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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[MODELO DE MANADAS Y APRENDIZAJE SOCIAL]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[One of the most frequent questions asked by economists is how individual members of societies make choices. It can be observed that economic agents imitate other agents’ actions. It should be asked why rational people choose to imitate other people’s behaviour and make decisions that are not based on their own private information. Bikhchandani, Hirshleifer and Welch (1992) showed that fully rational agents, who understand the history of decision making, can generate this kind of behaviour. An important feature of this model is that once individuals begin to imitate others, the social learning process is halted. This paper shows that social learning occurs if agents have a continuum set of actions to choose from or if they just have a sample of the history. It also shows that this type of learning can occur within a herd.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>    <br>MODELO DE MANADAS Y APRENDIZAJE SOCIAL</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">     <p>    <br></p>     <p align="center"><b>A MODEL OF HERDS AND SOCIAL LEARNING</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Juan Pablo Herrera*</i> y  <i>Francisco Lozano Gerena**</i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">* Profesor de la Facultad de Econom&iacute;a, Universidad Externado de Colombia, <a href="mailto:juanpabloherrera@cable.net.co">juanpabloherrera@cable.net.co</a>    <br>  ** Profesor asociado, Universidad Nacional de Colombia, <a href="mailto:fjlozanog@unal.edu.co">fjlozanog@unal.edu.co</a> Fecha de recepci&oacute;n: 6 de agosto de 2004, fecha de aceptaci&oacute;n: 8 de abril de 2005. </p> <hr align="JUSTIFY">    <p align="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p align="justify">&#91;Palabras clave: manadas, aprendizaje social, actualización bayesiana; JEL: C11, D71, D83&#93;    <br>    <br> Para los economistas es importante saber cómo toman decisiones los individuos. Los agentes económicos suelen imitar las acciones de otros agentes. Cabe entonces preguntar por qué los individuos racionales imitan el comportamiento de otros y deciden no sólo con base en su información privada. Bikhchandani, Hirshleifer y Welch (1992) mostraron que los agentes completamente racionales que conocen toda la historia de las decisiones pasadas pueden tener un comportamiento imitativo o de manada, el cual puede estancar el proceso de aprendizaje social. En este artículo se examinan las condiciones para la existencia del aprendizaje social y se muestra que también puede existir dentro de una manada. </p>     <p align="justify"><b>ABSTRACT</b></p>     <p align="justify">&#91;Key words: herds, social learning, Bayesian update; JEL: C11, D71, D83&#93;</p>     <p align="justify">One of the most frequent questions asked by economists is how individual members of societies make choices. It can be observed that economic agents imitate other agents’ actions. It should be asked why rational people choose to imitate other people’s behaviour and make decisions that are not based on their own private information. Bikhchandani, Hirshleifer and Welch (1992) showed that fully rational agents, who understand the history of decision making, can generate this kind of behaviour. An important feature of this model is that once individuals begin to imitate others, the social learning process is halted. This paper shows that social learning occurs if agents have a continuum set of actions to choose from or if they just have a sample of the history. It also shows that this type of learning can occur within a herd. </p> <hr align="JUSTIFY">    <p align="justify">Una pregunta de inter&eacute;s permanente entre los economistas es la de c&oacute;mo toman decisiones los individuos en la sociedad. Es usual que los agentes econ&oacute;micos imiten las acciones de otros agentes. Quiz&aacute;s la tendencia humana a crear &iacute;conos y pautas de comportamiento nos lleve desde muy j&oacute;venes a imitar conductas, actitudes, lenguajes y esquemas de razonamiento (Bandura, 1963 y Flanders, 1968). Por ejemplo, cuando vamos a almorzar y debemos elegir entre dos restaurantes, uno con gran afluencia de clientes y el otro casi vac&iacute;o, pensamos de inmediato que es m&aacute;s conveniente entrar al primero, pues es posible que esas personas lo hagan porque tienen informaci&oacute;n que tal vez desconocemos. Las personas que llegan despu&eacute;s pueden hacer el mismo razonamiento y optar por el mismo restaurante, dando origen a lo que se ha denominado una <i>manada</i>. As&iacute; mismo, es muy probable que un inversionista que planea su portafolio invierta en activos que circulen en el mercado y hagan parte del portafolio de sus pares, porque la complejidad de los flujos de informaci&oacute;n limita la posibilidad de conseguir toda la informaci&oacute;n necesaria para excluir la necesidad de reflexionar sobre la acci&oacute;n tomada por el otro. Si se observa secuencialmente el comportamiento de varios de estos inversionistas se puede detectar un comportamiento de manada. Hay muchos ejemplos de comportamiento cotidiano imitativo: las modas en la compra de bienes y servicios como el vestuario, los autom&oacute;viles, el corte de cabello y los programas para computador. Aun en campos como la medicina, la tendencia a formular medicamentos o usar procedimientos quir&uacute;rgicos habituales, puede obedecer a procesos de imitaci&oacute;n, as&iacute; no sean necesariamente los m&aacute;s apropiados para cada caso particular.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> En otros campos del conocimiento, como la sicolog&iacute;a, se han elaborado teor&iacute;as que intentan explicar los procesos de interacci&oacute;n social que determinan comportamientos individuales como los que ilustran los ejemplos anteriores. Un primer enfoque, propuesto por Vroom (1964) y Locke (1968), intenta entenderlos como una funci&oacute;n de elementos internos de cada individuo. A partir de aspectos muy particulares y subjetivos de la percepci&oacute;n, es posible considerar el entorno como una fuente de informaci&oacute;n que, asimilada por los individuos, determina sus actitudes y acciones dentro de la sociedad. Un segundo enfoque, atribuido a Skinner (1953) y Luthans (1973), define los h&aacute;bitos y comportamientos del individuo como una funci&oacute;n exclusiva del entorno, y sostiene que el rol que un individuo desempe&ntilde;a en la sociedad determina, refuerza o desv&iacute;a los patrones de comportamiento iniciales. El tercer enfoque, desarrollado por Maslow (1968), combina los dos anteriores y considera que la conjunci&oacute;n de factores externos y de factores asociados a la personalidad del individuo define completamente su comportamiento y su conexi&oacute;n con la sociedad. En esta propuesta se hace expl&iacute;cita una relaci&oacute;n causal unidireccional: el entorno junto con los factores individuales determinan las acciones del individuo.</p>     <p align="justify"> Un hecho fundamental que cambia la dimensi&oacute;n del an&aacute;lisis de la conducta del individuo en la sociedad es la ruptura de la unidireccionalidad anterior. Bandura (1977) propone una teor&iacute;a en la que el entorno no explica de manera un&iacute;voca el comportamiento del individuo, pues &eacute;ste tambi&eacute;n aporta elementos para construir el tejido social. El canal de transmisi&oacute;n es el siguiente: la acci&oacute;n individual es una se&ntilde;al que se env&iacute;a a un conglomerado social que la absorbe y, a trav&eacute;s de sus respuestas, retroalimenta las decisiones del individuo. As&iacute; se genera un ciclo en el que la parte y el todo interact&uacute;an permanentemente, interacci&oacute;n que condiciona los comportamientos individuales y afecta las tendencias de comportamiento grupal.</p>     <p align="justify"> Los resultados del an&aacute;lisis del aprendizaje social en el campo de la psicolog&iacute;a son la base para construir modelos econ&oacute;micos en los que los individuos se deben adaptar al entorno y a la vez determinan el entorno de otros agentes, condicionando los distintos procesos de elecci&oacute;n y, por supuesto, los procesos de aprendizaje social. Esta es la caracter&iacute;stica de los modelos que consideramos en este escrito.</p>     <p align="justify"> Es interesante observar que los animales tienen comportamientos similares: la elecci&oacute;n del territorio donde habitan o de la pareja, fundamentalmente procesos instintivos, son buenos ejemplos de imitaci&oacute;n a partir de la interacci&oacute;n social. Por ello es natural preguntarse si es posible que las manadas surjan de procesos de decisi&oacute;n consciente. A&uacute;n m&aacute;s, &iquest;es posible que los agentes racionales decidan imitar el comportamiento de otros y tomar sus decisiones no s&oacute;lo con base en la informaci&oacute;n privada que poseen? Si as&iacute; fuese, nos enfrentar&iacute;amos a una interesante paradoja: &iquest;c&oacute;mo es posible que agentes racionales tomen decisiones que, en el agregado, puedan resultar irracionales? Bikhchandani, Hirshleifer y Welch (1992) (en adelante BHW) mostraron que agentes totalmente racionales pueden generar comportamientos de manada<sup><a name="n1"></a><a href="#1">1</a></sup>.</p>     <p align="justify"> A partir de estas reflexiones, el trabajo se organiz&oacute; en cuatro secciones, adem&aacute;s de esta introducci&oacute;n. En la primera, se presenta el modelo BHW, haciendo &eacute;nfasis en las hip&oacute;tesis acerca del comportamiento de manada para contrastar este modelo con los de las secciones siguientes. Una caracter&iacute;stica del modelo BHW es que los individuos, una vez entran en un proceso de imitaci&oacute;n, detienen el de aprendizaje social y, si no hay ning&uacute;n choque ex&oacute;geno, ning&uacute;n mecanismo podr&aacute; garantizar end&oacute;genamente el reinicio del proceso de aprendizaje social. &iquest;Qu&eacute; se podr&iacute;a esperar si se relajan algunos de los supuestos del modelo BHW? La segunda y la tercera secciones intentan resolver este interrogante. La segunda, siguiendo a Chamley (2003), presenta un modelo similar al de la primera, excepto que los conjuntos de posibles estados de la naturaleza, de acciones y se&ntilde;ales, no son binarios sino conjuntos con un continuo de elementos. La conclusi&oacute;n central de este modelo es que no surgen manadas, porque si los agentes poseen un continuo de acciones posibles pueden responder con peque&ntilde;os cambios a peque&ntilde;as variaciones en las se&ntilde;ales que perciben e inferir con exactitud, a partir de las elecciones anteriores, la informaci&oacute;n privada de los agentes que eligieron previamente. En la tercera se describe y analiza un modelo similar al modelo BHW pero, ahora, cada agente observa la acci&oacute;n de s&oacute;lo dos de sus antecesores. El resultado principal es que los agentes pueden terminar eligiendo la misma acci&oacute;n a partir de cierto momento sin que esto impida la convergencia hacia el <i>punto de verdad</i>, es decir, al punto en el que la proporci&oacute;n de individuos que eligen la acci&oacute;n correcta es igual a 1. As&iacute;, el modelo muestra la convergencia hacia la verdad dentro de una manada. En la secci&oacute;n final se presentan algunas conclusiones y se plantean algunas preguntas que deber&iacute;an responder futuras investigaciones.</p>     <p align="justify"><b>EL MODELO BHW</b></p>     <p align="justify">Consideremos una situaci&oacute;n en la que un individuo debe tomar una decisi&oacute;n desconociendo algo relevante que ha ocurrido. As&iacute;, el agente se debe formar una expectativa acerca de lo que ocurri&oacute; efectivamente, y lo puede hacer con base en la informaci&oacute;n privada que posee y la historia de decisiones similares de otros o de &eacute;l mismo. La pregunta es c&oacute;mo utilizar&aacute; esta informaci&oacute;n para actualizar sus creencias <i>a priori</i>.</p>     <p align="justify"> A lo largo de este an&aacute;lisis suponemos que, cuando reciben nueva informaci&oacute;n, los individuos actualizan sus creencias mediante la regla de Bayes. Sea <font face="symbol" size=2>q </font> el conjunto de posibles estados de la naturaleza. Se elige uno de esos estados de acuerdo con una distribuci&oacute;n de probabilidad, P(<font face="symbol">q</font>), que suponemos es conocida por el agente. El individuo no sabe cu&aacute;l de los estados de la naturaleza ha ocurrido, pero recibe una se&ntilde;al que le informa acerca de ese estado. La distribuci&oacute;n de probabilidad de la se&ntilde;al es una funci&oacute;n de <font face="symbol">q </font> y suponemos que la nueva distribuci&oacute;n de probabilidad sobre <font face="symbol">q</font>, una vez dada la se&ntilde;al, cambia, es decir, que existe un mecanismo de actualizaci&oacute;n de la distribuci&oacute;n de probabilidad sobre <font face="symbol">q</font>. La regla de Bayes implica que la distribuci&oacute;n a posteriori de <font face="symbol">q </font>, P(<font face="symbol">q</font>/s), est&aacute; dada por:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e1.jpg" width="140" height="44"> </p>     <p align="justify">Si s&oacute;lo existen dos estados de la naturaleza, <font face="symbol">q</font><sub>H</sub> y <font face="symbol">q</font><sub>L</sub>, la regla de Bayes implica que:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e2.jpg" width="278" height="46"></p>     <p align="justify">Cuando s&oacute;lo existen dos estados de la naturaleza posibles es &uacute;til considerar la tasa de verosimilitud, <font face="Symbol">l</font>, y definida como el cociente de las probabilidades a posteriori entre los dos estados de la naturaleza; es decir:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e3.jpg" width="114" height="46"> </p>     <p align="justify">La tabla siguiente resume la distribuci&oacute;n de probabilidad de la se&ntilde;al s, condicionada al estado de la naturaleza <font face="symbol">q</font>:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e4.jpg" width="167" height="82"></p>     <p>As&iacute;, por ejemplo, la probabilidad de que s = <font face="symbol">q</font><sub>H</sub> dado que <font face="symbol">q</font> = <font face="symbol">q</font><sub>H</sub> es <font face="symbol">r</font>, y la probabilidad de que s = <font face="symbol">q</font><sub>L</sub> dado que <font face="symbol"> q = q</font><sub>L</sub> es <font face="symbol">r</font>'. Aplicando la regla de Bayes es claro que:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e5.jpg" width="318" height="46"></p>     <p align="justify">Observemos que <font face="symbol">r</font> y <font face="symbol">r</font>' no son necesariamente iguales. Si <font face="symbol">r</font> = <font face="symbol">r</font>', diremos que, la se&ntilde;al es sim&eacute;trica<sup><a name="n2"></a><a href="#2">2</a></sup>.</p>     <p align="justify"> Una vez especificado el mecanismo de actualizaci&oacute;n de las creencias, consideremos el modelo de aprendizaje social planteado por Bikhchandani, Hirshleifer y Welch (1992)<a name="n3"></a><sup><a href="#3">3</a></sup>. Supongamos que s&oacute;lo existen dos posibles estados de la naturaleza<a name="n4"></a><sup><a href="#4">4</a></sup>: <font face="symbol">Q</font> = {<font face="symbol">q</font><sub>H</sub>, <font face="symbol">q</font><sub>L</sub>} <font face="symbol">Í</font> R<sup>2</sup>, donde <font face="symbol">q</font><sub>H</sub>,&gt; 0  <u>&gt;</u> <font face="symbol">q</font><sub>L</sub>. Existe un n&uacute;mero contable de agentes que estar&aacute;n indizados por t = 1, 2,... Cada agente debe tomar una acci&oacute;n de acuerdo con un orden establecido de manera ex&oacute;gena. Por simplicidad, suponemos que el agente t toma su decisi&oacute;n en el per&iacute;odo t. Cada agente debe elegir una acci&oacute;n dentro del conjunto X = {0, 1}.</p>     <p align="justify"> Antes de que el primero de los agentes elija su acci&oacute;n, ocurre uno de los dos estados de la naturaleza posibles y se mantiene invariante a lo largo del per&iacute;odo de an&aacute;lisis. Ninguno de los agentes observa el estado de la naturaleza que ha ocurrido. Pero cada agente recibe una se&ntilde;al privada s<sub>t</sub> acerca de la posible realizaci&oacute;n de este estado de la naturaleza. Esta se&ntilde;al puede tomar dos valores: <font face="symbol">q</font><sub>H</sub> y<font face="symbol"> q</font><sub>L</sub>. Suponemos, por simplicidad, que esta se&ntilde;al es sim&eacute;trica y que la calidad de la se&ntilde;al es <font face="symbol">r</font> <font face="symbol"> &Icirc;</font> (1/2, 1), es decir, P(s<sub>t</sub> = <font face="symbol">q</font><sub>H</sub>/<font face="symbol">q</font> = <font face="symbol">q</font><sub>H</sub>) = <font face="symbol">r</font>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Cada agente elige la acci&oacute;n que maximiza su utilidad u(x, <font face="symbol">q</font>) = (<font face="symbol">q</font> - c)x, donde c <font face="symbol">&Icirc;</font> (<font face="symbol">q</font><sub>L</sub>, <font face="symbol">q</font><sub>H</sub>) es el costo de tomar la decisi&oacute;n x=1. Dado que hay incertidumbre acerca del estado de la naturaleza que ha ocurrido, suponemos que cada agente maximiza su utilidad esperada. Es necesario precisar que el valor esperado de la utilidad se calcula de acuerdo con la distribuci&oacute;n de probabilidad privada de cada agente. Si <img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e6.jpg" width="16" height="17" align="absmiddle"> representa la creencia privada del agente t de que el estado de la naturaleza es <font face="symbol">q</font><sub>H</sub>, elige la acci&oacute;n x = 1 si y s&oacute;lo si<a name="n5"></a><sup><a href="#5">5</a></sup>:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e7.jpg" width="214" height="24"></p>     <p align="justify">es decir, si y s&oacute;lo si:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e8.jpg" width="98" height="41"></p>     <p align="justify">o, equivalentemente:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e9.jpg" width="156" height="46"></p> <table width="356" border="0">   <tr>     <td width="46"><font size="2" face="Verdana">Sean</font></td>     <td width="123"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e10.jpg" width="106" height="50"></td>     <td width="30"><font size="2" face="Verdana">y</font> </td>     <td width="139"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e11.jpg" width="100" height="46"></td>   </tr> </table>     <p align="justify">Recordemos que la distribuci&oacute;n de probabilidad privada del agente t se calcula actualizando, mediante la regla de Bayes, la distribuci&oacute;n de probabilidad p&uacute;blica del per&iacute;odo t a partir de la se&ntilde;al privada que recibe el agente. Si    <font face="symbol">m</font><sub>t</sub> representa esta distribuci&oacute;n de probabilidad p&uacute;blica: </p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e12.jpg" width="226" height="46"> </p>     <p align="justify">y </p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e13.jpg" width="224" height="46"> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">o, equivalentemente: </p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e14.jpg" width="167" height="56"></p>     <p align="justify">Por tanto, podemos reescribir la decisi&oacute;n que tomar&aacute; el agente t en funci&oacute;n de la creencia p&uacute;blica existente: el agente t elegir&aacute; x = 1 si y s&oacute;lo si:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e15.jpg" width="155" height="54"></p> <table width="388" border="0">   <tr>     <td width="59"><font face="verdana" size=2>donde</font></td>     <td width="131"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e16.jpg" width="112" height="50"></td>     <td width="36">           <p><font size="2" face="verdana">y</font></p></td>     <td width="144"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e17.jpg" width="120" height="50"></td>   </tr> </table>     <p align="justify">En &eacute;sta y en las siguientes dos secciones suponemos que cada agente conoce la regla de decisi&oacute;n que utilizan los dem&aacute;s. En particular, en este caso, cada agente sabe que si el agente del per&iacute;odo t recibe la se&ntilde;al <font face="symbol">q</font><sub>H</sub>, &eacute;ste elegir&aacute; x = 1 si y s&oacute;lo si <font face="symbol">l</font><sub>t</sub> <font face="symbol">&gt; g </font> - <font face="symbol">s</font>.</p>     <p align="justify"><b>D<small>EFINICI&Oacute;N</small> 1</b></p>     <p align="justify">Una <i>manada</i> se forma en un per&iacute;odo T si todas las acciones a partir de ese per&iacute;odo son id&eacute;nticas, es decir, para todo t <u>&gt;</u> T, x<sub>t</sub> = x<sub>T</sub>.</p>     <p align="justify"> En una manada, los agentes imitan racionalmente el comportamiento de sus antecesores. Veamos en qu&eacute; condiciones pueden aparecer manadas en este modelo.</p>     <p align="justify"><b>T<small>EOREMA</small> 1</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Sea t un per&iacute;odo arbitrario. Entonces:</p>     <p align="justify">a) Si <font face="symbol">g</font> - <font face="symbol">s</font> &lt; <font face="symbol">l</font><sub>t</sub> <u>&lt;</u> <font face="symbol">g</font> + <font face="symbol">s</font>, el agente t elige x = 1 si y s&oacute;lo si s<sub>t</sub> = <font face="symbol">q</font><sub>H</sub>.    <br>   b) Si <font face="symbol">l</font><sub>t</sub> &gt; <font face="symbol">g</font> + <font face="symbol">s</font>, el agente t elige x = 1 independientemente de la se&ntilde;al que reciba.    <br> c) Si <font face="symbol">l</font><sub>t</sub> <u>&lt;</u> <font face="symbol">g</font> - <font face="symbol">s</font>, el agente t elige x = 0 independientemente de la se&ntilde;al que reciba.</p>     <p align="justify"><b>Prueba</b></p>     <p align="justify">Esto es claro de la regla de decisi&oacute;n que hemos establecido. Por ejemplo, si <font face="symbol">l</font><sub>t</sub> &gt; <font face="symbol">g</font> + <font face="symbol">s</font>, el agente t decide elegir x = 1 si la se&ntilde;al que recibe es <font face="symbol">q</font><sub>H</sub>; como <font face="symbol">g</font> + <font face="symbol">s</font> &gt; <font face="symbol">g</font> - <font face="symbol">s</font>, entonces tambi&eacute;n elige x = 1 si la se&ntilde;al que obtiene es <font face="symbol">q</font><sub>L</sub>. </p>     <p align="justify"><b>T<small>EOREMA</small> 2</b></p>     <p align="justify">Una manada se formar&aacute; eventualmente con probabilidad 1.</p>     <p align="justify"><b>Prueba</b></p>     <p align="justify">Del teorema 1 se deduce que si <font face="symbol">l</font><sub>t</sub> <font face="symbol">&Icirc;</font> (<font face="symbol">g</font> - <font face="symbol">s</font>, <font face="symbol">g</font> + <font face="symbol">s</font>&#93, la acci&oacute;n que toma el agente t revela perfectamente la se&ntilde;al que ha recibido y, por tanto, la creencia p&uacute;blica al comienzo del per&iacute;odo t + 1 es id&eacute;ntica a la creencia privada del agente t. Si <font face="symbol">l</font><sub>t</sub> <font face="symbol">&Icirc;</font> (-<font face="symbol">&yen;</font>, <font face="symbol">g</font> - <font face="symbol">s</font>) <font face="symbol">&Egrave;</font> (<font face="symbol">g</font> + <font face="symbol">s</font>, <font face="symbol">&yen;</font>), la acci&oacute;n del agente t no revela nada acerca de la se&ntilde;al que ha recibido y, por ende, la creencia p&uacute;blica al comienzo del per&iacute;odo t + 1 es id&eacute;ntica a la creencia p&uacute;blica del per&iacute;odo t. En este caso, el agente t + 1 adopta la misma acci&oacute;n del agente t independientemente de la se&ntilde;al que reciba y, entonces, empieza a presentarse un comportamiento de manada.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Supongamos que en el per&iacute;odo t no se ha formado una manada y que el agente t + 1 recibe la misma se&ntilde;al que el agente t, por ejemplo, que el verdadero estado es <font face="symbol">q</font><sub>H</sub>. Esto implica que <font face="symbol">l</font><sub>t</sub> <font face="symbol">&Icirc;</font> (<font face="symbol">g</font>, <font face="symbol">g</font> + <font face="symbol">s</font>). Ya que el agente t + 1 tambi&eacute;n observa una se&ntilde;al <font face="symbol">q</font><sub>H</sub>, la creencia p&uacute;blica <font face="symbol">l</font><sub>t+1</sub> es mayor que <font face="symbol">g</font> + <font face="symbol">s</font>) y este agente elige entonces x = 1 independientemente de la se&ntilde;al que reciba, con lo cual se empieza a generar un comportamiento de manada. Por tanto, una condici&oacute;n suficiente para que se formen manadas es la <i>no alternancia sucesiva de las dos se&ntilde;ales</i>, es decir, que al menos dos agentes consecutivos reciban la misma se&ntilde;al. Como el evento de que las se&ntilde;ales alternen sucesivamente ocurrir&aacute; eventualmente con probabilidad cero, las manadas se formar&aacute;n eventualmente con probabilidad 1. </p>     <p align="justify">El teorema anterior muestra que las manadas <i>s&iacute;</i> se forman en el modelo BHW. Aqu&iacute; las manadas aparecen como resultado de una decisi&oacute;n deliberada de los individuos, la cual no se debe confundir con la correlaci&oacute;n de decisiones que, en ciertos casos, puede llegar a ser incidental. Por ejemplo, en el caso de los mercados financieros, los inversionistas tienen acceso a conjuntos de informaci&oacute;n comunes y pueden emplear t&eacute;cnicas similares para evaluar la informaci&oacute;n; as&iacute;, los agentes se pueden comportar de forma muy parecida no porque imiten acciones de otros agentes sino porque la informaci&oacute;n disponible para todos es la misma. Por ello, es imprescindible identificar la informaci&oacute;n com&uacute;n a todos los agentes y las se&ntilde;ales privadas que reciben. De la misma manera, es usual que un conglomerado de personas corra ante un disparo y se asocie este comportamiento al de una manada por el simple hecho de que muchos agentes toman la misma decisi&oacute;n. Sin embargo, sus decisiones no se basan necesariamente en un proceso consciente de imitaci&oacute;n sino que corresponden a la elecci&oacute;n instintiva de cada individuo ante un disparo.</p>     <p align="justify"><b>D<small>EFINICI&Oacute;N</small> 2</b></p>     <p align="justify">Una manada es <i>correcta</i> si cuando ocurre el estado <font face="symbol">q</font> = <font face="symbol">q</font><sub>H</sub>, los miembros de la manada toman la decisi&oacute;n x = 1 o si cuando ocurre el estado <font face="symbol">q</font> = <font face="symbol">q</font><sub>L</sub>, eligen x = 0. Una manada es <i>incorrecta</i> si no es correcta.</p>     <p align="justify">Para ilustrar esta definici&oacute;n se hizo un ejercicio de simulaci&oacute;n con c = 0,6, <font face="symbol">r</font> = 0,9 y <font face="symbol">m</font><sub>1</sub> = 0,7. Despu&eacute;s de varias simulaciones, se constat&oacute; que en la mayor&iacute;a de los casos las manadas, tanto correctas como incorrectas, aparecen antes del per&iacute;odo 10. En las gr&aacute;ficas <a href="#g1">1</a> y <a href="#g2">2</a> se observa la evoluci&oacute;n de la creencia p&uacute;blica.</p>     <p align="justify">Gr&aacute;fica 1<a name="g1"></a>    <br>   Evoluci&oacute;n de la creencia en una manada correcta</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6g1.jpg" width="449" height="239"> </p>     <p align="justify">Gr&aacute;fica 2<a name="g2"></a>    <br> Evoluci&oacute;n de la creencia p&uacute;blica en una manada incorrecta</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6g2.jpg" width="448" height="244"> </p>     <p align="justify">En estas gr&aacute;ficas, a partir del per&iacute;odo 7 las creencias p&uacute;blicas dejan de actualizarse y se empieza a observar un fen&oacute;meno de manada ininterrumpido: una manada correcta en la <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a> y una incorrecta en la <a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a>. La existencia de manadas incorrectas no es algo extra&ntilde;o en este modelo. Supongamos, por ejemplo, que el estado de la naturaleza que ha ocurrido es <font face="symbol">q</font><sub>H</sub>. Si hasta el per&iacute;odo t no ha aparecido una manada, la observaci&oacute;n consecutiva de dos se&ntilde;ales <font face="symbol">q</font><sub>L</sub> garantiza la aparici&oacute;n de una manada en la que todos los agentes eligen x = 0 a partir de ese per&iacute;odo; es decir, la observaci&oacute;n de dos se&ntilde;ales consecutivas <font face="symbol">q</font><sub>L</sub> genera una manada incorrecta. Como &eacute;ste es un evento con probabilidad positiva, las manadas incorrectas se forman.</p>     <p align="justify"><b>UN MODELO DE APRENDIZAJE CON UN CONTINUO DE ACCIONES Y SE&Ntilde;ALES</b></p>     <p align="justify">En esta secci&oacute;n se presenta un modelo que, a diferencia del anterior, supone que los agentes tienen la posibilidad de elegir sobre un continuo de acciones y, adem&aacute;s, que las se&ntilde;ales privadas que reciben en cada per&iacute;odo est&aacute;n definidas sobre un continuo de valores posibles. Se intenta evaluar el efecto que sobre el proceso de aprendizaje social tiene el hecho de que los agentes puedan ajustarse m&aacute;s f&aacute;cilmente ante diferentes se&ntilde;ales. Una analog&iacute;a interesante es el efecto de la existencia de mejores mecanismos de comunicaci&oacute;n sobre la transmisi&oacute;n de ideas, tal como contar con un lenguaje amplio: cuando los individuos tienen la posibilidad de utilizar un gran n&uacute;mero de vocablos, pueden expresar mejor sus ideas. De manera similar, cuando un individuo tiene la posibilidad de utilizar muchas acciones le es m&aacute;s f&aacute;cil transmitir la informaci&oacute;n privada que posee. Por tanto, es razonable concluir que, cuando los agentes disponen de un continuo de acciones, pueden transmitir su informaci&oacute;n privada de manera eficiente. Esto es lo que se mostrar&aacute; a continuaci&oacute;n.</p>     <p align="justify">Consideremos una situaci&oacute;n en la que el conjunto de estados de la naturaleza es el conjunto de los n&uacute;meros reales y en la que estos estados se distribuyen normalmente con media <font face="symbol">m</font> y varianza <font face="symbol">s</font><sup>2</sup>. Existe un n&uacute;mero contable de agentes indizados por t = 1, 2&hellip; Cada agente debe tomar una acci&oacute;n de acuerdo con un orden establecido de manera ex&oacute;gena. Por simplicidad, supondremos que el agente t toma su decisi&oacute;n en el per&iacute;odo t. Cada agente debe elegir una acci&oacute;n en el conjunto de los n&uacute;meros reales.</p>     <p align="justify">Antes de que el primero de los agentes elija su acci&oacute;n, ocurre uno de los estados de la naturaleza posibles, <img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e18.jpg" align="absmiddle">, que es invariante a lo largo del per&iacute;odo de an&aacute;lisis. Ninguno de los agentes observa el estado de la naturaleza que ha ocurrido. Sin embargo, cada agente recibe una se&ntilde;al privada s<sub>t</sub> acerca de la posible realizaci&oacute;n de este estado. Suponemos que la se&ntilde;al es de la forma <img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e19.jpg" width="66" height="19" align="absmiddle">, donde <font face="symbol">e</font><sub>t</sub> es una variable aleatoria normal con media cero y varianza <font face="symbol">s</font><sup>2</sup><sub><font face="symbol">e</font></sub>, es decir, la se&ntilde;al privada que recibe cada agente es igual al estado de la naturaleza que ha ocurrido m&aacute;s cierto ruido. Utilizando las propiedades de la distribuci&oacute;n normal, es posible ver que s<sub>t</sub> tambi&eacute;n se distribuye normalmente con media <img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e18.jpg" width="12" height="17" align="absmiddle"> y varianza <font face="symbol">s</font><sup>2</sup><sub><font face="symbol">e</font></sub>.</p>     <p align="justify">En este contexto, la regla de Bayes implica que si g(<font face="symbol">q</font>) es la funci&oacute;n de densidad a priori y f(s/<font face="symbol">q</font>) es la funci&oacute;n de densidad de la se&ntilde;al condicionada a <font face="symbol">q</font>, la funci&oacute;n de densidad a posteriori de <font face="symbol">q</font> est&aacute; dada por:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e20.jpg" width="152" height="64"></p>     <p align="justify"><b>T<small>EOREMA</small> 3</b></p>     <p align="justify">Si la distribuci&oacute;n a priori de los estados de la naturaleza es normal con media <font face="symbol">m</font> y varianza <font face="symbol">s</font><sup>2</sup> y se recibe una se&ntilde;al s que es elegida de una distribuci&oacute;n normal con media <img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e18.jpg" width="12" height="17"> y varianza <font face="symbol">s</font><sup>2</sup><sub><font face="symbol">e</font></sub>, entonces la distribuci&oacute;n de probabilidad <i>a posteriori</i> es normal con media <font face="symbol">a</font>s + (1 - <font face="symbol">a</font>) <font face="symbol">m</font> y varianza: </p> <table width="272" border="0">   <tr>     <td width="69"><font face="verdana" size=2><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e21.jpg" width="68" height="56"></font></td>     <td width="28"><font face="verdana" size=2>,</font></td>     <td width="62"><font face="verdana" size=2>donde</font></td>     <td width="119"><font face="verdana" size=2><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e22.jpg" width="84" height="54"></font></td>   </tr> </table>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Para una prueba de este teorema, ver Amemiya (1994).    <br>     <p align="justify">Cada agente elige la acci&oacute;n que maximiza su utilidad u(x, <font face="symbol">q</font>) = 2<font face="symbol">q</font>x - x<sup>2</sup>. Dado que hay incertidumbre acerca del estado de la naturaleza que ha ocurrido, suponemos que cada agente maximiza su utilidad esperada, que se calcula de acuerdo con la distribuci&oacute;n de probabilidad privada de cada agente. La acci&oacute;n &oacute;ptima que elige el agente representativo resuelve el siguiente problema:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e23.jpg" width="114" height="35"></p>     <p align="justify">La condici&oacute;n suficiente y necesaria de primer orden es 2E[q] - 2x* = 0, es decir, x*= E[q].</p>     <p align="justify"> En este modelo, donde existe un continuo de acciones y de se&ntilde;ales, no se forman manadas. La creencia p&uacute;blica antes de que el agente 1 tome su decisi&oacute;n es N(<font face="symbol">m</font>,<font face="symbol">s</font><sup>2</sup>). El agente 1 recibe una se&ntilde;al privada s<sub>1</sub> elegida de una distribuci&oacute;n normal con media y varianza <font face="symbol">s</font><sup>2</sup><sub><font face="symbol">e</font></sub> De acuerdo con el teorema 3, la creencia privada del agente 1 es normal con media:</p> <img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e24.jpg" width="138" height="24">     <p align="justify">y varianza:</p> <img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e25.jpg" width="94" height="54"> <table width="200" border="0">   <tr>     <td><font face="verdana" size=2>donde</font></td>     <td><font face="verdana" size=2><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e26.jpg" width="94" height="54"></font></td>   </tr> </table>     <p align="justify">La elecci&oacute;n &oacute;ptima del agente 1 es:</p> <img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e27.jpg" width="144" height="25"> lo cual implica que:     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e28.jpg" width="131" height="49"></p>     <p align="justify">Ya que los dem&aacute;s agentes conocen la regla de decisi&oacute;n del agente 1 y el valor de los par&aacute;metros <font face="symbol">a</font>1 y <font face="symbol">m</font> y, adem&aacute;s, han observado la acci&oacute;n que ha elegido, pueden inferir perfectamente la se&ntilde;al privada que recibi&oacute; el agente 1 a partir de la decisi&oacute;n que tom&oacute;. Por tanto, la creencia privada del agente 1 es ahora p&uacute;blica, es decir, la creencia p&uacute;blica antes de que el jugador 2 deba tomar su decisi&oacute;n es N(<font face="symbol">m</font><sub>1</sub>,<font face="symbol">s</font><sup>2</sup><sub>1</sub>) donde <img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e29.jpg" width="52" height="16" align="absmiddle"> y <img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e30.jpg" width="52" height="19" align="absmiddle">.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El agente 2 recibe ahora su se&ntilde;al privada s<sub>2</sub>. Aplicando nuevamente el teorema 3, se tiene que la creencia privada del agente 2 es normal con media:</p> <img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e31.jpg" width="158" height="28">     <p align="justify">y varianza:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e32.jpg" width="98" height="58"></p> <table width="200" border="0">   <tr>     <td><font size="2" face="verdana">donde</font></td>     <td><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e33.jpg" width="98" height="58"></td>   </tr> </table>     <p align="justify">La elecci&oacute;n &oacute;ptima del agente 2 es:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e34.jpg" width="152" height="32"> </p>     <p align="justify">lo que implica que:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e35.jpg" width="144" height="54"> </p>     <p align="justify">Ya que los dem&aacute;s agentes conocen la regla de decisi&oacute;n del agente 2 y el valor de los par&aacute;metros <font face="symbol">s</font><sub>2</sub> y <font face="symbol">m</font><sub>1</sub> y, adem&aacute;s, han observado la acci&oacute;n que ha elegido, pueden inferir perfectamente la se&ntilde;al privada que recibi&oacute; el agente 2 a partir de la decisi&oacute;n que tom&oacute;. Por tanto, la creencia privada del agente 2 es tambi&eacute;n p&uacute;blica; es decir, la creencia p&uacute;blica antes de que el jugador 3 deba tomar su decisi&oacute;n es normal con media <img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e36.jpg" width="54" height="16" align="absmiddle"> y varianza <img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e37.jpg" width="56" height="23" align="absmiddle">.</p>     <p align="justify">Mediante inducci&oacute;n matem&aacute;tica se puede demostrar que la creencia privada del agente t es normal con media<a name="n6"></a><sup><a href="#6">6</a></sup>:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e38.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>y varianza:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e39.jpg" width="110" height="50"></p> <table width="200" border="0">   <tr>     <td width="64"><font face="verdana" size=2>donde</font></td>     <td width="126"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e40.jpg" width="98" height="50"></td>   </tr> </table>     <p align="justify">Como la regla de decisi&oacute;n del agente t, el valor de los par&aacute;metros <font face="symbol">a</font><sub>t</sub> y <font face="symbol">m</font><sub>t-1</sub> y la acci&oacute;n que elige son de conocimiento p&uacute;blico para los agentes que tomar&aacute;n su decisi&oacute;n en un per&iacute;odo posterior, ellos infieren la se&ntilde;al privada que recibi&oacute; el agente t a partir de su acci&oacute;n. Por tanto, la creencia privada del agente t es ahora de conocimiento p&uacute;blico. Esto significa que la creencia p&uacute;blica al comienzo del per&iacute;odo t + 1 es normal con media <img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e41.jpg" width="52" height="17" align="absmiddle">y varianza <img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e42.jpg" width="56" height="19" align="absmiddle">.</p>     <p align="justify">En general, las decisiones que toman los agentes no son iguales. Los agentes t y t + 1 toman la misma decisi&oacute;n si la se&ntilde;al s<sub>t+1</sub> que recibe el agente t + 1 es id&eacute;ntica a la media de la distribuci&oacute;n p&uacute;blica existente. Como &eacute;ste es un evento que ocurrir&aacute; eventualmente con probabilidad cero, las manadas no aparecen en este modelo.</p> Adem&aacute;s, es posible demostrar por inducci&oacute;n hacia atr&aacute;s que:     <p></p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e43.jpg" width="98" height="44"></p>     <p align="justify">As&iacute;, a medida que t tiende a infinito, la varianza de la creencia p&uacute;blica tiende a cero, lo cual implica que eventualmente los agentes aprender&aacute;n cu&aacute;l fue el estado de la naturaleza que efectivamente ocurri&oacute;<sup><a name="n7"></a><a href="#7">7</a></sup>; es decir, existe convergencia hacia la verdad. La tasa de convergencia es igual a 1/t, y Vives (1993) la denomina tasa de convergencia eficiente.</p>     <p align="justify">El resultado contrasta significativamente con el del modelo de la secci&oacute;n anterior. Mientras que en el modelo BHW las manadas se forman con probabilidad 1, en &eacute;ste no se forman. Esta diferencia obedece a que para cada agente del modelo BHW los conjuntos de estados de la naturaleza, de acciones y de se&ntilde;ales son binarios, mientras que los agentes del modelo de esta secci&oacute;n s&iacute; pueden responder con peque&ntilde;os cambios en las acciones a peque&ntilde;as variaciones en las se&ntilde;ales que perciben e inferir con exactitud, en funci&oacute;n de las elecciones realizadas, la informaci&oacute;n privada de los agentes que eligieron previamente. Esto se debe a que sus conjuntos de acciones y de se&ntilde;ales est&aacute;n definidos sobre un continuo.</p> <b>UN MODELO DE MANADAS CON APRENDIZAJE SOCIAL</b>     <p align="justify">Hasta ahora hemos considerado un modelo en el que los agentes racionales toman decisiones de manera secuencial en un entorno en el que conocen toda la historia de las decisiones previas. Vimos que puesto que eligen las se&ntilde;ales y las acciones de dentro de un conjunto binario, los individuos terminan dando mayor importancia a la creencia p&uacute;blica que a la se&ntilde;al privada que reciben, y as&iacute; dan lugar a la formaci&oacute;n de manadas y a la detenci&oacute;n del proceso de aprendizaje social. Una pregunta relevante en este punto es: &iquest;qu&eacute; suceder&iacute;a si los agentes no tienen la posibilidad de conocer perfectamente la historia del juego, es decir, si desconocen una o varias de las acciones de sus antecesores? Fudenberg y Banerjee (2003) proponen un modelo que permite obtener una primera respuesta. El modelo que se presenta a continuaci&oacute;n no es id&eacute;ntico al de Fudenberg y Banerjee, pero mantiene su estructura fundamental.</p>     <p align="justify">Consideremos una situaci&oacute;n en la que s&oacute;lo existen dos posibles estados de la naturaleza igualmente probables: <font face="symbol">Q</font> = {<font face="symbol">q</font><sub>H</sub>, <font face="symbol">q</font><sub>L</sub>} <font face="symbol">Í</font> R<sup>2</sup>, donde <font face="symbol">q</font><sub>H</sub> &gt; 0 <u>&gt;</u> <font face="symbol">q</font><sub>L</sub>. Suponemos, por simplicidad, que <font face="symbol">q</font><sub>H</sub> = 1 y <font face="symbol">q</font><sub>L</sub> = 0. Existe un continuo de agentes de masa 1. Sea <font face="symbol">a</font> la proporci&oacute;n de agentes de nacen en el momento t y que deben tomar una decisi&oacute;n en ese mismo momento. Estos agentes son reemplazados por otros nuevos una vez han tomado su decisi&oacute;n. El orden en el que los agentes toman su decisi&oacute;n sigue siendo establecido de manera ex&oacute;gena.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Al comienzo de la econom&iacute;a ocurre uno de los dos estados de la naturaleza posibles y se mantiene invariante a lo largo del per&iacute;odo de an&aacute;lisis. Ninguno de los agentes observa ese estado. Sin embargo, cada uno de ellos recibe una se&ntilde;al privada s(t) acerca del verdadero estado de la naturaleza. Esta se&ntilde;al puede tomar dos valores posibles: 1 y 0. Suponemos que esta se&ntilde;al es sim&eacute;trica y que su calidad es <font face="symbol">r</font> <font face="symbol">&Icirc;</font> (1/2, 1). Adem&aacute;s, y a diferencia de los modelos de la primera y la segunda secciones, cada agente s&oacute;lo observa la acci&oacute;n elegida por dos predecesores. Estos dos individuos son elegidos aleatoriamente a trav&eacute;s de un mecanismo no sesgado. La proporci&oacute;n relativa de agentes de la muestra que han tomado una u otra elecci&oacute;n es una se&ntilde;al de la proporci&oacute;n de agentes de la poblaci&oacute;n que eligen entre una y otra acci&oacute;n. La informaci&oacute;n que cada individuo obtiene de su muestra no est&aacute; disponible para los dem&aacute;s agentes.</p>     <p align="justify">Suponemos que todos los agentes son id&eacute;nticos <i>ex ante</i>. El objetivo de cada agente es elegir una acci&oacute;n dentro del conjunto X = {0, 1} que maximice su utilidad, la cual est&aacute; dada por:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e45.jpg" width="112" height="39"> </p>     <p align="justify">Si <img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e46.jpg" width="32" height="21" align="absmiddle"> representa la creencia privada de un agente del momento t de que el estado de la naturaleza es <font face="symbol">q</font><sub>H</sub>, elige la acci&oacute;n x = 1 si y s&oacute;lo si:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e47.jpg" width="146" height="32"> </p>     <p align="justify">es decir, si y s&oacute;lo si:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e48.jpg" width="75" height="39"> </p>     <p align="justify">Sea y(t, <font face="symbol">q</font>) la proporci&oacute;n de agentes que eligen x = 1 en el estado de la naturaleza <font face="symbol">q</font>. Suponemos que la proporci&oacute;n inicial de individuos que eligen la acci&oacute;n x = 1 en cada uno de los estados de la naturaleza es de conocimiento com&uacute;n. Sean:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e49.jpg" width="412" height="56"> </p>     <p align="justify">As&iacute;, por ejemplo, <font face="symbol">d</font><sub>2</sub>(t) es la raz&oacute;n de verosimilitud entre los dos estados de la naturaleza de observar dos x = 1. Dadas las se&ntilde;ales que reciben los agentes y dado que los dos estados de la naturaleza son igualmente probables a priori, la regla de Bayes implica que si s(t) = <font face="symbol">q</font><sub>H</sub>:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e50.jpg" width="316" height="131"> </p>     <p align="justify">y si s(t) = <font face="symbol">q</font><sub>L</sub>, </p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e51.jpg" width="320" height="136"> </p> <table width="200" border="0">   <tr>     <td><font size="2" face="verdana">donde</font></td>     <td><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e52.jpg" width="82" height="33"></td>   </tr> </table>     <p align="justify">En cada momento, cada agente conoce el proceso de decisi&oacute;n de los dem&aacute;s y puede determinar la evoluci&oacute;n de la proporci&oacute;n de agentes que eligen x = 1 en cada uno de los estados de la naturaleza, <img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e53.jpg" width="39" height="20" align="absmiddle">. Sea <font face="symbol">p</font>(t, <font face="symbol">q</font>) la probabilidad de que los agentes que nacen en el per&iacute;odo t elijan x = 1 cuando el verdadero estado de la naturaleza es <font face="symbol">q</font>. Entonces:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e54.jpg" width="154" height="24"> </p>     <p align="justify">El punto de verdad (1, 0), en el que la proporci&oacute;n de individuos que eligen la acci&oacute;n correcta es igual a 1 es un punto estacionario del sistema din&aacute;mico. Si cada agente observa &uacute;nicamente la acci&oacute;n elegida por dos de sus predecesores, esta elecci&oacute;n se realiza a trav&eacute;s de un mecanismo aleatorio no sesgado y <font face="symbol">r</font> es suficientemente grande, entonces el equilibrio estacionario (1, 0), es globalmente estable.</p>     <p align="justify">El an&aacute;lisis del sistema din&aacute;mico se puede dividir en catorce casos. Analizaremos cinco de ellos puesto que los dem&aacute;s son similares.</p>     <p align="justify"><b>P<small>RIMER CASO</small></b></p>     <p align="justify">Una primera posibilidad es que se presenten las siguientes desigualdades:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e55.jpg" width="314" height="38"> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Estas desigualdades caracterizan la regi&oacute;n I de la <a href="#g3">gr&aacute;fica 3</a>. Si un agente observa dos x = 1, decide elegir x =1 independientemente de la se&ntilde;al que reciba; si observa dos x = 0, decide elegir x = 0 independientemente de la se&ntilde;al que reciba; y si s&oacute;lo observa una acci&oacute;n x = 1, elige x = 1 si y s&oacute;lo si la se&ntilde;al que recibe es <font face="symbol">q</font> = 1. Por tanto, las probabilidades de que los agentes que nacen en el per&iacute;odo t elijan x = 1 cuando el estado es <font face="symbol">q</font> = 1 y cuando el estado es <font face="symbol">r</font> = 0 son:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e56.jpg" width="257" height="69"> </p>     <p align="justify">respectivamente. El sistema din&aacute;mico en esta regi&oacute;n est&aacute; dado entonces por:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e57.jpg" width="240" height="76"> </p>     <p align="justify">Las desigualdades se derivan del hecho de que <font face="symbol">r</font> &gt; 1/2.     <p align="justify"><b>S<small>EGUNDO CASO</small></b></p>     <p align="justify">Una segunda posibilidad es que se presenten las siguientes desigualdades:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e58.jpg" width="262" height="38"> </p>     <p align="justify">Estas desigualdades caracterizan la regi&oacute;n II de la <a href="#g3">gr&aacute;fica 3</a>. Aqu&iacute;, si un agente observa al menos un x = 1, decide elegir x = 1 independientemente de la se&ntilde;al que reciba; y si no observa ning&uacute;n x = 1, decide elegir x = 0 independientemente de la se&ntilde;al que reciba. Por tanto, las probabilidades de que los agentes que nacen en el per&iacute;odo t elijan x = 1 cuando el estado es <font face="symbol">q</font> = 1 y cuando el estado es <font face="symbol">q</font> = 0 son:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e59.jpg" width="222" height="76"> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El sistema din&aacute;mico en esta regi&oacute;n est&aacute; dado por:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e60.jpg" width="190" height="76"> </p>     <p align="justify"><B>T<small>ERCER CASO</small></b></p>     <p align="justify">Una tercera posibilidad es que se presenten las siguientes desigualdades:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e61.jpg" width="255" height="37"> </p>     <p align="justify">Estas desigualdades caracterizan la regi&oacute;n III de la <a href="#g3">gr&aacute;fica 3</a>. En esta regi&oacute;n, si un agente observa dos x = 1, decide elegir x = 1 independientemente de la se&ntilde;al que reciba; y si observa al menos un x = 0, decide elegir x = 0 independientemente de la se&ntilde;al que reciba. Por tanto, las probabilidades de que los agentes que nacen en t elijan x = 1 cuando el estado es <font face="symbol">q</font> = 1 y cuando el estado es <font face="symbol">q</font> = 0 son:</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e62.jpg" width="100" height="76"></p>     <p align="justify">El sistema din&aacute;mico en esta regi&oacute;n est&aacute; dado por:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e63.jpg" width="196" height="76"> </p>     <p align="justify"><b>C<small>UARTO CASO</small></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Una cuarta posibilidad es que se presenten las siguientes desigualdades: </p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e64.jpg" width="322" height="48"> </p>     <p align="justify">Estas desigualdades caracterizan la regi&oacute;n IV de la <a href="#g3">gr&aacute;fica 3</a>. En ella, si un agente observa dos x = 1, decide elegir x = 1 si y s&oacute;lo si la se&ntilde;al que recibe es <font face="symbol">q</font> = 1; y si observa al menos un x = 0, decide elegir x = 0 independientemente de la se&ntilde;al que reciba. Por tanto, las probabilidades de que los agentes que nacen en t elijan x = 1 cuando el estado es <font face="symbol">q</font> = 1 y cuando el estado es <font face="symbol">q</font> = 0 son:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e65.jpg" width="138" height="76"> </p>     <p align="justify" >El sistema din&aacute;mico en esta regi&oacute;n est&aacute; dado por:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e66.jpg" width="232" height="76"> </p>     <p align="justify"><b>Q<small>UINTO CASO</small></b></p>     <p align="justify">Una quinta posibilidad es que se presenten las siguientes desigualdades:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e67.jpg" width="332" height="48"> </p>     <p align="justify">Estas desigualdades caracterizan la regi&oacute;n V. En esta regi&oacute;n, si un agente observa al menos un x = 1, decide elegir x = 1 independientemente de la se&ntilde;al que reciba; y si no observa ning&uacute;n x = 1, decide elegir x = 1 si y s&oacute;lo si la se&ntilde;al que recibe es <font face="symbol">q</font> = 1. Por tanto, las probabilidades de que los agentes que nacen en t elijan x = 1 cuando el estado es <font face="symbol">q</font> = 1 y cuando el estado es <font face="symbol">q</font> = 0 son:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e68.jpg" width="344" height="76"> </p>     <p align="justify">El sistema din&aacute;mico en esta regi&oacute;n est&aacute; dado por:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e69.jpg" width="262" height="76"> </p>     <p align="justify">Gr&aacute;fica 3<a name="g3"></a>    <br>   Diagrama de fase cuando se realizan dos observaciones</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6g3.jpg" width="400" height="353"> </p>     <p align="justify">En todas estas regiones puede existir un comportamiento de manada. En particular, en la regi&oacute;n I, si un agente observa dos x = 1, decide imitar esta acci&oacute;n. En la <a href="#g3">gr&aacute;fica 3</a> se representa la din&aacute;mica de cada una de las regiones.</p>     <p align="justify">Es necesario se&ntilde;alar que la estabilidad global del equilibrio estacionario est&aacute; garantizada para valores de <font face="symbol">r</font> suficientemente grandes, ya que para algunas regiones las desigualdades est&aacute;n condicionadas precisamente a niveles altos de calidad de la se&ntilde;al<a name="n8"></a><a href="#8"><sup>8</sup></a>.</p>     <p align="justify">Los resultados de esta secci&oacute;n muestran que existe convergencia hacia la verdad incluso cuando hay manadas. As&iacute;, las manadas no necesariamente impiden los procesos de aprendizaje social. Ahora podemos establecer claramente la relaci&oacute;n entre este modelo y el BHW. En este &uacute;ltimo, cada agente observa toda la historia de las decisiones pasadas. En consecuencia, lo mejor que puede hacer, en la mayor&iacute;a de los casos, es imitar el comportamiento de los que lo han precedido. Este comportamiento puede ser err&oacute;neo en el sentido de que los miembros de la manada no eligen lo que habr&iacute;an escogido con informaci&oacute;n sim&eacute;trica. En cambio, cuando observan &uacute;nicamente la acci&oacute;n de dos antecesores, utilizar&aacute;n su informaci&oacute;n privada porque la muestra que observan es tan s&oacute;lo una se&ntilde;al con ruido de lo que efectivamente ha ocurrido. De esta manera se garantiza el aprendizaje social en el largo plazo.</p>     <p align="justify">La hip&oacute;tesis de que cada agente observa a dos de sus predecesores es esencial. Supongamos ahora que cada agente tiene la posibilidad de ver la acci&oacute;n de uno de ellos. La regla de Bayes implica que si s(t) = <font face="symbol">q</font><sub>H</sub>:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e70.jpg" width="266" height="90"> </p>     <p align="justify">y si s(t) = <font face="symbol">q</font><sub>L</sub></p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e71.jpg" width="270" height="96"> </p> <table width="331" border="0">   <tr>     <td width="70"><font size="2" face="Verdana">donde</font></td>     <td width="245"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e72.jpg" width="224" height="48"></td>   </tr> </table>     <p align="justify">Supongamos que</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e73.jpg" width="170" height="48"> </p>     <p align="justify">Entonces si un agente observa x = 1, decide elegir x = 1 independientemente de la se&ntilde;al que reciba; y si observa x = 0, decide elegir x = 0 independientemente de la se&ntilde;al que reciba. Por tanto, en esta regi&oacute;n todos los agentes siguen un comportamiento de manada. El sistema din&aacute;mico en esta regi&oacute;n est&aacute; dado por:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e74.jpg" width="66" height="66"> </p>     <p align="justify">As&iacute;, todos los puntos de esta regi&oacute;n son estacionarios y, en consecuencia, el punto de verdad no es globalmente estable. La din&aacute;mica de todas las regiones se representa en la <a href="#g4">gr&aacute;fica 4</a>.</p>     <p align="justify">Gr&aacute;fica 4<a name="g4"></a>    <br>   Diagrama de fase cuando se realiza una observaci&oacute;n</p> <img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6g4.jpg" width="383" height="349">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>    <br>CONCLUSIONES</b></p>     <p align="justify">La modelaci&oacute;n de situaciones en las que existen procesos de interacci&oacute;n social ha sido ampliamente estudiada desde una perspectiva te&oacute;rica. Sin embargo, la modelaci&oacute;n de procesos de imitaci&oacute;n es un campo de an&aacute;lisis relativamente joven y muy rico en aplicaciones a situaciones espec&iacute;ficas. Este escrito presenta la naturaleza de una manada y su relaci&oacute;n con los procesos de aprendizaje social. Muestra que los procesos de aprendizaje social y la formaci&oacute;n de manadas pueden ser excluyentes puesto que, en ciertas condiciones, las manadas pueden llegar a detener los procesos de aprendizaje social y llevar a comportamientos no racionales desde el punto de vista agregado. Sin embargo, se ha ilustrado que no necesariamente son incluyentes, pues si se relajan ciertos supuestos del modelo BHW para que los agentes tengan m&aacute;s y mejores herramientas de comunicaci&oacute;n, como un lenguaje amplio, es posible garantizar procesos de convergencia hacia situaciones socialmente correctas: si los agentes tienen la posibilidad de dar peque&ntilde;as variaciones a sus acciones ante peque&ntilde;as variaciones de las se&ntilde;ales que reciben, tienden a captar informaci&oacute;n que era desconocida para la sociedad. As&iacute;, es imposible pensar que una manada pueda aparecer dentro de este tipo de estructura.</p>     <p align="justify">Finalmente se muestra que tambi&eacute;n es posible concebir un proceso de aprendizaje social eficiente aun con formaci&oacute;n de manadas si los agentes tienen una memoria limitada no extrema. Es decir, en situaciones en las que es posible observar la elecci&oacute;n previa de m&aacute;s de un agente, un mecanismo de aprendizaje social puede converger al conocimiento de la informaci&oacute;n inicialmente oculta, incluso si hay comportamiento de manada. De acuerdo con estos resultados, una manada se puede concebir como un mecanismo que no restringe totalmente el proceso de aprendizaje, resultado que concuerda con otros trabajos sobre el tema en distintas ramas del conocimiento. Por ejemplo, la sicolog&iacute;a ha mostrado que la simple observaci&oacute;n y la imitaci&oacute;n son canales v&aacute;lidos de aprendizaje. Este hecho reafirma los elementos expuestos en este trabajo.</p>     <p align="justify">Este hecho pone de manifiesto la paradoja de la discrepancia entre racionalidad individual e irracionalidad de un conglomerado social. La interacci&oacute;n entre agentes racionales puede llevar a comportamientos completamente irracionales en el agregado, pues es posible que en el modelo BHW se forme una manada incorrecta, y de esta forma los agentes que maximizan su utilidad esperada terminan generando creencias p&uacute;blicas que distan bastante de los estados de la naturaleza que ocurren efectivamente. Como posibles extensiones de este estudio se podr&iacute;an citar las siguientes: en primer lugar, ser&iacute;a conveniente explorar el efecto sobre cada uno de los modelos de considerar de manera end&oacute;gena el ordenamiento del turno de elecci&oacute;n de los agentes. Hemos supuesto que este ordenamiento es ex&oacute;geno, y esta endogenizaci&oacute;n ser&iacute;a muy importante para tener una mejor aproximaci&oacute;n al problema de la formaci&oacute;n de manadas, ya que el momento en el que los agentes decidan tomar sus decisiones afectar&aacute; el proceso de aprendizaje social.</p>     <p align="justify">En segundo lugar, y como parte fundamental de este campo de investigaci&oacute;n, se podr&iacute;an explorar m&eacute;todos de validaci&oacute;n experimental de los resultados te&oacute;ricos<sup><a name="n9"></a><a href="#9">9</a></sup>, es decir, determinar si los agentes en situaciones reales se comportan racionalmente y actualizan sus creencias de manera bayesiana. Si los resultados son negativos, el dise&ntilde;o de experimentos controlados permitir&aacute; elaborar hip&oacute;tesis m&aacute;s descriptivas acerca del comportamiento individual.</p>     <p align="justify">Teniendo en cuenta lo anterior, un elemento importante en esta l&iacute;nea de investigaci&oacute;n es la construcci&oacute;n de nuevas teor&iacute;as del aprendizaje social en las que los agentes no sean racionales y no actualicen sus creencias mediante la regla de Bayes. Elaborar una teor&iacute;a paralela del aprendizaje, donde se debiliten estas hip&oacute;tesis dentro de una estructura ordenada y consistente, es sin duda un extenso campo de trabajo para la teor&iacute;a econ&oacute;mica. Hay muchas cr&iacute;ticas a los supuestos en que se basan los modelos que hemos presentado. Pero a&uacute;n no existe una v&iacute;a alterna suficientemente estructurada que permita obtener resultados s&oacute;lidos en materia de aprendizaje social. Quiz&aacute;s una de las razones sea la falta del instrumental matem&aacute;tico y estad&iacute;stico apropiado para abordar estos problemas. Es necesario, por tanto, construir, por ejemplo, teoremas no bayesianos que permitan elaborar teor&iacute;as l&oacute;gicamente consistentes y m&aacute;s descriptivas. As&iacute;, estar&iacute;amos menos apremiados a utilizar herramientas matem&aacute;ticas que no han sido ideadas para analizar este tipo de problemas. Estas nuevas teor&iacute;as permitir&iacute;an aproximarnos con mayor precisi&oacute;n a la comprensi&oacute;n del comportamiento humano.</p>     <p align="justify"><b>NOTAS AL PIE</b></p> <a name="1"></a><a href="#n1">1</a>. Simon (1979) y otros autores hacen un an&aacute;lisis muy cuidadoso de los alcances y limitaciones de esta hip&oacute;tesis.     <p align="justify"><a name="2"></a><a href="#n2">2</a>. Para un ejemplo de la aplicaci&oacute;n de la regla de Bayes, ver Salop (1987).</p>     <p align="justify"><a name="3"></a><a href="#n3">3</a>.  Para otros modelos de manadas, ver Banerjee (1992), Lee (1993) y Scharfstein y Stein (1990).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a name="4"></a><a href="#n4">4</a>. Esta secci&oacute;n y la siguiente se basan en Chamley (2003).</p>     <p align="justify"><a name="5"></a><a href="#n5">5</a>. Si el individuo es indiferente a las acciones x = 1 y x = 0, en esta secci&oacute;n y en la tercera secci&oacute;n suponemos que elige x = 0.</p>     <p align="justify"><a name="6"></a><a href="#n6">6</a>. La media de la distribuci&oacute;n privada del agente t resulta ser entonces una media ponderada entre la se&ntilde;al y la media de la distribuci&oacute;n p&uacute;blica existente. La ponderaci&oacute;n depende de la relaci&oacute;n entre la calidad de la se&ntilde;al medida por 1/<font face="symbol">s</font><sup>2</sup><sub><font face="symbol">e</font></sub> y la calidad de la creencia p&uacute;blica medida por 1/<font face="symbol">s</font><sup>2</sup><sub><font face="symbol">t-1</font></sub>. As&iacute;, a mayor calidad de la se&ntilde;al, mayor importancia tendr&aacute; &eacute;sta dentro del proceso de actualizaci&oacute;n del valor esperado y viceversa.</p>     <p align="justify"><a name="7"></a><a href="#n7">7</a>. De manera equivalente es posible mostrar que: </p>   <img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a6e75.jpg" width="88" height="44">    <br>     <p align="justify">Por tanto, a medida que t tiende a infinito, <font face="symbol">a</font><sub>t</sub> tiende a cero, lo cual implica que la media de la distribuci&oacute;n p&uacute;blica tiende a ser constante.</p>     <p align="justify"><a name="8"></a><a href="#n8">8</a>. Esta condici&oacute;n es la que Fudenberg y Banerjee (2003) denominan la <i>condici&oacute;n de m&iacute;nima informaci&oacute;n</i>.</p>     <p align="justify"><a name="9"></a><a href="#n9">9</a>. Ver, por ejemplo, Anderson y Holt (1996a y 1996b), Huck y Oechssler (1999), Smith y Sorensen (2000). </p> <hr align="JUSTIFY">    <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p align="justify">1. Amemiya, T.  <i>Introduction to Statistics and Econometrics</i>, Harvard University Press, 1994.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S0124-5996200500020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">2. Anderson, L. y C. Holt.  &ldquo;Classroom Games: Understanding Bayes Rule&rdquo;, <i>Journal of Economic Perspectives</i> 10, 1996a, pp. 179-187.</p>     <p align="justify">3. Anderson, L. y C. Holt. &ldquo;Information Cascades in the Laboratory&rdquo;, <i>American Economic Review</i> 87, 5, 1996b, pp. 847-862.</p>     <p align="justify">4. Bandura, A.  &ldquo;Self-Efficacy: Toward a Unifying Theory of Behaviour Change&rdquo;,<i> Psychological Review</i> 84, 1977, pp. 191-215.</p>     <!-- ref --><p align="justify">5. Bandura, A. y R. Walters.  <i>Social Learning and Personality Development</i>, Rinehart and Winston, 1963.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000216&pid=S0124-5996200500020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">6. Banerjee, A.  &ldquo;A Simple Model of Herd Behavior,&rdquo; <i>Quarterly Journal of Economics</i> 07, 3, 1992, pp. 797-818.</p>     <p align="justify">7. Bikhchandani, S.; D. Hirshleifer y I. Welch.  &ldquo;A Theory of Fads, Fashion, Custom, and Cultural Change as Informational Cascades&rdquo;, <i>Journal of Political Economy</i> 100, 5, 1992, pp. 992-1026.</p>     <!-- ref --><p align="justify">8. Chamley, C.  <i>Rational Herds: Economic Models of Social Learning</i>, Cambridge University Press, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000219&pid=S0124-5996200500020000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">9. Flanders, J.  &ldquo;A Review of Research on Imitative Behavior&rdquo;, <i>Psychological Bulletin</i> 69, 968, pp. 316-337.</p>     <p align="justify">10. Fudenberg, D. y A. Banerjee.  &ldquo;Word-of-Mouth Learning&rdquo;, Working Paper, Harvard University, 2003.</p>     <p align="justify">11. Hanson, W. y D. Putler.  &ldquo;Hits and Misses: Herd Behaviour and Online Product Popularity&rdquo;, <i>Marketing Letters</i> 7, 4, 1996, pp. 297-305.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">12. Huck, S. y J. Oechssler.  &ldquo;Informational Cascades in the Laboratory: Do They Occur for the Right Reason?&rdquo;, Discussion Paper, Humboldt University, 1999.</p>     <p align="justify">13. Lee, I.  &ldquo;On the Convergence of Informational Cascades&rdquo;, <i>Journal of Economic Theory</i> 61, 1993, pp. 395-411.</p>     <p align="justify">14. Locke, E.  &ldquo;Toward a Theory of Task Motivation and Incentives&rdquo;, <i>Organizational Behavior &amp; Human Performance</i> 3, 1968, pp. 157-189.</p>     <p align="justify">15. Luthans, F.  &ldquo;Contingency Theory of Management: A Path Out of the Jungle&rdquo;, <i>Business Horizons</i> 16, 1973, pp. 67-72.</p>     <!-- ref --><p align="justify">16. Maslow, A.  <i>Managerial Attitudes and Performance</i>, Irwin, Illinois, Homewood, 1968.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000227&pid=S0124-5996200500020000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">17. Prendergast, C. y L. Stole  &ldquo;Impetuous Youngsters and Jaded Old-Timers: Acquiring a Reputation for Learning&rdquo;, <i>Journal of Political Economy</i> 104, 6, 1996.</p>     <p align="justify">18. Salop, S.  &ldquo;Evaluating Uncertain Evidence with Sir Thomas Bayes: A Note for Teachers&rdquo;,<i> Journal of Economic Perspectives</i> 1, 1987, pp. 155-160.</p>     <p align="justify">19. Scharfstein, D. y J. Stein.  &ldquo;On the Convergence of Informational Cascades&rdquo;, <i>The American Economic Review</i> 80, 1990, pp. 465-479.</p>     <p align="justify">20. Simon, H.  &ldquo;Rationality as Process and as Product of Thought&rdquo;, <i>The American Economic Review</i> 68, 2, 1979, pp. 1-16.</p>     <!-- ref --><p align="justify">21. Skinner, B.  <i>Science and Human Behavior</i>, New York, The Free Press, 1953.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000232&pid=S0124-5996200500020000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">22. Smith, L. y P. Sorensen.  &ldquo;Pathological Outcomes of Observational Learning&rdquo;, <i>Econometrica</i> 68, 2, 2000, pp. 371-398.</p>     <p align="justify">23. Vives, X.  &ldquo;How Fast Do Rational Agents Learn?&rdquo;, <i>The Review of Economic Studies</i> 60, 2, 1993, pp. 329-347.</p>     <!-- ref --><p align="justify">24. Vroom, V.  <i>Work and Motivation</i>, New York, Wiley, 1964.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000235&pid=S0124-5996200500020000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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