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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Fernán E. González González. Poder y violencia en Colombia. Bogotá: Odecofi, Cinep, 2014]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p align="center"><font size="4" face="verdana"><b>Fern&aacute;n E. Gonz&aacute;lez Gonz&aacute;lez. <I>Poder y violencia en Colombia</I>.    <br>  Bogot&aacute;: Odecofi, Cinep, 2014</b></font></p>      <p align="center"><b>Luis Enrique Ruiz Gonz&aacute;lez</b><Sup>*</Sup></p>      <p><sup>*</sup> Polit&oacute;logo y abogado de la Universidad del Rosario. Investigador en el Observatorio de Restituci&oacute;n y Regulaci&oacute;n de Derechos de Propiedad Agraria.</p>  <hr>      <p>En <I>Poder y violencia en Colombia</I>, el padre Fern&aacute;n Gonz&aacute;lez presenta el documento m&aacute;s acabado, hasta ahora, de su trabajo en torno a las particularidades de la construcci&oacute;n del Estado en Colombia y la noci&oacute;n de "presencia diferenciada del Estado" (p. 29).</p>      <p>El prop&oacute;sito que gu&iacute;a el libro es enunciado por Gonz&aacute;lez desde sus primeras p&aacute;ginas: abordar "el an&aacute;lisis del proceso hist&oacute;rico de la formaci&oacute;n del Estado colombiano para estudiar el papel que ha desempe&ntilde;ado la Violencia en la configuraci&oacute;n del Estado colombiano" (p. 32).</p>      <p>Un aspecto conceptual fundamental utilizado por Gonz&aacute;lez, que proviene de todo el marco anal&iacute;tico y metodol&oacute;gico, se refiere a su propuesta de "una mirada interactiva y multiescalar del conflicto armado y la construcci&oacute;n del Estado en Colombia" (p. 28). En primer lugar, esta "mirada" se enfoca en las particularidades de los territorios, sus aspectos sociales, pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos espec&iacute;ficos y la manera como estos conducen a una din&aacute;mica determinada de la violencia, del conflicto armado y del proceso pol&iacute;tico. De la mano del trabajo que Gonz&aacute;lez ha desempe&ntilde;ado en el Cinep<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup> y en el Odecofi,<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup> esta postura interactiva analiza los obst&aacute;culos y las potencialidades que ofrecen los territorios para el establecimiento o fortalecimiento de las instituciones democr&aacute;ticas en Colombia.</p>      <p>En segundo lugar, estos elementos que, en l&iacute;nea con la propuesta anal&iacute;tica de Odecofi, Gonz&aacute;lez denomina elementos estructurales son relacionados con factores subjetivos, es decir, con interpretaciones, valoraciones y marcos ideol&oacute;gicos de las personas y los grupos sociales frente a las tensiones existentes entre la configuraci&oacute;n de sus territorios (localidades y regiones) y su grado de integraci&oacute;n mediante el sistema pol&iacute;tico.</p>      <p>En cuanto a la metodolog&iacute;a, Gonz&aacute;lez sugiere una perspectiva te&oacute;rica interdisciplinaria que va desde la Antropolog&iacute;a y la Sociolog&iacute;a Pol&iacute;tica y pasa por la Historia Pol&iacute;tica y la Ciencia Pol&iacute;tica, en aras de construir un acervo te&oacute;rico-conceptual bastante s&oacute;lido para un objeto de estudio tan general y complejo como el proceso de construcci&oacute;n del Estado. Asimismo, en atenci&oacute;n a la idea de mirada multiescalar, se vale de los estudios de caso desarrollados por investigadores nacionales que identificaron variados poderes en las localidades y regiones del pa&iacute;s, con sus determinantes sociales, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas, los cuales conducen a diversas formas de interacci&oacute;n y articulaci&oacute;n con las instituciones del orden central y a la mencionada presencia diferenciada del Estado en esos territorios.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las particularidades de los territorios son presentadas a partir de las investigaciones de autores nacionales con estudios de caso como el del suroccidente colombiano (Te&oacute;filo V&aacute;squez), el oriente colombiano (Omar Guti&eacute;rrez), el Urab&aacute; antioque&ntilde;o (Clara In&eacute;s Aramburo), el Bajo Putumayo (Mar&iacute;a Clara Torres), el oriente antioque&ntilde;o (Clara In&eacute;s Garc&iacute;a) y C&oacute;rdoba (Gloria Isabel Ocampo).</p>      <p>La revisi&oacute;n de los principales autores sobre la formaci&oacute;n del Estado moderno europeo le permite a Gonz&aacute;lez discutir las limitaciones y precauciones que se deben tener en cuenta a la hora de utilizarlos como referentes para la descripci&oacute;n y el an&aacute;lisis de la formaci&oacute;n del Estado en Colombia e, incluso, en Iberoam&eacute;rica. De este modo, critica la idealizaci&oacute;n que ha tenido este modelo de formaci&oacute;n del Estado, con pleno dominio directo sobre su territorio y la presentaci&oacute;n de esa trayectoria de consolidaci&oacute;n estatal como aquella que debe ser transitada por las dem&aacute;s sociedades.</p>      <p>El autor advierte los alcances limitados de las diversas posturas sobre la caracterizaci&oacute;n del Estado colombiano &mdash;como Estado "fallido" o "en v&iacute;as de colapso"&mdash;, pues parten del modelo ideal del Estado moderno europeo y pierden de vista que las dificultades y limitaciones del proceso de formaci&oacute;n del Estado colombiano obedecen a una trayectoria de construcci&oacute;n estatal distinta. Otro aspecto que, afirma Gonz&aacute;lez, se pierde de vista en ese modelo "ideal" de construcci&oacute;n estatal es aquel en el que esa "ausencia de Estado" no significa un vac&iacute;o de poder, porque, con base en la propuesta de Mery Rold&aacute;n (1989), pueden existir mecanismos locales propios de control social y organizaci&oacute;n pol&iacute;tica que se articulan o no, en diversos grados, con el poder central.</p>      <p>El aparato te&oacute;rico y la revisi&oacute;n de la literatura de Gonz&aacute;lez se presentan de acuerdo con los cuatro elementos que componen el proceso de formaci&oacute;n del Estado, seg&uacute;n autores como Tilly y Elias: a) la integraci&oacute;n territorial; b) la integraci&oacute;n de estratos sociales y &eacute;lites regionales y locales; c) la centralizaci&oacute;n pol&iacute;tica, y d) la construcci&oacute;n simb&oacute;lica del Estado. La integraci&oacute;n territorial se refiere al proceso de incorporaci&oacute;n de territorios que se encuentran bajo el control de otras unidades pol&iacute;ticas rivales por medio de las guerras, las alianzas o las rutas comerciales; no son adscripciones nominales del territorio, sino verdaderas interdependencias de ciudades centrales y dem&aacute;s regiones, villas y pueblos que componen su entorno.</p>      <p>El mismo &aacute;mbito de construcci&oacute;n territorial del Estado dio pie a la integraci&oacute;n de estratos y clases sociales y a la transformaci&oacute;n de la preponderancia de unas clases sociales sobre otras. La importancia creciente de una econom&iacute;a monetaria asociada con la industrializaci&oacute;n signific&oacute; una afectaci&oacute;n de la estructura existente entre la Corona, los nobles y los burgueses. Los ejercicios que los reyes dirig&iacute;an a la ampliaci&oacute;n territorial de su dominio iban acompa&ntilde;ados de la definici&oacute;n de relaciones con los grupos de poder, hasta ese momento bajo dominio de alg&uacute;n rey o se&ntilde;or territorial rival. La salvedad recurrente de Gonz&aacute;lez es valiosa: no es que las conductas de los reyes se dirigieran premeditadamente a la construcci&oacute;n de toda esa organizaci&oacute;n pol&iacute;tica llamada Estado, sino que los esfuerzos de la guerra y la confrontaci&oacute;n entre poderes rivales impon&iacute;an a estos se&ntilde;ores territoriales la necesidad de recursos como el capital extra&iacute;do de las clases sociales que lo producen y de la coerci&oacute;n necesaria para defenderse.</p>      <p>El tercer proceso &mdash;la centralizaci&oacute;n pol&iacute;tica&mdash; alude a la preponderancia de ciudades centrales que orientan las relaciones pol&iacute;ticas y a la posibilidad de que estas tuvieran un dominio directo sobre el resto del territorio. Esta centralizaci&oacute;n o el establecimiento de dominio directo abarca la remoci&oacute;n o cooptaci&oacute;n de aquellos intermediarios del poder real en los territorios y su sustituci&oacute;n por una burocracia que subordina aquellos poderes.</p>      <p>Por &uacute;ltimo, a partir de autores como Pierre Bourdieu y Philip Abrams, sostiene que la construcci&oacute;n simb&oacute;lica del Estado enmarca la legitimaci&oacute;n del ejercicio de la autoridad estatal, en especial, de la coerci&oacute;n y de la tributaci&oacute;n, mediante la despersonalizaci&oacute;n del poder, la profesionalizaci&oacute;n de una burocracia dirigida a la administraci&oacute;n "de lo p&uacute;blico" y a la centralizaci&oacute;n en la producci&oacute;n del Derecho, por ejemplo. La construcci&oacute;n simb&oacute;lica da lugar al prop&oacute;sito estatal &mdash;algunas veces m&aacute;s expl&iacute;cito que otras&mdash; de la homogeneizaci&oacute;n cultural de su poblaci&oacute;n, incluidos la lengua, el sistema educativo, la simbolog&iacute;a patria, etc.</p>      <p>La revisi&oacute;n de Gonz&aacute;lez sobre el papel de la violencia en la construcci&oacute;n del Estado moderno europeo tambi&eacute;n discute los alcances de trasplantar, sin condicionamientos, el rol que desempe&ntilde;aron las guerras internacionales en la consolidaci&oacute;n de Estados como el ingl&eacute;s, el franc&eacute;s y el prusiano. Con fundamento en el modelo de Tilly, la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica que denominamos Estado, en t&eacute;rminos modernos, surge por una combinaci&oacute;n determinada de capital y coerci&oacute;n, necesarios para afrontar las guerras internacionales que conducen, sin premeditaci&oacute;n, a cierta centralizaci&oacute;n pol&iacute;tica y homogenizaci&oacute;n social. Sin embargo, Gonz&aacute;lez anota que, luego de la instauraci&oacute;n de Estados en el mundo, ya no correspondi&oacute; a la presencia de aquellas condiciones "internas", sino a una versi&oacute;n nominal de adopci&oacute;n del modelo del Estado-Naci&oacute;n que prescind&iacute;a de las condiciones y tensiones internas, esenciales en la trayectoria de consolidaci&oacute;n en casos como el hispanoamericano.</p>      <p>Aunque el mismo Tilly corroboraba las particularidades que la guerra hab&iacute;a tenido frente a la zona de influencia del Imperio espa&ntilde;ol, Gonz&aacute;lez describe c&oacute;mo la situaci&oacute;n iberoamericana estaba muy lejos de esa centralizaci&oacute;n pol&iacute;tica. Al contrario, la centralizaci&oacute;n borb&oacute;nica era nominal y exist&iacute;an varias disputas regionales que se profundizaron en el contexto de la emancipaci&oacute;n. La fortaleza relativa de esos poderes regionales condujo a din&aacute;micas de transacci&oacute;n y negociaci&oacute;n con los poderes que se pretend&iacute;an centrales y dificultaban la centralizaci&oacute;n pol&iacute;tica alcanzada en los casos franc&eacute;s, ingl&eacute;s y prusiano.</p>      <p>Gonz&aacute;lez retoma las discusiones que Miguel &Aacute;ngel Centeno plantea ante el modelo "belicista" de Tilly y coincide en que la brevedad e inoportunidad de las guerras internacionales entre los Estados iberoamericanos no produjeron los incentivos necesarios para centralizar el poder y cohesionar la poblaci&oacute;n. Estas consideraciones son tenidas en cuenta por Gonz&aacute;lez para mostrar que ese rol diferenciado de las guerras y de la implantaci&oacute;n del modelo del Estado-Naci&oacute;n explican los distintos recorridos de construcci&oacute;n estatal en lo que fue el Imperio espa&ntilde;ol y en el cual no se configuraron los elementos de centralizaci&oacute;n pol&iacute;tica, control territorial y monopolio de la coerci&oacute;n.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El autor anota la complejidad de la relaci&oacute;n entre las instituciones del Estado central y los poderes existentes en localidades y regiones, apoyado en los estudios de Michael Mann. No es una relaci&oacute;n en una v&iacute;a &uacute;nica desde el centro a la periferia. La forma de integraci&oacute;n e interacci&oacute;n de esos poderes locales y regionales con las instituciones del centro propicia lo que Gonz&aacute;lez, en l&iacute;nea con Centeno, llama "equilibrios desastrosos" y el establecimiento y la reproducci&oacute;n de din&aacute;micas clientelistas.</p>      <p>Luego de exponer a grandes rasgos la propuesta te&oacute;rica de Gonz&aacute;lez, el libro se centra en el an&aacute;lisis y la descripci&oacute;n del proceso de formaci&oacute;n estatal en Colombia. Las precisiones del libro son necesarias. Dicho proceso no tiene un car&aacute;cter lineal y unidireccional; m&aacute;s bien, est&aacute; compuesto por "idas y venidas, reveses y contradicciones" y sus diferentes elementos &mdash;como la centralizaci&oacute;n pol&iacute;tica y la integraci&oacute;n territorial y social&mdash; se pondr&aacute;n en evidencia en forma diferenciada a lo largo de los territorios y momentos hist&oacute;ricos.</p>      <p>Afirmado en lo anterior, Gonz&aacute;lez describe siete etapas hist&oacute;ricas: a) antecedentes del poblamiento colonial; b) los inicios de la Rep&uacute;blica; c) el siglo XIX y comienzos del XX; d) desde la d&eacute;cada del veinte hasta la del cincuenta; e) el Frente Nacional; f) los intentos de negociaci&oacute;n pol&iacute;tica del conflicto, la apertura econ&oacute;mica y la Constituci&oacute;n de 1991, y g) el proceso del Cagu&aacute;n, la seguridad democr&aacute;tica y el actual proceso de negociaci&oacute;n en La Habana.</p>      <p>Es imposible resumir con suficiencia los aspectos examinados en cada uno de esos per&iacute;odos hist&oacute;ricos, pero s&iacute; es &uacute;til resaltar algunos aspectos espec&iacute;ficos. Del poblamiento en los antecedentes coloniales, destaca la descripci&oacute;n del limitado control territorial del Estado espa&ntilde;ol, debido a la poca integraci&oacute;n entre estos centros poblados y a la existencia de amplios "espacios vac&iacute;os" a donde la poblaci&oacute;n pod&iacute;a escapar de esa regulaci&oacute;n central. Esto recuerda los postulados de Gellner sobre la concentraci&oacute;n poblacional y la constituci&oacute;n de densas redes sociales y econ&oacute;micas como condicionamientos al surgimiento del Estado moderno o a la instauraci&oacute;n de dominios indirectos y redes clientelistas. Ese dominio indirecto tambi&eacute;n se vio acompa&ntilde;ado por la estructura burocr&aacute;tica del Gobierno espa&ntilde;ol, en la que funcionarios oficiales con poder nominal coexist&iacute;an con poderes locales como juntas de notables, que hac&iacute;an necesario un esquema de negociaci&oacute;n o "cogobierno", limitaban la autoridad central y permit&iacute;an fuertes resistencias a intentos centralizadores como las reformas borb&oacute;nicas.</p>      <p>Las restricciones de esta autoridad central continuaron con la Rep&uacute;blica. Las principales ciudades del momento &mdash;Bogot&aacute;, Cartagena y Santa Marta, entre otras&mdash; rivalizaban entre s&iacute; y, a su vez, cada una enfrentaba resistencias de ciudades secundarias y villas. En este punto, Gonz&aacute;lez acoge las lecturas sobre el proceso independentista y las juntas, que enfatizan las fragmentaciones regionales y anotan la lejan&iacute;a de un ideario de unidad nacional para la emancipaci&oacute;n y el fortalecimiento de un Estado central. En este contexto fragmentado surgieron los partidos tradicionales, cuyo faccionalismo, expresado en el control de redes clientelistas entre centros urbanos y su entorno rural, fue una nota distintiva del sistema pol&iacute;tico colombiano.</p>      <p>Adem&aacute;s de esta forma intermediada de integraci&oacute;n pol&iacute;tica de las regiones, Gonz&aacute;lez se&ntilde;ala el papel de la econom&iacute;a cafetera en los incentivos a la integraci&oacute;n territorial de nuevos &aacute;mbitos del pa&iacute;s, hasta ese momento incomunicados. Tambi&eacute;n subraya, de cara a la situaci&oacute;n actual de Colombia, la importante relaci&oacute;n de iniciativas de construcci&oacute;n y expansi&oacute;n de infraestructura con sus efectos en el plano de fortalecimiento o debilitamiento de determinadas redes pol&iacute;ticas o la emergencia y declive de sectores sociales y econ&oacute;micos espec&iacute;ficos.</p>      <p>Al hablar de las d&eacute;cadas del veinte y del treinta, sobresale la relaci&oacute;n de la expansi&oacute;n de la econom&iacute;a cafetera de exportaci&oacute;n con la exacerbaci&oacute;n del problema agrario y del conflicto por la tierra entre colonos y terratenientes, con la inevitable alusi&oacute;n al trabajo de Legrand. La cuesti&oacute;n de la tenencia de la tierra produjo una nueva oleada de colonizaci&oacute;n y ampliaci&oacute;n de la frontera agr&iacute;cola y, asimismo, mostr&oacute; los efectos de esas densas redes clientelares de los terratenientes para especificar, deliberadamente y en provecho suyo, los derechos de propiedad.</p>      <p>En las d&eacute;cadas del treinta y del cuarenta, se pusieron de manifiesto las tensiones entre los &oacute;rdenes locales y la transici&oacute;n al Gobierno liberal en el orden nacional, lo que implic&oacute; una ruptura entre ambos. Tales disputas significaron la emergencia de conflictos violentos, sobre todo, en Boyac&aacute; y Santander, en donde los poderes conservadores a&uacute;n estaban intactos y se ve&iacute;an amenazados por el ascenso del Partido Liberal en el &aacute;mbito nacional. La violencia paraestatal, tanto de los poderes locales conservadores como de las "indefensas" autoridades liberales reci&eacute;n nombradas, fue legitimada. En la lectura de Gonz&aacute;lez, merece mucha atenci&oacute;n el papel de la Iglesia cat&oacute;lica en la polarizaci&oacute;n y la escalada violenta de este per&iacute;odo.</p>      <p>En cambio, la posterior transici&oacute;n a los gobiernos conservadores de Ospina P&eacute;rez y Laureano G&oacute;mez signific&oacute; un conflicto de car&aacute;cter nacional sin precedentes. "El Bogotazo" se convirti&oacute; en un catalizador de la generalizaci&oacute;n de la violencia partidista, en la que grupos armados se un&iacute;an a gamonales locales y regionales conservadores y, en respuesta, se produjo la conformaci&oacute;n de guerrillas campesinas de autodefensa. Los levantamientos espont&aacute;neos en diversos territorios del pa&iacute;s fueron le&iacute;dos por la dirigencia nacional conservadora como planes desestabilizadores del liberal-comunismo. Gonz&aacute;lez relata en forma anecd&oacute;tica, pero detallada, esta teor&iacute;a del complot, m&aacute;s fantasiosa que real. Aunque imaginaria, Gonz&aacute;lez muestra que tuvo efectos muy concretos en la resistencia a que el gobierno conservador de Mariano Ospina buscara apoyos liberales para gobernar y al objetivo de &eacute;lites locales conservadoras de conformar grupos paramilitares. Tal privatizaci&oacute;n de la seguridad y la imposibilidad de ejercer el monopolio de la coerci&oacute;n estuvieron presentes y se exacerbaron desde los a&ntilde;os siguientes hasta la actualidad.</p>      <p>El conflicto entre las dirigencias partidistas pretendi&oacute; saldarse con el Frente Nacional: la paridad en las cuotas burocr&aacute;ticas y la alternancia en la Presidencia por diecis&eacute;is a&ntilde;os. Si bien tuvo evidentes resultados en la reducci&oacute;n de la violencia, el Frente Nacional se convirti&oacute; en el contexto de aplazamiento de reformas sociales y econ&oacute;micas para atender a la transformaci&oacute;n de la sociedad de ese momento. Como ejemplos, se tienen los intentos modernizantes del gobierno de Carlos Lleras Restrepo, as&iacute; como la subsiguiente reversi&oacute;n con L&oacute;pez Michelsen. Al tiempo, el Frente Nacional increment&oacute; la autonom&iacute;a de las redes pol&iacute;ticas locales y regionales respecto a las dirigencias nacionales y fue un factor habilitante para la entrada al sistema pol&iacute;tico de actores como las guerrillas, los paramilitares o el narcotr&aacute;fico en los a&ntilde;os posteriores al fin del Frente Nacional.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El texto contin&uacute;a con las din&aacute;micas del conflicto de la d&eacute;cada del ochenta y las negociaciones de paz adelantadas por los Gobiernos nacionales, desde el de Betancur, aunque tambi&eacute;n demarca la profundizaci&oacute;n del conflicto armado y las din&aacute;micas diferenciadas de la violencia en el territorio.</p>      <p>De <I>Poder y violencia en Colombia </I>hay que resaltar, por lo menos, dos virtudes, relacionadas con todo el entramado te&oacute;rico expuesto. La primera de ellas es la capacidad de s&iacute;ntesis de toda la bater&iacute;a te&oacute;rico-conceptual que gu&iacute;a el libro. El recorrido por todos los autores, la clara delimitaci&oacute;n de las perspectivas te&oacute;ricas que aborda y los aspectos de una generalidad tan grande como es la noci&oacute;n de Estado guardan tal grado de coherencia y correspondencia, que facilitan su lectura y la comprensi&oacute;n de sus proposiciones.</p>      <p>La segunda virtud es que muestra toda la pertinencia de la discusi&oacute;n internacional sobre la formaci&oacute;n de los Estados modernos europeos y el caso colombiano, mientras se&ntilde;ala sus limitaciones. Es un ejemplo de revisi&oacute;n que escapa del provincialismo en nuestras Ciencias Sociales y se funda en la necesidad del an&aacute;lisis comparado, para dar cuenta de nuestras particularidades como Estado y como Naci&oacute;n.</p>      <p>Para finalizar, no se puede dejar de hablar de la conveniencia de <I>Poder y violencia en Colombia</I> en el contexto actual de las negociaciones entre el Gobierno y la insurgencia de las FARC en La Habana. El avance al considerarlas como un momento determinado de un proceso de largo plazo de construcci&oacute;n del Estado colombiano es &uacute;nico, pues tal car&aacute;cter suele estar ausente en cualquier discusi&oacute;n sobre el proceso en La Habana y, al enmarcarlo en este proceso de construcci&oacute;n estatal, Fern&aacute;n Gonz&aacute;lez percibe los potenciales y las limitaciones de las reformas que supondr&iacute;a la implementaci&oacute;n de los acuerdos.</p>      <p>De hecho, esta obra permite evaluar el contenido de los acuerdos y la capacidad que tiene la sociedad colombiana para llevarlos a cabo. &iquest;Acaso las redes clientelistas que integraron en forma limitada ciertas regiones del pa&iacute;s han desaparecido a la hora de instaurar una paz territorial? &iquest;Las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas frente al desarrollo rural modifican la estructura social en la que predominan los terratenientes y los campesinos tienen un papel subordinado, de cara a una subsecuente democratizaci&oacute;n pol&iacute;tica? Preguntas de este estilo advierten que la culminaci&oacute;n de los acuerdos no cambian de un d&iacute;a para otro los condicionamientos necesarios para el fortalecimiento institucional y que establecer esas condiciones para la construcci&oacute;n estatal significar&aacute;, en palabras de Gonz&aacute;lez, "avances graduales, fracasos, incertidumbres y hasta retrocesos" (p. 170).</p>  <hr>      <p><b>Pi&eacute; de p&aacute;gina</b></p> <sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup>Centro de Investigaci&oacute;n y Educaci&oacute;n Popular.    <br>  <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup> Observatorio colombiano para el desarrollo integral, la convivencia ciudadana y el fortalecimiento institucional en regiones fuertemente afectadas por el conflicto armado.    <br>  </font>      ]]></body>
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