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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA ROCA Y LAS MAREAS: ENSAYOS SOBRE ECONOMÍA Y ECOLOGÍA]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>    <br>LA ROCA Y LAS MAREAS: ENSAYOS SOBRE ECONOM&Iacute;A Y ECOLOG&Iacute;A</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b> THE ROCK AND THE TIDES: ECONOMY AND ECOLOGY ESSAYS</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Alberto Supelano Sarmiento</i>*</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">* Profesor de la Universidad Externado de Colombia. Este texto corresponde a la intervenci&oacute;n del autor en la sesi&oacute;n de clausura del Taller para la Estructuraci&oacute;n de un Programa de Formaci&oacute;n Universitaria en Econom&iacute;a, organizado por el Instituto de Estudios Ambientales y la Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas de la Universidad Nacional de Colombia. Adem&aacute;s aparece como introducci&oacute;n al libro <i>La roca y las mareas</i>, Jairo S&aacute;nchez y Alberto Supelano, compiladores, IDEA, Universidad Nacional de Colombia, 2001.</p> <hr>     <p align="justify">    <br>No me gustar&iacute;a que mi exposici&oacute;n tuviera un car&aacute;cter vicario. Hablo por solicitud del Decano de la Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas, pero no puedo hablar en su nombre ni en el de la Facultad. Para que mi intervenci&oacute;n no sea meramente ceremonial debo entonces exponer mis puntos de vista. No puedo inaugurar la discusi&oacute;n porque &eacute;sta ya empez&oacute; y no puedo cerrarla porque, despu&eacute;s de las ponencias, debemos concentrarnos en la discusi&oacute;n del programa curricular en ecolog&iacute;a econ&oacute;mica.</p>     <p align="justify">De modo que les expondr&eacute; mis impresiones sobre algunos puntos que se han mencionado en las intervenciones de este seminario. Advierto que s&oacute;lo me referir&eacute; a la visi&oacute;n general de la posible orientaci&oacute;n del programa de ecolog&iacute;a econ&oacute;mica y no a los detalles; es posible que los economistas digan que no soy muy riguroso, igual que los especialistas de otras disciplinas; y tienen raz&oacute;n.</p>     <p align="justify">1. La econom&iacute;a ecol&oacute;gica exige tener en cuenta m&uacute;ltiples dimensiones, no basta una sola dimensi&oacute;n. Los problemas ecol&oacute;gicos deben ser mirados desde diversos enfoques y disciplinas y no se los puede entender desde una sola perspectiva, ni reducirlos a una de sus dimensiones. La siguiente met&aacute;fora puede resultar &uacute;til: para situar un objeto en el espacio se necesitan las tres dimensiones espaciales: x, y, z. La altura no se puede reducir a la profundidad y la posici&oacute;n a la derecha o a la izquierda no se puede reducir a ninguna de las otras.   As&iacute; tambi&eacute;n, para definir los problemas de la ecolog&iacute;a, y m&aacute;s a&uacute;n los de la ecolog&iacute;a humana -como Joan Mart&iacute;nez-Alier sugiere denominar a la econom&iacute;a ecol&oacute;gica- se requiere tener en cuenta los diversos niveles de organizaci&oacute;n y los variados subconjuntos de los ecosistemas biol&oacute;gicos y humanos, es decir, se requiere un marco anal&iacute;tico de n dimensiones, todas las cuales son necesarias y ninguna de las cuales se puede excluir ni reducir a cualquiera de las dem&aacute;s sin incurrir en errores cognitivos, t&eacute;cnicos, valorativos o pol&iacute;ticos.</p>     <p align="justify">As&iacute; como la reproducci&oacute;n de un organismo no se puede reducir a la composici&oacute;n bioqu&iacute;mica o a las interacciones f&iacute;sicas de las mol&eacute;culas, la evoluci&oacute;n de una especie o la sucesi&oacute;n de un ecosistema no se pueden reducir al intercambio de energ&iacute;a, y es absurdo explicarlas en t&eacute;rminos econ&oacute;micos de costo-beneficio. Existe un reduccionismo econ&oacute;mico muy nocivo, as&iacute; como existe un reduccionismo f&iacute;sico y un reduccionismo termodin&aacute;mico. La contaminaci&oacute;n atmosf&eacute;rica, por ejemplo, tiene aspectos f&iacute;sicos y qu&iacute;micos que no se pueden reducir a una explicaci&oacute;n cremat&iacute;stica y que tienen que ver con los grandes ciclos de regulaci&oacute;n de la biosfera -que la producci&oacute;n de desechos industriales afecta cuando sobrepasa ciertos umbrales y niveles de tolerancia- m&aacute;s que con su contabilidad en t&eacute;rminos de precios, aunque &eacute;stos influyan indirectamente en su nivel espec&iacute;fico. Para entender y enfrentar la contaminaci&oacute;n y sus efectos sobre el medio ambiente natural y humano se deben considerar esos diversos niveles y perspectivas, sin exclusiones ni simplificaciones infundadas; la omisi&oacute;n de cualquiera de ellas ofrece una visi&oacute;n limitada e insuficiente y sin lugar a dudas conduce a juicios err&oacute;neos y a pol&iacute;ticas erradas o contraproducentes. Para recordar un t&eacute;rmino muy utilizado por algunos de los participantes en este seminario, los distintos aspectos y visiones del problema son inconmensurables y es imprescindible recurrir a un enfoque interdisciplinario. Cada enfoque por separado da lugar a criterios de valoraci&oacute;n diferentes y es necesario llegar a soluciones de compromiso, como muy bien dijo el profesor Munda en su exposici&oacute;n sobre la evaluaci&oacute;n multicriterio.</p>     <p align="justify">2. El viejo imperialismo econ&oacute;mico ha sido remplazado en nuestra &eacute;poca por una forma m&aacute;s sutil y difundida: el imperialismo que la visi&oacute;n econ&oacute;mica ejerce sobre la conciencia contempor&aacute;nea y sobre las ciencias sociales. Hoy se tiende a ver todos los problemas sociales exclusivamente en t&eacute;rminos de costo-beneficio o a reducirlos a esquemas compatibles con este enfoque. Es claro que la contaminaci&oacute;n del agua por desechos qu&iacute;micos tiene aspectos f&iacute;sicos y qu&iacute;micos relacionados con el volumen y la velocidad de la emisi&oacute;n, y la capacidad de absorci&oacute;n y degradaci&oacute;n de materiales y sustancias, los que a su vez est&aacute;n relacionados con la tecnolog&iacute;a y las disposiciones legales correspondientes, as&iacute; como con los m&oacute;viles de la producci&oacute;n y el papel de los costos, las rentabilidades y las normas legales; tambi&eacute;n deber&iacute;a ser claro que los primeros no se pueden reducir a los segundos y viceversa: es necesario tener en cuenta los niveles de organizaci&oacute;n pertinentes, las relaciones entre los componentes de cada nivel y las interdependencias entre niveles, pues ni siquiera anal&iacute;ticamente unos pueden ser sustituidos por los otros.</p>     <p align="justify">La econom&iacute;a ambiental convencional, igual que el neoinstitucionalismo, incorporan problemas nuevos al an&aacute;lisis econ&oacute;mico, pero ignoran o desechan sus dimensiones espec&iacute;ficas y cualitativas cuando no las pueden reducir a indicadores econ&oacute;micos: el matrimonio y el amor, la religi&oacute;n y la necesidad de trascendencia, el medio ambiente y la vida de cada especie, y aun las mismas instituciones -sociales, culturales, jur&iacute;dicas o cient&iacute;ficas- se contabilizan para reducirlas a un problema de maximizaci&oacute;n o minimizaci&oacute;n, de costos de transacci&oacute;n, informaci&oacute;n o externalidades, con lo cual se ignoran su naturaleza espec&iacute;fica, el nivel en que operan, su historia o trayectoria particular y, por tanto, la riqueza y la complejidad de sus interrelaciones. Como han mostrado algunos de los ponentes, la econom&iacute;a ecol&oacute;gica busca superar esos yerros y limitaciones.</p>     <p align="justify">3. La ecolog&iacute;a y la econom&iacute;a, como otros sistemas sociales y naturales, son sistemas complejos y abiertos. Est&aacute;n conformados por diversos subsistemas y son regulados por las interacciones entre esos subsistemas y por los mecanismos de control que les imponen los dem&aacute;s sistemas; y algunos sistemas tienen mecanismos de regulaci&oacute;n propios y espec&iacute;ficos. Esto da lugar a una estructura heter&aacute;rquica, en la medida en que los sistemas ecol&oacute;gico y econ&oacute;mico tienen la propiedad de la clausura. A diferencia de otros sistemas m&aacute;s simples cuya estructura es jer&aacute;rquica y que, en principio, se pueden regular por s&iacute; mismos siempre que cuenten con entradas de energ&iacute;a externa.</p>     <p align="justify">Cuando un sistema est&aacute; regulado por las relaciones entre los subsistemas que lo componen y las conexiones con los sistemas que conforman su entorno, y se pretende regularlo con un mecanismo de control que depende de variaciones externas, o cuando se pretende maximizar o minimizar una sola de sus ‘variables&rsquo; sin mantener la coherencia estructural con las dem&aacute;s, se producen bucles explosivos o crisis cuando se sobrepasa el umbral de repuesta de los controles negativos. El intento de regular la emisi&oacute;n de desechos industriales o materias t&oacute;xicas afectando la rentabilidad, con mecanismos de precios o grav&aacute;menes, s&oacute;lo lleva a una contaminaci&oacute;n mayor; parad&oacute;jicamente, para controlar la emisi&oacute;n de desechos contaminantes es necesario controlar tambi&eacute;n los mecanismos de control - a rentabilidad, los precios, la tecnolog&iacute;a- mediante otros subsistemas, y as&iacute; sucesivamente. Uno de los principios de la teor&iacute;as de sistemas autoorganizados dice que la maximizaci&oacute;n de un solo componente o comportamiento de un sistema -sin tener en cuenta sus nexos estructurales con los dem&aacute;s componentes y comportamientos- puede producir un colapso del sistema, como sucede con los famosos caballos poliploides: lo mismo que hoy se evidencia cuando se intenta controlar la contaminaci&oacute;n con medidas meramente econ&oacute;micas o la deforestaci&oacute;n de la Amazonia con programas paliativos. La producci&oacute;n limpia o ecol&oacute;gica se convierte en un negocio igual que las industrias de reciclaje o de dep&oacute;sito de desechos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">4. La significativa diferencia que estableci&oacute; Arist&oacute;teles -y que hoy reivindica Mart&iacute;nez-Alier siguiendo a Karl Polanyi- entre econom&iacute;a, entendida como abastecimiento material de la <i>polis</i>, y cremat&iacute;stica, o estudio de los precios y dem&aacute;s aspectos pecuniarios de la econom&iacute;a, lleva obligatoriamente a considerar en forma expl&iacute;cita los estratos f&iacute;sicos y biol&oacute;gicos, las diferentes capas de la organizaci&oacute;n social y cultural, sus niveles de apertura y sus regulaciones mutuas, que por principio no son comprensibles ni explicables con esquemas anal&iacute;ticos propios de sistemas simples y cerrados. Si lo econ&oacute;mico -en el sentido de Arist&oacute;teles- no se puede reducir a precios y mercados, la comprensi&oacute;n de estos &uacute;ltimos tampoco puede hacer abstracci&oacute;n del medio ambiente y de la sociedad como un complejo de estructuras y relaciones m&aacute;s o menos densas. Como advierte Polanyi, no existe un solo tipo de mercado sino diversos tipos de mercados, y su regulaci&oacute;n ha sido una funci&oacute;n de las instituciones que los seres humanos han inventado, siguiendo sus tradiciones peculiares y enriqueci&eacute;ndolas con las de los dem&aacute;s pueblos a lo largo de su historia. Hoy, el sistema econ&oacute;mico parece estar separado de la sociedad y haberse convertido en un sistema autorregulado, ilusi&oacute;n que se refuerza cuando la libertad se confunde con la soberan&iacute;a del consumidor y del empresario. La visi&oacute;n m&aacute;s amplia, que con denuedo proponen los defensores de la econom&iacute;a ecol&oacute;gica, intenta evitar este reduccionismo, y muestra la necesidad de superar la cremat&iacute;stica, para dar un valor propio a la igualdad, a las consideraciones &eacute;ticas, pol&iacute;ticas y ecol&oacute;gicas. Busca as&iacute; cumplir el programa de Polanyi: reabsorber el mercado en la sociedad sin caer en el totalitarismo que hizo girar el p&eacute;ndulo de la historia en 1917 y lo catapult&oacute; en la direcci&oacute;n opuesta en 1989.</p>     <p align="justify">Estos dos hechos muestran claramente que la separaci&oacute;n y la delimitaci&oacute;n anal&iacute;tica de un sistema y la visi&oacute;n que de &eacute;l se construye generan valores contradictorios, y por tanto invitan a inventar visiones m&aacute;s amplias, no excluyentes, que no confundan el mapa con el territorio y permitan identificar los presupuestos e intereses impl&iacute;citos en cada visi&oacute;n y llegar a soluciones de compromiso. As&iacute; como en los sistemas l&oacute;gicos existen principios cuya verdad o falsedad no se puede decidir si no se sale del sistema, en la soluci&oacute;n de los problemas sociales no hay principios a priori que demuestren la bondad de una acci&oacute;n o de una pol&iacute;tica, y siempre es necesario decidir teniendo en cuenta las consecuencias para los dem&aacute;s; estas elecciones son &eacute;ticas, pues son problemas en principio indecidibles para un individuo o un solo grupo. De modo que es necesario el di&aacute;logo, y la b&uacute;squeda de un consenso entre visiones contrarias es la mejor opci&oacute;n para tomar una decisi&oacute;n informada y socialmente posible.</p>     <p align="justify">La perspectiva de la evaluaci&oacute;n multicriterio que nos present&oacute; Giuseppe Munda aporta una metodolog&iacute;a &uacute;til para ampliar la visi&oacute;n, evaluar las consecuencias de diversas opciones y facilitar los consensos. Las preguntas que nos plantea son muy pertinentes, a&uacute;n m&aacute;s en nuestro pa&iacute;s. &iquest;Qui&eacute;nes toman las decisiones?, &iquest;el gobierno?, &iquest;los adversarios armados?, &iquest;los expertos?, &iquest;los cient&iacute;ficos?, &iquest;los consultores?, &iquest;la sociedad?, &iquest;cu&aacute;les son los intereses y apuestas de cada grupo?, y &iquest;cu&aacute;les los premios para cada uno? No hay valores ni criterios aprior&iacute;sticos y universales. Adem&aacute;s, &iquest;c&oacute;mo evitar el relativismo para el que todo ser&iacute;a v&aacute;lido? Es cierto que el di&aacute;logo no es la soluci&oacute;n, pero es un principio de soluci&oacute;n sin exclusiones, pues el di&aacute;logo abre y enriquece las posibilidades, las nuestras y las ajenas; la exclusi&oacute;n las cierra y las empobrece e impide los consensos.</p>     <p align="justify">5. Las tesis sobre el desarrollo sostenible oscilan entre el realismo impert&eacute;rrito y la utop&iacute;a frustrante. La ponencia del profesor Luis Lorente se&ntilde;ala que hay que llegar a soluciones realistas. Afirmando el realismo, tambi&eacute;n debo defender la utop&iacute;a, obvio, la utop&iacute;a que nos abre posibilidades realizables y nos impulsa a actuar, no en nombre de los dem&aacute;s o de abstracciones, sino de nosotros mismos como unidades aut&oacute;nomas pero interdependientes, como individuos que podemos superar la resignaci&oacute;n que hoy provoca el realismo paralizante. Y, &iquest;por qu&eacute; no?, remediar algunos males y vivir en un pa&iacute;s habitable.</p>     <p align="justify">6. Como ya mencion&eacute;, algunas corrientes econ&oacute;micas contempor&aacute;neas querr&iacute;an explicar el surgimiento y la evoluci&oacute;n de las instituciones por meras razones econ&oacute;micas. Y reducir el derecho y las leyes a simples c&aacute;lculos monetarios. Es cierto que en la sociedad contempor&aacute;nea, el derecho tiende a ser cada vez m&aacute;s privado, a convertirse en un elemento funcional para el sistema de propiedad y producci&oacute;n privada, de legitimaci&oacute;n de la libertad de elecci&oacute;n de quienes cuentan con recursos, de validaci&oacute;n de la ansiada y discutible eficiencia econ&oacute;mica. Esta tendencia ha cobrado gran fuerza aun en las escuelas de derecho; los tribunales y los abogados tienden cada vez m&aacute;s a negociar los derechos y a olvidar sus propias tradiciones. No es extra&ntilde;o que esto venga acompa&ntilde;ado de un aumento de los delitos, de las sanciones pecuniarias y de la corrupci&oacute;n a que da lugar la omisi&oacute;n de valores distintos del dinero. La b&uacute;squeda de la eficiencia privada da lugar a regulaciones que defienden a quienes controlan los medios para emplear conocimientos y tecnolog&iacute;as creados colectivamente, y a desmontar los sistemas de control y bienestar social en defensa de la libertad de empresarios y consumidores, reduciendo su naturaleza y su riqueza humana a dos pobres categor&iacute;as abstractas. No debe causar entonces extra&ntilde;eza que cuando las regulaciones ambientales ponen en desventaja a ciertas industrias, se defienda la libertad econ&oacute;mica y aun el derecho al trabajo como valores superiores y m&aacute;s tangibles que un ambiente sano o el bienestar de todos los ciudadanos.</p>     <p align="justify">Esto es a&uacute;n m&aacute;s grave cuando el derecho tiende a ser global y a debilitar las legislaciones nacionales. Me atrever&iacute;a a decir que con el derecho sucede igual que con otros sistemas de control. Los niveles superiores no pueden controlar directamente los niveles inferiores ni viceversa. El aire acondicionado de un edificio no controla la temperatura de una ciudad; para suavizar la temperatura de una habitaci&oacute;n basta un ventilador, no se requiere energ&iacute;a nuclear. Pero en la era global, el sentido com&uacute;n es avasallado por el mito de la t&eacute;cnica, y recurrimos a guerras globales para mantener dictadores que antes derrocaban sus propios gobernados. De continuar as&iacute;, quiz&aacute; intentemos espantar la mosca que tenemos en la oreja con una bomba at&oacute;mica.</p>     <p align="justify">Igual que con el sistema econ&oacute;mico y los precios, los controles institucionales no se pueden reducir al simple sistema legal; m&aacute;s a&uacute;n, en un pa&iacute;s que inventa leyes que jam&aacute;s se cumplen. Los efectos pr&aacute;cticos de la Constituci&oacute;n de 1991 constituyen un buen ejemplo. Los problemas institucionales de nuestro pa&iacute;s son m&aacute;s amplios, profundos y multidimensionales, y as&iacute; como no se pueden resolver con paliativos econ&oacute;micos tampoco se pueden resolver con paliativos legales: las dimensiones &eacute;ticas, culturales, religiosas y sicol&oacute;gicas hacen estallar los proyectos parciales y unidimensionales (la historia reciente no se cansa de recordarnos los graves efectos e ilusiones de la reforma constitucional); quiz&aacute; deber&iacute;amos reconocer que a&uacute;n carecemos de ciudadanos y de instituciones ciudadanas, y que su conformaci&oacute;n no puede quedar en manos de ingenieros sociales al albur de discursos y programas circunstanciales. Es claro que existen otras tendencias y otras motivaciones y valores: algunos cient&iacute;ficos dieron la alerta sobre los problemas ambientales globales y se gener&oacute; un movimiento ecologista. Esto ha dado lugar a leyes y a disposiciones regulatorias. Sin embargo, si carecemos de agentes capaces de dar legitimidad a sus propias visiones y sus propios valores, que tengan actitudes y comportamientos realmente ecol&oacute;gicos, e influencia pol&iacute;tica real, se seguir&aacute;n incumpliendo y transgrediendo todas las reglamentaciones que copiamos de otros pa&iacute;ses, y que en el nuestro son apenas letra muerta. El respeto a la vida ha sido un valor universal, como la libertad, y hoy se muere y se mata por doquier, pese a la Constituci&oacute;n y las leyes; ni siquiera en los Estados Unidos la esclavitud termin&oacute; con la declaraci&oacute;n de los padres fundadores. Pareciera que estamos condenados a imitarlos, aun en su Guerra Civil.</p>     <p align="justify">7. Un programa de estudios en econom&iacute;a ecol&oacute;gica puede concebirse desde una o m&aacute;s perspectivas, dependiendo de las unidades acad&eacute;micas que est&eacute;n a su cargo y, sobre todo, de la formaci&oacute;n de sus docentes, la que no puede obtenerse por decreto y sin esfuerzo. Si realmente queremos y podemos hacerlo interdisciplinario, deber&iacute;amos conformarlo como un sistema abierto en el que se fecunden las diversas disciplinas y se enriquezcan las visiones particulares, se ampl&iacute;en los horizontes conceptuales y anal&iacute;ticos, se traten problemas pertinentes, se busquen diversas soluciones, se examinen los diferentes criterios de valoraci&oacute;n y se ponderen las consecuencias de los cursos de acci&oacute;n alternativos. En mi opini&oacute;n, ser&iacute;a insuficiente un programa unidimensional: econ&oacute;mico, ecol&oacute;gico o jur&iacute;dico. Aunque tengo claro que s&oacute;lo podemos dar lo que tenemos.</p>     <p align="justify">Los componentes del sistema ecol&oacute;gico y ambiental no se deben considerar como simples restricciones al comportamiento econ&oacute;mico o legal; esto lleva y ha llevado a economizar y a judicializar la ecolog&iacute;a y a considerarla como un simple problema t&eacute;cnico y no como un sistema con sus propiedades de clausura espec&iacute;ficas y su evoluci&oacute;n propia, la cual requiere la diversidad de especies y nichos ecol&oacute;gicos y, por ello, &eacute;stos tienen un valor intr&iacute;nseco propio, no un valor atribuido por el dinero o por el h&aacute;bito. Si pudi&eacute;ramos elaborar y ofrecer un programa interdisciplinario desde el comienzo, deber&iacute;amos precisar o empezar a discutir si la ecolog&iacute;a econ&oacute;mica es una disciplina que abarca a otras disciplinas y no una rama especial de la termodin&aacute;mica, la biolog&iacute;a, la econom&iacute;a, el derecho o cualquier otra disciplina. Y reconocer nuestras diferencias para encontrar los puntos en com&uacute;n y avanzar en el camino, con puntos de referencia claros para evaluar lo que hacemos, corregir lo corregible y esforzarnos por lograr lo deseable.</p>     <p align="justify">Puesto que en esta reuni&oacute;n abundan los economistas y faltan representantes de otras disciplinas, me quiero referir por &uacute;ltimo a algunos temas espec&iacute;ficamente econ&oacute;micos. A esta disculpa debo agregar que conozco las limitaciones de mi formaci&oacute;n disciplinaria y que no suelo hablar de lo que no s&eacute;. Me gustar&iacute;a que el programa de econom&iacute;a ecol&oacute;gica que se piensa establecer en la universidad fuera un espacio abierto y fecundo para discutir y replantear algunos supuestos b&aacute;sicos del pensamiento econ&oacute;mico predominante:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>    <p align="justify">a. El individualismo metodol&oacute;gico y su consecuencia, la concepci&oacute;n del sistema econ&oacute;mico como mera agregaci&oacute;n de &aacute;tomos y comportamientos individuales. Comparto con Pascal la idea de que las partes s&oacute;lo se pueden entender teniendo en cuenta el todo y que el todo s&oacute;lo se puede comprender como interrelaci&oacute;n entre las partes. Aqu&iacute; valdr&iacute;a la pena incluir m&oacute;dulos que traten el tema de la emergencia y de las propiedades emergentes que surgen en cada nivel de organizaci&oacute;n de un sistema complejo. Creo que esto ayudar&iacute;a a precisar las relaciones entre microeconom&iacute;a y macroeconom&iacute;a, y a hacer propuestas que no yerren por aquello que algunos economistas llaman ‘falacia de composici&oacute;n&rsquo;.</p>       <p align="justify">b. El origen, la evoluci&oacute;n y el papel de las instituciones, aun como condiciones de la existencia del mercado, que dependen de la cultura, los valores y la historia de cada comunidad; que intuyo son un resultado emergente de las relaciones entre individuos que quiz&aacute; no pueda construirse en forma deliberada, bien sea por imperativos econ&oacute;micos o por simples disposiciones legales. Este es un campo id&oacute;neo para debatir las concepciones institucionalistas, neoinstitucionalistas y evolucionistas que hoy fecundan al pensamiento econ&oacute;mico tradicional, y para contribuir a superar la etapa de adhesi&oacute;n sin conocimiento de causa y por simple moda.</p>       <p align="justify">c. Los alcances y limitaciones de la transferencia de teor&iacute;as y m&eacute;todos que se usan para explicar el intercambio en la esfera de la producci&oacute;n. Hasta no hace mucho tiempo, el pensamiento econ&oacute;mico tradicional ignoraba la producci&oacute;n f&iacute;sica y descuidaba el papel de la ciencia y la tecnolog&iacute;a; s&oacute;lo consideraba sus aspectos pecuniarios, y s&oacute;lo hasta hace poco ha empezado a tomar en cuenta los aspectos materiales, ambientales, culturales, sociol&oacute;gicos y sicol&oacute;gicos que intervienen en los procesos productivos, aunque reduci&eacute;ndolos a su dimensi&oacute;n contable o cuantificable.</p> </blockquote>     <p align="justify">Incorporar m&oacute;dulos dictados por profesores nacionales y extranjeros que traten esos temas enriquecer&iacute;a la visi&oacute;n de los estudiantes, ayudar&iacute;a a superar el provincialismo disciplinario de sus profesores y a aflojar la camisa de fuerza que la econom&iacute;a ha impuesto a las dem&aacute;s ciencias sociales. Tambi&eacute;n ser&iacute;a aconsejable incluir m&oacute;dulos que enriquezcan la visi&oacute;n econ&oacute;mica con el contacto con las ciencias naturales, biolog&iacute;a, termodin&aacute;mica, l&oacute;gicas polivalentes y borrosas y las matem&aacute;ticas necesarias para estudiar sistemas no lineales. La transferencia fundamentada de conceptos, met&aacute;foras y m&eacute;todos de estas ciencias enriquecer&iacute;a el an&aacute;lisis econ&oacute;mico y ayudar&iacute;a a elevar el rigor de muchos discursos actuales que confunden la oscuridad con la profundidad de pensamiento. A guisa de ilustraci&oacute;n, menciono algunos temas que podr&iacute;an ser de inter&eacute;s para economistas ecol&oacute;gicos:</p>     <blockquote>    <p align="justify">a. Reconsideraci&oacute;n de la idea de progreso y del concepto de desarrollo econ&oacute;mico como mero crecimiento con ayuda de las teor&iacute;as de la evoluci&oacute;n; papel de la diversidad, l&iacute;mites y alcances de la selecci&oacute;n natural; formaci&oacute;n de nuevas especies; adaptaci&oacute;n de los m&aacute;s aptos, esa met&aacute;fora malthusiana que los economistas creen adoptar de la biolog&iacute;a.</p>       <p align="justify">b. Coevoluci&oacute;n, simbiosis y formaci&oacute;n de hiperciclos; papel de la competencia en la evoluci&oacute;n de los organismos. Las ideas expuestas por John Lovelock y Lynn Margulis para el estudio de los sistemas biol&oacute;gicos y ambientales son de gran utilidad para entender el papel de la cooperaci&oacute;n y delimitar los alcances de la competencia de mercado en el logro de la eficiencia econ&oacute;mica.</p>       <p align="justify">c. Sistemas en equilibrio y fuera del equilibrio. El equilibrio de la palanca es adecuado para ciertos sistemas mec&aacute;nicos pero no es ya la met&aacute;fora general para el estudio de los sistemas complejos. El equilibrio y las soluciones &uacute;nicas como metas para un organismo o una sociedad s&oacute;lo llevan a la uniformidad, a la degradaci&oacute;n del sistema, a la ausencia de vida y de evoluci&oacute;n, y a la exclusi&oacute;n de otras opciones. La teor&iacute;a econ&oacute;mica a&uacute;n se resiste a incorporar estas concepciones que son moneda corriente en otros campos, sin excluir a las matem&aacute;ticas.</p>       <p align="justify">d. Problemas de reversibilidad e irreversibilidad. El estudio de este tema eventualmente llevar&iacute;a a replantear las ideas de sustituibilidad de factores y de reposici&oacute;n del entorno natural como bien reproducible. Los ecosistemas no pueden producirse en serie, empaquetarse y despacharse <i>pr&ecirc;t-&agrave;-porter</i>.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">e. En conexi&oacute;n con el punto anterior, un examen del papel del tiempo en la econom&iacute;a. La ausencia del tiempo o el tiempo econ&oacute;mico no son equiparables al tiempo de los procesos, al tiempo geol&oacute;gico, al tiempo de la biolog&iacute;a, al tiempo de la evoluci&oacute;n. Y, por supuesto, no existe en el dominio de la l&oacute;gica y la tautolog&iacute;a. La simple coherencia interna de un modelo econ&oacute;mico no le da legitimidad en el dominio de la explicaci&oacute;n de la realidad. La finalidad de la econom&iacute;a no puede seguir siendo la de construir artificios axiom&aacute;tico-deductivos.</p>       <p align="justify">f. Delimitaci&oacute;n de los campos de aplicaci&oacute;n de los sistemas lineales y de los sistemas no lineales. Dependencia de la historia e importancia de la sensibilidad a las condiciones iniciales. Este tema se puede enlazar con la discusi&oacute;n sobre el papel de los modelos econom&eacute;tricos y su capacidad predictiva.</p> </blockquote>     <p align="justify">8. No s&eacute; si haga falta decir que as&iacute; como no creo que un programa de econom&iacute;a ecol&oacute;gica deba adoptar una visi&oacute;n reduccionista y atomizada, tampoco debe profesar una visi&oacute;n hol&iacute;stica indiferenciada. Es necesario derivar continuamente entre ambos polos y por sus etapas intermedias. Siempre se requiere la visi&oacute;n de conjunto, como tambi&eacute;n la visi&oacute;n anal&iacute;tica. El bosque y los &aacute;rboles. Hoy no podemos seguir ignorando que la evoluci&oacute;n hizo posible la aparici&oacute;n de organismos simples en nuestro planeta, los que a su vez hicieron posible la aparici&oacute;n de organismos m&aacute;s complejos, entre ellos los humanos, y de muy diversas formas de vivir, amar y morir. Y que lo que pase al conjunto de la biosfera afecta a quienes hacen parte de ella; que una poblaci&oacute;n no puede crecer infinitamente sin llevar al colapso de su entorno y a su propia desaparici&oacute;n. La visi&oacute;n anal&iacute;tica propia de la ciencia occidental fue el resultado de la diferenciaci&oacute;n de las visiones hol&iacute;sticas de la antig&uuml;edad y del medioevo. Hoy ambas son insuficientes y la imposibilidad de llegar a una nueva puede llevar a una cat&aacute;strofe irremediable.</p>     <p align="justify">9. No quiero dejar la impresi&oacute;n de que el entusiasmo o la esperanza pueden remplazar el esfuerzo y el trabajo persistentes. Ni que la ense&ntilde;anza de la econom&iacute;a y la teor&iacute;a econ&oacute;mica se modificar&aacute;n con un simple programa de estudios. Tampoco con las cr&iacute;ticas de unos cuantos desconfiados poco rigurosos. En las ciencias, un paradigma no sustituye a otro porque critique los fundamentos del paradigma dominante. S&oacute;lo lo llega a sustituir cuando ofrece explicaciones m&aacute;s convincentes y soluciones m&aacute;s convenientes o, tal vez, cuando las nuevas generaciones remplazan a las viejas. De modo que no basta criticar a la econom&iacute;a dominante o a las dem&aacute;s disciplinas reduccionistas sino que es necesario crear un entorno favorable para el descubrimiento y la transmisi&oacute;n de otras visiones, m&aacute;s amplias y profundas, que no s&oacute;lo permitan explicar m&aacute;s adecuada e integralmente los viejos problemas sino que tambi&eacute;n contribuyan a resolverlos, y a enfrentar problemas nuevos y desconocidos.</p>     <p align="justify">10. Para terminar, quiero comentarles que cuando Joan Mart&iacute;nez-Alier propuso que la ecolog&iacute;a econ&oacute;mica puede llegar a convertirse en una orquestaci&oacute;n de las ciencias, como hubiera querido Otto Neurath, miembro del c&iacute;rculo de Viena, sent&iacute; cierta extra&ntilde;eza, pues la influencia de algunos seguidores de esta escuela sobre la econom&iacute;a impuls&oacute; la cuantificaci&oacute;n y la matematizaci&oacute;n pecuniaria del dominio econ&oacute;mico, excluyendo las dimensiones cualitativas y los aspectos no cuantificables. Sin embargo, la r&aacute;pida exploraci&oacute;n que pude hacer luego de su conferencia me demostr&oacute; que esa extra&ntilde;eza obedec&iacute;a a mi ignorancia y a mis prejuicios. Quisiera aprender permanentemente la lecci&oacute;n y admitir que quienes no piensan como nosotros nos ense&ntilde;an y enriquecen m&aacute;s que quienes piensan como nosotros. Me complace compartir el punto de vista del profesor Mart&iacute;nez-Alier y a trav&eacute;s suyo el de alguien cuyos trabajos desconoc&iacute;a y cuyos puntos de vista tend&iacute;a a rechazar a priori: la econom&iacute;a ecol&oacute;gica debe conjugar todos los instrumentos cient&iacute;ficos necesarios a nuestro alcance. S&oacute;lo una orquesta puede tocar todas las voces de esa compleja melod&iacute;a. No basta un solo instrumento. No es posible interpretar una sinfon&iacute;a con un contrabajo.</p>     <p align="justify">Muchas gracias.</p> </font>      ]]></body>
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