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<publisher-name><![CDATA[Universidad Externado de Colombia]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[NIVEL DE RESERVAS INTERNACIONALES Y RIESGO CAMBIARIO EN COLOMBIA]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,FiduPrevisora S. A.  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The optimal reserve level theory aims to protect the economy against external shocks to its balance of payments, providing the international liquidity needed in emergency situations. The methodological applications available have limitations that compromise the results of the analysis of the optimal level in Colombia. This article offers an alternative approach to optimal international reserves and a consistent methodological framework to overcome these limitations and add trust to the monetary authorities and international agents.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">     <p align="center">    <br><b>NIVEL DE RESERVAS INTERNACIONALES Y RIESGO CAMBIARIO EN COLOMBIA</b></p> </font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">     <p align="center"><b>LEVEL OF INTERNATIONAL RESERVES AND EXCHANGE RISK IN COLOMBIA</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>David Fernando L&oacute;pez Angarita</i>*</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> * Mag&iacute;ster en Econom&iacute;a de la Universidad de los Andes, profesor de la Universidad de los Andes y profesional de Riesgo de Mercado de FiduPrevisora S. A., Bogot&aacute;, Colombia, <a href="mailto:davi-lop@uniandes.edu.co">davi-lop@uniandes.edu.co</a> El autor agradece los valiosos comentarios de los doctores Humberto Mora &Aacute;lvarez, Jorge Toro y Andr&eacute;s Fern&aacute;ndez, y los comentarios de dos &aacute;rbitros an&oacute;nimos de la <i>Revista Econom&iacute;a Institucional</i>. Fecha de recepci&oacute;n: 12 de enero de 2006, fecha de modificaci&oacute;n: 13 de mayo de 2006, fecha de aceptaci&oacute;n: 29 de agosto de 2006.</p> <hr>     <p align="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p align="justify">[Palabras clave: reservas internacionales, riesgo cambiario, choques externos, liquidez internacional; JEL: E32, E58, E61, F36]</p>     <p align="justify">La teor&iacute;a del nivel &oacute;ptimo de reservas internacionales busca asegurar la protecci&oacute;n de la econom&iacute;a contra posibles choques externos a la balanza de pagos, garantizando la liquidez internacional en situaciones de emergencia. Las aplicaciones metodol&oacute;gicas de la literatura actual tienen limitaciones que comprometen los resultados de los an&aacute;lisis del nivel &oacute;ptimo en el caso colombiano. Este art&iacute;culo presenta una propuesta alternativa sobre reservas internacionales &oacute;ptimas y un marco metodol&oacute;gico consistente que supere dichas limitaciones y d&eacute; mayor confianza a las autoridades monetarias y a los agentes internacionales.</p>     <p align="justify"><b>ABSTRACT</b></p>     <p align="justify">[Key words: international reserves, exchange risk, external shocks, international liquidity; JEL: E32, E58, E61, F36]</p>     <p align="justify">The optimal reserve level theory aims to protect the economy against external shocks to its balance of payments, providing the international liquidity needed in emergency situations. The methodological applications available have limitations that compromise the results of the analysis of the optimal level in Colombia. This article offers an alternative approach to optimal international reserves and a consistent methodological framework to overcome these limitations and add trust to the monetary authorities and international agents.</p> <hr>     <p align="justify"><b>INTRODUCCI&Oacute;N </b></p>     <p align="justify">La recurrencia de crisis sist&eacute;micas, la globalizaci&oacute;n de los negocios y la integraci&oacute;n de las econom&iacute;as de los pa&iacute;ses emergentes con el resto del mundo inducen a estudiar la liquidez y la capacidad de pago de las naciones, donde las reservas internacionales juegan un papel protag&oacute;nico pues constituyen una reserva prudencial contra los choques de balanza de pagos y son un activo l&iacute;quido internacional para cubrir los ajustes internos en casos de choques externos. Los bancos centrales administran estos activos procurando mantener un monto de reservas que garantice un &ldquo;escudo de protecci&oacute;n&rdquo; y funcione como amortiguador en situaciones de urgencia de liquidez.</p>     <p align="justify"> Este trabajo presenta un modelo que lograr&iacute;a esos objetivos calculando un monto de reservas que evite buena parte de los costos de los choques externos. El modelo de nivel &oacute;ptimo de reservas internacionales tiene en cuenta los costos de un volumen determinado de reservas, eval&uacute;a el costo de oportunidad y los costos en que incurrir&iacute;a la econom&iacute;a si no tuviera el nivel &ldquo;&oacute;ptimo&rdquo; de reservas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>ALCANCE Y CONTENIDO DEL ENFOQUE METODOL&Oacute;GICO</b></p>     <p align="justify">Con la presentaci&oacute;n de este enfoque metodol&oacute;gico para calcular el nivel &oacute;ptimo de reservas internacionales, este trabajo vincula la escasez de reservas con los impactos recesivos de las crisis cambiarias en las econom&iacute;as modernas. Esta nueva propuesta permite que los pa&iacute;ses y los agentes internacionales dispongan de un marco metodol&oacute;gico y conceptual m&aacute;s instrumental para elaborar las pol&iacute;ticas de administraci&oacute;n de estos activos.</p>     <p align="justify"> Consta de cinco secciones. En la primera se hace una breve introducci&oacute;n a las reservas internacionales y sus m&eacute;todos de administraci&oacute;n, y se revisa la literatura sobre el nivel &oacute;ptimo de reservas; la segunda rese&ntilde;a los trabajos que han estimado las reservas internacionales &oacute;ptimas en Colombia; la tercera expone el nuevo enfoque metodol&oacute;gico; la cuarta presenta los resultados emp&iacute;ricos, y la &uacute;ltima destaca los hallazgos m&aacute;s relevantes.</p>     <p align="justify"><b>RESERVAS INTERNACIONALES: NIVEL &Oacute;PTIMO Y ADECUADO</b></p>     <p align="justify">Las reservas internacionales son los activos que se mantienen en el exterior bajo control de las autoridades monetarias y que se pueden utilizar para corregir desequilibrios de balanza de pagos mediante la intervenci&oacute;n del Banco de la Rep&uacute;blica en el mercado cambiario (JDBR, 2003b, 52). Los mercados de capitales son eficientes para administrar la informaci&oacute;n y dan gran importancia al nivel de reservas, pues mide la solvencia de una naci&oacute;n: cuanto mayor es el nivel de reservas, mayor es el acceso a los mercados de capitales y menor el costo; si las reservas caen por debajo del nivel que los prestamistas internacionales consideran &ldquo;adecuado&rdquo;, los mercados se cierran, aumenta la prima de riesgo y para las agencias calificadoras disminuye la percepci&oacute;n de la probabilidad de que el pa&iacute;s cumpla sus pagos (ib&iacute;d.).</p>     <p align="justify"> El papel de las reservas internacionales ha llamado la atenci&oacute;n de muchos acad&eacute;micos y proliferan los escritos sobre la vulnerabilidad externa de las econom&iacute;as emergentes. Choques externos como el &ldquo;contagio&rdquo;, los <i>sudden stops</i> y los <i>capital account reversals</i> son cada vez m&aacute;s comunes en los estudios emp&iacute;ricos<a name="n1"></a><sup><a href="#1">1</a></sup>.</p>     <p align="justify"> El manejo de las reservas internacionales en Colombia responde a tres objetivos principales: proteger a la econom&iacute;a de choques externos sobre la cuenta corriente o los flujos de capital, garantizar la provisi&oacute;n eficiente de liquidez internacional e invertir las reservas minimizando los riesgos de p&eacute;rdida y asegurando su disponibilidad oportuna (JDBR, 2003a, 50).</p>     <p align="justify"> Debido a la falta de consenso internacional sobre los criterios para administrar las reservas, esta secci&oacute;n es una gu&iacute;a que presenta de manera sucinta las alternativas que pueden seguir las econom&iacute;as actuales en la administraci&oacute;n de sus reservas internacionales.</p>     <p align="justify"><b>N<small>IVEL ADECUADO DE RESERVAS</small></b></p>     <p align="justify">Los estudios sobre el nivel adecuado de reservas se enfocan en el monto de reservas que debe tener un pa&iacute;s para alcanzar los est&aacute;ndares internacionales y atraer flujos de capital. Por ejemplo, que deben ser suficientes para cubrir al menos tres meses de importaciones.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> El &ldquo;nivel adecuado&rdquo; depende de las expectativas de los mercados sobre las condiciones de liquidez y solvencia de un pa&iacute;s para atraer flujos internacionales de capital. En este tipo de an&aacute;lisis se eval&uacute;a la relaci&oacute;n entre las reservas internacionales y otras variables macroecon&oacute;micas fundamentales.</p>     <p align="justify"> En 1953, el FMI concluy&oacute; que a partir de estas relaciones no se puede deducir si las reservas son o no &ldquo;adecuadas&rdquo;, pues la falta de una metodolog&iacute;a objetiva para medir ese nivel lleva a que los agentes se formen sus propias expectativas acerca del nivel que consideran &ldquo;adecuado&rdquo; (ver Wijnholds y Kapteyn, 2001). As&iacute;, el nivel adecuado depende de las creencias generalizadas de los mercados.</p>     <p align="justify"> Los indicadores que hoy m&aacute;s se usan en los estudios emp&iacute;ricos del nivel adecuado de reservas son el de reservas/amortizaciones del a&ntilde;o en curso o siguiente<sup><a name="n2"></a><a href="#2">2</a></sup>; el de reservas/servicio de la deuda externa total (Sachs et al., 1996); el de reservas/(amortizaciones + d&eacute;ficit en cuenta corriente) (GTBR, 2003) y el de reservas/importaciones (Urrutia, 2003). Los mercados internacionales observan con atenci&oacute;n las caracter&iacute;sticas de cada pa&iacute;s y sus indicadores, y se considera que cuando el indicador relevante es menor que 1 se debe encender una luz de alerta sobre la vulnerabilidad externa de esa econom&iacute;a (GTBR, 2003). El <a href="#c1">cuadro 1</a> presenta la evoluci&oacute;n de los indicadores de Colombia durante el per&iacute;odo 1999-2003:</p>     <p align="justify"><a name="c1"></a>Cuadro 1    <br> Indicadores de reservas internacionales en Colombia</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6c1.jpg">    <br> <font size="1">Fuente: Banco de la Rep&uacute;blica, SGEE, Departamento de Programaci&oacute;n e Inflaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify">Los resultados indican que el pa&iacute;s tuvo una posici&oacute;n adecuada de reservas internacionales en este per&iacute;odo. Los indicadores RIN/amortizaciones y RIN/(amortizaciones + d&eacute;ficit en cuenta corriente) oscilan alrededor de 1. El indicador RIN/servicio de la deuda externa es una advertencia para los inversionistas extranjeros, pues su nivel promedio es menor que 1, insuficiente para los mercados internacionales de capitales.</p>     <p align="justify"> A pesar de ser un tema ampliamente tratado en la literatura emp&iacute;rica, el desarrollo conceptual de los modelos de nivel adecuado no llena las expectativas de la comunidad acad&eacute;mica. Seg&uacute;n Wijnholds y Kapteyn (2001):</p>      <blockquote>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> No s&oacute;lo son muchos los trabajos realizados, tambi&eacute;n es claro que muchas de las contribuciones te&oacute;ricas ingeniosas en el campo del nivel adecuado de reservas carecen de valor operacional [&hellip;] Es decir, no ayudan a determinar el nivel adecuado de reservas que un pa&iacute;s debe tener.</p> </blockquote>     <p align="justify"><b>N<small>IVEL &Oacute;PTIMO DE RESERVAS: MODELOS TE&Oacute;RICOS</small></b></p>     <p align="justify">El segundo enfoque metodol&oacute;gico para manejar las reservas internacionales identifica un nivel de reservas internacionales &ldquo;&oacute;ptimo&rdquo; bas&aacute;ndose en el an&aacute;lisis de los costos y beneficios de mantener un volumen determinado de reservas internacionales. </p>      <blockquote>    <p align="justify">La decisi&oacute;n de las autoridades econ&oacute;micas sobre el monto apropiado de reservas internacionales debe tener en cuenta los costos y beneficios de mantener un determinado nivel. As&iacute;, la pol&iacute;tica del manejo de las reservas no solamente debe comparar el costo de oportunidad de las distintas alternativas en que puedan invertirse las reservas (como el consumo, la inversi&oacute;n o el pago de la deuda externa) sino el costo para la econom&iacute;a de quedarse sin ese nivel de reservas. Llevar las reservas a niveles que no permitan contar con una garant&iacute;a para enfrentar choques externos tiene un gran costo econ&oacute;mico y social y puede conducir a situaciones dif&iacute;ciles que cuestionen la propia viabilidad econ&oacute;mica y pol&iacute;tica del pa&iacute;s (JDBR, 2003b, 52).</p> </blockquote>     <p align="justify">Siguiendo estos lineamientos, los an&aacute;lisis se basan en tres pilares: el costo de ajuste de un desequilibrio externo, la probabilidad de ajuste, y el costo de mantener reservas internacionales.</p>     <p align="justify"> Los modelos de reservas internacionales &oacute;ptimas minimizan los costos esperados de mantener reservas y arrojan un nivel absoluto que, de mantenerse, evitar&iacute;a los choques externos adversos a su balanza de pagos y minimizar&iacute;a el sacrificio de recursos nacionales seg&uacute;n el costo de oportunidad.    <br>   A continuaci&oacute;n se presenta una s&iacute;ntesis de los trabajos m&aacute;s influyentes sobre reservas internacionales &oacute;ptimas, destacando sus fortalezas y limitantes, como introducci&oacute;n conceptual al tema.</p>     <p align="justify"><b>Heller (1966)</b></p>     <p align="justify">Para Heller, a quien se considera el pionero de los trabajos sobre nivel &oacute;ptimo, el costo de ajuste depende positivamente de la magnitud del desequilibrio externo en la balanza de pagos (<font face="Symbol">D</font>B), y negativamente de la propensi&oacute;n a importar (m), de modo que un pa&iacute;s con mayor apertura econ&oacute;mica enfrenta menores costos de ajuste (C<sub>a</sub>), definidos como:</p> <table width="550" border="0">   <tr>     <td width="343"><font size="2"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e1.jpg"></font></td>     <td width="197">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font size="2">(1)</font></p></td>   </tr> </table>     <p align="justify">El costo de oportunidad C<sub>o</sub> corresponde al diferencial r entre la tasa de retorno del capital invertido en la econom&iacute;a y la tasa de rendimiento de las reservas, multiplicado por el volumen total de reservas R:</p> <table width="550" border="0">   <tr>     <td width="343"><font size="2"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e2.jpg"></font></td>     <td width="197">    <p align="right"><font size="2">(2)</font></p></td>   </tr> </table>     <p align="justify">  Derivando (1) y (2) para encontrar los costos marginales del costo de ajuste MC<sub>a</sub> y del costo de oportunidad MC<sub>o</sub>, se obtiene: </p> <table width="550" border="0">   <tr>     <td width="343"><font size="2">MC<sub>a</sub> = 1/m y MC<sub>o</sub> = r</font></td>     <td width="197">    <p align="right"><font size="2">(3)</font></p></td>   </tr> </table>     <p align="justify"> Para encontrar el nivel &oacute;ptimo de reservas se comparan los costos marginales, igualando la p&eacute;rdida total de ingreso por ajustarse a un desequilibrio marginal con el costo de mantener una unidad adicional de reservas. Puesto que el costo de oportunidad es un gasto en que se incurre con certeza, y el costo del ajuste depende de la probabilidad <font face="Symbol">p</font><sub>i</sub> de tener un d&eacute;ficit en balanza de pagos que requiera usar las reservas, se obtiene:    <br>         <br>     MC<sub>o</sub> = <font face="Symbol">p</font><sub>i</sub> <font face="Symbol">&times;</font> MC<sub>a</sub>, donde </p>     <p align="justify">r = <font face="Symbol">p</font><sub>i</sub> / m y <font face="Symbol">p</font><sub>i</sub> = r <font face="Symbol">&times;</font> m</p>     <p align="justify">Heller considera que las reservas internacionales siguen un paseo aleatorio con un paso h y una probabilidad sim&eacute;trica de 1/2 de que haya d&eacute;ficit o super&aacute;vit. La probabilidad de que un pa&iacute;s se ajuste (use un monto de reservas internacionales R<sub>i</sub>) est&aacute; dada por la probabilidad de i d&eacute;ficit consecutivos que terminen agotando sus reservas:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Pr(R<sub>i</sub>) = (1/2)<sup>i</sup></p>     <p align="justify">Un pa&iacute;s que se queda sin reservas no tiene otra opci&oacute;n que ajustarse, y la probabilidad de quedarse sin reservas es id&eacute;ntica a la probabilidad de ajustarse. Igualando ambas ecuaciones tenemos:</p>     <p align="justify">r <font face="Symbol">&times;</font> m = <font face="Symbol">p</font><sub>i</sub> = Pr(R<sub>i</sub>) = (1/2)<sup>i</sup></p>     <p align="justify">Tomando logaritmos y resolviendo para i: </p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e3.jpg"> </p>     <p align="justify">Controlando por la intensidad h con la que los d&eacute;ficit disminuyen las reservas internacionales, se obtiene el monto de reservas &oacute;ptimas:</p> <table width="550" border="0">   <tr>     <td width="343"><font size="2"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e4.jpg"></font></td>     <td width="197">    <p align="right"><font size="2">(4)</font></p></td>   </tr> </table>     <p align="justify">Heller propone un modelo coherente para calcular las reservas internacionales &oacute;ptimas que relaciona tres aspectos fundamentales: el costo y la probabilidad del ajuste de un desequilibrio externo y el costo de las reservas internacionales. Su an&aacute;lisis centra la atenci&oacute;n en la propensi&oacute;n a importar m, el costo de oportunidad de las reservas r y la estabilidad de las cuentas internacionales h. </p>     <p align="justify"> Hamada y Ueda (1977) encuentran dos debilidades: i) cuando el cambio de las reservas internacionales sigue un paseo aleatorio, hay diversas formas de acumular d&eacute;ficit hasta agotar las reservas; este modelo s&oacute;lo considera el caso en que los d&eacute;ficit consecutivos las reducen por completo; ii) el an&aacute;lisis del costo del ajuste concluye con el agotamiento de las reservas, pero la persistencia de d&eacute;ficit de balanza de pagos implica que el pa&iacute;s debe seguir sacrificando ingreso nacional para recuperarse del choque externo. Este problema lleva a subestimar el costo del ajuste.</p>     <p align="justify"><b>Hamada y Ueda (1977)</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Su trabajo se basa en 4 supuestos: el cambio de las reservas internacionales sigue un paseo aleatorio con un paso h y una probabilidad sim&eacute;trica de 1/2 de tener un d&eacute;ficit o un super&aacute;vit; el costo de oportunidad de mantener reservas es constante e igual a r; cuando las reservas llegan a cero, el pa&iacute;s debe reducir sus gastos, sacrificando su ingreso nacional; y la transformaci&oacute;n de reservas l&iacute;quidas en activos il&iacute;quidos no tiene costos impl&iacute;citos.</p>     <p align="justify"> El banco central establece un techo y un piso a la variaci&oacute;n de las reservas internacionales para evitar que se agoten o se acumulen en exceso. Luego se asigna una funci&oacute;n de probabilidad para el comportamiento de las reservas que siguen un paseo aleatorio dentro del rango establecido por las autoridades. Este modelo da los siguientes resultados: el costo de oportunidad de las reservas es r(R/2), la probabilidad de llegar al nivel m&iacute;nimo de reservas es f(0) = 1/2(R-1) y el costo del ajuste es 1/m. En la soluci&oacute;n del modelo, el costo total esperado se minimiza as&iacute;:</p>     <p align="justify">      <img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e5.jpg"></p>     <p align="justify">  El nivel &oacute;ptimo de reservas internacionales que depende del costo de oportunidad r, la propensi&oacute;n media a importar m y la varianza de la balanza de pagos h es, entonces:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e6.jpg"> </p>     <p align="justify">Igual que en el modelo de Heller (1966), hay una relaci&oacute;n inversa no lineal de la propensi&oacute;n media a importar y del costo de oportunidad con el nivel &oacute;ptimo de reservas. En general, esta f&oacute;rmula da mayores niveles de reservas &oacute;ptimas que el modelo inicial.</p>     <p align="justify"> Esta metodolog&iacute;a tiene dos grandes limitaciones que comparte con el modelo de Heller (1966): i) al predeterminar el cambio de la cantidad de reservas a paseo aleatorio y a partir de &eacute;ste derivar la probabilidad de quedarse sin reservas, se asigna una probabilidad que depende &uacute;nicamente del rango R, ignorando la importancia de otras variables fundamentales en la especificaci&oacute;n de esta probabilidad, y ii) en la actualidad, las econom&iacute;as enfrentan costos de agotamiento de reservas distintos de 1/m.</p>     <p align="justify"><b>Frenkel y Jovanovic (1981)</b></p>     <p align="justify">Este modelo propone una relaci&oacute;n positiva entre las reservas y las fluctuaciones de las transacciones internacionales, y negativa con la tasa de inter&eacute;s dom&eacute;stica. El primer elemento que determina las reservas &oacute;ptimas es el proceso estoc&aacute;stico que rige los ajustes internacionales, en el que los cambios en las reservas internacionales se representan como dR(t) = -<font face="Symbol">m</font>dt + <font face="Symbol">s</font>dW(t), donde <font face="Symbol">m</font> son los desequilibrios en la balanza de pagos, <font face="Symbol">s</font> es la variaci&oacute;n hist&oacute;rica de las reservas y W(t) es un proceso Wiener con media cero y varianza t.</p>     <p align="justify"> Para el proceso Wiener, el cambio en las reservas en un peque&ntilde;o intervalo de tiempo dt es una variable normal con media -<font face="Symbol">m</font>t y varianza <font face="Symbol">s</font><sup>2</sup>t: R(t) ~ N (R<sub>0</sub> &ndash; <font face="Symbol">m</font>t, <font face="Symbol">s</font><sup>2</sup>t).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> El costo de oportunidad J<sub>1</sub> en t es igual a rR<sub>t</sub>, su valor presente es rR<sub>t</sub>e<sup>-rt</sup> y, como R<sub>t</sub> es una variable aleatoria, tambi&eacute;n lo es el costo de oportunidad. Siendo h(R, t|R<sub>0</sub>, 0) la probabilidad de que el nivel de reservas R<sub>t</sub> no llegue a cero (el l&iacute;mite inferior), el valor presente del costo de oportunidad esperado hasta que sea necesario un ajuste es:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e7.jpg"> </p>     <p align="justify">Expresi&oacute;n que se puede resumir como:</p> <table width="550" border="0">   <tr>     <td width="522"><font size="2"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e8.jpg" align="absmiddle">, donde <img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e9.jpg" align="absmiddle"></font></td>     <td width="18">    <p align="right"><font size="2">(5)</font></p></td>   </tr> </table>     <p align="justify">Para el costo de ajuste (J<sub>2</sub>), siendo G(R<sub>0</sub>) el valor presente del costo total y f(R<sub>0</sub>, t) la probabilidad de que las reservas se agoten en el per&iacute;odo t, el valor presente del costo del ajuste en t es:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e10.jpg"> </p>     <p align="justify">Expresi&oacute;n que se puede resumir como:</p> <table width="550" border="0">   <tr>     <td width="343"><font size="2"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e11.jpg"></font></td>     <td width="197">    <p align="right"><font size="2">(6)</font></p></td>   </tr> </table>     <p align="justify">  El costo total esperado G(R<sub>0</sub>) es la suma de los costos (5) y (6):</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e12.jpg" align="absmiddle"> <font face="Symbol">&THORN;</font> <img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e13.jpg" align="absmiddle"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Luego se minimiza el costo total esperado con respecto a R<sub>0</sub>, obteniendo la condici&oacute;n necesaria de optimizaci&oacute;n:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e14.jpg"></p>     <p align="justify">Resolviendo para el nivel &oacute;ptimo de reservas se encuentra:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e15.jpg"> </p>     <p align="justify">Manteniendo el supuesto de que, en promedio, la balanza de pagos est&aacute; en equilibrio (<font face="Symbol">m</font> = 0):    <br>         <br> <img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e18.jpg"></p>     <p align="justify">As&iacute;, Frenkel y Jovanovic encuentran un nivel &oacute;ptimo de reservas que depende del costo de ajuste C, la variaci&oacute;n hist&oacute;rica de las reservas &sigma; y el costo de oportunidad de las reservas r.</p>     <p align="justify"> Este modelo requiere tres supuestos que lo hacen inapropiado para las econom&iacute;as emergentes: supone un costo fijo de ajuste a los desequilibrios externos (la literatura emp&iacute;rica destaca la variaci&oacute;n de estos costos que muestran un patr&oacute;n desigual entre pa&iacute;ses y episodios); sugiere que los choques externos se instalan en las econom&iacute;as cuando las reservas se agotan por completo, y que la balanza de pagos de los pa&iacute;ses est&aacute; equilibrada constantemente, lo que no se cumple en la mayor&iacute;a de las econom&iacute;as emergentes.</p>     <p align="justify"><b>Ben-Bassat y Gottlieb (BG) (1992b)</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Uno de los mayores aportes de este trabajo es que elimina el supuesto de equilibrio constante de la balanza de pagos y se centra en los pa&iacute;ses que tienden a acumular d&eacute;ficit en cuenta corriente, como los pa&iacute;ses prestatarios. Su an&aacute;lisis introduce el concepto de cese de pagos internacionales en el costo y la probabilidad de quedarse sin reservas.</p>     <p align="justify"> Para un pa&iacute;s con eventuales d&eacute;ficit en cuenta corriente, el agotamiento de las reservas internacionales es una fuerte restricci&oacute;n para su pol&iacute;tica econ&oacute;mica, y lo fuerza a ajustarse inmediatamente al desequilibrio externo. Para un pa&iacute;s prestatario, el agotamiento de reservas tiene un impacto mayor pues indica una restricci&oacute;n de liquidez internacional que afecta su capacidad de pago, y puede llevar al cierre eventual de los mercados internacionales de capitales y al cese de pagos de la deuda externa.</p>     <p align="justify"> En su modelo, el banco central minimiza los costos totales esperados EC, que dependen de la probabilidad <font face="Symbol">p</font> y del costo econ&oacute;mico de quedarse sin reservas C<sub>0</sub>, y del costo de oportunidad de mantenerlas C<sub>1</sub>: EC = <font face="Symbol">p</font>C<sub>0</sub> + (1 &ndash;<font face="Symbol"> p</font> )C<sub>1</sub>.</p>     <p align="justify"> El costo de oportunidad C<sub>1</sub> es la diferencia entre la tasa de inter&eacute;s del mercado dom&eacute;stico (<font face="Symbol">r</font>, productividad marginal del capital nacional) y la tasa de rendimiento de las reservas i: </p>     <p align="justify">C<sub>1</sub> = r <font face="Symbol">&times; </font>R, donde r = <font face="Symbol">r</font> &ndash; i</p>     <p align="justify">El costo de quedarse sin reservas C<sub>0</sub> es el costo en que incurre un pa&iacute;s al solicitar una negociaci&oacute;n de la deuda, y equivale a la suma de las diferencias entre el PIB potencial del pa&iacute;s <img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e16.jpg" align="absmiddle"> y el PIB posterior al cese de pagos Y<sub>t</sub>:</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e17.jpg" align="absmiddle"> con n = 6</p>     <p align="justify">Una vez calculado C<sub>0</sub>, se hace una aproximaci&oacute;n log-lineal que explica el costo del cese de pagos C<sub>0</sub> en t&eacute;rminos del &iacute;ndice de apertura comercial (m) y el PIB (Y), para 13 pa&iacute;ses que dejaron de pagar la deuda externa entre 1960 y 1982<sup><a name="n3"></a><a href="#3">3</a></sup>:</p> <table width="550" border="0">   <tr>     <td width="225"><font size="2">log(C<sub>0</sub> /Y) = 3,07 + 0,55log(m) </font></td>     <td width="315"> <font size="2"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e19.jpg"> </font></td>   </tr> </table>     <p align="justify">Esta especificaci&oacute;n encuentra el costo de quedarse sin reservas a partir de la propensi&oacute;n media a importar y el PIB. Aunque se obtienen coeficientes significativos para la relaci&oacute;n entre el costo del cese de pagos y la propensi&oacute;n media a importar, s&oacute;lo explica el 31% de la varianza total <img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e20.jpg" align="absmiddle">, lo que indica una debilidad en este c&aacute;lculo.</p>     <p align="justify"> Respecto a la probabilidad de quedarse sin reservas <font face="Symbol">p</font>, Feder y Just (1977) y Edwards (1983) muestran que en un mercado perfecto de capitales, con prestamistas neutrales al riesgo que pueden escoger entre una tasa libre de riesgo (i) y una tasa con riesgo (i<sub>D</sub>), se cumple la siguiente condici&oacute;n que representa la tasa adicional que se debe cobrar a las inversiones con riesgo: </p> <table width="550" border="0">   <tr>     <td width="343"><font size="2"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e21.jpg"></font></td>     <td width="197">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font size="2">(7)</font></p></td>   </tr> </table>     <p align="justify"><font face="Symbol">p</font> es una medida de riesgo soberano que se estima mediante una funci&oacute;n de probabilidad log&iacute;stica de la siguiente forma (Cox, 1970)<sup><a name="n4"></a><a href="#4">4</a></sup>:</p> <table width="550" border="0">   <tr>     <td width="343"><font size="2"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e22.jpg"></font></td>     <td width="197">    <p align="right"><font size="2">(8)</font></p></td>   </tr> </table>     <p align="justify">Esta funci&oacute;n fluct&uacute;a entre 0 y 1 y es suficientemente flexible para responder a las variaciones de f, el conjunto de variables que se relacionan con el riesgo soberano (Feder y Just, 1977): la liquidez externa (la raz&oacute;n de reservas a importaciones, R/M), la solvencia internacional (la relaci&oacute;n de deuda externa a exportaciones, D/X), el nivel de exposici&oacute;n a los mercados internacionales (la propensi&oacute;n media a importar, m) y una variable escalar (el nivel de ingreso, Y).</p> <table width="550" border="0">   <tr>     <td width="343"><font size="2"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e23.jpg"></font></td>     <td width="197">    <p align="right"><font size="2">(9)</font></p></td>   </tr> </table>     <p align="justify">Tomando las ecuaciones (7), (8) y (9) se obtiene la siguiente especificaci&oacute;n para estimar las variables consignadas hasta ahora:</p> <table width="550" border="0">   <tr>     <td width="94"><font size="2"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e24.jpg" align="absmiddle">,</font></td>     <td width="89"><font size="2">entonces</font></td>     <td width="151"><font size="2"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e25.jpg"></font></td>     <td width="198">    <p align="right"><font size="2">(10)</font></p></td>   </tr> </table>     <br> <table width="550" border="0">   <tr>     <td width="434"><font size="2">y as&iacute;, <img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e26.jpg" align="absmiddle"> </font></td>     <td width="106">    <p align="right"><font size="2">(11)</font></p></td>   </tr> </table>     <p align="justify">Debido a la endogeneidad de las variables, el modelo se estima mediante m&iacute;nimos cuadrados de dos etapas (2SLS), utilizando el costo de oportunidad de las reservas como variable instrumental. La soluci&oacute;n del modelo completo minimiza los costos esperados con respecto a R:</p> <table width="550" border="0">   <tr>     <td width="363"><font size="2">Min EC = <font face="Symbol">p</font> C<sub>0</sub> + (1-<font face="Symbol">p</font>) C<sub>1</sub> s.a W = R + AO (12)</font></td>     <td width="177">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font size="2">(12)</font></p></td>   </tr> </table>     <p align="justify">W es la riqueza de la sociedad y OA son otros activos de la econom&iacute;a. </p>     <p align="justify">Como C<sub>1</sub> = r <font face="Symbol">&times;</font> R, se obtiene: <img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e27.jpg" align="absmiddle"></p>     <p align="justify">Y, as&iacute;, el nivel &oacute;ptimo de reservas internacionales es igual a:</p> <table width="550" border="0">   <tr>     <td width="343"><font size="2"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e28.jpg"></font></td>     <td width="197">    <p align="right"><font size="2">(13)</font></p></td>   </tr> </table>     <p align="justify">Ben-Bassat y Gottlieb proponen el enfoque de reservas &oacute;ptimas m&aacute;s relevante para las econom&iacute;as prestatarias y hacen el aporte metodol&oacute;gico m&aacute;s instrumental y apropiado de la literatura especializada para las econom&iacute;as emergentes, entre ellas Colombia. Aunque se formul&oacute; hace m&aacute;s de diez a&ntilde;os, tiene la ventaja de que incorpora la experiencia emp&iacute;rica de las crisis de algunas regiones, con lo cual se obtiene un modelo m&aacute;s ajustado al pasado reciente y a la coyuntura actual.</p>     <p align="justify"><b>R<small>ESERVAS INTERNACIONALES &Oacute;PTIMAS EN</small> C<small>OLOMBIA</small></b></p>     <p align="justify">En el pa&iacute;s se destacan tres trabajos que adoptan el enfoque del modelo BG: Carrasquilla (1994), Oliveros y Varela (1994) y GTBR (2003).</p>     <p align="justify"><b>C<small>ARRASQUILLA (1994)</small></b></p>     <p align="justify">Este trabajo emplea los resultados de Heller (1966) y Hamada y Ueda (1977), respectivamente:</p> <table width="550" border="0">   <tr>     <td width="208"><font size="2"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e29.jpg"></font></td>     <td width="332"><font size="2"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e30.jpg"></font></td>   </tr> </table>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> </p>     <p align="justify">Donde <font face="Symbol">s</font> es una aproximaci&oacute;n de la variabilidad de la balanza de pagos; i es la tasa de rendimiento de las reservas; <font face="Symbol">r</font> es la tasa de inter&eacute;s de otros activos; y m es la propensi&oacute;n media a importar.</p>     <p align="justify"> Carrasquilla obtiene un rango de reservas internacionales &oacute;ptimas que oscila entre 2.690 y 3.727 millones de d&oacute;lares, rango que sugiere un excedente de 3.500 a 5.000 millones de d&oacute;lares para el nivel de reservas que ten&iacute;a Colombia en 1993.</p>     <p align="justify"> Las limitaciones de los modelos de Heller (1966) y Hamada y Ueda (1977) cuestionan estos resultados, pues suponen equilibrio constante en la balanza de pagos, predeterminan el comportamiento de las reservas internacionales a paseo aleatorio, y suponen un costo de quedarse sin reservas equivalente a la relaci&oacute;n 1/m.</p>     <p align="justify"><b>O<small>LIVEROS Y</small> V<small>ARELA (1994)</small></b>    <br>         <br> Este trabajo adapta el modelo de BG al caso colombiano. Una de sus limitaciones es que utiliza una especificaci&oacute;n que s&oacute;lo explica el 31% de la varianza total en la estimaci&oacute;n del costo del cese de pagos.</p>     <p align="justify"> Los autores encuentran un nivel &oacute;ptimo de reservas internacionales de 4.660 millones de d&oacute;lares para 1993, mayor que el que calcul&oacute; Carrasquilla, que suger&iacute;a un excedente de reservas de 3.469 millones de d&oacute;lares.</p>     <p align="justify"><b>G<small>ERENCIA T&Eacute;CNICA DEL </small>B<small>ANCO DE LA</small> R<small>EP&Uacute;BLICA (2003)</small></b></p>     <p align="justify">Este trabajo propone un cambio de enfoque del modelo BG: los choques externos que sufre el pa&iacute;s se traducen en crisis econ&oacute;micas y no en cese de pagos de la deuda. Se mantiene el &eacute;nfasis en los pa&iacute;ses prestatarios, que acumulan d&eacute;ficit en su balanza de pagos. Y se usa el t&eacute;rmino &ldquo;crisis econ&oacute;micas&rdquo;, definido de manera muy amplia que incluye distintos tipos de crisis. El problema de identificar el tipo exacto de crisis que enfrenta un pa&iacute;s con la ca&iacute;da de sus reservas internacionales es una limitaci&oacute;n del modelo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Siguiendo a BG en el c&aacute;lculo de la probabilidad de crisis econ&oacute;mica mediante una funci&oacute;n f de variables que inciden en la gestaci&oacute;n de crisis, se prueban dos tipos de enfoques. El que proponen Oliveros y Valera (1994), cuya funci&oacute;n caracteriza el papel de los choques sobre la cuenta corriente de la balanza de pagos:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e31.jpg"> </p>     <p align="justify">El segundo destaca el papel de los choques en la cuenta de capitales de la balanza de pagos:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e32.jpg"> </p>     <p align="justify">Donde A son las amortizaciones de corto plazo de la deuda externa y Spread es el coeficiente de riesgo de las econom&iacute;as emergentes (EMBI+), que representa la posibilidad de &ldquo;contagio&rdquo; de nuestra econom&iacute;a.</p>     <p align="justify"> El intento de replicar el enfoque de Oliveros y Varela pierde relevancia estad&iacute;stica en la actualizaci&oacute;n de los datos, y por ello se prefiere el segundo. A pesar de que se menciona un c&aacute;lculo r&aacute;pido para cuantificar el impacto de la crisis econ&oacute;mica de 1999, 7,2 puntos del PIB, el modelo emp&iacute;rico se estima suponiendo que el costo de las crisis econ&oacute;micas es del 5,5% del PIB, sin justificar su origen.</p>     <p align="justify"> Los resultados arrojan un nivel &oacute;ptimo de reservas de 10.101 millones de d&oacute;lares, lo que sugiere un exceso de reservas relativamente peque&ntilde;o en comparaci&oacute;n con los trabajos anteriores, equivalente a 500 millones de d&oacute;lares a finales de 2003.</p>     <p align="justify"> Luego de revisar los modelos de nivel &oacute;ptimo y sus aplicaciones al caso colombiano, la siguiente secci&oacute;n presenta un nuevo enfoque que busca superar las debilidades y promover este tipo de an&aacute;lisis.</p>     <p align="justify"><b>NUEVO ENFOQUE METODOL&Oacute;GICO </b></p>     <p align="justify">Las deficiencias se&ntilde;aladas en las secciones anteriores a&uacute;n persisten y motivan la presentaci&oacute;n de un nuevo enfoque metodol&oacute;gico. Se recurre a la metodolog&iacute;a original de saldos de inventario que propuso S&eacute;ller (1966), la cual ha logrado gran acogida en este tipo de trabajos. El an&aacute;lisis se basa en las econom&iacute;as emergentes, las mayores prestatarias de capitales del mercado internacional, que acumulan d&eacute;ficit en su balanza de pagos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Esta propuesta identifica el tipo de crisis econ&oacute;mica que afecta a un pa&iacute;s cuando enfrenta una situaci&oacute;n de escasez de reservas internacionales, debido a que la probabilidad de quedarse sin reservas y sus costos asociados dependen del tipo y las condiciones de la crisis. Se presenta una nueva manera de calcular sus costos, teniendo en cuenta la experiencia hist&oacute;rica de las econom&iacute;as emergentes, y un enfoque distinto de los tradicionales para estimar las variables que inciden en la probabilidad de crisis, recurriendo a los m&aacute;s recientes estudios de Sistemas de Alerta Temprana (EWS en ingl&eacute;s) que buscan estandarizar este tipo de variables en las econom&iacute;as emergentes.</p>     <p align="justify"><b>C<small>RISIS ECON&Oacute;MICAS Y LA ESCASEZ DE RESERVAS</small></b></p>     <p align="justify">La literatura especializada clasifica las crisis econ&oacute;micas en tres grandes categor&iacute;as: crisis cambiarias, crisis bancarias o financieras y crisis de deuda externa (FMI, 1998). </p>     <p align="justify"> Las crisis cambiarias son un ataque especulativo contra el valor de cambio de la moneda nacional que resulta en una fuerte depreciaci&oacute;n, y fuerzan a las autoridades a defenderla sacrificando grandes cantidades de reservas internacionales.</p>     <p align="justify"> Las crisis bancarias se producen cuando uno o varios establecimientos de cr&eacute;dito no logran atender sus compromisos y entran en un cese de pagos que hace necesaria la intervenci&oacute;n de las autoridades monetarias para superar la p&eacute;rdida de confianza en el sistema financiero y evitar una bancarrota que comprometa los activos de la econom&iacute;a<sup><a name="n5"></a><a href="#5">5</a></sup>. El modelo de la Gerencia T&eacute;cnica del Banco de la Rep&uacute;blica (2003) hace &eacute;nfasis en este tipo de crisis al calcular los costos en que incurre un pa&iacute;s al quedarse sin reservas.</p>     <p align="justify"> Por &uacute;ltimo, las crisis de deuda externa se presentan cuando un pa&iacute;s no tiene capacidad para atender y honrar el servicio de su deuda externa e incurre en un cese o reestructuraci&oacute;n de pagos. El trabajo de BG hace &eacute;nfasis en este tipo de crisis.</p>     <p align="justify"> La literatura colombiana sugiere que &ldquo;las reservas internacionales permiten amortiguar los choques externos al disminuir sus efectos negativos sobre la actividad econ&oacute;mica y los ingresos de la poblaci&oacute;n [&hellip;] Cuando el r&eacute;gimen de tasa de cambio es de libre flotaci&oacute;n, buena parte del ajuste requerido tiene lugar a trav&eacute;s de una devaluaci&oacute;n del tipo de cambio&rdquo; (JDBR, 2003a); identificando la escasez de reservas con la devaluaci&oacute;n del tipo de cambio.</p>     <p align="justify"> A continuaci&oacute;n se describe la din&aacute;mica econ&oacute;mica que vincula las reservas internacionales, los choques externos y la crisis cambiaria en una econom&iacute;a con r&eacute;gimen de cambio flotante.</p>     <p align="justify"> Cuando un pa&iacute;s no tiene el nivel de reservas internacionales que los mercados internacionales consideran suficiente como respaldo de solvencia y liquidez, se reduce la inversi&oacute;n extranjera directa, se cierran los mercados internacionales de capitales y hay una salida repentina de capitales (lo que genera un choque externo sobre la cuenta de capitales), que en conjunto hacen de las divisas un recurso cada vez m&aacute;s escaso en la econom&iacute;a y presionan para elevar su precio con respecto a la moneda nacional.</p>     <p align="justify"> El cierre del mercado de cr&eacute;dito internacional y la salida de capitales presionan al banco central para que sus reservas suplan la demanda de divisas, lo que reduce a&uacute;n m&aacute;s las reservas disponibles en el pa&iacute;s. Si la intervenci&oacute;n del banco central en el mercado cambiario es insuficiente o inoportuna, los agentes econ&oacute;micos se ven incentivados a especular contra su propia moneda (con agentes racionales) generando una fuerte devaluaci&oacute;n del tipo de cambio: una crisis cambiaria. La gravedad de esta crisis depende de la cantidad inicial de reservas internacionales que tenga el banco, de la magnitud de la salida de capitales, de qu&eacute; tanto se cierren los mercados internacionales y de la capacidad del banco central para introducir divisas a la econom&iacute;a y evitar el ataque especulativo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Las consecuencias de una crisis cambiaria son perversas, entre ellas el deterioro de los balances de las empresas que mantienen deuda externa en d&oacute;lares, una severa reducci&oacute;n del cr&eacute;dito dom&eacute;stico y del acceso al cr&eacute;dito internacional, un alza sostenida de los precios y de las tasas de inter&eacute;s, fuga de capitales y una fuerte reducci&oacute;n del consumo privado. Estos son los efectos recesivos de las grandes devaluaciones sobre el producto<a name="n6"></a><sup><a href="#6">6</a></sup>.</p>     <p align="justify"> El tipo de crisis econ&oacute;mica que aqu&iacute; se estudia es la crisis de tipo de cambio (o crisis externa), para resaltar el papel de las reservas internacionales en su prevenci&oacute;n y atenci&oacute;n. Adem&aacute;s, las crisis de tipo de cambio y las crisis bancarias han sido las m&aacute;s frecuentes en las econom&iacute;as emergentes en el &uacute;ltimo siglo, y su impacto es mayor que en los pa&iacute;ses industrializados (FMI, 1998, 77).</p>     <p align="justify"> Diversos trabajos sobre los v&iacute;nculos entre los tipos de crisis muestran que la gestaci&oacute;n de una de ellas puede incidir en cualquiera de las otras, y hacen &eacute;nfasis en la relaci&oacute;n entre la crisis cambiaria y la crisis bancaria (conocidas como crisis gemelas) (Kaminsky y Reinhart, 1999, 475). Aziz et al. (2000) y el FMI (1998) encuentran que la mayor&iacute;a de las crisis bancarias o financieras en Am&eacute;rica Latina han sido precedidas por una crisis de cambios. Para no desconocer esta relaci&oacute;n, este trabajo considera los costos de las crisis gemelas en el c&aacute;lculo del nivel &oacute;ptimo de reservas internacionales.</p>     <p align="justify"> Las crisis gemelas combinan la desconfianza en la moneda y en el sistema financiero nacionales; y, adem&aacute;s de los efectos de las crisis cambiarias, producen retiros masivos de los bancos (corridas bancarias), un gran deterioro de la relaci&oacute;n de solvencia y la liquidez de los establecimientos de cr&eacute;dito, y un aumento exponencial de la tasa de inter&eacute;s que reduce la colocaci&oacute;n de cr&eacute;dito. L&oacute;pez y L&oacute;pez (2004a) detectan estos efectos y encuentran cuatro factores adversos comunes en las crisis financieras m&aacute;s importantes de la d&eacute;cada pasada: colocaci&oacute;n deficiente de cartera, descalce de activos y pasivos, operaciones pasivas en moneda extranjera sensibles a fluctuaciones del tipo de cambio, y ciclos de alza sostenida de precios en los mercados burs&aacute;til e inmobiliario<a name="n7"></a><sup><a href="#7">7</a></sup>.</p>     <p align="justify"> El cese de pagos de los establecimientos de cr&eacute;dito se evita asignando mayores recursos para aliviar las presiones de las que son objeto, lo que agudiza la crisis. Los costos de las crisis gemelas superan con creces los costos de las crisis cambiarias, debido no s&oacute;lo a la combinaci&oacute;n de dos tipos de crisis sino principalmente al debilitamiento del sistema financiero, que juega un papel protag&oacute;nico en el desarrollo y superaci&oacute;n de las crisis por ser el responsable de canalizar los recursos dentro de la econom&iacute;a (FMI, 1998, 78).</p>     <p align="justify"><b>E<small>VIDENCIA HIST&Oacute;RICA PARA EL CASO COLOMBIANO: 1970-2004</small></b></p>     <p align="justify">En esta secci&oacute;n se estudia el impacto de las dos grandes crisis que experiment&oacute; el pa&iacute;s durante el per&iacute;odo 1970-2004, a comienzos de los a&ntilde;os ochenta y finales de los noventa. El an&aacute;lisis gr&aacute;fico permite vislumbrar los determinantes y las consecuencias de estas crisis sobre la econom&iacute;a colombiana en sus &uacute;ltimos 35 a&ntilde;os. La <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a> muestra que el <i>spread</i> de la deuda externa (una aproximaci&oacute;n de la tasa de endeudamiento externo) refleja la percepci&oacute;n del mercado de capitales acerca del riesgo de invertir en Colombia durante los episodios de crisis. Es evidente su inusual incremento en los a&ntilde;os 1978-1986 y 1997-2002.</p>     <p align="justify"> <a name="g1"></a>Gr&aacute;fica 1    <br>   Spread colombiano (bps)</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6g1.jpg">    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font size="1">Fuente: Banco de la Rep&uacute;blica (1970-2002) y Bloomberg (2002-2005).</font></p>     <p align="justify">Suponemos que hay una crisis cambiaria cuando se presentan, de forma simult&aacute;nea, una devaluaci&oacute;n considerable del tipo de cambio real y una p&eacute;rdida sustancial de reservas internacionales.</p>     <p align="justify"><a name="g2"></a>Gr&aacute;fica 2    <br> &Iacute;ndice de la tasa de cambio real en Colombia</p>     <p align="justify"><font size="1"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6g2.jpg">     <br>Fuente: FMI, International Financial Statistics. A&ntilde;o base 2000.</font></p>     <p align="justify">La <a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a> muestra el comportamiento del tipo de cambio real en Colombia. Los episodios de devaluaci&oacute;n real que caracterizaron la gestaci&oacute;n de las diferentes crisis se produjeron durante 1980-1985 y 1992-1999.</p>     <p align="justify"> Por su parte, las reservas internacionales (<a href="#g3">gr&aacute;fica 3</a>) muestran una disminuci&oacute;n total de 3.471 millones de d&oacute;lares durante 1981-1985 y de 1.971 millones durante 1997-2000. En ambos per&iacute;odos se observa una desacumulaci&oacute;n sistem&aacute;tica. S&aacute;nchez et al. (2005) documentan la fuerte relaci&oacute;n entre los episodios de crisis cambiaria y la p&eacute;rdida de reservas oficiales, bajo el r&eacute;gimen de cambio fijo en Colombia.</p>     <p align="justify"><a name="g3"></a>Gr&aacute;fica 3    <br>   Reservas internacionales brutas en Colombia</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="1"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6g3.jpg">     <br>Fuente: Banco de la Rep&uacute;blica. Cifras en millones de d&oacute;lares.</font></p>     <p align="justify">Podemos concluir que las crisis de comienzos de los ochenta y finales de los noventa fueron crisis cambiarias, pues ocurrieron en un contexto de fuertes devaluaciones reales y p&eacute;rdidas de reservas de igual magnitud. Una vez identificadas las crisis, en la <a href="#g4">gr&aacute;fica 4</a> se muestra el crecimiento de la econom&iacute;a colombiana para cuantificar el impacto de las crisis cambiarias sobre el desempe&ntilde;o econ&oacute;mico. </p>     <p align="justify"> A pesar de que se observan diferentes ciclos econ&oacute;micos de expansi&oacute;n y contracci&oacute;n durante 1970-2005, los per&iacute;odos de crisis de 1978-1982 y 1995-1999 evidencian fuertes ca&iacute;das de la tasa anual de crecimiento econ&oacute;mico, del 7,52% y el 10,04%, respectivamente. Como a cada episodio de crisis cambiaria se le atribuye un descenso de la producci&oacute;n, el an&aacute;lisis gr&aacute;fico corrobora su efecto contraccionista.</p>     <p align="justify"> El crecimiento del cr&eacute;dito dom&eacute;stico en Colombia es otra variable que, a pesar de mostrar componentes c&iacute;clicos a lo largo de todo el per&iacute;odo, evidencia ciclos adversos de magnitud relevante durante los per&iacute;odos de crisis 1981-1986 y 1994-2000. Su ca&iacute;da m&aacute;s importante ocurri&oacute; en la crisis de finales de los noventa, cuando se pas&oacute; de una alta tasa de crecimiento a una tasa negativa. El an&aacute;lisis indica que es posible relacionar las ca&iacute;das de esta variable con la ocurrencia de crisis cambiarias en los &uacute;ltimos 35 a&ntilde;os.</p>     <p align="justify"> El crecimiento del cr&eacute;dito dom&eacute;stico muestra un comportamiento interesante, pues dos de las mayores contracciones fueron precedidas por auges de magnitud similar. Sus mayores tasas de crecimiento se registraron en v&iacute;speras de las crisis (entre 1979 y 1981, y entre 1991 y 1994). El cr&eacute;dito dom&eacute;stico en Colombia se expandi&oacute;<i> antes</i> de los episodios de crisis, para sufrir fuertes contracciones <i>durante</i> el desarrollo y gestaci&oacute;n de las crisis cambiarias.</p>     <p align="justify"><a name="g4"></a>Gr&aacute;fica 4    <br>   Crecimiento del PIB en Colombia (%)</p>     <p align="justify"><font size="1"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6g4.jpg">     <br>Fuente: Banco de la Rep&uacute;blica.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b><font color="#FF0000"><a name="g5"></a></font></b>Gr&aacute;fica 5     <br> Crecimiento del cr&eacute;dito dom&eacute;stico en Colombia (%)</p>     <p align="justify"><font size="1"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6g5.jpg">     <br>Fuente: Banco de la Rep&uacute;blica.</font></p>     <p align="justify">La especulaci&oacute;n contra la moneda nacional se puede explicar estudiando la proporci&oacute;n de activos respaldados por los activos de reserva que mantiene el banco central, es decir, evaluando la relaci&oacute;n entre M2 y las reservas internacionales brutas. Cuanto mayor sea este indicador, mayor es el riesgo de un ataque especulativo. Los episodios de crisis en Colombia se caracterizaron por un elevado grado de exposici&oacute;n a un ataque especulativo, cuando este indicador alcanz&oacute; sus puntos hist&oacute;ricos m&aacute;s altos.    <br>         <br>     <a name="g6"></a>Gr&aacute;fica 6     <br>     Relaci&oacute;n de M2 a reservas internacionales brutas en Colombia</p>     <p align="justify"><font size="1"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6g6.jpg">     <br>Fuente: Banco de la Rep&uacute;blica.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>C<small>OSTOS ECON&Oacute;MICOS DE LAS CRISIS</small> </b></p>     <p align="justify">Los efectos de las devaluaciones cambiarias sobre el producto nacional se clasifican como expansionistas o contraccionistas. Los m&aacute;s recientes aportes emp&iacute;ricos reconocen que las devaluaciones contraccionistas afectan sobre todo a las econom&iacute;as emergentes, aunque algunos pa&iacute;ses industrializados han registrado un incremento de la producci&oacute;n luego de una fuerte devaluaci&oacute;n (Gupta et al., 2003, y Aziz et al., 2000).</p>     <p align="justify"> Este trabajo respalda la versi&oacute;n contraccionista de las crisis cambiarias del Banco de la Rep&uacute;blica, que afirma que cuando no se tienen reservas internacionales suficientes y se presenta un choque externo negativo, el ajuste de tipo de cambio contribuye a aumentar las exportaciones, y la devaluaci&oacute;n aumenta los costos financieros y deteriora los balances del sector p&uacute;blico y de las empresas privadas endeudadas en d&oacute;lares; genera presiones inflacionarias y reduce los salarios reales; aumenta las tasas de inter&eacute;s nominales, y por lo general est&aacute; acompa&ntilde;ada de salidas de capitales (JDBR, 2003a, 49).</p>     <p align="justify"><b>L<small>AS CRISIS CAMBIARIAS </small></b></p>     <p align="justify">En la literatura emp&iacute;rica se destacan seis trabajos sobre los costos de las crisis cambiarias, que sobresalen por su amplia cobertura internacional, su &eacute;nfasis en las econom&iacute;as emergentes, el estudio de diversos episodios de crisis y las referencias al caso colombiano.</p>     <p align="justify"> La metodolog&iacute;a para estimar las p&eacute;rdidas de producto es la siguiente. Primero se identifican los episodios de crisis de cada pa&iacute;s de la muestra empleando un &ldquo;umbral de fluctuaci&oacute;n&rdquo; de la tasa de cambio y las reservas internacionales, determinando los casos en que las variaciones superaron tres desviaciones est&aacute;ndar de su tendencia. Luego se estima la tendencia de la tasa de crecimiento del PIB, tomando el promedio de los a&ntilde;os anteriores a la crisis. Finalmente se calculan las desviaciones del PIB de cada a&ntilde;o de crisis con respecto a su tendencia. Los costos de la crisis corresponden a la suma acumulada de estas diferencias (Aziz et al., 2000).</p>     <p align="justify"> Se revisaron los aportes del FMI (1998), Calvo y Reinhart (1999), Aziz et al. (2000), Hutchison y Neuberger (2001), Bordo et al. (2001) y Gupta et al. (2003). </p>     <p align="justify"> El FMI estudia 53 pa&iacute;ses (31 econom&iacute;as emergentes y 116 episodios de crisis) y estima unas p&eacute;rdidas de producto (s&oacute;lo crisis contraccionistas) equivalentes al 7,6% del PIB de cada pa&iacute;s durante 1975-1997. Para identificar las crisis cambiarias emplea un &iacute;ndice de &ldquo;presi&oacute;n especulativa&rdquo; que incluye cambios en las variables que absorben los choques: la tasa de cambio real, las reservas internacionales y las tasas de inter&eacute;s.</p>     <p align="justify"> Calvo y Reinhart (CR) estudian 20 pa&iacute;ses entre 1970 y 1994 en el que resaltan 76 episodios de crisis. A pesar de la falta de una especificaci&oacute;n exclusiva para econom&iacute;as emergentes, hacen el estudio para pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, que se caracterizan por una alta inflaci&oacute;n. Para este grupo, los costos de las crisis cambiarias equivalen al 7,6% del PIB. Este trabajo expone el reconocido efecto de los <i>sudden stops</i> de los flujos de ingreso de capitales y sus consecuencias recesivas por las fuertes reversiones en la cuenta de capitales.</p>     <p align="justify"> Aziz et al. (ACS) encuentran p&eacute;rdidas del mismo orden, 7,6% del PIB, para 30 econom&iacute;as emergentes y 16 episodios de crisis, en un estudio que cubre 50 pa&iacute;ses entre 1975 y 1997. Estos autores elaboran un &iacute;ndice de presiones sobre el mercado cambiario que incluye las variaciones en la tasa de cambio y en las reservas internacionales, y excluye (a diferencia del FMI) las tasas de inter&eacute;s. Este trabajo concluye que las crisis recesivas son m&aacute;s comunes y m&aacute;s profundas en las econom&iacute;as emergentes que en las econom&iacute;as industrializadas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Hutchison y Neuberger (HN(a)) encuentran unos costos de crisis cambiarias del 5% al 8% del PIB para 24 econom&iacute;as emergentes durante el per&iacute;odo 1975-1997. El crecimiento se recupera dos a&ntilde;os despu&eacute;s de la crisis. Para las econom&iacute;as emergentes, los costos son entre 2 y 4 veces mayores que los de las econom&iacute;as desarrolladas.</p>     <p align="justify"> Bordo et al. (BEKM) hacen su estudio para 56 pa&iacute;ses (34 econom&iacute;as emergentes) durante el per&iacute;odo 1973-1998, y encuentran que las econom&iacute;as emergentes tienen el doble de costos que los pa&iacute;ses industriales (el 6% del PIB), a pesar de que el tiempo de recuperaci&oacute;n es igual (2 a&ntilde;os).</p>     <p align="justify"> Gupta et al. (GMS) estudian 195 episodios de crisis cambiarias en 91 pa&iacute;ses entre 1970 y 1998, el mayor n&uacute;mero de pa&iacute;ses y episodios de crisis. Una limitaci&oacute;n de este trabajo es que a pesar de su dimensi&oacute;n, no calcula los costos de una crisis cambiaria para la muestra completa. Selecciona 9 episodios de crisis de econom&iacute;as emergentes<sup><a href="#8">8</a><a name="n8"></a></sup> y encuentra una contracci&oacute;n del 7,8% al 14,2% del PIB. De las crisis de las grandes econom&iacute;as emergentes (grupo que incluye a Colombia), el 70% han sido contraccionistas.</p>     <p align="justify"> En cuanto a la persistencia de las crisis cambiarias, los trabajos concluyen que el producto nacional recupera la tendencia original luego de 1,5 a&ntilde;os (FMI); 0,84 a&ntilde;os (CR); 1,5 a&ntilde;os (ACS); 2 a&ntilde;os (HN(a)) y 2 a&ntilde;os (GMS), respectivamente.</p>     <p align="justify"> Ponderando los diferentes resultados, la evidencia sugiere unos costos razonables del 7,7% del PIB por las crisis cambiarias en las econom&iacute;as emergentes, costo que se utiliza para calcular el nivel de reservas &oacute;ptimo para Colombia.</p>     <p align="justify"><b>L<small>AS CRISIS GEMELAS</small></b></p>     <p align="justify">La literatura destaca cinco trabajos que rese&ntilde;an las consecuencias hist&oacute;ricas de las crisis gemelas en econom&iacute;as emergentes y comparten la metodolog&iacute;a para calcular los costos de las crisis cambiarias. Se establece un intervalo de 2 a&ntilde;os antes y despu&eacute;s de cada episodio de crisis cambiaria, y se eval&uacute;a si durante ese intervalo se registra una crisis bancaria; de ser as&iacute; se identifica este episodio como crisis gemela<sup><a name="n9"></a><a href="#9">9</a></sup>. Los trabajos que se revisan en esta secci&oacute;n son FMI, ACS, Hutchison y Noy (2002), KR (1999) y BEKM.</p>     <p align="justify"> El FMI calcula p&eacute;rdidas del 18,8% del PIB en las econom&iacute;as emergentes, estudiando 32 episodios de 50 pa&iacute;ses entre 1975 y 1997. Debido a sus mayores consecuencias, estas crisis requieren m&aacute;s tiempo de recuperaci&oacute;n que las crisis cambiarias: 2,6 a&ntilde;os. Un hallazgo importante es que el 80% de los episodios de crisis gemelas considerados ocurri&oacute; en econom&iacute;as emergentes.</p>     <p align="justify"> El estudio de ACS calcula un costo del 11,7% del PIB en las econom&iacute;as emergentes, considerando 45 episodios de crisis en 50 pa&iacute;ses durante 1975-1997, y un tiempo de recuperaci&oacute;n de 1,9 a&ntilde;os. De nuevo, las econom&iacute;as emergentes experimentaron m&aacute;s del 85% de los episodios de crisis estudiados.</p>     <p align="justify"> Hutchison y Noy (HN(b)) estudian 20 episodios de crisis gemelas de 24 econom&iacute;as emergentes en el per&iacute;odo 1975-1997. La conjunci&oacute;n de una crisis cambiaria y una crisis bancaria tiene unos costos del 15% al 18% del PIB durante un per&iacute;odo 3 a 4 a&ntilde;os luego de la crisis. Los autores alertan a las autoridades monetarias sobre las grandes p&eacute;rdidas de producto que puede ocasionar este tipo de crisis.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> En su trabajo, KR eval&uacute;an 26 episodios de crisis en el per&iacute;odo 1970-1995 para 20 pa&iacute;ses (15 econom&iacute;as emergentes), estimando los costos de una crisis gemela en t&eacute;rminos del &ldquo;rescate financiero&rdquo; que se destin&oacute; a solventar los problemas, que ascienden al 13,3% del PIB.</p>     <p align="justify"> Por su parte, BEKM incluyen 56 pa&iacute;ses (34 econom&iacute;as emergentes) durante el per&iacute;odo 1973-1998, encuentran un costo del 18% del PIB y un per&iacute;odo de recuperaci&oacute;n de 3 a&ntilde;os para las econom&iacute;as emergentes. El 100% de las crisis gemelas est&aacute; asociado con una contracci&oacute;n del producto, en las econom&iacute;as emergentes y en las econom&iacute;as industrializadas y sus costos tienden a aumentar con el tiempo (Bordo et al., 2001, 27-28).</p>     <p align="justify"> La ponderaci&oacute;n de los resultados indica unos costos del 15,9% del PIB en las econom&iacute;as emergentes. Esta cifra se utiliza en el c&aacute;lculo del nivel de reservas &oacute;ptimo para Colombia.</p>     <p align="justify"><b>C<small>&Aacute;LCULO DE LA PROBABILIDAD DE CRISIS CAMBIARIA</small></b></p>     <p align="justify">Seg&uacute;n Feder y Just (1977), la tasa adicional que se debe cobrar a las inversiones riesgosas se comporta de la forma:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e21.jpg"> </p>     <p align="justify">donde <font face="Symbol">p</font> es una medida del riesgo soberano y se estima mediante una funci&oacute;n de probabilidad log&iacute;stica <font face="Symbol">p</font> = e<sup>f</sup>/1 + e<sup>f</sup>, que depende de una funci&oacute;n f de las variables macroecon&oacute;micas que inciden en la probabilidad de ocurrencia de una crisis cambiaria. Los modelos de reservas internacionales &oacute;ptimas mencionados no fundamentan apropiadamente la elecci&oacute;n del conjunto de variables.</p>     <p align="justify"> Para garantizar la pertinencia de las variables incluidas en esta estimaci&oacute;n, se acude a la literatura sobre Sistemas de Alerta Temprana (EWS) de las crisis econ&oacute;micas. Estos modelos responden a la preocupaci&oacute;n por entender, predecir y evitar los episodios de crisis que asedian las econom&iacute;as, y dotarlas de elementos para administrar el riesgo de crisis. En esta secci&oacute;n se recurre a los modelos de alerta temprana para identificar las variables que aumentan la probabilidad de una crisis cambiaria en Colombia.</p>     <p align="justify"> Debido a las diferencias entre pa&iacute;ses y a los distintos tipos de crisis, la literatura no ha podido establecer un modelo internacional &uacute;nico de alerta temprana. A continuaci&oacute;n se revisan los trabajos m&aacute;s influyentes en este campo y se destacan las variables que determinan la probabilidad de ocurrencia de una crisis cambiaria. La revisi&oacute;n incluye 15 trabajos que dan informaci&oacute;n sobre los numerosos y variados episodios de crisis cambiarias, desde 1950 hasta finales de los noventa, con &eacute;nfasis en las econom&iacute;as emergentes.</p>     <p align="justify"> En los trabajos se emplean diversos indicadores. Kaminsky, Lizondo y Reinhart (1997) reconocen 103 indicadores que clasifican en seis categor&iacute;as: sector externo, sector financiero, sector real, finanzas p&uacute;blicas, variables institucionales y estructurales, y variables de pol&iacute;tica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> En esta revisi&oacute;n se incluyen 32 indicadores distribuidos en cinco categor&iacute;as que incluyen variables de la cuenta corriente, la cuenta de capitales, el sector real, estad&iacute;sticas monetarias del sector financiero y de las finanzas p&uacute;blicas, y el sector externo. Los &ldquo;mejores indicadores&rdquo; se eligieron con la metodolog&iacute;a de Kaminsky, Lizondo y Reinhart (1997), dependiendo de su recurrencia y relevancia.</p>     <p align="justify"> En orden de importancia, los indicadores para predecir una crisis cambiaria son la tasa de cambio real, el crecimiento del PIB, el balance en cuenta corriente, la relaci&oacute;n M2/RI y la variaci&oacute;n del cr&eacute;dito dom&eacute;stico; cuya frecuencia es del 94% y el 47% en los estudios revisados. Los estimadores se evaluaron seg&uacute;n su recurrencia en los episodios de crisis y el &eacute;nfasis en las econom&iacute;as emergentes.</p>     <p align="justify"> La deuda de corto plazo/PIB, las RI, la inflaci&oacute;n y la tasa de inter&eacute;s de Estados Unidos se incluyeron en el 40% de los estudios como indicadores tentativos para mejorar la capacidad de predicci&oacute;n de la probabilidad de crisis cambiarias en Colombia. Con este conjunto de variables se propone la siguiente especificaci&oacute;n:</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e25.jpg" align="absmiddle"> = <font face="Symbol">w</font> + <font face="Symbol">a</font>TCR + <font face="Symbol">b</font>&Delta;PIB + <font face="Symbol">d</font>&Delta;CCTE + <font face="Symbol">l</font>&Delta;CRED + <font face="Symbol">g</font>&Delta;log(M2/RI) + <font face="Symbol">m</font></p>     <p align="justify">que vincula la probabilidad de crisis cambiarias con la devaluaci&oacute;n real del tipo de cambio (incremento de TCR). Esta relaci&oacute;n refleja los choques externos que reducen las divisas disponibles en la econom&iacute;a afectando el tipo de cambio.</p>     <p align="justify"> Kaminsky, Lizondo y Reinhart (1997) y Goldfajn y Vald&eacute;s (1997) utilizan la variable TCR para identificar los episodios de crisis. A pesar de que algunos trabajos emplean los desajustes de la tasa de cambio real (&Delta;TCR) y no su nivel, Esquivel y Larrain (1998) explican que la primera s&oacute;lo es &uacute;til en los casos en que esta funci&oacute;n se estima para un grupo de pa&iacute;ses, y que el nivel de la TCR es un indicador m&aacute;s apropiado en estudios de un solo pa&iacute;s.</p>     <p align="justify"> La fase del ciclo econ&oacute;mico en que se encuentre la econom&iacute;a es vital para la probabilidad de la crisis cambiaria, cuando el crecimiento del producto comienza a ser cada vez menor (-&Delta;PIB). El mal desempe&ntilde;o econ&oacute;mico lleva a que agentes econ&oacute;micos especulen contra la moneda nacional y esto provoca la crisis. Aziz et al. (2000) encuentran que las 50 econom&iacute;as emergentes que estudiaron sufrieron contracciones significativas del producto nacional en los per&iacute;odos que precedieron a las crisis cambiarias.</p>     <p align="justify"> El balance en cuenta corriente (&Delta;CCTE) refleja la incapacidad de una econom&iacute;a para generar entradas de divisas mediante las exportaciones. Cuanto m&aacute;s d&eacute;ficit en cuenta corriente (-&Delta;CCTE) tenga un pa&iacute;s m&aacute;s dif&iacute;cil le ser&aacute; defender el tipo de cambio real y ajustarse al desequilibrio externo, lo que induce la salida de capitales internacionales. Esquivel y Larrain (1998) justifican la pertinencia de este indicador por su capacidad para a&ntilde;adir poder explicativo a la TCR.</p>     <p align="justify"> En la literatura se proponen otras razones para usar esta variable. Milesi-Ferretti y Razin (1998) la emplean para reflejar los problemas de solvencia; para el FMI (1998) refleja el recalentamiento general de la econom&iacute;a; Chui (2002) destaca la relaci&oacute;n entre la cuenta corriente y las variables econ&oacute;micas fundamentales, y Aziz et al. (2000) encuentran que las variaciones en la cuenta corriente son t&iacute;picas de las econom&iacute;as emergentes.</p>     <p align="justify"> El crecimiento del cr&eacute;dito dom&eacute;stico (&Delta;CRED) indica el inter&eacute;s de los agentes econ&oacute;micos por mantener activos en moneda local, se espera que ante un ataque especulativo inminente la demanda de cr&eacute;dito en moneda nacional sea cada vez menor. As&iacute;, en este modelo la reducci&oacute;n del cr&eacute;dito dom&eacute;stico est&aacute; asociada con una mayor probabilidad de crisis cambiaria (-&Delta;CRED). Edison (2000) presenta evidencia emp&iacute;rica para mostrar que el cr&eacute;dito dom&eacute;stico sufre fuertes contracciones en el per&iacute;odo de gestaci&oacute;n y desarrollo de la crisis cambiaria. Y muestra, como vimos en el an&aacute;lisis gr&aacute;fico, que fueron precedidas por auges de cr&eacute;dito. Esta secuencia de auge y contracci&oacute;n del cr&eacute;dito dom&eacute;stico es corroborada por un estudio de Asobancaria (2004) en el que el 85% de las crisis cambiarias de los mercados emergentes fueron precedidas por auges crediticios que resultaron en fuertes contracciones.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> En el caso de un choque externo sobre la econom&iacute;a, el banco central debe sacrificar divisas para evitar un ataque especulativo contra la moneda. El monto de reservas internacionales que mantiene para respaldar los activos de la econom&iacute;a es de vital importancia para evitar la gestaci&oacute;n de la crisis cambiaria. Esquivel y Larra&iacute;n (1998) encuentran evidencia de una p&eacute;rdida sustancial de reservas internacionales en los meses que preceden a una crisis cambiaria<a name="n10"></a><sup><a href="#10">10</a></sup>.</p>     <p align="justify"> Edwards (1984) plantea que la relaci&oacute;n entre reservas internacionales y M2 mide la vulnerabilidad del banco central ante una posible ca&iacute;da de las reservas internacionales; un problema de solvencia, seg&uacute;n Milesi-Ferretti y Razin (1998).</p>     <p align="justify"> En la especificaci&oacute;n del modelo se acoge la sugerencia de Sachs, Tornell y Velasco (1996) de usar logaritmos para reducir su dispersi&oacute;n. As&iacute;, &Delta;log(M2/RI) expresa las variaciones en porcentaje. Kaminsky y Reinhart (1996) respaldan este indicador porque indica si los compromisos del sistema financiero est&aacute;n o no respaldados por las reservas internacionales. Se espera una relaci&oacute;n positiva entre esta relaci&oacute;n y la probabilidad de crisis cambiaria.</p>     <p align="justify"> Esta especificaci&oacute;n, a diferencia de otros estudios, no tiene problemas de endogeneidad entre las variables independientes, y se puede estimar por m&iacute;nimos cuadrados ordinarios (OLS).</p>     <p align="justify"><b>E<small>L COSTO DE OPORTUNIDAD DE LAS RESERVAS</small></b></p>     <p align="justify">Como ya se mencion&oacute;, en la literatura se emplean dos criterios para medir el costo de oportunidad de las reservas internacionales: la diferencia entre la productividad marginal dom&eacute;stica del capital y el rendimiento de las reservas (BG; Oliveros y Varela, 1994, y Carrasquilla, 1994), y la diferencia entre la tasa de endeudamiento externo y el rendimiento de las reservas internacionales (Banco de la Rep&uacute;blica, 2004). Este modelo se centra en los pa&iacute;ses que deben recurrir al mercado internacional de capitales para financiar su actividad econ&oacute;mica, puesto que los choques de balanza de pagos hoy se presentan ante todo en la cuenta de capitales. Se utiliza el diferencial entre tasa de endeudamiento externo y rendimiento de las reservas, porque, para el caso colombiano, es el mejor uso alternativo de las reservas internacionales.</p>     <p align="justify"><b>RESULTADOS EMP&Iacute;RICOS </b></p>     <p align="justify">Los datos que se usan en los c&aacute;lculos tienen una periodicidad trimestral y cubren el per&iacute;odo 1997-2003. Se consultaron fuentes primarias y secundarias, entre ellas, el Banco de la Rep&uacute;blica, el DANE, el Ministerio de Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico, la Superintendencia Bancaria de Colombia, el DNP, el FMI y el Banco Mundial.</p>     <p align="justify"><b>L<small>A PROBABILIDAD DE UNA CRISIS CAMBIARIA</small></b></p>     <p align="justify">Para evaluar el grado de estacionariedad de las series de la ecuaci&oacute;n (1), se hicieron las pruebas de ra&iacute;z unitaria de Phillips-Perron y Dickey-Fuller Aumentada para cada serie. Los resultados confirman que la variable dependiente y las variables independientes son variables integradas de orden cero I(0), estacionarias en su nivel.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> El <a href="#c2">cuadro 2</a> muestra los resultados econom&eacute;tricos. Se obtuvieron coeficientes estad&iacute;sticamente significativos para la tasa de cambio real, el crecimiento del producto, el cambio del cr&eacute;dito dom&eacute;stico (con un intervalo de confianza del 10%) y la relaci&oacute;n M2 a reservas internacionales brutas.</p>     <p align="justify"><a name="c2"></a>Cuadro 2    <br> Estimaci&oacute;n de la probabilidad de crisis cambiaria en Colombia</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e33.jpg" align="absmiddle"> = <font face="Symbol">w</font> + <font face="Symbol">a</font> TCR + <font face="Symbol">b</font>&Delta;PIB + <font face="Symbol">l</font>&Delta;CRED + <font face="Symbol">d</font> &Delta;CCTE + <font face="Symbol">g</font>&Delta; log (M2/RI) + <font face="Symbol">m</font></p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6c2.jpg">    <br> <font size="1">Fuente: c&aacute;lculos del autor, se utiliz&oacute; el m&eacute;todo OLS de estimaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify">Los signos de las variables fueron los que se esperaban: la probabilidad de crisis cambiaria tiene una relaci&oacute;n positiva con la tasa de cambio real (devaluaci&oacute;n real del peso), las variaciones en cuenta corriente y el crecimiento de los activos l&iacute;quidos (M2). El crecimiento del PIB, los cambios en el cr&eacute;dito dom&eacute;stico y los incrementos del nivel de reservas internacionales tienen una relaci&oacute;n negativa.</p>     <p align="justify"> La probabilidad de crisis cambiaria refleja los impactos recesivos se&ntilde;alados anteriormente: presiones inflacionarias y descensos del consumo privado que reducen el desempe&ntilde;o econ&oacute;mico, contracciones del cr&eacute;dito dom&eacute;stico e inestabilidad del sistema financiero.</p>     <p align="justify"> A pesar de que Esquivel y Larra&iacute;n (1998) afirman que el balance en cuenta corriente a&ntilde;ade poder explicativo a la tasa de cambio, esta variable no result&oacute; significativa, lo que sugiere que no cumple esa funci&oacute;n en el caso colombiano entre 1997 y 2003. Este resultado no es una limitaci&oacute;n porque los choques externos recientes se han presentado en la cuenta de capitales y no en la cuenta corriente, como suced&iacute;a en d&eacute;cadas anteriores (GTBR, 2003). Teniendo presente este cambio en la incidencia de los choques externos, se excluy&oacute; la variable &Delta;CCTE. Los resultados del modelo modificado se presentan en el <a href="#c3">cuadro 3</a>.</p>     <p align="justify"><a name="c3"></a>Cuadro 3    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Estimaci&oacute;n de la probabilidad de crisis cambiaria para Colombia</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e33.jpg" align="absmiddle"> = <font face="Symbol">w</font> + <font face="Symbol">a</font>TCR + <font face="Symbol">b</font>&Delta;PIB + <font face="Symbol">l</font>&Delta;CRED + <font face="Symbol">g</font>&Delta;log (M2/RI) + <font face="Symbol">m</font></p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6c3.jpg">    <br>   <font size="1">Fuente: c&aacute;lculos del autor. Se utiliz&oacute; el m&eacute;todo OLS de estimaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify">As&iacute; se obtiene un mejor ajuste, como indican el R2 ajustado y los criterios Akaike y Schwarz. Esto comprueba la pertinencia de las variables usadas en la estimaci&oacute;n. El cambio en el cr&eacute;dito dom&eacute;stico s&oacute;lo result&oacute; significativo al 8%. Los intentos de incluir la inflaci&oacute;n, la deuda externa/PIB, las reservas internacionales y la tasa de inter&eacute;s de Estados Unidos no mejoraron la capacidad de predicci&oacute;n del modelo.</p>     <p align="justify"> Se hicieron pruebas de los residuos de ambas estimaciones <font face="Symbol">m</font>, para comprobar la condici&oacute;n de ruido blanco, entre ellas la prueba del estad&iacute;stico Q de autocorrelaci&oacute;n y correlaci&oacute;n parcial, la prueba White de heteroscedasticidad y la prueba Jarque-Bera de normalidad. Adem&aacute;s, se hicieron pruebas univariadas de correlaci&oacute;n entre las variables independientes.</p>     <p align="justify"> Como en septiembre de 1999 el r&eacute;gimen cambiario colombiano pas&oacute; del sistema de bandas cambiarias a la flotaci&oacute;n libre, en la estimaci&oacute;n definitiva se incluy&oacute; una variable <i>dummy</i> igual a 1 desde el tercer trimestre de 1999 hasta el cuarto trimestre de 2004 para capturar el efecto de este cambio estructural sobre las variables. La falta de significancia de la variable <i>dummy</i> rechaza la hip&oacute;tesis de un cambio estructural en el modelo a causa del paso a la flotaci&oacute;n libre.</p>     <p align="justify"><b>E<small>L COSTO DE OPORTUNIDAD DE LAS RESERVAS INTERNACIONALES</small></b></p>     <p align="justify">El costo de oportunidad se calcul&oacute; como la diferencia entre la tasa de endeudamiento externo de Colombia y la tasa de rendimiento promedio de sus reservas internacionales.</p>     <p align="justify"> La tasa de endeudamiento externo corresponde a la suma entre el <i>spread</i> de los bonos colombianos y la tasa de inter&eacute;s de los bonos americanos a 3 meses. El <i>spread</i> de los bonos colombianos es el producto de una comparaci&oacute;n de 9 bonos colombianos y 9 bonos <i>yankees</i>, de diferente madurez.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> El rendimiento de las reservas internacionales se construy&oacute; ponderando los rendimientos del portafolio total de las reservas. El 48,9% administrado directamente por el Banco de la Rep&uacute;blica y el 50,2% restante administrado por las firmas Barclays Global Investors, J. P. Morgan Investment Management Inc., Goldman Sachs Assets Management y Morgan Stanley Investments.</p>     <p align="justify"> La tasa de endeudamiento externo iD fue del 5,4315% en diciembre de 2003 y del 5,4001% en marzo de 2004, seg&uacute;n las series trimestrales de Bloomberg para el <i>spread</i> colombiano y las series del FMI para la tasa de inter&eacute;s de los bonos soberanos estadounidenses. El rendimiento de las reservas internacionales en Colombia (iR) a diciembre de 2003 y marzo de 2004 fue del 1,612% y el 1,463%, respectivamente, seg&uacute;n el Departamento de Reservas Internacionales del Emisor. El <a href="#c4">cuadro 4</a> compara estas tasas y muestra el costo de oportunidad r para nuestro pa&iacute;s. </p>     <p align="justify"><a name="c4"></a>Cuadro 4    <br>   Costo de oportunidad de las reservas internacionales (%)</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6c4.jpg">    <br>   <font size="1">Fuente: Ministerio de Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico (iD) y Banco de la Rep&uacute;blica (iR).</font></p>     <p align="justify">A finales de 2003 el costo de oportunidad por la posici&oacute;n de reservas fue del 3,82%, y en marzo de 2004 tuvo un leve incremento debido a una ca&iacute;da de 15 bps en el rendimiento de las reservas, para llegar al 3,94%. En septiembre de 2004 hubo un incremento de la tasa de endeudamiento (+83 bps) y del rendimiento de las reservas (+74 bps), y el costo de oportunidad fue del 4,03%. Estos costos se utilizan para calcular el nivel &oacute;ptimo de reservas internacionales en Colombia.</p>     <p align="justify"><b>E<small>L COSTO DE UNA CRISIS CAMBIARIA EN</small> C<small>OLOMBIA</small></b></p>     <p align="justify">Como vimos, es posible asociar unos costos de crisis cambiarias del 7,7% del PIB para las econom&iacute;as emergentes durante 1970-2000, con una persistencia de efectos recesivos de 2 a 3 a&ntilde;os. </p>     <p align="justify"> En el caso de las crisis gemelas, los costos ascienden al 15,9% del PIB y sus efectos se mantienen durante m&aacute;s de 3 a&ntilde;os, con un impacto mayor que el de una crisis cambiaria.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>R<small>ESERVAS INTERNACIONALES &Oacute;PTIMAS EN</small> C<small>OLOMBIA</small></b></p>     <p align="justify">Una vez establecidos los tres pilares del modelo, se calcul&oacute; el monto de reservas internacionales &oacute;ptimas con esta metodolog&iacute;a alternativa y la ecuaci&oacute;n de reservas &oacute;ptimas:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e28.jpg"> </p>     <p align="justify">Resolviendo la derivada de <font face="Symbol">p</font> con respecto a R (<font face="Symbol">p</font><sub>R</sub>):</p> <table width="550" border="0">   <tr>     <td><font size="2"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e22.jpg"></font></td>     <td><font size="2"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6e34.jpg"></font></td>   </tr> </table>     <p align="justify"><font face="Symbol">p</font><sub>R</sub> se obtiene usando los resultados de la estimaci&oacute;n f de la probabilidad de crisis:</p>     <p align="justify">f = <font face="Symbol">w</font> + <font face="Symbol">a</font>TCR + <font face="Symbol">b</font>&Delta;PIB + <font face="Symbol">l</font>&Delta;CRED + <font face="Symbol">g</font>log (M2/RI)</p>     <p align="justify"> Remplazando los coeficientes estimados y las variables independientes, obtenemos las reservas internacionales &oacute;ptimas que debe mantener Colombia, en diferentes per&iacute;odos de tiempo. El <a href="#c5">cuadro 5</a> presenta las reservas internacionales &oacute;ptimas necesarias para proteger al pa&iacute;s de los impactos de una crisis cambiaria. </p>     <p align="justify"><a name="c5"></a>Cuadro 5    <br>   Reservas &oacute;ptimas y crisis cambiarias</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6c5.jpg">    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <font size="1">Fuente: c&aacute;lculos del autor. Cifras en millones de d&oacute;lares.</font></p>     <p align="justify">Este resultado indica un nivel &oacute;ptimo de reservas internacionales &oacute;ptimas de 18.043 millones de d&oacute;lares en septiembre de 2004, es decir que hubo un faltante de 5.911 millones de d&oacute;lares con respecto al nivel observado. Este faltante refleja la vulnerabilidad externa del pa&iacute;s, pues las reservas internacionales eran insuficientes para respaldar el ajuste en caso de gestarse una crisis cambiaria.</p>     <p align="justify"> Los problemas de contagio entre las econom&iacute;as vecinas hacen que Colombia sea especialmente vulnerable a los choques externos, y es muy dif&iacute;cil prever o anticipar sus efectos. Esto obliga a disponer de recursos suficientes para atender esta eventualidad, obligaci&oacute;n a la que las autoridades monetarias deben prestar mayor atenci&oacute;n.</p>     <p align="justify"> Los esfuerzos del Banco de la Rep&uacute;blica por acumular reservas internacionales fueron positivos, pues lograron una leve pero importante reducci&oacute;n del faltante, 473 millones de d&oacute;lares, entre septiembre y marzo de 2004. A pesar de que el faltante equivale al 50% de las reservas observadas, la autoridad va por buen camino. Este modelo confirma que el Emisor ha sido oportuno en su decisi&oacute;n de acumular reservas desde comienzos de 2004, aprovechando la favorable situaci&oacute;n cambiaria y evitando los efectos inflacionarios. A continuaci&oacute;n se replica el an&aacute;lisis teniendo en cuenta los costos que debe enfrentar el pa&iacute;s durante una crisis gemela.</p>     <p align="justify">Cuadro 6    <br>   Reservas &oacute;ptimas y crisis gemelas</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6c6.jpg">    <br>   <font size="1">Fuente: c&aacute;lculos del autor. Cifras en millones de d&oacute;lares.</font></p>     <p align="justify"> Las crisis gemelas representan una p&eacute;rdida significativa de confianza en la econom&iacute;a nacional, y su impacto nocivo sobre el producto nacional amerita niveles prudenciales de reservas mayores que cuando el pa&iacute;s enfrenta otro tipo de crisis.</p>     <p align="justify"> Como sugiere la teor&iacute;a econ&oacute;mica que sustenta este modelo, el alto costo de las crisis gemelas impone un nivel &oacute;ptimo de reservas internacionales muy exigente para nuestro pa&iacute;s, 37.287 millones de d&oacute;lares en septiembre de 2004. Para que el pa&iacute;s pudiera atender este riesgo de vulnerabilidad externa, el Banco Central deber&iacute;a haber triplicado la cantidad de reservas con respecto al nivel observado.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> El faltante es muy sensible a los incrementos de los costos de las crisis econ&oacute;micas, y ascendi&oacute; a 25.156 millones de d&oacute;lares en septiembre de 2004. La acumulaci&oacute;n de reservas por parte del Banco Central no tuvo un impacto significativo sobre el faltante entre diciembre de 2003 y septiembre de 2004, pero se debe mantener este prop&oacute;sito para reducir la vulnerabilidad a crisis gemelas, pues afectan principalmente a las econom&iacute;as emergentes y, en la mayor&iacute;a de los casos, se gestan por la complicaci&oacute;n de una crisis cambiaria.</p>     <p align="justify"> El papel de la Superintendencia Bancaria, FOGAFIN y el Banco de la Rep&uacute;blica en la prevenci&oacute;n de crisis bancarias o financieras es vital para controlar y atenuar los efectos de una crisis gemela.</p>     <p align="justify"> El nivel de reservas internacionales actual es insuficiente para atender los eventuales choques externos a que est&aacute; expuesta la econom&iacute;a colombiana, que depende de los capitales internacionales para financiar sus actividades ante la falta de super&aacute;vit fiscales, que se est&aacute; recuperando de una crisis, no ha podido superar un conflicto armado que la compromete desde hace d&eacute;cadas, y est&aacute; expuesta a la percepci&oacute;n de riesgo de los inversionistas internacionales y al efecto contagio de las econom&iacute;as vecinas, igualmente inestables.</p>     <p align="justify"> El nivel &oacute;ptimo de reservas que arroja esta nueva metodolog&iacute;a ofrece una mejor aproximaci&oacute;n del costo y de la probabilidad de crisis cambiarias y gemelas en nuestra econom&iacute;a. Los resultados llevan a una visi&oacute;n m&aacute;s moderada que la de otros trabajos sobre el manejo de las reservas internacionales en Colombia, pues detectan faltantes que se deben considerar en su pol&iacute;tica de administraci&oacute;n.</p>     <p align="justify"> Se recomienda que el Banco Central preste especial atenci&oacute;n a estos resultados y dise&ntilde;e un plan de acumulaci&oacute;n de reservas para el mediano plazo, que garantice una menor exposici&oacute;n a los choques internacionales y que sea compatible con las metas de inflaci&oacute;n, minimizando el impacto recesivo y de inestabilidad macroecon&oacute;mica que implica la acumulaci&oacute;n masiva de divisas.</p>     <p align="justify"> Estas recomendaciones tambi&eacute;n figuran en otros estudios sobre la regi&oacute;n andina. Por ejemplo, Mora et al. (2004) encuentran &ndash;con un modelo del tipo de Frenkel y Jovanovic (1981)&ndash; que la acumulaci&oacute;n de reservas internacionales por los bancos centrales en estos pa&iacute;ses es conveniente en vista del incremento de la volatilidad de variables macroecon&oacute;micas fundamentales, como el cr&eacute;dito dom&eacute;stico neto real, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.    <br>       <br>   <b>A<small>NALISIS DE SENSIBILIDAD DEL MODELO</small></b></p>     <p align="justify">Los resultados son muy sensibles a la variaci&oacute;n de los costos de las crisis, un resultado com&uacute;n en la literatura emp&iacute;rica. Este trabajo atribuye un costo del 7,7% del PIB a las crisis cambiarias y del 15,9% del PIB a las crisis gemelas en las econom&iacute;as emergentes. El <a href="#c7">cuadro 7</a> muestra c&oacute;mo var&iacute;a el nivel &oacute;ptimo de reservas para Colombia cuando var&iacute;a el costo.</p>     <p align="justify"><a name="c7"></a>Cuadro 7    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Reservas internacionales &oacute;ptimas con distintos costos de crisis </p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6c7.jpg">    <br>   <font size="1">Fuente: c&aacute;lculos del autor. Cifras en millones de d&oacute;lares.</font></p>     <p align="justify">La relaci&oacute;n entre el costo de la crisis y los requerimientos de reservas es positiva, cuanto mayor sea el impacto recesivo de las crisis sobre la econom&iacute;a tanto mayor es la necesidad de aprovisionamiento. La elasticidad del nivel &oacute;ptimo de reservas al costo de la crisis es bastante alta, alrededor de 1.</p>     <p align="justify"> No hay consenso sobre la cuantificaci&oacute;n del impacto de las crisis econ&oacute;micas porque difieren enormemente entre cada episodio en una econom&iacute;a, y entre pa&iacute;ses y regiones. &ldquo;No hay dos crisis iguales&rdquo;, reza un adagio popular.</p>     <p align="justify"> La alta sensibilidad del modelo a esta variable y la falta de una metodolog&iacute;a objetiva para cuantificar el impacto de las crisis llevan a que los costos de las crisis econ&oacute;micas sean la pieza fundamental para an&aacute;lisis futuros de las reservas internacionales &oacute;ptimas. A continuaci&oacute;n se presentan los resultados del modelo de reservas internacionales &oacute;ptimas cuando se introducen cambios en el costo de oportunidad, para septiembre de 2004.</p>     <p align="justify">Cuadro 8    <br>   Reservas &oacute;ptimas con distintos costos de oportunidad</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6c8.jpg">    <br>   <font size="1">Fuente: c&aacute;lculos del autor. Cifras en millones de d&oacute;lares.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Este cuadro muestra la dependencia entre las reservas &oacute;ptimas que debe mantener un pa&iacute;s y las condiciones de mercado. Los rendimientos de las reservas internacionales y la tasa de inter&eacute;s de endeudamiento externo est&aacute;n expuestos a las fluctuaciones de los mercados internacionales de capitales. La alta volatilidad de las econom&iacute;as emergentes y los resultados de anteriores episodios de crisis explican por qu&eacute; algunas econom&iacute;as deciden mantener reservas superiores al nivel &oacute;ptimo. Por ejemplo, las econom&iacute;as asi&aacute;ticas incrementaron espectacularmente su demanda de reservas internacionales en respuesta a la mayor volatilidad de los mercados y a las consecuencias de la crisis de 1997-1998 (Aizenman y Marion, 2002b)<sup><a name="n11"></a><a href="#11">11</a></sup>.</p>     <p align="justify"> Por &uacute;ltimo, utilizando los errores de la estimaci&oacute;n de la probabilidad de crisis cambiaria, se construy&oacute; un intervalo para la variable f, con una cota superior e inferior para hallar el intervalo de confianza del nivel &oacute;ptimo de reservas internacionales en Colombia, de la siguiente manera:</p>     <p align="justify">L&iacute;mite inferior = valor estimado de f &ndash; (t cr&iacute;tico * error est&aacute;ndar de f)    <br>   L&iacute;mite superior = valor estimado de f + (t cr&iacute;tico * error est&aacute;ndar de f)</p>     <p align="justify">El c&aacute;lculo arroja un intervalo de confianza del 95%, y tiene en cuenta los costos de las crisis cambiarias y los de las crisis gemelas.</p>     <p align="justify"> Estos c&aacute;lculos reflejan un leve grado de incertidumbre acerca del nivel &oacute;ptimo de reservas, derivado de los errores de la estimaci&oacute;n econom&eacute;trica de la probabilidad de una crisis cambiaria en Colombia.</p>     <p align="justify">Cuadro 9    <br>   Intervalo de confianza del 95% para el nivel de reservas &oacute;ptimas en Colombia con crisis cambiarias</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6c9.jpg">    <br>   <font size="1">Fuente: c&aacute;lculos del autor.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Cuadro 10    <br>   Intervalo de confianza del 95% para el nivel de reservas &oacute;ptimas en Colombia con crisis gemelas</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a6c10.jpg">    <br>   <font size="1">Fuente: C&aacute;lculos del autor.</font></p>     <p align="justify"><b>CONCLUSIONES</b></p>     <p align="justify">La metodolog&iacute;a del nivel &oacute;ptimo de reservas internacionales busca garantizar la protecci&oacute;n de la econom&iacute;a contra posibles choques externos a su balanza de pagos y garantizar la provisi&oacute;n de liquidez internacional en situaciones de emergencia. Para lograr este objetivo, los an&aacute;lisis de reservas &oacute;ptimas consideran los costos y los beneficios de mantener una cantidad determinada de reservas internacionales, minimizando el valor esperado de los costos.</p>     <p align="justify"> Las aplicaciones metodol&oacute;gicas actuales tienen varias limitaciones que comprometen los resultados para el caso colombiano. Para elaborar un marco metodol&oacute;gico coherente que supere esas limitaciones y d&eacute; mayor confianza a las autoridades monetarias y a los agentes internacionales, este trabajo presenta un nuevo enfoque metodol&oacute;gico para el c&aacute;lculo y hace sugerencias te&oacute;ricas y conceptuales sobre los tres pilares que sustentan el modelo.</p>     <p align="justify"> El trabajo asocia la escasez de reservas &oacute;ptimas con la aparici&oacute;n de crisis cambiarias y crisis gemelas en las econom&iacute;as con reg&iacute;menes de cambio flotantes. El cierre de los mercados internacionales, las fugas repentinas de capitales y la ca&iacute;da de la inversi&oacute;n extranjera directa son algunas de las consecuencias que debe afrontar un pa&iacute;s cuando no tiene la solvencia y la liquidez que exige el mercado internacional de capitales.</p>     <p align="justify"> Dentro de los efectos contraccionistas de una fuerte apreciaci&oacute;n del tipo de cambio se encuentran el alza sostenida de los precios y de las tasas de inter&eacute;s, el deterioro de los balances de las empresas endeudadas en d&oacute;lares, una fuerte reducci&oacute;n del consumo privado y del cr&eacute;dito dom&eacute;stico, la fuga de capitales y el cierre de los mercados internacionales. Estos efectos tienen un gran impacto recesivo sobre el desempe&ntilde;o econ&oacute;mico, contrario a la versi&oacute;n te&oacute;rica expansionista de las devaluaciones.</p>     <p align="justify"> Una de las variables m&aacute;s importantes en la especificaci&oacute;n del modelo es el costo de las crisis cambiarias, sobre el que no hay consenso. Dadas las diferencias entre episodios de crisis y entre pa&iacute;ses, se recurre a una aproximaci&oacute;n hist&oacute;rica, considerando las p&eacute;rdidas como porcentaje del PIB de las crisis cambiarias y gemelas en m&aacute;s de 100 econom&iacute;as emergentes (incluida la colombiana) entre 1970 y 2000, que arroja unos costos hist&oacute;ricos esperados del 7,7% del PIB en el caso de crisis cambiaria. Las crisis gemelas, una combinaci&oacute;n de crisis cambiaria y bancaria, tienen costos a&uacute;n mayores, 15,9% del PIB, y su impacto persiste durante m&aacute;s de tres a&ntilde;os. El costo de oportunidad de mantener reservas internacionales es la diferencia entre la tasa de inter&eacute;s de endeudamiento externo y la tasa de rendimiento de las reservas: 3,93% en marzo de 2004.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Para calcular la probabilidad de una crisis cambiaria en la econom&iacute;a colombiana, la elecci&oacute;n de variables se fundamenta te&oacute;ricamente (por vez primera) con los modelos de sistemas de alerta temprana (EWS). Se identifican los indicadores m&aacute;s recurrentes y representativos asociados a las crisis cambiarias de las econom&iacute;as emergentes, que luego se usan para calcular el nivel &oacute;ptimo de reservas. La tasa de cambio real, el crecimiento del producto interno bruto, el cambio en el cr&eacute;dito dom&eacute;stico y la relaci&oacute;n M2/RI se incorporan por primera vez en esta metodolog&iacute;a alternativa para el estudio del caso colombiano. La devaluaci&oacute;n del peso, la ca&iacute;da de la producci&oacute;n, la dr&aacute;stica disminuci&oacute;n del cr&eacute;dito dom&eacute;stico y un menor respaldo de las reservas a los activos financieros promueven la gestaci&oacute;n de una crisis cambiaria en nuestro pa&iacute;s.</p>     <p align="justify"> La nueva estimaci&oacute;n de f demuestra una capacidad predictiva que explica el 82% de la varianza total de la especificaci&oacute;n, la m&aacute;s alta obtenida hasta el momento. Las reservas internacionales &oacute;ptimas resultantes, asumiendo los costos de las crisis cambiarias, ascend&iacute;an a 18.000 millones de d&oacute;lares en septiembre de 2004.</p>     <p align="justify"> El incremento sustancial de los costos para afrontar una crisis gemela con respecto a una crisis cambiaria exige unas reservas internacionales &oacute;ptimas mucho mayores, 37.300 millones de d&oacute;lares en septiembre de 2004. A pesar de ser tres veces mayor que el nivel que mantiene el Banco Central, es necesario tener presente que las econom&iacute;as emergentes presentan la mayor probabilidad de gestaci&oacute;n de una crisis gemela despu&eacute;s de una crisis cambiaria.</p>     <p align="justify"> El nuevo enfoque metodol&oacute;gico revela una eventual vulnerabilidad de Colombia ante choques externos contra su balanza de pagos, pues no tiene el nivel de reservas &oacute;ptimo que garantice que est&aacute; en capacidad de solventar y asumir una crisis cambiaria o una crisis gemela. La vulnerabilidad a los choques externos es proporcional al faltante de reservas. En el caso de una crisis cambiaria, el faltante de reservas internacionales resultante fue de alrededor de 5.900 millones de d&oacute;lares en diciembre de 2003 y septiembre de 2004. Y asciende a 25.200 millones si el pa&iacute;s hubiera tenido que atender una crisis gemela en ese mismo per&iacute;odo.</p>     <p align="justify"> El ejercicio muestra la necesidad de una fuerte acumulaci&oacute;n de reservas internacionales, que se debe adelantar procurando atenuar el efecto adverso que una acumulaci&oacute;n de estas proporciones pueda tener sobre la estabilidad monetaria y la viabilidad econ&oacute;mica del pa&iacute;s. Los resultados obtenidos en este trabajo respaldan la pol&iacute;tica de acumulaci&oacute;n de reservas internacionales que ha mantenido el Emisor durante 2004 y 2005, que no s&oacute;lo es necesaria sino oportuna, con una tasa de cambio favorable para este prop&oacute;sito.</p>     <p align="justify"><b>    <br>NOTAS AL PIE </b></p>     <p align="justify"><a href="#n1">1</a><a name="1"></a>. Para una revisi&oacute;n completa de estos choques, ver Calvo y Reinhart (1999), Edwards (2004) y Eichengreen, Rose y Wyplosz (1997). </p>     <p align="justify"> <a href="#n2">2</a><a name="2"></a>. El primero que propuso este indicador fue Pablo Guidotti en 1999, en un seminario del Grupo de los 33 en Bonn; ver Wijnholds y Kapteyn (2001). </p>     <p align="justify"> <a href="#n3">3</a><a name="3"></a>. Esos pa&iacute;ses fueron Brasil (1961), Argentina (1962), Ghana (1966), India (1971), Sierra Leona (1971), Chile (1972), Costa Rica (1972), Ghana (1974), Zaire (1976), Turqu&iacute;a (1978), Per&uacute; (1978), Nicaragua (1980), Bolivia (1981) y Honduras (1982). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n4">4</a><a name="4"></a>. La derivaci&oacute;n completa del modelo de Feder y Just (1977) justifica la obtenci&oacute;n de las ecuaciones (7) y (8). </p>     <p align="justify"><a href="#n5">5</a><a name="5"></a>.  Pero no todas las emergencias financieras son crisis financieras. Aziz et al. (2000) llaman crisis seudo-financieras a todas las emergencias que no alteran el mecanismo de pagos y no tienen consecuencias nocivas sobre la actividad econ&oacute;mica. Para una revisi&oacute;n de las causas de crisis financieras en Colombia, ver L&oacute;pez y L&oacute;pez (2004b). </p>     <p align="justify"> <a href="#n6">6</a><a name="6"></a>. Ver Cooper (1971), Edwards (1986), Calvo y Reinhart (1999) y Edison (2000), quienes respaldan este enfoque. </p>     <p align="justify"><a href="#n7">7</a><a name="7"></a>. Analizan la crisis de Asia (1997), Rusia (1998), Colombia (1998-1999) y Brasil (1999). </p>     <p align="justify"><a href="#n8">8</a><a name="8"></a>. Los pa&iacute;ses seleccionados fueron: Chile (1972), Chile (1974), M&eacute;xico (1982), Chile (1982), Filipinas (1984), Tailandia (1997), Indonesia (1997), Malasia (1997) y Rep&uacute;blica de Corea (1997). </p>     <p align="justify"><a href="#n9">9</a><a name="9"></a>.  Hay crisis bancarias cuando se presenta al menos una de los siguientes hechos: cartera vencida del sistema bancario superior al 2% del PIB, costos de salvamento del gobierno superiores al 2% del PIB, problemas del sector financiero que resultan en una nacionalizaci&oacute;n masiva de entidades bancarias, corrida bancaria y medidas de emergencia: congelaci&oacute;n de dep&oacute;sitos, prolongaci&oacute;n de las vacaciones bancarias o intervenci&oacute;n del gobierno para garantizar la totalidad de los dep&oacute;sitos bancarios. </p>     <p align="justify"><a href="#n10">10</a><a name="10"></a>.  Evidencia que corroboran Edwards (1981), Eichengreen, Rose y Wyplosz (1997) y Frankel y Rose (1996). </p>     <p align="justify"> <a href="#n11">11</a><a name="11"></a>. Las econom&iacute;as asi&aacute;ticas que mantienen reservas superiores son las de Jap&oacute;n, China, Taiw&aacute;n, Hong Kong, Corea del Sur y Singapur. </p> <hr>     <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p align="justify">1. Aizenman, J. y N. Marion. “International Reserve Holdings with Sovereign Risk and Costly Tax Collection”, <i>NBER </i><i> Working Paper </i> 9154, 2002a. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000362&pid=S0124-5996200600020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">2. Aizenman, J. y N. Marion. “The High Demand for International Reserves in the Far East: What's Going On?”, <i>NBER </i><i> Working Paper </i> 9266, 2002b. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000363&pid=S0124-5996200600020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">3. Asobancaria. “La din&aacute;mica del cr&eacute;dito en Colombia: a tono con las recomendaciones internacionales”, <i>La Semana Econ&oacute;mica </i> 454, 2004. </p>     <p align="justify">4. Aziz, J.; F. Caramazza y R. Salgado. “Currency Crises: In Search of Common Elements”, <i>IMF </i><i> Working Paper </i> 00/67, 2000. </p>     <p align="justify"> 5. Ben-Bassat, A. “The Optimal Composition of Foreign Exchange Reserves”, <i>Journal of International Economics </i> 10, 1980. </p>     <p align="justify"> 6. Ben-Bassat, A. y D. Gottlieb. “On the Effect of Opportunity Cost on International Reserve Holdings”, <i>Review of Economics and Statistics </i> 74, 2, 1992a. </p>     <p align="justify"> 7. Ben-Bassat, A. y D. Gottlieb. “Optimal International Reserves and Sovereign Risk”, <i>Journal of International Economics </i> 33, 1992b, pp. 345-362. </p>     <p align="justify"> 8. Bordo, M.; B. Eichengreen; D. Klingebiel y M. Mart&iacute;nez-Peira. “Is the Crisis Problem Growing more Severe?”, <i>Economic Policy </i>16, 2001. </p>     <p align="justify"> 9. Bussi&egrave;re, M. y C. Mulder. “External Vulnerability in Emerging Market Economies: How High Liquidity Can Offset Weak Fundamentals and the Effect of Contagion”, <i>IMF </i><i> Working Paper </i> 99/88, 1999. </p>     <p align="justify"> 10. Calvo, G. y C. Reinhart. “When Capital Inflows Come to a Sudden Stop: Consequences and Policy Options”, University of Maryland, mimeo, 1999. </p>     <p align="justify"> 11. Carrasquilla, A. “Consideraciones sobre el manejo de las reservas internacionales”, Banco de la Rep&uacute;blica, mimeo, 1994 </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> 12. Chang, R. y A. Velasco. “Financial Fragility and the Exchange Rate Regime”, <i>Journal of Economic Theory </i> 92, 1, 2000, pp. 1-34. </p>     <p align="justify"> 13. Clark, P. B. “Demand for International Reserves: A Cross-country Analysis”, <i>The Canadian Journal of Economics </i> 3, 4, 1970a. </p>     <p align="justify"> 14. Clark, P. B. “Optimum International Reserves and the Speed of Adjustment”, <i>Journal of Political Economy </i> 78, 1970b. </p>     <p align="justify"> 15. Cox, D. <i>The Analysis of Binary Data</i>, London, Mathuen, 1970. </p>     <p align="justify"> 16. De Beaufort, W.; J. Onno y A. Kapteyn. “Reserve Adequacy in Emerging Market Economies”, <i>IMF </i><i> Working Paper </i> 01/143, 2001. </p>     <p align="justify"> 17. D&iacute;ez de los R&iacute;os Gonz&aacute;lez, A. y A. Ortiz Vidal-Abarca. “Crisis cambiarias en Latinoam&eacute;rica: factores espec&iacute;ficos e internacionales”, <i>Revista </i><i>ICE </i><i> La Nueva Agenda de Am&eacute;rica Latina </i> 790, 2001. </p>     <p align="justify"> 18. Dooley, M. y S. Verma. “Rescue Packages and Output Losses Following Crises”, <i>NBER </i><i> Working Paper </i> 8315, 2001. </p>     <p align="justify"> 19. Edison , H. “Do Indicator of Financial Crises Work? An Evaluation of an Early Warning System”, <i>Board of Governors of the Federal Reserve System - International Finance Discussion Paper </i> 675, 2000. </p>     <p align="justify"> 20. Edwards, S. “ LDCs Foreign Borrowing and Country Risk: An Empirical Investigation 1976-1980”, <i>UCLA </i><i> Department of Economics Working Paper </i> 323, 1983. </p>     <p align="justify"> 21. Edwards, S. “The Demand for International Reserves and Monetary Equilibrium: Some Evidence from Developing Countries”, <i>The Review of Economics and Statistics </i> 66, 3, 1984. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> 22. Edwards, S. “Are Devaluations Contractionary?”, <i>The Review of Economics and Statistics </i> 68, 1986, pp. 501-507. </p>     <p align="justify"> 23. Edwards, S. “ Financial Openness, Sudden Stops and Current Account Reversals”, <i>NBER </i><i> Working Paper </i> 10277, 2004. </p>     <p align="justify"> 24. Eichengreen, B.; A. Rose y C. Wyplosz. “Contagious Currency Crises”, <i>CEPR </i><i> Discussion Paper </i> 1453, 1997. </p>     <p align="justify"> 25. Esquivel, G. y F. Larra&iacute;n. “Explainig Currency Crises”, mimeo, 1998. </p>     <p align="justify"> 26. Esquivel, G. y F. Larra&iacute;n. “&iquest;Qu&eacute; sabemos realmente sobre las crisis cambiarias?”, <i>Cuadernos de Econom&iacute;a </i> 40, 121, 2003. </p>     <p align="justify"> 27. Feder, G. y R. E. Just. “An Analysis of Credit Terms in the Eurodollar Market”, <i>European Economic Review </i> 9, 1977, pp. 221-243. </p>     <p align="justify"> 28. Feldstein, M. “Economic and Financial Crises in Emerging Market Economies: Overview of Prevention and Management”, <i>NBER </i><i> Working Paper </i> 8837, 2002. </p>     <p align="justify"> 29. Flood, R. y N. Marion . “Perspectives on the Recent Currency Crises Literature”, <i>NBER </i><i> Working Paper </i> 6380, 1998. </p>     <p align="justify"> 30. Flood, R. y N. Marion . “Holding International Reserves in an Era of High Capital Mobility”, <i>IMF </i><i> Working Paper </i> 02/62, 2001. </p>     <p align="justify"> 31. Fondo Monetario Internacional. <i>World Economic Outlook</i>, 1998. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> 32. Fondo Monetario Internacional. “Debt –and Reserve– Related Indicators of External Vulnerability”, 2000, <a href="http://www.imf.org/external/np/pdr/debtres/index.htm" target="_blank">http://www.imf.org/external/pdr/debtres/</a></p>     <p align="justify"> 33. Fondo Monetario Internacional. “Guidelines for Foreign Exchange Reserve Management”, 2001a, <a href="http://www.imf.org/external/np/mae/ferm/eng/index.htm" target="_blank">http://www.imf.org/external/mae/ferm/eng/</a></p>     <p align="justify"> 34. Fondo Monetario Internacional. “Issues in Reserve Adequacy and Management”, 2001b, <a href="http://www.imf.org/external/np/pdr/resad/2001/reserve.htm" target="_blank">http://www.imf.org/external/pdr/resad/2001/reserve.htm</a> </p>     <p align="justify"> 35. Frankel, J. y R. Rose. “Currency Crises in Emerging Markets: Empirical Indicators”, <i>NBER </i><i> Working Paper </i> 5437, 1996. </p>     <p align="justify"> 36. Frenkel, J. A. “The Demand for International Reserves by Developed and Less Developed Countries”, <i>Economica </i> 41, 161, 1974. </p>     <p align="justify"> 37. Frenkel, J. y B. Jovanovic. “Optimal International Reserves: A Stochastic Framework”, <i>The Economic Journal </i> 91, 362, 1981. </p>     <p align="justify"> 38. Gerencia T&eacute;cnica del Banco de la Rep&uacute;blica (GTBR). “An&aacute;lisis del nivel adecuado de reservas internacionales”, 2003, <a href="http://www.banrep.gov.co/economia/notasedi/ano2003/Separata-Nivel-Adecuado-Reservas-Internacionales.pdf" target="_blank">http://www.banrep.gov.co/economia/</a></p>     <p align="justify"> 39. Goldfajn, I. y R. Vald&eacute;s. “Are Currency Crises Predictable?”, <i>IMF </i><i> Working Paper </i> 97/159, 1997. </p>     <p align="justify"> 40. Goldstein, M.; G. Kaminsky y C. Reinhart. <i>Assessing Financial Vulnerability: An Early Warning System for Emerging Markets</i>, Washington D. C., Institute for International Economics IIE, 1999. </p>     <p align="justify"> 41. Grubel, H. G. “The Demand for International Reserves: A Critical Review of the Literature”, <i>Journal of Economic Literature </i> 9, 4, 1971. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> 42. Gupta, P.; D. Mishra y R. Sahay. “Output Response during Currency Crises”, <i>IMF </i><i> Working Paper </i> 03/230, 2003. </p>     <p align="justify"> 43. Gupta, P; D. Mishra y R. Sahay. “Output Response During Currency Crises”, trabajo presentado en un seminario interno del IMF, mimeo, 2000. </p>     <p align="justify"> 44. Hamada, K. y K. Ueda. “Random Walks and the Theory of the Optimal International Reserves”, <i>The Economic Journal </i> 87, 348, 1977. </p>     <p align="justify"> 45. Heller, H. R. “Optimal International Reserves”, <i>The Economic Journal </i>76, 302, 1966, pp. 296-311. </p>     <p align="justify"> 46. Heller, H. R. “Optimal International Reserves-Reply”, <i>The Economic Journal </i> 78, 312, 1968. </p>     <p align="justify"> 47. Hipple, F. S. “A Note on the Measurement of the Holding Cost of International Reserves”, <i>The Review of Economics and Statistics </i> 61, 4, 1979. </p>     <p align="justify"> 48. Hutchison, M. “A Cure Worse than the Disease: Currency Crises and the Output Costs of the IMF - Supported Stabilizations Programs”, Santa Cruz, University of California, Department of Economics, mimeo, 2001. </p>     <p align="justify"> 49. Hutchison, M. y I. Neuberger. “Output Costs of Currency and Balance of Payments Crises in Emerging Markets”, <i>UCSC </i><i> Economics Working Paper </i> 486, 2001. </p>     <p align="justify"> 50. Hutchison, M. y I. Noy. “How Bad are Twins? Output Costs of Currency and Banking Crises”, Santa Cruz, University of California, Department of Economics, mimeo, 2002a. </p>     <p align="justify"> 51. Hutchison, M. y I. Noy. “Sudden Stops and the Mexican Wave: Currency Crises, Capital Flow and Output Loss in Emerging Markets”, Santa Cruz, University of California, Department of Economics, mimeo, 2002b. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> 52. Jung, C. “Optimal Management of International Reserves”, <i>Journal of Macroeconomics </i> 17, 4, 1995. </p>     <p align="justify"> 53. Junta Directiva del Banco de la Rep&uacute;blica (JDBR). “Informe de la Junta Directiva al Congreso de la Rep&uacute;blica”, 1999. </p>     <p align="justify"> 54. Junta Directiva del Banco de la Rep&uacute;blica (JDBR). “Informe de la Junta Directiva al Congreso de la Rep&uacute;blica”, marzo, 2003a. </p>     <!-- ref --><p align="justify"> 55. Junta Directiva del Banco de la Rep&uacute;blica (JDBR). “Informe de la Junta Directiva al Congreso de la Rep&uacute;blica”, julio, 2003b. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000416&pid=S0124-5996200600020000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> 56. Junta Directiva del Banco de la Rep&uacute;blica (JDBR). “Informe de la Junta Directiva al Congreso de la Rep&uacute;blica”, marzo, 2004. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000417&pid=S0124-5996200600020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> 57. Kamin, S. y J. Rogers. “Output and the Real Exchange Rate in Developing Countries: An Application to Mexico”, <i>Journal of Development Economics </i> 61, 2000. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000418&pid=S0124-5996200600020000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> 58. Kamin, S. y M. Klau. “Some Multi-country Evidence on the Effects of Real Exchange Rates on Output”, <i>BIS </i><i>Working Paper </i> 48, 1997. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000419&pid=S0124-5996200600020000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> 59. Kaminsky, G. y C. Reinhart. “Financial Crises in Asia and Latin America: Then and Now”, <i>AEA </i><i> Papers and Proceedings </i> 88, 2, 1998. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000420&pid=S0124-5996200600020000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> 60. Kaminsky, G. y C. Reinhart. “The Twin Crises: The Causes of Banking and Balance-of-Payments Problems”, <i>The Economic Review </i> 89, 3. 1999, pp. 473-500. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000421&pid=S0124-5996200600020000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> 61. Kaminsky, G.; S. Lizondo y C. Reinhart. “Leading Indicators of Currency Crises”, <i>IMF </i><i> Working Paper </i> 97/79, 1997. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000422&pid=S0124-5996200600020000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> 62. Kasa, K. “ Contractionary Effects of Devaluation”, <i>FRBSF </i><i> Economic Letter </i> 98-34, 1998. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000423&pid=S0124-5996200600020000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> 63. Krugman, P. “A Model of Balance of Payment Crises”, <i>Jo</i><i>urnal of Money, Credit and Banking </i> 11, 1979, pp. 311-325. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000424&pid=S0124-5996200600020000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> 64. Landell-Mills, J. M. “The Demand for International Reserves and their Opportunity Cost”, <i>IMF </i><i> Staff Papers </i>39, 3, 1989. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000425&pid=S0124-5996200600020000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> 65. L&oacute;pez Garavito, L. F. y D. F. L&oacute;pez Angarita. “Supervisi&oacute;n financiera despu&eacute;s de la crisis: Un ensayo sobre la experiencia internacional y colombiana”, <i>Contexto </i> 17, 2004a. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000426&pid=S0124-5996200600020000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> 66. L&oacute;pez Garavito, L. F. y D. F. L&oacute;pez Angarita. <i>Estrategias de regulaci&oacute;n financiera</i>, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 2004b. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000427&pid=S0124-5996200600020000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> 67. Machlup, F. “Further Reflections on the Demand for Foreign Reserves”, <i>International Payments, Debts and Gold</i>, New Jersey, Princeton University, 1964. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000428&pid=S0124-5996200600020000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> 68. Milesi-Ferretti, G. M. y A. Razin. “Current Account Reversals and Currency Crises: Empirical Regularities”, <i>NBER </i><i> Working Paper </i> 6620, 1998. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000429&pid=S0124-5996200600020000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> 69. Mulder, C. y M. Rocha. “The Soundness of Estimates of Output Losses in Currency Crises”, IMF Working Draft, mimeo, 2001. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000430&pid=S0124-5996200600020000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> 70. Obstfeld, M. “The Logic of Currency Crises”, <i>Cahiers Economiques et Monetaries </i> 43, 1994, pp. 189-223. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000431&pid=S0124-5996200600020000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> 71. Olivera, J. H. G. “A Note on the Optimal Rate of Growth of International Reserves”, <i>Journal of Political Economy </i> 77, 2, 1969. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000432&pid=S0124-5996200600020000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> 72. Oliveros C., H. y C. Varela. “Consideraciones sobre el nivel &oacute;ptimo de reservas internacionales”, <i>Borradores Semanales de Econom&iacute;a </i> 5, 1994. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000433&pid=S0124-5996200600020000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> 73. Ronald, B. y H. R. Heller. “International Adjustment and Optimal Reserves”, <i>International Economic Review </i> 14, 1, 1973. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000434&pid=S0124-5996200600020000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> 74. Sachs, J.; A. Tornell y A. Velasco. “Financial Crises in Emerging Markets: The Lessons from 1995”, <i>Brookings Papers on Economic Activity </i> 1, 1996. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000435&pid=S0124-5996200600020000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> 75. Urrutia, M. “El manejo reciente de las reservas internacionales de Colombia”, <i>Revista del Banco de la Rep&uacute;blica</i>, enero, 2003. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000436&pid=S0124-5996200600020000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">76. Wijnholds, J. O. de B. y A. Kapteyn. “Reserve Adequacy in Emerging Markets Economies”, <i>IMF Working Paper </i> 01/143, 2001. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000437&pid=S0124-5996200600020000600025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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