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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA DEUDA EXTERNA COLOMBIANA.LA PAZ BRITÁNICA]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[HISTORICAL PREVIOUS OF COLOMBIAN FOREIGN DEBT. THE PAX BRITANNICA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Latin American access to international markets since the beginning of the 19th century has depended on the cyclical behaviour of foreign indebtedness. This document studies Great Britains cycles of boom and recession in international credit and Latin American participation on the international capital movements. It emphasizes on Colombia’s role as the main debtor in Latin America during the period known as Pax Britannica, which is taken to begin in the third decade of the 19th century.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">     <p align="center"><b>    <br>ANTECEDENTES HIST&Oacute;RICOS DE LA DEUDA EXTERNA COLOMBIANA. LA PAZ BRIT&Aacute;NICA </b></p></font> <font face="Verdana" size="2">     <p>    <br></p>     <p align="center">     <p align="center"><b>HISTORICAL PREVIOUS OF COLOMBIAN FOREIGN DEBT. THE PAX BRITANNICA</b>     <p>    <br>    <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>Mauricio Avella G&oacute;mez*</i>     <p align="justify">* Investigador, subgerencia de Estudios Econ&oacute;micos del Banco de la Rep&uacute;blica. Bogot&aacute;, Colombia. Enero de 2003. Las primeras notas para este ensayo fueron escritas en 1988 en la Universidad de Glasgow a partir de discusiones con Richard Portes director del Centre for Economic Policy Research, CEPR, en Londres, y David Vines de la Universidad de Glasgow y del Balliol College en Oxford. Originalmente se emplearon como parte de la argumentaci&oacute;n hist&oacute;rica de los ensayos requeridos por la tesis doctoral. Su rescate se debi&oacute; al entusiasmo de Mauricio P&eacute;rez, decano de la Facultad de Econom&iacute;a de la Universidad Externado de Colombia, quien quiso que estos temas se discutieran en seminarios financieros. Se agradece el apoyo de la Subgerencia de Estudios Econ&oacute;micos del Banco de la Rep&uacute;blica en la preparaci&oacute;n de proyectos de car&aacute;cter hist&oacute;rico como el presente. Este art&iacute;culo es el primero de una serie de documentos acerca de la deuda colombiana desde 1820 hasta el 2000. La informaci&oacute;n estad&iacute;stica empleada fue recogida en fuentes internacionales, principalmente brit&aacute;nicas. La obra de Roberto Junguito (1995) acerca de la deuda externa colombiana en el siglo XIX consulta ampliamente la bibliograf&iacute;a de autor&iacute;a nacional. Fecha de recepci&oacute;n: 12 de mayo de 2003, fecha de aceptaci&oacute;n: 18 de julio de 2003.</p> <hr>     <p align="justify"><b>RESUMEN</b>     <p align="justify">[Palabras clave: deuda externa, movimientos de capital, inversi&oacute;n externa, Paz Brit&aacute;nica; JEL: E22, F21, F34, N20]      <p align="justify">Desde comienzos del siglo XIX, el acceso de Am&eacute;rica Latina a los mercados internacionales ha dependido del comportamiento c&iacute;clico propio del proceso de endeudamiento internacional. Este documento estudia los ciclos de auge y recesi&oacute;n del cr&eacute;dito internacional originados en Gran Breta&ntilde;a, y la participaci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina en los movimientos internacionales de capital. Se destaca la participaci&oacute;n de Colombia como principal deudor internacional de Am&eacute;rica Latina durante el per&iacute;odo conocido como la “Paz Brit&aacute;nica”, que se considera en este texto desde la tercera d&eacute;cada del siglo XIX.     <p align="justify"><b>ABSTRACT</b> </font>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">[Key words: foreign debt, capital flows, foreign investment, Pax Britannica; JEL: E22, F21, F34, N20]  </font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="justify">Latin American access to international markets since the beginning of the 19th century has depended on the cyclical behaviour of foreign indebtedness. This document studies Great Britains cycles of boom and recession in international credit and Latin American participation on the international capital movements. It emphasizes on Colombia&rsquo;s role as the main debtor in Latin America during the period known as Pax Britannica, which is taken to begin in the third decade of the 19th century. <hr>     <p align="justify">    <br>   Desde el siglo XIX el endeudamiento internacional se ha caracterizado por un comportamiento c&iacute;clico. El capital cruza las fronteras nacionales atra&iacute;do por los beneficios esperados de inversiones potenciales en el exterior. El financiamiento externo persiste hasta que alg&uacute;n evento adverso pone fin a las exportaciones de capital. En los casos m&aacute;s extremos los deudores encuentran dificultades para servir la deuda, y surgen procesos de renegociaci&oacute;n y reprogramaci&oacute;n de pagos, as&iacute; como per&iacute;odos de moratoria. El financiamiento internacional cae a un m&iacute;nimo, por a&ntilde;os o a&uacute;n d&eacute;cadas, hasta que surjan nuevas oportunidades en el extranjero que atraigan la atenci&oacute;n de los inversionistas.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El acceso de Am&eacute;rica Latina a los mercados internacionales de capitales, desde principios del siglo XIX, ha dependido del car&aacute;cter c&iacute;clico del proceso de endeudamiento internacional. Los principales prestamistas han sido Gran Breta&ntilde;a y Estados Unidos, el primero desde 1820 hasta la Primera Guerra Mundial, y el segundo, desde 1920. En este ensayo la atenci&oacute;n se enfoca en los ciclos de auge y receso del cr&eacute;dito internacional originados en Gran Breta&ntilde;a, as&iacute; como en la participaci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina en aquellos movimientos internacionales de capitales. Se destaca la experiencia de Colombia como deudor internacional dentro del contexto de Am&eacute;rica Latina, durante el per&iacute;odo conocido como de la Paz Brit&aacute;nica. Aunque generalmente se aplica esta denominaci&oacute;n a la segunda parte del siglo XIX hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial, en este documento se le emplea desde la tercera d&eacute;cada del siglo XIX para abarcar la primera exportaci&oacute;n masiva de capitales al exterior durante 1820.      <p align="justify">Colombia estuvo en el escenario de los deudores internacionales una vez alcanzada su independencia pol&iacute;tica de Espa&ntilde;a en 1819. Fue uno de los principales deudores en el primer ciclo moderno de exportaciones de capital originadas en Gran Breta&ntilde;a. Sin embargo, esta fue una experiencia ef&iacute;mera, ya que el pa&iacute;s se convirti&oacute; en un peque&ntilde;o participante en los mercados financieros londinenses durante el resto del per&iacute;odo de Paz Brit&aacute;nica. Colombia reapareci&oacute; en los mercados financieros internacionales en la siguiente centuria con motivo del auge de pr&eacute;stamos norteamericanos en los a&ntilde;os 20. El pa&iacute;s alcanz&oacute; una posici&oacute;n en la lista de los principales deudores internacionales, y fue uno de los cuatro mayores deudores de la Am&eacute;rica del Sur, aunque a gran distancia de los dos deudores m&aacute;s importantes de la &eacute;poca, Argentina y Brasil. En el auge crediticio de la d&eacute;cada del 70, Colombia fue una vez m&aacute;s uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s endeudados, tanto en suram&eacute;rica como a nivel mundial.      <p align="justify">El ensayo est&aacute; organizado de la siguiente manera. En primer lugar se ofrece una visi&oacute;n general de las fases de endeudamiento internacional entre 1880 y 2000. Se muestra c&oacute;mo los capitales internacionales fluctuaron ampliamente durante dicho per&iacute;odo, y c&oacute;mo las mayores exportaciones de capital en relaci&oacute;n con el PIB de sus pa&iacute;ses de origen se presentaron entre 1880 y 1914. Se dedica especial atenci&oacute;n a los ciclos de inversi&oacute;n for&aacute;nea de Gran Breta&ntilde;a y Estados Unidos, as&iacute; como a la importancia relativa de Am&eacute;rica Latina como deudora. Esta discusi&oacute;n estad&iacute;stica, basada principalmente en series anuales de exportaciones de capital de Gran Breta&ntilde;a y Estados Unidos, sirve de antesala a la consideraci&oacute;n de los per&iacute;odos en los cuales estos pa&iacute;ses fueron los principales acreedores internacionales. En segundo t&eacute;rmino, se discute el liderazgo de Gran Breta&ntilde;a como exportador de capital durante el per&iacute;odo de Paz Brit&aacute;nica. El principal inter&eacute;s es la descripci&oacute;n de largas oscilaciones (<i>long swings</i>) en el financiamiento exterior otorgado por aquella econom&iacute;a. Comenzando con el auge exportador de capitales durante 1820 en el cual Colombia descoll&oacute; como el principal deudor internacional, se examina la suerte de los deudores latinoamericanos durante los ciclos de auge y receso de exportaciones de capital brit&aacute;nico. Finalmente se presentan las conclusiones.      <p align="justify"><b>FASES DEL ENDEUDAMIENTO INTERNACIONAL </b>     <p align="justify"><b> </b><b>L<small>OS GRANDES MOVIMIENTOS DEL CAPITAL INTERNACIONAL DESDE 1880</small> </b>     <p align="justify"><b> </b>Durante el &uacute;ltimo siglo el cr&eacute;dito internacional se ha caracterizado por los cambios notables en los niveles alcanzados por las exportaciones de capital de los pa&iacute;ses industrializados a los pa&iacute;ses en proceso de industrializaci&oacute;n. Una primera visi&oacute;n panor&aacute;mica de tales cambios aparece en el <a href="#c1">cuadro 1</a>, en el cual el concepto de valor absoluto de la cuenta corriente de la balanza de pagos se aplica para ilustrar la magnitud de los flujos internacionales de capitales. Tres pa&iacute;ses –Alemania, Gran Breta&ntilde;a y Estados Unidos– han sido seleccionados simplemente porque ellos desempe&ntilde;aron un papel protag&oacute;nico en el financiamiento internacional durante la &uacute;ltima centuria, y porque la adici&oacute;n de otros pa&iacute;ses no afecta significativamente los resultados<sup><a href="#1">1</a><a name="n1"></a></sup>.      <p align="justify"><a name="c1"></a>Cuadro 1     <br> Balanza de pagos, cuenta corriente*, porcentaje del PNB (promedios anuales, per&iacute;odos seleccionados entre 1880 y 2000).      <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v5n9/v5n9a5c1.jpg">    <br> <font size="1">Fuentes: Mitchell (1983), IMF, International Financial Statistics.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> * Valores absolutos.     <br>Los subper&iacute;odos siguen a grandes rasgos las &eacute;pocas alternadas de expansi&oacute;n y contracci&oacute;n en los movimientos del capital internacional.</font>     <p align="justify">La historia de los movimientos de capitales en la &uacute;ltima centuria se puede dividir en los siguientes per&iacute;odos: el anterior a la Primera Guerra Mundial comenzando hacia 1880; los a&ntilde;os que mediaron entre las dos guerras, con los eventos centrales localizados en la segunda mitad de los a&ntilde;os 20; el per&iacute;odo de la segunda posguerra entre 1950 y mediados de los 80 y, la &uacute;ltima d&eacute;cada del siglo XX. El <a href="#c1">cuadro 1</a> muestra las razones de los valores absolutos de la cuenta corriente de la balanza de pagos al PNB, para los per&iacute;odos que se acaban de mencionar. Se puede observar c&oacute;mo la raz&oacute;n promedia para los tres pa&iacute;ses desciende bruscamente –de 2,41 a 1,08, o sea, el 55%– entre la primera preguerra y el per&iacute;odo entre las dos guerras, para recuperarse parcialmente –de 1,08 a 1,21, o sea, el 12%– durante las primeras cuatro d&eacute;cadas de la segunda posguerra. En la &uacute;ltima d&eacute;cada del siglo XX los promedios se suben por encima de los registros acumulados desde los a&ntilde;os 20, aunque todav&iacute;a muy lejos de alcanzar las cifras de 1880-1914<sup><a href="#2">2</a><a name="n2"></a></sup>. En consecuencia, las magnitudes alcanzadas durante el per&iacute;odo 1880-1914 no se volver&iacute;an a alcanzar en el resto del &uacute;ltimo siglo<sup><a name="n3"></a><a href="#3">3</a></sup>.      <p align="justify">Al comparar experiencias por pa&iacute;ses, y al subdividir los per&iacute;odos propuestos, se revelan nuevos hechos. Los promedios sin ponderar por pa&iacute;ses y para los tres pa&iacute;ses como un todo, indican que en relaci&oacute;n con sus productos (PNB), los movimientos de capital a trav&eacute;s de las fronteras nacionales del Reino Unido, aventajaron ampliamente los de Alemania, y triplicaron los de Estados Unidos. El predominio del Reino Unido se explica principalmente por sus exportaciones de capital durante el per&iacute;odo 1880-1914 cuando en promedio representaron 4,5% del PNB. No obstante, dichas exportaciones de capital se distribuyeron desigualmente a lo largo de aquellos a&ntilde;os. &Eacute;stas representaron cerca del 5% del PNB en las d&eacute;cadas de 1880 y 1900 doblando la raz&oacute;n correspondiente a 1890, y alcanzaron una magnitud cercana al 8% en el lustro que antecedi&oacute; al estallido de la Gran Guerra.      <p align="justify">La experiencia de los a&ntilde;os 20, as&iacute; como la de la segunda posguerra ofrece contrastes adicionales. Los flujos de capital a trav&eacute;s de las fronteras se expandieron en la segunda mitad de los a&ntilde;os 20, y retrocedieron durante los 30; las cifras muestran c&oacute;mo en relaci&oacute;n con el tama&ntilde;o de las econom&iacute;as, los movimientos de capital en los a&ntilde;os 30 cayeron en m&aacute;s del 40% en comparaci&oacute;n con los movimientos de la segunda mitad de los 20. En cuanto a la segunda posguerra, se observa c&oacute;mo los guarismos alcanzados por el Reino Unido y por Estados Unidos, durante 1950-1972, son similares a los obtenidos durante los a&ntilde;os 30 contrastando con la cifra relativamente alta alcanzada por Alemania. Solamente hasta despu&eacute;s de 1973 reaparecen en la escena niveles m&aacute;s altos en los flujos internacionales de capital. Considerando los per&iacute;odos 1924 a 1938 y 1950 a 1985 en conjunto, son los altos promedios alcanzados por Alemania durante el segundo per&iacute;odo los que elevan el resultado global de este &uacute;ltimo per&iacute;odo. Es en el &uacute;ltimo decenio de la centuria cuando los movimientos de capital llegan a ser tan significativos como los ocurridos en la segunda mitad de los a&ntilde;os 20; y es Estados Unidos quien lidera con cifras sin precedentes el nuevo auge exportador de capital.      <p align="justify">Tres ideas se pueden derivar de esta inspecci&oacute;n introductoria. Primera, los movimientos internacionales de capitales han experimentado fluctuaciones considerables durante los &uacute;ltimos cien a&ntilde;os. Segunda, en cada uno de los per&iacute;odos en consideraci&oacute;n se alternaron subper&iacute;odos de elevadas exportaciones con subper&iacute;odos de reducidas exportaciones de capital. Tercera, el per&iacute;odo de 1870 a 1914 sobresale en la historia reciente como aqu&eacute;l en el cual se hicieron las mayores exportaciones de capital<sup><a name="n4"></a><a href="#4">4</a></sup>. Estas conclusiones motivan una nueva reflexi&oacute;n acerca del endeudamiento internacional y sus fases, destacando el papel de Gran Breta&ntilde;a con anterioridad a la Primera Guerra, y el papel protag&oacute;nico posterior de Estados Unidos, as&iacute; como la participaci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina en la asignaci&oacute;n de las exportaciones de capital.      <p align="justify"><b>L<small>AS INVERSIONES EXTERNAS DE</small> G<small>RAN</small> B<small>RETA&Ntilde;A</small></b>     <p align="justify">En cuanto a la experiencia brit&aacute;nica, el comportamiento de la inversi&oacute;n externa entre 1865 y 1914 aparece en las <a href="#g1a">gr&aacute;ficas 1a</a> y <a href="#g1b">1b</a>. Los datos se basan en estimaciones de los pagos efectivos de capital debidas a Simon (1968)<sup><a name="n5"></a><a href="#5">5</a></sup>. Seg&uacute;n la <a href="#g1a">gr&aacute;fica 1a</a>, tres grandes etapas de auge en las exportaciones de capital se proyectan a lo largo del per&iacute;odo 1865-1914. De acuerdo con la <a href="#g1b">gr&aacute;fica 1b</a> las dos primeras etapas de auge parecen conformar ciclos positivos alrededor de la l&iacute;nea de tendencia, seguidas por etapas en las cuales los pagos efectivos de capital efectuados por los brit&aacute;nicos crecieron a una tasa inferior a su tendencia hist&oacute;rica<sup><a name="n6"></a><a href="#6">6</a></sup>. Esta &uacute;ltima gr&aacute;fica tambi&eacute;n sugiere que el apogeo de las exportaciones de capital a principios del siglo XX correspondi&oacute; m&aacute;s a un comportamiento de largo plazo que a un ciclo como los ocurridos en la primera mitad de 1870, y a lo largo de 1880<sup><a name="n7"></a><a href="#7">7</a></sup>. El ascenso persistente de las exportaciones de capital brit&aacute;nico terminar&iacute;a abruptamente con el advenimiento de la Primera Guerra Mundial<sup><a name="n8"></a><a href="#8">8</a></sup>.      <p align="justify">El destino de las inversiones brit&aacute;nicas en el exterior vari&oacute; a lo largo del tiempo. El <a href="#c2">cuadro 2</a> muestra la composici&oacute;n de los pagos efectivos de capital durante las tres etapas de auge exhibidas en la <a href="#g1a">gr&aacute;fica 1a</a>. Se puede observar c&oacute;mo los nuevos pagos efectivos de capital se desplazaron de Europa a Am&eacute;rica del Norte, &Aacute;frica y Asia. Las regiones afroasi&aacute;ticas escasamente recibieron m&aacute;s inversiones que Am&eacute;rica del norte durante 1880, pero indiscutiblemente fue &eacute;sta la principal beneficiaria durante el &uacute;ltimo ciclo positivo. La participaci&oacute;n de Am&eacute;rica del Norte, &Aacute;frica y Asia como un todo en las nuevas inversiones brit&aacute;nicas se elev&oacute; del 47%, durante 1870, al 70% durante el <i>boom</i> crediticio anterior a la Primera Guerra Mundial. En contraste, las exportaciones de capital a Am&eacute;rica del sur sostuvieron una participaci&oacute;n constante alrededor del 20% durante los tres ciclos positivos; en consecuencia, las exportaciones de capital brit&aacute;nico a Am&eacute;rica del sur se incrementaron a la tasa media de las salidas del capital brit&aacute;nico durante 1865 a 1914.      <p align="justify"><a name="g1a"></a>Gr&aacute;fica 1a     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Inversiones brit&aacute;nicas en el exterior (pagos efectivos anuales y nominales de capital, 1865 a 1914)      <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v5n9/v5n9a5g1.jpg"> <font size="1">    <br>Fuente: Datos publicados por Simon (1968).</font>     <p align="justify"><a name="g1b"></a>Gr&aacute;fica 1b     <br>Inversiones brit&aacute;nicas en el exterior, pagos efectivos de capital (libras esterlinas de 1851), tendencia y ciclos (logaritmos), 1865 a 1914      <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v5n9/v5n9a5g2.jpg">&nbsp;    <br> <font size="1">Fuente: Datos originales tomados de Simon (1968).</font>     <p align="justify"><a name="c2"></a>Cuadro 2     <br>Inversiones brit&aacute;nicas en el exterior, pagos efectivos de capital por continentes, per&iacute;odos seleccionados (millones de libras esterlinas)      <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v5n9/v5n9a5c2.jpg">&nbsp;     ]]></body>
<body><![CDATA[<br><font size="1">Fuente: Simon, M (1968).     <br>*Incluye Australasia y Ocean&iacute;a. </font>     <p align="justify"><b>L<small>AS EXPORTACIONES DE CAPITAL DE</small> E<small>STADOS</small> U<small>NIDOS</small></b>     <p align="justify"><b> </b>En relaci&oacute;n con la experiencia de Estados Unidos, la evoluci&oacute;n de la inversi&oacute;n privada en el exterior –como porcentaje del PNB– a lo largo del per&iacute;odo 1900-1980 se presenta en la <a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a>. La serie ha sido suavizada mediante promedios m&oacute;viles de cinco a&ntilde;os. Como se ve, la magnitud de las salidas de capital durante la Primera Guerra Mundial y durante el per&iacute;odo 1924-1928 no se repetir&iacute;a sino hasta mediados de los a&ntilde;os 70. La marcada tendencia de las exportaciones de capital a rebotar tras la crisis financiera en Estados Unidos en 1928, estuvo seguida por una larga inactividad que se extendi&oacute; hasta principios de los 40.      <p align="justify"><a name="g2"></a>Gr&aacute;fica 2     <br>Exportaciones totales de capital privado de Estados Unidos (porcentaje del PNB, promedios m&oacute;viles de cinco a&ntilde;os, 1900 a 1980)      <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v5n9/v5n9a5g3.jpg">     <br><font size="1">Fuente: Datos originales tomados de Stallings (1987).</font>     <p align="justify">Una descripci&oacute;n m&aacute;s clara aparece en la <a href="#g3">gr&aacute;fica 3</a> la cual discrimina la inversi&oacute;n en sus componentes directo y de portafolio. Se pueden distinguir cinco per&iacute;odos principales. En primer t&eacute;rmino, la d&eacute;cada que precedi&oacute; a la Primera Guerra Mundial, durante la cual las inversiones directas representaron una proporci&oacute;n relativamente constante del PNB, alrededor del 0,3%, y triplicaron las inversiones de portafolio. Posteriormente, el per&iacute;odo transcurrido entre el estallido de la Primera Guerra Mundial y el advenimiento de la Gran Depresi&oacute;n. Durante este per&iacute;odo se pueden observar dos fases: la primera, entre 1913 y 1918, dominada por un incremento vertical en las inversiones de portafolio, las cuales aventajaron notablemente a las directas; y la segunda, entre 1919 y 1928, caracterizada por una recuperaci&oacute;n continua de la inversi&oacute;n directa y el declive relativo de la inversi&oacute;n de portafolio. Para la totalidad del per&iacute;odo, la inversi&oacute;n de portafolio lleg&oacute; a representar el 0,7% del PNB, y la inversi&oacute;n directa el 0,16% respectivamente.      <p align="justify"><a name="g3"></a>Gr&aacute;fica 3     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>Exportaciones de capital privado de Estados Unidos directa y de portafolio (porcentaje del PNB, promedios m&oacute;viles de cinco a&ntilde;os, 1900 a 1980)      <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v5n9/v5n9a5g4.jpg">&nbsp;     <br><font size="1">Fuente: Datos originales tomados de Stallings (1987).</font>     <p align="justify">En tercer t&eacute;rmino el intervalo comprendido entre 1929 y 1942 durante el cual los dos tipos de inversi&oacute;n experimentaron una ca&iacute;da dram&aacute;tica –aunque la inversi&oacute;n directa a una tasa inferior– antes de desaparecer. Durante los a&ntilde;os 30 Estados Unidos se convirti&oacute; en un importador neto de capitales mediante la recepci&oacute;n del servicio de la deuda y de los dividendos sobre sus inversiones externas. En cuarto lugar, el renacimiento de la inversi&oacute;n extranjera la cual ofreci&oacute; indicios de recuperaci&oacute;n hacia la segunda mitad de la guerra, antes de restablecerse plenamente despu&eacute;s de 1945. Con un liderazgo claro de la inversi&oacute;n directa, este per&iacute;odo se extendi&oacute; hasta fines de los 60. Se puede observar c&oacute;mo a&uacute;n en sus puntos m&aacute;s elevados hacia mediados de los 60, la inversi&oacute;n directa no logr&oacute; las alturas alcanzadas a finales de los 20. En cuanto a la inversi&oacute;n de portafolio, los niveles alcanzados durante los a&ntilde;os 40 y primera mitad de los 50 fueron pr&aacute;cticamente inexistentes, y en todo caso los m&aacute;s bajos si se les compara con los valores netos positivos de toda la serie. Los primeros signos de recuperaci&oacute;n sostenida de la inversi&oacute;n de portafolio desde su colapso en 1928 se advirtieron a mediados de los 50 cuando de un porcentaje del PNB tan bajo como 0,05 en 1954, la participaci&oacute;n se elev&oacute; al 0,20% en 1964, antes de un ligero declive el cual se extendi&oacute; hasta 1967.      <p align="justify">Finalmente, el quinto per&iacute;odo cubre la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 70 durante la cual la inversi&oacute;n de portafolio alcanz&oacute; niveles no igualados desde los a&ntilde;os 20. Al tiempo que las inversiones de portafolio crecieron continuamente durante los 70 alcanzando el 1% del PNB a fines de la d&eacute;cada, la inversi&oacute;n directa declin&oacute;, y su participaci&oacute;n en el PNB al final del per&iacute;odo no lleg&oacute; a ser siquiera la mitad de lo que hab&iacute;a sido a mediados de los 60.      <p align="justify">La importancia relativa de Am&eacute;rica Latina como beneficiaria de las inversiones privadas de Estados Unidos aparece en la <a href="#g4">gr&aacute;fica 4</a>. Como se puede observar, los altos niveles logrados durante 1927-1930, los cuales fueron en promedio del 0,34% del PNB de Estados Unidos, no se alcanzaron ni antes ni despu&eacute;s, por lo menos hasta el final de los 70. No se observa en la gr&aacute;fica una clara correlaci&oacute;n entre las dos trayectorias, con excepciones como las de 1930 a 1943, cuando la reducci&oacute;n de las exportaciones de capital a Am&eacute;rica Latina fue menos intensa que la reducci&oacute;n media de los flujos de capital a todas las &aacute;reas, y de los 70, cuando el incremento de las exportaciones de capital a Am&eacute;rica Latina fue menos intenso que el correspondiente al resto del mundo.      <p align="justify">En conjunto, el financiamiento privado de Estados Unidos a Am&eacute;rica Latina durante las primeras dos y media d&eacute;cadas de la centuria represent&oacute; alrededor del 0,17% del PNB de Estados Unidos, o el 25% de la totalidad de las exportaciones privadas de capital originadas en Estados Unidos. Con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial, tales guarismos cayeron al 0,13% o al 23% respectivamente. Estos resultados sugieren que la participaci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina en la inversi&oacute;n externa privada estadounidense durante el per&iacute;odo bajo estudio fue similar a la participaci&oacute;n en las exportaciones de capital brit&aacute;nico mencionadas anteriormente. Adicionalmente, al reunir el breve auge crediticio de fines de los 20 con el colapso de las inversiones externas de Estados Unidos durante los 30, la participaci&oacute;n conjunta de Am&eacute;rica Latina se eleva al 27%.      <p align="justify"><a name="g4"></a>Gr&aacute;fica 4     <br>Exportaciones de capital privado de Estados Unidos, participaci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina en el total mundial (porcentaje del PNB, promedios m&oacute;viles de cinco a&ntilde;os, 1900 a 1980)      <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v5n9/v5n9a5g5.jpg">&nbsp;     ]]></body>
<body><![CDATA[<br><font size="1">Fuente: Datos originales tomados de Stallings (1987).</font>     <p align="justify">La <a href="#g5">gr&aacute;fica 5</a> provee informaci&oacute;n adicional, pues incluye pr&eacute;stamos del gobierno de Estados Unidos a Am&eacute;rica Latina. Estos pr&eacute;stamos se iniciaron en 1938, y adquirieron importancia despu&eacute;s de la guerra. Debe notarse que los flujos de capital privado norteamericano a Am&eacute;rica Latina, en la forma de portafolio, fueron negativos desde principios de los 30 hasta mediados de los 50, y por lo tanto, fue debido a la inversi&oacute;n directa privada que las exportaciones de capital norteamericano a la regi&oacute;n, despu&eacute;s de la guerra, resultaron positivas (<a href="#g4">gr&aacute;fica 4</a>). Los pr&eacute;stamos gubernamentales sirvieron de suplemento a la inversi&oacute;n directa, y se convirtieron en la principal fuente del financiamiento otorgado por Estados Unidos durante los a&ntilde;os 60 cuando la inversi&oacute;n directa se debilit&oacute;, y las inversiones de portafolio eran todav&iacute;a muy limitadas. Si en la <a href="#g5">gr&aacute;fica 5</a> la tendencia de crecimiento de las inversiones norteamericanas, despu&eacute;s de 1945, es m&aacute;s clara que en la <a href="#g4">gr&aacute;fica 4</a>, ello se debe a la contribuci&oacute;n de los pr&eacute;stamos gubernamentales. El crecimiento de las dos series en sus &uacute;ltimos a&ntilde;os se explica por el renacimiento de la inversi&oacute;n privada de portafolio.      <p align="justify"><a name="g5"></a>Gr&aacute;fica 5     <br> Inversiones totales de Estados Unidos en Am&eacute;rica Latina (porcentaje del PNB, promedios m&oacute;viles de cinco a&ntilde;os, 1900 a 1980)      <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v5n9/v5n9a5g6.jpg">    <br>F<font size="1">uente: Datos originales tomados de Stallings (1987).</font>     <p align="justify">En la siguiente secci&oacute;n se analizan diversos aspectos crediticios del per&iacute;odo de la Paz Brit&aacute;nica. Se discute la posici&oacute;n de liderazgo de Gran Breta&ntilde;a dentro del conjunto de los mayores acreedores internacionales, y se examinan algunas caracter&iacute;sticas sobresalientes de los cr&eacute;ditos externos brit&aacute;nicos. En particular, se menciona el “financiamiento del desarrollo” (<i>developmental finance</i>) como un aspecto dominante de los cr&eacute;ditos brit&aacute;nicos. La intenci&oacute;n es la de destacar no s&oacute;lo la participaci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina como prestataria de fondos brit&aacute;nicos, sino la importancia de la regi&oacute;n como un cliente rentable, y como beneficiaria del financiamiento del desarrollo. Finalmente se estudia el per&iacute;odo de la Paz Brit&aacute;nica desde la perspectiva de los deudores latinoamericanos. Dentro del contexto de las amplias oscilaciones que caracterizaron los cr&eacute;ditos brit&aacute;nicos, se revisan los ciclos de auge y recesi&oacute;n del financiamiento externo experimentados por los clientes latinoamericanos.      <p align="justify"><b>EL PER&Iacute;ODO DE LA PAZ BRIT&Aacute;NICA </b>     <p align="justify"><b> </b><b>G<small>RAN</small> B<small>RETAÑA</small> <small>COMO L&Iacute;DER EN LA EXPORTACI&Oacute;N DE CAPITALES</small></b>     <p align="justify"><b> </b>El Reino Unido sobresale como el mayor acreedor internacional con anterioridad a la Primera Guerra Mundial. Mientras que en promedio el Reino Unido invirti&oacute; alrededor del 4,5% del PNB durante el per&iacute;odo 1880-1914, la cifra relevante para Francia fue del 2,5% y para Alemania el 1,8%<a name="n9"></a><sup><a href="#9">9</a></sup>. La posici&oacute;n acreedora bruta del Reino Unido y de otros acreedores internacionales, as&iacute; como la posici&oacute;n deudora bruta de los principales beneficiarios del cr&eacute;dito en v&iacute;speras de la Primera Guerra Mundial, aparece en el <a href="#c3">cuadro 3</a>.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Tres cuartas partes del cr&eacute;dito bruto se originaron en s&oacute;lo tres pa&iacute;ses, a saber, Reino Unido, Francia y Alemania, si bien sus participaciones fueron muy diferentes. Dentro de este limitado grupo de oferentes, mientras el Reino Unido aport&oacute; 55 centavos de cada d&oacute;lar, Francia contribuy&oacute; con 27 y Alemania con 18. Sin embargo, la tabla indica que las econom&iacute;as europeas continentales en conjunto alcanzaron una posici&oacute;n acreedora superior a la del Reino Unido. Por el lado de los deudores, a primera vista se destacan dos grupos, Asia, &Aacute;frica y Ocean&iacute;a, y Europa, respectivamente. Con menor importancia aparecen Am&eacute;rica del norte y Am&eacute;rica del sur.      <p align="justify"><a name="c3"></a>Cuadro 3     <br> Acreedores y deudores internacionales, posiciones brutas, 1913 (millones de d&oacute;lares y porcentajes)      <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v5n9/v5n9a5c3.jpg">&nbsp;    <br> <font size="1">Fuente: Naciones Unidas (1949).</font>     <p align="justify">El <a href="#c4">cuadro 4</a> presenta una nueva ilustraci&oacute;n acerca de c&oacute;mo los tres principales acreedores distribuyeron sus inversiones de largo plazo. Francia y Alemania concentraron sus inversiones en Europa. En los dos casos, consideraciones de orden pol&iacute;tico influyeron apreciablemente en el destino de sus inversiones for&aacute;neas. El hecho de que un tercio de las exportaciones de capital alem&aacute;n hab&iacute;a sido colocado en Austria-Hungr&iacute;a, Turqu&iacute;a y los Balcanes fue interpretado en la &eacute;poca como un esquema oficial para fortalecer las econom&iacute;as de potenciales aliados militares. En el caso franc&eacute;s, una cuarta parte de las inversiones for&aacute;neas estuvo representada por bonos del gobierno ruso. Rusia, el mayor deudor europeo con antelaci&oacute;n a la Primera Guerra Mundial, disfrut&oacute; de un acceso permanente al mercado parisiense de capitales, con posterioridad a la formaci&oacute;n de la Alianza en 1891. En contraste con estas experiencias, las exportaciones de capital brit&aacute;nico se orientaron predominantemente a regiones de reciente asentamiento<a name="n10"></a><sup><a href="#10">10</a></sup>.      <p align="justify"><b> </b><a name="c4"></a>Cuadro 4     <br>Principales acreedores internacionales, distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica de las inversiones de largo plazo, 1913 (porcentajes)      <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v5n9/v5n9a5c4.jpg">    <br> <font size="1">Fuentes: Feis (1974, 23, 51 y 74).      ]]></body>
<body><![CDATA[<br>a: cifras para 1914, b: datos discriminados por pa&iacute;ses de acuerdo con Woodruff (1966, 154), c: ausencia de informaci&oacute;n, d: colonias francesas m&aacute;s Egipto, Suez y &Aacute;frica del sur.</font>     <p align="justify">En comparaci&oacute;n con sus competidores, los territorios coloniales y la comunidad brit&aacute;nica de naciones atrajeron una importante porci&oacute;n de las inversiones brit&aacute;nicas. El Imperio particip&oacute; en el portafolio brit&aacute;nico con casi la mitad de las inversiones (47%), o al menos con un tercio de las mismas, si se excluye a Canad&aacute;. Otra diferencia fue el porcentaje de inversiones colocadas en las Am&eacute;ricas: sin incluir a Canad&aacute;, dicho porcentaje fue del 40%, distribuido por igual entre Estados Unidos y Am&eacute;rica Latina. Un nuevo contraste se puede mencionar en relaci&oacute;n con la inversi&oacute;n extranjera en Am&eacute;rica Latina. Ella estuvo concentrada en las tres mayores econom&iacute;as –Argentina, Brasil y M&eacute;xico–, independientemente del pa&iacute;s acreedor. Sin embargo, el ritmo de las inversiones en Am&eacute;rica Latina no fue el mismo para cada prestamista; mientras los inversionistas brit&aacute;nicos mantuvieron una proporci&oacute;n relativamente constante del 20% en Am&eacute;rica Latina desde la d&eacute;cada de 1850, los intereses franceses y alemanes en la regi&oacute;n ganaron significaci&oacute;n a partir de 1900 (por ejemplo, la participaci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina en los portafolios franceses pas&oacute; del 7,1% en 1900 al 13,3% en 1913)<sup><a name="n11"></a><a href="#11">11</a></sup>.      <p align="justify"><b>O<small>SCILACIONES LARGAS EN EL CR&Eacute;DITO EXTERNO BRIT&Aacute;NICO</small></b>     <p align="justify"><b> </b>Las experiencias del cr&eacute;dito externo que acaban de comentarse hicieron parte de un desarrollo sin precedentes de la econom&iacute;a internacional desde mediados del siglo XIX. Los movimientos internacionales de los factores de producci&oacute;n, el trabajo y el capital, establecieron un puente entre las econom&iacute;as europeas desarrolladas y las regiones subdesarrolladas. Exist&iacute;a un contraste entre la productividad creciente y la poblaci&oacute;n en aumento del mundo desarrollado, enfrentando la disponibilidad restringida de recursos regionales, y la abundancia de recursos naturales en regiones alejadas y de escaso asentamiento. Los considerables cambios tecnol&oacute;gicos experimentados por el transporte y las comunicaciones facilitaron la emigraci&oacute;n simult&aacute;nea del trabajo y del capital<sup><a name="n12"></a><a href="#12">12</a></sup>. Los cambios institucionales proporcionarion los movimientos internacionales de los factores de producci&oacute;n as&iacute; como la configuraci&oacute;n de una verdadera econom&iacute;a internacional. Las pol&iacute;ticas mercantilistas –especialmente las barreras comerciales y las leyes de navegaci&oacute;n– todav&iacute;a en vigencia durante la primera mitad de la centuria fueron significativamente reducidas despu&eacute;s de 1850<sup><a name="n13"></a><a href="#13">13</a></sup>.      <p align="justify">Aunque el auge crediticio internacional anterior a la Primera Guerra Mundial fue alimentado por varios pa&iacute;ses de Europa Occidental, el papel predominante de Gran Breta&ntilde;a se puede destacar por razones distintas al monto de los capitales exportados. En el caso brit&aacute;nico la gu&iacute;a fue la rentabilidad privada de las inversiones, antes que el logro de objetivos nacionales, tal como ocurriera con Francia y Alemania. Las inversiones brit&aacute;nicas contribuyeron al financiamiento del desarrollo interno de las &aacute;reas beneficiarias y a su integraci&oacute;n comercial y financiera con la metr&oacute;poli. La financiaci&oacute;n del desarrollo signific&oacute; que una parte apreciable de inversiones de largo plazo, especialmente a trav&eacute;s de obras p&uacute;blicas y ferrocarriles, se destinara a la creaci&oacute;n de la infraestructura exportadora y a la consolidaci&oacute;n del proceso de urbanizaci&oacute;n<a name="n14"></a><sup><a href="#14">14</a></sup>.      <p align="justify">El predominio del financiamiento del desarrollo es ilustrado por el hecho seg&uacute;n el cual el 40% de las inversiones de largo plazo se orient&oacute; a la construcci&oacute;n de v&iacute;as f&eacute;rreas, el 20% a la provisi&oacute;n de facilidades urbanas, y el 10% a industrias extractivas –principalmente minas y petr&oacute;leo– como se puede observar en el <a href="#c5">cuadro 5</a>.      <p align="justify"><a name="c5"></a>Cuadro 5     <br> Inversiones brit&aacute;nicas en ultramar, sectores econ&oacute;micos, 1913 (millones de libras esterlinas)      <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v5n9/v5n9a5c5.jpg">    <br>   <font size="1">Fuentes: Feis (1974, 27), Royal Institute of International Affairs (1937, 122).</font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El apreciable monto invertido en bonos gubernamentales (30%) no significa que los pr&eacute;stamos fueran necesariamente destinados a financiar d&eacute;ficits presupuestales corrientes o proyectos improductivos. Posteriormente se discutir&aacute;n experiencias latinoamericanas en las cuales los gobiernos ofrecieron bonos de largo plazo en el mercado de Londres para prop&oacute;sitos de desarrollo.      <p align="justify">Dos caracter&iacute;sticas sobresalientes de la experiencia brit&aacute;nica fueron tambi&eacute;n diferencias centrales en relaci&oacute;n con lo vivido en los pa&iacute;ses continentales exportadores de capital. En primer lugar, las inversiones for&aacute;neas adoptaron un patr&oacute;n de largas oscilaciones entre 1856 y 1914. En segundo t&eacute;rmino las inversiones brit&aacute;nicas, tanto internas como externas, siguieron direcciones opuestas durante el mismo per&iacute;odo. Estas caracter&iacute;sticas contribuyen a explicar las magnitudes excepcionales de los pr&eacute;stamos brit&aacute;nicos externos durante el per&iacute;odo, as&iacute; como la interrelaci&oacute;n entre centro y periferia durante la Paz Brit&aacute;nica. La primera ilustraci&oacute;n de lo que fueron las largas oscilaciones en las inversiones externas de origen brit&aacute;nico aparece en la <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a>. Una figura similar se puede obtener cuando en lugar de ciclos alrededor de una tendencia lo que se grafica es la trayectoria de la inversi&oacute;n externa neta (NFI) como porcentaje del PNB. Esta trayectoria al igual que la senda de la inversi&oacute;n bruta fija interna (GDFI) como porcentaje del PNB aparecen en la <a href="#g6">gr&aacute;fica 6</a><a name="n15"></a><sup><a href="#15">15</a></sup>.      <p align="justify">Las largas oscilaciones en sentido contrario de las dos l&iacute;neas, analizadas por primera vez por Cairncross (1953), presentan per&iacute;odos durante los cuales las razones crecientes de las inversiones en el exterior fueron acompa&ntilde;adas por motivos declinantes de las inversiones internas, tales como 1878-1887 y despu&eacute;s de 1903, y per&iacute;odos durante los cuales coincidieron la expansi&oacute;n de la inversi&oacute;n interna y el declive de la inversi&oacute;n en el exterior tales como 1870-1877 y 1890-1900. Analistas posteriores a Cairncross han descartado un mecanismo de causalidad en dichas oscilaciones, y en su lugar han aludido a un “conjunto complejo” de interrelaciones entre centro y periferia como explicaci&oacute;n de las mismas en los flujos de la inversi&oacute;n nacional brit&aacute;nica<a name="n16"></a><sup><a href="#16">16</a></sup>.      <p align="justify">Tales oscilaciones inversas no solo afectaron los flujos de inversi&oacute;n interna y externa, sino tambi&eacute;n las tasas de retorno sobre dichas inversiones<sup><a name="n17"></a><a href="#17">17</a></sup>. Edelstein (1982) encontr&oacute; que para el per&iacute;odo 1870-1913 como un todo, las inversiones externas brit&aacute;nicas alcanzaron una tasa media de retorno m&aacute;s alta que la de las inversiones internas. En este sentido, las inversiones externas fueron un &eacute;xito. El mismo autor muestra c&oacute;mo las tasas de retorno sobre las inversiones en el extranjero dominaron durante los per&iacute;odos 1877-1886 y 1897-1909, altern&aacute;ndose con per&iacute;odos de dominio de las tasas de retorno sobre la inversi&oacute;n dom&eacute;stica.      <p align="justify"><a name="g6"></a>Gr&aacute;fica 6     <br> Reino Unido, inversi&oacute;n interna y externa (porcentaje del PIB), 1856 a 1914      <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v5n9/v5n9a5g7.jpg">&nbsp;     <br><font size="1">Fuente: Edelstein (1982).</font>     <p align="justify">Am&eacute;rica Latina cumpli&oacute; un papel crucial para el predominio de los retornos sobre las inversiones externas. Durante el per&iacute;odo 1877-1886 los retornos realizados sobre las inversiones en Am&eacute;rica Latina en una variedad de sectores como la banca, los ferrocarriles y la infraestructura social, aventajaron a los obtenidos en otras regiones de ultramar. Mientras las inversiones en capital accionario de los ferrocarriles de Am&eacute;rica Latina produjeron un retorno medio del 18,7%, la cifra correspondiente para los ferrocarriles de Estados Unidos fue del 11,5%, y del 5,2% para los ferrocarriles brit&aacute;nicos internos (Edelstein, 1982). Una vez m&aacute;s, durante el largo per&iacute;odo de inversiones ultramarinas, 1897 a 1909, el comportamiento de las acciones y los bonos latinoamericanos fue cr&iacute;tico, pero esta vez, bajo el liderazgo de las inversiones f&eacute;rreas en Estados Unidos (ib&iacute;d., cap. 6).      <p align="justify">Una visi&oacute;n m&aacute;s completa de la experiencia de Am&eacute;rica Latina durante el per&iacute;odo de la Paz Brit&aacute;nica se puede obtener al seguir la suerte del continente en las largas oscilaciones de las exportaciones de capital brit&aacute;nico, entre 1865 y 1913. Tales eventos estuvieron precedidos por acontecimientos destacados en la historia de los movimientos internacionales de capitales. Un antecedente importante, no mencionado hasta ahora, es el ciclo exportador de capitales brit&aacute;nicos durante 1820, en el cual Am&eacute;rica Latina y Colombia (Gran Colombia en esa &eacute;poca) alcanzaron una participaci&oacute;n relevante. Con posterioridad al auge de 1820, las exportaciones brit&aacute;nicas de capital no se restablecer&iacute;an en escala apreciable hasta 1860.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b> </b><b>EL CAPITAL BRIT&Aacute;NICO EN AM&Eacute;RICA LATINA</b>     <p align="justify"><b>E<small>L CICLO EXPORTADOR DE CAPITALES DURANTE 1820</small></b>     <p align="justify">A la prosperidad alcanzada a mediados de 1820 se le ha reconocido como “el primer auge c&iacute;clico verdaderamente moderno en la historia econ&oacute;mica brit&aacute;nica” (Gayer, Rostow y Schwartz, 1953, 171). Pol&iacute;ticas monetarias laxas propiciaron una ca&iacute;da general de las tasas de inter&eacute;s y expandieron el cr&eacute;dito bancario<a name="n18"></a><sup><a href="#18">18</a></sup>. El &iacute;ndice de precios de las acciones creci&oacute; sostenidamente durante los primeros a&ntilde;os del auge (1821 a 1822), y a un paso m&aacute;s acelerado desde 1824 bajo el liderazgo de los precios de las acciones mineras. De hecho, el &iacute;ndice aument&oacute; alrededor del 120% entre octubre de 1824 y enero de 1825, contrastando con un aumento del 20% durante los cuatro a&ntilde;os precedentes. El colapso del &iacute;ndice de los precios accionarios se manifest&oacute; en una ca&iacute;da del 110% durante el resto del a&ntilde;o, y de otro 30% durante los tres primeros trimestres de 1826.      <p align="justify">&iquest;Cu&aacute;l fue la magnitud y cu&aacute;l el alcance de la inversi&oacute;n privada durante el auge burs&aacute;til? &iquest;En qu&eacute; medida Am&eacute;rica Latina estuvo involucrada en esta experiencia? La experiencia de las sociedades por acciones (<i>joint-stock companies</i>) es ilustrativa. Mientras que antes de 1824 exist&iacute;an 156 compa&ntilde;&iacute;as con un capital de &pound;48 millones, entre 1824 y 1825 se fundaron 127 compa&ntilde;&iacute;as con un capital de &pound;103 millones las cuales exist&iacute;an todav&iacute;a en 1827 despu&eacute;s de una avalancha de quiebras. Es significativo que de una cifra superior a los &pound;15 millones pagados sobre las acciones de las 127 compa&ntilde;&iacute;as sobrevivientes, alrededor de &pound;4 millones correspondieron a acciones de sociedades, principalmente mineras, formadas para operar en Am&eacute;rica Latina. La inversi&oacute;n privada en bonos gubernamentales del exterior tuvo una importancia crucial en el auge burs&aacute;til. Los pr&eacute;stamos contratados en Londres pasaron de &pound;1,5 millones en 1821 a &pound;16 millones en 1822-1823, y finalmente a &pound;27,5 millones en 1824-1825. Aproximadamente el 75% de los mismos, o sea &pound;33 millones, fueron pagados por inversionistas brit&aacute;nicos. Am&eacute;rica Latina se hizo aproximadamente a la mitad de dichos contratos como se puede ver en el <a href="#c6">cuadro 6</a><a name="n19"></a><sup><a href="#19">19</a></sup>.      <p align="justify"><a name="c6"></a>Cuadro 6      <br>Cr&eacute;ditos brit&aacute;nicos a gobiernos extranjeros, montos contractuales, 1822 a 1825 (miles de libras esterlinas)      <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v5n9/v5n9a5c6.jpg">    <br>   <font size="1">Fuentes: Gayer, Rostow y Schwartz (1953, 189). Rippy (1959, 20).</font>     <p align="justify">El auge del mercado burs&aacute;til estuvo acompa&ntilde;ado por avances paralelos en el comercio internacional. Al desarrollarse la inversi&oacute;n interna, la demanda de importaciones (<i>staple commodities</i>) tambi&eacute;n se elev&oacute;. A su turno, las inversiones externas alimentaron una expansi&oacute;n sin precedentes de las exportaciones reales. Las exportaciones brit&aacute;nicas se concentraron de manera importante en Am&eacute;rica Latina durante el per&iacute;odo 1821-1825. De hecho, durante estos a&ntilde;os las exportaciones brit&aacute;nicas a Europa continental –de suyo el mayor mercado para las exportaciones brit&aacute;nicas, con el 45% del total– experimentaron una ligera disminuci&oacute;n, las exportaciones a Am&eacute;rica Latina se doblaron; as&iacute;, en 1821 los embarques a Am&eacute;rica Latina fueron equivalentes al 18% de las ventas brit&aacute;nicas al continente, y a su pico en 1825 la cifra correspondiente fue del 45%.      <p align="justify">El auge en la Bolsa y en el comercio internacional estuvo acompa&ntilde;ado por maniobras especulativas. La banca privada en Londres y los bancos provinciales que hab&iacute;an financiado la fase alcista en los mercados de valores, se vieron en dificultades para preservar sus posiciones de liquidez. Las reservas met&aacute;licas del Banco de Inglaterra pr&aacute;cticamente se desvanecieron cuando los tenedores de billetes emitidos por los bancos comerciales demandaron su conversi&oacute;n. En diciembre de 1825 era ya evidente la existencia de una crisis financiera, ante la cual el banco busc&oacute; reducir la magnitud de las quiebras sin precedentes autorizando descuentos extraordinarios. La crisis se extendi&oacute; m&aacute;s all&aacute; de las fronteras nacionales afectando transacciones mercantiles y operaciones bancarias en el continente durante los siguientes dos a&ntilde;os (Kindleberger, 1989). Las relaciones financieras entre Gran Breta&ntilde;a y Am&eacute;rica Latina fueron severamente afectadas. Con la crisis bancaria (diciembre de 1825 a enero de 1826) el auge de los pr&eacute;stamos y del comercio internacional termin&oacute; precipitadamente. De hecho, los banqueros londinenses hab&iacute;an sido no s&oacute;lo intermediarios para la flotaci&oacute;n de los bonos externos, sino agentes para la realizaci&oacute;n de una variedad de operaciones comerciales (como embarques y contratos de importaci&oacute;n) e inversiones mineras.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Los banqueros enfrentaron coyunturalmente el p&aacute;nico bancario y comercial de 1825 sin mayor preocupaci&oacute;n por la suerte de las inversiones en bonos gubernamentales de Am&eacute;rica Latina, ya que dispon&iacute;an de fondos de amortizaci&oacute;n de corto plazo –un a&ntilde;o y medio de amortizaciones e intereses– los cuales hab&iacute;an sido creados para ayudar a estabilizar los precios de dichos bonos. Sin embargo, el colapso del cr&eacute;dito externo afect&oacute; severamente las d&eacute;biles finanzas de los gobiernos latinoamericanos. Adem&aacute;s, la suspensi&oacute;n de las inversiones en miner&iacute;a y otros proyectos privados frustr&oacute; iniciativas en las cuales el capital brit&aacute;nico, la tecnolog&iacute;a y el trabajo hab&iacute;an estado recientemente involucrados. Para cerrar esta descripci&oacute;n, el comercio exterior se vino abajo –las exportaciones brit&aacute;nicas cayeron en un 50% entre 1825 y 1826–. Hacia fines de la d&eacute;cada se experiment&oacute; una ligera reanimaci&oacute;n del comercio gracias a la favorable posici&oacute;n del Brasil para proveer bienes primarios demandados por Gran Breta&ntilde;a<a name="n20"></a><sup><a href="#20">20</a></sup>.      <p align="justify">Lo que se vivi&oacute; despu&eacute;s fue el descalabro en serie de iniciativas privadas y una secuencia de moratorias de la deuda soberana, la cual comprometi&oacute; a todos los Estados deudores con excepci&oacute;n del Brasil, el cual gozaba de una posici&oacute;n comercial privilegiada. Las moratorias se desencadenaron en 1826-1827 al agotarse los fondos de amortizaci&oacute;n de corto plazo, as&iacute; como los dep&oacute;sitos de los gobiernos en la banca privada londinense. Las cotizaciones de los bonos gubernamentales se fueron a pique, despu&eacute;s de haber alcanzado sus niveles m&aacute;s altos en 1824 y 1825, y permanecieron sumamente deprimidas hasta que las renegociaciones de la deuda en los a&ntilde;os o d&eacute;cadas siguientes reavivaron los prospectos de pago<a name="n21"></a><sup><a href="#21">21</a></sup>.      <p align="justify">&iquest;Cu&aacute;l fue la participaci&oacute;n de Colombia en el auge crediticio, y cu&aacute;l su suerte despu&eacute;s de la crisis financiera? La entonces Gran Colombia fue el primer pa&iacute;s de Am&eacute;rica Latina en recibir un pr&eacute;stamo –&pound;2 millones– de los banqueros privados de Londres a principios del auge crediticio en 1822. Posteriormente, en 1824, la Gran Colombia sac&oacute; avante un pr&eacute;stamo por &pound;4,75 millones, el m&aacute;s grande recibido por una naci&oacute;n latinoamericana, y el segundo en tama&ntilde;o –despu&eacute;s de Dinamarca– contratado por naci&oacute;n alguna durante el per&iacute;odo 1821-1825. Las dos operaciones fueron seriamente motivadas por el imperativo de consolidar la independencia de Espa&ntilde;a<a name="n22"></a><sup><a href="#22">22</a></sup>. De aqu&iacute; el que las deudas acumuladas por la Gran Colombia fueran t&iacute;picamente deudas de guerra. El acceso al financiamiento extranjero fue facilitado por razones de pol&iacute;tica internacional; de hecho, Gran Breta&ntilde;a reconoci&oacute; formalmente la independencia de los nuevos estados latinoamericanos en 1824 cuando las campa&ntilde;as militares a&uacute;n no hab&iacute;an concluido<sup><a name="n23"></a><a href="#23">23</a></sup>.      <p align="justify">En 1832 la Gran Colombia se dividi&oacute; en las tres naciones actuales, Ecuador, Venezuela y Colombia. En 1834 la deuda externa total ascend&iacute;a a &pound;9,8 millones de los cuales &pound;3,2 millones correspond&iacute;an a intereses atrasados. A la nueva Rep&uacute;blica de Colombia se le adscribi&oacute; el 50% del total adeudado, a Venezuela el 28% y a Ecuador el 22%. Esta reasignaci&oacute;n de las responsabilidades de la deuda estuvo seguida por una moratoria completa sobre los pagos de intereses hasta 1841 cuando Venezuela firm&oacute; un acuerdo con sus acreedores. Colombia hizo lo mismo en 1845, y Ecuador tambi&eacute;n pero s&oacute;lo hasta 1855<a name="n24"></a><sup><a href="#24">24</a></sup>.      <p align="justify">Antes de continuar con la discusi&oacute;n de la participaci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina en las largas oscilaciones de las exportaciones de capital brit&aacute;nico puede plantearse una conclusi&oacute;n general acerca del primer gran ciclo exportador de capitales. El auge exportador de capitales y la posterior crisis de la deuda estuvieron estrechamente ligados al auge c&iacute;clico en Gran Breta&ntilde;a. Una innovaci&oacute;n financiera en el centro –la expansi&oacute;n de la banca privada en Londres y en las provincias–, reforzada por pol&iacute;ticas monetarias laxas, aument&oacute; la disponibilidad de fondos prestables. La independencia pol&iacute;tica de las rep&uacute;blicas latinoamericanas abri&oacute; un nuevo escenario a la inversi&oacute;n extranjera. El auge lleg&oacute; a su fin cuando una crisis financiera en el centro, en 1825, paraliz&oacute; tanto el cr&eacute;dito dom&eacute;stico como las salidas de capital financiero. Las moratorias sobre la deuda soberana se extendieron ampliamente en Am&eacute;rica Latina desde mediados de 1826, luego del colapso simult&aacute;neo del comercio internacional y de las exportaciones de capital. Solamente un deudor, el Brasil, con una posici&oacute;n comercial privilegiada, podr&iacute;a honrar cumplidamente el servicio de su deuda.      <p align="justify"><b>L<small>A PARTICIPACI&Oacute;N DE</small> A<small>M&Eacute;RICA</small> L<small>ATINA EN LAS LARGAS OSCILACIONES DE LOS CR&Eacute;DITOS BRIT&Aacute;NICOS DE ULTRAMAR</small> </b>     <p align="justify">Las inversiones a gran escala en Am&eacute;rica Latina no se restablecieron hasta la d&eacute;cada de 1860. En 1865, la deuda externa soberana con Gran Breta&ntilde;a era de &pound;62 millones, tres veces el monto acumulado antes de la crisis de 1825, el cual excedi&oacute; los &pound;20 millones. Pero ni el aumento de la deuda correspondi&oacute; a un incremento similar en pr&eacute;stamos nuevos, ni su distribuci&oacute;n a lo largo de las cuatro d&eacute;cadas fue homog&eacute;nea. No m&aacute;s del 65% del aumento de la deuda –&pound;26 millones– correspondi&oacute; a pr&eacute;stamos frescos, de modo que el resto surgi&oacute; de conversiones de deuda y de la capitalizaci&oacute;n de intereses atrasados. En cuanto a su distribuci&oacute;n temporal, menos del 10% de los nuevos pr&eacute;stamos fue contratado entre 1825 y 1850, 25% durante la d&eacute;cada de 1850, y por encima del 65% entre 1860 y 1865. La inversi&oacute;n externa en proyectos privados –miner&iacute;a y ferrocarriles– tambi&eacute;n revivi&oacute; durante 1860; en efecto, el 50% de las compa&ntilde;&iacute;as creadas entre 1845 y 1865 fueron establecidas entre 1860 y 1865 (Stone, 1968).      <p align="justify">Las inversiones brit&aacute;nicas en Am&eacute;rica Latina crecieron continuamente entre 1865 y 1914. De acuerdo con Rippy (1959) y Stone (1968) las inversiones acumuladas en 1914 eran equivalentes a catorce veces el nivel alcanzado en 1865. Este incremento se caracteriz&oacute; por fuertes fluctuaciones m&aacute;s que por una suave tasa de crecimiento, como se pudo observar en la discusi&oacute;n previa de la tendencia y los ciclos de la inversi&oacute;n externa brit&aacute;nica (<a href="#g1a">gr&aacute;ficas 1a</a> y <a href="#g1b">1b</a>). Tal como se afirm&oacute; entonces, las inversiones en Am&eacute;rica Latina vivieron etapas de auge durante los per&iacute;odos: 1870 a 1875, 1885 a 1895 y 1905 a 1913. Una impresi&oacute;n similar se obtiene de la informaci&oacute;n destacada en los <a href="#c7">cuadros 7</a> y <a href="#c8">8</a> basadas en Stone (1968). El <a href="#c8">cuadro 8</a> duplica el formato del <a href="#c5">cuadro 5</a>, y el <a href="#c7">cuadro 7</a> discrimina las inversiones por pa&iacute;ses.      <p align="justify">Las inversiones en bonos emitidos por gobiernos extranjeros (en adelante, pr&eacute;stamos a gobiernos) constituyeron alrededor del 75% de las inversiones totales durante las cuatro d&eacute;cadas transcurridas entre la crisis financiera de 1825 y la reiniciaci&oacute;n de las exportaciones de capital durante 1860<sup><a name="n25"></a><a href="#25">25</a></sup>. Esta preponderancia absoluta se redujo en las d&eacute;cadas siguientes hasta la Primera Guerra Mundial, especialmente a trav&eacute;s de los a&ntilde;os 1885-1895 y 1905-1913. Hacia 1913 los pr&eacute;stamos a gobiernos representaron menos del 40% de las inversiones totales, aunque representando todav&iacute;a la principal inversi&oacute;n individual. En conjunto, las inversiones privadas aventajaron a la deuda gubernamental desde la d&eacute;cada 1885-1895 bajo el predominio indiscutible de los ferrocarriles, y posteriormente gracias al atractivo de las obras de infraestructura urbana –especialmente tranv&iacute;as– cuando las inversiones en ferrocarriles se estancaron. Esta evidencia sugiere que las inversiones brit&aacute;nicas en Am&eacute;rica Latina siguieron el patr&oacute;n general de disminuci&oacute;n en la participaci&oacute;n de los pr&eacute;stamos a gobiernos y de mayor participaci&oacute;n de las inversiones en financiaci&oacute;n del desarrollo. Como se puede observar en el <a href="#c8">cuadro 8</a>, en 1913 el 62% de las inversiones brit&aacute;nicas hab&iacute;a sido destinado a inversiones privadas, en contraste con lo ocurrido en 1875, cuando la cifra comparable fue del 26%<sup><a name="n26"></a><a href="#26">26</a></sup>.      <p align="justify"><a name="c7"></a>Cuadro 7     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Inversi&oacute;n brit&aacute;nica en Am&eacute;rica Latina, distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica, 1865 a 1913 (millones de libras esterlinas)      <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v5n9/v5n9a5c7.jpg">&nbsp; <font size="1">    <br>PG: Pr&eacute;stamos a Gobiernos     <br>IP: Inversi&oacute;n Privada     <br>T: Total     <br>* Colonias europeas en el continente suramericano, en Puerto Rico y en Santo Domingo.     <br>** Bancos y compa&ntilde;&iacute;as de descuento, compa&ntilde;&iacute;as de transporte mar&iacute;timo y otras sociedades por acciones que operaban principalmente en el mercado financiero internacional.     <br>Fuentes: para pr&eacute;stamos a gobiernos y para las inversiones totales (T), Stone (1968).</font>     <p align="justify"><a name="c8"></a>Cuadro 8      <br>Inversiones brit&aacute;nicas en Am&eacute;rica Latina, distribuci&oacute;n sectorial, per&iacute;odo 1865 a 1913, fechas seleccionadas (millones de libras esterlinas y porcentajes)      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v5n9/v5n9a5c8.jpg">    <br><font size="1">Fuentes: Stone (1968).</font>     <p align="justify">Como se observa en el <a href="#c7">cuadro 7</a>, los gobiernos de M&eacute;xico, Brasil y Colombia eran los principales deudores en 1865<sup><a name="n27"></a><a href="#27">27</a></sup>. La deuda colombiana era el resultado de una serie de conversiones del saldo que debi&oacute; asumir luego de la disoluci&oacute;n de la Gran Colombia, y de un peque&ntilde;o cr&eacute;dito (1863) por &pound;0,2 millones cuyo principal objetivo (90%) era de refinanciaci&oacute;n. Otro deudor importante era Venezuela, pa&iacute;s que de una manera similar a Colombia acreci&oacute; su obligaci&oacute;n original mediante una serie de conversiones, y la flotaci&oacute;n de dos cr&eacute;ditos en el mercado londinense (en 1862 y 1864 por un total de &pound;2,5 millones) tambi&eacute;n predominantemente orientados (70%) a la refinanciaci&oacute;n. Para completar esta presentaci&oacute;n se debe mencionar que Brasil, Chile y Cuba fueron los &uacute;nicos pa&iacute;ses, en la regi&oacute;n, que lograron acceder a cr&eacute;ditos frescos de los inversionistas brit&aacute;nicos durante 1850<a name="n28"></a><sup><a href="#28">28</a></sup>.      <p align="justify"><i>1865 a 1875</i>     <p align="justify">Tras las cifras presentadas en el <a href="#c7">cuadro 7</a> para el per&iacute;odo 1865-1875, discurren importantes cambios en los mercados internacionales y de bienes. Ellos coinciden con la primera gran oleada de inversiones brit&aacute;nicas en el exterior. El prospecto de inversiones redituables en Estados Unidos, con su acelerada urbanizaci&oacute;n, y en Europa con sus ferrocarriles franceses y rusos, desde 1850, as&iacute; como el surgimiento de proyectos de desarrollo en Am&eacute;rica Latina hacia fines de 1860. Si en Estados Unidos los proyectos m&aacute;s atrayentes estaban relacionados con su acelerada urbanizaci&oacute;n, en Europa se concentraban en los ferrocarriles franceses y rusos, y en Am&eacute;rica Latina en proyectos de infraestructura<a name="n29"></a><sup><a href="#29">29</a></sup>. Pero como se coment&oacute; anteriormente, la oleada de inversiones no estuvo exenta de retrocesos y contracciones. Los mercados de capital fueron severamente afectados por el estallido de la guerra austroprusiana (la guerra de las siete semanas) y la quiebra de la compa&ntilde;&iacute;a Overend Gurney en Londres, en 1866 (Kindleberger, 1989, 144). Simon (1968) mostr&oacute; c&oacute;mo entre 1865 y 1867 los pagos efectivos totales de capital, por parte de los inversionistas brit&aacute;nicos, cayeron en cerca del 57%, siendo la cifra comparable para Am&eacute;rica Latina el 71%. De acuerdo con los mismos estimativos, los pagos efectivos de capital hacia Am&eacute;rica del Sur cayeron a niveles m&iacute;nimos en 1868 y 1869, y el restablecimiento de las inversiones externas de portafolio no se sinti&oacute; hasta 1870.      <p align="justify">La crisis de 1873 fue m&aacute;s significativa, por sus amplias repercusiones internacionales. El episodio m&aacute;s dram&aacute;tico en el lado financiero de la crisis fue el colapso del mercado burs&aacute;til en Viena. Un euf&oacute;rico proceso especulativo se desat&oacute; desde 1871 con los pagos de la indemnizaci&oacute;n franco-prusiana, los cuales originaron una movilizaci&oacute;n sin precedentes de oro, de Francia a Alemania, pasando por Londres. La especulaci&oacute;n se extendi&oacute; desde los t&iacute;tulos ferroviarios europeos hasta sus similares en Estados Unidos, y cuando los mercados de valores se fueron a pique en Viena y Berl&iacute;n, se interrumpi&oacute; el financiamiento de los proyectos estadounidenses. De hecho, empresas muy conocidas en la construcci&oacute;n de ferrocarriles como la Jay Cooke y Compa&ntilde;&iacute;a en Nueva York, se quebraron. En 1870, el 42% del total mundial de millas en ferrocarriles se encontraba en Am&eacute;rica del norte, y el infortunio de importantes constructores se convirti&oacute; en un nuevo argumento para el repliegue de inversionistas extranjeros (Kindleberger, 1989, 145-146). De acuerdo con los c&aacute;lculos de Simon, los pagos efectivos totales anuales de capital cayeron abruptamente a lo largo del per&iacute;odo 1873-1877, siendo los estimativos para 1875 y 1877 del 51% y del 80% m&aacute;s bajos que el estimativo para 1872. El retroceso de Am&eacute;rica del sur queda ilustrado por el hecho de que los pagos efectivos de capital llegaron a ser de &pound;21,4 millones en 1871 y 1872, cayendo a s&oacute;lo 8 millones en 1873, y desvaneci&eacute;ndose gradualmente hasta bordear los &pound;0,6 millones en 1877.      <p align="justify">Una de las consecuencias de la crisis de 1873 fue la moratoria extendida sobre la deuda soberana. Turqu&iacute;a, el mayor deudor, entr&oacute; en moratoria hacia fines de 1875<a name="n30"></a><sup><a href="#30">30</a></sup>. En Am&eacute;rica Latina la suerte de las econom&iacute;as estuvo atada a las fortunas de su comercio internacional. Pa&iacute;ses como Argentina, Chile y Brasil, los cuales disfrutaron de una posici&oacute;n favorable en las importaciones brit&aacute;nicas de la regi&oacute;n, se acomodaron al exiguo cr&eacute;dito externo de la &eacute;poca sin suspender el servicio de la deuda. En 1865, solamente un gobierno deudor, el de Venezuela, hab&iacute;a suspendido los pagos sobre la mayor&iacute;a de sus obligaciones. En contraste, en 1875, 9 de los 15 gobiernos deudores de Am&eacute;rica Latina estaban en moratoria, y el monto de los principales correspondientes alcanzaba al 35% de la deuda gubernamental latinoamericana en manos brit&aacute;nicas. A fines de dicho a&ntilde;o, la moratoria de deudas soberanas a nivel mundial llegaba al 30% del capital brit&aacute;nico invertido en el exterior (Stone, 1968).      <p align="justify">La experiencia individual de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina durante 1865-1875 comienza con la decisi&oacute;n de M&eacute;xico de suspender sus pagos en 1866, moratoria que durar&iacute;a dos d&eacute;cadas. Como lo sugiere la descripci&oacute;n previa de los pagos efectivos de capital recibidos en la regi&oacute;n, los mayores pr&eacute;stamos se contrataron entre 1870 y 1872. Argentina (incluyendo el gobierno nacional y las provincias) flot&oacute; el 20% de los pr&eacute;stamos negociados durante la d&eacute;cada, en su mayor&iacute;a orientados al financiamiento de obras p&uacute;blicas, aunque tambi&eacute;n a operaciones militares, como la participaci&oacute;n argentina en la guerra del Paraguay. Brasil logr&oacute; colocar un pr&eacute;stamo significativo en 1875, en plena crisis financiera, gracias a su s&oacute;lido comercio con la metr&oacute;poli. En una proporci&oacute;n menor, Chile tambi&eacute;n coloc&oacute; bonos en plazas extranjeras durante los a&ntilde;os de mayor astringencia crediticia. Las naciones m&aacute;s peque&ntilde;as en el &aacute;rea vivieron una experiencia diferente. Am&eacute;rica Central, Bolivia, y Paraguay, aunque vendieron bonos por una cantidad apenas inferior a la colocada por Argentina, tuvieron una suerte muy distinta. Representantes de inversionistas y analistas contempor&aacute;neos denunciaron los excesos especulativos y las manipulaciones de los banqueros en la colocaci&oacute;n de los pr&eacute;stamos. Hacia fines de 1875 los estados latinoamericanos m&aacute;s peque&ntilde;os estaban en moratoria (Marichal, 1989, 104-110; Stone, 1968, 326-327).      <p align="justify">El caso m&aacute;s sorprendente de elevado endeudamiento durante los a&ntilde;os anteriores a la crisis, seguido de la suspensi&oacute;n en el servicio de la deuda, fue protagonizado por Per&uacute;. El 45% del flujo de recursos canalizados a Am&eacute;rica Latina entre 1865 y 1875 se destin&oacute; al financiamiento de proyectos de infraestructura en el Per&uacute;, principalmente en ferrocarriles. Los prospectos de financiamiento externo del Per&uacute; fueron alentados por la disponibilidad de productos de exportaci&oacute;n como el algod&oacute;n, el az&uacute;car y nitratos, pero principalmente por el monopolio natural del guano, un fertilizante altamente demandado por los hacendados europeos. Un marcado declive en las exportaciones del guano despu&eacute;s de 1873 se tradujo en inestabilidad financiera interna y dej&oacute; la econom&iacute;a al borde de la suspensi&oacute;n del servicio de la deuda externa. Un intermediario internacional, el Dreyfus Fr&egrave;res de Par&iacute;s, recibi&oacute; en concesi&oacute;n la explotaci&oacute;n comercial del guano a cambio del pago de la deuda externa. En 1875, dicha instituci&oacute;n declar&oacute; su inhabilidad para cumplir sus compromisos financieros ante las opacas perspectivas de las exportaciones del guano. Sin embargo, una suspensi&oacute;n formal del servicio de la deuda no fue anunciada sino hasta principios de 1876 (Marichal, 1989, 85-90).      <p align="justify">&iquest;Qu&eacute; ocurri&oacute; en los dem&aacute;s pa&iacute;ses andinos? Aun antes de la crisis una moratoria total se inici&oacute; en Venezuela en 1867, y en Ecuador en 1868. En cuanto a Colombia, el <a href="#c7">cuadro 7</a> muestra una reducci&oacute;n del acervo de la deuda de &pound;7,3 a &pound;2,1 millones. Durante el per&iacute;odo en discusi&oacute;n Colombia no coloc&oacute; bonos en el exterior. El acervo de la deuda se redujo a &pound;6,6 millones en 1873, combinando amortizaciones y recompras de bonos colombianos en el mercado londinense. Por acuerdo mutuo firmado durante el mismo a&ntilde;o, aquella deuda fue convertida en una nueva deuda de s&oacute;lo &pound;2,0 millones (CFB, 1938, 175).      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><i>1875 a 1895</i>     <p align="justify">Estas dos d&eacute;cadas est&aacute;n dominadas por una nueva oleada de exportaciones de capital brit&aacute;nico las cuales se inician a fines de 1870, y alcanzan su pico m&aacute;s alto a fines de 1880, antes de desvanecerse durante la primera mitad de 1890. Durante la fase expansiva de la oleada, 1878 a 1890, los pagos efectivos de capital se distribuyeron desigualmente. Cerca del 40% de dichos pagos se concentr&oacute; en los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os, 1888 a 1890. Los pagos efectivos a las econom&iacute;as latinoamericanas estuvieron a&uacute;n m&aacute;s concentrados, con alrededor del 55% de ellos durante el per&iacute;odo 1888-1890. A lo largo del per&iacute;odo completo, la participaci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina en los pagos totales fue del 21%, ensanchada hasta el 29% al considerar &uacute;nicamente los a&ntilde;os 1888-1890. Durante la fase contraccionista, 1891 a 1901, la participaci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina en los pagos totales cay&oacute; dram&aacute;ticamente, hasta s&oacute;lo el 10%. Este acceso limitado del continente al descaecido financiamiento internacional durante 1890, sigui&oacute; al colapso de la firma londinense Baring Brothers<a name="n31"></a><sup><a href="#31">31</a></sup>.      <p align="justify">Argentina fue el tercero entre los mayores deudores de Gran Breta&ntilde;a durante 1880, despu&eacute;s de Estados Unidos y Australia. Dentro de la regi&oacute;n latinoamericana, Argentina, M&eacute;xico y Brasil, en dicho orden, fueron los principales beneficiarios de las inversiones brit&aacute;nicas durante el per&iacute;odo 1875-1895. Estos pa&iacute;ses concentraron el 78% de las inversiones totales en la regi&oacute;n durante dicho per&iacute;odo –el 89% de los cr&eacute;ditos a gobiernos y el 73% de las inversiones directas–. Argentina aventaj&oacute; de lejos a sus principales competidores, monopolizando el 45% de las inversiones totales en la regi&oacute;n, mientras M&eacute;xico y Brasil alcanzaron participaciones m&aacute;s peque&ntilde;as y similares, del 17% y 16% respectivamente.      <p align="justify">Posteriormente, en 1895, la inversi&oacute;n privada represent&oacute; m&aacute;s de la mitad de las inversiones brit&aacute;nicas en M&eacute;xico y Argentina, liderando una tendencia general en Am&eacute;rica Latina, mientras los pr&eacute;stamos a gobiernos todav&iacute;a predominaban en Brasil. Como se mencion&oacute; anteriormente, la raz&oacute;n decisiva tras dicha tendencia fue el formidable ascenso de las inversiones en ferrocarriles durante el per&iacute;odo 1875-1895 (<a href="#c8">cuadro 8</a>). Y aunque Argentina, M&eacute;xico y Brasil acapararon el 85% de dicho incremento extraordinario, la participaci&oacute;n del Brasil fue s&oacute;lo del 15% (Stone, 1968).      <p align="justify">Las regiones del Cono Sur y del R&iacute;o de la Plata –Argentina, Chile, Uruguay–, atrajeron el 58% de las inversiones brit&aacute;nicas durante el per&iacute;odo. En franco contraste, los pa&iacute;ses andinos del norte –Colombia, Ecuador, Per&uacute; y Venezuela–, en conjunto, no s&oacute;lo no atrajeron nuevas inversiones sino que experimentaron una reducci&oacute;n de las existentes en 1875. Las inversiones en el Per&uacute;, el mayor importador de capital en Am&eacute;rica Latina durante 1870, cayeron en 40% durante el per&iacute;odo. Ecuador, conjuntamente con Bolivia y Paraguay uno de los pa&iacute;ses con las m&aacute;s bajas inversiones brit&aacute;nicas en Sur Am&eacute;rica, tambi&eacute;n sufri&oacute; la ca&iacute;da de los niveles previos de inversi&oacute;n. Estas experiencias no significaron que los pa&iacute;ses involucrados se convirtieran en exportadores netos de capital. Antes bien, ellas correspondieron a acuerdos bilaterales para reducir los saldos vigentes de la deuda. Por ejemplo, en el caso peruano la deuda del gobierno no s&oacute;lo se redujo, sino que se transform&oacute; en inversi&oacute;n privada, como se ve en el <a href="#c7">cuadro 7</a>; como resultado de dicha conversi&oacute;n conocida como el Contrato de Gracia (1890), los inversionistas brit&aacute;nicos recibieron en propiedad todos los ferrocarriles estatales y varias concesiones (Marichal, 1989, 119-125).      <p align="justify">Como se mencion&oacute; anteriormente, la crisis del Baring (noviembre de 1890) marc&oacute; el final de la euforia financiera de fines de 1880. Los historiadores han descrito un estado de tensiones financieras por lo menos desde 1888, y el papel cr&iacute;tico de los pr&eacute;stamos a Argentina. El proceso se puede resumir as&iacute;. Las ventas de bonos argentinos por inversionistas alemanes –inducidas probablemente por prospectos econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos inciertos de Argentina–, saturaron el mercado londinense. Los nuevos cr&eacute;ditos en favor de dicho pa&iacute;s se contrataron con descuentos crecientes, y a&uacute;n as&iacute; algunas ofertas fracasaron. Para aliviar la situaci&oacute;n, el Baring ofreci&oacute; cr&eacute;ditos de corto plazo a Argentina, los cuales no pudieron ser cancelados debido al deterioro en las condiciones comerciales del pa&iacute;s.      <p align="justify">La par&aacute;lisis de la entrada de capitales a Argentina desde 1889, combinada con el deterioro de los t&eacute;rminos de intercambio, crearon un problema de transferencia del servicio de la deuda. El Baring se encontr&oacute; con t&iacute;tulos sin vender, principalmente argentinos, y con un acceso restringido a cr&eacute;ditos de corto plazo. El mercado londinense se previno cuando el Banco de Inglaterra le indic&oacute; al Baring que no se excediera en su cr&eacute;dito de corto plazo a Argentina. Cuando la posici&oacute;n del Baring se torn&oacute; insostenible, una crisis financiera de graves proporciones se pudo evitar mediante la intervenci&oacute;n del gobierno brit&aacute;nico y del Banco de Inglaterra. Las obligaciones del Baring fueron garantizadas, pero las repercusiones sobre el comercio internacional no pudieron ser evitadas (Kindleberger, 1989; Fishlow, 1989).      <p align="justify">La contracci&oacute;n del financiamiento internacional a principios de 1890 alcanz&oacute; su punto m&aacute;s bajo en 1893. Las inversiones externas brit&aacute;nicas en los a&ntilde;os 1891-1893 fueron escasamente el 35% de las efectuadas en 1888-1890. Am&eacute;rica Latina fue la principal, pero no la &uacute;nica damnificada por el apret&oacute;n crediticio. En efecto, las inversiones brit&aacute;nicas en la regi&oacute;n cayeron al 20%, mientras que los porcentajes correspondientes a Europa y Norteam&eacute;rica fueron del 28% y del 37% respectivamente. Aun el imperio brit&aacute;nico como un todo debi&oacute; soportar una restricci&oacute;n crediticia significativa del 60%<sup><a name="n32"></a><a href="#32">32</a></sup>. Como se anot&oacute; previamente, una d&eacute;bil recuperaci&oacute;n del cr&eacute;dito internacional se inici&oacute; en 1894, pero una nueva oleada de inversi&oacute;n for&aacute;nea no ver&iacute;a la luz sino hasta los primeros a&ntilde;os del nuevo siglo.      <p align="justify">Durante la fase expansiva del per&iacute;odo 1875 a 1895, varios pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina que hab&iacute;an entrado en moratoria con anterioridad o como resultado de la crisis de 1873, concluyeron acuerdos con los tenedores brit&aacute;nicos de sus bonos, cuyo objeto era el de restablecer el acceso al cr&eacute;dito externo. Como resultado de estos acuerdos, &uacute;nicamente cuatro pa&iacute;ses –Argentina, Colombia, Costa rica y Honduras– responsables por el 16% de la deuda externa del continente, estaban todav&iacute;a en moratoria. Esta situaci&oacute;n contrastaba con el escenario m&aacute;s desapacible de dos d&eacute;cadas atr&aacute;s cuando nueve pa&iacute;ses en moratoria ten&iacute;an a su cargo el 35% de la deuda externa de la regi&oacute;n (Stone, 1968). Dos acuerdos importantes en el contexto de los pa&iacute;ses en moratoria fueron los negociados por el Per&uacute;, sobre las bases ya mencionadas, y por M&eacute;xico (1886) el cual propuso a sus acreedores un arreglo despu&eacute;s de dos d&eacute;cadas de suspensi&oacute;n del servicio de la deuda. La negociaci&oacute;n mexicana y la consecuente redenci&oacute;n de la deuda representaron una reducci&oacute;n equivalente al 75% de la deuda externa original<a name="n33"></a><sup><a href="#33">33</a></sup>.      <p align="justify">Los dos beneficiarios principales de los cr&eacute;ditos a gobiernos durante 1880 –Argentina y Brasil–, experimentaron las mayores dificultades con el servicio de la deuda durante 1890. Argentina despu&eacute;s de la crisis del Baring, y Brasil al final de la d&eacute;cada, enfrentaron dificultades en el servicio de sus deudas. Como ninguno de los dos pa&iacute;ses lograra cumplir sus compromisos financieros, fue necesario celebrar acuerdos con los acreedores. En esta ocasi&oacute;n tales entendimientos revistieron caracter&iacute;sticas sin precedentes. Se pudo observar un franco contraste entre el tratamiento de las moratorias en el Cercano Oriente, y el ofrecido a Argentina y a Brasil. En lugar de la opci&oacute;n de alivio de la deuda aplicada en los casos de Turqu&iacute;a y Egipto, los acuerdos se basaron tanto en la flexibilidad de los acreedores como en el deseo de pagar de los deudores. En efecto, se aplicaron tanto los t&eacute;rminos de condicionalidad como la funci&oacute;n conciliatoria de los intermediarios financieros, en lugar de la intervenci&oacute;n militar o del control directo de las fuentes fiscales como ocurriera en el Cercano Oriente.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Las experiencias argentina y brasilera de la d&eacute;cada de 1890 constituyen un antecedente importante para la discusi&oacute;n de los procesos de negociaci&oacute;n durante el siglo XX. El arreglo argentino (1893) redujo considerablemente la carga del servicio de la deuda por un per&iacute;odo de tiempo fijo: las amortizaciones se suspendieron por ocho a&ntilde;os, y las remisiones por pago de intereses se redujeron aproximadamente en el 30% durante cinco a&ntilde;os. La pieza central del arreglo brasilero (1898) fue el otorgamiento de un cr&eacute;dito de refinanciaci&oacute;n suficiente para cubrir tres a&ntilde;os de intereses, y la suspensi&oacute;n de pagos de amortizaci&oacute;n durante trece a&ntilde;os.      <p align="justify">La contrapartida de los deudores en estos acuerdos fue la reducci&oacute;n severa de la demanda agregada en cada una de las econom&iacute;as por medio de una tributaci&oacute;n m&aacute;s elevada y una reducci&oacute;n del gasto p&uacute;blico. El motivo para aplicar estas pol&iacute;ticas deflacionarias consisti&oacute; en que no s&oacute;lo choques externos –el racionamiento de cr&eacute;ditos externos en el caso de Argentina, y la ca&iacute;da de los precios del caf&eacute; en el caso del Brasil– contribuyeron a la incapacidad de estos pa&iacute;ses para incumplir con sus calendarios de pagos. En Argentina desde mediados de 1880, y en Brasil desde principios de 1890, pol&iacute;ticas monetarias y fiscales expansionistas hab&iacute;an estado elevando el precio del oro en t&eacute;rminos de circulantes nacionales inconvertibles. Como resultado, una prima m&aacute;s elevada sobre el oro se convirti&oacute; en un factor de encarecimiento de la deuda externa. La carga del ajuste ser&iacute;a suavizada gradualmente por la tendencia favorable del comercio internacional a principios del nuevo siglo. En especial, al Brasil no le tocar&iacute;a afrontar m&aacute;s de cuatro a&ntilde;os de restricciones, ya que un nuevo ciclo de precios internacionales del caf&eacute; en ascenso fortalecer&iacute;a la econom&iacute;a a partir de 1903 y hasta la Primera Guerra Mundial (Fishlow, 1989).      <p align="justify"><i>1895 a 1913</i>     <p align="justify">Este per&iacute;odo se puede dividir en dos grandes partes: de 1896 a 1904, y de 1905 a 1913. Este &uacute;ltimo subper&iacute;odo estuvo caracterizado por una salida masiva de capital brit&aacute;nico, dejando tras de s&iacute; quince a&ntilde;os durante los cuales el cr&eacute;dito internacional estuvo pr&aacute;cticamente paralizado. El promedio anual de los pagos efectivos de capital salt&oacute; de &pound;74 millones en 1896-1904 a &pound;160 millones en 1905-1913. Precisamente en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os las exportaciones de capital representaron el 37% del total exportado entre 1865 y 1913. Las Am&eacute;ricas fueron los principales beneficiarios del &uacute;ltimo auge de inversiones externas de Gran Breta&ntilde;a con anterioridad a la Primera Guerra Mundial, con el 62% de los pagos efectivos de capital. Am&eacute;rica del norte –incluyendo a Canad&aacute;– con el 42% de los pagos, claramente aventaj&oacute; a la del sur con el restante 20%. Considerando el estatus pol&iacute;tico de los deudores, el 61% de los pagos fue colocado en pa&iacute;ses independientes, y el 39% dentro del imperio brit&aacute;nico.      <p align="justify">El renacimiento de las exportaciones de capital iniciado durante 1900 se refleja, una vez m&aacute;s, en la direcci&oacute;n inversa de la inversi&oacute;n interna y externa de Gran Breta&ntilde;a (<a href="#g6">gr&aacute;fica 6</a>). La inversi&oacute;n externa como proporci&oacute;n del PNB se increment&oacute; vigorosamente a partir de su punto m&aacute;s bajo en 1901 hasta su punto m&aacute;s alto en 1913, exceptuando los a&ntilde;os 1906 y 1907 cuando los pr&eacute;stamos externos se deprimieron en respuesta al colapso de los mercados de valores en Italia (Kindleberger, 1989). Al iniciarse la nueva centuria las exportaciones de capital representaron apenas el 1% del PNB; a fines de 1905 la cifra comparable fue del 4%, y en su punto m&aacute;s alto, en 1913, rebas&oacute; el 9,1%.      <p align="justify">Los analistas del per&iacute;odo han encontrado una combinaci&oacute;n de fuerzas tanto internas como externas tras las exportaciones masivas de capital brit&aacute;nico. Los proyectos mineros de Africa del sur, as&iacute; como las inversiones requeridas por nuevos asentamientos poblacionales en econom&iacute;as proveedoras de alimentos y materias primas para Gran Breta&ntilde;a, como Argentina, atrajeron el inter&eacute;s de los inversionistas (Paish, 1914). Dichas demandas de capitales coincidieron con la contracci&oacute;n de oportunidades de inversi&oacute;n interna. Y aunque el declive de las oportunidades de inversi&oacute;n interna se hab&iacute;a sentido desde principios de 1870, su influencia en las decisiones de los inversionistas cobr&oacute; arraigo en las dos d&eacute;cadas anteriores a la Primera Guerra Mundial. Los rendimientos que se pod&iacute;an obtener en los sectores industriales y de transporte resultaban inferiores a los ofrecidos sobre las inversiones externas, y los inversionistas encontraron dicho predominio m&aacute;s acentuado y persistente durante 1900 en comparaci&oacute;n con la experiencia vivida entre mediados de 1870 y mediados de 1880 (Edelstein, 1982).      <p align="justify">De acuerdo con el <a href="#c7">cuadro 7</a>, Argentina y luego M&eacute;xico y Brasil, atrajeron la mayor parte del inter&eacute;s de los inversionistas brit&aacute;nicos durante el per&iacute;odo comentado. Las tres cuartas partes del stock de las inversiones en Am&eacute;rica Latina en 1913 se concentraron en dichos pa&iacute;ses (el 78% de los pr&eacute;stamos a gobiernos, y el 71% de las inversiones privadas). Estas estimaciones indican que la tendencia a destinar las inversiones hacia los tres pa&iacute;ses se acentu&oacute; entre 1895 y 1913. En 1895 estas econom&iacute;as controlaban el 68% de las inversiones totales, cuando en 1875 la cifra relevante hab&iacute;a sido el 47%. La distribuci&oacute;n del portafolio brit&aacute;nico de ferrocarriles tambi&eacute;n es ilustrativa de la concentraci&oacute;n geogr&aacute;fica. En 1913 los ferrocarriles equival&iacute;an a m&aacute;s de la mitad de las inversiones privadas, y m&aacute;s de un tercio de las inversiones totales (<a href="#c8">cuadro 8</a>). Los bonos de los ferrocarriles argentinos representaron el 54% de las inversiones totales en dicho campo, muy por encima de lo ocurrido en Brasil, con el 15%, y M&eacute;xico con el 8%; en conjunto, los tres pa&iacute;ses reunieron el 77% de la inversi&oacute;n m&aacute;s din&aacute;mica y rentable de la &eacute;poca.      <p align="justify">Recapitulando, la participaci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina en las amplias oscilaciones de las exportaciones de capital brit&aacute;nico estuvo representada en gran medida por inversiones en Argentina, Brasil y M&eacute;xico. Colombia tuvo un acceso muy limitado a la distribuci&oacute;n de las inversiones externas brit&aacute;nicas. Una versi&oacute;n estilizada de los ciclos de exportaci&oacute;n de capital puede ser la siguiente: el auge se asocia con prospectos de inversiones rentables en la periferia (como en el caso de los ferrocarriles). El final del auge se relaciona frecuentemente con crisis financieras en el centro, a partir de las cuales se suspende el financiamiento de proyectos en la periferia (por ejemplo, la crisis financiera de 1873).      <p align="justify">Las pol&iacute;ticas internas de los beneficiarios de las exportaciones de capital tambi&eacute;n pueden reducir el inter&eacute;s de los inversionistas extranjeros, y precipitar una ca&iacute;da en el financiamiento externo (como en la crisis de la casa Baring en 1890). La situaci&oacute;n se agrava si un deterioro simult&aacute;neo de los t&eacute;rminos de intercambio en la periferia aumenta la carga de la deuda. La suspensi&oacute;n de pagos sobre la deuda soberana es un resultado probable, y entonces los mercados externos de capitales se paralizan. Posteriormente, los arreglos de la deuda adquieren una variedad de expresiones, desde la intervenci&oacute;n militar y el control directo de las fuentes fiscales (las experiencias de Turqu&iacute;a y Egipto), pasando por reducciones negociadas de los principales de la deuda (la soluci&oacute;n mexicana durante 1880), hasta los enfoques basados en la flexibilidad de los acreedores y en la voluntad de pagar de los deudores (los casos brasile&ntilde;o y argentino durante 1890).      <p align="justify"><b> </b><b>CONCLUSIONES </b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b> </b>En el primer lustro transcurrido desde la obtenci&oacute;n de la independencia pol&iacute;tica de Espa&ntilde;a la Gran Colombia figuraba ya como el mayor deudor internacional de Gran Breta&ntilde;a, pa&iacute;s que para entonces era considerado como el eje de la econom&iacute;a mundial. Las exportaciones de capital brit&aacute;nico durante 1820 se produjeron bajo circunstancias que algunos analistas han considerado como el primer auge c&iacute;clico moderno de la econom&iacute;a brit&aacute;nica. Fue el precedente de las oleadas de exportaciones de capital brit&aacute;nico entre 1860 y 1913. Aproximadamente el 20% de dichas exportaciones se invirti&oacute; en Am&eacute;rica del sur, concentr&aacute;ndose en Argentina, Brasil y M&eacute;xico. Colombia particip&oacute; de manera muy limitada en dichos ciclos exportadores.      <p align="justify">Las etapas de auge y receso en las exportaciones de capital brit&aacute;nico durante el per&iacute;odo conocido como de Paz Brit&aacute;nica parecen haber seguido un proceso regular en el cual las salidas de capital obedecen a los beneficios esperados de inversiones potenciales en el exterior. La continuidad en las exportaciones de capital se sostiene hasta el surgimiento de circunstancias econ&oacute;micas o pol&iacute;ticas adversas. El financiamiento internacional se repliega hasta el advenimiento de nuevas circunstancias favorables a la acumulaci&oacute;n de capital. Con posterioridad a la Primera Guerra Mundial, las exportaciones de capital de Estados Unidos en los a&ntilde;os 20 y 30 parecieron seguir un modelo similar al brit&aacute;nico. Las exportaciones de capital privado estadounidense de la segunda mitad de la d&eacute;cada se desvanecieron a partir de la crisis del mercado de bonos en Wall Street en 1928. T&iacute;midamente reaparecieron despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial, y se requirieron tres d&eacute;cadas m&aacute;s para alcanzar niveles semejantes a los de los a&ntilde;os 20.      <p align="justify">La Paz Brit&aacute;nica culminar&iacute;a con la Primera Guerra Mundial. A fines de la segunda d&eacute;cada del siglo XX Estados Unidos ser&iacute;a ya una naci&oacute;n acreedora y Nueva York se convertir&iacute;a en un centro financiero dominante. Dentro de este contexto se producir&iacute;an nuevas oleadas de capital internacional. Colombia volver&iacute;a a una posici&oacute;n destacada en la tabla de deudores internacionales de Am&eacute;rica Latina. Se abrir&iacute;an tres d&eacute;cadas en las cuales se reiterar&iacute;a el ciclo de auge y receso en la exportaci&oacute;n de capitales, seguido por un largo proceso de renegociaciones de la deuda el cual se extender&iacute;a hasta el medio siglo.     <p align="justify"><b>    <br>NOTAS AL PIE</b>     <p align="justify"><a href="#n1">1</a><a name="1"></a>. Fishlow (1986) basa sus “lecciones del pasado” en un examen de la experiencia de Alemania, Gran Breta&ntilde;a y Estados Unidos. Eichengreen (1991) considera otros seis pa&iacute;ses de r&aacute;pida industrializaci&oacute;n, a saber: Canad&aacute;, Dinamarca, Alemania, Italia, Noruega y Suecia. A&uacute;n as&iacute;, las tendencias generales no se alteran.      <p align="justify"> <a href="#n2">2</a><a name="2"></a>. Durante 1990 las exportaciones medias de capital del G7 fueron del 1,67% del PIB, cifra no muy superior al 1,46% del PIB para los tres pa&iacute;ses citados en el <a href="#c1">cuadro 1</a>.      <p align="justify"> <a href="#n3">3</a><a name="3"></a>. Esta descripci&oacute;n sucinta de los movimientos de capitales presenta la contrapartida financiera de los altibajos hist&oacute;ricos en el volumen del comercio mundial. La r&aacute;pida integraci&oacute;n de la econom&iacute;a internacional entre 1850 y 1913 se refleja en el hecho de que para los actuales miembros de la OCDE sus exportaciones pasaron de representar del 5,1% al 11,9% del PIB entre las dos fechas. El cierre de las econom&iacute;as con motivo de las conflagraciones mundiales y la depresi&oacute;n universal de los a&ntilde;os 30 se tradujeron en un retroceso del comercio internacional, de modo que para 1950 las exportaciones mundiales (no s&oacute;lo de la OCDE) apenas alcanzaban el 7,1% del PIB. La cifra alcanzada en v&iacute;speras de la Primera Guerra Mundial s&oacute;lo se vino a recuperar a mediados de los 70, y para 1999 ya rebasaba el 18%. Las cifras para 1850, 1913 y 1950 se consultaron en Krugman (1995), y para 1999 en World Bank (2002).      <p align="justify"> <a href="#n4">4</a><a name="4"></a>. Eichengreen (1991) ha examinado los m&eacute;ritos relativos de tres hip&oacute;tesis acerca de los cambios en la extensi&oacute;n del flujo de capitales. Una escuela de pensamiento explica los flujos de capitales como una funci&oacute;n directa de la estabilidad monetaria internacional. Un sistema financiero m&aacute;s estable estimula una mayor expansi&oacute;n de los flujos de capital. Otra escuela de pensamiento sugiere la existencia de un proceso por etapas, a trav&eacute;s del cual los pa&iacute;ses pasar&iacute;an de deudores a acreedores. El ejemplo cl&aacute;sico ser&iacute;a el de Estados Unidos desde mediados de 1800. Finalmente, la tercera escuela se enfoca en los ciclos de endeudamiento internacional. Per&iacute;odos de auge en el cr&eacute;dito internacional son reemplazados por per&iacute;odos de par&aacute;lisis en el financiamiento externo. Algunos ejemplos hist&oacute;ricos son los ciclos del cr&eacute;dito internacional de los a&ntilde;os 20 y 30, as&iacute; como de los a&ntilde;os 70 y 80 en el siglo XX.      <p align="justify"> <a href="#n5">5</a><a name="5"></a>. La expresi&oacute;n <i>pagos efectivos de capital</i>corresponde a la de <i>capital calls</i> empleada por Simon. Seg&uacute;n dicho autor los <i>capital calls</i> se definen como “los pagos efectivos realizados por inversionistas brit&aacute;nicos al adquirir t&iacute;tulos emitidos en el exterior incluyendo las colonias” (Simon, 1968, 19).      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> <a href="#n6">6</a><a name="6"></a>. Estos per&iacute;odos de cr&eacute;dito internacional desfalleciente corresponden primero a la depresi&oacute;n mundial predominante durante 1870, y segundo, a una d&eacute;cada de episodios adversos al cr&eacute;dito internacional los cuales se iniciaron con la incapacidad de Argentina para satisfacer sus obligaciones financieras durante la crisis de la casa bancaria Baring en 1890.      <p align="justify"> <a href="#n7">7</a><a name="7"></a>. La <a href="#g1a">gr&aacute;fica 1a</a> presenta los datos nominales anuales de las exportaciones de capital brit&aacute;nico. La <a href="#g1b">gr&aacute;fica 1b</a> requiri&oacute; la transformaci&oacute;n de los valores originales nominales de dichas exportaciones en valores reales, y su posterior transformaci&oacute;n en logaritmos. La descomposici&oacute;n de la serie logar&iacute;tmica en sus componentes c&iacute;clico y tendencial se hizo de acuerdo con el filtro estad&iacute;stico de Hodrick y Prescott.      <p align="justify"> <a href="#n8">8</a><a name="8"></a>. A lo largo del per&iacute;odo 1865-1914 se presentaron importantes cambios en la oferta internacional de dinero y en los niveles de precios. La producci&oacute;n mundial de oro creci&oacute; sin interrupci&oacute;n entre 1815 y 1855, se mantuvo pr&aacute;cticamente en el nivel alcanzado en esta &uacute;ltima fecha hasta 1870, y luego declin&oacute; durante las dos d&eacute;cadas siguientes. Al llegar a sus puntos m&aacute;s bajos durante la primera mitad de los 80, la producci&oacute;n de oro hab&iacute;a ca&iacute;do en un 20% en relaci&oacute;n con la producci&oacute;n en la primera mitad de los a&ntilde;os 60. A principios de los 90 la producci&oacute;n de oro repunt&oacute; y continu&oacute; creciendo de manera continua hasta 1910 (Vilar, 1972, 497). Los niveles internacionales de precios en las econom&iacute;as de Gran Breta&ntilde;a, Francia, Alemania y Estados Unidos descendieron entre 1875 y 1895 y a partir de esta fecha crecieron durante el resto del per&iacute;odo de la Paz Brit&aacute;nica. Seg&uacute;n <i>The Economist</i>, los precios cayeron en 30% entre 1875 y 1895, y crecieron en 40% entre 1895 y 1914 (Schnerb, 1969, 82).      <p align="justify"> <a href="#n9">9</a><a name="9"></a>. El dato para Francia se tom&oacute; de Green y Urquhart (1976). Para el Reino Unido y Alemania la informaci&oacute;n se tom&oacute; del <a href="#c1">cuadro 1</a>.      <p align="justify"> <a href="#n10">10</a><a name="10"></a>. Esta caracterizaci&oacute;n de los principales acreedores se basa principalmente en el trabajo cl&aacute;sico de Feis ([1930], 1974, cap&iacute;tulos 1 a 4), y en el examen de las inversiones externas anteriores a la Primera Guerra Mundial realizado por el Royal Institute of International Affairs (1937, cap&iacute;tulo 9).      <p align="justify"> <a href="#n11">11</a><a name="11"></a>. Sin embargo, a mediados del siglo XIX el componente predominante de la inversi&oacute;n extranjera brit&aacute;nica eran bonos europeos. Jenks estim&oacute; que para mediados de la d&eacute;cada de 1850 alrededor del 57% de la cartera de inversiones for&aacute;neas estaba representada por t&iacute;tulos europeos, y el resto por bonos emitidos en Estados Unidos (25%) y en Am&eacute;rica Latina (18%). Adem&aacute;s, el 23% de la inversi&oacute;n total y el 41% de la inversi&oacute;n en valores europeos estaban colocados en t&iacute;tulos de deuda p&uacute;blica (bonos de los gobiernos de Francia, B&eacute;lgica, Holanda y Rusia) (Jenks, [1927], 1963, 413).      <p align="justify"> <a href="#n12">12</a><a name="12"></a>. Estos temas son discutidos por May (1968). Discusiones m&aacute;s recientes de la experiencia brit&aacute;nica se encuentran en Krugman (1993).      <p align="justify"> <a href="#n13">13</a><a name="13"></a>. Una discusi&oacute;n de los cambios institucionales asociados con la formaci&oacute;n de la econom&iacute;a internacional durante el siglo XIX se encuentra en North (1962).      <p align="justify"><a href="#n14">14</a><a name="14"></a>. La integraci&oacute;n se materializ&oacute; de diversas maneras. Adem&aacute;s de la importante canalizaci&oacute;n de las exportaciones de capital a la construcci&oacute;n de puertos y ferrocarriles destinados a la exportaci&oacute;n de bienes y materias primas, las inmigraciones laborales fortalecieron la capacidad productiva de los importadores de capital. Adicionalmente, el comercio y las finanzas coincidieron, cuando quiera que las inversiones for&aacute;neas se destinaron a la adquisici&oacute;n de bienes de capital, y a trav&eacute;s del financiamiento del servicio de la deuda con las divisas generadas por las exportaciones. Una amplia discusi&oacute;n de estos aspectos se encuentra en Fishlow (1985).      <p align="justify"> <a href="#n15">15</a><a name="15"></a>. El movimiento inverso de las dos series se observa claramente en la mayor&iacute;a de los a&ntilde;os con posterioridad a 1870.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> <a href="#n16">16</a><a name="16"></a>. Como las exportaciones brit&aacute;nicas de capitales estaban positivamente correlacionadas con las emigraciones de la fuerza de trabajo brit&aacute;nica, y con la formaci&oacute;n de capital –ferrocarriles e infraestructura– en las regiones beneficiarias, diversas hip&oacute;tesis alternativas han enfatizado en ocasiones el papel de factores demogr&aacute;ficos, y en otras, la larga gestaci&oacute;n de las obras de infraestructura, en la determinaci&oacute;n de las largas oscilaciones de los flujos de la inversi&oacute;n brit&aacute;nica. Una discusi&oacute;n de estos temas se encuentra en Hall (1968).      <p align="justify"> <a href="#n17">17</a><a name="17"></a>. Edelstein lanz&oacute; la hip&oacute;tesis seg&uacute;n la cual las tasas de retorno realizadas sobre la inversi&oacute;n tanto externa como dom&eacute;stica podr&iacute;an reflejar las largas oscilaciones de los flujos de inversi&oacute;n. De acuerdo con esta hip&oacute;tesis, los retornos realizados se habr&iacute;an producido gracias al surgimiento de oportunidades no anticipadas, y a la competencia de los factores de producci&oacute;n tratando de obtener ventaja de dichas oportunidades. (Edelstein, 1982, 149).      <p align="justify"> <a href="#n18">18</a><a name="18"></a>. Dos medidas importantes fueron adoptadas en 1822: la extensi&oacute;n del privilegio de emisi&oacute;n de billetes de banco a los bancos provinciales, y la reducci&oacute;n de la tasa de descuento del Banco de Inglaterra, la cual, por primera vez, cay&oacute; al 4%. Estos episodios fueron seguidos en 1823 por una conversi&oacute;n parcial de la deuda p&uacute;blica orientada a reducir la carga de intereses. Los resultados de estas medidas se sintieron en 1824-25. Mientras que las emisiones del Banco de Inglaterra crecieron sostenidamente entre 1822 y 1825, el circulante de la banca provincial pas&oacute; de representar el 23% de la circulaci&oacute;n de billetes del Banco de Inglaterra en 1822, al 43% en 1825. El mercado accionario floreci&oacute; en la medida en que se dispuso de cr&eacute;dito barato y los tenedores de deuda p&uacute;blica buscaron nuevas alternativas de inversi&oacute;n (Gayer, AA. VV., 1953, 185 y 202).      <p align="justify"> <a href="#n19">19</a><a name="19"></a>. El monto total de los cr&eacute;ditos nominales contratados por los gobiernos latinoamericanos por &pound;20 millones exagera de manera notable las sumas efectivamente pagadas por los inversionistas, as&iacute; como las sumas finalmente recibidas por los deudores. Dado un precio promedio al p&uacute;blico del 80% de los contratos nominales, las sumas percibidas por los banqueros ser&iacute;an del orden de &pound;16 millones, y de acuerdo con estimaciones de Rippy, los deudores no obtuvieron mucho m&aacute;s all&aacute; de &pound;12 millones. Aparte de fondos de amortizaci&oacute;n de corto plazo (<i>short-term sinking funds</i>) la diferencia se explica por comisiones y otras deducciones. La magnitud de dichas comisiones es ilustrada por el hecho de que Colombia pag&oacute; &pound;0,5 millones a sus banqueros, equivalentes al 7,3% del monto contratado (Rippy, 1959; Jenks, [1927], 1963, 49).      <p align="justify"> <a href="#n20">20</a><a name="20"></a>. Brasil lleg&oacute; a ser el principal importador latinoamericano de bienes brit&aacute;nicos, con un promedio del 40% de las importaciones totales de la regi&oacute;n entre 1825 y 1850 (Marichal, 1989, 49). La informaci&oacute;n detallada acerca del comercio entre Gran Breta&ntilde;a y Brasil es ofrecida, para fechas seleccionadas, en Woodruff (1966, ap&eacute;ndice estad&iacute;stico).      <p align="justify"> <a href="#n21">21</a><a name="21"></a>. En 1824 y 1825 las cotizaciones medias de la deuda externa latinoamericana sobrepasaron el 80%. Los bonos colombianos alcanzaron cotizaciones por encima del 90%. Para 1828 las cotizaciones de la deuda latinoamericana se ubicaron alrededor del 30%, exceptuando los casos de Brasil y Argentina para los cuales aquellas alcanzaron valores por encima del 60% y del 40% respectivamente (Dawson, 1990, ap&eacute;ndice 1).      <p align="justify"> <a href="#n22">22</a><a name="22"></a>. En 1825, el 75% de los gastos del gobierno de la Gran Colombia se destin&oacute; a objetivos militares (Ocampo, 1987, 114).      <p align="justify"><a href="#n23">23</a><a name="23"></a>. El reconocimiento brit&aacute;nico fue anticipado por una decisi&oacute;n similar adoptada por Estados Unidos en 1822, cuando este pa&iacute;s reconoci&oacute; la independencia de la Gran Colombia. Detalles en torno al reconocimiento brit&aacute;nico aparecen en Dawson (1990, cap&iacute;tulos 4 y 5).      <p align="justify"> <a href="#n24">24</a><a name="24"></a>. A estos acuerdos siguieron varias suspensiones y renegociaciones durante 1840 y 1850. Venezuela entr&oacute; en moratoria en 1847, y aunque se materializaron arreglos y pagos transitorios en 1851, un acuerdo global no se logr&oacute; hasta 1859. Ecuador honr&oacute; su acuerdo de 1855 hasta una nueva suspensi&oacute;n de pagos en 1868. Colombia respet&oacute; puntualmente los pagos despu&eacute;s de la firma de la convenci&oacute;n Ponles-Ord&oacute;&ntilde;ez en 1845. Con motivo de dificultades financieras gubernamentales en 1848-49, Colombia ofreci&oacute; a sus acreedores C&eacute;dulas de Tesorer&iacute;a a cambio de los cupones de intereses que se deb&iacute;an retirar en dichos a&ntilde;os. Los pagos de intereses fueron suspendidos entre 1851 y 1854, pero en 1855 los acreedores brit&aacute;nicos aceptaron bonos peruanos, entonces en manos de la Tesorer&iacute;a colombiana, a cambio de los cupones de intereses que no se hab&iacute;an cancelado entre 1850 y 1853. Finalmente, en 1861 se firm&oacute; un nuevo acuerdo con el nombre de Convenci&oacute;n de Par&iacute;s, el cual estableci&oacute; que la deuda colombiana era de &pound;7,4 millones, y determin&oacute; nuevas condiciones para el restablecimiento del servicio de la deuda (The Council of Foreign Bondholders –CFB–, 1938, pp. 173-174 para la Gran Colombia y Colombia; pp. 209-210 para Ecuador; y pp. 505-506 para Venezuela).      <p align="justify"> <a href="#n25">25</a><a name="25"></a>. En 1825, 1840 y 1865 los pr&eacute;stamos a gobiernos representaron 84.5%, 76.5% y 76.3% respectivamente (Stone, 1968, 315; Stone, 1977, 694).      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> <a href="#n26">26</a><a name="26"></a>. La distribuci&oacute;n sectorial de las inversiones brit&aacute;nicas en Am&eacute;rica Latina, presentada en el <a href="#c8">cuadro 8</a> y basada en Stone (1968), difiere de estimaciones m&aacute;s tempranas publicadas por Rippy (1959). De acuerdo con este autor (ib&iacute;d., 68), las inversiones totales en 1913 arribaban a &pound;999,4 millones en lugar de los &pound;1180 millones del <a href="#c8">cuadro 8</a> –los pr&eacute;stamos a gobiernos representaban el 31,7% de las inversiones, y los ferrocarriles el 45.8%–. Esta distribuci&oacute;n cambia no solamente la importancia relativa de las dos principales inversiones sectoriales, sino que deja a los ferrocarriles como la inversi&oacute;n predominante. Las estimaciones de Stone (1968) se basan en una revisi&oacute;n m&aacute;s reciente de informaci&oacute;n primaria.      <p align="justify"> <a href="#n27">27</a><a name="27"></a>. El saldo relativamente alto para M&eacute;xico se explica por sucesivas conversiones de pr&eacute;stamos contratados durante 1820 (&pound;6,4 millones de acuerdo con el <a href="#c6">cuadro 6</a>) y un cr&eacute;dito mayor (&pound;8,0 millones) negociado por el gobierno de Maximiliano en 1865, con el prop&oacute;sito de consolidar la intervenci&oacute;n francesa en M&eacute;xico. El saldo de la deuda brasile&ntilde;a, el segundo en tama&ntilde;o, se explica principalmente por empr&eacute;stitos tempranos (en 1858 y 1860 por un total de &pound;2,8 millones) para financiar ferrocarriles, y por un amplio pr&eacute;stamo militar (&pound;7,0 millones negociados en 1865) destinado a financiar la guerra del Paraguay. Para M&eacute;xico, Aggarwal (1989, 144) y CFB (1938, 329); y para Brasil, Marichal (1989, 90-94).      <p align="justify"> <a href="#n28">28</a><a name="28"></a>. La informaci&oacute;n acerca de Colombia y Venezuela fue consultada en CFB (1938, 175-506), y en Marichal (1989, 80). Para Brasil, Chile y Cuba, ver, Marichal (1989, cap&iacute;tulo 3).      <p align="justify"> <a href="#n29">29</a><a name="29"></a>. El car&aacute;cter pionero tanto de la tecnolog&iacute;a como del financiamiento de los ferrocarriles brit&aacute;nicos se documenta en Woodruff (1966, cap&iacute;tulo 6). Jenks ([1927], 1963, 413) mostr&oacute; c&oacute;mo a mediados de 1850, el 12,9% de las inversiones externas brit&aacute;nicas estaba concentrado en ferrocarriles franceses. Las elevadas demandas de inversi&oacute;n asociadas con la integraci&oacute;n regional y la urbanizaci&oacute;n en Estados Unidos son destacadas por Edelstein (1982, 290-295). Stone (1968, 318-322) describe el renacimiento de la inversi&oacute;n brit&aacute;nica en Am&eacute;rica Latina alrededor de 1865.      <p align="justify"><a href="#n30">30</a><a name="30"></a>. De acuerdo con Feis ([1930], 1974, 313-315), entre 1854 y 1875 Turqu&iacute;a contrat&oacute; una deuda externa aproximadamente de 200 millones de libras turcas (US$4,40 a la par seg&uacute;n Feis), de las cuales ella recibi&oacute; no m&aacute;s del 60%. Los pagos se redujeron en 1875 y suspendieron en 1876. A fines de 1881, el principal y los intereses de mora totalizaron 252 millones de libras turcas. Esta suma se redujo a 117 millones de las mismas como resultado de acuerdos alcanzados bajo un esquema de control financiero internacional puesto en marcha por los gobiernos europeos.      <p align="justify"> <a href="#n31">31</a><a name="31"></a>. Estos c&aacute;lculos se basan en pagos efectivos anuales de capital distribuidos por continentes. Como antes, la fuente es Simon (1968, ap&eacute;ndice I).      <p align="justify"> <a href="#n32">32</a><a name="32"></a>. C&aacute;lculos basados en Simon (1968, ap&eacute;ndice I).      <p align="justify"> <a href="#n33">33</a><a name="33"></a>. En 1886 la deuda esterlina fue consolidada, y su valor reducido de &pound;22 millones a &pound;14 millones. Esta nueva deuda fue finalmente redimida mediante un pago en efectivo de &pound;5,5 millones en 1888 (Aggarwal, 1989, 176; CFB, 1938, 330).  <hr>     <p align="justify"><b> </b><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS </b>     <p align="justify">1. Aggarwal, V. “Interpreting the History of Mexico&rsquo;s External Debt Crises”, <i>The International Debt Crisis in Historical Perspective</i>, Eichengreen y Lindert, MIT, 1989.     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">2. Cairncross, A. K. <i>Home and Foreign Investment: 1870-1913: Studies in Capital Accumulation</i>, Cambridge, University Press, 1953.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0124-5996200300020000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">3. Dawson, F. <i>The first Latin American Debt Crisis, The City of London and the 1822-1825 Loan Bubble</i>, New Haven and London, Yale University Press, 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000214&pid=S0124-5996200300020000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">4. Edelstein, M. <i>Overseas Investment in the Age of High Imperialism, The U. K., 1850-1914</i>, New York, Columbia University Press, 1982.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0124-5996200300020000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">5. Eichengreen, B. <i>Trends and Cycles in Foreign Lending</i>, CEPR, Discussion Paper, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000216&pid=S0124-5996200300020000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">6. Eichengreen, B. y P. Lindert, eds. <i>The International Debt Crisis in Historical Perspective</i>, Cambridge Mass, MIT Press, 1989.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0124-5996200300020000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">7. Feis, Herbert. <i>Europe, the World&rsquo;s Banker, 1870-1914</i>, Augustus Kelly Publ. Clifton, Yale University Press, 1930, 1974.     <!-- ref --><p align="justify">8. Fishlow, A. “Lessons From the Past: Capital Markets During the 19th Century and the Interwar Period”, Kahler, M., <i>The Politics of International Debt</i>, 1986, London, Cornell University Press, 1985.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000219&pid=S0124-5996200300020000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">9. Gayer, A.; W. Rostow y A. Schwartz.<i> The Growth and Fluctuation of the British Economy, 1790-1850</i>, vol. I, Oxford, Clarendon Press, 1953.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000220&pid=S0124-5996200300020000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">10. Green, A. y M. C. Urquart. “Factor and Commodity Flows in the International Economy of 1870-1914: A Multi-Country View”, <i>Journal of Economic History</i>, 1976.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000221&pid=S0124-5996200300020000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">11. Hall, A., ed. <i>The Export of Capital from Britain, 1870-1914</i>, London, Methuen and Co., 1968.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000222&pid=S0124-5996200300020000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">12. Jenks, L. <i>The Migration of British Capital to 1875</i>, London, Thomas Nelson and Sons, 1963.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000223&pid=S0124-5996200300020000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">13. Junguito, R. <i>La deuda externa</i><i> en el siglo XIX, Cien a&ntilde;os de incumplimiento</i>, Banco de la Rep&uacute;blica, Tercer Mundo Editores, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000224&pid=S0124-5996200300020000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">14. Kahler, M., ed. <i>The Politics of International Debt</i>, London, Cornell University Press, 1986.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000225&pid=S0124-5996200300020000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">15. Kindleberger, C. <i>Manias, Pan</i><i>ics and Crashes</i>, London, Macmillan, 2. a ed, 1989.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000226&pid=S0124-5996200300020000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">16. Krugman, P. “International Finance and Economic Development”, Giovannini, Alberto, ed., <i>Finance and Development: Issues and Experience</i>, Cambridge, Cambridge University Press, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000227&pid=S0124-5996200300020000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">17. Krugman, P. “Growing World Trade: Causes and Consequences”, <i>Brookings Papers on Economic Activi</i>ty, Washington, Brookings Institution, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000228&pid=S0124-5996200300020000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">18. Marichal, C. <i>A Century of Debt Crises in</i><i>Latin America</i><i>, From</i><i>Independence</i><i> to the Great Depression, 1820-1930,</i> Princeton, University Press, 1989.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000229&pid=S0124-5996200300020000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">19. Mitchell, B. R. <i>International Historical Statistics,</i><i> Europe</i><i>, 1750-1988</i>, Basingstoke, England; New York, USA, Macmillan, Stockton Press, 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000230&pid=S0124-5996200300020000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">20. North, Douglas C. “International Capital Movements in Historical Perspective”, Mikesell, Raymond, ed., <i>U.S. Private and Government Investment Abroad</i>, University of Oregon Books, 1962.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000231&pid=S0124-5996200300020000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">21. Ocampo, J. A., ed. <i>Historia econ&oacute;mica de Colombia</i>, Bogot&aacute;, Fedesarrollo, 1987.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000232&pid=S0124-5996200300020000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">22. Rippy, J. <i>British Investments in </i><i>Latin America</i>, 1822-1949, Minneapolis, University of Minnesota Press, 1959.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000233&pid=S0124-5996200300020000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">23. Royal Institute of International Affairs. <i>The Problem of International Investment</i>, London, Oxford, University Press, 1937.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000234&pid=S0124-5996200300020000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">24. Schnerb, R. <i>El siglo XIX. El apogeo de la expansi&oacute;n europea (1815-1914), Historia General de las Civilizaciones</i>, Barcelona, Ediciones Destino, 1969.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000235&pid=S0124-5996200300020000500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">25. Simon, M. “The Pattern of New British Portfolio Foreign Investment, 1865-1914”, Hall, A., <i>The Export of Capital fr</i><i>om</i><i> Britain</i><i>, 1870-1914</i>, London, Methuen and Co., 1968.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000236&pid=S0124-5996200300020000500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">26. Stallings, B. <i>Banking to the Third World U, S, Portfolio Investment in Latin America, 1900-1986</i>, Berkeley, University of California Press, 1987.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000237&pid=S0124-5996200300020000500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">27. Stone, I. “British Long-Term Investment in Latin America, 1865-1913”, <i>Business History Review</i> 42, 1968.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000238&pid=S0124-5996200300020000500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">28. Stone, I. “British Direct and Portfolio Investment in Latin America Before 1914”, <i>Journal of Economic History</i>, 1977.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000239&pid=S0124-5996200300020000500028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">29. The Council of Foreign Bondholders. <i>Annual Report</i>, London, 1938.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000240&pid=S0124-5996200300020000500029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">30. Vilar, P. <i>Oro y moneda en la historia, 1450-1920</i>, Barcelona, Ediciones Ariel, 1972.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000241&pid=S0124-5996200300020000500030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">31. Woodruff, W. <i>Impact of Western Man,</i><i> A Study of Europe&rsquo;s Role in the World Economy, 1750-1960</i>, New York, MacMillan, 1966.     ]]></body>
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