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<journal-title><![CDATA[Revista de Economía Institucional]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[TEORÍA ECONÓMICA Y NEOINSTITUCIONALISMO. COMENTARIOS A “EL NEOINSTITUCIONALISMO COMO ESCUELA” DE SALOMÓN KALMANOVITZ]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">     <p align="center">    <br><b>TEOR&Iacute;A ECON&Oacute;MICA Y NEOINSTITUCIONALISMO. </b>    <br> <b>COMENTARIOS A “EL NEOINSTITUCIONALISMO COMO ESCUELA” DE SALOMÓN KALMANOVITZ</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">     <p align="center"><b>ECONOMIC THEORY AND NEW INSTITUTIONALISM.     <br>COMMENTS TO “THE NEW INSTITUTIONALISM SCHOOL” BY SALOMÓN KALMANOVITZ</b></p>     <p>    <br>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br></p>     <p><i>Jos&eacute; F&eacute;lix Cata&ntilde;o</i>*</p>     <p align="justify">* Profesor de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogot&aacute;, <a href="mailto:jcatano@uniandes.edu.co">jcatano@uniandes.edu.co</a> Fecha de recepci&oacute;n: 2 de junio de 2003, fecha de aceptaci&oacute;n: 20 de junio de 2003.</p> <hr>     <p align="justify">    <br>El ensayo de Kalmanovitz plantea varias tesis, unas de teor&iacute;a econ&oacute;mica, otras de filosof&iacute;a de la historia y otras de an&aacute;lisis hist&oacute;rico comparado. En primer lugar, hace un balance muy sint&eacute;tico de la situaci&oacute;n actual de la teor&iacute;a econ&oacute;mica tal como se percibe en los p&aacute;rrafos siguientes:</p>     <blockquote>    <p align="justify">En la econom&iacute;a hay una especie de esquizofrenia entre el programa neocl&aacute;sico de teor&iacute;a micro y macroecon&oacute;mica, basado en supuestos simples pero heroicos sobre la racionalidad de los agentes econ&oacute;micos y el equilibrio en todos los mercados, que permiten una abundante formalizaci&oacute;n matem&aacute;tica, y una oposici&oacute;n minoritaria, proveniente de una tradici&oacute;n keynesiana que no cree que los mercados se equilibren por s&iacute; solos ni que los agentes, sobre todo los financieros, sean racionales.</p>       <p align="justify">Podr&iacute;amos afirmar entonces que en la profesi&oacute;n existe una situaci&oacute;n de combinaci&oacute;n ecl&eacute;ctica de teor&iacute;as.</p> </blockquote>     <p align="justify">En segundo lugar, presenta la teor&iacute;a neoinstitucional como un conjunto de ideas diferente del neocl&aacute;sico:</p>     <blockquote>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El neoinstitucionalismo informa que las reglas de juego que gu&iacute;an el comportamiento de los agentes en una sociedad son fundamentales para explicar su desempe&ntilde;o econ&oacute;mico.</p>       <p align="justify">Los neoinstitucionalistas tambi&eacute;n han enfilado sus bater&iacute;as contra la ortodoxia al enfatizar los costos de transacci&oacute;n, que &eacute;sta supone inexistentes.</p>       <p align="justify">A diferencia de los neocl&aacute;sicos, que se apoyan en el utilitarismo combinado con el conductismo, la teor&iacute;a neoinstitucional incorpora una sicolog&iacute;a pragm&aacute;tica y experimental.</p>       <p align="justify">Los neoinstitucionalistas introducen un concepto que es muy importante para establecer el nivel de fricci&oacute;n en un sistema econ&oacute;mico: el de los costos de transacci&oacute;n […] Los economistas neocl&aacute;sicos consideran que los costos de transacci&oacute;n son nulos y, sin embargo, cuando se miran en detalle aparecen en forma protuberante costos legales, de ejecuci&oacute;n, de vigilancia y costos de informaci&oacute;n, de cuyo estudio ha surgido una teor&iacute;a que constituye el aporte de George Akerloff y Joseph Stiglitz a la ciencia econ&oacute;mica.</p> </blockquote>     <p align="justify">En tercer lugar, y a pesar de todo, afirma que el neoinstitucionalismo no es un nuevo paradigma:</p>     <blockquote>    <p align="justify">No creo que el neoinstitucionalismo constituya un paradigma en s&iacute; mismo, si empleamos el t&eacute;rmino en el sentido de Khun, quien lo define como una teor&iacute;a completa que gu&iacute;a la labor de investigaci&oacute;n de una comunidad cient&iacute;fica.</p> </blockquote>     <p align="justify">En cuarto lugar, tras una discusi&oacute;n erudita sobre las concepciones de filosof&iacute;a de la din&aacute;mica hist&oacute;rica y econ&oacute;mica, argumenta con ejemplos sugeridos por las grandes investigaciones de North y otros autores que el neoinstitucionalismo permitir&iacute;a hacer una historia econ&oacute;mica comparada que dar&iacute;a mejor cuenta de las causas del &eacute;xito y los fracasos del desarrollo econ&oacute;mico de los distintos pa&iacute;ses, ya que el marco institucional ser&iacute;a clave para explicarlo (por encima de la situaci&oacute;n propiamente econ&oacute;mica: las condiciones de demanda, mercado, oferta, acumulaci&oacute;n de capitales, etc.), especialmente cuando &eacute;ste proviene de tradiciones protestantes y liberales, y no de orientaciones colectivistas (holistas) y cat&oacute;licas. Al final, Kalmanovitz se aventura a utilizar estas referencias para defender sus nuevas ideas sobre el desarrollo de Am&eacute;rica Latina y culpabilizar a ciertos intereses corporativistas, cat&oacute;licos y rentistas por haber impedido la creaci&oacute;n de las condiciones favorables para un capitalismo pr&oacute;spero y equitativo.</p>     <p align="justify">No comentaremos todas las ideas expuestas en este interesante ensayo porque en su mayor parte se refieren a discusiones de historia econ&oacute;mica que no son de nuestra especialidad. S&oacute;lo queremos discutir aspectos que ata&ntilde;en a la teor&iacute;a econ&oacute;mica y a su relaci&oacute;n con el neoinstitucionalismo en cuanto enfoque te&oacute;rico.</p>     <p align="justify"><b>EL PRIMER DEFECTO DE LA TEOR&Iacute;A NEOCL&Aacute;SICA </b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">A Kalmanovitz le parece criticable el paradigma neocl&aacute;sico (y no es una idea s&oacute;lo suya) porque acepta la <i>heroica hip&oacute;tesis</i> de racionalidad perfecta. Los economistas han considerado que esta hip&oacute;tesis es importante porque piensan que la forma en que los individuos toman las decisiones explica los resultados econ&oacute;micos colectivos como si lo colectivo calcara lo que pasa a nivel individual sin importar el mecanismo de coordinaci&oacute;n que genera la interdependencia entre los individuos<a name="n1"></a><sup><a href="#1">1</a></sup>. En realidad, y en contra de las apariencias, en la teor&iacute;a neocl&aacute;sica no hay que prestar mucha atenci&oacute;n a esta hip&oacute;tesis porque sus principales resultados “positivos”: el equilibrio general de Arrow-Debreu (el modelo central de esta teor&iacute;a), la microeconom&iacute;a, es decir, los equilibrios de oferta y demanda de un mercado, y con mayor raz&oacute;n la macroeconom&iacute;a convencional, no dependen de ella, salvo en casos muy particulares. &Eacute;sta no es una tesis de un enemigo, de un antineocl&aacute;sico y antiliberal, sino la consecuencia del teorema de Sonnenschein; quien demostr&oacute; que en todos estos estudios lo que importa es la propiedad de la <i>demanda excedente agregada</i> de muchos individuos distintos, y &eacute;sta no est&aacute; determinada por la forma de las demandas excedentes individuales espec&iacute;ficas sino que a una estructura de demanda agregada pueden corresponder varias formas de conducta individual y varias estructuras de dotaciones de recursos.</p>     <p align="justify">Con base en este resultado, Arrow afirma que “en el agregado, la hip&oacute;tesis de comportamiento racional en general no tiene ninguna implicaci&oacute;n”, y concluye que “la lecci&oacute;n es que la hip&oacute;tesis de racionalidad es d&eacute;bil” (Arrow, 1987, 202). Ingrao e Israel (1990, 316) confirman esta conclusi&oacute;n afirmando que el teorema de Sonnenschein niega “la cree ncia de que se pue de n obten er resultados significa tivos mediante una hip&oacute;tesis muy general sobre la conducta de las unidades econ&oacute;micas” y, entonces, parecer&iacute;a m&aacute;s pertinente aceptar que “la hip&oacute;tesis de racionalidad o de maximizaci&oacute;n no es suficiente para hablar de regularidades sociales” (Risvi, 1994, 363). Frente a este resultado, uno se puede preguntar si al utilizar “una sicolog&iacute;a pragm&aacute;tica y experimental” mejorar&iacute;an los resultados anal&iacute;ticos que no se obtuvieron con un principio de conducta tan simplista como el de maximizaci&oacute;n perfecta<sup><a name="n2"></a><a href="#2">2</a></sup>.</p>     <p align="justify">Ahora bien, si la econom&iacute;a se reduce a un individuo (como en muchos modelos de <i>agente representativo</i>) es cierto que lo que decide el individuo le sucede a la econom&iacute;a, pero as&iacute; se elimina lo m&aacute;s caracter&iacute;stico de la sociedad de mercado: la pluralidad de los individuos y, lo m&aacute;s importante, el modo de coordinaci&oacute;n de los intereses particulares, aquello que Adam Smith atribu&iacute;a a su “mano invisible”.</p>     <p align="justify">No obstante, supongamos que la hip&oacute;tesis de racionalidad perfecta s&iacute; es importante. De inmediato, surge el problema de su falta de realismo, y para salir del problema acogemos la insinuaci&oacute;n de Simon sobre la racionalidad acotada (lo mismo hace Arrow en el art&iacute;culo citado). Pero los primeros en saberlo fueron los mismos neocl&aacute;sicos que no se quedaron adorando su hip&oacute;tesis sino que siguieron el consejo de Simon y pasaron a investigar lo que ocurre cuando el modelo se construye con otras hip&oacute;tesis de racionalidad o con restricciones para ejercer la racionalidad perfecta. No es muy exacto pensar que los neocl&aacute;sicos son solamente modelos de “todo perfecto”: competencia e informaci&oacute;n perfecta, ausencia de externalidades, bienes privados, etc. &iexcl;Al contrario! Funcionan como un paradigma. Por ejemplo, a J. Stiglitz y a Ackerloff (mencionados por Kalmanovitz) no se les ha ocurrido decir que est&aacute;n contra los neocl&aacute;sicos ni que se han convertido al institucionalismo porque hicieron y promovieron modelos de informaci&oacute;n asim&eacute;trica premiados con el N&oacute;bel. En su reciente <i>best-seller</i> contra los neoliberales, Stiglitz es consciente de pertenecer a un paradigma: “l a tesis seg&uacute;n la cual los mercados logran por s&iacute; solos resultados exitosos fue propuesta por A. Smith en su libro <i>Riqueza de las naciones.</i> La prueba matem&aacute;tica formal que especifica en cu&aacute;les condiciones esta idea se verifica fue dada por dos premios N&oacute;bel, G. Debreu y K. Arrow. El resultado que demuestra que cuando la informaci&oacute;n es imperfecta o cuando los mercados son incompletos, el equilibrio competitivo no es &oacute;ptimo en el sentido de Pareto se debe a B. Greewald y J. E. Stiglitz” (Stiglitz, 2000, Cap&iacute;tulo 4, nota 3).</p>     <p align="justify">El aporte te&oacute;rico de Stiglitz fue el de demostrar la existencia de equilibrios no &oacute;ptimos en el marco de la teor&iacute;a convencional, suponiendo informaci&oacute;n asim&eacute;trica, y abrir as&iacute; un f&eacute;rtil terreno para nuevas investigaciones en la econom&iacute;a de la informaci&oacute;n (Stiglitz, 2000). Esto nos muestra que la teor&iacute;a neocl&aacute;sica no es s&oacute;lo un modelo de competencia o informaci&oacute;n perfecta, sino que es un paradigma, una forma de pensar las realidades econ&oacute;micas, cuyo centro (y norma) es precisamente la construcci&oacute;n de Arrow Debreu (donde el mercado no “falla” ya que es &oacute;ptimo de Pareto o “eficiente”), a partir del cual se construyen toda la serie de modelos que incorporan asimetr&iacute;as de informaci&oacute;n, rigideces de precios, externalidades, bienes p&uacute;blicos, competencia imperfecta, racionalidad acotada etc., que llevan a equilibrios sub&oacute;ptimos y que la literatura engloba como teor&iacute;a de las “fallas de mercado”. &Eacute;sta es tan fecunda que el importante macroeconomista Blanchard (2000) pudo contestar a los rebeldes estudiantes franceses del a&ntilde;o 2000 que atacaban a los neocl&aacute;sicos por “autistas”, que no sufr&iacute;an de tal enfermedad puesto que:</p>     <blockquote>    <p align="justify">Hace m&aacute;s de doscientos a&ntilde;os, Adam Smith explic&oacute; que, en una econom&iacute;a de mercado, los ego&iacute;smos individuales se mezclan para generar el mejor resultado posible para la colectividad. La proposici&oacute;n era tan sorprendente, y tan cargada de consecuencias, que era esencial entender la naturaleza y los l&iacute;mites. Gracias a Walras a principios del siglo XX, y 50 a&ntilde;os despu&eacute;s a economistas como Arrow y Debreu y, sobre todo, gracias al enorme esfuerzo de abstracci&oacute;n y a herramientas matem&aacute;ticas poderosas, se clarificaron las condiciones del teorema de Adam Smith. De hecho, en los a&ntilde;os 60, la econom&iacute;a aparec&iacute;a como una ciencia muy formal, autista. Una vez se clarificaron las condiciones necesarias para el teorema de Adam Smith, la investigaci&oacute;n se orient&oacute; casi completamente a saber lo que pasa cuando no se satisfacen: &iquest;por qu&eacute; algunos mercados funcionan mal?, &iquest;qu&eacute; tipo de instituci&oacute;n ser&iacute;a necesario crear para mejorar su funcionamiento? Y, en cada fase, el uso de las matem&aacute;ticas ha sido precioso, para precisar y refinar los argumentos [….]</p> </blockquote>     <p align="justify">R. Solow (2001) sostuvo el mismo punto de vista en esa pol&eacute;mica:</p>     <blockquote>    <p align="justify">Tomo por sabido que la teor&iacute;a neocl&aacute;sica se funda en un conjunto de hip&oacute;tesis de base. […] Que los hogares y las firmas son agentes racionales que maximizan a largo plazo un objetivo perfectamente definido; que usan la informaci&oacute;n correctamente para determinar sus conductas y formar sus expectativas; <i>que los precios y los salarios son suficientemente flexibles para que los mercados de bienes y de trabajo encuentren el equilibrio r&aacute;pidamente,</i> de tal manera que la mayor&iacute;a de las observaciones se registren en la vecindad de este equilibrio; que la mayor&iacute;a de los mercados conocen una competencia casi perfecta […] Cada una de estas hip&oacute;tesis tiene un alcance emp&iacute;rico cuestionable &iexcl;Y cada una es criticada por los partidarios del enfoque neocl&aacute;sico! <i>De hecho,</i><i> la investigaci&oacute;n contempor&aacute;nea se atiene a conocer las consecuencias de los mercados incompletos, de la competencia imperfecta, de la racionalidad limitada, de los precios r&iacute;gidos, de la informaci&oacute;n asim&eacute;trica, de los objetivos no convencionales y las conductas en desequilibrio. Es en estos dominios que el progreso rinde los reconocimientos cient&iacute;ficos</i>[…].</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Colocar a Stiglitz en una posici&oacute;n de ruptura porque “relaja” las hip&oacute;tesis neocl&aacute;sicas va contra el esp&iacute;ritu de su obra y revela desconocimiento de la l&oacute;gica del paradigma neocl&aacute;sico. Sus manuales de introducci&oacute;n a la econom&iacute;a son himnos a la teor&iacute;a tradicional, a su capacidad de hablar primero del “mercado perfecto” y despu&eacute;s de las “fallas del mercado”, tanto en micro como en macroeconom&iacute;a<sup><a name="n3"></a><a href="#3">3</a></sup>. Su reciente libro de combate contra los neoliberales muestra que, para &eacute;l, el deber de un buen neocl&aacute;sico es ser antineoliberal, pues la realidad est&aacute; llena de imperfecciones cuyos efectos s&oacute;lo se podr&iacute;an corregir gracias a una simbiosis entre las instituciones, el Estado y el mercado. Como argumento en otra parte (Cata&ntilde;o, 2001), esta capacidad de los neocl&aacute;sicos para extender sus investigaciones elaborando modelos cada vez m&aacute;s realistas es una ventaja de su paradigma. Todo esto representa lo que m&aacute;s adelante D&rsquo;Autume designa como “neoclasicismo extendido” y es lo que encontramos en la “nueva microeconom&iacute;a” de fallas del mercado, en la teor&iacute;a neocl&aacute;sica del dinero o de los fondos de pensiones utilizando el modelo de generaciones traslapadas o la teor&iacute;a de los bancos como intermediarios financieros y aun en la misma teor&iacute;a de los contratos derivada de la informaci&oacute;n asim&eacute;trica.</p>     <p align="justify">Este caso muestra la confusi&oacute;n de muchos economistas colombianos, por un lado, aquellos que piensan que ser neocl&aacute;sico es ser naturalmente neoliberal, y por el otro, muchos “socialdem&oacute;cratas” y “neokeynesianos”, que posan de ser b&aacute;sicamente antineocl&aacute;sicos en su razonamiento a pesar de ense&ntilde;ar o citar constantemente a Stiglitz. Todas estas debilidades se entienden finalmente porque el hecho es que frente a la teor&iacute;a neocl&aacute;sica actual no hay ninguna otra teor&iacute;a general fuerte y esto hace que la inmensa mayor&iacute;a de los economistas tiendan a usar esa misma plataforma cient&iacute;fica para los urgentes combates p&uacute;blicos. Pero esa simpat&iacute;a cient&iacute;fica se oculta porque es necesario aparecer m&aacute;s novedoso o m&aacute;s cr&iacute;tico de lo que se es en realidad y, tambi&eacute;n, porque no es muy satisfactorio aceptar que se comparten plataformas cient&iacute;ficas con los enemigos ideol&oacute;gicos.</p>     <p align="justify"><b>LA SEGUNDA DEBILIDAD DE LOS NEOCL&Aacute;SICOS </b></p>     <p align="justify"><b> </b>Kalmanovitz afirma que “l os economistas neocl&aacute;sicos consideran que los costos de transacci&oacute;n son nulos”, como si sufrieran de miop&iacute;a por no ver la realidad con el enfoque neoinstitucionalista. El punto importante es entender que, en los modelos centrales, este desconocimiento no se hace por ceguera sino por l&oacute;gica.</p>     <p align="justify">En Arrow y Debreu (y tambi&eacute;n en toda la microeconom&iacute;a y macroeconom&iacute;a est&aacute;ndar que de all&iacute; se deriva) no hay <i>costos de transacci&oacute;n</i> (aquellos que preocupan a los neoinstitucionalistas) porque, cuando hablan del equilibrio econ&oacute;mico de una sociedad mercantil (abstracta y “perfecta”), los neocl&aacute;sicos nos presentan un modelo donde los costos individuales de transacci&oacute;n se hacen nulos porque existen instituciones impl&iacute;citas que as&iacute; lo garantizan.</p>     <p align="justify">En efecto, en contra de las apariencias, all&iacute; no se incorporan &uacute;nicamente agentes calculadores (sin instituciones) que se encuentran en el vac&iacute;o, en una planicie desierta, como cuando unos salvajes “racionales” se encuentran al borde de un r&iacute;o despu&eacute;s de cazar y quieren intercambiar sus diferentes presas por medio de un sistema de precios que haga compatible sus decisiones. Si as&iacute; fuese, lo m&aacute;s probable es que no se estableciera ning&uacute;n intercambio ante la incertidumbre del cazador de p&aacute;jaros por no saber si otro le va a quitar la presa, desconocer qu&eacute; han capturado los otros seres, cu&aacute;les son las demandas y ofertas agregadas (ley de la oferta y de la demanda), cu&aacute;ndo se establece el sistema de precios compatible para todos (el equilibrio o <i>clearing</i> de los mercados) y, finalmente, c&oacute;mo va pagar su compra (el v&iacute;nculo entre ambos) el que desea castores si posee una cabra que el otro no desea y, todo esto sin conversar entre ellos ni hacer una asamblea para una concertaci&oacute;n previa, dado que es el mercado el que debe funcionar. Al ser todo esto incierto no habr&iacute;a mercado, es decir, no habr&iacute;a transacciones.</p>     <p align="justify">Cuando compramos un objeto en un supermercado no s&oacute;lo calculamos la conveniencia de comprarlo sino que tambi&eacute;n revisamos si tenemos los medios, la cantidad de dinero, que all&iacute; nos aceptan porque somos agentes del mismo mercado. Es decir, los comerciantes tienen que incorporar en su conducta, adem&aacute;s de sus preferencias, algo externo a ellos, las formas del acuerdo social entre los individuos que permitan llegar y realizar una transacci&oacute;n. Entender el comercio con los otros no es s&oacute;lo pensar en lo que le conviene a uno sino tambi&eacute;n tener en cuenta las modalidades de la relaci&oacute;n con el otro para poder realizar el intercambio deseado. En resumen, el mercado est&aacute; compuesto de individuos y de mecanismos sociales de transacci&oacute;n con los dem&aacute;s.</p>     <p align="justify">Lo que nos dice la teor&iacute;a neocl&aacute;sica acerca de este problema (as&iacute; sucede en Arrow y Debreu) es que su agente privado, con su dotaci&oacute;n y gustos particulares, s&oacute;lo se tiene que preocupar de su c&aacute;lculo racional individual porque de lo dem&aacute;s se encargan dos instituciones artificiales, <i>el subastador y el mecanismo de compensaci&oacute;n de cuentas</i><sup><a href="#4">4</a></sup><a name="n4"></a>. En efecto, si el primero transmite la informaci&oacute;n sobre los bienes y los precios, si agrega las ofertas y las demandas individuales, si cambia los precios, si anuncia en qu&eacute; momento la econom&iacute;a est&aacute; en equilibrio; y si el segundo centraliza los activos y pasivos, realiza una compensaci&oacute;n entre ellos y as&iacute; permite las transacciones sin dinero, resulta evidente que los individuos no incurren en <i>costos de transacci&oacute;n</i> ni tienen que pensar en el sistema de v&iacute;nculos sociales de este mundo abstracto. Sin ellos, el agente econ&oacute;mico neocl&aacute;sico repetir&iacute;a la angustia de los cazadores imaginarios y tampoco tendr&iacute;amos transacciones. Los neocl&aacute;sicos no hablan de esos costos porque sean ciegos al faltarles la visi&oacute;n neoinstitucionalista sino <i>porque en sus modelos de referencia los individuos no est&aacute;n en un vac&iacute;o institucional, en un estado presocial,</i>sino que suponen impl&iacute;citamente instituciones ficticias que hacen tantas tareas que los costos (individuales) de transacci&oacute;n no existen. Y esto tambi&eacute;n nos muestra, contra las aclamadas pretensiones del individualismo metodol&oacute;gico, que aun en la teor&iacute;a neocl&aacute;sica m&aacute;s pura y carente de realismo, la transacci&oacute;n basada en el comportamiento individual depende de la relaci&oacute;n con un marco social preexistente o unas reglas de juego colectivas<a name="n5"></a><sup><a href="#5">5</a></sup>.</p>     <p align="justify">Seg&uacute;n Kalmanovitz, tambi&eacute;n el autor de <i>El capital</i> fue ciego a los costos de transacci&oacute;n porque supuestamente “Marx hace &eacute;nfasis en las relaciones duras de producci&oacute;n; considera que la esfera del intercambio, justamente donde aparecen los costos de transacci&oacute;n, no tiene mucha importancia”. Aqu&iacute; se confunden dos temas diferentes: intercambio y costos de transacci&oacute;n. El hecho de no incorporar en la teor&iacute;a pura del precio y del intercambio los costos individuales de transacci&oacute;n no implica desconocer la esfera del intercambio. &iquest;Acaso se debe tambi&eacute;n criticar a los neocl&aacute;sicos porque al omitir los costos de transacci&oacute;n tambi&eacute;n omiten el intercambio? Curiosamente Kalmanovitz no lo hace contra ellos pero s&iacute; contra Marx. Nos parece l&oacute;gico que para hablar de “costos de transacci&oacute;n” es necesario definir primero la transacci&oacute;n, el intercambio comercial. Cualquier teor&iacute;a pura del precio debe ense&ntilde;arnos c&oacute;mo se determinan los precios y c&oacute;mo es posible el intercambio, o sea, debe explicar la transacci&oacute;n comercial antes de hablar de sus eventuales costos para los individuos.</p>     <p align="justify">Por ejemplo, aun aceptando, como dice Kalmanovitz, que para Marx casi siempre los precios de las mercanc&iacute;as se determinan en la producci&oacute;n (una de las malas herencias de Ricardo), Marx de inmediato nos indica que hay necesidad de <i>realizar</i> ese precio, de vender la mercanc&iacute;a, es decir, convertirla en dinero y de ah&iacute; su teor&iacute;a del <i>equivalente general</i> como intermediario del intercambio: “(los productores) de mercanc&iacute;as s&oacute;lo pueden relacionar entre s&iacute; sus mercanc&iacute;as […] al relacionarlas antit&eacute;ticamente con otra mercanc&iacute;a cualquiera que haga las veces de equivalente general […]. Pero s&oacute;lo un acto social puede convertir a una mercanc&iacute;a determinada en equivalente general” (Marx, 1975, 105). Seg&uacute;n esto, para Marx el intercambio comercial m&iacute;nimo no se realiza en un vac&iacute;o institucional como si se tratara de cambiar bienes privados entre s&iacute;, ni tampoco supone un sistema de compensaci&oacute;n de cuentas centralizadas como propone Debreu en el modelo de Equilibrio general, sino que la transacci&oacute;n tiene como base un marco institucional preciso, que pone en relaci&oacute;n un poseedor del objeto que representa el poder social de compra indiscriminado (la liquidez, el dinero) y un bien privado, la mercanc&iacute;a propiamente dicha. Por lo tanto, hablando de la transacci&oacute;n pura, del v&iacute;nculo m&iacute;nimo entre individuos comerciantes, del momento inicial de la teor&iacute;a cuando se quiere definir la instituci&oacute;n que permite la transacci&oacute;n de intercambio &iquest;no es injusto criticar a Marx y juzgarlo inferior o igual a los neocl&aacute;sicos? &iquest;Es lo mismo definir la transacci&oacute;n comercial pura como una transacci&oacute;n esencialmente monetaria que representarla por medio de un sistema centralizado de cuentas o por un imposible sistema de trueque?<a name="n6"></a><sup><a href="#6">6</a></sup>. El silencio neoinstitucionalista sobre este punto es patente y revelador de cierta miop&iacute;a te&oacute;rica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La teor&iacute;a del valor de Marx y la de Arrow y Debreu no son criticables porque hablen del intercambio sin costos de transacci&oacute;n sino porque no logran representar un sistema puro de intercambios descentralizados. La primera, porque no logra desarrollar lo que propuso (en contra del ricardianismo), esto es, que los precios son el resultado de las transacciones, o sea de la conversi&oacute;n (por medio del mercado) de los trabajos privados en cuotas de trabajo social, y la segunda, porque supone un mundo econ&oacute;mico hipercentralizado que impide los intercambios bilaterales entre compradores y vendedores y las situaciones de desequilibrio.</p>     <p align="justify">Todo esto nos conduce a precisar nuestra gran diferencia con la &oacute;ptica de los neoinstitucionalistas que ahora Kalmanovitz promueve. Para &eacute;stos, la teor&iacute;a econ&oacute;mica convencional s&oacute;lo les parece criticable porque plantea una idea de transacci&oacute;n incompleta, ya que deja a un lado aspectos tales como el “respeto de la propiedad o el cumplimiento de los contratos”, es decir, aquello que mejora las relaciones entre los individuos que intercambian y que condiciona sus decisiones de transar por motivos de incurrir en costos individuales. Para ellos, la teor&iacute;a se mejora a&ntilde;adiendo aquellas instituciones que provean “informaci&oacute;n, seguridad, legalidad, confianza y garant&iacute;as en los derechos de propiedad”. Pero al hacer esto y a pesar de reclamar que poseen un lente m&aacute;s potente, no se dan cuenta del gran defecto de la teor&iacute;a neocl&aacute;sica central: su fracaso en ofrecernos una buena teor&iacute;a de la transacci&oacute;n mercantil en su forma m&aacute;s pura. En este punto los grandes pensadores han contemplado algunas instituciones que sirven de v&iacute;nculos b&aacute;sicos, de condici&oacute;n y soporte de la transacci&oacute;n entre los individuos, haciendo abstracci&oacute;n de aquellas que les dan seguridad y cumplimiento. Marx y Keynes apuntaban al dinero (aunque por distintas razones) para resolver esta inquietud, Debreu propone el sistema de cuentas, Sraffa no propuso nada y la mayor&iacute;a de los economistas desconocen el problema porque la teor&iacute;a neocl&aacute;sica de manual les hacer confundir dos cosas distintas: un equilibrio econ&oacute;mico y un mercado<a name="n7"></a><sup><a href="#7">7</a></sup>. Al no percatarse de esta carencia fundamental, el neoinstitucionalismo falla en darnos lo que nos hace falta, la explicaci&oacute;n de cu&aacute;l es la instituci&oacute;n b&aacute;sica (en lugar del subastador y sistema de cuentas de los neocl&aacute;sicos) que permite la existencia de las transacciones comerciales en un sistema de mercados, y de esta manera situarse como teor&iacute;a alternativa al paradigma neocl&aacute;sico. Por el contrario, y a pesar de cierta ret&oacute;rica de batalla que habla de “enfilar bater&iacute;as” contra la ortodoxia econ&oacute;mica, acepta r&aacute;pidamente el paradigma neocl&aacute;sico hasta tal punto que se resigna a ser, como declara finalmente Kalmanovitz, “una profundizaci&oacute;n de la microeconom&iacute;a, por cuanto estudia en detalle los costos de transacci&oacute;n y analiza su origen, y por ello ha influido con fuerza en la econom&iacute;a de la empresa y en la econom&iacute;a del desarrollo”.</p>     <p align="justify"><b>LOS SUPUESTOS ECLECTICISMOS Y ESQUIZOFRENIAS </b></p>     <p align="justify">No compartimos la opini&oacute;n de que la tendencia principal de la ciencia econ&oacute;mica sea a la “esquizofrenia o eclecticismo”. En realidad, la corriente principal busca incorporar en una sola teor&iacute;a o en un solo paradigma (como caso particular derivado de hip&oacute;tesis especiales) aquellas que antes parec&iacute;an ajenas o externas a ella. M&aacute;s que eclecticismo existe absorci&oacute;n de ideas. D&rsquo;Autume (2000), uno de los m&aacute;s importantes economistas de Francia, dijo hace poco:</p>     <blockquote>    <p align="justify">La econom&iacute;a ha tenido en los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os un gran movimiento de integraci&oacute;n. Usa en todos los dominios las mismas herramientas te&oacute;ricas, las del estudio de las conductas y, por supuesto, el equilibrio, pero tambi&eacute;n la teor&iacute;a de los juegos, y tiene en cuenta las restricciones de incentivos incluso los de naturaleza pol&iacute;tica […] La teor&iacute;a econ&oacute;mica tambi&eacute;n progres&oacute; integrando a menudo las nuevas ideas que ven&iacute;an de la periferia o que eran expresadas primero por autores que desarrollaron cr&iacute;ticas a las teor&iacute;as establecidas. La imperfecci&oacute;n de la informaci&oacute;n o de la competencia est&aacute; ahora en el centro del paisaje. Los an&aacute;lisis han ganado mucho en realismo. La econom&iacute;a industrial est&aacute; interesada en las relaciones duraderas entre vendedores y consumidores, en la mezcla de competencia y cooperaci&oacute;n t&aacute;cita que caracterizan las relaciones entre firmas, en la organizaci&oacute;n interior de las empresas. La econom&iacute;a internacional distingue los determinantes del comercio Norte-Sur de los del comercio Norte-Norte y saca conclusiones sobre la evoluci&oacute;n de las desigualdades nacionales e internacionales. Como las nuevas teor&iacute;as del crecimiento end&oacute;geno, concede un lugar importante a los rendimientos crecientes, que hacen que el tama&ntilde;o cuente, y a los efectos externos que algunas veces vienen a deformar y dominar los mecanismos de mercado. La econom&iacute;a p&uacute;blica se renueva completamente cuando abandona una &oacute;ptica de <i>first best</i> y as&iacute; admite que el dilema entre la justicia y la eficacia es end&eacute;mico. Muchos otros ejemplos son testigos de este enriquecimiento del an&aacute;lisis econ&oacute;mico que tambi&eacute;n se traduce en una densificaci&oacute;n del campo que ocupa. Algunos an&aacute;lisis antes separados ahora est&aacute;n conectados. &iquest;Por qu&eacute; querer mirar la teor&iacute;a keynesiana como una teor&iacute;a radicalmente separada del resto del an&aacute;lisis econ&oacute;mico? &iquest;Las fallas de las bolsas de valores y del mercado de trabajo, los problemas de la coordinaci&oacute;n de las econom&iacute;as de mercado, no son acaso transversales? Es claro que la teor&iacute;a keynesiana se resiste a esta integraci&oacute;n, en el sentido de que a menudo es dif&iacute;cil precisar bien y con bases s&oacute;lidas muchas de sus intuiciones. Pero la mayor&iacute;a de los macroeconomistas estar&aacute;n de acuerdo en ver esta dificultad como un desaf&iacute;o esencial para el progreso de su disciplina. De la misma manera, la econom&iacute;a del desarrollo, o la de las instituciones, no se puede contentar en un espl&eacute;ndido aislamiento, aunque nadie puede negar que sean dominios donde nuestra comprensi&oacute;n es todav&iacute;a muy parcial y quiz&aacute;s falte lo esencial. […] El conjunto te&oacute;rico as&iacute; descrito puede calificarse de “neoclasicismo extendido”. […] <i>La teor&iacute;a se extendi&oacute; m&aacute;s all&aacute; de la teor&iacute;a walrasiana, la teor&iacute;a neocl&aacute;sica de referencia. Ella ha integrado contribuciones que vienen de horizontes diversos. Sobre todo, el campo cubierto es, precisamente, tan extendido y vago que uno no sabr&iacute;a decir d&oacute;nde se detiene. Permite espacios para conflictos te&oacute;ricos y la oposici&oacute;n entre subescuelas. Pero tambi&eacute;n guarda una unidad, en el sentido de que de todas maneras se conserva un campo donde la discusi&oacute;n es posible. Sigue siendo neocl&aacute;sica porque guarda una referencia a los axiomas metodol&oacute;gicos, como es la referencia a la racionalidad o al equilibrio, pero es flexible porque &eacute;stos se pueden poner en cuesti&oacute;n: la racionalidad limitada o el desequilibrio tambi&eacute;n son campos de investigaci&oacute;n</i> (&eacute;nfasis m&iacute;o).</p> </blockquote>     <p align="justify">El <i>neoclasicismo extendido</i> no es lo mismo que el eclecticismo ni mucho menos la esquizofrenia, pues el primero pega cosas de diverso origen sin ninguna coherencia y la segunda sostiene al mismo tiempo teor&iacute;as divergentes. La teor&iacute;a neocl&aacute;sica ha tenido la capacidad de convencer a la mayor&iacute;a de la profesi&oacute;n de que los hechos econ&oacute;micos se pueden estudiar utilizando las ideas de racionalidad y equilibrio, pero esta metodolog&iacute;a se empieza a resquebrajar al mostrar sus limitaciones. Por tanto, no nos extra&ntilde;a que las investigaciones heterodoxas ganen alg&uacute;n terreno o que existan fuerzas hacia una “balcanizaci&oacute;n” de la investigaci&oacute;n econ&oacute;mica sobre todo por el impulso de la teor&iacute;a de juegos o la econom&iacute;a experimental<sup><a name="n8"></a><a href="#8">8</a></sup>.</p>     <p align="justify"><b> </b><b>EL NEOINSTITUCIONALISMO COMO ESCUELA </b></p>     <p align="justify"><b> </b>Kalmanovitz afirma que a partir de Ronald Coase en 1937 “Los neoinstitucionalistas introducen un concepto que es muy importante para establecer el nivel de fricci&oacute;n en un sistema econ&oacute;mico: el de los costos de transacci&oacute;n” y que gracias a &eacute;stos se “determinan las instituciones”, con lo cual se tiene “una de las contribuciones importantes de esta escuela al pensamiento contempor&aacute;neo”.</p>     <p align="justify">Aqu&iacute; vale la pena aclarar que usar una idea nueva no significa haberla creado. Klaes (2000) muestra que efectivamente la idea del costo de transacci&oacute;n se desarroll&oacute; a partir de la idea de “fricci&oacute;n” expuesta por los grandes neocl&aacute;sicos de los a&ntilde;os 30, como Hicks, es decir antes de Coase: “las nociones de costos de transacci&oacute;n no entraron en la ciencia econ&oacute;mica desde el exterior sino por medio de la teor&iacute;a monetaria y la literatura sobre los mercados financieros. S&oacute;lo en fases posteriores fue tomada y prosper&oacute; en otras &aacute;reas tales como la nueva teor&iacute;a de la empresa, la literatura de los derechos de propiedad, la ley y econom&iacute;a, y la historia econ&oacute;mica” (Klaes, 2000, 192). Adem&aacute;s, este autor nos informa que su tratamiento moderno proviene de la contribuci&oacute;n de Arrow sobre los seguros de salud de 1965: “mientras que las imperfecciones del mercado se refieren al car&aacute;cter sub&oacute;ptimo de la instituci&oacute;n del mercado, Arrow generaliz&oacute; los costos de la transacci&oacute;n para elevarla a categor&iacute;a anal&iacute;tica que captara la relativa imperfecci&oacute;n de los mecanismos alternativos de asignaci&oacute;n […] La definici&oacute;n de Arrow de los costos de transacci&oacute;n puso el concepto en el centro de una econom&iacute;a institucionalmente inspirada” (ib&iacute;d., 210).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Si Klaes tiene raz&oacute;n, el concepto de <i>costo de transacci&oacute;n</i> es una creaci&oacute;n de la misma ortodoxia neocl&aacute;sica al derivarla anal&iacute;ticamente de la teor&iacute;a de mercados o econom&iacute;as imperfectas que sufren fricciones y del estudio de sistemas alternativos de asignaci&oacute;n (firmas, planes)<sup><a name="n9"></a><a href="#9">9</a></sup>. Volvemos al cuento inicial: considerando que los costos de transacci&oacute;n y las instituciones conexas no son importantes en el mundo m&aacute;s abstracto de la teor&iacute;a, nada impidi&oacute; <i>a priori</i> que su tratamiento se hiciera siguiendo las pautas neocl&aacute;sicas, es decir, hablando de mundos imperfectos, de mundos con “fallas de mercado”, y de los costos de transacci&oacute;n que de all&iacute; se derivan. Esto indica claramente que los neoinstitucionalistas, antes de crear conceptos nuevos sobre temas esenciales y as&iacute; rivalizar con los temas de la econom&iacute;a pura (teor&iacute;a de los precios en un mercado, microeconom&iacute;a, macroeconom&iacute;a, etc.), lo que hacen es aprovechar los aportes neocl&aacute;sicos para proponer una reflexi&oacute;n (interesante de todos modos) sobre algunas instituciones secundarias del comercio y sobre las condiciones del desarrollo econ&oacute;mico del capitalismo occidental.</p>     <p align="justify">Por estas consideraciones compartimos la reflexi&oacute;n de Guerrien (1996, 358) seg&uacute;n la cual “el neoinstitucionalismo aparece como una clase de popurr&iacute; de an&aacute;lisis neocl&aacute;sicos que se sit&uacute;an fuera del marco de la competencia perfecta: un poco de teor&iacute;a de contratos (esencialmente el an&aacute;lisis de principal-agente), un poco de teor&iacute;a de juegos (por el ‘oportunismo&rsquo;), un poco de ‘racionalidad limitada&rsquo;. Todo para llegar a la conclusi&oacute;n de que el ‘mercado&rsquo; (concepto que los neoinstitucionalistas no definen) no es la panacea y, por lo tanto, que la existencia de organizaciones no mercantiles se puede justificar (o explicar) desde el punto de vista de la ‘eficiencia&rsquo;”<sup><a name="n10"></a><a href="#10">10</a></sup>.</p>     <p align="justify"><b>NEOINSTITUCIONALISMO Y DESARROLLO ECON&Oacute;MICO </b></p>     <p align="justify"><b> </b>Kalmanovitz, en la l&iacute;nea de North, muestra efectivamente que esta escuela propone una explicaci&oacute;n de las instituciones correspondientes a los &eacute;xitos o fracasos en el desarrollo econ&oacute;mico de las naciones modernas.</p>     <p align="justify">Aqu&iacute; no vamos a discutir las ideas que Kalmanovitz expone para hacer pensar que el subdesarrollo de Am&eacute;rica Latina obedece a que ha estado dominado por intereses e ideolog&iacute;as antiliberales tales como el corporativismo, el catolicismo y aun el marxismo, y que &eacute;stos impidieron que una ideolog&iacute;a liberal anglosajona iluminara la construcci&oacute;n institucional correcta que habr&iacute;a propiciado un desarrollo exitoso al unirse a una globalizaci&oacute;n que se debi&oacute; hacer desde el principio de la vida independiente. &Eacute;sta es una pol&eacute;mica de historia econ&oacute;mica que otros estar&aacute;n m&aacute;s capacitados para llevarla a cabo. S&oacute;lo queremos se&ntilde;alar algunas cuestiones generales:</p>     <p align="justify">1. La lectura de la historia con los conceptos de la teor&iacute;a econ&oacute;mica supone que el investigador conf&iacute;a en que &eacute;stos est&aacute;n bien construidos. Por ejemplo, que cuando hablamos de mercado o de dinero y de Banco Central, o costos de transacci&oacute;n, el investigador sabe a qu&eacute; se refiere. &iquest;Son adecuados los conceptos de mercado, de dinero, de Banca Central y de instituci&oacute;n que nos da la ciencia econ&oacute;mica neocl&aacute;sica? Muchos dudamos de ello<a name="n11"></a><sup><a href="#11">11</a></sup>. Por tanto, si los utilizamos en la historia nos arriesgamos a verla de manera deformada. El mismo problema exist&iacute;a cuando se hac&iacute;a historia con los conceptos marxistas, que paulatinamente hemos llegado a comprender que no eran cient&iacute;ficamente muy s&oacute;lidos.</p>     <p align="justify">2. No es conveniente crear la nueva ilusi&oacute;n te&oacute;rica de que el &eacute;xito de las decisiones de los agentes para crear la riqueza en una sociedad comercial y liberal depende principalmente de esos marcos, como si las situaciones econ&oacute;micas propiamente dichas (demanda, tecnolog&iacute;a, conocimientos, relaciones en el mercado mundial y hasta las relaciones imperialistas) fuesen secundarias. Si una vieja econom&iacute;a del desarrollo pudiera parecer muy economicista por descuidar los marcos institucionales, no podemos irnos al otro lado y defender una exaltaci&oacute;n fetichista de dichos marcos. Est&aacute; bien insistir en que las instituciones son condiciones necesarias, pero tampoco se debe crear la ilusi&oacute;n de que son suficientes para crear una din&aacute;mica econ&oacute;mica positiva (el desacuerdo sobre la evaluaci&oacute;n de la apertura comercial en Colombia de los a&ntilde;os 90 as&iacute; lo indica).</p>     <p align="justify">3. Francia, una parte de B&eacute;lgica e Italia y, m&aacute;s a&uacute;n la misma Espa&ntilde;a, vienen del catolicismo y hoy tienen un capitalismo desarrollado. Panam&aacute;, Jamaica, Kenia y Belice adoptaron legislaciones liberales y anglosajonas y, sin embargo, no est&aacute;n desarrollados. &iquest;Por qu&eacute; lo que vale para unos no es v&aacute;lido para otros? &iquest;El riesgo de la historia comparada de los institucionalistas es hacer generalizaciones a partir de casos particulares?</p>     <p align="justify">4. El &eacute;xito reciente del capitalismo chino bajo la batuta autoritaria del Partido Comunista, el del Jap&oacute;n y el de los tigres de Asia no parecen ser ejemplos de marcos liberales y aperturistas, establecidos para que los creadores de riqueza pudieran tomar las decisiones &oacute;ptimas y el liberalismo econ&oacute;mico pudiera tener otros ejemplos para ufanarse. Ojal&aacute; los seguidores de North puedan hablarnos de estos casos.</p>     <p align="justify">De todas maneras, aun con todas las confusiones en que incurre, se debe reconocer que el neoinstitucionalismo abri&oacute; un nuevo canal de uni&oacute;n entre historiadores y te&oacute;ricos de la econom&iacute;a para pensar el papel de las instituciones en el desarrollo econ&oacute;mico<sup><a name="n12"></a><a href="#12">12</a></sup>. Esperamos que el art&iacute;culo de Kalmanovitz sea, adem&aacute;s de una v&iacute;a para conocer una literatura muy amplia sobre la din&aacute;mica del mundo occidental, un impulso para que lleguen al foro p&uacute;blico nuevos aportes sobre la calidad de las instituciones en la historia de Colombia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>    <br>NOTAS AL PIE</b></p>     <p align="justify"><a href="#n1">1</a><a name="1"></a>.  N&oacute;tese que Kalmanovitz no critica la idea de relaci&oacute;n de intercambio ni el mecanismo mercantil de coordinaci&oacute;n entre individuos que nos ofrece la teor&iacute;a neocl&aacute;sica.</p>     <p align="justify"> <a href="#n2">2</a><a name="2"></a>. Se debe reconocer que para la econom&iacute;a normativa la hip&oacute;tesis de racionalidad es necesaria.</p>     <p align="justify"> <a href="#n3">3</a><a name="3"></a>. “En la base del modelo Arrow y Debreu exist&iacute;an dos hip&oacute;tesis adicionales (adem&aacute;s de las referidas a la informaci&oacute;n): hab&iacute;a un conjunto completo de mercados y no hab&iacute;a problemas de cumplimiento ( <i>enforcement</i>). La mayor&iacute;a de la literatura de los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os puede ser considerada como la investigaci&oacute;n sobre las consecuencias de relajar este grupo de hip&oacute;tesis” (Stiglitz, 2000, 144).</p>     <p align="justify"><a href="#n4">4</a><a name="4"></a>. Es Debreu quien introduce en su <i>Teor&iacute;a del valor</i> (cap&iacute;tulo 2) esta hip&oacute;tesis para explicar que su “econom&iacute;a funciona sin la ayuda de un bien que sirve de medio de cambio”. Es sabido que los intentos neocl&aacute;sicos de reemplazar esta hip&oacute;tesis por una teor&iacute;a del dinero han sido un fracaso.</p>     <p align="justify"><a href="#n5">5</a><a name="5"></a>. Ver, Cata&ntilde;o (2000). Es curioso que los pensadores liberales sientan que si su doctrina no se compagina con el individualismo metodol&oacute;gico esto la debilita, como si la combinaci&oacute;n de un holismo te&oacute;rico y una posici&oacute;n liberal a favor del individuo fuese imposible.</p>     <p align="justify"> <a href="#n6">6</a><a name="6"></a>. Como al neoinstitucionalismo parece gustarle el “realismo de la teor&iacute;a” (&iquest;una herencia del viejo institucionalismo?), Marx merecer&iacute;a aqu&iacute; una felicitaci&oacute;n y no el injusto ataque que ahora le lanza Kalmanovitz.</p>     <p align="justify"><a href="#n7">7</a><a name="7"></a>. Benetti y Cartelier (1994) afirman que “los individuos no son comerciantes porque sean racionales, pueden ser m&aacute;s o menos racionales porque son comerciantes”,para indicar que la sociedad no se construye ni se entiende a partir de “ladrillos” independientes llamados individuos sino que su comportamiento en tanto comerciantes presupone un determinado v&iacute;nculo social. Esta posici&oacute;n radicalmente contraria a la del individualismo metodol&oacute;gico puede parecer similar a la del neoinstitucionalismo en la versi&oacute;n de Kalmanovitz, pues en su opini&oacute;n para esta escuela el punto de partida es igualmente el individualismo metodol&oacute;gico “aunque se d&eacute; m&aacute;s importancia a las normas que emiten las instituciones, las que, a fin de cuentas, son construcciones sociales”. Pero a pesar de que acepta que son <i>construcciones sociales,</i> no queda claro si esas instituciones se deben entender a partir de las conductas de los individuos o por fuera de ellas.</p>     <p align="justify"> <a href="#n8">8</a><a name="8"></a>. Ver, Colander (2000).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> <a href="#n9">9</a><a name="9"></a>. Clower (1999) critica a Coase por hacer creer que las firmas son sustitutos del mercado, del sistema de precios, como si &eacute;ste &uacute;ltimo pudiera existir sin firmas, sin lo que &eacute;l llama los “dedos” de la mano invisible. Encontramos otra vez la queja sobre la creencia en un mundo te&oacute;rico inicial que funciona en un vac&iacute;o natural, sin instituciones.</p>     <p align="justify"> <a href="#n10">10</a><a name="10"></a>. Es curioso que s i los viejos institucionalistas (Veblen, Commons, Mitchell, etc.) fueron antineocl&aacute;sicos por negar la utilidad de modelos abstractos, ahora los neoinstitucionalistas se unan a los enemigos de sus inspiradores insistiendo en que a pesar de que a la teor&iacute;a b&aacute;sica le falta realismo, conf&iacute;an en que ella ha avanzado para borrar esa falla.</p>     <p align="justify"> <a href="#n11">11</a><a name="11"></a>. Clower (1999, 410) nos advierte: “la b&uacute;squeda de micro fundamentos es un intento desafortunado para construir una teor&iacute;a monetaria que sea consistente con los dos principios fundamentales de ‘racionalidad y equilibrio&rsquo;; esto es, hacer compatible la teor&iacute;a monetaria con conceptos e im&aacute;genes derivadas del paradigma neowalrasiano en bancarrota”.</p>     <p align="justify"><a href="#n12">12</a><a name="12"></a>. El objeto del neoinstitucionalismo se parece al de la “escuela” francesa de <i>la regulaci&oacute;n</i> (Boyer, Lipietz, etc.) ya que esta tambi&eacute;n propone unir la econom&iacute;a y la historia para ofrecer una lectura del desarrollo del capitalismo moderno sin que sea tampoco un paradigma alternativo para la econom&iacute;a. La diferencia estar&iacute;a en la doctrina ideol&oacute;gica y econ&oacute;mica en que se fundan. La primera se nutre de la teor&iacute;a neocl&aacute;sica y del liberalismo anglosaj&oacute;n para defender proyectos de desarrollo liberales y aperturistas; la francesa, de elementos provenientes del marxismo y del keynesianismo europeo para alimentar posiciones “izquierdistas” o “socialdem&oacute;cratas” en contra de la globalizaci&oacute;n liberal.</p> <hr>     <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS </b></p>     <p align="justify">1. Arrow, K. <i>Economic Theory and the Hypothesis of Rationality,</i> 1987, The World of Economics Macmillan Press, Palgrave Dictionary, 1991.</p>     <p align="justify">2. Benetti, C. y J. Cartelier,  L&rsquo;&igrave;nteret limit&eacute; de l&rsquo;hyphotese de rationalit&eacute; individuelle, <i>Cahier d&rsquo;&eacute;conomie politique</i> 24 y 25, 1994.</p>     <p align="justify">3. Blanchard, Olivier. “Defensa de la ciencia econ&oacute;mica”, <i>Le Monde</i> 3, enero, 2000, (consultar el texto en <a href="http://www.paecon.net" target="_blank">www.paecon.net</a>).</p>     <p align="justify">4. Cata&ntilde;o, J. F. “Instituciones y teor&iacute;a neocl&aacute;sica” <i> Cuadernos de econom&iacute;a</i> 32, Bogot&aacute;, 2001.</p>     <p align="justify">5. Cata&ntilde;o, J. F. “Por qu&eacute; el predominio de la teor&iacute;a neocl&aacute;sica”, <i>Cuadernos de econom&iacute;a</i> 34, 2001, Bogot&aacute;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">6. Colander, D. “The Dea th of Neoclassical Economics”, <i>Journal of History of Economic Thought</i> 22, 2, 2000.</p>     <p align="justify">7. Clower, Robert. “Post-Keynes Monetary and Financial Theory”, <i>Journal of Poskeynesian Economics </i>21, 3, Spring, 1999.</p>     <p align="justify">8. D&rsquo;Autume, Antoine. “La querelle sur l&rsquo;enseignement de l&rsquo;&eacute;conomie, Sortir par le haut”, 2000, (consultar el texto en <a href="http://www.paecon.net" target="_blank">www.paecon.net</a>).</p>     <p align="justify">9. Guerrien, Bernard. <i>Dictionnaire d&acute;analyse &eacute;conomique: micro&eacute;conomique, macro&eacute;conomique, th&eacute;orie de jeux, etc.</i>, La Decouverte, 1996.</p>     <p align="justify">10. Ingrao, B. y G.&nbsp;Israel. <i>The Invisible Hand,</i> Massachusetts London Mitt press, 1990.</p>     <p align="justify">11. Klaes, Matthias. “The History of the Concept of Transaction Costs: Neglected Aspects”, <i>Journal of the history thought</i> 22, 2, 2000.</p>     <p align="justify">12. Marx, Karl. <i>El capital. Contribuci&oacute;n a la cr&iacute;tica de la econom&iacute;a pol&iacute;tica,</i> Buenos Aires, Siglo Veintiuno Argentina Editores, 1975.</p>     <p align="justify">13. Risvi, S y T. Abu. “The Microfoundations Project in General Equilibrium Theory, <i>Cambridge</i> <i> Journal of Economics</i> 18, 1994.</p>     <p align="justify">14. Solow, Robert. “L&rsquo;&eacute;conomie entre empirisme et math&eacute;matisation”, <i>Le Monde</i> 3, Janvier, 2001, (consultar el texto en <a href="http://www.paecon.net" target="_blank">www.paecon.net</a>).</p>     <p align="justify">15. Stiglitz, J.  The Contribution of the Economics of Information to Twentieth Century Economics, <i>Quarterly Journal of economics,</i> November, 2000.</p> </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
</article>
