<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0124-0579</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Estudios Socio-Jurídicos]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Estud. Socio-Juríd]]></abbrev-journal-title>
<issn>0124-0579</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad del Rosario]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0124-05792013000100002</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La vigilancia comunitaria y la crisis de seguridad ciudadana en Latinoamérica]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Desmond Arias]]></surname>
<given-names><![CDATA[Enrique]]></given-names>
</name>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ungar]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mark]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>01</month>
<year>2013</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>01</month>
<year>2013</year>
</pub-date>
<volume>15</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>19</fpage>
<lpage>52</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0124-05792013000100002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0124-05792013000100002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0124-05792013000100002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p>    <center><font size="4"><b>La vigilancia comunitaria y la crisis de seguridad ciudadana en Latinoam&eacute;rica</b></font><sup>*</sup></center></p>      <p>    <center><b>Enrique Desmond Arias, Mark Ungar</b><sup>**</sup></center>    <br>  <sup>*</sup>Este art&iacute;culo fue previamente publicado en ingl&eacute;s en la revista <I>Comparative Politics, 41, </I>(4), julio de 2009, pp. 409-429. La <I>Revista Estudios Socio-Jur&iacute;dicos </I>y el editor invitado de este n&uacute;mero especial agradecen a los autores del art&iacute;culo y a los editores de <I>Comparative Politics</I> por haber facilitado su reproducci&oacute;n en espa&ntilde;ol. La traducci&oacute;n fue hecha por Marco Danies.    <br> <sup>**</sup>Queremos agradecer a Claudio Beato, Carlos Chinchilla, Karina Rebela Marinho, Alberto Monbrun, Silvia Ramos, Corinne Davis Rodrigues, &Aacute;lvaro Romero, Klarissa Almeida Silva, Mario Perdomo, Jos&eacute; Gustavo Zelaya y Mar&iacute;a Luisa Borjas por su apoyo. </P>      <p>Para citar este art&iacute;culo: Desmond Arias, Enrique &amp; Ungar, Mark, "La vigilancia comunitaria y la crisis de seguridad ciudadana en Latinoam&eacute;rica <I>&#91;Community Policing and Latin America's citizen security crisis&#93;</I>"<I>, Estudios Socio-Jur&iacute;dicos,</I> 2013, <I>15,</I> (1), pp. 19-52.</p>  <hr>     <p>En las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas, en todo el mundo en v&iacute;as de desarrollo, el crimen violento ha alcanzado niveles sin precedentes. En Latinoam&eacute;rica, que es actualmente la regi&oacute;n m&aacute;s mort&iacute;fera del planeta, debido a un aumento del 41% en el n&uacute;mero de homicidios en la d&eacute;cada de los noventa,<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup> la seguridad ciudadana es el asunto de mayor prioridad, seg&uacute;n las encuestas nacionales, y es un tema que ha contribuido al colapso de cinco gobiernos democr&aacute;ticos desde el a&ntilde;o 2000.<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup></P>     <p>En respuesta, los Estados han buscado implementar una serie de reformas que van desde nuevos c&oacute;digos penales hasta la reestructuraci&oacute;n de las fuerzas policiales. El enfoque m&aacute;s prometedor y popular para la reducci&oacute;n del crimen es la vigilancia orientada a la comunidad (VOC), la cual, en contraste con las formas tradicionales de vigilancia, ataca las causas ra&iacute;z del crimen por medio del empoderamiento de los ciudadanos, el establecimiento de alianzas entre la comunidad y la polic&iacute;a, y un mejor uso de las estad&iacute;sticas de criminalidad.<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Aunque se ha incrementado el n&uacute;mero de estudios sobre la seguridad ciudadana en Latinoam&eacute;rica, en general, se han quedado cortos en cuatro aspectos. Primero, la mayor&iacute;a de los estudios se enfocan en reformas espec&iacute;ficas sin examinar las relaciones pol&iacute;ticas que determinan el dise&ntilde;o y la operaci&oacute;n de las reformas. Segundo, debido a que se ubican en el marco del debate sobre los derechos humanos, los estudios tienden a describir la vigilancia policial como un problema que se debe resolver, y no como un componente de la gobernanza que se debe desarrollar y manejar.<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup> Tercero, los acad&eacute;micos y los responsables de las decisiones pol&iacute;ticas tienden a simplificar en exceso las relaciones Estado-sociedad en los proyectos de reforma. Por &uacute;ltimo, la mayor&iacute;a de los estudios sobre las reformas a la seguridad en Latinoam&eacute;rica examinan casos espec&iacute;ficos sin tener en cuenta los marcos anal&iacute;ticos transfronterizos.<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup></P>     <p>Al examinar con mayor atenci&oacute;n dichas dimensiones, el presente art&iacute;culo explica por qu&eacute; algunas reformas han tenido &eacute;xito y otras no, por medio del estudio sistem&aacute;tico de los programas de vigilancia comunitaria en dos ciudades en Brasil y en cuatro ciudades en Honduras. El estudio demuestra que tres variables independientes -el compromiso pol&iacute;tico, la cooperaci&oacute;n policial y la inclusi&oacute;n de la sociedad- determinan el &eacute;xito de los programas, medido en t&eacute;rminos de tres variables dependientes -la tasa de criminalidad, el abuso policial y la participaci&oacute;n ciudadana-.<sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup></P>      <p>En las investigaciones sobre la consolidaci&oacute;n de la democracia, as&iacute; como sobre la seguridad ciudadana, se debe prestar mayor atenci&oacute;n a las interacciones entre quienes toman las decisiones pol&iacute;ticas, la burocracia y la sociedad. El compromiso oficial con la pol&iacute;tica se debe evaluar no solamente con base en mediciones tales como los presupuestos asignados, sino por los resultados de las medidas espec&iacute;ficas tomadas para implementar las reformas. Dado que muchas pol&iacute;ticas no demuestran resultados en el corto plazo y se ven afectadas por condiciones que est&aacute;n fuera del control de quienes toman las decisiones, un proceso en el cual los ciudadanos participan y construyen confianza puede ser una medida de &eacute;xito, de igual modo que criterios objetivos tales como las tasas de criminalidad.</P>      <p>Los programas que priorizan la participaci&oacute;n comunitaria son los que tienen mayor probabilidad de generar cambios reales. Por otra parte, un factor cr&iacute;tico para lograr resultados positivos es contar con actores mediadores con capacidad para desarrollar instituciones c&iacute;vicas y para articular y dar respuesta a las exigencias de los ciudadanos. Los programas donde surge la participaci&oacute;n en dos niveles -donde tanto el Estado como los actores sociales apoyan las reformas- ser&aacute;n m&aacute;s efectivos que los programas que dependen solamente de la acci&oacute;n policial. Al demostrar la manera en que el gobierno, la polic&iacute;a y el apoyo c&iacute;vico generan las reformas, el presente an&aacute;lisis de VOC contribuye al campo m&aacute;s amplio de los estudios sobre la consolidaci&oacute;n de la democracia. </P>      <p><b>1. LOS ASPECTOS POL&Iacute;TICOS DE LAS REFORMAS A LA SEGURIDAD P&Uacute;BLICA</b></p>     <p>En contraste con otros tipos de reforma policial, la VOC se enfoca en la sociedad en vez de en el Estado, minimizando los obst&aacute;culos institucionales y pol&iacute;ticos, mediante el empoderamiento directo de los ciudadanos, para abordar los problemas antes de que se generen los cr&iacute;menes, la reorientaci&oacute;n de la vigilancia represiva hacia la prevenci&oacute;n y el mejoramiento de la justicia penal, a trav&eacute;s del fortalecimiento de la recolecci&oacute;n de pruebas y la promoci&oacute;n de la cooperaci&oacute;n de los testigos de manera no abusiva. Por medio de este proceso, la VOC genera presi&oacute;n popular para cambiar tanto las estructuras policiales como los procedimientos judiciales.<sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></sup></P>      <p>Los acad&eacute;micos han demostrado que un cambio de pol&iacute;tica depende de la existencia de relaciones efectivas entre los diversos actores del Estado y de la sociedad civil, y que la oposici&oacute;n social a tales pol&iacute;ticas con frecuencia socava los programas apoyados por el Estado.<sup><a name="nu8"></a><a href="#num8">8</a></sup> Otros sugieren que la implementaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas y la consolidaci&oacute;n democr&aacute;tica dependen de la existencia de una sociedad civil activamente involucrada en un Estado democr&aacute;tico.<sup><a name="nu9"></a><a href="#num9">9</a></sup> Tendler sostiene que los Estados pueden implementar las pol&iacute;ticas efectivamente cuando existen relaciones fuertes entre los diferentes niveles de sus entidades, y entre dichas entidades y los actores de la sociedad civil, y cuando se anima a los oficiales de distintos niveles a innovar de forma independiente.<sup><a name="nu10"></a><a href="#num10">10</a></sup> Ostrom se&ntilde;ala que las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y la prestaci&oacute;n de los servicios tienen &eacute;xito cuando los gobiernos involucran a grupos sociales para ayudar a establecer el rumbo de un determinado proyecto, pero, al mismo tiempo, actuando con cuidado para no destruir las formas organizativas locales, debido al liderazgo excesivo desde arriba.<sup><a name="nu11"></a><a href="#num11">11</a></sup></p>      <p>Involucrar a la sociedad civil no es f&aacute;cil para los Estados, porque requiere que los oficiales del gobierno incluyan a grupos c&iacute;vicos tanto en la formulaci&oacute;n como en la implementaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas.<sup><a name="nu12"></a><a href="#num12">12</a></sup>  As&iacute; mismo, condiciones sociales tales como la desigualdad y la discriminaci&oacute;n pueden silenciar a los sectores m&aacute;s afectados por una pol&iacute;tica.<sup><a name="nu13"></a><a href="#num13">13</a></sup> Como lo indican Kaufman y Nelson con relaci&oacute;n a la pol&iacute;tica de salud, quienes buscan la reforma se enfrentan a un "rango diverso de oponentes y de grupos indiferentes" en un contexto donde los "beneficios son de largo plazo e inciertos, pero donde el costo pol&iacute;tico de las reformas es inmediato y claro".<sup><a name="nu14"></a><a href="#num14">14</a></sup> Dentro del Estado, condiciones tales como la corrupci&oacute;n, la ineficiencia y el "sesgo en la distribuci&oacute;n de recursos en favor de los niveles superiores del sistema" tambi&eacute;n pueden frustrar el cambio.<sup><a name="nu15"></a><a href="#num15">15</a></sup></p>      <p>En referencia a interacciones similares relacionadas con la vigilancia, varios autores sugieren que los niveles de centralizaci&oacute;n, autonom&iacute;a y divisi&oacute;n pol&iacute;tica del Estado, la polic&iacute;a y las organizaciones sociales en su conjunto determinan el nivel y la naturaleza de su apoyo.<sup><a name="nu16"></a><a href="#num16">16</a></sup> Si se incluye en la mezcla el miedo de la sociedad, las pr&aacute;cticas policiales abusivas y los intereses pol&iacute;ticos -todos en el contexto de una seguridad p&uacute;blica y crimen organizado de naturaleza cambiantes-, algunas de las pol&iacute;ticas estatales pueden ser tan da&ntilde;inas como prometedoras.</p>      <p>Pero los programas de VOC, cuyas formas espec&iacute;ficas a menudo reflejan la zona objetivo, pueden superar tales obst&aacute;culos con la mediaci&oacute;n interna del Estado o de organizaciones no gubernamentales (ONG) externas, creando el capital social requerido para que los grupos populares efectivamente se involucren con el Estado.<sup><a name="nu17"></a><a href="#num17">17</a></sup> Es decir, cuando es adecuadamente apoyada por los l&iacute;deres pol&iacute;ticos y manejada conjuntamente con los actores de la sociedad civil, la VOC tiene un impacto positivo sobre la seguridad ciudadana gracias a su &eacute;nfasis en la prevenci&oacute;n del crimen y el empoderamiento ciudadano.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><I>Compromiso pol&iacute;tico: </I></b>las pol&iacute;ticas innovadoras &uacute;nicamente avanzan cuando los ejecutivos suministran los recursos e incentivos para que las dem&aacute;s agencias cooperen y coordinen con la polic&iacute;a.<sup><a name="nu18"></a><a href="#num18">18</a></sup> Sin embargo, la limitaci&oacute;n de recursos, las tensiones institucionales y las rivalidades pol&iacute;ticas pueden obstaculizar una coordinaci&oacute;n efectiva, en especial, si algunos oficiales est&aacute;n a favor de las reformas y sus oponentes apoyan una pol&iacute;tica de mano dura.<sup><a name="nu19"></a><a href="#num19">19</a></sup> Por &uacute;ltimo, ante la ausencia de un cambio institucional, un nuevo gobierno puede desmantelar una reforma asociada a un ejecutivo en particular.</p>     <p><I><b>Cooperaci&oacute;n policial:</b></I> el apoyo de la burocracia de nivel medio y bajo y de los oficiales de la fuerza p&uacute;blica es esencial para lograr una reforma, particularmente debido a que su resistencia al cambio puede interferir con el desarrollo y la implementaci&oacute;n de los programas. Cuando los oficiales de la fuerza p&uacute;blica perciben que no se ha tenido en cuenta su capacitaci&oacute;n profesional y se encuentran resentidos por la usurpaci&oacute;n de autoridad, tienden a resistir la VOC. Si bien se puede minimizar la obstrucci&oacute;n cultivando aliados dentro de la polic&iacute;a o mediante la descentralizaci&oacute;n, el &eacute;xito a largo plazo depender&aacute; de reenfocar la vigilancia y el entrenamiento -lo cual puede ser muy dif&iacute;cil, dado los legados de autoritarismo y el poder de una polic&iacute;a descontenta-.<sup><a name="nu20"></a><a href="#num20">20</a></sup></P>     <p><I><b>Inclusi&oacute;n de la sociedad:</b></I> el conocimiento que tienen algunos ciudadanos es la mejor fuente para dise&ntilde;ar pol&iacute;ticas preventivas. Los ciudadanos deben tomar el tiempo para asistir a las reuniones y conversar de manera constructiva sobre el crimen. Adicionalmente, deben participar las organizaciones de la sociedad civil, cuyos l&iacute;deres pueden mediar entre la polic&iacute;a y la ciudadan&iacute;a.<sup><a name="nu21"></a><a href="#num21">21</a></sup> &Uacute;nicamente los grupos que cuenten con estructuras organizadas y que adem&aacute;s cuenten con la confianza de la ciudadan&iacute;a pueden aliviar tensiones existentes y mantener la veedur&iacute;a requerida para el &eacute;xito de las reformas.<sup><a name="nu22"></a><a href="#num22">22</a></sup> Pero las organizaciones de este tipo son muy d&eacute;biles en las zonas de bajos ingresos y alta criminalidad, donde m&aacute;s se necesitan. El compromiso de tiempo que se requiere para una participaci&oacute;n sostenida, junto con la experiencia de discriminaci&oacute;n y una falta de confianza generalizada en el Estado, a menudo generan sospechas, fatiga y una reducci&oacute;n en el apoyo, lo cual puede menoscabar los programas y permitir que polic&iacute;as represivos o vigilantes los reemplacen.</p>     <p><I><b>Variables:</b></I> menores tasas de criminalidad son la principal medida de cualquier reforma, pero este objetivo se debe lograr sin imponer abuso sobre los ciudadanos. La segunda variable dependiente, por lo tanto, es la violencia policial. Por &uacute;ltimo, si los ciudadanos suministran informaci&oacute;n y protegen a los sectores vulnerables, su participaci&oacute;n es en s&iacute; misma un indicador de &eacute;xito. La historia local, las instituciones pol&iacute;ticas y las din&aacute;micas de criminalidad pueden afectar la evoluci&oacute;n de la VOC. Debido a tal complejidad, adquiere fundamental importancia el compromiso por parte del gobierno, la polic&iacute;a y la sociedad, con el fin de evitar que las condiciones del barrio rebasen las reformas. Se estudian los casos de Honduras y Brasil porque ambos pa&iacute;ses cuentan con reformas bien desarrolladas en medio de las m&aacute;s altas tasas de criminalidad de la regi&oacute;n. </P>      <p><b>2. HONDURAS</b></P>     <p>Honduras reestructur&oacute; su sistema de seguridad ciudadana a finales de la d&eacute;cada de los noventa, cuando el conflicto civil cedi&oacute; el paso a la democratizaci&oacute;n. Una de sus reformas m&aacute;s ambiciosas fue el programa nacional de vigilancia comunitaria, Comunidad m&aacute;s Segura (CMS), que comprend&iacute;a pol&iacute;ticas preventivas implementadas por oficiales especialmente entrenados para patrullar a pie y reuniones de seguridad ciudadana estructuradas. La CMS comenz&oacute; en 2002 y actualmente opera en treinta de las colonias (jurisdicciones de barrios vecinos) m&aacute;s afectadas por la violencia en el pa&iacute;s.<sup><a name="nu23"></a><a href="#num23">23</a></sup></p>     <p>No obstante, el gobierno, la polic&iacute;a y la sociedad han obstaculizado estos esfuerzos. En particular, las pol&iacute;ticas agresivas del presidente del Partido Nacional, Ricardo Maduro (2002-2006), menoscabaron la reforma de la seguridad adoptada en la d&eacute;cada de los noventa. Luego de posesionarse, Maduro inund&oacute; las calles con seis mil soldados y permiti&oacute; hacer pesquisas sin &oacute;rdenes judiciales. Se ampli&oacute; el poder discrecional de la polic&iacute;a en el a&ntilde;o 2002 para permitir a los oficiales detener 'vagabundos' e individuos sospechosos. El objetivo principal de esta vigilancia policial de mano dura eran Barrio 18 y MS-13, las dos principales maras (pandillas juveniles) que comet&iacute;an menos de una tercera parte de los cr&iacute;menes, pero que eran culpados por casi todos.<sup><a name="nu24"></a><a href="#num24">24</a></sup></p>     <p>Al mismo tiempo, se neutralizaron los &oacute;rganos de control. Rara vez se convocaba el Consejo Nacional de Seguridad Interior (Conasin), que asesora al gobierno en pol&iacute;tica penal.<sup><a name="nu25"></a><a href="#num25">25</a></sup> La Unidad de Asuntos Internos (UAI), que investiga los delitos cometidos por la polic&iacute;a, fue debilitada debido a su dependencia financiera de la secretar&iacute;a de seguridad, y luego fue atacada por el gobierno por investigar asesinatos de j&oacute;venes. En septiembre de 2002, la directora de la UAI, Mar&iacute;a Luisa Borjas, fue suspendida luego de haber implicado a oficiales de seguridad en al menos veinte asesinatos.<sup><a name="nu26"></a><a href="#num26">26</a></sup></p>     <p>En medio de tales pol&iacute;ticas y acciones, que no han reducido las tasas de criminalidad o de abuso policial de largo plazo, la vigilancia comunitaria se distingue como el programa m&aacute;s efectivo de seguridad en Honduras. Fue formulada durante la administraci&oacute;n del antecesor de Maduro para frenar los comit&eacute;s de seguridad ciudadana conformados en la d&eacute;cada de los noventa y que actuaban sin control. Gracias a los resultados positivos y el apoyo de la polic&iacute;a, Maduro pudo mantener el programa. Estad&iacute;sticas de cr&iacute;menes filtradas por el gobierno muestran una clara reducci&oacute;n en niveles tanto de crimen como de inseguridad en las zonas objetivo.</p>     <p>Los residentes de los barrios CMS informan disminuciones en todos los tipos de cr&iacute;menes y abuso, con aumentos correspondientes en seguridad y confianza en la polic&iacute;a. En el primer a&ntilde;o de CMS, el gobierno sostuvo que los ciento veintis&eacute;is oficiales del programa hab&iacute;an rehabilitado a dos mil quinientos pandilleros.<sup><a name="nu27"></a><a href="#num27">27</a></sup> Si bien es probable que esta cifra sea una exageraci&oacute;n, la CMS s&iacute; gener&oacute; actividades tales como capacitaci&oacute;n a j&oacute;venes para convertirse en oficiales de polic&iacute;a y mayor cooperaci&oacute;n con grupos religiosos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En conversaciones en todo el pa&iacute;s y en entrevistas sostenidas entre los a&ntilde;os 2003 y 2006 con doscientos treinta y siete ciudadanos de la CMS en cuatro ciudades -Tegucigalpa, San Pedro Sula, Danl&iacute; y Choluteca-, se encontr&oacute; un amplio respaldo para el programa. A los entrevistados se les entregaron cuestionarios escritos, seguidos por entrevistas orales, principalmente en reuniones de CMS, en casas y negocios privados, y en centros, tales como colegios y oficinas municipales. Los encuestados fueron seleccionados con base en su disposici&oacute;n a ser entrevistados y para obtener una muestra representativa en t&eacute;rminos de edad, ingresos, profesi&oacute;n y g&eacute;nero. </P>     <p>En las entrevistas realizadas sin la presencia de la polic&iacute;a, se ahond&oacute; m&aacute;s en el tema de la corrupci&oacute;n y abuso policial. Del total de entrevistados, m&aacute;s del 90% dijo que la polic&iacute;a escuchaba m&aacute;s a los residentes, el 89,9% manifest&oacute; tener m&aacute;s confianza en la polic&iacute;a y el 75,9% se&ntilde;al&oacute; que han mejorado las comunicaciones entre la polic&iacute;a y la ciudadan&iacute;a. Estas respuestas positivas indican que existe el potencial de una real participaci&oacute;n ciudadana. Adicionalmente, seg&uacute;n los oficiales de CMS y los residentes, se han aumentado las denuncias de cr&iacute;menes. </P>     <p>Las opiniones fueron menos uniformes cuando se pidi&oacute; a los residentes evaluar el impacto de la vigilancia comunitaria sobre cr&iacute;menes espec&iacute;ficos. </P>     <p>En cuanto al crimen violento, el 19% respondi&oacute; que la vigilancia comunitaria era muy exitosa y el 55,7%, que era algo exitosa. El 32% dijo que la vigilancia comunitaria hab&iacute;a sido muy exitosa en cuanto a controlar a las pandillas y el 30,4%, que hab&iacute;a sido algo exitosa. Reflejando la corrupci&oacute;n de la polic&iacute;a y su participaci&oacute;n en el crimen organizado, solo el 26,6% de los entrevistados consider&oacute; que la CMS hab&iacute;a sido muy o algo exitosa contra el narcotr&aacute;fico.</p>     <p>En cuanto al abuso policial, es igual el n&uacute;mero que dice que hay mejor&iacute;a que el que se&ntilde;ala que no la hay. Mientras que el 62% refiri&oacute; que la CMS hab&iacute;a sido muy o algo exitosa contra la corrupci&oacute;n policial, el 15% manifest&oacute; que el problema no hab&iacute;a mejorado para nada. De los seis problemas m&aacute;s comunes identificados en la encuesta, los mayores fueron "muy poco apoyo log&iacute;stico", con un 31,6%; "muy poco apoyo econ&oacute;mico", con 27,8%; "muy poco apoyo de la comunidad", con 15,6%; y "muy poco personal", con 9,3%. Estas percepciones de un bajo nivel de compromiso con la reforma pueden ser perjudiciales. </P>     <p>Si bien los ciudadanos ten&iacute;an una percepci&oacute;n en general positiva sobre la CMS, sus evaluaciones m&aacute;s aterrizadas sobre cr&iacute;menes espec&iacute;ficos indican que es improbable que su apoyo se traduzca en una participaci&oacute;n real. De hecho, la encuesta revel&oacute; un nivel muy bajo de participaci&oacute;n ciudadana. Cuando se les solicit&oacute; describir su participaci&oacute;n en la vigilancia comunitaria, la respuesta m&aacute;s frecuente, con el 29,8%, fue "ninguna", seguida de "apoyo log&iacute;stico" y "patrullas", con 22,6% y 10,7%, respectivamente. </P>     <p>Cuando se les solicit&oacute; describir los papeles que cumpl&iacute;an, casi ninguno hizo referencia a programas o mecanismos espec&iacute;ficos de participaci&oacute;n, y la mayor&iacute;a de los entrevistados ofreci&oacute; &uacute;nicamente ideas vagas sobre colaborar a la polic&iacute;a, sin ninguna indicaci&oacute;n de lo que ellos consideraban se deber&iacute;a hacer para ayudar a formular la pol&iacute;tica. Igual de preocupante es la falta de participaci&oacute;n de organizaciones de la sociedad civil, que podr&iacute;an estar en capacidad de reactivar la participaci&oacute;n. El 54% de los entrevistados expres&oacute; que no sab&iacute;an de la participaci&oacute;n de otras entidades gubernamentales, y un n&uacute;mero a&uacute;n mayor (62%) dijo que ninguna ONG participaba. Esta falta de participaci&oacute;n es una de las principales deficiencias de la CMS. </P>     <p>Aunque los oficiales de polic&iacute;a tambi&eacute;n ten&iacute;an una percepci&oacute;n favorable sobre la CMS (predeciblemente, dado que la poblaci&oacute;n de personas entrevistadas estaba sesgada a favor de quienes la apoyaban), ellos tambi&eacute;n mencionaron la falta de apoyo financiero y log&iacute;stico. Los comisionados locales que dirigen los programas de CMS se quejaron de la falta de personal y de la presi&oacute;n por obtener resultados inmediatos, lo que les obligaba a reducir el tiempo dedicado a construir relaciones con la comunidad y encargarse, en cambio, solo de atender emergencias o incidentes espec&iacute;ficos.<sup><a name="nu28"></a><a href="#num28">28</a></sup></P>     <p>Los oficiales patrulleros de menor rango se sent&iacute;an marginados en sus misiones de vigilancia comunitaria. La mayor&iacute;a de los oficiales de CMS son mujeres, quienes constituyen una minor&iacute;a dentro de la fuerza policial y cuya sensaci&oacute;n de exclusi&oacute;n era reforzada por misiones tales como hacer presentaciones en escuelas primarias. </P>     <p>En resumen, las estad&iacute;sticas, entrevistas y encuestas indican bajos niveles de compromiso pol&iacute;tico, de cooperaci&oacute;n policial y de participaci&oacute;n social en la vigilancia comunitaria. La mayor&iacute;a de los treinta programas que componen la CMS se encuentran en las cinco principales zonas urbanas de Honduras: Tegucigalpa, la capital y ciudad m&aacute;s grande; el Valle de San Pedro Sula, la segunda &aacute;rea metropolitana m&aacute;s grande, con la econom&iacute;a m&aacute;s fuerte y las m&aacute;s altas tasas de criminalidad; La Ceiba, un puerto en el Caribe; Choluteca, una ciudad pobre en la costa Pac&iacute;fica; y Danl&iacute;, la quinta ciudad en tama&ntilde;o ubicada en el suroriente. Las principales diferencias entre estas ciudades son el resultado de los papeles que asumieron y las interacciones que se presentaron entre el gobierno, la polic&iacute;a y los residentes. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Tegucigalpa y Choluteca:</b> la CMS opera en tres de las colonias m&aacute;s grandes y m&aacute;s pobres de Tegucigalpa: Kennedy, Pedregal y San Miguel. En Choluteca, tiene un programa que cubre a varias colonias. En general, la evaluaci&oacute;n de los ciudadanos de la vigilancia comunitaria es positiva en ambas ciudades, y la mayor&iacute;a dice que la seguridad ha aumentado, la criminalidad se ha reducido y que hay mejores relaciones entre la comunidad y la polic&iacute;a. </P>     <p>Sin embargo, la baja participaci&oacute;n ciudadana menoscaba los programas en ambas ciudades. Un alto grado de pobreza, combinado con una presencia intimidante del gobierno, hacen que la vigilancia comunitaria no goce de confianza y credibilidad por parte de la ciudadan&iacute;a. Las reuniones de la CMS en San Miguel y Kennedy consisten casi siempre en mostrar videos acerca de medidas de seguridad personal.<sup><a name="nu29"></a><a href="#num29">29</a></sup> Los ciudadanos se culpan unos a otros -en vez de a la polic&iacute;a- por la baja asistencia a las reuniones. Un adolescente de San Miguel se&ntilde;al&oacute; que la principal debilidad de la CMS es que la gente "no viene a escuchar el programa", mientras que la &uacute;nica cr&iacute;tica de otro residente fue que, adem&aacute;s, "la gente no presta atenci&oacute;n a lo que dicen en el programa".</p>     <p>En la encuesta a los ciudadanos realizada por los autores por medio de cuestionarios escritos, conversaciones durante reuniones comunitarias y entrevistas personales en las casas de los residentes, los ciudadanos criticaron con frecuencia la participaci&oacute;n pasiva. El remedio m&aacute;s com&uacute;nmente planteado era 'colaborar' o 'ayudar' m&aacute;s a la polic&iacute;a. Muchos dijeron que no hab&iacute;a problemas con la CMS en su colonia. Las cr&iacute;ticas se enfocaban en la falta de conciencia ciudadana y el incierto apoyo del gobierno, y no en las debilidades inherentes del programa. </P>     <p>Por ejemplo, la &uacute;nica cr&iacute;tica de una mujer de Pedregal era que sus vecinos deber&iacute;an estar integrados en el programa, lo que indica su conciencia de la necesidad de la participaci&oacute;n de la sociedad civil. Uno de sus vecinos sugiri&oacute; que el programa deber&iacute;a incluir patrullas de civiles -una idea m&aacute;s espec&iacute;fica, la cual fue adoptada en Honduras a finales de la d&eacute;cada de los noventa, pero que luego fue r&aacute;pidamente abandonada debido a que gener&oacute; violencia-. En Kennedy, donde existen m&aacute;s organizaciones de residentes que en otras colonias de bajos ingresos, los residentes consideraban que la participaci&oacute;n hab&iacute;a ca&iacute;do principalmente por el temor de salir a la calle. Una mujer de Kennedy manifest&oacute; que la polic&iacute;a deb&iacute;a involucrar m&aacute;s a los residentes, pero que los residentes sent&iacute;an miedo de participar. </P>     <p>El temor a cooperar debido a posibles represalias por parte de los criminales fue mencionado repetidamente, pero rara vez en las entrevistas formales. El bajo nivel de participaci&oacute;n ciudadana en la CMS tambi&eacute;n se evidenci&oacute; en las calificaciones relativamente bajas dadas en las encuestas al impacto del programa sobre el crimen. Un hombre maduro de Pedregal, uno de los pocos entrevistados que hizo una recomendaci&oacute;n espec&iacute;fica, dijo que se necesitaba m&aacute;s educaci&oacute;n antipandillas. El enfoque colectivo como el centro de la vigilancia comunitaria no estaba presente. </P>     <p>Se encontraron condiciones similares en Choluteca, una ciudad reconocida por la corrupci&oacute;n policial. Cuando se les solicit&oacute; describir la vigilancia comunitaria, los residentes de Choluteca dieron respuestas radicalmente diferentes. Solo el 3,8% refiri&oacute; que el papel de los ciudadanos era "proteger a la comunidad", y solo el 9,5% consider&oacute; que los residentes deb&iacute;an participar en la seguridad ciudadana. El mayor n&uacute;mero, 38,5%, estim&oacute; que el papel de los ciudadanos era estar 'vigilando' (patrullando) -una funci&oacute;n que no es inherente a la vigilancia comunitaria-. </P>     <p>Los residentes de Choluteca igualmente indicaron una menor participaci&oacute;n. Mientras que casi todos los encuestados de las otras ciudades consideraban que "la polic&iacute;a escucha m&aacute;s a los ciudadanos", casi una tercera parte de los entrevistados en Choluteca no estuvieron de acuerdo. En reuniones con residentes, se encontr&oacute; una baja participaci&oacute;n ciudadana y baja confianza en la CMS. Los oficiales tambi&eacute;n mostraron un bajo nivel de apoyo al programa, declinando las invitaciones a participar en la mayor&iacute;a de las actividades de la CMS, y la polic&iacute;a implement&oacute; el programa con poca capacitaci&oacute;n en relaciones con la comunidad. En general, los casos en esta regi&oacute;n de Honduras tienen un desempe&ntilde;o relativamente bajo en todas las variables, lo que refleja un bajo nivel de &eacute;xito en la regi&oacute;n.</P>     <p><b>San Pedro Sula, La Ceiba y Danl&iacute;:</b> en contraste con Tegucigalpa, las relaciones ciudadan&iacute;a-polic&iacute;a en Danl&iacute;, San Pedro Sula y La Ceiba se aproximan m&aacute;s al tipo de relaciones que se requieren para una vigilancia comunitaria exitosa. En Choloma, una de las ciudades de m&aacute;s r&aacute;pido crecimiento en el valle, la vigilancia comunitaria estaba en auge gracias al alto nivel de participaci&oacute;n ciudadana. En sus reuniones bimensuales, que atraen a cerca de veinticinco residentes, se discuten libremente problemas socioecon&oacute;micos, tendencias de crimen y recomendaciones policiales.<sup><a name="nu30"></a><a href="#num30">30</a></sup> En parte debido a tal participaci&oacute;n, el crimen y la inseguridad han disminuido. En Choloma, hubo nueve homicidios y diecisiete robos en enero de 2002, antes de la implementaci&oacute;n de CMS, pero solo cuatro homicidios por mes y ning&uacute;n robo en el primer cuatrimestre de 2003.<sup><a name="nu31"></a><a href="#num31">31</a></sup></P>     <p>La Ceiba ten&iacute;a cifras de actividades de pandillas, narcotr&aacute;fico y problemas socioecon&oacute;micos por encima del promedio nacional. Sin embargo, los oficiales de CMS han establecido v&iacute;nculos estrechos con la comunidad. M&aacute;s all&aacute; de las reuniones de seguridad requeridas, organizaban eventos culturales y demostraban un alto nivel de sensibilidad en su trato con las v&iacute;ctimas de cr&iacute;menes.<sup><a name="nu32"></a><a href="#num32">32</a></sup></P>     <p>Danl&iacute; es probablemente el mejor ejemplo de una reforma exitosa. En esta ciudad, el 71% de los encuestados se&ntilde;alaron que hab&iacute;a participaci&oacute;n de ONG en la CMS y el 47,6% enfatiz&oacute; la necesidad de involucrarse, un porcentaje mucho m&aacute;s alto que en Tegucigalpa (31,3%) y Choluteca (9,5%). Estas diferencias surgen por el origen del programa de Danl&iacute; entre los residentes de la comunidad. Comenz&oacute; luego de una serie de conflictos con la polic&iacute;a, donde protestas por incumplimiento de promesas del gobierno generaron confrontaciones entre la polic&iacute;a y la sociedad civil, lo que llev&oacute; a la comunidad a crear su propio organismo de seguridad. Aun despu&eacute;s de incorporarse en la CMS, el grupo continu&oacute; siendo altamente local. Esta trayectoria inusual demuestra la importancia de la participaci&oacute;n ciudadana y del tipo de compromiso oficial que se precisa para el &eacute;xito del programa. Si bien ni los oficiales pol&iacute;ticos ni de la polic&iacute;a demuestran mucho apoyo por el programa de Danl&iacute;, tampoco intentan menoscabarlo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Mientras que esta regi&oacute;n de Honduras refleja en general un bajo nivel de compromiso pol&iacute;tico y policial, tambi&eacute;n demuestra el potencial que tiene la participaci&oacute;n popular. En el caso de Danl&iacute;, por encima de todo, el compromiso local con el proyecto ha mantenido la reforma a pesar del tibio apoyo oficial. </P>      <p><b><I>2.1. Obst&aacute;culos comunes a la vigilancia comunitaria en Honduras </I></b></p>      <p>La vigilancia comunitaria en Honduras se enfrenta a realidades pol&iacute;ticas y estructurales. Aun el programa modelo de Choloma cuenta con solo diez oficiales y un veh&iacute;culo permanente para setenta mil residentes. Es posible que los oficiales de polic&iacute;a permitan el <I>vigilantismo</I>. En La Ceiba, por ejemplo, algunos miembros del comit&eacute; de CMS utilizan su autoridad para atacar a sospechosos de delincuencia.<sup><a name="nu33"></a><a href="#num33">33</a></sup> Otro problema es la alta rotaci&oacute;n de oficiales, lo que desestabiliza las reformas cuando los oficiales de CMS son reemplazados por otros que no est&aacute;n comprometidos con el programa. El abuso policial tambi&eacute;n contin&uacute;a. El director de la CMS en Rivera Hern&aacute;ndez fue arrestado en conexi&oacute;n con el asesinato de un joven, lo que llev&oacute; al cierre del programa.</P>      <p>Una evaluaci&oacute;n d&eacute;bil perpet&uacute;a los problemas. Los informes anuales ofrecen detalles de los gastos y las donaciones, pero no eval&uacute;an la efectividad del programa. La inadecuada evaluaci&oacute;n hace que sea dif&iacute;cil para quienes abogan por la reforma ampliar el apoyo al programa entre oficiales, y tiende a reforzar su tendencia a depender de talleres informativos. Por &uacute;ltimo, al nivel m&aacute;s general, est&aacute; el choque entre el enfoque de mano dura prevalente y el enfoque m&aacute;s cooperativo hacia la vigilancia comunitaria. Los dos enfoques no son mutuamente excluyentes, pero el sabotaje de los pol&iacute;ticos a la rendici&oacute;n de cuentas ha limitado la gobernanza sobre los excesos policiales por parte del Estado hondure&ntilde;o. Una mayor participaci&oacute;n ciudadana es compatible con un enfoque de mano dura, pero &uacute;nicamente hasta el punto en que ofrece una plataforma para los que cuestionan la efectividad de la estrategia.</P>      <p>    <center><a name="t1"><img src="img/revistas/esju/v15n1/v15n1a02t1.jpg"></a></center></p>      <p>Por &uacute;ltimo, si bien los oficiales de polic&iacute;a pueden aceptar la vigilancia comunitaria como una forma de monitorear los barrios, todav&iacute;a la marginalizan al asignar a sus participantes tareas triviales.</p>      <p>Mientras que el gobierno sostiene que se han logrado reducciones importantes en tasas de criminalidad en los barrios con CMS, datos independientes indican que hay incrementos tanto al nivel nacional como en los departamentos con programas de CMS. La tasa de homicidio no ha mejorado desde el a&ntilde;o 1999. Las tasas comenzaron a bajar despu&eacute;s del a&ntilde;o 2002, cuando se inici&oacute; la CMS, pero posteriormente volvieron a subir.</p>      <p>La victoria del opositor Partido Liberal en el a&ntilde;o 2005 cre&oacute; expectativas de mejora. El nuevo presidente, Manuel Zelaya, aparec&iacute;a decidido a abordar problemas tales como la confianza ciudadana, la corrupci&oacute;n y la falta de coordinaci&oacute;n entre las agencias policiales, con el fin de hacer progresar la vigilancia comunitaria. Su administraci&oacute;n realiz&oacute; foros de vigilancia comunitaria para promover los concejos ciudadanos y ten&iacute;a la intenci&oacute;n de fortalecer la Unidad de Asuntos Internos, conformar un Comit&eacute; de &Eacute;tica y reforzar la Inspector&iacute;a de la Polic&iacute;a Preventiva, con el prop&oacute;sito de sacar a los oficiales corruptos y ayudar a supervisar a la polic&iacute;a.<sup><a name="nu34"></a><a href="#num34">34</a></sup> Sin embargo, siguen existiendo muchos retos. Los foros ciudadanos a menudo se someten a directivas e informaci&oacute;n.</p>      <p>En los foros en Choluteca en junio de 2006, los oficiales nacionales de CMS y asesores presidenciales presentaron un programa espec&iacute;fico a la polic&iacute;a, pero sin consultarla, sin participaci&oacute;n de los residentes y sin discusi&oacute;n alguna sobre la corrupci&oacute;n y el abuso policial. Al nivel nacional, la tasa actual de muertes de j&oacute;venes -catorce mensuales en promedio desde la posesi&oacute;n de Zelaya, un n&uacute;mero igual o mayor al de la era predemocr&aacute;tica- refleja la falta de responsabilizaci&oacute;n. Es probable que el programa en Honduras sea de car&aacute;cter limitado hasta que pueda superar esta propensi&oacute;n a controlar de cerca toda discusi&oacute;n y escudar a los oficiales de su responsabilidad por los abusos cometidos. </P>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>3. BRASIL</b></p>      <p>Brasil es una rep&uacute;blica federal con una ciudadan&iacute;a de doscientos millones donde el control sobre la seguridad p&uacute;blica la ejercen veintis&eacute;is gobiernos estatales. El crimen callejero y el microtr&aacute;fico de drogas se dispararon a finales de la d&eacute;cada de los ochenta en R&iacute;o y S&atilde;o Paulo, y, en la &uacute;ltima d&eacute;cada, las tasas de criminalidad han aumentado sustancialmente en otras ciudades. La polic&iacute;a brasile&ntilde;a est&aacute; en general poco capacitada y mal paga. La polic&iacute;a se subdivide en la Polic&iacute;a Militar (PM) uniformada y la Polic&iacute;a Civil (PC), encargada de la investigaci&oacute;n, que cuenta con entrenamiento espec&iacute;fico y un plan de carrera. En R&iacute;o, el control lo tienen oficiales de polic&iacute;a de l&iacute;nea dura, mientras que, en Minas, predomina una corriente modernizadora. Las citas que se presentan en esta secci&oacute;n se han reconstruido con base en notas tomadas durante entrevistas; dichas entrevistas no fueron grabadas.</P>      <p>Con el fin de evaluar la efectividad de reformas similares en las zonas metropolitanas de R&iacute;o y de Belo Horizonte, se entrevistaron treinta y ocho oficiales de polic&iacute;a patrulleros que trabajaban en los proyectos y aproximadamente cincuenta y dos residentes de las comunidades objetivo. Dos empleados no residentes que trabajaban en los programas de reforma tambi&eacute;n fueron entrevistados como parte de la encuesta en Belo Horizonte. Los comandantes locales pusieron a disposici&oacute;n los polic&iacute;as, y normalmente Arias entrevistaba a todos los oficiales de polic&iacute;a en servicio en cada localidad. En cuanto a los residentes, Arias generalmente entrevist&oacute; a individuos recomendados por contactos locales. Ocasionalmente, un residente de la favela (tugurio) acompa&ntilde;aba a Arias durante las entrevistas. </P> Muchos de los residentes entrevistados en Belo Horizonte trabajaban para Fica Vivo, dictando clases para los residentes. Durante las primeras entrevistas, se introdujeron cambios menores a la encuesta para facilitar la traducci&oacute;n del espa&ntilde;ol al portugu&eacute;s. Una pregunta relacionada con la corrupci&oacute;n policial se hac&iacute;a a los residentes dependiendo del tenor de la entrevista, y otra sobre abuso policial se incluy&oacute; despu&eacute;s de las primeras entrevistas en R&iacute;o. Las entrevistas con l&iacute;deres locales y oficiales p&uacute;blicos a menudo se desviaban del cuestionario, asumiendo una cualidad m&aacute;s etnogr&aacute;fica. </P>     <p>El 80% de tales entrevistados dijo que el crimen violento hab&iacute;a disminuido en gran medida o moderadamente. Las percepciones de &eacute;xito se mantuvieron constantes en ambas ciudades, tanto para polic&iacute;as como para residentes. Gracias a un consenso pol&iacute;tico de alto nivel y al apoyo de la polic&iacute;a, que produjeron un programa bien desarrollado basado en la participaci&oacute;n social y cambios en la vigilancia policial, las reformas de Belo Horizonte se encontraban mejor posicionadas para avanzar que las de R&iacute;o. </P>       <p><b><I>3.1. R&iacute;o de Janeiro </I></b>      <p>R&iacute;o, una ciudad de cinco millones, es muy violenta debido a la corrupci&oacute;n policial y el microtr&aacute;fico de coca&iacute;na que se concentra en las favelas de la ciudad. Las tasas de criminalidad han generado respuestas contradictorias, que van desde retirar a la polic&iacute;a hasta pagar bonos de 'valent&iacute;a' a los polic&iacute;as que disparan a los sospechosos. La polic&iacute;a de R&iacute;o usualmente entra a las favelas para realizar operaciones represivas. En el a&ntilde;o 2000, bajo la coalici&oacute;n de centro-izquierda liderada por el gobernador Anthony Garotinho, los oficiales de seguridad llevaron a cabo un programa piloto llamado el Grupamento de Policiamento em &Aacute;reas Especiais (GPAE). Basado en Ceasefire, una reforma originaria de Boston, se estableci&oacute; el GPAE en las favelas de Cantagalo y Pav&atilde;o/Pav&atilde;ozinho en la zona elegante al sur de R&iacute;o, luego de que la polic&iacute;a asesin&oacute; a varios residentes y los disturbios produjeron im&aacute;genes televisivas del asediado sistema de seguridad p&uacute;blica de la ciudad. Este programa se enfocaba en construir buenas relaciones con los residentes y establecer una ocupaci&oacute;n de veinticuatro horas para evitar los homicidios. El Estado combin&oacute; este proyecto con iniciativas para ofrecer oportunidades a adolescentes en riesgo y trabaj&oacute; de cerca con una ONG a fin de construir la capacidad colectiva para trabajar con la polic&iacute;a y hacerla responsable.</p>      <p>El GPAE tuvo &eacute;xito durante su primer a&ntilde;o, cuando la tasa oficial de homicidios baj&oacute; a cero en las comunidades objetivo. No obstante, en el a&ntilde;o 2003, asumi&oacute; el control un mayor de l&iacute;nea dura y el nivel de operaciones de Viva R&iacute;o disminuy&oacute;. No dispuesto a hablar con los l&iacute;deres comunitarios, el comandante dio a sus tropas mayor libertad de acci&oacute;n, lo que llev&oacute; a un aumento en la violencia policial. Un l&iacute;der del barrio report&oacute;: "El programa produjo ciertos resultados en el &aacute;rea de corrupci&oacute;n, pero la corrupci&oacute;n es m&aacute;s fuerte que el programa. Est&aacute; arraigada en la Polic&iacute;a Militar, y cuando cambian a los polic&iacute;as, el comando entra con algunos que son corruptos". Otro agreg&oacute;: "El &#91;antiguo&#93; comandante hab&iacute;a salido de la comunidad por motivos pol&iacute;ticos... &#91;El nuevo comandante&#93; no aceptaba las opiniones de nadie... era un dictador".<sup><a name="nu35"></a><a href="#num35">35</a></sup> Un exl&iacute;der comunitario coment&oacute;: "El programa depende totalmente del Alto Comando &#91;de la PM&#93; que puede cambiar &#91;dependiendo de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica&#93; de un d&iacute;a para otro".<sup><a name="nu36"></a><a href="#num36">36</a></sup></P>      <p>Para el a&ntilde;o 2005, el programa se encontraba en operaci&oacute;n en seis localidades. Tres estaban bajo un comando en las favelas Tijuca de Formiga, Casa Branca y Ch&aacute;cara do Ceu; otro estaba en el Morro do Caval&atilde;o en Niter&oacute;i; y otro, en Vila Cruzeiro, al norte de R&iacute;o. El programa se ampli&oacute; en el a&ntilde;o 2002 cuando renunci&oacute; Garotinho para aspirar a la presidencia y Benedita da Silva, la vicegobernadora del Partido de los Trabajadores, asumi&oacute; el cargo. Deb&iacute;a haber programas sociales para complementar a estas nuevas unidades, pero con la elecci&oacute;n de la esposa de Garotinho, Rosinha, de una lista centrista, no se materializaron. En el Morro do Caval&atilde;o, no llegaron los fondos, pero el comandante del GPAE trabaj&oacute; con un activista local para traer servicios. Las localidades en Tijuca y Vila Cruzeiro no cuentan con programas sociales.</P>      <p>Estos programas han tenido un grado de &eacute;xito variable. El m&aacute;s d&eacute;bil es el de Vila Cruzeiro, donde las operaciones policiales son obstruidas por las actividades criminales. Un oficial dijo: "En el GPAE hay m&aacute;s combate; tenemos m&aacute;s enfrentamientos armados en Vila Cruziero. Tenemos que intercambiar disparos y tratar de tener buenas relaciones con la comunidad, pero no se pueden ni siquiera acercar a la polic&iacute;a porque los traficantes los matan".<sup><a name="nu37"></a><a href="#num37">37</a></sup> El programa del Morro do Caval&atilde;o es el m&aacute;s exitoso. Sus residentes, la polic&iacute;a y los activistas c&iacute;vicos dijeron que la situaci&oacute;n all&iacute; era casi ideal y que la violencia hab&iacute;a bajado dr&aacute;sticamente. El presidente de la Asociaci&oacute;n de Residentes (AM) se&ntilde;al&oacute;:</P>  <ol>Puedo decir que el 99,9% de la violencia ha terminado. &#91;La violencia&#93; ocurri&oacute; porque desafortunadamente el 12&ordm; &#91;batall&oacute;n&#93; todav&iacute;a tiene polic&iacute;as buenos y malos... Con el GPAE presente aqu&iacute; de lunes a domingo, todos los d&iacute;as, conocen a los residentes. El 12&ordm; realiz&oacute; ataques masivos &#91;y&#93; balaceras y generaron un desorden total, y despu&eacute;s se fueron. Ahora el GPAE ha desarrollado un foco y apaga el incendio. Si se van, el fuego se reavivar&aacute; nuevamente.<sup><a name="nu38"></a><a href="#num38">38</a></sup>    </ol>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este comentario refleja el &eacute;xito del GPAE, pero tambi&eacute;n sugiere que a&uacute;n no se encuentra profundamente arraigado. Expres&oacute; su preocupaci&oacute;n de que los nuevos oficiales de polic&iacute;a, que no han recibido el mismo entrenamiento que el grupo inicial y que son menos respetuosos con los residentes, podr&iacute;an menoscabar el programa. Aproximadamente una tercera parte de los diecisiete oficiales de polic&iacute;a patrulleros entrevistados manifest&oacute; que no ten&iacute;an suficiente entrenamiento. Por &uacute;ltimo, se quej&oacute; del apoyo limitado del gobierno, diciendo que "si no fuera por la polic&iacute;a &#91;aqu&iacute; en el cerro&#93;, no habr&iacute;an recursos del Estado en el GPAE. El dinero de los proyectos sociales proviene directamente de los fondos personales de &#91;una mujer local&#93;...".<sup><a name="nu39"></a><a href="#num39">39</a></sup> El gobierno del Estado, agreg&oacute;, no ha suministrado los servicios prometidos, lo que ha desestabilizado el programa.</P>      <p>Las tres unidades de Tijuca tuvieron diversos grados de &eacute;xito. Catorce de quince residentes expresaron que la violencia hab&iacute;a disminuido sustancial o moderadamente. Mientras que los residentes de tres unidades ten&iacute;an un concepto positivo del GPAE, los de Formiga eran m&aacute;s cr&iacute;ticos de la corrupci&oacute;n y la violencia de los polic&iacute;as de afuera. El presidente de AM de Formiga dijo: "Aqu&iacute; en Tijuca tenemos dos comandos &#91;pandillas a gran escala&#93;. El GPAE ha detenido el conflicto, pero eso no le interesa al 6&ordm; &#91;batall&oacute;n&#93; porque no le importa si &#91;el GPAE&#93; funciona. El GPAE es una unidad policial m&aacute;s seria. Pero el 6&ordm; entra como el 'Capit&aacute;n de la Selva' &#91;cazador de esclavos&#93;. Son terribles... cuando me quejo, nunca nadie me responde".<sup><a name="nu40"></a><a href="#num40">40</a></sup></P>      <p>Las declaraciones de una mujer durante una reuni&oacute;n entre los residentes y la polic&iacute;a refuerzan estas preocupaciones:</P>  <ol>El comandante est&aacute; aqu&iacute; en la ma&ntilde;ana, y por la tarde comienza todo el abuso cuando la polic&iacute;a sube y mata a los residentes. Dicen cosas como: "Quiero que se joda usted mismo, que fornique con usted mismo". Los residentes sienten mucho miedo y tienen que subir el cerro agachados... He vivido aqu&iacute; cincuenta y siete a&ntilde;os. Esas cabezotas negras &#91;en referencia a los polic&iacute;as cubiertos con m&aacute;scaras pasamonta&ntilde;as&#93; matan en el coraz&oacute;n. Yo ya no tolero esto m&aacute;s.<sup><a name="nu41"></a><a href="#num41">41</a></sup>    </ol>      <p>La ra&iacute;z de los problemas del GPAE en Tijuca radica en la falta de uniformidad de la vigilancia policial. Un trabajador de una ONG en Formiga indic&oacute; que el "GPAE tiene polic&iacute;as buenos y malos. Antes, impon&iacute;an un r&eacute;gimen de terror psicol&oacute;gico sobre los residentes. Hablaban de bandidos que mor&iacute;an mientras patrullaban la comunidad. Cuando ven gente corriendo, disparan".<sup><a name="nu42"></a><a href="#num42">42</a></sup> La falta de capacitaci&oacute;n y alta rotaci&oacute;n de personal genera problemas adicionales. Como dijo el presidente de la AM de Formiga: "Hay que llevar a los soldados a la escuela. Hay que presentarlos a la comunidad. Aqu&iacute; tenemos polic&iacute;as que vienen de Vila Cruzeiro, que es &#91;como&#93; Beirut y Sarajevo, y vienen aqu&iacute; con esa mentalidad a una comunidad m&aacute;s tranquila".<sup><a name="nu43"></a><a href="#num43">43</a></sup> Un cabo de la polic&iacute;a coment&oacute;: </p>  <ol>Hay mucha corrupci&oacute;n. Eso es normal. Lo consideran su territorio... Los traficantes le untan las manos a todos con mucho dinero. Gracias a Dios, yo nunca lo he visto. Nosotros llegamos y el batall&oacute;n tiene que dejarnos el espacio a nosotros. Esto genera la guerra porque consideran que el GPAE les est&aacute; quitando su dinero. Entonces, a todas horas, hacen operaciones en la comunidad que complican nuestro trabajo. El coronel no dice nada. Genera mucha tensi&oacute;n, los residentes salen lesionados y terminan culpando al GPAE.<sup><a name="nu44"></a><a href="#num44">44</a></sup>    </ol>      <p>Esta falta de aceptaci&oacute;n p&uacute;blica es especialmente preocupante si se tienen en cuenta los retos pol&iacute;ticos a los cuales se enfrentan estas reformas. Si bien la administraci&oacute;n de Rosinha Garotinho (2002-2006) apoyaba la ampliaci&oacute;n del GPAE, no implement&oacute; proyectos sociales. Un concejal local de Niter&oacute;i observ&oacute;: </P>  <ol>Al comienzo hab&iacute;a una muy buena relaci&oacute;n entre el GPAE y el gobierno municipal. Cuando todo comenz&oacute;, Benedita era la gobernadora y el alcalde de aqu&iacute; era del Partido de los Trabajadores. As&iacute; que con eso se supon&iacute;a que habr&iacute;a muchas otras actividades sociales ligadas al GPAE y pagadas por el gobierno municipal. Cuando el nuevo gobierno estatal asumi&oacute; el poder, las relaciones con el gobierno municipal... se volvieron muy malas. ... No hac&iacute;an ning&uacute;n proyecto. Dejaron &uacute;nicamente a la polic&iacute;a, y el dinero del Estado era solo para eso.<sup><a name="nu45"></a><a href="#num45">45</a></sup>    </ol>     <p>Para empeorar las cosas, mientras que la izquierda y el centro est&aacute;n a favor de las reformas, la derecha, liderada por el alcalde de R&iacute;o, C&eacute;sar Maia, ha socavado al GPAE al sugerir que est&aacute; en connivencia con los traficantes. Un l&iacute;der comunitario dijo: "Tengo miedo de que quiten el programa porque la sociedad no lo apoya. Si eso pasa, la guerra que ten&iacute;amos volver&aacute;. El narcotr&aacute;fico aqu&iacute; no es en Ch&aacute;cara. Es all&aacute; abajo en Morro da Cruz".<sup><a name="nu46"></a><a href="#num46">46</a></sup> Sin un amplio apoyo social, es dif&iacute;cil que los residentes expuestos a la violencia se comprometan con un programa que podr&iacute;a acabarse si la oposici&oacute;n toma el poder.</P>      <p>Estos programas no han tenido casi ning&uacute;n efecto en la tasa total de homicidios en el municipio. El Estado de R&iacute;o publica datos de criminalidad al nivel del &Aacute;rea Integrado de Seguran&ccedil;a P&uacute;blica (AISP), que son zonas de varios barrios que comprenden hasta medio mill&oacute;n de habitantes. Por ejemplo, AISP 12 corresponde a la totalidad de la ciudad de Niter&oacute;i. Caval&atilde;o, con menos de diez mil residentes, es una peque&ntilde;a parte de esta zona. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las AISP, que comprenden grupos del GPAE, muestran impactos positivos y negativos. El efecto m&aacute;s positivo se ve en Copacabana, donde las tasas de homicidio disminuyeron en un 25%, de 10 por 100.000 en 2001 a 7,5 por 100.000 en 2006. En AISP 12, que incluye a Caval&atilde;o, las tasas de homicidio han disminuido en un 38%, de 58 por 100.000 habitantes en el a&ntilde;o 2002 a 38,5 en 2006. En AISP 16, donde se ubica Vila Cruzeiro, las tasas de homicidio han permanecido constantes en 31,1 por 100.000 en 2002 y 32 por 100.000 en 2006. Por &uacute;ltimo, en Tijuca, la zona con la m&aacute;s alta concentraci&oacute;n de GPAE, pero donde sus unidades han recibido menor apoyo, los homicidios han aumentado moderadamente de 20,2 por 100.000 en 2002 a 21,6 por 100.000 en 2006. </P>     <p>Existe una alta variabilidad entre las tres localidades del programa en R&iacute;o. Cantagalo y Pav&atilde;o/Pav&atilde;ozinho inicialmente contaban con el apoyo de los l&iacute;deres estatales, la polic&iacute;a, los activistas de las ONG y los l&iacute;deres locales, y, mientras este existi&oacute;, el programa tuvo &eacute;xito. Con el tiempo, sin embargo, en la medida en que el apoyo de los diferentes sectores disminu&iacute;a, el programa comenz&oacute; a flaquear. Caval&atilde;o tuvo apoyo limitado por parte del Estado, pero bastante de la polic&iacute;a y de ONG, y logr&oacute; &eacute;xito mientras se mantuvo ese apoyo. Por &uacute;ltimo, las zonas de Vila Cruzeiro y Tijuca contaron con poco apoyo del Estado y de las ONG, y tuvieron menos &eacute;xito. </P>     <p>    <center><a name="t2"><img src="img/revistas/esju/v15n1/v15n1a02t2.jpg"></a></center></p>        <p><I><b>3.2. Belo Horizonte</b></I></p>      <p>Belo Horizonte, una ciudad de dos millones, es la capital del Estado econ&oacute;micamente importante de Minas Gerais. Preocupado por el aumento vertiginoso en las tasas de homicidio, el gobierno desarroll&oacute; dos pol&iacute;ticas innovadoras. En primer lugar, cre&oacute; concejos comunitarios para ayudar a las comunidades a trabajar con la polic&iacute;a. Este programa ayud&oacute; a las zonas m&aacute;s pudientes, pero tuvo muy poco impacto en t&eacute;rminos de reducir las tasas de homicidio en los barrios m&aacute;s pobres. Trabajando con soci&oacute;logos de la Universidade Federal de Minas Gerias, los l&iacute;deres estatales crearon el Grupo Especializado de Policiamento em Areas de Risco (Gepar), un plan de vigilancia comunitaria basado en GPAE. </P>     <p>Se realiz&oacute; una prueba del programa en una favela del centro y tuvo tanto &eacute;xito que se expandi&oacute; a cinco localidades en el a&ntilde;o 2005. El Gepar opera conjuntamente con Fica Vivo, un proyecto que busca desarrollar liderazgo local y ofrece programas a adultos j&oacute;venes para mantenerlos alejados del crimen. Las tasas de homicidio en todas las ubicaciones del programa se han reducido a la mitad. Ocurrieron setenta y tres homicidios menos en el a&ntilde;o 2004 que en el 2007, lo que representa una reducci&oacute;n del 44% en la tasa total de homicidios de la ciudad. Las localidades del programa, con una poblaci&oacute;n de 90.382, de una poblaci&oacute;n total del municipio de 2.228.526, representan solo el 4% del total de la poblaci&oacute;n urbana, y, tomando el a&ntilde;o 2004 como la l&iacute;nea base, representaba solo el 16% de los homicidios totales en la ciudad en el momento en que iniciaron los programas. </P>     <p>No obstante, el Gepar goza de un nivel de apoyo comunitario relativamente bajo. Si bien la mayor&iacute;a de los residentes dijeron que el programa tuvo un impacto positivo, casi la mitad se&ntilde;alaron que contin&uacute;a habiendo altos niveles de abuso policial y dos terceras partes se quejaron de la corrupci&oacute;n policial. Estos problemas se superan parcialmente mediante las actividades sociales de Fica Vivo, que ofrece oportunidades a los residentes, desarrolla un liderazgo local y brinda un canal para que sus cr&iacute;ticas a la polic&iacute;a lleguen a los oficiales. Esto genera un proceso de reforma en dos niveles, que permite involucrar a los residentes con los oficiales estatales, pero que tambi&eacute;n ofrece a la polic&iacute;a la distancia y flexibilidad requeridas para realizar sus controles contra el crimen. </P>     <p>    <center><a name="t3"><img src="img/revistas/esju/v15n1/v15n1a02t3.jpg"></a></center></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El programa en Pedreira Prado Lopes (PPL), el territorio de una pandilla importante, se complic&oacute; debido a la intervenci&oacute;n de otras unidades de la polic&iacute;a e insuficiente capacitaci&oacute;n sobre el Gepar. Un residente afirm&oacute;:</P >  <ol>El Gepar no tiene ninguna actitud de traer beneficios a la comunidad... Pens&aacute;bamos que ser&iacute;a un beneficio real si por lo menos no vinieran a abusar de la gente y a obligarlos a acostarse en todo este caos. Uno ve su forma absurda de trabajar... Si les hablas con voz fuerte, te ganas un golpe y saldr&aacute;s esposado en un carro de polic&iacute;a. Ellos le pegan mucho a la gente. El Gepar no trabaja de noche, y &#91;entonces&#93; vienen otros que de verdad golpean a la gente.<sup><a name="nu47"></a><a href="#num47">47</a></sup>    </ol>      <p>Al preguntar sobre la corrupci&oacute;n policial, otro residente respondi&oacute;: "&#91;No tuvo&#93; ning&uacute;n efecto... El n&uacute;mero de sobornos que ocurren y la violencia que ello genera &#91;es realmente asombroso&#93;. Cuando te requisan, se llevan la plata. Los traficantes hablan con ellos... Parece que algunos &#91;traficantes&#93; tienen v&iacute;nculos de amistad con la PC y la PM".<sup><a name="nu48"></a><a href="#num48">48</a></sup></P>      <p>La polic&iacute;a confirm&oacute; estas observaciones. Un sargento refiri&oacute;: "Todos nuestros arrestos &#91;los llevamos a la PC y tenemos un problema&#93;... No tenemos el apoyo de Rotam &#91;una unidad de acci&oacute;n r&aacute;pida&#93;, de la Polic&iacute;a Civil; pueden ser realmente insoportables. Juntamos todas las pruebas y la Polic&iacute;a Civil simplemente los deja ir... Esto nos deja un poco indignados... Tenemos que enviar a un oficial para que arresten a alguien".<sup><a name="nu49"></a><a href="#num49">49</a></sup></P>      <p>Todos los polic&iacute;as patrulleros entrevistados en PPL hicieron comentarios similares.<sup><a name="nu50"></a><a href="#num50">50</a></sup> Cuatro de los cinco polic&iacute;as entrevistados en PPL reportaron que no hab&iacute;an recibido suficiente entrenamiento.<sup><a name="nu51"></a><a href="#num51">51</a></sup> Un residente que trabaja en Fica Vivo dijo: "En teor&iacute;a, el Gepar era la polic&iacute;a que estaba cerca de la comunidad, que iba a trabajar con la gente honesta directamente en el foco &#91;de los homicidios&#93;. &#91;Pero&#93; en la pr&aacute;ctica no funciona muy bien porque la polic&iacute;a no viene bien preparada. Entran ac&aacute; y se creen m&aacute;s que los dem&aacute;s".<sup><a name="nu52"></a><a href="#num52">52</a></sup></P>      <p>Cabana do Pai Tomas (CPT) tambi&eacute;n experiment&oacute; serios problemas con el Gepar. A diferencia de otras comunidades, los l&iacute;deres de Fica Vivo informaron que tuvieron que negociar directamente con dos pandillas diferentes para implementar clases en la zona. Pero, aunque la mayor&iacute;a de los residentes dicen que el Gepar ha reducido la violencia, sus opiniones sobre la polic&iacute;a en general no mejoraron. Uno se&ntilde;al&oacute;: "El Gepar es complicado. No ten&iacute;a aceptaci&oacute;n por la agresividad con que trataban a la comunidad... Fabricaban pruebas, pon&iacute;an drogas en los ni&ntilde;os para arrestarlos. Golpean a la gente, en la cabeza, golpeaban a los ni&ntilde;os con la cacha del rev&oacute;lver... El Gepar no sali&oacute; bien por la manera en que entraron a la comunidad. El Gepar tiene que trabajar m&aacute;s de cerca con la comunidad, como lo hac&iacute;a Fica Vivo".<sup><a name="nu53"></a><a href="#num53">53</a></sup></P>      <p>Otro coment&oacute;: "Si supieran trabajar de una manera m&aacute;s segura, el trabajo ser&iacute;a mucho mejor. Es como les digo, humillan a la gente porque piensan que son mejores que nosotros...".<sup><a name="nu54"></a><a href="#num54">54</a></sup> La polic&iacute;a daba la impresi&oacute;n de no tener entrenamiento y direcci&oacute;n adecuados.</P>      <p>Los comentarios de los polic&iacute;as ofrecen confirmaci&oacute;n. Uno indic&oacute;: "Con los residentes buenos nuestro programa ha tenido &eacute;xito, pero la mitad de la favela que est&aacute; vinculada &#91;con el crimen&#93; no gusta de nosotros. La gente de negocios y los residentes antiguos tienen relaciones muy estrechas con la polic&iacute;a".<sup><a name="nu55"></a><a href="#num55">55</a></sup> Un sargento dijo: "La resistencia contra la Unidad proviene de unas cuantas personas... con conexiones a los traficantes locales. Una relaci&oacute;n. O una amistad".<sup><a name="nu56"></a><a href="#num56">56</a></sup> Dados los v&iacute;nculos cercanos que existen en las comunidades pobres, estos polic&iacute;as creen que la mayor&iacute;a de los residentes est&aacute;n vinculados con los criminales.</P>      <p>En el a&ntilde;o 2006, algunos de estos problemas fueron solucionados. Los residentes hab&iacute;an presentado quejas a los coordinadores de Fica Vivo, quienes las trasladaron a los oficiales del Estado. Esto eventualmente result&oacute; en una reuni&oacute;n tensa pero efectiva entre la polic&iacute;a y los residentes, en la que los l&iacute;deres de la polic&iacute;a prometieron mejorar la vigilancia y, al mismo tiempo, respetar las preocupaciones de los residentes. Si bien los residentes rara vez acreditan el &eacute;xito del programa al Gepar, s&iacute; dan cr&eacute;dito a Fica Vivo por la reducci&oacute;n en la violencia. Un l&iacute;der en Morro das Pedras, quien dictaba clases para Fica Vivo, sostuvo:</P>  <ol>Fica Vivo, en mi opini&oacute;n, lleg&oacute; muy repentinamente, as&iacute; que fue dif&iacute;cil construir una relaci&oacute;n. Ahora tenemos que trabajar sobre la parte humana de la relaci&oacute;n... Fica Vivo es un proyecto al cual yo siempre quise pertenecer. Dan muchos recursos para que los ni&ntilde;os no tomen el camino equivocado. El Gepar, en mi opini&oacute;n, no es para intervenir mucho... en la comunidad. No podemos hablar sobre la polic&iacute;a; &#91;ese es&#93; su campo. Cuando llegan a nuestras oficinas &#91;de Fica Vivo&#93;, tienen que comunicarse con nosotros que son simplemente hombres y que no tienen nada que hacer ah&iacute;. Nosotros, qui&eacute;ranlo o no, somos sus aliados.<sup><a name="nu57"></a><a href="#num57">57</a></sup>    </ol>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por medio de la mediaci&oacute;n y de estructuras para abordar las preocupaciones de los residentes y trabajar en la prevenci&oacute;n del crimen, Fica Vivo fue un elemento cr&iacute;tico en el &eacute;xito del programa y su expansi&oacute;n a las veintid&oacute;s localidades desde el a&ntilde;o 2005. Con financiaci&oacute;n del Estado, amortigua las relaciones entre la polic&iacute;a y los residentes, y permite una mediaci&oacute;n en dos niveles, a pesar de las tensiones dentro de la fuerza policial. </P>      <p>El caso de Belo Horizonte demuestra mayor consistencia que los otros casos evaluados aqu&iacute;, gracias al amplio apoyo pol&iacute;tico por parte del gobierno de Minas. Sin embargo, algunas unidades de polic&iacute;a apoyan m&aacute;s los esfuerzos que otras. Se han presentado colapsos en el programa cuando los comandantes de polic&iacute;a regionales no han nombrado a comandantes t&aacute;cticos que respaldan el programa. </P>      <p><b>CONCLUSI&Oacute;N: qu&eacute; es lo que hace que las reformas funcionen</b></p>      <p>Si bien los resultados pueden variar, estos casos demuestran que la VOC generalmente mejora las condiciones de las comunidades objetivo, por medio del compromiso pol&iacute;tico, el involucramiento de la polic&iacute;a y la participaci&oacute;n de la sociedad. De los diecis&eacute;is programas estudiados, ocho tienen una calificaci&oacute;n 'alta' en dos variables, con sus correspondientes cambios positivos en las variables dependientes.</P>      <p>La mayor&iacute;a de los programas con calificaci&oacute;n 'alta' en una variable independiente obtuvieron una calificaci&oacute;n 'alta' en otra, lo que indica que los oficiales reformistas, la polic&iacute;a y los ciudadanos se refuerzan unos a otros. Resultados an&oacute;malos, como los de Danl&iacute;, demuestran la importancia de las circunstancias locales. El origen inusual del programa en esa ciudad -surgido de los ciudadanos en vez de del Estado- llev&oacute; a una mayor inclusi&oacute;n de la sociedad, la cual compens&oacute; un bajo compromiso pol&iacute;tico.</P>     <p>El compromiso por parte de los oficiales de alto nivel es esencial. El programa de Belo Horizonte march&oacute; bien porque ofrec&iacute;a a los ciudadanos programas sociales y serv&iacute;a como intermediario entre los ciudadanos y la polic&iacute;a. En contraste, el programa de R&iacute;o fue implementado de manera desordenada -con programas sociales que nunca se materializaron, inestabilidad pol&iacute;tica y el riesgo de que una administraci&oacute;n de l&iacute;nea dura tomara el poder, generando temores de que el programa podr&iacute;a finalizar-. En consecuencia, los residentes que en otras circunstancias cooperar&iacute;an con la polic&iacute;a permanecen cautelosos y a la defensiva. </P>     <p>Lo m&aacute;s notable es que el programa funcion&oacute; mejor en los barrios donde los l&iacute;deres y activistas ten&iacute;an libertad para desarrollarlo y encontraban recursos para compensar el d&eacute;ficit del Estado. Los residentes de las comunidades hondure&ntilde;as de San Pedro Sula y Danl&iacute; compensaron la falta de recursos y el compromiso incierto del Estado con sus propios esfuerzos. </P>     <p>Estos hallazgos son consistentes con otros trabajos que demuestran la importancia de un consenso a nivel de &eacute;lites para el &eacute;xito de las pol&iacute;ticas. Tendler sostiene que la colaboraci&oacute;n entre los ejecutivos estatales y municipales lleva a una mejor implementaci&oacute;n de la pol&iacute;tica,<sup><a name="nu58"></a><a href="#num58">58</a></sup> mientras que Hinton muestra c&oacute;mo el conflicto a nivel de &eacute;lite genera fallas en la pol&iacute;tica.<sup><a name="nu59"></a><a href="#num59">59</a></sup> Cuando un programa es implementado sin apoyo del Estado, el resultado puede causar m&aacute;s da&ntilde;o que no tener ning&uacute;n programa, debido a que los residentes pueden creer que est&aacute;n recibiendo nuevas pr&aacute;cticas de vigilancia y nuevos servicios sociales, pero &uacute;nicamente reciben mayor vigilancia policial.<sup><a name="nu60"></a><a href="#num60">60</a></sup></P>      <p align="center"><a name="t4"></a><a href="img/revistas/esju/v15n1/v15n1a02t4.jpg" target="_blank">Ver tabla 4</a></p>      <p>Pero aun los programas que cuentan con compromiso pol&iacute;tico pueden fracasar si la polic&iacute;a se resiste. Cuando los comandantes locales no apoyan la VOC, o cuando otras unidades de polic&iacute;a la menoscaban, la polic&iacute;a continuar&aacute; abusando de los residentes, incluso cuando el programa se encuentre activo. En las ciudades hondure&ntilde;as donde sigue habiendo corrupci&oacute;n y abuso policial y un bajo nivel de entrenamiento, por ejemplo, los residentes no pudieron desarrollar confianza en la VOC.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La mayor&iacute;a de las burocracias civiles analizadas por los acad&eacute;micos son muy diferentes a las estructuras militares de la polic&iacute;a.<sup><a name="nu61"></a><a href="#num61">61</a></sup> La polic&iacute;a se encuentra expuesta a la violencia, lo cual crea un mayor esp&iacute;ritu de cuerpo que en las burocracias civiles y genera retos especiales para la pol&iacute;tica de seguridad. Por ejemplo, el crear 'focos de eficiencia' es menos efectivo para la reforma de la seguridad, debido a que otras unidades de seguridad podr&iacute;an socavar los programas de VOC que reducen su acceso a los ingresos por extorsi&oacute;n.</p>      <p>Tales din&aacute;micas resaltan la relevancia de un liderazgo centralizado y de mantener la disciplina, dado que las vidas y las carreras de los oficiales a menudo dependen de sus relaciones con los miembros de las mismas unidades con las cuales tienen dificultades, y de crear una base de apoyo m&aacute;s amplia entre la polic&iacute;a, como en el caso de Belo Horizonte y, en alguna medida, en Honduras. </p>     <p>Estos casos tambi&eacute;n confirman la importancia de la participaci&oacute;n de la sociedad civil. Los residentes de las comunidades afectadas por el crimen, que sienten temor a la polic&iacute;a y a los pol&iacute;ticos, muchas veces no est&aacute;n dispuestos a apoyar ninguna clase de reforma. Por lo tanto, los programas tienden a tener &eacute;xito cuando a los residentes se les invita a participar, como en Belo Horizonte por medio de Fica Vivo, o cuando act&uacute;an por iniciativa propia, como en Danl&iacute;.</p>      <p>Igualmente, hay mayor probabilidad de &eacute;xito cuando hay programas sociales que reducen la dependencia de las actividades il&iacute;citas para ingresos b&aacute;sicos y que crean canales para que los agentes del Estado establezcan relaciones con los residentes como un primer paso para involucrarlos en asuntos de seguridad. Sin embargo, estos casos tambi&eacute;n sugieren que la participaci&oacute;n en la vigilancia es m&aacute;s dif&iacute;cil que en otros temas, debido a la tensi&oacute;n continua en las relaciones polic&iacute;a-sociedad derivada de la historia represiva de Latinoam&eacute;rica.</p>     <p>Consecuentemente, una vigilancia comunitaria efectiva requiere de una participaci&oacute;n en dos niveles, donde terceros que representan a las ONG o al Estado hacen de mediadores para las relaciones entre la polic&iacute;a y los residentes, ofrecen servicios a la comunidad y ayudan a los comandantes de polic&iacute;a a trabajar con los l&iacute;deres locales para desarrollar estrategias antiviolencia. Esta configuraci&oacute;n confirma las observaciones de Fox en el sentido de que la mediaci&oacute;n externa puede crear un capital social que ayuda a las comunidades pobres a involucrarse con el Estado.<sup><a name="nu62"></a><a href="#num62">62</a></sup> Tales esfuerzos crean confianza entre los residentes y brindan canales para presentar quejas sin tener que confrontar directamente a los comandantes de la polic&iacute;a.</p>      <p>Como en el caso de Belo Horizonte y otras zonas de Honduras, estos esfuerzos ayudan a crear liderazgo donde el clientelismo explotador y la violencia han diezmado a las organizaciones c&iacute;vicas. Por lo tanto, si bien este estudio confirma las observaciones sobre la participaci&oacute;n del Estado-sociedad en la pol&iacute;tica, tambi&eacute;n demuestra que, para la seguridad p&uacute;blica, dicha participaci&oacute;n debe ser cuidadosamente construida por medio de v&iacute;nculos con ONG o con el Estado.</p>  <hr>     <p><b>NOTAS AL PIE</b></p> <a name="num1"></a><a href="#nu1"><sup>1</sup></a> Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud (OPS), Violence, a growing problem for public health, OPS, Washington, D.C., 2002.    <br> <a name="num2"></a><a href="#nu2"><sup>2</sup></a> D&auml;mmert, Lucia, "From public security to citizen security in Chile", in Bailey, John & D&auml;mmert, Lucia (eds.), Public security and police reform in the Americas, University of Pittsburgh Press, Pittsburgh, 2006, p. 59.    <br> <a name="num3"></a><a href="#nu3"><sup>3</sup></a> La vigilancia comunitaria es un enfoque preventivo basado en el concepto de que la sociedad es la primera l&iacute;nea de defensa contra el crimen y la inseguridad. Ayuda a los ciudadanos a adoptar esta posici&oacute;n por medio de acciones tales como actividades barriales contra el crimen (por ejemplo, grupos de vigilancia), cooperaci&oacute;n con la polic&iacute;a (por ejemplo, concejos de seguridad conjuntos) e iniciativas para abordar las causas de la criminalidad (por ejemplo, por medio de centros juveniles, seminarios sobre violencia dom&eacute;stica y mejoras en el alumbrado p&uacute;blico). Ver Morash, Merry & Ford, J. Kevin, The move to community policing, SAGE, Thousand Oaks, CA, 2002.    <br> <a name="num4"></a><a href="#nu4"><sup>4</sup></a> Waldmann, Peter (ed.), Justicia en la calle, Biblioteca Jur&iacute;dica Dike, Medell&iacute;n, 1996; Fuentes, Claudio, Contesting the iron fist: advocacy networks in police violence in democratic Argentina and Chile, Routledge, New York, 2005; Hinton, Mercedes, The State in the streets: police and politics in Argentina and Brazil, Lynne Rienner Books, Boulder, 2006.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <a name="num5"></a><a href="#nu5"><sup>5</sup></a> Bailey, John &amp; Godson, Roy (eds.), Organized crime and democratic governability: Mexico and the U.S.-Mexican Borderlands, University of Pittsburgh Press, Pittsburgh, 2000; Chevigny, Paul, Edge  of the knife: police violence in the Americas, The New Press, New York, 1995; Fr&uuml;hling, Hugo &amp; Tulchin Joseph (con Heather Golding) (eds.), Crime and violence in Latin America: citizen security and the State, Woodrow Wilson Center Press, Washington, 2003; Bailey &amp; D&auml;mmert, Public security&hellip;, &oacute;p. cit. Se encuentran algunas excepciones en Bobbea, Lilian (ed.), Entre el crimen y el castigo: seguridad ciudadana y control democr&aacute;tico en Am&eacute;rica Latina y el Caribe, Nueva Sociedad, Caracas, 2003.    <br> <a name="num6"></a><a href="#nu6"><sup>6</sup></a> Ver Mesquita Neto, Paulo, "Public private partnerships for police reform in Brazil", in Bailey & D&auml;mmert, Public security..., &oacute;p. cit., pp. 45-57.    <br> <a name="num7"></a><a href="#nu7"><sup>7</sup></a> Simposio Ejecutivo Internacional de Polic&iacute;a, la Polic&iacute;a y la Comunidad, Informe a la d&eacute;cima reuni&oacute;n anual, IPES, Nueva York, 2003.    <br> <a name="num8"></a><a href="#nu8"><sup>8</sup></a> En el contexto brasile&ntilde;o, ver Hagopian, Frances, "Traditional politics against State transformation in Brazil", in Migdal, Joel; Kohli, Atul & Shue, Vivienne (eds.), State power and social forces: domination and transformations in the third world, Cambridge University Press, Cambridge, 1994, pp. 55-56; en otros contextos, ver Bratton, Michael, "Peasant State relations in post-colonial Africa", in Migdal, Kohli & Shue, ib&iacute;d., pp. 251-252; Migdal, Joel, Strong society, weak States: State-society relations and State capabilities in the third world, Princeton University Press, Princeton, 1989.    <br> <a name="num9"></a><a href="#nu9"><sup>9</sup></a> Kurtz, Marcus, "Free markets and democratic consolidation in Chile: the national politics of rural transformation", Politics and Society, 27, 1999, pp. 294-295; Baiocchi, Gianpaolo, "Radicals in power", in Baiocchi, Gianpaolo (ed.), Radicals in power: The Workers' Party (PT) and experiments in urban democracy in Brazil, Zed Books, London, pp. 7-11; Putnam, Robert, Making democracy work: civic traditions in modern Italy, Princeton University Press, Princeton, 1993.    <br> <a name="num10"></a><a href="#nu10"><sup>10</sup></a> Tendler, Judith, Good government in the tropics, Johns Hopkins University Press, Baltimore, 1997, pp. 13-16.    <br> <a name="num11"></a><a href="#nu11"><sup>11</sup></a> Ostrom, Elinor, "Crossing the great divide: coproduction, synergy, and development", en Evans, Peter & Ostrom, Elinor (eds.), State society synergy, University of California Press, Berkeley, 1997, pp. 85-112.    <br> <a name="num12"></a><a href="#nu12"><sup>12</sup></a> Ostrom, Elinor, "Crossing the great divide: coproduction, synergy, and development", World Development, 24 june 1996, pp. 1073-1087.    <br> <a name="num13"></a><a href="#nu13"><sup>13</sup></a> Paley, Julia, Marketing democracy: power and social movements in post-dictatorship Chile, University of California Press, Berkeley, 2001; Greaves, Edward F., "Municipality and community building in Chile: building imagined civic communities and its impact on the political", Politics and Society, 32, (2), pp. 203-230.    <br> <a name="num14"></a><a href="#nu14"><sup>14</sup></a> Kaufman, Robert & Nelson, Joan, "Introduction: the politics of social sector reform", in Kaufman & Nelson (eds.), Crucial needs, weak incentives. Social sector reform, democratization and globalization in Latin America, Johns Hopkins University Press & Woodrow Wilson Center Press, Baltimore & Washington, D.C., 2004, pp. 24, 31.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <a name="num15"></a><a href="#nu15"><sup>15</sup></a> Ib&iacute;d., p. 26; ver tambi&eacute;n, Boone, Catherine, "States and ruling classes in Africa", in Migdal, Kohli & Shue, State power..., &oacute;p. cit., pp. 131-132.    <br> <a name="num16"></a><a href="#nu16"><sup>16</sup></a> Ver Hinton y colaboradores en Bailey & D&auml;mmert, Public security..., &oacute;p. cit.; Hilderbrand, Mary & Grindle, Merilee S., "Building sustainable capacity in the public sector: what can be done?", in Grindle, Merilee S. (ed.), Getting good government: capacity building in the public sectors of developing countries, Harvard Institute for International Development, Cambridge, 1997, pp. 46-48.    <br> <a name="num17"></a><a href="#nu17"><sup>17</sup></a> Fox, Jonathan, "How does civil society thicken?: the political construction of social capital in rural Mexico", World Development, 24 june 1996, p. 1096.    <br> <a name="num18"></a><a href="#nu18"><sup>18</sup></a> Kaufman & Nelson, "Introduction: the politics...", &oacute;p. cit., p. 12; Grindle, Merilee S., Audacious reforms: institutional invention and democracy in Latin America, Johns Hopkins University Press, Baltimore, 2000; Grindle, Merilee S., Despite the odds: the contentious politics of education reform, Princeton University Press, Princeton, 2004, pp. 19-20; sobre el papel de la pol&iacute;tica del gobierno y el control por parte del legislativo en El Salvador, ver Amaya, Edgardo Alberto, "Security policies in El Salvador, 1992-2002", in Bailey & D&auml;mmert, Public security..., &oacute;p. cit., pp. 144-145. Sobre Chile, ver D&auml;mmert, "From public security...", &oacute;p. cit., pp. 58-74..    <br> <a name="num19"></a><a href="#nu19"><sup>19</sup></a> Ver Cruz, Jos&eacute; Miguel, "Violence, insecurity, and elite maneuvering in El Salvador", in Bailey & D&auml;mmert, Public security..., &oacute;p. cit., p. 167; sobre M&eacute;xico, ver Rowland, Allison M., "Local responses to public insecurity in Mexico", in Bailey & D&auml;mmert, ib&iacute;d., pp. 75-89, 191-201.    <br> <a name="num20"></a><a href="#nu20"><sup>20</sup></a> Ver Marenin, Otwin, Policing change, changing police: international perspectives, Garland Publishing, New York, 1996; Bayley, David H., Police for the future, Oxford University Press, New York, 1994.    <br> <a name="num21"></a><a href="#nu21"><sup>21</sup></a> Sobre participaci&oacute;n c&iacute;vica, ver De Francisco Z., Gonzalo, "Armed conflict and public security in Colombia", in Bailey & D&auml;mmert, Public security..., &oacute;p. cit., pp. 108, 94-110; Llorente, Mar&iacute;a Victoria, "Demilitarization in a war zone", in Bailey & D&auml;mmert, ib&iacute;d., pp. 111-131; Amaya, "Security policies...", &oacute;p. cit., pp. 132-147; Rowland, "Local responses...", &oacute;p. cit., pp. 187-204; sobre Brasil, Argentina y Chile, ver Smulovitz, Catalina, "Policiamento comunitario en Argentina, Brasil y Chile: lecciones de una experiencia incipiente", en Bobbea, Entre el crimen y el castigo..., &oacute;p. cit., pp. 87-117.    <br> <a name="num22"></a><a href="#nu22"><sup>22</sup></a> Ungar, Mark, Elusive reform: democracy and the rule of law in Latin America, Lynne Rienner Press, Boulder, 2002; Desmond Arias, Enrique, "Faith in our neighbors: networks and social order in three Brazilian favelas", Latin American Politics and Society, 2004, 46, pp. 1-38.    <br> <a name="num23"></a><a href="#nu23"><sup>23</sup></a> Carlos Chinchilla, director ejecutivo, Comunidad m&aacute;s Segura; entrevistas con el autor, julio de 2003 y junio de 2004.    <br> <a name="num24"></a><a href="#nu24"><sup>24</sup></a> El porcentaje de muertes asociadas a las pandillas oscila entre el 13% y 25%. Ver tambi&eacute;n, Reddy, Shravanti, "Honduran government complicit in the murder of street children", Digital Freedom Network, 17 december 2002; Editorial "Edad punible", La Prensa, 26 de enero de 2003; y "San Pedro Sula, como en zona de guerra", La Prensa, 13 de febrero de 2003.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <a name="num25"></a><a href="#nu25"><sup>25</sup></a> Ram&oacute;n Custodio, Comisionado Nacional de Derechos Humanos; entrevista con el autor, 4 de julio de 2005.    <br> <a name="num26"></a><a href="#nu26"><sup>26</sup></a> Subcomisionada Mar&iacute;a Luisa Borjas, exjefe de la UAI; entrevista con el autor, Tegucigalpa, 18 de julio de 2003. Miembros de la alta jerarqu&iacute;a policial exigieron que se tomara acci&oacute;n legal en su contra por "manchar y causar deterioro irreparable a la imagen del pa&iacute;s" en el extranjero. "Oficiales enfilan 'bater&iacute;a' contra Borjas", 23 de junio de 2002.    <br> <a name="num27"></a><a href="#nu27"><sup>27</sup></a> "Comunidad m&aacute;s Segura ha rehabilitado a 2.500 mareros", La Prensa, 13 de octubre de 2003.    <br> <a name="num28"></a><a href="#nu28"><sup>28</sup></a> Rolando Carcomo Piura, comisario, Colonia Kennedy, Tegucigalpa; entrevista con el autor, 28 de junio de 2006.    <br> <a name="num29"></a><a href="#nu29"><sup>29</sup></a> Entrevistas con el autor, reuni&oacute;n de CMS, 29 de junio de 2005.    <br> <a name="num30"></a><a href="#nu30"><sup>30</sup></a> Reuni&oacute;n del comit&eacute; de seguridad, Choloma, 19 de febrero de 2004, con asistencia de aproximadamente veinte personas.    <br> <a name="num31"></a><a href="#nu31"><sup>31</sup></a> "Presidente Maduro inaugura programa 'Comunidad Segura' en Choloma, Cort&eacute;s", 3 de mayo de 2003, en <a href="http://www.casapresidencial.hn/seguridad" target="_blank">http://www.casapresidencial.hn/seguridad</a>..    <br> <a name="num32"></a><a href="#nu32"><sup>32</sup></a> Reina Grazo, Polic&iacute;a Nacional, La Ceiba, Comunidad m&aacute;s Segura; entrevista con el autor, 25 de febrero de 2004.    <br> <a name="num33"></a><a href="#nu33"><sup>33</sup></a> C&eacute;leo Santo Sosa, entrevista con el autor, Confite, Honduras, 25 de febrero de 2004.    <br> <a name="num34"></a><a href="#nu34"><sup>34</sup></a> Comisionado de Polic&iacute;a Jos&eacute; Roberto Romero Luna, viceministro de Seguridad; entrevista con el autor, 13 de julio de 2006.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <a name="num35"></a><a href="#nu35"><sup>35</sup></a> Conversaci&oacute;n con el presidente de la Asociaci&oacute;n de Residentes, 21 de julio de 2005. La reuni&oacute;n se realiz&oacute; en las oficinas de la Asociaci&oacute;n de Residentes, con presencia de otros residentes.    <br> <a name="num36"></a><a href="#nu36"><sup>36</sup></a> Conversaci&oacute;n con exl&iacute;deres comunitarios, 4 de julio de 2005, en oficina privada en un centro de servicios del gobierno cercano a la comunidad.    <br> <a name="num37"></a><a href="#nu37"><sup>37</sup></a> Entrevista del autor con soldado polic&iacute;a, 25 de julio de 2005.    <br> <a name="num38"></a><a href="#nu38"><sup>38</sup></a> Entrevista del autor con el presidente de la Asociaci&oacute;n de Residentes de Caval&atilde;o, 11 de julio de 2005.    <br> <a name="num39"></a><a href="#nu39"><sup>39</sup></a> Ib&iacute;d.    <br> <a name="num40"></a><a href="#nu40"><sup>40</sup></a> Entrevista del autor con el presidente de la Asociaci&oacute;n de Residentes de Formiga, 19 de julio de 2005.    <br> <a name="num41"></a><a href="#nu41"><sup>41</sup></a> Observaciones de una reuni&oacute;n de la polic&iacute;a en Formiga, 16 de julio de 2005.    <br> <a name="num42"></a><a href="#nu42"><sup>42</sup></a> Conversaci&oacute;n con un trabajador de una ONG, 8 de julio de 2005.    <br> <a name="num43"></a><a href="#nu43"><sup>43</sup></a> Entrevista del autor con el presidente de la Asociaci&oacute;n de Residentes de Formiga, 9 de julio de 2005.    <br> <a name="num44"></a><a href="#nu44"><sup>44</sup></a> Entrevista del autor con un cabo de la polic&iacute;a, 27 de julio de 2005.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <a name="num45"></a><a href="#nu45"><sup>45</sup></a> Entrevista del autor con S&eacute;rgio Marcolini, concejal de la ciudad de Niter&oacute;i, 12 de julio de 2005. Esta conversaci&oacute;n se llev&oacute; a cabo en la presencia de un asistente.    <br> <a name="num46"></a><a href="#nu46"><sup>46</sup></a> Entrevista del autor con residente de Ch&aacute;cara do Ceu, 17 de julio de 2005.    <br> <a name="num47"></a><a href="#nu47"><sup>47</sup></a> Conversaci&oacute;n con una mujer joven que trabaja en el programa Fica Vivo y vive en la comunidad, 24 de agosto de 2005.    <br> <a name="num48"></a><a href="#nu48"><sup>48</sup></a> Entrevista efectuada por un asistente de investigaci&oacute;n con una mujer residente de la comunidad, de aproximadamente treinta a&ntilde;os de edad, 15 de septiembre de 2005.    <br> <a name="num49"></a><a href="#nu49"><sup>49</sup></a> Conversaci&oacute;n con sargento, 17 de agosto de 2005.    <br> <a name="num50"></a><a href="#nu50"><sup>50</sup></a> Entrevistas del autor con cuatro polic&iacute;as, 17 de agosto de 2005.    <br> <a name="num51"></a><a href="#nu51"><sup>51</sup></a> Entrevista del autor con sargento, 17 de agosto de 2005.    <br> <a name="num53"></a><a href="#nu53"><sup>52</sup></a> Conversaci&oacute;n con un hombre joven residente de la comunidad y quien ocupa un cargo administrativo en Fica Vivo, 24 de agosto de 2005.    <br> <a name="num53"></a><a href="#nu53"><sup>53</sup></a> Conversaci&oacute;n con residente que administra una ONG, 24 de agosto de 2005. Esta reuni&oacute;n se realiz&oacute; con otro l&iacute;der del programa en las oficinas de la ONG.    <br> <a name="num54"></a><a href="#nu54"><sup>54</sup></a> Conversaci&oacute;n con una joven activista pol&iacute;tica, 24 de agosto de 2005.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <a name="num55"></a><a href="#nu55"><sup>55</sup></a> Conversaci&oacute;n con soldado polic&iacute;a, 26 de agosto de 2005.    <br> <a name="num56"></a><a href="#nu56"><sup>56</sup></a> Conversaci&oacute;n con sargento, 26 de agosto de 2005.    <br> <a name="num57"></a><a href="#nu57"><sup>57</sup></a> Conversaci&oacute;n con un l&iacute;der comunitario que trabaj&oacute; en el programa Fica Vivo en Morrodas Pedras, 25 de agosto de 2006.    <br> <a name="num58"></a><a href="#nu58"><sup>58</sup></a> Tendler, Good government..., &oacute;p. cit., pp. 148-149.    <br> <a name="num59"></a><a href="#nu59"><sup>59</sup></a> Hinton, The State in the streets..., &oacute;p. cit., pp. 85-87, 176-80; tambi&eacute;n ver Grindle, Despite the odds..., &oacute;p. cit., pp. 196-205.    <br> <a name="num60"></a><a href="#nu60"><sup>60</sup></a> Hillman, Richard & Cardozo de Da Silva, Elza, "Venezuelan political culture and democracy", trabajo presentado en una reuni&oacute;n de la Asociaci&oacute;n de Estudios del Caribe, 1998.    <br> <a name="num61"></a><a href="#nu61"><sup>61</sup></a> Tendler, Good government..., &oacute;p. cit., pp. 136-142; Evans, Peter, Embedded autonomy: States and industrial transformation, Princeton University Press, Princeton, 1995, pp. 51-70; Grindle, Despite the odds..., &oacute;p. cit., pp. 196-205; Lowden, Pamela, "Education reform in Colombia", in Kaufman & Nelson, Crucial needs..., &oacute;p. cit., p. 351.    <br> <a name="num62"></a><a href="#nu62"><sup>62</sup></a> Fox, "How does civil society thicken?...", &oacute;p. cit., pp. 1095-1096.    <br>   <hr>     <p><b>BIBLIOGRAPHY</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>1. Bailey, John &amp; Godson, Roy (eds.), <I>Organized crime and democratic governability: Mexico and the U.S.-Mexican Borderlands, </I>University of Pittsburgh Press, Pittsburgh, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0124-0579201300010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>2. Baiocchi, Gianpaolo, "Radicals in power", in Baiocchi, Gianpaolo (ed.), <I>Radicals in power: The Workers' Party (PT) and experiments in urban democracy in Brazil, </I>Zed Books, London.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0124-0579201300010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>3. Bayley, David H., <I>Police for the future, </I>Oxford University Press, New York, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0124-0579201300010000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>4. Bobbea, Lilian (ed.), <I>Entre el crimen y el castigo: seguridad ciudadana y control democr&aacute;tico en Am&eacute;rica Latina y el Caribe, </I>Nueva Sociedad, Caracas, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0124-0579201300010000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>5. Boone, Catherine, "States and ruling classes in Africa", in Migdal, Kohli &amp; Shue, <I>State power and social forces: domination and transformations in the third world, </I>Cambridge University Press, Cambridge, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0124-0579201300010000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>6. Bratton, Michael, "Peasant State relations in post-colonial Africa", in Migdal, Kohli &amp; Shue, <I>State power and social forces: domination and transformations in the third world, </I>Cambridge University Press, Cambridge, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0124-0579201300010000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>7. Chevigny, Paul, <I>Edge of the knife: police violence in the Americas, </I>The New Press, New York, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0124-0579201300010000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>8. Cruz, Jos&eacute; Miguel, "Violence, insecurity, and elite maneuvering in El Salvador", in Bailey, John &amp; D&auml;mmert, Lucia (eds.), <I>Public security and police reform in the Americas, </I>University of Pittsburgh Press, Pittsburgh, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S0124-0579201300010000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>9. D&auml;mmert, Lucia, "From public security to citizen security in Chile", in Bailey, John &amp; D&auml;mmert, Lucia (eds.), <I>Public security and police reform in the Americas, </I>University of Pittsburgh Press, Pittsburgh, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S0124-0579201300010000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>10. De Francisco Z., Gonzalo, "Armed conflict and public security in Colombia", in Bailey, John &amp; D&auml;mmert, Lucia (eds.), <I>Public security and police reform in the Americas, </I>University of Pittsburgh Press, Pittsburgh, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0124-0579201300010000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>11. Desmond Arias, Enrique, "Faith in our neighbors: networks and social order in three Brazilian favelas", <I>Latin American Politics and Society, </I>2004, <I>46,</I> pp. 1-38.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0124-0579201300010000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>12. Evans, Peter, <I>Embedded autonomy: States and industrial transformation, </I>Princeton University Press, Princeton, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0124-0579201300010000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>13. Fox, Jonathan, "How does civil society thicken?: the political construction of social capital in rural Mexico", <I>World Development, </I>24 june 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0124-0579201300010000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>14. Fr&uuml;hling, Hugo &amp; Tulchin Joseph (con Heather Golding) (eds.), <I>Crime and violence in Latin America: citizen security and the State, </I>Woodrow Wilson Center Press, Washington, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0124-0579201300010000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>15. Fuentes, Claudio, <I>Contesting the iron fist: advocacy networks in police violence in democratic Argentina and Chile, </I>Routledge, New York, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0124-0579201300010000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>16. Greaves, Edward F., "Municipality and community building in Chile: building imagined civic communities and its impact on the political", <I>Politics and Society, 32, </I>(2), pp. 203-230.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0124-0579201300010000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>17. Grindle, Merilee S., <I>Audacious reforms: institutional invention and democracy in Latin America,</I> Johns Hopkins University Press, Baltimore, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0124-0579201300010000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>18. Grindle, Merilee S., <I>Despite the odds: the contentious politics of education reform, </I>Princeton University Press, Princeton, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0124-0579201300010000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>19. Hagopian, Frances, "Traditional politics against State transformation in Brazil", in Migdal, Joel; Kohli, Atul &amp; Shue, Vivienne (eds.), <I>State power and social forces: domination and transformations in the third world, </I>Cambridge University Press, Cambridge, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000219&pid=S0124-0579201300010000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>20. Hilderbrand, Mary &amp; Grindle, Merilee S., "Building sustainable capacity in the public sector: what can be done?", in Grindle, Merilee S. (ed.), <I>Getting good government: capacity building in the public sectors of developing countries, </I>Harvard Institute for International Development, Cambridge, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000221&pid=S0124-0579201300010000200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>21. Hillman, Richard &amp; Cardozo de Da Silva, Elza, "Venezuelan political culture and democracy", trabajo presentado en una reuni&oacute;n de la Asociaci&oacute;n de Estudios del Caribe, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000223&pid=S0124-0579201300010000200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>22. Hinton, Mercedes, <I>The State in the streets: police and politics in Argentina and Brazil, </I>Lynne Rienner Books, Boulder, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000225&pid=S0124-0579201300010000200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>23. Kaufman, Robert &amp; Nelson, Joan, "Introduction: the politics of social sector reform", in Kaufman &amp; Nelson (eds.), <I>Crucial needs, weak incentives. Social sector reform, democratization and globalization in Latin America</I>, Johns Hopkins University Press &amp; Woodrow Wilson Center Press, Baltimore &amp; Washington, D.C., 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000227&pid=S0124-0579201300010000200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>24. Kurtz, Marcus, "Free markets and democratic consolidation in Chile: the national politics of rural transformation", <I>Politics and Society, 27, </I>1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000229&pid=S0124-0579201300010000200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>25. Llorente, Mar&iacute;a Victoria, "Demilitarization in a war zone", in Bailey, John &amp; D&auml;mmert, Lucia (eds.), <I>Public security and police reform in the Americas, </I>University of Pittsburgh Press, Pittsburgh, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000231&pid=S0124-0579201300010000200025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>26. Lowden, Pamela, "Education reform in Colombia: the elusive quest for effectiveness", in Kaufman, Robert &amp; Nelson, Joan, <I>Crucial needs, weak incentives. Social sector reform, democratization and globalization in Latin America</I>, Johns Hopkins University Press &amp; Woodrow Wilson Center Press, Baltimore &amp; Washington, D.C., 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000233&pid=S0124-0579201300010000200026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>27. Marenin, Otwin, <I>Policing change, changing police: international perspectives, </I>Garland Publishing, New York, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000235&pid=S0124-0579201300010000200027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>28. Maya, Edgardo Alberto, "Security policies in El Salvador, 1992-2002", in Bailey, John &amp; D&auml;mmert, Lucia (eds.), <I>Public security and police reform in the Americas, </I>University of Pittsburgh Press, Pittsburgh, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000237&pid=S0124-0579201300010000200028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>29. Mesquita Neto, Paulo, "Public private partnerships for police reform in Brazil", in Bailey, John &amp; D&auml;mmert, Lucia (eds.), <I>Public security and police reform in the Americas, </I>University of Pittsburgh Press, Pittsburgh, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000239&pid=S0124-0579201300010000200029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>30. Migdal, Joel, <I>Strong society, weak States: State-society relations and State capabilities in the third world, </I>Princeton University Press, Princeton, 1989.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000241&pid=S0124-0579201300010000200030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>31. Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud (OPS), <I>Violence, a growing problem for public health, </I>OPS, Washington, D.C., 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000243&pid=S0124-0579201300010000200031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>32. Ostrom, Elinor, "Crossing the great divide: coproduction, synergy, and development", en Evans, Peter &amp; Ostrom, Elinor (eds.), <I>State society synergy, </I>University of California Press, Berkeley, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000245&pid=S0124-0579201300010000200032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>33. Ostrom, Elinor, "Crossing the great divide: coproduction, synergy, and development", <I>World Development, </I>24 june 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000247&pid=S0124-0579201300010000200033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>34. Paley, Julia, <I>Marketing democracy: power and social movements in post-dictatorship Chile, </I>University of California Press, Berkeley, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000249&pid=S0124-0579201300010000200034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>35. Putnam, Robert, <I>Making democracy work: civic traditions in modern Italy, </I>Princeton University Press, Princeton, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000251&pid=S0124-0579201300010000200035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>36. Reddy, Shravanti, "Honduran government complicit in the murder of street children", <I>Digital Freedom Network, </I>17 december 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000253&pid=S0124-0579201300010000200036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>37. Rowland, Allison M., "Local responses to public insecurity in Mexico", in Bailey, John &amp; D&auml;mmert, Lucia (eds.), <I>Public security and police reform in the Americas, </I>University of Pittsburgh Press, Pittsburgh, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000255&pid=S0124-0579201300010000200037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>38. Smulovitz, Catalina, "Policiamento comunitario en Argentina, Brasil y Chile: lecciones de una experiencia incipiente", en Bobbea, Lilian (ed.), <I>Entre el crimen y el castigo: seguridad ciudadana y control democr&aacute;tico en Am&eacute;rica Latina y el Caribe, </I>Nueva Sociedad, Caracas, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000257&pid=S0124-0579201300010000200038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>39. Tendler, Judith, <I>Good government in the tropics, </I>Johns Hopkins University Press, Baltimore, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000259&pid=S0124-0579201300010000200039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>40. Ungar, Mark, <I>Elusive reform: democracy and the rule of law in Latin America, </I>Lynne Rienner Press, Boulder, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000261&pid=S0124-0579201300010000200040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>41. Waldmann, Peter (ed.), <I>Justicia en la calle, </I>Biblioteca Jur&iacute;dica Dike, Medell&iacute;n, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000263&pid=S0124-0579201300010000200041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bailey]]></surname>
<given-names><![CDATA[John]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Godson]]></surname>
<given-names><![CDATA[Roy]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Organized crime and democratic governability: Mexico and the U.S.-Mexican Borderlands]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Pittsburgh ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[University of Pittsburgh Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Baiocchi]]></surname>
<given-names><![CDATA[Gianpaolo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA["Radicals in power", in Baiocchi, Gianpaolo (ed.), Radicals in power: The Workers' Party (PT) and experiments in urban democracy in Brazil]]></source>
<year></year>
<publisher-loc><![CDATA[London ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Zed Books]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bayley]]></surname>
<given-names><![CDATA[David H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Police for the future]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oxford University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bobbea]]></surname>
<given-names><![CDATA[Lilian]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Entre el crimen y el castigo: seguridad ciudadana y control democrático en América Latina y el Caribe]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Caracas ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Nueva Sociedad]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Boone]]></surname>
<given-names><![CDATA[Catherine]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[States and ruling classes in Africa]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Migdal]]></surname>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kohli]]></surname>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Shue]]></surname>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[State power and social forces: domination and transformations in the third world]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cambridge University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bratton]]></surname>
<given-names><![CDATA[Michael]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Peasant State relations in post-colonial Africa]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Migdal]]></surname>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kohli]]></surname>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Shue]]></surname>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[State power and social forces: domination and transformations in the third world]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cambridge University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Chevigny]]></surname>
<given-names><![CDATA[Paul]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Edge of the knife: police violence in the Americas]]></source>
<year>1995</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[The New Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cruz]]></surname>
<given-names><![CDATA[José Miguel]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Violence, insecurity, and elite maneuvering in El Salvador]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Bailey]]></surname>
<given-names><![CDATA[John]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dämmert]]></surname>
<given-names><![CDATA[Lucia]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Public security and police reform in the Americas]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[Pittsburgh ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[University of Pittsburgh Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dämmert]]></surname>
<given-names><![CDATA[Lucia]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[From public security to citizen security in Chile]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Bailey]]></surname>
<given-names><![CDATA[John]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dämmert]]></surname>
<given-names><![CDATA[Lucia]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Public security and police reform in the Americas]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[Pittsburgh ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[University of Pittsburgh Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[De Francisco Z.]]></surname>
<given-names><![CDATA[Gonzalo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Armed conflict and public security in Colombia]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Bailey]]></surname>
<given-names><![CDATA[John]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dämmert]]></surname>
<given-names><![CDATA[Lucia]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Public security and police reform in the Americas]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[Pittsburgh ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[University of Pittsburgh Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Desmond Arias]]></surname>
<given-names><![CDATA[Enrique]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Faith in our neighbors: networks and social order in three Brazilian favelas]]></article-title>
<source><![CDATA[Latin American Politics and Society]]></source>
<year>2004</year>
<volume>46</volume>
<page-range>1-38</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Evans]]></surname>
<given-names><![CDATA[Peter]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Embedded autonomy: States and industrial transformation]]></source>
<year>1995</year>
<publisher-loc><![CDATA[Princeton ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Princeton University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fox]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jonathan]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[How does civil society thicken?: the political construction of social capital in rural Mexico]]></source>
<year>24 j</year>
<month>un</month>
<day>e </day>
<publisher-name><![CDATA[World Development]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Frühling]]></surname>
<given-names><![CDATA[Hugo]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tulchin]]></surname>
<given-names><![CDATA[Joseph]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Golding]]></surname>
<given-names><![CDATA[Heather]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Crime and violence in Latin America: citizen security and the State]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Woodrow Wilson Center Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fuentes]]></surname>
<given-names><![CDATA[Claudio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Contesting the iron fist: advocacy networks in police violence in democratic Argentina and Chile]]></source>
<year>2005</year>
<publisher-loc><![CDATA[RoutledgeNew York ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<label>16</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Greaves]]></surname>
<given-names><![CDATA[Edward F]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Municipality and community building in Chile: building imagined civic communities and its impact on the political]]></article-title>
<source><![CDATA[Politics and Society]]></source>
<year></year>
<volume>32</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>203-230</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<label>17</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Grindle]]></surname>
<given-names><![CDATA[Merilee S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Audacious reforms: institutional invention and democracy in Latin America]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Baltimore ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Johns Hopkins University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<label>18</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Grindle]]></surname>
<given-names><![CDATA[Merilee S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Despite the odds: the contentious politics of education reform]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Princeton ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Princeton University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<label>19</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hagopian]]></surname>
<given-names><![CDATA[Frances]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Traditional politics against State transformation in Brazil]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Migdal]]></surname>
<given-names><![CDATA[Joel]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kohli]]></surname>
<given-names><![CDATA[Atul]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Shue]]></surname>
<given-names><![CDATA[Vivienne]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[State power and social forces: domination and transformations in the third world]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cambridge University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<label>20</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hilderbrand]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mary]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Grindle]]></surname>
<given-names><![CDATA[Merilee S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Building sustainable capacity in the public sector: what can be done?]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Grindle]]></surname>
<given-names><![CDATA[Merilee S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Getting good government: capacity building in the public sectors of developing countries]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Harvard Institute for International Development]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<label>21</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hillman]]></surname>
<given-names><![CDATA[Richard]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cardozo de Da Silva]]></surname>
<given-names><![CDATA[Elza]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Venezuelan political culture and democracy]]></source>
<year>1998</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<label>22</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hinton]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mercedes]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The State in the streets: police and politics in Argentina and Brazil]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[Boulder ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Lynne Rienner Books]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<label>23</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kaufman]]></surname>
<given-names><![CDATA[Robert]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Nelson]]></surname>
<given-names><![CDATA[Joan]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Introduction: the politics of social sector reform]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Kaufman]]></surname>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Nelson]]></surname>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Crucial needs, weak incentives. Social sector reform, democratization and globalization in Latin America]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Baltimore^eD.C.Washington D.C.]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Johns Hopkins University Press & Woodrow Wilson Center Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<label>24</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kurtz]]></surname>
<given-names><![CDATA[Marcus]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Free markets and democratic consolidation in Chile: the national politics of rural transformation]]></article-title>
<source><![CDATA[Politics and Society]]></source>
<year>1999</year>
<volume>27</volume>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<label>25</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Llorente]]></surname>
<given-names><![CDATA[María Victoria]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Demilitarization in a war zone]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Bailey]]></surname>
<given-names><![CDATA[John]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dämmert]]></surname>
<given-names><![CDATA[Lucia]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Public security and police reform in the Americas]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[Pittsburgh ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[University of Pittsburgh Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<label>26</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lowden]]></surname>
<given-names><![CDATA[Pamela]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Education reform in Colombia: the elusive quest for effectiveness]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Kaufman]]></surname>
<given-names><![CDATA[Robert]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Nelson]]></surname>
<given-names><![CDATA[Joan]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Crucial needs, weak incentives. Social sector reform, democratization and globalization in Latin America]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Baltimore^eD.C.Washington D.C.]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Johns Hopkins University Press & Woodrow Wilson Center Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<label>27</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Marenin]]></surname>
<given-names><![CDATA[Otwin]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Policing change, changing police: international perspectives]]></source>
<year>1996</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Garland Publishing]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<label>28</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Maya]]></surname>
<given-names><![CDATA[Edgardo Alberto]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Security policies in El Salvador, 1992-2002]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Bailey]]></surname>
<given-names><![CDATA[John]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dämmert]]></surname>
<given-names><![CDATA[Lucia]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Public security and police reform in the Americas]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[Pittsburgh ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[University of Pittsburgh Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<label>29</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mesquita Neto]]></surname>
<given-names><![CDATA[Paulo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Public private partnerships for police reform in Brazil]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Bailey]]></surname>
<given-names><![CDATA[John]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dämmert]]></surname>
<given-names><![CDATA[Lucia]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Public security and police reform in the Americas]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[Pittsburgh ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[University of Pittsburgh Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<label>30</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Migdal]]></surname>
<given-names><![CDATA[Joel]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Strong society, weak States: State-society relations and State capabilities in the third world]]></source>
<year>1989</year>
<publisher-loc><![CDATA[Princeton ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Princeton University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<label>31</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>Organización Panamericana de la Salud (OPS)</collab>
<source><![CDATA[Violence, a growing problem for public health]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington^eD.C. D.C.]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[OPS]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B32">
<label>32</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ostrom]]></surname>
<given-names><![CDATA[Elinor]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Crossing the great divide: coproduction, synergy, and development]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Evans]]></surname>
<given-names><![CDATA[Peter]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ostrom]]></surname>
<given-names><![CDATA[Elinor]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[State society synergy]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Berkeley ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[University of California Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B33">
<label>33</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ostrom]]></surname>
<given-names><![CDATA[Elinor]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Crossing the great divide: coproduction, synergy, and development]]></source>
<year>24 j</year>
<month>un</month>
<day>e </day>
<publisher-name><![CDATA[World Development]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B34">
<label>34</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Paley]]></surname>
<given-names><![CDATA[Julia]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Marketing democracy: power and social movements in post-dictatorship Chile]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[Berkeley ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[University of California Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B35">
<label>35</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Putnam]]></surname>
<given-names><![CDATA[Robert]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Making democracy work: civic traditions in modern Italy]]></source>
<year>1993</year>
<publisher-loc><![CDATA[Princeton ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Princeton University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B36">
<label>36</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Reddy]]></surname>
<given-names><![CDATA[Shravanti]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Honduran government complicit in the murder of street children]]></source>
<year>17 d</year>
<month>ec</month>
<day>em</day>
<publisher-name><![CDATA[Digital Freedom Network]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B37">
<label>37</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rowland]]></surname>
<given-names><![CDATA[Allison M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Local responses to public insecurity in Mexico]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Bailey]]></surname>
<given-names><![CDATA[John]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dämmert]]></surname>
<given-names><![CDATA[Lucia]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Public security and police reform in the Americas]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[Pittsburgh ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[University of Pittsburgh Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B38">
<label>38</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Smulovitz]]></surname>
<given-names><![CDATA[Catalina]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Policiamento comunitario en Argentina, Brasil y Chile: lecciones de una experiencia incipiente]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Bobbea]]></surname>
<given-names><![CDATA[Lilian]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Entre el crimen y el castigo: seguridad ciudadana y control democrático en América Latina y el Caribe]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Caracas ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Nueva Sociedad]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B39">
<label>39</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Tendler]]></surname>
<given-names><![CDATA[Judith]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Good government in the tropics]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Baltimore ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Johns Hopkins University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B40">
<label>40</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ungar]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mark]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Elusive reform: democracy and the rule of law in Latin America]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-name><![CDATA[Lynne Rienner Press, Boulder]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B41">
<label>41</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Waldmann]]></surname>
<given-names><![CDATA[Peter]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Justicia en la calle]]></source>
<year>1996</year>
<publisher-loc><![CDATA[Medellín ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Biblioteca Jurídica Dike]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
