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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA DEUDA EXTERNA COLOMBIANA. DE LA PAZ BRITÁNICA A LA PAZ AMERICANA]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[HISTORICAL PREVIOUS OF COLOMBIAN FOREIGN DEBT. SINCE OF THE PAX BRITANNICA TO PAX AMERICAN]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This second paper from Mauricio Avella describes the complete cycle of capital exports originating in the United States in the 1920’s: the conversion of United States into a creditor nation; the role of New York as the dominant financial center; and the distribution of United States investments, particularly in South America. Moreover, it examines the availability of these exports to Colombia, and the consequences from collapsing of external credit granted by the United States. Finally, it reviews the balance of the main international creditors when the export cycle of American capital closed in the 1920’s.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>    <br>   ANTECEDENTES HIST&Oacute;RICOS DE LA DEUDA EXTERNA COLOMBIANA. DE LA PAZ BRIT&Aacute;NICA A LA PAZ AMERICANA</b></p></font>       <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>HISTORICAL PREVIOUS OF COLOMBIAN FOREIGN DEBT. SINCE OF THE PAX BRITANNICA TO PAX AMERICAN</b></p>       <p>    <br>    <br></p>     <p align="justify"><i>Mauricio Avella G&oacute;mez</i>*</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">* Investigador, Subgerencia de Estudios Econ&oacute;micos del Banco de la Rep&uacute;blica. Bogot&aacute;, Colombia, <a href="mailto:mavellgo@banrep.gov.co">mavellgo@banrep.gov.co</a> Las primeras notas para este ensayo fueron escritas en 1988 en la Universidad de Glasgow a partir de discusiones con Richard Portes director del Centre for Economic Policy Research (CEPR), en Londres, y David Vines de la Universidad de Glasgow y del Balliol College en Oxford. Originalmente se emplearon como parte de la argumentaci&oacute;n hist&oacute;rica de los ensayos requeridos por la tesis doctoral. Este art&iacute;culo es el segundo de una serie de documentos acerca de la deuda colombiana desde 1820 hasta 2000. Su rescate se debi&oacute; al entusiasmo de Mauricio P&eacute;rez, decano de Econom&iacute;a de la Universidad Externado de Colombia, quien quiso que estos temas se discutieran en seminarios sobre temas financieros. Se agradece el apoyo de la Subgerencia de Estudios Econ&oacute;micos del Banco de la Rep&uacute;blica en la preparaci&oacute;n de documentos de car&aacute;cter hist&oacute;rico como el presente. Fecha de recepci&oacute;n: 26 de noviembre de 2003, fecha de aceptaci&oacute;n: 25 de junio de 2004.</p> <hr>     <p align="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p align="justify">[Palabras clave: deuda externa, movimientos de capital, inversi&oacute;n externa, Paz Brit&aacute;nica, Paz Americana; JEL: E22, F21, F34, N20]</p>     <p align="justify">Este segundo art&iacute;culo de Mauricio Avella describe el ciclo de las exportaciones de capital estadounidense en los a&ntilde;os veinte: su conversi&oacute;n en naci&oacute;n acreedora, el papel de Nueva York como centro financiero dominante y la distribuci&oacute;n de las inversiones de Estados Unidos. Examina, adem&aacute;s la participaci&oacute;n colombiana en el auge de la exportaci&oacute;n de capitales, y las consecuencias del desplome del cr&eacute;dito externo que otorgaba Estados Unidos. Por &uacute;ltimo, revisa el balance de los principales acreedores internacionales al cerrarse el ciclo de exportaci&oacute;n de capitales estadounidenses de esa d&eacute;cada. </p>     <p align="justify"><b>ABSTRACT</b></p>     <p align="justify">[Key words: foreign debt, capital flows, foreign investment, Pax Britannica, Pax Americana; JEL: E22, F21, F34, N20]</p>     <p align="justify">This second paper from Mauricio Avella describes the complete cycle of capital exports originating in the United States in the 1920&rsquo;s: the conversion of United States into a creditor nation; the role of New York as the dominant financial center; and the distribution of United States investments, particularly in South America. Moreover, it examines the availability of these exports to Colombia, and the consequences from collapsing of external credit granted by the United States. Finally, it reviews the balance of the main international creditors when the export cycle of American capital closed in the 1920&rsquo;s.</p> <hr>     <p align="justify">La masiva exportaci&oacute;n de capital brit&aacute;nico durante la primera d&eacute;cada y media de esta centuria lleg&oacute; a su fin con el estallido de la Primera Guerra Mundial. Fue tambi&eacute;n el fin de la era de la Paz Brit&aacute;nica. Un nuevo ciclo crediticio internacional se iniciar&iacute;a con el financiamiento de la reconstrucci&oacute;n europea, esta vez bajo los auspicios de la Paz Americana. El auge del cr&eacute;dito, ilustrado en las gr&aacute;ficas 2 y 3 del art&iacute;culo anterior, reprodujo caracter&iacute;sticas de las largas oscilaciones de las inversiones externas brit&aacute;nicas<sup><a name="n1"></a><a href="#1">1</a></sup>. Las exportaciones privadas de capital estadounidense estuvieron vinculadas con la restauraci&oacute;n econ&oacute;mica europea y el ascenso de Nueva York a una posici&oacute;n predominante como centro financiero internacional.</p>     <p align="justify"> La oleada de inversiones directas y pr&eacute;stamos de Estados Unidos rebas&oacute; las fronteras europeas, y Am&eacute;rica del Sur fue uno de los principales beneficiarios. Estas exportaciones extraordinarias de capital perdurar&iacute;an hasta el advenimiento del auge del mercado accionario en 1928. Luego, al sobrevenir la Gran Depresi&oacute;n, la capacidad de los deudores para satisfacer el servicio de la deuda se vio gravemente mermada, y los prospectos de recuperaci&oacute;n del cr&eacute;dito internacional se desvanecieron cuando la moratoria de las deudas soberanas se convirti&oacute; en un fen&oacute;meno universal.</p>     <p align="justify"> En este art&iacute;culo se describe el ciclo de las exportaciones de capital originadas en Estados Unidos en los a&ntilde;os veinte. En primer lugar, su conversi&oacute;n en naci&oacute;n acreedora, el papel de Nueva York como centro financiero dominante y la distribuci&oacute;n de las inversiones de Estados Unidos, con &eacute;nfasis en Am&eacute;rica del Sur. En segundo lugar, el acceso de Colombia a dicho auge exportador de capitales y luego el desplome del cr&eacute;dito externo otorgado por Estados Unidos. Despu&eacute;s se examina el balance de los principales acreedores internacionales al cerrarse el ciclo exportador de capitales estadounidenses en la d&eacute;cada de 1920. En la &uacute;ltima secci&oacute;n se presentan algunas conclusiones y se indica c&oacute;mo puede proseguir la investigaci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>HACIA LA PAZ AMERICANA</b></p>     <p align="justify"><b>E<small>STADOS UNIDOS: DE NACI&Oacute;N DEUDORA A NACI&Oacute;N ACREEDORA</small></b><a name="n2"></a><sup><a href="#2">2</a></sup></p>     <p align="justify">Luego del estallido de la Primera Guerra Mundial el cr&eacute;dito internacional pas&oacute; a trav&eacute;s de sucesivas etapas caracterizadas por diferentes fuentes de financiamiento. En la primera fase, de enero de 1915 a abril de 1917, los pr&eacute;stamos internacionales se basaron en los mercados de capitales privados de Estados Unidos. El endeudamiento de los Aliados en Estados Unidos se elev&oacute; al ritmo de los requerimientos de municiones y alimentos. Su magnitud es ilustrada por el hecho de que el 97% de los pr&eacute;stamos totales de Estados Unidos durante ese per&iacute;odo se coloc&oacute; en los pa&iacute;ses aliados. Apenas el 2% se orient&oacute; a Am&eacute;rica Latina. El 90% de los cr&eacute;ditos a los Aliados fue de corto plazo, y dado el contexto pol&iacute;tico del momento, fue otorgado en t&eacute;rminos muy liberales<sup><a name="n3"></a><a href="#3">3</a></sup>.</p>     <p align="justify"> La segunda fase, entre abril de 1917 y mayo de 1922, se caracteriz&oacute; por la implementaci&oacute;n de las leyes del Cr&eacute;dito de la Libertad de acuerdo con las cuales el gobierno de Estados Unidos fue autorizado para adquirir obligaciones externas de los gobiernos aliados. Se autorizaron pr&eacute;stamos por un valor m&aacute;ximo de US$10.000 millones, en condiciones a&uacute;n m&aacute;s liberales que las de los cr&eacute;ditos privados de la fase anterior, a saber, precios a la par en todos los pr&eacute;stamos y tasas de inter&eacute;s apenas suficientes para remunerar a los inversionistas locales<sup><a name="n4"></a><a href="#4">4</a></sup>. El cr&eacute;dito internacional privado de Estados Unidos se redujo sustancialmente con su participaci&oacute;n en la guerra, y fue estrictamente controlado durante los &uacute;ltimos meses del conflicto. Al final del per&iacute;odo, los pr&eacute;stamos efectuados bajo las leyes del Cr&eacute;dito de la Libertad pr&aacute;cticamente coparon la suma autorizada. De un total de US$9.400 millones, los dos principales aliados, Gran Breta&ntilde;a y Francia, recibieron el 44% y el 31% respectivamente.</p>     <p align="justify"> Con el cese de las hostilidades, las negociaciones se orientaron a transformar la totalidad de las obligaciones de guerra en deudas de largo plazo. Las deliberaciones culminaron con un arreglo que rebajaba los intereses causados hasta la fecha del acuerdo y los sumaba al principal. La nueva deuda de largo plazo, extendida a un per&iacute;odo de 62 a&ntilde;os, ascendi&oacute; a US$11.700 millones, de los cuales el 15% correspondi&oacute; a la consolidaci&oacute;n de intereses. Aparte de la conversi&oacute;n como tal, y de la reestructuraci&oacute;n de una deuda de corto plazo en otra de largo plazo, el acuerdo sent&oacute; precedentes importantes para las futuras negociaciones de la deuda. En particular, se reconoci&oacute; el principio de &ldquo;capacidad de pago&rdquo;, y los deudores de guerra se beneficiaron de &eacute;l.</p>     <p align="justify"> La &uacute;ltima fase (1922-1929) se caracteriz&oacute; por el resurgimiento y r&aacute;pido ascenso del cr&eacute;dito privado de Estados Unidos<a name="n5"></a><sup><a href="#5">5</a></sup>. Aunque entre 1922 y 1924 ya se observaba una tendencia ascendente, los cr&eacute;ditos de la Liga de las Naciones, especialmente el cr&eacute;dito Dawes, jugaron un papel crucial en la elevaci&oacute;n del cr&eacute;dito internacional durante los a&ntilde;os veinte<sup><a href="#6">6</a><a name="n6"></a></sup>. El cr&eacute;dito Dawes vincul&oacute; a los inversionistas privados de Estados Unidos a la reconstrucci&oacute;n europea, en forma similar a como ya lo hab&iacute;an hecho los pr&eacute;stamos de las leyes del Cr&eacute;dito de la Libertad. Bajo estos &uacute;ltimos existi&oacute; un v&iacute;nculo indirecto mediante el cual las compras de bonos de gobiernos extranjeros por parte de la administraci&oacute;n norteamericana fueron financiadas a trav&eacute;s de la colocaci&oacute;n de bonos denominados en d&oacute;lares en el mercado interno de capitales. El empr&eacute;stito Dawes no s&oacute;lo estableci&oacute; un v&iacute;nculo directo, sino que enriqueci&oacute; el radio de oportunidades de inversiones de portafolio. Lo que debe subrayarse en este punto es que la internacionalizaci&oacute;n de las inversiones privadas de Estados Unidos rebasar&iacute;a las fronteras alemanas y europeas creando oleadas crediticias sin precedentes, que alcanzar&iacute;an las costas de Am&eacute;rica Latina, Australia y Jap&oacute;n<sup><a name="n7"></a><a href="#7">7</a></sup>.</p>     <p align="justify"> El <a href="#c9">cuadro 9</a> resume la transici&oacute;n (1914-1929) de Estados Unidos de naci&oacute;n deudora a naci&oacute;n acreedora. La condici&oacute;n deudora hasta 1914 se manifiesta en el signo negativo del valor neto de los activos. La condici&oacute;n acreedora en la cuenta privada de cinco a&ntilde;os m&aacute;s tarde no s&oacute;lo obedece al incremento de activos &ndash;inversiones directas y pr&eacute;stamos a los gobiernos aliados&ndash; sino tambi&eacute;n a la liquidaci&oacute;n de activos en manos de inversionistas for&aacute;neos y a la repatriaci&oacute;n de valores financieros durante la guerra<sup><a name="n8"></a><a href="#8">8</a></sup>. La condici&oacute;n de acreedora privada fue reforzada por los cr&eacute;ditos gubernamentales extendidos bajo las leyes del Cr&eacute;dito de la Libertad. Posteriormente, en 1924, el balance revel&oacute; el resurgimiento del cr&eacute;dito privado y la conversi&oacute;n de la deuda de los Aliados con Estados Unidos. Finalmente, el auge del cr&eacute;dito privado en la segunda mitad de los a&ntilde;os veinte se manifiesta en el aumento sin precedentes de los activos privados registrado en el balance de 1929. Tambi&eacute;n se puede observar que el gobierno de Estados Unidos dej&oacute; de ser prestamista externo una vez culminaron las operaciones autorizadas por las leyes del Cr&eacute;dito de la Libertad<a name="n9"></a><sup><a href="#9">9</a></sup>.</p>     <p align="justify">Cuadro 9<a name="c9"></a>     <br>   El balance internacional de Estados Unidos, 1914-1929, a&ntilde;os seleccionados    <br>   (Millones de d&oacute;lares)</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v6n11/v6n11a7c1.jpg" width="427" height="251">    <br>   <font size="1">Fuente: Lewis (1938, 447 y 450).</font></p>     <p align="justify">Del <a href="#c3">cuadro 9</a> se pueden extraer dos conclusiones inequ&iacute;vocas. En primer t&eacute;rmino, la condici&oacute;n acreedora de Estados Unidos ya era clara al final de la guerra, a&uacute;n sin considerar los pr&eacute;stamos gubernamentales. En segundo lugar, tambi&eacute;n sin incluir dichos pr&eacute;stamos, la posici&oacute;n acreedora de Estados Unidos durante la primera d&eacute;cada posterior al estallido de la guerra dobl&oacute; la alcanzada durante los a&ntilde;os veinte. Esta idea ya hab&iacute;a sido sugerida en la gr&aacute;fica 2 del cap&iacute;tulo anterior, la cual muestra que las exportaciones netas de capital de Estados Unidos como proporci&oacute;n del PIB alcanzadas durante la Primera Guerra Mundial no se repitieron durante el auge crediticio de finales de los a&ntilde;os veinte<sup><a name="n10"></a><a href="#10">10</a></sup>.</p>     <p align="justify"><b>NUEVA YORK COMO CENTRO FINANCIERO DOMINANTE</b></p>     <p align="justify">En la d&eacute;cada posterior a la Primera Guerra Mundial hubo cambios importantes en la posici&oacute;n de los centros financieros internacionales y en la estructura de intermediaci&oacute;n financiera. La nueva oleada de financiamiento internacional fue acompa&ntilde;ada de un cambio crucial en la identidad de los inversionistas. Cerca de US$16.000 millones en emisiones nuevas de capital (o sea, excluyendo operaciones de refinanciamiento) sobre inversiones for&aacute;neas fueron ofrecidos p&uacute;blicamente en Londres y Nueva York entre 1920 y 1930. La redistribuci&oacute;n de los pr&eacute;stamos internacionales se revela en el hecho de que m&aacute;s del 60% de esas emisiones se coloc&oacute; en Nueva York; y durante el auge de pr&eacute;stamos de 1924 a 1928 la participaci&oacute;n de dicho centro excedi&oacute; los dos tercios de las nuevas emisiones en los dos mercados. Con el colapso del financiamiento internacional en 1928 y 1929, las emisiones de capital en los dos centros se desvanecieron aunque no al mismo ritmo. Ambos mercados reaccionaron positivamente en 1930, despu&eacute;s de la ca&iacute;da de 1929, la cual fue mucho m&aacute;s severa en Nueva York que en Londres. Las ofertas p&uacute;blicas cayeron de nuevo en 1931, y desde entonces hasta 1935 pr&aacute;cticamente se evaporaron en Nueva York y sobrevivieron l&aacute;nguidamente en Londres<sup><a name="n11"></a><a href="#11">11</a></sup>.</p>     <p align="justify"> El <a name="vc10"></a><a href="#c10">cuadro 10</a> muestra la evoluci&oacute;n de las nuevas emisiones de capital extranjero en el mercado neoyorquino entre 1920 y 1935, y su origen geogr&aacute;fico. Pueden distinguirse claramente tres subper&iacute;odos. El primero, entre 1920 y 1923, manifiesta una tendencia alcista de las emisiones for&aacute;neas bruscamente interrumpidas en 1923 despu&eacute;s de la ocupaci&oacute;n francesa del Ruhr<sup><a name="n12"></a><a href="#12">12</a></sup>. Durante estos a&ntilde;os no existi&oacute; un claro predominio por el lado de los principales deudores, Europa, Canad&aacute; y Am&eacute;rica Latina. Los bonos extranjeros se elevaron sustancialmente durante el subper&iacute;odo 1924-1928, cuando se coloc&oacute; el 60% de las emisiones de la totalidad del per&iacute;odo. El cr&eacute;dito Dawes tuvo un efecto catalizador en el auge de dichas emisiones, y la mitad fue colocada en Europa. Am&eacute;rica Latina ocup&oacute; la segunda posici&oacute;n con cerca de un cuarto de los fondos, y se puede observar que su posici&oacute;n se fortaleci&oacute; progresivamente, al tiempo que los t&iacute;tulos europeos se debilitaron.</p>     <p align="justify"> El subper&iacute;odo 1929-1935 revela el proceso de estancamiento del financiamiento externo otorgado por Estados Unidos. Primero, una reducci&oacute;n abrupta en 1929 cuando las nuevas emisiones de capital representaron el 58% del promedio anual de los cinco a&ntilde;os anteriores. Segundo, una recuperaci&oacute;n transitoria en 1930 que coincidi&oacute; con la flotaci&oacute;n del cr&eacute;dito Young. Y, tercero, la desaparici&oacute;n, despu&eacute;s de 1931, del cr&eacute;dito privado de largo plazo originado en Estados Unidos. Mientras Canad&aacute; fue el beneficiario de los pr&eacute;stamos flotados en Nueva York entre 1932 y 1935, el acceso de Europa y Am&eacute;rica Latina al exiguo mercado de capitales fue m&iacute;nimo<sup><a name="n13"></a><a href="#13">13</a></sup>.</p>     <p align="justify"><a href="#vc10">Cuadro 10</a><a name="c10"></a>     <br> Oferta p&uacute;blica de bonos externos en Estados Unidos, 1920 a 1935 (Millones de d&oacute;lares y porcentajes)</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n11/v6n11a7c2.jpg" width="459" height="292">    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <font size="1">1. El concepto de valor nominal neto corresponde al valor de las emisiones anuales exceptuando aquellas realizadas con prop&oacute;sitos de refinanciaci&oacute;n.    <br> Fuente: United Nations Organization(1964, 20), The Royal Institute (1937, 171 y 182).</font></p>     <p align="justify">Despu&eacute;s de la guerra los deudores potenciales enfrentaron condiciones financieras diferentes en los mercados de Londres y Nueva York. El <a name="vc11"></a><a href="#c11">cuadro 11</a> muestra algunas tasas relevantes para deudores e inversionistas en bonos de largo plazo. Cada mercado ofreci&oacute; mayores rendimientos sobre los bonos externos en comparaci&oacute;n con los internos, lo cual podr&iacute;a interpretarse como una medida del riesgo. El mercado londinense discrimin&oacute; no s&oacute;lo entre t&iacute;tulos externos e internos, sino entre bonos extranjeros de acuerdo con su condici&oacute;n pol&iacute;tica, por ejemplo, entre bonos emitidos por miembros del Imperio Brit&aacute;nico y bonos emitidos por pa&iacute;ses independientes. Durante el auge crediticio de 1924 a 1928 el rendimiento anual promedio sobre bonos procedentes de pa&iacute;ses ajenos al Imperio fue del 7,33%, muy superior al retorno promedio libre de riesgo del 4,48% ofrecido por los Consols. La discriminaci&oacute;n contra bonos for&aacute;neos se revela en el hecho de que durante el mismo per&iacute;odo la diferencia anual media entre rendimientos sobre los bonos de pa&iacute;ses miembros del Imperio y los Consols fue de 0,6 puntos, mientras que la diferencia entre los rendimientos sobre bonos de pa&iacute;ses independientes y bonos de pa&iacute;ses miembros del Imperio fue de 2,2 puntos<a name="n14"></a><sup><a href="#14">14</a></sup>.</p>     <p align="justify"><a href="#vc11">Cuadro 11</a><a name="c11"></a>    <br>   Rendimientos sobre bonos internos y sobre nuevos bonos externos, Gran Breta&ntilde;a y Estados Unidos, 1921-1929    <br>   (Porcentajes)</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v6n11/v6n11a7c3.jpg" width="516" height="286">    <br>   <font size="1">Columna (6) Exceso del costo de pedir prestado en Gran Breta&ntilde;a sobre el costo de pedir prestado en Estados Unidos.    <br>   Columna (7) Exceso de rendimientos de los nuevos bonos externos sobre los rendimientos de bonos internos de Estados Unidos.    <br>   Fuente: The Royal Institute (1937, 135 y 170).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En el mercado estadounidense el rendimiento anual promedio ofrecido sobre los bonos externos durante el auge crediticio de 1924 a 1928 fue del 6,36%, mientras que el ofrecido sobre los bonos internos fue del 4,63%. Estos indicadores sugieren que mientras los rendimientos sobre los bonos internos en Estados Unidos escasamente superaron los de t&iacute;tulos similares en Gran Breta&ntilde;a, el costo del endeudamiento externo en Estados Unidos fue aproximadamente un punto m&aacute;s barato que el de los pa&iacute;ses independientes en el mercado londinense. Dada esta diferencia, &uacute;nicamente los miembros del Imperio &ndash;con la importante excepci&oacute;n de Canad&aacute;, y hasta cierto punto de Australia&ndash;, consideraron conveniente flotar sus emisiones de capital en Londres. El hecho es que mientras la tasa de rendimiento media anual sobre el endeudamiento de los pa&iacute;ses imperiales fue del 5,3% durante el per&iacute;odo 1921-1929, Canad&aacute; alcanz&oacute; una tasa media del 5,2% en el mercado estadounidense, muy por debajo del 6,36% impuesto sobre el resto de los deudores internacionales<a name="n15"></a><sup><a href="#15">15</a></sup>.</p>     <p align="justify"> El ascenso de Nueva York a la posici&oacute;n m&aacute;s elevada entre los centros financieros internacionales no se refleja por completo en los vol&uacute;menes de nuevas emisiones o en la estructura de tasas de inter&eacute;s. Un importante factor institucional fue el cambio experimentado por los bancos estadounidenses. Al servicio tradicional de financiamiento del comercio vino a sumarse el de banca de inversi&oacute;n. Estos servicios implicaron no solamente actividades de intermediaci&oacute;n sino la promoci&oacute;n de emisiones de bonos externos. Lo que es m&aacute;s importante, mediante la creaci&oacute;n de filiales de valores, la banca tradicional especializada en el cr&eacute;dito comercial de corto plazo termin&oacute; involucr&aacute;ndose en pr&eacute;stamos externos de largo plazo. Como las leyes reguladoras de la apertura de sucursales bancarias no afectaban la expansi&oacute;n potencial de las filiales de valores, dichas organizaciones pudieron abrir oficinas libremente en Estados Unidos y en el exterior. Hacia fines de 1930, los bancos y sus afiliadas hab&iacute;an generado cerca del 45% de todos los valores ofrecidos en Estados Unidos.</p>     <p align="justify"><b>D<small>ISTRIBUCI&Oacute;N GEOGR&Aacute;FICA DE LAS INVERSIONES DE</small> E<small>STADOS</small> U<small>NIDOS</small></b></p> </font>    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">&iquest;C&oacute;mo se ubicaron geogr&aacute;ficamente las inversiones for&aacute;neas de Estados Unidos y el flujo de caja neto de sus pr&eacute;stamos denominados en d&oacute;lares, durante el per&iacute;odo de transici&oacute;n? El punto de partida es la distribuci&oacute;n de inversiones a comienzos de la Primera Guerra Mundial. Como se observ&oacute; en el cuadro 3 del art&iacute;culo anterior, las inversiones externas de Estados Unidos representaron no m&aacute;s del 8% de las inversiones internacionales a nivel mundial en aquella &eacute;poca. La discriminaci&oacute;n de esta relativamente baja proporci&oacute;n, en comparaci&oacute;n con las correspondientes a Gran Breta&ntilde;a, Francia y Alemania, por tipo de inversi&oacute;n y destino aparece en la primera columna del <a href="#c12">cuadro 12</a>. La inversi&oacute;n directa total (US$3.513,8 millones) represent&oacute; el 75% de la inversi&oacute;n total. Am&eacute;rica Latina fue el beneficiario principal, con el 47% de las inversiones totales, muy por encima de Canad&aacute;, con el 25%, y Europa, con el 20%. En el &aacute;mbito latinoamericano, M&eacute;xico capt&oacute; el 50% de las inversiones en el continente, y Cuba el 20%; M&eacute;xico y el resto de Am&eacute;rica Central acapararon el 78% de las inversiones, qued&aacute;ndole al &aacute;rea suramericana el 22% restante.</font></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="justify"> La inversi&oacute;n de portafolio se torn&oacute; m&aacute;s importante durante y despu&eacute;s de la guerra. Su participaci&oacute;n en las inversiones totales pas&oacute; de una cuarta parte en 1914 a m&aacute;s de la mitad en 1929. El mayor salto ocurri&oacute; entre 1914 y 1919 cuando la participaci&oacute;n de las inversiones de portafolio creci&oacute; en un 15%, para llegar al 40% de las inversiones totales, en contraste con crecimientos m&aacute;s moderados del 5% en la primera y la segunda mitad de los a&ntilde;os veinte, con el 45% y el 50% respectivamente. Dicha evoluci&oacute;n coincidi&oacute; primero con los cr&eacute;ditos extendidos a los Aliados durante la guerra, y segundo, con el aumento absoluto de las inversiones directas que acompa&ntilde;aron a la expansi&oacute;n de los pr&eacute;stamos a Am&eacute;rica del Sur, &Aacute;frica, Asia y, en menor medida, a Canad&aacute;, entre 1919 y 1929.</p>     <p align="justify">Cuadro 12<a name="c12"></a>    <br>   Inversiones externas de Estados Unidos, &aacute;reas geogr&aacute;ficas, fechas seleccionadas    <br>   (Millones de d&oacute;lares)</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v6n11/v6n11a7c4.jpg" width="467" height="567">    <br> <font size="1">D: Inversi&oacute;n Directa; P: Inversi&oacute;n de Portafolio; T: Inversi&oacute;n Total.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   1. La inversi&oacute;n de portafolio consiste principalmente de bonos emitidos por gobiernos o sectores privados del extranjero, los cuales fueron ofrecidos p&uacute;blicamente en Estados Unidos.    <br>   2. La inversi&oacute;n directa se define como aquellas inversiones en las cuales ciudadanos o empresas de Estados Unidos tuvieron el control de al menos el 25% de las acciones de capital.    <br>   3. Las inversiones directas fueron corregidas posteriormente por el Departamento de Comercio de Estados Unidos. De acuerdo con dicha correcci&oacute;n, las inversiones directas en Am&eacute;rica Latina en 1929 se redujeron de US$3645.8 millones a US$3462 millones. United Nations Organization (1964, p.32).    <br>   Fuente: Lewis (1938, ap&eacute;ndice D).</font></p>     <p align="justify">Am&eacute;rica Latina y Europa protagonizaron los principales cambios en la distribuci&oacute;n durante el per&iacute;odo. La primera perdi&oacute; una participaci&oacute;n del 10% en favor de la &uacute;ltima. A&uacute;n as&iacute;, en 1929, Am&eacute;rica Latina recib&iacute;a la mayor fracci&oacute;n de las inversiones, el 35%, seguida por Europa con el 30%, desplazando a Canad&aacute; a la tercera posici&oacute;n con el 24%. Este pa&iacute;s mantuvo una participaci&oacute;n estable durante el per&iacute;odo, aunque atrajo gradualmente m&aacute;s inversiones de portafolio que inversiones directas. En Am&eacute;rica Latina ocurrieron cambios importantes en la medida en que las inversiones de Estados Unidos se trasladaron de Am&eacute;rica Central a Am&eacute;rica del Sur. En M&eacute;xico las inversiones se estancaron, y Am&eacute;rica del Sur lleg&oacute; a captar el 56% de las inversiones de la regi&oacute;n al final del per&iacute;odo.</p> </font>    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"> Los cuadros <a name="vc13"></a><a href="#c13">13</a> y <a href="#c14">14</a> dan informaci&oacute;n acerca del flujo neto, o sea, de los desembolsos menos los pagos de los pr&eacute;stamos de Estados Unidos denominados en d&oacute;lares. El primero da una visi&oacute;n general de las dos d&eacute;cadas que siguieron al estallido de la Primera Guerra Mundial. Muestra el ascenso y colapso de los flujos netos y su distribuci&oacute;n por regiones. Europa jug&oacute; un papel dominante como importador neto y como exportador neto de recursos financieros frescos. La posici&oacute;n relativamente secundaria del per&iacute;odo 1920-1924 se explica por el pago de los pr&eacute;stamos de guerra de corto plazo antes mencionados; as&iacute;, los europeos, principalmente Gran Breta&ntilde;a y Francia, dedicaron el 67% de su endeudamiento bruto entre 1920 y 1924 a financiar aquellos pagos. Los pagos netos dominaron durante la primera mitad de la d&eacute;cada que sigui&oacute; a la crisis del financiamiento internacional en 1929: el 77% provino de Europa, principalmente de Alemania, Francia y Gran Breta&ntilde;a.</font></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="justify"><a href="#vc13">Cuadro 13</a><a name="c13"></a>     <br>   Pr&eacute;stamos nuevos netos otorgados por Estados Unidos, 1915 a 1935 (Millones de d&oacute;lares)</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v6n11/v6n11a7c5.jpg" width="519" height="215">    <br>   <font size="1">Total 1.906,3 2.030,3 2.985,4 -1.001,9 5.920,1 43,2    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   * Columna (5) como porcentaje de los cr&eacute;ditos nuevos en t&eacute;rminos brutos.    <br> Fuente: Lewis (1938, Ap&eacute;ndice E).</font></p>     <p align="justify">El balance general de pr&eacute;stamos netos (columna 5 del cuadro 5) confirma la posici&oacute;n dominante de Europa seguida por Canad&aacute;. Estas dos regiones recibieron dos tercios de los pr&eacute;stamos netos totales. Am&eacute;rica Latina capt&oacute; apenas el 22%, una participaci&oacute;n similar a la del ciclo expansivo de las exportaciones netas de capital brit&aacute;nico entre 1870 y 1913. Cabe observar que del total del flujo bruto de pr&eacute;stamos de Estados Unidos, s&oacute;lo el 43% se convirti&oacute; en pr&eacute;stamos netos. Este resultado no es sorprendente si se considera que tras la virtual interrupci&oacute;n del financiamiento internacional en 1929, los pa&iacute;ses deudores en conjunto se convirtieron en exportadores netos de capital.</p>     <p align="justify"> La distribuci&oacute;n por pa&iacute;ses del auge de cr&eacute;dito internacional otorgado por Estados Unidos aparece en el <a href="#c14">cuadro 14</a>. Cerca de la mitad del flujo neto de pr&eacute;stamos march&oacute; a Europa. Alemania recibi&oacute; el 38%. Alemania e Italia obtuvieron el 85% de los pr&eacute;stamos netos a Europa y el 38% de los pr&eacute;stamos totales. Los pr&eacute;stamos netos a Alemania fueron mayores que los extendidos a Am&eacute;rica del Sur y apenas inferiores a los otorgados a Am&eacute;rica Latina como un todo. Despu&eacute;s de Alemania, el segundo pa&iacute;s deudor en importancia fue Canad&aacute;, aunque los cr&eacute;ditos otorgados a este pa&iacute;s no alcanzaron a representar la mitad de los desembolsados a Alemania.</p>     <p align="justify">Cuadro 14<a name="c14"></a>    <br>   Flujo neto de pr&eacute;stamos otorgados por Estados Unidos, corto plazo y largo plazo, 1924 a 1929    <br> (Millones de d&oacute;lares)</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v6n11/v6n11a7c6.jpg" width="513" height="453">    <br> <font size="1">*S&oacute;lo se discriminan los principales deudores.    <br> Fuente: Lewis (1938, Ap&eacute;ndice E-5).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En Am&eacute;rica del Sur, el financiamiento otorgado a Chile fue apenas superior a los pr&eacute;stamos concedidos a los mayores deudores tradicionales, Argentina y Brasil. Colombia volvi&oacute; a formar parte del grupo de mayores deudores internacionales por primera vez desde los a&ntilde;os 1820, y en la lista de deudores latinoamericanos m&aacute;s importantes por primera vez desde 1860. Chile, Brasil, Argentina y Colombia recibieron una cuarta parte del financiamiento originado en Estados Unidos durante el per&iacute;odo 1925-1929. Por &uacute;ltimo, como ya se anot&oacute;, M&eacute;xico, un importante deudor antes de la Primera Guerra Mundial, no particip&oacute; en el auge de cr&eacute;ditos norteamericanos entre 1915 y 1929.</p>     <p align="justify"><b>L<small>OS CR&Eacute;DITOS DE</small> E<small>STADOS</small> U<small>NIDOS</small> A A<small>M&Eacute;RICA</small> DEL S<small>UR</small></b></p>     <p align="justify">La distribuci&oacute;n de los pr&eacute;stamos de Estados Unidos a Am&eacute;rica del Sur durante el per&iacute;odo 1921-1931 aparece en el <a href="#c15">cuadro 15</a>. Argentina fue la gran beneficiaria con el 42% del endeudamiento bruto total, seguida por Brasil con el 19%, Chile con el 16% y Colombia con el 10%. El endeudamiento de corto plazo fue caracter&iacute;stico en el caso de Argentina. Por esta raz&oacute;n, pese a su abultado endeudamiento bruto, su endeudamiento neto fue similar al de Brasil y Chile (<a href="#c14">cuadro 14</a>).</p>     <p align="justify">Como se aprecia en el <a href="#c15">cuadro 15</a>, el flujo de pr&eacute;stamos no fue continuo ni regular. Dos terceras partes del flujo de los pr&eacute;stamos totales se concentraron en el auge crediticio de 1924 a 1928. Y lo que es m&aacute;s significativo, la mitad de ese flujo se desembols&oacute; durante entre 1926 y 1928, per&iacute;odo durante el cual recibieron pr&eacute;stamos cada uno de los pa&iacute;ses suramericanos que tuvieron acceso a los mercados de capitales en Estados Unidos en los a&ntilde;os veinte<sup><a name="n16"></a><a href="#16">16</a></sup>.</p>     <p align="justify"> En los primeros a&ntilde;os veinte se vivi&oacute; una corta experiencia de alta expansi&oacute;n seguida por el repliegue del financiamiento externo. La llegada de los pr&eacute;stamos norteamericanos en 1921-1922 no tuvo precedentes, ya que los pr&eacute;stamos acumulados desde el estallido de la guerra hasta 1920 escasamente excedieron a la mitad de los recibidos entre 1921 y 1922<a name="n17"></a><sup><a href="#17">17</a></sup>. Los pr&eacute;stamos de Estados Unidos pr&aacute;cticamente se paralizaron por un a&ntilde;o antes del florecimiento crediticio de 1924 a 1928. La reacci&oacute;n de 1930 se debi&oacute; b&aacute;sicamente a un cr&eacute;dito contratado por Argentina, y s&oacute;lo un tercio de los pr&eacute;stamos del a&ntilde;o se negoci&oacute; a largo plazo. En 1931, un cr&eacute;dito de corto plazo tambi&eacute;n extendido a Argentina fue el &uacute;nico vestigio del gran ciclo de cr&eacute;ditos privados estadounidenses a Am&eacute;rica del Sur en los a&ntilde;os veinte.</p>     <p align="justify">Cuadro 15<a name="c15"></a>    <br>   Am&eacute;rica del Sur, entradas brutas de fondos privados de Estados Unidos, 1921 a 1931    <br>   (Millones de d&oacute;lares)</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n11/v6n11a7c7.jpg" width="517" height="319">    <br> <font size="1">Fuente: Lewis (1938, Ap&eacute;ndice E).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>El destino de las inversiones de Estados Unidos.    <br>   La perspectiva de los deudores</b></p>     <p align="justify">Los cr&eacute;ditos norteamericanos a Suram&eacute;rica estuvieron acompa&ntilde;ados por una diversidad de objetivos. Por el lado de los deudores y en diferentes momentos de la d&eacute;cada, las motivaciones del endeudamiento variaron entre el financiamiento de proyectos de desarrollo y el financiamiento de compromisos presupuestales. El financiamiento presupuestal pudo haber predominado durante la primera mitad, pero el financiamiento de proyectos de infraestructura fue dominante durante la segunda mitad. Cerca del 52% del valor de los pr&eacute;stamos de largo plazo extendidos a Am&eacute;rica del Sur entre 1925 y 1929 fue contratado con prop&oacute;sitos de desarrollo de la infraestructura, el 27% se negoci&oacute; exclusivamente para financiar el presupuesto corriente, y el 21% restante para financiar iniciativas que combinaban ambos objetivos. No es aventurado decir que casi un tercio se destin&oacute; a resolver urgencias presupuestales<sup><a name="n18"></a><a href="#18">18</a></sup>.</p>     <p align="justify"> El financiamiento presupuestal no se limit&oacute; a operaciones de refinanciamiento de la deuda externa. Una pr&aacute;ctica frecuente en los a&ntilde;os veinte era dedicar los cr&eacute;ditos externos a reducir la carga de la deuda interna; la operaci&oacute;n habitual consist&iacute;a en convertir la deuda interna flotante en bonos externos de largo plazo. La experiencia de los dos deudores principales, Argentina y Brasil, es ilustrativa. En el caso argentino, alrededor del 80% de los pr&eacute;stamos de 1921 y 1922 (<a href="#c15">cuadro 15</a>) se destin&oacute; al pago de avances de la banca comercial al gobierno y a cancelar pr&eacute;stamos de corto plazo. A&ntilde;os m&aacute;s tarde, el pago de Notas de la Tesorer&iacute;a y la consolidaci&oacute;n de la deuda flotante fueron objetivos centrales de la negociaci&oacute;n de alrededor del 45% de los pr&eacute;stamos de 1924 y 1925. En conjunto, y para toda la d&eacute;cada, la conversi&oacute;n de deuda represent&oacute; cerca del 45% de los pr&eacute;stamos en d&oacute;lares otorgados a Argentina, mientras que los proyectos de infraestructura representaron cerca del 40%.</p>     <p align="justify"> Brasil tambi&eacute;n encontr&oacute; apoyo en el mercado de capitales de Estados    Unidos para aliviar su deuda interna. Cerca de un tercio de su    pesado endeudamiento del per&iacute;odo 1926-1928 (<a href="#c15">cuadro 15</a>) se orient&oacute;    a reducir la deuda interna fotante. Y lo que es m&aacute;s caracter&iacute;stico,    Brasil dedic&oacute; recursos externos a estabilizar el precio interno del    caf&eacute;. El &uacute;ltimo acceso de los brasile&ntilde;os al fnanciamiento externo en    d&oacute;lares en 1930 (<a href="#c15">cuadro 15</a>) fue parte de una importante operaci&oacute;n destinada a fnanciar grandes inventarios de caf&eacute; no vendidos. Los    bancos brit&aacute;nicos jugaron el rol m&aacute;s destacado, logrando fotar bonos    brasile&ntilde;os por cerca de US$60 millones en Londres y otros mercados    europeos, en medio del repliegue del cr&eacute;dito internacional. Algunos    a&ntilde;os despu&eacute;s, el Instituto de Asuntos Internacionales de Gran Breta&ntilde;a    (British Royal Institute of International Affairs) interpret&oacute; estos    pr&eacute;stamos como parte de &ldquo;un intento de prevenir la crisis&rdquo; (The Royal  Institute, 1937, 134)<sup><a name="n19"></a><a href="#19">19</a></sup>.</p>     <p align="justify">Los pa&iacute;ses con menor participaci&oacute;n en el auge crediticio tambi&eacute;n buscaron convertir parte de su deuda interna en deuda externa. Per&uacute; dedic&oacute; fondos externos a la reducci&oacute;n de la mitad de su deuda interna<sup><a name="n20"></a><a href="#20">20</a></sup>. Otros pa&iacute;ses no flotaron bonos en el exterior con el prop&oacute;sito expl&iacute;cito de reducir la carga de la deuda interna, pero una vez logrado el acceso a fondos externos, sus tesorer&iacute;as se encontraron habilitadas para reducir el acervo de la deuda interna. La experiencia chilena en el per&iacute;odo 1925-1928 es ilustrativa, ya que mientras el gobierno nacional aument&oacute; su deuda externa en 71%, el monto de la deuda interna cay&oacute; en un 63%. Finalmente, el caso colombiano entre 1925 y 1927 es un ejemplo de aumento sustancial en la deuda externa del gobierno nacional, acompa&ntilde;ado por una reducci&oacute;n moderada en la deuda interna. Mientras la primera se increment&oacute; en 117%, la segunda se redujo en s&oacute;lo el 10%. M&aacute;s tarde, entre 1928 y 1930, al languidecer el mercado externo de capitales, el gobierno de Chile y el de Colombia retornaron al financiamiento interno<sup><a name="n21"></a><a href="#21">21</a></sup>.</p>     <p align="justify"><b>El destino de las inversiones de Estados Unidos. El lado de los inversionistas y los banqueros</b></p>     <p align="justify">La explotaci&oacute;n de los recursos naturales y la construcci&oacute;n de obras p&uacute;blicas captaron la atenci&oacute;n de los inversionistas. Las inversiones directas se concentraron en el sector de minerales y en la producci&oacute;n petrolera. Ejemplos importantes de lo primero fueron las compa&ntilde;&iacute;as del cobre en Chile, y de la segunda, las inversiones en petr&oacute;leo colombiano y venezolano. Las inversiones de portafolio en valores emitidos por gobiernos nacionales, provinciales o municipales, o por bancos de inversi&oacute;n, se orientaron principalmente a financiar proyectos de infraestructura (carreteras, ferrocarriles, puertos, y plantas el&eacute;ctricas) y de desarrollo agr&iacute;cola<sup><a name="n22"></a><a href="#22">22</a></sup>.</p>     <p align="justify"> Adem&aacute;s de los prospectos para explotar su dotaci&oacute;n de recursos naturales, Am&eacute;rica del Sur promet&iacute;a ser un &ldquo;buen negocio&rdquo; para los banqueros. En &uacute;ltimas, los inversionistas no eran bancos sino peque&ntilde;os inversionistas privados cautivados por la propaganda financiera de las reci&eacute;n creadas filiales de valores (<i>security affiliates</i>) de la banca comercial. Los banqueros compet&iacute;an no s&oacute;lo por colocar bonos extranjeros entre inversionistas potenciales, sino por convencer a los gobiernos extranjeros de las bondades del endeudamiento<a name="n23"></a><sup><a href="#23">23</a></sup>. La comisi&oacute;n de los banqueros fue en promedio del 3,3% sobre el precio a la par de los pr&eacute;stamos de Estados Unidos a lo largo del per&iacute;odo 1915-1929, aunque ni el descuento solicitado por el p&uacute;blico ni el margen requerido por la banca fueron uniformes para todas las regiones. En un extremo, los banqueros lograron un margen del 2,1% sobre los pr&eacute;stamos a Canad&aacute;, mientras que en el otro extremo obtuvieron un margen del 4,4% sobre pr&eacute;stamos a Suram&eacute;rica. En el medio, los pr&eacute;stamos a Europa dejaron a los banqueros un margen del 3,4%<a name="n24"></a><sup><a href="#24">24</a></sup>.</p>     <p align="justify"> La discriminaci&oacute;n ejercida por los acreedores entre sus deudores parece haber obedecido a factores tales como la proximidad geogr&aacute;fica, la importancia relativa de las inversiones directas de Estados Unidos y factores pol&iacute;ticos. Am&eacute;rica Central y las Indias Occidentales &ndash;principalmente Cuba, Rep&uacute;blica Dominicana, Hait&iacute; y Jamaica&ndash; protagonizaron el papel de esfera de influencia de Estados Unidos. Canad&aacute;, vecino inmediato, recibi&oacute; la cuarta parte de las inversiones totales directas de Estados Unidos en 1930. Canad&aacute;, Am&eacute;rica Central (excluido M&eacute;xico) y las Indias Occidentales recibieron el 40%. En contraste, los pa&iacute;ses asi&aacute;ticos m&aacute;s remotos recibieron no m&aacute;s del 5% de las inversiones mundiales de Estados Unidos, o del 7% si se incluyen las inversiones en Australia<a name="n25"></a><sup><a href="#25">25</a></sup>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Los banqueros no anduvieron solos en la b&uacute;squeda de oportunidades rentables en el exterior. Compa&ntilde;&iacute;as de origen estadounidense, especialmente empresas de la construcci&oacute;n, jugaron un papel importante en la consecuci&oacute;n del cr&eacute;dito. En tal contexto, el acceso a fondos externos durante los a&ntilde;os veinte fue facilitado y aun estimulado por la manera de conseguir el financiamiento, al contratar las obras p&uacute;blicas con compa&ntilde;&iacute;as estadounidenses<sup><a name="n26"></a><a href="#26">26</a></sup>. Es importante notar que la presencia de contratistas fue estimulada por el n&uacute;mero creciente de ramas de factor&iacute;as estadounidenses que operaban en el extranjero, un hecho de gran relevancia en Am&eacute;rica del Sur.</p>     <p align="justify"> Como se vio en relaci&oacute;n con el <a href="#c12">cuadro 12</a>, Am&eacute;rica del Sur fue el mayor beneficiario de las inversiones directas de Estados Unidos en los a&ntilde;os veinte, sobre todo entre 1924 y 1929, muy por encima de Canad&aacute; y Europa. Dada la dependencia de las inversiones directas y de las obras p&uacute;blicas no s&oacute;lo del financiamiento privado estadounidense, sino tambi&eacute;n de su tecnolog&iacute;a, la prosperidad de los pa&iacute;ses prestatarios se convirti&oacute; en un factor adicional de prosperidad en el centro. Esta fue otra raz&oacute;n para que los acreedores y prestatarios perseveraran en el financiamiento internacional durante los a&ntilde;os veinte.</p>     <p align="justify"> Finalmente, debe advertirse que Am&eacute;rica Latina en conjunto satisfizo indicadores de credibilidad com&uacute;nmente aceptados. En relaci&oacute;n con el balance comercial, el super&aacute;vit promedio durante la primera mitad de la d&eacute;cada represent&oacute; el 15% de las exportaciones. En cuanto al balance fiscal, los resultados fueron menos alentadores, ya que un d&eacute;ficit persistente domin&oacute; durante la primera mitad de la d&eacute;cada; sin embargo, mientras que los gastos gubernamentales crecieron a una tasa anual del 2,2%, los recaudos crecieron al 2,8% por a&ntilde;o . Cualquier reserva acerca de la estabilidad fiscal pudo haber sido moderada por los procesos de modernizaci&oacute;n financiera en la regi&oacute;n, y en particular por la adopci&oacute;n del patr&oacute;n oro. De hecho, a fines de 1926 diez pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina ya hab&iacute;an adoptado ese r&eacute;gimen monetario, y para 1928 la lista se hab&iacute;a elevado a diecis&eacute;is pa&iacute;ses .</p>     <p align="justify"><b>EL ACCESO DE COLOMBIA AL CR&Eacute;DITO EXTERNO DURANTE LA D&Eacute;CADA DE 1920</b></p>     <p align="justify"><b>P<small>RECEDENTES INSTITUCIONALES</small></b></p>     <p align="justify">Aunque la oleada crediticia procedente de Estados Unidos s&oacute;lo lleg&oacute; a Am&eacute;rica del Sur en la segunda mitad de los a&ntilde;os veinte (<a href="#c15">cuadro 15</a>), una serie de eventos y cambios institucionales prepararon al pa&iacute;s para la entrada de financiamiento externo. Un hecho sobresaliente fue el pago de la indemnizaci&oacute;n de US$25 millones ofrecida a Colombia por el gobierno de Estados Unidos por la separaci&oacute;n de Panam&aacute; en 1903. Dicha indemnizaci&oacute;n fue acordada en el marco del Tratado Urrutia-Thompson, que contribuy&oacute; a restablecer las relaciones diplom&aacute;ticas entre ambas naciones. La indemnizaci&oacute;n fue pagada a plazos &ndash;US$10 millones en 1923 y pagos de US$5 millones entre 1924 y 1926&ndash;. Entre tanto, Colombia implement&oacute; una reforma integral de sus estructuras fiscales y financieras. La fundaci&oacute;n de un banco central altamente independiente &ndash;el Banco de la Rep&uacute;blica&ndash; y la reorganizaci&oacute;n del proceso presupuestal vigente fueron dos de sus resultados m&aacute;s importantes. Estas reformas coincidieron con la adopci&oacute;n del patr&oacute;n oro en 1923, un evento destacado en la regi&oacute;n ya que Colombia fue el primer pa&iacute;s suramericano en retornar al oro. Otros deudores prominentes la siguieron: Chile en 1926, y Argentina y Brasil en 1927.</p>     <p align="justify"> La contrataci&oacute;n de una misi&oacute;n financiera liderada por el experto monetario internacional Edwin W. Kemmerer tuvo una importancia crucial en la implementaci&oacute;n de los cambios institucionales. Universalmente reconocido como el &ldquo;m&eacute;dico de la moneda&rdquo;, las autoridades colombianas requirieron su consejo y apoyo para asegurar la credibilidad de las reformas en el pa&iacute;s y en el exterior. Durante dos d&eacute;cadas, sucesivas iniciativas gubernamentales hab&iacute;an pretendido restaurar la convertibilidad, con &eacute;xitos apenas parciales y temporales. La creaci&oacute;n de una autoridad monetaria independiente fue tambi&eacute;n una aspiraci&oacute;n permanente en aquellos a&ntilde;os. A&uacute;n m&aacute;s, la decisi&oacute;n pol&iacute;tica de evitar d&eacute;ficit fiscales financiados con emisiones monetarias desemboc&oacute; en 1910 en la decisi&oacute;n constitucional de prohibir nuevas emisiones de dinero de curso forzoso<sup><a name="n27"></a><a href="#27">27</a></sup>. Con estos precedentes institucionales, y ante la perspectiva de recibir el pago de la indemnizaci&oacute;n norteamericana, la contrataci&oacute;n de la misi&oacute;n Kemmerer tuvo la caracter&iacute;stica de una llamada al doctor de la moneda para afianzar la viabilidad y el &eacute;xito de las reformas.</p>     <p align="justify"> A finales de 1923, las reformas fiscales y financieras ya se hab&iacute;an instaurado. Tales cambios mejoraron los prospectos de acceso a los mercados de cr&eacute;dito externo. Internamente hubo intentos expl&iacute;citos para estimular el endeudamiento externo en gran escala. Por ejemplo, una legislaci&oacute;n de fines de 1922 (Ley 122) autoriz&oacute; al gobierno nacional para flotar bonos de endeudamiento externo hasta un l&iacute;mite de US$100 millones destinados a financiar puertos y ferrocarriles. Posteriormente, en 1924, uno de los objetivos del nuevo Banco Agr&iacute;cola Hipotecario fue la flotaci&oacute;n de cr&eacute;ditos externos destinados a la agricultura. Estas ambiciones financieras se materializaron parcialmente cuando el auge crediticio externo de Estados Unidos arrib&oacute; a las costas suramericanas entre 1925 y 1928.</p>     <p align="justify"> El acceso de Colombia al cr&eacute;dito externo durante los a&ntilde;os veinte puede describirse al responder a dos preguntas. Qui&eacute;nes fueron los deudores y cu&aacute;les fueron las condiciones financieras en la que se contrataron los cr&eacute;ditos. El endeudamiento total alcanz&oacute; la suma de US$236 millones entre 1920 y 1929. La gran mayor&iacute;a de los bonos colombianos &ndash;el 92%&ndash; se coloc&oacute; en Estados Unidos. El 8% restante fue adquirido por inversionistas brit&aacute;nicos. Los pr&eacute;stamos de Estados Unidos fueron negociados principalmente durante el per&iacute;odo 1926-1928, mientras que los contados pr&eacute;stamos brit&aacute;nicos se colocaron en los extremos del per&iacute;odo. Uno de ellos en 1920 cuando el auge crediticio norteamericano de finales de los a&ntilde;os veinte dif&iacute;cilmente se habr&iacute;a podido imaginar, y tres pr&eacute;stamos entre 1928 y 1929, que coincidieron con el estancamiento de los pr&eacute;stamos originados en Estados Unidos.</p>     <p align="justify"><b>L<small>OS DEUDORES</small></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Una descripci&oacute;n general de los deudores aparece en el <a href="#c16">cuadro 16</a>. Tres niveles gubernamentales diferentes &ndash;naci&oacute;n, departamentos y municipios&ndash; y los bancos hipotecarios flotaron bonos en Estados Unidos. La naci&oacute;n s&oacute;lo ten&iacute;a el control directo y la responsabilidad sobre el 35% de los pr&eacute;stamos contratados. Los departamentos alcanzaron una participaci&oacute;n en el endeudamiento similar a la de la naci&oacute;n. En conjunto, los departamentos y municipios fueron responsables por cerca de la mitad &ndash;48%&ndash; del endeudamiento total en Estados Unidos. Adem&aacute;s, los bancos hipotecarios colocaron bonos por una cantidad equivalente al 17% del endeudamiento total; uno de ellos &ndash;el Banco Agr&iacute;cola Hipotecario (BAH)&ndash; ofreci&oacute; sus bonos con el respaldo del gobierno nacional. Estos bonos representaron el 42% del total ofrecido por los bancos. Como la garant&iacute;a implicaba un pasivo contingente sobre el presupuesto nacional, la responsabilidad del gobierno nacional pasar&iacute;a de cubrir el 35% al 42% de los pr&eacute;stamos contratados si el BAH era incapaz de satisfacer sus obligaciones de servicio de la deuda. Finalmente debe notarse que los bancos hipotecarios diferentes del BAH colocaron el 10% de los pr&eacute;stamos totales; esta cifra represent&oacute; la participaci&oacute;n del sector privado en el valor total de los t&iacute;tulos colombianos ofrecidos p&uacute;blicamente en Estados Unidos durante los a&ntilde;os veinte.</p>     <p align="justify"> El <a href="#c16">cuadro 16</a> muestra c&oacute;mo se negoci&oacute; la mayor&iacute;a de los pr&eacute;stamos durante 1926-1928. En t&eacute;rminos de valor, nueve de diez pr&eacute;stamos fueron contratados durante estos tres a&ntilde;os. La naci&oacute;n, seis departamentos, cuatro municipalidades &ndash;las ciudades m&aacute;s importantes del pa&iacute;s&ndash;, el BAH y tres bancos hipotecarios privados se financiaron en mercados de bonos de Estados Unidos. Tales fondos no se distribuyeron proporcionalmente entre los deudores. Como indica el <a name="vc17"></a><a href="#c17">cuadro 17</a>, el departamento de Antioquia coloc&oacute; el 15% de los pr&eacute;stamos, el 45% de los fondos obtenidos por los seis departamentos. Igualmente, una municipalidad, la de Medell&iacute;n, flot&oacute; el 8% de los pr&eacute;stamos totales, el 55% de los fondos recibidos por las cuatro municipalidades. Es decir, una sola regi&oacute;n recibi&oacute; el 48% de los cr&eacute;ditos captados por los gobiernos regionales y el 23% de los cr&eacute;ditos totales al pa&iacute;s.</p>     <p align="justify">Cuadro 16<a name="c16"></a>    <br>   Colombia, pr&eacute;stamos contratados en Estados Unidos por prestatarios, 1920-1929    <br>   (Millones de d&oacute;lares)</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n11/v6n11a7c8.jpg" width="504" height="280">    <br> <font size="1">Fuente: Ap&eacute;ndice estad&iacute;stico.</font></p>     <p align="justify"><a href="#vc17">Cuadro 17</a><a name="c17"></a>    <br>   Colombia, pr&eacute;stamos totales colocados en Estados Unidos por prestatarios, 1920-1929    <br>   (Millones de d&oacute;lares y porcentajes)</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v6n11/v6n11a7c9.jpg" width="389" height="361">    <br> <font size="1">Fuentes: Ap&eacute;ndice Estad&iacute;stico.</font></p>     <p align="justify">Cabe anotar que los pr&eacute;stamos de Antioquia y Medell&iacute;n no resultaron de unas pocas y grandes contrataciones, como ocurri&oacute; con los cr&eacute;ditos al gobierno nacional de 1927 y 1928. Su acceso a recursos externos se logr&oacute; mediante contratos peque&ntilde;os y relativamente frecuentes. Antioquia y Medell&iacute;n contabilizaron cerca de la mitad &ndash;48%&ndash; de los intentos exitosos de los gobiernos regionales para colocar bonos en el exterior. La posici&oacute;n sobresaliente de Antioquia no es sorprendente dado su papel hist&oacute;rico de regi&oacute;n l&iacute;der en la industrializaci&oacute;n, y segundo centro de la producci&oacute;n cafetera en el pa&iacute;s<a name="n28"></a><sup><a href="#28">28</a></sup>.</p>     <p align="justify"><b>L<small>AS CONDICIONES FINANCIERAS</small></b></p>     <p align="justify">El segundo interrogante se refiere a las condiciones financieras de los pr&eacute;stamos. En la discusi&oacute;n general acerca de los m&aacute;rgenes obtenidos por los banqueros durante los a&ntilde;os veinte, se mencion&oacute; que los provenientes de pr&eacute;stamos a Am&eacute;rica del Sur excedieron a los derivados de cr&eacute;ditos a otras regiones. Ahora se discute la posici&oacute;n de Colombia en el contexto de los pa&iacute;ses m&aacute;s endeudados y de acuerdo con la identificaci&oacute;n de los prestatarios particulares &ndash;entidades gubernamentales y corporaciones&ndash;. El <a href="#c18">cuadro 18</a> presenta informaci&oacute;n acerca de los dos mayores deudores internacionales &ndash;Alemania y Canad&aacute;&ndash;, as&iacute; como de los deudores suramericanos m&aacute;s importantes.</p>     <p align="justify">Cuadro 18<a name="c18"></a>    <br>   Estados Unidos, tasas de inter&eacute;s sobre pr&eacute;stamos de largo plazo, pa&iacute;ses deudores seleccionados, 1924-1929    <br>   (Porcentajes)    <br>       <br>   <img src="/img/revistas/rei/v6n11/v6n11a7c10.jpg" width="523" height="362">    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font size="1">Los c&aacute;lculos para Colombia corresponden al per&iacute;odo 1920-1929.    <br>   Como el 95% de los pr&eacute;stamos de Estados Unidos a Colombia fue contratado entre 1924 y 1929, las cifras para los dos per&iacute;odos son pr&aacute;cticamente las mismas.    <br>   Fuentes: Lewis (1938, ap&eacute;ndice E3); Ap&eacute;ndice Estad&iacute;stico para los datos de Colombia.</font></p>     <p align="justify">Un primer punto es el de que en casi todos los casos, las tasas sobre los cr&eacute;ditos municipales fueron mayores que las obtenidas sobre los pr&eacute;stamos nacionales y provinciales. Una segunda observaci&oacute;n, que corrobora descripciones previas, es la situaci&oacute;n privilegiada de Canad&aacute;, el segundo entre los deudores m&aacute;s grandes de los a&ntilde;os veinte, que obtuvo las tasas de inter&eacute;s m&aacute;s bajas, tanto en t&eacute;rminos contractuales como de rendimientos al vencimiento de los t&iacute;tulos.</p>     <p align="justify"> En la muestra de pa&iacute;ses del <a href="#c18">cuadro 18</a> Colombia presenta las tasas de inter&eacute;s m&aacute;s elevadas sobre cr&eacute;ditos municipales y corporativos, y comparte con Alemania las segundas m&aacute;s altas sobre pr&eacute;stamos nacionales y provinciales. En el caso de los pr&eacute;stamos municipales, Colombia tiene la tasa contractual m&aacute;s alta, por encima de Chile, pero en comparaci&oacute;n con los inversionistas de ese pa&iacute;s, los inversionistas demandaron un rendimiento m&aacute;s alto de las ciudades colombianas. Una discriminaci&oacute;n a&uacute;n mayor provino de los banqueros, que obtuvieron sus tasas efectivas m&aacute;ximas de la intermediaci&oacute;n crediticia a los municipios colombianos. Esto se repite en el caso de los pr&eacute;stamos corporativos, aunque menos marcadamente que en el caso de los pr&eacute;stamos municipales; una vez m&aacute;s, los banqueros obtuvieron sus rendimientos m&aacute;s altos con la intermediaci&oacute;n de cr&eacute;ditos a Colombia, pero la diferencia con el rendimiento de los inversionistas apenas aventaj&oacute; a la de la intermediaci&oacute;n de pr&eacute;stamos a Chile. Finalmente, y de acuerdo con estas cifras, las tasas que Colombia pag&oacute; sobre los pr&eacute;stamos nacionales y provinciales fueron sobrepasadas &uacute;nicamente por las que pag&oacute; Brasil. Las tasas contractuales y las tasas efectivas demandadas por los inversionistas fueron similares en Alemania y en Colombia, pero la comisi&oacute;n de los banqueros fue m&aacute;s remunerativa en el caso de Colombia.</p>     <p align="justify"> El <a name="vc19"></a><a href="#c19">cuadro 19</a> muestra las condiciones financieras de los cr&eacute;ditos aprobados a los deudores colombianos en los a&ntilde;os veinte. La primera columna indica la duraci&oacute;n promedio de los bonos emitidos por cada deudor. Como se puede ver, mientras que en el caso de los pr&eacute;stamos brit&aacute;nicos la vida media superaba los treinta a&ntilde;os, el t&eacute;rmino medio de los norteamericanos era de 24 a&ntilde;os. Los dos grandes cr&eacute;ditos que Estados Unidos concedi&oacute; al gobierno nacional en 1927 y 1928 fueron por 33 a&ntilde;os, pero la mayor&iacute;a de los pr&eacute;stamos se otorg&oacute; a 20 a&ntilde;os. La segunda columna indica los valores medios de las tasas de inter&eacute;s que los beneficiarios del cr&eacute;dito ofrecieron pagar sobre el valor nominal de los bonos; los contratos estipulaban como regla general que los intereses se pagar&iacute;an dos veces al a&ntilde;o. De acuerdo con las cifra, el gobierno nacional obtuvo la tasa contractual m&aacute;s baja de la &eacute;poca &ndash;6%&ndash;, tanto sobre los pr&eacute;stamos de Estados Unidos como sobre el solitario pr&eacute;stamo brit&aacute;nico de 1920. Los pr&eacute;stamos departamentales se contrataron a tasas un punto porcentual mayor promedio que las de los cr&eacute;ditos al gobierno nacional, y los pr&eacute;stamos municipales se contrataron a tasas medias a&uacute;n m&aacute;s altas. Finalmente, los pr&eacute;stamos a la banca hipotecaria se colocaron a tasas medias similares o inferiores a las de los pr&eacute;stamos departamentales.</p>     <p align="justify"> La tercera columna muestra las tasas de inter&eacute;s equivalentes al retorno que los inversionistas esperaban ganar al comprar los bonos colombianos. La cuarta columna presenta las tasas de inter&eacute;s requeridas por los banqueros, que son equivalentes a las tasas efectivas que pagaron los deudores. La &uacute;ltima columna reporta las comisiones obtenidas en la pr&aacute;ctica por los banqueros, medidas por la diferencia entre los rendimientos recibidos por los inversionistas (columna 3) y los pagados por los deudores finales (columna 4). Las comisiones obtenidas por los banqueros variaron de menos de un sexto de un punto porcentual para cr&eacute;ditos al gobierno nacional, a dos tercios de un punto porcentual para cr&eacute;ditos a los departamentos, y hasta cerca de un punto porcentual para cr&eacute;ditos a las municipalidades. Desde las perspectiva de los deudores puede observarse que a medida que las tasas contractuales se elevaban, mayores eran las comisiones exigidas por los banqueros; as&iacute;, mientras demandaban una comisi&oacute;n de 0,87 de un punto porcentual sobre los bonos municipales cuya tasa de inter&eacute;s nominal era del 7,4%, &uacute;nicamente requirieron 0,16 de un punto porcentual sobre los bonos nacionales cuya tasa era del 6%.</p>     <p align="justify"> Para explicar la discriminaci&oacute;n ejercida por los banqueros entre sus deudores se pueden hacer algunas conjeturas. A primera vista las cifras parecen sugerir una relaci&oacute;n inversa entre el tama&ntilde;o de los pr&eacute;stamos y las comisiones bancarias; esta es la impresi&oacute;n que se obtiene al comparar comisiones menores sobre cr&eacute;ditos grandes a la naci&oacute;n, con comisiones superiores sobre peque&ntilde;os cr&eacute;ditos individuales a los departamentos y municipios. Podr&iacute;a argumentarse, hipot&eacute;ticamente, que econom&iacute;as de escala en el mercadeo de pr&eacute;stamos grandes redundar&iacute;an en comisiones bajas. Sin embargo, esta hip&oacute;tesis no parece v&aacute;lida cuando se comparan cr&eacute;ditos de diferentes tama&ntilde;os a los departamentos y a los municipios. Una hip&oacute;tesis alternativa sugerir&iacute;a que consideraciones de reputaci&oacute;n y de pol&iacute;tica, como la cercan&iacute;a de las regiones a los centros de las decisiones pol&iacute;ticas, podr&iacute;an haber influido en los criterios de los inversionistas. Medell&iacute;n, &ldquo;la capital industrial de Colombia&rdquo;, y Bogot&aacute;, &ldquo;la capital pol&iacute;tica&rdquo;, enfrentaron las comisiones m&aacute;s peque&ntilde;as, y lo mismo ocurri&oacute; con sus correspondientes ubicaciones geogr&aacute;ficas, Antioquia y Cundinamarca.</p>     <p align="justify"> Los criterios de los inversionistas parecen haber sido diferentes a los de los banqueros. Aquellos cargaron descuentos m&aacute;s altos sobre los pr&eacute;stamos al gobierno nacional, y m&aacute;s bajos sobre los pr&eacute;stamos departamentales y municipales. En promedio, los inversionistas demandaron un descuento del 6,2% sobre los valores a la par de los pr&eacute;stamos al gobierno nacional, del 5,2% sobre los valores a la par de los pr&eacute;stamos a los departamentos, y del 3,9% sobre los valores a la par de los pr&eacute;stamos municipales (ap&eacute;ndice estad&iacute;stico). La informaci&oacute;n sugiere que las tasas contractuales y el t&eacute;rmino de los pr&eacute;stamos constituyeron el principal atractivo para los inversionistas. As&iacute;, a los departamentos que ofrecieron tasas contractuales superiores al 7%, los inversionistas les reconocieron los menores descuentos, y los banqueros les exigieron los m&aacute;s altos. El caso de Caldas es ilustrativo; dada una tasa contractual alta del 7,5%, y un tiempo de maduraci&oacute;n de 20 a&ntilde;os, los inversionistas norteamericanos pagaron un precio de 96,8% del valor a la par, mientras que el precio que pagaron los banqueros fue del 84,3% del valor a la par. Con las municipalidades ocurri&oacute; algo similar. En Barranquilla fue m&aacute;s dram&aacute;tico; dada la m&aacute;s alta tasa contractual promedia del per&iacute;odo, 8%, y una madurez de 17 a&ntilde;os, los inversionistas norteamericanos pagaron un precio de 100,2% (&iexcl;con prima!), al tiempo que los banqueros demandaron la comisi&oacute;n m&aacute;s elevada del per&iacute;odo, pagando solamente el 87,6%.</p>     <p align="justify"><a href="#vc19">Cuadro 19</a><a name="c19"></a>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Colombia, tasas contractuales y rendimientos finales para banqueros e inversionistas. Sobre pr&eacute;stamos otorgados por Gran Breta&ntilde;a y Estados Unidos, 1920-1929</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v6n11/v6n11a7c11.jpg" width="510" height="677">    <br>   <font size="1">1. La tasa de rendimiento nominal convertida semianualmente est&aacute; dada por i = (r + 2d/n)/(2 - d), donde i es la tasa de rendimiento de los inversionistas por a&ntilde;o, r es la tasa de inter&eacute;s pagada sobre los bonos por a&ntilde;o, d es el descuento, y n es el n&uacute;mero de per&iacute;odos de conversi&oacute;n del inter&eacute;s.    <br>   2. Tasa de rendimiento de final de per&iacute;odo obtenida por los banqueros, equivalente a la tasa pagada por los prestatarios.    <br>   3. &Uacute;nicamente los pr&eacute;stamos de 1927 y 1928.    <br>   4. &Uacute;nicamente los pr&eacute;stamos de 1926.    <br>   5. El pr&eacute;stamo de 1922 no se incluye en los c&aacute;lculos.    <br>   6. &Uacute;nicamente el pr&eacute;stamo de 1926.    <br>   7. El pr&eacute;stamo de 1920 no se incluye en los c&aacute;lculos.    <br>   8. &Uacute;nicamente el pr&eacute;stamo de 1920.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   n.d. No disponible.    <br>   Fuente: C&aacute;lculos basados en el ap&eacute;ndice estad&iacute;stico.</font></p>     <p align="justify">Finalmente, Colombia tambi&eacute;n particip&oacute; en el fen&oacute;meno universal de excesos de los deudores y de los acreedores. Durante el auge crediticio, banqueros de Estados Unidos recorrieron Colombia en busca de oportunidades de inversi&oacute;n. Los departamentos y los municipios fueron un objetivo f&aacute;cil para los acuciosos colocadores de t&iacute;tulos crediticios. Algunos testimonios de la &eacute;poca son ilustrativos:</p>      <blockquote>    <p align="justify"> En cierto momento [&hellip;] se contaban 29 representantes de casas financieras de Estados Unidos &uacute;nicamente en Colombia tratando de negociar pr&eacute;stamos para el gobierno nacional, para los departamentos, y para otros posibles deudores<sup><a name="n29"></a><a href="#29">29</a></sup>.</p> </blockquote>     <p align="justify">A finales de 1928, cuando el colapso del cr&eacute;dito externo de Estados Unidos ya se hab&iacute;a iniciado, el embajador de Estados Unidos en Colombia expidi&oacute; el siguiente planteamiento cr&iacute;tico:</p>      <blockquote>    <p align="justify"> La Legaci&oacute;n ha expresado frecuentemente en el pasado su s&oacute;lida convicci&oacute;n acerca de que las varias casas bancarias de origen estadounidense que durante los tres &uacute;ltimos a&ntilde;os han flotado varios pr&eacute;stamos externos en favor de la naci&oacute;n, los departamentos y los municipios no ejercieron el debido cuidado en la protecci&oacute;n de los intereses del tenedor norteamericano de los bonos e igualmente no asumieron aquel grado de responsabilidad moral hacia sus clientes que hace parte de una pol&iacute;tica s&oacute;lida de financiamiento externo<a name="n30"></a><sup><a href="#30">30</a></sup>.</p> </blockquote>     <p align="justify">La legaci&oacute;n norteamericana en Bogot&aacute; tambi&eacute;n describi&oacute; el entusiasmo desbordado en Colombia por las obras p&uacute;blicas financiadas con cr&eacute;dito externo. Escribiendo al Departamento de Comercio a fines de 1928, el agregado comercial en Bogot&aacute; se expres&oacute; as&iacute;:</p>      <blockquote>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Creo que Colombia est&aacute; perdiendo el control en materia de endeudamiento. Se ha embarcado en demasiadas carreteras y v&iacute;as troncales, sin idea alguna acerca de la procedencia del financiamiento, excepto que dicha financiaci&oacute;n llegar&aacute; sin obst&aacute;culos, al punto que ella cree poder endeudarse <i>ad infinitum</i>.</p> </blockquote>     <p align="justify">Ya para entonces, el entusiasmo desmedido tocaba a su fin, con la desaparici&oacute;n de la oleada crediticia estadounidense. Toda la cadena de eventos iniciada con el auge en 1928 y posterior ca&iacute;da en 1929 de Wall Street, seguida por la Gran Depresi&oacute;n, desemboc&oacute; en el desplome del cr&eacute;dito internacional otorgado por Estados Unidos en los a&ntilde;os veinte.</p>     <p align="justify"><b>EL DESPLOME DEL CR&Eacute;DITO EXTERNO OTORGADO POR ESTADOS UNIDOS</b></p>     <p align="justify">Una serie de choques adversos llev&oacute; al colapso del auge del cr&eacute;dito externo norteamericano. Dichos choques no s&oacute;lo redujeron las salidas de capital de Estados Unidos, sino que minaron la capacidad de pago de los pa&iacute;ses deudores. Algunos se originaron principalmente en el centro, como ocurriera con el <i>boom</i> de Wall Street en 1928, y con la ca&iacute;da del ciclo de los negocios, mientras que otros se derivaron de pol&iacute;ticas adoptadas en la periferia. La suerte de los diferentes deudores qued&oacute; a merced de la loter&iacute;a de los bienes primarios en los mercados internacionales, de la ca&iacute;da relativa de las exportaciones reales, y de las relaciones espec&iacute;ficas con econom&iacute;as industrializadas.</p>     <p align="justify"><b>L<small>A DECLINACI&Oacute;N DEL AUGE DE PR&Eacute;STAMOS NORTEAMERICANOS</small></b></p>     <p align="justify">El auge crediticio norteamericano lleg&oacute; a su fin en la segunda mitad de 1928. El factor crucial fue otro auge, esta vez m&aacute;s corto, del mercado accionario. La evoluci&oacute;n de los bonos y las acciones durante los a&ntilde;os veinte aparece en el <a href="#c20">cuadro 20</a>. Aunque las emisiones de bonos predominaron durante la d&eacute;cada &ndash;en una proporci&oacute;n de 9 a 1&ndash;, la participaci&oacute;n de las acciones ordinarias mejor&oacute; gradualmente hasta 1927; a pesar del auge de los bonos for&aacute;neos, su participaci&oacute;n en el total de las emisiones de t&iacute;tulos fue muy estable durante la d&eacute;cada. Estas observaciones sugieren que las inversiones internas mantuvieron el paso de las inversiones externas sin precedentes de la &eacute;poca.</p>     <p align="justify">Cuadro 20<a name="c20"></a>    <br>   Emisiones de bonos y acciones en Estados Unidos, 1920 a 1930 (Millones de d&oacute;lares y porcentajes)</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n11/v6n11a7c12.jpg" width="532" height="271">    <br> <font size="1">Fuente: Columna (1) tomada del <a href="#c20">cuadro 20</a>. Columnas (2) y (4) basadas en White (1986, 496).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El auge del mercado accionario en 1928 y 1929 redujo sustancialmente la oferta de bonos interna y externamente. En 1929 las emisiones de bonos externos apenas llegaron a la mitad del nivel de 1927, y la oferta de bonos internos declin&oacute; en un 37% en comparaci&oacute;n con el nivel de 1927. En t&eacute;rminos de la composici&oacute;n del portafolio de los inversionistas, es ilustrativo mencionar que mientras en 1927 las emisiones de acciones representaron no m&aacute;s del 7,5% de las emisiones totales de acciones y bonos, en 1929 representaron el 49,6%. Tal manifestaci&oacute;n de las preferencias de los inversionistas tendr&iacute;a una corta vida ya que el auge del mercado accionario tocar&iacute;a a su fin con la ca&iacute;da de Wall Street en octubre de 1929.</p>     <p align="justify"> Una recuperaci&oacute;n ef&iacute;mera de los bonos externos, entre los que se destac&oacute; el cr&eacute;dito de Young, ocurri&oacute; en 1930. Con motivo del retroceso del cr&eacute;dito externo de Estados Unidos desde 1928, Alemania, el mayor deudor de la &eacute;poca, se encontr&oacute; en dificultades para pagar las reparaciones. El Plan Young busc&oacute; asegurar la continuidad de dichos pagos, mediante un pr&eacute;stamo de US$300 millones orientado a revitalizar el cr&eacute;dito internacional. Sin embargo, en franco contraste con el cr&eacute;dito de Dawes, el de Young no tuvo la capacidad de generar un nuevo auge de cr&eacute;dito internacional; as&iacute;, la participaci&oacute;n norteamericana en el pr&eacute;stamo, por la suma de US$100 millones, escasamente pudo colocarse con descuento en junio de 1930, en comparaci&oacute;n con el cr&eacute;dito Dawes cuya suscripci&oacute;n lleg&oacute; a ser de 10 veces el tama&ntilde;o de la emisi&oacute;n aprobada. La persistencia de problemas financieros en Alemania llev&oacute; a la moratoria de Hoover con referencia a las reparaciones en junio de 1931 y a desistir de las reparaciones en la Conferencia de Lausana en 1932.</p>     <p align="justify"> El endeudamiento de largo plazo del Canad&aacute;, el segundo entre los mayores receptores de cr&eacute;dito norteamericano, dur&oacute; hasta 1931. En Am&eacute;rica del Sur, algunos pa&iacute;ses &ndash;principalmente Chile y Brasil&ndash; s&oacute;lo lograron obtener fondos de largo plazo hasta 1930. La experiencia de Brasil fue excepcional: los banqueros neoyorquinos y brit&aacute;nicos consiguieron flotar un cr&eacute;dito de US$35 millones en Nueva York y otro de US$60 millones en mercados europeos; el prop&oacute;sito de la operaci&oacute;n era financiar la liquidaci&oacute;n de enormes inventarios de caf&eacute; que no hab&iacute;an salido al mercado internacional. Finalmente, Argentina logr&oacute; colocar un cr&eacute;dito grande y de corto plazo en 1930, el mayor entre todos los contratados por un pa&iacute;s suramericano durante el auge de pr&eacute;stamos estadounidenses. Fue la &uacute;ltima manifestaci&oacute;n de dicha bonanza crediticia<a name="n31"></a><sup><a href="#31">31</a></sup>.</p>     <p align="justify"> Un importante desarrollo posterior al colapso del mercado de bonos externos en Estados Unidos fue la extensi&oacute;n de cr&eacute;ditos bancarios a gobiernos extranjeros. Se estima que dichos cr&eacute;ditos llegaron a US$1,8 billones a principios de 1931, suma cercana al 23% de las inversiones de portafolio de largo plazo de Estados Unidos a fines de 1930. Alemania estuvo de nuevo en el centro de estas operaciones: los banqueros norteamericanos apoyaron proyectos estatales y privados a la espera de que el cr&eacute;dito Young reavivara el mercado de bonos extranjeros. Cuando dicha expectativa se desvaneci&oacute; en 1931, el retiro de los cr&eacute;ditos bancarios otorgados a Alemania a trav&eacute;s de las corresponsal&iacute;as pudo evitarse mediante acuerdos que congelaron las reclamaciones financieras externas en contra de dicho pa&iacute;s. Otros pa&iacute;ses de Europa Central y de Am&eacute;rica del Sur se beneficiaron del cr&eacute;dito bancario. Chile negoci&oacute; cr&eacute;ditos bancarios por cerca de US$22 millones, cifra nada despreciable dado el tama&ntilde;o de los cr&eacute;ditos colocados por Suram&eacute;rica en esa &eacute;poca a trav&eacute;s de bonos. Otros deudores como el Per&uacute; negociaron cr&eacute;ditos bancarios mucho m&aacute;s modestos<sup><a name="n32"></a><a href="#32">32</a></sup>.</p>     <p align="justify"> Colombia tambi&eacute;n obtuvo cr&eacute;dito bancario de corto plazo, y la principal operaci&oacute;n se convirti&oacute; en un claro precedente de las condiciones impuestas por banqueros extranjeros. El pa&iacute;s busc&oacute; el cr&eacute;dito bancario desde 1928 para aliviar dificultades de la Tesorer&iacute;a. A finales de 1930 las estad&iacute;sticas oficiales indicaban que la deuda con los bancos de Estados Unidos ascend&iacute;a a US$4,9 millones, el 7% de la deuda externa del gobierno nacional. A fines de 1931 dicha cifra se hab&iacute;a elevado al 21% como resultado de una &uacute;nica negociaci&oacute;n<a name="n33"></a><sup><a href="#33">33</a></sup>. El acuerdo crediticio se perfeccion&oacute; en junio de 1930, cuando por coincidencia la emisi&oacute;n del cr&eacute;dito Young creara la expectativa de resurgimiento del cr&eacute;dito internacional otorgado por Estados Unidos. Esta operaci&oacute;n constituy&oacute; el &uacute;ltimo acceso del pa&iacute;s al cr&eacute;dito externo privado de Estados Unidos durante los a&ntilde;os veinte y treinta, y el primero celebrado con un sindicato bancario. Este tipo de operaciones no se repetir&iacute;a hasta mediados de los cincuenta, y m&aacute;s sistem&aacute;ticamente hasta los setenta.</p>     <p align="justify"> El sindicato fue liderado inicialmente por el National City Bank de Nueva York y el First National Bank de Boston, y luego reforzado por la rama brit&aacute;nica de Lazard Brothers<a name="n34"></a><sup><a href="#34">34</a></sup>. En conjunto, el gobierno nacional recibi&oacute; US$16,9 millones, si bien no fue el &uacute;nico beneficiario. Los gobiernos departamentales hicieron parte de los &uacute;ltimos destinatarios del cr&eacute;dito, y aplicaron los fondos correspondientes al servicio de su deuda externa. La negociaci&oacute;n del pr&eacute;stamo y los desembolsos fueron afectados por las condiciones impuestas por los bancos. Los banqueros exigieron una ley que fijara topes al endeudamiento, la continuidad en la reducci&oacute;n del gasto p&uacute;blico para restablecer el equilibrio fiscal, la reorganizaci&oacute;n del manejo de los ferrocarriles nacionales, y el nombramiento de los mismos banqueros como agentes fiscales del gobierno. Las exigencias de los banqueros fueron satisfechas, y en particular se impuso un tope sobre el total de la deuda externa e interna; dicho tope significaba que el total no deber&iacute;a exceder una suma cuyo servicio financiero estuviera por encima del 30% del promedio de los ingresos fiscales de los &uacute;ltimos seis a&ntilde;os.</p>     <p align="justify"> Los desembolsos estuvieron rodeados por un contexto de tensiones en el cual los intereses petroleros jugaron un papel destacado<a name="n35"></a><sup><a href="#35">35</a></sup>. Exist&iacute;a la posibilidad de retener desembolsos y derivar ventajas de las negociaciones petroleras. Signos de esta presi&oacute;n se sintieron cuando el gobierno esperaba el &uacute;ltimo desembolso en marzo de 1931. La intransigencia de los banqueros rebas&oacute; cualquier otro tipo de presi&oacute;n, hasta el punto de provocar reacciones de los gobiernos de Colombia y de Estados Unidos. El presidente colombiano expres&oacute; su frustraci&oacute;n reconociendo que hab&iacute;a participado en &ldquo;el juego con los americanos&rdquo; aceptando sus condiciones, y el embajador de Estados Unidos dijo que &ldquo;los mejores esfuerzos del Departamento de Estado y de nuestras misiones diplom&aacute;ticas en el extranjero pueden verse neutralizados por manifestaciones inadmisibles de quienes representan los intereses de los negocios americanos. Yo tengo en mente especialmente la acci&oacute;n reciente de un grupo de banqueros americanos, la cual ha desatado efectos infortunados sobre nuestros prop&oacute;sitos ac&aacute;, en general, en Colombia [&hellip;]&rdquo;<sup><a name="n36"></a><a href="#36">36</a></sup>.</p>     <p align="justify"> En resumen, el auge de Wall Street en 1928 trunc&oacute; la continuidad del cr&eacute;dito externo originado en Estados Unidos. Los intentos de restablecer el mercado de bonos extranjeros luego de la ca&iacute;da de Wall Street se frustraron; las nuevas flotaciones fueron m&iacute;nimas desde 1932. Los cr&eacute;ditos bancarios de corto plazo florecieron ef&iacute;meramente durante 1931, y para muchos pa&iacute;ses fueron su &uacute;ltimo v&iacute;nculo con los mercados internacionales de capitales. Las condiciones imperantes en la econom&iacute;a mundial, econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas, se interpusieron en el camino de recuperaci&oacute;n del financiamiento internacional. En particular, la capacidad de servicio de la deuda de la mayor&iacute;a de los usuarios del cr&eacute;dito se vio severamente mermada por cambios en los precios relativos y choques adversos sobre la demanda. A estos eventos desfavorables para los deudores se dedica la siguiente secci&oacute;n.</p>     <p align="justify"><b>L<small>A CA&Iacute;DA DE LOS T&Eacute;RMINOS DE INTERCAMBIO EN LA PERIFERIA</small></b></p>     <p align="justify">Los precios mundiales de las mercanc&iacute;as decayeron desde 1925. Por diversas causas, los excedentes agr&iacute;colas se hicieron evidentes en la segunda mitad de los a&ntilde;os veinte<a name="n37"></a><sup><a href="#37">37</a></sup>. De acuerdo con un &iacute;ndice general de las mercanc&iacute;as, entre 1925 y 1930 los precios cayeron en un 57% mientras que los inventarios crecieron en un 79%. La suerte de los productores individuales en este proceso dependi&oacute; no s&oacute;lo de la evoluci&oacute;n de cada mercanc&iacute;a &ndash;la &ldquo;loter&iacute;a de las mercanc&iacute;as&rdquo;&ndash; sino de las pol&iacute;ticas seguidas en las &aacute;reas productoras . La experiencia cafetera de los a&ntilde;os veinte es ilustrativa al menos en tres aspectos: 1) pol&iacute;ticas de estabilizaci&oacute;n de precios de Brasil, el productor dominante, 2) la aplicaci&oacute;n de deuda externa al financiamiento de dichas pol&iacute;ticas y 3) las externalidades positivas de dichas pol&iacute;ticas sobre otros productores, especialmente Colombia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Varios intentos de estabilizaci&oacute;n de los precios cafeteros durante los a&ntilde;os veinte con apoyo del financiamiento externo estuvieron asociados con la pol&iacute;tica de &ldquo;defensa permanente&rdquo; de los precios cafeteros<sup><a name="n38"></a><a href="#38">38</a></sup>. A finales de esa d&eacute;cada, dicha pol&iacute;tica estaba a punto de fracasar despu&eacute;s de cosechas excepcionales en 1927-1928 y 1929-1930. Pudo estimarse que a fines de 1929 alrededor de 16 millones de sacos de caf&eacute; permanec&iacute;an sin venderse<sup><a name="n39"></a><a href="#39">39</a></sup>. En estas condiciones, los precios cafeteros que ven&iacute;an de capa ca&iacute;da desde el primer trimestre de 1929, cayeron un tercio (de 22,5 centavos a 15,5 centavos de d&oacute;lar por libra) s&oacute;lo en el &uacute;ltimo trimestre del a&ntilde;o. El caf&eacute; no fue la &uacute;nica mercanc&iacute;a desafortunada. Despu&eacute;s del colapso del mercado accionario, numerosos precios de mercanc&iacute;as cayeron abruptamente, tambi&eacute;n en el &uacute;ltimo trimestre de 1929: el del caucho en 20%, el del cuero en 18%, el del zinc en 17%, el del cacao en 15%, para mencionar los m&aacute;s adversamente afectados.</p>     <p align="justify"> Autores como Kindleberger han subrayado el papel del racionamiento crediticio de la banca en el descalabro de los precios de las mercanc&iacute;as. Los pr&eacute;stamos internos a los comerciantes en Estados Unidos fueron restringidos luego de la crisis del mercado accionario, con los consiguientes efectos adversos sobre la demanda de mercanc&iacute;as<sup><a name="n40"></a><a href="#40">40</a></sup>. El racionamiento crediticio a los importadores de mercanc&iacute;as pudo haberse sumado entonces a los probables efectos contraproducentes de las pol&iacute;ticas brasileras sobre los precios cafeteros. Como se vio anteriormente, la ca&iacute;da de los precios cafeteros excedi&oacute; ampliamente a la de otras mercanc&iacute;as seleccionadas.</p>     <p align="justify"> Abrumado por dificultades financieras, el sector cafetero brasile&ntilde;o retorn&oacute; al cr&eacute;dito externo<sup><a name="n41"></a><a href="#41">41</a></sup>. Los prospectos de renacimiento del cr&eacute;dito internacional a fines de 1929, si bien a la postre resultaron ef&iacute;meros, facilitaron un nuevo acercamiento entre el Estado de S&atilde;o Paulo y la banca extranjera. Una coalici&oacute;n de banqueros brit&aacute;nicos y bancos neoyorquinos flot&oacute; un cr&eacute;dito de &pound;12 millones (US$60 millones) en capitales europeas y uno de US$35 millones en Nueva York. Estas sumas formaron el denominado &ldquo;pr&eacute;stamo de realizaci&oacute;n cafetera&rdquo;, cuyo componente en d&oacute;lares con una madurez de 10 a&ntilde;os se vendi&oacute; a inversionistas de Estados Unidos con un descuento del 4%. Cuando el pr&eacute;stamo fue otorgado en abril de 1930 las cotizaciones cafeteras hab&iacute;an ca&iacute;do en un 38% desde los eventos simult&aacute;neos de crisis de la pol&iacute;tica de &ldquo;defensa permanente&rdquo; en Brasil y el colapso accionario de octubre de 1929. El pr&eacute;stamo se destin&oacute; a financiar 16,5 millones de sacos depositados en las bodegas brasile&ntilde;as. Aunque una de las condiciones interpuestas por los banqueros era que el estado de S&atilde;o Paulo tendr&iacute;a que abandonar sus pol&iacute;ticas de elevaci&oacute;n de precios, fue la superproducci&oacute;n cafetera la que provoc&oacute; el fin de las pol&iacute;ticas intervencionistas<sup><a name="n42"></a><a href="#42">42</a></sup>.</p>     <p align="justify"> A mediados de los a&ntilde;os veinte Colombia era ya un importante productor cafetero. Su participaci&oacute;n en las importaciones de Estados Unidos desde principios del siglo &ndash;en sacos de 60 kilos&ndash; es ilustrativa; mientras que en el per&iacute;odo 1905-1914 fue s&oacute;lo del 6,5%, frente al 76,2% del Brasil, en los a&ntilde;os 1920-1929 lleg&oacute; al 17,4%, frente al 65,9% del Brasil . Dos factores contribuyeron a la expansi&oacute;n de Colombia en el mercado internacional del caf&eacute; durante (y m&aacute;s all&aacute;) los a&ntilde;os veinte. Primero, el hecho de que el caf&eacute; se produc&iacute;a predominantemente en fincas peque&ntilde;as con alta intensidad de mano de obra familiar; y, segundo, la excelente calidad del producto. Los &ldquo;esquemas de valorizaci&oacute;n&rdquo; implementados por Brasil fueron un incentivo adicional para la expansi&oacute;n de las siembras en Colombia y otras &aacute;reas como Am&eacute;rica Central. Y cuando esos esquemas se vinieron al piso en 1929, Colombia y otros beneficiarios de las pol&iacute;ticas brasileras debieron enfrentar los efectos adversos de la ca&iacute;da de precios.</p>     <p align="justify"> La espiral deflacionaria de los precios de las mercanc&iacute;as se acentu&oacute; en el per&iacute;odo 1929-1933. Para los pa&iacute;ses deudores que derivaron de dichas mercanc&iacute;as el super&aacute;vit comercial requerido para el servicio de la deuda externa, la severidad del choque fue manifiesta a finales de 1931. En dos a&ntilde;os (junio de 1929 a junio de 1931) los precios del caf&eacute; cayeron en un 60%, y la mayor&iacute;a de los precios de otras mercanc&iacute;as entre ellas el cacao, el trigo, el zinc, el plomo, el algod&oacute;n y la seda se desplomaron en magnitudes que oscilaban entre el 50% y el 55%, para no citar los casos extremos del caucho y el cobre cuyos precios cayeron un 70% y un 90% respectivamente. La deflaci&oacute;n desencaden&oacute; otros efectos adversos sobre los pa&iacute;ses deudores. Como el nivel de precios en Estados Unidos cay&oacute; el 11% entre 1929 y 1931 (para 1929-1933 la cifra ser&iacute;a del 24%), la carga real de la deuda denominada en d&oacute;lares se dispar&oacute; en la medida en la que permanecieron inalterados los contratos nominales que estipulaban tasas de inter&eacute;s fijas.</p>     <p align="justify"> En conclusi&oacute;n, aunque los precios de las mercanc&iacute;as ven&iacute;an en descenso desde mediados de los a&ntilde;os veinte, sufrieron una dr&aacute;stica ca&iacute;da durante la Gran Depresi&oacute;n. Los pa&iacute;ses deudores debieron enfrentar la ca&iacute;da del 50% en el precio de sus exportaciones entre 1929 y 1931. Adem&aacute;s, los pa&iacute;ses que se endeudaron durante el auge de exportaciones de capital de Estados Unidos vieron crecer la carga real de su deuda a medida que la deflaci&oacute;n estadounidense se acentuaba. Tambi&eacute;n en relaci&oacute;n con el colapso de los precios internacionales de las mercanc&iacute;as se destaca el fracaso de esquemas estabilizadores de precios en las econom&iacute;as productoras. En relaci&oacute;n con el caf&eacute;, la suerte adversa de los esquemas de valorizaci&oacute;n contribuy&oacute; al descalabro de sus precios en 1929.</p>     <p align="justify"><b>E<small>L CHOQUE ADVERSO DEL CICLO DE NEGOCIOS A NIVEL INTERNACIONAL</small></b></p>     <p align="justify">Si el desplome de los precios de las mercanc&iacute;as debilit&oacute; la capacidad de servicio de la deuda de las econom&iacute;as prestatarias, la reducci&oacute;n del <i>quantum</i> de exportaciones actu&oacute; como un nuevo choque adverso sobre la posici&oacute;n financiera de los deudores. La relaci&oacute;n entre el centro y la periferia fue crucial. El predominio de Estados Unidos era manifiesto a finales de los a&ntilde;os veinte. Hacia 1929 m&aacute;s del 50% del producto industrial de los 15 pa&iacute;ses de mayor industrializaci&oacute;n tuvo su origen en dicho pa&iacute;s. Y la vulnerabilidad de la periferia en relaci&oacute;n con el ciclo de negocios de Estados Unidos aparece en el hecho de que tambi&eacute;n en 1929 Estados Unidos represent&oacute; alrededor del 40% del consumo de bienes primarios de aquellos pa&iacute;ses industrializados.</p>     <p align="justify"> La fase depresiva de las econom&iacute;as avanzadas y su reflejo sobre Am&eacute;rica Latina aparece en el <a name="vc21"></a><a href="#c21">cuadro 21</a>. Partiendo del pico m&aacute;s alto de los negocios en las econom&iacute;as centrales en 1929, la depresi&oacute;n alcanz&oacute; sus puntos m&aacute;s bajos en 1932-1933, pero los niveles de actividad que precedieron a la crisis no se recuperaron hasta la segunda mitad de los treinta. Puede apreciarse que los vol&uacute;menes de importaciones de las econom&iacute;as centrales cayeron m&aacute;s profundamente que la actividad, y que reaccionaron lentamente a la recuperaci&oacute;n de dichas econom&iacute;as. Los analistas del per&iacute;odo han interpretado esta let&aacute;rgica recuperaci&oacute;n de las importaciones como resultado de medidas proteccionistas en el centro<sup><a name="n43"></a><a href="#43">43</a></sup>. Finalmente, entre 1929 y 1933 hubo un cambio dr&aacute;stico de los precios relativos en favor de las econom&iacute;as centrales; este desarrollo adverso para la periferia revirti&oacute; entre 1934 y 1936, pero reapareci&oacute; a finales de la d&eacute;cada con motivo de la recesi&oacute;n estadounidense de 1937 a 1938.</p>     <p align="justify"><a href="#vc21">Cuadro 21</a><a name="c21"></a>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Indicadores del ciclo econ&oacute;mico, pa&iacute;ses industrializados y Am&eacute;rica Latina, 1929-1938    <br>   (1929 =100)</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n11/v6n11a7c13.jpg" width="527" height="229">    <br> <font size="1">1. El producto bruto, el volumen de importaciones y los t&eacute;rminos de intercambio son los promedios ponderados para 16 pa&iacute;ses.    <br>   2. Promedios ponderados para Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Cuba y M&eacute;xico.    <br>   * Excluye a Cuba debido a la falta de informaci&oacute;n.    <br>   Fuente: Maddison (1985, 13 - 14).</font></p>     <p align="justify">La experiencia latinoamericana ilustra una variedad de contrastes. Inicialmente los t&eacute;rminos de intercambio cayeron abruptamente, y luego se estabilizaron en los puntos m&aacute;s bajos, antes de iniciar una lenta recuperaci&oacute;n a partir de 1934. El <i>quantum</i> de exportaciones tambi&eacute;n cay&oacute;, pero menos que los t&eacute;rminos de intercambio, y una recuperaci&oacute;n sostenida a partir de 1934 alcanz&oacute; los niveles de precrisis antes de finalizar la d&eacute;cada. En otras palabras, al menos desde 1934 la recuperaci&oacute;n del <i>quantum </i>de exportaciones aliger&oacute; los efectos negativos de los t&eacute;rminos de intercambio. El producto de Am&eacute;rica Latina declin&oacute; desde 1929 y alcanz&oacute; su nivel m&aacute;s bajo en 1932. Los niveles de precrisis se recuperaron desde 1934, antes que en las econom&iacute;as centrales. Los observadores del per&iacute;odo han concluido que el contraste favorable con las econom&iacute;as avanzadas se explica por el comportamiento industrial en la periferia durante los a&ntilde;os treinta .</p>     <p align="justify"> Finalmente se puede apreciar que las importaciones cayeron en m&aacute;s del 60% durante los tres primeros y m&aacute;s graves a&ntilde;os de la depresi&oacute;n internacional; y aunque hubo una recuperaci&oacute;n gradual a lo largo del resto de la d&eacute;cada, el <i>quantum</i> de las importaciones escasamente llegaba al 70% del nivel alcanzado en 1929. La desaparici&oacute;n del cr&eacute;dito internacional a partir de 1928 fue una causa importante de la reducci&oacute;n vertical del <i>quantum</i> importado, ya que Latinoam&eacute;rica enfrent&oacute; la dif&iacute;cil situaci&oacute;n de servir la deuda externa al tiempo que se debilitaban los t&eacute;rminos de intercambio y ya sin acceso a recursos frescos de financiamiento. Posteriormente, desde 1933, y debido al comportamiento din&aacute;mico de las exportaciones, pero m&aacute;s que todo a la suspensi&oacute;n generalizada del servicio de la deuda, las cantidades importadas se recuperaron a un ritmo estable, pero sin llegar a niveles cercanos al de 1929.</p>     <p align="justify"> El <a name="vc22"></a><a href="#c22">cuadro 22</a> presenta indicadores de comercio exterior de los cuatro mayores pa&iacute;ses receptores de cr&eacute;dito externo durante los a&ntilde;os veinte. Como se vio antes, estos pa&iacute;ses aparecieron en el grupo de los ocho mayores deudores de la &eacute;poca. Estos pa&iacute;ses tuvieron diferente fortuna durante y despu&eacute;s de la Gran Depresi&oacute;n. Los t&eacute;rminos de intercambio sirven de introducci&oacute;n a dichas diferencias. Si bien cada uno sufri&oacute; un deterioro de dicho indicador entre el 30% y el 40% entre 1929 y 1933, Argentina recobr&oacute; sus niveles de precrisis desde 1936; otra suerte acompa&ntilde;&oacute; a los pa&iacute;ses restantes, cuyos t&eacute;rminos de intercambio continuaron estancados en niveles similares a los de 1933. Un mensaje distinto es ofrecido en el comportamiento de las exportaciones. Brasil y Colombia, en dicho orden, no vieron afectados sus <i>quanta</i> de exportaciones durante los peores a&ntilde;os de la crisis, mientras que Chile experiment&oacute; una ca&iacute;da dram&aacute;tica de su <i>quantum</i> exportado (en 1933 el <i>quantum</i> exportado de Chile escasamente alcanzaba al 29% del nivel de 1929). Argentina fue un caso intermedio, m&aacute;s cercano a los de Brasil y Colombia que al de Chile.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> La evoluci&oacute;n del poder de compra de las exportaciones ofrece informaci&oacute;n adicional. Como era de esperar, Chile presenta los peores resultados debido a la fortuna adversa de sus exportaciones reales. En el extremo opuesto, Colombia presenta los mejores resultados por la buena fortuna de sus exportaciones reales. A Colombia le fue mejor que a Argentina a pesar del mejor comportamiento de los t&eacute;rminos de intercambio de este &uacute;ltimo pa&iacute;s. Si Chile vio condicionado su <i>quantum</i> de importaciones a la evoluci&oacute;n de su poder de compra exportador, tal no fue el caso de Brasil y de Colombia. En la experiencia colombiana el <i>quantum</i> importado cay&oacute; m&aacute;s r&aacute;pidamente que el poder de compra de las exportaciones. Durante los a&ntilde;os cr&iacute;ticos de 1930 a 1933 el <i>quantum</i> importado de Colombia fue menor de la mitad del nivel de 1929. En dicho per&iacute;odo, la cesaci&oacute;n del cr&eacute;dito externo en combinaci&oacute;n con el incremento de la carga de la deuda resultante del deterioro de los t&eacute;rminos de intercambio, llev&oacute; a una ca&iacute;da del 50% en el <i>quantum</i> importado.</p>     <p align="justify"> A medida que el cr&eacute;dito externo originado en Estados Unidos se vino a menos, y las exportaciones de los productores primarios entraron en barrena, las razones de deuda soberana a exportaciones se elevaron. Las cifras de los cuatro mayores deudores suramericanos entre 1928 y 1931, cuando la oleada de pa&iacute;ses en moratoria comenz&oacute; a extenderse, son elocuentes. En el caso de Brasil, el mayor deudor latinoamericano, la raz&oacute;n de la deuda externa total pas&oacute; de 2,6 en 1928 a 5,6 en 1931. Tal aumento fue explicado por un incremento del 8% en el saldo de la deuda combinado con una reducci&oacute;n del 50% en el flujo de exportaciones. En el caso chileno, la raz&oacute;n de la deuda nacional pas&oacute; solamente de 1,1 en 1928 a 3,2 en 1931, despu&eacute;s de un aumento del 23% en el acervo de la deuda acompa&ntilde;ado por una ca&iacute;da del 58% en las exportaciones. En la experiencia colombiana, la raz&oacute;n de la deuda externa p&uacute;blica total pas&oacute; de 1,2 en 1928 a 1,8 en 1931, como resultado de un incremento de la deuda de s&oacute;lo 3,8%, conjugado con una reducci&oacute;n del 28% en las exportaciones. En el caso argentino, y considerando &uacute;nicamente la deuda nacional, la raz&oacute;n de la deuda a las exportaciones pas&oacute; de 1,04 a 1,31, porque aunque el acervo de la deuda cay&oacute; en un significativo 33%, el desplome de las exportaciones alcanz&oacute; el 47%<sup><a name="n44"></a><a href="#44">44</a></sup>.</p>     <p align="justify"><a href="#vc22">Cuadro 22</a><a name="c22"></a>    <br>   Indicadores de comercio exterior, pa&iacute;ses suramericanos seleccionados    <br>   1929-1938</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v6n11/v6n11a7c14.jpg" width="421" height="740">    <br> <font size="1">Fuente: Maddison (1985, 87).</font></p>     <p align="justify">Aunque la magnitud de los choques externos restringi&oacute; severamente la capacidad de pago de los pa&iacute;ses deudores, el grado de vulnerabilidad individual con respecto a dichos choques tambi&eacute;n dependi&oacute; de factores no asociados directamente con el poder de compra exportador. Se ha se&ntilde;alado que las pol&iacute;ticas internas de los pa&iacute;ses tuvieron alguna responsabilidad en las dificultades para pagar el servicio de la deuda. Eichengreen y Portes (1986) encontraron que los pa&iacute;ses que adoptaron pol&iacute;ticas fiscales m&aacute;s austeras fueron menos inclinados a suspender el servicio de la deuda. Igualmente, los pa&iacute;ses m&aacute;s endeudados fueron m&aacute;s proclives a suspender el pago de la deuda. Finalmente, los factores de pol&iacute;tica internacional tambi&eacute;n fueron relevantes (D&iacute;az Alejandro, 1983). Aparte de los pa&iacute;ses de la &oacute;rbita militar de Estados Unidos, otras relaciones internacionales aseguraron la continuidad de los pagos del servicio. Argentina constituy&oacute; el caso sobresaliente despu&eacute;s de la firma de un tratado con Gran Breta&ntilde;a (el tratado de Roca-Runciman de 1933) que garantiz&oacute; el servicio de la deuda en libras esterlinas, todo a cambio de la compra de las exportaciones argentinas.</p>     <p align="justify"><b>LOS PRINCIPALES ACREEDORES INTERNACIONALES EN 1930</b></p>     <p align="justify">&iquest;Cu&aacute;l fue la distribuci&oacute;n universal de las inversiones en el exterior al t&eacute;rmino del auge de cr&eacute;dito externo liderado por Estados Unidos? Gran Breta&ntilde;a era a&uacute;n el mayor inversionista internacional despu&eacute;s de la liquidaci&oacute;n de activos brit&aacute;nicos durante la Primera Guerra Mundial, y las grandes inversiones exteriores de Estados Unidos en los a&ntilde;os veinte. Estimativos globales de las inversiones totales de los dos pa&iacute;ses y su distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica aparecen en los dos cuadros siguientes.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#vc23">Cuadro 23</a><a name="c23"></a>    <br>   Gran Breta&ntilde;a, inversiones de largo plazo en el exterior, 1930    <br>   (Millones de d&oacute;lares y porcentajes)</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n11/v6n11a7c15.jpg" width="358" height="255">    <br> <font size="1">Fuente: The Royal Institute (1937, 142).</font></p>     <p align="justify">Como la informaci&oacute;n original se encontraba en libras esterlinas, la conversi&oacute;n a d&oacute;lares de Estados Unidos se hizo a la tasa prevaleciente en 1930: US$4.862 por &pound;1.</p>     <p align="justify"><a href="#vc24">Cuadro 24</a><a name="c24"></a>    <br>   Estados Unidos, inversiones de largo plazo en el exterior, 1930 (Millones de d&oacute;lares)</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n11/v6n11a7c16.jpg" width="506" height="346">    <br> <font size="1">Fuente: The Royal Institute (1937, 187).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">De acuerdo con los cuadros 23 y 24, las inversiones brit&aacute;nicas representaron el 54% de las inversiones externas totales conjuntas de Gran Breta&ntilde;a y Estados Unidos, las cuales sumaron US$33,8 billones en 1930. Sin embargo, se debe notar que las inversiones brit&aacute;nicas fueron algo m&aacute;s bajas en 1930 de lo que lo hab&iacute;an sido en 1913<sup><a name="n45"></a><a href="#45">45</a></sup>. Pero si bien es cierto que el acervo nominal de inversiones brit&aacute;nicas se mantuvo pr&aacute;cticamente inmodificado entre 1913 y 1930, tambi&eacute;n es cierto que se presentaron importantes cambios en su composici&oacute;n.</p>     <p align="justify"> La principal variaci&oacute;n fue la reducci&oacute;n sustancial de las inversiones nominales en Estados Unidos, de US$3.667 millones en 1913 a US$977,3 millones en 1930, lo cual implic&oacute; una reducci&oacute;n de la proporci&oacute;n de aquellas inversiones del 20% en 1913 a s&oacute;lo el 5,4% en 1930 (cuadro 4 del art&iacute;culo anterior y 23 del presente). Esta liquidaci&oacute;n de activos fue compensada en casi tres cuartas partes mediante mayores inversiones de miembros del Imperio. Como resultado, la participaci&oacute;n de las inversiones en el Imperio pas&oacute; del 47,3% en 1913 al 58,7% en 1930. Las inversiones en otras regiones registraron cambios menores; tal fue el caso de las inversiones en Am&eacute;rica Latina, que pasaron del 20,1% en 1913 al 22,5% en 1930.</p>     <p align="justify"> Un perfil diferente se observa en las inversiones de Estados Unidos ya que un tercio se localizaba en Am&eacute;rica Latina, seguida de cerca por las inversiones en Europa; una cuarta parte se destin&oacute; a Canad&aacute;, y s&oacute;lo el 10% a pa&iacute;ses de &Aacute;frica, Asia y Ocean&iacute;a. Al consolidar las inversiones estadounidenses y brit&aacute;nicas se observa que el 48% se destin&oacute; a pa&iacute;ses miembros del Imperio Brit&aacute;nico; excluyendo a Canad&aacute;, el beneficiario m&aacute;s importante, con un quinto de las inversiones totales, y a pesar del relativamente bajo inter&eacute;s de Estados Unidos en estas regiones, los miembros del Imperio captaron el 30% de las inversiones. Am&eacute;rica Latina ofrece un cuadro m&aacute;s equilibrado, a pesar de las grandes inversiones norteamericanas de los a&ntilde;os veinte; el 44% de las inversiones for&aacute;neas en la regi&oacute;n fue de origen brit&aacute;nico. En total, Am&eacute;rica Latina capt&oacute; el 28% del total de las inversiones.</p>     <p align="justify"> En el <a name="vc25"></a><a href="#c25">cuadro 25</a> se revelan tanto la liquidaci&oacute;n de los activos externos brit&aacute;nicos &ndash;inversiones directas y pr&eacute;stamos a pa&iacute;ses independientes&ndash; as&iacute; como la orientaci&oacute;n del financiamiento a los pa&iacute;ses bajo dominio y colonizaci&oacute;n de Gran Breta&ntilde;a. El hecho de que las inversiones directas representaran el 70% de los activos internacionales en 1913 fue interpretado como un indicador del &eacute;nfasis brit&aacute;nico en el financiamiento del desarrollo en contraposici&oacute;n al financiamiento del d&eacute;ficit presupuestario de los gobiernos. El estallido de la guerra puso fin a dicha tendencia. La liquidaci&oacute;n sustancial de activos en ferrocarriles, particularmente en Estados Unidos, redujo la participaci&oacute;n de este sector en las inversiones totales de ultramar, del 41% en 1913 al 23% en 1930. Como los ferrocarriles eran el sector l&iacute;der de las inversiones brit&aacute;nicas en el exterior, su p&eacute;rdida de importancia llev&oacute; a que las inversiones brit&aacute;nicas s&oacute;lo representaran el 53% de los activos totales de ultramar en 1930 .</p>     <p align="justify"><a name="c25"></a><a href="#vc25">Cuadro 25</a>    <br>   Gran Breta&ntilde;a, inversiones de largo plazo en el exterior, tipos de inversi&oacute;n, 1913 y 1930    <br>   (Millones de d&oacute;lares)</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v6n11/v6n11a7c17.jpg" width="512" height="166">    <br> <font size="1">Tasas de cambio: para 1913, US$4,8595 por £1. Para 1930, US$4,862 por £1. n.d.: No disponible.    <br>Fuente: The Royal Institute (1937, 148 y 150).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>CONCLUSIONES Y TEMAS DE ESTUDIO</b></p>     <p align="justify">Nuestra hip&oacute;tesis central ha sido el car&aacute;cter c&iacute;clico del proceso de financiamiento externo. Esta hip&oacute;tesis no se interesa en la pregunta de por qu&eacute; los vol&uacute;menes de capital exportados han variado a lo largo de una serie de auges de cr&eacute;dito externo desde el siglo XIX, pero ha sido &uacute;til en la reconstrucci&oacute;n de las relaciones de largo plazo entre los deudores latinoamericanos y sus acreedores entre los a&ntilde;os veinte en el siglo XIX y los a&ntilde;os veinte en el siglo XX.</p>     <p align="justify"> El acceso de Am&eacute;rica Latina al financiamiento externo durante el per&iacute;odo de estudio fue dominado por fases alternativas de auge y receso en los mercados internacionales de capitales. Las relaciones entre acreedores y deudores fueron afectadas frecuentemente por el incumplimiento de contratos formales de deuda, y las renegociaciones se convirtieron en el mecanismo para restablecer las relaciones de largo plazo entre acreedores y deudores. La investigaci&oacute;n del per&iacute;odo de la Paz Brit&aacute;nica (el ciclo crediticio de la d&eacute;cada de 1820 y los ciclos de exportaciones brit&aacute;nicas de capitales entre 1860 y 1913) ofrecen apoyo hist&oacute;rico a esta afirmaci&oacute;n.</p>     <p align="justify"> Se ha resaltado deliberadamente el paso de la Paz Brit&aacute;nica a la Paz Americana. Desde la perspectiva de Am&eacute;rica Latina, ese tr&aacute;nsito no s&oacute;lo fue un cambio de centros financieros internacionales, sino un cambio de eje en la pol&iacute;tica internacional. Despu&eacute;s del colapso del cr&eacute;dito internacional de largo plazo originado en Estados Unidos, en 1928, y de la oleada de moratorias de deudores soberanos en los a&ntilde;os treinta, la diplomacia norteamericana jug&oacute; un papel crucial en el restablecimiento de la relaci&oacute;n acreedor-deudor. M&aacute;s tarde, al concluir la Segunda Guerra Mundial, varias instituciones norteamericanas o de capital internacional suministraron cr&eacute;dito concesional a Am&eacute;rica Latina hasta el restablecimiento del cr&eacute;dito externo de origen privado en los a&ntilde;os setenta.</p>     <p align="justify"> Colombia apareci&oacute; en el escenario de los mayores deudores internacionales durante el primer ciclo moderno de exportaciones de capital brit&aacute;nico en la d&eacute;cada de 1820, antes de convertirse en un deudor menor y ocasional durante la mayor parte del per&iacute;odo de la Paz Brit&aacute;nica. Los principales deudores latinoamericanos fueron Argentina, Brasil, M&eacute;xico y Per&uacute;, que se convirtieron en importantes proveedores de los mercados de bienes de Gran Breta&ntilde;a. Estos pa&iacute;ses sobresalieron no s&oacute;lo por la magnitud de su endeudamiento sino por la variedad de experiencias de negociaci&oacute;n entre acreedores y deudores. Una buena cantidad de escritos recientes sobre renegociaciones de deuda se basa en las cr&oacute;nicas de negociaci&oacute;n del per&iacute;odo de la Paz Brit&aacute;nica. Colombia reapareci&oacute; en la lista de mayores deudores durante el auge de exportaciones norteamericanas de capital. Luego del colapso de Wall Street y del cr&eacute;dito internacional provisto por Estados Unidos, Colombia ocup&oacute; su lugar entre los pa&iacute;ses que entraron en moratoria de sus obligaciones externas. La informaci&oacute;n disponible ense&ntilde;a que en esta ocasi&oacute;n la moratoria fue parcial y gradual.</p>     <p align="justify"> Para un analista de la historia de la deuda externa, el siguiente tema de estudio deber&iacute;a ser la renegociaci&oacute;n de los contratos de deuda cuyos pagos se declararon en moratoria en los a&ntilde;os treinta. Nuestro caso es diferente, ya que la deuda p&uacute;blica interna jug&oacute; un papel relevante y particularmente significativo durante la Gran Depresi&oacute;n de los a&ntilde;os treinta. As&iacute;, en nuestro siguiente trabajo se discutir&aacute; la reacci&oacute;n de Colombia a los choques externos de la &eacute;poca, y de qu&eacute; manera la deuda p&uacute;blica interna sirvi&oacute; como mecanismo amortiguador de dichos choques. En relaci&oacute;n con la deuda externa, tambi&eacute;n se explicar&aacute; c&oacute;mo sobrevino la moratoria, a trav&eacute;s de un proceso prolongado durante el cual las autoridades insistieron en el car&aacute;cter transitorio de la suspensi&oacute;n de los pagos de la deuda externa.</p>     <p align="justify"> La renegociaci&oacute;n de los pr&eacute;stamos que entraron en moratoria despu&eacute;s del auge exportador de capitales de Estados Unidos ser&aacute; el tema exclusivo de un trabajo posterior. All&iacute; se destacar&aacute;n los procesos negociadores que culminaron con el restablecimiento de la relaci&oacute;n de largo plazo entre acreedores y deudores.</p>     <p align="justify"><b>    <br>NOTAS AL PIE </b></p>     <p align="justify"><a href="#n1">1</a><a name="1"></a>. Los ciclos del endeudamiento internacional durante la Paz Brit&aacute;nica se examinaron en Avella (2003).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n2">2</a><a name="2"></a>.  La referencia general sobre el problema de la deuda internacional causado por la Primera Guerra Mundial, as&iacute; como sobre las negociaciones y acuerdos posteriores, es Moulton y Pasvolsky (1932). Una descripci&oacute;n de las fases consecutivas del cr&eacute;dito internacional durante la guerra y luego de ella se encuentra en Lewis (1938). Kindleberger (1984) estudia las fuentes de financiamiento de la guerra, los planes financieros para restaurar el comercio exterior despu&eacute;s de la confrontaci&oacute;n, as&iacute; como los episodios y debates acerca del tema de las reparaciones. La presente narraci&oacute;n se basa en dichas descripciones.</p>     <p align="justify"><a href="#n3">3</a><a name="3"></a>.  Lewis (1938, 358) documenta c&oacute;mo los Aliados negociaron pr&eacute;stamos consecutivos en condiciones progresivamente m&aacute;s blandas a medida que transcurr&iacute;a la primera fase de la guerra. Cinco pr&eacute;stamos contratados entre octubre de 1915 y febrero de 1917, por la suma de US$1.360 millones (57% de los pr&eacute;stamos de corto plazo del per&iacute;odo) con tasas de inter&eacute;s entre el 5% y el 6%, fueron tomados por el p&uacute;blico con un descuento promedio del 1,2%, y por los banqueros con un descuento promedio del 3,1%. Sin embargo, en la mayor&iacute;a de los casos se exigi&oacute; a los prestatarios el dep&oacute;sito de garant&iacute;as que exced&iacute;an el valor nominal de los pr&eacute;stamos.</p>     <p align="justify"><a href="#n4">4</a><a name="4"></a>.  Estas condiciones fueron establecidas en la secci&oacute;n segunda de la primera ley acerca de Bonos de la libertad aprobada por el Congreso de Estados Unidos en 1917 (Gerould y Turnbull, 1928, 1).</p>     <p align="justify"><a href="#n5">5</a><a name="5"></a>.     Esta afirmaci&oacute;n no significa que el cr&eacute;dito privado fuera insignificante inmediatamente despu&eacute;s de la guerra, sino que el valor neto de los cr&eacute;ditos privados desembolsados entre 1922 y 1924 no tuvo un precedente comparable desde la declaraci&oacute;n de guerra de Estados Unidos en 1917. A&uacute;n m&aacute;s, entre 1917 y 1921, s&oacute;lo en este &uacute;ltimo a&ntilde;o los nuevos desembolsos excedieron a los pagos, y para el per&iacute;odo en conjunto (1917-1921), los pagos netos llegaron a US$468,1 millones. Esta figura contrasta dr&aacute;sticamente con los pr&eacute;stamos netos realizados entre 1922 y 1924, que totalizaron US$1.736,2 millones. Estos c&aacute;lculos se basan en Lewis (1938, 368).</p>     <p align="justify"><a href="#n6">6</a><a name="6"></a>.  Canad&aacute;, Jap&oacute;n, un grupo de pa&iacute;ses europeos &ndash;principalmente Noruega, los Pa&iacute;ses Bajos y Checoeslovaquia&ndash; y Am&eacute;rica Latina, en dicho orden, fueron los beneficiarios del 80% de las sumas netas desembolsadas entre 1922 y 1924. Canad&aacute; fue el principal deudor neto entre 1917 y 1924, al tiempo que los mayores deudores de los a&ntilde;os de guerra &ndash;Gran Breta&ntilde;a y Francia&ndash; se convirtieron en exportadores netos de capital. Tales pagos netos rebasaron el endeudamiento de corto plazo contratado durante la primera fase. Adem&aacute;s, Alemania y, en menor medida, Austria y Hungr&iacute;a (antes potencias enfrentadas) se convirtieron en deudores desde 1923. Austria y Hungr&iacute;a flotaron cr&eacute;ditos bajo los auspicios de la Liga de las Naciones, y Alemania sigui&oacute; los mismos pasos despu&eacute;s de la implementaci&oacute;n del Plan Dawes.</p>     <p align="justify"><a href="#n7">7</a><a name="7"></a>.  El Plan Dawes fue concebido en abril de 1924 para facilitar las reparaciones alemanas. Una consideraci&oacute;n importante fue la de la capacidad de pago de Alemania, ya que el tema de negociaci&oacute;n se desplaz&oacute; de lo que deber&iacute;a pagar a lo que pod&iacute;a pagar (Moulton y Pasvolsky, 1932, 161). El Plan contempl&oacute; una agenda de reparaciones de acuerdo con la cual los abonos deber&iacute;an iniciarse con el pago de 1.000 millones de marcos oro (aproximadamente US$270 millones) el primer a&ntilde;o, elev&aacute;ndose gradualmente a 2.500 millones de marcos oro (alrededor de US$675 millones) en el quinto a&ntilde;o. El Plan tambi&eacute;n consider&oacute; una operaci&oacute;n inicial de reciclaje de unos US$200 millones, de los cuales US$110 millones fueron vendidos en Nueva Cork. &iexcl;El valor de esta venta lleg&oacute; a suscribirse hasta diez veces! (Kindleberger, 1984, 302-303).</p>     <p align="justify"><a href="#n8">8</a><a name="8"></a>.  Una fuente destacada de financiamiento externo para los beligerantes fue la venta de activos externos. Se estima que Gran Breta&ntilde;a redujo sus inversiones extranjeras en cerca de &pound;850 millones (US$3.520 millones) entre 1915 y 1921, de las cuales dos terceras partes estaban colocadas en Estados Unidos (alrededor de US$2.350 millones) (The Royal Institute, 1937, 130).</p>     <p align="justify"><a href="#n9">9</a><a name="9"></a>. Se puede observar que las obligaciones privadas en 1929 doblaron las existentes en 1924. &iquest;C&oacute;mo puede explicarse tal incremento sustancial precisamente durante el per&iacute;odo de auge crediticio? Lewis (1938, 450) documenta que el incremento fue causado por la acumulaci&oacute;n de ingresos devengados sobre los cr&eacute;ditos estadounidenses todav&iacute;a en poder de los bancos americanos esperando ser transferidos al exterior, y por la apreciaci&oacute;n del valor de los bonos extranjeros.</p>     <p align="justify"><a href="#n10">10</a><a name="10"></a>.  La comparaci&oacute;n es apenas ilustrativa ya que las metodolog&iacute;as y los datos empleados en dicha gr&aacute;fica y en el <a href="#c9">cuadro 9</a> son diferentes. En este &uacute;ltimo se comparan los acervos de activos y obligaciones, mientras que en la primera se presenta el flujo neto de exportaciones de capital, ponderado por el tama&ntilde;o de la econom&iacute;a. De acuerdo con los promedios m&oacute;viles en los cuales se basa la gr&aacute;fica, la raz&oacute;n porcentual media de las exportaciones netas de capitales al PIB durante la primera d&eacute;cada posterior al estallido de la guerra fue del 0,9%, mientras que la cifra relevante para los veinte fue del 8%. Las tasas de crecimiento de la econom&iacute;a no constituyeron una diferencia importante ya que mientras la cifra media para el per&iacute;odo 1914-1924 fue del 3,1%, el porcentaje relevante para 1920-1929 fue del 3,6%.</p>     <p align="justify"><a href="#n11">11</a><a name="11"></a>.  Estos c&aacute;lculos se basan en las series de nuevas emisiones de capital en Londres sobre inversiones for&aacute;neas publicadas por el Royal Institute of International Affairs (1937, 134) y las de bonos de ultramar ofrecidas en Nueva York y detalladas en el <a href="#c20">cuadro 20</a> m&aacute;s adelante.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n12">12</a><a name="12"></a>.  Tropas francesas y belgas invadieron la provincia industrial del Ruhr en enero de 1923 sobre la base de que los pagos correspondientes a las reparaciones alemanas hab&iacute;an incurrido en moratoria. Se supon&iacute;a que Alemania deber&iacute;a estar satisfaciendo su &ldquo;acuerdo&rdquo; con los Aliados de mayo de 1921, de acuerdo con el cual las reparaciones de guerra se elevar&iacute;an a 132.000 millones de marcos oro (aproximadamente US$33.000 millones) m&aacute;s un impuesto del 26% sobre las exportaciones durante 42 a&ntilde;os. El reconocimiento del fracaso de la intervenci&oacute;n militar para restaurar los pagos condujo a los Aliados al dise&ntilde;o del Plan Dawes del cual form&oacute; parte principal el cr&eacute;dito Dawes (Moulton y Pasvolsky, 1932, 270-272; Kindleberger, 1984, 298-301).</p>     <p align="justify"><a href="#n13">13</a><a name="13"></a>.  El plan Young firmado en 1930 logr&oacute; un &ldquo;acuerdo final y definitivo&rdquo; seg&uacute;n el cual la cuenta total de reparaciones ascend&iacute;a a 121 millones de marcos oro y deb&iacute;a ser pagada en un per&iacute;odo de 59 a&ntilde;os. Debido a las necesidades de cr&eacute;dito externo de Alemania, se flot&oacute; un cr&eacute;dito de US$300 millones en junio de 1930. Dos terceras partes del pr&eacute;stamo fueron distribuidas entre los acreedores beneficiarios de las reparaciones, y un tercio fue invertido en Alemania (Moulton y Pasvolsky, 1932, caps. 10 y 12).</p>     <p align="justify"><a href="#n14">14</a><a name="14"></a>.  Las leyes relacionadas con inversiones en las Colonias (Colonial Stock Acts) estimularon la inversi&oacute;n en valores emitidos por el Imperio Brit&aacute;nico y por los pa&iacute;ses de la Comunidad Brit&aacute;nica de Naciones (Commonwealth). Estos valores recibieron el tratamiento de fondos en fideicomiso, y por consiguiente los deudores pudieron endeudarse en Londres en condiciones comparativamente favorables. Un requerimiento importante sobre los deudores fue el de no expedir normas legales en contra del inter&eacute;s de los inversionistas finales. Adem&aacute;s, algunos valores fueron garantizados por el gobierno brit&aacute;nico. De cuerdo con estimaciones del Royal Institute of Internacional Affairs (1937, 149), los t&iacute;tulos gubernamentales emitidos por los Dominios y las Colonias representaron el 75% de un total de &pound;1,4 billones de inversiones brit&aacute;nicas en bonos extranjeros en 1930.</p>     <p align="justify"><a href="#n15">15</a><a name="15"></a>.  La evidencia acerca de la tasa contractual media pagada por Canad&aacute; aparece en Lewis (1938, ap&eacute;ndice E, 646).</p>     <p align="justify"><a href="#n16">16</a><a name="16"></a>.     Paraguay y Ecuador no participaron en el auge crediticio de Estados Unidos en los veinte. M&aacute;s a&uacute;n, Paraguay no tuvo acceso alguno al cr&eacute;dito externo durante el per&iacute;odo. El &uacute;nico pr&eacute;stamo extranjero al Ecuador en los veinte fue obtenido de un acreedor europeo, la Swedish Match Company, en 1927. El cr&eacute;dito de 10 millones de sucres se destin&oacute; a financiar el capital inicial de un banco hipotecario, de acuerdo con recomendaciones de la misi&oacute;n Kemmerer, la cual visit&oacute; al pa&iacute;s entre 1926 y 1927. El pr&eacute;stamo fue otorgado a cambio del monopolio sobre la producci&oacute;n de f&oacute;sforos durante 25 a&ntilde;os (Council of Foreign Bondholders, 1938, 220 y 358).</p>     <p align="justify"><a href="#n17">17</a><a name="17"></a>.  Durante 1915 y 1919 Am&eacute;rica del Sur recibi&oacute; alrededor de US$195 millones, de los cuales cerca del 70% se enrumb&oacute; a Argentina. Al menos una sexta parte se destin&oacute; a retirar la deuda argentina contra&iacute;da en Londres (Lewis, 1938, 356 y ap&eacute;ndice E1).</p>     <p align="justify"><a href="#n18">18</a><a name="18"></a>.  Los estimativos se basan en informaci&oacute;n de los montos y prop&oacute;sitos de los pr&eacute;stamos de Estados Unidos a Am&eacute;rica Latina en los a&ntilde;os veinte. La lista de pr&eacute;stamos aparece en Marichal (1989, ap&eacute;ndice C).</p>     <p align="justify"><a href="#n19">19</a><a name="19"></a>.   Los detalles acerca de la sustituci&oacute;n de deuda interna por deuda externa en Brasil aparecen en Villanova y Suzigan (1973, 340).</p>     <p align="justify"><a href="#n20">20</a><a name="20"></a>.  Lewis (1938, 383).</p>     <p align="justify"><a href="#n21">21</a><a name="21"></a>.  Los datos para Chile y Colombia se encuentran en United Nations Organization (1948, 38 y 42).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n22">22</a><a name="22"></a>.  Considerando a Am&eacute;rica Latina en su totalidad, los tres sectores que atrajeron la mayor&iacute;a de las inversiones de Estados Unidos hacia 1929 fueron la agricultura, la miner&iacute;a, y el petr&oacute;leo, con el 24%, el 22%, y el 20% del total, respectivamente. Cerca del 75% de las inversiones agr&iacute;colas se concentr&oacute; en las plantaciones azucareras, y la mayor&iacute;a de ellas &ndash;el 83%&ndash; se localiz&oacute; en un &uacute;nico pa&iacute;s: Cuba. Considerando exclusivamente la regi&oacute;n suramericana, las inversiones de Estados Unidos se enfocaron principalmente en minerales industriales (excluyendo el petr&oacute;leo), y en la producci&oacute;n de petr&oacute;leo. En relaci&oacute;n con el primer sector, Am&eacute;rica del Sur concentr&oacute; el 75% de las inversiones de Estados Unidos en Am&eacute;rica Latina, y el 50% de las inversiones mundiales de Estados Unidos; en particular, Chile atrajo el 80% de las inversiones de Estados Unidos en la regi&oacute;n. En cuanto a la producci&oacute;n de petr&oacute;leo, Am&eacute;rica del Sur atrajo el 68% de las inversiones de Estados Unidos en Am&eacute;rica Latina, y el 52% de las inversiones mundiales de Estados Unidos; Venezuela concentr&oacute; el 54% de las inversiones en la regi&oacute;n, seguida por Colombia con el 31% (Lewis, 1938, ap&eacute;ndice D).</p>     <p align="justify"><a href="#n23">23</a><a name="23"></a>.  Hubo una diferencia crucial entre los banqueros estadounidenses en la segunda mitad del siglo XIX, y los mismos banqueros durante la d&eacute;cada de 1920. Mientras en aquella centuria debieron recorrer Europa buscando prestamistas extranjeros, durante el auge crediticio de 1925 a 1929 &ldquo;recorrieron el mundo en b&uacute;squeda de prestatarios extranjeros&rdquo; (Lewis, 1938, 377). La experiencia latinoamericana con banqueros estadounidenses en los a&ntilde;os veinte ofrece evidencia a las teor&iacute;as del endeudamiento que destacan la iniciativa y la presi&oacute;n de los oferentes sobre sus potenciales deudores (Darity, 1985).</p>     <p align="justify"><a href="#n24">24</a><a name="24"></a>. Al conceder sus cr&eacute;ditos, los banqueros discriminaron a Am&eacute;rica del Sur m&aacute;s duramente que los inversionistas. Mientras que estos &uacute;ltimos pagaron un precio promedio del 96,7% sobre todos los pr&eacute;stamos, el precio promedio pagado sobre los pr&eacute;stamos a Suram&eacute;rica fue apenas m&aacute;s bajo, el 96,5%. Y, mientras que los banqueros pagaron un precio promedio de 93,4% sobre todos los pr&eacute;stamos, el precio promedio de los pr&eacute;stamos a Suram&eacute;rica fue del 92,1%. Es interesante observar que los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Central &ndash;Cuba, Panam&aacute;, Rep&uacute;blica Dominicana&ndash; alcanzaron los m&aacute;s altos precios pagados por los inversionistas &ndash;98,1%&ndash; y el segundo en cuanto al menor margen bancario. Las cifras sugieren que los prestamistas otorgaron un tratamiento m&aacute;s favorable a sus prestatarios en Am&eacute;rica Central en comparaci&oacute;n con sus clientes en Am&eacute;rica del Sur. Estos c&aacute;lculos se basan en Lewis (1938, ap&eacute;ndice E3).</p>     <p align="justify"><a href="#n25">25</a><a name="25"></a>. The Royal Institute (1937, 186-187). Los factores pol&iacute;ticos y de proximidad arrojan ciertas luces sobre los casos mencionados, pero no parecen relevantes para otras experiencias, como la suramericana. As&iacute;, mientras los inversionistas finales requirieron igual descuento &ndash;3,5%&ndash; sobre sus deudores en Europa y en Am&eacute;rica del Sur, los banqueros derivaron sus comisiones m&aacute;s altas de los pr&eacute;stamos suramericanos. Se podr&iacute;a establecer entonces la hip&oacute;tesis de que los banqueros asignaron mayor riesgo a los pa&iacute;ses latinoamericanos, en especial a los gobiernos provinciales y municipales.</p>     <p align="justify"><a href="#n26">26</a><a name="26"></a>. Lewis (1938, 378-379) ofrece una variedad de ilustraciones acerca de la asociaci&oacute;n entre constructores y banqueros en diferentes &aacute;reas: &ldquo;En algunas ocasiones las grandes compa&ntilde;&iacute;as americanas de la construcci&oacute;n apoyaron el financiamiento de obras p&uacute;blicas en pa&iacute;ses extranjeros, en otras aseguraron sus contratos sobre una base de competencia una vez acordado el financiamiento. La empresa Ulen y Co. usualmente trabaj&oacute; con un grupo asociado de banqueros, financiando y construyendo obras p&uacute;blicas a trav&eacute;s del mundo: [...] obras de irrigaci&oacute;n en Chile; y obras portuarias en Colombia. Frederick Snare y Co. ayudaron a financiar algunos de sus contratos en Am&eacute;rica del Sur, por ejemplo en el Per&uacute;. La empresa Warren Bros., trabajando bajo contratos asegurados sobre una base competitiva, construy&oacute; carreteras en Argentina, Chile, Colombia, Cuba y Guatemala. La Foundation Company construy&oacute; carreteras, proyectos de salud p&uacute;blica, y edificios p&uacute;blicos para los gobiernos nacionales de Per&uacute; y Bolivia, y algunas obras p&uacute;blicas en Argentina, Chile y Colombia [...]&rdquo;.</p>     <p align="justify"><a href="#n27">27</a><a name="27"></a>.     Tal prohibici&oacute;n constitucional qued&oacute; consignada en el Acto Legislativo n.o 3 de 1910. En la codificaci&oacute;n vigente hasta la reforma de 1991 aparec&iacute;a como Art&iacute;culo 49 de la Carta. &ldquo;Queda prohibida en absoluto toda nueva emisi&oacute;n de papel moneda de curso forzoso&rdquo; (Castro, 1982).</p>     <p align="justify"><a href="#n28">28</a><a name="28"></a>. Hacia fines de 1925, el 23% del total de sacos de 60 kg se produc&iacute;a en Antioquia, el segundo productor despu&eacute;s de Caldas con el 27%. Como se observa, estas dos regiones fronterizas concentraban la mitad de la producci&oacute;n cafetera (Ocampo, 1987, 178).</p>     <p align="justify"><a href="#n29">29</a><a name="29"></a>.  Testimonio rendido en 1932 ante el Comit&eacute; de Finanzas del Senado encargado de investigar la venta de bonos extranjeros en Estados Unidos. Citado por Lewis (1938, ap&eacute;ndice E, 623 y 629).</p>     <p align="justify"><a href="#n30">30</a><a name="30"></a>.  Planteamiento citado por Drake (1989, 58).</p>     <p align="justify"><a href="#n31">31</a><a name="31"></a>.     Los cr&eacute;ditos de corto plazo a Argentina en 1930 alcanzaron la suma de US$135 millones, el 65% de los pr&eacute;stamos de corto plazo recibidos por todos los pa&iacute;ses en dicho a&ntilde;o (Lewis, 1938, ap&eacute;ndice E, 623 y 629).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n32">32</a><a name="32"></a>.  Estimaciones debidas a Lewis (1938, 395 y 396).</p>     <p align="justify"><a href="#n33">33</a><a name="33"></a>.  Informe Financiero del Contralor. Informes anuales de 1928 a 1932.</p>     <p align="justify"><a href="#n34">34</a><a name="34"></a>.  Los miembros del sindicato fueron los siguientes: el National City Bank de Nueva York y su filial el National City Co.; el First National Bank de Boston y su filial el First National Old Colony Corporation; Lazard Brothers y Co., Ltd., London, en su nombre y en nombre de Lazard Fr&egrave;res &amp; Cie., Paris; Continental Illinois Co., afiliado al Continental Illinois Bank &amp; Trust Co., Chicago; Internacional Manhattan Co., Inc. afiliado al International Acceptance Bank, Inc., Nueva York.</p>     <p align="justify"><a href="#n35">35</a><a name="35"></a>.  Los v&iacute;nculos entre el tema petrolero y los cr&eacute;ditos norteamericanos a Colombia no eran cosa nueva. Existe documentaci&oacute;n acerca de c&oacute;mo a mediados de los veinte el gobierno de Estados Unidos desalent&oacute; cr&eacute;ditos a Colombia hasta tanto no se otorgaran concesiones a la compa&ntilde;&iacute;a norteamericana Gulf Oil (Drake, 1986, 56). En 1929, la embajada brit&aacute;nica en Bogot&aacute; inform&oacute; que con el est&iacute;mulo del Departamento de Estado y del Departamento de Comercio, las casas emisoras de bonos estaban negando cr&eacute;ditos a Colombia y deprimiendo los precios de los bonos colombianos para obtener concesiones petroleras. Estos hechos son citados por Eichengreen (1986, 72).</p>     <p align="justify"><a href="#n36">36</a><a name="36"></a>. De acuerdo con la documentaci&oacute;n citada por Drake (1989, 66), el presidente Olaya elev&oacute; su reclamo ante el embajador de Estados Unidos en los siguientes t&eacute;rminos: &ldquo;He tratado de participar en el juego de los americanos; logr&eacute; la aprobaci&oacute;n de la ley petrolera que ellos quer&iacute;an, consegu&iacute; la firma del Contrato Barco (concesi&oacute;n [otorgada a] la Gulf Oil), y he tratado de proteger los intereses americanos en t&eacute;rminos tarifarios, etc. El que los americanos me hayan abandonado al final me sume en la desesperanza&rdquo;.</p>     <p align="justify"><a href="#n37">37</a><a name="37"></a>.  Un grupo importante de factores estuvo asociado al desorden que se produjera en la producci&oacute;n agr&iacute;cola despu&eacute;s de la Primera Guerra Mundial. El descenso de la producci&oacute;n de alimentos en Europa estimul&oacute; otras &aacute;reas &ndash;Estados Unidos, Canad&aacute;, Suram&eacute;rica, Australia&ndash; para que expandieran sus propias ofertas. En este contexto, la restauraci&oacute;n de la agricultura europea tras la guerra condujo a la acumulaci&oacute;n de excedentes, aumento de inventarios y ca&iacute;da de precios. Los avances tecnol&oacute;gicos de la &eacute;poca, desde los fertilizantes hasta la maquinaria agr&iacute;cola m&aacute;s eficiente, se sumaron a las causas mencionadas del incremento de la oferta mundial. Otro grupo de factores estuvo ligado a la longitud del per&iacute;odo de gestaci&oacute;n de algunos productos agr&iacute;colas; as&iacute;, mientras la siembra coincidi&oacute; con elevados precios para los bienes primarios entre 1916 y 1920, las cosechas con destino al mercado s&oacute;lo estuvieron disponibles hasta finales de los veinte (Garraty, 1986).</p>     <p align="justify"><a href="#n38">38</a><a name="38"></a>.     Las primeras pol&iacute;ticas de estabilizaci&oacute;n, denominadas &ldquo;esquemas de valorizaci&oacute;n&rdquo;, fueron puestas en pr&aacute;ctica a principios de la centuria (1906) con el prop&oacute;sito de aislar el precio interno de cambios en la demanda mundial, as&iacute; como de los efectos de los cambios en las condiciones clim&aacute;ticas sobre la producci&oacute;n. El esquema fue aplicado por primera vez en 1907 para comprar la totalidad de una cosecha abundante con deuda interna. Posteriormente, entre 1909 y el estallido de la primera guerra el grano se vio favorecido por mayores cotizaciones, derivadas de un cambio favorable en la demanda mundial. El descenso gradual de los precios durante la guerra, y la perspectiva de copiosas cosechas en 1917 y 1918 condujeron al segundo esquema de valorizaci&oacute;n. El &eacute;xito de este plan se vio reforzado por un accidente natural como lo fue una helada que destruy&oacute; parte de las cosechas, y el auge de los alimentos de origen agr&iacute;cola despu&eacute;s de la guerra. En 1921, ante la expectativa de una abundante cosecha, el gobierno opt&oacute; por comprar m&aacute;s de una tercera parte de ella. El financiamiento externo result&oacute; crucial en la operaci&oacute;n. En 1922, un cr&eacute;dito de &pound;9 millones se emple&oacute; para refinanciar deuda tanto externa como interna. Este apoyo externo jug&oacute; parte en la institucionalizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica de &ldquo;defensa permanente&rdquo; de los precios cafeteros (Villanova y Suzigan, 1973, secciones 3.3, 4.4 y 5.3).</p>     <p align="justify"><a href="#n39">39</a><a name="39"></a>.  En 1924 se fund&oacute; el Instituto del Caf&eacute; de S&atilde;o Paulo para implementar la pol&iacute;tica de &ldquo;defensa permanente&rdquo; mediante la compra de la totalidad o de la mayor parte de las cosechas excesivas, guard&aacute;ndolas en inventarios para ser vendidas en per&iacute;odos de alza de precios. En 1926 la rama brit&aacute;nica de Lazard Brothers &ndash;una casa bancaria cercanamente vinculada a la flotaci&oacute;n de cr&eacute;ditos externos a Brasil y a Colombia, y con negocios en el comercio internacional del caf&eacute;&ndash; tramit&oacute; la emisi&oacute;n de un cr&eacute;dito de &pound;10 millones al Instituto. Concebido con el prop&oacute;sito de respaldar las pol&iacute;ticas del Instituto, el pr&eacute;stamo provoc&oacute; la protesta del gobierno de Estados Unidos el cual consider&oacute; que los intentos de sostenimiento de los precios cafeteros entraban en conflicto con los intereses de los consumidores de su pa&iacute;s (Marichal, 1989, 196). La pol&iacute;tica de defensa permanente se derrumb&oacute; a fines de los veinte. Una cosecha sin precedentes en el a&ntilde;o cafetero 1927-1928 llev&oacute; al Instituto a adoptar una pol&iacute;tica de subsidios a los cultivadores cafeteros. El Banco do Estado, creado con los recursos del pr&eacute;stamo de Lazard de 1926, fue autorizado a pagar aproximadamente &pound;1,5 por saco de caf&eacute;. La pol&iacute;tica de defensa permanente entr&oacute; en colapso a principios del a&ntilde;o cafetero 1929-1930. Se esperaba una cosecha a&uacute;n mayor que la de 1927-1928, y el Banco do Estado se encontr&oacute; al borde de la quiebra; de hecho, desde la cosecha excepcional de 1927-1928, una enorme cantidad de caf&eacute; no vendido hab&iacute;a sido depositada en bodegas. Se estim&oacute; que a fines de 1929 alrededor de 16 millones de sacos de caf&eacute; permanec&iacute;an sin venderse, con las obvias implicaciones financieras adversas sobre el Banco do Estado (Villanova y Suzigan, 1973, secciones 5.3 y 6.3.2).</p>     <p align="justify"><a href="#n40">40</a><a name="40"></a>.   El argumento se basa en procedimientos comerciales usuales de la &eacute;poca, y en la reacci&oacute;n de la banca neoyorquina al retiro de pr&eacute;stamos bancarios a la vista otorgados a los corredores en el mercado accionario. Las mercanc&iacute;as se embarcaban en calidad de consignaci&oacute;n, y los intermediarios de mercanc&iacute;as basaban sus compras en el cr&eacute;dito bancario. Tras la crisis del mercado de acciones algunos participantes en el mercado de pr&eacute;stamos a la vista &ndash;corredores de bolsa, empresas, personas naturales, bancos provinciales&ndash; se replegaron y los bancos de Nueva York tomaron su lugar. Este cambio signific&oacute; el recorte del cr&eacute;dito a los comerciantes, incidi&oacute; adversamente en la demanda de mercanc&iacute;as y contribuy&oacute; a la ca&iacute;da de los precios.</p>     <p align="justify"><a href="#n41">41</a><a name="41"></a>.  Nuevas dificultades financieras asediaron al sector cafetero y a la banca: los cultivadores carec&iacute;an de recursos para financiar el transporte a los puertos mar&iacute;timos, y la banca comercial que previamente hab&iacute;a financiado a los cultivadores ten&iacute;a problemas de liquidez. Adem&aacute;s, el gobierno rechaz&oacute; la idea de rescatar al sector cafetero mediante aumentos de la oferta monetaria, dada la pol&iacute;tica vigente de estabilidad cambiaria y monetaria. La &uacute;nica forma de salir de las presiones financieras inmediatas era el cr&eacute;dito externo, una empresa dif&iacute;cil por el repliegue crediticio internacional del momento (Villanova y Suzigan, 1973, secci&oacute;n 6.3.2).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n42">42</a><a name="42"></a>.  Abreu (1979, 30) indica que s&oacute;lo &pound;8,5 millones se obtuvieron de la flotaci&oacute;n europea, y que por consiguiente el gobierno tuvo que salir a comprar caf&eacute; con recursos internos en 1931.</p>     <p align="justify"><a href="#n43">43</a><a name="43"></a>.    D&iacute;az Alejandro (1984, 21) fue particularmente enf&aacute;tico en este punto: &ldquo;El surgimiento de un centro proteccionista y nacionalista fue el mayor choque sobre las econom&iacute;as latinoamericanas durante los treinta, m&aacute;s all&aacute; de los impactos negativos directos sobre los t&eacute;rminos de intercambio en la regi&oacute;n&rdquo;. Las medidas proteccionistas centrales fueron el sistema de tarifas establecido en Estados Unidos en 1930 y conocido como Smoot-Hawley, y el sistema brit&aacute;nico puesto en marcha en 1931 con el nombre de British Abnormal Importations Act.</p>     <p align="justify"><a href="#n44">44</a><a name="44"></a>.     Los datos para Brasil fueron tomados de Villanova y Suzigan (1973); para Chile de United Nations Organization (1948) y League of Nations, Annual Statistical Yearbook (1933); y para Argentina de League of Nations, Annual Statistical Yearbook (1933).</p>     <p align="justify"><a href="#n45">45</a><a name="45"></a>.  De acuerdo con estimaciones de Feis (1974), las inversiones brit&aacute;nicas en 1913 alcanzaron la suma de &pound;3.763,3 millones, US$18.288 millones. Seg&uacute;n el <a href="#c14">cuadro 14</a>, el 47,3% de las inversiones se destin&oacute; a los pa&iacute;ses miembros del Imperio Brit&aacute;nico, incluido Canad&aacute;.</p> <hr>    <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <p align="justify">1. Abreu, M. &ldquo;The Niemeyer Mission: an Episode of British Financial Imperialism in Brasil. <i>Working Paper</i>, Cambridge, England, Centre of Latin American Studies, University of Cambridge, 1979.</p>     <!-- ref --><p align="justify">2.  Aldcroft, D. <i>From Versailles to Wall Street</i>, 1919-1929, London, Pelican Books, 1987. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000289&pid=S0124-5996200400020000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">3.  Aspe, P.; R. Dornbusch y M. Obstfeld, editores. <i>Financial Policies and the World Capital Market. The problem of Latin American countries</i>, Chicago, NBER, Chicago Press, 1983. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000290&pid=S0124-5996200400020000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">4. Avella, Mauricio. &ldquo;Antecedentes hist&oacute;ricos de la deuda externa colombiana. La Paz Brit&aacute;nica&rdquo;, <i>Borradores de Econom&iacute;a</i>, 239, Bogot&aacute;, Banco de la Rep&uacute;blica. Tambi&eacute;n fue publicado en <i>Revista de Econom&iacute;a Institucional</i> 5, 9, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, julio-diciembre 2003, pp. 90-127.</p>     <!-- ref --><p align="justify">5.  Berend, I. y K. Borchardt, editores. <i>The impact of the Depression of the 1930s and its Relevance for the Contemporary World</i>, Budapest, Berne, Karl Marx University of Economics, 1986. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000292&pid=S0124-5996200400020000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">6.  Calvo, G.; R. Findlay; P. Kouri y J. B. de Macedo, editores.  <i>Debt, Stabilization and Development</i>, Oxford, Blackwell, 1989.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000293&pid=S0124-5996200400020000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">7.  Castro, Jaime, compilador.  <i>Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia</i>, Bogot&aacute;, Fundaci&oacute;n Nauman, 1982.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000294&pid=S0124-5996200400020000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">8.  Contralor&iacute;a General de la Rep&uacute;blica.<i> Informe financiero del Contralor</i>, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000295&pid=S0124-5996200400020000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">9.  Council of Foreign Bondholders.  <i>Annual Report</i>, London, 1938.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000296&pid=S0124-5996200400020000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">10.  Darity, W. &ldquo;Loan Pushing: Doctrine and Theory&rdquo;, <i>International Finance Discussion Paper</i>, Washington, Board of Governors of the Federal Reserve, 1985. </p>     <p align="justify">11.  D&iacute;az Alejandro, Carlos. &ldquo;Stories of the 1930s for the 1980s&rdquo;, Aspe et al. (1983).</p>     <!-- ref --><p align="justify">12.  D&iacute;az Alejandro, Carlos.  <i>Latin America in the 1930s</i>, R. Thorp, editor, London, Macmillan, 1984.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000299&pid=S0124-5996200400020000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">13.  Drake, Paul. <i>The Money Doctor in the Andes. The Kemmerer Missions</i>, 1923-1933, Durham and London, Duke University Press, 1989. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000300&pid=S0124-5996200400020000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">14.  Eichengreen, B. &ldquo;House Calls of the Money Dctor: the Kemmerer missions to Latin America, 1917-1931&rdquo;, WIDER Conference. Publicado tambi&eacute;n en Calvo et al. (1989).</p>     <p align="justify">15.  Eichengreen, B. y R. Portes. &ldquo;Debt and Default in the 1930s: Causes and Consequences&rdquo;, <i>European Economic Review</i> 30, 1986. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">16.  Eichengreen, Barry. Golden Fetters. <i>The Gold Standard in Theory and History</i>, New York, Methuen, Inc., 1992. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000303&pid=S0124-5996200400020000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">17.  Feis, Herbert. <i>Europe, the World&rsquo;s Banker, 1870-1914</i>, Augustus Kelly Publ. Clifton, Yale University Press, 1974. </p>     <p align="justify">18.  Garraty, J. &ldquo;Agriculture in the Great Depression and in the 1970s&rdquo;, <i>The impact of the Depression of the 1930s and its Relevance for the Contemporary World</i>, Berend y Borchardt (1986).</p>     <!-- ref --><p align="justify">19.  Gerould, James y Laura Turnbull.  <i>Selected Articles on Interallied Debts and the Revision of the Debt Settlements</i>, The Handbook series, vol. 4, New York, The H.W. Wilson Co., 1928.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000306&pid=S0124-5996200400020000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">20.  Kindleberger, Charles.  <i>A Financial History of Western Europe</i>, London, George allen and Unwin, 1984.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000307&pid=S0124-5996200400020000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">21.  Kindleberger, Charles. <i>Keynesianism vs. Monetarism and Other Essays in Financial History</i>, London, George Allen and Unwin, 1985. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000308&pid=S0124-5996200400020000700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">22.  Kindleberger, Charles. <i>The World in Depression, 1929-1939</i>, revised edition, University of California Press, 1986. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000309&pid=S0124-5996200400020000700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">23.  League of Nations. <i>Statistical Yearbook</i>, 2002. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000310&pid=S0124-5996200400020000700023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">24.  Lewis, Cleona.  <i>America&rsquo;s Stake in International Investments</i>, Washington, The Brookings Institution, 1938.</p>     <!-- ref --><p align="justify">25.  Lewis, W. A., editor.  <i>Tropical Development, 1880-1913</i>, London, George Allen and Unwin Ltd., 1970.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000312&pid=S0124-5996200400020000700025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">26.  Maddison, Angus. <i>Two Crises: Latin America and Asia, 1929-1938 and 1973-1983</i>, Par&iacute;s, OECD, Development Centre, 1985. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000313&pid=S0124-5996200400020000700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">27.  Marichal, C. <i>A Century of Debt Crises in Latin America. From Independence to the Great Depression, 1820-1930</i>, Princeton, Princeton University Press, 1989. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000314&pid=S0124-5996200400020000700027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">28.  Moulton, H. y R. Pasvolski.  <i>War Debts and World Prosperity</i>, Brookings Institution, 1932.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000315&pid=S0124-5996200400020000700028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">29.  Ocampo, J. A. y S. Montenegro. &ldquo;La crisis mundial de los a&ntilde;os treinta en Colombia&rdquo;, <i>Desarrollo y Sociedad</i>, Bogot&aacute;, Universidad de los Andes, 1982.</p>     <p align="justify">30.  Ocampo, Jos&eacute; Antonio.&ldquo;Crisis mundial y cambio estructural (1929-1945)&rdquo;, <i>Historia econ&oacute;mica de Colombia</i>, Bogot&aacute;,  1987. </p>     <!-- ref --><p align="justify">31.  Ocampo, Jos&eacute; Antonio, compilador. <i>Historia econ&oacute;mica de Colombia</i>, Bogot&aacute;, Fedesarrollo, 1987. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000318&pid=S0124-5996200400020000700031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">32.  P&eacute;rez, Francisco de Paula. <i>Memorias de Hacienda</i>, Bogot&aacute;, Banco de la Rep&uacute;blica, 1990. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000319&pid=S0124-5996200400020000700032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">33.  Royal Institute of International Affairs. <i>The Problem of International Investment</i>, Oxford, London, University Press, 1937. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000320&pid=S0124-5996200400020000700033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">34.  Stallings, Barbara. <i>Banker to the Third World. U. S. Portfolio Investment in Latin America, 1900-1986</i>, Berkeley, University of California Press, 1987. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000321&pid=S0124-5996200400020000700034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">35.  United Nations Organization. <i>Public Debt 1914-1946</i>, New York, Lake Success, 1948. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000322&pid=S0124-5996200400020000700035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">36. United States Bureau of the Census. <i>Historical Statistics of the United States, Colonial times to 1970</i>, Washington D. C., 1975. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000323&pid=S0124-5996200400020000700036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">37.  Villanova, Annibal y Wilson Suzigan. <i>Politica do governo e crescimento da economia brazileira, 1889-1945</i>, R&iacute;o de Janeiro, INPES, 1973. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000324&pid=S0124-5996200400020000700037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">38.  White, E. &ldquo;Latin America&rsquo;s Debt Crisis of the 1930s: Lessons for the 1980s&rdquo;, <i>The impact of the Depression of the 1930s and its Relevance for the Contemporary World</i>, Berend y Borchardt (1986).</p> </font>      ]]></body><back>
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