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<journal-title><![CDATA[Estudios Socio-Jurídicos]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La imprescriptibilidad de la acción y la sanción disciplinar por graves violaciones a los derechos humanos e infracciones graves al derecho internacional humanitario]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article puts forward an analysis of the problem of the imprescriptibility of action and disciplinary sanctions for grave violations of human rights and international humanitarian law, committed by civil servants, particularly, members of the Military Forces and the National Police. The study deals with the regulation of disciplinary action for grave conduct within the disciplinary regime applicable to the Public Forces over the past thirty years and in the current Code of Practice on Disciplinary and Grievance Proceedures. I also illustrate the legal, political, social and economic consequences-for the Colombian State-of investigation and disciplinary sanctions for crimes against humanity or war crimes being ommitted or delayed through negligence of State officials. The declaration of a prescription may be considered a means to impunity for administrative sanctions and, in turn, provides proof of the State’s failure to comply with International committments that guarantee and protect Human Rights and International Humanitarian Law. Finally, given the controversy regarding disciplinary imprescriptibility, this paper proposes a llegal reform which extends the term of prescription in order to preserve the rights of victims and the disciplined.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>La imprescriptibilidad de la acci&oacute;n y la sanci&oacute;n disciplinar por graves violaciones a los derechos humanos e infracciones graves al derecho internacional humanitario</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>Imprescriptibility of the action and the disciplinary sanction by violation of humanitarian international right</b></p>     <p><b><i>Tania-Milena Daza-M&aacute;rquez*</i></b></p>     <p>* Universidad del Rosario, Bogot&aacute;, Colombia. Estudiante de cuarto semestre de la Maestr&iacute;a en Derecho Administrativo de la Universidad del Rosario, d&eacute;cimo quinta promoci&oacute;n. Abogada de la Universidad Santo Tom&aacute;s. Especialista en Derecho Administrativo de la Universidad del Rosario. Asesora Procuradur&iacute;a Segunda Delegada ante el Consejo de Estado. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:taniamilenadm@yahoo.com">taniamilenadm@yahoo.com</a>. La autora quiere agradecer la valiosa colaboraci&oacute;n, comprensi&oacute;n y el apoyo incondicional prestado por Mauricio Vanegas-Moyano en la elaboraci&oacute;n de este art&iacute;culo. Cualquier error en el trabajo es de exclusiva responsabilidad de la autora, y no representa el criterio de la Procuradur&iacute;a General de la Naci&oacute;n sobre el tema.</p>     <p>Fecha de recepci&oacute;n: 16 de febrero de 2010    <br> Fecha de aceptaci&oacute;n: 4 de marzo de 2010</p> <hr>     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>El art&iacute;culo presenta un an&aacute;lisis respecto a la problem&aacute;tica de la <i>imprescriptibilidad de la acci&oacute;n y la sanci&oacute;n disciplinarias por graves violaciones e infracciones a los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario</i>, cometidos por servidores p&uacute;blicos, en especial, por miembros de las Fuerzas Militares y la Polic&iacute;a Nacional. En este estudio se abordar&aacute; la regulaci&oacute;n de la prescripci&oacute;n de la acci&oacute;n disciplinaria por estas graves conductas en los Reg&iacute;menes Disciplinarios aplicables a la Fuerza P&uacute;blica en los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os y en el actual C&oacute;digo &Uacute;nico Disciplinario. Para esto se tendr&aacute; en cuenta las consecuencias de orden jur&iacute;dico, pol&iacute;tico, social y econ&oacute;mico, a nivel nacional e internacional, que puede ocasionar la declaratoria de prescripci&oacute;n, bien sea por la ineficiencia o el desinter&eacute;s por parte de los agentes estatales en adelantar los respectivos procesos disciplinarios tendientes a evitar no s&oacute;lo la impunidad en materia administrativa sancionadora, por la comisi&oacute;n de infracciones atroces, sino tambi&eacute;n ante la necesidad de preservar el buen nombre y la buena marcha de la administraci&oacute;n, y a su vez, cumplir con los est&aacute;ndares internacionales trazados sobre la materia. Finalmente se propone una reforma legal extendiendo el t&eacute;rmino de prescripci&oacute;n de manera razonable, para preservar los derechos de las v&iacute;ctimas y los disciplinados y asegurar el cumplimiento eficaz de las obligaciones del Estado colombiano, para garantizar el cumplimiento de los compromisos internacionales sobre la materia, en defensa de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario.</p>     <p><b>Palabras clave:</b> imprescriptibilidad, cr&iacute;menes contra la humanidad, derechos humanos, prescripci&oacute;n, derecho internacional humanitario.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>ABSTRACT</b></p>     <p>This article puts forward an analysis of the problem of the <i>imprescriptibility of action and disciplinary sanctions for grave violations of human rights and international humanitarian law</i>, committed by civil servants, particularly, members of the Military Forces and the National Police. The study deals with the regulation of disciplinary action for grave conduct within the disciplinary regime applicable to the Public Forces over the past thirty years and in the current Code of Practice on Disciplinary and Grievance Proceedures. I also illustrate the legal, political, social and economic consequences—for the Colombian State—of investigation and disciplinary sanctions for crimes against humanity or war crimes being ommitted or delayed through negligence of State officials. The declaration of a prescription may be considered a means to impunity for administrative sanctions and, in turn, provides proof of the State’s failure to comply with International committments that guarantee and protect Human Rights and International Humanitarian Law. Finally, given the controversy regarding disciplinary imprescriptibility, this paper proposes a llegal reform which extends the term of prescription in order to preserve the rights of victims and the disciplined.</p>     <p><b>Key words:</b> imprescriptibility, crimes against humanity, human rigths.</p> <hr>     <p><b><i>INTRODUCCI&Oacute;N</i></b></p>     <p>En el presente art&iacute;culo de reflexi&oacute;n cr&iacute;tica se abordar&aacute; el tema de la <i>"imprescriptibilidad de la acci&oacute;n y la sanci&oacute;n disciplinaria por graves violaciones a los Derechos Humanos y graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario"</i>.</p>     <p>Como punto de partida es necesario tener presente que las normas disciplinarias tienen como fin primordial garantizar y preservar la buena marcha y el buen nombre de la administraci&oacute;n p&uacute;blica.<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a> Por ello, <i>determinadas conductas han sido tipificadas en diversas leyes que regulan la materia, como faltas disciplinarias, porque atentan o pueden poner en peligro los principios</i> en <i>que est&aacute; soportada la gesti&oacute;n del Estado. Entre otros, los principios de legalidad, honradez, imparcialidad y eficiencia, tendientes a garantizar su adecuado funcionamiento.<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a></i> As&iacute;, a los servidores p&uacute;blicos se les impone un deber especial de sujeci&oacute;n, puesto que con su actuar, omisi&oacute;n o extralimitaci&oacute;n de las funciones asignadas, pueden deslegitimar al aparato estatal. Por tal raz&oacute;n el derecho disciplinario busca establecer una &eacute;tica en el servicio p&uacute;blico, tendiente a moldear la conducta de los trabajadores estatales<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a> para garantizar la buena marcha de los distintos &oacute;rganos que lo integran.</p>     <p>En este contexto, los operadores jur&iacute;dicos responsables de adelantar la correspondiente acci&oacute;n disciplinaria, para poder sancionar al servidor p&uacute;blico infractor del r&eacute;gimen disciplinario, deben hacerlo dentro del t&eacute;rmino establecido en la ley. Si no lo hacen, el poder corrector que tiene el Estado sobre sus agentes se desvirt&uacute;a, pues pierde competencia para ello.</p>     <p>La acci&oacute;n y la sanci&oacute;n disciplinaria se extinguen por el acaecimiento de diversos factores, entre otros, el trascurso del tiempo, que impiden al Estado el ejercicio de su potestad punitiva a trav&eacute;s de la acci&oacute;n disciplinaria o de la efectividad del castigo impuesto, por inercia de los &oacute;rganos titulares de la potestad sancionadora. Con esto se genera al autor de la falta o afectado con la sanci&oacute;n el derecho a reclamar la desaparici&oacute;n de cualquier pretensi&oacute;n punitiva del Estado en su contra.<a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a></p>     <p>La Corte Constitucional, respecto al tema en cuesti&oacute;n, ha se&ntilde;alado que <i>"la defensa social no se ejerce dejando los procesos en suspenso, sino resolvi&eacute;ndolos (...) Si los procesos disciplinarios, no culminan, no ser&aacute; por obra del infractor, sino, ordinariamente, por obra de la despreocupaci&oacute;n o de la insolvencia t&eacute;cnica de los encargados de juzgar".<a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a></i></p>     <p>En consecuencia, la prescripci&oacute;n reviste trascendental importancia, trat&aacute;ndose de la comisi&oacute;n de faltas relacionadas con graves violaciones a los Derechos Humanos (DDHH)<a href="#6" name="n6"><sup>6</sup></a> e infracciones al Derecho Internacional Humanitario (DIH),<a href="#7" name="n7"><sup>7</sup></a> com&uacute;nmente denominados <i>cr&iacute;menes contra la humanidad<a href="#8" name="n8"><sup>8</sup></a> y cr&iacute;menes de guerra.<a href="#9" name="n9"><sup>9</sup></a></i> Comportamientos estos que, al ser perpetrados por la acci&oacute;n, omisi&oacute;n o aquiescencia de los miembros de la Fuerza P&uacute;blica con actores irregulares o con la poblaci&oacute;n civil, adquieren mayor relevancia, pues supone no s&oacute;lo el desprestigio y desconfianza en las instituciones castrenses, sino del pa&iacute;s en general ante la comunidad internacional, con las consecuentes y deshonrosas condenas por parte de los Tribunales Internacionales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si el Estado omite o retarda el impulso de los respectivos procesos disciplinarios contra la Fuerza P&uacute;blica por conductas tan censurables, esto puede constituir una denegaci&oacute;n de justicia y, en &uacute;ltimas, un medio eficaz de impunidad con los efectos pol&iacute;ticos, sociales y econ&oacute;micos que ello comporta.</p>     <p>En este escenario, Colombia no cumplir&iacute;a con su obligaci&oacute;n internacional de respetar y proteger los derechos humanos, incurriendo en responsabilidad frente a violaciones contra estos.</p>     <p>Dada la importancia que la prescripci&oacute;n ha adquirido en el &uacute;ltimo tiempo, especialmente en materia de derechos humanos, ser&aacute; abordada como tema central de este art&iacute;culo de reflexi&oacute;n cr&iacute;tica. Tanto su reglamentaci&oacute;n de manera general como en materia disciplinaria. Su regulaci&oacute;n en la Ley 734 de 2002, y en los estatutos disciplinarios de las Fuerzas Militares y la Polic&iacute;a Nacional. Finalmente, se analizar&aacute; si en la actualidad resulta posible hablar de la imprescriptibilidad por violaci&oacute;n de derechos humanos.</p>     <p>Tema &eacute;ste que no resulta pac&iacute;fico en nuestro medio, pues hasta hace alg&uacute;n tiempo, ni la doctrina<a href="#10" name="n10"><sup>10</sup></a> ni la jurisprudencia<a href="#11" name="n11"><sup>11</sup></a> se hab&iacute;an ocupado del mismo. En la actualidad existen dos posturas sobre el particular: La corriente mayoritaria, liderada por la Procuradur&iacute;a General de la Naci&oacute;n, considera "que el ordenamiento jur&iacute;dico colombiano, en cuanto establece el t&eacute;rmino de prescripci&oacute;n de la acci&oacute;n para las faltas disciplinarias, incluidas las que constituyen violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario, prima sobre las disposiciones del derecho internacional".<a href="#12" name="n12"><sup>12</sup></a></p>     <p>Y, por otro lado, un sector minoritario<a href="#13" name="n13"><sup>13</sup></a> que defiende la tesis de que el reconocimiento de la comunidad internacional de la "imprescriptibilidad de los graves cr&iacute;menes internacionales, como una norma de <i>ius cogens</i>, genera obligaciones internacionales a los Estados, en materia de justicia, entre otras, luchar contra la impunidad. Raz&oacute;n por la cual, estos no pueden decretar la prescripci&oacute;n de estos cr&iacute;menes, debiendo proceder judicial y disciplinariamente contra los autores y dem&aacute;s part&iacute;cipes".</p>     <p>Para exponer mi punto de vista en contra de la imprescriptibilidad disciplinaria, abordar&eacute; esta figura desde la perspectiva constitucional, legal y jurisprudencial, para, finalmente, hacer una propuesta de reforma legislativa sobre dicho tema, toda vez que considero que como est&aacute; regulado en la actualidad, y en atenci&oacute;n al alto n&uacute;mero de investigaciones disciplinarias que cursan en la Procuradur&iacute;a General de la Naci&oacute;n (PGN) por graves violaciones a los DDHH e infracciones al DIH. cuyos sujetos disciplinarios son Polic&iacute;as y Militares, el t&eacute;rmino de doce a&ntilde;os resulta muy corto.</p>     <p><b><i>1. LA PRESCRIPCI&Oacute;N</i></b></p>     <p>La prescripci&oacute;n es una instituci&oacute;n jur&iacute;dica de regulaci&oacute;n legal, en virtud de la cual se adquieren o se extinguen derechos<a href="#14" name="n14"><sup>14</sup></a> por haberse agotado el t&eacute;rmino fijado por la ley.</p>     <p>Por razones de seguridad y de certeza de las relaciones jur&iacute;dicas, la <i>prescriptibilidad</i> es la regla general en los diferentes procesos, pero ello no es &oacute;bice para que el legislador, en ejercicio de la potestad de configuraci&oacute;n normativa atribuida por los art&iacute;culos 89 y 150 de la Constituci&oacute;n, en algunos casos, establezca la <i>imprescriptibilidad</i> en aras de garantizar bienes de orden superior, como ocurre, por ejemplo, en la acci&oacute;n de extinci&oacute;n de dominio que protege la moral social y el patrimonio p&uacute;blico; la acci&oacute;n popular, que preserva los derechos colectivos; la acci&oacute;n de simple nulidad, que salvaguarda el orden legal; la acci&oacute;n penal contra los cr&iacute;menes contra la humanidad y cr&iacute;menes de guerra, que protege la humanidad y los derechos de las v&iacute;ctimas.</p>     <p>La Corte Constitucional, al pronunciarse sobre prescripci&oacute;n en materia disciplinaria, se&ntilde;al&oacute; que: es "un instituto jur&iacute;dico procesal liberador, en virtud del cual, por el transcurso del tiempo,<a href="#15" name="n15"><sup>15</sup></a> se extingue la acci&oacute;n o el poder del Estado de imponer una sanci&oacute;n"<a href="#16" name="n16"><sup>16</sup></a> y ejecutarla, por la inactividad o la mora de sus agentes para tramitar y fallar un proceso.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por tanto, cuando el funcionario judicial o administrativo deja vencer el plazo sin haber proferido decisi&oacute;n de fondo, ello trae como consecuencia la p&eacute;rdida de la potestad de imponer la sanci&oacute;n. Es decir, que una vez cumplido el periodo se&ntilde;alado por el legislador, sin que se haya dictado y ejecutoriado la providencia que le ponga fin al proceso, a trav&eacute;s del cual se impone una sanci&oacute;n o una pena, &eacute;sta no se podr&aacute; hacer efectiva en contra del beneficiado de la citada figura. De suerte que su declaraci&oacute;n por parte del funcionario competente tiene la virtud de culminar de manera definitiva un proceso, con efectos de cosa juzgada.<a href="#17" name="n17"><sup>17</sup></a></p>     <p>Siguiendo a la Alta Corporaci&oacute;n, podemos sostener que la figura en estudio constituye una sanci&oacute;n a la inactividad del Estado y una garant&iacute;a del investigado para que se defina su situaci&oacute;n jur&iacute;dica dentro del plazo establecido en las normas,<a href="#18" name="n18"><sup>18</sup></a> so pena de vulnerar derechos de rango constitucional, entre otros, el debido proceso (art. 29) y el buen nombre (art. 15).</p>     <p>Isaza Serrano se&ntilde;ala que la prescripci&oacute;n "como instituci&oacute;n se encuentra al servicio de la seguridad y de la paz jur&iacute;dicas, dado que al permitir la extinci&oacute;n de las situaciones susceptibles de contradicci&oacute;n, prolongadas en el tiempo, clarifica los valores jur&iacute;dicos y consecuencialmente, los valores de convivencia".<a href="#19" name="n19"><sup>19</sup></a></p>     <p><b><i>2. LA PRESCRIPCI&Oacute;N DE LA ACCI&Oacute;N Y LA SANCI&Oacute;N DISCIPLINARIA</i></b></p>     <p>Al revisar la Ley 200 de 1995, as&iacute; como en el actual C&oacute;digo Disciplinario &Uacute;nico -Ley 734 de 2002- y los reg&iacute;menes disciplinarios especiales de la Fuerza P&uacute;blica -Leyes 836 de 2003 y 1015 de 2006-, encontramos que la prescripci&oacute;n<a href="#20" name="n20"><sup>20</sup></a> ha sido concebida por el legislador como una de las causales de la extinci&oacute;n disciplinaria. As&iacute; como sucede en materia penal, una es la <i>prescripci&oacute;n de la acci&oacute;n</i> y otra es la <i>prescripci&oacute;n de la sanci&oacute;n</i>. La primera, se refiere a la cesaci&oacute;n del poder sancionador del Estado, es decir la imposibilidad de seguir adelantando el proceso para imponer la sanci&oacute;n disciplinaria, por el vencimiento del plazo fijado en la ley para proferir la decisi&oacute;n de &uacute;nica instancia, primera o segunda instancia, pues el servidor p&uacute;blico sub j&uacute;dice no puede quedar sujeto indefinidamente a una imputaci&oacute;n,<a href="#21" name="n21"><sup>21</sup></a> so pena de conculcar su derecho al debido proceso,<a href="#22" name="n22"><sup>22</sup></a> as&iacute; como el inter&eacute;s de la propia administraci&oacute;n de concluir sus procesos para garantizar los principios que rigen la funci&oacute;n administrativa y salvaguardar su prestigio.</p>     <p>La segunda se refiere a la imposibilidad del Estado de ejecutar o hacer efectiva la sanci&oacute;n impuesta al disciplinado, a trav&eacute;s de sus autoridades, cuando ha transcurrido el t&eacute;rmino para ello.</p>     <p>Mej&iacute;a Osman advierte que</p>     <blockquote>       <p>la prescripci&oacute;n es el cese, cesaci&oacute;n, t&eacute;rmino, conclusi&oacute;n o desaparici&oacute;n de los efectos y consecuencias propias de la acci&oacute;n administrativa, que opera dentro de los plazos o circunstancias que contempla la ley disciplinaria. Entre otras causas, la extinci&oacute;nde la acci&oacute;n es la que concluye por la caducidad de la misma o por el plazo prescriptivo; que se ejerce por la pasividad prolongada de la administraci&oacute;n al no iniciar o terminar, con el fallo ejecutoriado, el proceso disciplinario dentro de los cinco (5) a&ntilde;os siguientes contados desde el d&iacute;a en que se consum&oacute; la falta o desde el preciso instante en que se realiz&oacute; el &uacute;ltimo acto constitutivo en las infracciones catalogadas como de car&aacute;cter permanente o continuado.<a href="#23" name="n23"><sup>23</sup></a></p> </blockquote>     <p><b><i>3. LA PRESCRIPCI&Oacute;N EN LOS REG&Iacute;MENES DISCIPLINARIOS DE LA FUERZA P&Uacute;BLICA</i></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El r&eacute;gimen disciplinario de las Fuerzas Militares en los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os ha sido regulado en los Decretos 1776 de 1979, derogado por el Decreto Ley 85 de 1989, el Decreto 1797 de 2000 y la Ley 836 de 2003, actual norma disciplinaria de las Fuerzas Militares, disposiciones que sobre la prescripci&oacute;n han estipulado:</p>     <p><a href="img/revistas/esju/v12n1/v12n1a19c1.jpg" target="_blank">Ver cuadro</a></p>     <p>En cuanto al r&eacute;gimen de la Polic&iacute;a Nacional, tenemos que fueron expedidos como estatutos disciplinarios el Decreto Ley 1835 del 31 de julio de 1979, derogado por D. L. 100 de 1989, a su vez derogado por el Decreto 2584 de 1993, modificado parcialmente por el Decreto 575 de 1995, ambos derogados por el Decreto 1798 de 2000 y, finalmente, la Ley 1015 de 2006 que no regula la instituci&oacute;n procesal de la prescripci&oacute;n, sino que hace una remisi&oacute;n a la regulaci&oacute;n general del C&oacute;digo Disciplinario. Las citadas normas rezan:</p>     <p><a href="img/revistas/esju/v12n1/v12n1a19c2.jpg" target="_blank">Ver cuadro</a></p>     <p>La revisi&oacute;n de los reg&iacute;menes disciplinarios, tanto generales como los especiales de la Fuerza P&uacute;blica, permiten establecer que hasta el a&ntilde;o 1995 sus disposiciones s&oacute;lo se preocupaban de proscribir conductas que atentaran o bien contra los deberes generales de la funci&oacute;n p&uacute;blica, o bien contra el honor y la disciplina militar. Frente a las faltas que atentaban contra estos valores, la sanci&oacute;n a imponer era la m&aacute;xima: la destituci&oacute;n. Sin embargo, no estaban tipificados como falta disciplinaria aquellos comportamientos constitutivos de violaciones graves a los Derechos Humanos e infracciones al DIH.</p>     <p>El detonante de tal omisi&oacute;n lo constituyen la toma del Palacio de Justicia en 1985, las m&uacute;ltiples masacres,<a href="#24" name="n24"><sup>24</sup></a> desplazamientos forzados, ejecuciones extrajudiciales, delitos sexuales, falsos positivos, en los que algunos agentes estatales pertenecientes a las Fuerzas Militares y la Polic&iacute;a Nacional han sido sus protagonistas o colaboradores. Conductas que han evidenciado la necesidad de un castigo severo no s&oacute;lo a nivel penal, sino disciplinario y pecuniario que deben recibir los integrantes de la Fuerza P&uacute;blica que se han desviado en el cumplimiento de sus deberes constitucionales y legales.</p>     <p>Hechos estos que han motivado reiterados cuestionamientos e informes por parte de organismos internacionales<a href="#25" name="n25"><sup>25</sup></a> adem&aacute;s de numerosas, onerosas y deshonrosas condenas por parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos<a href="#26" name="n26"><sup>26</sup></a> y el Consejo de Estado.<a href="#27" name="n27"><sup>27</sup></a></p>     <p>Por ello, ante la presi&oacute;n y las recomendaciones de la Comunidad internacional y el m&aacute;ximo Tribunal del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, el Estado colombiano se ha visto forzado no s&oacute;lo a estructurar pol&iacute;ticas de promoci&oacute;n, respeto y garant&iacute;a de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario,<a href="#28" name="n28"><sup>28</sup></a> as&iacute; como pol&iacute;ticas de lucha contra la impunidad,<a href="#29" name="n29"><sup>29</sup></a> sino que tambi&eacute;n se vio en la necesidad de cambiar su legislaci&oacute;n interna sobre estas materias.<a href="#30" name="n30"><sup>30</sup></a></p>     <p>Igualmente, el legislador se vio forzado a expedir leyes en las que se ha enfatizado no s&oacute;lo por el respeto a los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, sino que se tipificaron como punibles los comportamientos que atentan contra estos<a href="#31" name="n31"><sup>31</sup></a> en aras de cumplir con los est&aacute;ndares internacionales trazados tanto por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, como por la Corte Penal Internacional.<a href="#32" name="n32"><sup>32</sup></a></p>     <p>En este momento podemos sostener que Colombia, en lo que a legislaci&oacute;n se refiere, ha cumplido con los compromisos internacionales adquiridos, respecto a la protecci&oacute;n de los Derechos Humanos y del DIH, una demostraci&oacute;n de esto la constituyen las diversas leyes expedidas, tendientes a estar en consonancia con los est&aacute;ndares internacionales trazados en esta materia. Entre otras, cabe mencionar: las Leyes 599 de 2000 (art. 101, 102, 135-164 del C&oacute;digo Penal); 600 de 2000, C&oacute;digo de Procedimiento Penal; 734 y 782 de 2002 (que prorrog&oacute; la vigencia de la Ley 418 de 1997); 836 de 2003; 975 de 2005 (Ley de justicia y paz), y 1015 de 2006.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sin embargo, ahora la discusi&oacute;n se traslada no s&oacute;lo a la aplicaci&oacute;n e interpretaci&oacute;n que los funcionarios judiciales y administrativos encargados de impartir justicia, a nivel penal, administrativo y disciplinario hacen de estas normas, sino tambi&eacute;n a las medidas complementarias<a href="#33" name="n33"><sup>33</sup></a> que debe adoptar el Ejecutivo y otras autoridades para que verdaderamente podamos hablar de una protecci&oacute;n efectiva en esta materia.</p>     <p><b><i>4. IMPRESCRIPTIBILIDAD DE LA ACCI&Oacute;N DISCIPLINARIA</i></b></p>     <p>Lo anterior nos lleva a preguntarnos si en la actualidad resulta posible hablar de la <i>imprescriptibilidad de la acci&oacute;n disciplinaria</i> por grave violaci&oacute;n a los DD.HH. e infracciones graves al DIH. La respuesta a este interrogante no resulta pac&iacute;fica en nuestro medio, <i>m&aacute;xime</i> si se tiene en cuenta que ni siquiera existe una posici&oacute;n unificada en cuanto a la <i>imprescriptibilidad de la acci&oacute;n y la sanci&oacute;n penal por los cr&iacute;menes internacionales</i> que afectan a la humanidad,<a href="#34" name="n34"><sup>34</sup></a> a pesar de los diversos instrumentos internacionales ratificados por Colombia en este tema.<a href="#35" name="n35"><sup>35</sup></a></p>     <p>El consenso hasta ahora logrado en materia penal tard&oacute; mucho tiempo, si tenemos en cuenta que entre la Convenci&oacute;n sobre la imprescriptibilidad de los cr&iacute;menes de guerra y contra la humanidad de 1968<a href="#36" name="n36"><sup>36</sup></a> y el Estatuto de Roma de 1998, pasaron casi treinta a&ntilde;os. Lo que claramente demuestra que la imprescriptibilidad<a href="#37" name="n37"><sup>37</sup></a> de estos cr&iacute;menes internacionales casi siempre ha sido analizada desde la perspectiva penal. Inquietud que comenz&oacute; desde los a&ntilde;os posteriores a la Segunda Guerra Mundial, concretamente desde los a&ntilde;os siguientes a los juicios de Nuremberg, periodo en el que se despert&oacute; una <i>tendencia</i> por parte de los Estados a la proscripci&oacute;n de la <i>prescripci&oacute;n</i>, como un imperativo &eacute;tico normativo.<a href="#38" name="n38"><sup>38</sup></a></p>     <p>La declaratoria de esta figura no s&oacute;lo refleja ineficacia jur&iacute;dica para perseguir estos cr&iacute;menes, sino que tambi&eacute;n imposibilita a las v&iacute;ctimas el adelantamiento de los procesos a trav&eacute;s de los cuales resulte posible identificar y sancionar a los responsables de graves violaciones a los Derechos Humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario en todos los &aacute;mbitos.</p>     <p>Indiscutiblemente la aplicaci&oacute;n de esta figura procesal favorece la impunidad<a href="#39" name="n39"><sup>39</sup></a> y atenta contra la idea de justicia que se encuentra impl&iacute;cita en cualquier Estado que precie ser democr&aacute;tico y de derecho. Por ello, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en varias decisiones ha rechazado los obst&aacute;culos de <i>facto</i> y de <i>iure</i> que mantienen y promueven la <i>impunidad</i>, impidiendo el esclarecimiento de los hechos y la determinaci&oacute;n de las responsabilidades individuales y colectivas, as&iacute; como las reparaciones a que haya lugar,<a href="#40" name="n40"><sup>40</sup></a> puesto que la posibilidad de aplicar la prescripci&oacute;n extintiva o liberatoria a las acciones constitutivas de cr&iacute;menes de lesa humanidad, pone en peligro los derechos a la verdad, justicia y reparaci&oacute;n no s&oacute;lo de las v&iacute;ctimas, sino tambi&eacute;n de la comunidad y, en &uacute;ltimas, de la humanidad.</p>     <p>Se&ntilde;ala Aguilar Cavallo que el tema de la prescripci&oacute;n, bien sea en materia penal o civil, derivada de los cr&iacute;menes internacionales, "implica la afectaci&oacute;n de una serie de otros derechos humanos, dentro de los que cabe mencionar, el derecho a la verdad, el acceso a la justicia y el deber de prevenir, investigar y sancionar, as&iacute; como la prohibici&oacute;n de la impunidad, lo que podr&iacute;a generar responsabilidad internacional del Estado".<a href="#41" name="n41"><sup>41</sup></a></p>     <p>El <i>derecho a la justicia</i> goza de amplio reconocimiento en el panorama jur&iacute;dico internacional. La declaraci&oacute;n universal de derechos humanos reconoce el derecho de toda persona a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales.</p>     <p>El experto Felipe G&oacute;mez Isa<a href="#42" name="n42"><sup>42</sup></a> precisa que este derecho implica, en primer lugar, que los Estados tienen el deber de crear el entramado judicial necesario para denunciar, investigar y enjuiciar los presuntos casos de violaciones. En segundo lugar, exige que los Estados extremen medidas para evitar la impunidad ante violaciones graves y sistem&aacute;ticas de los derechos humanos, pues tambi&eacute;n supone un obst&aacute;culo a la reparaci&oacute;n toda vez que tiene que ver con el enjuiciamiento y castigo de los responsables.</p>     <p>El <i>derecho a la verdad<a href="#43" name="n43"><sup>43</sup></a></i> implica para el Estado la obligaci&oacute;n de realizar investigaciones prontas, diligentes, serias, exhaustivas, imparciales e independientes frente a toda violaci&oacute;n de los derechos humanos que se haya cometido dentro del &aacute;mbito de su jurisdicci&oacute;n. El autor Rea&ntilde;o Balarezo precisa que:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p>el Estado se encuentra obligado a desplegar <i>motu proprio</i> las actividades necesarias para esclarecer los hechos y las circunstancias que los rodearon.</p>       <p>En el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, principalmente en el Sistema Interamericano, existe un principio emergente<a href="#44" name="n44"><sup>44</sup></a> que sostiene que frente a violaciones masivas y sistem&aacute;ticas de derechos humanos, el Estado se encuentra obligado a investigar los hechos ocurridos con la finalidad de revelar la verdad sobre los hechos y circunstancias en las cuales se cometieron dichas violaciones.</p> </blockquote>     <p>El mencionado autor, citando a Carlos Chipoco,<a href="#45" name="n45"><sup>45</sup></a> sostiene que la b&uacute;squeda de la verdad es importante por un deber moral hacia las v&iacute;ctimas, los familiares y los deudos, para descubrir y sancionar a los culpables, para afirmar la democracia y el control ciudadano de las instituciones p&uacute;blicas y para evitar que las violaciones se repitan. Adem&aacute;s, el respeto del derecho a la verdad es importante para abrir la posibilidad del perd&oacute;n y la reconciliaci&oacute;n, y para cumplir con el Derecho Internacional.<a href="#46" name="n46"><sup>46</sup></a></p>     <p>En lo que a la reparaci&oacute;n se refiere, &eacute;sta debe ser integral<a href="#47" name="n47"><sup>47</sup></a> (art. 8&deg; de la Ley 975), pues debe comprender no s&oacute;lo el reconocimiento de perjuicios materiales y morales (indemnizaci&oacute;n), sino tambi&eacute;n la restituci&oacute;n, rehabilitaci&oacute;n, satisfacci&oacute;n y las garant&iacute;as de no repetici&oacute;n.<a href="#48" name="n48"><sup>48</sup></a> La adopci&oacute;n de medidas adicionales de naturaleza no pecuniaria, como disculpas oficiales, la construcci&oacute;n de museos, parques o calles en memoria de las v&iacute;ctimas; fijar un d&iacute;a para conmemorar hechos violentos para que nunca vuelvan a repetirse, etc., ser&aacute;n significativas en la medida en que provengan especialmente de un Estado que condene al victimario, que genere reacciones para prevenir la indiferencia de la comunidad ante hechos horrorosos, que en su definici&oacute;n participen las v&iacute;ctimas y que transforme la relaci&oacute;n entre el Estado y &eacute;stas.</p>     <p>Las reparaciones simb&oacute;licas deben conducir a evitar el olvido de las historias de dolor y a evitar en un futuro su ocurrencia. Como se&ntilde;ala Carlos Beristain "contar lo que pas&oacute;, qui&eacute;nes fueron los responsables y por qu&eacute; paso, ayuda a entender que no se debe repetir. Esto es lo que se transfiere a las futuras generaciones. Por eso se habla de preservar la memoria del olvido, porque recordar sirve de estrategia de contenci&oacute;n ante un elemento que inicie un espiral de violencia".</p>     <p>A pesar de lo anterior, no comparto el argumento de que la verdad, la justicia y la reparaci&oacute;n se pueden ver comprometidas por la inactividad o la mora del Estado en el adelantamiento de la correspondiente acci&oacute;n disciplinaria, con la consecuente declaratoria de prescripci&oacute;n. Pues, su antinomia no es la &uacute;nica soluci&oacute;n; finalmente, en este punto, lo que siempre se debe tener presente es que tanto el procesado como las v&iacute;ctimas y la sociedad en general necesitan que el Estado sea eficiente y, en un plazo razonable y prudente, sancione o absuelva a los responsables de cr&iacute;menes contra la humanidad y cr&iacute;menes de guerra.</p>     <p>Si bien, la <i>imprescriptibilidad de la acci&oacute;n penal</i> ya no resulta extra&ntilde;a en el lenguaje jur&iacute;dico del &uacute;ltimo tiempo, a pesar del inciso 3&deg; del art&iacute;culo 28 Constitucional, en cumplimiento no s&oacute;lo de los compromisos internacionales adoptados por Colombia en los diversos instrumentos en que tal figura est&aacute; contemplada, sino tambi&eacute;n en aplicaci&oacute;n de la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, no se puede sostener lo mismo en relaci&oacute;n con la <i>imprescriptibilidad de la acci&oacute;n disciplinaria</i>. En primer lugar porque no existen instrumentos internacionales (vb. gracia el E. R.) que consagren dicha figura en materia administrativa, como s&iacute; lo hacen expl&iacute;citamente en materia penal. En segundo t&eacute;rmino, porque no resulta posible hacer una extensi&oacute;n de este principio al derecho administrativo sancionador, argumentando que es una norma de <i>ius cogens</i>, pues precisamente la responsabilidad internacional de los Estados s&oacute;lo es posible imputarla en virtud del respectivo tratado.</p>     <p><b><i>4.1. Tesis a favor de la imprescriptibilidad</i></b></p>     <p>Tal como se anunci&oacute; al inicio de este art&iacute;culo, respecto a la imprescriptibilidad disciplinaria existen dos posiciones encontradas.<a href="#49" name="n49"><sup>49</sup></a> La corriente minoritaria que defiende su aplicaci&oacute;n en materia sancionadora administrativa tiene entre sus adeptos al autor Camilo Ernesto Bernal y al magistrado del Consejo de Estado, Enrique Gil Botero. El primero, despu&eacute;s de revisar la convenci&oacute;n sobre la imprescriptibilidad de guerra, la declaraci&oacute;n sobre la protecci&oacute;n de todas las personas contra las desapariciones forzadas, el conjunto de principios para la protecci&oacute;n y promoci&oacute;n de los derechos humanos mediante la lucha contra la impunidad y el Estatuto de Roma, sostiene que a trav&eacute;s del bloque de constitucionalidad, s&iacute; resulta posible aplicar en materia sancionadora disciplinaria, la citada figura procesal. Por ello afirma que:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p>(...) En definitiva, hecha la integraci&oacute;n de las normas citadas y otorgando prevalencia a las previsiones del derecho internacional sobre el ordenamiento jur&iacute;dico interno, es posible concluir que por virtud de los mandatos contenidos en el bloque de constitucionalidad aplicable al asunto, la acci&oacute;n disciplinaria debe considerarse imprescriptible en los casos del art&iacute;culo 48 (5, 6, 7, 8, 9, 10, 1, 12, 13, 14, 15, 16, 37, 38, &#91;4, f, i, p, q, r&#93;) de la Ley 734 de 2002.</p> </blockquote>     <p>Para el Consejero Gil Botero, al igual que en la acci&oacute;n de reparaci&oacute;n directa, la disciplinaria tambi&eacute;n debe ser imprescriptible. En el salvamento de voto parcial del recurso extraordinario de s&uacute;plica,<a href="#50" name="n50"><sup>50</sup></a> en el que se infirm&oacute; la sentencia de la Secci&oacute;n Segunda del Consejo de Estado que revoc&oacute; la sanci&oacute;n disciplinaria de destituci&oacute;n impuesta en 1995 por la Procuradur&iacute;a General de la Naci&oacute;n<a href="#51" name="n51"><sup>51</sup></a> al General &Aacute;lvaro Hern&aacute;n Velandia Hurtado por su responsabilidad en la desaparici&oacute;n forzada, tortura y ejecuci&oacute;n sumaria de Nydia Erika Bautista de Arellana, militante del Movimiento 19 de Abril (M-19), sostuvo:</p>     <blockquote>       <p>(...) En los supuestos en que est&aacute; de por medio la grave violaci&oacute;n a los derechos humanos, las acciones contenciosas y las potestades p&uacute;blicas se tornan imprescriptibles. En efecto, los preceptos que contienen los t&eacute;rminos de caducidad o de prescripci&oacute;n de las acciones contencioso administrativas (v. gracia. Reparaci&oacute;n directa) o de las potestades p&uacute;blicas de <i>imperium</i> (v. gracia. Persecuci&oacute;n penal o disciplinaria), tienen que ceder frente a los principios constitucionales, m&aacute;xime si el Estado ha asumido compromisos internacionales de buena fe, relativos a la imprescriptibilidad de los delitos derivados de la grave violaci&oacute;n a los derechos humanos de conformidad con lo establecido en el Estatuto de Roma.</p>       <p>(...) Los par&aacute;metros del derecho de los derechos humanos (DDHH), parten del supuesto de la imprescriptibilidad de las acciones que se relacionen con la persecuci&oacute;n, sanci&oacute;n y reparaci&oacute;n de los responsables y de las conductas atentatorias de los mismos.</p>       <p>(...) Entonces, la interpretaci&oacute;n de las normas de caducidad o prescripci&oacute;n de las acciones judiciales, y de reparaci&oacute;n de da&ntilde;os no debe estar orientada a evitar una condena internacional, sino a permitir que las personas v&iacute;ctimas o afectados de la transgresi&oacute;n no requieran acudir al &aacute;mbito externo para reclamar la condena del Estado; se obtiene as&iacute;, que sea la propia organizaci&oacute;n p&uacute;blica la que garantice la reparaci&oacute;n <i>in integrum</i> del da&ntilde;o padecido, sin someter a sus asociados a tr&aacute;mites dispendiosos y a recurrir a Cortes de tipo internacional que, en principio y por regla general, s&oacute;lo tienen competencia de manera subsidiaria cuando a nivel interno no se brindan las garant&iacute;as necesarias para la protecci&oacute;n o restablecimiento de los derechos afectados.</p> </blockquote>     <p>Si se considera que el derecho disciplinario<a href="#52" name="n52"><sup>52</sup></a> es un mecanismo efectivo para proteger, dentro de su &oacute;rbita sancionadora, los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario,<a href="#53" name="n53"><sup>53</sup></a> resulta pertinente cuestionarnos si la regulaci&oacute;n de la prescripci&oacute;n, en los reg&iacute;menes arriba se&ntilde;alados, resulta <i>eficaz</i>, o si por el contrario, el t&eacute;rmino de &eacute;sta se debe ampliar o dejar la posibilidad de que la acci&oacute;n se pueda adelantar en cualquier tiempo, es decir, que sea <i>imprescriptible</i> como sucede con la acci&oacute;n penal.</p>     <p><b><i>4.2. Toma de posici&oacute;n</i></b></p>     <p>En mi opini&oacute;n, el t&eacute;rmino de prescripci&oacute;n de la acci&oacute;n y la sanci&oacute;n disciplinaria, tanto en el C. D. U. c&oacute;mo en los reg&iacute;menes especiales (vb. gracia los de la Fuerza P&uacute;blica), debe ser ampliado a 20 a&ntilde;os, mas no debe declararse imprescriptible. La experiencia demuestra que no son pocas las ocasiones en las que los procesos disciplinarios no han cumplido con los fines de garantizar la funci&oacute;n p&uacute;blica, la prevalencia de la justicia y los derechos de las v&iacute;ctimas por asuntos estrictamente procesales,<a href="#54" name="n54"><sup>54</sup></a> concretamente por prescripci&oacute;n,<a href="#55" name="n55"><sup>55</sup></a> pues el t&eacute;rmino de doce o cinco a&ntilde;os se ha quedado corto para practicar y recaudar las pruebas, valorarlas, proferir el fallo e imponer la sanci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De suerte es que para que el fallo sancionador, bien sea de un miembro de la Fuerza P&uacute;blica o de cualquier otro agente estatal por la comisi&oacute;n de cr&iacute;menes graves contra la humanidad, cumpla con su cometido, es decir, que cumpla con su <i>funci&oacute;n preventiva<a href="#56" name="n56"><sup>56</sup></a></i> (para que otros miembros tanto del Ej&eacute;rcito como de la Polic&iacute;a, no lo hagan) y <i>correctiva</i>, que realmente sea un mecanismo ejemplarizante en el que la sociedad perciba contundentemente que el Estado no admite este tipo de conductas en servidores p&uacute;blicos (militares y polic&iacute;as) que est&aacute;n llamados a cumplir una funci&oacute;n tan sensible y delicada. Se torna urgente que tanto la acci&oacute;n como la sanci&oacute;n se adelanten dentro de un t&eacute;rmino largo, pero prudencial, no indefinido en el tiempo.</p>     <p>No soy partidaria de la imprescriptibilidad en materia disciplinaria, porque en consideraci&oacute;n a las realidades que deben enfrentar quienes tienen el deber legal de adelantar y fallar estos hist&oacute;ricos procesos, dado los inconvenientes log&iacute;sticos, la falta de personal, de capacitaci&oacute;n, indebido an&aacute;lisis probatorio,<a href="#57" name="n57"><sup>57</sup></a> desinter&eacute;s y corrupci&oacute;n por parte de algunos operadores disciplinarios, dicha figura se puede convertir en una verdadera fuente de impunidad. Pensemos nada m&aacute;s que un proceso que cambie de instructores corre el riesgo de nunca culminar, de pronto para satisfacer intereses particulares, y no los de los que han resultado afectados con cr&iacute;menes atroces o de la humanidad misma.<a href="#58" name="n58"><sup>58</sup></a> Hecho &eacute;ste que deslegitimar&iacute;a m&aacute;s al Estado colombiano frente a la comunidad internacional en su pol&iacute;tica de promoci&oacute;n y protecci&oacute;n de los derechos humanos. Con conmoci&oacute;n e indignaci&oacute;n el pa&iacute;s ha visto, desde finales del a&ntilde;o pasado, los numerosos casos en que los militares implicados en las siniestras pr&aacute;cticas, mal denominados "falsos positivos", han tenido que ser dejados en libertad mientras el proceso penal contin&uacute;a,<a href="#59" name="n59"><sup>59</sup></a></p>     <p>Analizada desde esta &oacute;ptica, la imprescriptibilidad de la acci&oacute;n y la sanci&oacute;n disciplinaria puede convertirse tambi&eacute;n en un obst&aacute;culo para que opere la justicia transicional,<sup><a href="#60" name="n60">60</a></sup> pues las autoridades colombianas, escud&aacute;ndose en la autorizaci&oacute;n legal o supralegal para adelantar la investigaci&oacute;n disciplinaria en cualquier tiempo, pueden incurrir en retardos injustificados en su actuaci&oacute;n, lo que puede dificultar por ejemplo la solicitud de medidas concretas por parte de la Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos en los casos disciplinarios, pues no resultar&iacute;a muy claro determinar el est&aacute;ndar con el que se pueda endilgar falta de voluntad del Estado en adelantar una investigaci&oacute;n de esta clase, &iquest;diez, veinte, cincuenta a&ntilde;os?, &iquest;cu&aacute;l ser&iacute;a el plazo razonable? Lo ejemplarizante est&aacute; no s&oacute;lo en la rapidez y efectividad de la sanci&oacute;n (ello no significa, el proceso por el proceso), sino tambi&eacute;n en que el servidor p&uacute;blico, comprenda en su dimensi&oacute;n no s&oacute;lo penal, sino laboral, social, familiar, la gravedad de su actuaci&oacute;n u omisi&oacute;n en comportamientos tan deleznables para la humanidad, que no son los que se esperan de quienes est&aacute;n llamados a representar al Estado.</p>     <p>As&iacute; las cosas, ampliar el t&eacute;rmino a <i>20 a&ntilde;os</i> resulta m&aacute;s que razonable. No debe pasar desapercibido que el fin del Derecho Disciplinario es garantizarle al Estado servidores p&uacute;blicos probos, respetuosos de las garant&iacute;as constitucionales y legales, eficientes, y especialmente unos seres humanos integrales. Y, a su vez, que la sanci&oacute;n cumpla su cometido final de ser ejemplarizante, pues no es lo mismo que una persona sea retirada de las filas castrenses a los 25 o 30 a&ntilde;os de edad, a que lo hagan casi a la edad de retiro forzoso, si la Polic&iacute;a o las Fuerzas Militares le permiten llegar a &eacute;sta en altos grados de oficiales o sub oficiales.</p>     <p>Un proceso disciplinario en las materias que nos ocupan puede comprometer no s&oacute;lo el trabajo del investigado sino tambi&eacute;n tener repercusiones pensionales. Basta recordar que en los reg&iacute;menes prestacionales de la Fuerza P&uacute;blica los polic&iacute;as y militares pueden ser llamados a calificar servicios, de manera discrecional o por voluntad del Gobierno Nacional, despu&eacute;s de prestar como m&iacute;nimo 15 a&ntilde;os de servicios (arts. 132 D. 1211 y 115 D. 1212 de 1990), recibiendo como contraprestaci&oacute;n la asignaci&oacute;n de retiro correspondient e. En el evento de que se adelante un proceso y sea impuesta sanci&oacute;n de destituci&oacute;n, si el funcionario no lleg&oacute; a cumplir el citado tiempo de prestaci&oacute;n de servicios, no tendr&aacute; derecho al equivalente a la pensi&oacute;n de jubilaci&oacute;n. Hecho &eacute;ste que demuestra una vez m&aacute;s las implicaciones de una sanci&oacute;n por violaci&oacute;n e infracciones graves a los D. H y al DIH, pues no s&oacute;lo son de &iacute;ndole penal, disciplinaria, pecuniaria (acci&oacute;n de reparaci&oacute;n directa o acci&oacute;n de repetici&oacute;n), sino tambi&eacute;n prestacional.</p>     <p>La imprescriptibilidad tambi&eacute;n puede retrasar las condenas al Estado porque las acciones, bien sean de &iacute;ndole penal, disciplinaria o administrativa, no han concluido dentro de un plazo prudencial.<a href="#61" name="n61"><sup>61</sup></a> Ante lo que Colombia puede alegar que no se ha vencido el t&eacute;rmino razonable para actuar, ya que ni la Norma Superior ni las leyes establecen unos t&eacute;rminos perentorios para adelantar dichas investigaciones. Para finalizar, hay que tener presente que de nada le sirve al Estado invertir dinero, tiempo y personal en adelantar un proceso disciplinario y no hacer efectiva la sanci&oacute;n. Por lo que el t&eacute;rmino de ejecuci&oacute;n de la misma tambi&eacute;n debe ampliarse en otro tanto, previendo, las conductas dilatorias de los disciplinados<a href="#62" name="n62"><sup>62</sup></a> o sus apoderados; basta recordar el caso del General Velandia.</p>     <p>No es justo con las v&iacute;ctimas o sus herederos someterlas a ser parte o estar pendientes de un proceso indefinido en el tiempo, porque ellas, en particular, al igual que la sociedad y la humanidad, en general, necesitan establecer en un plazo prudencial y razonable lo que realmente ocurri&oacute; (derecho a la verdad) y a la asignaci&oacute;n de las responsabilidades correspondientes a trav&eacute;s de la persecuci&oacute;n, investigaci&oacute;n, juzgamiento y condena de los autores (derecho a la justicia) y su reparaci&oacute;n <i>in integrum</i>.<a href="#63" name="n63"><sup>63</sup></a></p>     <p><b><i>5. TRATAMIENTO M&Iacute;NIMO QUE SE LE DEBE DAR A LA PRESCRIPCI&Oacute;N</i></b></p>     <p>Lo anterior, me lleva a proponer una reforma en el articulado de la Ley 734 de 2002, en los siguientes t&eacute;rminos:</p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Art&iacute;culo 30. <i>T&eacute;rminos de prescripci&oacute;n de la acci&oacute;n disciplinaria</i>. La acci&oacute;n disciplinaria prescribe en cinco a&ntilde;os, contados para las faltas instant&aacute;neas desde el d&iacute;a de su consumaci&oacute;n y para las de car&aacute;cter permanente o continuado desde la realizaci&oacute;n del &uacute;ltimo acto.</p>       <p>En el t&eacute;rmino de <i>veinte (20) a&ntilde;os</i>, para las faltas se&ntilde;aladas en los numerales 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10 del art&iacute;culo 48 (...)</p>       <p>Cuando fueren varias las conductas juzgadas en un solo proceso, la prescripci&oacute;n de las acciones se cumple independientemente para cada una de ellas. (...)</p>       <p>Art&iacute;culo 32. <i>T&eacute;rmino de prescripci&oacute;n de la sanci&oacute;n disciplinaria</i>. La sanci&oacute;n disciplinaria prescribe en un t&eacute;rmino de 10 a&ntilde;os, contados a partir de la ejecutoria del fallo.</p> </blockquote>     <p>En cuanto a los reg&iacute;menes disciplinarios especiales, o bien pueden tener la misma redacci&oacute;n o estipular una norma de reenv&iacute;o, como la de la Ley 1016.</p>     <p><b><i>CONCLUSIONES</i></b></p>     <p>La investigaci&oacute;n y sanci&oacute;n de los miembros de la Fuerza P&uacute;blica, involucrados por su participaci&oacute;n y omisi&oacute;n en cr&iacute;menes contra la humanidad, en ejercicio de funciones p&uacute;blicas, debe constituir una pol&iacute;tica estructurada y real del Estado, tendiente no s&oacute;lo a evitar su deslegitimaci&oacute;n ante la comunidad nacional e internacional, con las graves implicaciones pol&iacute;ticas, sociales y econ&oacute;micas que esto conlleva, sino como una manera de autoprotecci&oacute;n; el Estado violador de derechos humanos est&aacute; llamado a ser relegado por la comunidad de naciones que se reputan civilizadas.</p>     <p>Para garantizar la eficacia y eficiencia en el ejercicio de la acci&oacute;n disciplinaria, es urgente modificar tanto el t&eacute;rmino de la acci&oacute;n como la sanci&oacute;n disciplinaria, en un plazo que no exceda de 20 y 10 a&ntilde;os respectivamente, para que la indefinici&oacute;n el tiempo no se convierta en un arma a favor de la impunidad por comportamientos graves que atenten contra los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, concretamente en el caso materia de investigaci&oacute;n, en los miembros de la Fuerza P&uacute;blica.</p>     <p>Es importante que como pol&iacute;tica estatal se dote a la Procuradur&iacute;a General de la Naci&oacute;n de los recursos (econ&oacute;micos, humanos, de capacitaci&oacute;n y tecnol&oacute;gicos) para que se surtan los procesos disciplinarios por cr&iacute;menes contra la humanidad, de manera &aacute;gil y eficiente, sin que ello implique la vulneraci&oacute;n del derecho de defensa de los disciplinados (no es el proceso por el proceso).</p>     <p><b>NOTAS AL PIE</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n1" name="1">1</a>. Colombia, Corte Constitucional, sentencia C-948, del 6 de noviembre de 2002, magistrado ponente &Aacute;lvaro Tafur Galvis.</p>     <p><a href="#n2" name="2">2</a>. En este sentido se han pronunciado autores como Isaza Serrano, Carlos Mario. <i>Derecho disciplinario. Parte general</i>. Ediciones Jur&iacute;dicas Gustavo Ib&aacute;&ntilde;ez, Bogot&aacute;, 1997, p. 178; S&aacute;nchez Herrera, Esiquio Manuel. <i>Dogm&aacute;tica practicable del derecho disciplinarios. Preguntas y respuestas</i>. Ediciones Jur&iacute;dicas Gustavo Ib&aacute;&ntilde;ez, Bogot&aacute;, 2005, p. 23.</p>     <p><a href="#n3" name="3">3</a>. Colombia, Corte Constitucional, sentencia C-948, del 6 de noviembre de 2002, magistrado ponente &Aacute;lvaro Tafur Galvis, en la citada jurisprudencia sostuvo la Corte: (...) <i>"la ley disciplinaria tiene como finalidad espec&iacute;fica la prevenci&oacute;n y la buena marcha de la gesti&oacute;n p&uacute;blica, as&iacute; como la garant&iacute;a del cumplimiento de los fines y funciones del Estado en relaci&oacute;n con las conductas de los servidores p&uacute;blicos que los afecten o pongan en peligro"</i>.</p>     <p><a href="#n4" name="4">4</a>. Isaza Serrano <i>, op. cit</i>. p. 179.</p>     <p><a href="#n5" name="5">5</a>. Colombia, Corte Constitucional, sentencia C-244, del 30 de mayo de 1996, magistrado ponente Carlos Gaviria D&iacute;az.</p>     <p><a href="#n6" name="6">6</a>. Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH). Defensor&iacute;a del Pueblo. <i>Manual de calificaci&oacute;n de conductas violatorias. DH y DIH</i>, Bogot&aacute;, 2004. <i>"Son violaciones de los DD HH aquellos actos u omisiones de servidores p&uacute;blicos que prevalidos de su investidura, vulneran los derechos consagrados en los tratados internacionales de DDHH y en la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica, as&iacute; como, las acciones que afectan estos bienes jur&iacute;dicos cometidas por particulares con la instigaci&oacute;n, tolerancia o participaci&oacute;n de servidores p&uacute;blicos"</i>.</p>     <p><a href="#n7" name="7">7</a>. Son infracciones al DIH <i>aquellos actos u omisiones que representan el quebrantamiento del conjunto de normas que, en tiempo de guerra internacional o conflicto armado interno, protege a las personas que no participan en las hostilidades o que han dejado de hacerlo</i>.</p>     <p><a href="#n8" name="8">8</a>. Por crimen contra la humanidad o crimen de lesa humanidad entiende la doctrina los <i>"diferentes tipos de actos inhumanos graves cuando re&uacute;nan dos requisitos: la comisi&oacute;n como parte de un ataque generalizado o sistem&aacute;tico contra una poblaci&oacute;n civil, y con conocimiento de de dicho ataque"</i>. Ver: Abrisketa, Johana. <i>Diccionario de Acci&oacute;n Humanitaria y Cooperaci&oacute;n al Desarrollo</i> &#91;en l&iacute;nea&#93;, disponible en: <a href="http://dicc.hegoa.efaber.net/listar/mostrar/47" target="_blank">http://dicc.hegoa.efaber.net/listar/mostrar/47</a>., recuperado: 9 de septiembre de 2009.</p>     <p><a href="#n9" name="9">9</a>. Conforme con la doctrina legal concordada que deriva de la primera de las instrucciones de la Comisi&oacute;n de la ONU, se entiende por c. de g. &laquo;la infracci&oacute;n consciente y dolosa de la reglamentaci&oacute;n positiva del Derecho de guerra, tal como aparece consignado en textos internacionales v&aacute;lidos&raquo;. De estos convenios se deben citar: la Convenci&oacute;n de Ginebra de 22 ago. 1864 relativa a trato de heridos y prisioneros; la Convenci&oacute;n de Washington de 6 feb. 1922, sobre guerra mar&iacute;tima y submarina; la Convenci&oacute;n de La Haya de 18 oct. 1907 y la de Ginebra de 12 ago. 1949. Insignes juristas y colectividades cient&iacute;ficas trabajan hoy en pro de una verdadera codificaci&oacute;n internacional de la criminalidad de guerra, que sea conforme al sentir com&uacute;n de los pueblos civilizados y que recoja lo principal de las m&uacute;ltiples fuentes legales existentes, para soslayar de este modo la incongruencia y vaguedad de los m&uacute;ltiples preceptos recogidos en tantos acuerdos internacionales, y la falta de sincronizaci&oacute;n de los mismos con las realidades t&eacute;cnicas de nuestros tiempos. Cuando se alcance esta meta, al convivir este Derecho con el interno de los Estados, se producir&aacute; una dualidad de legislaciones que necesariamente habr&aacute; de resolverse por el predominio expreso e inequ&iacute;voco de las normas del Derecho Internacional.</p>     <p><a href="#n10" name="10">10</a>. Voces autorizadas en materia disciplinaria, como los tratadistas Carlos Mario Isaza (en sus publicaciones del a&ntilde;o 1998 y 2009) y Jaime Mej&iacute;a Osmman (en su texto <i>Procedimiento Disciplinario</i>, 2004), s&oacute;lo se refieren a la prescripci&oacute;n en los t&eacute;rminos de las Leyes 200 de 1995, 734 de 2002, 836 de 2003. El Viceprocurador General de la Naci&oacute;n, Carlos Arturo G&oacute;mez Pavajeau (en su libro <i>Dogm&aacute;tica del derecho disciplinario</i>, 2007) no trata el tema.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n11" name="11">11</a>. Colombia, Consejo de Estado, Secci&oacute;n Segunda, sentencia del 23 de mayo de 2002, consejero ponente Jes&uacute;s Mar&iacute;a Lemos Bustamante, Rad. 17112. En esta sentencia se revoc&oacute; la sanci&oacute;n de destituci&oacute;n de un oficial del ej&eacute;rcito por conductas de violaciones de derechos humanos, bajo la figura de la prescripci&oacute;n.</p>     <p><a href="#n12" name="12">12</a>. Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH). Procuradur&iacute;a General de la Naci&oacute;n. <i>Gu&iacute;a pr&aacute;ctica de pruebas para las investigaciones disciplinarias por violaciones de los DH e infracciones al DIH</i>. Bogot&aacute;, 2004. p. 53.</p>     <p><a href="#n13" name="13">13</a>. Ver: Bernal Sarmiento, Camilo en: <i>"La imprescriptibilidad de la acci&oacute;n disciplinaria por violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario"</i>. OACNUDH. Procuradur&iacute;a General de la Naci&oacute;n. <i>Gu&iacute;a pr&aacute;ctica de pruebas para las investigaciones disciplinarias por violaciones de los DH e infracciones al DIH</i>. Bogot&aacute;, 2004, p. 151. Colombia, Consejo de Estado, Sala Plena, sentencia del 29 de septiembre de 2009, consejero ponente Susana Buitrago, Rad. 11001315000200300442 01. Salvamento de voto parcial, Gil Botero, Enrique (quien aboga incluso por la imprescriptibilidad de la acci&oacute;n de reparaci&oacute;n directa).</p>     <p><a href="#n14" name="14">14</a>. Colombia, Corte Constitucional, sentencias C-543 del 25 de noviembre de 1993, magistrado ponente Jorge Arango Mej&iacute;a y C-607 del 1&deg; de agosto de 2006, magistrado ponente Rodrigo Escobar Gil.</p>     <p><a href="#n15" name="15">15</a>. La PGN en el fallo de &uacute;nica instancia Rad. 155-52937-01, indic&oacute;: "<i>La prescripci&oacute;n de la acci&oacute;n disciplinaria contiene como elemento objetivo la mera superaci&oacute;n del tiempo que el legislador ha previsto como l&iacute;mite para que el Estado ejerza la potestad disciplinaria, lo que se debe hacer para determinarla, es la simple constataci&oacute;n de la fecha de la ocurrencia de la falta, su naturaleza y el tiempo transcurrido entre aquel momento y este"</i>. (Subrayado extra texto).</p>     <p><a href="#n16" name="16">16</a>. Colombia, Corte Constitucional, sentencia C- 556 del 31 de mayo de 2001, magistrado ponente &Aacute;lvaro Tafur Galvis. Tesis reiterada por la Alta Corporaci&oacute;n en diversos pronunciamientos, entre otros, en la sentencia C-244/96.</p>     <p><a href="#n17" name="17">17</a>. Colombia, Corte Constitucional sentencia C-666 del 28 de noviembre de 1996, magistrado ponente Jos&eacute; Gregorio Hern&aacute;ndez Galindo.</p>     <p><a href="#n18" name="18">18</a>. La Corte en la citada sentencia C-556-01 adujo que "<i>El Estado se encuentra en la obligaci&oacute;n de investigar dentro de un determinado tiempo la presunta comisi&oacute;n de un hecho punible. Este principio es parte integrante de los principios que conforman un Estado social de derecho que vela por la dignidad de la persona y el respeto efectivo de los derechos humanos, de conformidad con los art&iacute;culos 1&ordm; y 2&ordm; de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica</i>.</p>     <p>(...) El fin esencial de la prescripci&oacute;n de la acci&oacute;n disciplinaria, est&aacute; &iacute;ntimamente ligado con el derecho que tiene el procesado a que se le defina su situaci&oacute;n jur&iacute;dica, pues no puede el servidor p&uacute;blico quedar sujeto indefinidamente a una imputaci&oacute;n. Si la acci&oacute;n disciplinaria tiene como objetivo resguardar el buen nombre de la administraci&oacute;n p&uacute;blica, su eficiencia y moralidad, es obvio que &eacute;sta debe apresurarse a cumplir con su misi&oacute;n de sancionar al infractor del r&eacute;gimen disciplinario, pues de no hacerlo incumplir&iacute;a una de sus tareas y, obviamente, desvirtuar&iacute;a el poder corrector que tiene sobre los servidores estatales. (...) Esta idea es reiterada por Eissen cuando afirma que ello "implica un justo equilibrio entre la salvaguardia del inter&eacute;s general de la comunidad y el respeto de los derechos fundamentales del hombre, aunque atribuyendo un valor particular a estos &uacute;ltimos".</p>     <p><a href="#n19" name="19">19</a>. Isaza Serrano. <i>op cit</i>. p. 180.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n20" name="20">20</a>. En la sentencia C- 556 de 2001, respecto a la prescripci&oacute;n, sostuvo la Corte: <i>(....) Este fen&oacute;meno tiene operancia en materia disciplinaria, cuando la Administraci&oacute;n o la Procuradur&iacute;a General de la Naci&oacute;n, dejan vencer el plazo se&ntilde;alado por el legislador -5 a&ntilde;os-, sin haber adelantado y concluido el proceso respectivo, con decisi&oacute;n de m&eacute;rito. El vencimiento de dicho lapso implica para dichas entidades la p&eacute;rdida de la potestad de imponer sanciones, es decir, que una vez cumplido dicho periodo sin que se haya dictado y ejecutoriado la providencia que le ponga fin a la actuaci&oacute;n disciplinaria, no se podr&aacute; ejercitar la acci&oacute;n disciplinaria en contra del beneficiado con la prescripci&oacute;n...</i></p>     <p><a href="#n21" name="21">21</a>. Colombia, Corte Constitucional, sentencia C-244 del 30 de mayo de 1996, magistrado ponente Carlos Gaviria D&iacute;az.</p>     <p><a href="#n22" name="22">22</a>. El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos ratificado por Colombia mediante la Ley 74 de 1968, prescribe en su art&iacute;culo 14, numeral 3, que <i>"durante el proceso toda persona acusada de un delito tendr&aacute; derecho, en plena igualdad, a las siguientes garant&iacute;as m&iacute;nimas: &#91;...&#93; c) a</i> ser juzgada sin dilaciones indebidas &#91;...&#93;". Adem&aacute;s, la Convenci&oacute;n Americana de Derechos Humanos, ratificada por Colombia mediante la Ley 16 de 1972, en su art&iacute;culo 8.&ordm; numeral 1, sobre garant&iacute;as judiciales, dispone que "<i>toda persona tiene derecho a ser o&iacute;da, con las debidas garant&iacute;as y dentro de un plazo razonable, por un juez o tribunal competente, independiente e imparcial, establecido antes de la ley, en la sustanciaci&oacute;n de cualquier actuaci&oacute;n penal formulada contra ella, o para la determinaci&oacute;n de sus derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal, o de cualquier otro car&aacute;cter"</i>. Las normas de derecho internacional humanitario, en los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949, ratificados por Colombia mediante la Ley 5&ordf; de 1960, prev&eacute;n el derecho a que se resuelvan las controversias judiciales en un plazo prudente. As&iacute;, el Convenio relativo al trato debido a los prisioneros de guerra dispone en el art&iacute;culo 103 que "<i>las diligencias judiciales contra un prisionero de guerra se llevar&aacute;n a cabo tan r&aacute;pidamente como las circunstancias lo permitan y de modo que el proceso tenga lugar lo antes posible". Igualmente, el Convenio relativo a la protecci&oacute;n debida a las personas civiles en tiempo de guerra, prescribe que "los tribunales competentes de la Potencia ocupante no podr&aacute;n dictar condena alguna a la que no haya precedido un proceso legal. Se informar&aacute; a todo acusado enjuiciado por la Potencia ocupante sin demora, por escrito y en un idioma que comprenda, acerca de cu&aacute;ntos cargos se hayan formulado contra &eacute;l; se instruir&aacute; la causa lo m&aacute;s r&aacute;pidamente posible</i>".</p>     <p><a href="#n23" name="23">23</a>. Mej&iacute;a Osmman, Jaime &amp; San Mart&iacute;n Q. Silvio. <i>Procedimiento disciplinario</i> 1&ordf; edici&oacute;n. Ediciones Doctrina y Ley, Bogot&aacute;, 2004, pp. 383-384</p>     <p><a href="#n24" name="24">24</a>. A t&iacute;tulo de ejemplo podemos citar las Masacres de Trujillo (Entre 1988 y 1994, en los municipios de Trujillo, Bol&iacute;var y Riofr&iacute;o, se registraron 342 v&iacute;ctimas de homicidio, tortura y desaparici&oacute;n forzada como producto de un mismo designio criminal). Mapirip&aacute;n (1997). El Salado (2000). Cajamarca (2004), donde miembros de la Sexta Brigada del Ej&eacute;rcito asesinaron a dos menores de edad.</p>     <p><a href="#n25" name="25">25</a>. Revisar tercer informe Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos. OEA/Ser.L/V/II.84, doc. 39 rev. Conclusiones y recomendaciones, p&aacute;rr. 3).</p>     <p><a href="#n26" name="26">26</a>. La Convenci&oacute;n Americana de Derechos Humanos suscrita el 22 de noviembre de 1969, fue aprobada por Colombia mediante Ley 16 de 1972. D.O. 33.780 y ratificada el 31 de julio de 1973. El pa&iacute;s acept&oacute; la competencia de la Corte y la Comisi&oacute;n, el 21 de junio de 1985. Colombia ha sido condenada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en los siguientes casos: Caballero Delgado y Santana (Fondo, Sentencia de 8 de diciembre de 1995. Serie C No. 22); Las Palmeras (Fondo, Sentencia de 6 de diciembre de 2001. Serie C No. 90); Caso 19 comerciantes (Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de julio de 2004. Serie C No. 109); Guti&eacute;rrez Soler (Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 12 de septiembre de 2005. Serie C No. 132); Masacre de Mapirip&aacute;n (Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 15 de septiembre de 2005. Serie C No. 134); Masacre de Pueblo Bello (Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 31 de enero de 2006. Serie C No. 140); Masacres de Ituango (Excepci&oacute;n Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de julio de 2006 Serie C No. 148); Masacre de la Rochela (Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 11 de de mayo de 2007. Serie C No. 163); Germ&aacute;n Escu&eacute; Zapata (Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 4 de julio de 2007. Serie C No. 165); Valle Jaramillo y otros (Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 27 de noviembre de 2008. Serie C No. 192).</p>     <p><a href="#n27" name="27">27</a>. Colombia, Consejo de Estado, Secci&oacute;n Tercera, sentencia del 20 de noviembre de 2008, consejera ponente Ruth Stella Correa, Rad. 250002326000199612680-01 (20.511). En esta providencia se declar&oacute; patrimoniales responsables a la Naci&oacute;n -Ministerio de Defensa- Das, por la muerte del senador de la UP Manuel Cepeda Vargas, y se conden&oacute; al pago de 587 millones de pesos (100 SMLM) por concepto de perjuicios morales para el hijo, la esposa y la hermana. Y el pago de la suma adicional de $ 910.308.742, por concepto de perjuicios materiales a favor de Olga Navia Soto.</p>     <p><a href="#n28" name="28">28</a>. Para tales efectos el Estado Colombiano ha realizado acciones afirmativas dentro de las que cabe mencionar: En 1987 se cre&oacute; la Consejer&iacute;a Presidencia para los Derechos Humanos. En 1994 se incluy&oacute; el tema de los Derechos Humanos y el DIH en el Plan de Desarrollo "El salto social 1994-1998". En 1999 se expidi&oacute; la Pol&iacute;tica de promoci&oacute;n, respeto y garant&iacute;a de los derechos humanos y de aplicaci&oacute;n del derecho internacional humanitario. Se design&oacute; al Vicepresidente de la Rep&uacute;blica como su coordinador. En el a&ntilde;o 2000, se cre&oacute; la Comisi&oacute;n Intersectorial permanente de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario.</p>     <p><a href="#n29" name="29">29</a>. Trazados a trav&eacute;s de los documentos CONPES 3172 de 2002 y 3411 de 2006.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n30" name="30">30</a>. Corte IDH, en la sentencia del 29 de noviembre de 2006, en el caso Cantuta vs. Per&uacute;, serie C No. 162 Sostuvo en el p&aacute;rrafo 170: En relaci&oacute;n con la obligaci&oacute;n general contenida en el art&iacute;culo 2 de la Convenci&oacute;n, la Corte ha afirmado en varias oportunidades que &#91;e&#93;n el derecho de gentes, una norma consuetudinaria prescribe que un Estado que ha celebrado un convenio internacional, debe introducir en su derecho interno las modificaciones necesarias para asegurar la ejecuci&oacute;n de las obligaciones asumidas. Esta norma aparece como v&aacute;lida universalmente y ha sido calificada por la jurisprudencia como un principio evidente (<i>"principe allant de soi"; Echange des populations grecques et turques, avis consultatif, 1925, C.P.J.I., s&eacute;rie B, no. 10, p. 20</i>). 171. En la Convenci&oacute;n, este principio es recogido en su art&iacute;culo 2, que establece la obligaci&oacute;n general de cada Estado Parte de adecuar su derecho interno a las disposiciones de la misma, para garantizar los derechos en ella consagrados, la cual implica que las medidas de derecho interno han de ser efectivas (principio de <i>effet utile)</i>.</p>     <p><a href="#n31" name="31">31</a>. Adem&aacute;s de las Leyes 200, 734, 836 y 1015, as&iacute; como los Decretos 1797 y 1798, se han expedido, las Leyes 599 de 2000 (art. 101, 102, 135-164). (C&oacute;digo Penal); 600 de 2000 C&oacute;digo de Procedimiento Penal, 782 de 2002 (que prorrog&oacute; la vigencia de la Ley 418 de 1997); 975 de 2005 (Ley de justicia y paz).</p>     <p><a href="#n32" name="32">32</a>. Colombia firm&oacute; el Estatuto de Roma el 10 de diciembre de 1998 y lo ratific&oacute; el 5 de agosto de 2002, convirti&eacute;ndose en el Estado Parte n&uacute;mero 77. Pero emiti&oacute; una declaraci&oacute;n ante la Secretar&iacute;a General de las Naciones Unidas al momento de la ratificaci&oacute;n, en la que invoc&oacute; la salvedad consagrada en el art&iacute;culo 124 del E. R. excluyendo de la competencia de ese Tribunal el conocimiento y juzgamiento de los llamados cr&iacute;menes de guerra por 7 a&ntilde;os. T&eacute;rmino que se venci&oacute; el pasado 1&deg; de noviembre de 2009.</p>     <p><a href="#n33" name="33">33</a>. Vb. gracia, los decretos reglamentarios de la ley de justicia y paz, el desarrollo de una pol&iacute;tica criminal seria en esta materia (que no desborde la capacidad de acci&oacute;n por parte de la Fiscal&iacute;a y la Corte Suprema de Justicia, en esta trascendental tarea).</p>     <p><a href="#n34" name="34">34</a>. Ver. Colombia, Corte Constitucional, sentencia C- 580 del 31 de julio de 2002, magistrado ponente Rodrigo Escobar Gil. (Salvamentos de voto de los magistrados Jaime Ara&uacute;jo Rentar&iacute;a y Clara In&eacute;s Vargas. Consultar: Bernal Cuellar, Jaime &amp; Montealegre Lynnet, Eduardo. <i>El proceso penal. Fundamentos constitucionales del nuevo sistema acusatorio</i>. Tomo I. 5 a Edici&oacute;n, Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute;, 2008.</p>     <p><a href="#n35" name="35">35</a>. Entre otros cabe mencionar el art&iacute;culo 1&deg; de la Convenci&oacute;n Interamericana contra la Desaparici&oacute;n Forzada de Personas de 1994 (aprobada mediante Ley 707 de 2001) y el art&iacute;culo 29 del Estatuto de Roma de 1998 (aprobado por la Ley 742 de 2002), en los que se establece tal figura.</p>     <p><a href="#n36" name="36">36</a>. A la fecha no ha sido ratificada por Colombia.</p>     <p><a href="#n37" name="37">37</a>. La Convenci&oacute;n sobre la imprescriptibilidad de los cr&iacute;menes de guerra y contra la humanidad, adoptada por la Asamblea General en su Resoluci&oacute;n 2391 (XXIII), del 26 de noviembre de 1968, entr&oacute; en vigor el 11 de noviembre de 1970, en su art&iacute;culo I, estipul&oacute;: <i>Los cr&iacute;menes siguientes son imprescriptibles, cualquiera que sea la fecha en que se hayan cometido: a) Los cr&iacute;menes de guerra seg&uacute;n la definici&oacute;n dada en el Estatuto del Tribunal Militar Internacional de Nuremberg, de 8 de agosto de 1945, y confirmada por las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas 3 (I) de 13 de febrero de 1946 y 95 (I) de 11 de diciembre de 1946, sobre todo las "infracciones graves" enumeradas en los Convenios de Ginebra de 12 de agosto de 1949 para la protecci&oacute;n de las v&iacute;ctimas de la guerra; b) Los cr&iacute;menes de lesa humanidad cometidos tanto en tiempo de guerra como en tiempo de paz, seg&uacute;n la definici&oacute;n dada en el Estatuto del Tribunal Militar Internacional de Nuremberg, de 8 de agosto de 1945, y confirmada por las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas 3 (I) de 13 de febrero de 1946 y 95 (I) de 11 de diciembre de 1946, as&iacute; como la expulsi&oacute;n por ataque armado u ocupaci&oacute;n y los actos inhumanos debidos a la pol&iacute;tica de apartheid y el delito de genocidio definido en la Convenci&oacute;n de 1948 para la Prevenci&oacute;n y la Sanci&oacute;n del Delito de Genocidio aun si esos actos no constituyen una violaci&oacute;n del derecho interno del pa&iacute;s donde fueron cometidos</i>.</p>     <p><a href="#n38" name="38">38</a>. De esto dan cuenta los diversos instrumentos internacionales suscritos entre 1946-1976. Ver Robertson, Geoffrey. <i>Cr&iacute;menes contra la humanidad, la lucha por la justicia global</i>. 1&ordf; edici&oacute;n, Siglo XXI, Madrid, 2008. p. 41. Este autor define este periodo como "treinta a&ntilde;os de ignominia", en los que fueron recurrentes las masivas y sistem&aacute;ticas violaciones de las normas de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, por parte de las potencias que integraron el <i>"nuevo orden mundial"</i>.</p>     <p><a href="#n39" name="39">39</a>. El relator de la ONU Louis Joinet, se&ntilde;ala que por impunidad se entiende la inexistencia, de hecho o de derecho, de responsabilidad penal por parte de los autores de violaciones de los derechos humanos, as&iacute; como de responsabilidad civil, administrativa o disciplinaria. Porque escapan a toda investigaci&oacute;n con miras a su inculpaci&oacute;n, detenci&oacute;n, procesamiento y, en caso de ser reconocidos culpables, condena a penas apropiadas, incluso a la indemnizaci&oacute;n del da&ntilde;o causado a sus v&iacute;ctimas. Doc. E/CN.4/Sub.2/1997/20/Rev.1. Informe final revisado acerca de la cuesti&oacute;n de la impunidad de los autores de violaciones de los Derechos Humanos (Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n40" name="40">40</a>. En la sentencia del 29 de noviembre de 2006, del caso de la Cantuta vs Per&uacute;, en el p&aacute;rrafo 152, indic&oacute; la Corte IDH: (...) <i>Este Tribunal ya hab&iacute;a se&ntilde;alado desde el Caso Barrios Altos que son inadmisibles las disposiciones de amnist&iacute;a, las disposiciones de prescripci&oacute;n y el establecimiento de excluyentes de responsabilidad que pretendan impedir la investigaci&oacute;n y sanci&oacute;n de los responsables de las violaciones graves de los derechos humanos tales como la tortura, las ejecuciones sumarias, extralegales o arbitrarias y las desapariciones forzadas, todas ellas prohibidas por contravenir derechos inderogables reconocidos por el Derecho Internacional de los Derechos Humanos</i>. Al analizar, los art&iacute;culos 28 Constitucional, 30 de la Ley 734 de 2000, 71 de la Ley 836, 32 de la Ley 1015 de 2006.</p>     <p><a href="#n41" name="41">41</a>. Aguilar Cavallo, Gonzalo. "Cr&iacute;menes internacionales y la imprescriptibilidad de la acci&oacute;n penal y civil: Referencia al caso chileno". En: <i>Revista Ius et Praxis</i>, N&deg;. 2. a&ntilde;o 14. Talca, 2008, pp. 147-207. Disponible en: <a href="http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-00122007000100009&amp;script=sci_arttext" target="_blank">http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-00122007000100009&script=sci_arttext</a>, recuperado: 16 de enero de 2010.</p>     <p><a href="#n42" name="42">42</a>. G&oacute;mez Isa, Felipe. "Verdad, justicia y reparaci&oacute;n: derechos interdependientes". En: <i>Revista Hechos del callej&oacute;n. -Reparaci&oacute;n desde lo femenino-</i>, n&uacute;m. 33 - marzo. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Bogot&aacute;, 2008, pp. 11-13.</p>     <p><a href="#n43" name="43">43</a>. La Asamblea General de la OEA, el 5 de junio de 2007, aprob&oacute; la Resoluci&oacute;n 2267 (XXXVII-O/07), referente al derecho a la verdad.</p>     <p><a href="#n44" name="44">44</a>. Como lo explica Juan M&eacute;ndez: Hablamos de un principio emergente porque no se trata de una norma claramente descrita en un tratado internacional y cuya vigencia fuera, por ello, incuestionable (...) el hecho de que se trate de un principio emergente y no de normas convencionales claras no les resta eficacia como normas vinculantes. M&eacute;ndez, Juan. "Derecho a la verdad frente a las graves violaciones a los derechos humanos". En: <i>La aplicaci&oacute;n de los tratados de derechos humanos por los tribunales locales</i>. CELS, Buenos Aires, 1997, p.526.</p>     <p><a href="#n45" name="45">45</a>. Chipoco, Carlos. "El derecho a la verdad". En: <i>Paz</i>, n&uacute;m. 28 - marzo. 1994, pp. 83-106.</p>     <p><a href="#n46" name="46">46</a>. Revisar: <a href="http://www.justiciaviva.org.pe/informes/col_derechoalaverdad.doc" target="_blank">http://www.justiciaviva.org.pe/informes/col_derechoalaverdad.doc</a>, recuperado: 8 de febrero de 2010.</p>     <p><a href="#n47" name="47">47</a>. La Asamblea General de las Naciones Unidas aprob&oacute; en la Resoluci&oacute;n 60/147 del 16 de diciembre de 2005 los "principios y directrices b&aacute;sicos sobre el derecho de las v&iacute;ctimas de violaciones de las normas internacionales de DH y del DIH a interponer recursos y obtener reparaciones".</p>     <p><a href="#n48" name="48">48</a>. Es importante resaltar los avances de la jurisprudencia de la secci&oacute;n tercera del Consejo de Estado respecto a la implementaci&oacute;n de medidas restaurativas en las condenas al Estado por violaci&oacute;n a los DH y DIH, similares a las adoptadas por la Corte Interamericana, entre las que cabe mencionar, las sentencias del 20 de febrero de 2008 (Rad. 16996). En esta providencia se orden&oacute; al Director de la Polic&iacute;a Nacional presentar excusas p&uacute;blicas por los hechos acaecidos entre el 27 y 31 de enero de 1995, en la poblaci&oacute;n de Tul&uacute;a, relacionados con la desaparici&oacute;n de los se&ntilde;ores Omar y Henry Carmona Casta&ntilde;eda. As&iacute; como el dise&ntilde;o e implementaci&oacute;n por parte del Comando de Polic&iacute;a de Tul&uacute;a de un sistema de promoci&oacute;n y respeto por los derechos de las personas, a trav&eacute;s de charlas y entrega de material did&aacute;ctico y la publicaci&oacute;n en las instalaciones de la parte resolutiva de la sentencia. Igualmente, en providencia del 28 de enero de 2009 (Rad. 30.340 (R-200300158 01) C. P. Dr. Enrique Gil Botero, el Alto Tribunal orden&oacute; medidas similares a las mencionadas en la sentencia anterior, por la tortura y muerte de Wilson Duarte Ram&oacute;n, por hechos acaecidos entre el 26 y el 27 de marzo de 2002 en Saravena, Arauca.</p>     <p><a href="#n49" name="49">49</a>. La Procuradur&iacute;a General de la Naci&oacute;n, no comparte esta tesis.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n50" name="50">50</a>. Colombia, Consejo de Estado, Sala Plena de lo Contencioso Administrativo, sentencia del 29 de septiembre de 2009, consejera ponente Susana Buitrago Valencia. Rad. 110010315000200030044201.</p>     <p><a href="#n51" name="51">51</a>. Fallo que resulta de trascendental importancia, ya que el Comit&eacute; de Derechos Humanos de la ONU, el 27 de octubre de 1995, inst&oacute; al Estado Colombiano "<i>a que se aceleren los procedimientos penales que permitan perseguir sin demora y llevar ante los tribunales a los responsables del secuestro, la tortura y muerte de Nydia Erika Bautista. El Estado parte tiene as&iacute; mismo la obligaci&oacute;n de velar porque no vuelvan a ocurrir sucesos an&aacute;logos en el futuro"</i>.</p>     <p><a href="#n52" name="52">52</a>. La Corte IDH en la sentencia de fondo del 1&deg; de julio de 2006 (caso Masacre de Ituango), precis&oacute; respecto al derecho disciplinario: (...) P&aacute;rr. 327. A pesar de constituir una instancia a la que los familiares de las presuntas <i>v&iacute;ctimas no tienen acceso, el Tribunal valora las decisiones que pueda emitir la jurisdicci&oacute;n disciplinaria, en cuanto al valor simb&oacute;lico del mensaje de reproche que puede significar este tipo de sanciones a lo interno de las fuerzas p&uacute;blicas de seguridad. Sin embargo, dada la naturaleza de su competencia, el objeto de estas investigaciones se circunscribe &uacute;nicamente a la determinaci&oacute;n de las responsabilidades individuales de car&aacute;cter disciplinario por los hechos cometidos por miembros de las fuerzas de seguridad estatales. No obstante, dada la magnitud de los hechos del presente caso, es razonable presumir que muchos funcionarios y servidores p&uacute;blicos de la regi&oacute;n, as&iacute; como algunos otros miembros de las fuerzas armadas que estuvieron vinculados con los hechos, y que fung&iacute;an como garantes de la poblaci&oacute;n civil por su especial condici&oacute;n de autoridades policiales y militares en la regi&oacute;n, no fueron examinadas por el organismo disciplinario</i>.</p>     <p><a href="#n53" name="53">53</a>. La Corte IDH lo ha reconocido, entre otras, en la sentencia de las Masacres de Ituango (p&aacute;rrafo 36 y ss), y Pueblo Bello (p&aacute;rrafo 201 y ss).</p>     <p><a href="#n54" name="54">54</a>. En la sentencia de las Masacres de Ituango sostuvo la Corte IDH: "El 19 de septiembre de 2001 la Procuradur&iacute;a Departamental de Antioquia decret&oacute; la prescripci&oacute;n de la acci&oacute;n disciplinaria seguida en contra del se&ntilde;or Jos&eacute; Vicente Castro, por haber transcurrido m&aacute;s de cinco a&ntilde;os de ocurridos los hechos (<i>supra</i> p&aacute;rr. 125.54)".</p>     <p><a href="#n55" name="55">55</a>. En la sentencia de la Masacre de la Rochela la Corte IDH hizo alusi&oacute;n a la prescripci&oacute;n de la acci&oacute;n disciplinaria en el p&aacute;rrafo 211. En el p&aacute;rrafo 212, adujo: (..)es razonable presumir que muchas conductas de funcionarios p&uacute;blicos de la regi&oacute;n, entre ellos miembros de las fuerzas armadas que pudieron estar vinculados con los hechos, no fueron examinadas por el organismo disciplinario. Ello no solamente desvirt&uacute;a cualquier tipo de eficacia del procedimiento, sino que hace mucho m&aacute;s manifiesta la situaci&oacute;n de indefensi&oacute;n de las v&iacute;ctimas y la falta de voluntad de investigar efectivamente y sancionar, aunque sea disciplinariamente, a aquellos miembros de las fuerzas de seguridad que de una u otra forma participaron o permitieron que los hechos de La Rochela sucedieran.</p>     <p><a href="#n56" name="56">56</a>. Colombia, Corte Constitucional, Sentencia C-1193 del 3 de diciembre de 2008, magistrado ponente Jaime Araujo Renter&iacute;a. En esta sentencia precis&oacute; la Corporaci&oacute;n <i>:"Las normas de derecho disciplinario cumplen final&iacute;sticamente un rol preventivo y correctivo, en orden a garantizar la efectividad de los principios y prop&oacute;sitos previstos en la Constituci&oacute;n, la ley y los tratados internacionales, que se deben observar en el ejercicio de la funci&oacute;n p&uacute;blica. Dichas normas, seg&uacute;n lo reconoce la jurisprudencia constitucional, constituyen una especie del derecho sancionador del Estado"</i>.</p>     <p><a href="#n57" name="57">57</a>. Un ejemplo notorio es el caso del General Rito Alejo del R&iacute;o, quien fue absuelto disciplinariamente el 5 de diciembre de 2002, por los hechos de la Masacre de Mapirip&aacute;n, despu&eacute;s del recaudo de m&aacute;s de un centenar de declaraciones, pruebas documentales, pruebas trasladadas y visitas especiales de investigaci&oacute;n disciplinaria, por la presunta colaboraci&oacute;n de miembros del Ej&eacute;rcito con grupos paramilitares.</p>     <p><a href="#n58" name="58">58</a>. Colombia, Corte Constitucional, Sentencia C-666 del 2 de julio de 2008, magistrado ponente Mauricio Gonz&aacute;lez Cuervo. Adujo: (...) Puestas as&iacute; las cosas es claro que la protecci&oacute;n de los derechos de las v&iacute;ctimas no puede estar sujeta a una limitaci&oacute;n que pueda hacer nugatorio su ejercicio, especialmente cuando en la vulneraci&oacute;n de sus derechos est&aacute; involucrado un servidor p&uacute;blico, ni puede ser el transcurso del tiempo una raz&oacute;n v&aacute;lida para impedir a las v&iacute;ctimas el derecho a la defensa y protecci&oacute;n frente a faltas tales como las se&ntilde;aladas en los numerales 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, y 16 del art&iacute;culo 48 de la Ley 734 de 2002, (...) como lo ha se&ntilde;alado esta Corporaci&oacute;n las limitaciones a los derechos constitucionales de las v&iacute;ctimas y perjudicados por conductas lesivas de los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario, constituyen un &aacute;mbito en donde la libertad del Legislador es restringida. No obstante, es evidente, como bien lo se&ntilde;ala el Ministerio P&uacute;blico, que: i) el par&aacute;grafo del art&iacute;culo 30 de la Ley 734 de 2002, no puede interpretarse en el sentido pretendido por el actor sino en el marco de la regulaci&oacute;n disciplinaria; ii) no es posible aplicar todos los criterios del derecho penal al derecho disciplinario; iii) la factibilidad de que las victimas y perjudicados soliciten la revocatoria directa de fallos absolutorios o con sanciones m&iacute;nimas respecto de la conducta ha de armonizarse con la escogencia del legislador en materia de prescripci&oacute;n. Por otra parte, habiendo sido legitimadas las v&iacute;ctimas o perjudicados para participar en el proceso disciplinario con todas las facultades de los sujetos procesales, es en ese campo donde deben defender su inter&eacute;s utilizando las herramientas que les otorga el mismo procedimiento. Sin embargo, no siempre las v&iacute;ctimas est&aacute;n en condiciones de conocer la existencia de tales procesos para ejercer sus facultades como sujetos procesales, por lo cual el deber del Estado de garantizar sus derechos impone condicionar la exequibilidad del aparte demandado en el sentido planteado por la vista fiscal. En consecuencia la Corte declarar&aacute; la exequibilidad condicionada de la norma en el entendido que cuando se trata de faltas disciplinarias que constituyen violaciones del derecho internacional de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario, respecto de las v&iacute;ctimas de las conductas descritas en los numerales 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15 y 16 del art&iacute;culo 48 de la Ley 734 de 2002, que no tuvieron la oportunidad de participar en la actuaci&oacute;n disciplinaria, el t&eacute;rmino de 5 a&ntilde;os para solicitar la revocatoria directa de decisiones absolutorias, de archivo o con sanciones m&iacute;nimas respecto de la conducta, debe empezar a contarse desde el momento en que la v&iacute;ctima se entera de la existencia de tales providencias, salvo que haya operado la prescripci&oacute;n de la sanci&oacute;n disciplinaria.</p>     <p><a href="#n59" name="59">59</a>. <i>El Espectador</i>. "Falsos positivos: tema de inter&eacute;s internacional". Bogot&aacute;, 12 de enero de 2010, Editorial. Disponible en: <a href="http://www.elespectador.com/articulo181676-falsos-positivos-tema-de-interes-internacional" target="_blank">http://www.elespectador.com/articulo181676-falsos-positivos-tema-de-interes-internacional</a>,recuperado: 12 de enero de 2010. Inform&oacute; el diario: <i>"Por cuenta de la decisi&oacute;n del juez Cuarto con funciones de control de garant&iacute;as de Soacha, 17 militares investigados por la muerte de tres j&oacute;venes han quedado en libertad por vencimiento de t&eacute;rminos"</i>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n60" name="60">60</a>. Justicia Transicional, es aquel modelo en el que concurren <i>"arreglos judiciales y extrajudiciales que facilitan y permiten la transici&oacute;n de un r&eacute;gimen autoritario a una democracia o de una situaci&oacute;n de guerra a una situaci&oacute;n de paz"</i>. Rettbertg, Ang&eacute;lika. "Reflexiones introductorias sobre la relaci&oacute;n entre construcci&oacute;n de la paz y justicia transicional". En: <i>Entre el perd&oacute;n y el pared&oacute;n</i>. Universidad de los Andes, Bogot&aacute;, 2005, p. 1. Ver: Colombia, Corte Constitucional, sentencia C-370 del 18 de mayo de 2006, magistrados ponentes Manuel Jos&eacute; Cepeda, Jaime C&oacute;rdoba, Rodrigo Escobar Gil, <i>et al</i>.</p>     <p><a href="#n61" name="61">61</a>. El Comit&eacute; de Derechos Humanos de la ONU, el 27 de octubre de 1995, inst&oacute; al Estado <i>Colombiano "a que se aceleren los procedimientos penales que permitan perseguir sin demora y llevar ante los tribunales a los responsables del secuestro, la tortura y muerte de Nydia Erika Bautista. El Estado parte tiene as&iacute; mismo la obligaci&oacute;n de velar porque no vuelvan a ocurrir sucesos an&aacute;logos en el futuro"</i>.</p>     <p><a href="#n62" name="62">62</a>. Un ejemplo de esto son los vencimientos de t&eacute;rminos en las investigaciones por los falsos positivos, en parte por el sinn&uacute;mero de estrategias de dilaci&oacute;n practicadas convenientemente por los abogados defensores de los militares.</p>     <p><a href="#n63" name="63">63</a>. Colombia, Consejo de Estado, Secci&oacute;n Tercera, sentencia del 20 de febrero de 2008, consejero ponente Enrique Gil, Rad. 76001-23-25-000-1996-04058-01(16996). Sostuvo la Alta Corporaci&oacute;n que "se debe procurar inicialmente por la restitutio in integrum del perjuicio y de la estructura del derecho trasgredido, para que constatada la imposibilidad de efectuar en toda su dimensi&oacute;n, la misma pueda abordar entonces medios adicionales de reparaci&oacute;n como la rehabilitaci&oacute;n, satisfacci&oacute;n, medidas de no repetici&oacute;n y, adicionalmente el restablecimiento simb&oacute;lico, entre otros aspectos".</p> <hr>     <p><b><i>BIBLIOGRAF&Iacute;A</i></b></p>     <p><b><i>Libros</i></b></p>     <!-- ref --><p>1. Ambos, Kai. <i>Derechos humanos y derecho penal internacional</i>. Procuradur&iacute;a General de la Naci&oacute;n, Bogot&aacute;, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0124-0579201000010001900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Bernal Cuellar, Jaime &amp; Montealegre Lynett, Eduardo. <i>El proceso penal. Fundamentos constitucionales del nuevo sistema acusatorio</i>. Tomo I. 5 a edici&oacute;n. Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute;, 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0124-0579201000010001900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Forero Salcedo, Jos&eacute; Rory. <i>Estado constitucional, potestad disciplinaria y relaciones de sujeci&oacute;n</i>. Procuradur&iacute;a General de la Naci&oacute;n - Instituto de Estudios del Ministerio P&uacute;blico. Colecci&oacute;n de derecho disciplinario, N&deg;. 15, Bogot&aacute;, 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0124-0579201000010001900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. G&oacute;mez Pavajeau, Carlos Arturo. <i>Dogm&aacute;tica del derecho Disciplinario</i>. 4&ordf; edici&oacute;n. Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute;, 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0124-0579201000010001900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. G&oacute;mez Quintero, Alfredo. "La v&iacute;ctima y la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia". En: <i>XXX Congreso Colombiano de Derecho Procesal</i>. Universidad Libre, Bogot&aacute;, 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0124-0579201000010001900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Guerrero Peralta, &Oacute;scar Juli&aacute;n. <i>Fundamentos constitucionales del nuevo proceso penal</i>. Ediciones Jur&iacute;dicas Gustavo Ib&aacute;&ntilde;ez, Bogot&aacute;, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0124-0579201000010001900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Isaza Serrano, Carlos Mario. <i>Derecho Disciplinario Parte General</i>. Ediciones Jur&iacute;dicas Gustavo Ib&aacute;&ntilde;ez, Bogot&aacute;, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S0124-0579201000010001900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Isaza Serrano, Carlos Mario. <i>Teor&iacute;a general del derecho disciplinario - Aspectos hist&oacute;ricos, sustanciales y procesales</i>. 2&ordf; edici&oacute;n. Temis Editores, Bogot&aacute;, 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0124-0579201000010001900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Mej&iacute;a Osmman, Jaime &amp; Qui&ntilde;&oacute;nez Ramos, Silvio. <i>Procedimiento Disciplinario</i>. Ediciones Doctrina y ley, Bogot&aacute;, 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S0124-0579201000010001900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Mej&iacute;a Osmman, Jaime. <i>Reglamento del r&eacute;gimen disciplinario para las fuerzas militares de Colombia</i>. Editorial Fuerza A&eacute;rea Colombiana, Bogot&aacute;, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0124-0579201000010001900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. M&eacute;ndez, Juan. "Derecho a la verdad frente a las graves violaciones a los derechos humanos". En: <i>La aplicaci&oacute;n de los tratados de derechos humanos por los tribunales locales</i>. CELS, Buenos Aires, 1997, p. 526.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0124-0579201000010001900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Procuradur&iacute;a General de la Naci&oacute;n. <i>Gu&iacute;a pr&aacute;ctica de pruebas para las investigaciones disciplinarias por violaciones de los DH e infracciones al DIH</i>. Bogot&aacute;, 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0124-0579201000010001900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Procuradur&iacute;a General de la Naci&oacute;n. <i>Funci&oacute;n preventiva de la Procuradur&iacute;a General de la Naci&oacute;n en materia de derechos humanos</i>. Bogot&aacute;, 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0124-0579201000010001900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Procuradur&iacute;a General de la Naci&oacute;n. Instituto de Estudios del Ministerio P&uacute;blico. <i>La actividad de la Polic&iacute;a Nacional y los derechos humanos</i>. Bogot&aacute;, 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S0124-0579201000010001900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Procuradur&iacute;a General de la Naci&oacute;n. Instituto de Estudios del Ministerio P&uacute;blico. "Derechos humanos, derecho internacional humanitario y derecho disciplinario". En <i>: Lecciones de Derecho Disciplinario, Vol. 8</i>. Bogot&aacute;, 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0124-0579201000010001900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Quinche Ram&iacute;rez, Manuel Fernando. <i>Los est&aacute;ndares de la Corte Interamericana y la Ley de Justicia y Paz</i>. Universidad del Rosario, colecci&oacute;n textos de jurisprudencia, Bogot&aacute;, 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0124-0579201000010001900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Ramelli Arteaga, Alejandro. "Recepci&oacute;n de las normas de derecho internacional humanitario en el ordenamiento jur&iacute;dico colombiano". En: <i>Revista Jur&iacute;dica Universidad Externado de Colombia, N&deg;. 6</i> (1999).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0124-0579201000010001900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Rettbertg, Ang&eacute;lika. "Reflexiones introductorias sobre la relaci&oacute;n entre construcci&oacute;n de la paz y justicia transicional". En: <i>Entre el perd&oacute;n y el pared&oacute;n</i>. Universidad de los Andes, Bogot&aacute;, 2005, p. 1.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0124-0579201000010001900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. Rey Cantor, Ernesto. <i>Control de convencionalidad de las leyes y derechos humanos</i>. 1&ordf; edici&oacute;n. Ed. Biblioteca Porr&uacute;a de Derecho Procesal Constitucional, M&eacute;xico, 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0124-0579201000010001900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. Robertson, Geoffrey. <i>Cr&iacute;menes contra la humanidad, la lucha por la justicia global</i>. Siglo XXI, Madrid, 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0124-0579201000010001900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. S&aacute;nchez Herrera, Esiquio Manuel. <i>Dogm&aacute;tica practicable del derecho disciplinario -Preguntas y respuestas-</i>. Ediciones Jur&iacute;dicas Gustavo Ib&aacute;&ntilde;ez, Bogot&aacute;, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0124-0579201000010001900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><b><i>Revistas e informes</i></b></p>     <!-- ref --><p>1. Chipoco, Carlos. "El derecho a la verdad". En: <i>Paz</i>, n&uacute;m. 28 - marzo. 1994, pp. 83 - 106.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0124-0579201000010001900022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><i>2. El Espectador</i>. "Falsos positivos: tema de inter&eacute;s internacional". Bogot&aacute;, 12 de enero de 2010, Editorial. Disponible en: <a href="http://www.elespectador.com/articulo181676-falsos-positivos-tema-de-interes-internacional" target="_blank">http://www.elespectador.com/articulo181676-falsos-positivos-tema-de-interes-internacional</a>, recuperado: 12 de enero de 2010.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0124-0579201000010001900023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. G&oacute;mez Isa, Felipe. "Verdad, justicia y reparaci&oacute;n: derechos interdependientes". En: <i>Revista Hechos del Callej&oacute;n. -Reparaci&oacute;n desde lo femenino-</i>, n&uacute;m. 33 - marzo. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Bogot&aacute; 2008, pp. 11-13.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0124-0579201000010001900024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. "La reparaci&oacute;n simb&oacute;lica o el derecho a la dignidad". En: <i>Revista Hechos del Callej&oacute;n. -Desplazados: por una respuesta excepci&oacute;n-</i>, n&uacute;m. 40 - octubre. Bogot&aacute;, 2008, pp. 16-18.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0124-0579201000010001900025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. "Verdad: Hechos y Motivos". En: <i>Revista Hechos del Callej&oacute;n. -Verdad, justicia y reparaci&oacute;n: derechos inaplazables-</i>. n&uacute;m. 42 - diciembre. Bogot&aacute;, 2008, p. 8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0124-0579201000010001900026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Informes Anuales del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos sobre la situaci&oacute;n de derechos humanos y derecho internacional humanitario en Colombia 2001-2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S0124-0579201000010001900027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Human Rights Watch. Herederos de los paramilitares: La nueva cara de la violencia en Colombia. Febrero, 2010.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S0124-0579201000010001900028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><b><i>Referencias electr&oacute;nicas</i></b></p>     <!-- ref --><p>1. Abrisketa, Johana. <i>Diccionario de Acci&oacute;n Humanitaria y Cooperaci&oacute;n al Desarrollo</i> &#91;en l&iacute;nea&#93;, disponible en: <a href="http://dicc.hegoa.efaber.net/listar/mostrar/47" target="_blank">http://dicc.hegoa.efaber.net/listar/mostrar/47</a>., recuperado: 9 de septiembre de 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S0124-0579201000010001900029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Aguilar Cavallo, Gonzalo. "Cr&iacute;menes internacionales y la imprescriptibilidad de la acci&oacute;n penal y civil: Referencia al caso chileno". En: <i>Revista Ius et Praxis</i>, N&deg;. 2. a&ntilde;o 14. Talca 2008, pp. 147-207. Disponible en: <a href="http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S071800122007000100009&amp;script=sci_arttext" target="_blank">http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S071800122007000100009&script=sci_arttext</a> recuperado: 16 de enero de 2010.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0124-0579201000010001900030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><b><i>Decretos, leyes</i></b></p>     <!-- ref --><p>1. Colombia, Presidencia de la Rep&uacute;blica, Decreto Ley 1776 de 1979.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0124-0579201000010001900031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Colombia, Presidencia de la Rep&uacute;blica, Decreto Ley 1835 de 1979.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0124-0579201000010001900032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Colombia, Presidencia de la Rep&uacute;blica, Decreto Ley 085 de 1989.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0124-0579201000010001900033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Colombia, Presidencia de la Rep&uacute;blica, Decreto Ley 100 de 1989.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0124-0579201000010001900034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Colombia, Presidencia de la Rep&uacute;blica, Decreto 2584 de 1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0124-0579201000010001900035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Colombia, Congreso de la Rep&uacute;blica, Ley 200 de 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0124-0579201000010001900036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Colombia, Presidencia de la Rep&uacute;blica Decreto 575 de 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0124-0579201000010001900037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Colombia, Presidencia de la Rep&uacute;blica Decretos 1797 y 1798 de 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0124-0579201000010001900038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Colombia, Congreso de la Rep&uacute;blica, Ley 734 de 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0124-0579201000010001900039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Colombia, Congreso de la Rep&uacute;blica, Ley 863 de 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0124-0579201000010001900040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Colombia, Congreso de la Rep&uacute;blica, Ley 1015 de 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S0124-0579201000010001900041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><b><i>Tratados</i></b></p>     <!-- ref --><p>1. Carta de las Naciones Unidas. Suscrita por Colombia el 5 de noviembre de 1945.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000214&pid=S0124-0579201000010001900042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Convenios de Ginebra de 1949. Ratificados por Colombia mediante la Ley 5&ordf; de 1960.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0124-0579201000010001900043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Convenci&oacute;n Americana de Derechos Humanos (Pacto de San Jos&eacute; de Costa Rica). Aprobada por Colombia mediante Ley 16 de 1972.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000216&pid=S0124-0579201000010001900044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos. Aprobado mediante Ley 740 de 1968.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0124-0579201000010001900045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Protocolos Adicionales de 1977 a los cuatro Convenios de Ginebra de 1949. Protocolo I - Relativo a la protecci&oacute;n de las v&iacute;ctimas de los conflictos armados internacionales, (aprobado por Colombia mediante Ley 11 de 1992. Ratificado el 1&deg; de septiembre de 1993, entr&oacute; en vigor el 1&deg; de marzo de 1994). Protocolo II - Relativo a la protecci&oacute;n de las v&iacute;ctimas de los conflictos armados sin car&aacute;cter internacional, (aprobado por la Ley 171 de 1994, entr&oacute; en vigor el 15 de febrero de 1996).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000218&pid=S0124-0579201000010001900046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Convenci&oacute;n Interamericana contra la Desaparici&oacute;n Forzada de Personas de 1994. Aprobada mediante Ley 707 de 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000219&pid=S0124-0579201000010001900047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional de 1998. Aprobado por Colombia mediante Ley 742 de 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000220&pid=S0124-0579201000010001900048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><b><i>Sentencias y fallos disciplinarios</i></b></p>     <!-- ref --><p>1. Colombia, Corte Constitucional, sentencia C-543 del 25 de noviembre de 1993, magistrado ponente Jorge Arango Mej&iacute;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000222&pid=S0124-0579201000010001900049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Colombia, Corte Constitucional, sentencia C-244 del 30 de mayo de 1996, magistrado ponente Carlos Gaviria D&iacute;az.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000223&pid=S0124-0579201000010001900050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Colombia, Corte Constitucional, sentencia C-666 del 28 de noviembre de 1996, magistrado ponente, Jos&eacute; Gregorio Hern&aacute;ndez Galindo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000224&pid=S0124-0579201000010001900051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Colombia, Corte Constitucional, sentencia C- 556 del 31 de mayo de 2001, magistrado ponente &Aacute;lvaro Tafur Galvis.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000225&pid=S0124-0579201000010001900052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Colombia, Corte Constitucional, sentencia C-948, del 6 de noviembre de 2002, magistrado ponente &Aacute;lvaro Tafur Galvis.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000226&pid=S0124-0579201000010001900053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Colombia, Corte Constitucional, sentencia C-607 del 1&deg; de agosto de 2006, magistrado ponente Rodrigo Escobar Gil.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000227&pid=S0124-0579201000010001900054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Corte Constitucional, sentencia C-370 del 18 de mayo de 2006, magistrados ponentes Manuel Jos&eacute; Cepeda, Jaime C&oacute;rdoba, Rodrigo Escobar Gil, <i>et al</i>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000228&pid=S0124-0579201000010001900055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Colombia, Consejo de Estado. Secci&oacute;n Segunda, Sentencia del 23 de mayo de 2002. Rad. 17112. Consejero ponente P. Jes&uacute;s Mar&iacute;a Lemos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000229&pid=S0124-0579201000010001900056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Consejo de Estado. Secci&oacute;n Tercera. Sentencia del 20 de febrero de 2008, consejero ponente Enrique Gil. Rad. 76001-23-25-000-1996-04058- 01(16996).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000230&pid=S0124-0579201000010001900057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Colombia, Consejo de Estado, Secci&oacute;n Tercera, sentencia del 20 de noviembre de 2008, consejera ponente Ruth Stella Correa, Rad. 250002326000199612680-01 (20.511).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000231&pid=S0124-0579201000010001900058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Colombia, Consejo de Estado. Secci&oacute;n Tercera. Sentencia del 28 de enero de 2009, consejero ponente Enrique Gil Botero, Rad. 30.340 (R-200300158 01).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000232&pid=S0124-0579201000010001900059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Colombia, Consejo de Estado, Sala Plena de lo Contencioso Administrativo, sentencia del 29 de septiembre de 2009, consejera ponente Susana Buitrago Valencia. Rad. 110010315000200030044201.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000233&pid=S0124-0579201000010001900060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Procuradur&iacute;a Delegada para la Defensa de los Derechos Humanos. Expediente 008-2494/95.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000234&pid=S0124-0579201000010001900061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Procuradur&iacute;a Delegada para la Defensa de los Derechos Humanos. Exp. 008-38050-00. Fallo del 6 de noviembre de 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000235&pid=S0124-0579201000010001900062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Despacho del Viceprocurador General de la Naci&oacute;n. Expediente 155- 50156-2000. Fallo del 10 de marzo de 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000236&pid=S0124-0579201000010001900063&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Despacho del Procurador General de la Naci&oacute;n. Exp.155-142047 - Auto del 1&deg; de agosto de 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000237&pid=S0124-0579201000010001900064&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Despacho del Procurador General de la Naci&oacute;n. Auto del 1&deg; de diciembre de 2006. Rad. 156-118167-2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000238&pid=S0124-0579201000010001900065&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Procuradur&iacute;a Delegada para la Defensa de los Derechos Humanos. Expediente 008-78156-02.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000239&pid=S0124-0579201000010001900066&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><b><i>Sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos</i></b></p>     <!-- ref --><p>1. Caso Caballero Delgado y Santana. (Fondo, Sentencia de 8 de diciembre de 1995. Serie C No. 22).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000241&pid=S0124-0579201000010001900067&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Caso Las Palmeras. (Fondo. Sentencia de 6 de diciembre de 2001. Serie C No. 90).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000242&pid=S0124-0579201000010001900068&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Caso 19 comerciantes. (Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de julio de 2004. Serie C No. 109).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000243&pid=S0124-0579201000010001900069&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Caso Guti&eacute;rrez Soler. (Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 12 de septiembre de 2005. Serie C No. 132).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000244&pid=S0124-0579201000010001900070&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Caso Masacre de Mapirip&aacute;n. (Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 15 de septiembre de 2005. Serie C No. 134).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000245&pid=S0124-0579201000010001900071&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Caso Masacre de Pueblo Bello. (Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 31 de enero de 2006. Serie C No. 140).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000246&pid=S0124-0579201000010001900072&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Caso Masacres de Ituango. (Excepci&oacute;n Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de julio de 2006 Serie C No. 148).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000247&pid=S0124-0579201000010001900073&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Caso de la Cantuta vs. Per&uacute;. (Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia del 29 de noviembre de 2006. Serie C N&deg;. 162).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000248&pid=S0124-0579201000010001900074&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Caso Masacre de la Rochela. (Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 11 de de mayo de 2007. Serie C No. 163).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000249&pid=S0124-0579201000010001900075&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Caso Germ&aacute;n Escu&eacute; Zapata. (Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 4 de julio de 2007. Serie C No. 165).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000250&pid=S0124-0579201000010001900076&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Caso Valle Jaramillo y otros. (Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 27 de noviembre de 2008. Serie C No. 192).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000251&pid=S0124-0579201000010001900077&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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