<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0124-5996</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista de Economía Institucional]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev.econ.inst.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0124-5996</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Externado de Colombia]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0124-59962002000200017</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[DEBATES NACIONALES]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[NATIONAL DEBATES]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kalmanovitz]]></surname>
<given-names><![CDATA[Salomón]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Banco de la República  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>10</day>
<month>12</month>
<year>2002</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>10</day>
<month>12</month>
<year>2002</year>
</pub-date>
<volume>4</volume>
<numero>7</numero>
<fpage>262</fpage>
<lpage>266</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0124-59962002000200017&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0124-59962002000200017&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0124-59962002000200017&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center">    <br><b>DEBATES NACIONALES</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">     <p align="center"><b>NATIONAL DEBATES</b></p>     <p>    <br></p>     <p align="center">De &Aacute;lvaro Tirado Mej&iacute;a, editor, Bogot&aacute;, Fedesarrollo y Alfaomega, 2002, 195 p&aacute;ginas.</p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>    <br></p>     <p><i>Salom&oacute;n Kalmanovitz</i>*</p>     <p align="justify"> * Codirector del Banco de la Rep&uacute;blica, cra. 7 n.<sup>o</sup> 14-78, piso 6, <a href="mailto:skalmakr@banrep.gov.co">skalmakr@banrep.gov.co</a>, fecha de recepci&oacute;n: 26 de septiembre de 2002; fecha de aceptaci&oacute;n: 1 de octubre de 2002. </p> <hr>     <p align="justify">La Misi&oacute;n Alesina despert&oacute; fuertes reacciones entre los comentaristas colombianos. Desde el enfoque del individualismo metodol&oacute;gico y la elecci&oacute;n racional, la Misi&oacute;n sugiere cambios fundamentales en todas las instituciones que rigen la vida del pa&iacute;s. Este libro es una colecci&oacute;n en la que predominan las cr&iacute;ticas de varias universidades colombianas y de algunos consultores que se lanzaron a argumentar en contra de casi todas las recomendaciones de la Misi&oacute;n, defendiendo la Constituci&oacute;n de 1991 tal como est&aacute;, excepto en lo que tiene que ver con el banco central.</p>     <p align="justify">La introducci&oacute;n de Consuelo Corredor presta una de las t&oacute;nicas de la contienda en el terreno metodol&oacute;gico. Ella dice que la medici&oacute;n es prescindible en el ejercicio de las ciencias sociales y ataca lo que llama el fetichismo de lo medido y lo mensurable. Se justifica entonces afirmar, como ella lo hace, que la violencia en Colombia surge de la desigualdad econ&oacute;mica. Se trata de una posici&oacute;n c&oacute;moda, que se reh&uacute;sa a utilizar una herramienta acad&eacute;mica fundamental como es “toda hip&oacute;tesis se debe verificar emp&iacute;ricamente y escapar las pruebas de falsaci&oacute;n”, porque hacerlo puede alterar sus prejuicios.</p>     <p align="justify">Las pruebas que aportan los que afirman que la violencia es independiente de la desigualdad econ&oacute;mica no son f&aacute;cilmente falseables. Primero muestran que pa&iacute;ses con mayor desigualdad que Colombia presentan tasas muy inferiores de criminalidad y ninguna insurgencia. Es claro que si hay una ley de consecuencias que informa que la desigualdad econ&oacute;mica genera violencia, debe tener un cumplimiento universal. Segundo, tales autores encuentran una alta correspondencia entre el aumento de la violencia y el incremento del tr&aacute;fico de drogas –una correlaci&oacute;n entre este delito y el disparo de la criminalidad–, y si bien ello no implica necesariamente una relaci&oacute;n de causalidad, tampoco se puede aducir que su expansi&oacute;n sea neutra con respecto a la criminalidad. Es conocido que el crimen organizado fomenta el armamento de sus bandas de seguridad y que produce el efecto de “ventana rota”, o sea que debilita la atm&oacute;sfera de seguridad y la acci&oacute;n de la polic&iacute;a, lo que incentiva el crimen en general. Por ejemplo, los retenes de la guerrilla en las carreteras favorecen la expansi&oacute;n de la pirater&iacute;a terrestre.</p>     <p align="justify">Muchos cient&iacute;ficos sociales y abogados locales relacionan el crimen con la pobreza y el desempleo, los que pueden ser factores contributivos. Eso no quiere decir que en las sociedades con pleno empleo no exista crimen organizado o que si aumenta el empleo disminuye la criminalidad. Los incentivos son fundamentales para guiar la conducta de todos los individuos y si una actividad se torna rentable, ser&iacute;a ejercida por m&aacute;s agentes. La afirmaci&oacute;n “si el crimen paga, &eacute;ste se incrementa” se puede considerar una ley de las ciencias sociales dif&iacute;cilmente controvertible.</p>     <p align="justify">En la violencia pol&iacute;tica, la relaci&oacute;n es a&uacute;n m&aacute;s f&aacute;cil de cotejar: zonas sembradas de coca y amapola dan cuenta de la fortaleza de los respectivos frentes de las FARC y de los paramilitares. Existen m&uacute;ltiples evidencias de la exacci&oacute;n de impuestos a los cultivadores y laboratorios, y aun de la venta de pasta de coca y de goma de hero&iacute;na por los frentes armados. Y es claro que la ventaja comparativa para que Colombia sea un sitio privilegiado para el narcotr&aacute;fico se basa, seg&uacute;n Francisco Thoumi, en un Estado d&eacute;bil, proveedor deficiente de ley y orden. M&aacute;s l&oacute;gico a&uacute;n es que grupos armados al margen de la ley y con control territorial vendan protecci&oacute;n al crimen organizado.</p>     <p align="justify">Por &uacute;ltimo, el historiador podr&iacute;a agregar que la violencia de las FARC surgi&oacute; con la guerra civil de los cincuenta, como un problema de persecuci&oacute;n y posterior exclusi&oacute;n pol&iacute;tica, y no por las causas econ&oacute;micas o sociales con que ellas mismas pretenden justificarse. Que estas sean el origen remoto de su actividad no justifica su lucha armada actual, despu&eacute;s de que se han removido muchos instrumentos de la exclusi&oacute;n pol&iacute;tica y su poder&iacute;o no depende del apoyo del pueblo sino de sus actividades de crimen organizado, tanto en relaci&oacute;n con sus impuestos sobre el comercio de drogas como con el secuestro con fines de extorsi&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Se puede apreciar entonces la diferencia entre hip&oacute;tesis fundadas en la intuici&oacute;n, en el prejuicio y en el voluntarismo ideol&oacute;gico, y las que proporcionan pruebas l&oacute;gicas y estad&iacute;sticas un tanto m&aacute;s apropiadas, aunque ninguna est&eacute; desprovista de sesgo ideol&oacute;gico.</p>     <p align="justify">En este sentido ideol&oacute;gico, la demanda de ley y orden que plantean Steven Levitt y Mauricio Rubio en su trabajo para la Misi&oacute;n Alesina no es s&oacute;lo una posici&oacute;n de derecha, como lo fundamentan con horror Germ&aacute;n Silva e Iv&aacute;n Pacheco, sino tambi&eacute;n una necesidad hist&oacute;rica para salvaguardar la sociedad colombiana de su descomposici&oacute;n. Es notorio el desgre&ntilde;o del sistema de justicia y el alto grado de impunidad en el pa&iacute;s, pero esto no parece convencer a los progresistas de que simplemente en el pa&iacute;s existe muy escasa ley y poco orden. Intentar hacer la justicia m&aacute;s expedita no necesariamente va en desmedro del garantismo de que hace gala la Constituci&oacute;n, en tanto no favorezca a la insurgencia, los paramilitares y el crimen organizado.</p>     <p align="justify">Otro trabajo de la colecci&oacute;n que me parece d&eacute;bilmente fundamentado es el de Homero Cuevas “La autonom&iacute;a extrema del banco central en Colombia”. Su autor incumple uno de los requisitos b&aacute;sicos de todo trabajo acad&eacute;mico serio, el de conocer la literatura existente sobre el tema, la nacional y en especial la internacional<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>. Al ignorarlas, la independencia del Banco de la Rep&uacute;blica le parece excesiva con relaci&oacute;n a su propio y arbitrario rasero. Basado en el desconocimiento de est&aacute;ndares objetivos, afirma que “constituye ya un caso extremo al haber elevado a la categor&iacute;a de normas constitucionales la autonom&iacute;a del BCC y la preservaci&oacute;n del valor de la moneda como objetivo especial de la pol&iacute;tica monetaria” (p. 189). He argumentado antes que la presencia del Ministro de Hacienda como presidente de la junta del banco central es una r&eacute;mora de una tradici&oacute;n excesivamente centralista y autoritaria que la Constituci&oacute;n de 1991 comenz&oacute; a revertir. La autonom&iacute;a actual del banco central puede ser entonces excesiva frente a la Junta Monetaria, que gener&oacute; inflaciones del 25% anual durante 20 a&ntilde;os y que estaba constituida exclusivamente por el gobierno y sus ministerios del gasto.</p>     <p align="justify">Pero si Cuevas a&ntilde;ora el pasado autoritario del pa&iacute;s, hay que preguntarse ahora qu&eacute; tan extrema es la independencia del banco colombiano frente a la de los bancos de otros pa&iacute;ses. Si uno compara grados de autonom&iacute;a entre el Banco Central Europeo, la Reserva Federal de los Estados Unidos, el Banco Central de Chile, el de Brasil, el de Per&uacute; y el banco colombiano, se encontrar&iacute;a con que todos excluyen al gobierno de sus juntas directivas; sus directores son nombrados por largos per&iacute;odos, a veces en forma escalonada; el gobierno nombra al gerente, que deber ser ratificado por el senado y responder pol&iacute;ticamente frente a su comisi&oacute;n de econom&iacute;a, pero no puede destituirlo. Frente a estos criterios, el banco central colombiano acusa todas las lagunas demostradas por la Misi&oacute;n Alesina frente a los patrones internacionales: fuerte interferencia del ministro de Hacienda, que preside su junta directiva; confusi&oacute;n de las responsabilidades fiscales y monetarias; directores con per&iacute;odos muy cortos; capacidad del ejecutivo para sacar a dos miembros de la junta cada cuatro a&ntilde;os, lo que abre la posibilidad de homogenizarla ideol&oacute;gicamente a su favor; la puerta giratoria entre el gobierno y el banco central, y la franca intervenci&oacute;n de la Corte Constitucional, que recort&oacute; tan efectivamente su autonom&iacute;a.</p>     <p align="justify">No es justa tampoco la cr&iacute;tica de Mauricio P&eacute;rez a la Misi&oacute;n, en el sentido de que no implica a la Junta con incentivos de beneficio personal como s&iacute; lo hace frente a los pol&iacute;ticos, pues por algo sugieren per&iacute;odos m&aacute;s largos para los directores y una cuarentena a los miembros provenientes del propio gobierno. Contrasta la posici&oacute;n de Cuevas y la de P&eacute;rez con la de Antonio Hern&aacute;ndez, que hace una cr&iacute;tica m&aacute;s ponderada del alcance de las propuestas en materia de tama&ntilde;o de la Junta, calidad y riqueza de sus discusiones y representaci&oacute;n dentro de ella.</p>     <p align="justify">Rudiger Dornbush, profesor del MIT recientemente fallecido, dijo del banco colombiano: “Banco central cuya junta directiva es presidida por el ministro de Hacienda no es un banco independiente”, lo que s&iacute; es ins&oacute;lito y extremo frente al patr&oacute;n internacional de bancos centrales que en <i>todos</i> los pa&iacute;ses desarrollados y en los que han alcanzado un desarrollo intermedio son mucho m&aacute;s independientes que el colombiano. Cabe recordar que todos estos pa&iacute;ses han encontrado altos niveles de empleo, sobre la premisa de no corromper sus monedas o sea con bancos centrales independientes de un poder ejecutivo que tiene el incentivo para financiarse con un recurso aparentemente gratuito. Para P&eacute;rez, si el electorado reh&uacute;sa pagar impuestos y prefiere la inflaci&oacute;n, el sistema pol&iacute;tico debe otorg&aacute;rsela, aunque los que pagan el impuesto inflacionario no voten. Seguramente piensa que si la mayor&iacute;a vota por aplastar a la minor&iacute;a, no deben existir cortapisas constitucionales para que lo haga. Y si a Cuevas le parece extrema la divisi&oacute;n de poderes que es una regla de las democracias, entre otras razones para que el soberano no abuse ni de la justicia ni de la moneda, hay que preguntar qu&eacute; clase de r&eacute;gimen pol&iacute;tico recomienda.</p>     <p align="justify">El libro contiene muchos puntos de vista rigurosos, como los de Rodrigo Uprimny, Pablo Molina, Eduardo Lora y Alfredo Sarmiento. El primero ataca las propuestas de reforma pol&iacute;tica de la Misi&oacute;n, pero hace un balance, adecuado a mi manera de ver, entre aportes, errores y desv&iacute;os ideol&oacute;gicos. No estoy seguro de si la nueva Constituci&oacute;n fue aprobada suponiendo que los contribuyentes estaban dispuestos a pagar por unos derechos econ&oacute;micos costosos. De hecho, el gasto p&uacute;blico ha aumentado m&aacute;s de 10 puntos del PIB desde 1991 y los tributos han aumentado s&oacute;lo 5 puntos, lo que ha llevado a la insolvencia del gobierno y puede llevar a la inviabilidad del Estado. Es evidente que las transferencias territoriales fueron concebidas como pi&ntilde;atas y no como intercambios que implicaban los m&aacute;ximos esfuerzos tributarios locales. La separaci&oacute;n entre tributaci&oacute;n y gasto, producida por las transferencias, ha endurecido a los contribuyentes, que se reh&uacute;san a financiar los desgre&ntilde;os y la corrupci&oacute;n de muchas administraciones locales; por ejemplo, a los diputados de departamentos pobres que perciben 8 millones mensuales de pesos. Me parece interesante la propuesta de Uprimny de un gobierno parlamentario, algo de lo cual se asoma en las propuestas de elecci&oacute;n local de alcaldes y gobernadores con listas de concejales y gobernadores, que contribuir&iacute;a al mejor gobierno del pa&iacute;s si se ensayara tambi&eacute;n en los niveles nacionales.</p>     <p align="justify">La inclinaci&oacute;n predominante en los trabajos que comento es sin embargo nacionalista y populista. Se insin&uacute;a por ejemplo que el pa&iacute;s deber&iacute;a incumplir su deuda externa –opci&oacute;n m&aacute;s f&aacute;cil y oportunista que la de hacer un ajuste fiscal–, o que las pensiones sean generosas manteniendo una mezquina base de financiamiento, sin importar que agranden el hueco fiscal. Molina muestra que la deuda territorial no es tan grande como la que supone la Misi&oacute;n y que es costoso el aprendizaje del manejo de la democracia en un pa&iacute;s que pas&oacute; por 105 a&ntilde;os de infantilismo local. Un breve comentario de Eduardo Lora sobre la propuesta de descentralizaci&oacute;n de la Misi&oacute;n Alesina es una cr&iacute;tica basada en el amplio conocimiento de causa y pone de presente la ausencia de propuestas tributarias con relaci&oacute;n a los poderes locales, que acercar&iacute;an el contribuyente al pol&iacute;tico, aumentar&iacute;an la eficiencia, reducir&iacute;an la corrupci&oacute;n y legitimar&iacute;an los impuestos gastados en las necesidades m&aacute;s apremiantes de cada localidad, cuya mejor expresi&oacute;n es la administraci&oacute;n de Bogot&aacute;. Esta ausencia refleja la creencia de la Misi&oacute;n Alesina en un estado muy, pero muy peque&ntilde;o.</p>     <p align="justify"><b>    <br>NOTAS AL PIE</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n1" name="1">1</a>. Ver, m&iacute;nimamente, Cukierman, “La econom&iacute;a de la banca central”, y los otros art&iacute;culos incluidos en Aguirre, Junguito y Millar (1997); Piga (2000); S&aacute;nchez (1994); Kalmanovitz (2001) y Clavijo (2001).</p> <hr>     <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <p align="justify">1. Aguirre, Ernesto; Junguito, Roberto; Miller, Geoffrey. <i>La banca central en Am&eacute;rica Latina</i>, Bogot&aacute;, Tercer Mundo Editores, 1997.</p>     <p align="justify">2. Clavijo, Sergio. “Banca Central y coordinaci&oacute;n macroecon&oacute;mica: El caso de Colombia”, <i>Revista del Banco de la Rep&uacute;blica</i> 879, enero, 2001.</p>     <p align="justify">3. Kalmanovitz, Salom&oacute;n. “El Banco de la Rep&uacute;blica como instituci&oacute;n independiente”, <i>Revista del Banco de la Rep&uacute;blica </i>889, noviembre, 2001.</p>     <p align="justify">4. Piga, Gustavo. “Dependent and Accountable: Evidence from the Modern Theory of Central Banking”, <i>Journal of Economic Surveys</i> 14, 5, 2000.</p>     <p align="justify">5. S&aacute;nchez, Fabio. <i>Ensayos de historia monetaria y bancaria de Colombia</i>, Bogot&aacute;, Tercer Mundo Editores, 1994. </p> </font>      ]]></body>
</article>
