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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This document develops an endogenous growth model in which it is possible to obtain a positive long run growth rate by combining investment in human capital and the endogenous advance of technological knowledge. The model shows the complementary characteristics of the two kinds of knowledge and implies the abandonment of the competitive equilibrium model because of the non-rival nature of technological knowledge. The model also shows the presence of multiple equilibria and the requirement of a central planner for some of them.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>    <br>CRECIMIENTO END&Oacute;GENO: CONOCIMIENTO Y PATENTES</b><a href="#ast" name="nast"><sup><b>*</b></sup></a></p> </font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">     <p align="center"><b>ENDOGENOUS GROWTH: KNOWLEDGE AND INSTITUTIONS </b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>&Oacute;scar A. Benavides G</i>. **     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <i>Clemente Forero P</i>.***</p>     <p align="justify">**  Profesor de la Universidad Externado de Colombia, Facultad de Econom&iacute;a, calle 12 n.<sup>o</sup> 1-17 este, Bogot&aacute;, <a href="mailto:oabenavg@bachue.usc.unal.edu.co">oabenavg@bachue.usc.unal.edu.co</a> y de la Escuela Colombiana de Ingenier&iacute;a.     <br> *** Profesor de la Universidad de los Andes y de la Universidad del Rosario, calle 14 n.<sup>o</sup> 4-79, Bogot&aacute;, <a href="mailto:cforerop@claustro.urosario.edu.co">cforerop@claustro.urosario.edu.co</a> Fecha de recepci&oacute;n: 26 de junio de 2001; fecha de aceptaci&oacute;n: 6 de diciembre de 2001.</p> <hr>     <p align="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p align="justify">[Palabras clave: crecimiento end&oacute;geno, capital humano, conocimiento tecnol&oacute;gico, competencia, m&uacute;ltiples equilibrios, JEL: E22, O15, O32, O49]</p>     <p align="justify">Este documento propone un modelo de crecimiento end&oacute;geno que hace posible obtener una tasa de crecimiento positiva en el largo plazo combinando la inversi&oacute;n en capital humano y el avance end&oacute;geno del conocimiento tecnol&oacute;gico. El modelo muestra la complementariedad entre estos dos tipos de conocimiento e implica el abandono del modelo de equilibrio competitivo debido al car&aacute;cter no rival del conocimiento tecnol&oacute;gico. El modelo tambi&eacute;n muestra la presencia de equilibrios m&uacute;ltiples y requiere la presencia de un planificador para algunos de ellos.</p>     <p align="justify"><b>ABSTRACT </b></p>     <p align="justify">[Key words: endogenous growth, human capital, technological knowledge, competence, multiple equilibrium, JEL: E22, O15, O32, O49]</p>     <p align="justify">This document develops an endogenous growth model in which it is possible to obtain a positive long run growth rate by combining investment in human capital and the endogenous advance of technological knowledge. The model shows the complementary characteristics of the two kinds of knowledge and implies the abandonment of the competitive equilibrium model because of the non-rival nature of technological knowledge. The model also shows the presence of multiple equilibria and the requirement of a central planner for some of them.</p> <hr>     <p align="justify"><b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>INTRODUCCI&Oacute;N </b></p>     <p align="justify">El marco te&oacute;rico neocl&aacute;sico elaborado por Solow (1956) en la d&eacute;cada de los cincuenta se&ntilde;alaba que, en competencia perfecta, el crecimiento del producto per c&aacute;pita en el largo plazo terminaba agot&aacute;ndose a menos que hubiese cambios ex&oacute;genos en el nivel de conocimiento tecnol&oacute;gico. El modelo predec&iacute;a que si las econom&iacute;as s&oacute;lo se diferenciaban en el capital per c&aacute;pita, en el largo plazo presentar&iacute;an una tendencia a la convergencia de la tasa de crecimiento y del nivel de ingreso per c&aacute;pita. David Cass y Tjalling Koopmans ampliaron el modelo en 1965 y a partir del trabajo de Frank Ramsey de 1928 incluyeron las decisiones intertemporales de los consumidores, haciendo de la tasa de ahorro una variable end&oacute;gena. En los a&ntilde;os sesenta y setenta, la teor&iacute;a neocl&aacute;sica del crecimiento se convirti&oacute; en un problema de alta complejidad matem&aacute;tica y de escasa aplicabilidad y relevancia emp&iacute;rica.</p>     <p align="justify">En contraste con los modelos de Solow y Cass-Koopmans, los desarrollos posteriores a 1986 coinciden en se&ntilde;alar que el crecimiento sostenido del producto per c&aacute;pita en el largo plazo puede ser un resultado de fuerzas end&oacute;genas dentro del mismo proceso de acumulaci&oacute;n. Algunos de esos trabajos, como los de Romer (1986), Lucas (1988) y Rebelo (1991)<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>, obtienen un crecimiento autosostenido en el largo plazo si la productividad marginal del capital (f&iacute;sico o humano) es no decreciente, aun si el nivel de tecnolog&iacute;a se mantiene constante. Es necesario mantener fija esta variable porque es la condici&oacute;n para que haya competencia perfecta, es decir, para que sea posible explicar el crecimiento del ingreso per c&aacute;pita en el largo plazo en un marco neocl&aacute;sico. En otros modelos, como los de Romer (1987, 1990a), Grossman y Helpman (1991), Aghion y Howitt (1992, 1998) y Young (1991, 1992 y 1993), el crecimiento autosostenido es el resultado de avances de la tecnolog&iacute;a. El conocimiento tecnol&oacute;gico, un factor de producci&oacute;n no rival y parcialmente excluible, avanza como resultado de las actividades de investigaci&oacute;n y desarrollo (I&amp;D) que las firmas llevan a cabo. En estos modelos, el avance del conocimiento tecnol&oacute;gico implica adoptar estructuras de competencia imperfecta que aseguran su equilibrio instant&aacute;neo.</p>     <p align="justify">Estas dos clases de modelos para explicar el crecimiento sostenido se pueden considerar duales, pues mientras que por ejemplo en Lucas (1988) el nivel de tecnolog&iacute;a est&aacute; dado y la acumulaci&oacute;n de capital humano asegura el crecimiento de largo plazo, en Romer (1990a) el capital humano es constante y el cambio tecnol&oacute;gico end&oacute;geno asegura el crecimiento sostenido. Las estructuras de mercado correspondientes tambi&eacute;n contrastan. En Lucas (1988) hay competencia perfecta, mientras que en Romer (1990a) hay competencia monop&oacute;lica. La polaridad de estos modelos de crecimiento end&oacute;geno ha impedido determinar simult&aacute;neamente las decisiones de inversi&oacute;n en capital humano y tecnolog&iacute;a, pues al enfocarse en un factor de crecimiento y dejar al margen el otro, no permiten optimizar la escogencia entre capital humano y tecnolog&iacute;a. Sin embargo, las econom&iacute;as requieren arbitrar recursos, en forma &oacute;ptima, entre las actividades de educaci&oacute;n e investigaci&oacute;n para que, adem&aacute;s de asegurar el crecimiento sostenido, se maximice el ritmo de crecimiento.</p>     <p align="justify">Para responder al dilema de invertir en capital humano o en tecnolog&iacute;a, con el fin de lograr la mayor tasa de crecimiento autosostenido, desarrollamos un modelo de crecimiento end&oacute;geno con tres sectores que producen bienes de consumo, capital humano y tecnolog&iacute;a. En este modelo coexiste la acumulaci&oacute;n deliberada de capital humano con la investigaci&oacute;n y desarrollo (I&amp;D), tambi&eacute;n deliberada. Adem&aacute;s, coexisten dos estructuras de mercado: la competencia monop&oacute;lica en el sector de (I&amp;D)<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a> y la competencia perfecta en la producci&oacute;n de capital humano y bienes finales. La coexistencia de estas estructuras de mercado permite acumular simult&aacute;neamente capital humano, un conocimiento rival sujeto a exclusi&oacute;n, y tecnolog&iacute;a, un conocimiento no rival y de exclusi&oacute;n parcial.</p>     <p align="justify">S&oacute;lo cuando la tecnolog&iacute;a permanece constante es posible mantener la competencia perfecta (Stiglitz, 1993). Cuando el conocimiento tecnol&oacute;gico cambia, el crecimiento no se puede explicar en un escenario de competencia perfecta pues surgen rendimientos crecientes originados por no convexidades y estructuras de competencia imperfecta originadas, respectivamente, por el car&aacute;cter no rival y no excluible del conocimiento tecnol&oacute;gico. Este es el planteamiento que se adopta en nuestro modelo, en el que el mercado de tecnolog&iacute;a tiene una estructura de competencia monop&oacute;lica asociada a un desarrollo institucional: el otorgamiento de patentes que dan derecho exclusivo a la explotaci&oacute;n comercial de este conocimiento. La producci&oacute;n de capital humano, por su parte, en virtud de que requiere factores rivales y sujetos a exclusi&oacute;n, no requiere introducir una estructura de mercado diferente a la competencia perfecta.</p>     <p align="justify"><b>EL MODELO </b></p>     <p align="justify"> <b>S<small>UPUESTOS GENERALES</small></b></p>     <p align="justify"><b> </b>1. Se considera una econom&iacute;a cerrada con tres sectores: el primero produce bienes finales; el segundo, capital humano (conocimiento rival) y el tercero, tecnolog&iacute;a (conocimiento no rival).</p>     <p align="justify">2. El conocimiento tecnol&oacute;gico es un factor de producci&oacute;n con caracter&iacute;sticas de bien p&uacute;blico no puro: no rival y sujeto a exclusi&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">3. Para facilitar la comparaci&oacute;n de resultados, la funci&oacute;n de producci&oacute;n del sector de bienes finales tiene las mismas propiedades que en Romer (1990a): rendimientos crecientes a escala para el conjunto de factores rivales y no rivales, pero rendimientos constantes a escala cuando s&oacute;lo se consideran los factores rivales.</p>     <p align="justify">4. Hay dos tipos de trabajo: <i>L</i><sub>o</sub> no calificado, que s&oacute;lo se usa en la producci&oacute;n de bienes finales y se mantiene fijo, y trabajo calificado que se usa para producir capital humano o tecnolog&iacute;a.</p>     <p align="justify">5. El trabajo no calificado se puede calificar; por tanto, un aumento de individuos capacitados o del nivel promedio de capacitaci&oacute;n son sustitutos perfectos entre s&iacute;.</p>     <p align="justify">6. El factor de producci&oacute;n en la producci&oacute;n de capital humano es el mismo capital humano. Para acumular capital humano es necesario que sea rentable para los estudiantes y, adem&aacute;s, que haya capital humano dispuesto a trabajar en este sector.</p>     <p align="justify">7. La funci&oacute;n de producci&oacute;n de tecnolog&iacute;a presenta rendimientos constantes a escala y s&oacute;lo utiliza capital humano como factor de producci&oacute;n en forma lineal; adem&aacute;s, la productividad de este sector no cambia cuando hay cambios en la tecnolog&iacute;a; siempre es <i>A<sub>o</sub></i>,  un valor inicial dado<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a>. Este supuesto contrasta con el de Romer, que supone rendimientos crecientes.</p>     <p align="justify">El prop&oacute;sito de este art&iacute;culo es mostrar que con estos supuestos, y en ausencia de externalidades, es posible obtener crecimiento sostenido, siempre que se permita el crecimiento del capital humano y de la tecnolog&iacute;a. En cualquier otro caso, el crecimiento del producto termina agot&aacute;ndose y el modelo se comporta de la misma manera que el de Solow (1956). Nuestro modelo de crecimiento permite obtener crecimiento a partir de unas condiciones m&iacute;nimas en cuanto a rendimientos de la funci&oacute;n de producci&oacute;n de tecnolog&iacute;a y no requiere suponer externalidades del capital humano ni de la tecnolog&iacute;a, pero garantiza crecimiento sostenido.</p>     <p align="justify"> <b>L<small>OS PRODUCTORES</small> </b></p>     <p align="justify"><b> </b><b>Generalidades </b></p>     <p align="justify">Se considera un modelo de crecimiento end&oacute;geno con horizonte infinito de tiempo y dos tipos de agentes: firmas competitivas y hogares que poseen los factores de producci&oacute;n. Las firmas pagan a los hogares y a otras firmas por los factores que utilizan en la producci&oacute;n de bienes finales, capital humano y tecnolog&iacute;a. Puesto que el modelo tiene horizonte infinito, es conveniente considerar los hogares como dinast&iacute;as, cuyas diferentes generaciones est&aacute;n unidas por el altruismo<a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a>. Cada generaci&oacute;n est&aacute; compuesta por <i>N</i>individuos que pueden trabajar produciendo bienes finales, capital humano o tecnolog&iacute;a, o destinar parte de su tiempo a acumular capital humano. La estructura del modelo se puede sintetizar as&iacute;: el capital humano se produce a partir de capital humano y se destina a reproducir capital humano o a producir tecnolog&iacute;a; la tecnolog&iacute;a se destina a la producci&oacute;n de bienes finales, que se pueden consumir o reinvertir en la producci&oacute;n de bienes finales.</p>     <p align="justify"><b> </b><b>Sector de bienes finales </b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b> </b>El producto final <i>Y</i> es una funci&oacute;n del trabajo no calificado y la tecnolog&iacute;a. La funci&oacute;n de producci&oacute;n de <i>Y</i> se desarrolla en varios pasos, en forma similar a la de Romer (1987, 1990a). En la funci&oacute;n de bienes finales, la tecnolog&iacute;a se introduce de la siguiente manera. Primero se considera la tecnolog&iacute;a como un conjunto infinito de bienes intermedios <i>X(i)</i>, disponibles en el momento <i>t</i>. Por tanto, <i>A</i>cambia a medida que se inventan nuevos bienes intermedios. Si <i>i</i>es un &iacute;ndice de los bienes intermedios (donde <i>i</i>es una variable continua), y puesto que en la producci&oacute;n de bienes finales se utiliza una cantidad fija de trabajo no calificado, su funci&oacute;n de producci&oacute;n es</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e1.jpg"></p>     <p align="justify">Los bienes intermedios entran como una funci&oacute;n aditivamente separable, en donde hay una firma distinta <i>i</i>para cada bien <i>i</i>. Este hecho, sumado a que se supone que los bienes intermedios no son sustitutos perfectos entre s&iacute;, implica que cada firma <i>i</i>tiene una curva de demanda de pendiente negativa (costos no crecientes) y su mercado adopta una estructura de competencia monop&oacute;lica<a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a>. Si todos los insumos se proporcionan al mismo nivel <img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e2.jpg" align="absmiddle">, la funci&oacute;n de producci&oacute;n (1) se convierte en:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e3.jpg"></p>     <p align="justify">Con estos supuestos, el avance tecnol&oacute;gico es, como se deduce de (1a), de tipo Harrod-neutral, consistente con la existencia de un estado estacionario<a href="#6" name="n6"><sup>6</sup></a>. De la ecuaci&oacute;n (1a) tambi&eacute;n se puede ver que la econom&iacute;a crece a medida que se producen nuevos bienes intermedios, los cuales dependen de la din&aacute;mica del sector de investigaci&oacute;n y desarrollo (I&amp;D). El ritmo de avance del sector I&amp;D depende a su vez de la acumulaci&oacute;n de los factores que se usan en la producci&oacute;n de tecnolog&iacute;a, como se ver&aacute; m&aacute;s adelante.</p>     <p align="justify">La funci&oacute;n de demanda inversa para el bien intermedio <img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e2.jpg" align="absmiddle">es</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e4.jpg"></p>     <p align="justify">Puesto que los bienes intermedios son parcialmente excluibles mediante un esquema de patentes, sus productores pueden imponer precios de monopolio, en nuestro caso<a href="#7" name="n7"><sup>7</sup></a></p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e5.jpg"></p>     <p align="justify">Diferenciando la ecuaci&oacute;n (1a) con respecto a <i>L<sub>o</sub></i> (ver ap&eacute;ndice matem&aacute;tico) se obtiene el producto marginal del trabajo no calificado en el sector de bienes finales, que en equilibrio es igual al salario</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e6.jpg"></p>     <p align="justify">Y usando la expresi&oacute;n (1a) se obtiene</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e7.jpg"></p>     <p align="justify">La ecuaci&oacute;n (3a) muestra que hay un efecto de escala: la productividad del trabajo es mayor a medida que la econom&iacute;a es m&aacute;s grande. Estos rendimientos crecientes en la producci&oacute;n de bienes finales obedecen a la aparici&oacute;n de nuevos bienes intermedios no rivales. Cada nuevo bien intermedio permite aumentar el nivel de producto sin necesidad de aumentar los costos en igual proporci&oacute;n. De hecho, la sola presencia de un factor no rival genera rendimientos crecientes en la producci&oacute;n, es decir, costos medios decrecientes para los productores<a href="#8" name="n8"><sup>8</sup></a>. Esto garantiza el crecimiento sostenido en el largo plazo, pero tambi&eacute;n impide la competencia perfecta.</p>     <p align="justify"><b> </b><b>Sector de capital humano (conocimiento rival) </b></p>     <p align="justify">El capital humano, definido como el conjunto de las habilidades y conocimientos que el individuo posee y que le est&aacute;n inherentemente ligados, es el resultado de un proceso de aprendizaje<a href="#9" name="n9"><sup>9</sup></a>. Este proceso puede ser intencional o accidental. Es intencional cuando el individuo dedica una fracci&oacute;n de su tiempo a la educaci&oacute;n, con el prop&oacute;sito de aumentar o mejorar las capacidades productivas y, por esa v&iacute;a, sus ingresos<a href="#10" name="n10"><sup>10</sup></a>. En el tratamiento tradicional del capital humano en los modelos de crecimiento, los individuos destinan la fracci&oacute;n <i>u(t)</i>de su tiempo a producir bienes finales y la parte restante [1 – <i>u(t)</i>] se dedica a acumular capital humano. Este tratamiento del mercado de capital humano es el que proponen Uzawa (1965), Lucas (1988), Stokey (1991), Rebelo (1991) y Caball&eacute;-Santos (1993), autores que subrayan la acumulaci&oacute;n de capital humano como fuente de crecimiento autosostenido y como alternativa del cambio tecnol&oacute;gico.</p>     <p align="justify">As&iacute; mismo consideran que los retornos de la educaci&oacute;n se mantienen constantes durante toda la vida del individuo. Este supuesto es bastante extra&ntilde;o desde las perspectivas emp&iacute;rica y te&oacute;rica, como plantea Becker (1993), para quien el retorno de la educaci&oacute;n cambia a trav&eacute;s del tiempo<a href="#11" name="n11"><sup>11</sup></a>. La acumulaci&oacute;n intencional de capital humano resulta en realidad del equilibrio entre la oferta y la demanda, cuando el costo marginal de ofrecer estos servicios es igual a la valoraci&oacute;n neta de quienes invierten en educaci&oacute;n, es decir, a la diferencia del flujo de ingreso atribuible a la educaci&oacute;n. La ventaja de este tratamiento con respecto al de los autores citados consiste en que no s&oacute;lo considera como costo el tiempo dedicado a estudiar sino tambi&eacute;n los recursos utilizados en su producci&oacute;n. Es decir, tiene en cuenta tanto el costo del tiempo dedicado a estudiar y el costo de ofrecer la educaci&oacute;n, es decir, los costos directos e indirectos de la inversi&oacute;n en capital humano.</p>     <p align="justify">El capital humano <i>H(t)</i> disponible en el momento <i>t</i>,  que se destina a producir tecnolog&iacute;a y a reproducir capital humano, se puede expresar de la siguiente manera:</p>     <p align="justify"><b> <img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e8.jpg"></b></p>     <p align="justify">Donde <i>L(t)</i>es la oferta laboral dispuesta a capacitarse (en n&uacute;mero de personas) y <i>h(t)</i>, el nivel promedio de calificaci&oacute;n de los trabajadores. Para un n&uacute;mero fijo de personas dispuesta a capacitarse <i>L(t)</i>, el crecimiento de <i>H(t)</i> est&aacute; dado &uacute;nicamente por mejoras en la calificaci&oacute;n de los trabajadores <i>h<sub>i</sub>(t)</i>,  es decir, por un mayor capital humano por trabajador (profundizaci&oacute;n del capital humano). Adem&aacute;s, si se considera un nivel de calificaci&oacute;n determinado, el aumento del capital humano obedece a un aumento de la cantidad de personas que deciden invertir en &eacute;l, es decir, a la ampliaci&oacute;n del capital humano<a href="#12" name="n12"><sup>12</sup></a>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La funci&oacute;n de producci&oacute;n del capital humano es entonces una funci&oacute;n del capital humano (profesores) y el capital f&iacute;sico (aulas, bibliotecas, laboratorios, etc.) utilizados en este sector. Si se considera que el capital humano es m&aacute;s intensivo en capital humano que en capital f&iacute;sico y se adopta esta caracter&iacute;stica en su versi&oacute;n extrema, la funci&oacute;n de producci&oacute;n se reduce a la siguiente expresi&oacute;n:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e9.jpg"><b>&nbsp; </b></p>     <p align="justify">Donde <i>B</i> es un par&aacute;metro de eficiencia; <i>u</i><font face="Symbol">&Icirc;</font> [0,1], la fracci&oacute;n del capital humano utilizado en la producci&oacute;n de capital humano y <i><font face="Symbol">d</font><sub>H</sub></i>, la tasa de depreciaci&oacute;n del capital humano. La depreciaci&oacute;n del capital humano obedece a p&eacute;rdidas en las habilidades, mortalidad de quienes lo poseen o p&eacute;rdida de habilidades cuando avanza la tecnolog&iacute;a (habilidades espec&iacute;ficas de una tecnolog&iacute;a que cae en desuso, lo que es posible en este modelo en la medida en que la tecnolog&iacute;a cambia). Con una funci&oacute;n de producci&oacute;n como la mostrada en (5), el producto marginal del capital humano, que en equilibrio se asimila al salario de los profesores, es igual al costo directo de educarse y, por tanto, a la matr&iacute;cula.</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e10.jpg"></p>     <p align="justify">De acuerdo con Becker (1993), la condici&oacute;n de equilibrio del capital humano implica la igualaci&oacute;n del costo directo de educarse durante el per&iacute;odo en el que se hace la inversi&oacute;n<a href="#13" name="n13"><sup>13</sup></a> con el valor presente de la diferencia entre flujos de ingresos laborales atribuibles a la inversi&oacute;n en capital humano. Esto se recoge en la siguiente expresi&oacute;n:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e11.jpg"></p>     <p align="justify">El lado izquierdo de la igualdad representa el costo directo de educarse, en donde <i>W<sub>2</sub> </i> es el salario de los profesores, igual al costo de matr&iacute;cula; <i>v</i>, el momento en el que el individuo se puede vincular al mercado laboral o comienza a acumular capital humano y <i>g</i>, el momento en que cesa de acumular capital humano. El lado derecho representa los beneficios brutos de educarse, en donde <i>f</i> indica el momento en que termina su vida laboral; <i>W<sub>2</sub></i>, el salario de quienes han acumulado capital humano (profesores o investigadores); <i>W<sub>1</sub></i>, el salario de los trabajadores no calificados, que no han acumulado capital humano, y <img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e12.jpg" align="absmiddle">, la tasa de inter&eacute;s promedio entre <i>v, g</i>y <i>f</i>. Resolviendo las integrales y despejando <i>r</i> (ver ap&eacute;ndice matem&aacute;tico) se obtiene<a href="#14" name="n14"><sup>14</sup></a>:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e13.jpg"></p>     <p align="justify">Despejando <i>r</i>en la ecuaci&oacute;n (7a) se obtiene la tasa interna de retorno de la inversi&oacute;n en capital humano.</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e14.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En ambos casos se requiere que 4<i><font face="Symbol">b</font>Y</i>sea menor que <i>B</i><i><sub>o</sub></i><i>L</i><i><sub>o</sub></i> para obtener ra&iacute;ces reales y dado que <i>B</i><i><sub>o</sub></i><i>, L</i><i><sub>o</sub></i>y <i>Y</i>son mayores que cero, las dos ra&iacute;ces tienen significado econ&oacute;mico. Para la ra&iacute;z con signo positivo, se obtienen valores negativos cuando el radical es mayor que 1. Derivando esta ra&iacute;z con respecto a <i>Y</i>, se tiene que</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e15.jpg"></p>     <p align="justify">El valor de <i>r</i> es decreciente a medida que la econom&iacute;a crece, pues la productividad del trabajo no calificado es mayor a medida que la econom&iacute;a crece. Es decir, el crecimiento de <i>Y</i> implica una reducci&oacute;n de la tasa interna de retorno puesto que la productividad marginal (y por lo tanto los salarios) de los trabajadores no calificados aumenta cuando la econom&iacute;a crece. No ocurre lo mismo con la productividad de los trabajadores calificados, pues es constante por definici&oacute;n. Derivando la ra&iacute;z de signo negativo con respecto a <i>Y</i>, se obtiene</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e16.jpg"></p>     <p align="justify">En este segundo caso, la rentabilidad de la inversi&oacute;n en capital humano es creciente a medida que la econom&iacute;a es m&aacute;s grande, es decir, existen econom&iacute;as de escala en la producci&oacute;n de capital humano. Los resultados de las ecuaciones (7c) y (7d) coinciden con los de Becker AA.VV.  (1990) acerca de equilibrios m&uacute;ltiples en la producci&oacute;n de capital humano. En particular, la ecuaci&oacute;n (7c) muestra una tendencia decreciente en la rentabilidad de la inversi&oacute;n en capital, es decir, una especie de <i>c&iacute;rculo vicioso</i> que, seg&uacute;n Becker y Murphy, es caracter&iacute;stico de las econom&iacute;as en v&iacute;as de desarrollo en las que el capital humano es escaso. Los individuos invierten cada vez menos en educaci&oacute;n porque la rentabilidad es cada vez menor. En consecuencia, la acumulaci&oacute;n de capital humano tiende a agotarse.</p>     <p align="justify">En cambio, la ecuaci&oacute;n (7d) exhibe un comportamiento creciente que corresponde a pa&iacute;ses desarrollados con gran <i>stock</i> de capital. Estos pa&iacute;ses experimentan una especie de <i>c&iacute;rculo virtuoso</i>, pues a medida que se invierte m&aacute;s en capital humano se obtiene una mayor rentabilidad y existe un incentivo para seguir invirtiendo.</p>     <p align="justify">Como se ver&aacute; m&aacute;s adelante, el crecimiento de la econom&iacute;a est&aacute; sujeto a la producci&oacute;n de bienes intermedios, en la que <i>&uacute;nicamente</i>se utiliza trabajo calificado; por tanto, se requiere la acumulaci&oacute;n de capital humano. En ese sentido, la reducci&oacute;n de la tasa interna de retorno es el resultado de la acumulaci&oacute;n de capital humano, de la producci&oacute;n de nuevos bienes intermedios y del crecimiento de la econom&iacute;a. Los individuos invertir&aacute;n en capital humano hasta cuando los beneficios netos de esta inversi&oacute;n sean mayores que los costos. En cualquier otro caso se dejar&aacute; de invertir en capital humano y la econom&iacute;a dejar&aacute; de crecer luego de que el capital humano se deprecie, pues no habr&aacute; c&oacute;mo reemplazarlo y no se producir&aacute;n bienes intermedios. Y la alternativa para que los individuos inviertan en capital humano consiste en otorgar un subsidio que compense la disminuci&oacute;n de la rentabilidad de esta inversi&oacute;n. La magnitud del subsidio ser&iacute;a igual al aumento de productividad de los trabajadores no calificados. Esta alternativa fue planteada por Lucas (1988) y Becker AA.VV. pero en nuestro caso el subsidio no internaliza una externalidad existente sino que la genera.</p>     <p align="justify"><b>Sector de tecnolog&iacute;a (conocimiento no rival) </b></p>     <p align="justify">El concepto de tecnolog&iacute;a que aqu&iacute; se utiliza es similar al de Romer (1990a). Se define un &iacute;ndice de nivel de tecnolog&iacute;a como un conjunto de bienes intermedios que incluye dise&ntilde;os, programas de computador, patentes, planos y otros desarrollos que implican cambios en las instrucciones para combinar los insumos, que son el resultado de actividades de investigaci&oacute;n y desarrollo (I&amp;D) pero que se desligan de sus creadores. Estos bienes intermedios pueden ser utilizados por la misma firma en varios procesos y por varias firmas a la vez, es decir, la tecnolog&iacute;a es un insumo no rival. Su uso como factor de producci&oacute;n genera no convexidades y, por tanto, rendimientos crecientes. Adem&aacute;s, la producci&oacute;n de conocimiento tecnol&oacute;gico se lleva a cabo en mercados competitivos y est&aacute; sujeta a exclusi&oacute;n parcial, lo que implica que quienes la ‘producen&rsquo; tienen poder de mercado y perciben rentas monop&oacute;licas (Romer, 1994, 12-13).</p>     <p align="justify">Puesto que los resultados de las actividades de I&amp;D aumentan la capacidad productiva y se usan en m&aacute;s de un proceso productivo, es posible considerarlos un bien de capital nuevo cualitativamente diferente a los ya existentes. La exclusi&oacute;n de tecnolog&iacute;a por el productor genera estructuras de competencia imperfecta: es un mecanismo que garantiza la destinaci&oacute;n de recursos (capital humano) a estas actividades. Las estructuras de competencia imperfecta son pues una consecuencia del mecanismo escogido para inducir el proceso de innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica. La producci&oacute;n de tecnolog&iacute;a requiere una parte de los recursos productivos existentes que no se usan simult&aacute;neamente en los dem&aacute;s sectores por ser factores rivales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Para producir tecnolog&iacute;a se requiere la acumulaci&oacute;n previa de capital humano y que los innovadores respondan a los incentivos del mercado, pues de lo contrario no se destinar&iacute;a ning&uacute;n recurso a este tipo de producci&oacute;n, como se&ntilde;ala Romer (1990a y 1994). En particular, quien destina recursos a actividades de I&amp;D (por generar bienes parcialmente excluibles) no s&oacute;lo percibe una remuneraci&oacute;n ‘ordinaria&rsquo; sino tambi&eacute;n cuasirrentas, el mecanismo que garantiza su reproducci&oacute;n. As&iacute;, la producci&oacute;n de conocimiento tecnol&oacute;gico se puede expresar mediante la funci&oacute;n</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e17.jpg"></p>     <p align="justify">Donde <i>A</i><i><sub>o</sub></i>es un par&aacute;metro de eficiencia hist&oacute;ricamente dado y [1 – <i>u</i>], la parte del capital humano utilizado en la producci&oacute;n de tecnolog&iacute;a. Igual que en Aghion-Howitt (1992), se supone que el flujo de innovaci&oacute;n s&oacute;lo depende del <i>stock</i> de capital humano y no de la investigaci&oacute;n previa. En este caso, la productividad del capital humano en la producci&oacute;n de tecnolog&iacute;a es constante, igual que los costos de producci&oacute;n del nuevo bien intermedio (innovaci&oacute;n). Esto contrasta con el supuesto de Romer (1990a) de que cada innovaci&oacute;n aumenta la productividad del capital humano. El costo de inventar un nuevo dise&ntilde;o es igual al producto marginal del capital humano usado en la producci&oacute;n de tecnolog&iacute;a. Este, a su vez, en condiciones de equilibrio, es igual al salario de los investigadores y a la productividad del capital humano en el sector que produce capital humano, es decir, <i>W<sub>2</sub></i>:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e18.jpg"></p>     <p align="justify">Una vez inventado el nuevo bien intermedio, su productor maximiza el valor presente neto, que es igual a</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e19.jpg"></p>     <p align="justify">El t&eacute;rmino <i>A<sub>o</sub></i>[1 – <i> u</i>] representa el costo marginal de inventar el bien intermedio. La expresi&oacute;n de la derecha de la igualdad es el valor presente del flujo de ingresos futuros, donde P<img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e2.jpg" align="absbottom"> es el precio de monopolio que impone el productor del nuevo bien intermedio y <img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e2.jpg" align="absbottom">, la cantidad demandada por los productores de bienes finales. El costo marginal de producir el bien intermedio es igual a 1. El exponente de <i>e</i>representa la tasa de inter&eacute;s promedio en el per&iacute;odo <i> t = </i>[<i>t, v</i>]. La condici&oacute;n de equilibrio implica igualar el valor presente neto con el costo de inventar un nuevo bien intermedio. Si el costo de crear (inventar) un nuevo bien es fijo e igual a <i>A<sub>o</sub></i>[1 – <i>u</i>],  como plantean Barro-Sala-i-Mart&iacute;n (1995), despejando <i>r</i>en (10) se obtiene</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e20.jpg"><b>&nbsp; </b></p>     <p align="justify">La ecuaci&oacute;n (11) representa la tasa de retorno de la producci&oacute;n de tecnolog&iacute;a, es decir, de la invenci&oacute;n y producci&oacute;n de nuevos bienes intermedios. Es importante se&ntilde;alar que esta ecuaci&oacute;n implica una relaci&oacute;n inversa entre la tasa de retorno de este tipo de inversi&oacute;n <i>r<sub>A</sub></i> y el costo de inventar el bien intermedio <i>A</i><i><sub>o</sub></i> [1 – <i>u</i>]. </p>     <p align="justify">   <b>L<small>OS CONSUMIDORES</small></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b> </b>Como se suele suponer en los modelos de crecimiento, los agentes derivan su utilidad del consumo de <i>C(t)</i> unidades (que se producen en el sector de bienes finales) en cada momento. Las preferencias se caracterizan por una funci&oacute;n de utilidad <i>U(C(t))</i>, con <i>U&rsquo;(C) &gt; 0</i> y <i>U”(C) &lt; 0</i> para todo <i>C &gt; 0</i>,  y</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e21.jpg"></p>     <p align="justify">Aunque no es un supuesto indispensable, simplifica los c&aacute;lculos y facilita la comparaci&oacute;n de resultados con otros autores cuando se adopta la siguiente funci&oacute;n de utilidad instant&aacute;nea con horizonte infinito</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e22.jpg"></p>     <p align="justify">Donde <i>r</i>es la tasa de descuento; <i>C<sub>t</sub></i>, el consumo en el momento <i>t</i> y <font face="Symbol"><i>s</i> &Icirc;</font> [0, <font face="Symbol">&yen;</font>] el grado de concavidad de la funci&oacute;n de utilidad. Con estos supuestos, la sociedad puede resolver el problema maximizando la expresi&oacute;n (12) sujeta a la acumulaci&oacute;n de activos en esta econom&iacute;a. La restricci&oacute;n es la siguiente</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e23.jpg"></p>     <p align="justify">El valor corriente del hamiltoniano queda definido como</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e24.jpg"></p>     <p align="justify">Resolviendo la ecuaci&oacute;n (14) (ver ap&eacute;ndice matem&aacute;tico) se obtiene</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e25.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La ecuaci&oacute;n (18) representa la tasa de crecimiento del consumo en estado estacionario (ecuaci&oacute;n de Euler). La trayectoria temporal de consumo que eligen las familias es una funci&oacute;n creciente de <i>r<sub>H</sub> u + r<sub>A</sub>(1 – u)</i>, es decir, del promedio ponderado de las tasas internas de retorno de la inversi&oacute;n en capital humano y de la inversi&oacute;n en tecnolog&iacute;a (rentabilidad de los gastos en I&amp;D) y una funci&oacute;n decreciente de <font face="Symbol"><i>s</i></font>, concavidad de la funci&oacute;n de utilidad, y <font face="Symbol"><i>r</i></font>, tasa de descuento.</p>     <p align="justify">Para valores positivos de (18) se requiere que el promedio ponderado de las tasas internas de retorno de la inversi&oacute;n en capital humano y de la inversi&oacute;n en tecnolog&iacute;a sea mayor que la tasa de descuento <font face="Symbol"><i>r</i></font>, pues <font face="Symbol"><i>s</i></font> es positivo. Reordenando</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e26.jpg"></p>     <p align="justify">En donde el t&eacute;rmino de la izquierda de la desigualdad representa la diferencia entre la rentabilidad de invertir en capital humano menos la rentabilidad de los gastos en I&amp;D, multiplicada por <i>u</i>. Como <i>u</i><font face="Symbol">&Icirc;</font> [0,1], se requiere que la rentabilidad de invertir en capital humano (ecuaci&oacute;n 7b) sea mayor que la de invertir en tecnolog&iacute;a (ecuaci&oacute;n 11). Cabe recordar que la rentabilidad de invertir en capital humano tiene dos valores. Sustituyendo los valores correspondientes se obtienen los siguientes resultados:</p>     <p align="justify">1. Para la primera ra&iacute;z de <i>r<sub>H</sub></i></p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e27.jpg"></p>     <p align="justify">Aqu&iacute;, de acuerdo con la ecuaci&oacute;n (7c), la rentabilidad de invertir en capital humano es decreciente a medida que la econom&iacute;a crece. De hecho, en estado estacionario la rentabilidad de invertir en capital humano tiende a decrecer. Por lo tanto, no se puede garantizar que su valor siempre sea mayor que el de la rentabilidad de invertir en tecnolog&iacute;a, pues este &uacute;ltimo no cambia a medida que la econom&iacute;a crece. As&iacute;, el crecimiento del consumo en estado estacionario tiende a cero debido a la tendencia decreciente de la rentabilidad de invertir en capital humano.</p>     <p align="justify">2. Para la segunda ra&iacute;z de <i>r<sub>H</sub></i></p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e28.jpg"></p>     <p align="justify">En este caso, la rentabilidad de invertir en capital humano es creciente a medida que la econom&iacute;a crece, de acuerdo con la ecuaci&oacute;n (7d). Para que la tasa de crecimiento del consumo tenga valores positivos se requiere que la rentabilidad de invertir en capital humano sea mayor que la de invertir en tecnolog&iacute;a; sin embargo, como la primera es creciente y la segunda constante se observa una tendencia de crecimiento en el consumo a trav&eacute;s del tiempo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En el caso (1), la tendencia decreciente de la tasa interna de retorno de la inversi&oacute;n en capital humano no permite que la tasa de consumo y del producto en estado estacionario sea positiva<a href="#15" name="n15"><sup>15</sup></a>. As&iacute;, la soluci&oacute;n alcanzada de manera descentralizada no permite obtener crecimiento sostenido. En el caso (2), la tendencia creciente de la tasa interna de retorno de la inversi&oacute;n en capital humano genera aumentos en la tasa de crecimiento del consumo y el producto en estado estacionario para una econom&iacute;a descentralizada.</p>     <p align="justify"><b>E<small>L PLANIFICADOR</small></b></p>     <p align="justify"><b> </b>Como vimos en la secci&oacute;n anterior, el crecimiento de una econom&iacute;a descentralizada es una funci&oacute;n de la tasa interna de retorno de la inversi&oacute;n en capital humano. Si &eacute;sta es creciente, caso (2), no es necesaria la intervenci&oacute;n de planificador. En el caso (1), cuando tiende a decrecer con respecto a <i>Y</i>,  es decir, cuando la tasa interna de retorno de la inversi&oacute;n en capital humano decrece a medida que la econom&iacute;a crece, los resultados para una econom&iacute;a descentralizada se pueden mejorar con la intervenci&oacute;n del planificador.</p>     <p align="justify">El planificador debe garantizar las condiciones que permitan acumular capital humano. Si otorga un subsidio <i>S</i> se puede mantener constante la rentabilidad de educarse. &Eacute;ste se financiar&iacute;a con un impuesto <i>t</i> al sector de bienes finales. En cualquier otra situaci&oacute;n, es decir, si grava el sector de capital humano o el de tecnolog&iacute;a, crea desincentivos para el avance end&oacute;geno de la tecnolog&iacute;a y el modelo se comporta en forma similar al modelo de crecimiento neocl&aacute;sico.</p>     <p align="justify">Asumiendo que el Estado tiene que equilibrar su presupuesto en todo momento y que la &uacute;nica fuente de ingresos son los impuestos de renta de los productores de bienes finales, se obtiene la restricci&oacute;n presupuestal del sector p&uacute;blico</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e29.jpg"></p>     <p align="justify">Esta expresi&oacute;n implica que la relaci&oacute;n <i>S/Y</i> es constante a trav&eacute;s del tiempo. As&iacute;, las firmas productoras de bienes finales maximizan sus beneficios para la siguiente funci&oacute;n de producci&oacute;n</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e30.jpg"></p>     <p align="justify">La cantidad demandada de bienes intermedios es<a href="#16" name="n16"><sup>16</sup></a></p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e31.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Y el salario de los trabajadores no calificados,</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e32.jpg"></p>     <p align="justify">El subsidio otorgado al sector de capital humano <i>S</i> consiste en un conjunto de bienes <i>Z</i>utilizados en la producci&oacute;n de capital humano subsidiados por el gobierno. La nueva funci&oacute;n de producci&oacute;n es</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e33.jpg"></p>     <p align="justify">E igual que para una econom&iacute;a descentralizada, se requiere calcular <i>r</i>,</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e34.jpg"></p>     <p align="justify">El equilibrio para el sector que produce tecnolog&iacute;a es</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e35.jpg"></p>     <p align="justify">Y la soluci&oacute;n del planificador para el problema de la ecuaci&oacute;n (14),</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e36.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En esta ecuaci&oacute;n, el efecto negativo del crecimiento de la econom&iacute;a sobre la tasa de retorno de la inversi&oacute;n en capital humano es compensado por el subsidio a la acumulaci&oacute;n de capital humano. De esa manera se garantiza el crecimiento sostenido de la econom&iacute;a.</p>     <p align="justify"><b>CONCLUSIONES </b></p>     <p align="justify">Este art&iacute;culo presenta un modelo de crecimiento end&oacute;geno de tres sectores con factores de producci&oacute;n (capital humano y tecnolog&iacute;a) acumulables. El modelo integra los planteamientos de Lucas (1988) y Romer (1990a): permite la acumulaci&oacute;n de capital humano y el avance en el conocimiento tecnol&oacute;gico. Esta integraci&oacute;n no era posible en ninguno de esos dos modelos. Su utilidad, para fines de pol&iacute;tica, es que permite asignar recursos de inversi&oacute;n entre las opciones de acumular capital humano y desarrollar tecnolog&iacute;a.</p>     <p align="justify">Lucas (1988) y Romer (1990a) limitan sus modelos para mostrar la importancia de la acumulaci&oacute;n de capital humano o la variaci&oacute;n del conocimiento tecnol&oacute;gico como fuentes de crecimiento autosostenido en el largo plazo. Estas conceptualizaciones implican que en t&eacute;rminos de pol&iacute;tica s&oacute;lo se considere –en cada modelo– una fuente de crecimiento y por tanto, una variable de manejo. El problema de orientar el esfuerzo social a uno u otro sector no puede ser resuelto en esos modelos. A diferencia de Romer (1990a), en nuestro modelo, la din&aacute;mica de la producci&oacute;n de tecnolog&iacute;a depende exclusivamente del capital humano que se destine a su producci&oacute;n, pues se considera que no se presentan cambios en su productividad. En ese sentido, la funci&oacute;n de producci&oacute;n de tecnolog&iacute;a se asemeja a la del modelo de Aghion-Howitt (1992). Esto permite acotar la acumulaci&oacute;n de tecnolog&iacute;a sin recurrir a los supuestos de Romer.</p>     <p align="justify">Y,  en contraste con Romer (1990a), para quien el capital humano se mantiene constante, en nuestro modelo el capital humano se acumula en forma end&oacute;gena. La especificaci&oacute;n de la funci&oacute;n de producci&oacute;n de capital humano permite determinar el efecto de su tasa de crecimiento sobre las dem&aacute;s variables. En contraste con Romer (1990a) y Grossman-Helpman (1991, cap&iacute;tulo III), que suponen rendimientos crecientes en la producci&oacute;n de tecnolog&iacute;a<a href="#17" name="n17"><sup>17</sup></a>, aqu&iacute; se considera una funci&oacute;n de producci&oacute;n de tecnolog&iacute;a con rendimientos constantes a escala. Y en comparaci&oacute;n con el trabajo de Lucas (1988), damos &eacute;nfasis a los retornos de la inversi&oacute;n en capital humano, haciendo expl&iacute;citos los costos directos e indirectos de educarse. Para Lucas se mantienen constantes durante la vida del individuo, un supuesto extra&ntilde;o desde la perspectiva emp&iacute;rica y te&oacute;rica, de acuerdo con Becker (1993), para quien el retorno de la educaci&oacute;n cambia a trav&eacute;s del tiempo. En este documento se retoma ese resultado y es la variable que determina el crecimiento del producto, el consumo y las dem&aacute;s variables. Lucas no analiza la tecnolog&iacute;a; m&aacute;s a&uacute;n, la omite. Tan s&oacute;lo demuestra que en ausencia de cambio tecnol&oacute;gico, la acumulaci&oacute;n de capital humano puede generar crecimiento autosostenido. Seg&uacute;n &eacute;l, el crecimiento de largo plazo puede ser explicado por la tendencia no decreciente de los rendimientos del capital humano.</p>     <p align="justify">En caso de que no haya avance tecnol&oacute;gico, nuestro modelo de tres sectores se convierte en uno de dos sectores que pueden operar en competencia perfecta. En el de tres sectores, si s&oacute;lo hay acumulaci&oacute;n de capital humano y no de tecnolog&iacute;a (por alguna restricci&oacute;n ex&oacute;gena), no se garantiza crecimiento sostenido. Esto suceder&iacute;a por ejemplo si no hubiera derechos de propiedad intelectual. De otro lado, si se le impusiera la restricci&oacute;n ex&oacute;gena de mantener constante el nivel de capital humano, la tecnolog&iacute;a no avanzar&iacute;a y el crecimiento terminar&iacute;a agot&aacute;ndose. El modelo de Romer (1990a) requiere rendimientos crecientes en la funci&oacute;n de producci&oacute;n de tecnolog&iacute;a para asegurar crecimiento sostenido. El de Lucas (1988), que la tasa interna de retorno de la inversi&oacute;n en capital humano se mantenga constante a lo largo del tiempo. Con el modelo de tres sectores se demuestra que basta la coexistencia de acumulaci&oacute;n de capital humano y de tecnolog&iacute;a, producida seg&uacute;n una funci&oacute;n lineal, para que haya crecimiento autosostenido. De modo que nuestro modelo demanda condiciones menos restrictivas que los anteriores para garantizar crecimiento sostenido, lo que muestra la interdependencia y determina una regla de inversi&oacute;n entre las dos fuentes de crecimiento.</p>     <p align="justify">Si el conocimiento tecnol&oacute;gico es un factor no rival, parcialmente excluible, que puede crecer, es necesario adoptar una estructura de mercado distinta de la competencia perfecta, puesto que esas caracter&iacute;sticas hacen necesario incentivos para invertir en su producci&oacute;n, que se pueden crear mediante estructuras monop&oacute;licas. Si las firmas maximizan el beneficio y hay posibilidad de exclusi&oacute;n, el productor de tecnolog&iacute;a puede imponer precios de monopolio. En cuanto al comportamiento del modelo en estado estacionario, el crecimiento del producto –y de las dem&aacute;s variables– depende del comportamiento de la tasa interna de retorno del capital humano. Esta es afectada sin embargo por los costos y los beneficios netos de educarse. No es posible hacer este tipo de an&aacute;lisis a partir del trabajo de Lucas (1988), pues all&iacute; no hay posibilidad de acumular capital por aumentos en sus costos de producci&oacute;n<a href="#18" name="n18"><sup>18</sup></a>.</p>     <p align="justify">En nuestro caso, un subsidio a la educaci&oacute;n reducir&iacute;a los costos y modificar&iacute;a la tendencia decreciente de la tasa de retorno de la inversi&oacute;n en capital humano. Esta propuesta de subsidio ha sido formulada por Lucas (1988) y Becker (1990) para pa&iacute;ses que tienen un <i>stock</i> de capital escaso y cuya tasa interna de retorno es decreciente. Pero el crecimiento del capital humano no es una condici&oacute;n suficiente para el crecimiento autosostenido. En efecto, si no se destina capital humano a la acumulaci&oacute;n de tecnolog&iacute;a –situaci&oacute;n que se presenta en ausencia de una pol&iacute;tica de derechos de propiedad–, el modelo se comporta en forma similar al de Solow (1956). Por ello, una pol&iacute;tica para alcanzar el crecimiento sostenido ser&iacute;a combinar los subsidios a la educaci&oacute;n con los derechos de propiedad intelectual.</p>     <p align="justify"><b>AP&Eacute;NDICE MATEM&Aacute;TICO </b></p>     <p align="justify"><b>L<small>OS PRODUCTORES</small></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>Producci&oacute;n de bienes finales </b></p>     <p align="justify">Derivando (1a) con respecto a <img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e2.jpg" align="absmiddle"> se obtiene el producto marginal de cada bien intermedio, que en equilibrio es igual a su precio</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e37.jpg"></p>     <p align="justify">Sustituyendo (2a) en (2) se obtiene la demanda de bienes intermedios en funci&oacute;n del nivel de tecnolog&iacute;a y del trabajo no calificado</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e38.jpg"></p>     <p align="justify"><b>Producci&oacute;n de capital humano </b></p>     <p align="justify">Sustituyendo los costos directos e indirectos por sus valores correspondientes se obtiene</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e39.jpg"></p>     <p align="justify">Igualando el costo de matr&iacute;cula con el salario de los profesores <i>W<sub>2</sub></i>, y sustituyendo <i>W<sub>1</sub></i> por <i><font face="Symbol">b</font></i><i>YL</i><i><sub>o</sub></i> -1 y <i>W<sub>2</sub></i> por <i>B</i><i><sub>o</sub></i> = <i>Bu –</i><i><font face="Symbol">d</font></i><i><sub>H</sub></i>, se obtiene</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e40.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Si se supone, como Becker (1993), que la inversi&oacute;n se realiza solamente en un per&iacute;odo, el t&eacute;rmino de la izquierda de la igualdad se reduce a <i>B</i><i><sub>o</sub></i>. Y si se considera que las diferentes generaciones est&aacute;n unidas por altruismo, se puede suponer que la vida laboral es lo suficientemente larga para maximizar con horizonte infinito.</p>     <p align="justify"><b>Sector de tecnolog&iacute;a </b></p>     <p align="justify"><b> </b>El costo marginal de producir el bien intermedio se supone igual a 1. El exponente de <i>e</i>representa la tasa de inter&eacute;s promedio en el per&iacute;odo <i> t =</i>[<i>t, v</i>]. Si la tasa de inter&eacute;s entre <i>t</i> y <i>v</i> es constante, como sucede en equilibrio, el exponente de <i>e</i>es igual a <i>r</i>, y la expresi&oacute;n anterior se reduce a</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e41.jpg"></p>     <p align="justify">Reemplazando (2a) y (2b) en (10) y desarrollando la integral</p>     <p align="justify"><b> <img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e42.jpg"></b><b>&nbsp; </b></p>     <p align="justify"><b>L<small>OS CONSUMIDORES</small></b></p>     <p align="justify">El valor corriente del hamiltoniano queda definido por</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e43.jpg"></p>     <p align="justify">Y las condiciones de primer orden para la variable de control, <i>C</i><img src="v4n6a5_clip_image016_0003.gif"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e44.jpg"></p>     <p align="justify">Tomando logaritmos y derivando con respecto al tiempo,</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e45.jpg"></p>     <p align="justify">Y con respecto a <i>u</i></p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e46.jpg"></p>     <p align="justify">La condici&oacute;n de primer orden para la variable de estado <i>H</i> (igual a su precio impl&iacute;cito con signo menos) es</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e47.jpg"></p>     <p align="justify">Reordenando</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e48.jpg"></p>     <p align="justify">Sustituyendo (17a) en (15a) y reordenando se obtiene</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e49.jpg"></p>     <p align="justify"><b>E<small>L PLANIFICADOR</small></b></p>     <p align="justify">H aciendo <i>B<sup>c</sup>a<sup><font face="Symbol">a</font></sup></i><i>L<sub>o</sub></i> = <font face="Symbol">Q</font><a href="#19" name="n19"><sup>19</sup></a> y puesto que <i>Z = S =</i><i><font face="Symbol">t</font></i><i>(Y)</i>, cuando se sustituyen estos valores en la ecuaci&oacute;n (20), se obtiene</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n6/v4n6a5e50.jpg"></p>     <p align="justify">    <br><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p align="justify"><a href="#nast" name="ast">*</a> Este documento hace parte del proyecto titulado “Producci&oacute;n de conocimiento y din&aacute;mica del crecimiento end&oacute;geno”, financiado por Colciencias. Los autores agradecen los comentarios de los profesores Nohora Le&oacute;n, Sergio Monsalve, Manuel Mu&ntilde;oz, Arsenio Pecha, &Eacute;dgar Serrano y &Aacute;lvaro Zerda. Igualmente, a los estudiantes de Teor&iacute;a del Crecimiento de la Escuela Colombiana de Ingenier&iacute;a, a los participantes del Seminario del Banco de la Rep&uacute;blica y a los &aacute;rbitros externos de la Revista de Econom&iacute;a Institucional.</p>     <p align="justify"><a href="#n1" name="1">1</a>. Romer (1986) se fundamenta en los trabajos de Arrow (1962) y Sheshinski (1967). Lucas (1988) y Rebelo (1991) parten de Uzawa (1965).</p>     <p align="justify"><a href="#n2" name="2">2</a>. Igual que en el modelo de Romer (1990a), el mecanismo de exclusi&oacute;n genera los incentivos que requiere la actividad innovadora. En cualquier otro caso, la tecnolog&iacute;a se dejar&iacute;a acumular y, por tanto, el producto per c&aacute;pita dejar&iacute;a de crecer.</p>     <p align="justify"><a href="#n3" name="3">3</a>. Ver Aghion-Howitt (1992).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n4" name="4">4</a>. Ver Barro y Sala-i-Martin (1995, 135), cuyo an&aacute;lisis parte de los trabajos de Barro (1974) y Barro y Becker (1988; 1989, 309).</p>     <p align="justify"><a href="#n5" name="5">5</a>. Ver Stiglitz (1993), Archibald (1987) y Negishi (1987).</p>     <p align="justify"><a href="#n6" name="6">6</a>. Ver Chiang (1992, 265) y Barro y Sala-i-Martin (1995, 33) sobre estado estacionario y cambio tecnol&oacute;gico.</p>     <p align="justify"><a href="#n7" name="7">7</a>. En el caso de una funci&oacute;n de demanda de elasticidad constante, el precio se mantiene en proporci&oacute;n constante al costo marginal, cuya magnitud depende de la elasticidad de la demanda. Ver Varian (1992, 278).</p>     <p align="justify"><a href="#n8" name="8">8</a>. Ver Benavides (1997).</p>     <p align="justify"><a href="#n9" name="9">9</a>. Ver Becker (1993).</p>     <p align="justify"><a href="#n10" name="10">10</a>. La acumulaci&oacute;n accidental de capital humano es el resultado del aprendizaje en la pr&aacute;ctica; sin embargo, al no considerar esta forma de acumulaci&oacute;n, el capital humano a escala individual permanece constante durante el tiempo que cada individuo destina a trabajar.</p>     <p align="justify"><a href="#n11" name="11">11</a>. Ver Aghion-Howitt (1998), cap&iacute;tulo 10, p. 330.</p>     <p align="justify"><a href="#n12" name="12">12</a>. Esta afirmaci&oacute;n implica que la cantidad de trabajadores y su nivel de calificaci&oacute;n son sustitutos perfectos en la producci&oacute;n de cualesquiera de los sectores en los que el capital humano interviene como factor (educaci&oacute;n y tecnolog&iacute;a).</p>     <p align="justify"><a href="#n13" name="13">13</a>. Este valor corresponde al salario de los profesores y en nuestro caso, al valor total de la matr&iacute;cula.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n14" name="14">14</a>. La ecuaci&oacute;n se resolvi&oacute; por m&eacute;todos num&eacute;ricos.</p>     <p align="justify"><a href="#n15" name="15">15</a>. Para esta demostraci&oacute;n ver Barro y Sala-I-Martin (1995, cap. VI) y Aghion y Howitt (1998, cap. I).</p>     <p align="justify"><a href="#n16" name="16">16</a>. El super&iacute;ndice <i>c</i> en estas expresiones indica una econom&iacute;a centralizada.</p>     <p align="justify"><a href="#n17" name="17">17</a>. De hecho, cuando existen rendimientos crecientes, los costos est&aacute;n determinados por el tama&ntilde;o de la econom&iacute;a. En el caso particular, cambios en los salarios aumentan los costos y la econom&iacute;a deja de crecer ahogada por unos costos mayores y tasas de rendimiento de I&amp;D cada vez menores, a menos que exista una externalidad que tienda a contrarrestar el aumento de salarios.</p>     <p align="justify"><a href="#n18" name="18">18</a>. Lucas supone que no hay un costo diferente del tiempo que el individuo dedica a educarse, es decir, el costo de oportunidad (1 – <i>u</i>). En nuestro modelo, esa variable se explica como resultado de un arbitraje &oacute;ptimo de los recursos.</p>     <p align="justify"><a href="#n19" name="19">19</a>. Donde B<sup>C</sup> es el producto marginal del capital humano en el sector de capital humano para el caso centralizado.</p> <hr>     <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS </b></p>     <!-- ref --><p align="justify">1. Aghion, Philippe y Howitt, Peter. <i>Endogenous Growht Theory</i>,  MIT Press, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0124-5996200200010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">2. Aghion, Philippe y Howitt, Peter. “A Model of Growth through Creative Destruction”, <i>Econometrica</i> 60, 2, 1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0124-5996200200010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">3. Archibald, G. C. “Monopolist Competition”, <i>The New Palgrave: A Dictionary of Economics</i>, London,  McMillan Press, 1987, pp. 531-537.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0124-5996200200010000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">4. Arrow, Kenneth. “The Economic Implications of Learning by Doing”, <i>Review of Economic Studies</i> 29, 1962.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0124-5996200200010000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">5. Barro, Robert J. y Sala-i-Martin, Xavier. <i>Economic Growth</i>, Mc Graw-Hill, 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0124-5996200200010000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">6. Becker, Gary S. <i>Human Capital</i>, Columbia University Press, 1964.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0124-5996200200010000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">7. Becker, Gary S. <i>Human Capital: a theoretical and empirical analysis with special reference to education</i>, NBER, University of Chicago Press,  1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0124-5996200200010000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">8. Becker, Gary S.; Murphy, Kevin y Tamura, Robert. “Human Capital, Fertility, and Economic Growth”. <i>Journal of Political Economy</i> 98, 5, 1990.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0124-5996200200010000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">9. Benavides, &Oacute;scar A. “Teor&iacute;a del crecimiento end&oacute;geno: econom&iacute;a pol&iacute;tica y econom&iacute;a matem&aacute;tica”, <i>Cuadernos de Econom&iacute;a</i> 26, Bogot&aacute;, Universidad Nacional de Colombia, 1997, pp. 47-67.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0124-5996200200010000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">10. Caball&eacute;, Jordi y S. Santos, Manuel. “On Endogenous Growth with Physical and Human Capital”, <i>Journal of Political Economy</i> 101, 6, 1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0124-5996200200010000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">11. Chiang, Alpha C. <i>Elements of Dynamic Optimization</i>, McGraw-Hill,  United States,  1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0124-5996200200010000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">12. Dixit, Avinash K. y E. Stiglitz, Joseph. “Monopolistic Competition and Optimum Product Diversity”, <i>The American Economic Review</i> 67, 3, 1977.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0124-5996200200010000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">13. Grossman, Gene M. y Helpman, Elhanan. <i>Innovation and Growth in the Global Economy</i>, Cambridge,  MIT Press, 1991.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S0124-5996200200010000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">14. Lucas, Robert Jr. “On the Mechanics of Economic Development”, <i>Journal of Monetary Economics</i> 22, 1988.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0124-5996200200010000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">15. Negishi, Takashi. “Monopolist Competition and General Equilibrium”, <i>The New Palgrave: A Dictionary of Economics</i>, McMillan Press, 1987, pp. 535-538.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000214&pid=S0124-5996200200010000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">16. Rebelo, Sergio. “Long-Run Policy Analysis and Long-Run Growth”, <i>Journal of Political Economy</i> 99, 3, 1991.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0124-5996200200010000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">17. Romer, Paul. “Increasing Returns and Long-Run Growth”, <i>Journal of Political Economy</i> 94, 5, 1986.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000216&pid=S0124-5996200200010000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">18. Romer, Paul. “Growth Based on Increasing Returns Due to Specialization”, <i>AEA Papers and Proceedings</i> 77, 2, 1987.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0124-5996200200010000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">19. Romer, Paul. “Endogenous Technological Change”, <i>Journal of Political Economy</i> 98, 5, 1990a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000218&pid=S0124-5996200200010000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">20. Romer, Paul. “Are Nonconvexities Important for Understanding growth?”, <i>AEA Papers and Proceedings</i> 80, 1990b.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000219&pid=S0124-5996200200010000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">21. Romer, Paul. “The Origins of Endogenous Growth”, <i>Journal of Economic Perspectives</i> 8, 1, 1994.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000220&pid=S0124-5996200200010000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">22. Sala-I-Martin, Xavier. <i>Apuntes de Crecimiento Econ&oacute;mico</i>, Antoni Bosch Editor, 1994.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000221&pid=S0124-5996200200010000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">23. Sheshinski, Eytan. “Optimal Accumulation with Learning by Doing”, Shell, Karl, editor, <i>Essays on The Theory of Optimal Economic Growth</i>, Cambridge,  MIT Press, 1967.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000222&pid=S0124-5996200200010000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">24. Solow, Robert. “A Contribution to the Theory of Economic Growth”, <i>Quarterly Journal of Economics</i> 70, 1, 1956.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000223&pid=S0124-5996200200010000500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">25. Stiglitz, Joseph E. <i>Econom&iacute;a</i>, Ariel Editores, Barcelona, 1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000224&pid=S0124-5996200200010000500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">26. Stokey, Nancy. “Human Capital, Product Quality and Growth”, <i>Quarterly Journal of Economics</i> 106, 1991, pp. 587-615.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000225&pid=S0124-5996200200010000500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">27. Uzawa, Hirofumi. “Optimal Technical Change in an Aggregative Model of Economic Growth”, <i>International Economic Review</i> 6, 1965.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000226&pid=S0124-5996200200010000500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">28. Young, Allyn. “Learning by Doing and the Dynamic Effects of International Trade”, <i>Quarterly Journal of Economics</i> 106, 2, 1991.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000227&pid=S0124-5996200200010000500028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">29. Young, Allyn. “Invention and Bounded Learning by Doing”, <i>Journal of Political Economy</i> 101, 3, 1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000228&pid=S0124-5996200200010000500029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">30. Young, Allyn. “Substitution and Complementary in Endogenous Innovation of Economics”, <i> Quarterly Journal of Economics</i> 108, 3, 1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000229&pid=S0124-5996200200010000500030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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