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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA ILUSIÓN DEL ANÁLISIS INTEGRAL]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">     <p align="center">    <br>   <b>LA ILUSI&Oacute;N DEL AN&Aacute;LISIS INTEGRAL</b></p> </font> <font face="Verdana" size="2">     <p>    <br></p>     <p align="center"><b>THE INTEGRAL ANALYSIS ILLUSION</b></p>     <p>    <br></p>     <p align="center">Comentarios cr&iacute;ticos a &ldquo;La dicotom&iacute;a micro-macro no es pertinente&rdquo;, <i>Revista de Econom&iacute;a Institucional</i> 11, 2004, Jorge Iv&aacute;n Gonz&aacute;lez, pp. 73-95.</p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>    <br></p> <i>José Félix Cataño*</i></p>     <p align="justify">* Profesor de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogot&aacute;, miembro del grupo de investigaci&oacute;n &ldquo;Teor&iacute;a y pensamiento econ&oacute;mico&rdquo; de la Universidad Nacional y Colciencias, <a href="mailto:jfcatanom@unal.edu.co">jfcatanom@unal.edu.co</a> Fecha de recepci&oacute;n: 22 de junio de 2005, fecha de aceptaci&oacute;n: 28 de julio de 2005. </p> <hr>    <p align="justify">Jorge Iv&aacute;n Gonz&aacute;lez cr&iacute;tica severamente la divisi&oacute;n de la ense&ntilde;anza de la econom&iacute;a entre los contenidos micro y macro con base en la siguiente tesis: un buen an&aacute;lisis econ&oacute;mico debe superar la dicotom&iacute;a entre macroeconom&iacute;a y microeconom&iacute;a, ya que son aproximaciones muy limitadas y dan conocimientos simplistas y enga&ntilde;osos sobre la econom&iacute;a. En cambio, una aproximaci&oacute;n &ldquo;integral&rdquo; (de la que Walras es el paradigma) ser&iacute;a adecuada porque considera la complejidad de la realidad, que no se puede representar intr&iacute;nsecamente con las matem&aacute;ticas ni con un modelo l&oacute;gico. A partir de esas consideraciones, hace dos propuestas: primera, antes de que lo hagan las grandes universidades norteamericanas, debemos prescindir de la ense&ntilde;anza separada de los modelos de la micro y de la macro, para impartir una ense&ntilde;anza centrada en grandes tem&aacute;ticas con la aproximaci&oacute;n &ldquo;integral&rdquo;. Segunda, adoptar un nuevo plan acad&eacute;mico en el que &ldquo;el estudio de la econom&iacute;a deber&iacute;a colocar al estudiante, de manera formal y sistem&aacute;tica, frente a las &lsquo;fisuras&rsquo; detectadas por autores como Walras, Edgeworth, Keynes, Arrow, etc., quienes han pensado la econom&iacute;a como instituci&oacute;n &lsquo;liberada del n&uacute;cleo&rsquo;&rdquo;.</p>     <p align="justify"> Aunque su intenci&oacute;n es sacudir a la academia frente a cierto conformismo existente, su posici&oacute;n tiene tres problemas: 1) est&aacute; mal fundamentada desde el punto de vista hist&oacute;rico y conceptual; 2) es unilateral porque deja por fuera otros enfoques diferentes al de Walras, y 3) m&aacute;s que un avance, es un salto al vac&iacute;o.</p>     <p align="justify"><b>CR&Iacute;TICAS A LOS FUNDAMENTOS HIST&Oacute;RICOS Y CONCEPTUALES</b></p>     <p align="justify">Enumeramos las tesis de Gonz&aacute;lez que consideramos equivocadas.</p>     <p align="justify"> 1. &ldquo;La distinci&oacute;n entre la micro y la macro es reciente. Adquiere relevancia en los a&ntilde;os setenta&rdquo;. &ldquo;Es curioso que a pesar de la claridad de Keynes, contin&uacute;e insisti&eacute;ndose en que la <i>Teor&iacute;a general</i> es la obra &lsquo;macro&rsquo; por excelencia [&hellip;] Y prueba de ello es que los comentarios que el autor hace en el cap&iacute;tulo segundo a la teor&iacute;a del empleo son parte constitutiva de lo que ahora conocemos como micro&rdquo;. </p>     <p align="justify"> La distinci&oacute;n entre microeconom&iacute;a y macroeconom&iacute;a no es tan reciente, pues surgi&oacute; con la publicaci&oacute;n de la <i>Teor&iacute;a general</i> de Keynes y la formulaci&oacute;n del modelo IS-LM de Hicks en la d&eacute;cada de los treinta<sup><a name="n1"></a><a href="#1">1</a></sup>. El libro de Keynes fue un esfuerzo por elaborar una teor&iacute;a general de la econom&iacute;a que integrara la teor&iacute;a del valor y de la distribuci&oacute;n a una nueva visi&oacute;n del dinero, el inter&eacute;s y el empleo, para explicar el nivel de actividad de la econom&iacute;a, y m&aacute;s espec&iacute;ficamente, la posibilidad te&oacute;rica de un desempleo involuntario. En sentido estricto, el prop&oacute;sito de Keynes no era construir una teor&iacute;a totalmente nueva (como si hubiese que abandonar lo anterior), pues una de sus premisas expl&iacute;citas es la teor&iacute;a del valor anterior que, seg&uacute;n afirma, explica bien la asignaci&oacute;n de recursos, aunque le atribuye una incapacidad (debida a la herencia ricardiana) para explicar el nivel de uso de los recursos. El gran economista afirma: &ldquo;Este libro, se ha convertido en lo que es: sobre todo, en un estudio de las fuerzas que determinan los cambios en la escala de producci&oacute;n y de ocupaci&oacute;n como un todo [...] As&iacute; nos acercamos a una teor&iacute;a general, que incluye como caso particular la teor&iacute;a cl&aacute;sica que conocemos bien&rdquo; (Keynes, 1970, 10).</p>     <p align="justify"> Si usamos la terminolog&iacute;a de Dumenil y Levy, Keynes piensa que la teor&iacute;a del valor explica las proporciones (precios e ingresos relativos) pero no explica las dimensiones, las cantidades globales. Al separar los temas de esta manera, Keynes plantea una dicotom&iacute;a entre la teor&iacute;a del valor y la teor&iacute;a del ingreso nacional y da pie a la divisi&oacute;n entre la &ldquo;microeconom&iacute;a&rdquo;, o teor&iacute;a de la asignaci&oacute;n de recursos, y la &ldquo;macroeconom&iacute;a&rdquo;, o teor&iacute;a del nivel en que se utilizan. Cuando, en su cl&aacute;sico &ldquo;Mr. Keynes y los cl&aacute;sicos&rdquo;, Hicks indica que las ideas de Keynes se pueden integrar en dos modelos especiales que son variantes del modelo agregado por excelencia, el modelo IS-LM, el tema macroecon&oacute;mico se instala por completo y se desarrolla independientemente de la teor&iacute;a del valor. Esta posici&oacute;n es confirmada aun por sus oponentes, como Lucas (1997, 242): &ldquo;Supongo que Keynes v&iacute;a Hicks, Modigliani y Samuelson, fue el fundador de la macroeconom&iacute;a y que uno debe considerarlo la figura insigne en ese dominio&rdquo;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Es evidente que Keynes no pretende un planteamiento s&oacute;lo de agregados macroecon&oacute;micos, pues intenta mostrar que los fundamentos microecon&oacute;micos de lo que llama &ldquo;econom&iacute;a cl&aacute;sica&rdquo; no son adecuados. De ah&iacute; su cr&iacute;tica a la representaci&oacute;n del funcionamiento del mercado de trabajo, a la teor&iacute;a de la inversi&oacute;n y a la teor&iacute;a de la demanda de dinero &ldquo;cl&aacute;sicas&rdquo;, y propone como alternativa una nueva microeconom&iacute;a del dinero (la demanda especulativa), una nueva microeconom&iacute;a del mercado de trabajo (el salario ex&oacute;geno, con obreros pasivos ante la decisi&oacute;n de los empresarios de crear puestos de trabajo) y una nueva teor&iacute;a de la inversi&oacute;n (independiente del ahorro y en funci&oacute;n de la &ldquo;eficacia marginal del capital&rdquo;). Es decir, para fundamentar sus conclusiones macroecon&oacute;micas contrarias a la ley de Say (la oferta global crea la demanda global), Keynes propone una interdependencia entre los mercados (la oferta global es interdependiente de la demanda global) y un cambio de las bases microecon&oacute;micas utilizadas por los &ldquo;cl&aacute;sicos&rdquo; en los mercados de dinero y de trabajo.</p>     <p align="justify"> 2. &ldquo;Keynes cr&iacute;tica la aproximaci&oacute;n cl&aacute;sica al mercado de trabajo porque es parcial. No por ser micro. Recuerda que para los cl&aacute;sicos &ldquo;el salario es igual al producto marginal del trabajo&rdquo;. Y este concepto no lo refuta por el hecho de que sea &ldquo;micro&rdquo;. Lo critica porque no tiene validez general&rdquo;.</p>     <p align="justify"> Adem&aacute;s de la ambig&uuml;edad entre lo que es parcial y lo que es micro, aqu&iacute; Gonz&aacute;lez enarbola un argumento falso. Keynes nunca &ldquo;refuta&rdquo; la curva de demanda de trabajo, es decir, la que representa lo que Keynes llama &ldquo;el primer postulado&rdquo; de la teor&iacute;a cl&aacute;sica, seg&uacute;n la cual, suponiendo dado y constante el acervo de capital, la productividad marginal es decreciente: cuanto m&aacute;s trabajo se emplea, menor es la productividad marginal de este factor. Por el contrario, es el &uacute;nico punto que Keynes (1970, 27) acepta de los postulados cl&aacute;sicos:</p>      <blockquote>    <p align="justify"> Al recalcar nuestro punto de partida, divergente del sistema cl&aacute;sico, no debemos olvidar una concordancia importante; porque mantendremos el primer postulado [&hellip;] As&iacute; pues no discuto este hecho vital que los economistas cl&aacute;sicos han considerado (con raz&oacute;n) como irrevocable. En un estado conocido de organizaci&oacute;n, equipo y t&eacute;cnica, el salario real que gana una unidad de trabajo tiene una correlaci&oacute;n &uacute;nica (inversa) con el volumen de ocupaci&oacute;n.</p> </blockquote>     <p align="justify">Lo que Keynes realmente critica es la curva de oferta de trabajo donde se reflejar&iacute;a el conjunto de las decisiones virtuales de los obreros, aquella que &eacute;l denomina &ldquo;el segundo postulado&rdquo;, y en verdad no la critica porque sea micro ni porque sea parcial sino porque considera que no es la microeconom&iacute;a correcta para explicar el comportamiento de los obreros en una econom&iacute;a salarial. Es patente que esta diferente microeconom&iacute;a keynesiana del mercado de trabajo no fue aceptada por los te&oacute;ricos neocl&aacute;sicos ni se consider&oacute; parte fundamental del discurso del maestro de Cambridge. Pero aqu&iacute; vemos que Keynes, para su macroeconom&iacute;a, no elude los fundamentos microecon&oacute;micos, sino que ataca parcialmente la microeconom&iacute;a neocl&aacute;sica del mercado de trabajo. Este importante debate sobre dos diferentes microeconom&iacute;as se le escapa a Gonz&aacute;lez y hace creer que s&oacute;lo hay una micro y una macro, y que lo que falta es integrarlas. </p>     <p align="justify"> 3. &ldquo;La discusi&oacute;n de fondo tiene que ver con la capacidad autocorrectiva de los mercados. Para Pigou hay mecanismos autom&aacute;ticos de ajuste. En su opini&oacute;n los menores precios que acompa&ntilde;an la deflaci&oacute;n se reflejan en una mayor capacidad adquisitiva del salario y en aumentos de la demanda&rdquo;.</p>     <p align="justify"> Es verdad que Keynes se opuso a la creencia de las virtudes del <i>laissez-faire</i> en el sistema econ&oacute;mico para insinuar que la flexibilidad de precios y salarios no es garant&iacute;a de un estado de pleno empleo, aunque no parece ser el tema principal de sus preocupaciones te&oacute;ricas. Citemos aqu&iacute; dos razones. Primera, si as&iacute; fuera, la teor&iacute;a keynesiana apuntar&iacute;a a negar la capacidad de ajuste del mecanismo de la <i>mano invisible</i>. Si esto fuese as&iacute;, Keynes tendr&iacute;a que proponer una nueva teor&iacute;a de la coordinaci&oacute;n de los agentes en el mercado, y discutir el ajuste econ&oacute;mico de la &ldquo;mano invisible&rdquo; y, evidentemente, este no fue su tema ni su prop&oacute;sito principal. Ante los resultados negativos de la estabilidad neocl&aacute;sica con los trabajos de Sonneschein, independientemente de lo que crea Gonz&aacute;lez, hoy sabemos que las intuiciones pesimistas de Keynes sobre el ajuste se vieron confirmadas en el marco neocl&aacute;sico de tal manera que hoy las virtudes de la <i>mano invisible</i>, el m&aacute;s puro liberalismo econ&oacute;mico, son una creencia que los economistas difunden as&iacute; como los religiosos difunden la existencia del cielo<sup><a name="n2"></a><a href="#2">2</a></sup>.</p>     <p align="justify"> Segunda, el tema principal de Keynes es probar la existencia de un equilibrio general con desempleo involuntario, que se mantiene a pesar de la flexibilidad de los salarios (Benetti, 2000).</p>     <p align="justify"> 4. &ldquo;Sin necesidad de entrar en los detalles del an&aacute;lisis de Hicks, basta dejar en claro que el autor no tiene la pretensi&oacute;n de organizar su reflexi&oacute;n alrededor de la distinci&oacute;n entre la micro y la macroeconom&iacute;a. Sencillamente, estas categor&iacute;as no son pertinentes&rdquo;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Hicks, uno de los grandes pensadores que buscan completar el paradigma walrasiano, en verdad no utiliza esa terminolog&iacute;a, ni se limita a lo &ldquo;micro&rdquo; o a lo &ldquo;macro&rdquo;. Pero no podemos hacer creer que Hicks se opuso a esta divisi&oacute;n de temas, ya que fue uno de los pensadores que m&aacute;s contribuciones hizo en ambos campos. Gonz&aacute;lez conoce bien uno y lo menciona: la b&uacute;squeda de la microeconom&iacute;a del dinero: &ldquo;Hicks propone hacer extensiva la teor&iacute;a de la utilidad marginal a la moneda [&hellip;] Se trata de aplicar los principios de la utilidad marginal no s&oacute;lo a los bienes, sino tambi&eacute;n al dinero&rdquo;.</p>     <p align="justify"> Esto es cierto, pero se debe tomar como lo que es para un neocl&aacute;sico. El dinero es un hecho que no puede dejar de ser explicado por la teor&iacute;a del valor neocl&aacute;sica: si se acepta que la oferta de dinero es institucional, su demanda debe ser racional, hasta tal punto que la teor&iacute;a del dinero se debe completar con la teor&iacute;a de su demanda racional. Pero esto significa que algunas veces el dinero puede ser rechazado racionalmente y que los individuos podr&iacute;an preferir actuar en una econom&iacute;a no monetaria. Para que esto sea posible, la funci&oacute;n del dinero como reserva de valor es la que pasa a ser la caracter&iacute;stica esencial del dinero, dejando por fuera su funci&oacute;n de medio de cambio, puesto que no hay alternativa racional a esta &uacute;ltima. Keynes y Hicks coinciden aqu&iacute;, y por eso la importancia del tema de la <i>preferencia por la liquidez</i> en la s&iacute;ntesis neocl&aacute;sica. En este sentido, es verdad que Hicks da inicio a la teor&iacute;a microecon&oacute;mica (neocl&aacute;sica) del dinero, que hoy es un fracaso para la mayor&iacute;a de los especialistas (Wallace, 1996). Es curioso que Gonz&aacute;lez, tan agudo para se&ntilde;alar algunas debilidades de la microeconom&iacute;a est&aacute;ndar, no mencione este caso, pues le servir&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s para mostrar la debilidad de la microfundamentaci&oacute;n de la macro, en este caso para explicar los precios monetarios y la temida inflaci&oacute;n.</p>     <p align="justify"> Sin embargo, lo m&aacute;s curioso es que Gonz&aacute;lez no menciona la contribuci&oacute;n decisiva de Hicks para afianzar la macroeconom&iacute;a como tema especial dentro de la teor&iacute;a econ&oacute;mica del siglo XX: la creaci&oacute;n del modelo macroecon&oacute;mico IS-LM. En &ldquo;Mr. Keynes y los cl&aacute;sicos&rdquo;, Hicks formula ese modelo como plataforma te&oacute;rica general para hablar del modelo &ldquo;keynesiano&rdquo; y del modelo &ldquo;cl&aacute;sico&rdquo;, como sendos casos &ldquo;especiales&rdquo; de la macroeconom&iacute;a de acuerdo con la teor&iacute;a de la demanda de dinero que se adopte. Aqu&iacute; no se trata de aceptar su interpretaci&oacute;n de Keynes sino de mostrar que el modelo IS-LM no es una teor&iacute;a del valor, ni de equilibrio parcial, sino una macroeconom&iacute;a de interdependencia en estado puro, que en esa &eacute;poca se denominaba &ldquo;teor&iacute;a de las fluctuaciones econ&oacute;micas&rdquo; o &ldquo;teor&iacute;a din&aacute;mica&rdquo;. En este art&iacute;culo cl&aacute;sico, Hicks (1937, 406) afirma: &ldquo;<i>La Teor&iacute;a general</i> es un libro &uacute;til, pero no es el comienzo ni el fin de la econom&iacute;a din&aacute;mica&rdquo;. Por ese motivo Blanchard (2000, 1379), dice que Hicks, &ldquo;al definir una lista de mercados agregados, al escribir las ecuaciones de oferta y demanda para cada uno de ellos y resolver para encontrar un equilibrio general, transform&oacute; lo que en adelante se designar&aacute; como macroeconom&iacute;a&rdquo;.</p>     <p align="justify"> Indudablemente, Hicks no pregona en 1937 que la ciencia econ&oacute;mica o la ense&ntilde;anza de la econom&iacute;a deban conservar la divisi&oacute;n entre macroeconom&iacute;a y microeconom&iacute;a. Como buen walrasiano sabe que son temas parciales que en un futuro se deben integrar a la teor&iacute;a del valor del equilibrio general. Podemos pensar que en esa etapa de la historia de la teor&iacute;a econ&oacute;mica se consider&oacute; &uacute;til separar su dominio entre &ldquo;microeconom&iacute;a&rdquo; y &ldquo;macroeconom&iacute;a&rdquo;, pues no hab&iacute;a una teor&iacute;a integradora tan potente como la de Arrow y Debreu y no era &uacute;til tratar todo desde la microeconom&iacute;a. Mientras que la teor&iacute;a del valor neocl&aacute;sica buscaba una prueba definitiva del teorema de existencia del equilibrio general de precios y cantidades, la macroeconom&iacute;a se encargaba de los determinantes del empleo global y de la inflaci&oacute;n, es decir, de cuestiones m&aacute;s urgentes para la pol&iacute;tica econ&oacute;mica. </p>     <p align="justify"> 5. &ldquo;Para Walras lo parcial no ser&iacute;a equivalente a lo micro. Ni lo general a lo macro. Ambas dimensiones constituyen un s&oacute;lo mundo, en el que lo general no se entiende sin lo particular&rdquo;.</p>     <p align="justify"> Walras es el h&eacute;roe del art&iacute;culo de Gonz&aacute;lez, bien sea porque cre&oacute; un paradigma b&aacute;sico o porque no cay&oacute; en la separaci&oacute;n micro y macro. Antes de comentar esta posici&oacute;n, intentemos poner algunas cosas en orden. El equilibrio parcial, al tratar un mercado haciendo abstracci&oacute;n de los efectos de interdependencia con los dem&aacute;s mercados, es uno de los modelos propios y t&iacute;picos de la microeconom&iacute;a. Sin embargo, hoy la microeconom&iacute;a que se ense&ntilde;a no es s&oacute;lo eso. En general, es el estudio de los equilibrios resultantes de las interacciones de las elecciones de los individuos racionales en cualquier circunstancia: dos individuos, el mercado de legumbres, mercados con producci&oacute;n, hasta llegar al monumental equilibrio general entre muchos agentes y muchas mercanc&iacute;as, donde se privilegia la racionalidad individual y la existencia del equilibrio como herramientas de la explicaci&oacute;n final de los efectos sociales, en todos los casos. Los textos de microeconom&iacute;a (los ejemplos t&iacute;picos son Varian y MasCollel) proceden as&iacute;, y al hacerlo intentan mostrar un pensamiento integral. En este sentido, Walras y los marginalistas dieron el ejemplo, y son los pioneros de la microeconom&iacute;a neocl&aacute;sica que se encuentra en los manuales.</p>     <p align="justify"> Es verdad que no existe en Walras una &ldquo;macroeconom&iacute;a&rdquo;, propiamente dicha, pues su objeto y su enfoque es llegar al equilibrio general entre todos los mercados y entre todos los agentes resolviendo simult&aacute;neamente los problemas de la determinaci&oacute;n de los precios (la ley del valor) y del ingreso nacional (el nivel en que se utilizan los recursos econ&oacute;micos). Gonz&aacute;lez tiene pues raz&oacute;n en mostrar que una perspectiva walrasiana no separa la micro y la macro, como lo hacen Keynes y Hicks. Pero es necesario reconocer que gracias a esta dicotom&iacute;a la macroeconom&iacute;a se pudo desarrollar como tema espec&iacute;fico, como an&aacute;lisis de la econom&iacute;a desde un punto de vista global, por medio de la relaci&oacute;n entre los agregados b&aacute;sicos: el producto global, el ahorro, la inversi&oacute;n, el nivel de precios, el empleo y la masa monetaria.</p>     <p align="justify"> 6. &ldquo;Los neowalrasianos han realizado un doble ejercicio que no es fiel al esp&iacute;ritu de Walras. Por un lado, han cerrado el sistema y, por el otro, han pretendido ocultar las debilidades que el propio Walras reconoce&rdquo;.</p>     <p align="justify"> Si &ldquo;cerrar&rdquo; un modelo significa no extenderlo m&aacute;s all&aacute; de su n&uacute;cleo (y creo que Gonz&aacute;lez se refiere a esto), no se puede hacer esta cr&iacute;tica a los neowalrasianos porque ellos son los que han extendido el paradigma neocl&aacute;sico a muchos temas siguiendo el m&eacute;todo de relajar hip&oacute;tesis y demostrar equilibrios &ldquo;ineficientes&rdquo;. En efecto, la teor&iacute;a neocl&aacute;sica, despu&eacute;s de Arrow-Debreu, ha dedicado su esfuerzo a &ldquo;acercarse a la realidad&rdquo; se&ntilde;alando imperfecciones, fallas de mercado, asimetr&iacute;as de informaci&oacute;n, bienes p&uacute;blicos, efectos externos (externalidades), incompletitud de los mercados, competencia imperfecta, etc., pero siempre usando como referencia el &ldquo;mercado perfecto&rdquo; y la eficiencia paretiana demostrada en el modelo de equilibrio general, n&uacute;cleo del paradigma neocl&aacute;sico<sup><a name="n3"></a><a href="#3">3</a></sup>. En esta l&iacute;nea, por ejemplo, los modelos de informaci&oacute;n asim&eacute;trica de Stiglitz y Akerlof son microecon&oacute;micos y se derivan del paradigma general; lo mismo sucede con el enfoque de los nuevos keynesianos, que incorpora la nueva microeconom&iacute;a para hacer una nueva macroeconom&iacute;a con mercados imperfectos, y el neoinstitucionalismo de North y Williamson que estudia los arreglos institucionales que surgen para corregir las &ldquo;fallas&rdquo; del mercado. Basta citar a Stiglitz (2000, 1385):</p>      <blockquote>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Detr&aacute;s del modelo Arrow-Debreu hay otros supuestos econ&oacute;micos (adem&aacute;s de aquellos relacionados con la informaci&oacute;n): hay un conjunto completo de mercados y no hay problemas de cumplimiento. Gran parte de la literatura de los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os explora las consecuencias de relajar estos tres supuestos. </p> </blockquote>     <p align="justify"><b>LAS CR&Iacute;TICAS A LA MICRO</b></p>     <p align="justify">Es obvio que para obtener una <i>ciencia integral</i> se necesita que las partes que la componen sean fuertes e integrables. Se esperar&iacute;a que tras el desarrollo cient&iacute;fico de los &uacute;ltimos sesenta a&ntilde;os ya se tuvieran una micro y una macro fuertes para que el enfoque integral fuera viable. Sin embargo, los argumentos de Gonz&aacute;lez para oponerse a la dicotom&iacute;a entre la micro y la macro son aquellos que muestran que esas teor&iacute;as son d&eacute;biles.</p>     <p align="justify"> Para mostrar que la micro no es fuerte propone unas cr&iacute;ticas en dos terrenos complementarios. El primero es de naturaleza epistemol&oacute;gica: &ldquo;A diferencia de la f&iacute;sica, las ciencias sociales no pueden hacer abstracci&oacute;n de las impurezas. En ciencias sociales las condiciones especiales, el <i>ceteris paribus</i>, propias del laboratorio f&iacute;sico, no solucionan los problemas que por su naturaleza no se pueden resolver&rdquo;. Aqu&iacute; tambi&eacute;n nos recuerda que</p>      <blockquote>    <p align="justify">Samuelson (1947) reconoce de manera expl&iacute;cita que los teoremas significativos en econom&iacute;a son s&oacute;lidos en tanto son consistentes desde el punto de vista l&oacute;gico. No importa que sean verdaderos o falsos. Walras quisiera ir m&aacute;s all&aacute;. No le basta que la econom&iacute;a pura sea internamente consistente. Se requiere, adem&aacute;s, que los teoremas puros, formulados en las condiciones cercanas a las del laboratorio, sean un instrumento adecuado para explicar la realidad. Walras piensa que el equilibrio general es un ejercicio matem&aacute;tico que ofrece herramientas apropiadas para pensar los problemas del mundo real. </p> </blockquote>     <p align="justify">Es decir, Gonz&aacute;lez, apoyado otra vez en su lectura de Walras, plantea que una buena ciencia econ&oacute;mica es la que va m&aacute;s all&aacute; de la ficci&oacute;n presente en el n&uacute;cleo m&aacute;s abstracto.</p>     <p align="justify"> La segunda cr&iacute;tica es m&aacute;s concreta: &ldquo;los mismos fundadores de la micro contempor&aacute;nea, Walras y Edgeworth, son muy conscientes de las limitaciones intr&iacute;nsecas de sus respectivos m&eacute;todos. Ambos reconocen las m&uacute;ltiples fisuras de lo parcial y lo general&rdquo;.</p>     <p align="justify"> La idea de &ldquo;fisura&rdquo; (que el autor asocia a &ldquo;impureza&rdquo;) es la clave para entender las presuntas debilidades de la micro, que son de dos tipos. Primero: &ldquo;fisuras&rdquo; que aparecen por la distancia entre el modelo l&oacute;gico y la complejidad de lo real. Segundo: &ldquo;fisuras&rdquo; al interior del modelo.</p>     <p align="justify"> Con respecto a las primeras, Gonz&aacute;lez afirma que la teor&iacute;a micro es d&eacute;bil porque no incorpora aspectos de la realidad. Para eso cita varios aspectos &ldquo;realistas&rdquo;: 1) el traslape entre econom&iacute;a pura, arte e instituciones; 2) la falta de sincron&iacute;a entre los momentos de la oferta y la demanda; 3) que el equilibrio general nunca se consigue; 4) las condiciones de existencia, unicidad y estabilidad del equilibrio no son posibles en ning&uacute;n escenario real, y 5) que no somos ego&iacute;stas puros.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Con respecto a las segundas, anota: 1) se desconoce la direcci&oacute;n de las curvas de oferta y demanda; 2) la arbitrariedad del numerario en los modelos de precios; 3) los problemas del paso del equilibrio parcial al equilibrio general, ya que &ldquo;la propuesta matem&aacute;tica de Walras (1926), y la formulaci&oacute;n m&aacute;s acabada de Arrow y Debreu (1954), no resuelven el problema que se presenta en el mundo real. Las condiciones de existencia, unicidad y estabilidad del equilibrio, no son posibles en ning&uacute;n escenario real&rdquo;; 4) &ldquo;El numerario que garantiza el equilibrio cumple las funciones de la moneda de manera muy imperfecta&rdquo;.</p>     <p align="justify"> Compartimos la idea de que la micro neocl&aacute;sica no es cient&iacute;ficamente fuerte, pero no por las razones que Gonz&aacute;lez propone. Veamos varios puntos:</p>     <p align="justify"> 1. Gonz&aacute;lez quiere hacernos creer que existe un antagonismo en la posici&oacute;n epistemol&oacute;gica de los grandes autores de la ciencia neocl&aacute;sica, por ejemplo, entre Samuelson y Walras. Esto nos parece un contrasentido. Indudablemente, los modelos te&oacute;ricos no copian la realidad sino que recrean mundos ficticios donde las relaciones se pueden representar con l&oacute;gica. Como es conocido el aprecio de Gonz&aacute;lez por el gran economista Vickrey, es oportuno citarlo: </p>      <blockquote>    <p align="justify"> Un m&eacute;todo para aplicar la teor&iacute;a econ&oacute;mica consiste en usarla como primera aproximaci&oacute;n, o esqueleto, en el que se pueden introducir modificaciones sucesivas mediante las cuales se espera acercarla m&aacute;s y m&aacute;s a la realidad [&hellip;] Edificar una ciencia considerando todos los factores desde el principio, habr&iacute;a sido un logro intelectual imposible, tanto para el investigador como para el estudiante (1969, 7). </p> </blockquote>     <p align="justify">Gonz&aacute;lez cree que la distancia entre la realidad y la teor&iacute;a es la debilidad principal de la microeconom&iacute;a tradicional. Al contrario, pensamos que esa distancia ha sido su acicate, su impulso, para adelantar su programa de investigaci&oacute;n en los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os, que ha coronado a varios economistas que merecen el aplauso de Gonz&aacute;lez: Arrow, Stiglitz, Ackerlof, Laffont, etc. Decir que la micro es mala porque no incorpora el arte, las asimetr&iacute;as entre la oferta y la demanda, y porque no es consciente que los hombres son tambi&eacute;n altruistas, etc., es afirmar que la micro no est&aacute; completa y que a&uacute;n faltan algunas cosas por investigar, pero esto no es un buen argumento para desechar la micro neocl&aacute;sica como n&uacute;cleo, ni mucho menos para descartar la investigaci&oacute;n en temas microecon&oacute;micos. Que a la astronom&iacute;a le falte incorporar o descubrir una estrella no puede ser argumento para no estudiar o desechar la astronom&iacute;a existente.</p>     <p align="justify"> 2. Merece especial comentario la argumentaci&oacute;n de que el modelo Arrow-Debreu es l&oacute;gicamente consistente en lo que respecta a la estabilidad y la unicidad del equilibrio, aunque es in&uacute;til para analizar la realidad porque &eacute;sta nunca tiene equilibrio. Nada m&aacute;s inexacto. Con los teoremas de Sonneschein, Mantel y Debreu se concluy&oacute; que la unicidad y la estabilidad del equilibrio neo-walrasiano no son una propiedad l&oacute;gica de ese modelo y, por consiguiente, no es que tenga una propiedad que no existe en la realidad, sino que esa propiedad no existe en el mismo modelo te&oacute;rico. La inexistencia de la estabilidad y de la unicidad del equilibrio entre individuos racionales no es un problema de la realidad (las econom&iacute;as reales no se desintegran a pesar de los desequilibrios, las crisis y la evoluci&oacute;n en el tiempo) sino que es uno de los fracasos l&oacute;gicos m&aacute;s importantes de la teor&iacute;a neocl&aacute;sica, hasta tal punto que muchos lo han invalidado como representaci&oacute;n abstracta de &ldquo;la mano invisible&rdquo;. &iexcl;Es una l&aacute;stima que, por descuido, Gonz&aacute;lez le conceda tanto al modelo te&oacute;rico de los walrasianos!</p>     <p align="justify"> Gonz&aacute;lez considera la calidad de una teor&iacute;a no por sus cualidades l&oacute;gicas sino por su capacidad para representar la realidad, como si la realidad se pudiera entender sin teor&iacute;a y como si una teor&iacute;a s&oacute;lo fuera buena si copia la realidad. La anterior cita de Vickrey nos muestra que el trabajo te&oacute;rico no construye copias de la realidad sino instrumentos para hablar de ella. Adem&aacute;s, Gonz&aacute;lez est&aacute; convencido de que en esa realidad ni siquiera puede existir el equilibrio. No sabemos mediante qu&eacute; ciencia econ&oacute;mica se puede obtener ese conocimiento o esa evidencia. Si la realidad no tuviera equilibrio, habr&iacute;a que ser consecuente y plantear dos posibilidades.</p>     <p align="justify"> Primera: la realidad es ca&oacute;tica porque no re&uacute;ne las condiciones que la ciencia est&aacute;ndar impone para que tenga equilibrio, lo cual no es otra cosa que un buen uso de un argumento impl&iacute;cito en el modelo de equilibrio general walrasiano. El problema de esta visi&oacute;n es que no es realista, pues si la realidad fuese ca&oacute;tica estar&iacute;amos en peligro constante de colapso, de crisis generalizada, y es evidente que las econom&iacute;as actuales son coherentes, que existen mecanismos de regulaci&oacute;n y de evoluci&oacute;n que las hacen viables d&iacute;a a d&iacute;a. Si queremos entender esto, necesitamos una teor&iacute;a que explique porqu&eacute; la econom&iacute;a capitalista es viable y se reproduce a pesar de que no hay armon&iacute;a entre intereses, y lo que sospechamos es que esta teor&iacute;a tiene que ser diferente a la de Walras.</p>     <p align="justify"> Segunda: ser&iacute;a posible decir que la realidad se debe entender como econom&iacute;a en desequilibrio, que no se acerca al equilibrio, y que para entender este fen&oacute;meno la ciencia econ&oacute;mica neocl&aacute;sica est&aacute; en pa&ntilde;ales luego de fracasar la teor&iacute;a del desequilibrio y de la estabilidad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Con respecto a las cr&iacute;ticas consagradas en las <i>fisuras internas</i>, Gonz&aacute;lez habla de la falta de una buena teor&iacute;a monetaria y de la falta de las curvas de oferta y demanda. Todo esto es cierto, aunque ser&iacute;a mejor usar demostraciones m&aacute;s potentes y actuales que las de Walras, como las de F. Hahn en teor&iacute;a monetaria o las de Sonnenschein sobre la inexistencia de curvas determinadas en el modelo Arrow-Debreu. A pesar de ello, a nuestro autor se le escapan las grandes insuficiencias del modelo microecon&oacute;mico walrasiano: la falta de unicidad y estabilidad general del equilibrio, la falta de una teor&iacute;a de la formaci&oacute;n de precios mediante la oferta y la demanda, el car&aacute;cter centralizado de las relaciones entre los individuos en el proceso de coordinaci&oacute;n, y el fracaso de la teor&iacute;a del dinero<sup><a name="n4"></a><a href="#4">4</a></sup>. Si se toman en serio estas debilidades, no es la separaci&oacute;n entre la micro y la macro lo que se debe poner en cuesti&oacute;n sino la idea principal de Gonz&aacute;lez: que la teor&iacute;a walrasiana puede ser el ejemplo y la base de la &ldquo;econom&iacute;a integral&rdquo;.</p>     <p align="justify"><b>LAS CR&Iacute;TICAS A LA MACRO </b></p>     <p align="justify">En cuanto a la macro, Gonz&aacute;lez menciona algunas cr&iacute;ticas a Keynes y a la macroeconom&iacute;a, siguiendo la orientaci&oacute;n de Lucas.</p>     <p align="justify"> A Keynes lo critica: 1) porque no hay individuos, sino agregados; 2) por las limitaciones de las convenciones para compensar la incertidumbre, y 3) por las ambig&uuml;edades inherentes al ancla salarial. Y a la nueva macroeconom&iacute;a cl&aacute;sica porque, &ldquo;en los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os, (esa teor&iacute;a) lleva consigo las dificultades inherentes a la micro sobre la cual pretende fundarse: 1) La homogeneidad del sujeto. La teor&iacute;a busca centrarse en la decisi&oacute;n individual, pero desconoce el sujeto. No es consecuente con el individualismo metodol&oacute;gico. 2) La multiplicidad de &oacute;ptimos de Pareto. 3) La incapacidad de hacer una microfundamentaci&oacute;n intertemporal. 4) El desconocimiento de la organizaci&oacute;n. 5) La afirmaci&oacute;n de la certeza&rdquo;.</p>     <p align="justify"> Todas estas cr&iacute;ticas son correctas y llevan a pensar simplemente que ni la macro &ldquo;keynesiana&rdquo; ni la &ldquo;cl&aacute;sica&rdquo; son hoy aceptables.</p>     <p align="justify"> A partir de estas cr&iacute;ticas, Gonz&aacute;lez comenta el programa de investigaci&oacute;n para la <i>microfundamentaci&oacute;n</i> de la macro. Aqu&iacute;, su idea clave es que tambi&eacute;n habr&iacute;a que plantear la posibilidad de la macrofundamentaci&oacute;n de la micro. Si bien esto parece coherente, la conclusi&oacute;n no es clara. Si existe una micro deficiente, como acepta Gonz&aacute;lez, es normal pensar que la <i>microfundamentaci&oacute;n</i> no se puede hacer satisfactoriamente en este momento. Pero si lo deseable es hacer la macrofundamentaci&oacute;n, esta es tambi&eacute;n una ilusi&oacute;n, porque la macro tiene sus propias fallas que inhabilitan la empresa. Por tanto, ni la primera ni la segunda integraci&oacute;n son posibles simplemente porque lo que se piensa que puede servir de base en cada caso es de una calidad deficiente.</p>     <p align="justify"><b>EL CAMINO HACIA UNA ECONOM&Iacute;A INTEGRAL</b></p>     <p align="justify">A pesar de las cenizas que quedan despu&eacute;s de los defectos que encuentra en la macro y la micro, Gonz&aacute;lez defiende un enfoque &ldquo;integral&rdquo; que suprimir&iacute;a la divisi&oacute;n entre macro y micro: &ldquo;El estudio de la econom&iacute;a deber&iacute;a colocar al estudiante, de manera formal y sistem&aacute;tica, frente a las fisuras detectadas por autores como Walras, Edgeworth, Keynes, Arrow, etc., quienes han pensado la econom&iacute;a como instituci&oacute;n &ldquo;liberada del n&uacute;cleo&rdquo;. Y junto con estos autores &ldquo;convencionales&rdquo;, se debe abrir espacio a un an&aacute;lisis sistem&aacute;tico de los problemas planteados por los institucionalistas (viejos y nuevos), y por la escuela austriaca. &ldquo;En <i>Human Action</i> de Mises (1949) no hay micro, ni macro, ni parcial, ni general, hay seres humanos interactuando en contextos complejos&rdquo;.</p>     <p align="justify"> Esta posici&oacute;n de Gonz&aacute;lez merece varios comentarios.</p>     <p align="justify"> 1. Si la recomendaci&oacute;n es trabajar por &ldquo;fuera del n&uacute;cleo&rdquo;, esto no es claro. En ning&uacute;n momento Gonz&aacute;lez define &ldquo;el n&uacute;cleo&rdquo;. La idea aparece en una cita de Nelson sin que el lector entienda de qu&eacute; se trata. Podemos adivinar. El &ldquo;n&uacute;cleo&rdquo; es el modelo Arrow-Debreu, el principal modelo de la &ldquo;micro&rdquo; neocl&aacute;sica. Ahora bien, trabajar &ldquo;por fuera&rdquo; tiene dos posibilidades. La primera es rechazarlo y proponer otro. La segunda es aceptar que el n&uacute;cleo est&aacute; bien, usarlo como referencia l&oacute;gica y trabajar en lo que falta relajando las hip&oacute;tesis. Como ya mencionamos, los economistas neocl&aacute;sicos se han consagrado a esta tarea.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> 2. &iquest;Cu&aacute;l es la l&iacute;nea que Gonz&aacute;lez defiende? Nos podr&iacute;amos sentir tentados a decir que la primera, porque ha criticado bastante a la macro y a la micro. Pero si esta es su posici&oacute;n, la conclusi&oacute;n deber&iacute;a ser que la teor&iacute;a y la ense&ntilde;anza deben seguir fragmentadas porque: 1) Una econom&iacute;a integral es por ahora una quimera, puesto que ni la microfundamentaci&oacute;n ni la macrofundamentaci&oacute;n son posibles, y 2) No existe un enfoque integral alternativo que se pueda proponer. Es evidente que en su art&iacute;culo Gonz&aacute;lez no propone ninguna de estas alternativas.</p>     <p align="justify"> Todas las pistas conducen a la segunda alternativa, sobre todo si recordamos sus constantes alabanzas a Walras y a Hicks. Este proyecto, una especie de &ldquo;walrasianismo iluminado&rdquo;, no se compagina con el programa acad&eacute;mico requerido, pues las pistas para su realizaci&oacute;n son muy d&eacute;biles.</p>     <p align="justify"> 1. La pista Cuevas. &ldquo;El texto de Cuevas (2001) avanza en la direcci&oacute;n adecuada. El autor presenta los fundamentos de la teor&iacute;a del mercado sin necesidad de caer en la dicotom&iacute;a micro y macro&rdquo;. Esta pista no nos parece convincente para apoyar la tesis de Gonz&aacute;lez. Cabe recordar que este libro de Cuevas no es m&aacute;s que la reedici&oacute;n, con otro t&iacute;tulo, de su manual, para primer a&ntilde;o, de <i>Introducci&oacute;n a la econom&iacute;a</i>, donde se interpretan las diversas escuelas econ&oacute;micas desde un punto de vista hist&oacute;rico y anal&iacute;tico: cl&aacute;sica, marxista, neocl&aacute;sica y keynesiana. Independientemente de lo que pensemos de la presentaci&oacute;n de cada enfoque, el estudiante no encuentra all&iacute; un enfoque &ldquo;integral&rdquo; del &ldquo;mercado&rdquo; (este nunca es el tema central del manual) sino una diversidad de enfoques (con algunos de sus problemas) que intentan entender la econom&iacute;a global. Por tanto, en vez de ofrecer un an&aacute;lisis integral a la manera de Walras y Hicks, como Gonz&aacute;lez propone, lo que el libro de Cuevas propone a los estudiantes es una multiplicidad de an&aacute;lisis &ldquo;integrales&rdquo;. Ahora bien, si el enfoque que Gonz&aacute;lez m&aacute;s admira el de Walras, por su gran inclinaci&oacute;n a ser &ldquo;integral&rdquo;, la presentaci&oacute;n de Cuevas no es el ejemplo a seguir. Todo lo contrario, este manual expone la teor&iacute;a neocl&aacute;sica como si se hubiese detenido en el marginalismo, sin que aparezca el modelo central de esta teor&iacute;a: el modelo walrasiano de equilibrio general de los mercados. &iquest;Es un ejemplo y modelo de &ldquo;integridad&rdquo; para nuestros alumnos un manual que en el siglo XXI sigue exponiendo la teor&iacute;a neocl&aacute;sica sin Walras y sin su modelo central actual, el de Arrow-Debreu?<a name="n5"></a><sup><a href="#5">5</a></sup>.</p>     <p align="justify"> 2. La pista de tratar temas espec&iacute;ficos, como: a) La homogeneidad de grado cero de la funci&oacute;n de demanda y la teor&iacute;a de la inflaci&oacute;n. &ldquo;La lectura dicot&oacute;mica micro/macro que proponen los libros de texto no facilita la comprensi&oacute;n del fen&oacute;meno monetario. Todo lo contrario. Lo obscurece. El estudiante termina envuelto en la formulaci&oacute;n matem&aacute;tica de la homogeneidad de grado cero&rdquo;; b) &ldquo;La racionalidad individual y colectiva es otra &aacute;rea del conocimiento que se comprende mejor cuando la aproximaci&oacute;n es integral&rdquo;, y c) La teor&iacute;a de la firma y su financiaci&oacute;n. &ldquo;Un enfoque es la funci&oacute;n de producci&oacute;n ricardiana. All&iacute; la firma es una caja negra, cerrada y compacta. Coase (1937) propone otro camino radicalmente distinto&rdquo;.</p>     <p align="justify"> En general, estas pistas representan un cambio de direcci&oacute;n, pues implican que el &ldquo;enfoque integral&rdquo; s&oacute;lo es necesario para ciertos temas espec&iacute;ficos, y no para los grandes temas de la econom&iacute;a. No obstante, aceptemos las pistas. Aceptemos la conclusi&oacute;n del art&iacute;culo de Gonz&aacute;lez: eliminar la micro y la macro de la ense&ntilde;anza antes que lo hagan las universidades norteamericanas. La consecuencia es que un estudiante futuro no sabr&aacute; qu&eacute; se entiende por &ldquo;homogeneidad de grado cero de la funci&oacute;n de demanda&rdquo; y no se dar&aacute; cuenta que puesto que esta demanda solamente est&aacute; en funci&oacute;n de los precios relativos, sin dinero, no permite entender los fen&oacute;menos monetarios. Para entenderlos, el estudiante deber&iacute;a saber c&oacute;mo integrar el dinero a la teor&iacute;a de los precios reales, y que esto depende de la teor&iacute;a monetaria y no de la homogeneidad de la funci&oacute;n. Y si hubiera estudiado la teor&iacute;a microecon&oacute;mica del dinero sabr&iacute;a que el obst&aacute;culo para esa teor&iacute;a es la dicotom&iacute;a entre mundo real y mundo monetario y, sobre todo, que el dinero se entiende aplicando la teor&iacute;a de la elecci&oacute;n racional, como propuso Hicks. Pero sabemos que ni Patinkin, ni Hahn, ni Wallace, ni otros han podido resolver el problema. Mas como al estudiante colombiano se le prohibi&oacute; conocer todo esto, al estudiar la inflaci&oacute;n afortunadamente no tendr&aacute; como referencia el modelo sin dinero de los walrasianos sino la teor&iacute;a monetaria del autoproclamado &ldquo;enfoque integral&rdquo;. &iquest;Cu&aacute;l es &eacute;sta? Gonz&aacute;lez no lo indica. Si, por el contrario, el estudiante estudia a escondidas de los profesores &ldquo;integrales&rdquo; la teor&iacute;a neocl&aacute;sica de los precios, la homogeneidad de grado cero de la funci&oacute;n de demanda y la teor&iacute;a de la demanda de dinero y, a pesar de todo, como dice Gonz&aacute;lez, &ldquo;olvida todos los requerimientos globales que ser&iacute;an necesarios para que tal principio se cumpla&rdquo;, es porque tiene mala memoria o simplemente porque la aprendi&oacute; mal, pero la culpa no es de la microeconom&iacute;a neocl&aacute;sica. Una ventaja de los modelos es que muestran claramente las condiciones de validez de sus resultados, otra cosa es que los profesores las entendamos bien para ense&ntilde;arlas bien.</p>     <p align="justify"> Igual sucede en los otros dos casos. Sin haber aprendido la microeconom&iacute;a neocl&aacute;sica no podr&iacute;a comparar la idea de la firma como mera funci&oacute;n de producci&oacute;n con la de instituci&oacute;n<a name="n6"></a><sup><a href="#6">6</a></sup>, tampoco podr&iacute;a seguir las pertinentes observaciones de Gonz&aacute;lez, m&aacute;s all&aacute; de la l&oacute;gica microecon&oacute;mica, sobre el teorema de la imposibilidad de Arrow en la acci&oacute;n colectiva.</p>     <p align="justify"><b>LA PROPUESTA DOCENTE DE GONZ&Aacute;LEZ</b></p>     <p align="justify">Ya vimos que para Gonz&aacute;lez, el &ldquo;enfoque integral&rdquo; no es m&aacute;s que un <i>neoclasicismo extendido</i> a la complejidad de la realidad, donde el enfoque walrasiano es la matriz de pensamiento para buscar la reconciliaci&oacute;n con sus hermanos disidentes de la escuela &ldquo;austriaca&rdquo; y con sus hijos d&iacute;scolos del &ldquo;institucionalismo&rdquo; moderno. Pero, en este orden de ideas, su propuesta acad&eacute;mica de colocar al estudiante ante &ldquo;las fisuras autodetectadas de Walras, Edgeworth, Keynes, Arrow&rdquo; es criticable porque no es coherente, es un salto al vac&iacute;o y, adem&aacute;s, no es pluralista.</p>     <p align="justify"> No es coherente porque la incapacidad actual de los estudiantes (y de los profesores) para entender el mundo econ&oacute;mico no proviene de la separaci&oacute;n artificial entre la micro y la macro, donde un presunto an&aacute;lisis integral subsanar&iacute;a de inmediato los problemas juntando las ideas, sino de la debilidad intr&iacute;nseca de la micro y la macro neocl&aacute;sicas que impiden un <i>enfoque integra</i>l coherente.</p>     <p align="justify"> Es un salto al vac&iacute;o porque enfrentar al estudiante a esos problemas tan dif&iacute;ciles es enfrentarlo a vac&iacute;os de la ciencia, dici&eacute;ndole sin fundamento que la tarea est&aacute; al alcance de la mano, que s&oacute;lo basta propon&eacute;rselo con un enfoque integral. &iquest;Es acaso tarea de los estudiantes de pregrado y maestr&iacute;a colombianos enfrentarse a los grandes problemas no resueltos de la ciencia? &iquest;Existen en Colombia profesores expertos en teor&iacute;a que puedan dirigir tan digna tarea?</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Es unilateral porque al considerar que la matriz para construir el enfoque integral es el paradigma walrasiano se desconocen dos aspectos claves: 1) el fracaso del walrasianismo como paradigma, y 2) el pluralismo te&oacute;rico.</p>     <p align="justify"> Para argumentar el primer aspecto basta citar a Clower y Howit (1995a, 35):</p>      <blockquote>    <p align="justify">Si nos tocara caracterizar en una sola frase la edad moderna (de la ciencia econ&oacute;mica), la edad de Keynes, Samuelson, Hicks, Arrow, Debreu y otros, deber&iacute;amos llamarla la edad de la ilusi&oacute;n, porque ella parece depender sobre todo de la ilusi&oacute;n general que una pura t&eacute;cnica anal&iacute;tica pueda permitir resolver la mayor parte de nuestros problemas [&hellip;] En la introducci&oacute;n de la edici&oacute;n ampliada de <i>Foundations</i> (1983) Samuelson despliega toda su elocuencia hablando del placer de haber nacido a la econom&iacute;a en 1932 porque faltaba tanto por &ldquo;descubrir&rdquo;. Se podr&iacute;a decir vulgarmente que en econom&iacute;a s&oacute;lo era necesario &ldquo;agacharse para recoger&rdquo;. &iquest;Pero es que hoy alguna cosa ha cambiado? Es que es ahora mejor nacer para la econom&iacute;a en 1992 que en 1932? &iquest;Cu&aacute;les han sido los problemas que se han resuelto en los &uacute;ltimos 60 a&ntilde;os? No es nada seguro que hagamos progresos importantes en el medio siglo que se avecina para hacer pasar la econom&iacute;a de un catecismo acad&eacute;mico cuasi religioso a una ciencia emp&iacute;rica s&oacute;lida. El &uacute;nico peligro, adem&aacute;s de la dificultades de las tareas que est&aacute;n por delante de nosotros, es que profesores y especialistas continuemos jugando el juego de la ilusi&oacute;n que en la &eacute;poca actual ha hecho de nuestra disciplina un eunuco desde el punto de vista cient&iacute;fico.</p> </blockquote>     <p align="justify">En realidad, la debilidad de la ciencia econ&oacute;mica actual viene de las deficiencias de los modelos que pretenden ser <i>integrales</i>. Hoy no existe ni walrasianismo, ni marxismo, ni ricardianismo integrales. Existen pedazos, esbozos, modelos parciales y provisionales, y muchos fracasos.</p>     <p align="justify"> Para argumentar el segundo punto notemos que aparte de los neocl&aacute;sicos e institucionalistas, Gonz&aacute;lez s&oacute;lo reconoce a los austriacos, y as&iacute; desconoce y desprecia los aportes, las cr&iacute;ticas, las dudas, las insinuaciones de los enfoques &ldquo;heterodoxos&rdquo; que se inspiran en Marx, Keynes o Sraffa para avanzar en la formulaci&oacute;n de alternativas al modelo walrasiano. Una ciencia integral no puede ser una ciencia dogm&aacute;tica e ignorante que desconozca la mitad de la historia del an&aacute;lisis econ&oacute;mico. El pluralismo cient&iacute;fico no es un capricho de los heterodoxos para legitimar artificialmente su existencia, sino una necesidad cient&iacute;fica que parte de la constataci&oacute;n de que la ciencia neocl&aacute;sica est&aacute; en problemas. Hoy la teor&iacute;a est&aacute; fragmentada y tiende a perpetuarse en ese estado porque no existe una visi&oacute;n potente que resuelva los problemas b&aacute;sicos y que integre las distintas problem&aacute;ticas (ver Colander, 2002 y Benetti, 1999).</p>     <p align="justify"> Este diagn&oacute;stico obliga a pensar que la docencia todav&iacute;a tiene que guardar la parcializaci&oacute;n de la ense&ntilde;anza entre aspectos micro y macro, y tomar en cuenta otras macros y otras micros, no s&oacute;lo la que propone la escuela walrasiana. Por eso, en vez de proponer la ilusi&oacute;n de enfoques integrales, la alternativa real y m&aacute;s urgente son los estudios plurales, donde coexistan Walras y Arrow junto con lo que proviene de Ricardo, Sraffa, Marx, Keynes y Hayek.</p>     <p align="justify"><b>    <BR>NOTAS AL PIE </b></p>     <p align="justify"><a name="1"></a><a href="#n1">1</a>. Blanchard (2000, 1377, nota 3) aclara: &ldquo;La palabra &lsquo;macroeconom&iacute;a&rsquo; aparece en 1940&rdquo;. De acuerdo con JSTOR el primero que us&oacute; el t&eacute;rmino &lsquo;macro-econom&iacute;a&rsquo; en el t&iacute;tulo de un art&iacute;culo fue De Wolf en 1941, en &ldquo;Income Elasticity of Demand, a Micro-economic and Macro-economic Interpretation&rdquo;; y el primero que us&oacute; &lsquo;macroeconom&iacute;a&rsquo; fue Klein (1946), &ldquo;Macroeconomics and the Theory of Rational Behavior&rdquo;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a name="2"></a><a href="#n2">2</a>.  Clower y Howitt (1998) piensan que por haber eludido el tema de la coordinaci&oacute;n mercantil, el <I>keynesianismo</i> fue absorbido en el paradigma walrasiano de construcci&oacute;n de modelos de equilibrio sin explicar el funcionamiento de la econom&iacute;a. </p>     <p align="justify"> <a name="3"></a><a href="#n3">3</a>. Blanchard (2000, 1385, nota 9) no deja dudas: &ldquo;Me referir&eacute; a las &lsquo;imperfecciones&rsquo; como las desviaciones respecto al modelo est&aacute;ndar de competencia perfecta [&hellip;] &iquest;Por qu&eacute; darle ese estatus a ese modelo completamente carente de realidad? La respuesta es porque la investigaci&oacute;n m&aacute;s frecuente se organiza en t&eacute;rminos de lo que sucede cuando uno relaja una o m&aacute;s hip&oacute;tesis en ese modelo&rdquo;.</p>     <p align="justify"> <a name="4"></a><a href="#n4">4</a>. En Cata&ntilde;o (2004) se desarrollan estos puntos m&aacute;s ampliamente.</p>     <p align="justify"> <a name="5"></a><a href="#n5">5</a>. Gonz&aacute;lez habr&iacute;a sido m&aacute;s acertado si hubiese recomendado los manuales de Stiglitz, publicados por Ariel, <i>Microeconom&iacute;a y Macroeconom&iacute;a</i>.</p>     <p align="justify"> <a name="6"></a><a href="#n6">6</a>. Es curioso que Gonz&aacute;lez atribuya la idea de la firma como funci&oacute;n de producci&oacute;n a Ricardo y no a los neocl&aacute;sicos. En realidad, en la teor&iacute;a ricardiana no hay funciones de producci&oacute;n puesto que no hay factores sustituibles, como mostr&oacute; Sraffa. Adem&aacute;s, si se quiere una visi&oacute;n &ldquo;integral&rdquo; de la teor&iacute;a de la firma es necesario no limitarse a repetir a Coase y a Williamson, pues una actitud &ldquo;integral&rdquo; es estudiar a sus cr&iacute;ticos. Ver Clower y Howitt (1995b), y Ankarloo y Palermo (2004).</p> <hr>    <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <p align="justify">1. Ankarloo, D. y G. Palermo. &ldquo;Ant-Willianson: A Marxian Critique of New Institucional Economics&rdquo;, <i>Cambridge Journal of Economics</i> 28, 2004, pp. 413-429.</p>     <p align="justify"> 2. Arrow, K. y G. Debreu. &ldquo;Existence of an Equilibrium for a Competitive Economy&rdquo;, <i>Econometrica</i> 22, 3, julio, 1954, pp. 265-290, reimpreso en K. Arrow. <i>Collected Papers of Kenneth Arrow. General Equilibrium</i>, vol. 2, Cambridge, Belknap Press, Harvard University Press,1983,  pp. 58-91.</p>     <p align="justify"> 3. Benetti, C. &ldquo;Tendencias de la ciencia econ&oacute;mica: balance y perspectivas&rdquo;, <i>Lecturas de Econom&iacute;a</i> 50, enero-junio, 1999. </p>     <p align="justify"> 4. Benetti, C. &ldquo;La estructura l&oacute;gica de la <i>Teor&iacute;a general</i> de Keynes&rdquo;, <i>Cuadernos de econom&iacute;a</i> 33, 2000, Bogot&aacute;, Universidad Nacional de Colombia. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> 5. Blanchard, O. &ldquo;What do We Know about Macroeconomics that Fisher and Wicksell did not&rdquo;, <i>The Quarterly Journal of Economics</i> 115, 4, November, 2000. </p>     <p align="justify"> 6. Cata&ntilde;o, J. F. &ldquo;El modelo de equilibrio general neocl&aacute;sico, apuntes cr&iacute;ticos&rdquo;, <i>Cuadernos de Econom&iacute;a</i> 40, 2004, Bogot&aacute;, Universidad Nacional de Colombia.</p>     <p align="justify"> 7. Colander, D. &ldquo;The Death of Neoclassical Economics&rdquo;, <a href="http://www.middlebury. edu/~econ" target="_blank">http://www.middlebury. edu/~econ</a>, 2002. </p>     <p align="justify"> 8. Clower, R. y P. Howitt. &ldquo;Keynes and the Classics: An End of Century View&rdquo;, http://economics.sbs.ohio-state.edu/pdf/howitt/classics.pdf, 1998. </p>     <p align="justify"> 9. Clower, R. y P. Howitt. &ldquo;Les fondements de l&rsquo;&eacute;conomie&rdquo;, Cartelier y D&rsquo;Autume, eds., <i>L&rsquo;economie deviene-elle une science dure?</i>, 1995a. </p>     <p align="justify"> 10. Clower, R. y P. Howitt. &ldquo;La monnaie, les march&eacute;s et Coase&rdquo;, Cartelier y D&rsquo;Autume, eds., <i>L&rsquo;economie deviene-elle une science dure?</i>, 1995b. </p>     <p align="justify"> 11. Cuevas, H. <i>Fundamentos de la econom&iacute;a de mercado</i>, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 2001. </p>     <p align="justify"> 12. Coase, R. &ldquo;The Nature of the Firm&rdquo;, <i>Economica</i> 4, 16, November, 1937, pp. 386-405, reimpreso en R. Coase. 1988. <i>The Firm, the Market, and the Law</i>, Chicago, University of Chicago Press, pp. 33-55, y en O. Williamson y S. Winter, eds, 1993. <i>The Nature of the Firm. Origins, Evolution, and Development</i>, New York, Oxford University Press, pp. 18-33.</p>     <p align="justify"> 13. Fellner, W. y B. F. Haley, eds. <i>Ensayos sobre la teor&iacute;a de la distribuci&oacute;n de la renta</i>, Madrid, Aguilar, 1961. </p>     <p align="justify">14.  Gonz&aacute;lez, J. I. &ldquo;La dicotom&iacute;a micro-macro no es pertinente&rdquo;, <i>Revista de Econom&iacute;a Institucional</i> 6, 11, 2004, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, pp. 73-95. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> 15. Hicks, J. R. &ldquo;Keynes y los &lsquo;cl&aacute;sicos&rsquo;: una posible interpretaci&oacute;n&rdquo;, W. Fellner y B. F. Haley, eds.,<i> Ensayos sobre la teor&iacute;a de la distribuci&oacute;n de la renta</i>, Madrid, Aguilar, 1961. </p>     <p align="justify">16.  Keynes, J. M. <i>Teor&iacute;a general de la ocupaci&oacute;n, el inter&eacute;s y el dinero</i>, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1970. </p>     <p align="justify"> 17. Lucas, R. &ldquo;Entrevista con Robert Lucas&rdquo;, B. Snowdon et al., eds., <i>La pens&eacute;e &eacute;conomique moderne, Guide des grands courants de Keynes a nos jours</i>, Paris, Ediscience international, 1997. </p>     <p align="justify"> 18. Mises, L.  <i>Human Action. A Treatise on Economics</i>, 1949, Chicago, Henry Regnery, 1966.</p>     <p align="justify"> 19. Samuelson, P.<i> Foundations of Economic Analysis</i>, 1947,  Cambridge, Harvard University Press, 1983. </p>     <p align="justify">20.   Snowdon, B. et al. <i>La pens&eacute;e &eacute;conomique moderne, Guide des grands courants de Keynes a nos jours</i>, Paris, Ediscience international, 1997. </p>     <p align="justify"> 21. Stiglitz, J. &ldquo;The Contributions of the Economics of Information to Twentieth Century Economics, <i>The Quarterly Journal of Economics</i> 115, 4, November, 2000. </p>     <p align="justify">22. Vickrey, W. <i>Microeconom&iacute;a</i>, Buenos Aires, Amorrortu Editores, 1969. </p>     <p align="justify"> 23. Walras, L. <i>Elements of Pure Economics or the Theory of Social Wealth</i>, 1926,  Orion, Philadelphia, 1984.</p>     <p align="justify"> 24. Wallace, N. &ldquo;A Dictum for Monetary Theory&rdquo;, S. Medema y J. W. Samuels, eds., <i>Foundations of Research in Economics: How Economists do Economics</i>, Eduard Elgar, 1996. </p> </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
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