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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[No "estudiar al subalterno", sino estudiar con grupos sociales "subalternos" o, al menos, estudiar articulaciones hegemónicas de poder]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">       <p align="center"><font size="3"><b>No &ldquo;estudiar al subalterno&rdquo;, sino estudiar <I>con</I> grupos sociales &ldquo;subalternos&rdquo; o, al menos, estudiar articulaciones hegem&oacute;nicas de poder<Sup>* </Sup></b></font></p>      <p align="center">Daniel Mato <Sup>** </Sup></p>      <p>* Traducci&oacute;n de Hugo Ram&iacute;rez Arcos. Versi&oacute;n original de este texto: Mato, D. (2000).  Not &ldquo;Studying the Subaltern,&rdquo; but Studying with &ldquo;Subaltern&rdquo; Social Groups, or, at Least, Studying the Hegemonic Articulations of Power. Nepantla: Views from South 1.3, 479-52.    <br> ** Doctor en Ciencias Sociales, Universidad Central de Venezuela. Profesor titular, Centro de Investigaciones Posdoctorales (Cipost) de la Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas y Sociales (Faces), Universidad Central de Venezuela (UCV). Actualmente es Investigador Principal del CONICET en el Centro Interdisciplinario de Estudios Avanzados (CIEA) e la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) en Buenos Aires, Argentina.    <br>  <hr>      <p>Proporcionar una breve historia de este texto ayudar&aacute; a contextualizar su lectura<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup>. Se trata de la versi&oacute;n revisada de una ponencia que present&eacute; en la conferencia &ldquo;Cross-Genealogies and Subaltern Knowledges&rdquo;,<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup> que se celebr&oacute; en la Universidad de Duke, entre el 15 y el 17 de octubre de 1998.<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup> Esta conferencia fue, sobre todo, una reuni&oacute;n del Grupo de &ldquo;Latin American Subaltern Studies Group&rdquo;<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup> (LASSG, por su nombre en ingl&eacute;s), a la que fueron invitados unos pocos colegas que no eran miembros del grupo y que ni siquiera enmarcaban su trabajo dentro de las ideas de la &ldquo;subalternidad&rdquo;. Yo fui uno de ellos.<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup> Encontr&eacute; la invitaci&oacute;n motivante y trat&eacute; de preparar un documento que estimulara el debate y resultara &uacute;til para un proyecto intelectual din&aacute;mico y valioso. Tal inter&eacute;s subyace en este texto y ayuda a revelar su car&aacute;cter. Los comentarios de los revisores de Nepantla<sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup> sobre mi art&iacute;culo siguieron una vena similar y as&iacute; enriquecieron mi elaboraci&oacute;n sobre el tema. Leer estos comentarios y escribir la presente versi&oacute;n revisada me ha llevado a la siguiente conclusi&oacute;n: nuestros enfoques, aunque diferentes, comparten algo muy importante, ambos enfocan en cultura y el poder, son motivados por una cierta &ldquo;sensibilidad al poder&rdquo; o atenci&oacute;n hacia las cuestiones de poder inherentes a la experiencia social, as&iacute; como a nuestras propias pr&aacute;cticas como intelectuales. Esta conclusi&oacute;n explica por qu&eacute; mi art&iacute;culo tiene un cierto tono de auto-rreflexi&oacute;n	y	narrativa	personal.</p>      <p>A la luz de estos aspectos de la historia del documento, he decidido dedicar este texto a ofrecer una cr&iacute;tica a la idea de &ldquo;estudiar al subalterno&rdquo;, un elemento central del LASSG, enunciada en su declaraci&oacute;n fundacional (1993, p. 110). A partir de tal declaraci&oacute;n y de su orientaci&oacute;n general, as&iacute; como del trabajo de la mayor&iacute;a de los miembros del grupo,	uno	puede	asumir	que	&ldquo;el	estudio	de	los	subalternos&rdquo;	no	define por completo el car&aacute;cter del proyecto. Sin embargo, es un aspecto cr&iacute;tico de la declaraci&oacute;n de principios y, desde mi punto de vista, es una problem&aacute;tica &eacute;tica, pol&iacute;tica y epistemol&oacute;gica que exige un juicio cr&iacute;tico. De hecho, pienso que este objetivo no deber&iacute;a permanecer en la declaraci&oacute;n fundacional de tal proyecto intelectual, porque es una reminiscencia de la tradici&oacute;n de los estudios del &aacute;rea; no obstante, la presencia de esta idea en la declaraci&oacute;n no es un accidente. La noci&oacute;n de	&ldquo;estudiar	al	subalterno&rdquo;	y	su	legado	reflejan	el	contexto	institucional de la creaci&oacute;n del grupo; no es casual que surja en el contexto universitario de Estados Unidos y est&eacute; dedicado al estudio de casos en una regi&oacute;n particular o &aacute;rea del mundo fuera de ese pa&iacute;s: Am&eacute;rica Latina. A m&iacute; me parece que, independientemente de la orientaci&oacute;n fundamental del grupo, estas circunstancias han contribuido a un mantenimiento acr&iacute;tico de la tradici&oacute;n de los estudios del &aacute;rea. Foucault (1980) es sugerente sobre esta cuesti&oacute;n, porque hace hincapi&eacute; en c&oacute;mo los mecanismos de control y delimitaci&oacute;n de los discursos nos obligan a considerar el contexto institucional de la producci&oacute;n de uno de ellos, lo que ayuda a explorar tanto sus prejuicios como las posibles maneras de transformarlo.</p>      <p>Los debates actuales sobre nuevos enfoques para los estudios del &aacute;rea, que comenzaron en Estados Unidos hace unos cinco a&ntilde;os, han facilitado el entendimiento de que los estudios del &aacute;rea (tanto en Estados Unidos como en Europa Occidental) han sido hist&oacute;ricamente marcados por los intereses imperiales u otras formas de dominaci&oacute;n transnacional e internacional. Como se sabe, esta situaci&oacute;n no se origin&oacute;	durante	la	Guerra	Fr&iacute;a,	sino	que	ya	exist&iacute;a	y	fue	intensificada	por ella.	Adem&aacute;s,	el	fin	de	la	Guerra	Fr&iacute;a	ha	tenido	un	lugar	destacado	en la versi&oacute;n actual de los estudios del &aacute;rea, en las concepciones establecidas y en gran parte del debate, as&iacute; como de las actuales propuestas para reformar los estudios del &aacute;rea, emergen de esta situaci&oacute;n hist&oacute;rica. Aunque algunas de estas revisiones logran m&aacute;s que desmantelar ciertos efectos de la pol&iacute;tica de la Guerra Fr&iacute;a, la mayor&iacute;a de ellas no desaf&iacute;a las relaciones globales de poder establecidas de manera efectiva y duradera. Por ejemplo, las cr&iacute;ticas actuales de los estudios del &aacute;rea	cuestionan	la	tradicional	concepci&oacute;n	de	fronteras	geogr&aacute;ficas	y culturales, as&iacute; como las preguntas de investigaci&oacute;n y las interrelaciones entre las &aacute;reas y disciplinas, pero rara vez se discuten los supuestos epistemol&oacute;gicos fundamentales anteriores a ese per&iacute;odo. Una muestra de	dicha	suposici&oacute;n	es	la	idea	de	estudiar	a	&ldquo;otros&rdquo;	con	el	fin	de	escribir y ense&ntilde;ar acerca de &ldquo;ellos&rdquo; en lenguas extranjeras a los &ldquo;estudiados&rdquo;. Las intenciones y presuposiciones que arrojan los estudios de esta naturaleza no pueden permanecer sin examen ni respuestas.</p>      <p>Por lo tanto, los esfuerzos para revisar los estudios del &aacute;rea, que implican la discusi&oacute;n de &ldquo;estudiar al subalterno&rdquo;, deben ser contextualizados en el inter&eacute;s de dar forma a nuestras agendas de investigaci&oacute;n. Es &eacute;tica, pol&iacute;tica y epistemol&oacute;gicamente imperativo que los investigadores hallen maneras de promover la incorporaci&oacute;n consciente de los grupos sociales en las agendas de investigaci&oacute;n, pues, por lo general, son tratados como objetos de estudio. La experiencia me ha ense&ntilde;ado que su incorporaci&oacute;n en nuestra investigaci&oacute;n, desde su inicio, se opone a la pr&aacute;ctica establecida de la construcci&oacute;n de &ldquo;comunidades locales&rdquo; como objeto de estudio, con lo que cambia nuestro enfoque de investigaci&oacute;n.	Se	puede	modificar	el	estudio	&ldquo;del&rdquo;	otro	(por	ejemplo,	&ldquo;el subalterno&rdquo;) para estudiar &ldquo;con&rdquo; ese otro. Si ese ambicioso proyecto no es posible para algunos de nosotros, al menos podemos pasar de &ldquo;estudiar al subalterno&rdquo; al estudio de las pr&aacute;cticas de los agentes globales como el Banco Mundial o la Agencia Internacional de Estados Unidos para el Desarrollo y las articulaciones de poder que conectan la hegemon&iacute;a dom&eacute;stica con agentes locales. Este importante cambio de enfoque puede producir un conocimiento que sirva a los grupos sociales interesados por aprender sobre las articulaciones globales y locales de poder, las pr&aacute;cticas hegem&oacute;nicas globales y las pr&aacute;cticas de los agentes dom&eacute;sticos y c&oacute;mo estas afectan sus vidas.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Desde este punto de vista, sugiero que la idea de &ldquo;el estudio del subalterno&rdquo; no solo debe ser expurgada o limitada en su alcance dentro de la mencionada declaraci&oacute;n, como ya se sugiri&oacute; (1993, p. 121). La idea de estudiar al subalterno requiere una cr&iacute;tica profunda cuyas consecuencias deben ser exploradas. De hecho, la declaraci&oacute;n del LASSG contiene propuestas que sugieren un punto de partida productivo, como &ldquo;la construcci&oacute;n de nuevas relaciones entre nosotros mismos y los humanos contempor&aacute;neos que se postulan como objetos de estudio&rdquo; (1993, p. 121). En este art&iacute;culo me propongo comenzar con esta sugerencia y ampliarla al esbozar un cambio &eacute;tico y pol&iacute;tico con consecuencias	epistemol&oacute;gicas	y	te&oacute;ricas	significativas.	Por	tanto,	 quiero	desafiar	a	la	prevaleciente	divisi&oacute;n	del	trabajo	intelectual,	en particular porque privilegia pr&aacute;cticas &ldquo;acad&eacute;micas&rdquo; a costa de la exclusi&oacute;n de las pr&aacute;cticas &ldquo;intelectuales&rdquo; que desaf&iacute;an preguntas de investigaci&oacute;n establecidas, fronteras disciplinarias, intereses te&oacute;ricos y m&eacute;todos. No pretendo proponer algo novedoso, sino contribuir a un debate en curso que ocurre tanto en Am&eacute;rica Latina como en Estados Unidos	y	otras	latitudes.	Ejemplos	espec&iacute;ficos	de	pr&aacute;cticas	&ldquo;intelectuales&rdquo; pioneras que se han producido en Am&eacute;rica Latina en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas -como las llevadas a cabo por Paulo Freire y Orlando Fals-Borda, por ejemplo-, sin duda, merecen una menci&oacute;n; por esto, voy a comentar brevemente su trabajo.</p>      <p>Antes de revisar estos esfuerzos con mayor detalle, me gustar&iacute;a volver a la declaraci&oacute;n fundacional del LASSG. Esta descansa en la idea de que Am&eacute;rica Latina es un &ldquo;&aacute;rea&rdquo; de estudio en la que cierto grupos	sociales,	como	&ldquo;el	subalterno&rdquo;,	son	identificados	e	investigados. Este no es el momento apropiado para discutir un tema que merece un an&aacute;lisis m&aacute;s profundo (Mato, 1998b), pero en resumen, Am&eacute;rica Latina no es una &ldquo;regi&oacute;n natural&rdquo;, sino un sistema hist&oacute;ricamente construido	de	representaciones	confinadas,	por	lo	general,	a	los	puntos	de	referencia	geogr&aacute;ficos	que	privilegian	los	as&iacute;	llamados	Estados	 latinoamericanos.	Las	referencias	geogr&aacute;ficas	causan	problemas	al omitir poblaciones importantes que viven fuera de una regi&oacute;n espec&iacute;fica.	Por	ejemplo,	un	n&uacute;mero	significativo	de	personas	nacidas	en pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina ha emigrado a Estados Unidos y parte de Europa Occidental, otro es descendiente de los primeros inmigrantes y otro m&aacute;s remonta su ascendencia a poblaciones que nunca migraron, pero cuyos territorios hist&oacute;ricos fueron anexados a Estados Unidos, como Puerto Rico y los estados sure&ntilde;os que alguna vez fueron parte de M&eacute;xico. Poblaciones como estas, que no encajan en un marco del Estado-Naci&oacute;n	geogr&aacute;fico,	representan	alrededor	de	treinta	millones	 de	personas,	una	cifra	significativa	no	solo	en	t&eacute;rminos	cuantitativos, sino tambi&eacute;n cualitativos. Una porci&oacute;n relevante de este &ldquo;mundo&rdquo; que	escapa	a	la	definici&oacute;n	geogr&aacute;fica	se	considera	&ldquo;subalterno&rdquo;	en Estados Unidos.</p>      <p>El LASSG est&aacute; compuesto por acad&eacute;micos de diversos or&iacute;genes (algunos de ellos nacidos en pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina) que trabajan y viven en Estados Unidos. No veo ning&uacute;n problema con su compromiso con la construcci&oacute;n de nuevas relaciones y con que se dediquen a estudiar &ldquo;junto con el subalterno&rdquo; a diversos grupos sociales en la llamada Am&eacute;rica Latina, pero &iquest;qu&eacute; tal hacer un compromiso similar con los grupos sociales &ldquo;subalternos&rdquo; en los Estados Unidos? &iquest;No se debe	prestar	especial	atenci&oacute;n	a	los	identificados	bajo	la	etiqueta	de &ldquo;latino&rdquo;? &iquest;Qu&eacute; pasa con los dem&aacute;s? Propongo que una prometedora revaluaci&oacute;n del proyecto intelectual del LASSG debe considerar los tres cambios descritos en este art&iacute;culo: a) un cambio desde el estudio &ldquo;del subalterno&rdquo; hacia el estudio &ldquo;con&rdquo; los grupos sociales &ldquo;subalternos&rdquo;; b) en caso de que el estudio con los grupos sociales &ldquo;subalternos&rdquo; sea un objetivo demasiado ambicioso desde estos contextos institucionales acad&eacute;micos, sus pr&aacute;cticas deber&iacute;an cambiar desde el estudio de la &ldquo;subalternidad&rdquo; hacia el estudio de las articulaciones del poder que vinculan a agentes hegem&oacute;nicos globales y nacionales, y c) el cambio de estudio de casos de las poblaciones &ldquo;subalternas&rdquo; en Am&eacute;rica Latina desde Estados Unidos al estudio compartido de casos en cualquier lugar (o ambos en Am&eacute;rica Latina y en Estados Unidos) en conjunto con las poblaciones interesadas. Esta revaluaci&oacute;n del proyecto implicar&iacute;a un cambio de nombre, de Grupo de Estudios Subalternos de Am&eacute;rica Latina a Grupo Transnacional de Estudios Subalternos, una idea ya expresada al menos por uno de los miembros del grupo: Walter Mignolo (1996, p. 31).</p>      <p><font size="3"><B>Estudiar <I>con</I> los grupos sociales &ldquo;subalternos&rdquo; </b></font></p>      <p> Mis propuestas no son ajenas a los intereses declarados del LASSG. Al contrario, son una invitaci&oacute;n para completar el giro epistemol&oacute;gico y &eacute;tico que se indica en su proyecto, una idea que parece formulada en la conclusi&oacute;n de los estatutos fundacionales, en los que se aboga por la construcci&oacute;n de &ldquo;nuevas relaciones entre nosotros mismos y los humanos contempor&aacute;neos a los que postulamos como objeto de estudio&rdquo;.	El	p&aacute;rrafo	final	completo	explica	esta	consideraci&oacute;n: </p>      <blockquote>     <p>Nosotros necesitamos concluir este estatuto, sin embargo, con un reconocimiento de los l&iacute;mites de la idea de &ldquo;estudiar&rdquo; al subalterno y una advertencia a nosotros mismos al salir a hacer esto. Nuestro proyecto, en que un equipo de investigadores y sus colaboradores en universidades metropolitanas de &eacute;lite quieren extraer de los documentos y pr&aacute;cticas del mundo oral de los subalternos, la estructural	presencia	de	lo	inevitable,	indestructible,	y	eficaz	sujeto quien nos ha demostrado que estamos equivocados -ella/&eacute;l que ha demostrado eso que nosotros no conoc&iacute;amos- deber&aacute; enfrentar el dilema de la resistencia subalterna a la insurgencia en contra de las conceptualizaciones de &eacute;lite. Claramente, se trata no s&oacute;lo de nuevas formas de <I>mirar al</I> subalterno, de nuevas y m&aacute;s potentes formas de recuperar informaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n de la construcci&oacute;n de nuevas relaciones entre nosotros mismos y los contempor&aacute;neos humanos quienes se postulan como objetos de estudio. El requerimiento	de	Rigoberta	Mench&uacute;	al	final	del	su	famoso	testimonio es quiz&aacute;s relevante al respecto: &ldquo;Estoy manteniendo en secreto lo que creo que nadie debe saber. Ni siquiera los antrop&oacute;logos o intelectuales, no importa cu&aacute;ntos libros tengan, pueden averiguar todos nuestros secretos&rdquo; (p. 121).</p> </blockquote>      <p>Me adhiero a la idea de la &ldquo;construcci&oacute;n de nuevas relaciones&rdquo;, pero no a la del &ldquo;estudio de los subalternos&rdquo;. Esta &uacute;ltima pr&aacute;ctica a&uacute;n sostiene parte de la &eacute;tica y la epistemolog&iacute;a que el LASSG critica, porque insiste en &ldquo;librarse&rdquo; de la informaci&oacute;n sobre/desde el &ldquo;subalterno&rdquo;, es decir, la producci&oacute;n de informaci&oacute;n sobre temas o grupos sociales &ldquo;subalternos&rdquo; y la revelaci&oacute;n de sus secretos, todo para avanzar en el conocimiento de otros grupos sociales. Me pregunto: &iquest;qui&eacute;n est&aacute; interesado en sacar esta informaci&oacute;n? &iquest;Los grupos &ldquo;subalternos&rdquo; pidieron	ser	estudiados?	&iquest;Qui&eacute;n	podr&iacute;a	beneficiarse	de	esa	producci&oacute;n de conocimiento? &iquest;A cu&aacute;les intereses servir&aacute;n estas pr&aacute;cticas de investigaci&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; intereses los conducen/informan/orientan? &iquest;Qu&eacute; ganar&aacute;n los grupos sociales &ldquo;subalternos&rdquo; de esa producci&oacute;n de conocimiento? Mi punto es que la informaci&oacute;n desvinculada aumentar&aacute; el conocimiento sobre el &ldquo;subalterno&rdquo; y lo pondr&aacute; a disposici&oacute;n de agentes hegem&oacute;nicos en las sociedades metropolitanas por medio de la publicaci&oacute;n -por lo general, en lenguas extranjeras respecto al grupo &ldquo;subalterno&rdquo; en cuesti&oacute;n- y otras formas de almacenamiento y distribuci&oacute;n de la informaci&oacute;n.</p>     <p>Si estamos comprometidos con la descolonizaci&oacute;n de la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica, estas preguntas deben ser atendidas. Tal descolonizaci&oacute;n debe centrarse en estos factores: formas hist&oacute;ricamente establecidas de constituir objetos de estudio y dibujar l&iacute;mites entre las disciplinas acad&eacute;micas; l&iacute;mites entre la academia y otros &aacute;mbitos sociales y pr&aacute;cticas de investigaci&oacute;n que producen ciertos tipos de conocimiento. De las experiencias personales con los pueblos ind&iacute;genas de varios pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina he aprendido que, en general, no est&aacute;n interesados en ser sujetos de investigaci&oacute;n, piezas de museo o im&aacute;genes ex&oacute;ticas en proyectos de otras personas; ellos esperan investigadores que colaboren con el cumplimiento de sus propios proyectos y agendas. La primera vez que capt&eacute; estos problemas fue en 1986, durante mi trabajo de campo en Tascaba&ntilde;a, una comunidad del pueblo kari&ntilde;a en el estado de Anzo&aacute;tegui (Venezuela). Fue entonces que Hilario Aray, el hombre m&aacute;s viejo del pueblo, se neg&oacute; a mi intento para entrevistarlo y dijo que &ldquo;cuando el hombre blanco busca al indio es porque algo quiere sacarle, algo que el indio quiere mantener en secreto&rdquo;.</p>     <p>Las palabras de Aray hallan eco en las de Rigoberta Mench&uacute; citadas en la declaraci&oacute;n del LASSG: &ldquo;Estoy manteniendo en secreto lo que creo que nadie deber&iacute;a saber&rdquo; (1993, p. 121). Mi inter&eacute;s por entrevistar a Aray fue aprender acerca de los estilos kari&ntilde;a de narraci&oacute;n, como parte de un proyecto m&aacute;s amplio cuyo objetivo era mejorar la valoraci&oacute;n y difusi&oacute;n de cuentos y modos de representaci&oacute;n de los pueblos ind&iacute;genas en las ciudades venezolanas, para enfatizar su valor en el contexto nacional. En ese momento estaba muy orgulloso de mi proyecto y ya hab&iacute;a dado resultados satisfactorios. Sin embargo, era	ingenuo	frente	a	otros	posibles	significados	de	mi	propia	pr&aacute;ctica, hasta que me enfrent&eacute; a la respuesta de Aray, que dej&oacute; una marca indeleble en m&iacute; y fue el comienzo de un cambio importante en mis intereses de investigaci&oacute;n y orientaci&oacute;n.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A la luz de estas declaraciones de los pueblos ind&iacute;genas, me pregunto -e invito al lector a preguntarse-: &iquest;Qu&eacute; vamos a hacer? &iquest;Vamos a robar sus secretos para hacerlos p&uacute;blicos? &iquest;Vamos a ayudar a sostener las actuales formas de colonizaci&oacute;n o de dominaci&oacute;n poscolonial? Muchos grupos sociales e individuos &ldquo;subalternos&rdquo; son conscientes de las consecuencias de estas estrategias de investigaci&oacute;n incuestionadas y est&aacute;n listos para resistir nuestros intentos. La reacci&oacute;n de Aray es un ejemplo y a continuaci&oacute;n comento otra.</p>      <p>La siguiente dif&iacute;cil -pero educadora- experiencia tambi&eacute;n ocurri&oacute; en 1986, cuando investigaba sobre la narraci&oacute;n de cuentos con algunos colaboradores wayuu. Se trata de tres experiencias relacionadas que vale la pena relatar. En primer lugar, la condici&oacute;n que me puso Noel&iacute; Pocaterra, una mujer wayuu que no era solo una dirigente de su pueblo, sino tambi&eacute;n la encargada del Centro de Asuntos Ind&iacute;genas de la Universidad del Zulia. Esta instituci&oacute;n es la universidad p&uacute;blica m&aacute;s cercana al territorio hist&oacute;rico de los wayuu y una en las que varios intelectuales ind&iacute;genas y mestizos se esfuerzan por establecer nuevos tipos de relaciones con los pueblos ind&iacute;genas de la regi&oacute;n. Pocaterra hizo clara su intenci&oacute;n: su gente me ayudar&iacute;a en la medida en que yo estuviera dispuesto a ayudarlos. Me pidi&oacute; que ofreciera talleres de investigaci&oacute;n en la narraci&oacute;n de historias y de t&eacute;cnicas de narraci&oacute;n para profesores wayuu y activistas culturales en las respectivas comunidades. La segunda experiencia se produjo durante uno de esos talleres, cuando	varios	participantes	afirmaron	que	una	editorial	patrocinada por el Estado hab&iacute;a robado dos historias de Ram&oacute;n Paz Ipuana, un reconocido poeta wayuu que estaba ausente en el momento. Ellos argumentaban que las historias eran sus propias creaciones y no pertenec&iacute;an a lo que los antrop&oacute;logos y otras personas que viven en un mundo escrito suelen llamar &ldquo;tradici&oacute;n oral&rdquo;. Los participantes del taller observaron, con raz&oacute;n, que los editores hab&iacute;an ignorado las habilidades de creatividad de una persona ind&iacute;gena en particular, una pr&aacute;ctica muy com&uacute;n que tiende a negar a las personas ind&iacute;genas lo que aparentemente se reconoce solo a las personas blancas: un talento creativo. Una entrevista fallida con Paz Ipuana fue la tercera experiencia educativa de mi tiempo con los wayuu. Se neg&oacute; a ser entrevistado y aleg&oacute; que sus historias fueron robadas. Dijo que &eacute;l y su gente no eran animales o cosas para ser estudiadas.</p>      <p>Paz Ipuana y los participantes del taller con los wayuu ense&ntilde;an importantes lecciones sobre las consecuencias alienantes de la resemantizaci&oacute;n de la producci&oacute;n cultural ind&iacute;gena en los contextos acad&eacute;micos tradicionales. Estos son temas muy relevantes y en otra discusi&oacute;n merecer&aacute;n mayor atenci&oacute;n (Mato, 1992). Sin embargo, para los prop&oacute;sitos de	este	art&iacute;culo,	un	resumen	de	los	casos	y	lo	que	revelan	parece	suficiente. El robo denunciado por el autor wayuu, por desgracia, no es en absoluto fuera de lo com&uacute;n. Por el contrario, representa una pr&aacute;ctica arraigada entre los antrop&oacute;logos y folcloristas que se dedican a &ldquo;recolectar&rdquo; lo que ellos consideran &ldquo;antiguas&rdquo; y &ldquo;aut&eacute;nticas&rdquo; narrativas orales. Tal paradigma niega los poderes creativos de los narradores contempor&aacute;neos y los transforman en lo que estos acad&eacute;micos llaman &ldquo;informantes&rdquo;. Solo las &ldquo;viejas historias&rdquo; interesan a estos investigadores, que piden a sus &ldquo;informantes&rdquo; contarles a ellos las &ldquo;historias verdaderas&rdquo;, que se suponen transmitidas de la generaci&oacute;n anterior a la actual. Mi experiencia con los wayuu es fundamental para este art&iacute;culo, ya que ilustra dos tipos diferentes de respuesta cr&iacute;tica: primero, la posici&oacute;n de Paz Ipuana, que coincide con la de Aray; segundo, la solicitud de Pocaterra, lo que representa una posici&oacute;n m&aacute;s negociada que resistente.<sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></sup></p>      <p>Percib&iacute; mis pr&aacute;cticas de investigaci&oacute;n muy diferentes despu&eacute;s de estas experiencias, lo que me llev&oacute; a una nueva agenda de investigaci&oacute;n que puso a prueba otras formas de articular mi pr&aacute;ctica con los sujetos sociales &ldquo;subalternos&rdquo; y sus organizaciones.</p>      <p><font size="3"><B>El estudio de las articulaciones hegem&oacute;nicas del poder y la descolonizaci&oacute;n de la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica </b></font></p>      <p> Desde las experiencias mencionadas, he aprendido a preguntar a los sujetos &ldquo;subalternos&rdquo; con los que trato de colaborar por medio de la investigaci&oacute;n sobre c&oacute;mo mi conocimiento puede ser &uacute;til para ellos. En solo unas pocas situaciones he encontrado mi trabajo &uacute;til y esto no necesariamente en mi calidad de investigador, sino como activista. Se trata de vivencias sobre las que no siempre fue posible o aconsejable escribir, aunque he encontrado la forma de ocultar la identidad de las personas u organizaciones implicadas (Mato 1996; 1997). En respuesta a mi costumbre de preguntar a l&iacute;deres ind&iacute;genas c&oacute;mo mi investigaci&oacute;n podr&iacute;a ser de utilidad, muy a menudo recibo solicitudes concretas como &ldquo;necesitamos agua&rdquo;, &ldquo;necesitamos un m&eacute;dico&rdquo; u otras que no he podido	cumplir	con	eficacia,	dada	mi	posici&oacute;n	en	ese	momento.	No obstante, las conversaciones que mantuve con algunos l&iacute;deres ind&iacute;genas nos llevaron a la conclusi&oacute;n de que, de una u otra manera, la mayor&iacute;a de estas peticiones materiales estaban relacionadas con situaciones de desventaja social, enraizadas en la historia establecida de relaciones de poder que mantienen a estos pueblos en situaciones sociales subordinadas.	Por	lo	tanto,	en	vez	de	estudiar	al	&ldquo;subalterno&rdquo;,	yo	prefiero	estudiar a los responsables de las injusticias sociales y poner este conocimiento a disposici&oacute;n de aquellos sujetos &ldquo;subalternos&rdquo;.</p>      <p>As&iacute;, reorient&eacute; mi pr&aacute;ctica de la investigaci&oacute;n para enfocarla en las pr&aacute;cticas de los agentes hegem&oacute;nicos y las articulaciones del poder globales-locales, en lugar de examinar al &ldquo;subalterno&rdquo;. Esta respuesta fue solo una soluci&oacute;n general que he aplicado cuando no pod&iacute;a encontrar la manera de estudiar con el &ldquo;subalterno&rdquo;, que es mi orientaci&oacute;n preferida, pero que ha sido factible unas pocas veces en mi vida. Es significativo,	sin	embargo,	que	esta	reorientaci&oacute;n	me	permitiera	dar	a algunas de las organizaciones de esos pueblos el apoyo pr&aacute;ctico que solicitaron como parte de sus negociaciones con agentes globales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo u organizaciones ambientales con sede en Estados Unidos que operan a escala mundial. Estas experiencias tambi&eacute;n me ense&ntilde;aron muchas cosas, pero, como ya se&ntilde;al&eacute;, no siempre ha sido posible escribir sobre eso; al menos, no en un art&iacute;culo acad&eacute;mico. Otro tipo de obst&aacute;culo ha surgido porque los agentes hegem&oacute;nicos globales y otros son reacios a ser investigados, por decir lo menos. Por ejemplo, ha sido dif&iacute;cil y, en general, improductivo intentar llevar a cabo una investigaci&oacute;n de campo en la sede del Banco Mundial. Aun as&iacute;, creo que la adopci&oacute;n de la perspectiva que aqu&iacute; se propone abre un espacio f&eacute;rtil para la colaboraci&oacute;n entre los investigadores y grupos sociales &ldquo;subalternos&rdquo;, al tiempo que hace que nuestras habilidades de investigaci&oacute;n sean valiosas en el contexto de la actual era de la globalizaci&oacute;n. El resto de esta secci&oacute;n se dedicar&aacute; a la discusi&oacute;n de esta perspectiva.</p>      <p>La idea b&aacute;sica consiste en invertir el orden establecido de las cosas, de estudiar	grupos	sociales	&ldquo;subalternos&rdquo;	con	el	fin	de	que	este	conocimiento est&eacute; disponible para los agentes hegem&oacute;nicos (por ejemplo, por medio de publicaciones en lenguas extranjeras a los estudiados, pero dirigida y a disposici&oacute;n de los agentes hegem&oacute;nicos) y de estudiar las pr&aacute;cticas de los agentes hegem&oacute;nicos para poner este conocimiento a disposici&oacute;n de los grupos sociales &ldquo;subalternos&rdquo; (por ejemplo, mediante diversas formas de colaboraci&oacute;n). La idea de estudiar al OTRO subyace a los proyectos fundacionales tanto de la Antropolog&iacute;a como de los estudios del &aacute;rea en los pa&iacute;ses dominantes del mundo; este proyecto tambi&eacute;n puede ser visto como descolonizador de la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica.</p>      <p>Las motivaciones para el cambio de mi pr&aacute;ctica de investigaci&oacute;n son numerosas, pero ante todo son las posiciones de resistencia y negociaci&oacute;n que confront&eacute; en varios intercambios con los pueblos ind&iacute;genas, as&iacute; como el asesoramiento de algunos de ellos. Otra motivaci&oacute;n ha sido mi propio inter&eacute;s en comprender c&oacute;mo los procesos de globalizaci&oacute;n contempor&aacute;neos inciden en las transformaciones sociopol&iacute;ticas en curso en espacios sociales.</p>      <p>En la era actual de globalizaci&oacute;n, las representaciones y las instituciones sociales no son conformadas en espacios sociales aislados, sino tras procesos transnacionales con intensa participaci&oacute;n de agentes &ldquo;globales&rdquo; y &ldquo;locales&rdquo;. Esta &uacute;ltima categor&iacute;a comprende una amplia gama de agentes que desarrollan sus pr&aacute;cticas desde el &aacute;mbito local hasta el nacional.<sup><a name="nu8"></a><a href="#num8">8</a></sup> En art&iacute;culos anteriores he discutido las relaciones entre los agentes locales y globales que afectan representaciones socialmente construidas de la sociedad civil, as&iacute; como de las identidades de los pueblos ind&iacute;genas en ciertos pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina (Mato 1995; 1996; 1997; 1998a; 1998b; 1998c; 1999). He optado por estudiar la producci&oacute;n transnacional de estas representaciones sociales particulares porque ayudan a establecer las agendas de dos categor&iacute;as muy activas de agentes sociales en varias sociedades contempor&aacute;neas de Am&eacute;rica Latina: organizaciones de la sociedad c&iacute;vica/civil y organizaciones de pueblos ind&iacute;genas.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Centrarse en las relaciones entre agentes globales y locales y en sus efectos ha enriquecido mi acercamiento a lo que se suele llamar &ldquo;globalizaci&oacute;n&rdquo;, una palabra que se ha puesto muy de moda y que a menudo carece de precisi&oacute;n. Por lo tanto, me parece necesario explicar mi uso del t&eacute;rmino. Desde mi punto de vista, en lugar de considerar a la globalizaci&oacute;n como un proceso &uacute;nico o como un nuevo fen&oacute;meno, como a menudo se representa, resulta m&aacute;s fruct&iacute;fero asumirla como una tendencia hist&oacute;rica de larga data hacia la creciente interconexi&oacute;n de los agentes sociales en todo el mundo, resultante de numerosos y muy diversos procesos sociales. Estos &uacute;ltimos procesos pueden ser llamados &ldquo;procesos de globalizaci&oacute;n&rdquo;, es decir, los que producen globalizaci&oacute;n. El ritmo de esta se ha acelerado en gran medida y se vuelve cada vez m&aacute;s complejo en a&ntilde;os recientes, hasta el punto de que me parece apropiado nombrar al actual per&iacute;odo hist&oacute;rico como la &ldquo;era de la globalizaci&oacute;n&rdquo;. Esta expresi&oacute;n pone de relieve la creciente importancia cultural y pol&iacute;tica de las interconexiones en todo el mundo, la gradual relevancia social y pol&iacute;tica de las pr&aacute;cticas transnacionales de diversos agentes sociales, en particular respecto a una amplia gama de &ldquo;agentes globales&rdquo; y el desarrollo relativamente reciente de las diversas formas de conciencia de globalizaci&oacute;n en todo el mundo.</p>      <p>El desarrollo desigual de las formas de conciencia de globalizaci&oacute;n es quiz&aacute; la caracter&iacute;stica m&aacute;s sobresaliente de la era actual y es central para la discusi&oacute;n que plantea este texto sobre las posibles formas de articulaci&oacute;n entre nuestras pr&aacute;cticas de investigaci&oacute;n y las pr&aacute;cticas de los grupos sociales &ldquo;subalternos&rdquo;. Los ejemplos de producci&oacute;n social de representaciones de sociedad civil y de identidades que he analizado en estudios anteriores (Mato 1995; 1996; 1997; 1998a; 1998b; 1999) destacan c&oacute;mo las redes transnacionales constituidas por agentes nacionales y globales -por ejemplo, organizaciones de los pueblos ind&iacute;genas y organizaciones no gubernamentales ambientalistas (ONG), as&iacute; como las organizaciones c&iacute;vicas, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid),<sup><a name="nu9"></a><a href="#num9">9</a></sup> el Instituto Nacional Dem&oacute;crata (NDI) y otros agentes globales- legitiman representaciones que desempe&ntilde;an un rol cr&iacute;tico en la conformaci&oacute;n de las agendas y pr&aacute;cticas de los actores locales y nacionales. Estas representaciones forman parte de lo que he llamado formas de conciencia de globalizaci&oacute;n. Otros modos de esta conciencia tienen que ver con la manera en que se gestiona la informaci&oacute;n sobre los procesos globales. Tambi&eacute;n hay que considerar que los grupos sociales subalternos a veces no tienen todo el conocimiento que necesitan para tomar ventaja de los procesos globales en los que participan, como en los casos de corporaciones farmac&eacute;uticas que, por poco dinero, adquieren conocimientos valiosos de chamanes de la cuenca del Amazonas y m&aacute;s tarde obtienen beneficios	desproporcionados	de	ellos	y	otros	eventos	en	los	que	el	saber sobre bot&aacute;nica ind&iacute;gena se comercia con agentes extranjeros (Blum, 1993; Carr, Petersen y Ramaswamy, 1993; Gray, 1990). Enfocarnos en este tipo de procesos globales y sus efectos puede ayudar a reorientar nuestras pr&aacute;cticas de investigaci&oacute;n hacia la producci&oacute;n y el suministro de informaci&oacute;n a grupos sociales &ldquo;subalternos&rdquo; para que alcancen mejores posiciones en sus negociaciones simb&oacute;licas, econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas con agentes hegem&oacute;nicos globales y locales.</p>      <p>Para evitar una posible mala interpretaci&oacute;n, debo destacar que la existencia	y	el	significado	de	estas	redes	y	agentes	globales	no	pueden	ser interpretados en t&eacute;rminos simplistas de dominaci&oacute;n o imperialismo. Mis hallazgos muestran que los procesos de globalizaci&oacute;n -en particular, la producci&oacute;n transnacional de representaciones- son mucho m&aacute;s complejos y suelen involucrar a experiencias de aprendizaje, coproducci&oacute;n, apropiaci&oacute;n, adaptaci&oacute;n, reelaboraci&oacute;n, negociaciones y otras interacciones din&aacute;micas entre agentes sociales en escenarios heterog&eacute;neos.</p>      <p>Tambi&eacute;n es importante considerar que los &ldquo;agentes globales&rdquo; no son &ldquo;desterritorializados&rdquo;, como se deduce de alguna literatura sobre la globalizaci&oacute;n y tampoco son neutrales o representantes de los intereses universales. Sean gubernamentales o no gubernamentales, muchos agentes que llamamos globales por referencia a su escala de acci&oacute;n, resultan ser &quot;nacionales&quot; respecto de cierta sociedad en particular si atendemos a quienes y donde toman decisiones respecto de su accionar (esto ocurre en particular respecto de algunos actores globales cuyos centros de toma de decisi&oacute;n est&aacute;n en Estados Unidos, Canad&aacute;, Jap&oacute;n, o algunos pa&iacute;ses de Europa Occidental) y, por lo tanto, sus representaciones, agendas y pr&aacute;cticas asociadas dependen, sobre todo, pero	no	en	exclusiva,	de	conflictos	y	negociaciones	relacionadas	con estas sociedades dentro de las cuales no representan los intereses de los respectivos grupos sociales &ldquo;subalternos&rdquo;. Por ejemplo, los programas y presupuestos de estos agentes est&aacute;n vinculados a la opini&oacute;n p&uacute;blica y a instituciones gubernamentales y burocr&aacute;ticas. Otros agentes globales incluyen los bancos multilaterales en los que los representantes de unos pocos pa&iacute;ses controlan el proceso de toma de decisiones. Los representantes en el Directorio y los funcionarios de esos pa&iacute;ses influyen	en	gran	medida	en	la	producci&oacute;n	de	representaciones	institucionales y en las agendas de estos agentes globales, las cuales, a su vez, modelan sus pr&aacute;cticas. Estas representaciones que informan sobre las pr&aacute;cticas de otros agentes mundiales, como el sistema de la ONU y otras organizaciones internacionales, son producidas en el marco de sistemas	m&aacute;s	complejos	de	conflictos	y	negociaciones,	relacionados con contextos dom&eacute;sticos diversos, as&iacute; como con redes transnacionales de expertos. Algunos funcionarios de organizaciones globales han reconocido la importancia de este hecho, no solo en entrevistas personales conmigo, sino en sus escritos publicados (Carrol, 1992, p. 153; Moseley-Williams, 1994, p. 55). Sin embargo, no podemos ignorar que algunos agentes globales son agencias gubernamentales extranjeras como la Usaid y sus hom&oacute;logos canadienses y de Europa Occidental, cuyas misiones y restricciones son establecidas por sus	respectivos	Gobiernos;	la	influencia	de	estos	&uacute;ltimos	supera	las propias actividades de sus agencias estatales, porque algunos de ellos tambi&eacute;n	otorgan	dinero	que	contribuye	de	manera	significativa	a	los presupuestos de las organizaciones no gubernamentales transnacionales.	A	menudo	estos	son	desembolsados	para	fines	exclusivos	y	las organizaciones que los reciben deben observar las reglas y restricciones impuestas por ellos. Del mismo modo, muchas organizaciones no gubernamentales transnacionales se han convertido en poco m&aacute;s que subcontratistas de la Usaid y del Banco Mundial. As&iacute;, en un grado significativo,	sus	proyectos	son	predefinidos	por	esos	bancos	bilaterales o multilaterales, no por las ONG subcontratadas y menos a&uacute;n por los agentes &ldquo;locales&rdquo;. Aunque la ret&oacute;rica de agentes globales a menudo hace hincapi&eacute; en que los puntos de vista de los agentes &ldquo;locales&rdquo; son considerados en el dise&ntilde;o de proyectos, las fuertes restricciones a esta &ldquo;participaci&oacute;n&rdquo; han sido reconocidas incluso en los documentos del Banco Mundial (Clark, 1991; Salmen y Eaves y 1991; Tendler, 1982). Como consecuencia, ciertas representaciones de los agentes globales informan sobre estos proyectos y refuerzan representaciones sociales en los espacios locales, con o sin la participaci&oacute;n de los agentes hegem&oacute;nicos	dom&eacute;sticos,	a	menudo	por	medio	de	formas	espec&iacute;ficas	de articulaci&oacute;n con las agencias de los Gobiernos nacionales.</p>      <p>Es imposible generalizar acerca de los agentes globales y las formas de articulaci&oacute;n entre sus pr&aacute;cticas y las de los agentes de la hegemon&iacute;a dom&eacute;stica, pues cada uno debe ser considerado como un potencial estudio de caso. He estudiado varios agentes globales y las redes que los soportan con la mirada puesta en mostrar estas cuestiones a las organizaciones de pueblos ind&iacute;genas y otras organizaciones populares de Am&eacute;rica Latina. Sin embargo, el cumplimiento de este objetivo no es una tarea f&aacute;cil. Los agentes que aspiro a apoyar no aprender&iacute;an acerca de los agentes mundiales mediante la publicaci&oacute;n de art&iacute;culos acad&eacute;micos. He logrado mi objetivo de apoyo a sus luchas por medio de la comunicaci&oacute;n personal y directa con l&iacute;deres de las organizaciones de algunos de los pueblos ind&iacute;genas que estaban dispuestos a utilizar mi conocimiento -y, en algunos casos, incluso ansiosos de hacerlo, por ejemplo, la direcci&oacute;n de la Federaci&oacute;n Shuar-Achuar, de Ecuador-.</p>      <p>Creo que indagar sobre las pr&aacute;cticas de los agentes globales y las articulaciones de poder global-local puede ayudar a que nuestra investigaci&oacute;n sea &uacute;til para los grupos sociales &ldquo;subalternos&rdquo;. No obstante, persisten algunos problemas. En primer lugar, tenemos que aprender c&oacute;mo hacer que este conocimiento sea efectivo, accesible a sujetos &ldquo;subalternos&rdquo; y sus organizaciones; en segundo lugar, debemos tomar en cuenta la existencia de diferencias y relaciones de poder dentro de los grupos sociales &ldquo;subalternos&rdquo;, por ejemplo, en t&eacute;rminos de g&eacute;nero, edad, linaje y otras formas. M&aacute;s a&uacute;n, debemos preguntarnos &iquest;qu&eacute; segmento de una determinada poblaci&oacute;n ind&iacute;gena estar&iacute;amos apoyando al poner nuestras capacidades al servicio de la direcci&oacute;n de una determinada organizaci&oacute;n de los pueblos ind&iacute;genas <I>vis-&agrave;-vis </I>un agente global? &iquest;Qu&eacute; tipos de diferencias intra&eacute;tnicas se refuerzan? </p>      <p>En cualquier caso, por encima de todo, tengo que recalcar que invertir la orientaci&oacute;n de la investigaci&oacute;n de estudiar al &ldquo;subalterno&rdquo; hacia examinar los agentes hegem&oacute;nicos sigue siendo una soluci&oacute;n poco satisfactoria,	porque	esto	no	significar&iacute;a	estudiar	&ldquo;con	el	subalterno&rdquo;,	sino estudiar &ldquo;en nombre del subalterno&rdquo;. As&iacute;, mi propuesta no resuelve el problema de estudiar &ldquo;con el subalterno&rdquo;, excepto cuando nos llaman para solicitar determinado tipo de trabajo. Aunque en Am&eacute;rica Latina se han producido varias experiencias de estudio &ldquo;con el subalterno&rdquo;, no	poseo	documentaci&oacute;n	suficiente	acerca	de	la	mayor&iacute;a	de	ellos	ni	 tengo	suficiente	espacio	en	este	art&iacute;culo	para	presentar	un	informe	satisfactorio sobre este tipo de vivencias. En cambio, me gustar&iacute;a discutir de manera breve las pr&aacute;cticas de dos intelectuales latinoamericanos bien conocidos: Paulo Freire y Orlando Fals-Borda, cuyo innovador trabajo ha proporcionado fundamentos &eacute;ticos, pol&iacute;ticos, epistemol&oacute;gicos y te&oacute;ricos para muchas de las experiencias actuales de estudiar &ldquo;con el subalterno&rdquo;.</p>      <p><font size="3"><B>Aprender de Paulo Freire y Orlando Fals-Borda </b></font></p>      <p> Perm&iacute;tanme comenzar por comentar el trabajo de Paulo Freire (19211997), de quien su nombre e importancia son muy familiares para muchos lectores. El impacto de su obra ha sido tan profundo, que el intelectual mexicano Carlos N&uacute;&ntilde;ez Hurtado ha declarado que una buena parte de toda pr&aacute;ctica liberadora en Am&eacute;rica Latina y m&aacute;s all&aacute; -sea educativa,	cultural,	social	o	pol&iacute;tica-	se	origin&oacute;	o	ha	sido	influenciada por Freire y su compromiso &eacute;tico (N&uacute;&ntilde;ez Hurtado, 1998, pp. 16-17). Un reconocimiento similar aparece en el pr&oacute;logo de Richard Shaull a la edici&oacute;n de 1993 en ingl&eacute;s de la <I>Pedagog&iacute;a del oprimido</I>: </p>      <blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este es el vig&eacute;simo aniversario de la publicaci&oacute;n en los Estados Unidos de la <I>Pedagog&iacute;a del oprimido</I>. Desde la publicaci&oacute;n original, esta obra revolucionaria ha sido reimpresa m&aacute;s de veinte veces y vendi&oacute; m&aacute;s de 500.000 copias en todo el mundo (1993/1970, p. 9).</p> </blockquote>      <p>No	obstante,	en	beneficio	de	aquellos	lectores	que	no	conocen	su	trabajo,	prefiero	correr	el	riesgo	de	ser	redundante,	con	el	fin	de	resaltar la importancia de Freire, en especial en cuanto a su relevancia para el argumento principal de este art&iacute;culo: no estudiar &ldquo;al subalterno&rdquo;, sino estudiar &ldquo;con el subalterno&rdquo;.</p>      <p>Algunos lectores pueden asociar el nombre de Paulo Freire solo con la educaci&oacute;n popular o la alfabetizaci&oacute;n de adultos. Si bien dedic&oacute; gran parte de su vida a las campa&ntilde;as de alfabetizaci&oacute;n de adultos y esto proporcion&oacute; el contexto en el que comenz&oacute; a desarrollar su enfoque, las caracter&iacute;sticas m&aacute;s importantes y distintivas de su perspectiva de la educaci&oacute;n de adultos -y, en la opini&oacute;n de muchos (incluida la m&iacute;a) el secreto de su &eacute;xito- ha sido la relaci&oacute;n entre la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica y aquello que, con base en sus propias palabras, yo llamar&iacute;a su &ldquo;enfoque dial&oacute;gico con el sujeto&rdquo;. En el antepen&uacute;ltimo p&aacute;rrafo del Prefacio de la edici&oacute;n en ingl&eacute;s de <I>Pedagog&iacute;a del oprimido</I> publicada en 1993, Freire define	esto	en	las	siguientes	palabras	autorreflexivas:	&ldquo;Mi	experiencia como educador <I>con la gente</I>, usando una educaci&oacute;n <I>dial&oacute;gica</I> y problematizadora&rdquo; (1993/1970 p. 22; cursivas propias).</p>      <p>La pr&aacute;ctica de Freire no se ha desarrollado exclusivamente en sus libros, sino que ha surgido de modo m&aacute;s directo de la aplicaci&oacute;n y continua revisi&oacute;n de sus ideas en varias situaciones en varios pa&iacute;ses del mundo.	Sus	libros	son	reflexiones	sobre	su	propio	proceso	de	aprendizaje -caracterizado por la aplicaci&oacute;n y la revisi&oacute;n de sus ideas en numerosos contextos-, as&iacute; como un sistema de proposiciones para el aprendizaje de los dem&aacute;s. Como se&ntilde;ala el propio Freire: &ldquo;Hasta hoy, ninguno de los pocos libros que he escrito, dej&oacute; de ser una especie de informe &#91;...&#93; de las experiencias realizadas o en proceso de realizaci&oacute;n&rdquo; (1977, p. 237). Mencionar&eacute; aqu&iacute; algunos de sus libros m&aacute;s importantes. El primero fue <I>Educa&ccedil;&atilde;o como pr&aacute;tica de liberdade</I> (en ingl&eacute;s, <I>Education for Critical Consciousness)</I>, escrito en 1965 durante su exilio en Chile, pu-blicado por primera vez en Brasil en 1967 y en espa&ntilde;ol en 1969. Este libro se bas&oacute; en sus experiencias en las campa&ntilde;as de alfabetizaci&oacute;n de adultos que comenzaron en Brasil en 1961 y terminaron abrupta-mente en 1964, cuando un golpe militar interrumpi&oacute; su trabajo. Freire fue encarcelado y desterrado a Chile. <I>Pedagog&iacute;a del oprimido</I> es quiz&aacute; su libro m&aacute;s conocido. La edici&oacute;n en portugu&eacute;s original y la versi&oacute;n en espa&ntilde;ol aparecieron en sucesi&oacute;n inmediata, ambas en el a&ntilde;o 1970. Este tambi&eacute;n fue su primer libro publicado en Estados Unidos, en 1973. Otro de sus libros importantes es <I>Cartas a Guin&eacute;-Bissau: registros de uma experiencia em processo</I> (en ingl&eacute;s, <I>Pedagogy in Process: The Letters to Guinea-Bissau</I>), publicado en 1977 en portugu&eacute;s y espa&ntilde;ol. Las <I>Cartas </I>relatan las vivencias de Freire al cooperar con el programa de alfabetizaci&oacute;n del Gobierno revolucionario de Guinea-Bissau entre 1975 y 1976.	Freire	ha	afirmado	en	repetidas	ocasiones	que	su	situaci&oacute;n	en Guinea-Bissau fue de cooperaci&oacute;n y que &eacute;l no era el &uacute;nico experto t&eacute;cnico contratado para ense&ntilde;ar. Como explica, &ldquo;quien es llamado a ense&ntilde;ar algo, debe primero aprender para despu&eacute;s, al comenzar a ense&ntilde;ar, seguir aprendiendo&rdquo; (1977, p. 16). <I>Pedagogia da esperan&ccedil;a: um reecontro com a </I>Pedagogia do oprimido, publicado en 1992 (en ingl&eacute;s, <I>Pedagogy of Hope: Reliving </I>Pedagogy of the Oppressed) y traducido al espa&ntilde;ol en 1993, es un retorno a su primer libro y un an&aacute;lisis autocr&iacute;tico de algunas de sus ideas anteriores. En &eacute;l es cr&iacute;tico de su noci&oacute;n de <I>conscientiza&ccedil;&atilde;o</I> (concientizaci&oacute;n), que se encontraba en contradicci&oacute;n con sus propias ideas, ya que sugiere que hay un individuo que ya posee una conciencia cr&iacute;tica y otro que no. Freire tambi&eacute;n se&ntilde;al&oacute; el sesgo de g&eacute;nero en el vocabulario de su anterior trabajo.</p>      <p>Para el prop&oacute;sito de este art&iacute;culo, en el primer cap&iacute;tulo de <I>Pedagog&iacute;a del oprimido</I> Freire (1970) dice: </p>      <blockquote>     <p>Nuestra preocupaci&oacute;n, en este trabajo, es s&oacute;lo presentar algunos aspectos de lo que nos parece constituye lo que venimos llamando &ldquo;la pedagog&iacute;a del oprimido&rdquo;, aquella que debe ser elaborada <I>con</I> &eacute;l y no <I>para</I> &eacute;l, en tanto hombres o pueblos en la lucha permanente de recuperaci&oacute;n de su humanidad. Pedagog&iacute;a que haga de la opresi&oacute;n	y	sus	causas	el	objeto	de	reflexi&oacute;n	de	los	oprimidos,	de	lo	que resultar&aacute; el compromiso necesario para su lucha por la liberaci&oacute;n, en la cual esta pedagog&iacute;a se har&aacute; y rehar&aacute; (p. 40).</p> </blockquote>      <p>En cuanto a la relaci&oacute;n entre la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica, el foco central del mismo libro, Freire (1970) enfatiza: </p>      <blockquote>     <p>De	este	modo,	empezaremos	reafirmando	el	hecho	de	que	los hombres son seres de la praxis. Son seres del quehacer, y por ello diferentes de los animales, seres del mero hacer. Los animales no &ldquo;admiran&rdquo; el mundo. Est&aacute;n inmersos en &eacute;l &#91;&hellip;&#93;. Si los hombres son seres	del	quehacer	esto	se	debe	a	que	su	hacer	es	acci&oacute;n	y	reflexi&oacute;n. Es praxis. Es transformaci&oacute;n del mundo. Y, por ello mismo, todo hacer del quehacer debe tener, necesariamente, una teor&iacute;a que lo ilumine.	El	quehacer	es	teor&iacute;a	y	pr&aacute;ctica.	Es	reflexi&oacute;n	y	acci&oacute;n. No puede reducirse ni al verbalismo ni al activismo (pp. 161-162).</p> </blockquote>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>M&aacute;s adelante agrega: </p>      <blockquote>     <p>El liderazgo no puede tomar a los oprimidos como simples ejecutores de sus determinaciones, como meros activistas a quienes se	niegue	la	reflexi&oacute;n	sobre	su	propia	acci&oacute;n.	Los	oprimidos, teniendo la ilusi&oacute;n de que act&uacute;an en la actuaci&oacute;n del liderazgo, contin&uacute;an manipulados exactamente por quien no puede hacerlo, dada su propia naturaleza (p. 162).</p> </blockquote>      <p>Paulo	Freire	ha	elaborado	una	reflexi&oacute;n	f&eacute;rtil	y	ha	desarrollado	una pr&aacute;ctica permanente del estudio con los grupos sociales &ldquo;subalternos&rdquo;, asociada con la idea de praxis y con el enfoque dial&oacute;gico. Ambos son conceptos cruciales de su trabajo y directrices fundamentales para su vida.	El	modelo	de	reflexi&oacute;n	y	pr&aacute;ctica	de	Freire	ha	sido	esclarecedor para muchos de nosotros en Am&eacute;rica Latina y m&aacute;s all&aacute;. Yo estuve involucrado en la d&eacute;cada del setenta en experiencias con pueblos ind&iacute;genas de la regi&oacute;n noreste de Argentina que estaban basadas en sus propuestas. Desde entonces, he mantenido la idea de que tengo que estudiar &ldquo;con el subalterno&rdquo; y he experimentado un cierto &eacute;xito. Mas, como explicaba, no siempre ha sido posible. Por lo tanto, he desarrollado la propuesta de estudiar las articulaciones hegem&oacute;nicas de poder, de tipo global-local. Sin embargo, ni mis propias limitaciones en el logro del objetivo de estudiar &ldquo;con el subalterno&rdquo; ni los marcos institucionales que condicionan mis pr&aacute;cticas sociales me permiten olvidar que la idea de estudiar &ldquo;al subalterno&rdquo; est&aacute; marcada por un legado colonial y tiene que ser criticada. Antes de debatir la cuesti&oacute;n de las consecuencias institucionales, revisar&eacute; el trabajo del soci&oacute;logo colombiano Orlando Fals-Borda (1925), cuyo nombre se vincula con la Investigaci&oacute;n Acci&oacute;n Participativa (IAP).<sup><a name="nu10"></a><a href="#num10">10</a></sup></p>      <p>Aunque el impacto de la obra de Fals-Borda ha sido quiz&aacute; menos notable en el ambiente intelectual que la de Paulo Freire, ha sido muy importante. Como una indicaci&oacute;n de la prominencia de su trabajo, puede considerarse lo que sucedi&oacute; en el Octavo Congreso Mundial de Investigaci&oacute;n Acci&oacute;n Participativa, celebrado en Cartagena en 1997. El objetivo del Congreso fue evaluar la experiencia de dos d&eacute;cadas del enfoque de la IAP, introducido en el primer congreso en 1977 en esa misma	ciudad.	Con	una	afluencia	esperada	de	cuatrocientos	personas, el evento se convirti&oacute; en una masiva reuni&oacute;n de m&aacute;s de 1.500 asistentes, incluidos cientos de estudiantes colombianos de muchas ciudades y m&aacute;s de doscientos participantes internacionales no solo de Am&eacute;rica Latina, sino tambi&eacute;n de &Aacute;frica, Asia, Europa, Canad&aacute; y Estados Unidos.</p>      <p>Fals-Borda dirigi&oacute; el primer Departamento de Sociolog&iacute;a en Colombia entre 1959 y 1967, cuando decidi&oacute; abandonar la universidad por una vida de investigaci&oacute;n independiente y activismo. Antes de salir, Fals-Borda y Camilo Torres, que estaba en ese momento trabajando en el mismo Departamento, encabezaron dos procesos clave de reforma. Los cambios que introdujeron (despu&eacute;s manipulados para prop&oacute;sitos diferentes) establecieron la Reforma Agraria y las Juntas de Acci&oacute;n Comunal o juntas de comunidades locales. Los escritos de Fals-Borda de esa &eacute;poca abarcan varios puntos de referencia de la Sociolog&iacute;a colombiana y latinoamericana, como el vanguardista <I>La violencia en Colombia: estudio de un proceso social</I> (1962, con German Guzm&aacute;n, Camilo Torres y Eduardo Uma&ntilde;a Luna) y el muy debatido <I>Ciencia propia y colonialismo intelectual </I>(1968, hoy en su novena edici&oacute;n).</p>      <p>Puede	afirmarse	que	la	pasi&oacute;n	de	Fals-Borda	por	la	IAP	es	una	constante de su obra de los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os, adem&aacute;s de su participaci&oacute;n permanente en la vida intelectual p&uacute;blica en Colombia y en otros lugares. A Fals-Borda se le atribuye, junto con un pu&ntilde;ado de otras personas, el desarrollo de la metodolog&iacute;a de la IAP. La IAP busca articular la producci&oacute;n de conocimiento con el cambio social. En la filosof&iacute;a	de	la	IAP	-una	radicalizaci&oacute;n	del	anterior	enfoque	freireano- es central la creencia de que cada persona y comunidad poseen un conocimiento propio que debe ser considerado un elemento clave en el dise&ntilde;o de cualquier proyecto de investigaci&oacute;n o trabajo pol&iacute;tico. De acuerdo con el enfoque de la IAP, la articulaci&oacute;n de los saberes expertos y saberes locales resulta en una sinergia productiva. El trabajo investigativo y pol&iacute;tico de Fals-Borda en la regi&oacute;n de la costa atl&aacute;ntica durante las d&eacute;cadas del setenta y del ochenta proporcion&oacute; un terreno f&eacute;rtil para el desarrollo de la IAP. Su <I>Historia doble de la costa</I>, publicada entre 1979 y 1986, relata esta experiencia.</p>      <p>Fals-Borda	refin&oacute;	a&uacute;n	m&aacute;s	y	populariz&oacute;	el	enfoque	de	la	IAP	por	medio de publicaciones en diversos pa&iacute;ses y con colegas de varias partes del mundo, incluido el sur de Asia, lo que da fe del alcance internacional de su trabajo. Estas publicaciones comprenden <I>Conocimiento y poder popular: lecciones con campesinos de Nicaragua, M&eacute;xico y Colombia</I> (1987) y <I>Action and Knowledge: Breaking the Monopoly with Participatory Action Research</I> (1991, con Anisur Rahman), trabajos que coinciden con su intensa colaboraci&oacute;n con el Consejo de Educaci&oacute;n de Adultos de Am&eacute;rica Latina (Ceaal). En la d&eacute;cada del ochenta, Fals-Borda fue presidente del Ceaal, que era la sede institucional de la educaci&oacute;n popular en el continente con enfoques politizados. Fals-Borda ha declarado en repetidas ocasiones que el enfoque de la IAP es: </p>      <blockquote>     <p>&#91;&hellip;&#93; un proceso de creaci&oacute;n intelectual y pr&aacute;ctica end&oacute;gena de los pueblos del Tercer Mundo. En lo que respecta a Am&eacute;rica Latina no es posible explicar su aparici&oacute;n ni captar su sentido por fuera del	contexto	del	desarrollo	econ&oacute;mico,	social	y	cient&iacute;fico	de	la regi&oacute;n a partir del decenio de 1960 (1987, p. 14).</p> </blockquote>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Entre sus fuentes conceptuales de referencia, Fals-Borda destaca la teor&iacute;a de la dependencia, la Teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n, el enfoque dial&oacute;gico de Freire, la teor&iacute;a de la explotaci&oacute;n y una reinterpretaci&oacute;n de las tesis marxistas y gramscianas sobre el &ldquo;compromiso&rdquo; intelectual.</p>      <p>Es importante y vale la pena comentar con m&aacute;s detalle el concepto del libro <I>Conocimiento y poder popular</I>. Fue parte de un programa desarrollado y coordinado con poblaciones de Nicaragua, Colombia y M&eacute;xico, con el	apoyo	de	la	Oficina	Internacional	del	Trabajo,	as&iacute;	como	de	varias organizaciones p&uacute;blicas y privadas de cada pa&iacute;s. <I>Conocimiento y poder popular</I> es una descripci&oacute;n del programa y de las experiencias de sus participantes. Tambi&eacute;n representa una &ldquo;devoluci&oacute;n&rdquo;, un retorno de la inversi&oacute;n de las poblaciones cuyos esfuerzos produjeron el libro, ya que se ha convertido en una importante fuente de apoyo en la formaci&oacute;n de experiencias con l&iacute;deres populares.</p>      <p>El concepto de &ldquo;devoluci&oacute;n&rdquo;, sin duda, merece atenci&oacute;n, ya que es un elemento importante e integral de la forma de &ldquo;estudiar con&rdquo; propuesta por	el	enfoque	de	la	IAP.	Fals-Borda	afirma	que	la	devoluci&oacute;n	es	una obligaci&oacute;n y que es un aspecto de la praxis de investigaci&oacute;n participativa (1987, p. 112). Tambi&eacute;n destaca que el traspaso de conocimientos y t&eacute;cnicas no puede ser reducido a la publicaci&oacute;n de libros o folletos, sino que debe adoptar muchos otros modos que abarcan diversas formas de comunicaci&oacute;n y otros proyectos comunitarios y actividades (p. 114). Al igual que con la obra de Freire, las ideas de praxis y de enfoque dial&oacute;gico son elementos importantes de la obra de Fals-Borda. Desde su	punto	de	vista,	la	praxis	de	la	IAP	no	es	suficiente	para	integrar	la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica, pues los conocimientos de varias fuentes tambi&eacute;n deben ser incluidos (p. 44). Para este planteamiento es fundamental la insistencia en romper con las &ldquo;relaciones de subordinaci&oacute;n&rdquo; y formas afines	de	producci&oacute;n	de	conocimiento	(por	ejemplo,	la	relaci&oacute;n	sujeto-objeto). Fals-Borda tambi&eacute;n recalca la promoci&oacute;n de la &ldquo;redundancia potencial&rdquo; de los intelectuales y la construcci&oacute;n de relaciones sim&eacute;tricas de cooperaci&oacute;n. Tambi&eacute;n hace hincapi&eacute; en que el enfoque de la IAP no es compatible con algunas restricciones acad&eacute;micas, como las presiones de tiempo de escribir una tesis (p. 64).</p>      <p>Al igual que en el caso de Freire, la discusi&oacute;n de la obra de Fals-Borda nos lleva de nuevo a la cuesti&oacute;n de la praxis y sus posibles contextos. A la	luz	de	su	acento	en	esta	cuesti&oacute;n,	parece	&uacute;til	reflexionar	sobre	la	praxis en relaci&oacute;n con contextos institucionales y centrarnos en nuestras propias pr&aacute;cticas y sus relaciones con dichos contextos. Esto vuelve nuestra atenci&oacute;n respecto de cu&aacute;n apropiados son estos entornos o hasta d&oacute;nde permiten plantearnos estudiar con el &ldquo;subalterno&rdquo;. Adem&aacute;s,	reflexionar	sobre	nuestras	pr&aacute;cticas	y	sus	ambientes	institucionales	nos	ayudar&aacute;	a	procurar	cambiarlos,	con	el	fin	de	posibilitar	estos estudios. Retomar&eacute; este asunto en la conclusi&oacute;n del texto; antes, quiero subrayar que no he presentado las experiencias de ense&ntilde;anza de Fals-Borda y Freire para sugerir que tenemos que repetirlas. Hay aspectos de su trabajo que uno puede no compartir, pero que, sin duda, resultan importantes referencias y fuentes de inspiraci&oacute;n en el proceso de crear nuestras propias formas viables de estudiar &ldquo;con el subalterno&rdquo;.</p>      <p><font size="3"><B>Algunos comentarios para el debate </b></font></p>      <p> A la luz de lo que se ha discutido, creo que la propuesta del LASSG representa un cambio importante frente a la epistemolog&iacute;a hegem&oacute;nica, la	&eacute;tica	y	la	pol&iacute;tica.	Sin	embargo,	no	es	lo	suficientemente	cr&iacute;tica	acerca de los legados coloniales de los estudios del &aacute;rea, de las limitaciones que plantea la divisi&oacute;n del trabajo establecida ni sobre los contextos institucionales que tienden a mantener las pr&aacute;cticas intelectuales dentro de un formato de &ldquo;carreras&rdquo; acad&eacute;micas, separadas de los sujetos &ldquo;subalternos&rdquo;. El objetivo no debe ser &ldquo;estudiar al subalterno&rdquo;, como se propone en la declaraci&oacute;n fundadora del LASSG, sino &ldquo;estudiar con los grupos subalternos&rdquo; y examinar lo que nos propongan. En caso de que las limitaciones institucionales o personales no nos permitan estudiar con el &ldquo;subalterno&rdquo;, podemos, por lo menos, analizar las articulaciones hegem&oacute;nicas de poder.</p>      <p>Este cambio sacar&aacute; a la luz nuevas preguntas de investigaci&oacute;n y el desarrollo de nuevos m&eacute;todos concebibles solo cuando ambas partes -investigadores y grupos sociales involucrados- participen a plenitud en el proceso de investigaci&oacute;n, desde las etapas iniciales de su dise&ntilde;o. En este tipo de relaci&oacute;n, debemos estar al tanto del siempre presente riesgo de desarrollar actitudes de superioridad. Esto se puede prevenir mediante el reconocimiento de que, al trabajar en esta v&iacute;a propuesta, los investigadores no estamos haciendo ning&uacute;n tipo de favor a las poblaciones involucradas. Si procedemos de esta manera, es por nuestro propio inter&eacute;s en aprender acerca de las experiencias sociales, por nuestro af&aacute;n por desarrollar puntos de vista que no se imaginaron antes, nuestra sed de justicia social, nuestros valores democr&aacute;ticos y nuestra necesidad de encontrar sentido a la vida y al trabajo. Al reconocer estos aspectos de nuestra posici&oacute;n, nos volvemos conscientes del hecho de que estudiar &ldquo;con el subalterno&rdquo; de ninguna manera es una especie de favor que hacemos a nuestros contempor&aacute;neos, sino el resultado de un esfuerzo sincero por encontrar un punto de convergencia entre los intereses en juego: los nuestros y los de los grupos sociales &ldquo;con&rdquo; los que estudiamos.</p>      <p>Al	desafiar	el	legado	de	los	estudios	del	&aacute;rea	se	abrir&aacute;	la	puerta	para	la superaci&oacute;n de los sesgos y las limitaciones producidas por el estudio de Am&eacute;rica Latina desde el contexto institucional de las universidades de Estados Unidos. Tambi&eacute;n estimular&aacute; nuevas preguntas de investigaci&oacute;n que combinen los problemas que hoy enfrentan los grupos sociales &ldquo;subalternos&rdquo; en diferentes regiones de las Am&eacute;ricas y si se combina con el desaf&iacute;o a la divisi&oacute;n del trabajo prevaleciente antes propuesto, ese reto tambi&eacute;n puede facilitar el desarrollo de redes transnacionales de apoyo mutuo entre estos grupos sociales. De ah&iacute; mi propuesta de que el grupo se transforme en el Grupo Transnacional de Estudios Subalternos.</p>      <p>Transformar los contextos institucionales de las pr&aacute;cticas acad&eacute;micas resulta imperativo, pero tambi&eacute;n es posible instaurar formas de estudiar &ldquo;con el subalterno&rdquo; fuera de la academia. Si, como acad&eacute;micos, no logramos crear formas innovadoras y viables de estudiar &ldquo;con el subalterno&rdquo; y no encontramos atractivo el estudio de las articulaciones hegem&oacute;nicas de poder, es preferible analizar nuestras propias pr&aacute;cticas y sus contextos antes que estudiar al otro. En conexi&oacute;n con esto, pienso que siempre debemos tener presente la invitaci&oacute;n de Roland Barthes (1981/1978) a desplazar nuestro trabajo intelectual hacia donde no es esperado, para evitar que sea alienado por el poder (p. 37).</p>      <p><font size="3"><B>Notas </b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Este art&iacute;culo es una versi&oacute;n revisada del documento presentado en la conferencia &ldquo;Genealog&iacute;as cruzadas y conocimientos subalternos&rdquo; (<I>Cross-Genealogies and Subaltern Knowledges</I>). La versi&oacute;n actual se ha beneficiado	de	los	debates	de	esa	reuni&oacute;n	y	estoy	agradecido	con	los participantes en este aspecto. Tambi&eacute;n agradezco a Arturo Escobar, Walter Mignolo, Alberto Moreiras, Rosa Aura Valera y tres revisores an&oacute;nimos de<I> Nepantla</I> por sus comentarios. He desarrollado la perspectiva que presento en estas p&aacute;ginas de intercambios con varios l&iacute;deres de pueblos ind&iacute;genas, que me ayudaron a entender su punto de vista de la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica convencional, as&iacute; como algunas de sus expectativas respecto a las posibilidades de los investigadores para colaborarles. Desde entonces he trabajado con algunos de ellos en esfuerzos por avanzar en la l&iacute;nea de trabajo propuesta y hemos ex>perimentando	tanto	dificultades	como	satisfacciones.	Por	contribuir a mejorar mi comprensi&oacute;n de los asuntos aqu&iacute; planteados agradezco a Hilario Aray y Neptal&iacute; Tamanaico (pueblo kari&ntilde;a, Venezuela); cacique Leonidas Cantule Vald&eacute;z y Nicanor Gonz&aacute;lez (Congreso kuna, Panam&aacute;), M&oacute;nica Cheuquian (Casa de la Mujer Mapuche, Chile); Marcelino Chump&iacute;n, Miguel Tankamash y Felipe Tsenkush (Federaci&oacute;n de Centros Shuar-Achuar, Ecuador); Dalia Dur&aacute;n, Renilda Mart&iacute;nez, Noel&iacute; Pocaterra, Atala Uriana y Guillermo Uriana (pueblo wayuu, Venezuela); Marcial Fabricano (Central de Pueblos Ind&iacute;genas del Oriente Boliviano, Bolivia); Ana Victoria Garc&iacute;a (pueblo maya, Guatemala); V&iacute;ctor Toledo Llancaqueo (coordinadora de Instituciones Mapuches,Chile) y F&eacute;lix S. Zambrana (Confederaci&oacute;n Sindical &Uacute;nica de Trabajadores Campesinos, Bolivia).</p>  <hr>     <p><font size="3"><b>Pie de p&aacute;gina</b></font></p>      <p><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup> Este	texto	del	profesor	Daniel	Mato	fue	escrito	en	un	contexto	espec&iacute;fico,	el	Congreso de los Estudios Subalternos en el mundo anglosaj&oacute;n, hace varios a&ntilde;os. Afortunadamente o	desafortunadamente,	sus	cr&iacute;ticas,	reflexiones	y	aportes	siguen	vigentes.	Por	ello,	hemos decidido como editores poner a disposici&oacute;n de nuestra comunidad acad&eacute;mica y de actores, el texto en espa&ntilde;ol para &ldquo;darle carne&rdquo; a la discusi&oacute;n en nuestros respectivos contextos.    <br>  <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup> N. T. &ldquo;Genealog&iacute;as cruzadas y conocimientos subalternos&rdquo;.    <br>   <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup> Sobre las motivaciones y la estructura de la conferencia, puede verse Mignolo (2000) y para una mejor comprensi&oacute;n de mi posici&oacute;n, puede verse tambi&eacute;n Beverley (2000).    <br>  <sup><a name="num3"></a><a href="#nu4">4</a></sup> N. T. Estudios Subalternos de Am&eacute;rica Latina.    <br>  <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup> Me siento insatisfecho con el uso de la expresi&oacute;n &ldquo;subalterno&rdquo;, porque me parece que tiende	a	cosificar	la	condici&oacute;n	social	que	nombra.	En	mi	opini&oacute;n,	el	t&eacute;rmino	puede	reforzar la idea de que los grupos sociales que se involucran en nuestra investigaci&oacute;n son en realidad grupos	de	personas	&ldquo;subalternos&rdquo;	o	subordinados.	Esta	reificaci&oacute;n	conlleva	el	riesgo	de	socavar las capacidades pol&iacute;ticas de estos grupos sociales para construir sus propios proyectos sociopol&iacute;ticos.	Los	estatutos	del	LASSG	ofrecen	prueba	suficiente	de	que	el	inter&eacute;s	del	grupo no es subordinar a estos grupos sociales, sino todo lo contrario. Es debido a este problema entre el uso de esta categor&iacute;a y el inter&eacute;s del LASSG que me siento inclinado a proponer una revisi&oacute;n de esta categor&iacute;a. Sin embargo, en este momento no tengo una categor&iacute;a alternativa a proponer. Por esta cr&iacute;tica y limitaci&oacute;n, en este trabajo utilizo la palabra &ldquo;subalterno&rdquo; entre comillas. No tengo experiencia en este problema en mis escritos anteriores relacionados con la discusi&oacute;n actual, porque no intent&eacute; hacer generalizaciones m&aacute;s all&aacute; de mi experiencia en investigaci&oacute;n directa con las organizaciones de los pueblos ind&iacute;genas. En estos casos, simplemente utilic&eacute; la expresi&oacute;n &ldquo;pueblos ind&iacute;genas&rdquo; o la adecuada palabra de las personas concretas con quienes estaba trabajando.    <br>  <sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup> N. T.: hace referencia a la revista <I>Nepantla: Views from South</I>, de la cual se hace la traducci&oacute;n de este art&iacute;culo.    <br>  <sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup> Tal vez sea necesaria una nota de precauci&oacute;n en este punto. Los casos a los que acabo de referirme son los de las personas que ocupan puestos de poder dentro de sus comunidades, por l&iacute;neas de edad o educaci&oacute;n, pero este hecho no deslegitima sus reclamaciones. He hablado de este tema y la necesidad de evitar representar los pueblos ind&iacute;genas como cuerpos homog&eacute;neos en art&iacute;culos anteriores (Mato 1992; 1995).    <br>  <sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup> Llamo &ldquo;agentes globales&rdquo; a aquellos que real o tendencialmente desarrollan sus pr&aacute;cticas en una escala mundial o, al menos, a escala continental, en contraste con los casos de &ldquo;agentes nacionales&rdquo;, que desarrollan sus pr&aacute;cticas solo en un pa&iacute;s y de &ldquo;agentes locales&rdquo;, que desarrollan sus pr&aacute;cticas sobre todo en el &aacute;mbito local. Aunque los agentes locales y nacionales se involucran cada vez m&aacute;s a escala transnacional en relaciones de trabajo tanto con agentes globales y extranjeros locales, no es su prop&oacute;sito principal.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a></sup> N. T.: sigla por su nombre en ingl&eacute;s: United States Agency for International Development.    <br>  <sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></sup> Mi conocimiento directo del trabajo y la vida de Orlando Fals-Borda es relativamente escaso. De hecho, solo he le&iacute;do su <I>Conocimiento y poder popular</I> y algunas peque&ntilde;as piezas que han circulado en fotocopias y, como lo han hecho muchos intelectuales en los pa&iacute;ses latinoamericanos, directa o indirectamente, he conocido experiencias basadas o inspiradas en su obra. Estoy agradecido con mi colega y amigo Arturo Escobar por su generosidad, al brindarme m&aacute;s informaci&oacute;n acerca de la vida y obra de Fals-Borda. Por supuesto, soy el &uacute;nico responsable de las ideas y la informaci&oacute;n expresadas en este texto.</p>  <hr>     <p><font size="3"><B>Referencias bibliogr&aacute;ficas </b></font></p>      <!-- ref --><p> Barthes, R. (1981/1978). Lecci&oacute;n inaugural. (J. Abouhamad, trad.). <I>Teor&iacute;a y Sociedad</I> 1-2, 32-41.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0124-4035201400010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Beverley, J. (2000). The Dilemma of Subaltern Studies at Duke. <I>Nepantla: Views from South, 1</I> (1), 33-44.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0124-4035201400010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Blum,	E.	(1993).	Making	Biodiversity	Conservation	Profitable. <I>Environment, 35</I> (4), 17-45.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0124-4035201400010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Carr, T., Pedersen, H., y Ramaswamy, S. (1993). Rainforest Entrepreneurs: Cashing in on Conservation. <I>Environment, 35</I> (7): 12-38.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0124-4035201400010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Carrol, T. (1992). <I>Intermediary NGOs: The Supportive Link in Grassroots Development</I>. West Hartford: Kumarian Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0124-4035201400010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Clark, J. (1991). <I>Democratizing Development: The Role of Voluntary Organizations</I>. West Hartford: Lynne Rienner Publishers.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0124-4035201400010000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Fals-Borda, O. (1970). <I>Ciencia propia y colonialismo intelectual</I>. M&eacute;xico D. F.: Nuestro Tiempo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0124-4035201400010000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Fals-Borda, O. (1979). <I>Historia doble de la costa. </I>4 vols. Bogot&aacute;: Carlos Valencia Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0124-4035201400010000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Fals-Borda, O. (1987). <I>Conocimiento y poder popular: lecciones con campesinos en Nicaragua, M&eacute;xico y Colombia</I>. 2a. ed. Bogot&aacute;: Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0124-4035201400010000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Fals-Borda, O., Guzm&aacute;n, G., Torres, C., y Uma&ntilde;a Luna, E. (1963). <I>La violencia en Colombia: estudio de un proceso social</I>. Bogot&aacute;: Tercer Mundo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0124-4035201400010000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Fals-Borda, O., y Rahman, A. (1991). <I>Action and Knowledge: Breaking the Monopoly with Participatory Action Research</I>. Nueva York: Appex Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0124-4035201400010000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Foucault, M. (1980). <I>El orden del discurso</I>. Barcelona: Tusquets Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0124-4035201400010000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Freire, P. (1969/1967). <I>La educaci&oacute;n como pr&aacute;ctica de la libertad</I>. (L. Ronzoni, trad.). Buenos Aires: Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0124-4035201400010000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Freire, P. (1970). <I>Pedagog&iacute;a del oprimido</I>. (J. Mellado, trad.). Madrid: Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0124-4035201400010000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Freire, P. (1977). <I>Cartas a Guinea-Bissau: Apuntes de una experiencia pedag&oacute;gica en proceso. </I>(A. Alatorre, trad.). Madrid: Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0124-4035201400010000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Freire, P. (1993/1992). <I>Pedagog&iacute;a de la esperanza</I>. (S. Mastrangelo, trad.). Madrid: Siglo XXI. (Original publicado en 1992).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0124-4035201400010000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Freire, P. (1993). <I>Pedagogy of the Oppressed</I>. (M. Bergman Ramos, trad.). Nueva York: Continuum.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0124-4035201400010000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Gray, A. (1990). Indigenous Peoples and the Marketing of the Rainforest. <I>Ecologist, </I>20 (6), 223-227.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0124-4035201400010000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Latin American Subaltern Studies Group. (1993). "Founding Statement." <I>boundary </I>2,  20 (3), 110-121.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0124-4035201400010000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Mato, D. (1992). <I>Narradores en acci&oacute;n: problemas epistemol&oacute;gicos, consideraciones te&oacute;ricas y observaciones de campo en Venezuela</I>. Caracas: Academia Nacional de Historia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0124-4035201400010000800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Mato, D. (1995). <I>Cr&iacute;tica de la modernidad, globalizaci&oacute;n y construcci&oacute;n de identidades</I>. Caracas: Universidad Central de Venezuela.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0124-4035201400010000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Mato, D. (1996). Relaciones internacionales y transnacionales, las luchas por los derechos de los ind&iacute;genas de Am&eacute;rica Latina y la transformaci&oacute;n de las sociedades abarcantes. <I>Sociotam, </I>6 (1), 45-59.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0124-4035201400010000800022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Mato, D. (1997). On Global and Local Agents and the Social Making of Transnational Identities and Related Agendas in "Latin" America. <I>Identities, </I>4 (2), 167-212.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0124-4035201400010000800023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Mato, D. (1998a). The Transnational Making of Representations of Gender, Ethnicity, and Culture: Indigenous Peoples' Organizations at the Smithsonian Institution's Festival. <I>Cultural Studies, </I>12 (2), 193-209.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0124-4035201400010000800024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Mato, D. (1998b). On the Making of Transnational Identities in the Age of Globalization: The U.S. Latina/o-'Latin' American Case. <I>Cultural Studies, </I>12 (4), 598-620.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0124-4035201400010000800025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Mato, D. (1998c). Pueblos ind&iacute;genas y democracia en tiempos de globalizaci&oacute;n: La experiencia del Fondo Ind&iacute;gena. <I>Cuadernos del Cendes, </I>15 (38), 31-44.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0124-4035201400010000800026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Mato, D. (1999). Globalizaci&oacute;n, representaciones sociales y transformaciones sociopol&iacute;ticas. <I>Nueva Sociedad,</I> (163), 152-163.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0124-4035201400010000800027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Mignolo, W. D. (1996). Los estudios subalternos &iquest;son posmodernos o poscoloniales?	La	pol&iacute;tica	y	las	sensibilidades	de	las	ubicaciones	geogr&aacute;ficas. <I>Casa de las Am&eacute;ricas, XXXVII</I> (204), 20-39.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0124-4035201400010000800028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Mignolo, W. D. (2000). Introduction: From Cross-Genealogies and Subaltern Knowledges to Nepantla. <I>Nepantla: Views from South, </I>1 (1): 1-8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0124-4035201400010000800029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Moseley-Williams,	R.	(1994).	Partners	and	Beneficiaries:	Questioning	Donors. <I>Development in Practice, </I>4 (1), 50-57.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0124-4035201400010000800030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>N&uacute;&ntilde;ez Hurtado, C. (1998). El Pablo que yo conoc&iacute;. En F. Salinas Ramos (ed.), <I>Educaci&oacute;n y transformaci&oacute;n social: homenaje a Paulo Freire</I> (pp. 13-26). Caracas: Laboratorio Educativo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0124-4035201400010000800031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Salmen, L., y Eaves, P. (1989). World Bank Work with Nongovernmental Organizations. <I>Working Paper 305</I>. Washington D. C.: Banco Mundial.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0124-4035201400010000800032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Tendler, J. (1982). <I>Turning Private Voluntary Organizations into Development Agencies: Questions for Evaluation</I>. <I>AID Program Evaluation Discussion Paper No. 12</I>. Washington D. C.: Usaid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0124-4035201400010000800033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>  </font>      ]]></body><back>
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