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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[MACROECONOMÍA, DESARROLLO Y GÉNERO]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article establishes a relationship between the Consensus of Washington and gender inequality. It considers several important points: the reforms and the social impact; development and gender; for who is the structural process; gender budgets and the millennium objectives; and the employment program. It concludes that public policies today are very far to reach the millennium objectives. It is necessary to establish a development alternative agenda.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">     <p align="center">    <br><b>MACROECONOM&Iacute;A, DESARROLLO Y G&Eacute;NERO</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">     <p align="center"><b>MACROECONOMICS, DEVELOPMENT AND GENDER</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Alicia Gir&oacute;n</i>*</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> * Economista y doctora en Estudios Latinoamericanos, investigadora del Instituto de Investigaciones Econ&oacute;micas de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico y miembro del Comit&eacute; Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO, Ciudad de M&eacute;xico, M&eacute;xico, <a href="mailto:alicia@servidor.unam.mx">alicia@servidor.unam.mx</a> Fecha de recepci&oacute;n: 21 de octubre de 2005, fecha de modificaci&oacute;n: 2 de marzo de 2006, fecha de aceptaci&oacute;n: 20 de septiembre de 2006. </p> <hr>     <p align="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p align="justify">[Palabras clave: desarrollo econ&oacute;mico, g&eacute;nero, inequidad, impacto social, JEL: E66, O11, O21]</p>     <p align="justify">Este art&iacute;culo relaciona las reformas del Consenso de Washington con la profundizaci&oacute;n de la inequidad de g&eacute;nero. Se refiere a los siguientes temas: las reformas y el impacto social; el desarrollo y el g&eacute;nero; la reestructuraci&oacute;n para qui&eacute;n o qui&eacute;nes; los presupuestos con enfoque de g&eacute;nero y los objetivos del milenio; y, el programa de empleo. Se concluye que las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas actuales est&aacute;n lejos de cumplir los objetivos del milenio. Lo anterior hace necesario establecer una agenda alternativa de desarrollo. </p>     <p align="justify"><b>  ABSTRACT </b></p>     <p align="justify">[Key words: economic development, gender, inequality, social impact, JEL: E66, O11, O21 ]</p>     <p align="justify">This article establishes a relationship between the Consensus of Washington and gender inequality. It considers several important points: the reforms and the social impact; development and gender; for who is the structural process; gender budgets and the millennium objectives; and the employment program. It concludes that public policies today are very far to reach the millennium objectives. It is necessary to establish a development alternative agenda.</p> <hr>     <p align="justify">La relaci&oacute;n entre pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica, desarrollo y g&eacute;nero se expresa en las reformas de las pol&iacute;ticas monetarias, fiscales y financieras y en la profundizaci&oacute;n de la inequidad econ&oacute;mica y social entre los g&eacute;neros. En Am&eacute;rica Latina, las pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas guardan relaci&oacute;n con las reformas promovidas por el Consenso de Washington y con los intereses econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos de los pa&iacute;ses.</p>     <p align="justify"> El modelo de crecimiento econ&oacute;mico y de transformaci&oacute;n socio-pol&iacute;tica en M&eacute;xico fue delineado, al menos en sus grandes trazos, por esta interrelaci&oacute;n din&aacute;mica. Por ejemplo, el Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte (TLCAN), que imprimi&oacute; dinamismo a los sectores exportadores integrados al proceso de globalizaci&oacute;n y dej&oacute; sin empleo a muchos mexicanos que tuvieron que emigrar en busca de trabajo y cuyas remesas constituyen la segunda fuente de divisas para el pa&iacute;s, despu&eacute;s del petr&oacute;leo. As&iacute; mismo, la desregulaci&oacute;n del sistema financiero precipit&oacute; la crisis de mediados de los noventa con todas sus consecuencias: adquisici&oacute;n de la banca comercial por bancos extranjeros, p&eacute;rdida del prestamista de &uacute;ltima instancia, oneroso servicio de la deuda externa e interna. La desregulaci&oacute;n de la econom&iacute;a acentu&oacute; la desigualdad de la distribuci&oacute;n del ingreso y limit&oacute; la capacidad del Estado y de los sectores institucionales para aplicar pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas que se traduzcan en bienestar social y redunden en crecimiento econ&oacute;mico.</p>     <p align="justify"> Lo anterior no significa que se ignoren los problemas previos a la crisis de la deuda, y a la aplicaci&oacute;n de los programas de ajuste y de reforma estructural. En los a&ntilde;os cincuenta y sesenta varios pa&iacute;ses latinoamericanos experimentaron fuertes devaluaciones, desempleo e inflaci&oacute;n<sup><a name="n1"></a><a href="#1">1</a></sup>. Este art&iacute;culo muestra la relaci&oacute;n entre los cambios macroecon&oacute;micos y la falta de desarrollo y equidad resultante de tales reformas. Y esboza una agenda de pol&iacute;ticas que podr&iacute;an atenuar la inequidad econ&oacute;mica y social.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>COSTO SOCIAL DE LAS REFORMAS</b></p>     <p align="justify">En los a&ntilde;os noventa, los programas del FMI se propusieron imponer la disciplina macroecon&oacute;mica y eliminar el d&eacute;ficit del gobierno, y promovieron cambios estructurales que no modificaron las tendencias de la pobreza y del ingreso. El progreso no fue sostenido y la actividad econ&oacute;mica se estanc&oacute;, lo que aument&oacute; la desigualdad y debilit&oacute; la confianza en las instituciones del gobierno (FMI, 2005).</p>     <p align="justify"> El proceso de desregulaci&oacute;n y liberalizaci&oacute;n se manifiesta en la dislocaci&oacute;n social causada por los cambios estructurales y las crisis econ&oacute;micas que provocaron. Esto ha despertado un nuevo inter&eacute;s que promete pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas de car&aacute;cter &ldquo;social&rdquo;, al menos desde un discurso opuesto al pensamiento hegem&oacute;nico.</p>     <p align="justify"> Seg&uacute;n Wionczec (1979), Griffith-Jones (1988), Stallings y Kaufman (1989) y Devlin (1989), la crisis de la deuda reflej&oacute; los desajustes macroecon&oacute;micos que se gestaron a comienzos de los a&ntilde;os setenta, los cuales se paliaron con petrod&oacute;lares que permitieron posponer la soluci&oacute;n de los desequilibrios. Aunque esa fue una de las causas de la crisis de la deuda, coincidimos con Milanovic (2003), Elson y Cagatay (2000), quienes despu&eacute;s de estudiar las consecuencias sociales de las pol&iacute;ticas de estabilizaci&oacute;n sobre los hogares y la feminizaci&oacute;n de la pobreza concluyen que la crisis econ&oacute;mica es consecuencia de las pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas que se aplican desde principios de los ochenta.</p>     <p align="justify"> En las tres &uacute;ltimas d&eacute;cadas, Am&eacute;rica Latina y M&eacute;xico han tenido per&iacute;odos de crecimiento, inflaci&oacute;n e hiperinflaci&oacute;n y a&ntilde;os de estabilidad sin crecimiento econ&oacute;mico (Ffrench-Davis, 2005). El PIB per c&aacute;pita ha crecido pero se ha agravado la mala distribuci&oacute;n del ingreso, y la inequidad y la vulnerabilidad de las mujeres se han acentuado. Una propuesta de pol&iacute;tica p&uacute;blica para reducir este tipo de desigualdad son los presupuestos p&uacute;blicos con enfoque de g&eacute;nero, acompa&ntilde;ados de programas para ampliar la educaci&oacute;n, la salud, el cr&eacute;dito y la vivienda, tambi&eacute;n con enfoque de g&eacute;nero. Estos programas no deben ser de car&aacute;cter asistencial y uno de sus objetivos principales debe ser la creaci&oacute;n de empleos, lo que exige una participaci&oacute;n activa del &ldquo;empleador de &uacute;ltima instancia&rdquo;: el gobierno central.</p>     <p align="justify"> Insistimos en la necesidad de una nueva agenda monetaria, fiscal y financiera con enfoque de g&eacute;nero que contrarreste el impacto de las reformas macroecon&oacute;micas estructurales, una de cuyas consecuencias m&aacute;s notorias es la desigualdad y la pobreza femeninas. Branko Milanovic (2005) examina las actividades de los hogares y los indicadores del PIB per c&aacute;pita, y encuentra que ha habido un incremento sustancial de la inequidad en el nivel internacional. Se&ntilde;ala, adem&aacute;s, que antes del rompimiento de los acuerdos de Bretton Woods en los hogares s&oacute;lo hab&iacute;a un proveedor de recursos, mientras que en las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas ha crecido el n&uacute;mero de hogares que tienen m&aacute;s de un proveedor. No s&oacute;lo la esposa se ha incorporado a la fuerza de trabajo, tambi&eacute;n los hijos, y en las familias marginales aun los ni&ntilde;os aportan dinero.</p>     <p align="justify"> La visi&oacute;n de g&eacute;nero en la pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica es hasta cierto punto novedosa. Hay pocos estudios que relacionan las finanzas globales y el g&eacute;nero. Irene van Staveren (2002) muestra que hay dimensiones de g&eacute;nero en los niveles micro, meso y macro debido a la estrecha relaci&oacute;n entre los niveles de pol&iacute;tica financiera y los hogares. Aslanbeigui y Summerfield (2000) muestran que los programas de estabilizaci&oacute;n y ajuste estructural del BM y el FMI aumentaron la desigualdad entre mujeres y hombres. Y que los presupuestos con enfoque de g&eacute;nero son necesarios para responder a los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU (ODM), que aspiran a reducir la pobreza en 2015 a la mitad de los niveles existentes en 2000. Adem&aacute;s, el gasto p&uacute;blico debe tener en cuenta la diversidad cultural del entorno econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y social del grupo y de la clase social. Los presupuestos con enfoque de g&eacute;nero mejoran la participaci&oacute;n de las mujeres en la vida p&uacute;blica, combaten la inequidad y benefician a toda la sociedad.</p>     <p align="justify"> La &ldquo;d&eacute;cada perdida&rdquo; de los ochenta pasar&aacute; a la historia como la d&eacute;cada de las m&uacute;ltiples renegociaciones de la deuda externa y del Plan Brady. Si bien se redujo el pago del servicio de la deuda externa, sigui&oacute; siendo una carga en los a&ntilde;os noventa. La apertura de la cuenta de capital y las reformas jur&iacute;dicas para favorecer la entrada de la inversi&oacute;n extranjera directa no produjeron el desarrollo econ&oacute;mico que se esperaba.</p>     <p align="justify"><b>E<small>L MITO DE LA APERTURA DE LA CUENTA DE CAPITAL</small></b></p>     <p align="justify">En M&eacute;xico, el gasto de capital del gobierno federal, 57.285,4 millones de d&oacute;lares, fue superior a la inversi&oacute;n extranjera (IE) de portafolio, 13.240,4 millones de d&oacute;lares, en el per&iacute;odo 2001-2004. Tambi&eacute;n fue mayor en 1995-2000, 35.536,2 millones de d&oacute;lares frente a 20.788,5 millones de d&oacute;lares. &Uacute;nicamente entre 1990 y 1994 los flujos de capital fueron mayores que el gasto de capital del gobierno federal, cuando llegaron a 71.569,3 millones de d&oacute;lares. Pero el aumento de comienzos de los noventa, que coincidi&oacute; con la apertura de la cuenta de capital, se invirti&oacute; con la crisis bancaria iniciada a finales de 1994, y a&uacute;n no se ha recuperado. Esto quiere decir que ese capital se ubic&oacute; en la esfera financiera y fue uno de los detonantes de la crisis mexicana. M&aacute;s adelante, la inversi&oacute;n extranjera directa super&oacute; el gasto de capital del sector p&uacute;blico y la inversi&oacute;n extranjera indirecta, debido a las privatizaciones; en 2001-2004 se privatiz&oacute; la banca comercial. Parte de la inversi&oacute;n extranjera directa corresponde a la compra de Bancomer por el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria y de Banamex por el City Bank.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> En contra de lo que se cree, la inversi&oacute;n extranjera (directa e indirecta) no disminuye el desempleo. La tasa de desempleo durante 1990-1994 fue del 3,06% y en el per&iacute;odo posterior a la crisis bancaria fue en promedio del 3,9%. Cuando hay menos entradas de capital se reduce al 3,02%. El desempleo abierto de las mujeres en las &aacute;reas urbanas es mucho mayor en promedio: 3,4% en el primer per&iacute;odo, 4,3% en el segundo y 3,25% en el &uacute;ltimo.    <br>   Las reformas de la &ldquo;d&eacute;cada de la esperanza&rdquo; (a&ntilde;os noventa) trajeron estabilidad, pero tambi&eacute;n estancamiento, debilidad econ&oacute;mica y vulnerabilidad financiera. La crisis econ&oacute;mica, y concretamente la crisis bancaria, desemboc&oacute; en la extranjerizaci&oacute;n del sistema de pagos y la consiguiente ca&iacute;da del cr&eacute;dito de la banca comercial (Gir&oacute;n y Levy, 2005).</p>     <p align="justify"><b>P<small>ARTICIPACI&Oacute;N POL&Iacute;TICA, GASTO EN EDUCACI&Oacute;N Y SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA</small></b></p>     <p align="justify">La creciente presencia de las mujeres se advierte en su mayor participaci&oacute;n en cargos de elecci&oacute;n popular, en las estructuras de los partidos pol&iacute;ticos y en altos cargos de las secretar&iacute;as de Estado. De ah&iacute; la conveniencia de modificar las leyes y reglamentos imperantes, a fin de aprovechar su experiencia para ayudar a resolver los problemas econ&oacute;micos, sociales, pol&iacute;ticos y culturales.</p>     <p align="justify"> Hoy, las mujeres representan m&aacute;s del 50% del padr&oacute;n electoral y la mitad de los militantes de casi todos los partidos. Pero aunque existen cuotas de g&eacute;nero en los documentos de los partidos pol&iacute;ticos<sup><a name="n2"></a><a href="#2">2</a></sup> y el C&oacute;digo Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE) dispone que al menos el 30% de las candidaturas a cargos de elecci&oacute;n popular debe corresponder a mujeres, en la actual legislatura las diputadas (2003-2006) y senadoras (2000-2006) s&oacute;lo representan el 21,5% de las dos c&aacute;maras. Es decir, no se alcanza el porcentaje que fija la ley. La participaci&oacute;n m&aacute;s baja se registra en las presidencias municipales, el 3,9% del total en 2002 y 2003. En 2003 s&oacute;lo hab&iacute;a 96 presidentas municipales frente a 2.351 presidentes.</p>     <p align="justify"> La participaci&oacute;n pol&iacute;tica de las mujeres est&aacute; estrechamente ligada al nivel de educaci&oacute;n. Para hacer m&aacute;s evidente la necesidad de una nueva agenda monetaria, fiscal y financiera con enfoque de g&eacute;nero es &uacute;til relacionar el gasto en educaci&oacute;n y el pago de la deuda externa, porque el presupuesto de la educaci&oacute;n se ha mermado en funci&oacute;n del pago de intereses y del capital. En 1990-1994, el pago del servicio de la deuda externa de M&eacute;xico fue superior al gasto del sector p&uacute;blico en educaci&oacute;n; el servicio de la deuda ascendi&oacute; a 109 mil millones de d&oacute;lares mientras que el gasto en educaci&oacute;n fue de 78 mil millones de d&oacute;lares. En 1995-2000 el servicio de la deuda fue de 174 mil millones de d&oacute;lares y el gasto total en educaci&oacute;n de 183 mil millones de d&oacute;lares. En 2001-2004, el gasto en educaci&oacute;n disminuy&oacute; a 170 mil millones de d&oacute;lares y el servicio de la deuda a 109.700 millones de d&oacute;lares. La pol&iacute;tica monetaria ha reducido la inflaci&oacute;n pero ha cancelado la funci&oacute;n del Banco Central como empleador de &uacute;ltima instancia. La inflaci&oacute;n cay&oacute; a un d&iacute;gito, pero los mexicanos siguen migrando a Estados Unidos en n&uacute;mero creciente. La pol&iacute;tica financiera aument&oacute; las reservas a m&aacute;s de 60.000 millones de d&oacute;lares, pero las remesas representan casi el 27% del total.</p>     <p align="justify"><b>DESARROLLO Y G&Eacute;NERO</b></p>     <p align="justify">El paradigma del desarrollo est&aacute; en cuesti&oacute;n debido a su inequidad. El Estado, cuya principal funci&oacute;n es fomentar el desarrollo econ&oacute;mico, ha dejado de ser el regulador social y el proveedor de bienes b&aacute;sicos. Las reformas fiscal, financiera, monetaria y cambiaria lograron sus objetivos (FMI, 2005): la estabilidad macrofinanciera y de precios, tipos de cambio y sistemas financieros estables y menor volatilidad. Pero no han equilibrado las cuentas externas y los desequilibrios externos se han agravado (ib&iacute;d., 2005, 4).</p>     <p align="justify"> Las reformas econ&oacute;micas estructurales agravaron los desequilibrios externos desplazando a las cadenas productivas tradicionales, lo que aument&oacute; el desempleo y desplaz&oacute; fuentes de trabajo a otras regiones. Con ello se increment&oacute; la inequidad de g&eacute;nero, lo que obliga a reconocer la categor&iacute;a de g&eacute;nero para ofrecer una mejor calidad de vida a la sociedad en su conjunto. </p>     <p align="justify"> No es f&aacute;cil introducir el concepto de g&eacute;nero en una agenda econ&oacute;mica donde prevalecen las decisiones de los organismos financieros internacionales, del Estado y de las grandes corporaciones. Desde Bretton Woods hasta el Consenso de Washington, predomina la visi&oacute;n del desarrollo econ&oacute;mico medido por indicadores macroecon&oacute;micos que dejan de lado la visi&oacute;n de un desarrollo humano que tenga en cuenta el g&eacute;nero y la diversidad cultural. No se ha atendido la diferenciaci&oacute;n entre hombres y mujeres y se ha partido de un mundo androc&eacute;ntrico, cuyas necesidades laborales y de decisi&oacute;n giran en torno del jefe de familia. La crisis del modelo de desarrollo econ&oacute;mico transform&oacute; las estructuras de producci&oacute;n e incluy&oacute; a las mujeres en la fuerza laboral, sin que se produjeran cambios para lograr la equidad de g&eacute;nero.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Antes de crear una nueva agenda monetaria, fiscal y financiera hay que evaluar los resultados de la actual. Recordar el concepto de capacidad social para elegir &ndash;propuesto por Amartya Sen&ndash; contrario al supuesto de libertad de elegir, para que el desarrollo haga posible la libertad, la justicia, la agencia, las habilidades y capacidades que permiten erradicar la pobreza y la desigualdad (Agarwald et al., 2003). Adem&aacute;s, evaluar los resultados PNUD, el papel de las instituciones y, por &uacute;ltimo, modificar la pol&iacute;tica monetaria.</p>     <p align="justify"> Am&eacute;rica Latina genera excedentes que van a los centros de poder y que en muy peque&ntilde;a medida se aplican al desarrollo local, como documentan Chapoy (1998), Correa (1998), Gir&oacute;n (1995), Levy (2001) y Mantey (2002). Se crey&oacute; que era factible alcanzar metas de desarrollo mediante inversi&oacute;n extranjera directa, endeudamiento externo o flujos de capital. Pero este financiamiento ampli&oacute; la extracci&oacute;n de excedentes y no gener&oacute; inversiones de largo plazo. El problema para el desarrollo de la regi&oacute;n es que la transferencia de recursos a las casas matrices de las grandes corporaciones transnacionales impide la aplicaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que logren la equidad social.</p>     <p align="justify"> Los organismos internacionales coinciden en que el financiamiento al desarrollo, en las &uacute;ltimas seis d&eacute;cadas, ha sido posible mediante los flujos netos de capital de los pa&iacute;ses desarrollados a los pa&iacute;ses subdesarrollados, pero olvidan que la transferencia de capitales a los pa&iacute;ses hu&eacute;spedes implica salidas de recursos por el servicio de la deuda y la remisi&oacute;n de utilidades. Es falso que las entradas de capital del exterior promuevan un desarrollo econ&oacute;mico aut&oacute;nomo y sostenido. El financiamiento al desarrollo lleva impl&iacute;cito un d&eacute;ficit comercial y de capitales que se vuelve un c&iacute;rculo vicioso dif&iacute;cil de romper. Para Kregel (2002), los flujos de capital externo como base de la pol&iacute;tica de desarrollo son como el filo de una navaja, y se deben manejar con precauci&oacute;n para lograr beneficios, generar altas tasas de crecimiento del ingreso per c&aacute;pita y mejorar la distribuci&oacute;n de los recursos financieros.</p>     <p align="justify"> Para Bener&iacute;a (2003), el desarrollo y el desarrollo humano son diferentes<sup><a name="n3"></a><a href="#3">3</a></sup>. En el primer caso, los indicadores se relacionan con el crecimiento econ&oacute;mico. En el segundo, los indicadores se relacionan con las capacidades de las personas. Para lograr el desarrollo con equidad, se requieren ambos conceptos. Para que funcione una agenda de desarrollo, el Estado tiene que generar empleo, cr&eacute;dito, educaci&oacute;n, vivienda y salud. En M&eacute;xico, la C&aacute;mara de Diputados debe aprobar presupuestos que reviertan la pol&iacute;tica econ&oacute;mica. </p>     <p align="justify"> Las reformas estructurales promovidas por el Consenso de Washington y las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas del FMI y del BM tienen efectos directos sobre los hogares y las familias. Por ejemplo, las mujeres deben ampliar su jornada laboral para mantener el ingreso familiar y los emigrantes deben enviar dinero a su familia. Esto aumenta la inequidad de g&eacute;nero y hace necesarios los presupuestos con enfoque de g&eacute;nero para revertir esos efectos, tomando en cuenta los Acuerdos de Beijing<sup><a href="#4">4</a></sup><a name="n4"></a> y los ODM de la ONU.</p>     <p align="justify"> La agenda del Consenso de Monterrey<sup><a name="n5"></a><a href="#5">5</a></sup> (Heyser, 2004) sobre financiaci&oacute;n del desarrollo se&ntilde;ala la necesidad de pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas racionales y que &ldquo;los gobiernos deben asignar prioridad a la prevenci&oacute;n de distorsiones inflacionarias&rdquo;, pero no tiene en cuenta que las pol&iacute;ticas de desregulaci&oacute;n financiera disminuyeron la base fiscal en muchos pa&iacute;ses, lo que influye en el recaudo de impuestos, de hombres y de mujeres (Floro et al., 2004, 22). En el Consenso de Monterrey (United Nations, 2002) se habla de la necesidad de movilizar recursos para el desarrollo; pero s&oacute;lo hace referencia a los problemas de g&eacute;nero en el caso de los microcr&eacute;ditos y la microfinanciaci&oacute;n. Un an&aacute;lisis m&aacute;s detenido muestra que el documento entra en contradicciones pues en otra parte insiste en la reducci&oacute;n del d&eacute;ficit p&uacute;blico, lo que implica reducir el gasto en rubros que afectan a las mujeres.</p>     <p align="justify"> Un estudio de Ert&uuml;rk y Cagatay (1995) muestra una estrecha relaci&oacute;n entre per&iacute;odos de estabilizaci&oacute;n y restricci&oacute;n monetaria, y ampliaci&oacute;n de la fuerza de trabajo femenina, lo que indica que la mujer ajusta su comportamiento para mantener el nivel de consumo en su hogar; esto es, se ampl&iacute;a la composici&oacute;n de g&eacute;nero en la fuerza de trabajo. No obstante, la pobreza aumenta. En Am&eacute;rica Latina la mayor participaci&oacute;n de las mujeres en la fuerza de trabajo ayuda a frenar la disminuci&oacute;n de los ingresos familiares, pero no detiene el incremento de la pobreza.</p>     <p align="justify"><b>MACROECONOM&Iacute;A, G&Eacute;NERO Y EMPODERAMIENTO</b></p>     <p align="justify">La relaci&oacute;n entre macroeconom&iacute;a, reformas estructurales y g&eacute;nero es evidente cuando se analiza el impacto de las reformas sobre la inequidad social, espec&iacute;ficamente en el caso de las mujeres, pues este sector es vulnerable ante cualquier decisi&oacute;n de cambio en la pol&iacute;tica monetaria, fiscal y financiera. Como vimos, a comienzos del siglo XX sol&iacute;a haber un proveedor del ingreso familiar en los hogares; al iniciarse el siglo XXI, son pocos los hogares que tienen un solo ingreso. Es cierto que el ingreso per c&aacute;pita ha aumentado, pero en la mayor&iacute;a de los hogares hay m&aacute;s de un proveedor.</p>     <p align="justify"> No hay que perder de vista que la mujer ha aportado al ingreso familiar desde siempre; el trabajo del ama de casa es parte fundamental del ingreso de la familia, as&iacute; no se lo remunere. Algunos estudiosos calculan que ese aporte es similar a la contribuci&oacute;n de las manufacturas al PIB. Aqu&iacute; destacamos que se ha acelerado el ritmo de incorporaci&oacute;n de la mujer a la fuerza de trabajo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> En los pa&iacute;ses subdesarrollados y emergentes la globalizaci&oacute;n ha provocado privatizaciones, liberalizaci&oacute;n de la cuenta de capital, mayores inversiones directas y mayores flujos de capital, pero de ning&uacute;n modo equidad a trav&eacute;s del empleo.</p>     <p align="justify"> No se puede negar que en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas se ha avanzado en la reducci&oacute;n del analfabetismo, la escolaridad, la mortalidad infantil, el promedio de vida, la erradicaci&oacute;n de enfermedades como la poliomielitis o la provisi&oacute;n de agua potable, pero la concentraci&oacute;n del ingreso ha empeorado y no se han alcanzado las tasas de crecimiento del PIB registradas en las dos d&eacute;cadas previas al estallido de la crisis de la deuda. En los indicadores de desarrollo humano es evidente la prioridad de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas al posicionamiento de las mujeres en la educaci&oacute;n, la salud, el acceso al cr&eacute;dito y los parlamentos. De ah&iacute; el concepto de empoderamiento.</p>     <p align="justify"> Nalia Kabeer (1998) muestra que la primera ola de feminismo pol&iacute;tico en las agencias internacionales de desarrollo hizo visibles a las &ldquo;mujeres&rdquo; y se empez&oacute; a hablar de &ldquo;relaciones de g&eacute;nero&rdquo; y a incluir esta categor&iacute;a en el an&aacute;lisis de los programas y proyectos de desarrollo. Cabe mencionar que el concepto de clase, y su combinaci&oacute;n con el g&eacute;nero, ayuda a entender la subordinaci&oacute;n de las mujeres y la inequidad en los procesos de desarrollo.</p>     <p align="justify"> Por ello, en la agenda del desarrollo el concepto de empoderamiento y su medici&oacute;n son muy importantes. No obstante, es dif&iacute;cil medir los indicadores que podr&iacute;an llevar a un cambio social cuyas sinergias ayuden a que las mujeres mejoren su situaci&oacute;n. </p>     <p align="justify"> Es necesario aclarar este concepto para relacionarlo con la agenda de desarrollo y el efecto de las pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas en per&iacute;odos de estabilizaci&oacute;n. Kabeer (1999) dice que para medir el empoderamiento de las mujeres hay que tener en cuenta su presencia y representaci&oacute;n en la sociedad, las metas que persiguen y la presi&oacute;n pol&iacute;tica para hacerse visibles. Esto indica que la falta de empoderamiento est&aacute; determinada por el proceso mediante el cual se niega a una persona la oportunidad de tomar decisiones estrat&eacute;gicas en la vida, por no haber adquirido la capacidad necesaria. Por tanto, se define como:</p>      <blockquote>    <p align="justify">la habilidad para elegir opciones e incorporar tres conceptos cuya dimensi&oacute;n se encuentra interrelacionada: recursos (definidos ampliamente y no s&oacute;lo para tener acceso a futuras demandas); administraci&oacute;n (procesos de toma de decisiones, as&iacute; como las formas de medici&oacute;n de esa administraci&oacute;n, por ejemplo, negociaci&oacute;n, enga&ntilde;o y manipulaci&oacute;n); y logros (resultados de bienestar) (ib&iacute;d., 435). </p> </blockquote>     <p align="justify">Para Monta&ntilde;o (2001, 6), el empoderamiento es la ant&iacute;tesis del paternalismo, y sus condiciones necesarias son:</p>      <blockquote>    <p align="justify">la creaci&oacute;n de <i>espacios </i> institucionales adecuados para que sectores excluidos participen en el quehacer pol&iacute;tico p&uacute;blico; formalizaci&oacute;n de <i>derechos </i> legales y resguardo de su conocimiento y respeto; fomento de una <i>organizaci&oacute;n </i> en la cual las personas que integran el sector social excluido efectivamente puedan participar e influir en las estrategias adoptadas por la sociedad –esta influencia se logra cuando la organizaci&oacute;n hace posible extender y ampliar la red social de las personas que la integran–; transmisi&oacute;n de <i>capacidades </i> para el ejercicio de la ciudadan&iacute;a y la producci&oacute;n, incluyendo los saberes instrumentales esenciales, adem&aacute;s de herramientas para analizar din&aacute;micas econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas relevantes; creaci&oacute;n de acceso “a” y control “de” <i>recursos </i> y activos (reales y financieros y de informaci&oacute;n para hacer posible el efectivo aprovechamiento de espacios, derechos, organizaci&oacute;n y capacidades), en competencia y en concierto con otros actores. Una vez construida esta base de condiciones para facilitar el empoderamiento y la constituci&oacute;n de un actor social, cobran relevancia los criterios de una participaci&oacute;n efectiva, como la apropiaci&oacute;n de instrumentos y capacidades <i>propositivas, negociadoras y ejecutivas </i>(Durston, 2000, 32). </p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Uno de los elementos que permite el posicionamiento de las mujeres en el desarrollo es la educaci&oacute;n. La educaci&oacute;n b&aacute;sica, media y superior son indispensables para combatir la pobreza y conformar una sociedad desarrollada, y el Estado debe adoptar un modelo de desarrollo que permita crear empleos p&uacute;blicos y privados, que satisfagan el mercado interno y la integraci&oacute;n de la econom&iacute;a nacional a los circuitos de la globalizaci&oacute;n. La capacitaci&oacute;n de las mujeres mediante la educaci&oacute;n mejora su desempe&ntilde;o econ&oacute;mico.</p>     <p align="justify"> Para Sen (2000, 19-27), el desarrollo como sendero hacia la libertad es</p>      <blockquote>    <p align="justify">un proceso de expansi&oacute;n de las libertades fundamentales [&hellip;] que [&hellip;] lleva a centrar la atenci&oacute;n en los fines por los cuales cobra importancia el desarrollo y no s&oacute;lo en algunos de los medios que desempe&ntilde;an, entre otras cosas, un destacado papel en el proceso. </p> </blockquote>     <p align="justify">Y, desde una perspectiva instrumental, distingue cinco tipos de libertad: 1) libertades pol&iacute;ticas, 2) servicios econ&oacute;micos, 3) oportunidades sociales, 4) garant&iacute;as de transparencia y 5) seguridad protectora. Cada tipo de derechos y oportunidades contribuye a mejorar la capacidad general de una persona. As&iacute;, el desarrollo radica en las oportunidades que brindan las instituciones y la sociedad para tomar decisiones pol&iacute;ticas, y en las oportunidades de los individuos para mejorar sus capacidades, dadas las circunstancias personales y sociales imperantes. </p>     <p align="justify"> Al introducir estos conceptos en una agenda de desarrollo es prioritario que el Estado regule las decisiones de pol&iacute;tica econ&oacute;mica que afectan a la poblaci&oacute;n. Por una parte, canaliza el gasto p&uacute;blico para apoyar la ampliaci&oacute;n de la educaci&oacute;n b&aacute;sica, media y superior, cuyo resultado se concreta en mayores capacidades de la poblaci&oacute;n. Por otra, libera al &ldquo;empleador de &uacute;ltima instancia&rdquo;, rescata la pol&iacute;tica monetaria del Banco Central, y amplia la posibilidad de generar empleos en el marco de un programa de desarrollo; as&iacute;, el Estado determina las capacidades, oportunidades y l&iacute;mites del desarrollo.</p>     <p align="justify"> Otros actores que desempe&ntilde;an un papel fundamental en la concertaci&oacute;n de la agenda de desarrollo son los empresarios &ndash;como inversionistas y creadores de empleos&ndash;, los sindicatos, el parlamento y la sociedad civil. En suma, los actores econ&oacute;micos y no econ&oacute;micos determinan el camino hacia el &ldquo;desarrollo como libertad&rdquo;, que difiere de la idea de &ldquo;libertad para elegir&rdquo; de Milton y Rose Friedman (1980).</p>     <p align="justify"> Para aclarar la diferencia entre desarrollo y libertad, se distingue entre libertad negativa y libertad positiva. La primera es la ausencia de interferencia y coerci&oacute;n, espec&iacute;ficamente, la ausencia del gobierno en el mercado; es decir, la libertad del mercado como la entiende Friedman y que establece las bases de la econom&iacute;a predominante. En cambio, mediante el desarrollo de las capacidades de las personas, la libertad positiva permite elegir entre diferentes opciones para satisfacer sus metas econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas y sociales (Gaspar y Staveren, 2003).</p>     <p align="justify"> Un factor que limita el desarrollo es la canalizaci&oacute;n del gasto p&uacute;blico al servicio de la deuda externa, lo que agravan las devaluaciones provocadas por las crisis econ&oacute;micas. En las tres &uacute;ltimas d&eacute;cadas, el elevado servicio de la deuda ha reducido el gasto p&uacute;blico y se ha dejado de lado el fortalecimiento de las capacidades de la poblaci&oacute;n. As&iacute; pues, por una parte, la pobreza se ha profundizado con las crisis y, por otra, el cambio estructural ha producido una espiral negativa de falta de desarrollo y de ampliaci&oacute;n de la pobreza, pues &eacute;sta no se ha atacado en sus ra&iacute;ces. La ampliaci&oacute;n de la pobreza ha originado la carencia de oportunidades de educaci&oacute;n, salud y empleo; y lo m&aacute;s triste, la pobreza ha adoptado cara de mujer. Si bien es un derecho humano, a la sociedad se le ha cancelado la libertad de elecci&oacute;n, al no tener las oportunidades econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas para alcanzar un desarrollo pleno. </p>     <p align="justify"><b>LA EQUIDAD DE G&Eacute;NERO COMO OBJETIVO DE DESARROLLO DEL MILENIO</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La relaci&oacute;n entre el g&eacute;nero y las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas es tema de muchos economistas que desde la academia y la escena pol&iacute;tica buscan el desarrollo econ&oacute;mico con equidad. Los parlamentos tambi&eacute;n buscan pol&iacute;ticas que ampl&iacute;en la democracia y la equidad. El Inter-Parliamentary Union&rsquo;s Gender Partnership prepar&oacute; el manual <i>Parlamento, presupuesto y g&eacute;nero</i>, que establece los lineamientos para los presupuestos con enfoque de g&eacute;nero. El objetivo del <i>Journal on Budgeting</i>, publicado por la OCDE, es que los ministros de finanzas planeen mejor el uso de los recursos fiscales. Tarschys (2002) muestra que las pol&iacute;ticas monetarias y fiscales de los a&ntilde;os ochenta que redujeron la inflaci&oacute;n y el d&eacute;ficit p&uacute;blico hicieron necesaria la planeaci&oacute;n de los presupuestos. La importancia de los presupuestos es tratada con profundidad y amplitud por Diane Elson (2005). Por su parte, la CEDAW<sup><a href="#6">6</a><a name="n6"></a></sup> analiza las iniciativas de presupuestos sensibles al g&eacute;nero y a los derechos de las mujeres.</p>     <p align="justify"> No obstante, los ministros de econom&iacute;a suelen dar prioridad a las obligaciones contractuales, por cuyo incumplimiento pueden ser demandados legalmente (por los acreedores del gobierno o ex funcionarios p&uacute;blicos que poseen derechos pensionales). Pero no respetan los derechos humanos, por cuyo incumplimiento no son demandados. Tambi&eacute;n dan preferencia a las pol&iacute;ticas que favorecen su prestigio ante los prestamistas potenciales, que les ayudar&aacute;n a cubrir los d&eacute;ficit p&uacute;blicos, bien sean sus propios ciudadanos, inversionistas extranjeros o instituciones internacionales como el FMI, el BM y los bancos regionales de desarrollo (Elson, 2005, 20). </p>     <p align="justify"> En septiembre de 2000, los l&iacute;deres mundiales reunidos en la Cumbre del Milenio fijaron siete metas (los Objetivos de Desarrollo del Milenio), que se deben cumplir en 2015, para abatir la pobreza, sus causas y sus manifestaciones. En 2001 se a&ntilde;adi&oacute; el octavo: promover la igualdad entre los sexos y mejorar la salud materna<sup><a href="#7">7</a><a name="n7"></a></sup>.</p>     <p align="justify"> El avance en el logro de los ODM ha sido desigual, entre otras cosas, por insuficiencia e ineficiencia del gasto p&uacute;blico y la carga de la deuda externa, el acceso deficiente a los mercados de los pa&iacute;ses industrializados y la disminuci&oacute;n de la ayuda oficial al desarrollo.</p>     <p align="justify"> Para mantener el impulso pol&iacute;tico y hacer realidad el Consenso de Monterrey y los ODM hay que determinar el impacto de la inversi&oacute;n privada y del comercio en el financiamiento del desarrollo y el papel de las instituciones multilaterales, y aliviar la deuda externa, no como meta en s&iacute; misma sino como medio para lograr el crecimiento y reducir la pobreza. Reforzar las medidas para prevenir crisis es una manera de fomentar la sostenibilidad de la deuda. La estrategia debe incluir pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas, financieras y monetarias coherentes, y fuentes adecuadas de financiamiento interno.</p> </font>    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"> Las alternativas en favor de la mujer deben surgir en el congreso, donde diputadas y senadoras de las comisiones de g&eacute;nero y equidad legislen en favor de los derechos de la mujer, adoptando medidas que tiendan a acabar con la feminizaci&oacute;n de la pobreza. La feminizaci&oacute;n de la pobreza se presenta en todos los &aacute;mbitos de la sociedad y se refleja en los logros que han alcanzado los hombres y que son inalcanzables para las mujeres. Los presupuestos con enfoque de g&eacute;nero pueden generar c&iacute;rculos virtuosos canalizando un monto adecuado de gasto p&uacute;blico hacia programas que beneficien a las mujeres, teniendo en cuenta sus diferencias con la situaci&oacute;n de los varones. Hoy, los presupuestos p&uacute;blicos que carecen del enfoque de g&eacute;nero son obsoletos, patriarcales y empobrecen a las sociedades.</font></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="justify"> Actividades que eran responsabilidad del Estado, hoy est&aacute;n en manos de la iniciativa privada, lo que se ha traducido en menos apoyo a la salud y a la educaci&oacute;n y en mayor desempleo, que afecta especialmente a las mujeres, pues no s&oacute;lo se ven privadas de trabajo sino de prestaciones sociales, lo que las obliga a emigrar.</p>     <p align="justify"> Un ejemplo de pol&iacute;ticas financieras que tienen consecuencias negativas es el de las pensiones. Seg&uacute;n Laframboise y Trumbic (2003, 21), las pensiones y las contribuciones a los fondos de retiro son regresivas porque s&oacute;lo retribuyen los ingresos necesarios para ser registrados como contribuyentes al fisco. Muchas mujeres s&oacute;lo se ocupan en ciertas &eacute;pocas del a&ntilde;o en empleos de tiempo parcial, lo que las excluye de los sistemas de pensiones. El seguro m&eacute;dico beneficia a las mujeres como dependientes, pero no cubre a los compa&ntilde;eros de las trabajadoras. Por &uacute;ltimo, las grandes corporaciones s&oacute;lo dan empleo a las mujeres que tienen altos niveles de educaci&oacute;n.</p>     <p align="justify"> Las desigualdades de g&eacute;nero abarcan las clases sociales, el nivel de ingresos y el tipo de oportunidades. En M&eacute;xico, la desigualdad var&iacute;a seg&uacute;n las regiones; por ejemplo, en las comunidades ind&iacute;genas es mayor. Por su parte, la falta de oportunidades de empleo ha acelerado la migraci&oacute;n, que afecta gravemente a las mujeres y deteriora las relaciones familiares.</p>     <p align="justify"><b>PROGRAMA DE EMPLEO</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Los programas de empleo han sido muy discutidos en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas debido a la reorganizaci&oacute;n estructural de los sectores productivos inducida por la apertura de la econom&iacute;a. En muchos pa&iacute;ses la tasa de desempleo es de dos d&iacute;gitos, nivel que no se alcanz&oacute; desde la posguerra hasta finales de los a&ntilde;os setenta, lo que sugiere una relaci&oacute;n causal entre la desregulaci&oacute;n y la liberalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y el aumento del desempleo. A su vez, la migraci&oacute;n guarda relaci&oacute;n con la pol&iacute;tica monetaria del Banco Central. El gobierno debe asumir la responsabilidad de ser el empleador de &uacute;ltima instancia, modificando su pol&iacute;tica monetaria y su estructura de financiamiento. El gobierno, a trav&eacute;s del Banco Central, debe emitir dinero para financiar sus programas y su pol&iacute;tica econ&oacute;mica. No puede dejar estas tareas en manos de inversionistas privados, nacionales o extranjeros, que no resuelven el problema del desempleo.</p>     <p align="justify"> La generaci&oacute;n de empleo dignifica a los trabajadores y reactiva a la econom&iacute;a de manera ordenada, a diferencia de los programas asistenciales que se focalizan en los sectores marginados o en extrema pobreza. Uno de los ejemplos m&aacute;s discutidos en los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os fue el programa de empleo para la ciudad de Buenos Aires. El programa de &ldquo;jefes y jefas de hogar&rdquo; reactiv&oacute; el mercado interno y, por ende, el empleo; m&aacute;s de la mitad de los empleos fueron ocupados por mujeres. Otro programa, &ldquo;Familias&rdquo;, financiado por el BID, era asistencial y no gener&oacute; empleo.</p>     <p align="justify"> En el sexenio actual, en M&eacute;xico se han realizado programas meramente asistenciales, como &ldquo;Oportunidades&rdquo;, que si bien ayudan a atenuar la pobreza extrema, no crean empleos que dignifiquen a las personas y reactiven la econom&iacute;a. Adem&aacute;s, desaparecen f&aacute;cilmente cuando se presenta una restricci&oacute;n presupuestal a causa de una crisis.</p>     <p align="justify"><b>CONCLUSIONES</b></p>     <p align="justify">Este trabajo muestra la relaci&oacute;n entre las pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas y el desarrollo, haciendo &eacute;nfasis en el g&eacute;nero. Las reformas econ&oacute;micas y el Consenso de Washington provocaron el rompimiento de las cadenas productivas &ndash;en M&eacute;xico y otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina&ndash; debido a la apertura indiscriminada que, sin apoyos que fortalecieran a los empresarios y a los trabajadores, desplaz&oacute; las fuentes de trabajo. Adem&aacute;s, la pol&iacute;tica monetaria &ndash;centrada en el control de la inflaci&oacute;n&ndash; se desentendi&oacute; del crecimiento, contrajo la emisi&oacute;n monetaria y cancel&oacute; la creaci&oacute;n de empleos. Esa pol&iacute;tica aument&oacute; la migraci&oacute;n, y las remesas de los emigrantes asumieron una funci&oacute;n fundamental en la econom&iacute;a nacional, y en la econom&iacute;a de los hogares.</p>     <p align="justify"> Los cambios estructurales no llevaron a una articulaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas. Las crisis financieras, la cancelaci&oacute;n del cr&eacute;dito y la disminuci&oacute;n del gasto social obligaron, sobre todo a los sectores marginados, a buscar maneras de aumentar sus magros ingresos, lo que impuls&oacute; la participaci&oacute;n de las mujeres en la fuerza de trabajo. En los noventa se aceler&oacute; la tasa de crecimiento de las mujeres emigrantes, principalmente a Estados Unidos.</p>     <p align="justify"> En general, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas hoy no crean las condiciones necesarias para lograr los ODM. Para lograrlos es necesario ampliar los programas de creaci&oacute;n de empleos y dise&ntilde;ar presupuestos con enfoque de g&eacute;nero. Esto no significa que la pobreza se elimine con m&aacute;s empleos y presupuestos etiquetados, pero son elementos para resolver el problema. En el caso de M&eacute;xico y de los pa&iacute;ses latinoamericanos se requiere un modelo macroecon&oacute;mico que estimule la demanda de las grandes mayor&iacute;as que han visto disminuir sus ingresos, instrumentar pol&iacute;ticas de protecci&oacute;n del mercado interno y de generaci&oacute;n masiva de empleos, y una reforma fiscal que haga m&aacute;s equitativa la distribuci&oacute;n del ingreso. La pol&iacute;tica de tasas de cambio y una pol&iacute;tica antiinflacionaria razonable son muy importantes en la construcci&oacute;n de un modelo macroecon&oacute;mico con equidad de g&eacute;nero, siempre y cuando se concreten programas espec&iacute;ficos para mejorar las condiciones de las mujeres en sus relaciones familiares y sociales.</p>     <p align="justify"> Es necesario entonces establecer una agenda alternativa de desarrollo que conciba las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas con una perspectiva de g&eacute;nero. En este trabajo se indican algunos instrumentos para disminuir la desigualdad social y la inequidad de g&eacute;nero. Los presupuestos p&uacute;blicos con programas espec&iacute;ficos ampliar&iacute;an las oportunidades de bienestar para la poblaci&oacute;n. Los presupuestos con enfoque de g&eacute;nero pueden revertir el desempleo femenino y la feminizaci&oacute;n de la pobreza. La visi&oacute;n de g&eacute;nero en los presupuestos y programas del Estado es indispensable porque s&oacute;lo mediante pol&iacute;ticas p&uacute;blicas adecuadas se podr&aacute; favorecer a las mujeres proporcion&aacute;ndoles mejor educaci&oacute;n, salud, alimentaci&oacute;n, empleo y cr&eacute;dito; y disminuir as&iacute; la pobreza en el pa&iacute;s. Adem&aacute;s, hay que rescatar al &ldquo;empleador de &uacute;ltima instancia&rdquo;, modificando la pol&iacute;tica monetaria del Banco Central.</p>     <p align="justify"><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p align="justify"><a href="#n1">1</a><a name="1"></a>. M&eacute;xico se vio libre de devaluaciones entre abril de 1954 y septiembre de 1976. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> <a href="#n2">2</a><a name="2"></a>. El PRI tiene una cuota de g&eacute;nero del 50%, y el PRD una del 30%. </p>     <p align="justify"><a href="#n3">3</a><a name="3"></a>. El desarrollo humano ampl&iacute;a las opciones y oportunidades de las personas, desarrolla sus capacidades para que disfruten de vidas m&aacute;s largas y saludables, est&eacute;n bien informadas y tengan un nivel de vida digno. De no ser as&iacute;, muchas opciones y oportunidades son inaccesibles. Pero va a&uacute;n m&aacute;s lejos: comprende una amplia gama de oportunidades pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y sociales que permiten ser creativo, productivo y gozar de autoestima, empoderamiento y sentido de pertenencia a una comunidad (<a href="http://hdr.undp.org/hd/glossary.cfm"  target="_blank">http://hdr.undp.org/hd/glossary.cfm</a>). </p>     <p align="justify"><a href="#n4">4</a><a name="4"></a>. Los pa&iacute;ses participantes en la IV Conferencia sobre la Mujer celebrada en Beijing en septiembre de 1995 acordaron promover los objetivos de igualdad, desarrollo y paz para todas las mujeres del mundo, en inter&eacute;s de toda la humanidad. El documento de Plataforma de Acci&oacute;n alude a c&oacute;mo el movimiento masivo de personas migrantes, refugiadas y desplazadas, ha tenido repercusiones profundas en las estructuras y el bienestar de la familia, con resultados desiguales para la mujer y el hombre. Reconoce adem&aacute;s el importante papel econ&oacute;mico que desempe&ntilde;an las trabajadoras migrantes, incluidas las trabajadoras dom&eacute;sticas, al contribuir con sus remesas a la econom&iacute;a del pa&iacute;s de donde provienen y tambi&eacute;n a la econom&iacute;a del pa&iacute;s donde trabajan, mediante su participaci&oacute;n en la fuerza de trabajo. Exhorta a los gobiernos a tomar las medidas necesarias para asegurar la realizaci&oacute;n de todos los derechos humanos de las mujeres migrantes (<a href="http://www.un-instraw.org/en/index.html" target="_blank">http://www.un-instraw.org/en/index.html</a>). </p>     <p align="justify"> <a href="#n5">5</a><a name="5"></a>. En marzo de 2002 se celebr&oacute; en Monterrey la Conferencia Internacional sobre Financiamiento al Desarrollo, auspiciada por el PNUD . All&iacute; se reunieron representantes de gobiernos del mundo entero y de instituciones financieras internacionales para dialogar sobre los obst&aacute;culos a la ampliaci&oacute;n del financiamiento al desarrollo y establecer una colaboraci&oacute;n mundial para movilizar recursos y lograr los ODM . </p>     <p align="justify"> <a href="#n6">6</a><a name="6"></a>. Convenio sobre la Eliminaci&oacute;n de Todas las Formas de Discriminaci&oacute;n contra la Mujer. </p>     <p align="justify"><a href="#n7">7</a><a name="7"></a>. Los ODM son: a) erradicar la pobreza extrema y el hambre; b) lograr la ense&ntilde;anza primaria universal; c) promover la igualdad entre los sexos; d) reducir la mortalidad infantil; e) mejorar la salud materna; f) combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades; g) garantizar la protecci&oacute;n del medio ambiente; h) fomentar una asociaci&oacute;n mundial para el desarrollo. </p> <hr>     <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p align="justify">1. Agarwald, B.; J. Humphries e I. Robeyns. “Exploring the Challenger of Amartya Sen's Work and Ideas: An Introduction”, <i>Feminist Economics </i>9, 2-3, 2003. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0124-5996200600020000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">2. Aslanbeigui, N. y G. Summerfield. “The Asian Crisis, Gender, and the International Financial Architecture”, <i>Feminist Economics </i>6, 3, 2000. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0124-5996200600020000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">3. Banco de Pagos Internacionales. <i>75.&ordm; Informe anual, </i>Basilea, Suiza, 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0124-5996200600020000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">4. Barquera, S.; J. Rivera-Dominarco y A. Gasca-Garc&iacute;a. “Pol&iacute;ticas y programas de alimentaci&oacute;n y nutrici&oacute;n en M&eacute;xico”, <i> Revista Salud P&uacute;blica de M&eacute;xico </i> 43, 5, 2001, <a href="http://www.insp.mx/salud/index.html" target="_blank">http://www.insp.mx/salud/index.html </a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0124-5996200600020000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">5. Bener&iacute;a, L. <i>Gender Development and Globalization</i>, USA, Routledge, Taylor &amp; Francis Group, 2003. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0124-5996200600020000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">6. BID. <i>El desaf&iacute;o de la integraci&oacute;n: informe al directorio ejecutivo sobre la ejecuci&oacute;n del plan de acci&oacute;n sobre la mujer en el desarrollo, </i> Departamento de Desarrollo Sostenible, Divisi&oacute;n de Desarrollo Social, Washington, D. C., Banco Interamericano de Desarrollo, 1999. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0124-5996200600020000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">7. BID. <i>Plan de acci&oacute;n del </i><i>BID </i><i> para la integraci&oacute;n de g&eacute;nero</i>, Departamento de Desarrollo Sostenible, Unidad de la Mujer en el Desarrollo, Washington, D. C., Banco Interamericano de Desarrollo, 2003. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0124-5996200600020000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">8. Chapoy, A. <i>Hacia un nuevo sistema monetario internacional</i>, M&eacute;xico, UNAM, Instituto de Investigaciones Econ&oacute;micas y Porr&uacute;a Editores, 1998. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0124-5996200600020000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">9. Correa, E. <i>Crisis y desregulaci&oacute;n financiera</i>, M&eacute;xico, UNAM, Instituto de Investigaciones Econ&oacute;micas y Siglo XXI, 1998. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0124-5996200600020000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">10. Crowley, E. “Empowering Women to Achieve Food Security: Land Rights. A 2020 Vision for Food, Agriculture and the Environment”, <i>Focus </i> 8, 2001. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0124-5996200600020000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">11. Devlin, R. <i>Debt and Crisis in </i><i>Latin America</i><i>: The Supply Side of the Story</i>, Oxford, Princeton University Press, 1989. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0124-5996200600020000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">12. Durston, J. “&iquest;Qu&eacute; es el capital social comunitario?”, <i>Serie Pol&iacute;ticas Sociales </i> 38, 2000. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0124-5996200600020000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">13. Elson, D. “Engendering Government Budgets in the Context of Globalization(s)”, <i> International Feminist Journal of Politics </i> 6, 4, 2004, pp. 623-642, <a href="http://www.tandf.co.uk/journals" target="_blank">http://www.tandf.co.uk/journals</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0124-5996200600020000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">14. Elson, D. <i>Seguimiento de los presupuestos gubernamentales para el cumplimiento de </i><i>la </i><i>CEDAW</i>, Informe para UNIFEM, Naciones Unidas, Department of Sociology, University of Essex y Levy Economic Institute, Bard Collage, USA, 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0124-5996200600020000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">15. Elson, D. y N. Cagatay. “The Social Content of Macroeconomic Policies”, <i>World Development </i> 28, 7, 2000, pp. 1347-1364. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0124-5996200600020000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">16. Ert&uuml;rk, K. y N. Cagatay. “Macroeconomic Consequences of Cyclical and Secular Changes in Feminization: An Experiment at Gendered Macromodeling”, <i>World Development </i>23, 11, 1995, pp. 1969-1977. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0124-5996200600020000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">17. Esim, S. “Impact of Government Budgets on Poverty and Gender Equality”, International Center for Research on Women (ICRW), Paper prepared for the Inter-Agency Workshop on Improving the Effectiveness of Integrating Gender into Government Budgets, London, 2000. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0124-5996200600020000900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">18. Ffrench-Davis, R. <i>Reforming Latin America's Economies after Market Fundamentalism</i>, Santiago de Chile, CEPAL, 2005. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0124-5996200600020000900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">19. Floro, M.; N. Cagatay, J. Willoughby y K. Ert&uuml;rk. <i>G&eacute;nero y financiamiento para el desarrollo</i>, Santo Domingo, Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Promoci&oacute;n de la Mujer (INSTRAW), 2004. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0124-5996200600020000900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">20. FMI. “Crisis financieras: causas e indicadores”, <i>Perspectivas de la econom&iacute;a mundial</i>, Estudios econ&oacute;micos y financieros, Washington, D. C, 1998. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0124-5996200600020000900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">21. FMI. “Stabilization and Reform in Latin America: A Macroeconomic Perspective on the Experience since the Early 1990s”, <i>Occasional Paper </i>238, 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0124-5996200600020000900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">22. Friedman, M. y R. Friedman. <i>Free to Choose</i>, New York, Hartcourt Brace Jovanovich, 1980. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0124-5996200600020000900022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">23. Furtado, C. <i>Breve introducci&oacute;n al desarrollo: un enfoque interdisciplinario</i>, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1980. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0124-5996200600020000900023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">24. Gaspar, D. e I. Van Staveren. “Development as Freedom - And as What Else”, <i>Feminist Economics </i> 9, 2-3, 2003, pp. 137-161. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0124-5996200600020000900024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">25. Gir&oacute;n, A. <i>Fin de siglo y deuda externa: historia sin fin</i>. <i> Argentina, Brasil y M&eacute;xico</i>, M&eacute;xico, Cambio XXI, 1995. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0124-5996200600020000900025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">26. Gir&oacute;n, A. y N. Levy. <i>M&eacute;xico: los bancos que perdimos</i>, M&eacute;xico, UNAM, Instituto de Investigaciones Econ&oacute;micas y Facultad de Econom&iacute;a, 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0124-5996200600020000900026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">27. Gonz&aacute;lez M., M. L. <i>Metodolog&iacute;a para los estudios de g&eacute;nero, </i>M&eacute;xico, UNAM, Instituto de Investigaciones Econ&oacute;micas, 1996. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0124-5996200600020000900027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">28. Griffith-Jones, S. “Deuda externa, renegociaci&oacute;n y ajuste en la Am&eacute;rica Latina”, <i>Lecturas del Trimestre Econ&oacute;mico </i> 61, 1988. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0124-5996200600020000900028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">29. Heyser, N. “Women's Participation and Leadership: Vital to Democratic Governance”, Monterrey, UNIFEM, 2004. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0124-5996200600020000900029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">30. Kabeer, N. <i>Realidades trastocadas. Las jerarqu&iacute;as de g&eacute;nero en el pensamiento del desarrollo</i>, Instituto de Investigaciones Econ&oacute;micas y Programa Universitario de Estudios de G&eacute;nero de la UNAM, Paid&oacute;s Mexicana, 1998. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0124-5996200600020000900030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">31. Kabeer, N. “Resources, Agency, Achievements: Reflections on the Measurement of Women's Empowerment”, <i>Development and Change </i>30, 1999, pp. 435-464.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0124-5996200600020000900031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">32. Kregel, J. “External Financing for Development and International Financial Instability”, documento preparado para la XVIII reuni&oacute;n del Grupo 24 en temas monetarios y financieros, mimeo, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0124-5996200600020000900032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">33. Laframboise, N. y T. Trumbic. “The Effects of Fiscal Policies on the Economic Development of Women in the Middle East and North Africa”, <i>IMF </i><i> Working Paper </i> 03/244, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0124-5996200600020000900033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">34. Levy, N. <i>Cambios institucionales del sector financiero y su efecto sobre el fondeo de la inversi&oacute;n, M&eacute;xico, 1960-1994</i>, M&eacute;xico, UNAM, Facultad de Econom&iacute;a, DGAPA y UABJO, 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0124-5996200600020000900034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">35. Mantey, M. G. “Propuestas para evitar una nueva crisis financiera”, A. Gir&oacute;n y M. A. Correa, coords., <i>Crisis y futuro de la banca en M&eacute;xico</i>, M&eacute;xico, Porr&uacute;a, 2002. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0124-5996200600020000900035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">36. Milanovic, B. “The Two Faces of Globalization: Against Globalization as We Know It”, <i>World Development </i>31, 4, 2003, pp. 667-683. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0124-5996200600020000900036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">37. Milanovic, B. <i>Measuring International and Global Inequality</i>, USA, Princeton University Press, 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0124-5996200600020000900037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">38. Monta&ntilde;o, S. “Pol&iacute;ticas para el empoderamiento de las mujeres como estrategia de la lucha contra la pobreza”, Trig&eacute;sima tercera reuni&oacute;n de la mesa directiva de la conferencia regional sobre la mujer en Am&eacute;rica Latina y el Caribe, Puerto Espa&ntilde;a, Trinidad y Tobago, CEPAL, 2001. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0124-5996200600020000900038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">39. Naciones Unidas y Consejo Econ&oacute;mico y Social. “Rese&ntilde;a de los grupos de trabajo en l&iacute;nea de Women Watch sobre las 12 esferas de especial preocupaci&oacute;n de la Plataforma de Acci&oacute;n de Beijing”, Comisi&oacute;n de la condici&oacute;n jur&iacute;dica y social de la mujer constituida en comit&eacute; preparatorio del per&iacute;odo extraordinario de sesiones de la asamblea general: La mujer en el a&ntilde;o 2000: Igualdad entre los g&eacute;neros, desarrollo y paz para el siglo XXI, 3-17 de marzo, 2000. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0124-5996200600020000900039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">40. Naciones Unidas y Gobierno de la Rep&uacute;blica de M&eacute;xico. <i>Los objetivos de desarrollo del milenio en M&eacute;xico: Informe de avance 2005</i>, M&eacute;xico D. F., Gabinete de Desarrollo Humano y Social, 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0124-5996200600020000900040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">41. Nussbaum, M. C. y A. Sen. <i>La calidad de vida: un estudio preparado por el World </i><i>Institute for Development Economics Research </i><i>WIDER </i><i> de </i><i>la United Nations </i><i> University</i>, M&eacute;xico, The United Nations University y Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1996. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0124-5996200600020000900041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">42. Parker, S. y J. Scout. “Evaluaci&oacute;n del programa de educaci&oacute;n, salud y alimentaci&oacute;n (PROGRESA) a partir de indicadores de seguimiento, evaluaci&oacute;n y gesti&oacute;n, 1998-2001. 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Sarraf, F. “Gender-responsive Government Budgeting”, <i>IMF </i><i> Working Paper </i> 03/83, 2003. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0124-5996200600020000900044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">45. Sen, A. <i>Desarrollo y libertad</i>, M&eacute;xico, D. F., Planeta Mexicana, 2000. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0124-5996200600020000900045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">46. Stallings, B. y R. Kaufman. <i>Debt and Democracy in </i><i>Latin America</i>, Westview Press, 1989. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0124-5996200600020000900046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">47. Staveren, I. van. “Global Finance and Gender”, J. A. Scholte y A. Schanabel, eds., <i>Civil Society and Global Finance</i>, London, Routledge, 2002. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0124-5996200600020000900047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">48. Stotsky, J. G. “Gender Bias in Tax Systems”, <i>IMF </i><i> Working Paper </i> 96/99, 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0124-5996200600020000900048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">49. Tarschys, D. “Time Horizons in Budgeting”, <i>Journal on Budgeting </i> 2, 2, 2002. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0124-5996200600020000900049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">50. UNIFEM. <i>Gender Budget Initiatives: Strategies, Concepts and Experiences</i>, J. Klot, N. Holvoet y E. Villagomez, coords., K. Judd, ed., 2001. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0124-5996200600020000900050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">51. United Nations. “Report of the International Conference on Financing for Development”, Monterrey, M&eacute;xico y New York, 2002. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0124-5996200600020000900051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">52. Vin ay R., C. H.; H. Balmori; L. P&eacute;rez y M. C. Mart&iacute;nez. “Mujeres y pobreza: el presupuesto del gasto social focalizado visto desde la perspectiva de g&eacute;nero”, M&eacute;xico, FUNDAR &amp; Equidad de G&eacute;nero, 2001, <a href="http://www.fundar.org.mx/" target="_blank">http://www.fundar.org.mx/</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0124-5996200600020000900052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">53. Wehner, J. y W. Byanyima. “Parliament, the Budget and Gender<i>”, Handbook for Parliamentarians </i> 8, 2004, <a href="http://www.ipu.org/PDF/publications/budget_en.pdf" target="_blank">http://www.ipu.org/PDF/publications/budget_en.pdf </a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0124-5996200600020000900053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">54. Williamson, J. “What Should the World Bank Think about the Washington Consensus?”, <i> The World Bank Research Observer </i>15, 2, 2000, pp. 251-64. </p>     <!-- ref --><p align="justify">55. Wionczek, M. 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