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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LAS CRISIS RECIENTES DE ARGENTINA Y JAPÓN: LECCIONES PARA COLOMBIA]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>    <br>LAS CRISIS RECIENTES DE ARGENTINA Y JAP&Oacute;N: LECCIONES PARA COLOMBIA</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">     <p align="center"><b>THE RECENT CRISIS OF ARGENTINA AND JAPAN: LESSONS FOR COLOMBIA</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Carlos Esteban Posada P.</i>*</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> * Investigador, subgerencia de estudios econ&oacute;micos, Banco de la Rep&uacute;blica, Cra. 7 n.&ordm; 14-78, <a href="mailto:cposadpo@banrep.gov.co">cposadpo@banrep.gov.co</a>. El contenido de este documento es responsabilidad exclusiva del autor, por lo que no compromete a la instituci&oacute;n ni a sus directivas. Se agradecen los comentarios de Luis Eduardo Arango y Jorge Restrepo, y las sugerencias de Luc&iacute;a Montoya y Mauricio P&eacute;rez. Intervenci&oacute;n en la conferencia La crisis argentina, 5 de marzo, Universidad Externado de Colombia. Agradezco los comentarios del comit&eacute; de &aacute;rbitros externos de la Revista de Econom&iacute;a Institucional. Fecha de recepci&oacute;n: 5 de marzo de 2002; fecha de aceptaci&oacute;n: 25 de abril de 2002.</p> <hr>     <p align="justify"><b>    <br>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p align="justify">A continuaci&oacute;n presento un conjunto de descripciones y conjeturas que a mi juicio son pertinentes para ayudar a entender dos casos recientes de crisis y depresi&oacute;n, los de Argentina y Jap&oacute;n. Estos casos pueden tener impactos significativos, aunque indirectos, sobre la econom&iacute;a colombiana. Extraer lecciones para nuestra econom&iacute;a, como intento hacerlo, no s&oacute;lo es factible sino tambi&eacute;n provechoso.</p>     <p align="justify">Para empezar, enuncio varios elementos, unos m&aacute;s conocidos, otros menos, de los casos de Argentina y Jap&oacute;n. Algunos de estos elementos o rasgos se pueden considerar manifestaciones de causas m&aacute;s profundas y menos evidentes; otros son en s&iacute; mismos causas. La narraci&oacute;n se refiere principalmente a lo sucedido en los a&ntilde;os noventa y en los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os, pero en el caso japon&eacute;s aludo a sucesos de fines de los a&ntilde;os ochenta estrechamente relacionados con los eventos posteriores.</p>     <p align="justify">En una secci&oacute;n posterior incluyo una descripci&oacute;n de algunas caracter&iacute;sticas diferentes y similares entre ambas crisis y propongo una interpretaci&oacute;n. Finalmente deduzco algunas lecciones para Colombia.</p>     <p align="justify"><b>RASGOS GENERALES DE LOS CASOS ARGENTINO Y JAPON&Eacute;S</b></p>     <p align="justify"><b>A<small>RGENTINA</small></b></p>     <p align="justify">1. Su anterior r&eacute;gimen cambiario (el de los a&ntilde;os noventa, denominado “caja de conversi&oacute;n”) empez&oacute; a propiciar dudas sobre una posible devaluaci&oacute;n desde fines de esa d&eacute;cada; las expectativas de devaluaci&oacute;n y el creciente endeudamiento externo generaron altas tasas reales de inter&eacute;s (<a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a>).</p>     <p align="justify">2. Las dudas empezaron a surgir una vez agotado su proceso de privatizaciones, y quedaron en evidencia: a) el desorden fiscal (causa principal del endeudamiento p&uacute;blico externo<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>); b) la falta, en la primera mitad de los noventa y en los a&ntilde;os siguientes, de un incremento de la productividad multifactorial en el sector de bienes “transables” capaz de sustentar (esto es, hacer sostenible en el largo plazo) la revaluaci&oacute;n real observada entre 1990 y 1997<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a>, y c) la decisi&oacute;n de que no se hagan reformas para dar flexibilidad al mercado laboral y tener control sobre la situaci&oacute;n fiscal.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a name="g1"></a>Gr&aacute;fica 1     <br>Un indicador de la tasa de inter&eacute;s en Argentina: el <i>spread</i> de su deuda externa</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n7/v4n7a13g1.jpg">    <br> <font size="1">Fuente: Servicio de informaci&oacute;n Bloomberg.</font></p>     <p align="justify">Pero, “desorden fiscal” no significa “d&eacute;ficit fiscal”. Un d&eacute;ficit fiscal no es causa de algo, es un efecto. Y parte del d&eacute;ficit fiscal argentino se debi&oacute; al lento crecimiento de su econom&iacute;a y a su depresi&oacute;n posterior. Cuando se menciona aqu&iacute; el desorden fiscal se alude a una pol&iacute;tica de gasto p&uacute;blico expansiva durante la fase de auge (Perry, 2002) y a un comportamiento del gasto p&uacute;blico regional (el de las provincias) que el gobierno central no control&oacute; ni contrarrest&oacute; de manera eficaz, y que contribuy&oacute; al d&eacute;ficit fiscal conjunto y al creciente endeudamiento p&uacute;blico tanto externo como interno.</p>     <p align="justify">Con respecto al tema de la deuda p&uacute;blica, el problema argentino no era tanto el nivel, pues en el 2001 lleg&oacute; a ser “apenas” el 52% del PIB (ib&iacute;d.), sino la velocidad de crecimiento de la deuda y de las causas ya mencionadas.</p>     <p align="justify">Por otra parte, un indicio del estancamiento de la productividad en el sector de bienes transables es el hecho de que en los a&ntilde;os noventa, la contribuci&oacute;n de la oferta de bienes argentinos transables para satisfacer la demanda y contrarrestar el d&eacute;ficit de la cuenta corriente externa argentina era la menor entre las de todas las grandes econom&iacute;as latinoamericanas<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a>.</p>     <p align="justify">3. Las altas tasas reales de inter&eacute;s generaron recesi&oacute;n, dificultades financieras, tendencias deflacionistas y crecientes cargas reales de la deuda.</p>     <p align="justify">4. La deflaci&oacute;n agrav&oacute; la carga de las deudas, a pesar de que permiti&oacute; contrarrestar la tendencia a la revaluaci&oacute;n real<a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a>. En efecto, las dificultades para prever la tasa de deflaci&oacute;n e incorporar su expectativa en los contratos financieros tienden, cada vez que eso sucede, a generar un aumento en el valor real de las deudas y de su servicio.</p>     <p align="justify">5. Ya desde principios de 1999 se suspendieron las entradas de capital a Argentina (Calvo, 2002).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">6. Las dudas sobre la continuidad del r&eacute;gimen cambiario se reforzaron desde principios de 2001, cuando el gobierno empez&oacute; a ejecutar una pol&iacute;tica monetaria (de expansi&oacute;n del cr&eacute;dito del banco central) incompatible, a la larga, con la convertibilidad 1 a 1 (ib&iacute;d.).</p>     <p align="justify">7. Una dolarizaci&oacute;n plena y oficial realizada de manera oportuna, por ejemplo en alg&uacute;n momento entre 1991 y principios de 2001, podr&iacute;a haber contribuido a frenar el aumento de la tasa de inter&eacute;s real si paralelamente se hubiese mantenido la anterior pol&iacute;tica austera de cr&eacute;dito del banco central. Por lo dem&aacute;s, una dolarizaci&oacute;n induce una demanda de cambios institucionales; pero si no hay una oferta adecuada de nuevas instituciones (reformas del sistema bancario, laboral, fiscal, etc.), todo el peso del ajuste recae en cambios de precios relativos y en traslados sectoriales y geogr&aacute;ficos de trabajadores. Ahora bien, es usual, y en Argentina fue ostensible, que se presenten resistencias.</p>     <p align="justify">8. La suspensi&oacute;n de los pagos de la deuda p&uacute;blica (cuyos tenedores no eran s&oacute;lo extranjeros sino tambi&eacute;n bancos argentinos, fondos argentinos de pensiones y otros agentes nacionales), las renegociaciones de deuda, las restricciones para el retiro de dep&oacute;sitos bancarios (con las cuales se intent&oacute; proteger a los bancos), el abandono de la convertibilidad peso/d&oacute;lar a la tasa 1 a 1, el establecimiento transitorio de un sistema cambiario dual y la “pesificaci&oacute;n” de activos y dep&oacute;sitos bancarios a tasas arbitrarias son procesos traum&aacute;ticos y ad hoc que implican redistribuciones de riqueza y el establecimiento apresurado de impuestos y subsidios parcialmente compensatorios y prolongan la desconfianza en el sistema bancario (ib&iacute;d.).</p>     <p align="justify">9. Los efectos de las medidas proteccionistas de comercio exterior establecidas en v&iacute;speras de la crisis y durante la crisis fueron desastrosos por la p&eacute;rdida de confianza, pero pr&aacute;cticamente fueron despreciables para las ventas de la industria local.</p>     <p align="justify"> <b>J<small>AP&Oacute;N</small></b></p>     <p align="justify">1. Su econom&iacute;a presenta s&iacute;ntomas de recesi&oacute;n desde principios de los a&ntilde;os noventa. As&iacute;, la tasa anual de crecimiento del PIB real <i>total</i> entre el segundo trimestre de 1991 y el segundo trimestre de 2001 fue de 1%, lo cual significa que el PIB per c&aacute;pita dej&oacute; de crecer, y esto ha sucedido en medio de algunas depresiones y recuperaciones cortas. De manera paralela se ha observado una intensa desinflaci&oacute;n que se ha convertido ya en deflaci&oacute;n (<a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a>)<a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a>. La deflaci&oacute;n est&aacute; agravando la carga de las deudas<a href="#6" name="n6"><sup>6</sup></a>.</p>     <p align="justify">2. La banca comercial japonesa fue acumulando una cartera cada vez m&aacute;s mala cuya garant&iacute;a hipotecaria depend&iacute;a originalmente del valor de una propiedad ra&iacute;z urbana inicialmente sobrevalorada. En efecto, en los a&ntilde;os ochenta se desarroll&oacute; una “burbuja” de la propiedad ra&iacute;z; la burbuja se revent&oacute; a fines de esa d&eacute;cada y aquella se desvaloriz&oacute;. Se estima que el monto total actual de la cartera mala del sistema bancario (<i>nonperforming loans</i>), cuyo origen fue el desarrollo y la explosi&oacute;n de esa burbuja, llega casi a 300 mil millones de d&oacute;lares (cifra que equivale aproximadamente al 15% de su PIB), y que su tope podr&iacute;a llegar a una cifra entre los 600 mil millones y el bill&oacute;n (mill&oacute;n de millones) de d&oacute;lares<a href="#7" name="n7"><sup>7</sup></a>.</p>     <p align="justify"><a name="g2"></a>Gr&aacute;fica 2     <br>Inflaci&oacute;n y tasa de inter&eacute;s real -Jap&oacute;n (1982:I - 2001:II)</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n7/v4n7a13g2.jpg">    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font size="1">Fuente: Banco Central de Jap&oacute;n, <a href="http://www.economagic.com" target="_blank">www.economagic.com</a>.</font></p>     <p align="justify">3. Los apoyos financieros del Estado a la banca comercial han sido un factor importante del aumento de la deuda p&uacute;blica. A pesar de ello, la banca comercial s&oacute;lo presta a pocas empresas (las clasificadas como “triple A”), y las tasas de inter&eacute;s <i>reales</i> que se les cobran se resisten a caer desde fines de 1997 (<a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a>).</p>     <p align="justify">4. El Estado ha ejecutado pol&iacute;ticas contrac&iacute;clicas de gasto p&uacute;blico, de salvamento a la banca comercial y de expansi&oacute;n monetaria. La pol&iacute;tica de expansi&oacute;n monetaria en Jap&oacute;n, como es lo usual y se presenta en los manuales de macroeconom&iacute;a como un remedio r&aacute;pido para eliminar las depresiones, ha consistido en comprar t&iacute;tulos de la deuda p&uacute;blica a bancos comerciales, etc., con lo que se establece casi en cero la tasa de inter&eacute;s nominal pasiva o de captaci&oacute;n. El principal efecto visible de las pol&iacute;ticas fiscal y monetaria “antic&iacute;clicas” ha sido aumentar la relaci&oacute;n entre la deuda p&uacute;blica y el PIB (140% en la actualidad).</p>     <p align="justify">5. Adem&aacute;s del bloqueo del cr&eacute;dito bancario, un factor importante que condujo al estancamiento de los noventa fue a mi juicio el insuficiente ritmo de aumento de la productividad multifactorial (es decir, de la medida del “cambio t&eacute;cnico” o del “residuo de Solow”) en las empresas japonesas durante los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os. Un indicio de esto es el hecho de que, desde principios de los a&ntilde;os 80 y hasta finales de 1997, se ha observado una tendencia a la ca&iacute;da de la tasa de inter&eacute;s real (<a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a>).</p>     <p align="justify">6. El r&eacute;gimen cambiario japon&eacute;s es de flotaci&oacute;n, y en los &uacute;ltimos 9 meses el yen se ha devaluado 10% frente al d&oacute;lar en t&eacute;rminos nominales (la devaluaci&oacute;n real es mayor a causa de la deflaci&oacute;n japonesa), sin que esto sea considerado un remedio importante, al menos no de manera un&aacute;nime. En realidad, la devaluaci&oacute;n real tiene costos para las empresas con inversiones en el exterior y para los consumidores; adem&aacute;s est&aacute; desatando una reacci&oacute;n en cadena de devaluaciones similares a las de las monedas de Taiw&aacute;n, Corea del Sur y Singapur, aunque todav&iacute;a no de la misma magnitud.</p>     <p align="justify"><b>UNA INTERPRETACI&Oacute;N</b></p>     <p align="justify">&iquest;Qu&eacute; ha sido diferente en estas dos econom&iacute;as durante los a&ntilde;os noventa y en lo que va corrido del actual decenio? Muchas cosas, entre ellas los comportamientos de las tasas reales de inter&eacute;s; pero conviene anotar que una diferencia es la de sus sistemas cambiarios. De aqu&iacute; se puede concluir que ni la tasa de cambio flexible ni la tasa fija son condiciones suficientes para proteger una econom&iacute;a de la crisis, la depresi&oacute;n o la deflaci&oacute;n.</p>     <p align="justify">&iquest;Hay algo en com&uacute;n en la ra&iacute;z de los problemas de ambas econom&iacute;as? Al parecer, s&iacute;:</p>     <p align="justify">1. Un auge inicial insostenible apoyado por cr&eacute;dito del sistema bancario (burbujas del mercado de propiedad ra&iacute;z, en el caso japon&eacute;s, y <i>boom</i> del consumo privado y p&uacute;blico, en el argentino). Adem&aacute;s, y esta es una hip&oacute;tesis sin verificar, creo que en ambas econom&iacute;as se ha presentado una tendencia paralela o casi simult&aacute;nea al estancamiento de la productividad multifactorial.</p>     <p align="justify">2. Lo anterior condujo a una situaci&oacute;n prolongada de estancamiento de la inversi&oacute;n privada (inversi&oacute;n productiva), de d&eacute;ficit <i>ex ante</i> de inversi&oacute;n privada (I) sobre el ahorro privado (S: ahorro “de equilibrio” o <i> ex ante</i>) (en Jap&oacute;n durante los noventa, en Argentina en los &uacute;ltimos 3 a&ntilde;os; <a href="#d1">diagrama 1</a>), y de consiguiente depresi&oacute;n y deflaci&oacute;n, a falta de respuestas adecuadas de los precios relativos en los mercados de factores productivos y financiero, y de una insuficiente movilidad de los factores productivos, sobre todo en Argentina<a href="#8" name="n8"><sup>8</sup></a>. Las formas de manifestaci&oacute;n de tal d&eacute;ficit han sido varias; unas u otras seg&uacute;n cada momento: reducciones de precios, salidas de capital, acumulaciones imprevistas de inventarios y reducciones <i>ex post</i> del ingreso y del ahorro<a href="#9" name="n9"><sup>9</sup></a>. El d&eacute;ficit de la cuenta corriente argentina se present&oacute; en estos a&ntilde;os, a pesar del d&eacute;ficit de inversi&oacute;n privada, a causa del exceso del gasto p&uacute;blico, incluidos los pagos de intereses sobre los ingresos p&uacute;blicos corrientes.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">3. La tendencia al estancamiento de la inversi&oacute;n ha conducido a un crecimiento lento o nulo de la capacidad productiva.</p>     <p align="justify">4. Lo anterior quiere decir que han estado “bloqueados” o “atascados” los mecanismos de mercado que tienden a eliminar el d&eacute;ficit de inversi&oacute;n privada por la v&iacute;a de su reest&iacute;mulo<a href="#10" name="n10"><sup>10</sup></a>. En el caso argentino, la flotaci&oacute;n cambiaria permitir&aacute; eliminar la deflaci&oacute;n pero no ser&aacute; capaz, <i>per se</i>, de reanimar la inversi&oacute;n.</p>     <p align="justify">5. En ambas econom&iacute;as, los sistemas bancarios han sido muy poco competitivos y demasiado protegidos. Su comportamiento ha contribuido al d&eacute;ficit de inversi&oacute;n frente al ahorro.</p>     <p align="justify">6. La eliminaci&oacute;n del d&eacute;ficit de inversi&oacute;n mediante el aumento del consumo privado o p&uacute;blico no ha sido ni ser&iacute;a, sobre todo para la econom&iacute;a argentina, el remedio adecuado, pues conduce a reforzar el estancamiento de la capacidad productiva, a agravar el problema de las deudas y a aumentar la desconfianza internacional. Cuanto mayor sea la desconfianza internacional, mayor ser&aacute;, <i>ceteris paribus</i>, la tasa de inter&eacute;s real (r), siguiendo (o impidiendo) un movimiento contrario al que convendr&iacute;a para un proceso de ajuste adecuado (<a href="#d1">diagrama 1</a>)<a href="#11" name="n11"><sup>11</sup></a>.</p>     <p align="justify">La incertidumbre, la poca credibilidad de las autoridades econ&oacute;micas, sus manejos “oscuros” (los sistemas pol&iacute;ticos argentino y japon&eacute;s han sido muy poco competitivos y bastante proclives a la “opacidad” y a la corrupci&oacute;n, aunque sin duda m&aacute;s el argentino que el japon&eacute;s<a href="#12" name="n12"><sup>12</sup></a>) y el hecho de que los agentes privados no perciban cambios adecuados en las instituciones ni en la pol&iacute;tica econ&oacute;mica son factores que conducen a arraigar las expectativas pesimistas y a mantener frenada la inversi&oacute;n privada.</p>     <p align="justify"><a name="d1"></a>Diagrama 1     <br>Origen y evoluci&oacute;n del desequilibrio entre inversi&oacute;n y ahorro</p>     <p align="justify">Argentina</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v4n7/v4n7a13d1.jpg"></p>     <p align="justify">Paul Krugman lanz&oacute; una conjetura en mayo de 1998: afirm&oacute; que el problema de la econom&iacute;a japonesa es la existencia de una “trampa de liquidez”; posteriormente ha venido insistiendo en ella<a href="#13" name="n13"><sup>13</sup></a>. Por las razones anteriores me parece que tal conjetura es superficial e inconducente.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Superficial porque, a mi juicio, las causas profundas de aquello que ha estado frenando la inversi&oacute;n privada en territorio japon&eacute;s son: a) problemas de organizaci&oacute;n industrial del sistema productivo, que est&aacute;n en la base de la tendencia al estancamiento de la productividad multifactorial o “residuo de Solow”, y b) problemas estructurales de la banca y la desproporcionada magnitud consiguiente de su cartera mala, que han conducido, como ya se mencion&oacute;, a generar una restricci&oacute;n del cr&eacute;dito bancario.</p>     <p align="justify">Inconducente porque lanzar tal conjetura, como es lo usual en la econom&iacute;a keynesiana, es recetar un “remedio” contra la depresi&oacute;n: el est&iacute;mulo fiscal. Este remedio se ensay&oacute; en Jap&oacute;n en los noventa, a trav&eacute;s de grandes obras p&uacute;blicas, y el resultado fue decepcionante.</p>     <p align="justify">Con todo, no es menos cierto que ante una deflaci&oacute;n y tasas de inter&eacute;s nominal pasivas cercanas a cero, es l&oacute;gico que se presenten una mayor preferencia por liquidez y, de manera relacionada y simult&aacute;nea, reducciones de gastos privados de consumo e inversi&oacute;n. Pero, a mi modo de ver, esto es m&aacute;s un factor secundario y derivado (aunque quiz&aacute; sea un lastre para la recuperaci&oacute;n japonesa) que una causa b&aacute;sica del pobre desempe&ntilde;o de tal econom&iacute;a.</p>     <p align="justify"> <b>CONCLUSIONES: LECCIONES PARA COLOMBIA</b></p>     <p align="justify">Entre las muchas lecciones que se podr&iacute;an extraer de los casos comentados, merecen destacarse las siguientes:</p>     <p align="justify">1. Un sistema de normas bancarias demasiado protector y regulatorio, excesivamente sesgado hacia el control <i>ex ante</i>, y demasiado poco hacia el castigo <i>ex post</i>, termina por: a) hacer que el “regulado regule al regulador” (los agentes regulados se hacen excesivamente influyentes sobre la pol&iacute;tica y pr&aacute;cticas reguladoras), b) frenar la entrada de capital bancario extranjero y c) propiciar la conformaci&oacute;n de un oligopolio bancario ineficiente. Tal conformaci&oacute;n “obliga” a las autoridades a adoptar medidas que impiden la quiebra y desaparici&oacute;n de uno de los miembros del oligopolio por el temor a la llamada “crisis sist&eacute;mica”.</p>     <p align="justify">Muchas veces, las medidas p&uacute;blicas que intentan prevenir las quiebras bancarias provocan aumentos de la relaci&oacute;n entre los activos bancarios y sus ingresos operacionales y con ella, de los m&aacute;rgenes de intermediaci&oacute;n (el precio del cr&eacute;dito bancario sube siguiendo la tendencia a igualarse al mayor costo de otorgarlo por el menos eficiente cuando hay algo que impida que &eacute;ste desaparezca), as&iacute; como ineficiencias y pol&iacute;ticas de cr&eacute;dito socialmente improductivas a causa del problema de “riesgo moral” (<i>moral hazard</i>) inducido por la “garant&iacute;a” impl&iacute;cita de que el Estado impedir&aacute; una quiebra. Un sistema bancario con tales caracter&iacute;sticas contribuye a frenar la inversi&oacute;n productiva.</p>     <p align="justify">El otro caso extremo (frente al caso extremo anterior, el del oligopolio sobrerregulado) es el de la “banca libre” que opera en un mercado financiero completamente atomizado, de libre competencia y en el cual los depositantes corren el riesgo de perder sus dep&oacute;sitos por insuficiente informaci&oacute;n.</p>     <p align="justify">As&iacute;, los reg&iacute;menes y pol&iacute;ticas de regulaci&oacute;n bancaria enfrentan un <i>trade-off</i>: de un lado tienen el objetivo de proteger a los depositantes y de otro lado tienen (o deber&iacute;an tener) el objetivo de hacer que el sistema bancario cumpla de la manera m&aacute;s eficiente posible la funci&oacute;n de canalizar el ahorro hacia las inversiones m&aacute;s productivas para la sociedad.</p>     <p align="justify">A la sociedad colombiana le convendr&iacute;a reflexionar sobre su actual esquema de regulaci&oacute;n, y a mi modo de ver podr&iacute;a aligerar la carga de la regulaci&oacute;n preventiva a cambio de las mayores ventajas de largo plazo de tener un sistema bancario m&aacute;s eficiente en t&eacute;rminos de inversi&oacute;n y producci&oacute;n social<a href="#14" name="n14"><sup>14</sup></a>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">2. Si hay un desorden fiscal, eliminarlo es obviamente importante. Pero no todo d&eacute;ficit es s&iacute;ntoma de un desorden fiscal; a veces, una parte significativa del d&eacute;ficit p&uacute;blico es un simple efecto de la recesi&oacute;n; esta es la parte denominada d&eacute;ficit c&iacute;clico. Adem&aacute;s, tratar de eliminar un d&eacute;ficit fiscal a toda costa, sin mayor esfuerzo para erradicar las causas de su componente estructural de manera adecuada, con reformas institucionales sustanciales, puede agravar una recesi&oacute;n o aplazar la recuperaci&oacute;n. Con todo, no es menos cierto que si los agentes privados (nacionales o extranjeros) juzgan que el tama&ntilde;o de la deuda p&uacute;blica ha adquirido una magnitud demasiado grande con respecto al PIB, se pierde la capacidad de hacer pol&iacute;tica fiscal contrac&iacute;clica. No aprovechar una fase de expansi&oacute;n econ&oacute;mica para generar super&aacute;vit y reducir la deuda p&uacute;blica es correr el riesgo de que la propia pol&iacute;tica fiscal agrave una depresi&oacute;n posterior si &eacute;sta coincide con un ajuste fiscal impostergable.</p>     <p align="justify">3. La flotaci&oacute;n de la tasa de cambio no arregla <i>per se</i> los problemas b&aacute;sicos de una econom&iacute;a, como lo muestra el caso japon&eacute;s. Colombia, como Argentina y Jap&oacute;n, tiene problemas estructurales que le impiden retomar una senda de crecimiento r&aacute;pido y sostenido, y se enfrenta al dilema de adoptar medidas f&aacute;ciles que mitiguen los s&iacute;ntomas del estancamiento o emprender reformas estructurales, algunas veces impopulares. Argentina parece “expresar una preferencia” por el primero de los polos del dilema, en tanto que lo que se observa del caso japon&eacute;s en los &uacute;ltimos meses es la adopci&oacute;n de una mezcla de medidas: intenta reestructurar su sistema bancario (y se muestra dispuesto a aceptar algunas quiebras bancarias), mientras que simult&aacute;neamente parece confiar en que la devaluaci&oacute;n del yen ayude tambi&eacute;n a sostener la producci&oacute;n. Las reformas estructurales necesarias para que el crecimiento de la econom&iacute;a colombiana vuelva a ser r&aacute;pido y relativamente estable son de una envergadura tal, que ante el mencionado dilema a&uacute;n no es clara la estrategia de los gobernantes. Pero para los funcionarios responsables del desempe&ntilde;o econ&oacute;mico de largo plazo, las lecciones de Argentina y Jap&oacute;n ya se est&aacute;n haciendo n&iacute;tidas.</p>     <p align="justify">4. Los casos argentino y japon&eacute;s muestran la importancia de reforzar la b&uacute;squeda de mayor transparencia pol&iacute;tica, combatir la corrupci&oacute;n y (con mayor fuerza en el caso argentino) eliminar la inclinaci&oacute;n a que el gobierno haga “justicia social” con instrumentos inadecuados, como el establecimiento de impuestos que distorsionan la asignaci&oacute;n de recursos y el proteccionismo comercial.</p>     <p align="justify">5. Una vez alcanzada una meta de inflaci&oacute;n colombiana aceptablemente baja, 2% anual por ejemplo, se deber&iacute;a mantener esa meta. As&iacute; se evitar&iacute;a que un choque desinflacionario conduzca a una deflaci&oacute;n.</p>     <p align="justify">&iquest;Por qu&eacute; evitar una deflaci&oacute;n, sabiendo que una tasa de deflaci&oacute;n constante (pero perfectamente prevista) e igual, en valor absoluto, a la tasa de descuento de la utilidad y a la productividad marginal del capital es una situaci&oacute;n que, en ciertas condiciones, es &oacute;ptima para el consumidor (maximiza su bienestar al permitir una tasa de inter&eacute;s nominal igual a cero)?<a href="#15" name="n15"><sup>15</sup></a> La respuesta tiene varios componentes: se pierde el “se&ntilde;oreaje”, un impuesto relativamente neutral (las distorsiones que generan son insignificantes) cuya administraci&oacute;n es de bajo costo; m&aacute;s a&uacute;n, si se desarrollan expectativas adaptativas de deflaci&oacute;n, un choque deflacionario adicional podr&iacute;a conducir a niveles de deflaci&oacute;n superiores al &oacute;ptimo de Bailey-Friedman; finalmente, si la deflaci&oacute;n es superior a la &oacute;ptima o si su tasa se prev&eacute; de manera imperfecta se produce un efecto inconveniente: crece la carga real de las deudas y se presentan problemas de redistribuci&oacute;n de riqueza de deudores a acreedores.</p>     <p align="justify"><b>    <br>NOTAS AL PIE</b></p>     <p align="justify"><a href="#n1" name="1">1</a>. Un reciente art&iacute;culo (no publicado) de Leonardo Villar, <i>La crisis argentina: lecciones para Colombia</i>, febrero de 2002, hace &eacute;nfasis en el problema fiscal, y es bastante ilustrativo al respecto.</p>     <p align="justify"><a href="#n2" name="2">2</a>. “Mi intuici&oacute;n es que hay algo en Argentina que estructuralmente le impide crecer, y que lo ocurrido en el per&iacute;odo 1991-1997 fue s&oacute;lo un crecimiento ‘no sostenible&rsquo;... ” (Comentario de Jos&eacute; Dar&iacute;o Uribe al art&iacute;culo mencionado de Villar). Sobre la evidencia de revaluaci&oacute;n real del peso argentino hasta 1996, ver Perry (2002).</p>     <p align="justify"><a href="#n3" name="3">3</a>. Ver la medida de “apertura de oferta” presentada por Calvo (2002).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n4" name="4">4</a>. Entre junio de 1998 y septiembre de 2001, la tasa de cambio real argentina (frente al d&oacute;lar) aument&oacute; el 14%, gracias a la deflaci&oacute;n, pero esta devaluaci&oacute;n real fue menor que la observada en las monedas de dos de sus competidores importantes, Chile y Brasil (Calvo, 2002).</p>     <p align="justify"><a href="#n5" name="5">5</a>. Las variables de la <a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a> son: a) inflaci&oacute;n: variaci&oacute;n anual del deflactor de la demanda agregada privada; b) tasa de inter&eacute;s real: (1 + tasa de inter&eacute;s nominal)/(1 + tasa de inflaci&oacute;n) – 1; tasa de inter&eacute;s nominal: <i>Long-term Prime Lending Rate</i> (promedio trimestral de las tasas mensuales anualizadas). Fuente: www.economagic.com.</p>     <p align="justify"><a href="#n6" name="6">6</a>. Ver <i>Business Week</i> (2002a, 54-55).</p>     <p align="justify"><a href="#n7" name="7">7</a>. Sobre el problema de las deudas malas o de dudoso recaudo del sistema bancario japon&eacute;s, sus or&iacute;genes durante el <i>boom</i> especulativo de propiedad ra&iacute;z de fines de los ochenta y sus efectos negativos sobre el otorgamiento de nuevos cr&eacute;ditos a las empresas productivas, ver <i>Business Week</i> (2002b).</p>     <p align="justify"><a href="#n8" name="8">8</a>. El esquema te&oacute;rico sintetizado e ilustrado en el <a href="#d1">diagrama 1</a> tuvo su origen en la teor&iacute;a monetaria de Knut Wicksell. Schumpeter (1954, 1118 y ss.) expuso la teor&iacute;a de Wicksell y los desarrollos de von Mises y von Hayek. Una versi&oacute;n moderna del esquema asociado al <a href="#d1">diagrama 1</a> (pero utilizado para situaciones de equilibrio, sin <i>rol</i> alguno para el sistema bancario) se encuentra en Obstfeld y Rogoff (1996, cap. 1).</p>     <p align="justify"><a href="#n9" name="9">9</a>. Con precios flexibles y expectativas racionales, un exceso <i>ex ante</i> de ahorro se elimina instant&aacute;neamente con ca&iacute;das del nivel de precios y del precio relativo de los bienes de consumo frente a los bienes de inversi&oacute;n y de la tasa de inter&eacute;s real. En otras condiciones (precios que s&oacute;lo se ajustan con lentitud) se producen salidas de capital, acumulaciones imprevistas de inventarios y reducciones de ingresos y ahorros.</p>     <p align="justify"><a href="#n10" name="10">10</a>. Sobre este punto son l&uacute;cidas y pertinentes las siguientes frases de Edwards (2002) a prop&oacute;sito de la crisis chilena de 1982, a la que compara con la crisis reciente de Argentina: “Cuando la econom&iacute;a chilena colaps&oacute; en 1982, muchos observadores culparon a las reformas (de los a&ntilde;os 70) y afirmaron que un sistema de libre mercado no se podr&iacute;a implementar en una peque&ntilde;a econom&iacute;a en desarrollo. En Chile, como ahora en Argentina, la reacci&oacute;n poscrisis consisti&oacute; en “flirtear” con el populismo. En el per&iacute;odo 1982-84, el gobierno elev&oacute; las tarifas a las importaciones, aument&oacute; la regulaci&oacute;n e implement&oacute; pol&iacute;ticas industriales para subsidiar a los productores dom&eacute;sticos. El resultado fue deprimente. Despu&eacute;s de dos a&ntilde;os, la econom&iacute;a permanec&iacute;a deprimida, el desempleo crec&iacute;a y la inflaci&oacute;n marchaba sin control. Tal era la situaci&oacute;n de miseria, y fue entonces cuando, a principios de 1985, Hern&aacute;n Buche fue nombrado Ministro de Hacienda; impuls&oacute; un programa de reestructuraci&oacute;n de la deuda y una profundizaci&oacute;n de las reformas pro mercado. En los pr&oacute;ximos cuatro a&ntilde;os, el crecimiento del PIB promedi&oacute; fue 7,3% anual... El programa de recuperaci&oacute;n de la econom&iacute;a chilena hizo del est&iacute;mulo a la inversi&oacute;n su pieza central”.</p>     <p align="justify"><a href="#n11" name="11">11</a>. &iquest;Por qu&eacute; no utilizar el modelo convencional para interpretar estos casos? El modelo macroecon&oacute;mico convencional es el llamado <i>OA</i> (oferta agregada, derivada de una curva de Phillips) – <i>DA</i> (demanda agregada, derivada de las curvas IS, LM y BP o de balanza de pagos); tal modelo tiene tres caracter&iacute;sticas inconvenientes para el an&aacute;lisis de los casos argentino y japon&eacute;s, a saber:</p>     <p align="justify">1. Sugiere una tendencia r&aacute;pida a alcanzar una situaci&oacute;n de equilibrio.</p>     <p align="justify">2. No permite resaltar el problema del estancamiento de la inversi&oacute;n o de la subinversi&oacute;n (ni de sus causas ni de sus consecuencias de largo plazo).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">3. Los asuntos financieros, crediticios y bancarios quedan reducidos (excesivamente, si se trata de entender los casos argentino y japon&eacute;s) a uno de cantidad de dinero.</p>     <p align="justify"><a href="#n12" name="12">12</a>. Sobre el sistema pol&iacute;tico japon&eacute;s y la corrupci&oacute;n, ver la cr&oacute;nica de Kunii (2002).</p>     <p align="justify"><a href="#n13" name="13">13</a>. Los escritos de Krugman sobre este tema se encuentran en Internet: The Oficial Paul Krugman Web Site-Special Page on Japan. Entre los varios art&iacute;culos all&iacute; incluidos se pueden mencionar tres: a) <i>Japan&rsquo;s Trap</i> (mayo, 1998); b) <i>Japan: Still Trapped</i> (noviembre, 1998) y c) <i>Thinking about the Liquidity Trap</i> (diciembre, 1999).</p>     <p align="justify"><a href="#n14" name="14">14</a>. La actual superintendente bancaria propuso hace pocos d&iacute;as reformas al sistema regulador del cr&eacute;dito bancario que van en esta direcci&oacute;n.</p>     <p align="justify"><a href="#n15" name="15">15</a>. Este teorema se debe a Martin Bailey y a Milton Friedman (Walsh, 1998, 61-62).</p> <hr>     <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <p align="justify">1. Calvo, Guillermo. <i>Am&eacute;rica Latina en crisis</i>, presentaci&oacute;n en el foro ANIF-Fedesarrollo, Bogot&aacute;, febrero 21, 2002. </p>     <p align="justify">2. Business Week. <i>Deflation is the Real Danger</i>, 11 de febrero, 2002a, pp. 54-55.</p>     <p align="justify">3. Business Week. <i>The toughest job in</i><i>Japan</i>, y <i>Bad debts, bad men</i>, 25 de febrero, 2002b.</p>     <p align="justify">4. Edwards, Sebastian. “A simple Answer for Argentina: Follow Chile&rsquo;s Example”, <i>The Wall Street Journal</i>, 25 de enero, 2002.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">5. Kunii, Irene. “Can Koizumi Pull Back from the Brink?”, <i>Business Week</i>, 18 de febrero, 2002, p. 23.</p>     <p align="justify">6. Obstfeld, Maurice y Rogoff, Kenneth. <i>Foundations of International Macroeconomics</i>, MIT Press, 1996.</p>     <p align="justify">7. Perry, Guillermo. <i>Argentina: lecciones y retos</i>, presentaci&oacute;n en el foro ANIF-Fedesarrollo, Bogot&aacute;, febrero 21, 2002.</p>     <p align="justify">8. Schumpeter, Joseph. <i>History of Economic Analysis</i>, Oxford University Press, 1954.</p>     <p align="justify">9. Walsh, Carl. <i>Monetary Theory and Policy</i>, MIT Press, 1998.</p> </font>      ]]></body>
</article>
