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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[SECTOR AGRÍCOLA Y POLÍTICA DE COMPETENCIA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Globalization has made it evident that the traditional separation between trade and competition policies is not only artificial but in overt contradiction with international economy. This paper discuses the relationship between the agricultural sector and competition policy in a free trade context. It is argued that it is convenient to apply competition policy to this sector, as it ensures the best possible conditions for enhancing technological change processes that are vital for agricultural development. It also argues that a rigorous competition policy is essential, to take into account the particular market structure characteristics of the agricultural related sectors.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">     <p align="center">    <br>   <b>SECTOR AGR&Iacute;COLA Y POL&Iacute;TICA DE COMPETENCIA</b></p></font>       <p>    <br></p>   <font face="Verdana" size="2">       <p align="center"><b>AGRICULTURAL SECTOR AND COMPETITION POLICY </b></p>       <p>    <br>    <br></p>     <p align="justify"><i>Ricardo Arg&uuml;ello C.</i>*</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> * Mag&iacute;ster en Econom&iacute;a Agr&iacute;cola, profesor de la Facultad de Econom&iacute;a de la Universidad del Rosario, Bogot&aacute;, Colombia, <a href="mailto:arguello@urosario.edu.co">arguello@urosario.edu.co</a> Este art&iacute;culo desarrolla un trabajo realizado por Lozano &amp; Asociados y la Facultad de Econom&iacute;a de la Universidad del Rosario para la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC , sobre los argumentos jur&iacute;dicos de la pol&iacute;tica de competencia agr&iacute;cola en el pa&iacute;s. Las opiniones que se expresan son responsabilidad del autor y no comprometen a Lozano &amp; Asociados, a la SAC ni a los gremios que participaron en el estudio. Fecha de recepci&oacute;n: 4 de agosto de 2005, fecha de modificaci&oacute;n: 31 de enero de 2006, fecha de aceptaci&oacute;n: 5 de octubre de 2006. </p> <hr>     <p align="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p align="justify">[Palabras clave: sector agr&iacute;cola, pol&iacute;tica de competencia, libre comercio; JEL: F13, Q17, Q18] </p>     <p align="justify">Los procesos de integraci&oacute;n econ&oacute;mica indican que la separaci&oacute;n entre pol&iacute;ticas comercial y de competencia no s&oacute;lo es ficticia sino que contradice la realidad de la econom&iacute;a internacional. Este ensayo se discute la relaci&oacute;n entre el sector agr&iacute;cola y la pol&iacute;tica de competencia en un contexto de liberalizaci&oacute;n comercial. Sostiene que es necesario aplicar la pol&iacute;tica de competencia en este sector para incentivar los procesos de cambio tecnol&oacute;gico que requiere el desarrollo agr&iacute;cola. Y muestra que es indispensable una aplicaci&oacute;n rigurosa de la pol&iacute;tica de competencia que tenga en cuenta las particularidades de la estructura de mercado. </p>     <p align="justify"><b>ABSTRACT</b></p>     <p align="justify">[Key words: agricultural sector, competition policy, free trade; JEL: F13, Q17, Q18] </p>     <p align="justify">Globalization has made it evident that the traditional separation between trade and competition policies is not only artificial but in overt contradiction with international economy. This paper discuses the relationship between the agricultural sector and competition policy in a free trade context. It is argued that it is convenient to apply competition policy to this sector, as it ensures the best possible conditions for enhancing technological change processes that are vital for agricultural development. It also argues that a rigorous competition policy is essential, to take into account the particular market structure characteristics of the agricultural related sectors. </p> <hr>     <p align="justify"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p align="justify">Con la creciente integraci&oacute;n de los mercados internacionales, la relaci&oacute;n entre pol&iacute;tica comercial y de competencia ha cobrado gran importancia. Las firmas recurren cada vez m&aacute;s a nuevas combinaciones de comercio, inversi&oacute;n y acuerdos de colaboraci&oacute;n para extender sus operaciones a otros mercados. Los impedimentos para entrar al mercado dom&eacute;stico &ndash;instrumentos de pol&iacute;tica comercial, restricciones a la inversi&oacute;n extranjera, falta de pol&iacute;ticas de competencia&ndash; se perciben como obst&aacute;culos para obtener las ganancias que ofrecen las econom&iacute;as de escala internas.</p>     <p align="justify"> Aunque las pol&iacute;ticas comercial y de competencia se suelen concebir como instrumentos separados e independientes, la integraci&oacute;n econ&oacute;mica muestra que esta separaci&oacute;n es ficticia y contradice la realidad de la econom&iacute;a internacional. Por ello, la pol&iacute;tica de competencia se ha convertido en un tema central del comercio internacional. A medida que los mercados dom&eacute;sticos se abren, la participaci&oacute;n de las grandes firmas hace necesario controlar su poder de mercado y la pol&iacute;tica de competencia adquiere un papel nuevo e importante.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> El sector agr&iacute;cola se ha globalizado, la inversi&oacute;n extranjera y su participaci&oacute;n en el comercio internacional han crecido notablemente, las empresas comercializadoras del Estado y las firmas multinacionales cumplen una funci&oacute;n cada vez m&aacute;s importante. No obstante, poco se ha estudiado la estructura del mercado agr&iacute;cola y la manera de regularlo para evitar comportamientos no competitivos.</p>     <p align="justify"> El objetivo de este escrito es discutir la relaci&oacute;n entre el sector agr&iacute;cola y la pol&iacute;tica de competencia en un contexto de liberalizaci&oacute;n comercial. Sostiene que es necesario aplicar la pol&iacute;tica de competencia en el sector porque garantiza mejores condiciones para incentivar el cambio tecnol&oacute;gico indispensable para desarrollar una agricultura din&aacute;mica. Adem&aacute;s, plantea la necesidad de considerar las particularidades de la estructura de mercado de los sectores relacionados con la agricultura, a fin de prevenir posibles pr&aacute;cticas anticompetitivas. Lo que puede llevar a que se hagan algunas excepciones puntuales para reforzar el poder de negociaci&oacute;n del sector frente a otros sectores de la econom&iacute;a.</p>     <p align="justify"> En la primera secci&oacute;n se caracteriza el desarrollo de la agricultura y en la segunda se describen sus eslabonamientos con otros sectores. En las tres siguientes se detallan las caracter&iacute;sticas clave de los eslabonamientos desde el punto de vista de la contestabilidad de los mercados. En la sexta y la s&eacute;ptima se estudian las leyes de competencia y se discuten las tensiones entre la pol&iacute;tica agr&iacute;cola y la de competencia. En la octava se discute la pol&iacute;tica &oacute;ptima de competencia. En la novena se discute brevemente el tema del cap&iacute;tulo de competencia del TLC con Estados Unidos. La &uacute;ltima concluye con algunas implicaciones de pol&iacute;tica.</p>     <p align="justify"><b>ALGUNAS CARACTER&Iacute;STICAS DEL DESARROLLO AGR&Iacute;COLA</b></p>     <p align="justify">En esta secci&oacute;n se comentan las caracter&iacute;sticas m&aacute;s notables del desarrollo de la agricultura como marco de referencia para las pol&iacute;ticas de competencia en el sector.</p>     <p align="justify"> El hecho m&aacute;s notorio es la tecnificaci&oacute;n o aplicaci&oacute;n del conocimiento cient&iacute;fico a la producci&oacute;n, cuyos resultados delimitan dos modelos bien diferenciados. En una agricultura tecnol&oacute;gicamente estancada, la pol&iacute;tica econ&oacute;mica tiende a transferir recursos de la agricultura a los sectores urbanos y los precios agr&iacute;colas tienden a aumentar porque la producci&oacute;n es insuficiente para satisfacer un consumo creciente. Esto lleva a revertir las transferencias hacia la agricultura, para subsanar los problemas de oferta. Pero el estancamiento tecnol&oacute;gico implica rendimientos decrecientes de la inversi&oacute;n y, en muchos casos, el Estado tiende a recurrir a las importaciones para impedir mayores aumentos de precios.</p>     <p align="justify"> En una agricultura tecnol&oacute;gicamente din&aacute;mica, el crecimiento de la demanda no lleva a aumentos pronunciados de los precios agr&iacute;colas, lo que favorece la expansi&oacute;n del empleo no agr&iacute;cola y el desarrollo econ&oacute;mico. As&iacute;, la tendencia a hacer transferencias hacia el sector agr&iacute;cola es menor y el cambio tecnol&oacute;gico eleva la elasticidad de la oferta de bienes agr&iacute;colas. Este proceso acelera el crecimiento econ&oacute;mico y hace que el volumen de transferencias dependa de la raz&oacute;n producto-capital asociada al tipo de cambio tecnol&oacute;gico y a los cambios de la demanda derivada en el sector. El cambio tecnol&oacute;gico produce grandes transferencias de recursos de la agricultura al resto de la econom&iacute;a, no porque sus requerimientos adicionales de insumos sean peque&ntilde;os, sino porque su tasa de retorno es muy alta<sup><a name="n1"></a><a href="#1">1</a></sup>.</p>     <p align="justify"> En s&iacute;ntesis, la agricultura apoya m&aacute;s el desarrollo econ&oacute;mico cuando hay cambio tecnol&oacute;gico, que cuando est&aacute; tecnol&oacute;gicamente estancada. En este caso, s&oacute;lo puede generar grandes transferencias a otros sectores si existe una clase terrateniente motivada a invertir en ellos, un gobierno central poderoso que gu&iacute;e el proceso o un sector agroexportador importante. En el primer caso genera transferencias al resto de la econom&iacute;a en el corto y en el mediano plazo aunque se tengan que hacer grandes inversiones iniciales (en irrigaci&oacute;n y adecuaci&oacute;n de tierras, p. ej.).</p>     <p align="justify"> Un segundo elemento del desarrollo agr&iacute;cola es la adopci&oacute;n de maquinaria y nuevos insumos, que aumenta la productividad f&iacute;sica, disminuye el costo de los insumos con respecto al precio de los bienes agr&iacute;colas o aumenta los precios de los bienes agr&iacute;colas con respecto al costo de los insumos. Este proceso depende de la complementariedad econ&oacute;mica entre los elementos del paquete tecnol&oacute;gico (semillas mejoradas, fertilizantes, pesticidas, irrigaci&oacute;n) y de la posibilidad de sustituir insumos cuya oferta es relativamente inel&aacute;stica por insumos con oferta m&aacute;s el&aacute;stica. Por ello, el desarrollo agr&iacute;cola de los pa&iacute;ses que tienen abundancia de capital se caracteriza por el uso intensivo de maquinaria, cuya adopci&oacute;n depende de los precios relativos del capital y el trabajo y de los altos rendimientos financieros del uso de maquinaria. La producci&oacute;n en enormes extensiones de suelos planos de f&aacute;cil mecanizaci&oacute;n favorece este proceso.</p>     <p align="justify"> El cambio tecnol&oacute;gico puede ser neutro o sesgado si modifica la relaci&oacute;n capital-trabajo. En los pa&iacute;ses con abundancia de capital es sesgado y lleva a la mecanizaci&oacute;n intensiva, lo que induce a aumentar el tama&ntilde;o promedio de las explotaciones y con ello la concentraci&oacute;n de la producci&oacute;n (aunque sigue siendo menos concentrada que otros sectores). La menor participaci&oacute;n relativa del sector agr&iacute;cola en la econom&iacute;a, sumada a la mayor concentraci&oacute;n y a una oferta el&aacute;stica favorecen el desarrollo de la actividad gremial y la posibilidad de que los agentes vinculados al sector influyan en la pol&iacute;tica sectorial. Por ello, su influencia en los pa&iacute;ses desarrollados es mayor que en los pa&iacute;ses en desarrollo y sus gobiernos tienden a seguir pol&iacute;ticas que favorecen sus intereses<sup><a name="n2"></a><a href="#2">2</a></sup>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>LOS ESLABONAMIENTOS DEL SECTOR AGR&Iacute;COLA</b></p>     <p align="justify">La descripci&oacute;n anterior indica que el desarrollo del sector produce una integraci&oacute;n con otros sectores. No obstante su importancia en la provisi&oacute;n de materias primas para la industria, aqu&iacute; se resalta su interacci&oacute;n con la industria productora de insumos, con los agentes vinculados a los sistemas de comercializaci&oacute;n y distribuci&oacute;n de bienes agr&iacute;colas y con la industria procesadora de alimentos.</p>     <p align="justify"> La industria productora de insumos tiende a ser cada vez m&aacute;s concentrada y a ganar posiciones monopol&iacute;sticas por la protecci&oacute;n de la propiedad intelectual. Los sistemas de comercializaci&oacute;n tambi&eacute;n se concentran a medida que aumenta el volumen de producci&oacute;n, y surgen econom&iacute;as de escala en su operaci&oacute;n, que son favorecidas por la internacionalizaci&oacute;n de las econom&iacute;as y, en no pocos casos, por la integraci&oacute;n vertical. Esta &uacute;ltima tiene gran importancia porque permite que los operadores del sistema de comercializaci&oacute;n act&uacute;en simult&aacute;nea o alternativamente (seg&uacute;n su conveniencia) como compradores o vendedores de bienes agr&iacute;colas. Otro tanto ocurre con la industria procesadora de alimentos. Sus procesos industriales se caracterizan por las econom&iacute;as de escala, de modo que su producci&oacute;n es m&aacute;s eficiente cuando participa un menor n&uacute;mero de empresas que operan a mayor escala.</p>     <p align="justify"> Por tanto, el sector agr&iacute;cola se enfrenta a industrias con un nivel de concentraci&oacute;n mayor, no s&oacute;lo en los pa&iacute;ses desarrollados. La producci&oacute;n y distribuci&oacute;n de insumos agr&iacute;colas es cada vez m&aacute;s concentrada a nivel internacional, tambi&eacute;n la industria procesadora.</p>     <p align="justify"> Hay diversas formas de ejercer poder de mercado en el sector agr&iacute;cola. La escala de operaci&oacute;n de muchas firmas con las que interact&uacute;an los productores (hacia adelante y hacia atr&aacute;s) y su grado de concentraci&oacute;n permiten ejercerlo en detrimento de los productores. Adem&aacute;s de la forma tradicional, basada en el tama&ntilde;o y predominio de alg&uacute;n agente &ndash;que lleva a precios diferentes a los competitivos&ndash; hay situaciones de informaci&oacute;n asim&eacute;trica, de contratos en condiciones no competitivas, de discriminaci&oacute;n de precios, de barreras a la entrada, de control de la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, de amenazas, de captura de agencias gubernamentales o asociaciones privadas por intereses particulares, y de intervenci&oacute;n de agentes compradores y vendedores de un mismo bien (Taylor, 2004).</p>     <p align="justify"> Por tanto, el grado de concentraci&oacute;n de una industria no es el &uacute;nico indicador del poder de mercado. La integraci&oacute;n vertical propicia el ejercicio de este poder y la extracci&oacute;n de excedentes de los productores. As&iacute;, los productores agropecuarios, aun en pa&iacute;ses con un sector tecnol&oacute;gicamente din&aacute;mico, se enfrentan a agentes econ&oacute;micos que pueden ejercer poder de mercado y recurrir al uso de pr&aacute;cticas comerciales restrictivas.</p>     <p align="justify"><b>EL SECTOR DE INSUMOS AGR&Iacute;COLAS</b></p>     <p align="justify">La concentraci&oacute;n de la industria de insumos agr&iacute;colas es uno de los hechos m&aacute;s notorios en materia de competencia. Quiz&aacute; los sectores m&aacute;s representativos sean los de agroqu&iacute;micos y de maquinaria agr&iacute;cola<a name="n3"></a><sup><a href="#3">3</a></sup>. &Uacute;ltimamente, se ha destacado el de producci&oacute;n de semillas, debido a la biotecnolog&iacute;a y al desarrollo de la protecci&oacute;n de la propiedad intelectual, que implica una suerte de monopolio de facto en bienes espec&iacute;ficos.</p>     <p align="justify"> En 1997, diez compa&ntilde;&iacute;as multinacionales controlaban cerca del 40% de las ventas de semillas (RAFI, 1997). Despu&eacute;s hubo un gran n&uacute;mero de fusiones y adquisiciones, bajo el liderato de Monsanto (Murphy, 1999). Aunque hay una intensa discusi&oacute;n sobre la posibilidad de proteger la copia o r&eacute;plica de organismos vivientes, cabe preguntar hasta qu&eacute; punto los productores de semillas explotar&aacute;n su posici&oacute;n de mercado. Este tema es importante para los agricultores que dependen de las semillas producidas en el campo, por cuanto la experimentaci&oacute;n con &ldquo;genes exterminadores&rdquo; y la prohibici&oacute;n de &ldquo;re-uso&rdquo; de semillas comerciales podr&iacute;a perjudicarlos.</p>     <p align="justify"><b>LA PRODUCCI&Oacute;N AGR&Iacute;COLA</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La agricultura ha sido tradicionalmente el ejemplo cl&aacute;sico de un sector competitivo. Los agricultores toman decisiones independientes sobre el nivel de producci&oacute;n y el uso de insumos y factores, sujetos a su conocimiento de la tecnolog&iacute;a y sus restricciones financieras, y toman como dados los precios de los bienes, factores e insumos. Aunque la reducci&oacute;n del n&uacute;mero de productores de un bien y la tendencia al aumento del tama&ntilde;o medio de las explotaciones son objeto de atenci&oacute;n en los pa&iacute;ses desarrollados, el factor importante desde el punto de vista de la competencia en el sector es la proliferaci&oacute;n de la agricultura por contrato (MacLaren y Josling, 1999).</p>     <p align="justify"> La literatura sobre el desarrollo agr&iacute;cola muestra que las econom&iacute;as de escala en la producci&oacute;n no justifican unidades de explotaci&oacute;n agr&iacute;cola o pecuaria de gran tama&ntilde;o (Abbott, 1998). En cambio, en la agricultura por contrato, el operador es responsable de manejar parte de una cadena integrada de procesos productivos, y tiene cada vez menos control sobre las decisiones. Una preocupaci&oacute;n paralela se deriva de la tendencia a la integraci&oacute;n entre firmas productoras de semillas y firmas que compran bienes agr&iacute;colas, pues la posibilidad de que los agricultores queden atrapados en medio de una operaci&oacute;n comercial que no controlan y que su libertad para decidir y sus m&aacute;rgenes de ganancia se vean comprometidos es considerable (MacLaren y Josling, 1999). Algunos an&aacute;lisis sugieren que cuando un monopsonista puede forzar a proveedores competitivos a tomar decisiones de todo o nada, el resultado es socialmente eficiente, pero el monopsonista se apropia el excedente del proveedor (Taylor, 2004).</p>     <p align="justify"> Un tema importante que se desprende del crecimiento y mayor cobertura de la agricultura por contrato es el efecto de la formaci&oacute;n de aglomeraciones, y la integraci&oacute;n vertical de las industrias, en la formaci&oacute;n de los precios. Cuanto m&aacute;s integrada es una cadena productiva, menor es el n&uacute;mero de mercados intermedios abiertos y competitivos y con un proceso transparente de formaci&oacute;n de precios. En una situaci&oacute;n extrema de integraci&oacute;n vertical &ndash;desde la producci&oacute;n de la semilla hasta la venta en los supermercados&ndash; no habr&iacute;a mercado en el que se formen los precios y se den las se&ntilde;ales que requieren los agentes no integrados para medir su grado de competitividad<a name="n4"></a><sup><a href="#4">4</a></sup>.</p>     <p align="justify"> Se ha argumentado que el modelo del agricultor-administrador puede ser satisfactorio desde el punto de vista del ingreso, porque el ingreso es m&aacute;s seguro y el agricultor garantiza su acceso a la mejor tecnolog&iacute;a disponible. No obstante, aun desde esta perspectiva existen tensiones. El tema es controversial cuando las firmas que participan en la agricultura por contrato no son locales sino multinacionales. En ese caso puede suceder que los agricultores no salgan fortalecidos de la integraci&oacute;n vertical con sus proveedores y compradores sino que se vean forzados a competir como productores de bienes no diferenciados con los agricultores-administradores de otros pa&iacute;ses (MacLaren y Josling, 1999).</p>     <p align="justify"><b> LOS SECTORES PROCESADOR Y COMERCIAL</b></p>     <p align="justify">La literatura sobre el mercadeo de productos agr&iacute;colas muestra la incidencia del poder de mercado de los agentes vinculados a los sectores procesador y comercial. Ese ejercicio del poder en los mercados locales indica la importancia de las pol&iacute;ticas de competencia en los &ldquo;agro-negocios&rdquo; que abusan de su posici&oacute;n dominante<sup><a href="#5">5</a></sup><a name="n5"></a>. Las grandes econom&iacute;as de escala en estas industrias pueden ser una raz&oacute;n para la diferenciaci&oacute;n entre bienes agr&iacute;colas no diferenciados y bienes procesados<sup><a href="#6">6</a><a name="n6"></a></sup>. No obstante, se sabe menos de las econom&iacute;as de escala en el sector comercial.</p>     <p align="justify"> Los bienes diferenciados se destacan en este eslab&oacute;n de la cadena agroindustrial. Para ellos, la participaci&oacute;n de los costos de producci&oacute;n tiende a ser baja y los precios de importaci&oacute;n son relativamente independientes de los precios finales, lo que favorece el ejercicio de poder de mercado. Un buen n&uacute;mero de casos que justifican la necesidad de reforzar las pol&iacute;ticas de competencia en el sector de alimentos corresponden al mercadeo y la distribuci&oacute;n de estos bienes<sup><a name="n7"></a><a href="#7">7</a></sup>.</p>     <p align="justify"> Un tema sobresaliente es el de las empresas comercializadoras del Estado. Sometidas a disciplinas m&aacute;s estrictas en la Ronda Uruguay, los acuerdos multilaterales permiten este tipo de empresas, que son objeto de controversia por sus posibles efectos proteccionistas, su eventual car&aacute;cter monop&oacute;lico o monops&oacute;nico y por ser potenciales canales de subsidios. Pero la intervenci&oacute;n estatal en la comercializaci&oacute;n de bienes agr&iacute;colas no se limita a este tipo de empresas. El sector lechero de Estados Unidos, y otros con una intervenci&oacute;n m&aacute;s moderada, est&aacute; dominado por juntas de mercadeo de car&aacute;cter federal y estatal, que act&uacute;an como una empresa comercializadora del Estado, con el detrimento consiguiente de la libre competencia (MacLaren y Josling, 1999).</p>     <p align="justify"> Por &uacute;ltimo, cabe mencionar la protecci&oacute;n a las designaciones de origen y su impacto sobre la libre competencia. Por definici&oacute;n, las designaciones de origen generan poder de mercado. Funcionan de manera parecida a las marcas en el contexto de la diferenciaci&oacute;n de productos, pero permiten que las firmas lo obtengan cuando no pueden, por su tama&ntilde;o, desarrollar este poder por s&iacute; mismas. En este caso, se deber&iacute;a preguntar si la diferenciaci&oacute;n de productos y el poder de mercado son los medios adecuados para apalancar la posici&oacute;n competitiva de las firmas (Abbott, 1999).</p>     <p align="justify"><b>EL SENTIDO ECON&Oacute;MICO DE LAS LEYES DE COMPETENCIA</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Los argumentos econ&oacute;micos en favor de las leyes de competencia se basan en su capacidad, real o potencial, para asegurar que los diferentes sectores funcionen en condiciones cercanas a la competencia perfecta (Ivaldi et al., 2003a y 2003b). La competencia perfecta es multifuncional por naturaleza y tiene efectos deseables en el corto y en el largo plazo. Por ejemplo, en el corto plazo, incrementa la eficiencia en la asignaci&oacute;n de recursos y, en el largo plazo, la creaci&oacute;n y adopci&oacute;n de innovaciones tecnol&oacute;gicas.</p>     <p align="justify"> La libre entrada y salida de los agentes asegura que los precios al consumidor reflejen el costo de producci&oacute;n y que la tasa de retorno represente el costo de conseguir el capital m&aacute;s un retorno &ldquo;normal&rdquo; asociado al nivel de riesgo de la inversi&oacute;n. Las pol&iacute;ticas de competencia deben asegurar que los agentes no entren en colusi&oacute;n y no act&uacute;en de manera anticompetitiva, por ejemplo, absteni&eacute;ndose de entrar al mercado de sus competidores o pactando precios. Deben evitar tambi&eacute;n que los agentes individuales aprovechen su posici&oacute;n dominante para excluir rivales y fijar precios superiores al costo marginal. En consecuencia tienden a focalizarse, principalmente, en las pr&aacute;cticas y en los acuerdos que crean barreras artificiales a la entrada de nuevos agentes.</p>     <p align="justify"> Esta visi&oacute;n de las pol&iacute;ticas de competencia es simple pero poderosa, aunque tiene debilidades cuando hay econom&iacute;as de escala. En estos casos, la alta concentraci&oacute;n de la industria no s&oacute;lo es inevitable sino que es eficiente y, por tanto, las pol&iacute;ticas de competencia no se deben concebir para restaurar la competencia perfecta. Debe existir un balance entre la concentraci&oacute;n y el poder de mercado y la eficiencia econ&oacute;mica. Esta no s&oacute;lo se manifiesta en unos costos de producci&oacute;n m&iacute;nimos sino en el suministro de una canasta &oacute;ptima de bienes (variedad), aunque a precios superiores a los que regir&iacute;an en un mercado de competencia perfecta.</p>     <p align="justify"> Diversas teor&iacute;as estudian estas situaciones. Entre las m&aacute;s conocidas, la de incentivos a la investigaci&oacute;n y desarrollo, que sostiene que las situaciones de monopolio generan m&aacute;s innovaciones; la de crecimiento end&oacute;geno, que encuentra resultados ambiguos sobre el impacto positivo de los monopolios en la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica; y la darwiniana (Porter, 1990), que sostiene que la competencia induce a los agentes econ&oacute;micos a comportarse de manera cercana a la maximizaci&oacute;n de beneficios y a innovar m&aacute;s. As&iacute;, no s&oacute;lo es dif&iacute;cil identificar una pol&iacute;tica &oacute;ptima de competencia, sino que es posible combinarla con la pol&iacute;tica comercial. Este resultado, conocido como &ldquo;leyes de equivalencia&rdquo;, sugiere que en mercados imperfectamente competitivos los instrumentos de pol&iacute;tica comercial pueden generar el mismo bienestar que la regulaci&oacute;n dom&eacute;stica y el uso combinado de impuestos y subsidios (MacLaren y Josling, 1999).</p>     <p align="justify"> Para profundizar este punto, consideremos las implicaciones de cuatro modelos de mercado. Veamos primero el modelo de productos diferenciados, con un gran n&uacute;mero de firmas que usan tecnolog&iacute;as con econom&iacute;as de escala, y unos consumidores que valoran la diversidad de bienes<sup><a href="#8">8</a><a name="n8"></a></sup>. Debido a las econom&iacute;as de escala, s&oacute;lo una firma debe producir cada bien y la competencia genera beneficios nulos (como en competencia perfecta). En estas condiciones, una pol&iacute;tica de competencia basada en la <i>regla de la raz&oacute;n</i> llevar&iacute;a a m&aacute;s fusiones y adquisiciones. Una pol&iacute;tica de competencia estricta reducir&iacute;a la eficiencia, con precios m&aacute;s altos y menor bienestar (como una pol&iacute;tica comercial proteccionista). En este caso, la pol&iacute;tica comercial y la de competencia tienden a ser independientes (Levinsohn, 1996).</p>     <p align="justify"> Consideremos ahora un oligopolio dom&eacute;stico. Las econom&iacute;as de escala y una pol&iacute;tica de competencia laxa permitir&iacute;an que algunas firmas dom&eacute;sticas ampl&iacute;en su producci&oacute;n y reduzcan los costos medios. As&iacute;, es posible que la industria pase de competir con las importaciones a exportar. Una pol&iacute;tica comercial proteccionista combinada con una pol&iacute;tica de competencia laxa generar&iacute;a los mismos incentivos. En cambio, una pol&iacute;tica proteccionista, junto a una pol&iacute;tica de competencia estricta, no producir&iacute;a este resultado (&ldquo;protecci&oacute;n de las importaciones y promoci&oacute;n de las exportaciones&rdquo;) (Krugman, 1989).</p>     <p align="justify"> Veamos, en tercer lugar, el caso del oligopolio dom&eacute;stico pero en una industria que produce un bien homog&eacute;neo (no diferenciado) con costos constantes. Si la firma compite <i>a la Cournot</i> (es decir, en cantidades), el bienestar cae a medida que la industria se concentra y el resultado se acerca al del monopolio. En estas condiciones, las firmas no tienen incentivos para fusionarse. Si enfrentan la competencia de un oligopolio extranjero al reducirse las barreras comerciales, la producci&oacute;n nacional disminuye pero la demanda total aumenta y los consumidores se benefician. En cambio, si los bienes son diferenciados y las firmas compiten a la Bertrand (es decir, en precios) hay incentivos para las fusiones y la liberalizaci&oacute;n comercial genera precios mayores, perjudicando a los consumidores. Estos resultados muestran que la pol&iacute;tica de competencia puede determinar los resultados de la liberalizaci&oacute;n.</p>     <p align="justify"> Por &uacute;ltimo, examinemos una industria con una firma dominante y firmas &ldquo;secundarias&rdquo; en competencia intensa. Con la liberalizaci&oacute;n comercial y la entrada de firmas extranjeras, el precio baja y las firmas &ldquo;secundarias&rdquo; salen del mercado. Las circunstancias creadas por la liberalizaci&oacute;n aumentan la posibilidad de que las empresas extranjeras tengan una actitud predatoria con las firmas dom&eacute;sticas y viceversa. En este caso la pol&iacute;tica dom&eacute;stica de competencia tiene un papel importante (MacLaren y Josling, 1999).</p>     <p align="justify"> Como se desprende de estos ejemplos, puede suceder que las pol&iacute;ticas comercial y de competencia no tengan interacci&oacute;n alguna o que la interacci&oacute;n anule sus efectos. El resultado depende de la estructura de mercado de la industria afectada que, a su vez, obedece a los efectos de estos dos tipos de pol&iacute;tica econ&oacute;mica. Es decir, la interacci&oacute;n entre estos efectos depende de que haya econom&iacute;as de escala en la industria en cuesti&oacute;n (ib&iacute;d.).</p>     <p align="justify"><b>TENSIONES ENTRE LA POL&Iacute;TICA DE COMPETENCIA Y LA POL&Iacute;TICA AGR&Iacute;COLA</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La pol&iacute;tica agr&iacute;cola se ha empleado tradicionalmente para lograr objetivos no econ&oacute;micos, como proteger a la poblaci&oacute;n rural y defender sus niveles de ingreso. &Eacute;stos implican una redistribuci&oacute;n del ingreso o de la riqueza hacia grupos o subsectores espec&iacute;ficos<sup><a name="n9"></a><a href="#9">9</a></sup>, aumentando los precios, el ingreso y las ganancias de estos subsectores. Este efecto contradice los objetivos generales de la pol&iacute;tica de competencia, que pretende evitar que los grupos de inter&eacute;s tomen ventaja de su posici&oacute;n para aumentar los precios de sus bienes, sus ingresos y sus ganancias. En cierto sentido, mientras que la motivaci&oacute;n de la pol&iacute;tica de competencia es maximizar el inter&eacute;s general, la pol&iacute;tica agr&iacute;cola tiende a maximizar intereses particulares.</p>     <p align="justify"> Aunque los acuerdos multilaterales de comercio han limitado el espectro de objetivos aceptables de la pol&iacute;tica agr&iacute;cola, esta limitaci&oacute;n es a&uacute;n reducida. Los arreglos institucionales para implementar la pol&iacute;tica agr&iacute;cola suelen crear, directa o indirectamente, condiciones para que algunos grupos ejerzan poder de mercado<sup><a href="#10">10</a><a name="n10"></a></sup>. Las empresas comercializadoras del Estado y las juntas de mercadeo son buenos ejemplos. Cabe se&ntilde;alar que el poder de mercado no se limita al mercado dom&eacute;stico sino que, en el caso de pa&iacute;ses grandes, se extiende a los mercados internacionales<a name="n11"></a><sup><a href="#11">11</a></sup>.</p>     <p align="justify"> Cuando los pa&iacute;ses fijan cuotas o aranceles a la importaci&oacute;n de bienes agr&iacute;colas, es posible que su implementaci&oacute;n d&eacute; poder de mercado a firmas individuales (como usuarios oligop&oacute;licos de esas cuotas). Esto puede suceder tambi&eacute;n con algunos mecanismos de estabilizaci&oacute;n de precios y de promoci&oacute;n de exportaciones.</p>     <p align="justify"><b>&iquest;EXISTE UNA POL&Iacute;TICA &Oacute;PTIMA DE COMPETENCIA?</b></p>     <p align="justify">Las dos secciones anteriores indican que no hay una respuesta obvia. La premisa en que se basa la bondad de la liberalizaci&oacute;n comercial es que el libre comercio produce beneficios mutuos a los pa&iacute;ses. El inter&eacute;s en reformar la pol&iacute;tica agr&iacute;cola y en implementar una pol&iacute;tica de competencia que sea efectiva se basa en este principio (Abbott, 1998). El an&aacute;lisis de las estructuras de mercado no competitivas indica que existen excepciones importantes a este principio. La nueva teor&iacute;a del comercio encuentra que los impuestos a las exportaciones, los aranceles y los subsidios producen resultados de bienestar superiores para el pa&iacute;s que los establece. En este sentido, es indispensable conocer la naturaleza de los mercados y saber c&oacute;mo compiten las firmas para determinar la pol&iacute;tica &oacute;ptima.</p>     <p align="justify"> Es claro entonces que la teor&iacute;a econ&oacute;mica no predice en s&iacute; misma cu&aacute;l es la mezcla adecuada de pol&iacute;tica de competencia y de pol&iacute;tica agr&iacute;cola y que es necesario analizar las situaciones espec&iacute;ficas para evaluar los <i>trade-offs</i> de la interacci&oacute;n entre ambas pol&iacute;ticas. La pol&iacute;tica de competencia busca corregir distorsiones como el poder de mercado y las pr&aacute;cticas restrictivas. Los objetivos no econ&oacute;micos de la pol&iacute;tica agr&iacute;cola hacen parte de esas distorsiones y llevan a intervenciones que interact&uacute;an con el poder de mercado y son la raz&oacute;n de ser de buena parte de esta pol&iacute;tica. En los casos en que el poder de mercado causa distorsiones internacionales, la pol&iacute;tica &oacute;ptima puede ser la que permite capturar las ganancias del ejercicio de ese poder y no la que busca eliminarlas.</p>     <p align="justify"> Hay dos enfoques para abordar el problema de la pol&iacute;tica &oacute;ptima. El del bienestar total, que reconoce el <i>trade-off</i> entre los efectos negativos del ejercicio del poder de mercado y los efectos positivos de las econom&iacute;as de escala sobre la eficiencia (OECD, 1996). Y el de la respuesta de los mercados<sup><a name="n12"></a><a href="#12">12</a></sup>, que se enfoca en sus caracter&iacute;sticas particulares m&aacute;s que en la ausencia de barreras comerciales. Seg&uacute;n este &uacute;ltimo, ciertas condiciones de los mercados obligan a que las firmas fijen un nivel de precios igual al costo medio aunque operen con econom&iacute;as de escala internas (Baumol y Panzar, 1982). Esas condiciones dependen de la posibilidad de entrada de nuevas firmas, cuya competencia garantiza que la pol&iacute;tica &oacute;ptima de precios lleve al resultado esperado. No obstante, los costos irrecuperables y la inexistencia de restricciones al comportamiento de las firmas establecidas pueden dificultar la libre entrada y salida. En estas condiciones, el gobierno tiene un papel importante en la definici&oacute;n y cumplimiento de las pol&iacute;ticas comercial y de competencia.</p>     <p align="justify"> Seg&uacute;n MacLaren y Josling (1999), una pol&iacute;tica de competencia basada en la <i>regla de la raz&oacute;n</i> acompa&ntilde;ada por una pol&iacute;tica de libre comercio propicia el ambiente para que los mercados respondan favorablemente. Adem&aacute;s de esta regla general, es preciso examinar los eslabonamientos del sector agr&iacute;cola.</p>     <p align="justify"> Como se mencion&oacute;, en la producci&oacute;n de insumos agr&iacute;colas es usual que haya pocas firmas y son frecuentes las fusiones y adquisiciones. Para que el sector agr&iacute;cola sea tecnol&oacute;gicamente din&aacute;mico es esencial que la producci&oacute;n de los insumos sea el&aacute;stica. Para que la producci&oacute;n agr&iacute;cola no sea explotada por el poder de mercado, la pol&iacute;tica de competencia es fundamental para que los mercados de insumos agr&iacute;colas respondan favorablemente.</p>     <p align="justify"> Los sectores de mercadeo y procesamiento de bienes agr&iacute;colas tambi&eacute;n se han concentrado, quiz&aacute; para responder a la concentraci&oacute;n de la distribuci&oacute;n (en especial de la minorista). Como en el caso anterior, la respuesta de estos mercados depende en gran medida de la pol&iacute;tica de competencia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> La distribuci&oacute;n es la que m&aacute;s se aproxima al modelo de competencia monopolista de bienes diferenciados y econom&iacute;as de escala. La proliferaci&oacute;n de marcas y bienes que en &uacute;ltimas son propiedad de una sola firma sugiere que participan menos agentes de los que parece y este modelo es apropiado para representarla.</p>     <p align="justify"> Finalmente, el sector de la producci&oacute;n es el m&aacute;s competitivo, aunque en algunos subsectores ha habido cambios importantes en la estructura industrial, como los esquemas de contrataci&oacute;n que implican la integraci&oacute;n vertical o, al menos, la coordinaci&oacute;n vertical entre agentes vinculados a los diferentes sectores. Aunque la agricultura por contrato requiere la pol&iacute;tica de competencia para evitar las pr&aacute;cticas comerciales abusivas, el papel de esta pol&iacute;tica hoy no parece ser especialmente cr&iacute;tico.</p>     <p align="justify"><b>EL ACUERDO DE LIBRE COMERCIO CON ESTADOS UNIDOS</b></p>     <p align="justify">Las cl&aacute;usulas sobre pol&iacute;tica de competencia se incluyen en un acuerdo de libre comercio con el fin de preservar las ganancias esperadas de las concesiones que se obtienen en la negociaci&oacute;n. Las pr&aacute;cticas anticompetitivas pueden tener un efecto similar al de una barrera comercial: impedir el acceso a las mercanc&iacute;as importadas. En general, se pacta el establecimiento o mantenimiento de una pol&iacute;tica de competencia y la designaci&oacute;n de una autoridad que haga cumplir la ley e imponga sanciones por violaci&oacute;n de las normas, con base en el principio de no discriminaci&oacute;n en la aplicaci&oacute;n de la ley y siguiendo el debido proceso. Los temas de principio en esta materia no se pueden llevar a los mecanismos de soluci&oacute;n de controversias del acuerdo correspondiente. Estas son las l&iacute;neas b&aacute;sicas que adopta el cap&iacute;tulo de competencia del acuerdo de libre comercio entre Colombia y Estados Unidos.</p>     <p align="justify"> As&iacute;, el acuerdo no impone obligaci&oacute;n alguna sobre la definici&oacute;n y orientaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas de competencia, m&aacute;s all&aacute; del enunciado general de que deben ser &ldquo;econ&oacute;micamente consistentes&rdquo;. Es decir, los dos Estados no ceden su derecho a decidir de manera aut&oacute;noma su pol&iacute;tica de competencia y &eacute;sta no es objeto del mecanismo de soluci&oacute;n de controversias; de modo que se mantienen las diferencias en materia de pol&iacute;tica de competencia a nivel sectorial.</p>     <p align="justify"> Una r&aacute;pida ojeada a la pol&iacute;tica de competencia relacionada con el sector agr&iacute;cola de Estados Unidos, indica que a pesar de que la ley de competencia es general a todos los sectores de la econom&iacute;a, existe un cuerpo sustancial de normas espec&iacute;ficas para el sector, orientadas a: mantener la capacidad de negociaci&oacute;n y proteger a los productores en situaciones de asimetr&iacute;a y poder de mercado; y preservar el uso de instrumentos de pol&iacute;tica sectorial que, de una u otra forma, introducen elementos anticompetitivos. Adem&aacute;s, la legislaci&oacute;n de competencia tiene dos caracter&iacute;sticas generales que son importantes. La primera es su aplicaci&oacute;n extraterritorial. La segunda es la autorizaci&oacute;n expl&iacute;cita de pr&aacute;cticas anticompetitivas a sus agentes econ&oacute;micos en los mercados de exportaci&oacute;n.</p>     <p align="justify"> El panorama es diferente en la legislaci&oacute;n colombiana. No hay normas de aplicaci&oacute;n particular para el sector y cuando los instrumentos de pol&iacute;tica sectorial afectan la competencia, las normas que los crean no los salvaguardan con respecto a &eacute;sta. Hay varios ejemplos en que estos instrumentos pueden chocar con las leyes de competencia, como los fondos de estabilizaci&oacute;n de precios, los mecanismos de concertaci&oacute;n (e implementaci&oacute;n de medidas) para las cadenas productivas y los convenios de absorci&oacute;n de cosechas. En un &aacute;mbito m&aacute;s amplio, las sociedades de comercializaci&oacute;n internacional.</p>     <p align="justify"> El acuerdo mejora el acceso mutuo a los mercados de ambos pa&iacute;ses y el nivel de contestabilidad en los mercados aumenta<sup><a href="#13">13</a><a name="n13"></a></sup> en mayor proporci&oacute;n en el mercado interno colombiano, debido a la diferencia de tama&ntilde;o de las econom&iacute;as. Por ello se pueden enfrentar situaciones como las siguientes: aumento de la exposici&oacute;n de los agentes dom&eacute;sticos a situaciones desfavorables de poder de negociaci&oacute;n asim&eacute;trico, as&iacute; como de su grado de exposici&oacute;n a la acci&oacute;n de eventuales carteles que tengan origen en Estados Unidos u otros pa&iacute;ses; generaci&oacute;n de incentivos para la cartelizaci&oacute;n en mercados donde esta pr&aacute;ctica no existe, en particular involucrando a agentes dom&eacute;sticos y extranjeros; aumento de la vulnerabilidad de algunos instrumentos generales de promoci&oacute;n de exportaciones y de pol&iacute;tica sectorial.</p>     <p align="justify"> Estos posibles resultados tendr&iacute;an dos consecuencias: alimentar las tensiones entre la pol&iacute;tica sectorial y la pol&iacute;tica de competencia y profundizar las asimetr&iacute;as que tienden a afectar negativamente a los productores nacionales.</p>     <p align="justify"><b>S<small>ECTOR AGR&Iacute;COLA Y LEGISLACI&Oacute;N DE COMPETENCIA </small>EN E<small>STADOS</small> U<small>NIDOS</small></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, las agencias que velan por el cumplimiento de las leyes de competencia en Estados Unidos han sufrido presiones crecientes de los agentes del sector agropecuario para que su vigilancia sea m&aacute;s estricta. En respuesta a estas presiones, la Divisi&oacute;n Antitrust del Departamento de Justicia (DOJ) cre&oacute; en 2000 el cargo de Consejero Especial para la Agricultura e increment&oacute; sus contactos con los productores y otros agentes para escuchar sus inquietudes. En 1999 el DOJ, el Departamento de Agricultura (USDA) y la Comisi&oacute;n Federal de Comercio (FTC) suscribieron un memorando de entendimiento para formalizar y reafirmar el trabajo conjunto en materia de cumplimiento de las leyes de competencia en el sector.</p>     <p align="justify"> En Estados Unidos todas las industrias est&aacute;n sujetas a las mismas leyes de competencia. Pero hay excepciones en las que su aplicaci&oacute;n est&aacute; limitada por disposiciones espec&iacute;ficas. Cuando as&iacute; sucede, las normas que las establecen tienden a ir m&aacute;s all&aacute; de las leyes de competencia y a fijar reglas particulares, con el fin de regular el comportamiento de los agentes. A continuaci&oacute;n se indican las disposiciones espec&iacute;ficas m&aacute;s importantes para el sector agr&iacute;cola.</p>     <p align="justify"> Existen dos leyes que regulan directamente los temas de competencia que son espec&iacute;ficas para el sector. La Packers and Stockyards Act, instituida en 1921, referida a temas de competencia, pr&aacute;cticas comerciales y protecci&oacute;n financiera. Su objetivo b&aacute;sico es mantener una competencia efectiva y pr&aacute;cticas justas de comercio en los mercados de ganado, carne y aves.</p>     <p align="justify"> La segunda es la Capper-Volstead Act de 1922. La excepci&oacute;n contemplada en la ley se refiere a la posibilidad de que los productores agropecuarios act&uacute;en en asociaciones con el fin de procesar, preparar, manipular y mercadear a trav&eacute;s del comercio interestatal e internacional, en forma colectiva, sus productos. Es decir, esta ley permite reducir la competencia entre productores agropecuarios cuando se unen y participan en el mercado como si fueran un solo agente econ&oacute;mico. En consecuencia, tienen la capacidad para acordar legalmente precios de venta, distribuir mercados de manera impl&iacute;cita o expl&iacute;cita y recurrir a otras pr&aacute;cticas que son ilegales a la luz de las leyes de competencia<sup><a name="n14"></a><a href="#14">14</a></sup>.</p>     <p align="justify"> Una ley complementaria es la Agricultural Fair Practices Act de 1967<sup><a name="n15"></a><a href="#12">15</a></sup>, que resguarda la capacidad e independencia de los productores agropecuarios para pertenecer o celebrar contratos con las organizaciones de productores cobijadas por la anterior. La ley considera que interferir el derecho de los productores a unirse voluntariamente en asociaciones cooperativas en la forma que autoriza la Capper-Volstead Act es contrario al inter&eacute;s p&uacute;blico y perjudica el flujo libre y ordenado de bienes en el comercio interestatal e internacional.</p>     <p align="justify"> Otra ley agr&iacute;cola que incide en las leyes generales de competencia es la Agricultural Marketing Agreement Act de 1937, que en esencia se refiere a la instauraci&oacute;n y organizaci&oacute;n de acuerdos de mercadeo, juntas de mercadeo creadas por productores y operadores, y sus comit&eacute;s administradores. Estas instituciones tienen una amplia gama de funciones que pueden entrar en contradicci&oacute;n con las leyes de competencia, pero cuyo objeto no se relaciona directamente con &eacute;stas. La ley menciona expl&iacute;citamente que estos acuerdos no violan las leyes de competencia y son legalmente v&aacute;lidos.</p>     <p align="justify"> Con un esp&iacute;ritu similar al del componente de pr&aacute;cticas comerciales de la Packers and Stockyards Act, la Perishable Agricultural Commodities Act (PACA) regula las pr&aacute;cticas comerciales de comisionistas, distribuidores y agentes comerciales de bienes agr&iacute;colas perecederos. Aprobada en 1930, se refiere al comercio de frutas y verduras frescas, congeladas o empacadas en hielo en el circuito interestatal o internacional. En esencia, proh&iacute;be las pr&aacute;cticas comerciales injustas de estos agentes, exige una licencia para operar en el mercado, crea obligaciones adicionales para el reconocimiento de da&ntilde;os a agentes perjudicados por las conductas que regula y establece sanciones.</p>     <p align="justify"> A continuaci&oacute;n se mencionan otras leyes sectoriales y generales que inciden en la competencia dentro del sector. La Cooperative Marketing Act, de 1926, autoriza a los productores, a trav&eacute;s de asociaciones, el intercambio y difusi&oacute;n de informaci&oacute;n econ&oacute;mica y de mercados, cuya adquisici&oacute;n e intercambio podr&iacute;an considerarse ilegales en condiciones normales, pues facilita las pr&aacute;cticas que restringen la competencia. La Fishermen&rsquo;s Collective Marketing Act, de 1934, es una ley similar a la Capper-Volstead Act en cuanto da a los pescadores la misma protecci&oacute;n frente a las leyes de competencia. La Robinson-Patman Act (Price Discrimination Act), aprobada en 1936, permite que las cooperativas de agricultores cobijadas por la Capper-Volstead Act devuelvan a sus miembros parte o todos sus beneficios netos en proporci&oacute;n a las ventas a o a trav&eacute;s de la asociaci&oacute;n<sup><a name="n16"></a><a href="#16">16</a></sup>. Una reforma de 1994 a la Federal Trade Commission Act, de 1914, establece que la FTC no tiene autoridad para investigar o enjuiciar a ninguna cooperativa agr&iacute;cola por conductas permitidas por la Capper-Volstead Act y except&uacute;a de su jurisdicci&oacute;n a las juntas de mercadeo.</p>     <p align="justify"> Por &uacute;ltimo, hay que mencionar dos aspectos generales de la legislaci&oacute;n de competencia de Estados Unidos que son importantes para nuestro tema. El primero es su car&aacute;cter extraterritorial, derivado de la teor&iacute;a del efecto, seg&uacute;n la cual la jurisdicci&oacute;n de sus agencias de competencia se genera en raz&oacute;n de los efectos de la actividad anticompetitiva en el comercio (interno y exterior) de Estados Unidos y no en raz&oacute;n de la localidad en que tiene lugar ni de la nacionalidad de los sujetos. El principio se basa en el hecho de que la ley de competencia<sup><a name="n17"></a><a href="#17">17</a></sup> declara ilegales las conductas que restrinjan o intenten monopolizar el comercio entre los Estados o con naciones extranjeras, lo que da cabida a los efectos de las exportaciones e importaciones de Estados Unidos<a name="n18"></a><sup><a href="#18">18</a></sup>.</p>     <p align="justify"> El segundo se refiere a la regulaci&oacute;n de las actividades exportadoras. Las normas<sup><a name="n19"></a><a href="#19">19</a></sup> permiten que las firmas se asocien para hacer exportaciones, aunque las pr&aacute;cticas y conductas en que incurran esas asociaciones puedan violar las leyes de competencia, a condici&oacute;n de que las firmas obtengan previamente un certificado de revisi&oacute;n, las actividades se orienten exclusivamente al mercado externo y no tengan efecto perjudicial sobre el mercado interno.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>S<small>ECTOR AGR&Iacute;COLA Y LEGISLACI&Oacute;N DE COMPETENCIA EN</small> C<small>OLOMBIA</small></b></p>     <p align="justify">Las normas de competencia que rigen en Colombia est&aacute;n contenidas, en lo fundamental, en la Ley 155 de 1959 y en el Decreto 2153 de 1992. Son de car&aacute;cter general y no contienen disposiciones espec&iacute;ficas, o excepciones, sobre la promoci&oacute;n de la competencia en el sector agr&iacute;cola. No obstante, el par&aacute;grafo del art&iacute;culo 1.&ordm; de la Ley 155 establece la posibilidad de que el gobierno apruebe convenios que sean necesarios para estabilizar un &ldquo;sector b&aacute;sico&rdquo; de la econom&iacute;a, aunque en principio puedan restringir la competencia.</p>     <p align="justify"> La definici&oacute;n de &ldquo;sector b&aacute;sico&rdquo; es amplia: actividades que puedan tener importancia fundamental para la estructuraci&oacute;n racional de la econom&iacute;a y la provisi&oacute;n de bienes y servicios necesarios para el bienestar general<sup><a href="#20">20</a><a name="n20"></a></sup>. Esta definici&oacute;n cobija al sector agr&iacute;cola, y a muchos otros. La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) estableci&oacute; un conjunto de normas que debe cumplir un acuerdo de este tipo para ser aprobado, entre ellas la indicaci&oacute;n del mecanismo que le permita vigilar el comportamiento del sector, de modo que cuando a juicio de la SIC se hayan superado las situaciones que motivaron el acuerdo y el sector est&eacute; estable, pueda darlo por terminado aun antes del plazo previsto<a name="n21"></a><sup><a href="#21">21</a></sup>. No se establecen criterios a priori para determinar la inestabilidad ni para el regreso a la estabilidad del sector en cuesti&oacute;n. Por otra parte, se proh&iacute;be la autorizaci&oacute;n de acuerdos que ya est&eacute;n en ejecuci&oacute;n, que guarden relaci&oacute;n con conductas que se est&eacute;n investigando o que hayan sido objeto de sanci&oacute;n o prohibici&oacute;n por la SIC<sup><a name="n22"></a><a href="#22">22</a></sup>.</p>     <p align="justify"> En el &aacute;mbito sectorial, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural tiene la funci&oacute;n de regular los mercados internos de bienes agropecuarios y pesqueros y determinar sus pol&iacute;ticas de precios (y de sus insumos) cuando detecte fallas de mercado, as&iacute; como proponer a las instancias correspondientes la adopci&oacute;n de medidas correctivas para eliminar las distorsiones de la competencia interna<sup><a name="n23"></a><a href="#23">23</a></sup>. En la pr&aacute;ctica, el Ministerio ha intervenido en la fijaci&oacute;n de algunos precios, pero no ha ido m&aacute;s all&aacute; en el uso de esta disposici&oacute;n.</p>     <p align="justify"><b>D<small>ISPOSICIONES SOBRE COMPETENCIA EN EL TLC</small> C<small>OLOMBIA</small>-E<small>STADOS</small> U<small>NIDOS</small></b></p>     <p align="justify">Seg&uacute;n los textos preliminares del acuerdo de libre comercio entre Colombia y Estados Unidos<sup><a name="n24"></a><a href="#24">24</a></sup>, el cap&iacute;tulo de competencia tiene como objetivo preservar los beneficios concedidos en el acuerdo mediante la proscripci&oacute;n de las conductas anticompetitivas, la implementaci&oacute;n de pol&iacute;ticas de competencia econ&oacute;micamente consistentes y la cooperaci&oacute;n en esta materia. Establece que las partes adoptar&aacute;n o mantendr&aacute;n la legislaci&oacute;n que proscriba las pr&aacute;cticas anticompetitivas, promueva la eficiencia econ&oacute;mica y el bienestar de los consumidores y las acciones apropiadas. Compromete a las partes a mantener una autoridad responsable de velar por el cumplimiento de estas normas y que no podr&aacute; discriminar a los sujetos objeto de sus procedimientos sobre la base de su nacionalidad, sujeta al debido proceso.</p>     <p align="justify"> Reconoce la importancia de la cooperaci&oacute;n en este campo y establece un grupo de trabajo. Preserva la potestad de los gobiernos para designar monopolios privados y crear y operar empresas del Estado, pero limita su operaci&oacute;n para que no creen obst&aacute;culos al comercio y la inversi&oacute;n. Reconoce que el cobro de precios diferentes cuando se basan en consideraciones comerciales normales, dictadas por el mercado, no incumple las obligaciones de los monopolios designados o las empresas del Estado. Prev&eacute; una serie de obligaciones de suministro de informaci&oacute;n no confidencial entre agencias de gobierno, a fin de garantizar la transparencia. Finalmente, establece la celebraci&oacute;n de consultas entre las partes y algunos l&iacute;mites a la soluci&oacute;n de controversias.</p>     <p align="justify"><b>IMPLICACIONES DE POL&Iacute;TICA PARA EL SECTOR AGR&Iacute;COLA</b></p>     <p align="justify">Del modelo de una agricultura tecnol&oacute;gicamente din&aacute;mica se desprenden dos consideraciones. Primera, la competencia entre los agentes vinculados a la producci&oacute;n primaria es fundamental para la adopci&oacute;n de nuevas tecnolog&iacute;as. Segunda, se debe garantizar la provisi&oacute;n de insumos de alto impacto en la productividad en condiciones de oferta relativamente el&aacute;stica.</p>     <p align="justify"> De la caracterizaci&oacute;n de los eslabonamientos del sector se desprende que la producci&oacute;n primaria se realiza en condiciones m&aacute;s competitivas que las actividades con las que se relaciona hacia atr&aacute;s y hacia adelante. A medida que aumenta la concentraci&oacute;n de estos sectores, los productores agr&iacute;colas pierden poder de negociaci&oacute;n y pueden ser objeto de pr&aacute;cticas comerciales restrictivas<a name="n25"></a><sup><a href="#25">25</a></sup>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Aunque el examen de la situaci&oacute;n actual de la producci&oacute;n agr&iacute;cola no parece justificar una aplicaci&oacute;n estricta de la pol&iacute;tica de competencia, la evidencia indica que no es aconsejable que sea laxa en extremo. En particular, el desarrollo previsible de la agricultura por contrato lleva a que los sectores ubicados en eslabones posteriores de la cadena productiva desarrollen actividades en el sector primario. Por tanto, act&uacute;an simult&aacute;neamente como productores y compradores del mismo bien y crean condiciones para abusar del poder de mercado.</p>     <p align="justify"> Adem&aacute;s, a diferencia de lo que ocurre en otros sectores, en el sector agr&iacute;cola el desarrollo tecnol&oacute;gico se lleva a cabo en su exterior, como sucede con los insumos y la tecnolog&iacute;a agron&oacute;mica. Por tanto, dentro del sector no existe un <i>trade-off</i> entre concentraci&oacute;n, o incluso monopolizaci&oacute;n (protecci&oacute;n a la propiedad intelectual), y eficiencia, que justifique una pol&iacute;tica laxa de competencia.</p>     <p align="justify"> En el contexto internacional pueden ser determinantes las asimetr&iacute;as en la capacidad de los agricultores para influir en las decisiones de pol&iacute;tica sectorial y comercial. Su influencia en los pa&iacute;ses desarrollados puede llevar a que las medidas de apoyo a la producci&oacute;n o las medidas comerciales tengan efectos indeseables sobre la agricultura de otros pa&iacute;ses y que los agricultores locales no tengan posibilidad de mitigarlos.</p>     <p align="justify"> Del examen de las pol&iacute;ticas de competencia de Estados Unidos y Colombia se desprende que nuestro pa&iacute;s est&aacute; en clara desventaja. Ante el eventual y previsible incremento de las tensiones entre pol&iacute;tica sectorial y pol&iacute;tica de competencia ocasionado por la implementaci&oacute;n del acuerdo de libre comercio, Colombia no contar&iacute;a con instrumentos adecuados para proteger a los productores agr&iacute;colas de las asimetr&iacute;as de poder de negociaci&oacute;n ni para salvaguardar los instrumentos de pol&iacute;tica sectorial que puedan chocar con la ley de competencia.</p>     <p align="justify"> En vista de lo anterior, es aconsejable que en la revisi&oacute;n de la actual pol&iacute;tica de competencia se considere un trato especial al sector agr&iacute;cola. En particular, poner en consideraci&oacute;n las siguientes ideas: determinar las condiciones en que se puede permitir que los productores primarios act&uacute;en colectivamente en los mercados; determinar las condiciones en que la autoridad competente puede y debe regular de manera espec&iacute;fica un mercado o grupo de agentes econ&oacute;micos, para garantizar condiciones equitativas de negociaci&oacute;n a los productores primarios; usar la regla de la raz&oacute;n como principio gu&iacute;a de aplicaci&oacute;n de la pol&iacute;tica de competencia en el sector como un todo: producci&oacute;n primaria y relaciones con otros sectores; garantizar una aplicaci&oacute;n rigurosa de la ley de competencia para el sector en su conjunto, lo que quiz&aacute; implique crear un &aacute;rea agr&iacute;cola en el organismo competente; establecer chequeos cruzados entre el Ministerio de Agricultura y la autoridad de competencia, para exceptuar de la aplicaci&oacute;n de las normas de competencia los instrumentos de pol&iacute;tica sectorial que lo requieran.</p>     <p align="justify"> La dimensi&oacute;n internacional del problema tiene gran importancia. Adem&aacute;s de un adecuado tratamiento de la legislaci&oacute;n nacional en la materia, se requiere la ampliaci&oacute;n de acuerdos plurilaterales o bilaterales de cooperaci&oacute;n<a name="n26"></a><sup><a href="#26">26</a></sup>. En el caso del acuerdo de libre comercio con Estados Unidos es conveniente que se estudien y adopten, a trav&eacute;s del Grupo de Trabajo, normas que favorezcan, como m&iacute;nimo, una mayor transparencia y suministro de la informaci&oacute;n relevante (como exigir que las firmas notifiquen cualquier fusi&oacute;n y adquisici&oacute;n que pueda afectar el mercado dom&eacute;stico).</p>     <p align="justify"> En s&iacute;ntesis, en un contexto de liberalizaci&oacute;n comercial relativa de la agricultura, las pol&iacute;ticas comercial y de competencia no son sustitutas. Y para lograr un sector agr&iacute;cola tecnol&oacute;gicamente din&aacute;mico que contribuya al desarrollo econ&oacute;mico se requiere una pol&iacute;tica de competencia clara, bien concebida y adecuadamente ejecutada.</p>     <p align="justify"><b>    <br>NOTAS AL PIE </b></p>     <p align="justify"><a href="#n1">1</a><a name="1"></a>. Hay una abundante bibliograf&iacute;a sobre el desarrollo agr&iacute;cola. Ver Hayami y Ruttan (1985), Stevens y Jabara (1988), World Bank (1986) y Meerman (1997). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> <a href="#n2">2</a><a name="2"></a>. Ver Hayami y Ruttan (1985) y Olson (1965). </p>     <p align="justify"> <a href="#n3">3</a><a name="3"></a>. Aunque son de tipo agroindustrial, los alimentos balanceados para animales tambi&eacute;n pueden presentar altos grados de concentraci&oacute;n. Los c&aacute;lculos recientes del Observatorio Agrocadenas Colombia (Ministerio de Agricultura – IICA) indican que, en Colombia, su grado de concentraci&oacute;n var&iacute;a entre moderado y alto. </p>     <p align="justify"> <a href="#n4">4</a><a name="4"></a>. Ver Murphy (1999) y Hefferman, Hendrickson y Gronski (1999). </p>     <p align="justify"> <a href="#n5">5</a><a name="5"></a>. Ver Abbott (1998) y Henderson, Sheldon y Pick (1996). </p>     <p align="justify"> <a href="#n6">6</a><a name="6"></a>. Aunque no hay relaci&oacute;n entre la concentraci&oacute;n de la industria y las pr&aacute;cticas anticompetitivas, &eacute;stas se ven facilitadas y a veces tienen como prerrequisito a las primeras. C&aacute;lculos recientes del Observatorio Agrocadenas Colombia indican que las agroindustrias colombianas de caucho, tabaco, chocolate y pasabocas de papa, yuca y pl&aacute;tano tienen altos grados de concentraci&oacute;n. El procesamiento de arroz, el sacrificio de bovinos y porcinos, los l&aacute;cteos y el az&uacute;car tienen grados moderados. La industria textil, el sacrificio de pollos y el procesamiento de frutas y hortalizas tiene baja concentraci&oacute;n. Los aceites y grasas y las confecciones son competitivos, pero est&aacute;n en el extremo superior de su rango. </p>     <p align="justify"> <a href="#n7">7</a><a name="7"></a>. Ver Abbott (1998), OECD (1996) y Solana-Rosillo y Abbott (1998). </p>     <p align="justify"> <a href="#n8">8</a><a name="8"></a>. Ver Helpman y Krugman (1985 y 1989) y Krugman (1989). </p>     <p align="justify"> <a href="#n9">9</a><a name="9"></a>. Ver World Bank (1986), Abbott (1998) y Young, Marchant y McCalla (1991). </p>     <p align="justify"> <a href="#n10">10</a><a name="10"></a>. Ver Sorenson (1991) y Dixit y Josling (1997). </p>     <p align="justify"> <a href="#n11">11</a><a name="11"></a>. Existen varios medios para ejercer poder de mercado en el contexto internacional. Un arancel o un impuesto a la exportaci&oacute;n que fije un pa&iacute;s grande produce este efecto. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> <a href="#n12">12</a><a name="12"></a>. Su grado de contestabilidad. </p>     <p align="justify"> <a href="#n13">13</a><a name="13"></a>. Esto es cierto para la competencia entre agentes nacionales y de Estados Unidos, pero no opera de la misma forma entre agentes extranjeros. </p>     <p align="justify"> <a href="#n14">14</a><a name="14"></a>. Antes de aprobar esta ley, los agricultores eran objeto de demandas y acciones legales porque actuaban conjuntamente para mercadear sus productos. En el caso Loewe vs. Lawlor (1908) la Corte dej&oacute; claro que la Sherman Act no inclu&iacute;a una disposici&oacute;n que exceptuara a las organizaciones agr&iacute;colas y que sus actividades conjuntas de mercadeo o fijaci&oacute;n de precios eran prohibidas por la secci&oacute;n primera . </p>     <p align="justify"> <a href="#n15">15</a><a name="15"></a>. Promulgada en respuesta a innumerables casos de discriminaci&oacute;n e intimidaci&oacute;n a productores por ejercer su derecho a asociarse y aprovechar la excepci&oacute;n que les concede la Capper-Volstead Act. </p>     <p align="justify"><a href="#n16">16</a><a name="16"></a>. La ley se aplica a todo tipo de cooperativas, no s&oacute;lo a las agr&iacute;colas. </p>     <p align="justify"> <a href="#n17">17</a><a name="17"></a>. La Sherman Act y la Clayton Act. </p>     <p align="justify"> <a href="#n18">18</a><a name="18"></a>. Dentro de las limitaciones que establece la Foreign Trade Antitrust Improvements Act de 1982. </p>     <p align="justify"> <a href="#n19">19</a><a name="19"></a>. Web-pomerene Act y Foreign Trade Company Act. </p>     <p align="justify"> <a href="#n20">20</a><a name="20"></a>. Decreto 3307 de 1963. </p>     <p align="justify"> <a href="#n21">21</a><a name="21"></a>. Circular &uacute;nica de la SIC. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> <a href="#n22">22</a><a name="22"></a>. En la pr&aacute;ctica, a la fecha, esta norma nunca ha sido implementada. </p>     <p align="justify"> <a href="#n23">23</a><a name="23"></a>. Decreto 2478 de 1999. </p>     <p align="justify"> <a href="#n24">24</a><a name="24"></a>. P&aacute;gina web del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, <a href="http://www.tlc.gov.co/VBeContent/TLC/newsDetail.asp?id=5023&amp;IDCompany=37" target="_blank">http://www.tlc.gov.co/</a></p>     <p align="justify"> <a href="#n25">25</a><a name="25"></a>. Algunos estudios indican que en el sector de distribuci&oacute;n, por ejemplo, los efectos de la concentraci&oacute;n se manifiestan en situaciones de tipo oligops&oacute;nico m&aacute;s que oligop&oacute;lico. Es decir, los agentes tienen una mayor potencialidad de ejercer poder de mercado hacia atr&aacute;s que hacia delante. </p>     <p align="justify"> <a href="#n26">26</a><a name="26"></a>. Esto no implica negociar un acuerdo multilateral de competencia per se. Es un llamado a que las negociaciones tengan en cuenta, de manera expl&iacute;cita, la estructura del mercado mundial de bienes agr&iacute;colas y de los sectores conexos. </p> <hr>     <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p align="justify">1. Abbott, P. “Competition Policy and Agricultural Trade”, Paper presented at the OECD Workshop on Emerging Trade Issues in Agriculture, OECD Directorate for Food, Agriculture and Fisheries/Trade Directorate, 1998. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0124-5996200600020001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">2. Baumol, W.; J. Panzar y R. Willig. <i>Contestable Markets and the Theory of Industrial Structure</i>, New York, Harcourt Brace Jovanovich, 1982. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0124-5996200600020001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">3. Dixit, P. y T. Josling. “State Trading in Agriculture: An Analytical Framework”, <i>IATRC </i><i>Working Paper </i> 4, 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0124-5996200600020001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">4. Hayami, Y. y V. Ruttan. <i>Agricultural Development. </i><i>An International Perspective</i>, Baltimore y London, The Johns Hopkins University Press, 1985. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0124-5996200600020001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">5. Hefferman, W.; M. Hendrickson y R. Gronski. “Consolidation in the Food and Agriculture System”, Report to the National Farmer's Union (US), NFU, USA, 1999. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0124-5996200600020001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">6. Helpman, E. y P. Krugman. <i>Market Structure and Foreign Trade</i>, Cambridge, MA, The MIT Press, 1985. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0124-5996200600020001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">7. Helpman, E. y P. Krugman. <i>Trade Policy and Market Structure</i>, Cambridge, MA, The MIT Press, 1989. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0124-5996200600020001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">8. Henderson, D.; I. Sheldon y D. Pick. “International Commerce in Processed Foods: Patterns and Curiosities”, <i>IATRC </i><i>Working Paper </i> 3, 1996. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0124-5996200600020001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">9. Ivaldi, M.; B. Jullien; P. Rey; P. Seabright y J. Tirole. “The Economics of Unilateral Effects”, Interim Report for DG Competition, IDEI, Tolouse, European Commission, 2003. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0124-5996200600020001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">10. Ivaldi, M.; B. Jullien; P. Rey; P. Seabright y J. Tirole. “The Economics of Tacit Collusion”, Final Report for DG Competition, IDEI, Tolouse, European Commission, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0124-5996200600020001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">11. Krugman, P. “Industrial Organization and International Trade”, R. Schmalensee y R. Willig, eds., <i>Handbook of Industrial Organization</i>, vol. II, New York, North Holland, 1989. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0124-5996200600020001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">12. Levinsohn, J. “Competition Policy and International Trade”, J. Bhagwati y R. Hudec, eds., <i>Fair Trade and Harmonization</i>, vol. 1, Cambridge, MA, The MIT Press, 1996. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0124-5996200600020001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">13. MacLaren, D. y T. Josling. “Competition Policy and International Agricultural Trade”, <i>IATRC </i><i>Working Paper </i> 7, 1999. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0124-5996200600020001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">14. Meerman, J. <i>Reforming Agriculture. The World Bank Goes to Market</i>, A World Bank Operations Evaluation Study, Washington, D. C., The World Bank, 1997. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0124-5996200600020001000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">15. Ministerio de Agricultura, IICA y Observatorio Agrocadenas Colombia. <i>Documentos de Trabajo </i> 75-86, Bogot&aacute;, 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0124-5996200600020001000015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">16. Murphy, S. “Market Power in Agricultural Markets: Some Issues for Developing Countries”, <i>Development and Equity Working Paper </i> 6, 1999. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0124-5996200600020001000016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">17. OECD. <i>Competition Policy and the Agro-Food Sector</i>, OECD/GD 81, Paris, 1996. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0124-5996200600020001000017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">18. Olson, M. <i>The Logic of Collective Action</i>, Cambridge, MA, Harvard University Press, 1965. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0124-5996200600020001000018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">19. Pate, H. “Statement Before the Committee on the Judiciary”, United States Senate, Concerning Antitrust Enforcement in the Agricultural Marketplace, October 30, 2003. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0124-5996200600020001000019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">20. Porter, M. <i>The Competitive Advantage of Nations</i>, London, MacMillan Press, 1990. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0124-5996200600020001000020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">21. Rural Advancement Foundation International (RAFI). “The Life Industry 1997: The Global Enterprises that Dominate Commercial Agriculture, Food and Health”, 1997, pp. 1-3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0124-5996200600020001000021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">22. Solana-Rosillo, J. y P. Abbott. “International Entry Mode Decisions by Agribusiness Firms: Distribution and Market Power”, paper presented at the Session on “Foreign Direct Investment and Trade in the US Agribusiness Industry” at the Annual Meeting of the American Association of Agricultural Economics, 1998. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0124-5996200600020001000022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">23. Sorenson, V. “The Economics and Institutional Dimension of State Trading”, L. Vernon et al., eds., <i>State Trading in International Agricultural Markets: Institutional Dimensions and Selected Cases</i>, Washington, D. C., International Council on Agricultural Trade, 1991. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0124-5996200600020001000023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">24. Stevens, R. y C. Jabara. <i>Agricultural Development Principles. Economic Theory and Empirical Evidence</i>, Baltimore y London, The Johns Hopkins University Press, 1988. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0124-5996200600020001000024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">25. Taylor, R. “The Many Faces of Power in the Food System”, paper presented at the Department of Justice/Federal Trade Commission, Workshop on Merger Enforcement, 2004. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0124-5996200600020001000025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">26. World Bank. <i>World Development Report 1986</i>, New York, Oxford University Press, 1986. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0124-5996200600020001000026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">27. Young, L.; M. Marchant y A. McCalla. “The Political Economy of Agricultural Trade: A Review of the Literature on Domestic Policy Behavior and International Price Formation”, <i>Report </i><i>AGES </i> 9103, 1991, Washington, D. C., Economic Research Service, USDA. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0124-5996200600020001000027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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