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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EL GENOMA Y LA DIVISIÓN DE CLASES. CONVERSACIONES CON JORGE HALPERÍN]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center">    <br>   <b><font face="Verdana" size="3"> EL GENOMA Y LA DIVISI&Oacute;N DE CLASES.   CONVERSACIONES CON JORGE HALPER&Iacute;N</font></b></p> <font face="Verdana" size="2">     <p>    <br></p>     <p align="center"><b>THE HUMAN GENOME AND THE DIVISION OF CLASSES. INTERVIEW WITH JORGE HALPERÍN</b></p>     <p>    <br></p>     <p align="center">de John Sulston, <i>Le Monde Diplomatique</i>, Bogot&aacute;, 2005, 92 pp.</p>     <p>    <br>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br></p>     <p><em>Jos&eacute; Ernesto Ram&iacute;rez</em>*</p>     <p align="justify"> * Profesor de la Universidad Externado de Colombia, <a href="mailto:joseernesto.ramirez@gmail.com">joseernesto.ramirez@gmail.com</a> Fecha de recepci&oacute;n: 2 de agosto de 2005, fecha de aceptaci&oacute;n: 15 de octubre de 2005.</p> <hr>    <p align="justify">Desde abril de 2002, contamos con la edici&oacute;n colombiana de <i>Le Monde Diplomatique</i>, &ldquo;una voz clara en medio del ruido&rdquo;, una publicaci&oacute;n mensual que contribuye a ampliar la visi&oacute;n de los lectores interesados en las ciencias sociales y los temas internacionales. Adem&aacute;s de &ldquo;El dipl&oacute;&rdquo;, sus fundadores crearon en abril de 2003, con Ediciones desde Abajo, un fondo editorial para difundir textos que aten&uacute;en la penumbra del &aacute;mbito local &ndash;como <i>La peque&ntilde;a pol&iacute;tica y Qu&eacute; hacer con la seguridad democr&aacute;tica</i>&ndash; y alienten la difusi&oacute;n sobre autores contempor&aacute;neos, como <i>Plan sobre el planeta</i> (2004) de F&eacute;lix Guattari. </p>     <p align="justify"><i>El genoma y la divisi&oacute;n de clases </i>recoge dos conversaciones, de comienzos de 2004, entre Jorge Halper&iacute;n y John Sulston, bi&oacute;logo que recibi&oacute; el Premio Nobel de Medicina en 2002. Sulston<sup><a name="n1"></a><a href="#1">1</a></sup> obtuvo el reconocimiento mundial por haber dirigido, entre 1993 y 2000, el proyecto genoma humano (PGH) en el Instituto Sanger de la Universidad de Cambridge. Por influencia de su padre, un pastor anglicano, Sulston adquiri&oacute; una inclinaci&oacute;n intelectual extremadamente racional y no fundamentalista. Muy joven, fue a estudiar a la UCLA, vivi&oacute; con su familia en un tr&aacute;iler, com&iacute;an las hortalizas que cultivaba y cri&oacute; una hija en un ambiente simple y natural, una forma de vida que lo llev&oacute; a definirse como un &ldquo;hombre de los sesenta&rdquo;. Mientras confiaba en que el pacto social funcionaba bien, se dedic&oacute; a estudiar c&oacute;mo se divide una c&eacute;lula y se vuelve a dividir infinitesimalmente. As&iacute; descubri&oacute; el control de la muerte celular programada.</p>     <p align="justify"> A la luz de sus declaraciones, la inclinaci&oacute;n humanista de su obra es indicativa de la lucha que se ha estado librando, en el campo cient&iacute;fico de la salud, por la defensa del inter&eacute;s general frente a la pretensi&oacute;n de las compa&ntilde;&iacute;as que invierten con el af&aacute;n de explotar los descubrimientos y desarrollos con fines exclusivamente lucrativos. En este campo existe un orden impl&iacute;cito que establece los temas susceptibles de controversia y los modos de razonar y de valorar cada perspectiva.</p>     <p align="justify"> La obra de Sulston se enmarca en la historia de este campo, que se cre&oacute; alrededor de 1830, cuando se pod&iacute;a ser <i>fijista</i> al estilo de Cuvier o <i>transformista</i> como Lamarck, y no se admit&iacute;an problemas distintos al del nexo entre unidad y temporalidad del orden de las especies. En esa &eacute;poca eran impensables los mecanismos de la herencia, la diferencia entre caracteres fenot&iacute;picos y genot&iacute;picos, en suma, el orden de los genes. El predominio de esa visi&oacute;n llev&oacute; a que la obra de Mendel (1865) fuera ignorada durante varias d&eacute;cadas. Desde entonces, la biolog&iacute;a ha sido un campo de batalla. La teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n, a la que Sulston considera equivalente a la del <i>big bang</i> en la f&iacute;sica, cumple 150 a&ntilde;os. Toda exploraci&oacute;n del ADN la respalda. Aun as&iacute;, no deja de ser frustrante &ndash;y para Sulston peligroso para la especie humana&ndash; que se mantenga la visi&oacute;n fundamentalista del creacionismo. En especial, en Estados Unidos, un pa&iacute;s que Sulston conoce muy bien y del que se declara aterrado por la facilidad con la que muchas personas inventan iglesias, y se creen superiores al resto del mundo, y porque no acepta que cerca de la mitad rechace la teor&iacute;a de Darwin (p. 13). Critica su marcada orientaci&oacute;n hacia los negocios y las empresas, y su estrechez de miras: &ldquo;No se puede hablar mal de las empresas. Es un rasgo muy interesante de esa sociedad: no se debe criticar a las empresas; no se debe criticar a las patentes&rdquo; (p. 57).</p>     <p align="justify"> Gran parte de las discusiones actuales en el campo de la biolog&iacute;a, que se tratan y aclaran en la entrevista, est&aacute;n ligadas al conflicto entre agentes individuales &ndash;cient&iacute;ficos&ndash; y colectivos &ndash;institutos de investigaci&oacute;n, empresas farmac&eacute;uticas, entidades gubernamentales&ndash; en torno a las teor&iacute;as (biol&oacute;gica, molecular, gen&eacute;tica), la ingenier&iacute;a gen&eacute;tica y las consecuencias de los hallazgos en biotecnolog&iacute;a, bio&eacute;tica, biopol&iacute;tica y sociobiolog&iacute;a (Ridley, 1999; Cook-Deegan, 1994 y Judson, 1979).</p>     <p align="justify"><b>DOMINIO P&Uacute;BLICO CON EXPLOTACI&Oacute;N PRIVADA</b></p>     <p align="justify">En junio de 2000, Bill Clinton y Tony Blair, acompa&ntilde;ados por Francis Collins y John Venter, presentaron al mundo el primer borrador del proyecto descifrado del genoma humano (PGH), culminaci&oacute;n del esfuerzo de grupos de investigadores de 18 pa&iacute;ses dedicados a decodificar la cadena del ADN, entre ellos el National Genome Research Institute, dirigido por Collins, y la empresa privada Celera Genomics Corporation, encabezada por Venter. Los resultados de este esfuerzo mancomunado se publicaron en febrero de 2001 en dos de las revistas cient&iacute;ficas m&aacute;s prestigiosas: <i>Nature y Science</i>. El anuncio de que el mapa del genoma humano ser&iacute;a p&uacute;blico, llev&oacute; a preguntar c&oacute;mo recuperar&iacute;a Venter una inversi&oacute;n calculada en 200 millones de d&oacute;lares. Pero lo que se hizo p&uacute;blico no era tan &uacute;til como se pensaba. Y Celera empez&oacute; a cobrar por el acceso a las bases de datos y a los programas necesarios para usarlas, que era lo verdaderamente valioso. Las empresas farmac&eacute;uticas que obtuvieron los resultados ten&iacute;an que pagar para saber c&oacute;mo manejarlos y desarrollar medicamentos. As&iacute;, los empresarios de Celera garantizaban que en 5 a&ntilde;os la compa&ntilde;&iacute;a empezar&iacute;a a dar beneficios. Algunas de las grandes farmac&eacute;uticas, como Pfeizer, firmaron contratos de m&aacute;s de 50 millones de d&oacute;lares para tener acceso a la informaci&oacute;n y a los programas de Celera.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> El tema de las patentes se torn&oacute; cr&iacute;tico. Celera asegur&oacute; que no patentar&iacute;a el mapa gen&eacute;tico, anuncio despu&eacute;s del cual la empresa perdi&oacute; en la Bolsa un 22% de su valor, quiz&aacute;s por el efecto en la valoraci&oacute;n de la espera para que los resultados de estas investigaciones se hicieran palpables<sup><a name="n2"></a><a href="#2">2</a></sup>. Poco despu&eacute;s Venter h&aacute;bilmente anunci&oacute; algo m&aacute;s rentable: solicitar patentes para las aplicaciones m&eacute;dicas de 100 &oacute; 300 genes, tras lo cual las acciones se revalorizaron en la Bolsa: un 1.400%. Cuando se le pregunt&oacute; a Venter c&oacute;mo obtendr&iacute;a beneficios del genoma contest&oacute; que, como compa&ntilde;&iacute;a privada, &ldquo;hab&iacute;an decidido que la secuenciaci&oacute;n del genoma de la especie humana era tan importante que deb&iacute;a ser de dominio p&uacute;blico&rdquo;, aunque apostill&oacute; que &ldquo;el genoma era importante, pero no realmente &uacute;til en s&iacute; mismo&rdquo;. Y explic&oacute; que ser&iacute;a necesario disponer del genoma de otras especies, como el del perro, el chimpanc&eacute; o la rata antes de poder interpretar con realismo el genoma humano. &ldquo;Los beneficios de Celera provendr&aacute;n de la interpretaci&oacute;n de esas informaciones&rdquo;, sentenci&oacute; Venter.</p>     <p align="justify"> Venter form&oacute; parte del HGP, un consorcio p&uacute;blico en el que colaboran instituciones de distintos pa&iacute;ses. El gobierno de Estados Unidos, a trav&eacute;s del Nacional Institute of Health y el Department of Energy, aport&oacute; la mayor parte de la financiaci&oacute;n, estimada en 3.000 millones de d&oacute;lares desde 1992. El cient&iacute;fico estadounidense abandon&oacute; el proyecto p&uacute;blico para fundar Celera Genomics, que desde su fundaci&oacute;n en 1998 emprendi&oacute; una fren&eacute;tica carrera para descifrar el genoma humano antes que el HGP y en abril de 2000 anunci&oacute; que hab&iacute;a descubierto la secuenciaci&oacute;n completa del genoma de una persona. Poco despu&eacute;s la compa&ntilde;&iacute;a lleg&oacute; a un acuerdo con el consorcio p&uacute;blico para presentar conjuntamente el resultado de las investigaciones<sup><a name="n3"></a><a href="#3">3</a></sup>.</p>     <p align="justify"> Sulston no ahorra palabras para caracterizar a Venter como un personaje tan inteligente como equ&iacute;voco y arrogante. En una de las entrevistas, recuerda su deseo de convertirse en &iacute;cono:</p>      <blockquote>    <p align="justify">    <p align="justify">Tiempo despu&eacute;s (de que se creara Celera con recursos de Perkin Elmmer, una compa&ntilde;&iacute;a que ten&iacute;a gran participaci&oacute;n en la secuenciaci&oacute;n) vimos un art&iacute;culo en un pasqu&iacute;n llamado <i>USA Today</i>, un diario que se distribuye en las habitaciones de los hoteles, y hab&iacute;a una fotograf&iacute;a de Craig con el t&iacute;tulo <i>&iquest;Es este hombre el pr&oacute;ximo Einstein?</i> Hab&iacute;a todo un art&iacute;culo en el que se mencionaba a Galileo, a Darwin, a Einstein (p. 56).</p> </blockquote>     <p align="justify">Lo lamentable es que Venter &ndash;equiparado a Fausto y no a Mefist&oacute;feles&ndash; fusilaba en sus declaraciones las analog&iacute;as sobre el cuerpo humano que ideaba Sulston.</p>     <p align="justify"><b>El HORIZONTE DE LA INVESTIGACI&Oacute;N GEN&Eacute;TICA: DESCUBRIMIENTOS, NO INVENCIONES</b></p>     <p align="justify">Este punto, de gran controversia, ha atra&iacute;do la atenci&oacute;n del Vaticano y de las principales hierocracias, de los poderes pol&iacute;ticos y cient&iacute;ficos internacionales y de muchos movimientos de la sociedad civil. Un primer consenso se obtuvo con la Declaraci&oacute;n sobre el Genoma Humano (DGH) suscrita en julio de 1997 y que la UNESCO puso en vigencia en 1998<a name="n4"></a><sup><a href="#4">4</a></sup>.</p>     <p align="justify"> En el conflicto de estrategias est&aacute;n en juego diversas posiciones. Una es la interpretaci&oacute;n no reduccionista de la gen&eacute;tica que se plasm&oacute; en la DGH, que da respuesta a las principales cuestiones que suscita la investigaci&oacute;n gen&oacute;mica. Los avances en gen&eacute;tica permiten precisar el diagn&oacute;stico, pero no necesariamente la terapia de las enfermedades, lo que aumentar&aacute; la sensaci&oacute;n de riesgo y peligro, que s&oacute;lo podr&aacute; ser compensada con una mayor humanidad en la relaci&oacute;n con el enfermo. Ello obliga a orientar la investigaci&oacute;n hacia la protecci&oacute;n de los m&aacute;s desvalidos, a la recuperaci&oacute;n de los ni&ntilde;os con deficiencias gen&eacute;ticas, en la l&iacute;nea que abri&oacute; el gran genetista franc&eacute;s J&eacute;r&ocirc;me Lejeune, y a reconocer la primac&iacute;a del cuidado amoroso por los m&aacute;s d&eacute;biles y enfermos. El art&iacute;culo 17 de la DGH establece:</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>    <p align="justify">Los Estados deber&aacute;n respetar y promover la pr&aacute;ctica de la solidaridad para con los individuos, familias o poblaciones expuestos a riesgos particulares de enfermedad o discapacidad gen&eacute;tica. Deber&aacute;n fomentar las investigaciones encaminadas a identificar, prevenir y tratar las enfermedades gen&eacute;ticas, sobre todo las enfermedades raras y las enfermedades end&eacute;micas que afectan a una parte considerable de la poblaci&oacute;n mundial (Ballesteros, 2001).</p> </blockquote>     <p align="justify">A finales de 2001 Advanced Cell Technology, empresa privada de Worcester (Massachussets), anunci&oacute; la clonaci&oacute;n terap&eacute;utica de embriones humanos (siguiendo una metodolog&iacute;a semejante a la que se emple&oacute; con Dolly) para obtener las preciadas c&eacute;lulas madre, con las cuales se podr&iacute;an tratar la diabetes, el c&aacute;ncer, el mal de Parkinson, el Alzheimer, la fibrosis qu&iacute;stica y la hemofilia, o reparar da&ntilde;os producidos por infartos card&iacute;acos, accidentes cerebro vasculares, fracturas de la m&eacute;dula espinal, etc. La ingenier&iacute;a gen&eacute;tica hace posible manipular el genoma de esas c&eacute;lulas. Estos avances abren inmensas posibilidades terap&eacute;uticas en el campo de la medicina, y tambi&eacute;n la apropiaci&oacute;n privada de esos conocimientos amparada por las patentes, un medio para que las transnacionales avasallen a los pa&iacute;ses pobres.</p>      <blockquote>    <p align="justify">Si uno patenta una invenci&oacute;n, una forma de hacer una media luna [...] una m&aacute;quina para hacer media lunas, no hay ning&uacute;n motivo para que se la copien [...] Pero si tomamos algo &uacute;nico, que es un descubrimiento como por ejemplo un gen humano, no se puede inventar algo sobre esta base. El descubrimiento, si lo patentamos, autom&aacute;ticamente implica un monopolio. (p. 45).</p> </blockquote>     <p align="justify">Sulston muestra que este consenso pol&iacute;tico idealista de la DGH ha sido y contin&uacute;a siendo rebasado por la pr&aacute;ctica del libre mercado:</p>      <blockquote>    <p align="justify">El 10% de las enfermedades recibe el 90% de los fondos para investigaci&oacute;n. El 90% restante recibe el 10% de los fondos. Estas son enfermedades olvidadas, como la malaria, las disenter&iacute;as severas, que matan gente, el mal de Chagas [&hellip;] Todos reciben pocos fondos, porque globalmente nos organizamos alrededor de las leyes del mercado que est&aacute;n dominadas por las ganancias. Y esto es una locura. La salud deber&iacute;a ser un derecho universal, y en parte esto nos lleva a [&hellip;] destruirnos. Todos (los que investigan) dicen que tienen que tener ganancias para continuar la investigaci&oacute;n, y los Estados dicen que tienen que tener dinero para luchar contra el terrorismo. Lo que tienen que hacer, creo, es administrar la salud para todos. Tenemos que prestar atenci&oacute;n a la equidad en la prestaci&oacute;n de la salud (p. 49)<sup><a name="n5"></a><a href="#5">5</a></sup>.</p> </blockquote>     <p align="justify"><b>LAS CIENCIAS CULTURALES Y LA SOCIOBIOLOG&Iacute;A</b></p>     <p align="justify">El reduccionismo y el determinismo biol&oacute;gico son los fundamentos filos&oacute;ficos de la sociobiolog&iacute;a, que buscan explicar los fen&oacute;menos sociales humanos por razones exclusivamente biol&oacute;gicas. Dos libros que han tenido amplio eco en los c&iacute;rculos acad&eacute;micos son <i>Sociobiolog&iacute;a: la nueva s&iacute;ntesis</i>, de E. O. Wilson, y <i>El gen ego&iacute;sta</i>, de Richard Dawkins. Desde la teor&iacute;a sint&eacute;tica de la evoluci&oacute;n se ha criticado la sociobiolog&iacute;a por que se inspira en el darwinismo social y puede conducir a la segregaci&oacute;n de la especie humana por la distinci&oacute;n entre genes buenos y malos, y con ello al racismo. En esencia, se trata de la falsa dicotom&iacute;a entre los efectos de la educaci&oacute;n y los de la herencia gen&eacute;tica. Mientras que la sociobiolog&iacute;a tiende a subrayar las diferencias de la especie humana, la evoluci&oacute;n cultural subraya la unidad de la especie y la irrelevancia de las diferencias gen&eacute;ticas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> En sentido amplio, los reduccionistas intentan explicar las propiedades de conjuntos completos, como las mol&eacute;culas o las sociedades, en t&eacute;rminos de las unidades que las componen. Para el determinismo biol&oacute;gico &ldquo;las vidas y las acciones humanas son consecuencias inevitables de las propiedades bioqu&iacute;micas de las c&eacute;lulas que constituyen al individuo, y estas caracter&iacute;sticas est&aacute;n a su vez determinadas &uacute;nicamente por los constituyentes de los genes que posee cada individuo&rdquo; (Lewontin, Rose y Kamin, 1996). Con base en estas dos premisas, muchos han intentado explicar conductas tan complejas como las preferencias sexuales, la inteligencia, la violencia, la pretendida superioridad del hombre sobre la mujer, las clases sociales o el &eacute;xito econ&oacute;mico. En 1994 se public&oacute; <i>The Bell Curve</i>, que pretend&iacute;a &ldquo;demostrar&rdquo;, recurriendo a pruebas de inteligencia, que hay una amplia diferencia (de &iacute;ndole gen&eacute;tica) en la capacidad intelectual de blancos y negros. James Watson afirma que el destino est&aacute; en nuestros genes, y Daniel Koshland, editor de <i>Science</i>, dice que es posible predecir el comportamiento de un ser humano si se conoce su genoma, y prevenir el da&ntilde;o causado por el comportamiento violento.</p>     <p align="justify"> No obstante, la interrelaci&oacute;n del genoma humano elimina la posibilidad de que existan genes individuales que controlen y moldeen pautas de conducta tan intrincadas como las que hemos mencionado. El <i>homo sapiens</i>, con su compleja estructura cerebral, tiene mayores m&aacute;rgenes de libertad y est&aacute; menos sometido al determinismo gen&eacute;tico que los dem&aacute;s animales. Seg&uacute;n Francisco J. Ayala (2001): &ldquo;Es arrogante e ingenuo pensar que el descifrar la secuencia de letras del ADN de un individuo sea equivalente a &lsquo;conocer&rsquo; lo que es esa persona&rdquo;.</p>     <p align="justify"> Adem&aacute;s, los resultados del PGH indican que los seres humanos somos gen&eacute;ticamente semejantes en un 99,9%; el 0,1% de la informaci&oacute;n gen&eacute;tica responde por nuestras diferencias individuales. Esas divergencias o polimorfismos, de los cuales se han determinado 1,4 millones, hacen parte de la explicaci&oacute;n de las diferencias entre unos y otros; permiten entender por qu&eacute; algunas personas son m&aacute;s susceptibles a unas enfermedades que a otras, o por qu&eacute; reaccionan al&eacute;rgicamente a determinados alimentos o drogas. Los humanos somos b&aacute;sicamente iguales y tenemos unidad gen&eacute;tica de especie, por nuestro com&uacute;n ancestro africano, y tambi&eacute;n poseemos la suficiente variabilidad para diferenciarnos unos de otros. Este hecho da un ment&iacute;s a quienes creen en la superioridad racial de unos pueblos sobre otros. Esta triste tergiversaci&oacute;n ha resurgido en las declaraciones de funcionarios del gobierno norteamericano, como el fiscal general John Ashcroft, para quien &ldquo;los negros, asi&aacute;ticos, orientales, hispanos, latinos y europeos del Este carecen de disposici&oacute;n para la democracia&rdquo;. Margaret Thatcher sugiri&oacute; la eliminaci&oacute;n f&iacute;sica de los mal dotados gen&eacute;ticamente. Existen diferencias &eacute;tnicas y culturales entre los distintos grupos humanos, pero son insignificantes a nivel gen&eacute;tico, donde somos casi id&eacute;nticos. El odio racial no puede justificarse ni racionalizarse por nuestras peque&ntilde;as distancias gen&eacute;ticas.</p>     <p align="justify"> Hay algo m&aacute;s: la complejidad de nuestra estructura gen&eacute;tica y las intrincadas estructuras sociales que nos permitieron construir herramientas, desarrollar un lenguaje articulado, y aprovechar mejor las potencialidades del cerebro condujeron al surgimiento de un fen&oacute;meno totalmente nuevo: la conciencia. &ldquo;El hombre no vive solamente en la naturaleza, sino que vive tambi&eacute;n en la sociedad humana, y &eacute;sta posee igualmente la historia de su evoluci&oacute;n y su ciencia, ni m&aacute;s ni menos que la naturaleza&rdquo; (Engels, s. f.). Se ha encontrado que en el genoma humano hay en promedio una variaci&oacute;n cada 1.000 nucle&oacute;tidos. Las diferencias entre distintas poblaciones humanas se deben al proteoma, a la acci&oacute;n de las prote&iacute;nas en su interacci&oacute;n con las condiciones ambientales particulares. Por todo lo anterior la decodificaci&oacute;n del genoma plantea nuevos retos a &ndash;y no suprime&ndash; las ciencias sociales: </p>     <p align="justify"> 1. Profundizar el conocimiento de las condiciones materiales de la evoluci&oacute;n cultural que han hecho posible la adaptaci&oacute;n humana a los ambientes m&aacute;s variados sin cambiar su constituci&oacute;n gen&eacute;tica, como inexorablemente lo deben hacer los dem&aacute;s organismos vivos. El mundo real del ser humano no es igual al de otros seres vivos, pues ha surgido hist&oacute;ricamente y est&aacute; determinado por la historia.</p>     <p align="justify"> 2. Enfrentar los determinismos biol&oacute;gicos. Para los deterministas biol&oacute;gicos, &ldquo;somos m&aacute;quinas de supervivencia, veh&iacute;culos aut&oacute;matas programados a ciegas con el fin de preservar las ego&iacute;stas mol&eacute;culas conocidas con el nombre de genes&rdquo; (Dawkins, 1993). Afirman que la conducta de los individuos est&aacute; determinada por el genoma que poseen y concluyen que la sociedad es la suma de las conductas individuales. Las desigualdades sociales son desafortunadas, pero innatas e inalterables y, por tanto, imposibles de remediar con medidas sociales, pues ello significa &ldquo;ir contra la naturaleza&rdquo;. Los sociobi&oacute;logos se empe&ntilde;an en encontrar los &ldquo;genes&rdquo; de la inteligencia, la pobreza, la violencia, el liderazgo (los machos alfa), las tendencias criminales, la homosexualidad. Olvidan que el hombre es el producto de la naturaleza y de la historia, &ldquo;nature and nurture&rdquo; dec&iacute;a Shakespeare. El material gen&eacute;tico est&aacute; en interacci&oacute;n continua con las condiciones sociales, econ&oacute;micas y culturales del individuo.</p>     <p align="justify"> Sulston se declara seguidor de la tesis de la inextricable ligaz&oacute;n entre la naturaleza biol&oacute;gica y la cultura en la formaci&oacute;n de la naturaleza humana. Y en cuanto a los cambios gobernables de la conducta humana, sostiene que nunca se podr&aacute; afirmar que las personas tienen un mal genotipo, esa falacia que para personas como Thatcher y Ashcroft justificar&iacute;a la eliminaci&oacute;n de quienes lo portan. Considera que es &eacute;ticamente equivocada y t&eacute;cnicamente imposible. Y resalta que para modificar o al menos limitar los excesos de la conducta humana es necesario mirar hacia la cultura y, en todo caso, modificar la sociedad para dar cabida a todos (pp. 33-38).</p>     <p align="justify"><b>GENOMA, EVOLUCI&Oacute;N, CULTURA Y CLONACI&Oacute;N</b></p>     <p align="justify">Para los lectores colombianos pueden ser ajenas las referencias de Sulston (pp. 77-81) a la situaci&oacute;n de los centros argentinos de investigaci&oacute;n en biolog&iacute;a y gen&eacute;tica, as&iacute; como a su relaci&oacute;n con el Nobel argentino C&eacute;sar Milstein, vinculado al Laboratorio de Biolog&iacute;a Molecular de Cambridge, y la contaminaci&oacute;n del R&iacute;o de la Plata. Les son m&aacute;s cercanas las reflexiones sobre la inversi&oacute;n del gobierno y los logros de las universidades p&uacute;blicas como indicadores del lugar que ocupa cada comunidad cient&iacute;fica local en los campos del saber.</p>     <p align="justify"> Algunos trabajos analizan el impacto de la decodificaci&oacute;n del genoma como factor de reestructuraci&oacute;n de los campos biol&oacute;gico, farmac&eacute;utico y agroalimentario, a escala planetaria y en nuestro pa&iacute;s. Revisemos algunas de esas preocupaciones:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> 1. La conversi&oacute;n de nuestro pa&iacute;s en un para&iacute;so para los piratas al servicio de las multinacionales farmac&eacute;uticas, debido a su gran biodiversidad. Se ha alertado sobre el riesgo de que roben la riqueza gen&eacute;tica de animales, plantas y comunidades ind&iacute;genas. Se ha considerado muy grave que investigadores al servicio de la Universidad Javeriana que participaron en el Proyecto de Diversidad del Genoma en Colombia &ndash;apoyado por Hoescht, Parke-Davis y Pfizer&ndash; permitieran que muestras de sangre recolectadas en las comunidades ind&iacute;genas y afrocolombianas terminaran en los institutos nacionales de salud (NIH) norteamericanos. </p>     <p align="justify"> 2. El desequilibrio provocado por las estrategias de las multinacionales de la farmacolog&iacute;a que destinan grandes sumas a la investigaci&oacute;n de enfermedades gen&eacute;ticas que afectan a la poblaci&oacute;n de los pa&iacute;ses del primer mundo (arteriosclerosis, diabetes, c&aacute;ncer, hipertensi&oacute;n, enfermedades neurodegenerativas) y restringen el presupuesto para las enfermedades infectocontagiosas que afectan a los pobres del todo el mundo. Como se&ntilde;ala Emilio Yunis (2001):</p>      <blockquote>    <p align="justify">Los grandes avances en las ciencias de la vida se saludan como &ldquo;logros de la humanidad&rdquo;. El sentido de lo anterior es m&aacute;s metaf&oacute;rico que real. Los descubrimientos sobre el genoma humano y las patentes de esos descubrimientos aumentar&aacute;n la riqueza del mundo, tambi&eacute;n aumentar&aacute; la pobreza, la distancia entre pa&iacute;ses pobres y ricos crecer&aacute; y en unos y otros los pocos ricos ser&aacute;n m&aacute;s ricos y los muchos pobres ser&aacute;n m&aacute;s pobres. </p> </blockquote>     <p align="justify">Con el desarrollo desbocado de la ingenier&iacute;a gen&eacute;tica y de las t&eacute;cnicas de clonaci&oacute;n, las grandes multinacionales pretender&aacute;n &ldquo;patentar la vida&rdquo; en una feroz competencia por apoderarse del genoma humano. Quienes cuestionan estas pr&aacute;cticas recalcan la p&eacute;rdida de autonom&iacute;a de los cient&iacute;ficos, subordinados a intereses corporativos que buscan patentar fragmentos de ADN, sin conocer sus funciones.</p>     <p align="justify"> 3. El deterioro de los t&eacute;rminos del intercambio debido a la asimetr&iacute;a del poder de negociaci&oacute;n, agravado por el escaso desarrollo del agro y la industria, y arrasados por la apertura econ&oacute;mica y por la estrategia de precarizaci&oacute;n de la actividad cient&iacute;fica. El punto neur&aacute;lgico se halla en la imposible neutralidad de las investigaciones que se dise&ntilde;an y realizan sobre todos los aspectos ecosist&eacute;micos, ambientales y de recursos naturales del pa&iacute;s<a name="n6"></a><a href="#6"><sup>6</sup></a>. </p>     <p align="justify"> Es claro que en Colombia hay una sensibilidad sobre estos temas, que obviamente va m&aacute;s all&aacute; de la estupidez de la pol&iacute;tica medi&aacute;tica pidiendo que &ldquo;clonen al ex fiscal y al ex embajador en Washington&rdquo;. Eso lleva a considerar cr&iacute;ticamente la actividad &ndash;aparentemente desinteresada&ndash; del profesor Patarroyo, el sacrificio de 60 mil monos para sus experimentos, las actividades de las multinacionales farmac&eacute;uticas en el pa&iacute;s, el presupuesto de Colciencias, la orientaci&oacute;n de las universidades a los hallazgos rentables y no rentables, la inexistencia de una comisi&oacute;n de gen&eacute;tica humana que se encargue de discernir problemas como los recientemente expuestos respecto a la esterilizaci&oacute;n masiva en el Norte de Santander, la realizaci&oacute;n de trasplantes de m&eacute;dula &oacute;sea, la aprobaci&oacute;n de los laboratorios privados que expiden constancias de pruebas de paternidad, y otras necesidades urgentes de asimilar tan trascendentales transformaciones. </p>     <p align="justify"> La lectura estimula a aprender de Sulston y prevenir ante todo eventos como los causantes de episodios de sangre contaminada, o de la propagaci&oacute;n de las vacas locas y la fiebre aviar, y las dem&aacute;s consecuencias de la orientaci&oacute;n mercantil de la investigaci&oacute;n en salud p&uacute;blica &ndash;como qued&oacute; planteada al interior de la Royal Society luego de se&ntilde;alar al Instituto Wischar, tres d&eacute;cadas despu&eacute;s, como principal responsable de la exportaci&oacute;n y expansi&oacute;n del SIDA&ndash;, cuando la fabricaci&oacute;n de vacunas antipolio utilizando cultivos de c&eacute;lulas de chimpanc&eacute; y el desastroso resultado de la aplicaci&oacute;n experimental de la vacuna a un mill&oacute;n de personas en el Congo Belga, as&iacute; como el env&iacute;o de muestras de tejidos a laboratorios de distintas partes del planeta, pudieron tener conexi&oacute;n con la propagaci&oacute;n de la epidemia, se&ntilde;alada como la peor cat&aacute;strofe sanitaria con 26 millones de muertos y 40 millones de afectados, m&aacute;s el pron&oacute;stico de otros 50 millones de vidas cobradas en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os<sup><a name="n7"></a><a href="#7">7</a></sup>. </p>     <p align="justify"> En s&iacute;ntesis, Sulston cuestiona de forma clara la apremiante situaci&oacute;n en que la industria farmac&eacute;utica exige d&oacute;nde invertir.</p>     <p align="justify"> Algunos vac&iacute;os de la entrevista remiten a puntos sobre los cuales Halper&iacute;n no pregunt&oacute; y respecto de los cuales, al revisar algunos de los principales debates en curso, el lector queda con la expectativa de conocer el enfoque de Sulston, para lo cual ser&iacute;a necesario leer m&aacute;s sobre el trasfondo tem&aacute;tico. Mencionar&iacute;a al menos dos de estos debates. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> 1. La convergencia de las ciencias. &Eacute;ste es un tema que atrae a los cient&iacute;ficos sociales &ndash;como Wallerstein&ndash; y a los cient&iacute;ficos naturales. Por ejemplo Stephen Jay Gould en uno de sus &uacute;ltimos libros (2004a) analiz&oacute; la relaci&oacute;n entre ciencias y humanidades para dialogar y discutir con el sociobi&oacute;logo E. O. Wilson, quien, en una de sus &uacute;ltimas reflexiones, Consilience.<i> La unidad del conocimiento</i> (1999), afirm&oacute; que la mayor empresa de la mente siempre ha sido y siempre ser&aacute; el intento de conectar las ciencias con las humanidades. Gould no parece hasta ahora (2004b) dar importancia al hallazgo del genoma, ni Sulston profundiza en la convergencia. </p>     <p align="justify"> 2. Las proyecciones jur&iacute;dicas de la discusi&oacute;n gen&oacute;mica. En la perspectiva de la regulaci&oacute;n de patentes, investigaciones, experimentaci&oacute;n y explotaci&oacute;n con base en el genoma se ubican diversas posiciones, asociadas con diversas tesis dualistas, utilitaristas y de fundamento sociobiologista. Ya se vislumbran nuevas fuentes de conflictos<a name="n8"></a><sup><a href="#8">8</a></sup> en el escenario de la sociedad del riesgo<sup><a name="n9"></a><a href="#9">9</a></sup>:</p>     <p align="justify"> a) En la actividad aseguradora donde el inter&eacute;s del asegurador es evidente, pudiendo obtener &ndash;de la investigaci&oacute;n gen&oacute;mica&ndash; grandes beneficios al momento de la selecci&oacute;n de riesgos incluibles o excluibles. Inter&eacute;s leg&iacute;timo, al que se opone el inter&eacute;s igualmente leg&iacute;timo del asegurado potencial en exponer la esfera de su personalidad s&oacute;lo en el marco de lo exigible, es decir no proporcionar a extra&ntilde;os el conocimiento de datos extremadamente sensibles referentes al n&uacute;cleo de su personalidad<sup><a name="n10"></a><a href="#10">10</a></sup>.</p>     <p align="justify"> b) En la definici&oacute;n &eacute;tica del inicio de la existencia. Por ejemplo, ante la perspectiva de utilizar embriones humanos obtenidos por clonaci&oacute;n, con insistencia, se han preguntado a partir de qu&eacute; momento del desarrollo embrionario se puede hablar de la presencia de un ser humano: desde el momento mismo de la fecundaci&oacute;n, como lo plantean las principales corrientes religiosas, o desde el instante en que aparecen los primeros esbozos del sistema nervioso, como lo han planteado algunos bi&oacute;logos. Se espera que la respuesta elegida sea la gu&iacute;a &eacute;tica para experimentar o no con c&eacute;lulas embrionarias.</p>     <p align="justify"> c) En la negociaci&oacute;n de la responsabilidad social de todas las actividades de explotaci&oacute;n econ&oacute;mica de los avances cient&iacute;ficos que comprometen nuevas formas de consecuencias sociales, situaci&oacute;n que conduce a la necesidad de promover la potenciaci&oacute;n de la sociedad civil globalizada y local, actuante como definidora y vigilante de la pr&aacute;ctica de las empresas y su contenci&oacute;n dentro de l&iacute;mites del inter&eacute;s general.</p>     <p align="justify"> Entonces es indudable que los logros cient&iacute;ficos y tecnol&oacute;gicos, que se est&aacute;n observando al iniciar el siglo XXI en el campo de la gen&eacute;tica humana, plantean interesantes debates en los planos filos&oacute;fico, &eacute;tico y pol&iacute;tico.</p>     <p align="justify">&iquest;Podremos esperar realmente que &ldquo;cuando se conozca todo el genoma humano se sabr&aacute; lo que significa ser humano&rdquo;? Esta es una inc&oacute;gnita. Por ahora, para la memoria, citemos algunas brillantes e inspiradas ideas de Sulston: </p>      <blockquote>    <p align="justify">&minus; En las sociedades consumistas occidentales se abre as&iacute; un sinf&iacute;n de oportunidades desde el punto de vista comercial. Mi peor pesadilla es que la gente termine eligiendo en qu&eacute; restaurante comer de acuerdo con su genotipo.</p>       <p align="justify">&minus; La secuenciaci&oacute;n del genoma es un descubrimiento, no una invenci&oacute;n. Lo mismo que una monta&ntilde;a o un torrente, es un objeto natural que estaba ah&iacute;, si no antes que nosotros, al menos antes de que fu&eacute;ramos conscientes de su existencia. Soy de los que opinan que la tierra es un bien comunitario y que es mejor que no pertenezca a nadie, aunque todos nosotros cortemos peque&ntilde;as partes de ella para nuestros usos particulares [&hellip;] Si una zona resulta interesante porque el paisaje es particularmente bello o porque en ella habita una especie en peligro de extinci&oacute;n, puede ser protegida como un bien p&uacute;blico.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&minus; En marzo de 2002 Human Genome Sciences, la compa&ntilde;&iacute;a fundada junto a TIGR en 1992 (TIGR se escindi&oacute; cinco a&ntilde;os despu&eacute;s), anunci&oacute; que hab&iacute;a obtenido la patente de un gen llamado CCR5, que codifica un receptor en la superficie celular. Cuando la compa&ntilde;&iacute;a solicit&oacute; la patente por primera vez no sab&iacute;a qu&eacute; funci&oacute;n ten&iacute;a el receptor. Mientras estaba pendiente de la concesi&oacute;n de la patente, un grupo de investigadores financiados con fondos p&uacute;blicos de los institutos nacionales de salud descubrieron que algunas personas con defectos en ese gen eran resistentes a la infecci&oacute;n por el virus del SIDA, VIH. En otras palabras, el CCR5 parece ser una de las puertas empleadas por el virus para penetrar en las c&eacute;lulas. Tan pronto como tuvo noticia del descubrimiento, Human Genome Sciences pudo confirmar de forma experimental el papel desempe&ntilde;ado por el CCR5 y consigui&oacute; la patente. De ese modo reclam&oacute; la propiedad de los derechos de utilizaci&oacute;n del gen para cualquier uso. Ahora la compa&ntilde;&iacute;a ha vendido licencias a varias compa&ntilde;&iacute;as farmac&eacute;uticas para el desarrollo de medicamentos y vacunas basados en estos datos. Pero, &iquest;qui&eacute;n dio el paso decisivo?: &iquest;la compa&ntilde;&iacute;a que tuvo la fortuna de acertar en la selecci&oacute;n aleatoria de un EST o los investigadores que, financiados con dinero p&uacute;blico, descubrieron que en las personas resistentes al VIH el gen era defectuoso?</p>       <p align="justify">&minus; El n&uacute;mero de peticiones de patentes de genes en los humanos y otros organismos sobrepasa el medio mill&oacute;n y ya se han concedido varios miles. Pero la cuesti&oacute;n de las patentes de los genes sigue siendo compleja y confusa. La Oficina de Registros y Patentes de Estados Unidos afirma que el descubrimiento de un gen se puede patentar y, hasta que se hicieron los &uacute;ltimos cambios, conced&iacute;a patentes incluso sobre fragmentos parciales de gen cuya &uacute;nica utilidad fuera servir como &lsquo;sonda g&eacute;nica&rsquo;. La Oficina de Patentes Europea se mostr&oacute; m&aacute;s dubitativa acerca del patentado de genes hasta que la Uni&oacute;n Europea promulg&oacute; la directiva de patentes de 1998 que permit&iacute;a expl&iacute;citamente patentar secuencias g&eacute;nicas. Sea como fuere, muchos Estados miembros de la UE, Francia en particular, se oponen al patentado de genes y han puesto objeciones a la directiva. Entretanto, otros pa&iacute;ses europeos &ndash;el Reino Unido es uno de ellos&ndash; creen que se debe fomentar una l&iacute;nea m&aacute;s liberal en todo lo relativo a las patentes para que sus industrias biotecnol&oacute;gicas sigan siendo competitivas frente a las de Estados Unidos.</p>       <p align="justify">&minus; Algunos proponen trazar una l&iacute;nea divisoria entre las patentes de los seres vivos y los objetos inanimados. Aunque comparto su preocupaci&oacute;n y estoy de acuerdo en la urgente necesidad de que se le d&eacute; a los seres vivos otro valor que el puramente comercial, creo que dicha l&iacute;nea es innecesaria porque el abismo que exist&iacute;a entre lo qu&iacute;mico y lo biol&oacute;gico est&aacute; siendo rellenado, y pronto tal distinci&oacute;n carecer&aacute; de sentido. &iquest;Es tan evidente que no deber&iacute;amos patentar formas de vida como los ratones transg&eacute;nicos o las plantas de algod&oacute;n? Desde luego, pero no s&oacute;lo porque sean formas de vida. El hecho de que no hayamos inventado los organismos, sino tan s&oacute;lo el cambio espec&iacute;fico que los hace propensos a padecer c&aacute;ncer (en el caso de los ratones) o resistente a las plagas (en el caso del algod&oacute;n), parece una raz&oacute;n mucho m&aacute;s s&oacute;lida.</p>       <p align="justify">&minus; Las sociedades occidentales atravesamos un per&iacute;odo de creciente confianza en la propiedad privada en detrimento del bien p&uacute;blico. [Pero] es imposible adoptar decisiones colectivas sensatas cuando las &uacute;nicas reglas que intervienen en la negociaci&oacute;n son las de la avaricia competitiva [&hellip;] La misma avaricia casi consigui&oacute; la privatizaci&oacute;n del genoma humano, nuestro propio c&oacute;digo, y sigue siendo una amenaza. La lucha por el genoma humano era algo necesario y las cosas no ser&iacute;an hoy lo mismo si el proyecto p&uacute;blico no se hubiera mantenido firme. La secuencia es ahora un elemento crucial en un sistema libre y abierto de informaci&oacute;n biol&oacute;gica que permitir&aacute; que el conocimiento y los beneficios derivados de &eacute;l se acumulen m&aacute;s r&aacute;pido que de cualquier otro modo.</p> </blockquote>     <p align="justify">    <br>   <b>NOTAS AL PIE </b></p>     <p align="justify"><a name="1"></a><a href="#n1">1</a>. Su principal obra es Sulston y Ferry (2002). Para una s&iacute;ntesis de sus ideas, ver &ldquo;El genoma humano, dominio p&uacute;blico por excelencia&rdquo;, <a href="www.monde-diplomatique.es/2003/01/sulston.html" target="_blank">www.monde-diplomatique.es/2003/01/sulston.html</a></p>     <p align="justify"> <a name="2"></a><a href="#n2">2</a>. Rosana Fi&eacute;rrez, domingo 2 de julio de 2000, <a href="http://www.iBrujula.com" target="_blank">http://www.iBrujula.com</a></p>     <p align="justify"> <a name="3"></a><a href="#n3">3</a>. Clinton y Blair presiden la presentaci&oacute;n del borrador del genoma humano en Washington y Londres. &ldquo;Celera Genomics publicar&aacute; gratis el mapa gen&eacute;tico, aunque comercializar&aacute; sus aplicaciones&rdquo;, <i>Diario JoL</i>, Barcelona, 27 de julio de 2000.</p>     <p align="justify"> <a name="4"></a><a href="#n4">4</a>. El art&iacute;culo 1.&ordm; de la Declaraci&oacute;n del Genoma destaca la unidad del g&eacute;nero humano oponi&eacute;ndose a todo tipo de discriminaci&oacute;n racista, basada en la pretendida existencia de genes buenos y malos. &ldquo;El genoma es la base de la unidad fundamental de todos los miembros de la familia humana y del reconocimiento de su dignidad y diversidad intr&iacute;nseca. En sentido simb&oacute;lico, el genoma humano es el patrimonio de la Humanidad&rdquo; (Ballesteros, 2001).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a name="5"></a><a href="#n5">5</a>.  Sobre Colombia se puede consultar el volumen 8, n&uacute;meros 22 y 23, de <i>Persona y Bio&eacute;tica</i>, Revista de la Universidad de la Sabana, Bogot&aacute;, 2005, que &ldquo;analiza la situaci&oacute;n (...) de cara a la actual legislaci&oacute;n (...) y la manera como se ha llegado a la fr&iacute;a comercializaci&oacute;n de la salud, que modific&oacute; la moral social menoscabando el imperativo hipocr&aacute;tico, en beneficio del paciente, por un esquema de lucro industrial que abre sus p&aacute;ginas con la clonaci&oacute;n terap&eacute;utica, y exige conocer y precisar desde la ciencia cu&aacute;l es el hecho biol&oacute;gico natural que se desea manipular y el proceso que se pretende artificialmente&rdquo;.</p>     <p align="justify"><a name="6"></a><a href="#n6">6</a>.  Reflexi&oacute;n contenida en el documento del profesor Guillermo Guevara Pardo &ldquo;Desde el jard&iacute;n de Mendel hasta el genoma humano&rdquo;, <a href="http://www.deslinde.org.co/dsl29/ contenido/htm" target="_blank">http://www.deslinde.org.co/dsl29/ contenido/htm</a></p>     <p align="justify"><a name="7"></a><a href="#n7">7</a>.  En la Royal Society se han denunciado y confrontado diversas hip&oacute;tesis sobre la evoluci&oacute;n del SIDA. Para una s&iacute;ntesis, ver el documental de Meter Chappel y Catherine Peix, &ldquo;Les origines du SIDA&rdquo;, Multimedia France Production, 2003. A esta l&iacute;nea de argumentaci&oacute;n se enfrentan teor&iacute;as acerca del supuesto desarrollo del virus en prisiones estadounidenses en los a&ntilde;os setenta, ocultado luego con la cortina de humo de su propagaci&oacute;n desde &Aacute;frica.</p>     <p align="justify"><a name="8"></a><a href="#n8">8</a>.  Una s&iacute;ntesis actualizada se halla en <a href="http://www.bio&eacute;tica.org" target="_blank">www.bioética.org</a></p>     <p align="justify"><a name="9"></a><a href="#n9">9</a>. Un concepto que explica c&oacute;mo los expertos se enfrentan a un conflicto de intereses del tipo que Ulrich Beck (1999) destaca cuando las instituciones cl&aacute;sicas de la sociedad industrial se enfrentan a peligros que ya no se pueden controlar.</p>     <p align="justify"><a name="10"></a><a href="#n10">10</a>. Silva, Alicia Alejandra. &ldquo;El genoma humano y los contratos de seguros. Una cuesti&oacute;n de conflictos de intereses&rdquo;,<i> Cuadernos de Bio&eacute;tica</i>, n.&ordm; 0, Buenos Aires, Ad Hoc, <a href="http://www.bioetica.org/" target="_blank">http://www.bioetica.org/</a></p> <hr>    <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <p align="justify">1. Ayala, F. &ldquo;El genoma humano y las grandes fronteras de la biolog&iacute;a en el siglo XXI&rdquo;, <i>Innovaci&oacute;n y Ciencia</i> 9, 3 y 4, 2001.</p>     <p align="justify"> 2. Ballesteros, Jes&uacute;s. <i>Revista Cuadernos de Bioetica</i> 12, 46, 2001, sumario, edici&oacute;n electr&oacute;nica, Red de informaci&oacute;n jur&iacute;dica, derechos humanos y bio&eacute;tica, Comisi&oacute;n Andina de Juristas, septiembre-diciembre.</p>     <p align="justify"> 3. Beck, U. <i>La invenci&oacute;n de lo pol&iacute;tico: para una teor&iacute;a de la modernizaci&oacute;n reflexiva</i>, Buenos Aires, Paid&oacute;s, cap. II, &ldquo;De la teor&iacute;a cr&iacute;tica a la autocr&iacute;tica de la sociedad de riesgo&rdquo;, 1999,  pp. 32-50.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> 4. Cook-Deegan, R. <i>The Gene Wars: Science, Politics and the Human Genome</i>, Norton &amp; Cia, 1994. </p>     <p align="justify"> 5. Dawkins, R. <i>El gen ego&iacute;sta</i>, Biblioteca Cient&iacute;fica Salvat n.<sup>o</sup> 5, 1993. </p>     <p align="justify">  6. Engels, F. <i>Ludwig Feuerbach y el fin de la filosof&iacute;a cl&aacute;sica alemana</i>, Barranquilla, Ediciones Norte, s. f. </p>     <p align="justify"> 7. Gould, S. J. <i>La estructura de la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n</i>, Barcelona, Tusquets Editores, 2004a.</p>     <p align="justify"> 8. Gould, S. J. <i>&Eacute;rase una vez el zorro y el erizo. Las humanidades y la ciencia en el tercer milenio</i>, Barcelona, Editorial Cr&iacute;tica, 2004b. La presentaci&oacute;n del libro se puede leer como &ldquo;&Eacute;rase una vez el zorro y el erizo. Prefacio: presentaci&oacute;n de los protagonistas&rdquo;, <i>Revista de Econom&iacute;a Institucional</i> 7, 12, 2005, pp. 279-287, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia.</p>     <p align="justify"> 9. Judson, H. <i>The Eight Day of Creation</i>, New York, Cold Spring Harbor Laboratory Press, 1979. </p>     <p align="justify"> 10. Lewontin R., S. Rose y L. Kamin. <i>No est&aacute; en los genes: cr&iacute;tica del racismo biol&oacute;gico</i>, Barcelona, Grijalbo, 1996. </p>     <p align="justify">  11. Ridley, M. <i>Genome: The Autobiography of a Species in 23 Chapters</i>, Harper Collins Publishers, 1999. </p>     <p align="justify"> 12. Sulston, J. y G. Ferry. <i>The Common Thread. A Story of Science, Politics, Ethics and the Human Genome</i>, London, Bantam Press, 2002.<i> </i>Traducido al espa&ntilde;ol como <i>El hilo com&uacute;n de la humanidad: una historia sobre la ciencia, la pol&iacute;tica, la &eacute;tica y el genoma humano</i>, Madrid, Siglo XXI Editores, 2003.</p>     <p align="justify"> 13. Wilson, E. O. <i>Consilience. La unidad del conocimiento</i>, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 1999.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> 14. Yunis, E. <i>Evoluci&oacute;n o creaci&oacute;n</i>, Bogot&aacute;, Planeta, 2001. </p> </font>      ]]></body>
</article>
