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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper shows one type of asymmetric information problems, their theoretical implications, the design of contracts that mitigate them, as well as some experimental evidence. Furthermore, by extrapolating the results, the paper tries to illustrate certain macroeconomic implications obtained under a controlled environment.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center">    <br><b>RIESGO MORAL Y CONTRATOS: CIERTA EVIDENCIA EXPERIMENTAL</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>MORAL RISK AND CONTRACTS: CERTAIN EXPERIMENTAL EVIDENCE</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Juli&aacute;n Ar&eacute;valo B.</i>* y  <i>Jair Ojeda J.</i>**</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">* Docente e investigador de la Facultad de Econom&iacute;a, Universidad Externado de Colombia. Docente, Universidad Nacional de Colombia; <a href="mailto:jarevalo@uexternado.edu.co">jarevalo@uexternado.edu.co</a>    <br> ** Docente de la Facultad de Econom&iacute;a, Universidad Externado de Colombia. Investigador, Subgerencia de Estudios Econ&oacute;micos, Banco de la Rep&uacute;blica; <a href="mailto:jojedajo@banrep.gov.co">jojedajo@banrep.gov.co</a>    <br> Los autores agradecen a la Asociaci&oacute;n Externadista de Estudios Econ&oacute;micos por la financiaci&oacute;n del proyecto, as&iacute; como a Jasson Cruz, Jorge Gallego, Francisco Lozano, Olga Manrique, Sergio Monsalve, Mauricio P&eacute;rez, C&eacute;sar Vel&aacute;squez y un jurado an&oacute;nimo por sus comentarios a una versi&oacute;n preliminar.</p> <hr>     <p align="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p align="justify">[Palabras clave: riesgo moral, contratos, evidencia experimental, informaci&oacute;n asim&eacute;trica; JEL: B41, C90, D89]</p>     <p align="justify">Este art&iacute;culo presenta una clase de problemas de informaci&oacute;n asim&eacute;trica, las consecuencias te&oacute;ricas de esos problemas, el dise&ntilde;o de contratos para mitigarlos y alguna evidencia experimental. Adem&aacute;s, ilustra algunas implicaciones macroecon&oacute;micas a partir de extrapolaciones de los resultados que se obtienen en ambientes controlados.</p>     <p align="justify"><b>ABSTRACT</b></p>     <p align="justify">[Key Words: moral risk, contracts, experimental evidence, asymmetric information; JEL: B41, C90, D89]</p>     <p align="justify">This paper shows one type of asymmetric information problems, their theoretical implications, the design of contracts that mitigate them, as well as some experimental evidence. Furthermore, by extrapolating the results, the paper tries to illustrate certain macroeconomic implications obtained under a controlled environment.</p> <hr>     <p align="justify"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Aunque las recientes crisis financieras de los pa&iacute;ses asi&aacute;ticos, el comportamiento despreocupado de algunos empleados en el desempe&ntilde;o de su labor o la falta de precauci&oacute;n de quienes conducen autom&oacute;vil parezcan dis&iacute;miles, pueden tener una explicaci&oacute;n com&uacute;n. Esta consiste en un fen&oacute;meno que se observ&oacute; inicialmente en los mercados de seguros y se extendi&oacute; a otros &aacute;mbitos: el <i>riesgo moral</i>. Un caso extremo es el de los individuos que adquir&iacute;an edificaciones en mal estado, las aseguraban por un alto valor y luego provocaban un incendio, de modo que obten&iacute;an ganancias extraordinarias a costa de las p&eacute;rdidas de las compa&ntilde;&iacute;as aseguradoras. Si bien no es necesario llegar a ese l&iacute;mite en el estudio de problemas de asimetr&iacute;as de informaci&oacute;n, el punto que se debe destacar es la falta de inter&eacute;s de una de las partes en prestar debido &ldquo;cuidado&rdquo; a los intereses de la otra, por la posici&oacute;n favorable que genera la distorsi&oacute;n de la informaci&oacute;n. En los mercados financieros ocurre algo similar: algunos agentes (por ejemplo, los bancos) reciben dinero de sus ahorradores, por lo general prometiendo altos intereses, y lo invierten en proyectos de alto riesgo; si los resultados son favorables, ambas partes se ven beneficiadas. En el caso contrario, que ocurre con alta probabilidad, la quiebra del banco lleva a la de los ahorradores, que seguramente no habr&iacute;an asumido riesgos tan altos con su dinero.</p>     <p align="justify"> En general, una situaci&oacute;n de riesgo moral es una clase especial de problemas de informaci&oacute;n asim&eacute;trica en la que &eacute;sta surge <i>despu&eacute;s</i> de celebrarse el contrato entre un principal y un agente. La literatura distingue dos tipos de problemas de riesgo moral: <i>acci&oacute;n oculta</i> e <i>informaci&oacute;n oculta</i>. El primero se refiere a los casos en los que la acci&oacute;n del agente no es una variable verificable. Por ejemplo, el de un vendedor puerta a puerta (agente): su jefe (principal) dif&iacute;cilmente puede constatar si &eacute;ste se esfuerza mucho o poco en su labor. La <i>informaci&oacute;n oculta</i> se refiere a los casos en los que la acci&oacute;n del agente es verificable, pero &eacute;ste tiene informaci&oacute;n privada que finalmente permite determinar cu&aacute;l es la acci&oacute;n adecuada. Un ejemplo usual es el de un representante de ventas en el exterior: el gerente local, que desconoce las condiciones del mercado externo, puede observar la pol&iacute;tica de ventas de su representante, pero dadas sus restricciones de informaci&oacute;n no puede saber si esa pol&iacute;tica es o no adecuada.</p>     <p align="justify"> Las implicaciones cualitativas de los modelos que incluyen asimetr&iacute;as de informaci&oacute;n que influyen en el comportamiento de los individuos y los mecanismos para controlarlo son muy conocidos, pero su comprobaci&oacute;n emp&iacute;rica es a&uacute;n insuficiente. Chiappori y Salani&eacute; (2000) explican esta insuficiencia por la escasez de bases de datos sobre contratos en las que se registre el desempe&ntilde;o de los agentes. Examinan el mercado de seguros de autom&oacute;viles, donde los contratos son estandarizados y los clientes &ldquo;suministran&rdquo; la informaci&oacute;n necesaria para analizar las decisiones de las partes. Emplean m&eacute;todos param&eacute;tricos y no param&eacute;tricos y no encuentran evidencia de informaci&oacute;n asim&eacute;trica en este mercado o, en caso de que existiera, concluyen que no determina el comportamiento de las partes. Laffont, Ossard y Voung (1995) tambi&eacute;n reconocen la escasez de estudios emp&iacute;ricos sobre los modelos te&oacute;ricos de subastas. Usan el m&eacute;todo de m&iacute;nimos cuadrados no lineales para simular una funci&oacute;n objetivo y concluyen que este enfoque tiene importantes limitaciones.</p>     <p align="justify"> Este art&iacute;culo presenta evidencia experimental sobre el problema de informaci&oacute;n asim&eacute;trica de acci&oacute;n oculta, para indicar otra manera de hacer pruebas emp&iacute;ricas de este tipo de modelos, y se&ntilde;ala algunas implicaciones pr&aacute;cticas<sup><a name="n1"></a><a href="#1">1</a></sup>. El art&iacute;culo consta de cuatro secciones incluida esta introducci&oacute;n. En la segunda se presenta un modelo convencional de riesgo moral y el dise&ntilde;o &oacute;ptimo de un contrato que mitigue los efectos de la asimetr&iacute;a de informaci&oacute;n, as&iacute; como un par de ejemplos que ilustran su funcionamiento. En la tercera se presenta el experimento que se realiz&oacute; para obtener evidencia emp&iacute;rica, y en la cuarta se hacen algunos comentarios.</p>     <p align="justify"><b>RIESGO MORAL: UNA CLASE PARTICULAR DE PROBLEMAS DE INFORMACI&Oacute;N ASIM&Eacute;TRICA</b></p>     <p align="justify">Una situaci&oacute;n de riesgo moral se presenta cuando, una vez establecido un contrato entre un principal y un agente, el primero no puede controlar las acciones del segundo ni ciertos aspectos del entorno. Y lo que es esencial, las acciones del agente no se pueden especificar en los t&eacute;rminos del contrato<sup><a name="n2"></a><a href="#2">2</a></sup>.</p>     <p align="justify"> La secuencia de las etapas de un problema de riesgo moral de acci&oacute;n oculta se representa en la siguiente gr&aacute;fica:</p>     <p align="justify">Gr&aacute;fica 1    <br>   Acci&oacute;n oculta</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3g1.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En la primera, el principal dise&ntilde;a el contrato, que s&oacute;lo puede incluir variables verificables para que, en caso de que sea violado, pueda reclamar ante un tercero. Luego, el agente acepta o rechaza el contrato; <i>en este modelo no hay espacio para la negociaci&oacute;n</i>. Si el agente acepta, se compromete a hacer un esfuerzo, que el principal no puede verificar. Luego se producen los resultados, en parte determinados en forma aleatoria y, en parte, por el esfuerzo del agente. El principal observa los resultados pero no puede determinar el nivel de esfuerzo del agente. Por ejemplo, si el principal ofrece un salario fijo, el agente no estar&iacute;a interesado en hacer el mayor esfuerzo, la elecci&oacute;n que maximiza sus beneficios es hacer el menor esfuerzo posible.</p>     <p align="justify"> El problema de riesgo moral surge del <i>conflicto de intereses</i> entre principal y agente: para el principal, el pago es un costo, para el agente un ingreso. De forma an&aacute;loga, al principal le interesa que el agente haga un gran esfuerzo mientras que a &eacute;ste le interesa minimizar su esfuerzo. A menos que el principal logre dise&ntilde;ar un esquema de incentivos que induzca al agente a hacer su mejor esfuerzo, &eacute;ste elegir&aacute; siempre esforzarse lo menos posible.</p>     <p align="justify"> El riesgo moral se ha analizado ampliamente en los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os, pero su reconocimiento se remonta a los comienzos de la ciencia econ&oacute;mica. Adam Smith (1994, [1776], 695-696) se refiere as&iacute; a los socios de sociedades por acciones:</p>     <blockquote>    <p align="justify">[...] la mayor parte de estos accionistas [...] no se interesan en sus asuntos y est&aacute;n satisfechos con recibir el dividendo semestral o anual que los directivos consideran conveniente pagarles. Esta ausencia total de inconvenientes y riesgos, m&aacute;s all&aacute; de una suma muy limitada, anima a muchas personas a volverse empresarios en una sociedad por acciones, personas que en ning&uacute;n caso arriesgar&iacute;an su fortuna en una sociedad particular [...] Ahora bien, no es razonable esperar que los directivos de estas compa&ntilde;&iacute;as, al manejar mucho m&aacute;s dinero de otras personas que de ellos mismos, lo vigilen con el mismo ansioso cuidado con el que frecuentemente vigilan el suyo los socios de una empresa particular [...] En consecuencia, el manejo de los negocios de esas compa&ntilde;&iacute;as siempre est&aacute; caracterizado en alguna medida por la negligencia y la prodigalidad. </p> </blockquote>     <p align="justify">A continuaci&oacute;n se presenta en detalle el problema de <i>acci&oacute;n oculta</i>; se siguen los lineamientos de Macho-Stadler y P&eacute;rez-Castrillo (1992), y Mas-Colell et al. (1995).</p>     <p align="justify"><b>E<small>STRUCTURA B&Aacute;SICA</small></b></p>     <p align="justify">Una vez el agente conoce el contrato ofrecido por el principal, decide aceptarlo si su utilidad esperada es mayor o igual a su utilidad de reserva (U), determinada por la mejor opci&oacute;n alternativa que le ofrezca el mercado; en caso contrario, no lo acepta. Si lo acepta, debe elegir un nivel de esfuerzo e que, para facilitar la exposici&oacute;n, se limita a alto (e<sub>a</sub>) o bajo (e<sub>b</sub>). El esfuerzo que dedique a su labor, junto con alguna distribuci&oacute;n de probabilidad a priori determinan un resultado <img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e1.jpg" align="absmiddle">. El agente recibe un pago w. Se supone que su utilidad s&oacute;lo depende de este pago y del esfuerzo que hace; en particular, se supone que sus preferencias pueden representarse mediante una funci&oacute;n de utilidad cuasic&oacute;ncava, aditivamente separable de la forma:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e2.jpg"> </p>     <p align="justify">con </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e3.jpg"> </p>     <p align="justify">Las dos &uacute;ltimas desigualdades significan que la desutilidad del esfuerzo alto es mayor que la del esfuerzo bajo, y que para cualquier pago dado w, la utilidad de hacer un esfuerzo alto es menor que la de hacer el esfuerzo bajo. Como se incluyen elementos probabil&iacute;sticos, la probabilidad de alcanzar el resultado x cuando el esfuerzo del agente es e se representa como <img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e4.jpg" align="absmiddle">.</p>     <p align="justify">Se asume que </p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e5.jpg"> </p>     <p align="justify">es decir, que cualquier resultado se puede alcanzar con cualquier nivel de esfuerzo. Tambi&eacute;n se supone que</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e6.jpg"> </p>     <p align="justify">o sea que el valor esperado del resultado del esfuerzo alto es mayor que el del esfuerzo bajo, es decir, <i>los resultados de mayor valor tienen mayor probabilidad de ocurrir cuando el esfuerzo es alto que cuando es bajo<a name="n3"></a></i><sup><a href="#3">3</a></sup>.</p>     <p align="justify"> En cuanto al principal, su utilidad s&oacute;lo depende del resultado obtenido por el agente y del pago que debe hacerle. En general, <i>al principal no le interesa el esfuerzo del agente; le interesan sus resultados</i>. Su utilidad se representa entonces como B(x &ndash; w).</p>     <p align="justify"> El punto de referencia es el caso en el que la acci&oacute;n del agente es verificable. Luego, se examina el caso de informaci&oacute;n asim&eacute;trica.</p>     <p align="justify"><b>Informaci&oacute;n sim&eacute;trica</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En este escenario, el problema del principal se puede expresar como:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e7.jpg"> </p>     <p align="justify">Suponiendo s&oacute;lo dos resultados posibles </p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e8.jpg"> </p>     <p align="justify">las condiciones de primer orden de este problema implican que</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e9.jpg"> </p>     <p align="justify">Con una peque&ntilde;a transformaci&oacute;n algebraica esto indica la igualdad entre las tasas marginales de sustituci&oacute;n del principal y del agente a una misma constante. Por ejemplo, si el principal es neutro al riesgo y el agente es averso al riesgo, el numerador de ambas fracciones de la expresi&oacute;n anterior es una constante, y para que se mantenga la igualdad, la utilidad marginal del agente debe ser igual en ambas. Como la funci&oacute;n de utilidad es cuasic&oacute;ncava, la &uacute;nica manera de que la utilidad marginal en dos puntos sea igual es que &eacute;stos sean el mismo punto, es decir, el salario debe ser constante. Por tanto, <i>cuando el agente es averso al riesgo y el esfuerzo es verificable, el esquema de compensaci&oacute;n &oacute;ptimo es de salario fijo</i>; es decir, el principal asume totalmente el riesgo. Sea w<sub>0</sub> el salario del agente. Sustituyendo en la restricci&oacute;n del principal, con igualdad<sup><a href="#4">4</a><a name="n4"></a></sup>:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e10.jpg"> </p>     <p align="justify">y se obtiene</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e11.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Puesto que </p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e12.jpg"> </p>     <p align="justify">y el esfuerzo es verificable, el agente recibir&aacute; un salario mayor si se le pide que realice un esfuerzo alto que si se le pide un esfuerzo bajo<a name="n5"></a><sup><a href="#5">5</a></sup>.</p>     <p align="justify"> Siguiendo con el caso de dos resultados posibles <img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e13.jpg" align="absmiddle">, esta situaci&oacute;n puede representarse en una caja de Edgeworth, en la que las dimensiones corresponden a cada uno de los resultados posibles. La aversi&oacute;n al riesgo del agente se aprecia en la forma de sus curvas de indiferencia: un ingreso bajo seguro (en ambos estados) es preferido a un ingreso alto en uno solo de los posibles estados. De forma an&aacute;loga, la neutralidad al riesgo del principal se refleja en curvas de indiferencia lineales que indican que le son indiferentes ingresos bajos seguros frente a ingresos altos en s&oacute;lo uno de los estados.</p>     <p align="justify"> La <a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a> muestra que el agente est&aacute; completamente asegurado: su pago es el mismo independientemente del resultado. Para el principal ocurre lo contrario: su pago depende del resultado alcanzado, pues en cualquier caso debe hacer el mismo desembolso por el salario del agente.</p>     <p align="justify"> En caso de que el agente fuera neutro al riesgo y el principal averso, el principal se asegurar&iacute;a totalmente mientras que el agente asumir&iacute;a el riesgo, es decir, el contrato ser&iacute;a de tipo franquicia. Si ambas partes fueran neutrales al riesgo, su repartici&oacute;n depender&iacute;a exclusivamente de las pendientes de las curvas de indiferencia, permitiendo infinitas soluciones o soluciones de esquina.</p>     <p align="justify"> <a name="g2"></a>Gr&aacute;fica 2</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3g2.jpg"></p>     <p align="justify">Para determinar el esfuerzo &oacute;ptimo, se incluye el salario &oacute;ptimo en el problema del principal. La soluci&oacute;n de este problema en t&eacute;rminos del esfuerzo, depende de los valores de las variables y de la forma espec&iacute;fica de las funciones de utilidad<a name="n6"></a><sup><a href="#6">6</a></sup>.</p>     <p align="justify"><b>Informaci&oacute;n asim&eacute;trica</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En esta situaci&oacute;n, el esfuerzo del agente no es verificable. Es preciso aclarar que las asimetr&iacute;as de informaci&oacute;n se refieren &uacute;nicamente al comportamiento del agente, es decir, ambas partes conocen las funciones de pago, las distribuciones de probabilidad y los pagos de cada resultado.</p>     <p align="justify"> La soluci&oacute;n que se busca es un equilibrio bayesiano perfecto en subjuegos. Resolviendo por inducci&oacute;n hacia atr&aacute;s, y teniendo en cuenta que el esfuerzo del agente no es observable y que &eacute;ste decide en la &uacute;ltima etapa cu&aacute;nto esfuerzo realiza, si el principal desea cierto nivel de esfuerzo del agente debe darle incentivos, es decir, pagar al agente considerando los resultados obtenidos. Si el nivel de esfuerzo que desea es e, se debe satisfacer</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e14.jpg"> </p>     <p align="justify">A esta condici&oacute;n se le conoce como <i>restricci&oacute;n de compatibilidad de incentivos</i>. Despu&eacute;s de conocer el contrato, el agente decide si lo acepta o no; al igual que en el caso de informaci&oacute;n sim&eacute;trica, esto se presenta por la <i>restricci&oacute;n de participaci&oacute;n</i>:     <br>    <br> <img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e15.jpg"></p>     <p align="justify">Teniendo en cuenta este par de restricciones, el problema del principal en el caso de informaci&oacute;n sim&eacute;trica es de la forma:</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e16.jpg">    <br>     <img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e17.jpg"></p> <table width="498" border="0">   <tr>     <td width="57"></td>     <td width="431"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e18.jpg"></td>   </tr> </table>     <p align="justify">Como el agente s&oacute;lo puede elegir entre dos niveles de esfuerzo {e<sub>a</sub>, e<sub>b</sub>}, es razonable pensar que implementar un nivel de esfuerzo bajo no presente inconvenientes. Puesto que con un salario fijo, el agente siempre elige el nivel de esfuerzo menor, el principal debe prever este comportamiento y ofrecerle el salario correspondiente al nivel de esfuerzo bajo, para que el agente acepte el contrato y ofrezca un esfuerzo bajo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Los problemas aparecen cuando se desea que el agente ofrezca un esfuerzo alto. En este caso, la restricci&oacute;n de compatibilidad es de la forma:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e19.jpg"> </p>     <p align="justify">que tambi&eacute;n se puede expresar como:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e20.jpg"> </p>     <p align="justify">Por tanto, el problema del principal (neutro al riesgo) se puede representar mediante la siguiente expresi&oacute;n:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e21.jpg">     <br> <img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e22.jpg"></p>     <p align="justify">Las condiciones de Kuhn-Tucker establecen que</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e23.jpg"> </p>     <p align="justify">Para determinar la condici&oacute;n de igualdad o no de las restricciones es necesario analizar el comportamiento de los multiplicadores de Lagrange. Al sumar sobre los t&eacute;rminos x<sup>o</sup> se obtiene:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e24.jpg"> </p>     <p align="justify">Siendo <font face="Symbol">l</font> &gt; 0, la restricci&oacute;n de participaci&oacute;n se satisface con igualdad. Escribiendo la condici&oacute;n de primer orden de la forma:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e25.jpg"> </p>     <p align="justify">o, lo que es igual, </p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e26.jpg"> </p>     <p align="justify">es claro que si <font face="Symbol">m</font> es igual a cero el salario del agente es fijo, pero como en ese caso elige el esfuerzo m&aacute;s bajo, <font face="Symbol">m</font> es mayor que cero y la restricci&oacute;n de compatibilidad de incentivos tambi&eacute;n se satisface con igualdad. As&iacute;, el salario depende de la relaci&oacute;n entre las probabilidades de obtener cierto resultado condicionadas por el esfuerzo incorporado. A esta expresi&oacute;n</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e27.jpg"> </p>     <p align="justify">se le conoce como el <i>cociente de verosimilitud</i>. Para ver su importancia, fijemos un salario w<sub>0</sub> constante, tal que</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e28.jpg"> </p>     <p align="justify">De acuerdo con la expresi&oacute;n anterior, resulta que</p> <table width="407" border="0">   <tr>     <td width="97"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e29.jpg"></td>     <td width="47"><font size="2"> si</font></td>     <td width="67"><font size="2"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e27.jpg"></font></td>     <td width="178"><font size="2">&lt; 1 </font></td>   </tr> </table> <table width="407" border="0">   <tr>     <td width="97"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e30.jpg"></td>     <td width="47"><font size="2">si</font></td>     <td width="67"><font size="2"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e27.jpg"></font></td>     <td width="178"><font size="2">&gt; 1 </font></td>   </tr> </table>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">  Y la soluci&oacute;n para el problema de dise&ntilde;o del contrato corresponde a lo que se esperaba intuitivamente; <i>el principal debe involucrar el resultado en el pago del agente, de modo que le pague una mayor cantidad de dinero por aquellos resultados cuya ocurrencia es m&aacute;s probable con un esfuerzo alto que con uno bajo</i>.</p>     <p align="justify"> A continuaci&oacute;n se presentan dos ejemplos que ilustran el funcionamiento de este modelo y que luego se utilizan en el an&aacute;lisis del experimento<sup><a href="#7">7</a><a name="n7"></a></sup>.</p>     <p align="justify"><b><i>Ejemplo 1</i></b></p>     <p align="justify">Un individuo (principal) contrata a un inversionista (agente) para que emplee su dinero ($10) en la actividad que juzgue conveniente a cambio de una remuneraci&oacute;n. El inversionista debe elegir entre dos proyectos: el proyecto A tiene un costo de $10 y produce $30 con una probabilidad del 90% y $15 con una probabilidad del 10%. El proyecto B tiene un costo de $5 y produce $30 con una probabilidad del 40% y $15 con una probabilidad del 60%. El principal observa el resultado pero no sabe qu&eacute; proyecto escogi&oacute; el agente, y obtiene los beneficios del proyecto menos el pago que debe hacerle. Por su parte, el agente recibe la diferencia entre los $10 que le dio el principal y el costo del proyecto, m&aacute;s el pago que recibe del principal.</p>     <p align="justify"> Supongamos, adem&aacute;s, que si el principal decide no contratar al agente, el pago de cada uno es $2, igual que si el agente decide no aceptar el contrato que ofrece el principal. Por simplicidad, s&oacute;lo se emplean enteros.</p>     <p align="justify"> El objetivo es encontrar el esquema de compensaci&oacute;n &oacute;ptimo para el principal y la elecci&oacute;n del agente en caso de que ambos sean neutros al riesgo. Esto significa que sus utilidades son lineales en la riqueza. Podemos empezar calculando la utilidad esperada del agente para cada una de sus dos posibles elecciones</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e31.jpg"></p>     <p align="justify">donde w<sub>30</sub> y w<sub>15</sub> son los salarios del agente por obtener los resultados 30 y 15, respectivamente. El n&uacute;mero 5 que aparece a la derecha en la segunda ecuaci&oacute;n corresponde al &ldquo;ahorro&rdquo; del agente por elegir la opci&oacute;n menos costosa. La restricci&oacute;n de compatibilidad de incentivos (RCI), cuando el principal desea implementar la opci&oacute;n A, requiere que la utilidad del agente por elegir A sea mayor que la de elegir B, es decir,</p> <table width="200" border="0">   <tr>     <td><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e32.jpg"></td>     <td></td>     <td></td>   </tr> </table> <table width="414" border="0">   <tr>     <td width="58"><font size="2">o</font></td>     <td width="271"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e33.jpg"></td>     <td width="71"><font size="2">(RCI)</font></td>   </tr> </table>     <p align="justify">Por otro lado, la restricci&oacute;n de participaci&oacute;n (RP) requiere que la utilidad esperada del agente por elegir A sea mayor que la utilidad de reserva; es decir,</p> <table width="416" border="0">   <tr>     <td width="335"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e34.jpg"></td>     <td width="71"><font size="2">(RP)</font></td>   </tr> </table>     <p align="justify">Los dos enteros no negativos m&aacute;s peque&ntilde;os que satisfacen este par de restricciones son w<sub>30</sub> = 11 y w<sub>15</sub> = 0. A esta soluci&oacute;n se le conoce como &ldquo;esquema de compensaci&oacute;n &oacute;ptimo&rdquo;. Lo m&aacute;s notable es que cuando el principal ofrece este esquema de compensaci&oacute;n, el agente acepta el contrato y elige A.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> La ganancia esperada del principal es 18,6 y la del agente 9,9. La ganancia esperada total es de 28,5 igual a la que se obtendr&iacute;a si se eligiera A en forma centralizada.</p>     <p align="justify"><i><b>Ejemplo 2</b></i></p>     <p align="justify">Consideremos ahora el ejemplo 1 modificando las probabilidades del proyecto A; ahora produce un resultado de $30 con una probabilidad del 70% y $15 con una probabilidad del 30%. La restricci&oacute;n de compatibilidad de incentivos es </p> <table width="200" border="0">   <tr>     <td><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e35.jpg"></td>     <td></td>     <td></td>   </tr> </table> <table width="414" border="0">   <tr>     <td width="58"><font size="2">o</font></td>     <td width="271"><font size="2"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e36.jpg"></font></td>     <td width="71"><font size="2">(RCI)</font></td>   </tr> </table>     <p align="justify">y la restricci&oacute;n de participaci&oacute;n es</p> <table width="200" border="0">   <tr>     <td><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e37.jpg"></td>     <td></td>     <td></td>   </tr> </table> <table width="414" border="0">   <tr>     <td width="58"><font size="2">o</font></td>     <td width="271"><font size="2"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e38.jpg"></font></td>     <td width="71"><font size="2">(RP)</font></td>   </tr> </table>     <p align="justify">Los dos enteros no negativos m&aacute;s peque&ntilde;os que satisfacen estas restricciones son</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e39.jpg"> </p>     <p align="justify">Al disminuir la probabilidad de &eacute;xito en el proyecto A, respecto del caso anterior, es necesario que el principal ofrezca un incentivo mayor ($17) para que el agente decida elegirlo. Sin embargo, es necesario calcular las utilidades esperadas del principal en ambos casos:</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e40.jpg"></p>     <p align="justify">Es claro que con el esquema de compensaci&oacute;n que incentiva al agente a elegir el proyecto A, la utilidad esperada es menor que la del proyecto B. Por esta raz&oacute;n, el principal no estar&aacute; interesado en que se elija A, y s&oacute;lo necesitar&aacute; ofrecer un esquema de compensaci&oacute;n que satisfaga &uacute;nicamente la restricci&oacute;n de participaci&oacute;n, pues la de compatibilidad de incentivos se tendr&iacute;a en sentido contrario. Un salario fijo de $3, independientemente del resultado, cumple estas condiciones y maximiza la utilidad esperada del principal.</p>     <p align="justify"> Las conclusiones del modelo de riesgo moral, as&iacute; como los ejemplos que presentamos, ilustran en forma coherente los resultados <i>cualitativos</i> que se esperar&iacute;an &ldquo;intuitivamente&rdquo;. Sin embargo, uno de los logros de la teor&iacute;a de contratos es que permite estimar no s&oacute;lo las relaciones de orden entre diferentes esquemas de compensaci&oacute;n sino tambi&eacute;n sus magnitudes. La comprobaci&oacute;n emp&iacute;rica de estas predicciones requiere informaci&oacute;n que es dif&iacute;cil recoger y manipular; por ello ha quedado relegada y los principales resultados siguen deriv&aacute;ndose de modelos te&oacute;ricos. La econom&iacute;a experimental permite, en principio, superar esa limitaci&oacute;n y abre nuevas &aacute;reas de investigaci&oacute;n. Para comprobar emp&iacute;ricamente las predicciones del modelo de riesgo moral que acabamos de exponer, hicimos un experimento controlado que permitiera hacer extrapolaciones a fen&oacute;menos de riesgo moral <i>fuera del laboratorio</i>. En la siguiente secci&oacute;n se expone la metodolog&iacute;a que empleamos para dise&ntilde;ar el experimento e ilustramos algunos conceptos b&aacute;sicos de la econom&iacute;a experimental.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>DISE&Ntilde;O EXPERIMENTAL Y RESULTADOS</b></p>     <p align="justify">Tradicionalmente se ha subrayado que la econom&iacute;a no es una ciencia experimental, que sus datos no provienen de muestreos y que no se puede pretender sacar conclusiones de acciones individuales en ambientes diferentes al de la realidad. No obstante, los desarrollos de la econom&iacute;a experimental en los &uacute;ltimos 35 a&ntilde;os han permitido que los investigadores exploren temas que no era posible estudiar con las t&eacute;cnicas tradicionales<sup><a name="n8"></a><a href="#8">8</a></sup>. Esto ha llevado a entender mejor las teor&iacute;as existentes y a desarrollar otras nuevas, y a obtener resultados importantes, sobre todo con ayuda de la teor&iacute;a de la elecci&oacute;n, la teor&iacute;a de juegos y sus aplicaciones a otros contextos. </p>     <p align="justify"> Para algunos autores, son dos las principales ventajas de la econom&iacute;a experimental: la <i>replicabilidad</i> y el <i>control</i> (Davis y Holt, 1993; Hey, 1991). La primera se refiere a la posibilidad de reproducir el experimento y, as&iacute; verificar los hallazgos en forma independiente. El control, a la capacidad para manejar las condiciones de laboratorio con el fin de evaluar teor&iacute;as y pol&iacute;ticas alternativas.</p>     <p align="justify"> Dada una hip&oacute;tesis que se desee contrastar, uno de los pasos m&aacute;s importantes es el dise&ntilde;o del experimento, en el que se usa el concepto de <i>paralelismo</i>: los individuos no necesariamente deben conocer el fen&oacute;meno econ&oacute;mico que se estudia, s&oacute;lo el experimento (conjunto de situaciones) en que se involucran, lo que puede &ldquo;disfrazar&rdquo; el objetivo del experimento aunque mantenga una estrecha relaci&oacute;n con &eacute;ste<a name="n9"></a><sup><a href="#9">9</a></sup>.</p>     <p align="justify"> En nuestro caso era necesario formar parejas en las que uno de los miembros actuara como principal y el otro como agente, sin que el principal pudiera controlar la acci&oacute;n del agente, y los resultados dependieran de una elecci&oacute;n de este &uacute;ltimo y de factores aleatorios. El dise&ntilde;o del experimento y su paralelismo se describen a continuaci&oacute;n:</p>     <p align="justify"> 1. Despu&eacute;s de invitarlos con una semana de anticipaci&oacute;n, algunos estudiantes universitarios se reunieron en dos grupos de quince personas en cada ronda, en salones separados<a name="n10"></a><sup><a href="#10">10</a></sup>. All&iacute; recibieron informaci&oacute;n escrita sobre el experimento y luego se &ldquo;mezclaron&rdquo; con los del otro grupo (para efectos pr&aacute;cticos, grupos 1 y A). Se les pidi&oacute; que formaran parejas, con la &uacute;nica restricci&oacute;n de que un miembro del grupo 1 hiciera pareja con uno del grupo A. Llenaron un formato que recopilaba informaci&oacute;n personal para saber si se conoc&iacute;an (y en qu&eacute; t&eacute;rminos) antes del experimento. Despu&eacute;s se pidi&oacute; a los miembros del grupo 1 que volvieran al sal&oacute;n inicial. All&iacute;, cada uno recibi&oacute; instrucciones (de acuerdo con el grupo en el que estuviera) para participar en el juego principal-agente del ejemplo 1 (con pagos en miles de pesos colombianos)<a name="n11"></a><a href="#11"><sup>11</sup></a>.</p>     <p align="justify"> 2. Los miembros del grupo 1 ser&iacute;an los &ldquo;principales&rdquo; y los del grupo A, los &ldquo;agentes&rdquo;. A cada principal se le informaban las dos opciones de su compa&ntilde;ero y luego deb&iacute;a enviar en un sobre un bono por valor de $10.000 (asignado por la organizaci&oacute;n del experimento) junto con un contrato que especificaba una remuneraci&oacute;n para cada uno de los dos posibles resultados que obtendr&iacute;a su compa&ntilde;ero ($15.000 o $30.000). En caso de que un principal decidiera no participar, el pago de cada miembro de la pareja ser&iacute;a de $2.000. </p>     <p align="justify">3. Despu&eacute;s de llenados todos los sobres, se entregaban a sus parejas respectivas (reunidas en otra sala). Entonces, cada miembro del grupo A deb&iacute;a decidir si aceptaba o no el contrato; en caso de aceptarlo deb&iacute;a elegir una de dos urnas, de la que deb&iacute;a sacar una balota<sup><a name="n12"></a><a href="#12">12</a></sup>. En la primera, ten&iacute;a un costo de $10.000 y recib&iacute;a $30.000 con una probabilidad del 90% o $15.000 con una probabilidad del 10% (nueve balotas ganadoras y una perdedora). En la segunda, el costo era de $5.000 y produc&iacute;a $30.000 con una probabilidad del 40% y $15.000 con una probabilidad del 60%<a name="n13"></a><sup><a href="#13">13</a></sup>. El agente hac&iacute;a su elecci&oacute;n y los organizadores entregaban los premios. A cada principal se le entregaba lo que hab&iacute;a exigido del agente sin informarle qu&eacute; opci&oacute;n hab&iacute;a elegido su compa&ntilde;ero.</p>     <p align="justify"> 4. Cada experimento terminaba en ese punto. Pero, para analizar el impacto de la &ldquo;experiencia&rdquo; en la elaboraci&oacute;n del contrato, cada principal tuvo la oportunidad de jugar nuevamente. Para esto se form&oacute; otro grupo de agentes con el que deb&iacute;an formar parejas e iniciar de nuevo el juego. Ning&uacute;n principal sab&iacute;a, antes de entregar su primer pago, que tendr&iacute;a la posibilidad de jugar nuevamente; as&iacute; el comportamiento de la primera ronda no se ve&iacute;a influido por alg&uacute;n &ldquo;plan de contingencia&rdquo; para la segunda.</p>     <p align="justify"> 5. En un segundo experimento (con grupos diferentes) se sigui&oacute; el mismo procedimiento, pero las probabilidades de la primera urna se cambiaron de 90%-10% a 70%-30%; es decir, el resultado favorable era m&aacute;s dif&iacute;cil de alcanzar.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Vale la pena se&ntilde;alar que, para permitir la replicabilidad, las instrucciones fueron le&iacute;das por los organizadores del experimento y entregadas por escrito a los participantes. Para dar una motivaci&oacute;n suficiente a los sujetos experimentales todos los pagos fueron reales y, para hacer ajustes finales, se hicieron dos sesiones previas con personas que no participar&iacute;an en el experimento.</p>     <p align="justify"><b>R<small>ESULTADOS DEL EXPERIMENTO</small></b></p>     <p align="justify"><b>Control</b></p>     <p align="justify">Es necesario evaluar el control que los investigadores ejercieron sobre el experimento. Para esto se tom&oacute; como variable de referencia el coeficiente de correlaci&oacute;n entre las elecciones de los principales ante los dos resultados posibles. Si el experimento era claro para los jugadores, era de esperar que se ofreciera una mayor suma para el resultado de 30 que para el de 15. Es decir, que hubiese relaci&oacute;n con la soluci&oacute;n te&oacute;rica del problema en la que interviene el coeficiente de verosimilitud antes mencionado. En la primera ronda de ambas sesiones, este coeficiente de correlaci&oacute;n fue de alrededor 0,88, es decir, satisfactorio en cuanto a la comprensi&oacute;n del experimento por los principales y a su motivaci&oacute;n para participar. Este resultado se observa en las gr&aacute;ficas <a href="#g3a">3a</a> y <a href="#g3b">3b</a>, en las que despu&eacute;s de ordenar a los jugadores de menor a mayor seg&uacute;n su oferta para el resultado B, se aprecia una estrecha relaci&oacute;n entre las dos ofertas de cada jugador. Como era de esperar, la experiencia de los jugadores en la primera etapa modifica el dise&ntilde;o de su contrato en la segunda. En el primer experimento (con bajas probabilidades de fracaso) el coeficiente de correlaci&oacute;n asciende hasta 0,96, mientras que en el segundo cae hasta 0,65.</p>     <p align="justify"><a name="g3a"></a>Gr&aacute;fica 3a    <br>   Correlaci&oacute;n de pagos exigidos por los resultados alto y bajo.    <br>   Primer experimento</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3g3.jpg"></p>     <p align="justify"><a name="g3b"></a>Gr&aacute;fica 3b    <br>   Correlaci&oacute;n de pagos exigidos por los resultados alto y bajo.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Segundo experimento</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3g4.jpg"></p>     <p align="justify">Esto &uacute;ltimo merece un an&aacute;lisis especial pues cuando las probabilidades de fracaso eran menores (experimento 1), los pagos ofrecidos para ambos resultados se redujeron respecto a los de la primera etapa, mientras que cuando las probabilidades de fracaso eran altas (experimento 2), los pagos ofrecidos se mantuvieron estables y redujeron su variabilidad frente a la primera ronda<sup><a name="n14"></a><a href="#14">14</a></sup>. La reducci&oacute;n de la varianza de ambos pagos har&iacute;a esperar un mayor coeficiente de correlaci&oacute;n. Al no ser as&iacute;, se evidencia una reducci&oacute;n notable de la covarianza entre ambos pagos, es decir, que <i>mayores probabilidades de fracaso reducen la coherencia en el dise&ntilde;o de los contratos</i>. Esto podr&iacute;a indicar diferentes actitudes frente al riesgo en el grupo de los principales.</p>     <p align="justify"> En lo referente al control del comportamiento de los agentes, se estim&oacute; un modelo <i>logit</i> con la siguiente ecuaci&oacute;n:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3e41.jpg"></p>     <p align="justify">La variable dependiente (dic&oacute;toma) era 1 si el agente eleg&iacute;a la opci&oacute;n menos riesgosa (A) y cero en caso contrario (B); las dos variables independientes fueron los pagos que ofrec&iacute;an los principales por el resultado alto y bajo, respectivamente. Los resultados, para un nivel de significancia de m&aacute;s del 98%, indican que si bien pagos ofrecidos m&aacute;s altos incrementan la probabilidad de que los agentes elijan la opci&oacute;n con baja probabilidad de fracaso, ese incremento no es demasiado alto, y que son m&aacute;s importantes los pagos por resultados bajos que por resultados altos<a name="n15"></a><sup><a href="#15">15</a></sup>. M&aacute;s adelante se presentan mayores detalles.</p>     <p align="justify"><b>Resultados</b></p>     <p align="justify">Despu&eacute;s de verificar el control que ejercieron los experimentadores, se puede extraer una primera conclusi&oacute;n a partir de los datos: <i>la oportunidad de repetir el juego tiene mayor efecto sobre la reducci&oacute;n de la compensaci&oacute;n que se ofrece en los contratos cuando la probabilidad de obtener un resultado desfavorable es baja que cuando es alta</i>. En el <a href="#c1">cuadro 1</a> se observa que en el experimento 1 el salario que se ofrece por el resultado alto disminuye de la primera a la segunda etapa, mientras que en el experimento 2 aumenta. Es decir, en un entorno favorable, los principales advierten su posici&oacute;n dominante y, quiz&aacute; a causa de los resultados satisfactorios de la primera etapa, exigen m&aacute;s de sus agentes (ofrecen un menor pago). Ocurre lo contrario cuando el entorno es menos favorable; los principales, &ldquo;conscientes&rdquo; de la dificultad, ofrecen contratos similares a los de la primera ronda. En resumen: <i>bajas probabilidades de fracaso inducen a elegir la opci&oacute;n riesgosa, mientras que altas probabilidades de fracaso inducen a elegir la opci&oacute;n &ldquo;segura&rdquo;</i>.</p>     <p align="justify"> Al extrapolarlo, el resultado anterior puede tener consecuencias interesantes. Por ejemplo, en &eacute;pocas de prosperidad, los ahorradores exigir&aacute;n mayores retornos a las entidades financieras y &eacute;stas a los proyectos de inversi&oacute;n. La aversi&oacute;n al riesgo de los agentes, que se observa en el experimento cuando en la elecci&oacute;n importa m&aacute;s la remuneraci&oacute;n ante un mal resultado que ante uno favorable, lleva a que &eacute;stos empiecen a elegir opciones m&aacute;s riesgosas para asegurarse parte del retorno, poniendo en riesgo el capital de sus principales. En el contexto &ldquo;fuera de laboratorio&rdquo;, esto significa que a quienes se contrata para realizar ciertas labores elegir&aacute;n acciones cada vez m&aacute;s riesgosas, lo cual por ley de los grandes n&uacute;meros genera sucesivos resultados indeseables. Es decir, ocurre un fen&oacute;meno similar a las <i>burbujas especulativas</i>; condiciones iniciales favorables generan unas expectativas tales que su retroalimentaci&oacute;n termina generando resultados esperados demasiado altos. En tales condiciones las partes que deben realizar una labor en pos de esos objetivos preferir&aacute;n opciones poco costosas con altas probabilidades de fracaso que, como vimos, desatan crisis sucesivas. A causa del riesgo que asumen los agentes ante las &ldquo;exigencias&rdquo; de sus principales, las p&eacute;rdidas generalizadas en la econom&iacute;a llevan a una contracci&oacute;n econ&oacute;mica.</p>     <p align="justify"> Resultados experimentales como los que obtuvimos no s&oacute;lo evidencian el fen&oacute;meno de riesgo moral, sino que pueden ser cruciales para explicar su potencial para generar ciclos econ&oacute;micos a partir de comportamientos individuales en presencia de asimetr&iacute;as de informaci&oacute;n, a diferencia de lo que postulan algunos economistas como Caballero, Engel y Haltiwanger (1997).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Examinemos ahora el comportamiento de los principales desde el punto de vista del dise&ntilde;o del contrato. Los esquemas de compensaci&oacute;n &oacute;ptimos (tomados de los ejemplos 1 y 2), y los promedios calculados en la primera y segunda ronda de cada experimento aparecen en el siguiente cuadro.</p>     <p align="justify"><a name="c1"></a>Cuadro 1</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a3c1.jpg"></p>     <p align="justify">De la primera a la segunda ronda de ambos experimentos w30 se &ldquo;mueve&rdquo; en la direcci&oacute;n que prev&eacute; la teor&iacute;a, es decir, hay evidencia de que los principales <i>aprenden</i> del primer resultado y en su segundo intento se acercan a la soluci&oacute;n te&oacute;rica. En cuanto al pago que se ofrece por el resultado bajo, los datos muestran una gran similitud con los que se obtienen en experimentos de juegos de negociaci&oacute;n, en particular el juego del ultim&aacute;tum, aunque en nuestro experimento no hubo negociaci&oacute;n expl&iacute;cita entre las partes.</p>     <p align="justify"> En un juego de negociaci&oacute;n, dos agentes deben decidir c&oacute;mo repartirse una suma teniendo en cuenta que si no llegan a un acuerdo cada uno recibe una cantidad predeterminada (por lo general cero). Estos juegos se pueden clasificar seg&uacute;n si se permite o no la comunicaci&oacute;n. En los experimentos sin barreras a la comunicaci&oacute;n, los resultados son eficientes y, casi en su totalidad, sim&eacute;tricos (Hoffman y Spitzer, 1982 y 1985). Pero cuando la comunicaci&oacute;n es restringida y el juego se estructura de modo que en una primera etapa uno de los jugadores debe hacer una oferta al otro, que a su vez decide si la acepta (y se efect&uacute;a la repartici&oacute;n) o no (y el pago de cada uno es cero), los resultados var&iacute;an con respecto al caso anterior y van en direcci&oacute;n diferente a la que indica la teor&iacute;a. Seg&uacute;n esta, el jugador 1 podr&iacute;a reclamar el 99% del dinero, y el otro deber&iacute;a aceptar, pues el 1% es preferible a nada. Sin embargo, la evidencia experimental muestra que las ofertas del jugador 1 oscilan alrededor de una repartici&oacute;n 70%-30% y que a&uacute;n as&iacute;, solo en el 20% de los casos no hay acuerdo (Guth, Schmittberger y Schwarz, 1982). Son diversas las explicaciones: desde el cuestionamiento de la teor&iacute;a de juegos como herramienta con capacidad de predicci&oacute;n (en particular el concepto de equilibrio de Nash perfecto en subjuegos) hasta las propuestas de una &ldquo;teor&iacute;a del comportamiento de justicia distributiva&rdquo;. </p>     <p align="justify"> Volviendo al experimento, cabe se&ntilde;alar que la diferencia entre el pago observado por el resultado bajo y el que indica la teor&iacute;a (cero) lleva a conjeturas similares a las del juego del ultim&aacute;tum. Una explicaci&oacute;n (bastante intuitiva) ser&iacute;a que los jugadores &ldquo;tratan de ser justos&rdquo;. Pero los resultados de otra serie de experimentos (Ochs y Roth, 1989) muestran que cuando el juego del ultim&aacute;tum se transforma en uno de dictador (donde un jugador decide c&oacute;mo debe ser la repartici&oacute;n y el otro no puede decidir nada), los resultados son reparticiones menos &ldquo;altruistas&rdquo;. Como en la funci&oacute;n de utilidad de cada jugador se incluyen criterios distributivos, se puede entender que en el juego del ultim&aacute;tum los jugadores del grupo 1 obran con este criterio cuando eligen su estrategia. En nuestro experimento, los principales posiblemente tienen una creencia similar y por ello ofrecen una cantidad positiva a su compa&ntilde;ero aun en caso de que se produzca el resultado indeseable. Hay que profundizar m&aacute;s: la evidencia experimental no indica que los principales jueguen en forma altruista ofreciendo cerca de $6.000 por el resultado bajo y no cero como indica la teor&iacute;a, sino que, partiendo de que la funci&oacute;n de utilidad de su pareja consta por lo menos de dos par&aacute;metros, riqueza y participaci&oacute;n en los beneficios, tratan de incentivar su buen comportamiento (no rechazar el contrato) haci&eacute;ndole esa oferta.</p>     <p align="justify"> Antes dijimos que en el juego del ultim&aacute;tum las ofertas para el segundo jugador oscilaban alrededor del 30%. En el nuestro, esto equivaldr&iacute;a a $4.500, una diferencia de 10 puntos porcentuales mayor que podr&iacute;a ser explicada por la comunicaci&oacute;n entre las parejas en el momento de depositar su informaci&oacute;n personal<sup><a name="n16"></a><a href="#16">16</a></sup>, y a que algunos se conoc&iacute;an previamente. El porcentaje de casos que termin&oacute; en desacuerdo fue despreciable.</p>     <p align="justify"> Las principales conclusiones del experimento son las siguientes:</p>     <p align="justify"> 1. Los principales ajustan su comportamiento a medida que ganan experiencia. Los hallazgos de este experimento son conformes con los de la generalidad de los experimentos rese&ntilde;ados en la literatura<sup><a name="n17"></a><a href="#17">17</a></sup>.</p>     <p align="justify"> 2. El &ldquo;ajuste&rdquo; del comportamiento de los principales va en la direcci&oacute;n que indica la teor&iacute;a para el resultado alto.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> 3. El pago que se ofrece por el resultado bajo evidencia que en las funciones de utilidad subjetivas de los agentes intervienen aspectos diferentes del pago monetario; uno de ellos puede ser la participaci&oacute;n de los beneficios propios en el total. Parece ser que la hip&oacute;tesis de altruismo se podr&iacute;a descartar, no as&iacute; la de aversi&oacute;n al riesgo.</p>     <p align="justify"> 4. Al decidir qu&eacute; opci&oacute;n deben tomar, los agentes dan mayor importancia al pago por el resultado bajo que por el resultado alto. Pero el impacto de tales pagos sobre la decisi&oacute;n es peque&ntilde;o.</p>     <p align="justify"> 5. No se encuentra evidencia en favor del contrato &oacute;ptimo cuando se quiere inducir un esfuerzo bajo. El papel de los pagos altos, que ocurren con mayor probabilidad cuando el esfuerzo es alto, produce equilibrios focales.</p>     <p align="justify"> 6. Escenarios favorables (con menores probabilidades de fracaso) son m&aacute;s propensos a problemas de riesgo moral que los de mayores dificultades. </p>     <p align="justify"> 7. Las soluciones num&eacute;ricas que ofrece la teor&iacute;a seguir&aacute;n siendo aproximaciones parciales a fen&oacute;menos reales hasta tanto las funciones objetivo no se especifiquen adecuadamente<sup><a name="n18"></a><a href="#18">18</a></sup>.</p>     <p align="justify"><b>COMENTARIOS FINALES</b></p>     <p align="justify">La influencia del riesgo moral sobre los resultados econ&oacute;micos se puede extrapolar a diversos contextos para explorar sus implicaciones.</p>     <p align="justify"> El modelo de financiamiento del cr&eacute;dito de Stiglitz y Weiss (1981), pionero en esa &aacute;rea, incluye inversionistas que compiten por recursos. El banco es el principal y el inversionista el agente; &eacute;ste puede invertir como desee los recursos que le presta el banco con el &uacute;nico compromiso de pagar la tasa de inter&eacute;s pactada. La principal conclusi&oacute;n es que cuando la tasa de inter&eacute;s sobrepasa cierto nivel, el inversionista elige siempre la opci&oacute;n de mayor riesgo. Conclusiones como esta explican la asignaci&oacute;n de recursos a actividades il&iacute;citas, donde si bien las ganancias en caso de &eacute;xito son muy altas, tambi&eacute;n lo es el riesgo.</p>     <p align="justify"> Haciendo una analog&iacute;a con el trabajo de Guti&eacute;rrez et al. (2001) se puede reinterpretar el modelo de financiamiento del cr&eacute;dito equiparando la necesidad de conseguir votos para un cargo p&uacute;blico a la de un empresario para conseguir la financiaci&oacute;n de un proyecto. El banco que busca proyectos para financiar se comporta de manera similar al elector que busca un candidato por quien votar. Limitando el an&aacute;lisis a la forma de financiaci&oacute;n del programa de gobierno, la informaci&oacute;n asim&eacute;trica consiste en que los electores no saben c&oacute;mo se llevar&aacute; a cabo. Partiendo de que ambas partes conocen los riesgos y beneficios (presentes y futuros) de cada forma de financiaci&oacute;n, el mayor nivel de exigencia de la sociedad al gobierno lleva a que &eacute;ste se financie en forma ineficiente desde el punto de vista social.</p>     <p align="justify"> Como se dijo en la introducci&oacute;n, la crisis asi&aacute;tica se podr&iacute;a explicar de la misma manera<sup><a name="n19"></a><a href="#19">19</a></sup>. En per&iacute;odos de auge, las condiciones de la econom&iacute;a inducen a buscar mayores rendimientos de las inversiones, hasta que estos s&oacute;lo se alcanzan en proyectos de alto riesgo. Hay un aspecto que relaciona las crisis financieras con los resultados del experimento. Establecimos que el hecho de que el principal exija retribuciones demasiado altas es el factor que genera riesgo moral; en entornos favorables y con competencia entre principales, los agentes (para el efecto, entidades financieras) se podr&iacute;an ver incentivados a ofrecer tales retribuciones. Los principales (los ahorradores, en este caso) atra&iacute;dos por sus ofrecimientos firman el contrato, y los agentes se ven obligados a elegir opciones riesgosas de colocaci&oacute;n de cartera. As&iacute;, la oferta de rendimientos excepcionales en el sistema financiero u otro tipo de &ldquo;premios&rdquo; que atraigan ahorradores en entornos macroecon&oacute;micos favorables indica la posibilidad de que los recursos se destinar&aacute;n a proyectos riesgosos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> En cuanto al an&aacute;lisis del experimento, cabe se&ntilde;alar la necesidad de elaborar otros similares para estudiar cuidadosamente aspectos como el altruismo y la aversi&oacute;n al riesgo. El experimento se hizo con una muestra relativamente peque&ntilde;a (alrededor de 120 jugadores); con muestras m&aacute;s grandes y en diferentes contextos se pueden obtener resultados m&aacute;s robustos. Tambi&eacute;n es necesario analizar comportamientos en juegos repetidos y en donde se alterne el anonimato de los jugadores con la posibilidad de ser reconocidos, pues esto<a name="n20"></a><sup><a href="#20">20</a></sup> suele modificar los resultados. Por &uacute;ltimo, es necesario ser prudente en la interpretaci&oacute;n de los resultados hasta tanto no se obtengan otros en entornos diferentes y con variaciones en condiciones controladas.</p>     <p align="justify"><b>    <br>NOTAS AL PIE </b></p>     <p align="justify"><a href="#n1">1</a><a name="1"></a>. Esta investigaci&oacute;n fue motivada por el art&iacute;culo de Guti&eacute;rrez et al. (2001) sobre econom&iacute;a pol&iacute;tica y finanzas p&uacute;blicas, cuyo objetivo es &ldquo;destacar los factores pol&iacute;tico-institucionales que influyen en los niveles de deuda p&uacute;blica y de d&eacute;ficit fiscal en pa&iacute;ses y entidades subnacionales con econom&iacute;as similares [...]&rdquo;. All&iacute; se argumenta que las diferencias en los niveles de deuda p&uacute;blica entre pa&iacute;ses se deben principalmente a factores institucionales. Emplean un modelo de principal-agente en el que los electores son el principal y los gobernantes el agente, y &eacute;ste debe actuar de manera &oacute;ptima desde el punto de vista de sus electores. Sostienen que las diferencias en los niveles de deuda p&uacute;blica obedecen a la asimetr&iacute;a de informaci&oacute;n, y para contrastar las predicciones con la evidencia recurren a la recolecci&oacute;n directa de datos debido a la dificultad para usar informaci&oacute;n que revele el comportamiento de los agentes y principales. Pensamos que su empleo de las herramientas de teor&iacute;a de contratos, teor&iacute;a de juegos y lo que llaman econom&iacute;a experimental no fue adecuado y, por ello, llegaron a resultados ambiguos. Ver, para m&aacute;s detalles, Ar&eacute;valo y Ojeda (2001).</p>     <p align="justify"><a href="#n2">2</a><a name="2"></a>.  Hay otra clase de problemas de informaci&oacute;n asim&eacute;trica que se conoce como <i>selecci&oacute;n adversa</i>: situaciones en las que, antes de firmar el contrato, el agente tiene informaci&oacute;n privada que el principal estar&iacute;a interesado en conocer. Los modelos de <i>se&ntilde;alizaci&oacute;n</i> buscan mitigar las asimetr&iacute;as de informaci&oacute;n mediante la &ldquo;comunicaci&oacute;n&rdquo; de se&ntilde;ales del agente al principal.</p>     <p align="justify"><a href="#n3">3</a><a name="3"></a>.  El uso de sumatorias supone un conjunto finito de posibles resultados.</p>     <p align="justify"><a href="#n4">4</a><a name="4"></a>.  Si no hubiese igualdad el agente estar&iacute;a interesado en pagar por firmar el contrato y el principal podr&iacute;a cobrarle en cualquier resultado, lo que equivaldr&iacute;a a reducir el salario.</p>     <p align="justify"><a href="#n5">5</a><a name="5"></a>.  Si el agente es tambi&eacute;n neutro al riesgo, las condiciones de primer orden se cumplen en cualquier esquema de compensaci&oacute;n: todo w (<font face="Symbol">p</font>) es &oacute;ptimo.</p>     <p align="justify"> <a href="#n6">6</a><a name="6"></a>. Para un an&aacute;lisis detallado, ver Macho-Stadler et al. (1992).</p>     <p align="justify"><a href="#n7">7</a><a name="7"></a>.  Para otros ejemplos con diferentes actitudes de los jugadores frente al riesgo, ver Gardner (1995).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n8">8</a><a name="8"></a>.  Un reconocimiento a la importancia de la econom&iacute;a experimental fue el premio Nobel que se concedi&oacute; a Vernon Smith en 2002, por sus aportes a esta &aacute;rea, y a Daniel Kahneman por su esfuerzo para integrar elementos de la sicolog&iacute;a al an&aacute;lisis econ&oacute;mico.</p>     <p align="justify"><a href="#n9">9</a><a name="9"></a>.  Ilustremos esta idea con un conocido ejemplo sobre la hip&oacute;tesis del <i>free rider</i> en la provisi&oacute;n de bienes p&uacute;blicos (Roth, 1995a). Se re&uacute;ne a cuatro individuos (sujetos experimentales) que deben aportar una suma de 0 a 20 unidades monetarias (asignadas por los organizadores del experimento). Al dar las instrucciones no es necesario explicar a los sujetos el problema del bien p&uacute;blico; basta decirles que la suma de los aportes de todos ellos ser&aacute; multiplicada, por ejemplo, por 2 (cuyo resultado cumple el papel del bien p&uacute;blico), y repartida entre todos. Es decir, se crea un paralelismo entre el producto final de los aportes y el bien p&uacute;blico. Seguramente los sujetos nunca supieron que el experimento estaba relacionado con la provisi&oacute;n de bienes p&uacute;blicos, pero es probable que act&uacute;en de forma similar al caso de tal fen&oacute;meno.</p>     <p align="justify"><a href="#n10">10</a><a name="10"></a>.  Los participantes eran estudiantes de los primeros semestres de Econom&iacute;a y de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia.</p>     <p align="justify"><a href="#n11">11</a><a name="11"></a>.  En la fecha del experimento, la tasa de cambio era de $2.800 pesos por d&oacute;lar.</p>     <p align="justify"><a href="#n12">12</a><a name="12"></a>.  Si el agente no aceptaba el contrato, cada miembro de la pareja recibir&iacute;a $2.000.</p>     <p align="justify"><a href="#n13">13</a><a name="13"></a>.  Para que no hubiera sesgos debidos a la numeraci&oacute;n de las urnas, se les presentaron a los sujetos como urna R y urna B.</p>     <p align="justify"><a href="#n14">14</a><a name="14"></a>.  La desviaci&oacute;n est&aacute;ndar de los contratos ofrecidos en el experimento con mayores probabilidades de fracaso se redujo casi un 50% entre la primera y la segunda ronda. </p>     <p align="justify"><a href="#n15">15</a><a name="15"></a>.  La ecuaci&oacute;n se estim&oacute; incluyendo a todos los participantes; es decir, m&aacute;s de 60 observaciones.</p>     <p align="justify"><a href="#n16">16</a><a name="16"></a>.  Aunque en ese momento los sujetos no sab&iacute;an en qu&eacute; consist&iacute;a el experimento.</p>     <p align="justify"><a href="#n17">17</a><a name="17"></a>.  Ver, tambi&eacute;n, Roth (1995b).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n18">18</a><a name="18"></a>.  Para una revisi&oacute;n de los trabajos en esta direcci&oacute;n, ver Gintis (2000, cap. 11).</p>     <p align="justify"><a href="#n19">19</a><a name="19"></a>.  Para un an&aacute;lisis informal de esta afirmaci&oacute;n, ver Krugman (1999).</p>     <p align="justify"><a href="#n20">20</a><a name="20"></a>.  Tampoco cabe descartar la posibilidad de que particularidades culturales de los sujetos del experimento (estudiantes universitarios colombianos de clase media) hayan influido en los resultados.</p> <hr>    <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <p align="justify">1. Ar&eacute;valo J. y J. Ojeda. &ldquo;Econom&iacute;a pol&iacute;tica y finanzas p&uacute;blicas: una revisi&oacute;n metodol&oacute;gica&rdquo;, Universidad Externado de Colombia, policopiado, 2001.</p>     <p align="justify">2.  Caballero, R.; E. Engel y J. Haltiwanger. &ldquo;Aggregate Employment Dynamics: Building from Microeconomic Evidence&rdquo;, <i>American Economic Review</i> 87, 1, marzo, 1997, pp. 115-137. </p>     <p align="justify">3.  Chiappori, P. A. y B. Salani&eacute;. &ldquo;Testing for Asymmetric Information in Insurance Markets&rdquo;, <i>Journal of Political Economy</i> 108, 1, 2000, pp. 56-78.</p>     <!-- ref --><p align="justify">4.  Davis, D. y C. Holt.  <i>Experimental Economics</i>, Princeton, Princeton University Press, 1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0124-5996200400010000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">5.  Gardner, R.  <i>Juegos para empresarios y economistas</i>, Barcelona, Antoni Bosch Editor, 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0124-5996200400010000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">6.  Gintis, H.  <i>Game Theory Evolving</i>, Princeton, NJ, Princeton University Press, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0124-5996200400010000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">7.  Guth, W.; R. Schmittberger y B. Schwarz. &ldquo;An experimental Analysis of Ultimatum Bargaining&rdquo;, <i>Journal of Economic Behavior and Organization</i> 3, 1982, pp. 367-388.</p>     <p align="justify">8.  Guti&eacute;rrez, J.; C. Guzm&aacute;n y U. Jim&eacute;nez. &ldquo;Econom&iacute;a pol&iacute;tica y finanzas p&uacute;blicas: teor&iacute;a, evidencia y resultados de laboratorio&rdquo;,<i> Revista de Econom&iacute;a Institucional</i> 3, 2000, Universidad Externado de Colombia.</p>     <p align="justify">9.  Hey, J.  <i>Experiments in Economics</i>, 1991, Oxford, Basil Blackwell. Traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol del Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1996.</p>     <!-- ref --><p align="justify">10.  Hillier, B.  <i>The Economics of Asymmetric Information</i>, Londres, Mc Millan Press, 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0124-5996200400010000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">11.  Hoffman, E. y M. L. Spitzer. &ldquo;The Coase Theorem Some Experimental Tests&rdquo;, <i>Journal of Law and Economics</i> 25, 1982, pp. 73-98.</p>     <p align="justify">12.  Hoffman, E. y M. L. Spitzer. &ldquo;Entitlements, Rights and Fairness: An Experimental Examination of Subjects Concepts of Distributive Justice&rdquo;, <i>Journal of Legal Studies</i> 14, 2, 1985, pp. 259-297.</p>     <!-- ref --><p align="justify">13.  Kagel, J. y A. Roth, eds.  <i>The Handbook of Experimental Economics</i>, Princeton University Press, 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0124-5996200400010000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">14.  Krugman, P. <i>De vuelta a la econom&iacute;a de la Gran Depresi&oacute;n</i>, Bogot&aacute;, Grupo Editorial Norma, 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0124-5996200400010000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">15.  Laffont, J. J.; H. Ossard y Q. Voung. &ldquo;Econometrics of First-Price Auctions&rdquo;, <i>Econometrica </i>63, 4, julio, 1995, pp. 953-980.</p>     <!-- ref --><p align="justify">16.  Macho-Stadler, I. y D. P&eacute;rez-Castrillo.  <i>Introducci&oacute;n a la econom&iacute;a de la informaci&oacute;n</i>, Barcelona, Editorial Ariel, 1994.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S0124-5996200400010000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">17.  Mas-Colell, A.; M. Whinston y J. Green. <i>Microeconomic Theory</i>, Nueva York, Oxford University Press, 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0124-5996200400010000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">18.  Ochs, J. y A. Roth. &ldquo;An Experimental Study of Sequential Bargaining&rdquo;, <i>American Economic Review</i> 79, 1989, pp. 355-384.</p>     <p align="justify">19.  Roth, A. &ldquo;Introduction to Experimental Economics&rdquo;, J. Kagel y A. Roth, eds., <i>The Handbook of Experimental Economics</i>, Princeton, Princeton University Press, 1995a.</p>     <p align="justify">20.  Roth, A. &ldquo;Bargaining Experiments&rdquo;, J. Kagel y A. Roth, eds., <i>The Handbook of Experimental Economics</i>, Princeton, Princeton University Press, 1995b.</p>     <p align="justify">21.  Stiglitz J. y A. Weiss. &ldquo;Credit Rationing in Markets with Imperfect Information&rdquo;, <i>American Economic Review</i> 71, 1981, p. 393.</p>     <!-- ref --><p align="justify">22.  Smith, A.  <i>La Riqueza de las Naciones</i>,  [1776], Madrid, Alianza Editorial,1994.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000218&pid=S0124-5996200400010000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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