<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0124-5996</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista de Economía Institucional]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev.econ.inst.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0124-5996</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Externado de Colombia]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0124-59962000000100003</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA ILEGALIDAD, LOS META-ORDENAMIENTOS Y LAS META-PREFERENCIAS]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[ILLEGALITY, METAORDERS AND METAPREFERENCES]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[González]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jorge Iván]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Nacional de Colombia  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>30</day>
<month>06</month>
<year>2000</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>30</day>
<month>06</month>
<year>2000</year>
</pub-date>
<volume>2</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>37</fpage>
<lpage>52</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0124-59962000000100003&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0124-59962000000100003&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0124-59962000000100003&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Este artículo tiene como punto de partida los trabajos de Sen sobre meta-ordenamientos y meta-preferencias y busca explicar la ilegalidad como un problema de racionalidad. Después de mostrar el alcance de estas meta-categorías el trabajo desnuda algunas limitaciones de la aproximación costo-beneficio al análisis de la ilegalidad. Más adelante sugiere el concepto de las meta-preferencias, que explora la manera como las creencias y los deseos contribuyen a la formación de las preferencias, ayuda a entender el espacio borroso que existe entre lo legal, lo ilegal, lo legítimo y lo ilegítimo. Según el autor, hace falta reflexionar más sobre la naturaleza de las creencias y deseos que llevan a moldear las preferencias de los individuos y las sociedades, para no caer en explicaciones simplistas de la ilegalidad basadas en criterios arbitrarios de lo bueno. También concluye que la presencia de meta-preferencias inconsistentes puede explicar por qué mayores gastos en seguridad y justicia no han resultado en una reducción de la impunidad.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper parts from the work developed by Sen about metaorders and metapreferences to explain illegality as a rational problem. After showing the scope of this categories, the author exposes some limits of the benefit cost analysis of illegality. He continues suggesting that the concept of metapreferences contributes to understanding the fuzzy space that exists between legal and illegal frontiers, and between legitimacy and illegitimacy. González point out the necessity of a more detailed analysis of the way in which beliefs and desires shape individual and social preferences, if we don’t want to fall in simplistic explanations of illegality based on an arbitrary criteria of the good. He concludes too that the inconsistency of metapreferences can explain why more expenditures in security and justice don’t result in a reduction of impunity.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[ilegalidad]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[racionalidad colectiva]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[racionalidad amplia]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[metapreferencias]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[meta-ordenamientos]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[illegality]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[collective rationality]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[wide rationality]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[metapreferences]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[metaorders]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>    <br>LA ILEGALIDAD, LOS META-ORDENAMIENTOS Y LAS META-PREFERENCIAS</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>ILLEGALITY, METAORDERS AND METAPREFERENCES</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Jorge Iv&aacute;n Gonz&aacute;lez</i>*</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> * Profesor de las universidades Externado de Colombia y Nacional.</p> <hr align="JUSTIFY">     <p align="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p align="justify">[Palabras Clave: ilegalidad, racionalidad colectiva, racionalidad amplia, metapreferencias, meta-ordenamientos, JEL: K42, D71]</p>     <p align="justify">Este art&iacute;culo tiene como punto de partida los trabajos de Sen sobre meta-ordenamientos y meta-preferencias y busca explicar la ilegalidad como un problema de racionalidad. Despu&eacute;s de mostrar el alcance de estas meta-categor&iacute;as el trabajo desnuda algunas limitaciones de la aproximaci&oacute;n costo-beneficio al an&aacute;lisis de la ilegalidad. M&aacute;s adelante sugiere el concepto de las meta-preferencias, que explora la manera como las creencias y los deseos contribuyen a la formaci&oacute;n de las preferencias, ayuda a entender el espacio borroso que existe entre lo legal, lo ilegal, lo leg&iacute;timo y lo ileg&iacute;timo. Seg&uacute;n el autor, hace falta reflexionar m&aacute;s sobre la naturaleza de las creencias y deseos que llevan a moldear las preferencias de los individuos y las sociedades, para no caer en explicaciones simplistas de la ilegalidad basadas en criterios arbitrarios de lo bueno. Tambi&eacute;n concluye que la presencia de meta-preferencias inconsistentes puede explicar por qu&eacute; mayores gastos en seguridad y justicia no han resultado en una reducci&oacute;n de la impunidad.</p>     <p align="justify"><b>ABSTRACT</b></p>     <p align="justify">[Key words: illegality, collective rationality, wide rationality, metapreferences, metaorders, JEL: K42, D71]</p>     <p align="justify">This paper parts from the work developed by Sen about metaorders and metapreferences to explain illegality as a rational problem. After showing the scope of this categories, the author exposes some limits of the benefit cost analysis of illegality. He continues suggesting that the concept of metapreferences contributes to understanding the fuzzy space that exists between legal and illegal frontiers, and between legitimacy and illegitimacy. Gonz&aacute;lez point out the necessity of a more detailed analysis of the way in which beliefs and desires shape individual and social preferences, if we don&rsquo;t want to fall in simplistic explanations of illegality based on an arbitrary criteria of the good. He concludes too that the inconsistency of metapreferences can explain why more expenditures in security and justice don&rsquo;t result in a reduction of impunity.</p> <hr align="JUSTIFY">     <p align="justify">    <br>   Las categor&iacute;as meta-preferencia y meta-ordenamiento facilitan la comprensi&oacute;n de la forma como las personas y las sociedades van redise&ntilde;ando la frontera entre lo legal y lo ilegal. La raz&oacute;n de ser de algunas pr&aacute;cticas ilegales como la corrupci&oacute;n, el lavado de activos, la falsificaci&oacute;n y la adulteraci&oacute;n, podr&iacute;a entenderse mejor desde un enfoque anal&iacute;tico que examine la forma como se traslapan las preferencias y los ordenamientos. Las meta-preferencias y los metaordenamientos se aplican tanto a la racionalidad individual, como a la colectiva. Estas nociones de racionalidad corresponden a la distinci&oacute;n entre elecci&oacute;n individual y colectiva (Arrow 1951, 1963; Sen 1970). Elster (1988) introduce dos categor&iacute;as m&aacute;s: la racionalidad estrecha y la racionalidad amplia. La primera se define en t&eacute;rminos de consistencia. La consistencia significa maximizaci&oacute;n, que se expresa como transitividad. La segunda abarca los aspectos sustantivos de las creencias y los deseos. En lenguaje de Elster (1988) las creencias y los deseos son las razones. A las creencias est&aacute; asociada la noci&oacute;n del juicio y a los deseos la de autonom&iacute;a-heteronom&iacute;a. Las dimensiones individual y colectiva se aplican tanto a la racionalidad estrecha, como a la racionalidad amplia. La discusi&oacute;n cl&aacute;sica sobre la consistencia entre la elecci&oacute;n individual y la elecci&oacute;n colectiva (Arrow 1951, 1963; Buchanan y Tullock 1962; Sen 1970) se enmarca en la racionalidad estrecha, porque el punto neur&aacute;lgico del debate es la consistencia formal. Las reflexiones sobre la naturaleza de las razones (creencias y deseos) que motivan la elecci&oacute;n se inscriben en el contexto de la racionalidad en sentido amplio. Mientras que el meta-ordenamiento se acerca a la racionalidad estrecha, la meta-preferencia tiene una relaci&oacute;n m&aacute;s directa con la racionalidad en sentido amplio.</p>     <p align="justify">La discusi&oacute;n sobre los meta-ordenamientos y las meta-preferencias es relevante porque evita caer en dos posiciones extremas. La primera es aquella que busca explicar las razones (deseos y creencias) que motivan la acci&oacute;n a trav&eacute;s de un discurso moralizante que imposibilita la pregunta por la naturaleza de los deseos y de las creencias. La explicaci&oacute;n moralista pretende indagar por los or&iacute;genes de la acci&oacute;n, cuando realmente lo &uacute;nico que logra es imponer una coraza que impide analizar las motivaciones subyacentes a la elecci&oacute;n y a la acci&oacute;n correspondiente. Aunque el juicio moralista es expl&iacute;cito en temas como la corrupci&oacute;n, el contrabando, la prostituci&oacute;n, la droga, etc., tambi&eacute;n sirve de criterio valorativo frente a decisiones cotidianas m&aacute;s sencillas: vestido, autom&oacute;vil, sitio de vivienda, etc.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La segunda posici&oacute;n extrema es la de la teor&iacute;a macroecon&oacute;mica convencional. Este enfoque s&oacute;lo tiene en cuenta la preferencia revelada, dejando de lado la reflexi&oacute;n sobre las razones que subyacen a dicha preferencia. Mientras que la visi&oacute;n moralista trata de preguntarse por las razones de la elecci&oacute;n, la microeconom&iacute;a de texto no ve m&aacute;s all&aacute; de las consecuencias de la elecci&oacute;n en t&eacute;rminos de bienes y de precios.</p>     <p align="justify">Los meta-ordenamiento y las meta-preferencias son individuales y sociales. Y de la una no se deriva por agregaci&oacute;n la otra. La tensi&oacute;n entre los intereses del individuo y los del grupo, que describe magistralmente Olson (1965), tambi&eacute;n existen en el campo de los meta-ordenamientos y las meta-preferencias. El meta-ordenamiento es el ordenamiento de los ordenamientos de preferencias<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>.</p>     <p align="justify">La relaci&oacute;n transitiva</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v2n2/v2n2a3e1.jpg"></p>     <p align="justify">refleja un ordenamiento de las preferencias. xRy es una relaci&oacute;n binaria entre x, y. La relaci&oacute;n binaria puede especificarse sobre el conjunto S. R es un subconjunto de SxS, que incluye todos los pares (x, y), as&iacute; que x&amp;y <font face="Symbol">&Icirc;</font> S. Afirmar que la relaci&oacute;n xRy existe, es equivalente a decir que (x, y) <font face="Symbol">&Icirc;</font> R. x, y son opciones alternativas. R incluye las relaciones de preferencia (P) e indiferencia (I). As&iacute; que xPy significa que x es Preferido a y. xIy significa que es x es indiferente a y.</p>     <p align="justify">Esta formulaci&oacute;n general puede aplicarse tanto a los individuos como al grupo, o la sociedad, pero aceptando de antemano que el paso de meta-ordenamientos individuales a meta-ordenamientos sociales no es ajeno al problema de imposibilidad planteado por Arroz (1951).</p>     <p align="justify">Para representar el meta-ordenamiento recurrimos, a t&iacute;tulo de ejemplo, a dos ordenamientos. Uno (L) que respeta la ley. Otro (H) que responde a la l&oacute;gica de los precios. En este &uacute;ltimo caso la persona elige el bien que maximice el beneficio, aun si esta escogencia le implica ir en contra de la ley. Supongamos que el art&iacute;culo de marca (m) es m&aacute;s caro que el falsificado (f ). En el momento de hacer la elecci&oacute;n el comprador sabe que el bien f es falsificado. Para m, f <font face="Symbol">&Icirc;</font> S, el ordenamiento L es de la forma</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v2n2/v2n2a3e2.jpg"></p>     <p align="justify">El individuo i prefiere el bien m al bien f, porque respeta la ley y se niega a comprar art&iacute;culos falsificados. Dentro del abanico de institucionalistas, los autores que consideran que las instituciones son las reglas, le dan una importancia central a los ordenamientos tipo L<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a>. Si L se constituye en el meta-ordenamiento de los agentes que participan en el mercado, habr&aacute; transparencia y mayor garant&iacute;a de que los mercados operen eficientemente. El argumento no cambia si L incluye no s&oacute;lo las reglas formales sino las informales. Desde la &oacute;ptica del institucionalismo neocl&aacute;sico, para que el mercado opere con fluidez es necesario que los contratos realizados por los agentes sean aceptados y, entonces, el respeto a los derechos de propiedad adquiere un estatuto privilegiado. Las instituciones regulan las interacciones sociales que sostienen la competencia y la cooperaci&oacute;n, disminuyen la incertidumbre y moldean las decisiones de los agentes.</p>     <p align="justify">De alguna manera la regla es la expresi&oacute;n de una decisi&oacute;n colectiva. En sentido estricto no todas las reglas son el resultado de un proceso de elecci&oacute;n colectiva. Hay convenciones que con el paso del tiempo se van convirtiendo en reglas. Para Buchanan (1989) el orden constitucional no es espont&aacute;neo sino que nace de una elecci&oacute;n racional. Pero desde su perspectiva procedimentalista debe buscarse que las reglas sean lo m&aacute;s sencillas posibles, con el fin de facilitar el consenso o el cuasi-consenso<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a>. Y una vez que las din&aacute;micas institucionales est&aacute;n marchando, los individuos saben a qu&eacute; atenerse y ello incide positivamente en el bienestar de la sociedad<a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a>. Es m&aacute;s f&aacute;cil llegar a acuerdos sobre reglas y procedimientos que sobre consecuencias. Mientras m&aacute;s estrecho sea el n&uacute;cleo de contrataci&oacute;n de la caja de Edgeworth, ser&aacute;n m&aacute;s eficientes las transacciones.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Piensa Buchanan que las funciones de bienestar social de Arroz (1951, 1963), o las de decisi&oacute;n social de Sen (1970), tienen la desventaja de que proponen un resultado, una consecuencia, que dif&iacute;cilmente genera consensos o cuasi-consensos. Por tanto, contin&uacute;a Buchanan, en lugar de evaluar la situaci&oacute;n presente con respecto a un postulado &eacute;tico, m&aacute;s o menos arbitrario, es necesario analizar la imparcialidad de los procedimientos. Esta segunda alternativa, que es m&aacute;s sencilla y segura que la primera, redunda en un “beneficio mutuo”.</p>     <p align="justify">El planteamiento de Buchanan y de los otros autores procedimentalistas es v&aacute;lido siempre y cuando el Estado y la sociedad respeten las reglas. El grado de acatamiento de la ley est&aacute; muy marcado por una din&aacute;mica que tiene dos momentos: el que conduce a la formulaci&oacute;n de la norma y el que lleva a su aplicaci&oacute;n<a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a>. Antes de definir las reglas, los individuos participan y opinan, pero una vez que &eacute;stas han sido aceptadas, las personas deben acatarlas. Estos comentarios son suficientes para mostrar la riqueza anal&iacute;tica que encierra un ordenamiento del tipo L.</p>     <p align="justify">En el caso del ordenamiento H,</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v2n2/v2n2a3e3.jpg"></p>     <p align="justify">la persona j prefiere el art&iacute;culo falsificado porque es m&aacute;s barato que el de marca. Para no complicar la presentaci&oacute;n, supongamos que las diferencias de calidad entre los art&iacute;culos falsificados y de marca no son relevantes. Entre los ordenamientos L, H, podr&iacute;an establecerse dos meta-ordenamientos.</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v2n2/v2n2a3e4.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="Symbol">&Uacute;</font> significa disyunci&oacute;n. L es preferido a H, o H es preferido a L<a href="#6" name="n6"><sup>6</sup></a>. Tanto en el espacio de los ordenamientos, como en el de los meta-ordenamientos, las anteriores relaciones de preferencia son fuertes, en el sentido de que no hemos incluido la posibilidad de que el individuo sea indiferente.</p>     <p align="justify">El consumidor se encuentra frente a dos ordenamientos posibles: el que responde a la norma (L) y el que se gu&iacute;a por los precios (H)<a href="#7" name="n7"><sup>7</sup></a>. En una sociedad anglosajona, respetuosa de la norma, entre los dos ordenamientos es muy probable que el consumidor escoja el ordenamiento L: prefiere el art&iacute;culo de marca (m) al falsificado (f ). El metaordenamiento, o el ordenamiento de los ordenamientos colocar&aacute; en primer lugar al ordenamiento L y despu&eacute;s al ordenamiento H. En una sociedad como la colombiana, en la que la norma no tiene tanto peso, el meta-ordenamiento puede inclinarse a favor de H. Y, por tanto, el consumidor termina decidi&eacute;ndose por el art&iacute;culo f, que es m&aacute;s barato que m.</p>     <p align="justify">El meta-ordenamiento tiene la virtud de que al priorizar los ordenamientos facilita la comprensi&oacute;n de las disyuntivas que enfrentan continuamente las personas. El paso de los ordenamientos a los meta-ordenamientos obliga a introducir criterios de elecci&oacute;n adicionales a los del ordenamiento. Aun si el ordenamiento es monista, el examen de meta-ordenamientos alternativos hace que los juicios sean m&aacute;s plurales. Desde el &aacute;ngulo del meta-ordenamiento la elecci&oacute;n utilitarista adquiere nuevas dimensiones. La escogencia entre las mercanc&iacute;as m, f, que inicialmente es de corte utilitarista, adquiere un car&aacute;cter cualitativamente diferente cuando se involucran los meta ordenamientos L y H, ya que las personas no s&oacute;lo explicitan sus preferencias sino que tambi&eacute;n definen su posici&oacute;n frente a la norma.</p>     <p align="justify">Pero en los t&eacute;rminos en que lo hemos definido, el meta ordenamiento tiene una debilidad: supone que los criterios que rigen cada ordenamiento son di&aacute;fanos. En el ejemplo anterior las l&oacute;gicas que determinan los ordenamientos L y H son claras. All&iacute; no hay duda sobre el significado y la legitimidad de la norma, ni sobre la transparencia del sistema de precios. El seguimiento lineal de un metaordenamiento puede llevar a posiciones intransigentes y simplistas. En la realidad los procesos de elecci&oacute;n son m&aacute;s complejos. El metaordenamiento es insuficiente para explicar las razones (deseos y creencias) de la elecci&oacute;n, porque los espacios de las preferencias son borrosos y difusos<a href="#8" name="n8"><sup>8</sup></a>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La falta de claridad en cada uno de los espacios de preferencia lleva a la conformaci&oacute;n de meta-preferencias que mezclan espacios. La meta-preferencia indaga por la naturaleza de las preferencias. Se pregunta por los aspectos sustantivos del sistema de creencias y deseos. La meta-preferencia examina la forma como las creencias y los deseos conforman la preferencia en el proceso de elecci&oacute;n racional. No todas las creencias y deseos se manifiestan en elecciones. Puedo desear sin tomar ninguna decisi&oacute;n para que mi deseo se cumpla. La preferencia que no se traduce en elecci&oacute;n no es “preferencia revelada”, como afirma la teor&iacute;a de la elecci&oacute;n racional.</p>     <p align="justify">La racionalidad no implica que todos los procesos de elecci&oacute;n sean deliberativos, o conscientes. En un sinn&uacute;mero de circunstancias de la vida cotidiana escogemos sin que medie una deliberaci&oacute;n consciente. La racionalidad es compatible con la no consciencia. Si afirmamos que una acci&oacute;n es racional porque a trav&eacute;s de ella se busca la consecuci&oacute;n de una meta, la elecci&oacute;n que lleva a la acci&oacute;n no siempre es consciente. La distinci&oacute;n entre los dos tipos de elecci&oacute;n (consciente y no consciente), que es expl&iacute;cita en el trabajo cl&aacute;sico de Simons (1945, p. 3), le abre margen a la no consciencia en la formaci&oacute;n de las meta-preferencias.</p>     <p align="justify">El an&aacute;lisis de la meta-preferencia es relevante porque normalmente se confunden espacios y los ordenamientos no siguen una l&oacute;gica clara. La meta-preferencia explica por qu&eacute; raz&oacute;n las preferencias no responden a una sola dimensi&oacute;n. La preferencia mezcla l&oacute;gicas cuando, por ejemplo, la persona que le compra un equipo de sonido a un contrabandista le pide garant&iacute;a. En este caso, la preferencia del consumidor no sigue un ordenamiento claro, ya que si act&uacute;a de acuerdo con las normas legales, no le compra el equipo al contrabandista. Y si acepta el ordenamiento ilegal, no le pide al vendedor una garant&iacute;a. La preferencia por el equipo de sonido ofrecido por el contrabandista mezcla ordenamientos que corresponden a espacios diferentes. La convivencia ambigua con los sanandresitos, la pasividad frente a la falsificaci&oacute;n y la adulteraci&oacute;n, son actitudes que reflejan la presencia de espacios heterog&eacute;neos en la conformaci&oacute;n de las preferencias<a href="#9" name="n9"><sup>9</sup></a>.</p>     <p align="justify">Examinemos las tres preferencias siguientes</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v2n2/v2n2a3e5.jpg"></p>     <p align="justify">Cada tipo de preferencia es funci&oacute;n de un sistema de metapreferencias. P<sup>U</sup> es la preferencia utilitarista. La meta-preferencia representa la utilidad como deseo (U). Los comentarios de Sen (1985, pp. 61 y ss.) sobre el utilitarismo, como fundamento informacional del bienestarismo (FIB) se inscriben en el campo de lo que hemos llamado la meta-preferencia. Una meta-preferencia monista, fundada en la utilidad como deseo, lleva a que la persona escoja lo que le gusta. Pero la forma como elige depende del meta-ordenamiento. Si al individuo le gustan los equipos de sonido y es respetuoso de la ley no lo comprar&aacute; en un sanandresito. En este caso la preferencia no entra en conflicto con los meta-ordenamientos alternativos, y el comportamiento del individuo puede ser racional en tanto mantiene la transitividad.</p>     <p align="justify">La preferencia P<sup>A</sup> est&aacute; determinada por el deseo y por la convicci&oacute;n de no-sanci&oacute;n (NS). Es el caso de la persona que no s&oacute;lo compra un equipo de sonido sabiendo que es de contrabando sino que, adem&aacute;s, le pide garant&iacute;a al vendedor. La preferencia resulta de la combinaci&oacute;n del gusto por el equipo con la certeza de que no ser&aacute; sancionado. Los meta-ordenamientos del tipo L o H ya no tienen sentido porque la frontera entre lo legal y lo ilegal es difusa. Cuando se avanza por estos terrenos es muy f&aacute;cil violar la consistencia propia de la racionalidad en sentido estrecho. Las combinaciones de U y NS no siguen un patr&oacute;n claro. El comportamiento del individuo f&aacute;cilmente puede romper la transitividad. Los ordenamientos que responden a las l&oacute;gicas L o H cumplen con la transitividad, que es una condici&oacute;n de racionalidad. En cambio, los ordenamientos de las preferencias que responden a una meta-preferencia del tipo (U, NS) no necesariamente son transitivos.</p>     <p align="justify">En el caso de L, la transitividad implica que</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v2n2/v2n2a3e6.jpg"></p>     <p align="justify">El conjunto S re&uacute;ne las alternativas posibles, k es un bien de dudosa procedencia, el comprador cree que es de marca, aunque ha sido importado sin los requisitos legales. El consumidor no tiene la certeza de que es falsificado (f ), pero tampoco est&aacute; seguro de que se trata de un bien de marca (m). Por esta raz&oacute;n, m es preferido a k, pero k es preferido a f. En el caso de un ordenamiento tipo H tambi&eacute;n se cumple la transitividad. Si la persona opta por el ordenamiento tipo L tiene el derecho de exigirle al vendedor que le entregue todos los documentos relacionados con la garant&iacute;a del equipo de sonido. Si escoge el ordenamiento tipo H no pide garant&iacute;a porque acepta la regla b&aacute;sica de juego: si el equipo ha sido adquirido de manera ilegal no es posible que la garant&iacute;a pueda ser validada. Pero cuando hay una preferencia como P<sup>A</sup> no necesariamente se cumple con la transitividad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v2n2/v2n2a3e7.jpg"></p>     <p align="justify">Si k es P<sup>A</sup> a m y k es P<sup>A</sup> a f, no es posible precisar si m es preferido a f.</p>     <p align="justify">Un ordenamiento de preferencias como P<sup>A</sup> o P<sup>S</sup> tiene tres caracter&iacute;sticas: i) no es completo, ii) es multiespacio, y iii) no es consistente a lo largo del tiempo. El ordenamiento es <i>incompleto</i> porque no cobija todas las alternativas de elecci&oacute;n posibles. Hay opciones que no est&aacute;n incluidas. Las caracter&iacute;sticas ii) y iii) llevan a la intransitividad.</p>     <p align="justify">La preferencia P<sup>A</sup> es <i>multiespacio</i> porque los ordenamientos responden a l&oacute;gicas que corresponden a espacios diferentes. Es inevitable que los espacios se traslapen. La actitud del sicario que reza antes de disparar refleja muy bien el car&aacute;cter multiespacial de la preferencia. Llamemos P<sup>S</sup> a la preferencia del sicario. La metapreferencia est&aacute; conformada por una convicci&oacute;n religiosa (RE) que se mezcla con la necesidad de conseguir dinero para pagar la operaci&oacute;n de la madre (BM) y con la sed de venganza (VG). Y gracias a la combinaci&oacute;n de los ordenamientos correspondientes a cada espacio, el sicario termina justificando el crimen. RE, BM y VG mezclan creencias y deseos. Este sistema de meta-preferencias claramente es m&aacute;s complejo que el que subyace a la preferencia P<sup>U</sup>.</p>     <p align="justify"> <a name="f1"></a>Figura 1     <br> Resultado de la preferencia P<sup>S</sup> en funci&oacute;n de la meta-preferencia</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v2n2/v2n2a3g1.jpg"></p>     <p align="justify">La <a href="#f1">figura 1</a> muestra la forma como se componen las meta-preferencias que determinan las preferencia P<sup>S</sup> y P<sup>S&rsquo;</sup>. Los resultados de ambos sistemas son radicalmente distintos. Mientras que P<sup>S</sup> conduce al asesinato (xP<sup>S</sup>y), P<sup>S&rsquo;</sup> no (yP<sup>S&rsquo;</sup>x).</p>     <p align="justify">Si en el lenguaje de Elster (1988) las creencias y los deseos son las razones que motivan la elecci&oacute;n, la meta-preferencia es la explicitaci&oacute;n de la forma como las diversas creencias y los deseos se van mezclando en el proceso de elecci&oacute;n. En el enfoque neocl&aacute;sico convencional, las preferencias que el individuo revela corresponden a un sistema de meta-preferencias que puede ser relativamente sencillo como el que subyace a P<sup>U</sup>, o sumamente complejo como el que determina P<sup>S</sup>. La naturaleza multi-espacio de las meta-preferencias lleva a que las fronteras entre sus componentes (BM, RE, VG en el caso de P<sup>S</sup>) sean difusas.</p>     <p align="justify">Finalmente, los ordenamientos de preferencias del tipo P<sup>A</sup> y P<sup>S</sup> <i>no son consistentes</i> a lo largo del tiempo porque la percepci&oacute;n de las prioridades va cambiando. Si los espacios se traslapan las motivaciones se confunden. Y algo que era claro ayer, hoy es confuso. La dimensi&oacute;n temporal incrementa las incertidumbres que hacen m&aacute;s evidente la “debilidad de la voluntad” (Elster 1988), y que se traducen en inconsistencias intertemporales. La “regla de oro modificada” de los modelos de crecimiento contempor&aacute;neos es una manifestaci&oacute;n de esta debilidad de la voluntad. Hay debilidad de la voluntad porque la tasa de preferencia intertemporal es superior a la que ser&iacute;a compatible con el &oacute;ptimo. Pero, a diferencia de Elster, los modelos de crecimiento suponen que una vez se ha expresado la debilidad de la voluntad, &eacute;sta ya no se modifica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El panorama anterior es m&aacute;s complejo cuando las preferencias P<sup>A</sup> y P<sup>S</sup> est&aacute;n sometidas a meta-ordenamientos. Las creencias y los deseos que marcan la meta-preferencia tambi&eacute;n pueden condicionar la elecci&oacute;n entre ordenamientos. Tanto el meta-ordenamiento como la meta-preferencia cubren los &aacute;mbitos privados y colectivos. En ambos casos los determinantes sociales y culturales juegan un papel central. Las l&oacute;gicas transitivas de los meta-ordenamientos son m&aacute;s claras cuando el sistema de meta-preferencias subyacente es sencillo, como sucede con la preferencia del tipo P<sup>U</sup>. Al interpretar el esp&iacute;ritu de la Constituci&oacute;n del 91, las sentencias de la Corte Constitucional corresponden a una elecci&oacute;n colectiva. El juez constitucional decide entre meta-ordenamientos. Los textos de las sentencias constitucionales expresan muy bien el conflicto entre ordenamientos alternativos. Y a partir de la l&oacute;gica jur&iacute;dica se derivan con relativa claridad las relaciones de transitividad. La secuencia de los ordenamientos no puede seguirse con facilidad cuando la preferencia de los jueces constitucionales est&aacute; determinada por meta-preferencias en las que intervienen adem&aacute;s de los aspectos jur&iacute;dicos, consideraciones sobre la viabilidad financiera de la elecci&oacute;n, o la estabilidad pol&iacute;tica, etc.</p>     <p align="justify">Por razones de orden cultural, hist&oacute;rico, antropol&oacute;gico, sociol&oacute;gico, etc., los colombianos elegimos con criterios diferentes a los de los ingleses. Nuestra manera de asimilar la ley favorece la extensi&oacute;n de las meta-preferencias. Los ejemplos abundan. Los individuos que viven en condiciones de informalidad no logran percibir la frontera entre lo legal y lo ilegal. Es frecuente encontrar personas que participan activamente en una cadena de falsificaci&oacute;n sin ser conscientes de que est&aacute;n infringiendo la ley. Un caso t&iacute;pico es el de los recicladores que buscan envases en buen estado, sin saber que posteriormente ser&aacute;n reutilizados con productos adulterados.</p>     <p align="justify">El an&aacute;lisis de las caracter&iacute;sticas multiespaciales de las preferencias ayuda a entender por qu&eacute; entre nosotros la ley no tiene tanta fuerza como en las culturas anglosajonas. Los colombianos nos diferenciamos de los anglosajones no s&oacute;lo porque el meta-ordenamiento es diferente, sino porque involucramos un sistema de meta-preferencias en el que lo legal queda subsumido por otras consideraciones. El metaordenamiento y la meta-preferencia introducen fisuras y borrosidades que dificultan la comprensi&oacute;n de las motivaciones que gu&iacute;an la acci&oacute;n de los diferentes agentes<a href="#10" name="n10"><sup>10</sup></a>.</p>     <p align="justify">En los estudios econ&oacute;micos sobre corrupci&oacute;n, criminalidad y violencia se busca mostrar que el meta-ordenamiento predominante es la relaci&oacute;n costo-beneficio. Desde el estudio de Buchanan y Tullock (1962), hasta los trabajos contempor&aacute;neos<a href="#11" name="n11"><sup>11</sup></a>, los economistas se han esforzado por mostrar la racionalidad inherente a los comportamientos ilegales. Esta aproximaci&oacute;n termina mostrando la predominancia de lo que hemos llamado el meta-ordenamiento H, que corresponde en l&iacute;neas generales al meta-ordenamiento costo-beneficio. Este enfoque se inscribe en el contexto de la racionalidad estrecha porque su prop&oacute;sito principal es la b&uacute;squeda de la consistencia formal. Ya hemos dicho que como el meta-ordenamiento respeta la transitividad puede ser consistente. Los estudiosos del tema reconocen que la consistencia no siempre se logra y que aun en el marco de la racionalidad estrecha puede haber problemas de consistencia<a href="#12" name="n12"><sup>12</sup></a>. La preocupaci&oacute;n de la teor&iacute;a econ&oacute;mica por la definici&oacute;n del meta-ordenamiento predominante ha llevado a dejar de lado el examen de las meta-preferencias. El an&aacute;lisis costo-beneficio que puede aplicarse al estudio de los metaordenamientos es incapaz de dar cuenta de las meta-preferencias. El estudio de las meta-preferencias obliga a pensar la racionalidad en sentido amplio y, desde esta perspectiva, la consistencia formal y la transitividad dejan de ser propiedades relevantes.</p>     <p align="justify">Cuando el meta-ordenamiento b&aacute;sico se expresa en t&eacute;rminos de costo-beneficio, la valoraci&oacute;n moral del acto es funcional a dicha percepci&oacute;n. Klitgaard (1988, p. 24) ha realizado numerosos ejercicios mostrando que el nivel &oacute;ptimo de las pr&aacute;cticas ilegales no es cero. Los comportamientos ilegales, como la corrupci&oacute;n, est&aacute;n presentes en todas las sociedades.</p>     <p align="justify"><a name="f2"></a>Figura 2     <br>Relaci&oacute;n entre el costo de la pr&aacute;ctica ilegal y el costo de removerla</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v2n2/v2n2a3g2.jpg"></p>     <p align="justify">La <a href="#f2">figura 2</a> ayuda a entender por qu&eacute; raz&oacute;n el nivel &oacute;ptimo de la actividad ilegal no es cero. M es el punto de corte de las curvas. AA&rsquo; refleja el costo de remover la pr&aacute;ctica ilegal, y la curva BB&rsquo; representa el costo que tiene el comportamiento ilegal. Estos costos no son exclusivamente monetarios. El nivel de ilegalidad correspondiente a M es q*. Como la ilegalidad no es cero, la sociedad debe soportarla a un costo C*. El punto M es de equilibrio porque el costo de remover lo ilegal es igual a su costo social. El punto M significa que la sociedad termina conviviendo con alg&uacute;n grado de ilegalidad. La diafanidad del an&aacute;lisis de Klitgaard es compatible con una meta-preferencia un&iacute;voca. Pero el asunto se complica cuando se introducen metapreferencias m&aacute;s complejas.</p>     <p align="justify">La <a href="#f3">figura 3</a> muestra las distorsiones causadas por las metapreferencias que conforman preferencias del tipo P<sup>A</sup> y P<sup>S</sup>: los mayores gastos destinados a remover las pr&aacute;cticas ilegales no necesariamente se manifiestan en una disminuci&oacute;n de tales comportamientos. Lo que sucede con el sistema judicial colombiano ilustra bien esta situaci&oacute;n: el incremento del gasto p&uacute;blico destinado a la justicia no se ha reflejado en una disminuci&oacute;n de la impunidad. El espacio borroso que existe entre lo legal, lo ilegal, lo leg&iacute;timo y lo ileg&iacute;timo, impide que haya una relaci&oacute;n directa entre el mejoramiento del sistema de justicia y la disminuci&oacute;n del delito. Nuestra sociedad convive f&aacute;cilmente con la ilegalidad. Los altos niveles de violencia, la impunidad, el narcotr&aacute;fico, el contrabando, etc., son expresiones de la poca disposici&oacute;n que existe para respetar las leyes. Dados los altos costos que significa acudir al sistema judicial colombiano, es usual que los individuos prefieran recurrir a mecanismos de justicia privada para resolver sus conflictos. Pero el an&aacute;lisis costo-beneficio es insuficiente para explicar por qu&eacute; raz&oacute;n los individuos optan por la justicia privada.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a name="f3"></a>Figura 3     <br>El costo de remover la falsificaci&oacute;n/adulteraci&oacute;n en presencia de una meta-preferencia compleja</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v2n2/v2n2a3g3.jpg"></p>     <p align="justify">La inconsistencia reflejada en la <a href="#f3">figura 3</a> tiene dos implicaciones. Primero, pone en evidencia la intransitividad del meta-ordenamiento basado en la l&oacute;gica costo-beneficio. Segundo, explicita las limitaciones explicativas de los meta-ordenamientos y la necesidad de considerar en el an&aacute;lisis las meta-preferencias. La introducci&oacute;n de las meta-preferencias permite dejar atr&aacute;s la racionalidad estrecha y entrar en los espacios de la racionalidad amplia.</p>     <p align="justify">Elster (1988, p. 15) dice: “... entre la teor&iacute;a de la racionalidad estrecha y la teor&iacute;a completa de la verdad y el bien, hay espacio y necesidad para una teor&iacute;a de la racionalidad amplia”. En el an&aacute;lisis de las pr&aacute;cticas ilegales, la teor&iacute;a econ&oacute;mica se ha quedado en el espacio de la racionalidad estrecha. Ha definido meta-ordenamientos con la pretensi&oacute;n de que sean consistentes. El examen de la raz&oacute;n de ser de las creencias y de los deseos, que corresponde a la racionalidad amplia, se ha dejado de lado. Y, peor a&uacute;n, no se ha avanzado en la investigaci&oacute;n sobre la naturaleza de lo bueno, que es la ra&iacute;z &uacute;ltima de la distinci&oacute;n entre lo legal y lo ilegal. Cuando se est&aacute; en el mundo de la racionalidad estrecha f&aacute;cilmente se postulan como ideales meta-ordenamientos que corresponden a nociones impuestas de lo bueno y lo verdadero.</p>     <p align="justify">Traducido a nuestro lenguaje, la forma como Garay (1999) presenta la “cultura mafiosa” se acerca m&aacute;s a un meta-ordenamiento que a una meta-preferencia. Pero su meta-ordenamiento no es cuasi-orden sino un orden. Puesto que en la visi&oacute;n de Garay el meta-ordenamiento de la cultura mafiosa es reflexivo, completo y transitivo, el enfoque es determinista. Parecer&iacute;a como si la sociedad hubiera ca&iacute;do en una trampa insalvable: ha aceptado el meta-ordenamiento “mafioso”. Al poner el &eacute;nfasis en los aspectos constitutivos de la racionalidad estrecha se ha ignorado la pregunta sustantiva por el origen de las creencias y de los deseos. La expresi&oacute;n “cultura mafiosa” (Garay 1999) que es compatible con el meta-ordenamiento legal tiene el grave inconveniente de que no se pregunta por la naturaleza de lo bueno que es, finalmente, el punto de referencia para distinguir lo mafioso y lo no mafioso.</p>     <p align="justify">Adem&aacute;s de la violencia, el enriquecimiento r&aacute;pido, la falta de perspectiva empresarial, en los aspectos relativos al narcotr&aacute;fico el calificativo de “cultura mafiosa” acepta, sin cuestionarla, la noci&oacute;n de lo bueno de la sociedad norteamericana. Antes de autocensurarnos porque somos “mafiosos” y seguimos un meta-ordenamiento que no es “bueno”, la pregunta relevante es por qu&eacute; la sociedad colombiana debe aceptar una noci&oacute;n de lo bueno que ha sido definida por la clase media norteamericana. Y en medio de este conflicto valorativo se van formando las meta-preferencias. Sociedades que siempre hanmasticado hoja de coca no pueden construir un meta-ordenamiento en donde lo legal sea el no consumo de coca. La represi&oacute;n y la satanizaci&oacute;n no han logrado imponer un meta-ordenamiento del tipo L, sino que han configurado meta-preferencias que generan violencia, corrupci&oacute;n y desestabilizaci&oacute;n institucional.</p>     <p align="justify"><b>    <br>NOTAS AL PIE</b></p>     <p align="justify"><a href="#n1" name="1">1</a>. El meta-ordenamiento es una categor&iacute;a que utiliza frecuentemente Sen (1974, 1976, 1977, 1979).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n2" name="2">2</a>. Por fuera del campo neocl&aacute;sico, y aun dentro de &eacute;ste, hay institucionalistas que consideran que las instituciones son mucho m&aacute;s que las reglas.</p>     <p align="justify"><a href="#n3" name="3">3</a>. El cuasi-consenso es equivalente a la “regla del 20% de protesta”, Buchanan y Tullock (1962) p. 74.</p>     <p align="justify"><a href="#n4" name="4">4</a>. “El economista no eval&uacute;a los resultados del intercambio de manera teleol&oacute;gica teniendo como patr&oacute;n alguna medida escalar previamente definida y conocida. En lugar de ello, examina si el intercambio ha mejorado la utilidad de cada participante. Encontrar&aacute; que hay un beneficio mutuo si el <i>proceso</i> ha sido imparcial y decoroso, si no ha habido imposici&oacute;n ni fraude, y si ambos participantes han realizado una transacci&oacute;n voluntaria”, Buchanan (1989), p. 89, subrayado en el original.</p>     <p align="justify"><a href="#n5" name="5">5</a>. De manera general, Buchanan habla de los momentos pre y post constitucionales.</p>     <p align="justify"><a href="#n6" name="6">6</a>. Las relaciones de preferencia de los meta-ordenamientos son un cuasi-orden. En la teor&iacute;a de la elecci&oacute;n una relaci&oacute;n de preferencia es un orden si es reflexiva, completa y transitiva. Es un cuasi-orden si es reflexiva y transitiva (Sen, 1970). Ver tambi&eacute;n, Gonz&aacute;lez (1998).</p>     <p align="justify"><a href="#n7" name="7">7</a>. Desde la perspectiva de autores como Davis y North (1971), Coase (1988), Buchanan y Tullock (1962), Buchanan (1989), la sociedad debe organizarse de tal manera que los meta-ordenamientos basados en la norma claramente primen sobre los otros.</p>     <p align="justify"><a href="#n8" name="8">8</a>. El panorama se complica si incorporamos en el an&aacute;lisis la ilusi&oacute;n y las distorsiones en las percepciones, Piattelli-Palmarini (1994).</p>     <p align="justify"><a href="#n9" name="9">9</a>. Gonz&aacute;lez (1996); Gonz&aacute;lez y Jim&eacute;nez (1998, 1999); U. Externado de Colombia (1998).</p>     <p align="justify"><a href="#n10" name="10">10</a>. En las entrevistas del trabajo de campo realizado por la Universidad Externado de Colombia (1999) sobre falsificaci&oacute;n y adulteraci&oacute;n se observa que, en mayor o menor medida, todos los agentes alimentan estas borrosidades. Las fisuras y zonas grises son de muy diverso tipo. Por ejemplo, en algunas empresas el departamento de seguridad persigue a los falsificadores/adulteradores y ubica el taller clandestino. Posteriormente se avisa a la polic&iacute;a y a las instancias correspondientes para que realicen el allanamiento y la aprehensi&oacute;n del delincuente. En vista de que las dependencias gubernamentales encargadas del control y de la vigilancia son incapaces de cumplir plenamente sus funciones, la empresa no tiene m&aacute;s alternativa que asumir por cuenta propia tareas de naturaleza policiva. El comportamiento de las autoridades es funcional al de las empresas. En lugar de tomar la iniciativa, las autoridades esperan pasivamente a que el encargado de seguridad de la empresa les avise y les indique la ubicaci&oacute;n exacta del taller donde se hace la producci&oacute;n ilegal. Los procedimientos, tanto de la empresa, como de las autoridades, alimentan las borrosidades y las zonas grises, de tal manera que en los hechos no es clara la frontera que marca la responsabilidad de las empresas y de las autoridades. Los organismos de seguridad terminan delegando en las mismas empresas su responsabilidad, mientras los falsificadores empiezan a reconocer que se enfrentan m&aacute;s a una justicia privada que p&uacute;blica.</p>     <p align="justify"><a href="#n11" name="11">11</a>. Klitgaard (1983, 1988, 1993, 1994), Rubio (1995, 1996, 1998, 1999), Davis y North (1971), C&aacute;rdenas y Steiner (1998), Bayley (1966).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n12" name="12">12</a>. Es el camino anal&iacute;tico abierto por Arrow (1951).</p> <hr align="JUSTIFY">     <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS </b></p>     <!-- ref --><p align="justify">1. Arrow, Kenneth. <i>Social Choice and Individual Values</i>, New York, John Wiley &amp; Sons, Inc., 1951.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0124-5996200000010000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">2. Arrow, Kenneth. “Notes on the Theory of Social Choice”, <i>Social Choice and Individual Values</i>, New York, John Wiley &amp; Sons, Inc., 1963, pp. 92-120.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0124-5996200000010000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">3. Bayley, David. “The Effects of Corruption in a Developing Nation”, <i>Western Political Quarterly</i>, vol. XIX, N&ordm; 4, december, 1966, pp. 719 732.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0124-5996200000010000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">4. Buchanan, James. “The State of Economic Science”, Sichel, Werner, editor, <i>The State of Economic Science. Views of Six Nobel Laureates</i>, W. E. Upjohn Institute for Employment Research, Michigan, Kalamazoo, 1989, pp. 79-95.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0124-5996200000010000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">5. Buchanan, James; Tullock, Gordon. <i>The Calculus of Consent. Logical Foundations of Constitutional Democracy</i>, Ann Arbor, The University of Michigan Press, 1962.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0124-5996200000010000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">6. C&aacute;rdenas, Mauricio; Steiner, Roberto, compiladores. <i>Corrupci&oacute;n, crimen y justicia. Una perspectiva econ&oacute;mica</i>, Tercer Mundo, Fedesarrollo, Lacea, Conciencias, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0124-5996200000010000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">7. Davis, Lance; North, Douglas. <i>Institutional Change and American Economic Growth</i>, Cambridge University Press, 1971.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0124-5996200000010000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">8. Elster, Jon. <i>Uvas amargas. Sobre la subversi&oacute;n de la racionalidad</i>, Barcelona, Ediciones Pen&iacute;nsula, 1988.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0124-5996200000010000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">9. Garay, Luis. <i>Construcci&oacute;n de una nueva sociedad</i>, Tercer Mundo, Cambio, 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0124-5996200000010000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">10. Gonz&aacute;lez, Jorge. “Elefantes y sanandresitos. Reflexiones sobre &eacute;tica y econom&iacute;a”, <i>Apuntes del CENES</i>, Separata N&ordm; 4, 1996, pp. 269-288.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0124-5996200000010000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">11. Gonz&aacute;lez, Jorge. “Amartya Sen y la elecci&oacute;n social”, <i>Cuadernos de Econom&iacute;a</i>, vol. XVII, N&ordm; 29, segundo semestre, 1998, pp. 163-184.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0124-5996200000010000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">12. Gonz&aacute;lez, Jorge; Jim&eacute;nez, Manuel. “Le Blanchiment de Dollars en Colombie par le Biais des Sanandresitos”, <i>Revue Tiers Monde</i>, tome XL, N&ordm; 158, avril-juin, 1999, pp. 347-354.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0124-5996200000010000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">13. Gonz&aacute;lez, Jorge; Jim&eacute;nez, Manuel, coordinadores. <i>Lavado de d&oacute;lares a trav&eacute;s de los sanandresitos</i>, CID, Universidad Nacional, policopiado, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0124-5996200000010000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">14. Klitgaard, Robert. <i>Corruption in Mexico</i>, Cambridge, Mass, Harvard University, 1983.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0124-5996200000010000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">15. Klitgaard, Robert. <i>Controlling Corruption</i>, University of California Press, 1988.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0124-5996200000010000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">16. Klitgaard, Robert. <i>Ajust&aacute;ndonos a las realidades. Despu&eacute;s del ajuste... &iquest;Qu&eacute;?</i>, La Paz, Centro Internacional para el Crecimiento Econ&oacute;mico, Fundaci&oacute;n Hanns-Seidel, 1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0124-5996200000010000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">17. Klitgaard, Robert. “C&oacute;mo Reprimir la corrupci&oacute;n en el gobierno”, C&aacute;rdenas, Jorge; Zambrano, William, editores. <i>Gobernabilidad y reforma del Estado</i>, Consejer&iacute;a Presidencial para la Modernizaci&oacute;n del Estado, Asociaci&oacute;n Colombiana para la Modernizaci&oacute;n del Estado, 1994. pp. 283- 312.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0124-5996200000010000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">18. Piatelli-Palmarini, Massino. <i>Inevitable Illusions. How Mistakes of Reason Rule Our Minds</i>, John Wiley &amp; Sons, Inc., 1994.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0124-5996200000010000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">19. Rubio, Mauricio. “Crimen y crecimiento en Colombia”, <i>Coyuntura Econ&oacute;mica</i>, vol. XXV, N&ordm; 1, marzo, 1995, pp. 101-125.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0124-5996200000010000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">20. Rubio, Mauricio. <i>Crimen sin sumario. An&aacute;lisis econ&oacute;mico de la justicia penal colombiana</i>, CEDE, policopiado, 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0124-5996200000010000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">21. Rubio, Mauricio, director. <i>Econom&iacute;a pol&iacute;tica del mercado del chance</i>, CEDE, Uniandes, policopiado, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0124-5996200000010000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">22. Rubio, Mauricio. <i>Crimen e impunidad. Precisiones sobre la violencia</i>, Tercer Mundo, CEDE, 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0124-5996200000010000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">23. Sen, Amartya. <i>Collective Choice and Social Welfare</i>, Amsterdam, Elsevier, 1970.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0124-5996200000010000300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">24. Sen, Amartya. “Choice, Ordering and Morality”, Korner, S. editor, <i>Practical Reason</i>, 1974, Blackwell, Oxford. Reproducido en <i>Choice, Welfare and Measurement</i>, 1982, Harvard University Press, 1997, pp. 74-83.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0124-5996200000010000300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">25. Sen, Amartya. “Liberty, Unanimity and Rights”, <i>Economica</i>, aug., 43 (171), 1976. pp. 217-245. Reproducido en <i>Choice, Welfare and Measurement</i>, 1982, Harvard University Press, 1997, pp. 291-326.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0124-5996200000010000300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">26. Sen, Amartya. “Rational Fools: A Critique of the Behavioral Foundations of Economic Theory”, <i>Philosophy and Public Affairs</i>, summer, 6 (4), 1977. pp. 317-344. Reproducido en <i>Choice, Welfare and Measurement</i>, 1982, Harvard University Press, 1997, pp. 84-108.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0124-5996200000010000300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">27. Sen, Amartya. “Interpersonal Comparisons of Welfare”, Boskin, M., editor, <i>Economics and Human Welfare: Essays in Honor of Tibor Scitovsky</i>, New York, Academic Press, 1979. Reproducido en <i>Choice, Welfare and Measurement</i>, 1982, Harvard University Press, 1997, pp. 264-281.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0124-5996200000010000300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">28. Sen, Amartya. <i>Inequality Reexamined</i>, New York, Rusell Sage Foundation, Cambridge, Harvard University Press, 1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0124-5996200000010000300028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">29. Sen, Amartya. “Individual Preference as the Basis of Social Choice”, Arrow, Kenneth; Sen, Amartya; Suzumura, Korato, editores, <i>Social Choice Re-examined</i>, International Economic Association, IEA, vol. I, 1997, pp. 15-38.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0124-5996200000010000300029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">30. Universidad Externado de Colombia. <i>An&aacute;lisis y Cuantificaci&oacute;n de la Falsificaci&oacute;n y Adulteraci&oacute;n</i>, policopiado, 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0124-5996200000010000300030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Arrow]]></surname>
<given-names><![CDATA[Kenneth]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Social Choice and Individual Values]]></source>
<year>1951</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[John Wiley & Sons, Inc.]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Arrow]]></surname>
<given-names><![CDATA[Kenneth]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Notes on the Theory of Social Choice]]></article-title>
<source><![CDATA[Social Choice and Individual Values]]></source>
<year>1963</year>
<page-range>92-120</page-range><publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[John Wiley & Sons, Inc.]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bayley]]></surname>
<given-names><![CDATA[David]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Effects of Corruption in a Developing Nation]]></article-title>
<source><![CDATA[Western Political Quarterly]]></source>
<year>1966</year>
<volume>XIX</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>719 732</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Buchanan]]></surname>
<given-names><![CDATA[James]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The State of Economic Science]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Sichel]]></surname>
<given-names><![CDATA[Werner]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The State of Economic Science. Views of Six Nobel Laureates]]></source>
<year>1989</year>
<page-range>79-95</page-range><publisher-loc><![CDATA[Michigan ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[W. E. Upjohn Institute for Employment Research]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Buchanan]]></surname>
<given-names><![CDATA[James]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tullock]]></surname>
<given-names><![CDATA[Gordon]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The Calculus of Consent. Logical Foundations of Constitutional Democracy]]></source>
<year>1962</year>
<publisher-loc><![CDATA[Ann Arbor ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[The University of Michigan Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cárdenas]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mauricio]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Steiner]]></surname>
<given-names><![CDATA[Roberto]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Corrupción, crimen y justicia. Una perspectiva económica]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-name><![CDATA[Tercer MundoFedesarrolloLaceaConciencias]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Davis]]></surname>
<given-names><![CDATA[Lance]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[North]]></surname>
<given-names><![CDATA[Douglas]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Institutional Change and American Economic Growth]]></source>
<year>1971</year>
<publisher-name><![CDATA[Cambridge University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Elster]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jon]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Uvas amargas. Sobre la subversión de la racionalidad]]></source>
<year>1988</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ediciones Península]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Garay]]></surname>
<given-names><![CDATA[Luis]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Construcción de una nueva sociedad]]></source>
<year>1999</year>
<publisher-name><![CDATA[Tercer MundoCambio]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[González]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jorge]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Elefantes y sanandresitos. Reflexiones sobre ética y economía]]></article-title>
<source><![CDATA[Apuntes del CENES]]></source>
<year>1996</year>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>269-288</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[González]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jorge]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Amartya Sen y la elección social]]></article-title>
<source><![CDATA[Cuadernos de Economía]]></source>
<year>1998</year>
<volume>XVII</volume>
<numero>29</numero>
<issue>29</issue>
<page-range>163-184</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[González]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jorge]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Jiménez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Manuel]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="fr"><![CDATA[Le Blanchiment de Dollars en Colombie par le Biais des Sanandresitos]]></article-title>
<source><![CDATA[Revue Tiers Monde]]></source>
<year>1999</year>
<volume>XL</volume>
<numero>158</numero>
<issue>158</issue>
<page-range>347-354</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[González]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jorge]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Jiménez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Manuel]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Lavado de dólares a través de los sanandresitos]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-name><![CDATA[CIDUniversidad Nacional]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Klitgaard]]></surname>
<given-names><![CDATA[Robert]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Corruption in Mexico]]></source>
<year>1983</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge^eMass Mass]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Harvard University]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Klitgaard]]></surname>
<given-names><![CDATA[Robert]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Controlling Corruption]]></source>
<year>1988</year>
<publisher-name><![CDATA[University of California Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<label>16</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Klitgaard]]></surname>
<given-names><![CDATA[Robert]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Ajustándonos a las realidades. Después del ajuste... ¿Qué?]]></source>
<year>1993</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Paz ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Centro Internacional para el Crecimiento EconómicoFundación Hanns-Seidel]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<label>17</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Klitgaard]]></surname>
<given-names><![CDATA[Robert]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Cómo Reprimir la corrupción en el gobierno]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Cárdenas]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jorge]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Zambrano]]></surname>
<given-names><![CDATA[William]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Gobernabilidad y reforma del Estado]]></source>
<year>1994</year>
<page-range>283- 312</page-range><publisher-name><![CDATA[Asociación Colombiana para la Modernización del Estado]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<label>18</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Piatelli-Palmarini]]></surname>
<given-names><![CDATA[Massino]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Inevitable Illusions. How Mistakes of Reason Rule Our Minds]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-name><![CDATA[John Wiley & Sons, Inc.]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<label>19</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rubio]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mauricio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Crimen y crecimiento en Colombia]]></article-title>
<source><![CDATA[Coyuntura Económica]]></source>
<year>1995</year>
<volume>XXV</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>101-125</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<label>20</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rubio]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mauricio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Crimen sin sumario. Análisis económico de la justicia penal colombiana]]></source>
<year>1996</year>
<publisher-name><![CDATA[CEDE]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<label>21</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rubio]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mauricio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Economía política del mercado del chance]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-name><![CDATA[CEDEUniandes]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<label>22</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rubio]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mauricio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Crimen e impunidad. Precisiones sobre la violencia]]></source>
<year>1999</year>
<publisher-name><![CDATA[Tercer MundoCEDE]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<label>23</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sen]]></surname>
<given-names><![CDATA[Amartya]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Collective Choice and Social Welfare]]></source>
<year>1970</year>
<publisher-loc><![CDATA[Amsterdam ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Elsevier]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<label>24</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sen]]></surname>
<given-names><![CDATA[Amartya]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Choice, Ordering and Morality]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Korner]]></surname>
<given-names><![CDATA[S.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Choice, Welfare and Measurement]]></source>
<year>1997</year>
<page-range>74-83</page-range><publisher-name><![CDATA[Harvard University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<label>25</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sen]]></surname>
<given-names><![CDATA[Amartya]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Liberty, Unanimity and Rights]]></article-title>
<source><![CDATA[Choice, Welfare and Measurement]]></source>
<year>1997</year>
<page-range>291-326</page-range><publisher-name><![CDATA[Harvard University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<label>26</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sen]]></surname>
<given-names><![CDATA[Amartya.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Rational Fools: A Critique of the Behavioral Foundations of Economic Theory]]></article-title>
<source><![CDATA[Choice, Welfare and Measurement]]></source>
<year>1997</year>
<page-range>84-108</page-range><publisher-name><![CDATA[Harvard University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<label>27</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sen]]></surname>
<given-names><![CDATA[Amartya]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Interpersonal Comparisons of Welfare]]></article-title>
<source><![CDATA[Choice, Welfare and Measurement]]></source>
<year>1997</year>
<page-range>264-281</page-range><publisher-name><![CDATA[Harvard University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<label>28</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sen]]></surname>
<given-names><![CDATA[Amartya]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Inequality Reexamined]]></source>
<year>1992</year>
<publisher-loc><![CDATA[New YorkCambridge ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Rusell Sage FoundationHarvard University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<label>29</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sen]]></surname>
<given-names><![CDATA[Amartya]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Individual Preference as the Basis of Social Choice]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Arrow]]></surname>
<given-names><![CDATA[Kenneth]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sen]]></surname>
<given-names><![CDATA[Amartya]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Suzumura]]></surname>
<given-names><![CDATA[Korato]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Social Choice Re-examined]]></source>
<year>1997</year>
<volume>I</volume>
<page-range>15-38</page-range><publisher-name><![CDATA[International Economic Association]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<label>30</label><nlm-citation citation-type="">
<collab>Universidad Externado de Colombia</collab>
<source><![CDATA[Análisis y Cuantificación de la Falsificación y Adulteración]]></source>
<year>1999</year>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
