>Presidencia de la Rep&uacute;blica-Ministerio de Defensa Nacional, <I>Pol&iacute;tica de Defensa y Seguridad Democr&aacute;tica, </I>Bogot&aacute;, Ministerio de Defensa, 2003, p. 13.    <br> <sup><a name="num30"></a><a href="#nu30">30</a></sup>"La Seguridad Democr&aacute;tica Regional es un concepto nuevo e integral de seguridad que responde a los desaf&iacute;os y amenazas contempor&aacute;neas que enfrentan los pueblos y pa&iacute;ses sudamericanos. Ella encarna una visi&oacute;n renovada para construir la paz en y entre los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, que se basa en la promoci&oacute;n y defensa de los intereses e ideales del continente. La Seguridad Democr&aacute;tica tiene por objeto principal asegurar el desarrollo con justicia social en el plano interno; profundizar la paz, la cooperaci&oacute;n y la integraci&oacute;n a nivel regional, y la autonom&iacute;a e independencia a nivel internacional. Para ello, esta perspectiva complementa y compatibiliza los intereses de cada pa&iacute;s con los objetivos y necesidades colectivos de seguridad a nivel sudamericano" (Documento base de la Segunda Sesi&oacute;n Plenaria de la Comisi&oacute;n Sudamericana de Paz, citado en: Pedro Lira y Daniel G&oacute;nzalez, <I>Seguridad democr&aacute;tica regional: una concepci&oacute;n alternativa,</I> Santiago de Chile, Nueva Sociedad, 1990).    <br> <sup><a name="num31"></a><a href="#nu31">31</a></sup>Leal Buitrago y Mason, <I>op. cit.</I>, p. 7.    <br> <sup><a name="num32"></a><a href="#nu32">32</a></sup><I>Ibid. </I>    <br> <sup><a name="num33"></a><a href="#nu33">33</a></sup>El t&iacute;tulo hace alusi&oacute;n al eslogan de la campa&ntilde;a presidencial de &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez: "Mano firme, coraz&oacute;n grande".    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a name="num34"></a><a href="#nu34">34</a></sup>Efectivamente, si hay un elemento que caracteriza a la administraci&oacute;n Uribe es el retorno de la seguridad como el problema m&aacute;s sentido por la ciudadan&iacute;a y el que requiere afrontarse con mayor prontitud. Si bien la seguridad desde el nacimiento del Estado moderno es el "principio rector de la pol&iacute;tica estatal" (Agamben citado en Giovanni Fabrizio Mantilla Casas, <I>Gubernamentalidad y seguridad democr&aacute;tica. Una aproximaci&oacute;n a las pr&aacute;cticas de seguridad democr&aacute;tica en Colombia desde la filosof&iacute;a pol&iacute;tica de Michel Foucault </I>&#91;monograf&iacute;a de pregrado en Ciencia Pol&iacute;tica y Lenguajes y Estudios Socioculturales&#93;<I>, </I>Bogot&aacute;, Universidad de los Andes, 2004, p. 4), se experimenta a escala mundial, y en el caso colombiano en particular, una vuelta a la <I>seguridad </I>como el pilar fundamental para la construcci&oacute;n y cohesi&oacute;n social.    <br> <sup><a name="num35"></a><a href="#nu35">35</a></sup>Con relaci&oacute;n a las transformaciones experimentadas por la guerra, es necesario recordar que si bien el concepto de "nueva guerra" ha sido acu&ntilde;ado recientemente a partir de experiencias como la Guerra de los Balcanes, la reflexi&oacute;n sobre las respuestas de la guerra a los cambios en el entorno ya hab&iacute;a sido planteada por autores cl&aacute;sicos como Karl von Clausewitz, por medio de la met&aacute;fora del camale&oacute;n: "La guerra siempre necesita cambiar sus formas para poder adaptarse a las circunstancias sociopol&iacute;ticas variables en que debe ser conducida" Hefried M&uuml;nkler, "Las guerras del siglo XXI", en: <I>An&aacute;lisis Pol&iacute;tico, </I>Bogot&aacute;, No. 51, 2004, p. 3.    <br> <sup><a name="num36"></a><a href="#nu36">36</a></sup>Mary Kaldor, <I>Las nuevas guerras. La violencia organizada en la era global</I>, Barcelona, Tusquets, 2001.    <br> <sup><a name="num37"></a><a href="#nu37">37</a></sup><I>Ibid.</I>, p. 30.    <br> <sup><a name="num38"></a><a href="#nu38">38</a></sup>Con relaci&oacute;n al proceso de paz de la administraci&oacute;n Pastrana, vale la pena se&ntilde;alar que &eacute;ste estuvo marcado por un ambiente de ambivalencia y contradicciones en la medida en que mientras el gobierno otorg&oacute; el despeje de una zona estrat&eacute;gica para la realizaci&oacute;n de las negociaciones, de manera paralela se planteaba la estrategia militar del denominado Plan Colombia, tendiente al fortalecimiento de la estrategia militar y de la fumigaci&oacute;n de amplias zonas destinadas a los cultivos de coca y amapola, localizadas en &aacute;reas controladas por las FARC.    <br> <sup><a name="num39"></a><a href="#nu39">39</a></sup>Fern&aacute;n Gonz&aacute;lez, "Colombia entre la guerra y la paz. Aproximaci&oacute;n a una lectura geopol&iacute;tica de la violencia colombiana", en: <I>Revista Venezolana de Econom&iacute;a, </I>Caracas, vol. 8, No. 2, 2002, p. 57.    <br> <sup><a name="num40"></a><a href="#nu40">40</a></sup>Es importante recordar que, desde finales de la administraci&oacute;n Samper, los grupos guerrilleros incursionaron en una modalidad de secuestro que, en un tiempo determinado, brindar&iacute;a importantes concesiones pol&iacute;ticas a su favor, como es el caso de la retenci&oacute;n de polic&iacute;as y soldados en operaciones militares, modalidad que se extender&iacute;a sin cuartel durante la administraci&oacute;n Pastrana. Una parte importante de estos uniformados sigue retenida por las FARC, para sumar m&aacute;s de siete a&ntilde;os de cautiverio, a la cual se suma un grupo de representantes de la clase pol&iacute;tica del pa&iacute;s como es el caso de la ex candidata presidencial Ingrid Betancur, los doce diputados de la Asamblea Departamental del Valle del Cauca y algunos congresistas.    <br> <sup><a name="num41"></a><a href="#nu41">41</a></sup>Esta modalidad de secuestro consiste en la organizaci&oacute;n de <I>retenes</I> en las carreteras del pa&iacute;s, en los cuales se secuestran a personas de manera aleatoria y, una vez retenidas, se estudia la capacidad de pago de sus familiares para decidir si se contin&uacute;a con la persona retenida y se exige una suma de dinero por su liberaci&oacute;n o se deja en libertad.    <br> <sup><a name="num42"></a><a href="#nu42">42</a></sup>Carolina Galindo Hern&aacute;ndez, "El concepto de <I>Estado total</I> como elemento de construcci&oacute;n de la identidad nacional: una lectura desde el caso colombiano", en: <I>Reportes T&eacute;cnicos de la Escuela de Ciencias Humanas de la Universidad del Rosario, </I>Bogot&aacute;, No. 48, 2003, p. 152.    <br> <sup><a name="num43"></a><a href="#nu43">43</a></sup>Milc&iacute;ades Vizca&iacute;no Guti&eacute;rrez, <I>Polic&iacute;as secuestrados en Colombia: una dimensi&oacute;n del conflicto armado, </I>Bogot&aacute;, Escuela Nacional de Polic&iacute;a General Santander - Vicerrector&iacute;a de Formaci&oacute;n, Mimeo, 2002, p. 52.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a name="num44"></a><a href="#nu44">44</a></sup>Presidencia de la Rep&uacute;blica-Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n, <I>Hacia un Estado Comunitario</I>, Bogot&aacute;, Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n, 2002, p. 15.    <br> <sup><a name="num45"></a><a href="#nu45">45</a></sup>Este documento es el producto de una serie de reuniones denominadas Talleres del Milenio, organizadas por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y la Agencia Colombiana de Cooperaci&oacute;n Internacional.    <br> <sup><a name="num46"></a><a href="#nu46">46</a></sup>Mantilla Casas, <I>op. cit.</I>, p. 17.    <br> <sup><a name="num47"></a><a href="#nu47">47</a></sup>Francisco Leal Buitrago, "La seguridad: dif&iacute;cil de abordar con democracia", en: <I>An&aacute;lisis Pol&iacute;tico,</I> No. 46, 2002, p. 64.    <br> <sup><a name="num48"></a><a href="#nu48">48</a></sup>Presidencia de la Rep&uacute;blica-Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n, <I>op. cit.</I>, p. 17.    <br> <sup><a name="num49"></a><a href="#nu49">49</a></sup>Francisco Leal Buitrago, <I>La seguridad durante el primer a&ntilde;o de gobierno de &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez</I> &#91;ponencia presentada en el Foro de celebraci&oacute;n de los 25 a&ntilde;os de FESCOL en Colombia&#93;, Mimeo, 2003, p. 17.    <br> <sup><a name="num50"></a><a href="#nu50">50</a></sup>Hablamos del tr&aacute;nsito hacia un Estado Autoritario ante la presencia de algunos elementos propios del autoritarismo en la actual administraci&oacute;n, que representan una amenaza a ciertos logros en materia de derechos humanos y de libertades pol&iacute;ticas conquistados o reafirmados bajo el amparo de la Constituci&oacute;n de 1991. Algunos de estos elementos son: centralizaci&oacute;n y personalizaci&oacute;n de decisiones por parte del poder ejecutivo y de la figura concreta del presidente de la Rep&uacute;blica, utilizaci&oacute;n de mecanismos de excepci&oacute;n, desconocimiento de opiniones y decisiones de organismos de fiscalizaci&oacute;n pol&iacute;tica, estigmatizaci&oacute;n de la oposici&oacute;n y el ejercicio de un fuerte control sobre la poblaci&oacute;n bajo el argumento de la defensa de la seguridad del territorio.    <br> <sup><a name="num51"></a><a href="#nu51">51</a></sup>Presidencia de la Rep&uacute;blica-Ministerio de Defensa Nacional, <I>Pol&iacute;tica de Defensa y Seguridad Democr&aacute;tica, </I>Bogot&aacute;, Ministerio de Defensa, 2003, p. 61.    <br> <sup><a name="num52"></a><a href="#nu52">52</a></sup>Es interesante se&ntilde;alar que, parad&oacute;jicamente, el uso continuo de los estados de excepci&oacute;n por parte de los gobiernos colombianos durante los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os se ha constituido, m&aacute;s bien, en una regla. Efectivamente, ha sido utilizado de manera pr&aacute;cticamente ininterrumpida desde 1949 por parte de los diversos gobiernos, pese a las variaciones en sus objetivos y metas seg&uacute;n las circunstancias pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y sociales. Este desarrollo del recurso a los estados de excepci&oacute;n muestra una p&eacute;rdida gradual de la capacidad regulativa del Estado por medio de normas jur&iacute;dicas ordinarias. La normalizaci&oacute;n de la excepci&oacute;n evidencia el derrumbe del Estado de derecho y un continuo divagar de la acci&oacute;n estatal en la frontera que separa (y une) la norma, la excepci&oacute;n, el derecho y el no-derecho, el Estado de derecho y el estado de guerra. Iturralde, <I>op. cit.</I>, pp. 1 y 10.    <br> <sup><a name="num53"></a><a href="#nu53">53</a></sup>Sobre la censura o cr&iacute;tica a los medios de comunicaci&oacute;n que informen o expresen cualquier forma de disidencia o cuestionamiento a las pol&iacute;ticas del Estado, podemos encontrar varios ejemplos. Uno de los m&aacute;s controversiales lo constituye las declaraciones realizadas por el vicepresidente de la Rep&uacute;blica con relaci&oacute;n al papel de los medios de comunicaci&oacute;n, a los cuales lleg&oacute; a calificar en el marco del Segundo Congreso Mundial de V&iacute;ctimas del Terrorismo como "una caja de resonancia a los hechos terroristas", m&aacute;s efectiva que la misma acci&oacute;n terrorista. A este tipo de declaraciones se suman otras formas de censura como el veto que desde el Palacio de Nari&ntilde;o se present&oacute; a la emisi&oacute;n del programa de opini&oacute;n <I>La Noche</I> del canal RCN, en el que se presentaba el debate sobre el libro <I>El embrujo autoritario: primer a&ntilde;o de gobierno de &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez</I> y asesinatos y amenazas a periodistas por parte de grupos al margen de la ley que apoyan p&uacute;blicamente las disposiciones de la actual administraci&oacute;n. Para conocer mayores detalles sobre la situaci&oacute;n de la libertad de prensa durante el gobierno de Uribe, ver: Claudia Julieta Duque, "Colombia una realidad camuflada", en: Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo, <I>El embrujo contin&uacute;a. Segundo a&ntilde;o de gobierno de &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez,</I> Bogot&aacute;, 2004.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a name="num54"></a><a href="#nu54">54</a></sup>Observaciones tomadas de la conversaci&oacute;n sostenida entre los polit&oacute;logos Daniel P&eacute;caut y Francisco Guti&eacute;rrez, en: <I>La Revista de El Espectador</I>, Bogot&aacute;, No. 168, 5 de octubre, pp. 6-11, 2003.    <br> <sup><a name="num55"></a><a href="#nu55">55</a></sup>Banco de Datos de Derechos Humanos y Violencia Pol&iacute;tica, CINEP-Justicia y Paz, "Derechos civiles y pol&iacute;ticos", en: Natalia Paredes Hern&aacute;ndez (ed.), <I>El embrujo autoritario. Primer a&ntilde;o de gobierno de &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez, </I>Bogot&aacute;, Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo, 2003, p. 111.    <br> <sup><a name="num56"></a><a href="#nu56">56</a></sup>A partir de la sentencia de la Corte Constitucional C-1024/02 (Control de constitucionalidad al Decreto Legislativo No. 2002 de 2002 "Por el cual se adoptan medidas para el control del orden p&uacute;blico y se definen las zonas de rehabilitaci&oacute;n y consolidaci&oacute;n"), el gobierno nacional se vio en la obligaci&oacute;n de suspender esta medida.    <br> <sup><a name="num57"></a><a href="#nu57">57</a></sup>Entre algunas de esas restricciones se puede destacar la restricci&oacute;n al derecho de circulaci&oacute;n o residencia, a trav&eacute;s de medidas como el toque de queda, retenes militares, empadronamientos, etc.    <br> <sup><a name="num58"></a><a href="#nu58">58</a></sup>Aponte, <I>op. cit.</I>, p. 25.    <br> <sup><a name="num59"></a><a href="#nu59">59</a></sup>Este fen&oacute;meno explica una situaci&oacute;n en la cual se trastorna la l&oacute;gica de la reacci&oacute;n estatal penal frente al delincuente: &eacute;ste es definido como tal, en la medida en que, como sujeto, pueda representar un peligro potencial para bienes jur&iacute;dicos tutelados, de tal manera que el comienzo del peligro, as&iacute; &eacute;ste sea establecido bajo meras suposiciones, pueda, en todo caso, ser criminalizado. <I>Ibid.</I>, p. 32.    <br> <sup><a name="num60"></a><a href="#nu60">60</a></sup>G&uuml;nther Jakobs citado en Aponte, <I>op. cit.</I>, p. 33.    <br> <sup><a name="num61"></a><a href="#nu61">61</a></sup>Discurso pronunciado por el presidente de la Rep&uacute;blica &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez, el 8 de septiembre de 2003, en el acto de transferencia de mando de la Fuerza A&eacute;rea Colombiana (FAC).    <br> <sup><a name="num62"></a><a href="#nu62">62</a></sup>En la modalidad de detenciones arbitrarias se destaca que del total registrado de 2.546 (en el periodo comprendido entre junio de 2002 a julio de 2003), durante los ocho meses de duraci&oacute;n del estado de conmoci&oacute;n interior, se cometieron 831 detenciones, la mayor&iacute;a de ellas, en las zonas de rehabilitaci&oacute;n y consolidaci&oacute;n. Ver Banco de Datos de Derechos Humanos y Violencia Pol&iacute;tica, CINEP-Justicia y Paz, <I>op. cit.</I>, p. 116.    <br> <sup><a name="num63"></a><a href="#nu63">63</a></sup>De acuerdo con un informe presentado por el Colectivo de Abogados 'Jos&eacute; Alvear Restrepo', son numerosas las irregularidades que vienen acompa&ntilde;ando las capturas de car&aacute;cter masivo. Entre algunas de estas irregularidades se pueden se&ntilde;alar: capturas realizadas sin previa orden judicial y sin que medie flagrancia, &oacute;rdenes de captura redactadas al momento de retener a las personas, &oacute;rdenes de captura redactadas con posterioridad a las detenciones, capturas que se realizan con base en se&ntilde;alamientos de encapuchados, &oacute;rdenes de allanamiento indiscriminadas, capturas fundamentadas en testimonios de reinsertados y/o red de informantes mediante el ofrecimiento de d&aacute;divas, presiones o amenazas, entre otras. Estas irregularidades afectan de diferentes maneras los derechos fundamentales de las comunidades y organizaciones populares y sociales. (Corporaci&oacute;n Colectivo de Abogados 'Jos&eacute; Alvear Restrepo', "&iquest;Cacer&iacute;a de brujas? Detenciones masivas y seguridad democr&aacute;tica", en: Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo, <I>El embrujo contin&uacute;a. Segundo a&ntilde;o de gobierno de &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez,</I> Bogot&aacute;, 2004, p. 202.)    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a name="num64"></a><a href="#nu64">64</a></sup>Colectivo de abogados Jos&eacute; Alvear Restrepo. <I>Estado</I>. Ver Paredes Hern&aacute;ndez, <I>op. cit.</I>, p. 19.    <br> <sup><a name="num65"></a><a href="#nu65">65</a></sup>Carl Schmitt, <I>Carl Schmitt, te&oacute;logo de la pol&iacute;tica, </I>en: H&eacute;ctor Orestes Aguilar (comp.), M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 2001, p. 267.    <br> <sup><a name="num66"></a><a href="#nu66">66</a></sup>Con respecto a los balances realizados sobre los l&iacute;mites y alcances de la pol&iacute;tica de seguridad democr&aacute;tica, quisiera rescatar aquellas l&iacute;neas de acci&oacute;n orientadas a la recuperaci&oacute;n de la soberan&iacute;a de la totalidad del territorio nacional y el combate al terrorismo. Por lo tanto, se omite aqu&iacute; un tema de crucial importancia como es el proceso de negociaci&oacute;n con las autodefensas y el controvertido proyecto sobre Verdad, Justicia y Reparaci&oacute;n, cuyo tratamiento desborda los l&iacute;mites del presente art&iacute;culo.    <br> <sup><a name="num67"></a><a href="#nu67">67</a></sup>El Plan Patriota es una de las m&aacute;s ambiciosas directrices de la actual pol&iacute;tica de seguridad, tendiente al desarrollo de una ofensiva militar sin precedentes contra las FARC. A esta iniciativa, tambi&eacute;n se suman dos ofensivas estrat&eacute;gicas como la operaci&oacute;n realizada en la Comuna 13 de Medell&iacute;n y la Operaci&oacute;n Libertad en Cundinamarca, en las cuales se logr&oacute;, efectivamente, el desalojo de la guerrilla de importantes posiciones y la reconquista de algunos territorios importantes.    <br> <sup><a name="num68"></a><a href="#nu68">68</a></sup>Aparte de la conferencia de Rafael Pardo Rueda, "La situaci&oacute;n de seguridad en Colombia: oportunidades y riesgos", Bogot&aacute;, Universidad de los Andes, 16 de mayo, 2005.    <br> <sup><a name="num69"></a><a href="#nu69">69</a></sup>Esta cifra no incluye milicias, ni grupos de apoyo a escala urbana.    <br> <sup><a name="num70"></a><a href="#nu70">70</a></sup>Manuel Jos&eacute; Bonnett Locarno, "La lucha contra el terrorismo: nueva bipolaridad", en: Consuelo Ahumada y Telma Angarita (eds.), <I>Las pol&iacute;ticas de seguridad y sus implicaciones para la regi&oacute;n andina, </I>Bogot&aacute;, Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Relaciones Internacionales, 2005, pp. 82-83.    <br> <sup><a name="num71"></a><a href="#nu71">71</a></sup>Alfredo Rangel Su&aacute;rez, "Un a&ntilde;o del Plan Patriota", <I>El Tiempo</I>, Bogot&aacute;, 6 de mayo, 2005.    <br> <sup><a name="num72"></a><a href="#nu72">72</a></sup>Esta alteraci&oacute;n de las estructuras de los grupos armados se refleja en su salida de zonas perif&eacute;ricas donde hac&iacute;an presencia permanente y de zonas de control territorial. Igualmente, se destaca la captura de algunos mandos medios y de l&iacute;deres con gran influencia pol&iacute;tica como es el caso de Sim&oacute;n Trinidad y la reducci&oacute;n de sus fuentes de financiaci&oacute;n.    <br> <sup><a name="num73"></a><a href="#nu73">73</a></sup>Le&oacute;n Valencia, "Pacificaci&oacute;n en el norte y guerra en el sur", en: <I>Revista Foro, </I>Bogot&aacute;, No. 52, 2005, p. 7.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a name="num74"></a><a href="#nu74">74</a></sup>Javier S&aacute;nchez Segura y N&eacute;stor Ram&iacute;rez, "La pol&iacute;tica de Seguridad Democr&aacute;tica y su incidencia en la Regi&oacute;n Andina", en: Consuelo Ahumada y Telma Angarita (eds.), <I>Las pol&iacute;ticas de seguridad y sus implicaciones para la Regi&oacute;n Andina, </I>Bogot&aacute;, Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Relaciones Internacionales - Observatorio Andino, 2005, p. 157.    <br> <sup><a name="num75"></a><a href="#nu75">75</a></sup>El Plan Colombia se dise&ntilde;&oacute; como un plan de Inversiones para la paz, constituido con aportes tanto del Estado como de la comunidad internacional, destinado, inicialmente, a obras de infraestructura que luego desembocar&iacute;an, por otro lado, en acciones como la fumigaci&oacute;n de cultivos il&iacute;citos en amplias zonas del pa&iacute;s.    <br> <sup><a name="num76"></a><a href="#nu76">76</a></sup>La implementaci&oacute;n del Plan Colombia constituye una interesante paradoja en la medida en que se constituye en el rasgo distintivo de la pol&iacute;tica de <I>doble carril</I>, que, en materia de seguridad y defensa, caracteriz&oacute; a la administraci&oacute;n Pastrana: por un lado, se brindaron importantes concesiones territoriales y pol&iacute;ticas a las FARC en aras de una salida negociada al conflicto y, por el otro, se daba paso a todo un programa de cooperaci&oacute;n militar con los Estados Unidos tendiente al combate a la subversi&oacute;n.    <br> <sup><a name="num77"></a><a href="#nu77">77</a></sup>James Petras, "Consideraciones de geopol&iacute;tica", en: Jairo Estrada &Aacute;lvarez (ed.), <I>Plan Colombia: ensayos cr&iacute;ticos, </I>Bogot&aacute;, Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Derecho, Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales, 2001, p. 157.    <br> <sup><a name="num78"></a><a href="#nu78">78</a></sup>La Iniciativa Regional Andina se constituy&oacute; como una segunda etapa del Plan Colombia y represent&oacute; una inversi&oacute;n de un total de 626 millones de d&oacute;lares (que no incluye la financiaci&oacute;n militar por parte del Departamento de Defensa de los Estados Unidos), de los cuales Colombia recibi&oacute; el 50%, Per&uacute; el 23,3%, Bolivia el 16,3% y Venezuela el 1,2%.    <br> <sup><a name="num79"></a><a href="#nu79">79</a></sup>Ana Mar&iacute;a Cubides D&iacute;az, "El impacto de los atentados del 11 de septiembre en la pol&iacute;tica exterior de Estados Unidos hacia la Regi&oacute;n Andina", en: Consuelo Ahumada y Telma Angarita (eds.), <I>Las pol&iacute;ticas de seguridad y sus implicaciones para la Regi&oacute;n Andina, </I>Bogot&aacute;, Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Relaciones Internacionales, 2005, pp. 42 y ss.    <br> <sup><a name="num80"></a><a href="#nu80">80</a></sup>ichael Mann, <I>La globalizaci&oacute;n y el 11 de septiembre </I>&#91;conferencia presentada en la Universidad Estatal Rusa de Humanidades&#93;, s. l., Mimeo, 2001, p. 11.    <br> <sup><a name="num81"></a><a href="#nu81">81</a></sup>Cubides, <I>op. cit.</I>, p. 49.    <br> <sup><a name="num82"></a><a href="#nu82">82</a></sup>Paul, T.V y Ripsman, Norrin N. "Under Pressure? Globalisation and the National Security State", en: <I>Millenium: Journal of International Studies,</I> vol. 33, No. 2, 2004, pp. 373.    <br> <sup><a name="num83"></a><a href="#nu83">83</a></sup>Ulrich Beck, <I>Sobre el terrorismo y la guerra, </I>Barcelona, Paid&oacute;s, 2003, p. 11.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a name="num84"></a><a href="#nu84">84</a></sup><I>Ibid.</I>, p. 31.    <br> <sup><a name="num85"></a><a href="#nu85">85</a></sup><I>Ibid.</I>, pp. 33 y 34    <br> <sup><a name="num86"></a><a href="#nu86">86</a></sup>Alejandro Reyes, Guillermo Hoyos y Jaime Heredia (eds.) "Estatuto de Seguridad. Seguridad Nacional, Derechos Humanos, Democracia restringida", en: <I>Controversia, </I>s. l., No. 70-77, 1978.    <br> <sup><a name="num87"></a><a href="#nu87">87</a></sup>Reyes <I>et. al.</I>, <I>op. cit., </I>p. 99<I>. </I>    <br> <sup><a name="num88"></a><a href="#nu88">88</a></sup>"Mientras subsista la perturbaci&oacute;n del orden p&uacute;blico, no podr&aacute;n transmitirse por las estaciones de radiodifusi&oacute;n y por los canales de televisi&oacute;n informaciones, declaraciones, comunicados o comentarios relativos al orden p&uacute;blico, al cese de actividades que inciten al delito o hagan su apolog&iacute;a" (art&iacute;culo 13, Estatuto de Seguridad).    <br> <sup><a name="num89"></a><a href="#nu89">89</a></sup>Ver art&iacute;culos 7 y 12 del Estatuto de Seguridad en: Reyes <I>et. al.</I>, <I>op. cit</I>, pp. 104 y 113.    <br> <sup><a name="num90"></a><a href="#nu90">90</a></sup>Entre algunos de los argumentos m&aacute;s importantes utilizados por el poder ejecutivo para negar la existencia de un conflicto armado en el pa&iacute;s, podemos encontrar los siguientes: 1) Colombia es una democracia leg&iacute;tima y no una dictadura ni un r&eacute;gimen opresivo. Por lo tanto, no hay justificaci&oacute;n que un pu&ntilde;ado de violentos contin&uacute;en en armas; 2) despu&eacute;s de la ca&iacute;da del muro de Berl&iacute;n las guerrillas colombianas ya no luchan por un ideal pol&iacute;tico sino que act&uacute;an como mafias vinculadas al narcotr&aacute;fico y a la captura de rentas. En consecuencia, m&aacute;s que revolucionarios en busca de un nuevo r&eacute;gimen son bandas criminales con poderosos aparatos militares y 4) En su l&oacute;gica criminal la principal v&iacute;ctima son los civiles. En s&iacute;ntesis, son simples terroristas que no respetan las normas humanitarias. Ver: Informe Especial de la revista <I>Semana, </I>"S&iacute; hay guerra, se&ntilde;or presidente", 7 de febrero, 2005.    <br> <sup><a name="num91"></a><a href="#nu91">91</a></sup>Jos&eacute; Obdulio Gaviria V&eacute;lez, <I>Sofismas del terrorismo en Colombia, </I>Bogot&aacute;, Planeta, 2005, pp. 18-82.    <br> <sup><a name="num92"></a><a href="#nu92">92</a></sup>Zakari, Fareed. "El regreso de la historia. Lo que el 11 de septiembre ha provocado", en: James F. Hoge y Gideon Rose <I>et. al.</I>, <I>&iquest;Por qu&eacute; sucedi&oacute;? El terrorismo y la nueva guerra, </I>Barcelona, Paid&oacute;s, 2002, p. 331.    <br> <sup><a name="num93"></a><a href="#nu93">93</a></sup>Hurrell, Andrew, "Security in Latin America", en: <I>International Affairs (Royal Institute of International Affairs 1944), </I>vol. 74, No. 3, julio, 1998.</P> <hr>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><font size="3">Bibliograf&iacute;a</font></b></p>      <!-- ref --><p>Agamben, Giorgio, <I>Medios sin fin. Notas sobre la pol&iacute;tica, </I>Valencia, Pre-textos, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000244&pid=S0124-0579200500030001300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p>Aponte Cardona, Alejandro David, <I>Guerra y derecho penal de enemigo. Aproximaci&oacute;n te&oacute;rica a la din&aacute;mica del derecho penal de emergencia en Colombia,</I> Bogot&aacute;, Universidad de los Andes Facultad de Derecho, Serie Estudios Ocasionales CIJUS, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000246&pid=S0124-0579200500030001300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Beck, Ulrich, <I>Sobre el terrorismo y la guerra, </I>Barcelona, Paid&oacute;s, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000248&pid=S0124-0579200500030001300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Bonnett Locarno, Manuel Jos&eacute;, "La lucha contra el terrorismo: nueva bipolaridad", en: Consuelo Ahumada y Telma Angarita (eds.), <I>Las pol&iacute;ticas de seguridad y sus implicaciones para la regi&oacute;n andina, </I>Bogot&aacute;, Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Relaciones Internacionales, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000250&pid=S0124-0579200500030001300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Borrero Mansilla, Armando, "Defensa y seguridad nacional: elementos para una pol&iacute;tica democr&aacute;tica", en: <I>An&aacute;lisis Pol&iacute;tico,</I> Bogot&aacute;, No. 42, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000252&pid=S0124-0579200500030001300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>___________, "Militares, pol&iacute;tica y sociedad", en: <I>Revista Colombiana de Sociolog&iacute;a</I> (nueva serie), Bogot&aacute;, vol. 1, No. 1, 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000254&pid=S0124-0579200500030001300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Botero, Reinaldo <I>et. al.</I>, <I>Terrorismo y seguridad, </I>Bogot&aacute;, Planeta, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000256&pid=S0124-0579200500030001300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Buchanan, Paul G., "US Defense Policy for the Western Hemisphere. New Wine in Old Bottles, Old Wine in New Bottles, or Something Completely Different?", en: <I>Journal of International Studies and World Affairs, </I>Miami, vol. 38, No. 1, Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad de Miami, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000258&pid=S0124-0579200500030001300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Chaparro Amaya, Adolfo y Carolina Galindo Hern&aacute;ndez, "An&aacute;lisis comprensivo de las interrelaciones entre tendencias actuales de la filosof&iacute;a pol&iacute;tica y los estudios sobre las transformaciones recientes del Estado naci&oacute;n en Colombia" &#91;proyecto de Investigaci&oacute;n del Grupo Estudios sobre Identidad&#93;<I>,</I> Bogot&aacute;, Universidad del Rosario, Escuela de Ciencias Humanas, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000260&pid=S0124-0579200500030001300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Corporaci&oacute;n Colectivo de Abogados 'Jos&eacute; Alvear Restrepo', "&iquest;Cacer&iacute;a de brujas? Detenciones masivas y seguridad democr&aacute;tica", en: Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo, <I>El embrujo contin&uacute;a. Segundo a&ntilde;o de gobierno de &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez, </I>Bogot&aacute;, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000262&pid=S0124-0579200500030001300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Cubides D&iacute;az, Ana Mar&iacute;a, "El impacto de los atentados del 11 de septiembre en la pol&iacute;tica exterior de Estados Unidos hacia la Regi&oacute;n Andina", en: Consuelo Ahumada y Telma Angarita (eds.), <I>Las pol&iacute;ticas de seguridad y sus implicaciones para la Regi&oacute;n Andina, </I>Bogot&aacute;, Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Relaciones Internacionales, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000264&pid=S0124-0579200500030001300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p>Duque, Claudia Julieta, "Colombia una realidad camuflada", en: Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo, <I>El embrujo contin&uacute;a. Segundo a&ntilde;o de gobierno de &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez, </I>Bogot&aacute;, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000266&pid=S0124-0579200500030001300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Forero Reyes, Marcela <I>et. al.</I>, <I>Redescripci&oacute;n del concepto, la producci&oacute;n y la aplicaci&oacute;n del derecho en las figuras exorbitantes de la masacre, el desplazamiento forzado y el secuestro colectivo,</I> Bogot&aacute;, Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de Filosof&iacute;a, Mimeo, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000268&pid=S0124-0579200500030001300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Galindo Hern&aacute;ndez, Carolina, "El concepto de <I>Estado Total</I> como elemento de construcci&oacute;n de la identidad nacional: una lectura desde el caso colombiano", en: <I>Reportes T&eacute;cnicos de la Escuela de Ciencias Humanas de la Universidad del Rosario, </I>Bogot&aacute;, No. 48, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000270&pid=S0124-0579200500030001300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>___________, "La teor&iacute;a del Estado en la era de la globalizaci&oacute;n: algunas aproximaciones y problemas pendientes", Bogot&aacute;, Universidad del Rosario, Grupo de Investigaci&oacute;n Estudios sobre Identidad, Mimeo, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000272&pid=S0124-0579200500030001300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Gaviria V&eacute;lez, Jos&eacute; Obdulio, <I>Sofismas del terrorismo en Colombia, </I>Bogot&aacute;, Planeta, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000274&pid=S0124-0579200500030001300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>G&oacute;nzalez, Fern&aacute;n, "Colombia entre la guerra y la paz. Aproximaci&oacute;n a una lectura geopol&iacute;tica de la violencia colombiana", en: <I>Revista Venezolana de Econom&iacute;a, </I>vol. 8, No. 2, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000276&pid=S0124-0579200500030001300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Grabendorff, Wolf (ed.), <I>La seguridad regional en las Am&eacute;ricas. Enfoques cr&iacute;ticos y conceptos alternativos, </I>Bogot&aacute;, Fescol- Cerec, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000278&pid=S0124-0579200500030001300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Graeger, Nina, "Environmental Security?", en: <I>Journal of Peace Research, </I>Londres, vol. 33, No. 1, Sage Publications, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000280&pid=S0124-0579200500030001300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Hafterdorn, Helga, "The Security Puzzle Theory-Building and Discipline Building in Internacional Security", en: <I>International Studies Quartely, </I>No. 35, University of North Texas- Department of Political Science, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000282&pid=S0124-0579200500030001300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Hobbes, Thomas, <I>Leviat&aacute;n,</I> M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000284&pid=S0124-0579200500030001300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p>Hurrell, Andrew, "Security in Latin America", en: <I>International Affairs (Royal Institute of International Affairs-1944), </I>Londres, vol. 74, No. 3, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000286&pid=S0124-0579200500030001300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Iturralde, Manuel Alejandro, <I>Guerra y derecho en Colombia: el decisionismo pol&iacute;tico y los estados de excepci&oacute;n como respuesta a la crisis de la democracia </I>&#91;ponencia presentada en el Seminario sobre la Crisis Colombiana del Centro de Estudios Socioculturales de la Universidad de los Andes&#93;<I>,</I> Bogot&aacute;, Universidad de los Andes, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000288&pid=S0124-0579200500030001300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Jessop, Bob, <I>Crisis del Estado de Bienestar: hacia una nueva teor&iacute;a del Estado y sus consecuencias sociales, </I>Bogot&aacute;, Siglo del Hombre Editores, Universidad Nacional de Colombia, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000290&pid=S0124-0579200500030001300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Kaldor, Mary, <I>Las nuevas guerras. La violencia organizada en la era global, </I>Barcelona, Tusquets, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000292&pid=S0124-0579200500030001300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Kolodziej, Edward A., "Renaissance in Security Studies? Caveat Lector!", en: <I>International Studies Quarterly, </I>Texas, vol. 36, No. 4, University of North Texas - Department of Political Science, 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000294&pid=S0124-0579200500030001300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Krause, Keith y Michael C. Williams, "Broadening the Agenda of Security Studies. Politics and Methods", en: <I>Mershon International Studies Review, </I>Ohio, vol. 40, No. 2, Ohio State University, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000296&pid=S0124-0579200500030001300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Lavaux, St&eacute;phanie, "Medio ambiente y seguridad: una relaci&oacute;n controvertida pero necesaria", en: Diego Cardona <I>et. al.</I>, <I>Encrucijadas de la seguridad en Europa y las Am&eacute;ricas,</I> Bogot&aacute;, Centro Editorial Universidad del Rosario, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000298&pid=S0124-0579200500030001300028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Leal Buitrago, Francisco y Ann Mason, <I>Democracia y seguridad en los Andes: hacia una agenda regional. Informe sobre Colombia, </I>Bogot&aacute;, Universidad de los Andes, Departamento de Ciencia Pol&iacute;tica, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000300&pid=S0124-0579200500030001300029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Leal Buitrago, Francisco, "Defensa y Seguridad Nacional en Colombia, 1958-1993", en: Francisco Leal Buitrago y Juan Gabriel Tokatli&aacute;n (comps.), <I>Orden mundial y seguridad. Nuevos desaf&iacute;os para Colombia y Am&eacute;rica Latina, </I>Bogot&aacute;, Tercer Mundo Editores-SID-IEPRI, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000302&pid=S0124-0579200500030001300030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>___________, "La seguridad: dif&iacute;cil de abordar con democracia", en: <I>An&aacute;lisis Pol&iacute;tico,</I> Bogot&aacute;, No. 46, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000304&pid=S0124-0579200500030001300031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>___________, <I>El oficio de la guerra. La seguridad nacional en Colombia,</I> Bogot&aacute;, Tercer Mundo Editores-IEPRI, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000306&pid=S0124-0579200500030001300032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Leal Buitrago, Francisco, <I>La seguridad durante el primer a&ntilde;o de gobierno de &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez</I> &#91;ponencia presentada en el Foro de celebraci&oacute;n de los 25 a&ntilde;os de FESCOL en Colombia&#93;, Bogot&aacute;, Mimeo, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000308&pid=S0124-0579200500030001300033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>___________, <I>La seguridad nacional a la deriva, </I>Bogot&aacute;, Alfaomega-CESO Uniandes-FLACSO, Quito, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000310&pid=S0124-0579200500030001300034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Lira, Pedro y Daniel G&oacute;nzalez (eds.), <I>Seguridad democr&aacute;tica regional: una concepci&oacute;n alternativa, </I>Santiago de Chile, Nueva Sociedad, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000312&pid=S0124-0579200500030001300035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Mann, Michael, <I>La globalizaci&oacute;n y el 11 de septiembre </I>&#91;conferencia presentada en la Universidad Estatal Rusa de Humanidades&#93;, s. l., Mimeo, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000314&pid=S0124-0579200500030001300036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Mantilla Casas, Giovanni Fabrizio, <I>Gubernamentalidad y Seguridad Democr&aacute;tica. Una aproximaci&oacute;n a las pr&aacute;cticas de seguridad democr&aacute;tica en Colombia desde la filosof&iacute;a pol&iacute;tica de Michel Foucault </I>&#91;monograf&iacute;a de pregrado en Ciencia Pol&iacute;tica y Lenguajes y Estudios Socio-culturales&#93;<I>, </I>Bogot&aacute;, Universidad de los Andes, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000316&pid=S0124-0579200500030001300037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>M&uuml;nkler, Hefried, "Las guerras del siglo XXI", en: <I>An&aacute;lisis Pol&iacute;tico, </I>Bogot&aacute;, No. 51, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000318&pid=S0124-0579200500030001300038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Pardo Rueda, Rafael, "La situaci&oacute;n de seguridad en Colombia: oportunidades y riesgos" &#91;conferencia&#93;, Bogot&aacute;, Universidad de los Andes, 16 de mayo, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000320&pid=S0124-0579200500030001300039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Paredes Hern&aacute;ndez, Natalia (ed.), <I>El embrujo autoritario. Primer a&ntilde;o de gobierno de &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez, </I>Bogot&aacute;, Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000322&pid=S0124-0579200500030001300040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Paul, T.V. y Norris M. Ripsman, "Under Pressure? Globalisation and the National Security State", en: <I>Millennium: Journal of International Studies, </I>Londres, vol. 33, No. 2, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000324&pid=S0124-0579200500030001300041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>P&eacute;caut, Daniel, <I>Midiendo fuerzas. Balance del primer a&ntilde;o de gobierno de &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez, </I>Bogot&aacute;, Planeta, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000326&pid=S0124-0579200500030001300042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Petras, James, "Consideraciones de geopol&iacute;tica", en: Jairo Estrada &Aacute;lvarez (ed.), <I>Plan Colombia: ensayos cr&iacute;ticos, </I>Bogot&aacute;, Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Derecho, Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000328&pid=S0124-0579200500030001300043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Petro Urrego, Gustavo, "Plan Colombia y seguridad regional", en: Consuelo Ahumada y Telma Angarita(eds.), <I>Las pol&iacute;ticas de seguridad y sus implicaciones para la Regi&oacute;n Andina, </I>Bogot&aacute;, Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Relaciones Internacionales, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000330&pid=S0124-0579200500030001300044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Presidencia de la Rep&uacute;blica-Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n, <I>Hacia un Estado Comunitario</I>, Bogot&aacute;, Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000332&pid=S0124-0579200500030001300045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p>___________, <I>Bases del Plan Nacional de Desarrollo 2002-2006</I>, Bogot&aacute;, Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000334&pid=S0124-0579200500030001300046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Presidencia de la Rep&uacute;blica-Ministerio de Defensa Nacional, <I>Pol&iacute;tica de Defensa y Seguridad Democr&aacute;tica, </I>Bogot&aacute;, Ministerio de Defensa, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000336&pid=S0124-0579200500030001300047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Ram&iacute;rez, N&eacute;stor y Javier S&aacute;nchez Segura, "La pol&iacute;tica de seguridad democr&aacute;tica y su incidencia en la zona andina", en: Consuelo Ahumada y Telma Angarita (eds.), <I>Las pol&iacute;ticas de seguridad y sus implicaciones para la regi&oacute;n andina, </I>Bogot&aacute;, Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Relaciones Internacionales, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000338&pid=S0124-0579200500030001300048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Rangel Su&aacute;rez, Alfredo, "Un a&ntilde;o del Plan Patriota", <I>El Tiempo</I>, Bogot&aacute;, 6 de mayo, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000340&pid=S0124-0579200500030001300049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Reyes Alejandro, Guillermo Hoyos y Jaime Heredia (eds.) "Estatuto de Seguridad. Seguridad Nacional, Derechos Humanos, Democracia restringida", en: <I>Controversia,</I> No. 70-77, Centro de Investigaci&oacute;n y Educaci&oacute;n Popular, CINEP, 1978.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000342&pid=S0124-0579200500030001300050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>S&aacute;nchez David, Rub&eacute;n, "La seguridad en Europa y Am&eacute;rica Latina: reflexiones para Colombia", en: Diego Cardona <I>et. al.</I>, <I>Encrucijadas de la seguridad en Europa y las Am&eacute;ricas,</I> Bogot&aacute;, Centro Editorial Universidad del Rosario, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000344&pid=S0124-0579200500030001300051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>S&aacute;nchez Segura, Javier y N&eacute;stor Ram&iacute;rez, "La pol&iacute;tica de Seguridad Democr&aacute;tica y su incidencia en la Regi&oacute;n Andina", en: Consuelo Ahumada y Telma Angarita (eds.), <I>Las pol&iacute;ticas de seguridad y sus implicaciones para la Regi&oacute;n Andina, </I>Bogot&aacute;, Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Relaciones Internacionales - Observatorio Andino, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000346&pid=S0124-0579200500030001300052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Schmitt, Carl, <I>Carl Schmitt, te&oacute;logo de la pol&iacute;tica, </I>en: H&eacute;ctor Orestes Aguilar (comp.), M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000348&pid=S0124-0579200500030001300053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>___________, <I>El concepto de lo pol&iacute;tico, </I>Madrid, Alianza, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000350&pid=S0124-0579200500030001300054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Valencia, Le&oacute;n, "Pacificaci&oacute;n en el norte y guerra en el sur", en: <I>Revista Foro, </I>No. 52, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000352&pid=S0124-0579200500030001300055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Vayrynen, Raimo, "Concepts of Security Revisited", en: <I>Mershon International Studies Review, </I>Ohio, vol. 39, No. 2, Ohio State University, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000354&pid=S0124-0579200500030001300056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p>Vizca&iacute;no Guti&eacute;rrez, Milc&iacute;ades, <I>Polic&iacute;as secuestrados en Colombia: una dimensi&oacute;n del conflicto armado, </I>Bogot&aacute;, Escuela Nacional de Polic&iacute;a General Santander - Vicerrector&iacute;a de Formaci&oacute;n, Mimeo, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000356&pid=S0124-0579200500030001300057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Zakari, Fareed, "El regreso de la historia. Lo que el 11 de septiembre ha provocado", en: Hoge, James F. y Gideon Rose <I>et. al.</I>, <I>&iquest;Por qu&eacute; sucedi&oacute;? El terrorismo y la nueva guerra, </I>Barcelona, Paid&oacute;s, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000358&pid=S0124-0579200500030001300058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>  </font>      ]]></body><back>
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