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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EL PIB DE LA NUEVA GRANADA EN 1800: AUGE COLONIAL, ESTANCAMIENTO REPUBLICANO]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article measures Nueva Granada’s GDP before its Independence, analyzes its economic growth during 1785-1810 and considers some hypothesis about its continuity in the 19th century, with an ending reference point in 1905. These measures are used to make international comparisons with other Latin-American countries and the U.S. economy and to evaluate the share of colonial taxes, transferences to the metropolis, the openness of the economy and the weights of the different sectors in the viceroyalty GDP. The article also highlights the costs of Independence, which are related to the ensuing political disorder and the imperfect democratic institutions built on weak foundations.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">     <p align="center">    <br><b>EL PIB DE LA NUEVA GRANADA EN 1800: AUGE COLONIAL, ESTANCAMIENTO REPUBLICANO</b></p> </font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">     <p align="center"><b>NUEVA GRANADA’S GDP IN 1800: COLONIAL BOOM, REPUBLICAN STAGNATION</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Salom&oacute;n Kalmanovitz</i>*</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">* Decano de la Facultad de Ciencias Econ&oacute;mico Administrativas de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, Bogot&aacute;, Colombia, <a href="mailto:kalmanovitz@cable.net.co">kalmanovitz@cable.net.co</a> Quiero agradecer a John Coatsworth por sus agudas observaciones a este trabajo y a James Robinson por su acompa&ntilde;amiento durante mi visita a la Universidad de Harvard en el oto&ntilde;o de 2005. Carlos Esteban Posada me hizo sugerencias valiosas y Miguel Urrutia ley&oacute; y coment&oacute; pacientemente varias versiones del trabajo. Jorge Orlando Melo me mostr&oacute; direcciones de salida cuando estaba perdido entre los datos. Adolfo Meisel fue de gran ayuda para dar mayor coherencia a los c&aacute;lculos del PIB y me suministr&oacute; generosamente los datos fiscales de su reconstrucci&oacute;n de las cajas reales de la Nueva Granada entre 1761 y 1800. Martha Herrera me hizo valiosas observaciones que dieron m&aacute;s precisi&oacute;n al ensayo. Gracias a todos, aunque respondo por todo lo que afirmo en el escrito. Fecha de recepci&oacute;n: 31 de mayo de 2006, fecha de modificaci&oacute;n: 23 de julio de 2006, fecha de aceptaci&oacute;n: 20 de septiembre de 2006. </p> <hr>     <p align="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p align="justify">[Palabras clave: Nueva Granada, impuestos coloniales, transferencias, instituciones; JEL: N16, N46]</p>     <p align="justify">Este art&iacute;culo calcula el PIB de la Nueva Granada antes de la Independencia, analiza el crecimiento econ&oacute;mico entre 1765 y 1810 y establece algunas hip&oacute;tesis sobre su continuidad en el siglo XIX, con un punto de llegada en 1905. Estos c&aacute;lculos permiten hacer comparaciones internacionales y hacer juicios informados sobre la participaci&oacute;n de los impuestos coloniales y las transferencias a la metr&oacute;poli, el grado de apertura de la econom&iacute;a y el peso de los diferentes sectores. Adem&aacute;s, destaca el costo de la Independencia, asociado al desorden pol&iacute;tico posterior y a la imperfecci&oacute;n de las instituciones democr&aacute;ticas construidas sobre bases endebles.</p>     <p align="justify"><b>ABSTRACT</b></p>     <p align="justify">[Key words: Nueva Granada, colonial taxes, transferences, institutions; JEL: N16, N46]</p>     <p align="justify">This article measures Nueva Granada&rsquo;s GDP before its Independence, analyzes its economic growth during 1785-1810 and considers some hypothesis about its continuity in the 19th century, with an ending reference point in 1905. These measures are used to make international comparisons with other Latin-American countries and the U.S. economy and to evaluate the share of colonial taxes, transferences to the metropolis, the openness of the economy and the weights of the different sectors in the viceroyalty GDP. The article also highlights the costs of Independence, which are related to the ensuing political disorder and the imperfect democratic institutions built on weak foundations.</p> <hr>     <p align="justify">La historia cuantitativa de Colombia antes del siglo XX aguarda a ser elaborada, especialmente sus cuentas nacionales. Existen c&aacute;lculos serios sobre la evoluci&oacute;n del PIB de 1905 en adelante (Urrutia y GRECO, 2002), pero no hay intentos sistem&aacute;ticos de calcularlo para el siglo XIX y m&aacute;s atr&aacute;s. Para estimar el valor agregado del Virreinato se cuenta con datos fiscales de 1761-1800 y 1810, incluidos los estancos de tabaco y aguardiente, de la parte de los diezmos percibidos por la Corona y de impuestos al comercio interior y exterior que permiten hacer un c&aacute;lculo a mano alzada del valor agregado del sector correspondiente. Hay, adem&aacute;s, series de diezmos para la Nueva Granada central, para el Cauca y Antioquia que permiten inferir un valor aproximado de la producci&oacute;n agropecuaria.</p>     <p align="justify"> Los datos sobre acu&ntilde;aci&oacute;n son un buen reflejo de la producci&oacute;n minera, y existen series largas de todo el per&iacute;odo colonial y un c&aacute;lculo hipot&eacute;tico del contrabando da una idea del volumen de producci&oacute;n minera que escap&oacute; a los impuestos de las autoridades coloniales. Tambi&eacute;n existen datos del comercio internacional de finales del siglo XVIII. Las cifras aproximadas de sectores como artesan&iacute;a, construcci&oacute;n y servicios se pueden derivar de los censos poblacionales del siglo XIX, lo que de por s&iacute; tiene muchos problemas pero es la &uacute;nica forma de acercarse a una realidad poco contabilizada. Los datos censales del virreinato s&oacute;lo existen para 1778-1780 y aunque es muy probable que subestimen la poblaci&oacute;n, permiten hacer un c&aacute;lculo burdo del PIB per c&aacute;pita. </p>     <p align="justify"> El objetivo de este ensayo es entonces presentar un c&aacute;lculo del PIB de la Nueva Granada antes de su independencia, analizar el crecimiento econ&oacute;mico entre 1765 y 1810, establecer algunas hip&oacute;tesis sobre su continuidad en el siglo XIX, con un punto de llegada en 1905. Estas hip&oacute;tesis primitivas, si se quiere, permiten hacer comparaciones internacionales con los resultados de las investigaciones sobre las cuentas nacionales de otros pa&iacute;ses latinoamericanos durante el mismo per&iacute;odo, como M&eacute;xico, Chile, Cuba, Brasil y Argentina (Coatsworth, 1989, y Engerman y Sokoloff, 1999). Las cifras aproximadas del PIB permiten, a su vez, derivar juicios informados sobre la participaci&oacute;n de los impuestos coloniales y las transferencias a la metr&oacute;poli, el grado de apertura de la econom&iacute;a y el peso de los diferentes sectores. Otros puntos de inter&eacute;s que se pueden abordar son los del auge minero y general de la segunda parte del siglo XVIII, durante el Virreinato, en contraste con la ca&iacute;da de la miner&iacute;a y el relativo estancamiento republicano. As&iacute; se podr&aacute; destacar el &ldquo;costo de la Independencia&rdquo;, asociado en especial al desorden pol&iacute;tico posterior y a la imperfecci&oacute;n de las instituciones democr&aacute;ticas, penosamente construidas a lo largo del siglo perdido sobre bases de por s&iacute; endebles.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>LAS CUENTAS FISCALES</b></p>     <p align="justify">La Nueva Granada era en gran medida una econom&iacute;a &ldquo;natural&rdquo;, con un sector minero que generaba buena parte del excedente del Virreinato. En las dem&aacute;s actividades econ&oacute;micas, los arrendatarios y aparceros de las haciendas, los ind&iacute;genas tributarios y aun los esclavos, los artesanos y los transportistas que guiaban recuas de mulas o llevaban la carga en su propio lomo dedicaban la mayor parte de su energ&iacute;a a lograr su subsistencia. El producto transado en los mercados internacionales y como circulante surg&iacute;a de la producci&oacute;n de oro, que se cambiaba por bienes de lujo y otros m&aacute;s necesarios: molinos, trapiches, medios de transporte, armas, etc. Las cifras de las exportaciones de oro son del orden de 2 millones de pesos plata anuales, pero tambi&eacute;n se traficaba con algod&oacute;n, a&ntilde;il, tagua y otros productos, en menor cuant&iacute;a. Los productos transables dentro de la econom&iacute;a eran el aguardiente, la sal y el tabaco, el ganado, las mieles y la panela, la sal, las alpargatas y las ropas de la tierra. Los estancos de tabaco, aguardiente y sal eran monopolios que le permit&iacute;an a la Corona extraer una parte importante del excedente local.</p>     <p align="justify"> De acuerdo con An&iacute;bal Galindo, la masa com&uacute;n en 1810 era una cuenta miscel&aacute;nea de todo tipo de impuestos. Aqu&iacute; destacamos los impuestos principales y el resto lo subsumimos en esa cuenta. Los diezmos constituyen 2/9 de las sumas acopiadas en las subastas que iban a la Corona m&aacute;s otros rubros que representaban un 25% del producido. Se calcul&oacute; una poblaci&oacute;n en 798.000 en 1778 y de 940.000 en 1800, suponiendo un crecimiento demogr&aacute;fico de 0,78% anual. Se supuso que el PIB virreinal per c&aacute;pita creci&oacute; al 0,3% anual (cfr. anexo).</p>     <p align="justify"> La unidad b&aacute;sica fiscal era la Caja Real, que contaba con un contador y un tesorero. En la Nueva Granada hab&iacute;an 37 cajas reales, 13 principales y 24 subalternas, que enviaban sus excedentes a las principales<sup><a href="#1">1</a><a name="n1"></a></sup>. Los ingresos de la Corona en su &uacute;ltima d&eacute;cada de dominaci&oacute;n alcanzaron en promedio la suma de 2,4 millones de pesos, unos 770.000 pesos aportados por los estancos de tabaco y aguardiente. Los otros productos estancados &ndash;como la sal, la p&oacute;lvora y los naipes&ndash; completar&iacute;an un monto de 861.000 pesos (33,4% del recaudo) al final de la dominaci&oacute;n espa&ntilde;ola, constituyendo el rubro m&aacute;s importante de los recursos acopiados por la Corona. El impuesto a la miner&iacute;a hab&iacute;a sido reducido sustancialmente por los Borbones para fomentar la actividad, del quinto inicial al 3%, lo cual debi&oacute; tener efectos multiplicadores y conducir a una mayor prosperidad general; los estancos y las alcabalas, debieron aumentar sustancialmente el recaudo tributario. El monto coleccionado contra el oro producido fue por lo general de un 9% a un 10% de los impuestos totales.</p>     <p align="justify"> La participaci&oacute;n de la administraci&oacute;n colonial en los diezmos era de dos novenos (22,2% + 3%) y la comisi&oacute;n de los recolectores un 35% del monto que recaudaban, seg&uacute;n Jorge Orlando Melo<a name="n2"></a><sup><a href="#2">2</a></sup>. Los recolectores de diezmos participaban en subastas anuales para cada juzgado o localidad y deb&iacute;an estimar seriamente lo que recaudar&iacute;an, so pena de pagar una cauci&oacute;n en caso de que incumplieran. Es dif&iacute;cil establecer cu&aacute;l era la parte de la agricultura que pagaba el diezmo. Deber&iacute;an quedar por fuera los peque&ntilde;os cultivos y la agricultura de los resguardos, ya sometida al tributo ind&iacute;gena, as&iacute; como la Costa Atl&aacute;ntica, con poca presencia del Estado espa&ntilde;ol y de la Iglesia. En todo caso, la evasi&oacute;n ha debido ser considerable<a name="n3"></a><sup><a href="#3">3</a></sup>.</p>     <p align="justify"> Como se aprecia en el <a href="#c1">cuadro 1</a>, el tributo ind&iacute;gena era relativamente bajo en 1783, 2,8% del total de impuestos, y se redujo al 1,9% en 1810, lo que refleja la virtual extinci&oacute;n de la naci&oacute;n de indios. Los cultivos peque&ntilde;os y sobre todo la agricultura y la ganader&iacute;a de la Costa, que generaban pocos excedentes, estaban exentos y posiblemente lejos del poder de los diezmeros.</p>     <p align="justify"><a name="c1"></a>Cuadro 1    <br> Valor anual de los impuestos entre 1761 y 1810</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a7c1.jpg">    <br>   <font size="1">Fuentes: promedios de los quinquenios de 1761 a 1800, Meisel (2004); 1810, Jaramillo (1987) (&eacute;sta es una cuenta fiscal que est&aacute; posiblemente incompleta).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a> muestra que en la Nueva Granada la carga de impuestos en el PIB pas&oacute; del 2,9% antes de que empezaran a surtir efecto las reformas borb&oacute;nicas, a cerca del 10% hacia comienzos del siglo XIX. El Nuevo Reino de Granada ten&iacute;a una de las cargas m&aacute;s pesadas de las colonias espa&ntilde;olas, s&oacute;lo inferior a la de Nueva Espa&ntilde;a (M&eacute;xico) que, seg&uacute;n algunos analistas, acusaba s&iacute;ntomas de estancamiento, precisamente por la alta tributaci&oacute;n que transfer&iacute;a a la madre patria. Como se ver&aacute;, parte del recaudo en la Nueva Granada se reciclaba para cubrir gastos militares en la defensa de Cartagena y pagar la burocracia, de modo que su efecto contractivo sobre la actividad econ&oacute;mica era menor. Argentina ten&iacute;a poca poblaci&oacute;n pero ya ten&iacute;a un comercio intenso y pagaba pocos impuestos, mientras que Per&uacute; era un caso intermedio de explotaci&oacute;n de ricas minas de plata con una carga tributaria menos oprobiosa.</p>     <p align="justify"><a name="g1"></a>Gr&aacute;fica 1    <br> Impuestos en el PIB colonial</p>     <p align="justify"><font size="1"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a7g1.jpg">     <br>Fuente: Meisel (2004).</font></p>     <p align="justify"><a name="c2"></a>Cuadro 2    <br>   Impuesto en varias colonias de Am&eacute;rica alrededor de 1800    <br> (D&oacute;lares corrientes de 1800, 1 d&oacute;lar = 1 peso plata)</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a7c2.jpg">    <br>   <font size="1">Fuente: Coatsworth y Taylor (1998, 35, tabla 1.5). El c&aacute;lculo para Colombia es nuestro y se presenta m&aacute;s adelante.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Falta considerar la otra carga que financiaba las actividades de la Iglesia Cat&oacute;lica y que en la Nueva Granada llegaba, seg&uacute;n el dato de Galindo para 1810, a 400.000 pesos, el 1,6% del PIB. La carga tributaria total de la Nueva Granada era entonces del 11,6% del PIB, sumando los impuestos para la Corona y los destinados al mantenimiento del culto.</p>     <p align="justify"> Una carga tributaria de esta magnitud era corriente para un pa&iacute;s capitalista de la &eacute;poca, como Inglaterra en tiempos de paz<sup><a name="n4"></a><a href="#4">4</a></sup>. Pero la carga tributaria de la Nueva Granada, una sociedad precapitalista, constitu&iacute;a un freno importante para el desarrollo econ&oacute;mico, algo que entendieron bien los economistas criollos de ese tiempo.</p>     <p align="justify"><b>LAS CUENTAS VIRREINALES</b></p>     <p align="justify">El Virreinato de Nueva Espa&ntilde;a ten&iacute;a un PIB per c&aacute;pita de 40 pesos (seg&uacute;n los c&aacute;lculos de Coatsworth) y era de las colonias espa&ntilde;olas m&aacute;s ricas, lo que pone un l&iacute;mite superior al PIB de la Nueva Granada, que era una econom&iacute;a menos poblada y m&aacute;s pobre que M&eacute;xico. Escogimos un m&eacute;todo de prueba y error ad hoc, basado en las cuentas fiscales, para calcular miner&iacute;a, comercio y gobierno, y aproximando agricultura y artesan&iacute;a a la participaci&oacute;n de estos sectores en las cuentas nacionales de 1905 y en el censo de poblaci&oacute;n de 1870. Igualamos transporte con comercio.</p>     <p align="justify"><a name="c3"></a>Cuadro 3    <br> C&aacute;lculo del PIB de la Nueva Granada en 1800</p>       <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a7c3.jpg">    <br><font size="1"> 1. En 1905, un 60% del PIB era agr&iacute;cola (Kalmanovitz y L&oacute;pez, 2006). Considerando que en 1800 el sector l&iacute;der era el minero, el tama&ntilde;o relativo de la agricultura era menor.    <br>   2. El oro acu&ntilde;ado era de 2 millones de pesos; se supuso que 350.000 sal&iacute;an para financiar el contrabando, de acuerdo con Meisel (2005), y 650.000 se utilizaban como medio de pago y de atesoramiento.    <br>   3. Se supuso que la artesan&iacute;a representaba un 13,6% del PIB, con base en los datos del siglo XIX, que indican un 12,1% de la poblaci&oacute;n total dedicada a esta actividad en el censo de 1870.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   4. El comercio interior se deriv&oacute; a partir del impuesto del 4%, lo que arroja una suma bruta de 5 millones de pesos. Se supuso que la comisi&oacute;n del intermediario era del 20%, lo que da 1.000.000, m&aacute;s 100.000 de salarios a los cargadores y bogas. El comercio exterior, tasado en un 10%, dar&iacute;a un volumen de comercio de 1.910.000 pesos; que, con un margen del 25%, da un valor agregado adicional de 475.000 pesos plata.</font></p>     <p align="justify">En t&eacute;rminos per c&aacute;pita, la producci&oacute;n minera en Colombia era de 2,1 pesos (sin contar las desviaciones para financiar el contrabando o servir de medio de pago), mientras en M&eacute;xico llegaba a 3,5 pesos. En ambos casos, el crecimiento econ&oacute;mico del siglo XVIII fue liderado por el sector minero (para M&eacute;xico, ver Dobado y Manero, 2006). En nuestro caso, la miner&iacute;a en 1800 contribu&iacute;a con un 12% del PIB y durante el siglo anterior present&oacute; un crecimiento anual del 2,5% anual, muy alto para la tecnolog&iacute;a de la &eacute;poca, que se torn&oacute; m&aacute;s sistem&aacute;tico y acelerado en la segunda mitad del siglo (<a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a>).</p>     <p align="justify"><a name="g2"></a>Gr&aacute;fica 2    <br>   Oro acu&ntilde;ado en el siglo XVIII    <br> (Quinquenios anualizados)</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a7g2.jpg"></p>     <p align="justify">Seg&uacute;n Paul Bairoch, una manera de calcular el ingreso per c&aacute;pita es suponerlo igual a 200 veces el salario diario (Salvucci, 1999, 257). La cifra as&iacute; obtenida para la Nueva Granada no est&aacute; lejos del salario anual de los peones libres y concertados, que variaba entre 15 y 30 pesos al a&ntilde;o m&aacute;s algunas raciones; un capataz obten&iacute;a entre 30 y 50 pesos anuales y raciones m&aacute;s generosas (Tovar et al., 1994, 19). Tomando la media de Tovar para los peones, el ingreso per c&aacute;pita ser&iacute;a de 22 pesos y 4 reales al a&ntilde;o, sin incluir las raciones. Si se incluyen, superar&iacute;a nuestro c&aacute;lculo de 27,4 pesos plata. Hay que considerar que el valor agregado por los ind&iacute;genas resguardados deb&iacute;a ser menor, pero mayor del que produc&iacute;an los esclavos, y que los salarios en la Costa Atl&aacute;ntica eran mayores que en la regi&oacute;n central. Lo que nos dice esta consideraci&oacute;n es que no estamos demasiado desviados al contrastarla con nuestro resultado del PIB per c&aacute;pita de la Nueva Granada.</p>     <p align="justify"> El Virreinato de la Nueva Granada tuvo un buen crecimiento econ&oacute;mico durante la segunda mitad del siglo XVIII, como muestran la producci&oacute;n de oro, los resultados fiscales y los diezmos de las regiones centrales, y como atestigua Brungdart de la provincia de Popay&aacute;n, pero igual en Antioquia, que registr&oacute; un auge del comercio (Melo, 1980, y Twinam, 1985). El Santander actual (provincia de Guanent&aacute;) ten&iacute;a una activa vida econ&oacute;mica basada en su artesan&iacute;a, en su peque&ntilde;a agricultura y en su intenso comercio con las regiones mineras del Virreinato. La regi&oacute;n de la costa y Cartagena en especial ten&iacute;an un buen comportamiento, que inclu&iacute;a el comercio de contrabando gracias a su escaso ordenamiento pol&iacute;tico (Herrera, 2002, 116), y al gasto comprometido en la defensa de Cartagena.</p>     <p align="justify"> Por su parte, en M&eacute;xico la producci&oacute;n minera creci&oacute; a un 1,8% anual durante el siglo XVIII, que arrastr&oacute; el desarrollo de los sectores que la alimentaban. Algunos autores afirman que las pol&iacute;ticas borb&oacute;nicas estrangularon la liquidez monetaria de su econom&iacute;a al ampliar la exportaci&oacute;n de plata y aumentar la tributaci&oacute;n (Salvucci, 1999, 280). Seg&uacute;n Coatsworth (1989), la econom&iacute;a mexicana se estanc&oacute; a finales del siglo XVIII por la combinaci&oacute;n de impuestos m&aacute;s altos y una mayor exportaci&oacute;n de plata que dej&oacute; il&iacute;quida a la econom&iacute;a, e hizo m&aacute;s onerosas todas las transacciones. Dobado y Manero, sin embargo, argumentan que los incentivos de las pol&iacute;ticas borb&oacute;nicas a los empresarios de la plata dieron lugar a un s&oacute;lido crecimiento de largo plazo, incluso m&aacute;s alto que el de una econom&iacute;a ya capitalista como la de Inglaterra, que crec&iacute;a al 1,3% anual en el siglo XVIII. Es de dudar, sin embargo, que toda la econom&iacute;a de Nueva Espa&ntilde;a creciera al mismo ritmo que el sector minero.</p>     <p align="justify"> Dobado y Manero sugieren que el crecimiento de Nueva Espa&ntilde;a era &ldquo;normal&rdquo; para la &eacute;poca y que habr&iacute;a desembocado en un crecimiento moderno, de no haberse dado la Independencia. Pero cuando se lo compara con el tama&ntilde;o del PIB per c&aacute;pita de Estados Unidos en 1800 salta a la vista que &eacute;ste era casi el doble que el de su vecino del sur (<a href="#c5">cuadro 5</a>). M&eacute;xico, igual que las dem&aacute;s colonias ib&eacute;ricas, se caracterizaba por haciendas basadas en la servidumbre y el peonazgo por deudas, y adem&aacute;s ten&iacute;a instituciones pol&iacute;ticas desp&oacute;ticas que capturaban las oportunidades comerciales y productivas de la &eacute;poca. La superaci&oacute;n de ese legado ha sido muy traum&aacute;tica en todo el continente, y es a&uacute;n una barrera para el desarrollo econ&oacute;mico.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Aunque en la Nueva Granada tambi&eacute;n aumentaron dr&aacute;sticamente los impuestos con las reformas borb&oacute;nicas, no revirtieron la din&aacute;mica expansiva de la econom&iacute;a. Como vimos, la expansi&oacute;n de la miner&iacute;a del oro en la Nueva Granada era m&aacute;s acelerada que la de la plata en M&eacute;xico, pues el oro se utilizaba como medida de cambio interna, cuando era extra&iacute;do ilegalmente y se intercambiaba en polvo por mercanc&iacute;as para las zonas mineras de Antioquia y Choc&oacute;. La refinaci&oacute;n del oro era acompa&ntilde;aba por peque&ntilde;as cantidades de plata que bien pudieron aliviar las necesidades de circulaci&oacute;n interna (Bonilla, 2001). Los incentivos tributarios a la miner&iacute;a del oro explican el crecimiento de la &uacute;ltima mitad del siglo XVIII, que tuvo efectos multiplicadores en la agricultura. Por otra parte, es posible que la reorganizaci&oacute;n de los estancos estuviera acompa&ntilde;ada por unas mayores &aacute;reas de cultivo de tabaco y de ca&ntilde;a de az&uacute;car para elaborar aguardiente, como sugieren las cr&oacute;nicas de Ambalema (Bejarano y Pulido, 1986, y Soulodre-La France, 2004). </p>     <p align="justify"> La agricultura de la regi&oacute;n central del Virreinato debi&oacute; crecer a una tasa nominal similar a la de los diezmos, un 2,9% anual entre 1763 y 1813 seg&uacute;n Brungdart, aunque, como vimos, aument&oacute; la eficiencia de la recolecci&oacute;n de todos los impuestos y, adem&aacute;s, hubo un alza muy fuerte de los precios de la carne (3 veces seg&uacute;n Safford entre 1720 y 1800), lo que debi&oacute; hacer menor la cifra real. Lo anterior sugiere una ausencia de mejoras de la productividad e incapacidad de respuesta del sector agropecuario a una demanda creciente. Brungdart dice que el alza del precio de la carne incentiv&oacute; la caza de ganado salvaje en los Llanos Orientales, que alcanzaba a pagar por su penosa subida a la Sabana de Bogot&aacute;. Los diezmos de los Llanos crecieron al 5,2% anual, el mayor dinamismo del Virreinato.</p>     <p align="justify"> En la provincia de Popay&aacute;n, el crecimiento de los diezmos fue del 2% anual entre 1722 y 1800, lo que aun con variaciones de precios est&aacute; bien para una econom&iacute;a precapitalista. La agricultura de Antioquia tambi&eacute;n estaba en fuerte expansi&oacute;n, como revelan sus diezmos, jalonados por un crecimiento sostenido de la miner&iacute;a y el comercio (Twinam, 1985). Hay que tener en cuenta, sin embargo, que el aumento de todos los impuestos que la administraci&oacute;n borb&oacute;nica pretendi&oacute; llevar a cabo inclu&iacute;a los diezmos, porque una buena parte de ellos (2/9 + 3% = 25%) quedaba en poder de la Corona. As&iacute;, el aumento de los diezmos pudo significar tanto un aumento de la eficiencia tributaria como un incremento de la producci&oacute;n agr&iacute;cola<a name="n5"></a><sup><a href="#5">5</a></sup>.</p>     <p align="justify"> Otro incentivo al crecimiento, muy concentrado regionalmente, era el gasto en la defensa de Cartagena &ndash;unos 600.000 pesos al a&ntilde;o m&aacute;s 100.000 tomados directamente de su caja real, que recaudaba los impuestos al comercio exterior&ndash;, que tambi&eacute;n se manifest&oacute; en una mayor demanda para surtir a las tropas y a los trabajadores de las fortificaciones (Meisel, 2005). El gasto en defensa de Cartagena pudo llegar a ser del orden del 2,7% del PIB del Virreinato, de acuerdo con nuestras cifras. El aumento de impuestos afect&oacute; entonces negativamente a la regi&oacute;n del centro pero benefici&oacute; a la Costa Atl&aacute;ntica. La agricultura de la provincia de Santa Martha y el levante de ganado en la de Cartagena dieron lugar a una divisi&oacute;n del trabajo y a un comercio creciente entre ellas, aunque al oriente los &ldquo;indios bravos&rdquo; no hab&iacute;an sido controlados por la Corona y su territorio no pudo ser involucrado en la expansi&oacute;n econ&oacute;mica se&ntilde;alada (Herrera, 2002). </p>     <p align="justify"> La notable recuperaci&oacute;n demogr&aacute;fica de la Nueva Granada en el siglo XVIII estuvo detr&aacute;s del auge econ&oacute;mico, basado adem&aacute;s en una creciente divisi&oacute;n regional del trabajo entre los distritos mineros de Antioquia, Choc&oacute; y Cauca, y los centros artesanales de Guanent&aacute;, Pasto y Santa Fe, que como centro concentraba la burocracia virreinal de altos ingresos, mientras que en el altiplano se produc&iacute;a el trigo, la cebada y las papas, y se engordaba el ganado que ven&iacute;a de los Llanos o de Tolima y Huila. La regi&oacute;n de Guanent&aacute; fue afectada especialmente porque el estanco del tabaco arranc&oacute; muchas matas a los parceleros, y se favorecieron Gir&oacute;n, Ambalema y el valle del Cauca, lo que combinado con unos fuertes aumentos de impuestos condujo a la rebeli&oacute;n comunera de 1781<a name="n6"></a><sup><a href="#6">6</a></sup>.</p>     <p align="justify"><b>EL IMPACTO FISCAL EN EL CRECIMIENTO DE LARGO PLAZO DEL PIB: DE LA COLONIA A LA REP&Uacute;BLICA</b></p>     <p align="justify">Dos elementos que ayudan a ajustar las cuentas &ldquo;virreinales&rdquo; es el peso del Estado en los hombros de la econom&iacute;a y la magnitud del flujo de capital hacia fuera, que afect&oacute; el crecimiento econ&oacute;mico. Como se ha visto, en 1800 los impuestos eran un 10% del PIB, una cifra muy alta para patrones premodernos. Sin embargo, una parte de esos recursos se gastaba en la defensa de Cartagena, otra en los sueldos de la burocracia espa&ntilde;ola y criolla, m&aacute;s los costos de administrar los estancos. En 1792 esos gastos llegaron a 1.447.000 pesos plata (Meisel, 2004), el 6,1% del PIB promedio del quinquenio 1791-1795. Los ingresos fiscales durante ese mismo lapso fueron de 1.913.000, el 8% del PIB. El excedente repatriable fue entonces del 1,9% del PIB, que tambi&eacute;n pudo ser situado en otros Virreinatos. Seg&uacute;n &Oacute;scar Rodr&iacute;guez, las remesas enviadas a Espa&ntilde;a entre 1750 y 1802 rondaron en promedio 220.000 pesos plata anuales, que en nuestra contabilidad virreinal se acercan al 1% del PIB<sup><a name="n7"></a><a href="#7">7</a></sup>. El otro punto del PIB restante se pudo enviar a M&eacute;xico o a Per&uacute;, pero en todo caso esa magnitud pudo ser un freno importante para el crecimiento de largo plazo de la econom&iacute;a neogranadina, teniendo en cuenta que la productividad del trabajo era baja y el excedente relativamente peque&ntilde;o, afect&aacute;ndose parte muy importante de la inversi&oacute;n potencial de que pod&iacute;a disponer la econom&iacute;a novogranadina.</p>     <p align="justify"> El Estado colonial tuvo gran impacto apropi&aacute;ndose de todas las &aacute;reas rentables de la econom&iacute;a que estancaba, fijando impuestos al comercio internacional y local, y otorgando privilegios comerciales a los miembros de los &ldquo;consulados&rdquo;, frenando con todo ello el desarrollo comercial y la acumulaci&oacute;n privada de capital. Para ser miembro del consulado y de un cabildo o para entrar a la universidad hab&iacute;a que demostrar la &ldquo;pureza de sangre&rdquo;, es decir, no tener en la m&aacute;s lejana genealog&iacute;a ancestros moros, jud&iacute;os, ind&iacute;genas o negros, lo que combinaba un criterio religioso (ser &ldquo;cristiano viejo&rdquo;) con otro racial (sangre inmaculada) (Hering, 2004, y Garrido, 1993, 120). Ello limitaba las oportunidades de los manchados por la tierra, los mestizos y castas para acceder a la propiedad (repartida por los cabildos), ser abogados y llegar a los altos puestos de la burocracia colonial o simplemente entrar al comercio internacional, la actividad m&aacute;s rentable de la &eacute;poca. Es de notar que los arrieros y colonos antioque&ntilde;os acumularon capital desafiando las restricciones raciales coloniales tanto en el comercio como en la titulaci&oacute;n de la tierra, y ello puede ser parte de la explicaci&oacute;n de su peculiar dinamismo econ&oacute;mico desde fines del siglo XVIII.</p>     <p align="justify"> Existe un consenso extendido sobre el impacto negativo de la opresi&oacute;n colonial en el crecimiento, que justific&oacute; la Independencia en t&eacute;rminos econ&oacute;micos. Pero los resultados de este y otros estudios indican que la Nueva Granada estaba creciendo bien en la segunda parte del siglo XVIII, donde la miner&iacute;a jugaba el papel de sector l&iacute;der. La pol&iacute;tica de fomento de los Borbones, que redujo los impuestos a la extracci&oacute;n del oro, prob&oacute; ser entonces muy exitosa. Se profundiz&oacute; la divisi&oacute;n regional del trabajo, lo que se reflej&oacute; en la intensificaci&oacute;n del comercio interno, a la vez que las exportaciones de oro financiaban el comercio de importaci&oacute;n (y el contrabando)<a name="n8"></a><sup><a href="#8">8</a></sup>.</p>     <p align="justify"> Las instituciones coloniales produjeron un r&iacute;gido sistema social de castas, restringieron el comercio e impusieron pesados tributos y as&iacute; impidieron que la Nueva Granada, igual que las dem&aacute;s colonias espa&ntilde;olas, creciera de acuerdo con su potencial. No se construyeron los escenarios para la negociaci&oacute;n pol&iacute;tica entre intereses econ&oacute;micos y regionales, pues se impidi&oacute; todo autogobierno, reflejo a su vez del aplastamiento de los parlamentos, es decir, de la derrota de la revoluci&oacute;n burguesa en Espa&ntilde;a. Al no contar con las instituciones pol&iacute;ticas b&aacute;sicas del capitalismo, el crecimiento econ&oacute;mico en la Am&eacute;rica colonizada por espa&ntilde;oles y portugueses fue poco sostenible despu&eacute;s de la Independencia. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Colombia sufri&oacute; un fuerte deterioro econ&oacute;mico despu&eacute;s de 1810. El ingreso per c&aacute;pita de 1800 era de 27,4 pesos plata, 308 d&oacute;lares de 1985, para alcanzar s&oacute;lo 342 d&oacute;lares en 1905<a name="n9"></a><sup><a href="#9">9</a></sup>, lo que muestra un crecimiento muy reducido. Esa evoluci&oacute;n se explica por el estancamiento econ&oacute;mico de la primera mitad del siglo y alguna reactivaci&oacute;n despu&eacute;s de las reformas liberales de 1850, que se intensifica, sobre todo, en el &uacute;ltimo cuarto del siglo XIX. </p>     <p align="justify"> Las guerras por la Independencia, que tambi&eacute;n fueron guerras civiles, y las frecuentes contiendas durante el resto del siglo impusieron un pesado lastre al crecimiento econ&oacute;mico republicano. Pero, sobre todo, la Independencia signific&oacute; el colapso del Estado colonial y su reemplazo por un Estado demasiado peque&ntilde;o. De los impuestos excesivos se pas&oacute; a la pr&aacute;ctica inexistencia de impuestos, que recayeron casi exclusivamente sobre el sector externo. As&iacute;, los nuevos gobiernos no pudieron sostener lo que la Corona mantuvo en el continente durante varios siglos: cierto orden pol&iacute;tico.</p>     <p align="justify"> El desorden pol&iacute;tico fue una causa del atraso de todas las ex colonias espa&ntilde;olas y portuguesas (North, Summerhill y Weingast, 2002). Es claro que la falta de instituciones parlamentarias, donde se pudieran negociar pol&iacute;ticamente los conflictos, y las dificultades para construirlas durante el siglo XIX hicieron dif&iacute;cil encontrar una senda de crecimiento moderno, que lleg&oacute; finalmente en la segunda mitad del siglo XIX, primero a Argentina para despu&eacute;s diseminarse por todo el continente americano durante el siglo XX.</p>     <p align="justify"> Prados de la Escosura sostiene que las colonias espa&ntilde;olas perdieron el orden pol&iacute;tico, costo que apenas compens&oacute; el beneficio de la reducci&oacute;n de los impuestos siguiente, pero que obtuvieron un adecuado crecimiento posterior. Sin embargo, su base de datos del per&iacute;odo 1820-1870 s&oacute;lo incluye 4 pa&iacute;ses, y en esos 50 a&ntilde;os su PIB per c&aacute;pita s&oacute;lo creci&oacute; el 10%. Prados compara el crecimiento de Am&eacute;rica Latina con el de las colonias europeas en &Aacute;frica y sale bien librada la primera. Pero no tiene mucho sentido comparar una colonizaci&oacute;n con poblamiento contra otra que despobl&oacute; y desarticul&oacute; en forma permanente muchas sociedades tribales.</p>     <p align="justify"> El argumento de North et al. es que la falta de instituciones parlamentarias en las colonias de Espa&ntilde;a prolong&oacute; por mucho tiempo el desorden pol&iacute;tico, lo cual obstaculiz&oacute; el crecimiento de largo plazo. Encontramos convincente este argumento en el caso colombiano, pues la desigualdad surgi&oacute; de la divisi&oacute;n social y racial que leg&oacute; Espa&ntilde;a, lo que ha sido un freno para el acceso de la poblaci&oacute;n a la tierra y a la educaci&oacute;n, reduciendo as&iacute; el crecimiento econ&oacute;mico de largo plazo y siendo adem&aacute;s una fuente de inestabilidad pol&iacute;tica.</p>     <p align="justify"><b>ALGUNAS COMPARACIONES INTERNACIONALES</b></p>     <p align="justify">En t&eacute;rminos de peso del recaudo tributario y del comercio internacional en la econom&iacute;a, la Nueva Granada ten&iacute;a, como se vio, una de las cargas m&aacute;s pesadas pero era tambi&eacute;n una econom&iacute;a relativamente abierta. Las exportaciones de la Nueva Granada eran un 7,8% del PIB, superada por Brasil (az&uacute;car) y Argentina (cereales y cuero), pero era m&aacute;s abierta que M&eacute;xico, 5,2% del PIB, y Per&uacute;, 7% (<a href="#c4">cuadro 4</a>). Hacia 1800, la actual Colombia ten&iacute;a una poblaci&oacute;n de alrededor de 938.500 personas, mientras M&eacute;xico ten&iacute;a 6.122.000, Brasil 3.250.000 y Per&uacute; 1.115.000 (Newson, 2005, <a href="#c3">cuadro 3</a>). El PIB per c&aacute;pita m&aacute;s alto correspond&iacute;a a las econom&iacute;as m&aacute;s abiertas y con tasas impositivas menores.</p>     <p align="justify"><a name="c4"></a>Cuadro 4    <br>   Exportaciones, impuestos y PIB per c&aacute;pita en 1800    <br> (Porcentaje y pesos plata)</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a7c4.jpg">    <br>   <font size="1">Fuente: Coatsworth y Taylor (1998); para Colombia el c&aacute;lculo es nuestro.</font></p>     <p align="justify">En 1800, Colombia era bastante pobre: su ingreso per c&aacute;pita era el 70% del de M&eacute;xico, similar al de Brasil y un tercio del de Estados Unidos, lo que era un punto de partida bajo para la &eacute;poca, si se lo compara con los 450 d&oacute;lares de M&eacute;xico, los 738 de Brasil y los 807 de Estados Unidos.</p>     <p align="justify"> Cincuenta a&ntilde;os m&aacute;s tarde, Colombia era a&uacute;n m&aacute;s pobre. Entonces su PIB per c&aacute;pita era similar al de M&eacute;xico y un 42% del de Estados Unidos, que avanzaba en su industrializaci&oacute;n empleando una mano de obra libre cuyos salarios y productividad eran los m&aacute;s altos de la &eacute;poca. Esto nos indica que el crecimiento econ&oacute;mico del pa&iacute;s se fren&oacute;, despu&eacute;s de que a finales del siglo XVIII se observaban relaciones mercantiles m&aacute;s intensas y un aumento de las exportaciones. Ello no significaba, sin embargo, que pudiera obtener un desarrollo capitalista normal. En comparaci&oacute;n con Estados Unidos hab&iacute;a grandes diferencias de organizaci&oacute;n del trabajo en sus puntos de arranque: haciendas basadas en la servidumbre en la Am&eacute;rica espa&ntilde;ola y granjas familiares libres en tierra no muy f&eacute;rtiles en el norte de Estados Unidos y un sistema eficiente de plantaci&oacute;n esclavista en el sur; por ello, en las colonias anglosajonas la productividad no s&oacute;lo era mayor que en las ib&eacute;ricas sino tambi&eacute;n crecientemente mayor.</p>     <p align="justify"> En 1913 Colombia hab&iacute;a comenzado su despegue y alcanzado el PIB per c&aacute;pita de Brasil, pero se hab&iacute;a rezagado de nuevo frente a M&eacute;xico, que tuvo una r&aacute;pida industrializaci&oacute;n durante el Porfiriato (1880-1910), y segu&iacute;a perdiendo terreno frente a Estados Unidos, que despu&eacute;s de su guerra civil consolid&oacute; su desarrollo capitalista y aceler&oacute; su tasa de crecimiento; entonces el PIB per c&aacute;pita de Colombia era s&oacute;lo el 13,4% del de Estados Unidos.    <br>       <br>   <a name="c5"></a>Cuadro 5    <br>   PIB por habitante en algunas econom&iacute;as del Nuevo Mundo    <br>   (D&oacute;lares de 1985)</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a7c5.jpg">    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <font size="1">Fuente: Engerman y Sokoloff (1999, 318). Para Colombia los c&aacute;lculos de 1800 y 1850 son nuestros, el de 1913 es de Coatsworth y Taylor (1998). Los resultados de Engerman y Sokoloff para 1989 nos parecen extra&ntilde;os, y para hacer los ajustes empleamos las proporciones entre Colombia y Argentina y M&eacute;xico de 1992 que calcul&oacute; Maddison (1995, 24).</font></p>     <p align="justify">Los ingresos per c&aacute;pita de los pa&iacute;ses latinoamericanos tienden a igualarse en el siglo XX; es importante que algunos comenzaran primero, como Argentina con su extraordinaria participaci&oacute;n en el mercado mundial; los otros fueron entrando m&aacute;s tard&iacute;amente a ese territorio, pero los primeros fueron los que m&aacute;s se rezagaron en la segunda parte del siglo XX. Esto sugiere que los pa&iacute;ses herederos de la colonizaci&oacute;n ib&eacute;rica comparten, en alguna medida, los fundamentos institucionales que condicionan el crecimiento econ&oacute;mico de largo plazo (Robinson, 2006).</p>     <p align="justify"> Los datos calculados del PIB per c&aacute;pita de los diversos pa&iacute;ses permiten derivar las tasas de crecimiento, que se presentan en el <a href="#c6">cuadro 6</a>. Ahora suponemos que la econom&iacute;a de la Nueva Granada tuvo un crecimiento del PIB per c&aacute;pita del 0,3% anual durante el siglo XVIII, un buen comportamiento para una sociedad preindustrial. En Estados Unidos creci&oacute; al 0,5% anual en ese mismo per&iacute;odo.</p>     <p align="justify"> Planteamos la hip&oacute;tesis de que el PIB per c&aacute;pita colombiano se mantuvo estancado en la primera mitad del siglo XIX, y logr&oacute; un crecimiento anual del 0,8% durante la segunda parte del siglo, alentado por las exportaciones de oro, tabaco, a&ntilde;il, algod&oacute;n y tagua hasta 1870, y por las de caf&eacute; de ah&iacute; en adelante. Para el per&iacute;odo 1850-1913, la tasa de crecimiento del PIB per c&aacute;pita fue del 1,1% anual, como resultado de la reconstrucci&oacute;n posterior a la Guerra de los Mil D&iacute;as y al auge exportador. Comparativamente, Colombia tuvo un buen comportamiento, especialmente en el siglo XX, s&oacute;lo superado por Brasil (y por Venezuela, que no se muestra en el <a href="#c6">cuadro 6</a>).</p>     <p align="justify"><a name="c6"></a>Cuadro 6    <br> Tasas anuales de crecimiento del PIB per c&aacute;pita (porcentaje)</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a7c6.jpg">    <br>   <font size="1">Fuente: Engerman y Sokoloff (1999, 318). Para Colombia, los c&aacute;lculos de 1700-1800 y de 1800-1850 son a mano alzada, el de 1913-1989 se basa en GRECO. Nuestro c&aacute;lculo para 1800-1905 dio una tasa de crecimiento del 0,4%, de modo que se supuso que en el medio siglo hubo estancamiento y que en el per&iacute;odo 1850-1913 se compens&oacute; para obtener el crecimiento de esos 113 a&ntilde;os.</font></p>     <p align="justify"><b>COHERENCIA DE LAS PROYECCIONES</b></p>     <p align="justify">Queremos finalizar este ejercicio de estimaci&oacute;n del PIB del Virreinato de la Nueva Granada seleccionando algunos indicadores para analizar c&oacute;mo se deterior&oacute; el crecimiento econ&oacute;mico despu&eacute;s de la Independencia. La producci&oacute;n de oro cay&oacute; y se estanc&oacute; durante buena parte del siglo XIX, como resultado del colapso del esclavismo y de la inestabilidad pol&iacute;tica (<a href="#g3">gr&aacute;fica 3</a>), para sobrepasar el nivel colonial en 1890, con la introducci&oacute;n de la mecanizaci&oacute;n en las minas de veta de Antioquia. La fuerte ca&iacute;da de los diezmos, que se observa en la <a href="#g4">gr&aacute;fica 4</a>, pudo resultar de una combinaci&oacute;n de una baja de la producci&oacute;n causada por los conflictos y un cambio institucional, explicado por la resistencia de algunos terratenientes liberales a seguir tributando en favor de la Iglesia<a name="n10"></a><sup><a href="#10">10</a></sup>. En todo caso, las frecuentes guerras civiles y el desorden pol&iacute;tico resultante impidieron construir infraestructura, avanzar en la educaci&oacute;n e impulsar el desarrollo econ&oacute;mico durante buena parte del siglo XIX.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a name="g3"></a>Gr&aacute;fica 3    <br> Producci&oacute;n de oro en el siglo XIX</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a7g3.jpg">    <br>   <font size="1">Fuente: Ocampo (1984, 349).</font></p>     <p align="justify"><a name="g4"></a>Gr&aacute;fica 4    <br> Diezmos, Colombia central</p>     <p align="justify"><font size="1"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a7g4.jpg">     <br>Fuente: Brungdart (1974).</font></p>     <p align="justify">Las gr&aacute;ficas <a href="#g5">5</a> y <a href="#g6">6</a> muestran las exportaciones per c&aacute;pita durante el siglo XIX y el monto exportado a comienzos del siglo XX, para recalcar dos puntos: que en t&eacute;rminos de comercio internacional, el siglo XIX no signific&oacute; una involuci&oacute;n sino un crecimiento moderado de las exportaciones y un crecimiento econ&oacute;mico similar al de la expansi&oacute;n de la poblaci&oacute;n, 1,5% anual (Melo, 1992, 29); y claramente, que el despegue hacia el crecimiento moderno fue un proceso que se inici&oacute; en el siglo XX.</p>     <p align="justify"><a name="g5"></a>Gr&aacute;fica 5    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Exportaciones colombianas per c&aacute;pita, 1835-1913</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a7g5.jpg"> </p>     <p align="justify"><a name="g6"></a>Gr&aacute;fica 6<span class="Estilo1">    <br>   </span>Exportaciones de Colombia, 1830-1928</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a7g6.jpg">    <br>   <font size="1">Fuente: Ocampo (1984).</font></p>     <p align="justify">El otro tema que mencionamos someramente fue el de la dr&aacute;stica reducci&oacute;n del tama&ntilde;o del Estado (gobiernos central y locales) que fue el resultado m&aacute;s buscado de la Independencia, el cual medido por el recaudo tributario pas&oacute; de un 10% en tiempos coloniales a un 3-4% del PIB hasta bien entrado el siglo XX (Junguito y Rinc&oacute;n, 2004). Como vimos, ese Estado era tan peque&ntilde;o e insuficiente que en el siglo XIX no pudo garantizar un orden pol&iacute;tico que favoreciera la acumulaci&oacute;n de capital de largo plazo ni estuvo en condiciones de construir una infraestructura de transporte y de energ&iacute;a que aceleraran el desarrollo econ&oacute;mico. La desigualdad legada por las instituciones espa&ntilde;olas impidi&oacute; universalizar la educaci&oacute;n pues no hubo tributaci&oacute;n suficiente para financiarla. Esas secuelas siguen marcando la estructura del Estado colombiano en la &eacute;poca contempor&aacute;nea, aunque en menor medida.</p>     <p align="justify"> Para concluir: los datos sobre la ca&iacute;da y estancamiento posterior de la producci&oacute;n minera, el colapso de los diezmos agr&iacute;colas entre 1818 y 1833, las frecuentes guerras civiles y el moderado crecimiento de las exportaciones durante el siglo XIX dan apoyo a la idea de que el crecimiento econ&oacute;mico durante la primera mitad del siglo pudo ser parecido al crecimiento de la poblaci&oacute;n, mientras que en la segunda mitad fue m&aacute;s din&aacute;mico, para hacer un fuerte despegue en las tres primeras d&eacute;cadas del siglo XX. </p>     <p align="justify"> La continuidad del crecimiento s&oacute;lo fue posible despu&eacute;s del apaciguamiento que sigui&oacute; a la Guerra de los Mil D&iacute;as y a las reformas pol&iacute;ticas de 1910, que transformaron la Constituci&oacute;n de 1886 en una carta de navegaci&oacute;n econ&oacute;mica, acompa&ntilde;ada de una relativa paz partidista<a name="n11"></a><sup><a href="#11">11</a></sup>. Se consolid&oacute; as&iacute; el crecimiento moderno de la econom&iacute;a. Pero la frase &ldquo;consolid&oacute; el crecimiento moderno&rdquo; puede ser exagerada: este crecimiento fue similar al que caracteriz&oacute; al resto de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, que aunque fue continuo no alcanz&oacute; a ocupar a toda la poblaci&oacute;n de manera productiva ni a profundizar los mercados de los otros factores (tierra y capital). Sin embargo, esa es otra historia que merece muchas investigaciones adicionales.</p>     <p align="justify">    ]]></body>
<body><![CDATA[<br><b>ANEXOS</b></p>     <p align="justify">Cuadro 1A    <br>   Poblaci&oacute;n, PIB per c&aacute;pita e impuestos en la Nueva Granada 1761-1800</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a7c7.jpg">    <br>   <font size="1">Notas: La tasa de crecimiento demogr&aacute;fico se dedujo del crecimiento durante el per&iacute;odo entre los censos de 1778 y 1825, 0.7878% anual. La poblaci&oacute;n se calcul&oacute; mediante promedios anuales quinquenales, excepto en 1800.    <br>   Se supuso que el PIB per c&aacute;pita crec&iacute;a a una tasa del 0,3% anual. El punto de partida fue el que se calcul&oacute; para 1800.    <br>   El PIB se calcul&oacute; multiplicando la poblaci&oacute;n por el PIB per c&aacute;pita. Los impuestos se derivados de los datos de Meisel (2004), como promedios anuales quinquenales.</font></p>     <p align="justify">Cuadro 2A    <br>   Ingresos y gastos del Nuevo Reino de Granada en 1792</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a7c8.jpg">    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <font size="1">Fuente: Meisel (2004).</font></p>     <p align="justify">Cuadro 3A    <br>   PIB per c&aacute;pita como porcentaje del de Estados Unidos</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a7c9.jpg"></p>     <p align="justify">    <br><b>NOTAS AL PIE </b></p>     <p align="justify"><a href="#n1">1</a><a name="1"></a>. El &aacute;rea en consideraci&oacute;n no corresponde a los l&iacute;mites actuales de Colombia. Las provincias de la Nueva Granada en 1800 que tom&oacute; Meisel fueron las siguientes: Costa Caribe: Cartagena, Santa Martha, Riohacha. Regi&oacute;n Central: Pamplona, Socorro, Tunja, Santa Fe, Casanare, Mariquita y Neiva. Regi&oacute;n Occidental: Antioquia, Choc&oacute; y Popay&aacute;n. Pasto pertenec&iacute;a a la Audiencia de Quito, y estaba tambi&eacute;n la Audiencia de Panam&aacute;, pero ambas estaban integradas al Virreinato de la Nueva Granada. Se excluy&oacute; la Caja Real de Quito.</p>     <p align="justify"><a href="#n2">2</a><a name="2"></a>.  El volumen bruto de la producci&oacute;n agr&iacute;cola debi&oacute; ser entonces igual al diezmo total multiplicado por 10 y por 1,35. Y el diezmo total ser&iacute;a el diezmo que percibi&oacute; la administraci&oacute;n colonial multiplicado por el inverso de 2/9.</p>     <p align="justify"><a href="#n3">3</a><a name="3"></a>.  El c&aacute;lculo aproximado de lo que percib&iacute;a la administraci&oacute;n colonial y las cuentas de diezmos elaboradas por Brungdart y Melo dan sumas peque&ntilde;as que no son consistentes con las tendencias sectoriales de la econom&iacute;a. Por ejemplo, en 1810, que arroj&oacute; 100.000 pesos de diezmos para la administraci&oacute;n colonial, el producto agr&iacute;cola bruto ser&iacute;a de 5,4 millones de pesos, inferior a la suma que finalmente escogimos: 14 millones.</p>     <p align="justify"><a href="#n4">4</a><a name="4"></a>.  Entre 1761 y 1800 la carga tributaria inglesa vari&oacute; entre el 12,8% y el 14% del PIB, seg&uacute;n Williamson.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n5">5</a><a name="5"></a>.  Debo esta observaci&oacute;n a Adolfo Meisel.</p>     <p align="justify"><a href="#n6">6</a><a name="6"></a>.  La revuelta no se hizo sentir en la pol&iacute;tica fiscal borb&oacute;nica, que sigui&oacute; extrayendo cada vez m&aacute;s recursos del Virreinato.</p>     <p align="justify"><a href="#n7">7</a><a name="7"></a>.  A pesar de que sus propias cifras desvirt&uacute;an cuantiosos env&iacute;os del excedente del Virreinato a Espa&ntilde;a, en especial si se desconoce su orden de magnitud frente al producto interno virreinal, Rodr&iacute;guez insiste en que &ldquo;a finales del siglo XVIII, la Colonia (sic) de la Nueva Granada comienza a ser rentable para el fisco espa&ntilde;ol&rdquo; (p. 88).</p>     <p align="justify"><a href="#n8">8</a><a name="8"></a>.  Hay diversas percepciones sobre el siglo XVIII: Jaramillo, Meisel y Urrutia (1997) perciben estancamiento y aumento de la eficiencia fiscal, mientras que Jorge Orlando Melo (1980) y este autor encuentran evidencias de un fuerte crecimiento.</p>     <p align="justify"><a href="#n9">9</a><a name="9"></a>.  Seg&uacute;n la serie elaborada por GRECO, Banco de la Rep&uacute;blica. Este fue un a&ntilde;o todav&iacute;a at&iacute;pico, la econom&iacute;a no se hab&iacute;a recuperado de la Guerra de los Mil D&iacute;as y de la hiperinflaci&oacute;n, de modo que en 1899 el PIB per c&aacute;pita pudo haber sido mucho mayor, como lo insin&uacute;a el PIB per c&aacute;pita de 1913 que se registra en la serie, aunque con m&eacute;todos m&aacute;s sofisticados de paridad del poder adquisitivo local.</p>     <p align="justify"><a href="#n10">10</a><a name="10"></a>.  El diezmo que recibi&oacute; el gobierno en 1830 fue de 55.000 pesos, y cay&oacute; a cerca de 20.000 en 1845 (Galindo, 1978, cuadro 9).</p>     <p align="justify"><a href="#n11">11</a><a name="11"></a>.  Entre otros cambios, hubo los siguientes: se redujo de 6 a 4 a&ntilde;os el per&iacute;odo presidencial; el presidente pas&oacute; a ser elegido por voto popular directo y no por una asamblea de delegados; se introdujo el voto universal masculino; se introdujo el voto incompleto, mediante el cual al partido que sacara la segunda votaci&oacute;n se le daba una tercera parte de las curules del Congreso y participaci&oacute;n en el gabinete, y pod&iacute;a tambi&eacute;n tener alcaldes y gobernadores (cfr. Mazzuca y Robinson, 2006).</p> <hr>     <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p align="justify">1. Bejarano, J. A. y O. Pulido. <i>El tabaco en una econom&iacute;a regional: Ambalema siglo XVIII y XIX,</i> Bogot&aacute;, Universidad Nacional de Colombia, 1986.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0124-5996200600020000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">2. Bonilla, H. &ldquo;Miner&iacute;a, mano de obra y circulaci&oacute;n monetaria en los Andes colombianos del siglo XVII&rdquo;, <i>Fronteras de la Historia</i> 6, 2001.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">3. Brungardt, M. &ldquo;The Production and Patterns of Economic Change in Central Colombia, 1764-1833&rdquo;, Ph.D. Dissertation, University of Texas at Austin, 1974.</p>     <p align="justify">4. Coatsworth, J. &ldquo;The Decline of the Mexican Economy, 1800-1860&rdquo;, R. Liehr, ed., <i>La formaci&oacute;n de las econom&iacute;as latinoamericanas y los intereses econ&oacute;micos europeos en la &eacute;poca de Sim&oacute;n Bol&iacute;var</i>, Berlin, Colloquium Verlag, 1989.</p>     <!-- ref --><p align="justify">5. Coatsworth, J. <i>Los or&iacute;genes del atraso</i>, M&eacute;xico, Alianza Editorial, 1990.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0124-5996200600020000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">6. Coatsworth, J. &ldquo;Political Economy and Economic Organization&rdquo;, J. Coatsworth; V. Bulmer-Thomas y R. Cort&eacute;s Conde, eds., <i>Cambridge Economic History of Latin America</i>, Cambridge, Cambridge University Press, 2006.</p>     <!-- ref --><p align="justify">7. Coatsworth, J. y A. Taylor. <i>Latin America and the World Economy since 1800</i>, Cambridge, MA, Harvard University Press, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0124-5996200600020000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">8. Dobado, R. y G. Manero. &ldquo;The Mining-Led Growth in Bourbon Mexico, the Role of the State and the Economic Cost of Independence&rdquo;, David Rockefeller Center for Latin America, Harvard University, mimeo, 2006.</p>     <p align="justify">9. Engerman, S. y K. Sokoloff. &ldquo;Dotaciones de factores, instituciones y v&iacute;as de crecimiento diferentes entre las econom&iacute;as del Nuevo Mundo&rdquo;, S. Haber, ed., <i>C&oacute;mo se rezag&oacute; la Am&eacute;rica Latina</i>, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1999.</p>     <!-- ref --><p align="justify">10. Galindo, A. <i>Estudios econ&oacute;micos y fiscales</i>, Bogot&aacute;, Ediciones Sol y Luna, 1978.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0124-5996200600020000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">11. Garrido, M. <i>Reclamos y representaciones</i>, Bogot&aacute;, Banco de la Rep&uacute;blica, 1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0124-5996200600020000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">12. Hering T., M. S. &ldquo;Limpieza de sangre. &iquest;Racismo en la edad moderna?&rdquo;, <i>Tiempos Modernos</i> 9, 2003, <a href="http://www.tiemposmodernos.org/viewarticle.php?id=34&layout=html" target="_blank">www.tiemposmodernos.org</a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">13. Herrera &Aacute;., M. <i>Ordenar para controlar</i>, Bogot&aacute;, Instituto Colombiano de Antropolog&iacute;a e Historia, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0124-5996200600020000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">14. Jaramillo U., J. &ldquo;La econom&iacute;a del Virreinato (1740-1810)&rdquo;, J. A. Ocampo, ed., <i>Historia econ&oacute;mica de Colombia</i>, Bogot&aacute;, Tercer Mundo, 1987.</p>     <p align="justify">15. Jaramillo U., J.; A. Meisel y M. Urrutia. &ldquo;Continuities and Discontinuities in the Fiscal and Monetary Institutions of New Granada 1783-1850&rdquo;, <i>Borradores de Econom&iacute;a</i> 74, 1997.</p>     <p align="justify">16. Junguito, R. y H. Rinc&oacute;n. &ldquo;La pol&iacute;tica fiscal en Colombia en el siglo XX&rdquo;, ponencia para el seminario &ldquo;La historia econ&oacute;mica de Colombia en el siglo XX&rdquo;, Bogot&aacute;, Banco de la Rep&uacute;blica, 2004.</p>     <!-- ref --><p align="justify">17. Kalmanovitz, S. y E. L&oacute;pez. <i>La agricultura colombiana en el siglo XX</i>, Bogot&aacute;, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica y Banco de la Rep&uacute;blica, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0124-5996200600020000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">18. Maddison, A. <i>Monitoring the World Economy, 1820-1992</i>, Paris, Development Centre, OECD, 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0124-5996200600020000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">19. Mazzuca, C. y J. Robinson. &ldquo;Political Conflict and Power-sharing in the Origins of Modern Colombia&rdquo;, <i>NBER Working Paper</i> 12099, 2006.</p>     <!-- ref --><p align="justify">20. McFarlane, A. <i>Colombia antes de la Independencia</i>, Bogot&aacute;, Banco de la Rep&uacute;blica y El &Aacute;ncora Editores, 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0124-5996200600020000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">21. Meisel, A. &ldquo;Esclavitud, mestizaje y haciendas de la Costa Atl&aacute;ntica colombiana&rdquo;, G. Bell, comp., <i>El Caribe colombiano, selecci&oacute;n de textos hist&oacute;ricos</i>, Barranquilla, Ediciones Uninorte, 1998.</p>     <!-- ref --><p align="justify">22. Meisel, A. <i>Los or&iacute;genes econ&oacute;micos de la independencia: presi&oacute;n fiscal y empobrecimiento en el Nuevo Reino de Granada, 1761-1800</i>, Cartagena, Banco de la Rep&uacute;blica, 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0124-5996200600020000700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">23. Meisel, A. &ldquo;&iquest;Situado o contrabando?: la base econ&oacute;mica de Cartagena de Indias a fines del Siglo de las Luces&rdquo;, H. Calvo y A. Meisel, eds., <i>Cartagena de Indias en el siglo XVIII</i>, Cartagena, Banco de la Rep&uacute;blica, 2005.</p>     <!-- ref --><p align="justify">24. Melo, J. O. <i>Sobre historia y pol&iacute;tica</i>, Medell&iacute;n, La Carreta In&eacute;ditos, 1979.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0124-5996200600020000700024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">25. Melo, J. O. &ldquo;La producci&oacute;n agr&iacute;cola en Popay&aacute;n en el silgo XVIII, seg&uacute;n las cuentas de diezmos&rdquo;, <i>Ensayos sobre historia econ&oacute;mica</i>, Bogot&aacute;, Fedesarrollo, 1980.</p>     <!-- ref --><p align="justify">26. Melo, J. O. <i>Predecir el pasado: ensayos de historia de Colombia</i>, Bogot&aacute;, Fundaci&oacute;n Sim&oacute;n y Lola Guberek, 1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0124-5996200600020000700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">27. Newson, L. A. &ldquo;The Demographic Impact of Colonization&rdquo;, J. Coatsworth; V. Bulmer-Thomas y R. Cort&eacute;s Conde, eds., <i>Cambridge Economic History of Latin America</i>, Cambridge, Cambridge University Press, 2006.</p>     <p align="justify">28. North, D.; W. Summerhill y B. Weingast. &ldquo;Orden, desorden y cambio econ&oacute;mico: Estados Unidos vs. Am&eacute;rica Latina&rdquo;, <i>Instituciones y Desarrollo</i> 12-13, 2002.</p>     <!-- ref --><p align="justify">29. Ocampo, J. A. <i>Colombia y la econom&iacute;a mundial: 1830-1910</i>, Bogot&aacute;, Siglo XXI Editores y Fedesarrollo, 1984.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0124-5996200600020000700029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">30. Prados de la Escosura, L. &ldquo;Colonial Independence and Economic Backwardness in Latin America&rdquo;, <i>Working Papers in Economic History</i> 04-65, 2004.</p>     <p align="justify">31. Robinson, J. &ldquo;A Normal Latin America Country? A Perspective on Colombian Development&rdquo;, pr&oacute;logo a M. Urrutia y J. Robinson, eds., <i>Historia econ&oacute;mica de Colombia en el siglo XX</i>, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica y Banco de la Rep&uacute;blica, en prensa, 2006.</p>     <p align="justify">32. Rodr&iacute;guez, O. &ldquo;Anotaciones al funcionamiento de la Real Hacienda en el Nuevo Reino de Granada, siglo XVIII&rdquo;, <i>Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura</i> 11, 1983. </p>     ]]></body>
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