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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LAS INSTITUCIONES COLOMBIANAS EN EL SIGLO XX]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center">    <br><b>LAS INSTITUCIONES COLOMBIANAS EN EL SIGLO XX</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">     <p align="center"><b>COLOMBIAN INSTITUTIONS IN THE 20TH CENTURY BY SALOM&Oacute;N KALMANOVITZ</b></p>     <p>    <br></p>     <p align="center">de Salom&oacute;n Kalmanovitz, Bogot&aacute;, Libros de Cambio, Alfaomega S.A., enero de 2001, 51 p&aacute;ginas.</p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>    <br></p>     <p><i>Carolina Esguerra Roa</i>*</p>     <p align="justify"> * Economista e investigadora de la Universidad Externado de Colombia.</p> <hr>     <p align="justify">    <br> En una primera lectura del libro de Kalmanovitz <i>Las instituciones colombianas en el siglo</i> XX, la fuerza del t&iacute;tulo y la corta extensi&oacute;n del texto crean varios interrogantes: &iquest;qu&eacute; entiende el autor por instituciones?, &iquest;qu&eacute; aspectos del siglo XX considera instituciones que pueda analizar en tan corto espacio?</p>     <p align="justify">Como el libro no define la noci&oacute;n de instituciones, pero refleja una concepci&oacute;n impl&iacute;cita del t&eacute;rmino, la presente rese&ntilde;a intenta identificar, a partir de las principales ideas expuestas en el texto, lo que el autor concibe como instituciones. Esta tarea se justifica porque el t&eacute;rmino instituciones es muy ambiguo, y aunque es posible observar algunas semejanzas y relaciones de causalidad similares entre los diversos usos del t&eacute;rmino, escuelas y autores diferentes lo emplean para referirse a cosas distintas (Nelson y Sampat, 2001). Por esa raz&oacute;n, hacer expl&iacute;cita la noci&oacute;n de instituciones de Kalmanovitz es una forma de ayudar al lector a interpretar sus argumentos.</p>     <p align="justify">En uno de los p&aacute;rrafos iniciales se encuentra el primer indicio del significado del t&eacute;rmino instituci&oacute;n:</p>     <blockquote>    <p align="justify">[El] desarrollo no ha sido suficientemente profundo como para absorber totalmente a la poblaci&oacute;n que est&aacute; desempleada o subempleada y la hip&oacute;tesis de este ensayo es que parte de la responsabilidad recae en las instituciones que han frenado de una forma u otra la acumulaci&oacute;n de capital m&aacute;s r&aacute;pida que haga esta incorporaci&oacute;n (p. 2).</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Esta asociaci&oacute;n entre acumulaci&oacute;n de capital e instituciones hace pensar que el t&eacute;rmino se refiere a todo aquello que induce o impide el crecimiento econ&oacute;mico a trav&eacute;s de la acumulaci&oacute;n de capital. Las instituciones ser&iacute;an entonces las ‘reglas del juego&rsquo; que permiten la acumulaci&oacute;n de capital, y cabe mencionar que entre los autores que Kalmanovitz utiliz&oacute; como soporte te&oacute;rico de su estudio Douglass North identifica las instituciones con las reglas del juego. En lo que sigue se toma como referencia, entre otras, la obra de North <i>Instituciones, cambio institucional y desempe&ntilde;o econ&oacute;mico</i> para aclarar la noci&oacute;n de instituciones que emplea Kalmanovitz. </p>     <p align="justify">Adem&aacute;s de la introducci&oacute;n y la bibliograf&iacute;a, el libro consta de cuatro partes: el legado hist&oacute;rico, el sistema de ley, reflejos en la estructura social y tareas pendientes. Puesto que la secci&oacute;n acerca del legado hist&oacute;rico es la m&aacute;s extensa y la que recoge los argumentos principales, comenzamos por las ideas expuestas en esa secci&oacute;n.</p>     <p align="justify"><b>EL LEGADO HIST&Oacute;RICO Y LA NOCI&Oacute;N DE EFICIENCIA</b></p>     <p align="justify">El cap&iacute;tulo <i>El legado hist&oacute;rico</i> hace un recorrido por la historia colombiana que, a mi juicio, se puede dividir en tres per&iacute;odos. El primero va desde finales de la Colonia hasta finales de la Rep&uacute;blica Liberal en el siglo XX; el segundo comienza en 1946, con el per&iacute;odo de la Violencia, y termina con el inicio del Frente Nacional y el tercero empieza en 1974 y termina destacando las consecuencias del pacto pol&iacute;tico de 1991. Esta divisi&oacute;n en tres grandes per&iacute;odos obedece al &eacute;nfasis de Kalmanovitz en los hechos particulares de cada &eacute;poca y a su continua comparaci&oacute;n entre ellos. De ese recuento hist&oacute;rico vale la pena destacar los aspectos que a su juicio han sido esenciales en el proceso de acumulaci&oacute;n de capital.</p>     <p align="justify">En el desarrollo de su hip&oacute;tesis, muestra que durante el primer per&iacute;odo no se dieron las condiciones para un proceso de acumulaci&oacute;n que impulsara el desarrollo capitalista, pues para el Kalmanovitz contempor&aacute;neo el intervencionismo estatal siempre ha sido ‘ineficiente&rsquo;: en la Colonia, en la nueva rep&uacute;blica, en la &eacute;poca del radicalismo y en la Rep&uacute;blica Conservadora. Con cierto anacronismo, afirma que uno de los principales obst&aacute;culos para la acumulaci&oacute;n privada de capital durante la Colonia fue que “los negocios m&aacute;s rentables de la &eacute;poca eran monopolizados por la Corona a trav&eacute;s de los controles cuantitativos a la producci&oacute;n” (p. 5); mientras que durante la Rep&uacute;blica Conservadora fue el aislamiento “de las ideas liberales, de las corrientes cient&iacute;ficas, de los ingenieros y del influjo de los pa&iacute;ses anglosajones protestantes avanzados” (p. 12). En contraste, los escasos est&iacute;mulos a la acumulaci&oacute;n de capital se relacionan con la reducci&oacute;n de impuestos adoptada por los gobiernos liberales de 1850-1884, la unificaci&oacute;n del mercado interno gracias al ordenamiento constitucional de 1886 y las pol&iacute;ticas para reducir los impuestos y la inflaci&oacute;n de los gobiernos liberales de 1930-1946.</p>     <p align="justify">La nueva interpretaci&oacute;n hist&oacute;rica de Kalmanovitz corresponde a lo que desde hace tiempo se conoce como <i>Leyenda negra</i>, esa perdurable y poco matizada creencia que descalifica la herencia espa&ntilde;ola y la responsabiliza del atraso econ&oacute;mico colombiano. El historiador de las instituciones podr&iacute;a explicar c&oacute;mo se transform&oacute; ese legado en la historia del desarrollo econ&oacute;mico espa&ntilde;ol durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. A falta de esa investigaci&oacute;n, las diferencias en el desempe&ntilde;o econ&oacute;mico de los Estados Unidos y Colombia se explican comparando el proteccionismo estatal, derivado del paternalismo de la Iglesia cat&oacute;lica, con el libre mercado, resultado de la &eacute;tica protestante. Esta comparaci&oacute;n entre el desempe&ntilde;o econ&oacute;mico de los pa&iacute;ses desarrollados y subdesarrollados se encuentra tambi&eacute;n en el texto de North, cuando se refiere a las razones del atraso del Tercer Mundo: “los pa&iacute;ses del Tercer Mundo son pobres porque las limitaciones institucionales definen un conjunto de actividades pol&iacute;tico-econ&oacute;micas que no alientan la actividad productiva” (1993, 143).</p>     <p align="justify">Esta interpretaci&oacute;n ha sido refutada muchas veces. Un estudio reciente de B&aacute;rbara Krug (1999) muestra varios casos donde las ideas y las creencias humanistas contribuyeron al crecimiento y el desarrollo econ&oacute;mico. Por ejemplo, durante los siglos XVI y XVII, la actividad comercial alemana se expandi&oacute; hacia el oriente gracias a la cohesi&oacute;n social que surgi&oacute; como resultado de las doctrinas religiosas humanistas. Este estudio muestra que el humanismo tiene un gran valor econ&oacute;mico cuando refleja los valores socialmente aceptados y las normas que rigen el intercambio econ&oacute;mico. Argumento que refuta la idea de que &uacute;nicamente las doctrinas protestantes pueden conducir al desarrollo y al crecimiento econ&oacute;mico. Refutaci&oacute;n que ser&iacute;a innecesaria en los casos del Jap&oacute;n y de otros pa&iacute;ses del sudeste asi&aacute;tico.</p>     <p align="justify">Para el primer per&iacute;odo, Kalmanovitz hace adem&aacute;s referencia a prejuicios hist&oacute;ricos que han sido revaluados. Por ejemplo, dice que en la composici&oacute;n racial de Antioquia predomina la raza blanca, afirmaci&oacute;n que no es v&aacute;lida desde la &eacute;poca de la Colonia, pues en el censo demogr&aacute;fico de 1799, “la participaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n diferente a la raza blanca era del 83.5%” (Correa, 2001)<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>. Tambi&eacute;n afirma que en Antioquia se logr&oacute; “un reparto m&aacute;s equitativo de la propiedad” (p. 11) durante la Colonizaci&oacute;n Antioque&ntilde;a, interpretaci&oacute;n que invalid&oacute; Marco Palacios (1983, 315) cuando mostr&oacute; que la estructura de la propiedad no se basaba en la peque&ntilde;a propiedad.</p>     <p align="justify">En contraste con los obst&aacute;culos del primer per&iacute;odo, que ni para el escrupuloso historiador de hace veinte o m&aacute;s a&ntilde;os ni para los historiadores de la actualidad era capitalista, en el segundo se destacan las condiciones que estimularon la acumulaci&oacute;n de capital. Kalmanovitz nos cuenta que las pol&iacute;ticas de control inflacionario dieron lugar a una “inflaci&oacute;n cercana a un d&iacute;gito entre 1950 y 1970, lo que arrojaba un impuesto inflacionario de 0.8% del PIB” (p. 18). Adem&aacute;s, afirma que aunque la inflaci&oacute;n comenz&oacute; a crecer despu&eacute;s de 1970, el impuesto inflacionario “no fue abusado por medio de sorpresas hiperinflacionarias” (<i>ib&iacute;d.</i>), lo que produjo un ambiente de estabilidad que permiti&oacute; aumentar la inversi&oacute;n extranjera y el crecimiento econ&oacute;mico.</p>     <p align="justify">Entre las condiciones que indujeron este crecimiento, destaca tambi&eacute;n el respeto por los derechos de propiedad y los contratos, condiciones que en su opini&oacute;n permitieron “cierta estabilidad pol&iacute;tica” (p. 19). Esta noci&oacute;n de cumplimiento y respeto por los contratos es central en el an&aacute;lisis de North, por cuanto permite reducir los costos de transacci&oacute;n. Sin embargo, como veremos m&aacute;s adelante, aunque Kalmanovitz supone esta relaci&oacute;n no la hace expl&iacute;cita.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En el tercer y &uacute;ltimo per&iacute;odo del recuento hist&oacute;rico se ocupa ante todo de las consecuencias negativas de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de 1991 sobre la acumulaci&oacute;n de capital. Aunque se remonta a la &eacute;poca del gobierno de Rojas Pinilla, s&oacute;lo menciona que “de all&iacute; se desprendi&oacute; el movimiento guerrillero M-19, que fue desmovilizado en 1990, junto con el EPL, el Quint&iacute;n Lame y el PRT, que condujo a la Asamblea Constituyente” (<i>ib&iacute;d.</i>). En cambio, pone gran &eacute;nfasis en que la Constituci&oacute;n de 1991 “implic&oacute; una pr&aacute;ctica duplicaci&oacute;n del tama&ntilde;o del gasto del gobierno central” (p. 20), y que por ello en 1999 el recaudo tributario del gobierno central ascendi&oacute; al 15% del PIB. Sin embargo, muestra que pese a que los recaudos aumentaron notablemente, el gasto p&uacute;blico creci&oacute; mucho m&aacute;s generando el desequilibrio fiscal que es uno de los ingredientes m&aacute;s destacados de la crisis actual. Tambi&eacute;n hace &eacute;nfasis en los perjuicios que el enorme d&eacute;ficit fiscal causa en el financiamiento del cr&eacute;dito externo y en las se&ntilde;ales negativas que da a los inversionistas nacionales y extranjeros. Y se&ntilde;ala que Colombia “en el a&ntilde;o 2000 presenta el Estado m&aacute;s grande como la carga tributaria m&aacute;s pesada de Am&eacute;rica Latina” (p. 21).</p>     <p align="justify">Es claro que el hilo central del recuento hist&oacute;rico de los tres per&iacute;odos es la visi&oacute;n del desempe&ntilde;o econ&oacute;mico en el marco del libre mercado. La comparaci&oacute;n entre ellos busca demostrar que el buen desempe&ntilde;o econ&oacute;mico se logra cuando el Estado se reduce, el gasto p&uacute;blico y la inflaci&oacute;n se controlan y hay controles m&iacute;nimos sobre el sector privado; tesis que repite a lo largo del texto como demostraci&oacute;n de la hip&oacute;tesis que enuncia al comienzo.</p>     <p align="justify">Aqu&iacute; cabe preguntar: &iquest;cu&aacute;l es la relaci&oacute;n entre esta concepci&oacute;n del desempe&ntilde;o econ&oacute;mico y las instituciones como ‘reglas del juego&rsquo;? Para North, las instituciones son un conjunto de limitaciones, formales e informales, que conforman el ambiente del intercambio econ&oacute;mico. Estas instituciones no son est&aacute;ticas sino que evolucionan a medida que los agentes econ&oacute;micos se adaptan a las necesidades de cada momento. Y “el agente del cambio es el empresario individual que responde a los incentivos encarnados en el marco institucional” (North, 1993, 110). En este escenario de cambio institucional, la evoluci&oacute;n de las sociedades en el largo plazo se explica a trav&eacute;s del cambio hist&oacute;rico (<i>ib&iacute;d.</i>, 13).</p>     <p align="justify">La exposici&oacute;n de Kalmanovitz recurre a este marco anal&iacute;tico, pues compara los per&iacute;odos hist&oacute;ricos en una perspectiva de cambio institucional referida a una noci&oacute;n de eficiencia que juzga el crecimiento econ&oacute;mico seg&uacute;n ciertas condiciones (que se podr&iacute;an llamar reglas de juego) que estimulan o restringen el libre mercado. Pero su explicaci&oacute;n <i>no</i> <i>hace referencia</i> a las instituciones, como reglas formales e informales, ni a los individuos u organizaciones, como agentes del cambio institucional. El recuento hist&oacute;rico s&oacute;lo menciona los rasgos del Estado y las pol&iacute;ticas que a su juicio han obstruido o favorecido la acumulaci&oacute;n de capital en el pa&iacute;s.</p>     <p align="justify">Por esa raz&oacute;n, aunque afirme que “es imposible dar sentido a la historia sin reconocer el papel central que las preferencias subjetivas desempe&ntilde;an en el contexto de limitaciones institucionales” (p. 63), su explicaci&oacute;n del desempe&ntilde;o econ&oacute;mico s&oacute;lo tiene en cuenta la noci&oacute;n de eficiencia y ‘fetichiza&rsquo; al Estado o, mejor, al poder del Estado. Es decir, aunque plantea que la explicaci&oacute;n debe tomar en cuenta las interacciones ideol&oacute;gicas, culturales, econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas, su interpretaci&oacute;n s&oacute;lo hace referencia al resultado final del desempe&ntilde;o econ&oacute;mico en t&eacute;rminos de una eficiencia abstracta, cuyo incumplimiento s&oacute;lo es responsabilidad del Estado, pues los empresarios y las empresas no tienen el papel activo que les atribuye North, y el libro de Kalmanovitz omite casi por completo el papel que han cumplido en la conformaci&oacute;n del Estado colombiano. La primera es una de las cr&iacute;ticas que se han hecho al texto de North que hemos mencionado<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a>, y tambi&eacute;n se puede aplicar a la interpretaci&oacute;n de Kalmanovitz. En cuanto a la segunda, North no comete el error de fetichizar al Estado, pues su escrupulosidad como historiador lo ha llevado a alejarse cada vez m&aacute;s del papel de publicista del libre mercado.</p>     <p align="justify">Es preciso aclarar, sin embargo, que la postura de Kalmanovitz es coherente con la interpretaci&oacute;n del desempe&ntilde;o econ&oacute;mico de North y que su declaraci&oacute;n de comienzo del libro la acoge como soporte te&oacute;rico. De todas formas, Kalmanovitz habr&iacute;a podido reconocer que su interpretaci&oacute;n hist&oacute;rica no es la &uacute;nica y dedicarse a demostrar sus ventajas frente a las versiones alternativas enriqueciendo y matizando su an&aacute;lisis. Por ejemplo, habr&iacute;a podido tener en cuenta los an&aacute;lisis de elecci&oacute;n p&uacute;blica, que indican que aun en un escenario de descentralizaci&oacute;n existen conflictos de intereses que retrasan e impiden el crecimiento econ&oacute;mico, o los estudios sobre regulaci&oacute;n econ&oacute;mica, que analizan la interacci&oacute;n entre esfera legal y esfera econ&oacute;mica teniendo en cuenta que las organizaciones privadas son sensibles a las restricciones legales y que las organizaciones p&uacute;blicas son sensibles a las restricciones de eficiencia<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a>.</p>     <p align="justify">En suma, la secci&oacute;n <i>El</i> <i>legado hist&oacute;rico</i> es una interpretaci&oacute;n del desempe&ntilde;o econ&oacute;mico colombiano basado en una noci&oacute;n de eficiencia econ&oacute;mica en t&eacute;rminos de reducci&oacute;n del tama&ntilde;o del Estado en la econom&iacute;a. Elogia las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas que han promovido el crecimiento econ&oacute;mico y condena las que lo han retrasado desde una &oacute;ptica que concibe el desempe&ntilde;o econ&oacute;mico como una forma de cambio institucional, sin referirse expl&iacute;citamente al proceso de adaptaci&oacute;n y evoluci&oacute;n de las instituciones. Por ello, m&aacute;s que un an&aacute;lisis de las instituciones del siglo XX es una reinterpretaci&oacute;n de la historia colombiana que asocia las instituciones, como reglas de juego, con el crecimiento econ&oacute;mico en t&eacute;rminos de libre mercado.</p>     <p align="justify"><b>SISTEMA DE LEY, ESTRUCTURA SOCIAL E INSTITUCIONES</b></p>     <p align="justify">Las partes segunda y tercera del libro hacen referencia expl&iacute;cita al concepto de instituciones. Pese a que la explicaci&oacute;n no es muy detallada, enuncia los principales temas de discusi&oacute;n.</p>     <p align="justify">La secci&oacute;n <i>El sistema de ley</i> trata las modificaciones que la Constituci&oacute;n de 1991 introdujo en el sistema de justicia. All&iacute; se afirma que “los mismos factores que debilitaron el sistema anterior siguieron socavando al nuevo” (p. 24) puesto que la ley no se ha interiorizado “en la conciencia de los ciudadanos” (p. 26), y que la tendencia a violar las normas y los contratos no s&oacute;lo afecta los derechos de propiedad sino el derecho a la vida y a la integridad f&iacute;sica. Adem&aacute;s, la ‘cultura del no pago&rsquo; (<i>sic</i>) ha impedido la evoluci&oacute;n del sistema financiero y “del poco capitalismo que ha logrado desarrollarse en Colombia” (<i>ib&iacute;d</i>.).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">A partir de esos cuestionamientos se puede inferir que Kalmanovitz mide la eficiencia de las instituciones por la magnitud de la reducci&oacute;n de los costos, espec&iacute;ficamente de los costos de proteger y hacer cumplir los acuerdos. Esta idea de cumplimiento es uno de los principales elementos que North considera en su explicaci&oacute;n del desempe&ntilde;o econ&oacute;mico, para quien “crear un marco institucional que induzca a un compromiso cre&iacute;ble requiere un marco institucional completo de normas formales, de limitaciones informales y de cumplimiento obligatorio, todo lo cual permite hacer transacciones a bajo costo” (North, 1993, 80). Pero, aunque el tema del cumplimiento obligatorio es fundamental cuando se habla de ‘reglas del juego&rsquo;, s&oacute;lo lo menciona de pasada y no detalla las normas formales e informales que, junto con el cumplimiento, conforman el marco institucional colombiano.</p>     <p align="justify">Otro tema que trata la secci&oacute;n del sistema legal es el papel de la Corte Constitucional en las decisiones econ&oacute;micas. All&iacute; se afirma que &eacute;sta “ha usurpado funciones del poder legislativo y del ejecutivo para ordenar que se haga legislaci&oacute;n de acuerdo con sus conceptos” (p. 27), de tal forma que “se ha tornado en una autoridad que define a qu&eacute; sectores debe beneficiar el gasto p&uacute;blico y en qu&eacute; cuant&iacute;as” (<i>ib&iacute;d</i>.). La preocupaci&oacute;n de Kalmanovitz por este tema se relaciona con las consecuencias de la intervenci&oacute;n de la Corte Constitucional en el gasto p&uacute;blico y en el d&eacute;ficit fiscal, que corresponden a su idea de eficiencia y libre mercado. Este enfoque se basa en la idea de que “las normas pol&iacute;ticas formales, como las normas econ&oacute;micas formales, tienen por finalidad facilitar el intercambio” (North, 1993, 72), y por ende, es necesario explicar la eficiencia del mercado pol&iacute;tico. Pero Kalmanovitz se limita a expresar su inquietud y su noci&oacute;n de instituciones queda de nuevo impl&iacute;cita en los comentarios.</p>     <p align="justify">Uno de los temas centrales de la secci&oacute;n sobre la estructura social es la educaci&oacute;n. All&iacute; se afirma que “mientras mayor y m&aacute;s eficiente sea el gasto en educaci&oacute;n mayores ser&aacute;n el ingreso y la productividad” (p. 33) en un ambiente de competencia en donde los tributos y el tama&ntilde;o del gobierno se reduzcan. En ese contexto, la educaci&oacute;n est&aacute; ligada al gasto p&uacute;blico y a la competencia, lo que refleja la idea de North de que “las inversiones en capital humano y f&iacute;sico tienden a ser complementarias” (1993, 103). As&iacute;, la inversi&oacute;n de la sociedad en conocimientos hace parte del marco institucional formal e informal que determina su desempe&ntilde;o econ&oacute;mico.</p>     <p align="justify">Por tanto, la inversi&oacute;n en educaci&oacute;n se concibe desde una &oacute;ptica de cambio institucional que permite juzgar la evoluci&oacute;n de una sociedad en t&eacute;rminos de la eficiencia con que realiza esa inversi&oacute;n. En otras palabras, esta secci&oacute;n sintetiza la ideas anteriores integrando la competencia, la eficiencia del gasto p&uacute;blico y la inversi&oacute;n en educaci&oacute;n como motores del crecimiento econ&oacute;mico.</p>     <p align="justify">Esta secci&oacute;n incluye los resultados de un estudio de John Sudarsky (1999) que compara y mide los elementos que caracterizan los valores c&iacute;vicos y la cooperaci&oacute;n en distintos pa&iacute;ses. Los datos indican que, en Colombia, hay poca confianza en el gobierno nacional y en los servicios p&uacute;blicos, mientras que la participaci&oacute;n en organizaciones religiosas es alta, lo que indica “la falta de individualizaci&oacute;n y la negaci&oacute;n de la responsabilidad de cada ciudadano frente a la pol&iacute;tica” (p. 37). Esta interpretaci&oacute;n de los valores c&iacute;vicos y la participaci&oacute;n en Colombia puede ser un punto de partida para explicar la relaci&oacute;n entre desempe&ntilde;o econ&oacute;mico, instituciones formales e informales y cambio institucional. Pero, as&iacute; como en las secciones anteriores, s&oacute;lo se mencionan los resultados del estudio y no se establecen conexiones entre &eacute;stos y el recuento hist&oacute;rico.</p>     <p align="justify">En suma, las secciones sobre el sistema legal y la estructura social retoman elementos del modelo de North, que concibe las instituciones como reglas de juego, pero no ofrecen una explicaci&oacute;n que evidencie y ponga a prueba el soporte te&oacute;rico que gu&iacute;a el an&aacute;lisis. Las menciones a los derechos de propiedad, los costos de cumplimiento, la eficiencia de las normas pol&iacute;ticas formales y la inversi&oacute;n en capital humano son aisladas y s&oacute;lo se integran cuando se asocia el concepto de eficiencia a los de libre mercado y acumulaci&oacute;n de capital en abstracto, dejando a un lado toda referencia anal&iacute;tica a las instituciones espec&iacute;ficas.</p>     <p align="justify"><b>COMENTARIOS FINALES</b></p>     <p align="justify">La secci&oacute;n de <i>Tareas pendientes</i> reitera las ideas de libre mercado que se enuncian en las dem&aacute;s. All&iacute; se plantea la necesidad de establecer “un Estado nacional fuerte comprometido con la estabilidad macroecon&oacute;mica y con una inflaci&oacute;n baja” (p. 39), que controle el gasto p&uacute;blico y el d&eacute;ficit fiscal. Esta recomendaci&oacute;n de principios indica claramente que el objetivo de la propuesta de Kalmanovitz es promover ciertas pol&iacute;ticas econ&oacute;micas que permitan incentivar la acumulaci&oacute;n de capital. En el marco te&oacute;rico de North, &eacute;sta es una expresi&oacute;n de los ideales de una organizaci&oacute;n que act&uacute;a con normas espec&iacute;ficas. Es decir, la separaci&oacute;n conceptual entre instituciones y organizaciones de ese modelo permite expresar los ideales de una organizaci&oacute;n sin hacer referencia a las instituciones, formales e informales, que forman el ambiente en que act&uacute;a la organizaci&oacute;n.</p>     <p align="justify">En conclusi&oacute;n, el libro que comentamos trata de la acumulaci&oacute;n de capital y las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas, especialmente de las pol&iacute;ticas fiscales, que la han promovido o limitado; desde una &oacute;ptica de libre mercado que utiliza la historia como herramienta heur&iacute;stica para definir las reglas de los jugadores, sin explicar la formaci&oacute;n y evoluci&oacute;n de las normas formales e informales por cuanto el criterio de evaluaci&oacute;n son los ideales de una organizaci&oacute;n. El t&iacute;tulo del libro es entonces demasiado ambicioso, pero da nombre a una tarea que a&uacute;n falta realizar.</p>     <p align="justify">    ]]></body>
<body><![CDATA[<br><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p align="justify"><a href="#n1" name="1">1</a>. Ver tambi&eacute;n (Londo&ntilde;o, 1988, 308).</p>     <p align="justify"><a href="#n2" name="2">2</a>. Ver el art&iacute;culo de Susana Valdivieso “North y el cambio hist&oacute;rico: luces y sombras de la nueva historia institucional”, <i>Revista de Econom&iacute;a Institucional</i> 4, 2001.</p>     <p align="justify"><a href="#n3" name="3">3</a>. Ver Cohen (2001).</p> <hr>     <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <p align="justify">1. Cohen, S. “Marco conceptual para delegar la responsabilidad y las funciones del gobierno al sector p&uacute;blico”, <i>Revista de Econom&iacute;a Institucional</i> 4 , Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 2001.</p>     <p align="justify">2. Correa, J. S. <i>Miner&iacute;a y comercio: las ra&iacute;ces de la elite antioque&ntilde;a</i> (1775-1810), Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 2001.</p>     <p align="justify">3. Kalmanovitz, S. “Las instituciones colombianas en el siglo XX”, <i>Libros de cambio</i>, Bogot&aacute;, Alfaomega S.A., 2001.</p>     <p align="justify">4. Krug, B&aacute;rbara. “On custom in economics: the case of humanism and trade regimes”, <i>Journal of Institutional and Theoretical Economics</i> 155, 3, 1999, pp. 405-428.</p>     <p align="justify">5. Londo&ntilde;o, P. “La vida diaria: usos y costumbres”, Melo, Jorge Orlando, director, <i>Historia de Antioquia</i>, Medell&iacute;n, Folio, 1988, pp. 306-342.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">6. Nelson, R. y Sampat, B. “Making sense of institutions as a factor shaping economic performance”, <i>Journal of economic behavior and organization</i> 44, 1, 2001, pp. 31-44.</p>     <p align="justify">7. North, D. <i>Instituciones, cambio institucional y desempe&ntilde;o econ&oacute;mico</i>, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1993.</p>     <p align="justify">8. Palacio s, M. <i>El caf&eacute; en Colombia (1850-1970)</i>, Bogot&aacute;, El Colegio de M&eacute;xico–El &Aacute;ncora, 1983.</p>     <p align="justify">9. Valdivieso, S. “North y el cambio hist&oacute;rico: luces y sombras de la nueva historia institucional”, <i>Revista de Econom&iacute;a Institucional 4</i>, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 2001, pp. 157-172.</p> </font>      ]]></body>
</article>
