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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA NATURALEZA DEL CAPITAL (2)]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>    <br>LA NATURALEZA DEL CAPITAL (2)</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">     <p align="center"><b> ON THE NATURE OF CAPITAL, SECOND PART</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Thorstein Veblen</i></p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">    <br> <b>LA INVERSI&Oacute;N, LOS ACTIVOS INTANGIBLES Y EL MAGNATE PECUNIARIO</b></p>     <p align="justify">Lo que se dijo en la secci&oacute;n precedente de este documento es v&aacute;lido para los denominados ‘bienes de capital&rsquo;, y se entiende que es v&aacute;lido en su car&aacute;cter de ‘bienes productivos&rsquo; antes que en su car&aacute;cter de ‘capital&rsquo;; es decir, lo que se tiene en mente es la eficiencia industrial o tecnol&oacute;gica y el servicio de esos medios materiales de producci&oacute;n antes que el uso pecuniario y el efecto de la riqueza invertida. La investigaci&oacute;n ha reca&iacute;do sobre el equipo industrial como ‘planta&rsquo; antes que como ‘activos&rsquo;. A lo largo de esta investigaci&oacute;n ha aparecido que fuera del aprovechamiento creciente de la eficiencia industrial de la comunidad, a trav&eacute;s del control del equipo material, ha surgido la pr&aacute;ctica de la inversi&oacute;n, la cual tiene consecuencias ulteriores que ameritan una atenci&oacute;n m&aacute;s detallada.</p>     <p align="justify">La inversi&oacute;n es una transacci&oacute;n pecuniaria, y su objetivo es la ganancia pecuniaria, ganancia en t&eacute;rminos de valor y propiedad. La riqueza invertida es capital, una magnitud pecuniaria medida en t&eacute;rminos de valor y determinada con respecto a su magnitud que proviene de estimar la ganancia esperada de la propiedad de esta riqueza invertida. En la moderna pr&aacute;ctica de los negocios, el capital se puede clasificar en dos categor&iacute;as de activos relacionadas, tangibles e intangibles. Los ‘activos tangibles&rsquo; designan aqu&iacute; los bienes de capital &uacute;tiles en t&eacute;rminos pecuniarios, considerados como una posesi&oacute;n valiosa que produce un ingreso a su propietario. Tales bienes, rubros materiales de riqueza, son ‘activos&rsquo; en el volumen de su valor capitalizable, el cual est&aacute; relacionado m&aacute;s o menos estrechamente con su utilidad industrial como bienes productivos. Los ‘activos intangibles&rsquo; son rubros inmateriales de riqueza, hechos inmateriales que se poseen, valoran y capitalizan con base en la estimaci&oacute;n de la ganancia que se derivar&aacute; de su posesi&oacute;n. &Eacute;stos tambi&eacute;n son activos en el volumen de su valor capitalizable, el cual tiene escasa relaci&oacute;n,  si tiene alguna, con la utilidad industrial de esos rubros de riqueza considerados como factores de producci&oacute;n.</p>     <p align="justify">Antes de profundizar en la naturaleza de los activos intangibles, es necesario mencionar las consecuencias que la inversi&oacute;n –y, por tanto, la capitalizaci&oacute;n– tiene para el uso y utilidad de los bienes de capital (materiales). En general, los economistas han supuesto, sin mucha reflexi&oacute;n, que las ganancias que se obtienen de la riqueza invertida se derivan de la productividad de los procesos industriales en los que se invierte y emplea esa riqueza y son medidas por dicha productividad, consider&aacute;ndola en t&eacute;rminos de una utilidad material para la comunidad, que satisface sus necesidades de subsistencia, bienestar o consumo. A lo largo de esta investigaci&oacute;n ha aparecido que el provecho de esa riqueza invertida (activos tangibles) se debe, en forma m&aacute;s o menos amplia, al aumento de la eficiencia industrial de la comunidad. Las ganancias agregadas del capital material agregado provienen de la actividad industrial de la comunidad, y tienen alguna relaci&oacute;n con la capacidad productiva del tr&aacute;fico industrial as&iacute; conseguido. Se debe se&ntilde;alar, sin embargo, que en el an&aacute;lisis de estos fen&oacute;menos no hay una garant&iacute;a para plantear que las ganancias de la inversi&oacute;n tienen una relaci&oacute;n igual o proporcional a la utilidad material de los bienes de capital, medida en t&eacute;rminos de utilidad real para la comunidad. Dados los bienes de capital, los activos tangibles pueden proporcionar una utilidad pecuniaria a su propietario y, por tanto, un valor, debido a cosas distintas de la utilidad para la comunidad; aunque las ganancias de la inversi&oacute;n a nivel agregado provengan de la productividad material agregada de la industria de la comunidad. La propiedad del equipo material da al propietario no s&oacute;lo el derecho a sobreutilizar el equipo material de la comunidad sino tambi&eacute;n el derecho a abusar de su omisi&oacute;n o inhibici&oacute;n. El poder de inhibici&oacute;n puede ser usado para obtener un ingreso, al igual que el poder para utilizarlos; y siempre y cuando produzca un ingreso puede capitalizarse y llegar a convertirse en un rubro de riqueza para su poseedor. Bajo las modernas condiciones de la inversi&oacute;n ocurre, en forma no infrecuente, que &eacute;ste llega a convertirse en un expediente pecuniario para que el poseedor del equipo material recorte o retrase los procesos de la industria, ‘restricciones del comercio&rsquo;. La motivaci&oacute;n, en todos los casos de retraso, es la conveniencia pecuniaria medida por el poseedor (controlador del capital), conveniencia en t&eacute;rminos de ingreso proveniente de la inversi&oacute;n, no conveniencia en t&eacute;rminos de utilidad para la comunidad como un todo o para alguna fracci&oacute;n de la comunidad exceptuando al propietario (administrador). Salvo por las exigencias de la inversi&oacute;n –por ejemplo, las exigencias de ganancia pecuniaria del inversionista– fen&oacute;menos de este car&aacute;cter no tendr&iacute;an lugar en el sistema industrial. Invariablemente, ellos surgen del deseo de los hombres de negocios de asegurar una ganancia pecuniaria o evitar una p&eacute;rdida pecuniaria; quiz&aacute;s m&aacute;s frecuentemente, las maniobras de inhibici&oacute;n –escasa utilizaci&oacute;n deliberada de la planta– de la industria buscan conseguir un ahorro o evitar un gasto antes que procurar un incremento de ganancias; pero el ahorro que se consigue y el gasto que se evita son siempre ahorros pecuniarios para el propietario y gastos pecuniarios en t&eacute;rminos de propiedad, no un ahorro de bienes para la comunidad o una prevenci&oacute;n de consumo derrochador, o de gasto derrochador de esfuerzos y recursos para la comunidad. La ventaja pecuniaria –es decir, diferencial– para el administrador capitalista tiene, bajo el r&eacute;gimen de inversi&oacute;n, una relaci&oacute;n de precedencia econ&oacute;mica sobre la comunidad; en otras palabras, la ventaja diferencial de la propiedad es lo &uacute;nico que se considera en el comportamiento de la industria bajo este sistema.</p>     <p align="justify">Las pr&aacute;cticas empresariales que inhiben la eficiencia industrial y restringen el producto industrial son tan conocidas que no es necesario enumerarlas. No es necesario proporcionar evidencia para mostrar que se recurre a esa inhibici&oacute;n y recorte por motivos de conveniencia pecuniaria, pero uno o dos ejemplos ilustrativos aclarar&aacute;n el punto te&oacute;rico, y tal vez pondr&aacute;n de manifiesto en forma m&aacute;s sencilla el conjunto de aspectos pecuniarios de ese procedimiento empresarial. El principio m&aacute;s ampliamente involucrado en esta clase de administraci&oacute;n empresarial es el de elevar precios y, de este modo, aumentar las ganancias netas de la empresa, limitando la oferta o ‘cargando lo que el tr&aacute;fico pueda soportar&rsquo;. Para esta cuesti&oacute;n, las t&aacute;cticas obstructivas dise&ntilde;adas para impedir la completa eficiencia de una empresa rival tiene un efecto similar. Estos fen&oacute;menos marcan la l&iacute;nea de separaci&oacute;n entre activos tangibles e intangibles. Las estrategias exitosas de esta clase pueden, por fuerza de la costumbre, de la legislaci&oacute;n o de la ‘exclusi&oacute;n&rsquo; de los intereses rivales, llegar a convertirse en condiciones definidas de ventaja diferencial para un inter&eacute;s comercial dado, el cual puede capitalizarse como un rubro de activo intangible y tomar su lugar en la comunidad empresarial como art&iacute;culo de riqueza invertida.</p>     <p align="justify">Pero, al lado de esta capitalizaci&oacute;n de la ineficiencia, es de consecuencias por lo menos iguales el hecho de que el proceso de la industria productiva sea dirigido en detalle por las exigencias de la inversi&oacute;n y, por consiguiente, por la b&uacute;squeda de ganancias contabilizadas en t&eacute;rminos de precio, lo cual hace que la producci&oacute;n dependa del comportamiento de los precios. De este modo, bajo el r&eacute;gimen del capital, la comunidad es incapaz de aprovechar su conocimiento de usos y medios con miras a obtener sus medios de subsistencia excepto en las &eacute;pocas en las que el comportamiento de los precios proporcione una ventaja diferencial a los poseedores del equipo material. La cuesti&oacute;n de los precios ventajosos –que en general significa su aumento– para los poseedores (administradores) de los bienes de capital sirve para decidir la cuesti&oacute;n de los medios de subsistencia para el resto de la comunidad. La recurrencia de tiempos dif&iacute;ciles, desempleo y el resto de fen&oacute;menos semejantes de este tipo muestra qu&eacute; tan efectiva es la inhibici&oacute;n de la industria ejercida por los propietarios del capital bajo el sistema de precios<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>.</p>     <p align="justify">Consideremos tambi&eacute;n el abuso discrecional de la eficiencia industrial de la comunidad investida en la posesi&oacute;n del equipo material. La inutilidad puede ser capitalizada tan r&aacute;pida como eficazmente y la propiedad de los bienes de capital proporciona un poder discrecional para dirigir en forma equivocada los procesos industriales y pervertir la eficiencia industrial<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a>, lo mismo que inhibir o recortar los procesos industriales y su producto, hasta que el resultado siga siendo beneficioso para los poseedores de los bienes de capital. Hay un gran volumen de bienes de capital cuyo valor reside en su aprovechamiento de la herencia tecnol&oacute;gica para perjuicio de la humanidad. Entre estos encontramos por ejemplo los establecimientos navales y militares, junto con los muelles, los arsenales, las escuelas, y las f&aacute;bricas de armas y municiones y las tiendas navales y militares que refuerzan y apoyan tales establecimientos. Estas empresas de armamentos y semejantes son por supuesto empresas p&uacute;blicas y cuasip&uacute;blicas, bajo el r&eacute;gimen actual, con relaciones algo discutibles con el actual sistema de empresa de negocios. Sin embargo, no es una interpretaci&oacute;n rebuscada decir que hay una buena parte de equipo material destinado al mantenimiento de la ley y el orden, y que &eacute;ste pone en disposici&oacute;n de los poseedores de bienes de capital una inmunidad para inhibir o pervertir los procesos industriales cuando las exigencias de las ganancias comerciales lo hagan conveniente; existen adem&aacute;s unos medios –m&aacute;s o menos ineficientes, por cierto– para extender y proteger el comercio y para proporcionar ventajas diferenciales a los hombres de negocios a un costo para toda la comunidad; y que ellos son tambi&eacute;n, en gran parte, un conjunto de equipo material que se aparta para desviarlo de la obtenci&oacute;n de medios de vida para la comunidad como un todo hacia las clases militar, naval, diplom&aacute;tica y otras clases oficiales. En cierto modo, estos establecimientos pueden ilustrar c&oacute;mo los rubros de equipo material pueden ser destinados y valorados por el uso de expedientes tecnol&oacute;gicos que da&ntilde;an a la humanidad, sin una compensaci&oacute;n o anulaci&oacute;n sensible.</p>     <p align="justify">Caracter&iacute;sticos de esa clase de inversiones que obtienen beneficios de bienes de capital dedicados a usos que son completamente dudosos, con una gran presunci&oacute;n o detrimento neto, son los establecimientos como los hip&oacute;dromos, los bares, las casas de juegos y los burdeles<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a>; algunos voceros de las ‘comunidades no cristianas&rsquo; desear&iacute;an incluir las iglesias en esta categor&iacute;a, pero el consenso de la opini&oacute;n sobre los intereses de la comunidad hace que las iglesias se consideren &uacute;tiles en su conjunto; y podr&iacute;a o no intentarse asignarles un lugar espec&iacute;fico en el esquema de utilidad, de uso &uacute;til o in&uacute;til de la riqueza invertida.</p>     <p align="justify">Adem&aacute;s, existe un gran conjunto de empresas que emplean bienes de capital y muchos procesos tecnol&oacute;gicos, en las que los beneficios provienen de productos cuya utilidad o inutilidad viene mezclada con el despilfarro en grandes proporciones. Entre ellas, las empresas de modas, de art&iacute;culos falsos, de artefactos dom&eacute;sticos refinados, de peri&oacute;dicos y de propaganda. En el grado en que empresas de esta clase obtengan beneficios de pr&aacute;cticas derrochadoras, bienes espurios, ilusiones y desilusiones, mendacidad adiestrada y cosas semejantes, puede decirse que el capital involucrado debe su valor capitalizable al uso perverso de los artefactos tecnol&oacute;gicos empleados.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Estos usos despilfarradores o in&uacute;tiles de los bienes de capital se mencionan no para deducir que la eficiencia tecnol&oacute;gica involucrada en estos bienes o utilizada en su uso tiene intr&iacute;nsecamente un uso in&uacute;til, ni que la inversi&oacute;n en estas cosas y empresas de negocios que la administran necesitan orientarse hacia la inutilidad, sino s&oacute;lo para aclarar ciertos puntos menores de teor&iacute;a, obvios pero generalmente subvalorados: a. La eficiencia tecnol&oacute;gica no es, por s&iacute; misma e intr&iacute;nsecamente, &uacute;til o in&uacute;til para la humanidad, es s&oacute;lo un medio de eficiencia, para bien o mal; b. El uso empresarial de los bienes de capital para el aprovechamiento de su poseedor no se orienta hacia la utilidad para la comunidad sino a la utilidad del poseedor; c. Bajo el sistema de precios –bajo el dominio de los est&aacute;ndares de administraci&oacute;n y manejo pecuniarios– las circunstancias a veces hacen recomendable que el hombre de negocios maneje en forma equivocada los procesos de la industria, en el sentido de que es conveniente, para su ganancia pecuniaria, inhibir, recortar o dirigir en forma err&oacute;nea la industria y as&iacute; orientar la eficiencia tecnol&oacute;gica de la comunidad en detrimento de la comunidad. Estas cuestiones te&oacute;ricas de sentido com&uacute;n no son de gran peso en s&iacute; mismas, pero tienen consecuencias para la teor&iacute;a de los negocios o de la vida bajo las reglas del sistema de precios, y guardan una relaci&oacute;n inmediata con la cuesti&oacute;n de los activos intangibles.</p>     <p align="justify">A riesgo de aburrir, para la teor&iacute;a de los activos intangibles, es necesario proseguir este an&aacute;lisis y juntar los elementos de sentido com&uacute;n en una forma que nos lleve m&aacute;s lejos. Como ya se se&ntilde;al&oacute;, el t&eacute;rmino ‘activos&rsquo; es un concepto pecuniario, no un concepto tecnol&oacute;gico; un concepto de negocios, no de industria. Los activos son capital, los activos tangibles son rubros de equipo material y como tales son susceptibles de capitalizaci&oacute;n. La tangibilidad de los bienes tangibles es un asunto de la materialidad de los rubros de riqueza de los que est&aacute;n hechos, mientras que son activos en el volumen o en la magnitud de su valor. Los bienes de capital que se incluyen en la categor&iacute;a de activos tangibles son bienes de capital en virtud de su utilidad tecnol&oacute;gica, pero son capital no en la medida de su utilidad tecnol&oacute;gica sino en la magnitud del ingreso que pueden producir para su propietario. Por supuesto, esto es igualmente verdadero para los activos intangibles, que son tambi&eacute;n capital o activos en la medida de su capacidad para producir ingresos. Su intangibilidad es un asunto de la inmaterialidad de los rubros de riqueza –objetos de propiedad– de la que est&aacute;n hechos, pero su car&aacute;cter y magnitud como activos es un asunto de la ganancia para el propietario de los procesos que le permite acaparar su propiedad. Los hechos as&iacute; aumentados, en el caso de los activos intangibles, no son de car&aacute;cter tecnol&oacute;gico o industrial; y aqu&iacute; reside por tanto la sustancial disparidad entre activos tangibles e intangibles.</p>     <p align="justify">La humanidad tiene otras relaciones con los medios materiales de vida, junto con los que cubre la eficiencia tecnol&oacute;gica de la comunidad. Estas otras relaciones tienen que ver con el uso, la distribuci&oacute;n y el consumo de los bienes que se obtienen empleando la eficiencia tecnol&oacute;gica de la comunidad, y &eacute;stas se llevan a cabo bajo reglas de funcionamiento de car&aacute;cter institucional, uso y h&aacute;bito, ley y costumbre. Los principios y pr&aacute;cticas de la distribuci&oacute;n de la riqueza var&iacute;an con los cambios en la tecnolog&iacute;a y con los dem&aacute;s cambios culturales que se llevan a cabo; pero con seguridad se puede suponer que los principios de distribuci&oacute;n –es decir, el consenso de la opini&oacute;n habitual sobre lo que es correcto y bueno en la distribuci&oacute;n del producto– y los m&eacute;todos concomitantes para ponerlos en pr&aacute;ctica siempre han sido de tal manera que dan a una persona, grupo o clase una preferencia establecida por encima de otro. Algo de este tipo, algo semejante a un ordenamiento convencional de ventajas diferenciales en la distribuci&oacute;n de los bienes de subsistencia corrientes, puede encontrarse en todas las culturas y comunidades que se observan cuidadosamente; y tal vez no sea necesario subrayar que en las culturas m&aacute;s altas, tales preferencias, privilegios, prerrogativas, ventajas y desventajas diferenciales, de tipo econ&oacute;mico, son numerosas y variadas y que ellas provienen de una intrincada estructura de instituciones econ&oacute;micas. En efecto, las peculiaridades de diferencias de clase, en cualquier respecto, se encuentran entre los rasgos m&aacute;s poderosos y decisivos que distinguen una era cultural de otra. En todas las fases de la civilizaci&oacute;n material, estas ventajas preferenciales son un deber ser y un valor. Las clases y grupos que se hallan en posici&oacute;n de hacer valer esas ventajas diferenciales generalmente llegan, a su debido tiempo, a reclamar tales ventajas; como por ejemplo, el clero, la clase principesca y dominante, los hombres en contraste con las mujeres, los adultos en contra de los menores, los corporalmente sanos en contra de los enfermos. Los principios (h&aacute;bitos de pensamiento) que protegen cualquier forma de preferencia, de clase o personal, en la distribuci&oacute;n del ingreso se encuentran incorporados en el c&oacute;digo moral de todas las civilizaciones conocidas e incorporados en alguna forma de instituci&oacute;n. Esos rubros de riqueza inmaterial son de car&aacute;cter diferencial, en tanto dan ventaja a quienes tienen la garant&iacute;a de preferencia y ponen en desventaja a quienes no la poseen; y debe mencionarse, de paso, que esa ventaja diferencial habit&uacute;a a cualquier clase o persona corriente a que soporte una desventaja mayor con respecto a otra clase o persona o a la comunidad en conjunto<a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a>.</p>     <p align="justify">Cuando los derechos de propiedad adquieren forma definitiva y adviene el sistema de precios, y m&aacute;s particularmente, cuando surge la pr&aacute;ctica de la inversi&oacute;n y se ponen de moda las empresas de negocios, esa ventaja diferencial reviste el car&aacute;cter de activos intangibles. &Eacute;stos llegan a tener valor y clasificaci&oacute;n pecuniaria, sean transferibles o no, y si son transferibles, si pueden ser vendidos y entregados, se convierten en activos, en el sentido estricto y completo de ese t&eacute;rmino. Esa riqueza inmaterial, beneficios preferenciales en forma de activos intangibles, puede ser simplemente cuesti&oacute;n de uso, como la moda de las hoster&iacute;as, de una tienda particular o de la marca de un bien de consumo; puede ser cuesti&oacute;n de imputaci&oacute;n, como las costumbres de los reyes en los primeros tiempos, o los una vez notorios bonos s&oacute;lidos, o el cierre de las autopistas p&uacute;blicas por los grandes propietarios de tierras; de una concesi&oacute;n contractual, como la libertad de una ciudad o de un gremio, o una franquicia de la Liga Hanse&aacute;tica o de la Associated Press; de concesi&oacute;n gubernamental, ya sea sobre la base de una negociaci&oacute;n o de un modo distinto, como los diversos monopolios comerciales de comienzos de los tiempos modernos, o un c&aacute;rtel corporativo, o una franquicia de ferrocarril, o patentes de corso o licencias de patente; de creaci&oacute;n estatutaria, como la protecci&oacute;n comercial de las importaciones, de las exportaciones o los derechos aduaneros, o las leyes de navegaci&oacute;n; asunto de superstici&oacute;n convencional, como la creaci&oacute;n de una demanda de parafina por el consumo devoto obligatorio de cirios consagrados, o el consumo y la demanda de pescado durante la Cuaresma.</p>     <p align="justify">Bajo el r&eacute;gimen de la empresa de inversi&oacute;n y de negocios, &eacute;stos y los beneficios diferenciales semejantes pueden aprovechar la ventaja comercial de una clase, grupo o inter&eacute;s dados, y en ese caso la ventaja diferencial de negocio resultante en la obtenci&oacute;n de ganancia se convierte en un activo, capitalizado sobre la base de su capacidad de producir ingresos, y posible de vender a la par que un t&iacute;tulo de la empresa (como por ejemplo, las acciones comunes), o incluso bajo la forma usual de una venta privada (como por ejemplo, el <i>good will</i> estimado del inter&eacute;s de una empresa).</p>     <p align="justify">Pero el r&eacute;gimen de la empresa de negocios no s&oacute;lo ha adoptado diversas formas de privilegios y prerrogativas institucionales del pasado: tambi&eacute;n da lugar a nuevas clases de ventajas diferenciales y las capitaliza como activos intangibles. Todas &eacute;stas (o virtualmente todas) son de una clase, en la que su objetivo y base comunes de valor y capitalizaci&oacute;n son una venta preferencialmente ventajosa. Esto es natural, puesto que el objetivo de todo compromiso comercial, en &uacute;ltimo an&aacute;lisis, es una venta ventajosa. La clase m&aacute;s com&uacute;n y t&iacute;pica de estos activos intangibles es el llamado ‘<i>good will&rsquo;</i>, un t&eacute;rmino que ha llegado a cubrir una gran variedad de ventajas comerciales diferenciales, pero que en el uso original de los negocios designaba el lugar de reuni&oacute;n acostumbrado de una clientela interesada en poseer ese <i>good will</i>. Originalmente, esto parec&iacute;a implicar un sentimiento cordial de confianza y estima del cliente, pero como hoy se usa el t&eacute;rmino, &eacute;ste ha perdido el contenido sentimental. En el sentido amplio y flexible en que ahora se utiliza corrientemente, se ha ampliado para cubrir las ventajas especiales a las que se acostumbra un monopolio o una combinaci&oacute;n de negocios a trav&eacute;s de su poder para limitar o aumentar la oferta de una l&iacute;nea de bienes o servicios dada. En la medida en que esta ventaja especial no se protege espec&iacute;ficamente con una legislaci&oacute;n especial o con un instrumento de derecho legal –como en el caso de una franquicia o un derecho de patente– es posible denominarlo, en t&eacute;rminos laxos, <i>good will</i>.</p>     <p align="justify">Los resultados del an&aacute;lisis pueden resumirse para mostrar el grado de coincidencia y las distinciones entre las dos categor&iacute;as de activos: a. El valor (es decir, el volumen) de los activos dados, sean tangibles o intangibles, es el valor capitalizado (o capitalizable) de los art&iacute;culos dados de riqueza, valorados sobre la base de su capacidad para generar ingresos al propietario; b. En el caso de los activos tangibles existe la presunci&oacute;n de que los objetos de riqueza involucrados tienen alguna utilidad (por lo menos potencial) como un todo, puesto que sirven para el trabajo materialmente productivo y por consiguiente existe la presunci&oacute;n, m&aacute;s o menos bien fundada, de que su valor representa, aunque esto no significa que lo mida, un rubro de utilidad en conjunto; c. En el caso de los bienes intangibles no existe la presunci&oacute;n de que los objetos de riqueza involucrados tengan alguna utilidad en conjunto, puesto que no sirven para el trabajo materialmente productivo, sino &uacute;nicamente para la ventaja diferencial del propietario en la distribuci&oacute;n del producto industrial<a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a>; d. Los activos tangibles dados pueden ser in&uacute;tiles para la comunidad, un equipo material dado puede obtener su valor como capital por su uso inservible, aunque en el agregado o en promedio el cuerpo de activos tangibles sea (presuntamente) &uacute;til; e. Los activos intangibles pueden ser indiferentes con respecto a la utilidad como un todo, aunque en el agregado, o en promedio, los activos intangibles sean (presumiblemente) inservibles para la comunidad.</p>     <p align="justify">De esta exposici&oacute;n surge que la diferencia sustancial entre activos tangibles e intangibles reside en el diferente car&aacute;cter de los hechos materiales que se utilizan con fines pecuniarios en un caso o en el otro. En efecto, los primeros capitalizan esa porci&oacute;n de la eficiencia tecnol&oacute;gica de la comunidad, as&iacute; como la propiedad de los bienes de capital involucrados capacita al propietario para acapararlos. Los segundos capitalizan esos h&aacute;bitos de vida, de car&aacute;cter no tecnol&oacute;gico –establecidos por uso, convenci&oacute;n, imputaci&oacute;n, acci&oacute;n legislativa o cualquier otra cosa– porque producen una ventaja diferencial para el inter&eacute;s a que pertenecen los activos en cuesti&oacute;n. Los primeros deben su existencia y magnitud al usufructo de los artefactos tecnol&oacute;gicos involucrados en el propio proceso industrial, mientras que los &uacute;ltimos son, de modo semejante, debidos al usufructo de lo que se pueden llamar relaciones y ajustes intersticiales dentro del sistema industrial y dentro de la propia industria y el mercado, de modo que &eacute;stas son relaciones pecuniarias antes que de car&aacute;cter tecnol&oacute;gico. La misma distinci&oacute;n puede hacerse en otras palabras, para que la expresi&oacute;n se acerque a la comprensi&oacute;n popular corriente, diciendo que los llamados activos tangibles capitalizan el proceso de producci&oacute;n, mientras que los llamados activos intangibles capitalizan ciertos expedientes y procesos de adquisici&oacute;n que no producen riqueza sino que afectan &uacute;nicamente su distribuci&oacute;n. Formulada de manera distinta, la distinci&oacute;n no parece ser completamente dura y r&aacute;pida, como aparecer&aacute; inmediatamente si se tiene en cuenta que los activos intangibles se pueden convertir en activos tangibles y al contrario, cuando las exigencias de los negocios lo decidan. Incluso, mientras que las dos categor&iacute;as de activos establecen una estrecha relaci&oacute;n entre una y otra como este estado de cosas lo presume, es aun evidente del mismo estado de cosas que no deben confundirse una con la otra.</p>     <p align="justify">Considerando que el <i>good will</i> es algo t&iacute;pico entre la categor&iacute;a de los activos intangibles y que es el m&aacute;s ampliamente predominante y, al mismo tiempo, el m&aacute;s alejado en sus caracter&iacute;sticas de la clase de activos tangibles, una discusi&oacute;n algo m&aacute;s detallada debe servir para establecer las diferencias entre las dos categor&iacute;as de activos al mismo tiempo que para poner de relieve su congruencia esencial como activos, lo mismo que la raz&oacute;n sustancial entre ellos. En los primeros d&iacute;as del concepto, en el per&iacute;odo de crecimiento al que debe su nombre, cuando el <i>good will</i> empezaba a reconocerse como un factor que afecta a los activos, claramente se juzgaba con base en el h&aacute;bito como una ventaja diferencial adventicia que surg&iacute;a espont&aacute;neamente, para el inter&eacute;s de negocios al cual pertenec&iacute;a. Un producto inmaterial del comportamiento de las empresas de negocios, el cual se presum&iacute;a era un beneficio accidental de un correcto y humano curso de la vida de los negocios. El pobre Richard expresar&iacute;a esta expresi&oacute;n diciendo que ‘la honestidad es la mejor pol&iacute;tica&rsquo;. Pero actualmente, sin lugar a dudas, algunos piensan que el <i>good will</i> se debe adquirir y que los hombres de negocios prudentes deben hacer algunos gastos para preservarlo. Para facilitar su venta, los bienes deber&iacute;an tener un acabado m&aacute;s elegante, superior al que ser&iacute;a necesario simplemente por su utilidad bruta; los vendedores de maneras suaves y obsequiosas, dotados de una desfachatez discreta y sol&iacute;cita, deber&iacute;an ser preferidos a los dem&aacute;s, que sin estos m&eacute;ritos, deber&iacute;an poseer toda la diligencia, destreza y fuerza muscular requerida en su comercio; gastar algo en persuadir no es lo mismo que en la vanagloria, en vitrinas que pueden prometer mucho m&aacute;s de lo que uno estar&iacute;a dispuesto a comprometerse en palabras; los agentes viajeros y semejantes se emplean, con alg&uacute;n gasto, para asegurar una clientela; se gasta demasiado pensamiento y sustancia en propaganda de muchas clases.</p>     <p align="justify">El &uacute;ltimo rubro mencionado puede considerarse t&iacute;pico de la presente etapa de crecimiento en la producci&oacute;n o generaci&oacute;n de <i>good will</i> y, por consiguiente, en la creaci&oacute;n de activos intangibles. La propaganda ha llegado a ser una importante rama de las empresas de negocios en s&iacute; misma y emplea un conjunto grande y variado de artefactos y procesos materiales (activos tangibles). Se invierte en ciertos rubros materiales (bienes productivos), impresos, avisos y similares, con el fin de crear cierto cuerpo de <i>good will</i>. La magnitud precisa del producto no puede preverse, pero, si se hace sagazmente, esa inversi&oacute;n raramente fracasa en conseguir los objetivos, y –a menos que una empresa rival con una sagacidad a&uacute;n mayor maniobre y compense esos deseos con un conjunto superior de artefactos (bienes) productivos y trabajadores para la generaci&oacute;n de <i>good will</i>. El producto que se busca, generalmente con eficacia, es el <i>good will</i> –un activo intangible– el cual debe considerarse que ha sido generado por la conversi&oacute;n de ciertos activos tangibles en activos intangibles; podr&iacute;a considerarse como un producto industrial, un resultado de ciertos procesos industriales en los que rubros dados de equipo material son empleados y satisfacen el requisito de la eficiencia tecnol&oacute;gica. Cualquiera que sea la opini&oacute;n sobre la relaci&oacute;n causal entre el equipo material y los procesos empleados, de un lado, y el <i>good will</i>, de otro lado, el resultado es sustancialmente id&eacute;ntico para el prop&oacute;sito que se busca.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Cabe decir que la finalidad ulterior de la propaganda es vender una cantidad creciente de art&iacute;culos publicitados y obtener una ganancia neta creciente; lo que deber&iacute;a significar un valor creciente de los rubros materiales ofrecidos en venta, y esto a su vez es lo mismo que decir un aumento de activos tangibles. Se debe suponer sin mayor debate que la finalidad del esfuerzo comercial es una ganancia en t&eacute;rminos finales de valores tangibles. Pero en el caso de las empresas de publicidad esta finalidad ulterior s&oacute;lo se consigue mediante la fase intermedia de producci&oacute;n de un rubro inmaterial de <i>good will</i>, un activo intangible.</p>     <p align="justify">El caso que ilustramos muestra no s&oacute;lo la conversi&oacute;n de los activos tangibles (bienes de capital materiales como los impresos) en riqueza inmaterial o, si se prefiere esta f&oacute;rmula, la producci&oacute;n de riqueza inmaterial por el uso productivo de la riqueza material, sino tambi&eacute;n, inversamente, en la segunda etapa del proceso muestra la conversi&oacute;n de los activos intangibles en riqueza tangible (valor mejorado de los bienes vendibles) o, si prefiere la expresi&oacute;n, la producci&oacute;n de activos tangibles por el uso de riqueza intangible.</p>     <p align="justify">Esta creaci&oacute;n de riqueza tangible a partir de los activos tangibles tal vez se vea, en forma m&aacute;s n&iacute;tida, en el mejoramiento de los valores de la tierra por el esfuerzo de las partes interesadas. El patrimonio real es por supuesto un activo intangible de la m&aacute;s aut&eacute;ntica tangibilidad, y es un activo por el volumen de su valor, el cual se determina, digamos, por la cantidad a la que puede venderse o comprarse el patrimonio real en cuesti&oacute;n. &Eacute;ste es el valor corriente del patrimonio real y, por consiguiente, su magnitud real como activo tangible. El valor del patrimonio real tambi&eacute;n debe contabilizarse por la capitalizaci&oacute;n del valor de su renta; pero, cuando el valor corriente de mercado no coincide con el valor capitalizado de la renta, el primero debe, de acuerdo con las concepciones de los negocios, aceptarse como el valor real. En muchas partes de este pa&iacute;s, quiz&aacute; en la mayor&iacute;a, aunque particularmente en los estados del oeste y en las vecindades de las ciudades que empiezan a florecer, estos dos m&eacute;todos de juzgar la magnitud pecuniaria del patrimonio real habitualmente no coinciden. Los derechos de concesi&oacute;n, a menudo muy considerables, hacen que el valor capitalizado de la renta de la tierra se considere como una medida de su utilidad corriente, como rubro de equipo material; mientras que la suma en la que el valor del mercado de la tierra excede al valor de su renta capitalizada se considera como el producto, el residuo tangible, de un activo intangible de naturaleza semejante a la del <i>good will</i>, que se aprovecha o se ‘emplea productivamente&rsquo;, en favor de esta parcela de la tierra<a href="#6" name="n6"><sup>6</sup></a>.</p>     <p align="justify">Algunas de las tierras de California se pueden considerar como un buen, aunque quiz&aacute; no extremo, ejemplo de creaci&oacute;n de patrimonio real por mediaciones espirituales. Probablemente pueda afirmarse que, dentro de esta clasificaci&oacute;n, algunas de estas tierras deben menos de la mitad de su valor corriente de mercado a su utilidad corriente como instrumento de producci&oacute;n o uso. El exceso puede atribuirse a ilusiones sobre las oportunidades de venta, a la anticipaci&oacute;n de una utilidad futura mejorada y a cosas semejantes; pero todos estos son factores inmateriales que tienen la naturaleza de <i>good will</i>. Como otros activos, estas tierras se capitalizan sobre la base del ingreso anticipado que puedan producir, parte del cual es una anticipaci&oacute;n de las ventas beneficiosas a personas que se espera persuadir para que adopten una actitud optimista sobre la situaci&oacute;n de tierras, mientras que parte de este ingreso puede obedecer a expectativas demasiado optimistas de la utilidad generada por las actividades y a los esfuerzos de publicidad de los agentes de tierras dirigidos a lo que se llama el ‘desarrollo del pa&iacute;s&rsquo;.</p>     <p align="justify">Para alguien preocupado con la idea de que ‘capital&rsquo; significa ‘bienes de capital&rsquo;, esa conversi&oacute;n de activos tangibles e intangibles, esa generaci&oacute;n de activos intangibles por el uso productivo de los activos tangibles, debe parecer un rompecabezas. Si el t&eacute;rmino ‘activos&rsquo; fuera un concepto f&iacute;sico que abarca un rango de cosas f&iacute;sicas, en lugar de un concepto pecuniario, esa conversi&oacute;n de activos tangibles en intangibles y viceversa, ser&iacute;a un ejemplo de transubstanciaci&oacute;n. Pero aqu&iacute; no hay nada milagroso, los ‘activos&rsquo; son una magnitud pecuniaria y pertenecen a la clase de hechos de la inversi&oacute;n. Excepto en relaci&oacute;n con la inversi&oacute;n, los rubros de riqueza involucrados no son activos. En otras palabras, los activos son una cuesti&oacute;n de capitalizaci&oacute;n, que es un caso especial de valoraci&oacute;n; y la cuesti&oacute;n de la tangibilidad o intangibilidad de una porci&oacute;n dada de activos es una cuesti&oacute;n de qu&eacute; tipo de valoraci&oacute;n se asigna o imputa a ese art&iacute;culo o clase de art&iacute;culos. Si, por ejemplo, el hecho al que la valoraci&oacute;n imputa valor es la demanda habitual de un art&iacute;culo o mercanc&iacute;a dada, o la concurrencia habitual de un grupo de clientes a una tienda o mercado particular, o un control o limitaci&oacute;n monop&oacute;licos de los precios y de la oferta, entonces el rubro de activos resultante ser&aacute; ‘intangible&rsquo;, puesto que el objeto en cuesti&oacute;n al que se le imputa un valor capitalizado es un objeto inmaterial. Si el hecho al que se le imputa un valor capitalizado es un objeto material como, por ejemplo, los bienes comerciables cuya oferta se limita arbitrariamente o cuyo precio se fija en forma arbitraria, o si es el medio material para ofrecer tales bienes, entonces, el valor capitalizado en cuesti&oacute;n es un caso de activos tangibles. El valor involucrado es, como todo valor, una cuesti&oacute;n de imputaci&oacute;n, y como activos es una cuesti&oacute;n de capitalizaci&oacute;n; pero la capitalizaci&oacute;n es una estimaci&oacute;n de una ‘corriente de ingresos&rsquo; pecuniaria, en t&eacute;rminos de los objetos vendibles a la propiedad de los cuales se presume se habit&uacute;a el ingreso. A qu&eacute; objeto se debe imputar el valor capitalizado de la ‘corriente de ingresos&rsquo; es una cuesti&oacute;n de qu&eacute; objeto de propiedad asegura al propietario un derecho efectivo sobre esta ‘corriente de ingresos&rsquo;; es decir, es una cuesti&oacute;n de qu&eacute; objeto de propiedad se presume tiene adherida la ventaja estrat&eacute;gica, lo que es una cuesti&oacute;n del juego de las exigencias de los negocios en el caso dado.</p>     <p align="justify">La ‘corriente de ingresos&rsquo; en cuesti&oacute;n es una corriente de ingresos pecuniarios y, en &uacute;ltimo an&aacute;lisis, es un producto de las transacciones de venta. Dentro del &aacute;mbito de los negocios –y, por consiguiente, dentro de los objetivos del capital, de las inversiones, de los activos, y de conceptos de negocios similares– las transacciones de compra y venta son los t&eacute;rminos finales de cualquier an&aacute;lisis. Pero m&aacute;s all&aacute; de ese &aacute;mbito, que abarca y condiciona el sistema de negocios, se encuentran los hechos materiales del trabajo y la subsistencia de la comunidad. En la transacci&oacute;n final de venta, los bienes comerciables son valorados por el consumidor, no como activos sino como bienes de subsistencia<a href="#7" name="n7"><sup>7</sup></a> y, en &uacute;ltimo an&aacute;lisis y a largo plazo, esta transacci&oacute;n valida todas las imputaciones de valor y las estimaciones capitalistas de los activos. Por consiguiente, disociados de los hechos del trabajo y de la subsistencia de la comunidad, los activos dejan de ser activos; pero esto no significa que, a veces, su relaci&oacute;n con los hechos del trabajo y del nivel de vida sea remota y amplia.</p>     <p align="justify">Sin recurrir, inmediata o remotamente, a ciertos hechos materiales de los procesos y equipos industriales, los activos no producir&aacute;n ganancias; es decir, completamente separados de estos hechos materiales, aquellos dejan de tener efectos como activos. Esto es verdad para los activos tangibles e intangibles, aunque la relaci&oacute;n de los activos con los hechos materiales de la industria no sea la misma en los dos casos. El caso de los activos tangibles no requiere mayor discusi&oacute;n. Los activos intangibles, como las licencias de patentes o el control monop&oacute;lico, no tienen efecto excepto si se ponen en contacto efectivo con los hechos industriales. Las licencias de patente s&oacute;lo se hacen efectivas para este prop&oacute;sito en el funcionamiento material de la innovaci&oacute;n que cubren; y el control monop&oacute;lico s&oacute;lo es una fuente de ganancias hasta donde modifique o divida efectivamente la oferta de bienes.</p>     <p align="justify">A la luz de estas consideraciones, parece posible mostrar la congruencia y la distinci&oacute;n entre las dos categor&iacute;as de bienes, en una forma m&aacute;s rigurosa que la desarrollada hasta ahora. Ambos son activos, es decir, ambos son valores determinados por la capitalizaci&oacute;n de la capacidad anticipada de generar ingresos; en ambos casos, su eficiencia depende del uso de ciertos objetos materiales; como activos, ambos pueden aumentar o disminuir, en forma independiente de cualquier aumento o disminuci&oacute;n de los objetos materiales involucrados. Los activos tangibles capitalizan el uso preferencial de los artefactos tecnol&oacute;gicos e industriales –artefactos productivos que se relacionan con los hechos brutos de la naturaleza bajo las leyes de causas y efectos f&iacute;sicos– este uso preferencial es asegurado por la propiedad de los art&iacute;culos materiales que se emplean en los procesos en los que esos artefactos son puestos en juego. Los activos intangibles capitalizan el uso preferencial de ciertos hechos de naturaleza humana –h&aacute;bitos, propensiones, creencias, aspiraciones, necesidades– que se relacionan bajo las leyes psicol&oacute;gicas de la motivaci&oacute;n humana; este uso preferencial es garantizado por la costumbre, como en el caso del arcaico <i>good will</i>, por asignaci&oacute;n legal, como los derechos de patente o de autor, por la propiedad de los instrumentos de producci&oacute;n, como en el caso de los monopolios industriales<a href="#8" name="n8"><sup>8</sup></a>.</p>     <p align="justify">Los activos intangibles son capital, del mismo modo que los activos tangibles; es decir, son rubros de riqueza capitalizada. Por consiguiente, ambas categor&iacute;as de activos representan ‘corrientes de ingreso esperadas&rsquo;, las cuales tienen un car&aacute;cter tan definido que pueden clasificarse en t&eacute;rminos porcentuales o por unidad de tiempo; aunque no es necesario que el ingreso esperado fluya de manera uniforme o se distribuya en partes iguales a trav&eacute;s del per&iacute;odo de tiempo. Las corrientes de ingresos que aqu&iacute; se clasifican y capitalizan se asocian, de tal forma, a un uso externo (impersonal para quien las reclama), sea material o inmaterial, como para que se puedan atribuir a la capacidad de generar ingresos por parte de este hecho externo, al cual se debe imputar esta valoraci&oacute;n como un todo y el cual se puede entonces capitalizar como un &iacute;tem de riqueza que produce esta corriente de ingresos. Las corrientes de ingresos que no satisfacen estos requisitos no dan lugar a activos y, por tanto, no aumentan el volumen de la riqueza capitalizada.</p>     <p align="justify">Hay corrientes de ingresos que no satisfacen las especificaciones exigidas para la riqueza capitalizable; y en el moderno tr&aacute;fico de los negocios, particularmente, hay grandes y seguras fuentes de ingresos que no se pueden capitalizar de esta manera y rendir un ingreso legitimado para los negocios. De hecho, &eacute;stas se deben clasificar entre los factores de mayores consecuencias en la situaci&oacute;n actual de los negocios. Bajo la gu&iacute;a de tradiciones que provienen de una situaci&oacute;n de negocios m&aacute;s primitiva, ha sido usual hablar de corrientes de ingresos derivadas de cuestiones como ‘salarios de superintendencia&rsquo; o ‘salarios de contratistas&rsquo; o ‘beneficios de los empresarios&rsquo; o, &uacute;ltimamente, ‘beneficios&rsquo; simple y espec&iacute;ficamente. Fen&oacute;menos de esta clase, que son de consecuencias en los negocios, com&uacute;nmente se consideran, te&oacute;ricamente, bajo esta clasificaci&oacute;n; y el esfuerzo que se ha hecho para considerarlos en esta forma es por lo menos un esfuerzo apreciable para evitar una indebida multiplicaci&oacute;n de t&eacute;rminos y categor&iacute;as t&eacute;cnicas<a href="#9" name="n9"><sup>9</sup></a>. Incluso los m&aacute;s notables fen&oacute;menos de esta clase, y los que son de mayores consecuencias para los negocios y la industria modernos, tanto respecto de su magnitud como del dominio y discreci&oacute;n pecuniarios que ellos representan, no se pueden considerar como ganancias de los empresarios, en el sentido ordinario de ese t&eacute;rmino. Las enormes ganancias de los grandes financieros industriales, o de los grandes ‘intereses&rsquo;, no responden a la descripci&oacute;n de ganancias del empresario, en el sentido de que ellos no llegan al capit&aacute;n de industria &uacute;nicamente sobre la base de su ‘habilidad empresarial&rsquo;, independientemente de su riqueza o fuera de su relaci&oacute;n con esta riqueza; incluso, no es adecuado afirmar que esas ganancias (que son ante todo los rendimientos ordinarios de sus inversiones) provienen &uacute;nicamente de la base de la cantidad de riqueza requerida, aparte o independientemente de que se ejerza una gran discreci&oacute;n empresarial de parte del propietario de esa riqueza o de parte de su agente, a quien se ha delegado esa discreci&oacute;n. Administrativas o estrat&eacute;gicas, la discreci&oacute;n y la actividad deben estar necesariamente presentes en ese caso; de otro modo, el ingreso en cuesti&oacute;n podr&iacute;a asociarse correctamente a un ingreso simplemente proveniente del capital.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El capit&aacute;n de industria, el magnate pecuniario, normalmente recibe ingresos que exceden la tasa porcentual ordinaria sobre las inversiones; pero independientemente de sus grandes posesiones &eacute;l no est&aacute; en posici&oacute;n de conseguir esas grandes ganancias. Disociado de estas grandes posesiones, &eacute;l no es un gran capit&aacute;n de industria, pero no es s&oacute;lo el tama&ntilde;o de su posesi&oacute;n el que determina, en la industria moderna, cu&aacute;l ser&aacute; el monto de ganancias del magnate pecuniario. Ganancias de la clase y magnitud que corrientemente llegan a esta clase de hombres de negocios s&oacute;lo pueden hacerlo a condici&oacute;n de que el propietario (o su agente) ejerza una discreci&oacute;n y un control semejantes sobre los asuntos de la comunidad de negocios; pero la magnitud de las ganancias, tanto como la discreci&oacute;n y el control ejercidos, es algo que est&aacute; condicionado definitivamente por la magnitud de la riqueza que les da esa discreci&oacute;n en forma efectiva.</p>     <p align="justify">La disposici&oacute;n de las fuerzas pecuniarias en esas cuestiones puede ser bien vista en la operaci&oacute;n y remuneraci&oacute;n de cualquier coalici&oacute;n de ‘intereses&rsquo; en tal forma que la comunidad de negocios modernos se ha familiarizado con ellos. En tal caso, los ‘intereses&rsquo; son de un car&aacute;cter personal –ellos son ‘partes interesadas&rsquo;– y la sagacidad, experiencia y &aacute;nimo de esas partes interesadas cuentan en el resultado tanto en relaci&oacute;n con las ganancias agregadas de la coalici&oacute;n como en relaci&oacute;n con la distribuci&oacute;n de esas ganancias entre las diversas partes interesadas; pero el peso de un ‘inter&eacute;s&rsquo; dado en la coalici&oacute;n o ‘sistema&rsquo; est&aacute; m&aacute;s estrechamente relacionado con la riqueza que controla ese ‘inter&eacute;s&rsquo; dado y con la posici&oacute;n estrat&eacute;gica de esa riqueza, que con cualquier talento o eficiencia personal de la ‘parte interesada&rsquo;. El talento y la eficiencia involucrada no son el hecho principal. En efecto, los movimientos de ese ‘sistema&rsquo; y de los diversos componentes de intereses son, principalmente, un asunto de simple rutina, en la cual el mayor ingenio e iniciativa involucrados en las premisas com&uacute;nmente se ejerce por el consejo legal que trabaja por una tarifa.</p>     <p align="justify">Un estudioso desapasionado del tr&aacute;fico de negocios actual que no se deje intimidar por las grandes cifras quedar&aacute; m&aacute;s impresionado por la facilidad y simplicidad de las maniobras que producen grandes resultados pecuniarios en los grandes negocios financieros que por cualquier evidencia de sagacidad preeminente e iniciativa entre los magnates pecuniarios. S&oacute;lo se debe tener en cuenta la manera simple y obvia como los promotores de la Steel Corporation fueron sacados magn&iacute;ficamente del juego por los financistas de los ‘intereses&rsquo; Carnegie, cuando esa grande y repelente corporaci&oacute;n fue puesta a flote, o las t&aacute;cticas despreciables de la Standard Oil en sus &uacute;ltimos tiempos. En el agotamiento de su visible carencia de iniciativa y de visi&oacute;n no se debe dejar de tener en cuenta que muchos de los directores discrecionales de esos grandes ‘intereses&rsquo; son ancianos, y que por la naturaleza de la cuesti&oacute;n, los magnates pecuniarios de la presente generaci&oacute;n en general deben ser hombres de edad avanzada; y que s&oacute;lo durante esta generaci&oacute;n ha surgido esa situaci&oacute;n, con sus oportunidades y demandas caracter&iacute;sticas. Para tener el primer lugar en los nuevos negocios financieros que estamos estudiando, estos deben haber acumulado una gran riqueza, sobre la cual descansa su control discrecional de los negocios, y su mejor esfuerzo ha sido empleado en ese trabajo de preparaci&oacute;n; de modo que ellos s&oacute;lo llegan a alcanzar la posici&oacute;n estrat&eacute;gica requerida despu&eacute;s de haber dejado de vivir sus ‘a&ntilde;os de discreci&oacute;n&rsquo;.</p>     <p align="justify">Sin embargo, aqu&iacute; no existe la intenci&oacute;n de despreciar el trabajo de los magnates pecuniarios o de los voceros de los grandes ‘intereses&rsquo;. El asunto s&oacute;lo se menciona para mostrar que esta categor&iacute;a de ingreso capitalista surge en un campo distinto de la ‘capacidad de ganancia&rsquo; de los activos involucrados, el cual no puede imputarse a la capacidad de ganancia de estos hombres de negocios en forma independiente de la de esos activos. Evidentemente no es el caso de los ‘salarios de superintendencia&rsquo; o ‘beneficios de los empresarios&rsquo;; pero tampoco es el caso de la capacidad de ganancia de los activos. La prueba de esta &uacute;ltima afirmaci&oacute;n es bastante m&aacute;s f&aacute;cil que la de la primera. Si las ganancias del ‘sistema&rsquo; o de los ‘intereses&rsquo; y magnates que lo constituyen fueran imputables a la capacidad de ganancia de los activos involucrados –en cualquier sentido aceptado del t&eacute;rmino ‘ganancias&rsquo;– se seguir&iacute;a inmediatamente que estos activos se deber&iacute;an recapitalizar sobre la base de esas ganancias extraordinarias y que el ingreso obtenido en esta clase de tr&aacute;fico deber&iacute;a reaparecer como intereses o dividendos sobre el capital que as&iacute; se incrementa para que correspondiera con las ganancias aumentadas. Pero esa recapitalizaci&oacute;n s&oacute;lo se lleva a cabo en una magnitud relativamente muy limitada, y la cuesti&oacute;n recae entonces sobre el ingreso que no se tiene en cuenta en la recapitalizaci&oacute;n.</p>     <p align="justify">Por supuesto, las ganancias de esta clase de tr&aacute;fico tambi&eacute;n se capitalizan; en su mayor parte, &eacute;stas provienen de la forma capitalizada, como las emisiones de t&iacute;tulos y similares. Pero las fuentes de este ingreso no se capitalizan como tales. La gran riqueza acumulada, o activos, que da peso a los movimientos de los ‘intereses&rsquo; y magnates en cuesti&oacute;n y que proporciona el terreno para el control discrecional de los negocios que ellos ejercen, es, al menos para la mayor parte, invertida en negocios con riesgos ordinarios, en la forma de t&iacute;tulos de empresas y similares, y obtiene dividendos o intereses a las tasas corrientes. Esos activos se valoran en el mercado (y, por tanto, son capitalizados) sobre la base de sus ganancias corrientes en las diversas empresas en las que son invertidos. Pero el que &eacute;stos sean invertidos en empresas de negocios rentables no oculta, en &uacute;ltimas, su utilidad en las manos de los magnates como base o medio para continuar en las grandes y altamente rentables transacciones de las grandes industrias financieras. Por consiguiente, imputar esas ganancias a esos activos como ganancia ser&iacute;a contabilizar los activos dos veces como capital o, si se prefiere, contarlos una y otra vez.</p>     <p align="justify">Una perplejidad adicional cuando se intenta manejar te&oacute;ricamente esta clase las ganancias como salarios, en el sentido ordinario del t&eacute;rmino, proviene del hecho de que &eacute;stas no tienen una relaci&oacute;n de tiempo definida con los activos impl&iacute;citos. Estos no tienen una ‘forma temporal&rsquo; definida, como propuso Fisher<a href="#10" name="n10"><sup>10</sup></a>; tales ganancias son intemporales, en el sentido de que la relaci&oacute;n temporal no cuenta en forma sustancial o en un grado sensible en su determinaci&oacute;n<a href="#11" name="n11"><sup>11</sup></a>.</p>     <p align="justify">En un planteamiento m&aacute;s cuidadoso de este punto de teor&iacute;a, ser&iacute;a necesario anotar que estas ganancias son ‘intemporales&rsquo; en el sentido indicado, hasta donde la empresa que las obtiene se disocia de las circunstancias y procesos de la industria, y s&oacute;lo hasta ese punto. Los procedimientos tecnol&oacute;gicos (industriales), al tener la naturaleza de causaci&oacute;n f&iacute;sica, est&aacute;n sujetos a la relaci&oacute;n temporal en la que opera la secuencia causal. Esta es la base de las discusiones del capital y del inter&eacute;s, como las de B&ouml;hm-Bawerk y Fisher. Pero el tr&aacute;fico comercial, como algo distinto de los procesos de la industria, no est&aacute; relacionado inmediatamente con los procesos tecnol&oacute;gicos, y tampoco est&aacute; sujeto inmediata y uniformemente a la relaci&oacute;n temporal involucrada en la secuencia causal de los procesos tecnol&oacute;gicos. El tr&aacute;fico comercial est&aacute; sujeto a la relaci&oacute;n temporal en la medida en que depende de los procesos de producci&oacute;n y es posterior a ellos. Las empresas de negocios corrientes o arcaicas, el sistema competitivo de inversi&oacute;n en simples industrias de negocios, generalmente descansa muy directamente en la debida secuencia de los procesos industriales en los cuales se colocan las inversiones de las empresas. Esas empresas, tal y como las conciben las teor&iacute;as corrientes del capital, en principio hacen negocios sobre la eficiencia industrial de la comunidad, que est&aacute; condicionada por la relaci&oacute;n temporal de la secuencia causal, que es por supuesto en gran medida una funci&oacute;n del tiempo consumido en los procesos tecnol&oacute;gicos. Por consiguiente, las ganancias, tanto como las transacciones de dichas empresas, tambi&eacute;n est&aacute;n condicionadas estrechamente por algo semejante a la relaci&oacute;n de tiempo, y es t&iacute;pico que ellas emerjan bajo la forma de un porcentaje por unidad de tiempo; es decir, como una funci&oacute;n de un lapso de tiempo. Sin embargo, las transacciones de los negocios en s&iacute; mismas no son una cuesti&oacute;n del lapso de tiempo. El tiempo no es la esencia de la cuesti&oacute;n. La magnitud de una transacci&oacute;n pecuniaria no es una funci&oacute;n del tiempo empleado en concluirla, como tampoco las ganancias que se derivan de esa transacci&oacute;n. En el alto nivel de las empresas de negocios, que es nuestro objeto de estudio, la relaci&oacute;n de las transacciones y de sus ganancias con la consecuci&oacute;n de los procesos tecnol&oacute;gicos subyace remotamente a la distancia, de modo flexible e incierto, de manera que el elemento temporal aqu&iacute; no se entromete para nada, por el contrario, es algo que queda en suspenso, realzando el grado de su lejan&iacute;a. Sin embargo, esta fase de la empresa de negocios, como cualquier otra, por supuesto ocurre en el tiempo; y se deber&iacute;a se&ntilde;alar tambi&eacute;n que el volumen del tr&aacute;fico y de las ganancias que de ellas se derivan est&aacute;n condicionados, m&aacute;s o menos estrechamente, a largo plazo por la relaci&oacute;n de tiempo que define esa eficiencia tecnol&oacute;gica (industrial), sobre la cual tambi&eacute;n esta empresa descansa en &uacute;ltimas e indirectamente y de la cual obtiene finalmente sus ganancias, as&iacute; sea en forma remota e indirecta.</p>     <p align="justify">Un an&aacute;lisis de estos fen&oacute;menos, a lo largo de l&iacute;neas semejantes a las que se siguieron en la anterior discusi&oacute;n de los activos, no carece de dificultades, ni puede esperarse que arroje resultados exactos sino resultados tentativos y provisionales. El asunto ha recibido tan poca atenci&oacute;n de los te&oacute;ricos de la econom&iacute;a, que incluso errores de gran importancia a este respecto ocurren pocas veces<a href="#12" name="n12"><sup>12</sup></a>. La causa de la poca atenci&oacute;n que han recibido estas cuestiones reside sin duda en la relativa novedad de los hechos tratados. Estos se pueden describir en forma burda con el nombre de ‘tr&aacute;fico de capital vendible&rsquo;, aunque este t&eacute;rmino es m&aacute;s adecuado para designar en forma comprensiva la clase de empresas de negocios de las que provienen estas ganancias que como caracterizaci&oacute;n del juego de fuerzas involucradas<a href="#13" name="n13"><sup>13</sup></a>. El tr&aacute;fico de capital vendible no ha sido algo desconocido en el pasado, pero s&oacute;lo hasta tiempos muy recientes se ha convertido en la base de la m&aacute;s importante l&iacute;nea de empresas de negocios. De tal modo que en la actualidad la iniciativa y discreci&oacute;n m&aacute;s desarrolladas se encuentran en ese tr&aacute;fico. Al mismo tiempo es la empresa de negocios m&aacute;s rentable, no s&oacute;lo en t&eacute;rminos absolutos sino en relaci&oacute;n con la magnitud de los activos involucrados. Una raz&oacute;n para esta rentabilidad superior es el hecho de que los activos involucrados en este tr&aacute;fico est&aacute;n al mismo tiempo comprometidos como activos en toda su extensi&oacute;n, en los negocios ordinarios; de modo que las ganancias peculiares de este tr&aacute;fico tienen la naturaleza de una prima por encima de los ingresos de la riqueza invertida. ‘Es como encontrar dinero&rsquo;.</p>     <p align="justify">Como se dijo antes, el m&eacute;todo o el uso y medio caracter&iacute;stico de esta empresa de negocios superior es el tr&aacute;fico de capital vendible. La riqueza obtenida o ganada en este campo corrientemente se capitaliza y constituye, en cada transacci&oacute;n o ‘trato&rsquo;, una deducci&oacute;n o abstracci&oacute;n de la riqueza capitalizada de los negocios de la comunidad en favor de los magnates o intereses a los cuales fluye esta ganancia. Su objetivo pr&oacute;ximo es transferir riqueza capitalizada, de otros capitalistas hacia aqu&eacute;llos que la ganan. La transferencia o abstracci&oacute;n de la riqueza capitalizada desde los primeros propietarios se efect&uacute;a com&uacute;nmente mediante un aumento del capital nominal, basado en una ventaja (transitoria) a la que se acostumbran los intereses particulares cuya capitalizaci&oacute;n es as&iacute; aumentada<a href="#14" name="n14"><sup>14</sup></a>. Cualquier incremento de la capitalizaci&oacute;n agregada de la comunidad, sin un aumento correspondiente de la riqueza material en la que se basa esta capitalizaci&oacute;n, involucra en efecto una redistribuci&oacute;n de la riqueza capitalizada agregada; y en esta redistribuci&oacute;n, los grandes financistas tienen una posici&oacute;n ganadora. Las ganancias en cuesti&oacute;n, como veremos, provienen de la comunidad de negocios, aparte de la riqueza invertida, y s&oacute;lo remota e indirectamente de la comunidad en conjunto, de la cual obtiene su ingreso la comunidad de negocios. Por consiguiente, estas ganancias son un impuesto a las empresas de negocios corrientes, del mismo modo y en forma muy semejante a como las ganancias de las empresas de negocios corrientes –beneficios e intereses corrientes– son un impuesto a la industria<a href="#15" name="n15"><sup>15</sup></a>. En forma an&aacute;loga a como el viejo capitalista empleador acapara la eficiencia tecnol&oacute;gica de la comunidad, el moderno magnate pecuniario acapara la eficiencia capitalista de la comunidad de negocios. Esta eficiencia capitalista reside en la habilidad de los capitalistas empleadores –por fuerza de la propiedad del equipo material– para inducir a la comunidad industrial, a trav&eacute;s de negociaciones adecuadas, para que devuelva al propietario del equipo material el exceso del producto que est&eacute; por encima de las necesidades de subsistencia de la comunidad industrial. La fortuna del capitalista empleador depende estrechamente del comportamiento del mercado, de las coyunturas de compras y ventas ventajosas; y de aqu&iacute;, su constante esfuerzo por crear o ganar, para s&iacute; mismo, alg&uacute;n grado particular de ventaja en el mercado –en forma de monopolio, <i>good will</i>, privilegio legalizado, y similares– algo parecido a los activos intangibles. Pero el magnate pecuniario, en la medida en que responde exactamente al concepto, es superior al mercado del que depende el capitalista empleador, y puede producir o estropear sus coyunturas ventajosas de compras y ventas de bienes; es decir, est&aacute; en la posici&oacute;n de producir o estropear cualquier ventaja peculiar pose&iacute;da por el capitalista empleador que encuentre en su camino. Hace esto gracias a sus inmensas posesiones de capital, cuyo peso puede desplazar de un punto de inversi&oacute;n a otro cuando la eficiencia relativa –capacidad de ganancia– de una u otra l&iacute;nea de inversi&oacute;n lo haga conveniente; y en cada movimiento de este tipo, hasta donde sea efectivo para sus fines, absorbe y asimila una fracci&oacute;n de la riqueza invertida involucrada, en tanto que absorbe y secuestra una fracci&oacute;n de la capacidad de ganancia del capital en esa l&iacute;nea dada. Es decir, en la medida en que es un magnate pecuniario, y no simplemente un capitalista empleador, acapara la eficiencia capitalista de la riqueza invertida; utiliza para su propio provecho el acaparamiento efectivo del capitalista empleador de la eficiencia industrial de la comunidad. El magnate acapara la iniciativa y la eficiencia pecuniaria de la comunidad. Por consiguiente, en la medida en que esta relativamente nueva utilidad de la riqueza extraordinariamente grande es efectiva para su funci&oacute;n de negocio peculiar, el viejo capitalista empleador pierde su iniciativa discrecional y se convierte en un mediador, en un instrumento de extracci&oacute;n y transmisi&oacute;n, un recolector y transportador de ingresos desde la comunidad en su conjunto hacia el magnate pecuniario, quien, en el caso ideal, s&oacute;lo deber&iacute;a permitirle obtener una parte de los ingresos recolectados y transmitidos como para inducirlo a continuar en el negocio.</p>     <p align="justify">Para la comunidad como un todo, cuya eficiencia industrial ya est&aacute; acaparada virtualmente por la propiedad y el control del equipo material ejercido por el capitalista empleador, esta &uacute;ltima fase de la evoluci&oacute;n aparentemente no deber&iacute;a ser una cuesti&oacute;n de consecuencias sustanciales o un asunto de perturbaciones sentimentales. Pero, para las clases de la comunidad que no derivan un ingreso de las inversiones, podr&iacute;a parecer que esto no tiene m&aacute;s que un inter&eacute;s especulativo; particularmente para la clase trabajadora, la cual no posee nada importante y cuya &uacute;nica dependencia es su eficiencia tecnol&oacute;gica, la cual virtualmente ha dejado de ser suya. Sin embargo, &eacute;ste no es el estado actual de los sentimientos. Esta incoada nueva fase del capitalismo, esta empresa de negocios de alto nivel es de hecho considerada con la m&aacute;s en&eacute;rgica aprensi&oacute;n. En un laberinto de consternaci&oacute;n y solicitud, los hombres m&aacute;s valientes, m&aacute;s prudentes, con m&aacute;s esp&iacute;ritu p&uacute;blico, m&aacute;s ilustres de nuestro tiempo, emplean su virilidad en el esfuerzo de hacer que la gallina contin&uacute;e sentada en el nido despu&eacute;s de que los pollitos han salido de la c&aacute;scara. La comunidad moderna est&aacute; imbuida de los principios de negocios de la vieja administraci&oacute;n. Para precepto y ejemplo, los hombres han aprendido que los intereses de los negocios (que la escala y la clase aut&eacute;ntica pasada de moda) son la salvaguardia de nuestra civilizaci&oacute;n, como dir&iacute;a Dooley ; y se siente que cualquier perturbaci&oacute;n del dominio pecuniario del capitalista empleador –en contraste con el magnate pecuniario– convertir&iacute;a el bienestar de la comunidad en una situaci&oacute;n com&uacute;n de agon&iacute;a y desolaci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Por supuesto, los m&eacute;ritos de esta perturbaci&oacute;n o los remedios que se proponen para salvar la vida pecuniaria del antiguo capitalista empleador no conciernen a la presente investigaci&oacute;n, pero la cuesti&oacute;n se ha mencionado aqu&iacute; como una evidencia de que el trabajo del magnate pecuniario y el dominio que le produce su extraordinaria riqueza son en efecto una fase sustancialmente nueva del desarrollo econ&oacute;mico, y que estos fen&oacute;menos son desagradablemente poco familiares y se piensa que tienen consecuencias tan grandes que amenazan la estructura institucional recibida. Es decir, se piensa que es una nueva fase de la empresa de negocios, desagradable para aquellos que pueden perder con ella.</p>     <p align="justify">La base de esta empresa de negocios de alto nivel es el gran capital, considerado como algo distinto del capital invertido en una l&iacute;nea dada de empresa industrial, que se vuelve efectivo cuando la riqueza se ha acumulado en posiciones suficientemente grandes como para dar al poseedor (o combinaci&oacute;n de poseedores, el ‘sistema&rsquo;) un fuerte control en alg&uacute;n grupo o ramificaci&oacute;n de intereses de negocios sobre los cuales puede descargar su peso con base en inversiones sesudas (o por suscripciones o m&eacute;todos semejantes). El magnate pecuniario debe ser eficazmente capaz de acaparar la iniciativa pecuniaria y las oportunidades de negocios de los cuales depende tal secci&oacute;n o rama de la comunidad de negocios para sus ganancias ordinarias. Qu&eacute; tan grande sea la proporci&oacute;n del capital de negocios de la comunidad que se necesita para este acaparamiento efectivo de su eficiencia capitalista en un nivel dado, es una cuesti&oacute;n que no se puede resolver, de ning&uacute;n modo, en t&eacute;rminos absolutos, ni siquiera en t&eacute;rminos relativos de un tipo definidamente satisfactorio. Por supuesto, es evidente que se necesita un cuerpo de capital relativamente grande para ese prop&oacute;sito y tambi&eacute;n es evidente, por los hechos corrientes de los negocios, que el cuerpo de capital que se necesita no llega a la mayor&iacute;a, ni siquiera cerca de la mayor&iacute;a, de las inversiones involucradas, al menos no en la fase actual relativamente incoada de esta gran empresa de negocios. Cuanto mayores sean las pertenencias del magnate, m&aacute;s efectivo y expedito ser&aacute; su trabajo de absorber las pertenencias de los capitalistas empleadores m&aacute;s peque&ntilde;os y m&aacute;s precipitadamente ser&aacute;n entregados sus activos al nuevo solicitante.</p>     <p align="justify">Evidentemente, el trabajo del magnate pecuniario guarda un gran parecido con la creaci&oacute;n de activos intangibles en el sistema competitivo ordinario. &Eacute;ste es sin duda el punto de la cercana relaci&oacute;n con la empresa capitalista corriente. Pero como ya se indic&oacute; no se puede decir que el trabajo peculiar del magnate pecuniario sea crear activos intangibles u otros, aunque corrientemente haya alguna recapitalizaci&oacute;n involucrada en sus maniobras, y aunque generalmente sus ganancias se conviertan en activos, por ejemplo, en la forma capitalizada. Tampoco se puede decir, como ya se indic&oacute;, que la riqueza que le sirve como medio para su negocio particular est&eacute; en relaci&oacute;n de activos con respecto a su empresa o a las ganancias en cuesti&oacute;n, puesto que esta riqueza ya ha establecido una relaci&oacute;n exhaustiva, como activos, con respecto a alguna empresa de negocios ordinaria y con los rubros correspondientes de intereses y dividendos. Desde luego, se puede afirmar que el actual estado de cosas de la empresa de alto nivel s&oacute;lo es transitorio y de transici&oacute;n, y que en las condiciones establecidas puede conseguirse que sobrevenga una relaci&oacute;n del magnate con los negocios tan grande como para que se capitalice en alguna forma de activos intangibles, y en forma semejante a como se capitaliza la ventaja monop&oacute;lica de un <i>trust</i> ordinario. Pero, en el mejor de los casos, esto es s&oacute;lo una conjetura, deducida por generalizaciones inaplicables que surgen de una situaci&oacute;n pasada, en la que la gran empresa no acaparaba la iniciativa pecuniaria ni jugaba el papel dominante.</p>     <p align="justify">    <br>   <b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p align="justify"><a href="#n1" name="1">1</a>. Sobre la conexi&oacute;n entre precios y prosperidad, tiempos dif&iacute;ciles, desempleo, etc&eacute;tera, ver <i>Teor&iacute;a de la empresa de negocios</i>, cap. 7, pp. 185-252, especialmente 196-212.</p>     <p align="justify"><a href="#n2" name="2">2</a>. Por ‘perversi&oacute;n&rsquo; designamos aqu&iacute; una disposici&oacute;n de las fuerzas industriales que implica un gasto neto o un detrimento del nivel de vida de la comunidad.</p>     <p align="justify"><a href="#n3" name="3">3</a>. En este punto, la relaci&oacute;n con el principal argumento del documento, tal como se plante&oacute; en la secci&oacute;n precedente, deber&iacute;a aparecer dudosa u oscura, debe tenerse en cuenta que estas empresas dudosas de disipaci&oacute;n son casos de inversi&oacute;n para obtener beneficios, y que los ‘bienes de capital&rsquo; involucrados son riqueza invertida que proporciona ingresos, pero que &eacute;stas s&oacute;lo arrojan ingresos si satisfacen dos condiciones: a. La posesi&oacute;n y el empleo de estos bienes de capital permite que el poseedor aproveche el acervo com&uacute;n de eficiencia tecnol&oacute;gica en aquellos campos en que debe usarlos en su empresa. b. La limitada cantidad de riqueza disponible para este prop&oacute;sito permite que su propietario ‘acapare&rsquo; el usufructo de tal porci&oacute;n del acervo com&uacute;n de eficiencia tecnol&oacute;gica, en un grado determinado por la limitaci&oacute;n del volumen disponible. Hasta este punto, estas empresas son semejantes a cualquier otra empresa industrial; pero m&aacute;s all&aacute; de este punto, tienen la peculiaridad de que no aprovechan, o no necesitan aprovechar, el conocimiento corriente de usos y medios para los fines ‘productivos&rsquo; de la comunidad en su conjunto, sino que se apoyan en ‘hechos cumplidos&rsquo; (creados institucionalmente) de riqueza investida. Ellos tienen menos de la confusi&oacute;n de apolog&iacute;a que las empresas de negocios productivas.</p>     <p align="justify"><a href="#n4" name="4">4</a>. Puede que esta afirmaci&oacute;n no sea del todo clara sin indicar en forma m&aacute;s concreta algunos t&eacute;rminos en los que se mida la ventaja o desventaja diferencial que emerge en caso de prerrogativa o privilegio. Donde no se puede aplicar ninguna prueba de precios, como en las primeras fases de la cultura no pecuniaria, la afirmaci&oacute;n del texto debe interpretarse en el sentido de que la desventaja diferencial al costo de la cual se gana el beneficio diferencial en cuesti&oacute;n es mayor que la que el beneficiario estar&iacute;a dispuesto a aceptar con el fin de procurarse este beneficio.</p>     <p align="justify"><a href="#n5" name="5">5</a>. Se han presentado dudas sobre la aplicabilidad de esta caracterizaci&oacute;n a activos intangibles como los derechos de patente y otros rubros de clase semejante. La duda parece surgir de una incomprensi&oacute;n del an&aacute;lisis y de su intenci&oacute;n. Deber&iacute;a subrayarse que no hay ninguna intenci&oacute;n de condenar o desaprobar ninguno de los rubros que aqu&iacute; se denominan activos intangibles. Los derechos de patente pueden justificarse o no: aqu&iacute; no se discute esa cuesti&oacute;n. Lo mismo sucede con otros activos intangibles a este respecto. A&uacute;n m&aacute;s, se considera que el car&aacute;cter de un derecho de patente es un activo. La invenci&oacute;n o innovaci&oacute;n cubierta por el derecho de patente es una contribuci&oacute;n al acervo com&uacute;n de eficiencia tecnol&oacute;gica. Puede ser (inmediatamente) &uacute;til para la comunidad como un todo o puede no serlo, como por ejemplo una caja registradora, un cheque bancario con agujeros, un peaje, una caja de seguridad y cosas semejantes que no prestan un servicio inmediato a la comunidad en su conjunto, sino que sirven &uacute;nicamente a los fines pecuniarios del usuario. Sin embargo, ya sea que la innovaci&oacute;n sea &uacute;til o no, el derecho de patente, en tanto que es un activo, no tiene una utilidad (inmediata) como un todo, puesto que su esencia es la restricci&oacute;n del usufructo de la innovaci&oacute;n que se ha patentado. Inmediata y directamente, el derecho de patente debe considerarse como un detrimento para la comunidad en su conjunto, puesto que su prop&oacute;sito es impedir que la comunidad utilice la innovaci&oacute;n patentada, ya sean sus efectos ben&eacute;ficos ulteriores o sus justificaciones &eacute;ticas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n6" name="6">6</a>. La tierra capitalizada en cuesti&oacute;n no es un rubro de <i>good will</i>, ni como magnitud f&iacute;sica (‘tierra&rsquo;) ni como magnitud pecuniaria (‘patrimonio real&rsquo;); pero su valor como patrimonio real –es decir, su magnitud como activo– es en parte un producto del <i>good will</i> (ilusiones y similares) que opera a favor y es aprovechado por el agente de tierras. El patrimonio real es un activo tangible, un rubro de riqueza material, mientras que el <i>good will</i> al que debe en parte su magnitud como rubro de riqueza es un activo intangible, un rubro de riqueza inmaterial.</p>     <p align="justify"><a href="#n7" name="7">7</a>. El t&eacute;rmino ‘bienes de subsistencia&rsquo; es, por supuesto, utilizado en un sentido amplio, no para denotar el simple significado de subsistencia, ni siquiera el significado de confort f&iacute;sico, sino para expresar que las compras en cuesti&oacute;n se hacen con el fin de consumir los bienes, antes que con el fin de usarlos para obtener un beneficio.</p>     <p align="justify"><a href="#n8" name="8">8</a>. Los instrumentos de producci&oacute;n as&iacute; monopolizados son, por supuesto, activos tangibles, pero la propiedad de esos medios de producci&oacute;n en una cantidad suficiente para permitir que el propietario monopolice o controle el mercado, sea en la compra (de materiales o de trabajo) o en la venta (como bienes o servicios comerciales), da lugar a una ventaja de negocios diferencial, que se clasifica como activo intangible.</p>     <p align="justify"><a href="#n9" name="9">9</a>. Incluso, un escritor va m&aacute;s all&aacute; de este esfuerzo para clasificar los hechos dentro del uso corriente de los conceptos de teor&iacute;a en esta cuesti&oacute;n, en t&eacute;rminos de que las personas involucradas en tal caso son ‘capital&rsquo;, despu&eacute;s de haberse convencido a s&iacute; mismo de que tales corrientes de ingresos se derivan de una fuente personal. Ver, Fisher. <i>Nature of Capital and Income</i>, cap. 5.</p>     <p align="justify"><a href="#n10" name="10">10</a>. Ver Fisher, <i>Rate of Interest</i>, cap. 6.</p>     <p align="justify"><a href="#n11" name="11">11</a>. A esta conclusi&oacute;n llega, por ejemplo,  G. P. Walkins,  <i>The Group of Large Fortunes</i>, cap. 3, secci&oacute;n 10. Aunque a trav&eacute;s de una curiosa incomprensi&oacute;n etimol&oacute;gica, rechaza el t&eacute;rmino ‘intemporal&rsquo;.</p>     <p align="justify"><a href="#n12" name="12">12</a>. Incluso Walkins (como se cit&oacute; m&aacute;s arriba) es llevado a una generalizaci&oacute;n superficial que clasifica estas ganancias como ‘especulativas&rsquo; y esto lo excusa de adentrarse m&aacute;s estrictamente en el car&aacute;cter y en los objetivos del tipo de empresa de negocios que &eacute;l mismo plantea.</p>     <p align="justify"><a href="#n13" name="13">13</a>. Ver <i>Teor&iacute;a de le empresa de negocios</i>, cap. 5, pp. 119-130; cap. 6, pp. 132-174.</p>     <p align="justify"><a href="#n14" name="14">14</a>. Ver <i>Teor&iacute;a de la empresa de negocios</i>, nota al pie de las p&aacute;gs. 169 y 170.</p>     <p align="justify"><a href="#n15" name="15">15</a>. Deber&iacute;a ser evidente, del desarrollo de la argumentaci&oacute;n en las primeras secciones de este documento, que el uso de las palabras ‘impuesto&rsquo;, ‘deducci&oacute;n&rsquo;, ‘abstracci&oacute;n&rsquo;, a este respecto, no debe implicar aprobaci&oacute;n o desaprobaci&oacute;n de los fen&oacute;menos que se caracterizan. Las palabras se usan, a falta de mejores t&eacute;rminos, para indicar la fuente de las ganancias de los negocios y para caracterizar objetivamente la relaci&oacute;n de toma y daca entre la industria y los negocios capitalistas ordinarios, de una parte, y entre los negocios ordinarios y las empresas capitalistas de alto nivel, de otra parte.</p> </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
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