<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0124-5996</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista de Economía Institucional]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev.econ.inst.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0124-5996</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Externado de Colombia]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0124-59962002000200012</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[CARACTERIZACIÓN DE LA CRISIS ARGENTINA]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[AN APPROACH TO ARGENTINA’S CRISIS]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Blanco Cruz]]></surname>
<given-names><![CDATA[Luis Armando]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Univesidad Externado de Colombia Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>10</day>
<month>12</month>
<year>2002</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>10</day>
<month>12</month>
<year>2002</year>
</pub-date>
<volume>4</volume>
<numero>7</numero>
<fpage>209</fpage>
<lpage>214</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0124-59962002000200012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0124-59962002000200012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0124-59962002000200012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center">    <br><b>CARACTERIZACI&Oacute;N DE LA CRISIS ARGENTINA</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">     <p align="center"><b>AN APPROACH TO ARGENTINA&rsquo;S CRISIS</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Luis Armando Blanco Cruz</i>*</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> * Profesor de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia. Intervenci&oacute;n en la conferencia La crisis argentina, 5 de marzo, Universidad Externado de Colombia, calle 12 n<sup>o</sup>. 1-17 este, bloque A, piso 3, <a href="mailto:lblanco@dapd.gov.co">lblanco@dapd.gov.co</a>. Fecha de recepci&oacute;n: 5 de marzo de 2002; fecha de aceptaci&oacute;n: 25 de abril de 2002. </p> <hr>     <p align="justify">    <br>Am&eacute;rica Latina vivi&oacute; una crisis de la deuda en los ochenta. El centro de la explicaci&oacute;n del enfoque monetario de la balanza de pagos del Fondo Monetario Internacional fue el d&eacute;ficit fiscal. La expansi&oacute;n del gasto p&uacute;blico, que se financi&oacute; con emisi&oacute;n, cr&eacute;dito interno y deuda externa, condujo una recesi&oacute;n con inflaci&oacute;n.</p>     <p align="justify">Am&eacute;rica Latina entonces se reform&oacute;. Se aplicaron diversas modalidades de ajuste, las compa&ntilde;&iacute;as estatales se privatizaron, el proteccionismo comercial se redujo al m&aacute;ximo, el gasto p&uacute;blico se equilibr&oacute;, se liberalizaron algunos mercados y se avanz&oacute; en reformas estructurales, institucionales e constitucionales. Estos esfuerzos restablecieron el equilibrio macroecon&oacute;mico y la confianza de los inversionistas extranjeros; varios pa&iacute;ses de la regi&oacute;n se convirtieron de repente en consentidos de los mercados internacionales y recibieron cuantiosos flujos de capital; la prensa comenz&oacute; a hablar de la “nueva Am&eacute;rica Latina” y, en particular, del “milagro mexicano”. Los resultados de corto plazo, buenos en t&eacute;rminos comparativos frente al desastre anterior, hicieron de la regi&oacute;n una zona en la que parec&iacute;a que la orientaci&oacute;n hacia el mercado libre la hab&iacute;a convertido en tierra de las oportunidades.</p>     <p align="justify">La &uacute;nica inquietud de algunos economistas era la tasa de cambio. M&eacute;xico, Argentina y Brasil hab&iacute;an adoptado un r&eacute;gimen cambiario fijo que parec&iacute;a estar contribuyendo a la lucha contra la inflaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n resultaba cada vez m&aacute;s evidente que estaba generando un d&eacute;ficit insostenible de la balanza comercial y una ca&iacute;da del crecimiento econ&oacute;mico.</p>     <p align="justify">M&eacute;xico trat&oacute; de defender primero la tasa de cambio, despu&eacute;s las tasas de inter&eacute;s y una vez se convenci&oacute; de lo equivocado de ambas medidas, escogi&oacute; una devaluaci&oacute;n a medias. A medida que el peso ca&iacute;a en picada, el tama&ntilde;o de la deuda se hac&iacute;a m&aacute;s explosivo, se incrementaba el p&aacute;nico y la crisis financiera del gobierno se extend&iacute;a al sector privado y viceversa. Con la salida de capitales, la crisis de balanza de pagos fue un hecho y el “efecto tequila” se extendi&oacute; a lo largo de buena parte del mundo, especialmente, a Argentina.</p>     <p align="justify">M&aacute;s o menos eso mismo sucedi&oacute; en el sureste asi&aacute;tico. La soluci&oacute;n de la crisis de la deuda en Am&eacute;rica Latina, la ca&iacute;da del comunismo y las tasas de inter&eacute;s, excepcionalmente bajas en los pa&iacute;ses desarrollados, llevaron a que los fondos de inversi&oacute;n acu&ntilde;asen un nuevo t&eacute;rmino para los pa&iacute;ses del tercer mundo, “mercados emergentes”, como nueva frontera de la oportunidad financiera. Los inversionistas respondieron con exportaci&oacute;n de capitales. A medida que m&aacute;s y m&aacute;s dinero llegaba del exterior se produjo una enorme expansi&oacute;n del cr&eacute;dito que aument&oacute; la ola de inversiones, una parte de la cual tom&oacute; la forma de construcci&oacute;n de apartamentos y oficinas, mientras que otra propici&oacute; la especulaci&oacute;n en finca ra&iacute;z y acciones.</p>     <p align="justify">La &uacute;nica manera como el banco central habr&iacute;a podido evitar que el dinero y el cr&eacute;dito se dispararan era dejando de mantener la tasa de cambio, pero en ese momento parec&iacute;a una mala idea pues se segu&iacute;a creyendo que una tasa de cambio fija era sin&oacute;nimo de estabilidad macroecon&oacute;mica y confianza de los negocios. Se permiti&oacute; que el <i>boom</i> siguiera su curso, hasta que finalmente la expansi&oacute;n del dinero y el cr&eacute;dito lleg&oacute; al l&iacute;mite, la econom&iacute;a perdi&oacute; competitividad y se produjo un d&eacute;ficit comercial insostenible que termin&oacute;, ante la percepci&oacute;n de riesgo de los inversionistas, en una salida masiva de capitales que hizo irreversible la devaluaci&oacute;n masiva, la inflaci&oacute;n y el estancamiento<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>.</p>     <p align="justify">La alternativa era dejar la moneda libre, pero esta era una soluci&oacute;n complicada, no s&oacute;lo porque la devaluaci&oacute;n perjudicaba la reputaci&oacute;n del gobierno sino porque muchos bancos y compa&ntilde;&iacute;as de financiamiento pod&iacute;an quebrar pues ten&iacute;an las deudas en d&oacute;lares. Aunque unos gobiernos clientelitas y con alto nivel de corrupci&oacute;n no estaban dispuestos a que la moneda cayera, tampoco aceptaban medidas dr&aacute;sticas para detener la p&eacute;rdida de reservas. Jugaron a que el tiempo fuera la soluci&oacute;n y prefirieron quemar el ahorro p&uacute;blico antes que romper el lazo profundo entre los negocios y la pol&iacute;tica.</p>     <p align="justify">Con sus particularidades, pero en forma m&aacute;s aguda, esto fue lo que sucedi&oacute; en Argentina. En el pa&iacute;s austral se presentaron en forma combinada una crisis financiera y una crisis t&iacute;pica de deuda externa como la experimentada en los a&ntilde;os ochenta. Mientras que el detonante de la crisis de la deuda o de primera generaci&oacute;n fue el deterioro de los t&eacute;rminos de intercambio, es decir, una especie de volatilidad comercial, la crisis financiera obedeci&oacute; al desequilibrio entre el ahorro y la inversi&oacute;n, es decir, a la volatilidad de los capitales. Lo que llama la atenci&oacute;n de la crisis de segunda generaci&oacute;n es que resultaran vulnerables econom&iacute;as que mostraban una evoluci&oacute;n macroecon&oacute;mica favorable y con “fundamentos” relativamente s&oacute;lidos. Hab&iacute;a crecimiento econ&oacute;mico, la inflaci&oacute;n era baja y los d&eacute;ficit fiscales, moderados, o en todo caso no se financiaban con emisi&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Sin embargo, en ambos casos hubo una relaci&oacute;n de fondo entre <i>el d&eacute;ficit de la balanza comercial y el endeudamiento externo</i>. El d&eacute;ficit en cuenta corriente, y quiz&aacute; esta sea la diferencia fundamental, fue desatado en los ochenta por el deterioro de los precios b&aacute;sicos de exportaci&oacute;n; al final del siglo, el choque provino del lado cambiario. Mirado en perspectiva hist&oacute;rica, el d&eacute;ficit de la balanza comercial argentina es el resultado de m&aacute;s de dos d&eacute;cadas de r&eacute;gimen cambiario fijo y deterioro recurrente de los t&eacute;rminos de intercambio combinado con una pol&iacute;tica fiscal inconsistente y una apertura sin regulaci&oacute;n ni salvaguardias. La causa fundamental del problema en ning&uacute;n momento fue el d&eacute;ficit fiscal, lo cual no quiere decir que la pol&iacute;tica fiscal no haya sido incorrecta.</p>     <p align="justify">Despu&eacute;s de experimentar con el Plan Austral, el Plan Primavera y el Plan Bonex, el plan de convertibilidad aplicado por Cavallo en 1991 logr&oacute; cambiar el curso de la inflaci&oacute;n. Consist&iacute;a en establecer la paridad con el d&oacute;lar, limitar los cambios de la base monetaria con base en el cambio de la reserva del pa&iacute;s, prohibir los pr&eacute;stamos del banco central a los bancos provinciales, consolidar el programa de privatizaciones y abrir la econom&iacute;a al m&aacute;ximo posible. Como resultado de este programa, la inflaci&oacute;n se torn&oacute; en una deflaci&oacute;n peligrosa cuyo costo a la postre fue un enorme desempleo, un creciente d&eacute;ficit comercial y la desaceleraci&oacute;n notable del crecimiento econ&oacute;mico.</p>     <p align="justify">El problema fue entonces la p&eacute;sima combinaci&oacute;n de pol&iacute;ticas econ&oacute;micas. Una ley de convertibilidad cambiaria en medio de una apertura sin control, con una expansi&oacute;n del gasto p&uacute;blico tanto del gobierno central como de las provincias, sobre todo en los per&iacute;odos de reelecci&oacute;n presidencial, y un sistema bancario sin regulaci&oacute;n y supervisi&oacute;n crearon las condiciones propicias para la crisis actual. Esta larga tradici&oacute;n de r&eacute;gimen cambiario fijo unida a la falta de un compromiso serio y cre&iacute;ble en materia fiscal se financi&oacute; con la cuenta de capitales en forma de deuda externa. Cuando estos problemas continuaron en un entorno internacional desfavorable, Argentina volvi&oacute; a recaer en la tragedia usual, dej&oacute; de pagar su deuda p&uacute;blica que ascend&iacute;a a 132.000 millones de d&oacute;lares.</p>     <p align="justify">En cierto sentido, Argentina ilustra el fracaso del modelo neoliberal. En ning&uacute;n otro pa&iacute;s se aplic&oacute; tan literalmente la receta de privatizaci&oacute;n, liberalizaci&oacute;n de la cuenta de capitales y tipo de cambio r&iacute;gido. Pero el r&eacute;gimen pol&iacute;tico no fue ortodoxo en materia fiscal ni en materia institucional. En los t&eacute;rminos de Marco Palacios, lo podr&iacute;amos caracterizar como neopopulista. La clase pol&iacute;tica argentina no fue fiel a su compromiso fiscal, viol&oacute; los derechos de propiedad y los contratos, avasall&oacute; la independencia de la justicia, degrad&oacute; la calidad de la pol&iacute;tica y la actividad legislativa y abrum&oacute; al pa&iacute;s con una deuda insostenible en busca de la reelecci&oacute;n presidencial. En fin, desinstitucionaliz&oacute; al pa&iacute;s. Una pol&iacute;tica neoliberal h&iacute;brida, incoherente en algunos aspectos y dogm&aacute;tica en otros, aplicada por un r&eacute;gimen neopopulista heredero del justicialismo, es la explicaci&oacute;n de la tragedia. Como dijo Borges, los peronistas no son malos ni buenos, son incorregibles.</p>     <p align="justify">La coalici&oacute;n de centro izquierda que presidi&oacute; De la R&uacute;a fund&oacute; su campa&ntilde;a en la lucha contra la corrupci&oacute;n y present&oacute; una plataforma para la reactivaci&oacute;n econ&oacute;mica. Pod&iacute;a haber usado un momento pol&iacute;tico tan favorable para derogar la ley de convertibilidad, pero no lo hizo, prefiri&oacute; conciliar con la clase pol&iacute;tica, el sector financiero y el FMI. Hizo lo que no pod&iacute;a hacer, llamar a Cavallo a cogobernar. Escogi&oacute; una v&iacute;a incorrecta, intentar ajustar las finanzas p&uacute;blicas y contraer el gasto, con lo cual se&ntilde;al&oacute; que no iba a ir al fondo del problema. Sin soluci&oacute;n de fondo y con una pol&iacute;tica fiscal contraccionista, Argentina se encamin&oacute; al desastre y De la R&uacute;a se hundi&oacute; con Cavallo.</p>     <p align="justify">Despu&eacute;s viene la farsa. Rodr&iacute;guez Saa declar&oacute; la moratoria, sencillamente porque esta ya era un hecho desde hac&iacute;a un tiempo, pero nada m&aacute;s. Se confundi&oacute; en procedimientos con las diversas fracciones del peronismo que lo hab&iacute;an designado en el Congreso. Ahora est&aacute; Dualde, el jefe peronista con mayor audiencia, que parece jugar en otra direcci&oacute;n: permite una devaluaci&oacute;n a medias, se pronuncia contra la dolarizaci&oacute;n, comienza a renegociar la deuda en forma directa y busca un compromiso fiscal con el Congreso y los gobernadores.</p>     <p align="justify">La crisis Argentina es profunda. Nadie imagin&oacute; su dramatismo. Las soluciones existen, pero son complejas y tienen que cumplir al menos tres condiciones: avanzar en los consensos pol&iacute;ticos nacionales y provinciales, en la coherencia de las medidas y en el respaldo de la comunidad internacional. Aunque en la coherencia de las medidas parece existir un avance en materia fiscal y cambiaria, falta mucha claridad en los temas del empleo y el sector financiero. El gobierno no tiene claro si salvar a los ahorradores o a los banqueros, ni tampoco c&oacute;mo salir de la severa restricci&oacute;n del cr&eacute;dito interno como consecuencia del colapso financiero.</p>     <p align="justify">Pero los principales problemas est&aacute;n del lado pol&iacute;tico. No hay todav&iacute;a claridad sobre la viabilidad de un consenso nacional en el manejo de la crisis ni en el compromiso de los diferentes sectores. Tampoco en el manejo de la deuda externa.</p>     <p align="justify">En este &uacute;ltimo aspecto, el papel del FMI es crucial. Se requiere para ello un replanteamiento a fondo del FMI que parta del reconocimiento de los errores cometidos en el manejo de la crisis asi&aacute;tica, que parecen seguir repiti&eacute;ndose en el caso argentino.</p>     <p align="justify">Cuando al FMI se le solicit&oacute; que entrara a Asia r&aacute;pidamente exigi&oacute; austeridad fiscal, tasas de inter&eacute;s altas, elevaci&oacute;n de impuestos, con lo cual empeor&oacute; la recesi&oacute;n y no evit&oacute; la turbulencia financiera. No se entiende por qu&eacute; el FMI aplic&oacute; esta receta a unos pa&iacute;ses que no presentaban crisis fiscal sino crisis financiera. En segundo lugar, exigi&oacute; como condici&oacute;n para hacer los pr&eacute;stamos reformas estructurales e institucionales que el mercado no estaba pidiendo, con lo cual se demor&oacute; mucho en actuar.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Es importante que en el caso Argentino, el FMI no repita estos errores; no puede exigir reformas estructurales ni institucionales para hacer los pr&eacute;stamos (esto no quiere decir que Argentina no deba realizar este tipo de reformas), y como al parecer est&aacute; de acuerdo con un r&eacute;gimen cambiario flexible, tal vez las &uacute;nicas condiciones razonables macroecon&oacute;micamente sean una meta de d&eacute;ficit fiscal y un manejo monetario responsable. Sin embargo es importante un papel activo para liderar la renegociaci&oacute;n de la deuda en la comunidad internacional como un problema de insolvencia, y el restablecimiento del cr&eacute;dito externo para solucionar el problema financiero y la generaci&oacute;n de empleo, que en todo caso el gobierno argentino puede apoyar con un cambio en la composici&oacute;n del gasto p&uacute;blico y una pol&iacute;tica monetaria laxa.</p>     <p align="justify">Finalmente, es cierto que los dem&aacute;s pa&iacute;ses, incluido Colombia, parecen no haber sufrido ning&uacute;n contagio, pero a&uacute;n puede ser pronto para sacar alguna conclusi&oacute;n definitiva al respecto. El riesgo de contagio sigue latente y est&aacute; &iacute;ntimamente relacionado con el manejo que se le ha dado y que se le d&eacute; en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os al endeudamiento externo.</p>     <p align="justify">Como se sabe en el caso de Colombia, este tipo de endeudamiento se ha incrementado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de manera sustancial. As&iacute; las cosas, al menos en el corto plazo el r&eacute;gimen cambiario cumple un papel en la forma como se ajusta una econom&iacute;a ante una situaci&oacute;n de <i>shock</i> externo. Sin embargo, aun con un r&eacute;gimen flexible de cambio, un pa&iacute;s puede llegar a una situaci&oacute;n de insolvencia. La propia devaluaci&oacute;n de la moneda puede llevarlo a un encarecimiento insostenible de la deuda, que en un contexto de recesi&oacute;n internacional y ca&iacute;da de los precios de los productos b&aacute;sicos como el actual, puede llegar a ser muy complicada; si a esto le agregamos el dif&iacute;cil e incierto panorama pol&iacute;tico y de orden p&uacute;blico que vive el pa&iacute;s, es posible prever una din&aacute;mica bastante preocupante.</p>     <p align="justify">    <br><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p align="justify"><a href="#n1" name="1">1</a>. Krugman, Paul. 1999. <i>De vuelta de la gran depresi&oacute;n</i>, Bogot&aacute;, Editorial Norma.</p> </font>      ]]></body>
</article>
