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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[NORTH Y EL CAMBIO HISTÓRICO: LUCES Y SOMBRAS DE LA NUEVA HISTORIA INSTITUCIONAL]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center">    <br><b>NORTH Y EL CAMBIO HIST&Oacute;RICO: LUCES Y SOMBRAS DE LA NUEVA HISTORIA INSTITUCIONAL</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">     <p align="center"><b> NORTH AND HISTORICAL CHANGE: LIGHTS AND SHADOWS OF NEW INSTITUTIONAL HISTORY</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Susana Valdivieso C.</i>*</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> * Profesora Asociada Escuela de Econom&iacute;a, Universidad Industrial de Santander.</p> <hr>     <blockquote>       <p align="right">    <br>     Esta alfombra pisada y repisada que es la cultura, que es la ideolog&iacute;a, que es tambi&eacute;n eso a lo que llamamos civilizaci&oacute;n, se compone de mil y un peque&ntilde;os fragmentos, que son herencias, voces, supersticiones que fueron y as&iacute; permanecieron, convicciones que ese nombre se dan y les basta.    <br>     Jos&eacute; Saramago, <i>Manual de Pintura y Caligraf&iacute;a</i></p> </blockquote>     <p align="justify"><b>    <br>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p align="justify">El inter&eacute;s por aclarar el papel de las instituciones en el comportamiento econ&oacute;mico, uno de los rasgos m&aacute;s notables del debate en teor&iacute;a econ&oacute;mica de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, se ha extendido a diversas tendencias y corrientes: la escuela austr&iacute;aca representada por Hayek, la Nueva Econom&iacute;a Institucional, de Williamson y North, la econom&iacute;a de las convenciones, las l&iacute;neas de an&aacute;lisis neoschumpeteriano, la econom&iacute;a evolucionista en cabeza de Nelson y Winter, la escuela de la regulaci&oacute;n, los renovadores del viejo institucionalismo de Veblen.</p>     <p align="justify">El proyecto de la <i>Nueva Historia Econ&oacute;mica Institucional</i> remite directamente a las investigaciones de Douglass C. North, premio Nobel de Econom&iacute;a 1993, cuyos esfuerzos se han orientado a liberar a la Historia Econ&oacute;mica del estrecho marco anal&iacute;tico de la cliometr&iacute;a, que con base en hip&oacute;tesis puntuales y regresiones estad&iacute;sticas asociadas al ‘m&eacute;todo contrafactual&rsquo; la hab&iacute;a convertido en simple econometr&iacute;a retrospectiva. Seg&uacute;n sus propias palabras, la “revoluci&oacute;n cliom&eacute;trica en Historia Econ&oacute;mica, que ha utilizado la teor&iacute;a neocl&aacute;sica y los m&eacute;todos cuantitativos en su objetivo de describir y explicar el comportamiento econ&oacute;mico del pasado, ha ganado en rigor y en pretensi&oacute;n cient&iacute;fica, pero en detrimento de la exploraci&oacute;n de un conjunto de cuestiones m&aacute;s fundamentales concernientes a la estructura evolutiva de las econom&iacute;as que sirven de base a sus comportamientos” (North 1978, 963).</p>     <p align="justify">Este art&iacute;culo tiene dos objetivos: primero, ‘seguir la pista&rsquo; al desarrollo del pensamiento de North sobre la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica de las econom&iacute;as para definir los elementos esenciales de su teor&iacute;a general del cambio hist&oacute;rico (semejante a las de Marx o Weber) y, segundo, evaluar –de modo preliminar– los alcances y l&iacute;mites de esa teor&iacute;a. Con este fin, sistematiza las cr&iacute;ticas m&aacute;s coherentes al trabajo de North, expone algunas consideraciones generales de la autora y plantea cuatro interrogantes sobre posibles l&iacute;neas de profundizaci&oacute;n e investigaci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Parafraseando a Langlois (1994), se trata de una tarea detectivesca y de un ejercicio intelectual que busca definir con claridad la columna vertebral de este marco de interpretaci&oacute;n de los fen&oacute;menos hist&oacute;ricos e iniciar una revisi&oacute;n cr&iacute;tica de sus postulados esenciales.</p>     <p align="justify"><b>INSTITUCIONES EFICIENTES: LA ETAPA ‘INGENUA&rsquo;</b></p>     <p align="justify">En sus trabajos m&aacute;s recientes, North intenta precisar y aclarar cu&aacute;les son los pilares de una interpretaci&oacute;n institucionalista del comportamiento econ&oacute;mico a trav&eacute;s de la historia: </p>     <p align="justify">– Una teor&iacute;a de los derechos de propiedad que describa el sistema de incentivos individuales y sociales.</p>     <p align="justify">– Una teor&iacute;a del Estado.</p>     <p align="justify">– Una teor&iacute;a de la ideolog&iacute;a que permita entender c&oacute;mo se ve afectado el comportamiento econ&oacute;mico por las diversas percepciones del mundo.</p>     <p align="justify">El desarrollo de estos elementos b&aacute;sicos de su interpretaci&oacute;n te&oacute;rica es paralelo a la evoluci&oacute;n de su pensamiento y permite entender c&oacute;mo ha madurado su visi&oacute;n y perfeccionado su modelo explicativo, d&aacute;ndole mayor complejidad y alej&aacute;ndolo de la visi&oacute;n lineal y simplista de sus primeros trabajos<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>.</p>     <p align="justify">En la primera etapa, el inter&eacute;s de North se centr&oacute; en el papel que juegan las instituciones en la reducci&oacute;n de los costos de transacci&oacute;n. Su explicaci&oacute;n se basaba en la concepci&oacute;n de los derechos de propiedad expuesta por Demsetz (1967) y de los costos de transacci&oacute;n desarrollada por Coase y Williamson: para que los individuos se sientan motivados a empe&ntilde;arse en actividades de producci&oacute;n y de cambio se requiere una estructura de incentivos en la que juega un papel fundamental el establecimiento de derechos de propiedad y de mecanismos que los refuercen. El establecimiento de esos derechos impone costos de transacci&oacute;n (especialmente costos de medici&oacute;n y de regulaci&oacute;n) y requiere de un agente con poder para preservarlos eficientemente, de modo que se minimicen los costos. Ese agente es el Estado contractual, que presta servicios de protecci&oacute;n y justicia a cambio de ingresos, y cuya funci&oacute;n consiste en especificar las reglas fundamentales de competencia y cooperaci&oacute;n de las sociedades; a esas reglas North la denomina ‘instituciones&rsquo;, y se pueden especificar en forma de estatutos o mecanismos de regulaci&oacute;n, a trav&eacute;s de organizaciones formales, como las firmas o la familia, o por la simple costumbre.</p>     <p align="justify">Seg&uacute;n este esquema, la evoluci&oacute;n de las econom&iacute;as es un proceso de transici&oacute;n entre una matriz eficiente y otra m&aacute;s eficiente. Al ‘volver sobre sus pasos&rsquo; en la introducci&oacute;n al libro de 1990, North reconoce el simplismo de sus primeros an&aacute;lisis: “Ten&iacute;amos una explicaci&oacute;n esencialmente eficiente: los cambios en los precios relativos crean incentivos para construir instituciones m&aacute;s eficientes” (North, 1990).</p>     <p align="justify">Los supuestos de ese modelo son de tradici&oacute;n neocl&aacute;sica: b&uacute;squeda del inter&eacute;s propio, racionalidad, entendida como maximizaci&oacute;n de beneficios, recursos finitos, preferencias estables, etc.  “En nuestro modelo –dir&aacute; North– se asume que es la maximizaci&oacute;n de beneficios la que gu&iacute;a las fuerzas de cambio de los arreglos institucionales… y tambi&eacute;n se asume que los individuos adquirir&aacute;n la necesaria informaci&oacute;n para actuar ‘racionalmente&rsquo; y saber hasta qu&eacute; momento ese arreglo los beneficia” (North, 1971a). El n&uacute;cleo de la explicaci&oacute;n es entonces el principio de que las instituciones, con su eficiencia, promueven la igualdad entre las tasas de retorno privadas y sociales. Por ello, sus primeros trabajos hist&oacute;ricos (despu&eacute;s de su deserci&oacute;n de la cliometr&iacute;a) describen en forma llana los caminos a trav&eacute;s de los cuales se han desarrollado instituciones eficientes en distintas partes del mundo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La importancia de la especificaci&oacute;n y el cumplimiento de los derechos de propiedad se ilustra comparando el uso de un recurso de libre utilizaci&oacute;n con otro sobre el cual se han definido derechos exclusivos de propiedad. As&iacute;, su explicaci&oacute;n de los aumentos de productividad en la pesca oce&aacute;nica entre 1600 y 1850 (North, 1971b) resta importancia al efecto de los cambios tecnol&oacute;gicos y da primac&iacute;a al control de la pirater&iacute;a, que redujo los costos de recursos humanos, armas y p&oacute;lizas de seguros. En su libro sobre la historia de los Estados Unidos (North, 1966), analiza el desarrollo econ&oacute;mico del pa&iacute;s a partir del proceso de especializaci&oacute;n regional y de nuevo sostiene que la integraci&oacute;n entre el norte comercial y financiero, el sur agr&iacute;cola y esclavista y el oeste de la frontera agr&iacute;cola no depende de las innovaciones tecnol&oacute;gicas sino de la progresiva delimitaci&oacute;n de los derechos de propiedad, un aspecto en el que las constituciones juegan el papel decisivo.</p>     <blockquote>    <p align="justify">En los primeros d&iacute;as de la rep&uacute;blica, el gobierno jug&oacute; un rol crucial al crear un ambiente adecuado para la actividad econ&oacute;mica. La constituci&oacute;n provey&oacute; los mecanismos para reforzar los contratos dentro de un sistema legal y un orden que fue esencial en la protecci&oacute;n de los derechos espec&iacute;ficos y las obligaciones de la propiedad privada (North, 1966, 92).</p> </blockquote>     <p align="justify">Los ejemplos anteriores muestran un rasgo t&iacute;pico de su interpretaci&oacute;n, que lo separa del determinismo tecnol&oacute;gico de la <i>New Economic History</i> y de las perspectivas evolucionistas del cambio t&eacute;cnico: el cambio t&eacute;cnico es una variable dependiente condicionada por el marco institucional que incentiva la inversi&oacute;n en actividades productivas e innovadoras. Su argumento b&aacute;sico es que el conocimiento tiene un car&aacute;cter acumulativo y el progreso no; por tanto, lo determinante son los l&iacute;mites de aplicaci&oacute;n de ese conocimiento (las reglas institucionales) y la misma tecnolog&iacute;a.</p>     <p align="justify"><b>DEL ESTADO CONTRACTUAL AL ESTADO PREDATORIO</b></p>     <p align="justify">En <i>Structure and Change in Economic History</i>, de 1981, North abandona la hip&oacute;tesis de la historia como trayectoria de instituciones cada vez m&aacute;s eficientes y la reemplaza por una teor&iacute;a de la negociaci&oacute;n, en la que las relaciones de poder son determinantes de los arreglos institucionales. En esta etapa de su trabajo, elabora una concepci&oacute;n m&aacute;s sofisticada de las instituciones e intenta llenar el vac&iacute;o de sus primeras obras, en las que es evidente la ausencia de una teor&iacute;a del Estado.</p>     <p align="justify">El reconocimiento de que la informaci&oacute;n tiene un costo y es incompleta es la base para iniciar la discusi&oacute;n de algunos supuestos neocl&aacute;sicos (sin abandonar lo que Lakatos llama el ‘n&uacute;cleo duro&rsquo; de la teor&iacute;a) y considerar la complejidad de los fen&oacute;menos institucionales. Cuestiona la capacidad del supuesto neocl&aacute;sico de b&uacute;squeda del inter&eacute;s individual para explicar por qu&eacute; las personas ‘obedecen las reglas de la sociedad&rsquo;, aun teniendo poder suficiente para evadirlas en beneficio propio o la extra&ntilde;a actuaci&oacute;n de los individuos que buscan modificar las instituciones en pos de ideales altruistas, alejados de la maximizaci&oacute;n de los beneficios individuales. Las instituciones son entonces </p>     <blockquote>    <p align="justify">los l&iacute;mites establecidos por los hombres para estructurar la interacci&oacute;n entre lo pol&iacute;tico y lo social. Ellas consisten a la vez en l&iacute;mites informales (sanciones, tab&uacute;es, costumbres y c&oacute;digos de conducta) y en reglas formales: las instituciones, las leyes, los derechos de propiedad. A todo lo largo de la historia, las instituciones han sido imaginadas por el hombre para imponer el orden y reducir la incertidumbre en los procesos de cambio (Norton, 1981, 97).</p> </blockquote>     <p align="justify">Por otra parte, la clave para entender el Estado es el papel que juega como organizaci&oacute;n: no se trata ya del Estado puramente contractual cuya funci&oacute;n es el bienestar de la sociedad sino de un ente depredador dominado por un grupo de poder; de modo que la lucha por la distribuci&oacute;n de los recursos y la riqueza dentro del Estado y entre diferentes Estados es la m&aacute;s importante fuente de cambio econ&oacute;mico y la causa esencial del ascenso y la ca&iacute;da de las naciones. El potencial de progreso aparece entonces ligado a la acci&oacute;n del Estado.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Sin embargo, la teor&iacute;a del Estado y de la ideolog&iacute;a, consideradas como complementarias, son esbozadas muy superficialmente. La mayor parte del libro se dedica a los ‘grandes temas&rsquo;: la primera revoluci&oacute;n econ&oacute;mica, el cambio y el declive del mundo antiguo, el nacimiento y la ca&iacute;da del feudalismo, la revoluci&oacute;n industrial. Tambi&eacute;n ofrece posibles explicaciones del comportamiento diferencial de las naciones-estado en los inicios de la &eacute;poca moderna y su extensi&oacute;n hasta &eacute;pocas m&aacute;s recientes de la historia de occidente.</p>     <p align="justify">En l&iacute;nea con sus nuevas preocupaciones, en esta obra se destaca el &eacute;nfasis en los procesos pol&iacute;ticos (el papel de la Revoluci&oacute;n Inglesa en la definici&oacute;n de un sistema de regulaci&oacute;n monetaria y un mercado de capitales que fomenta un r&eacute;gimen econ&oacute;mico m&aacute;s estable) y la negaci&oacute;n de la tradicional importancia que se da a la tecnolog&iacute;a en los estudios sobre la revoluci&oacute;n industrial: seg&uacute;n North, &eacute;sta s&oacute;lo ser&iacute;a el resultado de cambios institucionales que han sucedido durante mucho tiempo: el aumento de la demanda de manufacturas elev&oacute; los costos de transacci&oacute;n y profundiz&oacute; la divisi&oacute;n del trabajo, hasta tal punto que fue necesaria una nueva organizaci&oacute;n de la producci&oacute;n, reflejada en el sistema de producci&oacute;n fabril. Este sistema result&oacute; superior al taller de finales de la Edad Media por cuanto permiti&oacute; una delimitaci&oacute;n de la propiedad privada y propici&oacute; la fiscalizaci&oacute;n de los trabajadores, incentiv&oacute; la innovaci&oacute;n y la actividad creativa en nuevos medios de producci&oacute;n.</p>     <p align="justify"><b>ORGANIZACIONES, APRENDIZAJE Y <i>PATH DEPENDENCE</i>: LA MADURACI&Oacute;N DEL MODELO</b></p>     <p align="justify">En <i>Instituciones, cambio institucional y comportamiento econ&oacute;mico</i>, de 1990, North se esfuerza por delimitar una ‘Teor&iacute;a General de las instituciones y el cambio institucional&rsquo;. Por tanto, sus referencias a casos particulares de la historia de las sociedades es, seg&uacute;n &eacute;l, ilustrativa y est&aacute; ideada “para mostrar lo prometedor del enfoque, pero muy lejos de proporcionar el tipo de hip&oacute;tesis que prueben lo que debe hacerse, a final de cuentas” (North, 1995, 7). Esta obra sintetiza entonces sus esfuerzos para desarrollar un marco anal&iacute;tico que permita integrar el an&aacute;lisis institucional en la econom&iacute;a y la historia econ&oacute;mica.</p>     <p align="justify">A riesgo de caer en una excesiva simplificaci&oacute;n se podr&iacute;a plantear una versi&oacute;n ‘superestilizada&rsquo; de su interpretaci&oacute;n del cambio hist&oacute;rico-econ&oacute;mico que permita establecer sus determinaciones causales y sus implicaciones, de la siguiente forma: como resultado de cambios de los precios relativos, la tecnolog&iacute;a o las preferencias, los agentes econ&oacute;micos y sus organizaciones crean instituciones, condicionadas por el contexto cultural, que les permiten reducir la incertidumbre y los costos de transacci&oacute;n y generan un sistema de incentivos apropiados para su actividad productiva y de innovaci&oacute;n. Las nuevas instituciones act&uacute;an como l&iacute;mites de sus elecciones y son reforzadas por mecanismos de regulaci&oacute;n.</p>     <p align="justify">Una teor&iacute;a de la relaci&oacute;n din&aacute;mica entre tecnolog&iacute;a e instituciones, dice North, debe articular instituciones y organizaciones. Esta interrelaci&oacute;n es en efecto uno de los aspectos novedosos que en este trabajo pretenden dar cuenta de la complejidad de los procesos mediante los cuales los seres humanos perciben y reaccionan ante un cambio en las oportunidades. Su intenci&oacute;n es mostrar que la din&aacute;mica de un sistema econ&oacute;mico depende de la interdependencia continua entre las estrategias de los empresarios y las organizaciones, en un contexto institucional dado. Si las instituciones son las ‘reglas de juego&rsquo;, las organizaciones, dir&aacute; North, son los ‘jugadores&rsquo;.</p>     <p align="justify">Da primordial importancia a las organizaciones, pues considera que son ‘los mayores agentes del cambio institucional&rsquo;. El enfoque destaca las organizaciones como “entidades, ideadas por sus creadores con el prop&oacute;sito de maximizar la riqueza, el ingreso, u otros objetivos definidos por las oportunidades que brinda la estructura institucional de la sociedad” (North, 1995, 99) y son funci&oacute;n no s&oacute;lo de las limitaciones institucionales sino tambi&eacute;n de otro tipo de limitantes, entre los que el autor menciona la tecnolog&iacute;a, los ingresos y las preferencias. La interacci&oacute;n entre estas cuatro limitaciones da forma a las posibilidades de maximizaci&oacute;n de riqueza de los empresarios y condiciona el aprendizaje de las organizaciones en la b&uacute;squeda de sus objetivos, lo mismo que su utilizaci&oacute;n.</p>     <p align="justify">La conducta maximizadora de la firma puede adoptar la forma de elegir dentro del conjunto de limitaciones existentes o de alterar las limitaciones, en cuyo caso modifica la matriz institucional. Las modificaciones ocurren, plantear&aacute; North en su Lectura del Premio Nobel, “porque los individuos perciben que podr&iacute;an estar mejor reestructurando los arreglos existentes” (North, 1994). En su obra de madurez, insiste en que “las fuentes de cambio son precios y preferencias relativos y cambiantes” (North, 1994, 110); sin embargo, adopta un concepto de cambio de los precios relativos muy amplio pues, seg&uacute;n &eacute;l, los cambios en la relaci&oacute;n de precios de los factores y los cambios en el costo de la informaci&oacute;n y la tecnolog&iacute;a se pueden considerar como tales. Hace igual &eacute;nfasis en el car&aacute;cter incremental y no brusco de la evoluci&oacute;n institucional.</p>     <p align="justify">Otro elemento novedoso de esta nueva fase de su investigaci&oacute;n, adem&aacute;s de la importancia de la interrelaci&oacute;n permanente entre instituciones y organizaciones es el concepto de <i>path dependence</i>. Las instituciones, dijimos, act&uacute;an como l&iacute;mites de las elecciones individuales y son reforzadas por diversos mecanismos. Para explicar este proceso, North hace referencia al cuerpo de literatura econ&oacute;mica que, iniciando con David y Arthur, se refiere a los procesos autorreforzadores de la sociedad, que en su esquema se convierte en ‘el modelo de Historia de Trayectoria Dependiente&rsquo;. Una s&iacute;ntesis de este fen&oacute;meno la encontramos en la Lectura con ocasi&oacute;n del Premio Nobel: </p>     <blockquote>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Es la cultura la que provee la llave del <i>path dependence</i>, un t&eacute;rmino usado para describir la poderosa influencia del pasado sobre el presente y el futuro. El aprendizaje corriente de una generaci&oacute;n tiene lugar dentro del concepto de percepciones derivadas del aprendizaje colectivo. El aprendizaje entonces es un proceso incremental filtrado por la cultura de la sociedad, el cual determina la percepci&oacute;n de los pagos, sin que nada garantice que la experiencia acumulada de la sociedad la capacite para resolver los nuevos problemas a los que se enfrentar&aacute; (North, 1994, 364)<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a>.</p> </blockquote>     <p align="justify">Entender esa dependencia del pasado es la llave para explicar las dificultades a que se enfrentan las econom&iacute;as cuando desean alterar su posici&oacute;n competitiva. Es un hecho de la historia, nos dir&aacute;, ‘una de las m&aacute;s duras y significativas lecturas que se pueden derivar del pasado&rsquo;.</p>     <p align="justify">Para completar el cuadro de la evoluci&oacute;n del pensamiento de North, conviene resaltar dos hechos que aparecen con claridad en su Lectura del Premio Nobel y en escritos posteriores. Primero, en algo que parece ser un reconocimiento al ‘viejo&rsquo; institucionalismo norteamericano y a sus herederos (Hodgson, 1999, Rutherford, 1995), caracteriza su aproximaci&oacute;n como un ‘marco de an&aacute;lisis institucional-cognitivo&rsquo;, lo que evidencia su inter&eacute;s en la elaboraci&oacute;n de la teor&iacute;a de la ideolog&iacute;a (que integre el desarrollo del aprendizaje y del sistema de creencias), a la que considera necesaria para entender el comportamiento econ&oacute;mico a trav&eacute;s del tiempo<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a>. Segundo, en sus &uacute;ltimos escritos es notoria su preocupaci&oacute;n por presentar su propuesta recurriendo a conceptos claves de la teor&iacute;a de juegos, esfuerzo que le ha valido el reconocimiento de algunos institucionalistas inscritos en esta tendencia, pero tambi&eacute;n, como veremos m&aacute;s adelante, la cr&iacute;tica virulenta de quienes consideran que su propuesta est&aacute; condenada por los escasos grados de libertad que le permiten los supuestos neocl&aacute;sicos en los cuales est&aacute; inscrita.</p>     <p align="justify"><b>PRIMERA CR&Iacute;TICA: &iquest;PROPIEDAD SIN INSTITUCIONES POL&Iacute;TICAS NI SOCIALES?</b></p>     <p align="justify">La primera reacci&oacute;n frente a los trabajos iniciales de North provino de la misma <i>Nueva Econom&iacute;a Institucional</i>, y se hizo evidente cuando en el libro de Eggertsson se calificaba de <i>naive</i><a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a> su interpretaci&oacute;n acerca del nacimiento de los derechos de propiedad, basada en la racionalidad individual y la acci&oacute;n de un Estado cuya &uacute;nica funci&oacute;n es maximizar el beneficio de la comunidad mediante la consolidaci&oacute;n de un sistema de derechos que minimiza costos de transacci&oacute;n.  “Subrayamos, dice Eggertsson, la capacidad limitada que tiene un modelo de estas caracter&iacute;sticas cuando intenta explicar la estructura de los derechos de propiedad sin tener en cuenta factores pol&iacute;ticos y aspectos relativos a la distribuci&oacute;n de la riqueza” (Eggertsson, 1995, 243).</p>     <p align="justify">Esta concepci&oacute;n, marcada por los presupuestos neocl&aacute;sicos de racionalidad maximizadora pura, podr&iacute;a dar cuenta, seg&uacute;n Eggertsson, de la evoluci&oacute;n de ciertos sistemas de producci&oacute;n ‘naturales&rsquo; relativamente simples, en donde la aparici&oacute;n de derechos de propiedad se refiere a los recursos naturales, al uso del suelo, etc.,  situaciones en las cuales los procesos pol&iacute;ticos formales son poco complicados, pero no de la complejidad de las decisiones de grupo presentes en las sociedades modernas. Eggertsson argumenta, a partir de algunos ejemplos hist&oacute;ricos tomados de sistemas econ&oacute;mico-pol&iacute;ticos tan diversos como los de Estados Unidos, Noruega y Per&uacute;, en contra de la idea de que el Estado propicia, mediante la definici&oacute;n de un marco general de derechos de propiedad, el m&aacute;ximo bienestar de la sociedad; y concluye que “se necesita ser muy ingenuo para no encontrar casos en cualquier parte del mundo que contradicen esta teor&iacute;a simple”.</p>     <p align="justify">Plantea, a su vez, algunas l&iacute;neas alternativas de an&aacute;lisis que pueden enriquecer la teor&iacute;a de los derechos de propiedad expuesta inicialmente en los escritos de Demsetz, en los que se hace uso de la teor&iacute;a de los grupos de presi&oacute;n o la teor&iacute;a de ‘b&uacute;squeda de rentas&rsquo;, ambas provenientes de las discusiones recientes de la escuela de la Elecci&oacute;n P&uacute;blica.</p>     <p align="justify">Podr&iacute;a parecer fuera de contexto el traer a cuento el escaso poder explicativo de una interpretaci&oacute;n de la evoluci&oacute;n de las sociedades que aparece completamente superada, desde el punto de vista conceptual,  por las contribuciones posteriores de North. La raz&oacute;n es simple: una revisi&oacute;n r&aacute;pida (demasiado r&aacute;pida, la verdad) del &uacute;ltimo texto de North, editado junto con Alston y Eggertsson, cuyo objetivo, seg&uacute;n aparece en la introducci&oacute;n es presentar “nueve estudios emp&iacute;ricos que analizan las instituciones y el cambio institucional en varias partes del mundo y en diferentes per&iacute;odos de tiempo” (North y otros, 1994), nos enfrent&oacute; a una evidencia sorpresiva: en la casi totalidad de los estudios se toman como referencia los primeros trabajos de North, en los que utiliza la versi&oacute;n simplista cuestionada por el mismo Eggertsson. Lo anterior puede estar demostrando la dificultad de utilizar el marco de an&aacute;lisis m&aacute;s acabado en investigaciones puntuales, dada la generalidad con la que se plantean algunas de las relaciones consideradas fundamentales en el modelo y la ambig&uuml;edad en la definici&oacute;n y el tratamiento de algunas variables, temas que esperamos considerar m&aacute;s adelante en este ensayo.</p>     <p align="justify"><b>SEGUNDA CR&Iacute;TICA: &iquest;UNA MANO INVISIBLE INSTITUCIONAL?</b></p>     <p align="justify">En un juicioso estudio sobre las versiones m&aacute;s recientes de la historia econ&oacute;mica, Rollinat dedica varios cap&iacute;tulos a indagar acerca de las posibilidades presentes en estos nuevos marcos anal&iacute;ticos. En los apartes que se refieren a North recoge los cuestionamientos de Eggertsson pero profundiza en lo que considera la aparici&oacute;n de “una suerte de mano invisible de las instituciones, que vendr&iacute;a, seg&uacute;n North, a sustituir la mano invisible de Smith” (Rollinat, 1997).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El planteamiento de Rollinat se puede resumir as&iacute;: seg&uacute;n North, las instituciones determinan las iniciativas y los l&iacute;mites de las elecciones de los agentes econ&oacute;micos. Junto con los recursos y la tecnolog&iacute;a, las instituciones hacen surgir organizaciones capaces de reforzar o cambiar el ambiente social y de la interacci&oacute;n din&aacute;mica entre organizaciones e instituciones se deriva la orientaci&oacute;n del comportamiento econ&oacute;mico. Pero, dice Rollinat, desde un punto de vista <i>funcional</i>, las organizaciones pueden ser consideradas tambi&eacute;n como instituciones, ya que ellas son responsables de estimular la aparici&oacute;n de reglas y de la adaptaci&oacute;n o creaci&oacute;n de nuevos arreglos institucionales. Como el esquema de North no dice absolutamente nada sobre la forma como se articulan los otros dos elementos determinantes del comportamiento econ&oacute;mico (tecnolog&iacute;a y recursos), lo &uacute;nico que aparece en el universo conceptual son las instituciones y de all&iacute; se deriva “una especie de proceso darwiniano concurrencial que promueve las instituciones eficaces”. De esa manera, concluye Rollinat, todos los procesos de cambio hist&oacute;rico en los que se entrecruzan en forma intrincada complejas redes de interacciones ideol&oacute;gicas, culturales, econ&oacute;micas, sociales y pol&iacute;ticas pueden explicarse con la palabra m&aacute;gica: instituciones.</p>     <p align="justify">El razonamiento de Field (1981)<a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a> es parecido: si las instituciones se ajustan siempre a cambios en los precios para maximizar la riqueza neta de las sociedades y ese ajuste conduce en la totalidad de los casos a una definici&oacute;n de los derechos de propiedad, la historia espec&iacute;fica y las tradiciones de una sociedad dada o la cultura no tienen ninguna importancia en la historia real, as&iacute; aparezcan como elementos explicativos en el esquema de North.</p>     <p align="justify">Un elemento presente en la cr&iacute;tica de Rollinat, la falta de claridad respecto a la din&aacute;mica de las relaciones entre instituciones, tecnolog&iacute;a y recursos, es tema de por lo menos otros dos autores que desde diferentes perspectivas se refieren a esta limitante del trabajo de North. De una parte, Bo Gustafsson, economista sueco, ha planteado que si bien en el marco anal&iacute;tico de la <i>Nueva Historia Institucional</i> es claro que las instituciones son las ‘reglas del juego&rsquo;, &eacute;ste “contiene poca informaci&oacute;n acerca de c&oacute;mo esas reglas se relacionan con los otros dos principales elementos del ambiente: recursos end&oacute;genos y tecnolog&iacute;a” (Gustafsson, 1991). Si los m&aacute;s importantes recursos del cambio son las alteraciones en los precios relativos, las preferencias y las acciones organizacionales, &iquest;c&oacute;mo son los primeros movimientos de cambios interrelacionados? &iquest;C&oacute;mo afectan esos cambios a las instituciones y c&oacute;mo se inicia el cambio y la acci&oacute;n respectivamente? La teor&iacute;a, dice este autor, es completamente indeterminada y no puede responder a estas preguntas vitales sobre la din&aacute;mica del cambio hist&oacute;rico, ya que puede constatarse en la historia un mayor peso relativo de costumbres e instituciones ineficientes frente a las competitivas y eficientes.</p>     <p align="justify">En mi opini&oacute;n, estas son cr&iacute;ticas de mucho peso al trabajo de North porque, de una parte, si las variables no son sometidas al an&aacute;lisis, sino que s&oacute;lo se postulan como determinantes, pueden estar cumpliendo el papel de <i>deus ex machina</i> dentro de la teor&iacute;a. Ahora bien, si se reconoce la influencia de otro tipo de variables en el comportamiento econ&oacute;mico como la tecnolog&iacute;a y los recursos y otras fuentes de cambio institucional aparte de los cambios en precios relativos (cambios en las preferencias, por ejemplo), esta teor&iacute;a no puede postularse, como lo pretende North, como una teor&iacute;a general del cambio econ&oacute;mico a trav&eacute;s de la Historia. En otras palabras, si la matriz institucional es s&oacute;lo <i>uno</i> de los elementos condicionantes del comportamiento econ&oacute;mico, la teor&iacute;a s&oacute;lo puede explicar <i>un aspecto</i> de ese fen&oacute;meno y por lo tanto es una teor&iacute;a particular. Ser&iacute;a necesario profundizar m&aacute;s adelante sobre este aspecto, pues resulta sorprendente, por decir lo menos, que desde una ‘misma esquina&rsquo; del cuadril&aacute;tero se est&eacute; postulando el final de las metateor&iacute;as de la Historia y el de la Historia misma y el advenimiento de ‘la&rsquo; Teor&iacute;a General del cambio hist&oacute;rico.</p>     <p align="justify"><b>TERCERA CR&Iacute;TICA: &iquest;CU&Aacute;L RELACI&Oacute;N ENTRE REGLAS FORMALES E INFORMALES?</b></p>     <p align="justify">La ausencia de un puente que permita entender la interacci&oacute;n entre reglas formales, sistemas de creencias y mecanismos autorreguladores de la conducta ha sido puesta de presente por muchos autores y subrayada con mucha fuerza por los herederos del viejo institucionalismo (quienes se definen como miembros de la <i>Econom&iacute;a Institucional</i> para descalificar a los ‘nuevos&rsquo;, inmersos en los contextos anal&iacute;ticos neocl&aacute;sicos). En un art&iacute;culo muy duro, Dugger, un institucionalista radical, afirma: “Ignorando la literatura institucionalista original, North ha tenido que <i>re-descubrir</i> por s&iacute; mismo que las instituciones y los procesos hist&oacute;ricos <i>&iexcl;importan en econom&iacute;a!</i>” (Dugger, 1995), y atribuye la incapacidad de la teor&iacute;a para explicar el cambio hist&oacute;rico a la ignorancia de las interpretaciones sobre normas de conducta y creencias de los institucionalistas de principio de siglo. Desde posiciones m&aacute;s moderadas, Rutherford y Hodgson se refieren al car&aacute;cter incompleto del modelo de North en el sentido de que no ofrece una teor&iacute;a de la ideolog&iacute;a ni una explicaci&oacute;n convincente de las l&iacute;neas de causalidad entre los sistemas formales de reglas y los comportamientos derivados de la herencia biol&oacute;gica o cultural. Para estos dos autores, m&aacute;s que caracterizar cada una de las instituciones, ser&iacute;a m&aacute;s importante definir las l&iacute;neas precisas del ‘entramado institucional&rsquo;, que se convierte en el principal referente de la conducta de los seres humanos.</p>     <p align="justify">A mi juicio, tampoco es clara la relaci&oacute;n entre los diferentes tipos de reglas y los ‘mecanismos de refuerzo&rsquo;, aunque parecer&iacute;a que si una instituci&oacute;n que carece de tal mecanismo, no act&uacute;a como tal. En una de sus &uacute;ltimas contribuciones, North afirma: “La investigaci&oacute;n sobre el establecimiento y cumplimiento de los derechos de propiedad es central” (North y Weingast, 1996). De esta exposici&oacute;n se podr&iacute;a deducir que cuanto mejor definido est&eacute; un mecanismo de refuerzo, la instituci&oacute;n es m&aacute;s eficiente. Sin embargo, la experiencia hist&oacute;rica dif&iacute;cilmente confirma esa proposici&oacute;n: en muchas sociedades, la simple internalizaci&oacute;n de la norma mediante canales de persuasi&oacute;n convierte en superfluos los mecanismos coactivos: un ejemplo sencillo podr&iacute;a encontrarse en algunas sociedades que se han formado sobre la base de un profundo respeto a las normas de tr&aacute;nsito, lo cual les ha permitido reducir considerablemente las autoridades policivas que lo controlen (Chile, por ejemplo).</p>     <p align="justify"><b>CUARTA CR&Iacute;TICA: &iquest;ES CONSISTENTE LA ‘TEOR&Iacute;A GENERAL&rsquo; DEL CAMBIO HIST&Oacute;RICO?</b></p>     <p align="justify">Recientemente, algunos autores, entre los que se destaca Gustaffson (1998), han resaltado las ambig&uuml;edades de la propuesta de North y la distancia que a&uacute;n la separa de esa teor&iacute;a general que buscan sus seguidores. La discusi&oacute;n gira en torno de lo que este autor considera los ‘c&aacute;nones&rsquo; de una ‘buena teor&iacute;a&rsquo;. En primer t&eacute;rmino se resalta la dificultad de interpretar la estructura y los elementos operacionales de la teor&iacute;a, en la medida en que no existe una definici&oacute;n rigurosa de sus componentes esenciales ni en especial de las instituciones como elementos nodales de la misma. De otra parte, Gustafsson plantea que la consistencia de una teor&iacute;a est&aacute; en estrecha relaci&oacute;n con la posibilidad de explicar sus resultados en t&eacute;rminos de cambios en las variables que son end&oacute;genas al modelo. De esa forma, si una cantidad importante de variables son tratadas como ex&oacute;genas al modelo, la cantidad de informaci&oacute;n generada por el modelo ser&aacute; limitada.</p>     <p align="justify">En North –dice Gustafsson– las instituciones son la variable explicativa crucial y, desde un punto de vista est&aacute;tico, pueden ser consideradas end&oacute;genas al modelo. Pero una vez se pasa al an&aacute;lisis din&aacute;mico, el cambio institucional es afectado por cambios ex&oacute;genos al modelo. Existir&iacute;an dos fuentes de cambio, los discontinuos y los continuos. Entre los primeros ser&iacute;a necesario considerar las guerras, revoluciones, las conquistas, las alteraciones bruscas en las condiciones geol&oacute;gicas y geogr&aacute;ficas, y por supuesto la teor&iacute;a no dice nada respecto a esos agentes de cambio. Las fuentes continuas de cambio estar&iacute;an ilustradas por las alteraciones en la estructura de poder de los individuos y las organizaciones, por los cambios en los precios relativos, por cambios en la ideolog&iacute;a o las preferencias. North subraya la importancia definitiva de las estructuras de poder, que en &uacute;ltima instancia “son las que importan” pero, a su vez, estas alteraciones est&aacute;n condicionadas por las reglas informales “algunas de las cuales son transmitidas socialmente y otras provienen de la herencia cultural” y en la definici&oacute;n de la cultura se refiere al “conocimiento, los valores y otros factores que influyen en el comportamiento”.  Por supuesto, en esta l&iacute;nea de determinaciones hacia atr&aacute;s, &iquest;c&oacute;mo es posible definir la causa de los cambios en los precios relativos y las preferencias? Este aspecto se constituye, en la perspectiva del autor citado, en la comprobaci&oacute;n de la inconsistencia te&oacute;rica del modelo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>PRIMERA PREGUNTA: &iquest;CRITERIOS DE CONFRONTACI&Oacute;N DE LA TEOR&Iacute;A CON LA HISTORIA REAL?</b></p>     <p align="justify">North ha hecho expl&iacute;cita en repetidas ocasiones la pregunta que dio inicio a su investigaci&oacute;n: &iquest;cu&aacute;l es la causa del comportamiento econ&oacute;mico diferenciado en las diferentes regiones del mundo? Usando ejemplos de diferentes per&iacute;odos de la historia y un m&eacute;todo comparativo llega a las conclusiones expuestas en las p&aacute;ginas anteriores.  Llama la atenci&oacute;n que cuando defend&iacute;a la concepci&oacute;n de la historia como derrotero lineal de instituciones cada vez m&aacute;s eficientes, encontr&oacute; en muchos ejemplos que confirmaban su tesis: la revoluci&oacute;n neol&iacute;tica, la aparici&oacute;n de la propiedad privada del suelo, el control de la pirater&iacute;a.  Cuando abandon&oacute; la hip&oacute;tesis de instituciones eficientes y empez&oacute; a considerar contradictorio el papel del Estado como garante de los intereses de un grupo con poder de presi&oacute;n, la historia tambi&eacute;n le brind&oacute; ejemplos comparativos que parec&iacute;an probar la validez de sus postulados.</p>     <p align="justify">Lo anterior remite directamente al debate –nunca acabado– sobre la relaci&oacute;n entre modelos interpretativos e historia real.  Cuando se va de la teor&iacute;a a la realidad no para confrontar la una con la otra sino para buscar el ejemplo que confirme las hip&oacute;tesis iniciales, se corre el peligro de que se est&eacute; dando un reporte de validez de la teor&iacute;a, sin ninguna posibilidad de contrastaci&oacute;n real.  Un sola referencia puede aclarar este aspecto.  El ejemplo que m&aacute;s utiliza North para comparar instituciones eficientes (o derechos particulares bien definidos) e instituciones ineficientes es el de Inglaterra y Espa&ntilde;a en los inicios del capitalismo.  Sin embargo, podr&iacute;a f&aacute;cilmente plantearse un contraejemplo : todo el mundo conoce que las ciudades del norte italiano en esa misma &eacute;poca desarrollaron –igual que Inglaterra– un marco institucional propicio a la actividad comercial y productiva, materializado en una serie de normas legales que agilizaron la realizaci&oacute;n de contratos comerciales, ‘definieron los derechos de propiedad individual&rsquo;, etc.  &iquest;C&oacute;mo explicar, entonces, la subsiguiente declinaci&oacute;n de esta regi&oacute;n europea? All&iacute; hay un cambio en el comportamiento econ&oacute;mico, &iquest;cu&aacute;l es la explicaci&oacute;n institucional m&aacute;s adecuada? </p>     <p align="justify">Igualmente, &iquest;c&oacute;mo explicar el ‘&eacute;xito&rsquo; del comportamiento econ&oacute;mico de algunos pa&iacute;ses que en vez de propiciar ‘cambios&rsquo; en sus marcos institucionales, encontraron la llave de ese &eacute;xito en el refuerzo de elementos culturales ‘tradicionales&rsquo;? </p>     <p align="justify">Cabe tambi&eacute;n destacar que, en este caso, adem&aacute;s de la ‘selecci&oacute;n&rsquo; de los ejemplos en t&eacute;rminos del espacio regional, el ‘tiempo&rsquo; elegido para el an&aacute;lisis tambi&eacute;n cuenta: no es lo mismo considerar el per&iacute;odo de ascenso de una econom&iacute;a que considerar ‘las ondas de larga duraci&oacute;n&rsquo; de Braudel, marcadas, en la mayor&iacute;a de los casos, por la combinaci&oacute;n de peque&ntilde;as pendientes seguidas de per&iacute;odos de declive… &iquest;ser&aacute; que la historia de las instituciones tambi&eacute;n es c&iacute;clica? </p>     <p align="justify"><b>SEGUNDA PREGUNTA: &iquest;CU&Aacute;LES ORGANIZACIONES?</b></p>     <p align="justify">Consideradas como ‘los mayores agentes de cambio institucional&rsquo;, las organizaciones juegan un papel importante en la interpretaci&oacute;n de North.  Definidas como colectivos de individuos con prop&oacute;sitos comunes, pueden ser de muy diversa naturaleza: firmas, partidos pol&iacute;ticos, familias, asociaciones de industriales, organizaciones religiosas o el Congreso.</p>     <p align="justify">Ser&iacute;a de esperar que, dada la importancia de estas variables, la teor&iacute;a indicara cu&aacute;les son las organizaciones que realmente cuentan: los trabajos de North no se&ntilde;alan cu&aacute;les organizaciones juegan un papel decisivo en el comportamiento econ&oacute;mico de las sociedades.  El lector desprevenido puede pensar que su insistencia en el papel de los empresarios da mayor importancia a las firmas.  Sin embargo, en las sociedades contempor&aacute;neas existen otras organizaciones con mayores posibilidades de ejercer presi&oacute;n sobre los arreglos institucionales legales e incluso en la creaci&oacute;n de normas informales como c&oacute;digos de conducta.  Por ejemplo, &iquest;cu&aacute;les fueron las fuerzas decisivas (organizaciones) que definieron la suerte de la Constituci&oacute;n de 1991? </p>     <p align="justify"><b>TERCERA PREGUNTA: &iquest;CU&Aacute;L EFICIENCIA?</b></p>     <p align="justify">La calificaci&oacute;n de un arreglo institucional como eficiente o ineficiente es muy ambigua en North.  Parece ser que el &eacute;xito econ&oacute;mico (crecimiento del producto) o la facilidad para realizar actividades de mercado son los indicadores de eficiencia de las instituciones.  Pero se podr&iacute;a pensar en otro tipo de ‘eficiencia&rsquo;: una instituci&oacute;n es eficiente si mantiene los privilegios del grupo pol&iacute;tico con mayor poder en el gobierno o si garantiza una distribuci&oacute;n relativamente equitativa del ingreso.  El problema es que la teor&iacute;a no reconoce la existencia de grupos sociales con diferentes intereses, lo cual est&aacute; ligado a su teor&iacute;a del Estado, de la cual no se puede derivar la existencia de un ‘mercado pol&iacute;tico&rsquo; y menos a&uacute;n la confrontaci&oacute;n entre grupos sociales, una constante hist&oacute;rica a trav&eacute;s de todos los tiempos.  Por ello, el estrecho marco de la teor&iacute;a de North no permite considerar que en la mayor&iacute;a de los procesos de cambio institucional hay ganadores y perdedores.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>PREGUNTA FINAL: &iquest;C&Oacute;MO CAMBIAN LAS INSTITUCIONES?</b></p>     <p align="justify">Esa podr&iacute;a ser la pregunta crucial. La relectura de las primeras obras de North, la lectura de sus &uacute;ltimos trabajos, la confrontaci&oacute;n de sus ‘ejemplos hist&oacute;ricos&rsquo; con otras interpretaciones y este ejercicio de s&iacute;ntesis ratifican mi apreciaci&oacute;n de que la teor&iacute;a de North tiene m&aacute;s fuerza explicativa en el an&aacute;lisis de las tendencias estables de largo plazo que en el del <i>cambio hist&oacute;rico</i>.  A pesar de que, en ocasiones, pudiera derivarse de su trabajo una confrontaci&oacute;n entre tecnolog&iacute;a y marco institucional que marcara el proceso din&aacute;mico de las sociedades, la relaci&oacute;n causal entre estos dos elementos, que da al &uacute;ltimo de ellos el car&aacute;cter de variable independiente y, a su vez, la dependencia del pasado asignan muy pocos grados de libertad a una explicaci&oacute;n de las transformaciones socioecon&oacute;micas. Las explicaciones son m&aacute;s consistentes cuando se trata de analizar el nacimiento de una instituci&oacute;n cuando no hay reglas formales o informales que delimiten una actividad o un proceso social que cuando se intenta explicar el cambio de orientaci&oacute;n de una instituci&oacute;n ya existente.</p>     <p align="justify">No se trata de negar las posibilidades de la <i>Historia Econ&oacute;mica Institucional</i> sino de resaltar su car&aacute;cter inacabado y la necesidad de estudios de caso que permitan acumular evidencias respecto a los procesos m&aacute;s oscuros del cambio hist&oacute;rico, as&iacute; como de la reconstrucci&oacute;n permanente de las explicaciones conceptuales, de tal forma que se logre un enriquecimiento progresivo de la teor&iacute;a y de los estudios emp&iacute;ricos, antes de que esta perspectiva se convierta en un dogma m&aacute;s que explica todo o casi todo.</p>     <p align="justify"><b>    <br>NOTAS AL PIE</b></p>     <p align="justify"><a href="#n1" name="1">1</a>.  El an&aacute;lisis que sigue usa como referencia cuatro libros de North (1966, 1981, 1983, 1996).</p>     <p align="justify"><a href="#n2" name="2">2</a>.  En una apertura a la nueva generaci&oacute;n de teor&iacute;as del crecimiento end&oacute;geno y a la literatura evolucionista, esta lectura profundiza m&aacute;s que en sus trabajos anteriores la necesidad de entender los procesos acumulativos de conocimiento social.</p>     <p align="justify"><a href="#n3" name="3">3</a>.  Este nuevo enfoque se observa en North y otros (1994) y North (1996).</p>     <p align="justify"><a href="#n4" name="4">4</a>.  En la versi&oacute;n espa&ntilde;ola del libro de Eggertsson se traduce, a mi juicio incorrectamente, <i>naive</i> como simple, disminuyendo as&iacute; la connotaci&oacute;n que el autor quiere darle a la versi&oacute;n y que se puede deducir de las acepciones que trae el diccionario: <i>naive</i>: ingenuo, simplista, inocent&oacute;n. Ver Eggertsson (1995).</p>     <p align="justify"><a href="#n5" name="5">5</a>.  Field tambi&eacute;n comenta las limitaciones de la teor&iacute;a de juegos para endogeneizar las variables claves del modelo de North, que debe suponer dadas algunas reglas de juego: “la arena donde los jugadores deben competir o cooperar”.</p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <p align="justify">1.  Demsetz, H.  “Toward a theory of property rights”, <i>American Economic Review</i> 57, mayo, 1967.</p>     <p align="justify">2.  Dugger, W.  “Douglass C. North&rsquo;s New Institutionalism”, <i>Journal of Economic Issues</i> 29, 2, junio, 1995.</p>     <p align="justify">3.  Eggertsson, T.  <i>El comportamiento econ&oacute;mico y las instituciones</i>, Madrid, Alianza Editorial, 1995.</p>     <p align="justify">4.  Field, A.  “The problem with Neoclassical Institutional Economics, <i>Economic History</i> 18, abril, 1981.</p>     <p align="justify">5.  Gustafsson, B.  editor.  <i>Power and Economic Institutions</i>, Vermont,  Edward Elgar, 1991.</p>     <p align="justify">6.  Gustafsson, B.  “Methodological problems of Institutional Economic History”, Ponencia 8&ordm; Simposio de Historia Econ&oacute;mica, Universidad de Barcelona, diciembre, 1998.</p>     <p align="justify">7.  Hodgson, G.  “Institutional Economics: Surveying the ‘old&rsquo; and the ‘new&rsquo;”, Bogot&aacute;, Universidad Nacional, Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas, mimeo, 1999.</p>     <p align="justify">8.  Langlois, R.  N.,  editor.  “The New Institutional Economics: an introductory essay”, <i>Economics as a process: Essays in the New Institutional Economics</i>, Londres, 1994.</p>     <p align="justify">9.  North, D.  “Structure and Performance: the task of Economic History”, <i>Journal of Economic Literature</i> 16, septiembre, 1978.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">10.  North D.  <i>Growth welfare in the American past: A New Economic History</i>, 1966, New Jersey,  Prentice Hall, tercera edici&oacute;n, junto con T.  Anderson y P. Hill, 1983.</p>     <p align="justify">11.  North, D.  “Institutional change and economic growth”, <i>Journal of Economic History</i> 31, marzo, 1971a.</p>     <p align="justify">12.  North, D.  “The sources of productivity in ocean shipping 1600-1850”, R. Fogel y otros, <i>The reinterpretation of American Economic History</i>, Nueva York, H&amp;R, 1971b.</p>     <p align="justify">13.  North, D.  <i>Estructure and change in Economic History</i>, Nueva York, W. W.  Norton, 1981.</p>     <p align="justify">14.  North, D.  <i>Instituciones, cambio institucional y desempe&ntilde;o econ&oacute;mico</i>, 1990, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1995.</p>     <p align="justify">15.  North, D.  “Economic performance through time”, <i>American Economic Review</i> 84, junio, 1994.</p>     <p align="justify">16.  North, D. y otros.  “Shared mental models: Ideologies and institutions”, <i>Kyklos</i>, 1994.</p>     <p align="justify">17.  North, D.; Alston, L.  y Eggersson, T.  <i>Empirical studies in institutional change</i>, Cambridge University Press, 1996.</p>     <p align="justify">18.  North, D. y Weingast, B.  “The evolution of modern institutions of growth”, North, Alston y Eggersson, 1996.</p>     <p align="justify">19.  Rollinat, R.  <i>La nouvelle histoire &eacute;conomique</i>, Par&iacute;s, Liris, 1997.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">20.  Rutherford,  M.  <i>Institutions in economics – The old and the new institutionalism</i>, Cambridge University Press, 1995.</p> </font>      ]]></body>
</article>
